¿Qué sabemos históricamente del nacimiento de Jesús? – 7

Serie: 12345, 6

María y José buscando dónde quedarse.
La Virgen María y San José buscando dónde quedarse, un grabado de Joseph Parrocel. Imagen cortesía de la Wellcome Collection. (CC-BY 4.0).

El Evangelio de Lucas nos dice lo siguiente, después de hablarnos del nacimiento de Juan el Bautista:

Sucedió en aquellos días que salió un decreto de parte de César Augusto de que fuera censada toda la tierra habitada [es decir, todos los dominios romanos]. Este primer censo sucedió siendo gobernador de Siria Quirinio. E iban todos a censarse, cada uno a su propia ciudad. Subió también José desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para censarse con María, su esposa, que estaba encinta.

Y sucedió que, estando ellos allí, se cumplieron los días de que ella diera a luz. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el alojamiento. (Lc. 2:1-7)

A este tipo de información, el historiador experto de la Antigua Roma levantaría su ceja escéptica y exclamaría: “¡¡¡¡¿Qué quéeeeeeeeeeeeeeeee?!!!! ¡¿Qué disparate es este?! ¡¿En serio?!”

Los problemas del “censo de Augusto”

Trasfondo histórico

Mosaico de María y José registrándose en el censo ante Quirinio.
Mosaico bizantino de la Iglesia de San Salvador de Cora, en Istambul. Representa a María y José registrándose en el censo ante Quirinio.

Como hemos discutido en nuestra exposición sobre el relato mateano, Herodes el Grande murió para el año 4 AEC, dejándole el dominio de sus territorios a sus hijos:

  • Antipas dominaba el área de Galilea y Perea.
  • Filipo II, Iturea y Traconítida
  • Arquelao, al comienzo, Judea y después, Samaría e Idumea

Arquelao demostró rápido ser un gobernante incompetente. Mientras planificaba buscar el beneplácito del emperador Octavio Augusto César, al principio fue bastante moderado con la población y toleraba las quejas de la población. Sin embargo, las solicitudes de las masas incrementaron hasta el punto en el que creyó prudente aplastar muy violentamente unas manifestaciones sediciosas, eliminando así a unos tres mil fariseos. Además, canceló la celebración de la Pascua, actividad que usualmente levantaba los sentimientos nacionalistas judíos. A pesar de las objeciones de los judíos y del mismo Antipas sobre su trato a la población, Augusto le otorgó lo solicitado por el etnarca y extendió su dominio a Samaría e Idumea. Sofocar cualquier alza contra un vasallo romano era algo muy bien visto en Roma.

La mala noticia para Arquelao es que, mientras estaba en Roma, hubo un vacío de autoridad en Judea y se suscitaron más manifestaciones de resistencia, algunos en el mismo Templo de Jerusalén. Debido a que el gobernante se vio incapaz de controlar a las multitudes, se recurrió a uno de los más crueles, pero efectivos, jefes militares romanos, el legado propretor de Siria, Publio Quintilio Varo. Este crucificó a dos mil rebeldes en las afueras de las murallas de Jerusalén, como ejemplo de lo que les ocurriría a los sediciosos en caso de continuar sus levantamientos contra Roma. (Fredriksen 32-35)

El disgusto con la incompetencia de Arquelao, de no haber sabido manejar los levantamientos, llevó a varias de las autoridades judías a solicitarle a Roma una autonomía. ¿Qué significa esto? Esto significa que querían convertir a los dominios de Arquelao en un lugar regido directamente por gobernante romano, en vez de un monarca vasallo. Lo solicitado se cumplió cuando se depuso del poder a Arquelao y el dominio de Judea y Samaría se colocó en manos del gobernante, Publio Sulpicio Quirinio, para que administrara un censo. Según Josefo, este censo se dio después de que Octavio derrotara a Marco Antonio en la Batalla de Accio (31 AEC). Eso coloca la fecha de la deposición y censo en el 6 EC …

… y ahí es donde las cosas se complican un poco históricamente para el Evangelio de Lucas. (Josefo, La guerra II: 253-279)

La imposibilidad histórica del relato lucano

Problemas de fechas

Esta es una parte en que el Evangelio de Lucas no solo contradice al relato del Evangelio de Mateo, sino también consigo mismo. De acuerdo con “Mateo”, Jesús nació en las postrimerías del gobierno de Herodes el Grande, alrededor del 7 al 4 AEC (Mt. 2:1), esto es algo que lo confirma el escrito lucano cuando nos habla del nacimiento de Juan el Bautista. (Lc. 1:5) Para efectos del argumento, supongamos que el anuncio del ángel a Zacarías ocurrió en el 4 AEC y que María quedó embarazada al sexto mes de espera de Isabel. Entonces, de la muerte de Herodes hasta el nacimiento de Jesús podemos calcular que este debió haber nacido en el 3 AEC., después de la muerte de Herodes, lo que significaría que nada de lo que afirma el Evangelio de Mateo en torno a los Magos y la muerte de los inocentes de Belén pudo haber tenido lugar. Por otro lado, tampoco coincidiría con el momento en que Quirinio se volvió gobernador de Siria ni con el censo (6 EC). El asunto empeora si empujamos la fecha más atrás, del 7 al 6 AEC para que coincida con Mateo, supuesto que haría el evento mucho más distante del censo de Quirinio, que ocurriría de doce a trece años después.

