Monsanto (1901-2000 / 2000-2018) – RIP

Bayer y la Tuma de Monsanto

Bayer y la Tuma de Monsanto / (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa / CC-BY-SA 4.0

En el día 7 de junio de 2018, murió Monsanto de una vez “para siempre”.  ¿Qué fue lo que sucedió?  Aquí, ya lo habíamos discutido: Monsanto fue adquirido por la empresa Bayer, compañía farmacéutica, pero que a su vez ha penetrado el mercado de la agroindustria. De hecho, por años ha desarrollado productos que competían con los de Monsanto, el más notable es su producto basado en glifosato.

¿Por qué se da esto? Por varias razones. La principal es la fusión de diversas corporaciones agroindustriales y de ingeniería química a nivel mundial o por su adquisición por entidades con alto nivel de capital. Por ejemplo, Syngenta fue adquirido por el ChemChina, una corporación del gobierno chino y ahora es Syngenta Global.  Por otro lado, Dow y Dupont se fusionaron por $130 mil millones en la empresa DowDupont, convirtiéndose en el 2017 en la empresa dominadora en ventas de productos agroindustriales. La gigante alemana BASF tenía unos activos valorados en € 79 mil millones (≈ $ 93 mil millones), mientras que decidió comprarle semillas y ciertos químicos a Bayer, que, a su vez, desarrolla semillas resistentes a la sequía.

Ante este nuevo panorama, Monsanto estuvo en unas serias desventajas.  Contrario a lo que afirman muchos activistas, Monsanto no está metido en todos nuestros alimentos, apoderándose del universo. Al contrario, al lado de los monstruos corporativos que acabo de mencionar, en el 2017, Monsanto estaba en una situación bastante modesta. Por ejemplo, el total de activos de la compañía era de $21 mil millones con un ingreso anual de 2 mil millones. Para darles una idea del “dominio” de la empresa en el mercado, les muestro una ilustración que representa el tamaño de ingresos de la empresa en relación con otras corporaciones no agroindustriales.

Ingresos de Monsanto (2013)

Gráfica del ingreso bruto de varias compañías (en millardos). Fuente: Franklin Veaux en Quora.

Por otro lado, Bayer no solo se beneficia de la compra de semillas y otros productos por parte de BASF, sino que contaba con unos activos que totalizan los € 75 mil millones (≈ $ 88 mil millones), que es una baja si consideramos que el año anterior (2016) tenía un total de € 82 mil millones (≈ $ 96 mil millones). Los productos de Monsanto se venden bien. La marca Roundup® sigue dominando en el mundo de los herbicidas, un obstáculo que Bayer nunca pudo superar con sus productos. Las semillas resistentes a glifosato y Bt son muy populares entre los agricultores a nivel mundial, por lo que representaría, para su deño, una enorme ventaja en el contexto agrícola mundial.

La fusión finalmente se dio y todo lo relacionado con Monsanto es ahora de Bayer. Debido a la mala fama que tiene el nombre de “Monsanto” ante el público, se determinó sepultarla.
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Un poco de historia

La Monsanto que acaba de perecer no es la Monsanto original, sino otra compañía que asumió el nombre. Por lo tanto, hay que establecer ciertas distinciones a la hora de comprender su historia.
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El “antiguo” Monsanto (1901-2000)

Monsanto (Old)

Logotipo del “antiguo” Monsanto

Monsanto fue fundado en 1901 como una compañía de ingeniería química, en St. Louis, Misuri, los Estados Unidos, por John Francis Queeny. Años antes, había entrado a trabajar en una compañía de productos químicos en St. Louis. Allí, se casó con Olga Mendes Monsanto, hija de un hombre de negocios llamado Don Emmanuel Mendes Monsanto, quien llegó a trabajabar en la industria del azúcar en Vieques, St. Thomas y las Islas Vírgenes.

Olga Mendez Monsanto y John Francis Queeny.

Olga Mendez Monsanto y John Francis Queeny.

Para 1902, Monsanto recibía ingresos sustanciales gracias a su producción de la sacarina, que había sido inventada y mercadeada solo en Alemania. Este es un endulzador que servía (y sirve todavía) como sustituto del azúcar. Su comprador principal fue la Coca-Cola, que en ese momento vendía el líquido como una especie de jarabe “milagroso” para la cura de ciertos males. Además, Monsanto solía producir la vanilina y cafeína para la Coca-Cola y otras empresas en el mercado.

Más adelante, en 1919, Monsanto empieza a expandir sus operaciones hacia Gales, donde colaboró con otra compañía para continuar la producción de vanilina, sacarina y ácido salicílico, químico con el que llegó a sintetizar la aspirina (medicamento creado por primera vez el siglo anterior).

En la próxima década, compró un territorio en Illinois, fundó e incorporó un pueblo llamado precisamente “Monsanto” con el objetivo de minimizar el pago de impuestos y evitar regulaciones.  Fue en esta década que la empresa empezó la producción de ácido sulfúrico y otro químico que se volvería un dolor de cabeza posteriormente, el policlorobifenilos (PCB).

En el año 1929, se vendieron las acciones de Monsanto como resultado de la baja estrepitosa de la bolsa. En 1935, fue adquirida por la Swann Chemical Company en Alabama (para mayor producción de PCBs) y, en 1936, por Thomas & Hochwalt Laboratories. La empresa se dedicó en gran medida a producir plástico y goma, además de los otros químicos. Vale añadir que, por esa adquisición, estuvo mucho más cerca de operaciones del ejército, tales como el Proyecto Manhattan y asistió de cierta manera en la fabricación de armas nucleares.

Durante los años 1944 a 1960, hubo un incremento de fabricación de químicos, entre ellos, el  poliestireno y otros dos que llegarían a ser controversiales, el herbicida ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) y el dicloro difenil tricloroetano (DDT). Algunas de estos se utilizaron para fines militares, otros por razones de salubridad. El DDT era un excelente insecticida y bastante inocuo para los seres humanos si no estaban expuestos por un largo tiempo (Agarwal et al., 2012, p. 20). Sin embargo, afectaba a ciertos insectos, lo que repercutió en la población de pájaros. Como resultado de eso y la publicacion de Silent Spring de Rachel Carson, Monsanto y otras compañías tuvieron que finalizar con la producción del pesticida. Durante los años 70, se prohibió por completo. Más adelante, se conocieron los efectos adversos del PCB sobre la salud humana, por lo que Monsanto también dejó de fabricarlo a mediados de esa década. Finalmente, fue prohibido por el gobierno federal a finales de esos años.

Helicóptero Huey asperjando agente naranja.

Helicóptero Huey asperjando agente naranja durante la Guerra de Vietnam.

Como ya hemos indicado, durante los años 50 y 60, Monsanto, junto a otras compañías, estuvo estrechamente vinculado al ejército de Estados Unidos para la producción del agente naranja. Esta mezcla incluye el químico de 2,4-D y otro llamado 2,4,5-triclorofenoxiacético (2,4,5-T). Ambos herbicidas eran considerados relativamente inocuos, por lo que parecían ser ideales para la defoliación de los bosques de Vietnam. Sin embargo, en ese proceso, tan temprano como en 1952, Monsanto le dejó saber al ejército que en la fabricación de la mezcla, se estaba colando otro químico peligroso: el 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina (TCDD) y que usualmente acompañaba al 2,4,5-T, aun en cantidades ínfimas. Tras la presión de organizaciones científicas y pacifistas, cesó este tipo de operaciones en 1971 (Shuck, 1987, pp. 16-20).

Aun con todo, en la década del 60, científicos de Monsanto también descubrieron el proceso para sintetizar a nivel industrial L-Dopa, un aminoácido que se logró utilizar para tratar la enfermedad del Parkinson. Debido a este logro, dos miembros del equipo de químicos, William S. Knowles y Ryōji Noyori, ganaron el Premio Nóbel de Química en el 2001 junto a K. Barry Sharpless. Además, también aportó fondos de investigación para inventos que pudieran servir de tratamientos oncológicos.

Para los años 70 y 80, Monsanto estuvo interesado invertir en la agroindustria. En 1970, uno de sus científicos, Joseph E. Franz, descubrió que el glifosato (una sustancia que había sido descubierta hacía unos años) tenía propiedades importantes como herbicida. A partir de ese descubrimiento, en 1974, hizo disponible este químico bajo la marca de Roundup®. Al lograr comercializarlo, tras solicitar una patente sobre su proceso de sintetizarlo, el gobierno federal se la concedió.

Logo de Roundup

Logotipo del yerbicida Roundup

Durante la década del 80, también descubrieron que ciertas bacterias descomponían el glifosato una vez llegaba al suelo y eque ran resistente al herbicida. Tras un examen atento, se dieron cuenta de que el origen de este atributo era genético. Mediante experimentos, la empresa logró, para 1983, crear la primera planta transgénica resistente a glifosato. Esto fue ideal para los agricultores, porque ahora podían deshacerse de las malezas con el glifosato sin arruinar los cultivos que querían comercializar. Simultáneamente, tenían el beneficio de que este nuevo pesticida era inocuo en relación con otros utilizados en la industria.

También, en los años 80, Monsanto compró G. D. Searle & Company, la empresa que sintetizó el aspartame y comenzó a mercadear la sustancia bajo la subsidiaria, Nutrasweet Company.

Finalmente, para los años 90, empezó a producir hormonas tales como somatotropina bovina (BST), también llamada hormona del crecimiento bovina (rBGH). Así, las vendió bajo la marca comercial POSILAC®. Esta es la época en que comenzó modestamente un movimiento de demonización a Monsanto. En esta etapa embrionaria, los grupos de derechos de animales y de consumidores plantearon, correctamente, que esta hormona creaba distress a las vacas.  La hormona les hacía producir más leche de lo usual, hasta el punto de lastimar sus ubres y producirles mastitis (inflamación e infección de las ubres). En Europa, el Comité Científico sobre la Salud y Bienestar de los Animales concluyó en un informe que las vacas sufrían tremendamente con la administración de la hormona, algo que no se debía exclusivamente a la mastitis, sino también a otros problemas fisiológicos que causaba.

Esto llevaba a otras preocupaciones para los científicos, defensores de los consumidores y el público en general. Para evitar que estas infecciones, se les administraba antibióticos. Como la evolución de las bacterias no se detiene, había una posibilidad real de que el público ingiriera esos antibióticos y ser víctimas de bacterias resistentes a estos.  De hecho, cuando un equipo del noticiero FOX quiso investigar en torno a este tema, aparentemente Monsanto los acosó hasta el punto en que no se les renovó el contrato y quedaran fuera de la estación. Finalmente, demandaron a FOX por los sucesos ocurridos.

Aun con todo, Akre y Wilson no son exactamente santos. Durante esa década del 90 y la siguiente, los dos reporteros fueron algo así como un misterio, tanto en su trasfondo personal como su relación.  Probablemente, pensaban incluir una mezcla de detalles genuinamente científicos, pero mezclados con sensacionalismo. A pesar del mal de la mastitis generadas a las vacas, los “investigadores” no tenían evidencia alguna (fuera de unos estudios mal leídos) de que la hormona fuera genotóxica o que esta o los antibióticos pasaban a la leche humana. En tales casos, Monsanto se preocupaba por los efectos que eso tendría sobre su negocio y usó todos los medios posibles (rayando en el acoso) para que Akre y Wilson no publicaran su noticia. Así que, hay que tomar su testimonio con pinzas. A fin de cuentas, FOX procedió a hablar del problema de todas formas, pero sin Akre ni Wilson. Finalmente, la pareja no pudo persuadir al jurado (el mismo que les premió los $450,000) del resto de lo que alegaban. Solo les concedió el dinero por su estatus de “whistleblowers” y ya saben lo que sucedió después.

