Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

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La propaganda antiOGM y las revistas de pobre reputación

En varios artículos de este blog (incluyendo uno de nuestra serie sobre los OGMs), hemos tratado ad nauseam el tema de cómo en general el movimiento antitransgénico descansa casi exclusivamente en revistas predatorias, de muy bajo impacto o de muy mala reputación.

Hace algunos días se llegó a aprobar para publicación un artículo revisado por pares al respecto, aunque todavía no se ha publicado en la revista en cuestión. Este artículo no es independiente, pero su revisión científica ha sido respaldada por los expertos en el campo de la biotecnología. He aquí su ficha:

Sánchez, M. A., Parrott, W. A. (15 de julio de 2017). Characterization of scientific studies usually cited as evidence of adverse effects of GM food/feed. Plant Biotechnology Journal (publicado en línea). doi: 10.1111/pbi.12798.

El primer autor, M. A. Sánchez, es miembro de la Asociación Gremial ChileBio CropLife, organización chilena financiada por compañías que trabajan en biotecnología. El segundo autor  trabaja en el sector público, en el Departamento de Ciencias de Cultivo y Suelos de la Universidad de Georgia e invierte parte de su tiempo para la divulgación científica junto a las organizaciones  International Food Biotechnology Committee y CropLife International.

Estudio retirado

Estudio de G. E. Séralini retirado (2012).

En este artículo se expone el hecho de que de todas las publicaciones que concluyen daños por parte de los cultivos OGMs constituyen cerca del 5% de lo publicado en este área. Los autores cuestionan el hecho de que en la opinión pública se echa una sombra sobre todos los OGMs en general, aunque sean muy pocos estudios. Ese bajo porcentaje se publica usualmente en revistas fraudulentas o de muy bajo impacto (ocasionalmente sin ningún impacto) y en general con errores metodológicos que descalifican la validez de su texto. Varios escritos también se publican informalmente en línea sin arbitraje por pares. En otras ocasiones no se han podido reproducir los resultados. En unos casos en que sí se han publicado artículos desfavorables a los OGMs en revistas serias, un buen número de ellas los han retirado. En contraste con ese 5%, el otro 95% constituye el corazón del consenso científico en cuanto a los OGMs. Esto significa que después de más de 20 años de siembra de este tipo de cultivos, no hay literatura que realmente refute el hecho de que son tan seguros como los convencionales.

Para ambos autores, el seudodebate en torno a los OGMs está guiado más bien por consideraciones ideológicas y políticas que genuinamente científicas. En general, la discusión hace un juicio sobre todos los OGMs en vez de un acercamiento más racional, el casuístico, es decir, debe verse por caso. Al final, mencionan los artículos más citados en el seudodebate y el problema científico que tiene cada uno.

He aquí otros problemas comunes con los escritos:

  • Usualmente los escriben los mismos autores y utilizan como pilar aquellos estudios del mismo círculo antiOGM.
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  • Algunos reclamaban no tener conflictos de intereses, aunque un vistazo a sus credenciales o su trasfondo los delataba.
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  • Algunos no mencionaban sus fuentes de financiación.
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  • Aquellos que sí lo hacían, estaban siendo sufragados por organizaciones notorias por su oposición a los OGMs.
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  • Los errores metodológicos no son meros accidentes de ciertos estudios, sino que violan la normativa o la convención más elemental para mantener la calidad de los estudios.
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  • Algunos de los más citados no hicieron experimento alguno, sino que especulan.
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  • Algunos no aclaran cuáles variedades de cultivo OGM se están examinando.
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  • Usualmente los experimentos no están debidamente controlados y tampoco hay un buen uso de razonamiento estadístico.

Estos y otros errores más nos dan una idea de por qué no debemos tomar seriamente los estudios emblemáticos del movimiento antiOGM.

¿Los orígenes impíos de la Biblia?

Biblia abierta

Biblia abierta. Fotografía cortesía de Petr Kratochvil.

David Sloan Wilson, ateo como muchos otros, ha expresado reparos en torno a ciertas figuras del ateísmo militante cuando, dentro de su activismo, se alían a ciertas ideas y narrativas que son convenientes desde un punto de vista ideológico a expensas de la realidad. En tales casos, el ateísmo se vuelve en lo que llamó una “religión disimulada” (stealth religion). Como toda religión, es funcional en cuanto a que logra agrupar a unas personas de ideales y sentimientos afines para moverlos a actuar de alguna manera ventajosa. Sin embargo, tienen como subproducto el adoptar una visión que se escapa de la realidad.

En cuanto al humanismo, ateísmo y agnosticismo militante, no he visto un mejor ejemplo de lo anterior que el de la Biblia. Los agnósticos y ateos suelen ganar argumentos contra los religiosos en lo que concierne a la irracionalidad de muchos pasajes bíblicos, su carencia de apego a la historia, su cosmovisión totalmente distorsionada, la inmoralidad de Yahveh y sus profetas, los errores del mismo Jesús y sus discípulos, entre otros asuntos relatados en ese texto sagrado. Sin embargo, cuando se trata de aspectos importantes de la erudición bíblica y de la historiografía del cristianismo primitivo, muchos no creyentes caen en pura ideología a veces incorporando las perspectivas más marginales (fringe) de esas disciplinas.

