Beall informa: Una revista que publica a un costo de $100

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall

En su entrada más reciente en su blog, Jeffrey Beall nos revela la existencia de una editorial predatoria, Science Research Library (SRL), cuya sede parece encontrarse en la India y cuyo contenido gráfico parece ser impresionante, pero su contenido es sumamente pobre. Para publicar allí cuesta o $100 o $50, dependiendo si el investigador vive en un país desarrollado o en vías de desarrollo.

Para estos detalles y un listado de sus nuevas revistas predatorias, consulten con este artículo de Beall.

NWO provee fondos para replicar experimentos

 

ExperimentoEl problema

Uno de los aspectos más importantes de la práctica científica tiene que ver con el asunto de la reproducibilidad de experimentos bajo condiciones controladas.

Como hemos señalado, el grueso de los artículos publicados en revistas académicas son estudios preliminares. Esto significa que la inmensa mayoría (aproximadamente un 85%) de todos los estudios llegan a conclusiones erradas. A veces esto ocurre por descuido en el diseño de los experimentos. En otras ocasiones, los datos se ajustan (conscientemente o no) según el prejuicio del investigador.

En una buena parte de los casos, los resultados son negativos. Debido a ello, las revistas académicas tienden a no publicarlos, porque no se ven como evidencia “positiva” o nueva. A esto se le conoce como el “prejuicio de la publicación“. Este último factor, que se lleva discutiendo desde los años 70, agrava marcadamente el problema, ya que pueden presentarse varios estudios errados como evidencia positiva, mientras que se ignoran otros mejor diseñados que demuestran que dicha evidencia es realmente ninguna.

En muchos de los casos, los estudios que reclaman evidencia positiva deben ser reproducidos por otros científicos bajo condiciones controladas para que la comunidad científica se cerciore de que los datos obtenidos son los correctos. A este tipo de reproducción científica se conoce como replicación. Esta es una base fundamental del conocimiento científico. Sin embargo, en años recientes, se ha puesto en duda un muy buen número de estudios publicados que no pueden ser replicados, sea porque el científico no brinda todos los datos en su estudio, sea porque no quiere que se examine su laboratorio o porque el artículo describe el proceso experimental de manera inadecuada.

Esto se ha visto en el ámbito de la psicología. Se llevó a cabo una investigación en el año 2006, un equipo de científicos se dedicó a enviar mensaje a correos electrónicos de 141 científicos que habían publicado artículos cuyos datos estaban incompletos. De estos, el 73% no respondió por un periodo de seis meses. En otra indagación que iba por la misma línea, se descubrió que cerca del 62% de los autores de 394 artículos no respondió a la solicitud de validación de ciertos datos publicados en el 2012. Ante estos y otros hallazgos similares, la American Psychological Association estableció el Reproducibility Project: Psychology, con el cual intentaba replicar cerca de cien estudios psicológicos publicados en revistas académicas de psicología. Solo el 39% alcanzó resultados significativos.

Aparentemente, en el mundo de la farmacología la situación es mucho peor. De los estudios farmacológicos que se han hecho, parece que solo el 6% es plenamente replicable con plena fiabilidad y el 65% no. Esto no solo ocurre por intervención indebida de intereses corporativos de las farmacéuticas, sino porque una muy buena parte de los estudios no puede ser replicados. Lo mismo ocurre con las drogas dirigidas al tratamiento de cáncer. De acuerdo con un estudio, aproximadamente el 50% de los investigadores del  MD Anderson Cancer Center había experimentado al menos un caso de problemas de replicación. Cuando ellos intentaron contactar a los autores, muchos no pudieron hacerlo y una buena parte de los que sí, respondieron de manera indiferente u hostil.

