Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
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Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
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Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
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  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
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  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
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Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
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El algodón Bt en la India

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Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
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Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

110 ganadores del Premio Nóbel vs. Greenpeace

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En estas últimas semanas ha salido a relucir una carta de 107 ganadores del Premio Nóbel solicitando a Greenpeace que termine con su guerra contra los cultivos transgénicos, especialmente en lo que concierne al arroz dorado (aquí se encuentra una versión en español). A esta carta se añadieron tres más, lo que totaliza un número de 110, lo que es prácticamente casi todos los ganadores científicos y médicos que todavía están vivos.

Los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo derivado de su consumo sobre la salud de los seres humanos o de los animales. Se ha mostrado en repetidas ocasiones que son menos perjudiciales para el medio ambiente y una gran ayuda para la biodiversidad global.

Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por una deficiencia en vitamina A (DVA), con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia.

La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de DVA, incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países subdesarrollados. Las estadísticas de UNICEF muestran que entre uno y dos millones de muertes prevenibles ocurren cada año como resultado de la DVA ya que esta afecta negativamente al sistema inmunológico, exponiendo a los menores a un gran riesgo. La DVA es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial y afecta a entre 250.000 y 500.000 niños cada año. La mitad mueren en los siguientes 12 meses tras perder su vista.

Tras esto, los signatarios de la carta solicitan a Greenpeace el cese de sus ataques a los OGMs en general y, muy especialmente, al arroz dorado en particular.

La respuesta de Greenpeace suena un poco como un dar “palos a ciegas” después de un golpe tan contundente de la comunidad científica. Afirma que Greenpeace no tiene culpa alguna de la “guerra contra el arroz dorado”, sino que este transgénico no ha salido al mercado porque todavía no está listo. Esto es parcialmente correcto: el arroz dorado no está listo para salir al mercado, pero no es por falta de esfuerzo de los científicos para ello. El retraso se debe a dos frentes:

  • Las destrucciones de campos de experimentación con arroz dorado (véase este caso en las Filipinas).
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  • Actividades y cabildeo para impulsar a las agencias gubernamentales a una moratoria en diversos países con experimentación con arroz dorado y otros transgénicos.

Greenpeace añade una serie de referencias de manera engañosa para “demostrar” que el arroz dorado ha sido un fracaso, entre ellas, ciertos enlaces al Instituto Internacional de la Investigación de Arroz (IRRI por sus siglas en inglés):

  1. En cuanto al primer enlace, Greenpeace nos dice que para IRRI el arroz dorado no está disponible. Cuando vamos al enlace de IRRI, nos dice efectivamente que el arroz dorado no está disponible para el público, es decir, no se ha comercializado con arroz dorado. Eso es cierto, pero eso no desmiente de manera alguna que la razón de por qué no se ha comercializado es por las campañas antitransgénicas de las que participa la organización Greenpeace.
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  2. Greenpeace afirma que los resultados de experimentos iniciales indican que hace falta más investigación y colocan este enlace. Aparentemente Greenpeace no leyó el escrito que enlaza, donde dice que el arroz dorado  ayudaría a reducir considerablemente la mortandad de personas con VAD y que hay que seguir investigando para que mejoren aquellas variedades de arroz en las que el rendimiento no es lo suficientemente alto.
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  3. También dice Greenpeace que se ha demostrado que el arroz dorado es ineficiente para la producción de vitamina A en los seres humano y coloca un enlace de IRRI al respecto. O Greenpeace no se leyó ese enlace o está engañando al público. IRRI dice muy claramente, “en arroz y habichuelas”, que las revisiones científicas sobre experimentaciones con arroz dorado han mostrado inequívocamente su éxito en la provisión de vitamina A para los seres humanos. IRRI reafirma esos resultados aquí. Donde único hay dudas es si la provisión de arroz disponible para los pobres será suficiente como para aliviar algunos problemas tales como la ceguera nocturna. Para eso hace falta más investigaciones … que están siendo saboteadas por antitransgénicos, entre ellos Greenpeace.

