Breve respuesta a planteamientos a artículo en torno a los huracanes y el HAARP

haarp_irma

Algunas personas atemorizadas que han leído nuestro artículo sobre el HAARP han querido aferrarse (no importa qué) a su convicción de que el gobierno estadounidense está detrás de la formación de Harvey y de Irma o del desvió de su curso.

También hablan de cómo Michio Kaku reveló que el gobierno estaba experimentando con la atmósfera mediante el HAARP, algo que se puede constatar como FALSO al ver el vídeo en cuestión y una mentira más para llenar de miedo a un pueblo que necesita más de la solidaridad en medio del desastre y una crisis fiscal que de los temores fabricados en las redes sociales.

Primera Hora también ha añadido irresponsablemente a la histeria con un artículo mal informado en torno al tema de la experimentación con el clima. Sorprendentemente, cita al detestable comentarista Rush Limbaugh (cuyo saber científico converge a cero), indicando que lo de Irma es una falsa alarma porque las empresas como Home Depot (no lo dice por nombre, pero claramente lo alude) utilizan el miedo de la gente a los huracanes como táctica de mercadotecnia para vender más en esta temporada. Claro, a Primera Hora se le olvidó que hasta Limbaugh tuvo que desalojar su hogar en Florida para protegerse. También cita a activistas que hasta hoy no han podido demostrar científicamente que los llamados “chemtrails” sean otra cosa que producto de la condensación de agua (contrails) por el paso de aviones. Todos los intentos de detectar los supuestos químicos de los llamados “chemtrails” han sido en vano y hoy día el consenso científico es que lo único que hay son “contrails“, los “chemtrails” no existen.

A pesar de eso, se nos pide que “mantengamos la mente abierta” a la posibilidad de que los gobiernos controlen los meteoros en cuestión. Sin embargo, aunque hay evidencia de que en el pasado Estados Unidos (y vale decir, otras potencias) han experimentado con su propia población (e.g. el experimento de Tuskegee, Alabama), ese NO es lo que ocurre en este caso. La evidencia es clara de que Estados Unidos y su élite están perdiendo muchísimo capital y recursos por estos dos fenómenos atmosféricos. El HAARP ha cerrado operaciones militares desde el 2014 y no tiene nada que ver con esto ni con el desvío de los huracanes. Especialmente cuando los modelos europeos pudieron predecir casi a la perfección la trayectoria de ambos huracanes sin suponer intervención alguna de los gobiernos mundiales. Las trayectorias de Harvey, Irma y José se pueden explicar totalmente a partir de las variables atmosféricas. Es más, la NOAA estadounidense (que es parte del gobierno que supuestamente los controla) no ha podido hacer predicciones tan acertadas, no porque su ciencia sea mala, sino porque el gobierno federal bajo el Presidente Trump le ha recortado fondos, que simultáneamente le impide tener datos completos a su disposición, por lo que no puede crear modelos más acertados.

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens (1949-2011). Foto cortesía de Fri Tanke. CC-BY 3.0.

Ahora bien, si se quiere insistir en que Estados Unidos controla la atmósfera terrestre, le toca *a los que postulan esta hipótesis* demostrar que eso es lo que está ocurriendo. TIENEN que usar evidencia científica SÓLIDA y validada por los expertos. Hasta que eso no ocurra, nos acogemos a la Navaja de Hitchens, instrumento intelectual imprescindible de todo escéptico.

Navaja de Hitchens:  Aquello que se afirma sin evidencia, puede descartarse sin evidencia.

Advertisements

¿Gracias al HAARP?

 

haarp_irma

El huracán Irma ha creado estragos en el Caribe y afectado a Puerto Rico en muchos aspectos.  Los vecinos de La Perla fueron desalojados, Culebra está devastada, muchas áreas se inundaron, no hay electricidad y agua en muchos lugares. Es una fortuna que no haya pasado el ojo, debido a que los vientos a su alrededor se fortalecieron hasta el punto de alcanzar las 185 millas por hora.

Durante este momento en que el pueblo necesita nuestra solidaridad, no falta quien encuentre una ocasión propicia para hablar del famoso programa del HAARP y la posible influencia estadounidense con ese remedio para evitar que ocurrieran estragos mayores en Puerto Rico.  Jay Fonseca fue uno de ellos:

Al menos el entrevistado por Fonseca desmintió esa convicción y, para ser justo, el mismo anfitrión tenía dudas en torno al tema. Solo preguntaba porque “la gente lo dice por ahí”.  Sin embargo, el mero hecho de plantearlo refleja que hay leyendas urbanas que continúan vagando en la mente de los puertorriqueños en torno al tema, tal como pude constatar en Facebook cuando vi esto:

Un artículo posteado en Facebook sobre los huracanes Harvey e Irma y el HAARP

Un artículo posteado en Facebook sobre los huracanes Harvey e Irma y el HAARP

¡Ojalá el Lcdo. Fonseca tuviera exactamente la misma actitud escéptica en temas tales como la supuesta (y frecuentemente desbancada) hipótesis de que las vacunas causan autismo, o de alegaciones hartamente demostradas falsas como la conexión entre los OGMs y el glifosato con el cáncer o el autismo! Sencillamente, no ha habido incremento en la tasa del trastorno del espectro autista (TEA) en todos estos años, como la evidencia científicamente cualificada ha mostrado una y otra vez.

