Recomendaciones del economista José Caraballo

Recientemente, como respuesta a una serie de planteamientos que se están haciendo en Youtube, salen a relucir dos vídeos del canal del Dr. José Caraballo, economista y profesor del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Es además catedrático auxiliar de estadísticas y finanzas, investigador para el Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias en dicha institución y director del Centro de Información Censal de Puerto Rico (CIC).

En ambos vídeos hace un diagnóstico (necesariamente incompletos) de la situación fiscal de Puerto Rico. En el primero discute el asunto de la auditoría de la deuda. En el segundo, sugiere toda una serie de medidas sensatas que se debieron haber hecho hace muchísimo tiempo y que han sido sugeridas en repetidas ocasiones por varios de los mejores economistas y think tanks independientes como el Centro para la Nueva Economía. He aquí los vídeos:

Referencias mencionadas

Caraballo Cueto, J. G. (20 de febrero de 2016). “Transfer Pricing”, el truco de las empresas multinacionales. Diálogohttp://dialogoupr.com/transfer-pricing-el-truco-de-las-empresas-multinacionales/.

Caraballo Cueto, J. G. & Lara, J. (octubre de 2016). From deindustrialization to unsustainable debt: The case of Puerto Rico. Conferencia. Recuperada en: https://www.researchgate.net/publication/309736965_From_deindustrialization_to_unsustainable_debt_The_Case_of_Puerto_Rico.

La crisis de un generador de capital, la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

La aproximación puramente capitalista de una universidad es algo que muchos, con razón, desprecian. Una verdadera universidad tiene un valor que va más allá del puro criterio costo beneficio, sino que incluye dimensiones culturales y morales para la región que la alberga. Gracias a la Universidad de Puerto Rico, nuestro país forja su identidad puertorriqueña, formula proyectos de país y pondera en torno a los asuntos que afectan día a día de los boricuass. Desgraciadamente, esta institución está acompañada de muchos defectos: pobre actividad de avalúo, no muy buen desempeño de unos pocos docentes y no docentes, ocasiones de paralizaciones de labores por razones internas o externas, una infraestructura que no está a la par con muchas de las universidades privadas a la altura del siglo XXI, entre otras.

Aun así, en los últimos años, la Universidad ha hecho esfuerzos genuinos a nivel sistémicos de mejorarse. Ya se está implementando un programa piloto para el uso de la plataforma Moodle y otras aplicaciones libres y de código abierto a nivel sistémico, algo que le ha ahorrado mucho dinero en licencias privativas. Esto nada más, también le ha permitido no gastar millones de dólares en papeles y libretas para exámentes, pruebas cortas, asignaciones, entre otros. Ya va apareciendo gradualmente la infraestructura para los salones, tales como proyectores, pantallas, entre otros. Se está enfatizando la importancia avalúo, no solo en el salón de clases, sino también a nivel departamental y de recinto. Estas y otras medidas posibilitan el mejoramiento de calidad de la enseñanza y la investigación que tiene que aportar a Puerto Rico y al mundo.

No obstante ello, todavía hay problemas que están relacionados con la depresión económica que sufre Puerto Rico desde el 2006 y otras medidas que han agravado artificialmente el problema: como el hecho de que la Junta de Control Fiscal determinara que a la Universidad pública se le pueden recortar $450 millones adicionales a los $340 millones que ha logrado ahorrar la institución durante los últimos 4 años.

Esto a su vez, agrava una serie de problemas que se han ido acumulando desde hace mucho tiempo:

  • La congelación de plazas ha llevado a un serio problema de ingresos a nivel del Sistema de Retiro.
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  • El incremento de reclutamiento de profesores por contrato y a tiempo parcial afecta la misma dinámica departamental: algunos permanentes se piensan retirar sin nadie que ocupe las plazas, algo que significa cada vez menos profesores miembros de comités de personal estén condenados a evaluar a sus pares en probatorio o por contrato para velar por la calidad de la enseñanza, pocos profesores calificarían para ser senadores académicos o directores de departamento, etc.
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  •  El recorte de $450 millones afectaría también innecesariamente la disponibilidad de recursos para investigadores, profesores y estudiantes.

A estas alturas, todavía no se sabe de dónde la Junta de Control Fiscal sacó la cifra de $450 millones, lo que parece una posición a todas luces arbitraria. Se ha dicho en muchas ocasiones que debemos aportar y hacer propuestas de viabilidad económica ante la Junta. Sin embargo, lo que parece muy evidente es que a la Junta no le interesa la salud económica de la Universidad. Hasta economistas que previamente favorecían este organismo supragubernamental encuentran que sus propuestas son una locura.