En su última etapa, en 1999, Monsanto fue adquirida por la compañía Pharmacia & Upjohn, y ahí terminó.

Solo estaba interesada en integrar toda una variedad de productos químicos concernientes a la síntesis de medicinas. Nutrasweet fue vendida y Pharmacia decidió que todo lo concerniente a la agroindustria fuera una compañía nueva que heredaría el nombre.

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El segundo Monsanto (2000-2018)

Logotipo de Monsanto

Logotipo de Monsanto del segundo Monsanto

El segundo Monsanto se estableció como una compañía exclusivamente de la agroindustria. A partir del 2000, ya la patente sobre la síntesis de glifosato había expirado en el 2000 y, en ese sentido, no podía seguir teniendo el monopolio sobre el químico, por lo que se vio en la situación de que su producto, Roundup® compitiera con otros en el mercado. Sin embargo, sí sostenía las patentes relacionadas con la producción de semillas transgénicas resistentes a glifosato o que generen el insecticida Bt para la protección de la planta. En ese sentido, Monsanto ponía a la venta de los agricultores los siguientes productos en su versión transgénica:

  • maíz
  • canola
  • algodón
  • soya
  • alfalfa
  • remolacha
  • sorgo
  • trigo (todavía no disponible en el mercado)

Durante la década del 2000, Monsanto continuó comprando algunas otras compañías para hacer más eficiente su productividad y expandir el mercado de sus productos. En el 2005 compró Emergent Genetics, en el 2007, Delta and Pine Land Company y en el 2008,  De Ruiter. Fue en este último año que Monsanto decidió vender su producción de hormona bovina y marca POSILAC® a Elli Lilly.

Logo Roundup Ready Corn

Logotipo del maíz Roundup Ready, distribuido por la compañía Monsanto.

Desafortunadamente, por el nombre, esta nueva Monsanto llevaba consigo una mala reputación creada por parte de varios grupos que lo pintan como la gran bestia del Apocalipsis que lleva sobre sí la gran ramera que se embriagaba de la sangre de los agricultores.  En algunos círculos, se llegó a alegar que “Monsanto era la dueña” de los alimentos del mundo.  Cuando se mira la lista, es obvio que Monsanto solo se lucraba de la venta de los cultivos más atractivos económicamente para los agricultores (en inglés “cash crops“).  Lo mismo hacían competidores tales como Syngenta, Bayer, Dow, Dupont y otros más. Su negocio tampoco se limitó a los transgénicos, sino también a otras semillas convencionales no transgénicas y hasta semillas orgánicas. De hecho, en un momento dado, Greenpeace vendía semillas orgánicas de Monsanto.

Durante sus operaciones hasta el 2018, se fue montando toda una campaña en contra de la compañía, lo que limitó su acceso a Europa. Los partidos verdes lo hicieron, de tal manera, que se estableció una moratoria a la producción de todos los alimentos transgénicos en el continente. Esto es algo que benefició mucho a las desventajadas BASF, Bayer, Syngenta y otros, ante la entrada de productos transgénicos de Monsanto.  Lo malo en todo este caso, es que, años después, algunas de ellas también tuvieron que sufrir la campaña en contra de los productos transgénicos de las corporaciones europeas (véase el caso de la papa Amflora®). BASF en particular tuvo que mover sus operaciones a Estados Unidos para continuar sus investigaciones con transgénicos. Por hoy, España es la única productora de transgénicos en Europa.

Stop Farmer Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

El experimento de Gilles-Eric Séralini le echó más gasolina a toda la condenación irracional a la compañía, muy a pesar de que fue rechazado virtualmente por todo el mundo en la comunidad científica por su paupérrimo diseño y su fin propagandístico. También habían empezado a surgir voces en India contra el algodón Bt transgénico, supuestamente porque había estimulado el suicidio masivo de agricultores indios, debido a los altos costos de las semillas. Aun cuando hubo organizaciones internacionales serias que desmintieron esta leyenda urbana y, aun cuando un escéptico respetado de la propaganda a favor de los transgénicos desmintió este asunto, la falsedad de esta tesis todavía perdura. A pesar de ello, se ha documentado los dos más grandes beneficios de los transgénicos a los indios:  la reducción drástica de la administración de insecticidas para las cosechas de algodón y su aumento de ingresos y calidad de vida.

Por otro lado, la inversión en el desarrollo de cultivos resistentes a glifosato, ha ayudado a reducir sustancialmente el uso de pesticidas más tóxicos para el medio ambiente y los seres humanos. Además, el uso eficiente del glifosato y el uso del Bt para evitar el uso de insecticidas ha logrado sacar del medio ambiente, no solo los tóxicos y la contaminación que eran usuales en la agricultura, sino también la reducción sustancial de emisión de bióxido de carbono. Para el 2016, los transgénicos removían el equivalente a las emisiones de CO2 que hubieran hecho 16.7 millones de carros en la carretera en un año (Brookes & Barfoot, 2018).

No obstante ello, no toda la represalia por la mala fama fue suficiente. La Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS) radicó un informe que catalogaba al glifosato 2A (probable cancerígeno). La monografía fue rechazada por las agencias reguladoras más importantes de Europa, Asia y Estados Unidos, incluyendo a la misma OMS.

Aunque su evaluación de la evidencia de genotoxicidad del glifosato ha sido seriamente cuestionada por expertos por múltiples fallas, la monografía sentó las bases para ciertas demandas. La organización US Right to Know logró publicar unos documentos conocidos como los “Monsanto Papers“, en los que se descubren algunas movidas éticamente cuestionables de la compañía. Los documentos revelan que los empleados de la empresa sí pensaban que el glifosato no era cancerígeno y que los sulfactantes, aunque no sean biodegradables, eran inofensivos para los seres humanos o el medio ambiente en las dosis que se administraban. El problema no era la ciencia del glifosato, eso estaba bastante bien establecido. El asunto candente era que las conversaciones descubiertas indicaban que Monsanto estaba escribiéndole artículos a ciertos científicos para que los publicaran bajo sus nombres (ghostwriting). A pesar de que no es delito, sí es un escándalo ético importante.  Varios de los implicados han negado que esto sea cierto. No obstante, uno de ellos apareció en los e-mails solicitandole un artículo a Monsanto cuya base fuera escrita por la empresa,. Por ello, su blog fue removido de Forbes.

Por otro lado, también revelan los documentos que Monsanto ayudó a coordinar una respuesta de los científicos atacando el trabajo de Séralini. Sin lugar a dudas, hubo tal coordinación, pero eso no quiere decir que esa no fuera la opinión genuina de los científicos. El trabajo de Séralini raya en “ciencia basura”. Sin embargo, esto se propagandizó en las redes como “evidencia” de que la compañía estaba tratando de ocultad “la verdad sobre el glifosato”.

Todo esto finalmente desembocó en una serie de demandas de víctimas del limfoma no hodgkiano que, en parte gracias a la monografía de la IARC, responsabilizaban al PCB y al glifosato por su enfermedad. En uno de los casos, Monsanto tuvo que pagar $46.5 millones. El que evalúa la relación causal con el glifosato tendrá bajo consideración ciertos experimentos recientes que desmienten al de Séralini (uno de ellos, comisionado por la Unión Europea) y un estudio de cohorte.

Aunque las ventas de sus semillas iban bastante bien en Estados Unidos, Suramérica y Asia. La empresa se vio en aprietos en el campo de sus ventas en India. Estaban apareciendo cada vez más orugas rosadas, resistentes al algodón Bt y empezaron a perderse algunas de las cosechas.  Monsanto, vía la subsidiaria Mahyco, quería proveerle mejores semillas para que fueran más efectivas, pero a un precio más caro. En abril de este año (2018), un tribunal de Delhi determinó que se prohibirían las patentes para las semillas y que su precio sería determinado por el ministro de agricultura. Esto representa un golpe duro para Monsanto.

Logotipo de la soya transgénica Roundup Ready 2 Xtend

Logotipo de la soya transgénica Roundup Ready 2 Xtend

Por otro lado, Monsanto enfrentó problemas debido a que había hecho disponible un transgénico resistente a un herbicida conocido como dicamba.  Aunque el glifosato continúa siendo exitoso, su uso extenso ha conllevado la aparición de 38 especies nuevas de malezas resistentes a glifosato. Desde esa perspectiva, hacían falta cultivos resistentes a otros herbicidas, tales como el dicamba y el 2,4-D. El problema es que el transgénico resistente a dicamba se hizo disponible antes de la fórmula de dicamba preparada por Monsanto para reducir el nivel de volatilidad (“vapor grip“). Debido a esto, muchos agricultores empezaron a utilizar el dicamba normal, y otros cultivos vecinos se vieron afectados. Aunque Monsanto argumentaba que su fórmula especial (Roundup Xtend®), parte de un sistema de cultivos Xtend®, prevenía la volatilidad hasta un 90%, la comunidad científica y los agricultores le respondían diciendo que el problema era precisamente el otro 10%. La naturaleza privativa y propietaria de la fórmula de Monsanto les impide a los científicos investigar más al respecto. Como resultado, los estados de  Misuri, Arkansas y Tenesí restringieron el uso de dicamba. Surgieron cuatro nuevas demandas contra la corporación para restituir los cultivos perdidos.  Monsanto cometió el error de descartar demasiado rápido la queja de los agricultores, mientras que BASF y DuPont estuvieron en la disposición de trabajar al respecto con sus respectivas fórmulas de dicamba. Para más sobre este asunto, escuchen este podcast.

Este mal paso, combinado con la mala reputación a nivel público, combinada con la mala fama inmerecida por ciertas teorías conspiratorias descabelladas (e.g. que Monsanto derivó el glifosato del agente naranja para limpiar tuberías; que se dedica a demandar a agricultores, que es dueña de toda la base alimentaria del mundo; que quiere exterminar la humanidad, etc.) y otras que sí son merecidas, por sus dificultades en India y Argentina, entre otros factores, lo prundente era poner la compañía a la venta.  En un momento dado, Monsanto intentó comprar a Syngenta sin éxito.

Luego apareció Bayer, interesado en comprar a Monsanto.  El proceso de fusión con Bayer comenzó el año pasado y concluyó este 7 de junio. De ahora en adelante, Bayer asumirá las ventas de transgénicos y otros productos de Monsanto, mientras que desaparece el tan repudiado nombre.

Muerte del segundo Monsanto

Reflexiones

Evidentemente, esta no es toda la historia de los dos Monsantos. Sin embargo, de aquí se puede hacer la pregunta:  ¿fueron algunos de los Monsantos “la corporación criminal más grande que ha existido en la historia de la humanidad”?  Difícilmente. Estas no pasaron de ser corporaciones promedio.  Tuvieron ambas sus luces y sus sombras. Entre las luces, podemos mencionar:

  • La fabricación de la sacarina,
  • la aspirina, que ha salvado vidas
  • el aspartamo (que, junto a la sacarina, no constituye peligro alguno)
  • la aportación financiera para fines de remedios oncológicos
  • la producción de glifosato
  • transgénicos resistentes a glifosato
  • transgénicos Bt
  • vías químicas para hacer posibles tratamientos para la enfermedad del Párkinson
  • otras más que no hemos discutido…

Otras cosas que han hecho, son sombras:

  • La síntesis de PCB y contaminación de las aguas por ello,
  • la participación en la creación de bombas nucleares
  • la asistencia en la síntesis del agente naranja, a pesar de la toxina que le acompañaba,
  • la hormona bovina,
  • la manera inicial en que impidieron que dos reporteros hablaran del tema
  • la aparete práctica de escribirle artículos a científicos,
  • hacer disponibles transgénicos resistentes a dicamba antes de tiempo,
  • malas respuestas de Monsanto a quejas de agricultores y científicos
  • … otras más que no hemos discutido

Para bien o para mal, los dos Monsantos hicieron su aportación (buena y mala), y, para fines de la historia, se cerró ese capítulo en el siglo XXI.

