La fiebre solar en Puerto Rico en relación con California y el mundo

El miércoles, 25 de julio de 2018, varios líderes políticos de Puerto Rico y Estados Unidos participaron de las vistas del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.  Aquí está un vídeo de todo lo acontecido:

Como es sabido por todos, el gobernador rehusó ir, supuestamente por un incidente que ocurrió en Twitter en relación con el presidente del Comité, Rob Bishop. Esa ausencia es desafortunada, dada la crisis que está pasando la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). También se ha dicho, por parte de ciertos analistas políticos, que fue el Senador Eduardo Bhatia quien sobresalió en las vistas con lo que la prensa describe como su momento “Don’t Push It”, recordando las palabras del Dr. Pedro Rosselló cuando le respondía al Senador James Inhofe en relación con la situación de la Marina en Vieques. Irónicamente, Bhatia estaba negando lo que, para mal, es jurisprudencia en Estados Unidos: que Puerto Rico es propiedad de (aunque no parte de) Estados Unidos. Coincidimos con él de que dicho estatus es uno ofensivo y denigrante, que es contrario a los ideales democráticos, por lo que es necesario un cambio a un estatus de mayor dignidad política.

Lo que más llama la atención del testimonio del Senador Bhatia es que hace unos puntos válidos en torno a la privatización de la AEE y las consecuencias que eso conllevaría tras una monopolización privada —si se vendiera a alguna compañía— y sin una Comisión de Energía fuerte que la regule efectivamente. Sin embargo, introdujo el tema de las renovables (como virtualmente todos los demás lo hicieron), en particular, la energía hidroeléctrica y la solar. Además, también trajo a colación la nececesaria división de la red eléctrica en microredes para evitar la vulnerabilidad que representa la actual distribución de electricidad. Este punto es importante, debido a la confirmación reciente de José Ortiz, director ejectutivo de la AEE, de que los clientes no podrán escoger su proveedor de electricidad. Según la noticia de El Nuevo Día, se le cita diciendo:

“El (concesionario) que administre la red escoge por contrato quién es el proveedor más barato de los que están generando. No necesariamente todos los generadores tendrían el mismo precio, porque habría diferentes combustibles, ubicaciones y tamaños de unidades. El administrador de la red decide a quién y cuándo le compra.”

En vista a esto y al favor generalizado que goza la propuesta de las renovables como sustituto de generación por petróleo, el Congresista Darren Soto expresó en un momento dado (al comienzo de las vistas) que Puerto Rico debía convertirse en un taller experimental de renovables. La congresista Nydia Velázquez también se expresó en una línea semejante.

Lamentablemente, no se ha comentado mucho en los medios el testimonio de David Svanda, un consultor experto que fue miembro de la Federal Communications Commision (FCC) y conocedor de planificación urbana. Además de apoyar la existencia de una entidad de regulación sólida, en un momento dado, declaró loable la meta de que nuestro archipiélago se moviera completamente a energía renovable, pero apuntaba que el sustituir en este momento energía fósil por la renovable sería, a corto plazo, costoso. En su testimonio escrito nos dice:

But, renewable power, micro grids, and other forms of distributed generation have severe limitations when it comes to meeting the immediate electricity demands of the island. The first limitation being it is extremely cost prohibitive to most of the island’s residents where the average median income is less than $22,000 per year. In addition, each individual that leaves the “grid” by either utilizing roof-top solar or individual power sources means that other residents that can’t afford solar panels, or whose roof is still held together by a blue tarp does not have the flexibility to utilize these resources.

Lastly, the physical size of Puerto Rico and its topography limits the potential for resource allocation methods that you may find in a larger geographic area, such as a Regional Transmission Organization (RTO) in the Midwest. The island just isn’t large enough to sustain major wind farms or solar arrays which take up hundreds of acres for a minimal amount of generation (pp. 5-6).

No se le hizo muchas preguntas sobre estas interesantes declaraciones.

Durante el periodo de preguntas y respuestas, Bhatia enfatizó que debía seguirse el curso de California y Hawaii en cuanto a la provisión de energía con paneles solares y baterías para crear un mercado competitivo en Puerto Rico. En el caso de Hawaii, tienen una política de reducir gradualmente su energía termal (que es renovable) y sustituirla con energía solar. Además, añadió el senador, que si el 50% de las casas tuviera paneles solares en sus tejados, eso sería suficiente para generar la energía que se necesita. También aclaró que para que la energía sea completa estable y redundante, debe haber una combinación organizada de distintas fuentes de energía, como petróleo, entre otros, aunque rechazó explícitamente la energía nuclear porque no es deseada en Puerto Rico.
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Observaciones

Paneles solares

Paneles solares – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

El Senador Bhatia lució en esas vistas congresionales como un verdadero coocedor de este tema y líder en Puerto Rico, al menos al lado del ausente y no fiable (al menos a los ojos del Comité) Gobernador Ricardo Rosselló.

La idea de tener un mercado competitivo como alternativa a la AEE no es de por sí una mala idea, pero inmediatamente falta todavía hacer una infraestructura mucho más sólida para que se dé dicha competencia. Sin embargo, mirar a Hawaii y a California como ejemplos a seguir requiere cautela.

Hawaii, por razones culturales, políticas y hasta geológicas, tiene un número significativo de su población que desea cerrar las plantas geotermales. El problema se ha agravado debido a la actividad volcánica de Kilauea, que ha forzado a cerrar una de estas unidades. Esto es lamentable para Puna, porque dificulta su proceso de descarbonización y, desgraciadamente, ha llevado a Hawaii al consumo de más petróleo. Eso quiere decir que, en el futuro, Hawaii y el gobierno federal tendrán que invertir sustancialmente en otras fuentes de energía limpia, algo que podría incrementar el costo de electricidad.

Por otro lado, recientemente, se nos revela que algunos de los congresistas tienen serios reparos a la propuesta de mandato del Senador Bhatia, tienen también intereses creados con ciertas industrias de combustible fósil. Por ejemplo, el congresista de California, Tom McClintock, mencionó el hecho de que la inversión en renovables, específicamente en energía eólica y solar, podría resultar bastante onerosa. Sin embargo, como nota The Intercept:

In his time on Capitol Hill, oil and gas companies have donated $208,100 to McClintock’s campaigns, including $41,500 from Occidental Petroleum.

Otro que cuestionó la sabiduría del Sen. Bhatia fue el Representante Doug LaMalfa (con quien discutió en cuanto al asunto del estatus territorial de Puerto Rico). Según Rep. LaMalfa, no se puede entender por qué Puerto Rico no importaba más gas natural para utilizarse en las plantas. De acuerdo con The Intercept:

LaMalfa is elected to represent roughly 700,000 people in Congress. Since he first came to Washington in 2011, he’s accepted $95,750 in campaign contributions from the oil and gas industry.

Como el abogado Lawrence Lessig ha argumentado muy bien en su obra Republic, Lost, los votos de los congresistas, republicanos y demócratas, están seriamente comprometidos debido a donaciones como estas.

Sin embargo, en cuanto a estos dos congresistas, también tienen otra cosa en común, son de California. Sí, su perspectiva hala para sus intereses particulares, pero eso no quiere decir que no tengan algún nivel de razón. Por ende, debemos ver sus “inquietudes” con pinzas, pero no echar todo su parecer al zafacón.

Quisiera discutir un poco este tema, porque la manera en que se ha proyectado este asunto por los medios es que subiría el costo de la electricidad en los próximos años, pero al añadir renovables, haría decrecerlo. Si es así, santo y bueno … tienen mi bendición. Sin embargo, es saludable mirar, aunque sea un poco más de cerca, lo que está ocurriendo en California, en donde se añade cada vez más energía eólica y solar, pero en la que experiencia no es la del decrecimiento en precio.

Hoy, California está experimentando un alza significativa de sus costos de electricidad y se ha señalado causalmente a las ineficiencias de ciertas fuentes renovables. Esto ha sido ampliamente reportado y discutido en la prensa. He aquí un puñado de titulares:

Queremos indicar que esto no significa que California esté pagando los costos más altos de electricidad de Estados Unidos, ni tiene la tasa de aumento de costos más grande de Estados Unidos. Este tipo de afirmaciones ha sido debidamente desmitificado.

Más bien, este es un asunto que debe atenderse cuidadosamente, ya que el problema de los costos de energía en California y Estados Unidos es complejo. El aumento del uso de energía solar o viento, por sí sola, no implica un incremento en costos. De hecho, en el caso particular de Estados Unidos, no existe correlación alguna entre la inversión en renovables y el aumento de costos de electricidad. Sin embargo, sí se ha predicho en algunos estudios, el alza en cuestión por el uso de energía solar y de viento (Shaner et al., 2018). Estados Unidos podría llegar a satisfacer hasta el 80% de su energía eléctrica con este tipo de renovables. Sin embargo, para poder satisfacer el 100%, haría falta duplicar el número de paneles fotovoltaicos y molinos de viento, o gastar una enorme cantidad de dinero en baterías de resguardo, o una combinación de ambas opciones.  Aun si consideramos el 80% nada más, habría que hacer un sistema de transmisión de alta velocidad en todos los Estados Unidos, que conllevaría un respaldo de baterías que costaría $2.5 billones (en inglés trillions).

La situación presente de California se predijo en el 2013 tras la aprobación del plan de incluir renovables, mientras que se entraba en el proceso de decomisar plantas nucleares.

Aumento de costo de electricidad en California

Aumento de costo de electricidad en California en relación con el promedio de aumento del costo de electricidad en Estados Unidos (Imagen de Environmental Progress).

El estado se encuentra en una coyuntura muy similar a la de Alemania: ha estado apagando sus fuentes nucleares limpias y baratas, y ha invertido dinero en renovables. Aun expertos críticos de nuestra perspectiva parecen admitir que la combinación de elementos podrían explicar la subida en costos de electricidad. Se puede añadir a la discusión otro factor más, el uso de vehículos eléctricos, que se alimentarían de la misma red eléctrica; también se ha mandado a incrementar una cierta cantidad para el año 2025. Este factor también es pertinente en California, aunque no en Puerto Rico. Si ustedes pueden ver el vídeo de nuevo en la sección de preguntas y respuestas, podrán entender por qué algunos congresistas mostraron reservas a un “mandato”.

Molinos de viento

Molinos de viento – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

Además, en la corriente actual de calor que ha estado experimentando, California no puede cumplir plenamente con las necesidades de sus residentes. Este problema no solo afecta a esa región, sino prácticamente a todo el mundo. Países que uno no pensaría que volverían a activar sus plantas nucleares lo están haciendo. Japón es uno. Aun después de Fukushima, la intensidad del calor se ha vuelto tan grande, que necesita de su energía nuclear para proveer electricidad barata a sus residentes: ya se han reactivado nueve unidades, con dieciséis más que lo han solicitado.

Si salimos del ámbito de California y vemos a países mucho más dependientes actualmente de estas dos formas de energía, a saber Alemania (14%-eólica; 7% solar, cifras 2016) y Dinamarca (43% – eólica; 2% – solar, cifras 2014), vemos que son las más caras de la Unión Europea.

Precios de electricidad en Europa

Precios de electricidad en Europa. Imagen cortesía de Strom-Report (CC-BY-SA 4.0).

En otros países cuya mayoría o totalidad de provisión de electricidad son renovables, la energía solar y eólica cumplen un rol muy marginal:  Costa Rica (10% – eólica; 0.01% – solar, cifras 2016), Islandia (en ambos casos, menos del 1%).

