El FCTI y el Plan Fiscal SoS para la Universidad de Puerto Rico

 

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, han sido varias las reacciones al “plan” de la llamada Junta de Supervisión Fiscal (que actúa más bien como una Junta de Control), una organización no electa por los puertorriqueños y que ha sido impuesta por el Congreso de Estados Unidos por cabildeo de bonistas e inversores, muchos de ellos del mundo de las finanzas y la banca. Estas respuestas ocurren en un momento en que la Junta ha aprobado unos recortes (que suman una enigmática cifra de $450 millones, inexplicablemente no negociables) a dicha institución. Además, sale al ruedo público que la legislatura de Puerto Rico había radicado un proyecto de ley para alterar el Fideicomiso de la Ciencia, Tecnología e Investigación (FCTI) (ver P. de la C. 1122). De acuerdo con Fortaleza, esta medida parece que recibirá el veto del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevárez, si no permanece su cabeza institucional actual.

La Universidad de Puerto Rico sufre exactamente del mismo problema que el del Fideicomiso.  Como bien nos dice una reportera de El Vocero, en el FCTI  los científicos llevan sus labores en silencio.  Si fuéramos a la calle y le preguntáramos al público promedio antes de este proyecto de ley si habían escuchado del Fideicomiso, hubieran dicho que no. Si se le preguntara hoy cuáles son las aportaciones del Fideicomiso y de la Universidad actualmente, confesarían su total desconocimiento, porque sus actividades (con excepción de los paros y las huelgas) están fundamentalmente fuera del ojo público.

El científico Jesús G. Alvelo-Maurosa plantea algo en un artículo que debería llamar la atención del Fideicomiso y de la Universidad de Puerto Rico: ¿dónde está el Fideicomiso expresándose sobre asuntos medulares del país relacionados con las ciencias? Al igual que la Universidad de Puerto Rico, el público no ve de manera inmediata los frutos de estas importantes instituciones. Quiero aclarar: no estoy diciendo que no hayan tenido frutos importantes, lo que estoy diciendo es que así no lo percibe el público. Al contrario, en el caso de la Universidad conozco de cerca muchas de sus importantísimas aportaciones y he escrito sobre algunas de ellas dos veces (aquí y en este otro lugar). En el caso del FCTI, su proyecto de la Ciudad de las Ciencias es muy ambicioso, pero positivo para la economía y las ciencias en Puerto Rico. Sin embargo, la Universidad y el Fideicomiso deberían tener unos organismos de relaciones públicas más efectivos que den a conocer al público todas estas aportaciones que contribuirían al desarrollo económico del país. De otra manera, cuando surjan situaciones como las actuales, tendrán siempre el respaldo del pueblo. Gracias al favorecimiento de la opinión pública a esta inversión, el gobernador ha respondido al P. de la C. 1122 y parece que conservará la dirección de la que goza esa organización pública.

En el caso de la Universidad de Puerto Rico se han visto algunos esfuerzos para proponer alternativas a su situación. Uno de ellos los presenta un grupo que se conoce como PROTESTAmos (Profesorxs Transformándonos en Solidaridad Tornada en Acción).  Su proyección pública al problema ha sido diversa y se promociona dentro de los recintos universitarios. Sin embargo, para fines de divulgación, utiliza principalmente el ciberespacio como medio para poner a la disposición del público una serie de vídeos y documentos para aclarar varios asuntos al público. He aquí algunos de los puntos:

  • No hay lugar a dudas que la Universidad le rinde capital al país. Ya hay estudios que así lo indican.
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  • La propuesta de la Junta de Control Fiscal no está escrita en piedra, pueden sugerirse alternativas al recorte presupuestario de la Universidad.
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  • Que pueden recortarse gastos gubernamentales en áreas que no hacen falta y que generan situaciones de provecho para ciertas empresas en el sector privado, pero que se hacen a expensas del país.
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  • Lo que conviene más en una economía en depresión es mayor inversión, no una política de austeridad. La Universidad es parte medular y necesaria de esa tarea, porque genera capital y no es gasto.

Recientemente hicieron disponible su Plan Fiscal Sostenible para la UPR (o Plan SoS UPR).  También la organización creó unos vídeos con los economistas José Alameda, Edwin Irizarry Mora y José Caraballo Cueto en donde explican de manera clara la situación fiscal y sus propuestas para remediarla.