Ahora bien, este final no es uno que deseaban sus oponentes.  Ellos no querían que Monsanto contribuyera a que otra corporación se hiciera más grande. Además, los activistas perdieron el nombre “Monsanto” para sus campañas, por lo que ahora van a intentar convertir a Bayer en la nueva cara del “enemigo”. Ya comenzaron a hacerlo. Como es empresa alemana, ya están asociándolo a los nazis (especialmente a su pasado oscuro con ese partido nefasto). Este sector reaccionario siempre necesitará algún “enemigo”.

Irónicamente, me imagino que muchos de ellos estarán utilizando clones de IBM (computadoras Dell, HP, Lenovo, etc.) para interactuar con la red y escribir sus artículos.  IBM fue una empresa que también cooperó con los nazis (especialmente con los campos de concentración), pero sospecho que, en ese caso, a ellos no les importará usar clones de su tecnología. Ni tan siquiera les moverá a ello el hecho de que los materiales para crear sus ordenadores contaminan mucho más el ambiente que todo el glifosato administrado en 1000 hectáreas de cultivos. Who cares?!

Veremos cómo se va a restructurar la empresa Bayer a partir de esta fusión y todo lo bueno (y malo) que tenga que brindarnos en el futuro.
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Referencias

Agarwal, A., Aponte-Mellado, A., Premkumar, B. J., Shaman, A., & Gupta, S. (2012). The effects of oxidative stress on female reproduction: a review. Reproductive Biology and Endocrinology, 10, 49.

Andreotti, G., Koutros, S., Hofmann, J. N., Sandler, D. P., Lubin, J. H., Lynch, C. H., Lerro, C. C., … Beane Freeman, L. E. (9 de noviembre de 2017). Glyphosate use and cancer incidence in the Agricultural Health Study. Journal of the National Cancer Institute, djx233. doi: 10.1093/jnci/djx233.

Bevan M et al. (1983). A chimaeric antibiotic resistance gene as a selectable marker for plant cell transformation. Nature, 304, 184-187.

Brookes, G. & Barfoot, P. (2018). Environmental impacts of genetically modified (GM) crop use 1996–2016: Impacts on pesticide use and carbon emissions. GM Crops &
Food, 8, 1, 1-69. doi: 10.1080/21645698.2018.1476792.

Fraley et al. (1983). Expression of bacterial genes in plant cells. Proc. Natl. Acad. Sci., 80, 4803-4807.

Hererra-Estrella et al. (1983). Expression of chimaeric genes transferred into plant cells using a Ti-plasmid-derived vector. Nature, 303, 209-213.

Murai N et al. (1983). Phaseolin gene from bean is expressed after transfer to sunflower via tumor-inducing plasmid vectors. Science, 222, 476-482.

Schuck, Peter.  (1987). Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts.  Cambridge, UK: The Belknap Press of Harvard University Press.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50, 11, 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005.

Yun, Oliver. (22 de noviembre de 2005). Profile of William S. Knowles. Proceedings of the National Academy of Sciences, 102, 47, 16913–16915. doi: 10.1073/pnas.0507546102.

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La propaganda antivacunas se asoma en estas navidades

En estos días, se dice que hay una noticia que ha hecho “temblar” a la industria farmacéutica: la FDA admite que las vacunas causan autismo.

Joaquin Phoenix en shock

Joaquin Phoenix en shock (de la película Signs)

Como era de esperarse, esta noticia se regó por las redes sociales.

Entrada en Facebook

Entrada de la noticia en Facebook.

Claro está, en estos casos de alta controversia, la realidad suele ser distinta.

En primer lugar, se habla de un “anuncio de la FDA”. No hay ningún comunicado de prensa que “anuncie” la vinculación entre el trastorno de espectro autista (TEA) con la vacuna triple vírica (MMR por sus siglas en inglés) o con cualquier otra vacuna.

Segundo, de lo que se trata es un documento en torno a la vacuna marca Tripedia®, que no es MMR, sino de difteria, Bordetella pertussi y tétano (DTaP por sus siglas en inglés) desarrollada por Sanofi Pasteur.

Parece que debido a la enorme controversia suscitada por el documento, la FDA decidió removerla de su portal. ¿Es para esconder “la verdad”? No. ¿Cómo lo sé? Como se trata de un documento público, los antivacunas se han encargado de reproducirlo para que sus lectores se cercioren. Decidimos también proveerlo en nuestro portal, porque nos interesa echarle un vistazo. Aquí se encuentra para descargar.

Veamos.

Para el público promedio, casi nada de esta información es pertinente para su interés, especialmente por el alto nivel de tecnicismos. Sin embargo, la parte incriminante se encuentra en la página 11 del documento. Sin lugar a dudas nos dice lo siguiente:

Adverse events reported during post-approval use of Tripedia vaccine include idiopathic thrombocytopenic purpura, SIDS, anaphylactic reaction, cellulitis, autism, convulsion/grand mal convulsion, encephalopathy, hypotonia, neuropathy, somnolence. and apnea (mi énfasis).
Tripedia_fda1
Este es el momento en que invade en los aires un glorioso “¡AJÁAAAA!” de mucha gente, muy parecido al de Toribio cuando descubre que su querida anda en “malos pasos”.

Toribio (Kakukómicos)

¿Qué podría desmentir este momento tan glorioso en que la FDA hace tal admisión en un documento oficial?
Nuestra respuesta: el documento mismo. En la siguientes dos oraciones, el escrito nos dice:
Events were included in this list because of the seriousness or frequency of reporting. Because these events are reported voluntarily from a population of uncertain size, it is not always possible to reliably estimate their frequencies or to establish a causal relationship to components of Tripedia vaccine.

Tripedia_fda2

La FDA no está admitiendo absolutamente nada. Al contrario, como los científicos saben de sobra, la confianza en informes de personas que diagnostican algún mal sin la debida preparación es extremadamente baja: en la mayoría de los casos los reportes de individuos sin preparación médica o científica usualmente se hace sin tener en cuenta una variedad de factores, sin controlar variables de geografía, población, calidad de vida, estatus social, clima, estudio epidemiológico, memoria selectiva, entre muchos más. Por ende, la FDA no puede inferir la vinculación del Tripedia® con algunas de estas enfermedades a partir de una evidencia tan pobre.

No hay evidencia científica alguna de que las vacunas causen TEA por varias razones:

  • Como hemos argumentado en otro lugar, la mayor parte del aparente incremento de la tasa de TEA se debe a la reclasificación de ciertos males mentales a TEA (véase este enlace, este, este y este).
    .
  • Cuando se controla con este factor en mente, se descubre que no ha habido ningún incremento de TEA a nivel mundial, ni tan siquiera en los Estados Unidos o Europa durante la década del 2005 al 2015: la tasa se ha mantenido en 7.5 por cada 1000 personas.
    .
  • Factores genéticos (tales como se ven en este estudio, este, este, este y este) parecen prevalecer en cuanto al TEA, al igual que exposición a ciertas variables prenatales y ambientales (como se puede ver en este estudio y este).
    .
  • Las revisiones científicas y metaanálisis (la literatura científica más sólida) no encuentran vinculación alguna entre las vacunas y el TEA (e.g. este metaanálisis que agrupa estudios que cubren a 1.26 millones de niños). Vean más en este portal.
    .
  • El único estudio notable en la prensa que hace tal vinculación y que fue publicado en una revista de prestigio, fue retirado: el artículo de Andrew Wakefield, que contiene múltiples errores fatales.

Ahora bien, siempre hay alguna posibilidad (aunque la probabilidad sea realmente escasa) de tal vínculo causal. Sin embargo, le toca a los que se oponen a ciertas vacunas demostrar su punto y hacer el trabajo duro al respecto.

Mientras tanto, la diseminación de noticias fraudulentas por la red, difícilmente les vindica en toda esta discusión.

Vean más en los portales FactCheck y Snopes.com.

Referencias

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Breve respuesta a planteamientos a artículo en torno a los huracanes y el HAARP

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Algunas personas atemorizadas que han leído nuestro artículo sobre el HAARP han querido aferrarse (no importa qué) a su convicción de que el gobierno estadounidense está detrás de la formación de Harvey y de Irma o del desvió de su curso.

También hablan de cómo Michio Kaku reveló que el gobierno estaba experimentando con la atmósfera mediante el HAARP, algo que se puede constatar como FALSO al ver el vídeo en cuestión y una mentira más para llenar de miedo a un pueblo que necesita más de la solidaridad en medio del desastre y una crisis fiscal que de los temores fabricados en las redes sociales.

Primera Hora también ha añadido irresponsablemente a la histeria con un artículo mal informado en torno al tema de la experimentación con el clima. Sorprendentemente, cita al detestable comentarista Rush Limbaugh (cuyo saber científico converge a cero), indicando que lo de Irma es una falsa alarma porque las empresas como Home Depot (no lo dice por nombre, pero claramente lo alude) utilizan el miedo de la gente a los huracanes como táctica de mercadotecnia para vender más en esta temporada. Claro, a Primera Hora se le olvidó que hasta Limbaugh tuvo que desalojar su hogar en Florida para protegerse. También cita a activistas que hasta hoy no han podido demostrar científicamente que los llamados “chemtrails” sean otra cosa que producto de la condensación de agua (contrails) por el paso de aviones. Todos los intentos de detectar los supuestos químicos de los llamados “chemtrails” han sido en vano y hoy día el consenso científico es que lo único que hay son “contrails“, los “chemtrails” no existen.

A pesar de eso, se nos pide que “mantengamos la mente abierta” a la posibilidad de que los gobiernos controlen los meteoros en cuestión. Sin embargo, aunque hay evidencia de que en el pasado Estados Unidos (y vale decir, otras potencias) han experimentado con su propia población (e.g. el experimento de Tuskegee, Alabama), ese NO es lo que ocurre en este caso. La evidencia es clara de que Estados Unidos y su élite están perdiendo muchísimo capital y recursos por estos dos fenómenos atmosféricos. El HAARP ha cerrado operaciones militares desde el 2014 y no tiene nada que ver con esto ni con el desvío de los huracanes. Especialmente cuando los modelos europeos pudieron predecir casi a la perfección la trayectoria de ambos huracanes sin suponer intervención alguna de los gobiernos mundiales. Las trayectorias de Harvey, Irma y José se pueden explicar totalmente a partir de las variables atmosféricas. Es más, la NOAA estadounidense (que es parte del gobierno que supuestamente los controla) no ha podido hacer predicciones tan acertadas, no porque su ciencia sea mala, sino porque el gobierno federal bajo el Presidente Trump le ha recortado fondos, que simultáneamente le impide tener datos completos a su disposición, por lo que no puede crear modelos más acertados.

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens (1949-2011). Foto cortesía de Fri Tanke. CC-BY 3.0.

Ahora bien, si se quiere insistir en que Estados Unidos controla la atmósfera terrestre, le toca *a los que postulan esta hipótesis* demostrar que eso es lo que está ocurriendo. TIENEN que usar evidencia científica SÓLIDA y validada por los expertos. Hasta que eso no ocurra, nos acogemos a la Navaja de Hitchens, instrumento intelectual imprescindible de todo escéptico.

