Divulgación reciente: La aportación de los inmigrantes a la economía

People Are Not Illegal

Protesta “People Are Not Illegal” en la Universidad de North Park. Foto por Bradley Siefert. CC-BY-NC-ND 2.0.

En medio de la contienda política presidencial en los Estados Unidos, se ha desatado un acalorado debate en cuanto al tema de los inmigrantes. De acuerdo con el candidato republicano, Donald Trump, se puede construir una muralla entre Estados Unidos y México y hacer que este último sea el que lo financie … algo que ha caído muy mal en todos los sectores de la sociedad mexicana en ambos lados de la frontera. Trump ha sido bastante enfático en que sin la inmigración ilegal no habría tanta criminalidad, no habría tantos violadores (no que todos los mexicanos eran violadores) ni podrían quitarle a tanto trabajo a los nativos estadounidenses. Además, para él, debería impedirse la entrada de musulmanes con una retórica que hasta el mismo Benjamin Natanyahu (of all people) le saca el cuerpo. No en balde, ha recibido la gran mayoría del sector hispano es hostil a su mensaje, mientras que los racistas, nacionalistas blancos y xenofóbicos le han recibido con los brazos abiertos. Esta simpatía por este tipo de extremistas ha desembocado en una hemorragia de líderes conservadores del Partido Republicano dispuestos a votar por su rival, Hillary Clinton.

Sin embargo, a raíz de este “debate” (si es que se le puede llamar así), cabe preguntar: ¿Están perjudicando la economía los inmigrantes? ¿Le roban los inmigrantes a los nativos sus oportunidades de empleo? Recientemente, la prestigiosa agrupación Academias Nacionales de las Ciencias, Ingeniería y Medicina en Estados Unidos aportó su grano de arena a la discusión cuando publicó un informe titulado “The Economic and Fiscal Consequences of Immigration“. Sus catorce autores incluyen a reconocidos sociólogos, demógrafos, economistas, entre otros expertos.

Señalan que, a pesar de que una cuarta parte de la población estadounidense es inmigrante o hijos de inmigrantes, no encontraron ninguna evidencia de que la inmigración haya creado un impacto negativo sobre la disponibilidad de empleos para los nativos estadounidenses. Sí hay evidencia de que la llegada de oleadas de inmigrantes puede afectar la estructura salarial en Estados Unidos, especialmente en relación con otros inmigrantes y nativos con poca o ninguna educación. Sin embargo, esta es una etapa transitoria (p. 204), ya que usualmente la tecnología ayuda a mejorar las condiciones de vida y los nativos suelen moverse a empleos más competitivos. No solo eso, sino que también ayudan a los nativos al incrementar sus salarios (p. 148). La evidencia muestra que la situación de los inmigrantes mejora a la larga (p. 205).

Todo esto varía, depende cuándo y dónde esté disponible el capital para ello. Además, muchos factores económicos relacionados con los inmigrantes no pueden medirse debido a la complejidad de la dinámica de la economía. Aun así, los modelos apuntan a que el impacto negativo de los inmigrantes sobre los nativos es muy pequeña (pp. 203-204). El peso mayor contra los nativos no educados o desertores escolares y las minorías es mayor que contra aquellos que son educados (p. 204).

Tampoco se puede perder de perspectiva el hecho de que los inmigrantes formados, educados, adiestrados y expertos aportan sustancialmente a la economía (pp. 205-206, p. 243). Los inmigrantes adiestrados en cuido de niños, construcción, jardinería, entre otras labores reducen los costos de bienes y servicios, por lo que benefician a los consumidores y les facilita la vida de los nativos en muchos aspectos (p. 243). Los que son educados, aportan capital  intelectual al utilizar sus talentos para la innovación y el mercado de patentes. El informe reconoce que sin esa aportación, Estados Unidos no estaría bien posicionado en el mercado actualmente (p. 243). De acuerdo con el informe, a los gobiernos estatales y federales les cuesta los inmigrantes de primera generación. Aun así, los de segunda y tercera generación parece aportar significativamente más al ingreso de las arcas gubernamentales (pp. 404-405). Esto desmitifica la impresión errada de que este tipo de inversión del estado en inmigrantes es dinero perdido y no aporta nada a la economía.

