Economista desmiente falsedades sobre las leyes de cabotaje

Embarcación estadounidense

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Se publicó hoy, en el portal de El Nuevo Día, una excelente columna de opinión del Dr. José Caraballo Cueto, profesor de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Lo que hace este escrito especial, es que se centra en desmitificar muchas falsedades que se han dicho  y repetido frecuentemente en cuanto a la ley de cabotaje o la Ley Jones de 1920. He aquí la lista de los planteamientos que refuta:

  • Las leyes de cabotaje no inflan el costo de la transportación.
  • Los precios de alimentos en el estado de Florida son similares a los de Puerto Rico.
  • Los economistas no están de acuerdo.
  • Los que se oponen son los izquierdistas.
  • Las leyes de cabotaje no impiden que vengan barcos de otros países.
  • Las embarcaciones extranjeras no cumplen con los estándares de calidad.
  • Gracias a estas leyes, Puerto Rico cuenta con un servicio dedicado.
  • Los precios de venta son similares porque los costos son similares.
  • Eliminar las leyes de cabotaje no redundará en una disminución automática al consumidor.

Tras las respuestas breves, pero claras, de Caraballo, los argumentos a favor de la ley de cabotaje se desploman como un edificio construido en arena.

Este artículo y el otro, en que discute la deuda y el proceso de desindustrialización de Puerto Rico, plantean la necesidad de una restructuración interna del gobierno para mejorar su capacidad de captación de impuestos, atracción de inversión extranjera y la incentivación del comercio local. Sin embargo, también presentan un caso muy poderoso para discutir el tema del estatus de Puerto Rico como un asunto impostergable.

Recomiendo la lectura de ambos artículos para una reflexión seria sobre el futuro de nuestro adorado archipiélago.

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El problema estructural de la deuda – Lo que los analistas ignoran

En días recientes, se ha debatido mucho en torno a quiénes deben cargar la responsabilidad fiscal de la deuda y por qué. Esta cuestión involucra varios niveles de responsabilidad: política, jurídica, fiscal, ética, etc.

Se ha pasado inadvertido o se ha discutido muy fugazmente un escrito importante del colega y economista, José Caraballo Cueto en El Nuevo Día titulado, “¿Qué causó la crisis de la deuda?“.  Este escrito hace referencia a un estudio publicado por él y otro reconocido economista, Juan Lara. He aquí la ficha:

Caraballo-Cueto, J. & Lara, J. (18 de mayo de 2018). Deindustrialization and unsustainable debt in middle-income countries: the case of Puerto Rico. Journal of Globalization and Development, 8(2), 20170009. doi: 10.1515/jgd-2017-0009.

El documento per se no está libremente disponible al público, pero sí existe un equivalente disponible en su portal de ResearchGate.net (Caraballo & Lara, 2016).

La importancia del estudio radica en su interpretación de los datos y su contraste con las distintas razones usualmente esgrimidas para explicar la existencia de la presente deuda que los puertorriqueños estaremos obligados a pagar. Las opiniones varían: se debe a la rampante corrupción, al gigantismo gubernamental, al esquema estado benefactor, al estatus, a la corrupción, a las transferencias federales a individuos, entre otros. El problema con cada una de estas explicaciones es que no exploran los detalles específicos que llevaron a que se acumulara la deuda hasta tal punto de ser un problema para el mercado de bonos municipales en los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, el mal manejo fiscal tuvo un rol significativo en la acumulación de la deuda, pero, dicen los estimados académicos, que existe más bien debido a su incapacidad de ajustarse a un problema estructural, no coyuntural. El cambio de la estructura fiscal de Puerto Rico, específicamente la eliminación de los beneficios de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, llevó a un proceso de desindustrialización. El gobierno no fue capaz de adaptarse ni buscar alternativas a dicha disposición federal para incentivar la economía.

Para comprender la situación, necesitamos echarle una ojeada a la historia. Desde los comienzos de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, los esquemas de incentivos industriales han pasado por varias etapas. La primera, concentraba los esfuerzos en incentivar la inversión de compañías agrícolas estadounidenses, principalmente en la producción de azúcar. Esto se logró vía la devaluación del peso provincial de Puerto Rico ante el dólar, la compra de vastas cantidades de terrenos y la proletarización de los agricultores. Esta primera etapa es la que llama el economista, Francisco Catalá, el primer enclave. Tanto las exportaciones como las importaciones dependían fuertemente del mercado estadounidense. Esto benefició enormemente a las empresas,  porque habían incorporado  adelantos tecnológicos para el mayor rendimiento por acre. La riqueza como tal de la producción del azúcar se concentró en cuatro corporaciones norteamericanas. En 1921, se aprobó en el Congreso la sección 262 del Código de Rentas Internas federal, cuyo fin era hacer más competitivas las corporaciones estadounidenses en relación con empresas de otras naciones establecidas en sus colonias. Con esta sección se buscaba darles exención contributiva sobre sus ganancias obtenidas en los territorios que no fueran repatriadas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas de las disposiciones de la sección 262 se reformularon en la sección 931, algo que el gobierno local, con una nueva ley y un programa de incentivos industriales, logró forjar con el propósito de industrializar nuestro archipiélago. Este fue el segundo enclave. Debido a las crisis internacionales y petroleras, a la búsqueda de algún mecanismo que posibilitara la repatriación de los eurodólares depositados en bancos europeos, y resolver el problema de inflación de los años 70 en Puerto Rico, se maximizaron los beneficios al capital estadounidense legislando la sección 936. Esta eximía de impuestos federales la repatriación de las ganancias obtenidas en los territorios.

A la par con estos esfuerzos, durante estos años, la aportación de transferencias federales otorgadas (es decir, las que no son devengadas como derechos adquiridos), eran considerables porque, a pesar del crecimiento económico, la tasa de participación laboral ha sido históricamente muy baja (ahora anda por el 39%, en Estados Unidos es el 63%).

Tasa de participación laboral en PR

Tasa de participación laboral en Puerto Rico. Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 213. Reproducido con el propósito de ilustrar (fair use).

Sin embargo, se derogó la sección 936 en 1996 debido a varias fuerzas políticas. En el Congreso se escuchaban las quejas en torno a las excesivas ganancias de las corporaciones, sin tributar de manera alguna al fisco estadounidense. Se empezó a ver la sección 936 como una especie de “mantengo corporativo”. Además de dicho abuso, la gradual apertura del mercado estadounidense a la libre entrada de productos de distintos países del Caribe y otros, fue erosionando los beneficios de la sección 936 debido al cambio del contexto de acceso al mercado estadounidense con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. No obstante ello, los beneficios de la sección 936 se salvaron temporeramente por la idea de implementar “plantas gemelas” en el Caribe. Sin embargo, las reformas contributivas planificadas por el Presidente Bill Clinton, el Área de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) y la planificación de una futura Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) hacían difícil justificar la continuación de estos beneficios a los territorios.

La eliminación de dicha sección, sin una alternativa de incentivos económicos, llevó a una etapa de desindustrialización de Puerto Rico, suceso que continúa hasta nuestros días. Simultáneamente, podemos ver que las transferencias federales a Puerto Rico, especialmente las otorgadas, han ido disminuyendo paulatinamente a medida que han pasado los años (con la notable excepción de las transferencias de FEMA después del huracán María).

Transferencias federales a Puerto Rico

Tabla de transferencias otorgadas (línea roja) y devengadas (línea negra) a individuos (fair use). Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 220.

No nos olvidemos que no han faltado propuestas a granel, por parte de políticos locales al gobierno federal, para crear alguna concesión de beneficios tipo 936: las zonas empresariales, la sección 30A, la sección 956, la sección 933A, entre otros. Aun en casos en que los dos partidos mayoritarios han cabildeado juntos por algún tipo de beneficio, el Congreso de Estados Unidos se ha negado a concederlo. Todo esto ha descapitalizado la banca en Puerto Rico y ha prolongado una depresión desde el 2006. No es casualidad, nos dicen Caraballo y Lara, que fue en el 2005 que las casas acreditadoras empezaron a amenazar al gobierno con degradar la calificación a los bonos  de Puerto Rico.

En Puerto Rico, cuando se discuten estos asuntos en la calle y en la prensa, frecuentemente solemos caer en la falacia de que distintos gobiernos en Puerto Rico han emitido bonos irresponsablemente sin tener fuentes de repago. Esta es la impresión que nos crea, por ejemplo, El Nuevo Día, cuando nos presenta la siguiente gráfica:

Gráfica del aumento de la deuda

Gráfica del aumento de la deuda sin ajuste por inflación (Imagen cortesía de El Nuevo Día).

Sin embargo, Caraballo y Lara nos revelan con sus hallazgos que, antes de la eliminación de la sección 936, los gobiernos  estuvieron manejando relativamente bien la deuda y que su aumento en números absolutos es solo aparente porque suponemos que el valor del dólar permaneció constante a través de los años. Cuando se hace el debido ajuste por inflación, vemos claramente que la deuda bajó desde mediados de la década del setenta hasta 1987,  luego se mantuvo estable hasta la mitad de los años noventa y desde entonces se disparó.

Gráfica de deuda de Puerto Rico

Gráfica de variables económicas de Puerto Rico a través de los años (Caraballo & Lara, 2016, p. 26).

Podemos ver que es precisamente en la década del noventa, cuando se eliminaron los beneficios de la sección 936, que empezó subir significativamente la deuda de Puerto Rico (Total Debt). Nótese también que, bajo las administraciones del PPD y del PNP, hubo una reducción del tamaño gubernamental y su fuerza laboral (empgov/pob16). Contrario a lo estipulado por la ideología conservadora de la economía, nada de eso conllevó mejoría económica o reducción de la deuda. Esto lo podemos constatar con la reducción de empleos en el sector de la manufactura (manu/pob).

Hacía falta seguir invirtiendo y manteniendo la infraestructura a nivel estatal y municipal, pero no había dinero en el Fondo General para esos fines.

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales (Caraballo & Lara, 2016, p. 27).

Como puede verse en esta gráfica, a raíz de la desindustrialización, hubo una caída significativa de los ingresos gubernamentales, que ni tan siquiera el IVU logró detener. Solo hubo un aumento significativo de ingresos cuando se legisló (como resultado de una negociación con el Departamento del Tesoro federal) un impuesto temporero de un 4% sobre las ganancias de las corporaciones foráneas en Puerto Rico, remediándolo con un crédito por contribuciones foráneas.

Una vez más, esto demuestra que la desindustrialización implicó una baja de ingresos al fisco, por lo que el gobierno tuvo que recurrir a más préstamos. En “arroz y habichuelas”, nos dice Caraballo Cueto en su columna en El Nuevo Día:

… si usted devenga un salario alto de su trabajo y lo despiden inesperadamente, su deuda personal aumentará. Eso no es un problema mayor si consigue otro buen trabajo en los meses subsiguientes y salda esa deuda. El problema fue que esta economía no consiguió ese buen trabajo nuevo: ese nuevo modelo económico vigoroso no se halló y, peor aún, la discusión pública apenas aborda el tema. La negligencia mayor del gobierno y de otros actores económicos no radica tanto en la administración fiscal pública como en haber manejado esta depresión como coyuntural y no como estructural.

En el estudio que los dos economistas publicaron, se hace una serie de recomendaciones de manejo de fisco local, pero también se enfoca en asuntos estructurales, incluyendo el del estatus político de Puerto Rico (no voy a mencionar todas sus sugerencias):

  • En el futuro, Puerto Rico, debería adoptar medidas defensivas en caso de debilitamiento estructural. Algunas de estas medidas pueden incluir que, en época de economía boyante, se creen unas reservas destinadas a estimular la economía en momentos recesionarios, para que el estado no comience a lidiar con el problema dependiendo de préstamos externos.
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  • Hace falta un cambio estructural fiscal que vuelva a industrializar nuestro archipiélago para estimular la producción y que lleve a los recaudos necesarios para el pago de la deuda.
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  • Se pueden permutar los bonos actuales por bonos vinculados al Producto Doméstico Bruto (GDP-indexed bonds) a una tasa de interés razonable y cuyo pago tenga en cuenta la rapidez o lentitud de la recuperación económica.
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  • Un cambio del estatus político de Puerto Rico, que, dependiendo en qué dirección sea, se permita negociar con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos mecanismos para la refinanciación o tener acceso a los mercados de capital o instituciones internacionales.

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Reflexión y opinión personal

A raíz de este y otros estudios, se puede ver con claridad, que el éxito y el fracaso económico de Puerto Rico dependen fuertemente de las determinaciones del Congreso de los Estados Unidos.  El Congreso republicano, de orientación filosófica en la falaz creencia en la responsabilidad fiscal individual, ve el asunto estrictamente como uno coyuntural, en que la estructura fiscal de Puerto Rico no es el problema, sino las decisiones tomadas a nivel administrativo.  Aun así, tal perspectiva, les rebota en el mercado de bonos municipales, algo que quieren enfrentar imponiendo medidas de austeridad que han mostrado, una y otra vez, no funcionar para propósitos de estimulación económica y la ulterior paga de deudas.

El estudio al que hemos hecho referencia abona al hecho de que la estructura, no la coyuntura, es el factor principal que nos ha traído a donde estamos:

  • Contrario a lo que cree el público en general (y muchos mal llamados “analistas —¿analistos?— políticos”) antes de la eliminación de los beneficios de la sección 936, los gobernantes manejaron bien la deuda de Puerto Rico. Cuando se hace el debido ajuste a la inflación, no se puede decir que los gobernantes pidieron más deuda que la que podían pagar.
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  • La industrialización y desindustrialización de Puerto Rico tuvieron elementos coyunturales, pero se dieron por razones fundamentalmente estructurales.
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    • Coyunturales: Cuando se dio el paso a la industrialización de Puerto Rico, bajo la sección 931, Europa y Asia estaban destruidos por la guerra, Puerto Rico era el único que tenía libre mercado con los Estados Unidos y libre entrada a ese país. Además, había desarrollado una buena infraestructura por las necesidades militares del momento y el desarrollo tecnológico que conllevó la Segunda Guerra Mundial. A mediados de los años 40, Estados Unidos se hallaba como suma potencia del lado capitalista del globo. Por otro lado, hoy día, Puerto Rico se encuentra en un mundo multipolar, con un incremento del dominio económico asiático, con muchos países que tienen libre acceso al mercado estadounidense (especialmente los de América Latina), con la existencia de redes de tratados de libre comercio y acuerdos preferenciales internacionales.
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    • Estructurales: Puerto Rico tiene una estructura económica que dificulta su participación en un mundo globalizado como este. En los años 40 y 50, la estructura no le imposibilitó beneficiarse de su relación colonial con los Estados Unidos. Al contrario, los intereses estadounidenses del momento, permitieron formular una política fiscal que era cónsona con el crecimiento económico de Puerto Rico. Todo eso cambió al transformarse el mercado internacional, hasta el punto en que Estados Unidos, actualmente, tiene poco o ningún interés por Puerto Rico, fuera del pago de la deuda. Por este y otros factores que hemos discutido, se eliminó la sección 936 y, con ello, comenzó el proceso de la desindustrialización de Puerto Rico.
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  • Aun si los puertorriqueños hubieran elegido a los mejores gobernadores de la historia, el punto que nos traen Caraballo y Lara es que, debido al problema estructural que llevó a la desindustrialización, les hubiera llevado igual a recurrir a fuentes externas de financiamiento por necesidad. En palabras de Caraballo en su columna de opinión:

… al colapsar el modelo económico, se redujeron los recaudos gubernamentales que fueron compensados con deuda. La mala administración fue un exacerbante, pero aun una sana administración pública no hubiese evitado la crisis.

Todas las variables importantes para nuestra economía están en manos de Estados Unidos: política monetaria, bancaria, laboral, comercial internacional, energética, de cabotaje, de inmigración y emigración, de transportación, de salario mínimo, etc. (véase declaraciones de Joseph Stiglitz en relación con algunas de estas variables).  Aunque gozamos de “autonomía fiscal”, es decir, de no pagar impuestos federales, la falta de control de estas variables nos impide aprovechar la situación global presente y las oportunidades que esta nos brinda. Por otro lado, el no pertenecer a la Unión estadounidense, nos impide participar efectivamente de diseñar legislación federal a nuestro favor, de una asignación más razonable del presupuesto estadounidense y un trato equivalente al de estados en cuanto a programas federales. Cuando tenemos todo esto en consideración, es claro que Estados Unidos es principal responsable de la situación fiscal del país y, por ende, responsable último fiscal de la deuda.

Bajo la estadidad, los fondos de transferencia federal adicionales a los que reciben actualmente los puertorriqueños podría aliviar la situación de muchos individuos en Puerto Rico. Además, podría ser cobijado con los beneficios financieros que le acompaña a cada estado de la Unión. Sin embargo, esa opción de estatus se ha encontrado ante una muralla congresional desde 1898 y ahora más que nunca. No debemos perder de perspectiva que hasta el Presidente Trump fue más explícito de lo esperado cuando, a raíz del desastre del huracán María, afirmaba que Puerto Rico le cuesta al presupuesto estadounidense. Aun antes de María, los congresistas mismos, aun el mismo amigo de la estadidad, Don Young, se han expresado en torno a su frialdad ante la idea de otorgarle la estadidad a un territorio económicamente devastado. Sin embargo, aun si Puerto Rico tuviera una economía vibrante para ser estado, se hubiera encontrado con dos obstáculos formidables. El primero sería el fútil intento de convencer a 24 o 25 estados de la Unión de ello, ya que un Puerto Rico estado haría que participaran menos del presupuesto federal y, de hecho, algunos perderían sillas legislativas para que nuestros legisladores las ocuparan en la Cámara de Representantes (suponiendo que no se revisara la disposición que limita su número de miembros a 435). Los senadores de estos mismos estados permanecerían firmes contra cualquier posibilidad de otorgarle la estadidad a Puerto Rico. Además, la admisión de Puerto Rico como estado, que sería predominantemente demócrata, no estaría pareado con la admisión de algún otro estado que fuera republicano. Este ha sido uno de los grandes impedimentos de la admisión del Distrito de Columbia como el estado 51, a pesar de que en el referéndum del 2016, ganara con un aplastante 85.8%.

Dada esa puerta cerrada y que necesitamos buscar maneras de incentivar la economía e insertarnos en el mercado global, entiendo que debemos comenzar a dirigirnos hacia un estatus de soberanía propia (sea en la forma de libre asociación soberana o independencia). Nadie se llame a engaños. En cualquiera de los dos casos, de una u otra forma, tendremos que pagar la deuda. Tampoco digamos que este proceso sería la panacea económica. Si no hay plan integral y de pueblo bajo cualquier estatus, el futuro siempre será una desesperanzador.  Sin embargo, si podemos negociar con el Congreso un proceso de transición serio, bien planificado, que no trastoque significativamente los acuerdos de pago de una deuda consolidada, tendríamos mayores oportunidades de obtener fuentes de capital y de expansión de mercado para reactivar nuestra economía.

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Referencias

Caraballo, J. & Lara, J. (octubre 2016). From deindustrialization to unsustainable debt: The case of Puerto Rico.  https://www.researchgate.net/publication/309736965_From_deindustrialization_to_unsustainable_debt_The_Case_of_Puerto_Rico.

Catalá Oliveras, F. (abril de 2010). La economía de Puerto Rico: del enclave colonial al imperativo de la Independencia. En R. Berríos Martínez, F. Martín García, & F. Catalá Oliveras, Puerto Rico. Nación Independiente. (pp. 49-98). PR: Editora Corripio.

Catalá Oliveras, F. (2013).  Promesa rota. Una mirada institucionalista a partir de Tugwell. Puerto Rico: Ediciones Callejón.

Collins, S. M., Bosworth, B., & Soto-Class, M. A. (Eds.) (2006). The Economy of Puerto Rico. Restoring Growth. PR/US: Center for the New Economy / Brookings Institution Press.

Dietz, J. L. (1989). Historia económica de Puerto Rico. PR: Ediciones Huracán.

Gallisá, C. (2015). La deuda. Una crisis política. PR: CG Editores.

Gautier Mayoral, C., Rivera Ortiz, A. I., & Alegría, I. E. (Comps.). (1990). Puerto Rico en la economía política del Caribe. PR: Ediciones Huracán.

Irizarry Mora, E. (2011). Economía de Puerto Rico. México: McGraw-Hill.

Rodríguez Beruff, J. (2007). Strategy as politics. Puerto Rico on the eve of the Second World War. PR: Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

El glifosato, Monsanto y el más reciente escándalo de la IARC – 1

OMS y Roundup

Logotipo de la Organización Mundial de la Salud. A la derecha, galones de Roundup (Cortesía de Mike Mozart en Flickr, CC-BY 2.0)

Declaración de conflictos de intereses: Este artículo no fue financiado por empresa alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a este escrito.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

El uso del glifosato como yerbicida ha penetrado en todas las esferas de nuestra vida. Esto no se debe al amplio uso en la agricultura debido a la siembra de productos resistentes a glifosato (entre ellos, los cultivos Roundup Ready® de Monsanto), sino también en cuanto a su uso por parte de los gobiernos y personas privadas con el propósito de mantener espacios libres de malezas.

Sin embargo, para el año 2015, una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) dio a conocer al público que clasificaba al glifosato como 2A, es decir, como probable carcinógeno para los seres humanos.

La reacción de muchos sectores del público se dejó sentir, especialmente los ambientalistas, partidos verdes, “alternativos” y de izquierda en general. En Puerto Rico, nutricionistas como Vilma Calderón, candidatos a la gobernación como María de Lourdes Santiago, partidarios del Partido del Pueblo Trabajador, sectores del Partido Popular Democrático y algunos del Partido Nuevo Progresista se han expresado por esta y otras razones en contra del uso del glifosato por parte de los municipios y del gobierno para lidiar con las malas hierbas. Los argumentos en contra de esta prácitca van desde pésimos, ignorantes y torpes criterios toxicológicos (e.g. que el glifosato es altamente tóxico porque originalmente se utilizó para limpiar tuberías), hasta alegatos de que causa autismo, depresión, obesidad, diabetes, celiaquía… y todos los males del universo (algo que hemos refutado) y, ahora, “probable cancerígeno”.

