Visita a la exhibición educativa Oceánica en el Ecoexploratorio

El sábado pasado, 4 de agosto de 2018, tuve la oportunidad de visitar el Ecoexploratorio de Plaza las Américas, donde se llavaba a cabo su exhibición educativa Oceánica. Esto me pareció apropiado tras la declaración del gobierno de Puerto Rico a agosto como el mes de las ciencias marinas.

He sido amigo del Ecoexploratorio desde marzo de este año y quería explorar el lugar al que había contribuido.

Como usualmente ocurre los fines de semana, había una serie de actividades en el lugar. En primer lugar, usted va a ser recibido por un dinosaurio, anunciándole el nombre de la actividad del día: “Planeta Agua”. Es un nombre lógico, dado que la inmensa mayoría de la superficie de nuestro planeta está dominada por el agua. Este es un comienzo que ayuda a ambientar al público al tema de los océanos.

Entrada al ecoexploratorio

Entrada al Ecoexploratorio de Plaza las Américas (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Me encontré con un público que ya estaba disfrutando de una exposición en la Sala del Océano. Tomé ese recorrido, en el que una de las científicas marinas que trabaja en el Museo, nos habló de los océanos y los diversos animales que allí viven. Tuvimos la oportunidad de ver y (en algunos casos) tocar algunos de los restos de animales que se mostraban, entre ellos, un cráneo y una costilla de un manatí, una mandíbula de tiburón, un caparazón de un tinglar y varios restos de esponjas marinas.

 

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También tuve la fortuna de participar de otra presentación en torno a los ciclos del agua, presentado por otra de las científicas ambientales. Para que comprendieran este ciclo de evaporación, condensación y precipitación, se les repartió a los niños unas bolsas con agua, diseñadas para que las colgaran en sus casas al sol y vieran ese proceso. Además, también participaron de una actividad de simulación de precipitación (usando un vaso, agua, jabón de afeitar y un tinte, ¡muy creativo!).

Confieso que todo esto me hizo regresar a mi infancia. Aunque no participé directamente de estas actividades, sí me regocijó mucho ver cómo los niños se desenvolvían, preguntaban y aprendían en todo este proceso. Al final, hubo un rap (una canción sobre los ciclos del agua) y se le invitó a todos los presentes a bailarlo.

 

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Además de todo lo mencionado arriba, el Ecoexploratorio también está equipado con varios espacios de entretenimiento para conocer mejor nuestro planeta. Puede usted sumergirse en el agua y ver los tiburones bajo el agua, ser meteoróloga,  jugar en computadoras para ayudar a Coralina a recoger la basura para el reciclaje, entre otras sorpresas.

 

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Mientras tanto, en Mayagüez se daba también la actividad de Ruta Planeta Digital en el Mayagüez Mall, y que continuará este mes.

Ruta Planeta Digital

Ruta Planeta Digital

Esta aventura continúa los días:

  • 11 de agosto en Plaza Guayama
  • 18 de agosto en Plaza Caribe
  • 25 de agosto en Aguadilla Mall

Cada fin de semana, se aprovecha el Back to School para ayudar a preparar al público durante la temporada de huracanes.

 


El Ecoexploratorio que se encuentra en Plaza las Américas es una muestra al público de lo que será la localidad final de su edificio en el Distrito de Convenciones para convertirse en un Museo de las Ciencias en Puerto Rico. Según me informó una de las científicas, parece ser que abrirá antes de que finalice este año.

La rostro público de este importante proyecto es la meteoróloga Ada Monzón. Sin embargo, también está detrás de ello, en su Junta de Directores, José Alonso, Carlos Fernández, Alexis Molinares, Roselly Ramseyer Torres, Rachid Molinary, Ignacio Álvarez y Manuel Cidre.

En el momento, hay tres tipos de membresía:  Familiar de cinco personas ($100), de adulto ($40) y estudiante ($15). Sus beneficios incluyen una entrada gratis al museo por un año para recorridos guiados, actividades y charlas educativas. No solo eso, sino que los miembros reciben 10% de descuento en talleres educativos y 10% de descuento en actividades de cumpleaños.

Seguirá exhibiéndose Oceánica hasta el 31 de diciembre de 2018. Visítenla y también exploren su portal cibernético.

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El reciente estudio en torno a la Síndone de Turín

 

Síndone de Turín

El Lienzo de Turín. Fotografía de 1931.

En estos días, se ha desatado, de nuevo, una nueva controversia en torno al Lienzo de Turín, con la publicación de un estudio forense en cuanto a la imagen y otros elementos que allí se encuentran. He aquí la ficha del estudio:

Borrini, M. & Garlaschelli, L. (10 de julio de 2018). A BPA approach to the Shroud of Turin. Journal of Forensic Science. doi: 10.1111/1556-4029.13867.

El propósito de este estudio es hacer un análisis forense del objeto en cuestión.  Estos involucran técnicas de análisis de patrones de sangre (en inglés, Bloodstains
Pattern Analysis (BPA)). Las pruebas buscaban correlacionar el derramamiento de sangre en uno de los brazos del Hombre del Lienzo y la herida del costado. He aquí las pruebas que se llevaron a cabo:

  1. La estimulación del sangramiento sobre un superficie de madera, como la de un patibulum, para investigar la forma de la herida del clavo que atravesó de la mano y los dos corrimientos de la sangre vistos en una de las manos de la imagen.
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  2. Ver el patrón del transcurso de la sangre de la parte de atrás de la mano al antebrazo.
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  3. La exploración del corrimiento de la sangre posmórtem en posición supina.
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  4. El patrón de la sangre detrás de la mano.
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  5. La sangre de la llamada “herida de la lanza” al lado derecho del Hombre del Lienzo.
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  6. Las manchas de sangre en la espalda del “Hombre del Lienzo” que se piensan que provienen de la herida del costado.

En unas ocasiones se utilizó sangre humana real, en otras se utilizó sangre sintética que, para propósitos del experimento, era equivalente a la real.

Imagen de las manos cruzadas en el Lienzo de Turín

Imagen de las manos cruzadas en el Lienzo de Turín

Los hallazgos hechos demuestran que el patrón de sangre de un crucificado real es muy distinto al que se encuentra en el Lienzo de Turín. Se simuló (mediante un tubo insertado en la muñeca de un voluntario) el derramamiento de sangre desde la mano y se utilizó un maniquí para simular el de la lanza.

En el caso del corrimiento de la sangre desde la mano (izquierda), todos los experimentos mostraron que el ángulo del brazo debía estar entre los 80 y los 100⁰ para que corriera la sangre de la muñeca al codo en el antebrazo, que es lo que parece indicar el lienzo. Del antebrazo al cuerpo, el ángulo debió haber sido entre 110⁰ y 130⁰, pero debió haber caído en la parte radial del antebrazo, que es contrario a lo que muestra el Lienzo. Se intentó examinar la caída de la sangre desde distintos ángulos, de pie y acostado (en la posición del Hombre del Lienzo). En ninguno de los casos hubo coincidencia (ni tan siquiera cercana) a lo que encontramos en el Lienzo de Turín. Tampoco coincidían con los dos ángulos sugeridos por la mancha de sangre de la muñeca que encontramos en el Lienzo.

Ensayo del costado

Fotografía de la caída de la sangre del costado de acuerdo con el experimento en un maniquí en contraste con el del Hombre del Lienzo (Borrini & Garlaschelli, 2018, p. 5).

En cuanto al costado, la caída de la sangre del pecho en su ensayo en un maniquí fue drásticamente distinto a la sangre concentrada y unificada que encontramos en el Lienzo. Lo mismo se puede decir de la manera en que cayó la sangre del costado al área lumbar del Hombre del Lienzo. En cada uno de los ensayos, la sangre del pecho corrió hacia el lado a la región escapular y en múltiples corrientes. Además, hubo un mayor cúmulo de sangre en esa región que el que se ve en el Lienzo.

Todo esto llevó a los investigadores italianos a concluir que la evidencia es consistente con la convicción que se ha tenido desde hace años, que el Lienzo de Turín es una falsificación medieval.

Antes de este estudio, algunos miembros del equipo de 1978 del Proyecto de Investigación del Sudario de Turín (STURP) dijeron haber encontrado evidencia de que el Lienzo era un fraude y que alguna de la sangre examinada era falsa o vestigios de  posibles indicadores del uso de pintura de la época (McCrone, 1990). Sin embargo, no fue hasta 1988 que se pudo hacer una prueba de carbono-14. Se escogieron secciones del Lienzo para recoger muestras y enviarlas a tres laboratorios distintos para el examen: el de la Universidad de Arizona, el de la  Universidad de Oxford y la Institute für Mittelenergiephysik, en Suiza. Los tres resultados son compatibles con un origen medieval de 1260 a 1390 d.C., con 95% de certeza (Damon et al., 1989).

Muchos creyentes quisieron responder a estos resultados. Se ha querido presentar evidencia de la posible influencia de acumulación bacteriana en el Lienzo. El problema con esa explicación es que los tres laboratorios descontaminaron las muestras precisamente para que no hubiera bio-contaminantes (Grove 1990, p. 87). Otros argumentan que algunas telas de reparación del Lienzo se colaron en las muestras. Esto se ha demostrado, de nuevo, incorrecto. Ninguna de las muestras incluye porciones de tela que se usaron para la reparación debido al incendio (Schafersman, 2005). Finalmente, se apela al incendio mismo para preguntarse si este tuvo algún efecto de “rejuvenecer” la muestra del Lienzo, especialmente por su producción de monóxido de carbono. Esto ha sido considerado absurdo por parte de los expertos en el tema, ya que es improbable que la tela interactuara con el carbono en el aire de esa manera (Grove, 1989, p. 88).

En vez de ser un punto final, este debería ser un punto de inicio para explicar cómo se falsificaron muchos de los detalles que tiene el lienzo. Sin embargo, es fútil continuar el camino fallido de muchos creyentes, de entrar en actitudes confirmatorias, ignorando la acumulación de evidencia que claramente desmitifica la convicción de que el Lienzo es del siglo I.
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Referencias

Christen, J. A. (1994). Summarizing a set of radiocarbon determinations: A robust approach.  Journal of the Royal Statistical Society. Series C (Applied Statistics)43(3), 489-503. doi: 10.2307/2986273.

Damon, P. E., Donahue, D. J., Gore B. H., Hatheway, A. L., Jull, A. J. T., Linick, T. W., … Tite, M. S. (16 de febrero de 1989). Nature, 337, 611–615. doi: 10.1038/337611a0.

Gove, H. E. (1990). Dating the Turin Shroud – An assessment. Radiocarbon, 32(1), 87-92.

McCrone, Walter C. (1990). The Shroud of Turin: Blood or artist’s pigment? Accounts of Chemical Research, 23(3), 77-83.

Schafersman, S. D. (14 de marzo de 2005). A Skeptical Response to Studies on the Radiocarbon Sample from the Shroud of Turin by Raymond N. Rogers Thermochimica Acta 425:189-194, 2005.  http://llanoestacado.org/freeinquiry/skeptic/shroud/articles/rogers-ta-response.htm.

Taylor, R.E. & Bar-Yosef, O. (2014). Radiocarbon dating: An archaeological perspective. Left Coast Press, 2014.

PRABIA: Conferencia sobre edición genética y GMO (Actualizada)

PRABIA

Logotipo de PRABIA

El pasado viernes, 29 de junio de 2018, se dio en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, una conferencia en torno a la edición genética y los llamados “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Esta conferencia fue posible gracias a PRABIA (Puerto Rico Agricultural Biotechnology Industry Association), una organización sin fines de lucro, producto de los esfuerzos del varios sectores corporativos para instruir al público en torno a los temas más controversiales de la biotecnología.

Information Technology and Innovation Foundation (ITIF)

Logotipo de la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF)

Este grupo trajo a nuestra tierra, un experto en el tema, Luther Val Giddings, de la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF). uno de los think tanks más importantes que promueven innovaciones tecnológicas. Aunque diferimos de algunas de sus posiciones, esta organización, junto al think tank ecomodernista, The BreakThrough Institute, han apuntado al hecho de que Estados Unidos se va a quedar atrás en el desarrollo de tecnologías noveles para beneficiar el medio ambiente en relación con otros países, algo de lo que estamos totalmente de acuerdo.

La exposición del Dr. Giddings era en sí más corta que lo que muchos esperábamos, pero, aun así, fue efectiva para los que asistieron a la conferencia. Entre las cosas que expuso, se discutió el el problema terminológico de lo que es un OGM y que hemos discutido a saciedad en este blog: todos somos “organismos genéticamente modificados” ya que, estrictamente hablando, somos resultado de mutaciones genéticas a partir de nuestros ancestros en la cadena evolutiva. También somos transgénicos, ya que gran parte de nuestro ADN está formado gracias a transposones, material genético proveniente de virus.

Señaló que los alimentos genéticamente modificados han ayudado a mejorar la calidad de vida de los agricultores, reducir la cantidad de pesticidas usados y mermar considerablemente las emisiones de bióxido de carbono al ambiente. Puso esta aserción dentro del contexto de un claro proceso histórico milenario de la ingeniería genética de nuestros alimentos por los seres humanos, sea por selección artificial, hibridización y otros métodos.

Sirius Black

Foto policial de Sirius Black, de la película Harry Potter and the Prisoner of Azkaban. Imagen usada por uso legítimo (fair use) para ilustrar a los lectores.