¿Puede Estados Unidos “controlar” la atmósfera terrestre con el HAARP? ¿Puede ser posible que haya utilizado el HAARP en Puerto Rico para desviar a Irma?  La contestación a ambas preguntas es “no”. El problema es que a la hora de hacer nuestro análisis, los puertorriqueños somos bien “ombliguistas”: miramos exclusivamente lo que nos sucede en nuestro archipiélago.  Si vemos un panorama mucho más amplio y con un poco más de razonabilidad, veremos que tal hipótesis sobre el HAARP no tiene sentido alguno. Piénselo:

Para efectos del argumento, partamos de la premisa de que Estados Unidos puede controlar la atmósfera utilizando el HAARP y que desvió a Irma gracias a ese mecanismo.  Sin embargo, ha sido totalmente incapaz de desviar al huracán Harvey, que ha perpetrado tal cantidad de daños que hubo un riesgo real de que la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) se quedara sin dinero este mismo fin de semana. Parece también que Irma penetrará a Florida según la trayectoria prevista. ¿Es que el gobierno estdounidense ama más a Puerto Rico que a sus propios ciudadanos hasta el punto de quebrar una agencia y gastar miles de millones de dólares en el mismo territorio continental? Como indicó un querido amigo en Facebook, ¿no sería mucho menos costoso para los Estados Unidos rescatarnos de nuestra deuda? ¿Es el gobierno federal tan incompetente que con el HAARP defiende su colonia para atacarse a sí mismo (una especie de harakiri nacional)?

Para mí, lo que es más interesante es que la misma gente que dice que las fuerzas militares estadounidenses desviaron a Irma con el HAARP es la misma que sostiene que este sistema de antenas es un “proyecto genocida” contra los puertorriqueños. ¡Sí! Nada mejor para aniquilar a los puertorriqueños que evitar que sufran vientos huracanados.

Con esto no queremos decir que no ha habido experimentación alguna por parte del gobierno federal en relación con el clima.  En Puerto Rico han habido experimentaciones al respecto, pero extremadamente lejos de ser proyectos “genocidas”.  Es más, si ese es todo el propósito del gobierno de los estadounidenses, realmente han sido un solemne fracaso en cuanto a esa tarea.  Como he mostrado en otro lugar, en el 2015 (las estadísticas más recientes a las que he podido acceder), el promedio de expectativa de vida de los puertorriqueños superaba al de los estadounidenses.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

 

¿Qué es el HAARP?

Las antenas del HAARP en Alaska

Las antenas del HAARP en Alaska

El HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program) es un proyecto militar de Estados Unidos que involucra a la Marina estadounidense, la Fuerza Aérea y la the Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA por sus siglas en inglés). Además, ha recibido la aportación a su proyecto por parte de la comunidad científica y de centros académicos de reputación,

Por el momento, estas antenas forman parte de un sistema de radares en Alaska que interactúan con la ionósfera.  Un proyecto semejante existe en Puerto Rico, específicamente el famoso Observatorio de Arecibo.  El proyecto es parecido al HAARP de Alaska, pero no es para “controlar el clima” o “controlar las condiciones del tiempo”, sino uno que existe  con el fin de estudiar la ionósfera y sacar ventaja científica o militar de la información.  En Alaska, se pueden ver las hermosas auroras borealis, productos de la interacción entre plasmas en el viento solar y ionósfera. En Puerto Rico y en otras regiones del mundo, tenemos una experiencia con ionósfera y la magnetósfera distinta.

¿Qué hace el HAARP exactamente?

Pues, para poder comprender las capacidades del HAARP, quisiera comenzar utilizando este vídeo:

Lo que dice el militar en este vídeo es cierto y no hay disputa al respecto. ¡Claro está!  Como el oficial militar Walker mencionó las palabras mágicas…

controlamos la ionósfera. [Añada risa malvada militar en este espacio]

… algunas personas hacen el brinco para decir que controlan “las condiciones del tiempo” (weather) o que el HAARP “controla el clima” (climate).  No, aunque así lo alegue el título del vídeo.  En la Universidad de Stanford hay precisamente información en torno al control de la ionósfera.  Una vez más, la gente lee el título de la información (Experiments with the HAARP Ionospheric Heater) y piensa que tiene que ver con el control del clima.  Sin embargo, cuando de hecho leemos el contenido, lo que dice es algo bien distinto.

Para comprender bien de qué estamos hablando, la pregunta de rigor es, ¿qué es la ionósfera y por qué se quiere controlar? Veamos.

La siguiente imagen representa los diferentes estratos de la atmósfera terrestre.

Diferentes estratos de la atmósfera terrestre

Diferentes estratos de la atmósfera terrestre (Imagen cortesía del NOAA)

Nosotros interactuamos con la tropósfera. De hecho, el gran problema del calentamiento global se da debido a la acumulación de bióxido de carbono y gases de invernadero a este nivel.  Más allá de la estratósfera y la mesósfera, ustedes pueden ver la termósfera y la exósfera. La ionósfera comprende la termósfera y algunas regiones de la mesósfera y la exósfera.

