¿Quién fue realmente José Celso Barbosa?

Nota:  Este es un artículo que originalmente publiqué hace algunos años, transformado y extendido sustancialmente y corregido gracias a críticas recibidas. Le agradezco mucho a la gran historiadora, Ivonne Acosta, por enviarme, hace algunos años, un correo electrónico al respecto . También abundo más sobre algunos errores que han aparecido a nivel popular recientemente en relación con José Celso Barbosa y otros que siguen perpetuándose. El estilo de este escrito es informal, añadiendo fuentes donde entiendo que quizá haya duda o curiosidad de parte de los lectores o para indicar de dónde saqué alguna cita. Si hay errores factuales, son míos todos y agradezco corrección.

Aclaro que en cuanto a las opiniones expresadas en este artículo, todas ellas son mías. No deben interpretarse como el parecer de la familia Barbosa. Ellos van por su rumbo y yo voy por el mío.

Finalmente, deseo indicar que escribo esto a raíz de ciertos desaciertos históricos que expresó el gobernador en relación con el prócer. Debe corregirse este problema y, para eso, está este blog. Sobre las declaraciones del gobernador, quisiera también señalar que no podemos ser ingenuos ante la equivocada opinión de que Barbosa fue rechazado por la Universidad de Puerto Rico por ser negro. Ese es un ataque disimulado a la universidad pública del país.


José Celso Barbosa

José Celso Barbosa

A medida que pasa el tiempo, la pregunta de quién fue José Celso Barbosa (o Ramón Power y Giralt, o Ramón Emeterio Betances, o Luis Muñoz Rivera, o José de Diego) es uno que debe pasar siempre por el crisol de la renovada y cada vez más sofisticada historiografía.  En muchos casos, historiadores de décadas atrás pudieron haber proyectado al pasado la situación y los prejuicios de su presente.

Por ejemplo, Lidio Cruz Monclova, presentaba a Ramón Power y Giralt como un autonomista en nuestro sentido del término, como un militar político que se encontraba en el sector reformista, en contraposición al conservador. El historiador excluía el favor a la independencia en Puerto Rico en la población criolla y lo presentaba como una influencia extranjera a la situación de Puerto Rico. Por otro lado, el exsenador novoprogresista, Orlando Parga, ha afirmado que la autonomía de Power era, de hecho, “asimilista”, porque aspiraba a convertir a Puerto Rico en provincia española.

Todos estos puntos se pueden debatir. Como señala el historiador Francisco Moscoso, se comete un error histórico si se establece una división tajante entre el reformismo y el independentismo en la época de Power, dentro de la realidad del régimen de José Bonaparte y el aprisionamiento del rey Fernando VII en París. Moscoso ha traído a colación una revisión de la postura tradicional en torno al “reformismo” de Ramón Power y Giralt al encontrar documentación en la que se revela que este insigne personaje histórico parecía ocultar información en torno a las insurrecciones que ocurrían en Venezuela. Tampoco el fin de Power era asimilista en nuestro sentido actual del término, sino que quería que Puerto Rico se volviera provincia española para ganar autonomía. Además, recordemos que el cabildo de San Germán había demandado para las Instrucciones a las Cortes de Cádiz, que la independencia fuera un derecho a considerar si no se restituía al rey Fernando VII y España quedaba anexada a Francia.  Además, durante ese periodo (1809-1811), se desató en Hispanoamérica una revolución en Venezuela. En Puerto Rico, se conspiró para una insurrección independentista que se llevaría a cabo en la Navidad de 1811 y no llegó a concretarse, debido a la llegada de una embarcación de soldados españoles (cerca de cuatro mil) en vías a Suramérica, específicamente a lidiar con el problema revolucionario venezolano (Moscoso 2003, 15-21; véase también Mattei Filardi 2017, 57-62).

Otro error común entre historiadores, en los que a veces proyectan realidades del presente al pasado, es el alegato de que en el Partido Unión de Puerto Rico, liderado por Luis Muñoz Rivera, sostenía a la estadidad, la autonomía y la independencia como opciones de self-government. Esto se ha repetido muchas veces en los textos de historia (e.g. Scarano 2008, 508). Sin embargo, el historiador Luis Mattei Filardi ha señalado que la documentación sobre la Base Quinta menciona solo a la estadidad y a la independencia bajo un protectorado estadounidense como las únicas formas de self-government adoptadas por el partido (ver documentos en Bothwell 1979, I-1:286-287). Cuando se perpetuó la Ley Foraker (1900), se aprobó la Ley Olmsted de 1909, y la Ley Underwood de 1913, el Partido Unión descartó la estadidad dejando solamente la independencia, como protesta (Mattei Filardi 2017, 95, 96; ver documentación en Bothwell 1979, I-1:340-341; ver Hernández Aponte 2013, 205; ver también, en cuanto a la Ley Underwood a Lugo Amador 2016, 315-317).

Estos y otros errores más se deben en parte a estos tipos de proyecciones al pasado. El problema se agrava con los que no son historiadores. Por ejemplo, si se le preguntara a algún puertorriqueño promedio, no muy conocedor de su historia, cuál era el ideal de estatus del líder socialista (mencionando esa palabra controversial), Santiago Iglesias Pantín, jurarían que es la independencia, porque la mayoría de los socialistas actuales son independentistas. Se equivocarían rotundamente en ese juicio, ya que su ideal era la estadidad. Cuando Matienzo Cintrón renunció a la estadidad y optó por la independencia del país, ¿renunció, por ende, a la americanización de Puerto Rico? Al contrario, él veía la americanización como un imperativo bajo la independencia. Si esto deja perplejo a los lectores, tengamos en consideración que cuando ahora pensamos en “americanización”, no nos viene a la mente lo mismo que pensaba Matienzo en 1912 (Lugo Amador 2016, 310-311). De hecho, el término “americanización” como lo pensaban muchos puertorriqueños entonces, no era el mismo que pensaban distintos sectores políticos estadounidenses.

Lo mismo ocurre cuando afirman que Barbosa fue un buen hombre y político porque se crió en un hogar cristiano. Sin embargo, Barbosa no era exactamente el mejor amigo del clero puertorriqueño, en parte porque fue discriminado racialmente por uno de sus miembros cuando era estudiante en el Seminario Conciliar de San Juan. En realidad, él sostenía valores fuertemente progresistas y modernistas, frente a lo que veía como el atraso tecnológico y político de España, del cual el clero católico formaba parte. Toda su vida, participó en causas progresistas como participante de movimientos clandestinos, la masonería y como promotor del ingreso como estado de la Unión, cuya constitución incluía en su Primera Enmienda, la separación de iglesia y estado. Lo mismo ocurre con el juicio de mucha gente cuando ve una inconsistencia o, incluso, hipocresía de Barbosa al favorecer la autonomía “auténtica” bajo España, pero la asimilación bajo Estados Unidos. Al contrario, podríamos decir que una era perfectamente consistente con la otra.

¡El contexto es todo!  Esto vale en las ciencias y también la historia. Veamos a Barbosa en contexto.
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I

Durante el siglo XIX, Puerto Rico pasó por una etapa de mucha tensión política con España. Debemos recordar que estaba dominado por una enorme potencia que, en aquel momento, rivalizaba con Portugal, Gran Bretaña y, gradualmente, con los recién nacidos Estados Unidos.

Según el historiador, Fernando Picó, la monarquía británica ya no se interesaba tanto colonizar la Isla, porque, en tal caso, la posición que iba a ocupar Puerto Rico  en cuanto a la producción azucarera rivalizaría a la de las demás islas británicas. Además, en 1797, los ingleses invadieron territorio puertorriqueño por última vez, y salieron tras dos semanas de presencia en nuestra tierra. Tampoco intentó atacar otro territorio español en ese momento o posteriormente, especialmente cuando cooperó con ciertas fuerzas políticas de Francia y España para recuperar las monarquías borbónicas de ambos países.

En el caso de Estados Unidos, desde el mismo principio, estuvo interesado en Puerto Rico por razones comerciales, después, militares.  El periodista Jesús Dávila nos señala que Estados Unidos y Gran Bretaña estuvieron interesados en ayudar al gran revolucionario, Francisco de Miranda, en sus esfuerzos contra el poderío español. Representantes de las dos potencias entraron en un pacto secreto con él en París en 1799 (a lo que Dávila llama, Pacto de Miranda), en el que se le prometía proveerle a Miranda municiones y soldados para su lucha liberadora. Sin embargo, pedían a cambio, tres territorios: Trinidad, Margarita y Puerto Rico. Dado que a Inglaterra no le interesaba, es razonable pensar que Estados Unidos era el poder más interesado en nuestro archipiélago (Dávila 2000, 45-55; cita a Santovenia 1935, 24-25). Estados Unidos también estaba en un proceso de expansión hacia el oeste y al sur, frustrando los esfuerzos del establecimiento de repúblicas hispanas en norteamérica: la República de Amelia, la República de Barataria y la República de Galveston (Dávila 2000, 57-112). Después, adquirió a Florida y le quitó territorio a México, estableciendo como estados a Texas, Nuevo México, Nevada, Colorado, Utah, Arizona, y California. Con esta sed territorial, no debería sorprender que también tuviera la vista puesta en las Antillas.

Simón Bolívar, el gran revolucionario de las Américas, desconoció el Pacto de Miranda e incluyó a Puerto Rico dentro de su agenda de liberación de los países de Latinoamérica. El Libertador contaba con María de las Mercedes Barbudo, su espía y primera líder del independentismo en Puerto Rico. Más adelante, también tendría como aliado a Roberto Cofresí Ramírez de Arellano.

Escudo de armas de la dinastía Borbón-Anjou.

Escudo de armas de la dinastía Borbón-Anjou.

Francia y España estuvieron vinculadas por años debido a que estaba dominada por los reyes Borbones desde el siglo anterior. Sin embargo, cuando se desató la Revolución Francesa, el rey francés fue depuesto, comenzando un proceso de vaivenes políticos que desembocó en el régimen de Napoleón Bonaparte. De ahí, conquistó a España, secuestró al rey Fernando VII y declaró que José Bonaparte I, rey José I.  Esto desató una furia en toda Hispanoamérica y las colonias aprovecharon la nueva coyuntura histórica para enviar representantes a las Cortes de Cádiz (un gobierno paralelo provisional) para hacer las debidas peticiones.

Como he indicado en la introducción, fue en este momento que comenzó a plantearse, en Puerto Rico, su independencia de España como una movida patriótica, pero también como un acto de rechazo a la monarquía de José I y un signo de lealtad al rey Fernando VII. Ramón Power y Giralt luchaba por presentar ideales liberales de avanzada para el mejoramiento de la situación política y económica de Puerto Rico. Cuando, finalmente, el poder del “Rey Deseado” fue restaurado en 1814, tras derrocar a hermano de Napoleón, los logros de las Cortes fueron ignorados por completo. En 1815, se decretó la Real Cédula de Gracias, que, en parte, tenía como fin neutralizar demográficamente a los movimientos independentistas de Puerto Rico al invitar a sectores de las élites Latinoamericanas que estaban siendo desplazadas por las distintas revoluciones transatlánticas. El otro propósito del decreto era el de incentivar la economía, mediante la importación de nueva tecnología y la liberalización temporal del comercio.

Miguel de la Torre y Pando

Retrato de Miguel de la Torre y Pando (1826).

No solo eso, sino que más tarde, en 1822, Miguel de la Torre, gran rival de Bolívar y derrotado de la Batalla de Carabobo, fue escogido por la monarquía española para gobernar a Puerto Rico. Por establecer una red de espionaje en Puerto Rico y el Caribe, De la Torre tenía fama de ser paranoico. Sin embargo, desde su perspectiva, su preocupación estaba bien justificada: por un lado, sabía que Estados Unidos estaba interesado en Puerto Rico y, por otro, también conocía bien la agenda inconclusa de Bolívar. Debido a ello, tuvo éxito al documentar la actividad subversiva de Mercedes Barbudo y la exilió a Cuba en 1824. También implementó el gobierno de las tres “B”s: baile, botella y baraja, con el objetivo de divertir a la población de cualquier intento de conspiración. Finalmente, Cofresí fue capturado por Estados Unidos en República Dominicana y entregado a España, en particular, a Miguel de la Torre, como un acto diplomático de buena fe ante el bochorno que pasó por la invasión no autorizada de Fajardo por parte del militar estadounidense, capitán y comodoro, David Porter (el “Foxardo Affair“).

El gobierno de De la Torre terminó en 1837. En ese año, en España, comenzó a regir una Constitución más liberal bajo la regencia de Isabel II, cuyos cambios no se extendían a las únicas dos colonias que le quedaban a España: Cuba y Puerto Rico. En cambio, se hizo una promesa de “leyes especiales” que nunca se concretaron. En Puerto Rico, se decretó el “Código Negro”, bajo el gobernador Juan Prim, en donde intentaba degradar la “raza africana” y presentaba una serie de medidas punitivas contra los esclavos rebeldes. Otro gobernador, Juan de la Pezuela, comenzó a implementar el sistema de libretas de jornaleros, que pretendía incentivar el trabajo, aunque fuera en unas condiciones paupérrimas. El disgusto de la clase política del sector criollo, en particular por los abusos de los gobiernos, el problema de la esclavitud y la falla en no proveer las “leyes especiales”, fue acumulándose hasta el punto que un sector conspiró para levantarse en armas con el Grito de Lares. Tras la neutralización de la insurrección, Ramón Emeterio Betances, entonces fuera de Puerto Rico, permaneció en el exilio y muchos puertorriqueños sufrieron cárcel.

Sin embargo, hubo algunos aires de cambio en España. Poco antes del Grito de Lares, ocurrió la Revolución Septembrina en 1868. Se depuso a Isabel II y comenzó lo que se conoce como el Sexenio Democrático, que fue el primer intento de establecer una España democrática que llevó eventualmente a la Primera República Española (1873-1874). Aun con un clima inestable, se intentaron promover políticas de avanzada en España y sus colonias. Puerto Rico llego a tener representantes a las Cortes que promovieron sus causas liberales. Según Moscoso y otros historiadores, este suceso y el de Lares, fueron elementos importantes para las históricas reformas:

  • se abole la esclavitud
  • se abole la libreta de jornaleros
  • se abolen las facultades omnímodas de los gobernadores
  • rige la Carta de Derechos de la Constitución Española de 1869
  • se establece la libertad de expresión y prensa en Puerto Rico
  • se establece la libertad de asociación (ley de reunión)
  • se establece la libertad de culto
  • se otorga el derecho a ser representados por partidos políticos que no fueran independentistas (Moscoso 2003, 74; véase también Hernández Aponte 2013, 42-43).

Habría que añadir que el Grito de Yara en Cuba, en el mismo año que el de Lares, y la lucha independentista allí desatada (por diez años) también debió haber tenido un impacto en la política de la España republicana a sus colonias (Mattei Filardi 2017, 75).

Durante este periodo importante, se pudieron establecer dos partidos políticos importantes: el Partido Liberal Reformista, que después se conocería como el Partido Federal Reformista, y el Partido Liberal Conservador, que, por motivo de confusión, cambió su nombre a Partido Español Incondicional.

Sin embargo, tras la restauración de la monarquía borbónica en España, en 1874, se dio un retroceso a muchos de los logros de la etapa republicana. Por ejemplo, en Puerto Rico, se le devolvió a los gobernadores sus facultades omnímodas y, para los efectos prácticos, el poder del voto lo ejercían los incondicionales, que eran los más beneficiados del comercio español. Además, se fomentó el llamado “cunerismo”, la elección de representantes a Cortes que no eran residentes de nuestra tierra. En ese momento cobró fuerza el reformismo en la forma de autonomismo, liderado entonces por Román Baldorioty de Castro. Barbosa se integró a la vida política dentro de ese ámbito de alta tensión social.
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II

José Celso Barbosa nació en Bayamón, el 27 de julio de 1857, hijo de don Hermógenes Barbosa, un albañil, y doña Carmen Alcalá, una ama de casas, ambos católicos. Su tía, Lucía Triano o “Mamá Lucía”, también contribuyó a su formación en su niñez y fue instruido en el catolicismo. En 1870, fue admitido en el  Seminario Conciliar de San Juan, una institución jesuita, donde sufrió discriminación por parte del clero, pero se graduó con honores. En 1875, se mudó a Nueva York, con la intención de hacerse abogado.

José Celso Barbosa

Foto de José Celso Barbosa (1880), Cortesía de la Biblioteca Histórica Bentley de la Universidad de Michigan.

Su experiencia en Estados Unidos, de sus notables avances políticos y tecnológicos muy por encima de lo que vivía Puerto Rico bajo España, le impresionó profundamente. Sin embargo, no debe ser sorpresa el hecho de que allá también tuvo que enfrentarse al racismo estadounidense. Debido a que se enfermó por un invierno al que no estaba preparado, se solía atender con un médico. Él le recomendó que desistiera del derecho y que estudiara medicina.  Esto se debe a que en Estados Unidos, aun en el Norte, no se fomentaba la abogacía por los derechos de los afroamericanos. Sin embargo, sí habían hospitales que necesitaban a médicos negros para que atendieran a pacientes afroamericanos. Tras ser rechazado en la Universidad de Columbia (por su color), ingresó a la Universidad de Michigan en 1877, donde se graduó con la nota más alta de su clase (valedictorian), en 1880. Esto le convierte en el primer puertorriqueño en matricularse en medicina en la Universidad de Michigan (University of Michigan History 2010, 131, 264-265). Por cierto, también es menester mencionar que en 1903, también recibió de la misma universidad, el título honorario de Maestro en Artes. Finalmente, la Universidad de Puerto Rico le dio un doctorado honoris causa en leyes, cumpliéndose así el sueño de Barbosa (Ramos 2018, 0:45-0:46).

Nota aparte:  Ya con esto, se desmitifican tres de las aserciones del Gobernador Ricardo Rosselló. Barbosa era puertorriqueño que emigró en un momento dado a los Estados Unidos, no al revés. Él fue rechazado por la Universidad de Columbia, no por la Universidad de Puerto Rico, al contrario, le otorgó su grado en leyes. Inicialmente, Barbosa no pensaba ser médico, sino abogado; se volvió médico, porque no podía obtener el título de abogado en Estados Unidos.

Román Baldorioty de Castro

Román Baldorioty de Castro según ilustrado por el libro de texto de historia de Puerto Rico de Paul Miller (1922).

Cuando regresó a Puerto Rico, empezó a participar activamente en la política. De 1885 a 1886, hubo un colapso económico debido a la caída de los precios del azúcar y tensiones tarifarias con otros países europeos y Estados Unidos. España llevó a aumentar la tarifa de su importación al café producido en nuestro archipiélago. Además, las Cortes habían decidido mantener a sus territorios cautivos a la venta de los productos españoles. Cuando el autonomismo se quiso definir en las filas del Partido Liberal Reformista, se convocó a una asamblea en Ponce el 7 de marzo de 1887. Allí se oficializó la autonomía como el objetivo de la organización política y cambió su nombre al de Partido Autonomista Puertorriqueño. En este tiempo, también se debatió en torno al tipo de autonomía que se quería adoptar para Puerto Rico.  Aunque Baldorioty era de la opinión de que debería moverse al canadiense, muchos adoptaron más bien al modelo propuesto por el autonomismo cubano, que era más restringido y en el que aplicaban todas las leyes provinciales. Baldorioty se resignó a ello en la asamblea.

Durante estos años, ya Barbosa era masón y formaba parte de sociedades secretas que buscaban boicotear estos productos españoles y fomentar los productos locales.  Estas sociedades se conocían como La Boicotizadora, La Torre del Viejo y los Secos (en oposición a los “mojados”, es decir, los comerciantes peninsulares). Estos no solo publicaban contra los negocios peninsulares, sino que también los incendiaban y vandalizaban. Barbosa fundó La Torre del Viejo y publicaba bajo el seudónimo de “El Viejo de la Torre”. El gobernador de entonces, Romualdo Palacio, responsabilizó a los autonomistas de estos movimientos y hubo una ola de arrestos, torturas y muertes de muchos de sus miembros. Por eso, a 1887 se le conoce como el Año Terrible de los Compontes, ya que muchos autonomistas fueron torturados, golpeados y sometidos a estiramientos de brazos y humillaciones para “componer” o “arreglar” a los que el gobierno consideraba subversivos. Palacio también decidió encerrar a Baldorioty en el Morro. Barbosa le visitaba en calidad de médico, le mantenía al día y servía de vínculo entre él y los autonomistas.

La respuesta del pueblo a lo acontecido no fue favorable a España. Algunos autonomistas se radicalizaron. Otros se volvieron separatistas en distintas modalidades: algunos, añorando ser un futuro estado de la Unión norteamericana, otros perpetuaban el sueño de Betances de una Confederación Antillana y, aun otros, de que hubiera una República de Puerto Rico. El descontento fue tan generalizado en la población, que llevó a España a remover a Palacio de su puesto y escoger a otro gobernador.

Bandera del cooperativismo

La presente bandera del cooperativismo

Sin embargo, Barbosa siempre estuvo a favor de la independencia económica de los puertorriqueños y no favorecía a los intereses peninsulares. No hay mejor testimonio de esto que cuando promovió el cooperativismo en Puerto Rico. Se ha dicho que Barbosa ayudó a fundar la primera cooperativa de Puerto Rico. Él mismo hablaba de la primera cooperativa establecida en nuestra tierra fundada por Santiago Andrade, un carpintero de profesión que, inspirado en los Pioneros de Rochdale, formó, en 1873, una sociedad de socorros mutuos conocida como “Los Amigos del Bien Público” (Parrilla 2003, 266-275).  No es casualidad que este acontecimiento ocurriera ese año, ya que era resultado de la liberalización experimentada en Puerto Rico bajo el régimen de la Primera República Española. En 1877, se fundó en Mayagüez, la Sociedad de Socorros Mutuos de Trabajadores. También, en ese pueblo, se fundó en 1891, la sociedad benéfica conocida como La Choza Amiga. En 1894 fue que Barbosa ayudó a fundar en San Juan la cooperativa El Ahorro Colectivo, que integraba diversas empresas bajo su techo. Nos dicen Francisco Catalá Oliveras y Carmen Rivera Izcoa:

Para el año 1896, [El Ahorro Colectivo] contaba con una tienda de provisiones, un almacén y una panadería, sumadas a la gestión del ahorro y préstamo (Catalá Oliveras y Rivera Izcoa 2010, 58).

Otras figuras como Salvador Brau, Eugenio María de Hostos y Rosendo Matienzo Cintrón, fueron fieles partidarios del cooperativismo.

Práxedes Mateo Sagasta

Práxedes Mateo Sagasta

Tras el fallecimiento de Baldorioty en 1889, Luis Muñoz Rivera y Barbosa se convirtieron en incuestionables líderes del autonomismo. Sin embargo,  tenían dos visiones distintas de cómo obtener dicha relación con España. Muñoz tenía una visión más pragmática, pero mediante unos recursos que Barbosa cuestionó muy fuertemente. Muñoz sugería que la mejor estrategia era la de aprovechar la alternancia que se daba entre Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta. Un pacto con el Partido Liberal de España, vía su presidente, Sagasta, podría llevar a que nuestro archipiélago consiguiera la tan deseada autonomía.

Barbosa ha pasado a la historia como el “idealista utópico” de la política de aquel entonces, a veces sin que se cuestione esa injusta reputación. Si uno mira las razones para su oposición, difícilmente se justifica esa perspectiva.  Veamos las razones por la que se opuso al Pacto Sagastino:

  • El pacto haría que el Partido Autonomista perdiera su debida autonomía y se convirtiera en un ala local del Partido Liberal Fusionista continental. Aunque lo que tenía pensado Muñoz era que finalmente los autonomistas pudieran acceder al poder (¡por fin!) para que el gobierno se moviera en dirección que se alejara del sector peninsular, Barbosa argumentaba que tal movida haría perder la identidad del partido como aspirante a una verdadera autonomía.
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  • Barbosa sabía que a raíz de la Segunda Guerra de Independencia de Cuba, por motivos de intereses económicos y de dominio del Caribe, Estados Unidos presionaría a España para que se le concedieran mayores poderes a Cuba y que, por “rebote” político, llegaría la autonomía a Puerto Rico. En todo caso, se debería dejar que la inercia diplomática corriera su curso.
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  • Con el Pacto Sagastino, el Partido Autonomista dejaría de ser un partido de tendencia republicana para integrarse a un partido monarquista. Esto contradecía la aspiración a un gobierno con separación de poderes.
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  • Bajo los gobiernos monarquistas, Puerto Rico nunca consiguió nada, sino bajo los republicanos españoles. Bajo el Sexenio Democrático y la República Española, Puerto Rico tuvo su mejor gobierno con la concesión de los más amplios derechos (abolición de la esclavitud, derecho a la expresión, asociación, libre culto) a los que Sagasta se oponía. Por otro lado, mientras Sagasta fue presidente del Consejo de Ministros (1885-1890), no hizo nada para remediar los abusos del gobierno, incluyendo lo ocurrido en el Año Terrible de los Compontes.
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  • Barbosa tenía una razón adicional y personal: Sagasta se oponía al derecho al sufragio de los negros en los territorios.

Muñoz adoptó una posición pragmática para resolver, aun parcialmente, el problema del dominio peninsular en Puerto Rico. Para él, la única manera de llegar al poder era vía el Pacto. Por otro lado, Barbosa acusaba a Muñoz de oportunismo y de querer colocar a gente de su facción en posiciones de poder en Puerto Rico. En el Partido Autonomista hubo una división final. En febrero de 1897, en el Teatro Municipal de San Juan, la mayoría de los delegados votó a favor del Pacto Sagastino. La facción antipactista no aceptó tal resolución y decía Barbosa que se llevaba con él la auténtica bandera del autonomismo. Del lado de Muñoz, se disolvió el Partido Autonomista, para después formar el Partido Liberal Puertorriqueño, mientras que el partido de Barbosa adoptaba el nombre del Partido Autonomista Puro u Ortodoxo.

