Evolución: aparece una nueva especie ante los ojos de los científicos

Las crónicas de un viaje y una idea estupenda…

Si fuera a darle un premio a quien tuvo la mejor idea
que haya existido, se la daría a Darwin, frente a Newton
y Einstein y cualquier otro. De un solo golpe, la idea de
la evolución por selección natural unifica el ámbito de
la vida, el significado y el propósito con el ámbito del
espacio y tiempo, causa y efecto, mecanismo y ley física.
—Daniel C. Dennett (filósofo)
Darwin’s Dangerous Idea:
Evolution and the Meanings of Life
(1995)

Charles Darwin

Charles Darwin. Retrato creado por George Richmond.

Este es un cuadro hecho después de que un clérigo británico llamado Charles Darwin regresara de un largo viaje en un barco llamado el H. M. S. Beagle (1831-1836).

Viaje del HMS Beagle

Ruta del viaje del H. M. S. Beagle. Imagen creada por Sémhur de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 4.0.

Uno de los lugares donde este barco estacionó fue en el archipiélago de las islas Galápagos. Darwin publicó sus impresiones e investigaciones en torno a su recorrido en una de sus dos obras más conocidas, El viaje del Beagle (1839).

Los pinzones encontrados por Darwin en las Galápagos

Los pinzones encontrados por Darwin en las Galápagos–2da. edición de El viaje del Beagle (1845)

Durante su travesía, obtuvo muestras de diversos animales, entre ellos, varios pájaros parecidos que había visto en las islas Galápagos. Darwin no era exactamente el mejor catalogador del mundo y tampoco disciplinado a la hora de organizarse para ello. Además, su inexperiencia en el asunto le llevó a unos cuantos errores a la hora de darles nombres a las quince especies de pájaros que encontró en las Galápagos. Pensó que unos eran pinzones,  otros, mirlos y aun otros, pepíteros. Él presentó muestras de estas aves en 1837 a la Sociedad Zoológica de Londres. Tras consultar a unos especialistas en el tema, le señalaron que algunos no eran distintos tipos de pájaros, sino que todos eran distintas especies de pinzones.

Sorprendido, Darwin se preguntaba cómo era posible que no fueran distintos tipos de pájaros, sino más bien especie del mismo género de pinzones que tenían distintos picos perfectamente ajustados a su medio ambiente. El que habitaba en una de las islas tenía un pico que era lo suficientemente fuerte para romper las nueces. Otro de una isla adyacente tenía un pico distinto que permitía que recogiera las semillas para ingerirlas. En un tercer caso, el pico podía conseguirle comida dentro de la ranura de los árboles, etc.  ¿Cómo era esto posible?

Muchos naturalistas de la época ya aceptaban la evolución de los organismos como un hecho. Entre ellos se destacaba el mismo abuelo de Darwin, Erasmus Darwin, quien contemplaba la posibilidad de que los animales de sangre caliente descendieran de microorganismos. Otra perspectiva que era bien popular era la de Jean-Baptiste Lamarck, quien concebía la evolución teleológicamente, es decir, como una progresiva modificación de los organismos para que se ajustaran al medio ambiente y cuyos rasgos están diseñados para cumplir un propósito.

Darwin pensaba que Lamarck estaba fundamentalmente equivocado.  Muy a pesar del marco religioso de su época (en la élite, el deísmo era bastante popular) él quiso buscar una salida a este enigma. Lamarck admite un proceso evolutivo, pero no explica cómo se desarrollaron especies distintas de pinzones. Darwin postuló un mecanismo distinto. La evolución de los seres vivos no ocurre de manera “progresiva”, no hay progreso entre los pinzones, sino unos ajustes a las distintas realidades ambientales que les permiten sobrevivir. Y allí está la clave de todo.

La teoría desarrollada por Darwin, antes de la publicación de su primera obra El viaje del Beagle, se ilustra en esta página histórica.

Árbol de la vida

Anotaciones de Darwin. La ilustración de la aparición de nuevas especies de acuerdo con la teoría darwiniana de descendencia con modificación (1837)

A esta teoría se le conoce como descendencia con modificación e intenta dar cuenta de lo que Darwin vio en las Galápagos y otros lugares más. Por ejemplo, los pinzones viajan por el aire a distintas regiones del archipiélago, unos territorios geográficamente cercanos. De alguna manera, surgen variantes en la especie, cuyos rasgos pueden ser o no ventajosos para los individuos. Aquellos que desarrollen características que se ajusten al ambiente, tienden a sobrevivir; aquellas que no, tienden a perecer. De esa manera, de una población de pinzones pueden emerger dos especies distintas. Esto es lo que se conoce como selección natural. Hoy día llamamos especiación al surgimiento de dos o más especies a partir de una cepa. En otras palabras, es un diseño natural sin designio alguno. La evolución no es teleológica, sino teleonómica: hay una ilusión de cumplimiento de propósito, pero la modificación se debe a las mismas leyes naturales y físicas ciegas que diseñan de manera accidental los picos de los pinzones con tal de que cumplen sus respectivos fines sin el designio de alguna fuerza extraña a la naturaleza.

Por eso, la evolución no toma la forma lineal progresiva, sino que cada organismo es la rama de un frondoso arbusto de la vida. En ese sentido, el ser humano no es “la culminación” de toda la creación, sino una diminuta rama en un inmenso árbol evolutivo. A esta conclusión llegó también Alfred Russel Wallace cuando quería publicar un ensayo en 1858 proponiendo esta misma solución. Tras conocer que Darwin había llegado antes a esa misma teoría, le estimuló para que publicara un libro al respecto. De allí que Darwin publicara su segunda obra, un abstracto llamado El origen de las especies (1859). Fue Wallace el que acuñó el término “darwinismo” para designar esta propuesta.

Hoy día se sabe la teoría de Darwin estaba incompleta. A pesar de que él estuvo muy cerca de formular una visión genética de la evolución, no fue hasta que los científicos del siglo XX elaboraron una teoría nueva que se logró fusionar la idea de la descendencia con modificación con la teoría genética que comenzó a elaborarse con el monje Gregor Mendel. Al resultado de esto se le ha llamado “neodarwinismo” y es una de las reformas más significativas a la teoría de la descendencia con modificación sostenida hoy día. Para que la evolución sea posible, hace falta replicadores e interactores. El código genético (ácido desoxirribonucleico – ADN) reproduce los genes, es decir, aquellas unidades de patrones del ADN que permiten producir rasgos en un organismo. Esto, junto a la interacción ambiental de los individuos, es lo que posibilita la aparición de nuevas especies. Algunos evolucionistas también proponen a los grupos como posibles interactores, aunque este ha sido un punto de controversia discutido hoy.

Las especies de pinzones fueron posibles en gran medida porque su aislamiento mutuo permitió el desarrollo de sus rasgos particulares según su interacción con el medio ambiente. Su ambiente determina cuáles genes que originan estas características pasan a la próxima generación.

La aparición de una nueva especie de pinzón

Geospiza fortis

Un Geospiza fortis, uno de los pinzones clasificados por Darwin en su viaje a los Galápagos. Foto atribuida a putneymark en Flickr. CC-SA 2.0.

Los mecanismos de evolución propuestos por Darwin y reformados por la comunidad científica se han observado en la naturaleza, a veces ante los mismos ojos de la comunidad científica. Este fue uno de los casos recientes dados a conocer en nuestro día de Acción de Gracias en un artículo en Science. Aquí está la ficha:

Lamichaney, S., Han, F., Webster, M. T., Andersson, L., Grant, B. R., & Grant, P. R. (23 de noviembre de 2017). Rapid hybrid speciation in Darwin’s finches. Science, eaao4593. doi: 10.1126/science.aao4593.

Los autores de este artículo documentan el hecho de que dos especies distintas de pinzones lograron aparearse y producir una nueva especie a la que denominaron “Big Bird”. Una de las especies de las Galápagos se apareaba con una especie residente en la isla volcánica Daphne Mayor (al norte de Santa Cruz) y que había sido catalogada por Darwin, la Geospiza fortis. Tras un análisis genético de un “Big Bird” se descubrió que la hibridación se dio con otra especie catalogada por Darwin, la Geospiza conirostris, de la isla Española, una de las Galápagos. Nuestro conocimiento de ello fue gracias a que se había secuenciado el genoma de las quince especies de pinzones de Darwin.

La hibridación de dos especies raras veces genera una nueva especie. Cuando logran obtener crías, lo que suele pasar es que su prole no puede reproducirse. Ejemplo de ello lo vemos con las mulas. Sin embargo, esta hibridación exitosa ha permitido la producción de una especie ave que puede adaptarse a un ambiente al que ha podido sobrevivir. Su aislamiento poblacional se debe en parte a los hábitos distintos a las demás especies de aves de la isla y que, a su vez no pueden tener prole al aparearse con ellas.

Este fenómeno ocurrió dentro del lapso de 36 años en que la Geospiza fortis inmigró a esta región. lo que significa que la evolución de los pinzones puede ocurrir en dos generaciones, un periodo muy corto de tiempo.

Para más detalles, lean la mejor noticia en torno a este tema en ScienceDaily.

Referencias

Darwin, C. (1989). The voyage of the Beagle. Penguin.

Dennett, D. C. (1995). Darwin’s dangerous idea: evolution and the meanings of life. NY: Simon & Schuster. Recuperado de Amazon.com.

Lamichaney, S., Han, F., Webster, M. T., Andersson, L., Grant, B. R., & Grant, P. R. (23 de noviembre de 2017). Rapid hybrid speciation in Darwin’s finches. Science, eaao4593. doi: 10.1126/science.aao4593. Recuperado de: http://science.sciencemag.org/content/early/2017/11/20/science.aao4593.

Marsh, G. (25 de febrero de 2015). Darwin’s finches get their genes sequenced. Scientific American. Recuperado de: https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/darwin-s-finches-get-their-genomes-sequenced/.

Princeton University. (24 de noviembre de 2017). New species can develop in as little as two generations, Galapagos study finds. ScienceDaily. Recuperado de http://www.sciencedaily.com/releases/2017/11/171124084320.htm.

Wallace, A. R. (1889). Darwinism. Recuperado de: https://en.wikisource.org/wiki/Darwinism_(Wallace).

 

 

Advertisements

Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

La propaganda antiOGM y las revistas de pobre reputación

En varios artículos de este blog (incluyendo uno de nuestra serie sobre los OGMs), hemos tratado ad nauseam el tema de cómo en general el movimiento antitransgénico descansa casi exclusivamente en revistas predatorias, de muy bajo impacto o de muy mala reputación.

Hace algunos días se llegó a aprobar para publicación un artículo revisado por pares al respecto, aunque todavía no se ha publicado en la revista en cuestión. Este artículo no es independiente, pero su revisión científica ha sido respaldada por los expertos en el campo de la biotecnología. He aquí su ficha:

Sánchez, M. A., Parrott, W. A. (15 de julio de 2017). Characterization of scientific studies usually cited as evidence of adverse effects of GM food/feed. Plant Biotechnology Journal (publicado en línea). doi: 10.1111/pbi.12798.

El primer autor, M. A. Sánchez, es miembro de la Asociación Gremial ChileBio CropLife, organización chilena financiada por compañías que trabajan en biotecnología. El segundo autor  trabaja en el sector público, en el Departamento de Ciencias de Cultivo y Suelos de la Universidad de Georgia e invierte parte de su tiempo para la divulgación científica junto a las organizaciones  International Food Biotechnology Committee y CropLife International.

Estudio retirado

Estudio de G. E. Séralini retirado (2012).

En este artículo se expone el hecho de que de todas las publicaciones que concluyen daños por parte de los cultivos OGMs constituyen cerca del 5% de lo publicado en este área. Los autores cuestionan el hecho de que en la opinión pública se echa una sombra sobre todos los OGMs en general, aunque sean muy pocos estudios. Ese bajo porcentaje se publica usualmente en revistas fraudulentas o de muy bajo impacto (ocasionalmente sin ningún impacto) y en general con errores metodológicos que descalifican la validez de su texto. Varios escritos también se publican informalmente en línea sin arbitraje por pares. En otras ocasiones no se han podido reproducir los resultados. En unos casos en que sí se han publicado artículos desfavorables a los OGMs en revistas serias, un buen número de ellas los han retirado. En contraste con ese 5%, el otro 95% constituye el corazón del consenso científico en cuanto a los OGMs. Esto significa que después de más de 20 años de siembra de este tipo de cultivos, no hay literatura que realmente refute el hecho de que son tan seguros como los convencionales.

Para ambos autores, el seudodebate en torno a los OGMs está guiado más bien por consideraciones ideológicas y políticas que genuinamente científicas. En general, la discusión hace un juicio sobre todos los OGMs en vez de un acercamiento más racional, el casuístico, es decir, debe verse por caso. Al final, mencionan los artículos más citados en el seudodebate y el problema científico que tiene cada uno.

He aquí otros problemas comunes con los escritos:

  • Usualmente los escriben los mismos autores y utilizan como pilar aquellos estudios del mismo círculo antiOGM.
    .
  • Algunos reclamaban no tener conflictos de intereses, aunque un vistazo a sus credenciales o su trasfondo los delataba.
    .
  • Algunos no mencionaban sus fuentes de financiación.
    .
  • Aquellos que sí lo hacían, estaban siendo sufragados por organizaciones notorias por su oposición a los OGMs.
    ,
  • Los errores metodológicos no son meros accidentes de ciertos estudios, sino que violan la normativa o la convención más elemental para mantener la calidad de los estudios.
    .
  • Algunos de los más citados no hicieron experimento alguno, sino que especulan.
    .
  • Algunos no aclaran cuáles variedades de cultivo OGM se están examinando.
    .
  • Usualmente los experimentos no están debidamente controlados y tampoco hay un buen uso de razonamiento estadístico.

Estos y otros errores más nos dan una idea de por qué no debemos tomar seriamente los estudios emblemáticos del movimiento antiOGM.

Recomendación: Transgénicos sin miedo (y Comer sin miedo)

Transgénicos sin miedo

Portada de Transgénicos sin miedo de J. M. Mulet.

Hay un chiste que a veces le digo a mis amistades en las redes sociales. Quiero escribir una serie de libros de divulgación de las ciencias (esa parte no es broma, es verdad).  El primer libro será sobre la evolución, en cuyo caso mis amistades religiosas se enojarán conmigo.  El segundo será sobre el cambio climático, lo que enfurecerá a mis amistades de la derecha política.  El tercero será sobre la energía nuclear, que enojará a mis amistades de izquierda. El cuarto será sobre organismos genéticamente modificados (OGMs), la cual será rechazada por mis amistades en el ámbito verde. El quinto será una sobre la existencia histórica de Jesús, lo que enojará a bastante de mis amistades incrédulas y ateas.  Al final de la serie estaré bieeeeeen solito.

(¡Nah!…   mis amistades son un amor, pero sé que ellos tendrán problemas con lo que diré sobre estos temas).

José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet, 2016. Foto cortesía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV Radiotelevisión-YouTube) CC-BY 4.0+.

Sin embargo, hay un libro de esa serie que estoy pensando que tal vez no haga falta escribir, el de los OGMs. ¿Por qué? Porque uno ha sido escrito y creo que es suficiente.  Este año, la Editorial Planeta publicó el libro más reciente de José Miguel Mulet, Transgénicos sin miedo.  Este no es su primer texto, Planeta también ha publicado Comer sin miedo, Medicinas sin engaños y La ciencia en la sombra. Además, había escrito un libro de la serie “¡Vaya timo!” titulado: Los productos naturales … ¡vaya timo!. Mulet es bioquímico y doctor en biología molecular de la Universidad Politécnica de Valencia. Además de ser un excelente expositor de las ciencias, especialmente en cuanto al asunto de los OGMs, tiene un sentido del humor particular que permea todo lo que escribe.

