“El sida fue creado en un laboratorio” (parte deux)

En una ocasión, hace dos años, desmentimos una noticia en torno a la posibilidad de que Robert Gallo hubiera inventado el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y de que lo hubiera patentado.

Sin embargo, vuelve a aparecer un relato totalmente distinto que indica que el VIH fue creado por Estados Unidos y experimentado en África durante los años 70. La noticia se reprodujo muy rápidamente en la red, especialmente por el sector de izquierda antiestadounidense.

Captura de pantalla de Tribuna Popular

Captura de pantalla de Tribuna Popular en que muestra la noticia de que el sida fue creado en laboratorios estadounidenses.

No solo Tribuna Popular publicó la noticia, véase también este pequeño puñado del total:

Hasta un portal de promoción del catolicismo repitió la noticia.

Para muchos, su contenido es plausible y no es total irracionalidad. En fin, contamos con instancias muy claras de intentos de experimentos por parte de los gobiernos con fines menos que nobles. En Puerto Rico, es notorio el caso del médico norteamericano, Dr. Cornelius Rhoads que, en una carta, le quería informar a su colega “Ferdie” que le había implantado células cancerosas a ocho víctimas puertorriqueñas con el fin de exterminarlos. (Aponte Vázquez, The Unresolved 22-26) Desgraciadamente, la entidad que ayudó a financiar su trabajo, la Rockefeller Foundation, ha mantenido una política de hermetismo con el investigador, Pedro Aponte Vázquez, en torno a una posible revelación  de que este médico haya llevado a cabo efectivamente el hecho que relata en su carta, además de haber impedido verificar documentalmente si también estuvo involucrado en un ataque de radiación sufrido por el líder nacionalista, Pedro Albizu Campos. (Aponte Vázquez, El asesinato 11-51)

El gobierno federal estuvo activamente involucrado en el infame experimento de Tuskegee, Alabama, en el que fallaron en no proveerle remedio médico (penicilina) a pacientes víctimas de la sífilis, incidente que fue inspiración de la película, Miss Evers’ Boys. (Jones; Reverby, Examining; Tuskegee’s Truths; Rothman)

Estudio de Tuskegee

Médico tomando muestras de sangre a una de las víctimas del Estudio de Tuskegee. Foto cortesía de los Archivos Nacionales de Atlanta, Georgia.

Tampoco podemos olvidar los escalofriantes experimentos con víctimas guatemaltecas y cuyos documentos salieron a relucir durante la investigación de Susan M. Reverby en torno al caso Tuskegee. En este asunto, el gobierno estadounidense proveyó fondos a infectar a personas con sífilis. Esto es un claro crimen contra la humanidad.

Además, tan temprano como en la década de 1960, un miembro de la Harvard Medical School, Henry Beecher, denunció en el New England Journal Medicine, a veintidós experimentos en Estados Unidos que violaban la ética de investigación. Tampoco perdamos de vista el estudio de Willowbrook, en que el que se experimentó con hepatitis y pacientes mentales; o el estudio del Jewish Chronic Disease Hospital en Brooklyn, en Nueva York, en que se le insertaron células cancerosas a ancianos con problemas mentales  (Lacaros y Valdés 68-69; Rothman).

Así que si el gobierno estadounidense pudo hacer esto en Guatemala y en algunos casos dentro de su país, es posible que haya hecho también experimentos “por la libre” en un país africano.

Sin embargo, la pregunta no es si “era posible” que el gobierno estadounidense hiciera esto. La cuestión es si de hecho lo hizo. Con mayor rigor: estos blogs que mencionamos, ¿verificaron la información?, ¿contrastaron ese relato con la evidencia que está disponible a los científicos y al mundo? O, ¿es esta una instancia de propaganda antiestadounidense?

Examinemos el relato y la evidencia disponible.

Detective

Del Club de Roma al Proyecto MKNAOMI

Milton William Cooper

Milton William Cooper. Foto de baja resolución reproducida bajo de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar.

Todo comienza con el testimonio de Milton William Cooper, que es descrito como “Alto Oficial de la Inteligencia Naval de EE.UU”. De acuerdo con Cooper,

… la Inteligencia Naval Militar de EE.UU, (Office of Naval Intelligence ONI) división administrativa que forma parte de la Corporación de Inteligencia de los Estados Unidos Col. Milton W. Cooper, revela que el VIH SIDA fue desarrollado en instalaciónes biológicas militares de la base de Fort Detrick en 1972 por el Pentágono, como parte del Proyecto MK-NAOMI, siguiendo una orden ejecutiva directa y dando cumplimiento a una Agenda global establecida por el Departamento de Estado.

Sin duda, esta acusación es muy seria. De acuerdo con él, el Proyecto MKNAOMI se estableció en 1958 con el propósito (malthusiano) de que se establecieran límites al crecimiento de la humanidad a nivel global, plan que fue respaldado por el Club de Roma. Este plan en la élite norteamericana y europea, pretendía reducir la población mundial para el año 2000. Si esto no ocurría, entocnes se agotarían los recursos naturales.

Esto se lograría al introducir algún tipo de microbio en la población que fuera contagioso y por el que morirían muchas personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) haría un extenso programa de “vacunación” que, en realidad, estaría diseñado para introducir el microbio en algunos pacientes. Simultáneamente, se planteó la necesidad de crear una inmunidad a dicha epidemia, para salvar a los restantes, una vez hubiera decrecido la humanidad lo suficiente para ello. A este plan se le llamó Global 2000.

Como prueba de este planteamiento, Cooper señala al H. B. 15090 que pasó a ser ley (Ley 91-171 del 29 de diciembre de 1969, titulada: “An Act. Making appropriations for the Department of Defense for the fiscal year ending June 30, 1970, and for other purposes“. Según Cooper, la legislación permitía que en 5 a 10 años se desarrollaran los microorganismos con propósitos militares. He aquí la “evidencia”.

A partir de esa legislación, el Proyecto MKNAOMI se llevó a cabo Fort Detrick, en Maryland, durante los comienzos de la década de 1970. Tras el desarrollo de estos “microbios”, se buscó comenzar a infectar a diversas poblaciones que la élite consideraba “indeseable”, comenzando por África y continuando por el ámbito hispanoamericano y los homosexuales; en otras palabras, se convirtió en un proyecto racista y heterosexista. En 1977, se introdujo el “MKNAOMI”, según Cooper, el nombre original del VIH-1, en África mediante un programa de vacunación contra la viruela y, gradualmente, comenzó a invadir el resto del continente. Según Cooper,

La población pobre de los EE.UU. fue infectada en 1978 con la vacuna contra la hepatitis B a través de los Centros para el Control de Enfermedades [el CDC] y el Centro de Sangre de Nueva York.

¿Quiénes más formaron parte de esta malvada conspiración?

  • El Grupo Bilderberg
  • El Club de Roma
  • La Agencia Central de Inteligencia (CIA)
  • El MI6 de Inglaterra
  • La Comisión Trilateral (TC)
  • Consejo de Relaciones Exteriores (CFR)

Sin dudas, hubo otras personas involucradas.

Así que, todo este relato es sumamente intrigante. Solo que hay un pequeño problema, que no pasa de ser un cuentecito de hadas, no es más veraz que El código Da Vinci.
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Desmontemos los alegatos

¿Quién es Milton William Cooper?

Bill Cooper fue un anfitrión de radio estadounidense que promovía cuanta teoría conspiratoria descabellada existiera y utilizaba su viejo puesto militar para legitimar sus alegatos. ¿Fue él un “alto oficial de la inteligencia naval estadounidense”? No. La evidencia disponible nos dice que, brevemente, ocupó un puesto de Sargento E-5 y que ganó dos medallas. No nos dice nada sobre algún puesto privilegiado en el que potencialmente pudieran pasar por sus manos documentos confidenciales de alto calibre.

Para hablar de los ovnis, del Grupo de los Bildeberg, de los Illuminati y de que había visto documentos al respecto, apelaba a un puesto militar que ningún investigador puede verificar o corroborar. De hecho, plagiaba material de investigadores relacionados con los ovnis, y afirmaba que seres de otros mundos estaban manipulando a los Illuminati. Estas entidades también utilizaban la magia, la religión, la brujería, las sociedades secretas (los Caballeros de Colón, los jesuitas, los masones, el Partido Comunista soviético, el Vaticano, Skull & Bones, etc.) para sus propios fines, como el de controlar el mundo (Barkun 59-62).  Si alguien se le oponía, Cooper acusaba a su contrincante de ser un agente de la CIA. En otras palabras, era un Alex Jones cualquiera.
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¿Existió MKNAOMI?

MK-NAOMI

Documento desclasificado donde se habla de MK-NAOMI.

La respuesta a esta pregunta es afirmativa, sí existió, probablemente como un programa paralelo al del Proyecto MKUltra.  Ambos eran producto de un acuerdo entre el Departamento de Defensa y la CIA. Sin embargo, el propósito de MKNAOMI era el de desarrollar armas biológicas dentro del contexto de la Guerra Fría. La organización duró desde la década de 1950 a la de 1970. Sin embargo, lo que se sabe de estos proyectos es muy poco.

¿No significa esto que Cooper tenía razón? El problema es que el conocimiento sobre MKNAOMI y proyectos similares ya estaba disponible en Estados Unidos en la década de 1980. Cooper bien pudo ver la documentación desclasificada al respecto y construir toda una narrativa en cuanto a cómo MKNAOMI creó el virus del sida. Es más, pudo ignorar otros factores importantes que comprometían seriamente sus alegatos, como el hecho de que el Pres. Nixon había eliminado proyectos como MKNAOMI en febrero de 1971. Así que el Proyecto no pudo persistir hasta a 1977 para introducir el sida en la población africana.

Además, Cooper y varios conspiracionistas utilizan un documento como la “actual legislación” donde se habla de los microorganismos. Sin embargo, esa no es la legislación, sino unas declaraciones en unas vistas congresionales (verificar los enlaces en la sección anterior). El H. B. 15090 no hace referencia alguna a microorganismos.

El uso de armas biológicas en Estados Unidos no debe sorprender a nadie. En su historia, la primera ocasión que se utilizó fue cuando las fuerzas británicas estaban luchando contra los delawares,en la Guerra de Pontiac. Le entregaron a dos representantes de los delawares, unas toallas y pañuelos impregnados de viruela para que infectara su población. En la Guerra Fría, era clave para tener ese tipo de ofensa en caso de que los soviéticos utilizaran medidas semejantes. El hecho de que el Pres. Nixon clausurara proyectos como el MKNAOMI, no prevenía al ejército de buscar otras vías de estudio de posibles formas de armas biológicas, aunque no se producen masivamente como resultado de un tratado internacional.

Aun así, se podría argumentar que, aun con la orden ejecutiva de Nixon, probablemente la actividad continuó “tras bastidores”, como un malvado Sindicato (de los Archivos-X), cuyo poder estuviera por encima del Presidente de los Estados Unidos, como el Grupo Binderberg, o los Illuminati … algo así. Ese grupo, pudo haber desarrollado el VIH-1 en la década de 1970 y hacer que los médicos de la OMS lo inocularan en pacientes africanos en 1977.

Eso nos lleva al problema principal del alegato de Cooper: eso, no solo es altamente improbable, es imposible. Aquellos que hayan leído nuestro artículo en torno al tema, ya saben por qué, pero, para beneficio de nuevos lectores, reproduciré aquí las razones.
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El sida precede al Proyecto MKNAOMI

HIV

Un ataque del VIH (las pequeñas esferas verdes) a un linfocito, visto bajo un microscopio electrónico. Fotografía cortesía del CDC.

Está claramente establecido tanto por la historia convencional como por Cooper, que el Proyecto MKNAOMI se forjó en la década de 1950 con el propósito de crear armas biológicas. Cooper parece alegar que fue solo en la década de 1970 que se desarrolló el virus y que la OMS lo inoculó en la población africana en 1977 y la población homosexual estadounidense en 1978.

El problema es que los científicos han investigado a fondo el tema del origen del contagio del VIH-1 y han señalado que el punto de origen se halla en la década de 1920 (tres décadas antes del establecimiento de MKNAOMI) en una población relativamente aislada en el Congo Belga de esa época, con un posible margen entre 1909 y 1930. (Faria et al.)

¡Ups!

Vergüenza ajena

 

Aunque, parece que se transmitió de chimpancés a los seres humanos, se desconoce con certeza cómo.

Se podría argumentar que, a lo mejor, la inteligencia estadounidense supo de una enfermedad extraña, la que hoy llamamos “sida”, aisló en secreto el virus y la OMS lo inoculó en otros africanos. El problema, de nuevo, es que contradice la evidencia. En vez de la inoculación por parte de la OMS, los investigadores que hallaron los orígenes de la enfermedad en la década de 1920, propusieron una fuente más veraz: el ferrocarril.  Una vez más, el sida se mantuvo aislado debido a la falta de contacto de estas poblaciones con el resto del continente. Solo fue con la aparición del ferrocarril, que empezó a diseminarse la enfermedad por el continente, hasta el punto de comenzar a ser un problema en la década de 1980.

Los conspiracionistas en general continúan afirmando que el sida apareció por primera vez en Estados Unidos en 1978, pero eso no se sabe con certeza. Sin embargo, la primera vez que se registró históricamente fue en 1981, en una publicación del CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report del 3 de julio de ese año, sobre 3 casos anteriores a 1980.