Nunca podemos dejar a un lado el factor humano y es imperativo reconocer que hay un deber ético de hacer lo posible por ayudar a aquellos que huyen de una realidad mucho más grave que la que se vive en Estados Unidos. Con todo y eso, visto desde un punto de vista puramente económico, este informe desmitifica muchas de las convicciones que sostiene mucha gente en torno a cuan dañinos son supuestamente los inmigrantes (legales o ilegales) a la economía en general.

Divulgación reciente: una causa probable del declive apícola

Apicultor

Apicultor. Foto por Davarona, Wikimedia.org

El 15 de septiembre, en Scientific Reports del portal de Nature.com, se publicó un artículo de acceso abierto sobre nuevos hallazgos en torno a las posibles causas del declive de las colonias de abejas en Norteamérica, Europa y otras partes del mundo. He aquí la ficha:

Traynor, K. S., Pettis, J. S., Tarpy, D. R.,  Mullin, C. A., Frazier, J. L.,  Frazier, M. & van Engelsdorp, D. (2016, 16 sept.). In-hive Pesticide Exposome: Assessing risks to migratory honey bees from in-hive pesticide contamination in the Eastern United States. Scientific Reports, 6, 33207. doi: 10.1038/srep33207.

El estudio independiente confirma lo que muchos científicos tales como Lynn Dicks, Jarmo Ketola, Kati Hakala, Lauri Ruottinen, Helen Thompson y divulgadores como  Jon Entine han sospechado y lo que algunas compañías como Bayer y Syngenta han señalado en sus pruebas de campo: parece que no son los neocotinoides (“neonics“) los causantes principales de la muerte inexplicada de abejas en varias partes del mundo, aunque sí puede involucrar otras clases de pesticidas.

El escrito libremente accesible en línea muestra el escaso impacto de los neocotinoides sobre las abejas, pero sí el efecto acumulativo de ciertos insecticidas y, muy especialmente, fungicidas en la cera de las colmenas a medida que los polinizadores interactúan con algunos cultivos. De hecho, los autores han  encontrado una correlación clara entre el grado de mortandad apícola con la acumulación de estos tipos de pesticidas en las colonias. Esto puede significar que dichos tóxicos, no necesariamente los neocotinoides, juegan un rol significativo en el colapso de las colonias apícolas.

No obstante ello, todavía hacen falta mejorar los modelos utilizados para continuar la búsqueda de las causas de estos declives y requiere saber si los resultados son semejantes en otros casos examinados por científicos en Estados Unidos y alrededor del mundo.

Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
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Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
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Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
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  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
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  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
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Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
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El algodón Bt en la India

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Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
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Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

HUSE provee guía para las próximas elecciones

Humanistas Seculares de Puerto RicoHumanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE), una organización sin fines de lucro de no creyentes que abogan por los valores seculares en la esfera pública, hizo disponible una información para los electores creyentes y no creyentes que quieran defiender con su voto el principio de separación de iglesia y estado.

En la entrada a su blog titulada “Enemigos de la Separación de la Iglesia y el Estado“, HUSE orienta al pueblo en torno a la votación por los legisladores por acumulación y distrito. Además, provee un enlace a su guía orientadora para que los electores puedan identificar a aquellos candidatos a legisladores, a gobernantes municipales y al ejecutivo que en este cuatrienio se han destacado por actuar contra el mandato constitucional de la completa separación de iglesia y estado.

La lista está encabezada por el aspirante al ejecutivo, Ricardo Rosselló Nevares. Tanto él como su candidato a la alcaldía de San Juan, Leo Díaz Urbina y algunos legisladores del PNP estuvieron presentes en la actividad de Clamor a Dios del pastor Jorge Raschke. Esto se puede constatar en la página pública de Rosselló en Facebook.

Ricky Rosselló y PNP en Clamor a Dios

Entrada de Ricardo Rosselló en su página de Facebook.

El activista LGBTIQ Pedro Julio Serrano tronó contra ellos por su participación en lo que él llamó “Clamor al Odio“.

Entre otros candidatos PNP a la legislatura y las alcaldías para el siguiente cuatrienio que se mencionan en la lista de HUSE se encuentran: Thomas Rivera Schatz, Larry Seilhamer, Abel Nazario, José Aponte Hernández, María Milagros Charbonier, Ángel “Chayanne” Martínez, Leo Díaz Urbina y Ramón Luis Rivera, hijo.

