¡Feliz Día del Humanismo!

Día Mundial del Humanismo

El humanismo es una filosofía de vida progresiva que, sin sobrenaturalismo, afirma nuestra capacidad y responsabilidad de llenar una vida ética de realización personal que aspire al mayor bien de la comunidad”

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Hoy, 21 de junio de 2018 se celebra el día del Humanismo! Así que a todos mis amigos, y hermanos humanistas religiosos y seculares, les envío un cordial saludo.

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El experimento de Séralini: refutado por tres experimentos

 

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es una de las figuras más controversiales en lo que respecta a toda la discusión de los alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGMs). En un momento dado, en el 2012, en una movida inusual, convocó a una conferencia de prensa para “dar a conocer” los resultados de un experimento que, en el mejor de los casos, no pasaba de ser preliminar. Además, para impresionar al público y, muy especialmente a la prensa, le requirió a dichos miembros a firmar un documento de confidencialidad con el propósito de mostrarles fotografías.

Eventualmente, estas fotos se conocieron internacionalmente debido a que imprimieron en la mente de muchos una imagen aterradora de los OGMs y el famoso herbicida de la “malvada” Monsanto, Roundup®. Esta foto que, posteriormente, se dio a conocer al público representó, para muchos, la evidencia contundente de que los OGMs eran potencialmente peligrosos para la humanidad.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226)

El estudio que publicó, causó una protesta airada de la comunidad científica, porque el diseño del experimento fue muy deficiente, por lo que era errada su conclusión de que el maíz transgénico y Roundup® causó las incidencias de tumores en las Ratas Sprague-Dawley™ albinas (Séralini et al., 2012, p. 4230).  Hemos explicado con detalles el problema en otra entrada de este blog.

No solo los científicos se molestaron con Séralini y compañía, sino que los organismos reguladores de todos los lugares rechazaron sus conclusiones. Entre ellos, se destacó  la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), que afirmaba lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Esto llevó eventualmente a que se retirara el artículo de Séralini de la revista que lo publicó.

Estudio retirado

Estudio retirado

A pesar de ello, otra revista académica convino con Séralini para volver a publicar el estudio, pero con la conclusión correcta, que el experimento no era concluyente (Séralini et al., 2014). Esto se dio sin arbitraje por pares, bajo una licencia de acceso abierto. Para entonces, ya el daño estaba hecho. Este estudio preliminar sería, junto a la monografía de la IARC en torno al glifosato, uno de los pilares que llevó a varios países del mundo a forjar política pública en cuanto a los OGMs y el glifosato.
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Tres intentos europeos de reproducir los resultados de Séralini et al. (2012)

Bandera de Europa

Bandera de Europa

A pesar de todo, denunciar es fácil, pero en las ciencias, nunca es suficiente rechazar un estudio. Necesita ser reproducido con un diseño adecuado y mejores controles. En Europa, se establecieron tres proyectos importantes y bien financiados (€ 10 millones) para reproducir el experimento de Séralini et al. (2012). Veamos cada uno de estos experimentos.
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GMO90+

GMO90+

Logotipo de GMO90+

Se estableció en el 2013 un consorcio de expertos científicos que buscaban explorar la posibilidad de que variantes de maíz OGM dejaran unos marcadores biológicos predictivos específicos de toxicidad, que ayudaran a determinar el riesgo que estos representan alimentariamente. Este era un proyecto apoyado y financiado por el Ministerio Francés de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía.

Para ello, escogieron dos variantes de maíz transgénico:

  • Maíz MON810: Este maíz produce Bt, un insecticida natural proveniente de la bacteria conocida como Bacillus thuringiensis y cuya toxina solo afecta a algunos insectos, tal como el taladro o el gusano cogollero.
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  • Maíz NK603: Este es maíz resistente a glifosato, mejor conocido bajo la marca comercial Roundup Ready®. Este fue el maíz utilizado por el famoso experimento de Séralini.

Contrario a Séralini et al. (2012), se determinó que el grupo iba a seguir la normativa de la EFSA y otras convencionales en cuanto al experimento en cuestión. Para reducir los factores ambientales que afectaran ambas variantes, crecieron ambas variantes en el mismo lugar.

Después, se escogería muestras de ratas Wistar para darles de comer ambas variantes por seis meses. Los alimentos de maíz se harían mediante doble ciego, cuyo código sería confidencialmente mantenido por el monitor del experimento y la persona contacto entre la compañía que administraría el experimento, Toxalim, y el grupo GMO90+ (GMO90+, 2015, p. 67). Además, durante el proceso, se recogerían muestras de orina, sangre, tejidos de piel y gónadas, intestinos, entre otros.

La muestra de ratas totalizaban 480, 240 machos y 240 hembras.  Se repartieron en 8 grupos de 30/30,  a las que se les dio alimentos con distintas proporciones de maíz transgénico y Roundup® de la siguiente manera:

tabla1_gmo90+

INRA, n.d., p. 6.

Las ratas se sacrificarían durante distintos periodos del experimento para recoger las muestras en cuestión y analizarlas (GMO90+, 2015, p. 41, 64; INRA, n. d., pp. 8-11).

¿Cuál fue el resultado?  Sencillamente, no encontró diferencia alguna de biomarcadores de toxicidad de las ratas que ingirieron maíz transgénico o dosis de glifosato con el grupo control.
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GMO Risk Assessment and Communication of Evidence

GRACE

Logotipo de GRACE

La organización GMO Risk Assessment and Communication of Evidence (GRACE) es un proyecto financiado por la Unión Europea y aprobado por esta en el 2012 y cuyas labores terminaron en noviembre de 2015.  El grupo llevó a cabo dos experimentos (Zeljenková et al., 2014; Zeljenková et al., 2016).

Rata Wistar

Rata Wistar

Una vez más, en cuanto a ambos experimentos, GRACE se ha mantenido dentro de los parámetros establecidos por la EFSA y otras normativas. El primer experimento consistía en pruebas experimentales de noventa días con maíz MON810. Se escogieron ratas Wistar para esta actividad.

Los granos fueron sembrados y cosechados en Cataluña, España, fueran transgénicos o no. Se utilizaron 160 ratas por cada prueba experimental, con 16 animales por género y se les administró un tipo alimentación de toxicidad subcrónica. En las dos pruebas experimentales, se distribuyó el alimento de las ratas de la siguiente manera (Zeljenková et al., 2014, p. 2291):

  • Primera prueba experimental
    • control (alimentos con 33% de maíz producido por Monsanto),
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (22% de una variante y 11% de otra variante de maíz producido por Monsanto),
    • consumidores de alimento con  33% transgénicos (solo una variante),
    • consumidores de maíz convencional 1 (maíz producido por DuPont, Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de maíz convencional 2 (maíz producido por Koipesol Semillas)
  • Segunda prueba experimental
    • control (alimentos con 33% de maíz Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (22% de una variante y 11% de otra variante Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de alimento con 33% transgénicos (solo una variante Pioneer Hi-Bred)
    • consumidores de maíz convencional 1 (una tercera variante Pioneer Hi-Bred, no transgénica)
    • consumidores de maíz convencional 2 (maíz no transgénico de Monsanto)

Se les hizo a las ratas análisis de orina, tejidos de piel, gónadas, entre otras pruebas.¿Resultado? No hubo efecto de toxicidad en ninguno de los casos durante 90 días.

El grupo de GRACE no se detuvo ahí. Para fines de accesibilidad de esta información y la total transparencia al público, la hicieron disponible en una base de datos, Central Access Database for Impact Assessment of Crop Genetic Improvement Technologies (CADIMA).

Más tarde, GRACE llevó a cabo otro experimento en el que alimentaron periódicamente a ratas (toxicidad crónica) con transgénicos por un año. Esta vez, el diseño fue mucho más sencillo (Zeljenková et al., 2016, p. 2532).

  • control (alimento con 33% de una variante de maíz de Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz transgénico (11% de una variante y 22% de otra producida por Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz transgénico (una sola variante de maíz de Monsanto)
  • consumidores de alimento con 33% de maíz convencional (producido por Koipesol Semillas)

Una vez más, se les hizo análisis de orina, tejidos de gónadas, de piel, sangre, etc.  ¿Resultado?  No hubo efecto alguno en cuanto al consumo de maíz transgénico a los órganos de las ratas. Una vez más, pudieron proveer los datos vía CADIMA.
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GM plants Two Year Safety Testing (G-TwYST)

GTwYST

Logotipo de GTwYST

GM Plants Two Year Safety Testing (G-TwYST) es el que nos queda por discutir. En este caso, todavía no tenemos los detalles, sino lo que se ha revelado en un comunicado de prensa.  Sin embargo, sí sabemos que este grupo se formó y fue financiado por la Unión Europea (particularmente la EFSA) para que explorara las consecuencias toxicológicas de cierto maíz transgénico, particularmente del NK603 y los vestigios de Roundup® en sus granos.

También sabemos que el grupo llevó a cabo dos de toxicidad subcrónica de 90 días y otro de toxicidad crónica de un año. En los primeros dos experimentos, se agruparían las ratas por género y por tipo de alimentos con maíz transgénico en distintas proporciones 11%, 33% y 50%. El experimento de un año investigó la potencial toxicidad y genotoxicidad  de maíz transgénico al administrarlo a grupos de ratas mediante alimentos con 11% y de 33% de maíz transgénico. En ambos casos, también se evaluaron los resultados de alimentos con o sin trazas de Roundup®.

Según el comunicado, ambos experimentos llevados a cabo por G-TwYST revelaron que no hay riesgos potenciales por el consumo del maíz NK603.
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Implicaciones

Nada de esto señala algo nuevo para la comunidad científica en torno a los OGMs o transgénicos, pero sí pone en evidencia una vez más lo que es el consenso internacional al respecto. Ahora bien, sí coloca ante los ojos del público, unos estudios mucho más sólidos que el de Séralini que confirman la convicción de que ni los OGMs en general ni el glifosato son genotóxicos.

Por otro lado, trae a colación la necesidad de limitar más la experimentación con animales, especialmente en casos en que la potencial o carencia de toxicidad y genotoxicidad de sustancias son hartamente conocidas. Esta inquietud, publicada por EuropaBio, parte en el fondo del maltrato de G. E. Séralini a las ratas de su experimento, ya que permitió que sufrieran los tumores que crecieron hasta un 25% de la masa de su cuerpo. Por ello, los científicos europeos han solicitado que la Unión Europea volviera a una sana política de tener en cuenta las ciencias cuando se trata de política pública en relación con la biotecnología.

En cuanto a Puerto Rico se refiere, estos resultados experimentales parecen no haber hecho impacto alguno en la opinión pública, y la prensa del país está totalmente apagada en cuanto al tema. Esta carencia de información crea terreno fértil para que siga proliferando propaganda antitransgénica y, con ello, políticas públicas absurdas que, a la larga, perjudicarán a los puertorriqueños: la prohibición del glifosato, el establecimiento de moratorias para producir o importar transgénicos, entre otras medidas descabelladas. Cuando de alimentación se trata, nos arrodillamos y rendimos pleitesía a cuanta persona aparece en radio o televisión atemorizando al público en torno a los alimentos. En una época de crisis económica, ese sería recorrer un camino conducente a un precipicio alimentario.
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Referencias

European Food Safety Authority (EFSA). (octubre de 2015). Shaping the future
of food safety, together. Proceedings of the 2nd EFSA Scientific Conference
Milan, Italy, 14–16 October 2015 EFSA Journal13(10), s1310  doi: 10.2903/j.efsa.2015.s1310.

GMO90+. (febrero de 2015). Recherche de biomarqueurs prédictifs d’effets biologiques dans l’étude de toxicité sub-chronique des OGM chez le rat. Recuperado de http://www.recherche-riskogm.fr/sites/default/files/projets/2015_02_13_gmo90plus_en_ligne.pdf.

Institute National de la Recherche Agronomique (INRA). (n.d.).  Tender technical specification – GMO90+ Project:  Six-month genetically modified maize feeding – Experimental study. Recuperado de http://docplayer.net/7057577-Gmo90-project-six-month-genetically-modified-maize-feeding-in-rats-experimental-study.html.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50(11), 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (14 de junio de 2014). Republished study: long-term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Environmental Sciences Europe, 26(14). Recuperado de http://www.enveurope.com/content/26/1/14.

Schiemann, J., Steinberg, P., & Salles, B. (diciembre de 2014). Facilitating a transparent and tailored scientific discussion about the added value of animal feeding trials as well as in vitro and in silico approaches with whole food/feed for the risk assessment of genetically modified plants. Archives in Toxicology, 88(12), 2067–2069. doi: 10.1007/s00204-014-1375-7.

Zeljenková, D., Ambrušová, K., Bartušová, M., Kebis, A., Kovrižnych, J., Krivošíková, Z., … Steinberg, P. (diciembre de 2014). Ninety-day oral toxicity studies on two genetically modified maize MON810 varieties in Wistar Han RCC rats (EU 7th Framework Programme project GRACE). Archives of Toxicology88(12), 2289-2314. doi: 10.1007/s00204-014-1374-8.

Zeljenková, D., Aláčová, R., Ondrejková, J., Ambrušová, K., Bartušová, M., Kebis, A., … Steinberg, P. (octubre de 2016). One-year oral toxicity study on a genetically modified maize MON810 variety in Wistar Han RCC rats (EU 7th Framework Programme project GRACE). Archives of Toxicology90(10), 2531-2562. doi: 10.1007/s00204-016-1798-4.

Monsanto (1901-2000 / 2000-2018) – RIP

Bayer y la Tuma de Monsanto

Bayer y la Tuma de Monsanto / (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa / CC-BY-SA 4.0

En el día 7 de junio de 2018, murió Monsanto de una vez “para siempre”.  ¿Qué fue lo que sucedió?  Aquí, ya lo habíamos discutido: Monsanto fue adquirido por la empresa Bayer, compañía farmacéutica, pero que a su vez ha penetrado el mercado de la agroindustria. De hecho, por años ha desarrollado productos que competían con los de Monsanto, el más notable es su producto basado en glifosato.

¿Por qué se da esto? Por varias razones. La principal es la fusión de diversas corporaciones agroindustriales y de ingeniería química a nivel mundial o por su adquisición por entidades con alto nivel de capital. Por ejemplo, Syngenta fue adquirido por el ChemChina, una corporación del gobierno chino y ahora es Syngenta Global.  Por otro lado, Dow y Dupont se fusionaron por $130 mil millones en la empresa DowDupont, convirtiéndose en el 2017 en la empresa dominadora en ventas de productos agroindustriales. La gigante alemana BASF tenía unos activos valorados en € 79 mil millones (≈ $ 93 mil millones), mientras que decidió comprarle semillas y ciertos químicos a Bayer, que, a su vez, desarrolla semillas resistentes a la sequía.

Ante este nuevo panorama, Monsanto estuvo en unas serias desventajas.  Contrario a lo que afirman muchos activistas, Monsanto no está metido en todos nuestros alimentos, apoderándose del universo. Al contrario, al lado de los monstruos corporativos que acabo de mencionar, en el 2017, Monsanto estaba en una situación bastante modesta. Por ejemplo, el total de activos de la compañía era de $21 mil millones con un ingreso anual de 2 mil millones. Para darles una idea del “dominio” de la empresa en el mercado, les muestro una ilustración que representa el tamaño de ingresos de la empresa en relación con otras corporaciones no agroindustriales.

Ingresos de Monsanto (2013)

Gráfica del ingreso bruto de varias compañías (en millardos). Fuente: Franklin Veaux en Quora.