Aun cuando se requiera replicación para alcanzar mayor objetividad de los resultados dentro de la comunidad científica, existe a nivel social un incentivo para estudios “noveles” u “originales” y no para la replicación.
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La respuesta holandesa

La revista Nature, en su versión cibernética, nos da a conocer que la Organización Holandesa para el Estudio Científico (NWO) está tomando ciertos pasos en la dirección correcta. Ha creado un programa con un fondo de €3 millones ($3.3 millones) dirigidos a investigaciones cuyo fin es el de replicar experimentos. Entre sus áreas de interés, se encuentran los estudios seminales, es decir, aquellos que se citan frecuentemente o que son decisivos a la hora de basar otros estudios o fundamentar política pública.

Este proyecto crearía un nuevo incentivo para establecer unos cimientos más firmes en cuanto a los datos publicados en artículos científicos. Se le va a impedir a los investigadores replicar los resultados de sus propios estudios, siempre se dirigirá a replicar los de otros.

Por lo pronto, este es un proyecto piloto, único en el mundo y cuyos resultados serán evaluados a la luz del rigor de la comunidad científica. Sin embargo, este puede ser uno de una variedad de medidas para cualificar de manera integral la calidad de la literatura científica.

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Referencias

Baker, M. (2016, 25 mayo). 1,500 scientists lift the lid on reproducibility. Nature, 533, 452–454. doi: 10.1038/533452a.

Baker, M. (2016, 20 jul.). Dutch agency launches first grants programme dedicated to replication. Naturehttp://www.nature.com/news/dutch-agency-launches-first-grants-programme-dedicated-to-replication-1.20287. doi: 10.1038/nature.2016.20287.

Begley, C. G. (2013, 22 mayo). Reproducibility: Six red flags for suspect work. Nature 497, 433–434. doi: 10.1038/497433a. PMID: 23698428.

Begley, C. G. & Ellis, L. M. (2012, 29 mar.). Drug development: Raise standards for preclinical cancer research. Nature 483, 531–533. doi: 10.1038/483531a.

Dickersin, K. (1990, 9 mar.).  The existence of publication bias and risk factors for its occurrence. The Journal of the American Medical Association, 263, 10, 1385-1389. doi: 10.1001/jama.1990.03440100097014. PMID: 2406472.

Felson, D. T. (1992, ago.). Bias in meta-analytic research. Journal of Clinical Epidemiology, 45, 8, 885–892. doi:10.1016/0895-4356(92)90072-U. PMID: 1624971.

Ioannidis, J. P. A. (2016, 21 jun.). Why most clinical research is not useful. PLoS Medicine,  13, 6,  e1002049. doi:10.1371/journal.pmed.1002049. PMID: 27328301.

Kühberger, A., Fritz, A., & Scherndl, T. (2014, 5 sept.). Publication bias in psychology: A diagnosis based on the correlation between effect size and sample size. PLoS ONE9, 9, e105825. doi:10.1371/journal.pone.0105825. PMID: 25192357.

Mobley, A., Linder, S. K., Braeuer, R., Ellis, L. M., & Zwelling, L. (2013). A survey on data reproducibility in cancer research provides insights into our limited ability to translate findings from the laboratory to the clinic. PLoS ONE, 8, 5, e63221. doi:  10.1371/journal.pone.0063221. PMID: 23691000.

Open Science Collaboration. (2015). Estimating the reproducibility of psychological science. Science, 349, 6251, aac4716. doi: 10.1126/science.aac4716. PMID: 26315443.

Prinz, F., Schlange, T. & Asadullah, K. (2011, sep.). Believe it or not: how much can we rely on published data on potential drug targets?  Nature Reviews Drug Discovery 10, 712. doi:10.1038/nrd3439-c1.

Rosenthal, R. (1979, mayo). The file drawer problem and tolerance for null results. Psychological Bulletin, 86, 3, 638-641. doi:10.1037/0033-2909.86.3.638.

Vanpaemel, W., Vermorgen, M., Deriemaecker, L. & Storms, G. (2015). Are we wasting a good crisis? The availability of psychological research data after the storm. Collabra. 1, 1, Art. 3 doi:10.1525/collabra.13.

Wicherts, J. M., Borsboom, D., Kats, J. & Molenaar, D. (2006, oct.). The poor availability of psychological research data for reanalysis. American Psychologist, 61, 7, 726-728. doi:10.1037/0003-066X.61.7.726. PMID: 17032082.