Tras el asesinato de Cánovas del Castillo en agosto de 1897, Sagasta asciende al poder. Allí, el 25 de noviembre de ese año, presentó ante las Cortes un proyecto de autonomía para Cuba y Puerto Rico. Las razones para ello, respondían más a la situación de tensión internacional que tenía España con Estados Unidos que su lealtad a Muñoz y su grupo. Como bien Barbosa había predicho, en 1897, Estados Unidos protestó el trato inhumano del gobierno español a los insurgentes cubanos y exigía remedio inmediato a la situación. Sagasta utilizó el proyecto de autonomía como una medida que podía solucionar, aunque fuera parcialmente, la situación (Lugo Amador 2016, 232-233). Sin embargo, la Carta Autonómica, del 2 de febrero de 1898, se tomó en Puerto Rico como un gran triunfo de Muñoz sobre la “utopía” de Barbosa. La posición dominante de la historiografía puertorriqueña sostiene que fue gracias a Muñoz que se dio la Carta Autonómica. Sin embargo, otros historiadores, como Pilar Barbosa e Ivonne Acosta, nos recuerdan que en Cuba no hubo ningún equivalente al Pacto Sagastino. Además, el mismo Sagasta violentó el Pacto para reconciliar los grupos de Muñoz y de Barbosa, porque los tiempos de guerra con Estados Unidos exigían su unión política.
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III

Iglesia San José

La Iglesia San José y el daño causado por las fuerzas navales estadounidenses durante el bombardeo de San Juan (1898).

El régimen de la Carta Autonómica se vio frustrado por la Guerra Hispanoamericana ocurrida en 1898 a raíz de la explosión del Maine. El 12 de mayo de 1898, en la Bahía de San Juan sonaron los cañones de una flota estadounidense que comenzó a dispararle a la isleta e impactó varios edificios de la capital. Uno de los que se llevó un susto en el proceso fue el mismo Barbosa, quien estaba transportándose en una lancha de Bayamón a San Juan, para atender de alguna manera las víctimas del bombardeo.

Meses después, durante el gobierno militar estadounidense, los partidos de Muñoz y de Barbosa cambiaron su nombre a Partido Federal Americano y el Partido Republicano Puertorriqueño respectivamente. Actualmente, muchos llaman a Barbosa el “padre” de la estadidad para Puerto Rico. La realidad es que es padre del “movimiento” que perdura hasta nuestros días, pero no del ideal de la estadidad como tal. Ambos partidos, fueron estadoístas. Sin embargo, en ambos casos, la estadidad se veía en términos autonomistasComo indiqué al principio del artículo, el posterior Partido Unión, veía a la estadidad como una forma de self-government.

Una vez más, el contexto es todo. La manera en que ambos, Muñoz y Barbosa veían la estadidad era más bien como  formar parte de una institución política caracterizada por ser una federación de estados autónomos o independientes, en el que el gobierno federal no era altamente interventor como en la actualidad. Para todos los efectos, Barbosa aspiraba a una república libre, pero en unión federada a otras repúblicas o estados soberanos. De esa manera, se veía a Estados Unidos se veía como una república de repúblicas. En otras palabras, para ninguno de los líderes puertorriqueños, Estados Unidos era una nación y no lo veían como una amenaza a la identidad política puertorriqueña. En palabras de Barbosa:

Nosotros somos regionalistas, separatistas, independentistas… pero somos regionalistas, separatistas, independentistas al modo que lo son las naciones o estados que forman el pueblo de los Estados Unidos de América (citado en Meléndez 1993, 58).

Entonces, ¿por qué diferían Muñoz y Barbosa en cuanto a sus ideales de estadidad?

  1. Diferían en cuanto al liderato. Bajo el gobierno de Estados Unidos se perpetuó el conflicto personal entre ellos, degenerándose a medida que pasaba el tiempo.
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  2. La composición demográfica de ambos partidos difería significativamente.  El Partido Federal era favorecido en general por los intereses de los hacendados y, en este nuevo panorama, las corporaciones estadounidenses de producción agrícola del azúcar. Por otro lado, el Partido Republicano era favorecido, en general, por profesionales como médicos, abogados e ingenieros.
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  3. El Partido Republicano local se afilió al continental. Hay múltiples razones para eso. En primer lugar, Barbosa aprovechaba la coyuntura política de Estados Unidos en el que se encontraba en el poder el Presidente William McKinley, para ganar el favor del gobierno estadounidense. Además, contrario al Partido Demócrata de entonces, el republicanismo era progresista, promovía activamente la industria y los avances tecnológicos y tenía representación afroamericana en sus filas. En esta época el Partido Demócrata no era el partido de los afroamericanos, eso ocurriría mucho después, desde mediados de la década de 1960. Al contrario, a principios del siglo XX, el Partido Republicano era visto como la organización de Abraham Lincoln, quien terminó con la esclavitud en el Sur.
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  4. Lo obvio, que el Partido Republicano continental no favorecía el monarquismo (como tampoco el Demócrata), sino un esquema de separación de poderes, el tipo de gobierno al que Barbosa aspiraba.
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Ambos partidos locales se llevaron una sorpresa desagradable cuando, en vez de la concesión de la estadidad favorecida por la inmensa mayoría de Puerto Rico, el Congreso optó por crear un gobierno civil colonial con la ley que usualmente conocemos como la Ley Foraker (1900). Esta creaba una “ciudadanía de Puerto Rico”, equivalente a la de un súbdito (subject) o nacional (national) bajo la jurisprudencia estadounidense. Muchos esperaban que se extendiera la ciudadanía estadounidense como primer paso para la eventual estadidad. También establecía un ejecutivo nombrado por el Presidente de Estados Unidos, un Consejo Ejecutivo, nombrados por el Presidente, de los cuales 5 debían ser puertorriqueños y una Cámara de Delegados, completamente electa por los puertorriqueños.

Durante los años bajo el gobierno militar, Barbosa y los republicanos facilitaron a los estadounidenses implementar un proceso de “americanización”, pensando que el gobierno civil colonial sería la transición debida a la estadidad. Una vez más, el término “americanización” no se entendía de una sola manera en Puerto Rico ni en Estados Unidos. Los republicanos del Consejo Ejecutivo, durante los años 1900 a 1904, concurrieron a adelantar la agenda estadounidense, pero, en cuanto a los intereses económicos y políticos locales, no pudieron avanzar mucho.

Para Barbosa, más importante bajo la estadidad era la independencia económica, como una base sólida para una independencia política como nación unida la gran federación norteamericana. Contrario a su experiencia en España, favorecía la introducción de la práctica científica y tecnológica que hubo en Puerto Rico a principios del siglo XX. El impulso de la educación en inglés (que, para él,  conviviría con el español) y las transformaciones radicales de la jurisprudencia y estructura política interna de Puerto Rico, eran elementos necesarios para vivir en un ambiente mucho más próspero y estable. Las libertades políticas y económicas de “la raza” anglosajona (“raza” en un sentido grupal cultural, no del actual),  eventualmente mejorarían la vida de los puertorriqueños y les facilitaría conseguir la independencia económica que se necesitaba para participar de un mundo totalmente distinto al que se vivió bajo España. Pensaba él, que los puertorriqueños debían impregnarse del “espíritu anglosajón”, estableciendo un gobierno republicano, con las tres ramas de gobierno y el libre mercado competitivo, beneficiándose de un mercado común con Estados Unidos. Por otro lado, la identidad puertorriqueña quedaría protegida y cobijada como “patria regional” dentro de la federación de los estados de la Unión y, bajo esas condiciones, llegaría a su punto de definición cultural. Esta es la americanización por la que Barbosa tanto abogaba. Desde esa perspectiva, no sorprende en lo absoluto que él, en los primeros años de la invasión norteamericana, su partido estuviera tan dispuesto a propiciar la apertura a nuevas instituciones políticas y el capital.

Forma escrita por José Celso Barbosa

Forma escrita por José Celso Barbosa (1910), Cortesía de la Biblioteca Histórica Bentley de la Universidad de Michigan.

Eso no fue lo que vio luego, cuando los intereses corporativos fueron destruyendo ese sueño y continuaron las políticas coloniales de la metrópoli. Ante el acaparamiento de la economía rural por las centrales azucarera, el resto de su vida, Barbosa se expresaría en repetidas ocasiones altamente insatisfecho con la dirección de la política estadounidense. En 1913, el Partido Republicano se desvinculó del continental, al percatarse que a ese sector político estadounidense no le interesaba en lo absoluto la situación de Puerto Rico. Recordemos que ese es el año de la Ley Underwood y la exclusión de la estadidad de la Base Quinta del Partido Unión. El Partido Republicano no renunció a la estadidad, pero respondió desafiliándose del partido continental y le declaró enemigo de los ideales perseguidos por el Partido Republicano Puertorriqueño (Bothwell 1979, I-1:337-338).

Empezó a hablar de los puertorriqueños influenciados con los intereses corporativos foráneos como los “hijos ajenos” y recordó los tiempos de su participación en el movimiento boicotizador de “La Torre del Viejo”.

Aserción en 1910: Mas el verdadero peligro está en esas grandes empresas industriales si a tiempo no se vigilan, investigan y repelen…; el azúcar, el trabajo, y más tarde el café, serán controlados por esas grandes sociedades; pequeños terratenientes convertidos en mayordomos.

Afirmación en 1918:  Es necesario unir todas las simpatías, todos los esfuerzos de nuestros amigos, para un fin común:… salvar a nuestros hijos de la esclavitud económica, para que, dejando de ser agregados en la finca propia, pasen a ser dueños y administradores de su propia tierra…

Y es necesario que cese en Puerto Rico la actual situación en la que solamente un pequeño número de puertorriqueños escapados del naufragio colonial, tienen hoy verdadera influencia, riqueza y prestigio; y en cambio, una colonia extranjera continúa siendo la más rica e influyente y ocupa el puesto más saliente en la vida de nuestro pueblo; y la entidad puertorriqueña se esfuma en lo relativo a la vida económica; y la mayoría de sus habitantes continúa en la esclavitud económica, sometidos al poder del dinero de los hijos ajenos, cuyas riquezas los hacen poderosos e influyentes como en el pasado. Bajo la bandera americana, en lo político, gozamos de las mismas libertades, de los mismos derechos y prominencias de cualquier ciudadano americano, pero en lo económico, muy poco hemos avanzado, y no se puede ser dueño de un país sin ser dueño de sus riquezas…

Si hemos de hacer una patria nuestra, si nuestros hijos han de ser libres y felices en su tierra, tienen indispensablemente que ser dueños y señores de las riquezas de su patria. No hay independencia política sin la independencia económica … (citado en Meléndez 1993, 60-61).

Imagen de la National Geographic Magazine (1906)

Imagen de la National Geographic Magazine (1906)

El mismo Barbosa se dio cuenta de posibles errores pasados: los “hijos ajenos” explotaron su ideal político noble para favorecer su bolsillo, sin interés alguno en el bienestar de sus compatriotas:

[El éxito de los hijos ajenos se] debe en gran parte a que hemos vivido soñando y persiguiendo constantemente un ideal … de constituir una patria libre para nuestros hijos, sin darnos cuenta de que mientras realizábamos esa labor de alto patriotismo, los otros, los ajenos, esos quienes no les importaba nada nuestro status presente o futuro, aprovechaban la oportunidad del nuevo día, para acaparar las industrias, el comercio, y las tierras, y se adueñaban del país … (citado en Meléndez 1993, 62).

Debemos también discutir una movida lamentable del Partido Republicano, las famosas “turbas republicanas”. Un grupo de republicanos, dirigidos por José Mauleón y Castillo llevaron a cabo ataques a Muñoz Rivera y su grupo, nutriéndose del tono vitriólico que caracterizaba su rivalidad con Barbosa y viceversa. Mediante motines, actos violentos armados y vandalismo, estuvieron amenazando las actividades y la misma vida de Muñoz. En un momento dado, llegaron a destruir la imprenta de La Democracia, la publicación del sector político muñocista. Aunque tras los actos, se arrestaban a sus participantes, se les solía dejar libres al otro día. Parece que Barbosa no estaba contento con estas acciones de Mauleón y otros, pero en vez de denunciarlo públicamente, culpó a Muñoz de lo sucedido, particularmente por disgustar al pueblo con las “groserías” de su periódico, que el Partido Republicano no tenía la culpa y que él no se hacía responsable de cómo reaccionaba la gente ante sus escritos. En un momento dado, Muñoz tuvo que salir del país y mudarse a Nueva York por la escalada de la violencia. Esta debe considerarse una página oscura de la historia del Partido Republicano y, aunque Barbosa no fuera participante directo, pudo haber actuado mejor públicamente para reducir el nivel de la violencia (véase Negrón-Portillo 1990).

Finalmente, la situación de la Primera Guerra Mundial, y la preocupación por la posible invasión de Alemania a Culebra, llevó a Estados Unidos a considerar hacer a los puertorriqueños ciudadanos estadounidenses. Con tal fin, se aprobó la Ley Jones, que no solo hacía eso, sino que reformaba el sistema de gobierno. Tanto el Partido Unión como el Republicano, rechazaron unánimemente esta imposición unilateral del Congreso. Miembros del Partido Unión lo rechazaban por imponer una ciudadanía cuya fuente era colonial, además de perpetuar el coloniaje. El rechazo del republicanismo era otro, Barbosa consideraba la Ley Jones como una burla al pueblo puertorriqueño y un esfuerzo de convertir a los puertorriqueños en dependientes perpetuos de “un pueblo extraño” (citado en Meléndez 1993, 60). Aun así, los republicanos vieron la ciudadanía estadounidense como un paso a la estadidad, aun cuando algunos congresistas afirmaban explícitamente que no debía entenderse de esa manera. En vano solicitaron al Congreso un compromiso de otorgación futura de la estadidad.

Tras toda una vida luchando por un estatus autonómico, primero bajo España y después por la estadidad bajo los Estados Unidos, Barbosa murió en 1921 decepcionado con Estados Unidos.
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IV

Busto de José Celso Barbosa

Busto de José Celso Barbosa. Imagen cortesía de Tony the Marine, de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported).

José Celso Barbosa merece su puesto de prócer, ya que es padre ideológico de todo un movimiento en Puerto Rico y ayudó a forjar la actual nación puertorriqueña.

Sin embargo, como nos advierte el Dr. Luis Lugo Amador, no debemos endiosar a nuestros próceres o patriotas (Lugo Amador 2016, 186). No son dioses, sino personas de carne y hueso, con virtudes y defectos, hijos de su herencia genética y entorno ambiental y cultural. Podemos ver, en general, sus virtudes y sus defectos.

Su virtud mayor era la consistencia de su cosmovisión y principios políticos. Desde su comienzo en la política hasta su muerte, la visión barbosista siempre fue consistente: se debe promover un estado de derechos, el establecimiento de un sistema republicano de gobierno, promoción de la independencia económica, avances médicos, científicos y tecnológicos, buscando el más amplio autonomismo para Puerto Rico, etc. En ese sentido, Barbosa era muy predecible en cuanto a los valores políticos a los que siempre sostuvo.

Tenía también múltiples defectos. Uno de ellos era la extrema ingenuidad sobre lo que era Estados Unidos y sus propósitos. Sí, Barbosa pudo ver muy claramente bajo España que la autonomía que desembocaría en Cuba y Puerto Rico. Sin embargo, bajo Estados Unidos, parece haber estado bastante cegado de su idea de lo que era ese país: una república de repúblicas con un mínimo, de lo mínimo, de lo mínimo de intervención federal en la vida de los estados. De hecho, esa era la realidad de los estados de la Unión antes de la Guerra Civil de la década de 1860. Tras el Norte haber ganado, el intervencionismo federal comenzó, en parte, por la inclusión de algunas enmiendas a la Constitución estipulando ciertas prohibiciones a los estados. Además, Barbosa vivía durante la misma época del progresismo estadounidense, en el que el gobierno federal intervenía más para asegurar mejores condiciones laborales, fomentar la educación pública, fomentar los avances de la medicina, restringir y estimular áreas de la economía, entre otros. La ingenuidad de Barbosa era compartida por otros líderes que veían la estadidad como casi equivalente a la independencia. Esto no solo deja perplejos a los historiadores puertorriqueños actualmente, sino también a personas de su tiempo. En 1904, nos dice L. S. Rowe en cuanto a su investigación de las relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos:

The natives could not be made to believe that in matters of public education, public charities, and sanitation, State governments were exercising an increasing control over the action of local authorities, nor could they be made to see that the American system, instead of being the extremely decentralized government of the early years of the century, was becoming one in which the central government [el gobierno federal] sets standards of efficiency and holds the local authorities to strict account for the maintenance of those standards (Rowe 1904, 155).

Más al punto, contrario a lo que nuestros políticos pensaban, esta corriente progresista no era compatible con la conservación de la identidad puertorriqueña. Bastante de ese movimiento, se movía desde una perspectiva WASP.

Por ejemplo, la educación pública fue en parte un combate de los sectores protestantes vía el gobierno como una reacción al Tercer Concilio Plenario de Baltimore de 1884, que decretaba el establecimiento y expansión de las escuelas católicas. Las autoridades estadounidenses extendieron esas mismas actitudes a Puerto Rico al promover la separación de iglesia y estado (Hernández Aponte 2013, 97-99, 104-106). Esta era la época de los terribles boarding schools en los que se forzaban a los niños nativoamericanos a asimilarse por completo a la cultura anglosajona, abandonando así sus viejas costumbres. Algunos progresistas también buscaban asimilar a inmigrantes, despojándoles lo mejor posible de la cultura que no era considerada aceptable para Estados Unidos. El programa conocido como Hull House tenía ese propósito de ir desvaneciendo la identidad cultural de los inmigrantes para facilitar su asimilación a la cultura estadounidense. El sistema educativo a los negros estadounidenses dejaba mucho qué desear en esta época. No perdamos de perspectiva que Puerto Rico también se discutía en las Conferencias del Lago Mohonk desde la invasión norteamericana; estas conferencias se originaron para discutir asuntos relacionados a la integración de nativoamericanos y otros grupos étnicos. Barbosa había asumido algo de esta retórica al hablar de la superioridad de la “raza” anglosajona en contraste con la cultural latina, que consideraba bien atrasada. Que los puertorriqueños debían impregnarse del “espíritu anglosajón”, dentro de un régimen de plena igualdad de derechos.

Gradualmente, Barbosa se dio cuenta de que el plan de los norteamericanos era la de la explotación de la población boricua en aras de los intereses coloniales, no la estadidad. De hecho, cuando las fuerzas del General Miles invadieron a Puerto Rico, virtualmente todos se entusiasmaron con la idea de la estadidad, especialmente tras su conocida Proclama. En ese momento, no tenían en cuenta que Miles tenía ya un récord extenso con los nativoamericanos de hacer promesas a nombre de Estados Unidos que jamás se cumplieron —además de haber puesto a soldados en una posición que desembocó en la vil masacre de los sioux en Wounded Knee. El único en darse cuenta de que la llamada “concesión de libertades” de Miles era una patraña, era Betances, quien residía, en aquel momento, en París y que murió poco después del acontecimiento.

Puerto Rico fue objeto del interés que tenía Estados Unidos en expandir su poderío hacia el sur, patrón que vemos en el siglo XIX. En aquel momento, Cuba se convirtió en punto clave de los intereses azucareros de Estados Unidos, además de que esa isla y Puerto Rico eran considerados puntos estratégicos militares. Tras la Guerra Hispanoamericana, Estados Unidos estuvo en una situación de ser una potencia colonizadora en la que chocaban intereses corporativos, comerciales y militares, política internacional, actitudes racistas  y tensión cultural con los antillanos. Esta interacción llevó a una política colonial que mantuvo a Puerto Rico como propiedad de la metrópoli, sin formar parte de la Unión. La novedad de la situación era inesperada para Barbosa, Muñoz y otros líderes políticos, porque el patrón mostrado en el pasado era que Estados Unidos incorporaba a sus territorios y, después, los hacía estado. Con la Ley Foraker y la Ley Jones, se hizo claro para muchos de ellos, incluyendo a Barbosa, que la política imperial era mantener a Puerto Rico como colonia indefinidamente.

En cuanto a la americanización, todavía hay problemas entre los historiadores tratando de entender el concepto como fue tratado en la matriz social estadounidense y la puertorriqueña. Por ejemplo, para muchos estadounidenses, significaba la asimilación cultural de grupos étnicos o religiosos dentro de un marco de una noción de superioridad cultural blanca, protestante y anglosajona (WASP). Algunas de ellas significaban el abandono total de su identidad cultural anterior, en otros casos, la conservación de aquellos elementos culturales que fueran armonizables con la convivencia la sociedad allí residente. En Puerto Rico, había distintas visiones de lo que era la americanización, todas ellas involucraban algún nivel de renuncia al estilo de vida y el atraso cultural y tecnológico que se vivía bajo España, vivir en una sociedad de avanzada de libre mercado y estado de derechos, con avances médicos, científicos y tecnológicos. Sin embargo, la constante aceptada en el discurso político de americanización era la conservación de la identidad cultural puertorriqueña. Para Barbosa, el proceso de americanización incluía la vida en un ambiente de libertades individuales para crear una economía independiente que fuera base para la independencia política bajo la estadidad. Al comienzo, pensó que las políticas estadounidenses eran un curso de trancisión para ello, después se dio cuenta de que ese no era el caso. De paso, pensaba que el espíritu anglosajón que permeaba la cultura estadounidense ayudaría a forjar la identidad puertorriqueña.

Otros, como Matienzo Cintrón, llegaban a la conclusión de que bajo el coloniaje estadounidense se vivía una falsa americanización y, eventualmente, favorecieron la independencia para que hubiera una genuina americanización. Para Matienzo, la americanización no debía entenderse en términos de la erosión de la “esencia” cultural puertorriqueña, sino en los de la consecución de libertades políticas, derechos democráticos, educación laica y derechos sindicales. Eso no depende de una estadidad, también debía darse bajo la independencia (Lugo Amador 2016, 290-291).

La Iglesia Católica enfrentó en numerosas ocasiones el problema de la americanización en Estados Unidos y Puerto Rico y la entendía en otros términos: no solo como un proceso usualmente contrario a los intereses del catolicismo, sino como una disolución de la identidad cultural puertorriqueña forjada bajo el catolicismo y la hispanidad. James H. Blenk fue designado por el Vaticano para ser obispo de Puerto Rico (1899-1906), tenía como misión conservar el perfil católico hispanoamericano de Puerto Rico y le dio prioridad a esa misma identidad cultural y cosmovisión; además, la Iglesia había estructurado su normativa a los decretos del Concilio Plenario de América Latina. Blenk no movió un dedo para estructurarlo según los decretos del Tercer Concilio Plenario de Baltimore, lo que hubiera conducido una “americanización” institucional del catolicismo en Puerto Rico (Collado Schwarz, González Nieves y Dávila 2004, 23:53; Hernández Aponte 2013, 196-197, 203; Silva Gotay 2012, 205). Es más, Blenk decidió dirigirse en español a un público —aun cuando el gobernador le solicitó que lo hiciera en inglés— a favor de la necesidad de la americanización de Puerto Rico, pero que era algo que no se debía darse, si eso significaba un choque con el carácter y la identidad de cultural de los puertorriqueños (Hernández Aponte 2013, 384-385; Silva Gotay 2012, 196). No es casualidad, pues, que fue en el periodo de 1912 a 1913, cuando Matienzo Cintrón participó en la fundación del Partido de la Independencia y cuando el Partido Unión dejó la independencia sola en la Base Quinta como opción de estatus, que Blenk se pronunció públicamente a favor de la independencia de Puerto Rico, aunque, para entonces, ya no era obispo de Puerto Rico (Hernández Aponte 2013, 202-203; Silva Gotay 2012, 220-221).

Barbosa y el Partido Republicano en general, preferían la estadidad, no solo por la americanización, sino también por los beneficios de inversión que ella conllevaría para el desarrollo de un Puerto Rico autónomo y soberano. Sin embargo, si el Congreso rechazaba la estadidad, estaba dispuesto a solicitar la independencia. De hecho, por mucho tiempo, esa era la filosofía republicana. Esto llegó hasta el punto que, cuando se propuso el Proyecto Tydings (1936), que proponía unas condiciones adversas para la opción independencia, el líder estadoísta republicano, Rafael Martínez Nadal, afirmaba que si se daba el referéndum propuesto, se debía votar por la independencia como refugio de la dignidad puertorriqueña.

En mi opinión, a partir de la historia y los dichos de Barbosa (los expresado aquí y los demás), es claro que, si él viviera hoy, sería soberanista. De hecho, su ideal de estadidad de aquel momento se acerca bastante a la de una libre asociación soberana. Sin embargo, creo hubiera preferido una independencia con una relación política cercana a los Estados Unidos. No se puede argumentar que hubiera apoyado el Estado Libre Asociado actual (ni tan siquiera uno “mejorado”), porque es otra forma de perpetuar la colonia. Tampoco hubiera aceptado la estadidad como es posible actualmente. Él le daba prioridad, hasta el punto de la ingenuidad, a la no intervención federal en campos que debía dominar un estado soberano. Ha llovido desde los tiempos de la Era Progresista a la actualidad, lapso de tiempo en el que el gobierno federal virtualmente ha acaparado muchas de las variables autónomas que antes estaban en manos de los estados. Hoy existe una fuerte normativa reguladora federal, que ha dictado las condiciones para los beneficios de sus transferencias federales.

Él hubiera estado de acuerdo con un cierto grado de aportación del gobierno federal a un Estado de Puerto Rico, pero jamás hubiera usado tales transferencias como propaganda para mantener una dependencia económica en Estados Unidos. Lo menciono, porque esta visión de “la estadidad para los pobres”, con el que actualmente se valora ese estatus para aumentar el nivel de dependencia económica, era algo totalmente ajeno a sus ideales. Como hombre de avanzada, Barbosa estaría en contra de la intervención de las iglesias en asuntos del estado. Tampoco hubiera sido muy favorecedor de los subsidios exagerados a corporaciones extranjeras, sino que hubiera intentado fomentar los negocios locales, incluyendo al sector cooperativista. Finalmente, como creyente en la “armonía entre el capital y el trabajo”, tampoco hubiera favorecido la reducción de los beneficios adquiridos por los trabajadores y el sector sindical, fueran en el sector público o el privado. Demás está decir que todavía el Congreso de los Estados Unidos explota ideológicamente a los líderes estadoístas, con una esperanza de estadidad, para fines de ellos, no los de los puertorriqueños. En resumen, ni la estadidad actual como estatus, ni el movimiento estadoísta actual, comparten los ideales de Barbosa, aun cuando, irónicamente, sean sus descendientes ideológicos.

