Los jurados no deciden lo que es ciencia (actualizado)

Fotografía de un tribunal

Ayer, 10 de agosto de 2018, en un tribunal de  San Francisco, California, un jurado decidió en contra de Monsanto, que debía pagarle a DeWayne Johnson una suma de $289 millones en daños y perjuicios. Johnson es un hombre de 46 años, víctima de linfoma no hodgkiniano (NHL por sus siglas en inglés) y se alega que obtuvo esa enfermedad, debido al nivel de frecuencia con que rociaba el herbicida Roundup® en su ámbito laboral. La situación de esta persona es desgarradora, ya que su cáncer es terminal.

Por otro lado, se encuentra una gran compañía como Monsanto, una corporación con un nombre que ya es equivalente a la del mismo Satán, que en ocasiones ha infligido daños directa o indirectamente (piénsese en la elaboración del agente naranja, el venta de PCBs, ha acosado a periodistas en torno a algunos de sus productos y no ha sido deferente a científicos y agricultores en cuanto a su manejo de su pesticida Xtend®, entre otros incidentes).

Logo de Monsanto

Logotipo actual de Monsanto

El peso de este caso descansaba en dos piezas de “evidencia”.  La primera, involucra los llamados “Monsanto Papers”, una serie de correos electrónicos y documentos internos que se han hecho disponibles al público gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA). El argumento de los abogados demandantes era que estos documentos presentaban evidencia contundente de que Monsanto había ocultado información en torno a la genotoxicidad de su producto, Roundup®. No solo eso, sino que demostraba de que la compañía probablemente tenía la costumbre de “escribir artículos” para que ciertos expertos los publicaran bajo su nombre (en inglés se conoce a esta costumbre antiética, ghostwriting).

Gran parte de esto lo analizamos en otro artículo que escribimos al respecto. En resumen, no está claro que la compañía realmente haya efectuado ghostwriting propiamente, aunque, en algunos casos, la evidencia parece indicar fuertemente que sí. Todos los científicos involucrados se han defendido al respecto. El caso más reciente fue el de Henry Miller, quien, en un momento de exceso de labores, le había expresado a un empleado de Monsanto en torno a las ideas, opiniones y puntos que quería que aparecieran en un artículo. Después recibió el borrador de esa persona, que él subsecuentemente modificó y corrigió para publicación. “Ergo“, el contenido del artículo tiene su origen en las ideas de Miller y no fue ghostwriting. Toda esta explicación es bastante cuestionable y cualquier persona razonable podría desconfiar de tal autodefensa a la luz de los correos electrónicos. Otros de los científicos mencionados en los mensajes fue Gary M. Williams. La New York Medical College (NYMC) investigó el asunto y determinó que no hubo violación ética (aunque las particularidades de este asunto se han mantenido confidenciales para respetar la intimidad Williams). David J. Kirkland también ha negado haber recibido documento alguno de la compañía que haya publicado bajo su nombre. Finalmente, está un empleado de Monsanto, William Heydens, quien afirmó que hizo unas contribuciones menores, unas ediciones, a un artículo que consideró la EPA para la reanudación de la licencia del glifosato. Esto se ha reportado mal en la propaganda anti Monsanto, de que Heydens había editado un ghostwriting hecho por la corporación.

Otra revelación pertinente de los Monsanto Papers, y que discutimos en otra entrada, es que una de las empleadas, Donna Farmer, había dicho en uno de los mensajes electrónicos es que no podía decir con certeza ante la prensa que Roundup® no fuera cancerígeno. Esta aserción, que  se ha sacado mucho de contexto, no se refiere al glifosato, sino más bien a los sulfactantes que acompañan el producto, que la corporación no había hecho los estudios al respecto, aunque todo indicaba que no eran genotóxicos (así mismo aparece en los mensajes electrónicos).  De hecho, como vimos en esa entrada, pudimos ver muy claramente en su intercambio que  creían en su producto, que no estaban “ocultando” que el producto fuera genotóxico. Al contrario, se afanaban por que los medios de comunicación tuvieran la información científicamente correcta. Sin embargo, lo que sí se le puede reprochar a Monsanto es la manera de convencer al público al respecto, especialmente si llevó a cabo esta actividad de ghostwriting.

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

El segundo tipo de evidencia presentada es la famosa monografía de la la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), en la que determinaba que el glifosato debía considerarse “probable cancerígeno”. En su comunicado, la IARC mencionó a algunos experimentos en particular en los que encontró “evidencia limitada” de correlación entre la dosis de glifosato y ciertas incidencias de cáncer, en particular el NHL. En otro artículo, hemos llevado a cabo un análisis exhaustivo de cada uno de los casos, para inferir que, en realidad, la IARC no tenía evidencia alguna para llegar a esa convicción. Ninguna agencia de salud y seguridad alimentaria de prestigio del mundo coincidió con su análisis y conclusión, ni tan siquiera la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Health Canada o la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda.  Aun con todo, esta evidencia extraordinariamente floja estableció la vinculación causal entre el glifosato y el NHL en la mente de los miembros del jurado.

La combinación de esta monografía, con la razonable sospecha de ghostwriting, y la mala comprensión de los mensajes electrónicos, llevaron a la desafortunada decisión de ayer. ¿Como lo sabemos? Porque así se ha dejado saber en Twitter. Michael Stiles, un analista de operaciones residente en Costa Rica, publicó en su cuenta secciones de una transcripción del caso al respecto.

¿Qué revelan estas secciones?  Bien sencillo, que DeWayne Johnson había desarrollado micosis fungoide, que se considera un tipo extremadamente raro de linfoma no hodgkiano. De hecho, los mismos abogados de Monsanto habían resaltado este hecho de que, debido a la manera en que se desarrolla esta enfermedad, es mucho más probable que hubiera empezado a desarrollarse desde antes de comenzar a laborar asperjando Roundup®.

Un detalle que hay que añadir es que el Dr. Christopher Portier estuvo defendiendo la evaluación de los estudios que hizo la IARC. Sin embargo, Portier ha sido un activista afiliado a la Environmental Defense Fund (que está contra el uso del glifosato) y que ha estado recibiendo una buena cantidad de dinero asesorando a firmas litigantes, para defender la monografía de la IARC, aun cuando, como estadístico, ese no es su expertise.

Parece que el jurado no tuvo en cuenta estos importantes detalles a la hora de deliberar al respecto. Por otro lado, el juez ha expresado su parecer en torno a la posible peligrosidad (hazard) y riesgo (risk) en relación con las conclusiones de la IARC, y ha visto la monografía como evidencia inadecuada para el caso.

¿Cómo han respondido los científicos en general ante esta decisión? Veamos:

En el mundo hispano, Rosa Porcel Roldán, del blog La ciencia de Amara, escribió un artículo en relación con este tema. Muchos científicos hispanohablantes aprovecharon la ocasión para expresarse.

El mismo proceso judicial estuvo repleto de información técnica en torno a los estudios de la EPA y de las agencias reguladoras europeas, sobre sus deficiencias, entre otros. No sería sorpresa si esta información fue abrumadora para los miembros del jurado que, usualmente, no son expertos en el tema. El testimonio de Johnson le añadió un elemento emocional a todo este asunto, llevando a su veredicto.

Monsanto ha afirmado que apelará la decisión y, desde mi muy personal punto de vista, creo que esta decisión del jurado será revocada. Aun si fueran ciertas todas las acusaciones de ghostwriting y aun si fuera cierto que Monsanto ha abusado de sus oponentes (como se ha podido constatar en algunos casos) y aun si algunos estudios tuvieran deficiencias, eso no cambia en absoluto la calidad científica que se tiene hasta ahora. Hay miles de estudios que periódicamente se han hecho en torno al glifosato. En PubMed, ya se va aproximando a los 2,900, y que contienen estudios que sí le hallan genotóxicos y otros que no. Cuando excluimos los estudios preliminares y los de revistas predadoreas, consideramos los estudios de mayor calidad, como los de cohorte, las revisiones científicas y metaanálisis, el resultado es que no hay evidencia alguna que el glifosato esté vinculado al cáncer y mucho menos al NHL.

Una vez más, esto no excluye con 100% de certeza que el glifosato sea genotóxico, puede serlo. Sin embargo, es sumamente improbable, dado que no hay evidencia sólida alguna de que lo sea. Compárese la siguiente gráfica del aumento del uso del glifosato en Estados Unidos, con las tendencias de incidencias de cáncer en ese país.  Con eso los dejo.

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos

Aumento del uso del glifosato en Estados Unidos (Benbrook, 2016, p. 8).

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Mientras el uso agrícola y, por ende, el consumo de glifosato ha aumentado considerablemente a través de los años en Estados Unidos, el número de incidencias de cáncer se ha estabilizado y está disminuyendo.

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Referencias

Benbrook, C. (2 de febrero de 2016). Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally. Environmental Sciences Europe28(1), 3. doi: 10.1186/s12302-016-0070-0.

Siegel, R. L., Miller, K. D., & Jemal, A. (enero/febrero 2017). Cancer statistics, 2017. CA. Cancer Journal for Clinicians67(1), 7–30. doi: 10.3322/caac.21387.

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¿Nueva cifra oficial de muertos por el huracán María?

Ayer, jueves, 9 de agosto de 2018, en el New York Times, se observó que el gobernador perparó un borrador de un plan de recuperación del país, fechado el 9 de julio de 2018, en el que le solicita al Congreso de los Estados Unidos, $139 mil millones. En la página 30 del informe, dice lo siguiente:

Although the official death count from the Puerto Rico Department of Public Safety was initially 64, the toll appears to be much higher. On June 13, the Government of  Puerto Rico revealed that there were 1,427 more deaths in the four months after the hurricanes than normal (based on the previous four years), and it will update the official count after a George Washington University study is completed (mi énfasis).

Fotografía de devastación de huracán María.

Fotografía de devastación de huracán María. Cortesía de Western Area Power (CC-BY 2.0).

¿En serio el gobierno “reveló” ese número?  Todo lo contrario, se ha aferrado acérrimamente al número oficial de 64, mientras que  nos dejó saber del estudio de la Universidad de George Washington. Lo que sucedió el 12 de junio, es que un juez le ordenó al gobierno liberar la información en torno al registro de los fallecidos en los meses subsiguientes al huracán María. Esta información se le entregó al noticiero CNN y el Centro de Periodismo Investigativo, razón por la que la hizo disponible el 13 de junio. Sin embargo, hasta donde he podido investigar, nunca el gobierno “reveló” que había 1,427 más muertes por María. Cuando, Frances Robles, del periódico estadounidense, le preguntó al Secretario de Seguridad Pública y Salud, Héctor Pesquera, al respecto, él respondió que el resultado era un puro cálculo matemático y que el número no podía atribuirse de seguro a María. Además, como tal no era resultado de una investigación independiente al respecto. Aun con todo, incluyó ese número en este informe.

Si esta es la manera en que el gobierno va a solicitar dinero al Congreso, con el nivel de paupérrima credibilidad que tiene (tanto el ejecutivo como la Junta de Control Fiscal), entonces estamos en serios aprietos.

Hay, por el momento, dos estudios que se han hecho en torno al número de muertos bajo María y que han sido arbitrados por pares. Uno de ellos fue publicado por autores de la Universidad de Harvard, que da un número de 4,645, con un margen de entre 793 a 8,498 fallecidos. El otro fue publicado por autores de la Universidad de Pennsylvania y de la Universidad de Texas en San Antonio, que nos ofrecen el número de 1,139 con un margen de entre 1,006 y 1,372 difuntos. El número dado por el gobierno en el borrador entra dentro del margen del primer estudio, pero fuera del del segundo.

El gobierno deberá aclarar cómo obtuvo esa cifra. Mientras tanto, sostiene que la oficial será actualizada a la de los resultados de la Universidad de George Washington cuando salga su informe final. Mientras tanto, esta noticia del New York Times añadirá al descrédito del gobierno.

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¿El fraude de la quimioterapia?

Senador Juan Dalmau

Senador Juan Dalmau, del Partido Independentista Puertorriqueño

Hace tres días, todos los puertorriqueños recibimos una gran noticia que nos llenó de mucha alegría. El Senador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau Ramírez, compartió este tuit con sus seguidores:

Gabo padecía de leucemia linfoblástica, que fue erradicada, gracias a la quimio y al personal del Hospital Pediátrico. Aun con todo, siempre vale la cautela, de estar siempre atentos a que no regrese de alguna manera. Un chequeo periódico siempre será pertinente. Conozco personalmente al senador desde hace años, sé la calidad de persona que es, e infiero, a partir de ahí, la clase de padre que debe ser. Creo que la valía de su familia, incluyéndolo a él, debe servir de ejemplo de lo más hermoso que existe en nuestro pueblo. Le deseamos todo lo mejor a Gabo.

Antes que él, otra persona que admiro mucho, el Rev. Michael Dowd, también pasó por la quimio. No solo le salvó la vida, sino que hoy vive para contarlo y para continuar diseminando el evangelio de la evolución.

No obstante esto, en las redes sociales y en los ciertos círculos críticos de la medicina convencional, se suele pensar que la quimioterapia sencillamente no funciona. Esta convicción toma diferentes vertientes. En una en particular, se afirma que la quimioterapia disemina el cáncer en el cuerpo. Otros afirman que el 75% de los oncólogos jamás se someterían a la quimioterapia. En otros casos, se afirma que el porciento de éxito de la quimio es extremadamente bajo; al contrario, que el tratamiento fracasa el 97% de los casos. Este último alegato se diseminó debido a este vídeo de Peter Glidden haciendo unas declaraciones sorprendentes, hasta el punto en que se volvió viral:

Veamos las razones por la que se da tratamiento con quimioterapia y, después, vamos a explorar cada uno de estos alegatos.
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¿Para qué se utiliza la quimioterapia?

David Gorski, M.D.

David Gorski, M.D. Foto cortesía de él, CC-BY-SA 4.0.

Según el médico, David Gorski, el tratamiento de la quimio se puede utilizar con varios fines, dependiendo del caso.

  • Tiene un fin curativo. Este acercamiento se utiliza en los casos de leucemia y limfomas (como es el caso de Gabo, el hijo del Senador Dalmau).
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  • Puede ser una quimioterapia adyuvante. Después de alguna cirugía u operación, se administra quimio con el propósito de reducir la probabilidad de una nueva instancia del mal. Según estudios recientes, nos dice Gorski, este tipo de tratamiento ha ayudado a reducir las muertes por cáncer de mamas por un 30%.
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  • Puede ser una quimioterapia neoadyuvante. En este caso, se administra la quimio antes de la operación o la cirugía, sea para achicar el tumor, facilitando así su remoción, o sea para cirugía para conservación de algún órgano (por ejemplo, para achicar algún tumor y sacarlo para evitar una mastectomía).
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  • Puede ser una quimioterapia paliativa. En la etapa IV de la enfermedad, la quimio ayuda a alargar la vida del paciente.

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Alegatos contra la quimioterapia

1. La quimio ayuda a diseminar el cáncer en el cuerpo

En este caso, usualmente se utilizan dos estudios para fomentar este miedo al público. El primero es este estudio, que muestra cómo algunos tratamientos de quimioterapia, en vez de curar al paciente, empeoran su condición (Sun et al., 2012). En particular, lo que afirma es que hombres que se han tratado por cáncer de la próstata, han dado señales de que sus células saludables afectadas secretan la proteína WNT16B.  Cuando se daña el ADN de estas, generan la proteína que, inesperadamente, crea resistencia de las cancerosas al tratamiento.

Sin embargo, lo que muchas personas pasan por alto es que esto no aplica a todo tipo de quimioterapia, sino aquellas que son extremadamente agresivas hasta el punto de dañar las células saludables. En tales casos, el estudio señala que este tipo de tratamiento puede retardar la cura del cáncer por las razones indicadas.

Por otro lado, lo que usualmente no se dice en las redes sociales y en los lugares de la mal llamada “medicina alternativa”, es que los mismos autores afirman que esta evidencia sugiere un nuevo curso de acción para futuros tratamientos. Por ejemplo, se podría inyectar un anticuerpo para la WNT16B durante el tratamiento con quimio y, de esa manera, impedir que los tumores crezcan a causa de la proteína. Efectivamente, algunos años después, se publicó otro artículo en que mostraba que esta estrategia funcionaba (Sun et al., 2016).

El segundo estudio que se utiliza, y que fue publicado el año pasado, es este, en el que se descubrió que una quimio neoadyuvante, puede inducir a metástasis en casos de cáncer de seno (Karagiannis et al., 2017). Es decir, que una quimio administrada antes de una cirugía de seno, podría estimular a empeorar la situación de la paciente que padezca de cáncer. Sin embargo, lo que nos revela el estudio, es algo distinto. Como una revisión científica nos deja saber, la quimio neoadyuvante tiene la misma tasa de supervivencia que el adyuvante, pero la primera tiene más éxito en la preservación del seno que la segunda (Mieog, Hage, & Velde, 2007). Lo que procura indagar el estudio que exploramos es, más bien, la manera de mejorar algunos problemas potenciales de los tratamientos con quimio neoadyuvantes, en este caso, del cáncer de seno.

Kariagiannis et al. (2017) nos dice que aun con lo señalado, es posible que, bajo algunas circunstancias de cáncer de mamas, ciertas formas de quimioterapia neoadyuvante estimulen a los macrófagos y estos creen algunas aperturas en tejidos por los cuales las células cancerosas puedan salir e invadir el cuerpo. El estudio es una publicación de los resultados experimentales que corroboran esta hipótesis.

Sin embargo, lo que a los críticos de la quimioterapia se les olvida cuando utilizan este artículo, es que el estudio incluye también maneras de evitar ese desenlace durante la quimio.  Los autores diseñaron una efectiva estrategia de bloqueo de las células cancerosas para que no se diseminaran por la corriente sanguínea. Aquí, David Gorski nos da más detalles de ese proceso.

Conclusión: Los médicos se acercan a un caso de cáncer como estratega militar, buscando cómo acorralar y terminar al enemigo de la manera más efectiva posible. Todo esto involucra cálculo de riesgo, cálculo costo-beneficio y mucha sabiduría. Hemos visto que, a medida que se cometen errores, se sigue aprendiendo cómo opera el cáncer y los efectos de la quimio, para entonces proponer mejores remedios mucho más efectivos. Sin embargo, en balance neto, a pesar de las inherentes limitaciones del conocimiento médico de algo tan complicado como el cáncer, la quimio funciona en muchísimos casos, especialmente cuando se incorporan nuevas estrategias para liquidar células cancerosas.
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2. La quimio no es efectiva en el 97% de las ocasiones

Botellas de químicos para la quimioterapia

Botellas de químicos para la quimioterapia. Imagen cortesía de la National Cancer Institute.

