La FDA aprueba el arroz dorado

Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Logotipo del Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Hoy, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI por sus siglas en inglés) comunicó a la prensa que, en Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) ha aprobado, para el consumo, el arroz dorado, un transgénico que produce β-caroteno, un antecesor de la vitamina A. Este comunicado se dio al recibir una carta de la FDA fechada el 24 de mayo de 2018 (ayer) en la que afirma que, a partir de la evidencia que se tiene y ha dispuesto IRRI, no hay problemas de seguridad para su consumo humano o animal (en caso que estuviera presente en sus alimentos).

El arroz dorado es un producto transgénico que produce β-caroteno con el objetivo de que provea a sus consumidores vitamina A. El público asiático más pobre consume el arroz, por su abundancia en ese continente y su bajísimo costo. Sin embargo, tal alimento solo le provee de carbohidratos, pero no muchos nutrientes. Como resultado, sin acceder a mejores alimentos nutritivos, muchos caen en la deficiencia de vitamina A (DVA), llevándoles (especialmente a los niños) a la ceguera y, más adelante, la muerte. Por el momento, hay diversos programas de desarrollo de alimentos con β-caroteno o vitamina A como nutrientes, para aliviar el problema a nivel mundial, específicamente Asia y África.

De la producción del nutriente, el arroz obtiene su aspecto “dorado”.  Debido a que esta es una iniciativa humanitaria, las compañías que tienen patentes sobre las tecnologías usadas para crearlo,han renunciado a ellas para permitir su producción por parte de agricultores que generen $10,000 estadounidenses o menos. Ellos podrán sembrarlo gratuitamente y guardar sus semillas si así lo desean.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Este arroz no ha estado disponible en el mercado en gran medida por la oposición de ciertos grupos ambientalistas, tales como Greenpeace. La comunidad científica en general ha reaccionado en contra de su actitud intransigente e irracional. Al presente, hay 131 premios Nóbel que le han solicitado que desista de su activa obstaculización para la investigación y disponibilidad de este alimento. A esto se añaden cerca de 12,700 científicos y ciudadanos (entre ellos, este servidor) que apoyan esta iniciativa. Por lo pronto, la Food Standards Australia-New Zealand ha sido la otra agencia que ha dado un paso para hacerlo disponible en Nueva Zelanda y Australia. A medida que pasen los años, veremos la EFSA y otros organismos semejantes hacer lo mismo.

Lo triste de toda esta historia es que el arroz se podrá hacer disponible primero  en aquellos países en donde no se necesita.  El público asiático todavía no tiene acceso a este importante alimento.  Esperemos que pronto, las potencias asiáticas, especialmente India y China, comiencen a aprobar el mercadeo de este transgénico y así abra las puertas para su adopción por otros países tales como Bangladesh, Malasia y Filipinas.

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Aumenta el número de ganadores del Nóbel contra acciones de Greenpeace

nobelvgreen

Hace dos años publicamos una entrada sobre una carta firmada por 110 ganadores del Premio Nóbel solicitándole a Greenpeace que cesara sus ataques contra el arroz dorado. Este es un transgénico que produce β-caroteno, un antecesor de la vitamina A. El objetivo es el de proveer a los asiáticos pobres de un alimento asequible que les nutra con vitamina A. Hoy día se enferman, quedan ciegas y mueren cientos de miles de personas alrededor del mundo por carecer del nutriente.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Recientemente, se añadieron otros diecinueve otros laureados, elevando el número a 129. A medida que va pasando el tiempo, Greenpeace empeora su imagen pública y está irreparablemente manchada ante la comunidad científica internacional. Estas 129 firmas son testimonio de ello y están en armonía con el consenso a nivel internacional de las ciencias en torno a la seguridad de los alimentos modificados por ingeniería genética. Aun con todo y los obstáculos de ciertos grupos, el arroz dorado estará disponible en Australia y Nueva Zelanda. Esperamos que este sea un buen comienzo para mejorar la salud y salvar la vida de muchas personas alrededor del mundo con ingeniería genética.

Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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El arroz dorado es aprobado, un feliz año nuevo en Oceanía y Asia

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

En su blog Tomates con genes, el biotecnólogo J. M. Salort nos da una buena noticia, especialmente cuando cae como anillo al dedo a la época navideña y de año nuevo. Las autoridades alimentarias de Nueva Zelanda y  Australia (Food Standards Australia-New Zealand) han aprobado el arroz dorado para el consumo humano. He aquí el  informe.

Para los que no sean conocedores del tema, el arroz dorado es una planta transgénica que produce beta-caroteno, que es un antecesor de la vitamina A. Debido al grado de pobreza que se sufre en Asia, muchos asiáticos no pueden comprar las verduras y alimentos necesarios para obtener vitamina A. Al contrario, llenan su hambre con el arroz, un alimento básico muy barato, pero que no contiene los nutrientes que necesitan para sobrevivir. El arroz dorado (llamado así por el color que  adoptan por la presencia de  beta-caroteno) que se hace disponible gratuitamente a agricultores que ganen US$10,000 o menos, salvaría a millones de personas que mueren diariamente por falta de vitamina A.

Este transgénico  ha sido el grano de la discordia debido a que organizaciones que se hacen llamar “verdes” y que supuestamente están a favor del medio ambiente como Greenpeace, se han opuesto al arroz dorado por su fanatismo antitransgénico y han promovido  la destrucción de siembras experimentales de arroz dorado para impedir que llegen al público. La organización fue desmoralizada por 110 premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace cesar sus ataques al arroz dorado, como reseñamos en otra entrada de este blog.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Este es un momento histórico en que se puede demostrar que la biotecnología salva vidas.  Este no es el único caso. Por ejemplo, la insulina humana provista a muchas personas con diabetes existe por bacterias transgénicas y salvan  vida todos los días actualmente.

Espero que esta entrada les anime en medio de tantas dificultades en Puerto Rico, pero debemos regocijarnos cuando muchos científicos se convierten en héroes (algunos anónimos y otros no tanto) que rescatan a su prójimo de las  garras de la enfermedad y la muerte. ¿Qué más puede ser tan  lindo en una época como la de Navidad y Año Nuevo? Vean otros proyectos similares al del arroz dorado en esta entrada.

 

Respuesta al Dr. Fernando Cabanillas en torno al glifosato y la ingeniería genética de los alimentos

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene ingredientes OGM.

El domingo pasado, el Dr. Fernando Cabanillas publicó un artículo en El Nuevo Día titulado “Alimentos `non-GMO’: ¿moda o inquietud legítima?” Contrario a otros escritos en la prensa que tratan el tema, el contenido de la opinión es más equilibrado que lo usual con un genuino intento de exponer al público su convicción médica en torno a los famosos Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) y la interrogante sobre si debería consumirse productos de OGMs (o GMOs por sus siglas en inglés) o si todo es una moda producto de una engañosa mercadotecnia.

Antes de comenzar con nuestra crítica, quisiera enfatizar que nuestra exposición es respetuosa hacia un médico al que los puertorriqueños deberían escuchar en cuanto a muchos otros asuntos en relación con la medicina. No solamente estamos ante un experto que tiene los conocimientos científicos para llevar a cabo su labor, sino que también es un ser humano que verdaderamente ama al pueblo y que quiere lo mejor para su bienestar. Nada de lo que digamos aquí representa un demérito a su gran labor y obra.

Para mostrar la buena fe en esta discusión, comencemos por lo bueno que nos brinda su publicación. En primer lugar, podemos percatarnos que en cuanto a la seguridad de los OGMs en sí mismos, el distinguido médico está muy bien orientado. Es un consenso abrumador en la comunidad científica que los OGMs (es decir, los transgénicos y los alimentos modificados por ARNi) son seguros. Esto llega hasta el punto en que 110 laureados del Premio Nóbel han solicitado a Greenpeace que cese sus actividades en contra del arroz dorado. A la luz de esto, el Dr. Cabanillas nos dice muy acertadamente:

El primer punto que debe quedar claro es que, contrario a lo que muchos piensan, ingerir los genes alterados de un GMO no nos causará problemas. No se nos caerá un brazo ni nos crecerá una planta en la oreja. No nos dará cáncer ni nos convertiremos en “Mutant Ninja Turtles”. Greenpeace está indisputablemente equivocada en su postura en contra de todos los GMO. No hay evidencia científica que pruebe que su postura es correcta.

No obstante ello, entra en el tema de la controversia actual en torno al glifosato, una de las sustancias que más están asociadas a los OGMs y a la multinacional Monsanto (hoy, propiedad de Bayer). A su vez, el glifosato está asociado al producto de dicha corporación, el yerbicida Roundup®.

Logo de Roundup

Logotipo del yerbicida Roundup

El Dr. Cabanillas describe con exactitud cuál es el uso de esta tecnología que contiene al glifosato como ingrediente activo. Sin embargo, en cuanto a la dicusión del tema, él comete un error factual bastante común cuando trae a colación este delicado tema: que, según él, en el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al glifosato “probablemente cancerígeno”. Este dato no es correcto. Fue una rama de la OMS la que lo hizo, a saber, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés, véase aquí su monografía).

Puede ser que se argumente que por ser parte de la OMS, eso automáticamente cuenta como opinión de dicho cuerpo internacional. El problema es que la opinión del IARC no es la de la OMS. De acuerdo con este último, no hay evidencia alguna de que el glifosato sea cancerígeno. Esto lo dejó muy claro en un informe escrito junto a la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y dado a conocer en el 2016, es decir, después de la publicación de los hallazgos del IARC (aquí se encuentra el escrito).

En medio de su artículo, el buen doctor nos dice que es extraño que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el IARC llegaron a conclusiones distintas. Él dice, muy acertadamente que han habido ciertas cuestiones planteadas en cuanto a los intereses de algunos miembros de la agencia de cáncer internacional.