MMWR

Primer reportaje del sida en la literatura médica.

En aquel entonces los médicos no conocían la enfermedad del sida ni sus efectos sobre el sistema inmunológico, por lo que los síntomas no aparecen asociados a ese nombre. No sería hasta 1983 y 1984 que dos científicos franceses (entre ellos Luc Montaingne) y uno estadounidense (Robert Gallo) descubrirían el VIH y lo vincularían a la enfermedad.

A esto se añade, que el ancestro del virus ha estado rondando por África desde hace 30 millones de años. Lo sabemos, porque su código genético se empotró en el nuestro. (Yan et al.) Probablemente, siguió rondando en primates, mutó y, finalmente, nos empezó a afectar a los seres humanos en la década de 1920. De allí, se diseminó al resto de la humanidad.

En suma, es imposible que el VIH fuera “creado” en un laboratorio en las décadas del 50 al 70.
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La consecuencia de las teorías conspiratorias descabelladas, más sida en África

Como nota final, quisiera señalar el costo social que significa la propagación de teorías conspiratorias como esta. Damas y caballeros, les presento a Thabo Mbeki, Presidente de Suráfrica, desde el 2000 al 2006.

Thabo Mbeki

Thabo Mbeki. Foto cortesía de Antônio Milena, de la Agencia Brasil. CC-BY 3.0 Brasil.

Este fue un presidente que solía negar que el VIH estaba vinculado al sida. Durante su incumbencia, designó a científicos negacionistas afines a su ideal e, inicialmente, hizo lo posible para impedir cualquier tratamiento médico a la enfermedad. En el 2003, mantuvo esa política, aun cuando las compañías prometieron abaratar sustancialmente los costos para ayudar a Suráfrica. Su Ministra de Salud, Mantombazana ‘Manto’ Edmie Tshabalala-Msimang, propuso la “medicina tradicional” para la cura del sida, tales como una dieta de ajo, aceite de oliva y limón.  Como resultado de estas políticas insensatas, murieron cerca de 330,000 personas y contribuyó a que todavía Suráfrica tenga una de las mayores tasas de sida en todo el continente, aun cuando su situación haya mejorado considerablemente (Chigwedere, et al.).

Y, ¿por qué rehusaron Mbeki y Tshabalala-Msimang los tratamientos efectivos contra el sida? Porque se circulaban noticias de que los remedios no eran otra cosa que una experimentación con africanos, tal como reclama la noticia circulada por las redes sociales. Para ellos, toda crítica a las medidas de su gobierno era interés extranjero que agredían “la soberanía” y las culturas de Suráfrica.

¡¿Qué cosas, no?!

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Referencias

Aponte Vázquez, Pedro. El asesinato de don Pedro Albizu Campos y otros escritos albizuistas. Los Libros de la Iguana, 2017.

—. The Unsolved Case of Cornelius Rhoads. An Indictment. Publicaciones René, 2004.

Barkun, Michael. A Culture of Conspiracy: Apocalyptic Visions in Contemporary America. U of California P, 2003.

Beecher, Henry K. “Ethics in Clinical Research”. The New England Journal of Medicine, vol. 274, 16 de junio de 1966, pp. 1354-1360. doi: 10.1056/NEJM196606162742405.

Chigwedere, P., et al. “Estimating the Lost Benefits of Antiretroviral Drug Use in South Africa”. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndrome, vol. 49, núm. 4, 2008, pp. 410-415. doi: 10.1097/QAI.0b013e31818a6cd5.

Faria, N. R., et al. “HIV epidemiology. The early spread and epidemic ignition of HIV-1 in human populations.” Science, vol. 346, núm. 6205, 3 de octubre de 2014, pp. 56-61. doi: 10.1126/science.1256739. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4254776/.

Ferrer, Jorge José, Juan Alberto Lecaros Urzúa y Róderic Molins Mota, coordinadores. Bioética: el pluralismo de la fundamentación. Universidad Pontificia Comillas, 2016.

Jones, James H. Bad Blood: The Tuskegee Syphilis Experiment. Free Press, 1981.

Lecaros, Juan Alberto y Erick Valdés. “Capítulo II. Origen y evolución de la bioética”. En Ferrer, Lecaros Urzúa y Molins Mota 53-98.

Lewandowsky, Stephan, et al. “The Subterranean War on Science”. Observer, 31 de octubre de 2013. https://www.psychologicalscience.org/observer/the-subterranean-war-on-science.

Reverby, Susan M. Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. U of North Carolina P, 2009.

—. “`Normal Exposure’ and Inoculation Syphilis: A PHS `Tuskegee’ Doctor in Guatemala, 1946–1948”. Journal of Policy History, vol. 23, núm. 1, 2011, pp. 6-28. doi: 10.1017/S0898030610000291.

—. Tuskegee’s Truths: Rethinking the Tuskegee Syphilis Study. U of North Carolina P, 2000.

Rothman, David J. “Were Tuskegee & Willowbrook ‘Studies in Nature’?” The Hastings Center Report, abril de 1982, pp. 5-7. doi:  10.2307/3561798.

Yan, Jing, et al. “An ancient family of human endogenous retroviruses encodes a functional homolog of the HIV-1 Rev protein.” Proceedings of the National Academy of Science, vol. 96, núm. 23, 9 de noviembre de 1999, pp. . doi: 10.1073/pnas.96.23.13404.

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Unitarios Universalistas se expresan en relación con el P. del S. 950 y el P. del S. 1000

Símbolo local del Unitarismo Universalista puertorriqueño.

Símbolo local del Unitarismo Universalista puertorriqueño.

Recientemente, en el Senado de Puerto Rico, se presentaron dos medidas controversiales relacionados a los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT+ de Puerto Rico. El P. del S. 950 y el P. del S. 1000.

Hoy, los miembros de la congregación han enviado a varios senadores y han entrado sus expresiones en torno a ambos proyectos. Aquí pueden descargar el documento en español y en inglés. El texto en español dice lo siguiente:

POSICIÓN DE LA ASOCIACIÓN UNITARIA UNIVERSALISTA DE PUERTO RICO EN CUANTO AL P. DEL S. 950 Y AL P. DEL S. 1000

Unitarios Universalistas de Puerto Rico

6 de septiembre de 2018

La Asociación de Unitarios Universalistas de Puerto Rico (UUPR) es una iglesia en la que afirmamos nuestra creencia en “el valor y la dignidad inherentes de cada persona”, los principios de “justicia, equidad y compasión en las relaciones humanas” y la autonomía de conciencia de cada persona.

Consistentes con nuestros principios, en 1987, la Asociación de Unitarios Universalistas (UUA) aprobó una resolución general a favor del derecho a las mujeres a escoger si desean continuar con su embarazo o terminarlo, darles plena información, complementar esa selección con educación sexual y a proveerles acceso a contraceptivos. Entendemos que estos son derechos fundamentales se derivan de los reconocidos en la Constitución de Estados Unidos, la cual aplica a Puerto Rico.

El P. del S. 950 limita a las mujeres su acceso a un aborto seguro, de diversas maneras:

  • Establece que, en menos de cuarenta y ocho horas antes del aborto, el médico esté obligado a decirle a una mujer, en clara manipulación emocional, que el aborto “terminará la vida de un ser entero, separado y único” y la edad gestacional del feto.
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  • La legislación es redundante en cuanto requerirle a los médicos e instituciones de salud, informar a las pacientes sobre el lugar donde se llevará a cabo el aborto, sus riesgos y consecuencias, algo que debería ser parte de la práctica médica como parte de su Código de Ética Profesional. (Véase el Código de Ética Profesional del Tribunal Examinador de Médicos de Puerto Rico, cánones 4, 5 y 6 de los deberes al paciente). Si hay una falla en informar a las pacientes en torno a las consecuencias del aborto, una nueva legislación como el P. del S. 950 no corregirá el problema, sino que lo agravará al dictarle al médico que deba promover en el paciente una perspectiva del feto como “un ser entero, separado y único”.
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  • Las penalidades estipuladas en la legislación están dirigidas a disuadir al médico y a las instituciones de hacer valer el ejercicio del derecho fundamental de las mujeres a escoger continuar el embarazo o no.
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  • Este proyecto está motivado por consideraciones religiosas, razón por la que es una intervención indebida de una cosmovisión de un grupo de personas y, por ende, podría ser una violación a la separación de iglesia y estado, que es parte de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aplicable a Puerto Rico, además de estar claramente dispuesta en la sección 3 del artículo 2 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

En cuanto al P. del S. 1000, este proyecto procura prohibir las llamadas “terapias de conversión” a jóvenes que no sean de orientación heterosexual. Las “terapias de conversión” constituyen un acto de violencia a la integridad humana y un ejercicio cruel de naturaleza heterosexista. En general, dichas medidas son llevadas a cabo con el auspicio de ciertos grupos religiosos que desean imponer su cosmovisión en relación con la sexualidad humana por esa vía. Desde hace tiempo, la evidencia científica ha establecido que en la mayoría de los casos, las terapias de conversión son inefectivas, añaden angustia y aflicción a los jóvenes LGBT+, hasta el punto de conducir a algunos al suicidio. Las orientaciones no heterosexuales, incluyendo las transgénero y transexuales, ya no son consideradas enfermedades psicológicas o psiquiátricas desde la medicina científica.

Dados los hechos, expresamos nuestra posición:

  • Rechazamos enérgicamente el P. del S. 950, que, de aprobarse en la legislatura y firmado por el gobernador, se llamaría “Ley para la protección de la mujer y la preservación de la vida”.
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  • Apoyamos al Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevárez, en cuanto a su decisión de no firmar el P. del S. 950.
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  • Estamos a favor del proyecto tripartita, P. del S. 1000, en que se prohíben las mal llamadas “terapias de conversión”, ampliando así las protecciones a la comunidad LGBT+.

 

El estudio de la Universidad de George Washington sobre muertos por María

El huracán María sobre Puerto Rico

El huracán María sobre Puerto Rico. Imagen cortesía de la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA).

En cuanto a los muertos por el huracán María, parece que el asunto del estudio del número de muertos en los meses subsiguientes a su paso ha llegado a su punto final. La Universidad de George Washington, específicamente el Milken Institute School of Public Health, hizo disponible su informe en torno al número de los muertos por María. Sin embargo, lo que es notable es que su contenido va mucho más allá que el mero conteo. Aquí pueden descargar el documento.

La prensa ha cubierto ciertos aspectos de su contenido, así que no lloveremos sobre lo mojado.

Ante los hallazgos, el Secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Héctor Pesquera, intentó defenderse de los cargos de negligencia por parte del gobierno. El gobernador, inexplicablemente continúa respaldando a este funcionario público.

Bueno, ya con los enlaces, pueden leer todo al respecto. Como siempre, en este blog cubrimos lo que a nadie en la prensa le interesa, en este caso, algunos de los detalles que no se suelen discutir.

The New England Journal of Medicine

Logotipo de The New England Journal of Medicine

Lo primero que hay que señalar que este informe solo nos da los resultados de la investigación y una visión general de lo que se hizo para llegar a las cifras, no los detalles de cómo se llevó el estudio como tal.  En una entrada, vimos los resultados de la investigación que prepararon científicos de la Universidad de Harvard en torno al posible número de muertos del huracán María y que fue publicado por la New England Journal of Medicine (NEJM). La reacción de una parte importante del público (especialmente de la oposición al gobierno) fue el de plena confianza en los datos, muy a pesar de sus serias limitaciones. Los favorecedores señalaban que el artículo había sido publicado en la NEJM, algo que no debía considerarse poca cosa. Aun así, hubo que tener en consideración que en cualquier caso, el proceso fue uno muy defectuoso, en gran parte porque el gobierno no pudo (¿o no quiso?) proveerle a los científicos, los datos de los muertos por el huracán. La evidencia se obtuvo de manera indirecta, las cifras provistas son muy tentativas y el margen de incertidumbre era demasiado amplio. Finalmente, contrario a lo que mucha gente piensa, el estudio mismo concluía, no que habían muerto 4,645 personas, un número que los autores consideraron muy conservador, sino que probablemente fueron más de 5,000 personas (Kishore et al., 2018, p. 167). Vale la pena indicar, que estos datos de excesos de muertos fueron de los fallecidos desde septiembre hasta diciembre de 2017.

El segundo estudio importante que tocó este tema (aunque con resultados preliminares anteriores al de Harvard), fue el de Santos Lozada & Howard (2018). En una carta publicada en el Journal of the American Medical Association (JAMA), los autores tuvieron en consideración los datos del número de muertos, una vez que el gobierno los dio a conocer. Los resultados se obtuvieron de manera muy sencilla, aunque también con ciertas limitaciones. La cifra de 1,139 muertos, solo tuvo en cuenta la expectativa de muertos en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, de acuerdo al promedio de muertes de sus respectivos meses en años anteriores. Sin embargo, no consideró la reducción drástica de la población por la emigración, acelerada por las políticas de austeridad y los efectos del huracán María (p. E2).