Aurora captada por la Estación Espacial Internacional.

Aurora captada por la Estación Espacial Internacional.

Se le conoce como la ionósfera porque es la parte de nuestra atmósfera que es ionizada por el sol constantemente.  De hecho, cuando hay tormentas solares y cantidades significativas de plasma (gas ionizado) llegan a la Tierra gracias a los vientos solares, su interacción con la ionósfera produce el hermoso fenómeno de la aurora borealis. Desgraciadamente, esto también puede dañar nuestros satélites y cablería eléctrica (pero ese es un tema para otra ocasión).

El hecho de que la ionósfera sea bombardeada por el sol revela unos cuantos factores en torno a esa capa atmosférica. Una de los detalles es que durante la noche la ionósfera gradualmente decrece debido a su falta de interacción con el viento solar, solo para ser rellenada al día siguiente gracias al sol. Esto ocurre especialmente en las capas inferiores de la ionósfera.

Ya que aclaramos eso, podemos entender un poco más claramente cuál es el propósito del HAARP. Estas antenas interactúan con la ionósfera concentrando ondas en puntos de esta capa atmosférica cuando aumenta o decrece para conocer sus propiedades y su posible utilidad. El HAARP tiene la capacidad de enviar ondas de muy baja frecuencia (VLF por sus siglas en inglés) o de extrema baja frecuencia (ELF por sus siglas en inglés) con el propósito de producir radiación modulada y calentarla. Este factor ha despertado la teoría popular de que el HAARP está produciendo el calentamiento global que tanto nos aqueja.  Sin embargo, hay dos factores que hay que tener en mente:

  1. La primera vez que se propuso la teoría del calentamiento global fue a raíz del descubrimiento de la capacidad que tiene el bióxido de carbono de retener calor. Su asociación con los sistemas atmosféricos fue propuesta primero por Thomas Chrowder Chamberlin en 1899 en un artículo poco conocido por el público titulado “Un intento de enmarcar una hipótesis tentativa con base atmosférica de la causa de periodos glaciares.”  Durante varios años algunos científicos comenzarona trabajar en el tema para saber si realmente existía un fenómeno de calentamiento gradual de la Tierra.  Ya a principios de los años setenta, la evidencia acumulada empezaba a mostrar claramente la tendencia al incremento de la temperatura de la Tierra, aunque dicha posición todavía no se había convertido en el consenso científico.  Sin embargo, esta perspectiva era lo suficientemente sofisticada como para predecir que de 1972 al 2000 incrementaría anualmente la temperatura promedio de la Tierra (Sawyer, 1972). Para el 1990, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático presentó su primer informe en relación con toda la evidencia de décadas de lo que hasta hoy es el consenso de la comunidad científica: el calentamiento global es antropogénico. En otras palabras, el calentamiento global comenzó mucho antes de que se creara el HAARP (1990).
    .
  2. Lo segundo que hay que tener en cuenta es que el calentamiento que ocurre en la ionósfera no es absorbido por la tropósfera, sino que a lo sumo su calor se disipa en el espacio. Dado este hecho, es imposible que el HAARP contribuya al calentamiento global.  Es más, aun si fuera así, su aportación al calor total del planeta sería casi como dejar caer una molécula de agua en el Océano Pacífico.

Volvamos al escrito del Grupo VLF de la Universidad de Stanford y que está disponible en línea.  (Es interesante percatarse cómo mucha gente argumenta que las operaciones del HAARP son secretas, mientras que sus resultados están ampliamente disponibles en el ciberespacio). De acuerdo con la página de su portal, el experimento con la alteración de la ionósfera vía VLF y ELF ha logrado unos cambios en la ionósfera que … y cito:

… can still produce subtle changes that can be detected with sensitive instruments.

La clave aquí es la palabra “detección con instrumentos sensitivos”. La idea del grupo de trabajo es  emitir ondas ELF  para alterar la ionósfera de tal manera que pueda ser detectada por otros receptores. De hecho, según la página, algunas de estas frecuencias pueden escapar al espacio y pueden utilizar los “ductos de plasma” para ampliarlas de tal manera que sus ondas puedan ser detectadas por receptores al otro lado del globo terráqueo.

Si todo esto suena peculiar, especialmente en lo que concierne a las comunicaciones están en lo correcto. El Grupo VLF no está sugiriendo a ningún nivel que pueda cambiar el clima o el estado del tiempo, sino que busca la manera de cómo utilizar la ionósfera y la magnetósfera para enviar mensajes de una parte del globo a otra mediante una frecuencia extremadamente baja. ¡Eso es todo! Otras universidades que han utilizado facilidades como el HAARP o el mismo Observatorio de Arecibo, hacen experimentos semejantes con la ionósfera para con fines semejantes.