Es imperativo preguntar sobre las intenciones de la industria al respecto y también en cuanto al cambio que hubo en varias agencias alrededor del mundo de máximo de consumo de 0.1 mg/kg a 20 mg/kg de glifosato, especialmente cuando no medió estudio nuevo al respecto. Sin embargo, la pregunta que debería hacerse la gente es si hacían falta nuevos datos para tal incremento en este límite de seguridad. El nivel de toxicidad del glifosato es extremadamente bajo (LD50 de 5600 mg/kg en ratas) y en las cantidades que usualmente aparecen en los alimentos, es prácticamente inofensivo. Se ha observado que se puede alimentar a una rata 31 mg/kg de glifosato al día y no se observan efectos adversos; se puede alimentar a un perro 500 mg/kg al día sin observar efecto adverso alguno. Tal incremento de presencia de glifosato por las agencias gubernamentales no debería alarmar a los seres humanos. Otros reportes de cantidades “alarmantes” de glifosato en alimentos como Cheerios o comida para bebés han exagerado la nota. Según unos “estudios” que andan circulando por ahí, se sugiere que una caja de Cheerios puede tener hasta un máximo de 1,125.3 por billón (de glifosato). Ese número parece impresionante hasta que nos damos cuenta de que para al menos empezar a sentir los efectos tóxicos del glifosato, un adulto debería haberse servido 1270 platos al día y un niño 635 platos al día.

Nota para los lectores:  LD50 es un indicador de toxicidad, usualmente medido en miligramos por kilogramos. LD50 indica la dosis letal por la que perece la mitad (50%) de los animales del laboratorio. Mientras más alto el número, menos tóxica es la sustancia. Mientras más bajo el número, más tóxica. Para que tengan idea de la toxicidad del glifosato, compárese el número dado arriba con el nivel de toxicidad de la fructosa (4,000 mg/kg), de la sal de mesa (3,000 mg/kg),  y el de la cafeína (192 mg/kg).

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

A partir de las disímiles conclusiones de la EPA y del IARC, debemos preguntarnos legítimamente cómo sabemos  quién tiene la razón. A esto, nos dice el Dr. Cabanillas:

Solo se puede determinar a través de estudios epidemiológicos de personas expuestas, comparándolas con los que nunca han estado expuestos. El único estudio prospectivo, el Agricultural Health Study, patrocinado por el Instituto Nacional de Cáncer de EE. UU., sugirió que este producto no causa cáncer, mientras que otros seis estudios concluyeron que está asociado con linfoma, mieloma y tricoleucemia. Siete estudios adicionales determinaron que no existe relación estadísticamente significativa. El tema se complica porque hay una correlación entre el número de días de exposición al glifosato y el riesgo de desarrollar cáncer. Cuando esto se toma en consideración, la relación con estos trastornos se fortalece. También preocupa que el proceso de desarrollar cáncer es lento. Puede tomar décadas antes de que aparezca, por tanto, las conclusiones de algunos estudios puede que sean prematuras.

Sin embargo, enumerar estudios y mencionar que algunos han asociado el glifosato con ciertos males no es señal de que exista relación alguna, especialmente si las estadísticas no tienen en cuenta otros factores. Se pueden tener estudios de cohorte que sigan a agricultores por un largo periodo de tiempo (como el que recientemente se ha dado a conocer este mes y que no refleja aumento significativo de cáncer tras el uso del glifosato). Las revisiones científicas y metaanálisis hechos por científicos independientes, por empresas y agencias gubernamentales son pertinentes (ejemplos, este y este). Es necesario indicar que no solo la EPA, sino también la EFSA, Health Canada, la Agencia de Químicos Europea,  el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros han adoptado la posición de que no hay evidencia de genotoxicidad por parte del glifosato. Para todos los efectos, el IARC está solo en cuanto a su interpretación de los datos. Es más, aun cuando el Dr. Cabanillas hace la pregunta perfectamente válida sobre la carencia de nuevos estudios para ciertas determinaciones de la EPA, es menester apuntar al hecho de que la IARC también había dicho en años anteriores que el glifosato no era cancerígeno y que la monografía del 2015 no incluyó datos nuevos para su conclusión. Los defectos de la monografía son hartos conocidos en la comunidad científica (no solo Monsanto) y hasta algunos científicos han creado vídeos al respecto.

Además, el IARC tenía un texto borrador que inicialmente proponía que el glifosato no era genotóxico o carcinógeno. Una investigación de Reuters revela que dicho borrador pasó por una serie de ediciones claves para cambiar su posición.

Esto no significa que Monsanto sea un santo (aunque tampoco apoyaremos la actitud fanática y de dogma de fe de ciertos sectores sociales de que no hay “nada santo sobre Monsanto”). Documentos confidenciales dados a conocer a la luz recientemente revelan que posiblemente escribieron informes bajo la firma de científicos (en un caso particular, la investigación no encontró evidencia de ello), además de influenciar indebidamente en estudios que supuestamente eran independientes. A pesar de ello, de esos mismos documentos se desprende claramente que sus miembros creen firmemente que el glifosato no es cancerígeno, lo que confirma nuestra convicción. Ellos creen en su producto. Sin embargo, en un momento dado discutieron cómo no habían hecho los estudios de genotoxicidad de los sulfactantes usados por Roundup®, por lo que se sugirió que no se podría decir que ese yerbicida no fuera genotóxico (esto ocurrió en el 2003). De hecho, tampoco hay evidencia alguna de incremento de cáncer en humanos por el uso de los sulfactantes. Sobre todo esto y más hablaré en futuras entradas en este blog bien pronto.

A pesar de esto, la evidencia por el momento es clara de que el glifosato no debería ser objeto de alarma de parte del público. Esto es así, no solo porque aun si el glifosato fuera cancerígeno, el riesgo de terminar con cáncer es ínfimo, dada su escasa presencia en los alimentos. Debemos recordar también que todo el tiempo ingerimos sustancias altamente tóxicas y cancerígenas como, por ejemplo, ácido caféico (que se encuentra en el café que ingerimos todas las mañanas, salsa de manzana y vino tinto), el alcohol (cerveza, whisky, etc.), entre otros. El 99.99% de los pesticidas y carcinógenos que ingerimos es provisto por la naturaleza misma.

A la luz de lo ya expuesto, no hace falta cundir el pánico por el incremento de la presencia de glifosato en nuestro sistema. La evidencia es consistente de que no bioacumula y es excretado por el cuerpo humano. Llamar a etiquetar productos que contengan glifosato, como sugiere el Dr. Cabanillas, no mejorará la calidad de salud de los puertorriqueños. Es más, tendría consecuencias nefastas para los agricultores que dependen de este producto y cuya prohibición implicaría el uso de yerbicidas muchísimo más tóxicos. Simultáneamente, conllevaría la presencia en el mercado de alimentos con sustancias más tóxicas. En este sentido muy importante, la escasísima cantidad de glifosato en los alimentos es sencillamente inocua.

Respetamos al distinguido médico, pero por estas y otras razones diferimos de su opinión.

 

Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

La propaganda antiOGM y las revistas de pobre reputación

En varios artículos de este blog (incluyendo uno de nuestra serie sobre los OGMs), hemos tratado ad nauseam el tema de cómo en general el movimiento antitransgénico descansa casi exclusivamente en revistas predatorias, de muy bajo impacto o de muy mala reputación.

Hace algunos días se llegó a aprobar para publicación un artículo revisado por pares al respecto, aunque todavía no se ha publicado en la revista en cuestión. Este artículo no es independiente, pero su revisión científica ha sido respaldada por los expertos en el campo de la biotecnología. He aquí su ficha:

Sánchez, M. A., Parrott, W. A. (15 de julio de 2017). Characterization of scientific studies usually cited as evidence of adverse effects of GM food/feed. Plant Biotechnology Journal (publicado en línea). doi: 10.1111/pbi.12798.

El primer autor, M. A. Sánchez, es miembro de la Asociación Gremial ChileBio CropLife, organización chilena financiada por compañías que trabajan en biotecnología. El segundo autor  trabaja en el sector público, en el Departamento de Ciencias de Cultivo y Suelos de la Universidad de Georgia e invierte parte de su tiempo para la divulgación científica junto a las organizaciones  International Food Biotechnology Committee y CropLife International.

Estudio retirado

Estudio de G. E. Séralini retirado (2012).

En este artículo se expone el hecho de que de todas las publicaciones que concluyen daños por parte de los cultivos OGMs constituyen cerca del 5% de lo publicado en este área. Los autores cuestionan el hecho de que en la opinión pública se echa una sombra sobre todos los OGMs en general, aunque sean muy pocos estudios. Ese bajo porcentaje se publica usualmente en revistas fraudulentas o de muy bajo impacto (ocasionalmente sin ningún impacto) y en general con errores metodológicos que descalifican la validez de su texto. Varios escritos también se publican informalmente en línea sin arbitraje por pares. En otras ocasiones no se han podido reproducir los resultados. En unos casos en que sí se han publicado artículos desfavorables a los OGMs en revistas serias, un buen número de ellas los han retirado. En contraste con ese 5%, el otro 95% constituye el corazón del consenso científico en cuanto a los OGMs. Esto significa que después de más de 20 años de siembra de este tipo de cultivos, no hay literatura que realmente refute el hecho de que son tan seguros como los convencionales.

Para ambos autores, el seudodebate en torno a los OGMs está guiado más bien por consideraciones ideológicas y políticas que genuinamente científicas. En general, la discusión hace un juicio sobre todos los OGMs en vez de un acercamiento más racional, el casuístico, es decir, debe verse por caso. Al final, mencionan los artículos más citados en el seudodebate y el problema científico que tiene cada uno.

He aquí otros problemas comunes con los escritos:

  • Usualmente los escriben los mismos autores y utilizan como pilar aquellos estudios del mismo círculo antiOGM.
    .
  • Algunos reclamaban no tener conflictos de intereses, aunque un vistazo a sus credenciales o su trasfondo los delataba.
    .
  • Algunos no mencionaban sus fuentes de financiación.
    .
  • Aquellos que sí lo hacían, estaban siendo sufragados por organizaciones notorias por su oposición a los OGMs.
    ,
  • Los errores metodológicos no son meros accidentes de ciertos estudios, sino que violan la normativa o la convención más elemental para mantener la calidad de los estudios.
    .
  • Algunos de los más citados no hicieron experimento alguno, sino que especulan.
    .
  • Algunos no aclaran cuáles variedades de cultivo OGM se están examinando.
    .
  • Usualmente los experimentos no están debidamente controlados y tampoco hay un buen uso de razonamiento estadístico.