Por ende, la prudencia nos invita a ver este asunto de la implementación de renovables por caso. Puede ser que le convenga a Puerto Rico por varias razones: contrario a Alemania, en Puerto Rico “sobra” el sol y hay viento (aunque no todo el tiempo).  Además, podemos ver como positivo que los precios de las placas solares y los molinos de viento han descendido dramáticamente. Finalmente, consideremos el ejemplo de Casa Pueblo, que nos presenta un caso de cómo la energía solar puede ayudar en momentos de necesidad y, además de eso, cómo esta puede ayudar en la recuperación de comunidades. Con todo y eso, y con los parques eólicos y paneles solares ya establecidos, parece ser que solo el 2% de la energía generada es renovable.

Por otro lado, el problema de la intermitencia se asoma como factor a crear problemas, al menos en el futuro inmediato (si se implementara inmediatamente). El presidente ejecutivo de la AEE, José Ortiz, reveló que escalar rápidamente la introducción de energía solar y eólica podría afectar el sistema, ya que no está preparado para ello. Habría que cambiar la red completa para que puedan funcionar bien estas renovables. En ese sentido, parece valer poco el estimado dado por Ortiz de que las renovables nos ahorrarían un 25%.

Esto nos anuncia dos cosas, en primer lugar, que vamos a consumir gas natural, que es combustible fósil. En segundo lugar, que los precios van a incrementar (y probablemente no bajarán) en los próximos años, tal como se ha acordado con los bonistas. Nótese que en la exposición del Sen. Bhatia, no se propone energía completamente limpia, sino un “portfolio” que incluía energía fósil (mencionó específicamente el petróleo), nos imaginamos que es para que sirvan de resguardo para compensar por la intermitencia de la energía solar y eólica.

Lo que es lamentable de toda esta discusión es que se haya excluido a la energía nuclear de la discusión. A la corta, la construcción de una planta convencional parece inviable, costaría alrededor de $10 mil millones. Sin embargo, además de renovar la red e instalar renovables, no solo debe haber una transición efectiva a la energía hidroeléctrica (a la corta), sino también en un futuro a la energía nuclear. Esto brindaría el nivel de estabilidad en la red que podría ser un apoyo efectivo a las renovables intermitentes, y podría convertir a Puerto Rico como productor y consumidor de la energía más limpia y más barata del Caribe. Una cosa que se han reiterado una y otra vez científicos alrededor del mundo: la necesidad de la energía nuclear para lidiar con el problema del cambio climático. Además de este beneficio para el planeta, ayudaría a ahorrar terreno que ocuparían haría falta para granjas solares y eólicas, y  utilizar mejor esas tierras para la agricultura o, mejor todavía, para reservas naturales.

Mientras tanto, lo que parece planchado por el momento, es que posiblemente, nuestra energía eléctrica estará basada en el gas natural. Los congresistas objetores del plan de Bhatia quieren convertir a Puerto Rico en un consumidor y centro de comercialización de gas (no sé cómo hará eso con la ley de cabotaje encima de nosotros). En vista a esto, no me sorprendería que resucitaran algún proyecto de gasoducto.

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Referencias

Brick, S. & Thernstrom, S. (abril de 2016). Renewables and decarbonization: Studies of California, Wisconsin and Germany. The Electricity Journal, 29(3), 6-12. doi: 10.1016/j.tej.2016.03.001.

Heard, B. P., Brook. B. W., Wigleya, T. M. L., & Bradshaw, C. J. A. (septiembre 2017). Burden of proof: A comprehensive review of the feasibility of 100% renewable-electricity systems. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 76, 1122-1133. doi: https://doi.org/10.1016/j.rser.2017.03.114.

Lessig, L. (2015). Republic, Lost: Version 2.0. NY: Twelve.

Shaner, M. R., Davis, S. J., Lewisac, N. S., & Caldeira, K. (2018). Geophysical constraints on the reliability of solar and wind power in the United States. Energy and Environmental Science, 11(4), 914-925. doi: 10.1039/C7EE03029K.

Schäfer, B., Beck, C., Aihara, K., Witthaut, D., & Timme, M. (8 de enero de 2018). Non-Gaussian power grid frequency fluctuations characterized by Lévy-stable laws and superstatistics. Nature Energy. doi: 10.1038/s41560-017-0058-z.

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Comentario y reseña de The Battle for Paradise de Naomi Klein

Naomi Klein y sus obras

Foto de Naomi Klein a la derecha, cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Hace algunas semanas, se estuvo hablando mucho del libro más reciente de Naomi KleinThe Battle for Paradise, en torno a la situación de Puerto Rico a la luz de la situación producida por el paso del huracán María por nuestro archipiélago. Este comentario quiere poner su contenido desde la perspectiva sostenida por la autora en otras de sus obras, para luego hacer una reseña de ese texto.
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El marco teórico de Naomi Klein

Naomi Klein

Naomi Klein en Varsovia, Polonia, en 2008. Foto cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Klein es una reportera canadiense que comenzó a ser conocida por su crítica social en su libro No Logo, una mirada interesante al mercadeo de los logotipos y marcas comerciales, y su invasión de los espacios urbanos y públicos para maximizar la venta de productos corporativos y multinacionales. Desde entonces, siempre es una referencia importante de crítica  cultural en las ciencias sociales, por ser una expresión poderosa contra la ola globalizadora de finales del siglo XX y principios del XXI.

Escribió una segunda obra, mucho menos conocida, titulada, Fences and Windows, en la que elabora más ciertas discusiones de No Logo, pero esta vez, adentrándose más en el fenómeno de la globalización.  Tampoco se conoce mucho un documental que ayudó a filmar junto a su esposo, Avi Lewis, llamado The Take. El filme trata de los acontecimientos de “la toma” ilegal de trabajadores argentinos y cooperativización de las fábricas en donde solían trabajar. El movimiento para ello se dio tras el cierre de varias manufactureras a raíz de la caída de la economía argentina, dada la extrema corrupción que se dio bajo la incumbencia de uno de los presidentes anteriores, Carlos Menem. Tales tomas fueron legalizadas una vez Néstor Kirchner, socialdemócrata y peronista, llegó al poder.

No Logo

Cubierta del libro, No Logo.

Sin embargo, la travesía de su discusión de crítica al capitalismo, tomó dos giros muy importantes, resultado de sus dos obras, The Shock DoctrineThis Changes Everything.  La primera, motivada por la invasión de Estados Unidos a Irak y el desastre de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Examina acontecimientos del pasado y el presente, de cómo el corporatismo capitalista aprovecha oportunidades de desastre, de “shock“, para reconstruir y convertir una región o país en un paraíso neoliberal. La obra se inspira en los acontecimientos de Chile, en los que, tras Estados Unidos propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, los Chicago Boys propusieron un documento que habían preparado, conocido como “el ladrillo”, que consistía en extensos programas de privatización, beneficios a la burguesía chilena e inversión de multinacionales estadounidenses. Este “ladrillo” se empezó a implementar bajo el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, con la aprobación y asistencia de los Estados Unidos. Para el economista, Milton Friedman, debía aprovecharse cualquier momento de shock social (real o percibido) para que el colectivo de un país, en una condición de “tabla rasa“, adoptara una economía de de libre mercado lo más puro posible y desregulado por el estado. Él llamaba a esto, “terapia shock“, mientras que Klein le llama, “la doctrina shock“. Aquí hay un documental al respecto.

La otra obra, entra en la discusión del cambio climático y su relación con el capitalismo y la globalización.  En este escrito, ella hace una crítica extensa al capitalismo por propiciar el cambio climático a nivel mundial. Además, allí sugiere utilizar la crisis del cambio climático para cambiar nuestra conducta a una más amigable y armoniosa con la naturaleza. En cuanto a este tema, también hay un documental.

Finalmente, el libro más reciente que ha salido al mercado, No Is Not Enough, trata de las políticas programáticas de la presidencia de Donald Trump y la derecha republicana estadounidense.

Cubierta de The Economist, Pro Logo

Cubierta de la revista, The Economist (8 de septiembre de 2001) imitando la cubierta del libro de Naomi Klein, con el titular “Pro Logo”.

Aunque todas estas obras hacen sus debidas aportaciones a los diversos temas, y los expone de una manera muy ingeniosa y perspicaz, no han dejado de lloverle las críticas. La revista, The Economist, dedicó unas cuantas páginas a refutar algunos alegatos de No Logo. La compañía Nike creó toda una página cibernética para responder a sus planteamientos en cuanto a las estrategias de mercado adoptadas por la empresa en relación con su logotipo.  Su libro, The Shock Doctrine, aunque fue recibido en ocasiones calurosamente por el público, tuvo una aceptación tibia de eminencias como la del economista estadounidense, Joseph Stiglitz. En otros casos, fue patente la hostilidad contra su exposición. Me limitaré a señalar lo que la autora admite fugazmente, pero se olvida el resto del libro, y es que dinámicas como la de la doctrina shock no son exclusivas del corporatismo posmoderno, sino también de otras ideologías puristas. (Klein, The Shock 22-23) Históricamente, otras personas de otras ideologías económicas han sostenido perspectivas o llevado a cabo acciones similares. Puedo mencionar, la matanza de los dacios bajo las 13 legiones del emperador Trajano, para convertir a Dacia en una segunda Roma (hoy Rumania). De este acontecimiento, todavía contamos con su pilar, un verdadero monumento artístico a un genocidio. Tómese también las matanzas de Stalin para imponer su visión de un sistema socialista marxista-leninista en la población rusa y terminar con sus rivales. Además, como hemos argumentado en otras ocasiones (sin ánimo alguno de justificar asesinatos y matanzas por crueles dictadores fascistas y de derecha), la expansión del corporatismo alrededor del mundo (con o sin shock) ha sacado a mucha gente de la pobreza extrema. Esto es un hecho que nadie puede refutar. Por otro lado, el capitalismo corporativo también genera otros males sociales y globales, entre ellos, el incremento de la contaminación del ambiente, la extinción de muchos seres vivos, la emisión de gases de invernadero y el aumento de la brecha espectacular entre los super ricos y los pobres a nivel global.

En lo personal, con coincidencias y diferencias, siempre he disfrutado de la lectura de estos libros.  Siento muy especial aprecio por Klein, debido a su manera, en ocasiones muy novel, de ver los acontecimientos mundiales y económicos. Contrario a lo que piensan muchos de sus críticos, ella no es una “conspiracionista”, algo que, correctamente, ella rechaza. Su crítica se dirige, más bien, a un análisis estructural de la logística de la dinámica capitalista, que a su vez es fomentada por las élites que se benefician de ella. Aunque podemos diferir de si eso es éticamente bueno o malo, o si falta este o aquel detalle, si sobresimplifica o no, en general no hay nada malo en ver los eventos mundiales desde esa perspectiva en particular. Siempre he percibido de Klein que honestamente piensa lo que escribe, lleva a práctica lo que afirma y, en muchos casos, es de las personas más desprendidas para ayudar a causas meritorias “de abajo” (en inglés “grass roots“). No importa cuánto se difiera de ella, es una de las voces que vale la pena escuchar.

Habiendo dicho esto, no es sorpresa de que todas las obras de Klein tengan exactamente el mismo defecto, están notablemente sesgadas contra capitalismo como sistema. No hay problema con criticar el sistema capitalista global, en este ámbito hay mucha tela de dónde cortar. Sin embargo, tal posición no debería comprometer indebidamente los hechos que hay que tener en consideración.