Por otro lado, Bayer no solo se beneficia de la compra de semillas y otros productos por parte de BASF, sino que contaba con unos activos que totalizan los € 75 mil millones (≈ $ 88 mil millones), que es una baja si consideramos que el año anterior (2016) tenía un total de € 82 mil millones (≈ $ 96 mil millones). Los productos de Monsanto se venden bien. La marca Roundup® sigue dominando en el mundo de los herbicidas, un obstáculo que Bayer nunca pudo superar con sus productos. Las semillas resistentes a glifosato y Bt son muy populares entre los agricultores a nivel mundial, por lo que representaría, para su deño, una enorme ventaja en el contexto agrícola mundial.

La fusión finalmente se dio y todo lo relacionado con Monsanto es ahora de Bayer. Debido a la mala fama que tiene el nombre de “Monsanto” ante el público, se determinó sepultarla.
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Un poco de historia

La Monsanto que acaba de perecer no es la Monsanto original, sino otra compañía que asumió el nombre. Por lo tanto, hay que establecer ciertas distinciones a la hora de comprender su historia.
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El “antiguo” Monsanto (1901-2000)

Monsanto (Old)

Logotipo del “antiguo” Monsanto

Monsanto fue fundado en 1901 como una compañía de ingeniería química, en St. Louis, Misuri, los Estados Unidos, por John Francis Queeny. Años antes, había entrado a trabajar en una compañía de productos químicos en St. Louis. Allí, se casó con Olga Mendes Monsanto, hija de un hombre de negocios llamado Don Emmanuel Mendes Monsanto, quien llegó a trabajabar en la industria del azúcar en Vieques, St. Thomas y las Islas Vírgenes.

Olga Mendez Monsanto y John Francis Queeny.

Olga Mendez Monsanto y John Francis Queeny.

Para 1902, Monsanto recibía ingresos sustanciales gracias a su producción de la sacarina, que había sido inventada y mercadeada solo en Alemania. Este es un endulzador que servía (y sirve todavía) como sustituto del azúcar. Su comprador principal fue la Coca-Cola, que en ese momento vendía el líquido como una especie de jarabe “milagroso” para la cura de ciertos males. Además, Monsanto solía producir la vanilina y cafeína para la Coca-Cola y otras empresas en el mercado.

Más adelante, en 1919, Monsanto empieza a expandir sus operaciones hacia Gales, donde colaboró con otra compañía para continuar la producción de vanilina, sacarina y ácido salicílico, químico con el que llegó a sintetizar la aspirina (medicamento creado por primera vez el siglo anterior).

En la próxima década, compró un territorio en Illinois, fundó e incorporó un pueblo llamado precisamente “Monsanto” con el objetivo de minimizar el pago de impuestos y evitar regulaciones.  Fue en esta década que la empresa empezó la producción de ácido sulfúrico y otro químico que se volvería un dolor de cabeza posteriormente, el policlorobifenilos (PCB).

En el año 1929, se vendieron las acciones de Monsanto como resultado de la baja estrepitosa de la bolsa. En 1935, fue adquirida por la Swann Chemical Company en Alabama (para mayor producción de PCBs) y, en 1936, por Thomas & Hochwalt Laboratories. La empresa se dedicó en gran medida a producir plástico y goma, además de los otros químicos. Vale añadir que, por esa adquisición, estuvo mucho más cerca de operaciones del ejército, tales como el Proyecto Manhattan y asistió de cierta manera en la fabricación de armas nucleares.

Durante los años 1944 a 1960, hubo un incremento de fabricación de químicos, entre ellos, el  poliestireno y otros dos que llegarían a ser controversiales, el herbicida ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) y el dicloro difenil tricloroetano (DDT). Algunas de estos se utilizaron para fines militares, otros por razones de salubridad. El DDT era un excelente insecticida y bastante inocuo para los seres humanos si no estaban expuestos por un largo tiempo (Agarwal et al., 2012, p. 20). Sin embargo, afectaba a ciertos insectos, lo que repercutió en la población de pájaros. Como resultado de eso y la publicacion de Silent Spring de Rachel Carson, Monsanto y otras compañías tuvieron que finalizar con la producción del pesticida. Durante los años 70, se prohibió por completo. Más adelante, se conocieron los efectos adversos del PCB sobre la salud humana, por lo que Monsanto también dejó de fabricarlo a mediados de esa década. Finalmente, fue prohibido por el gobierno federal a finales de esos años.

Helicóptero Huey asperjando agente naranja.

Helicóptero Huey asperjando agente naranja durante la Guerra de Vietnam.

Como ya hemos indicado, durante los años 50 y 60, Monsanto, junto a otras compañías, estuvo estrechamente vinculado al ejército de Estados Unidos para la producción del agente naranja. Esta mezcla incluye el químico de 2,4-D y otro llamado 2,4,5-triclorofenoxiacético (2,4,5-T). Ambos herbicidas eran considerados relativamente inocuos, por lo que parecían ser ideales para la defoliación de los bosques de Vietnam. Sin embargo, en ese proceso, tan temprano como en 1952, Monsanto le dejó saber al ejército que en la fabricación de la mezcla, se estaba colando otro químico peligroso: el 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina (TCDD) y que usualmente acompañaba al 2,4,5-T, aun en cantidades ínfimas. Tras la presión de organizaciones científicas y pacifistas, cesó este tipo de operaciones en 1971 (Shuck, 1987, pp. 16-20).

Aun con todo, en la década del 60, científicos de Monsanto también descubrieron el proceso para sintetizar a nivel industrial L-Dopa, un aminoácido que se logró utilizar para tratar la enfermedad del Parkinson. Debido a este logro, dos miembros del equipo de químicos, William S. Knowles y Ryōji Noyori, ganaron el Premio Nóbel de Química en el 2001 junto a K. Barry Sharpless. Además, también aportó fondos de investigación para inventos que pudieran servir de tratamientos oncológicos.

Para los años 70 y 80, Monsanto estuvo interesado invertir en la agroindustria. En 1970, uno de sus científicos, Joseph E. Franz, descubrió que el glifosato (una sustancia que había sido descubierta hacía unos años) tenía propiedades importantes como herbicida. A partir de ese descubrimiento, en 1974, hizo disponible este químico bajo la marca de Roundup®. Al lograr comercializarlo, tras solicitar una patente sobre su proceso de sintetizarlo, el gobierno federal se la concedió.

Logo de Roundup

Logotipo del yerbicida Roundup

Durante la década del 80, también descubrieron que ciertas bacterias descomponían el glifosato una vez llegaba al suelo y eque ran resistente al herbicida. Tras un examen atento, se dieron cuenta de que el origen de este atributo era genético. Mediante experimentos, la empresa logró, para 1983, crear la primera planta transgénica resistente a glifosato. Esto fue ideal para los agricultores, porque ahora podían deshacerse de las malezas con el glifosato sin arruinar los cultivos que querían comercializar. Simultáneamente, tenían el beneficio de que este nuevo pesticida era inocuo en relación con otros utilizados en la industria.

También, en los años 80, Monsanto compró G. D. Searle & Company, la empresa que sintetizó el aspartame y comenzó a mercadear la sustancia bajo la subsidiaria, Nutrasweet Company.

Finalmente, para los años 90, empezó a producir hormonas tales como somatotropina bovina (BST), también llamada hormona del crecimiento bovina (rBGH). Así, las vendió bajo la marca comercial POSILAC®. Esta es la época en que comenzó modestamente un movimiento de demonización a Monsanto. En esta etapa embrionaria, los grupos de derechos de animales y de consumidores plantearon, correctamente, que esta hormona creaba distress a las vacas.  La hormona les hacía producir más leche de lo usual, hasta el punto de lastimar sus ubres y producirles mastitis (inflamación e infección de las ubres). En Europa, el Comité Científico sobre la Salud y Bienestar de los Animales concluyó en un informe que las vacas sufrían tremendamente con la administración de la hormona, algo que no se debía exclusivamente a la mastitis, sino también a otros problemas fisiológicos que causaba.

Esto llevaba a otras preocupaciones para los científicos, defensores de los consumidores y el público en general. Para evitar que estas infecciones, se les administraba antibióticos. Como la evolución de las bacterias no se detiene, había una posibilidad real de que el público ingiriera esos antibióticos y ser víctimas de bacterias resistentes a estos.  De hecho, cuando un equipo del noticiero FOX quiso investigar en torno a este tema, aparentemente Monsanto los acosó hasta el punto en que no se les renovó el contrato y quedaran fuera de la estación. Finalmente, demandaron a FOX por los sucesos ocurridos.

Aun con todo, Akre y Wilson no son exactamente santos. Durante esa década del 90 y la siguiente, los dos reporteros fueron algo así como un misterio, tanto en su trasfondo personal como su relación.  Probablemente, pensaban incluir una mezcla de detalles genuinamente científicos, pero mezclados con sensacionalismo. A pesar del mal de la mastitis generadas a las vacas, los “investigadores” no tenían evidencia alguna (fuera de unos estudios mal leídos) de que la hormona fuera genotóxica o que esta o los antibióticos pasaban a la leche humana. En tales casos, Monsanto se preocupaba por los efectos que eso tendría sobre su negocio y usó todos los medios posibles (rayando en el acoso) para que Akre y Wilson no publicaran su noticia. Así que, hay que tomar su testimonio con pinzas. A fin de cuentas, FOX procedió a hablar del problema de todas formas, pero sin Akre ni Wilson. Finalmente, la pareja no pudo persuadir al jurado (el mismo que les premió los $450,000) del resto de lo que alegaban. Solo les concedió el dinero por su estatus de “whistleblowers” y ya saben lo que sucedió después.

En su última etapa, en 1999, Monsanto fue adquirida por la compañía Pharmacia & Upjohn, y ahí terminó.

Solo estaba interesada en integrar toda una variedad de productos químicos concernientes a la síntesis de medicinas. Nutrasweet fue vendida y Pharmacia decidió que todo lo concerniente a la agroindustria fuera una compañía nueva que heredaría el nombre.

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El segundo Monsanto (2000-2018)

Logotipo de Monsanto

Logotipo de Monsanto del segundo Monsanto

El segundo Monsanto se estableció como una compañía exclusivamente de la agroindustria. A partir del 2000, ya la patente sobre la síntesis de glifosato había expirado en el 2000 y, en ese sentido, no podía seguir teniendo el monopolio sobre el químico, por lo que se vio en la situación de que su producto, Roundup® compitiera con otros en el mercado. Sin embargo, sí sostenía las patentes relacionadas con la producción de semillas transgénicas resistentes a glifosato o que generen el insecticida Bt para la protección de la planta. En ese sentido, Monsanto ponía a la venta de los agricultores los siguientes productos en su versión transgénica:

  • maíz
  • canola
  • algodón
  • soya
  • alfalfa
  • remolacha
  • sorgo
  • trigo (todavía no disponible en el mercado)

Durante la década del 2000, Monsanto continuó comprando algunas otras compañías para hacer más eficiente su productividad y expandir el mercado de sus productos. En el 2005 compró Emergent Genetics, en el 2007, Delta and Pine Land Company y en el 2008,  De Ruiter. Fue en este último año que Monsanto decidió vender su producción de hormona bovina y marca POSILAC® a Elli Lilly.

Logo Roundup Ready Corn

Logotipo del maíz Roundup Ready, distribuido por la compañía Monsanto.

Desafortunadamente, por el nombre, esta nueva Monsanto llevaba consigo una mala reputación creada por parte de varios grupos que lo pintan como la gran bestia del Apocalipsis que lleva sobre sí la gran ramera que se embriagaba de la sangre de los agricultores.  En algunos círculos, se llegó a alegar que “Monsanto era la dueña” de los alimentos del mundo.  Cuando se mira la lista, es obvio que Monsanto solo se lucraba de la venta de los cultivos más atractivos económicamente para los agricultores (en inglés “cash crops“).  Lo mismo hacían competidores tales como Syngenta, Bayer, Dow, Dupont y otros más. Su negocio tampoco se limitó a los transgénicos, sino también a otras semillas convencionales no transgénicas y hasta semillas orgánicas. De hecho, en un momento dado, Greenpeace vendía semillas orgánicas de Monsanto.

Durante sus operaciones hasta el 2018, se fue montando toda una campaña en contra de la compañía, lo que limitó su acceso a Europa. Los partidos verdes lo hicieron, de tal manera, que se estableció una moratoria a la producción de todos los alimentos transgénicos en el continente. Esto es algo que benefició mucho a las desventajadas BASF, Bayer, Syngenta y otros, ante la entrada de productos transgénicos de Monsanto.  Lo malo en todo este caso, es que, años después, algunas de ellas también tuvieron que sufrir la campaña en contra de los productos transgénicos de las corporaciones europeas (véase el caso de la papa Amflora®). BASF en particular tuvo que mover sus operaciones a Estados Unidos para continuar sus investigaciones con transgénicos. Por hoy, España es la única productora de transgénicos en Europa.

Stop Farmer Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

El experimento de Gilles-Eric Séralini le echó más gasolina a toda la condenación irracional a la compañía, muy a pesar de que fue rechazado virtualmente por todo el mundo en la comunidad científica por su paupérrimo diseño y su fin propagandístico. También habían empezado a surgir voces en India contra el algodón Bt transgénico, supuestamente porque había estimulado el suicidio masivo de agricultores indios, debido a los altos costos de las semillas. Aun cuando hubo organizaciones internacionales serias que desmintieron esta leyenda urbana y, aun cuando un escéptico respetado de la propaganda a favor de los transgénicos desmintió este asunto, la falsedad de esta tesis todavía perdura. A pesar de ello, se ha documentado los dos más grandes beneficios de los transgénicos a los indios:  la reducción drástica de la administración de insecticidas para las cosechas de algodón y su aumento de ingresos y calidad de vida.

Por otro lado, la inversión en el desarrollo de cultivos resistentes a glifosato, ha ayudado a reducir sustancialmente el uso de pesticidas más tóxicos para el medio ambiente y los seres humanos. Además, el uso eficiente del glifosato y el uso del Bt para evitar el uso de insecticidas ha logrado sacar del medio ambiente, no solo los tóxicos y la contaminación que eran usuales en la agricultura, sino también la reducción sustancial de emisión de bióxido de carbono. Para el 2016, los transgénicos removían el equivalente a las emisiones de CO2 que hubieran hecho 16.7 millones de carros en la carretera en un año (Brookes & Barfoot, 2018).

No obstante ello, no toda la represalia por la mala fama fue suficiente. La Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS) radicó un informe que catalogaba al glifosato 2A (probable cancerígeno). La monografía fue rechazada por las agencias reguladoras más importantes de Europa, Asia y Estados Unidos, incluyendo a la misma OMS.

Aunque su evaluación de la evidencia de genotoxicidad del glifosato ha sido seriamente cuestionada por expertos por múltiples fallas, la monografía sentó las bases para ciertas demandas. La organización US Right to Know logró publicar unos documentos conocidos como los “Monsanto Papers“, en los que se descubren algunas movidas éticamente cuestionables de la compañía. Los documentos revelan que los empleados de la empresa sí pensaban que el glifosato no era cancerígeno y que los sulfactantes, aunque no sean biodegradables, eran inofensivos para los seres humanos o el medio ambiente en las dosis que se administraban. El problema no era la ciencia del glifosato, eso estaba bastante bien establecido. El asunto candente era que las conversaciones descubiertas indicaban que Monsanto estaba escribiéndole artículos a ciertos científicos para que los publicaran bajo sus nombres (ghostwriting). A pesar de que no es delito, sí es un escándalo ético importante.  Varios de los implicados han negado que esto sea cierto. No obstante, uno de ellos apareció en los e-mails solicitandole un artículo a Monsanto cuya base fuera escrita por la empresa,. Por ello, su blog fue removido de Forbes.