Este nuevo estudio del Milken Institute es, tal vez, el mejor de los tres. El cinismo social en torno a este “mandado” del gobernador era prevalente: de que los estudiosos de la Universidad de George Washington, en contubernio con la Universidad de Puerto Rico, darían una cifra quizá un poco más alta que las 64 muertes oficiales, pero que no iba a llegar a nada cercano a la cifra del de Harvard. Esas expectativas fueron superadas con el nivel de calidad de lo que se nos ha brindado. El dinero no dictó los resultados, cada centavo del pueblo fue bien invertido en esa actividad científica, aun cuando pudieron confiar mejor en expertos puertorriqueños a un costo más barato (¡tal vez!). El proyecto tenía tres propósitos:

  1. Averiguar el total de mortandad ajustándose a las variables demográficas y de temporada para establecer una predicción de la cantidad de muertes que hubieran ocurrido en caso de no haber pasado un huracán, con el propósito de tener las mejores cifras de excesos de muertos de septiembre de 2017 a febrero de 2018.
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  2. Evaluar todo el procedimiento del gobierno tras el paso del huracán a la luz de las guías para ello del Centers for Disease Control (CDC) y otros estándares.
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  3. Evaluar los planes y acciones del gobierno a raíz de lo ocurrido (Milken Institute, 2018, p. i).

Todo el proceso investigativo se dividió en tres estudios complementarios:

  • El primer estudio buscaba los patrones de mortandad de los años 2010 hasta el 2017 para predecir la expectativa de ello si el huracán María no hubiera pasado. La diferencia entre las cifras oficiales de muertos y estos números, darían un estimado del exceso de mortandad de septiembre de 2017 a febrero de 2018. Estos cálculos tuvieron en cuenta la reducción de población debido a la emigración, además de la distribución demográfica por edad, sexo, temporada del año y nivel municipal de desarrollo socioeconómico. También, utilizaron los récords de todas las muertes que ocurrieron durante el periodo que les concernía (p. i).
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  • Se llevó a cabo un estudio de dos partes para verificar el proceso de certificación de defunciones y la calidad de los datos con ese fin. También se entrevistaron a 26 individuos involucrados en estos procedimientos para saber si este proceso fue afectado por los resultados del huracán. Se revisó toda la legislación que respaldaba sus protocolos y la calidad de esta actividad se comparó con la literatura científica pertinente.
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  • El tercer estudio evaluaba la situación de comunicaciones de emergencia del gobierno de Puerto Rico antes del huracán María, los planes a llevarse a cabo durante y después del paso del meteoro. Se utilizaron como criterios los de las guías del CDC, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Administración Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para estas situaciones de emergencia. Se entrevistaron 11 encargados y miembros del personal de comunicaciones en torno a sus experiencias en ese asunto. Se entrevistaron también a 22 personas claves de distintas comunidades en Puerto Rico en cuanto a las medidas tomadas por ellos, además de su estatus de comunicación con el gobierno central. Evaluaron también 17 comunicados de prensas, 20 ruedas de prensa entre el 20 de septiembre de 2017 al 28 de febrero de 2018 para evaluar la calidad de su contenido y credibilidad. Finalmente, analizaron 172 instancias de cubierta de esta información por los noticieros durante ese periodo y comentarios en los medios sociales.
Milken Institute School of Public Health

Logotipo del Milken Institute School of Public Health

Los últimos dos elementos han sido ampliamente cubiertos por la prensa, en esta entrada nos preocuparemos de los detalles del primer estudio. Según este, los autores tuvieron en cuenta que desde mediados de septiembre de 2017 hasta febrero de 2018, hubo un descenso de población de 3,327,917 habitantes a 3,048,173, una reducción de cerca de 280,000 personas, que es aproximadamente un 8%, en siete meses (¡!) Usando este criterio, el promedio de muertes del 2010 al 2017 y la reducción demográfica que ocurrió en ese periodo de tiempo, los estudiosos del Milken Institute estimaron que el número de exceso de muertos se aproximaba al 2,975, con un margen de incertidumbre de 2,658 a 3,290 (pp. ii-iii).

Proyección de muertes en PR

La mortandad estandarizada por edad por año (por cada 10,000 habitantes) en Puerto Rico, de 2010 a 2017 usando las estadísticas del censo. Las línea roja entrecortada representa los números de muertos si no hubieran emigrado puertorriqueños (Milken Institute, 2018, p. 8).

Aunque la tentación es la de decir que este número es más cercano al de Harvard que al de Santos Lozada & Howard (2018), hay que tener un poquito de cuidado. Estos últimos solo intentaron medir el exceso de muertos de septiembre a diciembre de 2018. El estudio del Milken Institute se extiende hasta febrero de 2018. Afortunadamente, el texto del estudio nos da el número de muertos hasta diciembre de 2017:

  • Exceso de 1,271 fallecidos de septiembre a octubre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,154-1,383)
    .
  • Exceso de 2,098 muertos de septiembre a diciembre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,872-2,315)
    .
  • Exceso de 2,975 difuntos de septiembre de 2017 a febrero de 2018 (margen de incertidumbre de 2,658-3,290) (p. 9).

Lo interesante es que el resultado obtenido por Santos-Lozada & Howard (2018) es inferior al margen de incertidumbre mostrado por este informe. Esto confirma la convicción de que la variable del decenso demográfico de Puerto Rico, entre otros factores, juega un rol muy relevante a la hora de calcular el número de fallecidos por el huracán. Nótese que dicho margen tampoco alcanza remotamente al estimado de Harvard.

Contrario a otros estudios, el del Milken Institute hizo uno mucho más completo al categorizar de esta manera (Milken, 2018, p. 3):

  • Según edad:  de 0 a 39 años; de 40 a 65 años y de 66 años en adelante.
  • Según sexo: hombre y mujer
  • Según niveles de desarrollo municipal .

Tuvieron en cuenta el Índice Socioeconómico Municipal (SEI) para sus cálculos y este es el resultado.

Exceso de muertos

Exceso de muertos estimados de acuerdo a lugares de desarrollo socioeconómico (usando el SEI de la Junta de Planificación como criterio) (Milken Institute, 2018, p. 10).

Según la gráfica, al mirar por regiones de desarrollo socioeconómico, podemos ver que, los que más fallecieron, fueron los que vivían en lugares de pobre desarrollo socioeconómico, es decir, muchos de los más pobres de nuestra población fueron los que sufrieron el más duro golpe de María. Sin que esto no nos sorprenda, los menos que padecieron fueron los que habitaban áreas de alto desarrollo económico. Es muy extraño que estos resultados no se hayan discutido en la prensa, ya que señalan algo muy importante en el tema de seguridad en casos de desastres.

Exceso de mortandad por sexo y edad

Exceso de muertes agrupados por sexo y edad, por mes (Milken Institute, 2018, p. 10).

Las incidencias de muertes por María fueron mucho más fuertes entre varones mayores de 65. La población menos impactada fueron las mujeres de 40 a 64 años y las mujeres de menos de 40 años. Aun en los casos de los hombres entre 40 a 65 años y las mujeres de 65 años o más, el primer grupo sufrió más muertes que el segundo. Según el estudio:

Older males (65+) experienced continuous elevated risk of death through February, while most other groups approach the baseline mortality risk at 2 and 4 months post-hurricane, and all do so by February (Milken Institute, 2018, p. 11).

En otras palabras, fueron los envejecientes varones quienes fueron los más afectados que cualquier otro grupo durante el periodo estudiado.

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio (Milken Institute, 2018, p. 11).

Los asteriscos señalan los municipios donde hubo una difrencia muy drástica de tasas de mortandad antes y después del paso del huracán. En el caso de la Isla Grande, los casos de mayor diferencia drástica se concentran en el noreste, que fueron las regiones por donde pasaron los vientos más fuertes (p. 11).

Los autores indicaron que la calidad de la certificación de muertos no fue comprometida significativamente por los problemas causados por el meteoro, muy a pesar de que hubo atrasos significativos por falta de electricidad, falta de adiestramiento de médicos para certificar muertes, carencia de comunicación, entre otros asuntos relacionados a las ciencias forenses (Milken Institute, 2018, pp. 12-15).

Como podemos ver, este estudio nos provee un panorama mucho más rico y detallado de lo ocurrido. Nos revela lo que no debería sorprender a nadie: usualmente, los pobres y los envejecientes son los que más pagan por desastres como estos. En suma, a la hora de discutir problemas demográficos de este país y preguntarnos sobre si Puerto Rico está preparado para un fenómeno metereológico como este, gran parte del problema para el futuro va a ser el del desarrollo urbano, las áreas inundables por mala planificación, casas construidas clandestinamente, entre otros. El asunto es grave porque ahora Puerto Rico no tiene la bonanza de su periodo industrial, va a estar pagando una deuda que no ha sido auditada bajo una política de austeridad y que, por ambas razones, va a contar con mucho menos recaudos para tales fines. A eso añádese que la Autoridad de Energía Eléctrica pasará a manos privadas y no se sabe con certeza cuánta de la infraestructura invertirá en su mantenimiento ni en dónde.

No sorprendería, pues, que si vuelviera a pasar un huracán por nuestro archipiélago, los resultados serían muchísimo peor que el experimentado bajo María.

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Referencias

Kishore, N., Marqués, D., Mahmud, A., Kiang, M. V., Rodriguez, I., Fuller, A., … Buckee, C. O. (12 de julio de 2018). Mortality in Puerto Rico after Hurricane Maria. The New England Journal of Medicine, 379(2), 162-170. doi: 10.1056/NEJMsa1803972.

Milken Institute School of Public Health. (2018). Project Report — Ascertainment of the estimated excess mortality from Hurricane María in Puerto Rico. In collaboration with the University of Puerto Rico Graduate School of Public Health. Washington: Milken Institute School of Public Health / The George Washington University.

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

Su desayuno nutritivo contiene glifosato y por qué usted no debería preocuparse

Cereal

Cereal. Foto cortesía del Servicio de Investigación Agrícola, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Recientemente, un jurado decidió que la compañía Monsanto debía pagar $289 millones en daños y perjuicios a Dewayne “Lee” Johnson, por no haber etiquetado sus botellas de RoundUp® en torno a su probable genotoxicidad. Este resultado descabellado no se sostiene a nivel científico.

Hasta el mismo juez del caso reconoció que era floja la evidencia de que el glifosato estuviera ligado al linfoma no hodgkiano (NHL), según se presentaba en la monografía de la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es más, ninguna otra agencia del mundo (¡ni una!) coincide con la posición de la IARC, ni tan siquiera su organismo madre, la OMS (WHO/FAO, 2016, pp. 19-28).

Pues, se le ha puesto la cereza al tope a todo este bizcocho con un estudio publicado recientemente por el Environmental Working Group (EWG) en torno a muestras de diversos productos de desayuno, vendidos en los supermercados, que contienen trazas de glifosato (Temkin, 2018). Veamos lo que encontraron:

  • Se examinaron varias muestras, cada una de cereales de marcas distintas. Cuarenticinco de ellos, producidos convencionalmente, mientras que otros 16 eran orgánicos.
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  • Se detectaron trazas de glifosato en 43 de los convencionales y 5 de los orgánicos.
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  • Hubo casos en los que las trazas superaban los límites de seguridad estipulados por el EWG (160 ppb —es decir 160 partes por mil millones): 31 de los convencionales y 0 de los orgánicos.

Esta evidencia parece alarmante.

¡Oh no!

Rostro aterrorizado

Rostro aterrorizado

Estamos ingiriendo más glifosato que debemos, en una dosis superior a la determinada por el EWG. ¡Corramos a las montañas! ¡Salvémonos!

Kevin huyendo

Imagen gif, cortesía de Griphy.

¡Esperen! … ¡Témbol! …  Antes de salir corriendo, tenemos que hacer unas preguntas pertinentes.

¿Qué significa que la dosis sea superior a la determinada como segura por el EWG?

¿Es el EWG una agencia de gobierno?  No.

¿Es una agencia internacional de seguridad alimentaria? No.

¿Establece el EWG algún tipo de normativa nacional estadounidense o internacional que sea considerada por algún organismo salubrista o gobierno?  No.

Entonces, ¿qué es ese organismo? El EWG es una entidad sin fines de lucro o una organización no gubernamental que aboga por mejorar la calidad del consumo, que sea más consistente con el bienestar del medio ambiente. El interés es, por supuesto, loable. Pero, como en el caso de Greenpeace, Friends of the Earth y otros, vale preguntarse si es un estudio serio o uno de carácter propagandístico. Su autora es una toxicóloga asociada a causas ambientales. En principio, no debemos poner en duda su integridad, sino que debemos tener en cuenta que hay científicos que trabajan para muchas de estas entidades. Sin embargo, en algunos casos, un número de ellos puede cegarse ideológicamente y llegar a conclusiones erradas. Veamos si este es uno de esos casos.

En primer lugar, el estudio no se publicó en ninguna revista académica respetada, sino en un portal. Segundo, no fue revisado por pares independientes para aumentar su grado de credibilidad. La revisión o arbitraje por pares no garantiza que lo que se diga sea infalible, pero sí es un paso muy importante a la hora de establecer un grado de credibilidad de lo que se publica. Claro, ahí no terminan los cuestionamientos, sino que siempre existe la posibilidad de debatir su contenido en esa revista o en otras.

Ahora bien, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha examinado todo un rango de aplicación de glifosato muy superior al límite de EWG, a saber, 0.1 a 310 ppm (partes por millón), un tanto inferior a la dosis que consume el ganado mediante su pienso (400 ppm), según la EPA y también según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) (Benbrook, 2016, p. 9; EFSA, 2018, pp. 4, 9, 12). Note el lector laico el cambio de unidades, de partes por mil millones (ppb) a partes por millón (ppm). La cifra de 310 ppm es muy superior a la de 160 ppb (=0.16 ppm).

