Cuando revistas predatorias retiran estudios antivacunas fatulos …

Vacunación contra la tifoidea

Dr. Schreiber de San Agustín, California, inoculando contra la tifoidea.

En el portal de Science-Based Medicine, David Gorski nos informa de la retirada de dos estudios (que en el fondo eran uno solo) que pretendían demostrar que las vacunas efectivamente enferman a los vacunados. Esto tiene que ver con el famoso seudoestudio de Andrew Wakefield publicado en The Lancet, que supuestamente vinculaba la vacuna triple vírica (MMR) con el autismo y con el aumento del trastorno del espectro autista (TEA).

Sin embargo, queremos recalcar que las revisiones científicas y metaanálisis que incluyen a más de 1.2 millones de niños no muestran relación alguna entre la vacuna triple vírica y el llamado “aumento” del TEA, supuesto incremento que ya hemos desmentido. Aun así, el sector antivacunas insiste en avanzar con su causa.

Al igual que muchos de los científicos antitransgénicos o negacionistas del cambio climático en general, aquellos que son antivacunas suelen publicar en revistas predatorias o desprestigiadas para dar la apariencia de que se ha dado a conocer información importante en alguna revista “científica arbitrada”. Hemos escrito ya sobre el serio problema de las revistas predatorias y el enorme problema que han creado en términos de política pública.

David Gorski, M.D.

David Gorski, M.D. Foto cortesía de él, CC-BY-SA 4.0.

Gorski nos habla de lo que él denomina “estudios zombis”, es decir, estudios que han sido retirados por revistas, pero que “resurgen” del ámbito de los muertos y aparecen en una segunda revista de peor prestigio. Un ejemplo de ello fue el caso del estudio de Gilles Éric Séralini (del que hablaremos la semana que viene) en que supuestamente mostraba una asociación causal entre alimentos transgénicos con glifosato y unos tumores de unas ratas. El estudio fue retirado por serias deficiencias, pero volvió a publicarse en otra revista de peor prestigio y sin arbitrar. Además, Séralini sigue publicando artículos —incluyendo en revistas predatorias— utilizando ese como base, a pesar de que en la segunda vez que publicó el artículo en cuestión concluyó que de los datos no podía derivarse nada.

Otro ejemplo es el que nos trajo Gorski con su artículo, esta vez dirigido al público antivacunas. El autor principal es Anthony R. Mawson, perteneciente a la causa antivacunas y que llevó a cabo una colecta en línea para financiar el estudio. Una vez se llegó a la cifra deseada, él y otros autores publicaron el estudio en una editorial predatoria de la que hablamos casi un año atrás, una revista de Frontiers. He aquí la ficha del escrito:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (21 de noviembre de 2016). Vaccination and health outcomes: A survey of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children based on mothers’ reports. Frontiers in Public Health, 4, 270. doi: 10.3389/fpubh.2016.00270.

Cuando Frontiers retiró el artículo, el enlace cibernético asignado a este dejó de funcionar y da error. Aquí se encuentra el PDF de la versión provisional.

El estudio en sí consistía en la administración de un cuestionario a madres voluntarias para saber si sus niños mostraron síntomas de enfermedad después de la vacunación de sus hijos.  El portal desmitificador, Snopes.com, mencionó los varios  factores principales de cómo se llevó a cabo el estudio y su eventual publicación:

  1. Hay un notorio conflicto de intereses debido a la manera en que se financió. Prácticamente la totalidad del dinero provenía de los grupos antivacunas.
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  2. Los autores en cuestión ya tenían una opinión formada al respecto. Esto en sí no es nada malo siempre y cuando el diseño del experimento fuera lo suficientemente riguroso para no inclinar los datos a los prejuicios formados.
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  3. El diseño del experimento era fatal, ya no se hizo una selección azarosa de distintas poblaciones de madres para administrar el cuestionario. Al contrario, se seleccionaron a varias madres que practicaban “homeschooling” y cuyo parecer en torno a las vacunas ya estaba formado.
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  4. Se publicó en una revista altamente cuestionada por la comunidad científica. El artículo fue arbitrado por un quiropráctico, profesión cuya comunidad en general es hostil a las vacunaciones.