El asunto es más grave todavía si se incluyen elementos que ningún historiador o erudito con dos ojos de frente defendería en serio públicamente. Este es el caso del artículo “The Bible’s Ungodly Origins” (Los orígenes impíos de la Biblia) publicado primero en el World Union of Deists y reproducido en el portal de Church and State. Aquí vamos a presentar un contraste histórico con el contenido de ese escrito.

Típicos malentendidos en torno al Emperador Constantino

Estatua de Constantino

Pedazo de la Estatua de Constantino. Dicha estatua se forjó presentando a Constantino como el dios Sol Invictus. Foto cortesía de Jean-Christophe Benoist. CC-BY-SA 2.5.

El artículo muestra una de las tendencias generalizadas a nivel popular en este tipo de discusiones: la idea de que Constantino era cristiano y que oficializó el cristianismo en el Imperio. Lo segundo es falso por razones que diremos más adelante. En cuanto a lo primero, este se ha convertido en un asunto contencioso entre los eruditos y su consenso es que Constantino probablemente mezcló sus convicciones en torno a la deidad Sol Invictus con ciertos aspectos del cristianismo (Tollinchi 425). Aun así, esto no es del todo claro. El sector más conservador de los expertos en cuanto a este tema argumenta que hubo una trancisión (no del todo teológicamente sofisticada) de esa religión pagana al cristianismo (Olson y Miesel 138-139). El sector más escéptico de su supuesta conversión a esta religión en esta etapa temprana de su imperium argumenta que la naturaleza sincrética del culto a Sol Invictus era favorable para que el emperador reconceptuara al dios cristiano como una manifestación de Sol Invictus, por lo que este gobernante se consideraba favorecido por este dios (Kee 20-22).

El asunto en cuestión es difícil en el debate entre historiadores por las siguientes razones:

  • Aun en la obra de Eusebio (Historia eclesiástica y Vida de Constantino), los historiadores se han percatado de una notoria falta de referencia a Cristo en sus documentos y en sus discursos. De hecho, en la Vida de Constantino, solo hay dos claras referencias a Cristo en los discursos de Constantino: uno en que apelaba a la unión entre los cristianos como conclusión del Concilio de Nicea y el otro cuando se bautizó al final de su vida, acontecimiento que algunos historiadores han puesto en duda (Castillo). En todos los demás casos habla en términos mucho más ambiguos de “Dios”, “Señor” y de la “Iglesia de Dios” (III:18; IV:62).
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  • Constantino nunca estableció el cristianismo como la religión oficial del Imperio, sino que lo legalizó, al igual que otras religiones mediante el Edicto de Milán. Fue con el Emperador Teodosio Magno, con su Edicto de Tesalónica de 380 d.C., que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.
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  • La mayoría de los hallazgos arqueológicos apuntan a la devoción constantiniana a Sol Invictus: Eusebio de Cesarea atribuye el triunfo de Constantino en la Batalla del Puente Milvio a su devoción cristiana, pero en su Arco de Triunfo no hay vestigio alguno de ello; al contrario hay referencias claras a Sol Invictus.
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    Sol Invictus en el Arco de Constantino

    Sol Invictus en el Arco de Constantino. (Foto cortesía de MM en Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0).

    También hay referencias claras en otros artefactos tales como monedas alusivas al dios Sol (y a otras deidades paganas), su estatua (como Sol Invictus) y legislaciones (contrario a lo afirmado por Eusebio de Cesarea, en el Código Teodosiano aparece la legislación constantiniana en torno al domingo como día de fiesta en honor al dios Sol; Imperatori Theodosiani Codex 2.8.1).

    Moneda de Constantino

    Moneda acuñada en la época de Constantino. En el reverso aparece Sol Invictus y dice: SOLI INVICTO COMITI (Sol Invicto, mi ministro). Foto cortesía del Classical Numismatic Group, CC-BY-SA 3.0 Unported.

    La única instancia en que aparecería un símbolo cristiano (el chi-rho: ☧) es esta moneda.

    Moneda de Constantino

    Moneda de Constantino acuñada en el 337 d.C. que celebra su triunfo sobre Licinio (Ramskold 19). Ahí aparece el lábaro con el símbolo chi-rho ☧. Palabras al reverso SPES PVBLICA (“esperanza del pueblo”), CONS (acuñado en Constantinopla) (Foto cortesía del Classical Numismatic Group, CC-BY-SA 3.0 Unported).