En otras palabras, en general, las agencias internacionales han encontrado que aun en el caso del ganado, una dosis de 400 ppm al día no les perjudica en la salud. En el caso de los seres humanos, podríamos ingerir hasta 310 ppm de glifosato al día, sin que esto nos intoxique. De hecho, si vemos los resultados del EWG en cuanto a los productos en que encontraron trazas de glifosato superiores a 160 ppb, vemos que estas cantidades son muy inferiores a las que hemos visto. Veamos algunos ejemplos:

  • Quaker Dinosaur Eggs, Brown Sugar, Instant Oatmeal contenían trazas de glifosato de 620 ppb (=0.62 ppm) y 780 ppb (=0.78 ppm).
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  • Cheerios Toasted Whole Grain Oat Cereal tenía cantidades de 470 ppb (=0.47 ppm), 490 ppb (=0.49 ppm) y 530 ppb (=0.53 ppm).
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  • Giant Instant Oatmeal, Original Flavor tenía una cantidad de 760 ppb (=0.76 ppm).
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  • Quaker Old Fashioned Oats daba 390 ppb (=0.39 ppm), 1100 ppb (=1.1 ppm) y 1300 ppb (=1.3 ppm).

Los números nos muestran que la cantidad de glifosato en nuestros cereales es extremadamente insignificante para que nos intoxique. En ese sentido, es falso lo que afirma el EWG, a saber, que hay “demasiado glifosato” en los cereales de niños y que esto representa un problema de seguridad alimentaria.

EWG

Logotipo del EWG

Este tipo de noticias no es nuevo, ya que hace algunos años se diseminó una información similar, de la que hablamos en otro lugar. Para darles una idea de cuan insignificantes son estas trazas, piense en lo siguiente: para empezar a sentir los efectos tóxicos del glifosato, un adulto debería haberse servido 1,270 platos al día y un niño 635 platos al día. Probablemente, en tal caso, ambos morirían de sobredosis de cereales ingeridos el primer día antes que de sobredosis de glifosato. Así que cuando las dos compañías, General Mills y Quaker, respondieron al EWG diciendo que sus productos están dentro de los parámetros de regulación alimentaria y que sus cereales son seguros, estaban diciendo la verdad.

Si este es el caso, ¿de dónde el EWG obtiene el número mágico de 160 ppb? Ellos lo explican. Utilizan una evaluación de riesgo de genotoxicidad para el glifosato propuesto por los científicos de California e incluye los factores de seguridad propuestos por la Ley de Protección de Calidad de Alimentos y, a partir de ahí, establecen un punto de seguridad de 0.01 mg/día (160 ppb al día). Admite el EWG, que esta cifra está muy por debajo que la determinada por la EPA.

Como es de esperarse, este tipo de manipulación de cifras de seguridad ha sido duramente criticada por expertos. Notorio es el hilo de tuits de Tamar Haspel. Pueden darle al siguiente tuit para verlo completo.

Haspel resalta varias cosas en sus tuits. En primer lugar, EGW comete el error de hacerle caso a una propuesta, no una regulación californiana. ¿Por qué escogió esa propuesta, que no es regulación? El EGW no justifica en absoluto esta medida, pero la impresión de ella es que se debe a que su número es bastante bajo. Esta propuesta surge a raíz de la aprobación de Proposición 65, en la que se requiere etiquetar una serie de sustancias para advertir que son posibles cancerígenas, entre ellas, el glifosato. Pues Science for Healthy California propuso un límite de riesgo no significativo de 1.1 mg al día, que es varias veces menos que lo permitido por la EPA para el consumo de un adulto (1.75 mg por kilogramo por día ≈ 140 mg al día).

Continúa Haspel diciéndonos que, después de obtener esa cifra de 1.1 mg al día, el EGW lo dividió por 10. Eso es debido a que algunas de las regulaciones reducen el número (como medida de seguridad) a 1 por 1,000,000, mientras que en california es 1 por 100,000. La división por 10 compensaba ese hecho.  Esto no es suficiente, porque estas son cifras para adultos, hay que reducirla más para niños. Así que se dividís, de nuevo, entre 10. Sin embargo, nos dice Haspel, esto tampoco es satisfactorio. ¡Había que cambiar las unidades para que la cifra final se viera GRANDE! Así que en vez de hablar de miligramos o de partes por millón … iba a utilizar partes por mil millones. De todo esto, obtenemos “160 ppb”.  No sé por qué no escogieron partes por billón (ppt), el número hubiera sido mucho más impresionante (160,000 ppt, ¡wow!) Por cierto, Maggie Fox y otros han descubierto también esta maña del EGW, vea el artículo de NBC aquí.

Este estudio del EWG no sirve para mucho, fuera de ofrecer algunos datos, y tiene un puro valor propagandístico, cuyo fin es el de atemorizar al público. La táctica ha dado resultado. Aunque los datos ofrecidos no son un problema en ellos mismos, la manera de presentarlos al público, lo es. Muy a pesar de lo que dice EGW, el eliminar el glifosato de la agricultura o cambiar alimentos convencionales por orgánicos no altera para nada los efectos toxicológicos de los alimentos a la salud de los consumidores (Winter & Katz, 2011).
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¿Por qué no debemos atemorizarnos por ingerir el glifosato en nuestra comida?

En cuanto a la famosa monografía de la IARC que designa al glifosato como “probable cancerígeno”, en particular, en relación con el NHL, hemos hecho nuestro análisis aquí. En resumen, esa rama de la OMS no tiene base para afirmar que la sustancia deba catalogarse de esa manera. Sin embargo, aquí me encantaría exponer las razones sencillas de por qué nadie debe preocuparse en cuanto a la ingestión del glifosato en nuestra comida y por qué nuestros hijos no se van a afectar.
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1. La IARC afirma que el riesgo de cáncer por glifosato en consumidores es minúsculo

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

Según los mismos científicos de la IARC, los consumidores no deben preocuparse en absoluto de la genotoxicidad del glifosato, ya que (como hemos visto) las cantidades de este en nuestros alimentos es extremadamente insignificante. Su preocupación principal es, más bien, la exposición de los agricultores, jardineros y otros a la sustancia. Dice Kate Guyton, una científica que dirigió los esfuerzos de la monografía:

“I don’t think home use is the issue … It’s agricultural use that will have the biggest impact. For the moment, it’s just something for people to be conscious of.”

Así que, aun si se pensara que las conclusiones de la IARC fueran correctas, a la organización no le preocupa el uso o el consumo cotidiano.

Recordemos también que la Sociedad Americana del Cáncer nos dice que no sería buena política pública la prohibición total del glifosato con base en lo dicho por la IARC.
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2. No hay aumento significativo de incidencias de cáncer en los Estados Unidos, aun cuando ha habido un incremento considerable del uso del glifosato

He aquí una gráfica que representa el aumento de la aplicación del glifosato en la agricultura en los Estados Unidos.

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos (Benbrook, 2016, p. 8).

He aquí la totalidad de incidencias y de mortandad por cáncer en Estados Unidos.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Dado a que la mayoría de la población estadounidense consume productos en los que se encuentra la detestada sustancia, la gráfica de incidencias de cáncer debió haber incrementado. Ese no es el caso. Sencillamente, no hay asociación alguna entre la administración del glifosato y algún tipo particular de cáncer.
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3. El glifosato no está asociado al linfoma no-hodgkiano

Como hemos visto, ha habido un aumento considerable de la aplicación de glifosato en áreas agrícolas y muchos gobiernos, municipios y condados lo han adoptado como medida para lidiar con yerbas y malezas. Pues, la pregunta es, ¿ha habido un aumento sustancial de NHL?

Al contrario, el número de incidencias de NHL, es muy pequeño (4% de la totalidad de incidencias de cáncer), especialmente cuando se compara con otros tipos de cáncer.

Totalidad de incidencias de tipos de cáncer

Totalidad de incidencias de tipos de cáncer en hombres y mujeres (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 13).

En cuanto al NHL, sus casos ya habían dejado de aumentar a finales de los años noventa y se han mantenido estables, mientras que el número de muertes por NHL se ha reducido (Shiels et al. 2013).

Si esto es así, entonces, ¿por qué la IARC y otros vinculan ciertas incidencias del glifosato con el NHL?

Andrew Kniss, profesor e investigador de la Universidad de Wyoming, nos explica muy bien este asunto. En el caso de la monografía de la IARC, él nos representa, de la siguiente manera, los datos de la relación entre el cáncer y el glifosato que allí aparecen.

Cancer-glyphosate relationship

La relación cáncer-glifosato. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

Para que entiendan la gráfica de bosque de datos preparado por Kniss, cada punto representa el riesgo relativo de obtener cáncer que tienen los expuestos al glifosato en relación con los que no. Aquellos puntos a la izquierda de la línea (1.0), significa que, en promedio, aquellos que han sido expuestos al químico tienen menos probabilidad de desarrollar cáncer que aquellos que no. Los que están a la derecha, quieren decir que, en promedio, aquellos que han sido expuestos tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer que aquellos que no.  Sin embargo, esta gráfica muestra solo los puntos, pero no su rango de incertidumbre, por lo que es una sobresimplificación. Si la línea del rango de incertidumbre cruza la línea de 1.0, eso significa que la evidencia es demasiado débil como para vincular algún tipo de cáncer al glifosato. Eso es lo que ocurre en cada caso de los puntos que están a la derecha.

De todos estos casos, notamos los de NHL, que tienen una cantidad considerable de puntos a la derecha. Verlo así, a primera vista, sugeriría algún tipo de vinculación del glifosato con el NHL. Sin embargo, cuando tomamos estos puntos y buscamos su rango de incertidumbre, vemos que la evidencia de tal lazo es muy débil.

Estudios de casos controlados de NHL

Estudios de casos controlados de NHL. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

Como pueden ver, en la mayoría de los casos, los rangos de incertidumbre son cercanos al 1.0 o cruzan la línea. Sin embargo, el hecho de tanto puntos se hallen a la derecha, sin duda, requiere algún tipo de estudio mucho más riguroso y de mayor calidad, como un estudio de cohorte. Este fue el caso del estudio llevado a cabo por el Agricultural Health Study (Andreotti et al., 2018). Veamos su gráfica:

Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study.

Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

¿Que es un estudio de cohorte? Es un estudio epidemiológico y, en este caso, toxicológico, que busca establecer relación causal entre variables de poblaciones de individuos que comparten determinados atributos o exposición. El estudio siguió a un total de 54,251 agricultores que asperjaron herbicidas, de los cuales 44,932 utilizaron glifosato. En el texto se distinguieron cuatro subgrupos por grado de exposición (Q1 son los menos expuestos y Q4 los más). La gráfica nos muestra, más allá de toda duda, que en todos los casos, en promedio, aquellos que aplicaron glifosato a cualquier grado de exposición, tuvieron menos probabilidad de desarrollar NHL que aquellos que no lo rociaron.
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¿Qué quiere decir todo esto?

Todo lo anterior significa dos cosas: primero, que un jurado hizo una malísima decisión con base en una monografía cuyas conclusiones han sido muy cuestionadas, además de estudios de pobre calidad; segundo, que usted ni sus niños obtendrán NHL ni ningún otro tipo de cáncer comiendo Cheerios con trazas insignificantes de glifosato.

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Referencias

Andreotti, G., Koutros, S., Hofmann, J. N., Sandler, D. P., Lubin, J. L., Lynch, C. F., … Freeman, L. E. B. (1 de mayo de 2018). Glyphosate use and cancer incidence in the Agricultural Health Study. Journal of the National Cancer Institute, 110(5), pp. 509-516. doi: 10.1093/jnci/djx233.

Benbrook, C. (2 de febrero de 2016). Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally. Environmental Sciences Europe28(3). doi: 10.1186/s12302-016-0070-0.

European Food Safety Authority (EFSA). (17 de mayo de 2018). Evaluation of the impact of glyphosate and its residues in feed on animal health. EFSA Journal16(5), e05283. doi: https://doi.org/10.2903/j.efsa.2018.5283.

IARC. (2017). IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. Vol. 112: Some Organophosphate Insecticides and Herbicides. IARC. Recuperado de  https://monographs.iarc.fr/wp-content/uploads/2018/07/mono112.pdf.

Kniss, Andrew. (11 de agosto de 2018). Glyphosate and cancer – revisited. A plant out of place [Entrada en blog]. Recuperdado de https://plantoutofplace.com/2018/08/glyphosate-and-cancer-revisited/.

Shiels, M. S., Engels, E. A., Linet, M. S., Clarke, C. A., Li, J., Hall, H. I., … Morton, L. M. (junio de 2013). The epidemic of Non-Hodgkin Lymphoma in the United States: Disentangling the effect of HIV, 1992–2009. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, 22(6), 1069–1078. doi: 10.1158/1055-9965.EPI-13-0040.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

Temkin, A. (15 de agosto de 2018). Breakfast with a dose of Roundup?
Weed killer in $289 million cancer verdict found in oat cereal and granola bars. Environmental Working Group. Recuperado de  https://www.ewg.org/childrenshealth/glyphosateincereal/.

Winter, C. K. & Katz, J. M. (2011). Dietary exposure to pesticide residues from commodities alleged to contain the highest contamination levels. Journal of Toxicology2011. doi: 10.1155/2011/589674.