Estos y otros errores más nos dan una idea de por qué no debemos tomar seriamente los estudios emblemáticos del movimiento antiOGM.

La ciencia de los OGMs – 5: Los OGMs y los ideales de justicia social y el cuido de la Tierra

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2, 3 y 4

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Ayer, hubo una de las famosas “Marchas Contra Monsanto” organizado por Nada Santo Sobre Monsanto. En Estados Unidos, las marchas que debieron haber ocurrido en varias ciudades claves, fueron todo un fracaso. O no asistió gente o, si acaso, poco más de una docena de personas.  He aquí algunos vídeos tomados por miembros del grupo de la contraprotesta “Marcha Contra Mitos” (vídeo 1 y vídeo 2). Para mi sorpresa desagradable, la marcha no solo era contra Monsanto, sino también contra las vacunas. Sin embargo, la no participación de gente en dichas actividades lanzan un haz de esperanza. Sin embargo, también espero que Nada Santo Sobre Monsanto no comparta la convicción antivacunas.

En cambio en Puerto Rico parece que se reunieron poco más de un centenar de personas para marchar contra Monsanto y las semilleras multinacionales establecidas aquí en Puerto Rico. Ante esto, quisiera distinguir entre dos clases de protestantes que marcharon:

  1. Están los que hacen varios planteamientos válidos y perfectamente respetables: que se le han dado exenciones contributivas a estas multinacionales cuando se podría cobrarles más en el contexto de nuestra crisis y que se les ha dado privilegios para experimentar en nuestras mejores tierras sin pagar por su uso. A su vez plantean otro punto muy válido:  que se ha hecho una interpretación bastante conveniente de la Constitución de Puerto Rico para eximirlas del requerimiento constitucional de que un individuo o empresa no tenga más de 500 acres de terreno.
    .
  2. Además de ellos están también aquellos que afirman que lo que hay que hacer es fomentar la “agroecología”, que el glifosato nos está matando, que los transgénicos nos matan, que Monsanto está esclavizando a los agricultores, que no hay soberanía alimentaria, etc.

Este artículo extenso (el último de la serie) se dirige precisamente a este segundo grupo … de hecho, toda esta serie ha sido una respuesta a ellos. Lo que sigue es válido en el mundo corporativo o bajo el socialismo marxista o bajo la social democracia (lo que personalmente favorezco). Los datos están ahí y son harto conocidos por agrónomos profesionales, nutricionistas clínicos, dietistas, biotecnólogos, etc.  Por más que digan que no niegan las ciencias, el no reconocer la evidencia científica que está ahí al frente de ellos es negar las ciencias. Lo mismo se puede decir de los creacionistas, negacionistas del cambio climático, etc.

Por cierto, quiero dejar claro algo muy importante. No estoy en contra de que alguien se dedique a la agricultura orgánica, siembre su finca y viva con eso … o al menos se dedique a ello part time. Lo bueno de las democracias es que es conveniente siempre y cuando no haga daño indebido a los demás. Sin embargo, una cosa es eso y otra cosa es convertir a los alimentos orgánicos en política pública sin tener en cuenta lo que la ciencia tiene que decir al respecto. A la vez se hará claro por qué la llamada “agroecología” que se suele defender en los medios dista mucho de los resultados empíricamente constatados a nivel global y a largo plazo y que por sí solo no salvará al planeta ni fomentará una genuina justicia social. La agricultura orgánica o “ecológica” tiene su lugar en la agricultura (mi opinión), pero el lugar dominante lo debería tener la agricultura convencional, la ingeniería química y la genética, como ha sido por cientos y, en algunos casos, miles de años (sobre ese asunto, repasen nuestro primer artículo).

Dividimos el artículo en dos: la primera es la sustancia de la lectura, en cuanto al lugar que ocupan los OGMs y la agricultura convencional para que los seres humanos puedan acceder a los alimentos y cómo ayuda a redirigir los esfuerzos para aliviar muchos de los problemas del planeta; además, explicamos por qué la agricultura orgánica no lo logra esa tarea por el momento (en el futuro podría cambiar la situación). La segunda parte del artículo consiste en un listado de OGMs que nunca son discutidos por los grupos antiOGMs ni la prensa en general. Ambas partes de este escrito deben verse como un llamado a reflexionar en torno a cuan sabia es la participación en las “Marchas Contra Monsanto”.

Breve historia de la agricultura

Usualmente se suele hablar de la “Revolución Verde”.  Sin embargo, parece más precisa la distinción que hace el biotecnólogo José Miguel Mulet, de la Universidad Politécnica de Valencia, entre tres “Revoluciones Verdes”:

  1. La Primera Revolución Verde:  Consiste en el descubrimiento de la agricultura. Los seres humanos primitivos solían ser cazadores y colectores, viviendo de la carne de los animales con los que se sustentaban. Luego, lograron la domesticación de otros animales, que a su vez les llevó a cultivar el alimento para mantenerlos. Más tarde, cuando ellos dejaron de ser nómadas y se establecieron las primeras organizaciones sociales sedentarias, allí tuvo la agricultura como su base alimentaria humana y animal. Se piensa que esto ocurrió aproximadamente para el año 9,500 a.C. en la región que se conoce como la “Luna Creciente Fértil“, una extensión de terreno que va desde el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia, pasando por el área de lo que después se conoció como Siria, Fenicia y Palestina y terminando en la región de Egipto, en las zonas adyacentes al Nilo.
    .
    Contrario a la impresión que usualmente la gente tiene de la agricultura, esta siempre se ha llevado bien mal con la naturaleza (y eso que todavía no existía la ingeniería química ni se utilizaban fertilizantes ni pesticidas sintéticos). Desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX, si pudiéramos catalogarla de alguna forma, la agricultura siempre fue “orgánica”, es decir, sin usar pesticidas o abonos sintéticos como hoy día. La gente piensa que nunca se utilizaron masivamente pesticidas y abono, que eso solo ocurrió tras la era industrial. En realidad se utilizaban en menor medida y en ocasiones eran bastante agresivos con el medio ambiente.
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    No solo esto, sino que la actividad agrícola como tal supone la deforestación y la eliminación de varios ecosistemas para imponer los cultivos humanos, que es lo que necesita el agricultor para alimentarse. En algunos lugares del mundo, esa continúa siendo la realidad: la agricultura y la ganadería siguen siendo el factor número uno de la deforestación a nivel mundial, incluyendo el Amazonas. Desde el siglo X a.C. hasta el siglo XX, los agricultores en algunos casos tenían (y tienen todavía) que usar pesticidas para impedir que la naturaleza volviera a afectar sus cultivos (i.e. invasión de insectos, hongos y malezas), en la mayoría de los casos, que no tenían pesticidas a su disposición, tenían que ser creativos a la hora de proteger su sustento. Ambos factores les sumían a ello y a la población en general a una gran inseguridad alimentaria.  Algunos piensan que eso fue lo que llevó a los mayas a su ocaso y eso también fue lo que sucedió en varias ocasiones en la Antigua Mesopotamia, la China, Europa y otros lugares del mundo (véase Montgomery, 2007). Varias de estas civilizaciones se vieron obligadas a utilizar mecanismos (extremadamente limitados) para evitar las pestes y la erosión del suelo. Algunos utilizaban uno que otro pesticida ¿Cuáles pesticidas usaban? El azufre, el arsénico, el sulfato de cobre, entre otros. Tras la revolución química y la inclusión de ciertos compuestos naturales empezaron a usarse sistemáticamente otros pesticidas más: rotenona, nicotina, cafeína, piretrinas, entre otros, muchas de ellas todavía se utilizan en la agricultura orgánica y cuyos efectos sobre la tierra y la salud humana no suelen ser exactamente los mejores (Archilladelis, 1987, pp. 124-126)
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    Trivia: ¿Saben cuál es la definición de una “hierba mala” o “maleza”?  Bien sencillo, aquella hierba que nosotros consideramos “mala”. El término “hierba mala” no es biológico, sino una asignación de un término a una planta cuyo comportamiento es inconveniente desde la perspectiva del ser humano a pesar de que sea plenamente natural.

  2. La Segunda Revolución Verde: Esta es la hartamente conocida “Revolución Verde” en gran medida iniciada dentro del contexto del Nuevo Trato estadounidense como el reto de dos personas, Norman Borlaug y el vicepresidente de Estados Unidos Henry A. Wallace ante la visión catastrófica malthusiana en torno a la alimentación en el contexto de la sobrepoblación global. Más que a cualquier superhéroe en los cines, para mí estos han sido los mayores de la vida real.
    Norman Borlaug

    Norman Borlaug

    Gracias a sus iniciativas, con sus hallazgos rescataron a cerca de mil millones a 2 mil millones de personas de las garras del hambre. Lo que hizo Borlaug fue literalmente maximizar la ingeniería genética que los seres humanos hemos llevado por miles de años en la agricultura y la ganadería, escogiendo mediante selección artificial,  hibridización y (en el siglo XX) mutagénesis inducida los cultivos con mayor rendimiento, con los mejores granos, los mejores frutos, etc. Esto se combinó con estrategias de usos de pesticidas, abono sintético y de las tecnologías desarrolladas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Esto llevó a cosas que fueron buenas para el medio ambiente: la intensificación de la producción agraria en cada vez menor áreas de terrenos. Aunque en algunos países como en Argentina y Brasil, la deforestación por la agricultura siguen siendo un problema, el daño hubiera sido mucho mayor sin los recursos de la Segunda Revolución Verde. En otros países como los Estados Unidos, este acontecimiento ha llevado a una estabilización y en ocasiones reducción de terrenos donde se da cada vez más una mayor producción. Veamos el ejemplo de la producción de maíz:
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    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el área de terreno

    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el tamaño del terreno donde se siembra. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