    Aun así se despiertan interrogantes. Comencemos indicando que en la primera ocasión en que aparece el chi-rho en las monedas ocurre en un contexto claramente pagano, en las que el rey Ptolomeo III acuñaba la cabeza del dios Zeus-Amón (Amón-Ra era un dios solar egipcio en esta época) y en su reverso el águila con el chi-rho.
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    En segundo lugar, esto aparece brevemente antes de la muerte del emperador, cuando historiadores sospechan que se convirtió al cristianismo y se dejó bautizar.
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    En tercer lugar, esta moneda en particular es tan extremadamente rara, que ya han aparecido especialistas cuestionando ciertas monedas SPES PVBLIC que se han comprado en el mercado actual y que parecen haber sido falsificadas.
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    En cuarto lugar, aun con todo, el símbolo chi-rho no es claramente cristiano en la época constantiniana. Eso se debe a que a pesar del testimonio de Eusebio (que no es fiable) y el del historiador cristiano Lactancio (que relata un sueño del emperador en que vio el chi-rho), el emperador mismo mantuvo explícitamente y en público que vio una aparición de Sol Invictus junto a la diosa Victoria (esto se relata en una parte del documento conocido como el Panegyrici Latini; la parte que lo relata se escribió para el 310 d.C. Ver el texto en latín; leer traducción de J. G. Sang). Esta última deidad le entregó un par de coronas que significaban larga vida. Este relato parece corresponder a una medalla constantiniana acuñada para el 320 d.C. (después de su supuesta conversión en el 312 d.C.) en que Sol Invictus le corona (Angelova 117, 120-121). Esta interpretación lo confirma la Gemma Constantiniana del 315 d.C. en que aparece Victoria en gesto de coronar a Constantino.
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    Hoy día algunos historiadores piensan que tanto Lactancio como Eusebio basaron sus versiones cristianas en esta visión pagana. Lactancio describe cómo en sueños Constantino vio el chi-rho como un “signo celeste” (XLIV). Eusebio en particular utilizaba el lenguaje solar para describir el chi-rho y el lábaro. (I:28-36; Bardill 170). A la luz de esto, es posible que el chi-rho originalmente pudiera haber sido un símbolo solar y que indicaba su relación particular con el dios Sol (Kee 20-22, 117-118, 141-152). Puede ser también que el cristianismo se apropiara de este símbolo por que la “P” y la “X” juntas pueden interpretarse como un monograma con las dos primeras letras de Cristo en griego. Aun así, se sabe que en el siglo IV los cristianos representaron en un momento dado a Cristo como el dios sol, tal como lo muestra un mosaico en la tumba de los Julios. De hecho, en vida de Constantino, aparece una moneda tesalonicense con una representación solar curiosamente semejante al chi-rho (319 d.C.) (Bardill 171-172). Por ahora, el consenso entre los expertos en torno a este monograma parece ser que su presencia en medallas y monedas es un signo de victoria (especialmente tras vencer a Licinio), pero su supuesto significado cristiano en la época del emperador es discutible (Bruun; Ramskold 20-21).
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  • Constantino sí intervino en la vida cristiana, especialmente convocando los concilios (e.g. Concilio de Arlés y el Primer Concilio de Nicea). Excepto por el hecho de que por primera vez el poder imperial irrumpe de esa manera en la esfera del cristianismo, es menester indicar que esto no era nada nuevo en el Imperio. Desde la época de Octavio Augusto César, al emperador se le consideraba pontífice máximo, la suma autoridad religiosa del imperio. De hecho, lo único que hacía como emperador era favorecer al sector cristiano que fue leal a él (al que llamaba “Iglesia de Dios”). Por ejemplo, en el norte de África, fue partidario de la “Iglesia de Dios” contra los donatistas, ya que este último sector cristiano era antiimperial.

Todo lo indicado arriba es que lo más que tenía Constantino en su mente era la unificación de su imperio, NO la doctrina cristiana. Si quieren muestra, tomen por ejemplo cuando explotaron los conflictos entre los cristianos por la llamada “herejía de Arrio”. Debido a que el llamado “debate” amenazaba con resquebrajar su imperio, envió una carta a Arrio y a Alejandro (el obispo de Alejandría) en el que describía la disputa en torno a la naturaleza de Cristo en los siguientes términos: “… es irrelevante … los fomenta la charlatanería de un ocio baldío … dogmas en demasía abstrusos … locuacidad incontinente … cosas nimias e ínfimas … mezquinas y hueras disputas verbalísticas … algo que rezuma vulgaridad, y en vez de acordar con la sensatez de sacerdotes y hombres prudentes, armoniza más con las tonterías propias de chiquillos …” etc. (Vida de Constantino, II:63-72).

¿Fue Constantino el que forjó la Biblia?

La respuesta corta a esa pregunta es: No. Contrario a nociones simplistas de ambos lados del seudodebate (el creyente y el no creyente), el Nuevo Testamento se compiló mediante todo un proceso altamente complejo.

Este proceso comenzó en el año 50 d.C. con la carta de Pablo de Tarso a los tesalonicenses (1 Tesalonicenses). Él escribió de 10 a 14 cartas distintas que sobreviven todavía en nuestras Biblias. Durante la década del 60 d.C. después de la muerte de Pablo, alguien (no se sabe quién) tomó sus epístolas, las alteró para que sumaran siete cartas (siete es número sagrado) y comenzó a circularlas en el Mediterráneo (probablemente con Éfeso y Roma como epicentros). Así que ya para mediados de la década del 60 d.C., tenemos las siete cartas paulinas circulando: Romanos, Gálatas, 1 Tesalonicenses, Filipenses, 1 y 2 Corintios y Filemón. Debido a que se basan en los escritos genuinos paulinos, frecuentemente los eruditos se refieren a ellas como las “auténticas”.