World Health Organization (WHO)/Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2016). Pesticide residues in food 2016 -Report: 2016— Special Session of the Joint FAO/WHO Meeting on Pesticide Residues. Rome: World Health Organization and Food and Agriculture Organization of the United Nations. Recuperado de http://www.fao.org/3/a-i5693e.pdf.

Los jurados no deciden lo que es ciencia (actualizado)

Fotografía de un tribunal

Ayer, 10 de agosto de 2018, en un tribunal de  San Francisco, California, un jurado decidió en contra de Monsanto, que debía pagarle a DeWayne Johnson una suma de $289 millones en daños y perjuicios. Johnson es un hombre de 46 años, víctima de linfoma no hodgkiniano (NHL por sus siglas en inglés) y se alega que obtuvo esa enfermedad, debido al nivel de frecuencia con que rociaba el herbicida Roundup® en su ámbito laboral. La situación de esta persona es desgarradora, ya que su cáncer es terminal.

Por otro lado, se encuentra una gran compañía como Monsanto, una corporación con un nombre que ya es equivalente a la del mismo Satán, que en ocasiones ha infligido daños directa o indirectamente (piénsese en la elaboración del agente naranja, el venta de PCBs, ha acosado a periodistas en torno a algunos de sus productos y no ha sido deferente a científicos y agricultores en cuanto a su manejo de su pesticida Xtend®, entre otros incidentes).

Logo de Monsanto

Logotipo actual de Monsanto

El peso de este caso descansaba en dos piezas de “evidencia”.  La primera, involucra los llamados “Monsanto Papers”, una serie de correos electrónicos y documentos internos que se han hecho disponibles al público gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA). El argumento de los abogados demandantes era que estos documentos presentaban evidencia contundente de que Monsanto había ocultado información en torno a la genotoxicidad de su producto, Roundup®. No solo eso, sino que demostraba de que la compañía probablemente tenía la costumbre de “escribir artículos” para que ciertos expertos los publicaran bajo su nombre (en inglés se conoce a esta costumbre antiética, ghostwriting).

Gran parte de esto lo analizamos en otro artículo que escribimos al respecto. En resumen, no está claro que la compañía realmente haya efectuado ghostwriting propiamente, aunque, en algunos casos, la evidencia parece indicar fuertemente que sí. Todos los científicos involucrados se han defendido al respecto. El caso más reciente fue el de Henry Miller, quien, en un momento de exceso de labores, le había expresado a un empleado de Monsanto en torno a las ideas, opiniones y puntos que quería que aparecieran en un artículo. Después recibió el borrador de esa persona, que él subsecuentemente modificó y corrigió para publicación. “Ergo“, el contenido del artículo tiene su origen en las ideas de Miller y no fue ghostwriting. Toda esta explicación es bastante cuestionable y cualquier persona razonable podría desconfiar de tal autodefensa a la luz de los correos electrónicos. Otros de los científicos mencionados en los mensajes fue Gary M. Williams. La New York Medical College (NYMC) investigó el asunto y determinó que no hubo violación ética (aunque las particularidades de este asunto se han mantenido confidenciales para respetar la intimidad Williams). David J. Kirkland también ha negado haber recibido documento alguno de la compañía que haya publicado bajo su nombre. Finalmente, está un empleado de Monsanto, William Heydens, quien afirmó que hizo unas contribuciones menores, unas ediciones, a un artículo que consideró la EPA para la reanudación de la licencia del glifosato. Esto se ha reportado mal en la propaganda anti Monsanto, de que Heydens había editado un ghostwriting hecho por la corporación.

Otra revelación pertinente de los Monsanto Papers, y que discutimos en otra entrada, es que una de las empleadas, Donna Farmer, había dicho en uno de los mensajes electrónicos es que no podía decir con certeza ante la prensa que Roundup® no fuera cancerígeno. Esta aserción, que  se ha sacado mucho de contexto, no se refiere al glifosato, sino más bien a los sulfactantes que acompañan el producto, que la corporación no había hecho los estudios al respecto, aunque todo indicaba que no eran genotóxicos (así mismo aparece en los mensajes electrónicos).  De hecho, como vimos en esa entrada, pudimos ver muy claramente en su intercambio que  creían en su producto, que no estaban “ocultando” que el producto fuera genotóxico. Al contrario, se afanaban por que los medios de comunicación tuvieran la información científicamente correcta. Sin embargo, lo que sí se le puede reprochar a Monsanto es la manera de convencer al público al respecto, especialmente si llevó a cabo esta actividad de ghostwriting.

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

El segundo tipo de evidencia presentada es la famosa monografía de la la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), en la que determinaba que el glifosato debía considerarse “probable cancerígeno”. En su comunicado, la IARC mencionó a algunos experimentos en particular en los que encontró “evidencia limitada” de correlación entre la dosis de glifosato y ciertas incidencias de cáncer, en particular el NHL. En otro artículo, hemos llevado a cabo un análisis exhaustivo de cada uno de los casos, para inferir que, en realidad, la IARC no tenía evidencia alguna para llegar a esa convicción. Ninguna agencia de salud y seguridad alimentaria de prestigio del mundo coincidió con su análisis y conclusión, ni tan siquiera la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Health Canada o la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda.  Aun con todo, esta evidencia extraordinariamente floja estableció la vinculación causal entre el glifosato y el NHL en la mente de los miembros del jurado.

La combinación de esta monografía, con la razonable sospecha de ghostwriting, y la mala comprensión de los mensajes electrónicos, llevaron a la desafortunada decisión de ayer. ¿Como lo sabemos? Porque así se ha dejado saber en Twitter. Michael Stiles, un analista de operaciones residente en Costa Rica, publicó en su cuenta secciones de una transcripción del caso al respecto.

¿Qué revelan estas secciones?  Bien sencillo, que DeWayne Johnson había desarrollado micosis fungoide, que se considera un tipo extremadamente raro de linfoma no hodgkiano. De hecho, los mismos abogados de Monsanto habían resaltado este hecho de que, debido a la manera en que se desarrolla esta enfermedad, es mucho más probable que hubiera empezado a desarrollarse desde antes de comenzar a laborar asperjando Roundup®.

Un detalle que hay que añadir es que el Dr. Christopher Portier estuvo defendiendo la evaluación de los estudios que hizo la IARC. Sin embargo, Portier ha sido un activista afiliado a la Environmental Defense Fund (que está contra el uso del glifosato) y que ha estado recibiendo una buena cantidad de dinero asesorando a firmas litigantes, para defender la monografía de la IARC, aun cuando, como estadístico, ese no es su expertise.

Parece que el jurado no tuvo en cuenta estos importantes detalles a la hora de deliberar al respecto. Por otro lado, el juez ha expresado su parecer en torno a la posible peligrosidad (hazard) y riesgo (risk) en relación con las conclusiones de la IARC, y ha visto la monografía como evidencia inadecuada para el caso.

¿Cómo han respondido los científicos en general ante esta decisión? Veamos:

En el mundo hispano, Rosa Porcel Roldán, del blog La ciencia de Amara, escribió un artículo en relación con este tema. Muchos científicos hispanohablantes aprovecharon la ocasión para expresarse.

El mismo proceso judicial estuvo repleto de información técnica en torno a los estudios de la EPA y de las agencias reguladoras europeas, sobre sus deficiencias, entre otros. No sería sorpresa si esta información fue abrumadora para los miembros del jurado que, usualmente, no son expertos en el tema. El testimonio de Johnson le añadió un elemento emocional a todo este asunto, llevando a su veredicto.

Monsanto ha afirmado que apelará la decisión y, desde mi muy personal punto de vista, creo que esta decisión del jurado será revocada. Aun si fueran ciertas todas las acusaciones de ghostwriting y aun si fuera cierto que Monsanto ha abusado de sus oponentes (como se ha podido constatar en algunos casos) y aun si algunos estudios tuvieran deficiencias, eso no cambia en absoluto la calidad científica que se tiene hasta ahora. Hay miles de estudios que periódicamente se han hecho en torno al glifosato. En PubMed, ya se va aproximando a los 2,900, y que contienen estudios que sí le hallan genotóxicos y otros que no. Cuando excluimos los estudios preliminares y los de revistas predadoreas, consideramos los estudios de mayor calidad, como los de cohorte, las revisiones científicas y metaanálisis, el resultado es que no hay evidencia alguna que el glifosato esté vinculado al cáncer y mucho menos al NHL.

Una vez más, esto no excluye con 100% de certeza que el glifosato sea genotóxico, puede serlo. Sin embargo, es sumamente improbable, dado que no hay evidencia sólida alguna de que lo sea. Compárese la siguiente gráfica del aumento del uso del glifosato en Estados Unidos, con las tendencias de incidencias de cáncer en ese país.  Con eso los dejo.

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos (Benbrook, 2016, p. 8).

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Mientras el uso agrícola y, por ende, el consumo de glifosato ha aumentado considerablemente a través de los años en Estados Unidos, el número de incidencias de cáncer se ha estabilizado y está disminuyendo.

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Referencias

Benbrook, C. (2 de febrero de 2016). Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally. Environmental Sciences Europe28(1), 3. doi: 10.1186/s12302-016-0070-0.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

¿Nueva cifra oficial de muertos por el huracán María?

Ayer, jueves, 9 de agosto de 2018, en el New York Times, se observó que el gobernador perparó un borrador de un plan de recuperación del país, fechado el 9 de julio de 2018, en el que le solicita al Congreso de los Estados Unidos, $139 mil millones. En la página 30 del informe, dice lo siguiente:

Although the official death count from the Puerto Rico Department of Public Safety was initially 64, the toll appears to be much higher. On June 13, the Government of  Puerto Rico revealed that there were 1,427 more deaths in the four months after the hurricanes than normal (based on the previous four years), and it will update the official count after a George Washington University study is completed (mi énfasis).

Fotografía de devastación de huracán María.

Fotografía de devastación de huracán María. Cortesía de Western Area Power (CC-BY 2.0).

¿En serio el gobierno “reveló” ese número?  Todo lo contrario, se ha aferrado acérrimamente al número oficial de 64, mientras que  nos dejó saber del estudio de la Universidad de George Washington. Lo que sucedió el 12 de junio, es que un juez le ordenó al gobierno liberar la información en torno al registro de los fallecidos en los meses subsiguientes al huracán María. Esta información se le entregó al noticiero CNN y el Centro de Periodismo Investigativo, razón por la que la hizo disponible el 13 de junio. Sin embargo, hasta donde he podido investigar, nunca el gobierno “reveló” que había 1,427 más muertes por María. Cuando, Frances Robles, del periódico estadounidense, le preguntó al Secretario de Seguridad Pública y Salud, Héctor Pesquera, al respecto, él respondió que el resultado era un puro cálculo matemático y que el número no podía atribuirse de seguro a María. Además, como tal no era resultado de una investigación independiente al respecto. Aun con todo, incluyó ese número en este informe.

Si esta es la manera en que el gobierno va a solicitar dinero al Congreso, con el nivel de paupérrima credibilidad que tiene (tanto el ejecutivo como la Junta de Control Fiscal), entonces estamos en serios aprietos.

Hay, por el momento, dos estudios que se han hecho en torno al número de muertos bajo María y que han sido arbitrados por pares. Uno de ellos fue publicado por autores de la Universidad de Harvard, que da un número de 4,645, con un margen de entre 793 a 8,498 fallecidos. El otro fue publicado por autores de la Universidad de Pennsylvania y de la Universidad de Texas en San Antonio, que nos ofrecen el número de 1,139 con un margen de entre 1,006 y 1,372 difuntos. El número dado por el gobierno en el borrador entra dentro del margen del primer estudio, pero fuera del del segundo.

El gobierno deberá aclarar cómo obtuvo esa cifra. Mientras tanto, sostiene que la oficial será actualizada a la de los resultados de la Universidad de George Washington cuando salga su informe final. Mientras tanto, esta noticia del New York Times añadirá al descrédito del gobierno.

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¿El fraude de la quimioterapia?

Senador Juan Dalmau

Senador Juan Dalmau, del Partido Independentista Puertorriqueño

Hace tres días, todos los puertorriqueños recibimos una gran noticia que nos llenó de mucha alegría. El Senador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau Ramírez, compartió este tuit con sus seguidores:

Gabo padecía de leucemia linfoblástica, que fue erradicada, gracias a la quimio y al personal del Hospital Pediátrico. Aun con todo, siempre vale la cautela, de estar siempre atentos a que no regrese de alguna manera. Un chequeo periódico siempre será pertinente. Conozco personalmente al senador desde hace años, sé la calidad de persona que es, e infiero, a partir de ahí, la clase de padre que debe ser. Creo que la valía de su familia, incluyéndolo a él, debe servir de ejemplo de lo más hermoso que existe en nuestro pueblo. Le deseamos todo lo mejor a Gabo.

Antes que él, otra persona que admiro mucho, el Rev. Michael Dowd, también pasó por la quimio. No solo le salvó la vida, sino que hoy vive para contarlo y para continuar diseminando el evangelio de la evolución.

