¿Cáncer por usar Airpods?

Una vez más, la prensa ha alarmado al público ante unas noticias que insuflan el ánimo a la tecnofobia. Por ejemplo, Primera Hora publicó la noticia bajo el título, “Advierten que los Airpods pueden causar cáncer“. Según la noticia:

Unos 250 científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas (ONU) emitieron un llamado internacional en el que advierten de los riesgos de cáncer que pueden ocasionar dispositivos eléctricos e inalámbricos tan famosos como los Airpods y hasta los monitores para mantener vigilados a distancia a los bebés.

Solo que hay un problema con esta noticia, los autores no eran de la OMS, sino que dirigieron una carta a esa organización internacional.

Logo de EMFScientist
Logo de EMFScientist

El documento en cuestión es de científicos que pertenecen a un organismo llamado International EMF Scientists, que incluye a varios que han publicado en revistas académicas en torno al perjuicio de los campos electromagnéticos no ionizantes sobre el cuerpo humano. La carta se ha publicado en varios idiomas, incluyendo el español. De hecho, no es la primera vez que se publica y ha pasado por varias versiones a través de los años: la versión más reciente es del 1 de enero de 2019, mientras que la que está en español parece ser del 2016. Analicemos los fragmentos más importantes para poner en perspectiva la sustancia de su mensaje:

Basándonos en las investigaciones revisadas y publicadas en revistas científicas, tenemos una seria preocupación con respecto a la ubicua y creciente exposición a los campos electromagnéticos generados por dispositivos eléctricos e inalámbricos. Estos incluyen -pero no se limitan-a los dispositivos emisores de radiación de radiofrecuencia (RFR), como los teléfonos móviles e inalámbricos y sus estaciones base, Wi-Fi, antenas emisoras, los contadores inteligentes y los monitores para bebés, así como los dispositivos eléctricos e infraestructuras utilizadas para el suministro de electricidad que generan campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (ELF EMF).

Ya, de por sí, esto suena bien alarmante. Continuemos:

La OMS adoptó la clasificación de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) para los campos electromagnéticos de baja frecuencia (CEM: ELF) en 2002 y para la radiación de radiofrecuencia (RFR) en 2011. Esta clasificación establece que los campos electromagnéticos (EMF) son un posible carcinógeno humano (grupo 2B). A pesar de ambas conclusiones de la IARC, la OMS sigue manteniendo que no hay pruebas suficientes para justificar la reducción de estos límites cuantitativos de exposición

De hecho, esta aserción es correcta. La IARC tiene las siguientes clasificaciones:

  • Categoría 1: Hay plena seguridad de vinculación con cáncer.
  • Categoría 2A: Es más probable que la sustancia o la actividad esté vinculada al cáncer, aunque no se puede establecer con seguridad.
  • Categoría 2B: Es posible, aunque no con alta probabilidad, que la sustancia o la actividad esté vinculada al cáncer.
  • Categoría 3: No hay evidencia alguna de vinculación con cáncer.

La IARC catalogó los campos electromagnéticos no ionizantes como 2B. Sin embargo, al igual que en otros asuntos, la OMS difiere marcadamente de su rama diciendo lo siguiente:

En los dos últimos decenios se ha realizado un gran número de estudios para determinar si los teléfonos móviles pueden plantear riesgos para la salud. Hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud…

En varios estudios se han investigado los efectos de los campos de radiofrecuencia en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial en voluntarios. Hasta la fecha, esos estudios parecen indicar que no hay pruebas fehacientes de que la exposición a campos de radiofrecuencia de nivel inferior a los que provocan el calentamiento de los tejidos tenga efectos perjudiciales para la salud.

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/electromagnetic-fields-and-public-health-mobile-phones

Por hoy, esto representa el consenso de la comunidad científica a nivel internacional.

Continuemos leyendo la carta:

Puesto que existe una controversia sobre el fundamento para el establecimiento de normas para evitar efectos adversos sobre la salud, se recomienda que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) convoque y financie un comité multidisciplinar independiente para explorar los pros y los contras de las alternativas a las prácticas actuales que podrían reducir sustancialmente la exposición humana a los campos de RF y ELF. Las deliberaciones de este grupo deben llevarse a cabo de una manera transparente e imparcial. Aunque es esencial que la industria participe y coopere en este proceso, no se debe permitir que pueda sesgar sus procedimientos o conclusiones. Este grupo debe transmitir su análisis a la ONU y la OMS para dirigir una actuación preventiva.

1. los niños y las mujeres embarazadas deben ser protegidos;

2. las directrices y normas reguladoras deben endurecerse;

3. debe instarse a los fabricantes para que desarrollen una tecnología más segura;

4. los servicios públicos responsables de la generación, transmisión, distribución y supervisión de la electricidad deben mantener una adecuada calidad de la energía y asegurar el cableado eléctrico adecuado para minimizarla dañina corriente de tierra;

5. el público debe estar bien informado acerca de los posibles riesgos para la salud de la energía electromagnética e instruído sobre las estrategias de reducción de daños;

6. los profesionales de la salud deben ser educados acerca de los efectos biológicos de la energía electromagnética y se les debe proporcionar la formación necesaria para el tratamiento de los pacientes con sensibilidad electromagnética;

7. los gobiernos deben proporcionar formación y asignar fondos para la investigación sobre los campos electromagnéticos y la salud, que debe ser independiente de la industria y deben instar a la industria a cooperar con los investigadores;

8. los medios deben dan a conocer las relaciones financieras de los expertos con la industria al citar sus opiniones con respecto a los aspectos de salud y seguridad de las tecnologías que producen CEM; y

9. deben establecerse zonas blancas (áreas libres de radiación).

¿Qué hacer de estas declaraciones?

Los experimentos en cuestión

Una iPhone con Airpods
Una iPhone con Airpods. Imagen cortesía de Christo Anestev.

Lo interesante de la cuestión es que la carta habla de experimentos, pero no especifica cuáles. Sin embargo, una de las peticiones (la número 6) habla de “pacientes con sensibilidad electromagnética”. Esto es un problema significativo, debido a que no hay evidencia alguna de que existan síntomas de “sensibilidad electromagnética”. Varios experimentos ciegos y aleatorizados y revisiones científicas sugieren que las personas que se autodiagnostican como “hipersensibles al electromagnetismo” realmente experimentan el efecto nocebo, es decir que, ante la sugerencia de estas emisiones electromagnéticas (sean reales o no), las personas se sentían peor, mientras que se sentían mejor si no se les sugería esa presencia (fuera verdad o no) (Regel et al., 2006;Röösli & Hug, 2011; Rubin, Hahn, Everitt, Cleare, & Wessel, 2006; Rubin, Hillert, Nieto-Hernandez, van Rongen & Oftedal, 2011).

Lo otro que debemos preguntarnos es en torno a la disponibilidad de aparatos como móviles, computadoras, laptops y “routers” que están disponibles actualmente en comparación con otras épocas. Hoy interactuamos más con radiación electromagnética no ionizante que en cualquier otra época de la historia de la humanidad. Si los problemas de este tipo de radiación son como indican los autores de la carta, deberíamos tener una tasa de cáncer sin precedentes. Sin embargo, de acuerdo con el estudio más reciente de las estadísticas de cáncer en los Estados Unidos, ese no parece ser el caso.​ (Siegel, Miller & Jamal, 2019).

Incidencias de cáncer y mortandad por cáncer
Incidencias de cáncer y mortandad por cáncer (Siegel, Miller, & Jemal, 2019, p. 13).

A partir de estos datos, se vuelve inverosímil el alegato de que la exposición a la radiación no ionizante represente algún problema de salud, especialmente de cáncer. De hecho, debido a que la radiación no ionizante, que por definición no es ionizante, no se supone que tenga suficiente energía como para ser genotóxico o cancerígeno. Todo lo que puede hacer en altas dosis es elevar la temperatura del cuerpo que esté cerca, pero no debería hacer nada más allá de eso.

Por ahora, lo que estamos pensando (al menos en el caso de la carta más reciente) es que EMF Scientists está aprovechando la ocasión de que, recientemente, el National Toxicology Program (NTF), una rama de la National Institutes of Health (NIH), dio a conocer finalmente dos experimentos en torno a las radiaciones electromagnéticas no ionizantes, unos con ratas Sprague-Dawley® y otro con ratones B6C3F1/N.

Rata Sprague Dawley albina
Una rata Sprague-Dawley® albina. Foto cortesía de la National Toxicological Program, de la National Institutes of Health.
  • Experimento con Ratas Sprague-Dawley®: De este experimento habíamos hablado antes. Estas ratas se expusieron a una radiación de 900 MHz desde el útero, durante su proceso de crecimiento, por un periodo de dos años. Esta exposición duró un promedio de nueve horas y 10 minutos al día. En el año 2016, se publicó un informe parcial en torno a este experimento (Wyde et al, 2016). En aquel momento, llamamos la atención al hecho de que las incidencias de cáncer en estas ratas en relación con el grupo control, por un periodo de dos años, se explicaba por el hecho de que las ratas experimentales (es decir, las que recibieron las dosis de radiación) vivieron mucho más tiempo que las ratas control. Esto es reconocido por el National Toxicology Program en su Fact Sheet (p. 3). Si ese es el caso, entonces esto no es evidencia fuerte a favor de un vínculo entre la radiación electromagnética de los móviles y las incidencias de cáncer en estas ratas. Como indicamos en el otro artículo, las Sprague-Dawley® albinas son extremadamente propensas a tumores, que se desarrollan cada vez más a medida que pasa el tiempo. Además, las incidencias de tumores suceden más en el caso de los machos que de las hembras (Mac Kenzie & Garner, 1973; Prejean et al., 1973; Suzuki, Mohr & Kimmerle, 1979).
  • Experimento con los ratones B6C3F1/N: A estos ratones se les expuso a una radiación electromagnética no iónica de 1,900 MHz desde el útero hasta dos años. La razón del uso de ratones B6C3F1/N, es que los modelos basados en experimentos parecen ser fiables, aunque persisten dudas todavía en torno a incidencias de tumores que pueden ser endémicas en ellas (King-Herbert & Thayer, 2006). ¿Qué encontraron? Según el resumen provisto por la NIH, se nos dice:

High exposure to radiofrequency radiation (RFR) in rodents resulted in tumors in tissues surrounding nerves in the hearts of male rats, but not female rats or any mice, according to draft studies from the National Toxicology Program (NTP) (mis negrillas).

https://www.nih.gov/news-events/news-releases/high-exposure-radiofrequency-radiation-linked-tumor-activity-male-rats

Considerando que en los ratones no hubo evidencia clara relacionada con radiaciones electromagnéticas ni en las ratas hembras, solo nos quedan las ratas macho, de las que se nos dice hubo “evidencia clara” de tumores de corazón y “alguna evidencia” de un tipo de tumor cerebral. Sobre esto, de acuerdo con el NTP, algunas tuvieron un tipo de tumor que alguna literatura científica ha querido vincular a la radiación elegromagnética. ¿Y dónde está la fuente que enlaza este tipo de cáncer de cerebro con la radiación de los móviles? ¡De la IARC! (Ver Fact Sheet, pp. 2, 4; IARC, 2013). Enfatizamos lo que hemos indicado múltiples veces en este blog en cuanto a las interrogantes que se han formulado en estas últimas décadas en torno a la fiabilidad del juicio de clasificación de la IARC de peligrosidad (hazard).

Como bien admite el NTP, muchos de los resultados son equívocos, algo que requerirá mayor investigación al respecto. Basta indicar que hay varios elementos que mucha gente no tiene en cuenta en relación con estos experimentos y que el NTP nos recuerda:

  • Estos resultados experimentales valen solamente en relación con tecnologías de móviles 2G y 3G, que eran las populares en el momento en que se comenzó el experimento. ¿Que significa esto? Que estos resultados no valen para tecnologías Wi-Fi, 4G o 5G (Fact Sheet p. 3).
  • Estos experimentos expusieron a las ratas y a los ratones a dosis de radiación muy por encima de la dosis que reciben los seres humanos de sus móviles (Fact Sheet p. 2).
  • Estos experimentos expusieron a las ratas a nivel corporal (y desde la etapa fetal), no en lugares específicos tales como la cabeza o la cintura, como es usual en los seres humanos (Fact Sheet p. 2).

Ahora bien, en cuanto a los seres humanos, hoy tenemos más móviles que en cualquier otra época de la humanidad. ¿Ha habido un incremento en cáncer cerebral a través de los años? No. Al contrario, las incidencias son extremadamente bajas y disminuyendo (el porcentaje de las incidencias en 1992 era de 6.6%, en el 2015 era de 6.2%).