Simultáneamente, probablemente se forjaron distintas tradiciones en torno a Jesús mezcladas con relatos y enseñanzas de origen judeohelenista que se comenzaron a concretar durante el último tercio del siglo I con los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por cierto, cada uno de estos libros tuvo sus correspondientes procesos de compilación y edición por parte de sus autores o editores. Quien haya escrito el Evangelio de Lucas probablemente publicó también dos ediciones de los Hechos de los Apóstoles (tal vez una de las ediciones data su autoría del 110 d.C.)

Durante toda esa evolución de los escritos, el conjunto de epístolas paulinas fue creciendo en la medida que se añadieron otras cartas: 2 Tesalonicenses, Colosenses y Efesios (las cartas deuteropaulinas). No solo eso, sino que aparte de ese conjunto, un autor desconocido que escribió a nombre de Pablo, publicó las llamadas “cartas pastorales”: Tito y 1-2 Timoteo (tritopaulinas). También es menester mencionar que después del 70, tal vez como resultado de la persecución de Nerón y la destrucción de Jerusalén, un autor cristiano desconocido escribió una homilía de consuelo que hoy se conoce como la Carta a los Hebreos, erróneamente atribuida a Pablo.

Otros cristianos, mayoría judeohelenista durante el periodo del 80 al 110 d.C. escribieron las llamadas “cartas universales”: Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2, y 3 Juan y Judas. Por último, al final del siglo I, se publicó el Apocalipsis de Juan.

Podemos constatar que los cristianos empezaron a utilizar algunos de estos escritos como parte de sus liturgias o como autoridades. Eso se puede ver ya claramente desde principios del siglo II en adelante en varios escritos. También empezaron a circular otros tipos de literatura cuya autoridad se disputaba en la época, mayormente falsificaciones atribuidas a varios apóstoles o figuras vinculadas a Jesús (en una ocasión a Jesús mismo): el Evangelio de Tomás, la Carta de Bernabé, 1 Clemente, el Protoevangelio de Santiago, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro, las Seudoepístolas clementinas, etc. Sin embargo, no fue la Iglesia “ortodoxa” (por ponerle un nombre) la que estableció el primer canon, sino más bien un pensador heterodoxo llamado Marción de Sinope (85 – 160 d.C.). Él utilizó las cartas paulinas que se estaban circulando en el Mediterráneo (las diez cartas: siete auténticas y las tres deuteropaulinas), las alteró y las juntó con una versión alterada del Evangelio de Lucas. Este canon data aproximadamente de la cuarta década del siglo II.

Canon Muratori

La última página del Canon Muratori según publicada por Samuel Prideaux Tragelles (1868).

Más adelante encontramos el llamado Canon Muratori, manuscrito encontrado por L. A. Muratori y que data del siglo VIII d.C., pero que expertos datan su contenido al siglo II o III (mucho antes de Constantino). Allí aparecen los cuatro evangelios que conocemos, Hechos de los Apóstoles, están ya 13 epístolas atribuidas a Pablo (las 7 auténticas, las 3 seudopaulinas y las pastorales), además de Santiago, 1 y 2 Juan, Apocalipsis de Juan, el Pastor de Hermas, Sabiduría de Salomón y el Apocalipsis de Pedro. Esto es consistente con las aserciones de Ireneo de Lyon que fijaba la autoridad de los evangelios en los cuatro conocidos.

Finalmente, llegamos a la famosa compilación hecha bajo la época de Constantino. Contrario a lo alegado por el autor del artículo “The Bible’s Ungodly Origins”, el Concilio de Nicea no tuvo rol alguno en todo este proceso. Ni tan siquiera se discutió remotamente el asunto de la canonicidad. Nos reiteramos en que a Constantino no le importaba la doctrina cristiana, sino más bien su alianza política con el cristianismo. Ante las divisiones políticas de los cristianos debido a asuntos doctrinales, Constantino quiso remediar la situación mediante dos recursos: su poder de sumo pontífice para convocar el Concilio de Nicea (325 d.C.) para que arreglaran su asunto doctrinal (él era indiferente ante un lado de la discusión o el otro); y en el 332 d.C., quiso delegar en Eusebio de Cesarea la compilación de aquellos libros que fueran comunes para los cristianos. Nótese que dicha colección no era el Nuevo Testamento que nosotros tenemos hoy. Por ejemplo, allí se incluían los cuatro evangelios, Hechos de los Apóstoles, el corpus paulinum (incluyendo a Hebreos), 1 Juan, 1 Pedro, la Carta de Bernabé, el Pastor de Hermas y el Apocalipsis de Juan. Parece que fue esta edición la que integró la Carta de Hebreos para que el corpus paulinum sumara 14 (7+7).

Hay que señalar que la necesidad de esta compilación se debió a la plaga de textos (falsificaciones) atribuidos a los apóstoles, sosteniendo posturas totalmente dispares y que eran motivo de división entre los cristianos: el Evangelio de Judas, el Evangelio de la Verdad, el Evangelio Copto de Pedro, el Evangelio de María Magdalena, etc. Por ende, la selección de los libros arriba mencionados tenía la función de ver cuál era el denominador común de las liturgias cristianas del imperio como factor crucial para su armonización. Sin embargo, Constantino mismo no escogió esos libros. Toda la evidencia indica que Eusebio y compañía fueron los que escogieron aquellos que eran bastante tradicionales en todas las iglesias cristianas del Imperio.