Aún con todos los defectos mencionados, la Universidad de Puerto Ricose sigue destacando como un motor vigoroso de generación de capital económico y cultural. Como señalamos en otro artículo, este organismo de educación superior contribuye a nuestro Archipiélago de maneras insospechadas y que en muchas ocasiones el público no conoce.

El pasado mes, tuve la fortuna de asistir al Encuentro Nacional de Ética en Porta del Sol, coordinado por la Fundación Movimiento Ético, donde depusieron varios profesores del Recinto Universitario de Mayagüez (Dr. Marcel J. Castro, Dr. Benjamín Colucci, Profa. Cristina Canals Silander, Coordinadora del Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades). Presentaron toda una serie de proyectos de rehabilitación de estructuras en comunidades, a la vez que mostraron cómo adiestraron a distintas personas para la autogestión y creación de empleos. (Espero que más adelante, los vídeos de esta actividad estén disponibles al público).

El excandidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP), Carlos Ignacio Pesquera, en su programa en Radio Isla, ha entrevistado a ciertas personas del sector privado que han dejado claro testimonio de la enorme contribución de la Universidad de Puerto Rico. Parte de la razón de ser de la inversión extranjera en el país se debe a la formación de expertos y personal diestro que sale de dicha institución pública.

Como dijimos en nuestro artículo previo sobre la Universidad, esta se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Recuerden la lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados. Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.

No olvidemos tampoco que muchos de los egresados de sus distintos programas son las que nutren la infraestructura intelectual de las universidades privadas. La Universidad Interamericana, el sistema Ana G. Méndez, entre otras, dependen de la calidad de historiadores, planificadores y expertos que forma la Universidad de Puerto Rico.

En una sección de Tribuna Invitada del periódico El Nuevo Día, el economista José Caraballo trae a colación otras consideraciones:

¿Es posible una economía del conocimiento sin la UPR? No, miren la importancia del Instituto Aeroespacial para el nicho del noroeste. Sin investigación no hay economía del conocimiento y la UPR es la que más investiga en Puerto Rico. Según Webometrics, el 88% de los 113 científicos más citados en Puerto Rico están afiliados a la UPR. De hecho, un recinto subgraduado pequeño como Cayey cuenta desde el 2003 con más de 122 publicaciones arbitradas (algunas de ellas en revistas como Nature), superando a la mayoría de las universidades privadas. Además, según el Consejo de Educación, la tasa de graduación del sistema UPR a nivel subgraduado es un 80% más alta que el promedio de las universidades privadas.

La UPR, ¿derrocha mucho comparado a las privadas? Para poder atraer profesores que investiguen, la UPR paga cerca de $10,000 más que las privadas. Sin embargo, la UPR no provee un aumento salarial a sus profesores en más de 10 años, ni costea todos sus viajes, no le paga a sus atletas, sus directivos no cobran millones de dólares como algunos en las privadas y muchos salones siquiera tienen aire acondicionado como en privadas.

En otras palabras, Puerto Rico invierte con la Universidad de Puerto Rico, no está “gastando” dinero. Viéndolo desde esta perspectiva, aun si lo queremos ver todo estrictamente a nivel costo beneficio, el recorte que piensa hacer la Junta de $450 millones es una solemne insensatez. Si introducimos a la ecuación el factor cultural, los distintos programas de los diversos recintos para actividades recreativas, deportivas y culturales le inserta vida a los municipios … lo que redunda en una mejor actividad económica. Quitarle esos fondos, sería agravar la salud económica de los municipios.

Frecuentemente se escucha en la radio el nivel de corrupción que existe en la Universidad de Puerto Rico y el grado de saqueo en la institución. Aunque estos señalamientos no dejan de tener razón, no son suficientes para condenar toda una institución que todos los días le da y le sigue dando mucho al país. Si procede la extirpación de $450 millones injustificadamente a este patrimonio nacional, Puerto Rico perderá un gran generador de capital y contribuirá al empobrecimiento de nuestra sociedad.

Los académicos tenemos que hacer de nuestra parte para dar a conocer públicamente las grandes aportaciones que hacemos todos los días y que deberían ser motivo de orgullo para los puertorriqueños. Para la supervivencia de la Universidad, se hace compulsoria una campaña para que el público vea lo que estamos haciendo a nivel de aportaciones comunitarias y educativas, adelantos tecnológicos y científicos (desde la nanotecnología hasta la NASA) y creación de capital económico y cultural. En la última reunión del claustro de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, quedamos en la creación de algún portal que diera a conocer públicamente nuestro impacto a las comunidades de Cayey y regiones adyacentes.

Cada grando de arena para concienciar a la nación puertorriqueña en relación con este tema, generará mayor favor de la opinión pública y una mejor disposición a que entienda lo que a estas alturas es evidente y que la mayoría de los economistas ahora se dan cuenta: que la Junta de Control Fiscal no viene a “sanear” fiscalmente a Puerto Rico, sino a cobrar a expensas de la propia salud económica de los puertorriqueños.