Estimados de nuevos casos de tumores cerebral o nervioso
Estimados de nuevos casos de tumores cerebral o nervioso. Imagen cortesía de la National Institutes of Health.

En cuanto a las incidencias de cánceres de corazón, son extremadamente raras, aun en una época como la nuestra. El tipo de tumor que se encontró en las ratas como “evidencia clara” de vínculo con la radiación electromagnética no ionizante, fue de neurilemoma (schwannoma). Sin embargo, en los seres humanos, usualmente el tipo de cáncer que se da en el corazón son de sarcoma, es decir, un tipo de tumor que se forma en el tejido del corazón.

En resumen, la evidencia de que la radiación no ionizante 2G o 3G afecte al ser humano es extremadamente débil, especialmente cuando se tiene en consideración la evidencia disponible y que nuestra interacción continua con esta es muy frecuente. Muy a pesar de la IARC, la evidencia acumulada de radiaciones no ionizantes nos da a entender que no hay evidencia de que esta sea genotóxica o cancerígena.

Si este es el caso, es totalmente innecesaria la creación de “zonas blancas” libres de radiaciones, especialmente cuando estamos rodeados constantemente de radiación ionizante, es decir, la que sí es genotóxica, tan solo por salir, tomar el sol, respirar o ingerir ciertos alimentos.

Por ende, tampoco hay razón alguna para pensar que los Airpods y equivalentes generen cáncer en animales o seres humanos.

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Muchas gracias.

Referencias

International Agency for Research on Cancer [IARC]. (2013). Non-ionizing radiation, part 2: radiofrequency electromagnetic fields. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans, 102. https://monographs.iarc.fr/wp-content/uploads/2018/06/mono102.pdf.

King-Herbert, A. & Thayer, K. (2006). NTP workshop: animal models for the NTP rodent cancer bioassay: stocks and strains – Should we switch? Toxicologic Pathology, 34(6). 802–805. doi: 10.1080/2F01926230600935938.

Mac Kenzie, W. F. & Garner, F. M. (mayo de 1973). Journal of the National Cancer Institute, 50(5), 1243–1257. doi: 10.1093/jnci/50.5.1243.

Prejean, J. D., Peckham, J. C., Casey, A. E., Griswold, D. P., Weisburger, E. K., & Weisburger, J. H. (noviembre de 1973). Spontaneous tumors in Sprague-Dawley rats and Swiss mice. Cancer Research, 33(11), 2768-2773.

Regel, S. J., Negovetic, S., Röösli, M., Berdiñas, V., Schuderer, J., Huss, A., Lott, U., Kuster, N., & Achermann, P. (1 de agosto de 2006). UMTS base station-like exposure, well-being, and cognitive performance. Environmental Health Perspectives, 114(8), 1270-1275. doi: 10.1289/ehp.8934.

Röösli, M. & Hug, K. (mayo de 2011). Wireless communication fields and non-specific symptoms of ill health: a literature review. Wiener Medizinische Wochenschrift, 161(9-10), 240-50. doi: 10.1007/s10354-011-0883-9.

Rubin, G. J., Hahn, G., Everitt, B. S., Cleare, A. J., & Wessel, S. (9 de febrero de 2006). Are some people sensitive to mobile phone signals? Within participants double blind randomised provocation study. BMJ, 332, 886. doi: 10.1136/bmj.38765.519850.55.

Rubin, G. J., Hillert, L., Nieto‐Hernandez, R., van Rongen, E., & Oftedal, G. (diciembre de 2011). Do people with idiopathic environmental intolerance attributed to electromagnetic fields display physiological effects when exposed to electromagnetic fields? A systematic review of provocation studies. Bio Electro Magnetics, 32(8), 593-609. doi: 10.1002/bem.20690.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (4 de enero de 2019). Cancer statistics, 2018. CA. Cancer Journal for Clinicians, 68(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21442.

Suzuki, H., Mohr, U. & Kimmerle, G. (octubre de 1979). Spontaneous endocrine tumors in Sprague-Dawley rats. Journal of Cancer Research and Clinical Oncology, 95(2), 187-196. doi: 10.1007/BF00401012.

Wyde, M., Cesta, M., Blystone, C., Elmore, S., Foster, P., Hooth, M., Kissling, G., … Bucher, J. (23 de junio de 2016). Report of Partial findings from the National Toxicology Program Carcinogenesis Studies of Cell Phone Radiofrequency Radiation in Hsd: Sprague Dawley® SD rats (Whole Body Exposure). bioRXiv. doi: 10.1101/055699.

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Humanistas se expresan en contra de las llamadas “terapias de conversión”

Humanistas Seculares de Puerto Rico

Hoy, la presidenta de Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE), Eva Quiñones, se expresó a nombre de la organización en torno al rechazo legislativo a enmendar el Código Civil de Puerto Rico para prohibir las llamadas “terapias de conversión” (terapias de reorientación sexual) en Puerto Rico. Aquí reproducimos su escrito:

Re: Terapias de “Conversión”

Eva Quiñones
Eva Quiñones

En tiempos recientes, se ha hablado mucho de este tema ya que unos buscan prohibirlas y otros buscan que se sigan permitiendo, como en la actualidad. La que lleva la voz cantante en este asunto es Zoé Laboy, y esto va de la mano con legislación similar que se ha aprobado en varios estados.

Veamos. Estas “terapias”, por su naturaleza misma, son secretas y ocultadas por los que las proponen y realizan. Es virtualmente imposible tener data de la ocurrencia de algo como esto, sin embargo, es un secreto a voces que no solo ocurren, sino que, específicamente, son promovidas desde las iglesias. Lo que no es secreto es que no funcionan, son traumatizantes, humillantes y muy dañinas a quienes se las dan, sobre todo si son menores de edad.

¿Por qué las iglesias (no todas, de seguro) promueven estas terapias? Porque ven esto de “hombre que yace con hombre, como si fuera mujer”, como una abominación, y aunque no veamos a ninguna iglesia en Puerto Rico buscando que el remedio a esta abominacion sea el que manda la Biblia, sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad ni una patología sujeta a ser “curada”. De hecho, en ningún lugar de la Biblia vemos que puede ser curada, sino que al ordenar que sean matados, parten de la premisa de que no es curable, sino eliminable. ¿Qué dice la Biblia al respecto? En Levítico 20:13 tenemos la expresión mas clara, pero no única, en cuanto a la homosexualidad:

“Si alguien se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos.” [Nueva Biblia Latinoamericana].

Levitico 18:22 repite el sentimiento al decir

“No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación.”

De forma no menos dramática, en Romanos 1: 26,27 nos dicen:

“¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales”

Pero de aquí lo que podemos asumir es que si son dejados con vida, el castigo es que no heredarán algún pedazo de bienes raíces místico.

No vemos a ningún grupo religioso en la isla abogando por la inclusión de la homosexualidad como delito en nuestro Código Penal, cosa que el caso de Lawrence v. Texas, 539 U.S. 558 (2003) efectivamente abolió, ni a estatuir el castigo bíblico correspondiente, afortunadamente. Sin embargo, inventarse terapias seudocientíficas para lidiar con un problema que no existe nos parece absurdo. Es apliamente sabido que las organizaciones y grupos profesionales de la salud con base científica no tienen métodos reconocidos para curar la homosexualidad, principalmente porque no lo reconocen como una enfermedad ni patología. De existir alguno, estos no son avalados por la comunidad científica. En resumen, según la American Psychiatric Association Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation,

“there are no studies of adequate scientific rigor to conclude whether or not such methods work to change sexual orientation. The longstanding consensus of the behavioral and social sciences, and the health and mental health professions is that homosexuality and bisexuality are per se normal and positive variations of human sexual orientation.” Research consistently failed to provide any empirical or scientific basis for regarding them as disorders or abnormalities.” {No existen estudios con la suficiente rigurosidad científica para concluir si estos métodos (las terapias de conversión) funcionan para cambiar la orientación sexual. El consenso de larga data de las ciencias del comportamiento y sociales, y de las profesiones de la salud y salud mental es que la homosexualidad y la bisexualidad son per se normales y son variantes positivas de la orientación sexual humana. Las investigaciones fallan consistentemente en encontar alguna base empírica o científica para considerarlas como desórdenes o anormalidades}.

Ante esta expresión tan contundente de la APA, solo nos queda resaltar que la data al respecto indica que las terapias de conversión reflejan un intento de los grupos, usualmente religiosos, de reparar y remover unas conductas sexuales que consideran como defectos morales o espirituales. La data también indica claramente que estos esfuerzos por cambiar la orientación sexual son infructuosos. Además, los individuos sometidos a terapias de conversión reportan angustias, sentimientos de culpabilidad, inadecuacidad, frustración, depresión, autoimagen negativa, entre otras.

La Organización Panamericana de la Salud (parte de la Organización Mundial de la Salud – World Health Organization) hace eco del consenso científico mundial de que la homosexualidad no es una patología, pero añade en el 2012 que

“The organization further called “on governments, academic institutions, professional associations and the media to expose these practices and to promote respect for diversity.” They further noted that adolescents have sometimes been forced to attend these therapies involuntarily, being deprived of their liberty and sometimes kept in isolation for several months, and that these findings were reported by several United Nations bodies. Additionally, the organization recommended that such malpractices be denounced and subject to sanctions and penalties under national legislation, as they constitute a violation of the ethical principles of health care and violate human rights that are protected by international and regional agreements. {La organización también llama a los gobiernos, instituciones académicas, asociaciones profesionales y a los medios a exponer estas prácticas y a promover el respeto por la diversidad. Además, notaron que los adolescentes han sido a veces forzados a asistir a estas terapias involuntariamente, han sido privados de su libertad y aislados en ocasiones por algunos meses, y que estos hallazgos han sido reportados por varios cuerpos de las Naciones Unidas. Adicionalmente, la organización recomienda que estas malas prácticas sean denunciadas y sujetas a sanciones y penalidades bajo la legislación nacional, porque constituyen violaciones a los principios éticos del cuidado de la salud y que violan los derechos humanos que son protegidos por acuerdos internacionales y regionales.}

Notamos el repudio y rechazo internacional a estas prácticas, no solo por no ser necesarias y sin base científica, sino porque son dañinas a las personas, sobre todo a los mas jóvenes, y porque constituyen violaciones a los derechos humanos de los que son sometidos a ellas. Como humanistas, repudiamos la existencia de estas seudoterapias y nos oponemos contundentemente a que sean permitidas en Puerto Rico. El consenso internacional nos puede informar de manera suficiente de la crueldad de estos tratamientos, y de su inefectividad, a falta de data local que por su naturaleza secretiva e ideológica es difícil pero no imposible de conseguir. Lo que no dudamos es que son terapias falsas promovidas por algunos grupos con base de fe, cosa que se demuestra al ver que son estos grupos los que mayormente las promueven y/o realizan, mediándose de profesionales o líderes religiosos inescrupulosos, y que NO FUNCIONAN.

Exhortamos, debido a la falta de acción de los cuerpos legislativos de nuestra isla, a que las organizaciones y grupos de profesionales de la salud monitoreen de cerca esta situación, y que sancionen a aquellos que ofrecen o promueven estas terapias dentro del ámbito de la salud de forma contundente. No tienen base ni origen salubrista alguno, por lo que no deben ser consideradas como prácticas aceptadas en nuestra sociedad. También exhortamos a aquellos que han sufrido estos tratamientos a que acusen y le reclamen públicamente a los que los han torturado con estas terapias malvadas, y que sepan que no estarán solos, que son seres humanos con derecho a vivir y amar consentidamente como su conciencia les dicte, y que desde el Humanismo, los apoyamos no solo en la búsqueda de la prohibición de estos tratamientos, sino también en la vindicación de todas las sexualidades libres y consentidas.

141 Premios Nóbel denuncian a Greenpeace

Premios Nóbel vs. Greenpeace

En este blog, hemos estado velando el conteo de ganadores del Premio Nóbel que denuncian las acciones de Greenpeace contra los alimentos producto de ingeniería genética y, en particular, su campaña irracional contra el arroz dorado.