En este sentido, este prócer tiene bastante qué decirle a los puertorriqueños hoy día. Para eso están estas figuras de la historia. Sin embargo, para comprender  bien a Barbosa, debemos ver sus acciones y palabras en sus términos y su situación histórica. Escuchemos siempre lo que tiene que decirnos desde su perspectiva progresista e ilustrada. Barbosa, al igual que Muñoz Rivera, José de Diego, Matienzo Cintrón, Salvador Brau, María de las Mercedes Barbudo, Baldorioty de Castro, Segundo Ruiz Belvis, Ramón Emeterio Betances, Ramón Power y Giralt, entre otros grandes hombres y mujeres de Puerto Rico, le pertenece a todos los borinqueños.
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El problema estructural de la deuda – Lo que los analistas ignoran

En días recientes, se ha debatido mucho en torno a quiénes deben cargar la responsabilidad fiscal de la deuda y por qué. Esta cuestión involucra varios niveles de responsabilidad: política, jurídica, fiscal, ética, etc.

Se ha pasado inadvertido o se ha discutido muy fugazmente un escrito importante del colega y economista, José Caraballo Cueto en El Nuevo Día titulado, “¿Qué causó la crisis de la deuda?“.  Este escrito hace referencia a un estudio publicado por él y otro reconocido economista, Juan Lara. He aquí la ficha:

Caraballo-Cueto, J. & Lara, J. (18 de mayo de 2018). Deindustrialization and unsustainable debt in middle-income countries: the case of Puerto Rico. Journal of Globalization and Development, 8(2), 20170009. doi: 10.1515/jgd-2017-0009.

El documento per se no está libremente disponible al público, pero sí existe un equivalente disponible en su portal de ResearchGate.net (Caraballo & Lara, 2016).

La importancia del estudio radica en su interpretación de los datos y su contraste con las distintas razones usualmente esgrimidas para explicar la existencia de la presente deuda que los puertorriqueños estaremos obligados a pagar. Las opiniones varían: se debe a la rampante corrupción, al gigantismo gubernamental, al esquema estado benefactor, al estatus, a la corrupción, a las transferencias federales a individuos, entre otros. El problema con cada una de estas explicaciones es que no exploran los detalles específicos que llevaron a que se acumulara la deuda hasta tal punto de ser un problema para el mercado de bonos municipales en los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, el mal manejo fiscal tuvo un rol significativo en la acumulación de la deuda, pero, dicen los estimados académicos, que existe más bien debido a su incapacidad de ajustarse a un problema estructural, no coyuntural. El cambio de la estructura fiscal de Puerto Rico, específicamente la eliminación de los beneficios de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, llevó a un proceso de desindustrialización. El gobierno no fue capaz de adaptarse ni buscar alternativas a dicha disposición federal para incentivar la economía.

Para comprender la situación, necesitamos echarle una ojeada a la historia. Desde los comienzos de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, los esquemas de incentivos industriales han pasado por varias etapas. La primera, concentraba los esfuerzos en incentivar la inversión de compañías agrícolas estadounidenses, principalmente en la producción de azúcar. Esto se logró vía la devaluación del peso provincial de Puerto Rico ante el dólar, la compra de vastas cantidades de terrenos y la proletarización de los agricultores. Esta primera etapa es la que llama el economista, Francisco Catalá, el primer enclave. Tanto las exportaciones como las importaciones dependían fuertemente del mercado estadounidense. Esto benefició enormemente a las empresas,  porque habían incorporado  adelantos tecnológicos para el mayor rendimiento por acre. La riqueza como tal de la producción del azúcar se concentró en cuatro corporaciones norteamericanas. En 1921, se aprobó en el Congreso la sección 262 del Código de Rentas Internas federal, cuyo fin era hacer más competitivas las corporaciones estadounidenses en relación con empresas de otras naciones establecidas en sus colonias. Con esta sección se buscaba darles exención contributiva sobre sus ganancias obtenidas en los territorios que no fueran repatriadas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas de las disposiciones de la sección 262 se reformularon en la sección 931, algo que el gobierno local, con una nueva ley y un programa de incentivos industriales, logró forjar con el propósito de industrializar nuestro archipiélago. Este fue el segundo enclave. Debido a las crisis internacionales y petroleras, a la búsqueda de algún mecanismo que posibilitara la repatriación de los eurodólares depositados en bancos europeos, y resolver el problema de inflación de los años 70 en Puerto Rico, se maximizaron los beneficios al capital estadounidense legislando la sección 936. Esta eximía de impuestos federales la repatriación de las ganancias obtenidas en los territorios.

A la par con estos esfuerzos, durante estos años, la aportación de transferencias federales otorgadas (es decir, las que no son devengadas como derechos adquiridos), eran considerables porque, a pesar del crecimiento económico, la tasa de participación laboral ha sido históricamente muy baja (ahora anda por el 39%, en Estados Unidos es el 63%).

Tasa de participación laboral en PR

Tasa de participación laboral en Puerto Rico. Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 213. Reproducido con el propósito de ilustrar (fair use).

Sin embargo, se derogó la sección 936 en 1996 debido a varias fuerzas políticas. En el Congreso se escuchaban las quejas en torno a las excesivas ganancias de las corporaciones, sin tributar de manera alguna al fisco estadounidense. Se empezó a ver la sección 936 como una especie de “mantengo corporativo”. Además de dicho abuso, la gradual apertura del mercado estadounidense a la libre entrada de productos de distintos países del Caribe y otros, fue erosionando los beneficios de la sección 936 debido al cambio del contexto de acceso al mercado estadounidense con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. No obstante ello, los beneficios de la sección 936 se salvaron temporeramente por la idea de implementar “plantas gemelas” en el Caribe. Sin embargo, las reformas contributivas planificadas por el Presidente Bill Clinton, el Área de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) y la planificación de una futura Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) hacían difícil justificar la continuación de estos beneficios a los territorios.

La eliminación de dicha sección, sin una alternativa de incentivos económicos, llevó a una etapa de desindustrialización de Puerto Rico, suceso que continúa hasta nuestros días. Simultáneamente, podemos ver que las transferencias federales a Puerto Rico, especialmente las otorgadas, han ido disminuyendo paulatinamente a medida que han pasado los años (con la notable excepción de las transferencias de FEMA después del huracán María).

Transferencias federales a Puerto Rico

Tabla de transferencias otorgadas (línea roja) y devengadas (línea negra) a individuos (fair use). Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 220.

No nos olvidemos que no han faltado propuestas a granel, por parte de políticos locales al gobierno federal, para crear alguna concesión de beneficios tipo 936: las zonas empresariales, la sección 30A, la sección 956, la sección 933A, entre otros. Aun en casos en que los dos partidos mayoritarios han cabildeado juntos por algún tipo de beneficio, el Congreso de Estados Unidos se ha negado a concederlo. Todo esto ha descapitalizado la banca en Puerto Rico y ha prolongado una depresión desde el 2006. No es casualidad, nos dicen Caraballo y Lara, que fue en el 2005 que las casas acreditadoras empezaron a amenazar al gobierno con degradar la calificación a los bonos  de Puerto Rico.

En Puerto Rico, cuando se discuten estos asuntos en la calle y en la prensa, frecuentemente solemos caer en la falacia de que distintos gobiernos en Puerto Rico han emitido bonos irresponsablemente sin tener fuentes de repago. Esta es la impresión que nos crea, por ejemplo, El Nuevo Día, cuando nos presenta la siguiente gráfica:

Gráfica del aumento de la deuda

Gráfica del aumento de la deuda sin ajuste por inflación (Imagen cortesía de El Nuevo Día).

Sin embargo, Caraballo y Lara nos revelan con sus hallazgos que, antes de la eliminación de la sección 936, los gobiernos  estuvieron manejando relativamente bien la deuda y que su aumento en números absolutos es solo aparente porque suponemos que el valor del dólar permaneció constante a través de los años. Cuando se hace el debido ajuste por inflación, vemos claramente que la deuda bajó desde mediados de la década del setenta hasta 1987,  luego se mantuvo estable hasta la mitad de los años noventa y desde entonces se disparó.

Gráfica de deuda de Puerto Rico

Gráfica de variables económicas de Puerto Rico a través de los años (Caraballo & Lara, 2016, p. 26).

Podemos ver que es precisamente en la década del noventa, cuando se eliminaron los beneficios de la sección 936, que empezó subir significativamente la deuda de Puerto Rico (Total Debt). Nótese también que, bajo las administraciones del PPD y del PNP, hubo una reducción del tamaño gubernamental y su fuerza laboral (empgov/pob16). Contrario a lo estipulado por la ideología conservadora de la economía, nada de eso conllevó mejoría económica o reducción de la deuda. Esto lo podemos constatar con la reducción de empleos en el sector de la manufactura (manu/pob).

Hacía falta seguir invirtiendo y manteniendo la infraestructura a nivel estatal y municipal, pero no había dinero en el Fondo General para esos fines.

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales (Caraballo & Lara, 2016, p. 27).

Como puede verse en esta gráfica, a raíz de la desindustrialización, hubo una caída significativa de los ingresos gubernamentales, que ni tan siquiera el IVU logró detener. Solo hubo un aumento significativo de ingresos cuando se legisló (como resultado de una negociación con el Departamento del Tesoro federal) un impuesto temporero de un 4% sobre las ganancias de las corporaciones foráneas en Puerto Rico, remediándolo con un crédito por contribuciones foráneas.

Una vez más, esto demuestra que la desindustrialización implicó una baja de ingresos al fisco, por lo que el gobierno tuvo que recurrir a más préstamos. En “arroz y habichuelas”, nos dice Caraballo Cueto en su columna en El Nuevo Día:

… si usted devenga un salario alto de su trabajo y lo despiden inesperadamente, su deuda personal aumentará. Eso no es un problema mayor si consigue otro buen trabajo en los meses subsiguientes y salda esa deuda. El problema fue que esta economía no consiguió ese buen trabajo nuevo: ese nuevo modelo económico vigoroso no se halló y, peor aún, la discusión pública apenas aborda el tema. La negligencia mayor del gobierno y de otros actores económicos no radica tanto en la administración fiscal pública como en haber manejado esta depresión como coyuntural y no como estructural.

En el estudio que los dos economistas publicaron, se hace una serie de recomendaciones de manejo de fisco local, pero también se enfoca en asuntos estructurales, incluyendo el del estatus político de Puerto Rico (no voy a mencionar todas sus sugerencias):

  • En el futuro, Puerto Rico, debería adoptar medidas defensivas en caso de debilitamiento estructural. Algunas de estas medidas pueden incluir que, en época de economía boyante, se creen unas reservas destinadas a estimular la economía en momentos recesionarios, para que el estado no comience a lidiar con el problema dependiendo de préstamos externos.
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  • Hace falta un cambio estructural fiscal que vuelva a industrializar nuestro archipiélago para estimular la producción y que lleve a los recaudos necesarios para el pago de la deuda.
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  • Se pueden permutar los bonos actuales por bonos vinculados al Producto Doméstico Bruto (GDP-indexed bonds) a una tasa de interés razonable y cuyo pago tenga en cuenta la rapidez o lentitud de la recuperación económica.
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  • Un cambio del estatus político de Puerto Rico, que, dependiendo en qué dirección sea, se permita negociar con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos mecanismos para la refinanciación o tener acceso a los mercados de capital o instituciones internacionales.

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Reflexión y opinión personal

A raíz de este y otros estudios, se puede ver con claridad, que el éxito y el fracaso económico de Puerto Rico dependen fuertemente de las determinaciones del Congreso de los Estados Unidos.  El Congreso republicano, de orientación filosófica en la falaz creencia en la responsabilidad fiscal individual, ve el asunto estrictamente como uno coyuntural, en que la estructura fiscal de Puerto Rico no es el problema, sino las decisiones tomadas a nivel administrativo.  Aun así, tal perspectiva, les rebota en el mercado de bonos municipales, algo que quieren enfrentar imponiendo medidas de austeridad que han mostrado, una y otra vez, no funcionar para propósitos de estimulación económica y la ulterior paga de deudas.

El estudio al que hemos hecho referencia abona al hecho de que la estructura, no la coyuntura, es el factor principal que nos ha traído a donde estamos:

  • Contrario a lo que cree el público en general (y muchos mal llamados “analistas —¿analistos?— políticos”) antes de la eliminación de los beneficios de la sección 936, los gobernantes manejaron bien la deuda de Puerto Rico. Cuando se hace el debido ajuste a la inflación, no se puede decir que los gobernantes pidieron más deuda que la que podían pagar.
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  • La industrialización y desindustrialización de Puerto Rico tuvieron elementos coyunturales, pero se dieron por razones fundamentalmente estructurales.
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    • Coyunturales: Cuando se dio el paso a la industrialización de Puerto Rico, bajo la sección 931, Europa y Asia estaban destruidos por la guerra, Puerto Rico era el único que tenía libre mercado con los Estados Unidos y libre entrada a ese país. Además, había desarrollado una buena infraestructura por las necesidades militares del momento y el desarrollo tecnológico que conllevó la Segunda Guerra Mundial. A mediados de los años 40, Estados Unidos se hallaba como suma potencia del lado capitalista del globo. Por otro lado, hoy día, Puerto Rico se encuentra en un mundo multipolar, con un incremento del dominio económico asiático, con muchos países que tienen libre acceso al mercado estadounidense (especialmente los de América Latina), con la existencia de redes de tratados de libre comercio y acuerdos preferenciales internacionales.
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    • Estructurales: Puerto Rico tiene una estructura económica que dificulta su participación en un mundo globalizado como este. En los años 40 y 50, la estructura no le imposibilitó beneficiarse de su relación colonial con los Estados Unidos. Al contrario, los intereses estadounidenses del momento, permitieron formular una política fiscal que era cónsona con el crecimiento económico de Puerto Rico. Todo eso cambió al transformarse el mercado internacional, hasta el punto en que Estados Unidos, actualmente, tiene poco o ningún interés por Puerto Rico, fuera del pago de la deuda. Por este y otros factores que hemos discutido, se eliminó la sección 936 y, con ello, comenzó el proceso de la desindustrialización de Puerto Rico.
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  • Aun si los puertorriqueños hubieran elegido a los mejores gobernadores de la historia, el punto que nos traen Caraballo y Lara es que, debido al problema estructural que llevó a la desindustrialización, les hubiera llevado igual a recurrir a fuentes externas de financiamiento por necesidad. En palabras de Caraballo en su columna de opinión:

… al colapsar el modelo económico, se redujeron los recaudos gubernamentales que fueron compensados con deuda. La mala administración fue un exacerbante, pero aun una sana administración pública no hubiese evitado la crisis.

Todas las variables importantes para nuestra economía están en manos de Estados Unidos: política monetaria, bancaria, laboral, comercial internacional, energética, de cabotaje, de inmigración y emigración, de transportación, de salario mínimo, etc. (véase declaraciones de Joseph Stiglitz en relación con algunas de estas variables).  Aunque gozamos de “autonomía fiscal”, es decir, de no pagar impuestos federales, la falta de control de estas variables nos impide aprovechar la situación global presente y las oportunidades que esta nos brinda. Por otro lado, el no pertenecer a la Unión estadounidense, nos impide participar efectivamente de diseñar legislación federal a nuestro favor, de una asignación más razonable del presupuesto estadounidense y un trato equivalente al de estados en cuanto a programas federales. Cuando tenemos todo esto en consideración, es claro que Estados Unidos es principal responsable de la situación fiscal del país y, por ende, responsable último fiscal de la deuda.

Bajo la estadidad, los fondos de transferencia federal adicionales a los que reciben actualmente los puertorriqueños podría aliviar la situación de muchos individuos en Puerto Rico. Además, podría ser cobijado con los beneficios financieros que le acompaña a cada estado de la Unión. Sin embargo, esa opción de estatus se ha encontrado ante una muralla congresional desde 1898 y ahora más que nunca. No debemos perder de perspectiva que hasta el Presidente Trump fue más explícito de lo esperado cuando, a raíz del desastre del huracán María, afirmaba que Puerto Rico le cuesta al presupuesto estadounidense. Aun antes de María, los congresistas mismos, aun el mismo amigo de la estadidad, Don Young, se han expresado en torno a su frialdad ante la idea de otorgarle la estadidad a un territorio económicamente devastado. Sin embargo, aun si Puerto Rico tuviera una economía vibrante para ser estado, se hubiera encontrado con dos obstáculos formidables. El primero sería el fútil intento de convencer a 24 o 25 estados de la Unión de ello, ya que un Puerto Rico estado haría que participaran menos del presupuesto federal y, de hecho, algunos perderían sillas legislativas para que nuestros legisladores las ocuparan en la Cámara de Representantes (suponiendo que no se revisara la disposición que limita su número de miembros a 435). Los senadores de estos mismos estados permanecerían firmes contra cualquier posibilidad de otorgarle la estadidad a Puerto Rico. Además, la admisión de Puerto Rico como estado, que sería predominantemente demócrata, no estaría pareado con la admisión de algún otro estado que fuera republicano. Este ha sido uno de los grandes impedimentos de la admisión del Distrito de Columbia como el estado 51, a pesar de que en el referéndum del 2016, ganara con un aplastante 85.8%.

Dada esa puerta cerrada y que necesitamos buscar maneras de incentivar la economía e insertarnos en el mercado global, entiendo que debemos comenzar a dirigirnos hacia un estatus de soberanía propia (sea en la forma de libre asociación soberana o independencia). Nadie se llame a engaños. En cualquiera de los dos casos, de una u otra forma, tendremos que pagar la deuda. Tampoco digamos que este proceso sería la panacea económica. Si no hay plan integral y de pueblo bajo cualquier estatus, el futuro siempre será una desesperanzador.  Sin embargo, si podemos negociar con el Congreso un proceso de transición serio, bien planificado, que no trastoque significativamente los acuerdos de pago de una deuda consolidada, tendríamos mayores oportunidades de obtener fuentes de capital y de expansión de mercado para reactivar nuestra economía.

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Referencias

Caraballo, J. & Lara, J. (octubre 2016). From deindustrialization to unsustainable debt: The case of Puerto Rico.  https://www.researchgate.net/publication/309736965_From_deindustrialization_to_unsustainable_debt_The_Case_of_Puerto_Rico.

Catalá Oliveras, F. (abril de 2010). La economía de Puerto Rico: del enclave colonial al imperativo de la Independencia. En R. Berríos Martínez, F. Martín García, & F. Catalá Oliveras, Puerto Rico. Nación Independiente. (pp. 49-98). PR: Editora Corripio.

Catalá Oliveras, F. (2013).  Promesa rota. Una mirada institucionalista a partir de Tugwell. Puerto Rico: Ediciones Callejón.

Collins, S. M., Bosworth, B., & Soto-Class, M. A. (Eds.) (2006). The Economy of Puerto Rico. Restoring Growth. PR/US: Center for the New Economy / Brookings Institution Press.

Dietz, J. L. (1989). Historia económica de Puerto Rico. PR: Ediciones Huracán.

Gallisá, C. (2015). La deuda. Una crisis política. PR: CG Editores.

Gautier Mayoral, C., Rivera Ortiz, A. I., & Alegría, I. E. (Comps.). (1990). Puerto Rico en la economía política del Caribe. PR: Ediciones Huracán.

Irizarry Mora, E. (2011). Economía de Puerto Rico. México: McGraw-Hill.

Rodríguez Beruff, J. (2007). Strategy as politics. Puerto Rico on the eve of the Second World War. PR: Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Por qué Deepak Chopra no me inspira como naturalista religioso

Deepak Chopra

Fotografía de Deepak Chopra (2013). Foto cortesía de Lifescript (CC-BY 2.0).

De una u otra forma, algunas personas, al enterarse de mis inclinaciones religiosas, filosóficas o escépticas, me  traen el tema: ¿Qué pienso en general de Deepak Chopra? Muchos quieren preguntarme debido a mi dedicación a las ciencias y al escepticismo. Otros me preguntan desde la perspectiva filosófica que sostengo. Sin embargo, una muy buena parte de la gente se entera que soy naturalista religioso y me recomiendan las obras de Chopra.

Los que ya conozcan mi cosmovisión o no les interese leer al respecto, pueden saltar la primera sección de este artículo. Lo incluyo para que entiendan mejor mis planteamientos, especialmente los religiosos. Sin embargo, el resto se centrará en el tema de quién es Chopra, su rol dentro de la llamada “medicina alternativa” y por qué no confío en su juicio.
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Breve exposición de mi cosmovisión

Como naturalista y filósofo, soy fisicalista no reduccionista en cuanto al ámbito físico: es decir, que la Realidad Última de las cosas, como un todo, es el sustrato físico del universo (materia y energía) y de lo que de este emerge (pensamiento, sociedad, informática, etc.); sin embargo, los problemas de una esfera emergente no son necesariamente reducibles a la de sus componentes subyacentes. Como filósofo también soy platonista o realista en cuanto a las verdades de razón (lógica, matemática, significados, valores, etc.)

Fuera de estos, no hay más nada. En cuanto al universo, a la Realidad Última de lo que existe, como religioso quiero mantener una devoción significativa con ella como lugar de donde emerjo, vivo, me muevo, existo y donde regreso para su futuro curso creativo. ¡De Gaia emergí y a Gaia regresaré! ¡De la muerte de las estrellas surgí y a la creatividad cósmica regresaré! Aunque siempre imperfecto y con notables defectos personales, en la medida de lo posible, intentaré ser un motivo para que otros encuentren significado en sus vidas en relación con el universo. No tengo buenas razones para pensar que haya algún ámbito sobrenatural en el que exista un ente todopoderoso o unos entes espirituales existentes aparte del mundo físico.

Sin embargo, ser devoto a la Realidad significa en parte dos cosas:  prestarle la atención debida a las ciencias y disciplinar la mente al escepticismo saludable. Ambos invitan a mirar toda idea (incluyendo la que uno sostiene) examinarla y ponerla a prueba; adoptar aquellas ideas que sobrevivan este proceso y descartar las que no. Con base en ellas, entonces, se puede opinar sensatamente, con bases mucho más firmes.

Fundamentados con estos hallazgos, hemos podido reconstruir la Gran Historia del universo y se han dado grandes adelantos tecnológicos, alimentarios, médicos y de otra índole. Gracias a ello, ha habido enorme progreso social y se ha reducido sustancialmente la pobreza en el mundo. Mientras que otras religiones hablan de un paraíso perdido, un futuro espantoso antes de la llegada del Reino de los Cielos, la Gran Historia nos revela que partimos de un pasado violento y que se ha ido reduciendo en promedio hasta alcanzar cada vez más los ideales de un mundo global en paz, el ideal Reino de Dios prometido por los apocalipticistas del pasado y el presente, pero que nunca consiguen.

Aunque esto no indica que esa mejora social va a permanecer así para siempre, se reconoce la necesidad de respaldar valores éticos tales como los que uno puede encontrar en el humanismo y, en el mundo religioso, en el unitarismo universalista. Promover estos valores en la secularidad y en la religión, sin lugar a dudas aporta a crear un mundo mejor.
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Visión filosófica, científica y religiosa sobre Deepak Chopra

Quién es Chopra y su rol en la “medicina alternativa”

Al lector que haya seguido mi blog, no le sorprenderá que todo lo expuesto aquí es inherentemente incompatible con la cosmovisión de Chopra. Sencillamente, las dos visiones chocan de frente. A pesar de que parece que su perspectiva está fundamentada en las ciencias, en particular la física cuántica, ese no es el caso.

Según este portal cibernético que anuncia un curso de Chopra, nos lo describe en los siguientes términos:

Deepak Chopra es el autor de más de cincuenta libros traducidos a más de treinta y cinco idiomas, incluidos numerosos bestsellers del New York Times en las categorías de ficción y no ficción. El Dr. Chopra es miembro del Colegio Norteamericano de Medicos y de la Asociación Norteamericana de Endocrinólogos Clínicos, es Profesor Adjunto de Administración en Kellogg School e investigador principal de la organización Gallup. La revista Time proclama a Deepak Chopra como uno de los 100 mejores heroes e íconos del siglo y lo califica de “poeta-profeta de la medicina alternativa.”

Deepak Chopra

Deepak Chopra (2006). Imagen cortesía de Yahoo! (CC-BY-SA 2.0).

Sí, es cierto, él ostenta el título de médico (M.D.) y pertenece a estas organizaciones. Se graduó de la Escuela de St. Columbia en Nueva Delhi y del All India Institute of Medical Sciences, en Nueva Delhi en 1969. Además, enseñó medicina la Universidad e Tufts, la Universidad de Boston y la Universidad de Harvard, además de haber sido parte del gabinete del New England Memoria Hospital (NEMH) en Stoneham y estableció una oficina de práctica de endocrinología en Boston.

Sin embargo, fue en 1981 que él se familiarizó con la medicina ayurveda, considerada en Occidente como “medicina alternativa”, con la que inició su práctica de la meditación trascendental. para abandonar su vicio de fumar y  reducir su adicción al café. Hoy día acostumbra meditar dos horas al día y su efectividad para él fue tan contundente, que entendió que debía abandonar el mundo de la medicina convencional, por sentirse como un “drug pusher“. A partir de allí, ha sido promotor de lo que ha llamado “sanación cuántica”, inspirada en los hallazgos de la física cuántica.

Hablar de “medicina alternativa” es de entrada cuestionable desde un punto de vista escéptico. O es medicina o no lo es, no hay “alternativa”. Como ya hemos indicado en otro lugar, la medicina ha evolucionado gracias a la incorporación de la dinámica científica. La medicina convencional ha sido, en ese sentido, mucho más efectiva que en antaño y ha sido uno de los factores significativos del aumento de la longevidad de vida y el decenso dramático de la mortandad infantil a nivel mundial.