Por otro lado, algunos de ellos y otros afines ideológicamente han lanzado ataques ad hominem a cualquier persona que apoye el uso del glifosato, como un “pagado por Monsanto”. En muchos casos, se le imputa inmerecidamente sin que brote de la frente de la persona ni una sola gota de sudor en investigar si realmente la persona vende sus servicios a la compañía.

Más recientemente, en el año pasado (2017), una organización antiOGM y que milita por etiquetar productos transgénicos llamada U.S. Right to Know (USRTK) publicó en su portal cientos de páginas de correspondencia electrónica y otra documentación conocida como los “Papeles de Monsanto” (Monsanto Papers) donde pretende demostrar que efectivamente Monsanto “sabía” que el glifosato podía ser genotóxico y que no había seguridad plena de que no lo fuera. Estos Papeles son producto de un caso que se ha llevado a un tribunal de California acusando a Monsanto de que su producto Roundup® produjo limfoma no-Hodgkin a cerca de 2,000 personas (cerca de 300 demandas consolidadas en una). Este juicio está ante el juez de distrito Vince Chhabria para determinar si realmente las autoridades reguladoras y la misma compañía han investigado, analizado y publicado la evidencia concerniente al glifosato y su presunta asociación con este tipo de cáncer.

En estos Papeles publicados, se puede ver que ejecutivos de Monsanto hablaban de pagarle a científicos independientes o escribirles artículos para que ellos pusieran su nombre en él, lo que se conoce en la jerga en inglés como “ghostwriting“.

Irónicamente, esa misma evidencia entre otros factores han hecho que se descubriera que los científicos de la IARC tenían intereses financieros (e ideológicos) que también pudieron haber influenciado su opinión, como veremos en el último artículo de esta serie.

Científicos de ambos lados se han embarrado en todo este proceso. El propósito de esta serie es descubrir (hasta donde nos es posible) lo que ha ocurrido en estos dos últimos años al respecto. En esta primera parte, vamos a hacer un recuento histórico de lo ocurrido. En la segunda parte, le echaremos un vistazo crítico a la monografía publicada por la IARC. La tercera parte consistirá en ver las posibles razones externas al escrito en torno a las conclusiones de la IARC y las consecuencias del escrito a nivel mundial. Toda esta crónica revela una batalla corporativa de ambos lados, que desean influenciar o distorsionar la evidencia científica a su favor.
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El consenso actual de la comunidad científica en cuanto al glifosato

Hay más de 2,700 estudios en torno al glifosato. Aquellos de cohorte debidamente controlados, las revisiones científicas y los metaanálisis de esta literatura coinciden en que no hay evidencia alguna de que el glifosato sea genotóxico, (vean también este artículo de 1999, este del 2008este del 2012, este de 2015, este de 2016,  este del 2017 y el más reciente estudio de cohorte independiente publicado el año pasado), convicción que comparten prácticamente todas las agencias de seguridad alimentaria del mundo (no solo la Agencia de Protección Ambiental federal) que han llevado a cabo muchas de estas revisiones (e.g. la EFSA con su estudio, la Agencia de Químicos Europea,  el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania y Health Canada).

Para colmo del asunto, la OMS no está de acuerdo con su rama, la IARC. Según el informe conjunto del 2016 de la OMS y de la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), no hay evidencia alguna de que el glifosato sea genotóxico.

Los activistas antitransgénicos apelan constantemente (como un mantra) al famoso experimento de G.-E. Séralini en que “demuestra” que la ingestión de glifosato y OGMs le produjo tumores a ratas Sprague-Dawley®. Los científicos en general no estuvieron impresionados. ¿Por qué? Aquí lo explico con más detalles.

La ciencia en este caso, es sólida, pero esto no significa que no hayan habido malas mañas de ambos lados en este combate.
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Trasfondo de la controversia

Logo Roundup Ready Corn

Logotipo del maíz Roundup Ready, distribuido por la compañía Monsanto.

El glifosato ha sido objeto de disputas por mucho tiempo. Varias razones se han esgrimido, pero podemos simplificarlas a dos:

  • Su asociación con la empresa Monsanto, tanto la antigua como la nueva. Aunque no fue la compañía la que descubrió el glifosato, sí fue la dueña de su patente por muchos años, beneficiándose de su venta. No solo eso, cuando se fue convirtiendo en una agroindustria y descubrió las bacterias que descomponían el glifosato en el suelo, logró descubrir el material genético que hacía propicia esa característica y, vía transgénesis, pudo generar cultivos resistentes a glifosato; de ahí las semillas Roundup Ready®.
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  • Ciertos estudios preliminares con animales, incluyendo algunos hechos por Monsanto, parecían indicar que el glifosato era cancerígeno (1985). Cuando la Agencia de Protección Ambiental (EPA) federal se retractó de ello, muchos comenzaron a sospechar de la influencia de Monsanto en cuanto a esta decisión. Cuando la IARC publicó su monografía, proliferaron relatos de cómo Monsanto persuadió a dicha agencia a “suprimir” esta información importante. Esta narrativa fue impulsada por el grupo Food Democracy Now. Varias otras organizaciones antitransgénicas se basaron en ella (aquí está su informe).

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La revisión de la EPA de 1985

Nuestra saga no comienza en el año 2015, sino en 1985, cuando la EPA evaluó dos experimentos hechos con ratas Sprague Dawley® y ratones CD-1® y concluyó que había evidencia muy limitada de que el glifosato causaba cáncer. No podemos exponer aquí todos los detalles de los experimentos en cuestión, pero resumiremos los resultados y la interpretación de los científicos de la EPA  en cuanto al experimento que nos concierne. El estudio, que involucraba una muestra 198 ratones CD-1®, detectó un aumento significativo de cáncer especialmente intestinal y en otros órganos.

Sin embargo, contrario a lo que han hecho recientemente otros científicos, la EPA tuvo en cuenta que la dosis de glifosato dada a ellos era inadecuada para el estudio (4,500 mg/kg/día). Los tumores renales que se veían en las ratas podían provenir de otras toxinas no carcinógenas presentes en sus órganos y concluyó (contra la interpretación de Monsanto) que había evidencia muy limitada de que el glifosato aumentara ligeramente las incidencias de cáncer en ratas machos. Por ello, la EPA había clasificado al glifosato como Grupo C (es decir, posible cancerígeno).

Sin embargo, al año siguiente, tras consultar con varios expertos, la EPA determinó que no había asociación alguna entre el glifosato y las incidencias de cáncer en las ratas.  Tras experimentos adicionales (por ejemplo, véase el informe de 1990) y varias algunas revisiones (véase esta de 1991), la EPA concluyó que al glifosato había que clasificarlo en el Grupo E (es decir, no había evidencia clara de que fuera carcinógeno). Experimentos y revisiones subsiguientes han apoyado estas conclusiones (Williams et al. 2016, pp. 3-4). Esto incluyó tanto a la Comisión Europea como a agencias de salud canadienses y la OMS (EPA, 1993, 2013; European Commission, 2002; Health and Welfare Canada, 1991; Health Canada, 2015; WHO, 1994).

Ahora bien, se podría argumentar que la interacción de Monsanto con la EPA influyó en el proceso decisional de dicha agencia. El problema con este argumento es que ya para entonces, el hecho de que hubiera agencias internacionales de reputación que apuntaban en la misma dirección demostraba la mayor probabilidad de que la EPA había llegado a la conclusión correcta.

A pesar de ello, esto se ha interpretado por los activistas y grupos antiOGM como “evidencia” de cuan lejos pueden llegar los tentáculos de la empresa Monsanto.
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Informes y metaanálisis desde el 2000 y el 2016

En el año 2000, se publicó un informe (Williams et al., 2000) en torno a los efectos del glifosato sobre los seres humanos. Entre otras cosas, el estudio hace toda una revisión científica de la literatura y encuentró lo siguiente:

  • No hay preocupación alguna en cuanto a la toxicidad del glifosato para los seres humanos.
  • La absorción del glifosato por parte del sistema digestivo humano es ninguno y su totalidad es expulsada por el cuerpo humano.
  • Los mejores experimentos con animales han demostrado repetidas veces que el glifosato no se bioacumula.
  • El glifosato por sí solo o en combinación con los demás químicos del Roundup® no daban señal alguna de ser genotóxicos.
  • No hay evidencia alguna de su impacto en la reproducción y desarrollo de los seres humanos y animales cuando se consideran las dosis presentes en los alimentos.
  • Varios experimentos han mostrado que no es disruptor endocrino.
  • Roundup® no constituye amenaza alguna al ser humano.

Sin embargo, los grupos antiOGM cuestionaron este informe. Su objeción principal era la presencia y las actividades de uno de los autores, Gary M. Williams, del Departamento de Patología del  New York Medical College, Valhalla. Su nombre aparece en los Papeles de Monsanto, que son particularmente valiosos para ambos grupos (a favor y en contra de los OGMs) como veremos en otro artículo. Sin embargo, sí revela algo que es muy importante para los consumidores y es la intención de Monsanto en el 2015 de “escribir informes” para que científicos llamados “independientes” los publicaran a favor del glifosato.

De esta discusión, no hay lugar a dudas. Véase el intercambio de mensajes electrónicos en este documento, página 203, donde un ejecutivo de Monsanto decía lo siguiente:

An option would be to add Greim and Kier or Kirkland to have their names on the publication, but we would be keeping the cost down by us doing the writing and they would just sign their names so to speak. Recall this is how we handled Williams Kroes & Munro 2000. (Mi énfasis)

Esto también parece lanzar sombra en torno a la revisión científica del 2016 en la que él participó (Williams et al., 2016).

Aunque esto puede ser considerado por algunos “a smoking gun” de que Monsanto escribió un informe en el que Williams (y compañía) le pusieron la firma, se puede dudar este alegato. El colegio de medicina donde Williams labora afirma que llevó a cabo una indagación al respecto y no encontró evidencia de que Monsanto escribiera el informe del 2000. Por razones de privacidad, el colegio ha decidido no divulgar los detalles de la investigación.

Aunque tal medida es comprensible, esta falta de divulgación y el que Williams rehúse hablarle a la prensa, crea duda en la opinión pública sobre la integridad de dicha investigación. Esta preocupación del público no es irrazonable. Por otro lado, en lo que concierne a la revisión científica del 2016, Williams no fue el único que participó, también estuvo acompañado de otros científicos independientes y formó parte de uno de cuatro paneles de expertos que ponderaron en torno a los resultados de la IARC en relación con el glifosato, y muchos de ellos no están ligados a Monsanto financieramente. Es extremadamente dudoso que el artículo en cuestión sea casi una copia al carbón de algo escrito por la corporación.

Otro científico que fue mencionado en los Papeles (y que citamos) es David J. Kirkland, toxicólogo que participó en William et al., 2016 y quien niega rotundamente haber sido pagado o sometido algún estudio escrito por la compañía. Según él, no pondría en juego su prestigio llevando a cabo tal movida a favor de una corporación. No obstante sus negaciones, también quedó manchado ante la opinión pública.

Finalmente, está Dr. William Heydens y otros expertos de Monsanto, que dijeron haber participado en la redacción de Williams et al., 2000. Sin embargo, Heydens describió el proceso de la siguiente manera:

I made some minor editorial contributions to that 2000 paper that do not mount to the level of a substantial contribution or an intellectual contribution and, thus, I was only recognized in the acknowledgements and not as an author, and that was appropriate for the situation. …It was things like editing relatively minor things, editing for formatting, just for clarity, really just for overall readability to make it easier for people to read in a more organized fashion.

Esta caracterización es algo muy lejos de “ghostwriting“, pero con testimonios como ese, persisten las dudas. La compañía publicó un comunicado negando que sus empleados hayan escrito sustancialmente el documento.

Otro nombre que apareció, pero en relación con otro trabajo escrito, fue el de Ellen Chang:

Per our phone call with John the other day, the next two most important things that we need to do are the Meta-analysis publication and the Ag Health Study Follow-up publication, assuming we can get our hands on the data in a reasonable timeframe. I feel confident that we will have organizational support for doing these projects, so I think we need to start setting them up now.

For the meta-analysis, please contact Elizabeth, let her know we would like her/Ellen to do this, and get a cost estimate from her.

Efectivamente, Chang publicó el metaanálisis en el 2016. El problema con este señalamiento es que tanto Chang como su colega Elizabeth Detzell fueron honestas en la declaración de conflictos de intereses: el metaanálisis fue financiado por Monsanto, las dos han laborado contratadas como un servicio de consulta, y que la inclusión de las sugerencias de la corporación quedaba a discreción de ellas. En ningún momento alegaban que el estudio era independiente. Su reputación, pues, queda incólume y la aceptación del metaanálisis por parte de la comunidad científica puede ser testimonio de su imparcialidad. De hecho, el metaanálisis no se mantuvo oculto y se publicó en una revista académica arbitrada, libremente disponible y a la vista del público. Allí incluye la metodología utilizada, los criterios para filtrar los artículos bajo escrutinio, su discusión, etc. Su conclusión es plenamente consistente con revisiones científicas hechas por gobiernos y por científicos independientes de todo el mundo.

Es interesante que los objetores del glifosato no hayan combatido el contenido mismo de este escrito, sino más bien su financiación. Contrario a la malicia de cierta gente, no deberíamos empezar preguntándonos quién financió un estudio, sino buscando las fallas en un artículo. Por ejemplo, algunos científicos han publicado estudios en contra de una antropogénesis del cambio climático, se han mostrado las fallas notables de sus análisis y entonces se interrogó sobre quiénes los financiaron (la industria petrolera). La financiación no determina que un estudio “en principio” está mal, sino solo indica la posible motivación de la aparición de ciertas fallas claves para llegar a una conclusión equivocada.

Finalmente, tenemos que incluir otras aserciones de miembros dentro de la misma empresa. Este es el caso de la toxicóloga de Monsanto, Donna Farmer. Ella es la persona de la empresa que se encarga de estudios de seguridad y toxicidad de sus productos. En los Papeles aparece ella diciendo las siguientes palabras:

… you cannot say that Roundup does not cause cancer-we have not done carcinogenicity studies with “Roundup”.

Logo de Monsanto

Logotipo actual de Monsanto

Parecería que no hay nada más qué decir en torno al tema y que Monsanto nunca hizo los estudios de genotoxicidad del glifosato. Esta aseveración se convirtió en el “Field Day” en la prensa estadounidense y de otros países. Sin embargo, los Papeles también incluyen una entrevista que se le hizo en torno a esta aserción. Ella señala allí que no estaba hablando del glifosato, este solo es un ingrediente del producto Roundup®, sino de una serie de sulfactantes que acompañan el controversial químico. Monsanto no había hecho los estudios pertinentes en torno a los sulfactantes, por lo que no podía decir a ciencia cierta que Roundup® no fuera de alguna manera carcinógeno. Sin embargo, nos dice que ella no creía que los sulfactantes lo fueran.

Por otro lado, en los mensajes electrónicos, ella reconoció que los sulfactantes no eran biodegradables (aunque el glifosato sí lo fuera) y que la recomendación de la Comisión Europea para su probición no se debía a problemas de seguridad, sino a asuntos políticos en Europa (véase páginas 85-94 de este documento). En este último caso, el alegato es plenamente plausible, ya que la Comisión Europea se ha visto varias veces confirmando la seguridad de los alimentos transgénicos, convicción que ha sido ignorada por el Parlamento Europeo y varios de los países miembros por razones puramente políticas (véase nuestra discusión al respecto aquí). La posibilidad es bien fuerte de que la Comisión haya recomendando su prohibición por razón de presiones políticas, no de evidencia científica.

Esta controversia con Monsanto tampoco no es el único. Tras la publicación de los Papeles y la posible intervención indebida de la compañía en el quehacer científico, esta acusación de “ghostwriting” tuvo peso a la hora de la decisión de un juez de Fresno de autorizarle al estado de etiquetar productos transgénicos tratados con glifosato. Eso se debe a que aparentemente vio que un regulador de la EPA fue convencido de la falta de toxicidad del químico debido al documento de Williams et al., 2000.

Toda esta saga todavía no ha terminado en California.
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La controversia continúa con acusaciones de plagio

El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania

Logotipo de El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania

El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania (BfR) se vio “embarrado” también con el tema, especialmente gracias al artículo de Williams et al., 2000. Esto se debe a que es hoy día, la institución es sospechosa de haber plagiado de la solicitud a la EFSA por parte de Monsanto para el relicenciamiento de su producto RoundUp®, específicamente las secciones del informe del BfR:

  • B.6.4.8
  • B.6.5.3
  • B.6.6.12

Según un analista experto en plagio, Stefan Weber, parece que su informe rendido a la EFSA, para relicenciar el glifosato para su uso de Europa, plagió datos en cada una de estas secciones, ya que citó directamente del texto de Monsanto y el artículo en discusión sin hacer la debida atribución. Esto violenta la normativa misma de la agencia europea de regulación de alimentos. Según Weber, esto puede indicar que BfR podría estar ocultando el verdadero origen de los datos. He aquí su análisis.

Esto ha causado el revuelo esperado en un caso tan contencioso como este. El 22 de septiembre del año pasado (2017), la EFSA lanzó un comunicado reafirmando la calidad del informe rendido. Afirma que estos pasajes alegadamente plagiados son parte de un dossier que contiene una revisión y evaluación del producto hechos por la compañía, combinados con los artículos arbitrados pertinentes (entre ellos Williams et al., 2000). Según es uso y costumbre, el texto del dossier es el punto de partida de la revisión y evaluación hecha por los organismos reguladores tales como la EFSA y deben aparecer en el informe. De hecho, la EFSA señala que es en la revisión del organismo público evaluador incluye tachaduras, modificaciones y comentarios, evaluación que se lleva a cabo de manera independiente de la compañía solicitante.

Por otro lado, el BfR también negó la acusación de plagio, diciendo lo siguiente:

Both in Europe and worldwide, it is a standard and recognised practice in assessment procedures not only in the area of plant protection products for assessment authorities to also integrate relevant passages from submitted documents in their assessment reports following critical review. The subdocuments of the assessment report therefore also contain text passages of this kind from publicly available literature sources that were submitted by the applicants as part of the legally required literature research. This is also evident from the headings of the various chapters and sections.

En otras palabras, el BfR hizo lo que siempre se ha hecho en estos casos y es partir del dossier de la compañía y evaluarlo críticamente. Esto implica el rechazo de ciertas partes del dossier (cuando aparece con tachaduras) y la introducción de artículos adicionales en torno al tema en cuestión (tal como indica Weber). Este procedimiento que es entendido como estándar en la comunidad científica, no constituye plagio porque es un entendido en la comunidad científica en torno a la práctica.
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Reflexión

Todo este relato conlleva la discusión de un tema serio y es la interacción entre la industria con la academia y las ciencias. Bajo cualquier estándar, en muchos sentidos, hoy el proceso de discusión científica en todos los campos es más transparente que en cualquier momento en el pasado. Sin embargo, eso no implica que se hayan desterrado completamente las oscuridades de antaño.

Lo que esta experiencia nos demuestra es que, ante la opinión pública, parece que ocurrió una intervención indebida y antiética de parte de Monsanto en la discusión y debates científicos en torno al glifosato. La evidencia disponible lo sugiere muy fuertemente y dada la negativa de algunas de las personas implicadas a aclarar los asuntos, el público queda en la oscuridad de información en torno a lo acontecido. Una corporación no debe preparar documentos que se presenten como independientes, y aquel científico que diga que dicho documento es suyo, compromete muy seriamente su credibilidad. Eso no significa que no se consulte debidamente en ocasión de aclarar algunos puntos importantes, que es lo que alegan Monsanto y Kirkland.

Ahora bien, aun asumiendo lo peor, que hubo una intervención indebida hasta el punto de un “ghostwriting“, ¿quiere decir esto que los datos ofrecidos en estos estudios son malos? Nadie se ha detenido a pensar esta pregunta. ¿Es que Monsanto intentó “ocultar” la verdadera información en torno al glifosato como carcinógeno? La evidencia que muestra USRTK con sus Papeles es rotundamente negativa. La intervención indebida de la compañía, si ocurrió como alega USRTK, se debió a una preocupación por su marca comercial RoundUp® y sus productos transgénicos resistentes a glifosato. Sin embargo, en vez de “ocultar” información, lo que demuestran los Papeles es un esfuerzo de mayor exposición de los datos genuinos en torno al producto y que fueran aceptados por la comunidad científica. Véase las páginas 88-90 del PDF que hemos discutido y en el que USRTK no ha hecho el debido énfasis (mis comentarios entre corchetes[]):

I didn’t find anything on the Australian site either …however take this question S. It is not Roundup that is taken up it is glyphosate. It stops the synthesis of 3 amino acids (they are used to make proteins) and this “process” is also found in microbes and fungi. (p. 88)

[Esto es 100 % correcto, lo que hace el glifosato es detener la síntesis de tres aminoácidos en ciertas plantas: la fenilalanina, la tirosina y el triptófano.]

Thanks Neil. Honi has already have pointed out the flaws in the studies, but there can’t be any harm in doing so again. Studies on the safety of Roundup is a good approach, but I believe there are also some on glyphosate’s benefits for the environment (even if the surfactant is not biodegradable). It’s a shame the Scott’s guy is blaming us too!! (p. 89)

[Como ya indicamos, ellos indican que no hay estudios sobre los sulfactantes como posibles cancerígenos y resaltan que el glifosato es biodegradable y beneficioso al ambiente, aunque los sulfactantes no lo sean.]