Arroz dorado
Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Para los que no conozcan la causa, el arroz dorado es un alimento transgénico, cuya ingeniería permite que produzca β-caroteno (37 µg/g), un químico que es antecesor de la vitamina A. Su fin es el que los agricultores de Asia y Oceanía tengan acceso a un alimento básico que les sirva para remediar, en el público, la epidemia de ceguera y muertes por falta de vitamina A. Las compañías involucradas eximieron de pago de regalías por sus ideas patentadas a cualquier agricultor u organización agrícola que generara un ingreso igual o menor a la cantidad anual de $10,000.00 estadounidenses. Aunque en nuestro contexto económico, esto parezca demasiado bajo, en el asiático, vuelve este alimento uno prácticamente libre de patentes para los agricultores. No se les prohibirá guardar sus semillas y las empresas no actuarán para limitar el mercado asiático de arroz para beneficiarse. Esto ha hecho al acceso al arroz dorado una de las causas humanitarias más importantes del mundo. El arroz ya ha sido aprobado por las autoridades de salud de Asia, Oceanía y Estados Unidos.

Mapa - Deficiencia de Vitamina A
Mapa que ilustra los países donde se padece de deficiencia de vitamina A y su nivel de gravedad.

Desgraciadamente, grupos verdes que, erradamente, han escogido hacer campañas científicamente infundadas contra los transgénicos, le han declarado la guerra a este arroz. Entre estos, se destaca el grupo político internacional Greenpeace, que ha obstaculizado, de diversas maneras, su siembra, principalmente por presiones políticas para establecer regulaciones contra un alimento beneficioso para la salud humana. Otros grupos verdes han optado por la destrucción de los campos donde se siembran.

No sorprende, pues, que esto haya levantado en la comunidad científica, el disgusto y rechazo a este talante irresponsable. Como manifestación de reprensión, la comunidad científica ha escrito una carta contra estos esfuerzos de Greenpeace y ha sido respaldada por varios ganadores del Premio Nóbel en medicina, en otras ramas de las ciencias naturales, en economía, literatura, entre otros.

Para el 2016, el número de estos ganadores del Nóbel sumaba 110. En febrero de 2018, 129. Un año después (en la actualidad), este número aumentó a 141. Del lado de otros científicos y ciudadanos, cuyo número asciende a 13,092, hemos hecho nuestra muy modesta contribución añadiendo una firma.

Alrededor del mundo, hay también intentos de crear alimentos básicos con los mismos fines humanitarios. Para África, se han creado (pero no hecho disponible todavía) la yuca dorada y el guineo dorado. ¿Por qué no se ha hecho disponible todavía? Vean el documental (¡aprobado por científicos!) llamado Food Evolution y ahí pueden tener una idea.

Según datos de las Naciones Unidas, hoy, más de una tercera parte de los niños del mundo padecerá de deficiencia de vitamina A. Bastante de ello se combate vía suplementación, pero no ha sido suficiente.

En el año 2014, unos economistas publicaron un estudio de cuánto le costó hasta aquel entonces, la oposición de la disponibilidad del arroz dorado al mercado indio. Se calculó dicha externalidad a unos $199 millones, lo que significaba de 1.4 a 2 millones años de vida en una década para tan solo un 30% de esa población.

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Muchas gracias.

Controversias en torno al glifosato y el estudio del TwYST

Botellas de Roundup
Botellas de Roundup. Foto cortesía de Mike Mozart (CC-BY 2.0).

Nuevo estudio que nos confirma lo ya visto

Este mes de febrero (de 2019) ha sido uno repleto de controversias en torno al glifosato. Aquí haré un recuento breve de algunos de los acontecimientos significativos.

Torpeza de la AAAS

Logotipo de la American Association for the Advancement of Science (AAAS)
Logotipo de la American Association for the Advancement of Science (AAAS).

Recientemente, la organización American Association for the Advancement of Science (AAAS) le había otorgado un premio a los doctores Sarath Gunatilake y Channa Jayasumana por su “estudio” que “revelaba” que el uso del glifosato en Sri Lanka podría ser la causa de una enfermedad crónica de riñones que padece una población adyacente. El problema es que el llamado “estudio” no incluía recopilación de datos, sino que consistía fundamentalmente en una hipótesis. Gunatilake participó en el famoso seudotribunal contra Monsanto en la Haya y del que hablamos en otra entrada de este blog. Esta publicación llevó a que se prohibiera la importación de glifosato en Sri Lanka. Aunque, posteriormente se permitió su importación, todavía hay legislación contra su uso. La organización prestigiosa, The Sri Lankan National Academy of Science, emitió un comunicado afirmando que no había base científica alguna para la prohibición, ya que no existía evidencia alguna entre el uso del glifosato y la enfermedad crónica de riñones documentado entre los cingaleses.

El escrito fue publicado en una revista de una editorial que en el pasado fue considerada y que algunos continúan considerando predadora (MDPI), llamada International Journal of Environmental Research and Public Health. Ese trabajo continuaba una “investigación” anterior en la que los autores habían sugerido que el glifosato podía contribuir al envenenamiento con metales tóxicos a la población cingalesa. Es interesante notar, que en esta publicación previa, había una tercera autora, llamada Sisira Siribaddana. El portal Biofortified.org sacó a la luz una información interesante de esta tercera autora, entre los datos, se revela que se especializaba en “medicina alternativa”, tiene un portal donde ofrece medicina hecha mediante “instrucciones de los dioses”, y que su estudio del glifosato estuvo guiado por el dios Natha.

La AAAS tuvo que retirar el premio otorgado a los dos científicos en cuestión e investigar a fondo el insólito asunto.

El contenido del nuevo estudio sobre la potencial genotoxicidad del glifosato

GTwYST
Logotipo de GTwYST

Hace algunos días, se publicó un artículo importante que añade a todos los estudios hechos a nivel internacional en torno al glifosato y su potencial genotoxicidad. He aquí la ficha:

Steinberg, P., Voet, H. van der, Goedhart, P. W., Kleter, G., Kok, E. J., Pla, M. … Wilhelm, R. (12 de febrero de 2019). Lack of adverse effects in subchronic and chronic toxicity/carcinogenicity studies on the glyphosate-resistant genetically modified maize NK603 in Wistar Han RCC rats. Archives of Toxicology, 1-45. doi: 10.1007/s00204-019-02400-1.

Este artículo pone en relieve otro experimento, esta vez mucho más comprensivo y que cumple con todos los estándares de calidad, que, una vez más, demuestra de que no hay evidencia alguna de que el glifosato sea cancerígeno.

No es la primera vez que reportamos de este estudio. En otra ocasión nos referimos al grupo GM Plant Two Year Safety Testing (G-TwYST), que había llevado a cabo una labor que refutaba algunos puntos planteados por el famoso artículo retirado de G.-E. Séralini con ratas albinas. En aquel momento, solo teníamos a nuestra disposición un comunicado de prensa, pero no los datos. Ya para el 13 de este mes, G-TwYST lanzó otro comunicado anunciando la tan esperada publicación.

Debido a la amplitud de su documento (¡cuarentaicinco páginas!), nos limitaremos a describir de nuevo el resumen de su estudio. Se llevaron a cabo dos pruebas de toxicidad subcrónica de 90 días y otro de toxicidad crónica de un año. En los primeros dos experimentos, se agruparon las ratas por género y por tipo de alimentos con maíz transgénico en distintas proporciones 11%, 33% y 50%. El experimento de un año investigó la potencial toxicidad y genotoxicidad de maíz transgénico administrado a grupos de ratas mediante alimentos con 11% y de 33% de maíz transgénico. En ambos casos, también se evaluaron los resultados de alimentos con o sin trazas de Roundup®. Ambos experimentos llevados a cabo por G-TwYST revelaron que no hay riesgos potenciales por el consumo del maíz NK603 con o sin glifosato.

Nótese que este estudio debe considerarse uno independiente y cuyos fondos provienen exclusivamente de la Comisión Europea.

Un metaanálisis que “demuestra” un incremento de riesgo de linforma no-hodgkiano (NHL) por el uso habitual del glifosato

Glifosato
Una representación tridimensional de la molécula de glifosato.

Mientras estaba redactando este artículo, me llamaron la atención de que también en este mes se publicó un metaanálisis que pretendía establecer que el uso habitual (occupational) del glifosato aumentaba el riesgo de linfoma no-hodgkiano (“NHL” por sus siglas en inglés). He aquí la ficha:

Zhang, L., Rana, I., Shaffer, R. M., Taioli, E., & Sheppard, L. (10 de febrero de 2019). Exposure to glyphosate-based herbicides and risk for Non-Hodgkin Lymphoma: a meta-analysis and supporting evidence. Mutation Research/Reviews in Mutation Research, doi: 10.1016/j.mrrev.2019.02.001.

Junto a las revisiones científicas, los metaanálisis suelen ser los estudios más sólidos de la literatura científica. Sin embargo, en este caso, hay serias sospechas. Según este, a partir de estudios del 2001 al 2018, se puede demostrar que el glifosato puede aumentar el riesgo de NHL hasta un 41%. Una coautora, Rachel Schaffer, afirma lo siguiente:

This research provides the most up-to-date analysis of glyphosate and its link with Non-Hodgkin Lymphoma, incorporating a 2018 study of more than 54,000 people who work as licensed pesticide applicators.

Fuente: https://medicalxpress.com/news/2019-02-exposure-chemical-roundup-cancer.html

Bayer (que compró la compañía Monsanto y es dueña de la marca Roundup) afirma que en ese estudio se hizo un truco estadístico. Muchos científicos expresaron su escepticismo antre este “hallazgo”.


Este último tema traerá una acalorada discusión en los próximos días. Sin embargo, quiero limitarme a señalar que la línea general de las objeciones de estos científicos fue la alta selectividad de ciertos datos a ser incluidos, además de que contradice las conclusiones de todos los mejores estudios y la opinión casi unánime (con excepción de la IARC) de la carencia de evidencia de la genotoxicidad del glifosato. Algunos de estos últimos han hecho estudios marcadamente abarcadores en torno al tema.

Una vez más, el alegato es que el glifosato podría incrementar el riesgo de NHL, no para el público que lo consume, sino para los que lo administran cotidianamente (occupational). El problema con esto es que, como pudo demostrar un estudio de cohorte (de muy alta calidad), hecho posible por fondos públicos (no de Monsanto/Bayer), de la Agricultural Health Study, no hubo aumento alguno de NHL entre los administradores de glifosato. Los autores siguieron un total de 54,251 agricultores que asperjaron herbicidas, de los cuales 44,932 utilizaron glifosato. En el texto, se distinguieron cuatro subgrupos por grado de exposición (Q1 son los menos expuestos y Q4 los más) por un periodo de 5 a 20 años. Como pueden ver en la siguiente gráfica, no hubo aumento alguno de incidencia de NHL, no importaba la cantidad que administraran.

Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study.
Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso.  Gráfica original en esta página.

Irónicamente, el meta-analisis incluye los estudios del AHS y llegan a la conclusión opuesta.

Seguiremos la discusión en este mes en cuanto a este interesante tema y les mantendré al tanto de lo que ocurre.

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Muchas gracias.

“El sida fue creado en un laboratorio” (parte deux)

En una ocasión, hace dos años, desmentimos una noticia en torno a la posibilidad de que Robert Gallo hubiera inventado el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y de que lo hubiera patentado.

Sin embargo, vuelve a aparecer un relato totalmente distinto que indica que el VIH fue creado por Estados Unidos y experimentado en África durante los años 70. La noticia se reprodujo muy rápidamente en la red, especialmente por el sector de izquierda antiestadounidense.

Captura de pantalla de Tribuna Popular

Captura de pantalla de Tribuna Popular en que muestra la noticia de que el sida fue creado en laboratorios estadounidenses.

No solo Tribuna Popular publicó la noticia, véase también este pequeño puñado del total:

Hasta un portal de promoción del catolicismo repitió la noticia.

Para muchos, su contenido es plausible y no es total irracionalidad. En fin, contamos con instancias muy claras de intentos de experimentos por parte de los gobiernos con fines menos que nobles. En Puerto Rico, es notorio el caso del médico norteamericano, Dr. Cornelius Rhoads que, en una carta, le quería informar a su colega “Ferdie” que le había implantado células cancerosas a ocho víctimas puertorriqueñas con el fin de exterminarlos. (Aponte Vázquez, The Unresolved 22-26) Desgraciadamente, la entidad que ayudó a financiar su trabajo, la Rockefeller Foundation, ha mantenido una política de hermetismo con el investigador, Pedro Aponte Vázquez, en torno a una posible revelación  de que este médico haya llevado a cabo efectivamente el hecho que relata en su carta, además de haber impedido verificar documentalmente si también estuvo involucrado en un ataque de radiación sufrido por el líder nacionalista, Pedro Albizu Campos. (Aponte Vázquez, El asesinato 11-51)

El gobierno federal estuvo activamente involucrado en el infame experimento de Tuskegee, Alabama, en el que fallaron en no proveerle remedio médico (penicilina) a pacientes víctimas de la sífilis, incidente que fue inspiración de la película, Miss Evers’ Boys. (Jones; Reverby, Examining; Tuskegee’s Truths; Rothman)

Estudio de Tuskegee

Médico tomando muestras de sangre a una de las víctimas del Estudio de Tuskegee. Foto cortesía de los Archivos Nacionales de Atlanta, Georgia.

