Recomendación: Transgénicos sin miedo (y Comer sin miedo)

Transgénicos sin miedo

Portada de Transgénicos sin miedo de J. M. Mulet.

Hay un chiste que a veces le digo a mis amistades en las redes sociales. Quiero escribir una serie de libros de divulgación de las ciencias (esa parte no es broma, es verdad).  El primer libro será sobre la evolución, en cuyo caso mis amistades religiosas se enojarán conmigo.  El segundo será sobre el cambio climático, lo que enfurecerá a mis amistades de la derecha política.  El tercero será sobre la energía nuclear, que enojará a mis amistades de izquierda. El cuarto será sobre organismos genéticamente modificados (OGMs), la cual será rechazada por mis amistades en el ámbito verde. El quinto será una sobre la existencia histórica de Jesús, lo que enojará a bastante de mis amistades incrédulas y ateas.  Al final de la serie estaré bieeeeeen solito.

(¡Nah!…   mis amistades son un amor, pero sé que ellos tendrán problemas con lo que diré sobre estos temas).

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

Sin embargo, hay un libro de esa serie que estoy pensando que tal vez no haga falta escribir, el de los OGMs. ¿Por qué? Porque uno ha sido escrito y creo que es suficiente.  Este año, la Editorial Planeta publicó el libro más reciente de José Miguel Mulet, Transgénicos sin miedo.  Este no es su primer texto, Planeta también ha publicado Comer sin miedo, Medicinas sin engaños y La ciencia en la sombra. Además, había escrito un libro de la serie “¡Vaya timo!” titulado: Los productos naturales … ¡vaya timo!. Mulet es bioquímico y doctor en biología molecular de la Universidad Politécnica de Valencia. Además de ser un excelente expositor de las ciencias, especialmente en cuanto al asunto de los OGMs, tiene un sentido del humor particular que permea todo lo que escribe.

Comer sin miedo

Portada de Comer sin miedo por J. M. Mulet

Podría decir que entre Comer sin miedoTransgénicos sin miedos se obtiene una obra divulgativa que no he visto en ningún otro lugar en español ni en inglés. No he encontrado libro alguno dirigido al público que sea más completo, más claro, más conciso y más ameno (¡tremenda combinación!) sobre el tema de los OGMs. De hecho, esperaba que en Transgénicos sin miedo dijera mucho menos y el Dr. Mulet excedió por mucho todas mis expectativas. Entra de lleno en la historia de la agricultura, la historia de los transgénicos (su origen y desarrollo como parte de la ingeniería genética), cómo contribuyen a la salud, al medio ambiente, al bienestar de los agricultores, entre otros asuntos interesantes. También dedica bastante de su tiempo a desmontar los alegatos hechos por ambientalistas militantes y partidarios de los alimentos orgánicos (en España “ecológicos”) que están en contra de los OGMs y demuestra cómo su denuncia ha hecho más mal que bien a los agricultores, a la humanidad y al medio ambiente que ellos dicen defender. Junto a Comer sin miedo, creo que esta obra debe estar en manos de toda aquella persona que quiera aproximarse al tema muy seriamente sin lenguaje técnico y sin falsedades.

Debemos agradecer mucho al Dr. Mulet porque esto hacía muchísima falta en el contexto social de un público y una prensa nacional e internacional muy desinformada. Él dice que goza de escribir y ese estado de ánimo se nota en cada una de sus páginas. No hay nada mejor que un científico que disfrute el divulgar la ciencia al público. Cuando puedan, suscríbanse a su blog, Tomates con genes y lean los artículos que publicó en su blog anterior, Los productos naturales…¡vaya timo!

La Torre Grenfell: cuando ciertas medidas “verdes” son mortales

La Torre Grenfell

La Torre Grenfell a las 4:37 am el 14 de junio de 2017. (Foto cortesía de Natalie Oxford).

Durante la madrugada del 14 de junio de 2016 ocurrió una desgracia en Londres que revela el problema de establecer prioridades inadecuadas por razones ideológicas, es decir, establecer una política “verde” sin velar por otras variables de la ecuación de la seguridad pública.

Poco antes de la 1:00 am se inició un fuego que cobró la vida de más de 30 personas (cifras de hoy). ¿Causa? Por ahora, todo parece indicar que se debe a una decisión de revestir el edificio con unos paneles compuestos de aluminio (ACP por sus siglas en inglés) y que tienen la siguiente estructura:

ACP_structure_-_small

Estas son esencialmente dos capas de aluminio cuyo centro no está hecho de aluminio, sino de un producto llamado Reynobold, que viene en una variedad flamable. Si el interior es no es resistente al fuego, entonces representa sin dudas un peligro para los inquilinos del edificio. Según prácticamente todas las noticias que han salido, el interior de las placas tenían Reynobold flamable, por lo que pudo haber actuado como una chimenea que diseminaba el fuego por todo el exterior del edificio. No se sabe a ciencia cierta lo que inició el fuego, aunque parece que se originó en el cuarto piso. Esta no es la primera vez que ocurre un incidente como este, hay una larga historia de inseguridad de esta clase de placas de aluminio. El problema se agrava con el hecho de que por razones costoefectivas, se escogió a las placas flamables y no las que contenían Reynobold a prueba de fuego.

De hecho, esta fue una iniciativa tomada el año pasado debido a la política pública británica que le requiere a los edificios la adopción de medidas “verdes” o  energéticamente “sostenibles” con el fin de ahorrar energía. El diseño de las placas permitían aislamiento térmico, permitiendo un uso más eficiente de energía. De acuerdo con las empresas que proveyeron e instalaron los paneles, todo había cumplido con los estándares de seguridad que se velan en el Reino Unido. En otros países, tales como Estados Unidos y Alemania, han prohibido este tipo de recurso de aislamiento térmico por ser inseguro y flamable. Además, por meses se había advertido que la estructura era esencialmente insegura. Ahora el temor se incrementa en el Reino Unido, ya que hay otros edificios que tomaron medidas similares.

Esto nos brinda (desgraciadamente) una lección bien dura cuando se toman medidas a las que se etiquetan “verdes” o “sostenibles” y no hay suficiente precaución. Como todo arquitecto sabe, ser “verde” o “sostenible” no puede ser la única variable que cuente a la hora tomar una decisión en torno al diseño de un edificio, sino que entran en consideración muchas otras variables, entre ellas la de seguridad.  Alguna de la prensa derechista antiambientalista ha hecho fiesta con este incidente, pero debemos ser más cautelosos. No todo puede ser las políticas de “sostenibilidad”, se hicieron malísimas decisiones a la hora de seleccionar las placas para revestir el edificio.

La eficiencia energética es necesaria para reducir lo más que podamos las emisiones de gases de invernadero al medio ambiente. Sin embargo, tenemos que ser cautos y pensar bien cuando se nos vende una alternativa como “verde” o “sostenible”, ambos términos que en estos días se han convertido más para mercadotecnia de ciertos productos que alegan ser buenos para el medio ambiente. El acercamiento casuístico de cualquier decisión nos invita a mirar el contexto de los edificios en cuestión y las mejores medidas ambientales sin perder de vista la seguridad, el bienestar de los inquilinos, la mejor economía energética, entre otros factores. Cuando algún vendedor se les acerque para venderles productos etiquetados con estas palabras, siéntanse libres de ponerles un signo de interrogación e investigar si es verdad lo alegado. En este caso, había evidencia de sobra de que los paneles eran inseguros. En tal caso, ignorar su historial y poner lo “verde” o “sostenible” por delante de la seguridad produjo resultados que ni son verdes ni sostenibles.

Lo que te quieren ocultar de la vitamina B17

Como sabe todo investigador YouTubero el establishment médico está intentando ocultar la verdad detrás de la vitamina B17, también conocida como laetril, una modificación de la molécula natural de amigdalina.

Molécula de amigdalina

Molécula de amigdalina

Laetril

Molécula de laetril

En realidad, lo que quiere esconder el establishment farmacéutico (Gran Farma) es que la vitamina que estamos discutiendo tiene el potencial de remediar el cáncer y otros males. Para proteger estos intereses, la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA) ha prohibido su uso para tratar tumores y otros males. Los hospitales y los médicos hacen lo posible de disuadir a los pacientes de su consumo. Así nos lo ha dejado saber el sapientísimo portal Natural News, razón por la que venden un complejo de remedios detoxificantes que incluye la vitamina B17.  Además, la cuenta de Facebook de March Against Monsanto revela esta gran verdad.

¡Deberíamos usarlo! Varios nutricionistas en Puerto Rico, algunos que tienen lugares importantes en la radio, confían en GreenMedInfo. Es en ese portal donde encontramos un artículo en que nos dice que la vitamina B17 ha sido muy efectiva para tratar el cáncer. Joseph Mercola ha promovido un documental sobre este malvado encubrimiento por parte del gobierno federal.

Así que la gente debería consumir amigdalina, la vitamina B17 que nos provee la naturaleza y que se encuentra en las semillas de las manzanas, en el kernel de los albaricoques y de los melocotones. ¡Lo natural es bueno!, ¿verdad?

… mmm….. pensándolo bien…

¡Eviten a toda costa la vitamina B17!

¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Por qué el gobierno federal ha prohibido el uso de la vitamina B17 como remedio para el cáncer?

Una posible explicación es la dada por todos estos individuos de que el cáncer se puede curar con dicha vitamina y a Gran Farma no le gusta. La otra explicación, mucho más plausible, es que el gobierno desea protegernos de envenenamiento por cianuro.

¡Ahora estamos hablando!

Señoras y señores, no existe la “vitamina B17”, por más que se promueva en los portales “holísticos”, “naturales”, “verdes” y todo lo que vaya por esa línea. La persona que le recomiende a usted la ingestión de vitamina B17 o es ignorante o quiere explotarle su ignorancia para venderle un producto (como vimos en el caso de Natural News) o simplemente quiere envenenarle. Ni la amigdalina ni el laetril son vitaminas. Es casi como si sus favorecedores fueran ellos los que escondieran la información de su toxicidad.

¿Qué son vitaminas? La vitamina es un nutriente que necesita nuestro cuerpo, pero que este no puede producir por su cuenta a partir de los alimentos. Por ejemplo, ¿no han notado que no necesitan darle jugo de naranja a sus perros y gatos? Eso es porque ellos pueden generar el ácido ascórbico (la vitamina C) que se encuentra en muchas frutas. Al contrario, como primates que somos (al igual que otros) necesitamos la vitamina C, ya que el gen que posibilita la producción de este nutriente está afectado, por lo que necesitamos consumir alimentos con vitamina C para evitar el escorbuto.

No necesitamos en lo absoluto ni la amigdalina ni el laetril. Es más, el problema con estas sustancias es que se generan cianuro de hidrógeno y puede envenenar a los pacientes de cáncer. Los resultados de los ensayos clínicos es que el leatril no ha aliviado los síntomas del cáncer o curarlo. Es más, un estudio Cochrane (que son los estudios de más alto calibre que existen en la medicina) han corroborado por una revisión científica rigurosa la convicción de que el laetril no tiene efecto alguno sobre el cáncer.

hay evidencia abundante de envenenamiento con cianuro a la hora de tratar a pacientes con amigdalina o laetril: como en este estudio, este, este, este, este, este, este, este, etc.

Por favor, eviten el consumo de semillas o kernel de manzanas, albaricoque, melocotón entre otras frutas.

Referencias

Carter, J. H., McLafferty, M. A., & Goldman, P. (febrero de 1980). Role of the gastrointestinal microflora in amygdalin (laetrile)-induced cyanide toxicity. Biochemical Pharmacology, 29, 3, 301-304. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/0006295280905043.

Dorr, R.T. & Paxinos, J. (septiembre de 1978). The current status of laetrile. Annals of Internal Medicine, 9, 3, 389-397. doi: 10.7326/0003-4819-89-3-389. Recuperado en http://annals.org/aim/article/692293/current-status-laetrile.

Greenberg, D. M.  (15 de febrero de 1980). The case against laetrile: the fraudulent cancer remedy. Cancer, 45, 4, 799-807. doi: 10.1002/1097-0142(19800215)45:43.0.CO;2-6. Recuperado en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/1097-0142(19800215)45:4%3C799::AID-CNCR2820450432%3E3.0.CO;2-6/abstract.

Lerner, I. J. (marzo de 1981). Laetrile: A lesson in cancer quackery. CA, 31, 2, 91–95. doi: 10.3322/canjclin.31.2.91. Recuperado en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.3322/canjclin.31.2.91/abstract.

Milazzo, S., Lejeune, S., & Ernst, E. (junio de 2007). Laetrile for cancer: a systematic review of the clinical evidence. Supportive Care in Cancer, 15, 6, 583-95. doi: 10.1007/s00520-006-0168-9.  Recuperado en https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00520-006-0168-9.

Milazzo, S. & Horneber, M. (28 de abril de 2015). Laetrile treatment for cancer. The Cochrane Library. doi: 10.1002/14651858.CD005476.pub4. Recuperado en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD005476.pub4/abstract.

Moertel, C. G., Fleming, T. R., Rubin, J., Kvols, L. K., Sarna, G., Koch, R., Currie, V. E., Young, C. W., Jones, S. E, & Davignon, J. P. (1982). A clinical trial of amygdalin (Laetrile) in the treatment of human cancer. New England Journal of Medicine, 306, 201-206. doi: 10.1056/NEJM198201283060403. Recuperado en http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJM198201283060403.

Schmidt, E. S., Newton, G. W., Sanders, S. M., Lewis, J. P., & Conn, E. E. (6 de marzo de 1978). Laetrile toxicity studies in dogs. JAMA, 239, 943-947. Recuperado en https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/358590.

Unproven methods of cancer management: Laetrile (mayo de 1991). CA, 41, 3, 187–192. doi: 10.3322/canjclin.41.3.187. Recuperado en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.3322/canjclin.41.3.187/abstract.

La ciencia de los OGMs – 5: Los OGMs y los ideales de justicia social y el cuido de la Tierra

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2, 3 y 4

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Ayer, hubo una de las famosas “Marchas Contra Monsanto” organizado por Nada Santo Sobre Monsanto. En Estados Unidos, las marchas que debieron haber ocurrido en varias ciudades claves, fueron todo un fracaso. O no asistió gente o, si acaso, poco más de una docena de personas.  He aquí algunos vídeos tomados por miembros del grupo de la contraprotesta “Marcha Contra Mitos” (vídeo 1 y vídeo 2). Para mi sorpresa desagradable, la marcha no solo era contra Monsanto, sino también contra las vacunas. Sin embargo, la no participación de gente en dichas actividades lanzan un haz de esperanza. Sin embargo, también espero que Nada Santo Sobre Monsanto no comparta la convicción antivacunas.

En cambio en Puerto Rico parece que se reunieron poco más de un centenar de personas para marchar contra Monsanto y las semilleras multinacionales establecidas aquí en Puerto Rico. Ante esto, quisiera distinguir entre dos clases de protestantes que marcharon:

  1. Están los que hacen varios planteamientos válidos y perfectamente respetables: que se le han dado exenciones contributivas a estas multinacionales cuando se podría cobrarles más en el contexto de nuestra crisis y que se les ha dado privilegios para experimentar en nuestras mejores tierras sin pagar por su uso. A su vez plantean otro punto muy válido:  que se ha hecho una interpretación bastante conveniente de la Constitución de Puerto Rico para eximirlas del requerimiento constitucional de que un individuo o empresa no tenga más de 500 acres de terreno.
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  2. Además de ellos están también aquellos que afirman que lo que hay que hacer es fomentar la “agroecología”, que el glifosato nos está matando, que los transgénicos nos matan, que Monsanto está esclavizando a los agricultores, que no hay soberanía alimentaria, etc.