Eso no significa que la medicina convencional sea perfecta. A veces intervienen errores de diagnóstico o de la solución médica propuesta, a veces por puro error humano o por otras fuerzas sociales: convicciones religiosas, criterio costoefectivo indebido del interés de lucro de los hospitales privados o de las aseguradoras, sobremedicación por incentivos de las farmacéuticas, el lucro personal, entre otros. De muchos de estos, tenemos que dedicarle unas entradas al respecto. Por ahora, lo que debemos señalar es que con todos los logros de la medicina convencional, siempre debemos tener una dosis de escepticismo a ciertas medidas que pueden responder a intereses del complejo industrial médico.

Eso no quiere decir que abandonemos un negocio para abonar a otro negocio con fin de lucro. No significa que la respuesta adecuada a esto es la llamada “medicina alternativa”, que en general, en estudios que se han hecho de sus distintas propuestas, sucede que no hace mejor que el efecto placebo.  De hecho, en el mundo de las terapias alternativas, hay dos tendencias: la de hacer el tratamiento alternativo mientras se continúa con el convencional, y la de renunciar a lo convencional para abrazar lo alternativo.

En el primer caso, la postura es relativamente inofensiva, pero no completamente. Por ejemplo, tómese el caso de prescripción “alternativa” de consumo de antioxidantes y de vitaminas para el tratamiento del cáncer mientras que se toman los remedios convencionales. El razonamiento es que los llamados “radicales libres” tienen el efecto de producir el cáncer y los antioxidantes los previenen; por tanto, alivian el problema. Sin embargo, no hay evidencia alguna de que ingerir suplementos con antioxidantes ayuden a prevenir o remediar el cáncer. Es más, hay estudios que señalan que ingerirlos agrava el problema, porque el sistema inmune necesita ciertos antioxidantes para lidiar con ciertas formas de cáncer. O sea, que si alguien está bajo tratamiento convencional para lidiar con su cáncer, podría neutralizar la efectividad de su terapia si consume antioxidantes en forma de suplementos.  No solo eso, sino que los consumidores de suplementos de antioxidantes tienen una probabilidad más alta de mortandad. Consumidores frecuentes de suplementos de vitaminas, especialmente en exceso a las dosis obtenidas por nutrición, tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer que los no consumidores.

Si esto es así, entre los remedios que interfieren en la efectividad de tratamientos convencionales y los que renuncian a las terapias convencionales, no debe ser sorpresa que se ha encontrado en ensayos controlados por caso que la tasa de mortandad entre los que practican la medicina alternativa suele ser más alta entre pacientes de cáncer.

Como hemos presentado en otra entrada, la meditación trascendental, el “mindfulness” y actividades afines han mostrado ser muy limitadas en su efectividad para cambiar la mentalidad o la conducta de los practicantes. Tampoco han mostrado ser más efectivas en cuanto a la mejora de salud, que es precisamente el alegato de la sanación cuántica que promueve Chopra. Desgraciadamente, los estudios que fundamentan su posición son extremadamente pobres, véase este artículo de David Gorski en torno a varios de ellos, que incluye uno auspiciado por Chopra, publicado en una revista a veces considerada predadora o, en el mejor de los casos, de muy malo arbitraje por pares.
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La efectividad de la sanación cuántica

Imagen de Misra Rajesh

Imagen creado por Misra Rajesh.

Como filósofo (especialmente analítico), no hay una definición concisa ni precisa de lo que es la sanación cuántica promovida por Chopra. Esto se debe a que el término “cuántico” se utiliza de manera equívoca. A veces se usa como una analogía con la física cuántica, en otras ocasiones, para apelar a la física cuántica per se como explicación de la conciencia y varios fenómenos físicos. Una cosa es una analogía con una rama de la ciencia y otra incorporarla en esa rama. No se sabe cuándo se utiliza el término “cuántico” metafóricamente o no. Todo luce como un puro juego lingüístico vago y abstracto en el que no subyace nada sustancial. Lo mismo puede decirse de sus usos de los términos “discontinuidad”, “conciencia”, “estado de conciencia”, “ciencia”, “subjetividad”, “sanación”, “metabolismo”, “creatividad”, entre otros; se convierten en palabras vacuas que suenan bien, pero no tienen contenido alguno.

Véase este intercambio con Richard Dawkins.

En este caso, se puede ver con mucha claridad los recursos retóricos para intentar validar su perspectiva y su racionalización del abandono de los métodos para garantizar la mejor calidad de los estudios y experimentos científicos. Entre sus recursos retóricos es el de cambio abrupto (e intencional) del tema, hiperbolizar los problemas de la medicina convencional y crear un muñeco de trapo de las ciencias naturales en general. Aparentemente, su práctica de la meditación trascendental no le ha ayudado a desarrollar mejores destrezas de pensamiento lógico.

La pregunta que debemos hacernos es si su sanación cuántica ha dado resultado. En este caso, voy utilizar como referente un caso particular: el de Chopra. Uno de los libros que he visto desde hace tiempo, se titula Ageless Body, Timeless Mind. The Quantum Alternative to Growing Old (Cuerpo sin edad, mente sin tiempo. La alternativa cuántica a envejecer), publicado en 1993. Ahí propone que metabolizamos el tiempo como metabolizamos los alimentos, vivir en el momento presente reduce considerablemente el metabolismo del tiempo (se mueve más despacio el “reloj biológico” de la persona). De esa manera, se conserva lo mejor posible, la juventud. Publishers Weekly describe el libro en los siguientes términos.

The message of his new book? “We are not victims of aging, sickness, and death. These are part of the scenery, not of the seer, who is immune to any form of change. This seer is the spirit, the expression of eternal being.” The basis for his belief, Chopra argues, is quantum physics and the work of such scientists as Heisenberg, Bohr and Einstein, with whose help Chopra proposes to tell us how to stave off the inevitable changes brought on by mortality and the passing of years. He advises us on how to “defeat entropy,” to “believe” enough to offer palpable resistance to processes of physical alteration, and to “reinterpret your body” such that renewal will come of it. He himself believes in “a land where no one is old,” and where “we create our bodies as we create the experience of our world.” He is also a proponent of “the science of longevity,” and cites research by doctors (sometimes nameless) to back himself up when expounding upon it. But alert readers will finish the book with unsettling questions, the result of a book that is rife with inspirational conviction but at times thin on substance. 150,000 first printing; major ad/promo; author tour; BOMC and QPB selection.

¿Derrortar la entropía? ¿Inmunes a cualquier cambio?  En el caso de Chopra, debemos preguntarnos:  ¿Ha derrotado él la entropía y se ha hecho inmune a cualquier cambio? Veamos.

Libros de Deepak Chopra

Las portadas de distintas ediciones de sus dos libros: Ageless Body, Timeless Mind y Grow Younger, Live Longer.

No sé ustedes, pero al ver cómo ha evolucionado él en estas portadas, me parece que su propuesta no ha funcionado muy bien.

En cuanto a su apreciación de la mecánica cuántica, los físicos en general no se suscriben a su intepretación de los hallazgos científicos. Ejemplo de ello, fue lo que le dijo un físico teorético, Leonard Mlodinow a Chopra cuando estaba en un panel donde debatió con Sam Harris y Michael Shermer.

¿Dónde está el problema de este uso de la física cuántica?  El portal que enlacé al principio de la discusión sobre Chopra nos hace un excelente resumen:

En este curso que transforma la vida, Deepak Chopra revela “el milagro olvidado” -la capacidad infinita del cuerpo para cambiar y renovarse. “Usted no puede aprovechar este milagro”, dice Chopra, “a no ser que este dispuesto a reinventar su cuerpo completamente, transformándolo de un objeto material a un proceso dinámico y fluido. El cuerpo físico es una ficción. Cada celula está compuesta por dos ingredientes invisibles: la conciencia y la energía. … Chopra nos muestra cómo comprometernos con una conciencia más profunda, concentrarnos en las relaciones en vez del consumo, abrazar cada día como si fuera un mundo nuevo y trascender los obstáculos que afligen a nuestro cuerpo y mente.

En primer lugar, la supuesta vinculación entre la física cuántica y la consciencia, como la entiende el “misticismo cuántico” (del que hablaremos eventualmente en otro artículo) pone en relevancia la intervención del observador en los procesos cuánticos. Aquí entra a colación la noción de superposición: un cuanto puede estar en varios posibles estados cuánticos simultáneamente. Este usualmente colapsa en uno de esos estados en el momento en que “un observador” lo mide de alguna manera. A esto se le llama el colapso de la función de onda. Ningún físico actual entiende por qué esto ocurre, sino que aceptan que sucede. La participación del “observador” en el proceso, ha llevado a mucha gente a pensar que si el universo existe es porque es un colapso particular de una superposición de “infinitas posibilidades”, debido a alguna consciencia que la está “observando”.

Solo que hay un problema con este modelo. El “observador” no necesariamente tiene que ser consciente. Hoy día se sabe que con computadoras, que no tienen consciencia, se puede medir la actividad cuántica y, aun así, ocurre el colapso de la función de onda. La definición que provee Chopra (en su discusión con Mlodinow) de que la consciencia es una superposición de infinitas posibilidades, no tiene sentido alguno ni en la física ni en la sicología.

Tampoco Chopra entiende lo que es materia. Básicamente, presenta la materia como ilusoria. Recordemos, las ecuación de Einstein:

E=mc²

Si esta ecuación es correcta, entonces la materia y la energía son ambas reales. El hecho de que la luna sea materia no niega su energía contenida y dinámica en ella (aunque no sea una “sopa cuántica”, como lo entiende él de manera muy vaga). Además, la energía es transformable en materia, que sería (metafóricamente hablando) energía “condensada”. Renunciar a la materia para abrazar la energía no tiene sentido en física. Además, abrazar lo energético a expensas de lo “físico” tampoco tiene sentido, ya que toda energía es física. Si no entiende algo tan básico como esto, ¿por qué será una gran autoridad para llevarnos a entender nuestro cuerpo?

El “convertir” a un cuerpo en algo dinámico y creativo no tiene sentido ni físico ni biológico. Como hemos argumentado en nuestro artículo sobre la Gran Historia, nuestro cuerpo es un proceso material y energético constante, siempre lo ha sido y siempre lo será. Las enfermedades también son un proceso material y energético, como lo es la muerte. Todos estos procesos destructivos también son creativos … son parte de la vida. La entropía es parte de la vida y de todos esos procesos.  Sin la entropía, no habría muerte, enfermedad, ni envejecimiento, pero tampoco vida, salud y crecimiento. Ninguna meditación trascendental cambiará eso. La aserción de que las células del cuerpo “están compuestas de conciencia y energía”, es parte de una verborrea que ni tan siquiera él sabe qué significa. Si el cuerpo físico es ilusorio, también lo es la energía en él contenida.

Sí estamos de acuerdo con Chopra en que no debemos sucumbir a tener una vida de puro consumo desenfrenado. Sin embargo, debemos afanarnos en no brindarle al público alternativas que no sean correctas o, peor, que puedan ser peligrosas para alguna gente en unos momentos dados. Esa no es una alternativa válida.

Si ustedes pueden ver con sus ojos, que Chopra … por lo viejo que se ha vuelto … no ha podido derrotar la entropía, ¿qué les hace pensar que en cualquiera de sus talleres usted lo va a conseguir?

¡Piensen!

Imagen en dominio público creada por Christopher S. Baird.


Gotitas del saber

Gotas del saber

¿Cómo sé que la palabra “energía” se utiliza apropiadamente?

Respuesta:

Cuando la física habla de “energía“, la define como la capacidad de hacer trabajo. El trabajo se define, a su vez, como el producto de la fuerza y el desplazamiento.

W= × d
W-trabajo, F-fuerza, d-desplazamiento

Si con mis músculos, aplico fuerza a un libro y lo muevo a una distancia y en una dirección en particular (desplazamiento), efectué trabajo y estoy utilizando energía muscular para eso. Si un imán atrae a otro, el primero efectuó trabajo porque con su fuerza magnética desplazó al segundo hacia sí, esto fue posible por la energía electromagnética. Si Hulk quiere desplazar una pared, tiene que aplicar energía (capacidad de trabajo) hasta que finalmente lo logra (el trabajo como tal). Si yo aplico fuerza a la pared, pero no la desplazo, no hubo trabajo, pero sí invertí energía (mi capacidad). Igual, la fuerza mecánica de un automóvil hace que este se desplace, gracias a la energía termal liberada por la combustión de la gasolina.

Cuando les hablen a ustedes de la “energía” en cualquier contexto, sustitúyanlo con “capacidad de hacer trabajo”. ¿Tiene sentido su uso o no?  Además, pregúntense, ¿a cuál energía cósmica se refiere: gravitacional, magnética, química, nuclear, mecánica, termal, eléctrica, etc.? Si lo que se dice es incompatible con la capacidad de hacer trabajo y no especifica a qué tipo de energía se refiere, es altamente probable que lo que se esté diciendo sea algo totalmente ajeno a las ciencias, pero que no entiende o abusa (dependiendo del caso) de la terminología científica.

 

Para su entretenimiento

Chopra Inked Bar

El abuso del lenguaje de Chopra es tan notable, que se ha creado un portal específicamente para que, a partir de lo que dice Chopra en Twitter, se autogeneren frases que son virtualmente indistinguibles de lo que diría él en la realidad:

“The secret of the universe belongs to a jumble of opportunities.”

“Intuition unfolds into subjective genes”

“The key to joy opens precious positivity”

“Imagination depends on quantum external reality”

… etcétera.  Para acceder a él, denle a este enlace.

El reciente estudio en torno a la Síndone de Turín

 

Síndone de Turín

El Lienzo de Turín. Fotografía de 1931.

En estos días, se ha desatado, de nuevo, una nueva controversia en torno al Lienzo de Turín, con la publicación de un estudio forense en cuanto a la imagen y otros elementos que allí se encuentran. He aquí la ficha del estudio:

Borrini, M. & Garlaschelli, L. (10 de julio de 2018). A BPA approach to the Shroud of Turin. Journal of Forensic Science. doi: 10.1111/1556-4029.13867.

El propósito de este estudio es hacer un análisis forense del objeto en cuestión.  Estos involucran técnicas de análisis de patrones de sangre (en inglés, Bloodstains
Pattern Analysis (BPA)). Las pruebas buscaban correlacionar el derramamiento de sangre en uno de los brazos del Hombre del Lienzo y la herida del costado. He aquí las pruebas que se llevaron a cabo:

  1. La estimulación del sangramiento sobre un superficie de madera, como la de un patibulum, para investigar la forma de la herida del clavo que atravesó de la mano y los dos corrimientos de la sangre vistos en una de las manos de la imagen.
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  2. Ver el patrón del transcurso de la sangre de la parte de atrás de la mano al antebrazo.
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  3. La exploración del corrimiento de la sangre posmórtem en posición supina.
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  4. El patrón de la sangre detrás de la mano.
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  5. La sangre de la llamada “herida de la lanza” al lado derecho del Hombre del Lienzo.
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  6. Las manchas de sangre en la espalda del “Hombre del Lienzo” que se piensan que provienen de la herida del costado.

En unas ocasiones se utilizó sangre humana real, en otras se utilizó sangre sintética que, para propósitos del experimento, era equivalente a la real.

Imagen de las manos cruzadas en el Lienzo de Turín

Imagen de las manos cruzadas en el Lienzo de Turín

Los hallazgos hechos demuestran que el patrón de sangre de un crucificado real es muy distinto al que se encuentra en el Lienzo de Turín. Se simuló (mediante un tubo insertado en la muñeca de un voluntario) el derramamiento de sangre desde la mano y se utilizó un maniquí para simular el de la lanza.

En el caso del corrimiento de la sangre desde la mano (izquierda), todos los experimentos mostraron que el ángulo del brazo debía estar entre los 80 y los 100⁰ para que corriera la sangre de la muñeca al codo en el antebrazo, que es lo que parece indicar el lienzo. Del antebrazo al cuerpo, el ángulo debió haber sido entre 110⁰ y 130⁰, pero debió haber caído en la parte radial del antebrazo, que es contrario a lo que muestra el Lienzo. Se intentó examinar la caída de la sangre desde distintos ángulos, de pie y acostado (en la posición del Hombre del Lienzo). En ninguno de los casos hubo coincidencia (ni tan siquiera cercana) a lo que encontramos en el Lienzo de Turín. Tampoco coincidían con los dos ángulos sugeridos por la mancha de sangre de la muñeca que encontramos en el Lienzo.

Ensayo del costado

Fotografía de la caída de la sangre del costado de acuerdo con el experimento en un maniquí en contraste con el del Hombre del Lienzo (Borrini & Garlaschelli, 2018, p. 5).

En cuanto al costado, la caída de la sangre del pecho en su ensayo en un maniquí fue drásticamente distinto a la sangre concentrada y unificada que encontramos en el Lienzo. Lo mismo se puede decir de la manera en que cayó la sangre del costado al área lumbar del Hombre del Lienzo. En cada uno de los ensayos, la sangre del pecho corrió hacia el lado a la región escapular y en múltiples corrientes. Además, hubo un mayor cúmulo de sangre en esa región que el que se ve en el Lienzo.

Todo esto llevó a los investigadores italianos a concluir que la evidencia es consistente con la convicción que se ha tenido desde hace años, que el Lienzo de Turín es una falsificación medieval.

Antes de este estudio, algunos miembros del equipo de 1978 del Proyecto de Investigación del Sudario de Turín (STURP) dijeron haber encontrado evidencia de que el Lienzo era un fraude y que alguna de la sangre examinada era falsa o vestigios de  posibles indicadores del uso de pintura de la época (McCrone, 1990). Sin embargo, no fue hasta 1988 que se pudo hacer una prueba de carbono-14. Se escogieron secciones del Lienzo para recoger muestras y enviarlas a tres laboratorios distintos para el examen: el de la Universidad de Arizona, el de la  Universidad de Oxford y la Institute für Mittelenergiephysik, en Suiza. Los tres resultados son compatibles con un origen medieval de 1260 a 1390 d.C., con 95% de certeza (Damon et al., 1989).

Muchos creyentes quisieron responder a estos resultados. Se ha querido presentar evidencia de la posible influencia de acumulación bacteriana en el Lienzo. El problema con esa explicación es que los tres laboratorios descontaminaron las muestras precisamente para que no hubiera bio-contaminantes (Grove 1990, p. 87). Otros argumentan que algunas telas de reparación del Lienzo se colaron en las muestras. Esto se ha demostrado, de nuevo, incorrecto. Ninguna de las muestras incluye porciones de tela que se usaron para la reparación debido al incendio (Schafersman, 2005). Finalmente, se apela al incendio mismo para preguntarse si este tuvo algún efecto de “rejuvenecer” la muestra del Lienzo, especialmente por su producción de monóxido de carbono. Esto ha sido considerado absurdo por parte de los expertos en el tema, ya que es improbable que la tela interactuara con el carbono en el aire de esa manera (Grove, 1989, p. 88).

En vez de ser un punto final, este debería ser un punto de inicio para explicar cómo se falsificaron muchos de los detalles que tiene el lienzo. Sin embargo, es fútil continuar el camino fallido de muchos creyentes, de entrar en actitudes confirmatorias, ignorando la acumulación de evidencia que claramente desmitifica la convicción de que el Lienzo es del siglo I.
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Referencias

Christen, J. A. (1994). Summarizing a set of radiocarbon determinations: A robust approach.  Journal of the Royal Statistical Society. Series C (Applied Statistics)43(3), 489-503. doi: 10.2307/2986273.

Damon, P. E., Donahue, D. J., Gore B. H., Hatheway, A. L., Jull, A. J. T., Linick, T. W., … Tite, M. S. (16 de febrero de 1989). Nature, 337, 611–615. doi: 10.1038/337611a0.

Gove, H. E. (1990). Dating the Turin Shroud – An assessment. Radiocarbon, 32(1), 87-92.

McCrone, Walter C. (1990). The Shroud of Turin: Blood or artist’s pigment? Accounts of Chemical Research, 23(3), 77-83.

Schafersman, S. D. (14 de marzo de 2005). A Skeptical Response to Studies on the Radiocarbon Sample from the Shroud of Turin by Raymond N. Rogers Thermochimica Acta 425:189-194, 2005.  http://llanoestacado.org/freeinquiry/skeptic/shroud/articles/rogers-ta-response.htm.

Taylor, R.E. & Bar-Yosef, O. (2014). Radiocarbon dating: An archaeological perspective. Left Coast Press, 2014.

Jesús de Nazaret: Al César lo que es de César, ¿separación de iglesia y estado?

Anacronismos contemporáneos

En tiempos en que se supone que la protección de los derechos fundamentales sea un imperativo social, algunos grupos desean erosionar la separación de iglesia y estado.  Para mantener nuestras libertades, entre ellas, las de pensamiento y expresión, el estado no debe privilegiar de manera alguna a uno o más sectores religiosos o no religiosos a expensas de otros. En la Constitución de Puerto Rico, en términos muy claros, está estipulada la completa separación de iglesia y estado (art. 2, sec. 3).

¿Cuáles son las raíces de dicha disposición? Ese es otro tema largo. Sin embargo, en cuanto a lo que nos compete, no faltan autoridades legales y abogados que afirmen que puede trazarse esta noción al mismísimo Jesús de Nazaret, o al menos, a los Evangelios.  “Dad al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Esa es la frase atribuida a este profeta de Galilea.

Es una frase que, en la mente de muchos, expresa con claridad prístina alguna versión de la separación de iglesia y estado. Sin embargo, tal perspectiva no pasa de ser un anacronismo. A lo sumo, lo que puede decirse es que esta visión puede basarse en una interpretación particular de esta frase. Lo que aquí argumentaremos es que el  “Jesús de la historia”, la construcción historiográfica que quiere rescatar lo que Jesús actualmente dijo e hizo, quiere decir exactamente lo contrario: que lo mejor para Israel es una teocracia.
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Jesús de Galilea y su mensaje

Palestina del primer siglo

Palestina del primer siglo. Imagen cortesía de rowanwindwhistler y Duende en Wikimedia Commons (CC-BY-SA 2.5)

Actualmente, la inmensa mayoría de los eruditos (los no apologistas, por supuesto) son del parecer que Jesús nació y vivió en Nazaret, una pequeña aldea rural en Galilea. La información más confiable que nos ha llegado es que provino de esa población. En fin, vemos, en múltiples lugares, que la designación más común de Jesús en dichos documentos es la de “Jesús de Nazaret” y que de allá era que procedía (Marcos 1:9; Mateo 4:13; Lucas 4:16; Juan 1:45; Hechos 3:6). Jesús tenía como padres a José y a María y, como hermanos a Jacob (Santiago), Josés, Judas y Simón, además de unas hermanas (Mateo 1-2; Lucas 1-2; Marcos 6:3, Juan 6:42; Gálatas 1:18-2:10; 1 Corintios 9:5; 15:7). (Borg y Crossan 11-79; Brown, et al. 79-160; Casey 143-170; Ehrman, Jesus 96-101; Meier, t. 1 201-222, 243-338; Sanders 101-114).

Estos datos no son triviales. Nazaret queda en Galilea, cuya mayoría vivía en áreas rurales, en pequeñas comunidades y aldeas, de mayoría judía, dominado por un rey que era nominalmente judío (Herodes Antipas). Aun lugares como Séforis, que era más cosmopolita, era predominantemente judío y observante de la Torah (la Ley de Moisés; Chancey; Crossan y Reed 72-82; Reed). A esto se añade que este era un lugar de nacionalismo judío importante en el siglo I, ya que de allí salió una de las rebeliones más significativas de ese siglo, la de Judas de Gamala o Judas el Galileo, al que Josefo atribuye haber iniciado la “cuarta escuela”, es decir, el movimiento zelote antirromano. (Antigüedades t. II 1077-1088; Las guerras t. II 265) Antipas arrestó a Juan el Bautista, profeta apocalipticista que operaba en esa región. Finalmente, existen reportajes de rabinos galileo que tuvieron que salir huyendo de la persecución romana por criticar su dominio, tal como el caso de Simeón bar Yochai.

José, el padre de Jesús, nombró a sus hijos de acuerdo a varios de los patriarcas de renombre:  Josué, Jacob, Judá, José y Simeón, además que escogió como mujer a María, nombre que proviene de “Miriam”, la hermana de Moisés.  Meier ve esto, especialmente los nombres de los cuatro últimos (cuatro nombres de patriarcas fundadores de tribus), como una fuerte señal de sentimiento nacional en el contexto galileo de resistencia romana (t. I 200; ver también Casey 143).

Jesús fue discípulo de Juan el Bautista, de eso hay prácticamente muy pocas dudas. El mensaje del Bautista era claramente apocalipticista: predicaba la llegada del “más fuerte” para juzgar a las naciones. En ese glorioso momento, separará a los seguidores de Yahveh de aquellos que no acepten una conversión y purificación de su vida, y a estos últimos los enviará al “fuego que nunca se apagará” (Marcos 1:1-8; Q{Lucas 3:7-9 // Mateo 3:7-10}; Q{Lucas 3:16b-17 // Mateo 3:11-12}).

Jesús se dejó bautizar por Juan, suceso que indicaba fuertemente que se veía a sí mismo como un judío que quería confesar que había pecado, que debía purificarse y convertirse a una nueva vida bajo el régimen de la Torah. El ministerio de Juan en el Jordán tenía el objetivo de renovar a Israel completo para su restauración. Aparentemente, fue con el arresto de Juan, que Jesús comenzó con su ministerio (Marcos 1:14). (Casey 171-198 ; Ehrman, Jesus 137-139; Meier, t. II/1; Pagola 73-91; Vidal 15-72)

Jesús predicando - Rembrandt

Jesús predicando – Rembrandt Harmensz. van Rijn (1652)

Cuando Jesús comenzó su predicación, el mensaje era muy claro:

El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; conviértanse y crean en la Buena Noticia (Marcos 1:15).