Tampoco podemos olvidar los escalofriantes experimentos con víctimas guatemaltecas y cuyos documentos salieron a relucir durante la investigación de Susan M. Reverby en torno al caso Tuskegee. En este asunto, el gobierno estadounidense proveyó fondos a infectar a personas con sífilis. Esto es un claro crimen contra la humanidad.

Además, tan temprano como en la década de 1960, un miembro de la Harvard Medical School, Henry Beecher, denunció en el New England Journal Medicine, a veintidós experimentos en Estados Unidos que violaban la ética de investigación. Tampoco perdamos de vista el estudio de Willowbrook, en que el que se experimentó con hepatitis y pacientes mentales; o el estudio del Jewish Chronic Disease Hospital en Brooklyn, en Nueva York, en que se le insertaron células cancerosas a ancianos con problemas mentales  (Lacaros y Valdés 68-69; Rothman).

Así que si el gobierno estadounidense pudo hacer esto en Guatemala y en algunos casos dentro de su país, es posible que haya hecho también experimentos “por la libre” en un país africano.

Sin embargo, la pregunta no es si “era posible” que el gobierno estadounidense hiciera esto. La cuestión es si de hecho lo hizo. Con mayor rigor: estos blogs que mencionamos, ¿verificaron la información?, ¿contrastaron ese relato con la evidencia que está disponible a los científicos y al mundo? O, ¿es esta una instancia de propaganda antiestadounidense?

Examinemos el relato y la evidencia disponible.

Detective

Del Club de Roma al Proyecto MKNAOMI

Milton William Cooper

Milton William Cooper. Foto de baja resolución reproducida bajo de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar.

Todo comienza con el testimonio de Milton William Cooper, que es descrito como “Alto Oficial de la Inteligencia Naval de EE.UU”. De acuerdo con Cooper,

… la Inteligencia Naval Militar de EE.UU, (Office of Naval Intelligence ONI) división administrativa que forma parte de la Corporación de Inteligencia de los Estados Unidos Col. Milton W. Cooper, revela que el VIH SIDA fue desarrollado en instalaciónes biológicas militares de la base de Fort Detrick en 1972 por el Pentágono, como parte del Proyecto MK-NAOMI, siguiendo una orden ejecutiva directa y dando cumplimiento a una Agenda global establecida por el Departamento de Estado.

Sin duda, esta acusación es muy seria. De acuerdo con él, el Proyecto MKNAOMI se estableció en 1958 con el propósito (malthusiano) de que se establecieran límites al crecimiento de la humanidad a nivel global, plan que fue respaldado por el Club de Roma. Este plan en la élite norteamericana y europea, pretendía reducir la población mundial para el año 2000. Si esto no ocurría, entocnes se agotarían los recursos naturales.

Esto se lograría al introducir algún tipo de microbio en la población que fuera contagioso y por el que morirían muchas personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) haría un extenso programa de “vacunación” que, en realidad, estaría diseñado para introducir el microbio en algunos pacientes. Simultáneamente, se planteó la necesidad de crear una inmunidad a dicha epidemia, para salvar a los restantes, una vez hubiera decrecido la humanidad lo suficiente para ello. A este plan se le llamó Global 2000.

Como prueba de este planteamiento, Cooper señala al H. B. 15090 que pasó a ser ley (Ley 91-171 del 29 de diciembre de 1969, titulada: “An Act. Making appropriations for the Department of Defense for the fiscal year ending June 30, 1970, and for other purposes“. Según Cooper, la legislación permitía que en 5 a 10 años se desarrollaran los microorganismos con propósitos militares. He aquí la “evidencia”.

A partir de esa legislación, el Proyecto MKNAOMI se llevó a cabo Fort Detrick, en Maryland, durante los comienzos de la década de 1970. Tras el desarrollo de estos “microbios”, se buscó comenzar a infectar a diversas poblaciones que la élite consideraba “indeseable”, comenzando por África y continuando por el ámbito hispanoamericano y los homosexuales; en otras palabras, se convirtió en un proyecto racista y heterosexista. En 1977, se introdujo el “MKNAOMI”, según Cooper, el nombre original del VIH-1, en África mediante un programa de vacunación contra la viruela y, gradualmente, comenzó a invadir el resto del continente. Según Cooper,

La población pobre de los EE.UU. fue infectada en 1978 con la vacuna contra la hepatitis B a través de los Centros para el Control de Enfermedades [el CDC] y el Centro de Sangre de Nueva York.

¿Quiénes más formaron parte de esta malvada conspiración?

  • El Grupo Bilderberg
  • El Club de Roma
  • La Agencia Central de Inteligencia (CIA)
  • El MI6 de Inglaterra
  • La Comisión Trilateral (TC)
  • Consejo de Relaciones Exteriores (CFR)

Sin dudas, hubo otras personas involucradas.

Así que, todo este relato es sumamente intrigante. Solo que hay un pequeño problema, que no pasa de ser un cuentecito de hadas, no es más veraz que El código Da Vinci.

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Desmontemos los alegatos

¿Quién es Milton William Cooper?

Bill Cooper fue un anfitrión de radio estadounidense que promovía cuanta teoría conspiratoria descabellada existiera y utilizaba su viejo puesto militar para legitimar sus alegatos. ¿Fue él un “alto oficial de la inteligencia naval estadounidense”? No. La evidencia disponible nos dice que, brevemente, ocupó un puesto de Sargento E-5 y que ganó dos medallas. No nos dice nada sobre algún puesto privilegiado en el que potencialmente pudieran pasar por sus manos documentos confidenciales de alto calibre.

Para hablar de los ovnis, del Grupo de los Bildeberg, de los Illuminati y de que había visto documentos al respecto, apelaba a un puesto militar que ningún investigador puede verificar o corroborar. De hecho, plagiaba material de investigadores relacionados con los ovnis, y afirmaba que seres de otros mundos estaban manipulando a los Illuminati. Estas entidades también utilizaban la magia, la religión, la brujería, las sociedades secretas (los Caballeros de Colón, los jesuitas, los masones, el Partido Comunista soviético, el Vaticano, Skull & Bones, etc.) para sus propios fines, como el de controlar el mundo (Barkun 59-62).  Si alguien se le oponía, Cooper acusaba a su contrincante de ser un agente de la CIA. En otras palabras, era un Alex Jones cualquiera.

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¿Existió MKNAOMI?

MK-NAOMI

Documento desclasificado donde se habla de MK-NAOMI.

La respuesta a esta pregunta es afirmativa, sí existió, probablemente como un programa paralelo al del Proyecto MKUltra.  Ambos eran producto de un acuerdo entre el Departamento de Defensa y la CIA. Sin embargo, el propósito de MKNAOMI era el de desarrollar armas biológicas dentro del contexto de la Guerra Fría. La organización duró desde la década de 1950 a la de 1970. Sin embargo, lo que se sabe de estos proyectos es muy poco.

¿No significa esto que Cooper tenía razón? El problema es que el conocimiento sobre MKNAOMI y proyectos similares ya estaba disponible en Estados Unidos en la década de 1980. Cooper bien pudo ver la documentación desclasificada al respecto y construir toda una narrativa en cuanto a cómo MKNAOMI creó el virus del sida. Es más, pudo ignorar otros factores importantes que comprometían seriamente sus alegatos, como el hecho de que el Pres. Nixon había eliminado proyectos como MKNAOMI en febrero de 1971. Así que el Proyecto no pudo persistir hasta a 1977 para introducir el sida en la población africana.

Además, Cooper y varios conspiracionistas utilizan un documento como la “actual legislación” donde se habla de los microorganismos. Sin embargo, esa no es la legislación, sino unas declaraciones en unas vistas congresionales (verificar los enlaces en la sección anterior). El H. B. 15090 no hace referencia alguna a microorganismos.

El uso de armas biológicas en Estados Unidos no debe sorprender a nadie. En su historia, la primera ocasión que se utilizó fue cuando las fuerzas británicas estaban luchando contra los delawares,en la Guerra de Pontiac. Le entregaron a dos representantes de los delawares, unas toallas y pañuelos impregnados de viruela para que infectara su población. En la Guerra Fría, era clave para tener ese tipo de ofensa en caso de que los soviéticos utilizaran medidas semejantes. El hecho de que el Pres. Nixon clausurara proyectos como el MKNAOMI, no prevenía al ejército de buscar otras vías de estudio de posibles formas de armas biológicas, aunque no se producen masivamente como resultado de un tratado internacional.

Aun así, se podría argumentar que, aun con la orden ejecutiva de Nixon, probablemente la actividad continuó “tras bastidores”, como un malvado Sindicato (de los Archivos-X), cuyo poder estuviera por encima del Presidente de los Estados Unidos, como el Grupo Binderberg, o los Illuminati … algo así. Ese grupo, pudo haber desarrollado el VIH-1 en la década de 1970 y hacer que los médicos de la OMS lo inocularan en pacientes africanos en 1977.

Eso nos lleva al problema principal del alegato de Cooper: eso, no solo es altamente improbable, es imposible. Aquellos que hayan leído nuestro artículo en torno al tema, ya saben por qué, pero, para beneficio de nuevos lectores, reproduciré aquí las razones.

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El sida precede al Proyecto MKNAOMI

HIV

Un ataque del VIH (las pequeñas esferas verdes) a un linfocito, visto bajo un microscopio electrónico. Fotografía cortesía del CDC.

Está claramente establecido tanto por la historia convencional como por Cooper, que el Proyecto MKNAOMI se forjó en la década de 1950 con el propósito de crear armas biológicas. Cooper parece alegar que fue solo en la década de 1970 que se desarrolló el virus y que la OMS lo inoculó en la población africana en 1977 y la población homosexual estadounidense en 1978.

El problema es que los científicos han investigado a fondo el tema del origen del contagio del VIH-1 y han señalado que el punto de origen se halla en la década de 1920 (tres décadas antes del establecimiento de MKNAOMI) en una población relativamente aislada en el Congo Belga de esa época, con un posible margen entre 1909 y 1930. (Faria et al.)

¡Ups!

Vergüenza ajena

 

Aunque, parece que se transmitió de chimpancés a los seres humanos, se desconoce con certeza cómo.

Se podría argumentar que, a lo mejor, la inteligencia estadounidense supo de una enfermedad extraña, la que hoy llamamos “sida”, aisló en secreto el virus y la OMS lo inoculó en otros africanos. El problema, de nuevo, es que contradice la evidencia. En vez de la inoculación por parte de la OMS, los investigadores que hallaron los orígenes de la enfermedad en la década de 1920, propusieron una fuente más veraz: el ferrocarril.  Una vez más, el sida se mantuvo aislado debido a la falta de contacto de estas poblaciones con el resto del continente. Solo fue con la aparición del ferrocarril, que empezó a diseminarse la enfermedad por el continente, hasta el punto de comenzar a ser un problema en la década de 1980.

Los conspiracionistas en general continúan afirmando que el sida apareció por primera vez en Estados Unidos en 1978, pero eso no se sabe con certeza. Sin embargo, la primera vez que se registró históricamente fue en 1981, en una publicación del CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report del 3 de julio de ese año, sobre 3 casos anteriores a 1980.

MMWR

Primer reportaje del sida en la literatura médica.

En aquel entonces los médicos no conocían la enfermedad del sida ni sus efectos sobre el sistema inmunológico, por lo que los síntomas no aparecen asociados a ese nombre. No sería hasta 1983 y 1984 que dos científicos franceses (entre ellos Luc Montaingne) y uno estadounidense (Robert Gallo) descubrirían el VIH y lo vincularían a la enfermedad.

A esto se añade, que el ancestro del virus ha estado rondando por África desde hace 30 millones de años. Lo sabemos, porque su código genético se empotró en el nuestro. (Yan et al.) Probablemente, siguió rondando en primates, mutó y, finalmente, nos empezó a afectar a los seres humanos en la década de 1920. De allí, se diseminó al resto de la humanidad.

