Discusión en Mayagüez sobre la posibilidad de Reactores Modulares Pequeños (SMR) nucleares en PR

En una época como al nuestra, en que se consideran siempre las fuentes renovables como alternativas al consumo de energía fósil, se falla en incluir la discusión de Puerto Rico en torno a otra alternativa de energía, una que hemos discutido bastante en este blog: la energía nuclear.

El experto ambiental y en energía nuclear, James Conca, ha recomendado para Puerto Rico, la instalación de reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés), específicamente los diseñados por la compañía NuScale.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

NuScale

Logotipo de NuScale

Este sistema tiene un sistema de seguridad pasiva muy sencilla. Si ocurre cualquier huracán, terremoto o maremoto (tsunami), el reactor no necesita respaldo eléctrico alguno, el agua enfriaría la reacción nuclear y, una vez evaporada, la convección continuaría el proceso de enfriamiento indefinidamente. Esta falta de necesidad de respaldo eléctrico fue reconocida preliminarmente por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC). Más recientemente, en agosto de este año (2018), la NRC también reconoció que, en el caso de los SMRs como los de NuScale, en el peor escenario de derretimiento y escape de combustible, el área de desalojo de emergencia (Emergency Planning Zone) no sería mayor que el de los límites de la planta. Bajo tales condiciones, SMRs como los de NuScale o los de Westinghouse, serían buenos para algunos de los planes que se tienen para establecer microredes en Puerto Rico.  Lo mismo puede decirse de los diseñados por X-energy, que también cuentan con seguridad pasiva y que pueden establecerse en medio de una ciudad.

 

The Nuclear Alternative Project

Logotipo del Nuclear Alternative Project

Es comprensible que el público tenga preguntas y preocupaciones. La buena noticia es que va a haber una actividad donde puede presentarlas. El evento se llevará a cabo en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, donde habrá un panel de ingenieros expertos en energía nuclear y otras personas que contribuirán al diálogo. El tema a discutirse: Small Modular Reactors: A feasible option for Puerto Rico? (“SMRs: ¿una opción viable para Puerto Rico?”) Entre los expertos, estará José Reyes, una de las mentes que concibieron el reactor de NuScale, Otros miembros,  Estarán allí también, Donald Hoffman, presidente ejecutivo de Excel Services Corporation, Jeffrey Harper, vicepresidente de X-energy, Eddie Guerra, ingeniero estructural de ARUP, Abdul Dulloo, director del Plant Technology & Product Development de Westinghouse, Scott Singer, de PAR Systems, David Sledzik, de Hitachi y General Electric, Carlos Fernandes de McConnel Valdés y Ángel Reyes, de Exelon. La actividad estará moderada por Jesabel Rivera de The Nuclear Alternative Project. Los temas a tratarse serán:

  • Manejo de desperdicio nuclear
  • Avances de tecnología de seguridad
  • Terremotos y maremotos
  • Impacto ambiental
  • Manejo y operación de un SMR
  • La política pública de energía de Puerto Rico
  • Financiamiento
  • Percepción pública y responsabilidad social
  • Ciberseguridad
  • Regulaciones federales
  • Desarrollo económico
  • Solar & Viento & Nuclear

Esta actividad se hace con la colaboración de la United Nuclear Industry Alliance, el Departamento de Ingienería Civil y Agrimesura de UPR Mayagüez y The Nuclear Alternative Project.

Aquí pueden registrar su asistencia a la actividad, que se llevará a cabo el martes, 30 de octubre, de 5:00pm a 8:00pm.

Anuncio actividad de Mayagüez

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Visita a la exhibición educativa Oceánica en el Ecoexploratorio

El sábado pasado, 4 de agosto de 2018, tuve la oportunidad de visitar el Ecoexploratorio de Plaza las Américas, donde se llavaba a cabo su exhibición educativa Oceánica. Esto me pareció apropiado tras la declaración del gobierno de Puerto Rico a agosto como el mes de las ciencias marinas.

He sido amigo del Ecoexploratorio desde marzo de este año y quería explorar el lugar al que había contribuido.

Como usualmente ocurre los fines de semana, había una serie de actividades en el lugar. En primer lugar, usted va a ser recibido por un dinosaurio, anunciándole el nombre de la actividad del día: “Planeta Agua”. Es un nombre lógico, dado que la inmensa mayoría de la superficie de nuestro planeta está dominada por el agua. Este es un comienzo que ayuda a ambientar al público al tema de los océanos.

Entrada al ecoexploratorio

Entrada al Ecoexploratorio de Plaza las Américas (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Me encontré con un público que ya estaba disfrutando de una exposición en la Sala del Océano. Tomé ese recorrido, en el que una de las científicas marinas que trabaja en el Museo, nos habló de los océanos y los diversos animales que allí viven. Tuvimos la oportunidad de ver y (en algunos casos) tocar algunos de los restos de animales que se mostraban, entre ellos, un cráneo y una costilla de un manatí, una mandíbula de tiburón, un caparazón de un tinglar y varios restos de esponjas marinas.

 

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También tuve la fortuna de participar de otra presentación en torno a los ciclos del agua, presentado por otra de las científicas ambientales. Para que comprendieran este ciclo de evaporación, condensación y precipitación, se les repartió a los niños unas bolsas con agua, diseñadas para que las colgaran en sus casas al sol y vieran ese proceso. Además, también participaron de una actividad de simulación de precipitación (usando un vaso, agua, jabón de afeitar y un tinte, ¡muy creativo!).

Confieso que todo esto me hizo regresar a mi infancia. Aunque no participé directamente de estas actividades, sí me regocijó mucho ver cómo los niños se desenvolvían, preguntaban y aprendían en todo este proceso. Al final, hubo un rap (una canción sobre los ciclos del agua) y se le invitó a todos los presentes a bailarlo.

 

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Además de todo lo mencionado arriba, el Ecoexploratorio también está equipado con varios espacios de entretenimiento para conocer mejor nuestro planeta. Puede usted sumergirse en el agua y ver los tiburones bajo el agua, ser meteoróloga,  jugar en computadoras para ayudar a Coralina a recoger la basura para el reciclaje, entre otras sorpresas.

 

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Mientras tanto, en Mayagüez se daba también la actividad de Ruta Planeta Digital en el Mayagüez Mall, y que continuará este mes.

Ruta Planeta Digital

Ruta Planeta Digital

Esta aventura continúa los días:

  • 11 de agosto en Plaza Guayama
  • 18 de agosto en Plaza Caribe
  • 25 de agosto en Aguadilla Mall

Cada fin de semana, se aprovecha el Back to School para ayudar a preparar al público durante la temporada de huracanes.

 


El Ecoexploratorio que se encuentra en Plaza las Américas es una muestra al público de lo que será la localidad final de su edificio en el Distrito de Convenciones para convertirse en un Museo de las Ciencias en Puerto Rico. Según me informó una de las científicas, parece ser que abrirá antes de que finalice este año.

La rostro público de este importante proyecto es la meteoróloga Ada Monzón. Sin embargo, también está detrás de ello, en su Junta de Directores, José Alonso, Carlos Fernández, Alexis Molinares, Roselly Ramseyer Torres, Rachid Molinary, Ignacio Álvarez y Manuel Cidre.

En el momento, hay tres tipos de membresía:  Familiar de cinco personas ($100), de adulto ($40) y estudiante ($15). Sus beneficios incluyen una entrada gratis al museo por un año para recorridos guiados, actividades y charlas educativas. No solo eso, sino que los miembros reciben 10% de descuento en talleres educativos y 10% de descuento en actividades de cumpleaños.

Seguirá exhibiéndose Oceánica hasta el 31 de diciembre de 2018. Visítenla y también exploren su portal cibernético.

Comentario y reseña de The Battle for Paradise de Naomi Klein

Naomi Klein y sus obras

Foto de Naomi Klein a la derecha, cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Hace algunas semanas, se estuvo hablando mucho del libro más reciente de Naomi KleinThe Battle for Paradise, en torno a la situación de Puerto Rico a la luz de la situación producida por el paso del huracán María por nuestro archipiélago. Este comentario quiere poner su contenido desde la perspectiva sostenida por la autora en otras de sus obras, para luego hacer una reseña de ese texto.
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El marco teórico de Naomi Klein

Naomi Klein

Naomi Klein en Varsovia, Polonia, en 2008. Foto cortesía de Mariusz Kubik (CC-BY 3.0 Unported).

Klein es una reportera canadiense que comenzó a ser conocida por su crítica social en su libro No Logo, una mirada interesante al mercadeo de los logotipos y marcas comerciales, y su invasión de los espacios urbanos y públicos para maximizar la venta de productos corporativos y multinacionales. Desde entonces, siempre es una referencia importante de crítica  cultural en las ciencias sociales, por ser una expresión poderosa contra la ola globalizadora de finales del siglo XX y principios del XXI.

Escribió una segunda obra, mucho menos conocida, titulada, Fences and Windows, en la que elabora más ciertas discusiones de No Logo, pero esta vez, adentrándose más en el fenómeno de la globalización.  Tampoco se conoce mucho un documental que ayudó a filmar junto a su esposo, Avi Lewis, llamado The Take. El filme trata de los acontecimientos de “la toma” ilegal de trabajadores argentinos y cooperativización de las fábricas en donde solían trabajar. El movimiento para ello se dio tras el cierre de varias manufactureras a raíz de la caída de la economía argentina, dada la extrema corrupción que se dio bajo la incumbencia de uno de los presidentes anteriores, Carlos Menem. Tales tomas fueron legalizadas una vez Néstor Kirchner, socialdemócrata y peronista, llegó al poder.

No Logo

Cubierta del libro, No Logo.

Sin embargo, la travesía de su discusión de crítica al capitalismo, tomó dos giros muy importantes, resultado de sus dos obras, The Shock DoctrineThis Changes Everything.  La primera, motivada por la invasión de Estados Unidos a Irak y el desastre de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Examina acontecimientos del pasado y el presente, de cómo el corporatismo capitalista aprovecha oportunidades de desastre, de “shock“, para reconstruir y convertir una región o país en un paraíso neoliberal. La obra se inspira en los acontecimientos de Chile, en los que, tras Estados Unidos propiciar un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, los Chicago Boys propusieron un documento que habían preparado, conocido como “el ladrillo”, que consistía en extensos programas de privatización, beneficios a la burguesía chilena e inversión de multinacionales estadounidenses. Este “ladrillo” se empezó a implementar bajo el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, con la aprobación y asistencia de los Estados Unidos. Para el economista, Milton Friedman, debía aprovecharse cualquier momento de shock social (real o percibido) para que el colectivo de un país, en una condición de “tabla rasa“, adoptara una economía de libre mercado lo más pura posible y desregulada por el estado. Él llamaba a esto, “terapia shock“, mientras que Klein le llama, “la doctrina shock“. Aquí hay un documental al respecto.

La otra obra, entra en la discusión del cambio climático y su relación con el capitalismo y la globalización.  En este escrito, ella hace una crítica extensa al capitalismo por propiciar el cambio climático a nivel mundial. Además, allí sugiere utilizar la crisis del cambio climático para cambiar nuestra conducta a una más amigable y armoniosa con la naturaleza. En cuanto a este tema, también hay un documental.

Finalmente, el libro más reciente que ha salido al mercado, No Is Not Enough, trata de las políticas programáticas de la presidencia de Donald Trump y la derecha republicana estadounidense.

Cubierta de The Economist, Pro Logo

Cubierta de la revista, The Economist (8 de septiembre de 2001) imitando la cubierta del libro de Naomi Klein, con el titular “Pro Logo”.

Aunque todas estas obras hacen sus debidas aportaciones a los diversos temas, y los expone de una manera muy ingeniosa y perspicaz, no han dejado de lloverle las críticas. La revista, The Economist, dedicó unas cuantas páginas a refutar algunos alegatos de No Logo. La compañía Nike creó toda una página cibernética para responder a sus planteamientos en cuanto a las estrategias de mercado adoptadas por la empresa en relación con su logotipo.  Su libro, The Shock Doctrine, aunque fue recibido en ocasiones calurosamente por el público, tuvo una aceptación tibia de eminencias como la del economista estadounidense, Joseph Stiglitz. En otros casos, fue patente la hostilidad contra su exposición. Me limitaré a señalar lo que la autora admite fugazmente, pero se olvida el resto del libro, y es que dinámicas como la de la doctrina shock no son exclusivas del corporatismo posmoderno, sino también de otras ideologías puristas. (Klein, The Shock 22-23) Históricamente, otras personas de otras ideologías económicas han sostenido perspectivas o llevado a cabo acciones similares. Puedo mencionar, la matanza de los dacios bajo las 13 legiones del emperador Trajano, para convertir a Dacia en una segunda Roma (hoy Rumania). De este acontecimiento, todavía contamos con su pilar, un verdadero monumento artístico a un genocidio. Tómese también las matanzas de Stalin para imponer su visión de un sistema socialista marxista-leninista en la población rusa y terminar con sus rivales. Además, como hemos argumentado en otras ocasiones (sin ánimo alguno de justificar asesinatos y matanzas por crueles dictadores fascistas y de derecha), la expansión del corporatismo alrededor del mundo (con o sin shock) ha sacado a mucha gente de la pobreza extrema. Esto es un hecho que nadie puede refutar. Por otro lado, el capitalismo corporativo también genera otros males sociales y globales, entre ellos, el incremento de la contaminación del ambiente, la extinción de muchos seres vivos, la emisión de gases de invernadero y el aumento de la brecha espectacular entre los super ricos y los pobres a nivel global.

En lo personal, con coincidencias y diferencias, siempre he disfrutado de la lectura de estos libros.  Siento muy especial aprecio por Klein, debido a su manera, en ocasiones muy novel, de ver los acontecimientos mundiales y económicos. Contrario a lo que piensan muchos de sus críticos, ella no es una “conspiracionista”, algo que, correctamente, ella rechaza. Su crítica se dirige, más bien, a un análisis estructural de la logística de la dinámica capitalista, que a su vez es fomentada por las élites que se benefician de ella. Aunque podemos diferir de si eso es éticamente bueno o malo, o si falta este o aquel detalle, si sobresimplifica o no, en general no hay nada malo en ver los eventos mundiales desde esa perspectiva en particular. Siempre he percibido de Klein que honestamente piensa lo que escribe, lleva a práctica lo que afirma y, en muchos casos, es de las personas más desprendidas para ayudar a causas meritorias “de abajo” (en inglés “grass roots“). No importa cuánto se difiera de ella, es una de las voces que vale la pena escuchar.

Habiendo dicho esto, no es sorpresa de que todas las obras de Klein tengan exactamente el mismo defecto, están notablemente sesgadas contra capitalismo como sistema. No hay problema con criticar el sistema capitalista global, en este ámbito hay mucha tela de dónde cortar. Sin embargo, tal posición no debería comprometer indebidamente los hechos que hay que tener en consideración.