Por otro lado, también revelan los documentos que Monsanto ayudó a coordinar una respuesta de los científicos atacando el trabajo de Séralini. Sin lugar a dudas, hubo tal coordinación, pero eso no quiere decir que esa no fuera la opinión genuina de los científicos. El trabajo de Séralini raya en “ciencia basura”. Sin embargo, esto se propagandizó en las redes como “evidencia” de que la compañía estaba tratando de ocultad “la verdad sobre el glifosato”.

Todo esto finalmente desembocó en una serie de demandas de víctimas del limfoma no hodgkiano que, en parte gracias a la monografía de la IARC, responsabilizaban al PCB y al glifosato por su enfermedad. En uno de los casos, Monsanto tuvo que pagar $46.5 millones. El que evalúa la relación causal con el glifosato tendrá bajo consideración ciertos experimentos recientes que desmienten al de Séralini (uno de ellos, comisionado por la Unión Europea) y un estudio de cohorte.

Aunque las ventas de sus semillas iban bastante bien en Estados Unidos, Suramérica y Asia. La empresa se vio en aprietos en el campo de sus ventas en India. Estaban apareciendo cada vez más orugas rosadas, resistentes al algodón Bt y empezaron a perderse algunas de las cosechas.  Monsanto, vía la subsidiaria Mahyco, quería proveerle mejores semillas para que fueran más efectivas, pero a un precio más caro. En abril de este año (2018), un tribunal de Delhi determinó que se prohibirían las patentes para las semillas y que su precio sería determinado por el ministro de agricultura. Esto representa un golpe duro para Monsanto.

Logotipo de la soya transgénica Roundup Ready 2 Xtend

Logotipo de la soya transgénica Roundup Ready 2 Xtend

Por otro lado, Monsanto enfrentó problemas debido a que había hecho disponible un transgénico resistente a un herbicida conocido como dicamba.  Aunque el glifosato continúa siendo exitoso, su uso extenso ha conllevado la aparición de 38 especies nuevas de malezas resistentes a glifosato. Desde esa perspectiva, hacían falta cultivos resistentes a otros herbicidas, tales como el dicamba y el 2,4-D. El problema es que el transgénico resistente a dicamba se hizo disponible antes de la fórmula de dicamba preparada por Monsanto para reducir el nivel de volatilidad (“vapor grip“). Debido a esto, muchos agricultores empezaron a utilizar el dicamba normal, y otros cultivos vecinos se vieron afectados. Aunque Monsanto argumentaba que su fórmula especial (Roundup Xtend®), parte de un sistema de cultivos Xtend®, prevenía la volatilidad hasta un 90%, la comunidad científica y los agricultores le respondían diciendo que el problema era precisamente el otro 10%. La naturaleza privativa y propietaria de la fórmula de Monsanto les impide a los científicos investigar más al respecto. Como resultado, los estados de  Misuri, Arkansas y Tenesí restringieron el uso de dicamba. Surgieron cuatro nuevas demandas contra la corporación para restituir los cultivos perdidos.  Monsanto cometió el error de descartar demasiado rápido la queja de los agricultores, mientras que BASF y DuPont estuvieron en la disposición de trabajar al respecto con sus respectivas fórmulas de dicamba. Para más sobre este asunto, escuchen este podcast.

Este mal paso, combinado con la mala reputación a nivel público, combinada con la mala fama inmerecida por ciertas teorías conspiratorias descabelladas (e.g. que Monsanto derivó el glifosato del agente naranja para limpiar tuberías; que se dedica a demandar a agricultores, que es dueña de toda la base alimentaria del mundo; que quiere exterminar la humanidad, etc.) y otras que sí son merecidas, por sus dificultades en India y Argentina, entre otros factores, lo prundente era poner la compañía a la venta.  En un momento dado, Monsanto intentó comprar a Syngenta sin éxito.

Luego apareció Bayer, interesado en comprar a Monsanto.  El proceso de fusión con Bayer comenzó el año pasado y concluyó este 7 de junio. De ahora en adelante, Bayer asumirá las ventas de transgénicos y otros productos de Monsanto, mientras que desaparece el tan repudiado nombre.

Muerte del segundo Monsanto

Reflexiones

Evidentemente, esta no es toda la historia de los dos Monsantos. Sin embargo, de aquí se puede hacer la pregunta:  ¿fueron algunos de los Monsantos “la corporación criminal más grande que ha existido en la historia de la humanidad”?  Difícilmente. Estas no pasaron de ser corporaciones promedio.  Tuvieron ambas sus luces y sus sombras. Entre las luces, podemos mencionar:

  • La fabricación de la sacarina,
  • la aspirina, que ha salvado vidas
  • el aspartamo (que, junto a la sacarina, no constituye peligro alguno)
  • la aportación financiera para fines de remedios oncológicos
  • la producción de glifosato
  • transgénicos resistentes a glifosato
  • transgénicos Bt
  • vías químicas para hacer posibles tratamientos para la enfermedad del Párkinson
  • otras más que no hemos discutido…

Otras cosas que han hecho, son sombras:

  • La síntesis de PCB y contaminación de las aguas por ello,
  • la participación en la creación de bombas nucleares
  • la asistencia en la síntesis del agente naranja, a pesar de la toxina que le acompañaba,
  • la hormona bovina,
  • la manera inicial en que impidieron que dos reporteros hablaran del tema
  • la aparete práctica de escribirle artículos a científicos,
  • hacer disponibles transgénicos resistentes a dicamba antes de tiempo,
  • malas respuestas de Monsanto a quejas de agricultores y científicos
  • … otras más que no hemos discutido

Para bien o para mal, los dos Monsantos hicieron su aportación (buena y mala), y, para fines de la historia, se cerró ese capítulo en el siglo XXI.

Ahora bien, este final no es uno que deseaban sus oponentes.  Ellos no querían que Monsanto contribuyera a que otra corporación se hiciera más grande. Además, los activistas perdieron el nombre “Monsanto” para sus campañas, por lo que ahora van a intentar convertir a Bayer en la nueva cara del “enemigo”. Ya comenzaron a hacerlo. Como es empresa alemana, ya están asociándolo a los nazis (especialmente a su pasado oscuro con ese partido nefasto). Este sector reaccionario siempre necesitará algún “enemigo”.

Irónicamente, me imagino que muchos de ellos estarán utilizando clones de IBM (computadoras Dell, HP, Lenovo, etc.) para interactuar con la red y escribir sus artículos.  IBM fue una empresa que también cooperó con los nazis (especialmente con los campos de concentración), pero sospecho que, en ese caso, a ellos no les importará usar clones de su tecnología. Ni tan siquiera les moverá a ello el hecho de que los materiales para crear sus ordenadores contaminan mucho más el ambiente que todo el glifosato administrado en 1000 hectáreas de cultivos. Who cares?!

Veremos cómo se va a restructurar la empresa Bayer a partir de esta fusión y todo lo bueno (y malo) que tenga que brindarnos en el futuro.
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Referencias

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Andreotti, G., Koutros, S., Hofmann, J. N., Sandler, D. P., Lubin, J. H., Lynch, C. H., Lerro, C. C., … Beane Freeman, L. E. (9 de noviembre de 2017). Glyphosate use and cancer incidence in the Agricultural Health Study. Journal of the National Cancer Institute, djx233. doi: 10.1093/jnci/djx233.

Bevan M et al. (1983). A chimaeric antibiotic resistance gene as a selectable marker for plant cell transformation. Nature, 304, 184-187.

Brookes, G. & Barfoot, P. (2018). Environmental impacts of genetically modified (GM) crop use 1996–2016: Impacts on pesticide use and carbon emissions. GM Crops &
Food, 8, 1, 1-69. doi: 10.1080/21645698.2018.1476792.

Fraley et al. (1983). Expression of bacterial genes in plant cells. Proc. Natl. Acad. Sci., 80, 4803-4807.

Hererra-Estrella et al. (1983). Expression of chimaeric genes transferred into plant cells using a Ti-plasmid-derived vector. Nature, 303, 209-213.

Murai N et al. (1983). Phaseolin gene from bean is expressed after transfer to sunflower via tumor-inducing plasmid vectors. Science, 222, 476-482.

Schuck, Peter.  (1987). Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts.  Cambridge, UK: The Belknap Press of Harvard University Press.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50, 11, 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005.

Yun, Oliver. (22 de noviembre de 2005). Profile of William S. Knowles. Proceedings of the National Academy of Sciences, 102, 47, 16913–16915. doi: 10.1073/pnas.0507546102.

Dos mitos fundacionales de los incas, confirmados por la genética

Macchu PIcchu

Macchu Picchu (Foto cortesía de Martin St-Amant / Modificada de la original / CC-BY-SA 3.0).

Dos versiones de la fundación de los Incas

El origen del Imperio Inca es uno de los más grandes misterios de la historia de la humanidad. Los historiadores en general están intentando desentrañar ese pasado factual que subyace varios de sus maravillosos relatos de sus orígenes. Por cierto, aquí utilizamos el término “mito”, no como sinónimo de falsedad, sino como aquel relato que dice algo de un grupo o un pueblo, de cómo llegaron a ser lo que son, de dónde provienen, cómo se definen a sí mismos y por qué son especiales en relación con otros grupos o pueblos.

Manco Cápac

Manco Cápac, según representado en La genealogía de los incas

Según las leyendas, Manco Cápac, según unos, hijo de Viracocha y otros, hijo del dios Sol, Inti, fue el fundador del pueblo inca.  Según una de ellas, Manco Cápac y sus hermanos emergieron de una cueva de Puma Orco,  en Pacaritambo (Cuzco), como enviados a la tierra por parte de Inti. Allí construyeron un Templo en su honor en un lugar que un cayado dorado (tapac-yauri) se hundió.

Sin embargo, otra de las leyendas pone a Manco Cápac emergiendo de las cavernas del Cuzco y sus hermanos, del lago Titicaca. Posteriormente, este insigne hijo del Sol se convirtió en el primer rey de la región.

Ambos mitos se contradicen entre sí, lo suficiente para descartarlos por completo como sinsentidos históricos …

… excepto que la genética le da la razón a ambos hasta cierto punto.
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Arqueología genética

El canal de noticias TeleSur, dejó saber que hubo una publicación reciente en cuanto a este tema. He aquí la ficha:

Sandoval, J. R., Lacerda, D. R.,  Jota, M. S., Elward, R., Acosta, O., Pinedo, D., Danos, P., Cuellar, C., Revollo, S., Santo, F. R., & Fujita, R. (3 de marzo de 2018). Genetic ancestry of families of putative Inka descent. Molecular Genetics and Genomics. doi: 10.1007/s00438-018-1427-4.

Los autores tomaron una muestra genética de 3,000 personas de ascendencia inca de Bolivia, Perú y Ecuador y los comparó con aquellos que vivían en el Cuzco y áreas adyacentes al lago Titicaca. Encontraron que 200 de estos nativos descendían de la nobleza inca, parece haberse originado de dos cepas ancestrales patrilineales (utilizaron el cromosoma Y): una del Cuzco (monte Pacaritambo) y la otra, del lago Titicaca.

Al igual que pasa con los escritos del Antiguo Israel, la mitología griega y los relatos ancestrales de Roma, literalmente hablando no expresan verdad completamente factual de lo ocurrido en el pasado. Sin embargo, si se utilizan los recursos científicos desarrollados por las ciencias sociales (la antropología, economía, historia), las ciencias humanas (la literatura, el estudio cultural) y, hoy día, las ciencias naturales (la genética), podremos descubrir que los mitos de los pueblos no son otra cosa que una bella expresión que encierran recuerdos del pasado.

Gracias a estos instrumentos, se puede abrir la puerta para encontrarnos con estos tesoros culturales e históricos en los que todos los pueblos pueden descubrir otro significado muy valioso de todo lo que encierran.  Este año, los incas saben con mayor certeza de dónde proviene su pueblo. Este nuevo conocimiento se obtuvo a partir de las impresiones históricas que su material genético y su mitología les relatan de su pasado.

Lago Titicaca

Amanecer en el Lago Titicaca en Puno, Perú. 2015. (Foto cortesía de Diego Delso / CC-BY-SA 4.0).

 

Escándalo en ciernes: nuevo fragmento del Evangelio de Marcos no es del primer siglo

Un anuncio inesperado

De repente, en el ciberespacio, comenzó a circular una noticia intrigante y misteriosa por parte de un estudioso de manuscritos antiguos, Scott Carroll, hoy día asociado con el Museo de la Biblia, tuiteó, en el 1 de diciembre de 2011, lo siguiente:

¿Qué es el “so-call [sic.] John Rylands Papyrus”? Se refiere a un manuscrito del siglo segundo, ℘⁵² (del que hablaremos más tarde), que se considera el fragmento más antiguo del cristianismo que tenemos disponible. O sea, si hay uno del Nuevo Testamento más antiguo, ese descubrimiento hubiera sido histórico.

Pero, así como si nada, no se dijo ni una sola palabra adicional al respecto.
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Un debate interesante

Luego, en un debate que aconteció en el 2012, entre dos grandes eruditos del Nuevo Testamento en torno al problema de si se han perdido los textos originales de dicha sección de la Biblia cristiana. Este intercambio se dio entre Bart D. Ehrman y Daniel Wallace. Ehrman era el que asumía la posición de que no podemos hablar de “recuperar los originales”, sino más bien los “textos más antiguos asequibles” (earliest attainable text).  Por otro lado, Wallace argumentaba que tal hazaña era posible. He aquí el vídeo de la actividad:

La actividad fue organizada por Miles O’Neill, administrador de un portal dedicado a cuestionar, debatir y dialogar en torno a las exposiciones de Ehrman. Recomiendo ver toda la actividad, porque realmente demuestra el calibre de ambos lados.

P52

P⁵², que contiene el pasaje, Jn. 18:34-36 – Foto cortesía de la John Rylands Library.

Ahora bien, durante el debate, Ehrman apunta al hecho de que no queda manuscrito alguno del primer siglo. El fragmento más temprano que tenemos del Nuevo Testamento es ℘⁵², cuyo origen data del 125 d.C. Es el único manuscrito cristiano que tenemos de la primera parte del segundo siglo. De hecho, dice correctamente que si se hiciera una colección de los manuscritos de los primeros 60 u 80 años del cristianismo y se pusieran ante el público, este no podría verlos. De todos los documentos antiguos, dice él, ¿cuántos manuscritos cristianos tenemos del primer siglo? Ninguno. Es más, el 94 % de ellos provienen del noveno siglo en adelante. La mayoría de las variantes que hay entre ellos parecen proceder de los primeros siglos del cristianismo, cuando no había ninguna autoridad centralizadora que controlara la calidad de su reproducción.

En el minuto 51 del vídeo, Wallace responde que el número de manuscritos disponibles de los primeros siglos del cristianismo necesitan ser revisados a la luz de unos “nuevos descubrimientos”. Luego, en la hora 1:13, Wallace revela que se han descubierto nuevos manuscritos cuya exposición y contenido se publicarían al año siguiente (2013). Según él, el número de manuscritos del segundo siglo subirían de una docena a dieciocho, dato que dejó intrigado a Ehrman.  Entre esos manuscritos, según Wallace, se encuentra uno del Evangelio de Marcos del primer siglo (hora 1:13-14). Este escrito fue evaluado por un papirólogo de gran reputación que lo dató al primer siglo, pero no mencionó su nombre.