Este artículo extenso (el último de la serie) se dirige precisamente a este segundo grupo … de hecho, toda esta serie ha sido una respuesta a ellos. Lo que sigue es válido en el mundo corporativo o bajo el socialismo marxista o bajo la social democracia (lo que personalmente favorezco). Los datos están ahí y son harto conocidos por agrónomos profesionales, nutricionistas clínicos, dietistas, biotecnólogos, etc.  Por más que digan que no niegan las ciencias, el no reconocer la evidencia científica que está ahí al frente de ellos es negar las ciencias. Lo mismo se puede decir de los creacionistas, negacionistas del cambio climático, etc.

Por cierto, quiero dejar claro algo muy importante. No estoy en contra de que alguien se dedique a la agricultura orgánica, siembre su finca y viva con eso … o al menos se dedique a ello part time. Lo bueno de las democracias es que es conveniente siempre y cuando no haga daño indebido a los demás. Sin embargo, una cosa es eso y otra cosa es convertir a los alimentos orgánicos en política pública sin tener en cuenta lo que la ciencia tiene que decir al respecto. A la vez se hará claro por qué la llamada “agroecología” que se suele defender en los medios dista mucho de los resultados empíricamente constatados a nivel global y a largo plazo y que por sí solo no salvará al planeta ni fomentará una genuina justicia social. La agricultura orgánica o “ecológica” tiene su lugar en la agricultura (mi opinión), pero el lugar dominante lo debería tener la agricultura convencional, la ingeniería química y la genética, como ha sido por cientos y, en algunos casos, miles de años (sobre ese asunto, repasen nuestro primer artículo).

Dividimos el artículo en dos: la primera es la sustancia de la lectura, en cuanto al lugar que ocupan los OGMs y la agricultura convencional para que los seres humanos puedan acceder a los alimentos y cómo ayuda a redirigir los esfuerzos para aliviar muchos de los problemas del planeta; además, explicamos por qué la agricultura orgánica no lo logra esa tarea por el momento (en el futuro podría cambiar la situación). La segunda parte del artículo consiste en un listado de OGMs que nunca son discutidos por los grupos antiOGMs ni la prensa en general. Ambas partes de este escrito deben verse como un llamado a reflexionar en torno a cuan sabia es la participación en las “Marchas Contra Monsanto”.

Breve historia de la agricultura

Usualmente se suele hablar de la “Revolución Verde”.  Sin embargo, parece más precisa la distinción que hace el biotecnólogo José Miguel Mulet, de la Universidad Politécnica de Valencia, entre tres “Revoluciones Verdes”:

  1. La Primera Revolución Verde:  Consiste en el descubrimiento de la agricultura. Los seres humanos primitivos solían ser cazadores y colectores, viviendo de la carne de los animales con los que se sustentaban. Luego, lograron la domesticación de otros animales, que a su vez les llevó a cultivar el alimento para mantenerlos. Más tarde, cuando ellos dejaron de ser nómadas y se establecieron las primeras organizaciones sociales sedentarias, allí tuvo la agricultura como su base alimentaria humana y animal. Se piensa que esto ocurrió aproximadamente para el año 9,500 a.C. en la región que se conoce como la “Luna Creciente Fértil“, una extensión de terreno que va desde el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia, pasando por el área de lo que después se conoció como Siria, Fenicia y Palestina y terminando en la región de Egipto, en las zonas adyacentes al Nilo.
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    Contrario a la impresión que usualmente la gente tiene de la agricultura, esta siempre se ha llevado bien mal con la naturaleza (y eso que todavía no existía la ingeniería química ni se utilizaban fertilizantes ni pesticidas sintéticos). Desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX, si pudiéramos catalogarla de alguna forma, la agricultura siempre fue “orgánica”, es decir, sin usar pesticidas o abonos sintéticos como hoy día. La gente piensa que nunca se utilizaron masivamente pesticidas y abono, que eso solo ocurrió tras la era industrial. En realidad se utilizaban en menor medida y en ocasiones eran bastante agresivos con el medio ambiente.
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    No solo esto, sino que la actividad agrícola como tal supone la deforestación y la eliminación de varios ecosistemas para imponer los cultivos humanos, que es lo que necesita el agricultor para alimentarse. En algunos lugares del mundo, esa continúa siendo la realidad: la agricultura y la ganadería siguen siendo el factor número uno de la deforestación a nivel mundial, incluyendo el Amazonas. Desde el siglo X a.C. hasta el siglo XX, los agricultores en algunos casos tenían (y tienen todavía) que usar pesticidas para impedir que la naturaleza volviera a afectar sus cultivos (i.e. invasión de insectos, hongos y malezas), en la mayoría de los casos, que no tenían pesticidas a su disposición, tenían que ser creativos a la hora de proteger su sustento. Ambos factores les sumían a ello y a la población en general a una gran inseguridad alimentaria.  Algunos piensan que eso fue lo que llevó a los mayas a su ocaso y eso también fue lo que sucedió en varias ocasiones en la Antigua Mesopotamia, la China, Europa y otros lugares del mundo (véase Montgomery, 2007). Varias de estas civilizaciones se vieron obligadas a utilizar mecanismos (extremadamente limitados) para evitar las pestes y la erosión del suelo. Algunos utilizaban uno que otro pesticida ¿Cuáles pesticidas usaban? El azufre, el arsénico, el sulfato de cobre, entre otros. Tras la revolución química y la inclusión de ciertos compuestos naturales empezaron a usarse sistemáticamente otros pesticidas más: rotenona, nicotina, cafeína, piretrinas, entre otros, muchas de ellas todavía se utilizan en la agricultura orgánica y cuyos efectos sobre la tierra y la salud humana no suelen ser exactamente los mejores (Archilladelis, 1987, pp. 124-126)
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    Trivia: ¿Saben cuál es la definición de una “hierba mala” o “maleza”?  Bien sencillo, aquella hierba que nosotros consideramos “mala”. El término “hierba mala” no es biológico, sino una asignación de un término a una planta cuyo comportamiento es inconveniente desde la perspectiva del ser humano a pesar de que sea plenamente natural.

  2. La Segunda Revolución Verde: Esta es la hartamente conocida “Revolución Verde” en gran medida iniciada dentro del contexto del Nuevo Trato estadounidense como el reto de dos personas, Norman Borlaug y el vicepresidente de Estados Unidos Henry A. Wallace ante la visión catastrófica malthusiana en torno a la alimentación en el contexto de la sobrepoblación global. Más que a cualquier superhéroe en los cines, para mí estos han sido los mayores de la vida real.
    Norman Borlaug

    Norman Borlaug

    Gracias a sus iniciativas, con sus hallazgos rescataron a cerca de mil millones a 2 mil millones de personas de las garras del hambre. Lo que hizo Borlaug fue literalmente maximizar la ingeniería genética que los seres humanos hemos llevado por miles de años en la agricultura y la ganadería, escogiendo mediante selección artificial,  hibridización y (en el siglo XX) mutagénesis inducida los cultivos con mayor rendimiento, con los mejores granos, los mejores frutos, etc. Esto se combinó con estrategias de usos de pesticidas, abono sintético y de las tecnologías desarrolladas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Esto llevó a cosas que fueron buenas para el medio ambiente: la intensificación de la producción agraria en cada vez menor áreas de terrenos. Aunque en algunos países como en Argentina y Brasil, la deforestación por la agricultura siguen siendo un problema, el daño hubiera sido mucho mayor sin los recursos de la Segunda Revolución Verde. En otros países como los Estados Unidos, este acontecimiento ha llevado a una estabilización y en ocasiones reducción de terrenos donde se da cada vez más una mayor producción. Veamos el ejemplo de la producción de maíz:
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    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el área de terreno

    Desacoplamiento de la producción de maíz en relación con el tamaño del terreno donde se siembra. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

    Este desacoplamiento entre la producción y el tamaño del terreno hubiera sido imposible sin los hallazgos de Norman Borlaug y, a su vez, de la Tercera Revolución Verde (de la que hablaremos más tarde). Gracias a ello, gozamos de parques nacionales, áreas naturales y ecológicas, entre otros espacios necesarios para el florecimiento y mantenimiento de los ecosistemas.
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    El hecho de que se utilizaran dichas tecnologías con el propósito de incrementar por mucho el rendimiento de los cultivos, ha hecho que fueran comunes las migraciones del campo a la ciudad, reduciendo así el número de agricultores a nivel mundial. Aunque esto en Puerto Rico fue en detrimento de nuestra agricultura tan despreciada (mas lo que nos recuerda René Marqués con su obra, La carreta), a nivel global esto puede verse como algo positivo: más personas que estén concentradas en las ciudades y fuera de los terrenos brinda todavía mayores espacios para la naturaleza, mientras que la producción tecnológica permite la suficiencia de los agricultores junto a una serie de subsidios para la producción alimentaria. Esto es bueno en cuanto a que la humanidad sigue desacoplándose de la explotación de la tierra y permite a su vez la aparición de nuevos ecosistemas.
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    Porcentaje de población rural a nivel mundial

    Porcentaje de población rural a nivel mundial (Imagen cortesía del Banco Mundial)

    Cantidad de tierras arables - Hectáreas por persona

    Cantidad de tierras arables – Hectáreas por persona (Imagen cortesía del Banco Mundial)

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    A pesar de ello, como diría el estadounidense promedio, no todo es “peaches and cream“. Se generaron problemas nuevos y bastante serios. La producción de fertilizantes sintéticos involucra el consumo de petróleo, mientras que el exceso del uso de  nitrógeno y fósforo ha creado un enorme problema de las zonas muertas en el este de los Estados Unidos y en el área del Golfo de México: al nitrógeno desbordarse en los ríos y estos en los océanos, prosperan unas algas que consumen el oxígeno de las aguas, impidiendo así que prospere el ecosistemas en las desembocaduras. Esto es lo que se conoce como eutrofización o, más precisamente, hipertroficación. Al inicio los pesticidas utilizados eran relativamente tóxicos y perjudicaban la salud de los agricultores, quienes no solían tomar medidas para reducir los riesgos de inhalación o su interacción con sus ojos y piel. No solo eso, sino que tras estudios se descubrieron que muchos de los yerbicidas, insecticidas y fungicidas eran cancerígenos y neurotóxicos. Su empleo excesivo llevó a la proliferación de pestes resistentes a ellos, lo que a su vez les llevaba al mayor empleo de estas toxinas o a sustituirlas por otras peores. Finalmente, si bien gracias a la Revolución Verde la mayoría de la humanidad puede comer, queda como tarea inconclusa el sacar a 800,000,000 de personas del hambre.
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  3.  Tercera Revolución Verde: Esta es la de la ingeniería genética mediante transgénicos, ARNi y CRISPR. Esto ha permitido, como hemos visto en artículos anteriores de esta serie, la reducción de muchos de estos males.

Contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, Monsanto no fue la que descubrió la tecnología de la transgénesis, sino que fue el primero en comercializarlo. Por ello los OGMs se asocian tan fuertemente a su nombre, por lo que, para todos los efectos de la retórica política, hablar de unos es hablar del otro. Lo que hizo Monsanto en cuanto a los transgénicos  fue encontrar el gen que hacía que ciertas bacterias fueran resistentes a glifosato y llevar a cabo la transgénesis a ciertos “cash crops” (maíz, canola, soya, remolacha, etc.) y las hizo resistentes a glifosato.

Esta medida es genial por dos razones: porque contrario al ruido del OGM, el glifosato es relativamente inocuo como yerbicida sintético y solo administrar un poco de esta sustancia es suficiente para que mate a todas las plantas menos al maíz, la soya o la canola o cualquier otro cultivo transgénico que se desee cosechar. Esto sustituiría un gran número de yerbicidas que son más tóxicos y bioacumulativos. De esto hemos hablado extensamente en otro lugar. Administrarlo también implicaba menos consumo de energía, lo que también es positivo ambientalmente.  Combinen esto con lo que hemos hablado de los cultivos Bt y entonces pueden comprender la popularidad de los transgénicos entre los agricultores.

Junto a la tecnología desarrollada en las Revoluciones Segunda y la Tercera, ya se han visto mejoras en torno a algunos problemas. Por ejemplo, hemos visto el comienzo de la desaceleración y la reducción de uso de varios fertilizantes sintéticos en años recientes:

Reducción del uso de fertilizantes y agua

Reducción del uso de fertilizantes y agua en Estados Unidos. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

Se piensa que si se aumenta por mucho la producción por área de terreno junto a una mayor reducción de consumo de agua, fertilizantes y otros, puede ser que eventualmente haya una reducción de hectáreas de tierras dedicadas a la agricultura, lo que es buenas noticias para el crecimiento y desarrollo de áreas naturales (Ausubel et al., 2013).

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro

Tierras arables de 1961-2009 y proyecciones al futuro. Fuente: Ausubel et al., 2013. Imagen cortesía del BreathThrough Institute (Ausubel, 2015).

El cúmulo de tecnologías es precisamente lo que permite hablar de justicia socialcuido del planeta: justicia social en cuanto hace a los alimentos se hacen cada vez más accesibles a un mayor número de personas; cuido del planeta en cuanto a que la desacoplamos cada vez más de nuestra explotación desmesurada, dándole el chance a que prosperen los ecosistemas.

OGMs vs. Orgánico (“Ecológico”)

Por otro lado, los queridos amigos que favorecen la industria orgánica se van en la ruta contraria, en la de mayor restricción de estas tecnologías y al regreso al pasado, cuando la inseguridad alimentaria era mucho mayor y la expectativa de vida era mucho menor (acuérdense de nuestra breve discusión al respecto).

Piensan que el problema son los “monocultivos”. Este término se ha aplicado a la situación agrícola de manera equívoca. Por ejemplo, se dice que hay una política de monocultivos cuando se habla de los incentivos estatales para la inversión de capital en la producción de unos pocos cultivos en enormes cantidades de terreno:  por ejemplo, cuando a principios del siglo XX se fomentó el monocultivo del azúcar, algo que nos hacía sumamente vulnerables a los vaivenes del mercado internacional de ese producto. Dichas políticas eran dañinas, no solo a los suelos (fue un problema ambiental importante en Puerto Rico), sino que también nos sujetaba a los intereses de un puñado de empresas ausentistas.

Esto es algo distinto a otro tipo de monocultivo que no es en sí dañino: el que se utilice una finca para cultivar un solo producto. Una política sana agrícola fomentaría monocultivos de diversos productos. La ventaja de esto es que hace más fácil y eficientes las prácticas que serían buenas para la tierra: los cultivos de cobertura son más fáciles, la rotación de cultivos es más sencilla, es más sencilla la provisión de fertilizantes y pesticidas, entre otros. Esto no implica que las técnicas de entrecultivos no sean medidas inteligentes (hacen falta) pero eso depende del tipo de cultivo y de terreno.

Otras medidas tales como el uso de soya transgénica, el glifosato y la técnica de no labranza ayudan a secuestrar bióxido de carbono en el terreno, evitar la erosión, permitir el ahorro de agua, entre otros beneficios. Esto es algo que no ha podido lograr la agricultura orgánica, al menos en el caso de la siembra de soya. Además, como no hay definición restrictiva de qué es “agricultura convencional”, esta puede incorporar técnicas de cuido de tierras que se han aprendido en la agricultura orgánica junto a las demás tecnologías: técnicas de reciclaje de nutrientes, técnicas de manejo de tierras y cultivos para la reducción de uso de pesticidas, etc.  Ese no es el caso en la otra dirección: la agricultura orgánica se autolimita al uso de ciertas tecnologías, por lo que aunque de manera inmediata cuide la tierra, tiene problemas a la hora de producir a la par con la agricultura convencional.

