Centro Para la Nueva Economía (CNE): Transiciones

Nota: El día de hoy, el economista, Sergio Marxuach, ha publicado un importante artículo que no debe pasar inadvertido. El artículo se publicó en El Nuevo Día y en el portal del Centro para la Nueva Economía (CNE). Aquí reproduzco el artículo titulado “Transiciones”, que tiene también una versión en inglés. Según el portal, el artículo está disponible bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-NoObraDerivada 3.0 Puerto Rico. Vea la licencia aquí.

Comentario: Aquí Marxuach habla en arroz y habichuelas la realidad que hemos expuesto aquí en numerosas ocasiones, en torno a la insuficiencia de los recursos renovables, su problema de intermitencia y la necesidad de resguardo basado en combustibles fósiles para una transición a este tipo de fuentes energéticas.

Desgraciadamente, se opone a la energía nuclear teniendo en su mente (aparentemente) las plantas convencionales. No considera la posibilidad del uso de fuentes nucleares no convencionales, sino modulares o micro, que son baratas, con seguridad pasiva (“Fukushima-proof“), es decir, hechas para que la misma física de la planta haga imposible un derretimiento de su combustible (“meltdown“). Aquí en Puerto Rico, se han propuesto varios modelos. Aun en caso de lo imposible, si ocurriera un accidente (por huracanes, terremotos, etc.), el área de desalojo no excedería las 0.5 millas cuadradas. Personalmente, abogo por el de NuScale, por ser el que está pronto a terminar todo el laberinto de permisología y el primero que stablecerá una planta modular en Estados Unidos. Sin embargo, también me encantan eVinci y Xe-100. El CNE debería contemplar esa posibilidad, si debemos complementar las renovables con fuentes energéticas nucleares de este tipo. Nadie sugiere una sola fuente de energía, sino un portfolio. Debemos elegir aquel que prometa energía más limpia. Sobre la corrupción de la AEE, el temor es infundado, especialmente, no solo debido a que algunas de las propuestas se diseñan para evitar toda proliferación, sino también a las regulaciones federales e internacionales. Le recomiendo al CNE que consulte con los ingenieros puertorriqueños del Nuclear Alternative Project en torno a estas plantas, su combustible y sus desperdicios. De hecho, estos ingenieros se criaron en Puerto Rico, han estudiado aquí, se han graduado de la Universidad de Puerto Rico y algunos han laborado en provisión de energía aquí en la Isla, incluyendo proyectos de energía renovable.

Otro asunto que debería investigar es la experiencia de California, Francia, Alemania y otros países que han expandido sustancialmente su dependencia en renovables intermitentes y las implicaciones que eso tendría en el costo de electricidad y desparramamiento terrenal de implementarse algo semejante en PR.

La dirección del artículo en el portal del CNE: http://grupocne.org/2019/03/17/transiciones/. Las negrillas en el artículo son del original.

Transiciones

Sergio Marxuach
Sergio Marxuach del Centro para la Nueva Economía. Como parte del contenido del portal del CNE, está disponible bajo la licencia CC-BY-NC-ND 3.0 PR.

Los períodos de transición suelen ser tiempos convulsos, llenos de incertidumbre y conflictos. Por ejemplo, en las ciencias, tal y como explicara Thomas Kuhn en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas, el período entre el cuestionamiento de un paradigma prevaleciente y la aceptación de un nuevo paradigma que lo reemplace, está lleno de incertidumbre y surgen amargos debates entre los que defienden el paradigma existente y los que promueven una manera nueva de entender la naturaleza.

En estos días en Puerto Rico estamos comenzando el proceso de transición de nuestro sistema eléctrico, de uno basado en grandes unidades generatrices centralizadas que queman combustibles fósiles a uno nuevo basado mayormente en la generación distribuida de electricidad utilizando fuentes renovables de energía.

No debe sorprendernos, entonces, que comience un debate público entre los que apoyan distintos derroteros para llevar a cabo esta transformación. Este choque de ideas y visiones es saludable, siempre y cuando los participantes obren de buena fe y con transparencia, como debe ser en una sociedad que se auto-denomina “democrática”.

Nosotros en el Centro para una Nueva Economía creemos que el nuevo sistema eléctrico de Puerto Rico debe maximizar la integración al sistema de capacidad de generación renovable y de tecnologías de almacenamiento, para proveer reservas, otros servicios auxiliares y carga adicional en las horas pico.

Cuando nos referimos a fuentes renovables de energía para generar electricidad, nos referimos no solamente a la energía solar fotovoltaica y la energía eólica, sino también a cualquier otra tecnología renovable, limpia y segura, que se ha comprobado es viable a escala comercial, por ejemplo, la generación con energía solar termal. En nuestra opinión se deben considerar todas las opciones factibles que cumplan con los parámetros anteriores, para confeccionar una cartera de generación lo más diversificada posible, dado el estado actual de la tecnología y el que se proyecta para el futuro cercano.

Desafortunadamente, la tecnología disponible en estos momentos no permite que toda la demanda de electricidad en Puerto Rico se pueda satisfacer con fuentes renovables de energía. La generación con fuentes renovables es intermitente, y aunque ese problema se puede manejar con tecnologías de almacenamiento de energía (baterías), no se puede eliminar en su totalidad.

Puerto Rico necesita satisfacer una carga base todo el día para mantener las escuelas, comercios, oficinas, hospitales, hoteles y fabricas funcionando, sin mencionar, la electricidad necesaria para nuestros hogares. No es lo mismo proveerle energía solar al colmadito de la esquina que a una economía y sociedad modernas de 3.1 millones de personas. Y simplemente no vemos factible—en el corto o mediano plazo—un escenario en el cual la capacidad de generación distribuida, usando placas fotovoltaicas, se pueda instalar masivamente utilizando los techos de 65% o más de las edificaciones existentes en Puerto Rico.

Por tanto, va a ser necesario añadir capacidad de generación nueva utilizando generación basada en fuentes no renovables. Sin embargo, se nos ha criticado por sugerir que la brecha entre la demanda y la oferta de electricidad se cierre con generación utilizando gas natural, el cual entendemos es una de las fuentes no renovables que menos contamina y de las más seguras. Eso a pesar de que hemos dejado claro que la construcción de infraestructura nueva de gas natural debe ser la mínima necesaria para mantener la estabilidad del sistema y permitir la maximización del uso de recursos renovables.

Esto significa:

  1. promover la integración al sistema de unidades de generación altamente eficientes y relativamente pequeñas; de manera consistente con el rediseño de la red de transmisión y distribución, y sin utilizar gasoductos;
  2. que dicha construcción debe limitarse a unidades cuya inversión pueda ser recuperada en 20 años o menos;
  3. prohibir la construcción nueva de unidades de generación que utilicen combustibles fósiles después del 2030 para fomentar la transición a fuentes renovables y lograr el objetivo de generar 100% de nuestra electricidad con fuentes renovables en el 2050. Obviamente, estamos dispuestos a escuchar a organizaciones o personas que apoyen otras alternativas o planes.

Por otro lado, también nos han criticado por no favorecer la generación de electricidad con energía nuclear, a pesar de los avances en esa área. Es cierto que la tecnología de generación nuclear ha mejorado significativamente desde la década de los años 70, tan es así que de acuerdo con una reseña reciente en la revista The Atlantic algunos de los arquitectos del “Green New Deal” no la descartan como parte de su solución para eliminar las emisiones de gases invernadero.

En el caso de Puerto Rico no la vemos como una opción viable. Por más que haya mejorado la tecnología, el riesgo de un evento tipo “black swan”, de poca probabilidad pero con consecuencias catastróficas, no se puede eliminar por completo. El riesgo de un accidente nuclear en una isla del tamaño de Puerto Rico, por más remoto que sea, simplemente no es aceptable porque supone una amenaza existencial a nuestra sociedad. Además, pregúntese usted si se siente cómodo con la idea de proveerle Uranio-235 a la AEE, una de las agencias gubernamentales más corrupta y peor administrada en nuestra historia.

Al comienzo de esta transición tenemos que aceptar que no existen soluciones perfectas, todas tienen sus costos y beneficios y requieren que hagamos lo que en inglés llaman “tradeoffs”. Cuidado pues con los falsos profetas vendiendo soluciones que requieren la suspensión voluntaria de nuestra incredulidad. Especialmente con aquellos que acaban de desembarcar en Puerto Rico con poco conocimiento y menos entendimiento de nuestra economía, sociedad y sistema eléctrico.

Por: Sergio M. Marxuach

Director de Política Pública

Centro para una Nueva Economia

Esta columna se publicó originalmente en El Nuevo Día el 17 de marzo de 2019

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El Nuevo Trato Verde como está, no salvará el planeta

Un nuevo rostro en el Congreso de los Estados Unidos

Alexandria Ocasio Cortez
Alexandria Ocasio Cortez en el Reardon Convention Center en la Ciudad de Kansas, el 20 de julio de 2018. Foto cortesía de Mark Dillman.

Alexandria Ocasio Cortez, la congresista demócrata por el Estado de New York, ha sido la respuesta de un sector progresista altamente insatisfecho con el statu quo del Partido Demócrata y a un Partido Republicano preso de las arbitrariedades del ahora populista presidente estadounidense, Donald Trump. Su ascenso al poder congresional era inesperado y, debido a sus posturas socialistas demócraticas, ha despertado el entusiasmo y hostilidad de gran parte de todo el espectro político. Debido a su ascendencia puertorriqueña, ella se ha identificado hasta cierto punto con la realidad de nuestro Archipiélago tras María y ha favorecido el voto presidencial para Puerto Rico. Sobre si este debería ser su favor o si entiende plenamente los asuntos de nuestro país, podemos debatirlo. En un momento dado, ella estuvo confundida en torno a la abolición de algunas de las leyes Jones: o la Ley Jones de 1917 (que reformó el gobierno e impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños) o la Ley Jones de 1920 conocida como la Ley de Cabotaje. Lo que sí podemos contar a su favor es su convicción en torno a la relación entre estatus colonial de Puerto Rico y su realidad económica actual.

Su falta de experiencia en un ámbito tan cargado políticamente como el Congreso de Estados Unidos es transparente y, no es sorpresa, que sus adversarios han explotado (en ocasiones, muy injustamente) algunos de sus errores. Sin embargo, defiende con mucho vigor los principios por los que ella fue electa. Uno de ellos, con los que hemos simpatizado mucho, es el asunto de la legalización del soborno institucionalizado que permea en el Congreso federal gracias a Citizens United vs. FEC. Su intervención ha puesto con prístina claridad y sencillez la extrema seriedad de las consecuencias de que las grandes corporaciones influencien la política pública federal.

Hace mucha falta esta discusión, ya que las corporaciones, como entidades amorales, no tienen el interés del público en mente, sino solo sus responsabilidades fiscales, que, en muchas ocasiones, no coincide con la responsabilidad ética. Ocasio va a hacer los próximos dos años, muy interesantes.

Recientemente, ella ha presentado un proyecto de Resolución de la Cámara de Representantes 109, que es para forjar un Nuevo Trato Verde (Green New Deal). Este es un curso muy ambicioso. De hecho, demasiado ambicioso. Aun si ella lograra la aprobación este documento, habría que ver si mejoraría o empeoraría la situación del cambio climático del planeta. Lo que se aspira no pasa de ser una repetición a nivel nacional del fiasco del Energiewende de Alemania y la experiencia nefasta que ahora pasan California y Vermont. Esto no pinta bien.

El plan detrás de la resolución presentada no es viable

El aspecto de política social y economía

H. RES. 109 (116th Congress - 1 Session)
Imagen de la Resolución de la Cámara de Representantes federal (H. RES. 109), del centésimo decimo sexto Congreso, primera sesión (2019).

El título de la resolución es “El reconocimiento del deber del gobierno federal para crear un Nuevo Trato Verde”. Este documento no solo contempla la transformación energética de Estados Unidos, sino una reforma de pies a cabeza de la estructura fiscal y social de ese país. Esto marca una disparidad logística lo que motiva el proyecto con algunas de las propuestas presentadas.

Por ejemplo, tomen las siguientes menciones de la situación actual de la esfera social:

… hourly wages overall stagnating since the 1970s despite increased worker productivity; the third-worst level of socioeconomic mobility in the developed world before the Great Recession; the erosion of the earning and bargaining power of workers in the United States; and inadequate resources for public sector workers to confront the challenges of climate change at local, State, and Federal levels; the greatest income inequality since the 1920s …

pp. 3-4

En otras palabras, la motivación de cambio social que se propone es muy abarcadora. Aquí se describen algunas de las metas:

… to achieve net-zero greenhouse gas emissions through a fair and just transition for all communities and workers; to create millions of good, high-wage jobs and ensure prosperity and economic security for all people of the United States; to invest in the infrastructure and industry of the United States to sustainably meet the challenges of the 21st century; … to promote justice and equity by stopping current, preventing future, and repairing historic oppression of indigenous peoples, communities of color, migrant communities, deindustrialized communities, depopulated rural communities, the poor, low-income workers, women, the elderly, the unhoused, people with disabilities, and youth (referred to in this resolution as ‘‘frontline and vulnerable communities’’);

pp. 5-7

Todo esto es problemático y no constituye un programa coherente desde un punto de vista económico y físico, por razones que explicaré en la última sección. Eso no implica que hay muchos aspectos de este Nuevo Trato que no sean viables. ¿Qué se propone hacer? Marcaré con el ícono “✔” los que (a prima facie) me parecen (en mi muy inexperta opinión) necesarios y viables para Estados Unidos o “¿?” para los que levantan mi ceja escéptica. No voy a citarlo todo.

… directing investments to spur economic development, deepen and diversify industry and business in local and regional economies, and build wealth and community ownership, while prioritizing high-quality job creation and economic, social, and environmental benefits in frontline and vulnerable communities, and deindustrialized communities, that may otherwise struggle with the transition away from greenhouse gas intensive industries [✔];

… ensuring the use of democratic and participatory processes that are inclusive of and led by frontline and vulnerable communities and
workers to plan, implement, and administer the Green New Deal mobilization at the local level [✔];

… ensuring that the Green New Deal mobilization creates high-quality union jobs that pay prevailing wages, hires local workers, offers training and advancement opportunities and guarantees wage and benefit parity for workers affected by the transition [✔];

… guaranteeing a job with a family-sustaining wage, adequate family and medical leave, paid vacations, and retirement security to all people of the United States [✔];

… strengthening and protecting the right of all workers to organize, unionize, and collectively bargain free of coercion, intimidation, and harassment [✔];

… enacting and enforcing trade rules, procurement standards, and border adjustments with strong labor and environmental protections [✔];

… obtaining the free, prior, and informed consent of indigenous peoples for all decisions that affect indigenous peoples and their traditional territories, honoring all treaties and agreements with indigenous peoples, and protecting and enforcing the sovereignty and land rights of indigenous peoples [¡¡¡✔✔✔!!!];

… ensuring a commercial environment where every businessperson is free from unfair competition and domination by domestic or international monopolies; and [¿? – no estoy en contra, pero para garantizar libre mercado, hay que ver los mecanismos y políticas fiscales concretas con las que esto se lograría];

… providing all people of the United States with high-quality health care; affordable, safe, and adequate housing; economic security; and clean water, clean air, healthy and affordable food, and access to nature [✔].

pp. 12-14

Por ahora, esto parece para los críticos un listado en los que todos estamos a favor de la virtud y en contra del pecado. Sin embargo, este programa es claramente socialdemócrata (no exactamente socialista democrático), un modelo muy parecido al nórdico. Este no es el socialismo marxista de Chávez/Maduro que muchos postulan que propone Ocasio con el propósito politiquero de atemorizar al público. No hay razón alguna por la que un país tan rico como Estados Unidos tenga un deterioro notable en la educación pública, una clase media que esté deslizándose a la pobreza, o que tenga una infraestructura en deterioro o que no tenga un seguro universal de salud, o que tenga a personas endeudadas casi a perpetuidad por préstamos estudiantiles (aunque el Pres. Obama ayudó un poco a remediar la situación). Todos estos elementos deben verse como una inversión y no un gasto público.

Es difícil oponerse a un programa así. Sin embargo, el incluirlo en un “programa verde”, ha hecho que sea una píldora abortiva que haga a este feto perecer en la Cámara de Representantes, lo que nos fuerce a volver a cero. De esta manera puede fracasar el intento de remediar el problema del cambio climático que, a mi juicio, es el problema de seguridad más serio del mundo (literalmente) y en el que Estados Unidos debería tener un rol protagónico. De ahí que este Nuevo Trato Verde sea demasiado ambicioso.

Por otro lado, algunos aspectos de las intenciones que están detrás preocupan un poco. En el portal de la estación pública National Public Radio (NPR), hay una hoja de preguntas y respuestas en torno a la resolución. Tomen, por ejemplo, esta parte:

Build on FDR’s second bill of rights by guaranteeing … economic security for all who are unable [✔] or unwilling [¡¡¡¿?!!!!] to work…

p. 1

¿En serio? Entiendo que se cubran las necesidades económicas básicas de: gente que no pueda trabajar por razón de edad (demasiado jóvenes o ancianos); por razón de un impedimento físico o mental; o por atender a su hogar, responsabilidad que usualmente recae sobre las mujeres, y así por el estilo. ¿Pero que yo, trabajador, cubra, mediante mis impuestos las necesidades económicas que alguien que no quiera trabajar? ¿Por qué? ¿Tiene esto en mente la distribución de un mínimo de ingresos por persona? En este último caso, no tengo objeciones, pero debe aclararse este punto, ya que la producción económica de un país depende todavía de que la gente se gane su sustento.

También hay dudas en cuanto a la procedencia del dinero para sufragar este programa, la respuesta es sumamente ambigua y que, para muchos, carece de seriedad.

How you will pay for it?