No fue hasta el obispo de Alejandría, Atanasio, que apareció el primer canon del Nuevo Testamento como lo conocemos hoy día (367 d.C.). Más adelante, en Roma se celebró un sínodo adoptando ese mismo canon neotestamentario y los libros de la Septuaginta para las liturgias de iglesias romanas (382 d.C.). Finalmente los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.) siguieron esa misma ruta.

Así que, en todo caso, el rol que jugó Constantino en cuanto al canon neotestamentario fue históricamente uno marginal.

Otros errores …

Ya con lo expuesto arriba, podemos ver claramente que el autor del artículo “The Bible’s Ungodly Origins” está desinformado e históricamente desorientado. Con esto no quiero decir que ahora todos debemos afirmar que la Biblia es “palabra divina”. Sin embargo, parece que sus orígenes radican en unos niveles de complejidad más serios (aquí he presentado un “crash course” de la formación del canon; para más detalles, recomiendo el libro de Bruce Metzger, The Canon of the New Testament y el de Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento). Sin embargo, hay otros errores adicionales en el artículo que criticamos:

  • El texto hace referencia a John Dominic Crossan, erudito distinguido miembro del Jesus Seminar. Sí es cierto que de acuerdo con él, Constantino quería crear una compilación neotestamentaria para ayudarle a unificar el imperio. Sin embargo, él jamás estaría de acuerdo con el resto de lo que el artículo alega. La falla del autor, de no decir dónde es que termina la opinión de Crossan, puede llevar a los lectores a unas serias confusiones.
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  • Menciona la refutación de Brian Show de que el Concilio de Nicea no tuvo nada que ver con el canon neotestamentario. Sin embargo, el autor continúa empecinándose de que Constantino fue el que aprobó el canon, algo que es manifiestamente falso.
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  • Cita a H. G. Wells en torno al Concilio de Nicea … y es irrelevante, ya que dicho sínodo cristiano no discutió absolutamente nada en torno al canon.
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  • Cita a Thomas Paine. Las citas son genuinas, pero irrelevantes al tema en cuestión, ya que Paine ni vivió en la época de Constantino ni tuvo los recursos historiográficos en torno al emperador o al canon que tenemos hoy día. Solo se utiliza con propósitos retóricos para afirmar el deísmo. No tenemos nada en contra del deísmo per se, pero no tiene nada que ver con el mal uso de información presumiblemente histórica.

Una vez más, lo peor que pueden hacer ciertos no creyentes para intentar refutar las religiones en general (en particular el cristianismo) es crear toda una red de creencias falsas con escasos fundamentos históricos. Los no creyentes también estamos sujetos a parcialidad y prejuicios personales, por lo que siempre tenemos que guiarnos por las mejores investigaciones disponibles hoy día.

Referencias

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Brown, Raymond. Introducción al Nuevo Testamento. 2 vols, Trotta, 2002.

Bardill, Jonathan. Constantine, Divine Emperor of the Christian Golden Age. Cambridge UP, 2011.

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Bruun, Patrick. “The Christian Signs on the Coins of Constantine.” Arctos, ser. 2, vol. 3, 1962, pp. 5-35.

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Olson, Carl E. y Sandra Miesel. The Da Vinci Hoax, Exposing the Errors in The Da Vinci Code. Ignatius, 2004.

Piñero, Antonio. Guía para entender el Nuevo Testamento. Trotta, 2011.

Piñero, Antonio y Jesús Peláez. El Nuevo Testamento: Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos. El Almendro / Fundación Epsilon, 1995.

Ramskold, Lars. “Highly Deceptive Forgeries of Constantine’s SPES PVBLIC Coinage.” The Celator, dic. de 2009, pp. 18-32.

Ruiz Bueno, Daniel. Padres apostólicos. Biblioteca de Autores Cristianos, 1993.

Tollinchi, Esteban. La metamorfosis de Roma. E de la U de Puerto Rico, 1998.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.

Zuntz, Günter. The Text of the Epistles: A Disquisition Upon the Corpus Paulinum. Wipf & Stock, 2007.

Comunicado de Humanistas Seculares de PR

Humanistas Seculares de Puerto RicoRecientemente salió en El Nuevo Día un comunicado de sectores religiosos denunciando al gobernador Ricardo Rosselló de no haber cumplido su compromiso político con ellos. A esto, Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE) responde con su comunicado que aquí reproducimos:

[Comunicado de Prensa – Para divulgación inmediata]
Humanistas Seculares de Puerto Rico – @HumanistasPR

La organización Humanistas Seculares de Puerto Rico condena, deplora y se opone enérgicamente al contenido del comunicado publicado hoy en el periódico El Nuevo Día, donde unos grupos fundamentalistas amenazan públicamente al gobernador Ricardo Rossello por, alegadamente y al igual que su padre, el ex gobernador Pedro Rosello, de “malabarismos de satisfacer dos grupos esencialmente encontrados”, “imponer la conducta homosexual” y de no cumplir con los concordatos con sectores teocráticos formados durante la campaña electoral del 2016 de que eliminaría el memorando del Departamento de Educación donde se establece la enseñanza con perspectiva de género, entre otras disposiciones de corte teocrático. Insultan además a varias funcionarias, por su sexualidad o por su “ineptitud crasa”, suponemos que, por proponer ideas de igualdad, equidad o inclusión, de corte moderno y racional. El comunicado también desinforma en cuanto a que acusan a Johanne Vélez de ser parte de un caso para “forzar el matrimonio homosexual en Puerto Rico”, cuando el caso que decidió que las parejas del mismo sexo se podían casar ya se decidió en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, y ella no fue parte de él. Se llama Overgefell v. Hodges, del 2015, de completa aplicación en nuestra isla. También la tildan de ser una “super secretaria” nombrada por el gobernador, para “adelantar la agenda de convencer a los puertorriqueños de que la conducta homosexual es normal y digna”.

