¿Beneficios de la meditación?

Imagen de Misra Rajesh

Imagen cortesía de Misra Rajesh.

La meditación es una actividad que se ha adoptado por sectores religiosos de todo tipo. En el occidente judeocristiano algo semejante a meditación se ha adoptado, tales como la reflexión en torno a los misterios del rosario, la práctica de la oración en silencio, el orar o rezar en un ambiente calmado y oscuro de alguna capilla o iglesia, ejercicios espirituales, entre otros.

Buda en posición de loto.

Siddharta Gautama (Buda) en posición de loto, meditando. Imagen cortesía de Charles Rondeau.

Ahora bien, el énfasis en la meditación como tal es producto de la fascinación social por las religiones orientales. Religiones como el budismo, el hinduísmo, el jainismo y otros han enfatizado la importancia de la meditación como una manera de despejar la mente de toda preocupación, mejoría de concentración y aclaración de todo curso de acción. En el caso particular del budismo, estos ejercicios pueden llevar al practicante a alcanzar al conocimiento verdadero de la disolución del yo como una ilusión. Algunos alegan que la meditación, con la ayuda de un mantra, puede ayudar a energizar los chakras y paulatinamente despertar a una realidad ajena a nuestras sensaciones y percepciones físicas. En la mayoría de los casos se alega que la meditación promueve la conexión con los demás y por ende la empatía, la compasión y otras virtudes espirituales.

Lo más interesante es que muchos eminentes secularistas y ateos también promueven la meditación. En su libro Waking Up, el llamado “nuevo ateo” o uno de los “cuatro jinetes” del ateísmo Sam Harris sugiere la meditación como una medida para experimentar la disolución del yo, una verdad también sostenida por él desde su especialidad como neurólogo. Por otro lado, Robert Wright va por la misma línea en su libro Why Buddhism is True. De acuerdo con él, esta es la culminación de sus reflexiones a partir de su publicación The Moral Animal, un excelente libro para entender nuestro comportamiento como producto de la evolución neodarwiniana. El budismo enseña cómo nuestra mente está predispuesta al dukkha (la insatisfacción) y cómo ciertas prácticas (entre ellas la meditación y la vida moral) nos permiten deshacernos de ella.

Como religioso naturalista, un servidor practica la meditación con enfoque en la pertenencia individual al universo, al Gran Todo del cual todo lo que existe es parte. A nivel anecdótico (y tómese el testimonio como eso) esto ha ayudado a ajustar mi pensamiento y espiritualidad a la Realidad, sin tener en cuenta la existencia de nada sobrenatural o aspirar a un “Nirvana“. Muchos religiosos naturalistas, desde Michael Dowd hasta Ursula Goodenough promueven lo que llaman en inglés “mindfulness“, la introspección por la que silenciosamente reflexionamos en nuestra respiración y los procesos vitales. Es allí donde incrementa nuestra conciencia de nuestra participación en el universo tal y como es presentado por las ciencias. Se puede forjar una ética basada en nuestra conexión con otros y con el universo que nos rodea sin negar en absoluto el conocimiento empírico.

¿Y qué tiene que decir la ciencia sobre la meditación? Los hallazgos científicos no son nada alentadores para los que la practicamos. Recientemente salieron a la luz un artículo científico en cuanto al tema y un metaanálisis en torno a sus pretendidos efectos sobre el carácter. Ambos le echan un balde de agua fría a nuestro entusiasmo sobre el tema. He aquí la ficha:

Kreplin, U., Farias, M. & Brazil, I. A. (5 de febrero de 2018). The limited prosocial effects of meditation: A systematic review and meta-analysis. Scientific Reports, 8, 2403. doi: 10.1038/s41598-018-20299-z.

Van Dam, D. T., Vugt, M. K., Vago, D. R., Schmalzl, L., Saron, C. D., Olendzki, A., Meissner, T., Lazar, S. W., Kerr, C. E., Gorchov, J., Fox, K. C. R., Field, B. A., Britton, W. B., Brefczynski-Lewis, J. A., & Meyer, D. E. (10 de octubre de 2017). Mind the hype: A critical evaluation and prescriptive agenda for research on mindfulness and meditation. Perspectives on Psychological Science, 13, 1, 36-61. doi: 10.1177/1745691617709589.

Ambos estudios continúan el patrón histórico de escasa evidencia de los beneficios de la meditación.

 

Steven Novella

Steven Novella, neurólogo y activista escéptico.

El neurólogo escéptico Steven Novella ha publicado sendas entradas en sus blogs en Science-Based Medicine y Neurologica en relación con los artículos. Novella señala que Van Dam et al. (2017) muestra claramente las serias limitaciones metodológicas para diseñar experimentos de mindfulness.

En primer lugar, no hay una definición operacional o funcional de “mindfulness“, requisito indispensable para poder poner a prueba cualquier alegato en un experimento controlado. He aquí varios ejemplos de las diversas maneras en las que se quiere definir “mindfulness“:

  • distancia/repercepción sicológica
  • control decentralizador o inhibidor
  • conciencia discriminatoria no conceptual
  • aceptación y reintegración
  • atención enfocada
  • decentralización
  • meta-conciencia

Ante definiciones tan dispares de lo que es “mindfulness” se hace sumamente difícil saber cuáles variables se deberían controlar en un experimento.

Esto nos lleva a un segundo problema, debido a que tal definición no existe, se hace difícil evaluar sistemáticamente los experimentos que tengan que ver con meditaciones o “mindfulness” para sacar cualquier conclusión al respecto.

Aun con todas las objeciones, hay un metaanálisis específicamente sobre el ejercicio de la meditación mindfulness (Kreplin et al., 2018). Los investigadores se enfocaron en las siguientes variables prosociales que, según algunos partidarios, son fomentadas por este ejercicio espiritual: la compasión, la empatía, la agresión, la conexión (con otras personas o el mundo) y el prejuicio. He aquí los hallazgos:

  • Se nota una mejora muy modesta en cuanto a la compasión y la empatía.
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  • No hubo efecto alguno en cuanto a las variables de agresión, conexión o prejuicio.
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  • El análisis de los estudios que reportaron efectos positivos de la meditación tenían problemas metodológicos y pudieron ser influenciados por prejuicios de los maestros de los diversos ejercicios de meditación. Esto puede indicar a su vez que la meditación per se no tiene valor alguno en fomentar la compasión o la empatía sino el contexto en el que ocurre o según se enseña.
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  • Los estudios en general que examinan el fenómeno de la meditación o el mindfulness están plagados de problemas metodológicos debido a la  inherente oscuridad terminológica y a los reportes de los practicantes. Los investigadores llaman “neblina teorética” a estas confusiones.