En otra de las referencias de Greenpeace, se basaron en un artículo arbitrado de Glenn Davis Stone y Dominic Glover, ambos académicos de reputación. Sin embargo, ya varios científicos, incluyendo a uno citado por Stone y Glover, han respondido a algunos de sus alegatos indicando que muy especialmente por vía jurídica se ha impedido bastante de la investigación del arroz dorado, especialmente por la actividad y el cabildeo de los grupos antiOGM. Lo que parece algo increíble es que aunque ambos autores sean escépticos a los beneficios de la biotecnología, uno de ellos ya había expresado mayor escepticismo hacia los grupos antitransgénicos, porque los datos no cuadran con sus alegatos y debido a que  la inmensa mayoría de ellos se niega a participar de los estudios científicos y de publicaciones arbitradas en revistas de ciencias de buena reputación.

En otras palabras, ante los premios Nóbel, Greenpeace no tiene nada que decir. Algunos otros vocales aliados a los grupos antitransgénicos han intentado responder a los alegatos de estos prestigiosos investigadores, pero, como bien afirma J. M. Mulet, las respuestas parecen más puños tirados al azar y a ciegas después de un knockout.

Superstición alimentaria: El sinsentido de etiquetar OGMs

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Para apuntarse una a nivel político, especialmente en la época electoral, algunos legisladores se han lanzado en la misión de “proteger” nuestro bienestar nutricional al legislar para que la industria rotule los alimentos que hayan sido procesados o que contengan elementos que hayan sido genéticamente modificados vía ingeniería genética (OGMs, organismos genéticamente modificados). Recientemente, Ricardo Llerandi Cruz, representante del PNP, radicó un proyecto de ley, P. de la C. 2654 (descarguen aquí copia del documento), para etiquetar cualquier empaque que contenga alimentos OGMs. De acuerdo con una noticia del periódico Metro, este legislador justifica esta movida:

“Este proyecto es de vital importancia para el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. No hay ninguna razón para que se quede en el tintero, ninguna. Si un producto es homogenizado, pausterizado, o decenas de otros procesos se les exige se indique en la etiqueta. Sin embargo, no se exige el mismo requisito para los productos OGM. En Puerto Rico no existe reglamento alguno o ley que obligue a que se le informe al consumidor el origen del alimento que compra. La gente tiene el derecho a saber si el alimento fue genéticamente creado o no”

Diferimos de esta posición. No todo el proceso que ha pasado un alimento es motivo de etiquetación. Por ejemplo, ni la legislación presente ni la que propone él etiquetan el proceso de mutagenización inducida. No se rotula si el alimento fue producido vía fertilizante artificial o animal, ni tampoco se rotula si vino de alguna finca pequeña o grande, ni el proceso de transportación ni mercadeo.

Estamos de acuerdo de que deben etiquetarse aquellos productos que han sido homogeneizados y pasteurizados. ¿Por qué? Porque estos son procesos que  inciden en la salud del consumidor. La leche no pasteurizada representa un asunto de seguridad alimentaria. Leche no homogeneizada también. Este no es el caso de los OGMs.

Amistades a las que valoro mucho cuestionan mi convicción de por qué no deberían rotularse los OGMs. “Si son tan buenos”, me dicen, “¿por qué no deberíamos etiquetarlos? A lo mejor el público aprende a escoger los OGMs cuando vean que no son ninguna amenaza.”  Veamos los argumentos que más se esgrimen y por qué esta pregunta es sumamente ingenua:
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  1. Los OGMs pueden representar un problema de seguridad porque involucra procesos que no son naturales.

Nos dice el Rep. Llerandi Cruz,

Los OGM son aquellos cuyo genoma es alterado de una forma que no hubiese ocurrido naturalmente.

Así mismo está definido en el proyecto de ley. Le informamos al representante que esa definición tan laxa de “OGM” prácticamente involucra a todos los alimentos que compramos en el supermercado (incluyendo a los orgánicos). No hay uno solo que no haya sido alterado genéticamente por mano humana.  Esto incluye a los animales. Las reses, el pollo, el maíz, el arroz, la lechuga, la zanahoria, las habichuelas, el trigo, el guineo, la sandía, etc., TODO ha sido producto de la mano humana. Para muestras, un botón basta: en las siguientes imágenes vemos a la izquierda las versiones naturales y a la derecha los productos que compramos en el supermercado (resultado de miles de años de domesticación y de mutaciones genéticas de las especies naturales).