En su respuesta, Ehrman cuestionó el número de manuscritos que mencionó Wallace y dijo:

“No sé de dónde Dan obtiene la cifra de 12 manuscritos del segundo siglo. Tengo en mi mano la lista oficial preparada por el  Institute for New Testament Textual Research de Münster, Alemania. Lo cotejé anoche de nuevo.  Cuenta solo cuatro manuscritos datados al siglo segundo. Estos cuatro suman un total de cuarentaidós versos en conjunto. (hora 1:20)

Más tarde, en la sección de preguntas y respuestas, Ehrman aprovechó una ocasión para preguntarle a Wallace sobre estos manuscritos (hora 1:48), esto es lo que tuvo que decir:

–Desgraciadamente, me temo que no te puedo decir esas cosas. Y la razón es porque todo el proyecto está bajo “hush, hush” [silencio] hasta que la editorial publique el material el año que viene. Te puedo decir que la editorial es E. J. Brill, una editorial de reputación. Y juré secreto sobre el resto de los datos.

Bart Ehrman puso un rostro de escepticismo que hizo reír a la multitud. Y Wallace añade:

–La datación ha sido corroborada …

–Ajá –responde Ehrman– te creo …

[Risas]

–No estoy seguro de que necesitamos toneladas y toneladas de estos manuscritos, el hecho de que tenemos uno …

–No sé si tenemos uno. — dijo Ehrman–. No lo he visto.

[Risas]

–Si quieres, hablamos de esto el próximo febrero … asumiendo que tenemos uno …

–Mira, –interrumpió Ehrman– si tienes un manuscrito completo del Nuevo Testamento, entonces tendrás mi atención. Pero si es un fragmento de doce versos de largo o un fragmento de doce versos en un manuscrito del quinto siglo, sería interesante, pero no revolucionaría el mundo…

Dice Ehrman poco después:

—No sé cuán largo es este manuscrito, no sé quién lo dató, no sé con qué base lo hizo …  Como tú sabes, han habido eruditos que han datado manuscritos al primer siglo, pero cuando se les somete a un examen crítico, resulta que sus puntos de vista estuvieron equivocados, como ha ocurrido dentro de los últimos diez años. Así que …

–Sí, pero te refieres a quacks [charlatanes].

–Sí, son quacks … digo, sí …

[Risas]

–No sé quién es el paleógrafo —añade Ehrman—. Podría ser el Pato Dónald, por lo que sé…

Es interesante ver cómo Wallace utilizó una táctica para que le ganara puntos frente al público dando un dato del que Ehrman (ni ningún otro erudito) tenía conocimiento absoluto alguno. Por otro lado, lo que no sabían ambos, es que la situación sería mucho más surreal y bizarra que el Pato Dónald.
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Presentan imagen del manuscrito del Evangelio de Marcos

Tres años pasaron desde ese debate, y nunca E. J. Brill publicó el libro esperado. Sin embargo, apareció en la discusión Craig Evans, un erudito cercano a Wallace y, también, muy respetado en el campo. Presentó por primera vez una imagen de cómo se veía el manuscrito del primer siglo del Evangelio de Marcos. Aquí está:

Máscara egipcia - Evangelio de Marcos

Máscara egipcia que supuestamente conservaba un fragmento del Evangelio de Marcos (Imagen usada bajo el concepto de uso justo —fair use–. Cortesía de Craig Evans, Acadia Divinity College).

No.  No me equivoqué de imagen. Esa es una máscara fúnebre (un cartonaje) de una persona no perteneciente a la realeza egipcia, hecha de papel maché. Uno de sus componentes era, supuestamente, el fragmento en cuestión.

Craig explicó cómo se extraería este segmento de la máscara mediante un líquido que la descompondría sin destruir la tinta ni el texto que nos interesa. Otro apologista cristiano, Josh McDowell, también estuvo refiriéndose al descubrimiento del fragmento del Evangelio de Marcos desde el 2013 mediante este método de defragmentación, pero también rehusándose a proveer más detalles. Además, afirmaba que las pruebas de carbono-14 habían confirmado que el manuscrito era de la época que alegaba.

Esa movida levantó no poca controversia. En su blog, Ehrman protestó por esta estrategia de obtener documentos, porque se quiere destruir una obra valiosa del pasado para extraer un fragmento que a quien único le interesa es a los apologistas. ¿Es que hace falta destruir las máscaras para recuperar estos textos y poder datarlos? Si es así, entonces, ¿cuántas máscaras del Antiguo Egipto han sido destruidas para buscar manuscritos como ese?

Ehrman también dejó clara su posición en su Fan Page en Facebook:

En la misma entrada de su blog, Ehrman preguntaba por qué no se daba a conocer de una vez el manuscrito para que los expertos de todo el mundo lo examinaran. ¿Por qué tanto atraso para ello?

Los eruditos Candida Moss, teóloga, biblista y experta en religiones, y Joel S. Baden, estudioso en literatura hebrea, fueron otros que objetaron esta manera de proceder de este sector cristiano de los expertos de Nuevo Testamento, no solo en cuanto a este caso, sino también en otros. En fin, es altamente improbable que se encuentren papiros cristianos en cartonajes egipcios, ya que la práctica de hacerlo aparentemente cesó en el aǹo 14 d.C., poco antes de los inicios del cristianismo. McDowell alega que Carroll le mostró manuscritos que se obtuvieron defragmentando las máscaras egipcias, pero, hasta hoy, no se han publicado.

Posteriormente, se negó que el enigmático papiro fuera un fragmento de la máscara en cuestión. El asunto del cartonaje fue un episodio demasiado extraño para pasarlo por alto. Además, el retraso considerable en su publicación del fragmento del Evangelio de Marcos, llevó a algunos a pensar o que el papiro no era del primer siglo o que, simplemente, no existía.

No es hasta ahora, en el 2018, que sabemos mucho más de lo que aconteció. Ya ni Carroll, ni Wallace, ni Evans están bajo el embargo. A pesar de ello, lo que han dicho los tres es demasiado poco, y, si acaso, han despertado nuevos problemas tras la publicación.
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¿Quién fue “el Pato Dónald”?

Donald Duck

El Pato Dónald en “Orphan’s Benefit (remake)” (1941). Episodio de Disney, usado bajo “uso justo” (fair use).

Como es ampliamente conocido, Wallace y Craig son afiliados a la familia Green, descendiente del empresario David Green. Muchos han sospechado que fue dicho grupo el que solicitó que firmaran el acuerdo de confidencialidad, por lo que ellos no pudieron decir nada, excepto lo que “sus dueños” le dieron permiso de divulgar. Dicha familia es la dueña de Hobby Lobby, una gran cadena que vende mercancía relacionada con las artes. Esta es la misma cadena que se opuso a disposiciones del Affordable Care Act (conocido vulgarmente como “Obamacare”) para la protección de la salud de los pacientes. Dichas disposiciones obligaban a que los patronos proveyeran acceso a sus empleados a la píldora postcoital, que algunos cristianos consideran abortiva. La familia Green es cristiana conservadora y se identifica con la derecha política estadounidense. Son creadores de la Green Collection y del Museo de la Biblia que, da la “casualidad”, es el lugar donde trabajaba Scott Carroll. Por otro lado, Wallace y Evans, los dos, están afiliados a la Green Collection, donde la familia guarda los manuscritos. Además, los Green son los que han promovido históricamente la fragmentación de máscaras egipcias como método para extraer manuscritos cristianos. Finalmente, sucede que E. J. Brill, aunque una editorial reconocida y de prestigio, también le ha publicado manuscritos pertenecientes a los Green.

Debido a todos estos detalles, mucha gente sospechaba muy fuertemente que ellos eran los dueños de los manuscritos en cuestión, pero la duda persistía.

Finalmente, en abril del 2018, se publicó el volumen 83 de los conocidos Papiros Oxirrincos. He aquí la ficha:

Parosns, P. J. y N. Gonis. The Oxyrhynchus Papyri Vol. LXXXIII (Graeco-Roman Memoirs).  Egypt Exploration Society, 30 de abril de 2018.

Cubierta del volumen 83 de Oxyryncus Papiri.

Cubierta del volumen 83 de Oxyryncus Papiri.

Esta publicación pasó inadvertida para la mayoría de los estudiosos. Sin embargo, el estudiante graduado de crítica bíblica de la Universidad de Edimburgh y bloguero de Evangelical Textual Criticism, Elijah Hixson, notó que había algo extraño en ese volumen. Este incluía un fragmento del Evangelio de Marcos (P. Oxy. 5345) y otro de Lucas. Según la descripción de la Egypt Exploration Society, los dos aparecen fechados para la segunda parte del segundo siglo o la primera parte del tercero. Por cierto, ahora el escrito se ha catalogado también como ℘¹³⁷.

En una entrada en su blog del 25 de mayo, expresó su fuerte sospecha de que el papiro de Marcos que aparecía allí, era, de hecho, el famoso fragmento de Marcos del siglo I, aunque dijera que fue redactado más tarde y, a pesar de que no fue publicado por E. J. Brill. Presentó una serie de argumentos que parecían buenos indicadores de que se trataba del mismo documento al que se referían Carroll, Wallace, Evans y McDowell.

Esto no es poca cosa, porque le continúa echando combustible a este candente tema. Antes que nada, ¿qué son los Papiros Oxirrincos? Estos son escritos en papiro que se encuentran en un basurero antiguo que se encontraron cerca de Oxirrinco, una región de Egipto. Fueron descubiertos y colectados originalmente por dos eminentes papirólogos de finales del siglo XIX y principios del XX, Bernard Pyne Grenfell y Arthur Surridge Hunt. ¿Por qué es relevante este asunto? Porque si aparece en este volumen, entonces le perteneció siempre al Egypt Exploration Society y parece no haber estado en manos de la familia Green, como muchos sospechaban. Esto hace del asunto uno más misterioso e intrigante.

Con su entrada en el blog, Hixson diseminó la preocupación entre los expertos en el campo. Tanto fue así, que Dan Wallace finalmente escribió sobre el asunto. Confirmó que efectivamente ese era el manuscrito en cuestión y que no era del siglo I. De paso, se disculpó con Ehrman por haber incluido una mala información sin verificar la fuente y sin haberlo visto. Al contrario, la razón de por qué “reveló” tal asunto en el debate, es que una persona o entidad le insinuó que era el dueño del papiro, y le insistió en que revelara que era del siglo I en su debate con Ehrman.

Esto tiene sentido. Como afirman Moss y Baden en uno de sus artículos: por un lado se complace al público cristiano conservador, de presentar un fragmento antiguo que se escribió en una época bien cercana a la de Jesús. De esa manera, se confirmaba su fe en la fiabilidad de los evangelios.  Por otro lado, si la familia Green estaba detrás de todo este drama, eso quería decir que esta era dueña del fragmento. Le hubieran dicho a Carrol, Wallace, McDowell y a Evans respectivamente que revelaran su existencia, que era del siglo primero, pero no más. Eso crearía un efecto viral que incrementaría el interés por el papiro y, con ello, su valor en el mercado.

Solo que hay un problema con este panorama, ℘¹³⁷ parece provenir del basurero de Oxirrinco. Esto significa dos cosas. En primer lugar, los Green no podían ser sus dueños y, en segundo lugar, que el manuscrito jamás estuvo a la venta y así lo dejó saber la Egyptian Exploration Society. No obstante ello, Scott Carroll insiste que  estuvo a la venta.

Toda la controversia ahora gira en torno al papirólogo en cuestión, uno de los editores del texto concerniente al fragmento, Dirk Obbink, de la Universidad de Oxford, uno de los papirólogos más reconocidos del mundo (ciertamente no es “el Pato Dónald” en el sentido sarcástico de Ehrman) y que trabaja para colectores de manuscritos, entre ellos … ¡ya saben! … la familia Green. Él era el que había inferido que el manuscrito era del primer siglo.  De hecho, según Scott Carroll, fue Obbink quien había puesto a ℘¹³⁷ a la venta. Además, declaró que los Green habían autorizado su venta en dos ocasiones. Para empeorar la situación, cabe preguntarse cuándo fue que Obbink cambió de parecer. Según la entrada de Wallace en su blog, donde se disculpó por su error, afirma que el papirólogo había cambiado de parecer antes de su debate con Ehrman (precisamente dos semanas antes). Si este es el caso, esto nos lleva a la siguiente pregunta, ¿y, entonces, por qué Evans continuó diseminando esta mala información en el 2015?

Brent Nogbri, en su blog Variant Readings, tiene unas posibles explicaciones de por qué Obbink había llegado a la conclusión preliminar de que el fragmento era del siglo I. La primera tiene que ver con el proceso de catalogación de los manuscritos, que preliminarmente se etiquetó como un manuscrito del siglo I. De hecho, en una de las entradas afirma que se le proveyó la misma etiquetación que otro escrito (error humano). No obstante, Nogbri no puede concebir que un manuscrito como ℘¹³⁷ estuviera escondido en alguna caja en algún lugar por medio siglo hasta el 2011, ya que el descubrimiento de cualquier fragmento de códice en griego del primer siglo hubiera sido uno muy significativo, independientemente de si era del Evangelio de Marcos o no. Sin embargo, dado que ningún curador ni papirólogo que trabajaba con los Oxirrinco hizo comentario alguno en torno a algún fragmento del siglo I, y dado el hecho de que si se hubieran topado con el texto de Marcos hubieran concluido con toda probabilidad que es del siglo II o III, se presentan muchas más dudas:

But of course that brings us back to the recurring question: Why then did “some visitors to Oxford in 2011/12” come away from their meeting with Dirk Obbink thinking that they had seen a first-century copy of the Gospel According to Mark (to say nothing of their impression that the piece was for sale)? Again, I’m genuinely curious.

Estamos con él.
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El texto de ℘¹³⁷

Por razones de derechos de autor, no podemos reproducir aquí la fotografía del manuscrito. La buena noticia es que, si quieren acceder al texto y ver una imagen de este, pueden hacerlo y descargarlo aquí (imagen 5345).

Texto al frente

]μ̣ ̣ [ ] ̣

τ̣ω̣ν̣ [υ]π̣[οδημα

των αυτου εγ]ω εβαπτ̣ιϲα υμ̣α̣ϲ̣ υδ̣ [ατι

αυτοϲ δε βαπ]τ̣ιϲει ϋμ̣[α]ϲ̣ π̣̅ν̣̅ι̅ αγ̣[ιω και

εγενετο εν εκε]ιναιϲ ̣ ̣[ται]ϲ η̣μερ̣ [αιϲ

[Traducción:  … de sus sandalias.  Yo les bautizo con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo. Y sucedió que en esos días … (Marcos 1:7-9)]
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Reverso

] ̣ ̣ εν] τ̣η θαλ̣α̣ [ϲϲη ηϲαν γαρ αλιειϲ

και ειπε]ν αυτοιϲ δευ̣τ̣ε̣ ο̣π̣[ιϲω μου και

ποιηϲω] ϋμαϲ γενεϲθαι αλι[̣ειϲ ανθρωπω(ν)

και ευθυ]ϲ̣ αϕεντε[ϲ] τ̣α δικ[τυα

[Traducción: … en el mar, porque eran pescadores. Y les dijo, “Vengan conmigo y yo les haré pescadores de hombres”. E inmediatamente, dejando sus redes … (Marcos 1:16-18)]
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Reflexión

Bart D. Ehrman

Fotografía de Bart D. Ehrman. Cortesía de Ehrman, CC-BY 4.0

Este es a todas luces un escándalo en ciernes en torno a un texto. Si algunos de los queridos lectores se siente que, después de haber leído todo esto, tienen lagunas en la narrativa, no se preocupen. Están muy bien acompañados por las mentes más prestigiosas de la erudición bíblica a nivel internacional. Todavía no sabemos bien cómo se llegó a alegar que un fragmento Oxirrinco era parte de una máscara egipcia, ni por qué los Green pensaban que podían vender el escrito en dos ocasiones.