El nefasto comunicado establece que en PR hay tensiones ideológicas entre las iglesias protestantes y la católica, e invita a las distintas denominaciones cristianas a ser enemigas, recordándonos que, históricamente, cuando las iglesias han tomado control de los gobiernos, las otras religiones han sido pisoteadas y desprestigiadas. Las guerras que han sido peleadas por diferencias religiosas han dejado un saldo de millones de muertos, de hostilidades insalvables y de sociedades destruidas por los soldados de una religión en particular, que buscan el poder, y sigue siendo así hoy en día.

El comunicado es, esencialmente, una amenaza al gobernador de que se comporte en violación a las mejores costumbres de inclusión y decencia hacia todos los ciudadanos, promover pugnas entre católicos y protestantes, oponerse irracionalmente a una planta que lejos de causar daño, causa procesos judiciales innecesarios y encarcelamientos por delitos no violentos que no afectan a terceros. Le recuerdan que cumpla con unos acuerdos inconstitucionales de promover unas agendas teocráticas, mientras felicitan a una Cámara de Representantes que en vez de preocuparse por la buena gobernanza de todos los ciudadanos y de ser inteligentes en la creación de leyes que nos ayuden a salir de la debacle fiscal, se preocupan por crear más privilegios para ciertas iglesias, que a fin de cuentas salen del bolsillo de todos los demás contribuyentes y ciudadanos. Los suscribientes pretenden, abusivamente, hablar en nombre de los todos los creyentes, cuando no todas las iglesias en Puerto Rico buscan tratar como inferiores a otros ciudadanos por su sexualidad, por el uso de una planta, ni por no creer en dioses o religiones. Los suscribientes tienen pretensiones de poder que están en clara violación de nuestra Constitución que además de decir que habrá libertad de culto, dice que habrá completa separación entre iglesias y estado.

Le hacemos un llamado al gobernador de que le ponga freno a estos religiosos con aspiraciones de poder político y que recuerde que nuestra isla tiene diversidad de creencias religiosas, cultos y un número de personas sin creencias religiosas que cada día aumenta más. Nuestra constitución es el documento magno que debe regir no solo las actuaciones del pueblo ante sus líderes políticos, sino sus obligaciones inquebrantables hacia TODOS LOS CIUDADANOS.

Finalmente, le recordamos a los teócratas que LA BIBLIA ES PARA ALGUNOS, PERO LA CONSTITUCIÓN ES PARA TODOS.

Humanistas Seculares de Puerto Rico es una organización que reúne ateos, agnósticos y librepensadores, que promueve la separación de iglesia y estado, la lógica, razón, ciencia, derechos humanos y los valores universales del humanismo secular. Para mas información, visite http://www.humanistaspr.org.

 

El FCTI y el Plan Fiscal SoS para la Universidad de Puerto Rico

 

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, han sido varias las reacciones al “plan” de la llamada Junta de Supervisión Fiscal (que actúa más bien como una Junta de Control), una organización no electa por los puertorriqueños y que ha sido impuesta por el Congreso de Estados Unidos por cabildeo de bonistas e inversores, muchos de ellos del mundo de las finanzas y la banca. Estas respuestas ocurren en un momento en que la Junta ha aprobado unos recortes (que suman una enigmática cifra de $450 millones, inexplicablemente no negociables) a dicha institución. Además, sale al ruedo público que la legislatura de Puerto Rico había radicado un proyecto de ley para alterar el Fideicomiso de la Ciencia, Tecnología e Investigación (FCTI) (ver P. de la C. 1122). De acuerdo con Fortaleza, esta medida parece que recibirá el veto del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevárez, si no permanece su cabeza institucional actual.

La Universidad de Puerto Rico sufre exactamente del mismo problema que el del Fideicomiso.  Como bien nos dice una reportera de El Vocero, en el FCTI  los científicos llevan sus labores en silencio.  Si fuéramos a la calle y le preguntáramos al público promedio antes de este proyecto de ley si habían escuchado del Fideicomiso, hubieran dicho que no. Si se le preguntara hoy cuáles son las aportaciones del Fideicomiso y de la Universidad actualmente, confesarían su total desconocimiento, porque sus actividades (con excepción de los paros y las huelgas) están fundamentalmente fuera del ojo público.

