Beall informa: Una revista “académica” de Fiji localizada en India

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall descubre otras dos revistas “académicas” de una editorial llamada “South Pacific Journals”. A pesar de no tener un portal de la editorial misma, parece que publica dos revistas cuya dirección postal indica que están localizadas en Fiji.

A pesar de este alegato, Beall investigó a estas revistas y los datos revelan que su sede se encuentra en India. Para más detalles, véase este artículo de Beall.

En resumen, les aconsejo a los estudiantes y profesores de ciencias naturales a alejarse de las revistas: South Pacific Journal of Technology and Science (SPJTS), South Pacific Journal of Pharma and Bio Sciences (SPJPBS).

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Nuevo libro: La búsqueda de exoplanetas

Searching for Habitable Worlds

Searching for Habitable Worlds: An Introduction, por Abel Méndez y Wilson González Espada.

El periódico El Nuevo Día nos informó ayer de una  nueva publicación en torno al tema de los exoplanetas por dos científicos puertorriqueños, Abel Méndez, Catedrático Asociado en Física y Director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, y Wilson González Espada, Catedrático Asociado en Física y Educación Científica en Morehead State University. El libro se titula, Searching for Habitable Worlds: An Introduction (La búsqueda de mundos habitables: Una introducción).

El libro consiste en una exposición introductoria en cuanto a qué son los exoplanetas, cómo se pueden identificar, cuántos se han encontrado por el momento y cuáles son los planes en el futuro en relación con el beneficio para la especie humana de una posible visita de esos planetas. Para facilitar su fin didáctico y el disfrute del lector, el libro está lleno de ilustraciones a color. Ahora está a la venta en el portal de la editorial Morgan & Claypool Publishers, además de en Amazon.com y Barnes & Noble.

El rotulado de OGMs en Estados Unidos

Como hemos discutido en nuestro artículo previo, no hay justificación alguna para etiquetar los productos genéticamente modificados por ingeniería genética (OGMs). Sin embargo, en Estados Unidos se ha desarrollado un movimiento fuerte que exige dicha rotulación. El estado de Vermont fue el primero en implantarlo a nivel local y otros estados han mostrado ciertos esfuerzos para ello.

Las grandes compañías que están laborando contra la rotulación obligatoria han elevado este asunto a nivel federal. La Cámara de Representantes federal logró aprobar un proyecto de ley que establece una normativa para la etiquetación de alimentos que “contengan” o que sean OGMs. Básicamente aquel proyecto de ley le daba a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) el deber de etiquetar a aquellos OGMs que representaran un problema para la salud de los consumidores. Esto conllevaría frenar disparidades de diversas legislaciones estatales para el establecimiento de normativas de etiquetado. El proyecto pasó al Senado donde se radicó un proyecto sustitutivo en donde ambas partes en controversia transigen al respecto. Si no hay problemas para su aprobación, tendría que ir a la Cámara de Representantes para su correspondiente deliberación y aprobación. Esta nueva legislación impondría un etiquetado a todos los alimentos que sean o “contengan” OGMs, pero que le da a la FDA un término de dos años para establecer un reglamento para la rotulación. Además, ell proyecto le da libertad  a las compañías de escoger entre etiquetado textual, una imagen gráfica o una imagen QR.

Steven Novella

Steven Novella, neurólogo y activista escéptico.

Varios escépticos están insatisfechos al respecto. Steven Novella, en su artículo en el blog Neurologica, afirma que la legislación no satisface a nadie, ni a los que están a favor ni a los que están en contra del etiquetado. La virtud de la legislación es que suaviza considerablemente el lenguaje que involucra el etiquetado de los OGMs, al menos en relación con lo que solicitaban los que estaban a favor de la rotulación. Sin embargo, como bien señala Novella, la razón de la insatisfacción de los científicos es que las razones para la rotulación no se fundamentan en la ciencia ni en la realidad. Uno de los argumentos que esgrime es que el término “OGM” (“GMO” en inglés) es uno ambiguo y que se presta para toda una serie de malentendidos. Esto lo pudimos ver en la legislación radicada por un representante puertorriqueño recientemente. También he elaborado bastante en torno al tema desde el punto de vista científico y filosófico en otro lugar.

Como argumentamos una y otra vez, un etiquetado tiene sentido cuando hay un serio problema de salud pública. Si usted va a Starbucks, se encontrará unas opciones que están debidamente etiquetadas que dicen: “Estos productos podrían contener alérgenos”, ya que se usan nueces o soya y que contienen alérgenos son un verdadero peligro para la salud de algunos de sus clientes. El etiquetar a una leche como pasteurizada y homogeneizada garantiza al consumidor que ese producto es mucho más saludable que la leche no tratada (un serio problema de salud). Hasta hoy día, todas las revisiones y metaanálisis científicos nos dicen que, por ahora, todos los OGMs en el mercado son seguros.

Novella nos dice que debemos recordar que esta petición de etiquetado a los diversos gobiernos municipales y estatales se da dentro del contexto de la demonización de los OGMs en general, promovida principalmente por la industria orgánica y otros grupos ideológica o económicamente interesados. Además, esto forma parte de una estrategia de prohibir todos los productos OGMs del mercado estadounidense y, por extensión, Puerto Rico.

Veremos en los próximos días cuál será el desenlace de la aprobación de esta legislación a la luz de la implementación del etiquetado de OGMs en el estado de Vermont y de qué manera se afectará Puerto Rico.

Superstición alimentaria: El sinsentido de etiquetar OGMs

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Para apuntarse una a nivel político, especialmente en la época electoral, algunos legisladores se han lanzado en la misión de “proteger” nuestro bienestar nutricional al legislar para que la industria rotule los alimentos que hayan sido procesados o que contengan elementos que hayan sido genéticamente modificados vía ingeniería genética (OGMs, organismos genéticamente modificados). Recientemente, Ricardo Llerandi Cruz, representante del PNP, radicó un proyecto de ley, P. de la C. 2654 (descarguen aquí copia del documento), para etiquetar cualquier empaque que contenga alimentos OGMs. De acuerdo con una noticia del periódico Metro, este legislador justifica esta movida:

“Este proyecto es de vital importancia para el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. No hay ninguna razón para que se quede en el tintero, ninguna. Si un producto es homogenizado, pausterizado, o decenas de otros procesos se les exige se indique en la etiqueta. Sin embargo, no se exige el mismo requisito para los productos OGM. En Puerto Rico no existe reglamento alguno o ley que obligue a que se le informe al consumidor el origen del alimento que compra. La gente tiene el derecho a saber si el alimento fue genéticamente creado o no”

Diferimos de esta posición. No todo el proceso que ha pasado un alimento es motivo de etiquetación. Por ejemplo, ni la legislación presente ni la que propone él etiquetan el proceso de mutagenización inducida. No se rotula si el alimento fue producido vía fertilizante artificial o animal, ni tampoco se rotula si vino de alguna finca pequeña o grande, ni el proceso de transportación ni mercadeo.

Estamos de acuerdo de que deben etiquetarse aquellos productos que han sido homogeneizados y pasteurizados. ¿Por qué? Porque estos son procesos que  inciden en la salud del consumidor. La leche no pasteurizada representa un asunto de seguridad alimentaria. Leche no homogeneizada también. Este no es el caso de los OGMs.

Amistades a las que valoro mucho cuestionan mi convicción de por qué no deberían rotularse los OGMs. “Si son tan buenos”, me dicen, “¿por qué no deberíamos etiquetarlos? A lo mejor el público aprende a escoger los OGMs cuando vean que no son ninguna amenaza.”  Veamos los argumentos que más se esgrimen y por qué esta pregunta es sumamente ingenua:
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  1. Los OGMs pueden representar un problema de seguridad porque involucra procesos que no son naturales.