El alegato contra el tratamiento, se vio alentado por un estudio que concluía que este procedimiento no funciona el 97% de las veces. En años recientes, se presentó el vídeo en que un médico “confesaba” que ese era el caso (lo mostramos al comienzo de este escrito). Para sustanciar su afirmación, muestran dos “estudios”.

Uno de ellos no es un estudio, sino una monografía, que ya es obsoleta debido a que sus conclusiones no son válidas. La monografía fue escrita por Hardin Jones en el año 1956. Desde entonces hasta ahora, su contenido ha perdido vigencia porque la situación de la medicina ha cambiado radicalmente. El asunto se agrava cuando uno se da cuenta de que las fuentes en las que el Dr. Jones basaba sus conclusiones son todas mucho más obsoletas (i.e. una de 1926, otra de 1937, sin dar referencias).

El otro estudio que se menciona es el aludido por Peter Glidden en su vídeo (que mostramos arriba), especialmente dando el año equivocado: el estudio al que se refiere se publicó en el 2004, no en 1994, y la revista se llama Clinical Oncology, no Journal of Clinical Oncology (Morgan, Ward & Barton, 2004). En las ciencias, la supervivencia se mide en un periodo de 5 o de 10 años después del tratamiento de cáncer, dependiendo de lo que se quiera inquirir. En el estudio en cuestión, se observó el nivel de supervivencia de pacientes que habían pasado por quimioterapia y llegó a la conclusión de que solo sobrevivían entre el 2 al 3% de los pacientes de cáncer en Australia y en Estados Unidos. Desde entonces, este artículo se ha convertido en la bandera de la llamada “medicina alternativa” en contra de la quimioterapia.

Sin embargo, un artículo publicado no es palabra de Dios ni adquiere un estatus de infalibilidad. Sí, fue revisado por pares antes de la publicación, pero la crítica continuó aun después. Una carta al editor de la revista Clinical Oncology, dejó saber que el escrito tenía unas serias deficiencias hasta el punto de invalidar sus resultados (Mileshkin et al., 2005). He aquí un puñado de sus objeciones:

  • El estudio no establece una distinción entre varios tipos de cáncer ni los distintos tipos de tratamiento de quimioterapia. Eso lleva a serios problemas en cuanto a las conclusiones (aquí menciono solo unas cuantos de todos los que señalan):
    • El estudio subestima la eficacia de la quimioterapia, ya que en algunos casos, el cáncer de mamas (que tuvieron en consideración) vuelve aparecer más allá de los 5 años. La quimio adyuvante puede alargar el periodo de vida a 10 años para mujeres más jóvenes de 50 años (un 7%) y las que hayan padecido de ganglios positivos (un 11%). El periodo en 5 años (como hace el estudio) daría unos datos de 3% y 6.8% correspondientemente.
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    • El estudio omite, inexplicablemente, los casos de leucemias, instancias en los que la quimio tiene un alto porcentaje de éxito (en la primera ronda del tratamiento, entran en remisión el 70 a 80% en el caso de aquellos más jóvenes de 60 años; entre el 35 al 40% de estos pacientes estarán completamente curados. Döhner et al., 2010; Döhner, Weisdorf & Bloomfield, 2015).
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    • No hace distinción entre distintos tipos de linfomas, algunos son de alta probabilidad de cura con quimio (e.g. el linfoma Burkitt).
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  • Tampoco el estudio mira la evidencia de cómo ciertas dosis de la quimio han ayudado alargar el lapso de vida del paciente y le añade un grado de calidad de vida.
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  • La quimioterapia también es costoefectiva, ya que representa un ahorro  cuando se le compara con la inversión en medicamentos en etapas avanzadas.
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  • El estudio también altera resultados de otros. Por ejemplo, en el caso del cáncer de la cabeza y del cuello, el estudio cita mal a un metaanálisis cuando dice que la contribución al beneficio que hacía la quimioterapia en conjunto con la radioterapia era 4%, cuando en realidad era 8%.

Conclusión: Por estas y otras muchas razones, los oncólogos no le dan crédito a la aseveración de que la tasa de supervivencia de los tratados con quimio es de 2 a 3%.
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3. El 75% de los médicos rechazaría la quimioterapia

Doctora con su tableta

Doctora con su tableta – Foto cortesía de George Holdan.

Otra afirmación que procede de la “dimensión desconocida” es el dato falso de que el 75% de los médicos oncólogos rechazaría la quimioterapia.  Este factor proviene de una encuesta que se hizo en 1985, para la revista Oncology. En aquel momento, lo que se preguntaba, en el caso del cáncer del pulmón, era en relación con un producto de quimioterapia particular, cisplatin. Nótese que esta encuesta no trataba en general del tema de la quimio, ni se refería a la totalidad de los tratamientos. En aquel momento, el cisplatin era una droga nueva en el mercado y muchos oncólogos tenían dudas de su efectividad para el cáncer pulmonar.

Sin embargo, los que dan ese dato se les olvida que esa misma revista hizo otro sondeo en 1997, que ha sido publicado y está disponible al público. ¿Resultado? El 64.5% de los oncólogos y hematólogos, además del 67% de las enfermeras, dijeron que sí se tratarían con la quimioterapia (Smith, Desch, & Somerfield, 1998).

Admitidamente, esta es una muestra limitada de oncólogos, médicos en general y enfermeros. Hubo otro sondeo al respecto, distinto al que discutimos hace poco y, para sorpresa de muchos la respuesta es variada de cada tipo de cáncer. Por ejemplo, para la etapa IV de Hodgkin, el 98% de los oncólogos estaba dispuesto a tratarse con quimioterapia. En el caso de las etapas III y IV del linfoma histiocítico difuso, el 94%, el mismo resultado que el linfoma limfocítico agudo y el mieloma múltiple. Ese no fue el caso de cáncer de colon resecable, 8% (Lind et al., 1991, p. 392).

Conclusión: No hay un solo tipo de cáncer, como no hay un remedio de quimioterapia, como no todas las víctimas tienen el mismo estado de salud. La opinión de los oncólogos de si se someterían a la quimio varía por caso, pero es falsa la convicción de que la mayoría (el 75%) de los médicos se opondrían a este tratamiento en general.
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La quimio sí funciona

Si el caso de Gabo, el hijo del Sen. Dalmau, o el caso del Rev. Michael Dowd no son suficientes, la evidencia muestra que hay vida después de la quimio. En el Reino Unido, sobrevive el 50% por 10 años o más, una mejora de 1970 en el que el porcentaje de supervivencia era de 24%. La quimioterapia y las mejoras de su administración, ciertamente tuvieron mucho que ver con eso. En Estados Unidos ha habido un decrecimiento sustancial de incidencias de cáncer, al igual que una disminución de un 25% de muertes de pacientes con la condición.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo.

Las tendencias de incidencias y mortandad por cáncer por sexo (Siegel, Miller, & Jemal, 2017, p. 12).

Lo mismo se está viendo en Canadá.

La quimioterapia envenena el cuerpo, como muchos opositores dicen constantemente, pero recordemos que todo depende de la dosis y de la estrategia escogida por el médico para lidiar con el caso de cáncer que corresponda. Para todos los efectos, dependiendo del caso, de la edad del paciente y de la terapia a tomar, se tiene una mayor o menor probabilidad de sobrevivir al cáncer.

Ciertamente, se tiene mucha mayor probabilidad de vencer cuando se lucha, que cuando no se hace nada. Sin embargo, cada vez que le decimos a nuestros seres queridos que padecen este mal, que no tomen la quimio porque solo funciona un 2.5%, con toda probabilidad, estamos efectivamente condenándole a muerte.

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Referencias

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Sun, Y., Zhu, D., Chen, F., Qian, M., Wei, H., Chen, W., & Xu, J. (18 de agosto de 2016). SFRP2 augments WNT16B signaling to promote therapeutic resistance in the damaged tumor microenvironment. Oncogene, 35, 4321–4334. doi: 10.1038/onc.2015.494.

 

Visita a la exhibición educativa Oceánica en el Ecoexploratorio

El sábado pasado, 4 de agosto de 2018, tuve la oportunidad de visitar el Ecoexploratorio de Plaza las Américas, donde se llavaba a cabo su exhibición educativa Oceánica. Esto me pareció apropiado tras la declaración del gobierno de Puerto Rico a agosto como el mes de las ciencias marinas.

He sido amigo del Ecoexploratorio desde marzo de este año y quería explorar el lugar al que había contribuido.

Como usualmente ocurre los fines de semana, había una serie de actividades en el lugar. En primer lugar, usted va a ser recibido por un dinosaurio, anunciándole el nombre de la actividad del día: “Planeta Agua”. Es un nombre lógico, dado que la inmensa mayoría de la superficie de nuestro planeta está dominada por el agua. Este es un comienzo que ayuda a ambientar al público al tema de los océanos.

Entrada al ecoexploratorio

Entrada al Ecoexploratorio de Plaza las Américas (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Me encontré con un público que ya estaba disfrutando de una exposición en la Sala del Océano. Tomé ese recorrido, en el que una de las científicas marinas que trabaja en el Museo, nos habló de los océanos y los diversos animales que allí viven. Tuvimos la oportunidad de ver y (en algunos casos) tocar algunos de los restos de animales que se mostraban, entre ellos, un cráneo y una costilla de un manatí, una mandíbula de tiburón, un caparazón de un tinglar y varios restos de esponjas marinas.

 

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También tuve la fortuna de participar de otra presentación en torno a los ciclos del agua, presentado por otra de las científicas ambientales. Para que comprendieran este ciclo de evaporación, condensación y precipitación, se les repartió a los niños unas bolsas con agua, diseñadas para que las colgaran en sus casas al sol y vieran ese proceso. Además, también participaron de una actividad de simulación de precipitación (usando un vaso, agua, jabón de afeitar y un tinte, ¡muy creativo!).

Confieso que todo esto me hizo regresar a mi infancia. Aunque no participé directamente de estas actividades, sí me regocijó mucho ver cómo los niños se desenvolvían, preguntaban y aprendían en todo este proceso. Al final, hubo un rap (una canción sobre los ciclos del agua) y se le invitó a todos los presentes a bailarlo.

 

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Además de todo lo mencionado arriba, el Ecoexploratorio también está equipado con varios espacios de entretenimiento para conocer mejor nuestro planeta. Puede usted sumergirse en el agua y ver los tiburones bajo el agua, ser meteoróloga,  jugar en computadoras para ayudar a Coralina a recoger la basura para el reciclaje, entre otras sorpresas.

 

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Mientras tanto, en Mayagüez se daba también la actividad de Ruta Planeta Digital en el Mayagüez Mall, y que continuará este mes.

Ruta Planeta Digital

Ruta Planeta Digital

Esta aventura continúa los días:

  • 11 de agosto en Plaza Guayama
  • 18 de agosto en Plaza Caribe
  • 25 de agosto en Aguadilla Mall

Cada fin de semana, se aprovecha el Back to School para ayudar a preparar al público durante la temporada de huracanes.

 


El Ecoexploratorio que se encuentra en Plaza las Américas es una muestra al público de lo que será la localidad final de su edificio en el Distrito de Convenciones para convertirse en un Museo de las Ciencias en Puerto Rico. Según me informó una de las científicas, parece ser que abrirá antes de que finalice este año.

La rostro público de este importante proyecto es la meteoróloga Ada Monzón. Sin embargo, también está detrás de ello, en su Junta de Directores, José Alonso, Carlos Fernández, Alexis Molinares, Roselly Ramseyer Torres, Rachid Molinary, Ignacio Álvarez y Manuel Cidre.

En el momento, hay tres tipos de membresía:  Familiar de cinco personas ($100), de adulto ($40) y estudiante ($15). Sus beneficios incluyen una entrada gratis al museo por un año para recorridos guiados, actividades y charlas educativas. No solo eso, sino que los miembros reciben 10% de descuento en talleres educativos y 10% de descuento en actividades de cumpleaños.

Seguirá exhibiéndose Oceánica hasta el 31 de diciembre de 2018. Visítenla y también exploren su portal cibernético.

Violencia doméstica, violencia en el noviazgo y Fundación Alto al Silencio

Senador Juan Dalmau

Senador Juan Dalmau, del Partido Independentista Puertorriqueño

El fin de semana pasado, el sábado 28 de julio de 2018, a las 3:00pm el Senador independentista, Juan Dalmau Ramírez intervino en un incidente de  violencia doméstica. Según sus declaraciones a la prensa, él inicialmente había visto algo que le pareció, de lejos, un juego de manos. Tras la gritería que se dio después, al ver que claramente una mujer estaba siendo agredida, intervino para detener lo que estaba ocurriendo. Después, llamó a la Policía para reportar lo sucedido y el agresor eventualmente fue aprehendido por las autoridades. Más tarde, para sorpresa y enorme disgusto del legislador, según un mensaje que recibió y compartió en las redes sociales, el sujeto  fue puesto en libertad tres horas después.

Incidentes como estos y otros tipos de manifestaciones de violencia, se dan mucho más frecuentemente en nuestro país que lo que creemos. De hecho, ha habido un aumento de este tipo de cosas a medida que ha pasado el tiempo.

Ada M. Álvarez Conde

Ada M. Álvarez Conde en la presentación del 4 de agosto de 2018. (C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Ayer sábado, 4 de agosto de 2018, tuve la dicha de asistir a la presentación de Ada Álvarez Conde, excandidata del Partido Popular Democrático al Senado por San Juan, Guaynabo y Aguas Buenas, en torno al problema particular de la violencia en el noviazgo. Esto se dio a las 10:00am en la librería Pura Vida Books, de Santa María Shopping Center en Guaynabo. Antes y durante esta candidatura, ha sido una asidua luchadora contra la violencia doméstica y de noviazgo, especialmente a partir de reflexiones en cuanto al problema que ella vivió con su primera pareja cuando tenía 14 años, e investigaciones que desde entonces ha hecho del tema. A raíz de su experiencia, cuando tenía 19 años, ella publicó su obra, Lo que no dije, convirtiéndose así en la novelista más joven de Puerto Rico. Ella adquirió un bachillerato en Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, tiene una maestría de Florida International University en Comunicación Masiva y un doctorado en Historia de Puerto Rico del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. También tuvo experiencia laborando en la Comisión de Asuntos de la Mujer en el Senado. Además, ella ha organizado la Fundación Alto al Silencio para ayudar a orientar a víctimas de violencia de pareja.

A la actividad de ayer, también asistió Adriana Cartagena Díaz, Miss Progress Puerto Rico 2018, quien se interesó en el problema de violencia de pareja. Cartagena afirmó que se ha enriquecido de lo mucho que ha estudiado y aprendido de este grave asunto que permea en el país.

Adriana Cartagena

Adriana Cartagena en presentación sobre violencia en el noviazgo, 4 de agosto de 2018. (C) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

No haré una exposición exaustiva de lo que habló, pero he aquí algunos de los puntos que discutió en su presentación:

  • Según la Organización de Naciones Unidas, 1 de cada 3 mujeres pasa por violencia de género.
  • Un estudio del 2011 reflejó que el 87% de los jóvenes de escuela superior reportaron incidentes de violencia.
  • El maltrato emocional es la manifestación violenta de noviazgo más común.
  • Cada 15 días muere una mujer en manos de su pareja o expareja.
  • Hay más de 10,000 querellas de violencia doméstica al año y 16,000 de maltrato infantil. Sin embargo, se piensa que el 98% de las agresiones sexuales no se reportan.
  • No hay estadísticas violencia de noviazgo.

Algunos de estos datos sorprenden, pero más preocupante es lo que nos tuvo que decir en torno a la Ley 54 de 1989. Esta ley de violencia doméstica solo cubre a casados, o parejas que conviven o a parejas que tienen un hijo. Solo cubre a los novios en cuanto a que les requiere que hayan tenido acto sexual. Si no lo llevaron a cabo, la parte maltratada queda relativamente desamparada de la protección de ley, depende del juez que encuentre que se deba extender algún beneficio de ley 54 a la víctima.

En el cuatrienio pasado, bajo la dirección de Álvarez de la Comisión de Asuntos de la Mujer en el Senado, la Senadora Mari Tere González radicó un proyecto de ley (P. del S. 803 del 17 de octubre de 2013) para enmendar la Ley 54, para extender el beneficio de órdenes de protección a jóvenes que no tuvieran sexo, pero que también fueran maltratados por su pareja. Desgraciadamente, esa pieza de legislación no fue aprobada.

Durante la charla, ella compartió sus relatos y experiencias, de lo que había indagando sobre el tema y recogido de testimonios de estudiantes y jóvenes que han pasado por algún tipo de maltrato. También nos mostró un cuestionario de violencia en el noviazgo, con el que un joven o una adolescente puede identificar las señales de maltrato.

Este martes, 7 de agosto, Álvarez dará un webinar sobre violencia de género desde la niñez, a la 6:00pm en Facebook Live, en su Fan Page.

En este momento, ella quiere continuar una campaña en contra del maltrato en el noviazgo, por lo que ella solicita que personas comprometidas (sicólogos, pastores, ministros, maestros, líderes comunitarios y toda persona que desee participar) den charlas en torno al tema. Ella dará una conferencia para prepararlos para esa tarea y conllevará certificado y una copia de su libro. Una de esas charlas será en Pura Vida Books de Mayagüez, el 11 de agosto, de 1:00 a 4:00pm y tendrá un costo de $60, aunque se puede reservar con $30. La segunda conferencia será en Pura Vida Books de Guaynabo de 9:00 a 12:00pm.

Anuncio de actividad del 11 de agosto.

Anuncio de actividad del 11 de agosto.

Finalmente, deseo agradecerle a ella me entregara una copia de su novela Lo que no dije, algo que aprecio mucho.

Lo que no dije

Libro Lo que no dije de Ada Álvarez Conde.

Cualquier información adicional, puede ir a la página de Facebook de la Fundación Alto al Silencio y el portal de Ada Álvarez Conde.

Nuevo estudio en cuanto a muertos por el huracán María (actualizado)

Casa inundada como resultado del paso de María.

Casa inundada como resultado del paso de María. Foto: Yuisa Ríos y FEMA

Hoy, 2 de agosto de 2018, acaba de salir una publicación muy importante en torno al número de muertos por el huracán María. He aquí la ficha:

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

El gobierno de Puerto Rico ha mantenido su cifra oficial de 64 muertos por María. El estudio de Harvard, que se discutió en otra entrada, estimaba el número de muertos alrededor de 4,645, con un margen amplio de error de 793 a 8498 muertos. A. R. Santos Lozada, de la Pennsylvania State University, y J. T. Howard, de la Universidad de Texas en San Antonio, habían publicado al final del año pasado un estudio que indicaba que era posible que hubiera proximadamente un exceso de muertos de 1,085, pero sin haber obtenido las cifras oficiales.