Procedió después a explicar la tecnología de edición genética, CRISPR-Cas9, tratando de presentar los aspectos más técnicos de dicha tecnología de la manera más sencilla posible, específicamente utilizando referentes culturales, tales como una foto de Sirius Black, de una de las películas de Harry Potter. Para mayores detalles, descubrí que también se halla esta explicación sencilla en una página de la ITIF.

Haciendo una cordial invitación a que le preguntaran sobre los temas discutidos, especialmente a aquellos que sostuvieran posiciones opuestas a las de él, abrió la sección de preguntas y respuestas. Las preguntas se dirigieron en su mayoría a explorar su conocimiento sobre posibles aplicaciones de edición genética para resolver ciertos problemas agrícolas. Además, algunas personas expresaron tres tipos de preocupaciones. La primera tenía que ver sobre la posibilidad de que los grupos antiOGM aceptaran la edición genética, ya que no involucraba transgénesis. Giddins correctamente afirmó que muchos de los opositores se acercan, en principio, irracionalmente en torno al tema, por lo que es bien difícil hacerles cambiar de parecer. La segunda preocupación de algunas personas del público era la compra de equipos de CRISPR para que el público pudiera editar genéticamente, algo que puede exacerbar el miedo social a estas “manipulaciones genéticas”. Giddings indicó que, aun con tales equipos, sin un lugar, conocimiento o instrumentalidades apropiadas, tal uso del CRISPR sería en la mayoría de los casos, un ejercicio inútil. Finalmente, también se le preguntó sobre la posibilidad de la desregular las restricciones excesivas sobre la biotecnología. Aunque Giddins expresó cierto titubeo debido al comportamiento algo incierto de la administración del Presidente Donald Trump, nos dijo que parecía que habían buenas señales de que eventualmente se van a reducir tales limitaciones federales.

Al final, Brenda Carrión, la directora de PRABIA, mencionó que la presentación diapositiva de Giddings se le enviaría a los que lo solicitaran. Le solicitaremos eventualmente permiso al Sr. Giddins para que este blog se provea el archivo correspondiente, para beneficio del público. Si así lo concede, la haremos disponible en esta entrada.

Abajo están las fotos de la actividad. Todas están disponibles bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 o posterior.

 


Actualización:

Recibí respuesta del Dr. Val Giddings y me dio el permiso para compartir sus dos diapositivas digitales en esta entrada en el blog. El primer archivo es de su presentación el 28 de junio de 2018 en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  La segunda, la de la actividad en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez.

  1. Diapositiva de la actividad de 28 de junio de 2018 en UPR-Río Piedras (PDF)
  2. Diapositiva de la actividad de 29 de junio de 2018 en UPR-Mayagüez (PDF)

USDA: Borrador de futuro etiquetado de alimentos OGM

Scientifically Illiterate VerifiedEn Puerto Rico, hay grupos y políticos muy conocido que han militado para exigir etiquetar los productos transgénicos. Hemos discutido un caso particular en el que un legislador proponía hacerlo para todo “organismo genéticament modificado”, pero el término estaba tan mal definido, que para todos los efectos, rotularía cada alimento que se venda en el supermercado. En ese mismo artículo presentamos nuestras objeciones al etiquetado en relación con este tema.  A esto añadimos que no ha habido ningún caso de etiquetado de transgénicos a nivel mundial que le haya servido al público. Al contrario, le ha echado gasolina a la propaganda antitransgénica y promovido la ignorancia científica en cuanto a la ingeniería genética de los alimentos.

En Estados Unidos, el proceso de permitir etiquetado de OGMs ha ido avanzando a pasos de tortuga, pero ha recorrido bastante camino. Por ejemplo, en el 2014, el gobierno de Vermont pasó una ley que requería etiquetar todo producto OGM y que entró en efecto en el 2016. En los productos vendidos en ese estado, aparece el aviso: “Partially produced with genetic engineering“.  Ese fue el primer paso. Después se ha intentado pasar en otros estados tales como California, en donde se derrotó la iniciativa de Proposition 37.

Como en Europa y en otros lugares, se podría extender estas legislaciones para el etiquetado, y puede ser que incremente el número de personas con tal solicitud a sus respectivas legislaturas. Esto llevaría a una política dispar entre estados por el etiquetado de productos, algo que encarecería la provisión de alimentos en Estados Unidos. Este problema llevó a que, en el 2016, el Presidente Barack Obama firmara una ley de etiquetado, en la que se aspira a que el gobierno federal uniforme esa práctica. A pesar de que esta era una medida hasta cierto punto de “consenso”, ambos lados del debate social se sintieron frustrados ante esta normativa debido a la ambigüedad de ciertos aspectos de su contenido.

La ley dispone que le toca al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) diseñar una etiqueta que acompañe a los productos que contengan elementos derivados de la bioingeniería. En un periodo de dos años, la USDA debe ya tener la reglamentación apropiada para la regulación de estos alimentos en el mercado.

Recientemente, el 3 de mayo de este año (2018), la USDA sometió un borrador de la regulación con los diseños candidatos a ser usados para el etiquetado. Como dispone la ley, ahora el Departamento está abierto a la opinión del público al respecto hasta el 3 de julio.  He aquí los diseños en cuestión.

Símbolos: Candidatos 2-A

Símbolos: Candidatos 2-A

Símbolos candidatos: 2-B

Símbolos candidatos: 2-B

Símbolos candidatos: 2-C

Símbolos candidatos: 2-C

He aquí unas cuantas impresiones. En primer lugar, aun con la postura anti etiquetado que asumimos, encantan los diseños 2-A y 2-B. La selección de las iniciales “BE” y “Bioengineered”, me parecen acertadas, ya que el término es mucho más cercano a una política racional de regulación de alimentos bioingenierizados mediante transgénesis y ARNi. También me gusta que “BE” hace que la USDA no participe del término científica y legalmente confuso “GMO”. Además, la ventaja del uso de estos diseños es que no presentan un panorama sombrío de los alimentos productos de la bioingeniería, sino que sugierenn el bienestar del medio ambiente y la salud.

Aun con todo, en otro nivel, persiste cierta confusión. La ley, define “bioengineering” de la siguiente manera:

‘(1) BIOENGINEERING—The term ‘bioengineering’, and any similar term, as determined by the Secretary, with respect to a food, refers to a food—
‘‘(A) that contains genetic material that has been modified through in vitro recombinant deoxyribonucleic acid (DNA) techniques; and
‘‘(B) for which the modification could not otherwise be obtained through conventional breeding or found in nature.

Científicamente hablando, este término es demasiado ambiguo, ya que existen otras técnicas de bioingeniería tales como mutagénesis inducida y CRISPR. ¿Serán etiquetados también? ¿Serán etiquetadas también los productos orgánicos que sean resultado de mutagénesis inducida? Por tanto, el término “bioengineered” debe verse en este caso como uno legal para propósitos de regulación y no científico.

Por otro lado, algunos productores de alimento están preocupados por ciertas lagunas en la ley y la regulación, lo que les lleva a una cierta incertidumbre con relación a distinguir en unos casos específicos aquellos alimentos que requieren rotularse y los que no.

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Otro grave defecto, mencionado por Amanda, la Farmer’s Daughter USA, es que deja la puerta abierta al fraude de los sellos de “Non-GMO Verified”, una medida que está ahí puramente para vender y, en ocasiones, vender más caro, sin beneficio alguno para los consumidores. En fin, hay todo tipo de productos que llevan el sello, creando la impresión equivocada de que en el mercado hay trigo OGM, o que hay lechuga OGM, o sal OGM, o agua OGM. Deben establecerse regulaciones que asuman mejor la orientación canadiense y de manera más firme, que prohiba colocarle el sello de “Non-GMO” a productos que no tienen equivalentes que sean o contengan elementos resultado de la ingeniería genética.

Veremos pronto cuáles determinaciones tomará la USDA en cuanto a las futuras regulaciones.  Seguramente, la discusión de la publicación del borrador y de los símbolos también son contenciosos.

La FDA aprueba el arroz dorado

Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Logotipo del Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Hoy, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI por sus siglas en inglés) comunicó a la prensa que, en Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) ha aprobado, para el consumo, el arroz dorado, un transgénico que produce β-caroteno, un antecesor de la vitamina A. Este comunicado se dio al recibir una carta de la FDA fechada el 24 de mayo de 2018 (ayer) en la que afirma que, a partir de la evidencia que se tiene y ha dispuesto IRRI, no hay problemas de seguridad para su consumo humano o animal (en caso que estuviera presente en sus alimentos).

El arroz dorado es un producto transgénico que produce β-caroteno con el objetivo de que provea a sus consumidores vitamina A. El público asiático más pobre consume el arroz, por su abundancia en ese continente y su bajísimo costo. Sin embargo, tal alimento solo le provee de carbohidratos, pero no muchos nutrientes. Como resultado, sin acceder a mejores alimentos nutritivos, muchos caen en la deficiencia de vitamina A (DVA), llevándoles (especialmente a los niños) a la ceguera y, más adelante, la muerte. Por el momento, hay diversos programas de desarrollo de alimentos con β-caroteno o vitamina A como nutrientes, para aliviar el problema a nivel mundial, específicamente Asia y África.

De la producción del nutriente, el arroz obtiene su aspecto “dorado”.  Debido a que esta es una iniciativa humanitaria, las compañías que tienen patentes sobre las tecnologías usadas para crearlo,han renunciado a ellas para permitir su producción por parte de agricultores que generen $10,000 estadounidenses o menos. Ellos podrán sembrarlo gratuitamente y guardar sus semillas si así lo desean.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Este arroz no ha estado disponible en el mercado en gran medida por la oposición de ciertos grupos ambientalistas, tales como Greenpeace. La comunidad científica en general ha reaccionado en contra de su actitud intransigente e irracional. Al presente, hay 131 premios Nóbel que le han solicitado que desista de su activa obstaculización para la investigación y disponibilidad de este alimento. A esto se añaden cerca de 12,700 científicos y ciudadanos (entre ellos, este servidor) que apoyan esta iniciativa. Por lo pronto, la Food Standards Australia-New Zealand ha sido la otra agencia que ha dado un paso para hacerlo disponible en Nueva Zelanda y Australia. A medida que pasen los años, veremos la EFSA y otros organismos semejantes hacer lo mismo.

Lo triste de toda esta historia es que el arroz se podrá hacer disponible primero  en aquellos países en donde no se necesita.  El público asiático todavía no tiene acceso a este importante alimento.  Esperemos que pronto, las potencias asiáticas, especialmente India y China, comiencen a aprobar el mercadeo de este transgénico y así abra las puertas para su adopción por otros países tales como Bangladesh, Malasia y Filipinas.

Ayudemos a Andrea Avilés Cordero

Andrea Avilés Cordero

Andrea Avilés Cordero

Karolinska Institutet

Logotipo de Karolinska Institutet

Recientemente, en el periódico Metro, apareció un titular: “Estudiante de la UPR es la primera boricua en ser aceptada en prestigiosa universidad científica de Suecia“. Allí se nos informa de la estudiante Andrea Avilés Cordero, inteligente, desprendida y talentosa y que se graduará (¿graduó?) de Biología en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Ella fue aceptada en el reconocido Karolinska Institutet, que es una de las organizaciones médicas más prestigiosas del mundo. Su asamblea de médicos  otorga Premio Nóbel de Fisiología o Medicina.

La joven ha participado en grupos tales como March of Dimes, MedLife, La Fondita de Jesús y el Hospital del Niño. Ahora ella necesita su ayuda, especialmente en esta época en que necesitamos más mujeres en STEM y que, simultáneamente, resalten la importancia de la preparación en ciencias de nuestro sistema universitario público.  Los préstamos para matricularse en Suecia solo cubren el 15 % de los costos. Ella necesita su ayuda.

Para ayudarle, se le ha creado una página en GoFundMe.  Para contribuir a su causa, vayan a https://www.gofundme.com/boricua-en-suecia.

¿Tenemos genes extraterrestres?

Imagen de ADN humano que es extraterrestre

(C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa. CC-BY-SA 4.0 Internacional.

Nota: Este es un artículo viejo (del 2011) que escribí en mi blog personal. Tan viejo es que para ese momento vivía el muy querido analista político estadoísta Benny Frankie Cerezo. Este ser que representaba un viento de decencia y buen sentido de democracia es muy extrañado en los medios, aunque su hija está honrando su memoria todos los domingos por la mañana. Este escrito se hizo con todo el respeto que él se merecía, pero corrigiendo su aparente convicción de  que los seres humanos parecían tener ADN extraterrestre. Basó ese juicio en un artículo publicado en China al respecto. Al escrito que les presento, le hice algunas correcciones menores, pero es sustancialmente el mismo. Tengan en cuenta que mi posición hoy es mucho más escéptica que la que tenía en el 2011.

Confieso que me encanta el tema de lo paranormal, aunque lo trato con cierto grado de escepticismo.  A fin de cuentas, la inmensa mayoría de lo que se consideró una vez paranormal o sobrenatural se ha desmitificado como una broma pesada (hoax), fraude, fenómeno natural o hechura del ser humano.  Sí, considero que hay algo de verdad en muchos alegatos, pero la mala noticia es que hay poca o ninguna evidencia contundente de ellos.  Mientras eso sea así, lo paranormal debe considerarse como metafísico (no científico) hasta que pueda ser contrastable por experimentación.