Nos dice el Rep. Llerandi Cruz,

Los OGM son aquellos cuyo genoma es alterado de una forma que no hubiese ocurrido naturalmente.

Así mismo está definido en el proyecto de ley. Le informamos al representante que esa definición tan laxa de “OGM” prácticamente involucra a todos los alimentos que compramos en el supermercado (incluyendo a los orgánicos). No hay uno solo que no haya sido alterado genéticamente por mano humana.  Esto incluye a los animales. Las reses, el pollo, el maíz, el arroz, la lechuga, la zanahoria, las habichuelas, el trigo, el guineo, la sandía, etc., TODO ha sido producto de la mano humana. Para muestras, un botón basta: en las siguientes imágenes vemos a la izquierda las versiones naturales y a la derecha los productos que compramos en el supermercado (resultado de miles de años de domesticación y de mutaciones genéticas de las especies naturales).

Teosinte y maíz convencional

Foto de la izquierda es imagen alterada de un teosinte (el maíz silvestre), sacada de la fotografía de John Doebley y publicada bajo la CC-BY 3.0. A la derecha, maíz convencional, foto de Anthony Appleyard, disponible bajo la CC-BY-SA 3.0. Esta imagen está disponible a mi nombre bajo CC-BY-SA 3.0.

Zanahoria silvestre y la convencional

Imagen cortesía de Ru-zhi Zhang, Wen-yuan Zhu y de la Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, publicada bajo la licencia CC-BY-NC-SA 3.0.

Un uro y una vaca

A la izquierda un uro, el ancestro extinto del ganado vacuno contemporáneo (Foto cortesía de Jaap Rouwenhorst CC-BY-SA 3.0); a la derecha, una vaca (Foto: USDA).

Y hay ejemplos de sobra para cada alimento que encontramos en el supermercado. Así que si los “OGM” se definen de la manera descrita por el honorable legislador, prácticamente habría que etiquetar en el supermercado TODO alimento proveniente de cualquier ser vivo.

Sin embargo, hay algo más que muestra la confusión del distinguido legislador. Dice él:

“Estos organismos son sometidos a un proceso en el cual el polen de una especie es transferido a otra especie relacionada con el objetivo de lograr un nuevo cultivo con el propósito de realizar una recombinación genética. También son denominados OGM aquellos organismos sometidos a procedimientos de fusión celular. Los OGM tienen el propósito de crear determinados rasgos deseados en los cultivos. A tales fines, se ha definido un OGM como un animal, planta u organismo cuya estructura genética ha sido alterada mediante el uso de la ingeniería genética.”

Antoine Nicholas Duchesne

Antoine Nicholas Duchesne (1747-1827)

Así también aparece en el proyecto de ley. ¡Oh Dios mío! ¡Entonces tendríamos que etiquetar todas las fresas! El tipo de fresas que compramos en el supermercado no es natural, sino que se produjo en Francia durante el siglo XVIII bajo la Corte del Rey Luis XV, usando el polen de dos especies de fresas que crecen en distintas partes del mundo y que no se hubieran cruzado ni en un portal de citas por Internet (que me perdone J. M. Mulet por robarme su chiste). El botánico de la corte francesa, Antoine Nicholas Duchesne cruzó la Fragaria chiloensis que se daba al norte de Chile y la  Fragaria virginiana que se originaba en Virginia, Estados Unidos. Como resultado, obtuvo la Fragaria ananasa, la fresa que compramos en el supermercado. Más tarde, mediante mutagénesis inducida por colchicina, se logró crear el llamado “fresón de Douglas” en 1979 (más joven que yo …¡me estoy poniendo viejo!) que es el que tiene su punta blanquecina. De acuerdo con la prensa de 1985, las fresas de Douglas eran consideradas las mejores del mercado. ¿Ha habido algún tipo de problema de salud con alguna de estas fresas? La respuesta es un rotundo “No“. Sin embargo, según el legislador que estamos discutiendo, deberíamos etiquetar todas las fresas. ¿Por qué? Pues, porque sí.

Así que el legislador parece estar un poco confundido con lo que quiere decir las siglas OGM. Aunque el término “organismos genéticamente modificados” es un disparate desde el punto de vista científico –ya que desde la perspectiva neodarwinista aceptada por todos los biólogos compententes, todos los organismos existentes son genéticamente modificados a partir de otros organismos–, en realidad se refiere a aquellos organismos destinados a ser alimentos y que han sido modificados por dos tipos de ingeniería genética:

  • Tansgénesis: transmisión artificial de un gen de un organismo a otro. De aquí provienen los llamados “transgénicos”.
  • ARN mensajero (ARNm): estrategia para apagar la producción de alguna proteína o para la expresión de una cierta proteína.

Las siglas OGM (como usualmente se entiende) no cubren ni selección natural o artificial, ni técnicas de hibridización ni ningún tipo de mutagénesis inducida.

Para mayor detalles sobre las técnicas de modificación genética, recomendamos la lectura sencilla, pero obligada en cuanto a este tema, del texto Food and You: A Guide To Modern Agricultural Biotechnology de la American Council on Science and Health y que está disponible para descarga gratuita. Véase específicamente de las páginas 12 a la 24.
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  1. El etiquetado OGM informaría a los consumidores sobre lo que están consumiendo.

De hecho, no. No lo hace. La discusión del punto refuta este alegato. La ingeniería genética no es un ingrediente en el alimento que nos nutre o envenena, sino un proceso adicional de modificación genética. Como política pública, un etiquetado solo tiene sentido si constituye un problema de seguridad alimentaria.

Ahora bien, si hiciera falta etiquetar a los OGMs (propiamente entendido), ¿qué significaría? Que se utilizaron unas técnicas particulares, a saber transgénesis, ARNm o una combinación de ambas. ¿Especifica la etiqueta cuál es cuál? No. ¿Informa la etiqueta al público su distinción de otros métodos de ingeniería genética en cuanto a la salud? No.

Habría que preguntar entonces si hay algún tipo de problemas de seguridad de alguna índole en torno a los OGMs. La opinión de todas las instituciones de reputación en los cinco continentes: África, América, Europa, Asia y Oceanía, es que, por el momento, los productos OGMs que están en el mercado son seguros para el consumo mundial. Esto constituye un consenso abrumador de la comunidad científica a nivel mundial. El consenso es tan grande (y a veces mayor) que en el caso del asunto del cambio climático (e.g. en el caso de la AAAS, el 87% de los científicos piensa que el cambio climático es antropogénico y el 88% piensa que los OGMs en el mercado son seguros).

Ahora, si el consenso de la comunidad científica es errado (como puede ocurrir, aunque lo dudo mucho en este caso específico), entonces la pregunta sería: ¿cuál es la evidencia provista por los grupos antiOGM de que estos efectivamente causan daño al público de cualquier manera? A lo sumo, ellos pueden proveer artículos que muestran experimentos mal llevados a cabo, publicados en revistas de bajo impacto, desprestigiadas o en revistas predatorias. Sin embargo, cuando buscan evidencia en la literatura científica más sólida –a saber, revisiones científicas y metaanálisis–, la evidencia que proveen es ninguna (véase, por ejemplo este artículo y este).
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  1. En Europa se etiquetan y, en ocasiones, se declaran zonas libres de OGMs.

