¿Qué sabemos históricamente del nacimiento de Jesús? – 6

Serie: 1234, 5

El segundo díptico: la concepción de Jesús

La Anunciación con San Emidio, por Carlo Crivelli (1486). Hay una apertura del cielo en el que los ángeles revolotean circularmente durante la Anunciación. No se trata de un ovni, sino de un tema artístico muy común en el Medioevo y el Renacimiento (véase este, este, este, y este caso). Para mayor resolución, pueden ir a esta página. Imagen cortesía de la Galería Nacional.

El segundo díptico de la narración de Lucas ya entra de lleno en lo que concierne a la concepción de Jesús.

El comienzo de este, empieza por donde el Evangelio de Lucas nos dice que Isabel pasó cinco meses oculta. ¿Qué pasó en el sexto mes? Un ángel se le apareció a una “virgen” (παρθένος) llamada María, que vivía en Nazaret y estaba desposada con José, un descendiente del rey David. El ángel le saludó y le informó que concebiría y daría a luz un hijo, y le llamaría Jesús. Este sería llamado “Hijo del Altísimo”, heredaría el trono de su antepasado David y que reinaría en Israel para siempre. Dado que María estaba solo desposada, pero no había “conocido” a su esposo todavía (es decir, no había llevado acto sexual alguno con él), le preguntó al agente divino, cómo sería eso posible. El ángel le explicó:

El Espiritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te dará sombra. Por lo cual, también lo nacido santo, será llamado Hijo de Dios. (Lc. 1:35, mi énfasis)

Después, le animó a María, informándole que, para Dios, nada es imposible y, como evidencia de ello, mostraba cómo Isabel, siendo estéril y anciana, ya tenía seis meses de embarazada. A la solicitud del ángel, María dio su Fiat: “He aquí la sierva [o esclava] del Señor, que me suceda según tu palabra” (Lc. 1:26-38)

Después del acontecimiento, María marchó a Judea (a algún pueblo o ciudad desconocida), para visitar a Isabel. Cuando se encontraron, Juan el Bautista brincó desde el vientre de su madre, haciéndole exclamar: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! Y, ¿de dónde me viene a mí esto: que la madre de mi Señor venga a mí?” Y de ahí, María procede a cantar el Magníficat:

Engrandece mi alma al Señor,

y se gozó mi espíritu por Dios, mi Salvador.

Porque se fijó en la humillación de su sierva [o esclava].

Pues he aquí que desde ahora

me felicitarán todas las generaciones.

Porque me hizo cosas grandes el Poderoso,

y Santo es su nombre.

Y su misericordia,

por generaciones y generaciones,

para los que lo respetan.

Ejerció fuerza con su brazo:

dispersó a los arrogantes

en el pensamiento de su corazón.

Derribó a soberanos de tronos

y exaltó a los humildes.

Y hambrientos sació de bienes

y a ricos despidió vacíos.

Acogió a Israel, su siervo,

para acordarse de la misericordia

—como habló a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia para siempre. (Lc. 1:46-55)

Termina el díptico afirmando que María se quedó con Isabel, tres meses.

¿Por qué, en el Evangelio de Lucas, María es una virgen?

Razones provistas desde un trasfondo judeohelenista

Tras ver esta parte del relato, nos preguntamos, ¿por qué María es virgen en el Evangelio de Lucas? La reacción natural es la de proveer las mismas razones que las del Evangelio de Mateo: “Lucas” se está basando en la versión Septuaginta de Isaías 7:14, en donde dice la palabra “parthénos” en vez de “mujer joven” o “doncella”. Sin embargo, hay un problema con esta explicación, en el texto, “Lucas” nunca apela a esa profecía. Sencillamente, no era esa la vía que él escogió para dar sentido al acto divino.

Lo que sí podemos decir es que, al ser un díptico, junto al relato de la concepción y nacimiento de Juan el Bautista, debemos correlacionar ambas narraciones. Dios hizo fértil a Isabel para que tuviera un hijo, pero, presumiblemente, Juan el Bautista fue el fruto del acto sexual entre Zacarías y ella. Sin embargo, en esta historia, ocurre algo mucho mejor, Jesús fue concebido por ser fruto del acto (no sexual) del Espíritu divino y María, sin intervención alguna de José. Gabriel le dijo a Zacarías, que su hijo sería “profeta del Altísimo”, pero le informó a María que su bebé sería “hijo del Altísimo”. Zacarías no le creyó al ángel por dudar; María sí le creyó al ángel, pero no sabía cómo iba a concebir sin intervención de varón. De hecho, María superaba la incredulidad de Sara, la esposa de Abraham, quien se rió de la mera idea de la concepción de Isaac. (Gén. 18:12-15) Zacarías quedó mudo por el ángel, por lo que no pudo responderle, pero María sí pudo responderle con su Fiat. Para todos los efectos, “Lucas”, con el ánimo de engrandecer a Jesús, deseaba romper y superar las tradicionales historias milagrosas de la concepción de Isaac, de Sansón, de Samuel y de Juan el Bautista.

Reiteramos lo que indicamos hace dos entradas, que no hay rastro aquí de teología encarnacionista. ¿Por qué era Jesús, Hijo de Dios? ¿Porque era una entidad preexistente que se “encarnó” en el vientre de María en el momento de la concepción? El texto, en sí, no nos da tanto margen para esa interpretación. No afirma en ningún sitio que el Espíritu Santo haría que un ser divino se encarnara. Al contrario, el Espíritu Santo (es decir, la manifestación de la actividad santificadora de Dios) intervendría para que ella concibiera un hijo humano, pero, simultáneamente de naturaleza divina. Este origen divino radica en el acto milagroso de Dios, obrando como padre de su Hijo, en el momento de la concepción. El texto dice que, el Espíritu del Altísimo le “cubriría con su sombra”, una figura que en la Biblia Hebrea significa la presencia y protección de Dios (e.g. Éx. 13:21; 40:34-38). (Borg y Crossan 118-121; Bovon I: 104; Brown, El nacimiento 299-305,309-326; Brown et al. 117-127; Fitzmyer II: 100-103)