 

 

 

Opinión: Lo que debería ser la noticia de la semana…

Muy a pesar de la más crasa violación de la disposición constitucional de la separación de iglesia y estado, la Cámara de Representantes de Puerto Rico promovió la celebración de oraciones y actividades religiosas en varios municipios durante la temporada de Cuaresma. La razón de ello, según sus favorecedores, es aliviar el problema económico de Puerto Rico por esa vía.

Podemos decir empíricamente que dicha movida no funcionó en lo absoluto a ningún nivel. (Bajo el riesgo de caer en la pedantería, perdonen indicar lo obvio, pero asombra la frecuencia con la que la gente se olvida la inefectividad de actividades como esta). También constatamos el hecho de que su efecto neto fue negativo en dos sentidos:

  • Se estimula la teocracia gubernamental prejuiciada a favor de un sector religioso en particular (el cristiano) en detrimento de otros sectores, sean religiosos o no. Así, se lacera por completo la garantía de la libertad de todos de ejercer la religión que queramos o la de no practicar ninguna.
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  • A sabiendas de que todo era una distracción para no atender de manera efectiva y genuina la crisis económica, los políticos que paraticiparon de esa farsa le sacaron millaje político al sector religioso cristiano de Puerto Rico. Sin lugar a dudas, algunos de estos legisladores y alcaldes sabrán que con actividades como esta, el pueblo se olvidará de algunas de sus fechorías y volverán a elegirlos de nuevo en el 2020.

En otras palabras, el pueblo perdió políticamente.

FB_IMG_1493640491297Ahora bien, tras este evidente fracaso de querer solucionar nuestra depresión económica con oraciones, se llevó a cabo un “paro general” el 1 de mayo. Aunque este no es uno en el sentido clásico (es decir, detener la actividad económica del país mediante obstaculizaciones en todas partes de Puerto Rico), la marcha que se llevó a cabo ese día se destacó por el orden y la organización. Luego de terminada la actividad, ocurrió lo que todos ya sabemos: un grupo de jóvenes encapuchados comenzaron a vandalizar edificios en la Milla de Oro.

Algunas personas han levantado un número de planteamientos válidos en torno a la actividad. Uno de ellos tiene que ver con la notable rapidez con la que el Banco Popular de Puerto Rico (BPPR) radicó una demanda a prácticamente todas las organizaciones y personas que participaron en la marcha. Dado que esto se vio como un acoso a los demandados y de que evidentemente tal medida se caería ante cualquier juez con dos dedos de frente, el BPPR se vio en la necesidad de enmendar su demanda para corregir el problema.

Otros aspectos de la noticia permanecen oscuros, por lo que habrá que esperar a las investigaciones oficiales —e imaginamos que algunas no oficiales— en torno a las personas involucradas. Por ahora, se ha anunciado el arresto de alrededor de cincuenta sospechosos en relación con los incidentes (algunos de ellos, estudiantes). Unas de las fotografías ya están disponibles en línea.

Primeros arrestados por vandalismo

Primeros arrestados por el vandalismo en la Milla de Oro. De izquierda a derecha: Valeria Herrera Huyke, Jorge Santana Valentín, Carlos Alejandro Farmer del Toro.

Además de los jóvenes cuyas fotografías salieron en línea, se mencionaron otros nombres: Nina Alejandra Droz Franco, Andrés Cortés Ortiz, Miguel Vargas, Dennis Montalvo Concepción y algunos otros.

Sobre este último se han levantado dudas en las redes sociales. Según afirmaba antiayer el periódico El Nuevo Día, de los diez arrestados, al Sr. Montalvo fue al único que se liberó. Sin embargo, se suponía que el martes se presentara ante fiscalía por agredir a un policía, “daños a la propiedad, obstrucción a la justicia y violación a la Ley de Tránsito”.  Nos dice la noticia:

De otra parte Dennis Montalvo Concepción, de 31 años, no acudió hoy al Cuerpo de Investigación Criminal de San Juan, a donde fue citado para ser sometido a una rueda de confrontación ya que se le investiga por incitación a motín y cometer daños contra el edificio que alberga la empresa Liberty en Hato Rey.