Portada de This Changes Everything

Portada de This Changes Everything

Para ilustrar este punto, quiero dedicarle un poco de tiempo a su libro, This Changes Everything, obra en torno al cambio climático.  Este libro comienza hablándonos del desinterés inicial de la autora en cuanto al tema. Tras unos acontecimientos, decidió echarle un vistazo al asunto, estudió y suscribió prácticamente los hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en torno al hecho de que el calentamiento global, del que se deriva el cambio climático, es antropogénico. Afirma, correctamente, que estas conclusiones representan el consenso de la comunidad científica. El problema se presenta cuando Klein concibe al capitalismo como lo “opuesto” o la “antítesis” del clima.

Me parece que esta es una falsa oposición entre conceptos. Por ejemplo, sí es cierto que el capitalismo lleva al mayor consumo de energía, pero se ignora el hecho de que, para ahorrar dinero y, así, generar mayor ganancia, además de cumplir con regulaciones, muchas corporaciones optan por medidas más eficientes en cuanto al uso de energía. Eso ha llevado, en muchas ocasiones (no en todas), a la adopción de tecnologías que ahorren energía y, por ende, a la descarbonización de su consumo energético.

Decarbonización energética

Descarbonización energética (Pinker, “Enlightenment Environmentalism”; Enlightenment Now, 142-143).

 

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en dólares

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en US$. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Eso no significa que esta movida ya resuelve el problema del cambio climático. Al contrario, los gases de invernadero continúan emitiéndose y acumulándose, incrementando su presencia en la atmósfera. Lo que no cabe duda es que si sus emisiones no se hubieran reducido, entonces el problema sería hoy muchísimo mayor.

Emisiones globales de bióxido de carbono

Emisiones globales de bióxido de carbono. Gráfica cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Igualmente ocurre con la apreciación cuestionable de Klein en cuanto a los impuestos pigouvianos sobre las emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente o equivalentes en el mercado. Ella parece condenar esta medida de libre mercado ya que, en experiencias anteriores de estrategias “cap-and-trade“, el mercado de licencias de topes de emisiones de contaminantes, las tecnologías adoptadas conllevaban mayores emisiones de bióxido de carbono. Ella ve el cap-and-trade como una sugerencia ideológica de la Environmental Defense Fund (EDF). (Klein, This Changes Everything  cap. 6) Sin embargo, ella confunde el problema de la estructura de las relaciones de producción capitalista con un problema estrictamente tecnológico. La realidad es que, por más que se acuse de ideológico y derechista el origen de las políticas de cap-and-trade (y, de hecho, lo fue), ellas lograron reducir la cantidad de emisiones de bióxido de azufre responsables de la lluvia ácida. (Barreca, Neidell y Sanders; Chang et al.) ¿Por qué? Porque el no colocar un precio al aire, creaba una conducta de su abuso desmesurado. Al ponerle precio, le pone un costo para las compañías, que eran las que más contaminaban el ambiente. El impuesto o el precio que tenían que pagar, les creaba una motivación para invertir en tecnologías más limpias y más ecológicas. (Dorris y Mount; Frank cap. 11) El problema estrictamente  tecnológico de si estas generaron más bióxido de carbono, no es realmente un obtáculo para ponerle impuesto o hacer otro cap-and-trade a las emisiones de gases de invernadero, siempre y cuando haya tecnologías más eficientes y alternativas que aceleren significativamente el proceso de descarbonización, como la energía nuclear y varias de las renovables (dependiendo de la situación). Klein no provee argumento tecnológico alguno para estar en contra de esta medida. Es más, ella descarta explícitamente el factor tecnológico y lo convierte en uno puramente industrial y de sociedad de consumo. Ella pretende sostener su perspectiva como científica sin presentar alternativa viable alguna al statu quo.

This alignment of economic interests … fundamentally shaped how these green groups conceived of the climate challenge from the start. Global warming was not defined as a crisis being fueled by overconsumption, or by high emissions industrial agriculture, or by car culture, or by a trade system that insists that vast geographical distances do not matter—root causes that would have demanded changes in how we live, work, eat, and shop. Instead, climate change was presented as a narrow technical problem with no end of profitable solutions within the market system, many of which were available for sale at Walmart …

… Put another way, the refusal of so many environmentalists to consider responses to the climate crisis that would upend the economic status quo forces them to place their hopes in solutions … that are either so weak or so high-risk that entrusting them them with our collective safety constitutes what can only be describe as magical thinking.

I do not question the desire on the part of these self-styled pragmatists to protect the earth from catastrophic warming. But between the Heartlanders who recognize that climate change is a profound threat to our economic and social systems and therefore deny its scientific reality, and those who claim climate change requires only minor tweaks to business-as-usual and therefore allow themselves to believe in its reality, it’s not clear who is more deluded. (This Changes Everything, cap. 6).

Daré un ejemplo final, el de la agricultura. Para ella, la agricultura industrial es claramente una amenaza y un componente importante del cambio climático. A pesar de ello, ignora evidencia clara de que, en muchos países, ha habido una reducción significativa de terrenos para el mayor rendimiento de cultivos, se está dando una ligera merma del uso de fertilizantes y una disminución significativa en el uso de pesticidas. Klein añade acríticamente a su libro, leyendas urbanas en torno a los mal llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs) o, mejor dicho, transgénicos. De acuerdo a ella, las semillas “genéticamente modificadas” llevan a los agricultores a endeudarse y a que las corporaciones utilicen la excusa de la sequía o las hambrunas para impulsar estos cultivos lucrativos (cap. 1)  No tengo acceso al libro de Christian Parenti, Tropic of Chaos, que es de donde ella saca esa aserción. Sin embargo, esto suena muy sospechosamente a lo que alegan activistas antitransgénicos como Vandana Shiva, de que las semillas antitransgénicas y “terminator” han llevado al edeudamiento de los indios y, con ello, a su suicidio. Hoy día sabemos que la supuesta evidencia de ello ha sido seriamente cuestionada y, simultáneamente, se han señalado varios factores mucho más significativos, tales como la desregulación de los bancos en la India y la irregularidad de las lluvias monsónicas, entre otros factores. En fin, en varios capítulos de su libro (4, 5 y 13), ella rechaza la modificación genética como recurso importante para auxiliar económicamente a los agricultores y reducir el impacto de la siembra de cultivos en general al medio ambiente. De hecho, ella señala que la agricultura industrial en África no se usa para nutrir a los africanos sino para su venta en Europa. Lo que ella no tiene en consideración es que en ese continente la producción orgánica, que ella tanto favorece, hace exactamente lo mismo, mientras que previene a los agricultores y científicos africanos (no las megacorporaciones) de utilizar biotecnología para atender sus necesidades más urgentes. (Paarlberg cap. 3)

Todo esto nos ilustra una cosa muy importante: aunque Klein es reportera, su visión es notablemente sesgada de tal manera que afecta su credibilidad. Mientras en This Changes Everything continuamente pontifica en torno a las conclusiones científicas de la IPCC y la realidad científica del cambio climático, solo lo hace cuando le conviene ideológicamente. Cuando no le conviene, argumenta que no trata de buscar “milagros tecnológicos” por la ciencia, sino de cambiar el estilo de vida de todo el globo. ¡Ese es el punto! La ciencia, en sí misma, no importa. Lo que le interesa es que el cambio climático hace la función de catalizador de un cambio de vida a nivel mundial.

Ella no puede dejar de ver la realidad desde lentes empañados de ideología verde y no nota que algunas apreciaciones de los hechos que sostiene están rotundamente equivocadas. Por ejemplo, ella dice que la energía solar en Ontario, Canadá, logró cerrar las plantas de carbón, pero ignora convenientemente que fueron realmente unas plantas nucleares, de gas e hidroeléctricas las que lo hicieron. La energía solar tiene solo un rol extremadamente marginal en ello, porque genera solo el 1% de la energía canadiense. Ella describe el “milagro alemán” en gloriosos términos: cómo Alemania está clausurando todas las plantas nucleares, pero no menciona la apertura de las de lignito (carbón marrón). (cap. 2; cap. 4) Ausente se encuentra cualquier critica antiextraccionista a gobiernos de izquierda de Suramérica, que son anticapitalistas, pero que también se sostienen, gracias a la extracción y venta de combustibles fósiles y otras materias primas. En un escape del romanticismo del pasado, adopta la retórica de cómo los indígenas tomaban de la tierra y después devolvían lo tomado, sin tener en cuenta las implicaciones de la segunda ley de la termodinámica: el fenómeno de la entropía  siempre implicará (de una u otra forma) cada vez mayor cantidad de energía para devolverle a la tierra lo que extraímos de ella. (cap. 12)

Klein cita a James Hansen como una gran autoridad en el ámbito de las ciencias en lo que concierne al cambio climático, pero cuando se le pregunta sobre el parecer de Hansen en torno a la energía nuclear, ella se escuda en las iniciativas “grass roots“, descentralizadas y “menos riesgosas” (¿en serio?). (cap. 1; cap. 2; cap. 3; cap. 4; cap. 9)

¡Ciencia a coveniencia! Esta es la razón por la que tomaré con pinzas muchas aserciones que Klein hace en su libro sobre Puerto Rico, ya que, claramente, ella no es objetiva y no tiene ninguna respuesta científicamente coherente a lo que ella percibe como problemas en el mundo. Aquí hay una crítica más detalladaThis Changes Everything, aunque su tono es, admitidamente, mucho más hostil que el mío.
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Reseña de The Battle for Paradise

The Battle for Paradise de Naomi Klein

Portada de The Battle for Paradise, libro escrito por Naomi Klein.

Ficha: Naomi Klein. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Haymarket Books, 2018.

En esta obra, la conocida reportera, Naomi Klein, atiende una instancia en que Puerto Rico a caído en una cadena de shocks social es, siendo el más palpable, el causado por el huracán María. Además, discute los planes de ciertos “capitalistas del desastre”, que desean aprovechar la ocasión para transformar a Puerto Rico en algo que corresponda mejor a su ideología neoconservadora e intereses económicos.

El libro es relativamente corto y se divide en ocho pequeños capítulos:  “A Solar Oasis”, “Invasion of the Puertopians”, “An Island Weary of Outside Experiments”, “Welcome to Magic Land”, “Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”, “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”, “The Islands of Sovereignty Converge”, y “Race Against Time”. Los capítulos no están enumerados y, contrario a otras de sus otras obras, no están cargados de referencias. Más bien narran su experiencia en nuestro archipiélago y sus impresiones a partir de lo que vio en los pueblos y áreas urbanas que la autora visitó.

Vale indicar también otros elementos. A pesar de que me baso en su obra en inglés (que fue la que compré en Kindle), también hay una versión en español titulada, La batalla por el paraíso: Puerto Rico y el capitalismo del desastre. Las versiones en carpeta blanda y la digital están a un costo muy barato, a saber $5.00. No debemos olvidar tampoco, que el libro fue producido por la Lannan Foundation y el Wallace Action Fund. Todas las regalías colectadas a partir de la venta de este libro se dirigen a JunteGente, para ayudar a la recuperación de Puerto Rico. Indiquemos de una vez, que JunteGente también es una coordinación de organizaciones que son anticapitalistas y anti neoliberales.

Bastante de la discusión de Naomi Klein consiste en el contraste entre los movimientos “de abajo” o “grass roots” para resolver los problemas causados por el huracán María y las iniciativas empresariales de lo que ella llama “Puertopians”, millonarios que toman la oportunidad del desastre para convertir a Puerto Rico en un paraíso para esa clase social. En este aspecto, el libro es particularmente valioso, porque le revela a muchos lectores, entre ellos muchos estadounidenses, una dimensión que usualmente no conocen de la política de Estados Unidos hacia Puerto Rico.