Antes hice todo un análisis de por qué la producción de alimentos orgánicos no tenía sentido económico alguno. Sencillamente, con contadas excepciones, al renunciar a las tecnologías discutidas, los alimentos orgánicos siempre permanecerán caros, ya que la inversión de energía en dichos cultivos es significativamente mayor e ineficiente a la hora de estar a la par con los convencionales. Contrario a lo que alguna gente alega (y que hemos refutado), las Naciones Unidas no promueven la agricultura orgánica (o llamada “ecológica”) para el futuro alimentario. Al contrario, este cuerpo, vía su Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), ha afirmado categóricamente que los mecanismos de producción, garantía salubrista y distribución son mucho más ineficientes:

  • Organic food supply is limited as compared to demand;
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  • Production costs for organic foods are typically higher because of greater labour inputs per unit of output and because greater diversity of enterprises means economies of scale cannot be achieved;
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  • Post-harvest handling of relatively small quantities of organic foods results in higher costs because of the mandatory segregation of organic and conventional produce, especially for processing and transportation.

Uno de los comunicados del FAO (en el 2007) se titulaba precisamente “FAO advierte insuficiencia de agricultura orgánica en lucha contra el hambre“.

En cuanto al tema de la seguridad, las ineficiencias de la distribución y los mercados locales hacen que sea mucho más difícil garantizar el buen estado de los alimentos orgánicos. Aunque el estudio todavía no ha salido, he consultado con un científico reconocido (Bruce Chassy, de la Universidad de Illinois) quien, utilizando los datos de la Food & Drug Administration (FDA), me ha confirmado que hay 4 a 8 veces más devoluciones de alimentos orgánicos que de los convencionales. La compañía Stericycle ha reportado que mientras aumenta la fiebre del público por los orgánicos, la cantidad de devoluciones de estos alimentos ha aumentado a un 65% en el 2015 (Sterycicle, 2015, p. 4). Es decir, que si se generalizara la agricultura orgánica, habría mucho más desperdicio de alimentos y, por las ineficiencias de la vigilia del estado, incrementaría por mucho el riesgo de envenenamientos. Esto contrasta con dos de los OGMs recientemente aprobados por la FDA para su venta en Estados Unidos, papa Innate® de Simplot y las manzanas Arctic®, que tienen mecanismos para evitar que parezcan podridas y así evitar el desperdicio de alimentos.

De hecho, la inseguridad de los alimentos orgánicos se puede constatar con la de OGMs debido a que han habido numerosos brotes debido a la manera en que se producen  los alimentos orgánicos, aquí muestro dos (de muchísimos) casos:

Mapa de los países impactados por la llamada

Mapa de los países impactados por la llamada “Crisis del Pepino” (Presione para ver la imagen más grande)

  • La presente crisis en Hawai’i: Por rehusar pesticidas sintéticos que pudieran lidiar fácilmente con el problema, ahora existe una plaga de gusano de rata en las siembras de productos orgánicos en los que para abril ha tenido al menos 6 víctimas y otros tres bajo investigación. No es la primera vez. Esto ha causado un gasto mucho mayor de agua para limpiar los productos. Ha habido un abandono del 20% de los agricultores de toda la producción orgánica.

¿Y cuántas personas o animales se han enfermado con OGMs hasta hoy?  Ninguno.

Sin embargo, no importa qué ocurra, para un público desorientado, la situación es al revés de lo todo lo que la evidencia nos muestra una y otra vez: para ellos, los OGMs no son seguros, ¡pero los alimentos orgánicos sí!

Ya está más que demostrado que la razón por la que los agricultores en general prefieren cultivar OGMs es por su mejora de ingresos, mejora de salud, menor inversión en pesticidas y mejor calidad de vida. La reducción considerable del uso de pesticidas, el esfuerzo menor que requiere utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma añadirían a la presente cantidad de bióxido de carbono.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, pp. 123-124, 126-128, 148-149).

La agricultura orgánica no puede decir lo mismo, ya que el estiércol que se utiliza como fertilizante proviene del ganado y que emite metano, por lo que el uso de composta contribuye a la abundancia del gas y del óxido nitroso (también gas de invernadero) (Hao, 2000).  Recordemos que el metano es 25 a 30 veces peor que el bióxido de carbono como gas de invernadero. Esto combinado con la mayor cantidad de energía que requiere invertir en los cultivos orgánicos, la cosa no pinta muy bien ambientalmente.

Sí, muchos agrónomos reconocen las virtudes de la agricultura orgánica de cuidar bien los suelos en muchos casos y ciertas estrategias para reducir el uso de pesticidas. Sin embargo, estos hechos mencionados en torno a la emisión de gases de invernadero y el alto grado de ineficiencia de producción y distribución implicarían inevitablemente el uso de mayor cantidades de terrenos para la agricultura, revirtiendo así la tendencia de proveerle más áreas terrenales a la naturaleza. Un metaanálisis sobre la práctica de la agricultura orgánica deja claro este punto entre muchos otros. Según el activista Mark Lynas, para que la misma cantidad de humanidad consuma alimentos como hoy bajo la agricultura orgánica, debería incrementar el área agrícola a un equivalente a dos Suraméricas. En Europa solamente, podría requerirse un área de dos Reinos Unidos.

Así que el comunicado de prensa de Monsanto en Puerto Rico en que dice que está comprometido con la reducción del uso de recursos naturales y una mayor producción de alimentos, es plenamente consistente con todo lo que hemos visto arriba. Los “agroecólogos” que quieren imponerle a todo el mundo los alimentos orgánicos y que marcharon ayer contra Monsanto son los que tienen que ver cómo superan todos los obstáculos mencionados arriba … mientras que el número de víctimas de OGMs a nivel mundial sigue siendo cero.

Con base en la evidencia, independientemente de si la agricultura convencional es movida por grandes corporaciones o no, no importa si se hace bajo el capitalismo o el socialismo, esta manera de producir y la tecnología de los OGMs tienen los mecanismos para proveer alimento al mundo y cuidar del planeta. Por otro lado, la agricultura orgánica tiene muchísimos obstáculos para cumplir con esa tarea. Es con los OGMs que podemos conseguir justicia social de verdad y una agricultura que impacte lo menos posible al ambiente y a la naturaleza, así fomentando la biodiversidad en el mundo.

Otras contribuciones de los OGMs

El resto del artículo se le va a dedicar a muchos de los transgénicos que podrían continuar mejorando la calidad de vida de agricultores y consumidores. Esta no es una lista exhaustiva, pero dará una idea de todo lo que lo que no se dice en torno a los OGMs. Tengan en mente que muchos de aquellos que marcharon contra Monsanto por estar contra los OGMs, están opuestos a estos avances.

Para los agricultores y el medio ambiente

Hay otros OGMs que no han salido al mercado y que serían extraordinarios para beneficiar a agricultores y al medio ambiente. Hay otros que están siendo investigados y potencialmente reducirían la emisión de metano, consumirían mucha menos agua y metabolizarían más eficientemente el nitrógeno, reduciendo así significativamente su uso o se alimentarían de su propio fertilizante (resolviendo para siempre el problema de las zonas muertas):

Papaya con el virus de manchas anulares

Papaya con el virus de manchas anulares (Fuente: Gonsalves et al., 2010).

  • Papaya a prueba del virus de las manchas anulares: En un momento dado durante los años 90, Hawai’i estaba a punto de perder su lugar como consumidor y exportador destacado de papaya en el Pacífico. Eso se debió a que se extendió entre sus cultivos el virus de la mancha anular y que creó estragos en el sector agrícola. Ante esto, el Dr. Dennis Gonsalves, profesor retirado de Cornell, decidió trabajar en una papaya transgénica que fuera resistente a la enfermedad. Hoy día, la industria de la papaya en Hawai’i continúa existiendo y ha salvado a los agricultores de la pobreza  gracias a Gonsalves y su equipo. En la sección de referencias hay varios artículos al respecto, pero quiero señalar esta entrevista del Dr. Kevin Folta a Denis Gonsalves para que se saboreen la calidad de persona que este científico, porque es realmente un individuo bien interesante.
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  • SUSIBA2: Arroz que reduce emisiones de metano de un 0.3 % a un 10% mientras que produce 43% más granos que las variantes convencionales (véase el artículo).
  • Maíz tropical resistente a sequía: Este tipo de maíz fue desarrollado en África, para el área del trópico (véase el artículo). Hasta donde sé, el artículo es genuino aunque lamentablemente fuera publicado en una revista de una posible editorial predatoria (Academic Journals), aunque sí aparece en PubMed. Lo incluyo aquí por eso y porque la comunidad científica parece darle el visto bueno al artículo.
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  • Maíz resistente a sequía creado vía CRSPR: Creado por Dupont Pioneer, este maíz no caería bajo la clasificación de OGM (transgénico o modificado por ARNi) (véase el artículo al respecto).
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  • Trigo resistente a sequía: El trigo es tal vez uno de los cultivos que más consumen agua en comparación con otros de alta demanda efectiva. Este trigo también ahorraría el uso del agua (Kermpken & Jun, 2010, p. 291).
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  • Trigo resistente al calor: Importante dentro del contexto del calentamiento global y el cambio climático (Lal et al., 2004, p. 13).
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  • Plantas aptas para la fitorremediación: Debido a los avances de la modernidad, especialmente en el periodo en que las regulaciones sobre la contaminación industrial era mínima, la indusria ha contaminado grandes áreas de terreno con metales tóxicos (e.g. cobre, plomo). Pues, algunos investigadores han descubierto que pueden utilizar plantas para limpiarlos de dichos minerales tóxicos mediante lo que se conoce como fitorremediación. Vía la transgénesis, estos investigadores han logrado aumentarles la tolerancia a algunos de estos vegetales o hacerles tolerantes a otros metales. Estos se siembran en el área contaminada, absorben los metales y se envían a la industria para … reciclarlos. Hay posibilidad de utilizar este mismo método en las minas, algo que sería mucho más amigable para el medio ambiente. Lea un artículo al respecto.

Biofortificación y nutrición

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Esta sección se trata de maneras de fortificar los alimentos básicos, especialmente en países pobres, para proveer micronutrientes.

  • Arroz dorado:  Este arroz produce beta-caroteno, un antecesor de la vitamina A. El propósito de este arroz es suplir vitamina A a los pobres asiáticos cuya comida básica es el arroz y tienen demasiado poco para comprar otros alimentos ricos en vitamina A. Como resultado, aunque tengan sus estómagos llenos, terminan ciegos y, en algunos casos, mueren por carencia del nutriente. El arroz dorado fue desarrollado originalmente por Ingo Potrykus y su equipo. Sin embargo, la cantidad de beta-caroteno no era suficiente para la generación de la preciada sustancia por el cuerpo humano. Luego, mediante la compañía (enconces suiza, hoy china) Syngenta, se hizo un acuerdo entre ciertas grandes corporaciones para que eximieran de regalías de patentes a las ideas utilizadas para generar más beta-caroteno en el arroz (37 µg/g). La licencia de su uso dispone que se permitirá que los agricultores pueden reproducir las semillas, las pueden vender, guardar y alimentarse de ellas siempre y cuando su ingreso no exceda los US$10,000 (que en el contexto de los países pobres de Asia, es bien razonable). El arroz ya puede producir suficiente vitamina A para los seres humanos (véase también aquí y aquí). Prácticamente toda la comunidad científica ve el arroz dorado como un proyecto humanitario de primer orden. Para guardar la tecnología, se creó la fundación Goldenrice.org.
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    Desgraciadamente, en una de esas cosas que uno se preguntaría, “¿y qué están pensando que hacen?”, la organización Greenpeace se ha empecinado a destruir los cultivos de experimentación con arroz dorado. Esto ha sido objeto de repudio de prácticamente toda la comunidad científica y ha sido objeto de una carta abierta por parte de 110 premios nóbeles al respecto. Por el momento, el arroz tiene un problema de rendimiento el beta-caroteno y hace falta más experimentación para que sea un alimento viable para los asiáticos. Las acciones de destrucción de arroz dorado y los costos onerosos de aprobación impuestos por gobiernos debido al activismo de los opositores OGMs le ha costado la vida a millones de personas a estas alturas. Han habido economistas que han calculado la cantidad de vidas perdidas por los atrasos causados por Greenpeace y otras organizaciones: económicas se han perdido US$200,000,000 anuales y en términos de vidas 1.4 millones al año. Por mi parte, ya tengo una opinión formada en torno a las acciones de Greenpeace y otros grupos. Aquí les dejo una imagen de esa opinión.

    Allow Golden Rice Now - Greenpeace: Crime Against Humanity

    La organización Allow Golden Rice Now acusando a Greenpeace de crímenes contra la humanidad.

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  • Yuca dorada: ¿Se acuerdan de cuando los taínos usaban la yuca para hacer casabe? Pues, por esas cosas de la vida, la yuca salió de América y se ha convertido en un alimento básico en África. Pues, también allá tienen un problema serio con enfermedades, ceguera y muertes por falta de vitamina A. Para remediar eso, se produjo por transgénesis la yuca dorada (vean el artículo en torno al tema aquí). Ojo, también HarvestPlus ha producido una yuca rica en vitamina A mediante selección artificial.
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  • Yuca rica en vitamina B6: En el ánimo de proveer micronutrientes a diversos países de África, se encuentra este proyecto. Lean más al respecto aquí.
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  • Arroz rico en hierro y zinc: Este es un proyecto de la Universidad de Melbourne y que tiene el fin de proveer más micronutrientes de hierro y zinc al arroz disponible en los países pobres (véase un artículo sobre esto).
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  • Soya rica en omega-3: Este es un proyecto de Monsanto que ya va más allá de la mera preocupación por los pesticidas y cultivos y se adentra en, tal vez, el plan más “malvado” de la compañíael de proveer omega-3 a sus consumidores. [Ponga aquí risa malvada con truenos de trasfondo tipo película Frankenstein].
    .Skeletor riéndoseFuera de bromas, este proyecto y otros son importantes porque usualmente se explotan los océanos y la vida marina para obtener el omega-3. La soya con este nutriente contribuiría a evitar dicha explotación y sería beneficiosa para los ecosistemas marítimos.
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  • Trigo sin gluten: Este es un proyecto de Francisco Barro Losada del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigación Científica en España.  Este es un trigo apto para celíacos. De estar disponible en el mercado, abarataría la vida de los celíacos a nivel mundial. Como se sabe, proveer los alimentos que usualmente tienen gluten, pero sin gluten, corren el riesgo de perder micronutrientes. En este caso que nos incumbe, este trigo sin gluten OGM es más nutritivo porque también produce más lisina. Desgraciadamente, por el costosísimo proceso de permisología en Europa (en parte forjado gracias a los activistas OGMs), el equipo de Barro tuvo que entregar sus patentes a una compañía norteamericana que venderá el producto en Estados Unidos.
  • Tomates ricos en antioxidantes: Estos tomates tienen antocianina. El propósito de estos tomates es proveer aquellos nutrientes que pueden prevenir el cáncer y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ahora, los experimentos con ratas de laboratorio parecen indicar que, efectivamente reducen las incidencias de cáncer (véase también este artículo y el estudio correspondiente). Debido a la concentración de antocianina, los tomates adquieren un color púrpura.
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  • Tomates duraderos:  Para todos aquellos que lamentamos que los tomates se tengan que cosechar cuando todavía no están maduros y se preservan en recámaras, es una desilusión comerlos cuando tienen tan poco sabor. Esto es necesario por la naturaleza misma de la transportación, dado que los tomates promedio duran después de recogidos cerca de 15 días. Este tomate OGM se mantiene fresco por 45 días promedio. Lo que hicieron los científicos fue que mediante ARNi apagaron los genes que producen las proteínas que propician que los tomates se pudran. En todos los demás aspectos, son equivalentes a un tomate común y corriente (ver más en este artículo).
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  • Piña Rosé: Me quiero detener un momento para que vean la siguiente imagen.  Solo véanla.
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    Piñas Rosé

    Piñas Rosé de Del Monte. Fuente: desconocida (si conocen de dónde proviene, por favor, me dejan saber)

    ¡¿No es esta la cosa más bella que han visto en sus vidas?!  A pesar de que la compañía Del Monte ha estado coqueteando con la idea de la etiquetación de “Non-GMO”, la realidad es que ha estado trabajando en piñas transgénicas productoras de licopeno (que es el que les da el color rosa, de ahí su nombre “Rosé“). El licopeno es un antioxidante que pruebas de laboratorio parecen indicar que previene el riesgo de cáncer y problemas del corazón. Además, la compañía alega que esta piña es más dulce.  La FDA ya le ha dado el visto bueno para su comercialización, así que espérenla en un supermercado cerca de usted. David Tribe explora los detalles de este cultivo en su solicitud de patentes.
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  • Tomate Arlequín: Aunque no tiene mayor valor nutricional, también es un tomate precioso. Se llama “arlequín” porque su nombre se basa en la pintura de Pablo Picasso, “El acróbata rojo y el joven arlequín” (1901).
    El acróbata y el joven arlequín

    El acróbata y el joven arlequín (1901) – Pablo Picasso

    Tomate Arlequín

    Tomate Arlequín (Fuente: Giménez, et al, 2010).