Navaja de Hitchens:  Aquello que se afirma sin evidencia, puede descartarse sin evidencia.

Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

La ciencia de los OGMs – 3: La pobrísima calidad de la ciencia antiOGM

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1 y 2

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de estómagos de cerdos. También incluye la mención de una palabra que algunos pueden considerar ofensiva. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Este será nuestro último artículo de esta serie que se dedique a los alegatos negativos que se hacen contra los transgénicos a nivel de nutrición. La razón es que ya aquí estableceremos con claridad que las alegadas inseguridades de los transgénicos no tienen base alguna y porque, como dijimos en la primera parte, su grado de seguridad está muy bien establecido. En los demás artículos de la serie, aunque hablemos de otros asuntos negativos, haremos un mayor esfuerzo de enfatizar en las contribuciones positivas y valiosas de los transgénicos en general.

A fin de cuentas, los animales de granja y los seres humanos hemos estado consumiendo transgénicos por aproximadamente treinta años sin señal alguna de reducción de esperanza de vida. Es decir, Monsanto (ni ninguna otra compañía de semillas) está “matándonos”.  Aun con todo lo mal que nos estamos alimentando (no por transgénicos, sino por el incremento del consumo de comidas grasosas, altas colesterol y azucaradas), esto sigue siendo válido para Estados Unidos y Puerto Rico, ya que en ambos casos, el promedio de expectativa de vida es cada vez más alto que el de cualquier otra época del pasado. Es más, mientras muchos puertorriqueños recurren a las teorías conspiratorias más descabelladas en torno a cómo Estados Unidos y todas las compañías semilleras y farmacéuticas “nos están matando”, irónicamente gozamos de mayor expectativa de vida que nuestra metrópoli. ¿No lo creen? ¡Véanlo!

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Los tipos de estudios que prevalecen en el ámbito antiOGM

Si bien el experimento de Séralini no demuestra daño alguno de los transgénicos a los animales y los seres humanos, los demás estudios antitransgénicos no mejoran para nada la situación científica del movimiento antitransgénico. Al contrario, demuestran más allá de toda duda de que la evidencia contra los transgénicos converge a cero, es decir, es casi ninguna.

La preponderancia de artículos de revistas predatorias y desprestigiadas

Séralini no es un caso único del movimiento antitransgénico, al contrario, es típico del movimiento. Hace casi un año se presentó en este blog un artículo en que una nutricionista popular (en un sentido no partidista del término) recomendaba como evidencia la lectura de una serie de artículos “científicos” en torno al tema de Monsanto y los transgénicos. En una parte de nuestro artículo diferimos de ella y señalamos que una gran porción de esos listados provienen de revistas predatorias y de dudosa reputación (véase la sección donde se habla del glifosato). La nutricionista en cuestión parece no haber hecho una evaluación crítica alguna de las fuentes que utilizaba para fundamentar su opinión al respecto.

Open_Access_logo_PLoS_white.svgEl problema de las revistas predatorias es uno que hemos trabajado en el blog desde nuestro primer artículo, porque se ha convertido ya en una plaga en la investigación científica y como forjadoras de opinión pública. Como partidario de la cultura libre y de la información abierta, siempre he favorecido aquellos esquemas de solidaridad que mantengan la información accesible a todo el público. Sin embargo, lo que caracteriza a las editoriales predatorias no es solo que son de “acceso abierto”, sino que diseñan esquemas cuestionables en los que solicitan a los científicos (en ocasiones mediante spam o solicitudes de publicación engañosas) hasta un máximo de $3,800 para la publicación de un artículo científico. El solicitar la cantidad en cuestión no es realmente el problema, sino los mecanismos diseñados para adquirir ese dinero. El otro factor que las distingue es que usualmente no tienen mecanismos de arbitraje por pares (peer-review) efectivo: o no lo hacen en lo absoluto o tienen a personas totalmente incompetentes para ello. En muchas ocasiones, la American Association for the Advancement of Science (AAAS) ha llevado a cabo operativos para identificar aquellas revistas con pobres prácticas de arbitraje y el mayor porcetaje de ellas es de predatorias.

Para ilustrar cuan profundo es este problema, utilicemos el ejemplo de dos científicos de computación que se hartaron de recibir tanto spam en sus cuentas de correo electrónico. Ellos dos enviaron un artículo a la revista predatoria International Journal of Advanced Computer Technology y, ni corta ni peresoza, solicitó una cantidad de $150 para su publicación. El árbitro anónimo dijo que “lo leyó” y que era “excelente”. Para sorpresa de los distinguidos científicos, la revista decidió publicarla. ¿En qué consistía el artículo? Bien sencillo, en páginas y páginas y páginas y páginas que decían una sola frase, “Get Me Off Your F****ng Mailing List“. El artículo en cuestión también contenía imágenes que ilustraban bien su punto.

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Claro, todo esto es jocoso y para morirse de la risa.  Sin embargo, como ya hemos visto en otra entrada de este blog, el problema se vuelve sumamente grave cuando los gobiernos se sostienen sobre  estos tipos de artículos publicados en este tipo de revistas fraudulentas para fines de política pública.

John P. A. Ioannidis

John P. A. Ioannidis. Investigaciones Oncológicas de Madrid el 15 de junio de 2012. Foto cortesía de SINC.

En casos en que no se publican estudios en revistas predatorias, sino en unas genuinamente académicas, la tendencia general de los científicos antiOGMs es la de publicarlos en revistas de muy bajo impacto y, por lo general, con carácter de estudios preliminares. Esto lo discutimos cuando pusimos en duda un famoso “estudio” de Stephanie Seneff, científica computacional de MIT, que prácticamente le atribuía al incremento de gran parte de las enfermedades contemporáneas al consumo del glifosato. No lo traeremos a colación aquí de nuevo, pero es una muy buena síntesis de por qué debemos poner entre signos de interrogación los estudios preliminares en general. Recordemos los hallazgos del científico griego John Ioannidis y Steve Greenberg en torno al hecho de que cerca del 85 % de todos los estudios preliminares suelen llegar a la conclusión equivocada.

Como dijimos en nuestra entrada previa, en vez de darle más peso a estudios debidamente controlados, revisiones científicas rigurosas y metaanálisis, la prensa le presta atención (y a veces demasiada atención) a estudios preliminares. Para desgracia de un público que no sabe mejor, le quiere dar más crédito a estos estudios equivocados que al consenso científico. Esto constituye en desastre de relaciones públicas.

Tan graves son también los publicados por revistas auspiciadas por industrias sin arbitraje por académicos porque raras veces (o ninguna) hay algún filtro para la publicación de cualquier artículo que se le envíe.

Son estos artículos de revistas predatorias y los de distintas industrias los que en este momento sustancian la política pública de muchos países cuyos gobiernos rehúsan prestarle atención a los expertos que pueden distinguir el grano de la paja en la esfera de la discusión y el debate académico. Como dirían en Estados Unidos, a la hora de ofrecer ejemplos de esto, “the sky is the limit!”  Sin embargo, nos limitaremos a presentar dos artículos como ejemplo de este fenómeno: uno publicado en una revista predatoria y otro en una revista auspiciada por una industria, que tuvieron efectos importantes en cuanto a política pública a nivel internacional.

El caso de los cerditos malformados

Un “estudio” que intentó establecer un vínculo entre el glifosato y deformaciones en los animales de granja fue este:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. & Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4, 230. doi: 10.4172/2161-0525.1000230.

Este añadió otros datos más al arsenal contra los transgénicos en general y el glifosato en especial (véanse algunas de sus páginas aquí, aquí, y aquí). Si la imagen de las ratas de Séralini era algo grotesca, las imágenes de este artículo lo son muchas veces más. He rehusado reproducirlas aquí, pero se encuentran en la segunda página de la publicación. Si usted es sensible a ese tipo de imágenes, por favor, asegúrese de no haber comido nada hace poco.

Obviamente, utiliza exactamente la misma estrategia del estudio de Séralini: usar imágenes impactantes y explotarlas más con el objetivo de espantar al público. Como dijimos en nuestro artículo previo, esto ya refleja una crasa falta de profesionalidad por parte de los autores y su propósito para ello es obvio:  una vez más impresionar a los lectores.  Sin embargo, el nivel tan grotesco de las fotos junto a la falta de datos, de análisis y de contrastación, etc. hacen de este, un “estudio” notablemente incompleto.  Todo lo que hace es decirnos que se han encontrado rastros de glifosato en cerditos malformados. ¡Ya! ¡Eso es todo!

Claro, no hemos nacido ayer ni nos chupamos el dedo. Lo que los autores intentan decirnos es que el glifosato puede ser una posible causa de las malformaciones.  Sin embargo, tres cosas nos hacen dudar de este alegato:

  • Si se estudian cerditos que no son malformados, pero que han ingerido pienso con transgénicos con glifosato, también se pueden encontrar en ellos rastros de esta sustancia. Y como ya dejamos claro, no hay evidencia alguna de que el consumo de pienso transgénico se halle vinculado con enfermades o muertes de animales de granja (Van Eenennaam et al., 2014).
    .
  • Recordemos que cerca del 90 % de los animales de granja consumen pienso transgénico. Si el glifosato y los transgénicos crearan un número de malformaciones en animales de granja (digamos, algo tan bajo como un 25 %) habría un problema muy serio con la industria de la carne. ¡Alas! No existe tal crisis. Es más, si fuera cierto que afecta adversamente a los animales de granja, entonces todo sería tan elemental como que los granjeros dejaran de comprar pienso con transgénicos. Cualquier problema actual en torno a la producción industrial de ese sector probablemente proviene de la decisión de personas a un estilo de vida vegetariano, algo que influencia su demanda efectiva.
    .
  • Aun antes de los transgénicos, se reportaban muchísimos casos de malfomaciones en animales de granja. Esto no es nada nuevo y encontrar rastros de glifosato en animales malformados no contribuye a conocer las causas reales de dichas enfermedades si no se lleva a cabo un análisis estadístico y experimentos clínicos al respecto, algo que los autores de Krüger et al (2014) jamás llevaron a cabo.

Las malformaciones en animales de granja se han mantenido extremadamente bajas antes (Rousseaux, 2008; Rousseaux & Ribble, 2008) y después de la introducción de transgénicos al mercado (Williams, 2010).

Logotipo de OMICS International

Logotipo de OMICS International

Es evidente, pues, que el estudio es de mucho peor calidad que el de Séralini. Obviamente revistas que se respetan a sí mismas como Food and Chemical Toxicology jamás publicarían algo así ¿Quién habría permitido semejante monstruosidad? Damas y caballeros, les presento a OMICS International. De todas las editoriales predatorias, esta es tal vez una de las más oscuras que existen en el mercado y completamente inmersa en escándalos. Esto no lo dice este servidor, hay toda una sección de Wikipedia dedicada a sus artimañas: elaborar falsas citas de científicos recomendando sus revistas “académicas”, incluir en su junta editorial a científicos que ni sabían que formaban parte de esta, facturar $2,700 a autores que ni sabían que sus artículos se publicarían en alguna de sus revistas, ser acusada de engañar en sus anuncios, publicar material plagiado, etc., etc., etc. Pueden ir a la sección de Wikipedia en cuestión, ¿quién soy yo para arruinarles su curiosidad?

Para un desmentido del artículo de Krüger et al. (2004), véase esta entrada en el blog de Kevin Folta, horticulturista reconocido de la Universidad de Florida.

El caso de Judy Carman: los estómagos de cerdos

Otro de los estudios que tuvieron impacto en la opinión pública, esta vez con mucho mayor alcance que el anterior, es el siguiente:

Carman, J. A.,  Vlieger, H. R.,  Ver Steeg, L. J., Sneller, V. E., Robinson, G. W., Clinch-Jones, C. A., Julie I. Haynes, J. I., & Edwards, J. W. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems, 8, 1, 38-54.