La otra razón por la que Jesús era “hijo del Altísimo” era también porque era descendiente de David por parte de José. La genealogía que proveyó en el capítulo 3, que, por cierto, no coincide en absolutamente nada con el de Mateo hasta el rey David, afirma inequívocamente su descendencia del gran monarca. Sin embargo, para insinuar la salvación de la humanidad, incluyendo a los gentiles, traza la ascendencia de Jesús hasta Adán. (Lc. 3:23-38) El hecho de que Mateo utilice a “Jacob” como el nombre del abuelo de Jesús y Lucas utilice a “Helí”, ha llevado a un dolor de cabeza a los creyentes más cercanos al fundamentalismo. En ocasiones, argumentan que la genealogía que aparece en Lucas es la de María, mientras que la de Mateo, la de José. Sin embargo, eso no es lo que nos dice la narración lucana. Sencillamente los dos textos se contradicen mutuamente, contienen ciertos anacronismos y algunas omisiones. No sabemos en realidad quién era el abuelo de Jesús ni tenemos idea de cuál fue la cadena de ascendentes desde José hasta David o, incluso, mucho antes. (Brown, El nacimiento 81-89) Con esta genealogía, “Lucas” deseaba resaltar que Jesús era descendiente de David por parte de padre (en virtud de adopción) y, simultáneamente, afirmaba la universalidad de la salvación humana: judíos y gentiles podían salvarse por Jesús. Sin embargo, no podemos olvidarnos que subraya también su filiación divina al mencionar que Adán era “hijo de Dios”. (Lc. 3:38)

En las palabras del ángel a María, “Lucas” mantiene en mente, múltiples veces, el Salmo 2 para referirse a Jesús como hijo de Dios rey. (Sal. 2:1-2,7; Lc. 3:22; 9:35; Hch. 4:25-26; 13:33) Esto se corrobora cuando examinamos cómo “Lucas” basó parte de lo que el ángel le dijo, de lo que le dijo Yahveh a Natán en torno a David:

Comparación entre el texto de 2 Samuel y la perícopa de Lucas 1. (Fitzmyer II: 101)
Comparación entre el texto de 2 Samuel y la perícopa de Lucas 1. (Fitzmyer II: 101; ver también, Brown, El nacimiento 320)

En calidad de eso, el Espíritu Santo descendería en María, así como el espíritu de Yahveh descendería sobre el tronco de Jesé, es decir, la estirpe de David. (Is. 11:1-2)

Así que en el Evangelio de Lucas tenemos las siguientes razones por las que Jesús era hijo de Dios:

  • Fue concebido por la acción de Dios (Lc. 1:35)
  • Porque fue descendiente de David, quien era un “hijo” para Dios. Al descender de la estirpe davídica, Jesús heredó esa filiación monárquica. (Lc. 1:32-33; 3:31-32)
  • Porque descendía de Adán, que era hijo de Dios. (Lc. 3:38)
  • Porque fue engendrado por Dios en el momento del bautismo (Lc. 3:22)
  • Porque fue hecho hijo de Dios (Señor) en el momento de la resurrección (Hch. 5:30-31;13:32-33)

¡¿Qué más se puede pedir desde una perspectiva judeohelenista?!

Razones provistas para el público pagano

Marte y Rhea Silvia, por Peter Paul Rubens (ca. 1617)
Marte y Rhea Silvia, por Peter Paul Rubens (ca. 1617). Imagen cortesía del Museo de Liechtenstein.

Por otro lado, no podemos abstraer el texto de la realidad cultural circundante de “Lucas”, un cristiano de origen gentil y fuertemente influenciado por una realidad grecorromana. Como hemos argumentado en otro lugar de esta serie, uno de los grandes logros de Pablo de Tarso fue el intento de “vender” (sin sentido peyorativo) su evangelio a los pueblos gentiles, con el objetivo de que abandonaran su paganismo y se convirtieran al verdadero dios, el de Israel. Podríamos decir que, en parte, “Lucas” también comparte esa misión. De hecho, la otra razón por la que escribe los capítulos 1 y 2 en su Evangelio, es para demostrar que el dios cristiano y el héroe, Jesús, son mejores que los dioses y héroes grecorromanos.

¿Qué es un héroe dentro de ese contexto gentil? Hoy día, gracias a los cómics, un “héroe” se define por su carácter: es alguien que podría tener algunos poderes especiales o no, pero se presenta como un ente altruista que intenta salvar a otros. Ese no es el “héroe” grecorromano. Para la Antigua Grecia y la sociedad romana antigua, un héroe es un humano o semidiós que descendía de los dioses y cuyas fuerzas se dedicaron a salvar a los suyos, a aquellos que estuvieran bajo su protección. Al presentar a Jesús como hijo de Yahveh y de María, “Lucas” nos presenta al Mesías como alguien análogo a los héroes semidioses.

Además, la selección de María como una virgen, puede aludir a leyendas grecorromanas. En la Antigua Grecia, prevalecía un gran número de mitos en los que se relataban cómo los dioses interactuaban sexualmente con los seres humanos. Zeus, en particular, hacía lo suyo a la menor provocación, pues, de ahí, aparecieron grandes héroes: Heracles, Perseo, etc. Se hablaba de héroes de deidades inferiores que llevaron actos sexuales con humanos, tales como las ninfas. Piénsese en el caso de Aquileo, hijo de Tetis (una ninfa) y Peleo. La cultura israelita primitiva tampoco estuvo ajena a este modo de pensar sobre las divinidades. En los textos más primitivos del Génesis, en épocas en las que prevalecía el henoteísmo, podemos encontrar el origen de los héroes, como frutos de los humanos y de los “hijos de Yahveh”, algo que el dios israelita consideraba abominable. (6:1-4) En todos estos casos, los héroes fueron concebidos prodigiosamente por intervención divina. Enfatizo, estos semidioses y héroes provienen de concepciones que son resultado del acto sexual entre dioses y humanos, pero, en ninguno de los casos estamos hablando de concepciones virginales.