No obstante esto, en las redes sociales y en los ciertos círculos críticos de la medicina convencional, se suele pensar que la quimioterapia sencillamente no funciona. Esta convicción toma diferentes vertientes. En una en particular, se afirma que la quimioterapia disemina el cáncer en el cuerpo. Otros afirman que el 75% de los oncólogos jamás se someterían a la quimioterapia. En otros casos, se afirma que el porciento de éxito de la quimio es extremadamente bajo; al contrario, que el tratamiento fracasa el 97% de los casos. Este último alegato se diseminó debido a este vídeo de Peter Glidden haciendo unas declaraciones sorprendentes, hasta el punto en que se volvió viral:

Veamos las razones por la que se da tratamiento con quimioterapia y, después, vamos a explorar cada uno de estos alegatos.
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¿Para qué se utiliza la quimioterapia?

David Gorski, M.D.

David Gorski, M.D. Foto cortesía de él, CC-BY-SA 4.0.

Según el médico, David Gorski, el tratamiento de la quimio se puede utilizar con varios fines, dependiendo del caso.

  • Tiene un fin curativo. Este acercamiento se utiliza en los casos de leucemia y limfomas (como es el caso de Gabo, el hijo del Senador Dalmau).
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  • Puede ser una quimioterapia adyuvante. Después de alguna cirugía u operación, se administra quimio con el propósito de reducir la probabilidad de una nueva instancia del mal. Según estudios recientes, nos dice Gorski, este tipo de tratamiento ha ayudado a reducir las muertes por cáncer de mamas por un 30%.
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  • Puede ser una quimioterapia neoadyuvante. En este caso, se administra la quimio antes de la operación o la cirugía, sea para achicar el tumor, facilitando así su remoción, o sea para cirugía para conservación de algún órgano (por ejemplo, para achicar algún tumor y sacarlo para evitar una mastectomía).
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  • Puede ser una quimioterapia paliativa. En la etapa IV de la enfermedad, la quimio ayuda a alargar la vida del paciente.

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Alegatos contra la quimioterapia

1. La quimio ayuda a diseminar el cáncer en el cuerpo

En este caso, usualmente se utilizan dos estudios para fomentar este miedo al público. El primero es este estudio, que muestra cómo algunos tratamientos de quimioterapia, en vez de curar al paciente, empeoran su condición (Sun et al., 2012). En particular, lo que afirma es que hombres que se han tratado por cáncer de la próstata, han dado señales de que sus células saludables afectadas secretan la proteína WNT16B.  Cuando se daña el ADN de estas, generan la proteína que, inesperadamente, crea resistencia de las cancerosas al tratamiento.

Sin embargo, lo que muchas personas pasan por alto es que esto no aplica a todo tipo de quimioterapia, sino aquellas que son extremadamente agresivas hasta el punto de dañar las células saludables. En tales casos, el estudio señala que este tipo de tratamiento puede retardar la cura del cáncer por las razones indicadas.

Por otro lado, lo que usualmente no se dice en las redes sociales y en los lugares de la mal llamada “medicina alternativa”, es que los mismos autores afirman que esta evidencia sugiere un nuevo curso de acción para futuros tratamientos. Por ejemplo, se podría inyectar un anticuerpo para la WNT16B durante el tratamiento con quimio y, de esa manera, impedir que los tumores crezcan a causa de la proteína. Efectivamente, algunos años después, se publicó otro artículo en que mostraba que esta estrategia funcionaba (Sun et al., 2016).

El segundo estudio que se utiliza, y que fue publicado el año pasado, es este, en el que se descubrió que una quimio neoadyuvante, puede inducir a metástasis en casos de cáncer de seno (Karagiannis et al., 2017). Es decir, que una quimio administrada antes de una cirugía de seno, podría estimular a empeorar la situación de la paciente que padezca de cáncer. Sin embargo, lo que nos revela el estudio, es algo distinto. Como una revisión científica nos deja saber, la quimio neoadyuvante tiene la misma tasa de supervivencia que el adyuvante, pero la primera tiene más éxito en la preservación del seno que la segunda (Mieog, Hage, & Velde, 2007). Lo que procura indagar el estudio que exploramos es, más bien, la manera de mejorar algunos problemas potenciales de los tratamientos con quimio neoadyuvantes, en este caso, del cáncer de seno.

Kariagiannis et al. (2017) nos dice que aun con lo señalado, es posible que, bajo algunas circunstancias de cáncer de mamas, ciertas formas de quimioterapia neoadyuvante estimulen a los macrófagos y estos creen algunas aperturas en tejidos por los cuales las células cancerosas puedan salir e invadir el cuerpo. El estudio es una publicación de los resultados experimentales que corroboran esta hipótesis.

Sin embargo, lo que a los críticos de la quimioterapia se les olvida cuando utilizan este artículo, es que el estudio incluye también maneras de evitar ese desenlace durante la quimio.  Los autores diseñaron una efectiva estrategia de bloqueo de las células cancerosas para que no se diseminaran por la corriente sanguínea. Aquí, David Gorski nos da más detalles de ese proceso.

Conclusión: Los médicos se acercan a un caso de cáncer como estratega militar, buscando cómo acorralar y terminar al enemigo de la manera más efectiva posible. Todo esto involucra cálculo de riesgo, cálculo costo-beneficio y mucha sabiduría. Hemos visto que, a medida que se cometen errores, se sigue aprendiendo cómo opera el cáncer y los efectos de la quimio, para entonces proponer mejores remedios mucho más efectivos. Sin embargo, en balance neto, a pesar de las inherentes limitaciones del conocimiento médico de algo tan complicado como el cáncer, la quimio funciona en muchísimos casos, especialmente cuando se incorporan nuevas estrategias para liquidar células cancerosas.
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2. La quimio no es efectiva en el 97% de las ocasiones

Botellas de químicos para la quimioterapia

Botellas de químicos para la quimioterapia. Imagen cortesía de la National Cancer Institute.

El alegato contra el tratamiento, se vio alentado por un estudio que concluía que este procedimiento no funciona el 97% de las veces. En años recientes, se presentó el vídeo en que un médico “confesaba” que ese era el caso (lo mostramos al comienzo de este escrito). Para sustanciar su afirmación, muestran dos “estudios”.

Uno de ellos no es un estudio, sino una monografía, que ya es obsoleta debido a que sus conclusiones no son válidas. La monografía fue escrita por Hardin Jones en el año 1956. Desde entonces hasta ahora, su contenido ha perdido vigencia porque la situación de la medicina ha cambiado radicalmente. El asunto se agrava cuando uno se da cuenta de que las fuentes en las que el Dr. Jones basaba sus conclusiones son todas mucho más obsoletas (i.e. una de 1926, otra de 1937, sin dar referencias).

El otro estudio que se menciona es el aludido por Peter Glidden en su vídeo (que mostramos arriba), especialmente dando el año equivocado: el estudio al que se refiere se publicó en el 2004, no en 1994, y la revista se llama Clinical Oncology, no Journal of Clinical Oncology (Morgan, Ward & Barton, 2004). En las ciencias, la supervivencia se mide en un periodo de 5 o de 10 años después del tratamiento de cáncer, dependiendo de lo que se quiera inquirir. En el estudio en cuestión, se observó el nivel de supervivencia de pacientes que habían pasado por quimioterapia y llegó a la conclusión de que solo sobrevivían entre el 2 al 3% de los pacientes de cáncer en Australia y en Estados Unidos. Desde entonces, este artículo se ha convertido en la bandera de la llamada “medicina alternativa” en contra de la quimioterapia.

Sin embargo, un artículo publicado no es palabra de Dios ni adquiere un estatus de infalibilidad. Sí, fue revisado por pares antes de la publicación, pero la crítica continuó aun después. Una carta al editor de la revista Clinical Oncology, dejó saber que el escrito tenía unas serias deficiencias hasta el punto de invalidar sus resultados (Mileshkin et al., 2005). He aquí un puñado de sus objeciones:

  • El estudio no establece una distinción entre varios tipos de cáncer ni los distintos tipos de tratamiento de quimioterapia. Eso lleva a serios problemas en cuanto a las conclusiones (aquí menciono solo unas cuantos de todos los que señalan):
    • El estudio subestima la eficacia de la quimioterapia, ya que en algunos casos, el cáncer de mamas (que tuvieron en consideración) vuelve aparecer más allá de los 5 años. La quimio adyuvante puede alargar el periodo de vida a 10 años para mujeres más jóvenes de 50 años (un 7%) y las que hayan padecido de ganglios positivos (un 11%). El periodo en 5 años (como hace el estudio) daría unos datos de 3% y 6.8% correspondientemente.
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    • El estudio omite, inexplicablemente, los casos de leucemias, instancias en los que la quimio tiene un alto porcentaje de éxito (en la primera ronda del tratamiento, entran en remisión el 70 a 80% en el caso de aquellos más jóvenes de 60 años; entre el 35 al 40% de estos pacientes estarán completamente curados. Döhner et al., 2010; Döhner, Weisdorf & Bloomfield, 2015).
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    • No hace distinción entre distintos tipos de linfomas, algunos son de alta probabilidad de cura con quimio (e.g. el linfoma Burkitt).
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  • Tampoco el estudio mira la evidencia de cómo ciertas dosis de la quimio han ayudado alargar el lapso de vida del paciente y le añade un grado de calidad de vida.
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  • La quimioterapia también es costoefectiva, ya que representa un ahorro  cuando se le compara con la inversión en medicamentos en etapas avanzadas.
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  • El estudio también altera resultados de otros. Por ejemplo, en el caso del cáncer de la cabeza y del cuello, el estudio cita mal a un metaanálisis cuando dice que la contribución al beneficio que hacía la quimioterapia en conjunto con la radioterapia era 4%, cuando en realidad era 8%.

Conclusión: Por estas y otras muchas razones, los oncólogos no le dan crédito a la aseveración de que la tasa de supervivencia de los tratados con quimio es de 2 a 3%.
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3. El 75% de los médicos rechazaría la quimioterapia

Doctora con su tableta

Doctora con su tableta – Foto cortesía de George Holdan.

Otra afirmación que procede de la “dimensión desconocida” es el dato falso de que el 75% de los médicos oncólogos rechazaría la quimioterapia.  Este factor proviene de una encuesta que se hizo en 1985, para la revista Oncology. En aquel momento, lo que se preguntaba, en el caso del cáncer del pulmón, era en relación con un producto de quimioterapia particular, cisplatin. Nótese que esta encuesta no trataba en general del tema de la quimio, ni se refería a la totalidad de los tratamientos. En aquel momento, el cisplatin era una droga nueva en el mercado y muchos oncólogos tenían dudas de su efectividad para el cáncer pulmonar.

Sin embargo, los que dan ese dato se les olvida que esa misma revista hizo otro sondeo en 1997, que ha sido publicado y está disponible al público. ¿Resultado? El 64.5% de los oncólogos y hematólogos, además del 67% de las enfermeras, dijeron que sí se tratarían con la quimioterapia (Smith, Desch, & Somerfield, 1998).

Admitidamente, esta es una muestra limitada de oncólogos, médicos en general y enfermeros. Hubo otro sondeo al respecto, distinto al que discutimos hace poco y, para sorpresa de muchos la respuesta es variada de cada tipo de cáncer. Por ejemplo, para la etapa IV de Hodgkin, el 98% de los oncólogos estaba dispuesto a tratarse con quimioterapia. En el caso de las etapas III y IV del linfoma histiocítico difuso, el 94%, el mismo resultado que el linfoma limfocítico agudo y el mieloma múltiple. Ese no fue el caso de cáncer de colon resecable, 8% (Lind et al., 1991, p. 392).

Conclusión: No hay un solo tipo de cáncer, como no hay un remedio de quimioterapia, como no todas las víctimas tienen el mismo estado de salud. La opinión de los oncólogos de si se someterían a la quimio varía por caso, pero es falsa la convicción de que la mayoría (el 75%) de los médicos se opondrían a este tratamiento en general.
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La quimio sí funciona

Si el caso de Gabo, el hijo del Sen. Dalmau, o el caso del Rev. Michael Dowd no son suficientes, la evidencia muestra que hay vida después de la quimio. En el Reino Unido, sobrevive el 50% por 10 años o más, una mejora de 1970 en el que el porcentaje de supervivencia era de 24%. La quimioterapia y las mejoras de su administración, ciertamente tuvieron mucho que ver con eso. En Estados Unidos ha habido un decrecimiento sustancial de incidencias de cáncer, al igual que una disminución de un 25% de muertes de pacientes con la condición.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Lo mismo se está viendo en Canadá.

La quimioterapia envenena el cuerpo, como muchos opositores dicen constantemente, pero recordemos que todo depende de la dosis y de la estrategia escogida por el médico para lidiar con el caso de cáncer que corresponda. Para todos los efectos, dependiendo del caso, de la edad del paciente y de la terapia a tomar, se tiene una mayor o menor probabilidad de sobrevivir al cáncer.

Ciertamente, se tiene mucha mayor probabilidad de vencer cuando se lucha, que cuando no se hace nada. Sin embargo, cada vez que le decimos a nuestros seres queridos que padecen este mal, que no tomen la quimio porque solo funciona un 2.5%, con toda probabilidad, estamos efectivamente condenándole a muerte.

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Referencias

Döhner, H., Estey, E., Amadori, S.,  Appelbaum, F. R., Büchner, T, Burnett, … Bloomfield, C. D. (2010).  Blood, 115, 453-474. doi: 10.1182/blood-2009-07-235358.