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    ¿No es hermoso? ¿No les gustaría tener esta joya en su mesa? Mediante transgénesis, lograron que los cépalos del tomate se volvieran “carnosos”, dándoles esa apariencia. Para más detalles, vean el artículo al respecto.

OGMs destinados a la medicina

  • Insulina: Como no es alimento, es una realidad desde hace ya algunos años. Desgraciadamente, muy poca gente sabe que la insulina de la que dependen los diabéticos proviene de transgénicos. ¿Ha muerto alguien por insulina de transgénicos? No. Antes de esta insulina, usualmente se solía vender la de cerdos y, en muchas ocasiones, creaban problemas de rechazo por parte del cuerpo humano de muchos de los pacientes. Como manera de resolver el problema se utilizó el material genético humano en la bacteria E. coli y desde entonces se produce insulina humana, que es la que se vende en las farmacias para los diabéticos. Esto es evidencia, no solo de que los transgénicos son tan seguros como los convencionales, sino que salvan vidas todos los días.
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  • Plantas de tabaco para tratar el virus del ebola:  Este es un proyecto de un gran biotecnólogo llamado Charles J. Arntzen de la Universidad del Estado de Arizona. Se dedicó a usar plantas de tabaco para la producción de una vacuna oral contra el virus del ebola y (aquí está la información) y otras vacunas para tratamientos tales como el norovirus. Este fue uno de los tratamientos utilizados para los portadores de ebola que en el 2014 entraron en los Estados Unidos (sin permiso alguno de la FDA). El método consiste en usar el método de transgénesis junto a un gen para la fluorescencia de aquellas hojas de tabaco con los fármacos pertinentes.  La tecnología de la fluorescencia es bien útil en estos casos. Para saber más de este método, vean el vídeo abajo:

  • Arroz para tratar el sida: De eso escribí en otra entrada hace unos meses, Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida pudieran acceder a la GRFT.
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  • Tomates para crear fármacos: Es posible ahora la producción de fármacos vía transgénesis con células de tomate, en este caso, fenilpropanoides.

Conclusión

¡¿Por qué carrayos oponerse a los OGMs?!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

Stop_Farmer_Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 3: La pobrísima calidad de la ciencia antiOGM

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1 y 2

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de estómagos de cerdos. También incluye la mención de una palabra que algunos pueden considerar ofensiva. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Este será nuestro último artículo de esta serie que se dedique a los alegatos negativos que se hacen contra los transgénicos a nivel de nutrición. La razón es que ya aquí estableceremos con claridad que las alegadas inseguridades de los transgénicos no tienen base alguna y porque, como dijimos en la primera parte, su grado de seguridad está muy bien establecido. En los demás artículos de la serie, aunque hablemos de otros asuntos negativos, haremos un mayor esfuerzo de enfatizar en las contribuciones positivas y valiosas de los transgénicos en general.

A fin de cuentas, los animales de granja y los seres humanos hemos estado consumiendo transgénicos por aproximadamente treinta años sin señal alguna de reducción de esperanza de vida. Es decir, Monsanto (ni ninguna otra compañía de semillas) está “matándonos”.  Aun con todo lo mal que nos estamos alimentando (no por transgénicos, sino por el incremento del consumo de comidas grasosas, altas colesterol y azucaradas), esto sigue siendo válido para Estados Unidos y Puerto Rico, ya que en ambos casos, el promedio de expectativa de vida es cada vez más alto que el de cualquier otra época del pasado. Es más, mientras muchos puertorriqueños recurren a las teorías conspiratorias más descabelladas en torno a cómo Estados Unidos y todas las compañías semilleras y farmacéuticas “nos están matando”, irónicamente gozamos de mayor expectativa de vida que nuestra metrópoli. ¿No lo creen? ¡Véanlo!

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Los tipos de estudios que prevalecen en el ámbito antiOGM

Si bien el experimento de Séralini no demuestra daño alguno de los transgénicos a los animales y los seres humanos, los demás estudios antitransgénicos no mejoran para nada la situación científica del movimiento antitransgénico. Al contrario, demuestran más allá de toda duda de que la evidencia contra los transgénicos converge a cero, es decir, es casi ninguna.

La preponderancia de artículos de revistas predatorias y desprestigiadas

Séralini no es un caso único del movimiento antitransgénico, al contrario, es típico del movimiento. Hace casi un año se presentó en este blog un artículo en que una nutricionista popular (en un sentido no partidista del término) recomendaba como evidencia la lectura de una serie de artículos “científicos” en torno al tema de Monsanto y los transgénicos. En una parte de nuestro artículo diferimos de ella y señalamos que una gran porción de esos listados provienen de revistas predatorias y de dudosa reputación (véase la sección donde se habla del glifosato). La nutricionista en cuestión parece no haber hecho una evaluación crítica alguna de las fuentes que utilizaba para fundamentar su opinión al respecto.

Open_Access_logo_PLoS_white.svgEl problema de las revistas predatorias es uno que hemos trabajado en el blog desde nuestro primer artículo, porque se ha convertido ya en una plaga en la investigación científica y como forjadoras de opinión pública. Como partidario de la cultura libre y de la información abierta, siempre he favorecido aquellos esquemas de solidaridad que mantengan la información accesible a todo el público. Sin embargo, lo que caracteriza a las editoriales predatorias no es solo que son de “acceso abierto”, sino que diseñan esquemas cuestionables en los que solicitan a los científicos (en ocasiones mediante spam o solicitudes de publicación engañosas) hasta un máximo de $3,800 para la publicación de un artículo científico. El solicitar la cantidad en cuestión no es realmente el problema, sino los mecanismos diseñados para adquirir ese dinero. El otro factor que las distingue es que usualmente no tienen mecanismos de arbitraje por pares (peer-review) efectivo: o no lo hacen en lo absoluto o tienen a personas totalmente incompetentes para ello. En muchas ocasiones, la American Association for the Advancement of Science (AAAS) ha llevado a cabo operativos para identificar aquellas revistas con pobres prácticas de arbitraje y el mayor porcetaje de ellas es de predatorias.

Para ilustrar cuan profundo es este problema, utilicemos el ejemplo de dos científicos de computación que se hartaron de recibir tanto spam en sus cuentas de correo electrónico. Ellos dos enviaron un artículo a la revista predatoria International Journal of Advanced Computer Technology y, ni corta ni peresoza, solicitó una cantidad de $150 para su publicación. El árbitro anónimo dijo que “lo leyó” y que era “excelente”. Para sorpresa de los distinguidos científicos, la revista decidió publicarla. ¿En qué consistía el artículo? Bien sencillo, en páginas y páginas y páginas y páginas que decían una sola frase, “Get Me Off Your F****ng Mailing List“. El artículo en cuestión también contenía imágenes que ilustraban bien su punto.

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Claro, todo esto es jocoso y para morirse de la risa.  Sin embargo, como ya hemos visto en otra entrada de este blog, el problema se vuelve sumamente grave cuando los gobiernos se sostienen sobre  estos tipos de artículos publicados en este tipo de revistas fraudulentas para fines de política pública.

John P. A. Ioannidis

John P. A. Ioannidis. Investigaciones Oncológicas de Madrid el 15 de junio de 2012. Foto cortesía de SINC.

En casos en que no se publican estudios en revistas predatorias, sino en unas genuinamente académicas, la tendencia general de los científicos antiOGMs es la de publicarlos en revistas de muy bajo impacto y, por lo general, con carácter de estudios preliminares. Esto lo discutimos cuando pusimos en duda un famoso “estudio” de Stephanie Seneff, científica computacional de MIT, que prácticamente le atribuía al incremento de gran parte de las enfermedades contemporáneas al consumo del glifosato. No lo traeremos a colación aquí de nuevo, pero es una muy buena síntesis de por qué debemos poner entre signos de interrogación los estudios preliminares en general. Recordemos los hallazgos del científico griego John Ioannidis y Steve Greenberg en torno al hecho de que cerca del 85 % de todos los estudios preliminares suelen llegar a la conclusión equivocada.

Como dijimos en nuestra entrada previa, en vez de darle más peso a estudios debidamente controlados, revisiones científicas rigurosas y metaanálisis, la prensa le presta atención (y a veces demasiada atención) a estudios preliminares. Para desgracia de un público que no sabe mejor, le quiere dar más crédito a estos estudios equivocados que al consenso científico. Esto constituye en desastre de relaciones públicas.

Tan graves son también los publicados por revistas auspiciadas por industrias sin arbitraje por académicos porque raras veces (o ninguna) hay algún filtro para la publicación de cualquier artículo que se le envíe.

Son estos artículos de revistas predatorias y los de distintas industrias los que en este momento sustancian la política pública de muchos países cuyos gobiernos rehúsan prestarle atención a los expertos que pueden distinguir el grano de la paja en la esfera de la discusión y el debate académico. Como dirían en Estados Unidos, a la hora de ofrecer ejemplos de esto, “the sky is the limit!”  Sin embargo, nos limitaremos a presentar dos artículos como ejemplo de este fenómeno: uno publicado en una revista predatoria y otro en una revista auspiciada por una industria, que tuvieron efectos importantes en cuanto a política pública a nivel internacional.

El caso de los cerditos malformados

Un “estudio” que intentó establecer un vínculo entre el glifosato y deformaciones en los animales de granja fue este:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. & Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4, 230. doi: 10.4172/2161-0525.1000230.

Este añadió otros datos más al arsenal contra los transgénicos en general y el glifosato en especial (véanse algunas de sus páginas aquí, aquí, y aquí). Si la imagen de las ratas de Séralini era algo grotesca, las imágenes de este artículo lo son muchas veces más. He rehusado reproducirlas aquí, pero se encuentran en la segunda página de la publicación. Si usted es sensible a ese tipo de imágenes, por favor, asegúrese de no haber comido nada hace poco.

Obviamente, utiliza exactamente la misma estrategia del estudio de Séralini: usar imágenes impactantes y explotarlas más con el objetivo de espantar al público. Como dijimos en nuestro artículo previo, esto ya refleja una crasa falta de profesionalidad por parte de los autores y su propósito para ello es obvio:  una vez más impresionar a los lectores.  Sin embargo, el nivel tan grotesco de las fotos junto a la falta de datos, de análisis y de contrastación, etc. hacen de este, un “estudio” notablemente incompleto.  Todo lo que hace es decirnos que se han encontrado rastros de glifosato en cerditos malformados. ¡Ya! ¡Eso es todo!

Claro, no hemos nacido ayer ni nos chupamos el dedo. Lo que los autores intentan decirnos es que el glifosato puede ser una posible causa de las malformaciones.  Sin embargo, tres cosas nos hacen dudar de este alegato:

  • Si se estudian cerditos que no son malformados, pero que han ingerido pienso con transgénicos con glifosato, también se pueden encontrar en ellos rastros de esta sustancia. Y como ya dejamos claro, no hay evidencia alguna de que el consumo de pienso transgénico se halle vinculado con enfermades o muertes de animales de granja (Van Eenennaam et al., 2014).
    .
  • Recordemos que cerca del 90 % de los animales de granja consumen pienso transgénico. Si el glifosato y los transgénicos crearan un número de malformaciones en animales de granja (digamos, algo tan bajo como un 25 %) habría un problema muy serio con la industria de la carne. ¡Alas! No existe tal crisis. Es más, si fuera cierto que afecta adversamente a los animales de granja, entonces todo sería tan elemental como que los granjeros dejaran de comprar pienso con transgénicos. Cualquier problema actual en torno a la producción industrial de ese sector probablemente proviene de la decisión de personas a un estilo de vida vegetariano, algo que influencia su demanda efectiva.
    .
  • Aun antes de los transgénicos, se reportaban muchísimos casos de malfomaciones en animales de granja. Esto no es nada nuevo y encontrar rastros de glifosato en animales malformados no contribuye a conocer las causas reales de dichas enfermedades si no se lleva a cabo un análisis estadístico y experimentos clínicos al respecto, algo que los autores de Krüger et al (2014) jamás llevaron a cabo.

Las malformaciones en animales de granja se han mantenido extremadamente bajas antes (Rousseaux, 2008; Rousseaux & Ribble, 2008) y después de la introducción de transgénicos al mercado (Williams, 2010).

Logotipo de OMICS International

Logotipo de OMICS International

Es evidente, pues, que el estudio es de mucho peor calidad que el de Séralini. Obviamente revistas que se respetan a sí mismas como Food and Chemical Toxicology jamás publicarían algo así ¿Quién habría permitido semejante monstruosidad? Damas y caballeros, les presento a OMICS International. De todas las editoriales predatorias, esta es tal vez una de las más oscuras que existen en el mercado y completamente inmersa en escándalos. Esto no lo dice este servidor, hay toda una sección de Wikipedia dedicada a sus artimañas: elaborar falsas citas de científicos recomendando sus revistas “académicas”, incluir en su junta editorial a científicos que ni sabían que formaban parte de esta, facturar $2,700 a autores que ni sabían que sus artículos se publicarían en alguna de sus revistas, ser acusada de engañar en sus anuncios, publicar material plagiado, etc., etc., etc. Pueden ir a la sección de Wikipedia en cuestión, ¿quién soy yo para arruinarles su curiosidad?

Para un desmentido del artículo de Krüger et al. (2004), véase esta entrada en el blog de Kevin Folta, horticulturista reconocido de la Universidad de Florida.

El caso de Judy Carman: los estómagos de cerdos

Otro de los estudios que tuvieron impacto en la opinión pública, esta vez con mucho mayor alcance que el anterior, es el siguiente:

Carman, J. A.,  Vlieger, H. R.,  Ver Steeg, L. J., Sneller, V. E., Robinson, G. W., Clinch-Jones, C. A., Julie I. Haynes, J. I., & Edwards, J. W. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems, 8, 1, 38-54.

Este equipo timoneado por Judy Carman, una bióloga con un grado honorario en química orgánica, exploró el efecto del consumo de pienso transgénicos en los cerdos.

El experimento (“en arroz y habichuelas”)

El artículo afirma que se utilizaron para el experimento “múltiples variedades” de maíz y soya genéticamente modificados para producir Bt, un insecticida (Carman et al, 2013, pp. 38, 41). Se separaron el total de cerdos a ser experimentados en dos grupos:

  • A un grupo se le dio pienso con mucha menor cantidad transgénicos (0.4% maíz transgénico y 1.6% de soya transgénica, pág. 40) que, de acuerdo con el estudio, es lo que uno encuentra típicamente en el maíz y la soya disponibles comercialmente según los ingieren los seres humanos.
    .
  • El otro grupo ingería maíz y soya mucho mayor de transgénicos.