El distinguido representante del PNP, Llerandi Cruz, dice:

“Etiquetar los alimentos que contiene OGM ya es un requisito en los países que comprenden la Unión Europea”

Europa tiene el mérito de ser bastante progresista, en gran medida gracias al éxito de las economías mixtas, excelente sistemas educativos e instituciones universitarias. Todos estos aspectos han hecho más avanzadas las sociedades europeas. Ellas han liderado la inversión en energía limpia y renovable, la enseñanza de la evolución y una fuerte conciencia en la antropogénesis del cambio climático.

Todo esto está muy bien y como socialdemócrata veo los beneficios de todo ello. Sin embargo, Europa no es perfecta, ni tan siquiera en el área de las ciencias. Señal clara de ello fue una encuesta que se llevó a cabo en la que se le preguntaba a los europeos si era cierto o falso la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36% de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57%.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos es notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Así que la respuesta adecuada a la aserción de que en Europa se etiquetan o prohíben OGMs es, “Sí, ¿y qué?

La Comisión EuropeaSi en Europa hay “zonas libres de transgénicos” o “zonas libres de OGMs” tiene todo que ver con política y nada con las ciencias. En este renglón, los países europeos le han dado la espalda a los científicos y ha ignorado a propósito las diferentes declaraciones oficiales provenientes de las instituciones de mayor reputación y prestigio del mundo. Un caso importante es el de la Comisión Europea cuando examinó la evidencia científica en torno al impacto de una década de alimentos OGM, llegando a la conclusión de que son tan seguros como los alimentos convencionales. Lo mismo puede decirse de las declaraciones de la Sociedad Real, la Sociedad Real de Medicina, la Academia de Agricultura de Francia, la Unión de Academias Alemanas de Ciencias y Humanidades, el Ministerio de Educación y de Investigación Federal Alemán, la Academia Pontificia de las Ciencias,  la Academia Nacional de Ciencias | Academia Licea, el Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, Academias Europeas | Consejo de Asesoría de Ciencias (representante de un total de 28 academias de prestigio en toda Europa), entre otras organizaciones de renombre mundial.

Así que, apelar a Europa en este caso no es gran cosa. En cuanto a este tema, Europa ha caído en la demagogia de ciertos intereses económicos y políticos que han atemorizado a un público que carece literacia científica en genética, llevándolesasí a oponerse irracionalmente a los OGMs.
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  1. Otros países hacen el etiquetado por razones de salud

Nos dice el legislador:

“… También [el etiquetado se practica] en China, Rusia, Australia, Japón y 64 otras naciones.”

Sí, ¿y qué?

A fin de cuentas, la inmensa mayoría de las instituciones de reputación de todos estos países opinan exactamente lo mismo que los científicos del resto del mundo, que los OGMs son seguros. No hace falta etiquetar. China en particular es una de las mayores productoras de alimentos transgénicos para el ganado y la exportación, pero su academia de ciencias ha dicho contundentemente que los OGMs son seguros.

“Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo tiene que ser un derecho, no una opción.”

Informar al público con la verdad y el conocimiento científico genuino es un derecho, pero etiquetar bajo un serio desconocimiento de la historia y las ciencias detrás de los alimentos no lo es.

Lo único distintivo de un OGM es haber pasado por un número limitado de técnicas de ingeniería genética. Si ninguno de los OGMs representa un problema para la salud, ¿para qué etiquetarlos? No existe tal cosa como introducir en nuestro organismo “ingenio genético”. Y aun si fuera creado por una transgénesis o por un ARNm, cualquier científico diría que el genoma es deshecho en el estómago gracias a los jugos gástricos.

Si informar al público es el objetivo de esta legislación, ¿por qué mejor no sofisticar la literacia científica del público al respecto? ¿Por qué no consultar con los mejores científicos del mundo, a que se dirijan al público y que hablen del tema? ¿Por qué no utilizar material basado en las mejores autoridades a nivel mundial? Si el representante PNP no está en la disposición de hacer nada de esto, entonces su objetivo es político, no uno geniunamente de información al público.
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  1. Los OGMs utilizan pesticidas tales como el glifosato o generan el insecticida Bt y, por tanto, son un problema de salud pública.

Aunque creo que el miedo al glifosato es extremadamente exagerado (y hablaré de eso en otra ocasión), quiero refutar este argumento de otra manera. Voy a partir de unas premisas para que el público vea lo míope que es la política de etiquetado de OGMs:

  • Para efectos del argumento, voy a conceder que el glifosato es un problema de seguridad alimentaria.
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  • Para efectos del argumento, voy a conceder que los OGMs que producen Bt son un riesgo significativo a la salud (aun cuando por décadas se ha usado en forma bacteriana por la industria orgánica).

Aun concediendo estas dos premisas, se puede ver más claramente la torpeza de un etiquetado por las siguientes razones:

En otras palabras, la etiqueta de OGM falla en proteger la salud del público de pesticidas en general. Si la preocupación es el glifosato, ¿por qué no etiquetar los alimentos tratados con glifosato? Si la preocupación es la producción de Bt (un insecticida que no nos afecta porque no tenemos los receptores para envenenarnos), ¿por qué no etiquetar aquellos alimentos que produzcan o hayan sido tratados con Bt (incluyendo los alimentos orgánicos)?
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Conclusión

Nos preguntamos por qué el Rep. Llerandi Cruz ha enviado un comunicado de prensa sobre el P. de la C. 2654 a estas alturas, cuando prácticamente al final de la sesión legislativa y no hay chance alguno para que se apruebe el proyecto. Partiendo de ese hecho y del factor ignoramitocrático del proyecto en cuanto a la naturaleza de los OGMs, todo parece indicar que se sometió para complacer a cierto sector del pueblo que se identifica como antiOGM y pescar así algunos votos en las próximas elecciones.

No solo vimos que las políticas de etiquetado parten de la más crasa ignorancia en torno a los OGMs, sino que si se aprobara el proyecto como está, se desataría un caos en la industria alimentaria en Puerto Rico:  Si el proyecto de ley define los OGMs como lo hace el legislador, entonces todos los alimentos (incluyendo los orgánicos) serían etiquetados OGMs y el público estaría sumamente confundido al respecto.

Esto es lo que sucede cuando se quiere establecer política pública fundada en la ignorancia y en supersticiones alimentarias.

Nuevo libro: una interesante exposición de la ciencia forense

La ciencia en la sombra

La ciencia en la sombra de José Miguel Mulet.

En la semana pasada, Ediciones Destino publicó un interesantísimo libro titulado La ciencia en la sombra: Los crímenes más célebres de la historia, las series y el cine a la luz de la ciencia forense, cuyo autor es el controversial y ameno José Miguel Mulet. Él es profesor de bioquímica y biología molecular de la Universidad Politécnica de Valencia. En años recientes, se ha convertido en España en uno de los diseminadores de información científica al público más importantes, especialmente en relación con el tema de los organismos genéticamente modificados y las seudomedicinas. Él habla de estos y de otros temas en su blog titulado Tomates con genes.

Lo que encanta de esta obra es el uso de series de televisión y películas bien conocidas como un punto de partida entretenido para explicar sus fallas y exponer de manera seria, pero entretenida, los detalles de la ciencia forense contemporánea.