En resumen, como diría Novella, los beneficios de la meditación parecen ser los mismos que los de ver televisión: relajarse, tomarse un tiempo para uno, enfocarse en algo y olvidarse del mundo.

Esto no significa que si la meditación ayuda a la espiritualidad de alguna persona, entonces no se practique. Lo que sí significa es que debemos ser humildes ante la evidencia científicamente cualificada y aceptar que muchas de las alegaciones y el hype que provienen de ciertas religiones, movimientos espirituales y distintos sectores sociales no pueden ser corroborados. Esto debe cuestionar en principio el gasto enorme de cierta gente en seminarios o talleres para enseñar meditación, especialmente bajo promesas de mejora personal.

Además de las observaciones de los dos estudios mencionados, deseo echar un tercer balde de agua fría, esta vez dirigidos a Robert Wright y a Sam Harris. Aunque sí creo que puede haber una espiritualidad naturalista y recoger lo más valioso del budismo y otras filosofías orientales, el valor epistémico que ofrece la meditación para “saber” de la inexistencia del “yo” es exactamente ninguna. La misma mente que nos engaña a pensar que existe un “yo” sustancial que concebiblemente puede separarse del cuerpo (a la Descartes) también podría crear una ilusión de su inexistencia.  Estos no son sino estados alterados de conciencia, pero que en sí mismos no ofrecen información alguna en torno a la realidad del “yo”. Además, en filosofía de la mente y en las ciencias cognitivas se han formulado modelos en los que el “yo” es una realidad epifenoménica o emergente, pero sin suponer necesariamente que es sustancia (en el sentido metafísico del término). La meditación en sí no ofrece manera alguna de indicar cuál modelo mental sea el correcto. Experimentar que nuestro ego se disuelve es una cosa, otra es que esto cuente como un “insight” de nuestra realidad.

Es más, la meditación no tiene valor epistémico alguno en ninguna esfera del diario vivir. A lo sumo, la meditación solo permite concentrar nuestros pensamientos en la Realidad que nos circunda cuando es orientada por las ciencias. Sin embargo, por sí sola, no ha dado señales de mejorar nuestro conocimiento del mundo o nuestro carácter.

(Presento el vídeo porque en líneas generales estoy de acuerdo con Schwarz, pero hago la salvedad de que mal caracteriza el dukkha según es enseñado por el budismo y su relación con los deseos).

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Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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Referencias

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Cerremos el “debate”: El zika causó la epidemia de microcefalia en Brasil

Infección con el virus del zika

Una infección del virus del zika como aparece bajo un microscopio electrónico. Foto cortesía del CDC de Estados Unidos.

Desde hace un año, hemos informado al público en torno al virus del zika y su vínculo con la microcefalia, el Síndrome Guillain-Barré y otras enfermedades neurológicas. Noticias de estas asociaciones comenzaron en el 2015 y principios del 2016, especialmente tras noticias de una pandemia de esta enfermedad, lo que causó una alarma global a tal punto que varias revistas académicas hicieron visibles sus artículos relacionados con el tema. La Organización Mundial de la Salud se mantuvo al tanto de los datos recogidos en distintos países del mundo al respecto.

Este blog se mantuvo firme en cuanto a su armonía con el creciente consenso científico de que el virus del zika y la microcefalia estaban enlazados. De hecho, mostramos las razones principales por la que los científicos a nivel mundial lo establecían (véase esta entrada, esta, y esta). No obstante ello, brindamos un poco de espacio a explicaciones alternativas de ciertos científicos puertorriqueños en torno epidemia de microcefalia en Brasil, pero, por razones que se harán evidentes, estas apreciaciones no prosperaron en la comunidad científica dentro y fuera de Puerto Rico.

Por supuesto, no podían faltar las teorías alternativas diseminadas acríticamente por la prensa (escrita, radial y televisiva) como la fomentada por la organización Médicos de Pueblos Fumigados en Argentina que, basada en un informe de Abrasco, achacaba el mal al pesticida piriproxifen. En este blog le advertimos a la prensa y al público en cuanto a esta información que no era sostenida por evidencia científica alguna (véase nuestro artículo). Hasta donde sé, parece que nuestro portal fue la única fuente escrita en Puerto Rico que puso entre signos de interrogación lo que decía Médicos de Pueblos Fumigados (un grupo más activista que científico).

Otras especulaciones afirmaban falsamente que la Fundación Rockefeller había creado y patentado el virus del zika, una aserción ridícula a la luz de la “evidencia” que se intentó circular en las redes sociales para atemorizar al público. La noticia ha sido debidamente desmentida.

Además, activistas antivacunas contribuyeron a la histeria al indicar que probablemente las vacunas administradas a las mujeres embarazadas por parte del gobierno brasileño explicaba la epidemia. El temor infundido por tales noticias hizo que muchas embarazadas las rehusaran.  Sin duda, como muchas veces ocurre, los antivacunas pudieron aportar su granito de arena para agravar el problema de salubridad que todavía atromenta a los pobres brasileños.

Pues, a nuestro juicio, todo esto llegó a su punto final. Para finales de marzo del 2016 ya los científicos a nivel mundial habían alcanzado un fuerte consenso de que el virus del zika causó los problemas neurológicos de bebés que habían nacido en Brasil. Dicho acuerdo de parecer se ha confirmado fuertemente tras la reciente publicación de un informe preliminar en torno a un estudio de control de casos. Allí se demuestra más allá de cualquier duda que la epidemia de microcefalia en  fetos y recién nacidos en Brasil fue causada por el zika. He aquí la ficha:

Barreto de Araújo, T. V.  et al.  (11 de diciembre de 2017).  Association between microcephaly, Zika virus infection, and other risk factors in Brazil: final report of a case-control study. The Lancet Infectious Diseases. doi: 10.1016/S1473-3099(17)30697-7.

El informe recoge los datos de ocho hospitales de maternidad en Recife, Brasil. Encontró que no se pudo vincular la epidemia de microcefalia con otros factores tales como el larvicida piriproxifen. Tampoco se encontró relación causal entre la vacunación de mujeres durante su embarazo y la condición de deformidad de los fetos y recién nacidos. El estudio controló para la vacuna de difteria, tétano y tos ferina (DTaP), la del sarampión y la rubéola y la triple vírica (MMR).  Se demuestra en el escrito que el porcentaje de niños con zika que sufrían de microcefalia y problemas neurológicos era significativamente mayor que los del grupo control (es decir, los que no estaban infectados con zika).