    Este desacoplamiento entre la producción y el tamaño del terreno hubiera sido imposible sin los hallazgos de Norman Borlaug y, a su vez, de la Tercera Revolución Verde (de la que hablaremos más tarde). Gracias a ello, gozamos de parques nacionales, áreas naturales y ecológicas, entre otros espacios necesarios para el florecimiento y mantenimiento de los ecosistemas.
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    El hecho de que se utilizaran dichas tecnologías con el propósito de incrementar por mucho el rendimiento de los cultivos, ha hecho que fueran comunes las migraciones del campo a la ciudad, reduciendo así el número de agricultores a nivel mundial. Aunque esto en Puerto Rico fue en detrimento de nuestra agricultura tan despreciada (mas lo que nos recuerda René Marqués con su obra, La carreta), a nivel global esto puede verse como algo positivo: más personas que estén concentradas en las ciudades y fuera de los terrenos brinda todavía mayores espacios para la naturaleza, mientras que la producción tecnológica permite la suficiencia de los agricultores junto a una serie de subsidios para la producción alimentaria. Esto es bueno en cuanto a que la humanidad sigue desacoplándose de la explotación de la tierra y permite a su vez la aparición de nuevos ecosistemas.
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    Porcentaje de población rural a nivel mundial

    Porcentaje de población rural a nivel mundial (Imagen cortesía del Banco Mundial)

    Cantidad de tierras arables - Hectáreas por persona

    Cantidad de tierras arables – Hectáreas por persona (Imagen cortesía del Banco Mundial)

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    A pesar de ello, como diría el estadounidense promedio, no todo es “peaches and cream“. Se generaron problemas nuevos y bastante serios. La producción de fertilizantes sintéticos involucra el consumo de petróleo, mientras que el exceso del uso de  nitrógeno y fósforo ha creado un enorme problema de las zonas muertas en el este de los Estados Unidos y en el área del Golfo de México: al nitrógeno desbordarse en los ríos y estos en los océanos, prosperan unas algas que consumen el oxígeno de las aguas, impidiendo así que prospere el ecosistemas en las desembocaduras. Esto es lo que se conoce como eutrofización o, más precisamente, hipertroficación. Al inicio los pesticidas utilizados eran relativamente tóxicos y perjudicaban la salud de los agricultores, quienes no solían tomar medidas para reducir los riesgos de inhalación o su interacción con sus ojos y piel. No solo eso, sino que tras estudios se descubrieron que muchos de los yerbicidas, insecticidas y fungicidas eran cancerígenos y neurotóxicos. Su empleo excesivo llevó a la proliferación de pestes resistentes a ellos, lo que a su vez les llevaba al mayor empleo de estas toxinas o a sustituirlas por otras peores. Finalmente, si bien gracias a la Revolución Verde la mayoría de la humanidad puede comer, queda como tarea inconclusa el sacar a 800,000,000 de personas del hambre.
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  3.  Tercera Revolución Verde: Esta es la de la ingeniería genética mediante transgénicos, ARNi y CRISPR. Esto ha permitido, como hemos visto en artículos anteriores de esta serie, la reducción de muchos de estos males.

Contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, Monsanto no fue la que descubrió la tecnología de la transgénesis, sino que fue el primero en comercializarlo. Por ello los OGMs se asocian tan fuertemente a su nombre, por lo que, para todos los efectos de la retórica política, hablar de unos es hablar del otro. Lo que hizo Monsanto en cuanto a los transgénicos  fue encontrar el gen que hacía que ciertas bacterias fueran resistentes a glifosato y llevar a cabo la transgénesis a ciertos “cash crops” (maíz, canola, soya, remolacha, etc.) y las hizo resistentes a glifosato.

Esta medida es genial por dos razones: porque contrario al ruido del OGM, el glifosato es relativamente inocuo como yerbicida sintético y solo administrar un poco de esta sustancia es suficiente para que mate a todas las plantas menos al maíz, la soya o la canola o cualquier otro cultivo transgénico que se desee cosechar. Esto sustituiría un gran número de yerbicidas que son más tóxicos y bioacumulativos. De esto hemos hablado extensamente en otro lugar. Administrarlo también implicaba menos consumo de energía, lo que también es positivo ambientalmente.  Combinen esto con lo que hemos hablado de los cultivos Bt y entonces pueden comprender la popularidad de los transgénicos entre los agricultores.

Junto a la tecnología desarrollada en las Revoluciones Segunda y la Tercera, ya se han visto mejoras en torno a algunos problemas. Por ejemplo, hemos visto el comienzo de la desaceleración y la reducción de uso de varios fertilizantes sintéticos en años recientes:

Reducción del uso de fertilizantes y agua

Reducción del uso de fertilizantes y agua en Estados Unidos. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

Se piensa que si se aumenta por mucho la producción por área de terreno junto a una mayor reducción de consumo de agua, fertilizantes y otros, puede ser que eventualmente haya una reducción de hectáreas de tierras dedicadas a la agricultura, lo que son buenas noticias para el crecimiento y desarrollo de áreas naturales (Ausubel et al., 2013).

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro. Fuente: Ausubel et al., 2013. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

El cúmulo de tecnologías es precisamente lo que permite hablar de justicia socialcuido del planeta: justicia social en cuanto hace a los alimentos se hacen cada vez más accesibles a un mayor número de personas; cuido del planeta en cuanto a que la desacoplamos cada vez más de nuestra explotación desmesurada, dándole el chance a que prosperen los ecosistemas.

OGMs vs. Orgánico (“Ecológico”)

Por otro lado, los queridos amigos que favorecen la industria orgánica se van en la ruta contraria, en la de mayor restricción de estas tecnologías y al regreso al pasado, cuando la inseguridad alimentaria era mucho mayor y la expectativa de vida era mucho menor (acuérdense de nuestra breve discusión al respecto).

Piensan que el problema son los “monocultivos”. Este término se ha aplicado a la situación agrícola de manera equívoca. Por ejemplo, se dice que hay una política de monocultivos cuando se habla de los incentivos estatales para la inversión de capital en la producción de unos pocos cultivos en enormes cantidades de terreno:  por ejemplo, cuando a principios del siglo XX se fomentó el monocultivo del azúcar, algo que nos hacía sumamente vulnerables a los vaivenes del mercado internacional de ese producto. Dichas políticas eran dañinas, no solo a los suelos (fue un problema ambiental importante en Puerto Rico), sino que también nos sujetaba a los intereses de un puñado de empresas ausentistas.

Esto es algo distinto a otro tipo de monocultivo que no es en sí dañino: el que se utilice una finca para cultivar un solo producto. Una política sana agrícola fomentaría monocultivos de diversos productos. La ventaja de esto es que hace más fáciles y eficientes las prácticas que serían buenas para la tierra: los cultivos de cobertura son más fáciles, la rotación de cultivos es más sencilla, es más sencilla la provisión de fertilizantes y pesticidas, entre otros. Esto no implica que las técnicas de entrecultivos no sean medidas inteligentes (hacen falta) pero eso depende del tipo de cultivo y de terreno.

Otras medidas tales como el uso de soya transgénica, el glifosato y la técnica de no labranza ayudan a secuestrar bióxido de carbono en el terreno, evitar la erosión, permitir el ahorro de agua, entre otros beneficios. Esto es algo que no ha podido lograr la agricultura orgánica, al menos en el caso de la siembra de soya. Además, como no hay definición restrictiva de qué es “agricultura convencional”, esta puede incorporar técnicas de cuido de tierras que se han aprendido en la agricultura orgánica junto a las demás tecnologías: técnicas de reciclaje de nutrientes, técnicas de manejo de tierras y cultivos para la reducción de uso de pesticidas, etc.  Ese no es el caso en la otra dirección: la agricultura orgánica se autolimita al uso de ciertas tecnologías, por lo que aunque de manera inmediata cuide la tierra, tiene problemas a la hora de producir a la par con la agricultura convencional.

Antes hice todo un análisis de por qué la producción de alimentos orgánicos no tenía sentido económico alguno. Sencillamente, con contadas excepciones, al renunciar a las tecnologías discutidas, los alimentos orgánicos siempre permanecerán caros, ya que la inversión de energía en dichos cultivos es significativamente mayor e ineficiente a la hora de estar a la par con los convencionales. Contrario a lo que alguna gente alega (y que hemos refutado), las Naciones Unidas no promueven la agricultura orgánica (o llamada “ecológica”) para el futuro alimentario. Al contrario, este cuerpo, vía su Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), ha afirmado categóricamente que los mecanismos de producción, garantía salubrista y distribución son mucho más ineficientes:

  • Organic food supply is limited as compared to demand;
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  • Production costs for organic foods are typically higher because of greater labour inputs per unit of output and because greater diversity of enterprises means economies of scale cannot be achieved;
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  • Post-harvest handling of relatively small quantities of organic foods results in higher costs because of the mandatory segregation of organic and conventional produce, especially for processing and transportation.

Uno de los comunicados del FAO (en el 2007) se titulaba precisamente “FAO advierte insuficiencia de agricultura orgánica en lucha contra el hambre“.

En cuanto al tema de la seguridad, las ineficiencias de la distribución y los mercados locales hacen que sea mucho más difícil garantizar el buen estado de los alimentos orgánicos. Aunque el estudio todavía no ha salido, he consultado con un científico reconocido (Bruce Chassy, de la Universidad de Illinois) quien, utilizando los datos de la Food & Drug Administration (FDA), me ha confirmado que hay 4 a 8 veces más devoluciones de alimentos orgánicos que de los convencionales. La compañía Stericycle ha reportado que mientras aumenta la fiebre del público por los orgánicos, la cantidad de devoluciones de estos alimentos ha aumentado a un 65% en el 2015 (Sterycicle, 2015, p. 4). Es decir, que si se generalizara la agricultura orgánica, habría mucho más desperdicio de alimentos y, por las ineficiencias de la vigilia del estado, incrementaría por mucho el riesgo de envenenamientos. Esto contrasta con dos de los OGMs recientemente aprobados por la FDA para su venta en Estados Unidos, papa Innate® de Simplot y las manzanas Arctic®, que tienen mecanismos para evitar que parezcan podridas y así evitar el desperdicio de alimentos.