The same way we paid for the New Deal, the 2008 bank bailout and extended quantitative easing programs. The same way we paid for World War II and all our current wars. The Federal Reserve can extend credit to power these projects and investments and new public banks can be created to extend credit. There is also space for the government to take an equity stake in projects to get a return on investment. At the end of the day, this is an investment in our economy that should grow our wealth as a nation, so the question isn’t how we will pay for it, but what will we do with our new shared prosperity.

p. 4

La primera oración es puramente retórica. El Nuevo Trato Verde parece un problema que atiende asuntos a corto y a largo plazo simultáneamente. El llamado “rescate a los bancos” en la crisis del 2008 fue una medida hecha “a la corta” para evitar el colapso total de la economía, no estableció realmente medidas a largo plazo, una queja válida de muchos demócratas de izquierda en aquel momento. Las guerras, aunque costosas, son inversiones que (para bien y mal) atienden asuntos de política internacional o intereses económicos y militares estadounidenses. ¿Se quiere terminar con estas guerras actuales para redirigir los fondos a financiar este Nuevo Trato? ¿Se mantendrán las guerras actuales y se financiará el Nuevo Trato con dinero adicional? La respuesta no es del todo clara. ¿Qué hay de una reevaluación de incentivos a corporaciones (especialmente a nivel estatal) basados en exenciones contributivas y de los que no ha habido beneficio económico alguno? ¿No podría utilizarse ese dinero como parte de un programa de restructuración fiscal del gobierno federal? ¿Qué hay de mejorar un tipo de impuestos al valor de terreno? ¿Qué hay de impuesto a los lujos? Si la situación del cambio climático es tan urgente, y lo es, miles de millones de dólares gastados puramente en lujos es un desperdicio de dinero y capital. No se trata de quitarles todos los millones a los millonarios, que tienen derecho a sus lujos hasta cierto punto … pero, ¿cuántas mansiones, yates, aviones, helicópteros, obras de artes necesitan para vivir? Como ya se ha demostrado económicamente, este tipo de gastos generan externalidades sociales negativas y necesita una desaceleración. ¿No se podría asignar parte del dinero de la propuesta de Ocasio de impuestos a los millonarios a los programas relacionados a las comunidades y mejorar el medio ambiente?

Por otro lado, sí es útil la creación de bancos públicos para fomentar crédito e inversión, no de manera distinta a lo que ocurrió en Puerto Rico durante la época de Rexford G. Tugwell. Sin embargo, hay que establecer regulaciones para que no ocurra con estos, lo que pasó con el Banco Gubernamental de Fomento, que le prestó a alcaldes para la construcción de obras faraónicas insostenibles, que nunca redundó en un beneficio real para el público o el banco. Sin embargo, para que esta idea funcione, es necesario capitalizar estos bancos con dinero, así que volvemos al problema de su procedencia.

Extraña que no dice una sola palabra en torno a la redistribución de las riquezas o limitar ciertas externalidades negativas. Veremos más adelante que, en cuanto a esto último, la propuesta deja mucho que desear.

Ahora bien, ¿esta propuesta social cabe dentro del programa ambiental propuesto por el proyecto de resolución? Veamos.

Las medidas ambientales

Molinos de viento en Salinas, Puerto Rico
Molinos de viento en Salinas, Puerto Rico, vistos desde el Expreso Luis A. Ferré (PR-52). © 2018, Pedro M. Rosario Barbosa. (CC-BY-SA 4.0+).

Es en la parte ambiental, la primera parte del programa, que la falta del rigor científico y la fidelidad a la ideología se vuelven más transparentes. Veamos algunas de las cosas que propone:

… eliminating pollution and greenhouse gas emissions as much as technologically feasible [✔]

… meeting 100 percent of the power demand in the United States through clean, renewable [¿?, ¿limpio o renovable; o limpio y renovable?]

… by dramatically expanding and upgrading renewable power sources [✔];

… building or upgrading to energy-efficient, distributed, and ‘‘smart’’ power grids, and ensuring affordable access to electricity [✔];

… upgrading all existing buildings in the United States and building new buildings to achieve maximum energy efficiency, water efficiency, safety, affordability, comfort, and durability, including through electrification [¿? – ¿”máxima” eficiencia con renovables intermitentes?];

… spurring massive growth in clean manufacturing in the United States and removing pollution and greenhouse gas emissions from manufacturing and industry as much as is technologically feasible, including by expanding renewable energy manufacturing and investing in existing manufacturing and industry [¿? – ¿incluirá un impuesto a las emisiones o solo es expandiendo las renovables?];

… working collaboratively with farmers and ranchers in the United States to remove pollution and greenhouse gas emissions from the agricultural sector as much as is technologically feasible, including … supporting family farming … investing in sustainable farming and land use practices that increase soil health … by building a more sustainable food system that ensures universal access to healthy food [¿? … que incluirá la siembra y acceso de agricultores a alimentos modificados con ingeniería genética y pesticidas como el glifosato para el secuestro de carbono, ¿verdad?]…

… mitigating and managing the long-term adverse health, economic, and other effects of pollution and climate change, including by providing funding for community-defined projects and strategies [✔];

… removing greenhouse gases from the atmosphere and reducing pollution by restoring natural ecosystems through proven low-tech solutions that increase soil carbon storage, such as land preservation and afforestation [✔];

… cleaning up existing hazardous waste and abandoned sites, ensuring economic development and sustainability on those sites [✔… y también ¿?incluirá el uso de transgénicos, ¿verdad?]

No podemos oponernos al uso de renovables ni a un sistema de red inteligente que administre y lidie con los problemas inherentes de algunas fuentes intermitentes. Sin embargo, no se puede hablar de maximizar eficiencia energética y depender de renovables intermitentes (aun con sistemas inteligentes). En Puerto Rico, las mismos molinos de viento de Salinas dejaron mucho que desear y se desempeñaron por debajo de lo esperado. En cuanto a la energía solar, fuera de sofisticar más la tecnología, no ha habido un avance real de innovación en esta. Este es un punto que ha trabajado Varun Sivaram, uno de los entusiastas de la tecnología, que elabora estos problemas en un artículo para la revista ecomodernista The BreakThrough Journal, en un informe para el Brookings Institution y en su libro, Taming the Sun. Por cierto, Sivaram también ha denunciado abiertamente la condena de la energía nuclear por grupos ambientalistas, en parte, porque contribuye a cerrar fuentes de energía limpia.


Ahora bien, la propuesta exageradamente optimista del proyecto de Resolución 109 renuncia o se muestra ambivalente en cuanto a medidas y tecnologías que han dado resultado, mientras que quiere optimizar mecanismos más ineficientes. El texto es ambiguo en ocasiones en cuanto a si se desarrolla energía limpia y renovable (¿energía limpia, entre ellas energía renovable o solo energía renovable, que se considera limpia?)

El plan no excluye inversión en investigación y desarrollo y la consulta a científicos durante la travesía a la meta propuesta. Sin embargo, como muestra la hoja de preguntas y respuestas, aun con la advertencia de la Union of Concerned Scientists (UCS) de las consecuencias de retirar prematuramente las fuentes nucleares, la tendencia de los forjadores de la propuesta es la de querer eliminarlas gradualmente. En el caso particular de Ocasio Cortez, su insistencia es en 100% renovables.

La retirada de la energía nuclear en el Estado de Vermont (en el estado de Bernie Sanders) y la obsesión por renovables, conllevó un aumento de consumo de combustible fósil y emisiones de bióxido de carbono, de eso no hay debate alguno actualmente. Esto ocurre a pesar de que el 43% de las fuentes de Vermont son renovables (véase informe al respecto). No voy a repetir aquí lo ya dicho en torno a la transformación energética de Alemania. Solo me limitaré a decir, que no ha habido reducción alguna de emisiones de gases de invernadero desde el comienzo del cierre de plantas nucleares en el 2011 (a raíz del incidente de Fukushima) hasta el 2018, aun cuando una parte muy sustancial de las fuentes energéticas renovables.

El porcentaje de producción energética en Alemania
El porcentaje de producción energética en Alemania (números preliminares del 2018). Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para ver la versión agrandada.
Consumo de fuentes energéticas de Alemania
Consumo de fuentes energéticas de Alemania, números preliminares del 2018). Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para la ver la versión agrandada.
Emisiones de gas de invernadero de Alemania
Emisiones de gas de invernadero de Alemania. Fuente: Clear Energy Wire (CC-BY-SA 4.0). Denle aquí para ver la versión agrandada.

Sin embargo, algunos de los países que han logrado descarbonizarse en su mayoría (como Francia o Suecia), lo han hecho con energía nuclear. En otros casos, como el de Costa Rica, país tropical, la energía renovable que le permitió la descarbonización no fue ni la energía eólica ni la solar.

Aun suponiendo que fuera posible hacer una red 100% de renovables, la irremediable intermitencia de muchas de ellas (que no se resolverá totalmente con baterías o una red inteligente) hará que sus ineficiencias cuesten más. Esto se puede ver muy claramente en el caso de California y (otra vez), Alemania.

Es más, el documento se enfoca en las comunidades (frontline). ¿Qué pasaría en el caso de comunidades y municipios que decidan tener energía nuclear modular, como en el caso de un municipio del estado de Utah, que decidió por el reactor modular de NuScale? ¿Van a prohibirle a esas comunidades de tener una producción de energía limpia, segura y cuya posibilidad de accidente nuclear es ninguna? ¿Cuál sería la justificación?

El sesgo ideológico es más evidente cuando se tiene en cuenta que Ocasio y, tal vez, otros demócratas, caen exactamente en los misos errores de Naomi Klein. Ya he escrito al respecto, así que no voy a repetir aquí lo ya dicho. La hoja de preguntas y respuestas le resta importancia a medidas eficientes del mercado tales como un cap and trade u otras como un impuesto a las emisiones de gases de invernadero. He aquí los argumentos presentados en su contra:

Does this include a carbon tax?

… We cannot simply tax gas and expect workers to figure out another way to get to work unless we’ve first created a better, more affordable option. So, we’re not ruling a carbon tax out, but a carbon tax would be a tiny part of a Green New Deal … While a carbon tax may be a part of the Green New Deal, it misses the point and would be off the table unless we create the clean, affordable options first.

Does this include cap and trade?

… Cap and trade assumes the existing market will solve this problem for us, and that’s simply not true. While cap and trade may be a tiny part of the larger Green New Deal plan … any … legislation will pale in comparison to the size of the mobilization and must recognize that existing legislation can incentivize companies to create toxic hotspots in frontline communities, so anything here must ensure that frontline communities are prioritized.

p. 3

Ninguna de estas respuestas tiene sentido. Por un lado, el proyecto de la Resolución 109 no solo establece la importancia de la comunidad, sino también de los negocios, eso implica la cooperación del sector privado. ¿No podrían las comunidades (con sus propias iniciativas) y del sector privado (mediante cap and trade), dirigir a Estados Unidos armónicamente hacia la descarbonización? ¿No remediaría el asunto mucho más rápido que depender exclusivamente de las iniciativas comunitarias, teniendo en cuenta que una muy buena parte del impacto de los contaminantes a las comunidades vulnerables provienen de la industria?

Cap and trade logró eliminar muy eficientemente el problema de lluvia ácida que aquejaba a ciertas ciudades de Estados Unidos. Lo mismo haría un impuesto pigouviano a las emisiones de gases de invernadero, especialmente en la industria, ya que le pone precio al aire y, por ende, un costo sustancial para el sector privado industrial que contamina el ambiente. Por supuesto, estamos totalmente de acuerdo de que eso solo funcionaría si existen alternativas tecnológicas para evitar las emisiones de bióxido de carbono. Sin embargo, el Nuevo Trato Verde postula que estas tecnologías existen ahora y, a la vez, pueden emerger otras. ¿No es eso inconsistente con la aparente premisa de que cap and trade no funcionaría porque, presumiblemente, no hay tecnologías que sustituyan emisores de bióxido de carbono? ¿Es más, por qué no se usa un impuesto hecho a las emisiones para repartir esos fondos a los hogares afectados en forma de vales para la compra de paneles solares o la adopción de medidas para ahorrar energía? ¿No sería esta una forma eficiente de redistribución de riquezas de manera que beneficie a muchas comunidades impactadas por la contaminación hoy día?

La carencia de justificación científica de estas convicciones huele a motivaciones ideológicas.

La inconsistencia más radical: la cosmovisión verde vs. una verdadera justicia social

Imagen del planeta Tierra

Una vez más, a personas de la izquierda política les atrae la narrativa de que la injusticia social corresponde a los problemas del ambiente y la naturaleza. Es cierto que, en el caso de los pobres, ellos son los que sufren más el impacto de las respuestas naturales a la contaminación humana. Sin embargo, la justicia social solo es posible gracias, en gran parte, a la provisión eficiente de energía. Mientras más eficiente sea la energía provista, mayores serán los recursos y la riqueza disponible para posibilitar la justicia social.

Las ineficiencias cuestan. Mantener sistemas ineficientes implican mayor inversión de energía y, por ende, mayor emisión de gases de invernadero. El malgasto ineficiente de energía lo pagan, al final, los pobres. Mientras menos eficiente sea la provisión de energía, mayor es la probabilidad de que no haya vacunas disponibles para erradicar enfermedades (la disponibilidad de vacunas depende de la energía provista para hacerlas y distribuirlas); mayor es la probabilidad de que la gente se enferme o muera helada (piénsese que las plantas nucleares funcionaron muy bien con el fenómeno del frío polar, mientras que algunos molinos de viento se resquebrajaron y las placas solares no aportaron nada); mayor es la probabilidad de que no lleguen los alimentos a las ciudades o a la ruralía (la eficiencia energética baja considerablemente los costos de producción y distribución de alimentos); mayor es la probabilidad de que los trabajadores no den el máximo para producir (necesitamos energía para la Internet, recurso imprescindible para decidir qué comprar, el manejo de cuentas bancarias, consultas, información, etc.), lo que implicaría pérdida de tiempo y dinero que necesitan; entre muchos otros factores. ¿Queremos sacar a la gente de la pobreza y que tengan mejor educación, seguridad médica, servicios sociales, seguridad policíaca, oportunidades de empleo, entre otros? Hace falta maximizar la eficiencia energética … no hay de otra.

Nos guste o no, el consumo de combustibles fósiles en todos los países del mundo ha ayudado a sacar a mucha gente de la pobreza y la miseria. Esta ha sido una de las razones principales para la reducción de la miseria a nivel mundial. Sí, hay una concentración inaceptable de riqueza entre los más ricos del mundo, cuando hay gente que hoy se muere de hambre. Sin embargo, la redistribución de riqueza no es suficiente. La tecnología históricamente ha ayudado bastante como mecanismo para ello, y lo seguirá haciendo, especialmente si es energéticamente eficiente y se aprovecha, a su vez, de producción eficiente de energía.

El problema actual es que el consumo de combustibles fósiles ya no es viable. La alternativa más clara para una red estable de electricidad es un portfolio de recursos energéticos y que cuente con energía nuclear, además de fuentes eólica, solar, geotermal, hidroeléctrica y otras renovables. Además, si queremos la mayor justicia social posible, cada una de estas debe mejorarse de manera que maximicen su eficiencia en captación y distribución de energía.

Esto no es lo que vemos en el Nuevo Trato Verde y, por ende, repite errores del pasado, como los de Alemania, California, Vermont y otros más. Se quiere hacer justicia en Estados Unidos, pero descartando, sin justificación alguna, mecanismos eficientes y seguros de producción de energía. A pesar de que escoge las herramientas menos eficientes, quiere aparentar estar basado en las ciencias, pero solo se limita a lo que es políticamente correcto. Si este es el caso, ¿la motivación es el amor al planeta o la política partidista? Pienso que el primero es el caso, pero, como políticos al fin, la última es una motivadora siempre presente en su mente.

Por otro lado, dependiendo de lo que signifique “agricultura sostenible” o “fuentes sostenibles”, puede el programa ser viable para salvaguardar el ámbito natural o no. Si lo que se quiere es expandir considerablemente paneles solares y molinos de viento para crear una super red por los Estados Unidos, eso podría implicar un abuso de terreno que de otra manera podría ocupar la naturaleza.

Igualmente, si por “agricultura sostenible y producción de alimentos saludables” quiere decir “agricultura orgánica” o remoción de pesticidas como el glifosato, también esto es inconsistente con estas aspiraciones de salvaguardar terreno a la naturaleza. Como es bien conocido en el ámbito científico, la agricultura orgánica tiene algunas virtudes, pero su producción ineficiente en el caso de alimentos altos en calóricos, la soya y otros, lo que implicarían el aumento drástico de precios de los alimentos (lo que los haría mucho menos accesible a los pobres a nivel mundial) y una pérdida enorme de terrenos que ahora son naturales. En algunos casos, puede implicar el mayor uso de recursos tales como el agua.

Cualquier prohibición irracional al uso de cultivos que han sido producto de ingeniería genética (como en la actualidad), implica serias restricciones como la de, por ejemplo, sembrar cultivos que limiten considerablemente el consumo del agua o que produzcan sus propios nutrientes, reduciendo o eliminando así el problema de las zonas muertas, especialmente las del Golfo de México. Sí, hace falta fomentar en el ámbito convencional el uso de cultivos de cubierta (cover crops), rotación de cultivos, reciclaje de nutrientes, entre otros, para conservar la tierra. Sin embargo, debemos continuar con la tendencia actual de producir más cultivos en cada vez menor área de terreno, para salvar el resto para la naturaleza.

Muy a pesar de muchos grupos ambientalistas, el uso del glifosato (y de otros pesticidas) junto a los cultivos producto de ingeniería genética ha logrado reducir considerablemente la inversión de energía y recursos como el agua en los cultivos actuales y ha ayudado a la práctica de no-talado, que permite secuestrar carbono en los suelos. Recordemos también, que el acceso de los agricultores, especialmente en países pobres, ha esta tecnología ha redundado en general a su mayor calidad de vida. Esto lo han confirmado muchos estudios una, otra, otra y otra vez. Lo mismo no puede decirse de la agricultura orgánica.