Teosinte y maíz convencional

Foto de la izquierda es imagen alterada de un teosinte (el maíz silvestre), sacada de la fotografía de John Doebley y publicada bajo la CC-BY 3.0. A la derecha, maíz convencional, foto de Anthony Appleyard, disponible bajo la CC-BY-SA 3.0. Esta imagen está disponible a mi nombre bajo CC-BY-SA 3.0.

Zanahoria silvestre y la convencional

Imagen cortesía de Ru-zhi Zhang, Wen-yuan Zhu y de la Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, publicada bajo la licencia CC-BY-NC-SA 3.0.

Un uro y una vaca

A la izquierda un uro, el ancestro extinto del ganado vacuno contemporáneo (Foto cortesía de Jaap Rouwenhorst CC-BY-SA 3.0); a la derecha, una vaca (Foto: USDA).

Y hay ejemplos de sobra para cada alimento que encontramos en el supermercado. Así que si los “OGM” se definen de la manera descrita por el honorable legislador, prácticamente habría que etiquetar en el supermercado TODO alimento proveniente de cualquier ser vivo.

Sin embargo, hay algo más que muestra la confusión del distinguido legislador. Dice él:

“Estos organismos son sometidos a un proceso en el cual el polen de una especie es transferido a otra especie relacionada con el objetivo de lograr un nuevo cultivo con el propósito de realizar una recombinación genética. También son denominados OGM aquellos organismos sometidos a procedimientos de fusión celular. Los OGM tienen el propósito de crear determinados rasgos deseados en los cultivos. A tales fines, se ha definido un OGM como un animal, planta u organismo cuya estructura genética ha sido alterada mediante el uso de la ingeniería genética.”

Antoine Nicholas Duchesne

Antoine Nicholas Duchesne (1747-1827)

Así también aparece en el proyecto de ley. ¡Oh Dios mío! ¡Entonces tendríamos que etiquetar todas las fresas! El tipo de fresas que compramos en el supermercado no es natural, sino que se produjo en Francia durante el siglo XVIII bajo la Corte del Rey Luis XV, usando el polen de dos especies de fresas que crecen en distintas partes del mundo y que no se hubieran cruzado ni en un portal de citas por Internet (que me perdone J. M. Mulet por robarme su chiste). El botánico de la corte francesa, Antoine Nicholas Duchesne cruzó la Fragaria chiloensis que se daba al norte de Chile y la  Fragaria virginiana que se originaba en Virginia, Estados Unidos. Como resultado, obtuvo la Fragaria ananasa, la fresa que compramos en el supermercado. Más tarde, mediante mutagénesis inducida por colchicina, se logró crear el llamado “fresón de Douglas” en 1979 (más joven que yo …¡me estoy poniendo viejo!) que es el que tiene su punta blanquecina. De acuerdo con la prensa de 1985, las fresas de Douglas eran consideradas las mejores del mercado. ¿Ha habido algún tipo de problema de salud con alguna de estas fresas? La respuesta es un rotundo “No“. Sin embargo, según el legislador que estamos discutiendo, deberíamos etiquetar todas las fresas. ¿Por qué? Pues, porque sí.

Así que el legislador parece estar un poco confundido con lo que quiere decir las siglas OGM. Aunque el término “organismos genéticamente modificados” es un disparate desde el punto de vista científico –ya que desde la perspectiva neodarwinista aceptada por todos los biólogos compententes, todos los organismos existentes son genéticamente modificados a partir de otros organismos–, en realidad se refiere a aquellos organismos destinados a ser alimentos y que han sido modificados por dos tipos de ingeniería genética:

  • Tansgénesis: transmisión artificial de un gen de un organismo a otro. De aquí provienen los llamados “transgénicos”.
  • ARN mensajero (ARNm): estrategia para apagar la producción de alguna proteína o para la expresión de una cierta proteína.

Las siglas OGM (como usualmente se entiende) no cubren ni selección natural o artificial, ni técnicas de hibridización ni ningún tipo de mutagénesis inducida.