En las redes sociales, se han circulado sus fotos y las aserciones de una persona que afirma que su presencia durante los acontecimientos vandálicos es extraña, ya que este estudiante era un estadoísta del corazón del rollo, “pro USA”.  También se publicó una foto del Sr. Montalvo con el logo de la campaña electoral de Ricardo Rosselló.  Se ha invitado a la gente a “llegar a sus propias conclusiones”.

El problema es que sin una investigación formal, usualmente las especulaciones en las redes sociales llegan a conclusiones erradas. (La película The Circle, aunque aburrida y algo confusa, ilustra perfectamente este punto).  Extraoficialmente, se nos ha dicho que la persona parece no ser un infiltrado. En realidad, no conocemos sus motivos para participar en la marcha, pero esperamos que no se pierda de vista el rol que jugó él en todo este caso. La noticia más reciente al respecto publicada por El Vocero revela que se le ha identificado como uno de los vándalos que rompió los cristales de uno de los bancos. Sin embargo, lo más extraño de todo ese texto es que afirma que no aparecen los agentes que arrestaron a varios de los atacantes.

Sin lugar a dudas, esto le echó más gasolina a la teoría de la “infiltración” por parte de agentes provocadores de la policía.  Parte de este alegato se ha podido confirmar sin lugar a dudas cuando la misma Superintendente admitió ante la prensa que habían oficiales vestidos de civil en la marcha.

Lo que no dudamos es que la inmensa mayoría de los que marcharon no tenían intención alguna de llevar a cabo actos de violencia. Y, de hecho, hay vídeos en los que se ve que los manifestantes reprobaban dicho comportamiento.

Abogados y abogadas observadores confirmaban que los actos violentos se dieron después de terminada la actividad de la marcha. La American Civil Liberties Union (ACLU) denunció algunos actos de la policía a la hora de advertir y arrestar a los vándalos que se separaron de la manifestación principal.

Por otro lado, el gobernador Ricardo Rosselló, “enojado”, afirmaba que se a “los responsables” del asunto pagarían por lo ocurrido, mientras que temerariamente intimidaba a los jueces de los tribunales si “dejaban caer los casos”. Esto es una vez más una amenaza a la vida democrática puertorriqueña y ha sido debidamente repudiada por el presidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. De hecho, durante esa rueda de prensa tan desafortunada, fue el periodista de Caribbean Business el que hizo la pregunta de mayor sustancia en relación con el tema.

Esto también se dio tras un fin de semana en que el gobernador emitió por los medios de comunicación dos mensajes de advertencia a los manifestantes del 1 de mayo, sin elaborar de manera alguna en torno al problema del manejo de la deuda. Sin embargo, estos y otros asuntos que discutiremos más adelante revelan que todo lo sucedido apunta a algo más grave que pintar con spray o romper cristales.

El contexto de los acontecimientos: la verdadera noticia

Desgraciadamente por las limitaciones de la misma prensa, raras veces se conectan los acontecimientos al contexto social en que ocurren. Es este escenario lo que más alarma, más allá de lo ocurrido en la Milla de Oro.

En Estados Unidos, el Presidente Trump (… perdonen, me da trabajo poner esas dos palabras juntas …) lanzó dos twits que implicaban lo que todos sabemos desde hace tiempo y es que en cuanto a la crisis de la deuda, Puerto Rico está realmente solo y no recibirá ayuda alguna del gobierno federal al respecto.

Este mero hecho, anuncia para los puertorriqueños una enorme crisis humanitaria en el área de salud. Literalmente, la gente enfermará y morirá por falta de medicinas y otros recursos médicos.

En el caso de la Universidad de Puerto Rico, la mayoría de su Junta de Gobierno rehusó aprobar el plan fiscal de la institución, por lo que se prevé que en el futuro quedará bajo el mando de un síndico.

Recientemente, algunos bonistas han demandado al gobierno de Puerto Rico por no pagar la deuda concerniente a la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina) y otras porciones de la deuda de $73 millardos. Esto se dio después del tiempo concedido para renegociar la deuda. Como respuesta, el gobierno solicitó a la Junta de Control Fiscal que se acogiera al Título III provisto por la ley PROMESA (un mecanismo parecido al de una quiebra oficial y que es aplicable a los territorios) para que el gobierno quede a merced de un juez que restructurará la deuda. La Junta a su vez accedió a la petición. Esto significa que de ahora en adelante, el gobierno será un mero espectador de lo que ocurra. Dicha acción implicará recortes presupuestarios en todas las áreas del gobierno de Puerto Rico, con un efecto adverso a la economía. La Junta de Control Fiscal, institución que dudosamente representa el interés real de los puertorriqueños, será nuestra abogada ante dicho juez.