Para todos los efectos, Jesús continuaba predicando el ministerio de Juan, bautizando más allá del Jordán. El Reino de Dios, prometido por los profetas, estaba pronto a llegar. Según él, vendría de los cielos, montado en las nubes, el “Hijo del Hombre”, un sumo juez que separará a los favorecidos por Yahveh de los futuros condenados a terminar torturados en el fuego de la “gehena” (en el valle de Hinom). Después, se establecería un Reino aquí en la Tierra, en el que se restauraría en su totalidad el Pueblo de Israel con sus doce tribus. Estas tribus estarían regidas por sus doce discípulos más cercanos y el Mesías se sentaría en su trono de mando para regir a Israel completo (Jesús mismo). Este Reino sería uno de igualdad entre los miembros que aceptaran su mensaje, en el que los pobres y oprimidos serían felices, mientras que se derribarían de sus puestos a los poderosos: el poder de Roma, sus reyes vasayos, los ricos que se beneficiaban del statu quo y aquellas figuras religiosas privilegiadas por la intromisión pagana. Al final de esa era, Yahveh terminaría rigiendo a su pueblo vía el Mesías, bajo el dominio y cumplimiento pleno de la Torah (sobre el Hijo del Hombre – Marcos 8:38; Marcos 13:24-27; Q {Lucas 12:8-9 // Mateo 10:32-33}; Q {Lucas 17:23-24 // Mateo 24:26-27}; Mateo 25:31-32; Lucas 21:34-36 | Sobre el Reinado de Dios – Marcos 1:40-45; 2:1-12; 3:1-12; 5:1-43; 7:24-30; 8:22-26; 9:14-29; 10:46-52; Q {Lucas 7:1-10 // Mateo 7:28a; 8:5-10,13}, {Lucas 7:18-19,22-23 // Mateo 11:2-6}, {Lucas 11:14-15.17-20 // Mateo 9:32-34; 12:25-28}, {Lucas 7:36-50; 15:1-2; Mt. 21:31; Juan 4:46-53 | Sobre la Torah – Marcos 12:28-34; Q{Lucas 16:17 // Mateo 5:18}).

Es decir, Jesús favorecía una teología de la restauración, dominada por Yahveh y su Torah. En otras palabras, Jesús favorecía una teocracia cuya normativa fuera un documento religioso. Como muchos apocalipticistas de su época (los fariseos, los esenios y los zelotes), su perspectiva era la de un dominio nacional de Israel. En la situación presente, la potencia romana una otorgada por demonios (deidades menores o ángeles enemigos de Yahveh), por lo que su fuerza política era demoniaca. Aun así, sus días estaban contados, porque la justicia de Yahveh prevalecería al final de los tiempos que, por cierto, podría ser en un año, un día o dentro de cinco minutos, cuando menos se esperara (Q{Lucas 12:39-40 // Mateo 24:43-44}; Q{Lucas 17:23-24 // Mateo 24:26-27}). (Ehrman 141-181; Guevara; Meier, t. II/1 293-692; Pagola 93-123; Sanders 191-227; Vidal 94-140)

Dado este perfil del Jesús histórico que, fuera de los fundamentalistas y ciertos estudiosos muy conservadores, constituye el consenso abrumador de los especialistas, ¿puede alguien pensar en serio que Jesús favorecía algo parecido, aunque fuera remotamente, a una separación de iglesia y estado?
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Poniendo la enseñanza de Jesús sobre el denario en contexto

Denario

Denario en el que aparece el Emperador Tiberio (César). Cara: TI[berivs] CAESAR DIVI AVG[vsti] F[ilivs] AVGVSTS (Tiberio César Divino Augusto, Hijo del Divino Augusto; Reverso: PONTIF[ex] MAXIM[us] (Sumo Pontífice o Máximo Puente). Imagen cortesía de DrusMAX de Wikimedia Commos (CC-BY-SA 3.0 Unported).

Una de las razones de la virulencia de ciertos sectores contra el dominio romano es que los judíos  estaban obligados a hacer transacciones con monedas romanas. Yahveh había prohibido en la Torah la creación o uso de cualquier cosa que fuera una imagen de un ser humano o de cualquier animal (Éxodo 20:4; Deuteronomio 4:8). No solo eso, sino que el emperador era considerado en sus dominios como descendiente de un dios, Octavio Augusto César, hijo a su vez del divinizado Julio César y descendiente del héroe Eneas y su madre, la diosa Venus. El emperador era considerado también el sumo pontífice o máximo puente entre los dioses y los hombres.  Sin duda, los judíos palestinenses rechazaban todas estas ideas.

Esta es la razón por la que, a la hora de comprar o vender dentro de las inmediaciones del Templo de Jerusalén, los devotos tenían que cambiar las monedas romanas por equivalentes sin imágenes. Ese era el rol de los cambistas del Templo. ¿Hasta qué punto se oponían estos a la imagen del emperador y la simbología del dominio romano? Josefo nos cuenta sobre una ocasión en que el prefecto, Poncio Pilatos se vio obligado por presión social a quitar unas efigies romanas que había colocado en un momento dado. Ni su amenaza de arresto, ejecución o medidas punitivas convenció a la población de su manifestación contra los estandartes y efigies (Josefo, Las guerras t. II 291-292)

Para los profetas apocalipticistas, el asunto era mucho más grave, porque el poder de Roma se derivaba de los demonios (los dioses que ellos adoraban), por lo que era necesaria toda oposición a los hijos de la oscuridad en tierra entregada por Yahveh a su pueblo escogido. Los esenios se oponían llevando a cabo una vida de ascetismo y purificación en Qumrán, en las cercanías al Mar Muerto. Los maestros fariseos, los más populares, discutían entre sí la interpretación debida de la Torah. Los zelotes llevaban a cabo revueltas al respecto.

Toda esta cosmovisión judía está relacionada con el pago tributario. En la mentalidad apocalipticista, pagar impuestos es entregarle el poder debido de los judíos al poder invasor de Roma. Por eso, cuando se dio un censo en Judea bajo el dominio del gobernador, P. Sulpicio Quirino (6 d.C.), se dio la gran revuelta de Judas de Gamala. (Josefo, Las guerras t. II 278-279)

Por lo tanto, en la sociedad judía, el pago del tributo era un asunto muy serio. Algunos sectores, como los saduceos, se adaptaron a la situación, especialmente tras tener la autoridad política y sacerdotal otorgada por el poder romano. Los profetas y maestros adversarios no.  Jesús era uno de estos rabinos altamente insatisfechos con la situación.

¿Cómo lo sabemos? Apologéticamente, el autor del Evangelio de Lucas parece querer apartar a Jesús de la acusación (semejante a la de otros sediciosos de Galilea) de haber incitado a la gente a no pagarle tributo a César. Esto se debe a que quiere presentar a Jesús como un estoico civil respetable (Lucas 23:2). ¿No será que Jesús solía promover la idea de que no debía pagarse el tributo a César?
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¿”Dar tributo” a César o “devolverle el denario”?

La moneda de César - Peter Paul Rubens (1612)

La moneda de César – Peter Paul Rubens (1612)

He aquí el relato de lo que Marcos afirma le ocurrió a Jesús.

Enviaron entonces donde él algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra. Al llegar, le dijeron: “Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa de nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?” Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me tientan? Tráiganme un denario, que lo vea.” Cuando se lo trajeron, les preguntó: “¿De quién son esta imagen y la inscripción?” Ellos respondieron: “Del César.” Jesús les dijo entonces: “Lo del César, devuélvanselo a César, y lo de Dios, a Dios.” Y se maravillaban de él (Marcos 12:13-17).

Este pasaje es uno de difícil interpretación para algunos estudiosos. En primer lugar, hay que tomar con pinzas el reporte de que los fariseos fueron cómplices de esto. Este texto de Marcos se da dentro del contexto de la narrativa de la planificación de la muerte de Jesús por parte de las autoridades judías (Marcos 11:15-12:17). El incidente constituye un esfuerzo de ello.

Esto se debe a que cuando se escribieron los evangelios, ya existía una tensión bien formada entre el judaísmo palestinense y el cristianismo (palestinense y helenístico). Los fariseos se oponían a la semiapertura palestinense a la actividad cristiana helenística y no simpatizaban con el mensaje paulino de exención de los gentiles de la Torah. Cuando se dio la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., fueron exterminadas las sectas de los saduceos y los esenios, quedando solamente los fariseos y los cristianos. Posteriormente, los primeros fueron expulsando a los cristianos de sus sinagogas. Como respuesta, los cristianos acusaban a los fariseos de haber sido cómplices de la muerte de Jesús. Esto es un problema adicional para el relato que nos concierne, porque en la época de Jesús, los fariseos no tenían el poder político alguno, los saudceos sí. Fueron los saduceos los que maniobraron para querer capturar a Jesús en violación a alguna ley romana por sedición.   Por tanto, existe un fuerte consenso entre los biblistas de que si ocurrió la discusión del pago del denario, los fariseos no pudieron haberse beneficiado de él (Gnilka, t. 2 172).

Sobre los “herodianos”, no sabemos nada, ya que Marcos no elabora sobre su identidad. Fuera de los evangelios, no aparecen mencionados en ningún otro documento antiguo (Marcos 3:6; 12:13; Mateo 22:15). Dentro del contexto político en que aparecen, lo más probable es que el término se refiriera a los sirvientes o funcionarios de Herodes Antipas. El pasaje que acabamos de citar  tiene sentido si es este el caso. Los herodianos son fieles a Antipas, rey de Galilea, que a su vez era vasallo de Roma.  Jesús era un discípulo de Juan el Bautista, al que él se opuso y ejecutó. Probablemente, por paranoia, le tenía bajo vigilancia para que se le acusara de sedición. Lucas reporta que amenazaba veladamente a Antipas cuando sus espías intentaban ahuyentarlo y le llamaba “zorra” (tal vez el sentido original era el de “chacal”, animal devorador de cadáveres; Lucas 13:32; Casey 96-97, 114). No olvidemos que, aunque Jesús nunca proclamó públicamente ser Mesías, sí parecía haber utilizado signos que daban a entender a la multitud que iba a ser el futuro rey de los judíos, algo que representaba una amenaza al mismo Antipas (Meier, t. 3 572-577).

Sobre la frase de Jesús, “devuelve al César lo que es de César y a Dios, lo de Dios”, voy a presentar dos posiciones, la del consenso y la de una minoría de expertos (posición que he asumido).  Solo quiero indicar que en ninguno de los dos casos, hay respaldo para la noción de que Jesús apoyaba algo semejante a una separación de iglesia y estado.
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Posición del consenso de expertos

Ahora bien, si los herodianos fueron a tenderle una trampa a Jesús, esta no funcionó.

¿Qué quiso decir Jesús con devolverle a César lo que es de César y a Dios lo de Dios? Aparentemente, debido a su convicción de la inminencia de la llegada del Reino de Dios, le era indiferente  si se le pagaba a César o no. Para todos los efectos, el poder de Roma era ínfimo ante el poder de Yahveh. (Bornkamm 126-129; Ehrman 202-203; Malley 129) Esta interpretación descansa en el hecho de que la palabra griega “ἀποδίδωμι” como término técnico para pagar tributo. (Gnilka, t. 2 173)

La moneda de tributo - por Tiziano (1515)

La moneda de tributo – por Tiziano (1515)

Otros afirman que podría ser una enseñanza atribuida a Jesús en el tiempo de Marcos, cuando la esperanza del regreso del Mesías, había menguado. En esa situación, los cristianos empezaron a ver que el deber civil no estaba  reñido con el deber a Dios (Malley 129).

Otros conceptúan el dicho dentro de la enseñanza misma de Jesús, en la que rechaza la posibilidad de serle fiel a Dios y al dinero simulteaneamente (Q{Mateo 6:24/Lucas 16:13}). Teniendo en cuenta el contexto judío de repudio al dominio de Roma y sus imágenes, esta resistencia tiene perfecto sentido apocalipticista. Aquí, perciben ellos, una tensión doctrinal en Jesús: se debe rechazar el dinero romano, pero debe tributarse y cumplir con los deberes civiles para mantenerse “de buenas” con el régimen, en lo que llega el Reino de Dios. (Theissen y Merz 169).

Es decir, de acuerdo con el consenso de los eruditos, no se le debería pagar el impuesto a César, pero por un tiempo, debe pagársele en lo que llega pronto, “como un ladrón en la noche”, el Reino. Aquí no hay “separación de iglesia y estado”. Al contrario, Jesús piensa que el pago inmediato del impuesto es una estrategia provisional en lo que el Hijo del Hombre llega para terminar el gobierno malvado de Roma de una vez y por todas.
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Una interpretación alternativa

Una minoría de eruditos ha adoptado una propuesta que lleva circulando bastante tiempo y es la que interpreta este pasaje como un rechazo velado al pago de impuestos. El argumento va de la siguiente manera:

La palabra griega “ἀποδίδωμι” sí es un término técnico de pago tributario, pero también significa “devolver” en su sentido propio. Aquí se revela en el pasaje en griego una ambigüedad de Marcos en relación con el sentido real que quería expresar Jesús. Dentro del contexto del mensaje jesuano, que quiere favorecer una teología de la restauración, lo que afirma es: esta moneda no se debe pagar en tributo sino que debe devolvérsela a Roma; por otro lado, se debe devolverle a Dios, es decir, la tierra de Israel y la riqueza generada por ella, a quien le pertenece: a Yahveh y sus hijos. (Brandon 199, 226-227, 249, 264, 323; Maccoby 100; Puente Ojea 114-117)

¿Cuál es el problema con esta manera de ver las cosas?  Fue favorecida por S. F. G. Brandon, Hyam Maccoby y otras figuras respetables que, aunque han aportado significativamente a la erudición bíblica, han formulado unas tesis que parecen ser más extremas de la subversividad de Jesús. Según ellos, Jesús era un zelote, o alguien cercano a actuar como el partido zelote, que iba a llevar a cabo una revolución armada antirromana. Esta tesis ha sido debidamente refutada por los expertos y muy pocas personas hoy días se suscriben a esta hipótesis, aunque son propuestas zombis que resucitan de vez en cuando, como en el libro de Reza Aslan sobre Jesús, véase también las respuestas de Bart Ehrman a su libro (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 / Nota: para poder leer la información hay que ser miembro de su blog, ¡vale la pena!)

De hecho, Aslan se suscribe a una versión algo extraña de esta posición del “devolver al César” y Ehrman se ha expresado de manera no muy afable a esta perspectiva. Otros, como Antonio Piñero, adoptan una posición un poco más moderada. Me parece que no hace falta suscribirse a la tesis extrema del Jesús zelote o guerrillero, a mi juicio insensata, para adoptar una postura mejor contextualizada y más equilibrada del “devolver al César”. He aquí mis razones:

  1. Es mucho más consistente con las convicciones sostenidas por el Jesús histórico, según el perfil que hemos descrito y que ha sido aceptada por el consenso de expertos. Irónicamente, su interpretación consensuada sobre el pasaje que discutimos es más inconsistente con ese perfil consensuado.
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  2. Hay tres pasajes en que Jesús habla del tema del tributo. El del pago al César es uno. Otro aparece en Lucas, en la que los acusadores de Jesús le atribuyen haber prohibido pagar tributo a César y que hemos discutido brevemente. La tercera aparece en Mateo, que es el asunto sobre el pago del impuesto al Templo de Jerusalén (Mateo 17:24-27). Jesús era de la convicción, compartida por muchos apocalipticistas, de que el Templo sería destruido. Demostró dramáticamente esa convicción en el famosa acción contra los cambistas, por lo que daba a entender que no se sentía ligado al edificio. Aunque el relato per se de Mateo del tributo al Templo tiene aspectos legendarios, la decisión tomada por Jesús de pagar lo debido al centro religioso jerosolimitano es plenamente consistente con su insistencia de guardar las formas y el contenido de la Torah. Por tanto, aun si le fuéramos a otorgar alguna sustancia histórica detrás del pasaje, estos hechos no constituyen la misma situación que la del pago al César (algo no requerido por la Torah).
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  3. La presencia de los herodianos, en la versión más temprana que tenemos (la del evangelio de Marcos) no es explicable si el incidente no hubiera sido histórico. Dada la tensión que había entre los cristianos y fariseos en las décadas del 60 y 70 y la tendencia creciente de los evangelistas de involucrar a los fariseos en la muerte de Jesús, hubiera sido más plausible la invención de un relato en que los fariseos solos fueran los protagonistas de esta oposición a Jesús (como ocurre en un derivado del incidente que encontramos en Lucas (20:19-26)).
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  4. Añade a la historicidad la preocupación típica judía en torno a la imagen que encontramos en el denario, no muy típica de un autor helenístico y desconocedor de muchos aspectos de las costumbres judías, como lo era el autor del Evangelio de Marcos.
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  5. Esta interpretación alternativa es perfectamente cónsona con la perspectiva apocalipticista detrás de las palabras de Jesús en torno a servir a “dos señores”, a Dios y al dinero, donde se ha grabado la efigie del dios “wannabe“, Tiberio César.
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  6. Se podría argumentar que en este caso, hay alusión literaria de Marcos a la rebelión de Judas de Galilea por el asunto del tributo. Sin embargo, los rasgos de historicidad que tiene el relato ponen en duda la posibilidad de la total ahistoricidad del pasaje. Por otro lado, aun tomado como acontecimiento histórico, la vinculación con la rebelión de Judas de Galilea es innegable.
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  7. “Si el río suena, es porque agua trae”. Los herodianos no solo estaban movidos por una preocupación de una potencial insurrección como la del guerrillero de Gamala. Si emergió la pregunta del pago del tributo para entramparle, muy probablemente se dio porque ya habían empezado a rondar las noticias de que Jesús invitaba a sus seguidores a no pagar el tributo al emperador. La pregunta que los herodianos le hicieron a Jesús era fríamente calculada.

La percatación jesuana de que el cuestionamiento de los herodianos tenía como fin la acusación de sedición, Jesús hizo un truco retórico: cambiar el tema del tributo a la moneda, para, entonces hacer una declaración ambigua: ante los herodianos, Jesús queda como que  parece favorecer el tributo a César; ante sus seguidores, adopta un sentido muy distinto, el de no pagar el tributo a César sino a Dios y su pueblo, Israel. Su truco, funcionó. Su aserción ante los herodianos no era suficiente para arrestarle por sedición, pero pareció responder su cuestionamiento (véase también Casey 423).

Por tanto, lejos de afirmar la separación de iglesia y estado, Jesús está afirmando que Israel debe ser regido por un dios distinto al romano. Ese es el mensaje de “devolver a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”.
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Nota final

Quiero terminar diciendo que si mis lectores se preguntan cuál de las posturas adoptar en torno al tema, les digo que, como todo homo sapiens, creo que tengo la razón. Por otro lado no soy biblista profesional. El consenso entre los eruditos debe pesar mucho más que mi opinión. No soy Richard Carrier. No pretendo adoptar su odiosa costumbre de llamar “incompetentes” a académicos que han trabajado esto con muchísima más profundidad que este servidor. Tampoco deseo que me sufraguen estudios universitarios para irme en contra de la opinión del resto del campo investigativo del Nuevo Testamento. Por otro lado, al menos deseo exponer las razones para sostener mi opinión. Mañana, siempre puedo cambiar de parecer ante evidencia que, tal vez, no he tenido en consideración por ignorancia.

Loque  sí quiero dejar claro que, no importa cuál de las interpretaciones se escoja, “devolver a César lo que es de César y a Dios lo de Dios” no es un protoendoso, ni tan siquiera provisional, a la separación de iglesia y estado. Tal atribución no pasa de ser una proyección de problemas contemporáneos a una mente apocalíptica judía del siglo I.


Nada de esto significa que no debamos maximizar esfuerzos por separar la iglesia y el estado, según dispone nuestra Constitución. Contribuyamos, pues, a organizaciones en Puerto Rico y Estados Unidos que luchan contra el esfuerzo de ciertos políticos de imponer la religión a los demás la cosmovisión sostenida por algunos grupos. Aquí ofrezco una lista:

Separación de Iglesia y Estado

Imagen cortesía de CLATSOP

Referencias

Biblia de Jerusalén. 4ta. ed., Desclée de Brower, 2009.

Brandon, S. G. F. Jesus and the Zealots : A Study of the Political Factor in Primitive Christianity. Scribner, 1967.

Borg, Marcus J. y John Dominic Crossan. La primera Navidad. Lo que los Evangelios enseñan realmente acerca del nacimiento de Jesús. Verbo Divino, 2007.

Bornkamm, Günther. Jesús de Nazaret. Sígueme, 1975.

Brown, Raymond. Introducción al Nuevo Testamento. 2 tomos, Trotta, 2002.

Brown, Raymond, Joseph A. Fitzmyer y Roland E. Murphy, directores. “Comentario bíblico `San Jerónimo'”. 5 tomos, Cristiandad, 1971.

Brown, Raymond et al. María en el Nuevo Testamento2da. ed., Sígueme, 1986.

Casey, Maurice. Jesus of Nazareth. An Independent Historian’s Account of His Life and Teaching. T & T Clark, 2010.

Chancey, Mark A. The Myth of a Gentile Galilee. Cambridge UP, 2002.

Crossan, John Dominic y Jonathan L. Reed. Jesús desenterrado. Crítica, 2003.

Ehrman, Bart. Jesus. Apocalyptic Prophet of the New Millennium. Oxford UP, 1999.

Gnilka, Joachim. El Evangelio según San Marcos. Sígueme, 2001.

Guevara, Hernando. Ambiente político del pueblo judío. Cristiandad, 1985.

Josefo, Flavio. Antigüedades judías. Traducido por José Vara Donado, Akal, 1997.

—. La guerra de los judíos. 4 tomos, traducido por Jesús María Nieto Ibáñez, Gredos, 1997.

Maccoby, Hyam. Revolution in Judaea. Taplinger, 1980.

McKenzie, John L. “Evangelio según San Mateo”. En Brown, Fitzmyer y Murphy, tomo 3, pp. 163-293.

Mally, Edward. “Evangelio según San Marcos”. En Brown, Fitzmyer y Murphy, tomo 3, pp. 59-161.

Meier, John P. Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. 5 tomos, Verbo Divino, 1998.

Pagola, José Antonio. Jesús. Aproximación histórica. 12ma. ed., PPC, 2013.

Puente Ojea, Gonzalo. El Evangelio de Marcos. Del Cristo de la fe al Jesús de la historia. Siglo XXI, 1998.

Reed, Jonathan L. El Jesús de Galilea. Aportaciones desde la arqueología. Sígueme, 2006.

Sanders, E. P. La figura histórica de Jesús. Verbo Divino, 2000.

Theissen, Gerd y Annette Merz. El Jesús histórico. Sígueme, 1999.

Vidal, Senén. Jesús el Galileo. Sal Terrae, 2006.

Relatos de la Gran Historia – 1: Las estrellas como el campo de la creación

Cerámica huecoide

Cerámica de la cultura huecoide, tomada en El Fortín del Conde de Mirasol, en Vieques. Fotografía cortesía de Jaro Nemčok, http://nemcok.sk/?pic=11703.

El cosmos es todo lo que es, o lo que era
o lo que será. Acompáñame.
~ Carl Sagan, Cosmos

Distintas mitologías

Cuando Cristóbal Colón llegó por segunda vez al Caribe, ya no estaba con la Niña, la Pinta y la Santa María, sino ahora tenía una flota para la conquista del territorio lo que los taínos en aquel momento llamaban Bohío o Beneque, pero que él bautizó con el nombre de La Isla Española. Uno de los frailes que le acompañó fue el primero en comprender la lengua de nativos americanos. Él describe su misión de la siguiente manera:

Yo, fray Ramón, pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo, por mandado del ilustre señor Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y de la tierra firme de las Indias [Cristóbal Colón], escribo lo que he podido averiguar y saber acerca de las creencias e idolatría de los indios, y cómo veneran a sus dioses, lo cual trataré en la presente relación.

Así, escribió el primer libro de investigación antropológica de los amerindios, en este caso taínos, titulado: Relación acerca de las antigüedades de los indios las cuales, con diligencia, como hombre que sabe la lengua de ellos, las ha recogido por mandato del Almirante (1498). Al publicar sobre la “idolatría” de esta cultura arahuaca, podemos contemplar desde esta ventana literaria, el rico imaginario de estos habitantes. Desgraciadamente, hoy sabemos que su exposición tiene serias limitaciones, entre ellas, sus prejuicios personales y su narración notablemente incompleta. Para remediar lo mejor posible la situación, los historiadores y antropólogos han hecho comparaciones con las culturas que habitaban el norte de Suramérica. Sabemos que estas influencias se dieron gracias, en parte, a las olas migratorias de amerindios desde esa parte del continente, que luego, se fueron estableciendo en las Antillas. La afinidad cultural se ve, por ejemplo, en la cultura salaloide o la huecoide, que nos ha dejado un hermoso legado en la isla de Vieques. (Robiou Lamarche, Taínos y Caribes 80; Rodríguez López 1)

Atabey

Representación pictórica de Atabey, la diosa suprema de los Taínos, la diosa de la tierra y la fertilidad.

El mito sostenido por los taínos y que se nos revela tras una investigación erudita de diversas fuentes (la principal siendo la de Fray Ramón Pané), no tiene nada que envidiarle al griego. El proceso de creación tuvo cuatro etapas, no podremos cubrirlas todas. En la primera, existió Yaya, el Sumo Espíritu, tal vez localizado en los cielos, del que se derivó el nombre o el concepto de la deidad. Yúcahu Bagua Maórocoti (“Ser de la Yuca, Mar, Sin Antecesor Masculino”). Era hijo de la deidad Atabey, madre de las aguas. Muchos piensan que el hecho de que Yaya tuviera madre de donde derivaba su autoridad, refleja el hecho de que la sociedad taína era matrilineal: la autoridad es del hombre, pero se heredaba por vía materna. Un ejemplo de ello es que, si un cacique moría y no tenía descendencia masculina, la herencia la recibía el hijo de su hermana mayor. De hecho, el lugar de Atabey era privilegiado, ya que había creado los cielos y, posteriormente, parió a Yucahú, junto a su otro hijo, Guaca.