Döhner, H., Weisdorf, D. J., & Bloomfield, C. D. (17 de septiembre de 2015). Acute myeloid leukemia. The New England Journal of Medicine373, 1136-1152. doi: 10.1056/NEJMra1406184.

Gorski, D. (17 de julio de 2017). Does chemotherapy cause cancer to spread? Science-Based Medicinehttps://sciencebasedmedicine.org/does-chemotherapy-cause-cancer-to-spread/.

Jones, H. B. (1956). Demographic consideration of the cancer problem. Transactions of the New York Academy of Sciences18(4), 298-333. doi: 10.1111/j.2164-0947.1956.tb00453.x.

Karagiannis, G. S., Pastoriza, J. M., Wang, Y., Harney, A. S., Entenberg, D., Pignatelli, J. … Oktay, M. H. (5 de julio de 2017). Neoadjuvant chemotherapy induces breast cancer metastasis through a TMEM-mediated mechanism. Science Translational Medicine, 9(397), eaan0026. doi: 10.1126/scitranslmed.aan0026.

Lind, S. E., DelVecchio Good, M.-J., Minkovitz, C. S, & Good., B. J. (agosto de 1991). Oncologists vary in their willingness to undertake anti-cancer therapies. British Journal of Cancer, 64, 391-395.

Mieog, J. S. D., Hage, J. A. van der,  Velde, C. J. H. van de. (octubre de 2007). Neoadjuvant chemotherapy for operable breast cancer. British Journal of Surgery, 94(10), 1189-1200. doi: 10.1002/bjs.5894.

Mileshkin, L., Rischin, D., Prince, H. M., & Zalcberg, J. (junio 2005). The contribution of cytotoxic chemotherapy to the management of cancer. Cancer Oncology, 17(4), 294. doi: 10.1016/j.clon.2005.02.012.

Miller, K. D., Siegel, R. L., Lin, C. C., Mariotto, A. B., Kramer, J. L., Rowland, J. H., Stein, K. D. … Jemal, A. (julio/agosto 2016). Cancer treatment and survivorship statistics, 2016. CA. Cancer Journal for Clinicians, 66(4), 271-289. doi: 10.3322/caac.21349.

Morgan, G., Ward, R., & Barton, M.  (diciembre de 2004). The contribution of cytotoxic chemotherapy to 5-year survival in adult malignancies. Clinical Oncology, 16(8), 549–560. doi: 10.1016/j.clon.2004.06.007.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians, 67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

Smith, T. J., Desch, C. E., & Somerfield, M. R. (1 de marzo de 1998). Would oncologists want chemotherapy if they had non-small-cell lung cancer? Oncology, 12(3). http://www.cancernetwork.com/lung-cancer/would-oncologists-want-chemotherapy-if-they-had-non-small-cell-lung-cancer.

Sun, Y., Campisi, J., Higano, C., Beer, T. M., Porter, P., Coleman, I. … Nelson, P. S. (5 de agosto de 2012). Treatment-induced damage to the tumor microenvironment promotes prostate cancer therapy resistance through WNT16B. Nature Medicine, 18, 1359–1368. doi: 10.1038/nm.2890.

Sun, Y., Zhu, D., Chen, F., Qian, M., Wei, H., Chen, W., & Xu, J. (18 de agosto de 2016). SFRP2 augments WNT16B signaling to promote therapeutic resistance in the damaged tumor microenvironment. Oncogene, 35, 4321–4334. doi: 10.1038/onc.2015.494.

 

Violencia doméstica, violencia en el noviazgo y Fundación Alto al Silencio

Senador Juan Dalmau

Senador Juan Dalmau, del Partido Independentista Puertorriqueño

El fin de semana pasado, el sábado 28 de julio de 2018, a las 3:00pm el Senador independentista, Juan Dalmau Ramírez intervino en un incidente de  violencia doméstica. Según sus declaraciones a la prensa, él inicialmente había visto algo que le pareció, de lejos, un juego de manos. Tras la gritería que se dio después, al ver que claramente una mujer estaba siendo agredida, intervino para detener lo que estaba ocurriendo. Después, llamó a la Policía para reportar lo sucedido y el agresor eventualmente fue aprehendido por las autoridades. Más tarde, para sorpresa y enorme disgusto del legislador, según un mensaje que recibió y compartió en las redes sociales, el sujeto  fue puesto en libertad tres horas después.

Incidentes como estos y otros tipos de manifestaciones de violencia, se dan mucho más frecuentemente en nuestro país que lo que creemos. De hecho, ha habido un aumento de este tipo de cosas a medida que ha pasado el tiempo.

Ada M. Álvarez Conde

Ada M. Álvarez Conde en la presentación del 4 de agosto de 2018. (C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Ayer sábado, 4 de agosto de 2018, tuve la dicha de asistir a la presentación de Ada Álvarez Conde, excandidata del Partido Popular Democrático al Senado por San Juan, Guaynabo y Aguas Buenas, en torno al problema particular de la violencia en el noviazgo. Esto se dio a las 10:00am en la librería Pura Vida Books, de Santa María Shopping Center en Guaynabo. Antes y durante esta candidatura, ha sido una asidua luchadora contra la violencia doméstica y de noviazgo, especialmente a partir de reflexiones en cuanto al problema que ella vivió con su primera pareja cuando tenía 14 años, e investigaciones que desde entonces ha hecho del tema. A raíz de su experiencia, cuando tenía 19 años, ella publicó su obra, Lo que no dije, convirtiéndose así en la novelista más joven de Puerto Rico. Ella adquirió un bachillerato en Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, tiene una maestría de Florida International University en Comunicación Masiva y un doctorado en Historia de Puerto Rico del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. También tuvo experiencia laborando en la Comisión de Asuntos de la Mujer en el Senado. Además, ella ha organizado la Fundación Alto al Silencio para ayudar a orientar a víctimas de violencia de pareja.

A la actividad de ayer, también asistió Adriana Cartagena Díaz, Miss Progress Puerto Rico 2018, quien se interesó en el problema de violencia de pareja. Cartagena afirmó que se ha enriquecido de lo mucho que ha estudiado y aprendido de este grave asunto que permea en el país.

Adriana Cartagena

Adriana Cartagena en presentación sobre violencia en el noviazgo, 4 de agosto de 2018. (C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

No haré una exposición exaustiva de lo que habló, pero he aquí algunos de los puntos que discutió en su presentación:

  • Según la Organización de Naciones Unidas, 1 de cada 3 mujeres pasa por violencia de género.
  • Un estudio del 2011 reflejó que el 87% de los jóvenes de escuela superior reportaron incidentes de violencia.
  • El maltrato emocional es la manifestación violenta de noviazgo más común.
  • Cada 15 días muere una mujer en manos de su pareja o expareja.
  • Hay más de 10,000 querellas de violencia doméstica al año y 16,000 de maltrato infantil. Sin embargo, se piensa que el 98% de las agresiones sexuales no se reportan.
  • No hay estadísticas violencia de noviazgo.

Algunos de estos datos sorprenden, pero más preocupante es lo que nos tuvo que decir en torno a la Ley 54 de 1989. Esta ley de violencia doméstica solo cubre a casados, o parejas que conviven o a parejas que tienen un hijo. Solo cubre a los novios en cuanto a que les requiere que hayan tenido acto sexual. Si no lo llevaron a cabo, la parte maltratada queda relativamente desamparada de la protección de ley, depende del juez que encuentre que se deba extender algún beneficio de ley 54 a la víctima.

En el cuatrienio pasado, bajo la dirección de Álvarez de la Comisión de Asuntos de la Mujer en el Senado, la Senadora Mari Tere González radicó un proyecto de ley (P. del S. 803 del 17 de octubre de 2013) para enmendar la Ley 54, para extender el beneficio de órdenes de protección a jóvenes que no tuvieran sexo, pero que también fueran maltratados por su pareja. Desgraciadamente, esa pieza de legislación no fue aprobada.

Durante la charla, ella compartió sus relatos y experiencias, de lo que había indagando sobre el tema y recogido de testimonios de estudiantes y jóvenes que han pasado por algún tipo de maltrato. También nos mostró un cuestionario de violencia en el noviazgo, con el que un joven o una adolescente puede identificar las señales de maltrato.

Este martes, 7 de agosto, Álvarez dará un webinar sobre violencia de género desde la niñez, a la 6:00pm en Facebook Live, en su Fan Page.

En este momento, ella quiere continuar una campaña en contra del maltrato en el noviazgo, por lo que ella solicita que personas comprometidas (sicólogos, pastores, ministros, maestros, líderes comunitarios y toda persona que desee participar) den charlas en torno al tema. Ella dará una conferencia para prepararlos para esa tarea y conllevará certificado y una copia de su libro. Una de esas charlas será en Pura Vida Books de Mayagüez, el 11 de agosto, de 1:00 a 4:00pm y tendrá un costo de $60, aunque se puede reservar con $30. La segunda conferencia será en Pura Vida Books de Guaynabo de 9:00 a 12:00pm.

Anuncio de actividad del 11 de agosto.

Anuncio de actividad del 11 de agosto.

Finalmente, deseo agradecerle a ella me entregara una copia de su novela Lo que no dije, algo que aprecio mucho.

Lo que no dije

Libro Lo que no dije de Ada Álvarez Conde.

Cualquier información adicional, puede ir a la página de Facebook de la Fundación Alto al Silencio y el portal de Ada Álvarez Conde.

Nuevo estudio en cuanto a muertos por el huracán María (actualizado)

Casa inundada como resultado del paso de María.

Casa inundada como resultado del paso de María. Foto: Yuisa Ríos y FEMA

Hoy, 2 de agosto de 2018, acaba de salir una publicación muy importante en torno al número de muertos por el huracán María. He aquí la ficha:

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

El gobierno de Puerto Rico ha mantenido su cifra oficial de 64 muertos por María. El estudio de Harvard, que se discutió en otra entrada, estimaba el número de muertos alrededor de 4,645, con un margen amplio de error de 793 a 8498 muertos. A. R. Santos Lozada, de la Pennsylvania State University, y J. T. Howard, de la Universidad de Texas en San Antonio, habían publicado al final del año pasado un estudio que indicaba que era posible que hubiera proximadamente un exceso de muertos de 1,085, pero sin haber obtenido las cifras oficiales.

Esta nueva publicación, en la forma de carta al editor de la Journal of the American Medical Association (JAMA), ya hace un cálculo mucho más firme. Los investigadores finalmente obtuvieron información del número de los muertos desde septiembre hasta diciembre. Utilizaron los números de las muertes de personas por mes desde enero de 2010 a diciembre de 2016, estableciendo así un promedio de muertes esperadas por mes en el año 2017. Después, comparó estas predicciones versus los números obtenidos desde septiembre a diciembre de 2017.

He aquí los resultados:

  • Septiembre de 2017: exceso de alrededor de  459 muertos
  • Octubre de 2017: exceso de alrededor de 564 muertos
  • Noviembre de 2017: exceso de alrededor de 116 muertos
  • Diciembre de 2017: no hubo diferencia significativa

Concluyen, pues, que el exceso de muertos que hubo durante esos meses fue de 1,139. Ellos señalan como limitación el hecho de que no pueden conocer certeramente si cada una de estas muertes se puede atribuir directa o indirectamente a María, factor que añadiría un elemento de mayor rigor al estudio.

También criticaron el estudio de Harvard, debido a que su cifra se obtuvo erróneamente al subestimar el promedio de fallecimientos en meses anteriores y sobrestimando el número de muertos de los meses posteriores al huracán. Esto explica la disparidad de las cifras obtenidas en ambos estudios, y el amplísimo margen de error del de Harvard.


(Actualización – viernes, 3 de agosto de 2018)

Ayer, el gobernador se “disculpó” por los errores de su política en relación con este tema y, por sus declaraciones, parece que se acababa de enterar de la noticia sin haber leído la publicación. Por lo que ha salido en la prensa y en los comentarios políticos, parece que nadie ha lo ha leído (hasta donde sé). Este blog ha sido el único que ha sintetizado su contenido.

Hay que hacer una serie de observaciones. En primer lugar, aunque es bueno mencionar las serias deficiencias del estudio de Harvard, es también justo decir que cuando sus autores solicitaron las cifras oficiales de muertos, estas no les fueron provistas. Por ende, tuvieron que utilizar una manera indirecta de obtener los datos, que todo el mundo reconoce que fue producto laborioso y loable, aunque dejaba un margen de error demasiado abierto. De hecho, de acuerdo con estos investigadores, ellos esperaban que el número de de muertos fuera superior a 5,000.

Este nuevo estudio que ahora discute (pobremente) la prensa, es mucho más preciso en cuanto a que ahora puede utilizar números oficiales de muertos reconocidos por el gobierno. El resultado objetivo, el número de 1,139 muertos, es mucho más cercana al estimado que ellos hicieron originalmente (1,085). Parece ser que el número de muertos puede rondar entre esos números y cae dentro del margen provisto por el estudio de Harvard. Sin embargo, parece que los autores de este estudio rechazan el de Harvard por razones metodológicas y su falta de acceso a los números oficiales.

Hay que tener en cuenta que, a pesar de la mayor certeza de los números, todavía nos falta el estudio de expertos de la Universidad George Washington y que están laborando con la Universidad de Puerto Rico para llevar a cabo la colección de datos. Se lanzó un informe preliminar, que cuyo contenido es resultado de un trabajo que costó alrededor de $125,000 y todavía no han terminado debido a que, dicen ellos, los fondos son insuficientes. Esta noticia todavía genera malestar entre los puertorriqueños, especialmente porque es un estudio que podría corregir el problema particular señalado por el de Santos-Lozada y Howard, en el que se miraría las causas de muerte en casos particulares.