En suma, es imposible que el VIH fuera “creado” en un laboratorio en las décadas del 50 al 70.

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La consecuencia de las teorías conspiratorias descabelladas, más sida en África

Como nota final, quisiera señalar el costo social que significa la propagación de teorías conspiratorias como esta. Damas y caballeros, les presento a Thabo Mbeki, Presidente de Suráfrica, desde el 2000 al 2006.

Thabo Mbeki

Thabo Mbeki. Foto cortesía de Antônio Milena, de la Agencia Brasil. CC-BY 3.0 Brasil.

Este fue un presidente que solía negar que el VIH estaba vinculado al sida. Durante su incumbencia, designó a científicos negacionistas afines a su ideal e, inicialmente, hizo lo posible para impedir cualquier tratamiento médico a la enfermedad. En el 2003, mantuvo esa política, aun cuando las compañías prometieron abaratar sustancialmente los costos para ayudar a Suráfrica. Su Ministra de Salud, Mantombazana ‘Manto’ Edmie Tshabalala-Msimang, propuso la “medicina tradicional” para la cura del sida, tales como una dieta de ajo, aceite de oliva y limón.  Como resultado de estas políticas insensatas, murieron cerca de 330,000 personas y contribuyó a que todavía Suráfrica tenga una de las mayores tasas de sida en todo el continente, aun cuando su situación haya mejorado considerablemente (Chigwedere, et al.).

Y, ¿por qué rehusaron Mbeki y Tshabalala-Msimang los tratamientos efectivos contra el sida? Porque se circulaban noticias de que los remedios no eran otra cosa que una experimentación con africanos, tal como reclama la noticia circulada por las redes sociales. Para ellos, toda crítica a las medidas de su gobierno era interés extranjero que agredían “la soberanía” y las culturas de Suráfrica.

¡¿Qué cosas, no?!

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Muchas gracias.

Referencias

Aponte Vázquez, Pedro. El asesinato de don Pedro Albizu Campos y otros escritos albizuistas. Los Libros de la Iguana, 2017.

—. The Unsolved Case of Cornelius Rhoads. An Indictment. Publicaciones René, 2004.

Barkun, Michael. A Culture of Conspiracy: Apocalyptic Visions in Contemporary America. U of California P, 2003.

Beecher, Henry K. “Ethics in Clinical Research”. The New England Journal of Medicine, vol. 274, 16 de junio de 1966, pp. 1354-1360. doi: 10.1056/NEJM196606162742405.

Chigwedere, P., et al. “Estimating the Lost Benefits of Antiretroviral Drug Use in South Africa”. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndrome, vol. 49, núm. 4, 2008, pp. 410-415. doi: 10.1097/QAI.0b013e31818a6cd5.

Faria, N. R., et al. “HIV epidemiology. The early spread and epidemic ignition of HIV-1 in human populations.” Science, vol. 346, núm. 6205, 3 de octubre de 2014, pp. 56-61. doi: 10.1126/science.1256739. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4254776/.

Ferrer, Jorge José, Juan Alberto Lecaros Urzúa y Róderic Molins Mota, coordinadores. Bioética: el pluralismo de la fundamentación. Universidad Pontificia Comillas, 2016.

Jones, James H. Bad Blood: The Tuskegee Syphilis Experiment. Free Press, 1981.

Lecaros, Juan Alberto y Erick Valdés. “Capítulo II. Origen y evolución de la bioética”. En Ferrer, Lecaros Urzúa y Molins Mota 53-98.

Lewandowsky, Stephan, et al. “The Subterranean War on Science”. Observer, 31 de octubre de 2013. https://www.psychologicalscience.org/observer/the-subterranean-war-on-science.

Reverby, Susan M. Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. U of North Carolina P, 2009.

—. “`Normal Exposure’ and Inoculation Syphilis: A PHS `Tuskegee’ Doctor in Guatemala, 1946–1948”. Journal of Policy History, vol. 23, núm. 1, 2011, pp. 6-28. doi: 10.1017/S0898030610000291.

—. Tuskegee’s Truths: Rethinking the Tuskegee Syphilis Study. U of North Carolina P, 2000.

Rothman, David J. “Were Tuskegee & Willowbrook ‘Studies in Nature’?” The Hastings Center Report, abril de 1982, pp. 5-7. doi:  10.2307/3561798.

Yan, Jing, et al. “An ancient family of human endogenous retroviruses encodes a functional homolog of the HIV-1 Rev protein.” Proceedings of the National Academy of Science, vol. 96, núm. 23, 9 de noviembre de 1999, pp. . doi: 10.1073/pnas.96.23.13404.

Unitarios Universalistas se expresan en relación con el P. del S. 950 y el P. del S. 1000

Símbolo local del Unitarismo Universalista puertorriqueño.

Símbolo local del Unitarismo Universalista puertorriqueño.

Recientemente, en el Senado de Puerto Rico, se presentaron dos medidas controversiales relacionados a los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT+ de Puerto Rico. El P. del S. 950 y el P. del S. 1000.

Hoy, los miembros de la congregación han enviado a varios senadores y han entrado sus expresiones en torno a ambos proyectos. Aquí pueden descargar el documento en español y en inglés. El texto en español dice lo siguiente:

POSICIÓN DE LA ASOCIACIÓN UNITARIA UNIVERSALISTA DE PUERTO RICO EN CUANTO AL P. DEL S. 950 Y AL P. DEL S. 1000

Unitarios Universalistas de Puerto Rico

6 de septiembre de 2018

La Asociación de Unitarios Universalistas de Puerto Rico (UUPR) es una iglesia en la que afirmamos nuestra creencia en “el valor y la dignidad inherentes de cada persona”, los principios de “justicia, equidad y compasión en las relaciones humanas” y la autonomía de conciencia de cada persona.

Consistentes con nuestros principios, en 1987, la Asociación de Unitarios Universalistas (UUA) aprobó una resolución general a favor del derecho a las mujeres a escoger si desean continuar con su embarazo o terminarlo, darles plena información, complementar esa selección con educación sexual y a proveerles acceso a contraceptivos. Entendemos que estos son derechos fundamentales se derivan de los reconocidos en la Constitución de Estados Unidos, la cual aplica a Puerto Rico.

El P. del S. 950 limita a las mujeres su acceso a un aborto seguro, de diversas maneras:

  • Establece que, en menos de cuarenta y ocho horas antes del aborto, el médico esté obligado a decirle a una mujer, en clara manipulación emocional, que el aborto “terminará la vida de un ser entero, separado y único” y la edad gestacional del feto.
    .

  • La legislación es redundante en cuanto requerirle a los médicos e instituciones de salud, informar a las pacientes sobre el lugar donde se llevará a cabo el aborto, sus riesgos y consecuencias, algo que debería ser parte de la práctica médica como parte de su Código de Ética Profesional. (Véase el Código de Ética Profesional del Tribunal Examinador de Médicos de Puerto Rico, cánones 4, 5 y 6 de los deberes al paciente). Si hay una falla en informar a las pacientes en torno a las consecuencias del aborto, una nueva legislación como el P. del S. 950 no corregirá el problema, sino que lo agravará al dictarle al médico que deba promover en el paciente una perspectiva del feto como “un ser entero, separado y único”.
    .

  • Las penalidades estipuladas en la legislación están dirigidas a disuadir al médico y a las instituciones de hacer valer el ejercicio del derecho fundamental de las mujeres a escoger continuar el embarazo o no.
    .

  • Este proyecto está motivado por consideraciones religiosas, razón por la que es una intervención indebida de una cosmovisión de un grupo de personas y, por ende, podría ser una violación a la separación de iglesia y estado, que es parte de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aplicable a Puerto Rico, además de estar claramente dispuesta en la sección 3 del artículo 2 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

En cuanto al P. del S. 1000, este proyecto procura prohibir las llamadas “terapias de conversión” a jóvenes que no sean de orientación heterosexual. Las “terapias de conversión” constituyen un acto de violencia a la integridad humana y un ejercicio cruel de naturaleza heterosexista. En general, dichas medidas son llevadas a cabo con el auspicio de ciertos grupos religiosos que desean imponer su cosmovisión en relación con la sexualidad humana por esa vía. Desde hace tiempo, la evidencia científica ha establecido que en la mayoría de los casos, las terapias de conversión son inefectivas, añaden angustia y aflicción a los jóvenes LGBT+, hasta el punto de conducir a algunos al suicidio. Las orientaciones no heterosexuales, incluyendo las transgénero y transexuales, ya no son consideradas enfermedades psicológicas o psiquiátricas desde la medicina científica.

Dados los hechos, expresamos nuestra posición:

  • Rechazamos enérgicamente el P. del S. 950, que, de aprobarse en la legislatura y firmado por el gobernador, se llamaría “Ley para la protección de la mujer y la preservación de la vida”.
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  • Apoyamos al Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevárez, en cuanto a su decisión de no firmar el P. del S. 950.
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  • Estamos a favor del proyecto tripartita, P. del S. 1000, en que se prohíben las mal llamadas “terapias de conversión”, ampliando así las protecciones a la comunidad LGBT+.

 

El estudio de la Universidad de George Washington sobre muertos por María

El huracán María sobre Puerto Rico

El huracán María sobre Puerto Rico. Imagen cortesía de la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA).

En cuanto a los muertos por el huracán María, parece que el asunto del estudio del número de muertos en los meses subsiguientes a su paso ha llegado a su punto final. La Universidad de George Washington, específicamente el Milken Institute School of Public Health, hizo disponible su informe en torno al número de los muertos por María. Sin embargo, lo que es notable es que su contenido va mucho más allá que el mero conteo. Aquí pueden descargar el documento.

La prensa ha cubierto ciertos aspectos de su contenido, así que no lloveremos sobre lo mojado.

Ante los hallazgos, el Secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Héctor Pesquera, intentó defenderse de los cargos de negligencia por parte del gobierno. El gobernador, inexplicablemente continúa respaldando a este funcionario público.

Bueno, ya con los enlaces, pueden leer todo al respecto. Como siempre, en este blog cubrimos lo que a nadie en la prensa le interesa, en este caso, algunos de los detalles que no se suelen discutir.

The New England Journal of Medicine

Logotipo de The New England Journal of Medicine

Lo primero que hay que señalar que este informe solo nos da los resultados de la investigación y una visión general de lo que se hizo para llegar a las cifras, no los detalles de cómo se llevó el estudio como tal.  En una entrada, vimos los resultados de la investigación que prepararon científicos de la Universidad de Harvard en torno al posible número de muertos del huracán María y que fue publicado por la New England Journal of Medicine (NEJM). La reacción de una parte importante del público (especialmente de la oposición al gobierno) fue el de plena confianza en los datos, muy a pesar de sus serias limitaciones. Los favorecedores señalaban que el artículo había sido publicado en la NEJM, algo que no debía considerarse poca cosa. Aun así, hubo que tener en consideración que en cualquier caso, el proceso fue uno muy defectuoso, en gran parte porque el gobierno no pudo (¿o no quiso?) proveerle a los científicos, los datos de los muertos por el huracán. La evidencia se obtuvo de manera indirecta, las cifras provistas son muy tentativas y el margen de incertidumbre era demasiado amplio. Finalmente, contrario a lo que mucha gente piensa, el estudio mismo concluía, no que habían muerto 4,645 personas, un número que los autores consideraron muy conservador, sino que probablemente fueron más de 5,000 personas (Kishore et al., 2018, p. 167). Vale la pena indicar, que estos datos de excesos de muertos fueron de los fallecidos desde septiembre hasta diciembre de 2017.

El segundo estudio importante que tocó este tema (aunque con resultados preliminares anteriores al de Harvard), fue el de Santos Lozada & Howard (2018). En una carta publicada en el Journal of the American Medical Association (JAMA), los autores tuvieron en consideración los datos del número de muertos, una vez que el gobierno los dio a conocer. Los resultados se obtuvieron de manera muy sencilla, aunque también con ciertas limitaciones. La cifra de 1,139 muertos, solo tuvo en cuenta la expectativa de muertos en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, de acuerdo al promedio de muertes de sus respectivos meses en años anteriores. Sin embargo, no consideró la reducción drástica de la población por la emigración, acelerada por las políticas de austeridad y los efectos del huracán María (p. E2).