Yaya tuvo un hijo llamado Yayael, quien tuvo cuatro gemelos con Itiba Cahubaba, Madre Paridora, que había muerto en el parto. En un momento dado, Yayael quiso matar a su padre, por lo que Yaya lo destierra. Cuando regresó, Yaya mató a su hijo y colocó sus huesos en una calabaza o higuera que se encontraba en el techo de un bohío, donde se transformaron en peces. De hecho, la calabaza era recipiente de un número indefinido de peces y mucha agua. En un momento dado, aprovechando que Yaya se había ido, los gemelos bajaron la calabaza, devoraron varios de los peces y rápidamente fueron colgarla de nuevo. Al romperse accidentalmente, se vació todo su contenido, lo que se convirtió en el mar y sus criaturas. (Pané, caps. intro., IX-X; Robiou Lamarche, Taínos y caribes 83-85)

Los taínos pensaban que habían salido de la isla Bohío, un organismo femenino, de cuyo útero había surgido la creación, junto a Guahayona y Anacacuya, dos ancestros míticos. Anacacuya llegó a ser el primer cacique, pero Guahayona (el primer bohíque o chamán taíno) lo lanzó al mar. El último llegó a la isla de Matininó y dejó a las mujeres taínas allí para evitar el incesto y la edogamia entre los taínos. En la cuarta etapa, los hijos de estas mujeres llorarón junto a un arroyo, y, de tanto lagrimar, se fueron tornando en unas ranas llamadas “tonas“. Los hombres disgustados por haberse quedado sin mujeres, en una lluvia torrencial, vieron a cuatro seres asexuados y resbaladizos bajar por uno de los árboles de jobo. Después de atarlos, un pájaro carpintero, inriri, talló el sexo de las mujeres y fue de este modo que los hombres resolvieron su problema. (Pané, caps. II-VIII; Robiou Lamarche, Taínos y caribes 87-92)

Cajón de Muertos

La ceremonia santera de Cajón de Muertos, en La Habana, Cuba. Foto cortesía de Jorge Royan (CC-BY-SA 3.0 Unported).

Con el baile del areito se perduraría este fantástico relato mítico. Sin embargo, no es el único. Hemos recibido una fuerte herencia africana, tales como la de la religión Yoruba, cuyas raíces se encuentran en un área de lo que hoy es Nigeria, y cuyas creencias se han asumido sincréticamente en la santería caribeña. Los yoruba creen en los orishas, deidades, de los cuales el supremo es Olodumare (Olorun u Olofi), conocedor absoluto del universo. (Cabán 10, 61) Cuando miró la superficie, vio que estaba demasiado mojada como para crearlo. Otro orisha, Obatalá, le solicitó crear tierra seca para que en ella habitaran los seres humanos. Animado por la profecía de Orunmila, hijo de Olodumare, y con la ayuda de otros orishas, bajó hasta quedar sobre las aguas gracias a una cadena de oro, con un caracol lleno de arena, una gallina blanca, un gato negro y una nuez de palma. Por varios días, echó la arena en las aguas, mientras que la gallina la esparcía por su alrededor, creando así, la primera superficie terrenal. Cuando soltó la cadena, le llamó al terreno “Ifé” y sembró la nuez, para que creciera en un árbol. Mientras que el gato le acompañaba, llegó hasta el punto de aburrirse, por lo que deseó forjar figuras a su semejanza. En un momento dado, se embriagó con el jugo de la palma y continuó con su obra creadora sin darse cuenta de que estas figuras estaban deformes. Cuando notó lo ocurrido, le pidió a Olodumare que les diera vida con su aliento. De esas figuras, salió la humanidad.

En la civilización mesopotámica y del Mediterráneo tenemos relatos, en parte parecidos, en parte bien distintos a estos. En Enuma Elish, vemos cómo se desató una batalla en el cielo, cuyo resultado llevó a que el dios Marduk divideiera a la diosa madre, el monstruo acuático Tiamat, en dos. Con una parte forma el firmamento de los cielos y con el otro la superficie de la Tierra. Como los dioses no querían encargarse las labores de la tierra, Marduk creó a los seres humanos a partir de la sangre del consorte de Tiamat, Kingu, y de arcilla terrenal, formando unas figuras de barro a las que les dio vida, los seres humanos.

En la mitología hebrea, vemos ecos de aspectos de esta mitología cuando Dios creó el mundo a partir del “caos de las aguas”, dividiéndolas para crear las aguas encima del firmamento y las de las profundidades (tehom, palabra afín al nombre Tiamat), de esta última emergieron la superficie de la tierra y los océanos. Elohim formó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. (Gén 1:1-2:4a) En otro relato hebreo de la creación, solo había tierra desierta, donde Yahveh decidió crear primero al hombre a partir del barro, haciéndole ser vivo. Después, creó las plantas y los animales y, a lo último, su compañera. (Gén. 2)

Representación de la creación en Dendera

Representación de la burbuja de la creación en el templo de Hathor, Dendera. Imagen cortesía de Olaf Tausch. (CC-BY 3.0)

En el Antiguo Egipto, una versión de la creación (la de Heliópolis) se pensaba que, al principio, permeaban las aguas de la nada, representadas por el dios Nun. De allí, emergió una flor de loto que, cuando floreció, surgió de ella una burbuja de donde salió el dios Atón-Ra, el dios sol, representado en ocasiones como una serpiente (un animal que se renueva a sí mismo cada mañana al mudar su piel). De la burbuja y por acción de Atón, surgió el mundo, sostenido eternamente por Nun. De Nun y Atón, surgieron las demás deidades del panteón egipcio.

Cada uno de estos mitos expresa en el fondo unas vivencias, cosmovisión, usos y costumbres de cada pueblo que las forma y en distintas épocas. Hoy día, existe un debate entre los antropólogos y científicos sociales, especialmente en la sociología de la religión, en cuanto a qué debería considerarse “mito” o “mitológico”. De acuerdo con Nahum Sarna (1923-2005), un erudito bíblico, hace falta distinguir entre los conceptos de “mitología” y “mito”.  La “mitología” es la historia biográfica de los dioses, mientras que “mito” es una historia tradicional que alega haber ocurrido en un momento primordial y pretende explicar un ritual presente. En ambos casos, su función es explicativa:

  1. Teogonía: explica el origen de los dioses, las potencias detrás de las fuerzas naturales
  2. Cosmogonía y cosmología: explica el origen y organización de los fenómenos naturales
  3. El origen del poder político
  4. El origen cúltico: cada mito y mitología le da sentido a los rituales.

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“El mejor mito”

Frecuentemente, se presenta al mito como algo opuesto a la razón. Una vez más, estos son esquemas explicativos, con su logística interna. Factualmente, no pueden ser todos correctos simultáneamente: uno excluye lógicamente a los otros. Tomados ellos mismos en un sentido literal, pueden trivializarse y no revelan el mundo que ellos potencialmente pueden darnos a conocer. Sin embargo, mirados atentamente, descubrimos que cada uno es una visión del cosmos adoptado por un grupo o un pueblo, lo que forma un lente cultural por el que se mira el mundo. Las religión o creencias que en ello se fundamentan, ayudan a esa sociedad a forjar su propia identidad, su enlazamiento social interno, su relación con otras sociedades y el mundo en general.

Para que los pueblos tengan identidad y relación con otros grupos y el cosmos, necesitan forjar un pasado que explique su presente y los oriente a su futuro. Ese es el rol del mito a nivel social. Por eso, en el proceso evolutivo humano, la cultura, la mitología y los mitos son formas de adaptación y resolución de problemas en distintos contextos y épocas. Sin embargo, soluciones míticas que funcionaban bien en el pasado, son disfuncionales en el presente, especialmente cuando sus interpretaciones chocan con una cosmovisión basada en el genuino conocimiento actual.

Loyal D. Rue

Loyal D. Rue

Por otro lado, los mitos y mitologías revelan algo importante y hermoso de la humanidad. Ellos fueron inspiración de música, literatura, bailes, edificaciones, arte y formas de pensamiento. El filósofo de la religión, Loyal Rue, concibe la cultura como una consecuencia y extensión de la historia natural. Hoy día, se ha perdido el valor del mito, por lo que muchas personas (especialmente jóvenes) rechazan estas herencias del pasado. Nos dice Rue que gran parte de ello se debe a que estos relatos están empotrados en una cosmología arcaica, que no es real. Muchos de los valores morales, artísticos y culturales que se encuentran en estas tradiciones, pierden el interés de la gente porque tropiezan con el conocimiento científico actual. Los antivalores que les acompañan, que han sido adoptados acríticamente por la sociedad, debido a que sistemas de pensamiento y religiones las cargan en el presente, se riñen con los valores éticos que los humanos hemos ido descubriendo a medida que hemos evolucionado culturalmente. Rue le llama a esta indiferencia actual, “amitia“. Por lo tanto, dice él, todo lo genuinamente precioso que queremos rescatar de los mitos religiosos y de nuestras tradiciones, debe reconceptuarse con base en “una historia natural de todos”, aquella que abraza y valora el pasado actual y real, mientras que permite reinterpretar con nuevos fundamentos los mitos del presente y del pasado.

A esto es lo que se ha conocido como la Gran Historia (en inglés The Great StoryBig History) o la historia que abraza, incorpora, pero trasciende todas las demás historias. Esta Gran Historia procura a conocer nuestro pasado real, según conocida mediante las ciencias (eidéticas, naturales, sociales y humanísticas), de una manera inspiradora, que nos mueva a actuar para un mejor futuro. Con base en esta Gran Historia y mediante criterios racionales, podemos establecer lo que el teólogo Hans Küng llamaba “consenso básico minimal”, un consenso fundamental de determinados valores, normas y actitudes que permitan la convivencia de diversas sociedades. (46)

E. O. Wilson

E. O. Wilson. Fotografía cortesía de Jim Harrison y la Public Library of Science (PLoS) (CC-BY 2.5).

Desde esa perspectiva, el biólogo Edward O. Wilson expresaba en su libro, On Human Nature, que la épica de la evolución es el mejor mito que podemos tener. (201)  “Mito”, en este sentido, significa una gran narrativa que involucra todo el drama del pasado y que nos brinda significado a nuestras vidas. Esta debería ser la plataforma de la que deben nutrirse los creyentes religiosos y los no creyentes, como lazo por el cual actuemos por una  causa común.

Contrario a la mitología y las religiones de fe ciega en unos dogmas, las ciencias factuales (naturales y sociales) actúan de cierta manera buscando una teoría lógicamente coherente que dé cuenta, de la mejor manera posible, los acontecimientos del cosmos, incluyendo la historia de la humanidad y sus expresiones humanísticas. Suponen un naturalismo metodológico, es decir, la premisa de la no participación de lo sobrenatural en los procesos naturales. De su existencia o inexistencia actual, no puede decirse nada absolutamente certero, pero sí se ha podido constatar que proceder de esta manera, sin partir lo sobrenatural como premisa, ha sido altamente fructífero.

El científico es como un detective, mira hasta el mínimo detalle para inferir, a partir de la información que tiene, lo que aproximadamente pasó. Inevitablemente, su teoría de lo que ocurrió, no necesariamente coincida en todos los detalles con la evidencia colectada, trata de abarcarlas lo mejor posible. Al igual que las mitología, este nuevo mito de la Gran Historia utiliza mucha imaginación y creatividad. Neil DeGrasse Tyson, en el primer episodio de la serie televisiva, Cosmos, resume cómo los científicos forjan paulatinamente la aventura de la Gran Historia:

Para este viaje, necesitamos imaginación, pero la imaginación sola no es suficiente. Porque la realidad de la naturaleza es más maravillosa que cualquier cosa que podamos imaginar. Esta aventura es posible por generaciones de buscadores que se adhieren estrictamente a un conjunto sencillo de reglas: poner a prueba las ideas mediante observación experimental, construye sobre esas ideas que pasen la prueba, rechaza las que fracasen, persigue la evidencia a donde conduzca y cuestiónalo todo. Acepta estos términos y el cosmos es tuyo.

La génesis de los elementos

Tales de Mileto

Representación de Tales de Mileto en la obra Illustrerad verldshistoria utgifven, vol. I, de E. Wallis (1874).

Las ciencias y la filosofía puras  (es decir, depuradas de lo mitológico) comenzaron en la Grecia Antigua. En esa época, vivió un ser humano, aparentemente, extraordinario y que, tal vez, algunos de ustedes han escuchado de pasada, llamado Tales de Mileto (ca. 624 a. C.-ca. 546 a. C.). Nacido en Mileto, había dedicado su vida a las matemáticas y la astronomía. De él carecemos muchas fuentes fiables. La información mejor conocida de él proviene del gran filósofo Aristóteles y le atribuyó a él, el inicio de la discusión sobre la génesis de las cosas. Según Aristóteles, Tales afirmaba que el comienzo de todo lo existente es el agua y que los demás elementos se derivaron de ella. (983b) Actualmente, los historiadores tienen sus dudas, a raíz de otras fuentes y teniendo en consideración una de sus actividades predilectas: viajar. De las muchas noticias dudosas que se tienen de él, los especialistas sostienen que probablemente viajó a Egipto y a Caldea, donde se familiarizó con las teogonías y cosmogonías de estas civilizaciones. Tuvo en cuenta los relatos en torno al comienzo de todo en las aguas de Nu, o en las aguas del caos o de la nada y cómo de ellas emergió la tierra.  Además, como griego, estaba plenamente familiarizado con la teogonía de los dioses, con los progenitores, Océano y Tetis. Probablemente, sostuvo históricamente las siguientes dos aserciones que nos han llegado hasta hoy:

En el principio, todo era agua.

La Tierra se tiende sobre el agua como un leño.

Esta última parece haber sido la explicación de los temblores. (Bernabé 43-49)

Es una cosmología sencilla, pero errada. Los terrenos son formaciones geológicas, no son algo que flota sobre el agua. Pero lo que hace a Tales tan espectacular es una ruptura que creó en su época: forjó un mito sin mitología. Tenía una especie de explicación del origen de la Tierra, pero sin recurrir a los dioses ni a sus cosmogonías. Hasta donde sabemos, fue en ese preciso momento que nacieron las ciencias fácticas y la filosofía en el mismo campo del saber.

La primera busca conocer los acontecimientos del universo físico, la última, una reflexión racional de la experiencia en búsqueda de la verdad y el desarrollo de instrumentos intelectuales para ello. Esta es una ciencia eidética que lidia con las ideas, los universales como objetos del conocimiento intelectivo, buscando posibilidades e imposibilidades, necesidades y contingencias, sus consecuencias lógicas y su relación con la factualidad. Ellas han tenido un rol protagónico a la hora de desarrollar esas técnicas intelectivas muy bien explotadas por las ciencias naturales y sociales.

Por otro lado, las ciencias fácticas, primero, como parte de la filosofía y, después, aparte de ella, fue desarrollando distintos modelos del origen del mundo y de los elementos. Piénsese en la cosmología de Platón en su Timeo o el geocentrismo de Aristóteles y Ptolomeo, e, incluso, las especulaciones de Giordano Bruno. Este proceso continuó hasta hoy día, cuando los científicos han rastreado nuestra historia cósmica a un cierto “comienzo”, una aparente fluctuación en un campo cuántico.

Curvatura del espaciotiempo

Curvatura del espaciotiempo cuatridimensional (aquí representado bidimensionalmente) causado por la Tierra. Un satélite como la luna, se desliza alrededor de la Tierra gracias a la curvatura del espacio tiempo. Nosotros caemos gracias a ella también. Imagen cortesía de Johnstone de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported)

De allí no sabemos mucho, excepto que hubo una gran explosión, hace 13.82 mil millones de años (Ade et al. 31), en la que no solo la energía primordial se comenzó a expandir, sino que también el espaciotiempo (un entorno cuatridimensional que se deforma o desfigura según la presencia de materia y energía) comenzó a expandirse. La imagen que los cosmólogos gustan utilizar para darle una idea al público, es la de cuando se toma un globo, se le dibuja con un marcador unos puntos alrededor de este y se le empieza a soplar. Usted verá que no solo los puntos se expanden, sino también la superficie del globo. Igualmente ocurre con la materia y energía, que están en una superficie espaciotemporal que se está expandiendo.

¿Qué ocurrió antes de esa explosión primordial? En cuanto a esta pregunta, debemos encogernos los hombros y decir con toda humildad intelectual, que no sabemos. ¿Qué provocó la fluctuación cuántica? Tampoco sabemos. ¿Qué otro misterio no sabemos de este comienzo? Algo que todavía los cosmólogos no han podido responder adecuadamente es el nivel de orden energético que hubo en el comienzo. Un fenómeno muy conocido en el ámbito de la cosmología es la noción de entropía, es decir, la medición del grado de probable desorden que puede entrar un sistema.  Una de las leyes universales (en este caso leyes estadísticas) es la segunda ley de la termodinámica: que todo sistema energético siempre tenderá a un aumento de entropía, es decir, al incremento del grado de probabilidad de desorden a medida que pasa el tiempo, hasta su eventual estabilización termal. ¿Por qué ocurre?  Por la sencillísima razón de que hay infinitamente muchas más maneras de que un sistema esté en desorden que en orden.

¿Qué significa esto en nuestro contexto cósmico? Que cuando ocurrió la Gran Explosión, al principio hubo un estado de entropía bajo, es decir, de bajo grado de potencial de orden y, por ende, de alto orden. A medida que pasa el tiempo, la energía se transforma y disemina de tal manera, que hace cada vez más improbable la reconfiguración cualquier orden particular. Aquí presento un vídeo que lo explica muy bien.

Es decir, si se adopta un orden particular (el que sea), el sistema evolucionará en cada vez mayor desorden en relación con este y se vuelve cada vez menos probable la reconfiguración física de ese orden por sí mismo a medida que pase el tiempo. Este es un proceso irreversible, por lo que es altamento probable que veamos siempre a un huevo romperse y desparramarse en el suelo si se cae de una mesa, pero es altamente improbable que veamos el huevo recogerse a sí mismo, rearmarse y subir antigravitacionalmente a la mesa de donde se originó sin aplicar una energía externa que lo haga.

El alto grado de orden al comienzo de la Gran Explosión es un misterio, ya que la enorme complejidad del universo y, en particular, la Tierra, parece mucho más ordenada que cualquier cosa que emerja instantáneamente de una explosión. Sin embargo, la ley implica necesariamente que hubo un grado óptimo de orden al mismo comienzo del cosmos y que lo que vemos hoy día (el cosmos en su totalidad), es un menor grado de orden (un grado mayor de entropía que antes). Nadie ha podido explicar este enigma.

Eso no significa que después de una explosión tuviera que haber “puro desorden”. Al contrario, en subsistemas, pueden haber variaciones energéticas que propicien mayor orden, aunque el sistema como un todo tienda al desorden. Este fue uno de los descubrimientos de Ilya Prigogine cuando estudió estructuras disipativas. Si uno hierve el agua a cierta temperatura, las moléculas de agua hacen posible que se autoorganice  el sistema en celdas exagonales. Esto sucede porque se provee mayor energía de menor entropía a un sistema de mayor entropía, y eso permite que las moléculas se autoorganicen. A estas estructuras se les conoce coo las células de Bérnard.

Imaginen, pues, que esta organización se dio en muchos subsistemas del cosmos. De acuerdo con los cosmólogos, en el mismo instante de la explosión, hubo variaciones diminutas (como leves “arrugas”) en el espaciotiempo que propiciaron que el hidrógeno formado segundos después de la explosión se formara paulatinamente en galaxias y las primeras estrellas.

Fondo cósmico de microondas

El satélite Planck Surveyor generó esta imagen de diminutas fluctuaciones de temperatura en el fondo cósmico de microondas, presumiblemente generadas por la gran explosión. Estas variaciones se deben a leves fluctuaciones en el espaciotiempo que se dieron después de la Gran Explosión. Fotografía cortesía de la Agencia Espacial Europea y la NASA (CC-BY-SA 4.0).

La combinación de estas variaciones de densidad de la energía primordial y el hecho de que el universo esté extremadamente lejos del equilibrio termal de máxima entropía (dentro de 10¹⁰⁰⁰ años o un 1 con mil ceros después), el cosmos se vuelve en un lugar inherentemente creador y creativo. Veamos este proceso emergente:

  1. Época de Planck, de 0 a 10⁻⁴³ segundos: Un periodo exento de leyes físicas. Aquí se encuentran unificadas las cuatro fuerzas fundamentales del universo: la gravitacional, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil.
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  2. Época de la gran unificación, de 10⁻⁴³ a 10⁻³⁶ segundos: Este es el periodo en que la gravedad se separa de las tres otras fuerzas. Se forman los leptones y quarks.
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  3. Época inflacionaria, de 10⁻³⁶ a 10⁻³² segundos: Se separa la fuerza nuclear fuerte de las demás y ocurre una expansión acelerada que los cosmólogos llaman “inflación“. En esta etapa, se distribuyen los quarks y los leptones por todo el universo.
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  4. Época electrodébil, de 10⁻³² a 10⁻¹² segundos: En lo que se siguen separando la fuerza nuclear fuerte, empiezan a formarse nuevas partículas, como los bosones Higgs, que le otorgan masa a diversos campos cuánticos. El universo se volvió menos energético y se redujo considerablemente la velocidad de expansión.
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  5. Época quark, de 10⁻¹² a 10⁻⁶ segundos: El cosmos se enfría y, en el proceso, se forman quarks, electrones y neutrinos. Las cuatro fuerzas ya se diferencian unas de las otras, pero la temperatura es demasiado alta como para que los quarks se unan para formar partículas más masivas.
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  6. Época hadrónica, 10⁻⁶ a 1 segundo: La temperatura del universo continúa decreciendo dramáticamente, por lo que se forman hadrones a partir de los quarks, se forman los primeros pares de protones y antiprotones, electrones y positrones, neutrones y antineutrones. Estos interactúan y muchos (no todos) de estos pares se aniquilan mutuamente.
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  7. Época leptón, 1 segundo a 3 minutos: Continúan las interacciones entre particulas de leptones y antileptones, generando a su vez fotones. En esta época, son los leptones como el electrón (y su par, los antileptones como el positrón) los que dominan el universo. La mayoría de estos se aniquilan mutuamente debido a su interacción. Los fotones creados también interactúan entre sí, forjando nuevos pares de leptones y antileptones.
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  8. Época de nucleosíntesis, de 3 a 20 minutos: De los protones y neutrones, se forman los primeros isótopos nucleares de hidrógeno (hidrógeno, deuterio y tritio), helio y litio. El hidrógeno es el que predomina, pero todavía no hay interacción entre protones, electrones, fotones y neutrones.
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  9. Época fotónica,  de 20 minutos a 240,000 años: Una época dominada por plasma (gas de partículas ionizadas) y fotones. Estos permean el universo mientras que sigue descendiendo la temperatura cósmica promedio.
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  10. Época de recombinación y desacoplamiento, de 240,000 a 400,000 años: Los núcleos de los isótopos de hidrógeno y de helio atraen los electrones y forman sus niveles de energía, en la medida que la temperatura del universo continúa decreciendo. De esta manera, empiezan a neutralizarse las partículas del universo y se forman los primeros átomos. Al final de este periodo, el 75% de estas particulas son de hidrógeno y 25% de helio, con minucias de litio. Del final de esta época es que proviene la imagen del Planck Surveyor que vemos arriba.
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  11. Época oscura, de 400,000 a 150,000,000 años: Periodo en que dejan de prevalecer los fotones y el universo se halla oscuro, dominado por plasma y átomos de hidrógeno. Los cosmólogos piensan que aquí ya debió haber estado presente la llamada “materia oscura”, que no sabemos todavía en qué consiste.
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    Cuásar

    Cuásar a unos 10 mil millones de años luz, localizado en la constelación Cráter. Imagen cortesía del Smithsonian Institution en Estados Unidos.

  12. Época de reionización, de 150 millones a 1 mil millón de años: Se forman los primeros cuásares, galaxias enanas que reionizan el universo y empieza a dominar el estado de plasma ionizado. También surgieron las primeras estrellas, inicialmente pequeñas en tamaño, pero que se volvieron enormes en el proceso de fusión nuclear (100 veces la masa de nuestro sol) y duraron muy poco tiempo: ellas duraron 1 millón de años se piensa que nuestro sol durará hasta 5 millones.
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Estas primeras estrellas están compuestas en su mayoría de hidrógeno, con un poco de helio. Estas son masivas y enormes cuando se les compara con las que vemos hoy.  Sirvieron como las fábricas de todos los elementos naturales que conocemos. A su vez, también aparecen las galaxias como agrupaciones de esas estrellas.
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La “vida” de las estrellas y los elementos

Daniel Roberto Altschuler

Daniel Roberto Altschuler

El físico reconocido y exdirector del Observatorio de Arecibo, Daniel Roberto Altschuler, describe a las estrellas como el lugar donde se “cocinan” los elementos (17, 31-39, 42-57). Esto ocurre porque las estrellas son resultado de concentración gravitacional del hidrógeno y helio primordial creados en algunas de estas etapas del universo.

A medida que fueron creciendo de tamaño, la fuerza gravitacional fue comprimiendo su material que paulatinamente elevó su temperatura considerable (a 10,000 ⁰K). Durante ese proceso, las moléculas de hidrógeno se separan en átomos y, eventualmente, empezó a darse el proceso de fusión nuclear.  Se empieza a formar una protoestrella que fusiona núcleos de hidrógeno en helio, liberando una enorme cantidad de energía al universo. Cuando este proceso de liberación de energía de fusión se puede mantener gracias a la fuerza gravitacional que atrae sus partículas al centro, y su radiación puede empujar el polvo que la rodea, entonces puede decirse que estamos hablando de una estrella.

N81/Pilares de la Creación

A la izquierda, tenemos el objeto N81, una nube de hidrógeno en donde se observa cómo se están formando protoestrellas. A la derecha una estructura llamada “Pilares de la Creación”, que se encuentra en la Nebulosa Águila; en la parte superior izquierda, tenemos una estructura en que se sabe que se están formando protoestrellas. NASA, ESA/Hubble y el Hubble Heritage Team hacen disponibles estas imágenes (CC-BY 4.0).

Esta creatividad cósmica no se limita al interior de las estrellas. A medida que ha pasado el tiempo, las galaxias (el conjunto de estrellas) forman cúmulos. Estos a su vez forman supercúmulos, creando toda una rica jerarquía de creatividad a todos los niveles. Para darles una idea de esto, vean la siguiente imagen. (Peebles)

Imagen de galaxias

Cada uno de esos puntos en la imagen, no representan estrellas, sino galaxias. Cada punto contiene un promedio de 100 mil millones de estrellas.