De entre todo los temas paranormales que me encantan están los ovnis.  Cerca del noventa y cinco porciento de los fenómenos reportados a nivel mundial son bromas pesadas, fraudes, mala identificación de artefactos voladores o fenómenos naturales.  Lo que lo hace interesante es el restante 5% del que no se tiene explicación todavía.  Sin embargo, no necesariamente cada uno de los casos de este 5% es extraterrestre, sino más bien fenómenos que todavía no comprendemos bien.  No se puede excluir a priori la posibilidad de que vengan extraterrestres a este planeta y nos estén estudiando.  He escuchado a varias personas, muchas de ellas que jamás hubiera pensado testigos de este fenómeno, que han visto artefactos en el cielo que no han podido explicar satisfactoriamente.  No tengo ninguna razón para dudar de sus testimonios.

Aún así, estos temas se discuten más a nivel popular.  Lo que resulta increíble es que mucha gente del público, incluso algunos dizque expertos en el tema, están altamente desorientados en cuanto el asunto ovni.  Puedo mencionar como uno de los charlatanes principales a Reinaldo Ríos (el “genio” detrás del ovnipuerto de Lajas).  Otros libros se han hecho populares como los de Zechariah Sitchin y su desacreditada tesis del planeta Nibiru.  Uno de los temas que trabajó Sitchin tuvo que ver con la posibilidad de que los extraterrestres causaran un brinco en la evolución humana al llevar a cabo ingeniería genética con nuestros ancestros, especialmente con primates de hace 300,000 años atrás.  Según él los seres humanos fuimos productos de ingeniería genética extraterrestre.

Recientemente, este tema se discutió en Puerto Rico en un programa de Radio.  Ustedes podrán pensar, tal vez, en el programa La Otra Realidad, del antropólogo Andrew Álvarez.  No … no fue ese programa.   ¿Algún programa con Jorge Martín?   Eh … no, tampoco.  Me estoy refiriendo al programa de Benny Frankie Cerezo, Voz Primera, en Radio Isla en el 1320 AM (Puerto Rico).

Tal vez se estén preguntando cómo será eso posible, ya que Voz Primera trata de política, no de temas paranormales.  Eso fue lo que pensé también.  Sin embargo, el Lcdo. Cerezo, a quien yo admiro y respeto muchísimo, le interesó hablar del tema en su programa de radio.  Discutió un artículo que él encontró en Internet sobre un supuesto descubrimiento de genes extraterrestres en el ADN del ser humano.  Tal supuesto acontecimiento me intrigó mucho y empecé a buscar información al respecto.  El Lcdo. Cerezo hizo referencia a este artículo en The Canadian en torno al tema, y se titula “Scientists find Extraterrestrial genes in Human DNA“.  Al leerlo me percato en seguida de que, a pesar de que el Lcdo. Cerezo hablaba de Francis Crick, en realidad, el artículo trataba de Sam Chang, un profesor que alega que una gran parte del ADN humano es código genético extraterrestre. (¡¿?!)

¿Cómo se llegó a esta intrigante conclusión?  Pues, según el artículo, a una gran parte de nuestro ADN se le conoce como “ADN basura” (junk DNA), que es un término que se refiere a partes de nuestro ADN que no codifican proteínas.  El problema es que el artículo desorienta al público cuando alega que esta mayoría del material genético humano que no codifica tiene una función desconocida.  Por tanto, este “ADN basura” es genética extraterrestre que se halla empotrada junto a nuestros genes cuya función sí conocemos.  El problema es que la inmensa mayoría del ADN basura no es funcional, no es que se desconozca su función, sino que NO funciona … punto.

Mucha gente llamó después a Voz Primera diciendo que lo más probable eso era cierto, porque era inconcebible que nosotros seamos los únicos en el universo.  Esto es un non sequitur de primera categoría. Es cierto que lo más probable es que haya vida en otros planetas, pero de ahí no se sigue que tengamos genes extraterrestres.
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¿Qué es el “ADN basura”?

Imagen de ADN basura

Imagen creada por Pedro M. Rosario Barbosa, disponible para dominio público (CC0).

Tenemos que comenzar hablando de qué es un “ADN basura”, éste es un término para significar a aquellos genes que no cumplen con codificar para la forjación de proteínas.  Usted y yo estamos literalmente construidos proteínicamente a partir de lo que dicta nuestro ADN, nuestro código genético.  Sin embargo, no todo nuestro ADN codifica.

Por razones que explicaremos más adelante, sería insensato referirnos a estos genes como “ADN basura”, aunque para efectos de la discusión la usaré.  Aún lo que se considera “basura” podría ser funcional a la larga.  Por ejemplo, algunos genes que antes se consideraban inoperantes, realmente no codifican para proteínas, pero sí sirven como interruptores (switches). Por otro lado, una gran parte de nuestro código genético no es funcional en ningún sentido.  ¿Quiere decir esto que contenemos código extraterrestre en nuestro ADN?  ¡Difícilmente!  El ADN basura no es código extraterrestre, sino, más bien, residuo de nuestro proceso evolutivo.  Lejos de revelarse nuestro ADN como extraterrestre, se revela más bien como puramente terrestre, especialmente gracias a los estudios extensos en cuanto a la trayectoria evolutiva de nuestros antepasados.
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Evolución es, en parte, repetición genética

Uno de los factores que ha generado tantos genes no codificantes e inoperantes se debe al hecho de que algunas secuencias genéticas son repetitivas.  Cerca de la mitad de nuestro código genético se compone de secuencias repetitivas.  Esto no se debe a que los genes se repiten como una especie de combinación binaria de unos y ceros o como una especie de código Morse extraterrestre escondido en el ADN.  Esto se debe a un fenómeno hartamente conocido, llamado por los geneticistas “elementos transponibles” o “transposones“.  Un transposón es una secuencia genética en un segmento de nuestro ADN que se reproduce o brinca a otras partes de nuestro ADN.  Francis Collins nos revela por qué, a pesar de que genera mucha “basura” en nuestro ADN, no es sensato llamarles “ADN basura”:  de vez en cuando, durante nuestro proceso evolutivo, esos transposones pueden generar funciones por puro accidente.

¿Cómo sabemos que esto no es código extraterrestre?  Es bien sencillo.  Compartimos el 98% de nuestro código genético con los demás seres vivos, incluyendo las posiciones que ocupan mucho de los transposones.  A menos que se adopte la posición implausible de que los extraterrestres han llevado a cabo todo un programa de ingeniería genética durante 3.5 mil millones de años de tal manera que parezca un producto evolutivo azaroso, no podemos creer que los transposones sean de origen extraterrestre.

Imagen de secuencia genética

Imagen de secuencia genética que impide la producción de vitamina C. (Creada por Pedro M. Rosario Barbosa / Liberada para el dominio público (CC0)).

Esta ilustración representa visualmente la secuencia genética de nuestro ADN para la creación de Vitamina C durante el desarrollo del ser humano.  Este gen se encuentra en el cromosoma 16 y contiene cinco copias del gen que se expresa proteínicamente en varias etapas de nuestro desarrollo embriónico y fetal.  Si miran la barra superior a mano izquierda, podrán ver un gen con la letra epsilon (ε) que es el que codifica en el periodo embriónico, y los genes Gγ y Aγ que codifican en el periodo fetal.  Los genes δ y β codifican para el periodo adulto.  Sin embargo usted podrá percatarse de un gen representado en rojo con las letras psi-beta (ψβ).  La letra psi (ψ) se utiliza para indicar un pseudogen, es decir, un gen inoperante. La razón de por qué no codifica se encuentra al examinar el gen en sí mismo:  en la “señal de comienzo” hubo un error al momento de reproducción del gen, por lo que hoy se encuentra defectuoso.

¿Cómo sabemos que este pseudogen es producto de la evolución?  Por una sencilla razón: los primates contemporáneos más cercanos a nosotros en el proceso evolutivo (chimpancés y gorilas) tienen exactamente el mismo error, exactamente en el mismo lugar del código genético.  Estos pseudogenes también forman parte del llamado “ADN basura”.  Si los extraterrestres programaron los genes de esta manera …  realmente deben ser geniales para venir a este planeta, ¡pero deben tener una pésima capacidad de inteligencia para hacer ciertos genes funcionales!   Los perros o gatos, en este sentido, tienen una mejor genética que nosotros.
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Virus y enfermedades

Otros aspectos relacionados al “ADN basura” tienen que ver con enfermedades contraídas por nuestros ancestros.  El siguiente ejemplo no es de un gen “basura”, pero sí nos da una idea de la dinámica que generó muchos pseudogenes en nuestro código genético.  Nuestro ancestros fueron muchos, desde la primera de las bacterias hasta el Australopitecus afarensis.   Muchos de ellos ciertamente murieron de enfermedades, algunas de ellas virales.  Los virus no son otra cosa que un código genético envuelto en un caparazón proteínico.  Cuando un virus aterriza en una célula, le inserta su código genético causando la reproducción del virus dentro de la célula y su eventual muerte.  Estos nuevos virus se siguen reproduciendo indefinidamente.  Sin embargo, de vez en cuando ese código genético accidentalmente se empotra en nuestro ADN y puede convertirse en más “ADN basura” o en genes funcionales beneficiosos para el organismo.

HIV

Un ataque del VIH (las pequeñas esferas verdes) a un linfocito, visto bajo un microscopio electrónico. Fotografía, cortesía del CDC.

Una de las razones por la que no creo que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el virus causante del sida, fue creado en algún laboratorio en África se debe a que sabemos que ha estado rondando aparentemente por millones de años.  ¿Cómo lo sabemos?  Por una razón bien sencilla:  nosotros tenemos el código genético de su ancestro en nuestro ADN.  ¿No me creen?  Este artículo publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States (PNAS) lo demuestra.  Se ha calculado que fue hace 30 millones de años que apareció este virus, y que deben compartir los primates más cercanos a nosotros:  los chimpancés, gorilas y orangutanes.  Nuestro ancestro común vivió hace 30 millones de años y, aparentemente, fue víctima de un contagio masivo de este virus. Esto explica por qué ese gen sobrevivió empotrado en nuestro código genético, produciendo una ventaja para los sobrevivientes, ya que cumple una función en nuestro organismo (selección natural).
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¿Dónde está la evidencia positiva de genes extraterrestres?

Homo sapiens neanderthalensis

Homo sapiens neanderthalensis (Imagen cortesía de Cicero Morales / CC-BY 4.0).

Por mucho tiempo, se pensó que los seres humanos no descendían de los neandertales.  Esto no era un asunto pequeño, ya que hubo una extensa discusión entre los científicos en torno al problema de si los neandertales eran de la misma especie humana o si eran de una especie distinta.  Nosotros somos Homo sapiens sapiens.  Si los neandertales eran de otra especie, entonces llegarían a ser Homo neanderthalensis, y si eran de nuestra especie, entonces eran Homo sapiens neanderthalensis, es decir, pertenecen al género Homo, a la especie sapiens y a la sub-especie neanderthalensis).

Desde el año pasado el debate ha terminado.  Los neandertales son, sin lugar a dudas, especie humana, pero pertenecientes a una subespecie.  ¿Cómo lo sabemos?   Primero aclaremos que es lo que quiere decir el término “especie” en biología.  Una especie consiste en organismos semejantes que se reproducen entre sí y producen crías fértiles.  Así que lo que debemos preguntarnos es si los neandertales y los seres humanos pudieron reproducirse entre sí y producir crías fértiles.  Para ello necesitamos dos cosas:

  • El código genético de los neandertales y encontrar sus distintivos en relación con otros grupos.
  • Contrastar estos distintivos con el genoma humano.

Gracias a que los restos neandertales han conservado material genético (degradado), se ha podido reconstruir el genoma neandertal, se han identificado sus distintivos y también se han contrastado con el genoma humano. La conclusión es inequívoca.  Los neandertales y los seres humanos somos dos ramas procedentes de un ancestro común bien cercano a nosotros.  Los neandertales salieron de África y llegaron a Europa antes que los seres humanos.  Cuando este último grupo llegó, se aparearon.  Como resultado de ello, los seres humanos de pura ascendencia africana no heredaron genes neandertales, pero los de ascendencia europea, asiática y americana sí.  En otras palabras, los neandertales y los humanos somos la misma especie, pero distintas subespecies.

He aquí una evidencia positiva de genes neandertales en los seres humanos.

¿¿¿Y los genes extraterrestres???

¿Tenemos genes disponibles de extraterrestres voluntarios que los hayan querido donar para nuestro conocimiento?  La contestación es “No”.  ¿Ha habido algún cadáver distintivamente extraterrestre disponible al público del cual hemos extraído código genético para hacer una comparación semejante a la que hemos hecho con los neandertales?  No.  ¿Enconces en qué RAYETES se basa el supuesto alegato de que los seres humanos tenemos genes extraterrestres?
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¿Por qué se menciona a Francis Crick?

Francis Crick

Francis Crick (Fotografía cortesía de Marc Lieberman / CC-BY 2.5)

Surge entonces la pregunta de por qué el Lcdo. Cerezo menciona a Francis Crick.  Para los que no lo sepan, Crick fue uno de los dos científicos que descubrió la estructura del ADN y en cuanto a esto las ciencias le estarán eternamente agradecidas. Sin embargo, no puede decir lo mismo de lo que dijo algunos años después.  Entre los científicos se ha propuesto lo que se ha conocido como panspermia.  Panspermia es la propuesta de que de una manera u otra la vida se originó por intervención extraterrestre.