Portada de This Changes Everything

Portada de This Changes Everything

Para ilustrar este punto, quiero dedicarle un poco de tiempo a su libro, This Changes Everything, obra en torno al cambio climático.  Este libro comienza hablándonos del desinterés inicial de la autora en cuanto al tema. Tras unos acontecimientos, decidió echarle un vistazo al asunto, estudió y suscribió prácticamente los hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en torno al hecho de que el calentamiento global, del que se deriva el cambio climático, es antropogénico. Afirma, correctamente, que estas conclusiones representan el consenso de la comunidad científica. El problema se presenta cuando Klein concibe al capitalismo como lo “opuesto” o la “antítesis” del clima.

Me parece que esta es una falsa oposición entre conceptos. Por ejemplo, sí es cierto que el capitalismo lleva al mayor consumo de energía, pero se ignora el hecho de que, para ahorrar dinero y, así, generar mayor ganancia, además de cumplir con regulaciones, muchas corporaciones optan por medidas más eficientes en cuanto al uso de energía. Eso ha llevado, en muchas ocasiones (no en todas), a la adopción de tecnologías que ahorren energía y, por ende, a la descarbonización de su consumo energético.

Decarbonización energética

Descarbonización energética (Pinker, “Enlightenment Environmentalism”; Enlightenment Now, 142-143).

 

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en dólares

Emisión de bióxido de carbono por unidad de PDB en US$. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Eso no significa que esta movida ya resuelve el problema del cambio climático. Al contrario, los gases de invernadero continúan emitiéndose y acumulándose, incrementando su presencia en la atmósfera. Lo que no cabe duda es que si sus emisiones no se hubieran reducido, entonces el problema sería hoy muchísimo mayor.

Emisiones globales de bióxido de carbono

Emisiones globales de bióxido de carbono. Gráfica cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0).

Igualmente ocurre con la apreciación cuestionable de Klein en cuanto a los impuestos pigouvianos sobre las emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente o equivalentes en el mercado. Ella parece condenar esta medida de libre mercado ya que, en experiencias anteriores de estrategias “cap-and-trade“, el mercado de licencias de topes de emisiones de contaminantes, las tecnologías adoptadas conllevaban mayores emisiones de bióxido de carbono. Ella ve el cap-and-trade como una sugerencia ideológica de la Environmental Defense Fund (EDF). (Klein, This Changes Everything  cap. 6) Sin embargo, ella confunde el problema de la estructura de las relaciones de producción capitalista con un problema estrictamente tecnológico. La realidad es que, por más que se acuse de ideológico y derechista el origen de las políticas de cap-and-trade (y, de hecho, lo fue), ellas lograron reducir la cantidad de emisiones de bióxido de azufre responsables de la lluvia ácida. (Barreca, Neidell y Sanders; Chang et al.) ¿Por qué? Porque el no colocar un precio al aire, creaba una conducta de su abuso desmesurado. Al ponerle precio, le pone un costo para las compañías, que eran las que más contaminaban el ambiente. El impuesto o el precio que tenían que pagar, les creaba una motivación para invertir en tecnologías más limpias y más ecológicas. (Dorris y Mount; Frank cap. 11) El problema estrictamente  tecnológico de si estas generaron más bióxido de carbono, no es realmente un obtáculo para ponerle impuesto o hacer otro cap-and-trade a las emisiones de gases de invernadero, siempre y cuando existan tecnologías más eficientes y alternativas que aceleren significativamente el proceso de descarbonización, como la energía nuclear y varias de las renovables (dependiendo de la situación). Klein no provee argumento tecnológico alguno para estar en contra de esta medida. Es más, ella descarta explícitamente el factor tecnológico y lo convierte en uno puramente industrial y de sociedad de consumo. Ella pretende sostener su perspectiva como científica sin presentar alternativa viable alguna al statu quo.

This alignment of economic interests … fundamentally shaped how these green groups conceived of the climate challenge from the start. Global warming was not defined as a crisis being fueled by overconsumption, or by high emissions industrial agriculture, or by car culture, or by a trade system that insists that vast geographical distances do not matter—root causes that would have demanded changes in how we live, work, eat, and shop. Instead, climate change was presented as a narrow technical problem with no end of profitable solutions within the market system, many of which were available for sale at Walmart …

… Put another way, the refusal of so many environmentalists to consider responses to the climate crisis that would upend the economic status quo forces them to place their hopes in solutions … that are either so weak or so high-risk that entrusting them them with our collective safety constitutes what can only be describe as magical thinking.

I do not question the desire on the part of these self-styled pragmatists to protect the earth from catastrophic warming. But between the Heartlanders who recognize that climate change is a profound threat to our economic and social systems and therefore deny its scientific reality, and those who claim climate change requires only minor tweaks to business-as-usual and therefore allow themselves to believe in its reality, it’s not clear who is more deluded. (This Changes Everything, cap. 6).

Daré un ejemplo final, el de la agricultura. Para ella, la agricultura industrial es claramente una amenaza y un componente importante del cambio climático. A pesar de ello, ignora evidencia clara de que, en muchos países, ha habido una reducción significativa de terrenos para el mayor rendimiento de cultivos, se está dando una ligera merma del uso de fertilizantes y una disminución significativa en el uso de pesticidas. Klein añade acríticamente a su libro, leyendas urbanas en torno a los mal llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs) o, mejor dicho, transgénicos. De acuerdo a ella, las semillas “genéticamente modificadas” llevan a los agricultores a endeudarse y a que las corporaciones utilicen la excusa de la sequía o las hambrunas para impulsar estos cultivos lucrativos (cap. 1)  No tengo acceso al libro de Christian Parenti, Tropic of Chaos, que es de donde ella saca esa aserción. Sin embargo, esto suena muy sospechosamente a lo que alegan activistas antitransgénicos como Vandana Shiva, de que las semillas antitransgénicas y “terminator” han llevado al edeudamiento de los indios y, con ello, a su suicidio. Hoy día sabemos que la supuesta evidencia de ello ha sido seriamente cuestionada y, simultáneamente, se han señalado varios factores mucho más significativos, tales como la desregulación de los bancos en la India y la irregularidad de las lluvias monsónicas, entre otros factores. En fin, en varios capítulos de su libro (4, 5 y 13), ella rechaza la modificación genética como recurso importante para auxiliar económicamente a los agricultores y reducir el impacto de la siembra de cultivos en general al medio ambiente. De hecho, ella señala que la agricultura industrial en África no se usa para nutrir a los africanos sino para su venta en Europa. Lo que ella no tiene en consideración es que en ese continente la producción orgánica, que ella tanto favorece, hace exactamente lo mismo, mientras que previene a los agricultores y científicos africanos (no las megacorporaciones) de utilizar biotecnología para atender sus necesidades más urgentes. (Paarlberg cap. 3)

Todo esto nos ilustra una cosa muy importante: aunque Klein es reportera, su visión es notablemente sesgada de tal manera que afecta su credibilidad. Mientras en This Changes Everything continuamente pontifica en torno a las conclusiones científicas de la IPCC y la realidad científica del cambio climático, solo lo hace cuando le conviene ideológicamente. Cuando no le conviene, argumenta que no trata de buscar “milagros tecnológicos” por la ciencia, sino de cambiar el estilo de vida de todo el globo. ¡Ese es el punto! La ciencia, en sí misma, no importa. Lo que le interesa es que el cambio climático hace la función de catalizador de un cambio de vida a nivel mundial.

Ella no puede dejar de ver la realidad desde lentes empañados de ideología verde y no nota que algunas apreciaciones de los hechos que sostiene están rotundamente equivocadas. Por ejemplo, ella dice que la energía solar en Ontario, Canadá, logró cerrar las plantas de carbón, pero ignora convenientemente que fueron realmente unas plantas nucleares, de gas e hidroeléctricas las que lo hicieron. La energía solar tiene solo un rol extremadamente marginal en ello, porque genera solo el 1% de la energía canadiense. Ella describe el “milagro alemán” en gloriosos términos: cómo Alemania está clausurando todas las plantas nucleares, pero no menciona la apertura de las de lignito (carbón marrón). (cap. 2; cap. 4) Ausente se encuentra cualquier critica antiextraccionista a gobiernos de izquierda de Suramérica, que son anticapitalistas, pero que también se sostienen, gracias a la extracción y venta de combustibles fósiles y otras materias primas. En un escape del romanticismo del pasado, adopta la retórica de cómo los indígenas tomaban de la tierra y después devolvían lo tomado, sin tener en cuenta las implicaciones de la segunda ley de la termodinámica: el fenómeno de la entropía  siempre implicará (de una u otra forma) cada vez mayor cantidad de energía para devolverle a la tierra lo que extraímos de ella. (cap. 12)

Klein cita a James Hansen como una gran autoridad en el ámbito de las ciencias en lo que concierne al cambio climático, pero cuando se le pregunta sobre el parecer de Hansen en torno a la energía nuclear, ella se escuda en las iniciativas “grass roots“, descentralizadas y “menos riesgosas” (¿en serio?). (cap. 1; cap. 2; cap. 3; cap. 4; cap. 9)

¡Ciencia a coveniencia! Esta es la razón por la que tomaré con pinzas muchas aserciones que Klein hace en su libro sobre Puerto Rico, ya que, claramente, ella no es objetiva y no tiene ninguna respuesta científicamente coherente a lo que ella percibe como problemas en el mundo. Aquí hay una crítica más detalladaThis Changes Everything, aunque su tono es, admitidamente, mucho más hostil que el mío.
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Reseña de The Battle for Paradise

The Battle for Paradise de Naomi Klein

Portada de The Battle for Paradise, libro escrito por Naomi Klein.

Ficha: Naomi Klein. The Battle for Paradise. Puerto Rico Takes on the Disaster Capitalists. Haymarket Books, 2018.

En esta obra, la conocida reportera, Naomi Klein, atiende una instancia en que Puerto Rico a caído en una cadena de shocks social es, siendo el más palpable, el causado por el huracán María. Además, discute los planes de ciertos “capitalistas del desastre”, que desean aprovechar la ocasión para transformar a Puerto Rico en algo que corresponda mejor a su ideología neoconservadora e intereses económicos.

El libro es relativamente corto y se divide en ocho pequeños capítulos:  “A Solar Oasis”, “Invasion of the Puertopians”, “An Island Weary of Outside Experiments”, “Welcome to Magic Land”, “Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”, “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”, “The Islands of Sovereignty Converge”, y “Race Against Time”. Los capítulos no están enumerados y, contrario a otras de sus otras obras, no están cargados de referencias. Más bien narran su experiencia en nuestro archipiélago y sus impresiones a partir de lo que vio en los pueblos y áreas urbanas que la autora visitó.

Vale indicar también otros elementos. A pesar de que me baso en su obra en inglés (que fue la que compré en Kindle), también hay una versión en español titulada, La batalla por el paraíso: Puerto Rico y el capitalismo del desastre. Las versiones en carpeta blanda y la digital están a un costo muy barato, a saber $5.00. No debemos olvidar tampoco, que el libro fue producido por la Lannan Foundation y el Wallace Action Fund. Todas las regalías colectadas a partir de la venta de este libro se dirigen a JunteGente, para ayudar a la recuperación de Puerto Rico. Indiquemos de una vez, que JunteGente también es una coordinación de organizaciones que son anticapitalistas y anti neoliberales.

Bastante de la discusión de Naomi Klein consiste en el contraste entre los movimientos “de abajo” o “grass roots” para resolver los problemas causados por el huracán María y las iniciativas empresariales de lo que ella llama “Puertopians”, millonarios que toman la oportunidad del desastre para convertir a Puerto Rico en un paraíso para esa clase social. En este aspecto, el libro es particularmente valioso, porque le revela a muchos lectores, entre ellos muchos estadounidenses, una dimensión que usualmente no conocen de la política de Estados Unidos hacia Puerto Rico.

Durante el libro, ella discute cómo el huracán María presentó una valiosa oportunidad para que ciertas organizaciones crearan unidades de solidaridad. Comienza por el ejemplo de Casa Pueblo y la infraestructura creada con paneles solares, que le proveyeron (y continúan proveyendo) energía eléctrica para cargar móviles a la población circundante. También nos habla de distintos proyectos agroecológicos, como el de Dalma Cartagena, el Proyecto de Apoyo Mutuo Mariana y la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica, iniciativas como el proyecto universitario PAReS, y otros. De acuerdo con Klein y muchos de los miembros de estas organizaciones, esta es la soberanía política que se construye desde la tierra. Debido a que la mayoría de los alimentos provienen de fuera y su transportación es muy limitada, la producción alimentaria se vuelve imperativa para ser autónomos y poder autodeterminarnos con la producción local. (“A Solar Oasis”; “The Islands of Sovereignty Converge”)

Por el otro lado, se encuentran varios intereses adversos a los puertorriqueños, entre ellos, el poder colonial de los Estados Unidos y sus abusos de nuestra tierra, especialmente para propósitos experimentales: los relacionados con sustancias anticonceptivas, con la conversión de Puerto Rico en modelo económico caribeño, con el uso de humanos para medicamentos a ser vendidos por las farmacéuticas. Klein correctamente afirma que el colonialismo no es otra cosa que múltiples capas experimentales y de control, que lesionan la cultura, el poder y la autoconfianza de los puertorriqueños. (“Welcome to Magic Land”) Y, como muy bien presenta ella en el libro, una de esas expresiones coloniales es la ley federal conocida como PROMESA, con la que el Congreso pone al gobierno de Puerto Rico bajo la sindicatura de la Junta de Supervisión Fiscal. Este organismo coloca a Puerto Rico en un régimen de austeridad, mientras que varios sectores sociales abogan por una auditoría independiente de los casi $70 mil millones de su deuda. Todo esto se agrava significativamente con el paso del huracán María y la situación de desesperación en nuestro territorio. (“Shock-After-Shock-After-Shock Doctrine”; “Desperation, Distraction, Despair, and Disappearance”)

Ella también discute algunos de los asuntos acontecidos y que nos son conocidos: los intentos de inversionistas (objetivistas randianos) de convertir a Puerto Rico en un paraíso para las criptomonedas (Cryptoland), el proceso de negociación con bonistas y las iniciativas de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), los desaciertos del conteo de muertos por parte del gobierno, la necesidad de microredes energéticas alimentadas con fuentes energéticas renovables, entre otros factores.

Todo esto, le presenta un panorama parcial al público estadounidense sobre lo que ocurrió (y, en algunos sentidos, todavía ocurre) en Puerto Rico tras el desastre de María. En ese sentido, este libro es una contribución a que esa sociedad conozca mejor lo que estamos pasando y lo que ocurrirá en los próximos años.