Comer sin miedo

Portada de Comer sin miedo por J. M. Mulet

Podría decir que entre Comer sin miedoTransgénicos sin miedos se obtiene una obra divulgativa que no he visto en ningún otro lugar en español ni en inglés. No he encontrado libro alguno dirigido al público que sea más completo, más claro, más conciso y más ameno (¡tremenda combinación!) sobre el tema de los OGMs. De hecho, esperaba que en Transgénicos sin miedo dijera mucho menos y el Dr. Mulet excedió por mucho todas mis expectativas. Entra de lleno en la historia de la agricultura, la historia de los transgénicos (su origen y desarrollo como parte de la ingeniería genética), cómo contribuyen a la salud, al medio ambiente, al bienestar de los agricultores, entre otros asuntos interesantes. También dedica bastante de su tiempo a desmontar los alegatos hechos por ambientalistas militantes y partidarios de los alimentos orgánicos (en España “ecológicos”) que están en contra de los OGMs y demuestra cómo su denuncia ha hecho más mal que bien a los agricultores, a la humanidad y al medio ambiente que ellos dicen defender. Junto a Comer sin miedo, creo que esta obra debe estar en manos de toda aquella persona que quiera aproximarse al tema muy seriamente sin lenguaje técnico y sin falsedades.

Debemos agradecer mucho al Dr. Mulet porque esto hacía muchísima falta en el contexto social de un público y una prensa nacional e internacional muy desinformada. Él dice que goza de escribir y ese estado de ánimo se nota en cada una de sus páginas. No hay nada mejor que un científico que disfrute el divulgar la ciencia al público. Cuando puedan, suscríbanse a su blog, Tomates con genes y lean los artículos que publicó en su blog anterior, Los productos naturales…¡vaya timo!

La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

Stop_Farmer_Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

Bravo, A., Gill, S. S. & Soberón, M. (15 de marzo de 2007). Mode of action of Bacillus thuringiensis cry and cyt toxins and their potential for insect control. Toxicon, 49, 4, 423-435. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0041010106004387.

Behere, P. B. & Behere, A. P. (abril-junio de 2008). Farmers’ suicide in Vidarbha region of Maharashtra state: A myth or reality? Indian Journal of Psychiatry, 50, 2, 124-127. doi: 10.4103/0019-5545.42401. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2738339/.

Choudhary, B., Nasiruddin, K. M., & Gaur, K. (2014). ISAAA Brief 47: The Status of Commercialized Bt Brinjal in Bangladesh. International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA). Recuperado en http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/47/.

Gruère, G. & Sengupta, D. (febrero de 2011). Bt cotton and farmer suicides in India: an evidence-based assessment. Journal of Development Studies, 47, 2, 316-337. doi: 10.1080/00220388.2010.492863. Recuperado de http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00220388.2010.492863.

Gruère, G. P., Mehta-Bhatt, P. & Sengupta, D. (octubre de 2008). IFPRI discussion paper 00808. Bt cotton and farmer suicides in India: reviewing the evidence. International Food Policy Research Institute. Recuperado de http://cdm15738.contentdm.oclc.org/utils/getfile/collection/p15738coll2/id/14501/filename/14502.pdf.

Hautea, D. M.,  Taylo, Masanga, A. P. L, Sison, M. L. J., Narciso, J. O., Quilloy, R. B., Hautea, R. A., Shotkoski, F. A., & Shelton, A. M. (20 de junio de 2016). Field performance of Bt eggplants (Solanum melongena L.) in the philippines: cry1Ac expression and control of the eggplant fruit and shoot borer (Leucinodes orbonalis Guenée). PLoS ONE. doi: 10.1371/journal.pone.0157498. Recuperado en: http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371%2Fjournal.pone.0157498.

Jayaraman, K. S. (14 de febrero 2012). India investigates Bt cotton claims. Nature. doi: 10.1038/nature.2012.10015. Recuperado de http://www.nature.com/news/india-investigates-bt-cotton-claims-1.10015.

Kathage, J. & Qaim, M. (15 de mayo de 2012). Economic impacts and impact dynamics of Bt (Bacillus thuringiensis) cotton in India.  Proceedings of the National Academy of Sciences, 109 (29), 11652-11656. doi: 10.1073/pnas.1203647109. Recuperado de http://www.pnas.org/content/109/29/11652.full.

Kennedy, J. & King, L. (2014). The political economy of farmers’ suicides in India: indebted cash-crop farmers with marginal landholdings explain state-level variation in suicide rates.Globalization and Health, 10, 16. doi: 10.1186/1744-8603-10-16. Recuperado de http://www.globalizationandhealth.com/content/10/1/16.

Kloor, K. (invierno de 2014).  The GMO-Suicide myth. Issues in Science and Technology, 65-70. Recuperado de   http://blogs.discovermagazine.com/collideascape/files/2014/01/GMOsuicidemyth.pdf.

Meherunnahar, M. & Paul, D. N. R. (2009).  Bt brinjal: introducing genetically modified brinjal (eggplant/aubergine) in Bangladesh. Falls Church, VA: Bangladesh Development Research Center. Recuperado de http://www.bangladeshstudies.org/files/WPS_no9.pdf.

New evidence of suicide epidemic among India’s ‘marginalised’ farmers. (17 de abril de 2014). Research. Recuperado de http://www.cam.ac.uk/research/news/new-evidence-of-suicide-epidemic-among-indias-marginalised-farmers.

Paarlberg, R. (2008). Starved for science: How biotechnology is being kept out of Africa. [Kindle]. US: Harvard University Press.

Panagariya, A. (2008). India: The Emerging Giant. Oxford: Oxford University Press.

Patel, V., Ramasucdarahettige, C., Vijayakumar, L., Thakur, J. S., Gajalakshmi, V., Gururaj, G., Suraweera, W. & Jha, P. (junio de 2012). Suicide mortality in India: a nationally representative survey. The Lancet, 379 (9834), 2343-2351. doi: 10.1016/S0140-6746(12)60606-0. Recuperado de http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(12)60606-0/abstract.

Pigott, C. R. & Ellar, D. J. (enero de 2007). Role of receptors in Bacillus thuringiensis crystal toxin activity. Microbiology and Molecular Biology Reviews, 71, 2, 255-281. doi: 10.1128/MMBR.00034-06. Recuperado de http://mmbr.asm.org/content/71/2/255.full.pdf.

Plewis, I. (febrero de 2014). Indian farmer suicides. Is GM cotton to blame? Significance, 14-18. doi: 10.1111/j.1740-9713.2014.00719.x. Recuperado de http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1740-9713.2014.00719.x/full.

Qaim, M. & Kouser, S. (5 de junio de 2013). Genetically modified crops and food security. PLoS ONE, 8, 6, e64879. doi: 10.1371/journal.pone.0064879. Recuperado de http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0064879.

Rai, N. P., Rai, G. K., Kumar, S., Kumar, N. & Singh, M. (noviembre de 2013). Shoot and fruit borer resistant transgenic eggplant (Solanum melongena L.) expressing cry1Aa3 gene: Development and bioassay. Crop Protection, 53, 37-45. doi: 10.1016/j.cropro.2013.06.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S026121941300152X.

Sadashivappa, P. & Qaim, M. (2009). Bt cotton in India: development of benefits and the role of government seed price interventions. AgBioForum, 12, 2, 172-183. Recuperado de http://www.agbioforum.org/v12n2/v12n2a03-sadashivappa.htm.

Shantharam, S., Bullia, S. B. & Swamy, G. S. (2008). Peer review contestations in the era of transgenic crops. Current Science, 95, 2, 167-68.

Sheridan, C. (2009). Doubts surround link between Bt cotton failure and farmer suicide. Nature Biotechnology, 27, 9-10. doi: 10.1038/nbt0109-9. Retrieved from http://www.nature.com/nbt/journal/v27/n1/full/nbt0109-9.html.

Stone, G. D. (2011). Field versus farm in Warangal: Bt cotton, higher yields, and larger questions. World Development, 39, 3, 387-398. doi: 10.1016/j.worlddev.2010.09.008. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0305750X10001737.

Stone, G. D. (22 de septiembre de 2012). Constructing facts: Bt cotton narratives in India. Economic & Political Weekly, 57, 38, 61-70. Recuperado de http://www.epw.in/special-articles/constructing-facts.html.

Tian, J.-C., Long, L.-P., Wang, X.-P.,  Naranjo, S. E., Romeis, J., Hellmich, R. L., Wang, P. & Shelton, A. M. (2014). Using resistant prey demonstrates that Bt Plants producing cry1Ac, cry2Ab, and cry1F have no negative effects on Geocoris punctipes and Orius insidiosus, 43 (1), 242. doi: 10.1603/EN13184. Retrieved from http://www.crossref.org/iPage?doi=10.1603%2FEN13184.

Vaidyanathan, G. (3 de julio de 2012). Genetically modified cotton gets high marks in India. Nature. doi: 10.1038/nature.2012.10927. Recuperado de http://www.nature.com/news/genetically-modified-cotton-gets-high-marks-in-india-1.10927.

VIB (Flemish Institute for Biotechnology). (enero de 2013). Facts series: Bt cotton in India: a success story for the environment and local welfare. Ghent: VIB. Recuperado de http://www.vib.be/en/about-vib/plant-biotech-news/Documents/BackgroundReport_BT_Cotton.pdf.

La ciencia de los OGMs – 3: La pobrísima calidad de la ciencia antiOGM

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1 y 2

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de estómagos de cerdos. También incluye la mención de una palabra que algunos pueden considerar ofensiva. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Este será nuestro último artículo de esta serie que se dedique a los alegatos negativos que se hacen contra los transgénicos a nivel de nutrición. La razón es que ya aquí estableceremos con claridad que las alegadas inseguridades de los transgénicos no tienen base alguna y porque, como dijimos en la primera parte, su grado de seguridad está muy bien establecido. En los demás artículos de la serie, aunque hablemos de otros asuntos negativos, haremos un mayor esfuerzo de enfatizar en las contribuciones positivas y valiosas de los transgénicos en general.

A fin de cuentas, los animales de granja y los seres humanos hemos estado consumiendo transgénicos por aproximadamente treinta años sin señal alguna de reducción de esperanza de vida. Es decir, Monsanto (ni ninguna otra compañía de semillas) está “matándonos”.  Aun con todo lo mal que nos estamos alimentando (no por transgénicos, sino por el incremento del consumo de comidas grasosas, altas colesterol y azucaradas), esto sigue siendo válido para Estados Unidos y Puerto Rico, ya que en ambos casos, el promedio de expectativa de vida es cada vez más alto que el de cualquier otra época del pasado. Es más, mientras muchos puertorriqueños recurren a las teorías conspiratorias más descabelladas en torno a cómo Estados Unidos y todas las compañías semilleras y farmacéuticas “nos están matando”, irónicamente gozamos de mayor expectativa de vida que nuestra metrópoli. ¿No lo creen? ¡Véanlo!

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Los tipos de estudios que prevalecen en el ámbito antiOGM

Si bien el experimento de Séralini no demuestra daño alguno de los transgénicos a los animales y los seres humanos, los demás estudios antitransgénicos no mejoran para nada la situación científica del movimiento antitransgénico. Al contrario, demuestran más allá de toda duda de que la evidencia contra los transgénicos converge a cero, es decir, es casi ninguna.

La preponderancia de artículos de revistas predatorias y desprestigiadas

Séralini no es un caso único del movimiento antitransgénico, al contrario, es típico del movimiento. Hace casi un año se presentó en este blog un artículo en que una nutricionista popular (en un sentido no partidista del término) recomendaba como evidencia la lectura de una serie de artículos “científicos” en torno al tema de Monsanto y los transgénicos. En una parte de nuestro artículo diferimos de ella y señalamos que una gran porción de esos listados provienen de revistas predatorias y de dudosa reputación (véase la sección donde se habla del glifosato). La nutricionista en cuestión parece no haber hecho una evaluación crítica alguna de las fuentes que utilizaba para fundamentar su opinión al respecto.

Open_Access_logo_PLoS_white.svgEl problema de las revistas predatorias es uno que hemos trabajado en el blog desde nuestro primer artículo, porque se ha convertido ya en una plaga en la investigación científica y como forjadoras de opinión pública. Como partidario de la cultura libre y de la información abierta, siempre he favorecido aquellos esquemas de solidaridad que mantengan la información accesible a todo el público. Sin embargo, lo que caracteriza a las editoriales predatorias no es solo que son de “acceso abierto”, sino que diseñan esquemas cuestionables en los que solicitan a los científicos (en ocasiones mediante spam o solicitudes de publicación engañosas) hasta un máximo de $3,800 para la publicación de un artículo científico. El solicitar la cantidad en cuestión no es realmente el problema, sino los mecanismos diseñados para adquirir ese dinero. El otro factor que las distingue es que usualmente no tienen mecanismos de arbitraje por pares (peer-review) efectivo: o no lo hacen en lo absoluto o tienen a personas totalmente incompetentes para ello. En muchas ocasiones, la American Association for the Advancement of Science (AAAS) ha llevado a cabo operativos para identificar aquellas revistas con pobres prácticas de arbitraje y el mayor porcetaje de ellas es de predatorias.

Para ilustrar cuan profundo es este problema, utilicemos el ejemplo de dos científicos de computación que se hartaron de recibir tanto spam en sus cuentas de correo electrónico. Ellos dos enviaron un artículo a la revista predatoria International Journal of Advanced Computer Technology y, ni corta ni peresoza, solicitó una cantidad de $150 para su publicación. El árbitro anónimo dijo que “lo leyó” y que era “excelente”. Para sorpresa de los distinguidos científicos, la revista decidió publicarla. ¿En qué consistía el artículo? Bien sencillo, en páginas y páginas y páginas y páginas que decían una sola frase, “Get Me Off Your F****ng Mailing List“. El artículo en cuestión también contenía imágenes que ilustraban bien su punto.

gmoyfl_fig1

gmoyfl_fig2

Claro, todo esto es jocoso y para morirse de la risa.  Sin embargo, como ya hemos visto en otra entrada de este blog, el problema se vuelve sumamente grave cuando los gobiernos se sostienen sobre  estos tipos de artículos publicados en este tipo de revistas fraudulentas para fines de política pública.

John P. A. Ioannidis

John P. A. Ioannidis. Investigaciones Oncológicas de Madrid el 15 de junio de 2012. Foto cortesía de SINC.

En casos en que no se publican estudios en revistas predatorias, sino en unas genuinamente académicas, la tendencia general de los científicos antiOGMs es la de publicarlos en revistas de muy bajo impacto y, por lo general, con carácter de estudios preliminares. Esto lo discutimos cuando pusimos en duda un famoso “estudio” de Stephanie Seneff, científica computacional de MIT, que prácticamente le atribuía al incremento de gran parte de las enfermedades contemporáneas al consumo del glifosato. No lo traeremos a colación aquí de nuevo, pero es una muy buena síntesis de por qué debemos poner entre signos de interrogación los estudios preliminares en general. Recordemos los hallazgos del científico griego John Ioannidis y Steve Greenberg en torno al hecho de que cerca del 85 % de todos los estudios preliminares suelen llegar a la conclusión equivocada.