De hecho, contrario a lo que cierta gente ha estado diciendo, el tema de la virginidad como estatus de las madres de semidioses no era uno recurrente en la mitología grecorromana. Aun en el caso de los cultos mistéricos, el asunto de la virginidad de las diosas madre se halla ausente en los casos de los cultos eleusinos, los de Atis y Cibeles, los de Isis y los de Mitra. (Piñero, Año I 153-180) Si alguna de estas figuras adquiría el título de “virgen”, usualmente era como resultado de un sincretismo con otras diosas que eran vistas típicamente vírgenes. Esta mezcla se daba en una etapa muy posterior a los relatos mitológicos fundantes de estas religiones. Otras deidades raras veces concibieron vírgenes. Las que sí, en parte, las hacen creadoras del cosmos existente, o, como se llama técnicamente, forman parte de una partenogénesis del universo. Tómese de ejemplo, la diosa Neith. Sin embargo, el Evangelio de Lucas no alude en absoluto a esta partenogénesis. Más bien tiene en mente otros elementos culturales bien conocidos en el Imperio Romano.

Uno de ellos es el mito de Rómulo y Remo. Numitor, rey del Alba Longa, a la orilla del Río Tíber, fue depuesto por su hermano, Amulio, mató al hijo del monarca y aseguró que su hija, Rea Silvia, no tuviera descendientes, obligándole a ser una virgen vestal. En aquella época, las vírgenes vestales tenían que permanecer célibes por un periodo de treinta años, por lo que este villano aseguraba la imposibilildad de que ella tuviera hijos. Poco se sospechaba él que, contrario a sus expectativas, ella terminaría concibiendo dos hijos, unos gemelos, Rómulo y Remo. Según los historiadores, Tito Livio y Plutarco, ella alegaba haber sido violada por el dios Marte. Tras una serie de eventos, Rómulo y Remo depusieron a Amulio, restauraron el gobierno de Numitor y, más adelante, Rómulo fundó Roma, asentándola en una de las famosas siete colinas cercanas al Tíber. (Tito Livio I: 13-16; Plutarco I: 45-46)

No podemos perder de vista que el cristianismo (fuera palestinense o gentil) era una respuesta al régimen de los emperadores, partiendo de Octavio Augusto César. De acuerdo con la literatura de su época, él era considerado “hijo del divino” (divi filius), hijo del deificado César (por adopción) y asimismo los demás emperadores. (Peppard 37-44) Virgilio haría que el emperador descendiera de Eneas, el divino héroe troyano, hijo de Afrodita. Además, según el historiador Suetonio, también debemos recordar una información que solía circular socialmente, que la madre de Augusto, Acia, se había quedado dormida en una bañera y fue penetrada por una serpiente del templo de Apolo, convirtiéndose así en madre del “divino” Octaviano. (Borg y Crossan 97-100, 121-124) Mientras se tejían estas leyendas de propaganda política, el cristianismo palestinense y algunos sectores helenísticos respondían a eso, que Jesús era hijo del dios supremo, del que estaba por encima de cualquier dios grecorromano, el dios de Israel. ¿Por qué? Porque fue adoptado por esa divinidad suprema y le hizo señor de todo el cosmos. Posteriormente, autores cristianos como “Mateo” y “Lucas” superarían la cristología adopcionista.

Con su narración de la concepción del Mesías, “Lucas” presentaba a María como una virgen que concibió por obra de Dios, algo que mandaba múltiples mensajes a un público gentil: el Mesías, Jesús, es mejor que cualquier otro héroe grecorromano, mejor que el fundador de Roma, Rómulo y hasta superior al mismo emperador, porque:

  • En el caso de esta virgen, María, ella no fue violada. Ella consintió y Dios actuó sin llevar a cabo el acto sexual alguno. De esta manera, el dios supremo, Yahveh, tenía una superioridad moral por encima de los demás dioses, incluyendo a Marte y a Apolo. La erudita, Paula Fredriksen, llama “megateísmo” a esta tesis, de que el dios cristiano era vastamente y cualitativamente superior a las demás deidades. Esto se ve claramente en el pensamiento lucano, que le añadía la dimensión moral a su narración.
  • Jesús era superiorísimo a cualquier otro héroe, semidiós y emperador, porque era hijo directo del dios supremo (no meramente por adopción).
  • Este héroe, Jesús, también era superior porque salvaría a la humanidad, a Israel primero y a los gentiles se les abrirían las puertas a ser rescatado por reconocer y alabar al verdadero Dios. (Borg y Crossan 121-124)

Este mensaje de salvación está resumido en el Magnificat.

El encuentro entre María e Isabel

La visita de María a Isabel por Josef Adam Mölk (1773)
La visita de María a Isabel, por Josef Adam Mölk (1773), fresco en la iglesia de of Maria Langegg, en Austria. Imagen cortesía de Uoaei1, de Wikimedia Commons (CC-BY-SA 3.0 Austria)

La mención de los “seis meses” de embarazo en la narración anterior y este relato del encuentro entre María e Isabel como parientas es, sin duda, una invención de “Lucas”.

Muy poco conocido por el público (especialmenete el católico romano) es que hubo un insignificante debate entre especialista, sobre si Isabel o María fue la que enunció el Magníficat. Eso se debe a cierta evidencia a partir de algunos manuscritos antiguos latinos: después del saludo de regocijo de Isabel a María (Lc. 1:42-45), en vez de, “Y dijo María”, se encuentra “Y dijo Isabel” (Lc. 1:46a). No voy a tratar todos los asuntos técnicos en torno al asunto, baste indicar que hay buenos argumentos de ambos lados del debate. Algunos deciden por “Isabel” por una de dos razones, o porque la lectura más difícil debe ser la preferida por los estudiosos o porque hay sospechas de que, posiblemente, no haya habido texto ahí originalmente. La mayoría de los expertos se inclinan a que la frase cae mejor si se le atribuye el canto a María. Hay toda una argumentación para ello, pero solo indicaré tres razones para eso.