Después de 22.7 semanas, se exploraron los estómagos de dichos animales y publicaron una ilustración al respecto.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Es decir, la ilustración muestra que los que comieron pienso con mayor cantidad de transgénicos tuvieron mayor irritación estomacal que aquellos que los que comieron pienso con menores cantidades de OGMs.

Los problemas con el “estudio”: la revista y conflictos de intereses

Aunque este artículo no se publicó en una revista predatoria, para muchos sí era sospechosa. En primer lugar, aun con lo flexible que es PubMed para incluir en su índice a revistas arbitradas, The Journal of Organic Systems no se halla en su lista. Es más, es auspiciada principalmente por la Federación orgánica de Australia, una organización vinculada con la industria orgánica.

Quiero indicar que el hecho de que un estudio sea publicado por alguna industria o compañía no lo hace automáticamente descartable. Al contrario, muchas compañías han aportado mucho a las ciencias con sus estudios. Sin embargo, si los resultados no son verificados por alguna organización verdaderamente independiente (es decir, que no tenga ataduras con industria alguna) hay que tomar cualquiera de sus aserciones con pinzas y debe corroborarse mediante la reproducción dichos experimentos. Esto vale para la industria orgánica, para “Gran Farma”, para Monsanto, para quien sea. Este no fue el caso del artículo que estamos discutiendo. Es más, como veremos en breve, parecería que su práctica de arbitraje por pares o su control de calidad es extremadamente pobre.

El segundo problema que encontramos con el estudio es su declaración de conflictos de intereses, el equipo de Carman dice que no tiene ninguno. Una ojeada al texto revela que es mucho más grande que el que parece. Por ejemplo, ¿fue el estudio financiado? Sí. ¿Por cuál organización? Dice que por el  Institute of Health and Environmental Research (IHER) y Verity Farms. Como señala Myles Power, allí empezamos a tener serios problemas.

  • Institute of Health Environmental Research (IHER): La directora de esa organización era la misma Judy Carman. En otras palabras, ella utilizó la organización que ella misma dirige para financiar su propio experimento. ¡Wow! ¿Y aun así, ella nos dice que no hay conflictos de intereses? Y como pueden ver, el portal de esta organización ha estado bastante inactiva por años hasta el punto de que ya ni existe.
    .
  • Verity Farms: Es una granja que crece animales de corral y forma parte de la industria orgánica. El problema es que el segundo autor mencionado en el estudio (Howard R. Vlieger) era cofundador de la empresa en el momento de publicación. Una vez más, el hecho de que participe la industria no hace inútil el estudio, pero dado que la industria orgánica es militantemente antitransgénica y el bienestar económico de la compañía depende de su lucha contra los transgénicos, llama la atención que esto no represente conflicto de intereses alguno.

Si la revista hubiera tenido un buen control de calidad, no hubiera dejado pasar la alegada falta de conflictos de intereses.

Más problemas con el experimento

Parece que el estudio estuvo mal cotrolado, ya que no hubo grupo alguno de cerdos a los que se les hubiera provisto maíz y soya no transgénicos (que hubiera sido lo más sensato como “grupo control”). Todos los cerdos comieron pienso con transgénicos. Solamente que ajustó a uno de los grupos (el “control” supuestamente) a una cantidad que, según Carman y compañía, era equivalente a la que consumen los seres humanos (¡¿?!)

Otro problema es que ella alteraba las cantidades de maíz y soya transgénicos a medida que pasaba el tiempo. Una vez más, esto hace difícil analizar adecuadamente los datos en relación con los resultados del experimento.

Si no fuera poco, aun suponiendo que fuera cierto que los transgénicos causaron la inflamación de los estómagos, el hecho de que haya utilizado distintas variedades de maíz Bt y distintas variedades de soya transgénica, hace difícil (¡o imposible!) encontrar aquellas variables pertinentes que causaron las enfermedades en cuestión (Carman et al., 2013, pp. 38, 41).

Cristales de la toxina Bt

Cristales de la toxina Bt (2006). Foto cortesía de Jim Buckman.

Nota aclaratoria: ¿Qué es maíz Bt? Es un maíz transgénico que produce un pesticida conocido como “Bt”. Esta es una toxina producida por una bacteria llamada Bacillus thuringiensis y que es ampliamente usada por la agricultura, incluso la orgánica.  La ventaja del uso de este insecticida es que tiene la peculiaridad de afectar solamente a algunos insectos (particularmente aquellos cuyas orugas se alimentan de los cultivos) sin afectar en lo absoluto a los polinizadores ni a los animales en general, incluyendo a los seres humanos. Del uso de transgénicos Bt hablaremos en nuestra próxima entrada de esta serie.

Otro problema serio con el estudio es que solo presentó los números de estómagos relativamente sanos, los levemente irritados y los muy inflamados.  La evidencia era puramente visual sin haber hecho un análisis de las inflamaciones. El profesor de la Universidad de Guelph, Robert Friendship se expresó en torno a ello de la siguiente manera:

… it was incorrect for the researchers to conclude that one group had more stomach inflammation than the other group because the researchers did not examine stomach inflammation. They did a visual scoring of the colour of the lining of the stomach of pigs at the abattoir and misinterpreted redness to indicate evidence of inflammation. It does not. They would have had to take a tissue sample and prepare histological slides and examine these samples for evidence of inflammatory response such as white blood cell infiltration and other changes to determine if there was inflammation. There is no relationship between the colour of the stomach in the dead, bled-out pig at a slaughter plant and inflammation. The researchers should have included a veterinary pathologist on their team and this mistake would not have happened. They found no difference between the two experimental groups in pathology that can be determined by gross inspection.

Finalmente, y más importante todavía, no había correlación alguna entre la cantidad de transgénicos ingeridos y la cantidad de estómagos irritados, ya que en ambos grupos hubo estómagos inflamados. Es más, aquellos que comieron una menor porción de transgénicos tuvieron mayores incidencias de irritaciones (69 cerdos), mientras que aquellos que comieron una mayor porción tuvieron un número menor de inflamaciones (64 cerdos). Si acaso, como diría Mark Lynas, si nos dejamos guiar por los resultados, parecería que comer transgénicos es la manera más efectiva de evitar úlceras.

En otras palabras, el experimento estaba pobremente diseñado y no era concluyente.

¿Hay experimentos mejor controlados en relación con los cerdos y transgénicos Bt?

Hay muchísimos, pero he aquí un puñado mencionado por David Tribe para la misma época que Judy Carman publicaba el suyo.  Hubo un equipo que investigó muy minuciosamente y exhaustivamente los efectos de maíz transgénico Bt sobre los cerdos y los publicó en una serie de artículos: en ningún caso los transgénicos tuvieron efecto alguno en la salud de los cerdos y todos estos fueron independientes y financiados con fondos públicos. Por lo tanto, en este caso no se puede recurrir al trillado Reductio ad Monsantum:

  • 23 de noviembre de 2011: Fate of transgenic DNA from orally administered Bt MON810 maize and effects on immune response and growth in pigs (Walsh et al., 2011).
    .
  • febrero de 2012: Effects of short-term feeding of Bt MON810 maize on growth performance, organ morphology and function in pigs (Walsh et al., 2012a).
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  • 4 de mayo de 2012: The effect of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on intestinal microbiota (Buzoianu et al., 2012a).
    .
  • 12 de mayo de 2012: Effects of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on peripheral immune response and digestive fate of the cry1Ab gene and truncated Bt toxin (Walsh et al, 2012b).
    .
  • junio de 2012: High-throughput sequence-based analysis of the intestinal microbiota of weanling pigs fed genetically modified MON810 maize expressing Bacillus thuringiensis cry1Ab (Bt maize) for 31 Days (Buzoianu et al., 2012b).
    .
  • octubre de 2012: Effect of feeding genetically modified Bt MON810 maize to ∼40-day-old pigs for 110 days on growth and health indicators (Buzoianu et al., 2012c).
  • 16 de octubre de 2012: Effects of feeding Bt maize to sows during gestation and lactation on maternal and offspring immunity and fate of transgenic material (Buzoianu et al., 2012d).
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  • marzo de 2013: Effects of feeding Bt MON810 maize to sows during first gestation and lactation on maternal and offspring health indicators (Walsh et al., 2013).
    .
  • 3 de diciembre de 2014: Transgenerational effects of feeding genetically modified maize to nulliparous sows and offspring on offspring growth and health (Buzoianu et. al, 2014).

¡Ah! Casi se me olvidaba … ninguno de estos artículos contienen fotografías para darle shock a sus lectores. Estos son estudios serios y que  se publicaron en revistas de buena reputación.

Efectos a nivel público

Al igual que el experimento de G. E. Séralini y los artículos fatulos publicados por Seneff, estos dos estudios (y otros más de igual o peor calidad) han repercutido en la opinión pública con efectos devastadores. Debido al cúmulo del ruido en torno a los transgénicos y el glifosato, los grupos “verdes” han logrado poner en moratoria (prácticamente a perpetuidad) la siembra de transgénicos en Europa, tal vez con la excepción de España, que siembra maíz MON810 (Bt) para los animales de granja.

Consistentemente la prohibición del glifosato ha conllevado a los estados de la Unión Europea y de algunos estados de los Estados Unidos la compra de yerbicidas mucho más tóxicos, menos efectivos y significativamente más costosos. A manera de ejemplo, debido a estos estudios y al ruidoso alegato (carente de evidencia) de que el glifosato es cancerígeno, en algunos lugares de California se ha dejado de utilizar Roundup® y productos similares con glifosato y, simultáneamente, se han dedicado a usar pesticidas orgánicos (supuestamente “mejores”). El resultado ha sido costoso tanto económicamente como en salud. En Petaluma se solía gastar solo $ 62 en 140 galones de Roundup®, pero ahora tienen que gastar $ 1,136 por exactamente la misma cantidad, no solo porque este pesticida orgánico es significativamente más caro, sino porque por ser menos efectivo tienen que rociar mucho más del pesticida. Otro producto orgánico bajo su consideración también cuesta sobre los $1,000. En cuanto a la salud se refiere, los administradores del yerbicida como la población han experimentado un empeoramiento, especialmente en cuanto a problemas respiratorios. En resumen, fue un total fracaso.  Australia también pasó por un proceso semejante.

No nos olvidemos del hecho de que legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el pasado cuatrienio y este también radicaron proyectos para ponerle una moratoria o prohibición al uso de glifosato por parte de los municipios. El PIP lo hizo utilizando precisamente estos estudios fatulos (sobresaliendo el de Stephanie Seneff, plagado de p-hacking y del que hablamos en otra entrada de este blog). En un momento de crisis económica y de salud es lo menos que necesitamos en este momento. (Solamente rogamos al cosmos que al PIP no se le ocurra prestarle atención a la sugerencia de Seneff de que las vacunas están vinculadas al autismo, porque ese sí sería un sendero muy oscuro para ese partido).

En resumen, construir política pública sobre los cimientos inexistentes de estudios en revistas fraudulentas nos parece desacertado.

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 2: Ratas, tumores y el fiasco de Séralini

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Parte 1

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de ratas albinas con tumores. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Si ustedes han leído el primer artículo de nuestra serie, se habrán topado con nuestra referencia a la revisión de los mejores estudios hechos en torno a animales por un periodo de 29 años (Van Eenennaam et al., 2014). Sabemos que habrá uno que otro que se habrá rascado un poco la cabeza o levantado una ceja escéptica debido a que sí han habido noticias de que los OGMs impregnados con glifosato son cancerígenos y que se ha demostrado en laboratorios.  Si escuchan la radio, a lo mejor ustedes alcanzan escuchar a algunos nutricionistas “expertos” en el tema que afirman categóricamente que es así, debido a que un científico en Francia, Gilles-Éric Séralini, pudo mostrar ante todo el mundo la “verdad detrás de los transgénicos”, que Monsanto nos está matando, que el incremento de cáncer durante todos estos años se debe entre otras al consumo de transgénicos con partículas de un “cancerígeno” (el glifosato). Hay personas quienes pronuncian el nombre “Séralini”  en casi cada respiro cada vez que se habla de los transgénicos y del glifosato.

¡Tal vez a los autores de Eenennam et al, 2014, que incluían a 100 millardos de animales se les escapó un caso! De hecho, no se les deslizó de sus manos. Al contrario, mencionan algunos “estudios” (en un sentido BIEN laxo) al respecto entre los que se incluye el que vamos a discutir (Van Eenennaam et al, 2012, pp. 4262-4263).

He escrito una versión mucho más detallada de todo este incidente (conocido en inglés como el “Séralini affair“). Como se dijo en mi primer artículo de esta serie, aquí solamente nos vamos a atener estrictamente a lo que dicen los científicos profesionales en torno al tema y por qué el estudio en cuestión no convenció a nadie en la comunidad científica, ni tan siquiera mucha de la minoría de aquellos científicos que son escépticos de los OGMs en general.

El “incidente de Séralini” (“Séralini affair“)

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es profesor de biología molecular de la Universidad de Caen y que desde algún tiempo se ha dedicado al tema de los transgénicos, destacándose por estudios diseñados para poner en duda su seguridad. Aquí no cuestionaremos en lo absoluto la legitimidad de la posición de escepticismo en relación con los transgénicos. Es y seguirá siendo una posición legítima en un mundo en que también hay científicos que tienen una confianza ciega en ello. La dialéctica entre estos dos sectores y las diversas posiciones intermedias son necesarias para el quehacer científico. Lo que sí cuestionamos es tomar por absolutamente ciertos aquellos experimentos que tienen notorias fallas. En algunos casos, se cuestionaría si varias de estas existen a propósito para que un experimento tenga un resultado predeterminado, asunto que rayaría en la deshonestidad. Este cuestionamiento se profundiza si tal procedimiento se hizo con el propósito de persuadir al público de que los resultados obtenidos son fiables y, por consiguiente, manipula a la sociedad para que se creen políticas públicas cuyos fundamentos científicos son tan firmes como la arena movediza.

Una vez más, no nos interesan las intenciones de Séralini, sino la calidad del experimento, cómo se proyectaron sus resultados ante el público y la reacción de la comunidad científica y las autoridades gubernamentales ante su divulgación.

Breve exposición de lo ocurrido en el experimento (en “arroz y habichuelas”)

Esta sección es para aquellos interesados en estos detalles que son tanto más técnicos. Para aquellos lectores que quieran saber de lleno el meollo del problema, siéntanse en la libertad de brincar esta sección.

El experimento se centra en el consumo de maíz transgénico junto a ciertas dosis del yerbicida marca Roundup® de la compañía Monsanto, cuyo ingrediente potente es el glifosato. Séralini y su equipo utilizaron para ello 200 ratas Sprague-Dawley™ albinas: 100 machos y 100 hembras. Cada grupo se subdividía en diez:

  • El grupo control: Este es un grupo de 10 ratas (5 machos y 5 hembras) a las que se les dio agua sin Roundup® y maíz no transgénico sin Roundup®.
    .
  • Hay a su vez 60 ratas a las que se les administraron diferentes porcentajes de maíz transgénico de Monsanto (Roundup Ready®):
    .

    • Veinte (20) de esas ratas consumieron alimentos con 11% de maíz transgénico: 10 lo consumió con Roundup® y 10 no.
      .
    • Otras 20 ratas consumieron maíz en que el 22% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
    • Las restantes 20 ratas consumieron maíz en el que el 33% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
  • A los últimos tres grupos de 10 se les dio maíz no transgénico, pero bebieron agua con distintas concentraciones de Roundup®.
    • 10 con agua cuya concentración de Roundup® era 1.1 x 10⁻⁸ %
    • 10 con agua con una concentración de Roundup® era 0.09 %
    • 10 con agua con una concentración de 0.5%

El tiempo de duración del experimento era de dos años (Séralini et al., 2012, pp. 4221, 4222-4223).

