La ciencia de los OGMs – 5: Los OGMs y los ideales de justicia social y el cuido de la Tierra

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2, 3 y 4

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Ayer, hubo una de las famosas “Marchas Contra Monsanto” organizado por Nada Santo Sobre Monsanto. En Estados Unidos, las marchas que debieron haber ocurrido en varias ciudades claves, fueron todo un fracaso. O no asistió gente o, si acaso, poco más de una docena de personas.  He aquí algunos vídeos tomados por miembros del grupo de la contraprotesta “Marcha Contra Mitos” (vídeo 1 y vídeo 2). Para mi sorpresa desagradable, la marcha no solo era contra Monsanto, sino también contra las vacunas. Sin embargo, la no participación de gente en dichas actividades lanzan un haz de esperanza. Sin embargo, también espero que Nada Santo Sobre Monsanto no comparta la convicción antivacunas.

En cambio en Puerto Rico parece que se reunieron poco más de un centenar de personas para marchar contra Monsanto y las semilleras multinacionales establecidas aquí en Puerto Rico. Ante esto, quisiera distinguir entre dos clases de protestantes que marcharon:

  1. Están los que hacen varios planteamientos válidos y perfectamente respetables: que se le han dado exenciones contributivas a estas multinacionales cuando se podría cobrarles más en el contexto de nuestra crisis y que se les ha dado privilegios para experimentar en nuestras mejores tierras sin pagar por su uso. A su vez plantean otro punto muy válido:  que se ha hecho una interpretación bastante conveniente de la Constitución de Puerto Rico para eximirlas del requerimiento constitucional de que un individuo o empresa no tenga más de 500 acres de terreno.
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  2. Además de ellos están también aquellos que afirman que lo que hay que hacer es fomentar la “agroecología”, que el glifosato nos está matando, que los transgénicos nos matan, que Monsanto está esclavizando a los agricultores, que no hay soberanía alimentaria, etc.

Este artículo extenso (el último de la serie) se dirige precisamente a este segundo grupo … de hecho, toda esta serie ha sido una respuesta a ellos. Lo que sigue es válido en el mundo corporativo o bajo el socialismo marxista o bajo la social democracia (lo que personalmente favorezco). Los datos están ahí y son harto conocidos por agrónomos profesionales, nutricionistas clínicos, dietistas, biotecnólogos, etc.  Por más que digan que no niegan las ciencias, el no reconocer la evidencia científica que está ahí al frente de ellos es negar las ciencias. Lo mismo se puede decir de los creacionistas, negacionistas del cambio climático, etc.

Por cierto, quiero dejar claro algo muy importante. No estoy en contra de que alguien se dedique a la agricultura orgánica, siembre su finca y viva con eso … o al menos se dedique a ello part time. Lo bueno de las democracias es que es conveniente siempre y cuando no haga daño indebido a los demás. Sin embargo, una cosa es eso y otra cosa es convertir a los alimentos orgánicos en política pública sin tener en cuenta lo que la ciencia tiene que decir al respecto. A la vez se hará claro por qué la llamada “agroecología” que se suele defender en los medios dista mucho de los resultados empíricamente constatados a nivel global y a largo plazo y que por sí solo no salvará al planeta ni fomentará una genuina justicia social. La agricultura orgánica o “ecológica” tiene su lugar en la agricultura (mi opinión), pero el lugar dominante lo debería tener la agricultura convencional, la ingeniería química y la genética, como ha sido por cientos y, en algunos casos, miles de años (sobre ese asunto, repasen nuestro primer artículo).

Dividimos el artículo en dos: la primera es la sustancia de la lectura, en cuanto al lugar que ocupan los OGMs y la agricultura convencional para que los seres humanos puedan acceder a los alimentos y cómo ayuda a redirigir los esfuerzos para aliviar muchos de los problemas del planeta; además, explicamos por qué la agricultura orgánica no lo logra esa tarea por el momento (en el futuro podría cambiar la situación). La segunda parte del artículo consiste en un listado de OGMs que nunca son discutidos por los grupos antiOGMs ni la prensa en general. Ambas partes de este escrito deben verse como un llamado a reflexionar en torno a cuan sabia es la participación en las “Marchas Contra Monsanto”.

Breve historia de la agricultura

Usualmente se suele hablar de la “Revolución Verde”.  Sin embargo, parece más precisa la distinción que hace el biotecnólogo José Miguel Mulet, de la Universidad Politécnica de Valencia, entre tres “Revoluciones Verdes”:

  1. La Primera Revolución Verde:  Consiste en el descubrimiento de la agricultura. Los seres humanos primitivos solían ser cazadores y colectores, viviendo de la carne de los animales con los que se sustentaban. Luego, lograron la domesticación de otros animales, que a su vez les llevó a cultivar el alimento para mantenerlos. Más tarde, cuando ellos dejaron de ser nómadas y se establecieron las primeras organizaciones sociales sedentarias, allí tuvo la agricultura como su base alimentaria humana y animal. Se piensa que esto ocurrió aproximadamente para el año 9,500 a.C. en la región que se conoce como la “Luna Creciente Fértil“, una extensión de terreno que va desde el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia, pasando por el área de lo que después se conoció como Siria, Fenicia y Palestina y terminando en la región de Egipto, en las zonas adyacentes al Nilo.
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    Contrario a la impresión que usualmente la gente tiene de la agricultura, esta siempre se ha llevado bien mal con la naturaleza (y eso que todavía no existía la ingeniería química ni se utilizaban fertilizantes ni pesticidas sintéticos). Desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX, si pudiéramos catalogarla de alguna forma, la agricultura siempre fue “orgánica”, es decir, sin usar pesticidas o abonos sintéticos como hoy día. La gente piensa que nunca se utilizaron masivamente pesticidas y abono, que eso solo ocurrió tras la era industrial. En realidad se utilizaban en menor medida y en ocasiones eran bastante agresivos con el medio ambiente.
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    No solo esto, sino que la actividad agrícola como tal supone la deforestación y la eliminación de varios ecosistemas para imponer los cultivos humanos, que es lo que necesita el agricultor para alimentarse. En algunos lugares del mundo, esa continúa siendo la realidad: la agricultura y la ganadería siguen siendo el factor número uno de la deforestación a nivel mundial, incluyendo el Amazonas. Desde el siglo X a.C. hasta el siglo XX, los agricultores en algunos casos tenían (y tienen todavía) que usar pesticidas para impedir que la naturaleza volviera a afectar sus cultivos (i.e. invasión de insectos, hongos y malezas), en la mayoría de los casos, que no tenían pesticidas a su disposición, tenían que ser creativos a la hora de proteger su sustento. Ambos factores les sumían a ello y a la población en general a una gran inseguridad alimentaria.  Algunos piensan que eso fue lo que llevó a los mayas a su ocaso y eso también fue lo que sucedió en varias ocasiones en la Antigua Mesopotamia, la China, Europa y otros lugares del mundo (véase Montgomery, 2007). Varias de estas civilizaciones se vieron obligadas a utilizar mecanismos (extremadamente limitados) para evitar las pestes y la erosión del suelo. Algunos utilizaban uno que otro pesticida ¿Cuáles pesticidas usaban? El azufre, el arsénico, el sulfato de cobre, entre otros. Tras la revolución química y la inclusión de ciertos compuestos naturales empezaron a usarse sistemáticamente otros pesticidas más: rotenona, nicotina, cafeína, piretrinas, entre otros, muchas de ellas todavía se utilizan en la agricultura orgánica y cuyos efectos sobre la tierra y la salud humana no suelen ser exactamente los mejores (Archilladelis, 1987, pp. 124-126)
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    Trivia: ¿Saben cuál es la definición de una “hierba mala” o “maleza”?  Bien sencillo, aquella hierba que nosotros consideramos “mala”. El término “hierba mala” no es biológico, sino una asignación de un término a una planta cuyo comportamiento es inconveniente desde la perspectiva del ser humano a pesar de que sea plenamente natural.

  2. La Segunda Revolución Verde: Esta es la hartamente conocida “Revolución Verde” en gran medida iniciada dentro del contexto del Nuevo Trato estadounidense como el reto de dos personas, Norman Borlaug y el vicepresidente de Estados Unidos Henry A. Wallace ante la visión catastrófica malthusiana en torno a la alimentación en el contexto de la sobrepoblación global. Más que a cualquier superhéroe en los cines, para mí estos han sido los mayores de la vida real.
    Norman Borlaug

    Norman Borlaug

    Gracias a sus iniciativas, con sus hallazgos rescataron a cerca de mil millones a 2 mil millones de personas de las garras del hambre. Lo que hizo Borlaug fue literalmente maximizar la ingeniería genética que los seres humanos hemos llevado por miles de años en la agricultura y la ganadería, escogiendo mediante selección artificial,  hibridización y (en el siglo XX) mutagénesis inducida los cultivos con mayor rendimiento, con los mejores granos, los mejores frutos, etc. Esto se combinó con estrategias de usos de pesticidas, abono sintético y de las tecnologías desarrolladas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Esto llevó a cosas que fueron buenas para el medio ambiente: la intensificación de la producción agraria en cada vez menor áreas de terrenos. Aunque en algunos países como en Argentina y Brasil, la deforestación por la agricultura siguen siendo un problema, el daño hubiera sido mucho mayor sin los recursos de la Segunda Revolución Verde. En otros países como los Estados Unidos, este acontecimiento ha llevado a una estabilización y en ocasiones reducción de terrenos donde se da cada vez más una mayor producción. Veamos el ejemplo de la producción de maíz:
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    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el área de terreno

    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el tamaño del terreno donde se siembra. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

    Este desacoplamiento entre la producción y el tamaño del terreno hubiera sido imposible sin los hallazgos de Norman Borlaug y, a su vez, de la Tercera Revolución Verde (de la que hablaremos más tarde). Gracias a ello, gozamos de parques nacionales, áreas naturales y ecológicas, entre otros espacios necesarios para el florecimiento y mantenimiento de los ecosistemas.
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    El hecho de que se utilizaran dichas tecnologías con el propósito de incrementar por mucho el rendimiento de los cultivos, ha hecho que fueran comunes las migraciones del campo a la ciudad, reduciendo así el número de agricultores a nivel mundial. Aunque esto en Puerto Rico fue en detrimento de nuestra agricultura tan despreciada (mas lo que nos recuerda René Marqués con su obra, La carreta), a nivel global esto puede verse como algo positivo: más personas que estén concentradas en las ciudades y fuera de los terrenos brinda todavía mayores espacios para la naturaleza, mientras que la producción tecnológica permite la suficiencia de los agricultores junto a una serie de subsidios para la producción alimentaria. Esto es bueno en cuanto a que la humanidad sigue desacoplándose de la explotación de la tierra y permite a su vez la aparición de nuevos ecosistemas.
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    Porcentaje de población rural a nivel mundial

    Porcentaje de población rural a nivel mundial (Imagen cortesía del Banco Mundial)

    Cantidad de tierras arables - Hectáreas por persona

    Cantidad de tierras arables – Hectáreas por persona (Imagen cortesía del Banco Mundial)

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    A pesar de ello, como diría el estadounidense promedio, no todo es “peaches and cream“. Se generaron problemas nuevos y bastante serios. La producción de fertilizantes sintéticos involucra el consumo de petróleo, mientras que el exceso del uso de  nitrógeno y fósforo ha creado un enorme problema de las zonas muertas en el este de los Estados Unidos y en el área del Golfo de México: al nitrógeno desbordarse en los ríos y estos en los océanos, prosperan unas algas que consumen el oxígeno de las aguas, impidiendo así que prospere el ecosistemas en las desembocaduras. Esto es lo que se conoce como eutrofización o, más precisamente, hipertroficación. Al inicio los pesticidas utilizados eran relativamente tóxicos y perjudicaban la salud de los agricultores, quienes no solían tomar medidas para reducir los riesgos de inhalación o su interacción con sus ojos y piel. No solo eso, sino que tras estudios se descubrieron que muchos de los yerbicidas, insecticidas y fungicidas eran cancerígenos y neurotóxicos. Su empleo excesivo llevó a la proliferación de pestes resistentes a ellos, lo que a su vez les llevaba al mayor empleo de estas toxinas o a sustituirlas por otras peores. Finalmente, si bien gracias a la Revolución Verde la mayoría de la humanidad puede comer, queda como tarea inconclusa el sacar a 800,000,000 de personas del hambre.
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  3.  Tercera Revolución Verde: Esta es la de la ingeniería genética mediante transgénicos, ARNi y CRISPR. Esto ha permitido, como hemos visto en artículos anteriores de esta serie, la reducción de muchos de estos males.

Contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, Monsanto no fue la que descubrió la tecnología de la transgénesis, sino que fue el primero en comercializarlo. Por ello los OGMs se asocian tan fuertemente a su nombre, por lo que, para todos los efectos de la retórica política, hablar de unos es hablar del otro. Lo que hizo Monsanto en cuanto a los transgénicos  fue encontrar el gen que hacía que ciertas bacterias fueran resistentes a glifosato y llevar a cabo la transgénesis a ciertos “cash crops” (maíz, canola, soya, remolacha, etc.) y las hizo resistentes a glifosato.

Esta medida es genial por dos razones: porque contrario al ruido del OGM, el glifosato es relativamente inocuo como yerbicida sintético y solo administrar un poco de esta sustancia es suficiente para que mate a todas las plantas menos al maíz, la soya o la canola o cualquier otro cultivo transgénico que se desee cosechar. Esto sustituiría un gran número de yerbicidas que son más tóxicos y bioacumulativos. De esto hemos hablado extensamente en otro lugar. Administrarlo también implicaba menos consumo de energía, lo que también es positivo ambientalmente.  Combinen esto con lo que hemos hablado de los cultivos Bt y entonces pueden comprender la popularidad de los transgénicos entre los agricultores.

Junto a la tecnología desarrollada en las Revoluciones Segunda y la Tercera, ya se han visto mejoras en torno a algunos problemas. Por ejemplo, hemos visto el comienzo de la desaceleración y la reducción de uso de varios fertilizantes sintéticos en años recientes:

Reducción del uso de fertilizantes y agua

Reducción del uso de fertilizantes y agua en Estados Unidos. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

Se piensa que si se aumenta por mucho la producción por área de terreno junto a una mayor reducción de consumo de agua, fertilizantes y otros, puede ser que eventualmente haya una reducción de hectáreas de tierras dedicadas a la agricultura, lo que es buenas noticias para el crecimiento y desarrollo de áreas naturales (Ausubel et al., 2013).

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro. Fuente: Ausubel et al., 2013. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

El cúmulo de tecnologías es precisamente lo que permite hablar de justicia socialcuido del planeta: justicia social en cuanto hace a los alimentos se hacen cada vez más accesibles a un mayor número de personas; cuido del planeta en cuanto a que la desacoplamos cada vez más de nuestra explotación desmesurada, dándole el chance a que prosperen los ecosistemas.

OGMs vs. Orgánico (“Ecológico”)

Por otro lado, los queridos amigos que favorecen la industria orgánica se van en la ruta contraria, en la de mayor restricción de estas tecnologías y al regreso al pasado, cuando la inseguridad alimentaria era mucho mayor y la expectativa de vida era mucho menor (acuérdense de nuestra breve discusión al respecto).

Piensan que el problema son los “monocultivos”. Este término se ha aplicado a la situación agrícola de manera equívoca. Por ejemplo, se dice que hay una política de monocultivos cuando se habla de los incentivos estatales para la inversión de capital en la producción de unos pocos cultivos en enormes cantidades de terreno:  por ejemplo, cuando a principios del siglo XX se fomentó el monocultivo del azúcar, algo que nos hacía sumamente vulnerables a los vaivenes del mercado internacional de ese producto. Dichas políticas eran dañinas, no solo a los suelos (fue un problema ambiental importante en Puerto Rico), sino que también nos sujetaba a los intereses de un puñado de empresas ausentistas.

Esto es algo distinto a otro tipo de monocultivo que no es en sí dañino: el que se utilice una finca para cultivar un solo producto. Una política sana agrícola fomentaría monocultivos de diversos productos. La ventaja de esto es que hace más fácil y eficientes las prácticas que serían buenas para la tierra: los cultivos de cobertura son más fáciles, la rotación de cultivos es más sencilla, es más sencilla la provisión de fertilizantes y pesticidas, entre otros. Esto no implica que las técnicas de entrecultivos no sean medidas inteligentes (hacen falta) pero eso depende del tipo de cultivo y de terreno.

Otras medidas tales como el uso de soya transgénica, el glifosato y la técnica de no labranza ayudan a secuestrar bióxido de carbono en el terreno, evitar la erosión, permitir el ahorro de agua, entre otros beneficios. Esto es algo que no ha podido lograr la agricultura orgánica, al menos en el caso de la siembra de soya. Además, como no hay definición restrictiva de qué es “agricultura convencional”, esta puede incorporar técnicas de cuido de tierras que se han aprendido en la agricultura orgánica junto a las demás tecnologías: técnicas de reciclaje de nutrientes, técnicas de manejo de tierras y cultivos para la reducción de uso de pesticidas, etc.  Ese no es el caso en la otra dirección: la agricultura orgánica se autolimita al uso de ciertas tecnologías, por lo que aunque de manera inmediata cuide la tierra, tiene problemas a la hora de producir a la par con la agricultura convencional.

Antes hice todo un análisis de por qué la producción de alimentos orgánicos no tenía sentido económico alguno. Sencillamente, con contadas excepciones, al renunciar a las tecnologías discutidas, los alimentos orgánicos siempre permanecerán caros, ya que la inversión de energía en dichos cultivos es significativamente mayor e ineficiente a la hora de estar a la par con los convencionales. Contrario a lo que alguna gente alega (y que hemos refutado), las Naciones Unidas no promueven la agricultura orgánica (o llamada “ecológica”) para el futuro alimentario. Al contrario, este cuerpo, vía su Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), ha afirmado categóricamente que los mecanismos de producción, garantía salubrista y distribución son mucho más ineficientes:

  • Organic food supply is limited as compared to demand;
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  • Production costs for organic foods are typically higher because of greater labour inputs per unit of output and because greater diversity of enterprises means economies of scale cannot be achieved;
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  • Post-harvest handling of relatively small quantities of organic foods results in higher costs because of the mandatory segregation of organic and conventional produce, especially for processing and transportation.

Uno de los comunicados del FAO (en el 2007) se titulaba precisamente “FAO advierte insuficiencia de agricultura orgánica en lucha contra el hambre“.

En cuanto al tema de la seguridad, las ineficiencias de la distribución y los mercados locales hacen que sea mucho más difícil garantizar el buen estado de los alimentos orgánicos. Aunque el estudio todavía no ha salido, he consultado con un científico reconocido (Bruce Chassy, de la Universidad de Illinois) quien, utilizando los datos de la Food & Drug Administration (FDA), me ha confirmado que hay 4 a 8 veces más devoluciones de alimentos orgánicos que de los convencionales. La compañía Stericycle ha reportado que mientras aumenta la fiebre del público por los orgánicos, la cantidad de devoluciones de estos alimentos ha aumentado a un 65% en el 2015 (Sterycicle, 2015, p. 4). Es decir, que si se generalizara la agricultura orgánica, habría mucho más desperdicio de alimentos y, por las ineficiencias de la vigilia del estado, incrementaría por mucho el riesgo de envenenamientos. Esto contrasta con dos de los OGMs recientemente aprobados por la FDA para su venta en Estados Unidos, papa Innate® de Simplot y las manzanas Arctic®, que tienen mecanismos para evitar que parezcan podridas y así evitar el desperdicio de alimentos.

De hecho, la inseguridad de los alimentos orgánicos se puede constatar con la de OGMs debido a que han habido numerosos brotes debido a la manera en que se producen  los alimentos orgánicos, aquí muestro dos (de muchísimos) casos:

Mapa de los países impactados por la llamada

Mapa de los países impactados por la llamada “Crisis del Pepino” (Presione para ver la imagen más grande)

  • La presente crisis en Hawai’i: Por rehusar pesticidas sintéticos que pudieran lidiar fácilmente con el problema, ahora existe una plaga de gusano de rata en las siembras de productos orgánicos en los que para abril ha tenido al menos 6 víctimas y otros tres bajo investigación. No es la primera vez. Esto ha causado un gasto mucho mayor de agua para limpiar los productos. Ha habido un abandono del 20% de los agricultores de toda la producción orgánica.

¿Y cuántas personas o animales se han enfermado con OGMs hasta hoy?  Ninguno.

Sin embargo, no importa qué ocurra, para un público desorientado, la situación es al revés de lo todo lo que la evidencia nos muestra una y otra vez: para ellos, los OGMs no son seguros, ¡pero los alimentos orgánicos sí!

Ya está más que demostrado que la razón por la que los agricultores en general prefieren cultivar OGMs es por su mejora de ingresos, mejora de salud, menor inversión en pesticidas y mejor calidad de vida. La reducción considerable del uso de pesticidas, el esfuerzo menor que requiere utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma añadirían a la presente cantidad de bióxido de carbono.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, pp. 123-124, 126-128, 148-149).

La agricultura orgánica no puede decir lo mismo, ya que el estiércol que se utiliza como fertilizante proviene del ganado y que emite metano, por lo que el uso de composta contribuye a la abundancia del gas y del óxido nitroso (también gas de invernadero) (Hao, 2000).  Recordemos que el metano es 25 a 30 veces peor que el bióxido de carbono como gas de invernadero. Esto combinado con la mayor cantidad de energía que requiere invertir en los cultivos orgánicos, la cosa no pinta muy bien ambientalmente.

Sí, muchos agrónomos reconocen las virtudes de la agricultura orgánica de cuidar bien los suelos en muchos casos y ciertas estrategias para reducir el uso de pesticidas. Sin embargo, estos hechos mencionados en torno a la emisión de gases de invernadero y el alto grado de ineficiencia de producción y distribución implicarían inevitablemente el uso de mayor cantidades de terrenos para la agricultura, revirtiendo así la tendencia de proveerle más áreas terrenales a la naturaleza. Un metaanálisis sobre la práctica de la agricultura orgánica deja claro este punto entre muchos otros. Según el activista Mark Lynas, para que la misma cantidad de humanidad consuma alimentos como hoy bajo la agricultura orgánica, debería incrementar el área agrícola a un equivalente a dos Suraméricas. En Europa solamente, podría requerirse un área de dos Reinos Unidos.

Así que el comunicado de prensa de Monsanto en Puerto Rico en que dice que está comprometido con la reducción del uso de recursos naturales y una mayor producción de alimentos, es plenamente consistente con todo lo que hemos visto arriba. Los “agroecólogos” que quieren imponerle a todo el mundo los alimentos orgánicos y que marcharon ayer contra Monsanto son los que tienen que ver cómo superan todos los obstáculos mencionados arriba … mientras que el número de víctimas de OGMs a nivel mundial sigue siendo cero.

Con base en la evidencia, independientemente de si la agricultura convencional es movida por grandes corporaciones o no, no importa si se hace bajo el capitalismo o el socialismo, esta manera de producir y la tecnología de los OGMs tienen los mecanismos para proveer alimento al mundo y cuidar del planeta. Por otro lado, la agricultura orgánica tiene muchísimos obstáculos para cumplir con esa tarea. Es con los OGMs que podemos conseguir justicia social de verdad y una agricultura que impacte lo menos posible al ambiente y a la naturaleza, así fomentando la biodiversidad en el mundo.