Esta inversión del pueblo merece ser defendida para crear una mejor economía de solidaridad en todos los niveles de la vida puertorriqueña.

Opinión: La Universidad de Puerto Rico como inversión del pueblo

Torre de la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Fotografía cortesía de Moebiusuibeom-en en Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

Por más de una década, la Universidad de Puerto Rico ha sido víctima de la depresión económica que ha azotado al país desde el año 2006, dos años antes del colapso económico mundial debido a la explosión de la burbuja financiera que terminó por dejar a muchos en el fango de la pobreza.

Debido a que la Universidad ha recibido cada vez menos fondos y varios gobiernos han drenado a drede sus recursos, esta se ha visto forzada a ajustar su presupuesto a la nueva realidad de declive fiscal. Sin embargo, la Junta de Control Fiscal (perdonen queridos lectores, pero rehúso usar el eufemismo “Junta de Supervisión Fiscal”) desea recortarlo a un nivel a todas luces intolerable para el sistema.

Algunas personas han sugerido que la Universidad se debe independizar del gobierno. Otros afirman que deben eliminarse recintos y mantenerse solamente a Río Piedras, Ciencias Médicas y Mayagüez. Lo primero sugiere automáticamente la privatización de la Universidad, lo segundo sería ignorar los talentos y las aportaciones que sin lugar a dudas se están dando en muchos de estos recintos, tales como el de Cayey, Humacao, Utuado, Arecibo, Ponce y otros. Por ende, esa “sabiduría” fiscal no es tan sencilla. Lo que sí nos consta a los que hemos estado prestando atención al respecto es que estas discusiones en torno a la restructuración del sistema se han estado dando dentro de la institución desde hace más de una década (por lo menos). En ese sentido, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Lo que sí es preocupante es la sugerencia de que la Universidad de Puerto Rico se vaya sola y que “se independice” del estado o que sea “verdaderamente autónoma”. Las voces que se suman a esta propuesta se olvidan de varias cosas:

  • La Universidad de Puerto Rico no es un “gasto” del gobierno, sino una inversión del estado. El pueblo de Puerto Rico invierte como manera de generación de capital para beneficio suyo y del mundo. En otras palabras, es un patrimonio nacional.
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  • A pesar de todos los saqueos, gobiernos rojos y azules, la inmensa burocracia que le caracteriza, tecnología atrasada, partidizaciones, etc., aun comparada con las universidades privadas, la Universidad de Puerto Rico sigue teniendo de las mejores mentes de Puerto Rico en diversas áreas de las ciencias y las humanidades. Las universidades privadas y otras instituciones educativas se nutren muy fuertemente de sus egresados.
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  • El sector privado (incluyendo las multinacionales) invierte mucho en la Universidad de Puerto Rico, ya que produce intelecto para la industria, la educación, las artes y las ciencias.
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  • Como he podido constatar en muchos casos, la UPR ha sido un importante peldaño por el que un estudiante pobre se eleva a una situación económica mejor.
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  • En el caso de las ciencias como tal, la Universidad de Puerto Rico se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Como una pequeña muestra tomen en cuenta esta lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados.  Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.
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  • No hemos mencionado el gran número de artistas, escritores, dramaturgos, filósofos, historiadores, sociólogos, economistas, planificadores y expertos de todo tipo que enriquecen la vida puertorriqueña de maneras no siempre visibles en los medios de comunicación y que cambian la vida de estudiantes y de comunidades completas.

Sí, podría ser posible que la Universidad sobreviva sin asistencia del estado (lo dudo, pero vamos a concederlo para efectos del argumento), pero en tal caso, una Universidad desligada del estado no tendría obligación alguna para con el pueblo de Puerto Rico. Es más, podemos conceder como algo positivo la reducción de cierta burocracia y excesos de puestos de confianza (¡que los hay!) y que se administre con mayor eficiencia como una empresa privada. Sin embargo, se supone que la institución sea una universidad pública, para hacer disponible recursos que por las limitaciones inherentes del sector privado, este no puede proveer por no ser rentable, especialmente en áreas de ciencias sociales, humanidades, idiomas, entre otros, pero que enriquecen a la larga la sociedad puertorriqueña y, en ocasiones, le dirige a integrarse mejor dentro de una realidad globalizada, mientras que lo hace desde su identidad cultural. …  De ahí la necesidad de la inversión del estado.

La Universidad puede mejorar considerablemente (nadie lo niega) y una época de crisis es un momento indicado para ello. Sin embargo, esto no se va a lograr si tanto el gobierno como la Junta de Control Fiscal se empeñan en agredirle y quitarle fondos para lucrar a unos señores que poco les importa lo que suceda, siempre y cuando se les pague.