El informe está acompañado de un comentario de Federico Costa y Albert I. Ko, donde se resalta la rigurosidad del estudio. También recalca que esto no explica la razón por la que la epidemia de microcefalia de fetos y recién nacidos fue tan severa. Ellos indican que probablemente se puedan encontrar respuestas en previas epidemias de dengue, tal como lo habían sugerido otros estudios.

Con este informe y sus resultados deberíamos ir cerrando ya el debate de si la epidemia de microcefalia en Brasil se debía a vacunas o al piriproxifen. Este informe refuta de manera contundente esa convicción. Al contrario, todo parece indicar que se debió al virus del zika.

 

La propaganda antivacunas se asoma en estas navidades

En estos días, se dice que hay una noticia que ha hecho “temblar” a la industria farmacéutica: la FDA admite que las vacunas causan autismo.

Joaquin Phoenix en shock

Joaquin Phoenix en shock (de la película Signs)

Como era de esperarse, esta noticia se regó por las redes sociales.

Entrada en Facebook

Entrada de la noticia en Facebook.

Claro está, en estos casos de alta controversia, la realidad suele ser distinta.

En primer lugar, se habla de un “anuncio de la FDA”. No hay ningún comunicado de prensa que “anuncie” la vinculación entre el trastorno de espectro autista (TEA) con la vacuna triple vírica (MMR por sus siglas en inglés) o con cualquier otra vacuna.

Segundo, de lo que se trata es un documento en torno a la vacuna marca Tripedia®, que no es MMR, sino de difteria, Bordetella pertussi y tétano (DTaP por sus siglas en inglés) desarrollada por Sanofi Pasteur.

Parece que debido a la enorme controversia suscitada por el documento, la FDA decidió removerla de su portal. ¿Es para esconder “la verdad”? No. ¿Cómo lo sé? Como se trata de un documento público, los antivacunas se han encargado de reproducirlo para que sus lectores se cercioren. Decidimos también proveerlo en nuestro portal, porque nos interesa echarle un vistazo. Aquí se encuentra para descargar.

Veamos.

Para el público promedio, casi nada de esta información es pertinente para su interés, especialmente por el alto nivel de tecnicismos. Sin embargo, la parte incriminante se encuentra en la página 11 del documento. Sin lugar a dudas nos dice lo siguiente:

Adverse events reported during post-approval use of Tripedia vaccine include idiopathic thrombocytopenic purpura, SIDS, anaphylactic reaction, cellulitis, autism, convulsion/grand mal convulsion, encephalopathy, hypotonia, neuropathy, somnolence. and apnea (mi énfasis).
Tripedia_fda1
Este es el momento en que invade en los aires un glorioso “¡AJÁAAAA!” de mucha gente, muy parecido al de Toribio cuando descubre que su querida anda en “malos pasos”.

Toribio (Kakukómicos)

¿Qué podría desmentir este momento tan glorioso en que la FDA hace tal admisión en un documento oficial?
Nuestra respuesta: el documento mismo. En la siguientes dos oraciones, el escrito nos dice:
Events were included in this list because of the seriousness or frequency of reporting. Because these events are reported voluntarily from a population of uncertain size, it is not always possible to reliably estimate their frequencies or to establish a causal relationship to components of Tripedia vaccine.

Tripedia_fda2

La FDA no está admitiendo absolutamente nada. Al contrario, como los científicos saben de sobra, la confianza en informes de personas que diagnostican algún mal sin la debida preparación es extremadamente baja: en la mayoría de los casos los reportes de individuos sin preparación médica o científica usualmente se hace sin tener en cuenta una variedad de factores, sin controlar variables de geografía, población, calidad de vida, estatus social, clima, estudio epidemiológico, memoria selectiva, entre muchos más. Por ende, la FDA no puede inferir la vinculación del Tripedia® con algunas de estas enfermedades a partir de una evidencia tan pobre.

No hay evidencia científica alguna de que las vacunas causen TEA por varias razones:

  • Como hemos argumentado en otro lugar, la mayor parte del aparente incremento de la tasa de TEA se debe a la reclasificación de ciertos males mentales a TEA (véase este enlace, este, este y este).
    .
  • Cuando se controla con este factor en mente, se descubre que no ha habido ningún incremento de TEA a nivel mundial, ni tan siquiera en los Estados Unidos o Europa durante la década del 2005 al 2015: la tasa se ha mantenido en 7.5 por cada 1000 personas.
    .
  • Factores genéticos (tales como se ven en este estudio, este, este, este y este) parecen prevalecer en cuanto al TEA, al igual que exposición a ciertas variables prenatales y ambientales (como se puede ver en este estudio y este).
    .
  • Las revisiones científicas y metaanálisis (la literatura científica más sólida) no encuentran vinculación alguna entre las vacunas y el TEA (e.g. este metaanálisis que agrupa estudios que cubren a 1.26 millones de niños). Vean más en este portal.
    .
  • El único estudio notable en la prensa que hace tal vinculación y que fue publicado en una revista de prestigio, fue retirado: el artículo de Andrew Wakefield, que contiene múltiples errores fatales.

Ahora bien, siempre hay alguna posibilidad (aunque la probabilidad sea realmente escasa) de tal vínculo causal. Sin embargo, le toca a los que se oponen a ciertas vacunas demostrar su punto y hacer el trabajo duro al respecto.

Mientras tanto, la diseminación de noticias fraudulentas por la red, difícilmente les vindica en toda esta discusión.

Vean más en los portales FactCheck y Snopes.com.

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Respuesta al Dr. Fernando Cabanillas en torno al glifosato y la ingeniería genética de los alimentos

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene ingredientes OGM.

El domingo pasado, el Dr. Fernando Cabanillas publicó un artículo en El Nuevo Día titulado “Alimentos `non-GMO’: ¿moda o inquietud legítima?” Contrario a otros escritos en la prensa que tratan el tema, el contenido de la opinión es más equilibrado que lo usual con un genuino intento de exponer al público su convicción médica en torno a los famosos Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) y la interrogante sobre si debería consumirse productos de OGMs (o GMOs por sus siglas en inglés) o si todo es una moda producto de una engañosa mercadotecnia.