El problema del registro para el censo en Belén

Al comienzo del relato de la concepción de Jesús, “Lucas” nos ha dicho que María vivía en Nazaret, en Galilea. En la cita que estamos discutiendo, se nos dice que José y María tuvieron que viajar de Nazaret a Belén. Pues, se confirma una vez más que ambos vivían en Nazaret, no en Belén. Esto, pues, contradice a Mateo, quien pone a la familia de Jesús viviendo en esa ciudad.

¿Y por qué viajaban a Belén? Para registrarse en el censo “de Augusto”, algo requerido para todo el Imperio. Solo que hay varios problemas con esta aserción. En primer lugar, históricamente, no fue un censo para todo el Imperio Romano, sino solo de la región dominada por Quirinio. En segundo lugar, la razón del registro de José en Belén … ¡es una locura!

Piénsenlo … ¿por qué fue a Belén? Porque, a pesar de que vivía en Nazaret de Galilea, tenía que ir a la ciudad de su ancestro David … Quiero recordarles que David vivió mil años antes del nacimiento de Jesús (ca. 1000 AEC). ¿El imperio romano le exigía a sus ciudadanos que se registraran en las ciudades que vivieron sus ancestros de hacía mil años antes? ¡¡¿Para qué?!!! ¿Realmente necesitaba eso para cobrar impuestos?

Imagínense que mañana, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se le ocurre la “salomónica” idea (como esas que se le suelen ocurrir a menudo) de que para el próximo censo, cada ciudadano estadounidense tiene que registrarse en el lugar que vivieron sus ancestros hace mil años atrás. Queridos lectores, ¿a dónde irían ustedes?

Una posible explicación

Hemos visto en nuestra entrada anterior, que “Lucas” estaba obsesionado con vincular a Jesús con su ancestro David. ¿Por qué hizo que naciera en Belén? Algunos utilizan el razonamiento mateano y afirman que debió nacer ahí para que se cumpliera alguna profecía. Una vez más, enfatizamos que, en ningún momento, el Evangelio de Lucas habla de alguna profecía. El propósito del evangelista era el de presentar a Jesús como el legítimo rey sucesor de David en virtud de ser descendiente de él. Esto se afianza literariamente haciendo que Jesús naciera en Belén.

Esto sería algo muy fácil de inventar si no fuera por un inconveniente. Al igual que “Mateo”, “Lucas” sabe muy bien que Jesús y su familia no vivían en Belén, sino en Nazaret. Esto es algo que él admite en su escrito. Sin embargo, él quería que Jesús naciera en Belén. ¿Cómo resolvió él ese problema? Escogió el censo de Quirinio como punto de partida de la resolución. Históricamente, todo ciudadano debía registrarse en el lugar en que vivían, pero el texto lucano lo cambió para que se registraran cada uno en su ciudad ancestral.

Esto crea otro problema, ¿cómo puede ser que alguien como José, que vivía en Galilea, fuera de la jurisdicción de Quirinio, tuviera que registrarse en un censo en Belén de Judea? La respuesta de “Lucas” era bien sencilla: en vez de que el censo se limitara al territorio de Quirinio, ahora era Augusto mismo el que mandataba un censo para “toda la tierra habitada”, el Imperio Romano completo. Ahora sí, José estaba “obligado” a registrarse en Belén para que, convenientemente, allí naciera el Mesías en la ciudad del gran rey David.

Algunos especialistas apologistas que han intentado resolver esta evidente discrepancia histórica/ Tomemos, por ejemplo, el caso de Darrell Bock en el siguiente vídeo.

El problema con este tipo de explicación es que no hay evidencia alguna de que el emperador Augusto comenzara un censo del Imperio en el 6 o 4 AEC. Josefo nos dice muy claramente que el censo en Siria ocurrió como consecuencia del nuevo gobierno de Quirinio, con el propósito de actualizar sus datos y cobrar los impuestos. Tampoco explica el sin sentido de por qué José, viviendo en Nazaret, se vio obligado a viajar a Belén para registrarse. Tampoco se da cuenta de por qué María acompañaba a su marido, especialmente cuando estaba embarazada y a punto de dar a luz.