Para mayor detalles sobre las técnicas de modificación genética, recomendamos la lectura sencilla, pero obligada en cuanto a este tema, del texto Food and You: A Guide To Modern Agricultural Biotechnology de la American Council on Science and Health y que está disponible para descarga gratuita. Véase específicamente de las páginas 12 a la 24.
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  1. El etiquetado OGM informaría a los consumidores sobre lo que están consumiendo.

De hecho, no. No lo hace. La discusión del punto refuta este alegato. La ingeniería genética no es un ingrediente en el alimento que nos nutre o envenena, sino un proceso adicional de modificación genética. Como política pública, un etiquetado solo tiene sentido si constituye un problema de seguridad alimentaria.

Ahora bien, si hiciera falta etiquetar a los OGMs (propiamente entendido), ¿qué significaría? Que se utilizaron unas técnicas particulares, a saber transgénesis, ARNm o una combinación de ambas. ¿Especifica la etiqueta cuál es cuál? No. ¿Informa la etiqueta al público su distinción de otros métodos de ingeniería genética en cuanto a la salud? No.

Habría que preguntar entonces si hay algún tipo de problemas de seguridad de alguna índole en torno a los OGMs. La opinión de todas las instituciones de reputación en los cinco continentes: África, América, Europa, Asia y Oceanía, es que, por el momento, los productos OGMs que están en el mercado son seguros para el consumo mundial. Esto constituye un consenso abrumador de la comunidad científica a nivel mundial. El consenso es tan grande (y a veces mayor) que en el caso del asunto del cambio climático (e.g. en el caso de la AAAS, el 87% de los científicos piensa que el cambio climático es antropogénico y el 88% piensa que los OGMs en el mercado son seguros).

Ahora, si el consenso de la comunidad científica es errado (como puede ocurrir, aunque lo dudo mucho en este caso específico), entonces la pregunta sería: ¿cuál es la evidencia provista por los grupos antiOGM de que estos efectivamente causan daño al público de cualquier manera? A lo sumo, ellos pueden proveer artículos que muestran experimentos mal llevados a cabo, publicados en revistas de bajo impacto, desprestigiadas o en revistas predatorias. Sin embargo, cuando buscan evidencia en la literatura científica más sólida –a saber, revisiones científicas y metaanálisis–, la evidencia que proveen es ninguna (véase, por ejemplo este artículo y este).
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  1. En Europa se etiquetan y, en ocasiones, se declaran zonas libres de OGMs.

El distinguido representante del PNP, Llerandi Cruz, dice:

“Etiquetar los alimentos que contiene OGM ya es un requisito en los países que comprenden la Unión Europea”

Europa tiene el mérito de ser bastante progresista, en gran medida gracias al éxito de las economías mixtas, excelente sistemas educativos e instituciones universitarias. Todos estos aspectos han hecho más avanzadas las sociedades europeas. Ellas han liderado la inversión en energía limpia y renovable, la enseñanza de la evolución y una fuerte conciencia en la antropogénesis del cambio climático.

Todo esto está muy bien y como socialdemócrata veo los beneficios de todo ello. Sin embargo, Europa no es perfecta, ni tan siquiera en el área de las ciencias. Señal clara de ello fue una encuesta que se llevó a cabo en la que se le preguntaba a los europeos si era cierto o falso la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36% de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57%.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos es notoria en relación con los Estados Unidos:

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Así que la respuesta adecuada a la aserción de que en Europa se etiquetan o prohíben OGMs es, “Sí, ¿y qué?

La Comisión EuropeaSi en Europa hay “zonas libres de transgénicos” o “zonas libres de OGMs” tiene todo que ver con política y nada con las ciencias. En este renglón, los países europeos le han dado la espalda a los científicos y ha ignorado a propósito las diferentes declaraciones oficiales provenientes de las instituciones de mayor reputación y prestigio del mundo. Un caso importante es el de la Comisión Europea cuando examinó la evidencia científica en torno al impacto de una década de alimentos OGM, llegando a la conclusión de que son tan seguros como los alimentos convencionales. Lo mismo puede decirse de las declaraciones de la Sociedad Real, la Sociedad Real de Medicina, la Academia de Agricultura de Francia, la Unión de Academias Alemanas de Ciencias y Humanidades, el Ministerio de Educación y de Investigación Federal Alemán, la Academia Pontificia de las Ciencias,  la Academia Nacional de Ciencias | Academia Licea, el Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, Academias Europeas | Consejo de Asesoría de Ciencias (representante de un total de 28 academias de prestigio en toda Europa), entre otras organizaciones de renombre mundial.