Como dijimos en nuestra entrada previa, en vez de darle más peso a estudios debidamente controlados, revisiones científicas rigurosas y metaanálisis, la prensa le presta atención (y a veces demasiada atención) a estudios preliminares. Para desgracia de un público que no sabe mejor, le quiere dar más crédito a estos estudios equivocados que al consenso científico. Esto constituye en desastre de relaciones públicas.

Tan graves son también los publicados por revistas auspiciadas por industrias sin arbitraje por académicos porque raras veces (o ninguna) hay algún filtro para la publicación de cualquier artículo que se le envíe.

Son estos artículos de revistas predatorias y los de distintas industrias los que en este momento sustancian la política pública de muchos países cuyos gobiernos rehúsan prestarle atención a los expertos que pueden distinguir el grano de la paja en la esfera de la discusión y el debate académico. Como dirían en Estados Unidos, a la hora de ofrecer ejemplos de esto, “the sky is the limit!”  Sin embargo, nos limitaremos a presentar dos artículos como ejemplo de este fenómeno: uno publicado en una revista predatoria y otro en una revista auspiciada por una industria, que tuvieron efectos importantes en cuanto a política pública a nivel internacional.

El caso de los cerditos malformados

Un “estudio” que intentó establecer un vínculo entre el glifosato y deformaciones en los animales de granja fue este:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. & Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4, 230. doi: 10.4172/2161-0525.1000230.

Este añadió otros datos más al arsenal contra los transgénicos en general y el glifosato en especial (véanse algunas de sus páginas aquí, aquí, y aquí). Si la imagen de las ratas de Séralini era algo grotesca, las imágenes de este artículo lo son muchas veces más. He rehusado reproducirlas aquí, pero se encuentran en la segunda página de la publicación. Si usted es sensible a ese tipo de imágenes, por favor, asegúrese de no haber comido nada hace poco.

Obviamente, utiliza exactamente la misma estrategia del estudio de Séralini: usar imágenes impactantes y explotarlas más con el objetivo de espantar al público. Como dijimos en nuestro artículo previo, esto ya refleja una crasa falta de profesionalidad por parte de los autores y su propósito para ello es obvio:  una vez más impresionar a los lectores.  Sin embargo, el nivel tan grotesco de las fotos junto a la falta de datos, de análisis y de contrastación, etc. hacen de este, un “estudio” notablemente incompleto.  Todo lo que hace es decirnos que se han encontrado rastros de glifosato en cerditos malformados. ¡Ya! ¡Eso es todo!

Claro, no hemos nacido ayer ni nos chupamos el dedo. Lo que los autores intentan decirnos es que el glifosato puede ser una posible causa de las malformaciones.  Sin embargo, tres cosas nos hacen dudar de este alegato:

  • Si se estudian cerditos que no son malformados, pero que han ingerido pienso con transgénicos con glifosato, también se pueden encontrar en ellos rastros de esta sustancia. Y como ya dejamos claro, no hay evidencia alguna de que el consumo de pienso transgénico se halle vinculado con enfermades o muertes de animales de granja (Van Eenennaam et al., 2014).
    .
  • Recordemos que cerca del 90 % de los animales de granja consumen pienso transgénico. Si el glifosato y los transgénicos crearan un número de malformaciones en animales de granja (digamos, algo tan bajo como un 25 %) habría un problema muy serio con la industria de la carne. ¡Alas! No existe tal crisis. Es más, si fuera cierto que afecta adversamente a los animales de granja, entonces todo sería tan elemental como que los granjeros dejaran de comprar pienso con transgénicos. Cualquier problema actual en torno a la producción industrial de ese sector probablemente proviene de la decisión de personas a un estilo de vida vegetariano, algo que influencia su demanda efectiva.
    .
  • Aun antes de los transgénicos, se reportaban muchísimos casos de malfomaciones en animales de granja. Esto no es nada nuevo y encontrar rastros de glifosato en animales malformados no contribuye a conocer las causas reales de dichas enfermedades si no se lleva a cabo un análisis estadístico y experimentos clínicos al respecto, algo que los autores de Krüger et al (2014) jamás llevaron a cabo.

Las malformaciones en animales de granja se han mantenido extremadamente bajas antes (Rousseaux, 2008; Rousseaux & Ribble, 2008) y después de la introducción de transgénicos al mercado (Williams, 2010).

Logotipo de OMICS International

Logotipo de OMICS International

Es evidente, pues, que el estudio es de mucho peor calidad que el de Séralini. Obviamente revistas que se respetan a sí mismas como Food and Chemical Toxicology jamás publicarían algo así ¿Quién habría permitido semejante monstruosidad? Damas y caballeros, les presento a OMICS International. De todas las editoriales predatorias, esta es tal vez una de las más oscuras que existen en el mercado y completamente inmersa en escándalos. Esto no lo dice este servidor, hay toda una sección de Wikipedia dedicada a sus artimañas: elaborar falsas citas de científicos recomendando sus revistas “académicas”, incluir en su junta editorial a científicos que ni sabían que formaban parte de esta, facturar $2,700 a autores que ni sabían que sus artículos se publicarían en alguna de sus revistas, ser acusada de engañar en sus anuncios, publicar material plagiado, etc., etc., etc. Pueden ir a la sección de Wikipedia en cuestión, ¿quién soy yo para arruinarles su curiosidad?

Para un desmentido del artículo de Krüger et al. (2004), véase esta entrada en el blog de Kevin Folta, horticulturista reconocido de la Universidad de Florida.

El caso de Judy Carman: los estómagos de cerdos

Otro de los estudios que tuvieron impacto en la opinión pública, esta vez con mucho mayor alcance que el anterior, es el siguiente:

Carman, J. A.,  Vlieger, H. R.,  Ver Steeg, L. J., Sneller, V. E., Robinson, G. W., Clinch-Jones, C. A., Julie I. Haynes, J. I., & Edwards, J. W. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems, 8, 1, 38-54.

Este equipo timoneado por Judy Carman, una bióloga con un grado honorario en química orgánica, exploró el efecto del consumo de pienso transgénicos en los cerdos.

El experimento (“en arroz y habichuelas”)

El artículo afirma que se utilizaron para el experimento “múltiples variedades” de maíz y soya genéticamente modificados para producir Bt, un insecticida (Carman et al, 2013, pp. 38, 41). Se separaron el total de cerdos a ser experimentados en dos grupos:

  • A un grupo se le dio pienso con mucha menor cantidad transgénicos (0.4% maíz transgénico y 1.6% de soya transgénica, pág. 40) que, de acuerdo con el estudio, es lo que uno encuentra típicamente en el maíz y la soya disponibles comercialmente según los ingieren los seres humanos.
    .
  • El otro grupo ingería maíz y soya mucho mayor de transgénicos.

Después de 22.7 semanas, se exploraron los estómagos de dichos animales y publicaron una ilustración al respecto.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Estómagos de los cerdos según Carman et al, 2013, p. 45.

Es decir, la ilustración muestra que los que comieron pienso con mayor cantidad de transgénicos tuvieron mayor irritación estomacal que aquellos que los que comieron pienso con menores cantidades de OGMs.

Los problemas con el “estudio”: la revista y conflictos de intereses

Aunque este artículo no se publicó en una revista predatoria, para muchos sí era sospechosa. En primer lugar, aun con lo flexible que es PubMed para incluir en su índice a revistas arbitradas, The Journal of Organic Systems no se halla en su lista. Es más, es auspiciada principalmente por la Federación orgánica de Australia, una organización vinculada con la industria orgánica.

Quiero indicar que el hecho de que un estudio sea publicado por alguna industria o compañía no lo hace automáticamente descartable. Al contrario, muchas compañías han aportado mucho a las ciencias con sus estudios. Sin embargo, si los resultados no son verificados por alguna organización verdaderamente independiente (es decir, que no tenga ataduras con industria alguna) hay que tomar cualquiera de sus aserciones con pinzas y debe corroborarse mediante la reproducción dichos experimentos. Esto vale para la industria orgánica, para “Gran Farma”, para Monsanto, para quien sea. Este no fue el caso del artículo que estamos discutiendo. Es más, como veremos en breve, parecería que su práctica de arbitraje por pares o su control de calidad es extremadamente pobre.

El segundo problema que encontramos con el estudio es su declaración de conflictos de intereses, el equipo de Carman dice que no tiene ninguno. Una ojeada al texto revela que es mucho más grande que el que parece. Por ejemplo, ¿fue el estudio financiado? Sí. ¿Por cuál organización? Dice que por el  Institute of Health and Environmental Research (IHER) y Verity Farms. Como señala Myles Power, allí empezamos a tener serios problemas.

  • Institute of Health Environmental Research (IHER): La directora de esa organización era la misma Judy Carman. En otras palabras, ella utilizó la organización que ella misma dirige para financiar su propio experimento. ¡Wow! ¿Y aun así, ella nos dice que no hay conflictos de intereses? Y como pueden ver, el portal de esta organización ha estado bastante inactiva por años hasta el punto de que ya ni existe.
    .
  • Verity Farms: Es una granja que crece animales de corral y forma parte de la industria orgánica. El problema es que el segundo autor mencionado en el estudio (Howard R. Vlieger) era cofundador de la empresa en el momento de publicación. Una vez más, el hecho de que participe la industria no hace inútil el estudio, pero dado que la industria orgánica es militantemente antitransgénica y el bienestar económico de la compañía depende de su lucha contra los transgénicos, llama la atención que esto no represente conflicto de intereses alguno.

Si la revista hubiera tenido un buen control de calidad, no hubiera dejado pasar la alegada falta de conflictos de intereses.

Más problemas con el experimento

Parece que el estudio estuvo mal cotrolado, ya que no hubo grupo alguno de cerdos a los que se les hubiera provisto maíz y soya no transgénicos (que hubiera sido lo más sensato como “grupo control”). Todos los cerdos comieron pienso con transgénicos. Solamente que ajustó a uno de los grupos (el “control” supuestamente) a una cantidad que, según Carman y compañía, era equivalente a la que consumen los seres humanos (¡¿?!)

Otro problema es que ella alteraba las cantidades de maíz y soya transgénicos a medida que pasaba el tiempo. Una vez más, esto hace difícil analizar adecuadamente los datos en relación con los resultados del experimento.

Si no fuera poco, aun suponiendo que fuera cierto que los transgénicos causaron la inflamación de los estómagos, el hecho de que haya utilizado distintas variedades de maíz Bt y distintas variedades de soya transgénica, hace difícil (¡o imposible!) encontrar aquellas variables pertinentes que causaron las enfermedades en cuestión (Carman et al., 2013, pp. 38, 41).

Cristales de la toxina Bt

Cristales de la toxina Bt (2006). Foto cortesía de Jim Buckman.

Nota aclaratoria: ¿Qué es maíz Bt? Es un maíz transgénico que produce un pesticida conocido como “Bt”. Esta es una toxina producida por una bacteria llamada Bacillus thuringiensis y que es ampliamente usada por la agricultura, incluso la orgánica.  La ventaja del uso de este insecticida es que tiene la peculiaridad de afectar solamente a algunos insectos (particularmente aquellos cuyas orugas se alimentan de los cultivos) sin afectar en lo absoluto a los polinizadores ni a los animales en general, incluyendo a los seres humanos. Del uso de transgénicos Bt hablaremos en nuestra próxima entrada de esta serie.

Otro problema serio con el estudio es que solo presentó los números de estómagos relativamente sanos, los levemente irritados y los muy inflamados.  La evidencia era puramente visual sin haber hecho un análisis de las inflamaciones. El profesor de la Universidad de Guelph, Robert Friendship se expresó en torno a ello de la siguiente manera:

… it was incorrect for the researchers to conclude that one group had more stomach inflammation than the other group because the researchers did not examine stomach inflammation. They did a visual scoring of the colour of the lining of the stomach of pigs at the abattoir and misinterpreted redness to indicate evidence of inflammation. It does not. They would have had to take a tissue sample and prepare histological slides and examine these samples for evidence of inflammatory response such as white blood cell infiltration and other changes to determine if there was inflammation. There is no relationship between the colour of the stomach in the dead, bled-out pig at a slaughter plant and inflammation. The researchers should have included a veterinary pathologist on their team and this mistake would not have happened. They found no difference between the two experimental groups in pathology that can be determined by gross inspection.

Finalmente, y más importante todavía, no había correlación alguna entre la cantidad de transgénicos ingeridos y la cantidad de estómagos irritados, ya que en ambos grupos hubo estómagos inflamados. Es más, aquellos que comieron una menor porción de transgénicos tuvieron mayores incidencias de irritaciones (69 cerdos), mientras que aquellos que comieron una mayor porción tuvieron un número menor de inflamaciones (64 cerdos). Si acaso, como diría Mark Lynas, si nos dejamos guiar por los resultados, parecería que comer transgénicos es la manera más efectiva de evitar úlceras.

En otras palabras, el experimento estaba pobremente diseñado y no era concluyente.

¿Hay experimentos mejor controlados en relación con los cerdos y transgénicos Bt?

Hay muchísimos, pero he aquí un puñado mencionado por David Tribe para la misma época que Judy Carman publicaba el suyo.  Hubo un equipo que investigó muy minuciosamente y exhaustivamente los efectos de maíz transgénico Bt sobre los cerdos y los publicó en una serie de artículos: en ningún caso los transgénicos tuvieron efecto alguno en la salud de los cerdos y todos estos fueron independientes y financiados con fondos públicos. Por lo tanto, en este caso no se puede recurrir al trillado Reductio ad Monsantum:

  • 23 de noviembre de 2011: Fate of transgenic DNA from orally administered Bt MON810 maize and effects on immune response and growth in pigs (Walsh et al., 2011).
    .
  • febrero de 2012: Effects of short-term feeding of Bt MON810 maize on growth performance, organ morphology and function in pigs (Walsh et al., 2012a).
    .
  • 4 de mayo de 2012: The effect of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on intestinal microbiota (Buzoianu et al., 2012a).
    .
  • 12 de mayo de 2012: Effects of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on peripheral immune response and digestive fate of the cry1Ab gene and truncated Bt toxin (Walsh et al, 2012b).
    .
  • junio de 2012: High-throughput sequence-based analysis of the intestinal microbiota of weanling pigs fed genetically modified MON810 maize expressing Bacillus thuringiensis cry1Ab (Bt maize) for 31 Days (Buzoianu et al., 2012b).
    .
  • octubre de 2012: Effect of feeding genetically modified Bt MON810 maize to ∼40-day-old pigs for 110 days on growth and health indicators (Buzoianu et al., 2012c).
  • 16 de octubre de 2012: Effects of feeding Bt maize to sows during gestation and lactation on maternal and offspring immunity and fate of transgenic material (Buzoianu et al., 2012d).
    .
  • marzo de 2013: Effects of feeding Bt MON810 maize to sows during first gestation and lactation on maternal and offspring health indicators (Walsh et al., 2013).
    .
  • 3 de diciembre de 2014: Transgenerational effects of feeding genetically modified maize to nulliparous sows and offspring on offspring growth and health (Buzoianu et. al, 2014).

¡Ah! Casi se me olvidaba … ninguno de estos artículos contienen fotografías para darle shock a sus lectores. Estos son estudios serios y que  se publicaron en revistas de buena reputación.