  1. La que canta se ve a sí misma como sierva o esclava del Señor, una aserción que María hizo de sí misma cuando aceptó lo dicho por el ángel. (Lc. 1:38)
  2. Sin perder de perspectiva de que “Lucas” quería hacer lucir a María superior a Isabel —ergo a Jesús más que a Juan— tiene pleno sentido que ella dijera: “… desde ahora, me felicitarán todas las generaciones” (Lc. 1:48-49)
  3. Todos los mejores manuscritos antiguos griegos incluyen el versículo, “Y María dijo …” La atribución a Isabel solo aparece en algunos de los latinos. (Brown et al. 137-147)

Puede ser que el Magníficat proviniera de un cántico tradicional que “Lucas” introdujo en su escrito, pero, definitivamente, su contenido se basó en el Canto de Ana, en esta ocasión, de manera mucho más transparente que el Benedictus. Sin embargo, “Lucas” intercalaba en sus palabras, versos provenientes de los Salmos con el objetivo de darle más fuerza al mensaje y enriquecer poéticamente los versos (Bovon I: 122-123; ejemplos, Sal. 2:33; 3:12; 4:23; 15:20 – “los que le temen”; Sal. 12:6; 17:21 – “Israel su siervo”).

El Magníficat toca prácticamente los temas de justicia divina que tanto caracterizan el Evangelio de Lucas, pero en un nivel inusualmente militante, dando por hecho la derrota de los poderosos y la exaltación de pobres y humildes. Además, se trae a colación que se acordó de su siervo, el pueblo de Israel y la promesa de salvación hecha por Yahveh a Abraham “para siempre”.

La estancia de María con Isabel por tres meses

Finalmente, nos dice el texto, que María se quedó en casa de Isabel por tres meses. Algunos piensan que esto es planificado por el evangelista para establecer una relación entre este acontecimiento y varios eventos que involucraban el Arca de la Alianza. Estas figuras aparecen en algunos lugares del texto, dicen ellos (muy especialmente el mariólogo, René Laurentin):

  • El Espíritu cubrió a María, de la misma manera que lo hizo con el Arca en el pasado. (Lc. 1:35; Éx. 40:34-38)
  • Isabel le expresó a María una actitud de humildad ante la presencia de la madre “del Señor”, de la misma manera en que David exclamó su humildad ante la presencia del Arca. (Lc. 1:43; 2 Sam. 6:9)
  • María se quedó tres meses con Isabel, de la misma manera que el Arca se estuvo tres meses con Obededom. (Lc. 2 Sam. 6:11) [Esta es la razón por la que “Lucas” necesitaba que el encuentro entre María e Isabel ocurriera al sexto mes.]

Por hoy, algunos eruditos expresan serios reparos a esta interpretación. Se esgrime para ello varios factores:

  • La nube que era presencia de Yahveh, no limitaba esa protección al Arca. La cubierta de Dios aparece en varias instancias en la Biblia Hebrea en muy diversas circunstancias. (Brown, El nacimiento 338-339)
  • Se olvida que el Evangelio de Lucas quería establecer una mayor asociación con David que con el Arca de la Alianza, por lo que se pasa por alto, 2 Sam. 24:21, las palabras de Arauná el Jebuseo a David: “¿Cómo mi señor rey viene a su siervo?”
  • El salto de Jesús y Juan en el vientre de sus madres recuerda a cuando Esaú y Jacob saltaron en el de Rebeca, prefigurando, cada uno a su manera, sus respectivos destinos. (Gén. 25:23-24) (Brown, El nacimiento 358-359)

Desde esta perspectiva, los “tres” meses, pueden no ser alusión a nada, sino que el autor del evangelio pretendía hacer una continuación de la sección del relato de la concepción de Juan el Bautista, en la que Isabel llevaba cinco meses de embarazo. (Brown et al. 133-134)

Evaluación de la historicidad y un sentido actual del relato

María de la Liberación, por el pintor sacerdote claretiano, Maximino Cerezo Barredo.
María de la Liberación, por el pintor sacerdote claretiano, Maximino Cerezo Barredo.

De todo el relato, podríamos mencionar algunos datos históricos o tentativamente históricos:

  • Histórico
    • Los nombres de los padres de Jesús: José y María. Esto está atestiguado en múltiples fuentes.
  • Tentativamente histórico
    • La última parte del reinado de Herodes el Grande como punto de referencia de la concepción y el nacimiento de Jesús. No es del todo seguro, pero el hecho de que dos evangelios lo mencionen, el de Mateo y Lucas, puede ser un “eco” de algún dato en torno al momento de su nacimiento.
    • Los nombres de los padres de Juan el Bautista, Zacarías e Isabel, ambos pertenecientes a la tribu levítica y de estirpe aarónida.

Fuera de estos datos, nada más de los dípticos puede considerarse histórico, ya que ambos descansan demasiado en las narrativas de la Biblia Hebrea, particularmente de la Septuaginta. Puede ser que Lucas haya fabricado su historia de la concepción de Jesús con base en la del Bautista, o puede ser que ambas procedan de dos fuentes aparte. Aun en este último caso, Lucas armonizó ambas narraciones y creó un puente entre ellas con la visita de María a Isabel. Además, pretendió vincular a Jesús y a Juan por parentesco, a pesar de que deja claro que Jesús no pertenecía a una estirpe sacerdotal y Juan, sí.

Por cierto, no debemos olvidar la insistencia de “Lucas” de enlazar fuertemente a Jesús con David. Para cuando él escribe estos capítulos de la natividad (Lc. 1-2), ya había forjado su propia genealogía de Jesús y colocado antes del comienzo de su ministerio, donde se aseguraba en mencionar el nombre del gran monarca, además de hacerle hijo de Dios por haber creado a su antepasado, Adán.

Por otro lado, históricamente hablando, seguramente, ni Zacarías cantó su Benedictus ni María su Magnificat y no sabemos con seguridad cuán ligados estaban estas piezas literarias a los que se le atribuían su autoría.

Lo que sí es claro, es la repercusión que esta parte del relato lucano ha tenido en el espíritu y la imaginación de los cristianos a través de la historia, especialmente el público católico. El Magníficat es, tal vez, uno de los cánticos más conocidos del Nuevo Testamento debido a que fue dicho por la madre de Jesús, hoy día venerada en el corazón del catolicismo. La Legión de María lo tiene entre sus rezos principales. También tiene un rol litúrgico en otras denominaciones cristianas, como el anglicanismo y el luteranismo.

