Reseña y reflexión – 1950: La Insurrección Nacionalista

1950. La Insurrección Nacionalista

1950. La Insurrección Nacionalista

El año pasado asistí a Fine Arts Metro de Caribbean Cinemas intentando presentarme a tiempo para obtener boletos para el documental 1950: La Insurrección Nacionalista. Ni la mayoría de mis amistades interesadas en la película ni yo tuvimos la suerte de que hubiera alguna silla vacía. Al contrario, si llegábamos un viernes, estaba “TODO VENDIDO” hasta el lunes en un horario en que no podía verla.

Ahora que vuelve a presentarse en los cines, fui al Fine Arts – Popular Center y casi me arriesgaba a perder de nuevo ese chance de verla. Me encontré de nuevo con un “TODO VENDIDO” para la hora que quería.

Foto: Caribbean Cinemas - Fine Arts Popular Center

Foto: Caribbean Cinemas – Fine Arts Popular Center –  (C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0).

Finalmente decidí ir a la tanda de las 4:10pm. A pesar de la fila larguísima para verla a esa hora, se me dio la ocasión.

Debido a esta odisea para verla, procedí a darle “un regaño/una felicitación” al director y productor, el gran amigo José Dávila Marichal.

Querido Jose DM, a la próxima que hagas un documental, me haces el favor y escoge un tema menos interesante y mediocre. De esa manera podré ver el documental cuando sale. A lo mejor tendrás pérdidas si sigues mi sugerencia, pero al menos podré ver la película en solidaridad.

Ahora en serio: Felicidades por este éxito.

A lo que él procedio a sugerir lo siguiente:

Conversación en Facebook

Conversación en Facebook

¡Hasta otra historiadora se metió en la conversación a conspirar con él! Este es el lío que a propósito me meten mis amistades. ¡¿Qué se puede hacer sino cumplir con la asignación?! Y aquí estoy … No puedo hacer una crítica adecuada cinematográfica (no soy cineasta), aunque sí haré unas observaciones. Como historiador “wannabe” haré una serie de críticas y como filósofo incluí una reflexión subjetiva al final de este artículo.
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Reseña del documental

El documental en cuestión se titula 1950: La Insurrección Nacionalista, un proyecto de José Manuel Dávila Marichal, escrito, dirigido y producido por este último. La noticia de su producción se dejó saber gracias a un “crowdfunding” en Indiegogo en el 2015.  De allí se logró recaudar un total de $ 6,640. Además, recibió apoyo del Programa de Cine del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, la Fundación para la Libertad, Inc. y el Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles.

El documental se nutre de una variedad de fuentes primarias: fotos, documentos, grabaciones y memorias. Sin embargo, lo que posibilita enlazarlos en un relato histórico coherente fue la narración de varios entrevistados. Las estrellas del documental fueron algunos de los participantes de la Insurrección Nacionalista: Carlos Padilla, José Miguel Alicea, Heriberto Marín, Edmilio Marín Pagán y Ricardo Díaz Díaz. Aportaron también dos historiadores a este importante tema, los académicos Ovidio Dávila y Carlos Zapata.

El filme tiene como objeto de discusión los acontecimientos claves de lo que pasó en esta época y las personas involucradas en el liderato nacionalista para que se diera la Insurrección, Da un trasfondo fugaz de la situación de coloniaje bajo España y después brevemente habla del de Estados Unidos. Una vez entra en el tema de Pedro Albizu Campos y el nacionalismo, ahonda un poco más en el cambio de política interna del Partido Nacionalista de una electoral a una de consecución de la independencia de Puerto Rico mediante la lucha armada de ser necesario. Simultáneamente se hace referencia al final de la Segunda Guerra Mundial, Operación Manos a la Obra, el nuevo escenario internacional, los planes del gobernador Muñoz Marín en cuanto a la creación del Estado Libre Asociado y la Ley de la Mordaza. Todo este inicio prepara el escenario para comprender la decisión albizuista de llevar a cabo la Insurrección.

Lo que allí pasó está ampliamente documentado por historiadores hoy día. Sin embargo, lo valioso de este documental es su entrevista a algunos de los insurrectos. Actualmente se hace difícil para los estudiantes de escuela superior y a nivel universitario todo lo que eso implica, especialmente cuando el país no ha pasado por esos momentos de suma tensión con la metrópoli desde hace décadas. La música de fondo, las fotos y los efectos de sonido fueron efectivos al dramatizar lo que ocurrió. Sin embargo, las entrevistas le dieron un rostro humano y emocional a la narración de los eventos. Allí podemos ver y escuchar su visión de mundo, su razonamiento y sus diversas motivaciones para optar por la lucha armada ante una gran adversidad. Tan claros estaban con lo que iban a hacer, que sabían que la insurrección sería aplastada por las fuerzas de inteligencia local y federal, la policía de Puerto Rico y la Guardia Nacional. Allí relatan en torno a sus relativos triunfos, sus malas decisiones, sus temores, su templanza, sus decepciones y su resistencia a las medidas punitivas en su contra. Esto no puede contarse en un blog o leerse en sus libros.  Esto tiene que verse.  Creo que esta es la parte más valiosa del documental.

No obstante ello, el documental no es perfecto. Con ello quiero indicar que estoy plenamente consciente de que la carencia de suficiente material para sentar el contexto histórico de lo ocurrido puede ser por falta de recursos y de tiempo para ello. Sin embargo, creo que hubiera sido pertinente al menos mencionar los distintos intentos de nuestros políticos de conseguir cambiar el estatus colonial de Puerto Rico a la estadidad o a la independencia y su obstaculización por parte fuerzas congresionales. Acordémonos del Proyecto Tydings, documento que motivó que el liderato del Partido Popular Democrático claudicara a su aspiración a la independencia con tal de avanzar un proyecto de industrialización en Puerto Rico. Simultáneamente, participó en el gran engaño a los puertorriqueños y a la comunidad internacional que fue y sigue siendo el Estado Libre Asociado. Hubiera querido que se enfatizara más en la milicia estadounidense como la potencia más importante de la metrópoli para mantener la relación colonial con Puerto Rico, especialmente en el contexto de la Guerra Fría. Las grandes empresas ausentistas no fueron las únicas motoras del coloniaje. Finalmente, hubiera sido interesante añadir la perspectiva de los historiadores actuales en torno a las razones por las que mucha gente no se unió a la Insurrección, aun cuando algunos sectores de Puerto Rico claramente mostraban fuertes simpatías con los actos nacionalistas.

En cuanto al tono del documental, es claro que tiene uno de corte independentista. Esto se ve claramente en varias ocasiones. Un ejemplo de ello, la selección de la animación del águila estadounidense como una “ave de rapiña” colonizadora.  Esto no necesariamente compromete el excelente trabajo hecho por el equipo que llevó a cabo esta filmación. Al contrario, el trabajo es de calidad y es una valiosa perspectiva desde aquellos que participaron en la revuelta. Sin embargo, ¿cómo respondería un público no independentista a estas representaciones? Deberían crearse más documentales educativos como este que resuenen en el corazón de otros sectores que no son independentistas. Para bien o para mal, las dos figuras que definieron al Puerto Rico en el siglo XX fueron Luis Muñoz Marín y Pedro Albizu Campos. Albizu, al igual que Betances y Hostos, le pertenece a todos los puertorriqueños, no solo al independentismo. ¿Cómo equilibrar el tono de un documental como este sin necesariamente se interprete como una demonización de Estados Unidos, sino de la necesidad de mostrar la crudeza de una etapa colonial de Puerto Rico? Esa es una pregunta que le planteo a los queridos cineastas. No queremos el fenómeno de crear documentales para el consumo de un público de una sola ideología política.

En cuanto a lo técnico solo tengo dos observaciones. En primer lugar, hubo unas pocas ocasiones en las que la música y los sonidos de fondo opacaban casi por completo a los narradores. Puede ser que la acústica del teatro creara este problema (yo estaba en los asientos de alfrente). En segundo lugar, en unos momentos dados, la cámara se fijaba demasiado en la boca de uno de los nacionalistas mientras contaba lo que le sucedió a él durante la Insurrección. Hago esta observación porque parece que la emoción que muestran los rostros de los entrevistados dice más que las palabras que verbalizan.

Puntuaciónle doy un 9/10Recomiendo que se vea el documental.
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Reflexiones personales

Foxardo 1824 ... y el bombardeo ritual de Vieques

Foxardo 1824 … y el bombardeo ritual de Vieques por Jesús Dávila

Mi visita a Popular Center para ver la película que hoy reseño coincidió con mi relectura de un excelente libro del amigo periodista Jesús Dávila Foxardo 1824… y el bombardeo ritual de Vieques publicado por el Ateneo Puertorriqueño. Allí se hace una labor que Dávila describe como periodismo histórico: el preguntarle al pasado en torno a acontecimientos presentes. En dicha obra, se relata el acontecimiento conocido como el Foxardo Affair en el que el Almirante David Porter invadía a Fajardo (Foxardo) sin autorización de Estados Unidos. Dávila coloca esta situación nítidamente dentro del drama de la piratería caribeña, la expansión de dicha potencia hacia el sur y la amenaza que representaba Simón Bolívar para el gobierno de Miguel de la Torre. (Para un resumen más detallado de todo este interesante drama, escuche este episodio de La Voz del Centro).

Este es el único libro de historia que conozco (podría haber otro) que discute lo que él llama el “Pacto de Miranda” que se dio en París en 1799. Allí Estados Unidos e Inglaterra se comprometieron a aportar armas y municiones al revolucionario Francisco de Miranda para la liberación de América Latina, pero a un costo: se le entregaría a Inglaterra y España varios territorios, entre ellos la isla de Margarita y Puerto Rico. Hoy los historiadores nos dejan saber que en esta etapa Inglaterra no estaba tan interesada en la Isla, debido a que su adiquisición hubiera sido una potencial amenaza a los intereses azucareros en las colonias inglesas. Por ende, el deseo de dominar a Puerto Rico provenía de los Estados Unidos. Simón Bolívar desconoció dicho Pacto, por lo que hoy día la liberación de Puerto Rico de su yugo colonial continúa siendo el proyecto inconcluso de Bolívar.

Entre muchas cosas, hace falta más proyectos de periodismo histórico de este tipo y me parece que el documental 1950 podría ser un buen punto de partida para uno. Cuando Albizu lanzó su insurrección, quería que interviniera la ONU para que atestiguara lo ocurrido y tomara medidas contra el coloniaje de Puerto Rico bajo Estados Unidos. Esto fue un muy mal cálculo en el contexto de 1948 al 50. La ONU era entonces un organismo naciente que aunque estimulaba el proceso de descolonización e independencia de varios territorios alrededor del mundo, su política aplicaba más a las potencias europeas (e.g. Francia o Inglaterra) y no a la estadounidense. Estados Unidos y la Unión Soviética sobresalían en poderío sobre las demás naciones, especialmente aquellos lugares devastados por la Segunda Guerra Mundial como Francia, Inglaterra, Alemania, Japón, etc.

Hoy vivimos en un mundo distinto. Debido a unas circunstancias históricas, el poder de Estados Unidos sobre el mundo ha ido en picada, especialmente con la emergencia del Dragón Rojo (China), la India, los diversos tratados entre países a nivel mundial, los distintos acuerdos tales como UNASUR, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghai y otros. Estamos en un mundo multipolar, no el bipolar que se vivió durante la Guerra Fría.

¿No sería este un momento propicio para un acto organizado y de resistencia del pueblo puertorriqueño ante el evidente maltrato del Congreso de los Estados Unidos con Puerto Rico?  No hay aquí llamado alguno a las armas como hicieron los nacionalistas. Sin embargo, este documental debería despertar en nosotros la vocación a la defensa de nuestra patria ante un adversario irracional como lo es un Congreso en donde Wall Street ejerce mucho poder. Aun en casos como Detroit, Grecia y otros, muchas de las medidas que se tomaron tuvieron en cuenta acuerdos de financiación y su estatus político en cuanto a estado o independencia se tuvieron en cuenta para remediar sus respectivas situaciones.

Bajo el coloniaje actual, Estados Unidos alivia algunos asuntos (como por ejemplo los estragos del huracán María), algo que le ha costado sin beneficio alguno. No tiene los intereses militares y económicos de antaño. Ante este panorama, no toma en consideración el costo social de la camisa de fuerza impuesta bajo el estatus actual que no permite a la economía de Puerto Rico respirar.  Hay una opinión casi unánime de todos los sectores políticos de que la Ley de Cabotaje es una carga pesada para nuestro archipiélago. Según la Dra. Rosario Rivera, respetada economista, esta restricción federal le cuesta anualmente a Puerto Rico $1.5 mil millones. En el contexto de una apertura mundial a los mercados, Estados Unidos trata a Puerto Rico como país extranjero, pero sin los poderes de un país independiente y soberano para concertar tratados, establecer acuerdos preferenciales efectivos, manejar apropiadamente sus finanzas, atraer mejor capital extranjero, establecer una moneda propia, entre otros factores. Por otro lado, como no somos estado, no tenemos acceso a ayudas federales que podrían aliviar más la situación local. En otras palabras, se pretende que Puerto Rico cumpla con unos pagos a un sector financiero de los Estados Unidos que ya es multimillonario, pero sin proveerle los instrumentos económicos necesarios para ello.

Añado que aunque pienso que en esta etapa la mayoría de Puerto Rico es estadoísta, desde que las fuerzas norteamericanas entraron en Guánica hasta hoy, ha habido una sola constante de la política estadoundense además del coloniaje: su actitud fóbica a la mera idea de una estadidad para Puerto Rico. El episodio más reciente de esta postura la vimos cuando la Comisionada Residente luchaba porque se nos tratara como territorio doméstico, algo que ni momentáneamente le pasaba por la cabeza a los congresistas como opción aceptable.

Toda esta situación es objetivamente un abuso. Este es el momento para resistir.  Debe hacerse algo concertado y coordinado más allá de ideologías político partidistas  utilizando como mecanismo una Asamblea Constitucional o una Asamblea de Pueblo que represente a todos los sectores pertinentes en los que hagamos reclamos coherentes al Congreso de los Estados Unidos. La batalla no debe enfocarse en la Junta de Control Fiscal porque esta es una criatura colonial del Congreso. La Asamblea de Pueblo también debería estar dirigida coordinadamente para denunciar la situación de Puerto Rico a nivel internacional y así aprovechar la situación decadente de los Estados Unidos ante el mundo.

Aunque esta sugerencia no es exactamente un levantamiento a las armas como la Insurrección Nacionalista, sí debería estar impregnada del tipo de amor a la patria puertorriqueña que uno puede observar de los ojos de los nacionalistas que fueron entrevistados en esa perla preciosa que es el documental 1950: La Insurrección Nacionalista.

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Creyéndole a los memes: “Ishtar=Easter”

facebook_logoRevisado el 31 de marzo de 2018.

¡Bienvenidos todos y todas! Con esta entrada inauguramos una nueva sección del blog titulada “Creyéndole a los memes” … porque sabemos que si lo dice un meme en Facebook, ¡tiene que ser cierto!