Esta nueva publicación, en la forma de carta al editor de la Journal of the American Medical Association (JAMA), ya hace un cálculo mucho más firme. Los investigadores finalmente obtuvieron información del número de los muertos desde septiembre hasta diciembre. Utilizaron los números de las muertes de personas por mes desde enero de 2010 a diciembre de 2016, estableciendo así un promedio de muertes esperadas por mes en el año 2017. Después, comparó estas predicciones versus los números obtenidos desde septiembre a diciembre de 2017.

He aquí los resultados:

  • Septiembre de 2017: exceso de alrededor de  459 muertos
  • Octubre de 2017: exceso de alrededor de 564 muertos
  • Noviembre de 2017: exceso de alrededor de 116 muertos
  • Diciembre de 2017: no hubo diferencia significativa

Concluyen, pues, que el exceso de muertos que hubo durante esos meses fue de 1,139. Ellos señalan como limitación el hecho de que no pueden conocer certeramente si cada una de estas muertes se puede atribuir directa o indirectamente a María, factor que añadiría un elemento de mayor rigor al estudio.

También criticaron el estudio de Harvard, debido a que su cifra se obtuvo erróneamente al subestimar el promedio de fallecimientos en meses anteriores y sobrestimando el número de muertos de los meses posteriores al huracán. Esto explica la disparidad de las cifras obtenidas en ambos estudios, y el amplísimo margen de error del de Harvard.


(Actualización – viernes, 3 de agosto de 2018)

Ayer, el gobernador se “disculpó” por los errores de su política en relación con este tema y, por sus declaraciones, parece que se acababa de enterar de la noticia sin haber leído la publicación. Por lo que ha salido en la prensa y en los comentarios políticos, parece que nadie ha lo ha leído (hasta donde sé). Este blog ha sido el único que ha sintetizado su contenido.

Hay que hacer una serie de observaciones. En primer lugar, aunque es bueno mencionar las serias deficiencias del estudio de Harvard, es también justo decir que cuando sus autores solicitaron las cifras oficiales de muertos, estas no les fueron provistas. Por ende, tuvieron que utilizar una manera indirecta de obtener los datos, que todo el mundo reconoce que fue producto laborioso y loable, aunque dejaba un margen de error demasiado abierto. De hecho, de acuerdo con estos investigadores, ellos esperaban que el número de de muertos fuera superior a 5,000.

Este nuevo estudio que ahora discute (pobremente) la prensa, es mucho más preciso en cuanto a que ahora puede utilizar números oficiales de muertos reconocidos por el gobierno. El resultado objetivo, el número de 1,139 muertos, es mucho más cercana al estimado que ellos hicieron originalmente (1,085). Parece ser que el número de muertos puede rondar entre esos números y cae dentro del margen provisto por el estudio de Harvard. Sin embargo, parece que los autores de este estudio rechazan el de Harvard por razones metodológicas y su falta de acceso a los números oficiales.

Hay que tener en cuenta que, a pesar de la mayor certeza de los números, todavía nos falta el estudio de expertos de la Universidad George Washington y que están laborando con la Universidad de Puerto Rico para llevar a cabo la colección de datos. Se lanzó un informe preliminar, que cuyo contenido es resultado de un trabajo que costó alrededor de $125,000 y todavía no han terminado debido a que, dicen ellos, los fondos son insuficientes. Esta noticia todavía genera malestar entre los puertorriqueños, especialmente porque es un estudio que podría corregir el problema particular señalado por el de Santos-Lozada y Howard, en el que se miraría las causas de muerte en casos particulares.

Finalmente, contrario a lo que sugerimos en nuestra previa entrada en torno al tema, todavía el Secretario de Seguridad Pública y Salud, que se comportó temerariamente contra la prensa en cuanto al tema, todavía sigue en su puesto.

La fiebre solar en Puerto Rico en relación con California y el mundo

El miércoles, 25 de julio de 2018, varios líderes políticos de Puerto Rico y Estados Unidos participaron de las vistas del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.  Aquí está un vídeo de todo lo acontecido:

Como es sabido por todos, el gobernador rehusó ir, supuestamente por un incidente que ocurrió en Twitter en relación con el presidente del Comité, Rob Bishop. Esa ausencia es desafortunada, dada la crisis que está pasando la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). También se ha dicho, por parte de ciertos analistas políticos, que fue el Senador Eduardo Bhatia quien sobresalió en las vistas con lo que la prensa describe como su momento “Don’t Push It”, recordando las palabras del Dr. Pedro Rosselló cuando le respondía al Senador James Inhofe en relación con la situación de la Marina en Vieques. Irónicamente, Bhatia estaba negando lo que, para mal, es jurisprudencia en Estados Unidos: que Puerto Rico es propiedad de (aunque no parte de) Estados Unidos. Coincidimos con él de que dicho estatus es uno ofensivo y denigrante, que es contrario a los ideales democráticos, por lo que es necesario un cambio a un estatus de mayor dignidad política.

Lo que más llama la atención del testimonio del Senador Bhatia es que hace unos puntos válidos en torno a la privatización de la AEE y las consecuencias que eso conllevaría tras una monopolización privada —si se vendiera a alguna compañía— y sin una Comisión de Energía fuerte que la regule efectivamente. Sin embargo, introdujo el tema de las renovables (como virtualmente todos los demás lo hicieron), en particular, la energía hidroeléctrica y la solar. Además, también trajo a colación la nececesaria división de la red eléctrica en microredes para evitar la vulnerabilidad que representa la actual distribución de electricidad. Este punto es importante, debido a la confirmación reciente de José Ortiz, director ejectutivo de la AEE, de que los clientes no podrán escoger su proveedor de electricidad. Según la noticia de El Nuevo Día, se le cita diciendo:

“El (concesionario) que administre la red escoge por contrato quién es el proveedor más barato de los que están generando. No necesariamente todos los generadores tendrían el mismo precio, porque habría diferentes combustibles, ubicaciones y tamaños de unidades. El administrador de la red decide a quién y cuándo le compra.”

En vista a esto y al favor generalizado que goza la propuesta de las renovables como sustituto de generación por petróleo, el Congresista Darren Soto expresó en un momento dado (al comienzo de las vistas) que Puerto Rico debía convertirse en un taller experimental de renovables. La congresista Nydia Velázquez también se expresó en una línea semejante.

Lamentablemente, no se ha comentado mucho en los medios el testimonio de David Svanda, un consultor experto que fue miembro de la Federal Communications Commision (FCC) y conocedor de planificación urbana. Además de apoyar la existencia de una entidad de regulación sólida, en un momento dado, declaró loable la meta de que nuestro archipiélago se moviera completamente a energía renovable, pero apuntaba que el sustituir en este momento energía fósil por la renovable sería, a corto plazo, costoso. En su testimonio escrito nos dice:

But, renewable power, micro grids, and other forms of distributed generation have severe limitations when it comes to meeting the immediate electricity demands of the island. The first limitation being it is extremely cost prohibitive to most of the island’s residents where the average median income is less than $22,000 per year. In addition, each individual that leaves the “grid” by either utilizing roof-top solar or individual power sources means that other residents that can’t afford solar panels, or whose roof is still held together by a blue tarp does not have the flexibility to utilize these resources.

Lastly, the physical size of Puerto Rico and its topography limits the potential for resource allocation methods that you may find in a larger geographic area, such as a Regional Transmission Organization (RTO) in the Midwest. The island just isn’t large enough to sustain major wind farms or solar arrays which take up hundreds of acres for a minimal amount of generation (pp. 5-6).

No se le hizo muchas preguntas sobre estas interesantes declaraciones.

Durante el periodo de preguntas y respuestas, Bhatia enfatizó que debía seguirse el curso de California y Hawaii en cuanto a la provisión de energía con paneles solares y baterías para crear un mercado competitivo en Puerto Rico. En el caso de Hawaii, tienen una política de reducir gradualmente su energía termal (que es renovable) y sustituirla con energía solar. Además, añadió el senador, que si el 50% de las casas tuviera paneles solares en sus tejados, eso sería suficiente para generar la energía que se necesita. También aclaró que para que la energía sea completa estable y redundante, debe haber una combinación organizada de distintas fuentes de energía, como petróleo, entre otros, aunque rechazó explícitamente la energía nuclear porque no es deseada en Puerto Rico.
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Observaciones

Paneles solares

Paneles solares – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

El Senador Bhatia lució en esas vistas congresionales como un verdadero coocedor de este tema y líder en Puerto Rico, al menos al lado del ausente y no fiable (al menos a los ojos del Comité) Gobernador Ricardo Rosselló.

La idea de tener un mercado competitivo como alternativa a la AEE no es de por sí una mala idea, pero inmediatamente falta todavía hacer una infraestructura mucho más sólida para que se dé dicha competencia. Sin embargo, mirar a Hawaii y a California como ejemplos a seguir requiere cautela.

Hawaii, por razones culturales, políticas y hasta geológicas, tiene un número significativo de su población que desea cerrar las plantas geotermales. El problema se ha agravado debido a la actividad volcánica de Kilauea, que ha forzado a cerrar una de estas unidades. Esto es lamentable para Puna, porque dificulta su proceso de descarbonización y, desgraciadamente, ha llevado a Hawaii al consumo de más petróleo. Eso quiere decir que, en el futuro, Hawaii y el gobierno federal tendrán que invertir sustancialmente en otras fuentes de energía limpia, algo que podría incrementar el costo de electricidad.

Por otro lado, recientemente, se nos revela que algunos de los congresistas tienen serios reparos a la propuesta de mandato del Senador Bhatia, tienen también intereses creados con ciertas industrias de combustible fósil. Por ejemplo, el congresista de California, Tom McClintock, mencionó el hecho de que la inversión en renovables, específicamente en energía eólica y solar, podría resultar bastante onerosa. Sin embargo, como nota The Intercept:

In his time on Capitol Hill, oil and gas companies have donated $208,100 to McClintock’s campaigns, including $41,500 from Occidental Petroleum.

Otro que cuestionó la sabiduría del Sen. Bhatia fue el Representante Doug LaMalfa (con quien discutió en cuanto al asunto del estatus territorial de Puerto Rico). Según Rep. LaMalfa, no se puede entender por qué Puerto Rico no importaba más gas natural para utilizarse en las plantas. De acuerdo con The Intercept:

LaMalfa is elected to represent roughly 700,000 people in Congress. Since he first came to Washington in 2011, he’s accepted $95,750 in campaign contributions from the oil and gas industry.

Como el abogado Lawrence Lessig ha argumentado muy bien en su obra Republic, Lost, los votos de los congresistas, republicanos y demócratas, están seriamente comprometidos debido a donaciones como estas.

Sin embargo, en cuanto a estos dos congresistas, también tienen otra cosa en común, son de California. Sí, su perspectiva hala para sus intereses particulares, pero eso no quiere decir que no tengan algún nivel de razón. Por ende, debemos ver sus “inquietudes” con pinzas, pero no echar todo su parecer al zafacón.

Quisiera discutir un poco este tema, porque la manera en que se ha proyectado este asunto por los medios es que subiría el costo de la electricidad en los próximos años, pero al añadir renovables, haría decrecerlo. Si es así, santo y bueno … tienen mi bendición. Sin embargo, es saludable mirar, aunque sea un poco más de cerca, lo que está ocurriendo en California, en donde se añade cada vez más energía eólica y solar, pero en la que experiencia no es la del decrecimiento en precio.

Hoy, California está experimentando un alza significativa de sus costos de electricidad y se ha señalado causalmente a las ineficiencias de ciertas fuentes renovables. Esto ha sido ampliamente reportado y discutido en la prensa. He aquí un puñado de titulares:

Queremos indicar que esto no significa que California esté pagando los costos más altos de electricidad de Estados Unidos, ni tiene la tasa de aumento de costos más grande de Estados Unidos. Este tipo de afirmaciones ha sido debidamente desmitificado.

Más bien, este es un asunto que debe atenderse cuidadosamente, ya que el problema de los costos de energía en California y Estados Unidos es complejo. El aumento del uso de energía solar o viento, por sí sola, no implica un incremento en costos. De hecho, en el caso particular de Estados Unidos, no existe correlación alguna entre la inversión en renovables y el aumento de costos de electricidad. Sin embargo, sí se ha predicho en algunos estudios, el alza en cuestión por el uso de energía solar y de viento (Shaner et al., 2018). Estados Unidos podría llegar a satisfacer hasta el 80% de su energía eléctrica con este tipo de renovables. Sin embargo, para poder satisfacer el 100%, haría falta duplicar el número de paneles fotovoltaicos y molinos de viento, o gastar una enorme cantidad de dinero en baterías de resguardo, o una combinación de ambas opciones.  Aun si consideramos el 80% nada más, habría que hacer un sistema de transmisión de alta velocidad en todos los Estados Unidos, que conllevaría un respaldo de baterías que costaría $2.5 billones (en inglés trillions).

La situación presente de California se predijo en el 2013 tras la aprobación del plan de incluir renovables, mientras que se entraba en el proceso de decomisar plantas nucleares.

Aumento de costo de electricidad en California

Aumento de costo de electricidad en California en relación con el promedio de aumento del costo de electricidad en Estados Unidos (Imagen de Environmental Progress).

El estado se encuentra en una coyuntura muy similar a la de Alemania: ha estado apagando sus fuentes nucleares limpias y baratas, y ha invertido dinero en renovables. Aun expertos críticos de nuestra perspectiva parecen admitir que la combinación de elementos podrían explicar la subida en costos de electricidad. Se puede añadir a la discusión otro factor más, el uso de vehículos eléctricos, que se alimentarían de la misma red eléctrica; también se ha mandado a incrementar una cierta cantidad para el año 2025. Este factor también es pertinente en California, aunque no en Puerto Rico. Si ustedes pueden ver el vídeo de nuevo en la sección de preguntas y respuestas, podrán entender por qué algunos congresistas mostraron reservas a un “mandato”.

Molinos de viento

Molinos de viento – Imagen cortesía de Vera Kratochvil.

Además, en la corriente actual de calor que ha estado experimentando, California no puede cumplir plenamente con las necesidades de sus residentes. Este problema no solo afecta a esa región, sino prácticamente a todo el mundo. Países que uno no pensaría que volverían a activar sus plantas nucleares lo están haciendo. Japón es uno. Aun después de Fukushima, la intensidad del calor se ha vuelto tan grande, que necesita de su energía nuclear para proveer electricidad barata a sus residentes: ya se han reactivado nueve unidades, con dieciséis más que lo han solicitado.

Si salimos del ámbito de California y vemos a países mucho más dependientes actualmente de estas dos formas de energía, a saber Alemania (14%-eólica; 7% solar, cifras 2016) y Dinamarca (43% – eólica; 2% – solar, cifras 2014), vemos que son las más caras de la Unión Europea.

Precios de electricidad en Europa

Precios de electricidad en Europa. Imagen cortesía de Strom-Report (CC-BY-SA 4.0).

En otros países cuya mayoría o totalidad de provisión de electricidad son renovables, la energía solar y eólica cumplen un rol muy marginal:  Costa Rica (10% – eólica; 0.01% – solar, cifras 2016), Islandia (en ambos casos, menos del 1%).

Por ende, la prudencia nos invita a ver este asunto de la implementación de renovables por caso. Puede ser que le convenga a Puerto Rico por varias razones: contrario a Alemania, en Puerto Rico “sobra” el sol y hay viento (aunque no todo el tiempo).  Además, podemos ver como positivo que los precios de las placas solares y los molinos de viento han descendido dramáticamente. Finalmente, consideremos el ejemplo de Casa Pueblo, que nos presenta un caso de cómo la energía solar puede ayudar en momentos de necesidad y, además de eso, cómo esta puede ayudar en la recuperación de comunidades. Con todo y eso, y con los parques eólicos y paneles solares ya establecidos, parece ser que solo el 2% de la energía generada es renovable.

Por otro lado, el problema de la intermitencia se asoma como factor a crear problemas, al menos en el futuro inmediato (si se implementara inmediatamente). El presidente ejecutivo de la AEE, José Ortiz, reveló que escalar rápidamente la introducción de energía solar y eólica podría afectar el sistema, ya que no está preparado para ello. Habría que cambiar la red completa para que puedan funcionar bien estas renovables. En ese sentido, parece valer poco el estimado dado por Ortiz de que las renovables nos ahorrarían un 25%.

Esto nos anuncia dos cosas, en primer lugar, que vamos a consumir gas natural, que es combustible fósil. En segundo lugar, que los precios van a incrementar (y probablemente no bajarán) en los próximos años, tal como se ha acordado con los bonistas. Nótese que en la exposición del Sen. Bhatia, no se propone energía completamente limpia, sino un “portfolio” que incluía energía fósil (mencionó específicamente el petróleo), nos imaginamos que es para que sirvan de resguardo para compensar por la intermitencia de la energía solar y eólica.

Lo que es lamentable de toda esta discusión es que se haya excluido a la energía nuclear de la discusión. A la corta, la construcción de una planta convencional parece inviable, costaría alrededor de $10 mil millones. Sin embargo, además de renovar la red e instalar renovables, no solo debe haber una transición efectiva a la energía hidroeléctrica (a la corta), sino también en un futuro a la energía nuclear. Esto brindaría el nivel de estabilidad en la red que podría ser un apoyo efectivo a las renovables intermitentes, y podría convertir a Puerto Rico como productor y consumidor de la energía más limpia y más barata del Caribe. Una cosa que se han reiterado una y otra vez científicos alrededor del mundo: la necesidad de la energía nuclear para lidiar con el problema del cambio climático. Además de este beneficio para el planeta, ayudaría a ahorrar terreno que ocuparían haría falta para granjas solares y eólicas, y  utilizar mejor esas tierras para la agricultura o, mejor todavía, para reservas naturales.

Mientras tanto, lo que parece planchado por el momento, es que posiblemente, nuestra energía eléctrica estará basada en el gas natural. Los congresistas objetores del plan de Bhatia quieren convertir a Puerto Rico en un consumidor y centro de comercialización de gas (no sé cómo hará eso con la ley de cabotaje encima de nosotros). En vista a esto, no me sorprendería que resucitaran algún proyecto de gasoducto.

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Referencias

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Heard, B. P., Brook. B. W., Wigleya, T. M. L., & Bradshaw, C. J. A. (septiembre 2017). Burden of proof: A comprehensive review of the feasibility of 100% renewable-electricity systems. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 76, 1122-1133. doi: https://doi.org/10.1016/j.rser.2017.03.114.