Beall informa: ¡Cuidado con revistas “International” o “Global”!

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall

En el artículo más reciente de su blog, Jeffrey Beall advierte a estudiantes y científicos que una editorial considerada por él predatoria, International Organization of Scientific Research and Development (IOSRD), lanzó cerca de 400 revistas de acceso abierto, muchas de ellas con los títulos “International” y “Global”, entre ellas: la International Journal of Ceramic, la International Journal of Alternative Medicine, la  Journal of Black Holes, entre otras. Los títulos de algunas de estas revistas intentan sonar idénticas a otras que sí son legítimas. Por ende, se recomienda fuertemente a los estudiantes de ciencias y a los científicos que quieran publicar en revistas de acceso abierto a cotejar siempre el listado de revistas y editoriales predatorias hecho por Beall.

Para un listado completo de las revistas, véase el apéndice del artículo de Beall.

Beall informa: Una revista “académica” de Fiji localizada en India

Jeffrey Beall

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Jeffrey Beall descubre otras dos revistas “académicas” de una editorial llamada “South Pacific Journals”. A pesar de no tener un portal de la editorial misma, parece que publica dos revistas cuya dirección postal indica que están localizadas en Fiji.

A pesar de este alegato, Beall investigó a estas revistas y los datos revelan que su sede se encuentra en India. Para más detalles, véase este artículo de Beall.

En resumen, les aconsejo a los estudiantes y profesores de ciencias naturales a alejarse de las revistas: South Pacific Journal of Technology and Science (SPJTS), South Pacific Journal of Pharma and Bio Sciences (SPJPBS).

Beall informa: ¡Cuidado con ciertas invitaciones a conferencias!

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall

Una vez más, Jeffrey Beall nos informa que han salido una serie de invitaciones a conferencias científicas por parte de ciertas editoriales desprestigiadas. Una de ellas es la Takayama Publishing Group. No se dejen engañar con el título, su sede es en Francia. También nos reporta que, de acuerdo a los que suelen asistir a estas conferencias, que carecen de contenido y que las presentaciones parecen más anuncios comerciales que otra cosa.

Para más detalles, pueden leer su artículo al respecto aquí.

Beall informa: Dos editoriales predatorias nuevas

Jeffrey_Beall

Jeffrey Beall

Jeffrey Beall, autor del blog Scholarly Open Access y que investiga revistas predatorias y de baja calidad, informa que han aparecido dos nuevas editoriales predatorias o de baja calidad con las que hay que tener sumo cuidado.

La primera es Scholarly Open Access Journal (SOAJ), que evidentemente tiene  problemas de control de calidad, ya que una de sus revistas se titula Journal of Astrology and Physics, es decir, una revista promotora de la astrología, una seudociencia.

La segunda editorial que Beall denuncia es Remedy Publications. Su dirección física está mal redactada –algo que sugiere de paso mala calidad–, afirma que en su junta editorial está “George Perry, PhD” quien también es mencionado en otras revistas predatorias como parte de otras editoriales predatorias. Remedy Publications ya está enviando emails no solicitados (spam) a miembros de otras juntas editoriales.

Para ver esta noticia con lujo de detalles, lean esta noticia en el blog de Beall. Incluye los nombres de las revistas predatorias que todo profesor o estudiante de ciencias debe ignorar y rechazar.

Tres nuevas revistas predatorias

Jeffrey_Beall

Jeffrey Beall

Como hemos advertido a profesores y estudiantes, se debe tener sumo cuidado a la hora de escoger dónde publicar estudios y artículos para la comunidad científica. En su blog, Jeffrey Beall informa de la inclusión de cuatro revistas predatorias nuevasInternational Academic Publishing House (enlace disfuncional), Scientific FederationeScience Publisher y  Centrum.

Lo que hace todo este asunto bastante gracioso es que los supuestos presidentes de dos de estas revistas solicitaron su inclusión en la lista de Beall. Con su sentido de humor particular, él decía:

“I was only too happy to fulfill their request.”