La indiferencia ideológica, con una visión distorsionada del mundo, a estos avances tecnológicos, por más bien intencionada que sea, no podrá nunca salvar el planeta.

El proyecto H. Res. 109 debe servir como plataforma para una discusión seria en torno a estos puntos, pero que sean basados fuertemente en evidencia científica. Lamentablemente, preveo que el programa es demasiado ambicioso y contiene demasiadas píldoras venenosas internas para no implementarse (al menos no en este cuatrienio). De hecho, aun de aprobarse el proyecto, podrían repetirse los errores del pasado que no han llevado a menos emisiones de gases de invernadero, sino uno cada vez mayor.

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Muchas gracias.

Problemas para TerraPower® y otros proyectos nucleares en China

Recientemente, ha habido un ambiente más desfavorable para la inversión en energía nuclear en China, una de las grandes impulsoras de estos proyectos.

Una parte de la razón es que la inversión en muchas de ellos ha probado ser bastante costosa. Muchas ideas de reactores nucleares parecen buenas en papel, pero muchas de las más innovadoras nunca se pusieron a prueba adecuadamente sino que, en teoría, “debían funcionar”. Este fue el caso de proyectos tales como la construcción del AP1000®.

AP1000®
Una imagen del AP1000® por la empresa Westinghouse. Reproducido por uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar a los lectores.

Se prevía que esta planta debía ser barata y egura, debido a que es modular. Por “modular”, entiéndase que no sería una planta convencional, que requiere ajustar su edificación a las condiciones geomorfológicas del lugar. Al contrario, el edificio era estándar, cuyas piezas (módulos) se manufacturarían y se armaría en el lugar de operaciones. Además, contaría con un sistema redundante de seguridad pasiva, que incluye una estructura al tope del reactor (la estructura blanca que ustedes pueden ver en la imagen). Esta reservaría agua para enfriar el reactor por 72 horas en caso de cualquier accidente. Si esta provisión hubiera estado presente en el reactor de Fukushima, el famoso accidente del 2011 no hubiera ocurrido.

Esta combinación de ser manufacturado y seguridad parecía ser una clave para contruir una planta a un costo más bajo que las convencionales. Desgraciadamente, en la práctica, fue mucho más costoso construirlo que lo previsto. El diseño tenía unas fallas de seguridad imprevistas y que implicó mayor inversión para resolverlas. La campaña contra ellas también retardó todo el proceso de edificarlas e iniciar sus operaciones. Tanta fue la inversión en este tipo de edificación, que Westinghouse tuvo que hacerlo con la contribución de Toshiba. Más tarde, Westinghouse tuvo que irse a la quiebra por lo oneroso del proyecto en Estados Unidos. No obstante muchos de estos obstáculos, China logró terminar y activar sus dos unidades de su planta AP1000® en Sanmen. En Estados Unidos, continúa la construcción de dos de las cuatro plantas AP1000® que se tenían pensadas construir.

Lo mismo ha ocurrido con las plantas EPR (Evolutionary Power Reactor®), que también incorpora aspectos de seguridad activa y pasiva redundantes.

A pesar de todas estas características, también el proyecto ha sido costoso y objeto de demoras en su construcción. Tras un historial de posposición de la comisión de las estaciones Taishan 1 y 2, la primera empezó a operar justo el mes pasado (diciembre de 2018).

Esta serie de atrasos y costos ha desanimado al gobierno chino. No solo eso, sino que lo mismo se ha visto en otros países, tales como Finlandia y los mismos Estados Unidos. No haber puesto a pruebas adecuadas estos modelos nuevos, ha llevado a algunos propulsores de la energía nuclear a criticar el comportamiento de la industria a la hora de innovar radicalmente.

El problema de Bill Gates y su iniciativa de TerraPower®

Bill Gates
Fotografía de Bill Gates, cortesía del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Desde hace mucho tiempo, el expresidente corporativo de Microsoft, Bill Gates, ha querido invertir parte de su dinero en un nuevo tipo de reactor nuclear, mercadeado bajo la compañía TerraPower®. Su diseño es uno que ha captado la atención de muchos expertos dentro de la industria porque podría proveer energía por muy largo tiempo utilizando desperdicios nucleares. La tecnología integra el uranio enriquecido, los desperdicios nucleares y la tecnología existente de reactores reproductores, de sodio líquido. El combustible podría durar de 40 a 60 años sin necesidad de sustituirlo.

Desafortunadamente, debido a la “guerra” comercial entre Estados Unidos y China, hoy se anunció que se detuvo el proyecto de construcción del prototipo del reactor que se erigiría en el país asiático. Esto se dio varios días después de que Gates publicara una carta en la que le pedía a los líderes de los Estados Unidos promover la energía nuclear como una manera de combatir el cambio climático.

Por lo que se ve, la energía nuclear va a encontrar una serie de obstáculos para los próximos años y todo dependerá del éxito que tendrán las nuevas construcciones en China, India, Finlandia, Canadá, Suráfrica, Rusia y Gran Bretaña. En cuanto a Estados Unidos, todos tienen los ojos puestos en NuScale y en otros reactores modulares o microreactores que están siendo desarrollados por varias empresas (algunas que han presentado sus propuestas en Puerto Rico).

Veremos cuáles serán los resultados de este proceso y cuántos de estos hechos se tendrán en cuenta a la hora de discutir este tema en el debate sobre la energía en Puerto Rico.

Energía nuclear para Puerto Rico
Energía nuclear para Puerto Rico. Gráfica hecha por Pedro M. Rosario Barbosa. Liberada al dominio público (CC0).

Alarma por el cierre prematuro de plantas nucleares

Imagen de la planta nuclear del Cañón Diablo en California.
Imagen de la planta nuclear del Cañón Diablo en California (2009). Fotografía cortesía de Mike Baird de Morro Bay, Estados Unidos. (CC-BY 2.0)

Desde el incidente de Fukushima, el movimiento antinuclear ha logrado anotarse una serie de logros, convenciendo a muchos gobiernos en Europa, América y Asia de desistir el apoyo a las plantas nucleares que están funcionando en este momento. La mayor parte de eso se debe a que los temores del público, combinados con una agresiva campaña por parte de ciertos grupos, ha sido exitoso en sobreregular el sector de la producción nuclear de electricidad, aumentando así artificialmente los costos hasta el punto de hacer varios de sus proyectos de construcción inviables o excesivamente onerosos. También, por iniciativas políticas, se han querido cerrar prematuramente plantas nucleares. El caso más reciente en Estados Unidos es el de la planta del Cañón Diablo, en California, que provee energía limpia a una gran parte de los californianos y que se va a sustituir por combustibles fósiles. Ya hemos visto el caso de Alemania, que, tras decomisar plantas nucleares, se ha visto en la necesidad de remover poblaciones y destruir naturaleza para extraer el carbón marrón (el peor carbón existente) para proveerle energía a su población.

Para sorpresa de muchos, una de las organizaciones que siempre ha militado en contra de la apertura de nuevas plantas nucleares, The Union of Concerned Scientists, ha levantado su voz de alerta, retractándose parcialmente de sus posturas (aunque la organización no lo admita) en contra de estas plantas. ¿Por qué? Por lo que hemos indicado una y otra vez en este blog: porque la energía que antes proveían las plantas está siendo sustituida por la de combustibles fósiles, en particular, el carbón; las renovables, aun con lo baratas que son hoy día, no escalan lo suficientemente rápido como para sustituir el carbón, el petróleo, el gas o la energía nuclear.

La organización publicó un informe de 88 páginas en noviembre del año pasado (2018). En él, se hace un análisis de lo que ha llevado al cierre de estas estaciones en Estados Unidos. Menciona en particular las siguientes razones:

  • Las dificultades de costoefectividad de operar las plantas nucleares, cuando se le compara con el gas natural, que es mucho más barato.
  • La reducción de la demanda efectiva de electricidad
  • El aumento de costo de operaciones de las plantas, a medida que incrementan los requerimientos de seguridad y mantenimiento
  • El abaratamiento de las fuentes renovables (Clemmer, Richardson, Sattler & Lockbaum, 2018, pp. 1, 2-4)

La alarma se debe a que la UCS reconoce que las fuentes nucleares proveen la mayoría de la energía limpia de los Estados Unidos. Las renovables no pueden escalar a la par con las decomisiones, lo que aumenta el riesgo del consumo de combustibles fósiles, específicamente el consumo de gas, para satisfacer las necesidades energéticas de la población. En otras palabras, aun cuando se aumente considerablemente la provisión de energía renovable y el gas como medidas más saludables para el ambiente que el carbón o el petróleo, el cierre de estas fuentes energéticas nucleares contribuirían al cambio climático.

Este informe no afirma, como mucha gente ha malentendido, que todas las plantas nucleares estadounidenses deben permanecer abiertas. Con espíritu cauto, sus autores hacen un análisis de aquellas plantas que son viables y costoefectivas, distinguiéndolas de aquellas que no lo son.

Estatus de las plantas nucleares en Estados Unidos.
Este es un panorama del estatus de las plantas nucleares en Estados Unidos (Clemmer et al., 2018, p. 2). Reproducido por concepto de uso legítimo de obras bajo derechos de autor (fair use), con el propósito de ilustrar lo discutido en el texto del blog.

He aquí algunos de sus hallazgos:

  • Para sufragar la costoefectividad de las plantas que no son viables económicamente, costaría $4 mil millones en total por los próximos cinco años.
  • Las plantas que están con más riesgo de cerrar son las que tienen un solo reactor.
  • Siete de los estados tienen plantas que no son costoefectivas y que en un tiempo corto cerrarán.
  • La mayoría de las compañías dueñas de las plantas ya han programado cerrarlas por no ser viables económicamente.
  • Los precios del gas natural y el aumento de los costos de mantenimiento de las plantas nucleares ha hecho que las compaǹías decidan cerrarlas. (Clemmer et al., 2018, pp. 2-4)

De acuerdo con la UCS, la falta de una política pública que acompañe la decisión de cerrar estas plantas, sin proveer alternativas limpias a corto plazo, probablemente será detrimental para el medio ambiente. Aun en el caso de aquellos reactores que deberían ser clausurados, no se tiene alternativa limpia viable programada para sustituirlos.

Entre las consideraciones que deben incluirse en cualquier programa que atienda este problema se debe incluir una diversificación de fuentes energéticas, una política sensata de reducción de emisiones de CO2, un impuesto a su emisión y medidas que incentivos o subsidios que prevenga el cierre prematuro de las plantas nucleares que siguen siendo, por hoy, la fuente más importante de energía limpia en el mundo. Para la UCS, a la postre, estos beneficios excederán el costo de mantener las nucleares abiertas. El soporte financiero a estas unidades debe tener en consideración su seguridad para el público, la protección de los consumidores y el aumento del uso de fuentes renovables.

Referencia

Clemmer, S., Richardson, J., Sattler, S., & Lochbaum, D. (noviembre de 2018). The nuclear power dilemma. Declining profits, plant closures, and the threat of rising carbon emissions. Cambridge, MA: Union of Concerned Scientists. http://www.ucsusa.org/nucleardilemma.

Actividad sobre reactores modulares pequeños (SMRs) en UPR Mayagüez y reacciones

 

The Nuclear Alternative Project

The Nuclear Alternative Project

El martes, 30 de octubre de 2018, se dieron varios acontecimientos importantes que han impactado los medios y la opinión pública en relación con el terma energético en Puerto Rico. Esta discusión es posible gracias a la organización sin fines de lucro, The Nuclear Alternative Project (NAP) y cuyos miembros se componen, mayormente, de ingenieros nucleares puertorriqueños.

Aquel día, NAP hizo posible una reunión de varios ingenieros reconocidos en Estados Unidos y representantes de compañías fabricadoras de reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés) con el alcalde de San Sebastián. Esto se supo en los medios a través de un comunicado del municipio.

Comunicado de Prensa del Municipio de San Sebastián

Comunicado de Prensa del Municipio de San Sebastián sobre la reunión del Alcalde con miembros del NAP y representantes de la industria nuclear.

Más adelante, ese mismo día, se dio una presentación de algunos miembros del NAP y de dichos representantes en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, auspiciado por el Departamento de Ingienería Civil y Agrimesura.

Ángel Reyes - NAP

Ángel Reyes, del NAP, expresándose sobre su motivo para favorecer la energía nuclear en Puerto Rico. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

El anfitrión fue Ángel Reyes, operador de planta nuclear y miembro de Exelon, quien sentó el tono de la conversación que se dio en el panel.

Desgraciadamente, el evento se ha discutido muy mal en la prensa. Por razones de tiempo y espacio, solo discutiré las plantas sugeridas para Puerto Rico, el tema que debió haber sido el foco noticiero en Puerto Rico.
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Las alternativas nucleares propuestas

BRWX-300 (General Electric / Hitachi)

Recipiente BWRX-300

Recipiente BWRX-300. Imagen de GE-Hitachi. Reproducido por concepto de uso legítimo (fair use).

El primer presentador del panel fue David Sledzik,  representante de los esfuerzos de General Electric-Hitachi para contruir un SMR llamada BWRX-300. Este es un tipo de reactor nuclear de 300 MWe (Megawatts eléctrico), diseñado para ser costoefectivo, en parte, mediante la simplificación del proceso de generación eléctrica en relación con las plantas convencionales o con otros SMRs. Simultáneamente, está diseñado para la seguridad pasiva, es decir, si ocurriera algún terremoto, maremoto, huracán, o cualquier otra cosa que interrumpa el proceso de generación nuclear, el diseño físico permite que, sin intervención humana, se apague sin mayores incidentes. Es decir, la planta es a prueba de acontecimientos como los de Fukushima o Chernobyl. El proceso de circulación del enfriador (el agua) utilizaría la física: procesos de calentamiento, evaporación, condensación, enfriamiento y fuerza gravitacional. Las cápsulas en las que este proceso se llevará a cabo, estarían sumergidas en una piscina de agua como medida de seguridad adicional y proveería enfriamiento por siete días. Después, si haciera falta más, la piscina volvería a llenarse de agua.  Se planifica que las plantas BWRX-300, comiencen a comercializarse alrededor del año 2030.

De paso, Sledzik añadió que el siguiente paso de esta alianza entre GE y Hitachi será el reactor PRISM, una planta de neutrones rápidos de alta anergía que reciclará desperdicios nucleares.

David Sledzik - GE-Hitachi

David Sledzik de la alianza GE-Hitachi. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

NuScale

El siguiente exponente es José Reyes, una de las mentes detrás del reactor AP1000, pero que, recientemente, ha estado trabajando en la planta nuclear SMR de NuScale y que hemos promovido muchas veces en este blog.

José Reyes de NuScale

Los módulos, que se arman dentro de la piscina de la planta, están hechos para que el refrigerante (el agua) circule utilizando solo las leyes de la física. Durante el proceso de circulación se produce vapor, que empuja las turbinas para producir electricidad. El gas enfriado regresaría al módulo, donde la circulación continúa y se repite. En caso de cualquier accidente, el agua en donde están sumergidos los módulos, hervirá, absorbiendo el 90% del calor. Una vez evaporado, el aire circulante, debido al proceso de convección, continuaría enfriando el módulo indefinidamente. También, el Departamento de Energía ha encontrado, que aun si ocurriera lo que prácticamente es imposible, que haya un accidente nuclear y derretimiento del combustible, el área de desalojo no sería mayor que el de la verja de la misma planta.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

José Reyes, de NuScale

José Reyes, de NuScale. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Según Reyes, el modelo ha sido puesto a prueba numerosas veces hasta el costo de más de $100 millones. De acuerdo con documentos públicos, la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) ha aprobado la Fase 1 de la revisión de este diseño y ha reconocido que no necesita respaldo eléctrico para propósitos de seguridad, razón por la que le eximió de ello (p. 20).

Por lo pronto, se proyecta que estas plantas empezarán a comercializarse en el 2025. Se piensa que el primer reactor comenzará a operar en el estado de Utah en el 2026.

eVinci (Westinghouse)

Acto seguido, Abdul Dulloo presentó la propuesta del microreactor de Westinghouse, eVinci. Este tipo de estructura quiere desarrollar una tecnología que no solo sea barata y segura, sino que también es de fácil mantenimiento. Los módulos de este microreactor serían tan pequeños que podrían ser llevados por camión.

eVinci - Westinghouse

Representación de un módulo eVinci, de Westinghouse, siendo llevado por un camión. Imagen creada por Westinghouse, reproducida por concepto de uso legítimo.

Abdul Dulloo, de Westinghouse

Abdul Dulloo, de la compañía Westinghouse, con un dicho del pelotero boricua, Roberto Clemente como fuente de inspiración para un mejor futuro. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Abdul Dulloo, Westinghouse

Abdul Dulloo, de la compañía Westinghouse, con un dicho del pelotero boricua, Roberto Clemente como fuente de inspiración para un mejor futuro. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Según Dulloo, el área donde se colocarían estos módulos sería de 0.06 acres, por lo que ocuparía un área de terreno significativamente menor que la de una planta Generación II convencional. El número de módulos de este microreactor sería menor o mayor, dependiendo de las necesidades de los clientes que utilicen esa fuente de energía. Por ahora, se planifica demostrar que serían manufacturados para el 2019 y se piensa que, para el 2024, ya estaría disponible para el mercado.