Otras contribuciones de los OGMs

El resto del artículo se le va a dedicar a muchos de los transgénicos que podrían continuar mejorando la calidad de vida de agricultores y consumidores. Esta no es una lista exhaustiva, pero dará una idea de todo lo que lo que no se dice en torno a los OGMs. Tengan en mente que muchos de aquellos que marcharon contra Monsanto por estar contra los OGMs, están opuestos a estos avances.

Para los agricultores y el medio ambiente

Hay otros OGMs que no han salido al mercado y que serían extraordinarios para beneficiar a agricultores y al medio ambiente. Hay otros que están siendo investigados y potencialmente reducirían la emisión de metano, consumirían mucha menos agua y metabolizarían más eficientemente el nitrógeno, reduciendo así significativamente su uso o se alimentarían de su propio fertilizante (resolviendo para siempre el problema de las zonas muertas):

Papaya con el virus de manchas anulares

Papaya con el virus de manchas anulares (Fuente: Gonsalves et al., 2010).

  • Papaya a prueba del virus de las manchas anulares: En un momento dado durante los años 90, Hawai’i estaba a punto de perder su lugar como consumidor y exportador destacado de papaya en el Pacífico. Eso se debió a que se extendió entre sus cultivos el virus de la mancha anular y que creó estragos en el sector agrícola. Ante esto, el Dr. Dennis Gonsalves, profesor retirado de Cornell, decidió trabajar en una papaya transgénica que fuera resistente a la enfermedad. Hoy día, la industria de la papaya en Hawai’i continúa existiendo y ha salvado a los agricultores de la pobreza  gracias a Gonsalves y su equipo. En la sección de referencias hay varios artículos al respecto, pero quiero señalar esta entrevista del Dr. Kevin Folta a Denis Gonsalves para que se saboreen la calidad de persona que este científico, porque es realmente un individuo bien interesante.
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  • SUSIBA2: Arroz que reduce emisiones de metano de un 0.3 % a un 10% mientras que produce 43% más granos que las variantes convencionales (véase el artículo).
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  • Maíz Droughtguard™ resistente a sequía: Este es un tipo de maíz modificado por Monsanto para que pueda metabolizar mejor el agua y así reducir considerablemente su uso para los cultivos (véase su portal).
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  • Maíz tropical resistente a sequía: Este tipo de maíz fue desarrollado en África, para el área del trópico (véase el artículo). Hasta donde sé, el artículo es genuino aunque lamentablemente fuera publicado en una revista de una posible editorial predatoria (Academic Journals), aunque sí aparece en PubMed. Lo incluyo aquí por eso y porque la comunidad científica parece darle el visto bueno al artículo.
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  • Maíz resistente a sequía creado vía CRSPR: Creado por Dupont Pioneer, este maíz no caería bajo la clasificación de OGM (transgénico o modificado por ARNi) (véase el artículo al respecto).
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  • Trigo resistente a sequía: El trigo es tal vez uno de los cultivos que más consumen agua en comparación con otros de alta demanda efectiva. Este trigo también ahorraría el uso del agua (Kermpken & Jun, 2010, p. 291).
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  • Trigo resistente al calor: Importante dentro del contexto del calentamiento global y el cambio climático (Lal et al., 2004, p. 13).
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  • Plantas aptas para la fitorremediación: Debido a los avances de la modernidad, especialmente en el periodo en que las regulaciones sobre la contaminación industrial era mínima, la indusria ha contaminado grandes áreas de terreno con metales tóxicos (e.g. cobre, plomo). Pues, algunos investigadores han descubierto que pueden utilizar plantas para limpiarlos de dichos minerales tóxicos mediante lo que se conoce como fitorremediación. Vía la transgénesis, estos investigadores han logrado aumentarles la tolerancia a algunos de estos vegetales o hacerles tolerantes a otros metales. Estos se siembran en el área contaminada, absorben los metales y se envían a la industria para … reciclarlos. Hay posibilidad de utilizar este mismo método en las minas, algo que sería mucho más amigable para el medio ambiente. Lea un artículo al respecto.

Biofortificación y nutrición

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Esta sección se trata de maneras de fortificar los alimentos básicos, especialmente en países pobres, para proveer micronutrientes.

  • Arroz dorado:  Este arroz produce beta-caroteno, un antecesor de la vitamina A. El propósito de este arroz es suplir vitamina A a los pobres asiáticos cuya comida básica es el arroz y tienen demasiado poco para comprar otros alimentos ricos en vitamina A. Como resultado, aunque tengan sus estómagos llenos, terminan ciegos y, en algunos casos, mueren por carencia del nutriente. El arroz dorado fue desarrollado originalmente por Ingo Potrykus y su equipo. Sin embargo, la cantidad de beta-caroteno no era suficiente para la generación de la preciada sustancia por el cuerpo humano. Luego, mediante la compañía (enconces suiza, hoy china) Syngenta, se hizo un acuerdo entre ciertas grandes corporaciones para que eximieran de regalías de patentes a las ideas utilizadas para generar más beta-caroteno en el arroz (37 µg/g). La licencia de su uso dispone que se permitirá que los agricultores pueden reproducir las semillas, las pueden vender, guardar y alimentarse de ellas siempre y cuando su ingreso no exceda los US$10,000 (que en el contexto de los países pobres de Asia, es bien razonable). El arroz ya puede producir suficiente vitamina A para los seres humanos (véase también aquí y aquí). Prácticamente toda la comunidad científica ve el arroz dorado como un proyecto humanitario de primer orden. Para guardar la tecnología, se creó la fundación Goldenrice.org.
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    Desgraciadamente, en una de esas cosas que uno se preguntaría, “¿y qué están pensando que hacen?”, la organización Greenpeace se ha empecinado a destruir los cultivos de experimentación con arroz dorado. Esto ha sido objeto de repudio de prácticamente toda la comunidad científica y ha sido objeto de una carta abierta por parte de 110 premios nóbeles al respecto. Por el momento, el arroz tiene un problema de rendimiento el beta-caroteno y hace falta más experimentación para que sea un alimento viable para los asiáticos. Las acciones de destrucción de arroz dorado y los costos onerosos de aprobación impuestos por gobiernos debido al activismo de los opositores OGMs le ha costado la vida a millones de personas a estas alturas. Han habido economistas que han calculado la cantidad de vidas perdidas por los atrasos causados por Greenpeace y otras organizaciones: económicas se han perdido US$200,000,000 anuales y en términos de vidas 1.4 millones al año. Por mi parte, ya tengo una opinión formada en torno a las acciones de Greenpeace y otros grupos. Aquí les dejo una imagen de esa opinión.

    Allow Golden Rice Now - Greenpeace: Crime Against Humanity

    La organización Allow Golden Rice Now acusando a Greenpeace de crímenes contra la humanidad.

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  • Yuca dorada: ¿Se acuerdan de cuando los taínos usaban la yuca para hacer casabe? Pues, por esas cosas de la vida, la yuca salió de América y se ha convertido en un alimento básico en África. Pues, también allá tienen un problema serio con enfermedades, ceguera y muertes por falta de vitamina A. Para remediar eso, se produjo por transgénesis la yuca dorada (vean el artículo en torno al tema aquí). Ojo, también HarvestPlus ha producido una yuca rica en vitamina A mediante selección artificial.
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  • Yuca rica en vitamina B6: En el ánimo de proveer micronutrientes a diversos países de África, se encuentra este proyecto. Lean más al respecto aquí.
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  • Arroz rico en hierro y zinc: Este es un proyecto de la Universidad de Melbourne y que tiene el fin de proveer más micronutrientes de hierro y zinc al arroz disponible en los países pobres (véase un artículo sobre esto).
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  • Soya rica en omega-3: Este es un proyecto de Monsanto que ya va más allá de la mera preocupación por los pesticidas y cultivos y se adentra en, tal vez, el plan más “malvado” de la compañíael de proveer omega-3 a sus consumidores. [Ponga aquí risa malvada con truenos de trasfondo tipo película Frankenstein].
    .Skeletor riéndoseFuera de bromas, este proyecto y otros son importantes porque usualmente se explotan los océanos y la vida marina para obtener el omega-3. La soya con este nutriente contribuiría a evitar dicha explotación y sería beneficiosa para los ecosistemas marítimos.
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  • Trigo sin gluten: Este es un proyecto de Francisco Barro Losada del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigación Científica en España.  Este es un trigo apto para celíacos. De estar disponible en el mercado, abarataría la vida de los celíacos a nivel mundial. Como se sabe, proveer los alimentos que usualmente tienen gluten, pero sin gluten, corren el riesgo de perder micronutrientes. En este caso que nos incumbe, este trigo sin gluten OGM es más nutritivo porque también produce más lisina. Desgraciadamente, por el costosísimo proceso de permisología en Europa (en parte forjado gracias a los activistas OGMs), el equipo de Barro tuvo que entregar sus patentes a una compañía norteamericana que venderá el producto en Estados Unidos.
  • Tomates ricos en antioxidantes: Estos tomates tienen antocianina. El propósito de estos tomates es proveer aquellos nutrientes que pueden prevenir el cáncer y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ahora, los experimentos con ratas de laboratorio parecen indicar que, efectivamente reducen las incidencias de cáncer (véase también este artículo y el estudio correspondiente). Debido a la concentración de antocianina, los tomates adquieren un color púrpura.
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  • Tomates duraderos:  Para todos aquellos que lamentamos que los tomates se tengan que cosechar cuando todavía no están maduros y se preservan en recámaras, es una desilusión comerlos cuando tienen tan poco sabor. Esto es necesario por la naturaleza misma de la transportación, dado que los tomates promedio duran después de recogidos cerca de 15 días. Este tomate OGM se mantiene fresco por 45 días promedio. Lo que hicieron los científicos fue que mediante ARNi apagaron los genes que producen las proteínas que propician que los tomates se pudran. En todos los demás aspectos, son equivalentes a un tomate común y corriente (ver más en este artículo).
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  • Piña Rosé: Me quiero detener un momento para que vean la siguiente imagen.  Solo véanla.
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    Piñas Rosé

    Piñas Rosé de Del Monte. Fuente: desconocida (si conocen de dónde proviene, por favor, me dejan saber)

    ¡¿No es esta la cosa más bella que han visto en sus vidas?!  A pesar de que la compañía Del Monte ha estado coqueteando con la idea de la etiquetación de “Non-GMO”, la realidad es que ha estado trabajando en piñas transgénicas productoras de licopeno (que es el que les da el color rosa, de ahí su nombre “Rosé“). El licopeno es un antioxidante que pruebas de laboratorio parecen indicar que previene el riesgo de cáncer y problemas del corazón. Además, la compañía alega que esta piña es más dulce.  La FDA ya le ha dado el visto bueno para su comercialización, así que espérenla en un supermercado cerca de usted. David Tribe explora los detalles de este cultivo en su solicitud de patentes.
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  • Tomate Arlequín: Aunque no tiene mayor valor nutricional, también es un tomate precioso. Se llama “arlequín” porque su nombre se basa en la pintura de Pablo Picasso, “El acróbata rojo y el joven arlequín” (1901).
    El acróbata y el joven arlequín

    El acróbata y el joven arlequín (1901) – Pablo Picasso

    Tomate Arlequín

    Tomate Arlequín (Fuente: Giménez, et al, 2010).

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    ¿No es hermoso? ¿No les gustaría tener esta joya en su mesa? Mediante transgénesis, lograron que los cépalos del tomate se volvieran “carnosos”, dándoles esa apariencia. Para más detalles, vean el artículo al respecto.