Lamentablemente, el texto también está impregnado de ideología, mucha de la que hemos discutido en la sección anterior. Por ejemplo, se enfoca en esfuerzos agroecológicos en contraste a la presencia de las multinacionales, entre las que se encuentra, la odiada compañía cuyo nombre empieza con la “M” de “Monsanto”. (“An Island Weary of Outside Experiments”) Como parte desde la óptica discutida, y solo se enfoca en lo que se fundamente en las bases populares, nunca se pregunta si esas multinacionales pueden servir también para aportar a la economía local. Por ejemplo, si se les puede aplicar una mayor tasa de impuestos. Además, como han sugerido varios economistas, se podrían avivar más las empresas más pequeñas y medianas locales si se estableciera un eslabonamiento económico con las multinacionales. Es decir, nos conviene abandonar la estrategia económica de continuar ofreciendo exenciones contributivas para establecer enclaves de estas multinacionales, algo que hemos llevado a cabo desde tiempos de Operación Manos a la Obra. Aparentemente, Klein no le interesó consultar algún economista sobre ese neurálgico tema.

Tampoco contempla la posibilidad de la derogación de la ley de cabotaje como una manera de incentivar la inversión de capital extranjero, aliviar a los pequeños y medianos negocios y mejorar el costo de vida de los puertorriqueños.

Ella no plantea el problema que conlleva, en principio, proponer que las tierras dedicadas a la agricultura (específicamente “agroecológica”, al menos como la entienden muchos de sus partidarios) sean las que provean abastecimiento de la población y, simultáneamente, el uso de renovables invasivas de la naturaleza, como son las placas solares y los molinos de viento para aliviar la necesidad energética del pueblo. (“Race Against Time”)  En ningún momento nos da detalles de cómos estos usos terrenales armonizan con la aspiración ambientalista de maximizar el espacio de tierras para reservas naturales.

Además, como es de esperarse, ella utiliza a Alemania y Dinamarca como ejemplos a seguir en el ámbito energético. (“Desperation, Distraction, Despair and Disappearance”) Como hemos señalado en otras ocasiones, Alemania es un mal modelo, porque ha optado cerrar sus plantas nucleares y abrir plantas de carbón, al no poder compensar con placas solares y energía eólica. Dinamarca, tiene un buen récord en cuanto al uso de energía eólica (que compone más del 41% de la energía producida), gracias al constante flujo del viento. Por otro lado, la energía solar no suple el grado de electricidad que muchos quisieran (un 4.2%). Se espera que en el futuro, sí consumobde energía fósil sea sustituida por la biomasa, especialmente en la forma de pellets de madera. Sin embargo, al igual que Alemania, la intermitencia de su sistema tiene que estar apoyada por combustibles fósiles y le lleva a importar energía de otros países (algo que también hace Alemania). Actualmente, Francia y Canadá han sentado mejor pauta de energía limpia.

El capítulo sobre la soberanía muestra cómo la izquierda (mucha de ella independentista) ha perdido su norte. El libro refleja ideológicamente ese problema. No tiene una noción clara de lo que es soberanía. Se habla de “múltiples soberanías” como la “soberanía energética”, la “soberanía alimentaria”, la “soberanía educativa”, entre otras. Esto es pura fantasía. Supongamos, para efectos del argumento, que es posible abastecer alimentariamente a la población con productos agroecológicos producidos en Puerto Rico. Ahora bien, si queremos un Puerto Rico próspero e incrementar su producción de alimentos, tiene que exportarlos a otros países. Pregunta, ¿cómo Puerto Rico podrá competir efectivamente en el mercado estadounidense con la ley de cabotaje impuesta? ¿Cómo se podrá competir a nivel interno cuando los productos costarricenses entran con un precio muy barato a Puerto Rico gracias al CAFTA? ¿Podemos colocar aranceles a estos productos para que los nuestros puedan competir en el mercado local? Estas tres preguntas indican un serio problema con el estatus actual por carencia de soberanía política. El tamaño del mercado determina cómo se estructura la producción interna de nuestro archipiélago. Por tanto, no existe tal “soberanía alimentaria”. Lo mismo la “soberanía energética”, no vale la pena utilizar ese término si no tenemos poder de estructurar energéticamente a Puerto Rico, comprar  los combustibles o paneles solares a precios más baratos, o vender nuestro servicio eléctrico a otros países de manera más efectiva. Es más, por las serias limitaciones del servicio eléctrico, no podemos abaratarlo más, para aliviar a las pequeñas y medianas empresas y atraer inversión de capital extranjero.  Y así por el estilo.  Si no hay soberanía política, no habrá nunca soberanía alimentaria, energética, educativa, etc.

Finalmente, en el capítulo “Race Against Time”, Klein dice algo muy importante.

The trouble is that movements, unlike capital, tend to move slowly.

Y ahí yace la virtud del capital. Los movimientos de base comunitaria son esenciales para cualquier democracia saludable, ya que pueden atender sus necesidades con mayor sentido de humanidad, especialmente en momentos de crisis. Sin embargo, como he dicho en otro lugar, mientras que estos grupos (especialmente de izquierda) continúen adoptando las estrategias más ineficientes de agricultura y administración energética, el interés de las élites (que siempre buscan las vías más eficientes para hacerlo valer) ganará cualquier pelea. Es como en Raiders of the Lost Ark, cuando Indiana Jones, con una eficiente pistola, resolvió fácilmente el problema del ser enfrentado con un ineficiente sable turco. Es más, mientras Puerto Rico no tenga un programa de país en el que coincidan las diferentes ideologías políticas y representantes de la sociedad civil, no va a haber un esfuerzo coordinado para superar la crisis.

En resumen, Naomi Klein hizo una gran aportación al dar a conocer el tema de Puerto Rico al público estadounidense. Parte del libro hace un muy buen diagnóstico del problema. La otra parte del libro está empañada ideológicamente, razón por la que no le ofrece a los puertorriqueños una respuesta coherente en torno a la lucha contra las adversidades del coloniaje bajo los Estados Unidos, las arbitrariedades de la Junta de Supervisión Fiscal y la incompetencia gubernamental local.
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Referencias

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¿Cuán segura es la energía nuclear?

Integral Fast Reactor

Integral Fast Reactor

Introducción

En una mañana, escuchando al exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, expresó una opinión con la que concurro totalmente: que hay que establecer un plan de energía bien hecho, fuera gas, energía eólica, solar y, parafraseo aquí, “hay hasta algunos que proponen la energía nuclear, con los riesgos que eso conlleva“.  Lo decía casi como si implicara que otras alternativas no conllevaran “riesgos”. En Fuego Cruzado, también he escuchado aserciones semejantes de parte de algunos de sus panelistas.

Entiendo muy bien esas inquietudes, porque yo las solía sostener. En primer lugar, nos han llovido por televisión, radio y redes sociales, toda clase de asuntos relacionados con esa fuente de energía terrorífica. Usualmente, cada una de ellas lleva la palabra “Fukushima” y no falta quien comparta por la n-ésima vez la noticia repetida una y otra vez desde hace ya algunos años de que una tercera parte de los océanos del mundo están contaminados con radioactividad de la famosa planta nuclear japonesa.

Noticia de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo

Noticia compartida en Facebook de que Fukushima contamina 1/3 de los océanos del mundo.

En segundo lugar, tenemos que lidiar con las leyendas urbanas en torno a Fukushima. Hemos refutado algunas de ellas aquí.

En cuanto a seguridad se refiere, preguntarse si un reactor nuclear es seguro, es casi como preguntarse si un carro es seguro. En muchos países, hay unas regulaciones que intentan maximizar la seguridad de los conductores y pasajeros. Con todo y eso, uno podría decir que unos carros son mucho más seguros que otros; por ejemplo, un Toyota Land Cruiser V8 es más seguro que un Ford Mustang (por favor, no me escriban si alguien se siente ofendido … es lo que he encontrado de reseñadores).

Igual pasa con los reactores nucleares. Aquí vamos a tratar el tema de la seguridad, preocupación muy ampliamente compartida por nuestro pueblo.
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Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island

Monumento dedicado a los liquidadores de Chernobyl

Monumento dedicado a los liquidadores que perecieron atendiendo el derretimiento del combustible de la planta nuclear de Chernobyl (Luhansk, Ukraine). Imagen cortesía de Qypchak de Wikimedia Commons. (CC-BY-SA 3.0).

Uno de los peores accidentes nucleares que ha pasado a la historia es el de Chernobyl. Era una planta súper mal diseñada, que no tenía, tan siquiera, una estructura de contención. Eso significaba que, si ocurría cualquier fuego o accidente, no había manera alguna de contenerlo. En una futura entrada, discutiré en torno a la comedia (y tragedia) de errores, tanto de adiestramiento de personal como de estructura burocrática gubernamental que agravó el desastre. Baste indicar que debe ser un alivio para la humanidad que fuera de otro reactor que hay en Rusia (Generación 1), no hay otro semejante al de Chernobyl a nivel mundial.

El de Fukushima estaba mejor diseñado y, hasta cierto punto, algunos sistemas de resguardo funcionaron, por lo que el problema no fue tan grave como el de Chernobyl. Sin embargo, la dificultad fue (otra vez) una de mal diseño. Al poner los motores de resguardo a un bajo nivel, fácilmente inundable en caso de un maremoto, algunos fallaron.

Ambos incidentes, el de Chernobyl y Fukushima, frecuentemente se utilizan para finalizar cualquier conversación sensata en torno a la posibilidad de utilizar energía nuclear. Muchos no hablan de los detalles de Three Mile Island, en el que el sistema de seguridad funcionó. La población cercana no recibió una radiación mayor que la que obtendrían de una pequeña dosis de rayos-X en una sala médica y no ha tenido efecto mayor en la población, contrario a lo que comúnmente se piensa (véase también aquí). En el peor de los casos, solo se ha podido determinar una “posible” asociación con 44 casos, pero nada concluyente. Aun cuando hablamos de Chernobyl y de ciertos estimados del número de gente que murió o morirá por ello, los casos en que se pueden vincular las muertes a la radiación producida por el accidente son muchísimo más bajos que lo que usualmente se ha propagandizado (véase también esta información y esta).

Es más, si vamos a eventos recientes, vemos que el Estado de Florida tiene reactores nucleares. Algunos de ellos fueron impactados por el huracán Irma, dos de ellos tuvieron una situación muy similar al de Fukushima. A pesar de ello, nada ocurrió. Los sistemas de seguridad funcionaron a la perfección y hoy continúan operando muy bien. En el caso del reactor de St. Lucie, que no se apagó completamente, aun cuando había entrado agua de mar y la sal  y se había acumulado en una de las unidades, nada sucedió. Los técnicos lidiaron con el problema muy bien. No solo eso, anteriormente, la estructura se había sostenido ante los vientos del huracán Andrew, que eran de categoría 5. Sin embargo, un vistazo a una búsqueda en Google nos revela que este triunfo de la seguridad de la planta, no tuvo tanta publicidad como la paranoia que prevalecía antes del paso del huracán Irma por Florida.
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Lo que nos dicen los datos científicos

Hoy día, casi nadie disputa que, desde el punto de vista de los datos acumulados hasta el presente, la energía nuclear es la más segura de todas las mayores fuentes disponibles hoy día. Vean las siguientes cifras de Our World in Data, que incluye las de muertes por terawatt/hora (TWh) (esto incluye todas las muertes por radiación por Chernobyl, Fukushima y Three Mile Island).

Tasa de muertes por producción de energía en TWh

Tasa de muertes por producción de energía en TWh. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Si contamos el número hipotético de muertes a nivel mundial que hubieran sucedido en caso de depender de una sola la fuente de energía, he aquí los resultados.

Números hipotéticos de muertes por producción de energía

Números hipotéticos de muertes por producción de energía. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Aquí vemos los efectos de la salud que causaría cada fuente de energía por su emisión de bióxido de carbono (kWh).

Efectos a la salud por producción de energía.

Efectos a la salud por producción de energía usando los datos del 2014. Imagen cortesía de Our World in Data (CC-BY-SA 4.0)

Cuando tomamos en cuenta el resto de las fuentes de energía, solo la energía eólica supera a la nuclear en seguridad. Ni tan siquiera la solar es tan segura.
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Nuevos reactores, nueva seguridad sin intervención humana ni de energía externa: la física lo resuelve todo

No obstante ello, la industria nuclear ha procedido a promover unos avances tecnológicos mucho más seguros, especialmente unos que ofrecen seguridad pasiva. Esto significa que, sin contar con resguardo o electricidad externa, por pura acción de la física, el proceso nuclear se acaba, garantizantizando así la seguridad de los empleados y del público.

De estos, ya hemos discutido un tipo de reactor nuclear modular, desarrollado por NuScale Power®. Cuenta con un sistema de redundancia de seguridad pasiva que no necesita de resguardo eléctrico ni intervención humana. Si ocurriera alguna falla en esta, la piscina está diseñada para enfriar el combustible por varios días. Después de evaporada el agua, la estructura está diseñada para que, con convección, pueda continuar enfriándose el combustible indefinidamente.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

Hemos abogado por este tipo de reactor en Puerto Rico, porque parece ser la opción más barata, no involucra demasiada permisología a nivel federal y permite la creación de microredes fiables y estables, según sean las diversas necesidades del país. No es la opción óptima que muchos quisiéramos (personalmente, preferiría un reactor basado en torio como combustible), pero en vista de la situación de permisología y de costos en Estados Unidos, esta parece ser la mejor opción para nosotros.

Existió en un momento dado el Integral Fast Reactor (IFR), en el que se disolvió el combustible en un metal líquido con un punto de ebullición significativamente más alto que el agua (por lo que evitaba la inversión en mecanismos para presionar el agua) y a su vez, al calentarse el combustible, podía alejar sus átomos lo suficiente como para detener la cadena neutrónica radiactiva. Los científicos de Argonne Labs recrearon la situación en que ocurrió el desastre de Chernobyl y, también crearon un escenario muy semejante al de Fukushima. En ambas ocasiones, la reacción nuclear de la planta se detuvo y la planta se apagó, evitando así un accidente nuclear. Desgraciadamente, los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, liderados por el Senador John Kerry en 1992, cancelaron el proyecto.  Hoy día, Kerry favorece la energía nuclear.

Pronto hablaremos del AP1000 creado por Westinghouse/Toshiba, planta cuya construcción es modular, es decir, se manufacturan las piezas para armarla en el lugar de construcción. Esto tiene la ventaja de hacer más viable la edificación de los reactores nucleares, mientras que se abarata su costo. También tiene mecanismos redundantes de seguridad, incluyendo una reserva de agua al tope. Si ocurriera cualquier accidente que interrumpiera el flujo de electricidad, la reserva de agua bajaría por gravedad y enfriaría el combustible por 72 horas. Si la planta de Fukushima hubiera tenido este recurso, el desastre acontecido no hubiera ocurrido.

Finalmente, están los esfuerzos de crear un reactor nuclear usando torio y sal de flúor líquido, algo que en principio hace imposible el derretimiento del combustible. En caso de cualquier accidente, la elevación de la temperatura derritiría un tapón, y el líquido se vaciaría en unos tanques subterráneos. Allí, la sal expandiría los átomos del combustible, deteniendo así la reacción nuclear.