Lessig, L. (2015). Republic, Lost: Version 2.0. NY: Twelve.

Shaner, M. R., Davis, S. J., Lewisac, N. S., & Caldeira, K. (2018). Geophysical constraints on the reliability of solar and wind power in the United States. Energy and Environmental Science, 11(4), 914-925. doi: 10.1039/C7EE03029K.

Schäfer, B., Beck, C., Aihara, K., Witthaut, D., & Timme, M. (8 de enero de 2018). Non-Gaussian power grid frequency fluctuations characterized by Lévy-stable laws and superstatistics. Nature Energy. doi: 10.1038/s41560-017-0058-z.

¿Quién fue realmente José Celso Barbosa?

Nota:  Este es un artículo que originalmente publiqué hace algunos años, transformado y extendido sustancialmente y corregido gracias a críticas recibidas. Le agradezco mucho a la gran historiadora, Ivonne Acosta, por enviarme, hace algunos años, un correo electrónico al respecto . También abundo más sobre algunos errores que han aparecido a nivel popular recientemente en relación con José Celso Barbosa y otros que siguen perpetuándose. El estilo de este escrito es informal, añadiendo fuentes donde entiendo que quizá haya duda o curiosidad de parte de los lectores o para indicar de dónde saqué alguna cita. Si hay errores factuales, son míos todos y agradezco corrección.

Aclaro que en cuanto a las opiniones expresadas en este artículo, todas ellas son mías. No deben interpretarse como el parecer de la familia Barbosa. Ellos van por su rumbo y yo voy por el mío.

Finalmente, deseo indicar que escribo esto a raíz de ciertos desaciertos históricos que expresó el gobernador en relación con el prócer. Debe corregirse este problema y, para eso, está este blog. Sobre las declaraciones del gobernador, quisiera también señalar que no podemos ser ingenuos ante la equivocada opinión de que Barbosa fue rechazado por la Universidad de Puerto Rico por ser negro. Ese es un ataque disimulado a la universidad pública del país.


José Celso Barbosa

José Celso Barbosa

A medida que pasa el tiempo, la pregunta de quién fue José Celso Barbosa (o Ramón Power y Giralt, o Ramón Emeterio Betances, o Luis Muñoz Rivera, o José de Diego) es uno que debe pasar siempre por el crisol de la renovada y cada vez más sofisticada historiografía.  En muchos casos, historiadores de décadas atrás pudieron haber proyectado al pasado la situación y los prejuicios de su presente.

Por ejemplo, Lidio Cruz Monclova, presentaba a Ramón Power y Giralt como un autonomista en nuestro sentido del término, como un militar político que se encontraba en el sector reformista, en contraposición al conservador. El historiador excluía el favor a la independencia en Puerto Rico en la población criolla y lo presentaba como una influencia extranjera a la situación de Puerto Rico. Por otro lado, el exsenador novoprogresista, Orlando Parga, ha afirmado que la autonomía de Power era, de hecho, “asimilista”, porque aspiraba a convertir a Puerto Rico en provincia española.

Todos estos puntos se pueden debatir. Como señala el historiador Francisco Moscoso, se comete un error histórico si se establece una división tajante entre el reformismo y el independentismo en la época de Power, dentro de la realidad del régimen de José Bonaparte y el aprisionamiento del rey Fernando VII en París. Moscoso ha traído a colación una revisión de la postura tradicional en torno al “reformismo” de Ramón Power y Giralt al encontrar documentación en la que se revela que este insigne personaje histórico parecía ocultar información en torno a las insurrecciones que ocurrían en Venezuela. Tampoco el fin de Power era asimilista en nuestro sentido actual del término, sino que quería que Puerto Rico se volviera provincia española para ganar autonomía. Además, recordemos que el cabildo de San Germán había demandado para las Instrucciones a las Cortes de Cádiz, que la independencia fuera un derecho a considerar si no se restituía al rey Fernando VII y España quedaba anexada a Francia.  Además, durante ese periodo (1809-1811), se desató en Hispanoamérica una revolución en Venezuela. En Puerto Rico, se conspiró para una insurrección independentista que se llevaría a cabo en la Navidad de 1811 y no llegó a concretarse, debido a la llegada de una embarcación de soldados españoles (cerca de cuatro mil) en vías a Suramérica, específicamente a lidiar con el problema revolucionario venezolano (Moscoso 2003, 15-21; véase también Mattei Filardi 2017, 57-62).

Otro error común entre historiadores, en los que a veces proyectan realidades del presente al pasado, es el alegato de que en el Partido Unión de Puerto Rico, liderado por Luis Muñoz Rivera, sostenía a la estadidad, la autonomía y la independencia como opciones de self-government. Esto se ha repetido muchas veces en los textos de historia (e.g. Scarano 2008, 508). Sin embargo, el historiador Luis Mattei Filardi ha señalado que la documentación sobre la Base Quinta menciona solo a la estadidad y a la independencia bajo un protectorado estadounidense como las únicas formas de self-government adoptadas por el partido (ver documentos en Bothwell 1979, I-1:286-287). Cuando se perpetuó la Ley Foraker (1900), se aprobó la Ley Olmsted de 1909, y la Ley Underwood de 1913, el Partido Unión descartó la estadidad dejando solamente la independencia, como protesta (Mattei Filardi 2017, 95, 96; ver documentación en Bothwell 1979, I-1:340-341; ver Hernández Aponte 2013, 205; ver también, en cuanto a la Ley Underwood a Lugo Amador 2016, 315-317).

Estos y otros errores más se deben en parte a estos tipos de proyecciones al pasado. El problema se agrava con los que no son historiadores. Por ejemplo, si se le preguntara a algún puertorriqueño promedio, no muy conocedor de su historia, cuál era el ideal de estatus del líder socialista (mencionando esa palabra controversial), Santiago Iglesias Pantín, jurarían que es la independencia, porque la mayoría de los socialistas actuales son independentistas. Se equivocarían rotundamente en ese juicio, ya que su ideal era la estadidad. Cuando Matienzo Cintrón renunció a la estadidad y optó por la independencia del país, ¿renunció, por ende, a la americanización de Puerto Rico? Al contrario, él veía la americanización como un imperativo bajo la independencia. Si esto deja perplejo a los lectores, tengamos en consideración que cuando ahora pensamos en “americanización”, no nos viene a la mente lo mismo que pensaba Matienzo en 1912 (Lugo Amador 2016, 310-311). De hecho, el término “americanización” como lo pensaban muchos puertorriqueños entonces, no era el mismo que pensaban distintos sectores políticos estadounidenses.

Lo mismo ocurre cuando afirman que Barbosa fue un buen hombre y político porque se crió en un hogar cristiano. Sin embargo, Barbosa no era exactamente el mejor amigo del clero puertorriqueño, en parte porque fue discriminado racialmente por uno de sus miembros cuando era estudiante en el Seminario Conciliar de San Juan. En realidad, él sostenía valores fuertemente progresistas y modernistas, frente a lo que veía como el atraso tecnológico y político de España, del cual el clero católico formaba parte. Toda su vida, participó en causas progresistas como participante de movimientos clandestinos, la masonería y como promotor del ingreso como estado de la Unión, cuya constitución incluía en su Primera Enmienda, la separación de iglesia y estado. Lo mismo ocurre con el juicio de mucha gente cuando ve una inconsistencia o, incluso, hipocresía de Barbosa al favorecer la autonomía “auténtica” bajo España, pero la asimilación bajo Estados Unidos. Al contrario, podríamos decir que una era perfectamente consistente con la otra.

¡El contexto es todo!  Esto vale en las ciencias y también la historia. Veamos a Barbosa en contexto.
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I

Durante el siglo XIX, Puerto Rico pasó por una etapa de mucha tensión política con España. Debemos recordar que estaba dominado por una enorme potencia que, en aquel momento, rivalizaba con Portugal, Gran Bretaña y, gradualmente, con los recién nacidos Estados Unidos.

Según el historiador, Fernando Picó, la monarquía británica ya no se interesaba tanto colonizar la Isla, porque, en tal caso, la posición que iba a ocupar Puerto Rico  en cuanto a la producción azucarera rivalizaría a la de las demás islas británicas. Además, en 1797, los ingleses invadieron territorio puertorriqueño por última vez, y salieron tras dos semanas de presencia en nuestra tierra. Tampoco intentó atacar otro territorio español en ese momento o posteriormente, especialmente cuando cooperó con ciertas fuerzas políticas de Francia y España para recuperar las monarquías borbónicas de ambos países.

En el caso de Estados Unidos, desde el mismo principio, estuvo interesado en Puerto Rico por razones comerciales, después, militares.  El periodista Jesús Dávila nos señala que Estados Unidos y Gran Bretaña estuvieron interesados en ayudar al gran revolucionario, Francisco de Miranda, en sus esfuerzos contra el poderío español. Representantes de las dos potencias entraron en un pacto secreto con él en París en 1799 (a lo que Dávila llama, Pacto de Miranda), en el que se le prometía proveerle a Miranda municiones y soldados para su lucha liberadora. Sin embargo, pedían a cambio, tres territorios: Trinidad, Margarita y Puerto Rico. Dado que a Inglaterra no le interesaba, es razonable pensar que Estados Unidos era el poder más interesado en nuestro archipiélago (Dávila 2000, 45-55; cita a Santovenia 1935, 24-25). Estados Unidos también estaba en un proceso de expansión hacia el oeste y al sur, frustrando los esfuerzos del establecimiento de repúblicas hispanas en norteamérica: la República de Amelia, la República de Barataria y la República de Galveston (Dávila 2000, 57-112). Después, adquirió a Florida y le quitó territorio a México, estableciendo como estados a Texas, Nuevo México, Nevada, Colorado, Utah, Arizona, y California. Con esta sed territorial, no debería sorprender que también tuviera la vista puesta en las Antillas.

Simón Bolívar, el gran revolucionario de las Américas, desconoció el Pacto de Miranda e incluyó a Puerto Rico dentro de su agenda de liberación de los países de Latinoamérica. El Libertador contaba con María de las Mercedes Barbudo, su espía y primera líder del independentismo en Puerto Rico. Más adelante, también tendría como aliado a Roberto Cofresí Ramírez de Arellano.

Escudo de armas de la dinastía Borbón-Anjou.

Escudo de armas de la dinastía Borbón-Anjou.

Francia y España estuvieron vinculadas por años debido a que estaba dominada por los reyes Borbones desde el siglo anterior. Sin embargo, cuando se desató la Revolución Francesa, el rey francés fue depuesto, comenzando un proceso de vaivenes políticos que desembocó en el régimen de Napoleón Bonaparte. De ahí, conquistó a España, secuestró al rey Fernando VII y declaró que José Bonaparte I, rey José I.  Esto desató una furia en toda Hispanoamérica y las colonias aprovecharon la nueva coyuntura histórica para enviar representantes a las Cortes de Cádiz (un gobierno paralelo provisional) para hacer las debidas peticiones.

Como he indicado en la introducción, fue en este momento que comenzó a plantearse, en Puerto Rico, su independencia de España como una movida patriótica, pero también como un acto de rechazo a la monarquía de José I y un signo de lealtad al rey Fernando VII. Ramón Power y Giralt luchaba por presentar ideales liberales de avanzada para el mejoramiento de la situación política y económica de Puerto Rico. Cuando, finalmente, el poder del “Rey Deseado” fue restaurado en 1814, tras derrocar a hermano de Napoleón, los logros de las Cortes fueron ignorados por completo. En 1815, se decretó la Real Cédula de Gracias, que, en parte, tenía como fin neutralizar demográficamente a los movimientos independentistas de Puerto Rico al invitar a sectores de las élites Latinoamericanas que estaban siendo desplazadas por las distintas revoluciones transatlánticas. El otro propósito del decreto era el de incentivar la economía, mediante la importación de nueva tecnología y la liberalización temporal del comercio.

Miguel de la Torre y Pando

Retrato de Miguel de la Torre y Pando (1826).

No solo eso, sino que más tarde, en 1822, Miguel de la Torre, gran rival de Bolívar y derrotado de la Batalla de Carabobo, fue escogido por la monarquía española para gobernar a Puerto Rico. Por establecer una red de espionaje en Puerto Rico y el Caribe, De la Torre tenía fama de ser paranoico. Sin embargo, desde su perspectiva, su preocupación estaba bien justificada: por un lado, sabía que Estados Unidos estaba interesado en Puerto Rico y, por otro, también conocía bien la agenda inconclusa de Bolívar. Debido a ello, tuvo éxito al documentar la actividad subversiva de Mercedes Barbudo y la exilió a Cuba en 1824. También implementó el gobierno de las tres “B”s: baile, botella y baraja, con el objetivo de divertir a la población de cualquier intento de conspiración. Finalmente, Cofresí fue capturado por Estados Unidos en República Dominicana y entregado a España, en particular, a Miguel de la Torre, como un acto diplomático de buena fe ante el bochorno que pasó por la invasión no autorizada de Fajardo por parte del militar estadounidense, capitán y comodoro, David Porter (el “Foxardo Affair“).

El gobierno de De la Torre terminó en 1837. En ese año, en España, comenzó a regir una Constitución más liberal bajo la regencia de Isabel II, cuyos cambios no se extendían a las únicas dos colonias que le quedaban a España: Cuba y Puerto Rico. En cambio, se hizo una promesa de “leyes especiales” que nunca se concretaron. En Puerto Rico, se decretó el “Código Negro”, bajo el gobernador Juan Prim, en donde intentaba degradar la “raza africana” y presentaba una serie de medidas punitivas contra los esclavos rebeldes. Otro gobernador, Juan de la Pezuela, comenzó a implementar el sistema de libretas de jornaleros, que pretendía incentivar el trabajo, aunque fuera en unas condiciones paupérrimas. El disgusto de la clase política del sector criollo, en particular por los abusos de los gobiernos, el problema de la esclavitud y la falla en no proveer las “leyes especiales”, fue acumulándose hasta el punto que un sector conspiró para levantarse en armas con el Grito de Lares. Tras la neutralización de la insurrección, Ramón Emeterio Betances, entonces fuera de Puerto Rico, permaneció en el exilio y muchos puertorriqueños sufrieron cárcel.

Sin embargo, hubo algunos aires de cambio en España. Poco antes del Grito de Lares, ocurrió la Revolución Septembrina en 1868. Se depuso a Isabel II y comenzó lo que se conoce como el Sexenio Democrático, que fue el primer intento de establecer una España democrática que llevó eventualmente a la Primera República Española (1873-1874). Aun con un clima inestable, se intentaron promover políticas de avanzada en España y sus colonias. Puerto Rico llego a tener representantes a las Cortes que promovieron sus causas liberales. Según Moscoso y otros historiadores, este suceso y el de Lares, fueron elementos importantes para las históricas reformas:

  • se abole la esclavitud
  • se abole la libreta de jornaleros
  • se abolen las facultades omnímodas de los gobernadores
  • rige la Carta de Derechos de la Constitución Española de 1869
  • se establece la libertad de expresión y prensa en Puerto Rico
  • se establece la libertad de asociación (ley de reunión)
  • se establece la libertad de culto
  • se otorga el derecho a ser representados por partidos políticos que no fueran independentistas (Moscoso 2003, 74; véase también Hernández Aponte 2013, 42-43).

Habría que añadir que el Grito de Yara en Cuba, en el mismo año que el de Lares, y la lucha independentista allí desatada (por diez años) también debió haber tenido un impacto en la política de la España republicana a sus colonias (Mattei Filardi 2017, 75).

Durante este periodo importante, se pudieron establecer dos partidos políticos importantes: el Partido Liberal Reformista, que después se conocería como el Partido Federal Reformista, y el Partido Liberal Conservador, que, por motivo de confusión, cambió su nombre a Partido Español Incondicional.

Sin embargo, tras la restauración de la monarquía borbónica en España, en 1874, se dio un retroceso a muchos de los logros de la etapa republicana. Por ejemplo, en Puerto Rico, se le devolvió a los gobernadores sus facultades omnímodas y, para los efectos prácticos, el poder del voto lo ejercían los incondicionales, que eran los más beneficiados del comercio español. Además, se fomentó el llamado “cunerismo”, la elección de representantes a Cortes que no eran residentes de nuestra tierra. En ese momento cobró fuerza el reformismo en la forma de autonomismo, liderado entonces por Román Baldorioty de Castro. Barbosa se integró a la vida política dentro de ese ámbito de alta tensión social.
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II

José Celso Barbosa nació en Bayamón, el 27 de julio de 1857, hijo de don Hermógenes Barbosa, un albañil, y doña Carmen Alcalá, una ama de casas, ambos católicos. Su tía, Lucía Triano o “Mamá Lucía”, también contribuyó a su formación en su niñez y fue instruido en el catolicismo. En 1870, fue admitido en el  Seminario Conciliar de San Juan, una institución jesuita, donde sufrió discriminación por parte del clero, pero se graduó con honores. En 1875, se mudó a Nueva York, con la intención de hacerse abogado.

José Celso Barbosa

Foto de José Celso Barbosa (1880), Cortesía de la Biblioteca Histórica Bentley de la Universidad de Michigan.

Su experiencia en Estados Unidos, de sus notables avances políticos y tecnológicos muy por encima de lo que vivía Puerto Rico bajo España, le impresionó profundamente. Sin embargo, no debe ser sorpresa el hecho de que allá también tuvo que enfrentarse al racismo estadounidense. Debido a que se enfermó por un invierno al que no estaba preparado, se solía atender con un médico. Él le recomendó que desistiera del derecho y que estudiara medicina.  Esto se debe a que en Estados Unidos, aun en el Norte, no se fomentaba la abogacía por los derechos de los afroamericanos. Sin embargo, sí habían hospitales que necesitaban a médicos negros para que atendieran a pacientes afroamericanos. Tras ser rechazado en la Universidad de Columbia (por su color), ingresó a la Universidad de Michigan en 1877, donde se graduó con la nota más alta de su clase (valedictorian), en 1880. Esto le convierte en el primer puertorriqueño en matricularse en medicina en la Universidad de Michigan (University of Michigan History 2010, 131, 264-265). Por cierto, también es menester mencionar que en 1903, también recibió de la misma universidad, el título honorario de Maestro en Artes. Finalmente, la Universidad de Puerto Rico le dio un doctorado honoris causa en leyes, cumpliéndose así el sueño de Barbosa (Ramos 2018, 0:45-0:46).