Para más detalles, lean el artículo de Beall al respecto.

Advertencia a estudiantes de ciencias sobre revistas predatorias

El problema

Hace algún tiempo, en mi curso de Introducción a Filosofía que imparto, una estudiante de ciencias naturales objetaba a una aserción que yo había hecho en torno a un tema controversial. Le dije que tenía que tener mucho cuidado, porque su información parecía estar basada en unas que había visto en “revistas predatorias“. Ella se quedó un poco pasmada por mi respuesta y yo medio espantado de que ella no supiera de la existencia de revistas predatorias. De hecho, uno se sorprende de la cantidad de científicos en la academia puertorriqueña y fuera de ella que no tienen idea alguna de estos asuntos.

El término “revista académica predatoria” (predatory journal) fue acuñado por Jeffrey Beall, un bibliotecario en la Universidad de Colorado, Denver, para referirse a un puñado de editoriales y revistas académicas de libre acceso que sostienen ciertas prácticas cuestionables, tales como:

  • Emails no solicitados que ofrecen servicios o invitan a foros (spam)
  • Bajísima o ninguna calidad de arbitraje por pares (peer review)
  • Engaños en relación con publicar al autor de algún artículo para después cobrarle un dinero bastante sustancial (puede ir de $2,500 a $3,500 por un solo artículo).
  • Manipulación de sus datos de impacto.
  • Reclaman tener un número cuantioso de revistas académicas aunque una muy buena parte de ellas no haya publicado un solo artículo académico.
  • Malas prácticas editoriales: fotografías o imágenes pirateadas, reproducción ilegal de otros artículos publicados en otras revistas, publicación de material plagiado, falsos reclamos de asistencia de ciertos científicos reconocidos, entre otras.

Para una descripción más completa de revistas predatorias, véase el documento más reciente de Beall al respecto.

Jeffrey_Beall

Jeffrey Beall

Quiero hacer una aclaración en relación con Beall. Su posición personal es que las publicaciones de acceso abierto (open access publishing) se mueve más por ideología que por consideraciones costo efectivas. Para él, las publicaciones de acceso abierto son un asunto económico y, a la misma vez, exacerba otros tipos de problemas: plagio, reproducción ilegal, entre otros. No comparto esta apreciación de Beall y me parece que el acceso abierto debe existir para garantizar que el ambiente científico se mantenga como sociedad abierta, que el público tenga acceso a los estudios más importantes y no esconder todo detrás de un muro de pago. De hecho, el asunto del plagio es mucho más notable cuando está detrás de un muro que cuando el estudio original se puede accesar. No obstante mi diferencia con Beall al respecto, sí reconozco que su labor fiscalizadora de falsas revistas de acceso abierto ha sido una enorme aportación a la academia. Así mismo se ha reconocido en todos los círculos académicos de las ciencias. Su labor ha sido tan efectiva que, muy desgraciadamente, se ha convertido en objetivo de ataques de ciertas personas cuyos intereses se hallan afectados por la famosa lista de editores y revistas predatorias de Beall. Muy a pesar de esas objeciones, la revista Science (de la AAAS) llevó a cabo un operativo en el que sometió un falso artículo a varias revistas sospechosas de pobre arbitraje. Una gran mayoría de las que publicaron el artículo en cuestión se hallaban en la lista de Beall.

No tener en cuenta este tipo de información puede llevar a varios problemas, muy especialmente para estudiantes de ciencias puertorriqueños que desean destacarse en la comunidad científica. En junio del año pasado, salió en El Nuevo Día una noticia que debe regocijar a los puertorriqueños: Boricua en Harvard descubre potencial amenaza a la salud pública. En esta, se afirma que la científica y doctora puertorriqueña Adiari Vázquez Rodríguez

hizo un importante descubrimiento en el campo de la contaminación ambiental, durante una investigación que lideró y en la cual se encontró que el mercurio en forma mineral, que antes se consideraba inocuo, puede ser una amenaza a la salud pública.

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Logotipo de acceso abierto.