The reporter has printed the correct information that “Glyphosate is biodegradable but the surfactant is not”. However, then she goes into a sensationalism mode quoting “studies” that suggest Roundup is not safe, which is probably derived from her interview of the Fremantle activist. I feel the response to FH needs to reiterate that her statement on biodegradability is correct, reiterate that Roundup is safe (and
provide references), and if there are flaws in any of the studies quoted, point out these flaws. (p. 89)

[En otras palabras, estos empleados de Monsanto no están diciendo que es cierto que el glifosato no es biodegradable y que RoundUp es carcinógeno. Lo que están diciendo es que el reportaje al que se refieren tenía información correcta, pero tenía mala información en cuanto unos estudios que cita dicho artículo. Una vez más, en ningún momento vemos que el personal de Monsanto está “ocultando” información.]

En otras palabras, los empleados de Monsanto creen en su producto. No quieren diseminar información incorrecta al público.

Entonces, ¿por qué tanta planificación de respuesta a un artículo de periódico? La respuesta es sencilla. Es una mezcla entre paranoia y relaciones públicas. No sería una exageración decir que Monsanto es la compañía más demonizada del mundo. No perdamos de perspectiva que, como toda corporación, su fin es maximizar sus ganancias al menor costo posible. Desde esta perspectiva, la compañía deseaba salvar su marcas comerciales RoundUp® y RoundUp Ready®, especialmente cuando este último es su mayor fuente de ingresos debido a la venta de transgénicos. Por ende, quiere atajar la publicación de los resultados científicos en torno a su producto RoundUp®, especialmente en relación con el glifosato, que es el ingrediente activo del yerbicida. Insistimos, los datos son genuinamente científicos y veraces, el medio para hacerlos públicos es la fuente de nuestras dudas.

Estrategias como esta y otros tipos de interacción entre el mundo comercial y el científico deben ser temas discutidos constantemente en el ámbito de la bioética y la ética empresarial. Aunque en este caso particular, el propósito de Monsanto de diseminar información correcta en torno al glifosato era buena, el medio escogido para ello no lo fue. Además, en el futuro, esta y otras corporaciones podrían decidir diseminar información incorrecta e inconveniente para sí.

Hay un aspecto que debe tenerse en cuenta también en cuanto a lo que concierne a Monsanto y al BfR. El mundo ha cambiado debido al desarrollo del ciberespacio, eso significa varias cosas:

  1. Ya no se puede continuar asumiendo que los textos científicos van a permanecer detrás de una muralla solo para la torre de marfil de los expertos. Hoy día, hay que suponer que el público va a leer los informes en cuestión. Eso significa que tanto los propulsores como detractores de la tecnología, sean conocedores de las ciencias o no —estos últimos grandes manipuladores de la opinión pública, como veremos más adelante—, van a acceder de una forma u otra a estos tipos de informes.
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  2. La comunidad científica, especialmente las editoriales de revistas académicas, deben discutir muy seriamente cómo publicar estudios haciendo las debidas advertencias al público y a la prensa.  Por ejemplo, si sale un comunicado de prensa sobre un estudio preliminar, resaltar el carácter preliminar de dichos estudios y no tomarlos como evidencia firme. En casos como las publicaciones del BfR, se debe orientar a los lectores en torno al proceso de evaluación de los dossier corporativos para que no ocurran malentendidos.
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  3. Aun con todo lo mencionado, siempre va a haber gente que por razones financieras o ideológicas falsee la opinión científica. En tales casos, es menester que hayan científicos disponibles para la prensa, que se dediquen una parte sustancial de su tiempo exclusivamente para mantenerse al día en torno a temas controversiales y hacerse disponibles para el público: prensa, conferencias, entre otros. También tienen que ir acompañados de un fondo que les provea defensa legal de algunos intereses, especialmente de los asociados a defender a los divulgadores científicos de ataques de organizaciones anticientíficas. Gente como Jeffrey Beall o David Gorski, o blogs como Science-Based Medicine y otros han tenido que enfrentarse a todo tipo de demandas debido a ello.

Sobre este último punto, no puedo hacer mayor énfasis. Necesitamos que los científicos salgan de sus laboratorios y que interactúen con el público y la prensa. La labor informativa de las mejores voces que la ciencia debe ofrecer tiene que estar lo más accesible posible al público y este lo va a agradecer. Tres grandes ejemplos de ello han sido Kevin Folta (blog y podcast) y Kenneth R. Miller en los Estados Unidos y José Miguel Mulet en España e Hispanoamérica.

Ya se han ido para siempre los días en que los académicos podíamos encerrarnos en nuestra torre de marfil (o peor, nuestro archipiélago de marfil). No es suficiente publicar en revistas académicas, sino también en blogs, vlogs, vídeos, charlas, libros, publicidad, etc. y de una manera que el público pueda entender.

Si no se tienen cuenta estos puntos bien importantes, sucede como ocurrió con la monografía del IARC del 2015 y su abuso por parte de grupos antitransgénicos. En nuestro próximo artículo, evaluaremos críticamente una sección de ese escrito y por qué la comunidad científica se indignó ante su evaluación del glifosato hasta el punto en que el organismo madre, la OMS, rehusó hacerle caso.

Esa sección  involucra, no solamente una intervención indebida de una industria en el quehacer científico, sino también conflictos de intereses y, muy especialmente,  falseamiento del panorama del cúmulo de la evidencia científica. La falta del sector antiOGM es mucho mayor que la de Monsanto en relación con el tema del glifosato.
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Referencias

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La ciencia de la redistribución de riquezas: 2 – Las externalidades como problema

justicia

Serie: 1ra. parte

La economía tiene dos componentes básicos que hay que tener en cuenta: la física y la conducta humana. En el primer caso, recordemos que economía involucra esencialmente el establecimiento particular de ciertas relaciones humanas con el objetivo de distribuir riquezas de manera inteligente. Las riquezas mismas son en su mayoría recursos escasos: materia y energía.  La única excepción a ello es la distribución de información (expresiones e ideas), que son esencialmente reproducibles indefinidamente sin que ello agote sus reservas. Aun así, estos recursos no escasos sí necesitan de recursos escasos para poder subsistir, por ejemplo ácido desoxirribonucleico (ADN), el cerebro, las computadoras, los servidores. La abundancia o carencia de dichos recursos físicos le asigna valor de acuerdo a unas relaciones humanas en particular en un contexto ambiental.

En el segundo caso, tenemos la conducta humana, que depende en lo más básico de predisposiciones genéticas heredadas de nuestros antepasados y la respuesta a los estímulos del entorno. Ambos factores juegan un rol a la hora de contemplar una realidad, entenderla y determinar cuáles son los problema que confronta un individuo o sociedad y cuáles son sus soluciones más eficientes.
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Los problemas físicos de la economía

No tener ninguno de estos factores en cuenta es fuente inagotable de equívocos y malas políticas públicas. Por ejemplo, la insistencia de cierto sector del público en fomentar el cultivo de alimentos orgánicos (en Europa “ecológicos”) pasa por alto la mayor ineficiencia de inversión y distribución de energía cuando se le compara con la mayor eficiencia de los cultivos convencionales u otros que utilizan alimentos modificados por ingeniería genética. Esta ineficiencia de inversión y generación de energía se refleja en los precios de los productos orgánicos. Por eso, la Revolución Verde está alimentando cada vez más a gente más pobre precisamente porque la producción derivada de dicha estrategia de producción ha llevado a los costos más bajos posibles de los alimentos porque se produce mucho más cantidad por acre de terreno. Además, el mayor consumo de energía por ineficiencia productiva significa mucha mayor emisión de gases de invernadero.

La agricultura orgánica ha contribuido en muchos aspectos a la mayor atención a la salud ecológica de los suelos y su ecosistema. En el ámbito convencional han prestado atención y están adoptando algunas de estas estrategias. Sin embargo, los precios de los alimentos orgánicos en promedio permanecerán más altos, ya que su rendimiento en general es muy bajo, algo que confirman los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Esto tiene el efecto de económico de reducir la oferta ante una demanda efectiva que es cada vez más alta (en general resultado de la mercadotecnia). Es por eso que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), particularmente la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), no recomienda la agricultura orgánica para resolver el problema de la malnutrición del mundo. Es más, contrario a lo que se espera, si quiere mantenerse el nivel de alimentación actual y se generalizaran los cultivos orgánicos, se necesitaría mucho más terreno que en la actualidad. En tal caso, habría que eliminar una muy buena parte de las reservas naturales del mundo que tanto bien le ha hecho a la naturaleza.

Una vez más, esto es física, específicamente se trata de termodinámica. Como señalan los datos de la USDA, donde la agricultura orgánica rinde más es en alimentos que son bajos en calórico (menos energía), mientras que donde menos rinde es en alimentos de alto contenido calórico (mayor energía). Es por ello que la gente que proponen exclusivamente los alimentos orgánicos como manera agroecológica de crear una “economía alternativa al capitalismo” (whatever that means) no tienen la menor idea de lo que hablan. Aun si esto se transformara en socialismo democrático, o sociedad comunista o anarcosindicalista o anarcocapitalista (el que usted prefiera), siempre existirán los mismos problemas termondinámicos. No hay de otra.

Por ende, cualquier genuino programa económico de justicia social tiene que aspirar a la mayor producción de alimentos altos en calóricos, que rindan cada vez más y que sean lo más amigables al medio ambiente que se pueda. Si se quiere justicia y sacar de la pobreza a aquellos que viven en miseria, se debería proveer cada vez más alto nivel de energía a aquellos que carecen de ella (dicho “en arroz y habichuelas”: proveamos mejor alimento a aquellos que sufren más hambre). La insistencia en buscar “alternativas” que desafían las leyes de la física están destinadas al fracaso no importa lo mucho que intenten cuadrar el círculo postulando sistemas económicos “alternativos”.

La realidad de la física también es un problema para la justicia social en otro sentido muy importante. Como estamos hablando de recursos escasos (materia y energía), esto significa necesariamente que cuando se gana un bien escaso se internaliza unas ganancias y se externalizan ciertos costos.  Los economistas llaman “externalidades” a aquel efecto que una transacción tiene sobre un tercero. Las externalidades negativas son aquellas en las que tal efecto es un costo. De aquí en adelante, cuando hablemos de “externalidades” nos referiremos a las negativas.

Como toda forma de riqueza y carencia de ella a nivel social es medible en dólares y centavos, podemos identificar actividades externalizantes:

  • Contaminación del ambiente
  • Salarios a nivel de miseria (sweatshops)
  • Muertes debido al alto nivel de letalidad de una labor
  • Engaños de anuncios
  • Exenciones contributivas que no generan bienestar para el estado o la población
  • Maltrato a los animales no humanos
  • Erosión de los suelos cultivables
  • Emanaciones de gases de invernadero, etc.

Muchos de estos males están seriamente asociados a las grandes corporaciones. Como bien señala el documental The Corporation (malinformado en algunos casos que discute, pero en esto no), las corporaciones en general son máquinas eficientes de creación de ganancias que generan simultáneamente numerosas externalidades.

El nivel de riqueza que producen ayuda a satisfacer y beneficiar a la humanidad de muchas maneras. Una de las más notables es que su labor de producción se ha vuelto tan eficiente y ha logrado producir tantos bienes baratos que ha permitido su acceso a los más desfavorecidos y así ha consguido (sin proponérselo) a aliviar la pobreza extrema a nivel mundial.

Tasa de población mundial bajo los niveles de pobreza

Tasa de población mundial bajo los niveles absoolutos de pobreza, 1820-2015 (Roser & Ortiz-Ospina, 2017; CC-BY-SA 4.0).

La población mundial que vive en pobreza extrema

La población mundial que vive en pobreza extrema, 1820-2015 (Roser & Ortiz-Ospina, 2017; CC-BY-SA 4.0).

¿Qué explica este misterio? ¿Por qué las corporaciones y otras organizaciones son tan efectivas en crear este fenómeno a nivel mundial? La respuesta particular en torno a la estructura corporativa se dejará para otra entrada de esta serie. Baste decir que esto no debe interpretarse como una base para un “laissez-fair” corporativo. Precisamente debido a su forma de generación de riqueza, se producen externalidades que neutralizan en gran parte dichas ganancias sociales. Por ende, siempre hará falta una entidad externa a las corporaciones que les limiten su daño social y maximicen su bienestar. Ahí está una gran parte de la respuesta a nuestras interrogantes.
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La conducta humana

El error de Marx

Karl Marx

Karl Marx

En su obra cumbre, El capital, Karl Marx describió la economía capitalista en sus dos facetas: una dinámica esencialmente física que involucra materia, energía y termodinámica; la otra es la de relaciones humanas. Los seres humanos establecen un tipo de relaciones de producción particulares (en este caso, capitalista) que mediante la actividad laboral (entrada de energía) transforma la materia prima en mercancía. Lo interesante es que esta cantidad de labor (energía) depositada en la mercancía, medible por el tiempo de trabajo socialmente necesario, toma la forma de valor, una abstracción plenamente objetiva aunque sea forjada en el enjambre de este tipo de relaciones humanas.

En ese juego dialéctico entre lo físico (materia y energía) y lo espiritual (relaciones abstractas) hay todo un proceso metabólico en el que el cuerpo organizado del colectivo humano transforma su entorno. Para Marx la transformación procesual de la materia prima con la que los seres humanos entran en contacto de acuerdo a unas relaciones de producción determinadas (las que sean) es un atributo esencial de la humanidad. Añadimos que la transformación del entorno es atributo esencial de cualquier organismo, ya que procesualmente hablando ninguno vive aislado; todo ser vivo busca sobrevivir transformando materia y energía con las que debe continuar su autopóiesis. Vía una teoría semiótica en la que la moneda es el signo de dinero y el dinero es mercancía que sirve de equivalente, Marx saca a relucir las dos dinámicas “contradictorias” del capital entre circulación por un lado y reproducción de capital por el otro: el capitalismo es un proceso de atesoramiento. Este es valor producido por el proletariado del cual una gran parte es el plusvalor que es apropiado por la burguesía (en el ámbito corporativo actual, los accionistas).

El diagnóstico hecho en El capital es fabuloso, pero la solución al problema de la injusticia inherente al capitalismo deja mucho que desear. Fuera del hecho de que el socialismo marxista practicado en diversos países no pudo erradicar ciertos problemas de externalidad (algunos que existirán en lo mínimo por física, independientemente del sistema económico), algunas fuentes de su fracaso se hallan en no tener en cuenta algunos aspectos de la conducta humana. Aunque en dichos países “desapareció” la relación dialéctica entre la burguesía y el proletariado, no hubo proceso alguno hacia el comunismo como lo pensaba Marx: una sociedad sin clases sociales y sin estado. Al contrario, se crearon nuevos estratos sociales con élites que favorecían a los suyos  mientras que fueron menos favorecidos (y otros más que desfavorecidos, como las víctimas de los gulags soviéticos). En dichos sistemas, los partidos de poder aspiran a privatizar las mentes del pueblo ya que lo moral es lo que estipulen los llamados “representantes” del proletariado. No me extenderé sobre el muy conocido y monumental fallo predictivo marxiano de que los países capitalistas eminentes iban a transformarse vía una revolución en socialistas. Los acercamientos keynesianos no previstos por él troncharon tal aspiración. Ni tan siquiera me referiré a la virazón de ciertos países llamados “comunistas” de nombre que han vuelto o están regresando sigilosamente al redil capitalista como lo son China, Vietnam y, paulatinamente, Cuba. Estos países tienen como base el libre mercado, pero con economías mixtas. Otros países han abandonado el modelo socialista marxista (inclusive el nombre) y han dado el viraje a una base de libre mercado pero con economía mixta, tales como Eslovenia y Estonia (Collado Schwarz, 2010, pp. 69-90, 160-180).

En casi ninguna de esas sociedades socialistas marxistas se disfrutó genuinamente de un grado de sociedad abierta como en ciertos países democrático capitalistas. Esto puede tener una explicación. De acuerdo al filósofo francés André Comte-Sponville, Marx carecía de una antropología adecuada para comprender bien las consecuencias de la solución que proponía. En La ideología alemana, Marx y Engels alegaban que por naturaleza el ser humano es egoísta y vela solo por su interés que nunca coincide con el de la sociedad (Comte-Sponville, 2004, p. 94; véase Marx & Engels, 1976, p. 35). Como veremos en breve, esta antropología marxiana es exagerada, pero para efectos del argumento aceptémosla provisionalmente como verdadera. Si este fuera el caso, la solución socialista propuesta por Marx implicaría que de alguna manera habría que hacer que individuos egoístas actúen de manera perfectamente justa con una distribución igualitaria de bienes. Eso solo se consigue con un gobierno lo suficientemente poderoso para que fuerce la igual distribución de las riquezas a expensas de ciertos derechos, del libre mercado y de libre selección (Comte-Sponville, 2004, pp. 94-95). A esto llamaba Comte-Sponville, “el error de Marx”: el intento de moralizar la economía, de hacerla perfectamente igualitaria y justa (pp. 93-96).

Contrario a lo que se alega, varios estudios recientes demuestran más allá de toda duda que hay una tendencia natural de los seres humanos a la desigualdad. En general, la gente prefiere vivir en sociedades donde haya desigualdad (Starmans, Sheskin & Bloom, 2017). El resto de los primates mayores tienen relaciones desiguales y jerarquías de dominación y mando dentro de sus grupos. De esta manera, todos los simios —incluyéndonos— gravitamos instintivamente y conductivamente hacia la desigualdad de puestos y de bienestar económico (Franz et al., 2015, De Waal, 1998). Sociedades que viven en igualdad suelen ser la excepción a la regla, especialmente cuando se tratan de poblaciones numéricamente bajas. Aquellas que adoptan formas sociales más complejas son favorecidas por selección grupal sobre las igualitarias. Como productos de la lucha por la supervivencia de nuestros ancestros, ¿qué nos haría excepción a esa regla conductista de nuestra cepa evolutiva?

Ahora bien, se pueden lanzar una serie de objeciones. Si un mundo perfectamente justo e igualitario no es solución, ¿quiere eso decir que tenemos que tolerar que la gente actúe egoístamente?  Como veremos, una sociedad que tenga en cuenta este factor de la naturaleza humana puede ser beneficioso si es debidamente regulado. Sin embargo, pretender que los seres humanos no actúen egoístamente en casi ningún renglón de sus vidas y que tal directiva se puede dictar muy efectivamente por un estado que obligara a tal ambiente, tendría el mismo tipo de éxito que el de prevenir los escándalos sexuales del clero católico imponiéndoles el celibato.

Allí donde la naturaleza humana no tenga espacio razonable para desenvolverse, se rebelará. Esto no es solo lo que pasó en muchos países mal llamados “comunistas”, sino también medidas tales como la prohibición del alcohol, la “guerra contra las drogas” o como la prohibición de la prostitución. ¿Han sido exitosas estas iniciativas?
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El error del becerro de oro

Becerro de Oro

Imagen de 1901 donde se representa el relato del Becerro de Oro en la Biblia (Imagen cortesía de la Providence Lithograph Company).

Si bien es cierto que el marxismo tiene serios problemas, sería un error pensar que el sector neoliberal procapitalista tiene toda la razón del mundo. Siguiendo la terminología de Comte-Sponville, no debemos arrodillarnos ante el ídolo del capital.  No caigamos en el “error del becerro de oro” (pp. 97-102). Al contrario, también tienen serios problemas a la hora de querer fundamentar su cosmovisión. Este es el problema inverso del marxismo. Marx quería forzar la moral y el igualitarismo al proceso interno de la economía. En cambio, el error del becerro de oro procura sacar de toda consideración la moral y la justicia para sustituirla por los valores del capital y del “mercado libre”.

Muchos economistas afines al sector conservador y libertario tienden a utilizar modelos que suponen toda una serie de hipótesis que dan por buenas sin ser examinadas con más detenimiento y que fracasan cuando se lleva al ámbito experimental.  Usualmente estos economistas descansan en lo que llaman “modelos de selección racional”. Estos parten de la premisa (compartida por Marx como ya vimos) de que los individuos son exclusivamente egoístas. Sin embargo, resulta que esta es una hipótesis que es errada a la luz de experimentos de la conducta humana.

Para poner la discusión en perspectiva, podemos recurrir a la teoría de juegos, especialmente con uno muy sencillo llamado el juego del ultimátum, mencionado en nuestra entrada anterior de la serie. He aquí las reglas del juego:

  • Escojo de un grupo a una pareja y le entrego a una de ellas 20 billetes de $ 5.00 (total $ 100).
  • Le digo que puede dividir los billetes entre los dos como desée, pero que hay dos condiciones:
    • Si su pareja acoge la dádiva, entonces los dos se pueden quedar con el dinero que les corresponde.
    • Si la pareja la rechaza, entonces el dinero vuelve a mí y los dos participantes se quedan sin nada.

Cuando se hace el experimento como este, usualmente la división toma la forma de propuestas como $50-$50, $65-$45 o $60-$40, en los que la pareja acepta el dinero. Sin embargo, si uno de ellos propone algo así como $90-$10 o $80-$20, la pareja rechaza el dinero aun sabiendo que al final se quedará sin nada (Frank, 2011, p. x).

Juegos como este ponen en entredicho la hipótesis de que los seres humanos somos exclusivamente egoístas. En un mundo en que los individuos son así, se supone que el que divida el dinero tome $ 95.00 para él y $ 5.00 para su pareja y que, a su vez, esta última la acepte de todas formas porque es mejor tener $ 5.00 que tener $ 0.00. Nótese que partiendo de esto, mientras mayor sea la desigualdad, menos satisfecha queda la humanidad. Con la duda de la hipótesis, cae como dominó todos los modelos de selección racional que la suponen y con ellos todas las propuestas de mercado libre guiado exclusivamente por el egoísmo sin límite alguno.