Este equipo timoneado por Judy Carman, una bióloga con un grado honorario en química orgánica, exploró el efecto del consumo de pienso transgénicos en los cerdos.

El experimento (“en arroz y habichuelas”)

El artículo afirma que se utilizaron para el experimento “múltiples variedades” de maíz y soya genéticamente modificados para producir Bt, un insecticida (Carman et al, 2013, pp. 38, 41). Se separaron el total de cerdos a ser experimentados en dos grupos:

  • A un grupo se le dio pienso con mucha menor cantidad transgénicos (0.4% maíz transgénico y 1.6% de soya transgénica, pág. 40) que, de acuerdo con el estudio, es lo que uno encuentra típicamente en el maíz y la soya disponibles comercialmente según los ingieren los seres humanos.
    .
  • El otro grupo ingería maíz y soya mucho mayor de transgénicos.

Después de 22.7 semanas, se exploraron los estómagos de dichos animales y publicaron una ilustración al respecto.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Es decir, la ilustración muestra que los que comieron pienso con mayor cantidad de transgénicos tuvieron mayor irritación estomacal que aquellos que los que comieron pienso con menores cantidades de OGMs.

Los problemas con el “estudio”: la revista y conflictos de intereses

Aunque este artículo no se publicó en una revista predatoria, para muchos sí era sospechosa. En primer lugar, aun con lo flexible que es PubMed para incluir en su índice a revistas arbitradas, The Journal of Organic Systems no se halla en su lista. Es más, es auspiciada principalmente por la Federación orgánica de Australia, una organización vinculada con la industria orgánica.

Quiero indicar que el hecho de que un estudio sea publicado por alguna industria o compañía no lo hace automáticamente descartable. Al contrario, muchas compañías han aportado mucho a las ciencias con sus estudios. Sin embargo, si los resultados no son verificados por alguna organización verdaderamente independiente (es decir, que no tenga ataduras con industria alguna) hay que tomar cualquiera de sus aserciones con pinzas y debe corroborarse mediante la reproducción dichos experimentos. Esto vale para la industria orgánica, para “Gran Farma”, para Monsanto, para quien sea. Este no fue el caso del artículo que estamos discutiendo. Es más, como veremos en breve, parecería que su práctica de arbitraje por pares o su control de calidad es extremadamente pobre.

El segundo problema que encontramos con el estudio es su declaración de conflictos de intereses, el equipo de Carman dice que no tiene ninguno. Una ojeada al texto revela que es mucho más grande que el que parece. Por ejemplo, ¿fue el estudio financiado? Sí. ¿Por cuál organización? Dice que por el  Institute of Health and Environmental Research (IHER) y Verity Farms. Como señala Myles Power, allí empezamos a tener serios problemas.

  • Institute of Health Environmental Research (IHER): La directora de esa organización era la misma Judy Carman. En otras palabras, ella utilizó la organización que ella misma dirige para financiar su propio experimento. ¡Wow! ¿Y aun así, ella nos dice que no hay conflictos de intereses? Y como pueden ver, el portal de esta organización ha estado bastante inactiva por años hasta el punto de que ya ni existe.
    .
  • Verity Farms: Es una granja que crece animales de corral y forma parte de la industria orgánica. El problema es que el segundo autor mencionado en el estudio (Howard R. Vlieger) era cofundador de la empresa en el momento de publicación. Una vez más, el hecho de que participe la industria no hace inútil el estudio, pero dado que la industria orgánica es militantemente antitransgénica y el bienestar económico de la compañía depende de su lucha contra los transgénicos, llama la atención que esto no represente conflicto de intereses alguno.

Si la revista hubiera tenido un buen control de calidad, no hubiera dejado pasar la alegada falta de conflictos de intereses.

Más problemas con el experimento

Parece que el estudio estuvo mal cotrolado, ya que no hubo grupo alguno de cerdos a los que se les hubiera provisto maíz y soya no transgénicos (que hubiera sido lo más sensato como “grupo control”). Todos los cerdos comieron pienso con transgénicos. Solamente que ajustó a uno de los grupos (el “control” supuestamente) a una cantidad que, según Carman y compañía, era equivalente a la que consumen los seres humanos (¡¿?!)

Otro problema es que ella alteraba las cantidades de maíz y soya transgénicos a medida que pasaba el tiempo. Una vez más, esto hace difícil analizar adecuadamente los datos en relación con los resultados del experimento.

Si no fuera poco, aun suponiendo que fuera cierto que los transgénicos causaron la inflamación de los estómagos, el hecho de que haya utilizado distintas variedades de maíz Bt y distintas variedades de soya transgénica, hace difícil (¡o imposible!) encontrar aquellas variables pertinentes que causaron las enfermedades en cuestión (Carman et al., 2013, pp. 38, 41).

Cristales de la toxina Bt

Cristales de la toxina Bt (2006). Foto cortesía de Jim Buckman.

Nota aclaratoria: ¿Qué es maíz Bt? Es un maíz transgénico que produce un pesticida conocido como “Bt”. Esta es una toxina producida por una bacteria llamada Bacillus thuringiensis y que es ampliamente usada por la agricultura, incluso la orgánica.  La ventaja del uso de este insecticida es que tiene la peculiaridad de afectar solamente a algunos insectos (particularmente aquellos cuyas orugas se alimentan de los cultivos) sin afectar en lo absoluto a los polinizadores ni a los animales en general, incluyendo a los seres humanos. Del uso de transgénicos Bt hablaremos en nuestra próxima entrada de esta serie.

Otro problema serio con el estudio es que solo presentó los números de estómagos relativamente sanos, los levemente irritados y los muy inflamados.  La evidencia era puramente visual sin haber hecho un análisis de las inflamaciones. El profesor de la Universidad de Guelph, Robert Friendship se expresó en torno a ello de la siguiente manera:

… it was incorrect for the researchers to conclude that one group had more stomach inflammation than the other group because the researchers did not examine stomach inflammation. They did a visual scoring of the colour of the lining of the stomach of pigs at the abattoir and misinterpreted redness to indicate evidence of inflammation. It does not. They would have had to take a tissue sample and prepare histological slides and examine these samples for evidence of inflammatory response such as white blood cell infiltration and other changes to determine if there was inflammation. There is no relationship between the colour of the stomach in the dead, bled-out pig at a slaughter plant and inflammation. The researchers should have included a veterinary pathologist on their team and this mistake would not have happened. They found no difference between the two experimental groups in pathology that can be determined by gross inspection.

Finalmente, y más importante todavía, no había correlación alguna entre la cantidad de transgénicos ingeridos y la cantidad de estómagos irritados, ya que en ambos grupos hubo estómagos inflamados. Es más, aquellos que comieron una menor porción de transgénicos tuvieron mayores incidencias de irritaciones (69 cerdos), mientras que aquellos que comieron una mayor porción tuvieron un número menor de inflamaciones (64 cerdos). Si acaso, como diría Mark Lynas, si nos dejamos guiar por los resultados, parecería que comer transgénicos es la manera más efectiva de evitar úlceras.

En otras palabras, el experimento estaba pobremente diseñado y no era concluyente.

¿Hay experimentos mejor controlados en relación con los cerdos y transgénicos Bt?

Hay muchísimos, pero he aquí un puñado mencionado por David Tribe para la misma época que Judy Carman publicaba el suyo.  Hubo un equipo que investigó muy minuciosamente y exhaustivamente los efectos de maíz transgénico Bt sobre los cerdos y los publicó en una serie de artículos: en ningún caso los transgénicos tuvieron efecto alguno en la salud de los cerdos y todos estos fueron independientes y financiados con fondos públicos. Por lo tanto, en este caso no se puede recurrir al trillado Reductio ad Monsantum:

  • 23 de noviembre de 2011: Fate of transgenic DNA from orally administered Bt MON810 maize and effects on immune response and growth in pigs (Walsh et al., 2011).
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  • febrero de 2012: Effects of short-term feeding of Bt MON810 maize on growth performance, organ morphology and function in pigs (Walsh et al., 2012a).
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  • 4 de mayo de 2012: The effect of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on intestinal microbiota (Buzoianu et al., 2012a).
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  • 12 de mayo de 2012: Effects of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on peripheral immune response and digestive fate of the cry1Ab gene and truncated Bt toxin (Walsh et al, 2012b).
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  • junio de 2012: High-throughput sequence-based analysis of the intestinal microbiota of weanling pigs fed genetically modified MON810 maize expressing Bacillus thuringiensis cry1Ab (Bt maize) for 31 Days (Buzoianu et al., 2012b).
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  • octubre de 2012: Effect of feeding genetically modified Bt MON810 maize to ∼40-day-old pigs for 110 days on growth and health indicators (Buzoianu et al., 2012c).
  • 16 de octubre de 2012: Effects of feeding Bt maize to sows during gestation and lactation on maternal and offspring immunity and fate of transgenic material (Buzoianu et al., 2012d).
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  • marzo de 2013: Effects of feeding Bt MON810 maize to sows during first gestation and lactation on maternal and offspring health indicators (Walsh et al., 2013).
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  • 3 de diciembre de 2014: Transgenerational effects of feeding genetically modified maize to nulliparous sows and offspring on offspring growth and health (Buzoianu et. al, 2014).

¡Ah! Casi se me olvidaba … ninguno de estos artículos contienen fotografías para darle shock a sus lectores. Estos son estudios serios y que  se publicaron en revistas de buena reputación.

Efectos a nivel público

Al igual que el experimento de G. E. Séralini y los artículos fatulos publicados por Seneff, estos dos estudios (y otros más de igual o peor calidad) han repercutido en la opinión pública con efectos devastadores. Debido al cúmulo del ruido en torno a los transgénicos y el glifosato, los grupos “verdes” han logrado poner en moratoria (prácticamente a perpetuidad) la siembra de transgénicos en Europa, tal vez con la excepción de España, que siembra maíz MON810 (Bt) para los animales de granja.

Consistentemente la prohibición del glifosato ha conllevado a los estados de la Unión Europea y de algunos estados de los Estados Unidos la compra de yerbicidas mucho más tóxicos, menos efectivos y significativamente más costosos. A manera de ejemplo, debido a estos estudios y al ruidoso alegato (carente de evidencia) de que el glifosato es cancerígeno, en algunos lugares de California se ha dejado de utilizar Roundup® y productos similares con glifosato y, simultáneamente, se han dedicado a usar pesticidas orgánicos (supuestamente “mejores”). El resultado ha sido costoso tanto económicamente como en salud. En Petaluma se solía gastar solo $ 62 en 140 galones de Roundup®, pero ahora tienen que gastar $ 1,136 por exactamente la misma cantidad, no solo porque este pesticida orgánico es significativamente más caro, sino porque por ser menos efectivo tienen que rociar mucho más del pesticida. Otro producto orgánico bajo su consideración también cuesta sobre los $1,000. En cuanto a la salud se refiere, los administradores del yerbicida como la población han experimentado un empeoramiento, especialmente en cuanto a problemas respiratorios. En resumen, fue un total fracaso.  Australia también pasó por un proceso semejante.

No nos olvidemos del hecho de que legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el pasado cuatrienio y este también radicaron proyectos para ponerle una moratoria o prohibición al uso de glifosato por parte de los municipios. El PIP lo hizo utilizando precisamente estos estudios fatulos (sobresaliendo el de Stephanie Seneff, plagado de p-hacking y del que hablamos en otra entrada de este blog). En un momento de crisis económica y de salud es lo menos que necesitamos en este momento. (Solamente rogamos al cosmos que al PIP no se le ocurra prestarle atención a la sugerencia de Seneff de que las vacunas están vinculadas al autismo, porque ese sí sería un sendero muy oscuro para ese partido).