En el caso de los militares, esto facilitaría también la detección a muy baja frecuencia de cualquier amenaza para los Estados Unidos, no solo proyectiles de naciones enemigas, sino también sobrevuelos o embarcaciones no autorizadas. Sin embargo, su uso del sistema es principalmente para propósitos de comunicación. Eso no solo facilitaría intercambio de información a muy baja frecuencia (tanto como 1 Hz) entre bases estadounidenses por toda la esfera terrestre, sino que potencialmente facilitaría en cierta medida conducir y detonar proyectiles en cualquier parte del mundo y orientar a las navegaciones de aviones, submarinos y naves de acuerdo a la situación que se encuentre. Tal uso de la ionósfera no tendría efecto alguno en el clima ni en el estado del tiempo terrestre, debido a que … como ya indicamos … ningún cambio de esta índole en la ionósfera afecta la tropósfera.

En un momento dado, la Marina de los Estados Unidos quería establecer en Puerto Rico un sistema HAARP cuyo objetivo —decían ellos— era el de detectar aviones o embarcaciones traficantes de drogas, algo al que muchos en Puerto Rico muchos se opusieron. Tal vez esta fue la razón por la que, décadas más tarde, se empezó a utilizar el Observatorio de Arecibo con propósitos parecidos al del HAARP, pero no para la guerra contra las drogas..

Arecibo_Observatory_Aerial_ViewSin embargo, cuando se mira atentamente la actitud de los militares ante esta tecnología, parecería que el interés de Estados Unidos por este tipo de radar se ha reducido a un mínimo. Mientras aquí nos volvimos paranoicos porque Estados Unidos supuestamente utilizó un “proyecto genocida” para salvar a los puertorriqueños de un huracán, no hay una percatación de que el proyecto militar en Alaska finalizó en el 2014. ¿No me creen?  Pues vean de nuevo el vídeo que colocamos arriba. Otra señal de ello es el poco interés del gobierno estadounidense de mantener vivo el Radiotelescopio de Arecibo, proyecto que los puertorriqueños y algunas academias de Estados Unidos hemos movido cielo y tierra para que no cierre, tal como hemos discutido en este blog.

… Pero Michio Kaku dijo que con el HAARP se controla la tropósfera

¡¿De verdad?! ¿Él lo dijo?  …  Veamos si es cierto.

¡Wow! Tanto escándalo para que el Dr. Kaku no diga absolutamente nada acerca del HAARP.  De hecho, el sistema de antenas del que estamos hablando no emite rayos láser.  Además, él mismo afirma que los gobiernos aparentemente intentaron utilizar rayos láser para ver si podían utilizarlos para alterar el medio ambiente con fines militares … pero la evidencia no es concluyente.  El alegato de que el Dr. Kaku afirma que el gobierno federal usa el HAARP para alterar el clima no pasa de ser una descarada fabricación de los llamados “medios alternativos”.

En esta etapa, la pregunta no es si el gobierno federal está mintiéndole a la gente. En fin, un buen número de academias y universidades de prestigio y el público en general pueden acceder tanto a las facilidades como a la información obtenida del HAARP. No hay documento alguno clasificado o escondido por el gobierno estadounidense en torno a estas antenas. El gobierno no puede mentir sin ser desmentido prontamente por personas e instituciones que conocen muy bien esta tecnología. Los llamados “medios alternativos” son los que parecen padecer de la compulsividad al engaño y a la exageración, tal como hemos visto con su alegato en torno al Dr. Kaku.

Entonces, ¿de dónde vienen estas teorías conspiratorias?

Como diría Cantinflas, “¡Ahí está el detalle!”  Quienes promueven la idea de que el HAARP “controla las mentes”, “provoca terremotos”, “causa huracanes”, etc., son gente que no tiene la mínima idea de lo que está diciendo ni son profesionales que están trabajando aunque sea lejanamente esa especialidad.  Son “expertos” entre comillas.

Nota aparte:  Debido al alto nivel de popularidad de la creencia en estas visiones erradas del HAARP, estoy dispuesto a hacer una apuesta de que YouTube tiene más poder sobre las mentes del público que el gobierno federal supuestamente tiene vía el HAARP.

Un individuo de estos es Nick Begich, cuyo doctorado es en medicina alternativa y que no tiene valor alguno porque fue obtenido en una institución desacreditada, la Open International University (India). Él autopublicó un libro científicamente insostenible titulado Angels Don’t Play This HAARP y que fue el que inició todas estas teorías conspiratorias:  alegaba que el HAARP podía provocar cambios atmosféricos, terremotos, huracanes, etc.  En este libro se halla la raíz de todo lo que se repite ad nauseam en las redes sociales.

Otros de los “expertos” que ayudaron a diseminar este mensaje es Benjamin Fulford y su colega David Wilcock, quienes afirman la existencia de una conspiración sionista antijudía (¿con qué se come eso? … por favor, no me pregunten) para dominar el mundo y que el HAARP es un instrumento para causar terremotos. Fulford alega que a él se le acercó un ninja profesional moderno, que a su vez era masón perteneciente a una organización oriental internacional, para obligarle a formar parte de sus filas y ser su portavoz ante las Naciones Unidas …

…¡Un ninja masón!…

Ninja Masónico

¡¡¡¡UN FRIGGIN’ NINJA MASÓN!!!!

…  Afirma también que George Bush hijo, el Papa Benedicto XVI, Henri Kissinger, el Príncipe Charles, David Rockefeller y otros más ordenaron un terremoto a Japón, el que causó el desastre de Fukushima. También utiliza como referencia para sus investigaciones a Alex Jones e InfoWars …  ¡¿Necesito decir más?!