El científico Jesús G. Alvelo-Maurosa plantea algo en un artículo que debería llamar la atención del Fideicomiso y de la Universidad de Puerto Rico: ¿dónde está el Fideicomiso expresándose sobre asuntos medulares del país relacionados con las ciencias? Al igual que la Universidad de Puerto Rico, el público no ve de manera inmediata los frutos de estas importantes instituciones. Quiero aclarar: no estoy diciendo que no hayan tenido frutos importantes, lo que estoy diciendo es que así no lo percibe el público. Al contrario, en el caso de la Universidad conozco de cerca muchas de sus importantísimas aportaciones y he escrito sobre algunas de ellas dos veces (aquí y en este otro lugar). En el caso del FCTI, su proyecto de la Ciudad de las Ciencias es muy ambicioso, pero positivo para la economía y las ciencias en Puerto Rico. Sin embargo, la Universidad y el Fideicomiso deberían tener unos organismos de relaciones públicas más efectivos que den a conocer al público todas estas aportaciones que contribuirían al desarrollo económico del país. De otra manera, cuando surjan situaciones como las actuales, tendrán siempre el respaldo del pueblo. Gracias al favorecimiento de la opinión pública a esta inversión, el gobernador ha respondido al P. de la C. 1122 y parece que conservará la dirección de la que goza esa organización pública.

En el caso de la Universidad de Puerto Rico se han visto algunos esfuerzos para proponer alternativas a su situación. Uno de ellos los presenta un grupo que se conoce como PROTESTAmos (Profesorxs Transformándonos en Solidaridad Tornada en Acción).  Su proyección pública al problema ha sido diversa y se promociona dentro de los recintos universitarios. Sin embargo, para fines de divulgación, utiliza principalmente el ciberespacio como medio para poner a la disposición del público una serie de vídeos y documentos para aclarar varios asuntos al público. He aquí algunos de los puntos:

  • No hay lugar a dudas que la Universidad le rinde capital al país. Ya hay estudios que así lo indican.
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  • La propuesta de la Junta de Control Fiscal no está escrita en piedra, pueden sugerirse alternativas al recorte presupuestario de la Universidad.
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  • Que pueden recortarse gastos gubernamentales en áreas que no hacen falta y que generan situaciones de provecho para ciertas empresas en el sector privado, pero que se hacen a expensas del país.
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  • Lo que conviene más en una economía en depresión es mayor inversión, no una política de austeridad. La Universidad es parte medular y necesaria de esa tarea, porque genera capital y no es gasto.

Recientemente hicieron disponible su Plan Fiscal Sostenible para la UPR (o Plan SoS UPR).  También la organización creó unos vídeos con los economistas José Alameda, Edwin Irizarry Mora y José Caraballo Cueto en donde explican de manera clara la situación fiscal y sus propuestas para remediarla.

 

 

 

Recomendación: Transgénicos sin miedo (y Comer sin miedo)

Transgénicos sin miedo

Portada de Transgénicos sin miedo de J. M. Mulet.

Hay un chiste que a veces le digo a mis amistades en las redes sociales. Quiero escribir una serie de libros de divulgación de las ciencias (esa parte no es broma, es verdad).  El primer libro será sobre la evolución, en cuyo caso mis amistades religiosas se enojarán conmigo.  El segundo será sobre el cambio climático, lo que enfurecerá a mis amistades de la derecha política.  El tercero será sobre la energía nuclear, que enojará a mis amistades de izquierda. El cuarto será sobre organismos genéticamente modificados (OGMs), la cual será rechazada por mis amistades en el ámbito verde. El quinto será una sobre la existencia histórica de Jesús, lo que enojará a bastante de mis amistades incrédulas y ateas.  Al final de la serie estaré bieeeeeen solito.

(¡Nah!…   mis amistades son un amor, pero sé que ellos tendrán problemas con lo que diré sobre estos temas).

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

Sin embargo, hay un libro de esa serie que estoy pensando que tal vez no haga falta escribir, el de los OGMs. ¿Por qué? Porque uno ha sido escrito y creo que es suficiente.  Este año, la Editorial Planeta publicó el libro más reciente de José Miguel Mulet, Transgénicos sin miedo.  Este no es su primer texto, Planeta también ha publicado Comer sin miedo, Medicinas sin engaños y La ciencia en la sombra. Además, había escrito un libro de la serie “¡Vaya timo!” titulado: Los productos naturales … ¡vaya timo!. Mulet es bioquímico y doctor en biología molecular de la Universidad Politécnica de Valencia. Además de ser un excelente expositor de las ciencias, especialmente en cuanto al asunto de los OGMs, tiene un sentido del humor particular que permea todo lo que escribe.

Comer sin miedo

Portada de Comer sin miedo por J. M. Mulet

Podría decir que entre Comer sin miedoTransgénicos sin miedos se obtiene una obra divulgativa que no he visto en ningún otro lugar en español ni en inglés. No he encontrado libro alguno dirigido al público que sea más completo, más claro, más conciso y más ameno (¡tremenda combinación!) sobre el tema de los OGMs. De hecho, esperaba que en Transgénicos sin miedo dijera mucho menos y el Dr. Mulet excedió por mucho todas mis expectativas. Entra de lleno en la historia de la agricultura, la historia de los transgénicos (su origen y desarrollo como parte de la ingeniería genética), cómo contribuyen a la salud, al medio ambiente, al bienestar de los agricultores, entre otros asuntos interesantes. También dedica bastante de su tiempo a desmontar los alegatos hechos por ambientalistas militantes y partidarios de los alimentos orgánicos (en España “ecológicos”) que están en contra de los OGMs y demuestra cómo su denuncia ha hecho más mal que bien a los agricultores, a la humanidad y al medio ambiente que ellos dicen defender. Junto a Comer sin miedo, creo que esta obra debe estar en manos de toda aquella persona que quiera aproximarse al tema muy seriamente sin lenguaje técnico y sin falsedades.