Además, como medida de seguridad, debido a su construcción y su refrigerante, la planta utiliza una característica exitosa que se incorporará a la exploración del espacio, por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Es lo que se conoce en inglés como negative temperature reactivity feedback coefficient. Si ocurriera algún alza de temperatura inesperada, el diseño permite que el proceso reactivo se reduzca, lo que causaría que se enfríe, mientras que si se enfría, subiría la temperatura. De esa manera, el proceso nuclear se mantendría nivelado, evitando algún desastre nuclear de algún tipo. Esto haría un accidente nuclear, tipo Fukushima o Chernobyl, virtualmente inexistente.

Xe-100 (X-energy)

Finalmente, de todos los representantes de manufactureros de energía nuclear, habló Jeffrey Harper, de X-energy, con su propuesta del reactor Xe-100.

Jeffrey Harper de X-energy

Jeffrey Haper de X-energy, presentando el reactor Xe-100. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Tecnología TRISO utilizada por una planta Xe-100.

Tecnología TRISO utilizada por una planta Xe-100. Imagen de X-energy, reproducida por concepto de uso legítimo (fair use).

Estos reactores utilizan una tecnología novel de combustible en forma esférica, conocida como “combustible tristructural-isotrópico” (TRISO). Estas son partículas de 0.5 mm de diámetro, cuyo centro contiene el uranio y está cubierto con varias capas de carbono y cerámica. Estas se colocan en una esfera de grafito, cada una contiene cerca de 18,000 partículas TRISO. Un reactor nuclear modular, tendría cerca de 215,000 esferas de ese tipo, cuyo diámetro sería 60 mm. Al comenzar la reacción nuclear, se calentarían estas esferas lo suficiente como para expandir el gas de helio, que, a su vez, empujarían las turbinas. Debido a que este elemento es un gas noble, no reacciona con ninguna de las esferas.

Esto tiene varias ventajas. Una de ellas es que hace el proceso de formar electricidad, uno muy seguro. Las capas de cerámica y carbono impiden que se exponga el combustible. Por otro lado, de esto fallar, el grafito de la esfera absorbería la radiactividad sin que ocurra nada. Si este fallara también, el recipiente del reactor puede aguantar hasta una temperatura de 1,600⁰C. Este es otro ejemplo de medidas redundantes.

La otra ventaja de Xe-100 es que no tendría que apagarse para cambiar su combustible, lo que haría la producción de energía mucho más eficiente durante sus operaciones. Aun cuando esté encendido el reactor, se podrían remover o colocar cuantas esferas sean necesarias para suplementar o disponer del combustible. Esto podría energizar a 20,000 hogares en Puerto Rico.

Propósito de la exposición

La exposición estuvo motivada, no solo en ánimo de mostrar a los puertorriqueños las nuevas tecnologías de energía nuclear, sino también de la realización de un estudio de viabilidad. Este ha sido el propósito del NAP, motivado por su fundamental dependencia en las fuentes fósiles, su preocupación suscietada por las cenizas de carbón en Peñuelas y la urgencia de lidiar con el asunto del cambio climático.

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En la presentación, Donald R. Hoffman, presidente ejecutivo de la Excel Services Corporation y expresidente de la United States Energy Association, tomó la batuta de la conversación al respecto. Mostró al público cuan complejo y riguroso es el proceso para permitir la construcción y licenciar una planta nuclear. Esta debe cumplir con parámetros de regulación estatal, federal e internacional. Él le proveería los documentos cibernéticamente para hacer disponible al público el listado de todos los requisitos a considerar para la construcción de alguna de estas plantas. Pronto proveeremos el documento en este blog.

Donald R. Hoffman - Excel Services Corporation

Donald R. Hoffman de la Excel Services Corporation. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Aquí están las presentaciones de la actividad, incluyendo las que no han sido mencionadas en esta entrada.
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Reacción de la prensa y de un legislador

El trato de la prensa a esta actividad y la visita de inversores al alcalde de San Sebastián ha sido muy pobre. Se circuló por las redes sociales el escrito de opinión del Prof. Lionel Orama Exclusa, publicado el año pasado. Con el respeto que se merece el académico, pero, tal vez, por la incompletud de las noticias de la prensa, los que promovieron este escrito en las redes no saben que ninguna de sus críticas aplica a estas nuevas tecnologías: ni el alza de costos de construcción, ni los problemas de seguridad ni el del problema de los desperdicios. Como bien se sabe, los restos del combustible nuclear, tras ser enfriados, son diminutos. Con las tecnologías actuales, hasta se volverían reciclables.

El caso más triste es el de Claridad. En su primera plana aparece una imagen de una planta nuclear convencional con el titular “¡No rotundo a la energía nuclear!”, igual apareció en su portal cibernético. Cualquier reportaje con un mínimo de ánimo de investigación (aunque fuera en contra de la idea), hubiera llevado a la reportera a percatarse de que nada de lo que se afirma en el artículo es correcto. Al menos menciona las compañías que estaban promoviendo su tecnología en Puerto Rico, pero en ningún momento se preocupa por familiarizarse con las propuestas. Se entrevista a Juan Rosario y a Agustín Irizarry para su opinión, algo perfectamente legítimo, pero nunca se entrevistan a los jóvenes ingenieros del NAP. ¿Se familiarizaron los dos entrevistados con las propuestas específicas de estas compañías? Del reportaje, no se desprende claramente que lo estuvieran.

En otro artículo del periódico, titulado “En Puerto Rico los reactores nucleares tienen historia“, allí se afirma que la industria nuclear de Estados Unidos está a punto de un colapso. Esto es parcialmente correcto, pero ignora la expansión de la energía nuclear en lugares que no son Estados Unidos. Por ejemplo, Westinghouse/Toshiba, ya ha logrado que se establezcieran y abrieran en China varias centrales nucleares AP1000, que se fabrican en módulos y se arman en el lugar, con un sistema de seguridad pasiva. NuScale, ya establecerá una planta en un municipio en Utah y se espera que varias en Canadá, donde se está incentivando la energía nuclear. Países como China, India, Rusia, Finlandia, entre otros (incluyendo a Japón) tienen programas de expansión de energía nuclear, debido a que las renovables no son suficientes para generar toda la electricidad que necesitan. La industria nuclear no va a perecer, pero sí es alarmante la dificultad que tienen para expandirse en los Estados Unidos, ya que va a quedarse rezagado al respecto en relación con otras potencias mundiales.

También Claridad debería saber, que la experiencia de la planta BONUS en Rincón es también ajena a las tecnologías propuestas. Los diseños de todas estas plantas son radicalmente distintas a las de  BONUS, sin pasar inadvertido que ese proyecto de producción nuclear era uno de naturaleza puramente experimental, las plantas propuestas ahora, no.  Además, afirma el artículo de Claridad:

Los otros investigadores advierten además de que el auge de la industria de esquisto estadounidense —muy contaminante— podría llevar a que un número nada desdeñable de centrales nucleares eche el cierre en los próximos años. Explican que el País está en una encrucijada: o abandona por completo la energía nuclear o adopta la próxima generación de reactores modulares pequeños, más eficientes y de coste notablemente inferior.

Y le pregunto a Claridad, ¿cuáles tipos de reactores se propusieron para Puerto Rico en la actividad de la UPR Mayagüez? Pues, esos mismos que describe como “reactores modulares pequeños, más eficientes y de coste notablemente inferior”.

Rep. Denis Márquez - PIP

Rep. Denis Márquez, del Partido Independentista Puertorriqueño

No obstante el hecho de que esta mejora tecnológica es lo que se propone para nuestro Archipiélago, el Representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Denis Márquez, que es un excelente legislador, cometió el grave error de radicar un proyecto de ley (P. de la C. 1878) para prohibir fuentes nucleares en Puerto Rico, bajo el argumento que establecer alguno en Puerto Rico, sería un crimen ambiental. Esto se afirma, a pesar de que el legislador no se tomó un mínimo de molestia de investigar el tipo de plantas propuestas. Esperamos que esta legislación pueda ser un momento oportuno para discutir el tema, pero una prohibición total junto al compromiso a la fantasía de fuentes 100% renovables, no es una manera sensata de manejar un problema serio como el de las fuentes energéticas.

También es decepcionante la reacción de José Ortiz, de yacer completamente su decisión en el “sentido de seguridad” del pueblo, sin ni tan siquiera considerar algún programa coordinado de educación para conocer estas tecnologías.

Contrastando con la actitud del portavoz del PIP, la buena noticia es que el del Partido Nuevo Progresista (PNP) en la Cámara de Representantes, Gabriel Rodríguez, radicó una resolución para un estudio de la viabilidad de la energía nuclear (R. de la C. 1189).  También, la Lcda. Alexandra Lúgaro entrevistó a varios de los integrantes del NAP, aunque el tiempo que se les otorgó fue, en mi opinión, muy poco, para hablar de los distintos diseños de las plantas.

Para reflexionar

Energía nuclear para Puerto Rico

Energía nuclear para Puerto Rico. Gráfica hecha por Pedro M. Rosario Barbosa. Liberada al dominio público (CC0).

Como siempre, hemos expuesto aquello que la prensa no ha querido publicar, sea por dejadez, sea por falta de tiempo o por compromisos ideológicos. Espero que esta entrada se convierta, en el futuro, un referente para aquellos que quierar explorar más el tipo de alternativas nucleares que se propusieron para Puerto Rico.

Mientras en Puerto Rico se está forjando un rechazo a la energía nuclear, lo siguiente ocurre en el mundo …

  • El grupo de actitud antinuclear, el Union for Concerned Scientists, publicó un informe en el que expresaba su seria preocupación por el cierre de plantas nucleares, que ha agravado el problema del incremento de gases de invernadero y ha causado un aumento considerable en el consumo de combustibles fósiles.
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  • En la revista cibernética, Energy Post, especializada en asuntos concernientes al asunto de la energía en Europa, se hizo un diagnóstico del estatus del Energiewende alemán y su efectividad a la hora de reducir la emisión de dióxido de carbono al medio ambiente usando renovables. En su artículo, se nos muestra esta gráfica, que ilustra la enorme inversión en renovables como la energía solar y eólica por parte de Alemania, pero que apenas reducido significativamente su emisión de gases de invernadero desde antes del año del desastre de Fukushima (2011) hasta el presente.
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    Relación entre el aumento de molinos de viento y placas solares en relación con las emisiones de CO2.

    Relación entre el aumento de molinos de viento y placas solares en relación con las emisiones de CO2. Gráfica original de Shalk Cloete, en Energy Post. Reproducida bajo el concepto de uso legítimo (fair use).

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  • Japón no puede lidiar con su consumo de energía, a pesar de su inversión de renovables, por lo que, paulatinamente, está regresando a la energía nuclear, para no tener que continuar quemando combustibles fósiles.
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  • La revista de divulgación científica, Scientific American, se publicó un muy importante artículo, en el que se abogaba por una innovación de la energía nuclear, específicamente con la esperanzas centradas en TerraPower.
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  • El portal ambientalista Sandbag publicó un modelo de alta resolución que representa visualmente la manera en que las plantas de carbón se han estado emitiendo en Europa y cuáles han sido los efectos en la población. El modelo en cuestión calcula que en el año 2016, hubo 1,880 muertes prematuras, 30,000 casos de días de síntomas de asma entre niños, 690 casos de bronquitis entre adultos, 1,320 hospitalizaciones por problemas respiratorios, 500,000 días perdidos por razones de salud y cerca de €5.4 mil millones de costos en salud.

    En su análisis, encontramos la siguiente aserción de Dave Jones, autor del informe:

Four of the ten most toxic companies have their main coal plants in Germany: RWE, EPH, Uniperand Steag. This is no coincidence: Germany burns more coal than any other country in Europe, and has done little to reduce air pollution from its coal plants in the last decade. Three of the ‘toxic ten’ are in Poland: PGE, ENEA and ZE PAK. The final three are: ČEZ in the Czech Republic, Endesa in Spain, and Bulgarian Energy Holding in Bulgaria.

The two worst companies are Germany’s RWE and EPH. They burn more coal than anyone else, they burn it in highly populated regions, and they burn lignite – the dirtiest coal.

These results underline the urgency with which governments like Germany’s must treat this issue, and phase-out coal as quickly as possible. We have an air pollution crisis, and human health must be prioritised.

A pesar de lo ya presentado, parece que Puerto Rico está condenado a dos cosas: a los intereses de la industria de gas, promovidos en Estados Unidos y la fantasía de 100% renovable para Puerto Rico, es decir, el curso de acción que decidió tomar Alemania, muy a pesar de su evidente fracaso.

Por eso y más, tenemos que considerar la energía nuclear muy seriamente. En fin, hasta algunos comediantes europeos nos invitan a pensarlo muy bien.

 

Discusión en Mayagüez sobre la posibilidad de Reactores Modulares Pequeños (SMR) nucleares en PR

En una época como al nuestra, en que se consideran siempre las fuentes renovables como alternativas al consumo de energía fósil, se falla en incluir la discusión de Puerto Rico en torno a otra alternativa de energía, una que hemos discutido bastante en este blog: la energía nuclear.

El experto ambiental y en energía nuclear, James Conca, ha recomendado para Puerto Rico, la instalación de reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés), específicamente los diseñados por la compañía NuScale.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

NuScale

Logotipo de NuScale

Este sistema tiene un sistema de seguridad pasiva muy sencilla. Si ocurre cualquier huracán, terremoto o maremoto (tsunami), el reactor no necesita respaldo eléctrico alguno, el agua enfriaría la reacción nuclear y, una vez evaporada, la convección continuaría el proceso de enfriamiento indefinidamente. Esta falta de necesidad de respaldo eléctrico fue reconocida preliminarmente por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC). Más recientemente, en agosto de este año (2018), la NRC también reconoció que, en el caso de los SMRs como los de NuScale, en el peor escenario de derretimiento y escape de combustible, el área de desalojo de emergencia (Emergency Planning Zone) no sería mayor que el de los límites de la planta. Bajo tales condiciones, SMRs como los de NuScale o los de Westinghouse, serían buenos para algunos de los planes que se tienen para establecer microredes en Puerto Rico.  Lo mismo puede decirse de los diseñados por X-energy, que también cuentan con seguridad pasiva y que pueden establecerse en medio de una ciudad.

 

The Nuclear Alternative Project

Logotipo del Nuclear Alternative Project

Es comprensible que el público tenga preguntas y preocupaciones. La buena noticia es que va a haber una actividad donde puede presentarlas. El evento se llevará a cabo en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, donde habrá un panel de ingenieros expertos en energía nuclear y otras personas que contribuirán al diálogo. El tema a discutirse: Small Modular Reactors: A feasible option for Puerto Rico? (“SMRs: ¿una opción viable para Puerto Rico?”) Entre los expertos, estará José Reyes, una de las mentes que concibieron el reactor de NuScale, Otros miembros,  Estarán allí también, Donald Hoffman, presidente ejecutivo de Excel Services Corporation, Jeffrey Harper, vicepresidente de X-energy, Eddie Guerra, ingeniero estructural de ARUP, Abdul Dulloo, director del Plant Technology & Product Development de Westinghouse, Scott Singer, de PAR Systems, David Sledzik, de Hitachi y General Electric, Carlos Fernandes de McConnel Valdés y Ángel Reyes, de Exelon. La actividad estará moderada por Jesabel Rivera de The Nuclear Alternative Project. Los temas a tratarse serán:

  • Manejo de desperdicio nuclear
  • Avances de tecnología de seguridad
  • Terremotos y maremotos
  • Impacto ambiental
  • Manejo y operación de un SMR
  • La política pública de energía de Puerto Rico
  • Financiamiento
  • Percepción pública y responsabilidad social
  • Ciberseguridad
  • Regulaciones federales
  • Desarrollo económico
  • Solar & Viento & Nuclear

Esta actividad se hace con la colaboración de la United Nuclear Industry Alliance, el Departamento de Ingienería Civil y Agrimesura de UPR Mayagüez y The Nuclear Alternative Project.

Aquí pueden registrar su asistencia a la actividad, que se llevará a cabo el martes, 30 de octubre, de 5:00pm a 8:00pm.

Anuncio actividad de Mayagüez

Declaración en aras de transparencia

The Nuclear Alternative Project

Logotipo del Nuclear Alternative Project

Como he dejado muy claro en la sección de “Declaración de conflictos de intereses” en la página de “Propósito del portal“:

… el portal no es financiado de manera alguna por otra entidad o compañía privada. Fuera de artículos relacionados con la Universidad de Puerto Rico, declaro que no hay conflictos de intereses en cuanto a los demás artículos.

Por ahora, esa continúa siendo la realidad de este blog. Fuera de mis ingresos como profesor en la Universidad de Puerto Rico, donaciones a este blog, alguna compensación por preparación de publicación de libros de profesores y de la publicación de mis libros, no tengo beneficios adicionales provenientes de otra entidad pública o privada.

Recientemente, he decidido unir mis esfuerzos a los de The Nuclear Alternative Project para promover la consideración de la energía nuclear para Puerto Rico. Tuve la fortuna de poder hablar Jesabel Rivera, estratega de salud pública del grupo, y me parece que esta organización está bien motivada para hablar de este tema. Según lo ya acordado, mi labor será puramente voluntaria, sin recibir un solo centavo.

De hecho, la organización es una exclusivamente de voluntarios que entendemos que Puerto Rico necesita considerar muy seriamente la alternativa nuclear. Este blog parte de una filosofía ecomodernista, que procura de buscar fuentes de energía abundante que sean limpias y que cedan espacio a la naturaleza. La energía nuclear, junto a algunas otras (especialmente renovables) podrían representar ese tipo de adelanto energético para nuestro archipiélago.

De ahora en adelante, si comparto anuncios del Proyecto sobre actividades a darse en Puerto Rico en relación con el tema, quede claro que se hace sin aportación económica alguna de parte del grupo.