¿Cuán ciertos son los procedimientos que se ven en los episodios de la serie de CSI o los Expedientes X? ¿Cuáles errores aparecen en películas tales como Silence of the Lambs? ¿Qué es la rigor mortis? ¿Cómo se sabe cuántas horas han pasado de la ocurrencia de un crimen? ¿Es cierto que los cadáveres de algunos santos católicos son incorruptos? ¿Cuál es el proceso por el que se degrada un cadáver? ¿Como se pueden utilizar a insectos para descubrir el momento en que ocurrió un crimen? ¿Qué puede decir la ciencia forense en cuanto a los crímenes más famosos de la historia? ¿Cuál es la importancia del ADN mitocondrial?

Recomiendo la lectura de este libro donde se adentra en los detalles fascinantes de lo que los cuerpos y cadáveres pueden revelar en torno a la vida y forma de muerte de un ser humano.

El CNE y la Junta de Control Fiscal

Recientemente, el Centro para la Nueva Economía (CNE) ha estado bastante activo en lo que concierne a las consecuencias económicas de la Junta de Control Fiscal que se está planificando en el Congreso de los Estados Unidos y en el Ejecutivo para literalmente tomar las riendas del gobierno de Puerto Rico.

Desde mayo de este año, el CNE ha dado a conocer su análisis del proyecto conocido como PROMESA por el que nos revela algo (nada sorpresivo) de que la Junta en cuestión no estimulará para nada la economía de Puerto Rico, sino que solo se encargará del cobro de la deuda contraída con los acreedores. En una página de su portal, también el CNE representa gráficamente los puntos en los que el proyecto de la Junta falla en relación con ciertos principios básicos de política pública.

Les invito a escuchar lo que Miguel Soto Class, presidente del CNE, tiene que decir al respecto, al igual que otros expertos en este tema en este panel:

Lo que es muy meritorio del CNE es que parte desde un punto de vista ético fundamental de toda política pública: un enfoque humanitario. Este “think tank” está claro de que la economía y la política tienen que funcionar para el bienestar humano, algo que va muy por encima de la paga de una deuda. Como diría el filósofo Immanuel Kant, el ser humano tiene dignidad, un valor que no tiene precio.

Todo apunta a que esta deuda que se tiene con los bonistas no existe solamente debido a las malas políticas de San Juan, sino también por la irresponsabilidad del Congreso de Estados Unidos al limitar artificialmente la economía puertorriqueña por subordinar territorialmente a Puerto Rico.

Hoy, a la 1:00pm, habrá una asamblea para protestar la presencia de la Junta de Control Fiscal en el Coliseo Roberto Clemente. Esta es una oportunidad para apensar bien cómo reaccionar como pueblo ante lo que a todas luces es casi un regreso a los tiempos de la Ley Foraker en 1900.

Sin embargo, también es importante reflexionar en torno a la manera en que los puertorriqueños elegimos a nuestros dirigentes, especialmente en relación con el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD). El pueblo debe ser mucho más exigente en estos tiempos y demandar propuestas específicas y realistas (validados científica y racionalmente) a los candidatos a la gobernación para intentar aliviar y resolver a la larga los problemas económicos de Puerto Rico.

No valdrá ninguna protesta contra la Junta de Control si no va acompañada con un liderato dispuesto a sanear la política pública puertorriqueña.

P.D. – Les invito también a que escuchen los podcasts del CNE al respecto.

Descendencia con modificación (o ¡matemos a los simios caminantes!)

evolucion_dejen_seguirme

En el curso de Principios de Ética que imparto, discuto en un momento dado la teoría de la evolución neodarwiniana con el propósito de que mis estudiantes comprendan las razones del comportamiento humano en varias esferas sociales a partir de la herencia institiva y neuronal de nuestros ancestros. Aunque la discusión es relativamente breve (no puedo dedicarle todo el curso a Darwin), quiero que se familiaricen con sus conceptos fundamentales. A pesar de ello, me enfrento constantemente a un obstáculo para que ellos entiendan los puntos básicos de la teoría.

Denme una peseta por cada ocasión que se ha utilizado esta imagen para ilustrar la evolución humana ¡y sería millonario!

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Para sorpresa de muchos, lo que voy a señalar es que esta imagen está totalmente equivocada y que está muy lejos de representar la propuesta de Charles Darwin y los evolucionistas contemporáneos. Mis pobres estudiantes tienen que tomar una prueba corta al respecto y marco la contestación mala si osan escoger esta imagen como la mejor representación de la evolución del ser humano. A fin de cuentas, es evidencia de que no leyeron el material asignado. Lo sé. ¡Soy terrible!
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Lo que realmente sostenía Darwin

Contrario a lo que mucha gente esperaría, Darwin no fue el primero en idear la noción de “evolución”. Al contrario, para principios del siglo XIX, ya varios naturalistas y clérigos del Imperio Británico habían llegado a la conclusión de que la Tierra era mucho más antigua que los 8,000 años postulados por la información bíblica. Todo parecía indicar más allá de toda duda una edad terrestre mayor a la de cien mil años, tal vez millones de años. Dado este problema, los naturalistas pudieron ver con claridad que la Tierra “evolucionaba”. Los estratos geológicos mostraban claras señales de cambios geomorfológicos a través de un lento, pero larguísimo periodo de tiempo.

¿Qué hay entonces del origen de la vida? Otro problema al que se enfrentaban los naturalistas no era meramente señales de cambio geomorfológicos, sino también de diversas especies extintas que correspondían a las capas geológicas en cuestión. Claramente, los organismos evolucionaron, pero –y aquí está el detalle– nadie conocía el mecanismo de cambio gradual a través del tiempo. Además, el estudio taxonómico de dichos animales extintos llevaron poco a poco a la conclusión de que los seres vivos del presente provenían de los que existieron en el pasado. Este tema era obviamente un tabú en el ámbito cristiano y victoriano del Imperio Británico. No obstante ello, los naturalistas no se desalentaron al buscar las causas de dicho cambio.

Uno de los investigadores más destacados y brillantes del siglo XIX fue Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) quien desarrolló una teoría de herencia de características adquiridas a la que hoy conocemos como “lamarckismo”.  Esta proponía que ciertas características se heredaban en la medida que fueran más útiles para la vida de un organismo en un ambiente dado y que la próxima generación podía heredar. La visión lamarckiana se parece al ícono de la evolución humana (la “marcha” del mono al humano).

Árbol de especiación

Árbol de especiación por selección natural, con las palabras “I think” escritas por Darwin en su libreta (1837).

Charles Darwin no estaba convencido por esta propuesta, en gran medida porque dejaba muchos cabos sueltos. Primero, no se explicaba cómo en el proceso evolutivo se “escogían” aquellas características que fueran “útiles” para un organismo y aquellas que no. Segundo –y más al grano–, no se explicaba en lo absoluto la presencia de características inútiles en los organismos en general (insectos que tienen alas de más, el apéndice humano, entre otros). Finalmente, tampoco explicaba en absoluto la abundancia de especies relacionadas entre sí. Ya para 1837, Darwin había puesto por escrito lo que se conocería en términos técnicos como “la hipótesis de la filogénesis”. De acuerdo con su propuesta, los organismos evolucionan vía selección natural y mediante especiación: este último concepto significa el evento por el cual de una especie de organismos vivos –por razones geográficas, ambientales o de diversa índole–, a través de los años se bifurca en otras especies. Así que la propuesta de evolución no es como la de una serie “lineal” de primates que “culmina” en el ser humano. La imagen más exacta es la de un arbusto en la que el ser humano no ocupa un lugar “supremo” del proceso evolutivo, sino una ramita de ese frondosísimo arbusto. Por esta misma razón, no es preciso llamar a la teoría darwiniana “teoría de la evolución”, sino más bien “teoría de descendencia con modificación“, que es un tipo de teoría de evolución.