Esquemas económicos, políticos y sociales forjados de esta manera también se hallan condenados al fracaso y a la sociedad cerrada. Véase, por ejemplo, los distintos regímenes dictatoriales a favor del capitalismo, en particular el caso de Augusto Pinochet en Chile. El programa económico a implementarse en ese país era el documento conocido como “El Ladrillo” diseñado por economistas comprometidos ideológicamente con la perspectiva liberal tales como Milton Friedman y otros académicos de la Universidad de Chicago (también conocidos como los “Chicago Boys“) (Comte-Sponville, 2004, pp. 110-115; Klein, 2007, pp. 79-136). Parte de esto se debe a un mercado supremamente libre tiene que ir acompañado de un gobierno fuerte que reprima a una población que perciba una situación como injusta debido a graves situaciones externalizantes.

En el capitalismo hay competencia, algo que implica necesariamente algunas formas externalizantes. Dentro de grupos de trabajo, aquella persona que asciende de puesto goza de un recurso escaso, por lo que excluye necesariamente a aquellos con estatus más bajo; por ende, internalizan una ganancia y externalizan un costo sobre los demás.  No todo el mundo puede ser burgués, por lo que siempre habrá proletarios. No todo el mundo puede ser gerente, ya que habrá empleados a su mando y así por el estilo. Como bien dijo Marx, la producción es social y eso requiere de mano de obra organizada y arreglada para ello. El estatus alto conlleva necesariamente que otros tengan estatus bajo.

Adam Smith

Adam Smith

Igualmente ocurre una situación semejante cuando hay competencias entre grupos de producción. En un ámbito de competencia, unas corporaciones u organizaciones de producción sobresalen sobre otras. Como diría Adam Smith, ciertas formas de competencia llevarán a que los precios de mercado sean los más bajos posibles y así benefician la sociedad. Como señalan muchos economistas una y otra vez, hoy hay mayor competencia que cualquier otra época en la humanidad y, como ya hemos visto arriba. Esto ha llevado a que en general los precios de mercado de bienes y servicios sean los bajos posible. Sin embargo, toda competencia implica unos costos no insignificantes. A fin de cuentas, como indicaba el mismo Smith, el bienestar social que generan no es por altruismo, sino porque puede haber coincidencia entre el fin lucrativo y el fin público.  Por otro lado, Smith no olvida indicar que frecuentemente la burguesía (y sus secuacies) tienen intenciones propias que pueden conducir a oprimir al público.

… Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera él solo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca solo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no estaba en sus propósitos (Smith, 2008, p. 554, mi énfasis).

El interés de los empresarios en cualquier rama concreta del comercio o la industria es siempre en algunos aspectos diferente del interés común, y a veces su opuesto. El interés de los empresarios siempre es ensanchar el mercado, pero estrechar la competencia… Cualquier propuesta de una nueva ley o regulación comercial que provenga de esta categoría de personas debe siempre ser considerada con la máxima precaución, y nunca debe ser adoptada sino después de una investigación prolongada y cuidadosa, desarrollada solo con el máximo recelo. Porque provendrá de una clase de hombres cuyos intereses nunca coinciden exactamente con los de la sociedad, que tienen generalmente un interés en engañar e incluso oprimir a la comunidad, y que de hecho la han engañado y oprimido en numerosas oportunidades (pp. 343-344, mi énfasis).

Espero que los legisladores tomen nota.
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Los costos de la competencia

Retrato de Charles Darwin

Retrato de Charles Darwin

Contrario a lo que Smith pensaba, muchas de las externalidades no se deben a menos competencia (estrechar el mercado) sino a mayor competencia.

Tal vez para comprender cómo es posible que la competencia produzca simultáneamente beneficios sociales y externalidades, hace falta un marco más amplio que el de Smith y Marx. El economista Robert H. Frank ha sugerido utilizar el marco darwiniano de la competencia entre expecies como la mejor manera de entender la dinámica del mercado. Hoy día se sostiene que Adam Smith es el padre de la economía. Sin embargo, Frank apuesta a que dentro de cien años, si fuéramos a preguntarle a los economistas a quién consideran padre de la economía moderna, una pluralidad mayoritaria señalaría a Charles Darwin. (Como dirían en inglés: “I wouldn’t hold my breath“). Aunque el escepticismo de tal cumplimiento predictivo sobreabunda cuando uno escucha aserciones como esa, podemos entender desde cuál perspectiva parte Frank al respecto (Frank, 2011, p. xii).

Dentro de la dinámica competitiva entre especies, puede ser posible que prevalezcan ciertos rasgos en los que haya una coincidencia de beneficio individual y al grupal. Un claro ejemplo de ello es cuando las aves de rapiña como el águila gradualmente por generaciones desarrollan mejor visión para poder ver sus presas más de lejos y atraparlas. Los genes que expresan el rasgo pasan a la próxima generación, se disemina a nivel grupal y la especie se beneficia de cada vez mejor visión. Esto es análogo al mundo de Smith en que la competencia produce beneficios a los individuos que se quieren lucrar, pero también al grupo.

Sin embargo, en el mismo proceso competitivo puede ser que desarrollen rasgos que sean beneficiosos para el individuo pero perjudiciales para el grupo. Por ejemplo, en el caso de animales poligínicos, es decir, especies cuyos machos luchan entre ellos para acceder a las hembras. Un caso de ello los podemos encontrar en el caso de los alces. El macho que usualmente gana la batalla es el que tiene los cuernos más grandes. Eso le beneficia individualmente dejándole pasar sus genes a la próxima generación. Tal acto implica algo detrimental para la especie. Los genes de los cuernos grandes también pasan a la próxima generación y se diseminan en la especie. Este rasgo en particular no beneficia el grupo, solo al individuo. Si los alces necesitan salir corriendo en un bosque al ser perseguidos por una manada de lobos, unos cuernos de cuarenta libras que fácilmente se enredan entre las ramas pone en mayor peligro a la especie. Esto es análogo a lo que ocurre en ciertas formas competitivas en las que prevalecen procesos competitivos en que los criterios posicionales del mercado no necesariamente coinciden con el bienestar público (Frank, 2011, pp. 19-23, 72-74).

De esta manera, la comprensión darwiniana de la economía puede dar cuenta ambos procesos competitivos. A esto Frank le llama “bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay procesos competitivos en los que el interés individual coincide con el interés público (Adam Smith), pero hay procesos competitivos en los que el interés individual no coincide con el público (pp. 25, 49). En la mayoría de estos últimos casos, el interés individual suele prevalecer, perjudicando así el bienestar social. Es en estas ocasiones que la adoración al becerro de oro fracasa estrepitosamente, como ha pasado en numerosas ocasiones, (e.g. en el caso de la gran debacle del 2008).

En nuestra siguiente entrada hablaremos más al respecto, pero debemos indicar ahora lo que esto significa. Un bien posicional es aquel bien del mercado que depende sensiblemente del contexto social donde se encuentra. Un bien no posicional es aquel que no depende sensiblemente del contexto social donde se encuentra (pp. 64-75).

Thomas Schelling

Thomas Schelling (Foto cortesía de Hessam Armandehi / CC-BY-SA 3.0).

Sobre esto nos puede iluminar un poco la obra del premio Nóbel de economía, Thomas C. Schelling. Él observaba que cuando se le concedía a los equipos de hockey el no ponerse los cascos, todos terminaban quitándoselo. ¿Por qué? La respuesta es clara cuando se piensa sobre el objetivo del juego: ganar. Supongamos que tenemos el equipo X y el Y. Digamos que el equipo X por razones de seguridad se ponen el casco, pero el equipo Y decide no hacerlo. ¿Quién tiene mayores probabilidades de ganar? El equipo Y:  al no ponerse el casco, tendrían mejor visión y conciencia de lo que ocurre a su alrededor, podrían escuchar mejor, intimidar mejor a su oponente, sentirse más libres de las restricciones del casco, etc.  En ese contexto, para poder ganar, al equipo X tiene que permitírsele quitarse los cascos.  En tal caso tenemos que en esta dinámica competitiva podemos determinar cuál es el bien posicional y cuál no de acuerdo al contexto en el que se le permite a los equipos jugar sin cascos:

  • Bien posicional = ganar (implica quitarse los cascos)
  • Bien no posicional = seguridad (implica ponerse los cascos)

A pesar de ello, lo más asombroso es que cuando se le pregunta a los jugadores de ambos equipos si quieren reglas que les impongan el uso del casco, todos están a favor de ello. ¿Qué pasó? ¿Acaso tomaron un curso de hipocresía por correspondencia? En absoluto. Al contrario, entienden perfectamente bien lo que ocurre. Como su objetivo es ganar, la única manera de mantenerse seguros es que se les imponga los cascos. Ellos entienden también que no se resolvería el problema si se les pusiera un letrero de servicio público que dijera: “Acuérdese que ponerse el casco. Es bueno para su salud”. Tampoco serviría mucho contarles historias de horror de gente que jugó hockey sin ponerse el casco.

Estos problemas posicionales convierten esta situación en un problema de acción colectiva. Cuando eso ocurre, el colectivo necesita acordar unas reglas de juego para imponerselas, en el caso del juego de hockey sería obligar a los jugadores a ponerse los cascos. Y si los alces pudieran, también convendrían en recortarse sus cuernos a la mitad por seguridad. En ambos casos, el de los jugadores de hockey y de los alces, terminarían todos bajo las mismas condiciones competitivas de antes, excepto que estarían en una mejor posición de seguridad que antes.

Lo mismo ocurre en el ámbito económico. Toda competencia (especialmente aquellas más intensas) tiene unos costos. Como el criterio de competencia corporativa es maximizar las ganancias en un corto plazo, mediante la logística competitiva generan externalidades. La razón de ello es exactamente la misma que la de los jugadores de hockey: si la corporación X por mejor conciencia ética decidiera invertir en reducir alguna externalidad como la de evitar la contaminación del ambiente, eso le costaría dinero; pero si su competencia, la corporación Y, decide no hacerlo, entonces Y tendría mayor ventaja sobre X en la competencia en el mercado. Si X quiere sobrevivir su competencia con Y, por su salud fiscal tendría que externalizar esos costos y dejar que “otro” (usualmente la sociedad) los asuma. Debido a la logística del mercado, no hay mecanismo interno para impedir estos perjuicios sociales, de la misma manera en que no hay mecanismo interno de la competencia del juego de hockey que impida los daños que implica el no ponerse los cascos. En tales casos, los criterios posicionales y no posicionales son claros:

  • Bien posicional: Ganar la mayor cantidad de dinero en un corto periodo de tiempo.
  • Bienes no posicionales: salarios dignos, el bienestar del medio ambiente, la seguridad de los obreros, la seguridad del público, la salud de sus trabajadores, la salud del público, el bienestar de los animales no humanos, etc.

Nada de esto debe sorprender. Y aquí hay algo que la izquierda en general no le gusta reconocer. Los presidentes corporativos y la burguesía corporativa pueden ser buenísimas personas con las mejores intenciones del mundo. De hecho, el mismo Marx deja claro que cuando habla del capitalista se refiere a él exclusivamente en su rol de personficación del capital y no como padre de familia, amigo, buena persona, etc. (Marx, 2008, p. 8). El problema es que la dinámica competitiva no les permite en un buen número de casos tomar mejores decisiones al respecto. Es decir, no se trata de que la burguesía corporativa sienta mucha alegría por dañar el ambiente, sino que tomar medidas ambientalmente amigables cuesta dinero (Frank, 2011, 177). La corporación es un “animal” totalmente amoral, porque el proceso de competencia es intrínsecamente amoral: a las corporaciones y a la economía no les interesan lo bueno o lo malo, lo correcto o lo incorrecto, sino solo la costo eficiencia, la oferta y la demanda efectiva.

Dado este contexto de bienes posicionales y no posicionales, debe haber una jurisprudencia que dentro de lo razonable obligue a las corporaciones a dedicar su capital a remediar lo mejor posible sus externalidades. Por ende, hacen falta limitaciones a ciertos procesos competitivos y una manera de redistribuir sus riquezas.

Esto demuestra que en parte Marx tenía razón en su diagnóstico: mientras mayor sea el plusvalor apropiado por el burgués, menor será el salario del proletariado; mientras mayor sea este último, menor será el plusvalor apropiado por el burgués. Esto genera lucha de clases ya que ambos intereses son irremediablemente contradictorios. Así que contrario a algunos antimarxistas, la lucha de clases existe y es una realidad. Estas son tensiones sociales que siempre están latentes en cualquier lugar dominado por el capitalismo. Sin embargo, sería un error afirmar que corregir este problema mediante el socialismo a la Marx resuelve los demás problemas. En ningún momento (que sepa un servidor) Marx atiende realmente la resolución de problemas ambientales y otros tipos de externalidades. Es por esa razón, que países que se acogieron a un socialismo marxista no fueron menos depredadores del medio ambiente o de causar otros males. El convertir el modo de apropiación de individual a colectivo difícilmente atiende el problema físico de lo que implica la extracción, transformación, desperdicio de materia y energía exacerbado por la competencia con los países democrático capitalistas.

Nota aparte: Estoy perfectamente consciente de que Marx y Engels sostenían un punto de vista integral de la realidad de los obreros y del medio ambiente. También ligaban los problemas ambientales al malestar de los obreros y ambos al modo de producción capitalista. En resumen, pudieron ver bien que el capitalismo genera distintas formas de externalidades entre las que destacaban las condiciones paupérrimas del proletariado.  Sin embargo, su solución al problema de la lucha de clases dentro del capitalismo no atendió ese problema que estos autores veían como integral al bienestar humano. No dijeron específicamente bajo el socialismo cómo la humanidad puede desacoplarse de la explotación brutal del medio ambiente. Esto se debe a que este no es un problema de clases sociales, sino una que es física: de extracción, distribución y uso de materia y energía. Por ende, la solución a este problema del bienestar de la humanidad es en gran parte el manejo inteligente de los recursos escasos físicos.

John Maynard Keynes

John Maynard Keynes (1933)

Por eso, la solución marxiana no es la que prevaleció, sino la keynesiana. John Maynard Keynes parece haber conocido (aunque sea indirectamente) la obra de Marx, ya que como muestran varios autores marxistas, muchas de las críticas al pensamiento de la economía liberal parecen recogidas de Marx –aunque parece no haberle dado crédito (e.g. la crítica a la llamada “Ley de Say”; Harvey, 2010, cap. 2). Contrario a algunos economistas clásicos, Keynes basándose en Thomas Malthus (decía él) llegó a la conclusión de que la economía usualmente entraba en caídas económicas cíclicas. Esto es un hecho constatable históricamente ya que cada quince a veinte años había una debacle económica.

Como vio Keynes, el ingreso de una nación incorpora tres variables: el gasto gubernamental, la inversión de la empresa privada y el consumo. Cuando ocurre una depresión no se puede contar con la inversión de la empresa privada por considerarla riesgosa en tal situación. Tampoco se puede contar con los consumidores quienes desearán ahorrar en tiempos difíciles. Por tanto, es al gobierno el que le toca invertir una enorme cantidad de dinero para que circule la economía y así se recupere. Sin embargo, el gasto gubernamental no puede serlo todo, también le toca identificar aquellos problemas que requieran limitaciones en la economía para que no genere otras depresiones. Mediante soluciones keynesianas y regulaciones gubernamentales ha habido un incremento en riquezas sin precedentes en la historia de la humanidad. Desde 1944 al 2008 Estados Unidos no vio un solo episodio del tipo de precipitación que se solía tener antes de las soluciones keynesianas. La catástrofe financiera del 2008 se dio precisamente por la eliminación de dichas restricciones a los mercados financieros, especialmente desde la época del Presidente Ronald Reagan y la Primer Ministra británica Margaret Thatcher.

En efecto, lo que se hizo desde la época del Nuevo Trato era identificar las áreas en que la competencia generaba aquellas externalidades significativas que llevaron al sector financiero a su colapso. Estos se convirtieron en problemas de acción colectiva, por lo que el gobierno estableció leyes para obligar a toda corporación y entidad financiera a limitar esas externalidades y estimular los beneficios sociales.
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Extendiendo la perspectiva darwiniana

Karl Popper

Karl Popper (Foto cortesía de la LSE Library).

Tal vez podamos entender este problema incorporando esta vez a un filósofo llamado Karl Popper y su propuesta racionalista crítica. Ahora bien, el problema es que cuando se toca este tema se recuerda frecuentemente su modelo de conjeturas y refutaciones en la que el criterio de falsación establece si una tesis particular es científica o no. Por otro lado, lo que menos se conoce de él es su elaboración ulterior de una perspectiva de los procesos científicos comprendidos como un proceso de resolución de problemas. Este es en muchos sentidos la implicación filosófica de su crítica a la inducción, su propuesta de conjeturas y refutaciones, su incorporación de ciertas ideas de Gottlob Frege y su reflexión en torno a la relación cuerpo y mente.

No iré con lujo de detalles en torno a este interesante tema. Les recomiendo la lectura del capítulo 3 de mi tesis de maestría para un resumen de ello. Lo que sí haré es sobresimplificar un poco la tesis de Popper. Para él, toda la ciencia tiene una estructura de resolución de problemas. Cada problema planteado conlleva la conjetura de una variedad de soluciones, de entre las cuales por un proceso de puesta a pruebas y eliminación de errores sale a relucir una en particular o una combinación de respuestas. Estas soluciones a su vez genera notra variedad de problemas, cada problema conlleva una serie de soluciones de entre las cuales sobrevive una o varias, que a su vez genera otros problemas y así por el estilo (Popper, 1997a, 87-106; Popper, 2001, pp. 147-179, 236-256).  La estructura que propone él de resolución de problemas se puede simplificar de la siguiente manera:

Modelo de resolución de problemas

Modelo de resolución de problemas. P = Problemas y S = Soluciones. (Imagen: Pedro M. Rosario Barbosa / Dominio público).

A lo mejor esto se vea demasiado familiar para aquellos que conocen El origen de las especies de Darwin. Están en lo correcto. He aquí la imagen que ustedes encuentran en esa obra.

Imagen de la selección natural

Imagen de la selección natural en El origen de las especies de Charles Darwin (1859).

¿Por qué ambas imágenes se parecen tanto? Popper señala que la de Darwin no es otra cosa que una instancia de la versión más abstracta que él propone. La selección natural es en cierto sentido un proceso de resolución de problemas, en este caso el problema de la supervivencia de las especies. La “solución” a los problemas de este tipo surgen en calidad de mutaciones genéticas que generan unos rasgos en las especies que permiten que se transmitan a la próxima generación. Como diría Richard Dawkins, esto no es obra inteligente, sino del “relojero ciego” que es la naturaleza. No hay teleología sino teleonomía. Sin embargo, el proceso científico sí es obra inteligente, al igual que otras hechuras del ser humano tales como los procesos económicos, políticos, culturales de distintos tipos. En tales casos, sí hay teleología y diseño con designio.

Durante esta discusión debemos recordar algo bien importante: la supervivencia de una especie depende de la disponibilidad de materia y energía para su consumo y aquellos rasgos (incluyendo los conductuales) que le permiten conseguirlos. En el caso del Homo sapiens, él se ha convertido en un Homo economicus. Nuestra especie ha desarrollado evolutivamente la habilidad de maneras inteligentes de resolver sus problemas económicos. Hoy día, la humanidad ha logrado extender esta inteligencia a niveles globales. De hecho, tal inteligencia tiene que ser manejar tanto la física como la conducta humana para optimizar el bienestar de nuestra especie y del planeta en un verdadero sistema global solidario. Esto es una extensión inteligente de lo que ocurre a nivel de los procesos ciegos de la selección natural.
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Reformulación del modelo de Comte-Sponville (MCS)

André Comte-Sponville

André Comte-Sponville en el Salon de Livre de París en 2014 (Foto cortesía de Wikinade, Wikimedia Commons / CC-BY-SA 4.0).

En su libro (que debiera ser más conocido) El capitalismo, ¿es moral?, Comte-Sponville nos provee un modelo teorético que distingue entre varios órdenes. De esos, solamente deseo discutir tres. Para aquellos interesados conocerlo completo y con lujo de detalles, véase su capítulo 2 (pp. 57-81). Este modelo de Compte-Sponville (MCS) lo podemos reformular en términos del esquema de resolución de problemas propuesto por Popper. Cada uno de los órdenes debe entenderse como una dinámica de resolución de problemas.

En primer lugar está el orden tecnocientífico: el orden de todo aquel proceso cuyos parámetros son lo posible y lo imposible. Aquí entran las ciencias y la economía como subórdenes que estudian estos tipos de fenómenos y que, a veces, sus resoluciones conllevan tensiones mutuas, pero que en otros casos pueden coincidir. Los problemas tratados por estas dos ramas del saber y de la actividad humana no tienen nada que ver con lo bueno o lo malo, lo correcto o lo incorrecto (desde un punto de vista ético).  Más bien consisten en lo que es posible o imposible en ambos campos. Por ende, sus objetos de estudio, teorización y resolución de problemas internos son amorales. En el caso de las ciencias, estas buscan describir lo mejor posible los procesos físicos, biológicos, químicos y de otra índole. Por otro lado, la economía trata de la distribución de bienes de acuerdo a la física de los recursos en coordinación inteligente con el comportamiento humano que se manifiesta en la oferta y demanda efectiva. En general, tales variables son las que determinan en general los precios de mercado de dichos recursos escasos.