Si sigo con la lista de gente que supuestamente “sabe” del tema, la cosa no mejora mucho. Estas y otras personas, muy especialmente el Sr. Fulford, son las fuentes de todos los alegados males del HAARP.  ¿Están ustedes dispuestos a escucharles?

Si el alegato suena “lógico” para el público promedio, solo tengan en cuenta de que no todos sabemos de todo en ciencias y que lo que usualmente ocurre es que si ignoramos un área del saber, podemos errar en nuestro parecer.  En vez de decir la verdad, lo que hace esta “información alternativa” es explotar la ignorancia del público para crear artificialmente opinión pública en torno a un asunto que no es problema real.

Tenemos científicos expertos en el área, muchos de ellos independientes, que han trabajado con el HAARP. Para todos los efectos ninguno dice que estas antenas tienen efecto alguno en la tropósfera.  Si fuera así, alguien lo hubiera dicho.

… Y no … el HAARP no desvió a Harvey, ni a Irma ni a José.

¿Por qué Irma se desvió?

Bien sencillo, porque las condiciones ambientales lo posibilitaron.  ¿O es que nadie notó cuando la muy querida Ada Monzón, Déborah Martorell, John Toohey Morales y otros más afirmaban que la trayectoria de Irma parecía corresponder mejor al modelo meteorológico europeo? ¿O se les olvidó ese detalle? (Somos pueblo de memoria cortísima).

 

 

 

¿No será precisamente que los meteorólogos europeos hicieron la mejor predicción porque contaban con el mejor modelo teorético para comprender las variables atmosféricas? ¿Por qué debemos recurrir al HAARP como la mejor explicación si podemos dar cuenta de ello sin recurrir a esa refutada hipótesis?
.

Referencias

Chamberlin, T. C. (1899). An attempt to frame a working hypothesis of the cause of glacial periods on an atmospheric basis. The Journal of Geology, 7, 545-584. Recuperado de: https://archive.org/details/jstor-30055497.

Dunning, B. (7 de octubre de 2008).  HAARP myths. Skeptoid.  Recuperado de: https://skeptoid.com/episodes/4122.

Inan, U. S. & Bell, T. F. (1 de julio de 2001). Polar Aeronomy and Radio Science (PARS) ULF/ELF/VLF Project. Recuperado de: http://nova.stanford.edu/~vlf/pars/pars.htm.

Matthews, C. M. (23 de febrero de 2012). The Arecibo Ionospheric Observatory. Congressional Research Service. Recuperado de: https://fas.org/sgp/crs/misc/R40437.pdf.

Naiditch, D. Is baked Alaska half-baked? Skeptic. Recuperado de: https://www.skeptic.com/eskeptic/10-03-03/#feature.

Pike, J. Extremely low frequency communications program. Federation of American Scientists. Recuperado de: https://fas.org/nuke/guide/usa/c3i/elf.htm.

Sawyer, J. S. (1 de septiembre de 1972). Man-made carbon dioxide and the “greenhouse” effect. Nature 239, 23-26. doi: 10.1038/239023a0. Recuperado de: https://www.nature.com/nature/journal/v239/n5366/abs/239023a0.html.

Stanford VLF Group. Experiments with the HAARP ionospheric heater
useful links. Recuperado de: http://vlf.stanford.edu/research/experiments-haarp-ionospheric-heater.

Streep, A. (18 de junio de 2008). The military’s mystery machine. Popular Science. Recuperado de: http://www.popsci.com/military-aviation-space/article/2008-06/militarys-mystery-machine.

La ciencia de la redistribución de riquezas: 1 – Fundamentos

William Muir y sus gallinas

Competencia y cooperación desde un punto de vista evolutivo

David S. Wilson - Evolution for Everyone

David Sloan Wilson y su libro – Evolution for Everyone. Él ha sido partidario y uno de los responsables en revivir la perspectiva de selección de grupos.

Imaginémonos que un barco se hunde y se salvan dos náufragos en una isla. Uno de ellos es un puro egoísta, el otro es un puro altruista y cooperador. ¿Qué pasaría si apareciera una situación competitiva entre el egoísta y el cooperador? Probablemente el egoísta haría un fricasé del altruista. Es sumamente baja la probabilidad de que este último sobreviva.

Ahora bien, supongamos que un barco se hunde y da la casualidad de que todos los altruistas nadan a una isla y los egoístas a otra (y no hay chance de que un altruista o un egoísta pueda ir de una isla a otra), ¿qué ocurriría? Al revés … parecería que la isla de los egoístas estaría sumida en caos social, mientras que la de los cooperadores sobreviviría.