He aquí los resultados:

  • Cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Solo el 20% de las ratas machos y el 30% de las hembras del grupo control murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Muchas de las ratas terminaron con tumores cuyos tamaños alcanzaban a ser el 25% de su peso corporal (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Otros de los resultados de presentaron de manera confusa y la mayoría no mostraba correlación alguna entre la salud de las ratas y la cantidad de maíz transgénico consumido por ellos (Séralini et al., 2012, pp. 4223-4228).

La publicación del estudio incluía el retrato de las ratas con tumores.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11, CC-BY 4.0 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226).

En la misma página en que aparece la imagen, también se mostraban fotografías de los tumores en sí y de sus células (Séralini et al., 2012, pp. 4226-4227), además de unas gráficas que no incluiremos aquí debido a que sería demasiado complicado y extenso el explicarlas (aun para muchos de los científicos que leyeron el estudio, las gráficas eran tremendamente confusas) (Séralini et al., 2012, pp. 4224-4225).

Un procedimiento inusual de la publicación de los datos

Los que sean científicos y que estén leyendo sobre este experimento, probablemente ya se hayan preguntado por qué se incluyen fotos semejantes. Como todo profesional sabe, ninguna de estas imágenes aporta información alguna que sea pertinente al estudio. Además, al tomar fotografías solamente de las ratas que ingirieron maíz transgénico o Roundup® (ninguno del grupo control) puede tener el efecto de impresionar al lector quitando de esa forma el énfasis debido en los datos y el diseño del experimento. El presentar estudios sin imágenes es algo usualmente ajeno a la experiencia del público que suele ver en las revistas de divulgación (Muy InteresanteScientific American, etc.) muchísimas imágenes precisamente diseñadas para impresionar (positivamente) a sus lectores. En las ciencias es distinto. El añadir imágenes con el objetivo de impresionar, pero que no aportan ninguna información científica alguna a a un artículo de una revista académica científica es muy mal visto.

Sin embargo, algunos han sospechado que el blanco de los retratos de las ratas y los tumores no es la comunidad científica, sino el público promedio. ¿Cómo lo sabemos? Pues el equipo de Séralini decidió hacer una conferencia de prensa, es decir, quería anunciar a la prensa y al público los “hallazgos” del estudio. Esto no es lo usual cuando se publica un estudio. Instancias como estas son extremadamente raras.

No solo eso, sino que también Séralini hizo algo que era más insólito: le solicitó a los miembros de la prensa que firmaran acuerdos de confidencialidad para que pudieran acceder al artículo antes de que se publicara, obviamente para que vieran las imágenes en cuestión. La prensa inexperta evidentemente se impresionó ante las imágenes (Arjó et al., 2013, pp. 256, 265, 268; Butler, 2012).

Una vez se publicó el estudio, se mostraron los retratos de las ratas con tumores, los retratos de los tumores y el movimiento antitransgénico hizo fiesta contra de Monsanto. La inmensa mayoría de la comunidad científica a nivel mundial respondió airada. Como respuesta, los antitransgénicos recurrieron al ejercicio de una falacia (que en su caso, desgraciadamente, es demasiado frecuente) a la que llamaremos Reductio ad Monsantum:

Definición de Reductio ad Monsantum: Es el acto de un antiOGM de acusar de ser comprado por Monsanto (o la compañía que se desea demonizar) a un científico, miembro de la prensa o a un divulgador cuando llega a una conclusión que a ese antiOGM no le gusta, no importa si dicha conclusión es científicamente válida y respaldada por la evidencia.

Pero, ¿por qué la reacción adversa de parte de los expertos en este campo?  ¡Veamos!

Los problemas fatales del experimento

Todas las objeciones en torno al experimento radican en el diseño. El lector de nuestro blog no tiene que leer todas las objeciones en cuestión. Con la primera bastará, pero para el curioso añadiremos más después de esa. Veamos:

  1. Las ratas seleccionadas para el experimento son notablemente propensas a tumores.

Las inmensa mayoría de las ratas Sprague Dawley™ albinas desarrollan numerosos tumores durante un periodo corto de dos años. Esto ha sido estudiado a saciedad por la comunidad científica. Por ejemplo,  en un experimento que se llevó a cabo en los años 50, se descubrió que la tasa de incidencias de tumores de ratas hembras bajo situación control (es decir, sin someterlas a ninguna variable que normalmente llevaría a cualquier otro animal a una mayor propensidad a tumores) es cerca del 56 %. En el caso de otras, una dieta especial rica en grasas llevó a que el 80% de ellas desarrollara tumores, un número aproximado al que obtuvo Séralini.

En otro experimento llevado a cabo en los años 70, solo se midió la propensidad a tumores en un periodo de un año y seis meses. ¿Su resultado? El 45 % de las ratas habían desarrollado tumores y en una proporción semejante a la reportada por Séralini: las ratas hembras tenían el doble de tumores que los machos.

En otro experimento que se llevó a cabo en esa década y se publicó en 1979, donde se revelaba que el 81 % de las ratas Sprague Dawley albinas terminaron con tumores en un lapso de tiempo de 2 años.

Esto no es nada sorprendente para los toxicólogos y oncólogos que han trabajado con estas ratas. Hay una amplia literatura de sus distintas incidencias de tumores bajo diversas circunstancias.

¿Qué significa esto? Pues, algo muy sencillo: que en el mejor de los casos, el experimento no es concluyenteNO demuestra que los transgénicos y el Roundup® sean cancerígenos. Es más, este resultado es consistente con otros estudios que demuestran que no hay mayor incidencia estadística de cáncer en animales de laboratorio cuando ingieren transgénicos con o sin Roundup® (véase este artículo y este metaanálisis).

El asunto es todavía peor. Una de las gráficas del artículo parecería indicar que si una rata macho ingiere agua con Roundup®, alargaría su tiempo de vida. Obviamente, este resultado es absurdo, pero demuestra cuan mal diseñado estaba el experimento. No solamente los datos reflejan este patrón, hay otras anomalías (e.g. que mientras más maíz transgénico ingerían las ratas, menor era el tamaño de sus tumores).

Pero si este es el hecho, entonces, ¿por qué no se tiene en cuenta que el grupo control tuvo menos incidencias de tumores que en los demás casos? El problema es que con tantas variables examinadas en el experimento, el tamaño de las muestras para cada caso era demasiado pequeño para establecer una diferencia significativa estadística entre los grupos. Además, dentro del contexto de los demás estudios en torno a las ratas Sprague Dawley albinas, se puede sostener que el Roundup® y el maíz transgénico no conllevaron incremento alguno estadístico en cuanto a las incidencias de tumores.

Aun con todo esto, Séralini concluyó que la evidencia parecía indicar que el maíz transgénico y el Roundup® aumentaban las incidencias de tumores en las ratas (¡!) (Séralini et al., 2012, p. 4230).

Por eso, se señaló que los datos del experimento estaban mal analizados y mal evaluados y que obviamente la conclusión era estaba errada.

El que esté satisfecho con esta explicación para descartar este experimento como genuino, siéntase en la libertad de saltar a la próxima sección. Los que se quieran quedarse para conocer cuáles son las demás objeciones del llamado “estudio”, pueden quedarse un ratito más:

  1. Séralini no siguió la guía europea (de la OECD) para establecer grupos controles adecuados, algo que, como hemos visto, vició el experimento desde punto de vista de su diseño.
    .
  2. En su aviso de declaración de conflictos de intereses, a Séralini se le olvidó señalar que CRIIGEN y la Fundación para el Progreso Humano, dos organizaciones antitransgénicas, financiaron su estudio.
    .
  3. Algunos han planteado que Séralini y su equipo pudieron haber cometido distintas faltas de código de ética en relación con las ratas, debido a que (¿por motivos puramente publicitarios?) dejó crecer sus tumores hasta el extremo y sin ponerlas a dormir en un cierto tiempo razonable. Esto es cruel por infligir sufrimiento innecesario para dichos animales de laboratorio (véase Arjó et al., 2013).

Más reacciones …

No solo los científicos se molestaron, sino también la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) tronó contra el artículo publicado y expresó lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Ante todas las objeciones presentadas por científicos expertos, por la EFSA y otros, la revista Food and Chemical Toxicology procedió a retirar el artículo.

Estudio retirado

Estudio retirado

Obviamente, los movimientos antitransgénicos respondieron con su usual Reductio ad Monsantum.

De muerto a zombi

Como frecuentemente ocurre en el movimiento antiOGM y otros bien característicos de algunas seudociencias, no importa cuan malos hayan sido estos experimentos y se hayan demostrado su falsedad a saciedad, pueden convertirse en la bandera de alguna causa. Lo otro que ocurre es que suelen convertirse en lo que el médico David Gorski llama “estudios zombis“, es decir, unos “estudios” hartamente refutados que “reviven” después de muertos.

Séralini y su equipo no se dieron por vencidos. Lo que hicieron fue hacer unas modificaciones cosméticas al estudio para volverlo a publicar en otra revista académica, en esta ocasión en la Environmental Sciences Europe.  Lo que es extraño es que en esta ocasión se dio a conocer sin arbitraje por pares (peer-review), algo que no es usual. El argumento que esgrimió la junta editorial de la revista es que no lo necesitaba porque ya había sido arbitrado por Food and Chemical Toxicology. Lo otro que llama la atención, es que en esta segunda ocasión, Séralini corrigió su conclusión y afirmaba que sus resultados no eran concluyentes. Desgraciadamente, llega a la convicción correcta cuando el daño social vía los medios ya está hecho y el estudio previo con sus conclusiones incorrectas se ha convertido en un estandarte de los militantes antiOGMs.

Desde entonces, Séralini y otros han utilizado este mismo estudio para sustanciar otros alegatos en torno a los OGMs y Roundup®.

A pesar de que hoy día algunos científicos utilizan el artículo de Séralini para mostrar cómo no llevar a cabo un experimento, alguna gente en Puerto Rico y en el mundo siguen pregonando a su favor como si hubiera sido (como dirían en inglés) el “smoking gun” contra Monsanto y el daño que “representan” los OGMs.

Lo más triste es que algunos partidos políticos de Puerto Rico y varios grupos ecologistas están bien conformes con un experimento rechazado por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial. Sin lugar a dudas, esta actitud es un genuino ejercicio del negacionismo contra las ciencias.

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 1: Consenso científico a favor de los OGMs

Consenso sobre OGMs

Una porción del número de organizaciones que afirman que los alimentos modificados vía ingeniería genética en el presente son seguros. (Imagen creada por este servidor y que libero para el dominio público).

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

BIENVENIDOS a una nueva serie de este blog en ocasión a dos acontecimientos, la Marcha contra Monsanto planificada para llevarse a cabo pronto y una actividad que se presentará en el Recinto de Ciencias Médicas que sospecho fuertemente que demonizará a los alimentos transgénicos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Esta serie no va a ser un ataque ni una defensa de los OGMs, sino que presentará estrictamente lo que la comunidad científica a nivel mundial (comunidad compuesta de conservadores y liberales políticos, gente de toda ideología política) tiene que decir en torno al tema. ¿Cuál es el consenso de la comunidad científica en cuanto a los OGMs? ¿Qué tienen que decir los expertos sobre el asunto del experimento de G. E. Séralini (caso icónico contra los OGMs y Monsanto)? ¿Qué tienen que decir los científicos en cuanto a la relación entre OGMs, la salud humana y el medio ambiente?

He aquí lo que NO haremos en esta serie:

  • “Defender” a Monsanto. Como siempre, si una empresa cualquiera hace algo bueno, se le aplaude; cuando haga algo malo, se le condena. Si discutimos algo en que Monsanto sale bien parado, así lo dejamos constar. Aclaramos que, como cualquier otra empresa, Monsanto solo procura ganar dinero para sus accionistas y, como en el caso de todas las compañías, ese afán de lucro puede coincidir con el bien público (creando bienes y servicios valiosos) o perjudicarlo (externalidades negativas). Inevitablemente hablaremos de sus aportaciones y problemas que ha causado.
    .
    A pesar de ello dejo constar que el enfoque de esta serie es exponer los hechos científicos en relación con una tecnología y lo que significa para nuestro futuro, independientemente de si Monsanto existe o deja de existir. Vamos a discutir asuntos importantes que trascienden la tan demonizada compañía.
    .
  • No basaré este escrito en documentales ni evidencia pobre. Usualmente la respuesta que recibo de muchas personas, especialmente en el área de ciencias, no es la de presentar evidencia fuerte, sino la de recurrir a documentales que se encuentran en YouTube (¡por favor!) o evidencia extremadamente débil (artículos publicados en revistas predatorias, desprestigiadas o estudios preliminares). Aquí nos atendremos a la evidencia fuerte: buenos artículos rigurosamente controlados, experimentos clínicos, revisiones científicas o metaanálisis en buenas revistas académicas y organizaciones merecedoras de entero crédito. No solo eso, como es costumbre de este blog, se enlazarán las afirmaciones principales del blog con el estudio o el conjunto de estudios que las sustancian. Si se quiere diferir y alegar que lo sostenido es falso, le toca al oponente presentar SU evidencia fuerte.
    .
  • Contrario a las voces de histeria o de epítetos personales, nos atendremos exclusivamente al rigor de una discusión civilizada. Si se quiere comentar para cualquier artículo, por favor, repasen nuestras reglas de juego. No se permitirá contenido difamatorio, insultos o epítetos al autor ni a otros comentaristas.

Ya que tenemos claro nuestro proceder, pasemos de lleno a la discusión.

¿Qué son los organismos genéticamente modificados (OGMs)?

Sucede que en ciencias no existe una definición formal de “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Este no es un término de origen científico sino más bien político. Como tal, está muy mal definido y es marcadamente ambiguo por las siguientes razones:

  • Porque desde una perspectiva neodarwiniana, todos somos organismos genéticamente modificados de especies anteriores y por selección natural.
    .
  • Aun así, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y aquellos organismos que son transgénicos. ¿Qué es un transgénico? Es un organismo que recibe una porción de código genético de otro organismo. Definir los OGMs de esta manera también es problemático por las siguientes razones:
    .

    • En la naturaleza también hay organismos transgénicos. Usualmente los antiOGMs piensan que la transgénesis es algo perverso de origen humano y que “violenta las leyes de la naturaleza”. Cada vez que escucho este último alegato, me pregunto a cuáles leyes se refieren: ¿a las tres leyes de la termodinámica?, ¿a las leyes del electromagnetismo, ¿a la ley gravitacional? Si violara las leyes de la naturaleza, entonces la transgénesis no sería posible.
      .
      Al contrario, en la naturaleza existe lo que se conoce como transferencia horizontal de código genético, por ejemplo, cuando una bacteria transfiere una porción de su ADN a otro organismo, sea bacteria, protozoario, planta o animal. Hoy día se sabe que los seres humanos y los demás seres vivos llegamos a existir porque hace millones de años, las bacterias primitivas solían intercambiar su código genético constantemente, lo que posibilitó la aparición de organismos que podían adaptarse mejor a su medio ambiente.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos. © 2005, Nature Publishing Group (reproducido aquí con fines educativos). Fuente: Smets & Barkay, 2005.

      Desde esta perspectiva, todos somos organismos transgénicos. Otro ejemplo lo podemos ver en animales multicelulares. Vean, por ejemplo, esta imagen:

      Elysia chlorotica

      Una imagen de la Elysia chlorotica. Fuente: Pellentreau et al., 2014.