Efectos a nivel público

Al igual que el experimento de G. E. Séralini y los artículos fatulos publicados por Seneff, estos dos estudios (y otros más de igual o peor calidad) han repercutido en la opinión pública con efectos devastadores. Debido al cúmulo del ruido en torno a los transgénicos y el glifosato, los grupos “verdes” han logrado poner en moratoria (prácticamente a perpetuidad) la siembra de transgénicos en Europa, tal vez con la excepción de España, que siembra maíz MON810 (Bt) para los animales de granja.

Consistentemente la prohibición del glifosato ha conllevado a los estados de la Unión Europea y de algunos estados de los Estados Unidos la compra de yerbicidas mucho más tóxicos, menos efectivos y significativamente más costosos. A manera de ejemplo, debido a estos estudios y al ruidoso alegato (carente de evidencia) de que el glifosato es cancerígeno, en algunos lugares de California se ha dejado de utilizar Roundup® y productos similares con glifosato y, simultáneamente, se han dedicado a usar pesticidas orgánicos (supuestamente “mejores”). El resultado ha sido costoso tanto económicamente como en salud. En Petaluma se solía gastar solo $ 62 en 140 galones de Roundup®, pero ahora tienen que gastar $ 1,136 por exactamente la misma cantidad, no solo porque este pesticida orgánico es significativamente más caro, sino porque por ser menos efectivo tienen que rociar mucho más del pesticida. Otro producto orgánico bajo su consideración también cuesta sobre los $1,000. En cuanto a la salud se refiere, los administradores del yerbicida como la población han experimentado un empeoramiento, especialmente en cuanto a problemas respiratorios. En resumen, fue un total fracaso.  Australia también pasó por un proceso semejante.

No nos olvidemos del hecho de que legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el pasado cuatrienio y este también radicaron proyectos para ponerle una moratoria o prohibición al uso de glifosato por parte de los municipios. El PIP lo hizo utilizando precisamente estos estudios fatulos (sobresaliendo el de Stephanie Seneff, plagado de p-hacking y del que hablamos en otra entrada de este blog). En un momento de crisis económica y de salud es lo menos que necesitamos en este momento. (Solamente rogamos al cosmos que al PIP no se le ocurra prestarle atención a la sugerencia de Seneff de que las vacunas están vinculadas al autismo, porque ese sí sería un sendero muy oscuro para ese partido).

En resumen, construir política pública sobre los cimientos inexistentes de estudios en revistas fraudulentas nos parece desacertado.

Referencias

Buzoianu, S. G., Walsh, M. C.,  Rea, M. C.,  O’Sullivan, O., Crispie, F., Cotter, P. D., Ross, R. P., Gardiner, G. E., Lawlor, P. G. (4 de mayo de 2012a). The effect of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on intestinal microbiota. PLoS, 7, 5, e33668. doi: 10.1371/journal.pone.0033668.

Buzoianu, S. G., Walsh, M. C., Rea, M. C., O’Sullivan, O, Cotter, P. D., Ross, R. P., Gardiner, G. E., & Lawlor, P. G. (junio de 2012b). High-throughput sequence-based analysis of the intestinal microbiota of weanling pigs fed genetically modified MON810 maize expressing Bacillus thuringiensis cry1Ab (Bt maize) for 31 Days. Applied and Environmental Microbiology, 78, 12, 4217-4224. doi: 10.1128/AEM.00307-12. Recuperado de http://aem.asm.org/content/78/12/4217.

Buzoianu, S. G., Walsh, M. C., Rea, M. C., Cassidy, J. P., Ross, R. P., Gardiner, G. E., & Lawlor, P. G. (octubre de 2012c). Effect of feeding genetically modified Bt MON810 maize to ∼40-day-old pigs for 110 days on growth and health indicators. Animal, 6, 10, 1609-1619. doi: 10.1017/S1751731112000249. Recuperado en https://www.cambridge.org/core/journals/animal/article/effect-of-feeding-genetically-modified-bt-mon810-maize-to-40dayold-pigs-for-110-days-on-growth-and-health-indicators/74E85239A3D80272A40974B934B5750E.

Buzoianu, S. G., Walsh, M. C., Rea, M. C., O’Donovan, O., Gelencsér, E., Ujhelyi, G., & Lawlor, P. G. (16 de octubre de 2012d). Effects of feeding Bt maize to sows during gestation and lactation on maternal and offspring immunity and fate of transgenic material. PLoS ONE, 7, 10, e47851. doi: 10.1371/journal.pone.0047851. Recuperado en http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0047851.

Buzoianu, S. G., Walsh, M. C., Rea, M. C., Cassidy, J. P., Ryan, T. P., Ross, R. P., Gardiner, G. E., & Lawlor, P. G.  (diciembre de 2014). Transgenerational effects of feeding genetically modified maize to nulliparous sows and offspring on offspring growth and health. Journal of Animal Science, 91, 1, 318-330. doi: 10.2527/jas.2012-5360. Recuperado en https://www.animalsciencepublications.org/publications/jas/abstracts/91/1/318.

Carman, J. A., Vlieger, H. R., Ver Steeg, L. J., Sneller, V. E., Robinson, G. W., Clinch-Jones, C. A., Julie I. Haynes, J. I., & Edwards, J. W. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems, 8, 1, 38-54. Recuperado en http://www.organic-systems.org/journal/81/abstracts/8106.html.

Greenberg, S. A. (17 de marzo de 2009). How citation distortions create unfounded authority: analysis of a citation network. BMJ, 339, b2680. doi: 10.1136/bmj.b2680. Recuperado en http://www.bmj.com/content/339/bmj.b2680.

Ioannidis, J. P. A. (30 de agosto de 2005). Why most published research findings are false. PLoS ONE, 2, 8, e124. doi: 10.1371/journal.pmed.0020124. Recuperado en http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.0020124.

Ioannidis, J. P. A. (21 de junio de 2016). Why most clinical research is not useful. PLoS ONE, 13, 6, e1002049. doi: 10.1371/journal.pmed.1002049. Recuperado en http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1002049.

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. & Shehata, A. A. (2014). Detection of glyphosate in malformed piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4, 230. doi: 10.4172/2161-0525.1000230.

Mazières, D. & Kohler, E. (2014). Get me off your fucking mailing list. Stanford Secure Computer Systems Group. Stanford University. Recuperado en http://www.scs.stanford.edu/~dm/home/papers/remove.pdf.

Nicolia, A., Manzo, A., Veronesi, F. & Rosellini, D. (16 de septiembre de 2013). An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research. Critical Reviews in Biotechnology. doi: 10.3109/07388551.2013.823595.

Power, M. (11 de agosto de 2013). Bad science in the paper ‘A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet’. Myles Power [Blog]. Recuperado en https://mylespower.co.uk/2013/08/11/bad-science-in-the-paper-a-long-term-toxicology-study-on-pigs-fed-a-combined-genetically-modified-gm-soy-and-gm-maize-diet/.

Rousseaux, C. G. (1988). Developmental anomalies in farm animals – I. Theoretical considerations. The Canadian Veterinary Journal, 29, 1, 23-29. Recuperado en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1680736/.

Science Media Centre (SCM). (12 de junio de 2013). GM pig feed and stomach inflammation. Recuperado en http://www.sciencemediacentre.org/gm-pig-feed-and-stomach-inflammation/.

Rousseaux, C. G. & Ribble, C. S. (1988). Developmental anomalies in farm animals – II. Defining etiology. The Canadian Veterinary Journal, 29, 1, 30-40. Recuperado en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17422944.

Van Eenennaam, A. L. & Young, A. E. (20 de noviembre de 2014). Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations. Journal of Animal Science, 92, 10, 4255-4278. doi: 10.2527/jas.2014-8124. Recuperado en https://www.animalsciencepublications.org/publications/jas/articles/92/10/4255.

Walsh, M. C., Buzoianu, S. G., Gardiner, G. E., Rea, M. C., Gelencsér, E., Janósi, A., Epstein, M. M., Ross, R. P., & Lawlor, P. G. (23 de noviembre de 2011). Fate of transgenic DNA from orally administered Bt MON810 maize and effects on immune response and growth in pigs. PLoS ONE, 6, 11, e27177. doi: 10.1371/journal.pone.0027177. Recuperado en http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0027177.

Walsh, M. C., Buzoianu, S. G., Gardiner, G. E., Rea, M. C., Ross, R. P., Cassidy, J. P. & Lawlor, P. G. (febrero de 2012a). Effects of short-term feeding of Bt MON810 maize on growth performance, organ morphology and function in pigs. British Journal of Nutrition, 107, 3, 364-371. doi: 10.1017/S0007114511003011. Recuperado en https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-nutrition/article/effects-of-shortterm-feeding-of-bt-mon810-maize-on-growth-performance-organ-morphology-and-function-in-pigs/49E61C0F3B69970C73156B1EDE516624.

Walsh, M. C., Buzoianu, S. G., Rea, M. C., O’Donovan, Gelencsér, E., Ujhelyi, G., Ross, R. P., & Lawlor, P. G. (12 de mayo de 2012b). Effects of feeding Bt MON810 maize to pigs for 110 Days on peripheral immune response and digestive fate of the cry1Ab gene and truncated Bt toxin. PLoS ONE, 7, 5, e36141. doi: 10.1371/journal.pone.0036141. Recuperado en http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0036141.

Walsh, M. C., Buzoianu, S. G., Gardiner, G. E., Rea, M. C., O’Donovan, O. Ross, R. P., & Lawlor, P. G. (marzo de 2013). Effects of feeding Bt MON810 maize to sows during first gestation and lactation on maternal and offspring health indicators. British Journal of Nutrition, 109, 5, 873-881. doi: 10.1017/S0007114512002607. Recuperado en https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-nutrition/article/effects-of-feeding-bt-mon810-maize-to-sows-during-first-gestation-and-lactation-on-maternal-and-offspring-health-indicators/FBDCCF98741148350E05BF03D0E984C1.

William, D. (noviembre 2010). Congenital abnormalities in production animals. Veterinary Clinics of North America: Food Animal Practice, 26, 3, 477–486. doi: 10.1016/j.cvfa.2010.09.001. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0749072010000393.

La ciencia de los OGMs – 2: Ratas, tumores y el fiasco de Séralini

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Parte 1

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de ratas albinas con tumores. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Si ustedes han leído el primer artículo de nuestra serie, se habrán topado con nuestra referencia a la revisión de los mejores estudios hechos en torno a animales por un periodo de 29 años (Van Eenennaam et al., 2014). Sabemos que habrá uno que otro que se habrá rascado un poco la cabeza o levantado una ceja escéptica debido a que sí han habido noticias de que los OGMs impregnados con glifosato son cancerígenos y que se ha demostrado en laboratorios.  Si escuchan la radio, a lo mejor ustedes alcanzan escuchar a algunos nutricionistas “expertos” en el tema que afirman categóricamente que es así, debido a que un científico en Francia, Gilles-Éric Séralini, pudo mostrar ante todo el mundo la “verdad detrás de los transgénicos”, que Monsanto nos está matando, que el incremento de cáncer durante todos estos años se debe entre otras al consumo de transgénicos con partículas de un “cancerígeno” (el glifosato). Hay personas quienes pronuncian el nombre “Séralini”  en casi cada respiro cada vez que se habla de los transgénicos y del glifosato.

¡Tal vez a los autores de Eenennam et al, 2014, que incluían a 100 millardos de animales se les escapó un caso! De hecho, no se les deslizó de sus manos. Al contrario, mencionan algunos “estudios” (en un sentido BIEN laxo) al respecto entre los que se incluye el que vamos a discutir (Van Eenennaam et al, 2012, pp. 4262-4263).

He escrito una versión mucho más detallada de todo este incidente (conocido en inglés como el “Séralini affair“). Como se dijo en mi primer artículo de esta serie, aquí solamente nos vamos a atener estrictamente a lo que dicen los científicos profesionales en torno al tema y por qué el estudio en cuestión no convenció a nadie en la comunidad científica, ni tan siquiera mucha de la minoría de aquellos científicos que son escépticos de los OGMs en general.

El “incidente de Séralini” (“Séralini affair“)

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es profesor de biología molecular de la Universidad de Caen y que desde algún tiempo se ha dedicado al tema de los transgénicos, destacándose por estudios diseñados para poner en duda su seguridad. Aquí no cuestionaremos en lo absoluto la legitimidad de la posición de escepticismo en relación con los transgénicos. Es y seguirá siendo una posición legítima en un mundo en que también hay científicos que tienen una confianza ciega en ello. La dialéctica entre estos dos sectores y las diversas posiciones intermedias son necesarias para el quehacer científico. Lo que sí cuestionamos es tomar por absolutamente ciertos aquellos experimentos que tienen notorias fallas. En algunos casos, se cuestionaría si varias de estas existen a propósito para que un experimento tenga un resultado predeterminado, asunto que rayaría en la deshonestidad. Este cuestionamiento se profundiza si tal procedimiento se hizo con el propósito de persuadir al público de que los resultados obtenidos son fiables y, por consiguiente, manipula a la sociedad para que se creen políticas públicas cuyos fundamentos científicos son tan firmes como la arena movediza.

Una vez más, no nos interesan las intenciones de Séralini, sino la calidad del experimento, cómo se proyectaron sus resultados ante el público y la reacción de la comunidad científica y las autoridades gubernamentales ante su divulgación.

Breve exposición de lo ocurrido en el experimento (en “arroz y habichuelas”)

Esta sección es para aquellos interesados en estos detalles que son tanto más técnicos. Para aquellos lectores que quieran saber de lleno el meollo del problema, siéntanse en la libertad de brincar esta sección.

El experimento se centra en el consumo de maíz transgénico junto a ciertas dosis del yerbicida marca Roundup® de la compañía Monsanto, cuyo ingrediente potente es el glifosato. Séralini y su equipo utilizaron para ello 200 ratas Sprague-Dawley™ albinas: 100 machos y 100 hembras. Cada grupo se subdividía en diez:

  • El grupo control: Este es un grupo de 10 ratas (5 machos y 5 hembras) a las que se les dio agua sin Roundup® y maíz no transgénico sin Roundup®.
    .
  • Hay a su vez 60 ratas a las que se les administraron diferentes porcentajes de maíz transgénico de Monsanto (Roundup Ready®):
    .

    • Veinte (20) de esas ratas consumieron alimentos con 11% de maíz transgénico: 10 lo consumió con Roundup® y 10 no.
      .
    • Otras 20 ratas consumieron maíz en que el 22% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
    • Las restantes 20 ratas consumieron maíz en el que el 33% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
  • A los últimos tres grupos de 10 se les dio maíz no transgénico, pero bebieron agua con distintas concentraciones de Roundup®.
    • 10 con agua cuya concentración de Roundup® era 1.1 x 10⁻⁸ %
    • 10 con agua con una concentración de Roundup® era 0.09 %
    • 10 con agua con una concentración de 0.5%

El tiempo de duración del experimento era de dos años (Séralini et al., 2012, pp. 4221, 4222-4223).

He aquí los resultados:

  • Cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Solo el 20% de las ratas machos y el 30% de las hembras del grupo control murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Muchas de las ratas terminaron con tumores cuyos tamaños alcanzaban a ser el 25% de su peso corporal (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Otros de los resultados de presentaron de manera confusa y la mayoría no mostraba correlación alguna entre la salud de las ratas y la cantidad de maíz transgénico consumido por ellos (Séralini et al., 2012, pp. 4223-4228).