De hecho, la inseguridad de los alimentos orgánicos se puede constatar con la de OGMs debido a que han habido numerosos brotes debido a la manera en que se producen  los alimentos orgánicos, aquí muestro dos (de muchísimos) casos:

Mapa de los países impactados por la llamada

Mapa de los países impactados por la llamada “Crisis del Pepino” (Presione para ver la imagen más grande)

  • La presente crisis en Hawai’i: Por rehusar pesticidas sintéticos que pudieran lidiar fácilmente con el problema, ahora existe una plaga de gusano de rata en las siembras de productos orgánicos en los que para abril ha tenido al menos 6 víctimas y otros tres bajo investigación. No es la primera vez. Esto ha causado un gasto mucho mayor de agua para limpiar los productos. Ha habido un abandono del 20% de los agricultores de toda la producción orgánica.

¿Y cuántas personas o animales se han enfermado con OGMs hasta hoy?  Ninguno.

Sin embargo, no importa qué ocurra, para un público desorientado, la situación es al revés de lo todo lo que la evidencia nos muestra una y otra vez: para ellos, los OGMs no son seguros, ¡pero los alimentos orgánicos sí!

Ya está más que demostrado que la razón por la que los agricultores en general prefieren cultivar OGMs es por su mejora de ingresos, mejora de salud, menor inversión en pesticidas y mejor calidad de vida. La reducción considerable del uso de pesticidas, el esfuerzo menor que requiere utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma añadirían a la presente cantidad de bióxido de carbono.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, pp. 123-124, 126-128, 148-149).

La agricultura orgánica no puede decir lo mismo, ya que el estiércol que se utiliza como fertilizante proviene del ganado y que emite metano, por lo que el uso de composta contribuye a la abundancia del gas y del óxido nitroso (también gas de invernadero) (Hao, 2000).  Recordemos que el metano es 25 a 30 veces peor que el bióxido de carbono como gas de invernadero. Esto combinado con la mayor cantidad de energía que requiere invertir en los cultivos orgánicos, la cosa no pinta muy bien ambientalmente.

Sí, muchos agrónomos reconocen las virtudes de la agricultura orgánica de cuidar bien los suelos en muchos casos y ciertas estrategias para reducir el uso de pesticidas. Sin embargo, estos hechos mencionados en torno a la emisión de gases de invernadero y el alto grado de ineficiencia de producción y distribución implicarían inevitablemente el uso de mayor cantidades de terrenos para la agricultura, revirtiendo así la tendencia de proveerle más áreas terrenales a la naturaleza. Un metaanálisis sobre la práctica de la agricultura orgánica deja claro este punto entre muchos otros. Según el activista Mark Lynas, para que la misma cantidad de humanidad consuma alimentos como hoy bajo la agricultura orgánica, debería incrementar el área agrícola a un equivalente a dos Suraméricas. En Europa solamente, podría requerirse un área de dos Reinos Unidos.

Así que el comunicado de prensa de Monsanto en Puerto Rico en que dice que está comprometido con la reducción del uso de recursos naturales y una mayor producción de alimento, es plenamente consistente con todo lo que hemos visto arriba. Los “agroecólogos” que quieren imponerle a todo el mundo los alimentos producidos a su manera y que marcharon ayer contra Monsanto son los que tienen que ver cómo superan todos los obstáculos mencionados arriba … mientras que el número de víctimas de OGMs a nivel mundial sigue siendo cero.

Con base en la evidencia, independientemente de si la agricultura convencional es movida por grandes corporaciones o no, no importa si se hace bajo el capitalismo o el socialismo, esta manera de producir y la tecnología de los OGMs tienen los mecanismos para proveer alimento al mundo y cuidar del planeta. Por otro lado, la agricultura orgánica tiene muchísimos obstáculos para cumplir con esa tarea. Es con los OGMs que podemos conseguir justicia social de verdad y una agricultura que impacte lo menos posible al ambiente y a la naturaleza, así fomentando la biodiversidad en el mundo.

Otras contribuciones de los OGMs

El resto del artículo se le va a dedicar a muchos de los transgénicos que podrían continuar mejorando la calidad de vida de agricultores y consumidores. Esta no es una lista exhaustiva, pero dará una idea de todo lo que lo que no se dice en torno a los OGMs. Tengan en mente que muchos de aquellos que marcharon contra Monsanto por estar contra los OGMs, están opuestos a estos avances.

Para los agricultores y el medio ambiente

Hay otros OGMs que no han salido al mercado y que serían extraordinarios para beneficiar a agricultores y al medio ambiente. Hay otros que están siendo investigados y potencialmente reducirían la emisión de metano, consumirían mucha menos agua y metabolizarían más eficientemente el nitrógeno, reduciendo así significativamente su uso o se alimentarían de su propio fertilizante (resolviendo para siempre el problema de las zonas muertas):

Papaya con el virus de manchas anulares

Papaya con el virus de manchas anulares (Fuente: Gonsalves et al., 2010).

  • Papaya a prueba del virus de las manchas anulares: En un momento dado durante los años 90, Hawai’i estaba a punto de perder su lugar como consumidor y exportador destacado de papaya en el Pacífico. Eso se debió a que se extendió entre sus cultivos el virus de la mancha anular y que creó estragos en el sector agrícola. Ante esto, el Dr. Dennis Gonsalves, profesor retirado de Cornell, decidió trabajar en una papaya transgénica que fuera resistente a la enfermedad. Hoy día, la industria de la papaya en Hawai’i continúa existiendo y ha salvado a los agricultores de la pobreza  gracias a Gonsalves y su equipo. En la sección de referencias hay varios artículos al respecto, pero quiero señalar esta entrevista del Dr. Kevin Folta a Denis Gonsalves para que se saboreen la calidad de persona que este científico, porque es realmente un individuo bien interesante.
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  • SUSIBA2: Arroz que reduce emisiones de metano de un 0.3 % a un 10% mientras que produce 43% más granos que las variantes convencionales (véase el artículo).
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  • Maíz tropical resistente a sequía: Este tipo de maíz fue desarrollado en África, para el área del trópico (véase el artículo). Hasta donde sé, el artículo es genuino a pesar de ser publicado en una revista de una posible editorial predatoria (Academic Journals), aunque sí aparece en PubMed. Lo incluyo aquí por eso y porque la comunidad científica parece darle el visto bueno al artículo.
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  • Maíz resistente a sequía creado vía CRSPR: Creado por Dupont Pioneer, este maíz no caería bajo la clasificación de OGM (transgénico o modificado por ARNi) (véase el artículo al respecto).
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  • Trigo resistente a sequía: El trigo es tal vez uno de los cultivos que más consumen agua en comparación con otros de alta demanda efectiva. Este trigo también ahorraría el uso del agua (Kermpken & Jun, 2010, p. 291).
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  • Trigo resistente al calor: Importante dentro del contexto del calentamiento global y el cambio climático (Lal et al., 2004, p. 13).
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  • Plantas aptas para la fitorremediación: Debido a los avances de la modernidad, especialmente en el periodo en que las regulaciones sobre la contaminación industrial era mínima, la indusria ha contaminado grandes áreas de terreno con metales tóxicos (e.g. cobre, plomo). Pues, algunos investigadores han descubierto que pueden utilizar plantas para limpiarlos de dichos minerales tóxicos mediante lo que se conoce como fitorremediación. Vía la transgénesis, estos investigadores han logrado aumentarles la tolerancia a algunos de estos vegetales o hacerles tolerantes a otros metales. Estos se siembran en el área contaminada, absorben los metales y se envían a la industria para … reciclarlos. Hay posibilidad de utilizar este mismo método en las minas, algo que sería mucho más amigable para el medio ambiente. Lea un artículo al respecto.

Biofortificación y nutrición

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Esta sección se trata de maneras de fortificar los alimentos básicos, especialmente en países pobres, para proveer micronutrientes.

  • Arroz dorado:  Este arroz produce beta-caroteno, un antecesor de la vitamina A. El propósito de este arroz es suplir vitamina A a los pobres asiáticos cuya comida básica es el arroz y tienen demasiado poco para comprar otros alimentos ricos en vitamina A. Como resultado, aunque tengan sus estómagos llenos, terminan ciegos y, en algunos casos, mueren por carencia del nutriente. El arroz dorado fue desarrollado originalmente por Ingo Potrykus y su equipo. Sin embargo, la cantidad de beta-caroteno no era suficiente para la generación de la preciada sustancia por el cuerpo humano. Luego, mediante la compañía (enconces suiza, hoy china) Syngenta, se hizo un acuerdo entre ciertas grandes corporaciones para que eximieran de regalías de patentes a las ideas utilizadas para generar más beta-caroteno en el arroz (37 µg/g). La licencia de su uso dispone que se permitirá que los agricultores pueden reproducir las semillas, las pueden vender, guardar y alimentarse de ellas siempre y cuando su ingreso no exceda los US$10,000 (que en el contexto de los países pobres de Asia, es bien razonable). El arroz ya puede producir suficiente vitamina A para los seres humanos (véase también aquí y aquí). Prácticamente toda la comunidad científica ve el arroz dorado como un proyecto humanitario de primer orden. Para guardar la tecnología, se creó la fundación Goldenrice.org.
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    Desgraciadamente, en una de esas cosas que uno se preguntaría, “¿y qué están pensando que hacen?”, la organización Greenpeace se ha empecinado a destruir los cultivos de experimentación con arroz dorado. Esto ha sido objeto de repudio de prácticamente toda la comunidad científica y ha sido objeto de una carta abierta por parte de 110 premios nóbeles al respecto. Por el momento, el arroz tiene un problema de rendimiento el beta-caroteno y hace falta más experimentación para que sea un alimento viable para los asiáticos. Las acciones de destrucción de arroz dorado y los costos onerosos de aprobación impuestos por gobiernos debido al activismo de los opositores OGMs le ha costado la vida a millones de personas a estas alturas. Han habido economistas que han calculado la cantidad de vidas perdidas por los atrasos causados por Greenpeace y otras organizaciones: económicas se han perdido US$200,000,000 anuales y en términos de vidas 1.4 millones al año. Por mi parte, ya tengo una opinión formada en torno a las acciones de Greenpeace y otros grupos. Aquí les dejo una imagen de esa opinión.