Hay dos tipos de propuestas de panspermia:

  1. La primera es la panspermia no dirigida, que propone que hace miles de millones de años la Tierra no tuvo suficiente material para crear la sopa orgánica de la cual surgiría la vida y, por ende, esos químicos necesarios para la vida tuvieron que haber surgido de material extraterrestre (es decir, material proveniente de fuera de la Tierra).
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  2. Por otro lado, Crick favoreció la panspermia dirigida, es decir, la teoría de que la vida surgió a raíz de ingeniería extraterrestre (entendida en términos de seres inteligentes de otros planetas).  Los científicos ven posibilidad a la panspermia no-dirigida, pero no a la panspermia dirigida.

La propuesta de Crick surge del justificado asombro en torno a la estructura del ADN. Este ácido es una estructura que parecía, en aquella época, resultado de un acto de “programación” genético que parecía no haber surgido a partir de actividad de la naturaleza.  Es como si “alguien” hubiera diseñado todo para que se produzcan los seres vivos y los seres humanos particularmente.

¿Por qué los científicos no favorecen la panspermia dirigida?  No porque los científicos quieren “esconder” ese “hecho”, como se insinuó en el programa Voz Primera.  El problema es que tras el estudio exhaustivo del ADN humano y del de los demás seres vivos, todo señala al hecho de que el código genético no fue diseñado.  Aunque no comprendemos totalmente a cabalidad cómo se originó el ADN or el ARN, sí sabemos, al estudiar su estructura parece indicar que todo fue más bien producto accidental siguiendo las leyes naturales más que un código hábilmente diseñado por algún ser inteligente.
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Entonces, ¿qué hay de la investigación del profesor Chang?

Pues …  hay dos posibles alternativas a este supuesto descubrimiento de genes extraterrestres:

  1. O The Canadian escribió un artículo que es un fraude o una broma (el artículo no tiene fecha, por lo cual no puedo verificar si era una broma de “April fools” o del “día de los Santos Inocentes”).
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  2. O sencillamente The Canadian no verificó los datos del Profesor Chang, ni contrastó la información con científicos escépticos en torno al tema.

Para mí es un misterio (rayando en perplejidad) cómo el Prof. Chang (y su equipo) llegó a una conclusión tan controvertible en torno al genoma humano, cuando se sabe de sobra el origen del “ADN basura” en nuestro código genético y que no es “off world” como alega el artículo.  El artículo empeora más la situación cuando incluye problemas de “exopolítica”, o incluso alegatos de supuestos encuentros como los de supuestos venusianos de George Adamski.  A pesar de que sus fotos y videos se han desmitificado un millón de ocasiones por expertos, aparentemente Adamski sigue siendo uno de esos fraudes que se niega a morir, especialmente en artículos en The Canadian.

En vista de esto, parece que la investigación del Prof. Chang y su equipo no pasa de ser un trip de grandes magnitudes.
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Referencias

Burnie D.  (2004).  Evolución:  una guía básica sobre cóo se adaptan y subsisten los seres vivos.  México:  Editorial Planeta.

Collins, F. S. (2010).  The language of life:  DNA and the revolution of personalized medicine.  NY:  HarperCollins.

Fairbanks, D. J.  (2010).  Relics of Eden:  the powerful evidence of evolution in human DNA.  NY:  Prometheus Books.

Futuyma, D. J.  (2009).  Evolution.  US:  Sinauer Associates.

Miller, K. R.  (2008).  Only a theory: evolution and the battle for America’s Soul.  US:  Penguin.

Shubin, N.  (2009).  Your inner fish:  a journey into the 3.5 billion-year history of the human body.  NY:  Vintage.

La ciencia de la redistribución de riquezas: 2 – Las externalidades como problema

justicia

Serie: 1ra. parte

La economía tiene dos componentes básicos que hay que tener en cuenta: la física y la conducta humana. En el primer caso, recordemos que economía involucra esencialmente el establecimiento particular de ciertas relaciones humanas con el objetivo de distribuir riquezas de manera inteligente. Las riquezas mismas son en su mayoría recursos escasos: materia y energía.  La única excepción a ello es la distribución de información (expresiones e ideas), que son esencialmente reproducibles indefinidamente sin que ello agote sus reservas. Aun así, estos recursos no escasos sí necesitan de recursos escasos para poder subsistir, por ejemplo ácido desoxirribonucleico (ADN), el cerebro, las computadoras, los servidores. La abundancia o carencia de dichos recursos físicos le asigna valor de acuerdo a unas relaciones humanas en particular en un contexto ambiental.

En el segundo caso, tenemos la conducta humana, que depende en lo más básico de predisposiciones genéticas heredadas de nuestros antepasados y la respuesta a los estímulos del entorno. Ambos factores juegan un rol a la hora de contemplar una realidad, entenderla y determinar cuáles son los problema que confronta un individuo o sociedad y cuáles son sus soluciones más eficientes.
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Los problemas físicos de la economía

No tener ninguno de estos factores en cuenta es fuente inagotable de equívocos y malas políticas públicas. Por ejemplo, la insistencia de cierto sector del público en fomentar el cultivo de alimentos orgánicos (en Europa “ecológicos”) pasa por alto la mayor ineficiencia de inversión y distribución de energía cuando se le compara con la mayor eficiencia de los cultivos convencionales u otros que utilizan alimentos modificados por ingeniería genética. Esta ineficiencia de inversión y generación de energía se refleja en los precios de los productos orgánicos. Por eso, la Revolución Verde está alimentando cada vez más a gente más pobre precisamente porque la producción derivada de dicha estrategia de producción ha llevado a los costos más bajos posibles de los alimentos porque se produce mucho más cantidad por acre de terreno. Además, el mayor consumo de energía por ineficiencia productiva significa mucha mayor emisión de gases de invernadero.

La agricultura orgánica ha contribuido en muchos aspectos a la mayor atención a la salud ecológica de los suelos y su ecosistema. En el ámbito convencional han prestado atención y están adoptando algunas de estas estrategias. Sin embargo, los precios de los alimentos orgánicos en promedio permanecerán más altos, ya que su rendimiento en general es muy bajo, algo que confirman los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Esto tiene el efecto de económico de reducir la oferta ante una demanda efectiva que es cada vez más alta (en general resultado de la mercadotecnia). Es por eso que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), particularmente la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), no recomienda la agricultura orgánica para resolver el problema de la malnutrición del mundo. Es más, contrario a lo que se espera, si quiere mantenerse el nivel de alimentación actual y se generalizaran los cultivos orgánicos, se necesitaría mucho más terreno que en la actualidad. En tal caso, habría que eliminar una muy buena parte de las reservas naturales del mundo que tanto bien le ha hecho a la naturaleza.

Una vez más, esto es física, específicamente se trata de termodinámica. Como señalan los datos de la USDA, donde la agricultura orgánica rinde más es en alimentos que son bajos en calórico (menos energía), mientras que donde menos rinde es en alimentos de alto contenido calórico (mayor energía). Es por ello que la gente que proponen exclusivamente los alimentos orgánicos como manera agroecológica de crear una “economía alternativa al capitalismo” (whatever that means) no tienen la menor idea de lo que hablan. Aun si esto se transformara en socialismo democrático, o sociedad comunista o anarcosindicalista o anarcocapitalista (el que usted prefiera), siempre existirán los mismos problemas termondinámicos. No hay de otra.

Por ende, cualquier genuino programa económico de justicia social tiene que aspirar a la mayor producción de alimentos altos en calóricos, que rindan cada vez más y que sean lo más amigables al medio ambiente que se pueda. Si se quiere justicia y sacar de la pobreza a aquellos que viven en miseria, se debería proveer cada vez más alto nivel de energía a aquellos que carecen de ella (dicho “en arroz y habichuelas”: proveamos mejor alimento a aquellos que sufren más hambre). La insistencia en buscar “alternativas” que desafían las leyes de la física están destinadas al fracaso no importa lo mucho que intenten cuadrar el círculo postulando sistemas económicos “alternativos”.

La realidad de la física también es un problema para la justicia social en otro sentido muy importante. Como estamos hablando de recursos escasos (materia y energía), esto significa necesariamente que cuando se gana un bien escaso se internaliza unas ganancias y se externalizan ciertos costos.  Los economistas llaman “externalidades” a aquel efecto que una transacción tiene sobre un tercero. Las externalidades negativas son aquellas en las que tal efecto es un costo. De aquí en adelante, cuando hablemos de “externalidades” nos referiremos a las negativas.

Como toda forma de riqueza y carencia de ella a nivel social es medible en dólares y centavos, podemos identificar actividades externalizantes:

  • Contaminación del ambiente
  • Salarios a nivel de miseria (sweatshops)
  • Muertes debido al alto nivel de letalidad de una labor
  • Engaños de anuncios
  • Exenciones contributivas que no generan bienestar para el estado o la población
  • Maltrato a los animales no humanos
  • Erosión de los suelos cultivables
  • Emanaciones de gases de invernadero, etc.

Muchos de estos males están seriamente asociados a las grandes corporaciones. Como bien señala el documental The Corporation (malinformado en algunos casos que discute, pero en esto no), las corporaciones en general son máquinas eficientes de creación de ganancias que generan simultáneamente numerosas externalidades.

El nivel de riqueza que producen ayuda a satisfacer y beneficiar a la humanidad de muchas maneras. Una de las más notables es que su labor de producción se ha vuelto tan eficiente y ha logrado producir tantos bienes baratos que ha permitido su acceso a los más desfavorecidos y así ha consguido (sin proponérselo) a aliviar la pobreza extrema a nivel mundial.

Tasa de población mundial bajo los niveles de pobreza

Tasa de población mundial bajo los niveles absoolutos de pobreza, 1820-2015 (Roser & Ortiz-Ospina, 2017; CC-BY-SA 4.0).

La población mundial que vive en pobreza extrema

La población mundial que vive en pobreza extrema, 1820-2015 (Roser & Ortiz-Ospina, 2017; CC-BY-SA 4.0).

¿Qué explica este misterio? ¿Por qué las corporaciones y otras organizaciones son tan efectivas en crear este fenómeno a nivel mundial? La respuesta particular en torno a la estructura corporativa se dejará para otra entrada de esta serie. Baste decir que esto no debe interpretarse como una base para un “laissez-fair” corporativo. Precisamente debido a su forma de generación de riqueza, se producen externalidades que neutralizan en gran parte dichas ganancias sociales. Por ende, siempre hará falta una entidad externa a las corporaciones que les limiten su daño social y maximicen su bienestar. Ahí está una gran parte de la respuesta a nuestras interrogantes.
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La conducta humana

El error de Marx

Karl Marx

Karl Marx

En su obra cumbre, El capital, Karl Marx describió la economía capitalista en sus dos facetas: una dinámica esencialmente física que involucra materia, energía y termodinámica; la otra es la de relaciones humanas. Los seres humanos establecen un tipo de relaciones de producción particulares (en este caso, capitalista) que mediante la actividad laboral (entrada de energía) transforma la materia prima en mercancía. Lo interesante es que esta cantidad de labor (energía) depositada en la mercancía, medible por el tiempo de trabajo socialmente necesario, toma la forma de valor, una abstracción plenamente objetiva aunque sea forjada en el enjambre de este tipo de relaciones humanas.

En ese juego dialéctico entre lo físico (materia y energía) y lo espiritual (relaciones abstractas) hay todo un proceso metabólico en el que el cuerpo organizado del colectivo humano transforma su entorno. Para Marx la transformación procesual de la materia prima con la que los seres humanos entran en contacto de acuerdo a unas relaciones de producción determinadas (las que sean) es un atributo esencial de la humanidad. Añadimos que la transformación del entorno es atributo esencial de cualquier organismo, ya que procesualmente hablando ninguno vive aislado; todo ser vivo busca sobrevivir transformando materia y energía con las que debe continuar su autopóiesis. Vía una teoría semiótica en la que la moneda es el signo de dinero y el dinero es mercancía que sirve de equivalente, Marx saca a relucir las dos dinámicas “contradictorias” del capital entre circulación por un lado y reproducción de capital por el otro: el capitalismo es un proceso de atesoramiento. Este es valor producido por el proletariado del cual una gran parte es el plusvalor que es apropiado por la burguesía (en el ámbito corporativo actual, los accionistas).

El diagnóstico hecho en El capital es fabuloso, pero la solución al problema de la injusticia inherente al capitalismo deja mucho que desear. Fuera del hecho de que el socialismo marxista practicado en diversos países no pudo erradicar ciertos problemas de externalidad (algunos que existirán en lo mínimo por física, independientemente del sistema económico), algunas fuentes de su fracaso se hallan en no tener en cuenta algunos aspectos de la conducta humana. Aunque en dichos países “desapareció” la relación dialéctica entre la burguesía y el proletariado, no hubo proceso alguno hacia el comunismo como lo pensaba Marx: una sociedad sin clases sociales y sin estado. Al contrario, se crearon nuevos estratos sociales con élites que favorecían a los suyos  mientras que fueron menos favorecidos (y otros más que desfavorecidos, como las víctimas de los gulags soviéticos). En dichos sistemas, los partidos de poder aspiran a privatizar las mentes del pueblo ya que lo moral es lo que estipulen los llamados “representantes” del proletariado. No me extenderé sobre el muy conocido y monumental fallo predictivo marxiano de que los países capitalistas eminentes iban a transformarse vía una revolución en socialistas. Los acercamientos keynesianos no previstos por él troncharon tal aspiración. Ni tan siquiera me referiré a la virazón de ciertos países llamados “comunistas” de nombre que han vuelto o están regresando sigilosamente al redil capitalista como lo son China, Vietnam y, paulatinamente, Cuba. Estos países tienen como base el libre mercado, pero con economías mixtas. Otros países han abandonado el modelo socialista marxista (inclusive el nombre) y han dado el viraje a una base de libre mercado pero con economía mixta, tales como Eslovenia y Estonia (Collado Schwarz, 2010, pp. 69-90, 160-180).