Aun así, el Partido Popular Democrático no se queda atrás. Su lista está encabezada tristemente por la senadora Rosanna López, quien tomó decisiones como legisladora contra medidas para evitar la discriminación hacia parejas LGBTIQ . Entre otros candidatos del PPD encontramos a Ramón Ruiz Nieves, Ángel M. Rodríguez Otero, Brenda López de Arrarás, Víctor Vasallo Anadón y Jaime Perelló Borrás. Además de estar implicado en corrupción por las declaraciones del exrecaudador Anaudi Hernández Pérez, Perelló Borrás permitió que se celebrara un acto religioso en la Cámara de Representantes como conmemoración de la Semana Santa. Aunque el nombre no aparece en la lista, HUSE también denunció ante la prensa al candidato a la gobernación del PPD, David Bernier por intentar hacer acuerdos con la Iglesia Católica similares a las que ha hecho el PNP con ciertos sectores cristianos protestantes.

Añadamos a lo ya expuesto, que el documento en PDF también incluye unos enlaces donde el elector puede leer información sobre casos específicos en que dichos candidatos violentaron el principio de la separación de iglesia y estado.

Ni los aspirantes del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) ni los del Partido del Pueblo Trabajador (PPT) figuran entre los criticados por HUSE. De hecho, la candidata a Comisionada Residente, Mariana Nogales Molinelli, es también Directora del Comité Legal de esa organización humanista y es muy activa en sus filas. Se sabe que la candidata a la gobernación del PIP, María de Lourdes Santiago, incluye en su programa la defensa de los derechos de la comunidad LGBTIQ,  como también lo hace el candidato a la gobernación del PPT, Rafael Bernabe.

La guía de HUSE no contiene los nombres de los candidatos independientes, Alexandra Lúgaro y Manuel Cidre. La primera ha participado activamente en marchas a favor de la comunidad LGBTIQ.

No solo HUSE critica a los mencionados candidatos en su lista por promover el discrimen contra ciertos grupos en Puerto Rico, sino también porque este tipo de vinculación indebida entre los candidatos y los sectores religiosos perpetúa la bonanza de la que gozan las iglesias y otros sectores religiosos, especialmente en la forma de exenciones contributivas. El propósito de HUSE con este documento no es dictarle al pueblo por quién debe votar, sino proveerle un criterio adicional al mencionarle los nombres de los candidatos dispuestos, por sus acciones en el gobierno, a hacerle caso omiso a la Constitución, algo que perjudica nuestra aspiración a una sociedad abierta, democrática y secular.

Al contrario, si algo contribuye esta valiosa guía es a garantizarle la libertad religiosa a los creyentes, mientras que a los demás se les conserva su derecho a no ser discriminados por no estar dispuestos a creer.

¿Son este blog y su autor “cientificistas”?

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El término “cientificismo” se ha vuelto uno muy popular en décadas recientes, especialmente cuando hablamos de los famosos “debates” entre religiosos y científicos. Es una etiqueta que se lanza libremente para acusar a cualquier persona que apoye a las ciencias sobre las convicciones religiosas o cosmovisiones sostenidas por diversos grupos, pertenezcan o no a una religión formalizada.

Ya este servidor está encontrándose con esa palabra como una acusación porque, por razones científicas, no le doy la razón a ciertos alegatos. Como se sabe, rechazamos (por el momento) la convicción de que el glifosato es cancerígeno, de que el creacionismo o el designio inteligente provean conocimiento genuino del pasado, de que la teoría cientológica de la mente es viable o de que hay una conspiración global que cumple con un propósito malévolo hacia la humanidad. Todo esto lo rechazo porque privilegio la evidencia científicamente evaluada y comprendida de acuerdo a las teorías mejor corroboradas y validadas. ¿Cuándo debemos cambiar nuestro parecer? Cuando aparezca evidencia buena y contundente de que estas creencias son correctas. Si esto es lo que significa la acusación de “cientificismo”, entonces me declaro culpable. Pero no se me podrá acusar de soberbia o arrogancia, ya que siempre estoy dispuesto a cambiar de parecer. Al contrario, le corresponde a mis acusadores que cualquier otra aproximación al mundo en estas materias es mejor que la científica … algo que ninguno de ellos ha podido argumentar con mucho éxito.