La publicación del estudio incluía el retrato de las ratas con tumores.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11, CC-BY 4.0 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226).

En la misma página en que aparece la imagen, también se mostraban fotografías de los tumores en sí y de sus células (Séralini et al., 2012, pp. 4226-4227), además de unas gráficas que no incluiremos aquí debido a que sería demasiado complicado y extenso el explicarlas (aun para muchos de los científicos que leyeron el estudio, las gráficas eran tremendamente confusas) (Séralini et al., 2012, pp. 4224-4225).

Un procedimiento inusual de la publicación de los datos

Los que sean científicos y que estén leyendo sobre este experimento, probablemente ya se hayan preguntado por qué se incluyen fotos semejantes. Como todo profesional sabe, ninguna de estas imágenes aporta información alguna que sea pertinente al estudio. Además, al tomar fotografías solamente de las ratas que ingirieron maíz transgénico o Roundup® (ninguno del grupo control) puede tener el efecto de impresionar al lector quitando de esa forma el énfasis debido en los datos y el diseño del experimento. El presentar estudios sin imágenes es algo usualmente ajeno a la experiencia del público que suele ver en las revistas de divulgación (Muy InteresanteScientific American, etc.) muchísimas imágenes precisamente diseñadas para impresionar (positivamente) a sus lectores. En las ciencias es distinto. El añadir imágenes con el objetivo de impresionar, pero que no aportan ninguna información científica alguna a a un artículo de una revista académica científica es muy mal visto.

Sin embargo, algunos han sospechado que el blanco de los retratos de las ratas y los tumores no es la comunidad científica, sino el público promedio. ¿Cómo lo sabemos? Pues el equipo de Séralini decidió hacer una conferencia de prensa, es decir, quería anunciar a la prensa y al público los “hallazgos” del estudio. Esto no es lo usual cuando se publica un estudio. Instancias como estas son extremadamente raras.

No solo eso, sino que también Séralini hizo algo que era más insólito: le solicitó a los miembros de la prensa que firmaran acuerdos de confidencialidad para que pudieran acceder al artículo antes de que se publicara, obviamente para que vieran las imágenes en cuestión. La prensa inexperta evidentemente se impresionó ante las imágenes (Arjó et al., 2013, pp. 256, 265, 268; Butler, 2012).

Una vez se publicó el estudio, se mostraron los retratos de las ratas con tumores, los retratos de los tumores y el movimiento antitransgénico hizo fiesta contra de Monsanto. La inmensa mayoría de la comunidad científica a nivel mundial respondió airada. Como respuesta, los antitransgénicos recurrieron al ejercicio de una falacia (que en su caso, desgraciadamente, es demasiado frecuente) a la que llamaremos Reductio ad Monsantum:

Definición de Reductio ad Monsantum: Es el acto de un antiOGM de acusar de ser comprado por Monsanto (o la compañía que se desea demonizar) a un científico, miembro de la prensa o a un divulgador cuando llega a una conclusión que a ese antiOGM no le gusta, no importa si dicha conclusión es científicamente válida y respaldada por la evidencia.

Pero, ¿por qué la reacción adversa de parte de los expertos en este campo?  ¡Veamos!

Los problemas fatales del experimento

Todas las objeciones en torno al experimento radican en el diseño. El lector de nuestro blog no tiene que leer todas las objeciones en cuestión. Con la primera bastará, pero para el curioso añadiremos más después de esa. Veamos:

  1. Las ratas seleccionadas para el experimento son notablemente propensas a tumores.

Las inmensa mayoría de las ratas Sprague Dawley™ albinas desarrollan numerosos tumores durante un periodo corto de dos años. Esto ha sido estudiado a saciedad por la comunidad científica. Por ejemplo,  en un experimento que se llevó a cabo en los años 50, se descubrió que la tasa de incidencias de tumores de ratas hembras bajo situación control (es decir, sin someterlas a ninguna variable que normalmente llevaría a cualquier otro animal a una mayor propensidad a tumores) es cerca del 56 %. En el caso de otras, una dieta especial rica en grasas llevó a que el 80% de ellas desarrollara tumores, un número aproximado al que obtuvo Séralini.

En otro experimento llevado a cabo en los años 70, solo se midió la propensidad a tumores en un periodo de un año y seis meses. ¿Su resultado? El 45 % de las ratas habían desarrollado tumores y en una proporción semejante a la reportada por Séralini: las ratas hembras tenían el doble de tumores que los machos.

En otro experimento que se llevó a cabo en esa década y se publicó en 1979, donde se revelaba que el 81 % de las ratas Sprague Dawley albinas terminaron con tumores en un lapso de tiempo de 2 años.

Esto no es nada sorprendente para los toxicólogos y oncólogos que han trabajado con estas ratas. Hay una amplia literatura de sus distintas incidencias de tumores bajo diversas circunstancias.

¿Qué significa esto? Pues, algo muy sencillo: que en el mejor de los casos, el experimento no es concluyenteNO demuestra que los transgénicos y el Roundup® sean cancerígenos. Es más, este resultado es consistente con otros estudios que demuestran que no hay mayor incidencia estadística de cáncer en animales de laboratorio cuando ingieren transgénicos con o sin Roundup® (véase este artículo y este metaanálisis).

El asunto es todavía peor. Una de las gráficas del artículo parecería indicar que si una rata macho ingiere agua con Roundup®, alargaría su tiempo de vida. Obviamente, este resultado es absurdo, pero demuestra cuan mal diseñado estaba el experimento. No solamente los datos reflejan este patrón, hay otras anomalías (e.g. que mientras más maíz transgénico ingerían las ratas, menor era el tamaño de sus tumores).

Pero si este es el hecho, entonces, ¿por qué no se tiene en cuenta que el grupo control tuvo menos incidencias de tumores que en los demás casos? El problema es que con tantas variables examinadas en el experimento, el tamaño de las muestras para cada caso era demasiado pequeño para establecer una diferencia significativa estadística entre los grupos. Además, dentro del contexto de los demás estudios en torno a las ratas Sprague Dawley albinas, se puede sostener que el Roundup® y el maíz transgénico no conllevaron incremento alguno estadístico en cuanto a las incidencias de tumores.

Aun con todo esto, Séralini concluyó que la evidencia parecía indicar que el maíz transgénico y el Roundup® aumentaban las incidencias de tumores en las ratas (¡!) (Séralini et al., 2012, p. 4230).

Por eso, se señaló que los datos del experimento estaban mal analizados y mal evaluados y que obviamente la conclusión era estaba errada.

El que esté satisfecho con esta explicación para descartar este experimento como genuino, siéntase en la libertad de saltar a la próxima sección. Los que se quieran quedarse para conocer cuáles son las demás objeciones del llamado “estudio”, pueden quedarse un ratito más:

  1. Séralini no siguió la guía europea (de la OECD) para establecer grupos controles adecuados, algo que, como hemos visto, vició el experimento desde punto de vista de su diseño.
    .
  2. En su aviso de declaración de conflictos de intereses, a Séralini se le olvidó señalar que CRIIGEN y la Fundación para el Progreso Humano, dos organizaciones antitransgénicas, financiaron su estudio.
    .
  3. Algunos han planteado que Séralini y su equipo pudieron haber cometido distintas faltas de código de ética en relación con las ratas, debido a que (¿por motivos puramente publicitarios?) dejó crecer sus tumores hasta el extremo y sin ponerlas a dormir en un cierto tiempo razonable. Esto es cruel por infligir sufrimiento innecesario para dichos animales de laboratorio (véase Arjó et al., 2013).

Más reacciones …

No solo los científicos se molestaron, sino también la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) tronó contra el artículo publicado y expresó lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Ante todas las objeciones presentadas por científicos expertos, por la EFSA y otros, la revista Food and Chemical Toxicology procedió a retirar el artículo.

Estudio retirado

Estudio retirado

Obviamente, los movimientos antitransgénicos respondieron con su usual Reductio ad Monsantum.

De muerto a zombi

Como frecuentemente ocurre en el movimiento antiOGM y otros bien característicos de algunas seudociencias, no importa cuan malos hayan sido estos experimentos y se hayan demostrado su falsedad a saciedad, pueden convertirse en la bandera de alguna causa. Lo otro que ocurre es que suelen convertirse en lo que el médico David Gorski llama “estudios zombis“, es decir, unos “estudios” hartamente refutados que “reviven” después de muertos.

Séralini y su equipo no se dieron por vencidos. Lo que hicieron fue hacer unas modificaciones cosméticas al estudio para volverlo a publicar en otra revista académica, en esta ocasión en la Environmental Sciences Europe.  Lo que es extraño es que en esta ocasión se dio a conocer sin arbitraje por pares (peer-review), algo que no es usual. El argumento que esgrimió la junta editorial de la revista es que no lo necesitaba porque ya había sido arbitrado por Food and Chemical Toxicology. Lo otro que llama la atención, es que en esta segunda ocasión, Séralini corrigió su conclusión y afirmaba que sus resultados no eran concluyentes. Desgraciadamente, llega a la convicción correcta cuando el daño social vía los medios ya está hecho y el estudio previo con sus conclusiones incorrectas se ha convertido en un estandarte de los militantes antiOGMs.

Desde entonces, Séralini y otros han utilizado este mismo estudio para sustanciar otros alegatos en torno a los OGMs y Roundup®.

A pesar de que hoy día algunos científicos utilizan el artículo de Séralini para mostrar cómo no llevar a cabo un experimento, alguna gente en Puerto Rico y en el mundo siguen pregonando a su favor como si hubiera sido (como dirían en inglés) el “smoking gun” contra Monsanto y el daño que “representan” los OGMs.

Lo más triste es que algunos partidos políticos de Puerto Rico y varios grupos ecologistas están bien conformes con un experimento rechazado por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial. Sin lugar a dudas, esta actitud es un genuino ejercicio del negacionismo contra las ciencias.

Referencias

Academic Review. (24 de septiembre de 2012). The Academic Review’s editorial standpoint on Seralini’s paper. Recuperado de http://academicsreview.org/2012/09/scientists-smell-a-rat-in-fraudulent-study/.

Arjó, G., Portero, M., Piñol, C., Viñas, J., Matias-Guiu, X., Capell, T., Bartholomaeus, A., Parrott, W. & Christou, P. (22 de febrero de 2013). Plurality of opinion, scientific discourse and pseudoscience: an in depth analysis of the Séralini et al. study claiming that Roundup™ Ready corn or the herbicide Roundup™ cause cancer in rats. Transgenic Research, 22, 255-267. doi: 10.1007/s11248-013-9692-9. Recuperado de http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11248-013-9692-9.

Berry, C. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 445-446. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.053. Recuperado de  http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007983.

Butler, D. (10 de octubre de 2012). Hyped GM maize study faces growing scrutiny. Nature, 490, 158. doi: 10.1038/490158a. Recuperado de http://www.nature.com/news/hyped-gm-maize-study-faces-growing-scrutiny-1.11566.

Casassus, B. (28 de noviembre de 2013). Study linking GM maize to rat tumours is retracted. Nature. doi: 10.1038/nature.2013.14268. Retrieved from http://www.nature.com/news/study-linking-gm-maize-to-rat-tumours-is-retracted-1.14268.

CNRS. (27 de septiembre de 2012). Pour un débat raisonné sur les OGM. Recuperado de http://www.cnrs.fr/fr/une/actus/2012/20120927-debat-ogm.html.

Davis, R. K., Stevenson, G. T., & Busch, K. A. (marzo de 1956). Tumor incidence in normal Sprague-Dawley female rats. Cancer Research16, 3, 194-197. Recuperado en http://cancerres.aacrjournals.org/content/16/3/194.full-text.pdf.

Dunklee, D. D. (marzo de 2014). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 65, 393. doi: 10.1016/j.fct.2014.01.005. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691514000064.

Durbin, P. W., Williams, M. H., Jeung, N. & Arnold, J. S., Parrott, M. W. & Davis, T. (marzo de 1966). Development of spontaneous mammary tumors over the life-span of the female Charles River (Sprague-Dawley) rat: the influence of ovariectomy, thyroidectomy, and adrenalectomy-ovariectomy. Cancer Research, 26, 1, 400-411. Retrieved from http://cancerres.aacrjournals.org/content/26/3_Part_1/400.full.pdf.

EFSA. (2012). Final review of the Séralini et al. (2012a) publication on a 2-year rodent feeding study with glyphosate formulations and GM maize NK603 as published online on 19 September 2012 in Food and Chemical Toxicology. EFSA Journal, 10, 11, 2986. doi: 10.2903/j.efsa.2012.2986. Recuperado de http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/2986.htm.

Folta, K. (3 de enero de 2013). Letter to the editor. Foood and Chemical Toxicology, 65, 392. doi:10.1016/j.fct.2014.01.004. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691514000052.

Landgridge, P. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 441. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.056. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512008010.

Le Tien, D. & Le Huy, H. (marzo de 2013). Comments on “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize”. Food and Chemical Toxicology, 53, 443-444. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.054. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007995.

Nakazawa, M., Tawaratani, T., Uchimoto, H., Kawaminami, A., Ueda, M., Ueda, A., Shinoda, Y., Iwakura, K., Kura, K. & Sumi, N. (2001). Spontaneous neoplastic lesions in aged Sprague-Dawley rats. Experimental Animals, 50, 2, 99-103. doi: 10.1538/expanim.50.99. Recuperado de https://www.jstage.jst.go.jp/article/expanim/50/2/50_2_99/_article.

Narbonne, J. F. (21 de septiembre de 2012). Lacunes, résultats inexplicables: l’étude anti-OGM sur la sellette. The Huffington Post. Recuperado de http://www.huffingtonpost.fr/jeanfrancois-narbonne/lacunes-resultats-suprenants-et-inexplicables-letude-anti-ogm-sur-la-sellette_b_1902634.html.

Ng. A. (24 de septiembre de 2012). Genetically modified corn and cancer – what does the evidence really say? The Conversation. Recuperado de http://theconversation.com/genetically-modified-corn-and-cancer-what-does-the-evidence-really-say-9746.

Ollivier, L. (marzo de 2013). A Comment on “Séralini, G.-E., et al., Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food Chem. Toxicol. (2012),” http://dx.doi.org/10.1016/j.fct.2012.08.005. Food and Chemical Toxicology, 53, 458. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007909.

Oransky, I. (16 de enero de 2014). Journal editor defends retraction of GMO-rats study while authors reveal some of paper’s history. Retraction Watch. Recuperado de http://retractionwatch.com/2014/01/16/journal-editor-defends-retraction-of-gmo-rats-study-while-authors-reveal-some-of-papers-history/.

Prejean, J. D., Peckham, J. C., Casey, A. E., Griswold, D. P., Weisburger, E. K. & Weisburger, J. H. (noviembre de 1973). Spontaneous tumors in Sprague-Dawley rats and Swiss mice. Cancer Research, 33, 2768-2773. Recuperado de http://cancerres.aacrjournals.org/content/33/11/2768.

Power, M. (29 de junio de 2013). Drinking Roundup herbicide makes men live longer. Myles Power [Blog]. Recuperado de http://mylespower.co.uk/2013/06/29/drinking-roundup-herbicide-makes-men-live-longer/.

Sakamoto, Y., Tada, Y., Fukumori, N., Tayama, K., Ando, H., Takahashi, H., Kubo, Y., Nagasawa, A., Yano, N., Yuzawa, K. & Ogata, A. [A 104-week feeding study of genetically modified soybeans in F344 rats]. (agosto de 2008). Shokuhin Eiseigaku Zasshi, 49, 4, 272-82. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18787312.