    Allow Golden Rice Now - Greenpeace: Crime Against Humanity

    La organización Allow Golden Rice Now acusando a Greenpeace de crímenes contra la humanidad.

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  • Yuca dorada: ¿Se acuerdan de cuando los taínos usaban la yuca para hacer casabe? Pues, por esas cosas de la vida, la yuca salió de América y se ha convertido en un alimento básico en África. Pues, también allá tienen un problema serio con enfermedades, ceguera y muertes por falta de vitamina A. Para remediar eso, se produjo por transgénesis la yuca dorada (vean el artículo en torno al tema aquí). Ojo, también HarvestPlus ha producido una yuca rica en vitamina A mediante selección artificial.
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  • Yuca rica en vitamina B6: En el ánimo de proveer micronutrientes a diversos países de África, se encuentra este proyecto. Lean más al respecto aquí.
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  • Arroz rico en hierro y zinc: Este es un proyecto de la Universidad de Melbourne y que tiene el fin de proveer más micronutrientes de hierro y zinc al arroz disponible en los países pobres (véase un artículo sobre esto).
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  • Soya rica en omega-3: Este es un proyecto de Monsanto que ya va más allá de la mera preocupación por los pesticidas y cultivos y se adentra en, tal vez, el plan más “malvado” de la compañíael de proveer omega-3 a sus consumidores. [Ponga aquí risa malvada con truenos de trasfondo tipo película Frankenstein].
    .Skeletor riéndoseFuera de bromas, este proyecto y otros son importantes porque usualmente se explotan los océanos y la vida marina para obtener el omega-3. La soya con este nutriente contribuiría a evitar dicha explotación y sería beneficiosa para los ecosistemas marítimos.
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  • Trigo sin gluten: Este es un proyecto de Francisco Barro Losada del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigación Científica en España.  Este es un trigo apto para celíacos. De estar disponible en el mercado, abarataría la vida de los celíacos a nivel mundial. Como se sabe, proveer los alimentos que usualmente tienen gluten, pero sin gluten, corren el riesgo de perder micronutrientes. En este caso que nos incumbe, este trigo sin gluten OGM es más nutritivo porque también produce más lisina. Desgraciadamente, por el costosísimo proceso de permisología en Europa (en parte forjado gracias a los activistas antiOGMs), el equipo de Barro tuvo que entregar sus patentes a una compañía norteamericana que venderá el producto en Estados Unidos.
  • Tomates ricos en antioxidantes: Estos tomates tienen antocianina. El propósito de estos tomates es proveer aquellos nutrientes que pueden prevenir el cáncer y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ahora, los experimentos con ratas de laboratorio parecen indicar que, efectivamente reducen las incidencias de cáncer (véase también este artículo y el estudio correspondiente). Debido a la concentración de antocianina, los tomates adquieren un color púrpura.
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  • Tomates duraderos:  Para todos aquellos que lamentamos que los tomates se tengan que cosechar cuando todavía no están maduros y se preservan en recámaras, es una desilusión comerlos cuando tienen tan poco sabor. Esto es necesario por la naturaleza misma de la transportación, dado que los tomates promedio duran después de recogidos cerca de 15 días. Este tomate OGM se mantiene fresco por 45 días promedio. Lo que hicieron los científicos fue que mediante ARNi apagaron los genes que producen las proteínas que propician que los tomates se pudran. En todos los demás aspectos, son equivalentes a un tomate común y corriente (ver más en este artículo).
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  • Piña Rosé: Me quiero detener un momento para que vean la siguiente imagen.  Solo véanla.
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    Piñas Rosé

    Piñas Rosé de Del Monte. Fuente: desconocida (si conocen de dónde proviene, por favor, me dejan saber)

    ¡¿No es esta la cosa más bella que han visto en sus vidas?!  A pesar de que la compañía Del Monte ha estado coqueteando con la idea de la etiquetación de “Non-GMO”, la realidad es que ha estado trabajando en piñas transgénicas productoras de licopeno (que es el que les da el color rosa, de ahí su nombre “Rosé“). El licopeno es un antioxidante que pruebas de laboratorio parecen indicar que previene el riesgo de cáncer y problemas del corazón. Además, la compañía alega que esta piña es más dulce.  La FDA ya le ha dado el visto bueno para su comercialización, así que espérenla en un supermercado cerca de usted. David Tribe explora los detalles de este cultivo en su solicitud de patentes.
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  • Tomate Arlequín: Aunque no tiene mayor valor nutricional, también es un tomate precioso. Se llama “arlequín” porque su nombre se basa en la pintura de Pablo Picasso, “El acróbata rojo y el joven arlequín” (1901).
    El acróbata y el joven arlequín

    El acróbata y el joven arlequín (1901) – Pablo Picasso

    Tomate Arlequín

    Tomate Arlequín (Fuente: Giménez, et al, 2010).

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    ¿No es hermoso? ¿No les gustaría tener esta joya en su mesa? Mediante transgénesis, lograron que los cépalos del tomate se volvieran “carnosos”, dándoles esa apariencia. Para más detalles, vean el artículo al respecto.

OGMs destinados a la medicina

  • Insulina: Como no es alimento, es una realidad desde hace ya algunos años. Desgraciadamente, muy poca gente sabe que la insulina de la que dependen los diabéticos proviene de transgénicos. ¿Ha muerto alguien por insulina de transgénicos? No. Antes de esta insulina, usualmente se solía vender la de cerdos y, en muchas ocasiones, creaban problemas de rechazo por parte del cuerpo humano de muchos de los pacientes. Como manera de resolver el problema se utilizó el material genético humano en la bacteria E. coli y desde entonces se produce insulina humana, que es la que se vende en las farmacias para los diabéticos. Esto es evidencia, no solo de que los transgénicos son tan seguros como los convencionales, sino que salvan vidas todos los días.
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  • Plantas de tabaco para tratar el virus del ebola:  Este es un proyecto de un gran biotecnólogo llamado Charles J. Arntzen de la Universidad del Estado de Arizona. Se dedicó a usar plantas de tabaco para la producción de una vacuna oral contra el virus del ebola y (aquí está la información) y otras vacunas para tratamientos tales como el norovirus. Este fue uno de los tratamientos utilizados para los portadores de ebola que en el 2014 entraron en los Estados Unidos (sin permiso alguno de la FDA). El método consiste en usar el método de transgénesis junto a un gen para la fluorescencia de aquellas hojas de tabaco con los fármacos pertinentes.  La tecnología de la fluorescencia es bien útil en estos casos. Para saber más de este método, vean el vídeo abajo:

  • Arroz para tratar el sida: De eso escribí en otra entrada hace unos meses, Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida pudieran acceder a la GRFT.
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  • Tomates para crear fármacos: Es posible ahora la producción de fármacos vía transgénesis con células de tomate, en este caso, fenilpropanoides.

Conclusión

¡¿Por qué carrayos oponerse a los OGMs?!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

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Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 3: La pobrísima calidad de la ciencia antiOGM

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1 y 2

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de estómagos de cerdos. También incluye la mención de una palabra que algunos pueden considerar ofensiva. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Este será nuestro último artículo de esta serie que se dedique a los alegatos negativos que se hacen contra los transgénicos a nivel de nutrición. La razón es que ya aquí estableceremos con claridad que las alegadas inseguridades de los transgénicos no tienen base alguna y porque, como dijimos en la primera parte, su grado de seguridad está muy bien establecido. En los demás artículos de la serie, aunque hablemos de otros asuntos negativos, haremos un mayor esfuerzo de enfatizar en las contribuciones positivas y valiosas de los transgénicos en general.

A fin de cuentas, los animales de granja y los seres humanos hemos estado consumiendo transgénicos por aproximadamente treinta años sin señal alguna de reducción de esperanza de vida. Es decir, Monsanto (ni ninguna otra compañía de semillas) está “matándonos”.  Aun con todo lo mal que nos estamos alimentando (no por transgénicos, sino por el incremento del consumo de comidas grasosas, altas colesterol y azucaradas), esto sigue siendo válido para Estados Unidos y Puerto Rico, ya que en ambos casos, el promedio de expectativa de vida es cada vez más alto que el de cualquier otra época del pasado. Es más, mientras muchos puertorriqueños recurren a las teorías conspiratorias más descabelladas en torno a cómo Estados Unidos y todas las compañías semilleras y farmacéuticas “nos están matando”, irónicamente gozamos de mayor expectativa de vida que nuestra metrópoli. ¿No lo creen? ¡Véanlo!

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Los tipos de estudios que prevalecen en el ámbito antiOGM

Si bien el experimento de Séralini no demuestra daño alguno de los transgénicos a los animales y los seres humanos, los demás estudios antitransgénicos no mejoran para nada la situación científica del movimiento antitransgénico. Al contrario, demuestran más allá de toda duda de que la evidencia contra los transgénicos converge a cero, es decir, es casi ninguna.

La preponderancia de artículos de revistas predatorias y desprestigiadas

Séralini no es un caso único del movimiento antitransgénico, al contrario, es típico del movimiento. Hace casi un año se presentó en este blog un artículo en que una nutricionista popular (en un sentido no partidista del término) recomendaba como evidencia la lectura de una serie de artículos “científicos” en torno al tema de Monsanto y los transgénicos. En una parte de nuestro artículo diferimos de ella y señalamos que una gran porción de esos listados provienen de revistas predatorias y de dudosa reputación (véase la sección donde se habla del glifosato). La nutricionista en cuestión parece no haber hecho una evaluación crítica alguna de las fuentes que utilizaba para fundamentar su opinión al respecto.

Open_Access_logo_PLoS_white.svgEl problema de las revistas predatorias es uno que hemos trabajado en el blog desde nuestro primer artículo, porque se ha convertido ya en una plaga en la investigación científica y como forjadoras de opinión pública. Como partidario de la cultura libre y de la información abierta, siempre he favorecido aquellos esquemas de solidaridad que mantengan la información accesible a todo el público. Sin embargo, lo que caracteriza a las editoriales predatorias no es solo que son de “acceso abierto”, sino que diseñan esquemas cuestionables en los que solicitan a los científicos (en ocasiones mediante spam o solicitudes de publicación engañosas) hasta un máximo de $3,800 para la publicación de un artículo científico. El solicitar la cantidad en cuestión no es realmente el problema, sino los mecanismos diseñados para adquirir ese dinero. El otro factor que las distingue es que usualmente no tienen mecanismos de arbitraje por pares (peer-review) efectivo: o no lo hacen en lo absoluto o tienen a personas totalmente incompetentes para ello. En muchas ocasiones, la American Association for the Advancement of Science (AAAS) ha llevado a cabo operativos para identificar aquellas revistas con pobres prácticas de arbitraje y el mayor porcetaje de ellas es de predatorias.