Hemos hecho algo así antes, pero ahora le damos una nota de mayor humor al asunto, aunque siempre con el mismo toque escéptico que nos caracteriza.

El meme al que creeremos hoy es uno que no falla en circular en Semana Santa. ¿Sabían que la Pascua proviene del culto a la diosa Ishtar, y que el conejito y los huevitos son símbolos de fertilidad y sexo?  Sí. Míralo, lo dice un meme en Facebook:

ishtar_easter

Y quiero decir que en esta ocasión, no solamente un meme lo dice. Esta interpretación es apoyada por uno de los arqueólogos respetables del Antiguo Israel, William Dever, cuando exponía en torno a sus descubrimientos relacionados a la esposa de Yahveh, Asherah (por cierto, esa  tiene algún vínculo con Ishtar).  Vean el minuto 22 del siguiente vídeo.

Además, en un foro de una fundación de Richard Dawkins, La Fundación para la Razón y las Ciencias, se publicó una entrada en torno a este tema. Los que respondieron parecen suscribir a algunas de estas perspectivas u otras parecidas.

Así que resulta que un meme en Facebook tiene toda la razón, ¿verdad?

No. Aun eruditos de gran prestigio como lo es Dever ocasionalmente (aunque en muy raras veces) pueden meter la pata … especialmente si información errada llega a sus manos.

Comencemos por el factor idiomático. ¿Cómo se dice “Pascua” en inglés? “Easter”, palabra que suena mucho a Ishtar. Pero, ¿cómo se dice en español? “Pascua” … ¡eso no suena a “Ishtar”!  Y, ¿qué hay de otros idiomas? Veamos:

  • Hebreo: Pessáj
  • Francés: Pâques
  • Portugués: Páscoa
  • Alemán: Ostern
  • Holandés: Pasen
  • Griego: Páscha
  • Italiano: Pasqua
  • Danés: Paaske
  • Búlgaro: Paskha

… y así por el estilo.

Veamos que la mayor parte de esta palabra en idiomas romances y en otros se derivan del hebreo (que es de donde procede originalmente la Pascua). El Pessáj quiere conmemorar el presunto acontecimiento de los hebreos cuando pasaron por el Mar Rojo, de su prisión y esclavitud en Egipto a la libertad del desierto y la Tierra Prometida. Solo tomó un giro distinto cuando los cristianos comenzaron a sustituir el culto judío (no el de Ishtar) por la celebración de la resurrección de Jesús.

Ostara

Ostara por Johannes Gehrts (1884)

La palabra “Ostern” en algunos idiomas germánicos (como el alemán) y en inglés “Easter” son excepcionales. ¿Se debe al culto a Ishtar?  No. Las tribus germánicas, de cuyas raíces procede también la cultura anglosajona, desconocían por completo el culto practicado por la religión Inana a la diosa mediooriental.

Sin embargo,  las palabras “Easter” y “Ostern” están conectadas precisamente con una deidad, Eostre u Ostara. De hecho, tenían un mes del año y celebraciones dedicadas a ella hasta que se les impuso el calendario juliano-gregoriano durante el proceso de cristianización europea. Jacob Grimm pudo documentar los elementos sincréticos de ciertos pueblos de celebrar la resurrección de Cristo con codtumbres típicas del culto a Ostara. Sus investigaciones en torno a las mitologías germánicas despertaron desde el siglo XIX cultos neopaganos, algunos que persisten al día de hoy. Actualmente los wiccanos celebran Ostara como la ocasión del equinoccio de primavera.

¿De dónde proceden los conejitos y los huevitos? Se sabe que tales asociaciones con la época de la Pascua (aunque no necesariamente con la Pascua cristiana como tal) tienen sus raíces en el norte europeo. No se sabe a ciencia cierta qué fue lo que originalmente simbolizaban o representaban. Se ha sugerido que su asociación entre la liebre o el conejo y la Pascua se debe al culto a Eostre u Ostara. Esto es probable, pero hasta el presente solo es especulación.

En cuanto a los huevos, parecen haber sido originalmente parte de rituales germánicos paganos que luego se volvieron decorativos. El huevo parece haber sido símbolo primaveral porque representaba un nuevo comienzo o renacer. Por sincretismo con el cristianismo se convirtió también en símbolo de la resurrección.

Un artículo de Scientific American parece vincular los rituales de los huevos pascuales con toda otra gama de creencias (egipcias, zoroástricas, hindúes, chinas, etc.), pero al final del día, ninguna de estas parece ser la raíz de los huevitos pintados de Pascua. Sí es cierto lo que dice de estas culturas, pero no hay vínculo documentado o arqueológico que justifique la vinculación histórica entre toda esta diversidad heterogénea cultural a la costumbre pascual.

Lo que sí sabemos de seguro es que los huevos y los conejos no parecen estar asociados a Ishtar y nunca son mencionados en la Antigüedad como elementos representativos de la diosa mediooriental.

En cuanto a Constantino, ya hemos hablado en torno a la famosa creencia de que él “cristianizó” al Imperio Romano. En realidad, lo único que hizo el Edicto de Milán fue legalizar el cristianismo y otras religiones. Fue Teodosio el Grande quien cristianizó el mundo romano mediante la legislación conocida como el Edicto de Tesalónica.

En el caso de Constantino, fuera de aliarse con los perseguidos por Maximinio (su rival) e intentar resolver políticamente divisiones internas del cristianismo, a él le importaba un bledo el problema de la naturaleza de Cristo o cuándo debía celebrarse la Pascua. Sí, convocó al Concilio de Nicea, donde se sabe que se decidieron al menos dos cosas:

  • El asunto apremiante sobre si Cristo debía considerarse una deidad menor (arrianismo) o si realmente era tan Dios como Dios Padre.
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  • El asunto menor de sobre cuándo se celebraba la Pascua.

En cuanto a este último asunto, el cristianismo en Nicea resolvió celebrarla en una fecha que fuera distinta a la del calendario lunar judío. Una vez más, fuera de convocar al Concilio, Constantino no tuvo que ver nada con esa decisión. Tampoco se discutió en esa reunión asuntos concernientes a Ishtar, conejos o huevos.

En suma, la Pascua original judía no tenía nada que ver con Ishtar, sexo o fertilidad. La celebración fue asumida por el cristianismo debido a su conmemoración de la resurrección de Jesús. “Easter” y “Ostern” parecen provenir de festividades asociadas con la diosa Eostre u Ostara.  Finalmente, fuera de que los huevos y los conejos parecen haber sido símbolos primaverales de renacimiento, no se sabe a ciencia cierta cuánto estaban asociados al culto a Ostara aunque con toda certeza sabemos que no tiene NADA que ver con el culto a Ishtar.

Una vez más, podemos ver que podemos confiar plenamente en los memes de Facebook. 

¡FELICES PASCUAS!

Conejito y huevos de Pascua

La salvación vicaria de Jesús – 1

La crucifixión

La crucifixión (por Philippe de Champaigne, 1644-1646)

En la llamada “Semana Mayor” decidimos hacer una serie corta en cuanto a una de las creencias más importantes que se tienen del cristianismo, la noción de la salvación vicaria o redentora de Jesús. Eruditos de renombre y probos han investigado en torno a este tema y aquí vamos a exponer una de las tendencias más recientes de la crítica histórica y literaria del Nuevo Testamento.

Notemos que por siglos se ha mirado a Jesús como el Mesías que debía venir a la Tierra para liberar a los judíos de su opresión, específicamente del pecado introducido a la humanidad gracias a nuestros primeros padres, Adán y Eva. En el cristianismo occidental, esta idea tomó la forma de lo que se llegó a conocer como la doctrina del pecado original. Aunque muchos atribuyen la idea exclusivamente a Agustín de Hipona, la realidad es que lo que él hizo fue formalizar una noción de pecado humano que muchas mentes cristianas estaban entreteniendo por siglos antes de que naciera el obispo africano.

En sus cartas a los Gálatas y a los Romanos, Pablo el Apóstol hablaba de cómo nuestros primeros padres propiciaron el pecado, razón por la que la muerte entró en el mundo. Jesús crucificado fue ese ser divino, Hijo de Dios, que se redujo a sí mismo a la condición humana para morir vicariamente en la Cruz. Así se hizo maldición de acuerdo con la Torah, razón por la que la fe en el Mesías crucificado relevaba a los gentiles de la observancia de algunas disposiciones de la Torah. Más adelante, esto tomó la forma de un Jesús que era el eterno Logos divino que fue entregado por Dios Padre, se encarnó para ser glorificado en la Cruz y así salvar vicariamente a la humanidad. Los Padres de la Iglesia elaboraron más esta teología de diversas maneras, pero Agustín, en su rivalidad contra las ideas de Pelagio, argumentaba que el bautismo era necesario para borrar el pecado original de nuestros padres. Esto sucede debido a la gracia divina concedida por la muerte vicaria del Hijo de Dios.

Se suele creer que existía en el ámbito hebreo esta noción de redención por mucho tiempo.  La muerte de Jesús se veía como el acto concluyente de la costumbre judía de sacrificios de animales en el Templo. Sin embargo, ya hay varios investigadores serios (algunos de ellos independientes) que le han puesto un signo de interrogación a este reclamo. Entre los eruditos en cuestión se encuentran Hyam Maccoby, Henk S. Versnel y, visiblemente en el mundo hispano, Antonio Piñero. Su conclusión: el judaísmo carecía de noción de muerte vicaria en su literatura; este concepto es puramente helenístico (Maccoby, The Mythmaker 110-111; Paul and Hellenism  55-89; Versnel, “Making Sense”; “La muerte”; Piñero “La verdadera” 175-176).

Nota aclaratoria: En cuanto a Maccoby, hay que señalar que aunque fue un importante estudioso experto del Talmud y de la teología de Pablo, una buena parte de sus aserciones iconoclastas no pueden sostenerse hoy. Es evidente que él veía a Pablo de Tarso como “el fundador” del cristianismo, afirmación que la inmensa mayoría de los eruditos toman con pinzas. También afirmaba que este Apóstol forjó su teología a partir de los textos gnósticos populares en su tiempo. Hoy día se sabe más allá de toda duda que el gnosticismo parece haberse formado a finales del siglo I y se popularizó en algunos sectores judíos y cristianos en el siglo II. Contrario a lo que dice Maccoby, Pablo sí fue judío, pero jamás estuvo atraído a la secta saducea ni persiguió clandestinamente a los cristianos de Damasco viajando a esa población siria para denunciarlos a los romanos. Sin embargo, eso no quiere decir que Maccoby no haya aportado de diversas maneras valiosas a la discusión. Por ejemplo, son importantes sus observaciones en cuanto a sus señalamiento a la falta de instrucción farisea de Pablo, su noción vicaria soteriológica, la Eucaristía y otros aspectos bien importantes de las diversas doctrinas cristianas del primer siglo.

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¿Qué es muerte vicaria?

El sacrificio de Ifigenia

El sacrificio de Ifigenia de Leonaert Bramer (1623)

Henk S. Versnel define el término “muerte vicaria” de la siguiente manera:

Por muerte vicaria o soteriológica entiendo aquella muerte deliberadamente buscada o aceptada, que debe ser incondicional y al mismo tiempo dirigirse explícitamente —o interpretarse a posteriori como dirigida— a garantizar la salvación de otro u otros del destino o de la muerte presente o venidera (Versnel, “Making Sense” 16-17; “La muerte” 41, citado en Piñero 176).

En este sentido, cualquier persona que se entregue a sí misma en rescate de otro puede actuar vicariamente. Su derramamiento de sangre en la muerte representa la salvación de otros. Hoy día, este es el corazón del cristianismo en general, especialmente la mayoría de aquellas denominaciones cuya doctrina es de estirpe paulina.

Las narrativas de muertes vicarias pueden encontrarse por doquier en el mundo grecorromano en la Antigüedad. Por ejemplo, podemos ver ejemplos de ello en casos de héroes que escogen morir por otros o por su patria (Versnel, “Making Sense” 22-23):

  • Tragedias de Eurípides:
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    • Ifigenia en Áulide: Ifigenia, hija de Agamenón, ofrece sacrificarse a sí misma para que hubiera vientos que favorecieran la expedición de los aqueos a Troya.
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    • Las fenicias: El rey Creonte está dispuesto a morir para “rescatar” a su gente. Su hijo Meneceo está en la disposición de morir por su tierra.
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    • Los Heráclidas: Macaria quiere entregar su vida en sacrificio por sus hermanos.
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    • Alcestis: Alcestis ofrece su vida en sacrificio para que su esposo Admeto continuara con vida.
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  • En la tradición romana, el padre fundador de la gens Valeria ofrece su vida para salvar a su hijos tomando para sí sus enfermedades (27).
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  • De acuerdo con el historiador Heródoto, como forma de sacrificio propio el rey Leónidas de Esparta se queda atrás de los restantes de los 300 soldados que enfrentaron al ejército de Jerjes. Esto lo hizo al enterarse que los espartanos vencerían a los persas si sus reyes morían (27).

Ejemplos como estos y más podemos encontrarlos en muchos relatos conocidos y repetidos en las culturas grecorromanas en el Mediterráneo. Sin embargo, tal forma de pensar está notablemente ausente del judaísmo.
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La evidencia (o falta de ella) de la noción de sacrificio vicario en el judaísmo palestino del siglo I

El rechazo al sacrificio humano

Abraham sacrificando a Isaac

Abraham sacrificando a Isaac por Laurent de La Hire (1650).

Una cosa que puede describir muchos aspectos de los ideales del judaísmo es su exclusivismo en relación con los demás pueblos del Mediterráneo. Para los judíos, el culto a Yahveh tenía que ser distinto a lo que se practica en los pueblos paganos. Uno de los temas en los que querían distinguirse era el de los sacrificios humanos, práctica bastante común en otros pueblos.

De hecho, hay una muy conocida escena en que Yahveh le pide a Abraham el sacrificio de Isaac su único hijo. La base del relato parece proceder de la fuente elohísta (E) ya que utiliza el nombre hebreo “Elohim” para referirse al dios hebreo, pero no tiene el estilo de la tradición sacerdotal (P). Lo que hace este relato interesante es que el pasaje es interrumpido en el verso 11 por un texto de algún interpolador. Esto también lo sabemos en parte porque utiliza el nombre “Yahveh” para nombrar a Elohim, algo que no es característico de la fuente E hasta la aparición de Yahveh a Moisés (Éx. 3:14-15). Después de la interpolación (vv. 11-18) dice el texto E:

Volvió Abrahán al lado de sus mozos y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba (Gén. 22:19).

Isaac no vuelve a aparecer en ningún otro texto de E posterior.

¿Qué sucedió aquí? Algunos autores han sugerido que en la versión original de E, Abraham realmente efectuó el sacrificio y que el interpolador cambió el texto (Friedman, Commentary Génesis 22:1-19). ¿Por qué ocurriría esto? Presumiblemente porque en la época de E (922-722 a.C.) se aceptaba que su patriarca hubiera llevado a cabo un sacrificio en honor al dios tribal Yahveh. Sin embargo, es perfectamente posible que en ese mometo y etapas ulteriores gradualmente la sugerencia de sacrificios de infantes se volviera más tabú hasta el punto de ser rechazado completamente en la religión hebrea (Friedman, The Bible intro.).  La versión final de esta historia en vez de apoyar la aceptabilidad del sacrificio humano, la rechaza.