En casi ninguna de esas sociedades socialistas marxistas se disfrutó genuinamente de un grado de sociedad abierta como en ciertos países democrático capitalistas. Esto puede tener una explicación. De acuerdo al filósofo francés André Comte-Sponville, Marx carecía de una antropología adecuada para comprender bien las consecuencias de la solución que proponía. En La ideología alemana, Marx y Engels alegaban que por naturaleza el ser humano es egoísta y vela solo por su interés que nunca coincide con el de la sociedad (Comte-Sponville, 2004, p. 94; véase Marx & Engels, 1976, p. 35). Como veremos en breve, esta antropología marxiana es exagerada, pero para efectos del argumento aceptémosla provisionalmente como verdadera. Si este fuera el caso, la solución socialista propuesta por Marx implicaría que de alguna manera habría que hacer que individuos egoístas actúen de manera perfectamente justa con una distribución igualitaria de bienes. Eso solo se consigue con un gobierno lo suficientemente poderoso para que fuerce la igual distribución de las riquezas a expensas de ciertos derechos, del libre mercado y de libre selección (Comte-Sponville, 2004, pp. 94-95). A esto llamaba Comte-Sponville, “el error de Marx”: el intento de moralizar la economía, de hacerla perfectamente igualitaria y justa (pp. 93-96).

Contrario a lo que se alega, varios estudios recientes demuestran más allá de toda duda que hay una tendencia natural de los seres humanos a la desigualdad. En general, la gente prefiere vivir en sociedades donde haya desigualdad (Starmans, Sheskin & Bloom, 2017). El resto de los primates mayores tienen relaciones desiguales y jerarquías de dominación y mando dentro de sus grupos. De esta manera, todos los simios —incluyéndonos— gravitamos instintivamente y conductivamente hacia la desigualdad de puestos y de bienestar económico (Franz et al., 2015, De Waal, 1998). Sociedades que viven en igualdad suelen ser la excepción a la regla, especialmente cuando se tratan de poblaciones numéricamente bajas. Aquellas que adoptan formas sociales más complejas son favorecidas por selección grupal sobre las igualitarias. Como productos de la lucha por la supervivencia de nuestros ancestros, ¿qué nos haría excepción a esa regla conductista de nuestra cepa evolutiva?

Ahora bien, se pueden lanzar una serie de objeciones. Si un mundo perfectamente justo e igualitario no es solución, ¿quiere eso decir que tenemos que tolerar que la gente actúe egoístamente?  Como veremos, una sociedad que tenga en cuenta este factor de la naturaleza humana puede ser beneficioso si es debidamente regulado. Sin embargo, pretender que los seres humanos no actúen egoístamente en casi ningún renglón de sus vidas y que tal directiva se puede dictar muy efectivamente por un estado que obligara a tal ambiente, tendría el mismo tipo de éxito que el de prevenir los escándalos sexuales del clero católico imponiéndoles el celibato.

Allí donde la naturaleza humana no tenga espacio razonable para desenvolverse, se rebelará. Esto no es solo lo que pasó en muchos países mal llamados “comunistas”, sino también medidas tales como la prohibición del alcohol, la “guerra contra las drogas” o como la prohibición de la prostitución. ¿Han sido exitosas estas iniciativas?
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El error del becerro de oro

Becerro de Oro

Imagen de 1901 donde se representa el relato del Becerro de Oro en la Biblia (Imagen cortesía de la Providence Lithograph Company).

Si bien es cierto que el marxismo tiene serios problemas, sería un error pensar que el sector neoliberal procapitalista tiene toda la razón del mundo. Siguiendo la terminología de Comte-Sponville, no debemos arrodillarnos ante el ídolo del capital.  No caigamos en el “error del becerro de oro” (pp. 97-102). Al contrario, también tienen serios problemas a la hora de querer fundamentar su cosmovisión. Este es el problema inverso del marxismo. Marx quería forzar la moral y el igualitarismo al proceso interno de la economía. En cambio, el error del becerro de oro procura sacar de toda consideración la moral y la justicia para sustituirla por los valores del capital y del “mercado libre”.

Muchos economistas afines al sector conservador y libertario tienden a utilizar modelos que suponen toda una serie de hipótesis que dan por buenas sin ser examinadas con más detenimiento y que fracasan cuando se lleva al ámbito experimental.  Usualmente estos economistas descansan en lo que llaman “modelos de selección racional”. Estos parten de la premisa (compartida por Marx como ya vimos) de que los individuos son exclusivamente egoístas. Sin embargo, resulta que esta es una hipótesis que es errada a la luz de experimentos de la conducta humana.

Para poner la discusión en perspectiva, podemos recurrir a la teoría de juegos, especialmente con uno muy sencillo llamado el juego del ultimátum, mencionado en nuestra entrada anterior de la serie. He aquí las reglas del juego:

  • Escojo de un grupo a una pareja y le entrego a una de ellas 20 billetes de $ 5.00 (total $ 100).
  • Le digo que puede dividir los billetes entre los dos como desée, pero que hay dos condiciones:
    • Si su pareja acoge la dádiva, entonces los dos se pueden quedar con el dinero que les corresponde.
    • Si la pareja la rechaza, entonces el dinero vuelve a mí y los dos participantes se quedan sin nada.

Cuando se hace el experimento como este, usualmente la división toma la forma de propuestas como $50-$50, $65-$45 o $60-$40, en los que la pareja acepta el dinero. Sin embargo, si uno de ellos propone algo así como $90-$10 o $80-$20, la pareja rechaza el dinero aun sabiendo que al final se quedará sin nada (Frank, 2011, p. x).

Juegos como este ponen en entredicho la hipótesis de que los seres humanos somos exclusivamente egoístas. En un mundo en que los individuos son así, se supone que el que divida el dinero tome $ 95.00 para él y $ 5.00 para su pareja y que, a su vez, esta última la acepte de todas formas porque es mejor tener $ 5.00 que tener $ 0.00. Nótese que partiendo de esto, mientras mayor sea la desigualdad, menos satisfecha queda la humanidad. Con la duda de la hipótesis, cae como dominó todos los modelos de selección racional que la suponen y con ellos todas las propuestas de mercado libre guiado exclusivamente por el egoísmo sin límite alguno.

Esquemas económicos, políticos y sociales forjados de esta manera también se hallan condenados al fracaso y a la sociedad cerrada. Véase, por ejemplo, los distintos regímenes dictatoriales a favor del capitalismo, en particular el caso de Augusto Pinochet en Chile. El programa económico a implementarse en ese país era el documento conocido como “El Ladrillo” diseñado por economistas comprometidos ideológicamente con la perspectiva liberal tales como Milton Friedman y otros académicos de la Universidad de Chicago (también conocidos como los “Chicago Boys“) (Comte-Sponville, 2004, pp. 110-115; Klein, 2007, pp. 79-136). Parte de esto se debe a un mercado supremamente libre tiene que ir acompañado de un gobierno fuerte que reprima a una población que perciba una situación como injusta debido a graves situaciones externalizantes.

En el capitalismo hay competencia, algo que implica necesariamente algunas formas externalizantes. Dentro de grupos de trabajo, aquella persona que asciende de puesto goza de un recurso escaso, por lo que excluye necesariamente a aquellos con estatus más bajo; por ende, internalizan una ganancia y externalizan un costo sobre los demás.  No todo el mundo puede ser burgués, por lo que siempre habrá proletarios. No todo el mundo puede ser gerente, ya que habrá empleados a su mando y así por el estilo. Como bien dijo Marx, la producción es social y eso requiere de mano de obra organizada y arreglada para ello. El estatus alto conlleva necesariamente que otros tengan estatus bajo.

Adam Smith

Adam Smith

Igualmente ocurre una situación semejante cuando hay competencias entre grupos de producción. En un ámbito de competencia, unas corporaciones u organizaciones de producción sobresalen sobre otras. Como diría Adam Smith, ciertas formas de competencia llevarán a que los precios de mercado sean los más bajos posibles y así benefician la sociedad. Como señalan muchos economistas una y otra vez, hoy hay mayor competencia que cualquier otra época en la humanidad y, como ya hemos visto arriba. Esto ha llevado a que en general los precios de mercado de bienes y servicios sean los bajos posible. Sin embargo, toda competencia implica unos costos no insignificantes. A fin de cuentas, como indicaba el mismo Smith, el bienestar social que generan no es por altruismo, sino porque puede haber coincidencia entre el fin lucrativo y el fin público.  Por otro lado, Smith no olvida indicar que frecuentemente la burguesía (y sus secuacies) tienen intenciones propias que pueden conducir a oprimir al público.

… Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera él solo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca solo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no estaba en sus propósitos (Smith, 2008, p. 554, mi énfasis).

El interés de los empresarios en cualquier rama concreta del comercio o la industria es siempre en algunos aspectos diferente del interés común, y a veces su opuesto. El interés de los empresarios siempre es ensanchar el mercado, pero estrechar la competencia… Cualquier propuesta de una nueva ley o regulación comercial que provenga de esta categoría de personas debe siempre ser considerada con la máxima precaución, y nunca debe ser adoptada sino después de una investigación prolongada y cuidadosa, desarrollada solo con el máximo recelo. Porque provendrá de una clase de hombres cuyos intereses nunca coinciden exactamente con los de la sociedad, que tienen generalmente un interés en engañar e incluso oprimir a la comunidad, y que de hecho la han engañado y oprimido en numerosas oportunidades (pp. 343-344, mi énfasis).

Espero que los legisladores tomen nota.
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Los costos de la competencia

Retrato de Charles Darwin

Retrato de Charles Darwin

Contrario a lo que Smith pensaba, muchas de las externalidades no se deben a menos competencia (estrechar el mercado) sino a mayor competencia.

Tal vez para comprender cómo es posible que la competencia produzca simultáneamente beneficios sociales y externalidades, hace falta un marco más amplio que el de Smith y Marx. El economista Robert H. Frank ha sugerido utilizar el marco darwiniano de la competencia entre expecies como la mejor manera de entender la dinámica del mercado. Hoy día se sostiene que Adam Smith es el padre de la economía. Sin embargo, Frank apuesta a que dentro de cien años, si fuéramos a preguntarle a los economistas a quién consideran padre de la economía moderna, una pluralidad mayoritaria señalaría a Charles Darwin. (Como dirían en inglés: “I wouldn’t hold my breath“). Aunque el escepticismo de tal cumplimiento predictivo sobreabunda cuando uno escucha aserciones como esa, podemos entender desde cuál perspectiva parte Frank al respecto (Frank, 2011, p. xii).

Dentro de la dinámica competitiva entre especies, puede ser posible que prevalezcan ciertos rasgos en los que haya una coincidencia de beneficio individual y al grupal. Un claro ejemplo de ello es cuando las aves de rapiña como el águila gradualmente por generaciones desarrollan mejor visión para poder ver sus presas más de lejos y atraparlas. Los genes que expresan el rasgo pasan a la próxima generación, se disemina a nivel grupal y la especie se beneficia de cada vez mejor visión. Esto es análogo al mundo de Smith en que la competencia produce beneficios a los individuos que se quieren lucrar, pero también al grupo.

Sin embargo, en el mismo proceso competitivo puede ser que desarrollen rasgos que sean beneficiosos para el individuo pero perjudiciales para el grupo. Por ejemplo, en el caso de animales poligínicos, es decir, especies cuyos machos luchan entre ellos para acceder a las hembras. Un caso de ello los podemos encontrar en el caso de los alces. El macho que usualmente gana la batalla es el que tiene los cuernos más grandes. Eso le beneficia individualmente dejándole pasar sus genes a la próxima generación. Tal acto implica algo detrimental para la especie. Los genes de los cuernos grandes también pasan a la próxima generación y se diseminan en la especie. Este rasgo en particular no beneficia el grupo, solo al individuo. Si los alces necesitan salir corriendo en un bosque al ser perseguidos por una manada de lobos, unos cuernos de cuarenta libras que fácilmente se enredan entre las ramas pone en mayor peligro a la especie. Esto es análogo a lo que ocurre en ciertas formas competitivas en las que prevalecen procesos competitivos en que los criterios posicionales del mercado no necesariamente coinciden con el bienestar público (Frank, 2011, pp. 19-23, 72-74).

De esta manera, la comprensión darwiniana de la economía puede dar cuenta ambos procesos competitivos. A esto Frank le llama “bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay procesos competitivos en los que el interés individual coincide con el interés público (Adam Smith), pero hay procesos competitivos en los que el interés individual no coincide con el público (pp. 25, 49). En la mayoría de estos últimos casos, el interés individual suele prevalecer, perjudicando así el bienestar social. Es en estas ocasiones que la adoración al becerro de oro fracasa estrepitosamente, como ha pasado en numerosas ocasiones, (e.g. en el caso de la gran debacle del 2008).