En tiempos más recientes, el Magníficat ha sido una fuente de inspiración para la Teología de la Liberación en Latinoamérica. La atribución del cántico a María la ha tornado en símbolo de liberación para todos aquellos que sean pobres y oprimidos. Se vuelve así, en vez de un símbolo de conquista (como en antaño), en una expresión de una dimensión de la salvación de Dios. Esto se da dentro de un contexto en el que el mensaje cristiano permaneció, por siglos, desconectado de la realidad económico-política de los pobres y miserables, mientras que se relegaba el evangelio meramente al ámbito de la espiritualidad. Desde esa perspectiva, el canto de María se refiere a una justicia aquí y ahora, no una que espera ser conseguida después de la muerte en el paraíso. (Silva Gotay 160-161, 166-175)

El teólogo de la liberación que más visiblemente ha trabajado el tema de la narración de la infancia lucana desde la Teología de la Liberación, ha sido Leonardo Boff, específicamente en dos de sus obras más significativas de mariología: primero, El rostro materno de Dios y depués, El Ave María. En ambas, innova un punto de vista pneumatológico de la Virgen, en la que se reconceptúa su relación con el Espíritu Santo. Según él, así como el divino Logos se encarnó en Jesucristo, el Espíritu Santo se pneumatizó en la Virgen María. Hay una diferencia cualitativa entre ambos casos. En el primero, el Logos es Jesucristo, pero el Espíritu Santo no es la Virgen María, hay una distinción ontológica entre Creador y criatura en el último caso. Sin embargo, el Espíritu Santo, al invadir a María, asumió su feminidad humana, corporal, sicológica y espiritual para sí, así como la Palabra encarnada adoptó la humanidad de los varones. Así, el Yahveh que se expresaba en la Biblia Hebrea con rasgos de madre, puede expresar su maternidad con todo su esplendor en la Virgen María, la madre de Cristo. Esta nueva pneumatología mariana, producto de una hermenéutica muy interesante, puede ser muy liberador para las mujeres, especialmente en el catolicismo romano. Hoy día, aun con la presente crisis eclesiástica, las autoridades se han negado a permitirle a las mujeres a ser sacerdotes o diaconisas. Esta candidatura al clero es algo que Boff y los teólogos de la liberación en general, siempre han favorecido. (Eclesiogénesis 106-136)

Otros teólogos y teólogas han trabajado también extensamente en torno al mensaje liberador, tanto en la identificación de la humanidad y situación de pobreza que pasó María de Nazaret, su alto contenido militante del Magníficat y su afirmación de hacer la voluntad divina para la liberación de los oprimidos de ciertos aspectos culturales androcentristas y misóginas. (Gebara y Bingemer) En otros casos, esta reflexión ha llevado a algunos teólogos a ofrecer una visión mucho más naturalista y menos teológicamente dogmática de María y Jesús (e.g. Balasuriya), lo que les ha llevado a la desautorización de enseñar teología y a la excomunión por parte de las autoridades vaticanas.

No obstante estos giros teológicos y nuestro favor a un ícono liberador de María, siempre tenemos que distinguir entre la hermenéutica de las Escrituras dirigida a adaptar su significado espiritual para los seres humanos del siglo XXI y, por otro lado, lo que “Lucas” tenía en mente cuando relataba sobre la concepción milagrosa de Jesús. Esto es algo que, sin duda, los teólogos sensatos tienen en cuenta. Aun si queremos pensar que María fue fiel discípula de su hijo y cumplidora de la voluntad de Dios, no olvidemos que tal convicción es inconsistente con la mejor evidencia histórica que tenemos.

Continuaremos con el relato del nacimiento de Jesús en nuestra próxima entrada …

Referencias

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Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Gredos, 2000.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.Finalmente, hVidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.

—. Hechos de los Apóstoles y orígenes cristianos. Ed. Kindle, Sal Terrae, 2015.

—. Jesús el Galileo. Sal Terrae, 2006.

 —. Nuevo Testamento. Sal Terrae, 2015.

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Las apariciones de Nuestra Señora de Fátima

Francisco y Jacinta dos Santos

Beatos Francisco y Jacinta Marto a ser canonizados este fin de semana, representados así en la Iglesia de Santo Domingo en Lisboa, Portugal. Junto a su prima Lucía, alegaron haber visto a la Virgen María en Cova da Iría. (Foto cortesía de José Luiz Bernardes Ribeiro – CC-BY-SA 3.0)

Desde antes de Tomás de Aquino, en la Iglesia Católica se esgrime el argumento de que la razón y la fe son vías para conocer a Dios. La fe se concibe como una respuesta al acto de revelación divina a la humanidad. De aquí se distinguen dos tipos de revelaciones: pública y privada. La pública consiste en la Tradición, es decir el conjunto de enseñanzas que la Iglesia entiende que han sido transmitidas desde Jesús hasta hoy día; las sagradas escrituras compuestas según la sugerencia de Atanasio de Alejandría y fijadas en el Concilio de Trento (1545-1563); y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. Todo católico romano está obligado a creer en dicha revelación.

El segundo tipo de revelación es lo que se conoce como “revelación privada”, que es aquella que se da fuera de los tres elementos de la pública. En tal caso, el creyente es libre de creer o no siempre que tenga el aval de la Iglesia o que no contradiga la doctrina eclesiástica. Las apariciones de Nuestra Señora de Fátima caen en esta esfera.

Hago esta diferencia porque muchos creyentes y escépticos desconocedores de la doctrina católica suelen pensar que porque ven muchas imágenes de la Virgen de Fátima (o de Lourdes o del Carmen, etc.) el católico está obligado a creer en la aparición o sus enseñanzas. En principio, esas imágenes están ahí para fomentar devoción en el creyente, pero ninguno está obligado a creer lo que representa. En la esfera social, la historia puede ser distinta y por presión de grupo la tendencia usual es que le “empuja” al católico a sostener las mismas devociones. Hoy día, la devoción a la Virgen de Fátima, una aparición relativamente reciente (1916-1917) se ha arraigado en todas las esferas del catolicismo y de la devoción mariana.

Ahora bien, dado el hecho de que el Papa Francisco se propone canonizar a dos de los videntes del acontecimieneto en cuestión, nos atrevemos desde un punto de vista escéptico a cuestionar en torno a los acontecimientos ocurridos en 1917.