Esto no va a ser suficiente para persuadir a nuestros acusadores. ¿Qué es exactamente el “cientificismo”? ¿Cuál es la teoría filosófica sostenida por este servidor? Aquí responderé a esas interrogantes.

¿Qué es el “cientificismo?

Hoy día los términos “cientificismo” y “cientificista” se han convertido en lo que Iván Illich y Uwe Pörksen llamaban “palabras amebas” o “palabras plásticas”, pero con el objetivo de acusar a alguien por alguna posición afín a las ciencias. Las palabras plásticas tienen la característica de que, pero que por razones sociales se utiliza el mismo término para adoptar cada vez más significados diversos. Desde esta perspectiva es bien difícil definir lo que es el “cientificismo”.

En Wikipedia encontramos la siguiente descripción del “cientificismo” (scientism):

Scientism is a belief in the universal applicability of the scientific method and approach, and the view that empirical science constitutes the most “authoritative” worldview or the most valuable part of human learning—to the exclusion of other viewpoints.

En el mismo artículo, cita al filósofo Tom Sorell al respecto, quien lo define de esta manera:

Scientism is a matter of putting too high a value on natural science in comparison with other branches of learning or culture.

Otras definiciones mencionadas en ese artículo pueden ser equívocas, como la que postula la inducción como el único método de conocimiento. Aquellos que somos falsacionistas afirmamos las ciencias, pero rechazamos la visión clásica de la inducción. Otros hablan del rechazo a la metafísica como una forma de cientificismo, tal como sostenía el positivismo lógico. Como bien fue señalado por sus críticos, los supuestos antimetafísicos de dicho movimiento eran en sí metafísicos y no legitimados por la ciencia empírica.

Con el propósito de llegar a una definición funcional del término “cientificismo” vemos los siguientes factores comunes:

  • Las definiciones que sostienen diversos autores parecen establecer el centro de la controversia en las ciencias naturales.
  • Se habla de un establecimiento de las ciencias naturales como fundamento de todas las demás disciplinas.
  • Hay una especie de intromisión no deseada de las ciencias naturales en áreas en las que parece no tener autoridad.
  • Se establece a las ciencias naturales como fundamento de las actitudes existenciales de los seres humanos.

A partir de estos factores, definiremos el cientificismo funcionalmente de la siguiente manera:

El cientificismo es una postura metafísica y epistémica que estipula que las ciencias naturales son las únicas proveedoras de conocimiento, premisa que le permite transgredir su frontera de competencia a otros campos de conocimiento y de otra índole (en filosofía la llamamos “metábasis” por la frase en griego “μετάβασις εἰς ἄλλο γένος”, una transgresión a un género ajeno).

Con base en esta definición, ¿soy cientificista? ¿Es esa la postura de este blog?

Áreas de no competencia de las ciencias naturales

En la exposición siguiente, establezco la relación entre las ciencias en general de la siguiente manera:

ciencias

Admito que es un diagrama que sobresimplifica un poco la relación entre estos campos de investigación, pero es lo suficientemente detallado para nuestra discusión.

Ciencias formales y otras ciencias eidéticas

Leibniz_y_Hume

A la izquierda, G. W. Leibniz; a la derecha, David Hume.

Creo que en esta sección es suficiente para refutar las acusaciones de cientificismo. Aquí hablamos de áreas de conocimiento que son externas a las ciencias naturales. No puedo presentar todos los argumentos al respecto, pero esto han sido debidamente atendidos en varias obras filosóficas bien importantes, algunas que se han pasado por alto por muchos pensadores. Recomiendo la lectura de las siguientes obras al respecto:

El factor común de estas obras es que se basan en una distinción hecha por G. W. Leibniz entre verdades de razón y verdades de hecho, o la hecha por David Hume relations of ideasmatters of fact. Para ambos filósofos, las verdades de razón (o relations of ideas) se fundamentan solamente con la razón sin apelación alguna a la experiencia. Es decir, estas verdades son a priori y solo pueden justificarse de esa manera.