En nuestra siguiente entrada hablaremos más al respecto, pero debemos indicar ahora lo que esto significa. Un bien posicional es aquel bien del mercado que depende sensiblemente del contexto social donde se encuentra. Un bien no posicional es aquel que no depende sensiblemente del contexto social donde se encuentra (pp. 64-75).

Thomas Schelling

Thomas Schelling (Foto cortesía de Hessam Armandehi / CC-BY-SA 3.0).

Sobre esto nos puede iluminar un poco la obra del premio Nóbel de economía, Thomas C. Schelling. Él observaba que cuando se le concedía a los equipos de hockey el no ponerse los cascos, todos terminaban quitándoselo. ¿Por qué? La respuesta es clara cuando se piensa sobre el objetivo del juego: ganar. Supongamos que tenemos el equipo X y el Y. Digamos que el equipo X por razones de seguridad se ponen el casco, pero el equipo Y decide no hacerlo. ¿Quién tiene mayores probabilidades de ganar? El equipo Y:  al no ponerse el casco, tendrían mejor visión y conciencia de lo que ocurre a su alrededor, podrían escuchar mejor, intimidar mejor a su oponente, sentirse más libres de las restricciones del casco, etc.  En ese contexto, para poder ganar, al equipo X tiene que permitírsele quitarse los cascos.  En tal caso tenemos que en esta dinámica competitiva podemos determinar cuál es el bien posicional y cuál no de acuerdo al contexto en el que se le permite a los equipos jugar sin cascos:

  • Bien posicional = ganar (implica quitarse los cascos)
  • Bien no posicional = seguridad (implica ponerse los cascos)

A pesar de ello, lo más asombroso es que cuando se le pregunta a los jugadores de ambos equipos si quieren reglas que les impongan el uso del casco, todos están a favor de ello. ¿Qué pasó? ¿Acaso tomaron un curso de hipocresía por correspondencia? En absoluto. Al contrario, entienden perfectamente bien lo que ocurre. Como su objetivo es ganar, la única manera de mantenerse seguros es que se les imponga los cascos. Ellos entienden también que no se resolvería el problema si se les pusiera un letrero de servicio público que dijera: “Acuérdese que ponerse el casco. Es bueno para su salud”. Tampoco serviría mucho contarles historias de horror de gente que jugó hockey sin ponerse el casco.

Estos problemas posicionales convierten esta situación en un problema de acción colectiva. Cuando eso ocurre, el colectivo necesita acordar unas reglas de juego para imponerselas, en el caso del juego de hockey sería obligar a los jugadores a ponerse los cascos. Y si los alces pudieran, también convendrían en recortarse sus cuernos a la mitad por seguridad. En ambos casos, el de los jugadores de hockey y de los alces, terminarían todos bajo las mismas condiciones competitivas de antes, excepto que estarían en una mejor posición de seguridad que antes.

Lo mismo ocurre en el ámbito económico. Toda competencia (especialmente aquellas más intensas) tiene unos costos. Como el criterio de competencia corporativa es maximizar las ganancias en un corto plazo, mediante la logística competitiva generan externalidades. La razón de ello es exactamente la misma que la de los jugadores de hockey: si la corporación X por mejor conciencia ética decidiera invertir en reducir alguna externalidad como la de evitar la contaminación del ambiente, eso le costaría dinero; pero si su competencia, la corporación Y, decide no hacerlo, entonces Y tendría mayor ventaja sobre X en la competencia en el mercado. Si X quiere sobrevivir su competencia con Y, por su salud fiscal tendría que externalizar esos costos y dejar que “otro” (usualmente la sociedad) los asuma. Debido a la logística del mercado, no hay mecanismo interno para impedir estos perjuicios sociales, de la misma manera en que no hay mecanismo interno de la competencia del juego de hockey que impida los daños que implica el no ponerse los cascos. En tales casos, los criterios posicionales y no posicionales son claros:

  • Bien posicional: Ganar la mayor cantidad de dinero en un corto periodo de tiempo.
  • Bienes no posicionales: salarios dignos, el bienestar del medio ambiente, la seguridad de los obreros, la seguridad del público, la salud de sus trabajadores, la salud del público, el bienestar de los animales no humanos, etc.

Nada de esto debe sorprender. Y aquí hay algo que la izquierda en general no le gusta reconocer. Los presidentes corporativos y la burguesía corporativa pueden ser buenísimas personas con las mejores intenciones del mundo. De hecho, el mismo Marx deja claro que cuando habla del capitalista se refiere a él exclusivamente en su rol de personficación del capital y no como padre de familia, amigo, buena persona, etc. (Marx, 2008, p. 8). El problema es que la dinámica competitiva no les permite en un buen número de casos tomar mejores decisiones al respecto. Es decir, no se trata de que la burguesía corporativa sienta mucha alegría por dañar el ambiente, sino que tomar medidas ambientalmente amigables cuesta dinero (Frank, 2011, 177). La corporación es un “animal” totalmente amoral, porque el proceso de competencia es intrínsecamente amoral: a las corporaciones y a la economía no les interesan lo bueno o lo malo, lo correcto o lo incorrecto, sino solo la costo eficiencia, la oferta y la demanda efectiva.

Dado este contexto de bienes posicionales y no posicionales, debe haber una jurisprudencia que dentro de lo razonable obligue a las corporaciones a dedicar su capital a remediar lo mejor posible sus externalidades. Por ende, hacen falta limitaciones a ciertos procesos competitivos y una manera de redistribuir sus riquezas.

Esto demuestra que en parte Marx tenía razón en su diagnóstico: mientras mayor sea el plusvalor apropiado por el burgués, menor será el salario del proletariado; mientras mayor sea este último, menor será el plusvalor apropiado por el burgués. Esto genera lucha de clases ya que ambos intereses son irremediablemente contradictorios. Así que contrario a algunos antimarxistas, la lucha de clases existe y es una realidad. Estas son tensiones sociales que siempre están latentes en cualquier lugar dominado por el capitalismo. Sin embargo, sería un error afirmar que corregir este problema mediante el socialismo a la Marx resuelve los demás problemas. En ningún momento (que sepa un servidor) Marx atiende realmente la resolución de problemas ambientales y otros tipos de externalidades. Es por esa razón, que países que se acogieron a un socialismo marxista no fueron menos depredadores del medio ambiente o de causar otros males. El convertir el modo de apropiación de individual a colectivo difícilmente atiende el problema físico de lo que implica la extracción, transformación, desperdicio de materia y energía exacerbado por la competencia con los países democrático capitalistas.

Nota aparte: Estoy perfectamente consciente de que Marx y Engels sostenían un punto de vista integral de la realidad de los obreros y del medio ambiente. También ligaban los problemas ambientales al malestar de los obreros y ambos al modo de producción capitalista. En resumen, pudieron ver bien que el capitalismo genera distintas formas de externalidades entre las que destacaban las condiciones paupérrimas del proletariado.  Sin embargo, su solución al problema de la lucha de clases dentro del capitalismo no atendió ese problema que estos autores veían como integral al bienestar humano. No dijeron específicamente bajo el socialismo cómo la humanidad puede desacoplarse de la explotación brutal del medio ambiente. Esto se debe a que este no es un problema de clases sociales, sino una que es física: de extracción, distribución y uso de materia y energía. Por ende, la solución a este problema del bienestar de la humanidad es en gran parte el manejo inteligente de los recursos escasos físicos.

John Maynard Keynes

John Maynard Keynes (1933)

Por eso, la solución marxiana no es la que prevaleció, sino la keynesiana. John Maynard Keynes parece haber conocido (aunque sea indirectamente) la obra de Marx, ya que como muestran varios autores marxistas, muchas de las críticas al pensamiento de la economía liberal parecen recogidas de Marx –aunque parece no haberle dado crédito (e.g. la crítica a la llamada “Ley de Say”; Harvey, 2010, cap. 2). Contrario a algunos economistas clásicos, Keynes basándose en Thomas Malthus (decía él) llegó a la conclusión de que la economía usualmente entraba en caídas económicas cíclicas. Esto es un hecho constatable históricamente ya que cada quince a veinte años había una debacle económica.

Como vio Keynes, el ingreso de una nación incorpora tres variables: el gasto gubernamental, la inversión de la empresa privada y el consumo. Cuando ocurre una depresión no se puede contar con la inversión de la empresa privada por considerarla riesgosa en tal situación. Tampoco se puede contar con los consumidores quienes desearán ahorrar en tiempos difíciles. Por tanto, es al gobierno el que le toca invertir una enorme cantidad de dinero para que circule la economía y así se recupere. Sin embargo, el gasto gubernamental no puede serlo todo, también le toca identificar aquellos problemas que requieran limitaciones en la economía para que no genere otras depresiones. Mediante soluciones keynesianas y regulaciones gubernamentales ha habido un incremento en riquezas sin precedentes en la historia de la humanidad. Desde 1944 al 2008 Estados Unidos no vio un solo episodio del tipo de precipitación que se solía tener antes de las soluciones keynesianas. La catástrofe financiera del 2008 se dio precisamente por la eliminación de dichas restricciones a los mercados financieros, especialmente desde la época del Presidente Ronald Reagan y la Primer Ministra británica Margaret Thatcher.

En efecto, lo que se hizo desde la época del Nuevo Trato era identificar las áreas en que la competencia generaba aquellas externalidades significativas que llevaron al sector financiero a su colapso. Estos se convirtieron en problemas de acción colectiva, por lo que el gobierno estableció leyes para obligar a toda corporación y entidad financiera a limitar esas externalidades y estimular los beneficios sociales.
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Extendiendo la perspectiva darwiniana

Karl Popper

Karl Popper (Foto cortesía de la LSE Library).

Tal vez podamos entender este problema incorporando esta vez a un filósofo llamado Karl Popper y su propuesta racionalista crítica. Ahora bien, el problema es que cuando se toca este tema se recuerda frecuentemente su modelo de conjeturas y refutaciones en la que el criterio de falsación establece si una tesis particular es científica o no. Por otro lado, lo que menos se conoce de él es su elaboración ulterior de una perspectiva de los procesos científicos comprendidos como un proceso de resolución de problemas. Este es en muchos sentidos la implicación filosófica de su crítica a la inducción, su propuesta de conjeturas y refutaciones, su incorporación de ciertas ideas de Gottlob Frege y su reflexión en torno a la relación cuerpo y mente.

No iré con lujo de detalles en torno a este interesante tema. Les recomiendo la lectura del capítulo 3 de mi tesis de maestría para un resumen de ello. Lo que sí haré es sobresimplificar un poco la tesis de Popper. Para él, toda la ciencia tiene una estructura de resolución de problemas. Cada problema planteado conlleva la conjetura de una variedad de soluciones, de entre las cuales por un proceso de puesta a pruebas y eliminación de errores sale a relucir una en particular o una combinación de respuestas. Estas soluciones a su vez genera notra variedad de problemas, cada problema conlleva una serie de soluciones de entre las cuales sobrevive una o varias, que a su vez genera otros problemas y así por el estilo (Popper, 1997a, 87-106; Popper, 2001, pp. 147-179, 236-256).  La estructura que propone él de resolución de problemas se puede simplificar de la siguiente manera:

Modelo de resolución de problemas

Modelo de resolución de problemas. P = Problemas y S = Soluciones. (Imagen: Pedro M. Rosario Barbosa / Dominio público).

A lo mejor esto se vea demasiado familiar para aquellos que conocen El origen de las especies de Darwin. Están en lo correcto. He aquí la imagen que ustedes encuentran en esa obra.

Imagen de la selección natural

Imagen de la selección natural en El origen de las especies de Charles Darwin (1859).

¿Por qué ambas imágenes se parecen tanto? Popper señala que la de Darwin no es otra cosa que una instancia de la versión más abstracta que él propone. La selección natural es en cierto sentido un proceso de resolución de problemas, en este caso el problema de la supervivencia de las especies. La “solución” a los problemas de este tipo surgen en calidad de mutaciones genéticas que generan unos rasgos en las especies que permiten que se transmitan a la próxima generación. Como diría Richard Dawkins, esto no es obra inteligente, sino del “relojero ciego” que es la naturaleza. No hay teleología sino teleonomía. Sin embargo, el proceso científico sí es obra inteligente, al igual que otras hechuras del ser humano tales como los procesos económicos, políticos, culturales de distintos tipos. En tales casos, sí hay teleología y diseño con designio.

Durante esta discusión debemos recordar algo bien importante: la supervivencia de una especie depende de la disponibilidad de materia y energía para su consumo y aquellos rasgos (incluyendo los conductuales) que le permiten conseguirlos. En el caso del Homo sapiens, él se ha convertido en un Homo economicus. Nuestra especie ha desarrollado evolutivamente la habilidad de maneras inteligentes de resolver sus problemas económicos. Hoy día, la humanidad ha logrado extender esta inteligencia a niveles globales. De hecho, tal inteligencia tiene que ser manejar tanto la física como la conducta humana para optimizar el bienestar de nuestra especie y del planeta en un verdadero sistema global solidario. Esto es una extensión inteligente de lo que ocurre a nivel de los procesos ciegos de la selección natural.
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Reformulación del modelo de Comte-Sponville (MCS)

André Comte-Sponville

André Comte-Sponville en el Salon de Livre de París en 2014 (Foto cortesía de Wikinade, Wikimedia Commons / CC-BY-SA 4.0).