Obviamente, esta medida es mucho mejor que la alternativa, a saber, que el gobierno se someta a las crecientes demandas de unos bonistas con los que no podrá negociar de buena fe. El resultado de ello sería peor sin lugar a dudas, pero no alienta en absoluto a lo que ocurra de aquí en adelante.

Por otro lad, no apreciar estos factores evade la discusión de los siguientes puntos:

  • En las redes sociales se está planificando otro paro nacional, esta vez en el día del plebiscito de estatus pautado para el 11 de junio.
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  • Las medidas que se tomen a partir de junio tendrán una repercusión social en Puerto Rico que el gobierno intentará lidiar a nivel policíaco.
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  • La amenaza del ejecutivo a la rama judicial puede ser un preludio de un tipo de autoritarismo que crecerá a medida que se recrudezca la crisis.
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  • Por acción o reacción social, aumentará el nivel de violencia en Puerto Rico (sean o no por agentes provocadores gubernamentales o por oposición de varios sectores del espectro político).
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  • Sin lugar a dudas habrá una crisis humanitaria en Puerto Rico de grandes proporciones que no se ha visto desde la época de la Gran Depresión, lo que conllevará varias cosas: gente que perderá todo y no conseguirá empleos; cierre de más negocios en Puerto Rico agravando la espiral de la depresión; una crisis médica  y un aumento exponencial de la emigración.
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  • Podrían desaparecer varios municipios de Puerto Rico.
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  • Va a pulular la privatización de corporaciones y servicios públicos.

Quisiéramos tener un mejor panorama, pero eso es lo que prevemos si no enfrentamos seriamente lo que se avecina pronto. Lo que sí opinamos es que los puntos mencionados deberían ser el mayor enfoque de las noticias en los próximos meses y años, ya que esto es mucho más serio que la quema de banderas, cristales rotos o pintura de spray en las paredes. Sin embargo, acusar a la alcaldesa de San Juan de tomar parte de estos actos de violencia, evidencian a todas luces que el gobernador desea politiquear y no tratar estos asuntos en serio.

Nota aparte: Para añadir a estas desgracias, Gabriel Rivera, un estudiante que participaba de la huelga de la Universidad de Puerto Rico, se suicidó recientemente. Vaya nuestro pésame a su familia. Si usted conoce a alguien que ha mostrado señales de potencial suicidio, por favor considere llamar a los teléfonos de ayuda:  Línea Programa de Ayuda Sicosocial (PAS) 1-800-981-0023 / Suicide Prevention Life Line – Red Nacional 1-888-628-9454, 1-800-273-8255 / Inspira (Línea de consulta en crisis) 787-644-0559, 787-448-5651.

Recomendaciones del economista José Caraballo

Recientemente, como respuesta a una serie de planteamientos que se están haciendo en Youtube, salen a relucir dos vídeos del canal del Dr. José Caraballo, economista y profesor del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Es además catedrático auxiliar de estadísticas y finanzas, investigador para el Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias en dicha institución y director del Centro de Información Censal de Puerto Rico (CIC).

En ambos vídeos hace un diagnóstico (necesariamente incompletos) de la situación fiscal de Puerto Rico. En el primero discute el asunto de la auditoría de la deuda. En el segundo, sugiere toda una serie de medidas sensatas que se debieron haber hecho hace muchísimo tiempo y que han sido sugeridas en repetidas ocasiones por varios de los mejores economistas y think tanks independientes como el Centro para la Nueva Economía. He aquí los vídeos:

Referencias mencionadas

Caraballo Cueto, J. G. (20 de febrero de 2016). “Transfer Pricing”, el truco de las empresas multinacionales. Diálogohttp://dialogoupr.com/transfer-pricing-el-truco-de-las-empresas-multinacionales/.

Caraballo Cueto, J. G. & Lara, J. (octubre de 2016). From deindustrialization to unsustainable debt: The case of Puerto Rico. Conferencia. Recuperada en: https://www.researchgate.net/publication/309736965_From_deindustrialization_to_unsustainable_debt_The_Case_of_Puerto_Rico.