Fui uno de los que vio en el 2012 el debate de Ehrman y Wallace por YouTube. El sentido del humor de Ehrman es muy peculiar. Sí sabía que Wallace era buen erudito y que E. J. Brill era de reputación. No entendía el escepticismo de Ehrman ante lo que decía Wallace, lo que consideré entonces una postura exagerada. También, comparar a un paleógrafo de renombre con el Pato Dónald, me pareció rayar en una falta de respeto a los pares. De hecho, hasta cierto punto me pareció hipócrita, ya que él mismo había firmado un acuerdo de confidencialidad para la National Geographic en lo que concierne al Evangelio de Judas. Sin embargo, ahora sí entiendo su posición y me han dejado perplejo todos estos acontecimientos.

Difícilmente este tema se quedará en el tintero, ya que hay muchas preguntas que rodean lo ocurrido. Los eruditos a nivel mundial han dejado sentirse en la red:

En el caso de Ehrman, él entiende bien por qué Wallace no podía decir nada cuando estaba bajo el acuerdo de confidencialidad. Sin embargo, lo verdaderamente misterioso es que después de que venció dicho acuerdo no se entiende bien por qué no habla ahora.

Después de mantener el más absoluto silencio por un mes de publicado el fragmento, Evans le anunció a sus seguidores sobre este … cuando el escándalo estaba explotando.

Sin embargo, algunos eruditos que le siguieron, aprovecharon la oportunidad:

Intercambio entre Peter Gurry y Craig Evans en Twitter

Intercambio entre Peter Gurry y Craig Evans en Twitter

Fuera de lo que la prensa ha recogido de las declaraciones de Carroll, no ha querido expresarse más al respecto. Y Dirk Obbink ha rehusado aclarar el asunto.  La reputación de todos los involucrados ha sufrido un duro golpe, especialmente en el caso de Obbink y, de ahora en adelante, cualquier alegato de él o cualquier asociado a la familia Green, su colección o museo, debe tomarse con la máxima precaución y escepticismo, y pasar por un escrutinio riguroso. De ahora en adelante, ¡cuidado con firmar los acuerdos de confidencialidad de los Green!

Y hablando del sospechado … ¿y los Green, los dueños de Hobby Lobby? Por lo pronto, quedaron retratados ante el público estadounidense por haberse apropiado ilegalmente de 5,500 artefactos traficados de Irak, razón por la que tuvieron que devolverlos. Sin embargo, no han dicho nada en cuanto al tema que nos concierne.

Actualización: Además de hacer unas correcciones cosméticas y añadir el intercambio entre Craig Evans y Peter Gurry en Twitter, añado un escándalo conocido de los Green (pero del que me olvidé por completo). Agradezco a mi amiga Eva Quiñones por recordármelo.

El gobierno se queda corto en su conteo de muertos por María

Casa inundada como resultado del paso de María.

Casa inundada como resultado del paso de María. Foto: Yuisa Ríos y FEMA

Si no fuera poco el bochorno que ha pasado el gobierno de Puerto Rico a nivel internacional con el contrato a Whitefish, ahora pasamos uno más grande todavía procedente de los pasillos académicos de Harvard. Ayer por la mañana, se publicó cibernéticamente un estudio de la Universidad de Harvard, de la cual participó un puertorriqueño de la Universidad Carlos Albizu, y cuya ficha es la siguiente:

Kishore, N., Marqués, D., Mahmud, A., Kiang, M. V., Rodriguez, I., Fuller, A.,  Ebner, P., Sorensen, C., Racy, F., Lemery, J., Maas, L., Leaning, J., Irizarry, R. A., Balsari, S.,  & Buckee, C. O. (29 de mayo de 2018). Mortality in Puerto Rico after Hurricane Maria. The New England Journal of Medicine, doi: 10.1056/NEJMsa1803972.

Este no es un suceso “light” del cual el gobernador puede sacudirse un poco y así recuperar su imagen.  No, este artículo se publicó en una de las revistas de mayor índice de impacto del mundo. La hemos utilizado como referencia en otros artículos de este blog, especialmente aquellos relacionados con el zika (véase esta entrada y esta).

El mundo le ha dado la atención que amerita. He aquí solo un puñado:

El tema también está vivo en YouTube, especialmente cuando lo trae a colación uno de los vlogeros más conocidos, Philip De Franco.

De acuerdo al gobierno de Puerto Rico, el Secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Héctor Pesquera y el Secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, el número de muertos relacionados al huracán María son 64.

Recordemos que en aquel entonces, la catástrofe natural coincidió con un momento tenso entre la entonces Superintendente de la Policía de Puerto Rico, Michelle Hernández, y el secretario Pesquera en torno a sus áreas de jurisdicción de la policía. Esto llevó eventualmente a la renuncia de la Superintendente de su puesto. Dicho evento no puede pasar inadvertido, ya que es muy posible que este problema pudo haber incidido  en los esfuerzos de recuperación del país. Debería investigarse más al respecto.

Hay que decir que el Centro del Periodismo Investigativo (CPI) hizo una excelente labor al no perder de vista el asunto de los muertos. El 28 de septiembre de 2017, el CPI sacó a relucir el hecho de que el gobierno no estaba contabilizando debidamente la cantidad de muertos por el huracán. A pesar de la insistencia de Pesquera, para el 7 de diciembre de 2017, el CPI notó que el número real de muertos era muy superior al admitido por el gobierno. El CPI también reveló que, para sorpresa de los puertorriqueños, este asunto se estaba discutiendo con lujo de detalles en Estados Unidos, en parte gracias al Instituto de Estadísticas y el Center for Puerto Rican Studies de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. He aquí su estudio:

Santos-Lozada, A. R., & Howard, J. T. (27 de diciembre de 2017). Estimates of excess deaths in Puerto Rico following Hurricane Maria. doi: 10.17605/OSF.IO/S7DMU. (Fecha de la versión 5).

Véase también un artículo de sus autores en enero de 2018 en respuesta a las objeciones de Pesquera.

El noticiero CNN buscó información de las muertes llamando a 112 funerarias en Puerto Rico, llegando a identificar (hasta el 19 de octubre) a cerca de 499 muertos, probablemente por el huracán María. En Estados Unidos, esto se ha convertido también en un problema político, en parte por los encontronazos del Presidente Trump con la alcaldesa de San Juan y por felicitar al gobierno de Puerto Rico por el número tan bajo de muertos.

Antes de entrar en el estudio de Harvard, quisiera hacer una cuasi defensa del Secretario de la Salud, cuyas palabras (me temo) se han sacado de contexto. El secretario dijo en un momento dado en septiembre de 2017 (poco después del paso del huracán):

Siempre, todos los días fallece gente por X o Y razón en los hospitales …

(Mueren) por sus condiciones, eso pasa todos los días; y te voy a decir algo más, pasó también cuando Katrina, pasó también en Harvey. Son cosas que no se pueden evitar. Todos los días en los hospitales fallecen pacientes.

La selección de palabras fue desafortunada, pero creo que sé qué quiso decir. Lo que él intenta expresar es que, cuando se buscan cuáles fueron las víctimas de María, no basta hacer un mero conteo de muertes que ocurren después. Tiene que haber una estimación cualitativa a ver si la muerte en cuestión fue por el huracán o por otras consideraciones (e.g. un ataque al corazón de alguien que se moriría de todas formas con o sin María), algo que ocurre todos los días y que coincide con desastres. Así que, para determinar un número oficial, hace falta una evaluación por caso. Sin embargo, aun dando esta interpretación por buena, hay que cuestionar que el secretario se suscriba a la cifra de 64 muertos, por lo que ha llevado a que varios políticos también le exijan la renuncia.

The New England Journal of Medicine

Logotipo de The New England Journal of Medicine

A pesar de la exótica insistencia del secretario Rodríguez Mercado de respaldar la cifra de 64 muertos, sí tiene razón cuando afirma que establecer una relación causal es muy difícil.  Lo que digo no debe verse como una defensa total de sus aserciones. Su noción de “muertes por María” parece referirse a las pérdidas humanas directas del huracán y que son constatables vía certificados de defunción. No tiene en cuenta las muertes indirectas causadas el huracán vía otros factores directos, falta de electricidad, comunicación, servicios médicos y agua. La falta de electricidad nada más, implica toda una serie de variantes de causas, desde inhalación de monóxido de carbono de las plantas eléctricas, hasta la falla de aparatos de los que muchos enfermos dependen. La falta de agua tiene implicaciones de salubridad, y así por el estilo.

En otras palabras, después de que Héctor Pesquera afirmó que la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín, era una irresponsable por decir que se estaban muriendo personas en Puerto Rico, resulta que ella tenía razón. Ahora son varios de los sectores del pueblo que le piden, correctamente, la renuncia a Pesquera.

Ahora, ¿qué tiene que decirnos el estudio en discusión? El artículo nos revela la metodología utilizada. De una muestra tomada de 3299 hogares en todo Puerto Rico (usando dos programas de computadoras que seleccionan los mejores hogares en cuestión), se les invitó a personas a llenar una encuesta. Estas entrevistas se dieron desde el 17 de enero al 24 de febrero del 2018. La virtud de estas entrevistas es que se concentraron más en las áreas montañosas y rurales, lugares donde era difícil la comunicación y la provisión de agua y energía eléctrica. La forma de la encuesta se encuentra en el apéndice del artículo (libremente disponible para el público) y todos los detalles de la selección de muestras su distribución en nuestro archipiélago, entre otros detalles.

Es bien interesante que entre los recursos utilizados por la encuesta, se encuentra OpenStreetMap, una especie de Wikipedia de mapas que está disponible al público y que es de código libre y abierto (pp. 3, A6). No señalo esto como una falla. Al contrario, es una virtud, porque provee referencias muy detalladas de los edificios, casas, calles, carreteras e, incluso, callejones y vías para correr bicicletas.

Dada la encuesta, se calculó la tasa de muertes que hubo del 20 de septiembre al 31 de diciembre del 2017 y se comparó con la del mismo periodo en el 2016. Estos últimos se obtuvieron de los datos del Departamento de Salud y fueron provistos por el Instituto de Estadísticas (pp. 3-4). Mediante sus cálculos, obtuvieron el siguiente resultado:

Our results indicate that the official death count of 64 is a substantial underestimate of the true burden of mortality after Hurricane Maria. Our estimate of 4645 excess deaths from September 20 through December 31, 2017, is likely to be conservative since subsequent adjustments for survivor bias and household-size distributions increase this estimate to more than 5000. (p. 6)

En otras palabras, el número de muertos no es 4,645, sino que debería ser más de 5,000. (Ese debió haber sido el titular de las noticias). Al contrario, el número 4,645 parece ser muy conservador y, a pesar de ello, muy distante de la cifra oficial de 64 muertos.

Es pertinente señalar, que aquí los investigadores tuvieron muy en cuenta la diversidad de posibles causas de estas muertes, no solo el paso del meteoro, sino todos los efectos que, a su vez, causaron las bajas de vidas: falta de comunicación y servicios médicos (la causa principal), falta de electricidad, situaciones de salubridad, entre otros. Por ende, es un panorama mucho más completo que el que presenta el gobierno hasta hoy.
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El estudio de George Washington

Nada de esto debió considerarse una sorpresa. El número de 64 muertos suena a lo que claramente es manipulación estadística típica del gobierno de Puerto Rico. Las protestas del Secretario de Seguridad, Pesquera, es señal cierta de que quieren convencer a la población y al mundo de que se tomaron todas las medidas apriopiadas para el paso del fenómeno, sin que hubiera duda de negligencia. Además, se convirtió en una especie de balón político de la administración nuevoprogresista para desacreditar a la alcaldesa de San Juan.

Inmediatamente después de que se dio a conocer el estudio de Harvard por los medios, el gobierno enfatizó que hay uno comisionado por este y que lo llevan a cabo científicos de la Universidad de George Washington,  específicamente el Milken Institute School of Public Health. Se supone que dicho estudio estuviera listo para darse a conocer, pero se ha atrasado su publicación.

No obstante ello, el equipo de George Washington publicó un comunicado respondiendo al publicado por Harvard. Allí, le dio la bienvenida a esta valiosa contribución, pero resalta unas diferencias metodológicas importantes, principalmente el hecho de que el de Milken no se basa en entrevistas, sino en certificados de defunción. Señala que el suyo será mucho más exacto, aunque ha sido marcadamente más tedioso. Según la organización, el estudio de Harvard tiene unas deficiencias,  ya al llevar a cabo la encuesta (dada la realidad del desastre) debió haber sido apropiado que los investigadores reportaran las muertes en intérvalos más amplios y, desde ahí, proveer un margen de incertidumbre.  La cifra de 4,600 cae dentro de ese margen, por lo que el número puede ser menor o mayor. El equipo de George Washington asegura que su método es mucho más certero y que va a proveer un margen de error más pequeño.

Como dicen en Castilla la Vieja, “¡Ya veremos!”

USDA: Borrador de futuro etiquetado de alimentos OGM

Scientifically Illiterate VerifiedEn Puerto Rico, hay grupos y políticos muy conocido que han militado para exigir etiquetar los productos transgénicos. Hemos discutido un caso particular en el que un legislador proponía hacerlo para todo “organismo genéticament modificado”, pero el término estaba tan mal definido, que para todos los efectos, rotularía cada alimento que se venda en el supermercado. En ese mismo artículo presentamos nuestras objeciones al etiquetado en relación con este tema.  A esto añadimos que no ha habido ningún caso de etiquetado de transgénicos a nivel mundial que le haya servido al público. Al contrario, le ha echado gasolina a la propaganda antitransgénica y promovido la ignorancia científica en cuanto a la ingeniería genética de los alimentos.

En Estados Unidos, el proceso de permitir etiquetado de OGMs ha ido avanzando a pasos de tortuga, pero ha recorrido bastante camino. Por ejemplo, en el 2014, el gobierno de Vermont pasó una ley que requería etiquetar todo producto OGM y que entró en efecto en el 2016. En los productos vendidos en ese estado, aparece el aviso: “Partially produced with genetic engineering“.  Ese fue el primer paso. Después se ha intentado pasar en otros estados tales como California, en donde se derrotó la iniciativa de Proposition 37.

Como en Europa y en otros lugares, se podría extender estas legislaciones para el etiquetado, y puede ser que incremente el número de personas con tal solicitud a sus respectivas legislaturas. Esto llevaría a una política dispar entre estados por el etiquetado de productos, algo que encarecería la provisión de alimentos en Estados Unidos. Este problema llevó a que, en el 2016, el Presidente Barack Obama firmara una ley de etiquetado, en la que se aspira a que el gobierno federal uniforme esa práctica. A pesar de que esta era una medida hasta cierto punto de “consenso”, ambos lados del debate social se sintieron frustrados ante esta normativa debido a la ambigüedad de ciertos aspectos de su contenido.

La ley dispone que le toca al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) diseñar una etiqueta que acompañe a los productos que contengan elementos derivados de la bioingeniería. En un periodo de dos años, la USDA debe ya tener la reglamentación apropiada para la regulación de estos alimentos en el mercado.