Con esta oposición a la matanza humana en honor a Yahveh, se lanza por el risco cualquier noción de sacrificio vicario en el judaísmo como podemos constatar en varios textos. Varios textos bíblicos dejan claro que solo el que cometió el pecado o el crimen es el que paga por ello:

Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: “Habéis cometido un gran pecado. Ahora subiré a Yahveh; acaso pueda obtener el perdón para vuestro pecado.”

Moisés volvió a Yahveh y dijo: “Este pueblo ha cometido un gran pecado al hacerse un dios de oro. Pero ahora, ¡si quieres perdonar su pecado…!, si no, bórrame del libro que has escrito.” Yahveh respondió a Moisés: “Al que haya pecado contra mí, lo borraré yo de mi libro. Ahora ve y conduce al pueblo adonde te he dicho. Mi ángel irá delante de ti, mas llegará un día en que los castigaré por su pecado” (Éx. 32:30-35).

No serán ejecutados los padres por culpa de los hijos ni los hijos serán ejecutados por culpa de los padres. Cada cual será ejecutado por su propio pecado (Deut. 24:16; ver también 2 Re.14:6 y 2 Crón. 25:4; Versnel, “Making Sense” 5).

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La práctica de sacrificios por pecados en la Antigua Israel

Hyam Maccoby, Antonio Piñero y otros han señalado los enormes problemas que se enfrentaba el cristianismo (judeohelenista) ante el judaísmo palestino cuando alegaba que la muerte de Jesús era un sacrificio expiatorio por los pecados del mundo. Veamos lo que sí se acostumbraba hacer por siglos en el Antiguo Israel (Maccoby, Paul and Hellenism 68; Piñero, Guía 121-122):

  • Los sacrificios expiatorios usualmente se hacen por faltas inadvertidas pasadas. Estas requieren confesión de que se pecó, arrepentimiento y reparación antes del sacrificio, ya que este solo tiene una función purificadora (Lev. 5-6).
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  • Las faltas voluntarias solo se transfieren a un chivo expiatorio que nunca es
    sacrificado, sino expulsado en el Yom Kippur para Azazel (“la total remoción”) (Lev. 6, 16, 23:26-32; Núm. 29:7-11).
  • Los sacrificios del Templo son para purificar el Santuario de toda impureza
    proveniente de pecados. Sin embargo, hay pasajes de la Biblia Hebrea que
    podrían interpretarse como limpiezas del pecado mismo, tales como este:

Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras vidas, pues la expiación por la vida se hace con la sangre (Lev. 17:11).

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Pasajes bíblicos que aparentan sostener una noción de sacrificio vicario

A estas alturas, el lector poldría preguntarse de dónde, pues, viene la idea de que el sacrificio de Jesús es equivalente a la de un novillo sacrificado “para limpiar los pecados del mundo”. ¿De dónde proviene la idea de que en la Biblia Hebrea y otros textos judíos aparecen nociones del sacrificio vicario?
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El Siervo Sufriente

Uno de los textos más importantes a los que se remiten algunos autores del Nuevo Testamente es el del Siervo Sufriente según aparece en el texto de Deutero Isaías (Is. 40-55), especialmente el capítulo 53, aludido en Hechos de los Apóstoles (8:32-33)

¿Quién creyó en nuestra noticia? ¿A quién le fue revelado el brazo poderoso de Yahveh? Creció ante él como un retoño, como raíz en tierra reseca. No tenía pariencia ni presencia; (le vimos) y carecía de aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro para no verle. Despreciable, un Don Nadie.

¡Y de hecho cargó con nuestros males y soportó todas nuestras dolencias! Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado. Mas fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas. Todos errábamos como ovejas, cada uno marchaba por su camina y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido y humillado, pero él no abrió la boca. Como cordero llevado al degüello, como oveja que va a ser esquilada, permaneció mudo, sin abrir la boca.

Detenido, sin defensor y sin juicio, ¿quién se ocupó de su generación? Fue arrancado de la tierra de los vivos herido por las rebeldías de su pueblo; pusieron su tumba entre malvados, su sepultura entre malhechores. Por más que no cometió atropellos ni hubo nunca mentiras en su boca, Yahveh quiso quebrantarlo con males. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, su mano ejecutará el designio de Yahveh. Después de sufrir, verá la luz, el justo se saciará de su conocimiento. Mi Siervo justificará a muchos, pues las culpas de ellos soportará (Is. 53:1-11).

Todo esto suena vicario. Para los cristianos, esto predice que el Mesías será el que llevará consigo las culpas de su pueblo. Sin embargo, hace falta una lectura más atenta del contexto del pasaje para darse cuenta del error. Por ejemplo, “Mesías” proviene de la palabra “mashíah” que significa “ungido”. El único “ungido” al que Deutero Isaías hace referencia es Ciro de Persia (Is. 45:1).  Entonces, ¿quién es el Siervo de Yahveh? Israel mismo personificado:

Y tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien yo elegí… Yo te tomé del confín de la tierra. Te llamé de remotas regiones y te dije: “Siervo mío eres tú, te he elegido y no te he rechazado” (Is. 41:8-9).

Vosotros sois mis testigos —oráculo de Yahveh— y mi siervo a quien he elegido (43:10)

Ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo elegí. Esto dice Yahveh que te creó, que te plasmó en el seno y te ayuda: “No temas, siervo mío, Jacob. Yesurún a quien yo elegí…” (Is. 44:1-2)

Acuérdate de esto, Jacob, y tú, Israel que eres mi siervo (44:21).

A causa de mi siervo Jacob y de Israel, mi elegido … (45:4).

“¡Yahveh ha rescatado a su siervo Jacob!” (48:20)

Me dijo: “Tú eres mi siervo Israel, en tí se manifestará mi gloria” (49:3).

Este es solo un puñado de pasajes en que claramente Israel es el Siervo de Yahveh. El propósito de Deutero Isaías es sostener la esperanza en el rescate del pueblo de Yahveh que sufre bajo las garras de los babilonios mediante su ungido, Ciro de Persia.

En otras palabras, la expiación de todos los descendientes de Israel ocurre por el sufrimiento de la nación de Israel. Es Israel mismo el que paga sus propios pecados, algo que es perfectamente consistente con la actitud de los antiguos israelitas contra los sacrificios humanos y vicarios.
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La muerte de Eleazar y de los siete hermanos

Los otros pasajes a los que usualmente se recurre pertenecen a un libro deuterocanónico de 2 Macabeos (visto como apócrifo por judíos y cristianos protestantes). Se piensa que se escribió del 130 al 63 a.C. Muchos de los que sostienen la perspectiva de que este libro presenta a Eleazar y a los siete hermanos como aquellos que murieron para la salvación de su patria, pierden una cosa de perspectiva: los Macabeos mueren por la preservación de la Torah (la conservación de la normativa mosaica).

{Habla Eleazar:} … Por eso, al abandonar ahora valientemente la vida, me mostraré digno de mi ancianidad, dejando a los jóvenes un ejemplo noble al morir por las leyes venerables y santas” (2 Mac. 6:27-28)

Cuando el [primer hermano] hizo así su tránsito (fue muerto), llevaron al segundo al suplicio y, después de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaban: “¿Vas a comer antes de que tu cuerpo sea torturado miembro a miembro?” Él, respondiendo en su lenguaje patrio, dijo: “¡No!”… Al llegar a su último suspiro, dijo: “Tú criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo, a nosotros que moriremos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna” (7:7-9)

¿Qué esperáis?  No obedezco el mandato del rey, sino el mandadto de la Ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. …Yo como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis antepasados, invocando a Dios para que pronto se muestre propicio con nuestra nación y que tú con pruebas y azotes llegues a confesar que él es el único Dios (7:30, 37).

Aunque el libro 2 Macabeos es de origen judeohelenista y encontramos en él algunas expresiones típicas de muerte griega por la patria, pero no hallamos ocasión alguna de ofrecimiento vicario. Una vez más, esto es algo totalmente consistente con el pensar judío (Piñero, Guía 118; Versnel, “Making Sense” 5-20, 45-57).
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4 Macabeos

El Menora de Hannukah

El Menorah de Hannukah. Foto cortesía de Gil Dekel. (CC-BY 4.0). Este candelabro rememora la dedicación del Templo a Yahveh después de la rebelión macabea.

Finalmente se encuentra el libro 4 Macabeos, texto que no se encuentra en ninguna de las biblias confesionales excepto la Iglesia Ortodoxa. Allí  podemos encontrar un pasaje que sugiere derramamiento de sangre por otros. El pasaje en cuestión dice lo siguiente:

¿Quiénes no admiraron a estos atletas de la ley divina? ¿Quiénes no se sorprendieron? El mismo tirano [Antíoco IV Epífanes] y todo el consejo quedaron maravillados de su virtud y perseverancia. Por ella están nahora situados junto al trono divino y viven la bienaventurada eternidad. Dice Moisés: “Todos los que han sido santificados están bajo sus manos”. Y ellos, que se santificaron por causa de Dios, no solo fueron honrados con tal honor, sino también con el de lograr que por ellos los enemigos no dominaran a nuestro pueblo, que el tirano fuera castigado y nuestra patria purificada: se convirtieron, por así decir, en víctima expiatoria a cambio del pecado de nuestra nación. Por la sangre de estas personas respetuosas de lo sagrado y por su muerte propiciatoria la divina providencia salvó al antes malvado Israel (4 Mac. 17:16-22).

Lo que hace a este texto importante es que ya vemos en 4 Macabeos una noción de sacrificio vicario en textos judeohelenistas. ¿Cuándo fue escrito este texto? Por ahora, se sugiere que fue escrito entre el 20 y el 130 d.C., no antes de eso. Lo interesante del asunto, es que Versnel sostiene que lo más probable se escribió alrededor del aǹo 100 d.C. o después. Por ende, significativamente después de los primeros textos cristianos, es decir, las cartas donde Pablo de Tarso propone la perspectiva del Mesías como víctima. Esto podría sugerir dos cosas:

  • Para el primer siglo, se dio la conjunción entre la expiación por pecados y la muerte vicaria en el judeohelenismo.
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  • Dependiendo de la fecha que los eruditos terminen asignando al texto de 4 Macabeos, puede ser que el sector cristiao judeohelenista haya sido el originador de esta concepción de Jesús.
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  • A partir de la evidencia documental que tenemos disponible, todo parece apuntar a Pablo como el origen de esta perspectiva (Piñero, Guía 119-129; “La verdadera” 175-176; Versnel, “Making Sense” 43-46, 76-81).

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Referencias

Friedman, Richard Elliott. The Bible with Sources Revealed. Ed. Google Books, HarperOne, 2003.

—. Commentary on the Torah. Ed. Google Books, HarperCollins, 2001. 

Kugler, Robert y Patrick Hartin. An Introduction to the Bible. Eerdmans, 2009.

Maccoby, Hyam. The Mythmaker. Paul and the Invention of Christianity. Barnes & Noble, 1986.

—. Paul and Hellenism. SCM/Trinity, 1991.

Piñero, Antonio. Guía para entender a Pablo de Tarso. Trotta, 2015.

—. “¿La verdadera historia de la Pasión de Jesús?” Piñero y Segura, pp. 163-234.

Piñero, Antonio y Eugenio Gómez Segura, editores. La verdadera historia de la pasión según la investigación y el estudio histórico. EDAF, 2008.

Versnel, Henk S. “Making Sense of Jesus’ Death. The Pagan Contribution.”   Academia.eduhttps://www.academia.edu/4714278/MAKING_SENSE_OF_JESUS_DEATH.

—. “La muerte de Jesús como acontecimiento de salvación: influencias paganas en la doctrina cristiana.” Del Coliseo al Vaticano: Claves del cristianismo primitivo, editado por Rafael Urías Martínez y Elena Muñiz Grijalvo. Fundación José María Lara, 2005, pp. 33-56.

Pronto: La noción de salvación redentora por la Cruz

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En la Semana Santa del Año pasado presentamos un perfil de quién era Jesús según las investigaciones más recientes de diversos sectores de la erudición bíblica, la historiografía de la Antigüedad y la arqueología de las regiones correspondientes a lo que hace dos mil años eran Galilea, Samaría y Judea.  Para aquellos que quieran repasar la exposición, aquí se encuentran los enlaces:

Sin embargo, todavía nos queda mucha discusión. Ahora que vuelve pronto a la conmemoración de la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, debemos preguntarnos cómo hemos llegado a una imagen de la Cruz como redención de los pecados.

Esta creencia que es distintiva dle cristianismo es sumamente curiosa.  En primer lugar, como veremos en la serie, no existe nada semejante en el judaísmo palestino. Fuera del cristianismo judeohelenístico, solamente tenemos una sola ocasión de un sacrificio vicario de este tipo en escrituras judías, pero es en un escrito proveniente del ámbito judeohelenístico y es también del siglo I. Además, como veremos, no todo el cristianismo primitivo abrazó esta convicción. Por ejemplo, los evangelios de Marcos, Mateo y Juan la suscriben, no así el Evangelio de Lucas ni Hechos de los Apóstoles.

Los cristianos actuales en general, creyentes en la divinidad de Jesús, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, ven en este sacrificio vicario un acto de amor y entrega por parte de Dios. Las palabras del Evangelio de Juan son fundamento de esta perspectiva:

… tanto amó Dios al mundo,
que entregó a su Hijo unigénito,
para que todo el que crea en él
no perezca, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16)

Nadie tiene mayor amor
que el que da la vida por sus amigos (Juan 15:13).

Por el otro lado está la visión que sostienen en general ateos militantes como Sam Harris, que cuestiona de fondo la “sabiduría” y la moralidad de un Dios todopoderoso que no tiene mejor idea para redimir a la humanidad del pecado que entregar a su Hijo para ser asesinado por fanáticos religiosos e intereses políticos.

No obstante estos puntos, debemos indicar que los primeros cristianos no tuvieron algo así como un credo niceno-constantinopolitano. En el contexto del judaísmo palestino de la época, la vicaridad del Mesías es una noción extraña. Sin embargo, el tipo del héroe vicario que entrega su vida por otros aparece en la matriz cultural grecorromana. Pablo de Tarso la tiene como el corazón de su enseñanza de la salvación de los gentiles por la fe sin necesidad de practicar algunos requerimientos de la Torah judía. ¿Qué fue lo que pasó?

La exposición no se posicionará en torno al tema en términos de cosmovisión (aunque la mía es más cercana de Harris que a la cristiana). ¿Cómo fue que los cristianos llegaron a creer en algo que hoy inspira a millones de personas alrededor del mundo, hasta el punto de sostener el instrumento de sacrificio de su héroe como su signo distintivo? ¿Qué ideal fue el que llevó a millones de personas a apreciar una película tan grotesca como The Passion of the Christ?

Exploraremos estas y otras preguntas en la serie que se empezará a publicar pronto.

Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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Referencias

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Los teoremas de Gödel, lo que dicen y lo que no implican

Kurt Gödel

Kurt Gödel (1906-1978)

En 1931, un excéntrico joven matemático austriaco llamado Kurt Gödel (1906-1973) pudo probar que un sistema matemático necesariamente debe ser “incompleto”. En el ámbito académico fuera de las matemáticas, usualmente se habla de “el teorema de incompletud” y muchos han conjeturado en torno a sus implicaciones. Usualmente muchas de sus aserciones son desacertadas.

Alan Sokal y Jean Bricmont, en su libro Imposturas intelectuales, presentan varias citas de académicos, algunos identificados con el llamado “posmodernismo” que reflejan una total ignoracia sobre el tema, pero que algunos doctores de disciplinas externas a las matemáticas dan por buenos. Por ejemplo:

La compatibilidad del axioma de elección y de la hipótesis generalizada del continuo con los axiomas de la teoría de conjuntos nos sitúa al nivel de un razonamiento a propósito de la teoría: una metateoría (y ese es el estatus del razonamiento semiótico) en la que los metateoremas han sido puestos a punto por Gödel. – Julia Kristeva (Sokal y Bricmont 58).

La noción de constructibilidad implicada por el axioma de elección, asociado a todo lo que acabamos de exponer con relación al lenguaje poético, explica la imposibilidad de establecer una contradicción en el espacio del lenguaje poético. Esta constatación se aproxima a la Gödel, relativa a la imposibilidad de establecer la contradicción de un sistema a través de medios formalizados en ese sistema. – Julia Kristeva (Sokal y Bricmont 60).

El enunciado del “secreto” de los infortunios colectivos, es decir, de la condición a priori de toda historia política pasada, presente y futura, se expresa en unos cuantos términos sencillos e infantiles. Si nos fijamos en que las definiciones del sobretrabajo y del inconsciente, se limitan, cada una de ellas a una sola frase (y, en ciencias físicas, la ecuación de la relatividad general a tres letras), nos guardaremos de confundir simplicidad con simplismo. Este secreto tiene la forma de una ley lógica, generalización del teorema de Gödel: no existe ningún sistema organizado sin clausura y ningún sistema puede clausurar exclusivamente con la ayuda de sus elementos interiores. – Régis Debray (Sokal y Bricmont 176).

Desde el día en que Gödel demostró que no existe una prueba de la consistencia de la aritmética de Peano formalizable en el marco de esta teoría (1931), los politólogos pudieron, por fin, comprender por qué había que momificar a Lenin y exhibirlo a los camaradas “accidentales” en un mausoleo, en el Centro de la Comunidad Nacional – Regis Débray (Sokal y Bricmont 175).

Si vamos a personas como Jean Beaudrillard o Michel Serres y otros, la cosa no mejora mucho. Para todo aquel que sea matemático y que lea estas citas estará en una de tres condiciones:

  1. O se le ha caído la quijada ante los disparates monstruosos de lo que se han hecho pasar por “grandes pensadores” en la academia o
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  2. estará muerto de la risa o
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  3. a punto de salir para darse varios tragos de whiskey para lidiar con estos sinsentidos.

Por otro lado, el público que no esté familiarizado con la lógica formal, las matemáticas avanzadas, la filosofía de la lógica o la filosofía de las matemáticas, se habrá asombrado de lo que reclaman Kristeva, Debray y otros. Lo que deberían saber, por razones que se harán obvias en este artículo, es que ninguno de ellos sabe de lo que dicen, pero introducen alusiones a los teoremas de Gödel y otros conceptos matemáticos precisamente para impresional al lector sin que eso aporte a lo que se esté discutiendo.

Por cierto, no hablamos de “el” teorema de Gödel, sino los teoremas de incompletud de Gödel. ¿Qué es lo que dicen? ¿Por qué son importantes? Y ¿cuáles son sus consecuencias?
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Un poco de historia

Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, las matemáticas florecieron de una manera impresionante al desarrollar teorías de los números imaginarios (es decir, raíces negativas), el cálculo (Isaac Newton y G. W. Leibniz), la geometría analítica, las geometrías no euclidianas, la teoría de conjuntos, entre otros.

Por el lado de la lógica, ciertos filósofos como Leibniz exploraban su asociación con las matemáticas.  Leibniz argumentaba que la lógica podía ser formalizable y convertirse junto a las matemáticas en una mathesis universalis, la matemática más universal de todas. Otros pensadores como Hermann Lotze y otros estuvieron de acuerdo con este parecer. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que comenzaron varios intentos de la formalización de este campo. George Boole desarrolló la llamada “lógica booleana” que todavía se utiliza hoy día, especialmente en áreas de la computación. Charles S. Peirce también puso su grano de arena al desarrollar una teoría semiótica utilizando variables proposicionales.

¿Cómo debería entenderse la relación entre la lógica formal y las matemáticas? Esa era la pregunta filosófica que se hacían mucho. Para unos, como Immanuel Kant, eran dos disciplinas aparte (la primera es analítica y la segunda sintética a priori). Para otros, como Lotze, la aritmética (una de las ramas de la matemática) debía verse como una rama de la lógica.

Gottlob Frege (1905)

Gottlob Frege (1848-1925) en 1905.

Uno de los discípulos de este último llamado Gottlob Frege (1848-1923) se propuso precisamente a proyectar ese programa. En 1879 publicó un librito titulado Conceptografía (Begriffsschrift) donde proponía un sistema simbólico de la lógica formal con la que quería conseguir derivar la matemática no geométrica a partir de la lógica. También escribió un texto esencial actualmente en filosofía de las matemáticas titulado Los fundamentos de la aritmética (1884) donde intentaba justificar su notación y exponía su visión filosófica de la que partía. Tras escribir unos ensayos de filosofía del lenguaje para aclarar unos puntos semánticos (“Función y concepto”, “Sobre sentido y referente” y algunos otros) emprendió su labor.

Para comprender la obra de Frege y otros que discutiremos, debemos tener en cuenta que ha habido un debate milenario entre dos vertientes de la filosofía de las matemáticas: los realistas, es decir, aquellos que afirman que las entidades matemáticas tales como los números existen de alguna manera y los antirealistas, aquellos que niegan dicha existencia. El realismo usualmente ha tomado la vertiente platonista, es decir, una perspectiva que sostiene que el ser de estos entes matemáticos es fundamentalmente distinto al del mundo material, por lo que postula un ámbito atemporal distinto al temporal. Frege y otros en su tiempo (Georg Cantor y el mismo Kurt Gödel) sostenían esta posición. Otros partían de una posición antirealista, especialmente la del formalismo, una forma del nominalismo.  El nominalismo matemático postula que no existen los números ni otros conceptos abstractos, sino que estos no son más que los numerales. Visto de esta manera, las matemáticas no pasan de ser manipulación de puros signos sin significado (Brown cap. 5; Katz 10–24).

En 1893 publicó el primer volumen de su libro, Leyes fundamentales de la aritmética (Grundgesetze der Arithmetik) que intentaba probar su programa logicista, es decir, de demostrar que la aritmética se derivaba de la lógica. Al Frege distinguir entre signo, sentido (significado) y referente, él argumentaba que el formalismo de su época era inviable. En primer lugar, si los signos no tuvieran sentido (significado) no se explican ciertas reglas que al no seguirlas derivan contradicciones (por ejemplo, la división por cero). También, al reducir los números a meros signos, cualquier instancia del signo visual o auditivo (hoy le llamaríamos “tokens“) constituiría un número cualitativamente distinto. Si no tuvieran el mismo significado (el “type“) no se explica que hablemos de los números y sus propiedades.  Además, si las reglas en cuanto a estos tokens fueran puramente arbitrarios, entonces cualquier aserción en torno a estas reglas serían igualmente arbitrarias, convicción insostenible para cualquier matemático. Además, una cosa es el signo y otra el referente y esto se puede observar claramente cuando hablamos de las propiedades de los números:  las propiedades del numeral individual “2” que usted ve en su pantalla (es negro, entrecomillado, signo arábigo, etc.) es distinto al del dos como tal (es número primo, primer número par, el segundo número de los números naturales, etc.).(Brown cap. 5; Frege, “Grundgesetze” 200-201, 206-211; Rosado Haddock 343-346). Por lo tanto, para que las aserciones de la aritmética sean verdaderas, los numerales deberían tener significado y denotar los objetos a los que se refiere. Además, según su esquema logicista, debían ser objetos lógicos.

Una vez establecida esta filosofía, con el postulado de diversos axiomas y una regla de inferencia comenzó el proceso de probar la derivación de la aritmética a partir de la lógica. En 1901, antes de publicar el segundo volumen, recibió una carta del filósofo Bertrand Russell observándole que sus axiomas caían inevitablemente en lo que hoy se conoce como la Paradoja de Russell.

Hecho interesante: Aunque la paradoja de Russell se le conoce así por la carta de su autor a Frege, es menester señalar que el matemático Ernst Zermelo lo encontró antes y aparte de Russell en el contexto de la teoría de conjuntos.  Una vez lo descubrió, se lo dejó saber a David Hilbert y a Edmund Husserl.  De hecho, la evidencia más antigua que tenemos del descubrimiento de Zermelo es con el puño y letra de Husserl (Rang y Thomas). Es por esto que algunos filósofos argumentan que debería conocerse a este descubrimiento como la “Paradoja Zermelo-Russell”.

Frege publicó el segundo volumen de Los fundamentos en 1902 con un remiendo a la luz de dicha paradoja. Sin embargo, parece haberse dado cuenta que tal medida no funcionaba. Frege implícitamente se dio cuenta de que su programa logicista colapsó y optó por otra ruta de fundamentación de la aritmética.

Bertrand Russell

Bertrand Russell (1872-1970)

Este no fue el final del logicismo. Dos pensadores importantes de la lógica moderna, Bertrand Russell (1872) y Alfred N. Whitehead (1861-1947), diseñaron un nuevo programa con este propósito. Durante el periodo de 1910 a 1913, publicaron una obra clave en la historia de la lógica, las matemáticas y la filosofía analítica conocida como Principia Mathematica.  Este era un proyecto logicista mucho más ambicioso que el de Frege, ya que buscaba derivar no solo la aritmética sino toda la matemática de una serie de principios lógicos. Gracias a la labor del formalista David Hilbert, era posible reducir formalmente cualquier rama matemática del momento a un sistema formal basado en los axiomas de Peano, por lo que hacía más fácil establecer su vinculación con la lógica formal.

Allí, Russell y Whitehead desarrollaron lo que se conoce hoy como la lógica o cálculo de primer orden con las notaciones actuales usadas en la lógica formal. A pesar de la voluminosidad de la obra, no todos los filósofos, lógicos y matemáticos estaban convencidos de los resultados de la Principia. Por ejemplo, Russell y Whitehead se vieron en la necesidad de introducir lo que denominaron el “axioma de la reducibilidad“, un  postulado cuya única función era resolver un problema del sistema, a saber, derivar las matemáticas de la lógica mientras que se establece una distinción entre las fórmulas predicativas y las que no lo son. Al igual que en las ciencias, si los lógicos y matemáticos notan que una conjetura que no es autoevidente se introduce a conveniencia (es decir, tiene una función similar a la de un “remiendo”) sin justificación alguna, ellos levantan su ceja escéptica. El mismo Russell reconoció el problema.

David Hilbert

David Hilbert (1862-1943)

En todo este proceso, también intervino en esta compleja discusión otro gran genio matemático, David Hilbert (1862-1943). Él era formalista, pero más sofisticado que los anteriores.  Para él los números no existen, pero designan a formas estructurales de los objetos. Seguía la pauta de Kant, de que hay una intuición matemática que nos permite sacar verdades numéricas, como la de ver que al siete le puedo añadir cinco objetos más para alcanzar el doce, por lo que 7+5=12. Sin embargo, también estaba comprometido a dar cuenta de los transfinitos postulados por Georg Cantor y su teoría de conjuntos, pero sin caer en el platonismo (al menos en cuanto a decir que los infinitos matemáticos realmente existen). Los signos matemáticos como tal no tienen referente alguno sino que representan ciertas estructuras en el mundo.  Sin embargo, no tenemos experiencia alguna de “infinitos” en el mundo físico. La razón de este compromiso es que se quiere conservar la matemática clásica que relaciona objetos en el mundo, pero también se desea adaptar a las teorías matemáticas contemporáneas como la de conjuntos.

Para ello separó dos tipos de signos, aquellos que sí significaban algo y que denotaban estructuras cognoscibles en el mundo físico. Por el otro lado, aquellos signos que carecían de significado, pero que cumplían un rol importante dentro de las matemáticas (e.g. aquellos signos que representaban infinitos). Para Hilbert, se podían añadir a un sistema matemático cuanto símbolo carente de significado se tuviera, siempre y cuando el sistema de signos en su totalidad fuera completamente consistente, es decir, no generara ninguna paradoja o contradicción. Ya que se puede formalizar la lógica, las matemáticas en su totalidad, incluyendo la geometría (es decir, al convertir todas sus aserciones en sistemas de signos y someterlas a reglas formales), la pregunta pertinente era si un sistema numérico formalizado como el propuesto pr Principia era suficiente (es decir, “completas”) para derivar todas las fórmulas válidas posibles a partir de un conjunto de axiomas. A la búsqueda de esta respuesta se dedicó lo que se conoció como el “Programa de Hilbert“.
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El teorema de completud de Gödel

Kurt Gödel fue un gran matemático al que muchos han llamado el Einstein de las matemáticas, debido a que su obra fue en cierto sentido tan impactante en su campo como la teoría especial y general de la relatividad lo fue en el de la física. Generalmente se le ha visto como un miembro del Círculo de Viena, un grupo de intelectuales que investigaban filosóficamente la viabilidad de algún esquema epistemológico con base en los principios pautados por el empirista lógico Moritz Schlick. En realidad, Gödel nunca estuvo en sintonía con el grupo, especialmente por la obsesión de Schlick por Ludwig Wittgenstein. En ocasiones, el matemático hacía preguntas que irritaban al carismático autor del Tractatus Logico-Philosophicus. Era un platonista de la tradición racionalista que se codeaba con empiristas convencionalistas.

A pesar de ello, Gödel asistía al grupo, ya que era un centro importante de discusión de la lógica en Austria. A fin de cuentas, la obra empirista lógica era más lógica que empirista. Habían discípulos de Frege, Husserl (Rudolf Carnap lo era en secreto) y Russell entre sus filas y utilizaban la lógica de primer orden como base para sus discusiones. Más tarde, después asistir a una conferencia de Hilbert se interesó por el tema de la completud de las matemáticas y en 1928 leyó el libro Principios de la lógica matemática cuyo coautor era Hilbert. Allí se delimitaba el cálculo de primer orden de Principia Mathematica y sofisticó su capacidad deductiva. Sin embargo, todavía se planteaba la pregunta de si el sistema propuesto podía derivar todas las proposiciones válidas a partir del cálculo de primer orden.

En 1929 aprobó su tesis doctoral que consistió en buscar dicha suficiencia y cuya prueba publicó en 1930 bajo el título de “La completud de los axiomas del cálculo de primer orden” (Gödel, “La suficiencia”). Su respuesta a la interrogante era afirmativa: los recursos provistos por la lógica de primer orden eran suficientes para derivar todas las proposiciones válidas del sistema.