Para ilustrar cuan profundo es este problema, utilicemos el ejemplo de dos científicos de computación que se hartaron de recibir tanto spam en sus cuentas de correo electrónico. Ellos dos enviaron un artículo a la revista predatoria International Journal of Advanced Computer Technology y, ni corta ni peresoza, solicitó una cantidad de $150 para su publicación. El árbitro anónimo dijo que “lo leyó” y que era “excelente”. Para sorpresa de los distinguidos científicos, la revista decidió publicarla. ¿En qué consistía el artículo? Bien sencillo, en páginas y páginas y páginas y páginas que decían una sola frase, “Get Me Off Your F****ng Mailing List“. El artículo en cuestión también contenía imágenes que ilustraban bien su punto.

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Claro, todo esto es jocoso y para morirse de la risa.  Sin embargo, como ya hemos visto en otra entrada de este blog, el problema se vuelve sumamente grave cuando los gobiernos se sostienen sobre  estos tipos de artículos publicados en este tipo de revistas fraudulentas para fines de política pública.

John P. A. Ioannidis

John P. A. Ioannidis. Investigaciones Oncológicas de Madrid el 15 de junio de 2012. Foto cortesía de SINC.

En casos en que no se publican estudios en revistas predatorias, sino en unas genuinamente académicas, la tendencia general de los científicos antiOGMs es la de publicarlos en revistas de muy bajo impacto y, por lo general, con carácter de estudios preliminares. Esto lo discutimos cuando pusimos en duda un famoso “estudio” de Stephanie Seneff, científica computacional de MIT, que prácticamente le atribuía al incremento de gran parte de las enfermedades contemporáneas al consumo del glifosato. No lo traeremos a colación aquí de nuevo, pero es una muy buena síntesis de por qué debemos poner entre signos de interrogación los estudios preliminares en general. Recordemos los hallazgos del científico griego John Ioannidis y Steve Greenberg en torno al hecho de que cerca del 85 % de todos los estudios preliminares suelen llegar a la conclusión equivocada.

Como dijimos en nuestra entrada previa, en vez de darle más peso a estudios debidamente controlados, revisiones científicas rigurosas y metaanálisis, la prensa le presta atención (y a veces demasiada atención) a estudios preliminares. Para desgracia de un público que no sabe mejor, le quiere dar más crédito a estos estudios equivocados que al consenso científico. Esto constituye en desastre de relaciones públicas.

Tan graves son también los publicados por revistas auspiciadas por industrias sin arbitraje por académicos porque raras veces (o ninguna) hay algún filtro para la publicación de cualquier artículo que se le envíe.

Son estos artículos de revistas predatorias y los de distintas industrias los que en este momento sustancian la política pública de muchos países cuyos gobiernos rehúsan prestarle atención a los expertos que pueden distinguir el grano de la paja en la esfera de la discusión y el debate académico. Como dirían en Estados Unidos, a la hora de ofrecer ejemplos de esto, “the sky is the limit!”  Sin embargo, nos limitaremos a presentar dos artículos como ejemplo de este fenómeno: uno publicado en una revista predatoria y otro en una revista auspiciada por una industria, que tuvieron efectos importantes en cuanto a política pública a nivel internacional.

El caso de los cerditos malformados

Un “estudio” que intentó establecer un vínculo entre el glifosato y deformaciones en los animales de granja fue este:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. & Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4, 230. doi: 10.4172/2161-0525.1000230.

Este añadió otros datos más al arsenal contra los transgénicos en general y el glifosato en especial (véanse algunas de sus páginas aquí, aquí, y aquí). Si la imagen de las ratas de Séralini era algo grotesca, las imágenes de este artículo lo son muchas veces más. He rehusado reproducirlas aquí, pero se encuentran en la segunda página de la publicación. Si usted es sensible a ese tipo de imágenes, por favor, asegúrese de no haber comido nada hace poco.

Obviamente, utiliza exactamente la misma estrategia del estudio de Séralini: usar imágenes impactantes y explotarlas más con el objetivo de espantar al público. Como dijimos en nuestro artículo previo, esto ya refleja una crasa falta de profesionalidad por parte de los autores y su propósito para ello es obvio:  una vez más impresionar a los lectores.  Sin embargo, el nivel tan grotesco de las fotos junto a la falta de datos, de análisis y de contrastación, etc. hacen de este, un “estudio” notablemente incompleto.  Todo lo que hace es decirnos que se han encontrado rastros de glifosato en cerditos malformados. ¡Ya! ¡Eso es todo!

Claro, no hemos nacido ayer ni nos chupamos el dedo. Lo que los autores intentan decirnos es que el glifosato puede ser una posible causa de las malformaciones.  Sin embargo, tres cosas nos hacen dudar de este alegato:

  • Si se estudian cerditos que no son malformados, pero que han ingerido pienso con transgénicos con glifosato, también se pueden encontrar en ellos rastros de esta sustancia. Y como ya dejamos claro, no hay evidencia alguna de que el consumo de pienso transgénico se halle vinculado con enfermades o muertes de animales de granja (Van Eenennaam et al., 2014).
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  • Recordemos que cerca del 90 % de los animales de granja consumen pienso transgénico. Si el glifosato y los transgénicos crearan un número de malformaciones en animales de granja (digamos, algo tan bajo como un 25 %) habría un problema muy serio con la industria de la carne. ¡Alas! No existe tal crisis. Es más, si fuera cierto que afecta adversamente a los animales de granja, entonces todo sería tan elemental como que los granjeros dejaran de comprar pienso con transgénicos. Cualquier problema actual en torno a la producción industrial de ese sector probablemente proviene de la decisión de personas a un estilo de vida vegetariano, algo que influencia su demanda efectiva.
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  • Aun antes de los transgénicos, se reportaban muchísimos casos de malfomaciones en animales de granja. Esto no es nada nuevo y encontrar rastros de glifosato en animales malformados no contribuye a conocer las causas reales de dichas enfermedades si no se lleva a cabo un análisis estadístico y experimentos clínicos al respecto, algo que los autores de Krüger et al (2014) jamás llevaron a cabo.

Las malformaciones en animales de granja se han mantenido extremadamente bajas antes (Rousseaux, 2008; Rousseaux & Ribble, 2008) y después de la introducción de transgénicos al mercado (Williams, 2010).

Logotipo de OMICS International

Logotipo de OMICS International

Es evidente, pues, que el estudio es de mucho peor calidad que el de Séralini. Obviamente revistas que se respetan a sí mismas como Food and Chemical Toxicology jamás publicarían algo así ¿Quién habría permitido semejante monstruosidad? Damas y caballeros, les presento a OMICS International. De todas las editoriales predatorias, esta es tal vez una de las más oscuras que existen en el mercado y completamente inmersa en escándalos. Esto no lo dice este servidor, hay toda una sección de Wikipedia dedicada a sus artimañas: elaborar falsas citas de científicos recomendando sus revistas “académicas”, incluir en su junta editorial a científicos que ni sabían que formaban parte de esta, facturar $2,700 a autores que ni sabían que sus artículos se publicarían en alguna de sus revistas, ser acusada de engañar en sus anuncios, publicar material plagiado, etc., etc., etc. Pueden ir a la sección de Wikipedia en cuestión, ¿quién soy yo para arruinarles su curiosidad?

Para un desmentido del artículo de Krüger et al. (2004), véase esta entrada en el blog de Kevin Folta, horticulturista reconocido de la Universidad de Florida.

El caso de Judy Carman: los estómagos de cerdos

Otro de los estudios que tuvieron impacto en la opinión pública, esta vez con mucho mayor alcance que el anterior, es el siguiente:

Carman, J. A.,  Vlieger, H. R.,  Ver Steeg, L. J., Sneller, V. E., Robinson, G. W., Clinch-Jones, C. A., Julie I. Haynes, J. I., & Edwards, J. W. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems, 8, 1, 38-54.

Este equipo timoneado por Judy Carman, una bióloga con un grado honorario en química orgánica, exploró el efecto del consumo de pienso transgénicos en los cerdos.

El experimento (“en arroz y habichuelas”)

El artículo afirma que se utilizaron para el experimento “múltiples variedades” de maíz y soya genéticamente modificados para producir Bt, un insecticida (Carman et al, 2013, pp. 38, 41). Se separaron el total de cerdos a ser experimentados en dos grupos:

  • A un grupo se le dio pienso con mucha menor cantidad transgénicos (0.4% maíz transgénico y 1.6% de soya transgénica, pág. 40) que, de acuerdo con el estudio, es lo que uno encuentra típicamente en el maíz y la soya disponibles comercialmente según los ingieren los seres humanos.
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  • El otro grupo ingería maíz y soya mucho mayor de transgénicos.

Después de 22.7 semanas, se exploraron los estómagos de dichos animales y publicaron una ilustración al respecto.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Es decir, la ilustración muestra que los que comieron pienso con mayor cantidad de transgénicos tuvieron mayor irritación estomacal que aquellos que los que comieron pienso con menores cantidades de OGMs.

Los problemas con el “estudio”: la revista y conflictos de intereses

Aunque este artículo no se publicó en una revista predatoria, para muchos sí era sospechosa. En primer lugar, aun con lo flexible que es PubMed para incluir en su índice a revistas arbitradas, The Journal of Organic Systems no se halla en su lista. Es más, es auspiciada principalmente por la Federación orgánica de Australia, una organización vinculada con la industria orgánica.