En resumen, construir política pública sobre los cimientos inexistentes de estudios en revistas fraudulentas nos parece desacertado.

Referencias

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La consecuencia nefasta del accidente de Fukushima (no es lo que la gente piensa)

Planta nuclear de Fukushima Daichi, Japón.

Planta nuclear de Fukushima Daichi, Japón.

Lo acontecido

El día 11 de marzo de 2011 ocurrió un maremoto en Japón como resultado del terremoto Tohoku a las 14:46 JST o 05:46 UTC. Este acontecimiento interrumpió el proceso de fisión nuclear de la planta de energía de Fukushima Daichi, lo que hizo que se activaran medidas de seguridad, específicamente los generadores eléctricos de resguardo.  Sin embargo, el maremoto inundó algunos de ellos mal colocados en el edificio. Como resultado, hubo tres derretimientos de combustible nuclear y la liberación de material radiactivo proveniente de las unidades 1, 2 y 3 de la planta. Las autoridades intentaron apagar el fuego de la planta, por lo que bastante de estos isótopos cayeron al mar. Para todos los efectos, después del incidente de Chernobyl en 1986, este derretimiento se encuentra entre los peores desastres nucleares de la historia.

Esto tuvo consecuencias a nivel ecológico, ya que los ecosistemas marinos fueron afectados con la radiación, lo que perjudicó la industria de la pesca japonesa. En tierra, hubo una reducción considerable de la fauna del lugar. Lidiar con toda la situación le ha costado a los japoneses cerca de US$100 mil millones. Todo el proceso de limpieza, decomisión, etc., asciende a la cifra de US$187 mil millones. Aunque el asunto se ha controlado bastante bien y con medidas bastante costosas, a estas alturas Japón todavía no ha salido de la situación debido a que pueden haber potenciales fallas estructurales que podrían agravar la situación.

En este blog abogamos por ecomodernismo y, como tal, adoptamos la posición a favor de la energía nuclear como fuente de energía. Sin embargo, esto no impide reconocer los enormes problemas que representa el accidente de Chernobyl y los problemas que emergieron debido a la explosión de Fukushima. Estas situaciones se tienen que tomar en consideración a la hora de deliberar sobre la adopción de la energía nuclear como fuente de electricidad para toda una población. Después de todo, a pesar de que nadie murió de envenenamiento por radiación en Fukushima, sí muchos perdieron sus hogares, empleos, sus logros y en ocasiones toda una vida.

Desde esta perspectiva, se entiende perfectamente bien por qué la población japonesa es extremadamente reacia a mantener y crear plantas nucleares en su territorio.

… y empiezan las leyendas urbanas

Una cosa es esto y la otra es toda la sarta de leyendas urbanas que se han forjado desde entonces hasta el día de hoy en torno a dicho desastre.

Una de ellas tiene que ver con la siguiente imagen:

Traducción del twit:

La [flor] de la derecha creció y se dividió en 2 tallos y cada uno con 2 flores conectadas entre sí, teniendo una serie de 4 flores conectadas. A la izquierda, una tiene 4 tallos que crecieron vinculados entre sí y tiene una flor z en forma de anillo. La dosis atmosférica es de 0.5 μSv/h a 1m sobre tierra.”

Inmediatamente, el público le atribuyó este fenómeno a Fukushima. En el portal desmitificador, Snopes.com, se escribió un artículo señalando que, aunque no se puede descartar que haya sido efecto de la radiación, este tipo de fenómenos es bien común en las margaritas.

En otros casos, la gente sigue utilizando esta imagen de la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA) como evidencia de lo mucho que se ha expandido la radiación de Fukushima en el Océano Pacífico.

Mapa del maremoto del 11 de marzo de 2011.

No obstante ello, esta imagen lo que muestra es las corrientes provocadas por el maremoto que afectó al Japón, no la diseminación de material radiactivo en el Océano Pacífico.

También se ha usado la siguiente imagen para sembrarle miedo al público, a pesar de que desconocemos de dónde procede:

fukushima_radiation_nuclear_fallout_map

La famosa activista, Helen Caldicott, le encanta usar esta imagen, no importa cuántas veces se ha intentado corregirle al respecto. Este mapa también falsea información, debido a no tiene en cuenta en lo absoluto el patrón de los vientos ni de circulación de las aguas del Pacífico. Además, las cifras mencionadas de días y concentración de la radiación son sacadas de la manga y nunca ocurrió. Esta ilustración está hábilmente diseñada para atemorizar al público. Para más detalles, vean la opinión de un científico experto en este tema:

Nota personal: Si quieren más vídeos como este, pueden ir al portal de Thunderf00t en Patreon.com y contribuir a su causa.

Otros de los miedos que intentan infundir al público es a partir de casos reales. Por ejemplo, el caso de peces que aparecieron muertos en Alaska, que se ha intentado vincular al desastre de Fukushima para alarmar el público.

Alex Jones, de Info Wars

Alex Jones, de Info Wars. Evidentemente, una de las voces más racionales de la radio… o al menos eso dicen sus seguidores.

No podía faltar el gran talento de NaturalNews para fomentar la histeria en cuanto al tema. Info Wars de Alex Jones no se quedó atrás. El gran David “Aguacate” Wolfe (¿lo conocen? … ¿el que dice que la fuerza gravitacional es una toxina y que la Tierra es plana? ¡Ese mismo!) resaltaba el hecho de que se encontraron salmones con tumores, ignorando el hecho de que los salmones, como los humanos, pueden padecer también del mal del cáncer por razones fortuitas.

Sin embargo, los científicos saben mejor que esto. La razón por la que no ligan inmediatamente este fenómeno a Fukushima es evidente, aunque no para el público promedio. Por razones que explicaremos en la próxima sección, el nivel de radiación de Fukushima en las aguas del Pacífico son tan insignificantes que no explican dichas muertes. De hecho, las agencias concernientes, entre ellas la Food & Drug Administration (FDA), no han encontrado rastro alguno de contaminación de radiación en los peces en Alaska (véase el informe completo de la FDA al respecto). El mismo fenómeno se ha dado en el caso de los leones marinos y las aves marinas.

Lo que sí parece explicarla es que la temperatura del océano ha aumentado considerablemente debido a la absorción del calor producido por el calentamiento global. Esto se ha reportado una, otraotra, otraotra vez por la prensa y confirmado oficialmente este año (2017) por la Watershed Watch Salmon Society. Además, a veces ni se tiene en cuenta de que en años recientes, el salmón ha sido víctima de infecciones y parásitos.

El asunto es uno más complicado todavía para los que piensan que las muertes masivas de salmón se deben a Fukushima. Este fenómeno se ha estado reportando desde mucho antes del incidente nuclear, desde 1970 y, a nivel mundial, no solo en el Pacífico. También se ha reportado en el Mar del Norte, en el Báltico y en otros lugares.

¿Por qué no debemos preocuparnos tanto por Fukushima?

Ahora bien, hay sitios en Internet que le mantienen consciente de que el material radiactivo ya ha contaminado una tercera parte de las aguas de los océanos a nivel mundial. Esta noticia se da a la luz de la realidad de que dichas sustancias siguen saliendo de la planta y llegando hasta el Pacífico hoy día.

Fuera de los factores reales de potenciales nuevos incidentes en Fukushima si el asunto no se trata adecuadamente, no deberíamos preocuparnos tanto al respecto.  Sí, Fukushima ha contaminado el aire y las aguas con su material radiactivo y ha sido un desastre ecológico, pero no uno que no sea subsanable. Sí, el material liberado es altamente radiactivo, sin lugar a dudas. Eso es mala noticia, pero a su vez buena noticia. Mientras más radiactivo sea un isótopo, menor es su vida media.

Decaimiento alfa

Decaimiento alfa, un isótopo inestable emite una partícula alfa (el núcleo atómico de helio).

¿Qué es la vida media? Eso lo explicamos en un artículo hace algún tiempo. A manera de repaso, la vida media de un material radiactivo es el tiempo que este toma en que decaiga la mitad de los isótopos de ese elemento en una sustancia no radiactiva. Es decir, si tengo 1 gramo de un isótopo X y su vida media es de 1,000 años, eso significa que dentro de mil años, la mitad de se gramo habrá decaído y la otra se mantendría radiactiva. Dentro de 2,000 años, solo un cuarto del gramo original continuará radiactivo, dentro de 3,000 años, un octavo continuará radiactivo y así sucesivamente hasta que toda la sustancia haya decaído por completo. Esto se debe a que el núcleo de los átomos, compuestos por protones y neutrones, se mantiene sujeto por la fuerza nuclear fuerte. Sin embargo, debido a otro factor, la fuerza nuclear débil, el núcleo atómico decae si es inestable.

¿Cuáles fueron los isótopos liberados por la planta de Fukushima, cuál es su correspondiente vida media, y la cantidad liberada? Cifras del 2012:

  • Cesio-134: 2.0652 años (vida media) / 1×1016 Bq (al aire) / 3.5×1015 Bq (al agua)
  • Cesio-137: 30.05 años / 1×1016 Bq / 3.6×1015 Bq
  • Yodo-131: 8.0197 días / 5×1017 Bq / 1.1×1016 Bq

Fuente: Tokyo Electric Power Company (TEPCO)

La inmensa mayoría del material liberado en Fukushima fue yodo-131 y cesio-134 cuyas vidas medias muy cortas y a estas alturas (seis años después) sus cantidades de radiación son insignificantes. Los isótopos más persistentes son los de cesio-134, cuyas cantidades se deben haber diluido significativamente en el agua.

Debido a ello, todas las autoridades científicas de prestigio han señalado que nadie en Estados Unidos debe preocuparse en absoluto al respecto, ya que el daño ecológico que representó el incidente de Fukushima es muy limitado hasta el punto de que su efecto sobre la mayoría de la vida marina en el Pacífico, los demás océanos, sus ecosistemas y el ser humano es insignificante.

Si esto es así, ¿entonces por qué tanto alarmismo por los llamados “medios alternativos”? Esa es una muy buena pregunta. Tal vez porque en el caso de algunos de ellos, el temor les sirve para vender cosas de sus tienditas. Por ejemplo, Natural News vende pastillas de yodo contra la radiación, e Info Wars vende lo suyo también. No olvidemos que, contrario a lo que estos individuos insinúan, ellos se han hecho millonarios a expensas de la salud mental y de ánimo de sus lectores y oyentes.

Entonces, ¿cuál es la consecuencia más seria del incidente de Fukushima?

El peor efecto de Fukushima no es físico, sino más bien social. Hemos visto miles de veces las imágenes del maremoto de Fukushima y el desastre que eso implicó, pero mezclados con la información de la explosión de la planta de Fukushima. Hemos escuchado que en ese lugar cerca de 15,000 personas murieron. Como resultado, muchos piensan que ese perjuicio se debió a la radiación. Sin embargo, cuando buscamos la información, los desafortunados murieron debido al terremoto, al maremoto y a las estampidas de personas. Ninguno murió por radiación. Es más, el nivel de radiación recibido por la población no supera el que usted obtendría al someterse a unos rayos-X para un laboratorio.

Sin embargo, el ser humano es malísimo estadístico y se deja impresionar por las imágenes que encuentra en los medios: los salmones con tumores, los salmones muertos, las margaritas deformes, Fukushima abandonado, la nube de hongo de una bomba nuclear (nunca hubo dicha nube en Fukushima, pero la gente se lo imagina) … Esto influencia la manera en que razonamos y calculamos “estadísticamente” en nuestra mente, es una logística más basada en el miedo que en números.