La crisis de un generador de capital, la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

La aproximación puramente capitalista de una universidad es algo que muchos, con razón, desprecian. Una verdadera universidad tiene un valor que va más allá del puro criterio costo beneficio, sino que incluye dimensiones culturales y morales para la región que la alberga. Gracias a la Universidad de Puerto Rico, nuestro país forja su identidad puertorriqueña, formula proyectos de país y pondera en torno a los asuntos que afectan día a día de los boricuass. Desgraciadamente, esta institución está acompañada de muchos defectos: pobre actividad de avalúo, no muy buen desempeño de unos pocos docentes y no docentes, ocasiones de paralizaciones de labores por razones internas o externas, una infraestructura que no está a la par con muchas de las universidades privadas a la altura del siglo XXI, entre otras.

Aun así, en los últimos años, la Universidad ha hecho esfuerzos genuinos a nivel sistémicos de mejorarse. Ya se está implementando un programa piloto para el uso de la plataforma Moodle y otras aplicaciones libres y de código abierto a nivel sistémico, algo que le ha ahorrado mucho dinero en licencias privativas. Esto nada más, también le ha permitido no gastar millones de dólares en papeles y libretas para exámentes, pruebas cortas, asignaciones, entre otros. Ya va apareciendo gradualmente la infraestructura para los salones, tales como proyectores, pantallas, entre otros. Se está enfatizando la importancia avalúo, no solo en el salón de clases, sino también a nivel departamental y de recinto. Estas y otras medidas posibilitan el mejoramiento de calidad de la enseñanza y la investigación que tiene que aportar a Puerto Rico y al mundo.

No obstante ello, todavía hay problemas que están relacionados con la depresión económica que sufre Puerto Rico desde el 2006 y otras medidas que han agravado artificialmente el problema: como el hecho de que la Junta de Control Fiscal determinara que a la Universidad pública se le pueden recortar $450 millones adicionales a los $340 millones que ha logrado ahorrar la institución durante los últimos 4 años.

Esto a su vez, agrava una serie de problemas que se han ido acumulando desde hace mucho tiempo:

  • La congelación de plazas ha llevado a un serio problema de ingresos a nivel del Sistema de Retiro.
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  • El incremento de reclutamiento de profesores por contrato y a tiempo parcial afecta la misma dinámica departamental: algunos permanentes se piensan retirar sin nadie que ocupe las plazas, algo que significa cada vez menos profesores miembros de comités de personal estén condenados a evaluar a sus pares en probatorio o por contrato para velar por la calidad de la enseñanza, pocos profesores calificarían para ser senadores académicos o directores de departamento, etc.
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  •  El recorte de $450 millones afectaría también innecesariamente la disponibilidad de recursos para investigadores, profesores y estudiantes.

A estas alturas, todavía no se sabe de dónde la Junta de Control Fiscal sacó la cifra de $450 millones, lo que parece una posición a todas luces arbitraria. Se ha dicho en muchas ocasiones que debemos aportar y hacer propuestas de viabilidad económica ante la Junta. Sin embargo, lo que parece muy evidente es que a la Junta no le interesa la salud económica de la Universidad. Hasta economistas que previamente favorecían este organismo supragubernamental encuentran que sus propuestas son una locura.

Aún con todos los defectos mencionados, la Universidad de Puerto Ricose sigue destacando como un motor vigoroso de generación de capital económico y cultural. Como señalamos en otro artículo, este organismo de educación superior contribuye a nuestro Archipiélago de maneras insospechadas y que en muchas ocasiones el público no conoce.

El pasado mes, tuve la fortuna de asistir al Encuentro Nacional de Ética en Porta del Sol, coordinado por la Fundación Movimiento Ético, donde depusieron varios profesores del Recinto Universitario de Mayagüez (Dr. Marcel J. Castro, Dr. Benjamín Colucci, Profa. Cristina Canals Silander, Coordinadora del Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades). Presentaron toda una serie de proyectos de rehabilitación de estructuras en comunidades, a la vez que mostraron cómo adiestraron a distintas personas para la autogestión y creación de empleos. (Espero que más adelante, los vídeos de esta actividad estén disponibles al público).

El excandidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP), Carlos Ignacio Pesquera, en su programa en Radio Isla, ha entrevistado a ciertas personas del sector privado que han dejado claro testimonio de la enorme contribución de la Universidad de Puerto Rico. Parte de la razón de ser de la inversión extranjera en el país se debe a la formación de expertos y personal diestro que sale de dicha institución pública.

Como dijimos en nuestro artículo previo sobre la Universidad, esta se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Recuerden la lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados. Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.

No olvidemos tampoco que muchos de los egresados de sus distintos programas son las que nutren la infraestructura intelectual de las universidades privadas. La Universidad Interamericana, el sistema Ana G. Méndez, entre otras, dependen de la calidad de historiadores, planificadores y expertos que forma la Universidad de Puerto Rico.

En una sección de Tribuna Invitada del periódico El Nuevo Día, el economista José Caraballo trae a colación otras consideraciones:

¿Es posible una economía del conocimiento sin la UPR? No, miren la importancia del Instituto Aeroespacial para el nicho del noroeste. Sin investigación no hay economía del conocimiento y la UPR es la que más investiga en Puerto Rico. Según Webometrics, el 88% de los 113 científicos más citados en Puerto Rico están afiliados a la UPR. De hecho, un recinto subgraduado pequeño como Cayey cuenta desde el 2003 con más de 122 publicaciones arbitradas (algunas de ellas en revistas como Nature), superando a la mayoría de las universidades privadas. Además, según el Consejo de Educación, la tasa de graduación del sistema UPR a nivel subgraduado es un 80% más alta que el promedio de las universidades privadas.

La UPR, ¿derrocha mucho comparado a las privadas? Para poder atraer profesores que investiguen, la UPR paga cerca de $10,000 más que las privadas. Sin embargo, la UPR no provee un aumento salarial a sus profesores en más de 10 años, ni costea todos sus viajes, no le paga a sus atletas, sus directivos no cobran millones de dólares como algunos en las privadas y muchos salones siquiera tienen aire acondicionado como en privadas.

En otras palabras, Puerto Rico invierte con la Universidad de Puerto Rico, no está “gastando” dinero. Viéndolo desde esta perspectiva, aun si lo queremos ver todo estrictamente a nivel costo beneficio, el recorte que piensa hacer la Junta de $450 millones es una solemne insensatez. Si introducimos a la ecuación el factor cultural, los distintos programas de los diversos recintos para actividades recreativas, deportivas y culturales le inserta vida a los municipios … lo que redunda en una mejor actividad económica. Quitarle esos fondos, sería agravar la salud económica de los municipios.

Frecuentemente se escucha en la radio el nivel de corrupción que existe en la Universidad de Puerto Rico y el grado de saqueo en la institución. Aunque estos señalamientos no dejan de tener razón, no son suficientes para condenar toda una institución que todos los días le da y le sigue dando mucho al país. Si procede la extirpación de $450 millones injustificadamente a este patrimonio nacional, Puerto Rico perderá un gran generador de capital y contribuirá al empobrecimiento de nuestra sociedad.

Los académicos tenemos que hacer de nuestra parte para dar a conocer públicamente las grandes aportaciones que hacemos todos los días y que deberían ser motivo de orgullo para los puertorriqueños. Para la supervivencia de la Universidad, se hace compulsoria una campaña para que el público vea lo que estamos haciendo a nivel de aportaciones comunitarias y educativas, adelantos tecnológicos y científicos (desde la nanotecnología hasta la NASA) y creación de capital económico y cultural. En la última reunión del claustro de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, quedamos en la creación de algún portal que diera a conocer públicamente nuestro impacto a las comunidades de Cayey y regiones adyacentes.

Cada grando de arena para concienciar a la nación puertorriqueña en relación con este tema, generará mayor favor de la opinión pública y una mejor disposición a que entienda lo que a estas alturas es evidente y que la mayoría de los economistas ahora se dan cuenta: que la Junta de Control Fiscal no viene a “sanear” fiscalmente a Puerto Rico, sino a cobrar a expensas de la propia salud económica de los puertorriqueños.

Esta inversión del pueblo merece ser defendida para crear una mejor economía de solidaridad en todos los niveles de la vida puertorriqueña.

Opinión: La Universidad de Puerto Rico como inversión del pueblo

Torre de la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Fotografía cortesía de Moebiusuibeom-en en Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

Por más de una década, la Universidad de Puerto Rico ha sido víctima de la depresión económica que ha azotado al país desde el año 2006, dos años antes del colapso económico mundial debido a la explosión de la burbuja financiera que terminó por dejar a muchos en el fango de la pobreza.