Reactor de sal derretida

Reactor de sal derretida

Leslie Dewan

Leslie Dewan, fundadora y Directora Ejecutiva de Transatomic. Foto cortesía de Weeks1956 de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported)

Otros proyectos, tales como Transatomic, tienen un esquema similar con el propósito de reciclar desperdicios nucleares. Bill Gates y algunos inversionistas también están trabajando con alternativas para maximizar la provisión de energía que potencialmente pueden proveer los desperdicios nucleares. Ellos fundaron TerraPower con ese fin. Muchos de estos reactores a prueba de accidentes se están construyendo principalmente en China, en India, Gran Bretaña, Rusia y Canadá. En Estados Unidos, la legislación excesivamente reguladora ha impedido la implementación de nuevas tecnologías. Sin embargo, sí permiten, por el momento, proyectos de reactores de agua liviana, como NuScale y AP1000.

A pesar de todo esto, no se propagandiza lo suficiente la evidencia científica abundante de lo seguras que son las plantas nucleares actuales y cómo las futuras serán todavía mucho más seguras.
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Comparación con las “renovables”

En estadísticas más recientes, la generación de energía a partir de la actividad nuclear aparece que es más segura que el viento (algunas de estas, solo consideran a Estados Unidos, particularmente porque no ha habido muertes por nucleares en ese país). Sin embargo, en la medida que ha aumentado la energía eólica, más accidentes fatales ocurren en su campo (véase el caso del Reino Unido). Esto no significa que esta tecnología no haya avanzado mucho. Al contrario, antes solía ser el caso de que no compensaba por la energía invertida en crear los molinos de vientos. Hoy se sabe que sí lo haría. El problema principal que persiste en la energía eólica es el de su intermitencia. No siempre hay viento que cree la energía necesaria.

En el caso de la energía solar, lo mismo se puede decir de las placas fotovoltaicas. Ya han avanzado lo suficiente, la tecnología y su eficiencia de producción como para que la energía invertida en el proceso de crearlos rinda para compensarla en el futuro cercano (véase este estudio y este al respecto). Por otro lado, también involucra (afortunadamente, cada vez menos) procesos altamente tóxicos, ya que los metales que los componen son perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. En un momento dado, el nivel de toxicidad de su fabricación fue tan alto que despertó protestas en China. Este tipo de malestares en China es bien conocido y documentado, aunque, una vez más, afortunadamente, se ha ido reduciendo lo mejor posible su impacto ambiental. Otro problema con las fotovoltaicas tiene que ver con incidencias de muertes por shock a la hora de instalarlos (una minucia). Finalmente, el problema de disponer de paneles viejos, corroídos u obsoletos es un problema ambiental muy grave (aun si se le compara con la energía nuclear, como veremos más tarde). En Japón y en China, ya se ha vuelto un motivo de preocupación. En el caso de China, se espera que para el año 2050, el desperdicio de paneles solares sume un total aproximado de 20 millones de toneladas. Muchos de los metales tóxicos contaminan y podrán contaminar los suelos y acuíferos.

La biomasa representa problemas a la salud pública por liberar partículas de combustión y dificulta el secuestro de bióxido de carbono (hasta el punto de que la organización NRDC (Natural Resources Defense Council) se opone a su uso).  Además, esta alternativa puede respresentar un problema para los bosques. Hay científicos que cuestionan que no contribuya a empeorar el efecto de invernadero (véase también este comentario). Esta opinión es compartida por expertos de la IPCC, que investigan en torno al problema del cambio climático.

La energía hidroeléctrica tiene sus límites y, en muchos casos, puede representar un serio problema para ciertos ecosistemas. En otras ocasiones, fallas en plantas hidroeléctricas y presas puede resultar en pérdidas de vidas significativas. Por ejemplo, en 1963, la presa de Vajont, Italia, tuvo un resquebrajamiento accidental por la que murieron 1,910 personas; en 1971, la presa Banqiao, en China, tuvo una falla que costó 171,000 muertos y cerca de 11,000,000 desplazados; y en 1979, en Machchhu, India, también ocurrió un evento similar que cuyo costo en vida se estima que es entre los 1,800 a 25,000 víctimas.

¿Cuál es el mensaje de esta sección? Que cuando se le compara a la energía nuclear con las demás energías llamadas “limpias”, todas tienen un beneficio y un costo. Sin embargo, la energía nuclear sobresale sobre las renovables en términos de seguridad, efecto ambiental, y fiabilidad a la hora de proveer energía. En la siguiente gráfica, pueden ver el grado de externalidad de la energía nuclear en comparación con las demás fuentes. Tengan en cuenta que algunos de los números utilizados para originar esta gráfica, provienen de  grupos ambientalistas hostiles a la energía nuclear (e.g. Greenpeace).

Tabla de externalidades por Ecofys.

Tabla de externalidades de combustibles hecha por Ecofys (Alberichi et al. 2014, p. 37). Nótese que si se suman las dos barras de externalidades de las placas fotovoltaicas, sería mayor que las de la planta nuclear. Véase también que su contribución al cambio climático, a la toxicidad humana y a los desperdicios es mayor que la de las plantas nucleares.

Fuera del factor de la contaminación nuclear (Chernobyl y Fukushima) y el agotamiento del uranio (es un metal raro y la mayoría de las plantas solo absorben un poco de energía de ella), pueden ver claramente que si suman las externalidades de la energía eólica y, por otro lado, suman las externalidades de la energía solar, la energía nuclear es la que menos costo social y ambiental implica. Si añadimos nueva tecnología de seguridad pasiva y de captación de energía, como ocurre actualmente con los reactores reproductores rápidos, podemos decrecer todavía más las externalidades nucleares que aparecen en la ilustración (e.g. la barra amarilla).
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El problema del espacio

Cuando se habla de las renovables, usualmente la gente se refiere a la energía solar y eólica. Hay países como Costa Rica, que operan casi enteramente con renovables, del cual la energía eólica suele ser una de las que menos contribuye, seguida en insignificancia por la energía solar (cifras del 2016):

74.35% – Hidroeléctrica
12.74% – Geotermal
10.30% – Energía eólica
1.88% – Petróleo
0.72% – Biomasa
0.01% – Energía solar

Otras naciones como Islandia, pueden aprovechar su accidente geológico y explotar otras renovables (cifras del 2016).

65% – Geotermal
20% – Hidroeléctrica
15% – Energía fósil

La energía solar y eólica tienen un rol mínimo. Se espera que la eólica sea la que más crezca de las dos a medida que pasen los años.

Se pretende que Alemania, la reina de la energía solar, sea modelo de energía sostenible, pero el programa Energiewende ha tenido problemas significativos, como hemos reseñado anteriormente. Además, se presenta a Dinamarca como otro modelo a seguir. Sí es cierto que depende mucho de energía eólica (y la energía solar provee solo una ínfima parte de la provisión eléctrica, 4.2%). Sin embargo, lo que muchos no saben, es que este país también importa energía nuclear de otros países para reducir su dependencia en los combustibles fósiles. Lo mismo ocurre con Alemania.

Hay otro aspecto muy importante, especialmente en lo que concierne a nuestra convicción ecomodernista. El depender de energía solar y eólica tiene un problema muy importante y es que son fuentes agresivas contra la naturaleza. Espacio que se use para paneles solares o molinos de viento, espacio que no se puede reservar para la naturaleza. Esto es contrario a la filosofía expresada por el Manifiesto ecomodernista, que busca la manera de desacoplar la actividad humana lo mejor posible de la explotación de la naturaleza, reduciendo así su impacto. La tecnología nos provee los mecanismos para ello y, a la luz de lo que hemos visto, la manera de concentrar la energía que necesitamos para las áreas urbanas y las ciudades, es mediante la energía nuclear. Irónicamente, el movimiento ambientalista ha afirmado por años que hay que evitar el desparramamiento urbano para preservar áreas naturales. Fomentar la energía solar y eólica hace exactamente lo contrario.

Taean Solar Farm

Paneles solares. Foto cortesía de Panoramio. (CC-BY 3.0 Unported)

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Los desperdicios nucleares

Cada vez que la gente piensa en desperdicios nucleares, estas son las imágenes que les viene a la cabeza.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: http://www.eco-h2o.co.za/2012/03/05/greenpeace-clean-up/.

Propaganda de Greenpeace

Imagen de Greenpeace. Usado bajo la doctrina de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar a los lectores. Fuente original: https://www.guiaongs.org/noticias/greenpeace-contra-las-centrales-nucleares/

Propaganda nuclear.

Propaganda antinuclear. Usado bajo uso legítimo (fair use) para ilustrar a los lectores. Fuente: https://thecsspoint.com/nuclear-waste-editorial/

Sin embargo, no hay un ápice de verdad en esto. Al contrario, estas imágenes de valor puramente propagandístico, son bastante lejanas a la realidad. ¿Quieren ver cómo lucen los recipientes de desperdicio nuclear? Vean estos.

Unidades de almacenamiento nuclear.

Unidades de almacenamiento nuclear. Foto cortesía de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC).

Hay otras imágenes fiables como la que aparecen en este artículo, este y este. Como pueden ver, no son nada que realmente contamine el ambiente. Podemos pasear entre ellos (en Francia, literalmente, sobre ellos) sin detectar un solo neutrón radiactivo del desperdicio que contienen. Ninguna de ellas está causando problema ambiental alguno.

Estos recipientes de desperdicios nucleares están bien diseñados para ello. Una vez que el uranio radiactivo ya no es útil, se enfría en una piscina de agua por un espacio de seis a diez años, se solidifica (se cristaliza) y, posteriormente, se coloca en estas unidades de acero y cemento. Los recipientes son vigilados y evaluados por personas hasta que se les encuentre algún lugar geológicamente adecuado para depositarlos permanentemente. La búsqueda de tales lugares, sigue siendo un problema, ya que el material nuclear no puede permanecer en la superficie de la Tierra para siempre.

Mientras tanto, ¿son seguros estos contenedores? La realidad es que son muy seguros. Tanto es así, que se les ha sometido a toda serie de pruebas de colisión para garantizar la seguridad de lo contenido. Lo siguiente son vídeos de 1978 y de 1984 al respecto:

En general, los desperdicios nucleares se disponen de manera extremadamente segura. Eso no significa que sea un sistema perfecto. En el 2014, hubo una serie de incidentes en Waste Isolation Pilot Plant (WIPP), el presente lugar de preferencia en Estados Unidos para disponer los restos nucleares. En ese año, se descubrió que la compañía fabricadora había llenado uno de ellos con arena para gatos (kitty litter) orgánico, por lo que reaccionó físicamente con el desecho radiactivo. Se pensó inicialmente que limpiar el lugar costaría $2 mil millones, después sucedió que la limpieza solo costó $500 millones ($1.5 mil millones menos que lo anticipado), gran parte de ello por exceso de precaución. Aquí está un informe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al respecto. WIPP se abrió de nuevo cuando todo el asunto se había arreglado. Hasta donde sé, ese ha sido el único incidente en Estados Unidos con desperdicio nuclear de plantas en décadas.

De hecho, las regulaciones en torno a estos desechos son tan estrictas que le corresponde a las compañías velarlos hasta que se disponga de ellos al final en, presumiblemente, WIPP. Prácticamente, eso es lo deseado por virtualmente todos los ambientalistas en torno a los desperdicios de cualquier tipo en general: que las compañías se hagan responsables de los desperdicios que generan. Sin embargo, de las fuentes de energías, la industria nuclear es la única que lo hace.

Habiendo señalado las preocupaciones serias que existen en relación con los desechos de las plantas nucleares, déjenme afirmar que tal vez no hay mejor argumento a favor de la energía nuclear que todo el proceso de disponer de sus desechos. Por las siguientes razones:

  • Es la única industria que enclaustra la radiación de los desperdicios y activamente vela por la seguridad pública.
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  • En relación con otras fuentes de energía, la cantidad que desecha es extraordinariamente pequeña.

Si se tomara todo el desecho nuclear que se ha generado en Estados Unidos y se acumulara de tal manera que llegara a 20 metros de profundidad, cubriría un parque de futbol completo.  Es más, hemos llegado tecnológicamente hasta el punto de que el 96% de ese desperdicio pueda ser potencialmente reciclable, lo que reduciría mucho más su cantidad. Con los adelantos actuales, si fueran a contabilizarse los restos de la energía nuclear que yo necesitara desde mi nacimiento hasta mi muerte, el desperdicio no excedería el tamaño de un “padrino” de refrescos. Ninguna otra tecnología (solar, eólica, gas, petróleo y carbón), le llega a los talones a la energía nuclear en ese sentido.
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En resumen…

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias.

¿Energía Nuclear? Sí. Gracias. https://nuclearpoweryesplease.org/ (CC-BY-NC-SA 3.0).

Para cualquier análisis de riesgo, la conclusión es clara: la energía nuclear es la mejor opción fiable, estable y duradera, sin generar desperdicios significativos que representen ,en la actualidad, peligro para la humanidad. Estas razones y otras que ya hemos expuesto, han llevado a que la mayoría de los científicos (65%, pero no un consenso), vean como necesaria la construcción de más plantas nucleares.

Sí, hay motivos de preocupación en cuanto a los restos de las operaciones energéticas nucleares, Chernobyl y Fukushima nos enseña muy claramente que, en caso de ocurrir cualquier accidente, sea en el proceso de producción de energía o en el de disponer de desperdicios, la exposición a material nuclear podría ser costoso y fatal. Irónicamente, cuando se le compara con los combustibles que el público juzga “más seguros” (como la energía solar, geotermal o gas), el poder nuclear supera a todas en seguridad (tal vez con la excepción de la energía eólica).

En cuanto a los desperdicios se refiere, debido a su ínfima cantidad y los programas de disposición, podría superar a la energía solar en cuanto a seguridad ambiental. Aun en casos como Fukushima, por la vida media de su material radiactivo, una parte sustancial de su radiación ha decaído y el resto se ha diluido en el océano hasta el punto de que, actualmente, es inocuo para los animales marinos y los seres humanos. Por otro lado, no hay programa alguno para la disposición de las placas solares que hoy se compran masivamente alrededor del mundo, lo que añadiría exponencialmente al enorme problema de basura electrónica (e-waste) que, desde hace unos años, ha empezado a aquejar el mundo. Esto condenaría al envenenamiento a muchos de los pobres del mundo, que buscarán cobre y otros metales para su venta en el mercado informal. Ese tetracloruro de silicio, cromo, cobre, cadmio y otros tóxicos que forman parte de las placas fotovoltaicas, no tienen vida media. Van a persistir en el suelo o el agua por los siglos de los siglos.

Se quiere resolver el problema de la intermitencia de la energía eólica y la solar con baterías. Sin embargo, aun con los problemas sociales que implica la extracción de su materia prima y el impacto ambiental que genera, incluyendo el de basura electrónica, su aumento en demanda efectiva ha resultado en un incremento sustancial de su precio. Esperamos que, a medida que incremente dicha demanda por las de reserva, continúe creciendo su valor en el mercado.