Así que, apelar a Europa en este caso no es gran cosa. En cuanto a este tema, Europa ha caído en la demagogia de ciertos intereses económicos y políticos que han atemorizado a un público que carece literacia científica en genética, llevándolesasí a oponerse irracionalmente a los OGMs.
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  1. Otros países hacen el etiquetado por razones de salud

Nos dice el legislador:

“… También [el etiquetado se practica] en China, Rusia, Australia, Japón y 64 otras naciones.”

Sí, ¿y qué?

A fin de cuentas, la inmensa mayoría de las instituciones de reputación de todos estos países opinan exactamente lo mismo que los científicos del resto del mundo, que los OGMs son seguros. No hace falta etiquetar. China en particular es una de las mayores productoras de alimentos transgénicos para el ganado y la exportación, pero su academia de ciencias ha dicho contundentemente que los OGMs son seguros.

“Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo tiene que ser un derecho, no una opción.”

Informar al público con la verdad y el conocimiento científico genuino es un derecho, pero etiquetar bajo un serio desconocimiento de la historia y las ciencias detrás de los alimentos no lo es.

Lo único distintivo de un OGM es haber pasado por un número limitado de técnicas de ingeniería genética. Si ninguno de los OGMs representa un problema para la salud, ¿para qué etiquetarlos? No existe tal cosa como introducir en nuestro organismo “ingenio genético”. Y aun si fuera creado por una transgénesis o por un ARNm, cualquier científico diría que el genoma es deshecho en el estómago gracias a los jugos gástricos.

Si informar al público es el objetivo de esta legislación, ¿por qué mejor no sofisticar la literacia científica del público al respecto? ¿Por qué no consultar con los mejores científicos del mundo, a que se dirijan al público y que hablen del tema? ¿Por qué no utilizar material basado en las mejores autoridades a nivel mundial? Si el representante PNP no está en la disposición de hacer nada de esto, entonces su objetivo es político, no uno geniunamente de información al público.
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  1. Los OGMs utilizan pesticidas tales como el glifosato o generan el insecticida Bt y, por tanto, son un problema de salud pública.

Aunque creo que el miedo al glifosato es extremadamente exagerado (y hablaré de eso en otra ocasión), quiero refutar este argumento de otra manera. Voy a partir de unas premisas para que el público vea lo míope que es la política de etiquetado de OGMs:

  • Para efectos del argumento, voy a conceder que el glifosato es un problema de seguridad alimentaria.
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  • Para efectos del argumento, voy a conceder que los OGMs que producen Bt son un riesgo significativo a la salud (aun cuando por décadas se ha usado en forma bacteriana por la industria orgánica).

Aun concediendo estas dos premisas, se puede ver más claramente la torpeza de un etiquetado por las siguientes razones:

En otras palabras, la etiqueta de OGM falla en proteger la salud del público de pesticidas en general. Si la preocupación es el glifosato, ¿por qué no etiquetar los alimentos tratados con glifosato? Si la preocupación es la producción de Bt (un insecticida que no nos afecta porque no tenemos los receptores para envenenarnos), ¿por qué no etiquetar aquellos alimentos que produzcan o hayan sido tratados con Bt (incluyendo los alimentos orgánicos)?
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Conclusión

Nos preguntamos por qué el Rep. Llerandi Cruz ha enviado un comunicado de prensa sobre el P. de la C. 2654 a estas alturas, cuando prácticamente al final de la sesión legislativa y no hay chance alguno para que se apruebe el proyecto. Partiendo de ese hecho y del factor ignoramitocrático del proyecto en cuanto a la naturaleza de los OGMs, todo parece indicar que se sometió para complacer a cierto sector del pueblo que se identifica como antiOGM y pescar así algunos votos en las próximas elecciones.