OGMs destinados a la medicina

  • Insulina: Como no es alimento, es una realidad desde hace ya algunos años. Desgraciadamente, muy poca gente sabe que la insulina de la que dependen los diabéticos proviene de transgénicos. ¿Ha muerto alguien por insulina de transgénicos? No. Antes de esta insulina, usualmente se solía vender la de cerdos y, en muchas ocasiones, creaban problemas de rechazo por parte del cuerpo humano de muchos de los pacientes. Como manera de resolver el problema se utilizó el material genético humano en la bacteria E. coli y desde entonces se produce insulina humana, que es la que se vende en las farmacias para los diabéticos. Esto es evidencia, no solo de que los transgénicos son tan seguros como los convencionales, sino que salvan vidas todos los días.
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  • Plantas de tabaco para tratar el virus del ebola:  Este es un proyecto de un gran biotecnólogo llamado Charles J. Arntzen de la Universidad del Estado de Arizona. Se dedicó a usar plantas de tabaco para la producción de una vacuna oral contra el virus del ebola y (aquí está la información) y otras vacunas para tratamientos tales como el norovirus. Este fue uno de los tratamientos utilizados para los portadores de ebola que en el 2014 entraron en los Estados Unidos (sin permiso alguno de la FDA). El método consiste en usar el método de transgénesis junto a un gen para la fluorescencia de aquellas hojas de tabaco con los fármacos pertinentes.  La tecnología de la fluorescencia es bien útil en estos casos. Para saber más de este método, vean el vídeo abajo:

  • Arroz para tratar el sida: De eso escribí en otra entrada hace unos meses, Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida pudieran acceder a la GRFT.
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  • Tomates para crear fármacos: Es posible ahora la producción de fármacos vía transgénesis con células de tomate, en este caso, fenilpropanoides.

Conclusión

¡¿Por qué carrayos oponerse a los OGMs?!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

Stop_Farmer_Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

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El caso de Yeshúa bar Yusef – Una verdadera investigación – 4

La serie, partes 1, 2 y 3

La agonía del Huerto de los Olivos

La agonía en el jardín (1898) por Frans Schwartz

La agonía en el jardín (1898) — por Frans Schwartz

Uno de los episodios más conmovedores en la literatura neotestamentaria es la famosa agonía en el Huerto de los Olivos en Getsemaní. Marcos nos relata lo siguiente:

Fueron a una propiedad, llamada Getsemaní, y dijo a sus discípulos:  “Sentaos aquí, mientras yo hago oración.” Tomó consigo a Pedro, Jacobo y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia. Les dijo entonces:  “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.” Él se adelantó un poco, cayó en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. Decía: “¡Abbá, Padre!, todo es posible para ti: aparta de mi esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” Volvió después y los encontró dormidos. Dijo entonces a Pedro: “Simón, ¿ya estás dormido?, ¿ni una hora has podido velar?  Velad y orad, para que no caigáis en la tentación; que el espíritu está pronto; pero la carne es débil.” Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras. Volvió otra vez y los encontró dormidos, poues sus ojos estaban cargados. Ellos no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo: “Ahora ya podéis dormir y descansar: Basta ya. Llegó la hora. Sabed que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores (Marcos 14:32-41).

El primer problema con el que nos enfrentamos con este pasaje es que, según el texto, los discípulos estaban dormidos cuando Jesús se había alejado a orar. No había manera alguna de que ellos se enteraran de lo que él le había implorado a Yahveh. Es más, el problema de la oración es que parece asumir la copa (de la sangre de Jesús) como símbolo de la acción vicaria por la que él estaba a punto de pasar. Como afirmamos en nuestro artículo pasado, esto es sumamente improbable porque el pensamiento del derramamiento de sangre por otros era ajeno al judaísmo y, muy probablemente, bien alejado de la mente de Jesús. Las palabras de Jesús a sus discípulos también son problemáticas, ya que suponen la dualidad helenística entre carne y espíritu como oposiciones: el primero como problema para el segundo. No se excluye que haya algún nucleo histórico al respecto, ya que hay expresiones parecidas (no idénticas) en algunos textos judíos. Además, también hay otras indicaciones del origen semítico del relato, hay expresiones en los textos de Qumrán (e.g. 1 QH 8, 32)) como la del “alma estar triste hasta la muerte”. También lo muestra la palabra aramea “Abbá“, para referirse a Yahveh como su Padre.

A medida que avanza el tiempo de redacción de los evangelios, ellos van a recurrir a un patrón que es lo que los exégetas llaman “pasión sin pasión” (en inglés “passionless passion“). Por ejemplo, en Lucas, aparece la escena en que Jesús suda gotas como sangre y llega un ángel a consolarlo (Lucas 22:43-44). El problema es que hoy día se reconoce que esos versos fueron un añadido posterior a dicho libro del Nuevo Testamento. Cuando se sacan y se vuelven a leer el episodio de la “agonía de Jesús” junto al resto de la historia de la Pasión, vemos que él no se postra, sino que se arrodilla y su actitud es estoica desde que le ora a Yahveh hasta que muere en la cruz. Le pide a Dios que “si quiere”, le remueva la copa. En ningún momento se percibe que “sufre” y es objeto de compasión de Poncio Pilatos, de las mujeres que se encuentran con él de camino al Gólgota y finalmente de uno de los dos criminales crucificados con él. Una vez más, la teología de Lucas no es la de derramamiento vicario o de sufrimiento de parte de Jesús, sino que está interesado en presentar un Jesús estoico, modelo de una muerte noble. Con ella, Jesús atraería a todos los gentiles a donde él, en contraposición a los judíos, quienes terminaron alejándose de él.

En el Evangelio de Juan, hay menos pasión todavía, ya que no es Jesús el que se postra, sino los soldados en el momento en que Jesús anuncia su carácter divino (“Yo soy” – Juan 18:5-9). De hecho, en un momento dado en ese evangelio, Jesús niega que vaya a solicitarle a Yahveh escapar de la Cruz (Juan 12:27).  Es más, en el texto, él está tan en control de toda la situación, que cuando expira dice: “Todo se ha cumplido” (Juan 19:30). Esto se debe a que su autor quiere ver en la crucifixión un momento de glorificación del Mesías, para él el Logos (Palabra) de Dios (Juan 1:1-3; 3:14-15).

En los tres casos (Marcos, Lucas y Juan) debemos tener cuidado, debido a que todos estos relatos descansan en el supuesto de que Jesús sabía lo que iba a ocurrir y estos escritores pudieron haber redactado lo que los estudiosos llaman “vaticinium ex eventu“, es decir, que forjaron un relato que puede tener algún núcleo factual, pero cambiando los acontecimientos de tal manera en que el Mesías ya conociera por adelantado lo que iba a ocurrir.

El rol de Judas

La traición de Judas

Judas traiciona a Jesús con un beso, mientras que Pedro levanta la espada y Judas se ahorca (1504) — Iluminación del manuscrito Peniarth 482D (Imagen cortesía de la Biblioteca Nacional de Gales)

Uno de los problemas más discutidos en el ámbito de la erudición del Nuevo Testamento es el rol que tuvo Judas a la hora de traicionar a Jesús. No parece verosímil que Jesús supiera quién le iba a traicionar con antelación a su arresto. Por tal razón, no debemos tomarlo como histórico.

¿Por qué Judas entregó a Jesús? Todavía no se sabe a ciencia cierta. Pudo haber sido por dinero, porque según los relatos, recibió 30 monedas de plata. Sin embargo, muy poco se puede sacar a nivel histórico de este relato porque parece haber sido modelado a la luz de dos pasajes, uno en el Génesis, en el que se presenta la venta de José por parte de sus hermanos a unos ismaelitas (Génesis 37:25-28) y otro en Zacarías, en el que el profeta personifica a Yahveh y representa su reproche a Israel y que incluye la paga de treinta siclos de plata como jornal (Zacarías 11:7-14).

Los dos relatos de su muerte discrepan significativamente y son igualmente inverosímiles. En el Evangelio de Mateo se nos dice lo siguiente:

Entonces Judas, el que lo entregó, viendo que había sido condenado, fue presa del remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos. Les dijo: “He pecado entregando sangre inocente.” Ellos respondieron: “A nosotros , ¿qué? Tú verás.” Judas tiró las monedas en el Santuario. Después se retiró  y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: “no es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.” Después de deliberar; compraron con ellas el Campo del Alfarero, para dar sepultura en él a los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó “Campo de Sangre” (Mateo 27:3-8).

Mateo procede a citar a Zacarías 11:12-13, aunque por alguna razón le atribuye la cita a Jeremías. Todos los eruditos reconocen que la historia se modeló según el relato de Ajitófel cuando traicionó al rey David (2 Samuel 15:1-37; 17:23).

El segundo relato de la muerte de Judas aparece en Hechos de los Apóstoles, donde se nos dice lo siguiente por boca de Pedro:

[Judas] era uno de los nuestros y había obtenido un puesto en este ministerio. Pero, tras haber comprado un campo con el dinero que le dieron por su crimen, cayó de cabeza, reventó por medio y todas sus entrañas se esparcieron. Todos los habitantes de Jerusalén se enteraron de lo ocurrido, hasta el punto que llamaron a quel terreno Haqueldamá, que en su lengua quiere decir “Campo de Sangre” (Hechos 1:18-19).

El problema con este pasaje no es solo que suena fantástico que sus entrañas se hubieran esparcido al caer “de cabeza”, sino porque también parece inspirarse en el Segundo libro de los Macabeos en torno a la muerte de Antíoco IV Epífanes (2 Macabeos 9:8-10; véase también Jeremías 32:9 y Sabiduría 4:19).

A nivel histórico no tenemos idea alguna de sus motivaciones para entregar a Jesús o de qué manera Judas Iscariote estaba vinculado al famoso “Campo de Sangre”. Se sabe que probablemente hubo alguna relación, pero parece que permanecerá debajo de las arenas del pasado. Lo que sí podemos saber con relativa seguridad es que Judas besó a Jesús como indicador para los soldados prenderlo esa noche. Lo que extraña mucho es cómo salieron a arrestarlo:

… cuando de pronto se presentó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo armado con espadas y palos. Venían de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y ancianos (Marcos 14:43).

Este pasaje no debe pasar inadvertido, ya que si Jesús y sus discípulos hubieran sido pacíficos, no habría necesidad de capturarlo con espadas y palos. Para algunos exégetas esta es una fuerte señal de que Jesús y sus discípulos eran mucho más que unos meros apocalipticistas predicadores.

Hay otros factores que son interesantes:

  • No es creíble el alegato de uno de los evangelios: que en el arresto participaron fariseos (Juan 18:3). Históricamente la autoridad política y religiosa de Jerusalén estaba en manos de los saduceos. Una vez más, este error histórico se explica en que el texto está dejando entrever una tensión entre cristianos primitivos y fariseos al final del siglo I.
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  • Parece que hubo un conflicto entre los discípulos de Jesús y los guardias armados, debido a que hubo un incidente en que uno de ellos le cortó la oreja al siervo del Sumo Sacerdote con una espada (tardíamente se le atribuiría este acto a Pedro). Esto confirma una vez más que los discípulos no eran meros predicadores, sino también tenían toda la intención de combatir armados. Sin embargo, con excepción de Pedro y uno que otro discípulo, al final terminan huyendo y dejando solo a su Maestro (Marcos 14:50).
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  • El Evangelio de Marcos nos incluye un episodio extrañísimo del intento de un arresto por parte de las autoridades a un hombre envuelto en una sábana que se escapó de sus manos y salió corriendo desnudo (Marcos 14:51-52). Hay quienes ven en este hombre a aquel que les anunció a las mujeres que Jesús había resucitado (Marcos 16:5). No se sabe si la existencia de este hombre en el Getsemaní sea histórica o algún recurso literario para contrastarlo con la noticia de la resurrección, aunque usualmente los historiadores no toman su aparición en el sepulcro vacío de Jesús como algo ocurrido.