Finalmente, debemos señalar de nuevo lo que ya hemos dicho en otros artículos. La decomisión de plantas nucleares en Alemania y la inversión de millardos de euros en placas solares, ha llevado a Alemania a recurrir otra vez al carbón, esta vez en la forma de lignito (carbón marrón). Tal sustancia tiene la combinación fatal de ser sumamente barata, altamente contaminante y gran emisora de bióxido de carbono.

El público le tiene pánico a las plantas nucleares y sus desperdicios, pero no se siente de la misma forma en relación con el carbón. A pesar de que la industria nuclear le ha costado muy pocas vidas a la gente, usualmente no se entera de la cantidad de accidentes que ocurren todos los años en la industria del carbón. Por ejemplo, en Marruecos, hasta enero de este año (2018), han muerto 9,000 personas en una mina que ha sido cerrada, pero que sigue siendo explotada clandestinamente. Para el 2014, se calculaba que morían 7,500 personas al año en Estados Unidos debido al carbón.

Históricamente, la misma industria petrolera y de combustibles fósiles tiene mayor temor a la energía nuclear que a la solar. Estas son fuentes intermitentes que necesitan respaldo energético y, usualmente, dicha ayuda toma la forma de carbón o gas. La única manera de apoyar este tipo de renovables de manera estable y limpia, es vía la energía nuclear.

Anuncio a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute

Anuncio de los años setenta a favor de la energía solar por la Oil Heat Institute, en contra de la construcción y apertura de una planta nuclear en Shoreham. Pueden ver el anuncio completo aquí.

Para combatir el cambio climático, necesitamos todas las fuentes de energía limpias, incluyendo las renovables (hidroeléctrica, eólica, geotérmica, solar y otras). Sin embargo, no podemos dejar fuera la única fuente de energía limpia y estable con la que la humanidad podrá contar ahora y en el futuro. A fin de cuentas, de acuerdo a James Hansen, prestigioso científico exmiembro de la NASA y eminente luchador ambientalista,  la energía nuclear es la que ha sustituido el carbón y el gas, salvando, de esa manera, millones de vidas.
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Noticias recientes y la privatización de la AEE

Recientemente, el gobernador anunció la privatización de la generación de energía eléctrica  de la AEE. Esto no es sorpresa y era de esperarse tal como adelantaron muchos analistas y un servidor. Sin embargo, este anuncio va acompañado de una serie de malas noticias en  cuanto a la provisión y redistribución de  energía, especialmente si el gobernador quiere implementar una privatización que “fomente la energía renovable”. Veamos tres sucesos que pintan un panorama más incierto de la Autoridad para el futuro.
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Malas noticias de Alemania

En términos de liderato ambiental, Alemania se está quedando rezagada como  modelo para el mundo de los beneficios de optar por energía limpia. Esta política ambiental conocida como Energiewende básicamente consiste en transformar sus red eléctrica de fuentes energéticas fósiles y nuclear a renovables. Desgraciadamente, durante el gobierno de la Canciller Ángela Merkel, se divulgaron los efectos adversos de cerrar las plantas nucleares. Los dos principales artículos de este blog al respecto analizan la situación aquí y aquí. Por lo pronto, han surgido otros  dos problemas para Alemania:

  1. El economista Hans Werner-Sinn publicó un estudio devastador para el Energiewende titulado “Buffering Volatility:  A Study on the Limits of Germany’s Energy Revolution” que con detalles precisa las razones de la inviabilidad del proyecto.
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  2. Se confirmó ya oficialmente lo  que se había hablado tras bastidores y cuya documentación se había colado al público: Alemania acepta abandonar su meta que tenía de reducción del bióxido de carbono para el año 2020. Esto ocurrió cuando así lo determinaron Merkel y su alianza con los social demócratas.

Esto sucede cuando el público cree otra cosa por razón de las redes sociales y algunos sitios en el ciberespacio, por ejemplo la reciente noticia de ScienceAlert que afirma que las renovables alemanas habían beneficiado al público. Se pasa inadvertido que esto fue por un lapso muy breve de tiempo.

Aunque en general ScienceAlert es una buena fuente para enterarse de noticias interesantes sobre las ciencias, no es la primera vez que publica algo así. El año pasado afirmaba algo similar.

Noticia de ScienceAlert

Noticia de ScienceAlert

Sin embargo, cuando vemos las cifras de las fuentes energéticas que consumía Alemania durante el 2016 notamos que más de la mitad (52.2 %) de estas fueron de combustibles fósiles y solo el 29.5 % provino de fuentes renovables.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Esto no solo es una falsa impresión. La realidad es que las fuentes eólica y solar han formentado el mayor consumo de combustible fósil y ha aumentado el costo de la energía eléctrica para los contribuyentes alemanes para compensar por su inestabilidad. Nada menos que RT nos informa al respecto, sin olvidarse que parte de los costos se debe al desmantelamiento de sus plantas nucleares.

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Malas noticias en el ámbito de las baterías

Naomi Klein

Naomi Klein en Berkeley en 2014. (Fotografía cortesía de Moizsyed de Wikimedia Commons – CC-BY-SA 4.0).

El lunes, 22 de enero de 2018, los panelistas del programa radial Fuego Cruzado entrevistaron a la periodista Naomi Klein. Ella es ideóloga autora de valiosas obras críticas del capitalismo como No LogoThe Shock Doctrine. Las dos la colocan en un lugar respetable para el debate en relación con algunos temas actuales en torno a la globalización. No obstante ello, tenemos unas muy serias diferencias con algunos aspectos de esas obras y, muy especialmente, con su reciente libro This Changes Everything. Allí aboga por un acercamiento “desde abajo” (grassroots) y por las ciencias solo en el asunto del cambio climático. Por otro lado, sorprendentemente omite y va en contra de toda opinión consensuada científica en torno a muchos  temas que le son ideológicamente inconvenientes. Ella no ofrece ninguna solución económicamente coherente y científicamente fundada para el problema del cambio climático. Así que su alto grado de selectividad prejuiciada debe ser motivo para tomar algunas de sus aserciones con sumo cuidado. Otras deberían ser rechazadas.  Sobre este asunto escribiremos en otra ocasión.

No obstante nuestras objeciones, Klein sostiene que en el caso de Puerto Rico no existe el mismo tipo de shock como los relatados en su libro. Contrario al caso de Chile (donde economistas de la Universidad de Chicago querían darle un “tratamiento de shock” económico), nuestro archipiélago no sufre de un golpe de estado violento para implementar un “ladrillo” preparado por economistas neoliberales bajo un gobierno fascista. Más bien se trata de una serie de sucesos en los que el gobierno colonial de Estados Unidos impone legalmente un nuevo giro hacia la privatización y la desregulación bajo la dirección de la Junta de Control Fiscal. En eso podemos estar fundamentalmente de acuerdo con ella. Sin embargo, lo que señaló en su entrevista en Fuego Cruzado es hay un “colonialismo verde” que es parte de todo este andamiaje que aprovecha el desastre del huracán María. Esto se manifiesta cuando inversionistas como Elon Musk o la Fundación Clinton desean poner su dinero en soluciones “verdes” para enriquecerse. Esta apreciación de Klein no debe pasar inadvertida.

Hemos preguntado sobre este tema en relación con las actividades de Musk. Deberíamos velar muy atentamente las que involucran sus baterías Tesla, especialmente su inversión en carros eléctricos y en respaldos para paneles solares y molinos de viento. Aun suponiendo que las intenciones de Musk fueran puramente benignas y que solo quiere hacer un negocio que sea rentable y beneficioso para sus clientes, la realidad nos hace tropezar con algunos problemas.

La versión cibernética de la revista Bloomberg lanzó un alerta en cuanto a las ventas de baterías. Aunque el precio de los carros eléctricos ha caído, la demanda por baterías le ha estado poniendo presión al sector minero, especialmente el africano, para la extracción de los minerales necesarios para crearlas.  Por ejemplo, según Bloomberg, cuando la empresa BMW anunció su línea X3 SUV y Mini, el precio de 21 kg de cobalto estaba a $ 600. Dieciséis meses después ya estaba en $ 1,700.

Gráfica de Bloomberg

Subida de precio del cobalto (Gráfica cortesía de Bloomberg).

En la medida en que incremente la demanda por cobalto para la creación de carros eléctricos, menos costoefectivos podrían ser en el futuro. Según los autores del artículo, para poder sustituir cada carro en el mundo haría falta el doble de las reservas actuales de cobalto. Sin lugar a dudas, esto también tendrá un impacto importante en las baterías de resguardo para ciertas fuentes renovables.
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Malas noticias en relación con las microredes

Esto se combina con otro problema. Se recomienda la transformación del sistema eléctrico de Puerto Rico en un sistema de microredes, rumbo al cual nos dirigiremos para minimizar ciertas vulnerabilidades que se han hecho evidentes con el huracán María. Sin embargo, tal medida descentralizada conllevaría otros costos, especialmente si se priorizan la energía solar y la eólica. Según un estudio importante publicado este año, tales diseños podrían reducir considerablemente la eficiencia energética y aumentaría la desestabilización de la red. He aquí le ficha:

Schäfer, B., Beck, C., Aihara, K., Witthaut, D., & Timme, M. (8 de enero de 2018). Non-Gaussian power grid frequency fluctuations characterized by Lévy-stable laws and superstatistics. Nature Energy. doi: 10.1038/s41560-017-0058-z.

Vale indicar que este se propone aquí un modelo basado en el estudio de microredes en varios países del mundo. Por ende, sus observaciones no son despreciables.
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Preocupaciones

La falta de transparencia en torno a la AEE y las interrogantes que se despiertan tras el anuncio de la privatización entre otros asuntos ponen a esta agencia de gobierno en posición sumamente precaria. Esto se debe a que esta noticia ha despertado el interés de los acreedores y el Congreso de los Estados Unidos. Según varios analistas, el gobernador se ha puesto en camisa de once varas  sin tener ciertos factores en consideración, por lo que ha complicado innecesariamente el panorama. El congresista Rob Bishop afirma que será ante la juez Laura Taylor Swain que se verá con lujo de detalles la verdad en torno al estatus de la empresa. Esta última aserción nos indica implícitamente que el legislador no le cree al gobernador.

Ante el panorama fiscal del país, el gobernador puede hacer muy poco para evitar la privatización ya que no cuenta con el dinero para que el estado siga administrando la AEE. El Centro para la Nueva Economía ve con buenos ojos la privatización, pero advierte que “el diablo está en los detalles”. Cualquier propuesta de privatización debe pasar por el visto bueno de la juez Taylor Swain porque debe garantizar el pago de por lo menos parte de la deuda de la Autoridad. No es claro que el costo baje para los usuarios solo por el hecho de poner a competir a proveedores de energía eléctrica.

Por otro lado, a la luz de lo que hemos visto, la creación de microredes y la implementación de ciertas fuentes renovables (léase solar y eólica) son dos variables que podrían aumentar el costo de la energía eléctrica a los usuarios. Aun cuando se quieran reducir ciertas vulnerabilidades de la red, si estos dos factores no se diseñan con sabiduría técnica y no se tienen en cuenta ciertos problemas de ingeniería, podríamos terminar en una peor situación. Al final, el problema sería mucho más costoso para los consumidores. Una señal de eso es la queja que tienen consumidores de energía solar en Puerto Rico en torno a su costo (vea este artículo y este).

En discusiones de este tema, sale a relucir Costa Rica como ejemplo a seguir con las renovables y su carencia de dependencia en energía fósil. Sin embargo, recordemos que dicha nación hermana puede hacerlo por sus accidentes geológicos y geomorfológicos. El 78 % de su energía proviene de fuentes hidroeléctricas, 10 % de la energía termal (por estar en un área volcánica), 10 % energía eólica y el 1 % el resto (incluyendo la energía solar). ¿Puede la geomorfología de Puerto Rico proveer este tipo de situación energética? Solo tengamos en cuenta que ninguno de los países más limpios del mundo (Francia, Suecia, Costa Rica, etc.) cuenta con una producción solar o eólica que sea la sustancia de la totalidad de energía eléctrica. Siempre o es un porcentaje menor (10 % de la energía es eólica en Costa Rica) o insignificante (0.1% eólica y solar en Francia). ¿Qué exactamente se quiere proponer para Puerto Rico cuando se habla de “energía renovable”?

Veremos qué ocurrirá en los próximos años.

Buenas noticias sobre NuScale Power

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

En un artículo escrito el año pasado (2017) hablamos de la sugerencia de crear en Puerto Rico un reactor nuclear modular con la ayuda de NuScale Power. El hecho de que es modular abarataría muchísimo su costo de construcción (que sería significativamente mucho más reducido que una planta nuclear convencional). Además, los módulos y la planta están habilmente diseñados para que opere en gran medida explotando las leyes de la física, minimizando así el uso de electricidad externa.

Además, tiene un sistema redundante de seguridad que utiliza las leyes de la física para apagar el reactor sin necesidad de electricidad externa (es decir, ofrece seguridad pasiva). En caso de cualquier fenómeno geológico o meterológico en que se pierda electricidad o afecte el reactor (huracán, terremoto, etc.), no hace falta intervención humana alguna para evitar un accidente nuclear, las leyes de la física se encargan de apagarlo y enfriarlo.

En aquel artículo, recomendamos este reactor específicamente porque es el único nuevo diseño modular cuyo informe de detalles de la planta ha sido aprobado para revisión por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC).

Nuclear Regulatory Commission

El sello de la United States Nuclear Regulatory Commission

Como previsto, tan reciente como el 9 de enero de este año, se ha dado a conocer que esta agencia reconoció que el diseño de seguridad pasiva de NuScale funciona. Este es un momento de regocijo para aquellos que por años han abogado por la conveniencia y rentabilidad de una planta como esta. El Instituto de Energía Nuclear (NEI por sus siglas en inglés) aplaudió esta aprobación histórica, ya que esta ha sido el único visto bueno de nuevo diseño en los Estados Unidos en que no requiere energía alterna o directa externa para controlar la reacción nuclear en caso de emergencia. Además, Estados Unidos se adelanta a varios países del mundo incluyendo Rusia, China, Argentina y Corea del Sur que están creando reactores modulares de este tipo.
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Respuesta a ciertas objeciones

Reactor BONUS

Reactor BONUS (Foto cortesía del Departamento de Energía de Estados Unidos)

Una de las objeciones que hemos recibido en estos últimos días en cuanto a nuestro artículo en torno a elementos concernientes a un programa de país se debe a que durante los años sesenta se construyó una planta nuclear en Puerto Rico, el Boiling Nuclear Superheater (BONUS) que se encuentra en Rincón y que ahora es el Museo Tecnológico de Rincón Dr. Modesto Iriarte Beauchamp.