Charles Darwin y Alfred Russell Wallace

A la izquierda, Charles Darwin; a la derecha, Alfred Russell Wallace. Ambos son considerados los padres de la teoría de descendencia con modificación.

A pesar, de su formulación, nunca llegó a publicar su propuesta hasta que en 1858 ocurrió un incidente. Otro naturalista llamado Alfred Russell Wallace envió a Darwin un artículo con el propósito de publicación titulado “On the Tendency of Varieties to
Depart Indefinitely From the Original Type” (“Sobre la tendencia de variedades [de organismos] a divergir indefinidamente de su tipo original”), en donde proponía exactamente la teoría de descendencia con modificación. Darwin se comunicó con Wallace para dejarle saber que había llegado a la misma propuesta anteriormente y por separado. Debido a ello, Wallace invitó a Darwin a dar a conocer su perspectiva científica, lo que llevó a la publicación de un abstracto que hoy conocemos como El origen de las especies mediante la selección natural (1859).

Árbol filogenético

Árbol filogenético como aparece en El origen de las especies (1859).

Desde esta perspectiva, es erróneo lo que usualmente se dice en la calle: “Darwin propuso que el hombre desciende del chimpancé”, “Los evolucionistas creen que los hombres descienden del mono”. De hecho no. Ningún ser humano proviene del chimpancé. Lo que estipulamos los que favorecemos la teoría de descendencia por modificación es que el chimpancé y el ser humano tienen un ancestro común. Los monos actuales y los seres humanos también compartimos un ancestro común –mucho más lejano que el que compartimos con los chimpancés–.
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¿De dónde provino la famosa imagen de la evolución del hombre?

El usual ícono de la transformación del mono o simio menor al ser humano proviene de una mala comprensión de esta imagen publicada por un texto titulado The Evolution of Man publicado por Ernst Haeckel (1879).

Comparación taxonómica

Comparación taxonómica que aparece en el libro de Ernst Haeckel, The Evolution of Man (1879).

Esta ilustración de Haeckel no muestra la evolución del hombre a partir del gibbon, el orangután, el chimpancé o el gorila, sino que él la utiliza para comparar las estructuras esqueléticas entre el ser humano y el resto de los simios mayores. Esto lo utilizaba como un dato para justificar la convicción de que todos los simios mayores compartimos un ancestro en común.

Desgraciadamente, a nivel popular, esto no se comprendió bien y se tomó esta imagen como la ilustración de la evolución del ser humano a través de los años. No ayudó mucho el cabezote de la página que hace alusión al título del libro y no a la evolución del hombre per se.

Así que matemos a los simios caminantes … Lo que realmente hace la imagen es confundir al público en cuanto a la propuesta de Darwin y no permite un diálogo fructífero con aquellos que no comprenden la teoría de descendencia con modificación.

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Nuevo arroz modificado para pacientes de sida

Si hay algún alimento que ha sido genéticamente modificado por milenios es el arroz. El cambio genético ha ocurrido en la mayoría de las veces por selección artificial e hibridización. En el siglo XX, se añadió como técnica adicional la mutagénesis inducida: modificación genética del arroz vía bombardeo radioactivo o por carcinógenos –tales como la colchicina–. Como resultado, hoy día contamos con la variedad más grande de arroz a nivel mundial para beneficio de la humanidad.

Diversidad de arroz a nivel mundial

Diversidad de arroz a nivel mundial. Foto cortesía del Instituto Internacional para la Investigación del Arroz. CC-BY 2.0.

Sin embargo, se apareció como un una herramienta importante la modificación genética vía transgénesis o ARN mensajeros –las dos técnicas que el público considera real, pero simplistamente, como ingeniería genética y sus productos como organismos genéticamente modificados (OGMs), como si los demás no lo fueran–. Entre los proyectos a nivel mundial de arroz modificados vía ingeniería genética se encuentran los siguientes dos:

  • El arroz dorado: Este es un arroz enriquecido con beta caroteno como precursor de la vitamina A para ayudar a aquellos asiáticos que, debido a su condición de miseria, solo pueden comer arroz como alimento básico. Como el arroz normal no contiene nutrientes, sufren de carencia de vitamina A, quedan ciegos y mueren. El arroz dorado intenta resolver este problema de manera costoefectiva y es uno de los proyectos transgénicos humanitarios más importantes del mundo.
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  • El arroz SUSIBA2: Este es un arroz que intenta resolver varios problemas: el de rendimiento y, más importante, el de emisión de metano. Debido al problema del calentamiento global y de cambio climático, la producción de arroz puede ser detrimental al medio ambiente en cuanto a que emite metano, un gas de efecto de invernadero peor que el bióxido de carbono. Los experimentos con el arroz SUSIBA2  por un periodo de tres años han mostrado mucho mayor rendimiento, lo que implica mayor nivel de producción de arroz para el mercado asiático. Simultáneamente reduce la cantidad de metano a un 10% antes de florecer hasta no emitir metano alguno después de florecer.

A estos dos grupos se añade uno que, tal vez, se convierta otro tipo de arroz genéticamente modificado que se puede hacer disponible en el mercado mundial con propósitos humanitarios. Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida puedan acceder a la GRFT.

El estudio en cuestión aparece en la revista Plant Biotechnology Journal y es de acceso abierto. Aquí pueden encontrar al estudio.

Beall informa: ¡Cuidado con ciertas invitaciones a conferencias!

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall

Una vez más, Jeffrey Beall nos informa que han salido una serie de invitaciones a conferencias científicas por parte de ciertas editoriales desprestigiadas. Una de ellas es la Takayama Publishing Group. No se dejen engañar con el título, su sede es en Francia. También nos reporta que, de acuerdo a los que suelen asistir a estas conferencias, que carecen de contenido y que las presentaciones parecen más anuncios comerciales que otra cosa.

Para más detalles, pueden leer su artículo al respecto aquí.

La homosexualidad y Pablo el Apóstol

En miras a la marcha LGBTI que se celebrará este fin de semana, pensaba dedicarle hoy a la otra parte de la Biblia que se utiliza constantemente contra los homosexuales, las cartas de Pablo el Apóstol.

Todas las citas que utilizaré serán de la traducción provista por Senén Vidal en su reciente publicado libro Nuevo Testamento. Para mayor lujo de detalles en cuanto a este tema, les refiero al capítulo 10 de mi libro, Pablo el Emisario: Odiado e incomprendido. Este artículo supone la lectura de “La homosexualidad y la Biblia Hebrea“.
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Antes que nada: ¿quién fue Pablo de Tarso?

Pablo el Apóstol es uno de los personajes más interesantes de la historia del cristianismo primitivo. Sin embargo, su memoria ha quedado teñida por la opinión de algunos falsificadores de sus cartas y de la historia que se encuentra en el libro neotestamentario, Hechos de los Apóstoles.

Hoy día, virtualmente todos los eruditos están de acuerdo de que el contenido genuino de la obra paulina se encuentran en siete de las catorce cartas del Nuevo Testamento atribuidas a él, a saber: Romanos, Gálatas, 1 Tesalonicenses, Filipenses, 1 y 2 Corintios y Filemón. También se han descubierto que varias de estas cartas son, en realidad, compilaciones de dos o más. Por ejemplo, los eruditos en general están de acuerdo de que 2 Corintios se compone de al menos dos cartas distintas: los capítulos 10 al 13 no provienen de la misma carta que los capítulos 1 al 9. Algunos expertos van más allá y han identificado hasta un máximo de cinco cartas distintas en 2 Corintios. Observaciones similares se han hecho de Romanos, Filipenses y 1 Corintios. Especulan los estudiosos del Nuevo Testamento que es altamente probable que después de la muerte de Pablo (probablemente durante el 59-64 d.C.), alguna persona editó las cartas que tenía de Pablo para que sumaran siete (número sagrado en el cristianismo) y las comenzó a circular de esa manera.