Cada punto de ellos representa una galaxia y contiene un promedio de 100 mil millones de estrellas. Como pueden ver también, estas galaxias no están dispersas caóticamente, sino que se hallan altamente estructuradas, en parte gracias a las “arrugas” originarias de la Gran Explosión.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene esa cantidad aproximada de estrellas. Esta pertenece a un supercúmulo al que los astrónomos han denominado Laniakea (un nombre en hawaiano que significa “cielo inmensurable”).

Ahora, ¿qué pasa con las estrellas mismas? ¿Cómo “cocinan” ellas los elementos? En realidad, las estrellas son parte de la historia.  He aquí una ilustración de todo el proceso.

Origen de los elementos

Origen de los elementos. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY-SA 4.0+).

  • Estrellas azules, blancas o amarillas: En general, las estrellas que surgen de las nebulosas de hidrógeno pueden ser azules, en los que hay un proceso de fusión de hidrógeno a helio a una temperatura que varía de 5,000⁰K a 30,000⁰K. Si es menor de 5,000⁰K, la estrella se ve amarilla. La temperatura de la estrella es la que les da su color en particular. Nuestro sol es una estrella blanca, porque está emitiendo toda clase de colores que lumínicamente que se combinan y se ve blanca. Solo parece amarilla a nuestros ojos porque nuestra atmósfera crea esa impresión. La temperatura de su superficie es aproximadamente 5,800⁰K. Por otro lado, cuando una estrella llega a una temperatura de 11,000⁰K, entonces adopta el color azul.
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  • Estrellas rojas y rojas gigantes / Estrellas azul-blancas: A medida que se acaba la fusión de hidrógeno en helio, la estrella colapsa y comienza a fusionar el helio en carbono (tres átomos de helio pueden producir un átomo de carbono) y en un momento dado se expande, aumentando su tamaño considerablemente y se enrojece. Cuando esto ocurre, se fusionan los núcleos atómicos y se forman el carbono, el nitrógeno y el oxígeno. Nuestro sol será una de esas estrellas y se piensa que durante su etapa de estrella roja, aumentará de tamaño hasta ocupar (y no se sabe si rebasar) la órbita de la Tierra. Se piensa que en las postrimerías de su tiempo de vida, el viento solar estará despidiendo carbono, nitrógeno y oxígeno al espacio. Eventualmente, se convertirá en una enana blanca, es decir, un residuo altamente denso de plasma en el que ocurre un proceso conocido como  presión de degeneración electrónica, en la que los electrones contrarrestan la fuerza gravitacional. En esta etapa no ocurre más fusión nuclear, pero continúa emitiendo calor.
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    Nebulosa hélice

    Nebulosa hélice, localizada en la constelación de Acuario, resultado de que el material fuera despedido de una estrella. El centro rojo es el polvo que rodea a una enana blanca, que está presente como un punto blanco diminuto en el centro. Foto cortesía de la NASA.

    Las estrellas rojas gigantes, también se producen diminutas cantidades de berilio y boron. Otras estrellas son azul-blancas (también conocidas como supergigantes azules), en las que su proceso de fusión de hidrógeno es extremadamente rápido y, por ende, son de muy corta duración. Sin embargo, en estas estrellas y en algunas gigantes rojas, no solo se producen helio, carbono, nitrógeno y oxígeno, sino también sodio, magnesio, aluminio, silicio, neónfósforo, azufre, cloro, potasio, calcio, manganesohierro, entre otros elementos.
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  • Supernova: Cuando la estrella comienza a acumular hierro, en vez de despedir energía, este elemento la absorbe, llevando a su contracción y, después, rebota en una explosión, una supernova. En el periodo de máxima contracción y en el rebote, se forman el níquel, cobre, oro, plata, zincmercurioplomotoriouranio y muchos de los demás elementos más pesados. Por acción de la explosión de la supernova, se diseminan todos ellos en el espacio.  En muchos casos, puede ser que se conserve el centro de estas estrellas en la forma de una estrella neutrónica. Si la estrella fuera lo suficientemente masiva, se podría convertir en un agujero negro. Las estrellas neutrónicas son menores, mucho más densas y con más poder gravitacional que las enanas blancas. Por cierto, hablando de ellas, una buena parte del níquel y hierro que existe en el universo, también provienen de las supernovas de enanas blancas. Varios de los elementos pesados también pueden ser creados por la interacción entre nebulosas y estrellas neutrónicas.
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Nuestro sistema solar empezó a formarse aproximadamente hace 5 mil millones de años. Los elementos que nos componen aquí en la Tierra no provienen del sol, sino de un número indeterminado de estrellas anteriores a él. En un momento dado, la nebulosa que formó el Sistema Solar, recogió muchos de estos elementos de estrellas que ya habían “perecido” y mediante un proceso violento y brutal, paulatinamente se fue formando una protoestrella, que se tornó en nuestro sol y, además, se formaron los planetas que giran alrededor de este, los satélites que revolucionan alrededor de ellos, además del cinturón de asteroides, el cinturón de Kuiper y la nube de Oort. De lo que se convirtió en el tercer planeta, emergimos nosotros.

El resto del universo continúa aumentando espaciotemporalmente, no solo por acción de la inercia comenzada por la explosión primordial, sino también por la llamada energía oscura, una energía que ningún científico sabe en qué consiste, pero que acelera su expansión. Por hoy, se piensa que el 68% del universo es energía oscura, el 27% materia oscura y el remanente 5% es la materia que conocemos.
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Reflexión

El proceso evolutivo del universo es algo que conocemos solo parcialmente. Lo que acabo de exponer es una sobresimplificación de todo lo que ocurrió durante 13.8 mil millones de años. Esto es necesario por razones didácticas. Sin embargo, no debe tomarse como información infalible. No he hablado, por ejemplo, de la formación de elementos por concepto de vida media. Tampoco sabemos por qué prevalece más la materia que la antimateria en el cosmos. No me he referido a ciertos elementos que también aparecen en la tabla periódica y que se formaron durante estos años (e.g. el argón, el fluor, el vanadio, el iridio o el platino). Tampoco hablo de procesos más complejos que se dieron dentro de las mismas estrellas (e.g. las diversas cáscaras de las estrellas y los elementos predominantes que las componían). Lo que ustedes leen en Wikipedia en torno a la evolución del universo también sobresimplifica y también lo hizo Neil DeGrasse Tyson en el primer episodio de la fabulosa serie, Cosmos (2014).

Sin embargo, este es el comienzo del Relato de la Gran Historia. El pastor unitario universalista, Michael Dowd, y la bióloga, Connie Barlow, ambos religiosos naturalistas, la caracterizan como el relato de la historia cambiante (the story of the changing story). ¿Por qué “cambiante”? Porque desde un punto de vista puramente naturalista, la Gran Historia cambia en la medida que las ciencias intentan dar cuenta de vieja evidencia de manera más sofisticada o de la nueva y que no se ha tenido en cuenta antes. La Gran Historia no es otra cosa que la mejor teoría científica más abarcadora posible que explica el presente. Muchas personas prefieren “verdades fijas”, pero la comunidad científica prefiere someterse humildemente a la evidencia que ser intransigente con su cosmovisión.

Desde el punto de vista del conocimiento, nunca tenemos absoluta certeza de todo. Por lo tanto, siempre es el deber del conocedor es cuestionar y no aceptar nada si no justifica con evidencia intelectiva (en el caso de las ciencias eidéticas deductivas) o empírica científicamente cualificada (en el caso de las ciencias fácticas). Esta es la imagen aproximada que tenemos hoy de la evolución del universo, pero podría cambiar en un futuro.

Evolución del universo

Evolución del universo, basado en una imagen de la NASA (CC0)

Esto inspira a muchos, pero no a todos. Hay personas en este mundo que no encuentran sentido existencial en un universo como este, porque todo actúa por mera inercia de las leyes físicas, sin que encuentre en él significado alguno para su vida. Ven la perspectiva, de manera muy similar a esta descripción de Richard Dawkins:

En un universo de fuerzas físicas ciegas y replicación genética, alguna gente se va a lastimar, otras personas tendrán suerte, y no hay motivo ni razón para ello, ni cualquier justicia.  El universo que observamos tiene precisamente las propiedades que deberíamos esperar si no hay, en el fondo, ningún designio, ni propósito, ni maldad ni bondad, nada sino una indiferencia ciega e despiadada. (River Out of Eden 132-133, mi traducción)

Entendemos a Dawkins. Las leyes operan ciegamente sobre todos nosotros sin importale criterio moral alguno, de bondad o maldad. La amoralidad de la ley gravitacional afecta a justos e injustos exactamente de la misma manera.

Aun con todo, hay algo que se pierde de perspectiva, aun cuando las leyes de la física sean ciegas, ellas permiten la emergencia de seres que tienen la capacidad de otorgar esa significación que tanto se busca en el universo: usted, yo y la humanidad entera. Si se me protesta porque buscamos significado en el universo y, tal vez, en el más allá, mi respuesta es: nosotros somos literalmente la viva encarnación del universo.

¿No me creen?  Piensen en lo siguiente: el elemento más abundante de la materia visible del universo (74%), la mayoría de los átomos que nos componen son de hidrógeno (66%), aunque en masa componen el 10% de nuestro ser. El 25% de nosotros se compone de átomos de oxígeno, también uno de los elementos menos abundantes del universo (1%), aunque es el 61% de nuestra masa. El 10% de los átomos que nos componen es carbono, el más creativo de los elementos, y es de los menos abundantes en el cosmos (0.5%), pero es el 23% de nuestra masa. El hidrógeno en nosotros proviene en su mayoría de la Gran Explosión primordial, el resto, de las estrellas. El calcio en nuestros huesos y el hierro en nuestra sangre provienen de supergigantes azules y rojas.  Cada vez que respiramos, e inhalamos el oxígeno y el nitrógeno en el aire, estamos de cierta manera comulgando con estrellas rojas, estamos integrando a nuestro ser lo que ellas continúan fabricando en el espacio.

Somos seres de luz. Nuestros electrones absorben la luz recibida del sol y otras fuentes lumínicas, suben y bajan de niveles de energía, emitiendo luz como resultado. Somos polvo de estrellas. Somos literalmente emergencias del universo mirando el mundo, disfrutando de aus paisajes, leyendo, escribiendo, bailando y yendo al teatro o al cine. Somos el cosmos que mira a las estrellas, extáticos de asombro por su belleza.

https://pxhere.com/en/photo/955561

Una persona contemplando el aurora borealis en el cielo nocturno. https://pxhere.com/en/photo/955561

El propio cuerpo te revela, en sus átomos y moléculas, un relato maravilloso y real de nuestro origen. Utilizamos los instrumentos de humildad intelectual que ofrece las ciencias y llegaremos a ubicarnos dentro de esa extraordinaria narrativa que es el universo.

Desde esta perspectiva, tú eres un ser especial. No solo porque tienes la capacidad de aprender de esta narrativa, sino también puedes contarla a otros, de manera no muy distinta a la de nuestros ancestros con sus mitologías. De todos los animales que hay sobre la faz de la Tierra, somos los únicos capaces de relatarlo. Escucha lo que cada átomo de tu ser tiene que decir de tu pasado y tu presente. Desde la Gran Historia, eres parte de un emergente universo inherentemente creativo, al igual que lo eres tú. Somos la naturaleza descubriendo su propia naturaleza. (Dowd cap. 16) El mito de la Gran Historia se distingue de otros mitos precisamente porque pone rigurosamente sus ideas a prueba y se transforma en la medida que una comunidad de conocedores está dispuesta a su cambio de parecer con fundamento en la evidencia.

Si esto es así, esto significa que  eres el universo que se da a sí mismo significado. Cuando el ministro unitario universalista, Rev. James I. Ford, nos dice metafóricamente que reconozcamos que estamos entretejidos unos con los otros. Esta verdad metafórica nos indica que todos provenimos del mismo lugar, venimos de una misma estirpe cósmica, que somos hijos de las estrellas. ¿Cuál parentezco sería más bello y noble que este? Reconociendo a los demás humanos como semejantes y velando por nuestro deber hacia los ecosistemas y hábitats, nos corresponde darle significado al universo aceptando nuestra responsabilidad con este. Sé siempre una inspiración de sentido de la vida para los demás.

Desde los comienzos de la humanidad, las religiones han supuesto seres supramundanos que le otorgan ese sentido a la vida humana. Lo hermoso de esta perspectiva naturalista es que la humanidad siempre se ha dado a sí misma sentido dentro y fuera de los sistemas religiosos. Sin embargo, hoy día, muchos sectores religiosos  y los que no lo son, pueden tener como base común el conocimiento factual del mundo y principios racionales, con los que nutrir nuestras vidas e, inclusive, tradiciones religiosas: darles nuevo significado a nociones de antaño, propiciar cambios que nos estimulen a cambiar el presente para el bienestar de las futuras generaciones.

Esto no significa que podamos convencer a todo el mundo de esta narrativa. Siempre habrá en toda sociedad e individuo que quiera persistir en interpretaciones arcaicas. Sin embargo, el fomentar de diversas maneras el bienestar global y aumentando la calidad educativa, podrá llevar a muchos, dentro y fuera de sus tradiciones religiosas o no religiosas, a adoptar unas bases firmes para un mejor futuro. Debemos aspirar a pasar de una fe ciega a una fe evidencial.

En fin, todos compartimos igual materia, energía y la mayor capacidad de realizar nuestras aspiraciones y sueños. La Totalidad de la Realidad es ese tapiz donde podemos tejer todos nuestros relatos, espiritualidades, aspiraciones, diversidades de vida, formas de pensamiento y tradiciones culturales.

Seamos capaces de reconocer que, con base en esta gnosis, nosotros debemos aspirar a ser la bondad y esperanza que constantemente buscamos en el mundo. A esto, digamos siempre “Amén”.

Nuestra reflexión no termina aquí. Continuaremos.

Contemplación del universo

Contemplación del universo. Imagen original de trasfondo cortesía de Good Free Photos. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY-SA 4.0+).

Nota final: Existe literatura para niños que les enseña este conocimiento de forma amena y hermosa. El libro que recomiendo está fuera de circulación, pero su autora la ha hecho disponible digitalmente para propósitos educativos. Pueden descargarlo aquí. Gracias a Michael Dowd y Connie Barlow por hacerlo disponible en su portal The Great Story.

 

Referencias

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Wilson, Edward O. On Human Nature. Ed. rev., Harvard UP, 2004.

 

Tribunal declara inconstitucional las escuelas chárter

Como afirmamos en otra entrada de este blog, las escuelas alianzas y de libre selección o chárter violan la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico en el Artículo II, Sección 9:

No se utilizará propiedad ni fondos públicos para el sostenimiento de escuelas o instituciones educativas que no sean las del Estado (Art. 2, Secc. 5).

Así lo determinó, la Juez Superior del Tribunal de Primera Instancia de San Juan, Iris L. Cancio González en su reciente sentencia (Asociación de Maestros vs. Departamento de Educación). Esta decisión. Por ende, la Ley 85 de 2018, que permite la existencia de las escuelas alianzas, queda derogada.

El gobierno, sin duda, apelará esta decisión al Tribunal Supremo, donde nombrados del Partido Nuevo Progresista gozan de ser mayoría en ese organismo. Veremos cuál será el desenlace final de toda esta tragedia.

Creyéndole a los memes – El cáncer prospera en un ambiente acídico, ingiere alcalino

Meme

Meme sobre el Dr. Otto Warburg.

¡Ay, Dios mío! ¡Si este blog recibiera un vellón por cada persona que circula este meme en las redes sociales o alguno parecido, el mantenedor de este portal se volvería millonario! Aunque no soy tan optimista para eso, procedamos a ver de qué se trata esta moda que se niega a morir.

De acuerdo con el meme en cuestión, un premiado del Nóbel en 1931 afirmaba que ninguna enfermedad incluyendo el cáncer, puede existir en un ambiente alcalino.  Se afirma también que el Nóbel fue por un descubrimiento en torno al cáncer. ¿Es esto cierto?

Primero, una pequeña consulta con el portal de los Premios Nóbel nos puede indicar si esto es correcto. En la página del Dr. Warburg se nos dice en su biografía:

His later researches at the Kaiser Wilhelm Institute have led to the discovery that the flavins and the nicotinamide were the active groups of the hydrogen-transferring enzymes. This, together with the iron-oxygenase discovered earlier, has given a complete account of the oxidations and reductions in the living world. For his discovery of the nature and mode of action of the respiratory enzyme, the Nobel Prize has been awarded to him in 1931. This discovery has opened up new ways in the fields of cellular metabolism and cellular respiration. He has shown, among other things, that cancerous cells can live and develop, even in the absence of oxygen.

¿Y qué hay de la alcalinidad y la acidez? No se nos dice una sola palabra. Todo lo que afirma es que comprendió mejor (que en el pasado) el metabolismo y la respiración celular y que descubrió que las células cancerosas pueden desarrollarse en la ausencia de oxígeno.  Por eso, y no más, es que ganó el Premio Nóbel. De hecho, él nunca dijo que la acidez fuera causante de células cancerosas. Lo demás es pura propaganda de los que venden productos alcalinos para vaciarle el contenido monetario del bolsillo de los consumidores.

Cuando uno visita a algunos portales que promueven esta narrativa, vemos que proveen unos consejos bastante curiosos. Por ejemplo, en el portal de David “Aguacate” Wolfe, se nos da una lista de “productos alcalinos” que podemos consumir para prevenir la acidez y, por ende, el cáncer:

Remedio casero [para prevenir el cáncer]:

1/3 cucharadas de baking soda

2 cucharadas de jugo de limón o vinagre de sidra de manzana

Mezcle todo y la mezcla comenzará a burbujear. Cuando termine, mézclelo con 8 onzas de agua. Beba la mezcla de una vez.

Lo que hace esta sugerencia tan curiosa es que el jugo de limón y el vinagre de sidra de manzana son ácidos. Además, que el baking soda es alcalino, por lo que el resultante será posiblemente neutro. En otras palabras, si la alcalinidad es la que cura el cáncer, este sería el peor remedio para eso.

Además, sabiendo que David “Aguacate” Wolfe ha propuesto que el agua levitaría si no tuviera sal, que la gravedad es una toxina y que la Tierra es plana, podemos llegar a la conclusión de que no es una fuente fiable.

¿Por qué se promovería que la dieta alcalina?  Porque una vez se crea una falsa necesidad, se crea una demanda efectiva de productos alcalinos, incluyendo el agua alcalina. Esta es un líquido que se vende a sobreprecio, a pesar de que nadie realmente lo necesita. Algunas organizaciones en favor de los consumidores han encontrado que en muchos casos, estas botellas de agua no tenían el nivel de alcalinidad que decían que contenían.

 

Sin embargo, la dieta alcalina no funciona por otra razón: porque el cuerpo se encarga de neutralizar todo lo que entre en el organismo, sea alcalino o acídico, para que tenga un pH entre 7.35 y 7.45.

Escala de pH.

Escala de pH. Modificado del original, creado por Chris 828 de Wikimedia Commons. (CC-BY-SA 2.5). Mientras más a la izquierda del 7 sea el grado de pH (número de iones positivos de hidrógeno), más acídico es. Mientras más a la derecha del 7 sea el grado de pH (iones negativos de OH), más alcalino es.

 

Representación del sistema digestivo

Representación del sistema digestivo

Si bebemos algo alcalino (pH 7.6-9), el proceso de neutralizarlo ocurre cuando llega al estómago, donde se encuentra con el ácido clorhídrico (en los jugos gástricos), que tiene un pH de 1.5 a 3.5. Así que cualquier “provecho” de la alcalinicidad de los alimentos o agua se desvanece en ese lugar. Cuando sale del estómago, dicha acidez en los jugos gástricos es neutralizada por el bicarbonato, una sustancia alcalina secretada por el páncreas en el duodeno (el conducto que va del estómago al intestino delgado). De esta manera, los intestinos absorben los nutrientes de los alimentos en un pH de 7.35 a 7.45.

En otras palabras, comprar agua alcalina no pasa de ser una pérdida de dinero para los consumidores. Si usted quiere tomar agua, es suficiente consumir la común y corriente. Sin embargo, cuando se compra “agua alcalina”, esencialmente uno está siendo cómplice del afán de lucro de ciertos estafadores.

 

PRABIA: Conferencia sobre edición genética y GMO (Actualizada)

PRABIA

Logotipo de PRABIA

El pasado viernes, 29 de junio de 2018, se dio en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, una conferencia en torno a la edición genética y los llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Esta conferencia fue posible gracias a PRABIA (Puerto Rico Agricultural Biotechnology Industry Association), una organización sin fines de lucro, producto de los esfuerzos del varios sectores corporativos para instruir al público en torno a los temas más controversiales de la biotecnología.

Information Technology and Innovation Foundation (ITIF)

Logotipo de la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF)

Este grupo trajo a nuestra tierra, un experto en el tema, Luther Val Giddings, de la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF). uno de los think tanks más importantes que promueven innovaciones tecnológicas. Aunque diferimos de algunas de sus posiciones, esta organización, junto al think tank ecomodernista, The BreakThrough Institute, han apuntado al hecho de que Estados Unidos se va a quedar atrás en el desarrollo de tecnologías noveles para beneficiar el medio ambiente en relación con otros países, algo de lo que estamos totalmente de acuerdo.

La exposición del Dr. Giddings era en sí más corta que lo que muchos esperábamos, pero, aun así, fue efectiva para los que asistieron a la conferencia. Entre las cosas que expuso, se discutió el el problema terminológico de lo que es un OGM y que hemos discutido a saciedad en este blog: todos somos “organismos genéticamente modificados” ya que, estrictamente hablando, somos resultado de mutaciones genéticas a partir de nuestros ancestros en la cadena evolutiva. También somos transgénicos, ya que gran parte de nuestro ADN está formado gracias a transposones, material genético proveniente de virus.

Señaló que los alimentos genéticamente modificados han ayudado a mejorar la calidad de vida de los agricultores, reducir la cantidad de pesticidas usados y mermar considerablemente las emisiones de bióxido de carbono al ambiente. Puso esta aserción dentro del contexto de un claro proceso histórico milenario de la ingeniería genética de nuestros alimentos por los seres humanos, sea por selección artificial, hibridización y otros métodos.

Sirius Black

Foto policial de Sirius Black, de la película Harry Potter and the Prisoner of Azkaban. Imagen usada por uso legítimo (fair use) para ilustrar a los lectores.

Procedió después a explicar la tecnología de edición genética, CRISPR-Cas9, tratando de presentar los aspectos más técnicos de dicha tecnología de la manera más sencilla posible, específicamente utilizando referentes culturales, tales como una foto de Sirius Black, de una de las películas de Harry Potter. Para mayores detalles, descubrí que también se halla esta explicación sencilla en una página de la ITIF.

Haciendo una cordial invitación a que le preguntaran sobre los temas discutidos, especialmente a aquellos que sostuvieran posiciones opuestas a las de él, abrió la sección de preguntas y respuestas. Las preguntas se dirigieron en su mayoría a explorar su conocimiento sobre posibles aplicaciones de edición genética para resolver ciertos problemas agrícolas. Además, algunas personas expresaron tres tipos de preocupaciones. La primera tenía que ver sobre la posibilidad de que los grupos antiOGM aceptaran la edición genética, ya que no involucraba transgénesis. Giddins correctamente afirmó que muchos de los opositores se acercan, en principio, irracionalmente en torno al tema, por lo que es bien difícil hacerles cambiar de parecer. La segunda preocupación de algunas personas del público era la compra de equipos de CRISPR para que el público pudiera editar genéticamente, algo que puede exacerbar el miedo social a estas “manipulaciones genéticas”. Giddings indicó que, aun con tales equipos, sin un lugar, conocimiento o instrumentalidades apropiadas, tal uso del CRISPR sería en la mayoría de los casos, un ejercicio inútil. Finalmente, también se le preguntó sobre la posibilidad de la desregular las restricciones excesivas sobre la biotecnología. Aunque Giddins expresó cierto titubeo debido al comportamiento algo incierto de la administración del Presidente Donald Trump, nos dijo que parecía que habían buenas señales de que eventualmente se van a reducir tales limitaciones federales.

Al final, Brenda Carrión, la directora de PRABIA, mencionó que la presentación diapositiva de Giddings se le enviaría a los que lo solicitaran. Le solicitaremos eventualmente permiso al Sr. Giddins para que este blog se provea el archivo correspondiente, para beneficio del público. Si así lo concede, la haremos disponible en esta entrada.

Abajo están las fotos de la actividad. Todas están disponibles bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 o posterior.

 


Actualización:

Recibí respuesta del Dr. Val Giddings y me dio el permiso para compartir sus dos diapositivas digitales en esta entrada en el blog. El primer archivo es de su presentación el 28 de junio de 2018 en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  La segunda, la de la actividad en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez.

  1. Diapositiva de la actividad de 28 de junio de 2018 en UPR-Río Piedras (PDF)
  2. Diapositiva de la actividad de 29 de junio de 2018 en UPR-Mayagüez (PDF)

Comentario y reseña de The Battle for Paradise de Naomi Klein

Naomi Klein y sus obras

Foto de Naomi Klein a la derecha, cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Hace algunas semanas, se estuvo hablando mucho del libro más reciente de Naomi KleinThe Battle for Paradise, en torno a la situación de Puerto Rico a la luz de la situación producida por el paso del huracán María por nuestro archipiélago. Este comentario quiere poner su contenido desde la perspectiva sostenida por la autora en otras de sus obras, para luego hacer una reseña de ese texto.
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El marco teórico de Naomi Klein

Naomi Klein

Naomi Klein en Varsovia, Polonia, en 2008. Foto cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Klein es una reportera canadiense que comenzó a ser conocida por su crítica social en su libro No Logo, una mirada interesante al mercadeo de los logotipos y marcas comerciales, y su invasión de los espacios urbanos y públicos para maximizar la venta de productos corporativos y multinacionales. Desde entonces, siempre es una referencia importante de crítica  cultural en las ciencias sociales, por ser una expresión poderosa contra la ola globalizadora de finales del siglo XX y principios del XXI.