¿Qué ocurriría entonces si un egoísta nada desde su isla a la de los cooperadores? Entonces la cosa se complica.  Este es uno de los razonamientos de lo que se conoce como selección de grupos, perspectiva propuesta originalmente por Charles Darwin en su obra El origen del hombre (The Descent of Man) como una manera de explicar el posible origen del altruismo humano y su preocupación por la moral:

No ha de olvidarse que aunque un excelente nivel de moralidad apenas otorga ligera ventaja al individuo y a sus hijos sobre los demás individuos de la misma tribu, el aumento del número de hombres dotados de buenas condiciones y el progreso del nivel de moralidad concede ciertamente inmensa superioridad a una tribu sobre otra. Una tribu que cuenta muchos miembros que poseyendo en alto grado espíritu de patriotismo, lealtad, obediencia, valor y simpatía se hallen dispuestos siempre a ayudarse unos a otros y a sacrificarse por el bien general, triunfará sobre la mayoría de las otras tribus; y no otra cosa es selección natural (Darwin, 1871/1966, p. 186).

En otras palabras, “los egoístas le ganan a los cooperadores dentro del grupo, mientras que los cooperadores le ganan a los egoístas entre grupos; todo lo demás es un comentario”, repiten los científicos E. O. Wilson y David S. Wilson constantemente. Esta cooperación dentro de los grupos no ocurre bajo cualquier circunstancia, sino bajo condiciones bien específicas. Cualquier mezcla de los dos entra en asuntos complejos que revela una gran verdad, a su vez bien elemental: el triunfo de cualquier sociedad en relación con otra depende del grado de cooperación que haya dentro de ellas y las medidas de incentivos, restricciones o coerciones que muevan a los individuos a la cooperación.

Hoy día el tema de la “selección de grupos” o, mejor dicho, selección multinivel, es muy contencioso (hasta el punto de rayar en personalismos). Algunos como Douglas Futuyma lo ven como una modalidad de adaptación inclusiva, otros como David S. Wilson lo ven como compatible con ese y otros mecanismos de adaptación, otros como E. O. Wilson y Richard Dawkins los ven como incompatibles desde ambos lados del espectro. Eso será tema para otro día. En el ámbito evolucionista no hay una visión consistente en torno al asunto.

Nota aparte: Para aquellos interesados en saber los argumentos en contra de la selección de grupos, véase el excelente artículo de Steven Pinker al respecto (vean también los comentarios de académicos de reputación al respecto al pie del escrito). Para el argumento a favor, véase la serie de artículos de David S. Wilson, titulada “Truth and Reconciliation for Group Selection“. En el presente, mi posición es que al menos cuando se trata de descendencia con modificación, pueden existir interactores a diversos niveles de grupos, pero teniendo como base la adaptación inclusiva (“selección de parentesco”).

Como sea que los evolucionistas miren este tema, es posible tomar algunos modelos trabajados por sus partidarios para una discusión sensata de este tema. Para efectos de la discusión, asumamos la posición de los economistas Hodgson y Knudsen (2010), de que podemos tomar un punto medio entre la perspectiva génica de la selección natural y la de selección de grupos – Para que haya evolución de seres cooperadores hace falta dos factores:

  1. El replicador:  en este caso, el código genético, el ADN
  2. El interactor:  el individuo, el grupo de más bajo nivel, el grupo de más alto nivel, etc. (pp. 93-109).

Bajo este esquema cabe la adaptación inclusiva (lo que llaman en la jerga biológica como “selección de parentesco”), por la que, desde el punto de vista génético, se ven intentos de forjar grupos con base en herencia (parentesco) y de ahí en adelante pueden formarse grupos de más alto nivel. Una perspectiva parecida es la que sostiene Peter Singer para explicar la expansión del círculo de solidaridad desde la especie humana.

A partir de esta perspectiva informal, observamos en laboratorio el punto traído por Darwin. William M. Muir (2013) de la Universidad de Purdue –y partidario de la selección de grupos– trabajó en torno al egoísmo y la cooperación entre grupos de gallinas a la hora de producir huevos. Cada jaula tenía 9 gallinas. De cada grupo, seleccionó a aquellas que individualmente producían más huevos y las juntó en una nueva jaula. Y así fue por 3 generaciones. En otros casos, Muir decidió escoger aquellos grupos que más producían.

En otras palabras, por generaciones, Muir puso a competir a gallinas individuales, mientras que otras gallinas compitieron en calidad de grupos con otras conjuntos de gallinas. ¿Resultado? Las gallinas que competían individualmente entre ellas por la producción de huevos terminaron así:

Gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron individualmente por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿En qué estado se encontraban las gallinas que competían entre grupos?

Las gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron como grupo por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿Qué ocurrió? Según Muir, las que competían dentro del grupo, entraron en una dinámica adversativa tan grande que algunas asesinaban a las otras. Esa es la razón por las que quedaron vivas eran un total de tres maltrechas. Eso sí, a nivel individual cada una producía mucho más que las de las demás jaulas.

Por otro lado, en calidad de grupo, estas gallinas sicópatas llegaron a producir menos huevos que las gallinas que competían entre grupos.  En otras palabras las gallinas que cooperaban para competir con otros grupos aumentó su producción de huevos por 160% en solo unas cuantas generaciones. Ahora bien, dentro del grupo se veía el siguiente panorama:

  • Gallinas que no producían en absoluto. Estas son los que se llaman en la jerga en inglés como “free riders” (en español, los polizones o consumidores parásitos), es decir, personas que prosperan exclusivamente debido a la producción de otros.
  • Gallinas que producían poco.
  • Gallinas que producían mucho.