Finalmente, contrario a lo que sugerimos en nuestra previa entrada en torno al tema, todavía el Secretario de Seguridad Pública y Salud, que se comportó temerariamente contra la prensa en cuanto al tema, todavía sigue en su puesto.

El experimento de Séralini: refutado por tres experimentos

 

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es una de las figuras más controversiales en lo que respecta a toda la discusión de los alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGMs). En un momento dado, en el 2012, en una movida inusual, convocó a una conferencia de prensa para “dar a conocer” los resultados de un experimento que, en el mejor de los casos, no pasaba de ser preliminar. Además, para impresionar al público y, muy especialmente a la prensa, le requirió a dichos miembros a firmar un documento de confidencialidad con el propósito de mostrarles fotografías.

Eventualmente, estas fotos se conocieron internacionalmente debido a que imprimieron en la mente de muchos una imagen aterradora de los OGMs y el famoso herbicida de la “malvada” Monsanto, Roundup®. Esta foto que, posteriormente, se dio a conocer al público representó, para muchos, la evidencia contundente de que los OGMs eran potencialmente peligrosos para la humanidad.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226)

El estudio que publicó, causó una protesta airada de la comunidad científica, porque el diseño del experimento fue muy deficiente, por lo que era errada su conclusión de que el maíz transgénico y Roundup® causó las incidencias de tumores en las Ratas Sprague-Dawley™ albinas (Séralini et al., 2012, p. 4230).  Hemos explicado con detalles el problema en otra entrada de este blog.

No solo los científicos se molestaron con Séralini y compañía, sino que los organismos reguladores de todos los lugares rechazaron sus conclusiones. Entre ellos, se destacó  la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), que afirmaba lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Esto llevó eventualmente a que se retirara el artículo de Séralini de la revista que lo publicó.

Estudio retirado

Estudio retirado

A pesar de ello, otra revista académica convino con Séralini para volver a publicar el estudio, pero con la conclusión correcta, que el experimento no era concluyente (Séralini et al., 2014). Esto se dio sin arbitraje por pares, bajo una licencia de acceso abierto. Para entonces, ya el daño estaba hecho. Este estudio preliminar sería, junto a la monografía de la IARC en torno al glifosato, uno de los pilares que llevó a varios países del mundo a forjar política pública en cuanto a los OGMs y el glifosato.
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Tres intentos europeos de reproducir los resultados de Séralini et al. (2012)

Bandera de Europa

Bandera de Europa

A pesar de todo, denunciar es fácil, pero en las ciencias, nunca es suficiente rechazar un estudio. Necesita ser reproducido con un diseño adecuado y mejores controles. En Europa, se establecieron tres proyectos importantes y bien financiados (€ 10 millones) para reproducir el experimento de Séralini et al. (2012). Veamos cada uno de estos experimentos.
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GMO90+

GMO90+

Logotipo de GMO90+

Se estableció en el 2013 un consorcio de expertos científicos que buscaban explorar la posibilidad de que variantes de maíz OGM dejaran unos marcadores biológicos predictivos específicos de toxicidad, que ayudaran a determinar el riesgo que estos representan alimentariamente. Este era un proyecto apoyado y financiado por el Ministerio Francés de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía.

Para ello, escogieron dos variantes de maíz transgénico:

  • Maíz MON810: Este maíz produce Bt, un insecticida natural proveniente de la bacteria conocida como Bacillus thuringiensis y cuya toxina solo afecta a algunos insectos, tal como el taladro o el gusano cogollero.
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  • Maíz NK603: Este es maíz resistente a glifosato, mejor conocido bajo la marca comercial Roundup Ready®. Este fue el maíz utilizado por el famoso experimento de Séralini.

Contrario a Séralini et al. (2012), se determinó que el grupo iba a seguir la normativa de la EFSA y otras convencionales en cuanto al experimento en cuestión. Para reducir los factores ambientales que afectaran ambas variantes, crecieron ambas variantes en el mismo lugar.

Después, se escogería muestras de ratas Wistar para darles de comer ambas variantes por seis meses. Los alimentos de maíz se harían mediante doble ciego, cuyo código sería confidencialmente mantenido por el monitor del experimento y la persona contacto entre la compañía que administraría el experimento, Toxalim, y el grupo GMO90+ (GMO90+, 2015, p. 67). Además, durante el proceso, se recogerían muestras de orina, sangre, tejidos de piel y gónadas, intestinos, entre otros.

La muestra de ratas totalizaban 480, 240 machos y 240 hembras.  Se repartieron en 8 grupos de 30/30,  a las que se les dio alimentos con distintas proporciones de maíz transgénico y Roundup® de la siguiente manera:

tabla1_gmo90+

INRA, n.d., p. 6.

Las ratas se sacrificarían durante distintos periodos del experimento para recoger las muestras en cuestión y analizarlas (GMO90+, 2015, p. 41, 64; INRA, n. d., pp. 8-11).

¿Cuál fue el resultado?  Sencillamente, no encontró diferencia alguna de biomarcadores de toxicidad de las ratas que ingirieron maíz transgénico o dosis de glifosato con el grupo control.
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GMO Risk Assessment and Communication of Evidence

GRACE

Logotipo de GRACE

La organización GMO Risk Assessment and Communication of Evidence (GRACE) es un proyecto financiado por la Unión Europea y aprobado por esta en el 2012 y cuyas labores terminaron en noviembre de 2015.  El grupo llevó a cabo dos experimentos (Zeljenková et al., 2014; Zeljenková et al., 2016).

Rata Wistar

Rata Wistar

Una vez más, en cuanto a ambos experimentos, GRACE se ha mantenido dentro de los parámetros establecidos por la EFSA y otras normativas. El primer experimento consistía en pruebas experimentales de noventa días con maíz MON810. Se escogieron ratas Wistar para esta actividad.

Los granos fueron sembrados y cosechados en Cataluña, España, fueran transgénicos o no. Se utilizaron 160 ratas por cada prueba experimental, con 16 animales por género y se les administró un tipo alimentación de toxicidad subcrónica. En las dos pruebas experimentales, se distribuyó el alimento de las ratas de la siguiente manera (Zeljenková et al., 2014, p. 2291):

  • Primera prueba experimental
    • control (alimentos con 33% de maíz producido por Monsanto),
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (22% de una variante y 11% de otra variante de maíz producido por Monsanto),
    • consumidores de alimento con  33% transgénicos (solo una variante),
    • consumidores de maíz convencional 1 (maíz producido por DuPont, Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de maíz convencional 2 (maíz producido por Koipesol Semillas)
  • Segunda prueba experimental
    • control (alimentos con 33% de maíz Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (22% de una variante y 11% de otra variante Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (solo una variante Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de maíz convencional 1 (una tercera variante Pioneer Hi-Bred, no transgénica)
    • consumidores de maíz convencional 2 (maíz no transgénico de Monsanto)

Se les hizo a las ratas análisis de orina, tejidos de piel, gónadas, entre otras pruebas.¿Resultado? No hubo efecto de toxicidad en ninguno de los casos durante 90 días.

El grupo de GRACE no se detuvo ahí. Para fines de accesibilidad de esta información y la total transparencia al público, la hicieron disponible en una base de datos, Central Access Database for Impact Assessment of Crop Genetic Improvement Technologies (CADIMA).

Más tarde, GRACE llevó a cabo otro experimento en el que alimentaron periódicamente a ratas (toxicidad crónica) con transgénicos por un año. Esta vez, el diseño fue mucho más sencillo (Zeljenková et al., 2016, p. 2532).

  • control (alimento con 33% de una variante de maíz de Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz transgénico (11% de una variante y 22% de otra producida por Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz transgénico (una sola variante de maíz de Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz convencional (producido por Koipesol Semillas)

Una vez más, se les hizo análisis de orina, tejidos de gónadas, de piel, sangre, etc.  ¿Resultado?  No hubo efecto alguno en cuanto al consumo de maíz transgénico a los órganos de las ratas. Una vez más, pudieron proveer los datos vía CADIMA.
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GM plants Two Year Safety Testing (G-TwYST)

GTwYST

Logotipo de GTwYST

GM Plants Two Year Safety Testing (G-TwYST) es el que nos queda por discutir. En este caso, todavía no tenemos los detalles, sino lo que se ha revelado en un comunicado de prensa.  Sin embargo, sí sabemos que este grupo se formó y fue financiado por la Unión Europea (particularmente la EFSA) para que explorara las consecuencias toxicológicas de cierto maíz transgénico, particularmente del NK603 y los vestigios de Roundup® en sus granos.

También sabemos que el grupo llevó a cabo dos de toxicidad subcrónica de 90 días y otro de toxicidad crónica de un año. En los primeros dos experimentos, se agruparían las ratas por género y por tipo de alimentos con maíz transgénico en distintas proporciones 11%, 33% y 50%. El experimento de un año investigó la potencial toxicidad y genotoxicidad  de maíz transgénico al administrarlo a grupos de ratas mediante alimentos con 11% y de 33% de maíz transgénico. En ambos casos, también se evaluaron los resultados de alimentos con o sin trazas de Roundup®.

Según el comunicado, ambos experimentos llevados a cabo por G-TwYST revelaron que no hay riesgos potenciales por el consumo del maíz NK603.
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Implicaciones

Nada de esto señala algo nuevo para la comunidad científica en torno a los OGMs o transgénicos, pero sí pone en evidencia una vez más lo que es el consenso internacional al respecto. Ahora bien, sí coloca ante los ojos del público, unos estudios mucho más sólidos que el de Séralini que confirman la convicción de que ni los OGMs en general ni el glifosato son genotóxicos.

Por otro lado, trae a colación la necesidad de limitar más la experimentación con animales, especialmente en casos en que la potencial o carencia de toxicidad y genotoxicidad de sustancias son hartamente conocidas. Esta inquietud, publicada por EuropaBio, parte en el fondo del maltrato de G. E. Séralini a las ratas de su experimento, ya que permitió que sufrieran los tumores que crecieron hasta un 25% de la masa de su cuerpo. Por ello, los científicos europeos han solicitado que la Unión Europea volviera a una sana política de tener en cuenta las ciencias cuando se trata de política pública en relación con la biotecnología.

En cuanto a Puerto Rico se refiere, estos resultados experimentales parecen no haber hecho impacto alguno en la opinión pública, y la prensa del país está totalmente apagada en cuanto al tema. Esta carencia de información crea terreno fértil para que siga proliferando propaganda antitransgénica y, con ello, políticas públicas absurdas que, a la larga, perjudicarán a los puertorriqueños: la prohibición del glifosato, el establecimiento de moratorias para producir o importar transgénicos, entre otras medidas descabelladas. Cuando de alimentación se trata, nos arrodillamos y rendimos pleitesía a cuanta persona aparece en radio o televisión atemorizando al público en torno a los alimentos. En una época de crisis económica, ese sería recorrer un camino conducente a un precipicio alimentario.
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Referencias

European Food Safety Authority (EFSA). (octubre de 2015). Shaping the future
of food safety, together. Proceedings of the 2nd EFSA Scientific Conference
Milan, Italy, 14–16 October 2015 EFSA Journal13(10), s1310  doi: 10.2903/j.efsa.2015.s1310.

GMO90+. (febrero de 2015). Recherche de biomarqueurs prédictifs d’effets biologiques dans l’étude de toxicité sub-chronique des OGM chez le rat. Recuperado de http://www.recherche-riskogm.fr/sites/default/files/projets/2015_02_13_gmo90plus_en_ligne.pdf.

Institute National de la Recherche Agronomique (INRA). (n.d.).  Tender technical specification – GMO90+ Project:  Six-month genetically modified maize feeding – Experimental study. Recuperado de http://docplayer.net/7057577-Gmo90-project-six-month-genetically-modified-maize-feeding-in-rats-experimental-study.html.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50(11), 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (14 de junio de 2014). Republished study: long-term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Environmental Sciences Europe, 26(14). Recuperado de http://www.enveurope.com/content/26/1/14.

Schiemann, J., Steinberg, P., & Salles, B. (diciembre de 2014). Facilitating a transparent and tailored scientific discussion about the added value of animal feeding trials as well as in vitro and in silico approaches with whole food/feed for the risk assessment of genetically modified plants. Archives in Toxicology, 88(12), 2067–2069. doi: 10.1007/s00204-014-1375-7.

Zeljenková, D., Ambrušová, K., Bartušová, M., Kebis, A., Kovrižnych, J., Krivošíková, Z., … Steinberg, P. (diciembre de 2014). Ninety-day oral toxicity studies on two genetically modified maize MON810 varieties in Wistar Han RCC rats (EU 7th Framework Programme project GRACE). Archives of Toxicology88(12), 2289-2314. doi: 10.1007/s00204-014-1374-8.

Zeljenková, D., Aláčová, R., Ondrejková, J., Ambrušová, K., Bartušová, M., Kebis, A., … Steinberg, P. (octubre de 2016). One-year oral toxicity study on a genetically modified maize MON810 variety in Wistar Han RCC rats (EU 7th Framework Programme project GRACE). Archives of Toxicology90(10), 2531-2562. doi: 10.1007/s00204-016-1798-4.