Nota aparte:  Ya con esto, se desmitifican tres de las aserciones del Gobernador Ricardo Rosselló. Barbosa era puertorriqueño que emigró en un momento dado a los Estados Unidos, no al revés. Él fue rechazado por la Universidad de Columbia, no por la Universidad de Puerto Rico, al contrario, le otorgó su grado en leyes. Inicialmente, Barbosa no pensaba ser médico, sino abogado; se volvió médico, porque no podía obtener el título de abogado en Estados Unidos.

Román Baldorioty de Castro

Román Baldorioty de Castro según ilustrado por el libro de texto de historia de Puerto Rico de Paul Miller (1922).

Cuando regresó a Puerto Rico, empezó a participar activamente en la política. De 1885 a 1886, hubo un colapso económico debido a la caída de los precios del azúcar y tensiones tarifarias con otros países europeos y Estados Unidos. España llevó a aumentar la tarifa de su importación al café producido en nuestro archipiélago. Además, las Cortes habían decidido mantener a sus territorios cautivos a la venta de los productos españoles. Cuando el autonomismo se quiso definir en las filas del Partido Liberal Reformista, se convocó a una asamblea en Ponce el 7 de marzo de 1887. Allí se oficializó la autonomía como el objetivo de la organización política y cambió su nombre al de Partido Autonomista Puertorriqueño. En este tiempo, también se debatió en torno al tipo de autonomía que se quería adoptar para Puerto Rico.  Aunque Baldorioty era de la opinión de que debería moverse al canadiense, muchos adoptaron más bien al modelo propuesto por el autonomismo cubano, que era más restringido y en el que aplicaban todas las leyes provinciales. Baldorioty se resignó a ello en la asamblea.

Durante estos años, ya Barbosa era masón y formaba parte de sociedades secretas que buscaban boicotear estos productos españoles y fomentar los productos locales.  Estas sociedades se conocían como La Boicotizadora, La Torre del Viejo y los Secos (en oposición a los “mojados”, es decir, los comerciantes peninsulares). Estos no solo publicaban contra los negocios peninsulares, sino que también los incendiaban y vandalizaban. Barbosa fundó La Torre del Viejo y publicaba bajo el seudónimo de “El Viejo de la Torre”. El gobernador de entonces, Romualdo Palacio, responsabilizó a los autonomistas de estos movimientos y hubo una ola de arrestos, torturas y muertes de muchos de sus miembros. Por eso, a 1887 se le conoce como el Año Terrible de los Compontes, ya que muchos autonomistas fueron torturados, golpeados y sometidos a estiramientos de brazos y humillaciones para “componer” o “arreglar” a los que el gobierno consideraba subversivos. Palacio también decidió encerrar a Baldorioty en el Morro. Barbosa le visitaba en calidad de médico, le mantenía al día y servía de vínculo entre él y los autonomistas.

La respuesta del pueblo a lo acontecido no fue favorable a España. Algunos autonomistas se radicalizaron. Otros se volvieron separatistas en distintas modalidades: algunos, añorando ser un futuro estado de la Unión norteamericana, otros perpetuaban el sueño de Betances de una Confederación Antillana y, aun otros, de que hubiera una República de Puerto Rico. El descontento fue tan generalizado en la población, que llevó a España a remover a Palacio de su puesto y escoger a otro gobernador.

Bandera del cooperativismo

La presente bandera del cooperativismo

Sin embargo, Barbosa siempre estuvo a favor de la independencia económica de los puertorriqueños y no favorecía a los intereses peninsulares. No hay mejor testimonio de esto que cuando promovió el cooperativismo en Puerto Rico. Se ha dicho que Barbosa ayudó a fundar la primera cooperativa de Puerto Rico. Él mismo hablaba de la primera cooperativa establecida en nuestra tierra fundada por Santiago Andrade, un carpintero de profesión que, inspirado en los Pioneros de Rochdale, formó, en 1873, una sociedad de socorros mutuos conocida como “Los Amigos del Bien Público” (Parrilla 2003, 266-275).  No es casualidad que este acontecimiento ocurriera ese año, ya que era resultado de la liberalización experimentada en Puerto Rico bajo el régimen de la Primera República Española. En 1877, se fundó en Mayagüez, la Sociedad de Socorros Mutuos de Trabajadores. También, en ese pueblo, se fundó en 1891, la sociedad benéfica conocida como La Choza Amiga. En 1894 fue que Barbosa ayudó a fundar en San Juan la cooperativa El Ahorro Colectivo, que integraba diversas empresas bajo su techo. Nos dicen Francisco Catalá Oliveras y Carmen Rivera Izcoa:

Para el año 1896, [El Ahorro Colectivo] contaba con una tienda de provisiones, un almacén y una panadería, sumadas a la gestión del ahorro y préstamo (Catalá Oliveras y Rivera Izcoa 2010, 58).

Otras figuras como Salvador Brau, Eugenio María de Hostos y Rosendo Matienzo Cintrón, fueron fieles partidarios del cooperativismo.

Práxedes Mateo Sagasta

Práxedes Mateo Sagasta

Tras el fallecimiento de Baldorioty en 1889, Luis Muñoz Rivera y Barbosa se convirtieron en incuestionables líderes del autonomismo. Sin embargo,  tenían dos visiones distintas de cómo obtener dicha relación con España. Muñoz tenía una visión más pragmática, pero mediante unos recursos que Barbosa cuestionó muy fuertemente. Muñoz sugería que la mejor estrategia era la de aprovechar la alternancia que se daba entre Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta. Un pacto con el Partido Liberal de España, vía su presidente, Sagasta, podría llevar a que nuestro archipiélago consiguiera la tan deseada autonomía.

Barbosa ha pasado a la historia como el “idealista utópico” de la política de aquel entonces, a veces sin que se cuestione esa injusta reputación. Si uno mira las razones para su oposición, difícilmente se justifica esa perspectiva.  Veamos las razones por la que se opuso al Pacto Sagastino:

  • El pacto haría que el Partido Autonomista perdiera su debida autonomía y se convirtiera en un ala local del Partido Liberal Fusionista continental. Aunque lo que tenía pensado Muñoz era que finalmente los autonomistas pudieran acceder al poder (¡por fin!) para que el gobierno se moviera en dirección que se alejara del sector peninsular, Barbosa argumentaba que tal movida haría perder la identidad del partido como aspirante a una verdadera autonomía.
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  • Barbosa sabía que a raíz de la Segunda Guerra de Independencia de Cuba, por motivos de intereses económicos y de dominio del Caribe, Estados Unidos presionaría a España para que se le concedieran mayores poderes a Cuba y que, por “rebote” político, llegaría la autonomía a Puerto Rico. En todo caso, se debería dejar que la inercia diplomática corriera su curso.
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  • Con el Pacto Sagastino, el Partido Autonomista dejaría de ser un partido de tendencia republicana para integrarse a un partido monarquista. Esto contradecía la aspiración a un gobierno con separación de poderes.
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  • Bajo los gobiernos monarquistas, Puerto Rico nunca consiguió nada, sino bajo los republicanos españoles. Bajo el Sexenio Democrático y la República Española, Puerto Rico tuvo su mejor gobierno con la concesión de los más amplios derechos (abolición de la esclavitud, derecho a la expresión, asociación, libre culto) a los que Sagasta se oponía. Por otro lado, mientras Sagasta fue presidente del Consejo de Ministros (1885-1890), no hizo nada para remediar los abusos del gobierno, incluyendo lo ocurrido en el Año Terrible de los Compontes.
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  • Barbosa tenía una razón adicional y personal: Sagasta se oponía al derecho al sufragio de los negros en los territorios.

Muñoz adoptó una posición pragmática para resolver, aun parcialmente, el problema del dominio peninsular en Puerto Rico. Para él, la única manera de llegar al poder era vía el Pacto. Por otro lado, Barbosa acusaba a Muñoz de oportunismo y de querer colocar a gente de su facción en posiciones de poder en Puerto Rico. En el Partido Autonomista hubo una división final. En febrero de 1897, en el Teatro Municipal de San Juan, la mayoría de los delegados votó a favor del Pacto Sagastino. La facción antipactista no aceptó tal resolución y decía Barbosa que se llevaba con él la auténtica bandera del autonomismo. Del lado de Muñoz, se disolvió el Partido Autonomista, para después formar el Partido Liberal Puertorriqueño, mientras que el partido de Barbosa adoptaba el nombre del Partido Autonomista Puro u Ortodoxo.

Tras el asesinato de Cánovas del Castillo en agosto de 1897, Sagasta asciende al poder. Allí, el 25 de noviembre de ese año, presentó ante las Cortes un proyecto de autonomía para Cuba y Puerto Rico. Las razones para ello, respondían más a la situación de tensión internacional que tenía España con Estados Unidos que su lealtad a Muñoz y su grupo. Como bien Barbosa había predicho, en 1897, Estados Unidos protestó el trato inhumano del gobierno español a los insurgentes cubanos y exigía remedio inmediato a la situación. Sagasta utilizó el proyecto de autonomía como una medida que podía solucionar, aunque fuera parcialmente, la situación (Lugo Amador 2016, 232-233). Sin embargo, la Carta Autonómica, del 2 de febrero de 1898, se tomó en Puerto Rico como un gran triunfo de Muñoz sobre la “utopía” de Barbosa. La posición dominante de la historiografía puertorriqueña sostiene que fue gracias a Muñoz que se dio la Carta Autonómica. Sin embargo, otros historiadores, como Pilar Barbosa e Ivonne Acosta, nos recuerdan que en Cuba no hubo ningún equivalente al Pacto Sagastino. Además, el mismo Sagasta violentó el Pacto para reconciliar los grupos de Muñoz y de Barbosa, porque los tiempos de guerra con Estados Unidos exigían su unión política.
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III

Iglesia San José

La Iglesia San José y el daño causado por las fuerzas navales estadounidenses durante el bombardeo de San Juan (1898).

El régimen de la Carta Autonómica se vio frustrado por la Guerra Hispanoamericana ocurrida en 1898 a raíz de la explosión del Maine. El 12 de mayo de 1898, en la Bahía de San Juan sonaron los cañones de una flota estadounidense que comenzó a dispararle a la isleta e impactó varios edificios de la capital. Uno de los que se llevó un susto en el proceso fue el mismo Barbosa, quien estaba transportándose en una lancha de Bayamón a San Juan, para atender de alguna manera las víctimas del bombardeo.

Meses después, durante el gobierno militar estadounidense, los partidos de Muñoz y de Barbosa cambiaron su nombre a Partido Federal Americano y el Partido Republicano Puertorriqueño respectivamente. Actualmente, muchos llaman a Barbosa el “padre” de la estadidad para Puerto Rico. La realidad es que es padre del “movimiento” que perdura hasta nuestros días, pero no del ideal de la estadidad como tal. Ambos partidos, fueron estadoístas. Sin embargo, en ambos casos, la estadidad se veía en términos autonomistasComo indiqué al principio del artículo, el posterior Partido Unión, veía a la estadidad como una forma de self-government.

Una vez más, el contexto es todo. La manera en que ambos, Muñoz y Barbosa veían la estadidad era más bien como  formar parte de una institución política caracterizada por ser una federación de estados autónomos o independientes, en el que el gobierno federal no era altamente interventor como en la actualidad. Para todos los efectos, Barbosa aspiraba a una república libre, pero en unión federada a otras repúblicas o estados soberanos. De esa manera, se veía a Estados Unidos se veía como una república de repúblicas. En otras palabras, para ninguno de los líderes puertorriqueños, Estados Unidos era una nación y no lo veían como una amenaza a la identidad política puertorriqueña. En palabras de Barbosa:

Nosotros somos regionalistas, separatistas, independentistas… pero somos regionalistas, separatistas, independentistas al modo que lo son las naciones o estados que forman el pueblo de los Estados Unidos de América (citado en Meléndez 1993, 58).

Entonces, ¿por qué diferían Muñoz y Barbosa en cuanto a sus ideales de estadidad?

  1. Diferían en cuanto al liderato. Bajo el gobierno de Estados Unidos se perpetuó el conflicto personal entre ellos, degenerándose a medida que pasaba el tiempo.
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  2. La composición demográfica de ambos partidos difería significativamente.  El Partido Federal era favorecido en general por los intereses de los hacendados y, en este nuevo panorama, las corporaciones estadounidenses de producción agrícola del azúcar. Por otro lado, el Partido Republicano era favorecido, en general, por profesionales como médicos, abogados e ingenieros.
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  3. El Partido Republicano local se afilió al continental. Hay múltiples razones para eso. En primer lugar, Barbosa aprovechaba la coyuntura política de Estados Unidos en el que se encontraba en el poder el Presidente William McKinley, para ganar el favor del gobierno estadounidense. Además, contrario al Partido Demócrata de entonces, el republicanismo era progresista, promovía activamente la industria y los avances tecnológicos y tenía representación afroamericana en sus filas. En esta época el Partido Demócrata no era el partido de los afroamericanos, eso ocurriría mucho después, desde mediados de la década de 1960. Al contrario, a principios del siglo XX, el Partido Republicano era visto como la organización de Abraham Lincoln, quien terminó con la esclavitud en el Sur.
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  4. Lo obvio, que el Partido Republicano continental no favorecía el monarquismo (como tampoco el Demócrata), sino un esquema de separación de poderes, el tipo de gobierno al que Barbosa aspiraba.
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Ambos partidos locales se llevaron una sorpresa desagradable cuando, en vez de la concesión de la estadidad favorecida por la inmensa mayoría de Puerto Rico, el Congreso optó por crear un gobierno civil colonial con la ley que usualmente conocemos como la Ley Foraker (1900). Esta creaba una “ciudadanía de Puerto Rico”, equivalente a la de un súbdito (subject) o nacional (national) bajo la jurisprudencia estadounidense. Muchos esperaban que se extendiera la ciudadanía estadounidense como primer paso para la eventual estadidad. También establecía un ejecutivo nombrado por el Presidente de Estados Unidos, un Consejo Ejecutivo, nombrados por el Presidente, de los cuales 5 debían ser puertorriqueños y una Cámara de Delegados, completamente electa por los puertorriqueños.

Durante los años bajo el gobierno militar, Barbosa y los republicanos facilitaron a los estadounidenses implementar un proceso de “americanización”, pensando que el gobierno civil colonial sería la transición debida a la estadidad. Una vez más, el término “americanización” no se entendía de una sola manera en Puerto Rico ni en Estados Unidos. Los republicanos del Consejo Ejecutivo, durante los años 1900 a 1904, concurrieron a adelantar la agenda estadounidense, pero, en cuanto a los intereses económicos y políticos locales, no pudieron avanzar mucho.

Para Barbosa, más importante bajo la estadidad era la independencia económica, como una base sólida para una independencia política como nación unida la gran federación norteamericana. Contrario a su experiencia en España, favorecía la introducción de la práctica científica y tecnológica que hubo en Puerto Rico a principios del siglo XX. El impulso de la educación en inglés (que, para él,  conviviría con el español) y las transformaciones radicales de la jurisprudencia y estructura política interna de Puerto Rico, eran elementos necesarios para vivir en un ambiente mucho más próspero y estable. Las libertades políticas y económicas de “la raza” anglosajona (“raza” en un sentido grupal cultural, no del actual),  eventualmente mejorarían la vida de los puertorriqueños y les facilitaría conseguir la independencia económica que se necesitaba para participar de un mundo totalmente distinto al que se vivió bajo España. Pensaba él, que los puertorriqueños debían impregnarse del “espíritu anglosajón”, estableciendo un gobierno republicano, con las tres ramas de gobierno y el libre mercado competitivo, beneficiándose de un mercado común con Estados Unidos. Por otro lado, la identidad puertorriqueña quedaría protegida y cobijada como “patria regional” dentro de la federación de los estados de la Unión y, bajo esas condiciones, llegaría a su punto de definición cultural. Esta es la americanización por la que Barbosa tanto abogaba. Desde esa perspectiva, no sorprende en lo absoluto que él, en los primeros años de la invasión norteamericana, su partido estuviera tan dispuesto a propiciar la apertura a nuevas instituciones políticas y el capital.

Forma escrita por José Celso Barbosa

Forma escrita por José Celso Barbosa (1910), Cortesía de la Biblioteca Histórica Bentley de la Universidad de Michigan.

Eso no fue lo que vio luego, cuando los intereses corporativos fueron destruyendo ese sueño y continuaron las políticas coloniales de la metrópoli. Ante el acaparamiento de la economía rural por las centrales azucarera, el resto de su vida, Barbosa se expresaría en repetidas ocasiones altamente insatisfecho con la dirección de la política estadounidense. En 1913, el Partido Republicano se desvinculó del continental, al percatarse que a ese sector político estadounidense no le interesaba en lo absoluto la situación de Puerto Rico. Recordemos que ese es el año de la Ley Underwood y la exclusión de la estadidad de la Base Quinta del Partido Unión. El Partido Republicano no renunció a la estadidad, pero respondió desafiliándose del partido continental y le declaró enemigo de los ideales perseguidos por el Partido Republicano Puertorriqueño (Bothwell 1979, I-1:337-338).

Empezó a hablar de los puertorriqueños influenciados con los intereses corporativos foráneos como los “hijos ajenos” y recordó los tiempos de su participación en el movimiento boicotizador de “La Torre del Viejo”.

Aserción en 1910: Mas el verdadero peligro está en esas grandes empresas industriales si a tiempo no se vigilan, investigan y repelen…; el azúcar, el trabajo, y más tarde el café, serán controlados por esas grandes sociedades; pequeños terratenientes convertidos en mayordomos.

Afirmación en 1918:  Es necesario unir todas las simpatías, todos los esfuerzos de nuestros amigos, para un fin común:… salvar a nuestros hijos de la esclavitud económica, para que, dejando de ser agregados en la finca propia, pasen a ser dueños y administradores de su propia tierra…

Y es necesario que cese en Puerto Rico la actual situación en la que solamente un pequeño número de puertorriqueños escapados del naufragio colonial, tienen hoy verdadera influencia, riqueza y prestigio; y en cambio, una colonia extranjera continúa siendo la más rica e influyente y ocupa el puesto más saliente en la vida de nuestro pueblo; y la entidad puertorriqueña se esfuma en lo relativo a la vida económica; y la mayoría de sus habitantes continúa en la esclavitud económica, sometidos al poder del dinero de los hijos ajenos, cuyas riquezas los hacen poderosos e influyentes como en el pasado. Bajo la bandera americana, en lo político, gozamos de las mismas libertades, de los mismos derechos y prominencias de cualquier ciudadano americano, pero en lo económico, muy poco hemos avanzado, y no se puede ser dueño de un país sin ser dueño de sus riquezas…

Si hemos de hacer una patria nuestra, si nuestros hijos han de ser libres y felices en su tierra, tienen indispensablemente que ser dueños y señores de las riquezas de su patria. No hay independencia política sin la independencia económica … (citado en Meléndez 1993, 60-61).