 

La fiebre solar en Puerto Rico en relación con California y el mundo

El miércoles, 25 de julio de 2018, varios líderes políticos de Puerto Rico y Estados Unidos participaron de las vistas del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.  Aquí está un vídeo de todo lo acontecido:

Como es sabido por todos, el gobernador rehusó ir, supuestamente por un incidente que ocurrió en Twitter en relación con el presidente del Comité, Rob Bishop. Esa ausencia es desafortunada, dada la crisis que está pasando la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). También se ha dicho, por parte de ciertos analistas políticos, que fue el Senador Eduardo Bhatia quien sobresalió en las vistas con lo que la prensa describe como su momento “Don’t Push It”, recordando las palabras del Dr. Pedro Rosselló cuando le respondía al Senador James Inhofe en relación con la situación de la Marina en Vieques. Irónicamente, Bhatia estaba negando lo que, para mal, es jurisprudencia en Estados Unidos: que Puerto Rico es propiedad de (aunque no parte de) Estados Unidos. Coincidimos con él de que dicho estatus es uno ofensivo y denigrante, que es contrario a los ideales democráticos, por lo que es necesario un cambio a un estatus de mayor dignidad política.

Lo que más llama la atención del testimonio del Senador Bhatia es que hace unos puntos válidos en torno a la privatización de la AEE y las consecuencias que eso conllevaría tras una monopolización privada —si se vendiera a alguna compañía— y sin una Comisión de Energía fuerte que la regule efectivamente. Sin embargo, introdujo el tema de las renovables (como virtualmente todos los demás lo hicieron), en particular, la energía hidroeléctrica y la solar. Además, también trajo a colación la nececesaria división de la red eléctrica en microredes para evitar la vulnerabilidad que representa la actual distribución de electricidad. Este punto es importante, debido a la confirmación reciente de José Ortiz, director ejectutivo de la AEE, de que los clientes no podrán escoger su proveedor de electricidad. Según la noticia de El Nuevo Día, se le cita diciendo:

“El (concesionario) que administre la red escoge por contrato quién es el proveedor más barato de los que están generando. No necesariamente todos los generadores tendrían el mismo precio, porque habría diferentes combustibles, ubicaciones y tamaños de unidades. El administrador de la red decide a quién y cuándo le compra.”

En vista a esto y al favor generalizado que goza la propuesta de las renovables como sustituto de generación por petróleo, el Congresista Darren Soto expresó en un momento dado (al comienzo de las vistas) que Puerto Rico debía convertirse en un taller experimental de renovables. La congresista Nydia Velázquez también se expresó en una línea semejante.

Lamentablemente, no se ha comentado mucho en los medios el testimonio de David Svanda, un consultor experto que fue miembro de la Federal Communications Commision (FCC) y conocedor de planificación urbana. Además de apoyar la existencia de una entidad de regulación sólida, en un momento dado, declaró loable la meta de que nuestro archipiélago se moviera completamente a energía renovable, pero apuntaba que el sustituir en este momento energía fósil por la renovable sería, a corto plazo, costoso. En su testimonio escrito nos dice:

But, renewable power, micro grids, and other forms of distributed generation have severe limitations when it comes to meeting the immediate electricity demands of the island. The first limitation being it is extremely cost prohibitive to most of the island’s residents where the average median income is less than $22,000 per year. In addition, each individual that leaves the “grid” by either utilizing roof-top solar or individual power sources means that other residents that can’t afford solar panels, or whose roof is still held together by a blue tarp does not have the flexibility to utilize these resources.

Lastly, the physical size of Puerto Rico and its topography limits the potential for resource allocation methods that you may find in a larger geographic area, such as a Regional Transmission Organization (RTO) in the Midwest. The island just isn’t large enough to sustain major wind farms or solar arrays which take up hundreds of acres for a minimal amount of generation (pp. 5-6).

No se le hizo muchas preguntas sobre estas interesantes declaraciones.

Durante el periodo de preguntas y respuestas, Bhatia enfatizó que debía seguirse el curso de California y Hawaii en cuanto a la provisión de energía con paneles solares y baterías para crear un mercado competitivo en Puerto Rico. En el caso de Hawaii, tienen una política de reducir gradualmente su energía termal (que es renovable) y sustituirla con energía solar. Además, añadió el senador, que si el 50% de las casas tuviera paneles solares en sus tejados, eso sería suficiente para generar la energía que se necesita. También aclaró que para que la energía sea completa estable y redundante, debe haber una combinación organizada de distintas fuentes de energía, como petróleo, entre otros, aunque rechazó explícitamente la energía nuclear porque no es deseada en Puerto Rico.
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Observaciones

Paneles solares

Paneles solares – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

El Senador Bhatia lució en esas vistas congresionales como un verdadero coocedor de este tema y líder en Puerto Rico, al menos al lado del ausente y no fiable (al menos a los ojos del Comité) Gobernador Ricardo Rosselló.

La idea de tener un mercado competitivo como alternativa a la AEE no es de por sí una mala idea, pero inmediatamente falta todavía hacer una infraestructura mucho más sólida para que se dé dicha competencia. Sin embargo, mirar a Hawaii y a California como ejemplos a seguir requiere cautela.

Hawaii, por razones culturales, políticas y hasta geológicas, tiene un número significativo de su población que desea cerrar las plantas geotermales. El problema se ha agravado debido a la actividad volcánica de Kilauea, que ha forzado a cerrar una de estas unidades. Esto es lamentable para Puna, porque dificulta su proceso de descarbonización y, desgraciadamente, ha llevado a Hawaii al consumo de más petróleo. Eso quiere decir que, en el futuro, Hawaii y el gobierno federal tendrán que invertir sustancialmente en otras fuentes de energía limpia, algo que podría incrementar el costo de electricidad.

Por otro lado, recientemente, se nos revela que algunos de los congresistas tienen serios reparos a la propuesta de mandato del Senador Bhatia, tienen también intereses creados con ciertas industrias de combustible fósil. Por ejemplo, el congresista de California, Tom McClintock, mencionó el hecho de que la inversión en renovables, específicamente en energía eólica y solar, podría resultar bastante onerosa. Sin embargo, como nota The Intercept:

In his time on Capitol Hill, oil and gas companies have donated $208,100 to McClintock’s campaigns, including $41,500 from Occidental Petroleum.

Otro que cuestionó la sabiduría del Sen. Bhatia fue el Representante Doug LaMalfa (con quien discutió en cuanto al asunto del estatus territorial de Puerto Rico). Según Rep. LaMalfa, no se puede entender por qué Puerto Rico no importaba más gas natural para utilizarse en las plantas. De acuerdo con The Intercept:

LaMalfa is elected to represent roughly 700,000 people in Congress. Since he first came to Washington in 2011, he’s accepted $95,750 in campaign contributions from the oil and gas industry.

Como el abogado Lawrence Lessig ha argumentado muy bien en su obra Republic, Lost, los votos de los congresistas, republicanos y demócratas, están seriamente comprometidos debido a donaciones como estas.

Sin embargo, en cuanto a estos dos congresistas, también tienen otra cosa en común, son de California. Sí, su perspectiva hala para sus intereses particulares, pero eso no quiere decir que no tengan algún nivel de razón. Por ende, debemos ver sus “inquietudes” con pinzas, pero no echar todo su parecer al zafacón.

Quisiera discutir un poco este tema, porque la manera en que se ha proyectado este asunto por los medios es que subiría el costo de la electricidad en los próximos años, pero al añadir renovables, haría decrecerlo. Si es así, santo y bueno … tienen mi bendición. Sin embargo, es saludable mirar, aunque sea un poco más de cerca, lo que está ocurriendo en California, en donde se añade cada vez más energía eólica y solar, pero en la que experiencia no es la del decrecimiento en precio.

Hoy, California está experimentando un alza significativa de sus costos de electricidad y se ha señalado causalmente a las ineficiencias de ciertas fuentes renovables. Esto ha sido ampliamente reportado y discutido en la prensa. He aquí un puñado de titulares:

Queremos indicar que esto no significa que California esté pagando los costos más altos de electricidad de Estados Unidos, ni tiene la tasa de aumento de costos más grande de Estados Unidos. Este tipo de afirmaciones ha sido debidamente desmitificado.

Más bien, este es un asunto que debe atenderse cuidadosamente, ya que el problema de los costos de energía en California y Estados Unidos es complejo. El aumento del uso de energía solar o viento, por sí sola, no implica un incremento en costos. De hecho, en el caso particular de Estados Unidos, no existe correlación alguna entre la inversión en renovables y el aumento de costos de electricidad. Sin embargo, sí se ha predicho en algunos estudios, el alza en cuestión por el uso de energía solar y de viento (Shaner et al., 2018). Estados Unidos podría llegar a satisfacer hasta el 80% de su energía eléctrica con este tipo de renovables. Sin embargo, para poder satisfacer el 100%, haría falta duplicar el número de paneles fotovoltaicos y molinos de viento, o gastar una enorme cantidad de dinero en baterías de resguardo, o una combinación de ambas opciones.  Aun si consideramos el 80% nada más, habría que hacer un sistema de transmisión de alta velocidad en todos los Estados Unidos, que conllevaría un respaldo de baterías que costaría $2.5 billones (en inglés trillions).

La situación presente de California se predijo en el 2013 tras la aprobación del plan de incluir renovables, mientras que se entraba en el proceso de decomisar plantas nucleares.

Aumento de costo de electricidad en California

Aumento de costo de electricidad en California en relación con el promedio de aumento del costo de electricidad en Estados Unidos (Imagen de Environmental Progress).

El estado se encuentra en una coyuntura muy similar a la de Alemania: ha estado apagando sus fuentes nucleares limpias y baratas, y ha invertido dinero en renovables. Aun expertos críticos de nuestra perspectiva parecen admitir que la combinación de elementos podrían explicar la subida en costos de electricidad. Se puede añadir a la discusión otro factor más, el uso de vehículos eléctricos, que se alimentarían de la misma red eléctrica; también se ha mandado a incrementar una cierta cantidad para el año 2025. Este factor también es pertinente en California, aunque no en Puerto Rico. Si ustedes pueden ver el vídeo de nuevo en la sección de preguntas y respuestas, podrán entender por qué algunos congresistas mostraron reservas a un “mandato”.

Molinos de viento

Molinos de viento – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

Además, en la corriente actual de calor que ha estado experimentando, California no puede cumplir plenamente con las necesidades de sus residentes. Este problema no solo afecta a esa región, sino prácticamente a todo el mundo. Países que uno no pensaría que volverían a activar sus plantas nucleares lo están haciendo. Japón es uno. Aun después de Fukushima, la intensidad del calor se ha vuelto tan grande, que necesita de su energía nuclear para proveer electricidad barata a sus residentes: ya se han reactivado nueve unidades, con dieciséis más que lo han solicitado.

Si salimos del ámbito de California y vemos a países mucho más dependientes actualmente de estas dos formas de energía, a saber Alemania (14%-eólica; 7% solar, cifras 2016) y Dinamarca (43% – eólica; 2% – solar, cifras 2014), vemos que son las más caras de la Unión Europea.

Precios de electricidad en Europa

Precios de electricidad en Europa. Imagen cortesía de Strom-Report (CC-BY-SA 4.0).

En otros países cuya mayoría o totalidad de provisión de electricidad son renovables, la energía solar y eólica cumplen un rol muy marginal:  Costa Rica (10% – eólica; 0.01% – solar, cifras 2016), Islandia (en ambos casos, menos del 1%).

Por ende, la prudencia nos invita a ver este asunto de la implementación de renovables por caso. Puede ser que le convenga a Puerto Rico por varias razones: contrario a Alemania, en Puerto Rico “sobra” el sol y hay viento (aunque no todo el tiempo).  Además, podemos ver como positivo que los precios de las placas solares y los molinos de viento han descendido dramáticamente. Finalmente, consideremos el ejemplo de Casa Pueblo, que nos presenta un caso de cómo la energía solar puede ayudar en momentos de necesidad y, además de eso, cómo esta puede ayudar en la recuperación de comunidades. Con todo y eso, y con los parques eólicos y paneles solares ya establecidos, parece ser que solo el 2% de la energía generada es renovable.

Por otro lado, el problema de la intermitencia se asoma como factor a crear problemas, al menos en el futuro inmediato (si se implementara inmediatamente). El presidente ejecutivo de la AEE, José Ortiz, reveló que escalar rápidamente la introducción de energía solar y eólica podría afectar el sistema, ya que no está preparado para ello. Habría que cambiar la red completa para que puedan funcionar bien estas renovables. En ese sentido, parece valer poco el estimado dado por Ortiz de que las renovables nos ahorrarían un 25%.

Esto nos anuncia dos cosas, en primer lugar, que vamos a consumir gas natural, que es combustible fósil. En segundo lugar, que los precios van a incrementar (y probablemente no bajarán) en los próximos años, tal como se ha acordado con los bonistas. Nótese que en la exposición del Sen. Bhatia, no se propone energía completamente limpia, sino un “portfolio” que incluía energía fósil (mencionó específicamente el petróleo), nos imaginamos que es para que sirvan de resguardo para compensar por la intermitencia de la energía solar y eólica.

Lo que es lamentable de toda esta discusión es que se haya excluido a la energía nuclear de la discusión. A la corta, la construcción de una planta convencional parece inviable, costaría alrededor de $10 mil millones. Sin embargo, además de renovar la red e instalar renovables, no solo debe haber una transición efectiva a la energía hidroeléctrica (a la corta), sino también en un futuro a la energía nuclear. Esto brindaría el nivel de estabilidad en la red que podría ser un apoyo efectivo a las renovables intermitentes, y podría convertir a Puerto Rico como productor y consumidor de la energía más limpia y más barata del Caribe. Una cosa que se han reiterado una y otra vez científicos alrededor del mundo: la necesidad de la energía nuclear para lidiar con el problema del cambio climático. Además de este beneficio para el planeta, ayudaría a ahorrar terreno que ocuparían haría falta para granjas solares y eólicas, y  utilizar mejor esas tierras para la agricultura o, mejor todavía, para reservas naturales.

Mientras tanto, lo que parece planchado por el momento, es que posiblemente, nuestra energía eléctrica estará basada en el gas natural. Los congresistas objetores del plan de Bhatia quieren convertir a Puerto Rico en un consumidor y centro de comercialización de gas (no sé cómo hará eso con la ley de cabotaje encima de nosotros). En vista a esto, no me sorprendería que resucitaran algún proyecto de gasoducto.

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Referencias

Brick, S. & Thernstrom, S. (abril de 2016). Renewables and decarbonization: Studies of California, Wisconsin and Germany. The Electricity Journal, 29(3), 6-12. doi: 10.1016/j.tej.2016.03.001.

Heard, B. P., Brook. B. W., Wigleya, T. M. L., & Bradshaw, C. J. A. (septiembre 2017). Burden of proof: A comprehensive review of the feasibility of 100% renewable-electricity systems. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 76, 1122-1133. doi: https://doi.org/10.1016/j.rser.2017.03.114.

Lessig, L. (2015). Republic, Lost: Version 2.0. NY: Twelve.

Shaner, M. R., Davis, S. J., Lewisac, N. S., & Caldeira, K. (2018). Geophysical constraints on the reliability of solar and wind power in the United States. Energy and Environmental Science, 11(4), 914-925. doi: 10.1039/C7EE03029K.

Schäfer, B., Beck, C., Aihara, K., Witthaut, D., & Timme, M. (8 de enero de 2018). Non-Gaussian power grid frequency fluctuations characterized by Lévy-stable laws and superstatistics. Nature Energy. doi: 10.1038/s41560-017-0058-z.

Comentario y reseña de The Battle for Paradise de Naomi Klein

Naomi Klein y sus obras

Foto de Naomi Klein a la derecha, cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Hace algunas semanas, se estuvo hablando mucho del libro más reciente de Naomi KleinThe Battle for Paradise, en torno a la situación de Puerto Rico a la luz de la situación producida por el paso del huracán María por nuestro archipiélago. Este comentario quiere poner su contenido desde la perspectiva sostenida por la autora en otras de sus obras, para luego hacer una reseña de ese texto.

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El marco teórico de Naomi Klein

Naomi Klein

Naomi Klein en Varsovia, Polonia, en 2008. Foto cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Klein es una reportera canadiense que comenzó a ser conocida por su crítica social en su libro No Logo, una mirada interesante al mercadeo de los logotipos y marcas comerciales, y su invasión de los espacios urbanos y públicos para maximizar la venta de productos corporativos y multinacionales. Desde entonces, siempre es una referencia importante de crítica  cultural en las ciencias sociales, por ser una expresión poderosa contra la ola globalizadora de finales del siglo XX y principios del XXI.

Escribió una segunda obra, mucho menos conocida, titulada, Fences and Windows, en la que elabora más ciertas discusiones de No Logo, pero esta vez, adentrándose más en el fenómeno de la globalización.  Tampoco se conoce mucho un documental que ayudó a filmar junto a su esposo, Avi Lewis, llamado The Take. El filme trata de los acontecimientos de “la toma” ilegal de trabajadores argentinos y cooperativización de las fábricas en donde solían trabajar. El movimiento para ello se dio tras el cierre de varias manufactureras a raíz de la caída de la economía argentina, dada la extrema corrupción que se dio bajo la incumbencia de uno de los presidentes anteriores, Carlos Menem. Tales tomas fueron legalizadas una vez Néstor Kirchner, socialdemócrata y peronista, llegó al poder.

No Logo

Cubierta del libro, No Logo.