No solo vimos que las políticas de etiquetado parten de la más crasa ignorancia en torno a los OGMs, sino que si se aprobara el proyecto como está, se desataría un caos en la industria alimentaria en Puerto Rico:  Si el proyecto de ley define los OGMs como lo hace el legislador, entonces todos los alimentos (incluyendo los orgánicos) serían etiquetados OGMs y el público estaría sumamente confundido al respecto.

Esto es lo que sucede cuando se quiere establecer política pública fundada en la ignorancia y en supersticiones alimentarias.

Nuevo arroz modificado para pacientes de sida

Si hay algún alimento que ha sido genéticamente modificado por milenios es el arroz. El cambio genético ha ocurrido en la mayoría de las veces por selección artificial e hibridización. En el siglo XX, se añadió como técnica adicional la mutagénesis inducida: modificación genética del arroz vía bombardeo radioactivo o por carcinógenos –tales como la colchicina–. Como resultado, hoy día contamos con la variedad más grande de arroz a nivel mundial para beneficio de la humanidad.

Diversidad de arroz a nivel mundial

Diversidad de arroz a nivel mundial. Foto cortesía del Instituto Internacional para la Investigación del Arroz. CC-BY 2.0.

Sin embargo, se apareció como un una herramienta importante la modificación genética vía transgénesis o ARN mensajeros –las dos técnicas que el público considera real, pero simplistamente, como ingeniería genética y sus productos como organismos genéticamente modificados (OGMs), como si los demás no lo fueran–. Entre los proyectos a nivel mundial de arroz modificados vía ingeniería genética se encuentran los siguientes dos:

  • El arroz dorado: Este es un arroz enriquecido con beta caroteno como precursor de la vitamina A para ayudar a aquellos asiáticos que, debido a su condición de miseria, solo pueden comer arroz como alimento básico. Como el arroz normal no contiene nutrientes, sufren de carencia de vitamina A, quedan ciegos y mueren. El arroz dorado intenta resolver este problema de manera costoefectiva y es uno de los proyectos transgénicos humanitarios más importantes del mundo.
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  • El arroz SUSIBA2: Este es un arroz que intenta resolver varios problemas: el de rendimiento y, más importante, el de emisión de metano. Debido al problema del calentamiento global y de cambio climático, la producción de arroz puede ser detrimental al medio ambiente en cuanto a que emite metano, un gas de efecto de invernadero peor que el bióxido de carbono. Los experimentos con el arroz SUSIBA2  por un periodo de tres años han mostrado mucho mayor rendimiento, lo que implica mayor nivel de producción de arroz para el mercado asiático. Simultáneamente reduce la cantidad de metano a un 10% antes de florecer hasta no emitir metano alguno después de florecer.

A estos dos grupos se añade uno que, tal vez, se convierta otro tipo de arroz genéticamente modificado que se puede hacer disponible en el mercado mundial con propósitos humanitarios. Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida puedan acceder a la GRFT.

El estudio en cuestión aparece en la revista Plant Biotechnology Journal y es de acceso abierto. Aquí pueden encontrar al estudio.

Cuando algunos antiOGM aterrorizan a científicos

A medida que avanza el movimiento antiOGM (anti organismos genéticamente modificados), antitransgénicos y anti Monsanto, aumenta el nivel de violencia hacia facilidades científicas y a científicos en particular para detener toda investigación en relación con los transgénicos.
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El caso icónico: Kevin Folta

Kevin Folta, PhD

Kevin Folta, PhD. Foto cortesía de Dave Fayram (https://www.flickr.com/photos/davefayram/4791868774/). CC-BY 2.0.

El año pasado, el científico Kevin Folta fue objeto de duros ataques personales y profesionales por parte de varios protagonistas del movimiento antitransgénico. El Dr. Folta es un divulgador de las ciencias que trabaja en el Departamento de Ciencias Agrícolas y Horticultura de la Universidad de Florida. Mantiene su blog llamado Illumination y el muy buen podcast de ciencias llamado Talking Biotech. Varias organizaciones ligadas a la industria orgánica y a los movimientos antitransgénicos bajo la organización U.S. Right to Know (USRTK) solicitaron una serie de correos electrónicos de él y de otros académicos más que trabajan con transgénicos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA). Querían investigar cualquier vestigio de comunicación de estos científicos con Monsanto y con otras compañías que invierten en biotecnología, tales como DuPont/Pioneer, Bayer, Syngenta, entre otras.