Para mayores detalles en torno a las fallas, pueden leer este artículo y el publicado por Gorski en Science-Based Medicine. Varios científicos y un sector del público lo consideró este estudio chatarra y la editorial Frontiers fue el blanco de múltiples críticas al respecto. Por eso, Frontiers tuvo que hacer una declaración pública vía Twitter.

Como resultado, se retiró el estudio y el acontecimiento fue reportado en Retraction Watch.

Sin embargo, a pesar de su súbita desaparición, el estudio “revivió” en otra revista, esta vez publicada por una editorial de mucha peor calidad, Open Access Text. Esta es su ficha:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Pilot comparative study on the health of vaccinated and unvaccinated 6- to 12-year-old U.S. children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000186.

Sus datos fueron publicados también en un artículo aparte en la misma revista predatoria:

Mawson, A. R., Ray, B. D., Bhuiyan, A. R., & Jacob, B. (24 de abril de 2017). Preterm birth, vaccination and neurodevelopmental disorders: a cross-sectional study of 6- to 12-year-old vaccinated and unvaccinated children. Journal of Translational Science, 3, 3. doi: 10.15761/JTS.1000187.

La razón de por qué tengo que proveer los estudios como archivos en nuestro portal y no en la fuente original es que los dos artículos en cuestión no se encuentran en las direcciones cibernéticas asignadas por la revista (un mal típico de las editoriales predatorias). Como los artículos se publican bajo una licencia de Creative Commons (aunque es curioso que no digan cuál de todas es), no se comete violaciones a derechos de autor el proveerlos en este blog.

Tal vez la ausencia de dichos artículos se explica por el señalamiento hecho por Retraction Watch de que Open Access Text parece haber retirado ambos artículos.

Breve reflexión

Aunque este asunto de los artículos zombis pueda sonar jocoso, en realidad es un asunto muy serio.

Estos son estudios fatulos publicados en revistas en el mejor de los casos desprestigiadas, en el peor se dedican a explotar a científicos y lectores. Su contenido carente de material científico y datos falsos se convierten en criterio para decidir política pública. Todo gobierno tiene un panel de expertos en torno a estos temas que saben mucho mejor en cuáles publicaciones confiar y en cuales no. Sin embargo, la población en general no goza de la misma sabiduría. Cuando estos asuntos se convierten en movimientos políticos ruidosos, el público tiende a hacerles caso y a exigir a sus gobernantes (electoralmente comprometidos) a que ignoren a los expertos.

Estos artículos como los de Andrew Wakefield y otros, tenidos como mártires de “Gran Farma”, han sido responsables de que en Estados Unidos se hayan desatado brotes de enfermedades que se pensaban que no se verían más en ese país, tales como el sarampión. Personas tales como Robert F. Kennedy, Jr. y Robert De Niro quienes financian estos grupos no mejoran la situación.

La publicación de estos artículos fatulos ha afectado las políticas en torno al calentamiento global, en cuanto a ingeniería genética, la provisión de vacunas y medicamentos, entre otros asuntos. El hecho de que la prensa frecuentemente descanse sus reportajes en estudios preliminares, en vez de revisiones científicas, metaanálisis y estudios rigurosamente controlados, revela una seria deficiencia de ese campo aun en el ámbito de reporteros especializados en divulgar sobre las ciencias.

En otras palabras, las revistas predatorias y la falta de literacia científica se han convertido en la era cibernética en una genuina amenaza para la salud pública. Por ende, los gobiernos y las Naciones Unidas deberían formar sus respectivos comités con científicos conocedores de estos asuntos y otros expertos para figurar alguna manera viable de contrarrestar estos males sin socavar la libertad de expresión ni los derechos humanos en general.

Sobre este tema, véase también los artículos de David Gorski, M.D. en su blog:

Referencias

Hawkes, D. (14 de junio de 2016). Calls by alternative medicine practitioners for vaccinated vs unvaccinated studies is not supported by evidence. Vaccines, 34, 28, 3223-3224. doi: 10.1016/j.vaccine.2015.12.031.

Taylor, L. E.,  Swerdfeger, A. W., & Eslick, G. D. (17 de junio de 2014). Vaccines are not associated with autism: An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies. Vaccines, 32, 29, 3623–3629. doi: 10.1016/j.vaccine.2014.04.085.

Wakefield, A. J., Murch, S. H., Anthony A., et al. (28 de febrero de 1998). Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. Lancet 351, 9103, 637–41. doi: 10.1016/S0140-6736(97)11096-0.