Marx describe un capitalismo orgánico, rico en determinaciones (como diría Hegel), en la que coexisten una cadena de tensiones (Marx diría “contradicciones”). Eso es correcto. Sin embargo, con su solución al “problema de las injusticias del capitalismo” y su concepción materialista de la historia, se le olvida algo neurálgico: el capitalismo es el mejor mecanismo que tenemos por ahora para resolver los problemas internos de oferta y demanda efectiva según ya se ha descrito.  Por ende, lo que busca es capital (metafóricamente hablando) como la medida más eficiente para reproducirse. Y allí está el detalle: la eficiencia. Con moralizar la economía, Marx aspiraba a un temporero control del proceso de resolución de problemas desde dentro de esa dinámica y utilizar el estado para ello. Desgraciadamente, el estado político es ineficiente para hacerlo, porque sus problemas son distintos a los del mercado.

Es un error filosófico, sociológico e histórico pensar que el capitalismo existe meramente porque la burguesía impuso su modo de producción. La imposición del capitalismo también obedece a las ineficiencias de formas de control económico por parte del estado, del feudalismo y de otros arreglos económicos.  Como diría Max Weber, en uno u otro grado, siempre hubo en todas las épocas el afán de lucro, pero con el capitalismo hay una evaluación y cálculo racional de rentabilidad y de los procesos productivos y comerciales (2011, pp. 56-58).

Aun con esto, la rentabilidad de un producto (por más que haya inteligencia involucrada en ella) es un criterio amoral. El deber fiscal no necesariamente coincide con el deber ético. Esto significa que el único obstáculo a la realización de todo lo que sea tecnocientífico es la imposibilidad de realizar ciertas opciones, sea físicas o comerciales. Si se dejan “sueltos” estos procesos amorales y sin limitaciones, todos los posibles procesos de resolución de problemas de las ciencias y la economía se realizarán (tanto las resoluciones buenas para la sociedad como las malas). En el caso de la economía, vemos la bifurcación darwiniana en que existirán procesos competitivos que beneficiarán la sociedad de múltiples maneras, pero también otros que conllevarán graves perjuicios o externalidades.

Le toca, pues, al segundo orden, el jurídico-político (la ley y el estado) establecer límites a los procesos externalizantes y los incentivos para los beneficios sociales. En el ámbito económico, esto conlleva un acercamiento keynesiano que procura respetar en la medida de lo posible los procesos internos de la resolución de problemas dentro del mercado, pero los limita desde afuera, es decir, desde la jurisprudencia con el objetivo de limitar las externalidades y maximizar los beneficios a la humanidad.

Ahora bien, el estado y las leyes son también amorales.  A las leyes no les concierne la ética, sino más bien la limitación y validación de los derechos de ciudadanos con intereses heterogéneos. El cuerpo político soberano es una criatura del colectivo social libre que legisla y sus miembros en calidad de súbditos (como diría Rousseau) obedecen. Así debe ser un orden que se distinga como un estado de derechos. No se puede legislar el carácter de la gente y el cuerpo político estatal es una criatura convencional, por ende amoral. Lo legal y lo ilegal son los parámetros de la jurisprudencia y el estado. Es indiferente a la buena o mala conducta personal o el carácter de alguien. Puede ser posible la existencia de un canalla legalista. También un pueblo en su soberanía podría tomar decisiones que violenten los derechos de ciertas personas (sean ciudadanas o no).

La importancia de un estado de libertades es darle a los ciudadanos (específicamente a los agentes morales) el poder de limitar al monstruo que es ese cuerpo político como soberano. Los valores y normativa éticas sirven de principios rectores de los agentes morales, a su vez que se tienen como directriz metaética la Fórmula de humanidad formulada por Kant:

Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.

La humanidad como comunidad global de agentes morales, puede (y está en gradualmente en proceso de) converger en un conjunto de valores comunes racionalmente fundados a los que el teólogo Hans Küng (2006) ha denominado “consenso básico minimal“. Este consenso nunca será total, pero sí permitirá una posible convivencia de una comunidad global donde coexisten diversas cosmovisiones (p. 46). Además, como  personas con potencial de actuar por deber, la humanidad puede utilizar al estado y al capital como medios para maximizar el bienestar de la humanidad y del planeta. Lo que Küng llamaba identidad (responsabilidad hacia uno mismo) y solidaridad (responsabilidad hacia los demás) son los elementos que establecen límites a las decisiones perjudiciales del individuo y las más detrimentales del soberano colectivo (pp. 49-50).

En resumen, en el orden tecnocientífico las ciencias y la economía tienen procesos de resoluciones de problemas internos. En ambos casos se dan problemas de acción colectiva (en el caso específico de la economía, las externalidades por razones competitivas).  El estado (o cualquier agrupación coordinada) es una instancia de resolución externa a problemas de acción colectiva causadas en el ámbito tecnocientífico. No obstante ello, debido a que los parámetros de lo legal y lo ilegal son también amorales, en un sistema democrático los ciudadanos que sean agentes morales deben utilizar los valores y normativa éticos como guías para su mejor carácter y simulténeamente establecer la mejor decisión de política pública que beneficie a la humanidad y al medio ambiente. He aquí una gráfica que representa lo ya expuesto.

MCS modificado

*Comte-Sponville utiliza el término “Orden moral”, reserva el término “Orden ético” para otro tipo de orden. Debido a confusiones y para simplificar la discusión cambié el término “moral” por “ético”. Modelo (modificado) de Comte-Sponville. (Imagen de Pedro M. Rosario Barbosa / CC-BY-SA 4.0+). Presione la imagen para versión agrandada.

En este modelo podemos distinguir que cada proceso interno en sus respectivos órdenes es autónomo pero no independiente de los otros. Uno tiene un efecto sobre el otro en algún grado. Sin embargo, el que un orden intente resolver el problema de otro internamente suele pasar por alto sus necesidades internas de los problemas inherentes de él, ocurre una confusión de órdenes. La solución marxiana era una de ellas, así como lo es en esencia la visión neoliberal de la economía global.

Nótese también que hay una dimensión deontológica y otra consecuencialista del MCS. Las virtudes, los valores y la normativa ética son principios que deben tener peso y consideración a la hora de deliberar en cuanto a las mejores opciones para la mejoría de la humanidad y de los ecosistemas a nivel mundial. Sin embargo, cada opción debe mirar también las consecuencias de las acciones. Para ello, las diversas ciencias también deben orientar ante los futuros resultados de cualquier política pública que se adopte.
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Conclusiones

Enlightenment Now

Portada de Enlightenment Now de Steven Pinker.

Al principio hemos mostrado las gráficas del decrecimiento de la pobreza extrema a nivel mundial y las mejoras de diversos países en vía de desarrollo. Este es un punto que trae a colación dos libros publicados recientemente por el sicólogo cognitivo Steven Pinker, titulados The Better Angels of Our Nature Enlightenment Now. Los dos son extraordinarios y ameritan una discusión pública extensa. Sobre Enlightenment Now, uno obtiene una dosis de optimismo ante un mundo que creemos que se está desmoronando ante nuestros ojos. Hay mucho que alabar y algunos asuntos qué criticar del libro (algo que haremos en una reseña aparte). Una de las críticas válidas que se plantean con frecuencia es la histórica. Aunque sí hay unos ciertos ideales compartidos en el periodo de la modernidad que llamamos “valores ilustrados” que dieron base de acción para la modernización, la democracia y el mayor florecimiento de las ciencias. Sin embargo, no hubo tal cosa como un proyecto de Ilustración.

Aquí presesnto una perspectiva alterna darwiniana-popperiana: los valores más recientes e inclinados cada vez más hacia la razón y las ciencias (cada uno resultado de problemas filosóficos, científicos y políticos) son resoluciones que sentaron mejores bases para los procesos internos y externos de resoluciones  inteligentes de problemas particulares de los pueblos. La mejor comprensión de esos problemas, llevó eventualmente a mejores soluciones. Sin embargo, nada de esto se hizo en una mega conspiración nacional o internacional coordinada. Más bien siempre ha existido un proceso complejo de resolución de problemas en el que grupos con intereses heterogéneos resuelven problemas internos y problemas de choques externos (inversión de capital, luchas sindicales, organizaciones no gubernamentales, intervenciones políticas de derechas, izquierdas y centristas, luchas antiesclavistas, luchas ambientales, luchas de género, etc.)  Gradualmente lo que eran problemas regionales se volvieron nacionales, después los nacionales en internacionales.

A medida en que hay mayor producción de capital, aparecen los recursos económicos que posibilitan la validación de derechos humanos, se fortalecen el comercio entre regiones y países, hay una mayor diseminación de información científica y con ello más recursos científicos y más acceso a mayor riqueza.  Con mayor desarrollo tecnológico, se hace posible la mayor producción de riquezas, se proveen mayores recursos para salir de la pobreza, con ello hay mayor democratización en muchos países y así por el estilo. Este proceso complejo continúa hoy.  Todo esto ha llevado a varios países gradualmente a un  arreglo MCS o uno parecido, no solo a nivel de naciones-estado, sino también a nivel global.

Estamos muy lejos de ser un mundo perfecto: continúa el alza de emisiones de gases de invernadero, se agrava el cambio climático, todavía existen muchos sweatshops, existe la esclavitud, hay países tiranos en el mundo, etc.  Y dado que por el Principio Catalá-Oliveras hemos convenido de que la perfección no es posible, lo que nos queda es identificar con seriedad aquellos factores que están remediando estos problemas a nivel mundial para mejorar la vida de aquellos que todavía se encuentran en la miseria y pobreza. Este será un proceso imperfecto, pero viable. Involucrará mecanismos estatales y globales de regulación de mercado y de redistribución de riquezas. De esto último hablaremos en las siguientes entradas de esta serie.

Toda esta discusión, debe poner en perspectiva algo muy importante: la confrontación ideológica entre el procapitalismo neoliberal y el prosocialismo marxista es puramente falsa, artificial y ciega en torno a los procesos y necesidades complejos de una matriz social local o global.  Por eso, los países con los mejores indicadores en cuanto a salud fiscal, política y social son las que adoptan soluciones mixtas a sus diversos problemas. Una vez más, si algo funciona es por su imperfección, ya que la perfección no funciona. Los países que mejor están en el mundo son aquellos que tienen a su disposición una cantidad importante de energía, estados fuertes que validan derechos humanos e instituciones estatales importantes con redes de seguridad económica, es decir, una vez más, de redistribución de riquezas.

Sobre este último punto debemos atender un asunto importante de la conducta humana, la que heredamos evolutivamente y que se manifiesta socialmente de diversas maneras. En muchos casos, es errada nuestra apreciación de que la desigualdad es un problema en si mismo debido a que unos tienen más que otros. Sin embargo, la realidad física y económica es que no somos iguales: nuestros talentos son desiguales, nuestras cualidades físicas también, sin hablar de nuestra distribución poblacional en distintos ambientes y circunstancias políticas, económicas y sociales que son frecuentemente fortuitas. El forzar la igualdad en todos los casos por vía del estado para resolver estos problemas económicos no resuelve el problema. La economía de mercado inteligentemente arreglada y debidamente regulada logra distribuir estos bienes más eficientemente.

El sicólogo Paul Bloom y sus compañeros vieron que la desigualdad no es un criterio de preocupación de la gente. Al contrario, si el millonario llegó a su posición  porque así lo amerita no hay problema alguno. Sin embargo, lo que sí les concierne es la injusticia.  Frecuentemente se confunde la justicia con la igualdad y la injusticia con la desigualdad. Aunque la justicia y la igualdad están relacionadas, no son lo mismo. Por un lado, queremos un salario digno y que sea igual a todos por igual labor. La gente prefiere sociedades desiguales en los que el mercado (debidamente regulado) pueda asignar distintos valores objetivos a distintas labores. Lo que le importa a la gente es si los millones que se ganó alguien fue a la expensa de otros, si se los ganó justa o injustamente.  Esto es lo que vemos instintivamente en el caso del experimento con macacos del que habló Frans de Waal en su experimento (que vimos en la entrada anterior de esta serie) y también lo vemos en el juego del ultimátum.  La justicia es un criterio posicional en la mente de toda persona que sea agente moral.

Para remediar situaciones injustas (en gran medida por situaciones externalizantes), vía captación e inversión estatal. Esto no es exclusivo del estado, como veremos en el futuro, para resolver problemas externalizantes las corporaciones hacen lo mismo.

¿Quiere decir esto que las diversas desigualdades en la sociedad no importan? Al contrario, importan por razones que muchas veces el público no ve. Ese va a ser uno de los temas de nuestra próxima entrada.

 

Referencias

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Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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Opinión: La AEE y la privatización

Logo - Autoridad de Energía Eléctrica

Logotipo de la Autoridad de Energía Eléctrica

En días recientes, el mundo entero, desde el Weather Channel, pasando por los periódicos principales de Estados Unidos hasta Rusia todo el mundo ha sido testigo del mal manejo (por ponerlo diplomáticamente) del contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con Whitefish. Dicho documento insólito está ahora bajo investigación en el Congreso de Estados Unidos.

Todo este escándalo ocurre cuando han pasado más de cuarenta días y gran parte del país no tiene electricidad, algo que da testimonio de dos cosas: del grado del azote del huracán María y de la inexplicable negligencia del gobierno estatal y del federal en atender ese y otros problemas. Esto no ha pasado inadvertido a los ojos de distintas personas conocidas a nivel internacional, desde periodistas de ciencias como Carl Zimmer hasta celebridades tales como Kim Kardashian y Cher (especialmente, en relación a las aserciones de nuestro gobernador).

Ante tanta incompetencia de todos lados, los puertorriqueños sienten dolor y resignación. No importa a dónde uno vaya, si al colmado Econo, a las guaguas “pisicorre” o a Plaza las Américas, uno ve un rostro de tristeza en la gente en cuyas conversaciones no faltan las preguntas: “¿Te llegó el agua? ¿Te llegó la luz?” Además, en medio del sudor por las noches, las picaduras de mosquitos y la incomunicación por falta de señal telefónica o Internet, reina el desánimo. El aliento inicial que nos ofrecía la frase: “Puerto Rico se levanta” ha sido sustituido por el cinismo. Es en este ámbito que es perfectamente comprensible la convicción de ciertas personas inmersas en el olor del asfixiante diesel y en el ruido del generador del vecino, de que deberían privatizar la AEE.

¿Debería ser así?

Me acuerdo de los días en que no tenía carro y solía tomar la guagua de la ruta 1 para ir de Río Piedras a San Juan. Durante esos días se había desatado todo un debate político en torno a la posible privatización de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA). Lo que se hizo eventualmente fue privatizar la ruta 1, algo que costaría considerablemente más que los usuales 25 centavos. Esta ruta cayó en manos del Metrobús y, efectivamente, cobró más. Al inicio, el mayor pago implicaba mayor dolor en el bolsillo. Sin embargo, lo que resultaba interesante es que a medida que pasaba el tiempo, ese mayor gasto me importaba cada vez menos. ¿Por qué? No era un asunto de hábito, sino otro elemento. La ruta funcionaba mejor que antes: pasaba casi religiosamente cada media hora (a veces en pares), era eficiente, fiable y llegaba casi siempre a tiempo a su destino. En otras palabras, había un sentido de que el mayor pago rendía.

Ante esto, algunos de ustedes pensarán que ahora hablaré a favor de la privatización. Nada más lejos de la verdad. Solo lo menciono para señalar que dicha medida no debe descartarse en principio, sino más bien debería haber más prudencia en cuanto al tema, especialmente midiendo los beneficios de ciertas corporaciones públicas con el servicio que estas rendirían en manos privadas, sin excluir otras alternativas: la cooperativización o la administración por parte de empleados, entre otras.

La privatización de la Telefónica de Puerto Rico (PRT), ahora en manos de Claro, ha tenido resultados mixtos. Por un lado, la empresa ha tenido que competir con otras que se encuentran hoy en el mercado de móviles y en este renglón (en general) la libre selección ha beneficiado a los puertorriqueños. Desgraciadamente, en cuanto a las líneas telefónicas de la PRT, forjaron un monopolio. En cuanto a su servicio de Internet, estaba a punto de someterse a la competencia del ahora fenecido servicio cibernético de PrepaNet. Allí perdió Puerto Rico. Los sindicatos de la PRT tampoco tuvieron las mismas relaciones obrero-patronales como efecto de la venta.

Promesa rota

El libro Promesa rota de Francisco A. Catalá Oliveras

Cuando reflexionamos al respecto, debemos tener en cuenta que las corporaciones públicas tienen una función social importante. Aquí les invito a leer el libro Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell, del distinguido economista Francisco Catalá Oliveras y publicado por Ediciones Callejón. El gobernador Rexford G. Tugwell solía tomar una postura keynesiana de línea dura que usualmente movía a sus adversarios a acusarle de comunista. Fue gracias a Tugwell, los intereses del entonces Partido Popular Democrático (PPD) con Luis Muñoz Marín en el senado y los intereses de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, que se crearon las corporaciones públicas y se pusieron los servicios básicos en manos del estado. Esto permitió la electificación de muchas de las áreas rurales, algo que ayudaba a mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños del siglo XX. Este suceso posibilitó también a la industrialización de Puerto Rico, cuyas bases contributivas Tugwell llegó a cuestionar (con mucha razón). No es que no hubiera energía eléctrica en el país antes de la Autoridad de Fuentes Fluviales (1941). sino que solo operaba en las áreas urbanas (donde había mucha mayor demanda efectiva) y no se veía rentable extender la cablería eléctrica a áreas del campo y las montañas. Como bien señala Catalá en su libro, muchas de las explosiones de prosperidad del sector privado desde entonces han sido posibles gracias a las inversiones del estado como la AEE.  Lo mismo ocurrió décadas después bajo el gobierno de Rafael Hernández Colón  cuando adquirió de la PRT. Con esta infraestructura extendida y sólida no es sorpresa que las compañías locales y foráneas encontraran a nuestro archipiélago un lugar propicio para la inversión de alta intensidad capital. Aun con todos los pesares presentes de estas compañías públicas, nos beneficiamos todos los días de esos frutos del estado benefactor de mediados del siglo XX.

Sin embargo, en la medida que el bipartidismo ha ido arraigándose en el país, el fantasma de la privatización comenzaba a merodear en la mente de los boricuas. Iróncamente, fue bajo la última década que gobernó Hernández Colón, que se gastó dinero público en la propaganda para vender la PRT, supuestamente para usar esas ganancias para beneficiar las escuelas públicas. ¿Se acuerdan de las tirillas de Fortunata?

Luego, bajo los dos términos del Dr. Pedro Rosselló se vendieron corporaciones y facilidades públicas a diestra y siniestra, algo que coincidía con la fiebre del neoliberalismo que arropaba a los países del mundo tras el fin de la Guerra Fría. Se podría decir que gran parte de estas medidas fueron desastrosas, como la venta de CDTs, de hospitales en la ruralía y el colocar la administración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en manos de Ondeo, En algunos casos, el gobierno se vio en la necesidad de readquirir algunos de los edificios, y en otros hubo cierres. El gobierno tuvo que retomar la administración de la AAA tras dos años de mala administración por parte de Ondeo. Todo esto conllevó un costo altísimo para los puertorriqueños (que contribuyó a nuestra debacle económica), aportó al deterioro de los servicios básicos y el desgaste de la confianza en el gobierno.

¿Es buena la privatización? ¿Es mala la privatización? Depende. Como en toda medida de política pública, hay que tomar los asuntos por caso y no adoptar posiciones simplistas y universalistas: que todo tiene que estar en manos del gobierno o todo tiene que estar en manos privadas. El acercamiento casuístico, que exige examen crítico de dichos casos, es medular para cualquier análisis, especialmente cuando se quiere hacer estudio honesto de lo que funcionó o no de cada ocurrencia

No obstante esto, es menester recordarle al público lo que el lingüista y crítico social Noam Chomsky (con quien diferimos en muchas cosas) suele decir:  “La privatización no significa que se va tomar una institución pública y se le va a dar a una persona amable. Se toma una institución pública y se le da a una tiranía que no rinde cuentas (al público).” El primer deber fiscal y jurídico de cualquier corporación es a sus accionistas, no al público. El éxito o no de una compañía de contribuir al bienestar del público solo dependerá en la medida que el gobierno cree las condiciones que limitan sus externalidades y maximizan su servicio.

Hoy día, la confianza pública en que el gobierno lleve a cabo las restricciones debidas al sector privado se encuentra bien lacerada. Para recuperar esa seguridad en las instituciones públicas, hace falta la transparencia. Hoy más que cualquier otro momento, gozamos de suficiente tecnología para ello: dentro de lo razonable, estos contratos deberían estar disponibles en línea para el escrutinio y la mayor fiscalización del gobierno por parte del público.

A corto plazo, la AEE es para todos los efectos prácticos un monopolio público que, de venderse, se tornaría en un monopolio privado. Por el escándalo de Whitefish y por la falta de capital del gobierno para poder mantenerlo, puede ser que pronto se encuentre en el mercado para su compra por parte del mejor postor. Es indudable que con su privatización aumentará el costo de la electricidad, particularmente para pagar su deuda. Esto repecutirá en todas las esferas económicas por lo costoso que sería operar en Puerto Rico y desincentivará la inversión privada. La emigración que resultaría de ello seguiría desinflado numéricamente la población del país, lo que contribuiría a la espiral descendiente de la economía, el empobrecimiento de gran sector del pueblo y empeoraría el trecho entre gente adinerada y los pobres. La falta de interés por parte del gobierno federal de atender los problemas apremiantes de Puerto Rico no nos conduce a un panorama optimista.

La privatización ha probado no ser una vara mágica para resolver en principio problemas sistémicos de corporaciones públicas, pero nos enfrentamos a eso. Podría aliviar ciertos síntomas que han resultado del bipartidismo y la politización de la AEE. Por otro lado, el desánimo de los puertorriqueños ha hecho que muchos respondan con la frase cotidiana: “¡Que se chave!”, pero como dice la gente en los países angloparlantes: “Be careful what you wish for. You may get it.”