Debemos agradecer mucho al Dr. Mulet porque esto hacía muchísima falta en el contexto social de un público y una prensa nacional e internacional muy desinformada. Él dice que goza de escribir y ese estado de ánimo se nota en cada una de sus páginas. No hay nada mejor que un científico que disfrute el divulgar la ciencia al público. Cuando puedan, suscríbanse a su blog, Tomates con genes y lean los artículos que publicó en su blog anterior, Los productos naturales…¡vaya timo!

Recomendación: El mito de la persecución cristiana

Libro: The Myth of Persecution

Candida R. Moss, The Myth of Persecution. How Early Christians Invented a Story of Martyrdom. HarperOne, 2013.

En una época como esta, en la que el gobierno de Puerto Rico promueve activamente actividades de ayuno durante la temporada de Cuaresma, logra forjar iglesias-escuela e intenta darle la vuelta a la legalización del matrimonio homosexual por parte del Tribunal Supremo federal, se hace pertinente la lectura de un libro como el de Candida MossThe Myth of Persecution (El mito de la persecución).  En el fondo, lo que mueve a muchos de los intereses religiosos puertorriqueños a que senadores y representantes legislen de esta manera es la ideología del sacrificio y la persecución.  Según algunos cristianos, Puerto Rico ha renegado de Cristo y está persiguiendo a los cristianos cada vez que se saca a Dios de la esfera pública.  El problema es que esto no es persecución.

Jesús de Nazaret murió en la Cruz como subversivo y desde tiempos de los primeros cristianos, definió ese retrato de muerte como un ideal. Desde la muerte (genuinamente histórica) de Pablo de Tarso y, muy probablemente, los apóstoles, Jacob hijo de Zebedeo, Juan su hermano, Pedro y Jacob el hermano de Jesús, los cristianos se fueron aferrando cada vez más a una ideología que buscaba imitar el destino del Maestro. De ahí en adelante, la Iglesia (especialmente la católica) nos narra la historia de muchos testigos de la religión cristiana que murieron por su fe valientemente ante las atroces persecuciones que desataron los diversos emperadores sobre estas iglesias….

Sin embargo, como muestra Moss en su obra The Myth of Persecution, ninguno de estos relatos expresa lo que históricamente sucedió. ¿Realmente Roma lanzó una campaña de siglos de persecución contra los cristianos en todos los lugares del imperio?  Moss pone en duda esa mentalidad atribuida a sus gobiernos. Parecería más bien que en la mayoría de los casos en que ocurrió algo parecido a lo alegado, la razón de los arrestos o persecución no eran exactamente por la fe. De hecho, ante la carencia de persecución, a veces quedaban totalmente defraudados. En una ocasión, un grupo de cristianos se agolpaban a la puerta del gobernador de Asia Cneo Arrio Antonino exigiéndole que los arrestara y los condenara a muerte. Ante tal solicitud extraña, les envió un mensaje diciendo que afuera podían brincar de un precipicio o podían usar sogas con las que podían ahorcarse ellos mismos.

En otros casos, hay dudas en torno a las verdaderas intenciones de la legislación romana cuestionada. En otros, las narraciones fueron totalmente ficticias. Hubo algunas que copiaron tradiciones sobre otras figuras insignes, como la de Siddharta Gautama.

Este pasado ficticio de mártires de la fe, que mueve el corazón de los cristianos de hoy para sentirse perseguidos (aunque realmente no lo estén), se desmitifican en The Myth of Persecution.

Es muy poco en lo que estoy en desacuerdo con Moss.  Mi único reparo ante sus aserciones radican en la figura del Emperador Nerón. Ella presenta dudas serias en torno a la caracterización hecha de él por un historiador posterior.  Sin embargo, otros textos cristianos (como el Apocalipsis de Juan) dejan claro que el ideal de martirio estaba ya bastante vivo ante la persecución desatada por los Romanos y, en un momento dado de la historia, los judíos en tierra palestina.

Recomiendo encarecidamente este libro para comprender mejor la mentalidad de algunos cristianos que en vez de investigar seriamente si verdaderamente hay o no una persecución, lo que hacen es añorar por esos tiempos ficticios, aun dentro un contexto político actual que en ocasiones se ha mostrado indiferente a sus reclamos.

También recomiendo otras obras de Moss que van por la misma línea, tales como:  Ancient Christian Martyrdom: Diverse Practices, Theologies, and TraditionsThe Other Christs: Imitating Jesus in Ancient Christian Ideologies of Martyrdom.

Conversatorio este miércoles: Separación de iglesia y estado

Este miércoles, 5 de julio de 2017 habrá un conversatorio en torno a la separación de iglesia y estado, utilizando como recurso a la Lcda. Mariana Nogales, quien es Directora del Comité Legal de la organización Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE).  La actividad ha sido coordinada por los Humanistas Seculares de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  Se llevará a cabo a las 11:30am en el segundo piso del Centro de Estudiantes.  Si son usuarios de Facebook, avisen su asistencia.

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