El juicio ante el Sanedrín

Osuario de Caifás

Osuario de Caifás. A la derecha, aparece la inscripción “Kaifa” (קפא) (Foto cortesía del Museo de Israel y a Deror Avi). Se hace disponible esta imagen bajo la licencia CC-BY-SA 3.0.

El Sanedrín de sacerdotes saduceos tenían una cabeza política y religiosa sumamente poderosa: Caifás. Recordemos que muchos veían a dicho sector como marionetas de los romanos. Fue escogido para su puesto por el prefecto de Judea, Valerio Grato, como sustituto de Eleazar (18 d.C.). Permaneció en su posición para la época en que gobernó el siguiente prefecto, Poncio Pilatos.

¿Qué pasó específicamente en el juicio?  No sabemos, debido a que los diálogos contienen elementos que no parecen ser factuales. Sabemos que probablemente algunas de las acusaciones son correctas, como vimos en el segundo artículo de nuestra serie. Puede ser que haya sido arrestado por el incidente con los cambistas en el Templo, es decir la dramatización jesuana de su futura destrucción, cuyo significado se tomaría como una amenaza a nivel institucional.

Cristo ante Caifás -- por Mattias Stom (1630)

Cristo ante Caifás — por Mattias Stom (1630)

Sin embargo, empañan los lentes de la historia el que los evangelios nos digan que en el Sanedrín se le acusó a Jesús de blasfemia por autodenominarse Mesías y decir que “el Hijo del Hombre estaba pronto a llegar en las nubes”. El problema radica es que dicha autodesignación  “Mesías” no caía en aquella época bajo leyes de blasfemia. Ante los ojos del Sanedrín (el consejo de sacerdotes) podría ser una falsedad, pero no propiamente una blasfemia (Marcos 14:62-64).

Lo otro que debemos señalar es la inverosimilitud de un juicio llevado a cabo durante la noche de Pascua o la anterior. Todo apunta en que fue en un momento cercano y anterior a dicha fiesta. Durante la Pascua habría bastante ajetreo por su labor ritual y sacrificial para atender a 150,000 o 200,000 personas ese día. Sencillamente, era imposible llevar a cabo un juicio y menos de un día al otro.

Finalmente, debido al dominio romano en la región, aun si los sacerdotes hubieran encontrado alguna falta grave, a ellos no les correspondía la pena de muerte. Presumiblemente, tras obtener la información de que Jesús prohibía a sus seguidores pagar el impuesto debido a Roma y que Jesús andaba autoproclamandose Mesías y “Rey de los Judíos”, lo llevaron a la autoridad correspondiente que  podía condenarle a muerte: el prefecto romano, Poncio Pilatos.

Continuará …

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Comprendiendo a Marx: su teoría del valor

karl_marxEn mayor o menor medida, Karl Marx es una de las figuras más amadas y simultáneamente más odiadas de la faz de la tierra, con o sin razón. No importa si uno es políticamente de izquierda, derecha, centro o ninguna de las anteriores, usted no puede ignorarlo. Es tal vez el pensador subversivo de mayor impacto del mundo y que contribuyó a definir políticamente los órdenes económico y político del siglo XX. En América Latina, algunos gobiernos se remiten a su propuesta como alternativa al capitalismo neoliberal que procura eliminar las restricciones estatales para andar, como diríamos los boricuas, “por la libre”.

Sin embargo, podríamos argumentar también que él ha sido uno de los pensadores menos entendidos por sus opositores y partidarios. Esto se debe a un sinnúmero de factores: Marx nunca terminó su magnum opus, El capital, sino que publicó en vida solo el primer tomo, mientras que los otros dos fueron hechuras de su amigo Friedrich Engels a partir de las notas del ilustre pensador;  malas traducciones al inglés y al castellano; influencias ideológicas por parte de los soviéticos y varios ideólogos durante el siglo XX; una comprensión deficiente de las dialécticas hegelianas y marxianas; las oscuridades de los mismos escritos marxianos, la falta de contextualización de su obra, cegueras ideológicas, la distorsión llevada a cabo por Engels de la filosofía marxiana sobre la dialéctica (aplicada solo a la economía y a la historia) y convertirla en el llamado “materialismo dialéctico” (que no debe confundirse con la “dialéctica materialista”), entre muchos otros factores.

Por estas y otras razones, no sorprende que su teoría de valor sea tan poco comprendida, muy especialmente por sus detractores. Aquí le vamos a echar una mirada a la visión filosófica marxiana en torno al valor, para entonces ver más claramente los aciertos y desaciertos de este sociólogo y economista.

Por cierto, nosotros no sostenemos que su concepción materialista de la historia sea científica. Desde el punto de vista filosófico, ya en esta etapa puede servir en el mejor de los casos como una perspectiva con la que podemos mirar cierto acontecimiento histórico con potencial explicativo. Sin embargo, en líneas generales, sus predicciones han fracasado estrepitosamente y (desde tiempos del mismo Marx) sus favorecedores no han hecho otra cosa que anexar hipótesis ad hoc que expliquen su fracaso predictivo y cómo “pronto” desembocará en una sociedad socialista como él predijo. Este comportamiento es señal de que el materialismo histórico es una seudociencia. Sin embargo, lo que  podemos decir, es que en El capital  podemos encontrar joyas científicas y filosóficas que no se deben despreciar, independientemente de la invalidez del materialismo histórico.

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La dimensión espiritual de Marx

Ya escucho exclamar: “¿La dimensión `espiritual’?  ¡¿En serio?! Pero Marx era materialista.” Él era materialista, pero no un materialista grosero. Por “materialismo grosero” quiero decir, un tipo de materialismo que excluya cualquier tipo de existencia espiritual, en el sentido cultural del término. Al contrario, Marx sostenía un materialismo moderado. Acordémonos que para Marx, la ideología dominante de una época, sus estructuras políticas, las estructuras sociales, etc. están determinadas en última instancia por las relaciones de producción. Sin embargo, hay fuerzas claramente espirituales (culturales) que influyen sobre las relaciones de producción, sobre el modo de producción capitalista, sobre las relaciones políticas, etc. Este es un punto que se puede ver claramente en El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (15-27) y en la carta de Engels a Bloch del 21 de septiembre de 1890.

Para el Marx autor de El capital, el valor pertenece a este ámbito espiritual. ¿Cómo es esto posible si la economía es material?  Para Marx, el individuo está inserto en un enjambre de relaciones de diversos tipos: familiares, económicos, culturales, políticos, entre otros. Marx reconoce esto cuando examina al capitalista (al burgués) cuando nos dice:

No pinto de color de rosa, por cierto, las figuras del capitalista y el terrateniente. Pero aquí sólo se trata de personas en la medida en que son la personificación de categorías econó­micas, portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, con arreglo al cual concibo como proceso de historia natural el desarrollo de la forma­ción económico-social, menos que ningún otro podría res­ponsabilizar al individuo por relaciones de las cuales él sigue siendo socialmente una creatura por más que subje­tivamente pueda elevarse sobre las mismas (El capital 8)

A Marx no le interesa el examen de las relaciones del burgués en cuanto a padre de familia, hermano, amigo, jugador de briscas,  lector de novelas de Stephen King o admirador de Amy Adams en Arrival o despreciador de Man of Steel (¡como debería ser!) A lo único que Marx le importa es aquellos tipos de relaciones que implica el ser dueño de los medios de algún producción social (sea como accionista o como dueño de cualquier empresa de producción social externo al mercado de acciones).

Aquí yace el asunto. ¿Han visto ustedes relaciones en algún sitio? ¿A qué saben? ¿De qué color son? ¿Son ásperos o lisos? Obviamente todas estas preguntas son absurdas, ya que todas las relaciones son abstractas. Sin embargo, para Marx ninguna relación de este tipo es una ficción. Todas las relaciones sociales son reales y se fundan en una realidad material. Lo que significa que para él, como para Hegel, existe una vida espiritual a nivel social. Desde su punto de vista materialista, toda esta vida espiritual emerge de una realidad material, es decir, una realidad de economía. Marx ve a la economía en términos físicos: es distribución de materia y energía en forma de mercancía entre seres humanos. Sin embargo, esto no se da por pura inercia física, sino que la economía surge de dos tipos de relaciones:

  • La relación entre el colectivo humano y la naturaleza
  • La relación entre los seres humanos entre sí

hegel_portrait_by_schlesinger_1831Gran parte de esto se inspira del pensador G. W. F. Hegel y su propuesta dialéctica. Marx y Hegel son bien cercanos en este aspecto, ya que con excepción de un solo factor, Marx sigue metodológicamente a Hegel al dedillo. Donde Marx difiere de Hegel es que para este, los opuestos se armonizan, mientras que para aquel los opuestos mantienen tensiones sistémicas. Aun así, para ambos, se parte de la totalidad de la dinámica universal (en el caso de Marx específicamente es la vida sistémica capitalista), en la que la humanidad sostiene una relación metabólica con la naturaleza. Así que los seres humanos forjan un tipo de relación de producción (la capitalista), que es resultado de un proceso histórico y que se distingue de extraer de la naturaleza toda aquella materia prima que necesita para la producción de mercancías. Para ello, la sociedad debe incluir una estructura en que haya burguesía y proletariado, aun cuando mantengan una tensión entre estas clases sociales resultado de la apropiación del plusvalor generado por la última para beneficio de la primera.

En otras palabras, todo análisis económico tiene que incluir un examen del elemento espiritual de la dinámica procesual económica. Así que toda mercancía implica opuestos: su valor de uso (material) y su valor de cambio (espiritual), que implica a su vez el trabajo concreto (material) y el trabajo abstracto (espiritual) y así sucesivamente.
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El valor como algo objetivo

Ahora bien, una vez establecemos que el valor pertenece al ámbito espiritual, de las relaciones entre seres humanos y estos con la naturaleza, la pregunta es, ¿de qué tipo de valor está hablando Marx? Para él, el valor económico de una mercancía lo determina el trabajo socialmente necesario que se ha acumulado en el proceso de producción (El capital 48-49). En el fondo, el problema de valor tiene que ver con aquello que este concepto denota: la riqueza. ¿Qué es la riqueza? Para Marx, esta no es otra cosa que la totalidad de cosas útiles, necesarias y agradables para la vida (como diría Adam Smith). En cierto sentido, podríamos traducir esto último como la totalidad de bienes y servicios distribuidos económicamente, o (en términos físicos) la totalidad de materia y energía en forma de mercancía distribuida por la actividad humana en una población.

¿Qué es el dinero? El dinero en los tiempos de Marx eran los metales preciosos (oro, plata, cobre, entre otros) utilizados solamente como equivalente de todas las demás mercancías. Esto era posible porque la obtención de dichos metales se daba gracias al trabajo socialmente necesario. Por otro lado, la moneda (el dólar, el euro, etc.) es un signo de dinero, mientras que el dinero es signo de valor equivalente al de otras mercancías con la misma cantidad de trabajo social acumulado.

Si seguimos con cuidado la discusión en El capital, vemos que para que haya una relación de producción capitalista, tiene que haber en la vida espiritual colectiva un complejo semiótico que facilite la circulación de la mercancía. Hoy día sabemos que la situación es más compleja, dado que desde los años setenta,  el dólar ha dejado de basarse en el oro y otros metales y su valor lo determinan variables relacionadas con la oferta y la demanda efectiva en Estados Unidos.

Si este es el caso, aunque el valor sea abstracto, tiene un carácter objetivo determinado por las relaciones humanas. Acordémonos también que la objetivación (concepto hegeliano) del valor en la mercancía se da gracias al trabajo colectivo proletario. Es decir, el valor es objetivo y su circulación se debe en gran medida gracias a lo que llamaba Marx “fetichismo de la mercancía”. Nuestras relaciones humanas son tales que cuando un objeto (el que sea, real o imaginario) pasa a ser mercancía, esta parece adquirir una vida propia de relaciones de valor entre ellas y que escapa de nuestra voluntad (El capital 87-102).