Antes de comenzar con nuestra crítica, quisiera enfatizar que nuestra exposición es respetuosa hacia un médico al que los puertorriqueños deberían escuchar en cuanto a muchos otros asuntos en relación con la medicina. No solamente estamos ante un experto que tiene los conocimientos científicos para llevar a cabo su labor, sino que también es un ser humano que verdaderamente ama al pueblo y que quiere lo mejor para su bienestar. Nada de lo que digamos aquí representa un demérito a su gran labor y obra.

Para mostrar la buena fe en esta discusión, comencemos por lo bueno que nos brinda su publicación. En primer lugar, podemos percatarnos que en cuanto a la seguridad de los OGMs en sí mismos, el distinguido médico está muy bien orientado. Es un consenso abrumador en la comunidad científica que los OGMs (es decir, los transgénicos y los alimentos modificados por ARNi) son seguros. Esto llega hasta el punto en que 110 laureados del Premio Nóbel han solicitado a Greenpeace que cese sus actividades en contra del arroz dorado. A la luz de esto, el Dr. Cabanillas nos dice muy acertadamente:

El primer punto que debe quedar claro es que, contrario a lo que muchos piensan, ingerir los genes alterados de un GMO no nos causará problemas. No se nos caerá un brazo ni nos crecerá una planta en la oreja. No nos dará cáncer ni nos convertiremos en “Mutant Ninja Turtles”. Greenpeace está indisputablemente equivocada en su postura en contra de todos los GMO. No hay evidencia científica que pruebe que su postura es correcta.

No obstante ello, entra en el tema de la controversia actual en torno al glifosato, una de las sustancias que más están asociadas a los OGMs y a la multinacional Monsanto (hoy, propiedad de Bayer). A su vez, el glifosato está asociado al producto de dicha corporación, el yerbicida Roundup®.

Logo de Roundup

Logotipo del yerbicida Roundup

El Dr. Cabanillas describe con exactitud cuál es el uso de esta tecnología que contiene al glifosato como ingrediente activo. Sin embargo, en cuanto a la dicusión del tema, él comete un error factual bastante común cuando trae a colación este delicado tema: que, según él, en el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al glifosato “probablemente cancerígeno”. Este dato no es correcto. Fue una rama de la OMS la que lo hizo, a saber, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés, véase aquí su monografía).

Puede ser que se argumente que por ser parte de la OMS, eso automáticamente cuenta como opinión de dicho cuerpo internacional. El problema es que la opinión del IARC no es la de la OMS. De acuerdo con este último, no hay evidencia alguna de que el glifosato sea cancerígeno. Esto lo dejó muy claro en un informe escrito junto a la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y dado a conocer en el 2016, es decir, después de la publicación de los hallazgos del IARC (aquí se encuentra el escrito).

En medio de su artículo, el buen doctor nos dice que es extraño que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el IARC llegaron a conclusiones distintas. Él dice, muy acertadamente que han habido ciertas cuestiones planteadas en cuanto a los intereses de algunos miembros de la agencia de cáncer internacional.

Es imperativo preguntar sobre las intenciones de la industria al respecto y también en cuanto al cambio que hubo en varias agencias alrededor del mundo de máximo de consumo de 0.1 mg/kg a 20 mg/kg de glifosato, especialmente cuando no medió estudio nuevo al respecto. Sin embargo, la pregunta que debería hacerse la gente es si hacían falta nuevos datos para tal incremento en este límite de seguridad. El nivel de toxicidad del glifosato es extremadamente bajo (LD50 de 5600 mg/kg en ratas) y en las cantidades que usualmente aparecen en los alimentos, es prácticamente inofensivo. Se ha observado que se puede alimentar a una rata 31 mg/kg de glifosato al día y no se observan efectos adversos; se puede alimentar a un perro 500 mg/kg al día sin observar efecto adverso alguno. Tal incremento de presencia de glifosato por las agencias gubernamentales no debería alarmar a los seres humanos. Otros reportes de cantidades “alarmantes” de glifosato en alimentos como Cheerios o comida para bebés han exagerado la nota. Según unos “estudios” que andan circulando por ahí, se sugiere que una caja de Cheerios puede tener hasta un máximo de 1,125.3 por billón (de glifosato). Ese número parece impresionante hasta que nos damos cuenta de que para al menos empezar a sentir los efectos tóxicos del glifosato, un adulto debería haberse servido 1270 platos al día y un niño 635 platos al día.

Nota para los lectores:  LD50 es un indicador de toxicidad, usualmente medido en miligramos por kilogramos. LD50 indica la dosis letal por la que perece la mitad (50%) de los animales del laboratorio. Mientras más alto el número, menos tóxica es la sustancia. Mientras más bajo el número, más tóxica. Para que tengan idea de la toxicidad del glifosato, compárese el número dado arriba con el nivel de toxicidad de la fructosa (4,000 mg/kg), de la sal de mesa (3,000 mg/kg),  y el de la cafeína (192 mg/kg).

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

A partir de las disímiles conclusiones de la EPA y del IARC, debemos preguntarnos legítimamente cómo sabemos  quién tiene la razón. A esto, nos dice el Dr. Cabanillas:

Solo se puede determinar a través de estudios epidemiológicos de personas expuestas, comparándolas con los que nunca han estado expuestos. El único estudio prospectivo, el Agricultural Health Study, patrocinado por el Instituto Nacional de Cáncer de EE. UU., sugirió que este producto no causa cáncer, mientras que otros seis estudios concluyeron que está asociado con linfoma, mieloma y tricoleucemia. Siete estudios adicionales determinaron que no existe relación estadísticamente significativa. El tema se complica porque hay una correlación entre el número de días de exposición al glifosato y el riesgo de desarrollar cáncer. Cuando esto se toma en consideración, la relación con estos trastornos se fortalece. También preocupa que el proceso de desarrollar cáncer es lento. Puede tomar décadas antes de que aparezca, por tanto, las conclusiones de algunos estudios puede que sean prematuras.

Sin embargo, enumerar estudios y mencionar que algunos han asociado el glifosato con ciertos males no es señal de que exista relación alguna, especialmente si las estadísticas no tienen en cuenta otros factores. Se pueden tener estudios de cohorte que sigan a agricultores por un largo periodo de tiempo (como el que recientemente se ha dado a conocer este mes y que no refleja aumento significativo de cáncer tras el uso del glifosato). Las revisiones científicas y metaanálisis hechos por científicos independientes, por empresas y agencias gubernamentales son pertinentes (ejemplos, este y este). Es necesario indicar que no solo la EPA, sino también la EFSA, Health Canada, la Agencia de Químicos Europea,  el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros han adoptado la posición de que no hay evidencia de genotoxicidad por parte del glifosato. Para todos los efectos, el IARC está solo en cuanto a su interpretación de los datos. Es más, aun cuando el Dr. Cabanillas hace la pregunta perfectamente válida sobre la carencia de nuevos estudios para ciertas determinaciones de la EPA, es menester apuntar al hecho de que la IARC también había dicho en años anteriores que el glifosato no era cancerígeno y que la monografía del 2015 no incluyó datos nuevos para su conclusión. Los defectos de la monografía son hartos conocidos en la comunidad científica (no solo Monsanto) y hasta algunos científicos han creado vídeos al respecto.