La posición de que esto era un invento literario del autor del evangelio lucano constituye una opinión mayoritaria entre los expertos del Nuevo Testamento. Puede ser que la base del relato haya sido una composición anterior a la redacción de “Lucas”, pero, sin lugar a dudas, el evangelista alteró la tradición original para fines teológicos (que colocaba el nacimiento de Jesús en Nazaret) para que el galileo naciera en Belén (Borg y Crossan 144-148; Bovon I: 170-175; Brown, El nacimiento 431-437; Fitzmyer II: 195-197; Gómez Acebo 60-62; Meier I: 226)

La revelación a los pastores

La anunciación a los pastores, por Abraham Hondlus
La anunciación a los pastores, por Abraham Hondlus (1663).

Si bien el Evangelio de Mateo nos habla de los Magos de Oriente, el de Lucas nos habla de los pastores.

Y había unos pastores en aquella región, que estaban al aire libre y velaban las velas de la noche sobre su rebaño. Y un ángel del Señor se presentó a ellos y la gloria del Señor los rodeó de resplandor. Y temieron con gran temor. Y el ángel les dijo:

— No temáis, pues mirad que os anuncio la buena nueva de una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, que es el Mesías Señor. Y esta es la señal para vosotros: encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de repente apareció con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababan a Dios y decían:

—¡Gloria en lo más alto a Dios, y en la tierra, paz a los hombres agradables a Dios! (Lc. 2:8-14)

Acto seguido, fueron a Belén y visitaron el pesebre donde estaba reposando el niño, algo que impresionó mucho a María. Tanto así, que decía:

Y María guardaba todas estas palabras, ponderándolas en su corazón. (Lc. 2:19)

Significado de la anunciación y reverencia de los pastores

El tema de fondo es, de nuevo, uno de los temas preferidos de “Lucas”, la revelación y preferencia de Dios por los pobres en detrimento de los poderosos. Sin embargo, utilizando el término “Señor” con atributos divinos, como alguien que se le da gloria, como alguien que es anunciado por un ejército celeste, da a entender que este autor estaba contrastando al Mesías recién nacido con el Emperador Augusto. Esto se refuerza con la integración del término “salvador”, otro de los nombres asociados con la cabeza absoluta del Imperio. El contraste se da precisamente porque el texto integra al emperador dentro del mismo comienzo del relato del nacimiento de Jesús. Son los humildes pastores los que reciben esta noticia grandiosa, en el que se estaba hablando de un señor cósmico y nada menos que el “salvador del mundo”. ¿Qué se les da como señal? Un bebé acabado de nacer que reposa en un pesebre. Esta situación paradójica resalta cómo la revelación estaba destinada a los pobres, quienes eran capaces de entender prístinamente la buena noticia. Esta nunca se reveló a los poderosos y ricos del mundo (Gómez Acebo 64-65)

La estructura de este anuncio a los pastores es la misma que la que encontramos en el anuncio de Zacarías y el de María:

  • Aparición sorpresiva del ángel del Señor
  • Los pastores sintieron miedo
  • El ángel les dice que no teman
  • Les da un mensaje
  • Les da una señal de que lo dicho es verdadero
  • Hay un cántico (Borg y Crossan 150-151; Fitzmyer II: 203)

Dado este panorama, cabe preguntar, ¿por qué pastores? ¿Por qué no otros tipos de pobres? Porque su rol literario es el de reconocer a su rey, descendiente de David, que antes de ser monarca, era pastor. Él fue literalmente salvador de sus ovejas de las amenazas de osos, leones y filisteos. (1 Sam. 17:14-15,20,28,34-36; Borg y Crossan 144-165; Bovon I: 191-194; Brown, El nacimiento 439-451; Fitzmyer II: 200-202)

La presentación de Jesús en el Templo

Presentación de Jesús en el Templo (siglo XII)
Un esmaltado del siglo XII representando la presentación del Niño Jesús en el Templo. A la izquierda, se encuentran José, María y Jesús y, a la derecha, el sacerdote Simeón y la profetisa Ana. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes en Tbilisi, Georgia.

El relato de la presentación del recién nacido Jesús en el Templo comienza mencionando la necesidad de sus padres de purificarse y circuncidar al bebé primogénito en el Templo, según estaba prescrito en la Ley de Moisés. Lo describe de la siguiente manera:

Y, cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a le ley de Moisés, lo subieron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, según está escrito en la ley del Señor:

Todo varón que abre la matriz será llamado santo para el Señor. [Éx. 13:2,12,15]

y para ofrecer un sacrificio, conforme a lo dicho en la ley del Señor

Un par de tórtolas y dos pichones. [Lev. 12:8]

Hay varios problemas con este alegato. Uno de ellos es que, de acuerdo con la Torah, José no era impuro, sino la madre. Ella había dado a luz y había derramado sangre, por lo que debía ser ritualmente purificada. Otro problema es que mezcla el rito de purificación con el rescate del primogénito varón, que solicitaba el pago de cinco siclos al Templo, pero no su visita. (Meier I: 222)

Había en el templo dos personas, un hombre justo, Simeón y una profetisa, Ana. En el caso de Simeón, él había recibido un anuncio del Espíritu Santo de que no moriría sin ver al Mesías en el Templo de Jerusalén. Una vez lo vio, exclamó el cántico conocido hoy como el Nunc dimittis.