Hay otras cartas en el Nuevo Testamento que se atribuyen a él, pero hoy día la inmensa mayoría de los eruditos las consideran “seudónimas” o “falsificaciones”. Sobre este tema recomiendo la lectura de dos libros del erudito Bart Ehrman: uno destinado al público en general, Forged; el otro es académico, Forgery and Counterforgery. La carta Hebreos es seudónima, pero no es una falsificación. Su autor no declara ser Pablo, pero se sospecha que algún escriba cristiano de la antigüedad alteraró el texto al final para hacerle parecer como si autoria fuera de este Apóstol para justificar el intento de añadirlo al corpus paulinum y el total de cartas sumaran catorce, es decir, 7+7 (Heb.13:22-25). Las demás cartas son falsificaciones: 2 TesalonicensesColosensesEfesios1 y 2 TimoteoTito. Por lo tanto, ellas no cuentan para nuestra comprensión del Apóstol.

Conversión de San Pablo por Caravaggio

Conversión de San Pablo por Caravaggio (1600-1601).

Pablo es famoso porque supuestamente era un fariseo funcionario del sacerdocio de Jerusalén que perseguía a los cristianos en esa región. En un momento dado, el liderato sacerdotal le pide que enviara una carta a las sinagogas en Damasco para el arresto de cristianos en esa área y su procesamiento en la capital de Judea. Finalmente, en el camino a Damasco, Jesús se le aparece a Pablo, suceso que eventualmente le “convierte” al cristianismo.  A pesar de que las artes narrativas del autor de Hechos ha sido sumamente poderosa, lamentablemente nada de lo que ha dicho es cierto. Es imposible que el sacerdocio de Jerusalén ordenara el arresto y la persecución de cristianos en Damasco (es decir, en Siria) donde claramente no tenía jurisdicción. Y aun si lo hubieran hecho, el Imperio Romano lo hubiera impedido, ya que no era exactamente entusiasta de persecuciones entre sectores religiosos en su imperio.  ¿Qué sucedió entonces?

Por ahora, los mejores estudios al respecto nos revelan que Pablo era un judío helenista, es decir, un judío de la diáspora criado en un ambiente helenístico en el que predominaba el griego como lingua franca. Nació en Tarso y en algún momento dado de su vida se fue a vivir a Damasco, probablemente adoptando la labor de curtidor (Hch. 18:1-3). Su educación refleja un conocimiento de la Biblia Hebrea en griego al citar constantemente la Septuaginta (o la versión de “los LXX”), una edición de la Biblia Hebrea traducida al griego y que era altamente utilizada por la diáspora en aquella época. Pablo sí perseguía a los cristianos en Damasco, probablemente incitando a que fueran castigados con 39 latigazos y su eventual expulsión de las sinagogas. No se excluye que también pudo haber organizado gangas para lincharlos cuando menos se lo esperaran los cristianos (Gál. 1:13-14; 1 Cor. 15:8). Él sí alegaba en sus cartas que Jesús se le había aparecido en varias ocasiones predicándole una “buena noticia” y dándole la labor de diseminarla entre los “gentiles” o las “naciones” no judías (Gál. 1:15-24; 1 Cor. 9:1; 15:8).

¿Cuál era esta “buena noticia”? Básicamente, Pablo afirmaba que aun cuando fuera una obligación para los judíos continuar siguiendo las disposiciones de la Ley judía (la Torah), a los gentiles se les otorgó la gracia de no tener que obedecer la totalidad de las minucias normativas, sino que se les eximía de fundamentalmente tres cosas: la circuncisión, de la dieta kosher y de la observancia del Sábado. Esto no significaba que no se les obligaría a continuar obrando según las disposiciones morales de la Torah y que están contenidas en el Decálogo. Así, el nacido judío seguía obligado a obedecer la totalidad de la Torah como judío, pero que gracias a que Jesucristo redimió a la humanidad mediante su derramamiento de sangre (sacrificio vicario) y resurrección de la muerte, es la fe en este Salvador la que cuenta para brindar la gracia del Espíritu de Yahveh a judíos y gentiles por igual (Gál. 3:5-4:11; 5:1-3; Rom. 6-8).

Es pertinente señalar que la llamada “conversión” de Pablo al cristianismo no es tal. Primero, porque el cristianismo no existía todavía como religión separada del judaísmo. Pablo interpretó su vida cristiana como una continuación de su vida judía. El cristianismo primitivo era una rama del judaísmo, tal como lo eran los fariseos, los saduceos y los esenios. Por ende, su mentalidad debe comprenderse desde el marco del judaísmo, pero que es influenciado por la matriz social helenística donde él se desenvolvía y llevaba a cabo sus actividades. También debemos tener en cuenta que él era un apocalipticista obsesivo y que, como cristiano, esperaba el pronto regreso del Mesías para establecer en el cielo, de una vez y por todas, el Reino de Yahveh (1 Tes. 2:12; 4:15-18; 5:1-21; 1 Cor. 1:9; 3:13-15; 15:23-28; 2 Cor. 4:14; Rom. 8:11; 11:23-28).
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La mentalidad profundamente igualitaria de Pablo

Lo que sí sorprende de Pablo es su pensamiento profundamente igualitario a pesar de su herencia judía que, en aquel momento, no era tan igualitaria como en sus comienzos. En un pasaje de Gálatas, Pablo nos dice que tras el bautismo de judíos, de griegos, de hombres y de mujeres hay una igualdad absoluta.

Al llegar la fe, ya no estamos bajo ningún guardián [refiriéndose a la Torah]:

Pues todos sois hijos de Dios,
por la fe,
en Cristo Jesús.

Pues cuantos fuisteis bautizados
para pertenecer a Cristo
fuisteis revestidos de Cristo.

No hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre;
no hay varón ni mujer.

Pues todos vosotros sois uno
en Cristo Jesús (Gál. 3:25-28)

Probablemente, en este pasaje, Pablo estaba reproduciendo un himno bautismal de las congregaciones cristianas en la diáspora. Para efectos de las congregaciones, todos tenían que tratar a todos como iguales. Nadie podía considerarse superior a otro.

Y sí, contrario a lo que muchos han supuesto, Pablo sostenía la total igualdad entre hombres y mujeres en las congregaciones. Por ejemplo, tomemos los pasajes en los que Pablo le da una serie de consejos a las vírgenes y a los casados dentro de su visión escatológica apocalipticista:

Acerca de lo que escribisteis,

es bueno que el hombre no toque a una mujer

pero, por razón de los peligros de la inmoralidad, que cada uno tenga su mujer y que cada una tenga su propio marido; que el marido pague la deuda a la mujer, e igualmente, también la mujer al marido. La mujer no dispone de su propio cuerpo, sino el marido, e igualmente, tampoco el marido dispone de su propio cuerpo, sino la mujer. No os privéis mutuamente, a no ser de común acuerdo por un tiempo limitado, para dedicaros a la oración y de nuevo convivid juntos, para que no os tiente Satanás por razón de la incontinencia.