Imagen de la National Geographic Magazine (1906)

Imagen de la National Geographic Magazine (1906)

El mismo Barbosa se dio cuenta de posibles errores pasados: los “hijos ajenos” explotaron su ideal político noble para favorecer su bolsillo, sin interés alguno en el bienestar de sus compatriotas:

[El éxito de los hijos ajenos se] debe en gran parte a que hemos vivido soñando y persiguiendo constantemente un ideal … de constituir una patria libre para nuestros hijos, sin darnos cuenta de que mientras realizábamos esa labor de alto patriotismo, los otros, los ajenos, esos quienes no les importaba nada nuestro status presente o futuro, aprovechaban la oportunidad del nuevo día, para acaparar las industrias, el comercio, y las tierras, y se adueñaban del país … (citado en Meléndez 1993, 62).

Debemos también discutir una movida lamentable del Partido Republicano, las famosas “turbas republicanas”. Un grupo de republicanos, dirigidos por José Mauleón y Castillo llevaron a cabo ataques a Muñoz Rivera y su grupo, nutriéndose del tono vitriólico que caracterizaba su rivalidad con Barbosa y viceversa. Mediante motines, actos violentos armados y vandalismo, estuvieron amenazando las actividades y la misma vida de Muñoz. En un momento dado, llegaron a destruir la imprenta de La Democracia, la publicación del sector político muñocista. Aunque tras los actos, se arrestaban a sus participantes, se les solía dejar libres al otro día. Parece que Barbosa no estaba contento con estas acciones de Mauleón y otros, pero en vez de denunciarlo públicamente, culpó a Muñoz de lo sucedido, particularmente por disgustar al pueblo con las “groserías” de su periódico, que el Partido Republicano no tenía la culpa y que él no se hacía responsable de cómo reaccionaba la gente ante sus escritos. En un momento dado, Muñoz tuvo que salir del país y mudarse a Nueva York por la escalada de la violencia. Esta debe considerarse una página oscura de la historia del Partido Republicano y, aunque Barbosa no fuera participante directo, pudo haber actuado mejor públicamente para reducir el nivel de la violencia (véase Negrón-Portillo 1990).

Finalmente, la situación de la Primera Guerra Mundial, y la preocupación por la posible invasión de Alemania a Culebra, llevó a Estados Unidos a considerar hacer a los puertorriqueños ciudadanos estadounidenses. Con tal fin, se aprobó la Ley Jones, que no solo hacía eso, sino que reformaba el sistema de gobierno. Tanto el Partido Unión como el Republicano, rechazaron unánimemente esta imposición unilateral del Congreso. Miembros del Partido Unión lo rechazaban por imponer una ciudadanía cuya fuente era colonial, además de perpetuar el coloniaje. El rechazo del republicanismo era otro, Barbosa consideraba la Ley Jones como una burla al pueblo puertorriqueño y un esfuerzo de convertir a los puertorriqueños en dependientes perpetuos de “un pueblo extraño” (citado en Meléndez 1993, 60). Aun así, los republicanos vieron la ciudadanía estadounidense como un paso a la estadidad, aun cuando algunos congresistas afirmaban explícitamente que no debía entenderse de esa manera. En vano solicitaron al Congreso un compromiso de otorgación futura de la estadidad.

Tras toda una vida luchando por un estatus autonómico, primero bajo España y después por la estadidad bajo los Estados Unidos, Barbosa murió en 1921 decepcionado con Estados Unidos.
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IV

Busto de José Celso Barbosa

Busto de José Celso Barbosa. Imagen cortesía de Tony the Marine, de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Unported).

José Celso Barbosa merece su puesto de prócer, ya que es padre ideológico de todo un movimiento en Puerto Rico y ayudó a forjar la actual nación puertorriqueña.

Sin embargo, como nos advierte el Dr. Luis Lugo Amador, no debemos endiosar a nuestros próceres o patriotas (Lugo Amador 2016, 186). No son dioses, sino personas de carne y hueso, con virtudes y defectos, hijos de su herencia genética y entorno ambiental y cultural. Podemos ver, en general, sus virtudes y sus defectos.

Su virtud mayor era la consistencia de su cosmovisión y principios políticos. Desde su comienzo en la política hasta su muerte, la visión barbosista siempre fue consistente: se debe promover un estado de derechos, el establecimiento de un sistema republicano de gobierno, promoción de la independencia económica, avances médicos, científicos y tecnológicos, buscando el más amplio autonomismo para Puerto Rico, etc. En ese sentido, Barbosa era muy predecible en cuanto a los valores políticos a los que siempre sostuvo.

Tenía también múltiples defectos. Uno de ellos era la extrema ingenuidad sobre lo que era Estados Unidos y sus propósitos. Sí, Barbosa pudo ver muy claramente bajo España que la autonomía que desembocaría en Cuba y Puerto Rico. Sin embargo, bajo Estados Unidos, parece haber estado bastante cegado de su idea de lo que era ese país: una república de repúblicas con un mínimo, de lo mínimo, de lo mínimo de intervención federal en la vida de los estados. De hecho, esa era la realidad de los estados de la Unión antes de la Guerra Civil de la década de 1860. Tras el Norte haber ganado, el intervencionismo federal comenzó, en parte, por la inclusión de algunas enmiendas a la Constitución estipulando ciertas prohibiciones a los estados. Además, Barbosa vivía durante la misma época del progresismo estadounidense, en el que el gobierno federal intervenía más para asegurar mejores condiciones laborales, fomentar la educación pública, fomentar los avances de la medicina, restringir y estimular áreas de la economía, entre otros. La ingenuidad de Barbosa era compartida por otros líderes que veían la estadidad como casi equivalente a la independencia. Esto no solo deja perplejos a los historiadores puertorriqueños actualmente, sino también a personas de su tiempo. En 1904, nos dice L. S. Rowe en cuanto a su investigación de las relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos:

The natives could not be made to believe that in matters of public education, public charities, and sanitation, State governments were exercising an increasing control over the action of local authorities, nor could they be made to see that the American system, instead of being the extremely decentralized government of the early years of the century, was becoming one in which the central government [el gobierno federal] sets standards of efficiency and holds the local authorities to strict account for the maintenance of those standards (Rowe 1904, 155).

Más al punto, contrario a lo que nuestros políticos pensaban, esta corriente progresista no era compatible con la conservación de la identidad puertorriqueña. Bastante de ese movimiento, se movía desde una perspectiva WASP.

Por ejemplo, la educación pública fue en parte un combate de los sectores protestantes vía el gobierno como una reacción al Tercer Concilio Plenario de Baltimore de 1884, que decretaba el establecimiento y expansión de las escuelas católicas. Las autoridades estadounidenses extendieron esas mismas actitudes a Puerto Rico al promover la separación de iglesia y estado (Hernández Aponte 2013, 97-99, 104-106). Esta era la época de los terribles boarding schools en los que se forzaban a los niños nativoamericanos a asimilarse por completo a la cultura anglosajona, abandonando así sus viejas costumbres. Algunos progresistas también buscaban asimilar a inmigrantes, despojándoles lo mejor posible de la cultura que no era considerada aceptable para Estados Unidos. El programa conocido como Hull House tenía ese propósito de ir desvaneciendo la identidad cultural de los inmigrantes para facilitar su asimilación a la cultura estadounidense. El sistema educativo a los negros estadounidenses dejaba mucho qué desear en esta época. No perdamos de perspectiva que Puerto Rico también se discutía en las Conferencias del Lago Mohonk desde la invasión norteamericana; estas conferencias se originaron para discutir asuntos relacionados a la integración de nativoamericanos y otros grupos étnicos. Barbosa había asumido algo de esta retórica al hablar de la superioridad de la “raza” anglosajona en contraste con la cultural latina, que consideraba bien atrasada. Que los puertorriqueños debían impregnarse del “espíritu anglosajón”, dentro de un régimen de plena igualdad de derechos.

Gradualmente, Barbosa se dio cuenta de que el plan de los norteamericanos era la de la explotación de la población boricua en aras de los intereses coloniales, no la estadidad. De hecho, cuando las fuerzas del General Miles invadieron a Puerto Rico, virtualmente todos se entusiasmaron con la idea de la estadidad, especialmente tras su conocida Proclama. En ese momento, no tenían en cuenta que Miles tenía ya un récord extenso con los nativoamericanos de hacer promesas a nombre de Estados Unidos que jamás se cumplieron —además de haber puesto a soldados en una posición que desembocó en la vil masacre de los sioux en Wounded Knee. El único en darse cuenta de que la llamada “concesión de libertades” de Miles era una patraña, era Betances, quien residía, en aquel momento, en París y que murió poco después del acontecimiento.

Puerto Rico fue objeto del interés que tenía Estados Unidos en expandir su poderío hacia el sur, patrón que vemos en el siglo XIX. En aquel momento, Cuba se convirtió en punto clave de los intereses azucareros de Estados Unidos, además de que esa isla y Puerto Rico eran considerados puntos estratégicos militares. Tras la Guerra Hispanoamericana, Estados Unidos estuvo en una situación de ser una potencia colonizadora en la que chocaban intereses corporativos, comerciales y militares, política internacional, actitudes racistas  y tensión cultural con los antillanos. Esta interacción llevó a una política colonial que mantuvo a Puerto Rico como propiedad de la metrópoli, sin formar parte de la Unión. La novedad de la situación era inesperada para Barbosa, Muñoz y otros líderes políticos, porque el patrón mostrado en el pasado era que Estados Unidos incorporaba a sus territorios y, después, los hacía estado. Con la Ley Foraker y la Ley Jones, se hizo claro para muchos de ellos, incluyendo a Barbosa, que la política imperial era mantener a Puerto Rico como colonia indefinidamente.

En cuanto a la americanización, todavía hay problemas entre los historiadores tratando de entender el concepto como fue tratado en la matriz social estadounidense y la puertorriqueña. Por ejemplo, para muchos estadounidenses, significaba la asimilación cultural de grupos étnicos o religiosos dentro de un marco de una noción de superioridad cultural blanca, protestante y anglosajona (WASP). Algunas de ellas significaban el abandono total de su identidad cultural anterior, en otros casos, la conservación de aquellos elementos culturales que fueran armonizables con la convivencia la sociedad allí residente. En Puerto Rico, había distintas visiones de lo que era la americanización, todas ellas involucraban algún nivel de renuncia al estilo de vida y el atraso cultural y tecnológico que se vivía bajo España, vivir en una sociedad de avanzada de libre mercado y estado de derechos, con avances médicos, científicos y tecnológicos. Sin embargo, la constante aceptada en el discurso político de americanización era la conservación de la identidad cultural puertorriqueña. Para Barbosa, el proceso de americanización incluía la vida en un ambiente de libertades individuales para crear una economía independiente que fuera base para la independencia política bajo la estadidad. Al comienzo, pensó que las políticas estadounidenses eran un curso de trancisión para ello, después se dio cuenta de que ese no era el caso. De paso, pensaba que el espíritu anglosajón que permeaba la cultura estadounidense ayudaría a forjar la identidad puertorriqueña.

Otros, como Matienzo Cintrón, llegaban a la conclusión de que bajo el coloniaje estadounidense se vivía una falsa americanización y, eventualmente, favorecieron la independencia para que hubiera una genuina americanización. Para Matienzo, la americanización no debía entenderse en términos de la erosión de la “esencia” cultural puertorriqueña, sino en los de la consecución de libertades políticas, derechos democráticos, educación laica y derechos sindicales. Eso no depende de una estadidad, también debía darse bajo la independencia (Lugo Amador 2016, 290-291).

La Iglesia Católica enfrentó en numerosas ocasiones el problema de la americanización en Estados Unidos y Puerto Rico y la entendía en otros términos: no solo como un proceso usualmente contrario a los intereses del catolicismo, sino como una disolución de la identidad cultural puertorriqueña forjada bajo el catolicismo y la hispanidad. James H. Blenk fue designado por el Vaticano para ser obispo de Puerto Rico (1899-1906), tenía como misión conservar el perfil católico hispanoamericano de Puerto Rico y le dio prioridad a esa misma identidad cultural y cosmovisión; además, la Iglesia había estructurado su normativa a los decretos del Concilio Plenario de América Latina. Blenk no movió un dedo para estructurarlo según los decretos del Tercer Concilio Plenario de Baltimore, lo que hubiera conducido una “americanización” institucional del catolicismo en Puerto Rico (Collado Schwarz, González Nieves y Dávila 2004, 23:53; Hernández Aponte 2013, 196-197, 203; Silva Gotay 2012, 205). Es más, Blenk decidió dirigirse en español a un público —aun cuando el gobernador le solicitó que lo hiciera en inglés— a favor de la necesidad de la americanización de Puerto Rico, pero que era algo que no se debía darse, si eso significaba un choque con el carácter y la identidad de cultural de los puertorriqueños (Hernández Aponte 2013, 384-385; Silva Gotay 2012, 196). No es casualidad, pues, que fue en el periodo de 1912 a 1913, cuando Matienzo Cintrón participó en la fundación del Partido de la Independencia y cuando el Partido Unión dejó la independencia sola en la Base Quinta como opción de estatus, que Blenk se pronunció públicamente a favor de la independencia de Puerto Rico, aunque, para entonces, ya no era obispo de Puerto Rico (Hernández Aponte 2013, 202-203; Silva Gotay 2012, 220-221).

Barbosa y el Partido Republicano en general, preferían la estadidad, no solo por la americanización, sino también por los beneficios de inversión que ella conllevaría para el desarrollo de un Puerto Rico autónomo y soberano. Sin embargo, si el Congreso rechazaba la estadidad, estaba dispuesto a solicitar la independencia. De hecho, por mucho tiempo, esa era la filosofía republicana. Esto llegó hasta el punto que, cuando se propuso el Proyecto Tydings (1936), que proponía unas condiciones adversas para la opción independencia, el líder estadoísta republicano, Rafael Martínez Nadal, afirmaba que si se daba el referéndum propuesto, se debía votar por la independencia como refugio de la dignidad puertorriqueña.

En mi opinión, a partir de la historia y los dichos de Barbosa (los expresado aquí y los demás), es claro que, si él viviera hoy, sería soberanista. De hecho, su ideal de estadidad de aquel momento se acerca bastante a la de una libre asociación soberana. Sin embargo, creo hubiera preferido una independencia con una relación política cercana a los Estados Unidos. No se puede argumentar que hubiera apoyado el Estado Libre Asociado actual (ni tan siquiera uno “mejorado”), porque es otra forma de perpetuar la colonia. Tampoco hubiera aceptado la estadidad como es posible actualmente. Él le daba prioridad, hasta el punto de la ingenuidad, a la no intervención federal en campos que debía dominar un estado soberano. Ha llovido desde los tiempos de la Era Progresista a la actualidad, lapso de tiempo en el que el gobierno federal virtualmente ha acaparado muchas de las variables autónomas que antes estaban en manos de los estados. Hoy existe una fuerte normativa reguladora federal, que ha dictado las condiciones para los beneficios de sus transferencias federales.

Él hubiera estado de acuerdo con un cierto grado de aportación del gobierno federal a un Estado de Puerto Rico, pero jamás hubiera usado tales transferencias como propaganda para mantener una dependencia económica en Estados Unidos. Lo menciono, porque esta visión de “la estadidad para los pobres”, con el que actualmente se valora ese estatus para aumentar el nivel de dependencia económica, era algo totalmente ajeno a sus ideales. Como hombre de avanzada, Barbosa estaría en contra de la intervención de las iglesias en asuntos del estado. Tampoco hubiera sido muy favorecedor de los subsidios exagerados a corporaciones extranjeras, sino que hubiera intentado fomentar los negocios locales, incluyendo al sector cooperativista. Finalmente, como creyente en la “armonía entre el capital y el trabajo”, tampoco hubiera favorecido la reducción de los beneficios adquiridos por los trabajadores y el sector sindical, fueran en el sector público o el privado. Demás está decir que todavía el Congreso de los Estados Unidos explota ideológicamente a los líderes estadoístas, con una esperanza de estadidad, para fines de ellos, no los de los puertorriqueños. En resumen, ni la estadidad actual como estatus, ni el movimiento estadoísta actual, comparten los ideales de Barbosa, aun cuando, irónicamente, sean sus descendientes ideológicos.

En este sentido, este prócer tiene bastante qué decirle a los puertorriqueños hoy día. Para eso están estas figuras de la historia. Sin embargo, para comprender  bien a Barbosa, debemos ver sus acciones y palabras en sus términos y su situación histórica. Escuchemos siempre lo que tiene que decirnos desde su perspectiva progresista e ilustrada. Barbosa, al igual que Muñoz Rivera, José de Diego, Matienzo Cintrón, Salvador Brau, María de las Mercedes Barbudo, Baldorioty de Castro, Segundo Ruiz Belvis, Ramón Emeterio Betances, Ramón Power y Giralt, entre otros grandes hombres y mujeres de Puerto Rico, le pertenece a todos los borinqueños.
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El problema estructural de la deuda – Lo que los analistas ignoran

En días recientes, se ha debatido mucho en torno a quiénes deben cargar la responsabilidad fiscal de la deuda y por qué. Esta cuestión involucra varios niveles de responsabilidad: política, jurídica, fiscal, ética, etc.

Se ha pasado inadvertido o se ha discutido muy fugazmente un escrito importante del colega y economista, José Caraballo Cueto en El Nuevo Día titulado, “¿Qué causó la crisis de la deuda?“.  Este escrito hace referencia a un estudio publicado por él y otro reconocido economista, Juan Lara. He aquí la ficha:

Caraballo-Cueto, J. & Lara, J. (18 de mayo de 2018). Deindustrialization and unsustainable debt in middle-income countries: the case of Puerto Rico. Journal of Globalization and Development, 8(2), 20170009. doi: 10.1515/jgd-2017-0009.

El documento per se no está libremente disponible al público, pero sí existe un equivalente disponible en su portal de ResearchGate.net (Caraballo & Lara, 2016).