El relato base

Lucía, Francisco y Jacinta dos Santos

Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto

Según el relato oficial y aceptado por el Vaticano, en 1916, Lucía de Jesús dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto pastoreaban en la región de Cova da Iría, Portugal, cuando se les apareció el Ángel de la Paz o el Ángel de Portugal, acontecimiento que experimentarían tres veces (dos en Loca do Cabeço y otra en el Pozo del Arneiro). Según ellos, el ángel les enseñó el valor del sacrificio, de la Eucaristía y las siguientes jaculatoria y oración en el acto de sacrificio:

“¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Pido perdón por los que no creen, no te adoran, no te esperan, no te aman!” (esto se repetía 3 veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.”

El Ángel de Portugal

Imágenes en recuerdo de la aparición del Ángel de Portugal a los tres niños de Fátima.

También los niños alegaban que este ángel les había dado la comunión eucarística diciendo: “Tomen y beban el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo terriblemente agraviado por la ingratitud de los hombres. Ofrezcan reparación por ellos y consuelen a Dios.” La razón de todo ello es que Dios quería preparar a los niños para la eventual aparición de la Madre de Cristo.

Los videntes afirmaban que del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917 se les aparecía periódicamente la Virgen María sobre una encina en Cova da Iría.  Según ellos, estaba vestida de blanco, con un cinturón dorado y un manto blanco bordado de oro que le caía a los pies. Tenía a su vez un Rosario colgando de sus manos.

Entre las varios consejos recomendados por la aparición se encuentra el rezar el Rosario todos los días, recibir con frencuencia el Santísimo Sacramento, fomentar la devoción al Inmaculado Corazón de María, la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón y la construcción de un Santuario para su veneración en ese lugar. Durante ese proceso la Virgen les reveló tres secretos y que el día de la última aparición, el 13 de octubre, se daría un gran milagro.

Efectivamente, de acuerdo al relato tradicional, el día 13 de octubre, la Virgen apuntó a los cielos, se despejaron las nubes y se dio lo que hoy se conoce como “el milagro del Sol”. De acuerdo con algunos testigos, el sol comenzó a dar vueltas, acercarse a la Tierra, lanzar colores de luz, etc.

Las investigaciones al respecto

Todos estos acontecimientos impactaron a Portugal vía la prensa, especialmente el reportaje del día del milagro. También debemos recalcar que de los tres videntes, la que vivió largos años fue Lucía dos Santos, prima de los otros dos, quienes murieron muy temprano de influenza.

Sin embargo, como escépticos, debemos adoptar aquella explicación de lo que más probablemente ocurrió al respecto. Nuestra dificultad es que los milagros por definición desafían toda explicación científica. Si realmente ocurrió el del sol, entonces no hay explicación que no sea la divina. Sin embargo, la pregunta es si ese acontecimiento y las apariciones pueden explicarse científicamente (en cuyo caso, realmente no hubo milagro alguno).

Lo que se debe tener en cuenta desde la neurología y las ciencias cognitivas

Una de las cosas que se han descubierto recientemente a nivel neurológico es que nosotros no percibimos el mundo tal y como es, sino más bien como nuestro cerebro lo representa. Como diría el neurólogo Steve Novella:

Nosotros vemos una banda de información que entra por nuestros sentido {de la vista}, nuestra mente solamente le presta atención a un pequeño fragmento de ella, y se procesa ese pedazo muy intensamente. Algunas cosas se enfatizan menos, otras más. Se incluye falso colorido, se establecen unos contrastes, se hacen supuestos {de acuerdo a un esquema mental}, se produce un modelo tridimensional reconstruido a partir del modelo bidimensional que obtenemos y se enlaza temporalmente para que parezca una cadena continua de acontecimientos. Todo eso es un engaño [bullshit], todo eso es una ilusión. Sin embargo, crea la impresión de una experiencia perceptiva de un continuo flujo de experiencia visual.

Esto se ha confirmado una y otra vez vía experimentación. En ocasiones, se algunas personas pueden ver gente que realmente no está presente.

No solo eso, sino que también tenemos otro problema y es que nuestro cerebro es muy fácilmente manipulable mediante ilusiones ópticas. Esa es la especialidad de los magos, explotar nuestros defectos y supuestos perceptivos de nuestra mente para crear una impresión distinta a la que realmente ocurre.

La situación empeora cuando inquirimos en el tema de la memoria. Aunque mucha gente pueda tener buenos recuerdos, algunos otros están lejos de ser infalibles. Es más, todos los estudios controlados que se han hecho al respecto indican que la memoria de un buen número de personas es fácilmente manipulable. Es más, hay especialistas que han podido comprobar de primera mano cuan fácil es sembrar una memoria falsa en la mente de alguien (algo que no deja de sorprender a los sicólogos y científicos cognitivos en general). Ese es el caso de Julia Shaw, una autodefinida “hacker de la memoria”.

Mediante estas mismas estrategias, se ha inducido a personas a pensar que realmente tuvieron la experiencia de un avistamiento de un ovni, sin que realmente lo hayan tenido. En algunos casos, no necesariamente por intervención social, la mente les confabula una narrativa que les hace pensar que algo no ocurrido realmente pasó. Este fue el caso de un equipo que entrevistó al público en torno a un accidente de avión, en el que una buena parte de los interrogados recordaba haber visto de ese acontecimiento un vídeo en televisión que realmente nunca existió (Crombag).

En el año 2006, en la revista académica Psychonomic Bulletin and Review, se publicó un artículo titulado “¿Recuerdas proponerle matrimonio a la máquina de Pepsi?” (Seamon et al.) Allı́, sicólogos investigadores de la Universidad Wesleyana diseñaron un experimento con varios estudiantes a los que les llevó a distintos lugares. A unos se les dijo que imaginaran actuar de cierta manera por diez segundos u observar o imaginar al investigador llevar a cabo algo especı́fico. Lo que tenían que hacer o imaginar en cualquiera de estos casos podı́a ser de lo más cotidiano a lo más ridı́culo. Por ejemplo, a alguno se le invitaba a imaginarse pedirle matrimonio a una dispensadora de refrescos, a otros se les pidió que factualmente saludaran a un diccionario. Sorprendentemente, dos semanas después, muchos de los que se imaginaron hacer estas actividades creyeron que realmente las habı́an hecho.