Esto lo digo como condescendencia, no como mandato. Mi deseo es que todos fueran como yo [célibe], pero cada uno tiene su propio don de parte de Dios: uno, este y el otro, aquel. (1 Cor. 7:1-7)

Acerca de “las vírgenes”, no tengo ningún mandato del Señor. Pero os doy mi parecer, como quien ha sido agraciado por el Señor de ser fiable. Pienso, pues, que por razón del agobio presente, es bueno para el hombre estar así [es decir, célibe]: ¿estás ligado a una mujer?, no busques desligarte; ¿estás desligado de mujer?, no busques mujer. Si te casas, no pecas; y si la virgen se casa, no peca. Pero esos tales tendrán aflicción de la carne y yo quisiera ahorrárosla.

Esto os digo, hermanos:  El tiempo se ha acortado. Por lo demás,

que los que tienen mujeres
estén como si no las tuvieran,

y los que lloran,
como si no lloraran,

y los que están alegres
como si no lo estuvieran,

y los que compran,
como si no poseyeran,

y los que usan el mundo
como si no se aprovecharan de él.

Pues pasa la apariencia de este mundo.

Quiero que estéis libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de lo del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado se preocupa de la mujer, y está dividido. Y la mujer soltera y la virgen se preocupan de lo del Señor, para ser santa en el cuerpo como en el espíritu; pero la casada se preocupa de lo del mundo, de cómo agradar al marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para echaros un lazo, sino para la honestidad y la atención al Señor sin distracción alguna (1 Cor. 9:23-35)

Igualmente podemos decir que, con excepción de la dimensión de la indumentaria –específicamente si la mujer debería o no llevar un velo en su cabeza– también ellas podían participar en profecía y predicación. Afirma Pablo claramente en 1 Corintios, que cuando las mujeres profetizaran, que usaran un velo (1 Cor. 11:1-16). Aun con eso, no supo cómo defender ese punto desde su perspectiva igualitaria cuando decía:

Sin embargo, en el Señor, ni la mujer [existe] sin el varón, ni el varón sin la mujer. Pues así como la mujer procede del varón, así también el varón existe por medio de la mujer, y todo procede de Dios (1. Cor. 11:11-12).

La Epíscopa Teodora

La Epíscopa Teodora en la Basílica de Santa Prassede, Roma (siglo IX)

Pero, ¿y qué hay de esos pasajes donde Pablo dice explícitamente que las mujeres se callaran en las asambleas? Sencillo: Pablo no escribió esos pasajes. El primer pasaje en cuestión aparece en 1 Timoteo que, como ya vimos, es una carta que no escribió Pablo (1 Tim. 2:8-15). El segundo pasaje aparece en 1 Corintios y, aunque sí fue una carta escrita por Pablo, no necesariamente el fragmento que ordena callar a las mujeres fue escrito por él (1 Cor. 14:33b-36). Prácticamente todos los estudiosos están de acuerdo de que el pasaje es una interpolación posterior que se fundamenta en el de 1 Timoteo. Parte de la razón para pensarlo es precisamente que en esa misma carta, como acabamos de ver, Pablo aprobaba la predicación de las mujeres en asambleas, siempre y cuando usaran un velo. Además, hay testimonios abundantes de que Pablo favorecía el servicio, la predicación y el liderato de las mujeres en las congregaciones cristianas (1 Cor. 1:11; 9:2-6; Flp. 4:2; Rom 16:1-5,7,12-15). En una ocasión hasta ensalzó la labor de una mujer apóstol llamada Junia (Rom. 16:7).

Lo mismo abogaba por que los judíos cristianos trataran con igualdad a los gentiles y que no se les forzara a “judaizarse” (Gál. 2:14; Rom. 14). En una ocasión abogó por un esclavo llamado Onésimo quien, aparentemente, recibía maltratos de su amo, Filemón. El primero parece haberle robado al último. Onésimo le sirvió a Pablo mientras estaba en prisión y este Apóstol le escribió una hermosísima carta en que le informaba a Filemón que ya Onésimo había sido bautizado y que era su obligación moral tratarle como un igual, como un hermano en Cristo (Fil.)

Dados estos datos, tenemos lo suficiente para comprender el rechazo de Pablo a las actividades homosexuales.
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Maldición a las actividades homosexuales

Pablo no era amable en lo absoluto para los que sostenían actividades homosexuales de diverso tipo. Mientras leamos los siguientes pasajes, tengamos en mente que Pablo era judío y, como tal, odiaba las costumbres paganas y detestaba todo tipo de actividad homosexual (herencia del pasado de la Torah). Recordemos también que él estaba basandose en la Septuaginta cuya versión de Levítico decía lo siguiente en griego:

No yacerás con varón {ársen} como se yace en la cama {koíten} con una mujer (Lev. 18:22).

Si un hombre yace con varón {ársen} como se yace en la cama {koíten} con una mujer, ambos han cometido una abominación (Lev. 20:13).

Dice Pablo a la congregación corintia, quienes tenían miembros que practicaban rituales paganos en la forma de actividades homosexuales:

¿Se atreve algunos de vosotors, el tener un pleito contra otro, a llevarlo a juicio ante los injustos [i.e. gentiles paganos], y no ante los santos [cristianos]? … Si es que tenéis procesos de la vida cotidiana, ¡sentad como jueces precisamente a los despreciados en la congregación! Para vuestra vergüenza os lo digo … ¿Es que no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: ni inmorales, ni idólatras, ni adúlteros, ni los malakoí, ni los arsenokoĩtai, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni difamadores, ni usurpadores heredarán el REino de Dios (1 Cor. 6:1,4-5a,9-19).

Pablo abunda más sobre este tema en Romanos:

Se revela en efecto, la ira de Dios desde el cielo sobre toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen oprimida la verdad por la injusticia. Porque lo que puede conocer de Dios está patente a ellos, ya que Dios mismo se lo ha manifestado. Pues desde la creación del mundo la mente puede descubrir en las obras creadas lo invisible de Dios, esto es su poder eterno y su ser divino. De este modo, no tienen ninguna excusa. Porque, conociendo a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como a Dios, sino que se envanecieron en sus disquisiciones y se entenebreció su insensato corazón: proclamándose sabios, se convirtieron en necios, y sustituyeron la gloria de Dios incorruptible por imágenes con figura de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Por eso, Dios los entregó a la impureza, por las apetencias de sus corazones, para envilecer sus propios cuerpos, en cuanto que sustituyeron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y adoraron a la criatura en lugar del creador, que es bendito por siempre. Amén. Dios los entregó a pasiones envilecedoreas:  Pues, sus mujeres cambiaron la relación sexual natural por la antinatural, y de igual modo, también los varones, abandonando la relación natural con la mujer, ardieron de ansia los unos por los otros, cometiendo actos desvergonzados varones con varones. Y así recibieron en sí mismos el pago que merecía su aberración.

Y como no se dignaron reconocer a Dios, el mismo Dios los entregó a una mente indigna, para practicar lo indecente: repletos de todo tipo de injusticia, de perversidad, de avaricia, de maldad, llenos de envidia, de asesinatos, de riñas, de fraudes, de malicia, detractores, calumniadores, blasfemos, opresores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a los padres, irracionales, no fiables, sin corazón, despiadados. Esos, conociendo el decreto de Dios que declara merecedores de la muerte a los que realizan tales cosas no solo las hacen, sino que incluso dan su aprobación a los que las realizan (Rom. 1:18-32).

Hay bastante qué comentar sobre estos pasajes. En primer lugar, todavía hay debate en la comunidad exégeta del Nuevo Testamento en cuanto a lo que significan los términos “malakoí” y “arsenokoĩtai“. El último probablemente sucede como una especie de neologismo a partir del pasaje griego de Levítico que ya vimos. “Ársen” significa varón, “koítes” significa camas. “Arsenokoĩtai” significa literalmente “varón camas”.