Teorema de la completud de Gödel:  Cualquier proposición válida de la lógica de primer orden se puede derivar utilizando los recursos provistos por los signos y los axiomas postulados en Principia Mathematica.

¿Qué significa “completud” en este contexto?

  1. Desde un punto de vista puramente de signos (sintaxis), los signos provistos eran suficientes para expresar cualquier proposición lógica válida.
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  2. Los axiomas y las reglas de inferencia del sistema propuesto por Russell y Whitehead son suficientes para derivar todas las posibles proposiciones lógicamente válidas.  Por ende, no hacen falta más axiomas o reglas de inferencia para derivar cualquier proposición formal lógicamente válida.
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  3. Solamente las proposiciones válidas eran derivables del sistema axiomático.
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  4. Que el sistema axiomático del cálculo de primer orden se encontraba libre de contradicciones.
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  5. Que una proposición probada sintácticamente dentro del sistema corresponde a una verdad semántica. Si la proposición F es verdadera dado el sistema de la lógica de primer orden, entonces ella puede ser probada dentro el sistema.

Este resultado fue motivo de regocijo para muchos, incluyendo a Hilbert. Sin embargo, esto no demostraba todavía que las matemáticas en general fueran completas.
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Los teoremas de incompletud de Gödel

El aliento esperanzador resultó ser prematuro. Al año siguiente, en 1931, Gödel publicó un artículo devastador para el programa de Hilbert (Gödel, “Sobre sentencias”). Logró probar dos teoremas sumamente importantes cuando se trata de la matemática formalizada en general:

  1. Un sistema axiomático consistente de la matemática formalizada  no puede derivar todas las fórmulas matemáticas que son verdaderas dentro del sistema.
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  2. Si un sistema axiomático de la matemática formalizada es consistente, entonces su consistencia no puede probarse dentro del sistema.

¿Qué significa eso? En cuanto al primer teorema, la consecuencia es clara. Hay fórmulas matemáticas que son verdaderas, pero que no pueden derivarse por el sistema axiomático, no importan cuántos axiomas se añadan para ello. Por ende, hay fórmulas que ellas o su negación no pueden decidirse como verdaderas dentro del sistema axiomático.

Lo otro es que si la matemática en general es consistente, entonces no podrá probarse como consistente dentro del sistema no importa los recursos que provea.
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Lo que los teoremas no están diciendo

Contrario a lo que piensan muchos académicos fuera del ámbito de las matemáticas, estos teoremas de incompletud no afirman lo siguiente:

  • No dicen que las matemáticas son contradictorias. Al contrario, puede ser que sean perfectamente consistentes, pero su consistencia no puede probarse dentro del sistema.  Además, que la aritmética de números naturales se ha probado consistente, véase por ejemplo la prueba de Gerhard Getzen.
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  • No dice que “cualquier” sistema axiomático deductivo sea incompleto.  Como hemos visto, la lógica de primer orden es completa o suficiente para derivar todas las proposiciones verdaderas dentro de ese sistema.
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  • Tampoco significa que ciertas ramas de las matemáticas consideradas por su cuenta no sean completas dentro de esa rama. Por ejemplo, Euclides estuvo muy cerca de crear un sistema geométrico que derivara todas las verdades geométricas que fueran consistentes con el axioma de las paralelas.
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  • Según Stephen Hawking, los resultados de Gödel implican que no puede haber una “Teoría del Todo”. Esto depende de cómo se defina “Todo” en este contexto. Lo que busca la física con la “Teoría del Todo” es unificar nómicamente dos áreas que de acuerdo con nuestras teorías presentes son incompatibles:  la fuerza gravitacional por un lado y, por el otro, las fuerzas electromagnéticas, nucleares fuertes y nucleares débiles. De esa manera se podría establecer solo un grupo de leyes consistentes que apliquen a todo el universo. Ahora, si por “Todo” se entiende todos los posibles fenómenos derivables de un conjunto de leyes postuladas por esa teoría, entonces podría ser posible que no se derivaran matemáticamente todas sus “verdades”.  El problema con hablar de derivar “verdades” en este contexto es que toda teoría física, por más buena y sofisticada que sea, es “verdadera” en un sentido muy tentativo:  es la mejor teoría disponible, pero nada garantiza que mañana la “Teoría del Todo” pueda ser superada de la misma manera que la teoría general relatividad de Einstein superó a la de Newton. Ninguna teoría puede tomarse como “verdad” en el sentido estricto del término.
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  • Tampoco hace aserción alguna sobre asuntos políticos o sociológicos. Contrario a Debray, Serres y otros “pensadores” perdidos en el espacio, los teoremas nada dicen sobre la revolución Rusa o sobre el futuro del planeta Tierra en términos económicos, políticos y sociales. Todo aquel que afirme lo contrario no pasa de ser o un ignorante o un charlatán.
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  • No probó la inexistencia de un ámbito abstracto matemático. Al contrario, Gödel vio en este caso una reafirmación de su platonismo. Es más, le sirvió para argumentar contra ciertas posturas antirealistas tales como el constructivismo matemático. Por ejemplo, si hay fórmulas matemáticas verdaderas de un sistema matemático, pero no puede derivarse de ellas, entonces las matemáticas no pueden ser construcciones nuestras. Todo constructor debe tener al menos algún conocimiento de las propiedades de su constructo. Aun si se argumentara que el constructor no puede conocer toda su construcción o sus consecuencias sino solo partes de ellas, todo constructor necesita una “materia prima” objetiva en la que debe basar su construcción, lo que presupone para las matemáticas la existencia de un ámbito objetivo en la que deben basarse nuestras construcciones. ¿Por qué? Porque al fin y al cabo, la construcción no puede ser “por la libre”, tiene que obedecer nómicamente las relaciones matemáticas para funcionar. Sin embargo, no todas estas leyes son cognoscibles dentro de los sistemas que se construyan (Rosado Haddock 347-349).
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El impacto para las matemáticas, la filosofía y las ciencias computacionales

Uno de los resultados más obvios después de la publicación del ensayo de Gödel es que le puso punto final al Programa de Hilbert. De eso hay poca disensión actual al respecto.

En segundo lugar, impactó sustancialmente a los programas logicistas del momento. Sencillamente, de la suficiente y completa lógica de primer orden no se puede derivar la insuficiente o incompleta aritmética de primer orden. Si un sistema finito de axiomas matemáticos no puede derivar todas las fórmulas matemáticas verdaderas, entonces no puede hablarse de que las matemáticas se deriven de los axiomas y reglas de inferencia de la lógica de primer orden.

Por cierto, eso no excluye que ambas disciplinas no sean “analíticas”, pero la analiticidad de las matemáticas ya no puede fundarse en definiciones logicistas (como la de Frege). Además, hay concepciones de la mathesis universalis que no son reduccionistas de esta manera. Por ejemplo, para Edmund Husserl, la lógica (lo que él llamaba “apofántica formal”) y las matemáticas formales (“ontología formal”) son dos disciplinas hermanas, analíticas, pero distintas. Las dos juntas forman la mathesis universalis soñada por Leibniz. Solo le otorgó ontología a los objetos matemáticos y los concibió como estructuras formales objetuales, no como objetos lógicos como Frege hacía. Es menester señalar que desde los años sesenta, ha habido un reavivamiento del logicismo (denominado “neologicismo”) basado en Frege que continúa hasta el día de hoy y procura superar los problemas que representan los teoremas de Gödel.

Lo otro que ocurrió tras la publicación en torno a los teoremas de incompletud es la distinción entre “verdad” y “prueba”. Solo algunas aserciones verdaderas de las matemáticas pueden derivarse de un grupo de axiomas. Sin embargo, contrario a la lógica de primer orden, no toda aserción matemática verdadera en el sistema puede ser probada por el sistema. Esto posibilitó el florecimiento de campos nuevos tales como la teoría de modelos, que estudia lógicamente la relación entre conjuntos de fórmulas de algún lenguaje formalizado y las estructuras matemáticas por las que se interpretan; de esta manera, trata de captar algunos aspectos semánticos de los lenguajes formalizados.

Otra distinción que se hizo era el de “completud sintáctica” y “completud semántica”. La completud sintáctica tiene que vercon el asunto de si el sistema es suficiente para derivar cualquier fórmula bien formada o su negación como teorema del sistema. La completud semántica ocurre cuando cualquier verdad deducida de un sistema axiomático es teorema de este. Gödel probó que la lógica de primer orden era semánticamente completa y también probó que las matemáticas formales no eran sintácticamente completas, debido a que hay fórmulas que no son derivables del sistema.  Por ende, el primer teorema de incompletud de Gödel se refiere a la completud sintáctica. En esta etapa, el gran matemático no había distinguido entre estos dos tipos de completud o suficiencia.

Ilustración de una máquina de Turing

Ilustración de una máquina de Turing.

También los teoremas tuvieron un resultado interesante con relación al tema de la computación. El gran genio matemático y de la computación Alan Turing diseñó en teoría lo que se conoce hoy como la “máquina Turing”. Por razones de espacio, no puedo explicar con detalles en que consiste, baste con indicar que es un modelo abstracto de computación en el que se postula una computadora que puede manipular símbolos. (Más abajo hay un vídeo que explica lo que es).

Alan Turing

Alan Turing (1912-1854)

En 1937, Alan Turing publicó un artículo titulado, “Sobre números computables con una aplicación al Entscheidungsprobleme“. ¿Puede diseñarse alguna computadora universal (una máquina Turing) que contenga un conjunto específicos de algoritmos que pueda responder “sí” o “no” a cada problema? Este asunto fue planteado por David Hilbert y Turing probó en su artículo que era insoluble utilizando como base los escritos de Gödel.

Para el filósofo y lógico Jaakko Hintikka, las limitaciones que muestran los teoremas de incompletud son las de las computadoras, incluyendo la de las máquinas de Turing.

[Gödel] showed the deductive incompleteness of (first-order) arithmetic. Such incompleteness is relative to a given formal method of logical proof, and it says that no such method can enumerate step by step all (and only) the true sentences of elementary arithmetic. Roughly speaking, there cannot be a computer that I can program in such way that when you push the button, the machine starts listing one by one all the true sentences of elementary arithmetic without your having to interfere in its operation in any way. As was explained, the “computers” meant here are to be understood as the idealized computing architectures called Turing machines (40).

He aquí el vídeo sobre las máquinas Turing:

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¿A dónde puede recurrir para conocer más del tema?

He aquí los textos de menor a mayor dificultad en torno al tema para cualquier persona que no sea de los campos de la lógica y las matemáticas formales.

  • Rebecca Goldstein, Incompleteness. – Este libro es encantador en cuanto a que narra la historia de Gödel de una manera refrescante e interesante. Puede ayudar al lector a ubicarse históricamente dentro de las discusiones que se dieron en los años 30 en Austria y lo que significó la incompletud de Gödel para el formalismo de Hilbert. En un momento dado ella explica “en arroz y habichuelas” (por así decirlo) los pasos de las pruebas del teorema de Gödel. Goldstein es extraordinaria a la hora de exponer la filosofía al público en general. Recomiendo la lectura de este y otro de sus libros, Plato at the Googleplex.
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  • Ernest Nagel y James R. Newman. Godel’s Proof. Este libro está a nivel de clásico a la hora de explicar en “arroz y habichuelas” en qué consisten los teoremas de Gödel. A pesar de ello, el lector tiene que hacer un ejercicio de paciencia para llegar a donde se quiere. Desgraciadamente, estos temas no son fáciles si se quieren comprender con detalle.
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  • Jaakko Hintikka, On Gödel.– Este es un libro un poco más técnico y su público está orientado a la filosofía. Para entender el contenido, se requiere instrucción en lógica formal básica.
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  • James Robert Brown, Philosophy of Mathematics.– Este es un libro introductorio a la filosofía de las matemáticas y no tiene como meta indagar los teoremas de incompletud.  Sin embargo, en el capítulo 5 se discute el programa de Hilbert y el efecto de los teoremas de incompletud de Gödel. Lo que es bueno de este libro es que en vez de utilizar la prueba extensa de Gödel, prefiere exponer unas pruebas más breves que desarrolló el filósofo y lógico George Boolos, que son de más fácil comprensión para el público no especialista.

Ahora, para aquel que quiera ver la prueba como tal y otras obras de Gödel, recomiendo la traducción de Jesús Mosterín de sus obras completas y que aparece en la sección de referencias.
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Referencias

Brown, James Robert. Philosophy of Mathematics: A Contemporary Introduction to the World of Proofs and Pictures. 2da. ed. Ed. Kindle. Routledge, 2008.

Coffa, J. A. The semantic tradition from Kant to Carnap. To the Vienna Station. Cambridge UP, 1991.

Frege, Gottlob. “Grundgesetze der Arithmetic, Volume I“. Traducido por Michael Beaney. The Frege Reader, editado por Michael Beaney, Blackwell, 1997, 194-223.

Gödel, Kurt. Obras completas. Traducido y editado por Jesús Mosterín, Alianza, 2006.

—. “Sobre sentencias formalmente indecidibles de Principia Mathematica y sistemas afines”. En Gödel, Obras, pp. 53-87.

—. “La suficiencia de los axiomas del cálculo lógico de primer orden.” en Gödel, Obras, pp. 23-37.

Goldstein, Rebecca.  Incompleteness: The Proof and Paradox of Kurt Gödel. Ed. Kindle. Atlas Books, 2005.

Hintikka, Jaakko. On Gödel. Wadsworth, 2000.

Katz, Jerrold. Realistic rationalism. MIT, 1998.

Nagel, Ernest y James R. Newman. Godel’s Proof. New York UP, 2001.

Rang, B. y W. Thomas. “Zermelo’s Discovery of the Russell Paradox.” Historia Mathematica, vol. 8, núm. 1, febrero de 1981. pp. 15-22.

Rosado Haddock, Guillermo E. “Why and How Platonism?”. Against the Current. Selected Philosophical Papers. Ontos, 2012, pp. 341-364.

Sokal, Alan y Jean Bricmont. Imposturas intelectuales. Paidós, 1999.

Torretti, Roberto. El paraíso de Cantor. La tradición conjuntista en la filosofía de la matemática. 1998.

Wang, Hao. Reflexiones sobre Kurt Gödel. Traducido por Pilar Castillo Criado, Alianza, 1991.

Los dioses que NO nacieron el 25 de diciembre

Meme popular sobre la Navidad

Meme popular sobre la Navidad

Denme un vellón por cada navidad en que se ha visto este meme circulando por Internet y sería millonario. Esta información ha sido diseminada por un vídeo que se hizo popular en la Internet ultraconspiratorio conocido como Zeitgeist y promovido por Peter Joseph. Él es un músico sin formación en historia Antigua y sus opiniones provenían de fuentes que todo historiador profesional consideraría fraudulenta (véase en nuestra sección de “Referencias” abajo, la subsección titulada “Información fraudulenta”).