Sin embargo, la travesía de su discusión de crítica al capitalismo, tomó dos giros muy importantes, resultado de sus dos obras, The Shock DoctrineThis Changes Everything.  La primera, motivada por la invasión de Estados Unidos a Irak y el desastre de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Examina acontecimientos del pasado y el presente, de cómo el corporatismo capitalista aprovecha oportunidades de desastre, de “shock“, para reconstruir y convertir una región o país en un paraíso neoliberal. La obra se inspira en los acontecimientos de Chile, en los que, tras Estados Unidos propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, los Chicago Boys propusieron un documento que habían preparado, conocido como “el ladrillo”, que consistía en extensos programas de privatización, beneficios a la burguesía chilena e inversión de multinacionales estadounidenses. Este “ladrillo” se empezó a implementar bajo el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, con la aprobación y asistencia de los Estados Unidos. Para el economista, Milton Friedman, debía aprovecharse cualquier momento de shock social (real o percibido) para que el colectivo de un país, en una condición de “tabla rasa“, adoptara una economía de libre mercado lo más pura posible y desregulada por el estado. Él llamaba a esto, “terapia shock“, mientras que Klein le llama, “la doctrina shock“. Aquí hay un documental al respecto.

La otra obra, entra en la discusión del cambio climático y su relación con el capitalismo y la globalización.  En este escrito, ella hace una crítica extensa al capitalismo por propiciar el cambio climático a nivel mundial. Además, allí sugiere utilizar la crisis del cambio climático para cambiar nuestra conducta a una más amigable y armoniosa con la naturaleza. En cuanto a este tema, también hay un documental.

Finalmente, el libro más reciente que ha salido al mercado, No Is Not Enough, trata de las políticas programáticas de la presidencia de Donald Trump y la derecha republicana estadounidense.

Cubierta de The Economist, Pro Logo

Cubierta de la revista, The Economist (8 de septiembre de 2001) imitando la cubierta del libro de Naomi Klein, con el titular “Pro Logo”.

Aunque todas estas obras hacen sus debidas aportaciones a los diversos temas, y los expone de una manera muy ingeniosa y perspicaz, no han dejado de lloverle las críticas. La revista, The Economist, dedicó unas cuantas páginas a refutar algunos alegatos de No Logo. La compañía Nike creó toda una página cibernética para responder a sus planteamientos en cuanto a las estrategias de mercado adoptadas por la empresa en relación con su logotipo.  Su libro, The Shock Doctrine, aunque fue recibido en ocasiones calurosamente por el público, tuvo una aceptación tibia de eminencias como la del economista estadounidense, Joseph Stiglitz. En otros casos, fue patente la hostilidad contra su exposición. Me limitaré a señalar lo que la autora admite fugazmente, pero se olvida el resto del libro, y es que dinámicas como la de la doctrina shock no son exclusivas del corporatismo posmoderno, sino también de otras ideologías puristas. (Klein, The Shock 22-23) Históricamente, otras personas de otras ideologías económicas han sostenido perspectivas o llevado a cabo acciones similares. Puedo mencionar, la matanza de los dacios bajo las 13 legiones del emperador Trajano, para convertir a Dacia en una segunda Roma (hoy Rumania). De este acontecimiento, todavía contamos con su pilar, un verdadero monumento artístico a un genocidio. Tómese también las matanzas de Stalin para imponer su visión de un sistema socialista marxista-leninista en la población rusa y terminar con sus rivales. Además, como hemos argumentado en otras ocasiones (sin ánimo alguno de justificar asesinatos y matanzas por crueles dictadores fascistas y de derecha), la expansión del corporatismo alrededor del mundo (con o sin shock) ha sacado a mucha gente de la pobreza extrema. Esto es un hecho que nadie puede refutar. Por otro lado, el capitalismo corporativo también genera otros males sociales y globales, entre ellos, el incremento de la contaminación del ambiente, la extinción de muchos seres vivos, la emisión de gases de invernadero y el aumento de la brecha espectacular entre los super ricos y los pobres a nivel global.

En lo personal, con coincidencias y diferencias, siempre he disfrutado de la lectura de estos libros.  Siento muy especial aprecio por Klein, debido a su manera, en ocasiones muy novel, de ver los acontecimientos mundiales y económicos. Contrario a lo que piensan muchos de sus críticos, ella no es una “conspiracionista”, algo que, correctamente, ella rechaza. Su crítica se dirige, más bien, a un análisis estructural de la logística de la dinámica capitalista, que a su vez es fomentada por las élites que se benefician de ella. Aunque podemos diferir de si eso es éticamente bueno o malo, o si falta este o aquel detalle, si sobresimplifica o no, en general no hay nada malo en ver los eventos mundiales desde esa perspectiva en particular. Siempre he percibido de Klein que honestamente piensa lo que escribe, lleva a práctica lo que afirma y, en muchos casos, es de las personas más desprendidas para ayudar a causas meritorias “de abajo” (en inglés “grass roots“). No importa cuánto se difiera de ella, es una de las voces que vale la pena escuchar.

Habiendo dicho esto, no es sorpresa de que todas las obras de Klein tengan exactamente el mismo defecto, están notablemente sesgadas contra capitalismo como sistema. No hay problema con criticar el sistema capitalista global, en este ámbito hay mucha tela de dónde cortar. Sin embargo, tal posición no debería comprometer indebidamente los hechos que hay que tener en consideración.

Portada de This Changes Everything

Portada de This Changes Everything

Para ilustrar este punto, quiero dedicarle un poco de tiempo a su libro, This Changes Everything, obra en torno al cambio climático.  Este libro comienza hablándonos del desinterés inicial de la autora en cuanto al tema. Tras unos acontecimientos, decidió echarle un vistazo al asunto, estudió y suscribió prácticamente los hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en torno al hecho de que el calentamiento global, del que se deriva el cambio climático, es antropogénico. Afirma, correctamente, que estas conclusiones representan el consenso de la comunidad científica. El problema se presenta cuando Klein concibe al capitalismo como lo “opuesto” o la “antítesis” del clima.

Me parece que esta es una falsa oposición entre conceptos. Por ejemplo, sí es cierto que el capitalismo lleva al mayor consumo de energía, pero se ignora el hecho de que, para ahorrar dinero y, así, generar mayor ganancia, además de cumplir con regulaciones, muchas corporaciones optan por medidas más eficientes en cuanto al uso de energía. Eso ha llevado, en muchas ocasiones (no en todas), a la adopción de tecnologías que ahorren energía y, por ende, a la descarbonización de su consumo energético.

Decarbonización energética

Descarbonización energética (Pinker, “Enlightenment Environmentalism”; Enlightenment Now, 142-143).

 

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en dólares

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en US$. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Eso no significa que esta movida ya resuelve el problema del cambio climático. Al contrario, los gases de invernadero continúan emitiéndose y acumulándose, incrementando su presencia en la atmósfera. Lo que no cabe duda es que si sus emisiones no se hubieran reducido, entonces el problema sería hoy muchísimo mayor.

Emisiones globales de bióxido de carbono

Emisiones globales de bióxido de carbono. Gráfica cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Igualmente ocurre con la apreciación cuestionable de Klein en cuanto a los impuestos pigouvianos sobre las emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente o equivalentes en el mercado. Ella parece condenar esta medida de libre mercado ya que, en experiencias anteriores de estrategias “cap-and-trade“, el mercado de licencias de topes de emisiones de contaminantes, las tecnologías adoptadas conllevaban mayores emisiones de bióxido de carbono. Ella ve el cap-and-trade como una sugerencia ideológica de la Environmental Defense Fund (EDF). (Klein, This Changes Everything  cap. 6) Sin embargo, ella confunde el problema de la estructura de las relaciones de producción capitalista con un problema estrictamente tecnológico. La realidad es que, por más que se acuse de ideológico y derechista el origen de las políticas de cap-and-trade (y, de hecho, lo fue), ellas lograron reducir la cantidad de emisiones de bióxido de azufre responsables de la lluvia ácida. (Barreca, Neidell y Sanders; Chang et al.) ¿Por qué? Porque el no colocar un precio al aire, creaba una conducta de su abuso desmesurado. Al ponerle precio, le pone un costo para las compañías, que eran las que más contaminaban el ambiente. El impuesto o el precio que tenían que pagar, les creaba una motivación para invertir en tecnologías más limpias y más ecológicas. (Dorris y Mount; Frank cap. 11) El problema estrictamente  tecnológico de si estas generaron más bióxido de carbono, no es realmente un obtáculo para ponerle impuesto o hacer otro cap-and-trade a las emisiones de gases de invernadero, siempre y cuando existan tecnologías más eficientes y alternativas que aceleren significativamente el proceso de descarbonización, como la energía nuclear y varias de las renovables (dependiendo de la situación). Klein no provee argumento tecnológico alguno para estar en contra de esta medida. Es más, ella descarta explícitamente el factor tecnológico y lo convierte en uno puramente industrial y de sociedad de consumo. Ella pretende sostener su perspectiva como científica sin presentar alternativa viable alguna al statu quo.

This alignment of economic interests … fundamentally shaped how these green groups conceived of the climate challenge from the start. Global warming was not defined as a crisis being fueled by overconsumption, or by high emissions industrial agriculture, or by car culture, or by a trade system that insists that vast geographical distances do not matter—root causes that would have demanded changes in how we live, work, eat, and shop. Instead, climate change was presented as a narrow technical problem with no end of profitable solutions within the market system, many of which were available for sale at Walmart …

… Put another way, the refusal of so many environmentalists to consider responses to the climate crisis that would upend the economic status quo forces them to place their hopes in solutions … that are either so weak or so high-risk that entrusting them them with our collective safety constitutes what can only be describe as magical thinking.

I do not question the desire on the part of these self-styled pragmatists to protect the earth from catastrophic warming. But between the Heartlanders who recognize that climate change is a profound threat to our economic and social systems and therefore deny its scientific reality, and those who claim climate change requires only minor tweaks to business-as-usual and therefore allow themselves to believe in its reality, it’s not clear who is more deluded. (This Changes Everything, cap. 6).

Daré un ejemplo final, el de la agricultura. Para ella, la agricultura industrial es claramente una amenaza y un componente importante del cambio climático. A pesar de ello, ignora evidencia clara de que, en muchos países, ha habido una reducción significativa de terrenos para el mayor rendimiento de cultivos, se está dando una ligera merma del uso de fertilizantes y una disminución significativa en el uso de pesticidas. Klein añade acríticamente a su libro, leyendas urbanas en torno a los mal llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs) o, mejor dicho, transgénicos. De acuerdo a ella, las semillas “genéticamente modificadas” llevan a los agricultores a endeudarse y a que las corporaciones utilicen la excusa de la sequía o las hambrunas para impulsar estos cultivos lucrativos (cap. 1)  No tengo acceso al libro de Christian Parenti, Tropic of Chaos, que es de donde ella saca esa aserción. Sin embargo, esto suena muy sospechosamente a lo que alegan activistas antitransgénicos como Vandana Shiva, de que las semillas antitransgénicas y “terminator” han llevado al edeudamiento de los indios y, con ello, a su suicidio. Hoy día sabemos que la supuesta evidencia de ello ha sido seriamente cuestionada y, simultáneamente, se han señalado varios factores mucho más significativos, tales como la desregulación de los bancos en la India y la irregularidad de las lluvias monsónicas, entre otros factores. En fin, en varios capítulos de su libro (4, 5 y 13), ella rechaza la modificación genética como recurso importante para auxiliar económicamente a los agricultores y reducir el impacto de la siembra de cultivos en general al medio ambiente. De hecho, ella señala que la agricultura industrial en África no se usa para nutrir a los africanos sino para su venta en Europa. Lo que ella no tiene en consideración es que en ese continente la producción orgánica, que ella tanto favorece, hace exactamente lo mismo, mientras que previene a los agricultores y científicos africanos (no las megacorporaciones) de utilizar biotecnología para atender sus necesidades más urgentes. (Paarlberg cap. 3)

Todo esto nos ilustra una cosa muy importante: aunque Klein es reportera, su visión es notablemente sesgada de tal manera que afecta su credibilidad. Mientras en This Changes Everything continuamente pontifica en torno a las conclusiones científicas de la IPCC y la realidad científica del cambio climático, solo lo hace cuando le conviene ideológicamente. Cuando no le conviene, argumenta que no trata de buscar “milagros tecnológicos” por la ciencia, sino de cambiar el estilo de vida de todo el globo. ¡Ese es el punto! La ciencia, en sí misma, no importa. Lo que le interesa es que el cambio climático hace la función de catalizador de un cambio de vida a nivel mundial.

Ella no puede dejar de ver la realidad desde lentes empañados de ideología verde y no nota que algunas apreciaciones de los hechos que sostiene están rotundamente equivocadas. Por ejemplo, ella dice que la energía solar en Ontario, Canadá, logró cerrar las plantas de carbón, pero ignora convenientemente que fueron realmente unas plantas nucleares, de gas e hidroeléctricas las que lo hicieron. La energía solar tiene solo un rol extremadamente marginal en ello, porque genera solo el 1% de la energía canadiense. Ella describe el “milagro alemán” en gloriosos términos: cómo Alemania está clausurando todas las plantas nucleares, pero no menciona la apertura de las de lignito (carbón marrón). (cap. 2; cap. 4) Ausente se encuentra cualquier critica antiextraccionista a gobiernos de izquierda de Suramérica, que son anticapitalistas, pero que también se sostienen, gracias a la extracción y venta de combustibles fósiles y otras materias primas. En un escape del romanticismo del pasado, adopta la retórica de cómo los indígenas tomaban de la tierra y después devolvían lo tomado, sin tener en cuenta las implicaciones de la segunda ley de la termodinámica: el fenómeno de la entropía  siempre implicará (de una u otra forma) cada vez mayor cantidad de energía para devolverle a la tierra lo que extraímos de ella. (cap. 12)

Klein cita a James Hansen como una gran autoridad en el ámbito de las ciencias en lo que concierne al cambio climático, pero cuando se le pregunta sobre el parecer de Hansen en torno a la energía nuclear, ella se escuda en las iniciativas “grass roots“, descentralizadas y “menos riesgosas” (¿en serio?). (cap. 1; cap. 2; cap. 3; cap. 4; cap. 9)

¡Ciencia a coveniencia! Esta es la razón por la que tomaré con pinzas muchas aserciones que Klein hace en su libro sobre Puerto Rico, ya que, claramente, ella no es objetiva y no tiene ninguna respuesta científicamente coherente a lo que ella percibe como problemas en el mundo. Aquí hay una crítica más detalladaThis Changes Everything, aunque su tono es, admitidamente, mucho más hostil que el mío.

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Reseña de The Battle for Paradise

The Battle for Paradise de Naomi Klein

Portada de The Battle for Paradise, libro escrito por Naomi Klein.

Ficha: Naomi Klein. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Haymarket Books, 2018.

En esta obra, la conocida reportera, Naomi Klein, atiende una instancia en que Puerto Rico a caído en una cadena de shocks social es, siendo el más palpable, el causado por el huracán María. Además, discute los planes de ciertos “capitalistas del desastre”, que desean aprovechar la ocasión para transformar a Puerto Rico en algo que corresponda mejor a su ideología neoconservadora e intereses económicos.

El libro es relativamente corto y se divide en ocho pequeños capítulos:  “A Solar Oasis”, “Invasion of the Puertopians”, “An Island Weary of Outside Experiments”, “Welcome to Magic Land”, “Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”, “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”, “The Islands of Sovereignty Converge”, y “Race Against Time”. Los capítulos no están enumerados y, contrario a otras de sus otras obras, no están cargados de referencias. Más bien narran su experiencia en nuestro archipiélago y sus impresiones a partir de lo que vio en los pueblos y áreas urbanas que la autora visitó.

Vale indicar también otros elementos. A pesar de que me baso en su obra en inglés (que fue la que compré en Kindle), también hay una versión en español titulada, La batalla por el paraíso: Puerto Rico y el capitalismo del desastre. Las versiones en carpeta blanda y la digital están a un costo muy barato, a saber $5.00. No debemos olvidar tampoco, que el libro fue producido por la Lannan Foundation y el Wallace Action Fund. Todas las regalías colectadas a partir de la venta de este libro se dirigen a JunteGente, para ayudar a la recuperación de Puerto Rico. Indiquemos de una vez, que JunteGente también es una coordinación de organizaciones que son anticapitalistas y anti neoliberales.

Bastante de la discusión de Naomi Klein consiste en el contraste entre los movimientos “de abajo” o “grass roots” para resolver los problemas causados por el huracán María y las iniciativas empresariales de lo que ella llama “Puertopians”, millonarios que toman la oportunidad del desastre para convertir a Puerto Rico en un paraíso para esa clase social. En este aspecto, el libro es particularmente valioso, porque le revela a muchos lectores, entre ellos muchos estadounidenses, una dimensión que usualmente no conocen de la política de Estados Unidos hacia Puerto Rico.

Durante el libro, ella discute cómo el huracán María presentó una valiosa oportunidad para que ciertas organizaciones crearan unidades de solidaridad. Comienza por el ejemplo de Casa Pueblo y la infraestructura creada con paneles solares, que le proveyeron (y continúan proveyendo) energía eléctrica para cargar móviles a la población circundante. También nos habla de distintos proyectos agroecológicos, como el de Dalma Cartagena, el Proyecto de Apoyo Mutuo Mariana y la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica, iniciativas como el proyecto universitario PAReS, y otros. De acuerdo con Klein y muchos de los miembros de estas organizaciones, esta es la soberanía política que se construye desde la tierra. Debido a que la mayoría de los alimentos provienen de fuera y su transportación es muy limitada, la producción alimentaria se vuelve imperativa para ser autónomos y poder autodeterminarnos con la producción local. (“A Solar Oasis”; “The Islands of Sovereignty Converge”)

Por el otro lado, se encuentran varios intereses adversos a los puertorriqueños, entre ellos, el poder colonial de los Estados Unidos y sus abusos de nuestra tierra, especialmente para propósitos experimentales: los relacionados con sustancias anticonceptivas, con la conversión de Puerto Rico en modelo económico caribeño, con el uso de humanos para medicamentos a ser vendidos por las farmacéuticas. Klein correctamente afirma que el colonialismo no es otra cosa que múltiples capas experimentales y de control, que lesionan la cultura, el poder y la autoconfianza de los puertorriqueños. (“Welcome to Magic Land”) Y, como muy bien presenta ella en el libro, una de esas expresiones coloniales es la ley federal conocida como PROMESA, con la que el Congreso pone al gobierno de Puerto Rico bajo la sindicatura de la Junta de Supervisión Fiscal. Este organismo coloca a Puerto Rico en un régimen de austeridad, mientras que varios sectores sociales abogan por una auditoría independiente de los casi $70 mil millones de su deuda. Todo esto se agrava significativamente con el paso del huracán María y la situación de desesperación en nuestro territorio. (“Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”; “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”)

Ella también discute algunos de los asuntos acontecidos y que nos son conocidos: los intentos de inversionistas (objetivistas randianos) de convertir a Puerto Rico en un paraíso para las criptomonedas (Cryptoland), el proceso de negociación con bonistas y las iniciativas de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), los desaciertos del conteo de muertos por parte del gobierno, la necesidad de microredes energéticas alimentadas con fuentes energéticas renovables, entre otros factores.