Antes de proceder, quiero dejar claro que nada de mis aserciones debe interpretarse de manera alguna como un ataque a la Dra. Vázquez Rodríguez ni su investigación. Al contrario, confío que su estudio fue bien hecho y logrado, ya que tiene importantes credenciales a su favor: ella es graduada de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Harvard y su estudio ambiental fue financiado por la National Science Foundation, ambas organizaciones de muy buena reputación internacional.

Entonces, ¿cuál es el problema? Aunque lo que voy a decir no daña en lo mínimo el reconocimiento bien ganado de la Dra. Vázquez Rodríguez, sí se levanta una seria preocupación cuando nos percatamos de que publicó su estudio en una revista de la editorial Frontiers Media, cuyo prestigio se ha puesto en duda por la comunidad científica y ha sido incluida en la lista de Beall como una potencial, posible o probable editorial predatoria.

Aparentemente Frontiers ha tenido un penoso historial, aun durante la época en que estuvo asociada a la revista Nature. De hecho, esta última se disoció a la larga y publicó un artículo en relación con los problemas de Frontiers. En un momento dado, ciertos académicos y científicos involucrados en el arbitraje de los artículos enviados a sus revistas escribieron un manifiesto como un acto de protesta contra los esfuerzos de la editorial para que aprobaran artículos de poca calidad a pesar de sus objeciones. Entre los escándalos de publicación de Frontiers se hallan unos artículos de negacionismo de cambio climático y de conspiracionismo. También publicó un artículo de negacionismo en torno al SIDA. En otro caso, fue criticado por publicar un artículo en torno a una supuesta cerrazón de la comunidad científica a ideas nuevas. A pesar de ello, hay que recalcar que Frontiers parece tomar en serio las críticas lanzadas hacia esta y puede ser que esté intentando mejorar su credibilidad. Por ahora, forma parte del Comité de Ética de Pueblicaciones (COPE por sus siglas en inglés) y del Directorio de Revistas de Libre Acceso (DOAJ por sus siglas en inglés). COPE ha sido también criticado por sus estándares de membresía. No obstante ello, El Nuevo Día declara sin el menor reparo:

Frontiers es una de las editoras de acceso abierto con mayor crecimiento. Es apoyada por sobre 160,000 investigadores líderes en su campo alrededor del mundo, ha publicado más de 25,000 artículos evaluados por otros expertos en 50 revistas, que reciben 6 millones de visitas por mes.

He visto cuan poco se ha orientado a muchos de los estudiantes de ciencias naturales y de medicina en torno a la existencia de revistas desprestigiadas y, mucho menos, revistas predatorias. Es más, conozco a algunos colegas en las áreas de ciencias naturales que ni tienen idea de que existen. Dado este hecho, no debe sorprender que reporteros de El Nuevo Día no conozcan de este nuevo género de revistas “académicas” para verificar la información correspondiente.

Consejos para estudiantes y científicos

Obviamente, la aparición de la Internet y de las licencias de Creative Commons ha posibilitado la existencia de estas revistas predatorias (la inmensa mayoría fraudulentas) y de muy baja reputación. He aquí mis consejos al respecto:

  • Si van a publicar en alguna revista arbitrada de acceso libre, primero verifiquen con el DOAJ y contrasten su lista con la de Beall. La mayoría de las revistas de acceso abierto que no se encuentran en la lista de Beall podrían ser de una mayor confianza.
  • Publiquen en revistas arbitradas de acceso abierto que se conocen por su buena reputación (e.g. PLoS ONE).
  • Estén pendientes a los problemas más recientes de revistas arbitradas suscribiéndose a prensa digital familiarizada con el tema. Mis fuentes más importantes al respecto son:

Si no quieren buscar en una revista de acceso abierto, busquen aquellas incluidas en una “lista blanca”.  No está mal publicar en una revista de bajo impacto, siempre y cuando tenga un buen equipo editorial y unos buenos árbitros de artículos. Tengan en cuenta que estas listas también tienen defectos. Recomiendo la lista blanca de Cabell.