Entiendo que Joseph se ha retractado de esta fantasía que alegaba los supuestos paralelos entre varios dioses y Jesús, pero el daño ya está hecho.  Como dicen por ahí, diseminar información falsa e interesante es mucho más fácil que propagar la corrección. Pero he aquí nuestro humilde esfuerzo de hacer lo último:

  • Jesús de Nazaret: Es muy probable que Jesús no naciera el 25 de diciembre, aun si se dieran por buenos los relatos evangélicos de Mateo y Lucas. Lo más probable es que este día se adoptó en el cristianismo desde el siglo IV d.C. por sincretismo con costumbres paganas del Mediterráneo. El periodo de adviento y de la Navidad sustituyó la celebración de Saturnalia y el nacimiento de Sol Invictus.  Sin embargo, no hay nada en los evangelios que indique Jesús haya nacido en dicho día y en una parte parece contradecirlo. Antes del tercer siglo de nuestra era, se especulaba que Jesús había nacido en enero, marzo, abril, agosto o noviembre (véase también esta fuente). Esto ya refuta por completo el alegato de Zeitgeist.
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  • Mitra:  Lo que debemos tener en consideración en cuanto a este dios es que en la versión persa de su culto no parece haber celebrado su nacimiento. En la versión mistérica grecorromana, solo se celebró su día el 25 de diciembre cuando, en el siglo III o IV, hubo una mezcla sincrética entre el culto a Sol Invictus y el mitraísmo.
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  • Hermes: La literatura griega en torno al dios Hermes es amplia desde mucho antes del 200 a.C., por lo que resulta extraño que se diga que nació en ese momento cuando su culto existía desde mucho antes.  Hermes aparece en la La ilíada, texto escrito para alrededor del siglo VIII o VII a.C. ¿De dónde Zeitgeist saca la fecha del 200 a.C.? ¿Y del 25 de diciembre? Probablemente de la “dimensión desconocida” de su retraguardia.
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  • Krishna: Nuestras referencias más tempranas a esta figura se encuentran en el Mahabarata editada aproximadamente para el siglo VIII a.C.  La celebración de su nacimiento se da en el festival Krishna Janmashtami, que ocurre (dependiendo del año) en agosto o septiembre del calendario gregoriano (Lochtefeld 314-315).
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  • Buda: Nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue que nació, puede ser que fuera alrededor del siglo VI o el V a.C. (Cousins). El budismo Majayana celebra su nacimiento un día que, por ser de calendario solar-lunar asiático y dependiendo del lugar donde se celebre, puede caer o en abril o mayo del calendario gregoriano … muy distante de diciembre.
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  • Dionisio: Este dios asociado con los cultos báquicos del vino y las fiestas, no tiene fecha de nacimiento hasta donde sabemos. Contrario a lo que dirían los mitistas extremos, no nació de una virgen. Se atribuye haber nacido de una mujer fecundada por Zeus.
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  • Horus: Se dice que Horus y otros dioses (entre ellos su padre, Osiris) nacieron durante los días epagomenales. Estos eran del 24 y el 28 de agosto de nuestro calendario gregoriano.
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  • Heracles: El culto dedicado a Heracles conmemoraba su muerte en un día que dependiendo del año, caía en julio o agosto de nuestro calendario gregoriano. Hasta donde se sabe, no celebraban su nacimiento. Por cierto, ¿de dónde se saca Joseph que Heracles o cualquier otro dios nació en el 800 a.C. o el 900 a.C.? ¿Del mismo lugar de donde él sacó la fecha de nacimiento de Hermes?
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  • Zaratustra (o Zoroastro): Es cierto que probablemente Zoroastro nació el año 1000 a.C., aunque el margen de años de su nacimiento se ha disputado. Se ha propuesto del 1700 al 500 a.C. Pero ¿nació el 25 de diciembre? Su nacimiento se celebra en el Khordad Sal, una fecha que es puramente simbólica porque nadie sabe cuándo fue que nació este profeta iraní. Se observa en marzo, julio o agosto de nuestro calendario gregoriano, dependiendo de cuál secta lo celebre. Ninguna de las fechas coincide con diciembre. Sí tenemos registros de que se conmemoraba su muerte.
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  • Adonis: No tenemos noticias de la celebración de su nacimiento. Sin embargo, después del siglo II a.C. existían cultos mistéricos a Adonis que parecían asociados a los ciclos de la naturaleza. Puede ser posible que naciera en diciembre, durante el solsticio de invierno, pero esto es solo una conjetura. Su culto parece tener su raíz histórica en el de Tammuz.
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  • Tammuz: También ligado a los ciclos del año, mucho más antiguo que el siglo II a.C., pero no tenemos noticias de la celebración de su nacimiento. Es posible que se celebrara durante el solsticio de invierno, dado que en el verano se conmemora su ocaso. Sin embargo, esto también parece ser conjetura.

En otras palabras, Peter Joseph no hizo su asignación ni investigó en ningún sentido riguroso la Antigüedad, sino que consultó fuentes altamente cuestionables que ningún historiador serio acepta. Con base en ello hizo estas y otras aserciones. Si se animan a ver el vídeo de Zeitgeist recuerden los siguientes puntos:

  1. Con excepción de Jesús de Nazaret, ningún otro dios fue crucificado. La predicación de una deidad crucificada es única en el cristianismo. Lo más cercano que se ha descubierto en otras religiones fue en el caso de un sello “descubierto” de Dionisio (Orfeo/Baco) crucificado, que hoy todo historiador serio considera falsificación.
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  2. Con excepción de Jesús, ninguno de estos dioses nació de una virgen. En algunos casos (e.g. Krishna, Siddharta Gautama, etc.) son nacimientos milagrosos, pero o sus padres intervinieron en el proceso o no conocemos con certeza el estatus virginal de su madre, aunque en todos los casos probablemente hubo intervención masculina. Uno de ellos no nació de una mujer virgen sino de una roca (Mitra).
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  3. Algunos dioses de este listado murieron, pero no revivieron (e.g. Siddharta Gautama, Heracles). Algunos de ellos nunca murieron (e.g. Horus). Otros murieron y “resucitaron”, pero de maneras totalmente distintas a la de Jesús (e.g. Dionisio, Tammuz, Adonis y otros).  Tampoco su muerte y “resurrección” se entienden vicariamente, sino como signos de las estaciones del año.
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  4. Zeitgeist hace un análisis astronómico de los relatos de los evangelios, razón por la que piensa que Jesús fue una ficción.  El problema es que el gran “genio” Joseph no se dio cuenta de que muchos de los nombres astronómicos que utiliza (e.g. los “Tres Reyes”: las tres estrellas que constituyen el “cinturón” de la Constelación de Orión) se llamaron así por influencia del cristianismo, siglos o casi milenios después de que muriera Jesús.

Si me lanzara a desmitificar todo el vídeo de Zeitgeist, estaría de aquí hasta que Colón baje el dedo. Baste con señalar todos estos asuntos para mostrar que Peter Joseph no tenía idea alguna de lo que decía en relación con estos temas.

En resumen, todo lo que dijo en ese documental en relación con los dioses con supuestas historias paralelas a la de Jesús es falso. Los que quieran seguir creyendo en esa basura del vídeo de Zeitgeist a pesar de lo presentado sostienen un autoengaño de grandes proporciones. Abajo les doy verdaderas fuentes para orientarse en cuanto al tema de la Navidad. También les invito a ver el estudio más extenso en castellano que refuta los alegatos de todo el documental titulado “Zeitgeist contrastado“.

Si quieren celebrar la Navidad, háganlo. Si quieren celebrar Yule, entonces aprovechemos el solsticio de invierno las bendiciones que nos da la vida. Si quieren celebrar Saturnalia, no les deseo más que eso.  Feliz Hannukah también.

Lo que vayan a hacer en estas fiestas háganlo con moderación, alegría y amor.  También celebren la verdad y evitemos el tipo de propaganda que falsifique la historia en aras de alguna agenda política.

Mi regalito de mí para ustedes, un vídeo de Mauricio Schwarz.

 

  • Aviso:  Una querida amiga me señaló un problema con mi artículo y es la potencial inferencia de que es mi opinión de que Buda fuera uno “de los dioses”, cuando en realidad no es contemplado como dios en el budismo.  Solo quiero aclarar unos puntos. En primer lugar, esta entrada es una respuesta a un meme que suele circular por la Internet y, como pueden ver, habla de los “dioses que nacieron el 25 de diciembre”.  De la lista, los únicos mencionados que parecen haber sido personas históricas y que con mucha probabilidad existieron son:  Zoroastro, Siddharta Gautama (Buda) y Jesús de Nazaret. Buda no es contmplado como dios en el budismo, sino como un iluminado.  Zoroastro es considerado como un personaje deificado en el zoroastrianismo.  Finalmente, es nuestro parecer personal que Jesús de Nazaret no fue dios, pero si lo fue o no, no es algo que los historiadores puedan determinar con certeza alguna. Esto pertenece a una esfera especulativa que no puede penetrarse vía las ciencias o la historia.

Referencias

Buena información

Borg, Marcus J. y John Dominic Crossan. La primera Navidad. Verbo Divino, 2009.

Brown, Raymond E. El nacimiento del Mesías. Cristiandad, 1979.

Casey, Maurice. Jesus. Evidence and Argument or Mythicist Myths? Bloomsbury, 2014.

Cousins, L. S. “The Dating of the Historical Buddha: A Review Article.” Journal of the Royal Asiatic Society. Ser. 1, vol. 6, núm. 1, 1996, pp. 57-63. doi: 10.1017/s1356186300014760. Disponible también en: http://indology.info/papers/cousins/.

Ehrman, Bart E. Did Jesus Exist? HarperOne, 2012.

Lochtefeld, James G. The Illustrated Encyclopedia of Hinduism: A-M. The Rosen, 2002.
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Información fraudulenta

Acharya S.  The Christ Conspiracy. Adventures Unlimited, 1999.

Acharya S.  Suns of God:  Krishna, Buddha and Christ Unveiled. Adventures Unlimited, 2004.

Gerald Massey.  Ancient Egypt:  the Light of the World.  NuVision, 2009. (Publicado originalmente en 1907).

Gerald Massey.  The Historical Jesus and Mythical ChristNatural Genesis and Typology of Equinoctial Christolatry.  Book Tree, 2000.  (Publicado originalmente en 1900).

James Frazer.  The Golden Bough.  (Publicado originalmente en 1890).

John Jackson.  Christianity before Christ.  American Atheist Press, 1985.

Thomas Doane.  Bible Myths and their Parallels in Other Religions.  Book Jungle, 2006.  (Publicado originalmente en 1882).

Timothy Freke and Peter Gandy.  The Jesus Mysteries:  was the “Original Jesus” a Pagan God?  Three Rivers Press, 1999.

Tom Harpur.  The Pagan Christ:  Recovering the Lost Light.  Walker & Company, 2004.

Opinión: La AEE y la privatización

Logo - Autoridad de Energía Eléctrica

Logotipo de la Autoridad de Energía Eléctrica

En días recientes, el mundo entero, desde el Weather Channel, pasando por los periódicos principales de Estados Unidos hasta Rusia todo el mundo ha sido testigo del mal manejo (por ponerlo diplomáticamente) del contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con Whitefish. Dicho documento insólito está ahora bajo investigación en el Congreso de Estados Unidos.

Todo este escándalo ocurre cuando han pasado más de cuarenta días y gran parte del país no tiene electricidad, algo que da testimonio de dos cosas: del grado del azote del huracán María y de la inexplicable negligencia del gobierno estatal y del federal en atender ese y otros problemas. Esto no ha pasado inadvertido a los ojos de distintas personas conocidas a nivel internacional, desde periodistas de ciencias como Carl Zimmer hasta celebridades tales como Kim Kardashian y Cher (especialmente, en relación a las aserciones de nuestro gobernador).

Ante tanta incompetencia de todos lados, los puertorriqueños sienten dolor y resignación. No importa a dónde uno vaya, si al colmado Econo, a las guaguas “pisicorre” o a Plaza las Américas, uno ve un rostro de tristeza en la gente en cuyas conversaciones no faltan las preguntas: “¿Te llegó el agua? ¿Te llegó la luz?” Además, en medio del sudor por las noches, las picaduras de mosquitos y la incomunicación por falta de señal telefónica o Internet, reina el desánimo. El aliento inicial que nos ofrecía la frase: “Puerto Rico se levanta” ha sido sustituido por el cinismo. Es en este ámbito que es perfectamente comprensible la convicción de ciertas personas inmersas en el olor del asfixiante diesel y en el ruido del generador del vecino, de que deberían privatizar la AEE.

¿Debería ser así?

Me acuerdo de los días en que no tenía carro y solía tomar la guagua de la ruta 1 para ir de Río Piedras a San Juan. Durante esos días se había desatado todo un debate político en torno a la posible privatización de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA). Lo que se hizo eventualmente fue privatizar la ruta 1, algo que costaría considerablemente más que los usuales 25 centavos. Esta ruta cayó en manos del Metrobús y, efectivamente, cobró más. Al inicio, el mayor pago implicaba mayor dolor en el bolsillo. Sin embargo, lo que resultaba interesante es que a medida que pasaba el tiempo, ese mayor gasto me importaba cada vez menos. ¿Por qué? No era un asunto de hábito, sino otro elemento. La ruta funcionaba mejor que antes: pasaba casi religiosamente cada media hora (a veces en pares), era eficiente, fiable y llegaba casi siempre a tiempo a su destino. En otras palabras, había un sentido de que el mayor pago rendía.

Ante esto, algunos de ustedes pensarán que ahora hablaré a favor de la privatización. Nada más lejos de la verdad. Solo lo menciono para señalar que dicha medida no debe descartarse en principio, sino más bien debería haber más prudencia en cuanto al tema, especialmente midiendo los beneficios de ciertas corporaciones públicas con el servicio que estas rendirían en manos privadas, sin excluir otras alternativas: la cooperativización o la administración por parte de empleados, entre otras.

La privatización de la Telefónica de Puerto Rico (PRT), ahora en manos de Claro, ha tenido resultados mixtos. Por un lado, la empresa ha tenido que competir con otras que se encuentran hoy en el mercado de móviles y en este renglón (en general) la libre selección ha beneficiado a los puertorriqueños. Desgraciadamente, en cuanto a las líneas telefónicas de la PRT, forjaron un monopolio. En cuanto a su servicio de Internet, estaba a punto de someterse a la competencia del ahora fenecido servicio cibernético de PrepaNet. Allí perdió Puerto Rico. Los sindicatos de la PRT tampoco tuvieron las mismas relaciones obrero-patronales como efecto de la venta.