En su libro (que debiera ser más conocido) El capitalismo, ¿es moral?, Comte-Sponville nos provee un modelo teorético que distingue entre varios órdenes. De esos, solamente deseo discutir tres. Para aquellos interesados conocerlo completo y con lujo de detalles, véase su capítulo 2 (pp. 57-81). Este modelo de Compte-Sponville (MCS) lo podemos reformular en términos del esquema de resolución de problemas propuesto por Popper. Cada uno de los órdenes debe entenderse como una dinámica de resolución de problemas.

En primer lugar está el orden tecnocientífico: el orden de todo aquel proceso cuyos parámetros son lo posible y lo imposible. Aquí entran las ciencias y la economía como subórdenes que estudian estos tipos de fenómenos y que, a veces, sus resoluciones conllevan tensiones mutuas, pero que en otros casos pueden coincidir. Los problemas tratados por estas dos ramas del saber y de la actividad humana no tienen nada que ver con lo bueno o lo malo, lo correcto o lo incorrecto (desde un punto de vista ético).  Más bien consisten en lo que es posible o imposible en ambos campos. Por ende, sus objetos de estudio, teorización y resolución de problemas internos son amorales. En el caso de las ciencias, estas buscan describir lo mejor posible los procesos físicos, biológicos, químicos y de otra índole. Por otro lado, la economía trata de la distribución de bienes de acuerdo a la física de los recursos en coordinación inteligente con el comportamiento humano que se manifiesta en la oferta y demanda efectiva. En general, tales variables son las que determinan en general los precios de mercado de dichos recursos escasos.

Marx describe un capitalismo orgánico, rico en determinaciones (como diría Hegel), en la que coexisten una cadena de tensiones (Marx diría “contradicciones”). Eso es correcto. Sin embargo, con su solución al “problema de las injusticias del capitalismo” y su concepción materialista de la historia, se le olvida algo neurálgico: el capitalismo es el mejor mecanismo que tenemos por ahora para resolver los problemas internos de oferta y demanda efectiva según ya se ha descrito.  Por ende, lo que busca es capital (metafóricamente hablando) como la medida más eficiente para reproducirse. Y allí está el detalle: la eficiencia. Con moralizar la economía, Marx aspiraba a un temporero control del proceso de resolución de problemas desde dentro de esa dinámica y utilizar el estado para ello. Desgraciadamente, el estado político es ineficiente para hacerlo, porque sus problemas son distintos a los del mercado.

Es un error filosófico, sociológico e histórico pensar que el capitalismo existe meramente porque la burguesía impuso su modo de producción. La imposición del capitalismo también obedece a las ineficiencias de formas de control económico por parte del estado, del feudalismo y de otros arreglos económicos.  Como diría Max Weber, en uno u otro grado, siempre hubo en todas las épocas el afán de lucro, pero con el capitalismo hay una evaluación y cálculo racional de rentabilidad y de los procesos productivos y comerciales (2011, pp. 56-58).

Aun con esto, la rentabilidad de un producto (por más que haya inteligencia involucrada en ella) es un criterio amoral. El deber fiscal no necesariamente coincide con el deber ético. Esto significa que el único obstáculo a la realización de todo lo que sea tecnocientífico es la imposibilidad de realizar ciertas opciones, sea físicas o comerciales. Si se dejan “sueltos” estos procesos amorales y sin limitaciones, todos los posibles procesos de resolución de problemas de las ciencias y la economía se realizarán (tanto las resoluciones buenas para la sociedad como las malas). En el caso de la economía, vemos la bifurcación darwiniana en que existirán procesos competitivos que beneficiarán la sociedad de múltiples maneras, pero también otros que conllevarán graves perjuicios o externalidades.

Le toca, pues, al segundo orden, el jurídico-político (la ley y el estado) establecer límites a los procesos externalizantes y los incentivos para los beneficios sociales. En el ámbito económico, esto conlleva un acercamiento keynesiano que procura respetar en la medida de lo posible los procesos internos de la resolución de problemas dentro del mercado, pero los limita desde afuera, es decir, desde la jurisprudencia con el objetivo de limitar las externalidades y maximizar los beneficios a la humanidad.

Ahora bien, el estado y las leyes son también amorales.  A las leyes no les concierne la ética, sino más bien la limitación y validación de los derechos de ciudadanos con intereses heterogéneos. El cuerpo político soberano es una criatura del colectivo social libre que legisla y sus miembros en calidad de súbditos (como diría Rousseau) obedecen. Así debe ser un orden que se distinga como un estado de derechos. No se puede legislar el carácter de la gente y el cuerpo político estatal es una criatura convencional, por ende amoral. Lo legal y lo ilegal son los parámetros de la jurisprudencia y el estado. Es indiferente a la buena o mala conducta personal o el carácter de alguien. Puede ser posible la existencia de un canalla legalista. También un pueblo en su soberanía podría tomar decisiones que violenten los derechos de ciertas personas (sean ciudadanas o no).

La importancia de un estado de libertades es darle a los ciudadanos (específicamente a los agentes morales) el poder de limitar al monstruo que es ese cuerpo político como soberano. Los valores y normativa éticas sirven de principios rectores de los agentes morales, a su vez que se tienen como directriz metaética la Fórmula de humanidad formulada por Kant:

Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.

La humanidad como comunidad global de agentes morales, puede (y está en gradualmente en proceso de) converger en un conjunto de valores comunes racionalmente fundados a los que el teólogo Hans Küng (2006) ha denominado “consenso básico minimal“. Este consenso nunca será total, pero sí permitirá una posible convivencia de una comunidad global donde coexisten diversas cosmovisiones (p. 46). Además, como  personas con potencial de actuar por deber, la humanidad puede utilizar al estado y al capital como medios para maximizar el bienestar de la humanidad y del planeta. Lo que Küng llamaba identidad (responsabilidad hacia uno mismo) y solidaridad (responsabilidad hacia los demás) son los elementos que establecen límites a las decisiones perjudiciales del individuo y las más detrimentales del soberano colectivo (pp. 49-50).

En resumen, en el orden tecnocientífico las ciencias y la economía tienen procesos de resoluciones de problemas internos. En ambos casos se dan problemas de acción colectiva (en el caso específico de la economía, las externalidades por razones competitivas).  El estado (o cualquier agrupación coordinada) es una instancia de resolución externa a problemas de acción colectiva causadas en el ámbito tecnocientífico. No obstante ello, debido a que los parámetros de lo legal y lo ilegal son también amorales, en un sistema democrático los ciudadanos que sean agentes morales deben utilizar los valores y normativa éticos como guías para su mejor carácter y simulténeamente establecer la mejor decisión de política pública que beneficie a la humanidad y al medio ambiente. He aquí una gráfica que representa lo ya expuesto.

MCS modificado

*Comte-Sponville utiliza el término “Orden moral”, reserva el término “Orden ético” para otro tipo de orden. Debido a confusiones y para simplificar la discusión cambié el término “moral” por “ético”. Modelo (modificado) de Comte-Sponville. (Imagen de Pedro M. Rosario Barbosa / CC-BY-SA 4.0+). Presione la imagen para versión agrandada.

En este modelo podemos distinguir que cada proceso interno en sus respectivos órdenes es autónomo pero no independiente de los otros. Uno tiene un efecto sobre el otro en algún grado. Sin embargo, el que un orden intente resolver el problema de otro internamente suele pasar por alto sus necesidades internas de los problemas inherentes de él, ocurre una confusión de órdenes. La solución marxiana era una de ellas, así como lo es en esencia la visión neoliberal de la economía global.

Nótese también que hay una dimensión deontológica y otra consecuencialista del MCS. Las virtudes, los valores y la normativa ética son principios que deben tener peso y consideración a la hora de deliberar en cuanto a las mejores opciones para la mejoría de la humanidad y de los ecosistemas a nivel mundial. Sin embargo, cada opción debe mirar también las consecuencias de las acciones. Para ello, las diversas ciencias también deben orientar ante los futuros resultados de cualquier política pública que se adopte.
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Conclusiones

Enlightenment Now

Portada de Enlightenment Now de Steven Pinker.

Al principio hemos mostrado las gráficas del decrecimiento de la pobreza extrema a nivel mundial y las mejoras de diversos países en vía de desarrollo. Este es un punto que trae a colación dos libros publicados recientemente por el sicólogo cognitivo Steven Pinker, titulados The Better Angels of Our Nature Enlightenment Now. Los dos son extraordinarios y ameritan una discusión pública extensa. Sobre Enlightenment Now, uno obtiene una dosis de optimismo ante un mundo que creemos que se está desmoronando ante nuestros ojos. Hay mucho que alabar y algunos asuntos qué criticar del libro (algo que haremos en una reseña aparte). Una de las críticas válidas que se plantean con frecuencia es la histórica. Aunque sí hay unos ciertos ideales compartidos en el periodo de la modernidad que llamamos “valores ilustrados” que dieron base de acción para la modernización, la democracia y el mayor florecimiento de las ciencias. Sin embargo, no hubo tal cosa como un proyecto de Ilustración.

Aquí presesnto una perspectiva alterna darwiniana-popperiana: los valores más recientes e inclinados cada vez más hacia la razón y las ciencias (cada uno resultado de problemas filosóficos, científicos y políticos) son resoluciones que sentaron mejores bases para los procesos internos y externos de resoluciones  inteligentes de problemas particulares de los pueblos. La mejor comprensión de esos problemas, llevó eventualmente a mejores soluciones. Sin embargo, nada de esto se hizo en una mega conspiración nacional o internacional coordinada. Más bien siempre ha existido un proceso complejo de resolución de problemas en el que grupos con intereses heterogéneos resuelven problemas internos y problemas de choques externos (inversión de capital, luchas sindicales, organizaciones no gubernamentales, intervenciones políticas de derechas, izquierdas y centristas, luchas antiesclavistas, luchas ambientales, luchas de género, etc.)  Gradualmente lo que eran problemas regionales se volvieron nacionales, después los nacionales en internacionales.

A medida en que hay mayor producción de capital, aparecen los recursos económicos que posibilitan la validación de derechos humanos, se fortalecen el comercio entre regiones y países, hay una mayor diseminación de información científica y con ello más recursos científicos y más acceso a mayor riqueza.  Con mayor desarrollo tecnológico, se hace posible la mayor producción de riquezas, se proveen mayores recursos para salir de la pobreza, con ello hay mayor democratización en muchos países y así por el estilo. Este proceso complejo continúa hoy.  Todo esto ha llevado a varios países gradualmente a un  arreglo MCS o uno parecido, no solo a nivel de naciones-estado, sino también a nivel global.

Estamos muy lejos de ser un mundo perfecto: continúa el alza de emisiones de gases de invernadero, se agrava el cambio climático, todavía existen muchos sweatshops, existe la esclavitud, hay países tiranos en el mundo, etc.  Y dado que por el Principio Catalá-Oliveras hemos convenido de que la perfección no es posible, lo que nos queda es identificar con seriedad aquellos factores que están remediando estos problemas a nivel mundial para mejorar la vida de aquellos que todavía se encuentran en la miseria y pobreza. Este será un proceso imperfecto, pero viable. Involucrará mecanismos estatales y globales de regulación de mercado y de redistribución de riquezas. De esto último hablaremos en las siguientes entradas de esta serie.

Toda esta discusión, debe poner en perspectiva algo muy importante: la confrontación ideológica entre el procapitalismo neoliberal y el prosocialismo marxista es puramente falsa, artificial y ciega en torno a los procesos y necesidades complejos de una matriz social local o global.  Por eso, los países con los mejores indicadores en cuanto a salud fiscal, política y social son las que adoptan soluciones mixtas a sus diversos problemas. Una vez más, si algo funciona es por su imperfección, ya que la perfección no funciona. Los países que mejor están en el mundo son aquellos que tienen a su disposición una cantidad importante de energía, estados fuertes que validan derechos humanos e instituciones estatales importantes con redes de seguridad económica, es decir, una vez más, de redistribución de riquezas.

Sobre este último punto debemos atender un asunto importante de la conducta humana, la que heredamos evolutivamente y que se manifiesta socialmente de diversas maneras. En muchos casos, es errada nuestra apreciación de que la desigualdad es un problema en si mismo debido a que unos tienen más que otros. Sin embargo, la realidad física y económica es que no somos iguales: nuestros talentos son desiguales, nuestras cualidades físicas también, sin hablar de nuestra distribución poblacional en distintos ambientes y circunstancias políticas, económicas y sociales que son frecuentemente fortuitas. El forzar la igualdad en todos los casos por vía del estado para resolver estos problemas económicos no resuelve el problema. La economía de mercado inteligentemente arreglada y debidamente regulada logra distribuir estos bienes más eficientemente.

El sicólogo Paul Bloom y sus compañeros vieron que la desigualdad no es un criterio de preocupación de la gente. Al contrario, si el millonario llegó a su posición  porque así lo amerita no hay problema alguno. Sin embargo, lo que sí les concierne es la injusticia.  Frecuentemente se confunde la justicia con la igualdad y la injusticia con la desigualdad. Aunque la justicia y la igualdad están relacionadas, no son lo mismo. Por un lado, queremos un salario digno y que sea igual a todos por igual labor. La gente prefiere sociedades desiguales en los que el mercado (debidamente regulado) pueda asignar distintos valores objetivos a distintas labores. Lo que le importa a la gente es si los millones que se ganó alguien fue a la expensa de otros, si se los ganó justa o injustamente.  Esto es lo que vemos instintivamente en el caso del experimento con macacos del que habló Frans de Waal en su experimento (que vimos en la entrada anterior de esta serie) y también lo vemos en el juego del ultimátum.  La justicia es un criterio posicional en la mente de toda persona que sea agente moral.