Quiero indicar que el hecho de que un estudio sea publicado por alguna industria o compañía no lo hace automáticamente descartable. Al contrario, muchas compañías han aportado mucho a las ciencias con sus estudios. Sin embargo, si los resultados no son verificados por alguna organización verdaderamente independiente (es decir, que no tenga ataduras con industria alguna) hay que tomar cualquiera de sus aserciones con pinzas y debe corroborarse mediante la reproducción dichos experimentos. Esto vale para la industria orgánica, para “Gran Farma”, para Monsanto, para quien sea. Este no fue el caso del artículo que estamos discutiendo. Es más, como veremos en breve, parecería que su práctica de arbitraje por pares o su control de calidad es extremadamente pobre.

El segundo problema que encontramos con el estudio es su declaración de conflictos de intereses, el equipo de Carman dice que no tiene ninguno. Una ojeada al texto revela que es mucho más grande que el que parece. Por ejemplo, ¿fue el estudio financiado? Sí. ¿Por cuál organización? Dice que por el  Institute of Health and Environmental Research (IHER) y Verity Farms. Como señala Myles Power, allí empezamos a tener serios problemas.

  • Institute of Health Environmental Research (IHER): La directora de esa organización era la misma Judy Carman. En otras palabras, ella utilizó la organización que ella misma dirige para financiar su propio experimento. ¡Wow! ¿Y aun así, ella nos dice que no hay conflictos de intereses? Y como pueden ver, el portal de esta organización ha estado bastante inactiva por años hasta el punto de que ya ni existe.
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  • Verity Farms: Es una granja que crece animales de corral y forma parte de la industria orgánica. El problema es que el segundo autor mencionado en el estudio (Howard R. Vlieger) era cofundador de la empresa en el momento de publicación. Una vez más, el hecho de que participe la industria no hace inútil el estudio, pero dado que la industria orgánica es militantemente antitransgénica y el bienestar económico de la compañía depende de su lucha contra los transgénicos, llama la atención que esto no represente conflicto de intereses alguno.

Si la revista hubiera tenido un buen control de calidad, no hubiera dejado pasar la alegada falta de conflictos de intereses.

Más problemas con el experimento

Parece que el estudio estuvo mal cotrolado, ya que no hubo grupo alguno de cerdos a los que se les hubiera provisto maíz y soya no transgénicos (que hubiera sido lo más sensato como “grupo control”). Todos los cerdos comieron pienso con transgénicos. Solamente que ajustó a uno de los grupos (el “control” supuestamente) a una cantidad que, según Carman y compañía, era equivalente a la que consumen los seres humanos (¡¿?!)

Otro problema es que ella alteraba las cantidades de maíz y soya transgénicos a medida que pasaba el tiempo. Una vez más, esto hace difícil analizar adecuadamente los datos en relación con los resultados del experimento.

Si no fuera poco, aun suponiendo que fuera cierto que los transgénicos causaron la inflamación de los estómagos, el hecho de que haya utilizado distintas variedades de maíz Bt y distintas variedades de soya transgénica, hace difícil (¡o imposible!) encontrar aquellas variables pertinentes que causaron las enfermedades en cuestión (Carman et al., 2013, pp. 38, 41).

Cristales de la toxina Bt

Cristales de la toxina Bt (2006). Foto cortesía de Jim Buckman.

Nota aclaratoria: ¿Qué es maíz Bt? Es un maíz transgénico que produce un pesticida conocido como “Bt”. Esta es una toxina producida por una bacteria llamada Bacillus thuringiensis y que es ampliamente usada por la agricultura, incluso la orgánica.  La ventaja del uso de este insecticida es que tiene la peculiaridad de afectar solamente a algunos insectos (particularmente aquellos cuyas orugas se alimentan de los cultivos) sin afectar en lo absoluto a los polinizadores ni a los animales en general, incluyendo a los seres humanos. Del uso de transgénicos Bt hablaremos en nuestra próxima entrada de esta serie.

Otro problema serio con el estudio es que solo presentó los números de estómagos relativamente sanos, los levemente irritados y los muy inflamados.  La evidencia era puramente visual sin haber hecho un análisis de las inflamaciones. El profesor de la Universidad de Guelph, Robert Friendship se expresó en torno a ello de la siguiente manera:

… it was incorrect for the researchers to conclude that one group had more stomach inflammation than the other group because the researchers did not examine stomach inflammation. They did a visual scoring of the colour of the lining of the stomach of pigs at the abattoir and misinterpreted redness to indicate evidence of inflammation. It does not. They would have had to take a tissue sample and prepare histological slides and examine these samples for evidence of inflammatory response such as white blood cell infiltration and other changes to determine if there was inflammation. There is no relationship between the colour of the stomach in the dead, bled-out pig at a slaughter plant and inflammation. The researchers should have included a veterinary pathologist on their team and this mistake would not have happened. They found no difference between the two experimental groups in pathology that can be determined by gross inspection.

Finalmente, y más importante todavía, no había correlación alguna entre la cantidad de transgénicos ingeridos y la cantidad de estómagos irritados, ya que en ambos grupos hubo estómagos inflamados. Es más, aquellos que comieron una menor porción de transgénicos tuvieron mayores incidencias de irritaciones (69 cerdos), mientras que aquellos que comieron una mayor porción tuvieron un número menor de inflamaciones (64 cerdos). Si acaso, como diría Mark Lynas, si nos dejamos guiar por los resultados, parecería que comer transgénicos es la manera más efectiva de evitar úlceras.

En otras palabras, el experimento estaba pobremente diseñado y no era concluyente.

¿Hay experimentos mejor controlados en relación con los cerdos y transgénicos Bt?

Hay muchísimos, pero he aquí un puñado mencionado por David Tribe para la misma época que Judy Carman publicaba el suyo.  Hubo un equipo que investigó muy minuciosamente y exhaustivamente los efectos de maíz transgénico Bt sobre los cerdos y los publicó en una serie de artículos: en ningún caso los transgénicos tuvieron efecto alguno en la salud de los cerdos y todos estos fueron independientes y financiados con fondos públicos. Por lo tanto, en este caso no se puede recurrir al trillado Reductio ad Monsantum:

  • 23 de noviembre de 2011: Fate of transgenic DNA from orally administered Bt MON810 maize and effects on immune response and growth in pigs (Walsh et al., 2011).
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  • febrero de 2012: Effects of short-term feeding of Bt MON810 maize on growth performance, organ morphology and function in pigs (Walsh et al., 2012a).
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  • 4 de mayo de 2012: The effect of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on intestinal microbiota (Buzoianu et al., 2012a).
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  • 12 de mayo de 2012: Effects of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on peripheral immune response and digestive fate of the cry1Ab gene and truncated Bt toxin (Walsh et al, 2012b).
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  • junio de 2012: High-throughput sequence-based analysis of the intestinal microbiota of weanling pigs fed genetically modified MON810 maize expressing Bacillus thuringiensis cry1Ab (Bt maize) for 31 Days (Buzoianu et al., 2012b).
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  • octubre de 2012: Effect of feeding genetically modified Bt MON810 maize to ∼40-day-old pigs for 110 days on growth and health indicators (Buzoianu et al., 2012c).
  • 16 de octubre de 2012: Effects of feeding Bt maize to sows during gestation and lactation on maternal and offspring immunity and fate of transgenic material (Buzoianu et al., 2012d).
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  • marzo de 2013: Effects of feeding Bt MON810 maize to sows during first gestation and lactation on maternal and offspring health indicators (Walsh et al., 2013).
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  • 3 de diciembre de 2014: Transgenerational effects of feeding genetically modified maize to nulliparous sows and offspring on offspring growth and health (Buzoianu et. al, 2014).

¡Ah! Casi se me olvidaba … ninguno de estos artículos contienen fotografías para darle shock a sus lectores. Estos son estudios serios y que  se publicaron en revistas de buena reputación.

Efectos a nivel público

Al igual que el experimento de G. E. Séralini y los artículos fatulos publicados por Seneff, estos dos estudios (y otros más de igual o peor calidad) han repercutido en la opinión pública con efectos devastadores. Debido al cúmulo del ruido en torno a los transgénicos y el glifosato, los grupos “verdes” han logrado poner en moratoria (prácticamente a perpetuidad) la siembra de transgénicos en Europa, tal vez con la excepción de España, que siembra maíz MON810 (Bt) para los animales de granja.

Consistentemente la prohibición del glifosato ha conllevado a los estados de la Unión Europea y de algunos estados de los Estados Unidos la compra de yerbicidas mucho más tóxicos, menos efectivos y significativamente más costosos. A manera de ejemplo, debido a estos estudios y al ruidoso alegato (carente de evidencia) de que el glifosato es cancerígeno, en algunos lugares de California se ha dejado de utilizar Roundup® y productos similares con glifosato y, simultáneamente, se han dedicado a usar pesticidas orgánicos (supuestamente “mejores”). El resultado ha sido costoso tanto económicamente como en salud. En Petaluma se solía gastar solo $ 62 en 140 galones de Roundup®, pero ahora tienen que gastar $ 1,136 por exactamente la misma cantidad, no solo porque este pesticida orgánico es significativamente más caro, sino porque por ser menos efectivo tienen que rociar mucho más del pesticida. Otro producto orgánico bajo su consideración también cuesta sobre los $1,000. En cuanto a la salud se refiere, los administradores del yerbicida como la población han experimentado un empeoramiento, especialmente en cuanto a problemas respiratorios. En resumen, fue un total fracaso.  Australia también pasó por un proceso semejante.

No nos olvidemos del hecho de que legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el pasado cuatrienio y este también radicaron proyectos para ponerle una moratoria o prohibición al uso de glifosato por parte de los municipios. El PIP lo hizo utilizando precisamente estos estudios fatulos (sobresaliendo el de Stephanie Seneff, plagado de p-hacking y del que hablamos en otra entrada de este blog). En un momento de crisis económica y de salud es lo menos que necesitamos en este momento. (Solamente rogamos al cosmos que al PIP no se le ocurra prestarle atención a la sugerencia de Seneff de que las vacunas están vinculadas al autismo, porque ese sí sería un sendero muy oscuro para ese partido).

En resumen, construir política pública sobre los cimientos inexistentes de estudios en revistas fraudulentas nos parece desacertado.

Referencias

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