Promesa rota

El libro Promesa rota de Francisco A. Catalá Oliveras

Cuando reflexionamos al respecto, debemos tener en cuenta que las corporaciones públicas tienen una función social importante. Aquí les invito a leer el libro Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell, del distinguido economista Francisco Catalá Oliveras y publicado por Ediciones Callejón. El gobernador Rexford G. Tugwell solía tomar una postura keynesiana de línea dura que usualmente movía a sus adversarios a acusarle de comunista. Fue gracias a Tugwell, los intereses del entonces Partido Popular Democrático (PPD) con Luis Muñoz Marín en el senado y los intereses de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, que se crearon las corporaciones públicas y se pusieron los servicios básicos en manos del estado. Esto permitió la electificación de muchas de las áreas rurales, algo que ayudaba a mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños del siglo XX. Este suceso posibilitó también a la industrialización de Puerto Rico, cuyas bases contributivas Tugwell llegó a cuestionar (con mucha razón). No es que no hubiera energía eléctrica en el país antes de la Autoridad de Fuentes Fluviales (1941). sino que solo operaba en las áreas urbanas (donde había mucha mayor demanda efectiva) y no se veía rentable extender la cablería eléctrica a áreas del campo y las montañas. Como bien señala Catalá en su libro, muchas de las explosiones de prosperidad del sector privado desde entonces han sido posibles gracias a las inversiones del estado como la AEE.  Lo mismo ocurrió décadas después bajo el gobierno de Rafael Hernández Colón  cuando adquirió de la PRT. Con esta infraestructura extendida y sólida no es sorpresa que las compañías locales y foráneas encontraran a nuestro archipiélago un lugar propicio para la inversión de alta intensidad capital. Aun con todos los pesares presentes de estas compañías públicas, nos beneficiamos todos los días de esos frutos del estado benefactor de mediados del siglo XX.

Sin embargo, en la medida que el bipartidismo ha ido arraigándose en el país, el fantasma de la privatización comenzaba a merodear en la mente de los boricuas. Iróncamente, fue bajo la última década que gobernó Hernández Colón, que se gastó dinero público en la propaganda para vender la PRT, supuestamente para usar esas ganancias para beneficiar las escuelas públicas. ¿Se acuerdan de las tirillas de Fortunata?

Luego, bajo los dos términos del Dr. Pedro Rosselló se vendieron corporaciones y facilidades públicas a diestra y siniestra, algo que coincidía con la fiebre del neoliberalismo que arropaba a los países del mundo tras el fin de la Guerra Fría. Se podría decir que gran parte de estas medidas fueron desastrosas, como la venta de CDTs, de hospitales en la ruralía y el colocar la administración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en manos de Ondeo, En algunos casos, el gobierno se vio en la necesidad de readquirir algunos de los edificios, y en otros hubo cierres. El gobierno tuvo que retomar la administración de la AAA tras dos años de mala administración por parte de Ondeo. Todo esto conllevó un costo altísimo para los puertorriqueños (que contribuyó a nuestra debacle económica), aportó al deterioro de los servicios básicos y el desgaste de la confianza en el gobierno.

¿Es buena la privatización? ¿Es mala la privatización? Depende. Como en toda medida de política pública, hay que tomar los asuntos por caso y no adoptar posiciones simplistas y universalistas: que todo tiene que estar en manos del gobierno o todo tiene que estar en manos privadas. El acercamiento casuístico, que exige examen crítico de dichos casos, es medular para cualquier análisis, especialmente cuando se quiere hacer estudio honesto de lo que funcionó o no de cada ocurrencia

No obstante esto, es menester recordarle al público lo que el lingüista y crítico social Noam Chomsky (con quien diferimos en muchas cosas) suele decir:  “La privatización no significa que se va tomar una institución pública y se le va a dar a una persona amable. Se toma una institución pública y se le da a una tiranía que no rinde cuentas (al público).” El primer deber fiscal y jurídico de cualquier corporación es a sus accionistas, no al público. El éxito o no de una compañía de contribuir al bienestar del público solo dependerá en la medida que el gobierno cree las condiciones que limitan sus externalidades y maximizan su servicio.

Hoy día, la confianza pública en que el gobierno lleve a cabo las restricciones debidas al sector privado se encuentra bien lacerada. Para recuperar esa seguridad en las instituciones públicas, hace falta la transparencia. Hoy más que cualquier otro momento, gozamos de suficiente tecnología para ello: dentro de lo razonable, estos contratos deberían estar disponibles en línea para el escrutinio y la mayor fiscalización del gobierno por parte del público.

A corto plazo, la AEE es para todos los efectos prácticos un monopolio público que, de venderse, se tornaría en un monopolio privado. Por el escándalo de Whitefish y por la falta de capital del gobierno para poder mantenerlo, puede ser que pronto se encuentre en el mercado para su compra por parte del mejor postor. Es indudable que con su privatización aumentará el costo de la electricidad, particularmente para pagar su deuda. Esto repecutirá en todas las esferas económicas por lo costoso que sería operar en Puerto Rico y desincentivará la inversión privada. La emigración que resultaría de ello seguiría desinflado numéricamente la población del país, lo que contribuiría a la espiral descendiente de la economía, el empobrecimiento de gran sector del pueblo y empeoraría el trecho entre gente adinerada y los pobres. La falta de interés por parte del gobierno federal de atender los problemas apremiantes de Puerto Rico no nos conduce a un panorama optimista.

La privatización ha probado no ser una vara mágica para resolver en principio problemas sistémicos de corporaciones públicas, pero nos enfrentamos a eso. Podría aliviar ciertos síntomas que han resultado del bipartidismo y la politización de la AEE. Por otro lado, el desánimo de los puertorriqueños ha hecho que muchos respondan con la frase cotidiana: “¡Que se chave!”, pero como dice la gente en los países angloparlantes: “Be careful what you wish for. You may get it.”

¿Los orígenes impíos de la Biblia?

Biblia abierta

Biblia abierta. Fotografía cortesía de Petr Kratochvil.

David Sloan Wilson, ateo como muchos otros, ha expresado reparos en torno a ciertas figuras del ateísmo militante cuando, dentro de su activismo, se alían a ciertas ideas y narrativas que son convenientes desde un punto de vista ideológico a expensas de la realidad. En tales casos, el ateísmo se vuelve en lo que llamó una “religión disimulada” (stealth religion). Como toda religión, es funcional en cuanto a que logra agrupar a unas personas de ideales y sentimientos afines para moverlos a actuar de alguna manera ventajosa. Sin embargo, tienen como subproducto el adoptar una visión que se escapa de la realidad.

En cuanto al humanismo, ateísmo y agnosticismo militante, no he visto un mejor ejemplo de lo anterior que el de la Biblia. Los agnósticos y ateos suelen ganar argumentos contra los religiosos en lo que concierne a la irracionalidad de muchos pasajes bíblicos, su carencia de apego a la historia, su cosmovisión totalmente distorsionada, la inmoralidad de Yahveh y sus profetas, los errores del mismo Jesús y sus discípulos, entre otros asuntos relatados en ese texto sagrado. Sin embargo, cuando se trata de aspectos importantes de la erudición bíblica y de la historiografía del cristianismo primitivo, muchos no creyentes caen en pura ideología a veces incorporando las perspectivas más marginales (fringe) de esas disciplinas.

El asunto es más grave todavía si se incluyen elementos que ningún historiador o erudito con dos ojos de frente defendería en serio públicamente. Este es el caso del artículo “The Bible’s Ungodly Origins” (Los orígenes impíos de la Biblia) publicado primero en el World Union of Deists y reproducido en el portal de Church and State. Aquí vamos a presentar un contraste histórico con el contenido de ese escrito.

Típicos malentendidos en torno al Emperador Constantino

Estatua de Constantino

Pedazo de la Estatua de Constantino. Dicha estatua se forjó presentando a Constantino como el dios Sol Invictus. Foto cortesía de Jean-Christophe Benoist. CC-BY-SA 2.5.

El artículo muestra una de las tendencias generalizadas a nivel popular en este tipo de discusiones: la idea de que Constantino era cristiano y que oficializó el cristianismo en el Imperio. Lo segundo es falso por razones que diremos más adelante. En cuanto a lo primero, este se ha convertido en un asunto contencioso entre los eruditos y su consenso es que Constantino probablemente mezcló sus convicciones en torno a la deidad Sol Invictus con ciertos aspectos del cristianismo (Tollinchi 425). Aun así, esto no es del todo claro. El sector más conservador de los expertos en cuanto a este tema argumenta que hubo una trancisión (no del todo teológicamente sofisticada) de esa religión pagana al cristianismo (Olson y Miesel 138-139). El sector más escéptico de su supuesta conversión a esta religión en esta etapa temprana de su imperium argumenta que la naturaleza sincrética del culto a Sol Invictus era favorable para que el emperador reconceptuara al dios cristiano como una manifestación de Sol Invictus, por lo que este gobernante se consideraba favorecido por este dios (Kee 20-22).

El asunto en cuestión es difícil en el debate entre historiadores por las siguientes razones:

  • Aun en la obra de Eusebio (Historia eclesiástica y Vida de Constantino), los historiadores se han percatado de una notoria falta de referencia a Cristo en sus documentos y en sus discursos. De hecho, en la Vida de Constantino, solo hay dos claras referencias a Cristo en los discursos de Constantino: uno en que apelaba a la unión entre los cristianos como conclusión del Concilio de Nicea y el otro cuando se bautizó al final de su vida, acontecimiento que algunos historiadores han puesto en duda (Castillo). En todos los demás casos habla en términos mucho más ambiguos de “Dios”, “Señor” y de la “Iglesia de Dios” (III:18; IV:62).
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  • Constantino nunca estableció el cristianismo como la religión oficial del Imperio, sino que lo legalizó, al igual que otras religiones mediante el Edicto de Milán. Fue con el Emperador Teodosio Magno, con su Edicto de Tesalónica de 380 d.C., que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.
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  • La mayoría de los hallazgos arqueológicos apuntan a la devoción constantiniana a Sol Invictus: Eusebio de Cesarea atribuye el triunfo de Constantino en la Batalla del Puente Milvio a su devoción cristiana, pero en su Arco de Triunfo no hay vestigio alguno de ello; al contrario hay referencias claras a Sol Invictus.
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    Sol Invictus en el Arco de Constantino

    Sol Invictus en el Arco de Constantino. (Foto cortesía de MM en Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0).

    También hay referencias claras en otros artefactos tales como monedas alusivas al dios Sol (y a otras deidades paganas), su estatua (como Sol Invictus) y legislaciones (contrario a lo afirmado por Eusebio de Cesarea, en el Código Teodosiano aparece la legislación constantiniana en torno al domingo como día de fiesta en honor al dios Sol; Imperatori Theodosiani Codex 2.8.1).

    Moneda de Constantino

    Moneda acuñada en la época de Constantino. En el reverso aparece Sol Invictus y dice: SOLI INVICTO COMITI (Sol Invicto, mi ministro). Foto cortesía del Classical Numismatic Group, CC-BY-SA 3.0 Unported.

    La única instancia en que aparecería un símbolo cristiano (el chi-rho: ☧) es esta moneda.

    Moneda de Constantino

    Moneda de Constantino acuñada en el 337 d.C. que celebra su triunfo sobre Licinio (Ramskold 19). Ahí aparece el lábaro con el símbolo chi-rho ☧. Palabras al reverso SPES PVBLICA (“esperanza del pueblo”), CONS (acuñado en Constantinopla) (Foto cortesía del Classical Numismatic Group, CC-BY-SA 3.0 Unported).

    Aun así se despiertan interrogantes. Comencemos indicando que en la primera ocasión en que aparece el chi-rho en las monedas ocurre en un contexto claramente pagano, en las que el rey Ptolomeo III acuñaba la cabeza del dios Zeus-Amón (Amón-Ra era un dios solar egipcio en esta época) y en su reverso el águila con el chi-rho.
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    En segundo lugar, esto aparece brevemente antes de la muerte del emperador, cuando historiadores sospechan que se convirtió al cristianismo y se dejó bautizar.
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    En tercer lugar, esta moneda en particular es tan extremadamente rara, que ya han aparecido especialistas cuestionando ciertas monedas SPES PVBLIC que se han comprado en el mercado actual y que parecen haber sido falsificadas.
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    En cuarto lugar, aun con todo, el símbolo chi-rho no es claramente cristiano en la época constantiniana. Eso se debe a que a pesar del testimonio de Eusebio (que no es fiable) y el del historiador cristiano Lactancio (que relata un sueño del emperador en que vio el chi-rho), el emperador mismo mantuvo explícitamente y en público que vio una aparición de Sol Invictus junto a la diosa Victoria (esto se relata en una parte del documento conocido como el Panegyrici Latini; la parte que lo relata se escribió para el 310 d.C. Ver el texto en latín; leer traducción de J. G. Sang). Esta última deidad le entregó un par de coronas que significaban larga vida. Este relato parece corresponder a una medalla constantiniana acuñada para el 320 d.C. (después de su supuesta conversión en el 312 d.C.) en que Sol Invictus le corona (Angelova 117, 120-121). Esta interpretación lo confirma la Gemma Constantiniana del 315 d.C. en que aparece Victoria en gesto de coronar a Constantino.
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    Hoy día algunos historiadores piensan que tanto Lactancio como Eusebio basaron sus versiones cristianas en esta visión pagana. Lactancio describe cómo en sueños Constantino vio el chi-rho como un “signo celeste” (XLIV). Eusebio en particular utilizaba el lenguaje solar para describir el chi-rho y el lábaro. (I:28-36; Bardill 170). A la luz de esto, es posible que el chi-rho originalmente pudiera haber sido un símbolo solar y que indicaba su relación particular con el dios Sol (Kee 20-22, 117-118, 141-152). Puede ser también que el cristianismo se apropiara de este símbolo por que la “P” y la “X” juntas pueden interpretarse como un monograma con las dos primeras letras de Cristo en griego. Aun así, se sabe que en el siglo IV los cristianos representaron en un momento dado a Cristo como el dios sol, tal como lo muestra un mosaico en la tumba de los Julios. De hecho, en vida de Constantino, aparece una moneda tesalonicense con una representación solar curiosamente semejante al chi-rho (319 d.C.) (Bardill 171-172). Por ahora, el consenso entre los expertos en torno a este monograma parece ser que su presencia en medallas y monedas es un signo de victoria (especialmente tras vencer a Licinio), pero su supuesto significado cristiano en la época del emperador es discutible (Bruun; Ramskold 20-21).
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  • Constantino sí intervino en la vida cristiana, especialmente convocando los concilios (e.g. Concilio de Arlés y el Primer Concilio de Nicea). Excepto por el hecho de que por primera vez el poder imperial irrumpe de esa manera en la esfera del cristianismo, es menester indicar que esto no era nada nuevo en el Imperio. Desde la época de Octavio Augusto César, al emperador se le consideraba pontífice máximo, la suma autoridad religiosa del imperio. De hecho, lo único que hacía como emperador era favorecer al sector cristiano que fue leal a él (al que llamaba “Iglesia de Dios”). Por ejemplo, en el norte de África, fue partidario de la “Iglesia de Dios” contra los donatistas, ya que este último sector cristiano era antiimperial.

Todo lo indicado arriba es que lo más que tenía Constantino en su mente era la unificación de su imperio, NO la doctrina cristiana. Si quieren muestra, tomen por ejemplo cuando explotaron los conflictos entre los cristianos por la llamada “herejía de Arrio”. Debido a que el llamado “debate” amenazaba con resquebrajar su imperio, envió una carta a Arrio y a Alejandro (el obispo de Alejandría) en el que describía la disputa en torno a la naturaleza de Cristo en los siguientes términos: “… es irrelevante … los fomenta la charlatanería de un ocio baldío … dogmas en demasía abstrusos … locuacidad incontinente … cosas nimias e ínfimas … mezquinas y hueras disputas verbalísticas … algo que rezuma vulgaridad, y en vez de acordar con la sensatez de sacerdotes y hombres prudentes, armoniza más con las tonterías propias de chiquillos …” etc. (Vida de Constantino, II:63-72).