Somos malísimos estadísticos por dejarnos llevar mucho por nuestra falible intuición. Yo les pregunto a ustedes: ¿cuál empleo es más riesgoso: el de taxista o el de reparador de techos? La respuesta es: el de taxista. ¿Por qué? Porque mueren más personas por accidentes de tránsito (35,092, el año 2015) que cayéndose de los tejados (37 promedio del 1992 a 1998). Sin embargo, no es usual para nosotros treparnos en los techos para reparar algo, pero sí estamos acostumbrados a conducir todos los días, frecuentemente con la familia entera, no importa cuáles sean las estadísticas de muertes. A la persona promedio nunca se le ocurre decir: “No conduciré nunca, porque el periódico dice que ayer alguien murió por accidente de tránsito.”

Lo mismo ocurre  con asuntos más complejos como los de la búqueda de una fuente de energía de la que se pueda depender y reducir el gravísimo problema del cambio climático. Se ha querido fomentar la energía renovable, especialmente la energía solar y del viento, como resolución al problema … y…

… pues …

… aquí me voy a detener un momento y para colocar el vídeo de dos de los grandes ideólogos ambientalistas bien reconocidos para que sean ellos los que les hablen a ustedes sobre la energía nuclear. Primero el Dr. James Lovelock, formulador de la teoría de Gaia:

Y el Dr. James Hansen (famoso por haber sido arrestado numerosas veces por desobediencia civil contra las grandes empresas de combustibles fósiles):

Ambos son científicos de muy buena reputación, de muy buenas credenciales en varios grupos ambientalistas y de izquierda. Ambos son luchadores contra el cambio climático pero, contrario a los demás verdes, reconocen las limitaciones inherentes de muchas de las alternativas renovables como la energía eólica y la solar.

El problema de ambos es básicamente el mantenimiento y la intermitencia. No siempre hay viento y no siempre hay sol disponible, lo que requiere a su vez un respaldo con algún combustible (usualmente una fuente de energía fósil). La energía nuclear es necesaria si queremos abandonar los combustibles fósiles, mientras que queremos tener disponible energía para el futuro, eliminar la miseria y pobreza y reducir considerablemente las emisiones de gases de invernadero que provocan el cambio climático.

¿Cuán segura es la energía nuclear? Recordemos que la noción de “seguridad” no es una absoluta, sino relativa: en ciencias usualmente se evalúa diciendo “X es más seguro que Y“. Como hemos visto, la energía nuclear no es absolutamente segura, pero sí es la más segura de todas las alternativas de fuente de energía. ¿Cuántas plantas nucleares hay en el mundo? Cerca de 450. ¿Cuántas han fallado? Tres: Green Mile Island, Chernobyl y Fukushima. En el caso de Green Mile Island, nadie murió y no hubo exposición letal de radiación. Es más, contrario a los otros dos casos, esa planta de los Estados Unidos no causó ninguna crisis. En el caso de Chernobyl, hay cerca de 4,000 enfermos por ello y cerca de 60 muertes asociadas a ese incidente de 1986. Nadie murió por la radiación de Fukushima.

¿Qué hay de las demás fuentes energéticas? Cuando se les compara con las plantas nucleares, no les llegan ni a los talones. En un ánalisis hecho por James Conca, en la revista Forbes, utilizando fuentes científicas, se pudo hacer una tabla del riesgo de muertes que representan las diversas fuentes energéticas. La energía nuclear salió como la más segura de todas las fuentes mencionadas: carbón, petróleo, gas, potencia hidroeléctrica, geotermal, solar y viento. Esta apreciación la han tenido desde hace tiempo los científicos de la NASA. Esto parecería inverosímil, pero como malos estadísticos que somos, nos dejamos guiar por nuestra intuición e imágenes en los medios de comunicación …  no por la evidencia.

Solo cuando vemos las estadísticas objetivas vemos cuán injustos somos con la energía nuclear. Por ejemplo, muchos ecologistas no dejan de recomendar el uso de energía hidroeléctrica, muy a pesar de una falla que tuvo este modelo en Italia en 1963, acontecimiento que cobró la vida de 1,917 personas. En 1975, la represa china Banqiao falló hasta el punto de que murieron cerca de 171,000 personas y desplazó a unas 11 millones. Sin embargo, no hemos visto campaña alguna tan agresiva como la que se ha desatado contra la energía nuclear. La biomasa ha representado también un problema de salud bastante grande y ha causado muchas muertes. Cerca de 53,000 muertes ocurren cada año por las emisiones de los vehículos, pero no vemos marchas contra los vehículos en general. La creación de placas solares ha sido objeto de protestas en China por la contaminación ambiental causada por su fabricación. Otras personas más han muerto o se han perjudicado por instalarlas en sus hogares (Stericycle, 2015, p. 4).

En Estados Unidos, la energía con base en carbón ha sido el responsable del fallecimiento de cerca de 7,500 personas al año (estadísticas del 2014): esto se debe en gran medida por accidentes de minería, exposición a partículas tóxicas y radiación. Si las plantas nucleares tuvieran esa clase de récord, probablemente las hubieran cerrado a nivel mundial hace tiempo. Si combinamos todos las fuentes fósiles, todas ellas matan a más personas que los accidentes de tráfico, las guerras y los asesinatos combinados. Es más, con base en estas estadísticas se puede saber cuántas vidas ha salvado la energía nuclear en relación con las que se hubieran perdido con energía de combustibles fósiles. El mismo James Hansen ha hecho los estudios (Kharetcha & Hansen, 2013).

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009)

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009). Fuente: Karetcha & Hansen, 2013.

Aun con todo esto, ¿no sería mejor sostener toda la energía eléctrica con energía eólica y solar? Aparentemente no (por el momento). Las políticas energéticas de Alemania lo demuestran prístinamente.

Una de las más graves consecuencias del accidente de Fukushima fue que propició las condiciones sociales para la mayor oposición a la energía nuclear por parte de las organizaciones y partidos verdes a nivel mundial. En Francia, hubo mayor presión para cerrarlas, pero gracias a los cables de WikiLeaks, sabemos que su gobierno llegó a un acuerdo con los verdes: el gobierno permitiría la oposición de los verdes a los transgénicos todo lo que quisieran, siempre y cuando redujeran la presión política contra las plantas nucleares (véase el número 10 de dicho comunicado de España a Estados Unidos).

Comunicado de España a Estados Unidos

Comunicado de España a Estados Unidos.

Sin embargo, Alemania no hizo similar acuerdo. Por presiones políticas de los verdes, tras el incidente de Fukushima, finalmente se llegó a la decisión de cerrar todas las plantas nucleares de ese país y sustituirlas por energía renovable. Por ahora, este tipo de programa ha probado ser un fracaso. El comienzo del cierre de dichas plantas hicieron que se abrieran nuevas fuentes de energía con base en carbón. Y sí, a pesar de ello, Alemania ha reducido sus emisiones de carbono a medida que ha fomentado la energía renovable, pero muy ligeramente. La inversión en fotovoltaicos ha sido cerca de unos $130 mil millones y hoy día estos generan solo el 5 % de la electricidad alemana (¡¿$130 mil millones ≈ 5 % de electricidad?!). Las mismas fuentes oficiales del gobierno le han señalado al primer ministro alemán en el 2014 que era un grave error cerrar las nucleares mientras que simultáneamente se fomentaban las renovables (ver la carta oficial). Como resultado, Alemania no va a cumplir con su objetivo de reducción de emisiones de bióxido de carbono para el año 2020.

Planes de alcanzar su objetivo de emisiones de gas de invernadero

Planes de alcanzar su objetivo de emisiones de gas de invernadero. Nótese que desde el 2011 para el 2016 la diferencia de emisiones no ha sido lo suficiente para llegar a su meta.

Aun con este escenario, para poder cumplir con esta reducción, Alemania se ha visto en la necesidad de importar energía eléctrica de fuentes nucleares de Francia y la República Checa.

A nivel mundial, ninguna de las dos alternativas renovables (eólica y solar) está remotamente disponible para sustituir el total de energía que consumen los seres humanos, fenómeno que irá incrementando a medida que pasen los años y la población mundial salga de la pobreza (véase este artículo y su segunda parte). Al contrario, parece ser que los países que descansan más en la alternativa nuclear y las plantas hidroelécricas parecen ser más limpias que las que descansan en energía eólica y solar, ya que necesitan la asistencia de combustibles fósiles.

¿Y si todos los datos científicos de Fukushima son resultado de una gran conspiración?

Aunque parezca increíble, hay gente a la que se le pueden lanzar todos los datos del universo que confirman que lo que hemos señalado de Fukushima, pero no falta el que postule una teoría conspiratoria al respecto.

Pues, sería en ese caso una conspiración bien interesante. Tendría que incluir a literalmente toda la gente alrededor del mundo que recoja muestras y analice las aguas para medir el nivel de isótopos provenientes de Fukushima. Sí, incluyo aquí a todo el mundo, ya que hay “científicos ciudadanos” que recogen muestras para velar que lo predicho por las instituciones de reputación se puedan poner a prueba de acuerdo con los datos obtenidos …  ¡Y usted … sí USTED … puede participar!  Así de “cerrada” es “la conspiración”. Existe un programa con base en voluntarios que recoge muestras para que los científicos la analicen en sus laboratorios.  Visite el portal Our Radioactive Ocean para más detalles.

Conclusión general

El desastre de Fukushima en el 2011 fue sin lugar a dudas un desastre ecológico y cambió la vida de muchos japoneses para siempre. A pesar de ello, es un evento desafortunado cuyas consecuencias negativas se irán reduciendo paulatinamente a medida que pasen los años. Sin embargo, el desastre más grande producto de ese incidente es nuestra reacción a este. En una época de emergencia, en que necesitamos con urgencia reducir las emisiones de gases de invernadero, por puro miedo y sin hacer el análisis de riesgos, hemos promovido políticas públicas que descartan la fuente de energía más segura y limpia.

No es que no usemos otras fuentes de energía. Necesitamos en general las fuentes renovables, incluyendo la energía eólica y la solar, las fuentes hidroeléctricas y la termal. Sin embargo, sin la energía nuclear, no llegaremos a reducir lo suficiente para evitar las serias consecuencias del calentamiento global. Debido a la explosión de la planta de Fukushima, prevalece una confusión en relación con el tema de la energía nuclear.

Ya es hora de mirar fríamente este tema, en vez de compartir en las redes sociales cuanto alegato se ha querido diseminar para difundir miedo.

Actualización (9 de mayo 2017): La cifra que originalmente usé de 30,000 al año de muertos por la quema de carbón se basaba en un informe del 2000 del Clean Air Task Force. Sin embargo, de acuerdo con su último informe, el número de muertos se ha reducido considerablemente a  7,500 al año. Por ende, atemperé la cifra del artículo a los últimos hallazgos.

Referencias

Brumfiel, G. (23 de mayo de 2012). World Health Organization weighs in on Fukushima. Nature Newsblog.  http://blogs.nature.com/news/2012/05/world-health-organization-weighs-in-on-fukushima.html.

Brumfiel, G. (24 de mayo de 2012). Fukushima’s doses tallied. Nature, 485, 7399, 423–424. doi: 10.1038/485423a.

Frondel, M., Schmidt, C. M., & Vance, C. (2014). Revisiting Germany’s solar cell promotion: an unfolding disaster. Economic Analysis and Policy 44, 1, 3-13. doi: 10.4419/86788407.