La importancia del estudio radica en su interpretación de los datos y su contraste con las distintas razones usualmente esgrimidas para explicar la existencia de la presente deuda que los puertorriqueños estaremos obligados a pagar. Las opiniones varían: se debe a la rampante corrupción, al gigantismo gubernamental, al esquema estado benefactor, al estatus, a la corrupción, a las transferencias federales a individuos, entre otros. El problema con cada una de estas explicaciones es que no exploran los detalles específicos que llevaron a que se acumulara la deuda hasta tal punto de ser un problema para el mercado de bonos municipales en los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, el mal manejo fiscal tuvo un rol significativo en la acumulación de la deuda, pero, dicen los estimados académicos, que existe más bien debido a su incapacidad de ajustarse a un problema estructural, no coyuntural. El cambio de la estructura fiscal de Puerto Rico, específicamente la eliminación de los beneficios de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, llevó a un proceso de desindustrialización. El gobierno no fue capaz de adaptarse ni buscar alternativas a dicha disposición federal para incentivar la economía.

Para comprender la situación, necesitamos echarle una ojeada a la historia. Desde los comienzos de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, los esquemas de incentivos industriales han pasado por varias etapas. La primera, concentraba los esfuerzos en incentivar la inversión de compañías agrícolas estadounidenses, principalmente en la producción de azúcar. Esto se logró vía la devaluación del peso provincial de Puerto Rico ante el dólar, la compra de vastas cantidades de terrenos y la proletarización de los agricultores. Esta primera etapa es la que llama el economista, Francisco Catalá, el primer enclave. Tanto las exportaciones como las importaciones dependían fuertemente del mercado estadounidense. Esto benefició enormemente a las empresas,  porque habían incorporado  adelantos tecnológicos para el mayor rendimiento por acre. La riqueza como tal de la producción del azúcar se concentró en cuatro corporaciones norteamericanas. En 1921, se aprobó en el Congreso la sección 262 del Código de Rentas Internas federal, cuyo fin era hacer más competitivas las corporaciones estadounidenses en relación con empresas de otras naciones establecidas en sus colonias. Con esta sección se buscaba darles exención contributiva sobre sus ganancias obtenidas en los territorios que no fueran repatriadas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas de las disposiciones de la sección 262 se reformularon en la sección 931, algo que el gobierno local, con una nueva ley y un programa de incentivos industriales, logró forjar con el propósito de industrializar nuestro archipiélago. Este fue el segundo enclave. Debido a las crisis internacionales y petroleras, a la búsqueda de algún mecanismo que posibilitara la repatriación de los eurodólares depositados en bancos europeos, y resolver el problema de inflación de los años 70 en Puerto Rico, se maximizaron los beneficios al capital estadounidense legislando la sección 936. Esta eximía de impuestos federales la repatriación de las ganancias obtenidas en los territorios.

A la par con estos esfuerzos, durante estos años, la aportación de transferencias federales otorgadas (es decir, las que no son devengadas como derechos adquiridos), eran considerables porque, a pesar del crecimiento económico, la tasa de participación laboral ha sido históricamente muy baja (ahora anda por el 39%, en Estados Unidos es el 63%).

Tasa de participación laboral en PR

Tasa de participación laboral en Puerto Rico. Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 213. Reproducido con el propósito de ilustrar (fair use).

Sin embargo, se derogó la sección 936 en 1996 debido a varias fuerzas políticas. En el Congreso se escuchaban las quejas en torno a las excesivas ganancias de las corporaciones, sin tributar de manera alguna al fisco estadounidense. Se empezó a ver la sección 936 como una especie de “mantengo corporativo”. Además de dicho abuso, la gradual apertura del mercado estadounidense a la libre entrada de productos de distintos países del Caribe y otros, fue erosionando los beneficios de la sección 936 debido al cambio del contexto de acceso al mercado estadounidense con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. No obstante ello, los beneficios de la sección 936 se salvaron temporeramente por la idea de implementar “plantas gemelas” en el Caribe. Sin embargo, las reformas contributivas planificadas por el Presidente Bill Clinton, el Área de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) y la planificación de una futura Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) hacían difícil justificar la continuación de estos beneficios a los territorios.

La eliminación de dicha sección, sin una alternativa de incentivos económicos, llevó a una etapa de desindustrialización de Puerto Rico, suceso que continúa hasta nuestros días. Simultáneamente, podemos ver que las transferencias federales a Puerto Rico, especialmente las otorgadas, han ido disminuyendo paulatinamente a medida que han pasado los años (con la notable excepción de las transferencias de FEMA después del huracán María).

Transferencias federales a Puerto Rico

Tabla de transferencias otorgadas (línea roja) y devengadas (línea negra) a individuos (fair use). Fuente: Irizarry Mora, 2011, p. 220.

No nos olvidemos que no han faltado propuestas a granel, por parte de políticos locales al gobierno federal, para crear alguna concesión de beneficios tipo 936: las zonas empresariales, la sección 30A, la sección 956, la sección 933A, entre otros. Aun en casos en que los dos partidos mayoritarios han cabildeado juntos por algún tipo de beneficio, el Congreso de Estados Unidos se ha negado a concederlo. Todo esto ha descapitalizado la banca en Puerto Rico y ha prolongado una depresión desde el 2006. No es casualidad, nos dicen Caraballo y Lara, que fue en el 2005 que las casas acreditadoras empezaron a amenazar al gobierno con degradar la calificación a los bonos  de Puerto Rico.

En Puerto Rico, cuando se discuten estos asuntos en la calle y en la prensa, frecuentemente solemos caer en la falacia de que distintos gobiernos en Puerto Rico han emitido bonos irresponsablemente sin tener fuentes de repago. Esta es la impresión que nos crea, por ejemplo, El Nuevo Día, cuando nos presenta la siguiente gráfica:

Gráfica del aumento de la deuda

Gráfica del aumento de la deuda sin ajuste por inflación (Imagen cortesía de El Nuevo Día).

Sin embargo, Caraballo y Lara nos revelan con sus hallazgos que, antes de la eliminación de la sección 936, los gobiernos  estuvieron manejando relativamente bien la deuda y que su aumento en números absolutos es solo aparente porque suponemos que el valor del dólar permaneció constante a través de los años. Cuando se hace el debido ajuste por inflación, vemos claramente que la deuda bajó desde mediados de la década del setenta hasta 1987,  luego se mantuvo estable hasta la mitad de los años noventa y desde entonces se disparó.

Gráfica de deuda de Puerto Rico

Gráfica de variables económicas de Puerto Rico a través de los años (Caraballo & Lara, 2016, p. 26).

Podemos ver que es precisamente en la década del noventa, cuando se eliminaron los beneficios de la sección 936, que empezó subir significativamente la deuda de Puerto Rico (Total Debt). Nótese también que, bajo las administraciones del PPD y del PNP, hubo una reducción del tamaño gubernamental y su fuerza laboral (empgov/pob16). Contrario a lo estipulado por la ideología conservadora de la economía, nada de eso conllevó mejoría económica o reducción de la deuda. Esto lo podemos constatar con la reducción de empleos en el sector de la manufactura (manu/pob).

Hacía falta seguir invirtiendo y manteniendo la infraestructura a nivel estatal y municipal, pero no había dinero en el Fondo General para esos fines.

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales

Ingresos del gobierno de Puerto Rico de fuentes locales (Caraballo & Lara, 2016, p. 27).

Como puede verse en esta gráfica, a raíz de la desindustrialización, hubo una caída significativa de los ingresos gubernamentales, que ni tan siquiera el IVU logró detener. Solo hubo un aumento significativo de ingresos cuando se legisló (como resultado de una negociación con el Departamento del Tesoro federal) un impuesto temporero de un 4% sobre las ganancias de las corporaciones foráneas en Puerto Rico, remediándolo con un crédito por contribuciones foráneas.

Una vez más, esto demuestra que la desindustrialización implicó una baja de ingresos al fisco, por lo que el gobierno tuvo que recurrir a más préstamos. En “arroz y habichuelas”, nos dice Caraballo Cueto en su columna en El Nuevo Día:

… si usted devenga un salario alto de su trabajo y lo despiden inesperadamente, su deuda personal aumentará. Eso no es un problema mayor si consigue otro buen trabajo en los meses subsiguientes y salda esa deuda. El problema fue que esta economía no consiguió ese buen trabajo nuevo: ese nuevo modelo económico vigoroso no se halló y, peor aún, la discusión pública apenas aborda el tema. La negligencia mayor del gobierno y de otros actores económicos no radica tanto en la administración fiscal pública como en haber manejado esta depresión como coyuntural y no como estructural.

En el estudio que los dos economistas publicaron, se hace una serie de recomendaciones de manejo de fisco local, pero también se enfoca en asuntos estructurales, incluyendo el del estatus político de Puerto Rico (no voy a mencionar todas sus sugerencias):

  • En el futuro, Puerto Rico, debería adoptar medidas defensivas en caso de debilitamiento estructural. Algunas de estas medidas pueden incluir que, en época de economía boyante, se creen unas reservas destinadas a estimular la economía en momentos recesionarios, para que el estado no comience a lidiar con el problema dependiendo de préstamos externos.
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  • Hace falta un cambio estructural fiscal que vuelva a industrializar nuestro archipiélago para estimular la producción y que lleve a los recaudos necesarios para el pago de la deuda.
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  • Se pueden permutar los bonos actuales por bonos vinculados al Producto Doméstico Bruto (GDP-indexed bonds) a una tasa de interés razonable y cuyo pago tenga en cuenta la rapidez o lentitud de la recuperación económica.
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  • Un cambio del estatus político de Puerto Rico, que, dependiendo en qué dirección sea, se permita negociar con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos mecanismos para la refinanciación o tener acceso a los mercados de capital o instituciones internacionales.

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Reflexión y opinión personal

A raíz de este y otros estudios, se puede ver con claridad, que el éxito y el fracaso económico de Puerto Rico dependen fuertemente de las determinaciones del Congreso de los Estados Unidos.  El Congreso republicano, de orientación filosófica en la falaz creencia en la responsabilidad fiscal individual, ve el asunto estrictamente como uno coyuntural, en que la estructura fiscal de Puerto Rico no es el problema, sino las decisiones tomadas a nivel administrativo.  Aun así, tal perspectiva, les rebota en el mercado de bonos municipales, algo que quieren enfrentar imponiendo medidas de austeridad que han mostrado, una y otra vez, no funcionar para propósitos de estimulación económica y la ulterior paga de deudas.

El estudio al que hemos hecho referencia abona al hecho de que la estructura, no la coyuntura, es el factor principal que nos ha traído a donde estamos:

  • Contrario a lo que cree el público en general (y muchos mal llamados “analistas —¿analistos?— políticos”) antes de la eliminación de los beneficios de la sección 936, los gobernantes manejaron bien la deuda de Puerto Rico. Cuando se hace el debido ajuste a la inflación, no se puede decir que los gobernantes pidieron más deuda que la que podían pagar.
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  • La industrialización y desindustrialización de Puerto Rico tuvieron elementos coyunturales, pero se dieron por razones fundamentalmente estructurales.
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    • Coyunturales: Cuando se dio el paso a la industrialización de Puerto Rico, bajo la sección 931, Europa y Asia estaban destruidos por la guerra, Puerto Rico era el único que tenía libre mercado con los Estados Unidos y libre entrada a ese país. Además, había desarrollado una buena infraestructura por las necesidades militares del momento y el desarrollo tecnológico que conllevó la Segunda Guerra Mundial. A mediados de los años 40, Estados Unidos se hallaba como suma potencia del lado capitalista del globo. Por otro lado, hoy día, Puerto Rico se encuentra en un mundo multipolar, con un incremento del dominio económico asiático, con muchos países que tienen libre acceso al mercado estadounidense (especialmente los de América Latina), con la existencia de redes de tratados de libre comercio y acuerdos preferenciales internacionales.
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    • Estructurales: Puerto Rico tiene una estructura económica que dificulta su participación en un mundo globalizado como este. En los años 40 y 50, la estructura no le imposibilitó beneficiarse de su relación colonial con los Estados Unidos. Al contrario, los intereses estadounidenses del momento, permitieron formular una política fiscal que era cónsona con el crecimiento económico de Puerto Rico. Todo eso cambió al transformarse el mercado internacional, hasta el punto en que Estados Unidos, actualmente, tiene poco o ningún interés por Puerto Rico, fuera del pago de la deuda. Por este y otros factores que hemos discutido, se eliminó la sección 936 y, con ello, comenzó el proceso de la desindustrialización de Puerto Rico.
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  • Aun si los puertorriqueños hubieran elegido a los mejores gobernadores de la historia, el punto que nos traen Caraballo y Lara es que, debido al problema estructural que llevó a la desindustrialización, les hubiera llevado igual a recurrir a fuentes externas de financiamiento por necesidad. En palabras de Caraballo en su columna de opinión:

… al colapsar el modelo económico, se redujeron los recaudos gubernamentales que fueron compensados con deuda. La mala administración fue un exacerbante, pero aun una sana administración pública no hubiese evitado la crisis.

Todas las variables importantes para nuestra economía están en manos de Estados Unidos: política monetaria, bancaria, laboral, comercial internacional, energética, de cabotaje, de inmigración y emigración, de transportación, de salario mínimo, etc. (véase declaraciones de Joseph Stiglitz en relación con algunas de estas variables).  Aunque gozamos de “autonomía fiscal”, es decir, de no pagar impuestos federales, la falta de control de estas variables nos impide aprovechar la situación global presente y las oportunidades que esta nos brinda. Por otro lado, el no pertenecer a la Unión estadounidense, nos impide participar efectivamente de diseñar legislación federal a nuestro favor, de una asignación más razonable del presupuesto estadounidense y un trato equivalente al de estados en cuanto a programas federales. Cuando tenemos todo esto en consideración, es claro que Estados Unidos es principal responsable de la situación fiscal del país y, por ende, responsable último fiscal de la deuda.

Bajo la estadidad, los fondos de transferencia federal adicionales a los que reciben actualmente los puertorriqueños podría aliviar la situación de muchos individuos en Puerto Rico. Además, podría ser cobijado con los beneficios financieros que le acompaña a cada estado de la Unión. Sin embargo, esa opción de estatus se ha encontrado ante una muralla congresional desde 1898 y ahora más que nunca. No debemos perder de perspectiva que hasta el Presidente Trump fue más explícito de lo esperado cuando, a raíz del desastre del huracán María, afirmaba que Puerto Rico le cuesta al presupuesto estadounidense. Aun antes de María, los congresistas mismos, aun el mismo amigo de la estadidad, Don Young, se han expresado en torno a su frialdad ante la idea de otorgarle la estadidad a un territorio económicamente devastado. Sin embargo, aun si Puerto Rico tuviera una economía vibrante para ser estado, se hubiera encontrado con dos obstáculos formidables. El primero sería el fútil intento de convencer a 24 o 25 estados de la Unión de ello, ya que un Puerto Rico estado haría que participaran menos del presupuesto federal y, de hecho, algunos perderían sillas legislativas para que nuestros legisladores las ocuparan en la Cámara de Representantes (suponiendo que no se revisara la disposición que limita su número de miembros a 435). Los senadores de estos mismos estados permanecerían firmes contra cualquier posibilidad de otorgarle la estadidad a Puerto Rico. Además, la admisión de Puerto Rico como estado, que sería predominantemente demócrata, no estaría pareado con la admisión de algún otro estado que fuera republicano. Este ha sido uno de los grandes impedimentos de la admisión del Distrito de Columbia como el estado 51, a pesar de que en el referéndum del 2016, ganara con un aplastante 85.8%.

Dada esa puerta cerrada y que necesitamos buscar maneras de incentivar la economía e insertarnos en el mercado global, entiendo que debemos comenzar a dirigirnos hacia un estatus de soberanía propia (sea en la forma de libre asociación soberana o independencia). Nadie se llame a engaños. En cualquiera de los dos casos, de una u otra forma, tendremos que pagar la deuda. Tampoco digamos que este proceso sería la panacea económica. Si no hay plan integral y de pueblo bajo cualquier estatus, el futuro siempre será una desesperanzador.  Sin embargo, si podemos negociar con el Congreso un proceso de transición serio, bien planificado, que no trastoque significativamente los acuerdos de pago de una deuda consolidada, tendríamos mayores oportunidades de obtener fuentes de capital y de expansión de mercado para reactivar nuestra economía.

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Referencias

Caraballo, J. & Lara, J. (octubre 2016). From deindustrialization to unsustainable debt: The case of Puerto Rico.  https://www.researchgate.net/publication/309736965_From_deindustrialization_to_unsustainable_debt_The_Case_of_Puerto_Rico.

Catalá Oliveras, F. (abril de 2010). La economía de Puerto Rico: del enclave colonial al imperativo de la Independencia. En R. Berríos Martínez, F. Martín García, & F. Catalá Oliveras, Puerto Rico. Nación Independiente. (pp. 49-98). PR: Editora Corripio.

Catalá Oliveras, F. (2013).  Promesa rota. Una mirada institucionalista a partir de Tugwell. Puerto Rico: Ediciones Callejón.

Collins, S. M., Bosworth, B., & Soto-Class, M. A. (Eds.) (2006). The Economy of Puerto Rico. Restoring Growth. PR/US: Center for the New Economy / Brookings Institution Press.

Dietz, J. L. (1989). Historia económica de Puerto Rico. PR: Ediciones Huracán.

Gallisá, C. (2015). La deuda. Una crisis política. PR: CG Editores.

Gautier Mayoral, C., Rivera Ortiz, A. I., & Alegría, I. E. (Comps.). (1990). Puerto Rico en la economía política del Caribe. PR: Ediciones Huracán.

Irizarry Mora, E. (2011). Economía de Puerto Rico. México: McGraw-Hill.

Rodríguez Beruff, J. (2007). Strategy as politics. Puerto Rico on the eve of the Second World War. PR: Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Por qué Deepak Chopra no me inspira como naturalista religioso

Deepak Chopra

Fotografía de Deepak Chopra (2013). Foto cortesía de Lifescript (CC-BY 2.0).

De una u otra forma, algunas personas, al enterarse de mis inclinaciones religiosas, filosóficas o escépticas, me  traen el tema: ¿Qué pienso en general de Deepak Chopra? Muchos quieren preguntarme debido a mi dedicación a las ciencias y al escepticismo. Otros me preguntan desde la perspectiva filosófica que sostengo. Sin embargo, una muy buena parte de la gente se entera que soy naturalista religioso y me recomiendan las obras de Chopra.

Los que ya conozcan mi cosmovisión o no les interese leer al respecto, pueden saltar la primera sección de este artículo. Lo incluyo para que entiendan mejor mis planteamientos, especialmente los religiosos. Sin embargo, el resto se centrará en el tema de quién es Chopra, su rol dentro de la llamada “medicina alternativa” y por qué no confío en su juicio.
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Breve exposición de mi cosmovisión

Como naturalista y filósofo, soy fisicalista no reduccionista en cuanto al ámbito físico: es decir, que la Realidad Última de las cosas, como un todo, es el sustrato físico del universo (materia y energía) y de lo que de este emerge (pensamiento, sociedad, informática, etc.); sin embargo, los problemas de una esfera emergente no son necesariamente reducibles a la de sus componentes subyacentes. Como filósofo también soy platonista o realista en cuanto a las verdades de razón (lógica, matemática, significados, valores, etc.)