Escribió una segunda obra, mucho menos conocida, titulada, Fences and Windows, en la que elabora más ciertas discusiones de No Logo, pero esta vez, adentrándose más en el fenómeno de la globalización.  Tampoco se conoce mucho un documental que ayudó a filmar junto a su esposo, Avi Lewis, llamado The Take. El filme trata de los acontecimientos de “la toma” ilegal de trabajadores argentinos y cooperativización de las fábricas en donde solían trabajar. El movimiento para ello se dio tras el cierre de varias manufactureras a raíz de la caída de la economía argentina, dada la extrema corrupción que se dio bajo la incumbencia de uno de los presidentes anteriores, Carlos Menem. Tales tomas fueron legalizadas una vez Néstor Kirchner, socialdemócrata y peronista, llegó al poder.

No Logo

Cubierta del libro, No Logo.

Sin embargo, la travesía de su discusión de crítica al capitalismo, tomó dos giros muy importantes, resultado de sus dos obras, The Shock DoctrineThis Changes Everything.  La primera, motivada por la invasión de Estados Unidos a Irak y el desastre de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Examina acontecimientos del pasado y el presente, de cómo el corporatismo capitalista aprovecha oportunidades de desastre, de “shock“, para reconstruir y convertir una región o país en un paraíso neoliberal. La obra se inspira en los acontecimientos de Chile, en los que, tras Estados Unidos propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, los Chicago Boys propusieron un documento que habían preparado, conocido como “el ladrillo”, que consistía en extensos programas de privatización, beneficios a la burguesía chilena e inversión de multinacionales estadounidenses. Este “ladrillo” se empezó a implementar bajo el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, con la aprobación y asistencia de los Estados Unidos. Para el economista, Milton Friedman, debía aprovecharse cualquier momento de shock social (real o percibido) para que el colectivo de un país, en una condición de “tabla rasa“, adoptara una economía de libre mercado lo más pura posible y desregulada por el estado. Él llamaba a esto, “terapia shock“, mientras que Klein le llama, “la doctrina shock“. Aquí hay un documental al respecto.

La otra obra, entra en la discusión del cambio climático y su relación con el capitalismo y la globalización.  En este escrito, ella hace una crítica extensa al capitalismo por propiciar el cambio climático a nivel mundial. Además, allí sugiere utilizar la crisis del cambio climático para cambiar nuestra conducta a una más amigable y armoniosa con la naturaleza. En cuanto a este tema, también hay un documental.

Finalmente, el libro más reciente que ha salido al mercado, No Is Not Enough, trata de las políticas programáticas de la presidencia de Donald Trump y la derecha republicana estadounidense.

Cubierta de The Economist, Pro Logo

Cubierta de la revista, The Economist (8 de septiembre de 2001) imitando la cubierta del libro de Naomi Klein, con el titular “Pro Logo”.

Aunque todas estas obras hacen sus debidas aportaciones a los diversos temas, y los expone de una manera muy ingeniosa y perspicaz, no han dejado de lloverle las críticas. La revista, The Economist, dedicó unas cuantas páginas a refutar algunos alegatos de No Logo. La compañía Nike creó toda una página cibernética para responder a sus planteamientos en cuanto a las estrategias de mercado adoptadas por la empresa en relación con su logotipo.  Su libro, The Shock Doctrine, aunque fue recibido en ocasiones calurosamente por el público, tuvo una aceptación tibia de eminencias como la del economista estadounidense, Joseph Stiglitz. En otros casos, fue patente la hostilidad contra su exposición. Me limitaré a señalar lo que la autora admite fugazmente, pero se olvida el resto del libro, y es que dinámicas como la de la doctrina shock no son exclusivas del corporatismo posmoderno, sino también de otras ideologías puristas. (Klein, The Shock 22-23) Históricamente, otras personas de otras ideologías económicas han sostenido perspectivas o llevado a cabo acciones similares. Puedo mencionar, la matanza de los dacios bajo las 13 legiones del emperador Trajano, para convertir a Dacia en una segunda Roma (hoy Rumania). De este acontecimiento, todavía contamos con su pilar, un verdadero monumento artístico a un genocidio. Tómese también las matanzas de Stalin para imponer su visión de un sistema socialista marxista-leninista en la población rusa y terminar con sus rivales. Además, como hemos argumentado en otras ocasiones (sin ánimo alguno de justificar asesinatos y matanzas por crueles dictadores fascistas y de derecha), la expansión del corporatismo alrededor del mundo (con o sin shock) ha sacado a mucha gente de la pobreza extrema. Esto es un hecho que nadie puede refutar. Por otro lado, el capitalismo corporativo también genera otros males sociales y globales, entre ellos, el incremento de la contaminación del ambiente, la extinción de muchos seres vivos, la emisión de gases de invernadero y el aumento de la brecha espectacular entre los super ricos y los pobres a nivel global.

En lo personal, con coincidencias y diferencias, siempre he disfrutado de la lectura de estos libros.  Siento muy especial aprecio por Klein, debido a su manera, en ocasiones muy novel, de ver los acontecimientos mundiales y económicos. Contrario a lo que piensan muchos de sus críticos, ella no es una “conspiracionista”, algo que, correctamente, ella rechaza. Su crítica se dirige, más bien, a un análisis estructural de la logística de la dinámica capitalista, que a su vez es fomentada por las élites que se benefician de ella. Aunque podemos diferir de si eso es éticamente bueno o malo, o si falta este o aquel detalle, si sobresimplifica o no, en general no hay nada malo en ver los eventos mundiales desde esa perspectiva en particular. Siempre he percibido de Klein que honestamente piensa lo que escribe, lleva a práctica lo que afirma y, en muchos casos, es de las personas más desprendidas para ayudar a causas meritorias “de abajo” (en inglés “grass roots“). No importa cuánto se difiera de ella, es una de las voces que vale la pena escuchar.

Habiendo dicho esto, no es sorpresa de que todas las obras de Klein tengan exactamente el mismo defecto, están notablemente sesgadas contra capitalismo como sistema. No hay problema con criticar el sistema capitalista global, en este ámbito hay mucha tela de dónde cortar. Sin embargo, tal posición no debería comprometer indebidamente los hechos que hay que tener en consideración.

Portada de This Changes Everything

Portada de This Changes Everything

Para ilustrar este punto, quiero dedicarle un poco de tiempo a su libro, This Changes Everything, obra en torno al cambio climático.  Este libro comienza hablándonos del desinterés inicial de la autora en cuanto al tema. Tras unos acontecimientos, decidió echarle un vistazo al asunto, estudió y suscribió prácticamente los hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en torno al hecho de que el calentamiento global, del que se deriva el cambio climático, es antropogénico. Afirma, correctamente, que estas conclusiones representan el consenso de la comunidad científica. El problema se presenta cuando Klein concibe al capitalismo como lo “opuesto” o la “antítesis” del clima.

Me parece que esta es una falsa oposición entre conceptos. Por ejemplo, sí es cierto que el capitalismo lleva al mayor consumo de energía, pero se ignora el hecho de que, para ahorrar dinero y, así, generar mayor ganancia, además de cumplir con regulaciones, muchas corporaciones optan por medidas más eficientes en cuanto al uso de energía. Eso ha llevado, en muchas ocasiones (no en todas), a la adopción de tecnologías que ahorren energía y, por ende, a la descarbonización de su consumo energético.

Decarbonización energética

Descarbonización energética (Pinker, “Enlightenment Environmentalism”; Enlightenment Now, 142-143).

 

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en dólares

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en US$. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Eso no significa que esta movida ya resuelve el problema del cambio climático. Al contrario, los gases de invernadero continúan emitiéndose y acumulándose, incrementando su presencia en la atmósfera. Lo que no cabe duda es que si sus emisiones no se hubieran reducido, entonces el problema sería hoy muchísimo mayor.

Emisiones globales de bióxido de carbono

Emisiones globales de bióxido de carbono. Gráfica cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Igualmente ocurre con la apreciación cuestionable de Klein en cuanto a los impuestos pigouvianos sobre las emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente o equivalentes en el mercado. Ella parece condenar esta medida de libre mercado ya que, en experiencias anteriores de estrategias “cap-and-trade“, el mercado de licencias de topes de emisiones de contaminantes, las tecnologías adoptadas conllevaban mayores emisiones de bióxido de carbono. Ella ve el cap-and-trade como una sugerencia ideológica de la Environmental Defense Fund (EDF). (Klein, This Changes Everything  cap. 6) Sin embargo, ella confunde el problema de la estructura de las relaciones de producción capitalista con un problema estrictamente tecnológico. La realidad es que, por más que se acuse de ideológico y derechista el origen de las políticas de cap-and-trade (y, de hecho, lo fue), ellas lograron reducir la cantidad de emisiones de bióxido de azufre responsables de la lluvia ácida. (Barreca, Neidell y Sanders; Chang et al.) ¿Por qué? Porque el no colocar un precio al aire, creaba una conducta de su abuso desmesurado. Al ponerle precio, le pone un costo para las compañías, que eran las que más contaminaban el ambiente. El impuesto o el precio que tenían que pagar, les creaba una motivación para invertir en tecnologías más limpias y más ecológicas. (Dorris y Mount; Frank cap. 11) El problema estrictamente  tecnológico de si estas generaron más bióxido de carbono, no es realmente un obtáculo para ponerle impuesto o hacer otro cap-and-trade a las emisiones de gases de invernadero, siempre y cuando existan tecnologías más eficientes y alternativas que aceleren significativamente el proceso de descarbonización, como la energía nuclear y varias de las renovables (dependiendo de la situación). Klein no provee argumento tecnológico alguno para estar en contra de esta medida. Es más, ella descarta explícitamente el factor tecnológico y lo convierte en uno puramente industrial y de sociedad de consumo. Ella pretende sostener su perspectiva como científica sin presentar alternativa viable alguna al statu quo.

This alignment of economic interests … fundamentally shaped how these green groups conceived of the climate challenge from the start. Global warming was not defined as a crisis being fueled by overconsumption, or by high emissions industrial agriculture, or by car culture, or by a trade system that insists that vast geographical distances do not matter—root causes that would have demanded changes in how we live, work, eat, and shop. Instead, climate change was presented as a narrow technical problem with no end of profitable solutions within the market system, many of which were available for sale at Walmart …

… Put another way, the refusal of so many environmentalists to consider responses to the climate crisis that would upend the economic status quo forces them to place their hopes in solutions … that are either so weak or so high-risk that entrusting them them with our collective safety constitutes what can only be describe as magical thinking.

I do not question the desire on the part of these self-styled pragmatists to protect the earth from catastrophic warming. But between the Heartlanders who recognize that climate change is a profound threat to our economic and social systems and therefore deny its scientific reality, and those who claim climate change requires only minor tweaks to business-as-usual and therefore allow themselves to believe in its reality, it’s not clear who is more deluded. (This Changes Everything, cap. 6).

Daré un ejemplo final, el de la agricultura. Para ella, la agricultura industrial es claramente una amenaza y un componente importante del cambio climático. A pesar de ello, ignora evidencia clara de que, en muchos países, ha habido una reducción significativa de terrenos para el mayor rendimiento de cultivos, se está dando una ligera merma del uso de fertilizantes y una disminución significativa en el uso de pesticidas. Klein añade acríticamente a su libro, leyendas urbanas en torno a los mal llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs) o, mejor dicho, transgénicos. De acuerdo a ella, las semillas “genéticamente modificadas” llevan a los agricultores a endeudarse y a que las corporaciones utilicen la excusa de la sequía o las hambrunas para impulsar estos cultivos lucrativos (cap. 1)  No tengo acceso al libro de Christian Parenti, Tropic of Chaos, que es de donde ella saca esa aserción. Sin embargo, esto suena muy sospechosamente a lo que alegan activistas antitransgénicos como Vandana Shiva, de que las semillas antitransgénicas y “terminator” han llevado al edeudamiento de los indios y, con ello, a su suicidio. Hoy día sabemos que la supuesta evidencia de ello ha sido seriamente cuestionada y, simultáneamente, se han señalado varios factores mucho más significativos, tales como la desregulación de los bancos en la India y la irregularidad de las lluvias monsónicas, entre otros factores. En fin, en varios capítulos de su libro (4, 5 y 13), ella rechaza la modificación genética como recurso importante para auxiliar económicamente a los agricultores y reducir el impacto de la siembra de cultivos en general al medio ambiente. De hecho, ella señala que la agricultura industrial en África no se usa para nutrir a los africanos sino para su venta en Europa. Lo que ella no tiene en consideración es que en ese continente la producción orgánica, que ella tanto favorece, hace exactamente lo mismo, mientras que previene a los agricultores y científicos africanos (no las megacorporaciones) de utilizar biotecnología para atender sus necesidades más urgentes. (Paarlberg cap. 3)

Todo esto nos ilustra una cosa muy importante: aunque Klein es reportera, su visión es notablemente sesgada de tal manera que afecta su credibilidad. Mientras en This Changes Everything continuamente pontifica en torno a las conclusiones científicas de la IPCC y la realidad científica del cambio climático, solo lo hace cuando le conviene ideológicamente. Cuando no le conviene, argumenta que no trata de buscar “milagros tecnológicos” por la ciencia, sino de cambiar el estilo de vida de todo el globo. ¡Ese es el punto! La ciencia, en sí misma, no importa. Lo que le interesa es que el cambio climático hace la función de catalizador de un cambio de vida a nivel mundial.

Ella no puede dejar de ver la realidad desde lentes empañados de ideología verde y no nota que algunas apreciaciones de los hechos que sostiene están rotundamente equivocadas. Por ejemplo, ella dice que la energía solar en Ontario, Canadá, logró cerrar las plantas de carbón, pero ignora convenientemente que fueron realmente unas plantas nucleares, de gas e hidroeléctricas las que lo hicieron. La energía solar tiene solo un rol extremadamente marginal en ello, porque genera solo el 1% de la energía canadiense. Ella describe el “milagro alemán” en gloriosos términos: cómo Alemania está clausurando todas las plantas nucleares, pero no menciona la apertura de las de lignito (carbón marrón). (cap. 2; cap. 4) Ausente se encuentra cualquier critica antiextraccionista a gobiernos de izquierda de Suramérica, que son anticapitalistas, pero que también se sostienen, gracias a la extracción y venta de combustibles fósiles y otras materias primas. En un escape del romanticismo del pasado, adopta la retórica de cómo los indígenas tomaban de la tierra y después devolvían lo tomado, sin tener en cuenta las implicaciones de la segunda ley de la termodinámica: el fenómeno de la entropía  siempre implicará (de una u otra forma) cada vez mayor cantidad de energía para devolverle a la tierra lo que extraímos de ella. (cap. 12)

Klein cita a James Hansen como una gran autoridad en el ámbito de las ciencias en lo que concierne al cambio climático, pero cuando se le pregunta sobre el parecer de Hansen en torno a la energía nuclear, ella se escuda en las iniciativas “grass roots“, descentralizadas y “menos riesgosas” (¿en serio?). (cap. 1; cap. 2; cap. 3; cap. 4; cap. 9)

¡Ciencia a coveniencia! Esta es la razón por la que tomaré con pinzas muchas aserciones que Klein hace en su libro sobre Puerto Rico, ya que, claramente, ella no es objetiva y no tiene ninguna respuesta científicamente coherente a lo que ella percibe como problemas en el mundo. Aquí hay una crítica más detalladaThis Changes Everything, aunque su tono es, admitidamente, mucho más hostil que el mío.
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Reseña de The Battle for Paradise

The Battle for Paradise de Naomi Klein

Portada de The Battle for Paradise, libro escrito por Naomi Klein.

Ficha: Naomi Klein. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Haymarket Books, 2018.

En esta obra, la conocida reportera, Naomi Klein, atiende una instancia en que Puerto Rico a caído en una cadena de shocks social es, siendo el más palpable, el causado por el huracán María. Además, discute los planes de ciertos “capitalistas del desastre”, que desean aprovechar la ocasión para transformar a Puerto Rico en algo que corresponda mejor a su ideología neoconservadora e intereses económicos.

El libro es relativamente corto y se divide en ocho pequeños capítulos:  “A Solar Oasis”, “Invasion of the Puertopians”, “An Island Weary of Outside Experiments”, “Welcome to Magic Land”, “Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”, “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”, “The Islands of Sovereignty Converge”, y “Race Against Time”. Los capítulos no están enumerados y, contrario a otras de sus otras obras, no están cargados de referencias. Más bien narran su experiencia en nuestro archipiélago y sus impresiones a partir de lo que vio en los pueblos y áreas urbanas que la autora visitó.

Vale indicar también otros elementos. A pesar de que me baso en su obra en inglés (que fue la que compré en Kindle), también hay una versión en español titulada, La batalla por el paraíso: Puerto Rico y el capitalismo del desastre. Las versiones en carpeta blanda y la digital están a un costo muy barato, a saber $5.00. No debemos olvidar tampoco, que el libro fue producido por la Lannan Foundation y el Wallace Action Fund. Todas las regalías colectadas a partir de la venta de este libro se dirigen a JunteGente, para ayudar a la recuperación de Puerto Rico. Indiquemos de una vez, que JunteGente también es una coordinación de organizaciones que son anticapitalistas y anti neoliberales.

Bastante de la discusión de Naomi Klein consiste en el contraste entre los movimientos “de abajo” o “grass roots” para resolver los problemas causados por el huracán María y las iniciativas empresariales de lo que ella llama “Puertopians”, millonarios que toman la oportunidad del desastre para convertir a Puerto Rico en un paraíso para esa clase social. En este aspecto, el libro es particularmente valioso, porque le revela a muchos lectores, entre ellos muchos estadounidenses, una dimensión que usualmente no conocen de la política de Estados Unidos hacia Puerto Rico.

Durante el libro, ella discute cómo el huracán María presentó una valiosa oportunidad para que ciertas organizaciones crearan unidades de solidaridad. Comienza por el ejemplo de Casa Pueblo y la infraestructura creada con paneles solares, que le proveyeron (y continúan proveyendo) energía eléctrica para cargar móviles a la población circundante. También nos habla de distintos proyectos agroecológicos, como el de Dalma Cartagena, el Proyecto de Apoyo Mutuo Mariana y la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica, iniciativas como el proyecto universitario PAReS, y otros. De acuerdo con Klein y muchos de los miembros de estas organizaciones, esta es la soberanía política que se construye desde la tierra. Debido a que la mayoría de los alimentos provienen de fuera y su transportación es muy limitada, la producción alimentaria se vuelve imperativa para ser autónomos y poder autodeterminarnos con la producción local. (“A Solar Oasis”; “The Islands of Sovereignty Converge”)

Por el otro lado, se encuentran varios intereses adversos a los puertorriqueños, entre ellos, el poder colonial de los Estados Unidos y sus abusos de nuestra tierra, especialmente para propósitos experimentales: los relacionados con sustancias anticonceptivas, con la conversión de Puerto Rico en modelo económico caribeño, con el uso de humanos para medicamentos a ser vendidos por las farmacéuticas. Klein correctamente afirma que el colonialismo no es otra cosa que múltiples capas experimentales y de control, que lesionan la cultura, el poder y la autoconfianza de los puertorriqueños. (“Welcome to Magic Land”) Y, como muy bien presenta ella en el libro, una de esas expresiones coloniales es la ley federal conocida como PROMESA, con la que el Congreso pone al gobierno de Puerto Rico bajo la sindicatura de la Junta de Supervisión Fiscal. Este organismo coloca a Puerto Rico en un régimen de austeridad, mientras que varios sectores sociales abogan por una auditoría independiente de los casi $70 mil millones de su deuda. Todo esto se agrava significativamente con el paso del huracán María y la situación de desesperación en nuestro territorio. (“Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”; “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”)

Ella también discute algunos de los asuntos acontecidos y que nos son conocidos: los intentos de inversionistas (objetivistas randianos) de convertir a Puerto Rico en un paraíso para las criptomonedas (Cryptoland), el proceso de negociación con bonistas y las iniciativas de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), los desaciertos del conteo de muertos por parte del gobierno, la necesidad de microredes energéticas alimentadas con fuentes energéticas renovables, entre otros factores.

Todo esto, le presenta un panorama parcial al público estadounidense sobre lo que ocurrió (y, en algunos sentidos, todavía ocurre) en Puerto Rico tras el desastre de María. En ese sentido, este libro es una contribución a que esa sociedad conozca mejor lo que estamos pasando y lo que ocurrirá en los próximos años.

Lamentablemente, el texto también está impregnado de ideología, mucha de la que hemos discutido en la sección anterior. Por ejemplo, se enfoca en esfuerzos agroecológicos en contraste a la presencia de las multinacionales, entre las que se encuentra, la odiada compañía cuyo nombre empieza con la “M” de “Monsanto”. (“An Island Weary of Outside Experiments”) Como parte desde la óptica discutida, y solo se enfoca en lo que se fundamente en las bases populares, nunca se pregunta si esas multinacionales pueden servir también para aportar a la economía local. Por ejemplo, si se les puede aplicar una mayor tasa de impuestos. Además, como han sugerido varios economistas, se podrían avivar más las empresas más pequeñas y medianas locales si se estableciera un eslabonamiento económico con las multinacionales. Es decir, nos conviene abandonar la estrategia económica de continuar ofreciendo exenciones contributivas para establecer enclaves de estas multinacionales, algo que hemos llevado a cabo desde tiempos de Operación Manos a la Obra. Aparentemente, Klein no le interesó consultar algún economista sobre ese neurálgico tema.

Tampoco contempla la posibilidad de la derogación de la ley de cabotaje como una manera de incentivar la inversión de capital extranjero, aliviar a los pequeños y medianos negocios y mejorar el costo de vida de los puertorriqueños.

Ella no plantea el problema que conlleva, en principio, proponer que las tierras dedicadas a la agricultura (específicamente “agroecológica”, al menos como la entienden muchos de sus partidarios) sean las que provean abastecimiento de la población y, simultáneamente, el uso de renovables invasivas de la naturaleza, como son las placas solares y los molinos de viento para aliviar la necesidad energética del pueblo. (“Race Against Time”)  En ningún momento nos da detalles de cómos estos usos terrenales armonizan con la aspiración ambientalista de maximizar el espacio de tierras para reservas naturales.

Además, como es de esperarse, ella utiliza a Alemania y Dinamarca como ejemplos a seguir en el ámbito energético. (“Desperation, Distraction, Despair and Disappearance”) Como hemos señalado en otras ocasiones, Alemania es un mal modelo, porque ha optado cerrar sus plantas nucleares y abrir plantas de carbón, al no poder compensar con placas solares y energía eólica. Dinamarca, tiene un buen récord en cuanto al uso de energía eólica (que compone más del 41% de la energía producida), gracias al constante flujo del viento. Por otro lado, la energía solar no suple el grado de electricidad que muchos quisieran (un 4.2%). Se espera que en el futuro, sí consumobde energía fósil sea sustituida por la biomasa, especialmente en la forma de pellets de madera. Sin embargo, al igual que Alemania, la intermitencia de su sistema tiene que estar apoyada por combustibles fósiles y le lleva a importar energía de otros países (algo que también hace Alemania). Actualmente, Francia y Canadá han sentado mejor pauta de energía limpia.

El capítulo sobre la soberanía muestra cómo la izquierda (mucha de ella independentista) ha perdido su norte. El libro refleja ideológicamente ese problema. No tiene una noción clara de lo que es soberanía. Se habla de “múltiples soberanías” como la “soberanía energética”, la “soberanía alimentaria”, la “soberanía educativa”, entre otras. Esto es pura fantasía. Supongamos, para efectos del argumento, que es posible abastecer alimentariamente a la población con productos agroecológicos producidos en Puerto Rico. Ahora bien, si queremos un Puerto Rico próspero e incrementar su producción de alimentos, tiene que exportarlos a otros países. Pregunta, ¿cómo Puerto Rico podrá competir efectivamente en el mercado estadounidense con la ley de cabotaje impuesta? ¿Cómo se podrá competir a nivel interno cuando los productos costarricenses entran con un precio muy barato a Puerto Rico gracias al CAFTA? ¿Podemos colocar aranceles a estos productos para que los nuestros puedan competir en el mercado local? Estas tres preguntas indican un serio problema con el estatus actual por carencia de soberanía política. El tamaño del mercado determina cómo se estructura la producción interna de nuestro archipiélago. Por tanto, no existe tal “soberanía alimentaria”. Lo mismo la “soberanía energética”, no vale la pena utilizar ese término si no tenemos poder de estructurar energéticamente a Puerto Rico, comprar  los combustibles o paneles solares a precios más baratos, o vender nuestro servicio eléctrico a otros países de manera más efectiva. Es más, por las serias limitaciones del servicio eléctrico, no podemos abaratarlo más, para aliviar a las pequeñas y medianas empresas y atraer inversión de capital extranjero.  Y así por el estilo.  Si no hay soberanía política, no habrá nunca soberanía alimentaria, energética, educativa, etc.

Finalmente, en el capítulo “Race Against Time”, Klein dice algo muy importante.

The trouble is that movements, unlike capital, tend to move slowly.

Y ahí yace la virtud del capital. Los movimientos de base comunitaria son esenciales para cualquier democracia saludable, ya que pueden atender sus necesidades con mayor sentido de humanidad, especialmente en momentos de crisis. Sin embargo, como he dicho en otro lugar, mientras que estos grupos (especialmente de izquierda) continúen adoptando las estrategias más ineficientes de agricultura y administración energética, el interés de las élites (que siempre buscan las vías más eficientes para hacerlo valer) ganará cualquier pelea. Es como en Raiders of the Lost Ark, cuando Indiana Jones, con una eficiente pistola, resolvió fácilmente el problema del ser enfrentado con un ineficiente sable turco. Es más, mientras Puerto Rico no tenga un programa de país en el que coincidan las diferentes ideologías políticas y representantes de la sociedad civil, no va a haber un esfuerzo coordinado para superar la crisis.

En resumen, Naomi Klein hizo una gran aportación al dar a conocer el tema de Puerto Rico al público estadounidense. Parte del libro hace un muy buen diagnóstico del problema. La otra parte del libro está empañada ideológicamente, razón por la que no le ofrece a los puertorriqueños una respuesta coherente en torno a la lucha contra las adversidades del coloniaje bajo los Estados Unidos, las arbitrariedades de la Junta de Supervisión Fiscal y la incompetencia gubernamental local.
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Referencias

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