Todo esto se debe es que tanto lo perceptivo como lo recordado es construido por el cerebro. Ni lo que percibimos es lo que realmente tenemos al frente ni todo lo recordado es lo que realmente ocurrió. Esto se debe tener en mente durante nuestra discusión de este tema, porque el testimonio de individuos es falible, más que lo que muchos historiadores piensan (véase Redman). Como veremos más adelante, puede ser que mucha gente se haya imaginado haber visto un tipo de milagro de sol y lo sostiene como realmente ocurrido.

Las dos investigaciones históricas más relevantes

Han habido una serie de investigaciones, pero dos de ellas son las más relevantes a nivel histórico. La primera, la llevó a cabo el sacerdote Joao de Marchi en su libro, La verdadera historia de Fátima, publicado durante los años 40 o 50 y que incluyó una serie de entrevistas de los testigos del milagro del sol. Para todos los efectos, este libro y las memorias de Lucía fueron las bases de todas las demás versiones del relato de Fátima que se han reproducido en la literatura devocional y piadosa católica durante el siglo XX y XXI.

De acuerdo al testimonio recogido, los testigos describieron el milagro. Para de Marchi, todos los que asistieron a ver el milagro fueron testigos de que ocurrió. Según se describe en su libro, los “cielos se abrieron”, el sol se movía (“bailaba”), estaba rodeado de colores, se acercaba a la tierra, entre otros.

Comencemos por señalar lo obvio: el sol no pudo haber bailado ni pudo haberse movido porque si ese hubiera sido el caso, se hubiera desatado un caos en el Sistema Solar y el final del mundo como lo conocemos. Además, fuera de los que asistieron a Cova de Iría, nadie más en el mundo vio tal fenómeno celestial. Aunque lo mencionado suene a perogrullada, se nos olvida de la consecuencia de lo obvio: el fenómeno se restringió exclusivamente a los que asistieron. Por ende, los testigos vieron un fenómeno que no estaba ocurriendo, ¿podría ser esto una ilusión óptica?

En el mundo escéptico estamos familiarizados con el fenómeno de la paradolia, el mirar a algo e interpretarlo de manera ajena a lo que realmente está ocurriendo ante sí. Sin embargo, el asunto es un poco más complejo y lo podemos ver hoy día. En Irlanda, varios oculistas han levantado su voz en torno a religiosos católicos devotos que asisten a un lugar de una de las apariciones aceptadas como auténtica por la Iglesia, la de Knock. Los que han asistido al Santuario han visto milagros del sol repetidamente. Sin embargo, en vez de este acontecimiento mejorar sus vidas, les ha quitado algo de la vista. Según ciertos oculistas, los devotos aparecen con parte de su retina quemada por mirar directamente al sol (Hope-Ross et al.). Eso nos lleva a dos problemas. En primer lugar, al forzar la vista al sol, no pudieron ver bien el llamado milagro y, más importante, lo que sea que vieron pudo haber sido una ilusión óptica debido a ello. Basta que alguien indicara que se mirara al sol, de que había un milagro ocurriendo, para que todos se fijaran en algo que era imposible de ver … e imaginaron lo que vieron.

El asunto se agrava ante un segundo estudio más detallado y abarcador de Kevin McClure en torno a los incidentes. Entrevistó a un buen número de los que asistieron de toda creencia. Lo primero que le sorprendió es que muchos alegaron no haber visto nada, es decir, alegaban que no fueron testigos de algo extraordinario. De hecho, de aquellos que  decían haber visto algo, sus testimonios diferían marcadamente:

  • Un arcoiris alrededor del sol
  • Un delgado platillo plateado girando
  • Un remolino amarillo
  • Una esfera con lustre de una perla
  • Un globo que se deslizaba de este a oeste
  • Un sol que se movía por los cielos
  • Lluvia de gotas de color
  • Lluvia de pétalos de flores de los cielos que se desintegraban antes de llegar al suelo

McClure afirma: “Nunca he visto una colección tal de relatos contradictorios sobre un caso en cualquier investigación que he llevado a cabo en los últimos diez años”. Sin embargo, bastante de estos alegatos son consistentes con la distorsión visual causada por el intento de ver al sol directamente y el daño retinal que eso conlleva.

Hay también otro elemento a considerar, la evidencia fotográfica. Hay un retrato que presenta el llamado milagro del sol, pero parece haber sido una imagen de un eclipse solar que se dio en otra parte del mundo y en un momento distinto. Esto es llamativo, ya que de las decenas de reporteros que fueron al lugar, no hay fotografía alguna del milagro (McClure, 71-86; Schwebel, cap. 1).

Fotos del alegado Milagro del Sol.

Fotos del alegado Milagro del Sol; en realidad, un eclipse solar.

Después de las apariciones

Los secretos

Como indicamos, esta aparición caló hondo en la conciencia católica y ha sido inspiración para las devociones marianas del siglo XX. Durante las apariciones, Lucía fue revelando los tres secretos que ella decía haber recibido de la Virgen. Se piensa que Lucía escribió estos secretos de 1935 a 1941 supuestamente recordando lo acontecido.

  1. Primer secreto: Fue una visión del infierno. Realmente no sabemos por qué esto tenía que mantenerse secreto, ya que la doctrina católica dejaba clara su existencia y era harto conocido entre los creyentes. Si la intención era convencer a los no creyentes (como este servidor), la visión no contaría para mucho, excepto para intentar atemorizarnos. Esto no nos impresiona . He aquí el secreto en palabras de Lucía:

    Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Hundidos en este fuego [estaban] los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

    .

    Esta visión duró un momento, y gracias a nuestra buena Madre del Cielo, que antes (en la primera aparición) nos había prevenido con la promesa de llevarnos para el cielo. Si así no fuese, creo que habríamos muerto de susto y pavor (Wikipedia).