Schorsch, F. (marzo de 2013). Letter to the editor:  Serious inadequacies regarding the pathology data presented in the paper by Séralini et al. (2012). Food and Chemical Toxicology, 53, 465-466. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.043. Retrieved from http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007880.

Science Media Centre. (19 de septiembre de 2012). Expert reaction to GM maize and tumours in rats. Retrieved from http://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-gm-maize-causing-tumours-in-rats/.

Science Media Centre. (25 de enero de 2014). Controversial GM study republished – experts respond. Recuperado de http://www.sciencemediacentre.co.nz/2014/06/25/controversial-gm-study-republished-experts-respond/.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50, 11, 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (enero de 2013). Retraction notice to “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize” [Food Chem. Toxicol. 50 (2012) 4221–4231]. Food and Chemical Toxicology, 63, 244. doi: 10.1016/j.fct.2013.11.047. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691513008090.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (14 de junio de 2014). Republished study: long-term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Environmental Sciences Europe, 26, 14. Recuperado de http://www.enveurope.com/content/26/1/14.

Snell, C., Bernheim, A., Bergé, J.-B., Kuntz, M., Pascal, G., Paris, A. & Ricroch, A. E. (marzo-abril de 2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: a literature review. Food and Chemical Toxicology, 50, 3-4, 1134-1148. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691511006399.

de Souza, L. & Oda, L. M. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 440. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.057. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512008022.

Suzuki, H., Mohr, U. & Kimmerle, G. (octubre de 1979). Spontaneous endocrine tumors in Sprague-Dawley rats. Journal of Cancer Research and Clinical Oncology, 95, 2, 187-196. Recuperado de http://link.springer.com/article/10.1007%2FBF00401012.

Tester, M. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 457. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007910.

Trewavas, A. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 449. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.050. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007958.

Tribe, D. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 467-472. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007879.

Van Eenennaam, A. L. & Young, A. E. (20 de noviembre de 2014). Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations. Journal of Animal Science, 92, 10, 4255-4278. doi: 10.2527/jas.2014-8124. Recuperado en https://www.animalsciencepublications.org/publications/jas/articles/92/10/4255.

La ciencia de los OGMs – 1: Consenso científico a favor de los OGMs

Consenso sobre OGMs

Una porción del número de organizaciones que afirman que los alimentos modificados vía ingeniería genética en el presente son seguros. (Imagen creada por este servidor y que libero para el dominio público).

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

BIENVENIDOS a una nueva serie de este blog en ocasión a dos acontecimientos, la Marcha contra Monsanto planificada para llevarse a cabo pronto y una actividad que se presentará en el Recinto de Ciencias Médicas que sospecho fuertemente que demonizará a los alimentos transgénicos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Esta serie no va a ser un ataque ni una defensa de los OGMs, sino que presentará estrictamente lo que la comunidad científica a nivel mundial (comunidad compuesta de conservadores y liberales políticos, gente de toda ideología política) tiene que decir en torno al tema. ¿Cuál es el consenso de la comunidad científica en cuanto a los OGMs? ¿Qué tienen que decir los expertos sobre el asunto del experimento de G. E. Séralini (caso icónico contra los OGMs y Monsanto)? ¿Qué tienen que decir los científicos en cuanto a la relación entre OGMs, la salud humana y el medio ambiente?

He aquí lo que NO haremos en esta serie:

  • “Defender” a Monsanto. Como siempre, si una empresa cualquiera hace algo bueno, se le aplaude; cuando haga algo malo, se le condena. Si discutimos algo en que Monsanto sale bien parado, así lo dejamos constar. Aclaramos que, como cualquier otra empresa, Monsanto solo procura ganar dinero para sus accionistas y, como en el caso de todas las compañías, ese afán de lucro puede coincidir con el bien público (creando bienes y servicios valiosos) o perjudicarlo (externalidades negativas). Inevitablemente hablaremos de sus aportaciones y problemas que ha causado.
    .
    A pesar de ello dejo constar que el enfoque de esta serie es exponer los hechos científicos en relación con una tecnología y lo que significa para nuestro futuro, independientemente de si Monsanto existe o deja de existir. Vamos a discutir asuntos importantes que trascienden la tan demonizada compañía.
    .
  • No basaré este escrito en documentales ni evidencia pobre. Usualmente la respuesta que recibo de muchas personas, especialmente en el área de ciencias, no es la de presentar evidencia fuerte, sino la de recurrir a documentales que se encuentran en YouTube (¡por favor!) o evidencia extremadamente débil (artículos publicados en revistas predatorias, desprestigiadas o estudios preliminares). Aquí nos atendremos a la evidencia fuerte: buenos artículos rigurosamente controlados, experimentos clínicos, revisiones científicas o metaanálisis en buenas revistas académicas y organizaciones merecedoras de entero crédito. No solo eso, como es costumbre de este blog, se enlazarán las afirmaciones principales del blog con el estudio o el conjunto de estudios que las sustancian. Si se quiere diferir y alegar que lo sostenido es falso, le toca al oponente presentar SU evidencia fuerte.
    .
  • Contrario a las voces de histeria o de epítetos personales, nos atendremos exclusivamente al rigor de una discusión civilizada. Si se quiere comentar para cualquier artículo, por favor, repasen nuestras reglas de juego. No se permitirá contenido difamatorio, insultos o epítetos al autor ni a otros comentaristas.

Ya que tenemos claro nuestro proceder, pasemos de lleno a la discusión.

¿Qué son los organismos genéticamente modificados (OGMs)?

Sucede que en ciencias no existe una definición formal de “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Este no es un término de origen científico sino más bien político. Como tal, está muy mal definido y es marcadamente ambiguo por las siguientes razones:

  • Porque desde una perspectiva neodarwiniana, todos somos organismos genéticamente modificados de especies anteriores y por selección natural.
    .
  • Aun así, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y aquellos organismos que son transgénicos. ¿Qué es un transgénico? Es un organismo que recibe una porción de código genético de otro organismo. Definir los OGMs de esta manera también es problemático por las siguientes razones:
    .

    • En la naturaleza también hay organismos transgénicos. Usualmente los antiOGMs piensan que la transgénesis es algo perverso de origen humano y que “violenta las leyes de la naturaleza”. Cada vez que escucho este último alegato, me pregunto a cuáles leyes se refieren: ¿a las tres leyes de la termodinámica?, ¿a las leyes del electromagnetismo, ¿a la ley gravitacional? Si violara las leyes de la naturaleza, entonces la transgénesis no sería posible.
      .
      Al contrario, en la naturaleza existe lo que se conoce como transferencia horizontal de código genético, por ejemplo, cuando una bacteria transfiere una porción de su ADN a otro organismo, sea bacteria, protozoario, planta o animal. Hoy día se sabe que los seres humanos y los demás seres vivos llegamos a existir porque hace millones de años, las bacterias primitivas solían intercambiar su código genético constantemente, lo que posibilitó la aparición de organismos que podían adaptarse mejor a su medio ambiente.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos. © 2005, Nature Publishing Group (reproducido aquí con fines educativos). Fuente: Smets & Barkay, 2005.

      Desde esta perspectiva, todos somos organismos transgénicos. Otro ejemplo lo podemos ver en animales multicelulares. Vean, por ejemplo, esta imagen:

      Elysia chlorotica

      Una imagen de la Elysia chlorotica. Fuente: Pellentreau et al., 2014.

      Aunque parece una hojita flotando en el agua, en realidad se trata de un molusco. Este se dedica a consumir algas y, por razones que hasta hace poco eran extrañas, adquiere los cloroplastos de las algas (algo conocido como kleptoplastía, que significa “robo de plastos”) y gracias a eso, literalmente se tiende para tomar el sol. ¿Por qué? Porque necesita que la clorofila en los cloroplastos pueda convertir la luz del sol en alimento. Lo que se preguntaban todos los científicos era por qué el cuerpo del molusco no rechazaba los cloroplastos, lo que usualmente sucede cuando un órgano ajeno es asumido por un organismo. En el año 2014, un equipo de científicos dio con la respuesta: porque cuando el molusco ingería las algas, había transgénesis o transferencia horizontal del ADN de las algas al molusco, e incluía la porción del código genético que le permite tolerar los cloroplastos y sacarles ventaja.

      Es más, si usted quiere conocer más de cerca a un organismo transgénico, mírese en el espejo. ¿Sabía usted que tiene empotrado en su ADN el código de un ancestro del HIV (el virus del sida)? ¡En serio! Aquí está el estudio. Así que la naturaleza es la inventora de los organismos transgénicos. Pero eso no es exactamente lo que la sociedad quiere decir con el término “OGM”.
      .

    • El otro problema de hacer la equivalencia entre OGMs y transgénicos es que en la jerga en que se utiliza esta palabra, también se incluyen otros métodos que no son transgénesis, tales como el uso de ácido ribonucleico interferente (ARNi). Además del ácido desoxirribonucleico (ADN) que es el que se encuentra en el núcleo de las células, existe el ácido ribonucleico (ARN) que es una molécula que envía la información provista por el ADN para la síntesis de proteínas, que son los bloques de construcción de todos nosotros, los seres vivos. El ARNi tiene la función de interferir en la producción de ciertas proteínas y es algo que se utiliza hoy día en la ingeniería genética. Por ejemplo, las papas Innate® de la compañía Simplot son producto de ese proceso, ya que el ARNi impide la producción de 4 proteínas distintas. Entre ellas hay una que contiene el aminoácido asparagina que cuando se fríen las papas se convierte en acrilamida, una neurotoxina y posible cancerígeno. De esa manera, aquella persona que consuma papas Innate® fritas, tiene menor riesgo de ser víctima de cáncer. Hay que hacer la salvedad de que las cantidades de acrilamida que se encuentran en las papas ordinarias que consumimos es muy inferior al nivel requerido para la neurotoxicidad, pero su ausencia en las Innate® es una contribución, aunque sea pequeña.  Sin embargo, la campaña contra los OGMs condenan también a estas papas y se les demoniza. (¡¿Por qué?!  No sé …  Esa actitud escapa a toda razonabilidad).
      .

      .
  • Finalmente, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y los alimentos producidos por ingeniería genética. Aunque esto suene plausible, en realidad no lo es.  La humanidad ha llevado a cabo ingeniería genética de los alimentos desde que empezó a existir la agricultura. La persona promedio piensa que todos los alimentos que ve en el supermercado (incluyendo en los orgánicos) son puramente naturales. Esto es falso, no hay alimento procedente de seres vivos (sea hongo, planta o animal) que sea natural. Desde la primera época agrícola hasta hoy, los seres humanos de todas partes del mundo, desde la Antigua Mesopotamia, pasando por los imperios azteca e inca, hasta la Revolución Verde, han modificado a su voluntad las características de sus alimentos (mejor color, sabor, olor, etc.) Como todas las características de cualquier organismo son dictadas por su código genético, esa actividad de selección artificial y de hibridización no es otra cosa que ingeniería genética de nuestros alimentos. Veamos un ejemplo (de los millones que podemos dar).
    Antoine Duchesne

    Antoine Duchesne (1747-1827)

    Las fresas que se compran en el supermercado no son naturales sino que algunas de ellas fueron el resultado experimental de la hibridización de dos fresas naturales como la Fragaria chiloensis (de Chile) con la Fragaria virginiana (de Virginia, Estados Unidos)  para producir la Fragaria ananasa, la fresa que usualmente se vende. Esta fresa fue creada por primera vez en Francia en el siglo XVIII por Antoine Duchesne. Desde entonces se han llevado a cabo un número de combinaciones de selección artificial e hibridizaciones para alcanzar la gran variedad de fresas que existen en el mercado. Lo mismo los demás alimentos (véase nuestro artículo donde discutimos un poco más detalladamente ese tema).

    Vale añadir que existe otra manera de hacer ingeniería genética en el siglo XX, la mutagénesis inducida. Bajo tal procedimiento, se somete a los alimentos a químicos cancerígenos o radiación (literalmente se les induce cáncer, se les “maltrata” —por así decirlo— su ADN) para cambiar su código genético y, mediante experimentación, conseguir alguna característica que sea provechosa para los agricultores o el público. A lo mejor se consigue un grano más grande, un fruto más jugoso o un alimento con mayor rendimiento, resistencia a ciertos pesticidas, etc. Volviendo al ejemplo de las fresas, el “fresón de Douglas” se produjo de esta misma manera y los expertos dietistas de 1985 afirmaban que era el mejor en el mercado. Estos alimentos se admiten hoy día dentro de la categoría de alimentos orgánicos cuando se producen bajo las especificaciones de la USDA.
    .
    Pues virtualmente todos los alimentos que vemos en el supermercado (aun en los que venden comida orgánica) son resultado de miles de años de ingeniería genética de los seres humanos, con particular intensificación durante el siglo XX. Así que no podemos definir a los OGMs como organismos modificados por ingeniería genética.

En otras palabras, el término OGM es marcadamente ambiguo, por lo que muchos científicos prefieren no utilizarlo. Para efectos de nuestra discusión, definiremos funcionalmente (y torpemente) a los OGMs de la siguiente manera:

Con el término “organismos genéticamente modificados” (OGMs) nos referiremos a aquellos alimentos producidos mediante la modificación artificial de su código genético por vía de la transgénesis, del ARNi o ambos.

¿Qué piensa la comunidad científica en torno a los OGMs?

El consenso abrumador de la comunidad científica es que los OGMs (al menos los que están ahora en el mercado) son tan seguros como los convencionales y no representan mayor peligro para la humanidad.

Al final de este artículo ofrezco una lista no exhaustiva (tenemos corto de tiempo) de organizaciones científicas de los cinco continentes que lo afirman.  Sin embargo, sin duda, algunas personas con genuino espíritu inquisitivo presentarán algunas objeciones, veamos algunas de ellas:

  1. No existe tal consenso. Hay un artículo que demuestra que dicho consenso no existe.

Esta es la ficha del artículo que usualmente se utiliza para afirmar que no existe tal consenso:

Hilbeck, A., Binimelis, R., Defarge, N., Steinbrecher, R., Székács, A., Wickson, F., Antoniou, M., Bereano, P. L., Clark, E. A., Hansen, M., Novotny, E., Heinemann, J., Meyer, H., Shiva, V. & Wynne, B. (2015). No scientific consensus on GMO safety. Environmental Sciences Europe, 27, 4. doi: 10.1186/s12302-014-0034-1.

Antes de proceder, quiero invitar al lector (si así lo desea, sino, continúe leyendo nuestro artículo) que haga un pequeño ejercicio. Como todos sabemos (tal vez con excepción de dos o tres) hay un consenso abrumador en torno al tema de la antropogénesis del cambio climático. Vean o descarguen el artículo que así lo corrobora. No se preocupen por entender los números y las gráficas … pero noten lo más elemental … hay números y gráficas. ¿Por qué? Porque si usted quiere saber si hay un consenso en el tema que sea, no hay de otra alternativa que recurrir a los números: cuando hay consenso, hay mayoría abrumadora (yo diría que más del 75 o el 80 %), así que es una cuestión numérica. El artículo examina el número de artículos y de científicos que respaldan la posición de que el cambio climático se debe a la actividad humana y confirma el consenso.