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No ha habido incremento significativo de casos de autismo

Campaña de concienciación sobre el autismo

Campaña de concienciación sobre el autismo

En años recientes se ha desatado una campaña de concienciación en cuanto al tema del autismo. Esta noción de “autismo” ha evolucionado por décadas y hoy es conocido por el nombre de “trastorno del espectro autista” (TEA en castellano o ASD por sus siglas en inglés). Hoy día podemos entender que no hay un solo tipo de manifestación de “autismo”, sino que hay distintas formas de mostrarse en los niños. Según el portal “Espectro Autista“, podemos citar a la siquiatra Lorna Wing cuando nos dice que el TEA…

…abarca desde las personas más profundamente retrasadas, tanto física como mentalmente… hasta las personas más capaces, realmente inteligentes pero con grandes dificultades sociales como su única y sutil discapacidad. Se superpone con las dificultades de aprendizaje y se difumina en la excéntrica normalidad.

¿Qué es el TEA exactamente? Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH por sus iniciales en inglés), le caracteriza de la siguiente manera:

El ASD es un trastorno neurológico y del desarrollo complejo que se manifiesta en la infancia y afecta cómo una persona actúa e interactúa con otras, se comunica y aprende. El ASD afecta la estructura y el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Dado que afecta el desarrollo, el ASD se considera un trastorno del desarrollo. El ASD puede estar presente durante toda la vida de una persona.

Las personas con este trastorno tienen:

  • problemas para comunicarse e interactuar con otras personas;
  • intereses restringidos y conductas repetitivas.

Diferentes personas con autismo pueden tener síntomas diferentes. Por este motivo, el autismo se conoce como un trastorno espectral, es decir, que hay una gama de características similares en personas diferentes con el trastorno. En este sitio web se utilizan “ASD” y “autismo” con el mismo significado.

El autismo constituye uno de los más grandes temores de los países industrializados del siglo XXI, junto al cáncer, la obesidad, la diabetes, la alergia al gluten, la celiaquía, la envenenamiento por químicos, entre otros. El miedo al TEA no es uno que sea necesariamente irracional. Uno no quiere que su hijo o hija, hermano o hermana, amigo o amiga viva en una dificultad para convivir socialmente, desenvolverse y poder laborar normalmente.

No obstante ello, existen los recursos científicos para ayudar a aquellos padres que deseen lidiar con este problema singular. Sin embargo, los medios de comunicación y la sociedad en general han sido las cómplices (sabiéndolo o no) de la explotación de estos miedos y, muy especialmente, de estos niños autistas. En Francia, algunos sicoanalistas los utilizan para confirmar las versiones más descabelladas propuestas en ese campo, a expensas de lo que se ha descubierto en torno al tema a nivel clínico y experimental.

En otros casos, podemos encontrar la iglesia Genesis II, promotora del MMS (creada por un exseguidor de la Iglesia de la Cienciología, Jim Humble), que le vende a los padres la idea de curar a los niños autistas mediante un enema de cloro. La más grande propulsora de este tipo de actividad es Kerri Rivera, quien ahora anda fugitiva en México debido a unas causas para arresto  por diseminar dicho mensaje altamente perjudicial para los niños autistas. Muchos ya han sido víctimas, con consecuencias en ocasiones letales.

Por cierto, no podemos olvidar que el movimiento March Against Monsanto en Estados Unidos solía promover este tipo de remedios para los niños autistas como alternativa a “Big Pharma” y (¡obviamente!) “Monsanto” (¡acuérdense que Monsanto tiene que estar metido en todo, aunque realmente no lo esté!). Agradecemos que eventualmente se diera cuenta del error irresponsablemente cometido para terminar su promoción. Sin embargo, gracias a su apoyo temporero mediante su diseminación por las redes sociales, ahora la iglesia del MMS está explotando a los pobres de Uganda, de donde proceden falsos reportes de alegadas curaciones.

March Against Monsanto y la Iglesia MMS

March Against Monsanto promocionando en Facebook a Kerri Rivera y los enemas de cloro para los niños autistas.