Además, el IARC tenía un texto borrador que inicialmente proponía que el glifosato no era genotóxico o carcinógeno. Una investigación de Reuters revela que dicho borrador pasó por una serie de ediciones claves para cambiar su posición.

Esto no significa que Monsanto sea un santo (aunque tampoco apoyaremos la actitud fanática y de dogma de fe de ciertos sectores sociales de que no hay “nada santo sobre Monsanto”). Documentos confidenciales dados a conocer a la luz recientemente revelan que posiblemente escribieron informes bajo la firma de científicos (en un caso particular, la investigación no encontró evidencia de ello), además de influenciar indebidamente en estudios que supuestamente eran independientes. A pesar de ello, de esos mismos documentos se desprende claramente que sus miembros creen firmemente que el glifosato no es cancerígeno, lo que confirma nuestra convicción. Ellos creen en su producto. Sin embargo, en un momento dado discutieron cómo no habían hecho los estudios de genotoxicidad de los sulfactantes usados por Roundup®, por lo que se sugirió que no se podría decir que ese yerbicida no fuera genotóxico (esto ocurrió en el 2003). De hecho, tampoco hay evidencia alguna de incremento de cáncer en humanos por el uso de los sulfactantes. Sobre todo esto y más hablaré en futuras entradas en este blog bien pronto.

A pesar de esto, la evidencia por el momento es clara de que el glifosato no debería ser objeto de alarma de parte del público. Esto es así, no solo porque aun si el glifosato fuera cancerígeno, el riesgo de terminar con cáncer es ínfimo, dada su escasa presencia en los alimentos. Debemos recordar también que todo el tiempo ingerimos sustancias altamente tóxicas y cancerígenas como, por ejemplo, ácido caféico (que se encuentra en el café que ingerimos todas las mañanas, salsa de manzana y vino tinto), el alcohol (cerveza, whisky, etc.), entre otros. El 99.99% de los pesticidas y carcinógenos que ingerimos es provisto por la naturaleza misma.

A la luz de lo ya expuesto, no hace falta cundir el pánico por el incremento de la presencia de glifosato en nuestro sistema. La evidencia es consistente de que no bioacumula y es excretado por el cuerpo humano. Llamar a etiquetar productos que contengan glifosato, como sugiere el Dr. Cabanillas, no mejorará la calidad de salud de los puertorriqueños. Es más, tendría consecuencias nefastas para los agricultores que dependen de este producto y cuya prohibición implicaría el uso de yerbicidas muchísimo más tóxicos. Simultáneamente, conllevaría la presencia en el mercado de alimentos con sustancias más tóxicas. En este sentido muy importante, la escasísima cantidad de glifosato en los alimentos es sencillamente inocua.

Respetamos al distinguido médico, pero por estas y otras razones diferimos de su opinión.

 

Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

Recomendación: Transgénicos sin miedo (y Comer sin miedo)

Transgénicos sin miedo

Portada de Transgénicos sin miedo de J. M. Mulet.

Hay un chiste que a veces le digo a mis amistades en las redes sociales. Quiero escribir una serie de libros de divulgación de las ciencias (esa parte no es broma, es verdad).  El primer libro será sobre la evolución, en cuyo caso mis amistades religiosas se enojarán conmigo.  El segundo será sobre el cambio climático, lo que enfurecerá a mis amistades de la derecha política.  El tercero será sobre la energía nuclear, que enojará a mis amistades de izquierda. El cuarto será sobre organismos genéticamente modificados (OGMs), la cual será rechazada por mis amistades en el ámbito verde. El quinto será una sobre la existencia histórica de Jesús, lo que enojará a bastante de mis amistades incrédulas y ateas.  Al final de la serie estaré bieeeeeen solito.

(¡Nah!…   mis amistades son un amor, pero sé que ellos tendrán problemas con lo que diré sobre estos temas).

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

Sin embargo, hay un libro de esa serie que estoy pensando que tal vez no haga falta escribir, el de los OGMs. ¿Por qué? Porque uno ha sido escrito y creo que es suficiente.  Este año, la Editorial Planeta publicó el libro más reciente de José Miguel Mulet, Transgénicos sin miedo.  Este no es su primer texto, Planeta también ha publicado Comer sin miedo, Medicinas sin engaños y La ciencia en la sombra. Además, había escrito un libro de la serie “¡Vaya timo!” titulado: Los productos naturales … ¡vaya timo!. Mulet es bioquímico y doctor en biología molecular de la Universidad Politécnica de Valencia. Además de ser un excelente expositor de las ciencias, especialmente en cuanto al asunto de los OGMs, tiene un sentido del humor particular que permea todo lo que escribe.

Comer sin miedo

Portada de Comer sin miedo por J. M. Mulet

Podría decir que entre Comer sin miedoTransgénicos sin miedos se obtiene una obra divulgativa que no he visto en ningún otro lugar en español ni en inglés. No he encontrado libro alguno dirigido al público que sea más completo, más claro, más conciso y más ameno (¡tremenda combinación!) sobre el tema de los OGMs. De hecho, esperaba que en Transgénicos sin miedo dijera mucho menos y el Dr. Mulet excedió por mucho todas mis expectativas. Entra de lleno en la historia de la agricultura, la historia de los transgénicos (su origen y desarrollo como parte de la ingeniería genética), cómo contribuyen a la salud, al medio ambiente, al bienestar de los agricultores, entre otros asuntos interesantes. También dedica bastante de su tiempo a desmontar los alegatos hechos por ambientalistas militantes y partidarios de los alimentos orgánicos (en España “ecológicos”) que están en contra de los OGMs y demuestra cómo su denuncia ha hecho más mal que bien a los agricultores, a la humanidad y al medio ambiente que ellos dicen defender. Junto a Comer sin miedo, creo que esta obra debe estar en manos de toda aquella persona que quiera aproximarse al tema muy seriamente sin lenguaje técnico y sin falsedades.