Recientemente, el 3 de mayo de este año (2018), la USDA sometió un borrador de la regulación con los diseños candidatos a ser usados para el etiquetado. Como dispone la ley, ahora el Departamento está abierto a la opinión del público al respecto hasta el 3 de julio.  He aquí los diseños en cuestión.

Símbolos: Candidatos 2-A

Símbolos: Candidatos 2-A

Símbolos candidatos: 2-B

Símbolos candidatos: 2-B

Símbolos candidatos: 2-C

Símbolos candidatos: 2-C

He aquí unas cuantas impresiones. En primer lugar, aun con la postura anti etiquetado que asumimos, encantan los diseños 2-A y 2-B. La selección de las iniciales “BE” y “Bioengineered”, me parecen acertadas, ya que el término es mucho más cercano a una política racional de regulación de alimentos bioingenierizados mediante transgénesis y ARNi. También me gusta que “BE” hace que la USDA no participe del término científica y legalmente confuso “GMO”. Además, la ventaja del uso de estos diseños es que no presentan un panorama sombrío de los alimentos productos de la bioingeniería, sino que sugierenn el bienestar del medio ambiente y la salud.

Aun con todo, en otro nivel, persiste cierta confusión. La ley, define “bioengineering” de la siguiente manera:

‘(1) BIOENGINEERING—The term ‘bioengineering’, and any similar term, as determined by the Secretary, with respect to a food, refers to a food—
‘‘(A) that contains genetic material that has been modified through in vitro recombinant deoxyribonucleic acid (DNA) techniques; and
‘‘(B) for which the modification could not otherwise be obtained through conventional breeding or found in nature.

Científicamente hablando, este término es demasiado ambiguo, ya que existen otras técnicas de bioingeniería tales como mutagénesis inducida y CRISPR. ¿Serán etiquetados también? ¿Serán etiquetadas también los productos orgánicos que sean resultado de mutagénesis inducida? Por tanto, el término “bioengineered” debe verse en este caso como uno legal para propósitos de regulación y no científico.

Por otro lado, algunos productores de alimento están preocupados por ciertas lagunas en la ley y la regulación, lo que les lleva a una cierta incertidumbre con relación a distinguir en unos casos específicos aquellos alimentos que requieren rotularse y los que no.

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Otro grave defecto, mencionado por Amanda, la Farmer’s Daughter USA, es que deja la puerta abierta al fraude de los sellos de “Non-GMO Verified”, una medida que está ahí puramente para vender y, en ocasiones, vender más caro, sin beneficio alguno para los consumidores. En fin, hay todo tipo de productos que llevan el sello, creando la impresión equivocada de que en el mercado hay trigo OGM, o que hay lechuga OGM, o sal OGM, o agua OGM. Deben establecerse regulaciones que asuman mejor la orientación canadiense y de manera más firme, que prohiba colocarle el sello de “Non-GMO” a productos que no tienen equivalentes que sean o contengan elementos resultado de la ingeniería genética.

Veremos pronto cuáles determinaciones tomará la USDA en cuanto a las futuras regulaciones.  Seguramente, la discusión de la publicación del borrador y de los símbolos también son contenciosos.

El glifosato, Monsanto y el más reciente escándalo de la IARC – 2

 Número de la serie: 1

Declaración de conflictos de intereses: Este artículo no fue financiado por empresa alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a este escrito.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una rama conocida como la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que colecta y evalúa información en torno a incidencias de cáncer en todo el mundo. Para ello, periódicamente, publica monografías en las que evalúa la peligrosidad (hazard) de un químico de producir cáncer por su cuenta o cuando se mezcla con otros químicos en el ambiente. Para ello hace una escala que identifica su grado de genotoxicidad (si afecta el genoma y posibilita el cáncer) de acuerdo a la evidencia disponible:

  • Grupo 1: Los químicos de este grupo son cancerígenos para los seres humanos.
    ,
  • Grupo 2A: Los químicos de este grupo son probables cancerígenos para los seres humanos. Esto significa que hay suficiente evidencia  (pero limitada) de que el químico en cuestión produce algún tipo de cáncer a animales y que el mecanismo que lo hace posible también se halla presente en los seres humanos.
    .
  • Grupo 2B: Los químicos de este grupos son posibles cancerígenos para los seres humanos. Hay limitada, pero inadecuada, evidencia de que el químico en cuestión produce algún tipo de cáncer en animales.
    .
  • Grupo 3: Los químicos de este grupo no son clasificables como cancerígenos para los seres humanos. Hay evidencia limitada e inadecuada de que el químico sea cancerígeno para los seres humanos y para los animales.
    .
  • Grupo 4: Los químicos de este grupo no son genotóxicos.

Como dijimos en el primer artículo de nuestra serie, con base en este sistema de gradación de peligrosidad (hazard) de las sustancias, en el año 2015, anunció en The Lancet Oncology que radicaría una monografía, en torno a la posible genotoxicidad de una serie de sustancias, entre ellas, el glifosato. En la sección pertinente, nos dice lo siguiente:

For the herbicide glyphosate, there was limited evidence of carcinogenicity in humans for non-Hodgkin lymphoma. The evidence in humans is from studies of exposures, mostly agricultural, in the USA, Canada, and Sweden published since 2001. In addition, there is convincing evidence that glyphosate also can cause cancer in laboratory animals. On the basis of tumours in mice, the United States Environmental Protection Agency (US EPA) originally classified glyphosate as possibly carcinogenic to humans (Group C) in 1985. After a re-evaluation of that mouse study, the US EPA changed its classification to evidence of non-carcinogenicity in humans (Group E) in 1991. The US EPA Scientific Advisory Panel noted that the re-evaluated glyphosate results were still significant using two statistical tests recommended in the IARC Preamble. The IARC Working Group that conducted the evaluation considered the significant findings from the US EPA report and several more recent positive results in concluding that there is sufficient evidence of carcinogenicity in experimental animals. Glyphosate also caused DNA and chromosomal damage in human cells, although it gave negative results in tests using bacteria. One study in community residents reported increases in blood markers of chromosomal damage (micronuclei) after glyphosate formulations were sprayed nearby.

Este tipo de alegato sorprendió a la comunidad científica. Algunos especularon que tuvieron en cuenta el nefasto experimento de Séralini, pero los científicos esperaron a su eventual publicación en The Lancet, para ver de qué se trataba todo el asunto.   La monografía original (del 2015) no se encuentra, pero una revisión de esta ya está libremente disponible en línea. Las páginas que nos conciernen van de la 321 a la 412.

Myles Power

Myles Power en la actividad QED, 2015. Foto modificada del original. El original cortesía de Nederlandse Leeuw, de Wikimedia Commons.

La evidencia mostrada por la monografía revela que la situación es un tanto más modesta de lo que se pensaba. Estas observaciones que voy a hacer en el blog se basan en aquellas ya hechas por otros científicos. Los más notables a nivel popular son dos científicos vlogeros, Myles Power y James Gourney, quienes publicaron primero en su blog, The League of Nerds, en segundo lugar en su podcast y finalmente en el vlog de Myles Power. Lamentablemente, como ya la refutación de esta monografía está ampliamente disponible en el cibererspacio, este artículo que escribo será en su mayoría “un refrito” de lo que ellos y otros científicos han indicado.  De hecho, Gourney y Power resumen tan bien los problemas que tiene la monografía, que asumiremos casi la misma estructura de su argumento, aunque con notables diferencias en cuanto al contenido.

Nota: Myles Power produce vídeos informativos de alta calidad para el público. Me honro en decir que he sido su “patrón” en Patreon (en la medida que mi presupuesto lo ha permitido). Por favor, mediante su página en Patreon, colabore con él para que continúe su excelente labor de informar al público desde una perspectiva genuinamente escéptica y científica.

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El criterio de posible peligrosidad (hazard)

Una de las constantes quejas de la comunidad científica a la IARC es su criterio de peligrosidad (hazard) y no el de riesgo (risk). Esto es algo que han señalado también expertos reguladores. La crítica se incrementó significativamente, no a raíz de la crítica a su monografía sobre el glifosato, sino a partir de la manera en que esta organización incluyó la carne procesada en el Grupo 1. Esto significa que la carne procesada tiene  la misma peligrosidad (hazard) que:

  • el tabaco
  • el plutonio
  • el asbesto
  • el alcohol

Obviamente, algo está mal en este panorama. ¿Quiere decir esto que comer carne procesada conlleva “el mismo riesgo” que la exposición al asbesto o al plutonio? Evidentemente, no. La misma OMS se ha visto obligada a responder a muchas de estas inquietudes en torno a este tema, incluyendo el del consumo de carnes procesadas.

En otras palabras, en general, el público no entiende qué significa que una sustancia sea peligrosa “hazard“, el criterio por el que se deja guiar la IARC, y su diferencia con el nivel de riesgo. Al agrupar la carne procesada junto al plutonio, todo lo que quiere decir es que ambos son genotóxicos, pero eso no significa que tienen el mismo grado de genotoxicidad.  Como hemos explicado en otro lugar, la dosis hace al veneno. Lo mismo vale con los cancerígenos. El grado de genotoxicidad por la exposición a carne procesada es ínfimo comparado con el grado de genotoxicidad por la exposición al plutonio o al tabaco.

El grave defecto de estos criterios de la IARC es que no hace una distinción de grados de  riesgo (risk). El riesgo de obtener cáncer por exposición a radiación ionizante es mayor que el de comer carne procesada. El riesgo de obtener cáncer por tabaco o por asbesto es mayor que comer un emparedado de boloñ, que es insignificante. Otro ejemplo, el alcohol (etanol) es cancerígeno y muchas de las bebidas embriagantes contienen carcinógenos adicionales tales como el acetaldehído. Pero …  por alguna razón, no hemos visto los que marchan contra el glifosato hacer un acto de resistencia contra las bebidas alcohólicas. Ninguno piensa dos veces en tomarse una cervecita en el chinchorro más cercano.

Es más, ni protestan contra el café, que además de contener una toxina tan o más potente que el naled, contiene ácido caféico, un posible cancerígeno, del que se ha obtenido evidencia de genotoxicidad. (Hirose et al.) No he visto manifestaciones en contra del café.  Al contrario, esta es la misma gente que apoya o suele trabajar voluntariamente en la cosecha del café puertorriqueño. No pienso que esto sea algo malo. Mientras más se coopere con nuestra languidaciente industria del café, mejor.  Yo seguiré consumiendo mi cafecito todas las mañanas. Sin embargo, me hace sonreír el doble estándar cuando aparece el tema del glifosato.

¿Qué piensan algunos miembros de la IARC al clasificar al glifosato como 2A? El portal de U. S. News publicó un artículo en que entrevistó a uno de los miembros de la IARC en torno al tema:

“I don’t think home use is the issue,” said Kate Guyton of IARC. “It’s agricultural use that will have the biggest impact. For the moment, it’s just something for people to be conscious of.”

También la Sociedad Americana del Cáncer se expresó sobre este problema y de cómo la clasificación de alguna sustancia como cancerígena no debería significar automáticamente una prohibición como política pública, ni debería ser evitado a toda costa.

¿Por qué?  Porque estamos expuestos a cancerígenos todo el tiempo.   Virtualmente casi todo lo que comemos tiene algún cancerígeno. Estamos inhalando cancerígenos, y hasta recibimos del sol radiación ionizante sobre nuestra piel. Como en todo, la dosis hace al veneno, por lo que nuestra invitación es siempre a la moderación. Recordemos que tanto en los alimentos convencionales como en los orgánicos, las toxinas y cancerígenos que contienen son producidos por los alimentos mismos (99.99 %); solo una cantidad ínfima (0.01%) es una aportación humana.

La exposición al glifosato parece ser algo de los que muchos de los miembros de la IARC no se preocupan mucho. El riesgo real, dice al menos un miembro, es en la producción agrícola; no es en el consumo ni en el uso cotidiano en los hogares. Sin embargo, como la organización no hace una evaluación de grado de riesgo (risk) sino que presenta evidencia de peligrosidad (hazard), su clasificación ha llevado a cierta gente a pensar que su uso debe ser evitado a toda costa. Partidos políticos, organizaciones ambientalistas, nutricionistas radiales y otros grupos, han puesto el grito en el cielo por el uso del glifosato por los municipios. Aunque esta práctica de eliminar malezas con el yerbicida debe ser bien regulada, aun si fuera cierto que fuera cancerígeno, no debería ser prohibido, ya que el riesgo de obtener cáncer de dicha sustancia es ínfima, al menos de acuerdo con la IARC.

El organismo afirma que se ha detectado un ligero aumento de incidencias de cáncer por dosis. Pero, como todo buen investigador sabe, algunos animales como ciertas ratas de laboratorio son diferentes a los humanos. En ciertas especies, con tan solo darles vitamina C, desarrollan cáncer de la vegiga. Por esto, los modelos de animales suelen fallar frecuentemente si no se tienen unos aspectos en cuenta.

A la luz de esto, ¡qué actitud más extraña y anticientífica de algunos de los que marcharon contra Monsanto el pasado sábado 19 de mayo!

A pesar de esto, con todas las reservas ya mencionadas, los científicos tuvieron un problema muy serio aceptando las conclusiones de la IARC.
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Examen crítico de la monografía

El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania

Logotipo de El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania

Lo primero que varios científicos han resaltado es lo selectiva que fue la IARC a la hora de redactar su monografía. En primer lugar, la IARC solo quiso considerar aquellos informes  que estuvieran disponibles al público para evaluar la posible peligrosidad del glifosato.

En el proceso, excluyó algunos estudios de alta reputación y que no encontraban vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer. Entre ellos se destaca el del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos en Alemania (BfR), cuya colección de datos es la más amplia y abarcadora de todos los informes públicos (discutimos su informe en el artículo pasado de esta serie). A pesar de que este documento alemán ya estaba disponible en el 2014, la IARC lo ignoró para el 2015. Esta actitud de omisión no se limita al tema del glifosato. Reuters ha reportado sobre su omisión de estudios claves en torno al benceno.

Aun con lo que considera, algunos científicos afirmaron que en el mejor de los casos, la evidencia de que el glifosato es “probable cancerígeno” es escasa.

Aquí se encuentra una versión puesta al día del 2016 de la monografía original publicada en el 2015. Según la IARC, todavía refleja la opinión del primer escrito. La persona que desee leerla, puede hacerlo y seguir la discusión.  Ahora nos esforzaremos por examinar los elementos de la monografía que llevaron a la IARC a calificar al glifosato de probable carcinógeno.

¡Veamos!

Detective

El comunicado de prensa publicado en The Lancet Oncology (Guyton et al.) nos da una pista de los estudios utilizados por la IARC para justificar su punto. Esencialmente utiliza una serie de alegatos basados en estudios claves para sustentar sus conclusiones (pp. 490-491). Siguiendo a Gourney y a Power, podemos enumerar los seis alegatos y cómo la IARC los trata en su monografía.
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Primer alegato

There was a positive trend in the incidence of renal tubule carcinoma and of renal tubule adenoma or carcinoma (combined) in males in one feeding study in CD-1 mice. (p. 396)

La monografía se refiere a este documento en particular de la EPA de abril de 1985. En  él, se hace referencia a dos estudios en particular. En uno, se suministró a 50 ratones CD-1® machos y 50 hembras alimento con glifosato por un periodo de dos años.  Esto produjo un resultado de 5 ratones machos con cáncer renal en los que consumieron mayor cantidad de alimentos con glifosato. Esto lo hace el 10% del total. Sin embargo, posteriormete, se notó en otro informe de diciembre de 1985 que  en realidad, uno de esos tumores era del grupo control, no del grupo experimental. Dado este hecho, este último informe de la EPA afirma que no había diferencia significativa entre las incidencias del grupo control y el experimental.