Este nuevo estudio del Milken Institute es, tal vez, el mejor de los tres. El cinismo social en torno a este “mandado” del gobernador era prevalente: de que los estudiosos de la Universidad de George Washington, en contubernio con la Universidad de Puerto Rico, darían una cifra quizá un poco más alta que las 64 muertes oficiales, pero que no iba a llegar a nada cercano a la cifra del de Harvard. Esas expectativas fueron superadas con el nivel de calidad de lo que se nos ha brindado. El dinero no dictó los resultados, cada centavo del pueblo fue bien invertido en esa actividad científica, aun cuando pudieron confiar mejor en expertos puertorriqueños a un costo más barato (¡tal vez!). El proyecto tenía tres propósitos:

  1. Averiguar el total de mortandad ajustándose a las variables demográficas y de temporada para establecer una predicción de la cantidad de muertes que hubieran ocurrido en caso de no haber pasado un huracán, con el propósito de tener las mejores cifras de excesos de muertos de septiembre de 2017 a febrero de 2018.
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  2. Evaluar todo el procedimiento del gobierno tras el paso del huracán a la luz de las guías para ello del Centers for Disease Control (CDC) y otros estándares.
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  3. Evaluar los planes y acciones del gobierno a raíz de lo ocurrido (Milken Institute, 2018, p. i).

Todo el proceso investigativo se dividió en tres estudios complementarios:

  • El primer estudio buscaba los patrones de mortandad de los años 2010 hasta el 2017 para predecir la expectativa de ello si el huracán María no hubiera pasado. La diferencia entre las cifras oficiales de muertos y estos números, darían un estimado del exceso de mortandad de septiembre de 2017 a febrero de 2018. Estos cálculos tuvieron en cuenta la reducción de población debido a la emigración, además de la distribución demográfica por edad, sexo, temporada del año y nivel municipal de desarrollo socioeconómico. También, utilizaron los récords de todas las muertes que ocurrieron durante el periodo que les concernía (p. i).
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  • Se llevó a cabo un estudio de dos partes para verificar el proceso de certificación de defunciones y la calidad de los datos con ese fin. También se entrevistaron a 26 individuos involucrados en estos procedimientos para saber si este proceso fue afectado por los resultados del huracán. Se revisó toda la legislación que respaldaba sus protocolos y la calidad de esta actividad se comparó con la literatura científica pertinente.
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  • El tercer estudio evaluaba la situación de comunicaciones de emergencia del gobierno de Puerto Rico antes del huracán María, los planes a llevarse a cabo durante y después del paso del meteoro. Se utilizaron como criterios los de las guías del CDC, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Administración Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para estas situaciones de emergencia. Se entrevistaron 11 encargados y miembros del personal de comunicaciones en torno a sus experiencias en ese asunto. Se entrevistaron también a 22 personas claves de distintas comunidades en Puerto Rico en cuanto a las medidas tomadas por ellos, además de su estatus de comunicación con el gobierno central. Evaluaron también 17 comunicados de prensas, 20 ruedas de prensa entre el 20 de septiembre de 2017 al 28 de febrero de 2018 para evaluar la calidad de su contenido y credibilidad. Finalmente, analizaron 172 instancias de cubierta de esta información por los noticieros durante ese periodo y comentarios en los medios sociales.

Milken Institute School of Public Health

Logotipo del Milken Institute School of Public Health

Los últimos dos elementos han sido ampliamente cubiertos por la prensa, en esta entrada nos preocuparemos de los detalles del primer estudio. Según este, los autores tuvieron en cuenta que desde mediados de septiembre de 2017 hasta febrero de 2018, hubo un descenso de población de 3,327,917 habitantes a 3,048,173, una reducción de cerca de 280,000 personas, que es aproximadamente un 8%, en siete meses (¡!) Usando este criterio, el promedio de muertes del 2010 al 2017 y la reducción demográfica que ocurrió en ese periodo de tiempo, los estudiosos del Milken Institute estimaron que el número de exceso de muertos se aproximaba al 2,975, con un margen de incertidumbre de 2,658 a 3,290 (pp. ii-iii).

Proyección de muertes en PR

La mortandad estandarizada por edad por año (por cada 10,000 habitantes) en Puerto Rico, de 2010 a 2017 usando las estadísticas del censo. Las línea roja entrecortada representa los números de muertos si no hubieran emigrado puertorriqueños (Milken Institute, 2018, p. 8).

Aunque la tentación es la de decir que este número es más cercano al de Harvard que al de Santos Lozada & Howard (2018), hay que tener un poquito de cuidado. Estos últimos solo intentaron medir el exceso de muertos de septiembre a diciembre de 2018. El estudio del Milken Institute se extiende hasta febrero de 2018. Afortunadamente, el texto del estudio nos da el número de muertos hasta diciembre de 2017:

  • Exceso de 1,271 fallecidos de septiembre a octubre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,154-1,383)
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  • Exceso de 2,098 muertos de septiembre a diciembre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,872-2,315)
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  • Exceso de 2,975 difuntos de septiembre de 2017 a febrero de 2018 (margen de incertidumbre de 2,658-3,290) (p. 9).

Lo interesante es que el resultado obtenido por Santos-Lozada & Howard (2018) es inferior al margen de incertidumbre mostrado por este informe. Esto confirma la convicción de que la variable del decenso demográfico de Puerto Rico, entre otros factores, juega un rol muy relevante a la hora de calcular el número de fallecidos por el huracán. Nótese que dicho margen tampoco alcanza remotamente al estimado de Harvard.

Contrario a otros estudios, el del Milken Institute hizo uno mucho más completo al categorizar de esta manera (Milken, 2018, p. 3):

  • Según edad:  de 0 a 39 años; de 40 a 65 años y de 66 años en adelante.
  • Según sexo: hombre y mujer
  • Según niveles de desarrollo municipal .

Tuvieron en cuenta el Índice Socioeconómico Municipal (SEI) para sus cálculos y este es el resultado.

Exceso de muertos

Exceso de muertos estimados de acuerdo a lugares de desarrollo socioeconómico (usando el SEI de la Junta de Planificación como criterio) (Milken Institute, 2018, p. 10).

Según la gráfica, al mirar por regiones de desarrollo socioeconómico, podemos ver que, los que más fallecieron, fueron los que vivían en lugares de pobre desarrollo socioeconómico, es decir, muchos de los más pobres de nuestra población fueron los que sufrieron el más duro golpe de María. Sin que esto no nos sorprenda, los menos que padecieron fueron los que habitaban áreas de alto desarrollo económico. Es muy extraño que estos resultados no se hayan discutido en la prensa, ya que señalan algo muy importante en el tema de seguridad en casos de desastres.

Exceso de mortandad por sexo y edad

Exceso de muertes agrupados por sexo y edad, por mes (Milken Institute, 2018, p. 10).

Las incidencias de muertes por María fueron mucho más fuertes entre varones mayores de 65. La población menos impactada fueron las mujeres de 40 a 64 años y las mujeres de menos de 40 años. Aun en los casos de los hombres entre 40 a 65 años y las mujeres de 65 años o más, el primer grupo sufrió más muertes que el segundo. Según el estudio:

Older males (65+) experienced continuous elevated risk of death through February, while most other groups approach the baseline mortality risk at 2 and 4 months post-hurricane, and all do so by February (Milken Institute, 2018, p. 11).

En otras palabras, fueron los envejecientes varones quienes fueron los más afectados que cualquier otro grupo durante el periodo estudiado.

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio (Milken Institute, 2018, p. 11).

Los asteriscos señalan los municipios donde hubo una difrencia muy drástica de tasas de mortandad antes y después del paso del huracán. En el caso de la Isla Grande, los casos de mayor diferencia drástica se concentran en el noreste, que fueron las regiones por donde pasaron los vientos más fuertes (p. 11).

Los autores indicaron que la calidad de la certificación de muertos no fue comprometida significativamente por los problemas causados por el meteoro, muy a pesar de que hubo atrasos significativos por falta de electricidad, falta de adiestramiento de médicos para certificar muertes, carencia de comunicación, entre otros asuntos relacionados a las ciencias forenses (Milken Institute, 2018, pp. 12-15).

Como podemos ver, este estudio nos provee un panorama mucho más rico y detallado de lo ocurrido. Nos revela lo que no debería sorprender a nadie: usualmente, los pobres y los envejecientes son los que más pagan por desastres como estos. En suma, a la hora de discutir problemas demográficos de este país y preguntarnos sobre si Puerto Rico está preparado para un fenómeno metereológico como este, gran parte del problema para el futuro va a ser el del desarrollo urbano, las áreas inundables por mala planificación, casas construidas clandestinamente, entre otros. El asunto es grave porque ahora Puerto Rico no tiene la bonanza de su periodo industrial, va a estar pagando una deuda que no ha sido auditada bajo una política de austeridad y que, por ambas razones, va a contar con mucho menos recaudos para tales fines. A eso añádese que la Autoridad de Energía Eléctrica pasará a manos privadas y no se sabe con certeza cuánta de la infraestructura invertirá en su mantenimiento ni en dónde.

No sorprendería, pues, que si vuelviera a pasar un huracán por nuestro archipiélago, los resultados serían muchísimo peor que el experimentado bajo María.

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Referencias

Kishore, N., Marqués, D., Mahmud, A., Kiang, M. V., Rodriguez, I., Fuller, A., … Buckee, C. O. (12 de julio de 2018). Mortality in Puerto Rico after Hurricane Maria. The New England Journal of Medicine, 379(2), 162-170. doi: 10.1056/NEJMsa1803972.

Milken Institute School of Public Health. (2018). Project Report — Ascertainment of the estimated excess mortality from Hurricane María in Puerto Rico. In collaboration with the University of Puerto Rico Graduate School of Public Health. Washington: Milken Institute School of Public Health / The George Washington University.

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

Su desayuno nutritivo contiene glifosato y por qué usted no debería preocuparse

Cereal

Cereal. Foto cortesía del Servicio de Investigación Agrícola, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Recientemente, un jurado decidió que la compañía Monsanto debía pagar $289 millones en daños y perjuicios a Dewayne “Lee” Johnson, por no haber etiquetado sus botellas de RoundUp® en torno a su probable genotoxicidad. Este resultado descabellado no se sostiene a nivel científico.

Hasta el mismo juez del caso reconoció que era floja la evidencia de que el glifosato estuviera ligado al linfoma no hodgkiano (NHL), según se presentaba en la monografía de la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es más, ninguna otra agencia del mundo (¡ni una!) coincide con la posición de la IARC, ni tan siquiera su organismo madre, la OMS (WHO/FAO, 2016, pp. 19-28).

Pues, se le ha puesto la cereza al tope a todo este bizcocho con un estudio publicado recientemente por el Environmental Working Group (EWG) en torno a muestras de diversos productos de desayuno, vendidos en los supermercados, que contienen trazas de glifosato (Temkin, 2018). Veamos lo que encontraron:

  • Se examinaron varias muestras, cada una de cereales de marcas distintas. Cuarenticinco de ellos, producidos convencionalmente, mientras que otros 16 eran orgánicos.
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  • Se detectaron trazas de glifosato en 43 de los convencionales y 5 de los orgánicos.
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  • Hubo casos en los que las trazas superaban los límites de seguridad estipulados por el EWG (160 ppb —es decir 160 partes por mil millones): 31 de los convencionales y 0 de los orgánicos.

Esta evidencia parece alarmante.

¡Oh no!

Rostro aterrorizado

Rostro aterrorizado

Estamos ingiriendo más glifosato que debemos, en una dosis superior a la determinada por el EWG. ¡Corramos a las montañas! ¡Salvémonos!

Kevin huyendo

Imagen gif, cortesía de Griphy.

¡Esperen! … ¡Témbol! …  Antes de salir corriendo, tenemos que hacer unas preguntas pertinentes.

¿Qué significa que la dosis sea superior a la determinada como segura por el EWG?

¿Es el EWG una agencia de gobierno?  No.

¿Es una agencia internacional de seguridad alimentaria? No.

¿Establece el EWG algún tipo de normativa nacional estadounidense o internacional que sea considerada por algún organismo salubrista o gobierno?  No.

Entonces, ¿qué es ese organismo? El EWG es una entidad sin fines de lucro o una organización no gubernamental que aboga por mejorar la calidad del consumo, que sea más consistente con el bienestar del medio ambiente. El interés es, por supuesto, loable. Pero, como en el caso de Greenpeace, Friends of the Earth y otros, vale preguntarse si es un estudio serio o uno de carácter propagandístico. Su autora es una toxicóloga asociada a causas ambientales. En principio, no debemos poner en duda su integridad, sino que debemos tener en cuenta que hay científicos que trabajan para muchas de estas entidades. Sin embargo, en algunos casos, un número de ellos puede cegarse ideológicamente y llegar a conclusiones erradas. Veamos si este es uno de esos casos.