Comparen ese artículo, con el que alega que no hay consenso en la comunidad científica en torno al tema de los OGMs (Hilberck et al.). Uno busca en vano los números que actualmente miden la opinión de la comunidad científica. ¡No los hay! Sí, el artículo presenta una serie de argumentos de por qué los autores (y 300 más) tienen reparos en relación con la seguridad de los OGMs … pero no demuestra que no haya consenso. No hace ese ejercicio numérico.

Compárese los números de científicos que respaldan este artículo mal hecho con, por ejemplo, los 3,400 científicos que firmaron una declaración redactada por la AgBioWorld Foundation y que incluía a 25 premios nóbeles. ¿Cómo compara el número de premios nóbeles que respaldan el artículo antiOGM (es decir, cero premios nóbeles) con la cantidad de premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace que dejara de destruir los cultivos del arroz dorado, un tipo de arroz transgénico (110 premios nóbeles)? (Aquí hablamos más al respecto).  Es más, ¿cuántas organizaciones de prestigio a nivel mundial respaldan la posición antiOGM en comparación con el listado que ofrecemos al final del artículo?

¡OJO!  Esto no necesariamente significa que un consenso esté en lo correcto. Es perfectamente legítimo que un científico difiera del consenso por razones de peso. Los científicos, seres humanos al fin, también pueden equivocarse. Puede ser que los argumentos que presentan los antiOGM en dicho artículo sean puntos válidos de preocupación. Sin embargo, lo que no pueden negar es que  hay consenso en torno al grado de seguridad de los OGMs.

  1. En Europa, donde gobierna el principio de precaución, hay una oposición fehaciente a los OGMs en general por ser inseguros. Si se oponen, por algo será.

Si se oponen, es por razones puramente políticas, no científicas. Desde la Comisión Europea, pasando por la Royal Society, incluyendo las de los países más opositores como Francia y Alemania y llegando a la Academia Pontificia de las Ciencias, todas las instituciones europeas de prestigio afirman categóricamente que hasta el presente, los alimentos producidos mediante ingeniería genética artificial por transgénesis y ARNi que se encuentran en el mercado son tan seguros como los convencionales.

Sí, es cierto que en Europa hay mayor conocimiento científico a nivel popular que en Estados Unidos en cuanto a unos temas pertinentes (e.g. la cosmología, la evolución y el cambio climático). Sin embargo, su desconocimiento sobre genética básica deja mucho que desear. Una vez se llevó a cabo una encuesta en la que se le preguntaba a los europeos si era cierta o falsa la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36 % de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57 %.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos era notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Fuente: Hallman et al., 2003, p. 8.

El uso, o mejor dicho el abuso, del principio de precaución es solo un producto de la actividad política vigorosa de parte de los grupos antiOGMs. Desgraciadamente, cuando una opinión pública desorientada se vuelve bastante ruidosa, la tendencia en las democracias es la de ignorar la voz de los expertos que sí conocen bien el tema. Europa no es una excepción a esta regla.

  1. Los científicos que favorecen los OGMs y sus organizaciones están comprados por Monsanto (o … [incluya su compañía favorita que desee demonizar])

En las ciencias sí existe un historial de que las compañías han “comprado” la conciencias de científicos para que produzcan artículos que favorecen sus productos. Eso pasó por mucho tiempo con la industria del tabaco. Lo mismo hemos visto en el caso de Exxon Mobile y su intento de influenciar para que los científicos negaran la antropogénesis del cambio climático.

Sin embargo, lo que a muchos militantes antiOGMs se les olvida es que en estos casos, la porción de la comunidad científica que apoyaba a la industria era casi siempre una minoría (en el caso del tabaco véase Cummings et al., 2007; sobre el asunto del cambio climático, véase Cook et. al., 2013). En casos en que hubo error en el consenso, las ciencias utilizaron los mejores experimentos controlados como fundamento para desbancar esas opiniones prevalecientes, como lo ha sido en el caso del uso de varias drogas a la venta en el mercado.

En el caso de los OGMs, estamos hablando de la mayoría, no solo científicos que trabajan en la industria de biotecnología, sino también científicos independientes cuyo salario es de origen público y que tienen permanencia (ninguna compañía puede amenazarles de removerlos de su puesto o de los beneficios que ello conlleva). De hecho, el portal Biology Fortified creó un listado de una colección de artículos en torno a los OGMs, la mitad de ellos son independientes. Además, contrario a otros temas, los OGMs (especialmente los transgénicos) han sido los objeto de estudio más intensos de la historia de las ciencias. Todos los mejores estudios clínicos y controlados en torno a los OGMs demuestran su seguridad.

Es más, uno de los estudios independientes más importantes es una revisión científica que explora el estatus de la evidencia de posibles daños de los OGMs a los animales de granja, cubre a cerca de un billón (en inglés trillion) de comidas a cien mil millones (en inglés billion) de animales de granjas cubriendo un periodo de 29 años. ¿Resultado? De los mejores estudios no se ha reportado un solo caso en que los OGMs hayan enfermado o que hayan sido letales. ¿Y que hay de los seres humanos? Un grupo de científicos en Italia también llevó a cabo una revisión científica al respecto, consultando más de 1,700 estudios al respecto que cubría el consumo de OGMs por un periodo de 10 años y no encontró caso alguno de animal no humano o ser humano que haya sido perjudicado por el consumo de OGMs. Si no fuera poco, la Comisión Europea también se empeñó en hacer una revisión al respecto, esta vez por un periodo de 10 años. ¿Conclusión? Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.

Una vez más, al final de nuestro artículo noten la cantidad de organizaciones de prestigio que corroboran o están totalmente de acuerdo con esos hallazgos. Monsanto podría comprar la conciencia de unos cuantos científicos, pero no de la inmensa mayoría a nivel internacional.  (Vean la lista abajo, ¿creen ustedes que comprar a toda esta gente sería económicamente viable?)

Y es más, aun suponiendo que lo haya hecho … ¡vaya! ¿por qué ExxonMobil, que tiene ingresos que son 27 veces mayores que los de Monsanto, no ha podido convencer a los científicos a nivel mundial de que el cambio climático no es antropogénico? ¿Cuál es el secreto? ¿Puede alguien explicarlo?

Listado de las organizaciones que se han expresado a favor de los OGMs

Este es el listado de organizaciones prestigiosas internacionales que están de acuerdo con lo que es el consenso de la comunidad científica, a saber:

  • Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.
  • Que, como en el caso de cualquier alimento nuevo (producto de selección artificial, hibridización o mutagénesis inducida) siempre la comunidad científica tiene que estar alerta en caso de que algún OGM pueda causar daño.
  • Los riesgos de la ingeniería genética vía transgénesis y ARNi son ínfimos.
  • Que no hay evidencia alguna de que los OGMs causen o estén causando daño a los seres humanos o los animales no humanos.

He aquí la lista y se enlazará el nombre de la organización al documento de la declaración o expresión en torno al tema para que el público pueda accederla fácilmente. Por favor, tengan en mente que esta lista está incompleta. Si les parece demasiado larga la lista, imagínense cuántas instituciones más favorecen esta biotecnología.

Trivia: ¿Sabían que Cuba  experimenta con transgénicos, a pesar de que se le declaró en contra? Sí … muy a pesar de que el gobierno oficialista había declarado a los transgénicos como “el genocidio de nuestro tiempo” (¿?) Pueden corroborar la información aquí (originalmente en Granma), aquí y aquí. Existe el Centro de Habana de Ingeniería Genética y Biotecnología de la Habana, donde se experimenta para el cultivo de tomates y maíz genéticamente modificados y producir peces genéticamente modificados, entre otros.

Referencias

Albertes, B., Beachy, R., Baulcombe, D., Blobel, G., Datta, S., Fedoroff, Kennedy, D., Khush, G. S., Peacock, J., Rees, M., & Sharp, P. (20 de septiembre de 2013). Standing up for GMOs. Science, 341, 6152, 1320. doi: 10.1126/science.1245017. Recuperado de http://www.sciencemag.org/content/341/6152/1320.full.

Cook, J., Nuccitelli, D., Green, S. A., Richardson, M., Winkler, B., Painting, R., Way, R., Jacobs, R., & Skuce, A. (15 de mayo de 2013). Quantifying the consensus on anthropogenic global warming in the scientific literature. Environmental Research Letters, 8, 2. doi: 10.1088/1748-9326/8/2/024024.

Cummings K. M., Brown A., & O’Connor R. (junio de 2007). The cigarette controversy. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, 16, 6, 1070-1076. doi: 10.1158/1055-9965.EPI-06-0912.

Hallman, W. K., Hebden, W. C., Aquino, H. L., Cuite, C. L., & Lang, J. T. (2003). Public Perceptions of Genetically Modified Foods: A National Study of American Knowledge and Opinion. NJ: Food Policy Institute. Recuperado en http://foodpolicy.rutgers.edu/docs/pubs/2003_Public_Perceptions_of_Genetically_Modified_Foods.pdf.

Nicolia, A., Manzo, A., Veronesi, F. & Rosellini, D. (16 de septiembre de 2013). An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research. Critical Reviews in Biotechnology. doi: 10.3109/07388551.2013.823595.

Pellentreau, K. N., Weber, A. P. M., Weber, K. L., & Rumpho, M. E. (mayo de 2014). Lipid accumulation during the establishment of kleptoplasty in Elysia chlorotica. PLoS ONE, 9, 5, e97477. doi: 10.1371/journal.pone.0097477. Recuperado de http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0097477.

Schwartz, J. A., Curtis, N. E., & Pierce, S. K. (1 de diciembre de 2014). FISH labeling reveals horizontally transferred algal (Vaucheria litorea) nuclear gene on a sea slug (Elysia chlorotica) chromosome. The Biological Bulletin, 227, 3, 300-312. Recuperado de  http://www.biolbull.org/content/227/3/300.full.

Smets, B. F. & Barkay, T. (septiembre de 2005). Horizontal gene transfer: perspectives at a crossroads of scientific disciplines. Nature Reviews Microbiology 3, 675-678. doi: 10.1038/nrmicro1253. Recuperado de: http://www.nature.com/nrmicro/journal/v3/n9/full/nrmicro1253.html.

Van Eenennaam, A. L. & Young, A. E. Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations. Journal of Animal Science, 92, 10, 4255-4278. doi: 10.2527/jas.2014-8124. Recuperado en https://www.animalsciencepublications.org/publications/jas/articles/92/10/4255.

Yang, J., Bogerd, H. P., Peng, S., Wiegand, H., Truant, R., & Cullen B. R. (1999). An ancient family of human endogenous retroviruses encodes a functional homolog of the HIV-1 Rev protein. Proceedings of the National Academy of Sciences, 96, 23, 13404-13408. doi: 10.1073/pnas.96.23.13404. Recuperado en http://www.pnas.org/content/96/23/13404.long.

El daño a la salud por el miedo irracional al gluten

Pan de gluten

Pan de gluten. Foto cortesía de Estephany Viruez. CC-BY 3.0 Unported.

En la radio y la televisión abundan “nutricionistas” que aconsejan al público mantenerse lejos del gluten. En algunos casos, ciertos alimentos se certifican “Gluten Free“, no necesariamente porque ese alimento normalmente tenga gluten, tampoco debido a que las compañías que los mercadean estén genuinamente preocupadas por ello. La razón de por qué se etiquetan los alimentos de esa manera usualmente es porque vende. Es más, se ha convertido en toda una industria que en el 2014 rondaba los US$23 mil millones.

Tampoco es que el gluten se deba tratar someramente. Si usted es celiaco, debe evitar el gluten. En cuanto a la intolerancia al gluten, la evidencia científica de ello se cuestiona constantemente. Esto se debe a que muchas personas que creen que el gluten es dañino se han autodefinido como “intolerantes al gluten” o “sensibles al gluten” y en ocasiones se sienten enfermas. Sin embargo, mediante ensayos clínicos se ha demostrado que muchos de estos alegatos son totalmente infundados.  Ahora bien, hay un estudio más reciente que parece constatar la existencia de no celiacos que son intolerantes al gluten, aunque algunos estudios anteriores indican más bien intolerancia al trigo. Este es un asunto que se podrá confirmar mediante experimentos que logren filtrar mejor aquellos que potencialmente puedan tener esta enfermedad y aquellos que se imaginan tenerla. Aun así, parecería que el número de personas que padecería de esta enfermedad sería marcadamente inferior al número de personas que padece de celiaquía.

Suponiendo que la intolerancia al gluten exista, si sumamos estos a los celiacos, ¿cuánta porción de la población las padecen? Los números parecen sugerir que un poco menos de un 1%  en Estados Unidos, que son similares a los que encontramos en Europa (véase también este documento).

No obstante ello, ¿cuánta gente piensa que el gluten es dañino? Una encuesta informal llevada a cabo por Consumer Reports del 2014 revela que el 63 % de los participantes pensaba que comer alimentos sin gluten era más saludable. De acuerdo con una encuesta Gallup del 2015, el 21 % de los consultados decía que intentaba comer alimentos libres de gluten. Para el 2013, cerca de 17 millones de estadounidenses decían ser intolerantes al gluten.

¿Qué es el gluten?

Para entender cuál es el problema, debemos saber que el gluten es un copuesto de proteínas que en general se encuentra en el trigo y relacionados. Por ende, es de esperarse que esté en el pan, en la harina y en varios derivados que solemos disfrutar como alimentos básicos.

¿Es recomendable evitar el gluten?

Para aquellos que sean intolerantes a la harina o celiacos, sí es recomendable que se evite el gluten.

Wheat-995055.svg¿Qué hay del resto de la humanidad?  Aparentemente, todo tiende a indicar que una dieta que evite la ingestión de gluten puede ser perjuidicial para la salud. No se puede decir esto con plena seguridad, ya que estamos acumulando cada vez más estudios al respecto. Sin embargo, hay algunos que ya apuntan a que aquellos que evitan el gluten tienen mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. El estudio en cuestión (que no estará disponible sino hasta el 7 de marzo de este año) muestra que personas con dietas que incluían gluten, tenían hasta un riesgo  de 13 % menor de desarrollar diabetes.  Esta fue la conclusión de un equipo de la Universidad de Harvard que siguió la dieta de cerca de 200,000 personas en un estudio de largo término (25 años). Según el comunicado de la American Heart Association, los alimentos con gluten usualmente tienen mayor cantidad de micronutrientes que benefician al organismo. Por otro lado, los correspondientes alimentos sin gluten tienden a ser más caros y carecer de fibras y de algunos nutrientes. Hay que tener en consideración que este estudio no es decisivo, ya que es observacional. Hace falta su confirmación mediante otros métodos.

A esto podemos añadir que el Wall Street Journal publicó un excelente artículo periodístico que indicaba que los productos etiquetados como “libres de gluten” tendían a ser más altos en sodio y carbohidratos y significativamente inferior en cuanto a vitaminas y otros minerales nutritivos.

El martes de esta semana se publicó otro estudio en que un equipo de la Universidad de Columbia siguió por 26 años la dieta de cerca de 100,000 personas. No solo descubrieron que los alimentos ricos en gluten no parecían perjudicar el corazón, sino que había una relación inversa entre ingerir alimentos con menos gluten y riesgo de enfermedades del corazón: tales como enfermedades coronarias o episodios de infartos.

Como resultado, la revista académica BMJ  recomendaba al público promedio no evitar la ingestión de gluten. A menos que usted sea celiaco o intolerante al trigo, comer alimentos con gluten es tal vez más saludable,

Esto va en contra de la “sabiduría” de cierta gente en la radio y televisión que se especializa en atemorizar al público con los alimentos.