Fuera de estos, no hay más nada. En cuanto al universo, a la Realidad Última de lo que existe, como religioso quiero mantener una devoción significativa con ella como lugar de donde emerjo, vivo, me muevo, existo y donde regreso para su futuro curso creativo. ¡De Gaia emergí y a Gaia regresaré! ¡De la muerte de las estrellas surgí y a la creatividad cósmica regresaré! Aunque siempre imperfecto y con notables defectos personales, en la medida de lo posible, intentaré ser un motivo para que otros encuentren significado en sus vidas en relación con el universo. No tengo buenas razones para pensar que haya algún ámbito sobrenatural en el que exista un ente todopoderoso o unos entes espirituales existentes aparte del mundo físico.

Sin embargo, ser devoto a la Realidad significa en parte dos cosas:  prestarle la atención debida a las ciencias y disciplinar la mente al escepticismo saludable. Ambos invitan a mirar toda idea (incluyendo la que uno sostiene) examinarla y ponerla a prueba; adoptar aquellas ideas que sobrevivan este proceso y descartar las que no. Con base en ellas, entonces, se puede opinar sensatamente, con bases mucho más firmes.

Fundamentados con estos hallazgos, hemos podido reconstruir la Gran Historia del universo y se han dado grandes adelantos tecnológicos, alimentarios, médicos y de otra índole. Gracias a ello, ha habido enorme progreso social y se ha reducido sustancialmente la pobreza en el mundo. Mientras que otras religiones hablan de un paraíso perdido, un futuro espantoso antes de la llegada del Reino de los Cielos, la Gran Historia nos revela que partimos de un pasado violento y que se ha ido reduciendo en promedio hasta alcanzar cada vez más los ideales de un mundo global en paz, el ideal Reino de Dios prometido por los apocalipticistas del pasado y el presente, pero que nunca consiguen.

Aunque esto no indica que esa mejora social va a permanecer así para siempre, se reconoce la necesidad de respaldar valores éticos tales como los que uno puede encontrar en el humanismo y, en el mundo religioso, en el unitarismo universalista. Promover estos valores en la secularidad y en la religión, sin lugar a dudas aporta a crear un mundo mejor.
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Visión filosófica, científica y religiosa sobre Deepak Chopra

Quién es Chopra y su rol en la “medicina alternativa”

Al lector que haya seguido mi blog, no le sorprenderá que todo lo expuesto aquí es inherentemente incompatible con la cosmovisión de Chopra. Sencillamente, las dos visiones chocan de frente. A pesar de que parece que su perspectiva está fundamentada en las ciencias, en particular la física cuántica, ese no es el caso.

Según este portal cibernético que anuncia un curso de Chopra, nos lo describe en los siguientes términos:

Deepak Chopra es el autor de más de cincuenta libros traducidos a más de treinta y cinco idiomas, incluidos numerosos bestsellers del New York Times en las categorías de ficción y no ficción. El Dr. Chopra es miembro del Colegio Norteamericano de Medicos y de la Asociación Norteamericana de Endocrinólogos Clínicos, es Profesor Adjunto de Administración en Kellogg School e investigador principal de la organización Gallup. La revista Time proclama a Deepak Chopra como uno de los 100 mejores heroes e íconos del siglo y lo califica de “poeta-profeta de la medicina alternativa.”

Deepak Chopra

Deepak Chopra (2006). Imagen cortesía de Yahoo! (CC-BY-SA 2.0).

Sí, es cierto, él ostenta el título de médico (M.D.) y pertenece a estas organizaciones. Se graduó de la Escuela de St. Columbia en Nueva Delhi y del All India Institute of Medical Sciences, en Nueva Delhi en 1969. Además, enseñó medicina la Universidad e Tufts, la Universidad de Boston y la Universidad de Harvard, además de haber sido parte del gabinete del New England Memoria Hospital (NEMH) en Stoneham y estableció una oficina de práctica de endocrinología en Boston.

Sin embargo, fue en 1981 que él se familiarizó con la medicina ayurveda, considerada en Occidente como “medicina alternativa”, con la que inició su práctica de la meditación trascendental. para abandonar su vicio de fumar y  reducir su adicción al café. Hoy día acostumbra meditar dos horas al día y su efectividad para él fue tan contundente, que entendió que debía abandonar el mundo de la medicina convencional, por sentirse como un “drug pusher“. A partir de allí, ha sido promotor de lo que ha llamado “sanación cuántica”, inspirada en los hallazgos de la física cuántica.

Hablar de “medicina alternativa” es de entrada cuestionable desde un punto de vista escéptico. O es medicina o no lo es, no hay “alternativa”. Como ya hemos indicado en otro lugar, la medicina ha evolucionado gracias a la incorporación de la dinámica científica. La medicina convencional ha sido, en ese sentido, mucho más efectiva que en antaño y ha sido uno de los factores significativos del aumento de la longevidad de vida y el decenso dramático de la mortandad infantil a nivel mundial.

Eso no significa que la medicina convencional sea perfecta. A veces intervienen errores de diagnóstico o de la solución médica propuesta, a veces por puro error humano o por otras fuerzas sociales: convicciones religiosas, criterio costoefectivo indebido del interés de lucro de los hospitales privados o de las aseguradoras, sobremedicación por incentivos de las farmacéuticas, el lucro personal, entre otros. De muchos de estos, tenemos que dedicarle unas entradas al respecto. Por ahora, lo que debemos señalar es que con todos los logros de la medicina convencional, siempre debemos tener una dosis de escepticismo a ciertas medidas que pueden responder a intereses del complejo industrial médico.

Eso no quiere decir que abandonemos un negocio para abonar a otro negocio con fin de lucro. No significa que la respuesta adecuada a esto es la llamada “medicina alternativa”, que en general, en estudios que se han hecho de sus distintas propuestas, sucede que no hace mejor que el efecto placebo.  De hecho, en el mundo de las terapias alternativas, hay dos tendencias: la de hacer el tratamiento alternativo mientras se continúa con el convencional, y la de renunciar a lo convencional para abrazar lo alternativo.

En el primer caso, la postura es relativamente inofensiva, pero no completamente. Por ejemplo, tómese el caso de prescripción “alternativa” de consumo de antioxidantes y de vitaminas para el tratamiento del cáncer mientras que se toman los remedios convencionales. El razonamiento es que los llamados “radicales libres” tienen el efecto de producir el cáncer y los antioxidantes los previenen; por tanto, alivian el problema. Sin embargo, no hay evidencia alguna de que ingerir suplementos con antioxidantes ayuden a prevenir o remediar el cáncer. Es más, hay estudios que señalan que ingerirlos agrava el problema, porque el sistema inmune necesita ciertos antioxidantes para lidiar con ciertas formas de cáncer. O sea, que si alguien está bajo tratamiento convencional para lidiar con su cáncer, podría neutralizar la efectividad de su terapia si consume antioxidantes en forma de suplementos.  No solo eso, sino que los consumidores de suplementos de antioxidantes tienen una probabilidad más alta de mortandad. Consumidores frecuentes de suplementos de vitaminas, especialmente en exceso a las dosis obtenidas por nutrición, tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer que los no consumidores.

Si esto es así, entre los remedios que interfieren en la efectividad de tratamientos convencionales y los que renuncian a las terapias convencionales, no debe ser sorpresa que se ha encontrado en ensayos controlados por caso que la tasa de mortandad entre los que practican la medicina alternativa suele ser más alta entre pacientes de cáncer.

Como hemos presentado en otra entrada, la meditación trascendental, el “mindfulness” y actividades afines han mostrado ser muy limitadas en su efectividad para cambiar la mentalidad o la conducta de los practicantes. Tampoco han mostrado ser más efectivas en cuanto a la mejora de salud, que es precisamente el alegato de la sanación cuántica que promueve Chopra. Desgraciadamente, los estudios que fundamentan su posición son extremadamente pobres, véase este artículo de David Gorski en torno a varios de ellos, que incluye uno auspiciado por Chopra, publicado en una revista a veces considerada predadora o, en el mejor de los casos, de muy malo arbitraje por pares.
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La efectividad de la sanación cuántica

Imagen de Misra Rajesh

Imagen creado por Misra Rajesh.

Como filósofo (especialmente analítico), no hay una definición concisa ni precisa de lo que es la sanación cuántica promovida por Chopra. Esto se debe a que el término “cuántico” se utiliza de manera equívoca. A veces se usa como una analogía con la física cuántica, en otras ocasiones, para apelar a la física cuántica per se como explicación de la conciencia y varios fenómenos físicos. Una cosa es una analogía con una rama de la ciencia y otra incorporarla en esa rama. No se sabe cuándo se utiliza el término “cuántico” metafóricamente o no. Todo luce como un puro juego lingüístico vago y abstracto en el que no subyace nada sustancial. Lo mismo puede decirse de sus usos de los términos “discontinuidad”, “conciencia”, “estado de conciencia”, “ciencia”, “subjetividad”, “sanación”, “metabolismo”, “creatividad”, entre otros; se convierten en palabras vacuas que suenan bien, pero no tienen contenido alguno.

Véase este intercambio con Richard Dawkins.

En este caso, se puede ver con mucha claridad los recursos retóricos para intentar validar su perspectiva y su racionalización del abandono de los métodos para garantizar la mejor calidad de los estudios y experimentos científicos. Entre sus recursos retóricos es el de cambio abrupto (e intencional) del tema, hiperbolizar los problemas de la medicina convencional y crear un muñeco de trapo de las ciencias naturales en general. Aparentemente, su práctica de la meditación trascendental no le ha ayudado a desarrollar mejores destrezas de pensamiento lógico.

La pregunta que debemos hacernos es si su sanación cuántica ha dado resultado. En este caso, voy utilizar como referente un caso particular: el de Chopra. Uno de los libros que he visto desde hace tiempo, se titula Ageless Body, Timeless Mind. The Quantum Alternative to Growing Old (Cuerpo sin edad, mente sin tiempo. La alternativa cuántica a envejecer), publicado en 1993. Ahí propone que metabolizamos el tiempo como metabolizamos los alimentos, vivir en el momento presente reduce considerablemente el metabolismo del tiempo (se mueve más despacio el “reloj biológico” de la persona). De esa manera, se conserva lo mejor posible, la juventud. Publishers Weekly describe el libro en los siguientes términos.

The message of his new book? “We are not victims of aging, sickness, and death. These are part of the scenery, not of the seer, who is immune to any form of change. This seer is the spirit, the expression of eternal being.” The basis for his belief, Chopra argues, is quantum physics and the work of such scientists as Heisenberg, Bohr and Einstein, with whose help Chopra proposes to tell us how to stave off the inevitable changes brought on by mortality and the passing of years. He advises us on how to “defeat entropy,” to “believe” enough to offer palpable resistance to processes of physical alteration, and to “reinterpret your body” such that renewal will come of it. He himself believes in “a land where no one is old,” and where “we create our bodies as we create the experience of our world.” He is also a proponent of “the science of longevity,” and cites research by doctors (sometimes nameless) to back himself up when expounding upon it. But alert readers will finish the book with unsettling questions, the result of a book that is rife with inspirational conviction but at times thin on substance. 150,000 first printing; major ad/promo; author tour; BOMC and QPB selection.

¿Derrortar la entropía? ¿Inmunes a cualquier cambio?  En el caso de Chopra, debemos preguntarnos:  ¿Ha derrotado él la entropía y se ha hecho inmune a cualquier cambio? Veamos.

Libros de Deepak Chopra

Las portadas de distintas ediciones de sus dos libros: Ageless Body, Timeless Mind y Grow Younger, Live Longer.

No sé ustedes, pero al ver cómo ha evolucionado él en estas portadas, me parece que su propuesta no ha funcionado muy bien.

En cuanto a su apreciación de la mecánica cuántica, los físicos en general no se suscriben a su intepretación de los hallazgos científicos. Ejemplo de ello, fue lo que le dijo un físico teorético, Leonard Mlodinow a Chopra cuando estaba en un panel donde debatió con Sam Harris y Michael Shermer.

¿Dónde está el problema de este uso de la física cuántica?  El portal que enlacé al principio de la discusión sobre Chopra nos hace un excelente resumen:

En este curso que transforma la vida, Deepak Chopra revela “el milagro olvidado” -la capacidad infinita del cuerpo para cambiar y renovarse. “Usted no puede aprovechar este milagro”, dice Chopra, “a no ser que este dispuesto a reinventar su cuerpo completamente, transformándolo de un objeto material a un proceso dinámico y fluido. El cuerpo físico es una ficción. Cada celula está compuesta por dos ingredientes invisibles: la conciencia y la energía. … Chopra nos muestra cómo comprometernos con una conciencia más profunda, concentrarnos en las relaciones en vez del consumo, abrazar cada día como si fuera un mundo nuevo y trascender los obstáculos que afligen a nuestro cuerpo y mente.

En primer lugar, la supuesta vinculación entre la física cuántica y la consciencia, como la entiende el “misticismo cuántico” (del que hablaremos eventualmente en otro artículo) pone en relevancia la intervención del observador en los procesos cuánticos. Aquí entra a colación la noción de superposición: un cuanto puede estar en varios posibles estados cuánticos simultáneamente. Este usualmente colapsa en uno de esos estados en el momento en que “un observador” lo mide de alguna manera. A esto se le llama el colapso de la función de onda. Ningún físico actual entiende por qué esto ocurre, sino que aceptan que sucede. La participación del “observador” en el proceso, ha llevado a mucha gente a pensar que si el universo existe es porque es un colapso particular de una superposición de “infinitas posibilidades”, debido a alguna consciencia que la está “observando”.

Solo que hay un problema con este modelo. El “observador” no necesariamente tiene que ser consciente. Hoy día se sabe que con computadoras, que no tienen consciencia, se puede medir la actividad cuántica y, aun así, ocurre el colapso de la función de onda. La definición que provee Chopra (en su discusión con Mlodinow) de que la consciencia es una superposición de infinitas posibilidades, no tiene sentido alguno ni en la física ni en la sicología.

Tampoco Chopra entiende lo que es materia. Básicamente, presenta la materia como ilusoria. Recordemos, las ecuación de Einstein:

E=mc²

Si esta ecuación es correcta, entonces la materia y la energía son ambas reales. El hecho de que la luna sea materia no niega su energía contenida y dinámica en ella (aunque no sea una “sopa cuántica”, como lo entiende él de manera muy vaga). Además, la energía es transformable en materia, que sería (metafóricamente hablando) energía “condensada”. Renunciar a la materia para abrazar la energía no tiene sentido en física. Además, abrazar lo energético a expensas de lo “físico” tampoco tiene sentido, ya que toda energía es física. Si no entiende algo tan básico como esto, ¿por qué será una gran autoridad para llevarnos a entender nuestro cuerpo?

El “convertir” a un cuerpo en algo dinámico y creativo no tiene sentido ni físico ni biológico. Como hemos argumentado en nuestro artículo sobre la Gran Historia, nuestro cuerpo es un proceso material y energético constante, siempre lo ha sido y siempre lo será. Las enfermedades también son un proceso material y energético, como lo es la muerte. Todos estos procesos destructivos también son creativos … son parte de la vida. La entropía es parte de la vida y de todos esos procesos.  Sin la entropía, no habría muerte, enfermedad, ni envejecimiento, pero tampoco vida, salud y crecimiento. Ninguna meditación trascendental cambiará eso. La aserción de que las células del cuerpo “están compuestas de conciencia y energía”, es parte de una verborrea que ni tan siquiera él sabe qué significa. Si el cuerpo físico es ilusorio, también lo es la energía en él contenida.

Sí estamos de acuerdo con Chopra en que no debemos sucumbir a tener una vida de puro consumo desenfrenado. Sin embargo, debemos afanarnos en no brindarle al público alternativas que no sean correctas o, peor, que puedan ser peligrosas para alguna gente en unos momentos dados. Esa no es una alternativa válida.

Si ustedes pueden ver con sus ojos, que Chopra … por lo viejo que se ha vuelto … no ha podido derrotar la entropía, ¿qué les hace pensar que en cualquiera de sus talleres usted lo va a conseguir?

¡Piensen!

Imagen en dominio público creada por Christopher S. Baird.


Gotitas del saber

Gotas del saber

¿Cómo sé que la palabra “energía” se utiliza apropiadamente?

Respuesta:

Cuando la física habla de “energía“, la define como la capacidad de hacer trabajo. El trabajo se define, a su vez, como el producto de la fuerza y el desplazamiento.

W= × d
W-trabajo, F-fuerza, d-desplazamiento

Si con mis músculos, aplico fuerza a un libro y lo muevo a una distancia y en una dirección en particular (desplazamiento), efectué trabajo y estoy utilizando energía muscular para eso. Si un imán atrae a otro, el primero efectuó trabajo porque con su fuerza magnética desplazó al segundo hacia sí, esto fue posible por la energía electromagnética. Si Hulk quiere desplazar una pared, tiene que aplicar energía (capacidad de trabajo) hasta que finalmente lo logra (el trabajo como tal). Si yo aplico fuerza a la pared, pero no la desplazo, no hubo trabajo, pero sí invertí energía (mi capacidad). Igual, la fuerza mecánica de un automóvil hace que este se desplace, gracias a la energía termal liberada por la combustión de la gasolina.

Cuando les hablen a ustedes de la “energía” en cualquier contexto, sustitúyanlo con “capacidad de hacer trabajo”. ¿Tiene sentido su uso o no?  Además, pregúntense, ¿a cuál energía cósmica se refiere: gravitacional, magnética, química, nuclear, mecánica, termal, eléctrica, etc.? Si lo que se dice es incompatible con la capacidad de hacer trabajo y no especifica a qué tipo de energía se refiere, es altamente probable que lo que se esté diciendo sea algo totalmente ajeno a las ciencias, pero que no entiende o abusa (dependiendo del caso) de la terminología científica.

 

Para su entretenimiento

Chopra Inked Bar

El abuso del lenguaje de Chopra es tan notable, que se ha creado un portal específicamente para que, a partir de lo que dice Chopra en Twitter, se autogeneren frases que son virtualmente indistinguibles de lo que diría él en la realidad:

“The secret of the universe belongs to a jumble of opportunities.”

“Intuition unfolds into subjective genes”

“The key to joy opens precious positivity”

“Imagination depends on quantum external reality”

… etcétera.  Para acceder a él, denle a este enlace.