      Aunque parece una hojita flotando en el agua, en realidad se trata de un molusco. Este se dedica a consumir algas y, por razones que hasta hace poco eran extrañas, adquiere los cloroplastos de las algas (algo conocido como kleptoplastía, que significa “robo de plastos”) y gracias a eso, literalmente se tiende para tomar el sol. ¿Por qué? Porque necesita que la clorofila en los cloroplastos pueda convertir la luz del sol en alimento. Lo que se preguntaban todos los científicos era por qué el cuerpo del molusco no rechazaba los cloroplastos, lo que usualmente sucede cuando un órgano ajeno es asumido por un organismo. En el año 2014, un equipo de científicos dio con la respuesta: porque cuando el molusco ingería las algas, había transgénesis o transferencia horizontal del ADN de las algas al molusco, e incluía la porción del código genético que le permite tolerar los cloroplastos y sacarles ventaja.

      Es más, si usted quiere conocer más de cerca a un organismo transgénico, mírese en el espejo. ¿Sabía usted que tiene empotrado en su ADN el código de un ancestro del HIV (el virus del sida)? ¡En serio! Aquí está el estudio. Así que la naturaleza es la inventora de los organismos transgénicos. Pero eso no es exactamente lo que la sociedad quiere decir con el término “OGM”.
      .

    • El otro problema de hacer la equivalencia entre OGMs y transgénicos es que en la jerga en que se utiliza esta palabra, también se incluyen otros métodos que no son transgénesis, tales como el uso de ácido ribonucleico interferente (ARNi). Además del ácido desoxirribonucleico (ADN) que es el que se encuentra en el núcleo de las células, existe el ácido ribonucleico (ARN) que es una molécula que envía la información provista por el ADN para la síntesis de proteínas, que son los bloques de construcción de todos nosotros, los seres vivos. El ARNi tiene la función de interferir en la producción de ciertas proteínas y es algo que se utiliza hoy día en la ingeniería genética. Por ejemplo, las papas Innate® de la compañía Simplot son producto de ese proceso, ya que el ARNi impide la producción de 4 proteínas distintas. Entre ellas hay una que contiene el aminoácido asparagina que cuando se fríen las papas se convierte en acrilamida, una neurotoxina y posible cancerígeno. De esa manera, aquella persona que consuma papas Innate® fritas, tiene menor riesgo de ser víctima de cáncer. Hay que hacer la salvedad de que las cantidades de acrilamida que se encuentran en las papas ordinarias que consumimos es muy inferior al nivel requerido para la neurotoxicidad, pero su ausencia en las Innate® es una contribución, aunque sea pequeña.  Sin embargo, la campaña contra los OGMs condenan también a estas papas y se les demoniza. (¡¿Por qué?!  No sé …  Esa actitud escapa a toda razonabilidad).
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  • Finalmente, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y los alimentos producidos por ingeniería genética. Aunque esto suene plausible, en realidad no lo es.  La humanidad ha llevado a cabo ingeniería genética de los alimentos desde que empezó a existir la agricultura. La persona promedio piensa que todos los alimentos que ve en el supermercado (incluyendo en los orgánicos) son puramente naturales. Esto es falso, no hay alimento procedente de seres vivos (sea hongo, planta o animal) que sea natural. Desde la primera época agrícola hasta hoy, los seres humanos de todas partes del mundo, desde la Antigua Mesopotamia, pasando por los imperios azteca e inca, hasta la Revolución Verde, han modificado a su voluntad las características de sus alimentos (mejor color, sabor, olor, etc.) Como todas las características de cualquier organismo son dictadas por su código genético, esa actividad de selección artificial y de hibridización no es otra cosa que ingeniería genética de nuestros alimentos. Veamos un ejemplo (de los millones que podemos dar).
    Antoine Duchesne

    Antoine Duchesne (1747-1827)

    Las fresas que se compran en el supermercado no son naturales sino que algunas de ellas fueron el resultado experimental de la hibridización de dos fresas naturales como la Fragaria chiloensis (de Chile) con la Fragaria virginiana (de Virginia, Estados Unidos)  para producir la Fragaria ananasa, la fresa que usualmente se vende. Esta fresa fue creada por primera vez en Francia en el siglo XVIII por Antoine Duchesne. Desde entonces se han llevado a cabo un número de combinaciones de selección artificial e hibridizaciones para alcanzar la gran variedad de fresas que existen en el mercado. Lo mismo los demás alimentos (véase nuestro artículo donde discutimos un poco más detalladamente ese tema).

    Vale añadir que existe otra manera de hacer ingeniería genética en el siglo XX, la mutagénesis inducida. Bajo tal procedimiento, se somete a los alimentos a químicos cancerígenos o radiación (literalmente se les induce cáncer, se les “maltrata” —por así decirlo— su ADN) para cambiar su código genético y, mediante experimentación, conseguir alguna característica que sea provechosa para los agricultores o el público. A lo mejor se consigue un grano más grande, un fruto más jugoso o un alimento con mayor rendimiento, resistencia a ciertos pesticidas, etc. Volviendo al ejemplo de las fresas, el “fresón de Douglas” se produjo de esta misma manera y los expertos dietistas de 1985 afirmaban que era el mejor en el mercado. Estos alimentos se admiten hoy día dentro de la categoría de alimentos orgánicos cuando se producen bajo las especificaciones de la USDA.
    .
    Pues virtualmente todos los alimentos que vemos en el supermercado (aun en los que venden comida orgánica) son resultado de miles de años de ingeniería genética de los seres humanos, con particular intensificación durante el siglo XX. Así que no podemos definir a los OGMs como organismos modificados por ingeniería genética.

En otras palabras, el término OGM es marcadamente ambiguo, por lo que muchos científicos prefieren no utilizarlo. Para efectos de nuestra discusión, definiremos funcionalmente (y torpemente) a los OGMs de la siguiente manera:

Con el término “organismos genéticamente modificados” (OGMs) nos referiremos a aquellos alimentos producidos mediante la modificación artificial de su código genético por vía de la transgénesis, del ARNi o ambos.

¿Qué piensa la comunidad científica en torno a los OGMs?

El consenso abrumador de la comunidad científica es que los OGMs (al menos los que están ahora en el mercado) son tan seguros como los convencionales y no representan mayor peligro para la humanidad.

Al final de este artículo ofrezco una lista no exhaustiva (tenemos corto de tiempo) de organizaciones científicas de los cinco continentes que lo afirman.  Sin embargo, sin duda, algunas personas con genuino espíritu inquisitivo presentarán algunas objeciones, veamos algunas de ellas:

  1. No existe tal consenso. Hay un artículo que demuestra que dicho consenso no existe.

Esta es la ficha del artículo que usualmente se utiliza para afirmar que no existe tal consenso:

Hilbeck, A., Binimelis, R., Defarge, N., Steinbrecher, R., Székács, A., Wickson, F., Antoniou, M., Bereano, P. L., Clark, E. A., Hansen, M., Novotny, E., Heinemann, J., Meyer, H., Shiva, V. & Wynne, B. (2015). No scientific consensus on GMO safety. Environmental Sciences Europe, 27, 4. doi: 10.1186/s12302-014-0034-1.

Antes de proceder, quiero invitar al lector (si así lo desea, sino, continúe leyendo nuestro artículo) que haga un pequeño ejercicio. Como todos sabemos (tal vez con excepción de dos o tres) hay un consenso abrumador en torno al tema de la antropogénesis del cambio climático. Vean o descarguen el artículo que así lo corrobora. No se preocupen por entender los números y las gráficas … pero noten lo más elemental … hay números y gráficas. ¿Por qué? Porque si usted quiere saber si hay un consenso en el tema que sea, no hay de otra alternativa que recurrir a los números: cuando hay consenso, hay mayoría abrumadora (yo diría que más del 75 o el 80 %), así que es una cuestión numérica. El artículo examina el número de artículos y de científicos que respaldan la posición de que el cambio climático se debe a la actividad humana y confirma el consenso.

Comparen ese artículo, con el que alega que no hay consenso en la comunidad científica en torno al tema de los OGMs (Hilberck et al.). Uno busca en vano los números que actualmente miden la opinión de la comunidad científica. ¡No los hay! Sí, el artículo presenta una serie de argumentos de por qué los autores (y 300 más) tienen reparos en relación con la seguridad de los OGMs … pero no demuestra que no haya consenso. No hace ese ejercicio numérico.

Compárese los números de científicos que respaldan este artículo mal hecho con, por ejemplo, los 3,400 científicos que firmaron una declaración redactada por la AgBioWorld Foundation y que incluía a 25 premios nóbeles. ¿Cómo compara el número de premios nóbeles que respaldan el artículo antiOGM (es decir, cero premios nóbeles) con la cantidad de premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace que dejara de destruir los cultivos del arroz dorado, un tipo de arroz transgénico (110 premios nóbeles)? (Aquí hablamos más al respecto).  Es más, ¿cuántas organizaciones de prestigio a nivel mundial respaldan la posición antiOGM en comparación con el listado que ofrecemos al final del artículo?

¡OJO!  Esto no necesariamente significa que un consenso esté en lo correcto. Es perfectamente legítimo que un científico difiera del consenso por razones de peso. Los científicos, seres humanos al fin, también pueden equivocarse. Puede ser que los argumentos que presentan los antiOGM en dicho artículo sean puntos válidos de preocupación. Sin embargo, lo que no pueden negar es que  hay consenso en torno al grado de seguridad de los OGMs.

  1. En Europa, donde gobierna el principio de precaución, hay una oposición fehaciente a los OGMs en general por ser inseguros. Si se oponen, por algo será.

Si se oponen, es por razones puramente políticas, no científicas. Desde la Comisión Europea, pasando por la Royal Society, incluyendo las de los países más opositores como Francia y Alemania y llegando a la Academia Pontificia de las Ciencias, todas las instituciones europeas de prestigio afirman categóricamente que hasta el presente, los alimentos producidos mediante ingeniería genética artificial por transgénesis y ARNi que se encuentran en el mercado son tan seguros como los convencionales.

Sí, es cierto que en Europa hay mayor conocimiento científico a nivel popular que en Estados Unidos en cuanto a unos temas pertinentes (e.g. la cosmología, la evolución y el cambio climático). Sin embargo, su desconocimiento sobre genética básica deja mucho que desear. Una vez se llevó a cabo una encuesta en la que se le preguntaba a los europeos si era cierta o falsa la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36 % de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57 %.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos era notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Fuente: Hallman et al., 2003, p. 8.

El uso, o mejor dicho el abuso, del principio de precaución es solo un producto de la actividad política vigorosa de parte de los grupos antiOGMs. Desgraciadamente, cuando una opinión pública desorientada se vuelve bastante ruidosa, la tendencia en las democracias es la de ignorar la voz de los expertos que sí conocen bien el tema. Europa no es una excepción a esta regla.

  1. Los científicos que favorecen los OGMs y sus organizaciones están comprados por Monsanto (o … [incluya su compañía favorita que desee demonizar])

En las ciencias sí existe un historial de que las compañías han “comprado” la conciencias de científicos para que produzcan artículos que favorecen sus productos. Eso pasó por mucho tiempo con la industria del tabaco. Lo mismo hemos visto en el caso de Exxon Mobile y su intento de influenciar para que los científicos negaran la antropogénesis del cambio climático.

Sin embargo, lo que a muchos militantes antiOGMs se les olvida es que en estos casos, la porción de la comunidad científica que apoyaba a la industria era casi siempre una minoría (en el caso del tabaco véase Cummings et al., 2007; sobre el asunto del cambio climático, véase Cook et. al., 2013). En casos en que hubo error en el consenso, las ciencias utilizaron los mejores experimentos controlados como fundamento para desbancar esas opiniones prevalecientes, como lo ha sido en el caso del uso de varias drogas a la venta en el mercado.

En el caso de los OGMs, estamos hablando de la mayoría, no solo científicos que trabajan en la industria de biotecnología, sino también científicos independientes cuyo salario es de origen público y que tienen permanencia (ninguna compañía puede amenazarles de removerlos de su puesto o de los beneficios que ello conlleva). De hecho, el portal Biology Fortified creó un listado de una colección de artículos en torno a los OGMs, la mitad de ellos son independientes. Además, contrario a otros temas, los OGMs (especialmente los transgénicos) han sido los objeto de estudio más intensos de la historia de las ciencias. Todos los mejores estudios clínicos y controlados en torno a los OGMs demuestran su seguridad.

Es más, uno de los estudios independientes más importantes es una revisión científica que explora el estatus de la evidencia de posibles daños de los OGMs a los animales de granja, cubre a cerca de un billón (en inglés trillion) de comidas a cien mil millones (en inglés billion) de animales de granjas cubriendo un periodo de 29 años. ¿Resultado? De los mejores estudios no se ha reportado un solo caso en que los OGMs hayan enfermado o que hayan sido letales. ¿Y que hay de los seres humanos? Un grupo de científicos en Italia también llevó a cabo una revisión científica al respecto, consultando más de 1,700 estudios al respecto que cubría el consumo de OGMs por un periodo de 10 años y no encontró caso alguno de animal no humano o ser humano que haya sido perjudicado por el consumo de OGMs. Si no fuera poco, la Comisión Europea también se empeñó en hacer una revisión al respecto, esta vez por un periodo de 10 años. ¿Conclusión? Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.

Una vez más, al final de nuestro artículo noten la cantidad de organizaciones de prestigio que corroboran o están totalmente de acuerdo con esos hallazgos. Monsanto podría comprar la conciencia de unos cuantos científicos, pero no de la inmensa mayoría a nivel internacional.  (Vean la lista abajo, ¿creen ustedes que comprar a toda esta gente sería económicamente viable?)

Y es más, aun suponiendo que lo haya hecho … ¡vaya! ¿por qué ExxonMobil, que tiene ingresos que son 27 veces mayores que los de Monsanto, no ha podido convencer a los científicos a nivel mundial de que el cambio climático no es antropogénico? ¿Cuál es el secreto? ¿Puede alguien explicarlo?

Listado de las organizaciones que se han expresado a favor de los OGMs

Este es el listado de organizaciones prestigiosas internacionales que están de acuerdo con lo que es el consenso de la comunidad científica, a saber:

  • Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.
  • Que, como en el caso de cualquier alimento nuevo (producto de selección artificial, hibridización o mutagénesis inducida) siempre la comunidad científica tiene que estar alerta en caso de que algún OGM pueda causar daño.
  • Los riesgos de la ingeniería genética vía transgénesis y ARNi son ínfimos.
  • Que no hay evidencia alguna de que los OGMs causen o estén causando daño a los seres humanos o los animales no humanos.

He aquí la lista y se enlazará el nombre de la organización al documento de la declaración o expresión en torno al tema para que el público pueda accederla fácilmente. Por favor, tengan en mente que esta lista está incompleta. Si les parece demasiado larga la lista, imagínense cuántas instituciones más favorecen esta biotecnología.

Trivia: ¿Sabían que Cuba  experimenta con transgénicos, a pesar de que se le declaró en contra? Sí … muy a pesar de que el gobierno oficialista había declarado a los transgénicos como “el genocidio de nuestro tiempo” (¿?) Pueden corroborar la información aquí (originalmente en Granma), aquí y aquí. Existe el Centro de Habana de Ingeniería Genética y Biotecnología de la Habana, donde se experimenta para el cultivo de tomates y maíz genéticamente modificados y producir peces genéticamente modificados, entre otros.

Referencias

Albertes, B., Beachy, R., Baulcombe, D., Blobel, G., Datta, S., Fedoroff, Kennedy, D., Khush, G. S., Peacock, J., Rees, M., & Sharp, P. (20 de septiembre de 2013). Standing up for GMOs. Science, 341, 6152, 1320. doi: 10.1126/science.1245017. Recuperado de http://www.sciencemag.org/content/341/6152/1320.full.