Según el Fact Sheet provisto por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, esta planta era un prototipo para investigar la viabilidad económica de un reactor de ebullición de agua “superheater“. El proyecto nació como una labor conjunta del Departamento de Energía federal y la Autoridad de Fuentes Fluviales local. Su construcción se llevó a cabo durante los años sesenta y comenzó a operar en 1964. Sin embargo, fue clausurado en 1968 por un coladero de combustible nuclear, por lo que su periodo de vida fue de tres a cuatro años. Entre 1969 y 1970 fue decomisada.

La utilización de BONUS como argumento contra NuScale no deja de ser risible debido a que es una crítica totalmente desenfocada:

  • BONUS se creó durante la fiebre en la industria nuclear por la creación de reactores de agua liviana y reactores de agua en ebullición. Estos diseños incluían medidas de seguridad activas (es decir, requieren intervención humana y electricidad externa), pero no era parte inherente de su diseño. Estos tipos de reactores son los que han prevalecido en los Estados Unidos.  Ese NO es el caso de la planta NuScale, ya que las medidas de seguridad pasivas son parte esencial del reactor.
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  • BONUS se creó como un prototipo, como una versión prueba de lo que podría ser ese tipo reactor de ebullición. Como estaba en etapa de prueba, se contemplaba la posibilidad de fallo del reactor. Ese NO es el caso de la planta NuScale, porque se ha construido una planta prototipo NuScale que por cerca de diez años de pruebas se ha demostrado su seguridad y viabilidad. Su aprobación por la NRC confirma este hecho.

En otras palabras, de adoptar una política que prevea la integración de una planta modular NuScale, Puerto Rico tendría como punto de apoyo el hecho de que ya es un sistema de demostrada seguridad.

Hablar de si “los reactores nucleares son seguros” es como hablar de la seguridad de los carros. En general son seguros, tienen frenos, cinturones de seguridad y otras medidas. Sin embargo, unos carros son más seguros que otros, por lo que debemos especificar a cuál modelo nos estamos refiriendo. Igual en el caso de las plantas nucleares. NuScale es mucho más segura que BONUS y que muchas otras plantas alrededor del mundo. Aquí no cabe comparar chinas con botellas.

¿Es realmente 100 % segura? Nada es 100 % seguro en la vida, pero ciertamente es convergente a ese número (véase los detalles de ello en nuestro artículo donde lo discutimos por primera vez). Además, la seguridad es un término relativo. Aun cuando tratemos de la seguridad de la energía nuclear en general, ciertamente es mucho más segura que casi todas las demás. Como hemos mostrado una y otra vez, con dicha fuente controversial de energía se salvan millones de vidas más que las que cobra. El carbón en Estados Unidos, mata a 7,500 personas al año (estadísticas del 2014), mientras que en el caso de la energía nuclear es convergente a 0 al año. Fuera de la energía eólica, las fuentes nucleares son las más seguras de todas, incluyendo las placas solares. Así que cerrarle la puertas a NuScale por BONUS no pasa de ser una política miope, especialmente a la luz del calentamiento global y la insistencia de que todas las soluciones energéticas deben ser por renovables.

Finalmente, se ha querido sustanciar esta objeción y otra relacionada con nuestra propuesta del establecimiento de una sólida educación de ciencias de computación adecuada para programadores y que incluya el desarrollo y mantenimiento de software libre. El argumento se reduce a que en los puertorriqueños no se puede fiar porque “todo lo hacen mal”. Esta respuesta cínica no debe tomarse en serio. Todo programa integral de país debe partir de la premisa de la necesidad unos cambios fundamentales y radicales del modus operandi de un país. Esa fue la experiencia de Irlanda cuando emprendió en sus programas consensuados convirtiéndole así en una potencia económica superior a su antigua metrópoli, Gran Bretaña. Un programa de país tiene el objetivo de orientar los esfuerzos colectivos del país en una sola dirección.

Además, bajo ese argumento no podríamos promover nada, ya que esa premisa sería la autoderrota de cualquier proyecto, por más elemental e incontrovertible que sea.  La alternativa a un programa de país sería la más absoluta indiferencia a los males sociales o el suicidio colectivo como solución final.

Aceptamos la crítica de que para una propuesta completa, hace falta un estudio integral para ver cuál sería la mejor combinación de nuclear con renovables. Eso es un reto que los que proponemos la energía nuclear debemos asumir. Sin embargo, mantengamos en mente que nuestra transición de energía basada en petróleo a la de gas va a suceder, no importa qué le ocurra a la Autoridad de Energía Eléctrica. Otro hecho es que el gas es combustible fósil que agrava el efecto de invernadero, aunque en menor grado que el carbón o el petróleo. Para movernos al tipo de energía limpia que se adecúe al consumo de los puertorriqueños, posibilite desarrollo económico y que simultáneamente estabilice las fluctuaciones que inevitablemente se darán gracias a la intermitencia de ciertas fuentes renovables, necesitamos la energía nuclear. La experiencia de Alemania y de Francia así nos lo demuestra.

Partiendo de esta convicción ecomodernista, parece que un elemento necesario para un programa de país es la planificación para el eventual uso de plantas nucleares. Estas deben servir como base de infraestructura que siente la construcción de un Puerto Rico próspero y ambientalmente limpio. Eso es lo que defendemos aquí.

 

Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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El gobernador, Alemania y la energía nuclear

La situación del país y la consulta con Alemania

Tras la mala noticia de que la reforma contributiva de Donald Trump se aprobaría sin ciertas concesiones especiales para Puerto Rico, el país se prepara para su próximo “huracán” fiscal, que consistirá seguramente de un proceso de “phase out” de ciertas corporaciones foráneas controladas (CFCs) estadounidenses para evitar un impuesto de 12.5 % sobre cualquier ganancia obtenida por concepto de patentes y marcas comerciales. Para todos los efectos, a menos que se provea en el futuro algún tipo de alivio contributivo dentro de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, toda esperanza para restaurar la economía se ha desvanecido para al menos la próxima década. De este momento en adelante, esperamos que bastante de la futura discusión de mejoras económicas no pase de “jugar a la política”. A menos que cambien ciertas variables cruciales para mejorar la salud fiscal de nuestro archipiélago, no va a haber gobernador o junta fiscal que pueda hacer algo por mejorar la situación.

Sin embargo, como me dijo un querido amigo en el Viejo San Juan hace más de una semana, aun si hubiera pasado alguna excepción para las CFCs establecidas en territorios como Puerto Rico, parece que también se irían. Sin energía eléctrica funcional, sería muy difícil mantener ese atractivo que las mantiene aquí. Sería una torpe política energética el descansar en la capacidad de drenaje económico que supone operar con base en plantas eléctricas ruidosas consumiendo diesel.

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) ha lanzado un “plan de modernización” de $17.6 millardos que consiste básicamente de intentar restaurar la electricidad y una transición a microredes, ambas cosas muy necesarias. A la luz de esta realidad, el gobernador ha estado buscando alternativas. Como hemos visto, ha mostrado sumo interés en la inversión de Elon Musk para proveer baterías y paneles solares. De ello escribimos aconsejando suma cautela, ya que no necesariamente solucionará la estabilidad e infraestructura de la AEE. También hicimos un breve análisis del tipo de islitas en la que invirtió con sus famosas baterías y resulta que tienen una población y densidad poblacional menores que las de Puerto Rico. Nuestra sospecha se ha confirmado con reportes recientes de apagones en el sur de Australia, donde Musk pretendía resolver un problema de interrupciones eléctricas frecuentes. Los subsidios recibidos por Tesla en ese país (suman $50 millones) no han rendido fruto ante las tormentas eléctricas y desperfectos con los molinos de viento. Al apagar sus plantas de carbón, estos molinos no tenían respaldo, por lo que ahora los australianos parecen estar en igual condición que antes de la instalaciones de Tesla. Solo el tiempo dirá si a la larga esta fue una buena inversión del estado. En cuanto a la donación de las baterías Tesla al Hospital del Niño, hasta donde hemos visto no ha salido nada en la prensa local en relación con su efectividad, aunque no sorprendería si ha ayudado a esa institución. Eso esperamos.

Ahora el gobernador Rosselló ha puesto su vista en Alemania, hoy día considerada uno de los centros más importantes de inversión en energía renovable del mundo. En un artículo de Caribbean Business fechado el 5 de diciembre de 2017, se nos dice que el Departamento de Desarrollo Económico reveló una alianza entre Puerto Rico y Alemania a la luz de los acontecimientos recientes en relación con el desastre dejado por el huracán María. Este vínculo con el estado alemán Baden-Wurttemberg colaborará con las universidades locales para hacer un estudio abarcador y así identificar las necesidades de Puerto Rico y desarrollar un “modelo bioeconómico autosustentable”. Esto incluye el establecimiento del uso de energía renovable por parte de la red energética de Puerto Rico. Estas medidas han sido vistas con beneplácito por organizaciones tales como la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, German Trade & Invest y  Enterprise Ireland.

Hay que decir que no está mal la idea de utilizar desechos agrícolas como combustible, aunque algunos expertos y activistas en medidas verdes han levantado una bandera roja ante la explotación de ciertas formas de biomasa como “solución verde”, ya que parecen fomentar la contaminación del ambiente y contribuir al bióxido de carbono en la atmósfera.

No obstante, se pueden levantar dudas también en torno a cómo Alemania invierte su capital en renovables, especialmente ante la política conocida como Energiewende que proyecta el cierre de todas las plantas nucleares de ese país y ha invertido una enorme cantidad de recursos en energía renovable.

¿Quiere el gobernador ensayar en Puerto Rico un Energiewende?
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Mientras tanto, Francia dice “Gracias, pero no gracias” a un posible Energiewende

Si algunos escucharan a ciertos políticos y comentaristas en la radio, parecería que la energía alemana funciona casi todo con renovables.  Cuando toca el tema (en muy raras ocasiones), Doña Miriam Ramírez de Ferrer, figura eminente en el estadoísmo, se escandaliza en torno a cómo el uso de las renovables en Puerto Rico es tan pobre, mientras que Alemania (que tiene tan poco sol) tiene una red eléctrica que funciona tan bien con la energía solar. No es la única que piensa así, hay vocales de todo el espectro político en torno al éxito que este territorio europeo ha tenido con las renovables. A cada rato salen memes en Facebook diciendo que las renovables “excedieron” el consumo de electricidad, aunque olvidándose que se refiere a la totalidad de los que consumen esa energía, no a la totalidad de los consumidores de elctricidad del país. También beben de las aguas del Leteo al no tener en cuenta otros factores que discutiremos.

Emmanuel Macron

Emmanuel Macron. Foto cortesía del Servicio de la Prensa del Presidente de la Federación Rusa (CC-BY 4.0)

Mientras perdura este “hype” y el gobernador desea fortalecer la red eléctrica junto a un estado alemán, el Presidente de Francia, Emmanuel Fréderic Macron, dice, “No gracias” a la implementación del Energiewende en su país. La razón de eso es bien sencilla, sus plantas nucleares proveen la mayoría (74.5 %) de la electricidad y es energía limpia que no emite bióxido de carbono. Nos dice Macron, según citado por Reuters:

No idolatro en absoluto la energía nuclear. Pero pienso que debemos escoger las batallas. Mi prioridad en Francia, Europa e internacionalmente es el bióxido de carbono y el calentamiento (global)….

[La energía] nuclear no es mala por emisiones de carbono y es la medida más libre de carbono que produce electricidad junto a las [fuentes] renovables.

De hecho, esto es correcto, Francia ha reducido las emisiones de bióxido de carbono a la atmósfera significativamente. Esta reacción de Macron es plenamente consistente de presidencias anteriores en relación con la presión de los grupos verdes europeos. Un comunicado dado a conocer por Wikileaks revela que el gobierno de Nicolás Sarkozi permitió la oposición de los verdes a los transgénicos siempre y cuando redujeran la presión política contra las plantas nucleares (véase el número 10 de dicho comunicado de España a Estados Unidos).

Comunicado de España a Estados Unidos

Comunicado de España a Estados Unidos. Imagen de J. M. Mulet.

¿Por qué se empecina Francia en defender sus fuentes nucleares y no se mueve a las renovables como ha hecho Alemania? ¿Acaso no se da cuenta de lo que ocurrió en Fukushima como algo que potencialmente podría pasar en esa nación germánica?
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El resultado del Energiewende alemán … más consumo de energía fósil y nuclear

La fantasía de que la mayoría de la energía eléctrica en Alemania proviene de la energía solar o eólica se desvanece al enfrentarnos a los números.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Generación de energía eléctrica en Alemania. Cortesía de Strom-report.de (CC-BY-ND 4.0).

Como podemos ver, tal convicción en torno a ciertas renovables es una apreciación muy superficial de la situación. Nada más con ver esta gráfica provista por las autoridades públicas sobre el estatus de la generación eléctrica en el 2016 revela que más de la mitad (52.2 %) de la energía alemana proviene de combustibles fósiles. En la lista aparece algo llamado “lignito“, este es el peor tipo de carbón que existe que combina dos aspectos fatales: es muy barato y es alto en emisión de bióxido de carbono. Veremos después por qué Alemania se ha visto obligada a utilizarlo.

Se argumentará a todo esto que de todas formas, Alemania está teniendo éxito, ya que su reducción de emisiones de gases de invernadero en Alemania de 2004 al 2010 se redujo un 10.3 % en relación con Francia (8.4 %). Sin embargo, esta apreciación no tiene en cuenta que la mayoría de la energía en Francia es limpia. Tengamos en cuenta las siguientes cifras energéticas de ese país: nuclear-74.5 %, hidroeléctrica-16.3 % y termal-9.1 %. Todo esto suma un total del 99.9 %. El restante 0.1% incluye la provisión de energía por parte de placas solares y molinos de viento. En ese contexto, el porcentaje de reducción de emisión de carbono en Francia de un 8.4 % lo convierte en un país obsesionado por salvar el planeta de verdad (¡como debería ser!)

Claramente esta no es la realidad de Alemania. La cifra de 10.3% en el caso de Alemania solo es válida hasta el 2010 y después, como pueden apreciar, los números en torno a la emisión de bióxido de carbono no son alentadores.

Año – Emisión de CO2 (MTOE)

2010 – 762
2011 – 748
2012 – 755
2013 – 760

No solo eso, sino que vemos un patrón como este desde que comenzaron a decomisar las plantas nucleares alemanas por presiones políticas de los grupos verdes. Desde entonces, ha aumentado el consumo de carbón.

Entonces, ¿qué ha hecho Alemania con las renovables? Sin lugar a dudas, desde que la canciller Ángela Merkel ha actuado por presión de los verdes, se ha continuado la política (ya establecida desde principios de los 2000) de invertir en energía solar y eólica. Por ejemplo, Alemania ha invertido 100 mil millones € (es decir, cerca de US$130 mil millones) en placas solares, lo que demuestra su agresividad en dicha medida energética. ¿Resultado? Consulten la gráfica ya provista: la energía procedente de las placas fotovoltaicas no excedió el 6% en el 2016 (véase Frondel at al., 2014). Es decir, para proveer 6 % de energía solar tuvo que invertir más de $130 mil millones. ¿Tiene esto sentido económico?