¿Fue Constantino el que forjó la Biblia?

La respuesta corta a esa pregunta es: No. Contrario a nociones simplistas de ambos lados del seudodebate (el creyente y el no creyente), el Nuevo Testamento se compiló mediante todo un proceso altamente complejo.

Este proceso comenzó en el año 50 d.C. con la carta de Pablo de Tarso a los tesalonicenses (1 Tesalonicenses). Él escribió de 10 a 14 cartas distintas que sobreviven todavía en nuestras Biblias. Durante la década del 60 d.C. después de la muerte de Pablo, alguien (no se sabe quién) tomó sus epístolas, las alteró para que sumaran siete cartas (siete es número sagrado) y comenzó a circularlas en el Mediterráneo (probablemente con Éfeso y Roma como epicentros). Así que ya para mediados de la década del 60 d.C., tenemos las siete cartas paulinas circulando: Romanos, Gálatas, 1 Tesalonicenses, Filipenses, 1 y 2 Corintios y Filemón. Debido a que se basan en los escritos genuinos paulinos, frecuentemente los eruditos se refieren a ellas como las “auténticas”.

Simultáneamente, probablemente se forjaron distintas tradiciones en torno a Jesús mezcladas con relatos y enseñanzas de origen judeohelenista que se comenzaron a concretar durante el último tercio del siglo I con los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por cierto, cada uno de estos libros tuvo sus correspondientes procesos de compilación y edición por parte de sus autores o editores. Quien haya escrito el Evangelio de Lucas probablemente publicó también dos ediciones de los Hechos de los Apóstoles (tal vez una de las ediciones data su autoría del 110 d.C.)

Durante toda esa evolución de los escritos, el conjunto de epístolas paulinas fue creciendo en la medida que se añadieron otras cartas: 2 Tesalonicenses, Colosenses y Efesios (las cartas deuteropaulinas). No solo eso, sino que aparte de ese conjunto, un autor desconocido que escribió a nombre de Pablo, publicó las llamadas “cartas pastorales”: Tito y 1-2 Timoteo (tritopaulinas). También es menester mencionar que después del 70, tal vez como resultado de la persecución de Nerón y la destrucción de Jerusalén, un autor cristiano desconocido escribió una homilía de consuelo que hoy se conoce como la Carta a los Hebreos, erróneamente atribuida a Pablo.

Otros cristianos, mayoría judeohelenista durante el periodo del 80 al 110 d.C. escribieron las llamadas “cartas universales”: Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2, y 3 Juan y Judas. Por último, al final del siglo I, se publicó el Apocalipsis de Juan.

Podemos constatar que los cristianos empezaron a utilizar algunos de estos escritos como parte de sus liturgias o como autoridades. Eso se puede ver ya claramente desde principios del siglo II en adelante en varios escritos. También empezaron a circular otros tipos de literatura cuya autoridad se disputaba en la época, mayormente falsificaciones atribuidas a varios apóstoles o figuras vinculadas a Jesús (en una ocasión a Jesús mismo): el Evangelio de Tomás, la Carta de Bernabé, 1 Clemente, el Protoevangelio de Santiago, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro, las Seudoepístolas clementinas, etc. Sin embargo, no fue la Iglesia “ortodoxa” (por ponerle un nombre) la que estableció el primer canon, sino más bien un pensador heterodoxo llamado Marción de Sinope (85 – 160 d.C.). Él utilizó las cartas paulinas que se estaban circulando en el Mediterráneo (las diez cartas: siete auténticas y las tres deuteropaulinas), las alteró y las juntó con una versión alterada del Evangelio de Lucas. Este canon data aproximadamente de la cuarta década del siglo II.

Canon Muratori

La última página del Canon Muratori según publicada por Samuel Prideaux Tragelles (1868).

Más adelante encontramos el llamado Canon Muratori, manuscrito encontrado por L. A. Muratori y que data del siglo VIII d.C., pero que expertos datan su contenido al siglo II o III (mucho antes de Constantino). Allí aparecen los cuatro evangelios que conocemos, Hechos de los Apóstoles, están ya 13 epístolas atribuidas a Pablo (las 7 auténticas, las 3 seudopaulinas y las pastorales), además de Santiago, 1 y 2 Juan, Apocalipsis de Juan, el Pastor de Hermas, Sabiduría de Salomón y el Apocalipsis de Pedro. Esto es consistente con las aserciones de Ireneo de Lyon que fijaba la autoridad de los evangelios en los cuatro conocidos.

Finalmente, llegamos a la famosa compilación hecha bajo la época de Constantino. Contrario a lo alegado por el autor del artículo “The Bible’s Ungodly Origins”, el Concilio de Nicea no tuvo rol alguno en todo este proceso. Ni tan siquiera se discutió remotamente el asunto de la canonicidad. Nos reiteramos en que a Constantino no le importaba la doctrina cristiana, sino más bien su alianza política con el cristianismo. Ante las divisiones políticas de los cristianos debido a asuntos doctrinales, Constantino quiso remediar la situación mediante dos recursos: su poder de sumo pontífice para convocar el Concilio de Nicea (325 d.C.) para que arreglaran su asunto doctrinal (él era indiferente ante un lado de la discusión o el otro); y en el 332 d.C., quiso delegar en Eusebio de Cesarea la compilación de aquellos libros que fueran comunes para los cristianos. Nótese que dicha colección no era el Nuevo Testamento que nosotros tenemos hoy. Por ejemplo, allí se incluían los cuatro evangelios, Hechos de los Apóstoles, el corpus paulinum (incluyendo a Hebreos), 1 Juan, 1 Pedro, la Carta de Bernabé, el Pastor de Hermas y el Apocalipsis de Juan. Parece que fue esta edición la que integró la Carta de Hebreos para que el corpus paulinum sumara 14 (7+7).

Hay que señalar que la necesidad de esta compilación se debió a la plaga de textos (falsificaciones) atribuidos a los apóstoles, sosteniendo posturas totalmente dispares y que eran motivo de división entre los cristianos: el Evangelio de Judas, el Evangelio de la Verdad, el Evangelio Copto de Pedro, el Evangelio de María Magdalena, etc. Por ende, la selección de los libros arriba mencionados tenía la función de ver cuál era el denominador común de las liturgias cristianas del imperio como factor crucial para su armonización. Sin embargo, Constantino mismo no escogió esos libros. Toda la evidencia indica que Eusebio y compañía fueron los que escogieron aquellos que eran bastante tradicionales en todas las iglesias cristianas del Imperio.

No fue hasta el obispo de Alejandría, Atanasio, que apareció el primer canon del Nuevo Testamento como lo conocemos hoy día (367 d.C.). Más adelante, en Roma se celebró un sínodo adoptando ese mismo canon neotestamentario y los libros de la Septuaginta para las liturgias de iglesias romanas (382 d.C.). Finalmente los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.) siguieron esa misma ruta.

Así que, en todo caso, el rol que jugó Constantino en cuanto al canon neotestamentario fue históricamente uno marginal.

Otros errores …

Ya con lo expuesto arriba, podemos ver claramente que el autor del artículo “The Bible’s Ungodly Origins” está desinformado e históricamente desorientado. Con esto no quiero decir que ahora todos debemos afirmar que la Biblia es “palabra divina”. Sin embargo, parece que sus orígenes radican en unos niveles de complejidad más serios (aquí he presentado un “crash course” de la formación del canon; para más detalles, recomiendo el libro de Bruce Metzger, The Canon of the New Testament y el de Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento). Sin embargo, hay otros errores adicionales en el artículo que criticamos:

  • El texto hace referencia a John Dominic Crossan, erudito distinguido miembro del Jesus Seminar. Sí es cierto que de acuerdo con él, Constantino quería crear una compilación neotestamentaria para ayudarle a unificar el imperio. Sin embargo, él jamás estaría de acuerdo con el resto de lo que el artículo alega. La falla del autor de no decir dónde es que termina la opinión de Crossan puede llevar a los lectores a unas serias confusiones.
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  • Menciona la refutación de Brian Show de que el Concilio de Nicea no tuvo nada que ver con el canon neotestamentario. Sin embargo, el autor continúa empecinándose de que Constantino fue el que aprobó el canon, algo que es manifiestamente falso.
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  • Cita a H. G. Wells en torno al Concilio de Nicea … y es irrelevante, ya que dicho sínodo cristiano no discutió absolutamente nada en torno al canon.
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  • Cita a Thomas Paine. Las citas son genuinas, pero irrelevantes al tema en cuestión, ya que Paine ni vivió en la época de Constantino ni tuvo los recursos historiográficos en torno al emperador o al canon que tenemos hoy día. Solo se utiliza con propósitos retóricos para afirmar el deísmo. No tenemos nada en contra del deísmo per se, pero no tiene nada que ver con el mal uso de información presumiblemente histórica.

Una vez más, lo peor que pueden hacer ciertos no creyentes para intentar refutar las religiones en general (en particular el cristianismo) es crear toda una red de creencias falsas con escasos fundamentos históricos. Los no creyentes también estamos sujetos a parcialidad y prejuicios personales, por lo que siempre tenemos que guiarnos por las mejores investigaciones disponibles hoy día.

Referencias

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Brown, Raymond. Introducción al Nuevo Testamento. 2 vols, Trotta, 2002.

Bardill, Jonathan. Constantine, Divine Emperor of the Christian Golden Age. Cambridge UP, 2011.

Bruce, F. F. The Canon of Scripture. InterVarsity, 1988.

Bruun, Patrick. “The Christian Signs on the Coins of Constantine.” Arctos, ser. 2, vol. 3, 1962, pp. 5-35.

Castillo, Pepa. Año 312. Constantino: emperador, no cristiano. E del Laberinto, 2010.

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Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica. Texto bilingüe, traducido por Argimiro Velasco-Delgado, Biblioteca de Autores Cristianos, 2008.

—. Vida de Constantino. Traducido por Martín Gurruchaga, Gredos, 1994.

Evans, Craig A. y Emanuel Tov, editores. Exploring the Origins of the Bible: Canon Formation in Historical, Literary, and Theological Perspective. Baker Academic, 2008.

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Kee, Alistair. Constantine versus Christ. SCM P, 1982.

Lactancio. Sobre la muerte de los perseguidores. Traducido por Ramón Teja, Gredos, 1982.

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Piñero, Antonio. Guía para entender el Nuevo Testamento. Trotta, 2011.

Piñero, Antonio y Jesús Peláez. El Nuevo Testamento: Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos. El Almendro / Fundación Epsilon, 1995.

Ramskold, Lars. “Highly Deceptive Forgeries of Constantine’s SPES PVBLIC Coinage.” The Celator, dic. de 2009, pp. 18-32.

Ruiz Bueno, Daniel. Padres apostólicos. Biblioteca de Autores Cristianos, 1993.

Tollinchi, Esteban. La metamorfosis de Roma. E de la U de Puerto Rico, 1998.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.

Zuntz, Günter. The Text of the Epistles: A Disquisition Upon the Corpus Paulinum. Wipf & Stock, 2007.

Recomendación: El mito de la persecución cristiana

Libro: The Myth of Persecution

Candida R. Moss, The Myth of Persecution. How Early Christians Invented a Story of Martyrdom. HarperOne, 2013.

En una época como esta, en la que el gobierno de Puerto Rico promueve activamente actividades de ayuno durante la temporada de Cuaresma, logra forjar iglesias-escuela e intenta darle la vuelta a la legalización del matrimonio homosexual por parte del Tribunal Supremo federal, se hace pertinente la lectura de un libro como el de Candida MossThe Myth of Persecution (El mito de la persecución).  En el fondo, lo que mueve a muchos de los intereses religiosos puertorriqueños a que senadores y representantes legislen de esta manera es la ideología del sacrificio y la persecución.  Según algunos cristianos, Puerto Rico ha renegado de Cristo y está persiguiendo a los cristianos cada vez que se saca a Dios de la esfera pública.  El problema es que esto no es persecución.

Jesús de Nazaret murió en la Cruz como subversivo y desde tiempos de los primeros cristianos, definió ese retrato de muerte como un ideal. Desde la muerte (genuinamente histórica) de Pablo de Tarso y, muy probablemente, los apóstoles, Jacob hijo de Zebedeo, Juan su hermano, Pedro y Jacob el hermano de Jesús, los cristianos se fueron aferrando cada vez más a una ideología que buscaba imitar el destino del Maestro. De ahí en adelante, la Iglesia (especialmente la católica) nos narra la historia de muchos testigos de la religión cristiana que murieron por su fe valientemente ante las atroces persecuciones que desataron los diversos emperadores sobre estas iglesias….

Sin embargo, como muestra Moss en su obra The Myth of Persecution, ninguno de estos relatos expresa lo que históricamente sucedió. ¿Realmente Roma lanzó una campaña de siglos de persecución contra los cristianos en todos los lugares del imperio?  Moss pone en duda esa mentalidad atribuida a sus gobiernos. Parecería más bien que en la mayoría de los casos en que ocurrió algo parecido a lo alegado, la razón de los arrestos o persecución no eran exactamente por la fe. De hecho, ante la carencia de persecución, a veces quedaban totalmente defraudados. En una ocasión, un grupo de cristianos se agolpaban a la puerta del gobernador de Asia Cneo Arrio Antonino exigiéndole que los arrestara y los condenara a muerte. Ante tal solicitud extraña, les envió un mensaje diciendo que afuera podían brincar de un precipicio o podían usar sogas con las que podían ahorcarse ellos mismos.

En otros casos, hay dudas en torno a las verdaderas intenciones de la legislación romana cuestionada. En otros, las narraciones fueron totalmente ficticias. Hubo algunas que copiaron tradiciones sobre otras figuras insignes, como la de Siddharta Gautama.

Este pasado ficticio de mártires de la fe, que mueve el corazón de los cristianos de hoy para sentirse perseguidos (aunque realmente no lo estén), se desmitifican en The Myth of Persecution.

Es muy poco en lo que estoy en desacuerdo con Moss.  Mi único reparo ante sus aserciones radican en la figura del Emperador Nerón. Ella presenta dudas serias en torno a la caracterización hecha de él por un historiador posterior.  Sin embargo, otros textos cristianos (como el Apocalipsis de Juan) dejan claro que el ideal de martirio estaba ya bastante vivo ante la persecución desatada por los Romanos y, en un momento dado de la historia, los judíos en tierra palestina.

Recomiendo encarecidamente este libro para comprender mejor la mentalidad de algunos cristianos que en vez de investigar seriamente si verdaderamente hay o no una persecución, lo que hacen es añorar por esos tiempos ficticios, aun dentro un contexto político actual que en ocasiones se ha mostrado indiferente a sus reclamos.

También recomiendo otras obras de Moss que van por la misma línea, tales como:  Ancient Christian Martyrdom: Diverse Practices, Theologies, and TraditionsThe Other Christs: Imitating Jesus in Ancient Christian Ideologies of Martyrdom.