Cook, J., Nuccitelli, D., Green, S. A., Richardson, M., Winkler, B., Painting, R., Way, R., Jacobs, R., & Skuce, A. (15 de mayo de 2013). Quantifying the consensus on anthropogenic global warming in the scientific literature. Environmental Research Letters, 8, 2. doi: 10.1088/1748-9326/8/2/024024.

Cummings K. M., Brown A., & O’Connor R. (junio de 2007). The cigarette controversy. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, 16, 6, 1070-1076. doi: 10.1158/1055-9965.EPI-06-0912.

Hallman, W. K., Hebden, W. C., Aquino, H. L., Cuite, C. L., & Lang, J. T. (2003). Public Perceptions of Genetically Modified Foods: A National Study of American Knowledge and Opinion. NJ: Food Policy Institute. Recuperado en http://foodpolicy.rutgers.edu/docs/pubs/2003_Public_Perceptions_of_Genetically_Modified_Foods.pdf.

Nicolia, A., Manzo, A., Veronesi, F. & Rosellini, D. (16 de septiembre de 2013). An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research. Critical Reviews in Biotechnology. doi: 10.3109/07388551.2013.823595.

Pellentreau, K. N., Weber, A. P. M., Weber, K. L., & Rumpho, M. E. (mayo de 2014). Lipid accumulation during the establishment of kleptoplasty in Elysia chlorotica. PLoS ONE, 9, 5, e97477. doi: 10.1371/journal.pone.0097477. Recuperado de http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0097477.

Schwartz, J. A., Curtis, N. E., & Pierce, S. K. (1 de diciembre de 2014). FISH labeling reveals horizontally transferred algal (Vaucheria litorea) nuclear gene on a sea slug (Elysia chlorotica) chromosome. The Biological Bulletin, 227, 3, 300-312. Recuperado de  http://www.biolbull.org/content/227/3/300.full.

Smets, B. F. & Barkay, T. (septiembre de 2005). Horizontal gene transfer: perspectives at a crossroads of scientific disciplines. Nature Reviews Microbiology 3, 675-678. doi: 10.1038/nrmicro1253. Recuperado de: http://www.nature.com/nrmicro/journal/v3/n9/full/nrmicro1253.html.

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Cuando revistas predatorias retiran estudios antivacunas fatulos …

Vacunación contra la tifoidea

Dr. Schreiber de San Agustín, California, inoculando contra la tifoidea.

En el portal de Science-Based Medicine, David Gorski nos informa de la retirada de dos estudios (que en el fondo eran uno solo) que pretendían demostrar que las vacunas efectivamente enferman a los vacunados. Esto tiene que ver con el famoso seudoestudio de Andrew Wakefield publicado en The Lancet, que supuestamente vinculaba la vacuna triple vírica (MMR) con el autismo y con el aumento del trastorno del espectro autista (TEA).

Sin embargo, queremos recalcar que las revisiones científicas y metaanálisis que incluyen a más de 1.2 millones de niños no muestran relación alguna entre la vacuna triple vírica y el llamado “aumento” del TEA, supuesto incremento que ya hemos desmentido. Aun así, el sector antivacunas insiste en avanzar con su causa.

Al igual que muchos de los científicos antitransgénicos o negacionistas del cambio climático en general, aquellos que son antivacunas suelen publicar en revistas predatorias o desprestigiadas para dar la apariencia de que se ha dado a conocer información importante en alguna revista “científica arbitrada”. Hemos escrito ya sobre el serio problema de las revistas predatorias y el enorme problema que han creado en términos de política pública.

David Gorski, M.D.

David Gorski, M.D. Foto cortesía de él, CC-BY-SA 4.0.

Gorski nos habla de lo que él denomina “estudios zombis”, es decir, estudios que han sido retirados por revistas, pero que “resurgen” del ámbito de los muertos y aparecen en una segunda revista de peor prestigio. Un ejemplo de ello fue el caso del estudio de Gilles Éric Séralini (del que hablaremos la semana que viene) en que supuestamente mostraba una asociación causal entre alimentos transgénicos con glifosato y unos tumores de unas ratas. El estudio fue retirado por serias deficiencias, pero volvió a publicarse en otra revista de peor prestigio y sin arbitrar. Además, Séralini sigue publicando artículos —incluyendo en revistas predatorias— utilizando ese como base, a pesar de que en la segunda vez que publicó el artículo en cuestión concluyó que de los datos no podía derivarse nada.

Otro ejemplo es el que nos trajo Gorski con su artículo, esta vez dirigido al público antivacunas. El autor principal es Anthony R. Mawson, perteneciente a la causa antivacunas y que llevó a cabo una colecta en línea para financiar el estudio. Una vez se llegó a la cifra deseada, él y otros autores publicaron el estudio en una editorial predatoria de la que hablamos casi un año atrás, una revista de Frontiers. He aquí la ficha del escrito:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (21 de noviembre de 2016). Vaccination and health outcomes: A survey of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children based on mothers’ reports. Frontiers in Public Health, 4, 270. doi: 10.3389/fpubh.2016.00270.

Cuando Frontiers retiró el artículo, el enlace cibernético asignado a este dejó de funcionar y da error. Aquí se encuentra el PDF de la versión provisional.

El estudio en sí consistía en la administración de un cuestionario a madres voluntarias para saber si sus niños mostraron síntomas de enfermedad después de la vacunación de sus hijos.  El portal desmitificador, Snopes.com, mencionó los varios  factores principales de cómo se llevó a cabo el estudio y su eventual publicación:

  1. Hay un notorio conflicto de intereses debido a la manera en que se financió. Prácticamente la totalidad del dinero provenía de los grupos antivacunas.
    .
  2. Los autores en cuestión ya tenían una opinión formada al respecto. Esto en sí no es nada malo siempre y cuando el diseño del experimento fuera lo suficientemente riguroso para no inclinar los datos a los prejuicios formados.
    .
  3. El diseño del experimento era fatal, ya no se hizo una selección azarosa de distintas poblaciones de madres para administrar el cuestionario. Al contrario, se seleccionaron a varias madres que practicaban “homeschooling” y cuyo parecer en torno a las vacunas ya estaba formado.
    .
  4. Se publicó en una revista altamente cuestionada por la comunidad científica. El artículo fue arbitrado por un quiropráctico, profesión cuya comunidad en general es hostil a las vacunaciones.

Para mayores detalles en torno a las fallas, pueden leer este artículo y el publicado por Gorski en Science-Based Medicine. Varios científicos y un sector del público lo consideró este estudio chatarra y la editorial Frontiers fue el blanco de múltiples críticas al respecto. Por eso, Frontiers tuvo que hacer una declaración pública vía Twitter.

Como resultado, se retiró el estudio y el acontecimiento fue reportado en Retraction Watch.

Sin embargo, a pesar de su súbita desaparición, el estudio “revivió” en otra revista, esta vez publicada por una editorial de mucha peor calidad, Open Access Text. Esta es su ficha:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Pilot comparative study on the health of vaccinated and unvaccinated 6- to 12-year-old U.S. children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000186.

Sus datos fueron publicados también en un artículo aparte en la misma revista predatoria:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Preterm birth, vaccination and neurodevelopmental disorders: a cross-sectional study of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000187.

La razón de por qué tengo que proveer los estudios como archivos en nuestro portal y no en la fuente original es que los dos artículos en cuestión no se encuentran en las direcciones cibernéticas asignadas por la revista (un mal típico de las editoriales predatorias). Como los artículos se publican bajo una licencia de Creative Commons (aunque es curioso que no digan cuál de todas es), no se comete violaciones a derechos de autor el proveerlos en este blog.

Tal vez la ausencia de dichos artículos se explica por el señalamiento hecho por Retraction Watch de que Open Access Text parece haber retirado ambos artículos.

Breve reflexión

Aunque este asunto de los artículos zombis pueda sonar jocoso, en realidad es un asunto muy serio.

Estos son estudios fatulos publicados en revistas en el mejor de los casos desprestigiadas, en el peor se dedican a explotar a científicos y lectores. Su contenido carente de material científico y datos falsos se convierten en criterio para decidir política pública. Todo gobierno tiene un panel de expertos en torno a estos temas que saben mucho mejor en cuáles publicaciones confiar y en cuales no. Sin embargo, la población en general no goza de la misma sabiduría. Cuando estos asuntos se convierten en movimientos políticos ruidosos, el público tiende a hacerles caso y a exigir a sus gobernantes (electoralmente comprometidos) a que ignoren a los expertos.

Estos artículos como los de Andrew Wakefield y otros, tenidos como mártires de “Gran Farma”, han sido responsables de que en Estados Unidos se hayan desatado brotes de enfermedades que se pensaban que no se verían más en ese país, tales como el sarampión. Personas tales como Robert F. Kennedy, Jr. y Robert De Niro quienes financian estos grupos no mejoran la situación.

La publicación de estos artículos fatulos ha afectado las políticas en torno al calentamiento global, en cuanto a ingeniería genética, la provisión de vacunas y medicamentos, entre otros asuntos. El hecho de que la prensa frecuentemente descanse sus reportajes en estudios preliminares, en vez de revisiones científicas, metaanálisis y estudios rigurosamente controlados, revela una seria deficiencia de ese campo aun en el ámbito de reporteros especializados en divulgar sobre las ciencias.

En otras palabras, las revistas predatorias y la falta de literacia científica se han convertido en la era cibernética en una genuina amenaza para la salud pública. Por ende, los gobiernos y las Naciones Unidas deberían formar sus respectivos comités con científicos conocedores de estos asuntos y otros expertos para figurar alguna manera viable de contrarrestar estos males sin socavar la libertad de expresión ni los derechos humanos en general.

Sobre este tema, véase también los artículos de David Gorski, M.D. en su blog:

Referencias

Hawkes, D. (14 de junio de 2016). Calls by alternative medicine practitioners for vaccinated vs unvaccinated studies is not supported by evidence. Vaccines, 34, 28, 3223-3224. doi: 10.1016/j.vaccine.2015.12.031.

Taylor, L. E.,  Swerdfeger, A. W., & Eslick, G. D. (17 de junio de 2014). Vaccines are not associated with autism: An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies. Vaccines, 32, 29, 3623–3629. doi: 10.1016/j.vaccine.2014.04.085.

Wakefield, A. J., Murch, S. H., Anthony A., et al. (28 de febrero de 1998). Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. Lancet 351, 9103, 637–41. doi: 10.1016/S0140-6736(97)11096-0.

El daño a la salud por el miedo irracional al gluten

Pan de gluten

Pan de gluten. Foto cortesía de Estephany Viruez. CC-BY 3.0 Unported.

En la radio y la televisión abundan “nutricionistas” que aconsejan al público mantenerse lejos del gluten. En algunos casos, ciertos alimentos se certifican “Gluten Free“, no necesariamente porque ese alimento normalmente tenga gluten, tampoco debido a que las compañías que los mercadean estén genuinamente preocupadas por ello. La razón de por qué se etiquetan los alimentos de esa manera usualmente es porque vende. Es más, se ha convertido en toda una industria que en el 2014 rondaba los US$23 mil millones.

Tampoco es que el gluten se deba tratar someramente. Si usted es celiaco, debe evitar el gluten. En cuanto a la intolerancia al gluten, la evidencia científica de ello se cuestiona constantemente. Esto se debe a que muchas personas que creen que el gluten es dañino se han autodefinido como “intolerantes al gluten” o “sensibles al gluten” y en ocasiones se sienten enfermas. Sin embargo, mediante ensayos clínicos se ha demostrado que muchos de estos alegatos son totalmente infundados.  Ahora bien, hay un estudio más reciente que parece constatar la existencia de no celiacos que son intolerantes al gluten, aunque algunos estudios anteriores indican más bien intolerancia al trigo. Este es un asunto que se podrá confirmar mediante experimentos que logren filtrar mejor aquellos que potencialmente puedan tener esta enfermedad y aquellos que se imaginan tenerla. Aun así, parecería que el número de personas que padecería de esta enfermedad sería marcadamente inferior al número de personas que padece de celiaquía.

Suponiendo que la intolerancia al gluten exista, si sumamos estos a los celiacos, ¿cuánta porción de la población las padecen? Los números parecen sugerir que un poco menos de un 1%  en Estados Unidos, que son similares a los que encontramos en Europa (véase también este documento).

No obstante ello, ¿cuánta gente piensa que el gluten es dañino? Una encuesta informal llevada a cabo por Consumer Reports del 2014 revela que el 63 % de los participantes pensaba que comer alimentos sin gluten era más saludable. De acuerdo con una encuesta Gallup del 2015, el 21 % de los consultados decía que intentaba comer alimentos libres de gluten. Para el 2013, cerca de 17 millones de estadounidenses decían ser intolerantes al gluten.

¿Qué es el gluten?

Para entender cuál es el problema, debemos saber que el gluten es un copuesto de proteínas que en general se encuentra en el trigo y relacionados. Por ende, es de esperarse que esté en el pan, en la harina y en varios derivados que solemos disfrutar como alimentos básicos.

¿Es recomendable evitar el gluten?

Para aquellos que sean intolerantes a la harina o celiacos, sí es recomendable que se evite el gluten.

Wheat-995055.svg¿Qué hay del resto de la humanidad?  Aparentemente, todo tiende a indicar que una dieta que evite la ingestión de gluten puede ser perjuidicial para la salud. No se puede decir esto con plena seguridad, ya que estamos acumulando cada vez más estudios al respecto. Sin embargo, hay algunos que ya apuntan a que aquellos que evitan el gluten tienen mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. El estudio en cuestión (que no estará disponible sino hasta el 7 de marzo de este año) muestra que personas con dietas que incluían gluten, tenían hasta un riesgo  de 13 % menor de desarrollar diabetes.  Esta fue la conclusión de un equipo de la Universidad de Harvard que siguió la dieta de cerca de 200,000 personas en un estudio de largo término (25 años). Según el comunicado de la American Heart Association, los alimentos con gluten usualmente tienen mayor cantidad de micronutrientes que benefician al organismo. Por otro lado, los correspondientes alimentos sin gluten tienden a ser más caros y carecer de fibras y de algunos nutrientes. Hay que tener en consideración que este estudio no es decisivo, ya que es observacional. Hace falta su confirmación mediante otros métodos.

A esto podemos añadir que el Wall Street Journal publicó un excelente artículo periodístico que indicaba que los productos etiquetados como “libres de gluten” tendían a ser más altos en sodio y carbohidratos y significativamente inferior en cuanto a vitaminas y otros minerales nutritivos.

El martes de esta semana se publicó otro estudio en que un equipo de la Universidad de Columbia siguió por 26 años la dieta de cerca de 100,000 personas. No solo descubrieron que los alimentos ricos en gluten no parecían perjudicar el corazón, sino que había una relación inversa entre ingerir alimentos con menos gluten y riesgo de enfermedades del corazón: tales como enfermedades coronarias o episodios de infartos.

Como resultado, la revista académica BMJ  recomendaba al público promedio no evitar la ingestión de gluten. A menos que usted sea celiaco o intolerante al trigo, comer alimentos con gluten es tal vez más saludable,

Esto va en contra de la “sabiduría” de cierta gente en la radio y televisión que se especializa en atemorizar al público con los alimentos.

Referencias

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Carroccio, A., Mansueto, P., Iacono, G., Soresi, M., D’Alcamo, A., Cavataio, F.,  Brusca, I., Florena, A. M., Ambrosiano, G.,  Seidita, A., Pirrone, G., & Rini G. B. (diciembre de 2012). Non-celiac wheat sensitivity diagnosed by double-blind placebo-controlled challenge: exploring a new clinical entity. The American Journal of Gastroenterology, 107, 1898-1906. doi: 10.1038/ajg.2012.236.

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