Todo esto, le presenta un panorama parcial al público estadounidense sobre lo que ocurrió (y, en algunos sentidos, todavía ocurre) en Puerto Rico tras el desastre de María. En ese sentido, este libro es una contribución a que esa sociedad conozca mejor lo que estamos pasando y lo que ocurrirá en los próximos años.

Lamentablemente, el texto también está impregnado de ideología, mucha de la que hemos discutido en la sección anterior. Por ejemplo, se enfoca en esfuerzos agroecológicos en contraste a la presencia de las multinacionales, entre las que se encuentra, la odiada compañía cuyo nombre empieza con la “M” de “Monsanto”. (“An Island Weary of Outside Experiments”) Como parte desde la óptica discutida, y solo se enfoca en lo que se fundamente en las bases populares, nunca se pregunta si esas multinacionales pueden servir también para aportar a la economía local. Por ejemplo, si se les puede aplicar una mayor tasa de impuestos. Además, como han sugerido varios economistas, se podrían avivar más las empresas más pequeñas y medianas locales si se estableciera un eslabonamiento económico con las multinacionales. Es decir, nos conviene abandonar la estrategia económica de continuar ofreciendo exenciones contributivas para establecer enclaves de estas multinacionales, algo que hemos llevado a cabo desde tiempos de Operación Manos a la Obra. Aparentemente, Klein no le interesó consultar algún economista sobre ese neurálgico tema.

Tampoco contempla la posibilidad de la derogación de la ley de cabotaje como una manera de incentivar la inversión de capital extranjero, aliviar a los pequeños y medianos negocios y mejorar el costo de vida de los puertorriqueños.

Ella no plantea el problema que conlleva, en principio, proponer que las tierras dedicadas a la agricultura (específicamente “agroecológica”, al menos como la entienden muchos de sus partidarios) sean las que provean abastecimiento de la población y, simultáneamente, el uso de renovables invasivas de la naturaleza, como son las placas solares y los molinos de viento para aliviar la necesidad energética del pueblo. (“Race Against Time”)  En ningún momento nos da detalles de cómos estos usos terrenales armonizan con la aspiración ambientalista de maximizar el espacio de tierras para reservas naturales.

Además, como es de esperarse, ella utiliza a Alemania y Dinamarca como ejemplos a seguir en el ámbito energético. (“Desperation, Distraction, Despair and Disappearance”) Como hemos señalado en otras ocasiones, Alemania es un mal modelo, porque ha optado cerrar sus plantas nucleares y abrir plantas de carbón, al no poder compensar con placas solares y energía eólica. Dinamarca, tiene un buen récord en cuanto al uso de energía eólica (que compone más del 41% de la energía producida), gracias al constante flujo del viento. Por otro lado, la energía solar no suple el grado de electricidad que muchos quisieran (un 4.2%). Se espera que en el futuro, sí consumobde energía fósil sea sustituida por la biomasa, especialmente en la forma de pellets de madera. Sin embargo, al igual que Alemania, la intermitencia de su sistema tiene que estar apoyada por combustibles fósiles y le lleva a importar energía de otros países (algo que también hace Alemania). Actualmente, Francia y Canadá han sentado mejor pauta de energía limpia.

El capítulo sobre la soberanía muestra cómo la izquierda (mucha de ella independentista) ha perdido su norte. El libro refleja ideológicamente ese problema. No tiene una noción clara de lo que es soberanía. Se habla de “múltiples soberanías” como la “soberanía energética”, la “soberanía alimentaria”, la “soberanía educativa”, entre otras. Esto es pura fantasía. Supongamos, para efectos del argumento, que es posible abastecer alimentariamente a la población con productos agroecológicos producidos en Puerto Rico. Ahora bien, si queremos un Puerto Rico próspero e incrementar su producción de alimentos, tiene que exportarlos a otros países. Pregunta, ¿cómo Puerto Rico podrá competir efectivamente en el mercado estadounidense con la ley de cabotaje impuesta? ¿Cómo se podrá competir a nivel interno cuando los productos costarricenses entran con un precio muy barato a Puerto Rico gracias al CAFTA? ¿Podemos colocar aranceles a estos productos para que los nuestros puedan competir en el mercado local? Estas tres preguntas indican un serio problema con el estatus actual por carencia de soberanía política. El tamaño del mercado determina cómo se estructura la producción interna de nuestro archipiélago. Por tanto, no existe tal “soberanía alimentaria”. Lo mismo la “soberanía energética”, no vale la pena utilizar ese término si no tenemos poder de estructurar energéticamente a Puerto Rico, comprar  los combustibles o paneles solares a precios más baratos, o vender nuestro servicio eléctrico a otros países de manera más efectiva. Es más, por las serias limitaciones del servicio eléctrico, no podemos abaratarlo más, para aliviar a las pequeñas y medianas empresas y atraer inversión de capital extranjero.  Y así por el estilo.  Si no hay soberanía política, no habrá nunca soberanía alimentaria, energética, educativa, etc.

Finalmente, en el capítulo “Race Against Time”, Klein dice algo muy importante.

The trouble is that movements, unlike capital, tend to move slowly.

Y ahí yace la virtud del capital. Los movimientos de base comunitaria son esenciales para cualquier democracia saludable, ya que pueden atender sus necesidades con mayor sentido de humanidad, especialmente en momentos de crisis. Sin embargo, como he dicho en otro lugar, mientras que estos grupos (especialmente de izquierda) continúen adoptando las estrategias más ineficientes de agricultura y administración energética, el interés de las élites (que siempre buscan las vías más eficientes para hacerlo valer) ganará cualquier pelea. Es como en Raiders of the Lost Ark, cuando Indiana Jones, con una eficiente pistola, resolvió fácilmente el problema del ser enfrentado con un ineficiente sable turco. Es más, mientras Puerto Rico no tenga un programa de país en el que coincidan las diferentes ideologías políticas y representantes de la sociedad civil, no va a haber un esfuerzo coordinado para superar la crisis.

En resumen, Naomi Klein hizo una gran aportación al dar a conocer el tema de Puerto Rico al público estadounidense. Parte del libro hace un muy buen diagnóstico del problema. La otra parte del libro está empañada ideológicamente, razón por la que no le ofrece a los puertorriqueños una respuesta coherente en torno a la lucha contra las adversidades del coloniaje bajo los Estados Unidos, las arbitrariedades de la Junta de Supervisión Fiscal y la incompetencia gubernamental local.

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Muchas gracias.

Referencias

Barreca, Alan I., Matthew Neidell y Nicholas J. Sanders. “Long-Run Pollution Exposure and Adult Mortality: Evidence from the Acid Rain Program”. National Bureau of Economic Research, Working Paper, núm. 23524, junio de 2017. doi: 10.3386/w23524.

Boisvert, Will. “The Left vs. the Climate. Why Progressives Should Reject Naomi Klein’s Pastoral Fantasy — and Embrace Our High-Energy Planet.” The BreakThrough Institute. 18 de septiembre de 2014. https://thebreakthrough.org/index.php/programs/energy-and-climate/the-left-vs.-the-climate.

Chan, Gabriel, et al. The SO2 Allowance Trading System and the Clean Air Act Amendments of 1990: Reflections on Twenty Years of Policy Innovation. Harvard Environmental Economics Program, enero de 2012.  https://sites.hks.harvard.edu/m-rcbg/heep/papers/SO2-Brief_digital_final.pdf.

Dorris, Gary y Timothy D. Mount.   Redesigning Environmental Strategies to Reduce the Cost of Meeting Urban Air Pollution Standards. Núm. WP96-o4ci, abril de 1996. http://publications.dyson.cornell.edu/research/researchpdf/wp/1996/Cornell_Dyson_wp9604.pdf.

Frank, Robert H. The Darwin Economy. Liberty, Competition, and the Common Good. Ed. Kindle, Princeton UP, 2011.

Klein, Naomi. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Ed. Kindle, Haymarket Books, 2018.

—. This Changes Everything. Capitalism vs. the Climate. Ed. Kindle, Simon & Schuster, 2014.

—. The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism. Ed. Kindle, Picador, 2007.

Paarlberg, Robert. Starved for Science. How Biotechnology Is Being Kept Out of Africa. Ed. Kindle, Harvard UP, 2008.

Pinker, Steven. “Enlightenment Environmentalism. The Case for Ecomodernism.” The BreakThrough Journal, núm. 8, invierno de 2018.  https://thebreakthrough.org/index.php/journal/past-issues/no.-8-winter-2018/enlightenment-environmentalism.

—. Enlightenment Now. The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress. Ed. Kindle, Viking, 2018.

Stiglitz, Joseph. “Bleakonomics.” New York Times, 30 de septiembre de 2007.  https://www.nytimes.com/2007/09/30/books/review/Stiglitz-t.html.

¿Cuán segura es la energía nuclear?

Integral Fast Reactor

Integral Fast Reactor

Introducción

En una mañana, escuchando al exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, expresó una opinión con la que concurro totalmente: que hay que establecer un plan de energía bien hecho, fuera gas, energía eólica, solar y, parafraseo aquí, “hay hasta algunos que proponen la energía nuclear, con los riesgos que eso conlleva“.  Lo decía casi como si implicara que otras alternativas no conllevaran “riesgos”. En Fuego Cruzado, también he escuchado aserciones semejantes de parte de algunos de sus panelistas.

Entiendo muy bien esas inquietudes, porque yo las solía sostener. En primer lugar, nos han llovido por televisión, radio y redes sociales, toda clase de asuntos relacionados con esa fuente de energía terrorífica. Usualmente, cada una de ellas lleva la palabra “Fukushima” y no falta quien comparta por la n-ésima vez la noticia repetida una y otra vez desde hace ya algunos años de que una tercera parte de los océanos del mundo están contaminados con radioactividad de la famosa planta nuclear japonesa.

Noticia de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo

Noticia compartida en Facebook de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo.

En segundo lugar, tenemos que lidiar con las leyendas urbanas en torno a Fukushima. Hemos refutado algunas de ellas aquí.

En cuanto a seguridad se refiere, preguntarse si un reactor nuclear es seguro, es casi como preguntarse si un carro es seguro. En muchos países, hay unas regulaciones que intentan maximizar la seguridad de los conductores y pasajeros. Con todo y eso, uno podría decir que unos carros son mucho más seguros que otros; por ejemplo, un Toyota Land Cruiser V8 es más seguro que un Ford Mustang (por favor, no me escriban si alguien se siente ofendido … es lo que he encontrado de reseñadores).

Igual pasa con los reactores nucleares. Aquí vamos a tratar el tema de la seguridad, preocupación muy ampliamente compartida por nuestro pueblo.

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Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island

Monumento dedicado a los liquidadores de Chernobyl

Monumento dedicado a los liquidadores que perecieron atendiendo el derretimiento del combustible de la planta nuclear de Chernobyl (Luhansk, Ukraine). Imagen cortesía de Qypchak de Wikimedia Commons. (CC-BY-SA 3.0).

Uno de los peores accidentes nucleares que ha pasado a la historia es el de Chernobyl. Era una planta súper mal diseñada, que no tenía, tan siquiera, una estructura de contención. Eso significaba que, si ocurría cualquier fuego o accidente, no había manera alguna de contenerlo. En una futura entrada, discutiré en torno a la comedia (y tragedia) de errores, tanto de adiestramiento de personal como de estructura burocrática gubernamental que agravó el desastre. Baste indicar que debe ser un alivio para la humanidad que fuera de otro reactor que hay en Rusia (Generación 1), no hay otro semejante al de Chernobyl a nivel mundial.

El de Fukushima estaba mejor diseñado y, hasta cierto punto, algunos sistemas de resguardo funcionaron, por lo que el problema no fue tan grave como el de Chernobyl. Sin embargo, la dificultad fue (otra vez) una de mal diseño. Al poner los motores de resguardo a un bajo nivel, fácilmente inundable en caso de un maremoto, algunos fallaron.

Ambos incidentes, el de Chernobyl y Fukushima, frecuentemente se utilizan para finalizar cualquier conversación sensata en torno a la posibilidad de utilizar energía nuclear. Muchos no hablan de los detalles de Three Mile Island, en el que el sistema de seguridad funcionó. La población cercana no recibió una radiación mayor que la que obtendrían de una pequeña dosis de rayos-X en una sala médica y no ha tenido efecto mayor en la población, contrario a lo que comúnmente se piensa (véase también aquí). En el peor de los casos, solo se ha podido determinar una “posible” asociación con 44 casos, pero nada concluyente. Aun cuando hablamos de Chernobyl y de ciertos estimados del número de gente que murió o morirá por ello, los casos en que se pueden vincular las muertes a la radiación producida por el accidente son muchísimo más bajos que lo que usualmente se ha propagandizado (véase también esta información y esta).

Es más, si vamos a eventos recientes, vemos que el Estado de Florida tiene reactores nucleares. Algunos de ellos fueron impactados por el huracán Irma, dos de ellos tuvieron una situación muy similar al de Fukushima. A pesar de ello, nada ocurrió. Los sistemas de seguridad funcionaron a la perfección y hoy continúan operando muy bien. En el caso del reactor de St. Lucie, que no se apagó completamente, aun cuando había entrado agua de mar y la sal  y se había acumulado en una de las unidades, nada sucedió. Los técnicos lidiaron con el problema muy bien. No solo eso, anteriormente, la estructura se había sostenido ante los vientos del huracán Andrew, que eran de categoría 5. Sin embargo, un vistazo a una búsqueda en Google nos revela que este triunfo de la seguridad de la planta, no tuvo tanta publicidad como la paranoia que prevalecía antes del paso del huracán Irma por Florida.

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Lo que nos dicen los datos científicos

Hoy día, casi nadie disputa que, desde el punto de vista de los datos acumulados hasta el presente, la energía nuclear es la más segura de todas las mayores fuentes disponibles hoy día. Vean las siguientes cifras de Our World in Data, que incluye las de muertes por terawatt/hora (TWh) (esto incluye todas las muertes por radiación por Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island).

Tasa de muertes por producción de energía en TWh

Tasa de muertes por producción de energía en TWh. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Si contamos el número hipotético de muertes a nivel mundial que hubieran sucedido en caso de depender de una sola la fuente de energía, he aquí los resultados.

Números hipotéticos de muertes por producción de energía

Números hipotéticos de muertes por producción de energía. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Aquí vemos los efectos de la salud que causaría cada fuente de energía por su emisión de bióxido de carbono (kWh).

Efectos a la salud por producción de energía.

Efectos a la salud por producción de energía usando los datos del 2014. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Cuando tomamos en cuenta el resto de las fuentes de energía, solo la energía eólica supera a la nuclear en seguridad. Ni tan siquiera la solar es tan segura.

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Nuevos reactores, nueva seguridad sin intervención humana ni de energía externa: la física lo resuelve todo

No obstante ello, la industria nuclear ha procedido a promover unos avances tecnológicos mucho más seguros, especialmente unos que ofrecen seguridad pasiva. Esto significa que, sin contar con resguardo o electricidad externa, por pura acción de la física, el proceso nuclear se acaba, garantizantizando así la seguridad de los empleados y del público.

De estos, ya hemos discutido un tipo de reactor nuclear modular, desarrollado por NuScale Power®. Cuenta con un sistema de redundancia de seguridad pasiva que no necesita de resguardo eléctrico ni intervención humana. Si ocurriera alguna falla en esta, la piscina está diseñada para enfriar el combustible por varios días. Después de evaporada el agua, la estructura está diseñada para que, con convección, pueda continuar enfriándose el combustible indefinidamente.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

Hemos abogado por este tipo de reactor en Puerto Rico, porque parece ser la opción más barata, no involucra demasiada permisología a nivel federal y permite la creación de microredes fiables y estables, según sean las diversas necesidades del país. No es la opción óptima que muchos quisiéramos (personalmente, preferiría un reactor basado en torio como combustible), pero en vista de la situación de permisología y de costos en Estados Unidos, esta parece ser la mejor opción para nosotros.

Existió en un momento dado el Integral Fast Reactor (IFR), en el que se disolvió el combustible en un metal líquido con un punto de ebullición significativamente más alto que el agua (por lo que evitaba la inversión en mecanismos para presionar el agua) y a su vez, al calentarse el combustible, podía alejar sus átomos lo suficiente como para detener la cadena neutrónica radiactiva. Los científicos de Argonne Labs recrearon la situación en que ocurrió el desastre de Chernobyl y, también crearon un escenario muy semejante al de Fukushima. En ambas ocasiones, la reacción nuclear de la planta se detuvo y la planta se apagó, evitando así un accidente nuclear. Desgraciadamente, los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, liderados por el Senador John Kerry en 1992, cancelaron el proyecto.  Hoy día, Kerry favorece la energía nuclear.