Debemos agradecer mucho al Dr. Mulet porque esto hacía muchísima falta en el contexto social de un público y una prensa nacional e internacional muy desinformada. Él dice que goza de escribir y ese estado de ánimo se nota en cada una de sus páginas. No hay nada mejor que un científico que disfrute el divulgar la ciencia al público. Cuando puedan, suscríbanse a su blog, Tomates con genes y lean los artículos que publicó en su blog anterior, Los productos naturales…¡vaya timo!

Cuando revistas predatorias retiran estudios antivacunas fatulos …

Vacunación contra la tifoidea

Dr. Schreiber de San Agustín, California, inoculando contra la tifoidea.

En el portal de Science-Based Medicine, David Gorski nos informa de la retirada de dos estudios (que en el fondo eran uno solo) que pretendían demostrar que las vacunas efectivamente enferman a los vacunados. Esto tiene que ver con el famoso seudoestudio de Andrew Wakefield publicado en The Lancet, que supuestamente vinculaba la vacuna triple vírica (MMR) con el autismo y con el aumento del trastorno del espectro autista (TEA).

Sin embargo, queremos recalcar que las revisiones científicas y metaanálisis que incluyen a más de 1.2 millones de niños no muestran relación alguna entre la vacuna triple vírica y el llamado “aumento” del TEA, supuesto incremento que ya hemos desmentido. Aun así, el sector antivacunas insiste en avanzar con su causa.

Al igual que muchos de los científicos antitransgénicos o negacionistas del cambio climático en general, aquellos que son antivacunas suelen publicar en revistas predatorias o desprestigiadas para dar la apariencia de que se ha dado a conocer información importante en alguna revista “científica arbitrada”. Hemos escrito ya sobre el serio problema de las revistas predatorias y el enorme problema que han creado en términos de política pública.

David Gorski, M.D.

David Gorski, M.D. Foto cortesía de él, CC-BY-SA 4.0.

Gorski nos habla de lo que él denomina “estudios zombis”, es decir, estudios que han sido retirados por revistas, pero que “resurgen” del ámbito de los muertos y aparecen en una segunda revista de peor prestigio. Un ejemplo de ello fue el caso del estudio de Gilles Éric Séralini (del que hablaremos la semana que viene) en que supuestamente mostraba una asociación causal entre alimentos transgénicos con glifosato y unos tumores de unas ratas. El estudio fue retirado por serias deficiencias, pero volvió a publicarse en otra revista de peor prestigio y sin arbitrar. Además, Séralini sigue publicando artículos —incluyendo en revistas predatorias— utilizando ese como base, a pesar de que en la segunda vez que publicó el artículo en cuestión concluyó que de los datos no podía derivarse nada.

Otro ejemplo es el que nos trajo Gorski con su artículo, esta vez dirigido al público antivacunas. El autor principal es Anthony R. Mawson, perteneciente a la causa antivacunas y que llevó a cabo una colecta en línea para financiar el estudio. Una vez se llegó a la cifra deseada, él y otros autores publicaron el estudio en una editorial predatoria de la que hablamos casi un año atrás, una revista de Frontiers. He aquí la ficha del escrito:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (21 de noviembre de 2016). Vaccination and health outcomes: A survey of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children based on mothers’ reports. Frontiers in Public Health, 4, 270. doi: 10.3389/fpubh.2016.00270.

Cuando Frontiers retiró el artículo, el enlace cibernético asignado a este dejó de funcionar y da error. Aquí se encuentra el PDF de la versión provisional.

El estudio en sí consistía en la administración de un cuestionario a madres voluntarias para saber si sus niños mostraron síntomas de enfermedad después de la vacunación de sus hijos.  El portal desmitificador, Snopes.com, mencionó los varios  factores principales de cómo se llevó a cabo el estudio y su eventual publicación:

  1. Hay un notorio conflicto de intereses debido a la manera en que se financió. Prácticamente la totalidad del dinero provenía de los grupos antivacunas.
    .
  2. Los autores en cuestión ya tenían una opinión formada al respecto. Esto en sí no es nada malo siempre y cuando el diseño del experimento fuera lo suficientemente riguroso para no inclinar los datos a los prejuicios formados.
    .
  3. El diseño del experimento era fatal, ya no se hizo una selección azarosa de distintas poblaciones de madres para administrar el cuestionario. Al contrario, se seleccionaron a varias madres que practicaban “homeschooling” y cuyo parecer en torno a las vacunas ya estaba formado.
    .
  4. Se publicó en una revista altamente cuestionada por la comunidad científica. El artículo fue arbitrado por un quiropráctico, profesión cuya comunidad en general es hostil a las vacunaciones.

Para mayores detalles en torno a las fallas, pueden leer este artículo y el publicado por Gorski en Science-Based Medicine. Varios científicos y un sector del público lo consideró este estudio chatarra y la editorial Frontiers fue el blanco de múltiples críticas al respecto. Por eso, Frontiers tuvo que hacer una declaración pública vía Twitter.

Como resultado, se retiró el estudio y el acontecimiento fue reportado en Retraction Watch.

Sin embargo, a pesar de su súbita desaparición, el estudio “revivió” en otra revista, esta vez publicada por una editorial de mucha peor calidad, Open Access Text. Esta es su ficha:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Pilot comparative study on the health of vaccinated and unvaccinated 6- to 12-year-old U.S. children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000186.

Sus datos fueron publicados también en un artículo aparte en la misma revista predatoria:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Preterm birth, vaccination and neurodevelopmental disorders: a cross-sectional study of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000187.

La razón de por qué tengo que proveer los estudios como archivos en nuestro portal y no en la fuente original es que los dos artículos en cuestión no se encuentran en las direcciones cibernéticas asignadas por la revista (un mal típico de las editoriales predatorias). Como los artículos se publican bajo una licencia de Creative Commons (aunque es curioso que no digan cuál de todas es), no se comete violaciones a derechos de autor el proveerlos en este blog.

Tal vez la ausencia de dichos artículos se explica por el señalamiento hecho por Retraction Watch de que Open Access Text parece haber retirado ambos artículos.

Breve reflexión

Aunque este asunto de los artículos zombis pueda sonar jocoso, en realidad es un asunto muy serio.

Estos son estudios fatulos publicados en revistas en el mejor de los casos desprestigiadas, en el peor se dedican a explotar a científicos y lectores. Su contenido carente de material científico y datos falsos se convierten en criterio para decidir política pública. Todo gobierno tiene un panel de expertos en torno a estos temas que saben mucho mejor en cuáles publicaciones confiar y en cuales no. Sin embargo, la población en general no goza de la misma sabiduría. Cuando estos asuntos se convierten en movimientos políticos ruidosos, el público tiende a hacerles caso y a exigir a sus gobernantes (electoralmente comprometidos) a que ignoren a los expertos.