Kharecha, P.A., & Hansen, J. E. (2013). Prevented mortality and greenhouse gas emissions from historical and projected nuclear power. Environmental Science & Technology, 47, 4889-4895, doi: 10.1021/es3051197.

Laubera, V., & Jacobssonb, S. (marzo de 2016). The politics and economics of constructing, contesting and restricting socio-political space for renewables – The German Renewable Energy Act. Environmental Innovation and Societal Transitions, 18, 147–163. doi: 10.1016/j.eist.2015.06.005.

Markandya, A., & Wilkinson, P. (15 de septiembre de 2007). Electricity generation and health. The Lancet, 370, 9591, 979–990. doi: 10.1016/S0140-6736(07)61253-7.

Tremblay, J-F. (2011). Protests flare at Chinese solar plant. Chemical & Engineering News, 89, 39, 8. doi:  10.1021/cen-v089n039.p008.

Stericycle.(2015). Q2 2015: Recall index — Are health-conscious consumers tipping the recall scales? Retrieved from: http://www.stericycleexpertsolutions.com/wp-content/uploads/2015/08/Stericycle-Recall-Index-US-Q2-2015.pdf.

Zhang, J., & Smith, K. R. (junio de 2007). Household air pollution from coal and biomass fuels in China: measurements, health impacts, and interventions. Environmental Health Perspectives, 115, 6, 848–855. doi: 10.1289/ehp.9479.

Implosionando la hipótesis de la demolición controlada de las Torres Gemelas

Torres Gemelas tras el ataque del 11 de septiembre 2001

Torres Gemelas tras el ataque del 11 de septiembre 2001.

No hay suceso memorable que haya impactado más al público norteamericano que los ataques de la organización terrorista Al-Qaeda a las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio (CMC), una especie de hub del mercado internacional. Con ello, Osama bin Laden le dio un golpe significativo a uno de los centros más importantes del capitalismo global.

Cada uno tiene su recuerdo de lo que ocurrió. En mi caso, me acuerdo que estaba acostado en mi cama escuchando en la radio un programa de Juan Manuel García Passalacqua, cuando repentinamente interrumpió su exposición e informó que un avión le había dado a una de las Torres Gemelas. Más tarde, cuando continuaba con su discusión, informó a los radio oyentes que un segundo avión le había pegado a la otra Torre, que Estados Unidos estaba bajo ataque. Encendí la televisión y vi las imágenes que se estaban transmitiendo por CNN. Es algo que nadie se esperaba, ya que era la primera agresión recibida por Estados Unidos desde tiempos de Pearl Harbor.

Sin embargo, aunque podría “caerme” jurando la fiabilidad de mis recuerdos, no puedo hacerlo dado que diversas pruebas que se han hecho con la memoria de las personas, han cuestionado su fiabilidad incluso en momentos tan traumáticos como este (Crombag et al.Tepper). Muchas personas recuerdan haber visto y escuchado una diversidad de cosas, alegatos que le han echado gasolina a una teoría conspiracionista en torno a las torres gemelas: todo fue planificación del gobierno estadounidense. Aquí veremos una de las modalidades de esta hipótesis conspiratoria:

Las Torres Gemelas no se derribaron por el impacto de unos aviones en las Torres del CMC, sino más bien por una demolición controlada.

La fuente del malentendido: algunos testigos presenciales

¿Por qué piensa mucha gente que realmente lo que hubo en el CMC fue una demolición controlada? En gran medida, varios documentales en Youtube (¡esa gran fuente inagotable de sabiduría!) que incluyen vídeos como el de esta discusión entre bomberos:

No solo eso, sino que la implosión del edificio WTC 7 también resulta ser un misterio, debido a que, sin daño físico alguno por parte de los aviones implosionó sin explicación alguna:

Estos y otros vídeos se exponen en documentales tales como el famoso Loose Change y otros más. Es interesante señalar que a medida que se han ido refutando muchos de sus alegatos, se han hecho nuevas ediciones de Loose Change con el objetivo de salvar la teoría conspiratoria (algo que es mala señal desde el punto de vista de la filosofía de las ciencias).

Sin embargo, lo que hemos visto en ambos vídeos, ¿coincide con una demolición controlada?

Demolición controlada de las Gladiolas y la implosión de las Torres Gemelas

Antes de proceder, quiero recordar la única vez que vi una demolición de lejos, la de Las Gladiolas (2011). Fue una experiencia única, a pesar de que estaba bastante lejos de esas viviendas, me acuerdo de la sirena y después de las explosiones. Puedo decir que sentí cada una de esas explosiones en mi cuerpo, como si hubieran ocurrido muy cerca. En Youtube todavía persisten vídeos de otras personas que tuvieron experiencias similares. A pesar de que los expectadores filmaban bastante lejos, se pueden escuchar bien claras las explosiones típicas de una demolición.


(vídeo de Primera Hora)


(vayan al minuto 7:30)

En el siguientes vídeos, ustedes pueden escuchar claramente todo el ruido de fondo de lo que ocurre cerca de los camarógrafos.

¿Escuchan ustedes alguna explosión como las de los vídeos de Las Gladiolas, típicas de todas las demoliciones controladas? ¿No?

Si vemos de nuevo la demolición de Las Gladiolas, veremos que la implosión comienza de abajo hacia arriba, por lo que ustedes pueden observar que todos los edificios de Las Gladiolas se desmoronan completamente. Sin embargo, en el caso de las Torres del CMC, el colapso comienza en el área de impacto de los aviones y quedan algunas áreas de pie.

estructura

Dados todos estos hechos, podemos decir  que probablemente la implosión de los edificios del CMC no se debieron a la demolición controlada. La implosión ocurrió con toda probabilidad por el debilitamiento de la estructura de acero por parte del calor del fuego producido por la explosión misma y el combustible de los aviones. Los bomberos de nuestro primer vídeo que dijeron que estaban escuchando una demolición, o no recordaron bien los acontecimientos (cosa que usualmente ocurre) o sencillamente lo que escucharon fueron los pisos colapsando uno sobre otro. Sin embargo, no pudieron haber escuchado las explosiones de demolición.

¿Ingenieros confirman la demolición controlada en un artículo científico?

Se ha hecho muy popular en estos días la circulación de una noticia “informando” que se publicó un artículo en una revista académica de prestigio, Europhysics News, sus hallazgos en torno a la implosión de los dos edificios del CMC y concluyeron que se trataba de una demolición controlada. En la mente de mucha gente, esto confirmó lo que “todos sospechaban”, que los diversos informes sobre dicho colapso son un encubrimiento de actividades delictivas del gobierno de George W. Bush para crear un clima de guerra e impulsar su ataque a Iraq …

… Solo que hay un pequeño problema con este alegato. Europhysics News  no  es una revista académica convencional que suele ser arbitrada por pares (peer-review), es más, tampoco tiene la forma académica,  sino que es una con un fin puramente divulgativo para el público en general.  Bajo presión de los medios en torno a la noticia que discutimos, Europhysics News lanzó el siguiente comunicado de prensa:

Así mismo lo ha dejado saber el portal Snopes.

No solo los ingenieros publicaron un artículo tan cuestionable en una revista no arbitrada —y otros han intentado hacer lo mismo en línea— sino que ignoraron convenientemente las autoridades gubernamentales y organizaciones de prestigio en ingeniería, algunos que examinaron de cerca los restos de los aviones y edificios y lo documentaron todo:

Se incluye también un gran número de artículos académicos y arbitrados en torno al tema que confirman la versión oficial de los hechos.

¿Puede ser que todos ellos formen parte de una conspiración? Dado el hecho de que tanto las organizaciones gubernamentales y privadas han examinado todos los elementos pertinentes a esta discusión, es altamente improbable. Una conspiración solo efectiva si se limita solamente a un número bien reducido de personas, no tanto si ya hay muchas organizaciones y algunas que no tienen por qué ocultar absolutamente nada. Mientras mayor su número, mayor la probabilidad de que alguien “revele” la conspiración, por lo que un complot de tal magnitud, que involucre a muchas personas de prestigio nacional y mundial y que se destaquen por su dedicación y rigurosidad, raya en la imposibilidad.

¿Qué hay del edificio 7?

No nos podemos olvidar del WTC 7. ¿Qué hizo que colapsara? En cuanto a este asunto es bien interesante. Los conspiracionistas usualmente afirman que el gobierno quiere ocultar la verdad de lo que ocurrió con ese edificio. Sin embargo, ocurre exactamente lo opuesto, es el gobierno de Estados Unidos el que dice la verdad de lo que ocurrió y las cabecillas que idean estas conspiraciones imaginarias son las que ocultan la verdad.

Usualmente los que preparan los vídeos conspiracionistas quieren que el expectador vea cómo cae el edificio 7. Una vez más, podemos escuchar el ruido de fondo, pero no escuchamos los ruidos típicos de explosiones de demolición. Sí podemos ver cómo las ventanas estallan a medida que colapsa el edificio. Esto se debe a que cuando cada piso que colapsaba, comprimía aire y escapaba por las ventanas.

Ahora bien, sin lugar a dudas se esperaba el colapso del edificio CMC 7. Vean el siguiente vídeo:

¿Cómo sabían los medios que el edificio iba a colapsar?  Bien sencillo, cuando los aviones le dieron a las Torres gemelas y en el proceso de colapso de las Torres Gemelas, residuos en fuego cayeron en el edificio 7. Es menester señalar que dicha estructura estaba en muy malas condiciones y necesitaba reparaciones. Eso consta en un segundo informe del NIST al respecto.  Los forjadores de documentales conspiratorios frecuentemente presentan el lado del edificio que parece estar bien (como en el vídeo que presentamos):

Colapso del CMC 7

Colapso del CMC 7

Sin embargo, por alguna razón siempre se les olvida presentar el lado sumamente dañado del edificio 7.

Z-1

Aunque ese lado del edificio se vea apagado, el fuego continuaba incendiando el interior (el humo que ustedes pueden ver en el vídeo), algo que debilitó la estructura hasta tal punto que finalmente le llevó a implosionar

Para más información…

Para más referencias, vean los siguientes vídeos de respuestas científicas a los planteamientos conspiratorios:

Referencias

Crombag, Hans F. M., Willem A. Wagenaar, y Peter J. Van Koppen. “Crashing Memories
and the Problem of ‘Source Monitoring’.” Applied Cognitive Psychology, 1, 1996, 95. doi: 10.1002/(SICI)1099-0720(199604)10:23.0.CO;2-#.

Gann, Richard G. Final Report on the Collapse of World Trade Center Building 7, Federal Building and Fire Safety Investigation of the World Trade Center Disaster. National Institute and Technology, 2008. https://www.nist.gov/engineering-laboratory/final-reports-nist-world-trade-center-disaster-investigation.

Monahan, Bernard. World Trade Center Collapse—Civil Engineering Considerations. Practice Periodical on Structural Design and Construction, vol. 7, núm. 3, agosto 2003. doi: 10.1061/(ASCE)1084-0680(2002)7:3(134).

Tepper, Fabien. “Where were you when the Challenger exploded? Why your memory might be wrong.” Christian Science Monitor. 28 de enero de 2014. https://www.csmonitor.com/Science/2014/0128/Where-were-you-when-the-Challenger-exploded-Why-your-memory-might-be-wrong.-video.

Shyam-Sunder, Sivaraj. Federal Building and Fire Safety Investigation of the World Trade Center Disaster: Final Report of the National Construction Safety Team on the Collapses of the World Trade Center Towers. National Institute and Technology, 2005. https://www.nist.gov/publications/federal-building-and-fire-safety-investigation-world-trade-center-disaster-final-report?pub_id=909017.