Pronto hablaremos del AP1000 creado por Westinghouse/Toshiba, planta cuya construcción es modular, es decir, se manufacturan las piezas para armarla en el lugar de construcción. Esto tiene la ventaja de hacer más viable la edificación de los reactores nucleares, mientras que se abarata su costo. También tiene mecanismos redundantes de seguridad, incluyendo una reserva de agua al tope. Si ocurriera cualquier accidente que interrumpiera el flujo de electricidad, la reserva de agua bajaría por gravedad y enfriaría el combustible por 72 horas. Si la planta de Fukushima hubiera tenido este recurso, el desastre acontecido no hubiera ocurrido.

Finalmente, están los esfuerzos de crear un reactor nuclear usando torio y sal de flúor líquido, algo que en principio hace imposible el derretimiento del combustible. En caso de cualquier accidente, la elevación de la temperatura derritiría un tapón, y el líquido se vaciaría en unos tanques subterráneos. Allí, la sal expandiría los átomos del combustible, deteniendo así la reacción nuclear.

Reactor de sal derretida

Reactor de sal derretida

Leslie Dewan

Leslie Dewan, fundadora y Directora Ejecutiva de Transatomic. Foto cortesía de Weeks1956 de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported)

Otros proyectos, tales como Transatomic, tienen un esquema similar con el propósito de reciclar desperdicios nucleares. Bill Gates y algunos inversionistas también están trabajando con alternativas para maximizar la provisión de energía que potencialmente pueden proveer los desperdicios nucleares. Ellos fundaron TerraPower con ese fin. Muchos de estos reactores a prueba de accidentes se están construyendo principalmente en China, en India, Gran Bretaña, Rusia y Canadá. En Estados Unidos, la legislación excesivamente reguladora ha impedido la implementación de nuevas tecnologías. Sin embargo, sí permiten, por el momento, proyectos de reactores de agua liviana, como NuScale y AP1000.

A pesar de todo esto, no se propagandiza lo suficiente la evidencia científica abundante de lo seguras que son las plantas nucleares actuales y cómo las futuras serán todavía mucho más seguras.

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Comparación con las “renovables”

En estadísticas más recientes, la generación de energía a partir de la actividad nuclear aparece que es más segura que el viento (algunas de estas, solo consideran a Estados Unidos, particularmente porque no ha habido muertes por nucleares en ese país). Sin embargo, en la medida que ha aumentado la energía eólica, más accidentes fatales ocurren en su campo (véase el caso del Reino Unido). Esto no significa que esta tecnología no haya avanzado mucho. Al contrario, antes solía ser el caso de que no compensaba por la energía invertida en crear los molinos de vientos. Hoy se sabe que sí lo haría. El problema principal que persiste en la energía eólica es el de su intermitencia. No siempre hay viento que cree la energía necesaria.

En el caso de la energía solar, lo mismo se puede decir de las placas fotovoltaicas. Ya han avanzado lo suficiente, la tecnología y su eficiencia de producción como para que la energía invertida en el proceso de crearlos rinda para compensarla en el futuro cercano (véase este estudio y este al respecto). Por otro lado, también involucra (afortunadamente, cada vez menos) procesos altamente tóxicos, ya que los metales que los componen son perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. En un momento dado, el nivel de toxicidad de su fabricación fue tan alto que despertó protestas en China. Este tipo de malestares en China es bien conocido y documentado, aunque, una vez más, afortunadamente, se ha ido reduciendo lo mejor posible su impacto ambiental. Otro problema con las fotovoltaicas tiene que ver con incidencias de muertes por shock a la hora de instalarlos (una minucia). Finalmente, el problema de disponer de paneles viejos, corroídos u obsoletos es un problema ambiental muy grave (aun si se le compara con la energía nuclear, como veremos más tarde). En Japón y en China, ya se ha vuelto un motivo de preocupación. En el caso de China, se espera que para el año 2050, el desperdicio de paneles solares sume un total aproximado de 20 millones de toneladas. Muchos de los metales tóxicos contaminan y podrán contaminar los suelos y acuíferos.

La biomasa representa problemas a la salud pública por liberar partículas de combustión y dificulta el secuestro de bióxido de carbono (hasta el punto de que la organización NRDC (Natural Resources Defense Council) se opone a su uso).  Además, esta alternativa puede respresentar un problema para los bosques. Hay científicos que cuestionan que no contribuya a empeorar el efecto de invernadero (véase también este comentario). Esta opinión es compartida por expertos de la IPCC, que investigan en torno al problema del cambio climático.

La energía hidroeléctrica tiene sus límites y, en muchos casos, puede representar un serio problema para ciertos ecosistemas. En otras ocasiones, fallas en plantas hidroeléctricas y presas puede resultar en pérdidas de vidas significativas. Por ejemplo, en 1963, la presa de Vajont, Italia, tuvo un resquebrajamiento accidental por la que murieron 1,910 personas; en 1971, la presa Banqiao, en China, tuvo una falla que costó 171,000 muertos y cerca de 11,000,000 desplazados; y en 1979, en Machchhu, India, también ocurrió un evento similar que cuyo costo en vida se estima que es entre los 1,800 a 25,000 víctimas.

¿Cuál es el mensaje de esta sección? Que cuando se le compara a la energía nuclear con las demás energías llamadas “limpias”, todas tienen un beneficio y un costo. Sin embargo, la energía nuclear sobresale sobre las renovables en términos de seguridad, efecto ambiental, y fiabilidad a la hora de proveer energía. En la siguiente gráfica, pueden ver el grado de externalidad de la energía nuclear en comparación con las demás fuentes. Tengan en cuenta que algunos de los números utilizados para originar esta gráfica, provienen de  grupos ambientalistas hostiles a la energía nuclear (e.g. Greenpeace).

Tabla de externalidades por Ecofys.

Tabla de externalidades de combustibles hecha por Ecofys (Alberichi et al. 2014, p. 37). Nótese que si se suman las dos barras de externalidades de las placas fotovoltaicas, sería mayor que las de la planta nuclear. Véase también que su contribución al cambio climático, a la toxicidad humana y a los desperdicios es mayor que la de las plantas nucleares.

Fuera del factor de la contaminación nuclear (Chernobyl y Fukushima) y el agotamiento del uranio (es un metal raro y la mayoría de las plantas solo absorben un poco de energía de ella), pueden ver claramente que si suman las externalidades de la energía eólica y, por otro lado, suman las externalidades de la energía solar, la energía nuclear es la que menos costo social y ambiental implica. Si añadimos nueva tecnología de seguridad pasiva y de captación de energía, como ocurre actualmente con los reactores reproductores rápidos, podemos decrecer todavía más las externalidades nucleares que aparecen en la ilustración (e.g. la barra amarilla).

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El problema del espacio

Cuando se habla de las renovables, usualmente la gente se refiere a la energía solar y eólica. Hay países como Costa Rica, que operan casi enteramente con renovables, del cual la energía eólica suele ser una de las que menos contribuye, seguida en insignificancia por la energía solar (cifras del 2016):

74.35% – Hidroeléctrica

12.74% – Geotermal

10.30% – Energía eólica

1.88% – Petróleo

0.72% – Biomasa

0.01% – Energía solar

Otras naciones como Islandia, pueden aprovechar su accidente geológico y explotar otras renovables (cifras del 2016).

65% – Geotermal

20% – Hidroeléctrica

15% – Energía fósil

La energía solar y eólica tienen un rol mínimo. Se espera que la eólica sea la que más crezca de las dos a medida que pasen los años.

Se pretende que Alemania, la reina de la energía solar, sea modelo de energía sostenible, pero el programa Energiewende ha tenido problemas significativos, como hemos reseñado anteriormente. Además, se presenta a Dinamarca como otro modelo a seguir. Sí es cierto que depende mucho de energía eólica (y la energía solar provee solo una ínfima parte de la provisión eléctrica, 4.2%). Sin embargo, lo que muchos no saben, es que este país también importa energía nuclear de otros países para reducir su dependencia en los combustibles fósiles. Lo mismo ocurre con Alemania.

Hay otro aspecto muy importante, especialmente en lo que concierne a nuestra convicción ecomodernista. El depender de energía solar y eólica tiene un problema muy importante y es que son fuentes agresivas contra la naturaleza. Espacio que se use para paneles solares o molinos de viento, espacio que no se puede reservar para la naturaleza. Esto es contrario a la filosofía expresada por el Manifiesto ecomodernista, que busca la manera de desacoplar la actividad humana lo mejor posible de la explotación de la naturaleza, reduciendo así su impacto. La tecnología nos provee los mecanismos para ello y, a la luz de lo que hemos visto, la manera de concentrar la energía que necesitamos para las áreas urbanas y las ciudades, es mediante la energía nuclear. Irónicamente, el movimiento ambientalista ha afirmado por años que hay que evitar el desparramamiento urbano para preservar áreas naturales. Fomentar la energía solar y eólica hace exactamente lo contrario.

Taean Solar Farm

Paneles solares. Foto cortesía de Panoramio. (CC-BY 3.0 Unported)

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Los desperdicios nucleares

Cada vez que la gente piensa en desperdicios nucleares, estas son las imágenes que les viene a la cabeza.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: http://www.eco-h2o.co.za/2012/03/05/greenpeace-clean-up/.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: https://www.guiaongs.org/noticias/greenpeace-contra-las-centrales-nucleares/

Propaganda nuclear.

Propaganda antinuclear. Usado bajo uso legítimo (fair use) para ilustrar a los lectores. Fuente: https://thecsspoint.com/nuclear-waste-editorial/

Sin embargo, no hay un ápice de verdad en esto. Al contrario, estas imágenes de valor puramente propagandístico, son bastante lejanas a la realidad. ¿Quieren ver cómo lucen los recipientes de desperdicio nuclear? Vean estos.

Unidades de almacenamiento nuclear.

Unidades de almacenamiento nuclear. Foto cortesía de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC).

Hay otras imágenes fiables como la que aparecen en este artículo, este y este. Como pueden ver, no son nada que realmente contamine el ambiente. Podemos pasear entre ellos (en Francia, literalmente, sobre ellos) sin detectar un solo neutrón radiactivo del desperdicio que contienen. Ninguna de ellas está causando problema ambiental alguno.

Estos recipientes de desperdicios nucleares están bien diseñados para ello. Una vez que el uranio radiactivo ya no es útil, se enfría en una piscina de agua por un espacio de seis a diez años, se solidifica (se cristaliza) y, posteriormente, se coloca en estas unidades de acero y cemento. Los recipientes son vigilados y evaluados por personas hasta que se les encuentre algún lugar geológicamente adecuado para depositarlos permanentemente. La búsqueda de tales lugares, sigue siendo un problema, ya que el material nuclear no puede permanecer en la superficie de la Tierra para siempre.

Mientras tanto, ¿son seguros estos contenedores? La realidad es que son muy seguros. Tanto es así, que se les ha sometido a toda serie de pruebas de colisión para garantizar la seguridad de lo contenido. Lo siguiente son vídeos de 1978 y de 1984 al respecto:

En general, los desperdicios nucleares se disponen de manera extremadamente segura. Eso no significa que sea un sistema perfecto. En el 2014, hubo una serie de incidentes en Waste Isolation Pilot Plant (WIPP), el presente lugar de preferencia en Estados Unidos para disponer los restos nucleares. En ese año, se descubrió que la compañía fabricadora había llenado uno de ellos con arena para gatos (kitty litter) orgánico, por lo que reaccionó físicamente con el desecho radiactivo. Se pensó inicialmente que limpiar el lugar costaría $2 mil millones, después sucedió que la limpieza solo costó $500 millones ($1.5 mil millones menos que lo anticipado), gran parte de ello por exceso de precaución. Aquí está un informe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al respecto. WIPP se abrió de nuevo cuando todo el asunto se había arreglado. Hasta donde sé, ese ha sido el único incidente en Estados Unidos con desperdicio nuclear de plantas en décadas.

De hecho, las regulaciones en torno a estos desechos son tan estrictas que le corresponde a las compañías velarlos hasta que se disponga de ellos al final en, presumiblemente, WIPP. Prácticamente, eso es lo deseado por virtualmente todos los ambientalistas en torno a los desperdicios de cualquier tipo en general: que las compañías se hagan responsables de los desperdicios que generan. Sin embargo, de las fuentes de energías, la industria nuclear es la única que lo hace.

Habiendo señalado las preocupaciones serias que existen en relación con los desechos de las plantas nucleares, déjenme afirmar que tal vez no hay mejor argumento a favor de la energía nuclear que todo el proceso de disponer de sus desechos. Por las siguientes razones:

  • Es la única industria que enclaustra la radiación de los desperdicios y activamente vela por la seguridad pública.

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  • En relación con otras fuentes de energía, la cantidad que desecha es extraordinariamente pequeña.

Si se tomara todo el desecho nuclear que se ha generado en Estados Unidos y se acumulara de tal manera que llegara a 20 metros de profundidad, cubriría un parque de futbol completo.  Es más, hemos llegado tecnológicamente hasta el punto de que el 96% de ese desperdicio pueda ser potencialmente reciclable, lo que reduciría mucho más su cantidad. Con los adelantos actuales, si fueran a contabilizarse los restos de la energía nuclear que yo necesitara desde mi nacimiento hasta mi muerte, el desperdicio no excedería el tamaño de un “padrino” de refrescos. Ninguna otra tecnología (solar, eólica, gas, petróleo y carbón), le llega a los talones a la energía nuclear en ese sentido.

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En resumen…

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias.

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias. https://nuclearpoweryesplease.org/ (CC-BY-NC-SA 3.0).

Para cualquier análisis de riesgo, la conclusión es clara: la energía nuclear es la mejor opción fiable, estable y duradera, sin generar desperdicios significativos que representen ,en la actualidad, peligro para la humanidad. Estas razones y otras que ya hemos expuesto, han llevado a que la mayoría de los científicos (65%, pero no un consenso), vean como necesaria la construcción de más plantas nucleares.

Sí, hay motivos de preocupación en cuanto a los restos de las operaciones energéticas nucleares, Chernobyl y Fukushima nos enseña muy claramente que, en caso de ocurrir cualquier accidente, sea en el proceso de producción de energía o en el de disponer de desperdicios, la exposición a material nuclear podría ser costoso y fatal. Irónicamente, cuando se le compara con los combustibles que el público juzga “más seguros” (como la energía solar, geotermal o gas), el poder nuclear supera a todas en seguridad (tal vez con la excepción de la energía eólica).

En cuanto a los desperdicios se refiere, debido a su ínfima cantidad y los programas de disposición, podría superar a la energía solar en cuanto a seguridad ambiental. Aun en casos como Fukushima, por la vida media de su material radiactivo, una parte sustancial de su radiación ha decaído y el resto se ha diluido en el océano hasta el punto de que, actualmente, es inocuo para los animales marinos y los seres humanos. Por otro lado, no hay programa alguno para la disposición de las placas solares que hoy se compran masivamente alrededor del mundo, lo que añadiría exponencialmente al enorme problema de basura electrónica (e-waste) que, desde hace unos años, ha empezado a aquejar el mundo. Esto condenaría al envenenamiento a muchos de los pobres del mundo, que buscarán cobre y otros metales para su venta en el mercado informal. Ese tetracloruro de silicio, cromo, cobre, cadmio y otros tóxicos que forman parte de las placas fotovoltaicas, no tienen vida media. Van a persistir en el suelo o el agua por los siglos de los siglos.

Se quiere resolver el problema de la intermitencia de la energía eólica y la solar con baterías. Sin embargo, aun con los problemas sociales que implica la extracción de su materia prima y el impacto ambiental que genera, incluyendo el de basura electrónica, su aumento en demanda efectiva ha resultado en un incremento sustancial de su precio. Esperamos que, a medida que incremente dicha demanda por las de reserva, continúe creciendo su valor en el mercado.

Finalmente, debemos señalar de nuevo lo que ya hemos dicho en otros artículos. La decomisión de plantas nucleares en Alemania y la inversión de millardos de euros en placas solares, ha llevado a Alemania a recurrir otra vez al carbón, esta vez en la forma de lignito (carbón marrón). Tal sustancia tiene la combinación fatal de ser sumamente barata, altamente contaminante y gran emisora de bióxido de carbono.

El público le tiene pánico a las plantas nucleares y sus desperdicios, pero no se siente de la misma forma en relación con el carbón. A pesar de que la industria nuclear le ha costado muy pocas vidas a la gente, usualmente no se entera de la cantidad de accidentes que ocurren todos los años en la industria del carbón. Por ejemplo, en Marruecos, hasta enero de este año (2018), han muerto 9,000 personas en una mina que ha sido cerrada, pero que sigue siendo explotada clandestinamente. Para el 2014, se calculaba que morían 7,500 personas al año en Estados Unidos debido al carbón.

Históricamente, la misma industria petrolera y de combustibles fósiles tiene mayor temor a la energía nuclear que a la solar. Estas son fuentes intermitentes que necesitan respaldo energético y, usualmente, dicha ayuda toma la forma de carbón o gas. La única manera de apoyar este tipo de renovables de manera estable y limpia, es vía la energía nuclear.

Anuncio a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute

Anuncio de los años setenta a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute, en contra de la construcción y apertura de una planta nuclear en Shoreham. Pueden ver el anuncio completo aquí.

Para combatir el cambio climático, necesitamos todas las fuentes de energía limpias, incluyendo las renovables (hidroeléctrica, eólica, geotérmica, solar y otras). Sin embargo, no podemos dejar fuera la única fuente de energía limpia y estable con la que la humanidad podrá contar ahora y en el futuro. A fin de cuentas, de acuerdo a James Hansen, prestigioso científico exmiembro de la NASA y eminente luchador ambientalista,  la energía nuclear es la que ha sustituido el carbón y el gas, salvando, de esa manera, millones de vidas.

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Muchas gracias.

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