En otras palabras, no es la sociedad de los individuos más productores y de competidores los que más triunfan, sino más bien la sociedad imperfecta donde haya mayor nivel de solidaridad. Para efectos de la discusión definiré “solidaridad” como aquel complejo de reciprocidad social que redunda en la mayor ganancia para todos (o la mayoría).

La mejor sociedad: la imperfecta

Según la seudofilósofa Ayn Rand, la mejor sociedad es aquella en la que prevalece el autointerés, donde el egoísmo es la virtud a ser adoptada por todo individuo.  Algunos anarquistas como Piotr Kropotkin o un economista como Karl Marx veían la mejor sociedad en la que se distribuyen las riquezas de manera estrictamente justa: provisión de riqueza justamente proporcional a lo que se produce. Las soluciones de ambos extremos del espectro filosófico-económico nunca han podido llevar estrictamente a la praxis –al menos sin convertir sus sociedades en cerradas y sin un nivel de coerción estatal que desemboquen en notables violaciones a los derechos humanos. Esto se dio en países con ideologías diversas tales como la Rusia estalinista, la China maoista, el Chile de Pinochet o el Haití de los Douvalier. Por otro lado, las mejores economías suelen ser aquellas que mezclan principios del capitalismo, el socialismo, el cooperativismo y otros arreglos (e.g. destacándose entre ellos los países nórdicos).

Todo esto se debe a que el ser humano es un hijo de la evolución por vía de descendencia con modificación.  Para muchos científicos, esta aserción no pasa de ser una perogrullada, pero tiene importantísimas consecuencias en nuestra vida cotidiana y que demasiado frecuentemente se pasan por alto. Hemos heredado el hecho de que parece que descendemos de mamíferos poligínicos, es decir, que descendemos de animales en que los machos luchan entre ellos por acceso a las hembras. No solo llegan a ese beneficio sino que también luchan por el liderato de las manadas. Finalmente, no podemos olvidar de las riñas por consumir recursos escasos. Tales tipos de competencia llevan frecuentemente a que prevalezcan consideraciones egoístas por encima de las altruistas.

Sin embargo, como los experimentos de Frans de Waal y otros han mostrado repetidas veces, también hay un factor de la naturaleza humana que le importa factores relacionados con la justicia, especialmente en calidad de altruismo recíproco como forma de solidaridad.

Si creamos un sistema económico que suponga a los seres humanos como egoístas perfectos, entonces estará abocado al fracaso. De acuerdo al economista Robert H. Frank (2011), esto ocurre por dos razones:

  • Contrario a lo que algunos suponen, el sentido de justicia puede ser un criterio posicional importante en la mente de mucha gente. Esto se puede ver claramente en el caso del juego del ultimátum.
  • Tampoco tiene en consideración externalidades que se dan a la hora de distribuir riqueza estrictamente de acuerdo al nivel de producción (Preface; capítulo 8).

Debido a ambos factores de nuestra naturaleza humana, la mejor medida es la redistribución de riquezas como el mejor mecanismo solidario dentro de un sistema capitalista o de libre mercado en que la competencia entre empresas (es decir, entre grupos de trabajos) es la norma. Como veremos en el próximo artículo de esta serie, dicha redistribución ocurre dentro de las empresas. Sin embargo, a nivel estatal también ocurre dado que la competencia entre empresas puede externalizar de maneras detrimentales a la sociedad. Vía los impuestos y la reglamentación estatal, se utilizan distintos mecanismos de redistribución para reducir lo mejor posibles dichas externalidades y fomentar la solidaridad entre distintos sectores económicos y sociales.

Francisco Catalá Oliveras

Francisco Catalá Oliveras. (Tomado por mí en el Comité del Partido Independentista Puertorriqueño en el 2011 y disponible para el dominio público).

El resultado es que a diferentes niveles tenemos algún grado de economía mixta y muy compleja. Ir a los extremos de hacer una economía perfectamente competitiva o perfectamente justa, sería a la postre disfuncional.  Esta es una de las consecuencias necesarias de los puntos más importantes de una brillante obra del economista Francisco Catalá Oliveras titulada Elogio de la imperfección. Allí, el distinguido académico nos recuerda el cuento de Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso” donde nos relata cómo Funes no podía pensar debido a que tenía una memoria perfecta: al no poder olvidar, no podía conceptuar (olvidar diferencias), por lo que no podía pensar. La imperfección del olvido es requisito fundamental para pensar. De ahí, Catalá Oliveras (2007) acuña la expresión “Síndrome de Funes” que consiste en dos cosas:

  • Creer que la perfección es posible
  • Creer que de ser posible, sería funcional (pp. 10-14).

Usualmente, los extremos del espectro político o económico suelen padecer del Síndrome de Funes. Catalá nos aclara que debemos buscar mejorar situaciones imperfectas en la medida de lo posible (p. 12), pero esto no debe confundirse con la búsqueda de la perfección. Por eso, he postulado lo que llamo “el Principio Catalá Oliveras“:  para que un sistema funcione, debe ser imperfecto.