Las ciencias formales en general (la lógica formal y las matemáticas formales) son todas a priori. El teorema que nos dice que la raíz cuadrada de dos es un número irracional solo apela a principios (axiomas) matemáticos, sin ser corroborado o verificado por la experiencia. El Metateorema Henkin-Hasenjaeger solo utiliza como fundamento los axiomas lógicos, matemáticos y de teoría de modelos. No hay rastro alguno de nada empírico en él, todo es derivado a priori. Igual la geometría euclidiana o no euclidiana formalizada, teoría de conjuntos, etc.

Estas materias formales son genuinamente ciencias –en el sentido auténtico de la palabra alemana “Wissenschaft“–, es decir, proveedoras de conocimiento. Los teoremas de incompletud de Kurt Gödel proveyeron conocimiento decisivo y certero en torno al hecho de que si tomamos a las matemáticas como un todo, un sistema axiomático matemático consistente no puede derivar todas las verdades matemáticas posibles ni tampoco puede probarse que es consistente dentro del sistema. Ese conocimiento estableció de una vez y por todas (tal como confirmó George Boolos) lo que puede o no esperarse del ámbito matemático.

Lo mismo puede ocurrir en casos de materias no formalizadas, pero que son eidéticas, como en el caso de la geometría clásica. Estas parten de conceptos materiales de espacio que se tratan de manera abstracta a nivel matemático y que en sí parten de axiomas. Los demás teoremas y corolarios se desprenden de ellos.

Otra ciencia que puede considerarse eidética (aunque hay debate en cuanto a este punto) es la filosofía, ya que trabaja a nivel abstracto conceptual a la hora de interrogar racional y rigurosamente en torno a los conceptos usados en las demás ciencias, el significado del lenguaje utilizado en la cotidianidad, la adopción de principios lógicos para el encuentro de falacias, entre muchos otros. Ningunos de estos principios metafísicos y lógicos es reducible o fundamentables en las ciencias naturales.

En este sentido, una modalidad de cientificismo es la intromisión indebida (metábasis) de las ciencias naturales (que son ciencias a posteriori) a las ciencias eidéticas formales y materiales (ciencias a priori). Es más, como se ha podido demostrar en la filosofía una y otra vez, las ciencias a priori proveen la infraestructura formal y material de las ciencias naturales. Es al revés de lo que propone esta modalidad cientificista: Las ciencias eidéticas jamás apelan a las leyes cientificas o a los hechos del mundo, pero las ciencias fácticas si apelan a las ciencias formales y eidéticas para poder forjar sus teorías científicas sobre el mundo.

La ética y las ciencias naturales

Entre estas ciencias eidéticas de la filosofía se encuentra la ética. En este blog, hemos adoptado una posición deontológica moderada. La deontología fue sistematizada por primera vez por Immanuel Kant quien correctamente pudo notar el hecho de que la normativa ética no se puede derivar de manera alguna de los hechos.

G. E. Moore

George Edward Moore, el primer eticista en tratar rigurosamente el tema de la falacia naturalista.

El mismo David Hume, antes de Kant, pudo notar correctamente que los valores no pueden derivarse de los matters of facts –es decir, de los hechos–. A este reconocimiento se le conoce como la guillotina de Hume: hay una separación esencial entre valores y hechos, que no se puede derivar el “deber ser” a partir del “ser” (de los hechos). Contrario a los minerales o a las flores, los valores éticos no son acumulables, ni medibles, ni percibidos sensiblemente por experiencia. No es algo perteneciente a “allá fuera” en el mundo externo, sino que es captable por el entendimiento y la razón. A la falacia –una falla de razonamiento– en la que se cae al querer derivar los valores a partir de los hechos, o el “deber ser” a partir del “ser”, se conoce como falacia naturalista y que fue muy bien elaborada y tratada por el filósofo G. E. Moore en su Principia Ethica.