El capitalismo es una relación de producción en la que el dinero llama al dinero y que de la riqueza se produce más riqueza. Obviamente me refiero a la relación:

D-M-D’

(D=Dinero inicial, M=Mercancía (incluye la compra de fuerza de trabajo), D’=Dinero final)

En la que el plusvalor se define como:

ΔD = D’-D

Es decir, en la que gracias a la actividad de trabajo social del proletariado, se genera más valor expresado en dinero. De la actividad colectiva proletaria surge todo bien y servicio que circula en calidad de mercancía en el organismo colectivo humano. Sin este factor, ¿cómo se podría asignar valor a la mercancía? ¿Cómo podría el dinero ser signo, en última instancia, de riqueza?
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Objeciones a la teoría marxiana de valor

De ahí que se escuchen varias objeciones:

  • ¿Y qué hay del rol de la oferta y la demanda efectiva?

Esta es una objeción válida. En muchas ocasiones toma la forma de “… Pero ¿cómo Marx explica la variación de valor de cambio de las mercancías?” o “¡¿Está loco?! ¿Cómo Marx no va a tener en cuenta el precio de mercado?”

Estas objeciones se desvanecerían si se tienen en consideración dos cosas:

  1. Lo que Marx está haciendo en el primer tomo de El capital (noten que es específicamente en ese tomo) es una exposición del proceso de producción de riqueza y cómo el dinero representa el valor de una cierta cantidad de riqueza disponible como mercancía.
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  2. Marx tiene en cuenta la oferta y demanda efectiva en su obra pero no tanto en ESA en particular.

Estos dos elementos tienen una explicación. Si se lee el Prólogo a la primera edición, veremos que Marx intenta adoptar una metodología para abstraer los elementos esenciales del proceso de producción y las relaciones económicas determinadas por el intercambio de valores de las mercancías en un contexto capitalista. Por lo tanto, al igual que Galileo abstraía la resistencia aérea para explicar por qué una bola de boliche tenía la misma aceleración gravitacional que una pluma, Marx abstraía de este proceso las fluctuaciones de precios en el mercado. Para ello él supone que la demanda efectiva y la oferta están perfectamente equilibrados, por lo que el precio natural y del mercado se hallan perfectamente a la par. En tales circunstancias, en que el mercado fluye perfectamente bien, se resaltan las variables pertinentes: valor de uso vs. valor de cambio, trabajo concreto vs. trabajo abstracto, etc., hasta llegar a descubrir dialécticamente la producción de plusvalor.

Tampoco se nos puede escapar que el argumento general de El capital es que es una respuesta a los economistas clásicos. Acordémonos que Marx vive en una época en la que el capitalismo colapsaba cada 15 a 20 años.  Muchos de ellos achacaban ese colapso a la intervención indebida del estado, a factores demográficos o a otras variables. Algunos de estos solían argumentar que en una competencia “perfecta” haría del mercado uno perfectamente estable. Por otro lado, el objetivo de Marx es mostrar que esto era equivocado. Si algo puede resumir el primer tomo de El capital es lo siguiente: “OK. Vamos a suponer para efectos del argumento que puede existir un mundo perfectamente estable, con una competencia perfecta, con un valor de terreno constante y con el precio de mercado correspondiente, con una oferta y demanda efectiva perfectamente equilibrada, etc. ¿Saben qué? Aún con todo y eso, el sistema seguirá colapsando.” La adopción de la dialéctica como mecanismo para de exposición es el instrumento para mostrar este punto, ya que demuestra (o así piensa él) que el capitalismo no es otra cosa que una cadena de oposiciones de tensiones que se intentan resolver dentro del sistema, pero que se acumulan procesualmente y se expresan, entre otras cosas, en una lucha de clases: la oposición entre la burguesía y el proletariado. Es decir, la concatenación de contradicciones es tal que lleva al inevitable colapso económico, en cuya situación la oposición entre ambas clases sociales inevitablemente acentúan su antagonismo.

Ahora bien, Marx no ignoraba en lo absoluto la oferta y la demanda efectiva, como bien se puede observar en su obra Salario, precio y ganancia. Por ejemplo, nos dice en cuanto a las fluctuaciones del salario del proletariado:

Las relaciones entre la oferta y la demanda de trabajo se hallan sujetas a constantes fluctuaciones, y con ellas fluctúan los precios del trabajo en el mercado. Si la demanda excede a la oferta, subjen los salarios; si la oferta rebasa a la demanda, los salarios bajan, aunque en tales circunstancias pueda ser necesario comprobar el  verdadero estado de la demana y la oferta, por ejemplo, por medio de una huelga o por otro procedimiento cualquiera …

Pero enfoquemos la cosa desde un punto de vista más amplio: se equivocarían en toda la línea, si creyeran que el valor del trabajo o de cualquier otra mercancía lo determina en último término, por la oferta y la demanda. La oferta y la demanda no regulan más que las oscilaciones pasajeras de los precios de mercado. Les explicarán por qué el precio de un artículo en el mercado sube por encima de su valor o cae por debajo de él, pero no les explicarán jamás este valor en sí. … En el mismo instante en que estas dos fuerzas contrarias se nivelan, se paralizan mutuamente y dejan de actuar en uno u otro sentido. En el instante mismo en que la oferta y la demanda se equilibran y dejan, por tanto, de actuar, el precio de una mercancía en el mercado coincide con su valor real, con el precio normal [Adam Smith le llamaría precio nominal] en torno al cual oscilan los precios de mercado (46).

  • Marx ignora por completo el rol de la renta de la tierra en cuanto a la distribución de riqueza.

Un problema muy serio con Marx es que nunca trató de manera efectiva el tema de los precios de terreno en calidad de mercancía. Nadie “fabrica” un terreno, no es resultado de la actividad productiva proletaria, sino que este es el lugar que ha de usarse para la producción. Sin embargo, entra como mercancía en la dinámica capitalista y se le asigna un precio de acuerdo a la demanda efectiva y la oferta sin que este tenga valor (en el sentido marxiano del término). Aun esta deficiencia de El capital, nos dice Marx en Salario, precio y ganancia:

He aquí por qué todos los escritores anticuados de economía política que sentaban la tesis de que los salarios regulan los precios, intentaban probarla presentando la ganancia y la renta del suelo como simples porcentajes adicionales sobre los salarios (48).

El plusvalor … es lo que yo llamo ganancia. Esta ganancia no se la embolsa en su totalidad el empresario capitalista. El monopolio del suelo permite al terrateniente embolsarse una parte de este plusvalor bajo el nombre de renta de la tierra, lo mismo si la tierra se utiliza para fines agrícolas que si se destina a construir edificios, ferrocarriles o al otro fin productivo cualquiera.

Acabamos de ver que el plusvalor que se encierra en la mercancia o aquella parte del valor de ésta en que se materializa el trabajo no retribuido, se descompone, a su vez, en varias partes, que llevan tres nombres distintos [a saber, la renta de la tierra, el salario y el interés]. … La renta del suelo, el interés y la ganancia industrial no son más que otros tantos nombres diversos para expresar las diversas partes del plusvalor de una mercancía…. No provienen de la tierra como tal, ni del capital de por sí; mas la tierra y el capital permiten a sus poseedores obtener su parte correspondiente en el plusvalor que el empresario capitalista extrae del obrero (64, mis cambios a la traducción).

Si alguien fanático de Adam Smith quiere objetar esta caracterización de Marx, le aconsejo que lea bien a Adam Smith. Para este padre de la economía moderna, el precio real del trabajo (la energía gastada por el trabajador en la fabricación de bienes) nunca coincide con su precio nominal (el salario), ya que aquel se reparte en la renta de la tierra, el salario y el beneficio (lo que Marx llama “interés”; Smith 37-38, 51-57).
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Comentarios adicionales

Contrario a la impresión que a lo mejor tendrán algunos aquí, no estamos alegando que Marx tiene una teoría de valor completa o plenamente satisfactoria. Sí sostenemos que este proceso constituye una parte esencial del capitalismo, aunque disputamos un poco la caracterización de muchos conceptos capitalistas como “opuestos” y en tensión, aunque no por eso dejemos de reconocer que sí existe una tensión inherente y esencial en el sistema capitalista que es el de la burguesía y el proletariado. Eso tiene que ser así dado al hecho de que dado un valor producido limitado (un recurso escaso) que a su vez representa una riqueza escasa, el obrero siempre querrá mayor salario que necesariamente implica menor ganancia (o interés) para el capitalista y, a su vez, el capitalista querrá mayor ganancia, lo que implica menor salario para el proletariado que trabaje para él. Esto es parte de lo que está ocurriendo en Puerto Rico ante la mal llamada “reforma laboral” del Gobernador Ricardo Rosselló. Si la gente no quiere creer en la lucha de clases, que me expliquen estas medidas que tocan al sector privado.

Aunque en algunos aspectos es iluminador, tampoco coincidimos con el uso de la dialéctica para descubrir el colapso económico del capitalismo, debido a que en muchos lugares parecen más un artificio marxiano que otra cosa, ,aunque esto no invalida en absoluto la correcta caracterización de otros aspectos de algunas genuinas tensiones y otras relaciones entre categorías capitalistas. La dialéctica marxiana no tiene el mismo valor explicativo que, por ejemplo, el estudio de dinámicas competitivas en las que los factores posicionales primordiales no involucran variables en las que el bien empresarial y el bien público coinciden.

Sin embargo, a pesar de lo dicho, si queremos criticar la teoría del valor marxiano, debemos primero comprenderlo bien y en los términos del mismo Marx, no de sus seguidores y menos sus opositores
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Referencias

Marx, Karl. El capital: crítica de la economía política – El proceso de producción de capital I. Traducido por Pedro Scaron, Siglo Veintiuno, 2008.

—. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Anteo, 1972.

—. Salario, precio y ganancia. IPS, 2010.

Smith, Adam. The Wealth of Nations. Tantor Media, 2010.

4ta. Asamblea de HUSE

Humanistas Seculares de Puerto RicoEl día sábado 12 de noviembre del 2016, la organización Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE) celebrará su próxima asamblea. De acuerdo con el portal de Facebook de esta actividad, se discutirán los siguientes temas:

Humanistas Seculares de Puerto Rico celebrará su 4ta asamblea anual el sábado 12 de noviembre de 2016 en el Coliseo Pedrín Zorrilla de San Juan a las 9:00am. Se presentará el informe anual sobre las actividades y logros de la organización y contaremos con conferencias sobre humanismo, educación secular y separación de iglesia y estado.Por segundo año consecutivo estará con nosotros y nosotras el Prof. Daniel Altschuler. El Prof. Altschuler estará dando una charla de Epistemologia en nuestra Asamblea. ¡No faltes! ¡Asiste a nuestra asamblea y participa!

Este servidor planifica estar ahí, aunque no forme parte de la organización.  HUSE se autodefine como  una organización educativa sin fines de lucro que propicia y fomenta un sentido de comunidad entre la población no creyente de Puerto Rico.

Divulgación reciente: La aportación de los inmigrantes a la economía

People Are Not Illegal

Protesta “People Are Not Illegal” en la Universidad de North Park. Foto por Bradley Siefert. CC-BY-NC-ND 2.0.