En este blog también hemos denunciado la utilización de los niños autistas y de los temores sociales al autismo para fomentar causas anticientíficas y que desembocarán en mayores males. Este ha sido el caso de personas como Stephanie Seneff, quien se especializa en publicar artículos de dudosa validez científica, prácticamente todos ellos fundamentados en recopilaciones de datos —lo que se conoce en inglés como p-hacking—  con el propósito de establecer correlaciones donde muy probablemente no hay relaciones causales. Personas como Seneff y sus colegas, se dedican a emitir comunicados de prensa que tienen la intención de impresionar al público para que piense que estos datos implican una fuerte correlación entre ciertos químicos y diversas enfermedades, aunque ellos no hayan hecho los experimentos requeridos para poner a prueba la posible causación. Usando la metodología de Seneff, podemos establecer el altísimo nivel de correlación entre la cantidad de personas que han muerto al caerse de sus camas en Estados Unidos y la cantidad de abogados en Puerto Rico. Evidentemente, se quiere dar la impresión de un nexo causal, pero la correlación es pura coincidencia estadística.

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

De la misma manera, se podría argumentar que la cantidad de glifosato que se aplica al maíz y la soya transgénicos se puede correlacionar (casi perfectamente) con el aumento de TEA en la población estadounidense, tal y como sugieren Stephanie Seneff y sus colegas al implicarlo con la siguiente gráfica:

Glifosato & autismo

Correlación entre el aumento del uso de glifosato y las incidencias de autismo. Fuente: Swanson et al., 2014, p. 27.

Sin embargo, como discutimos en otra entrada de nuestro blog, este tipo de correlación puede ser engañoso si no se hacen las debidas cualificaciones. No obstante ello, se sigue alegando de que el aumento del TEA a nivel mundial puede darse parcialmente por el aumento del uso del glifosato como herbicida en cultivos de transgénicos. Seneff, abusando el prestigio del Massachusetts Institute of Technology (MIT), nos predice que para el año 2025, la mitad de los niños estadounidenses será autista por ello.

Igualmente ocurre en días recientes, en parte gracias a la elección del empresario Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, un negacionista de la seguridad de las vacunas. Con él, se abre de nuevo la discusión del tema seudoproblemático de la vinculación entre las vacunas MMR y el TEA. Podemos señalar a los protagonistas actuales de la esfera pública en este seudodebate en Estados Unidos, a saber: Robert Kennedy, Jr., Robert De Niro y la misma Seneff. Trump parece haberle sugerido a Kennedy que forme parte de una comisión para estudiar “el caso”.

Robert Kennedy, Jr., Robert De Niro y Stephanie Seneff

Robert Kennedy, Jr. (foto cortesía de R. Kennedy, Jr.), Robert De Niro (foto cortesía de Georges Biard) y Stephanie Seneff (foto cortesía de Inner Eye).

Seneff ha añadido el elemento de la vacunación como contribuyente al llamado “aumento” del TEA. Robert Kennedy, Jr. y Robert De Niro han suscrito el trabajo descreditado y desprestigiado de Andrew Wakefield  que pretendía argumentar que el timerosal enlaza a la vacuna MMR con el TEA (Wakefield, et al, 1998).  En el caso particular de De Niro, promovió el documental conspiracionista Vaxxed: From Cover-Up to Catastrophe para que se presentara en el Sundance Film Festival.

Tan reciente como ayer, Kennedy y De Niro publicaron un comunicado de prensa en el que ofrecen una cierta cantidad de dinero ($ 100,000) para la persona que demuestre que las vacunas son seguras. A los dos se les olvida que nadie puede probar con absoluta certeza de que alguna medida de política pública sea 100% segura. Lo que sí puede hacerse es un análisis de riesgos para tomar aquellas medidas que sean las más seguras para el público en aras de evitar un riesgo mayor. El riesgo de enfermedad por la vacunas MMR es ínfimo, casi inexistente, en relación con el genuino peligro letal que representan enfermedades como la gripe o la polio. De hecho, este es un seudoproblema en otro sentido muy importante: a pesar de que no hay evidencia alguna de que las vacunas con timerosal causen autismo, dicha sustancia ha estado ausente de las vacunas MMR desde hace algunas décadas (desde 1992 en Dinamarca, desde el 2001 en Estados Unidossin impacto alguno sobre el aumento de incidencias de TEA.

Si este es el caso, entonces la pregunta es, ¿qué causa el TEA?