¿Cómo la IARC evaluó el experimento? Solo haciéndole caso al de abril y comparándolo con otro estudio  en el que la incidencia de cáncer en ese experimento fue de 1 ratón CD-1® de 725 en total o 0.13 % (Chandra y Frith).

En palabras simples, lo que hizo la IARC fue ignorar el hecho de que en el experimento al que se refiere la FDA, a los ratones CD-1® les ocurren estas incidencias de cáncer, aun cuando fueran del grupo control. Los resultados muestran que no hubo diferencia estadística entre el grupo control y el grupo experimental. Y así lo reconoce la IARC, pero añade:

The pathology report for these additional sections (EPA, 1985b) indicated the same incidence of renal tubule adenoma as originally reported, with no significant increase in incidence between the control group and treated groups by pairwise comparison. However, as already reported above, the test for linear trend in proportions resulted in a significance of P = 0.016. (p. 353)

Sin embargo, debido a la normativa adoptada para seleccionar el puñado de estudios en relación con el glifosato, ignora por completo un informe de 1993 no publicado, disponible para las autoridades públicas, incluyendo a la OMS (Atkinson et al.), en donde se hizo un experimento semejante. Allí se demostraba que no hubo diferencia significativa entre ratones de grupo experimental y grupo control por consumo de glifosato.

Lo interesante de todo este asunto es que aun cuando se alega que no se tuvo en cuenta a Atkinson et al. por no estar disponible al público, la OMS si lo tuvo en cuenta para un informe conjunto con la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO) del 2004 y publicado en el 2006. Resume el estudio en las páginas 121-122 y concluye:

Owing to the lack of a dose–response relationship, the lack of statistical significance and the fact that the incidences recorded in this study fell within the historical ranges for controls, these changes are not considered to be caused by administration of glyphosate.

In conclusion, administration of glyphosate to CD-1 mice for 104 weeks produced no signs of carcinogenic potential at any dose. (p. 122, mi énfasis)

Este informe estaba a su alcance y disponible, aunque no fuera público. ¿Por qué la IARC no utilizó las conclusiones de ese informe de la OMS/FAO?

Además, también hubo una nueva revisión de los datos del experimento al que se refieren los informes de la EPA, y esta agencia estadounidense volvió a radicar un informe en 1986. Allí observó lo siguiente:

This PWG firmly believes and unanimously concurs with the original pathologist and reviewing pathologist that the incidences of renal tubular-cell neoplasms in this study are not compound [glifosato] related. (p. 8, mi énfasis)

Spontaneous chronic renal disease is commonly seen in aged mice. It consists of a spectrum of lesions which may occur individually or in various combinations in any particular kidney. Individual lesions reported by the OP [patólogo original] in this study and listed in his updated report may be components of this complex. Chronic interstitial nephritis, a term used by the OP, is a summary and redundant diagnosis which encompasses several of the individual components and should not be singled out for statistical analysis.

Many animals in this study had proliferative, cystic lesions of the parietal layer of Bowman’s capsule and of the proximal convoluted tubules. Those changes were apparently more severe in control than treated animals.

Based on the review of all high dose and control male kidneys, and the PWG did not observe an increase in incidence of severity of non-neoplastic lesions in the kidney of high dose animals. The PWG concurs with OP that there is no evidence that these lesions were compound [glifosato] induced or related. (p. 9, énfasis del original, mis negrillas)

A pesar de esto, por alguna razón, la IARC, aun citando este informe de la EPA de 1986, se empecina en referirse a una “tendencia positiva” que supuestamente está relacionada con la dosis, aun cuando el grupo de la IARC reconoce que las incidencias de los tumores no son estadísticamente significativas.  (pp. 350-353) Y a la luz de otros experimentos, la evidencia sugiere fuertemente que el glifosato no fue la causa de esta “tendencia lineal positiva”, aun si tuviéramos en cuenta el estudio de Chandra et al.
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Segundo alegato

Additional analyses by the EPA (1991a) (using the Cochran–Armitage trend test and Fisher exact test, and excluding rats that died or were killed before week 55) revealed a statistically significant higher incidence of pancreatic islet cell adenoma in males at the lowest and highest doses compared with controls: lowest dose, 8/45 (18%; P = 0.018; pairwise test); intermediate dose, 5/49 (10%); highest dose, 7/48 (15%; P = 0.042; pairwise test) versus controls, 1/43 (2%). (p. 360, nuestro enlace añadido; ver también p. 396)

Rata Sprague-Dawley

Rata Sprague-Dawley. Foto cortesía de Jean-Etienne Minh-Duy Poirrier. CC-BY-SA 2.0 Gen.

Sobre el primer estudio en que muestra el incremento de tumores de células de los islotes pancreáticos en Sprague-Dawley™ machos, especialmente uno de ellos que la IARC describe como una “tendencia positiva significativa en incidencias de adenoma hepatocelular”. ¿Es esto indicativo de algo serio?

Muy buena pregunta, a la que la IARC misma responde (¡sorprendentemente!) de la siguiente manera:

The range for historical controls for pancreatic islet cell adenoma reported in males at this laboratory was 1.8–8.5%. [The Working Group noted that there was no statistically significant positive trend in the incidence of these tumours, and no apparent progression to carcinoma.] There was also a statistically significant positive trend in the incidence of hepatocellular adenoma in males (P = 0.016) and of thyroid follicular cell adenoma in females (P = 0.031). [The Working Group noted that there was no apparent progression to carcinoma for either tumour type.] (pp. 350-360, mi énfasis)

En otras palabras, este experimento no cuenta como evidencia de que el glifosato contribuye a la formación de tumores. Cuando nos preguntamos, entonces, por qué la IARC tuvo en cuenta este estudio para clasificar el glifosato como probable cancerígeno, nos sentimos como Lipio.

Lipio

Lipio confundido (De vídeo del Club de Sunshine, cortesía de Tocino.tv)

De hecho, el informe de la OMS/FAO del 2006 también hace referencia a este experimento y concluye de la misma manera que la IARC:

The incidences of this lesion were 1 out of 58 (2%), 8 out of 57 (14%), 5 out of 60 (8%), and 7 out of 59 (12%) in males in the control group and at the lowest, intermediate and highest dose, respectively. The historical-control range for this tumour at the testing laboratory was 1.8–8.5%, but a partial review of studies reported recently in the literature revealed a prevalence of 0–17% in control males with several values being ≥ 8%. More importantly, the incidences of islet cell adenomas clearly did not follow a dose-related trend in the treated groups of males, as indicated by the lack of statistical significance in the Peto trend test. It should be noted that there was also considerable inter- group variability in the numbers of females with this tumour (5 out of 60, 1 out of 60, 4 out of 60 and 0 out of 59 in the control group and at the lowest, intermediate and highest doses, respectively). There was no evidence of dose-related pancreatic damage or pre-neo-plastic lesions. The only pancreatic islet cell carcinoma found in this study occurred in a male in the control group, thus indicating a lack of treatment-induced neoplastic progression. Taken together, the data support the conclusion that the occurrence of pancreatic islet cell adenomas in male rats was spontaneous in origin and unrelated to administration of glyphosate. (p. 126, mi énfasis)

Pues, ahí quedó la IARC dejándonos muchas preguntas en torno a la consideración de estos experimentos para colocar el glifosato en la clasificación 2A.
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Tercer alegato

Groups of 20 male Swiss mice [age at start not reported; body weight, 12–15 g] were given a glyphosate-based formulation (glyphosate, 41%; polyethoxylated tallowamine, ~15%) (referred to as glyphosate in the article) that was dissolved in 50% ethanol and applied onto the shaved back skin (George et al., 2010)…. All mice were killed at 32 weeks. Skin
tumours were observed only in group III (positive control, DMBA + TPA, 20/20) and group VIII (DMBA + glyphosate, 8/20; P < 0.05 versus
group VI [DMBA only, 0/20]. (p. 354; ver Guyton 491)

Para explicar lo que dice aquí, consideremos que el experimento del que habla consiste en ocho grupos de ratas Sprague-Dawley® y se expusieron a distintas dosis y combinaciones de sustancias.  Además del glifosato, pusieron a prueba también una sustancia llamada 12-O-tetradecanoylphorbol-13-acetato (TPA), que es un propiciador de tumores, y un cancerígeno llamado, 7,12-Dimethylbenz(a)anthraceno (DMBA). En seis de los casos (incluyendo a aquellos en los que se administró glifosato) no hubo señal de cáncer de la piel.  Solo hubo casos de cáncer en dos de los grupos: el grupo III, que combinaba el DMBA con el TPA y el grupo VIII en el que se combinó el DMBA con el glifosato. La monografía procede a contrastar este último grupo con el VI (en el que solo se administró DMBA). Dado que en el grupo VI no hubo incidencias y en el VIII sí, entonces eso podría querer decir que el glifosato, de alguna manera, produjo el tumor de piel. Nos dicen los autores de la IARC:

The glyphosate formulation tested appeared to be a tumour promoter in this study. (p. 354)

Uno diría, ¡AJÁAAAAA!  ¡FINALMENTE TENEMOS LA EVIDENCIA DE QUE EL GLIFOSATO ES CANCERÍGENO!

Toribio (Kakukómicos)

Toribio (Kakukómicos)

No obstante nuestro regocijo, todo este entusiasmo se desvanece, cuando vemos lo próximo que tiene que decir la monografía.

The design of the study was poor, with short duration of treatment, no solvent controls, small number of animals, and lack of histopathological examination. The Working Group concluded that this was an inadequate study for the evaluation of glyphosate. (p. 354, mi énfasis)

Asi que el valor de este experimento para conocer los efectos del glifosato es exactamente ninguno.
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Cuarto alegato

A second study reported a positive trend for haemangiosarcoma in
male mice. (Guyter et al. 491).

La IARC hace referencia a un experimento reportado en el informe de la OMS/FAO del 2006. (WHO 122-123)  El equipo nota también que hay una tendencia positiva al aumentar la dosis. Sin embargo, nos dice lo siguiente:

In another study reported to the Joint FAO/WHO Meeting on Pesticide Residues (JMPR), groups of 50 male and 50 female CD-1 mice [age at start not reported] were given diets containing glyphosate…. There was an increase in the incidence of haemangiosarcoma in males – 0/50, 0/50, 0/50, 4/50 (8%) [P < 0.001, Cochran–Armitage trend test], and in females – 0/50, 2/50 (4%), 0/50, 1/50 (2%) [not statistically significant], and an increase in the incidence of histiocytic sarcoma in the lymphoreticular/haemopoietic tissue in males – 0/50, 2/50 (4%), 0/50, 2/50 (4%), and in females – 0/50, 3/50 (6%), 3/50 (6%), 1/50 (2%) [not statistically significant for males or females]. (p. 353, mi énfasis)

Acto seguido nos dice que este informe “es adecuado”. Este es el momento en que nos rascamos la cabeza confundidos.  No nos dice cuál era la edad inicial de los ratones CD-1®. ¿No sería esto pertinente para poder explicar las instancias de hemangiosarcoma? Además, la misma OMS y la FAO nos dicen de este experimento:

Owing to the lack of a dose–response relationship, the lack of statistical significance and the fact that the incidences recorded in this study fell within the historical ranges for controls, these changes are not considered to be caused by administration of glyphosate. (p. 122)

Así que el glifosato no es responsable del incremento de hemangiosarcoma en los ratones, contrario a la interpretación de la IARC.
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Quinto alegato

Two large case–control studies of NHL from Canada and the USA, and two case–control studies from Sweden reported statistically significant increased risks of NHL in association with exposure to glyphosate. For the study in Canada, the association was seen among those with more than 2 days/year of exposure, but no adjustment for other pesticides was done. The other three studies reported excesses for NHL associated with exposure to glyphosate, after adjustment for other pesticides  (p. 395)

Es decir, la IARC excluye el estudio de Canadá, pero valida los otros tres. Aquí podríamos encontrar evidencia del alegato central para la calificación de 2A: que hay evidencia suficiente de que el glifosato produzca linfoma no hodgkiniano (NHL por sus siglas en inglés).  Veamos los tres estudios en cuestión.

Veamos por qué la OMS y la FAO nos dicen esto.
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Primer estudio: McDuffie et al.

Este es un estudio canadiense en la que los autores demuestran de manera limitada que la presencia de NHL de gente expuesta al glifosato era proporcional a la cantidad de glifosato administrada. El estudio dice:

Table 8 shows the frequency of exposure to selected individual herbicides, insecticides, fungicides, and fumigants, stratified by the average number of days per year of exposure. In general, the results of these dose-response analyses are consistent with the exposed/nonexposed findings. Those compounds for which we found statistically significant case-control differences also have elevated ORs based on strata of the variable “days per year of exposure” (mecoprop, dicamba, malathion, DDT, captan, carbon tetrachloride, and sulfur). The
exceptions were 2,4-D, for which there was no dose-response relationship, and glyphosate, which was not significant for exposure but for which we demonstrated a dose-response relationship. (p. 1160, mi énfasis)

Esto de por sí, ya parece importante para su caso.  Sin embargo, cuando examinamos este párrafo atentamente, nos damos cuenta que no se controló debidamente para excluir otros factores. La carencia de control se “justifica” debido a que la exposición no era significativa. Sin embargo, no podemos estar seguros ahora si el glifosato causó el NHL, porque no hubo los debidos controles.

Este fue un serio defecto señalado por el informe OMS/FAO del 2006.

Widely used pesticides, like glyphosate, have recently become a focus of epidemiological research. In the past few years several epidemiological studies have been published that reported weak associations of glyphosate with lymphopoeitic cancers (Nordstrom et al., 1998; Hardell & Erikson, 1999; McDuffie et al., 2001) … However, the results of these studies do not meet generally accepted criteria from the epidemiology literature for determining causal relationships. Generally, the associations were rather weak and rarely statistically significant. Control for potential confounding factors, including other pesticides, was not possible owing to limited available information and small numbers of subjects. It was not measured whether there actually was any internal exposure or the extent of such exposure and, accordingly, a possible dose–response relationship could not be evaluated. (p. 157, mi énfasis)

En otras palabras, esto debería considerarse evidencia insuficiente del vínculo entre la exposición al glifosato y las incidencias de NHL. McDuffie et al. no puede utilizarse para establecer relación causal.
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Segundo estudio:  Eriksson et al.

Este estudio publicado en el 2008, tiene una muestra extremadamente limitada de  29 exposiciones y 18 del grupo control. Doce personas estuvieron expuestas al glifosato en menos de 10 días y 17 más de 10 días. ¿Resultado? Hubo un incremento de incidencias de NHL a mayor exposición.

¿Cantamos “Eureka”?  Difícilmente.  Primero, la IARC no pudo excluir la posibilidad de la intervención de otros factores, aunque, según esta agencia de salud, el estudio controló para estas variables (IARC 347). Sin embargo, uno de los problemas principales fue que la muestra no era lo suficientemente grande y su exposición exposición era de solo días.  Un informe de la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda deja muy bien establecido el problema de que estos datos no eran lo suficientemente fiables para establecer con seguirdad una relación causal entre el pesticida y el incremento de NHL, ya que los participantes (suecos) variaban en edad (18-74 años). A esta agencia le pareció curioso que la IARC caracterizaba este estudio como un “large study”  sin añadir que la muestra de las exposiciones al herbicida era realmente pequeña. (p. 3)  Otros artículos, especialmente uno comisionado por Monsanto, han indicado que el grupo que tuvo más de 10 días de exposición no fue debidamente controlado para considerar otros pesticidas. También señalan que hay un prejuicio sistemático en dicho estudio, debido a que cada uno de los pesticidas evaluados fue relacionado con el NHL, algo que es improbable (Acquavella et al. 36).