En medio de la contienda política presidencial en los Estados Unidos, se ha desatado un acalorado debate en cuanto al tema de los inmigrantes. De acuerdo con el candidato republicano, Donald Trump, se puede construir una muralla entre Estados Unidos y México y hacer que este último sea el que lo financie … algo que ha caído muy mal en todos los sectores de la sociedad mexicana en ambos lados de la frontera. Trump ha sido bastante enfático en que sin la inmigración ilegal no habría tanta criminalidad, no habría tantos violadores (no que todos los mexicanos eran violadores) ni podrían quitarle a tanto trabajo a los nativos estadounidenses. Además, para él, debería impedirse la entrada de musulmanes con una retórica que hasta el mismo Benjamin Natanyahu (of all people) le saca el cuerpo. No en balde, ha recibido la gran mayoría del sector hispano es hostil a su mensaje, mientras que los racistas, nacionalistas blancos y xenofóbicos le han recibido con los brazos abiertos. Esta simpatía por este tipo de extremistas ha desembocado en una hemorragia de líderes conservadores del Partido Republicano dispuestos a votar por su rival, Hillary Clinton.

Sin embargo, a raíz de este “debate” (si es que se le puede llamar así), cabe preguntar: ¿Están perjudicando la economía los inmigrantes? ¿Le roban los inmigrantes a los nativos sus oportunidades de empleo? Recientemente, la prestigiosa agrupación Academias Nacionales de las Ciencias, Ingeniería y Medicina en Estados Unidos aportó su grano de arena a la discusión cuando publicó un informe titulado “The Economic and Fiscal Consequences of Immigration“. Sus catorce autores incluyen a reconocidos sociólogos, demógrafos, economistas, entre otros expertos.

Señalan que, a pesar de que una cuarta parte de la población estadounidense es inmigrante o hijos de inmigrantes, no encontraron ninguna evidencia de que la inmigración haya creado un impacto negativo sobre la disponibilidad de empleos para los nativos estadounidenses. Sí hay evidencia de que la llegada de oleadas de inmigrantes puede afectar la estructura salarial en Estados Unidos, especialmente en relación con otros inmigrantes y nativos con poca o ninguna educación. Sin embargo, esta es una etapa transitoria (p. 204), ya que usualmente la tecnología ayuda a mejorar las condiciones de vida y los nativos suelen moverse a empleos más competitivos. No solo eso, sino que también ayudan a los nativos al incrementar sus salarios (p. 148). La evidencia muestra que la situación de los inmigrantes mejora a la larga (p. 205).

Todo esto varía, depende cuándo y dónde esté disponible el capital para ello. Además, muchos factores económicos relacionados con los inmigrantes no pueden medirse debido a la complejidad de la dinámica de la economía. Aun así, los modelos apuntan a que el impacto negativo de los inmigrantes sobre los nativos es muy pequeña (pp. 203-204). El peso mayor contra los nativos no educados o desertores escolares y las minorías es mayor que contra aquellos que son educados (p. 204).

Tampoco se puede perder de perspectiva el hecho de que los inmigrantes formados, educados, adiestrados y expertos aportan sustancialmente a la economía (pp. 205-206, p. 243). Los inmigrantes adiestrados en cuido de niños, construcción, jardinería, entre otras labores reducen los costos de bienes y servicios, por lo que benefician a los consumidores y les facilita la vida de los nativos en muchos aspectos (p. 243). Los que son educados, aportan capital  intelectual al utilizar sus talentos para la innovación y el mercado de patentes. El informe reconoce que sin esa aportación, Estados Unidos no estaría bien posicionado en el mercado actualmente (p. 243). De acuerdo con el informe, a los gobiernos estatales y federales les cuesta los inmigrantes de primera generación. Aun así, los de segunda y tercera generación parece aportar significativamente más al ingreso de las arcas gubernamentales (pp. 404-405). Esto desmitifica la impresión errada de que este tipo de inversión del estado en inmigrantes es dinero perdido y no aporta nada a la economía.

Nunca podemos dejar a un lado el factor humano y es imperativo reconocer que hay un deber ético de hacer lo posible por ayudar a aquellos que huyen de una realidad mucho más grave que la que se vive en Estados Unidos. Con todo y eso, visto desde un punto de vista puramente económico, este informe desmitifica muchas de las convicciones que sostiene mucha gente en torno a cuan dañinos son supuestamente los inmigrantes (legales o ilegales) a la economía en general.

¿Son este blog y su autor “cientificistas”?

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El término “cientificismo” se ha vuelto uno muy popular en décadas recientes, especialmente cuando hablamos de los famosos “debates” entre religiosos y científicos. Es una etiqueta que se lanza libremente para acusar a cualquier persona que apoye a las ciencias sobre las convicciones religiosas o cosmovisiones sostenidas por diversos grupos, pertenezcan o no a una religión formalizada.

Ya este servidor está encontrándose con esa palabra como una acusación porque, por razones científicas, no le doy la razón a ciertos alegatos. Como se sabe, rechazamos (por el momento) la convicción de que el glifosato es cancerígeno, de que el creacionismo o el designio inteligente provean conocimiento genuino del pasado, de que la teoría cientológica de la mente es viable o de que hay una conspiración global que cumple con un propósito malévolo hacia la humanidad. Todo esto lo rechazo porque privilegio la evidencia científicamente evaluada y comprendida de acuerdo a las teorías mejor corroboradas y validadas. ¿Cuándo debemos cambiar nuestro parecer? Cuando aparezca evidencia buena y contundente de que estas creencias son correctas. Si esto es lo que significa la acusación de “cientificismo”, entonces me declaro culpable. Pero no se me podrá acusar de soberbia o arrogancia, ya que siempre estoy dispuesto a cambiar de parecer. Al contrario, le corresponde a mis acusadores que cualquier otra aproximación al mundo en estas materias es mejor que la científica … algo que ninguno de ellos ha podido argumentar con mucho éxito.

Esto no va a ser suficiente para persuadir a nuestros acusadores. ¿Qué es exactamente el “cientificismo”? ¿Cuál es la teoría filosófica sostenida por este servidor? Aquí responderé a esas interrogantes.

¿Qué es el “cientificismo?

Hoy día los términos “cientificismo” y “cientificista” se han convertido en lo que Iván Illich y Uwe Pörksen llamaban “palabras amebas” o “palabras plásticas”, pero con el objetivo de acusar a alguien por alguna posición afín a las ciencias. Las palabras plásticas tienen la característica de que, pero que por razones sociales se utiliza el mismo término para adoptar cada vez más significados diversos. Desde esta perspectiva es bien difícil definir lo que es el “cientificismo”.

En Wikipedia encontramos la siguiente descripción del “cientificismo” (scientism):

Scientism is a belief in the universal applicability of the scientific method and approach, and the view that empirical science constitutes the most “authoritative” worldview or the most valuable part of human learning—to the exclusion of other viewpoints.

En el mismo artículo, cita al filósofo Tom Sorell al respecto, quien lo define de esta manera:

Scientism is a matter of putting too high a value on natural science in comparison with other branches of learning or culture.

Otras definiciones mencionadas en ese artículo pueden ser equívocas, como la que postula la inducción como el único método de conocimiento. Aquellos que somos falsacionistas afirmamos las ciencias, pero rechazamos la visión clásica de la inducción. Otros hablan del rechazo a la metafísica como una forma de cientificismo, tal como sostenía el positivismo lógico. Como bien fue señalado por sus críticos, los supuestos antimetafísicos de dicho movimiento eran en sí metafísicos y no legitimados por la ciencia empírica.

Con el propósito de llegar a una definición funcional del término “cientificismo” vemos los siguientes factores comunes:

  • Las definiciones que sostienen diversos autores parecen establecer el centro de la controversia en las ciencias naturales.
  • Se habla de un establecimiento de las ciencias naturales como fundamento de todas las demás disciplinas.
  • Hay una especie de intromisión no deseada de las ciencias naturales en áreas en las que parece no tener autoridad.
  • Se establece a las ciencias naturales como fundamento de las actitudes existenciales de los seres humanos.

A partir de estos factores, definiremos el cientificismo funcionalmente de la siguiente manera:

El cientificismo es una postura metafísica y epistémica que estipula que las ciencias naturales son las únicas proveedoras de conocimiento, premisa que le permite transgredir su frontera de competencia a otros campos de conocimiento y de otra índole (en filosofía la llamamos “metábasis” por la frase en griego “μετάβασις εἰς ἄλλο γένος”, una transgresión a un género ajeno).

Con base en esta definición, ¿soy cientificista? ¿Es esa la postura de este blog?

Áreas de no competencia de las ciencias naturales

En la exposición siguiente, establezco la relación entre las ciencias en general de la siguiente manera:

ciencias

Admito que es un diagrama que sobresimplifica un poco la relación entre estos campos de investigación, pero es lo suficientemente detallado para nuestra discusión.

Ciencias formales y otras ciencias eidéticas

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A la izquierda, G. W. Leibniz; a la derecha, David Hume.

Creo que en esta sección es suficiente para refutar las acusaciones de cientificismo. Aquí hablamos de áreas de conocimiento que son externas a las ciencias naturales. No puedo presentar todos los argumentos al respecto, pero esto han sido debidamente atendidos en varias obras filosóficas bien importantes, algunas que se han pasado por alto por muchos pensadores. Recomiendo la lectura de las siguientes obras al respecto:

El factor común de estas obras es que se basan en una distinción hecha por G. W. Leibniz entre verdades de razón y verdades de hecho, o la hecha por David Hume relations of ideasmatters of fact. Para ambos filósofos, las verdades de razón (o relations of ideas) se fundamentan solamente con la razón sin apelación alguna a la experiencia. Es decir, estas verdades son a priori y solo pueden justificarse de esa manera.

Las ciencias formales en general (la lógica formal y las matemáticas formales) son todas a priori. El teorema que nos dice que la raíz cuadrada de dos es un número irracional solo apela a principios (axiomas) matemáticos, sin ser corroborado o verificado por la experiencia. El Metateorema Henkin-Hasenjaeger solo utiliza como fundamento los axiomas lógicos, matemáticos y de teoría de modelos. No hay rastro alguno de nada empírico en él, todo es derivado a priori. Igual la geometría euclidiana o no euclidiana formalizada, teoría de conjuntos, etc.

Estas materias formales son genuinamente ciencias –en el sentido auténtico de la palabra alemana “Wissenschaft“–, es decir, proveedoras de conocimiento. Los teoremas de incompletud de Kurt Gödel proveyeron conocimiento decisivo y certero en torno al hecho de que si tomamos a las matemáticas como un todo, un sistema axiomático matemático consistente no puede derivar todas las verdades matemáticas posibles ni tampoco puede probarse que es consistente dentro del sistema. Ese conocimiento estableció de una vez y por todas (tal como confirmó George Boolos) lo que puede o no esperarse del ámbito matemático.

Lo mismo puede ocurrir en casos de materias no formalizadas, pero que son eidéticas, como en el caso de la geometría clásica. Estas parten de conceptos materiales de espacio que se tratan de manera abstracta a nivel matemático y que en sí parten de axiomas. Los demás teoremas y corolarios se desprenden de ellos.

Otra ciencia que puede considerarse eidética (aunque hay debate en cuanto a este punto) es la filosofía, ya que trabaja a nivel abstracto conceptual a la hora de interrogar racional y rigurosamente en torno a los conceptos usados en las demás ciencias, el significado del lenguaje utilizado en la cotidianidad, la adopción de principios lógicos para el encuentro de falacias, entre muchos otros. Ningunos de estos principios metafísicos y lógicos es reducible o fundamentables en las ciencias naturales.

En este sentido, una modalidad de cientificismo es la intromisión indebida (metábasis) de las ciencias naturales (que son ciencias a posteriori) a las ciencias eidéticas formales y materiales (ciencias a priori). Es más, como se ha podido demostrar en la filosofía una y otra vez, las ciencias a priori proveen la infraestructura formal y material de las ciencias naturales. Es al revés de lo que propone esta modalidad cientificista: Las ciencias eidéticas jamás apelan a las leyes cientificas o a los hechos del mundo, pero las ciencias fácticas si apelan a las ciencias formales y eidéticas para poder forjar sus teorías científicas sobre el mundo.