Ahora bien, no toda imperfección funciona y no debe inferirse por ello que no se remedien ciertas imperfecciones que crean males sociales.  Por ejemplo, el tener polizones sociales es un problema, siempre los tendremos en un sistema de libre mercado. Sin embargo, el buscar reducir este problema lo mejor posible no debe equivaler a, por ejemplo, eliminar por completo cualquier asistencia del estado.  Un exceso de bienestar del estado o un programa mal ejecutado puede ser un problema, especialmente si fomenta el ocio, la marginación y la criminalidad.

Por otro lado, aun para gobiernos conservadores de cualquier parte del mundo, ha sido extremadamente difícil desmantelar todo el aparato estado benefactor, no solo porque parte de su base política persiste gracias a ello, sino porque así se podrían evitar males sociales mayores: miseria de aquellos que no consiguen empleo, mayor mercado informal, niños sin hogar, mayor prostitución, esclavitud sexual, restricciones a servicios de salud para los necesitados, mayor criminalidad, falta de circulación de capital en los mercados, entre otros. Gran parte de la reducción de la pobreza en diversos países ha sido gracias al aparato de asistencia social gubernamental. El incremento de la pobreza debido a la reducción gubernamental se pueden observar prístinamente en lugares donde se han llevado a cabo políticas de austeridad sin medidas sensatas para salvaguardar a la población y muy especialmente los más pobres. Tales políticas también han impedido una pronta recuperación de dichas regiones, tal como lo han reconocido economistas del Fondo Monetario Internacional en el 2011 y en el 2013.

Como diría Aristóteles (1985), toda virtud es el justo medio entre dos extremos (pp. 160-175). Para alcanzar dicha moderación, tenemos que abandonar el vicio de pensar en términos de extremos: sea un neoliberalismo puro o un socialismo puro. La mejor aproximación suele ser un acercamiento casuístico: es decir, ver cada situación por caso y presentar las mejores soluciones que se conciban dentro de un programa solidario de país. Ese es el mejor criterio para ponderar en cuanto a decisiones a tomarse colectivamente.

Referencias

Aristóteles. (1985). Ética nicomáquea / Ética audemia. Madrid: Editorial Gredos.

Catalá, F. (2007). Elogio de la imperfección. PR: Ediciones Callejón.

Darwin, C. (1966) El origen del hombre y la selección en relación al sexo, I. Madrid: Ediciones Ibéricas. Originalmente publicado en 1871.

Eldakar, O. T. & Wilson, D. S. (junio de 2011). Eight criticisms not to make about group selection. HHS Public Access, 65, 6, 1523–1526. doi: 10.1111/j.1558-5646.2011.01290.x. Recuperado en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3110649/.

Frank, Robert H. (2011). The Darwin economy: Liberty, competition, and the common good. [Edición de Kindle].  Princeton: Princeton University Press.

Frazis, H. & Loewenstein, M. A. (2006). “Wage Compression and the Division of Returns to Productivity Growth: Evidence from EOPP.” BLS Working Papers 398. Recuperado en: https://www.bls.gov/osmr/abstract/ec/ec060100.htm.

Hodgson, G. M. & Knudsen, T. (2010). Darwin’s conjecture: The search for general principles of social & economic evolution. Chicago: The University of Chicago Press.

Kenworthy, Lane. (septiembre de 1998). Luxembourg Income Studyworking paper no. 188.
Do social-welfare policies reduce poverty? A cross-national assessment. Recuperado en: http://www.lisdatacenter.org/wps/liswps/188.pdf.

Kenworthy, Lane. (enero/febrero de 2014). America’s social democratic future.
The arc of policy is long but bends toward justice. Foreign Affairs.  https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2013-12-06/americas-social-democratic-future.

Moller, S., Huber, E., Stephens, J. D., Bradley, D., & Nielsen, F. (febrero de 2003). American Sociological Review, 68, 1, 22-51. Recuperado en: http://www.jstor.org/stable/3088901.

Muir, W. M. (2013). Genetics and the behaviour of chickens: Welfare and productivity. In Genetics and the Behaviour of Domestic Animals, 2da. ed. Academic Press. doi: 10.1016/B978-0-12-394586-0.00009-3. Recuperado en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780123945860000093.

Okasha, S. (2006). Evolution and levels of selection. Oxford: Oxford University Press.

Pinker, S. (18 de junio de 2012). The false allure of group selection. Edge [Portal cibernético]. Recuperado en: https://www.edge.org/conversation/steven_pinker-the-false-allure-of-group-selection.

Singer, P. (2011). The expanding circle: Ethics, evolution, and moral progress. [Ed. Kindle]. Princeton: Princeton University Press.

Sober, E. (2011). Did Darwin write the Origin backwards? Philosophical essays on Darwin’s theory. [Ed. Kindle]. NY: Prometheus Books.

Sober, E. & Wilson, D. S. (1998). Unto others: The evolution and psychology of unselfish behavior. US: Harvard University Press.

Wilson, D. S. (2007). Evolution for everyone. How Darwin’s theory can change the way we think about our lives. [Ed. de Kindle]. NY: Bantam.

Wilson, D. S. (2015). Does altruist exist? Culture, genes, and the welfare of others. [Ed. Kindle]. New Haven: Yale University Press.

Wilson, E. O. (2013). The social conquest of the Earth. NY: Liveright.