En primer lugar, el estudio no se publicó en ninguna revista académica respetada, sino en un portal. Segundo, no fue revisado por pares independientes para aumentar su grado de credibilidad. La revisión o arbitraje por pares no garantiza que lo que se diga sea infalible, pero sí es un paso muy importante a la hora de establecer un grado de credibilidad de lo que se publica. Claro, ahí no terminan los cuestionamientos, sino que siempre existe la posibilidad de debatir su contenido en esa revista o en otras.

Ahora bien, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha examinado todo un rango de aplicación de glifosato muy superior al límite de EWG, a saber, 0.1 a 310 ppm (partes por millón), un tanto inferior a la dosis que consume el ganado mediante su pienso (400 ppm), según la EPA y también según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) (Benbrook, 2016, p. 9; EFSA, 2018, pp. 4, 9, 12). Note el lector laico el cambio de unidades, de partes por mil millones (ppb) a partes por millón (ppm). La cifra de 310 ppm es muy superior a la de 160 ppb (=0.16 ppm).

En otras palabras, en general, las agencias internacionales han encontrado que aun en el caso del ganado, una dosis de 400 ppm al día no les perjudica en la salud. En el caso de los seres humanos, podríamos ingerir hasta 310 ppm de glifosato al día, sin que esto nos intoxique. De hecho, si vemos los resultados del EWG en cuanto a los productos en que encontraron trazas de glifosato superiores a 160 ppb, vemos que estas cantidades son muy inferiores a las que hemos visto. Veamos algunos ejemplos:

  • Quaker Dinosaur Eggs, Brown Sugar, Instant Oatmeal contenían trazas de glifosato de 620 ppb (=0.62 ppm) y 780 ppb (=0.78 ppm).
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  • Cheerios Toasted Whole Grain Oat Cereal tenía cantidades de 470 ppb (=0.47 ppm), 490 ppb (=0.49 ppm) y 530 ppb (=0.53 ppm).
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  • Giant Instant Oatmeal, Original Flavor tenía una cantidad de 760 ppb (=0.76 ppm).
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  • Quaker Old Fashioned Oats daba 390 ppb (=0.39 ppm), 1100 ppb (=1.1 ppm) y 1300 ppb (=1.3 ppm).

Los números nos muestran que la cantidad de glifosato en nuestros cereales es extremadamente insignificante para que nos intoxique. En ese sentido, es falso lo que afirma el EWG, a saber, que hay “demasiado glifosato” en los cereales de niños y que esto representa un problema de seguridad alimentaria.

EWG

Logotipo del EWG

Este tipo de noticias no es nuevo, ya que hace algunos años se diseminó una información similar, de la que hablamos en otro lugar. Para darles una idea de cuan insignificantes son estas trazas, piense en lo siguiente: para empezar a sentir los efectos tóxicos del glifosato, un adulto debería haberse servido 1,270 platos al día y un niño 635 platos al día. Probablemente, en tal caso, ambos morirían de sobredosis de cereales ingeridos el primer día antes que de sobredosis de glifosato. Así que cuando las dos compañías, General Mills y Quaker, respondieron al EWG diciendo que sus productos están dentro de los parámetros de regulación alimentaria y que sus cereales son seguros, estaban diciendo la verdad.

Si este es el caso, ¿de dónde el EWG obtiene el número mágico de 160 ppb? Ellos lo explican. Utilizan una evaluación de riesgo de genotoxicidad para el glifosato propuesto por los científicos de California e incluye los factores de seguridad propuestos por la Ley de Protección de Calidad de Alimentos y, a partir de ahí, establecen un punto de seguridad de 0.01 mg/día (160 ppb al día). Admite el EWG, que esta cifra está muy por debajo que la determinada por la EPA.

Como es de esperarse, este tipo de manipulación de cifras de seguridad ha sido duramente criticada por expertos. Notorio es el hilo de tuits de Tamar Haspel. Pueden darle al siguiente tuit para verlo completo.

Haspel resalta varias cosas en sus tuits. En primer lugar, EGW comete el error de hacerle caso a una propuesta, no una regulación californiana. ¿Por qué escogió esa propuesta, que no es regulación? El EGW no justifica en absoluto esta medida, pero la impresión de ella es que se debe a que su número es bastante bajo. Esta propuesta surge a raíz de la aprobación de Proposición 65, en la que se requiere etiquetar una serie de sustancias para advertir que son posibles cancerígenas, entre ellas, el glifosato. Pues Science for Healthy California propuso un límite de riesgo no significativo de 1.1 mg al día, que es varias veces menos que lo permitido por la EPA para el consumo de un adulto (1.75 mg por kilogramo por día ≈ 140 mg al día).

Continúa Haspel diciéndonos que, después de obtener esa cifra de 1.1 mg al día, el EGW lo dividió por 10. Eso es debido a que algunas de las regulaciones reducen el número (como medida de seguridad) a 1 por 1,000,000, mientras que en california es 1 por 100,000. La división por 10 compensaba ese hecho.  Esto no es suficiente, porque estas son cifras para adultos, hay que reducirla más para niños. Así que se dividís, de nuevo, entre 10. Sin embargo, nos dice Haspel, esto tampoco es satisfactorio. ¡Había que cambiar las unidades para que la cifra final se viera GRANDE! Así que en vez de hablar de miligramos o de partes por millón … iba a utilizar partes por mil millones. De todo esto, obtenemos “160 ppb”.  No sé por qué no escogieron partes por billón (ppt), el número hubiera sido mucho más impresionante (160,000 ppt, ¡wow!) Por cierto, Maggie Fox y otros han descubierto también esta maña del EGW, vea el artículo de NBC aquí.

Este estudio del EWG no sirve para mucho, fuera de ofrecer algunos datos, y tiene un puro valor propagandístico, cuyo fin es el de atemorizar al público. La táctica ha dado resultado. Aunque los datos ofrecidos no son un problema en ellos mismos, la manera de presentarlos al público, lo es. Muy a pesar de lo que dice EGW, el eliminar el glifosato de la agricultura o cambiar alimentos convencionales por orgánicos no altera para nada los efectos toxicológicos de los alimentos a la salud de los consumidores (Winter & Katz, 2011).
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¿Por qué no debemos atemorizarnos por ingerir el glifosato en nuestra comida?

En cuanto a la famosa monografía de la IARC que designa al glifosato como “probable cancerígeno”, en particular, en relación con el NHL, hemos hecho nuestro análisis aquí. En resumen, esa rama de la OMS no tiene base para afirmar que la sustancia deba catalogarse de esa manera. Sin embargo, aquí me encantaría exponer las razones sencillas de por qué nadie debe preocuparse en cuanto a la ingestión del glifosato en nuestra comida y por qué nuestros hijos no se van a afectar.
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1. La IARC afirma que el riesgo de cáncer por glifosato en consumidores es minúsculo

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

Según los mismos científicos de la IARC, los consumidores no deben preocuparse en absoluto de la genotoxicidad del glifosato, ya que (como hemos visto) las cantidades de este en nuestros alimentos es extremadamente insignificante. Su preocupación principal es, más bien, la exposición de los agricultores, jardineros y otros a la sustancia. Dice Kate Guyton, una científica que dirigió los esfuerzos de la monografía:

“I don’t think home use is the issue … It’s agricultural use that will have the biggest impact. For the moment, it’s just something for people to be conscious of.”

Así que, aun si se pensara que las conclusiones de la IARC fueran correctas, a la organización no le preocupa el uso o el consumo cotidiano.

Recordemos también que la Sociedad Americana del Cáncer nos dice que no sería buena política pública la prohibición total del glifosato con base en lo dicho por la IARC.
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2. No hay aumento significativo de incidencias de cáncer en los Estados Unidos, aun cuando ha habido un incremento considerable del uso del glifosato

He aquí una gráfica que representa el aumento de la aplicación del glifosato en la agricultura en los Estados Unidos.

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos (Benbrook, 2016, p. 8).

He aquí la totalidad de incidencias y de mortandad por cáncer en Estados Unidos.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Dado a que la mayoría de la población estadounidense consume productos en los que se encuentra la detestada sustancia, la gráfica de incidencias de cáncer debió haber incrementado. Ese no es el caso. Sencillamente, no hay asociación alguna entre la administración del glifosato y algún tipo particular de cáncer.
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3. El glifosato no está asociado al linfoma no-hodgkiano

Como hemos visto, ha habido un aumento considerable de la aplicación de glifosato en áreas agrícolas y muchos gobiernos, municipios y condados lo han adoptado como medida para lidiar con yerbas y malezas. Pues, la pregunta es, ¿ha habido un aumento sustancial de NHL?

Al contrario, el número de incidencias de NHL, es muy pequeño (4% de la totalidad de incidencias de cáncer), especialmente cuando se compara con otros tipos de cáncer.

Totalidad de incidencias de tipos de cáncer

Totalidad de incidencias de tipos de cáncer en hombres y mujeres (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 13).

En cuanto al NHL, sus casos ya habían dejado de aumentar a finales de los años noventa y se han mantenido estables, mientras que el número de muertes por NHL se ha reducido (Shiels et al. 2013).

Si esto es así, entonces, ¿por qué la IARC y otros vinculan ciertas incidencias del glifosato con el NHL?

Andrew Kniss, profesor e investigador de la Universidad de Wyoming, nos explica muy bien este asunto. En el caso de la monografía de la IARC, él nos representa, de la siguiente manera, los datos de la relación entre el cáncer y el glifosato que allí aparecen.

Cancer-glyphosate relationship

La relación cáncer-glifosato. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

Para que entiendan la gráfica de bosque de datos preparado por Kniss, cada punto representa el riesgo relativo de obtener cáncer que tienen los expuestos al glifosato en relación con los que no. Aquellos puntos a la izquierda de la línea (1.0), significa que, en promedio, aquellos que han sido expuestos al químico tienen menos probabilidad de desarrollar cáncer que aquellos que no. Los que están a la derecha, quieren decir que, en promedio, aquellos que han sido expuestos tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer que aquellos que no.  Sin embargo, esta gráfica muestra solo los puntos, pero no su rango de incertidumbre, por lo que es una sobresimplificación. Si la línea del rango de incertidumbre cruza la línea de 1.0, eso significa que la evidencia es demasiado débil como para vincular algún tipo de cáncer al glifosato. Eso es lo que ocurre en cada caso de los puntos que están a la derecha.

De todos estos casos, notamos los de NHL, que tienen una cantidad considerable de puntos a la derecha. Verlo así, a primera vista, sugeriría algún tipo de vinculación del glifosato con el NHL. Sin embargo, cuando tomamos estos puntos y buscamos su rango de incertidumbre, vemos que la evidencia de tal lazo es muy débil.

Estudios de casos controlados de NHL

Estudios de casos controlados de NHL. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

Como pueden ver, en la mayoría de los casos, los rangos de incertidumbre son cercanos al 1.0 o cruzan la línea. Sin embargo, el hecho de tanto puntos se hallen a la derecha, sin duda, requiere algún tipo de estudio mucho más riguroso y de mayor calidad, como un estudio de cohorte. Este fue el caso del estudio llevado a cabo por el Agricultural Health Study (Andreotti et al., 2018). Veamos su gráfica:

Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study.

Bosque de datos de la relación NHL-glifosato según el Agricultural Health Study. Imagen cortesía de Andrew Kniss, reproducido con su permiso. Gráfica original en esta página.

¿Que es un estudio de cohorte? Es un estudio epidemiológico y, en este caso, toxicológico, que busca establecer relación causal entre variables de poblaciones de individuos que comparten determinados atributos o exposición. El estudio siguió a un total de 54,251 agricultores que asperjaron herbicidas, de los cuales 44,932 utilizaron glifosato. En el texto se distinguieron cuatro subgrupos por grado de exposición (Q1 son los menos expuestos y Q4 los más). La gráfica nos muestra, más allá de toda duda, que en todos los casos, en promedio, aquellos que aplicaron glifosato a cualquier grado de exposición, tuvieron menos probabilidad de desarrollar NHL que aquellos que no lo rociaron.
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¿Qué quiere decir todo esto?

Todo lo anterior significa dos cosas: primero, que un jurado hizo una malísima decisión con base en una monografía cuyas conclusiones han sido muy cuestionadas, además de estudios de pobre calidad; segundo, que usted ni sus niños obtendrán NHL ni ningún otro tipo de cáncer comiendo Cheerios con trazas insignificantes de glifosato.