Durante el libro, ella discute cómo el huracán María presentó una valiosa oportunidad para que ciertas organizaciones crearan unidades de solidaridad. Comienza por el ejemplo de Casa Pueblo y la infraestructura creada con paneles solares, que le proveyeron (y continúan proveyendo) energía eléctrica para cargar móviles a la población circundante. También nos habla de distintos proyectos agroecológicos, como el de Dalma Cartagena, el Proyecto de Apoyo Mutuo Mariana y la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica, iniciativas como el proyecto universitario PAReS, y otros. De acuerdo con Klein y muchos de los miembros de estas organizaciones, esta es la soberanía política que se construye desde la tierra. Debido a que la mayoría de los alimentos provienen de fuera y su transportación es muy limitada, la producción alimentaria se vuelve imperativa para ser autónomos y poder autodeterminarnos con la producción local. (“A Solar Oasis”; “The Islands of Sovereignty Converge”)

Por el otro lado, se encuentran varios intereses adversos a los puertorriqueños, entre ellos, el poder colonial de los Estados Unidos y sus abusos de nuestra tierra, especialmente para propósitos experimentales: los relacionados con sustancias anticonceptivas, con la conversión de Puerto Rico en modelo económico caribeño, con el uso de humanos para medicamentos a ser vendidos por las farmacéuticas. Klein correctamente afirma que el colonialismo no es otra cosa que múltiples capas experimentales y de control, que lesionan la cultura, el poder y la autoconfianza de los puertorriqueños. (“Welcome to Magic Land”) Y, como muy bien presenta ella en el libro, una de esas expresiones coloniales es la ley federal conocida como PROMESA, con la que el Congreso pone al gobierno de Puerto Rico bajo la sindicatura de la Junta de Supervisión Fiscal. Este organismo coloca a Puerto Rico en un régimen de austeridad, mientras que varios sectores sociales abogan por una auditoría independiente de los casi $70 mil millones de su deuda. Todo esto se agrava significativamente con el paso del huracán María y la situación de desesperación en nuestro territorio. (“Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”; “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”)

Ella también discute algunos de los asuntos acontecidos y que nos son conocidos: los intentos de inversionistas (objetivistas randianos) de convertir a Puerto Rico en un paraíso para las criptomonedas (Cryptoland), el proceso de negociación con bonistas y las iniciativas de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), los desaciertos del conteo de muertos por parte del gobierno, la necesidad de microredes energéticas alimentadas con fuentes energéticas renovables, entre otros factores.

Todo esto, le presenta un panorama parcial al público estadounidense sobre lo que ocurrió (y, en algunos sentidos, todavía ocurre) en Puerto Rico tras el desastre de María. En ese sentido, este libro es una contribución a que esa sociedad conozca mejor lo que estamos pasando y lo que ocurrirá en los próximos años.

Lamentablemente, el texto también está impregnado de ideología, mucha de la que hemos discutido en la sección anterior. Por ejemplo, se enfoca en esfuerzos agroecológicos en contraste a la presencia de las multinacionales, entre las que se encuentra, la odiada compañía cuyo nombre empieza con la “M” de “Monsanto”. (“An Island Weary of Outside Experiments”) Como parte desde la óptica discutida, y solo se enfoca en lo que se fundamente en las bases populares, nunca se pregunta si esas multinacionales pueden servir también para aportar a la economía local. Por ejemplo, si se les puede aplicar una mayor tasa de impuestos. Además, como han sugerido varios economistas, se podrían avivar más las empresas más pequeñas y medianas locales si se estableciera un eslabonamiento económico con las multinacionales. Es decir, nos conviene abandonar la estrategia económica de continuar ofreciendo exenciones contributivas para establecer enclaves de estas multinacionales, algo que hemos llevado a cabo desde tiempos de Operación Manos a la Obra. Aparentemente, Klein no le interesó consultar algún economista sobre ese neurálgico tema.

Tampoco contempla la posibilidad de la derogación de la ley de cabotaje como una manera de incentivar la inversión de capital extranjero, aliviar a los pequeños y medianos negocios y mejorar el costo de vida de los puertorriqueños.

Ella no plantea el problema que conlleva, en principio, proponer que las tierras dedicadas a la agricultura (específicamente “agroecológica”, al menos como la entienden muchos de sus partidarios) sean las que provean abastecimiento de la población y, simultáneamente, el uso de renovables invasivas de la naturaleza, como son las placas solares y los molinos de viento para aliviar la necesidad energética del pueblo. (“Race Against Time”)  En ningún momento nos da detalles de cómos estos usos terrenales armonizan con la aspiración ambientalista de maximizar el espacio de tierras para reservas naturales.

Además, como es de esperarse, ella utiliza a Alemania y Dinamarca como ejemplos a seguir en el ámbito energético. (“Desperation, Distraction, Despair and Disappearance”) Como hemos señalado en otras ocasiones, Alemania es un mal modelo, porque ha optado cerrar sus plantas nucleares y abrir plantas de carbón, al no poder compensar con placas solares y energía eólica. Dinamarca, tiene un buen récord en cuanto al uso de energía eólica (que compone más del 41% de la energía producida), gracias al constante flujo del viento. Por otro lado, la energía solar no suple el grado de electricidad que muchos quisieran (un 4.2%). Se espera que en el futuro, sí consumobde energía fósil sea sustituida por la biomasa, especialmente en la forma de pellets de madera. Sin embargo, al igual que Alemania, la intermitencia de su sistema tiene que estar apoyada por combustibles fósiles y le lleva a importar energía de otros países (algo que también hace Alemania). Actualmente, Francia y Canadá han sentado mejor pauta de energía limpia.

El capítulo sobre la soberanía muestra cómo la izquierda (mucha de ella independentista) ha perdido su norte. El libro refleja ideológicamente ese problema. No tiene una noción clara de lo que es soberanía. Se habla de “múltiples soberanías” como la “soberanía energética”, la “soberanía alimentaria”, la “soberanía educativa”, entre otras. Esto es pura fantasía. Supongamos, para efectos del argumento, que es posible abastecer alimentariamente a la población con productos agroecológicos producidos en Puerto Rico. Ahora bien, si queremos un Puerto Rico próspero e incrementar su producción de alimentos, tiene que exportarlos a otros países. Pregunta, ¿cómo Puerto Rico podrá competir efectivamente en el mercado estadounidense con la ley de cabotaje impuesta? ¿Cómo se podrá competir a nivel interno cuando los productos costarricenses entran con un precio muy barato a Puerto Rico gracias al CAFTA? ¿Podemos colocar aranceles a estos productos para que los nuestros puedan competir en el mercado local? Estas tres preguntas indican un serio problema con el estatus actual por carencia de soberanía política. El tamaño del mercado determina cómo se estructura la producción interna de nuestro archipiélago. Por tanto, no existe tal “soberanía alimentaria”. Lo mismo la “soberanía energética”, no vale la pena utilizar ese término si no tenemos poder de estructurar energéticamente a Puerto Rico, comprar  los combustibles o paneles solares a precios más baratos, o vender nuestro servicio eléctrico a otros países de manera más efectiva. Es más, por las serias limitaciones del servicio eléctrico, no podemos abaratarlo más, para aliviar a las pequeñas y medianas empresas y atraer inversión de capital extranjero.  Y así por el estilo.  Si no hay soberanía política, no habrá nunca soberanía alimentaria, energética, educativa, etc.

Finalmente, en el capítulo “Race Against Time”, Klein dice algo muy importante.

The trouble is that movements, unlike capital, tend to move slowly.

Y ahí yace la virtud del capital. Los movimientos de base comunitaria son esenciales para cualquier democracia saludable, ya que pueden atender sus necesidades con mayor sentido de humanidad, especialmente en momentos de crisis. Sin embargo, como he dicho en otro lugar, mientras que estos grupos (especialmente de izquierda) continúen adoptando las estrategias más ineficientes de agricultura y administración energética, el interés de las élites (que siempre buscan las vías más eficientes para hacerlo valer) ganará cualquier pelea. Es como en Raiders of the Lost Ark, cuando Indiana Jones, con una eficiente pistola, resolvió fácilmente el problema del ser enfrentado con un ineficiente sable turco. Es más, mientras Puerto Rico no tenga un programa de país en el que coincidan las diferentes ideologías políticas y representantes de la sociedad civil, no va a haber un esfuerzo coordinado para superar la crisis.

En resumen, Naomi Klein hizo una gran aportación al dar a conocer el tema de Puerto Rico al público estadounidense. Parte del libro hace un muy buen diagnóstico del problema. La otra parte del libro está empañada ideológicamente, razón por la que no le ofrece a los puertorriqueños una respuesta coherente en torno a la lucha contra las adversidades del coloniaje bajo los Estados Unidos, las arbitrariedades de la Junta de Supervisión Fiscal y la incompetencia gubernamental local.
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Referencias

Barreca, Alan I., Matthew Neidell y Nicholas J. Sanders. “Long-Run Pollution Exposure and Adult Mortality: Evidence from the Acid Rain Program”. National Bureau of Economic Research, Working Paper, núm. 23524, junio de 2017. doi: 10.3386/w23524.

Boisvert, Will. “The Left vs. the Climate. Why Progressives Should Reject Naomi Klein’s Pastoral Fantasy — and Embrace Our High-Energy Planet.” The BreakThrough Institute. 18 de septiembre de 2014. https://thebreakthrough.org/index.php/programs/energy-and-climate/the-left-vs.-the-climate.

Chan, Gabriel, et al. The SO2 Allowance Trading System and the Clean Air Act Amendments of 1990: Reflections on Twenty Years of Policy Innovation. Harvard Environmental Economics Program, enero de 2012.  https://sites.hks.harvard.edu/m-rcbg/heep/papers/SO2-Brief_digital_final.pdf.

Dorris, Gary y Timothy D. Mount.   Redesigning Environmental Strategies to Reduce the Cost of Meeting Urban Air Pollution Standards. Núm. WP96-o4ci, abril de 1996. http://publications.dyson.cornell.edu/research/researchpdf/wp/1996/Cornell_Dyson_wp9604.pdf.

Frank, Robert H. The Darwin Economy. Liberty, Competition, and the Common Good. Ed. Kindle, Princeton UP, 2011.

Klein, Naomi. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Ed. Kindle, Haymarket Books, 2018.

—. This Changes Everything. Capitalism vs. the Climate. Ed. Kindle, Simon & Schuster, 2014.

—. The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism. Ed. Kindle, Picador, 2007.

Paarlberg, Robert. Starved for Science. How Biotechnology Is Being Kept Out of Africa. Ed. Kindle, Harvard UP, 2008.

Pinker, Steven. “Enlightenment Environmentalism. The Case for Ecomodernism.” The BreakThrough Journal, núm. 8, invierno de 2018.  https://thebreakthrough.org/index.php/journal/past-issues/no.-8-winter-2018/enlightenment-environmentalism.

—. Enlightenment Now. The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress. Ed. Kindle, Viking, 2018.

Stiglitz, Joseph. “Bleakonomics.” New York Times, 30 de septiembre de 2007.  https://www.nytimes.com/2007/09/30/books/review/Stiglitz-t.html.

¿Cuán segura es la energía nuclear?