  2. Segundo secreto: Con el propósito de salvar al mundo, debe fomentarse la devoción al Inmaculado Corazón de María y Rusia debía ser consagrada a este.  Una vez más, nos preguntamos por qué se mantenía esto secreto si la “salvación del mundo” era tan importante. Obviamente, dicha información se “reveló” en respuesta a la Revolución Bolchevique, que llevó a Rusia a ser un país comunista. Otra cosa que señala el “secreto” es que la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial) terminaría, pero que comenzaría otra mucho peor. Esta hubiera sido una predicción bastante acertada si no fuera porque Lucía reveló el secreto en 1941, mucho después de iniciada la Segunda Guerra Mundial (Nickell, cap. 7, “`Miracles´ at Fatima”). Es curioso que, a pesar de que se solicitó la consagración de Rusia, el Papa consagró al mundo al Inmaculado Corazón (Pío XII, 1942).

    Imagen del Inmaculado Corazón de María

    Imagen del Inmaculado Corazón de María

    En seguida levantamos los ojos hacia nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: «Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, la Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará la Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz» (Wikipedia).

  3. Último y tercer secreto:  Se mantuvo bajo la vigilia de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en el Vaticano. Este se dio a conocer bajo el papado de Juan Pablo II y por el entonces Card. Joseph Ratzinger (futuro Papa Benedicto XVI). Lucía quería que se publicara en 1960, pero el Vaticano lo mantuvo en secreto por temor a que sembrara alguna iniciativa contra algún Sumo Pontífice. Luego, en el 2000 se dio a conocer el contenido. Aunque la supuesta muerte del Papa relatada en el texto se interpretó como el atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, las descripciones no corresponden a dicho evento. Al igual que señalamos en los otros dos casos, no sabemos cuál es el sentido de mantener esto un secreto:

    Escribo, en acto de obediencia a ti mi Dios, que me mandas por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leiria y de vuestra y mi Santísima Madre. Después de las dos partes que ya expuse, vimos al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más alto, un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Al centellear despedía llamas que parecía iban a incendiar el mundo. Pero, se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha expedía Nuestra Señora a su encuentro. El ángel, apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz fuerte decía: «Penitencia, penitencia, penitencia».

    .

    Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.

    .

    Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares. Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la sangre de los mártires y con ellos irrigando a las almas que se aproximaban a Dios (Wikipedia).

Vida de los videntes después de las apariciones

Francisco y Jacinta murieron dos años después de las apariciones debido a la influenza. Lucía fue la que vivió para contarlo y casi todo el testimonio en torno a las apariciones provino de ella. Según esta última, la Virgen había predicho la muerte de los otros dos. Sin embargo, vale recalcar que ella no había notificado sobre dicha predicción hasta 1927. Muchos investigadores han pensado que fue precisamente Lucía la que indujo a sus primos a alegar la aparición. En entrevistas a Francisco y Jacinta, los dos parecían “olvidar” lo que había dicho la Virgen y que la que mejor se “acordaba” era Lucía, que fueran a entrevistarla a ella (Nickell, cap. 7, “`Miracles´ at Fatima”)

Vale señalar que, según el investigador Joe Nickell, durante 1916-1917, mientras sostenían haber visto a la Virgen, su madre afirmaba categóricamente que se trataba de fantasías piadosas de su hija. En sus palabras:

“… ella no es sino una falsa que está dirigiendo a medio mundo por mal camino.” (Ibid.)

La última visión de Lucía

La última visión de Lucía

Este no fue el final de las visiones de Lucía. Más adelante ella alegaría tener otra de María, con la Santísima Trinidad y Jesucristo crucificado dentro del contexto de la Eucaristía. Al lado de la cruz, aparecían las palabras “Gracia y misericordia”. Este acontecimiento es mucho menos conocido, pero añade a toda la mística forjada alrededor de esta vidente.

Después de las apariciones, Lucía formó parte de la orden de las Carmelitas Descalzas en 1925 y profesó sus votos perpetuos en 1934, adoptando el nombre de Sor María de los Dolores. Murió en el año 2005.

Hoy día, la advocación mariana de Nuestra Señora de Fátima ha sido bien promovida especialmente en los círculos más conservadores del catolicismo romano. Ha estimulado a prácticamente todas las parroquias el rezo diario del Rosario, al igual que la introducción de una jaculatoria que debe pronunciarse en cada misterio. Hoy día, la imagen es ícono de las causas sociales más importantes del conservadurismo católico y de ciertas obras de caridad. Esta, la de Lourdes y las visiones de Catalina de Laburé, han definido la devoción mariana del siglo XX.

Nuestra investigación revela que la evidencia disponible parece mostrar que la creencia de que algo milagroso ocurrió en Fátima está cimentada en la arena. No obstante ello, el Papa Francisco procederá a canonizar a Francisco y a Jacinta este fin de semana.

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Muchas gracias.

Referencias

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and the Problem of ‘Source Monitoring’.” Applied Cognitive Psychology, vol. 1, 1996, p. 95.

Dunning, Brian. “Illuminating the Fatima Miracle of the Sun.” Skeptoid. https://skeptoid.com/episodes/4110.

Hope-Ross, Monique, Stephen Travers y David Mooney. “Solar Retinopathy Following Religious Rituals.” British Journal of Ophtalmology, vol. 72, núm. 12, dic. 1988, pp. 931-934.

Marchi, Joao de. The True Story of Fatima. Catechetical Guild Educational Society, 2009.

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Meesen, Auguste. “Apparitions and Miracles of the Sun.” International Forum in Porto “Science, Religion and Conscience”. 23 oct. 2005, 1645-6564: 199-222.

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Novella, Steve. “The Skeptical Neurologist, Question Explore Discover” Youtube, Manchester, 2011. https://www.youtube.com/watch?v=v8BcqrKOb1A.

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Schwebel, Lisa J. Apparitions, Healings, and Weeping Madonnas: Christianity and the Paranormal. Ed. Kindle, Paulist, 2004.

Seamon, John, Morgan Philbin, and Lisa Harrison, “Do You Remember Proposing Marriage to the Pepsi Machine?” Psychonomic Bulletin and Review,  vol. 13,  núm. 5, 2006, pp. 752-56. doi: 10.3758/BF03193992.

Shaw, Julia. The Memory Illusion: Remembering, Forgetting, and the Science of False Memory. Random House, 2017.