Es más, ¿tiene esto sentido ambiental? Debido a que no ha podido sustituir rápidamente la energía nuclear que clausuró en favor de la energía solar, ese país no  ha tenido más remedio que abrir las centrales de carbón, incluyendo las de lignito. Ahora Angela Merkel está atrapada políticamente en relación con este tema ya que ella necesita una coalición con los grupos verdes. El problema es que ellos le pidieron que cerrara las centrales nucleares y ahora le piden que cierre las de carbón.  Desgraciadamente para ella, las leyes de la física no le prestan atención a los sondeos de opinión pública ni a quién saldrá favorecida en las próximas elecciones alemanas.

Ahora bien, dejando a un lado el hecho de que la fabricación masiva de placas solares es altamente tóxico y que parece que va a ser una fuente tan importante de una futura “basura electrónica” (en inglés “e-waste“)  que ha alarmado a Japón, ya es un hecho que las medidas “verdes” de Merkel al respecto van a hacer que Alemania no llegue a su meta de reducción de emisión del gas de invernadero. Esto es algo ya ampliamente aceptado por la comunidad científica y “think tanks” como Agora Energiewende, Oxfam y otros. Los números no son alentadores. Uno de los autores de un estudio reciente por Agora Energiewende (Gaichen et al, 2017) ha descrito el fallo como uno espectacular.

Nur 30 Prozent statt 40 Prozent weniger CO2 ist nicht ein bisschen daneben, das wäre eine krachende Verfehlung des Klimaziels für 2020.

Un documento del gobierno alemán disponible recientemente en la Internet revela que oficiales del gobierno consideran este hecho como uno “desastroso” para la reputación de Alemania como líder en cuanto a la resolución al problema del cambio climático.

Emisiones de gases de invernadero

Emisiones de gases de invernadero. Imagen cortesía de Agora Energiewende (Graichen et al., 2017, p. 4).

Es más, para reducir su dependencia en carbón, especialmente del lignito, Alemania se ha visto en la necesidad a comprarle energía a Francia y a la República Checa, la energía provista es nuclear.

Para colmo, el grupo la organización Energy for Humanity radicó su informe en torno a las emisiones de bióxido de carbono basándose en las cifras disponibles por distintas agencias europeas. Entre las cosas que tiene que decir es que, en términos absolutos, Alemania fue el país europeo que más emitió bióxido de carbono. Si no fuera suficiente, hizo un vídeo en el que se puede ver muy claramente las emisiones de CO2 de Francia y Alemania (una al lado de la otra) durante el 2017. Francia, Noruega y Suecia fueron los países que menos emitieron gases de invernadero. Noruega goza de una topografía que le permite proveer casi la totalidad de la electricidad mediante plantas hidroeléctricas. Mientras tanto, Francia y Suecia descansan en la energía nuclear como su fuente primordial y la combinan con fuentes hidroeléctricas y eólicas.

Para todos los efectos, el Energiewende ha sido un rotundo fracaso … ¿y el gobernador de Puerto Rico está haciendo qué con Alemania? ¿Y quiere invertir en energía solar con Elon Musk? ¿En serio?
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La mejor sugerencia: energía nuclear modular, cuando lo pequeño es bello

En calidad de reflexión de la realidad de Puerto Rico, se publicó un artículo iluminador en el portal de Forbes.com escrito por el científico ambiental James Conca titulado “Are We Going to Help Puerto Rico Power Up?” Allí, hace un diagnóstico de la situación después de María y predice que en el mejor de los casos no va a haber restauración de la totalidad de la energía eléctrica hasta el próximo verano. Un servidor quisiera darse terapias con el Dr. Conca para conseguir tal optimismo, además de averiguar qué es lo que sea que se está tomando para tal percepción de las cosas.

Lo que se ha recalcado en el artículo y que probablemente no se ha tomado en serio, es su sugerencia de crear un sistema basado en energía nuclear modular tal como está desarrollando la empresa NuScale Power además del empleo de paneles solares y baterías de reserva. Resalta que esta sería mejor alternativa que el estado de cosas actual: los puertorriqueños consumimos energía cuyo 48 % proviene del petróleo, 30 % de gas natural y 18 % del carbón. Es decir, el 96 % de nuestra energía procede de combustibles fósiles, solo el 3 % procede de energía renovable. En cuanto al carbón se refiere, se ha levantado la voz de alarma en la prensa estadounidense ante el factor de que una porción del polvo de las cenizas de carbón en Guayama se pudo haber diseminado a raíz del huracán María.

Integral Fast Reactor

Integral Fast Reactor

No somos ingenuos. Ante una propuesta del establecimiento de una planta nuclar, también esperamos movimientos en contra, especialmente por estar localizada en un área sísmica y sujeta a fenómenos atmosféricos como los huracanes.  Sin embargo, tal perspectiva basada más en el miedo y la ignorancia que en otra cosa, pierde de vista los siguientes puntos:

  • De todas las fuentes de energía que hay disponible ahora mismo, la procedente de energía nuclear es una de las más seguras, aun si tenemos en cuenta los accidentes de Chernobyl, Green Mile Island y Fukushima. Esta ha sido la conclusión a la que han llegado los estudios más competentes en torno al tema (e.g. este estudio, este y este).  Sí, es más segura que la energía solar.
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    Tabla de externalidades por Ecofys.

    Tabla de externalidades de combustibles hecha por Ecofys (Alberichi et al. 2014, p. 37). Nótese que si se suman las dos barras de externalidades de las placas fotovoltaicas, sería mayor que las de la planta nuclear. Véase también que su contribución al cambio climático, a la toxicidad humana y a los desperdicios es mayor que la de las plantas nucleares.

     

  • Contrario a la impresión que tienen muchas personas, la energía nuclear ha salvado muchas más vidas que las que ha cobrado. Este ha sido el resultado obtenido por científicos de la NASA al respecto.
El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009)

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009). Fuente: Karetcha & Hansen, 2013.

  • Desde que se hizo la planta conocida como el Integral Fast Reactor (IFR), la energía nuclear es más segura que en cualquier otra época de la historia. Esta utilizó por primera vez un mecanismo de seguridad pasiva inherente a su sistema, es decir, medidas para evitar el derretimiento del combustible sin intervención humana o eléctrica alguna en caso de algún accidente. Se efectuaron varias pruebas que reproducían situaciones semejantes a las vividas en Chernobyl y Fukushima y en todos los casos pasivamente se impidió un derretimiento del combustible. El programa fue detenido por la presidencia demócrata de Bill Clinton y el Congreso lidereado por John Kerry al retirar los fondos para el IFR. Hoy día existen muchos modelos de plantas nucleares con seguridad pasiva y que han sido o están siendo puestas a prueba en distintas partes del mundo (particularmente Estados Unidos, India y China), tales como el AP1000 y TerraPower. Otros proyectos como Transatomic Power, promovido por su presidente ejecutiva Leslie Dewan, busca reciclar desperdicios nucleares utilizando sal derretida en una planta que tenga seguridad pasiva. Parecen prometedores los experimentos con energía nuclear utilizando torio.

Ahora bien, se nos propone una planta nuclear modular como la de NuScale. El diseño de los módulos se basa parcialmente en el de los reactores de presión de agua convencionales y cada uno está hecho de acero inoxidable. Lo que hace el diseño particularmente brillante es que este tipo de generación nuclear está fríamente calculado para generar electricidad maximizando las propiedades físicas del agua, la dinámica de los fluidos y  la gravedad.

Cada módulo se ha colocado en un recipiente y varios de estos a su vez se encuentran en una piscina subterránea súper resistente a movimientos sísmicos y que contiene 4 millones de galones de agua.  Este agua serviría para el enfriamiento en caso de cualquier falla. Como está bajo tierra, no representa ningún peligro para la superficie.  En otras palabras, estamos ante una planta a prueba de desastre nuclear.

Si falla cualquier electricidad, el agua absorberá el 90 % del calor proveniente del módulo. Este liberará el calor al hervirse y después de varios días (más de 30 días), por pura convección, el aire continuaría enfriando el módulo indefinidamente. Esto evita el derretimiento del combustible sin intervención humana alguna. NuScale Power llama “Triple Crown For Nuclear Plant Safety™” a esta combinación de seguridad en que para apagar la planta no necesita mano humana, ni electricidad ni agua adicional. A esto se añaden varios elementos adicionales de protección, entre ellos medidas para resistir terremotos, el impacto de algún avión o algún fenómeno ambiental como un huracán.

Cada módulo tiene la capacidad de proveer electricidad a 40 mil casas.  Como cada planta usa un grupo de módulos, una que contenga cerca de 12 módulos puede proveer electricidad a 480,000 hogares. Para recargar la planta de combustible no hace falta apagarla. Toda esta estrategia hace de esta inversión un modelo rentable.

La razón de por qué se recomienda NuScale es porque es el único nuevo diseño modular cuyo informe de detalles de la planta ha sido aprobado para revisión por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos. Esto se ha tomado en la industria como una señal positiva, ya que el informe tiene todos los detalles completos del funcionamiento de un reactor NuScale, especialmente en lo que concierne a seguridad. Además, ya se han hecho pruebas de seguridad exitosas. La empresa ya tiene planificada la construcción de una planta en Idaho. Se espera que sea el primer reactor modular aprobado por el gobierno federal.
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Conclusión

El meramente sugerir el uso de alguna planta nuclear, aunque sea tan segura como el IFR o lo que proyecta NuScale Power puede ser fuente de muchas protestas en el país. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de lo que la evidencia científica nos presenta por el momento. ¿Qué nos dice la eviencia?  Por el momento, todo indica de que una propuesta para un  país como Puerto Rico, el basar su energía eléctrica exclusivamente en fuentes eólica y solar es pura fantasía. Estas medidas tienen su lugar en una red eléctrica, sin embargo, ambas sufren de intermitencia. Esto quiere decir que necesitan respaldo de alguna otra fuente de energía más estable y que suele ser un combustible fósil (hoy día el preferido es el gas natural). Sin embargo, lo que debe quedar claro es que a estas alturas, la energía nuclear junto a otras (como geotermal o hidroeléctrica) deben jugar un papel medular si queremos reducir las emisiones de bióxido de carbono a la atmósfera y los problemas de desperdicio que nos aquejan actualmente (como el de las cenizas del carbón).

Mirando hacia países que han hecho política pública con base en una utopía irreal “verde” no solo es una pérdida de tiempo, sino también de recursos y un peligro para el medio ambiente. Alemania es hoy día un ejemplo de ello. ¿Por qué queremos seguir la línea de Alemania y no el sendero de Francia? Lo menos que Puerto Rico necesita ahora es un Energiewende. Este no es momento de “jugar a la política”.

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Referencias

Alberichi, S. et al. (11 de noviembre de 2014). Subsidies and costs of EU energy: Final report. Recuperado de: https://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/documents/ECOFYS%202014%20Subsidies%20and%20costs%20of%20EU%20energy_11_Nov.pdf.

Energy for Humanity. (2017) European climate leadership report 2017, measuring the metrics that matter. Recuperado de:  http://energyforhumanity.org/wp-content/uploads/2017/11/European_climate_leadership_report_2017_WEB.pdf.

Epstein, P. R. et al. (17 de febrero de 2011). Full cost accounting for the life cycle of coal. Annals of the New York Academy of Sciences, 1219, 73-98. doi: 10.1111/j.1749-6632.2010.05890.x. Recuperado de: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1749-6632.2010.05890.x/abstract.

Frondel, M., Schmidt, C. M., & Vance, C. (2014). Revisiting Germany’s solar cell promotion: an unfolding disaster. Economic Analysis and Policy 44, 1, 3-13. doi: 10.4419/86788407.

Graichen, P., Peter, F. & Litz, P. (7 de septiembre de 2017). Das Klimaschutzziel von -40 Prozent bis 2020: Wo landen wir ohne weitere Maßnahmen? Eine realistische Bestandsaufnahme auf Basis aktueller Rahmendaten. Agora Energiewende. Recuperado de: https://www.agora-energiewende.de/fileadmin/Projekte/2015/Kohlekonsens/Agora_Analyse_Klimaschutzziel_2020_07092016.pdf.

Kharecha, P.A., & Hansen, J. E. (2013). Prevented mortality and greenhouse gas emissions from historical and projected nuclear power. Environmental Science & Technology, 47, 4889-4895, doi: 10.1021/es3051197.

Krewitt, W., Friedrich, R., & Trukenmuller, A. (2002). Comparison of health and environmental impacts from electricity generation systems. International Journal of Risk, 3, 1, doi: 10.1504/IJRAM.2002.001519.

Rashad, S. M. & Hammad, F. H. (2000). Nuclear power and the environment: comparative assessment of environmental and health impacts of electricity-generating systems. Applied Energy, 65, 1-4, 211-229. doi: 10.1016/S0306-2619(99)00069-0.

El dulce aroma solar de Musk

Elon Musk

Elon Musk, 2015 (Foto cortesía de Steve Jurvetson. CC-BY 2.0 Generic)

Ante el paso de los huracanes Irma y María, no cabe dudas de que Puerto Rico necesita toda la ayuda que pueda conseguir. El paso del Pres. Donald Trump fue un episodio bochornoso para los puertorriqueños y los estadounidenses. Además de lanzar arroz y papel de baño de la manera más indignante para las víctimas, él nos recordó que la ayuda a Puerto Rico es bastante onerosa para el fisco estadounidense.  Claro, se le olvida al no-muy-distinguido-y-apreciado mandatario que Estados Unidos fue el que invadió a Puerto Rico y lo hizo territorio estadounidense, por lo que el gasto del fisco es una responsabilidad asumida por Estados Unidos como parte de este arreglo colonial. Si nos considera una “carga”, pues que lance en el Congreso un verdadero proceso de autodeterminación de acuerdo al Derecho Internacional. Sin embargo, nos parece que si Estados Unidos todavía se conforma con el presente estatus político, es porque ganan de alguna forma.

Contrario al ejecutivo estadounidense, muchos artistas con raíces puertorriqueñas, boricuas de la diáspora y varias personas más alrededor del mundo han abierto sus brazos para ayudar a Puerto Rico en un momento tan extremadamente difícil: ahogado por una deuda que aplasta su fisco, mientras que tiene que lidiar con un daño de la infraestructura que (según el gobernador) suman cerca de $95 millardos.

A todo esto, el famoso filántropo surafricano Elon Musk, como es usual, quiere invertir para la creación de placas solares junto a sus baterías Tesla, esta vez en Puerto Rico.

El gobernador Ricardo Rosselló vio en ello una oportunidad para renovar la red eléctrica tan maltrecha por años de negligencia y fenómenos ambientales.