Integral Fast Reactor

Integral Fast Reactor

Introducción

En una mañana, escuchando al exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, expresó una opinión con la que concurro totalmente: que hay que establecer un plan de energía bien hecho, fuera gas, energía eólica, solar y, parafraseo aquí, “hay hasta algunos que proponen la energía nuclear, con los riesgos que eso conlleva“.  Lo decía casi como si implicara que otras alternativas no conllevaran “riesgos”. En Fuego Cruzado, también he escuchado aserciones semejantes de parte de algunos de sus panelistas.

Entiendo muy bien esas inquietudes, porque yo las solía sostener. En primer lugar, nos han llovido por televisión, radio y redes sociales, toda clase de asuntos relacionados con esa fuente de energía terrorífica. Usualmente, cada una de ellas lleva la palabra “Fukushima” y no falta quien comparta por la n-ésima vez la noticia repetida una y otra vez desde hace ya algunos años de que una tercera parte de los océanos del mundo están contaminados con radioactividad de la famosa planta nuclear japonesa.

Noticia de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo

Noticia compartida en Facebook de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo.

En segundo lugar, tenemos que lidiar con las leyendas urbanas en torno a Fukushima. Hemos refutado algunas de ellas aquí.

En cuanto a seguridad se refiere, preguntarse si un reactor nuclear es seguro, es casi como preguntarse si un carro es seguro. En muchos países, hay unas regulaciones que intentan maximizar la seguridad de los conductores y pasajeros. Con todo y eso, uno podría decir que unos carros son mucho más seguros que otros; por ejemplo, un Toyota Land Cruiser V8 es más seguro que un Ford Mustang (por favor, no me escriban si alguien se siente ofendido … es lo que he encontrado de reseñadores).

Igual pasa con los reactores nucleares. Aquí vamos a tratar el tema de la seguridad, preocupación muy ampliamente compartida por nuestro pueblo.
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Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island

Monumento dedicado a los liquidadores de Chernobyl

Monumento dedicado a los liquidadores que perecieron atendiendo el derretimiento del combustible de la planta nuclear de Chernobyl (Luhansk, Ukraine). Imagen cortesía de Qypchak de Wikimedia Commons. (CC-BY-SA 3.0).

Uno de los peores accidentes nucleares que ha pasado a la historia es el de Chernobyl. Era una planta súper mal diseñada, que no tenía, tan siquiera, una estructura de contención. Eso significaba que, si ocurría cualquier fuego o accidente, no había manera alguna de contenerlo. En una futura entrada, discutiré en torno a la comedia (y tragedia) de errores, tanto de adiestramiento de personal como de estructura burocrática gubernamental que agravó el desastre. Baste indicar que debe ser un alivio para la humanidad que fuera de otro reactor que hay en Rusia (Generación 1), no hay otro semejante al de Chernobyl a nivel mundial.

El de Fukushima estaba mejor diseñado y, hasta cierto punto, algunos sistemas de resguardo funcionaron, por lo que el problema no fue tan grave como el de Chernobyl. Sin embargo, la dificultad fue (otra vez) una de mal diseño. Al poner los motores de resguardo a un bajo nivel, fácilmente inundable en caso de un maremoto, algunos fallaron.

Ambos incidentes, el de Chernobyl y Fukushima, frecuentemente se utilizan para finalizar cualquier conversación sensata en torno a la posibilidad de utilizar energía nuclear. Muchos no hablan de los detalles de Three Mile Island, en el que el sistema de seguridad funcionó. La población cercana no recibió una radiación mayor que la que obtendrían de una pequeña dosis de rayos-X en una sala médica y no ha tenido efecto mayor en la población, contrario a lo que comúnmente se piensa (véase también aquí). En el peor de los casos, solo se ha podido determinar una “posible” asociación con 44 casos, pero nada concluyente. Aun cuando hablamos de Chernobyl y de ciertos estimados del número de gente que murió o morirá por ello, los casos en que se pueden vincular las muertes a la radiación producida por el accidente son muchísimo más bajos que lo que usualmente se ha propagandizado (véase también esta información y esta).

Es más, si vamos a eventos recientes, vemos que el Estado de Florida tiene reactores nucleares. Algunos de ellos fueron impactados por el huracán Irma, dos de ellos tuvieron una situación muy similar al de Fukushima. A pesar de ello, nada ocurrió. Los sistemas de seguridad funcionaron a la perfección y hoy continúan operando muy bien. En el caso del reactor de St. Lucie, que no se apagó completamente, aun cuando había entrado agua de mar y la sal  y se había acumulado en una de las unidades, nada sucedió. Los técnicos lidiaron con el problema muy bien. No solo eso, anteriormente, la estructura se había sostenido ante los vientos del huracán Andrew, que eran de categoría 5. Sin embargo, un vistazo a una búsqueda en Google nos revela que este triunfo de la seguridad de la planta, no tuvo tanta publicidad como la paranoia que prevalecía antes del paso del huracán Irma por Florida.
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Lo que nos dicen los datos científicos

Hoy día, casi nadie disputa que, desde el punto de vista de los datos acumulados hasta el presente, la energía nuclear es la más segura de todas las mayores fuentes disponibles hoy día. Vean las siguientes cifras de Our World in Data, que incluye las de muertes por terawatt/hora (TWh) (esto incluye todas las muertes por radiación por Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island).

Tasa de muertes por producción de energía en TWh

Tasa de muertes por producción de energía en TWh. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Si contamos el número hipotético de muertes a nivel mundial que hubieran sucedido en caso de depender de una sola la fuente de energía, he aquí los resultados.

Números hipotéticos de muertes por producción de energía

Números hipotéticos de muertes por producción de energía. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Aquí vemos los efectos de la salud que causaría cada fuente de energía por su emisión de bióxido de carbono (kWh).

Efectos a la salud por producción de energía.

Efectos a la salud por producción de energía usando los datos del 2014. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Cuando tomamos en cuenta el resto de las fuentes de energía, solo la energía eólica supera a la nuclear en seguridad. Ni tan siquiera la solar es tan segura.
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Nuevos reactores, nueva seguridad sin intervención humana ni de energía externa: la física lo resuelve todo

No obstante ello, la industria nuclear ha procedido a promover unos avances tecnológicos mucho más seguros, especialmente unos que ofrecen seguridad pasiva. Esto significa que, sin contar con resguardo o electricidad externa, por pura acción de la física, el proceso nuclear se acaba, garantizantizando así la seguridad de los empleados y del público.

De estos, ya hemos discutido un tipo de reactor nuclear modular, desarrollado por NuScale Power®. Cuenta con un sistema de redundancia de seguridad pasiva que no necesita de resguardo eléctrico ni intervención humana. Si ocurriera alguna falla en esta, la piscina está diseñada para enfriar el combustible por varios días. Después de evaporada el agua, la estructura está diseñada para que, con convección, pueda continuar enfriándose el combustible indefinidamente.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

Hemos abogado por este tipo de reactor en Puerto Rico, porque parece ser la opción más barata, no involucra demasiada permisología a nivel federal y permite la creación de microredes fiables y estables, según sean las diversas necesidades del país. No es la opción óptima que muchos quisiéramos (personalmente, preferiría un reactor basado en torio como combustible), pero en vista de la situación de permisología y de costos en Estados Unidos, esta parece ser la mejor opción para nosotros.

Existió en un momento dado el Integral Fast Reactor (IFR), en el que se disolvió el combustible en un metal líquido con un punto de ebullición significativamente más alto que el agua (por lo que evitaba la inversión en mecanismos para presionar el agua) y a su vez, al calentarse el combustible, podía alejar sus átomos lo suficiente como para detener la cadena neutrónica radiactiva. Los científicos de Argonne Labs recrearon la situación en que ocurrió el desastre de Chernobyl y, también crearon un escenario muy semejante al de Fukushima. En ambas ocasiones, la reacción nuclear de la planta se detuvo y la planta se apagó, evitando así un accidente nuclear. Desgraciadamente, los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, liderados por el Senador John Kerry en 1992, cancelaron el proyecto.  Hoy día, Kerry favorece la energía nuclear.

Pronto hablaremos del AP1000 creado por Westinghouse/Toshiba, planta cuya construcción es modular, es decir, se manufacturan las piezas para armarla en el lugar de construcción. Esto tiene la ventaja de hacer más viable la edificación de los reactores nucleares, mientras que se abarata su costo. También tiene mecanismos redundantes de seguridad, incluyendo una reserva de agua al tope. Si ocurriera cualquier accidente que interrumpiera el flujo de electricidad, la reserva de agua bajaría por gravedad y enfriaría el combustible por 72 horas. Si la planta de Fukushima hubiera tenido este recurso, el desastre acontecido no hubiera ocurrido.

Finalmente, están los esfuerzos de crear un reactor nuclear usando torio y sal de flúor líquido, algo que en principio hace imposible el derretimiento del combustible. En caso de cualquier accidente, la elevación de la temperatura derritiría un tapón, y el líquido se vaciaría en unos tanques subterráneos. Allí, la sal expandiría los átomos del combustible, deteniendo así la reacción nuclear.

Reactor de sal derretida

Reactor de sal derretida

Leslie Dewan

Leslie Dewan, fundadora y Directora Ejecutiva de Transatomic. Foto cortesía de Weeks1956 de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported)

Otros proyectos, tales como Transatomic, tienen un esquema similar con el propósito de reciclar desperdicios nucleares. Bill Gates y algunos inversionistas también están trabajando con alternativas para maximizar la provisión de energía que potencialmente pueden proveer los desperdicios nucleares. Ellos fundaron TerraPower con ese fin. Muchos de estos reactores a prueba de accidentes se están construyendo principalmente en China, en India, Gran Bretaña, Rusia y Canadá. En Estados Unidos, la legislación excesivamente reguladora ha impedido la implementación de nuevas tecnologías. Sin embargo, sí permiten, por el momento, proyectos de reactores de agua liviana, como NuScale y AP1000.

A pesar de todo esto, no se propagandiza lo suficiente la evidencia científica abundante de lo seguras que son las plantas nucleares actuales y cómo las futuras serán todavía mucho más seguras.
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Comparación con las “renovables”

En estadísticas más recientes, la generación de energía a partir de la actividad nuclear aparece que es más segura que el viento (algunas de estas, solo consideran a Estados Unidos, particularmente porque no ha habido muertes por nucleares en ese país). Sin embargo, en la medida que ha aumentado la energía eólica, más accidentes fatales ocurren en su campo (véase el caso del Reino Unido). Esto no significa que esta tecnología no haya avanzado mucho. Al contrario, antes solía ser el caso de que no compensaba por la energía invertida en crear los molinos de vientos. Hoy se sabe que sí lo haría. El problema principal que persiste en la energía eólica es el de su intermitencia. No siempre hay viento que cree la energía necesaria.

En el caso de la energía solar, lo mismo se puede decir de las placas fotovoltaicas. Ya han avanzado lo suficiente, la tecnología y su eficiencia de producción como para que la energía invertida en el proceso de crearlos rinda para compensarla en el futuro cercano (véase este estudio y este al respecto). Por otro lado, también involucra (afortunadamente, cada vez menos) procesos altamente tóxicos, ya que los metales que los componen son perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. En un momento dado, el nivel de toxicidad de su fabricación fue tan alto que despertó protestas en China. Este tipo de malestares en China es bien conocido y documentado, aunque, una vez más, afortunadamente, se ha ido reduciendo lo mejor posible su impacto ambiental. Otro problema con las fotovoltaicas tiene que ver con incidencias de muertes por shock a la hora de instalarlos (una minucia). Finalmente, el problema de disponer de paneles viejos, corroídos u obsoletos es un problema ambiental muy grave (aun si se le compara con la energía nuclear, como veremos más tarde). En Japón y en China, ya se ha vuelto un motivo de preocupación. En el caso de China, se espera que para el año 2050, el desperdicio de paneles solares sume un total aproximado de 20 millones de toneladas. Muchos de los metales tóxicos contaminan y podrán contaminar los suelos y acuíferos.