Posibles causas del TEA

Por lo pronto, nadie sabe con absoluta certeza todos los elementos del complejo de causas del TEA. Sin embargo, ya se ha podido demostrar que una gran parte de la causa parece ser genética. Una de las primeras señales de ello se pudieron observar en estudios de casos de gemelos separados al momento de nacer. Cuando uno de los gemelos era autista, aumentaba significativamente la probabilidad de que el otro también lo fuera (véase también este estudio). Hoy día, la evidencia científica parece indicar fuertemente que son múltiples genes los responsables del fenómeno del TEA (e.g. este estudio y este).

Pueden haber diversos factores prenatales y ambientales que posibilitan el autismo que van de la diabetes materna, la edad de los padres, la exposición a ciertos químicos, entre otros. No se ha podido demostrar la vinculación entre la vacunación y el incremento gradual del TEA a través de los años. Una de las más recientes revisiones científicas que se hizo de la literatura al respecto, que da cuenta del análisis de 1.26 millones de casos de niños investigados, concluye que no hay tal nexo.

Sin embargo, a pesar de todos estos factores cabe preguntarse, a qué se debe entonces el aumento del TEA que se ha estado reportando durante las últimas décadas. Varios estudios comparativos y revisiones científicas parecen indicar que la razón de ello se debe a lo que este servidor llama un “espejismo estadístico”. Parece ser que el aumento dramático se debe a una mera reclasificación de otras enfermedades mentales al TEA (véase también este artículo y este). En tal caso, el aumento de la tasa de incidencia de TEA puede ser ínfimo o inexistente.

Girirajan_graph_7-2015

Imagen cortesía de la Penn State University.

Se hizo un estudio ejemplar en Dinamarca y encontró que el aumento de más del 60% de las incidencias del TEA reportados se debe a dicha reclasificación.

Finalmente, hace 3 años atrás, salió a la luz un estudio que hace un análisis comparativo en torno a la pregunta de si realmente ha habido un aumento significativo de la tasa de incidencias del TEA una vez aclarado el factor de la reclasificación. Su resultado indica que no es así. Al contrario, dicha tasa ha permanecido estable durante los últimos 20 años (7.5 por cada 1000 personas desde el 1990 hasta el 2010). Steve Novella explica más al respecto.

Conclusión

Contrario a lo que se ha propagandizado por muchos partidarios antivacunas, antitransgénicos, antiglifosato, anti … de todo, no ha habido aumento alguno de la tasa de población autista en el mundo. El aparente crecimiento de incidencias del TEA es solo eso, un espejismo, el número de personas que caen bajo el espectro autista ha permanecido estable, el resto es más bien producto de un proceso de reclasificación de otras enfermedades mentales a TEA. Todo lo demás no es otra cosa que pura histeria fomentada por personas mal informadas o por sociópatas que se lucran de explotar a los autistas, especialmente a los niños.

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Referencias

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Jeff Holiday y su serie sobre “Bought”

Jeff Holiday

Jeff Holiday en su vídeo Bought: The Movie Review – Anti-Vaccine Hysteria Part 1. (c) 2016, Jeff Holiday

 

En Youtube, mi querido amigo Jeff Holiday está haciendo una serie de comentarios sobre el documental antivacunas, Bought: The Truth Behind Vaccines. Hoy acaba de publicar la tercera parte de su serie.

Stephanie Seneff

Stephanie Seneff. Foto cortesía de Inner Eye. CC-BY 3.0 Unported.

Quisiera señalar que en el segundo y el tercer vídeo, Holiday discute a Stephanie Seneff, alguien cuya metodología se ha caracterizado como altamente prejuiciada y selectiva. Como señalamos en nuestro artículo sobre ella, esto se debe a que ella se dedica a minar datos con el objetivo de buscar correlaciones para entonces implicar que existe relaciones causales donde usualmente no las hay. Como ya saben mis lectores, correlación no implica causación. La manera más importante para establecer causación es por vía experimental, algo que Seneff jamás ha hecho en ninguno de sus artículos. Holiday precisamente identifica esta minería de datos como el problema principal de su obra y sus aserciones sobre las vacunas (entre otros temas).

Vean los tres episodios de sus vídeos al respecto. También les invito a que se suscriban a su canal de Youtube, síganlo en su página de Facebook y contribuyan a su causa con su cuenta de Patreon.