Estos artículos como los de Andrew Wakefield y otros, tenidos como mártires de “Gran Farma”, han sido responsables de que en Estados Unidos se hayan desatado brotes de enfermedades que se pensaban que no se verían más en ese país, tales como el sarampión. Personas tales como Robert F. Kennedy, Jr. y Robert De Niro quienes financian estos grupos no mejoran la situación.

La publicación de estos artículos fatulos ha afectado las políticas en torno al calentamiento global, en cuanto a ingeniería genética, la provisión de vacunas y medicamentos, entre otros asuntos. El hecho de que la prensa frecuentemente descanse sus reportajes en estudios preliminares, en vez de revisiones científicas, metaanálisis y estudios rigurosamente controlados, revela una seria deficiencia de ese campo aun en el ámbito de reporteros especializados en divulgar sobre las ciencias.

En otras palabras, las revistas predatorias y la falta de literacia científica se han convertido en la era cibernética en una genuina amenaza para la salud pública. Por ende, los gobiernos y las Naciones Unidas deberían formar sus respectivos comités con científicos conocedores de estos asuntos y otros expertos para figurar alguna manera viable de contrarrestar estos males sin socavar la libertad de expresión ni los derechos humanos en general.

Sobre este tema, véase también los artículos de David Gorski, M.D. en su blog:

Referencias

Hawkes, D. (14 de junio de 2016). Calls by alternative medicine practitioners for vaccinated vs unvaccinated studies is not supported by evidence. Vaccines, 34, 28, 3223-3224. doi: 10.1016/j.vaccine.2015.12.031.

Taylor, L. E.,  Swerdfeger, A. W., & Eslick, G. D. (17 de junio de 2014). Vaccines are not associated with autism: An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies. Vaccines, 32, 29, 3623–3629. doi: 10.1016/j.vaccine.2014.04.085.

Wakefield, A. J., Murch, S. H., Anthony A., et al. (28 de febrero de 1998). Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. Lancet 351, 9103, 637–41. doi: 10.1016/S0140-6736(97)11096-0.

El daño a la salud por el miedo irracional al gluten

Pan de gluten

Pan de gluten. Foto cortesía de Estephany Viruez. CC-BY 3.0 Unported.

En la radio y la televisión abundan “nutricionistas” que aconsejan al público mantenerse lejos del gluten. En algunos casos, ciertos alimentos se certifican “Gluten Free“, no necesariamente porque ese alimento normalmente tenga gluten, tampoco debido a que las compañías que los mercadean estén genuinamente preocupadas por ello. La razón de por qué se etiquetan los alimentos de esa manera usualmente es porque vende. Es más, se ha convertido en toda una industria que en el 2014 rondaba los US$23 mil millones.

Tampoco es que el gluten se deba tratar someramente. Si usted es celiaco, debe evitar el gluten. En cuanto a la intolerancia al gluten, la evidencia científica de ello se cuestiona constantemente. Esto se debe a que muchas personas que creen que el gluten es dañino se han autodefinido como “intolerantes al gluten” o “sensibles al gluten” y en ocasiones se sienten enfermas. Sin embargo, mediante ensayos clínicos se ha demostrado que muchos de estos alegatos son totalmente infundados.  Ahora bien, hay un estudio más reciente que parece constatar la existencia de no celiacos que son intolerantes al gluten, aunque algunos estudios anteriores indican más bien intolerancia al trigo. Este es un asunto que se podrá confirmar mediante experimentos que logren filtrar mejor aquellos que potencialmente puedan tener esta enfermedad y aquellos que se imaginan tenerla. Aun así, parecería que el número de personas que padecería de esta enfermedad sería marcadamente inferior al número de personas que padece de celiaquía.

Suponiendo que la intolerancia al gluten exista, si sumamos estos a los celiacos, ¿cuánta porción de la población las padecen? Los números parecen sugerir que un poco menos de un 1%  en Estados Unidos, que son similares a los que encontramos en Europa (véase también este documento).

No obstante ello, ¿cuánta gente piensa que el gluten es dañino? Una encuesta informal llevada a cabo por Consumer Reports del 2014 revela que el 63 % de los participantes pensaba que comer alimentos sin gluten era más saludable. De acuerdo con una encuesta Gallup del 2015, el 21 % de los consultados decía que intentaba comer alimentos libres de gluten. Para el 2013, cerca de 17 millones de estadounidenses decían ser intolerantes al gluten.

¿Qué es el gluten?

Para entender cuál es el problema, debemos saber que el gluten es un copuesto de proteínas que en general se encuentra en el trigo y relacionados. Por ende, es de esperarse que esté en el pan, en la harina y en varios derivados que solemos disfrutar como alimentos básicos.

¿Es recomendable evitar el gluten?

Para aquellos que sean intolerantes a la harina o celiacos, sí es recomendable que se evite el gluten.

Wheat-995055.svg¿Qué hay del resto de la humanidad?  Aparentemente, todo tiende a indicar que una dieta que evite la ingestión de gluten puede ser perjuidicial para la salud. No se puede decir esto con plena seguridad, ya que estamos acumulando cada vez más estudios al respecto. Sin embargo, hay algunos que ya apuntan a que aquellos que evitan el gluten tienen mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. El estudio en cuestión (que no estará disponible sino hasta el 7 de marzo de este año) muestra que personas con dietas que incluían gluten, tenían hasta un riesgo  de 13 % menor de desarrollar diabetes.  Esta fue la conclusión de un equipo de la Universidad de Harvard que siguió la dieta de cerca de 200,000 personas en un estudio de largo término (25 años). Según el comunicado de la American Heart Association, los alimentos con gluten usualmente tienen mayor cantidad de micronutrientes que benefician al organismo. Por otro lado, los correspondientes alimentos sin gluten tienden a ser más caros y carecer de fibras y de algunos nutrientes. Hay que tener en consideración que este estudio no es decisivo, ya que es observacional. Hace falta su confirmación mediante otros métodos.

A esto podemos añadir que el Wall Street Journal publicó un excelente artículo periodístico que indicaba que los productos etiquetados como “libres de gluten” tendían a ser más altos en sodio y carbohidratos y significativamente inferior en cuanto a vitaminas y otros minerales nutritivos.