La biomasa representa problemas a la salud pública por liberar partículas de combustión y dificulta el secuestro de bióxido de carbono (hasta el punto de que la organización NRDC (Natural Resources Defense Council) se opone a su uso).  Además, esta alternativa puede respresentar un problema para los bosques. Hay científicos que cuestionan que no contribuya a empeorar el efecto de invernadero (véase también este comentario). Esta opinión es compartida por expertos de la IPCC, que investigan en torno al problema del cambio climático.

La energía hidroeléctrica tiene sus límites y, en muchos casos, puede representar un serio problema para ciertos ecosistemas. En otras ocasiones, fallas en plantas hidroeléctricas y presas puede resultar en pérdidas de vidas significativas. Por ejemplo, en 1963, la presa de Vajont, Italia, tuvo un resquebrajamiento accidental por la que murieron 1,910 personas; en 1971, la presa Banqiao, en China, tuvo una falla que costó 171,000 muertos y cerca de 11,000,000 desplazados; y en 1979, en Machchhu, India, también ocurrió un evento similar que cuyo costo en vida se estima que es entre los 1,800 a 25,000 víctimas.

¿Cuál es el mensaje de esta sección? Que cuando se le compara a la energía nuclear con las demás energías llamadas “limpias”, todas tienen un beneficio y un costo. Sin embargo, la energía nuclear sobresale sobre las renovables en términos de seguridad, efecto ambiental, y fiabilidad a la hora de proveer energía. En la siguiente gráfica, pueden ver el grado de externalidad de la energía nuclear en comparación con las demás fuentes. Tengan en cuenta que algunos de los números utilizados para originar esta gráfica, provienen de  grupos ambientalistas hostiles a la energía nuclear (e.g. Greenpeace).

Tabla de externalidades por Ecofys.

Tabla de externalidades de combustibles hecha por Ecofys (Alberichi et al. 2014, p. 37). Nótese que si se suman las dos barras de externalidades de las placas fotovoltaicas, sería mayor que las de la planta nuclear. Véase también que su contribución al cambio climático, a la toxicidad humana y a los desperdicios es mayor que la de las plantas nucleares.

Fuera del factor de la contaminación nuclear (Chernobyl y Fukushima) y el agotamiento del uranio (es un metal raro y la mayoría de las plantas solo absorben un poco de energía de ella), pueden ver claramente que si suman las externalidades de la energía eólica y, por otro lado, suman las externalidades de la energía solar, la energía nuclear es la que menos costo social y ambiental implica. Si añadimos nueva tecnología de seguridad pasiva y de captación de energía, como ocurre actualmente con los reactores reproductores rápidos, podemos decrecer todavía más las externalidades nucleares que aparecen en la ilustración (e.g. la barra amarilla).
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El problema del espacio

Cuando se habla de las renovables, usualmente la gente se refiere a la energía solar y eólica. Hay países como Costa Rica, que operan casi enteramente con renovables, del cual la energía eólica suele ser una de las que menos contribuye, seguida en insignificancia por la energía solar (cifras del 2016):

74.35% – Hidroeléctrica
12.74% – Geotermal
10.30% – Energía eólica
1.88% – Petróleo
0.72% – Biomasa
0.01% – Energía solar

Otras naciones como Islandia, pueden aprovechar su accidente geológico y explotar otras renovables (cifras del 2016).

65% – Geotermal
20% – Hidroeléctrica
15% – Energía fósil

La energía solar y eólica tienen un rol mínimo. Se espera que la eólica sea la que más crezca de las dos a medida que pasen los años.

Se pretende que Alemania, la reina de la energía solar, sea modelo de energía sostenible, pero el programa Energiewende ha tenido problemas significativos, como hemos reseñado anteriormente. Además, se presenta a Dinamarca como otro modelo a seguir. Sí es cierto que depende mucho de energía eólica (y la energía solar provee solo una ínfima parte de la provisión eléctrica, 4.2%). Sin embargo, lo que muchos no saben, es que este país también importa energía nuclear de otros países para reducir su dependencia en los combustibles fósiles. Lo mismo ocurre con Alemania.

Hay otro aspecto muy importante, especialmente en lo que concierne a nuestra convicción ecomodernista. El depender de energía solar y eólica tiene un problema muy importante y es que son fuentes agresivas contra la naturaleza. Espacio que se use para paneles solares o molinos de viento, espacio que no se puede reservar para la naturaleza. Esto es contrario a la filosofía expresada por el Manifiesto ecomodernista, que busca la manera de desacoplar la actividad humana lo mejor posible de la explotación de la naturaleza, reduciendo así su impacto. La tecnología nos provee los mecanismos para ello y, a la luz de lo que hemos visto, la manera de concentrar la energía que necesitamos para las áreas urbanas y las ciudades, es mediante la energía nuclear. Irónicamente, el movimiento ambientalista ha afirmado por años que hay que evitar el desparramamiento urbano para preservar áreas naturales. Fomentar la energía solar y eólica hace exactamente lo contrario.

Taean Solar Farm

Paneles solares. Foto cortesía de Panoramio. (CC-BY 3.0 Unported)

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Los desperdicios nucleares

Cada vez que la gente piensa en desperdicios nucleares, estas son las imágenes que les viene a la cabeza.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: http://www.eco-h2o.co.za/2012/03/05/greenpeace-clean-up/.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: https://www.guiaongs.org/noticias/greenpeace-contra-las-centrales-nucleares/

Propaganda nuclear.

Propaganda antinuclear. Usado bajo uso legítimo (fair use) para ilustrar a los lectores. Fuente: https://thecsspoint.com/nuclear-waste-editorial/

Sin embargo, no hay un ápice de verdad en esto. Al contrario, estas imágenes de valor puramente propagandístico, son bastante lejanas a la realidad. ¿Quieren ver cómo lucen los recipientes de desperdicio nuclear? Vean estos.

Unidades de almacenamiento nuclear.

Unidades de almacenamiento nuclear. Foto cortesía de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC).

Hay otras imágenes fiables como la que aparecen en este artículo, este y este. Como pueden ver, no son nada que realmente contamine el ambiente. Podemos pasear entre ellos (en Francia, literalmente, sobre ellos) sin detectar un solo neutrón radiactivo del desperdicio que contienen. Ninguna de ellas está causando problema ambiental alguno.

Estos recipientes de desperdicios nucleares están bien diseñados para ello. Una vez que el uranio radiactivo ya no es útil, se enfría en una piscina de agua por un espacio de seis a diez años, se solidifica (se cristaliza) y, posteriormente, se coloca en estas unidades de acero y cemento. Los recipientes son vigilados y evaluados por personas hasta que se les encuentre algún lugar geológicamente adecuado para depositarlos permanentemente. La búsqueda de tales lugares, sigue siendo un problema, ya que el material nuclear no puede permanecer en la superficie de la Tierra para siempre.

Mientras tanto, ¿son seguros estos contenedores? La realidad es que son muy seguros. Tanto es así, que se les ha sometido a toda serie de pruebas de colisión para garantizar la seguridad de lo contenido. Lo siguiente son vídeos de 1978 y de 1984 al respecto:

En general, los desperdicios nucleares se disponen de manera extremadamente segura. Eso no significa que sea un sistema perfecto. En el 2014, hubo una serie de incidentes en Waste Isolation Pilot Plant (WIPP), el presente lugar de preferencia en Estados Unidos para disponer los restos nucleares. En ese año, se descubrió que la compañía fabricadora había llenado uno de ellos con arena para gatos (kitty litter) orgánico, por lo que reaccionó físicamente con el desecho radiactivo. Se pensó inicialmente que limpiar el lugar costaría $2 mil millones, después sucedió que la limpieza solo costó $500 millones ($1.5 mil millones menos que lo anticipado), gran parte de ello por exceso de precaución. Aquí está un informe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al respecto. WIPP se abrió de nuevo cuando todo el asunto se había arreglado. Hasta donde sé, ese ha sido el único incidente en Estados Unidos con desperdicio nuclear de plantas en décadas.

De hecho, las regulaciones en torno a estos desechos son tan estrictas que le corresponde a las compañías velarlos hasta que se disponga de ellos al final en, presumiblemente, WIPP. Prácticamente, eso es lo deseado por virtualmente todos los ambientalistas en torno a los desperdicios de cualquier tipo en general: que las compañías se hagan responsables de los desperdicios que generan. Sin embargo, de las fuentes de energías, la industria nuclear es la única que lo hace.

Habiendo señalado las preocupaciones serias que existen en relación con los desechos de las plantas nucleares, déjenme afirmar que tal vez no hay mejor argumento a favor de la energía nuclear que todo el proceso de disponer de sus desechos. Por las siguientes razones:

  • Es la única industria que enclaustra la radiación de los desperdicios y activamente vela por la seguridad pública.
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  • En relación con otras fuentes de energía, la cantidad que desecha es extraordinariamente pequeña.

Si se tomara todo el desecho nuclear que se ha generado en Estados Unidos y se acumulara de tal manera que llegara a 20 metros de profundidad, cubriría un parque de futbol completo.  Es más, hemos llegado tecnológicamente hasta el punto de que el 96% de ese desperdicio pueda ser potencialmente reciclable, lo que reduciría mucho más su cantidad. Con los adelantos actuales, si fueran a contabilizarse los restos de la energía nuclear que yo necesitara desde mi nacimiento hasta mi muerte, el desperdicio no excedería el tamaño de un “padrino” de refrescos. Ninguna otra tecnología (solar, eólica, gas, petróleo y carbón), le llega a los talones a la energía nuclear en ese sentido.
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En resumen…

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias.

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias. https://nuclearpoweryesplease.org/ (CC-BY-NC-SA 3.0).

Para cualquier análisis de riesgo, la conclusión es clara: la energía nuclear es la mejor opción fiable, estable y duradera, sin generar desperdicios significativos que representen ,en la actualidad, peligro para la humanidad. Estas razones y otras que ya hemos expuesto, han llevado a que la mayoría de los científicos (65%, pero no un consenso), vean como necesaria la construcción de más plantas nucleares.

Sí, hay motivos de preocupación en cuanto a los restos de las operaciones energéticas nucleares, Chernobyl y Fukushima nos enseña muy claramente que, en caso de ocurrir cualquier accidente, sea en el proceso de producción de energía o en el de disponer de desperdicios, la exposición a material nuclear podría ser costoso y fatal. Irónicamente, cuando se le compara con los combustibles que el público juzga “más seguros” (como la energía solar, geotermal o gas), el poder nuclear supera a todas en seguridad (tal vez con la excepción de la energía eólica).