Referencias

Biesiekierski, J. R., Newnham, E. D., Irving, P. M., Barrett, J. S., Haines, M., Doecke, J. D., Shepherd, S. J., Muir, J. G., & Gibson, P. R. (marzo de 2011). Gluten causes gastrointestinal symptoms in subjects without celiac disease: a double-blind randomized placebo-controlled trial. The American Journal of Gastroenterology 106, 508-514. doi: 10.1038/ajg.2010.487.

Biesiekierski, J. R., Peters, S. L., Newnham, E. D.,  Rosella, O., Muir, J. G., & Gibson, P. R. (agosto de 2013). No effects of gluten in patients with self-reported non-celiac gluten sensitivity after dietary reduction of fermentable, poorly absorbed, short-chain carbohydrates. Gastroenterology145, 2, 320–328.e3. doi: 10.1053/j.gastro.2013.04.051.

Carroccio, A., Mansueto, P., Iacono, G., Soresi, M., D’Alcamo, A., Cavataio, F.,  Brusca, I., Florena, A. M., Ambrosiano, G.,  Seidita, A., Pirrone, G., & Rini G. B. (diciembre de 2012). Non-celiac wheat sensitivity diagnosed by double-blind placebo-controlled challenge: exploring a new clinical entity. The American Journal of Gastroenterology, 107, 1898-1906. doi: 10.1038/ajg.2012.236.

Kmietowicz, Z. (3 de mayo de 2017). Gluten-free diet is not recommended for people without celiac disease. BMJ, 2017, 357, j2135. doi: 10.1136/bmj.j2135.

Lebwohl, B. Cao, Y., Zong, G., Hu, F. B., Green, P. H. R., Neugut A. I., Rimm, E. B., Sampson, L.,  Dougherty, L. W., Giovannucci, E., Willett, W. C., Sun, Q. & Chan, A. T. (2 de mayo de 2017).  Long term gluten consumption in adults without celiac disease and risk of coronary heart disease: prospective cohort study. BMJ, 2017, 357, j1892. doi: 10.1136/bmj.j1892.

Mooney, P. D., Aziz, I., & D. S. Sanders, D. S. (12 de agosto de 2013). Non-celiac gluten sensitivity: clinical relevance and recommendations for future research. Neurogastroenterology & Motility, 25, 11, 864-871. doi: 10.1111/nmo.12216.

Rubio-Tapia, A., Ludvigsson, J. F., Brantner, T. L.,  Murray, J. A., & Everhart, J. E. (octubre 2012). The prevalence of celiac disease in the United States. The American Journal of Gastroenterology 107, 1538-1544. doi: 10.1038/ajg.2012.219.

Uhde, M.,  Ajamian, M., Caio, G., De Giorgio, R., Indart, A., Green, P. H., Verna, E. C., Volta, U., & Alaedini, A. (25 de julio del 2016). Intestinal cell damage and systemic immune activation in individuals reporting sensitivity to wheat in the absence of coeliac disease. Gut, 65, 12, 1930–1937. doi: 10.1136/gutjnl-2016-311964.

El experimento Miller-Urey y nuevas claves para el origen de la vida

La abiogénesis y la teoría de la generación espontánea

Francesco Redi

Francesco Redi

La teoría de la abiogénesis, que dice que la vida puede proceder de lo que no está vivo, es una muy antigua. Sin embargo, por milenios solamente se favoreció una variante de esta:  la teoría de la generación espontánea. Desde la época de Aristóteles se pensaba que la vida podía brotar espontáneamente de lo que cosas inertes. Durante el Renacimiento, obtuvo un nuevo auge ante evidencia que parecía indicar que esta teoría era correcta. Por ejemplo, si se colocaba carne podrida a la interperie, en un momento dado saldrían larvas de moscas de su interior.

Un científico italiano llamado Francesco Redi puso esa aserción en duda porque pensaba que probablemente la carne podrida atraía a las moscas para dejar huevecillos. Posteriormente, las larvas saldrían de los huevos creando la impresión de que de la carne podrida se originaban las moscas. Así que diseñó un experimento para poner su hipótesis a prueba. Colocó pedazos de carne podrida en una serie de frascos abiertos y otros en frascos cerrados. Efectivamente, los de los cerrados no llegaron a tener larvas de moscas.

El experimento de generación espontéanea

El experimento de generación espontánea. Imagen de Daniele Pugliesi. CC-BY-SA 3.0 Unported.

Aun con ello, Redi todavía mantenía abierta la posibilidad de que los microorganismos se originaran espontáneamente de materia inerte.

Esta convicción mantenida por siglos, fue finalmente refutada por el gran biólogo del siglo XIX, Louis Pasteur. Este reconocido autor del proceso de la pasteurización de la leche creó un tipo de frasco peculiar llamado “frasco del cuello de cisne”.

Frasco de cuello de cisne

Frasco de cuello de cisne – por Yassine Mrabet y disponible bajo la GNU FDL 1.2+.

La idea es que tras hervir la sustancia que se encontraba en el interior, esta no podría entrar en contacto con microorganismos que estarían atascados en el cuello del frasco. Se pudo demostrar que efectivamente que la sopa inerte no producía microorganismos, por lo que dejó refutada de una vez la teoría de la generación espontánea aun a niveles microscópicos. Así que Pasteur propuso la siguiente ley para la biología: los organismos vivos solo pueden proceder de otros organismos vivos.

Retrato de Charles Darwin

Retrato de Charles Darwin

Sin embargo, eso no significa que la noción de abiogénesis desapareció. Al contrario, Charles Darwin y Alfred Russell Wallace) descubrieron cómo evolucionaban los seres vivos mediante selección natural, en un proceso al que se describe no por el término “evolución” sino más apropiadamente por el de “descendencia con modificación“. Esta propuesta apareció en un abstracto extenso llamado El origen de las especies (1859) por Darwin y en un ensayo de Wallace titulado “Sobre la tendencia de variedades de apartarse indefinidamente de su tipo original”. Ambos pudieron explicar parcialmente el hecho de que las especies se originaran de grupos previos que eventualmente sufrieron unas modificaciones que le llevaban a su supervivencia. Dado a factores ambientales, variantes fenotípicas, migración, entre otros, de un grupo salen dos o más especies. Muchos de los cambios fenotípicos que tienen los organismos pueden producir unas nuevas funciones dadas bajo unas circunstancias específicas: un proceso que hoy se conoce con el término “exaptación”. Es decir, todas nuestras características físicas fueron desarrollándose paso a paso de órganos que combinados asumen funciones nuevas, dentro de un proceso que tomó miles de millones de años.

Dado este fenómeno, se puede explicar perfectamente bien cómo unos seres vivos proceden de otros, algo consistente con la ley propuesta por Pasteur. Sin embargo, Darwin especulaba si era posible la existencia de alguna serie de combinaciones químicas que paso a paso hicieron que emergieran los primeros organismos, de manera muy similar al de descendencia con modificación (Miller & Lazcano, 2002, p. 78).

Aleksandr Oparin, J. B. S. Haldane, Stanley Miller y Harold C. Urey

En la Unión Soviética, durante los años 20, un científico llamado Aleksandr Oparin formuló la famosa teoría de la “sopa primordial”. Por cierto, él no fue el único en hacerlo, porque J. B. S. Haldane también la formuló de manera más refinada y aparte de Oparin y basándose en la observación de Darwin. De acuerdo con su visión, no hay tal cosa como una “división” tajante entre los procesos químicos y los seres vivos. Ambos investigadores postulaban que en el pasado hubo un a combinación de sustancias químicas que hicieron posible la gradual (no espontánea) aparición de la vida por primera vez en el planeta Tierra. Esta combinación de químicos primordiales incluían el agua, diversas formas de energía (la radiactiva, la eléctrica, entre otras) y cuya dinámica posibilitaba que se formaran moléculas cada vez más complejas, hasta que hubiera un sistema químico que, paso por paso, originaría el primer ser vivo simple. A esto se le conoció como la hipótesis Oparin-Haldane.

Durante los años 50, fueron Stanley Miller y Harold C. Urey (su profesor) los primeros que llevaron a cabo un experimento para poner a prueba esta hipótesis.

Experimento Miller-Urey

Experimento Miller-Urey. (c) 2017, Pedro M. Rosario Barbosa. Derivado del dibujo de Carny de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 2.5.

Crearon un aparato que simulaba, dentro de sus obvios límites, la dinámica que se presumiblemente se daba en la Tierra para forjar las moléculas dadoras de vida. En un frasco se simulaba el agua (H2O) del océano primordial, cuyo vapor circularía y se combinaría con hidrógeno (H2), amoníaco (NH3) y metano (CH4). Se aplicaba energía mediante electricidad y calor para simular la radiación y la electricidad que muy probablemente tuvieron lugar durante ese proceso. Lo que buscaban Stanley y Urey era poner a prueba la primera etapa de la hipótesis Oparin-Heldane, a saber, que de estas moléculas simples del océano primordial surgirían moléculas más complejas.

Stanley Miller (1999)

Stanley Miller (1999)

Al pasar una semana solamente, ya se habían producido moléculas más complejas, muchas de ellas aminoácidos, que son los componentes de las proteínas, los bloques de construcción de la vida como la conocemos. Los resultados sorprendieron a los bioquímicos, dado el hecho de que se solía pensar que los aminoácidos solo podían formarse en los seres vivos. Ahora se podía constatar que tal proceso es perfectamente posible por procesos que involucran sustancias que actúan por la mera interacción energética y molecular.

No obstante este gran paso para la historia de la ciencia, los componentes químicos no parecían ser lo suficiente para generar la vida en un periodo de tiempo.  Aun así, mayores estudios de nuestro sistema solar han provisto algunas pistas que señalan con optimismo otros elementos que pudieron haber contribuido a la formación de moléculas orgánicas más complejas, tal vez a una rapidez mucho mayor que las previstas por la hipótesis Oparin-Haldane.

Por ejemplo, la manera en que los planetas orbitan alrededor del sol y que giran sobre su propio eje parecen indicar que las primeras etapas de la formación de nuestro Sistema Solar eran bastante violentas. Una Tierra primitiva debió haber recibido constantes bombardeos de meteoros y cometas por todos lados, además de erupciones volcánicas de su interior que pudieron hacer que emergieran moléculas orgánicas, entre varios otros acontecimientos. Un ejemplo de la violencia que sufrio nuestro planeta son las indicaciones de que la luna se pudo haber formado debido a la colisión de la Tierra con otro planeta del tamaño de Marte (Canup, 2012).

Jennifer Blank

Jennifer Blank (Foto cortesía de la NASA)

Ahora bien, intuitivamente veríamos todo el proceso violento como puramente destructivo. Uno podría decir que a tal nivel, parecería que de la sopa orgánica producida por el experimento Miller-Urey no se habrían producido moléculas más complejas. Sabemos mediante varios descubrimientos a partir de los estudios de meteoros, cometas y polvo cósmico, que nuestro Sistema Solar está repleto de azúcares, lípidos y muchos tipos de materia orgánica, algunas que pudieron haber aparecido en la Tierra gracias a dichas colisiones. Pues, la científica, Jennifer G. Blank, diseñó un experimento que puso esa hipótesis a prueba. Tomó exactamente un producto orgánico que mezclaba a cinco de los aminoácidos más comunes que pueden encontrarse en cualquier ser viviente y lo mantuvo bajo continua colisión con una especie de rifle cuyas “balas” contenían unos químicos orgánicos que podemos encontrar en cometas. Dicho químico chocaba violentamente con los aminoácidos. ¿El resultado? Aminoácidos, moléculas orgánicas sencillas y unas mucho más complejas, los péptidos (algunos de los cuales juegan un rol importante para la vida en la Tierra). Pueden conocer más sobre los experimentos con este folleto.

Obviamente, experimentos como los que hemos mencionado son un una ínfima parte de todos aquellos dirigidos al tema de la abiogénesis. La búsqueda por esa “sopa primordial” y las condiciones que posibilitaron el origen de la vida continúan. Todavía no hemos llegado al final de nuestro relato.

El mundo ARN

ARN

Molécula de ARN

Más allá de lo que hemos expuesto, los científicos en general especulan sobre cuál tipo de mundo pudo haber originado la vida. Sin embargo, la siguiente pregunta es cómo comenzó la vida. Según una hipótesis altamente favorecida, se piensa que lo que la pudo haber iniciado fue la formación del primer replicante. Sin algo que se replique, es imposible que se comenzara el proceso evolutivo. El mejor candidato a ello es lo que se conoce como el ácido ribonucleico (ARN). Su molécula se halla en nuestras células y es la principal responsable de enviar la información determinada por el ácido desoxirribonucleico (ADN) para la síntesis de proteínas en los ribosomas. A esta molécula emisaria se le conoce como ARN-mensajero o ARNm. También persiste el ARN en otros lugares, no solo en organismos vivos, sino también en virus, cuya inserción en nuestras células puede causar estragos.

¿Pudo la sopa primordial producir este primer replicante?

Descubrimiento reciente

Hace unas semanas atrás, la Proceedings for the National Academy of Sciences (PNAS) dio a conocer con antelación a la publicación del estudio, un artículo en el que se reporta que algunos científicos checkos examinaron los resultados químicos del experimento Miller-Urey y, para su sorpresa incluye también las moléculas nucleobases del ARN: uracil, citocina, adenina y guanina (Ferus et al, 2017). Este descubrimiento es uno de los más grandes pasos en cuanto a la comprensión del origen de la vida en la Tierra.

Todo parece indicar que no es tan difícil que emergiera la vida terrestre como mucha gente se imagina.

Bibliografía

Berche, P. (2012). Louis Pasteur, from crystals of life to vaccination. Clinical Microbiology and Infection, 18, s5, 1–6. doi: 10.1111/j.1469-0691.2012.03945.x.

Canup, R. M. (17 de octubre de 2012). Forming a moon with an Earth-like composition via a giant impact. Science, 1226073. doi: 10.1126/science.1226073.

Darwin, C. (2001). On the origin of species. Pennsylvania: The Pennsylvania State University.

Ferus, M., et al. (10 de abril de 2017). Formation of nucleobases in a Miller–Urey reducing atmosphere. Proceedings in the National Academy of Science (PNAS). Recuperado de  http://www.pnas.org/content/early/2017/04/04/1700010114. doi:  10.1073/pnas.1700010114/-/DCSupplemental.

Miller, S. (15 de mayo de 1953). A production of amino acids under possible primitive Earth conditions. Science, 117, 3046, 528-529. doi: 10.1126/science.117.3046.528. PMID: 13056598.

Miller, S. & Lazcano A. (2002). Formation of the Building Blocks of Life. En Schopf J. (Ed.), Life’s origin: The beginnings of biological evolution (pp. 78-112). California: University of California Press.

Ligon, B. L. (2002). Biography: Louis Pasteur: A controversial figure in a debate on scientific ethics. Seminars in Pediatric Infectious Diseases, 13, 2, 134–141. doi:  10.1053/spid.2002.125138.

Liu, B. T.,  Lomova, I. N., Blank, J. G., & Antouna, T. H. (2007). Simulation of comet impact and survivability of organic compounds. AIP Conference Proceedings 955, 1391. doi: 10.1063/1.2832985.

Oparin, A. I. (1953). The origin of life. Mineola, NY: Dover.

Redi, F. (1909). Experiments on the generation of insects. IL: Open Court.