Debido a que la Universidad ha recibido cada vez menos fondos y varios gobiernos han drenado a drede sus recursos, esta se ha visto forzada a ajustar su presupuesto a la nueva realidad de declive fiscal. Sin embargo, la Junta de Control Fiscal (perdonen queridos lectores, pero rehúso usar el eufemismo “Junta de Supervisión Fiscal”) desea recortarlo a un nivel a todas luces intolerable para el sistema.

Algunas personas han sugerido que la Universidad se debe independizar del gobierno. Otros afirman que deben eliminarse recintos y mantenerse solamente a Río Piedras, Ciencias Médicas y Mayagüez. Lo primero sugiere automáticamente la privatización de la Universidad, lo segundo sería ignorar los talentos y las aportaciones que sin lugar a dudas se están dando en muchos de estos recintos, tales como el de Cayey, Humacao, Utuado, Arecibo, Ponce y otros. Por ende, esa “sabiduría” fiscal no es tan sencilla. Lo que sí nos consta a los que hemos estado prestando atención al respecto es que estas discusiones en torno a la restructuración del sistema se han estado dando dentro de la institución desde hace más de una década (por lo menos). En ese sentido, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Lo que sí es preocupante es la sugerencia de que la Universidad de Puerto Rico se vaya sola y que “se independice” del estado o que sea “verdaderamente autónoma”. Las voces que se suman a esta propuesta se olvidan de varias cosas:

  • La Universidad de Puerto Rico no es un “gasto” del gobierno, sino una inversión del estado. El pueblo de Puerto Rico invierte como manera de generación de capital para beneficio suyo y del mundo. En otras palabras, es un patrimonio nacional.
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  • A pesar de todos los saqueos, gobiernos rojos y azules, la inmensa burocracia que le caracteriza, tecnología atrasada, partidizaciones, etc., aun comparada con las universidades privadas, la Universidad de Puerto Rico sigue teniendo de las mejores mentes de Puerto Rico en diversas áreas de las ciencias y las humanidades. Las universidades privadas y otras instituciones educativas se nutren muy fuertemente de sus egresados.
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  • El sector privado (incluyendo las multinacionales) invierte mucho en la Universidad de Puerto Rico, ya que produce intelecto para la industria, la educación, las artes y las ciencias.
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  • Como he podido constatar en muchos casos, la UPR ha sido un importante peldaño por el que un estudiante pobre se eleva a una situación económica mejor.
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  • En el caso de las ciencias como tal, la Universidad de Puerto Rico se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Como una pequeña muestra tomen en cuenta esta lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados.  Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.
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  • No hemos mencionado el gran número de artistas, escritores, dramaturgos, filósofos, historiadores, sociólogos, economistas, planificadores y expertos de todo tipo que enriquecen la vida puertorriqueña de maneras no siempre visibles en los medios de comunicación y que cambian la vida de estudiantes y de comunidades completas.

Sí, podría ser posible que la Universidad sobreviva sin asistencia del estado (lo dudo, pero vamos a concederlo para efectos del argumento), pero en tal caso, una Universidad desligada del estado no tendría obligación alguna para con el pueblo de Puerto Rico. Es más, podemos conceder como algo positivo la reducción de cierta burocracia y excesos de puestos de confianza (¡que los hay!) y que se administre con mayor eficiencia como una empresa privada. Sin embargo, se supone que la institución sea una universidad pública, para hacer disponible recursos que por las limitaciones inherentes del sector privado, este no puede proveer por no ser rentable, especialmente en áreas de ciencias sociales, humanidades, idiomas, entre otros, pero que enriquecen a la larga la sociedad puertorriqueña y, en ocasiones, le dirige a integrarse mejor dentro de una realidad globalizada, mientras que lo hace desde su identidad cultural. …  De ahí la necesidad de la inversión del estado.

La Universidad puede mejorar considerablemente (nadie lo niega) y una época de crisis es un momento indicado para ello. Sin embargo, esto no se va a lograr si tanto el gobierno como la Junta de Control Fiscal se empeñan en agredirle y quitarle fondos para lucrar a unos señores que poco les importa lo que suceda, siempre y cuando se les pague.