En cuanto a los desperdicios se refiere, debido a su ínfima cantidad y los programas de disposición, podría superar a la energía solar en cuanto a seguridad ambiental. Aun en casos como Fukushima, por la vida media de su material radiactivo, una parte sustancial de su radiación ha decaído y el resto se ha diluido en el océano hasta el punto de que, actualmente, es inocuo para los animales marinos y los seres humanos. Por otro lado, no hay programa alguno para la disposición de las placas solares que hoy se compran masivamente alrededor del mundo, lo que añadiría exponencialmente al enorme problema de basura electrónica (e-waste) que, desde hace unos años, ha empezado a aquejar el mundo. Esto condenaría al envenenamiento a muchos de los pobres del mundo, que buscarán cobre y otros metales para su venta en el mercado informal. Ese tetracloruro de silicio, cromo, cobre, cadmio y otros tóxicos que forman parte de las placas fotovoltaicas, no tienen vida media. Van a persistir en el suelo o el agua por los siglos de los siglos.

Se quiere resolver el problema de la intermitencia de la energía eólica y la solar con baterías. Sin embargo, aun con los problemas sociales que implica la extracción de su materia prima y el impacto ambiental que genera, incluyendo el de basura electrónica, su aumento en demanda efectiva ha resultado en un incremento sustancial de su precio. Esperamos que, a medida que incremente dicha demanda por las de reserva, continúe creciendo su valor en el mercado.

Finalmente, debemos señalar de nuevo lo que ya hemos dicho en otros artículos. La decomisión de plantas nucleares en Alemania y la inversión de millardos de euros en placas solares, ha llevado a Alemania a recurrir otra vez al carbón, esta vez en la forma de lignito (carbón marrón). Tal sustancia tiene la combinación fatal de ser sumamente barata, altamente contaminante y gran emisora de bióxido de carbono.

El público le tiene pánico a las plantas nucleares y sus desperdicios, pero no se siente de la misma forma en relación con el carbón. A pesar de que la industria nuclear le ha costado muy pocas vidas a la gente, usualmente no se entera de la cantidad de accidentes que ocurren todos los años en la industria del carbón. Por ejemplo, en Marruecos, hasta enero de este año (2018), han muerto 9,000 personas en una mina que ha sido cerrada, pero que sigue siendo explotada clandestinamente. Para el 2014, se calculaba que morían 7,500 personas al año en Estados Unidos debido al carbón.

Históricamente, la misma industria petrolera y de combustibles fósiles tiene mayor temor a la energía nuclear que a la solar. Estas son fuentes intermitentes que necesitan respaldo energético y, usualmente, dicha ayuda toma la forma de carbón o gas. La única manera de apoyar este tipo de renovables de manera estable y limpia, es vía la energía nuclear.

Anuncio a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute

Anuncio de los años setenta a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute, en contra de la construcción y apertura de una planta nuclear en Shoreham. Pueden ver el anuncio completo aquí.

Para combatir el cambio climático, necesitamos todas las fuentes de energía limpias, incluyendo las renovables (hidroeléctrica, eólica, geotérmica, solar y otras). Sin embargo, no podemos dejar fuera la única fuente de energía limpia y estable con la que la humanidad podrá contar ahora y en el futuro. A fin de cuentas, de acuerdo a James Hansen, prestigioso científico exmiembro de la NASA y eminente luchador ambientalista,  la energía nuclear es la que ha sustituido el carbón y el gas, salvando, de esa manera, millones de vidas.
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Otro triunfo para NuScale

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

Recientemente, la empresa NuScale Power™ anunció recientemente (el 30 de abril de 2018) que el reactor modular diseñado por la empresa ha sido el primero en aprobar la Fase 1 de la Revisión de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) una de las partes más importantes y difíciles del proceso de entrar en el mercado.

Esto ocurre a solo meses de que este mismo organismo reconociera que este hábil diseño no necesita en absoluto respaldo eléctrico de seguridad para evitar accidentes nucleares y derretimiento del combustible (como ocurrió en Chernobyl, Three Miles Island y Fukushima). El diseño de seguridad pasiva deja que la física actúe por su cuenta sin intervención humana alguna en caso de una situación similar a la de Fukushima. En tal caso, constuido para que el calor sea absorbido por el agua y, posteriormente, se enfría al permitir la circulación de aire y la emisión de calor por convección.

En este blog, hemos abogado por la adopción de un curso de acción que nos mueva del consumo de carbón y petróleo a gas, y, finalmente, a energía nuclear junto a fuentes renovables. Dado al hecho de que se espera que estos módulos se producirán masivamente y a gran escala, puede ser que para la próxima década deprecie lo suficiente como para ser viable económicamente para Puerto Rico. Con este tipo de fuente limpia de energía, se podría utilizar como base de desarrollo económico al proveer energía sumamente barata, mientras que haría que Puerto Rico se una a una lucha efectiva contra el calentamiento global y el cambio climático.

También hemos señalado que intentar convertir a Puerto Rico en un duplicado del Energiewende alemán sería un enorme error, dado el mal historial que eso ha tenido en Alemania. Francia y Suecia han sentado mejor pauta al optar por mantener sus plantas nucleared para una producción de energía limpia. Sin embargo, tanto el gobernador como algunos otros políticos (de su partido y de otros), se mantienen (o se quieren mantener) al margen de lo que los números realmente reflejan en torno al incentivo indebido de energía solar y eólica.

Esperamos que alguien en el gobierno despierte y preste atención a estos nuevos sucesos en el ámbito de la energía nuclear. Este es un momento histórico a nivel mundial.

 

Noticias recientes y la privatización de la AEE

Recientemente, el gobernador anunció la privatización de la generación de energía eléctrica  de la AEE. Esto no es sorpresa y era de esperarse tal como adelantaron muchos analistas y un servidor. Sin embargo, este anuncio va acompañado de una serie de malas noticias en  cuanto a la provisión y redistribución de  energía, especialmente si el gobernador quiere implementar una privatización que “fomente la energía renovable”. Veamos tres sucesos que pintan un panorama más incierto de la Autoridad para el futuro.
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Malas noticias de Alemania

En términos de liderato ambiental, Alemania se está quedando rezagada como  modelo para el mundo de los beneficios de optar por energía limpia. Esta política ambiental conocida como Energiewende básicamente consiste en transformar sus red eléctrica de fuentes energéticas fósiles y nuclear a renovables. Desgraciadamente, durante el gobierno de la Canciller Ángela Merkel, se divulgaron los efectos adversos de cerrar las plantas nucleares. Los dos principales artículos de este blog al respecto analizan la situación aquí y aquí. Por lo pronto, han surgido otros  dos problemas para Alemania:

  1. El economista Hans Werner-Sinn publicó un estudio devastador para el Energiewende titulado “Buffering Volatility:  A Study on the Limits of Germany’s Energy Revolution” que con detalles precisa las razones de la inviabilidad del proyecto.
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  2. Se confirmó ya oficialmente lo  que se había hablado tras bastidores y cuya documentación se había colado al público: Alemania acepta abandonar su meta que tenía de reducción del bióxido de carbono para el año 2020. Esto ocurrió cuando así lo determinaron Merkel y su alianza con los social demócratas.

Esto sucede cuando el público cree otra cosa por razón de las redes sociales y algunos sitios en el ciberespacio, por ejemplo la reciente noticia de ScienceAlert que afirma que las renovables alemanas habían beneficiado al público. Se pasa inadvertido que esto fue por un lapso muy breve de tiempo.

Aunque en general ScienceAlert es una buena fuente para enterarse de noticias interesantes sobre las ciencias, no es la primera vez que publica algo así. El año pasado afirmaba algo similar.

Noticia de ScienceAlert

Noticia de ScienceAlert

Sin embargo, cuando vemos las cifras de las fuentes energéticas que consumía Alemania durante el 2016 notamos que más de la mitad (52.2 %) de estas fueron de combustibles fósiles y solo el 29.5 % provino de fuentes renovables.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Esto no solo es una falsa impresión. La realidad es que las fuentes eólica y solar han formentado el mayor consumo de combustible fósil y ha aumentado el costo de la energía eléctrica para los contribuyentes alemanes para compensar por su inestabilidad. Nada menos que RT nos informa al respecto, sin olvidarse que parte de los costos se debe al desmantelamiento de sus plantas nucleares.

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Malas noticias en el ámbito de las baterías

Naomi Klein

Naomi Klein en Berkeley en 2014. (Fotografía cortesía de Moizsyed de Wikimedia Commons – CC-BY-SA 4.0).

El lunes, 22 de enero de 2018, los panelistas del programa radial Fuego Cruzado entrevistaron a la periodista Naomi Klein. Ella es ideóloga autora de valiosas obras críticas del capitalismo como No LogoThe Shock Doctrine. Las dos la colocan en un lugar respetable para el debate en relación con algunos temas actuales en torno a la globalización. No obstante ello, tenemos unas muy serias diferencias con algunos aspectos de esas obras y, muy especialmente, con su reciente libro This Changes Everything. Allí aboga por un acercamiento “desde abajo” (grassroots) y por las ciencias solo en el asunto del cambio climático. Por otro lado, sorprendentemente omite y va en contra de toda opinión consensuada científica en torno a muchos  temas que le son ideológicamente inconvenientes. Ella no ofrece ninguna solución económicamente coherente y científicamente fundada para el problema del cambio climático. Así que su alto grado de selectividad prejuiciada debe ser motivo para tomar algunas de sus aserciones con sumo cuidado. Otras deberían ser rechazadas.  Sobre este asunto escribiremos en otra ocasión.

No obstante nuestras objeciones, Klein sostiene que en el caso de Puerto Rico no existe el mismo tipo de shock como los relatados en su libro. Contrario al caso de Chile (donde economistas de la Universidad de Chicago querían darle un “tratamiento de shock” económico), nuestro archipiélago no sufre de un golpe de estado violento para implementar un “ladrillo” preparado por economistas neoliberales bajo un gobierno fascista. Más bien se trata de una serie de sucesos en los que el gobierno colonial de Estados Unidos impone legalmente un nuevo giro hacia la privatización y la desregulación bajo la dirección de la Junta de Control Fiscal. En eso podemos estar fundamentalmente de acuerdo con ella. Sin embargo, lo que señaló en su entrevista en Fuego Cruzado es hay un “colonialismo verde” que es parte de todo este andamiaje que aprovecha el desastre del huracán María. Esto se manifiesta cuando inversionistas como Elon Musk o la Fundación Clinton desean poner su dinero en soluciones “verdes” para enriquecerse. Esta apreciación de Klein no debe pasar inadvertida.

Hemos preguntado sobre este tema en relación con las actividades de Musk. Deberíamos velar muy atentamente las que involucran sus baterías Tesla, especialmente su inversión en carros eléctricos y en respaldos para paneles solares y molinos de viento. Aun suponiendo que las intenciones de Musk fueran puramente benignas y que solo quiere hacer un negocio que sea rentable y beneficioso para sus clientes, la realidad nos hace tropezar con algunos problemas.

La versión cibernética de la revista Bloomberg lanzó un alerta en cuanto a las ventas de baterías. Aunque el precio de los carros eléctricos ha caído, la demanda por baterías le ha estado poniendo presión al sector minero, especialmente el africano, para la extracción de los minerales necesarios para crearlas.  Por ejemplo, según Bloomberg, cuando la empresa BMW anunció su línea X3 SUV y Mini, el precio de 21 kg de cobalto estaba a $ 600. Dieciséis meses después ya estaba en $ 1,700.

Gráfica de Bloomberg

Subida de precio del cobalto (Gráfica cortesía de Bloomberg).