El dulce aroma solar de Musk

Elon Musk

Elon Musk, 2015 (Foto cortesía de Steve Jurvetson. CC-BY 2.0 Generic)

Ante el paso de los huracanes Irma y María, no cabe dudas de que Puerto Rico necesita toda la ayuda que pueda conseguir. El paso del Pres. Donald Trump fue un episodio bochornoso para los puertorriqueños y los estadounidenses. Además de lanzar arroz y papel de baño de la manera más indignante para las víctimas, él nos recordó que la ayuda a Puerto Rico es bastante onerosa para el fisco estadounidense.  Claro, se le olvida al no-muy-distinguido-y-apreciado mandatario que Estados Unidos fue el que invadió a Puerto Rico y lo hizo territorio estadounidense, por lo que el gasto del fisco es una responsabilidad asumida por Estados Unidos como parte de este arreglo colonial. Si nos considera una “carga”, pues que lance en el Congreso un verdadero proceso de autodeterminación de acuerdo al Derecho Internacional. Sin embargo, nos parece que si Estados Unidos todavía se conforma con el presente estatus político, es porque ganan de alguna forma.

Contrario al ejecutivo estadounidense, muchos artistas con raíces puertorriqueñas, boricuas de la diáspora y varias personas más alrededor del mundo han abierto sus brazos para ayudar a Puerto Rico en un momento tan extremadamente difícil: ahogado por una deuda que aplasta su fisco, mientras que tiene que lidiar con un daño de la infraestructura que (según el gobernador) suman cerca de $95 millardos.

A todo esto, el famoso filántropo surafricano Elon Musk, como es usual, quiere invertir para la creación de placas solares junto a sus baterías Tesla, esta vez en Puerto Rico.

El gobernador Ricardo Rosselló vio en ello una oportunidad para renovar la red eléctrica tan maltrecha por años de negligencia y fenómenos ambientales.

Semanas más tarde, Musk le proveyó gratis sus baterías Tesla y paneles solares al Hospital del Niño, un acto de gran generosidad.

Por todo esto y más, la reacción de las redes sociales ha sido en general positiva. La prensa estadounidense ha expresado aprobación al respecto, diciendo que esta es una oportunidad única para una mejor energía eléctrica.

Me da pena informar que soy uno de los poquísimos que no brincó de alegría ante la propuesta.

El historial de Elon Musk

Quisiera comenzar diciendo que no debemos estar cerrados a la idea de que Musk invierta en Puerto Rico. Tampoco estoy de acuerdo con cierto artículo de 80 grados que solo estipula que Musk es capitalista (cuyo capital se erige “en sangre” [¿?]) como pretexto para sospechar en principio su inversión. Si este capital genera a la larga beneficios para Puerto Rico, entonces debería ser bienvenida.

Lo que preocupa son dos cosas bien importantes:

  • La tendencia de gobiernos de turno de otorgar contratos a ciertos inversionistas que no han rendido beneficio alguno a Puerto Rico. Al contrario, le ha costado a los contribuyentes puertorriqueños. El reciente escándalo de Whitefish debería ser una llamada de alerta ante este hecho innegable.
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  • El historial de Musk como impulsor de tecnologías demasiado fantásticas.

Por ende, cuando el gobernador anuncia futuros acuerdos con Musk las dos preguntas importantes serán:  ¿Involucrará solo inversión federal, habrá aportación estatal o saldrá algo de su bolsillo? y ¿cuán compatible es la propuesta de Musk con la realidad energética de Puerto Rico? Esta última exige tres cosas:

  • Un estudio y comprensión del estatus de la Autoridad de Energía Eléctrica y su infraestructura.
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  • Un estudio costo-beneficio de lo que se propone implementar en Puerto Rico.
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  • Un estudio científico (desde el punto de vista de la física) para saber si el proyecto es realmente viable.

En el presente, se promueve la energía solar como la panacea que sustituirá el uso de carbón y de petróleo como fuente de energía. Varios expertos han llamado la atención de cómo este tipo de diseminación propagandística suelen obviar el serio problema de la intermitencia: hay días en que no hace mucho sol y su resguardo de energía (con baterías) es seriamente limitado porque compensar la energía no provista por la noche suele ser enorme. Si las baterías Tesla pueden guardar suficiente energía para remediar este problema, definitivamente será un paso al frente de la promoción de la energía renovable. Asimismo lo quiere proyectar Musk al haber ofrecido a Australia el resolver su problema energético. Todo huele a “hype” en torno a esta tecnología.

Musk ha instalado algunos PowerWalls en otros lugares del mundo y reclamado logros. Por ejemplo, está ayudando a instalarlos en una de las islas de Hawai’i, Kauai y, según el relato que circula en la Internet, llegó a “revolucionar” la provisión energética en ese lugar. Musk quiere hacer lo mismo con Puerto Rico.  Sin embargo, hay que tener en cuenta la demanda efectiva energética de Kauai y la de Puerto Rico.  Nuestro archipiélago tiene un territorio de 9,104 km2  con una población de cerca de 3.4 millones de personas. Kauai tiene un territorio de 1,456 kmcon una población de 66 mil personas.  La densidad poblacional de Puerto Rico es de 375 personas por kilómetro cuadrado; en Kauai es de 40.9 personas por kilómetro cuadrado. La demanda efectiva de electricidad en ambos territorios es claramente abismal. Musk espera que las baterías Tesla provean la mitad de la electricidad de Kauai para el año 2023. ¿Cuánto tardaría en el caso de Puerto Rico y cómo podría integrarse a una red tan frágil como la nuestra?

Una vez más, deseamos todo lo mejor en cuanto a esta iniciativa del Tesla. Como diría el estadounidense promedio: “We need all the help we can get!“. Lo que preocupa es nuestro segundo punto, el historial de las iniciativas de Musk.  La gente imagina que sus millones se deben a que es un genio en ingeniería energética.

En realidad, su salto a ser uno de los hombres más ricos del mundo provino del mundo del software. Fue uno de los fundadores de la empresa Zip2 que le ofrecía en su tiempo servicios a la compañía Compaq. Fue uno de los cofundadores del famoso servicio PayPal y su ascenso económico se debió a la venta de esta empresa a eBay por $1.4 mil millones.

Esto le llevó a invertir en una serie de iniciativas, algunas que han hecho importantes aportaciones, tales como SpaceX, hoy día empresa valorada por más de $20 mil millones. No olvidemos las baterías Tesla, consideradas hoy como un gran logro de provisión de energía (eso se reconoce, aunque la empresa no ha estado exenta de controversias y algunos aleguen que su valor se ha inflado artificialmente en el mercado).

Otras iniciativas de Musk parecen no aportar mucho porque, aunque sean de SpaceX, parece que se olvida de algunos detalles físicos y costo-efectivos.  Daré aquí algunos ejemplos.
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El Hyperloop®

El Hyperloop

El Hyperloop. Imagen cortesía de Camilo Ramírez (CC-BY-SA 4.0).

El Hyperloop® se presenta como una nueva forma de transportación que pretende servir como alternativa a, por ejemplo, los trenes o los metros.  Viajará en un tubo con baja presión atmosférica a una velocidad  de 1000 km/h con muy poca fricción (“flotará”). Será muy eficiente a nivel energético y generará más energía de la que entrará inicialmente en su sistema mediante energía solar.

A pesar de todos estos alegatos, hay problemas. Una de ellos es que parece ser muy costosa la construcción y el mantenimiento de un tubo con muy poca presión atmosférica extendida por millas para una transportación rápida, aun cuando SpaceX alegue que sería más barato que el proyecto de transportación que se va a desarrollar en California. De hecho, dicho proyecto tendría mayor capacidad de transportación que el Hyperloop®, aun cuando fuera considerablemente más lento. Esta ha sido la opinión de muchos expertos en el tema, que incluyen prestigiosos economistas e ingenieros.

La otra crítica que se le ha hecho al proyecto es que, por razones de seguridad, habría que hacer fila, pasar por seguridad y otros procedimientos para la transportación en el Hyperloop. Si mucha gente decide transportarse por él, entonces el tiempo que le tomaría una persona en abordarlo, el transporte y en salir de la estación de llegada tomaría el mismo tiempo que conllevaría el tomar el tren proyectado para California. En ese sentido, algunos autores han señalado que el Hyperloop no tiene cualidades en los que valga la pena su construcción.

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Viajes rápidos mediante cohetes

Musk quiere retar los negocios de aerolíneas creando un sistema por el cual se transporte en pocos minutos de un lugar de la tierra a otro … en cohetes. Tal vez, esta es una de las “visiones” de Musk más fantásticas (¿o fantasiosas?) que se ha propuesto. “¿Por qué no?”, dirán algunos. “A fin de cuentas, el Falcon 9, un cohete de SpaceX logró aterrizar sana y salva en medio del océano.”

Sí, eso es totalmente cierto y es un gran logro. Sin embargo, lo que la gente no se da cuenta es todo lo que costó que esto se llevara a cabo debido a que el diseño de estos cohetes es muy frágil. El problema básico con transportación mediante cohete es el vehículo mismo. Gran parte del cohete es el combustible. Los cohetes como los propuestos por Musk, requieren dos almacenamientos combustible: uno para despegar y otro para aterrizar. Solo una ínfima parte es la cápsula de transporte. Esto hace del viaje mismo algo sumamente riesgoso.

Los expertos de la NASA saben muy bien que el envío de cohetes, aunque sea solo para enviar satélites que orbiten la Tierra, es un enorme desperdicio de combustible y de recursos físicos. Para alcanzar el espacio, los expertos de la NASA afirman que hace falta un millón de libras de combustible para la propulsión. Puede ser que el cohete propuesto por Musk para dicha transportación sea mucho menor.

El viaje tampoco sería placentero. Para despegar y acelerar a la velocidad que se requiere para llevar a una persona de una parte del globo a otra, podría conllevar una aceleración que es 5 veces mayor que la aceleración gravitacional terrestre, para luego volverla a experimentar a la hora de aterrizar.

Nadie se olvide que también estos cohetes añadirían a aumentar el nivel de desperdicio de la estructura física del cohete a la Tierra, algo que no favorecería el medio ambiente.

Aquí está de nuevo Thunderf00t (Phil Mason) proveyéndonos ciertos detalles en torno al asunto.

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Viajes a Marte …

Es pertinente tener en consideración de que es perfectamente posible viajar a Marte y colonizarlo. Viajar a Marte es relativamente fácil y se ha hecho, al menos cuando se envían robots a ese planeta. Por otro lado, establecer una colonia en Marte no lo es tanto. NASA no ha podido enviar la maquinaria necesaria a Marte, aunque fuera para oxigenar más su medio ambiente para adaptarlo a las necesidades de los terrícolas que lo visiten, esto es algo que se ha estado proponiendo por décadas. Tal vez finalmente lo logren.

Musk sugiere transportación y colonización. La transportación utiliza metano como combustible, gas de invernadero 25 veces peor que el bióxido de carbono. Sin embargo, como bien muestra  el siguiente vídeo de The Verge, él no tiene la más remota idea de lo que conlleva un proceso de colonización: alimento, agua, oxígeno para respirar, lugar para subsistir, crecimiento poblacional, etc.

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Para reflexionar …

A mucha gente le gusta digerir mucho la estructura narrativa del hombre o mujer que sueña con “lo imposible” y lo logra (ignorando una serie de variables que  también intervienen en el asunto pero que son inconvenientes a la narrativa). Por este motivo, el público ha aplaudido a las iniciativas de Musk sin pensar en absoluto que esto puede representar pérdida de recursos que, de otra manera, su hubiera podido invertir en inventos realmente provechosos para la humanidad. Musk ha utilizado esa retórica (como han hecho muchísimos inversionistas capitalistas antes de él) y ha conquistado el corazón del público. Sin embargo, cuando mayor es el “hype“, mayor debería ser nuestro grado de escepticismo. Musk ha logrado mucho, retando a todos su críticos durante muchos años. Desgraciadamente, a los que se han escuchado menos son a los críticos más sensatos en torno a lo que promete él y lo que realmente ha hecho disponible al público.

Contrástese esto con Bill Gates y compañía (TerraPower), que tiene un proyecto ambicioso, pero posible, de la creación de plantas nucleares seguras, tales como la del AP1000® y que cuyo prototipo está bajo construcción en China. Una planta como esa pretende proveer seguridad pasiva (es decir, sin necesidad de energía eléctrica) por un periodo de 72 horas para evitar el derretimiento del combustible nuclear.  Un diseño como ese hubiera prevenido el muy lamentable incidente de Fukushima. Además, está diseñado para utilizar desperdicio de procesamiento de uranio enriquecido, algo que mejoraría considerablemente la seguridad de la energía nuclear y el clima de inseguridad que prevalece en el público en torno al tema. Además, una vez se provee su combustible, no hay que sustituirlo hasta pasado 60 años. Este tipo de inversión  vale la pena, especialmente para proveer energía en un momento en que necesitamos salir de los combustibles fósiles. ¿Vale la pena hacer el experimento? La respuesta parece ser afirmativa.

No hay nada malo en soñar e intentar cruzar los límites de los esfuerzos de otros, especialmente los que más se han esforzado al respecto en el pasado. Sin embargo, como decía el gran filósofo Francis Bacon en su Novum Organum, “no podemos dominar la naturaleza excepto obedeciéndola”.

La ciencia de la redistribución de riquezas: 1 – Fundamentos

William Muir y sus gallinas

Competencia y cooperación desde un punto de vista evolutivo

David S. Wilson - Evolution for Everyone

David Sloan Wilson y su libro – Evolution for Everyone. Él ha sido partidario y uno de los responsables en revivir la perspectiva de selección de grupos.

Imaginémonos que un barco se hunde y se salvan dos náufragos en una isla. Uno de ellos es un puro egoísta, el otro es un puro altruista y cooperador. ¿Qué pasaría si apareciera una situación competitiva entre el egoísta y el cooperador? Probablemente el egoísta haría un fricasé del altruista. Es sumamente baja la probabilidad de que este último sobreviva.

Ahora bien, supongamos que un barco se hunde y da la casualidad de que todos los altruistas nadan a una isla y los egoístas a otra (y no hay chance de que un altruista o un egoísta pueda ir de una isla a otra), ¿qué ocurriría? Al revés … parecería que la isla de los egoístas estaría sumida en caos social, mientras que la de los cooperadores sobreviviría.

¿Qué ocurriría entonces si un egoísta nada desde su isla a la de los cooperadores? Entonces la cosa se complica.  Este es uno de los razonamientos de lo que se conoce como selección de grupos, perspectiva propuesta originalmente por Charles Darwin en su obra El origen del hombre (The Descent of Man) como una manera de explicar el posible origen del altruismo humano y su preocupación por la moral:

No ha de olvidarse que aunque un excelente nivel de moralidad apenas otorga ligera ventaja al individuo y a sus hijos sobre los demás individuos de la misma tribu, el aumento del número de hombres dotados de buenas condiciones y el progreso del nivel de moralidad concede ciertamente inmensa superioridad a una tribu sobre otra. Una tribu que cuenta muchos miembros que poseyendo en alto grado espíritu de patriotismo, lealtad, obediencia, valor y simpatía se hallen dispuestos siempre a ayudarse unos a otros y a sacrificarse por el bien general, triunfará sobre la mayoría de las otras tribus; y no otra cosa es selección natural (Darwin, 1871/1966, p. 186).

En otras palabras, “los egoístas le ganan a los cooperadores dentro del grupo, mientras que los cooperadores le ganan a los egoístas entre grupos; todo lo demás es un comentario”, repiten los científicos E. O. Wilson y David S. Wilson constantemente. Esta cooperación dentro de los grupos no ocurre bajo cualquier circunstancia, sino bajo condiciones bien específicas. Cualquier mezcla de los dos entra en asuntos complejos que revela una gran verdad, a su vez bien elemental: el triunfo de cualquier sociedad en relación con otra depende del grado de cooperación que haya dentro de ellas y las medidas de incentivos, restricciones o coerciones que muevan a los individuos a la cooperación.

Hoy día el tema de la “selección de grupos” o, mejor dicho, selección multinivel, es muy contencioso (hasta el punto de rayar en personalismos). Algunos como Douglas Futuyma lo ven como una modalidad de adaptación inclusiva, otros como David S. Wilson lo ven como compatible con ese y otros mecanismos de adaptación, otros como E. O. Wilson y Richard Dawkins los ven como incompatibles desde ambos lados del espectro. Eso será tema para otro día. En el ámbito evolucionista no hay una visión consistente en torno al asunto.

Nota aparte: Para aquellos interesados en saber los argumentos en contra de la selección de grupos, véase el excelente artículo de Steven Pinker al respecto (vean también los comentarios de académicos de reputación al respecto al pie del escrito). Para el argumento a favor, véase la serie de artículos de David S. Wilson, titulada “Truth and Reconciliation for Group Selection“. En el presente, mi posición es que al menos cuando se trata de descendencia con modificación, pueden existir interactores a diversos niveles de grupos, pero teniendo como base la adaptación inclusiva (“selección de parentesco”).

Como sea que los evolucionistas miren este tema, es posible tomar algunos modelos trabajados por sus partidarios para una discusión sensata de este tema. Para efectos de la discusión, asumamos la posición de los economistas Hodgson y Knudsen (2010), de que podemos tomar un punto medio entre la perspectiva génica de la selección natural y la de selección de grupos – Para que haya evolución de seres cooperadores hace falta dos factores:

  1. El replicador:  en este caso, el código genético, el ADN
  2. El interactor:  el individuo, el grupo de más bajo nivel, el grupo de más alto nivel, etc. (pp. 93-109).

Bajo este esquema cabe la adaptación inclusiva (lo que llaman en la jerga biológica como “selección de parentesco”), por la que, desde el punto de vista génético, se ven intentos de forjar grupos con base en herencia (parentesco) y de ahí en adelante pueden formarse grupos de más alto nivel. Una perspectiva parecida es la que sostiene Peter Singer para explicar la expansión del círculo de solidaridad desde la especie humana.

A partir de esta perspectiva informal, observamos en laboratorio el punto traído por Darwin. William M. Muir (2013) de la Universidad de Purdue –y partidario de la selección de grupos– trabajó en torno al egoísmo y la cooperación entre grupos de gallinas a la hora de producir huevos. Cada jaula tenía 9 gallinas. De cada grupo, seleccionó a aquellas que individualmente producían más huevos y las juntó en una nueva jaula. Y así fue por 3 generaciones. En otros casos, Muir decidió escoger aquellos grupos que más producían.

En otras palabras, por generaciones, Muir puso a competir a gallinas individuales, mientras que otras gallinas compitieron en calidad de grupos con otras conjuntos de gallinas. ¿Resultado? Las gallinas que competían individualmente entre ellas por la producción de huevos terminaron así:

Gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron individualmente por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿En qué estado se encontraban las gallinas que competían entre grupos?

Las gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron como grupo por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿Qué ocurrió? Según Muir, las que competían dentro del grupo, entraron en una dinámica adversativa tan grande que algunas asesinaban a las otras. Esa es la razón por las que quedaron vivas eran un total de tres maltrechas. Eso sí, a nivel individual cada una producía mucho más que las de las demás jaulas.

Por otro lado, en calidad de grupo, estas gallinas sicópatas llegaron a producir menos huevos que las gallinas que competían entre grupos.  En otras palabras las gallinas que cooperaban para competir con otros grupos aumentó su producción de huevos por 160% en solo unas cuantas generaciones. Ahora bien, dentro del grupo se veía el siguiente panorama:

  • Gallinas que no producían en absoluto. Estas son los que se llaman en la jerga en inglés como “free riders” (en español, los polizones o consumidores parásitos), es decir, personas que prosperan exclusivamente debido a la producción de otros.
  • Gallinas que producían poco.
  • Gallinas que producían mucho.

En otras palabras, no es la sociedad de los individuos más productores y de competidores los que más triunfan, sino más bien la sociedad imperfecta donde haya mayor nivel de solidaridad. Para efectos de la discusión definiré “solidaridad” como aquel complejo de reciprocidad social que redunda en la mayor ganancia para todos (o la mayoría).

La mejor sociedad: la imperfecta

Según la seudofilósofa Ayn Rand, la mejor sociedad es aquella en la que prevalece el autointerés, donde el egoísmo es la virtud a ser adoptada por todo individuo.  Algunos anarquistas como Piotr Kropotkin o un economista como Karl Marx veían la mejor sociedad en la que se distribuyen las riquezas de manera estrictamente justa: provisión de riqueza justamente proporcional a lo que se produce. Las soluciones de ambos extremos del espectro filosófico-económico nunca han podido llevar estrictamente a la praxis –al menos sin convertir sus sociedades en cerradas y sin un nivel de coerción estatal que desemboquen en notables violaciones a los derechos humanos. Esto se dio en países con ideologías diversas tales como la Rusia estalinista, la China maoista, el Chile de Pinochet o el Haití de los Douvalier. Por otro lado, las mejores economías suelen ser aquellas que mezclan principios del capitalismo, el socialismo, el cooperativismo y otros arreglos (e.g. destacándose entre ellos los países nórdicos).

Todo esto se debe a que el ser humano es un hijo de la evolución por vía de descendencia con modificación.  Para muchos científicos, esta aserción no pasa de ser una perogrullada, pero tiene importantísimas consecuencias en nuestra vida cotidiana y que demasiado frecuentemente se pasan por alto. Hemos heredado el hecho de que parece que descendemos de mamíferos poligínicos, es decir, que descendemos de animales en que los machos luchan entre ellos por acceso a las hembras. No solo llegan a ese beneficio sino que también luchan por el liderato de las manadas. Finalmente, no podemos olvidar de las riñas por consumir recursos escasos. Tales tipos de competencia llevan frecuentemente a que prevalezcan consideraciones egoístas por encima de las altruistas.