La ética y las ciencias naturales

Entre estas ciencias eidéticas de la filosofía se encuentra la ética. En este blog, hemos adoptado una posición deontológica moderada. La deontología fue sistematizada por primera vez por Immanuel Kant quien correctamente pudo notar el hecho de que la normativa ética no se puede derivar de manera alguna de los hechos.

G. E. Moore

George Edward Moore, el primer eticista en tratar rigurosamente el tema de la falacia naturalista.

El mismo David Hume, antes de Kant, pudo notar correctamente que los valores no pueden derivarse de los matters of facts –es decir, de los hechos–. A este reconocimiento se le conoce como la guillotina de Hume: hay una separación esencial entre valores y hechos, que no se puede derivar el “deber ser” a partir del “ser” (de los hechos). Contrario a los minerales o a las flores, los valores éticos no son acumulables, ni medibles, ni percibidos sensiblemente por experiencia. No es algo perteneciente a “allá fuera” en el mundo externo, sino que es captable por el entendimiento y la razón. A la falacia –una falla de razonamiento– en la que se cae al querer derivar los valores a partir de los hechos, o el “deber ser” a partir del “ser”, se conoce como falacia naturalista y que fue muy bien elaborada y tratada por el filósofo G. E. Moore en su Principia Ethica.

Esta falacia no es meramente una elucubración abstracta de unos filósofos sin nada más qué hacer, sentados bajo un árbol, mirando al cielo para preguntarse si el vaso está medio lleno o medio vacío. La falacia naturalista impacta la historia, muchas veces de manera catastrófica y es promovida en diferentes momentos y para distintos fines por todo el espectro de ideologías políticas. El darwinismo social y las formas más inhumanas de la eugenesia tuvieron como base una forma de falacia naturalista que conocemos como la “falacia de la apelación a la naturaleza“. El darwinismo social, según propuesto por Herbert Spencer y otros, postula que los avances de la sociedad son posibles gracias a la competencia, algo que “se puede constatar en la naturaleza”. En el caso de las formas más cuestionables de eugenesia, se utiliza indebidamente la genética para hablar de herencias fenotípicas “puras” o “impuras”, lo que lleva a la cuestionable catalogación de ciertas propiedades fenotípicas y sicológicas como “deseables” o “indeseables”. Ciertas modalidades del darwinismo social eran favorecidas por muchos en la derecha política a principios del siglo XX, mientras que la eugenesia fue respaldada por muchos en la izquierda como manera de rechazar el darwinismo social.

Hoy día, la falacia de la apelación a la naturaleza es lo que mueve a la industria orgánica cuando alega que su tipo de agricultura es “natural”, que solo utiliza fertilizantes “naturales” y que no emplea el uso de pesticidas (al menos esa es la impresión que tiene demasiadas personas). En primer lugar, la agricultura no es una actividad natural –por más que la gente sienta que lo es–. Al contrario, toda actividad agrícola, sea convencional u orgánica, supone a nivel práctico la destrucción del ecosistema existente del terreno donde se quiera sembrar para que el agricultor imponga el suyo. Gran parte de la destrucción de los hábitats en la naturaleza se debe a la agricultura y al ganado. Es más, debido a muchas de las serias deficiencias e ineficiencias de la producción orgánica —algo que reconoce la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO)–, si se generalizara la agricultura orgánica al nivel que esta industria desea para alimentar el mundo, tendríamos que arrasar con áreas muy significativas que reducirían dramáticamente la biodiversidad a nivel mundial. Si los agricultores de trigo de la India no hubieran adoptado la tecnología de la Revolución verde de 1960 a 1966, durante ese periodo hubieran necesitado 44 millones de hectáreas adicionales (casi el área de California) para proveer la misma cantidad de ese cereal que produjo durante ese mismo periodo. En parte, ha habido una reforestación de casi el 72% de las tierras estadounidenses en parte gracias a las tecnologías de la Revolución verde. La industria orgánica no puede garantizar este grado de eficiencia. Además, como ya saben los científicos a saciedad, las mejores revisiones y metaanálisis científicas han demostrado más allá de toda duda que los alimentos orgánicos no son significativamente más nutritivos que los convencionales (ver esta revisión esta). Contrario a lo que muchos creen, la industria orgánica produce y usa pesticidas y ese factor usted lo puede comprobar yendo a su tienda preferida de mejoramiento del hogar y que encontrará con su debida rotulación de que son tóxicos. Estas sustancias son en su mayoría naturales, aunque bajo algunas circunstancias pueden ser artificiales y, en muchos casos, puede ser más dañina al ambiente y a la salud humana que muchos de los pesticidas sintéticos. Aunque se intenta demonizar a los alimentos transgénicos porque es “dañino a los seres humanos” aunque tenga una tasa de incidencia de perjuicio a nuestra especie que es exactamente 0%, podemos ver que en el año 2011 la disponibilidad de un producto orgánico llevó a la llamada “crisis del pepino“, en la que murieron 50 personas y se enfermaron cerca de 4,000 personas por E. coli., una estadística muy cercana a la de las cifras oficiales de las víctimas de Chernobyl. Esto significa que esta falacia de la apelación a la naturaleza  le cuesta muchísimo al bolsillo de los consumidores, que a su vez representa unas ventas que sumaban $43.3 mil millones en el 2015. Todo se basa en definiciones arbitrarias de lo que es “natural” y “artificial”, todo basado en un tipo de falacia naturalista.

Muy a pesar de Sam Harris y otros, es simplemente imposible derivar la ética de las ciencias. Lo que sí le corresponde a la ética es fundar y descubrir los valores y normativas éticas a priori. Pertenece al ámbito de las verdades de razón. Contrario al ámbito de los hechos, dichos valores o normativas no se encuentran en el mundo físico, sino en la evaluación crítica y racional de las propuestas filosóficas de acción y de las normativas sociales.  La ética responde a la pregunta de “¿Por qué actuar de esta manera?”, mientras que las ciencias naturales nos dicen “¿Cómo se puede hacer?”. En ese sentido, las ciencias naturales no sostienen los valores y normativas éticas (eso sería cientificismo), pero sí instruye en cuanto a la vía para cumplir con dichos valores y normativas.

Por eso, todo eticista responsable tiene en cuenta valores y la normativa ética como principios de acción y utiliza a las ciencias naturales (y sociales) como bases fácticas para la acción individual o colectiva.

Las ciencias naturales y las ciencias sociales

Las ciencias naturales son ciencias fácticas, cuyo conocimiento es a posteriori, es decir, cuyos referentes y fundamentos son los hechos según son experimentados y evaluados por científicos individuales o, muy especialmente, una colectividad de científicos. Las ciencias naturales pertenecen a una de dos ciencias fácticas, la otra siendo las ciencias sociales –sicología, historia, sociología, economía, política, la antropología, entre otras ciencias–.

Todo lo dicho para las ciencias naturales también vale para las ciencias sociales. Cualquier reducción de las ciencias eidéticas formales o materiales, incluyendo la ética, a las ciencias sociales sería otra forma de cientificismo. Sin embargo, ¿qué ocurriría si se intenta reducir las ciencias sociales a las ciencias naturales? Es nuestro parecer que ocurriría también el mismo problema cientificista.

Por ejemplo, la pertinencia de una ciencia específica depende de su objeto de estudio. Todo lo que es el ser humano tiene como fundamento los procesos creativos físicos, de los que emergen todos lo demás. La conciencia es un acto emergente de la mente y esta a su vez de los procesos computacionales del cerebro. De la interacción de mentes vía las conciencias, emergen las sociedades con todas sus expresiones culturales (“cultura” en sentido amplio). En estos niveles culturales, surgen problemas que les son propios y que no se resuelven a un más bajo nivel. El problema del estatus de subordinación de Puerto Rico a Estados Unidos es resultado de este proceso de emergencia natural a partir de las moléculas físicas que nos componen. Sin embargo, sería totalmente absurdo intentar resolver ese problema a nivel atómico. El puertorriqueño promedio sonreiría ante la sugerencia de que el estatus es producido por el cambio climático o por el grado de conversión de hidrógeno y oxígeno en agua. La política es posible debido a diferentes grados de relaciones sociales (económicos, culturales, jurídicos, etc.) y que no son reducibles a asuntos puramente físicos o  naturales. Esto no excluye en lo absoluto la pertinencia del entendimiento de procesos naturales que frecuentemente intervienen en asuntos políticos (e.g. la Pequeña Edad de Hielo o la libido del Presidente Bill Clinton). Sin embargo, tampoco se pueden reducir ciertas complejidades culturales a procesos físicos o biológicos. Estos últimos son base física y orgánica de aquellos, pero aquellos no son reducibles a estos. De otra manera, implicaría la reducción de las ciencias políticas (que estudia relaciones políticas) a las ciencias naturales, una sugerencia claramente ridícula.

Las ciencias fácticas o de los matters of fact

¿Cuál es entonces el lugar de las ciencias naturales? Edmund Husserl solía decir que las ciencias fácticas en general formulan ficciones (hipótesis, leyes, teorías) cum fundamento in re, es decir, las ciencias fácticas en general se dedican a formular cuerpos teoréticos que procuran explicar los hechos. Toda teoría científica fáctica intenta fundarse y a la vez explicar los matters of fact (como diría Hume).

En el caso de las ciencias naturales en particular, su intento es el de formular las mejores teorías que expliquen los fenómenos materiales y constituyentes de los seres vivos (biología) y no vivos (química, física, etc.) de acuerdo a unos criterios racionales (la lógica, las matemáticas, el naturalismo metodológico, la navaja de Ockam, etc.). Las ciencias naturales en general son las únicas que cuentan con las herramientas para el conocimiento del universo. Fuera de esto no hay otra manera de hacerlo.

Los grupos, sean religiosos o seculares, que sostengan una cosmovisión reñida con esta elemental convicción necesitan demostrar que su punto de vista es correcto. En esto, ellos han fallado enormemente. Desde los creacionistas hasta los grupos políticos verdes quieren ignorar las teorías científicas más sólidas y fructíferas para aferrarse a una cosmovisión que les conviene, sea por razones estéticas, por autoridad o por coerción social. De otra manera, se sienten compelidos a lanzar etiquetas por doquier cuando el consenso científico les reta a cambiar su parecer.

Deep-Thought-300pxLa adopción del escepticismo como actitud y filosofía de vida es un reconocimiento explícito de los mecanismos de engaño y autoengaño que existen en todo individuo y sociedad. Las ciencias en general proveen los mecanismos para atemperar nuestras actitudes y liberarnos de falsos prejuicios. Ese fue mi caso en el caso de los transgénicos. Creía todo lo que la maquinaria propagandística de la izquierda verde y orgánica afirmaba. Me familiaricé con lo que los estudios científicos tenían que decir al respecto y lentamente me di cuenta de que prácticamente nada de lo que sostenía era correcto. No puedo describir el dolor y el esfuerzo enorme que conlleva el cambio de parecer, desde perder valiosas amistades hasta chocar frecuentemente con muchos queridos amigos que siguen pensando de la misma manera que lo solía hacer. Sin embargo, vivir en integridad significa vivir de acuerdo a un compromiso de humildad intelectual ante la evidencia y una interacción espiritual con otros seres humanos y con el planeta Tierra con base en valores racionales éticos y en la información científica. Lo único que podría cambiar mi parecer es la evidencia misma científicamente evaluada. Como ser humano, siempre puedo estar equivocado. Como religioso naturalista así lo sostengo.

Hay cosas que usted no va a ver en este blog (al menos no por el futuro previsible):

  • Intentos de derivar las ciencias eidéticas de las ciencias naturales
  • Intentos de derivar la ética de las ciencias naturales
  • Intentos de derivar las ciencias sociales de las naturales

Ahora le pregunto a usted, ¿es este blog “cientificista”?