En la medida en que incremente la demanda por cobalto para la creación de carros eléctricos, menos costoefectivos podrían ser en el futuro. Según los autores del artículo, para poder sustituir cada carro en el mundo haría falta el doble de las reservas actuales de cobalto. Sin lugar a dudas, esto también tendrá un impacto importante en las baterías de resguardo para ciertas fuentes renovables.
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Malas noticias en relación con las microredes

Esto se combina con otro problema. Se recomienda la transformación del sistema eléctrico de Puerto Rico en un sistema de microredes, rumbo al cual nos dirigiremos para minimizar ciertas vulnerabilidades que se han hecho evidentes con el huracán María. Sin embargo, tal medida descentralizada conllevaría otros costos, especialmente si se priorizan la energía solar y la eólica. Según un estudio importante publicado este año, tales diseños podrían reducir considerablemente la eficiencia energética y aumentaría la desestabilización de la red. He aquí le ficha:

Schäfer, B., Beck, C., Aihara, K., Witthaut, D., & Timme, M. (8 de enero de 2018). Non-Gaussian power grid frequency fluctuations characterized by Lévy-stable laws and superstatistics. Nature Energy. doi: 10.1038/s41560-017-0058-z.

Vale indicar que este se propone aquí un modelo basado en el estudio de microredes en varios países del mundo. Por ende, sus observaciones no son despreciables.
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Preocupaciones

La falta de transparencia en torno a la AEE y las interrogantes que se despiertan tras el anuncio de la privatización entre otros asuntos ponen a esta agencia de gobierno en posición sumamente precaria. Esto se debe a que esta noticia ha despertado el interés de los acreedores y el Congreso de los Estados Unidos. Según varios analistas, el gobernador se ha puesto en camisa de once varas  sin tener ciertos factores en consideración, por lo que ha complicado innecesariamente el panorama. El congresista Rob Bishop afirma que será ante la juez Laura Taylor Swain que se verá con lujo de detalles la verdad en torno al estatus de la empresa. Esta última aserción nos indica implícitamente que el legislador no le cree al gobernador.

Ante el panorama fiscal del país, el gobernador puede hacer muy poco para evitar la privatización ya que no cuenta con el dinero para que el estado siga administrando la AEE. El Centro para la Nueva Economía ve con buenos ojos la privatización, pero advierte que “el diablo está en los detalles”. Cualquier propuesta de privatización debe pasar por el visto bueno de la juez Taylor Swain porque debe garantizar el pago de por lo menos parte de la deuda de la Autoridad. No es claro que el costo baje para los usuarios solo por el hecho de poner a competir a proveedores de energía eléctrica.

Por otro lado, a la luz de lo que hemos visto, la creación de microredes y la implementación de ciertas fuentes renovables (léase solar y eólica) son dos variables que podrían aumentar el costo de la energía eléctrica a los usuarios. Aun cuando se quieran reducir ciertas vulnerabilidades de la red, si estos dos factores no se diseñan con sabiduría técnica y no se tienen en cuenta ciertos problemas de ingeniería, podríamos terminar en una peor situación. Al final, el problema sería mucho más costoso para los consumidores. Una señal de eso es la queja que tienen consumidores de energía solar en Puerto Rico en torno a su costo (vea este artículo y este).

En discusiones de este tema, sale a relucir Costa Rica como ejemplo a seguir con las renovables y su carencia de dependencia en energía fósil. Sin embargo, recordemos que dicha nación hermana puede hacerlo por sus accidentes geológicos y geomorfológicos. El 78 % de su energía proviene de fuentes hidroeléctricas, 10 % de la energía termal (por estar en un área volcánica), 10 % energía eólica y el 1 % el resto (incluyendo la energía solar). ¿Puede la geomorfología de Puerto Rico proveer este tipo de situación energética? Solo tengamos en cuenta que ninguno de los países más limpios del mundo (Francia, Suecia, Costa Rica, etc.) cuenta con una producción solar o eólica que sea la sustancia de la totalidad de energía eléctrica. Siempre o es un porcentaje menor (10 % de la energía es eólica en Costa Rica) o insignificante (0.1% eólica y solar en Francia). ¿Qué exactamente se quiere proponer para Puerto Rico cuando se habla de “energía renovable”?

Veremos qué ocurrirá en los próximos años.

Buenas noticias sobre NuScale Power

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

En un artículo escrito el año pasado (2017) hablamos de la sugerencia de crear en Puerto Rico un reactor nuclear modular con la ayuda de NuScale Power. El hecho de que es modular abarataría muchísimo su costo de construcción (que sería significativamente mucho más reducido que una planta nuclear convencional). Además, los módulos y la planta están habilmente diseñados para que opere en gran medida explotando las leyes de la física, minimizando así el uso de electricidad externa.

Además, tiene un sistema redundante de seguridad que utiliza las leyes de la física para apagar el reactor sin necesidad de electricidad externa (es decir, ofrece seguridad pasiva). En caso de cualquier fenómeno geológico o meterológico en que se pierda electricidad o afecte el reactor (huracán, terremoto, etc.), no hace falta intervención humana alguna para evitar un accidente nuclear, las leyes de la física se encargan de apagarlo y enfriarlo.

En aquel artículo, recomendamos este reactor específicamente porque es el único nuevo diseño modular cuyo informe de detalles de la planta ha sido aprobado para revisión por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC).

Nuclear Regulatory Commission

El sello de la United States Nuclear Regulatory Commission

Como previsto, tan reciente como el 9 de enero de este año, se ha dado a conocer que esta agencia reconoció que el diseño de seguridad pasiva de NuScale funciona. Este es un momento de regocijo para aquellos que por años han abogado por la conveniencia y rentabilidad de una planta como esta. El Instituto de Energía Nuclear (NEI por sus siglas en inglés) aplaudió esta aprobación histórica, ya que esta ha sido el único visto bueno de nuevo diseño en los Estados Unidos en que no requiere energía alterna o directa externa para controlar la reacción nuclear en caso de emergencia. Además, Estados Unidos se adelanta a varios países del mundo incluyendo Rusia, China, Argentina y Corea del Sur que están creando reactores modulares de este tipo.
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Respuesta a ciertas objeciones

Reactor BONUS

Reactor BONUS (Foto cortesía del Departamento de Energía de Estados Unidos)

Una de las objeciones que hemos recibido en estos últimos días en cuanto a nuestro artículo en torno a elementos concernientes a un programa de país se debe a que durante los años sesenta se construyó una planta nuclear en Puerto Rico, el Boiling Nuclear Superheater (BONUS) que se encuentra en Rincón y que ahora es el Museo Tecnológico de Rincón Dr. Modesto Iriarte Beauchamp.

Según el Fact Sheet provisto por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, esta planta era un prototipo para investigar la viabilidad económica de un reactor de ebullición de agua “superheater“. El proyecto nació como una labor conjunta del Departamento de Energía federal y la Autoridad de Fuentes Fluviales local. Su construcción se llevó a cabo durante los años sesenta y comenzó a operar en 1964. Sin embargo, fue clausurado en 1968 por un coladero de combustible nuclear, por lo que su periodo de vida fue de tres a cuatro años. Entre 1969 y 1970 fue decomisada.

La utilización de BONUS como argumento contra NuScale no deja de ser risible debido a que es una crítica totalmente desenfocada:

  • BONUS se creó durante la fiebre en la industria nuclear por la creación de reactores de agua liviana y reactores de agua en ebullición. Estos diseños incluían medidas de seguridad activas (es decir, requieren intervención humana y electricidad externa), pero no era parte inherente de su diseño. Estos tipos de reactores son los que han prevalecido en los Estados Unidos.  Ese NO es el caso de la planta NuScale, ya que las medidas de seguridad pasivas son parte esencial del reactor.
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  • BONUS se creó como un prototipo, como una versión prueba de lo que podría ser ese tipo reactor de ebullición. Como estaba en etapa de prueba, se contemplaba la posibilidad de fallo del reactor. Ese NO es el caso de la planta NuScale, porque se ha construido una planta prototipo NuScale que por cerca de diez años de pruebas se ha demostrado su seguridad y viabilidad. Su aprobación por la NRC confirma este hecho.

En otras palabras, de adoptar una política que prevea la integración de una planta modular NuScale, Puerto Rico tendría como punto de apoyo el hecho de que ya es un sistema de demostrada seguridad.

Hablar de si “los reactores nucleares son seguros” es como hablar de la seguridad de los carros. En general son seguros, tienen frenos, cinturones de seguridad y otras medidas. Sin embargo, unos carros son más seguros que otros, por lo que debemos especificar a cuál modelo nos estamos refiriendo. Igual en el caso de las plantas nucleares. NuScale es mucho más segura que BONUS y que muchas otras plantas alrededor del mundo. Aquí no cabe comparar chinas con botellas.

¿Es realmente 100 % segura? Nada es 100 % seguro en la vida, pero ciertamente es convergente a ese número (véase los detalles de ello en nuestro artículo donde lo discutimos por primera vez). Además, la seguridad es un término relativo. Aun cuando tratemos de la seguridad de la energía nuclear en general, ciertamente es mucho más segura que casi todas las demás. Como hemos mostrado una y otra vez, con dicha fuente controversial de energía se salvan millones de vidas más que las que cobra. El carbón en Estados Unidos, mata a 7,500 personas al año (estadísticas del 2014), mientras que en el caso de la energía nuclear es convergente a 0 al año. Fuera de la energía eólica, las fuentes nucleares son las más seguras de todas, incluyendo las placas solares. Así que cerrarle la puertas a NuScale por BONUS no pasa de ser una política miope, especialmente a la luz del calentamiento global y la insistencia de que todas las soluciones energéticas deben ser por renovables.

Finalmente, se ha querido sustanciar esta objeción y otra relacionada con nuestra propuesta del establecimiento de una sólida educación de ciencias de computación adecuada para programadores y que incluya el desarrollo y mantenimiento de software libre. El argumento se reduce a que en los puertorriqueños no se puede fiar porque “todo lo hacen mal”. Esta respuesta cínica no debe tomarse en serio. Todo programa integral de país debe partir de la premisa de la necesidad unos cambios fundamentales y radicales del modus operandi de un país. Esa fue la experiencia de Irlanda cuando emprendió en sus programas consensuados convirtiéndole así en una potencia económica superior a su antigua metrópoli, Gran Bretaña. Un programa de país tiene el objetivo de orientar los esfuerzos colectivos del país en una sola dirección.

Además, bajo ese argumento no podríamos promover nada, ya que esa premisa sería la autoderrota de cualquier proyecto, por más elemental e incontrovertible que sea.  La alternativa a un programa de país sería la más absoluta indiferencia a los males sociales o el suicidio colectivo como solución final.

Aceptamos la crítica de que para una propuesta completa, hace falta un estudio integral para ver cuál sería la mejor combinación de nuclear con renovables. Eso es un reto que los que proponemos la energía nuclear debemos asumir. Sin embargo, mantengamos en mente que nuestra transición de energía basada en petróleo a la de gas va a suceder, no importa qué le ocurra a la Autoridad de Energía Eléctrica. Otro hecho es que el gas es combustible fósil que agrava el efecto de invernadero, aunque en menor grado que el carbón o el petróleo. Para movernos al tipo de energía limpia que se adecúe al consumo de los puertorriqueños, posibilite desarrollo económico y que simultáneamente estabilice las fluctuaciones que inevitablemente se darán gracias a la intermitencia de ciertas fuentes renovables, necesitamos la energía nuclear. La experiencia de Alemania y de Francia así nos lo demuestra.

Partiendo de esta convicción ecomodernista, parece que un elemento necesario para un programa de país es la planificación para el eventual uso de plantas nucleares. Estas deben servir como base de infraestructura que siente la construcción de un Puerto Rico próspero y ambientalmente limpio. Eso es lo que defendemos aquí.