En resumen, la IARC parece intentar usar Eriksson et al. como evidencia “satisfactoria” de que puede haber un vínculo causal entre el glifosato y el NHL, a pesar de que tiene serias deficiencias y no fue debidamente controlado. Eriksson et al. es un estudio grande y que considera distintos persticidas (como afirma la IARC), pero cuando trata del glifosato como tal, la muestra es demasiado pequeña y no hubo los debidos controles.
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Tercer experimento: De Roos et al. (2003)

Este es un estudio que examinó el efecto de 47 pesticidas, entre ellos, el glifosato. ¿Cuántas personas formaron parte de las muestras? Eran 36 personas y 69 controles, en los que se detectó una diferencia en NHL (p. 5 del PDF).  Una vez más, estamos ante exactamente el mismo problema de Eriksson et al., la muestra es demasiado pequeña para inferir una relación causal. Nos dice la IARC:

The strengths of this study when compared with other studies are that it was large,  population-based, and conducted in farming areas. Potential confounding from multiple exposures was accounted for in the analysis.  (p. 336, 346)

¡¿Otra vez?! No hay duda de que el estudio abarca un gran número de la población. Sin embargo, en lo que concierne específicamente al glifosato, la muestra no es tan grande. De hecho, es ínfima. ¿Por qué en esta ocasión la IARC no reconoció, como en otras ocasiones, que la evidencia en este caso era limitada?

¿Qué hace falta entonces? Algo que Anneclaire J. De Roos y sus colegas se dieron cuenta, pero que, por alguna razón, la IARC no:  que hace falta un estudio de cohorte. Es decir, hace falta estudiar una población sustancialmente grande (cohorte), con los debidos controles, para conocer el efecto de una sustancia específica sobre dicha población. Por eso, llevó a cabo otro estudio publicado en el 2005.

Este es un artículo muy importante debido a que los estudios de cohorte se consideran de mayor calidad, y más cuando están debidamente controlados. El escrito tiene en cuenta los datos de una población de 57,311 personas (agricultores) ¿Pudo De Roos encontrar relación entre el glifosato el NHL?  Veamos lo que dice el resumen:

Glyphosate exposure was not associated with cancer incidence overall or with most of the cancer subtypes we studied.

El texto aclara que no hay asociación alguna entre el glifosato y el NHL (p. 51 del PDF).

Nota aparte: Ahora bien, no se puede ignorar un pequeño detalle de ese estudio: hubo un pequeño número de casos de mieloma múltiple (MM). De Roos y su equipo señalaron el estudio sugiere tal asociación, pero también notó que el número de casos no es lo suficientemente significativo para enlazar al pesticida con la enfermedad. Además, menciona que el MM es muy común en la práctica de la agricultura. Los autores recomendaron más investigación en cuanto a esta posibilidad (pp. 51-53). Finalmente, en una respuesta a un estudio comisionado por Monsanto, estos mismos autores afirmaron que los estimados de casos de MM eran informativos, pero no eran precisos. Por ende, el proyecto de la Agricultural Health Study (AHS), que recopiló los datos en cuestión, debía atemperarse para ver si había alguna vinculación causal (Burstyn y De Roos). Dicho estudio de la investigación salió recientemente el año pasado y no encontró asociación alguna entre el glifosato y el MM (Andreotti et al., 515).

Volviendo a la monografía de la IARC, esta tiene como referencia a De Roos 2005 (pp. 331, 335) y correctamente decide no incluir los casos de mieloma múltiple por ser una evidencia muy limitada. Es más (y esto sorprende), coincide con un análisis hecho por un estudio comisionado por Monsanto (of all people!) sobre los problemas de asociar el glifosato con el MM (p. 335). Sin embargo, se olvidó (¿convenientemente?) de que este estudio de cohorte no halló vínculo alguno entre el glifosato y el NHL. Por ser de cohorte, se supone que este estudio tenga prioridad sobre el estudio de De Roos del 2003, pero sorprendentemente la IARC no da este paso. ¿Por qué?

Es un asunto bien curioso, porque aunque no cita la fuente, también hace referencia al experimento de cohorte en su comunicado de prensa y la IARC dice explícitamente que este experimento no halló evidencia alguna de enlace causal entre el glifosato y el NHL. (Guyter et al. 491)
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Conclusión en cuanto al trato de la IARC a los tres experimentos

La evidencia provista por todos estos tres estudios es seriamente limitada y no pueden usarse para establecer vínculo alguno entre el glifosato y el NHL.  En todos los casos, inexplicablemente la IARC falla en señalar que los estudios son limitados o que hay unos de mejor calidad que no encuentran evidencia alguna de relación causal entre el glifosato y el NHL.

Si están irritados por esto, lamento informarles que el colmo está por venir.
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Sexto alegato

Bolognesi et al. (2009) studied community residents (137 women of reproductive age and their 137 spouses) from five regions in Colombia…. The frequency of micronucleus formation in peripheral blood lymphocytes was significantly increased, compared with baseline levels in the same individuals, after aerial spraying with glyphosate-based formulations in each of the three regions. (pp. 365-366)

One of these studies examined chromosomal damage (micronucleus
formation) in circulating blood cells before and after aerial spraying with glyphosate-based formulations and found a significant increase in micronucleus formation after exposure in three out of four different geographical areas (p. 397, ver también Guyter 491)

Esta vez no soy yo el que va a refutar este alegato.  Dejaré que el autor principal del estudio, Keith R. Solomon, lo diga en una entrevista en la que vehementemente declaró sobre la IARC:

They stated there was evidence of genotoxicity and they quoted one paper to support that statement … There’s no evidence that glyphosate is genotoxic…. They (IARC) got this totally wrong. They said the study showed there was a relationship…. It’s certainly a different conclusion than the one we came to. (Mi énfasis. Véase también el resumen del estudio).

¡Ouch!

Vergüenza ajena

¿Pero de dónde sale entonces que la IARC interpreta esto como evidencia “suficiente” para clasificar al glifosato como 2A?  Para empeorar la situación, la misma IARC nos indica por qué Solomon y su equipo llegaron a la conclusión opuesta. Se trata del estudio de una comunidad colombiana que fue afectada por la aspersión de glifosato en plantaciones de coca.  ¿Están preparados para ver cómo la IARC interpreta los resultados? Respiren hondo …

… the increase in frequency of micronucleus formation observed immediately after spraying was not consistent with the rates of application used in the regions, and there was no association between self-reported direct contact with pesticide sprays and frequency of binucleated cells with micronuclei. (p. 366)

¡¿Qué ca…rayos le pasa a la IARC?!
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Conclusión

Podemos resumir la evidencia acumulada por la IARC en cuanto a los estudios presentados y evaluados:

  • Utiliza el criterio de posible peligrosidad (hazard), pero no mide el grado de riesgo (risk) de las sustancias evaluadas.  Por ende, el público y funcionarios gubernamentales se desorientan en torno a si una sustancia tiene un nivel de genotoxicidad significativo o si el riesgo para la población es ínfimo.  Esto de por sí es un problema a la hora de establecer una sana política pública.
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  • La IARC ignoró experimentos que fueron considerados previamente válidos por la OMS y la FAO supuestamente porque no estaban públicamente disponibles. Esto le llevó a contar como positivo el incremento de incidencias de cáncer en unos animales de laboratorio.
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  • La IARC parece haber ignorado los informes del organismo del que forma parte, la OMS, que llegaba a conclusiones distintas a la de su monografía.
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  • Por esa misma razón, la IARC descartó la colección más amplia en torno al glifosato, documento que fue forjado por El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania.
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  • La IARC inexplicablemente contó como “suficiente” los estudios o colecciones de datos que utilizaron muestras pequeñas o no debidamente controladas.
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  • En un caso específico, prefirió un estudio más deficiente a expensas de uno de cohorte.
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  • La IARC contó como “suficiente” evidencia de probable  genotoxicidad un estudio que llegó a la conclusión opuesta.

¡No en balde la comunidad científica y las agencias reguladoras a nivel mundial estuvieron furiosas ante las conclusiones de la monografía!

¿Qué movió a la IARC a actuar de esta manera? Ese será el tema de nuestro próximo artículo de nuestra serie.

Fun fact:. ¿Sabían ustedes que la monografía de la IARC descartó el experimento de Séralini y dijo que era muy deficiente? (p. 355)  Le dedico este “Fun fact” a todos aquellos que, para mostrar que el glifosato es “altamente tóxico”, utilizan simultáneamente el experimento de Séralini y la monografía de la IARC “como evidencia”.

Referencias

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Andreotti, Gabriella, et al. “Glyphosate Use and Cancer Incidence in the Agricultural Health Study”. Journal of the National Cancer Institute, vol. 110, núm. 5, 1 de mayo de 2018, pp. 509–516. doi: 10.1093/jnci/djx233

Atkinson, C. et al. “Glyphosate: 104 Week Dietary Carcinogenicity Study in Mice”. Unpublished report núm. 7793, 1993.

Bolognesi, C. et al. “Biomonitoring of Genotoxic Risk in Agricultural Workers from Five Colombian Regions: Association to Occupational Exposure to Glyphosate”. Journal of Toxicology and Environmental Health. Part A, vol. 72, núms. 15-16, 2009, pp. 986-997. doi: 10.1080/15287390902929741.

Burstyn, Igor y Anneclaire J. De Roos. “Visualizing the Heterogeneity of Effects in the Analysis of Associations of Multiple Myeloma with Glyphosate Use. Comments on Sorahan, T. Multiple Myeloma and Glyphosate Use: A Re-Analysis of US Agricultural Health Study (AHS) Data”. Int. J. Environ. Res. Public Health 2015, 12, 1548–1559″. International Journal of Environ Research and  Public Health, vol. 14, núm. 1, enero de 2017, pág. 5. doi: 10.3390/ijerph14010005.

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McDuffie, Helen H. et al. “Non-Hodgkin’s Lymphoma and Specific Pesticide Exposures in Men”. Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention, vol. 10, núm. 11, noviembre de 2001, pp. 1155–1163.

Solomon, Keith R. et al. “Coca and Poppy Eradication in Colombia: Environmental and Human Health Assessment of Aerially Applied Glyphosate”. Reviews of Environmental Contamination and Toxicology, vol. 190, 2007. pp. 43-125. doi: 10.1007/978-0-387-36903-7_2.

Sorahan, Tom. “Multiple Myeloma and Glyphosate Use: A Re-Analysis of US Agricultural Health Study (AHS) Data”. International Journal of Environ Research and  Public Health, vol. 12, núm. 2, pp. 1548–1559. doi: 10.3390/ijerph120201548.

Tarone, Robert E. “On the International Agency for Research on Cancer Classification of Glyphosate as a Probable Human Carcinogen.” European Journal of Cancer Prevention : the Official Journal of the European Cancer Prevention Organisation. vol. 27, núm. 1, enero de 2018, pp. 82-87. doi: 10.1097/cej.0000000000000289.

World Health Organization (WHO). Pesticide Residues in Food – 2004: Joint FAO/WHO Meeting on Pesticide Residues. Evaluations 2004. Part II—Toxicological. World Health Organization, 2006. http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/43624/9241665203_eng.pdf;jsessionid=90CB9E7F084653F583866B79422987F6?sequence=1

La FDA aprueba el arroz dorado

Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Logotipo del Instituto Internacional de Investigación del Arroz

Hoy, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI por sus siglas en inglés) comunicó a la prensa que, en Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) ha aprobado, para el consumo, el arroz dorado, un transgénico que produce β-caroteno, un antecesor de la vitamina A. Este comunicado se dio al recibir una carta de la FDA fechada el 24 de mayo de 2018 (ayer) en la que afirma que, a partir de la evidencia que se tiene y ha dispuesto IRRI, no hay problemas de seguridad para su consumo humano o animal (en caso que estuviera presente en sus alimentos).

El arroz dorado es un producto transgénico que produce β-caroteno con el objetivo de que provea a sus consumidores vitamina A. El público asiático más pobre consume el arroz, por su abundancia en ese continente y su bajísimo costo. Sin embargo, tal alimento solo le provee de carbohidratos, pero no muchos nutrientes. Como resultado, sin acceder a mejores alimentos nutritivos, muchos caen en la deficiencia de vitamina A (DVA), llevándoles (especialmente a los niños) a la ceguera y, más adelante, la muerte. Por el momento, hay diversos programas de desarrollo de alimentos con β-caroteno o vitamina A como nutrientes, para aliviar el problema a nivel mundial, específicamente Asia y África.

De la producción del nutriente, el arroz obtiene su aspecto “dorado”.  Debido a que esta es una iniciativa humanitaria, las compañías que tienen patentes sobre las tecnologías usadas para crearlo,han renunciado a ellas para permitir su producción por parte de agricultores que generen $10,000 estadounidenses o menos. Ellos podrán sembrarlo gratuitamente y guardar sus semillas si así lo desean.

Arroz dorado

Arroz dorado (Foto cortesía del International Rice Research Institute)

Este arroz no ha estado disponible en el mercado en gran medida por la oposición de ciertos grupos ambientalistas, tales como Greenpeace. La comunidad científica en general ha reaccionado en contra de su actitud intransigente e irracional. Al presente, hay 131 premios Nóbel que le han solicitado que desista de su activa obstaculización para la investigación y disponibilidad de este alimento. A esto se añaden cerca de 12,700 científicos y ciudadanos (entre ellos, este servidor) que apoyan esta iniciativa. Por lo pronto, la Food Standards Australia-New Zealand ha sido la otra agencia que ha dado un paso para hacerlo disponible en Nueva Zelanda y Australia. A medida que pasen los años, veremos la EFSA y otros organismos semejantes hacer lo mismo.

Lo triste de toda esta historia es que el arroz se podrá hacer disponible primero  en aquellos países en donde no se necesita.  El público asiático todavía no tiene acceso a este importante alimento.  Esperemos que pronto, las potencias asiáticas, especialmente India y China, comiencen a aprobar el mercadeo de este transgénico y así abra las puertas para su adopción por otros países tales como Bangladesh, Malasia y Filipinas.

Ayudemos a Andrea Avilés Cordero

Andrea Avilés Cordero

Andrea Avilés Cordero

Karolinska Institutet

Logotipo de Karolinska Institutet

Recientemente, en el periódico Metro, apareció un titular: “Estudiante de la UPR es la primera boricua en ser aceptada en prestigiosa universidad científica de Suecia“. Allí se nos informa de la estudiante Andrea Avilés Cordero, inteligente, desprendida y talentosa y que se graduará (¿graduó?) de Biología en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Ella fue aceptada en el reconocido Karolinska Institutet, que es una de las organizaciones médicas más prestigiosas del mundo. Su asamblea de médicos  otorga Premio Nóbel de Fisiología o Medicina.

La joven ha participado en grupos tales como March of Dimes, MedLife, La Fondita de Jesús y el Hospital del Niño. Ahora ella necesita su ayuda, especialmente en esta época en que necesitamos más mujeres en STEM y que, simultáneamente, resalten la importancia de la preparación en ciencias de nuestro sistema universitario público.  Los préstamos para matricularse en Suecia solo cubren el 15 % de los costos. Ella necesita su ayuda.

Para ayudarle, se le ha creado una página en GoFundMe.  Para contribuir a su causa, vayan a https://www.gofundme.com/boricua-en-suecia.