Para remediar situaciones injustas (en gran medida por situaciones externalizantes), vía captación e inversión estatal. Esto no es exclusivo del estado, como veremos en el futuro, para resolver problemas externalizantes las corporaciones hacen lo mismo.

¿Quiere decir esto que las diversas desigualdades en la sociedad no importan? Al contrario, importan por razones que muchas veces el público no ve. Ese va a ser uno de los temas de nuestra próxima entrada.

 

Referencias

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Weber, M. (2011). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. México: Fondo de Cultura Económica.

El arroz dorado es aprobado, un feliz año nuevo en Oceanía y Asia

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

En su blog Tomates con genes, el biotecnólogo J. M. Salort nos da una buena noticia, especialmente cuando cae como anillo al dedo a la época navideña y de año nuevo. Las autoridades alimentarias de Nueva Zelanda y  Australia (Food Standards Australia-New Zealand) han aprobado el arroz dorado para el consumo humano. He aquí el  informe.

Para los que no sean conocedores del tema, el arroz dorado es una planta transgénica que produce beta-caroteno, que es un antecesor de la vitamina A. Debido al grado de pobreza que se sufre en Asia, muchos asiáticos no pueden comprar las verduras y alimentos necesarios para obtener vitamina A. Al contrario, llenan su hambre con el arroz, un alimento básico muy barato, pero que no contiene los nutrientes que necesitan para sobrevivir. El arroz dorado (llamado así por el color que  adoptan por la presencia de  beta-caroteno) que se hace disponible gratuitamente a agricultores que ganen US$10,000 o menos, salvaría a millones de personas que mueren diariamente por falta de vitamina A.

Este transgénico  ha sido el grano de la discordia debido a que organizaciones que se hacen llamar “verdes” y que supuestamente están a favor del medio ambiente como Greenpeace, se han opuesto al arroz dorado por su fanatismo antitransgénico y han promovido  la destrucción de siembras experimentales de arroz dorado para impedir que llegen al público. La organización fue desmoralizada por 110 premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace cesar sus ataques al arroz dorado, como reseñamos en otra entrada de este blog.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Este es un momento histórico en que se puede demostrar que la biotecnología salva vidas.  Este no es el único caso. Por ejemplo, la insulina humana provista a muchas personas con diabetes existe por bacterias transgénicas y salvan  vida todos los días actualmente.

Espero que esta entrada les anime en medio de tantas dificultades en Puerto Rico, pero debemos regocijarnos cuando muchos científicos se convierten en héroes (algunos anónimos y otros no tanto) que rescatan a su prójimo de las  garras de la enfermedad y la muerte. ¿Qué más puede ser tan  lindo en una época como la de Navidad y Año Nuevo? Vean otros proyectos similares al del arroz dorado en esta entrada.

 

Evolución: aparece una nueva especie ante los ojos de los científicos

Las crónicas de un viaje y una idea estupenda…

Si fuera a darle un premio a quien tuvo la mejor idea
que haya existido, se la daría a Darwin, frente a Newton
y Einstein y cualquier otro. De un solo golpe, la idea de
la evolución por selección natural unifica el ámbito de
la vida, el significado y el propósito con el ámbito del
espacio y tiempo, causa y efecto, mecanismo y ley física.
—Daniel C. Dennett (filósofo)
Darwin’s Dangerous Idea:
Evolution and the Meanings of Life
(1995)

Charles Darwin

Charles Darwin. Retrato creado por George Richmond.

Este es un cuadro hecho después de que un clérigo británico llamado Charles Darwin regresara de un largo viaje en un barco llamado el H. M. S. Beagle (1831-1836).

Viaje del HMS Beagle

Ruta del viaje del H. M. S. Beagle. Imagen creada por Sémhur de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 4.0.

Uno de los lugares donde este barco estacionó fue en el archipiélago de las islas Galápagos. Darwin publicó sus impresiones e investigaciones en torno a su recorrido en una de sus dos obras más conocidas, El viaje del Beagle (1839).

Los pinzones encontrados por Darwin en las Galápagos

Los pinzones encontrados por Darwin en las Galápagos–2da. edición de El viaje del Beagle (1845)

Durante su travesía, obtuvo muestras de diversos animales, entre ellos, varios pájaros parecidos que había visto en las islas Galápagos. Darwin no era exactamente el mejor catalogador del mundo y tampoco disciplinado a la hora de organizarse para ello. Además, su inexperiencia en el asunto le llevó a unos cuantos errores a la hora de darles nombres a las quince especies de pájaros que encontró en las Galápagos. Pensó que unos eran pinzones,  otros, mirlos y aun otros, pepíteros. Él presentó muestras de estas aves en 1837 a la Sociedad Zoológica de Londres. Tras consultar a unos especialistas en el tema, le señalaron que algunos no eran distintos tipos de pájaros, sino que todos eran distintas especies de pinzones.

Sorprendido, Darwin se preguntaba cómo era posible que no fueran distintos tipos de pájaros, sino más bien especie del mismo género de pinzones que tenían distintos picos perfectamente ajustados a su medio ambiente. El que habitaba en una de las islas tenía un pico que era lo suficientemente fuerte para romper las nueces. Otro de una isla adyacente tenía un pico distinto que permitía que recogiera las semillas para ingerirlas. En un tercer caso, el pico podía conseguirle comida dentro de la ranura de los árboles, etc.  ¿Cómo era esto posible?

Muchos naturalistas de la época ya aceptaban la evolución de los organismos como un hecho. Entre ellos se destacaba el mismo abuelo de Darwin, Erasmus Darwin, quien contemplaba la posibilidad de que los animales de sangre caliente descendieran de microorganismos. Otra perspectiva que era bien popular era la de Jean-Baptiste Lamarck, quien concebía la evolución teleológicamente, es decir, como una progresiva modificación de los organismos para que se ajustaran al medio ambiente y cuyos rasgos están diseñados para cumplir un propósito.

Darwin pensaba que Lamarck estaba fundamentalmente equivocado.  Muy a pesar del marco religioso de su época (en la élite, el deísmo era bastante popular) él quiso buscar una salida a este enigma. Lamarck admite un proceso evolutivo, pero no explica cómo se desarrollaron especies distintas de pinzones. Darwin postuló un mecanismo distinto. La evolución de los seres vivos no ocurre de manera “progresiva”, no hay progreso entre los pinzones, sino unos ajustes a las distintas realidades ambientales que les permiten sobrevivir. Y allí está la clave de todo.

La teoría desarrollada por Darwin, antes de la publicación de su primera obra El viaje del Beagle, se ilustra en esta página histórica.

Árbol de la vida

Anotaciones de Darwin. La ilustración de la aparición de nuevas especies de acuerdo con la teoría darwiniana de descendencia con modificación (1837)

A esta teoría se le conoce como descendencia con modificación e intenta dar cuenta de lo que Darwin vio en las Galápagos y otros lugares más. Por ejemplo, los pinzones viajan por el aire a distintas regiones del archipiélago, unos territorios geográficamente cercanos. De alguna manera, surgen variantes en la especie, cuyos rasgos pueden ser o no ventajosos para los individuos. Aquellos que desarrollen características que se ajusten al ambiente, tienden a sobrevivir; aquellas que no, tienden a perecer. De esa manera, de una población de pinzones pueden emerger dos especies distintas. Esto es lo que se conoce como selección natural. Hoy día llamamos especiación al surgimiento de dos o más especies a partir de una cepa. En otras palabras, es un diseño natural sin designio alguno. La evolución no es teleológica, sino teleonómica: hay una ilusión de cumplimiento de propósito, pero la modificación se debe a las mismas leyes naturales y físicas ciegas que diseñan de manera accidental los picos de los pinzones con tal de que cumplen sus respectivos fines sin el designio de alguna fuerza extraña a la naturaleza.

Por eso, la evolución no toma la forma lineal progresiva, sino que cada organismo es la rama de un frondoso arbusto de la vida. En ese sentido, el ser humano no es “la culminación” de toda la creación, sino una diminuta rama en un inmenso árbol evolutivo. A esta conclusión llegó también Alfred Russel Wallace cuando quería publicar un ensayo en 1858 proponiendo esta misma solución. Tras conocer que Darwin había llegado antes a esa misma teoría, le estimuló para que publicara un libro al respecto. De allí que Darwin publicara su segunda obra, un abstracto llamado El origen de las especies (1859). Fue Wallace el que acuñó el término “darwinismo” para designar esta propuesta.

Hoy día se sabe la teoría de Darwin estaba incompleta. A pesar de que él estuvo muy cerca de formular una visión genética de la evolución, no fue hasta que los científicos del siglo XX elaboraron una teoría nueva que se logró fusionar la idea de la descendencia con modificación con la teoría genética que comenzó a elaborarse con el monje Gregor Mendel. Al resultado de esto se le ha llamado “neodarwinismo” y es una de las reformas más significativas a la teoría de la descendencia con modificación sostenida hoy día. Para que la evolución sea posible, hace falta replicadores e interactores. El código genético (ácido desoxirribonucleico – ADN) reproduce los genes, es decir, aquellas unidades de patrones del ADN que permiten producir rasgos en un organismo. Esto, junto a la interacción ambiental de los individuos, es lo que posibilita la aparición de nuevas especies. Algunos evolucionistas también proponen a los grupos como posibles interactores, aunque este ha sido un punto de controversia discutido hoy.

Las especies de pinzones fueron posibles en gran medida porque su aislamiento mutuo permitió el desarrollo de sus rasgos particulares según su interacción con el medio ambiente. Su ambiente determina cuáles genes que originan estas características pasan a la próxima generación.

La aparición de una nueva especie de pinzón

Geospiza fortis

Un Geospiza fortis, uno de los pinzones clasificados por Darwin en su viaje a los Galápagos. Foto atribuida a putneymark en Flickr. CC-SA 2.0.

Los mecanismos de evolución propuestos por Darwin y reformados por la comunidad científica se han observado en la naturaleza, a veces ante los mismos ojos de la comunidad científica. Este fue uno de los casos recientes dados a conocer en nuestro día de Acción de Gracias en un artículo en Science. Aquí está la ficha:

Lamichaney, S., Han, F., Webster, M. T., Andersson, L., Grant, B. R., & Grant, P. R. (23 de noviembre de 2017). Rapid hybrid speciation in Darwin’s finches. Science, eaao4593. doi: 10.1126/science.aao4593.

Los autores de este artículo documentan el hecho de que dos especies distintas de pinzones lograron aparearse y producir una nueva especie a la que denominaron “Big Bird”. Una de las especies de las Galápagos se apareaba con una especie residente en la isla volcánica Daphne Mayor (al norte de Santa Cruz) y que había sido catalogada por Darwin, la Geospiza fortis. Tras un análisis genético de un “Big Bird” se descubrió que la hibridación se dio con otra especie catalogada por Darwin, la Geospiza conirostris, de la isla Española, una de las Galápagos. Nuestro conocimiento de ello fue gracias a que se había secuenciado el genoma de las quince especies de pinzones de Darwin.

La hibridación de dos especies raras veces genera una nueva especie. Cuando logran obtener crías, lo que suele pasar es que su prole no puede reproducirse. Ejemplo de ello lo vemos con las mulas. Sin embargo, esta hibridación exitosa ha permitido la producción de una especie ave que puede adaptarse a un ambiente al que ha podido sobrevivir. Su aislamiento poblacional se debe en parte a los hábitos distintos a las demás especies de aves de la isla y que, a su vez no pueden tener prole al aparearse con ellas.

Este fenómeno ocurrió dentro del lapso de 36 años en que la Geospiza fortis inmigró a esta región. lo que significa que la evolución de los pinzones puede ocurrir en dos generaciones, un periodo muy corto de tiempo.

Para más detalles, lean la mejor noticia en torno a este tema en ScienceDaily.

Referencias

Darwin, C. (1989). The voyage of the Beagle. Penguin.

Dennett, D. C. (1995). Darwin’s dangerous idea: evolution and the meanings of life. NY: Simon & Schuster. Recuperado de Amazon.com.

Lamichaney, S., Han, F., Webster, M. T., Andersson, L., Grant, B. R., & Grant, P. R. (23 de noviembre de 2017). Rapid hybrid speciation in Darwin’s finches. Science, eaao4593. doi: 10.1126/science.aao4593. Recuperado de: http://science.sciencemag.org/content/early/2017/11/20/science.aao4593.

Marsh, G. (25 de febrero de 2015). Darwin’s finches get their genes sequenced. Scientific American. Recuperado de: https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/darwin-s-finches-get-their-genomes-sequenced/.

Princeton University. (24 de noviembre de 2017). New species can develop in as little as two generations, Galapagos study finds. ScienceDaily. Recuperado de http://www.sciencedaily.com/releases/2017/11/171124084320.htm.

Wallace, A. R. (1889). Darwinism. Recuperado de: https://en.wikisource.org/wiki/Darwinism_(Wallace).