Sin embargo, como los experimentos de Frans de Waal y otros han mostrado repetidas veces, también hay un factor de la naturaleza humana que le importa factores relacionados con la justicia, especialmente en calidad de altruismo recíproco como forma de solidaridad.

Si creamos un sistema económico que suponga a los seres humanos como egoístas perfectos, entonces estará abocado al fracaso. De acuerdo al economista Robert H. Frank (2011), esto ocurre por dos razones:

  • Contrario a lo que algunos suponen, el sentido de justicia puede ser un criterio posicional importante en la mente de mucha gente. Esto se puede ver claramente en el caso del juego del ultimátum.
  • Tampoco tiene en consideración externalidades que se dan a la hora de distribuir riqueza estrictamente de acuerdo al nivel de producción (Preface; capítulo 8).

Debido a ambos factores de nuestra naturaleza humana, la mejor medida es la redistribución de riquezas como el mejor mecanismo solidario dentro de un sistema capitalista o de libre mercado en que la competencia entre empresas (es decir, entre grupos de trabajos) es la norma. Como veremos en el próximo artículo de esta serie, dicha redistribución ocurre dentro de las empresas. Sin embargo, a nivel estatal también ocurre dado que la competencia entre empresas puede externalizar de maneras detrimentales a la sociedad. Vía los impuestos y la reglamentación estatal, se utilizan distintos mecanismos de redistribución para reducir lo mejor posibles dichas externalidades y fomentar la solidaridad entre distintos sectores económicos y sociales.

Francisco Catalá Oliveras

Francisco Catalá Oliveras. (Tomado por mí en el Comité del Partido Independentista Puertorriqueño en el 2011 y disponible para el dominio público).

El resultado es que a diferentes niveles tenemos algún grado de economía mixta y muy compleja. Ir a los extremos de hacer una economía perfectamente competitiva o perfectamente justa, sería a la postre disfuncional.  Esta es una de las consecuencias necesarias de los puntos más importantes de una brillante obra del economista Francisco Catalá Oliveras titulada Elogio de la imperfección. Allí, el distinguido académico nos recuerda el cuento de Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso” donde nos relata cómo Funes no podía pensar debido a que tenía una memoria perfecta: al no poder olvidar, no podía conceptuar (olvidar diferencias), por lo que no podía pensar. La imperfección del olvido es requisito fundamental para pensar. De ahí, Catalá Oliveras (2007) acuña la expresión “Síndrome de Funes” que consiste en dos cosas:

  • Creer que la perfección es posible
  • Creer que de ser posible, sería funcional (pp. 10-14).

Usualmente, los extremos del espectro político o económico suelen padecer del Síndrome de Funes. Catalá nos aclara que debemos buscar mejorar situaciones imperfectas en la medida de lo posible (p. 12), pero esto no debe confundirse con la búsqueda de la perfección. Por eso, he postulado lo que llamo “el Principio Catalá Oliveras“:  para que un sistema funcione, debe ser imperfecto.

Ahora bien, no toda imperfección funciona y no debe inferirse por ello que no se remedien ciertas imperfecciones que crean males sociales.  Por ejemplo, el tener polizones sociales es un problema, siempre los tendremos en un sistema de libre mercado. Sin embargo, el buscar reducir este problema lo mejor posible no debe equivaler a, por ejemplo, eliminar por completo cualquier asistencia del estado.  Un exceso de bienestar del estado o un programa mal ejecutado puede ser un problema, especialmente si fomenta el ocio, la marginación y la criminalidad.

Por otro lado, aun para gobiernos conservadores de cualquier parte del mundo, ha sido extremadamente difícil desmantelar todo el aparato estado benefactor, no solo porque parte de su base política persiste gracias a ello, sino porque así se podrían evitar males sociales mayores: miseria de aquellos que no consiguen empleo, mayor mercado informal, niños sin hogar, mayor prostitución, esclavitud sexual, restricciones a servicios de salud para los necesitados, mayor criminalidad, falta de circulación de capital en los mercados, entre otros. Gran parte de la reducción de la pobreza en diversos países ha sido gracias al aparato de asistencia social gubernamental. El incremento de la pobreza debido a la reducción gubernamental se pueden observar prístinamente en lugares donde se han llevado a cabo políticas de austeridad sin medidas sensatas para salvaguardar a la población y muy especialmente los más pobres. Tales políticas también han impedido una pronta recuperación de dichas regiones, tal como lo han reconocido economistas del Fondo Monetario Internacional en el 2011 y en el 2013.

Como diría Aristóteles (1985), toda virtud es el justo medio entre dos extremos (pp. 160-175). Para alcanzar dicha moderación, tenemos que abandonar el vicio de pensar en términos de extremos: sea un neoliberalismo puro o un socialismo puro. La mejor aproximación suele ser un acercamiento casuístico: es decir, ver cada situación por caso y presentar las mejores soluciones que se conciban dentro de un programa solidario de país. Ese es el mejor criterio para ponderar en cuanto a decisiones a tomarse colectivamente.

Referencias

Aristóteles. (1985). Ética nicomáquea / Ética audemia. Madrid: Editorial Gredos.

Catalá, F. (2007). Elogio de la imperfección. PR: Ediciones Callejón.

Darwin, C. (1966) El origen del hombre y la selección en relación al sexo, I. Madrid: Ediciones Ibéricas. Originalmente publicado en 1871.

Eldakar, O. T. & Wilson, D. S. (junio de 2011). Eight criticisms not to make about group selection. HHS Public Access, 65, 6, 1523–1526. doi: 10.1111/j.1558-5646.2011.01290.x. Recuperado en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3110649/.

Frank, Robert H. (2011). The Darwin economy: Liberty, competition, and the common good. [Edición de Kindle].  Princeton: Princeton University Press.

Frazis, H. & Loewenstein, M. A. (2006). “Wage Compression and the Division of Returns to Productivity Growth: Evidence from EOPP.” BLS Working Papers 398. Recuperado en: https://www.bls.gov/osmr/abstract/ec/ec060100.htm.

Hodgson, G. M. & Knudsen, T. (2010). Darwin’s conjecture: The search for general principles of social & economic evolution. Chicago: The University of Chicago Press.

Kenworthy, Lane. (septiembre de 1998). Luxembourg Income Studyworking paper no. 188.
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Kenworthy, Lane. (enero/febrero de 2014). America’s social democratic future.
The arc of policy is long but bends toward justice. Foreign Affairs.  https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2013-12-06/americas-social-democratic-future.

Moller, S., Huber, E., Stephens, J. D., Bradley, D., & Nielsen, F. (febrero de 2003). American Sociological Review, 68, 1, 22-51. Recuperado en: http://www.jstor.org/stable/3088901.

Muir, W. M. (2013). Genetics and the behaviour of chickens: Welfare and productivity. In Genetics and the Behaviour of Domestic Animals, 2da. ed. Academic Press. doi: 10.1016/B978-0-12-394586-0.00009-3. Recuperado en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780123945860000093.

Okasha, S. (2006). Evolution and levels of selection. Oxford: Oxford University Press.

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Wilson, D. S. (2015). Does altruist exist? Culture, genes, and the welfare of others. [Ed. Kindle]. New Haven: Yale University Press.

Wilson, E. O. (2013). The social conquest of the Earth. NY: Liveright.

La ciencia de los OGMs – 5: Los OGMs y los ideales de justicia social y el cuido de la Tierra

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2, 3 y 4

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Ayer, hubo una de las famosas “Marchas Contra Monsanto” organizado por Nada Santo Sobre Monsanto. En Estados Unidos, las marchas que debieron haber ocurrido en varias ciudades claves, fueron todo un fracaso. O no asistió gente o, si acaso, poco más de una docena de personas.  He aquí algunos vídeos tomados por miembros del grupo de la contraprotesta “Marcha Contra Mitos” (vídeo 1 y vídeo 2). Para mi sorpresa desagradable, la marcha no solo era contra Monsanto, sino también contra las vacunas. Sin embargo, la no participación de gente en dichas actividades lanzan un haz de esperanza. Sin embargo, también espero que Nada Santo Sobre Monsanto no comparta la convicción antivacunas.

En cambio en Puerto Rico parece que se reunieron poco más de un centenar de personas para marchar contra Monsanto y las semilleras multinacionales establecidas aquí en Puerto Rico. Ante esto, quisiera distinguir entre dos clases de protestantes que marcharon:

  1. Están los que hacen varios planteamientos válidos y perfectamente respetables: que se le han dado exenciones contributivas a estas multinacionales cuando se podría cobrarles más en el contexto de nuestra crisis y que se les ha dado privilegios para experimentar en nuestras mejores tierras sin pagar por su uso. A su vez plantean otro punto muy válido:  que se ha hecho una interpretación bastante conveniente de la Constitución de Puerto Rico para eximirlas del requerimiento constitucional de que un individuo o empresa no tenga más de 500 acres de terreno.
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  2. Además de ellos están también aquellos que afirman que lo que hay que hacer es fomentar la “agroecología”, que el glifosato nos está matando, que los transgénicos nos matan, que Monsanto está esclavizando a los agricultores, que no hay soberanía alimentaria, etc.

Este artículo extenso (el último de la serie) se dirige precisamente a este segundo grupo … de hecho, toda esta serie ha sido una respuesta a ellos. Lo que sigue es válido en el mundo corporativo o bajo el socialismo marxista o bajo la social democracia (lo que personalmente favorezco). Los datos están ahí y son harto conocidos por agrónomos profesionales, nutricionistas clínicos, dietistas, biotecnólogos, etc.  Por más que digan que no niegan las ciencias, el no reconocer la evidencia científica que está ahí al frente de ellos es negar las ciencias. Lo mismo se puede decir de los creacionistas, negacionistas del cambio climático, etc.

Por cierto, quiero dejar claro algo muy importante. No estoy en contra de que alguien se dedique a la agricultura orgánica, siembre su finca y viva con eso … o al menos se dedique a ello part time. Lo bueno de las democracias es que es conveniente siempre y cuando no haga daño indebido a los demás. Sin embargo, una cosa es eso y otra cosa es convertir a los alimentos orgánicos en política pública sin tener en cuenta lo que la ciencia tiene que decir al respecto. A la vez se hará claro por qué la llamada “agroecología” que se suele defender en los medios dista mucho de los resultados empíricamente constatados a nivel global y a largo plazo y que por sí solo no salvará al planeta ni fomentará una genuina justicia social. La agricultura orgánica o “ecológica” tiene su lugar en la agricultura (mi opinión), pero el lugar dominante lo debería tener la agricultura convencional, la ingeniería química y la genética, como ha sido por cientos y, en algunos casos, miles de años (sobre ese asunto, repasen nuestro primer artículo).

Dividimos el artículo en dos: la primera es la sustancia de la lectura, en cuanto al lugar que ocupan los OGMs y la agricultura convencional para que los seres humanos puedan acceder a los alimentos y cómo ayuda a redirigir los esfuerzos para aliviar muchos de los problemas del planeta; además, explicamos por qué la agricultura orgánica no lo logra esa tarea por el momento (en el futuro podría cambiar la situación). La segunda parte del artículo consiste en un listado de OGMs que nunca son discutidos por los grupos antiOGMs ni la prensa en general. Ambas partes de este escrito deben verse como un llamado a reflexionar en torno a cuan sabia es la participación en las “Marchas Contra Monsanto”.

Breve historia de la agricultura

Usualmente se suele hablar de la “Revolución Verde”.  Sin embargo, parece más precisa la distinción que hace el biotecnólogo José Miguel Mulet, de la Universidad Politécnica de Valencia, entre tres “Revoluciones Verdes”:

  1. La Primera Revolución Verde:  Consiste en el descubrimiento de la agricultura. Los seres humanos primitivos solían ser cazadores y colectores, viviendo de la carne de los animales con los que se sustentaban. Luego, lograron la domesticación de otros animales, que a su vez les llevó a cultivar el alimento para mantenerlos. Más tarde, cuando ellos dejaron de ser nómadas y se establecieron las primeras organizaciones sociales sedentarias, allí tuvo la agricultura como su base alimentaria humana y animal. Se piensa que esto ocurrió aproximadamente para el año 9,500 a.C. en la región que se conoce como la “Luna Creciente Fértil“, una extensión de terreno que va desde el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia, pasando por el área de lo que después se conoció como Siria, Fenicia y Palestina y terminando en la región de Egipto, en las zonas adyacentes al Nilo.
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    Contrario a la impresión que usualmente la gente tiene de la agricultura, esta siempre se ha llevado bien mal con la naturaleza (y eso que todavía no existía la ingeniería química ni se utilizaban fertilizantes ni pesticidas sintéticos). Desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX, si pudiéramos catalogarla de alguna forma, la agricultura siempre fue “orgánica”, es decir, sin usar pesticidas o abonos sintéticos como hoy día. La gente piensa que nunca se utilizaron masivamente pesticidas y abono, que eso solo ocurrió tras la era industrial. En realidad se utilizaban en menor medida y en ocasiones eran bastante agresivos con el medio ambiente.
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    No solo esto, sino que la actividad agrícola como tal supone la deforestación y la eliminación de varios ecosistemas para imponer los cultivos humanos, que es lo que necesita el agricultor para alimentarse. En algunos lugares del mundo, esa continúa siendo la realidad: la agricultura y la ganadería siguen siendo el factor número uno de la deforestación a nivel mundial, incluyendo el Amazonas. Desde el siglo X a.C. hasta el siglo XX, los agricultores en algunos casos tenían (y tienen todavía) que usar pesticidas para impedir que la naturaleza volviera a afectar sus cultivos (i.e. invasión de insectos, hongos y malezas), en la mayoría de los casos, que no tenían pesticidas a su disposición, tenían que ser creativos a la hora de proteger su sustento. Ambos factores les sumían a ello y a la población en general a una gran inseguridad alimentaria.  Algunos piensan que eso fue lo que llevó a los mayas a su ocaso y eso también fue lo que sucedió en varias ocasiones en la Antigua Mesopotamia, la China, Europa y otros lugares del mundo (véase Montgomery, 2007). Varias de estas civilizaciones se vieron obligadas a utilizar mecanismos (extremadamente limitados) para evitar las pestes y la erosión del suelo. Algunos utilizaban uno que otro pesticida ¿Cuáles pesticidas usaban? El azufre, el arsénico, el sulfato de cobre, entre otros. Tras la revolución química y la inclusión de ciertos compuestos naturales empezaron a usarse sistemáticamente otros pesticidas más: rotenona, nicotina, cafeína, piretrinas, entre otros, muchas de ellas todavía se utilizan en la agricultura orgánica y cuyos efectos sobre la tierra y la salud humana no suelen ser exactamente los mejores (Archilladelis, 1987, pp. 124-126)
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    Trivia: ¿Saben cuál es la definición de una “hierba mala” o “maleza”?  Bien sencillo, aquella hierba que nosotros consideramos “mala”. El término “hierba mala” no es biológico, sino una asignación de un término a una planta cuyo comportamiento es inconveniente desde la perspectiva del ser humano a pesar de que sea plenamente natural.

  2. La Segunda Revolución Verde: Esta es la hartamente conocida “Revolución Verde” en gran medida iniciada dentro del contexto del Nuevo Trato estadounidense como el reto de dos personas, Norman Borlaug y el vicepresidente de Estados Unidos Henry A. Wallace ante la visión catastrófica malthusiana en torno a la alimentación en el contexto de la sobrepoblación global. Más que a cualquier superhéroe en los cines, para mí estos han sido los mayores de la vida real.
    Norman Borlaug

    Norman Borlaug

    Gracias a sus iniciativas, con sus hallazgos rescataron a cerca de mil millones a 2 mil millones de personas de las garras del hambre. Lo que hizo Borlaug fue literalmente maximizar la ingeniería genética que los seres humanos hemos llevado por miles de años en la agricultura y la ganadería, escogiendo mediante selección artificial,  hibridización y (en el siglo XX) mutagénesis inducida los cultivos con mayor rendimiento, con los mejores granos, los mejores frutos, etc. Esto se combinó con estrategias de usos de pesticidas, abono sintético y de las tecnologías desarrolladas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Esto llevó a cosas que fueron buenas para el medio ambiente: la intensificación de la producción agraria en cada vez menor áreas de terrenos. Aunque en algunos países como en Argentina y Brasil, la deforestación por la agricultura siguen siendo un problema, el daño hubiera sido mucho mayor sin los recursos de la Segunda Revolución Verde. En otros países como los Estados Unidos, este acontecimiento ha llevado a una estabilización y en ocasiones reducción de terrenos donde se da cada vez más una mayor producción. Veamos el ejemplo de la producción de maíz:
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    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el área de terreno

    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el tamaño del terreno donde se siembra. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

    Este desacoplamiento entre la producción y el tamaño del terreno hubiera sido imposible sin los hallazgos de Norman Borlaug y, a su vez, de la Tercera Revolución Verde (de la que hablaremos más tarde). Gracias a ello, gozamos de parques nacionales, áreas naturales y ecológicas, entre otros espacios necesarios para el florecimiento y mantenimiento de los ecosistemas.
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    El hecho de que se utilizaran dichas tecnologías con el propósito de incrementar por mucho el rendimiento de los cultivos, ha hecho que fueran comunes las migraciones del campo a la ciudad, reduciendo así el número de agricultores a nivel mundial. Aunque esto en Puerto Rico fue en detrimento de nuestra agricultura tan despreciada (mas lo que nos recuerda René Marqués con su obra, La carreta), a nivel global esto puede verse como algo positivo: más personas que estén concentradas en las ciudades y fuera de los terrenos brinda todavía mayores espacios para la naturaleza, mientras que la producción tecnológica permite la suficiencia de los agricultores junto a una serie de subsidios para la producción alimentaria. Esto es bueno en cuanto a que la humanidad sigue desacoplándose de la explotación de la tierra y permite a su vez la aparición de nuevos ecosistemas.
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    Porcentaje de población rural a nivel mundial

    Porcentaje de población rural a nivel mundial (Imagen cortesía del Banco Mundial)

    Cantidad de tierras arables - Hectáreas por persona

    Cantidad de tierras arables – Hectáreas por persona (Imagen cortesía del Banco Mundial)

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    A pesar de ello, como diría el estadounidense promedio, no todo es “peaches and cream“. Se generaron problemas nuevos y bastante serios. La producción de fertilizantes sintéticos involucra el consumo de petróleo, mientras que el exceso del uso de  nitrógeno y fósforo ha creado un enorme problema de las zonas muertas en el este de los Estados Unidos y en el área del Golfo de México: al nitrógeno desbordarse en los ríos y estos en los océanos, prosperan unas algas que consumen el oxígeno de las aguas, impidiendo así que prospere el ecosistemas en las desembocaduras. Esto es lo que se conoce como eutrofización o, más precisamente, hipertroficación. Al inicio los pesticidas utilizados eran relativamente tóxicos y perjudicaban la salud de los agricultores, quienes no solían tomar medidas para reducir los riesgos de inhalación o su interacción con sus ojos y piel. No solo eso, sino que tras estudios se descubrieron que muchos de los yerbicidas, insecticidas y fungicidas eran cancerígenos y neurotóxicos. Su empleo excesivo llevó a la proliferación de pestes resistentes a ellos, lo que a su vez les llevaba al mayor empleo de estas toxinas o a sustituirlas por otras peores. Finalmente, si bien gracias a la Revolución Verde la mayoría de la humanidad puede comer, queda como tarea inconclusa el sacar a 800,000,000 de personas del hambre.
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  3.  Tercera Revolución Verde: Esta es la de la ingeniería genética mediante transgénicos, ARNi y CRISPR. Esto ha permitido, como hemos visto en artículos anteriores de esta serie, la reducción de muchos de estos males.

Contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, Monsanto no fue la que descubrió la tecnología de la transgénesis, sino que fue el primero en comercializarlo. Por ello los OGMs se asocian tan fuertemente a su nombre, por lo que, para todos los efectos de la retórica política, hablar de unos es hablar del otro. Lo que hizo Monsanto en cuanto a los transgénicos  fue encontrar el gen que hacía que ciertas bacterias fueran resistentes a glifosato y llevar a cabo la transgénesis a ciertos “cash crops” (maíz, canola, soya, remolacha, etc.) y las hizo resistentes a glifosato.

Esta medida es genial por dos razones: porque contrario al ruido del OGM, el glifosato es relativamente inocuo como yerbicida sintético y solo administrar un poco de esta sustancia es suficiente para que mate a todas las plantas menos al maíz, la soya o la canola o cualquier otro cultivo transgénico que se desee cosechar. Esto sustituiría un gran número de yerbicidas que son más tóxicos y bioacumulativos. De esto hemos hablado extensamente en otro lugar. Administrarlo también implicaba menos consumo de energía, lo que también es positivo ambientalmente.  Combinen esto con lo que hemos hablado de los cultivos Bt y entonces pueden comprender la popularidad de los transgénicos entre los agricultores.

Junto a la tecnología desarrollada en las Revoluciones Segunda y la Tercera, ya se han visto mejoras en torno a algunos problemas. Por ejemplo, hemos visto el comienzo de la desaceleración y la reducción de uso de varios fertilizantes sintéticos en años recientes:

Reducción del uso de fertilizantes y agua

Reducción del uso de fertilizantes y agua en Estados Unidos. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

Se piensa que si se aumenta por mucho la producción por área de terreno junto a una mayor reducción de consumo de agua, fertilizantes y otros, puede ser que eventualmente haya una reducción de hectáreas de tierras dedicadas a la agricultura, lo que son buenas noticias para el crecimiento y desarrollo de áreas naturales (Ausubel et al., 2013).

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro. Fuente: Ausubel et al., 2013. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

El cúmulo de tecnologías es precisamente lo que permite hablar de justicia socialcuido del planeta: justicia social en cuanto hace a los alimentos se hacen cada vez más accesibles a un mayor número de personas; cuido del planeta en cuanto a que la desacoplamos cada vez más de nuestra explotación desmesurada, dándole el chance a que prosperen los ecosistemas.