El martes de esta semana se publicó otro estudio en que un equipo de la Universidad de Columbia siguió por 26 años la dieta de cerca de 100,000 personas. No solo descubrieron que los alimentos ricos en gluten no parecían perjudicar el corazón, sino que había una relación inversa entre ingerir alimentos con menos gluten y riesgo de enfermedades del corazón: tales como enfermedades coronarias o episodios de infartos.

Como resultado, la revista académica BMJ  recomendaba al público promedio no evitar la ingestión de gluten. A menos que usted sea celiaco o intolerante al trigo, comer alimentos con gluten es tal vez más saludable,

Esto va en contra de la “sabiduría” de cierta gente en la radio y televisión que se especializa en atemorizar al público con los alimentos.

Referencias

Biesiekierski, J. R., Newnham, E. D., Irving, P. M., Barrett, J. S., Haines, M., Doecke, J. D., Shepherd, S. J., Muir, J. G., & Gibson, P. R. (marzo de 2011). Gluten causes gastrointestinal symptoms in subjects without celiac disease: a double-blind randomized placebo-controlled trial. The American Journal of Gastroenterology 106, 508-514. doi: 10.1038/ajg.2010.487.

Biesiekierski, J. R., Peters, S. L., Newnham, E. D.,  Rosella, O., Muir, J. G., & Gibson, P. R. (agosto de 2013). No effects of gluten in patients with self-reported non-celiac gluten sensitivity after dietary reduction of fermentable, poorly absorbed, short-chain carbohydrates. Gastroenterology145, 2, 320–328.e3. doi: 10.1053/j.gastro.2013.04.051.

Carroccio, A., Mansueto, P., Iacono, G., Soresi, M., D’Alcamo, A., Cavataio, F.,  Brusca, I., Florena, A. M., Ambrosiano, G.,  Seidita, A., Pirrone, G., & Rini G. B. (diciembre de 2012). Non-celiac wheat sensitivity diagnosed by double-blind placebo-controlled challenge: exploring a new clinical entity. The American Journal of Gastroenterology, 107, 1898-1906. doi: 10.1038/ajg.2012.236.

Kmietowicz, Z. (3 de mayo de 2017). Gluten-free diet is not recommended for people without celiac disease. BMJ, 2017, 357, j2135. doi: 10.1136/bmj.j2135.

Lebwohl, B. Cao, Y., Zong, G., Hu, F. B., Green, P. H. R., Neugut A. I., Rimm, E. B., Sampson, L.,  Dougherty, L. W., Giovannucci, E., Willett, W. C., Sun, Q. & Chan, A. T. (2 de mayo de 2017).  Long term gluten consumption in adults without celiac disease and risk of coronary heart disease: prospective cohort study. BMJ, 2017, 357, j1892. doi: 10.1136/bmj.j1892.

Mooney, P. D., Aziz, I., & D. S. Sanders, D. S. (12 de agosto de 2013). Non-celiac gluten sensitivity: clinical relevance and recommendations for future research. Neurogastroenterology & Motility, 25, 11, 864-871. doi: 10.1111/nmo.12216.

Rubio-Tapia, A., Ludvigsson, J. F., Brantner, T. L.,  Murray, J. A., & Everhart, J. E. (octubre 2012). The prevalence of celiac disease in the United States. The American Journal of Gastroenterology 107, 1538-1544. doi: 10.1038/ajg.2012.219.

Uhde, M.,  Ajamian, M., Caio, G., De Giorgio, R., Indart, A., Green, P. H., Verna, E. C., Volta, U., & Alaedini, A. (25 de julio del 2016). Intestinal cell damage and systemic immune activation in individuals reporting sensitivity to wheat in the absence of coeliac disease. Gut, 65, 12, 1930–1937. doi: 10.1136/gutjnl-2016-311964.

Vuelve a asomarse el espectro del zika

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Recientemente, volvieron a salir noticias en relación con el zika y los problemas congénitos generados por su virus. Como respuesta, en su columna de opinión de El Nuevo Día, el ex Epidemiólogo del Estado, Johnny Rullán, nos da información nueva al respecto, basándose en las nuevas cifras del Center for Disease Control (CDC) y otras instituciones:

  • En Puerto Rico, por cada 100 embarazadas infectadas con el virus del zika, 16 bebés nacen con Síndrome de Zika Congénito (SZC).
  • Hay 2,000 embarazadas identificadas con zika, por lo que deberíamos encontrar aproximadamente 120 bebés con SZC.
    • En hospitales, hay 44 documentados por la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.
    • Hubo 58 pérdidas de embarazos debido al zika.
    • Hay 12 casos con bebés con SZC reportados
    • Eso significa que faltan cerca de 16 casos más por documentarse

Rullán nos dice más en cuanto a las expectativas:

Ahora bien, a partir de este abril, mayo, junio, julio, y agosto nacerán 1,339 bebés de madres infectadas conocidas y de estos se espera que el 6% salga con SZC, 80 nuevos bebés. Entonces ya vamos por 200 bebés con SZC.

Hasta aquí tenemos la matemática de lo conocido según publicado esta semana. Ahora falta la parte difícil. Si bien es cierto que el 80% de las personas que les da Zika son asintomáticos, pues lo mismo ocurre para nuestras embarazadas. El problema es que no estamos identificando a tres cuartas partes —es decir, 75%— de las embarazadas asintomáticas en los prenatales —las llamadas “nunca identificadas asintomáticas”.

Puerto Rico tiene documentadas 3,339 embarazadas infectadas, y el 55% tiene síntomas (1,861) y el 45% no tiene síntomas (1,478). Entonces ese 45% de asintomáticas debería ser el 80% como el resto de Puerto Rico. O sea, el total no es 3,339, sino 9,305* —las 1,861 sintomáticas y a las 1,478 asintomáticas ahora hay que añadirles las “nunca identificadas asintomáticas” que son 4,488 adicionales. Esto significa que el 48% de los bebés de madres infectadas en el embarazo (4,448 de 9,305) podrían nacer sin ser identificados en nuestros hospitales.

Rullán aboga por hacer pruebas a todos los bebés para poder identificar a las madres embarazadas que no se hicieron pruebas por no haber padecido los síntomas del zika.

Desgraciadamente, cuando el país sufre de carencia de recursos y, como se prevee, va a haber una debacle del Sistema del Salud del país, el acceso de los obstetras a estas pruebas podría ser muy cuesta arriba, sin hablar que habrá un problema de salubridad sumamente serio debido a que muchas personas no podrán pagar el seguro, otros perderán el programa de Mi Salud y el sistema público se verá comprometido.