Esta falacia no es meramente una elucubración abstracta de unos filósofos sin nada más qué hacer, sentados bajo un árbol, mirando al cielo para preguntarse si el vaso está medio lleno o medio vacío. La falacia naturalista impacta la historia, muchas veces de manera catastrófica y es promovida en diferentes momentos y para distintos fines por todo el espectro de ideologías políticas. El darwinismo social y las formas más inhumanas de la eugenesia tuvieron como base una forma de falacia naturalista que conocemos como la “falacia de la apelación a la naturaleza“. El darwinismo social, según propuesto por Herbert Spencer y otros, postula que los avances de la sociedad son posibles gracias a la competencia, algo que “se puede constatar en la naturaleza”. En el caso de las formas más cuestionables de eugenesia, se utiliza indebidamente la genética para hablar de herencias fenotípicas “puras” o “impuras”, lo que lleva a la cuestionable catalogación de ciertas propiedades fenotípicas y sicológicas como “deseables” o “indeseables”. Ciertas modalidades del darwinismo social eran favorecidas por muchos en la derecha política a principios del siglo XX, mientras que la eugenesia fue respaldada por muchos en la izquierda como manera de rechazar el darwinismo social.

Hoy día, la falacia de la apelación a la naturaleza es lo que mueve a la industria orgánica cuando alega que su tipo de agricultura es “natural”, que solo utiliza fertilizantes “naturales” y que no emplea el uso de pesticidas (al menos esa es la impresión que tiene demasiadas personas). En primer lugar, la agricultura no es una actividad natural –por más que la gente sienta que lo es–. Al contrario, toda actividad agrícola, sea convencional u orgánica, supone a nivel práctico la destrucción del ecosistema existente del terreno donde se quiera sembrar para que el agricultor imponga el suyo. Gran parte de la destrucción de los hábitats en la naturaleza se debe a la agricultura y al ganado. Es más, debido a muchas de las serias deficiencias e ineficiencias de la producción orgánica —algo que reconoce la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO)–, si se generalizara la agricultura orgánica al nivel que esta industria desea para alimentar el mundo, tendríamos que arrasar con áreas muy significativas que reducirían dramáticamente la biodiversidad a nivel mundial. Si los agricultores de trigo de la India no hubieran adoptado la tecnología de la Revolución verde de 1960 a 1966, durante ese periodo hubieran necesitado 44 millones de hectáreas adicionales (casi el área de California) para proveer la misma cantidad de ese cereal que produjo durante ese mismo periodo. En parte, ha habido una reforestación de casi el 72% de las tierras estadounidenses en parte gracias a las tecnologías de la Revolución verde. La industria orgánica no puede garantizar este grado de eficiencia. Además, como ya saben los científicos a saciedad, las mejores revisiones y metaanálisis científicas han demostrado más allá de toda duda que los alimentos orgánicos no son significativamente más nutritivos que los convencionales (ver esta revisión esta). Contrario a lo que muchos creen, la industria orgánica produce y usa pesticidas y ese factor usted lo puede comprobar yendo a su tienda preferida de mejoramiento del hogar y que encontrará con su debida rotulación de que son tóxicos. Estas sustancias son en su mayoría naturales, aunque bajo algunas circunstancias pueden ser artificiales y, en muchos casos, puede ser más dañina al ambiente y a la salud humana que muchos de los pesticidas sintéticos. Aunque se intenta demonizar a los alimentos transgénicos porque es “dañino a los seres humanos” aunque tenga una tasa de incidencia de perjuicio a nuestra especie que es exactamente 0%, podemos ver que en el año 2011 la disponibilidad de un producto orgánico llevó a la llamada “crisis del pepino“, en la que murieron 50 personas y se enfermaron cerca de 4,000 personas por E. coli., una estadística muy cercana a la de las cifras oficiales de las víctimas de Chernobyl. Esto significa que esta falacia de la apelación a la naturaleza  le cuesta muchísimo al bolsillo de los consumidores, que a su vez representa unas ventas que sumaban $43.3 mil millones en el 2015. Todo se basa en definiciones arbitrarias de lo que es “natural” y “artificial”, todo basado en un tipo de falacia naturalista.

Muy a pesar de Sam Harris y otros, es simplemente imposible derivar la ética de las ciencias. Lo que sí le corresponde a la ética es fundar y descubrir los valores y normativas éticas a priori. Pertenece al ámbito de las verdades de razón. Contrario al ámbito de los hechos, dichos valores o normativas no se encuentran en el mundo físico, sino en la evaluación crítica y racional de las propuestas filosóficas de acción y de las normativas sociales.  La ética responde a la pregunta de “¿Por qué actuar de esta manera?”, mientras que las ciencias naturales nos dicen “¿Cómo se puede hacer?”. En ese sentido, las ciencias naturales no sostienen los valores y normativas éticas (eso sería cientificismo), pero sí instruye en cuanto a la vía para cumplir con dichos valores y normativas.