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Referencias

Andreotti, G., Koutros, S., Hofmann, J. N., Sandler, D. P., Lubin, J. L., Lynch, C. F., … Freeman, L. E. B. (1 de mayo de 2018). Glyphosate use and cancer incidence in the Agricultural Health Study. Journal of the National Cancer Institute, 110(5), pp. 509-516. doi: 10.1093/jnci/djx233.

Benbrook, C. (2 de febrero de 2016). Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally. Environmental Sciences Europe28(3). doi: 10.1186/s12302-016-0070-0.

European Food Safety Authority (EFSA). (17 de mayo de 2018). Evaluation of the impact of glyphosate and its residues in feed on animal health. EFSA Journal16(5), e05283. doi: https://doi.org/10.2903/j.efsa.2018.5283.

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Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

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Los jurados no deciden lo que es ciencia (actualizado)

Fotografía de un tribunal

Ayer, 10 de agosto de 2018, en un tribunal de  San Francisco, California, un jurado decidió en contra de Monsanto, que debía pagarle a DeWayne Johnson una suma de $289 millones en daños y perjuicios. Johnson es un hombre de 46 años, víctima de linfoma no hodgkiniano (NHL por sus siglas en inglés) y se alega que obtuvo esa enfermedad, debido al nivel de frecuencia con que rociaba el herbicida Roundup® en su ámbito laboral. La situación de esta persona es desgarradora, ya que su cáncer es terminal.

Por otro lado, se encuentra una gran compañía como Monsanto, una corporación con un nombre que ya es equivalente a la del mismo Satán, que en ocasiones ha infligido daños directa o indirectamente (piénsese en la elaboración del agente naranja, el venta de PCBs, ha acosado a periodistas en torno a algunos de sus productos y no ha sido deferente a científicos y agricultores en cuanto a su manejo de su pesticida Xtend®, entre otros incidentes).

Logo de Monsanto

Logotipo actual de Monsanto

El peso de este caso descansaba en dos piezas de “evidencia”.  La primera, involucra los llamados “Monsanto Papers”, una serie de correos electrónicos y documentos internos que se han hecho disponibles al público gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA). El argumento de los abogados demandantes era que estos documentos presentaban evidencia contundente de que Monsanto había ocultado información en torno a la genotoxicidad de su producto, Roundup®. No solo eso, sino que demostraba de que la compañía probablemente tenía la costumbre de “escribir artículos” para que ciertos expertos los publicaran bajo su nombre (en inglés se conoce a esta costumbre antiética, ghostwriting).

Gran parte de esto lo analizamos en otro artículo que escribimos al respecto. En resumen, no está claro que la compañía realmente haya efectuado ghostwriting propiamente, aunque, en algunos casos, la evidencia parece indicar fuertemente que sí. Todos los científicos involucrados se han defendido al respecto. El caso más reciente fue el de Henry Miller, quien, en un momento de exceso de labores, le había expresado a un empleado de Monsanto en torno a las ideas, opiniones y puntos que quería que aparecieran en un artículo. Después recibió el borrador de esa persona, que él subsecuentemente modificó y corrigió para publicación. “Ergo“, el contenido del artículo tiene su origen en las ideas de Miller y no fue ghostwriting. Toda esta explicación es bastante cuestionable y cualquier persona razonable podría desconfiar de tal autodefensa a la luz de los correos electrónicos. Otros de los científicos mencionados en los mensajes fue Gary M. Williams. La New York Medical College (NYMC) investigó el asunto y determinó que no hubo violación ética (aunque las particularidades de este asunto se han mantenido confidenciales para respetar la intimidad Williams). David J. Kirkland también ha negado haber recibido documento alguno de la compañía que haya publicado bajo su nombre. Finalmente, está un empleado de Monsanto, William Heydens, quien afirmó que hizo unas contribuciones menores, unas ediciones, a un artículo que consideró la EPA para la reanudación de la licencia del glifosato. Esto se ha reportado mal en la propaganda anti Monsanto, de que Heydens había editado un ghostwriting hecho por la corporación.

Otra revelación pertinente de los Monsanto Papers, y que discutimos en otra entrada, es que una de las empleadas, Donna Farmer, había dicho en uno de los mensajes electrónicos es que no podía decir con certeza ante la prensa que Roundup® no fuera cancerígeno. Esta aserción, que  se ha sacado mucho de contexto, no se refiere al glifosato, sino más bien a los sulfactantes que acompañan el producto, que la corporación no había hecho los estudios al respecto, aunque todo indicaba que no eran genotóxicos (así mismo aparece en los mensajes electrónicos).  De hecho, como vimos en esa entrada, pudimos ver muy claramente en su intercambio que  creían en su producto, que no estaban “ocultando” que el producto fuera genotóxico. Al contrario, se afanaban por que los medios de comunicación tuvieran la información científicamente correcta. Sin embargo, lo que sí se le puede reprochar a Monsanto es la manera de convencer al público al respecto, especialmente si llevó a cabo esta actividad de ghostwriting.

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

El segundo tipo de evidencia presentada es la famosa monografía de la la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), en la que determinaba que el glifosato debía considerarse “probable cancerígeno”. En su comunicado, la IARC mencionó a algunos experimentos en particular en los que encontró “evidencia limitada” de correlación entre la dosis de glifosato y ciertas incidencias de cáncer, en particular el NHL. En otro artículo, hemos llevado a cabo un análisis exhaustivo de cada uno de los casos, para inferir que, en realidad, la IARC no tenía evidencia alguna para llegar a esa convicción. Ninguna agencia de salud y seguridad alimentaria de prestigio del mundo coincidió con su análisis y conclusión, ni tan siquiera la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Health Canada o la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda.  Aun con todo, esta evidencia extraordinariamente floja estableció la vinculación causal entre el glifosato y el NHL en la mente de los miembros del jurado.

La combinación de esta monografía, con la razonable sospecha de ghostwriting, y la mala comprensión de los mensajes electrónicos, llevaron a la desafortunada decisión de ayer. ¿Como lo sabemos? Porque así se ha dejado saber en Twitter. Michael Stiles, un analista de operaciones residente en Costa Rica, publicó en su cuenta secciones de una transcripción del caso al respecto.

¿Qué revelan estas secciones?  Bien sencillo, que DeWayne Johnson había desarrollado micosis fungoide, que se considera un tipo extremadamente raro de linfoma no hodgkiano. De hecho, los mismos abogados de Monsanto habían resaltado este hecho de que, debido a la manera en que se desarrolla esta enfermedad, es mucho más probable que hubiera empezado a desarrollarse desde antes de comenzar a laborar asperjando Roundup®.

Un detalle que hay que añadir es que el Dr. Christopher Portier estuvo defendiendo la evaluación de los estudios que hizo la IARC. Sin embargo, Portier ha sido un activista afiliado a la Environmental Defense Fund (que está contra el uso del glifosato) y que ha estado recibiendo una buena cantidad de dinero asesorando a firmas litigantes, para defender la monografía de la IARC, aun cuando, como estadístico, ese no es su expertise.

Parece que el jurado no tuvo en cuenta estos importantes detalles a la hora de deliberar al respecto. Por otro lado, el juez ha expresado su parecer en torno a la posible peligrosidad (hazard) y riesgo (risk) en relación con las conclusiones de la IARC, y ha visto la monografía como evidencia inadecuada para el caso.

¿Cómo han respondido los científicos en general ante esta decisión? Veamos:

En el mundo hispano, Rosa Porcel Roldán, del blog La ciencia de Amara, escribió un artículo en relación con este tema. Muchos científicos hispanohablantes aprovecharon la ocasión para expresarse.

El mismo proceso judicial estuvo repleto de información técnica en torno a los estudios de la EPA y de las agencias reguladoras europeas, sobre sus deficiencias, entre otros. No sería sorpresa si esta información fue abrumadora para los miembros del jurado que, usualmente, no son expertos en el tema. El testimonio de Johnson le añadió un elemento emocional a todo este asunto, llevando a su veredicto.

Monsanto ha afirmado que apelará la decisión y, desde mi muy personal punto de vista, creo que esta decisión del jurado será revocada. Aun si fueran ciertas todas las acusaciones de ghostwriting y aun si fuera cierto que Monsanto ha abusado de sus oponentes (como se ha podido constatar en algunos casos) y aun si algunos estudios tuvieran deficiencias, eso no cambia en absoluto la calidad científica que se tiene hasta ahora. Hay miles de estudios que periódicamente se han hecho en torno al glifosato. En PubMed, ya se va aproximando a los 2,900, y que contienen estudios que sí le hallan genotóxicos y otros que no. Cuando excluimos los estudios preliminares y los de revistas predadoreas, consideramos los estudios de mayor calidad, como los de cohorte, las revisiones científicas y metaanálisis, el resultado es que no hay evidencia alguna que el glifosato esté vinculado al cáncer y mucho menos al NHL.

Una vez más, esto no excluye con 100% de certeza que el glifosato sea genotóxico, puede serlo. Sin embargo, es sumamente improbable, dado que no hay evidencia sólida alguna de que lo sea. Compárese la siguiente gráfica del aumento del uso del glifosato en Estados Unidos, con las tendencias de incidencias de cáncer en ese país.  Con eso los dejo.

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos (Benbrook, 2016, p. 8).

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Mientras el uso agrícola y, por ende, el consumo de glifosato ha aumentado considerablemente a través de los años en Estados Unidos, el número de incidencias de cáncer se ha estabilizado y está disminuyendo.

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Referencias

Benbrook, C. (2 de febrero de 2016). Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally. Environmental Sciences Europe28(1), 3. doi: 10.1186/s12302-016-0070-0.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

¿Nueva cifra oficial de muertos por el huracán María?

Ayer, jueves, 9 de agosto de 2018, en el New York Times, se observó que el gobernador perparó un borrador de un plan de recuperación del país, fechado el 9 de julio de 2018, en el que le solicita al Congreso de los Estados Unidos, $139 mil millones. En la página 30 del informe, dice lo siguiente:

Although the official death count from the Puerto Rico Department of Public Safety was initially 64, the toll appears to be much higher. On June 13, the Government of  Puerto Rico revealed that there were 1,427 more deaths in the four months after the hurricanes than normal (based on the previous four years), and it will update the official count after a George Washington University study is completed (mi énfasis).

Fotografía de devastación de huracán María.

Fotografía de devastación de huracán María. Cortesía de Western Area Power (CC-BY 2.0).

¿En serio el gobierno “reveló” ese número?  Todo lo contrario, se ha aferrado acérrimamente al número oficial de 64, mientras que  nos dejó saber del estudio de la Universidad de George Washington. Lo que sucedió el 12 de junio, es que un juez le ordenó al gobierno liberar la información en torno al registro de los fallecidos en los meses subsiguientes al huracán María. Esta información se le entregó al noticiero CNN y el Centro de Periodismo Investigativo, razón por la que la hizo disponible el 13 de junio. Sin embargo, hasta donde he podido investigar, nunca el gobierno “reveló” que había 1,427 más muertes por María. Cuando, Frances Robles, del periódico estadounidense, le preguntó al Secretario de Seguridad Pública y Salud, Héctor Pesquera, al respecto, él respondió que el resultado era un puro cálculo matemático y que el número no podía atribuirse de seguro a María. Además, como tal no era resultado de una investigación independiente al respecto. Aun con todo, incluyó ese número en este informe.

Si esta es la manera en que el gobierno va a solicitar dinero al Congreso, con el nivel de paupérrima credibilidad que tiene (tanto el ejecutivo como la Junta de Control Fiscal), entonces estamos en serios aprietos.

Hay, por el momento, dos estudios que se han hecho en torno al número de muertos bajo María y que han sido arbitrados por pares. Uno de ellos fue publicado por autores de la Universidad de Harvard, que da un número de 4,645, con un margen de entre 793 a 8,498 fallecidos. El otro fue publicado por autores de la Universidad de Pennsylvania y de la Universidad de Texas en San Antonio, que nos ofrecen el número de 1,139 con un margen de entre 1,006 y 1,372 difuntos. El número dado por el gobierno en el borrador entra dentro del margen del primer estudio, pero fuera del del segundo.

El gobierno deberá aclarar cómo obtuvo esa cifra. Mientras tanto, sostiene que la oficial será actualizada a la de los resultados de la Universidad de George Washington cuando salga su informe final. Mientras tanto, esta noticia del New York Times añadirá al descrédito del gobierno.

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