Semanas más tarde, Musk le proveyó gratis sus baterías Tesla y paneles solares al Hospital del Niño, un acto de gran generosidad.

Por todo esto y más, la reacción de las redes sociales ha sido en general positiva. La prensa estadounidense ha expresado aprobación al respecto, diciendo que esta es una oportunidad única para una mejor energía eléctrica.

Me da pena informar que soy uno de los poquísimos que no brincó de alegría ante la propuesta.

El historial de Elon Musk

Quisiera comenzar diciendo que no debemos estar cerrados a la idea de que Musk invierta en Puerto Rico. Tampoco estoy de acuerdo con cierto artículo de 80 grados que solo estipula que Musk es capitalista (cuyo capital se erige “en sangre” [¿?]) como pretexto para sospechar en principio su inversión. Si este capital genera a la larga beneficios para Puerto Rico, entonces debería ser bienvenida.

Lo que preocupa son dos cosas bien importantes:

  • La tendencia de gobiernos de turno de otorgar contratos a ciertos inversionistas que no han rendido beneficio alguno a Puerto Rico. Al contrario, le ha costado a los contribuyentes puertorriqueños. El reciente escándalo de Whitefish debería ser una llamada de alerta ante este hecho innegable.
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  • El historial de Musk como impulsor de tecnologías demasiado fantásticas.

Por ende, cuando el gobernador anuncia futuros acuerdos con Musk las dos preguntas importantes serán:  ¿Involucrará solo inversión federal, habrá aportación estatal o saldrá algo de su bolsillo? y ¿cuán compatible es la propuesta de Musk con la realidad energética de Puerto Rico? Esta última exige tres cosas:

  • Un estudio y comprensión del estatus de la Autoridad de Energía Eléctrica y su infraestructura.
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  • Un estudio costo-beneficio de lo que se propone implementar en Puerto Rico.
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  • Un estudio científico (desde el punto de vista de la física) para saber si el proyecto es realmente viable.

En el presente, se promueve la energía solar como la panacea que sustituirá el uso de carbón y de petróleo como fuente de energía. Varios expertos han llamado la atención de cómo este tipo de diseminación propagandística suelen obviar el serio problema de la intermitencia: hay días en que no hace mucho sol y su resguardo de energía (con baterías) es seriamente limitado porque compensar la energía no provista por la noche suele ser enorme. Si las baterías Tesla pueden guardar suficiente energía para remediar este problema, definitivamente será un paso al frente de la promoción de la energía renovable. Asimismo lo quiere proyectar Musk al haber ofrecido a Australia el resolver su problema energético. Todo huele a “hype” en torno a esta tecnología.

Musk ha instalado algunos PowerWalls en otros lugares del mundo y reclamado logros. Por ejemplo, está ayudando a instalarlos en una de las islas de Hawai’i, Kauai y, según el relato que circula en la Internet, llegó a “revolucionar” la provisión energética en ese lugar. Musk quiere hacer lo mismo con Puerto Rico.  Sin embargo, hay que tener en cuenta la demanda efectiva energética de Kauai y la de Puerto Rico.  Nuestro archipiélago tiene un territorio de 9,104 km2  con una población de cerca de 3.4 millones de personas. Kauai tiene un territorio de 1,456 kmcon una población de 66 mil personas.  La densidad poblacional de Puerto Rico es de 375 personas por kilómetro cuadrado; en Kauai es de 40.9 personas por kilómetro cuadrado. La demanda efectiva de electricidad en ambos territorios es claramente abismal. Musk espera que las baterías Tesla provean la mitad de la electricidad de Kauai para el año 2023. ¿Cuánto tardaría en el caso de Puerto Rico y cómo podría integrarse a una red tan frágil como la nuestra?

Una vez más, deseamos todo lo mejor en cuanto a esta iniciativa del Tesla. Como diría el estadounidense promedio: “We need all the help we can get!“. Lo que preocupa es nuestro segundo punto, el historial de las iniciativas de Musk.  La gente imagina que sus millones se deben a que es un genio en ingeniería energética.

En realidad, su salto a ser uno de los hombres más ricos del mundo provino del mundo del software. Fue uno de los fundadores de la empresa Zip2 que le ofrecía en su tiempo servicios a la compañía Compaq. Fue uno de los cofundadores del famoso servicio PayPal y su ascenso económico se debió a la venta de esta empresa a eBay por $1.4 mil millones.

Esto le llevó a invertir en una serie de iniciativas, algunas que han hecho importantes aportaciones, tales como SpaceX, hoy día empresa valorada por más de $20 mil millones. No olvidemos las baterías Tesla, consideradas hoy como un gran logro de provisión de energía (eso se reconoce, aunque la empresa no ha estado exenta de controversias y algunos aleguen que su valor se ha inflado artificialmente en el mercado).

Otras iniciativas de Musk parecen no aportar mucho porque, aunque sean de SpaceX, parece que se olvida de algunos detalles físicos y costo-efectivos.  Daré aquí algunos ejemplos.
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El Hyperloop®

El Hyperloop

El Hyperloop. Imagen cortesía de Camilo Ramírez (CC-BY-SA 4.0).

El Hyperloop® se presenta como una nueva forma de transportación que pretende servir como alternativa a, por ejemplo, los trenes o los metros.  Viajará en un tubo con baja presión atmosférica a una velocidad  de 1000 km/h con muy poca fricción (“flotará”). Será muy eficiente a nivel energético y generará más energía de la que entrará inicialmente en su sistema mediante energía solar.

A pesar de todos estos alegatos, hay problemas. Una de ellos es que parece ser muy costosa la construcción y el mantenimiento de un tubo con muy poca presión atmosférica extendida por millas para una transportación rápida, aun cuando SpaceX alegue que sería más barato que el proyecto de transportación que se va a desarrollar en California. De hecho, dicho proyecto tendría mayor capacidad de transportación que el Hyperloop®, aun cuando fuera considerablemente más lento. Esta ha sido la opinión de muchos expertos en el tema, que incluyen prestigiosos economistas e ingenieros.

La otra crítica que se le ha hecho al proyecto es que, por razones de seguridad, habría que hacer fila, pasar por seguridad y otros procedimientos para la transportación en el Hyperloop. Si mucha gente decide transportarse por él, entonces el tiempo que le tomaría una persona en abordarlo, el transporte y en salir de la estación de llegada tomaría el mismo tiempo que conllevaría el tomar el tren proyectado para California. En ese sentido, algunos autores han señalado que el Hyperloop no tiene cualidades en los que valga la pena su construcción.

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Viajes rápidos mediante cohetes

Musk quiere retar los negocios de aerolíneas creando un sistema por el cual se transporte en pocos minutos de un lugar de la tierra a otro … en cohetes. Tal vez, esta es una de las “visiones” de Musk más fantásticas (¿o fantasiosas?) que se ha propuesto. “¿Por qué no?”, dirán algunos. “A fin de cuentas, el Falcon 9, un cohete de SpaceX logró aterrizar sana y salva en medio del océano.”

Sí, eso es totalmente cierto y es un gran logro. Sin embargo, lo que la gente no se da cuenta es todo lo que costó que esto se llevara a cabo debido a que el diseño de estos cohetes es muy frágil. El problema básico con transportación mediante cohete es el vehículo mismo. Gran parte del cohete es el combustible. Los cohetes como los propuestos por Musk, requieren dos almacenamientos combustible: uno para despegar y otro para aterrizar. Solo una ínfima parte es la cápsula de transporte. Esto hace del viaje mismo algo sumamente riesgoso.

Los expertos de la NASA saben muy bien que el envío de cohetes, aunque sea solo para enviar satélites que orbiten la Tierra, es un enorme desperdicio de combustible y de recursos físicos. Para alcanzar el espacio, los expertos de la NASA afirman que hace falta un millón de libras de combustible para la propulsión. Puede ser que el cohete propuesto por Musk para dicha transportación sea mucho menor.

El viaje tampoco sería placentero. Para despegar y acelerar a la velocidad que se requiere para llevar a una persona de una parte del globo a otra, podría conllevar una aceleración que es 5 veces mayor que la aceleración gravitacional terrestre, para luego volverla a experimentar a la hora de aterrizar.

Nadie se olvide que también estos cohetes añadirían a aumentar el nivel de desperdicio de la estructura física del cohete a la Tierra, algo que no favorecería el medio ambiente.

Aquí está de nuevo Thunderf00t (Phil Mason) proveyéndonos ciertos detalles en torno al asunto.

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Viajes a Marte …

Es pertinente tener en consideración de que es perfectamente posible viajar a Marte y colonizarlo. Viajar a Marte es relativamente fácil y se ha hecho, al menos cuando se envían robots a ese planeta. Por otro lado, establecer una colonia en Marte no lo es tanto. NASA no ha podido enviar la maquinaria necesaria a Marte, aunque fuera para oxigenar más su medio ambiente para adaptarlo a las necesidades de los terrícolas que lo visiten, esto es algo que se ha estado proponiendo por décadas. Tal vez finalmente lo logren.

Musk sugiere transportación y colonización. La transportación utiliza metano como combustible, gas de invernadero 25 veces peor que el bióxido de carbono. Sin embargo, como bien muestra  el siguiente vídeo de The Verge, él no tiene la más remota idea de lo que conlleva un proceso de colonización: alimento, agua, oxígeno para respirar, lugar para subsistir, crecimiento poblacional, etc.

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Para reflexionar …

A mucha gente le gusta digerir mucho la estructura narrativa del hombre o mujer que sueña con “lo imposible” y lo logra (ignorando una serie de variables que  también intervienen en el asunto pero que son inconvenientes a la narrativa). Por este motivo, el público ha aplaudido a las iniciativas de Musk sin pensar en absoluto que esto puede representar pérdida de recursos que, de otra manera, su hubiera podido invertir en inventos realmente provechosos para la humanidad. Musk ha utilizado esa retórica (como han hecho muchísimos inversionistas capitalistas antes de él) y ha conquistado el corazón del público. Sin embargo, cuando mayor es el “hype“, mayor debería ser nuestro grado de escepticismo. Musk ha logrado mucho, retando a todos su críticos durante muchos años. Desgraciadamente, a los que se han escuchado menos son a los críticos más sensatos en torno a lo que promete él y lo que realmente ha hecho disponible al público.

Contrástese esto con Bill Gates y compañía (TerraPower), que tiene un proyecto ambicioso, pero posible, de la creación de plantas nucleares seguras, tales como la del AP1000® y que cuyo prototipo está bajo construcción en China. Una planta como esa pretende proveer seguridad pasiva (es decir, sin necesidad de energía eléctrica) por un periodo de 72 horas para evitar el derretimiento del combustible nuclear.  Un diseño como ese hubiera prevenido el muy lamentable incidente de Fukushima. Además, está diseñado para utilizar desperdicio de procesamiento de uranio enriquecido, algo que mejoraría considerablemente la seguridad de la energía nuclear y el clima de inseguridad que prevalece en el público en torno al tema. Además, una vez se provee su combustible, no hay que sustituirlo hasta pasado 60 años. Este tipo de inversión  vale la pena, especialmente para proveer energía en un momento en que necesitamos salir de los combustibles fósiles. ¿Vale la pena hacer el experimento? La respuesta parece ser afirmativa.

No hay nada malo en soñar e intentar cruzar los límites de los esfuerzos de otros, especialmente los que más se han esforzado al respecto en el pasado. Sin embargo, como decía el gran filósofo Francis Bacon en su Novum Organum, “no podemos dominar la naturaleza excepto obedeciéndola”.

Breve respuesta a planteamientos a artículo en torno a los huracanes y el HAARP

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Algunas personas atemorizadas que han leído nuestro artículo sobre el HAARP han querido aferrarse (no importa qué) a su convicción de que el gobierno estadounidense está detrás de la formación de Harvey y de Irma o del desvió de su curso.

También hablan de cómo Michio Kaku reveló que el gobierno estaba experimentando con la atmósfera mediante el HAARP, algo que se puede constatar como FALSO al ver el vídeo en cuestión y una mentira más para llenar de miedo a un pueblo que necesita más de la solidaridad en medio del desastre y una crisis fiscal que de los temores fabricados en las redes sociales.

Primera Hora también ha añadido irresponsablemente a la histeria con un artículo mal informado en torno al tema de la experimentación con el clima. Sorprendentemente, cita al detestable comentarista Rush Limbaugh (cuyo saber científico converge a cero), indicando que lo de Irma es una falsa alarma porque las empresas como Home Depot (no lo dice por nombre, pero claramente lo alude) utilizan el miedo de la gente a los huracanes como táctica de mercadotecnia para vender más en esta temporada. Claro, a Primera Hora se le olvidó que hasta Limbaugh tuvo que desalojar su hogar en Florida para protegerse. También cita a activistas que hasta hoy no han podido demostrar científicamente que los llamados “chemtrails” sean otra cosa que producto de la condensación de agua (contrails) por el paso de aviones. Todos los intentos de detectar los supuestos químicos de los llamados “chemtrails” han sido en vano y hoy día el consenso científico es que lo único que hay son “contrails“, los “chemtrails” no existen.

A pesar de eso, se nos pide que “mantengamos la mente abierta” a la posibilidad de que los gobiernos controlen los meteoros en cuestión. Sin embargo, aunque hay evidencia de que en el pasado Estados Unidos (y vale decir, otras potencias) han experimentado con su propia población (e.g. el experimento de Tuskegee, Alabama), ese NO es lo que ocurre en este caso. La evidencia es clara de que Estados Unidos y su élite están perdiendo muchísimo capital y recursos por estos dos fenómenos atmosféricos. El HAARP ha cerrado operaciones militares desde el 2014, ahora está bajo administración académica (con sus puertas abiertas al público) y no tiene nada que ver con esto ni con el desvío de los huracanes, especialmente, cuando los modelos europeos pudieron predecir casi a la perfección la trayectoria de ambos huracanes sin suponer intervención alguna de los gobiernos mundiales. Las trayectorias de Harvey, Irma y José se pueden explicar totalmente a partir de las variables atmosféricas. Es más, la NOAA estadounidense (que es parte del gobierno que supuestamente los controla) no ha podido hacer predicciones tan acertadas, no porque su ciencia sea mala, sino porque el gobierno federal bajo el Presidente Trump le ha recortado fondos, que simultáneamente le impide tener datos completos a su disposición, por lo que no puede crear modelos más acertados.

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens (1949-2011). Foto cortesía de Fri Tanke. CC-BY 3.0.

Ahora bien, si se quiere insistir en que Estados Unidos controla la atmósfera terrestre, le toca *a los que postulan esta hipótesis* demostrar que eso es lo que está ocurriendo. TIENEN que usar evidencia científica SÓLIDA y validada por los expertos. Hasta que eso no ocurra, nos acogemos a la Navaja de Hitchens, instrumento intelectual imprescindible de todo escéptico.

Navaja de Hitchens:  Aquello que se afirma sin evidencia, puede descartarse sin evidencia.