Por eso, todo eticista responsable tiene en cuenta valores y la normativa ética como principios de acción y utiliza a las ciencias naturales (y sociales) como bases fácticas para la acción individual o colectiva.

Las ciencias naturales y las ciencias sociales

Las ciencias naturales son ciencias fácticas, cuyo conocimiento es a posteriori, es decir, cuyos referentes y fundamentos son los hechos según son experimentados y evaluados por científicos individuales o, muy especialmente, una colectividad de científicos. Las ciencias naturales pertenecen a una de dos ciencias fácticas, la otra siendo las ciencias sociales –sicología, historia, sociología, economía, política, la antropología, entre otras ciencias–.

Todo lo dicho para las ciencias naturales también vale para las ciencias sociales. Cualquier reducción de las ciencias eidéticas formales o materiales, incluyendo la ética, a las ciencias sociales sería otra forma de cientificismo. Sin embargo, ¿qué ocurriría si se intenta reducir las ciencias sociales a las ciencias naturales? Es nuestro parecer que ocurriría también el mismo problema cientificista.

Por ejemplo, la pertinencia de una ciencia específica depende de su objeto de estudio. Todo lo que es el ser humano tiene como fundamento los procesos creativos físicos, de los que emergen todos lo demás. La conciencia es un acto emergente de la mente y esta a su vez de los procesos computacionales del cerebro. De la interacción de mentes vía las conciencias, emergen las sociedades con todas sus expresiones culturales (“cultura” en sentido amplio). En estos niveles culturales, surgen problemas que les son propios y que no se resuelven a un más bajo nivel. El problema del estatus de subordinación de Puerto Rico a Estados Unidos es resultado de este proceso de emergencia natural a partir de las moléculas físicas que nos componen. Sin embargo, sería totalmente absurdo intentar resolver ese problema a nivel atómico. El puertorriqueño promedio sonreiría ante la sugerencia de que el estatus es producido por el cambio climático o por el grado de conversión de hidrógeno y oxígeno en agua. La política es posible debido a diferentes grados de relaciones sociales (económicos, culturales, jurídicos, etc.) y que no son reducibles a asuntos puramente físicos o  naturales. Esto no excluye en lo absoluto la pertinencia del entendimiento de procesos naturales que frecuentemente intervienen en asuntos políticos (e.g. la Pequeña Edad de Hielo o la libido del Presidente Bill Clinton). Sin embargo, tampoco se pueden reducir ciertas complejidades culturales a procesos físicos o biológicos. Estos últimos son base física y orgánica de aquellos, pero aquellos no son reducibles a estos. De otra manera, implicaría la reducción de las ciencias políticas (que estudia relaciones políticas) a las ciencias naturales, una sugerencia claramente ridícula.

Las ciencias fácticas o de los matters of fact

¿Cuál es entonces el lugar de las ciencias naturales? Edmund Husserl solía decir que las ciencias fácticas en general formulan ficciones (hipótesis, leyes, teorías) cum fundamento in re, es decir, las ciencias fácticas en general se dedican a formular cuerpos teoréticos que procuran explicar los hechos. Toda teoría científica fáctica intenta fundarse y a la vez explicar los matters of fact (como diría Hume).

En el caso de las ciencias naturales en particular, su intento es el de formular las mejores teorías que expliquen los fenómenos materiales y constituyentes de los seres vivos (biología) y no vivos (química, física, etc.) de acuerdo a unos criterios racionales (la lógica, las matemáticas, el naturalismo metodológico, la navaja de Ockam, etc.). Las ciencias naturales en general son las únicas que cuentan con las herramientas para el conocimiento del universo. Fuera de esto no hay otra manera de hacerlo.

Los grupos, sean religiosos o seculares, que sostengan una cosmovisión reñida con esta elemental convicción necesitan demostrar que su punto de vista es correcto. En esto, ellos han fallado enormemente. Desde los creacionistas hasta los grupos políticos verdes quieren ignorar las teorías científicas más sólidas y fructíferas para aferrarse a una cosmovisión que les conviene, sea por razones estéticas, por autoridad o por coerción social. De otra manera, se sienten compelidos a lanzar etiquetas por doquier cuando el consenso científico les reta a cambiar su parecer.