Ahora, Dueño [Despotés, Δεσπότης], despides en paz a tu siervo,

según tu palabra.

Porque mis ojos vieron tu salvación

la que preparaste ante todos los pueblos;

una luz para revelación de las naciones

y para gloria de tu pueblo Israel. (Lc. 2:29-32)

Esto impresionó a los padres de Jesús y el piadoso siervo de Dios le dijo a María:

He aquí que este está puesto para caída y surgimiento de muchos en Israel y para signo de contradicción —y una espada atravesará tu misma alma—, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. (Lc. 2:33-35)

En este pequeño relato, vemos una miniestructura lucana de la que estamos familiarizados: anuncio-señal-cántico. El cántico contiene alusiones a Isaías, especialmente una parte en que sugiere la manifestación de Jesús a los gentiles (“a todos los pueblos”), glorificando así a Israel. (Is. 40:5; 49:6)

Lo que hace este episodio inusual es el hecho de que contiene una sección que alude a que una espada atravesaría el alma de María, la madre de Jesús. Debido a la usual traducción en algunas biblias de que una espada le atravesaría “el corazón”, este ha sido tema preferido de católicos alrededor del mundo, incluyendo las iconografías del Inmaculado Corazón de María. Sin embargo, esa frase interrumpe súbitamente la idea que estaba expresando Simeón, lo que ha llevado a algunos a pensar de que se trata en una interpolación de “Lucas”. Su intención era la de expresar el hecho de que María viviría lo suficiente para presenciar el ministerio duro y la muerte de su hijo. No se dirige a José, porque este habría muerto antes de que Jesús comenzara su ministerio. (Fitzmyer II: 261-263)

En torno a que Jesús sería un signo de contención, estos versos recuerdan fuertemente a unas palabras que Jesús dijo de sí mismo y que el evangelista citaba en su texto principal:

¿Pensáis que vine a echar paz en la tierra? No vine a echar paz, sino espada. No vine a echar paz, sino espada. Pues vine a dividir al hijo contra el padre y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. (Lc./Q 12:41-43)

El relato de la presentación en el Templo termina con el encuentro con la profetisa Ana. Reproducimos aquí el contenido, ya que es muy breve:

También estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Esta era de edad muy avanzada: había vivido con un marido siete años después de su soltería y había estado viuda hasta los ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, dando culto noche y día con ayunos y oraciones. Presentándose también a aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba de él [el Niño Jesús] a todos los que aguardaban la redención de Jerusalén. (Lc. 2:36-38)

Podemos preguntarnos, ¿cuál es el rol de este pasaje tan breve que no contribuye mucho a la narrativa principal? Si se han fijado, la estructura de estas narrativas se presenta una duplicidad de personajes:

  • Zacarías y María (cántico sobre la salvación)
  • Isabel y María (encuentro)
  • Juan y Jesús (encuentro entre Isabel y María)
  • Los ángeles y Simeón (cántico de alabanza)
  • Simeón y Ana (presentación en el Templo) (Fitzmyer II: 249)

Así, con la profetisa anunciando a todos los genuinos buscadores de la salvación, “Lucas” terminaba toda esta serie de relatos asociados al nacimiento de Jesús. Finalizó, pues, con estas palabras:

Y cuando cumplieron todo conforme a la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría. (Lc. 2:39-40)

Este final le pone un clavo en el ataúd a cualquier esperanza de conciliar los relatos de Lucas y Mateo. Algunos podrían postular que, a lo mejor, José y María vivían en Nazaret (Lucas), pero que tras el registro en el censo, ellos decidieron vivir en Belén, donde recibirían a los Magos de Oriente (Mateo). Sin embargo, lo que el Evangelio de Lucas nos dice es que la familia regresó a Nazaret, presumiblemente porque continuaría su vida allí.

Terminaremos esta serie en nuestra próxima entrada, que se redactará el año que viene.

¡Feliz Año 2019!

Referencia

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Borg, Marcus J. y John Dominic Crossan. La primera Navidad. Lo que los evangelios enseñan realmente acerca del nacimiento de Jesús. Verbo Divino, 2007.

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Bovon, François. El Evangelio de Lucas. Sígueme, 1995, 4 vols.

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Fredriksen, Paula. When Christian Were Jews. The First Generation. Yale UP, 2018.

Gebara, Ivone y María Clara Bingemer. Mary, Mother of God, Mother of the Poor. Wipf & Stock, 2004.

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