OGMs vs. Orgánico (“Ecológico”)

Por otro lado, los queridos amigos que favorecen la industria orgánica se van en la ruta contraria, en la de mayor restricción de estas tecnologías y al regreso al pasado, cuando la inseguridad alimentaria era mucho mayor y la expectativa de vida era mucho menor (acuérdense de nuestra breve discusión al respecto).

Piensan que el problema son los “monocultivos”. Este término se ha aplicado a la situación agrícola de manera equívoca. Por ejemplo, se dice que hay una política de monocultivos cuando se habla de los incentivos estatales para la inversión de capital en la producción de unos pocos cultivos en enormes cantidades de terreno:  por ejemplo, cuando a principios del siglo XX se fomentó el monocultivo del azúcar, algo que nos hacía sumamente vulnerables a los vaivenes del mercado internacional de ese producto. Dichas políticas eran dañinas, no solo a los suelos (fue un problema ambiental importante en Puerto Rico), sino que también nos sujetaba a los intereses de un puñado de empresas ausentistas.

Esto es algo distinto a otro tipo de monocultivo que no es en sí dañino: el que se utilice una finca para cultivar un solo producto. Una política sana agrícola fomentaría monocultivos de diversos productos. La ventaja de esto es que hace más fáciles y eficientes las prácticas que serían buenas para la tierra: los cultivos de cobertura son más fáciles, la rotación de cultivos es más sencilla, es más sencilla la provisión de fertilizantes y pesticidas, entre otros. Esto no implica que las técnicas de entrecultivos no sean medidas inteligentes (hacen falta) pero eso depende del tipo de cultivo y de terreno.

Otras medidas tales como el uso de soya transgénica, el glifosato y la técnica de no labranza ayudan a secuestrar bióxido de carbono en el terreno, evitar la erosión, permitir el ahorro de agua, entre otros beneficios. Esto es algo que no ha podido lograr la agricultura orgánica, al menos en el caso de la siembra de soya. Además, como no hay definición restrictiva de qué es “agricultura convencional”, esta puede incorporar técnicas de cuido de tierras que se han aprendido en la agricultura orgánica junto a las demás tecnologías: técnicas de reciclaje de nutrientes, técnicas de manejo de tierras y cultivos para la reducción de uso de pesticidas, etc.  Ese no es el caso en la otra dirección: la agricultura orgánica se autolimita al uso de ciertas tecnologías, por lo que aunque de manera inmediata cuide la tierra, tiene problemas a la hora de producir a la par con la agricultura convencional.

Antes hice todo un análisis de por qué la producción de alimentos orgánicos no tenía sentido económico alguno. Sencillamente, con contadas excepciones, al renunciar a las tecnologías discutidas, los alimentos orgánicos siempre permanecerán caros, ya que la inversión de energía en dichos cultivos es significativamente mayor e ineficiente a la hora de estar a la par con los convencionales. Contrario a lo que alguna gente alega (y que hemos refutado), las Naciones Unidas no promueven la agricultura orgánica (o llamada “ecológica”) para el futuro alimentario. Al contrario, este cuerpo, vía su Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), ha afirmado categóricamente que los mecanismos de producción, garantía salubrista y distribución son mucho más ineficientes:

  • Organic food supply is limited as compared to demand;
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  • Production costs for organic foods are typically higher because of greater labour inputs per unit of output and because greater diversity of enterprises means economies of scale cannot be achieved;
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  • Post-harvest handling of relatively small quantities of organic foods results in higher costs because of the mandatory segregation of organic and conventional produce, especially for processing and transportation.

Uno de los comunicados del FAO (en el 2007) se titulaba precisamente “FAO advierte insuficiencia de agricultura orgánica en lucha contra el hambre“.

En cuanto al tema de la seguridad, las ineficiencias de la distribución y los mercados locales hacen que sea mucho más difícil garantizar el buen estado de los alimentos orgánicos. Aunque el estudio todavía no ha salido, he consultado con un científico reconocido (Bruce Chassy, de la Universidad de Illinois) quien, utilizando los datos de la Food & Drug Administration (FDA), me ha confirmado que hay 4 a 8 veces más devoluciones de alimentos orgánicos que de los convencionales. La compañía Stericycle ha reportado que mientras aumenta la fiebre del público por los orgánicos, la cantidad de devoluciones de estos alimentos ha aumentado a un 65% en el 2015 (Sterycicle, 2015, p. 4). Es decir, que si se generalizara la agricultura orgánica, habría mucho más desperdicio de alimentos y, por las ineficiencias de la vigilia del estado, incrementaría por mucho el riesgo de envenenamientos. Esto contrasta con dos de los OGMs recientemente aprobados por la FDA para su venta en Estados Unidos, papa Innate® de Simplot y las manzanas Arctic®, que tienen mecanismos para evitar que parezcan podridas y así evitar el desperdicio de alimentos.

De hecho, la inseguridad de los alimentos orgánicos se puede constatar con la de OGMs debido a que han habido numerosos brotes debido a la manera en que se producen  los alimentos orgánicos, aquí muestro dos (de muchísimos) casos:

Mapa de los países impactados por la llamada

Mapa de los países impactados por la llamada “Crisis del Pepino” (Presione para ver la imagen más grande)

  • La presente crisis en Hawai’i: Por rehusar pesticidas sintéticos que pudieran lidiar fácilmente con el problema, ahora existe una plaga de gusano de rata en las siembras de productos orgánicos en los que para abril ha tenido al menos 6 víctimas y otros tres bajo investigación. No es la primera vez. Esto ha causado un gasto mucho mayor de agua para limpiar los productos. Ha habido un abandono del 20% de los agricultores de toda la producción orgánica.

¿Y cuántas personas o animales se han enfermado con OGMs hasta hoy?  Ninguno.

Sin embargo, no importa qué ocurra, para un público desorientado, la situación es al revés de lo todo lo que la evidencia nos muestra una y otra vez: para ellos, los OGMs no son seguros, ¡pero los alimentos orgánicos sí!

Ya está más que demostrado que la razón por la que los agricultores en general prefieren cultivar OGMs es por su mejora de ingresos, mejora de salud, menor inversión en pesticidas y mejor calidad de vida. La reducción considerable del uso de pesticidas, el esfuerzo menor que requiere utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma añadirían a la presente cantidad de bióxido de carbono.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, pp. 123-124, 126-128, 148-149).

La agricultura orgánica no puede decir lo mismo, ya que el estiércol que se utiliza como fertilizante proviene del ganado y que emite metano, por lo que el uso de composta contribuye a la abundancia del gas y del óxido nitroso (también gas de invernadero) (Hao, 2000).  Recordemos que el metano es 25 a 30 veces peor que el bióxido de carbono como gas de invernadero. Esto combinado con la mayor cantidad de energía que requiere invertir en los cultivos orgánicos, la cosa no pinta muy bien ambientalmente.

Sí, muchos agrónomos reconocen las virtudes de la agricultura orgánica de cuidar bien los suelos en muchos casos y ciertas estrategias para reducir el uso de pesticidas. Sin embargo, estos hechos mencionados en torno a la emisión de gases de invernadero y el alto grado de ineficiencia de producción y distribución implicarían inevitablemente el uso de mayor cantidades de terrenos para la agricultura, revirtiendo así la tendencia de proveerle más áreas terrenales a la naturaleza. Un metaanálisis sobre la práctica de la agricultura orgánica deja claro este punto entre muchos otros. Según el activista Mark Lynas, para que la misma cantidad de humanidad consuma alimentos como hoy bajo la agricultura orgánica, debería incrementar el área agrícola a un equivalente a dos Suraméricas. En Europa solamente, podría requerirse un área de dos Reinos Unidos.

Así que el comunicado de prensa de Monsanto en Puerto Rico en que dice que está comprometido con la reducción del uso de recursos naturales y una mayor producción de alimento, es plenamente consistente con todo lo que hemos visto arriba. Los “agroecólogos” que quieren imponerle a todo el mundo los alimentos producidos a su manera y que marcharon ayer contra Monsanto son los que tienen que ver cómo superan todos los obstáculos mencionados arriba … mientras que el número de víctimas de OGMs a nivel mundial sigue siendo cero.

Con base en la evidencia, independientemente de si la agricultura convencional es movida por grandes corporaciones o no, no importa si se hace bajo el capitalismo o el socialismo, esta manera de producir y la tecnología de los OGMs tienen los mecanismos para proveer alimento al mundo y cuidar del planeta. Por otro lado, la agricultura orgánica tiene muchísimos obstáculos para cumplir con esa tarea. Es con los OGMs que podemos conseguir justicia social de verdad y una agricultura que impacte lo menos posible al ambiente y a la naturaleza, así fomentando la biodiversidad en el mundo.

Otras contribuciones de los OGMs

El resto del artículo se le va a dedicar a muchos de los transgénicos que podrían continuar mejorando la calidad de vida de agricultores y consumidores. Esta no es una lista exhaustiva, pero dará una idea de todo lo que lo que no se dice en torno a los OGMs. Tengan en mente que muchos de aquellos que marcharon contra Monsanto por estar contra los OGMs, están opuestos a estos avances.

Para los agricultores y el medio ambiente

Hay otros OGMs que no han salido al mercado y que serían extraordinarios para beneficiar a agricultores y al medio ambiente. Hay otros que están siendo investigados y potencialmente reducirían la emisión de metano, consumirían mucha menos agua y metabolizarían más eficientemente el nitrógeno, reduciendo así significativamente su uso o se alimentarían de su propio fertilizante (resolviendo para siempre el problema de las zonas muertas):

Papaya con el virus de manchas anulares

Papaya con el virus de manchas anulares (Fuente: Gonsalves et al., 2010).

  • Papaya a prueba del virus de las manchas anulares: En un momento dado durante los años 90, Hawai’i estaba a punto de perder su lugar como consumidor y exportador destacado de papaya en el Pacífico. Eso se debió a que se extendió entre sus cultivos el virus de la mancha anular y que creó estragos en el sector agrícola. Ante esto, el Dr. Dennis Gonsalves, profesor retirado de Cornell, decidió trabajar en una papaya transgénica que fuera resistente a la enfermedad. Hoy día, la industria de la papaya en Hawai’i continúa existiendo y ha salvado a los agricultores de la pobreza  gracias a Gonsalves y su equipo. En la sección de referencias hay varios artículos al respecto, pero quiero señalar esta entrevista del Dr. Kevin Folta a Denis Gonsalves para que se saboreen la calidad de persona que este científico, porque es realmente un individuo bien interesante.
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  • SUSIBA2: Arroz que reduce emisiones de metano de un 0.3 % a un 10% mientras que produce 43% más granos que las variantes convencionales (véase el artículo).
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  • Maíz tropical resistente a sequía: Este tipo de maíz fue desarrollado en África, para el área del trópico (véase el artículo). Hasta donde sé, el artículo es genuino a pesar de ser publicado en una revista de una posible editorial predatoria (Academic Journals), aunque sí aparece en PubMed. Lo incluyo aquí por eso y porque la comunidad científica parece darle el visto bueno al artículo.
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  • Maíz resistente a sequía creado vía CRSPR: Creado por Dupont Pioneer, este maíz no caería bajo la clasificación de OGM (transgénico o modificado por ARNi) (véase el artículo al respecto).
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  • Trigo resistente a sequía: El trigo es tal vez uno de los cultivos que más consumen agua en comparación con otros de alta demanda efectiva. Este trigo también ahorraría el uso del agua (Kermpken & Jun, 2010, p. 291).
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  • Trigo resistente al calor: Importante dentro del contexto del calentamiento global y el cambio climático (Lal et al., 2004, p. 13).
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  • Plantas aptas para la fitorremediación: Debido a los avances de la modernidad, especialmente en el periodo en que las regulaciones sobre la contaminación industrial era mínima, la indusria ha contaminado grandes áreas de terreno con metales tóxicos (e.g. cobre, plomo). Pues, algunos investigadores han descubierto que pueden utilizar plantas para limpiarlos de dichos minerales tóxicos mediante lo que se conoce como fitorremediación. Vía la transgénesis, estos investigadores han logrado aumentarles la tolerancia a algunos de estos vegetales o hacerles tolerantes a otros metales. Estos se siembran en el área contaminada, absorben los metales y se envían a la industria para … reciclarlos. Hay posibilidad de utilizar este mismo método en las minas, algo que sería mucho más amigable para el medio ambiente. Lea un artículo al respecto.

Biofortificación y nutrición

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Esta sección se trata de maneras de fortificar los alimentos básicos, especialmente en países pobres, para proveer micronutrientes.

  • Arroz dorado:  Este arroz produce beta-caroteno, un antecesor de la vitamina A. El propósito de este arroz es suplir vitamina A a los pobres asiáticos cuya comida básica es el arroz y tienen demasiado poco para comprar otros alimentos ricos en vitamina A. Como resultado, aunque tengan sus estómagos llenos, terminan ciegos y, en algunos casos, mueren por carencia del nutriente. El arroz dorado fue desarrollado originalmente por Ingo Potrykus y su equipo. Sin embargo, la cantidad de beta-caroteno no era suficiente para la generación de la preciada sustancia por el cuerpo humano. Luego, mediante la compañía (enconces suiza, hoy china) Syngenta, se hizo un acuerdo entre ciertas grandes corporaciones para que eximieran de regalías de patentes a las ideas utilizadas para generar más beta-caroteno en el arroz (37 µg/g). La licencia de su uso dispone que se permitirá que los agricultores pueden reproducir las semillas, las pueden vender, guardar y alimentarse de ellas siempre y cuando su ingreso no exceda los US$10,000 (que en el contexto de los países pobres de Asia, es bien razonable). El arroz ya puede producir suficiente vitamina A para los seres humanos (véase también aquí y aquí). Prácticamente toda la comunidad científica ve el arroz dorado como un proyecto humanitario de primer orden. Para guardar la tecnología, se creó la fundación Goldenrice.org.
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    Desgraciadamente, en una de esas cosas que uno se preguntaría, “¿y qué están pensando que hacen?”, la organización Greenpeace se ha empecinado a destruir los cultivos de experimentación con arroz dorado. Esto ha sido objeto de repudio de prácticamente toda la comunidad científica y ha sido objeto de una carta abierta por parte de 110 premios nóbeles al respecto. Por el momento, el arroz tiene un problema de rendimiento el beta-caroteno y hace falta más experimentación para que sea un alimento viable para los asiáticos. Las acciones de destrucción de arroz dorado y los costos onerosos de aprobación impuestos por gobiernos debido al activismo de los opositores OGMs le ha costado la vida a millones de personas a estas alturas. Han habido economistas que han calculado la cantidad de vidas perdidas por los atrasos causados por Greenpeace y otras organizaciones: económicas se han perdido US$200,000,000 anuales y en términos de vidas 1.4 millones al año. Por mi parte, ya tengo una opinión formada en torno a las acciones de Greenpeace y otros grupos. Aquí les dejo una imagen de esa opinión.

    Allow Golden Rice Now - Greenpeace: Crime Against Humanity

    La organización Allow Golden Rice Now acusando a Greenpeace de crímenes contra la humanidad.

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  • Yuca dorada: ¿Se acuerdan de cuando los taínos usaban la yuca para hacer casabe? Pues, por esas cosas de la vida, la yuca salió de América y se ha convertido en un alimento básico en África. Pues, también allá tienen un problema serio con enfermedades, ceguera y muertes por falta de vitamina A. Para remediar eso, se produjo por transgénesis la yuca dorada (vean el artículo en torno al tema aquí). Ojo, también HarvestPlus ha producido una yuca rica en vitamina A mediante selección artificial.
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  • Yuca rica en vitamina B6: En el ánimo de proveer micronutrientes a diversos países de África, se encuentra este proyecto. Lean más al respecto aquí.
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  • Arroz rico en hierro y zinc: Este es un proyecto de la Universidad de Melbourne y que tiene el fin de proveer más micronutrientes de hierro y zinc al arroz disponible en los países pobres (véase un artículo sobre esto).
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  • Soya rica en omega-3: Este es un proyecto de Monsanto que ya va más allá de la mera preocupación por los pesticidas y cultivos y se adentra en, tal vez, el plan más “malvado” de la compañíael de proveer omega-3 a sus consumidores. [Ponga aquí risa malvada con truenos de trasfondo tipo película Frankenstein].
    .Skeletor riéndoseFuera de bromas, este proyecto y otros son importantes porque usualmente se explotan los océanos y la vida marina para obtener el omega-3. La soya con este nutriente contribuiría a evitar dicha explotación y sería beneficiosa para los ecosistemas marítimos.
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  • Trigo sin gluten: Este es un proyecto de Francisco Barro Losada del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigación Científica en España.  Este es un trigo apto para celíacos. De estar disponible en el mercado, abarataría la vida de los celíacos a nivel mundial. Como se sabe, proveer los alimentos que usualmente tienen gluten, pero sin gluten, corren el riesgo de perder micronutrientes. En este caso que nos incumbe, este trigo sin gluten OGM es más nutritivo porque también produce más lisina. Desgraciadamente, por el costosísimo proceso de permisología en Europa (en parte forjado gracias a los activistas antiOGMs), el equipo de Barro tuvo que entregar sus patentes a una compañía norteamericana que venderá el producto en Estados Unidos.
  • Tomates ricos en antioxidantes: Estos tomates tienen antocianina. El propósito de estos tomates es proveer aquellos nutrientes que pueden prevenir el cáncer y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ahora, los experimentos con ratas de laboratorio parecen indicar que, efectivamente reducen las incidencias de cáncer (véase también este artículo y el estudio correspondiente). Debido a la concentración de antocianina, los tomates adquieren un color púrpura.
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  • Tomates duraderos:  Para todos aquellos que lamentamos que los tomates se tengan que cosechar cuando todavía no están maduros y se preservan en recámaras, es una desilusión comerlos cuando tienen tan poco sabor. Esto es necesario por la naturaleza misma de la transportación, dado que los tomates promedio duran después de recogidos cerca de 15 días. Este tomate OGM se mantiene fresco por 45 días promedio. Lo que hicieron los científicos fue que mediante ARNi apagaron los genes que producen las proteínas que propician que los tomates se pudran. En todos los demás aspectos, son equivalentes a un tomate común y corriente (ver más en este artículo).
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  • Piña Rosé: Me quiero detener un momento para que vean la siguiente imagen.  Solo véanla.
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    Piñas Rosé

    Piñas Rosé de Del Monte. Fuente: desconocida (si conocen de dónde proviene, por favor, me dejan saber)

    ¡¿No es esta la cosa más bella que han visto en sus vidas?!  A pesar de que la compañía Del Monte ha estado coqueteando con la idea de la etiquetación de “Non-GMO”, la realidad es que ha estado trabajando en piñas transgénicas productoras de licopeno (que es el que les da el color rosa, de ahí su nombre “Rosé“). El licopeno es un antioxidante que pruebas de laboratorio parecen indicar que previene el riesgo de cáncer y problemas del corazón. Además, la compañía alega que esta piña es más dulce.  La FDA ya le ha dado el visto bueno para su comercialización, así que espérenla en un supermercado cerca de usted. David Tribe explora los detalles de este cultivo en su solicitud de patentes.
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  • Tomate Arlequín: Aunque no tiene mayor valor nutricional, también es un tomate precioso. Se llama “arlequín” porque su nombre se basa en la pintura de Pablo Picasso, “El acróbata rojo y el joven arlequín” (1901).
    El acróbata y el joven arlequín

    El acróbata y el joven arlequín (1901) – Pablo Picasso

    Tomate Arlequín

    Tomate Arlequín (Fuente: Giménez, et al, 2010).

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    ¿No es hermoso? ¿No les gustaría tener esta joya en su mesa? Mediante transgénesis, lograron que los cépalos del tomate se volvieran “carnosos”, dándoles esa apariencia. Para más detalles, vean el artículo al respecto.

OGMs destinados a la medicina

  • Insulina: Como no es alimento, es una realidad desde hace ya algunos años. Desgraciadamente, muy poca gente sabe que la insulina de la que dependen los diabéticos proviene de transgénicos. ¿Ha muerto alguien por insulina de transgénicos? No. Antes de esta insulina, usualmente se solía vender la de cerdos y, en muchas ocasiones, creaban problemas de rechazo por parte del cuerpo humano de muchos de los pacientes. Como manera de resolver el problema se utilizó el material genético humano en la bacteria E. coli y desde entonces se produce insulina humana, que es la que se vende en las farmacias para los diabéticos. Esto es evidencia, no solo de que los transgénicos son tan seguros como los convencionales, sino que salvan vidas todos los días.
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  • Plantas de tabaco para tratar el virus del ebola:  Este es un proyecto de un gran biotecnólogo llamado Charles J. Arntzen de la Universidad del Estado de Arizona. Se dedicó a usar plantas de tabaco para la producción de una vacuna oral contra el virus del ebola y (aquí está la información) y otras vacunas para tratamientos tales como el norovirus. Este fue uno de los tratamientos utilizados para los portadores de ebola que en el 2014 entraron en los Estados Unidos (sin permiso alguno de la FDA). El método consiste en usar el método de transgénesis junto a un gen para la fluorescencia de aquellas hojas de tabaco con los fármacos pertinentes.  La tecnología de la fluorescencia es bien útil en estos casos. Para saber más de este método, vean el vídeo abajo:

  • Arroz para tratar el sida: De eso escribí en otra entrada hace unos meses, Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida pudieran acceder a la GRFT.
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  • Tomates para crear fármacos: Es posible ahora la producción de fármacos vía transgénesis con células de tomate, en este caso, fenilpropanoides.

Conclusión

¡¿Por qué carrayos oponerse a los OGMs?!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

Stop_Farmer_Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

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De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

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