El erudito E. P. Sanders es de la opinión de que en la época de Pablo todavía persistían prácticas homoeróticas desde el punto de vista de desigualdad social. El pasaje de Levítico habla de los que “actúan en la cama” con otro varón como si este último fuera una mujer. Por ende, puede ser que el neologismo paulino o judeohelenístico “arsenokoĩtai” se refiriera en realidad a personas que actuaban como o hacían cosas semejantes al erastes griego. Muchos han traducido malakoí como “afeminados”, pero este término puede ser engañoso si evoca al concepto actual de “afeminado”. En realidad se puede referir a las personas que asumían un rol como el de o semejante al de erómenos, que hacían las veces de “mujer” para un erastes antes de los 18 años.  Por lo tanto, Pablo estaba condenando tanto a los varones que en la actividad homosexual penetran como a los que reciben la penetración.

Nótese que esta es una posición de desigualdad y, en la mente de Pablo, de injusticia. La desigualdad para él es inaceptable en una congregación cristiana. Sin embargo, debemos atemperar lo que significa el término “justicia” en su tiempo. Como dijimos en nuestro artículo sobre la homosexualidad y la Biblia Hebrea, la aspiración a la justicia es más o menos clara en el tiempo de los profetas: se rechaza la opulencia, la opresión al pobre, la opresión a la viuda, etc. Sin embargo, en la epoca de Isaías y la de Ezequiel no existía la Torah como la conocemos hoy. Para un judío como Pablo, la parte moral de la Torah es medida de justicia. Para el judaísmo de esa época, todo aquel que no cumpliera con la Torah era injusto. En la teología paulina, esto se modifica solamente  para que a los gentiles se designaran como justos en la medida que cumplieran el lado moral de la Torah, sin necesidad de cumplir con la circuncisión, el kosher y la observancia del Sábado.

Por otro lado, Pablo creció en un ámbito helenístico que influenció su pensamiento y su visión de mundo. En aquel mundo de la diáspora, se adoptaron perspectivas vulgares del platonismo y el estoicismo. Vemos en sus escritos apelación a la naturaleza según el orden divino y la oposición entre carne y espíritu. Pablo no era exactamente fanático de la filosofía. Si leen los pasajes con cuidado, denunciaba a unos “sabios” (los filósofos) que los describía como “necios” (desde la perspectiva cristiana primitiva). Sin embargo, en el mundo helenístico, residuos vulgares de las filosofía platónica y estoicista permeaban aquel medio ambiente. Sin querer, él adoptó algunas perspectivas vulgares de esta “filosofía de gente” del ámbito helenístico. Los paganos se dejaban guiar por las pasiones de la carne, mientras que los judíos y los gentiles eran movidos por el Espíritu de Dios.

Pablo utilizó el concepto estoicista vulgar de “naturaleza” como argumento del orden divino. Decía él que los gentiles no crecen conociendo la Ley (la Torah), pero Dios les había puesto las disposiciones morales de la Ley en sus corazones (esto recuerda a la teoría platónica de las ideas innatas). Simultáneamente, todo ser humano que abriera su mente, se percataría del orden natural de las cosas y se daría cuenta de la existencia de la Divinidad (argumento parecido al estoicismo). Desde esta perspectiva, todas las acciones de los gentiles paganos (es decir, de los gentiles que no profesan el judaísmo ni el cristianismo), que fueran contrarias a la parte moral de la Torah y a su verdad revelada eran injustos. De ahí la “impureza” de los gentiles paganos (noten el lenguaje distintivo del judaísmo). Los paganos no quisieron darse cuenta de lo que es “evidente ante sus ojos”, se dejaron guiar por las pasiones de la carne, adoraron a otros dioses y, por ello, estaban llenos de pecado.

Entre esas acciones impuras se encuentra precisamente el actuar contra la naturaleza establecida por Dios: las mujeres rechazaron su naturaleza para llevar a cabo actos antinaturales con otras mujeres y, muy especialmente, los varones con otros varones. Por eso, para Pablo, ninguno de los malakoí ni de los arsenokoĩtai ni de las que llevan a cabo actos lésbicos vería el Reino de Dios. Para él, todas estas personas eran injustas.
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Reflexiones

Pablo predica en Damasco

Pablo predica en Damasco (siglo XII). Mosaico en la Escuela Bizantina en Sicilia, Italia

Pablo era un hombre de su tiempo representativo del judeohelenismo del primer siglo, pero influenciado por una nueva secta cristiana. A partir de unas apariciones de Jesús, pensaba que era su deber difundir el cristianismo y convertir gentes de otras naciones para Jesús antes de la llegada triunfante del Mesías para el establecimiento del Reino de Dios. Por un lado, quería contribuir a la vivencia carismática del Reino en las congregaciones cristianas que fundaba. Sin embargo, vivía en la gentilidad, donde la inmensa mayoría de sus habitantes desconocían las disposiciones judías.

Pablo no era un hombre del siglo XXI. No era sociólogo, sicólogo evolucionista, científico cognitivo, filósofo ni antropólogo. Tampoco tenía acceso a todos los conocimientos esenciales para comprender las diferencias culturales y, especialmente, religiosas entre judíos y gentiles. No podemos culpar a Pablo enteramente por haber escrito en contra de actividades homosexuales. Es un hijo de su tiempo.

Sin embargo, hoy día hemos avanzado en la filosofía y lo fácil que es identificar la falacia naturalista. Sabemos también que los asuntos éticos en torno a la sexualidad son mucho más complejos que las soluciones formuladas por la Biblia Hebrea y el Nuevo Testamento cristiano. En gran parte, esto es gracias a la información provista por las ciencias. Hoy sabemos que los seres humanos evolucionamos como resultado de un proceso evolutivo que nos hermana con todos los demás seres vivientes genética, relacional y materialmente. Es más, sabemos que la homosexualidad es un fenómeno tan natural que los científicos tienen constancia del comportamiento homosexual detectado en cerca de 1,500 especies. La homosexualidad humana forma parte del mundo natural.

Aun así, muchos insisten en sostener y aplicar las teologías y visiones de mundo de Pablo, un personaje del siglo I, a una realidad social del siglo XXI. ¿Cuál de los padres puertorriqueños estaría de acuerdo a que su hijo fuera atendido por un dentista del siglo I? Si no estarían dispuesto a hacerlo, entonces ¿por qué ignorar el conocimiento más certero de las ciencias y atendemos los consejos de alguien que evidentemente conocía mucho menos del mundo que nosotros?

¿Y qué hay de la responsabilidad ética de los cristianos que, contrario a Pablo, no tienen excusas para conocer el mundo más certeramente vía la razón y las ciencias?
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Bibliografía

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—. Forgery and CounterforgeryThe Use of Literary Deceit in Early Christian Polemics. Oxford: Oxford University Press, 2013.

Friedman, Richard Elliott. Who Wrote the Bible? US: HarperOne, 1997.

Meeks, Wayne A. Los primeros cristianos urbanos. Salamanca: Ediciones Sígueme, 2012.

Piñero, Antonio. Guía para entender a Pablo de Tarso: Una interpretación del pensamiento paulino. Madrid: Trotta, 2015.

Sanders, E. P. Paul: The Apostle’s Life, Letters, and Thought. Minneapolis: Fortress Press, 2016.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Bilbao: Mensajero, 2012.

—. Nuevo Testamento. Santander: Sal Terrae, 2015.