Deep-Thought-300pxLa adopción del escepticismo como actitud y filosofía de vida es un reconocimiento explícito de los mecanismos de engaño y autoengaño que existen en todo individuo y sociedad. Las ciencias en general proveen los mecanismos para atemperar nuestras actitudes y liberarnos de falsos prejuicios. Ese fue mi caso en el caso de los transgénicos. Creía todo lo que la maquinaria propagandística de la izquierda verde y orgánica afirmaba. Me familiaricé con lo que los estudios científicos tenían que decir al respecto y lentamente me di cuenta de que prácticamente nada de lo que sostenía era correcto. No puedo describir el dolor y el esfuerzo enorme que conlleva el cambio de parecer, desde perder valiosas amistades hasta chocar frecuentemente con muchos queridos amigos que siguen pensando de la misma manera que lo solía hacer. Sin embargo, vivir en integridad significa vivir de acuerdo a un compromiso de humildad intelectual ante la evidencia y una interacción espiritual con otros seres humanos y con el planeta Tierra con base en valores racionales éticos y en la información científica. Lo único que podría cambiar mi parecer es la evidencia misma científicamente evaluada. Como ser humano, siempre puedo estar equivocado. Como religioso naturalista así lo sostengo.

Hay cosas que usted no va a ver en este blog (al menos no por el futuro previsible):

  • Intentos de derivar las ciencias eidéticas de las ciencias naturales
  • Intentos de derivar la ética de las ciencias naturales
  • Intentos de derivar las ciencias sociales de las naturales

Ahora le pregunto a usted, ¿es este blog “cientificista”?

Más noticias en torno al zika y los problemas congénitos

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Debido a razones personales, no he podido escribir más entradas en este blog tan frecuentemente como antes, pero quiero darle seguimiento al cúmulo de evidencia en torno al vínculo entre el zika, la microcefalia y otros problemas congénitos, muy a pesar de las objeciones de algunos.

He aquí algunas evidencias adicionales a las presentadas por este blog aquíaquí, aquí y aquí.

  • Nació niño con microcefalia vinculada al zika en España
  • Para finales de julio del 2016, ya se contaban 7 casos de microcefalia debido al zika. Este y otros casos lo confiman en uno de los más recientes documentos de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • El informe más reciente de la PAHO y la OMS nos señala que aumentó el número de casos congénitos en Colombia atribuidos al zika a 29, en República Dominicana fueron 3, en Martinica 10, en Brasil 1,845, en Estados Unidos 21 y en Puerto Rico 1.
  • En ese mismo informe, se incluye un aumento de casos de Guillain-Barré en cada uno de esos países (ver Tabla 2).
  • Hubo un caso de un niño nacido con zika que mostró degradación de capacidad motora después de 6 meses de nacido. Se sospecha que el padre le transmitió el virus a la madre en el acto sexual.
  • Un estudio con ratones ha podido constatar que el virus del zika puede atacar los cerebros de adultos.
  • Un estudio ha podido observar mediante ultrasonido el efecto del virus del zika a los cerebros de niños con y sin microcefalia.

Con estos y otros datos creemos que a estas alturas podemos refutar las aserciones de que el problema de la microcefalia y otros problemas congénitos no están asociados al zika. El cúmulo es demasiado grande para ser ignorado.

Ahora bien, como presentamos en una de nuestras entradas más recientes, existen interrogantes en torno a la disparidad del incremento del zika y de la microcefalia en Brasil. Como ya hemos indicado, se están buscando una variedad de explicaciones al respecto. Sin embargo, uno de los buenos candidatos a ser el factor adicional para la diseminación y el contagio del virus en ese país es la pobreza. Aunque la labor estadística es intensa para encontrar algún patrón que explique esta disparidad con base en esta explicación, también debemos tener en mente que los datos en torno a estas enfermedades eran de muy pobre calidad cuando explotaron en la querida nación latinoamericana.

Lo que no se puede admitir es una noticia falsa e irresponsable, de que para las autoridades brasileñas, el zika no es causa del incremento de microcefalia. Lo que sí admite el Ministerio de Salud es que es muy probable que el zika no sea el único factor que haya contribuido al aumento de la microcefalia en Brasil.