Como empleado público, Folta cumplió con el mandato de revelar sus mensajes electrónicos y tras mucha investigación, el New York Times publicó la correspondencia de 174 páginas entre Folta y Monsanto. Como no podré elaborar sobre su contenido, recomiendo el comentario más detallado al respecto en el artículo de David Knoll para Forbes. En realidad, lo único que pudieron encontrar incriminante en todos esos documentos fue un mensaje electrónico relacionado con una publicidad de Monsanto para convencer al Congreso de Estados Unidos para que prohibiera el rotulado de los productos alimenticios hechos con OGMs. Monsanto había desarrollado una campaña de miedo contra el etiquetado, pero Folta respondió de la siguiente manera:

More drake

Tomado en contexto, lo que Folta afirmaba en su mensaje era que estaba totalmente disponible para orientar al público en torno al tema de los etiquetados, pero sin usar tácticas de miedo, sino sencillamente presentarle al público la verdad científica en cuanto a los OGMs sin utilizar retórica barata (“I’d be happy to write the op-ed on making decisions on facts“). La referencia al “agente naranja” en el mensaje se refiere a la desacreditada creencia de que el glifosato es derivado del agente naranja. Además, entre los antiOGMs es frecuente el uso del historial del antiguo Monsanto y de su creación del agente naranja, algo que es totalmente irrelevante al problema del etiquetado.

La primera oración del mensaje de Folta se sacó del contexto de ese intercambio y parecía como que Folta era una marioneta de Monsanto.

Meme en contra de Kevin Folta.

Meme que circuló en las redes sociales contra Kevin Folta.

En el proceso también se alegaba que Monsanto le había pagado a Folta unos $25,000 por su investigación científica. De hecho, el trabajo de Folta no es de interés para Monsanto. Contrario a lo que frecuentemente se repite en línea, Monsanto no tiene un monopolio de la industria alimentaria, sino que su inversión consiste en crear transgénicos de lo que llaman en inglés “cash crops“, cultivos lucrativos para los agricultores: algodón, maíz, canola, soya, entre otros. La labor de Folta es en fresas, un cultivo del que Monsanto no tiene la menor curiosidad.

Los $25,000 que donó Monsanto no iban al salario de Folta ni tampoco a financiar su labor experimental, sino a un programa de alcance de divulgación científica para estudiantes interesados en biotecnología. Parte del dinero se utilizó para un proyector, cuartos modestos en hoteles de bajo costo y su comida en Subway; un comportamiento bastante frugal. La razón de eso es que el dinero no era de él sino de la Universidad. De hecho, en sus charlas siempre le agradecía a Monsanto por contribuir al programa, pero en muchos casos no recibía compensación alguna ni de esa ni de ninguna otra compañía por cabildear a favor de la biotecnología. Además, la aportación de Monsanto era minúscula cuando se le compara con la cantidad de dinero recibido por el programa de investigación y alcance desde el 2003 al 2015.

Presupuesto del programa de investigación y alcance

Presupuesto del programa de investigación y alcance. Imagen cortesía de Kevin Folta.

Este último factor del recibimiento de $25,000 por la Universidad de Florida desató una campaña agresiva contra Folta, especialmente de desprestigio. Esto llevó a no pocos correos electrónicos y llamadas telefónicas que no solo solicitaban el despido de Folta de su puesto universitario (a pesar de no haber hecho nada antiético ni ilegal), sino que también llegó hasta el punto de amenazarle de muerte. Se publicó un artículo insultante y soez contra Folta en Craigslist.Se utilizó la memoria de su madre para insultarle. En PLoS ONE se publicó un artículo acusándole tan seriamente que hasta la organización antiOGM Union of Concerned Scientists (UCS) lo criticó duramente. El artículo fue debidamente retirado de esa revista académica. Dado que por razones legales la Universidad no podía devolverle el dinero a Monsanto, decidió redirigirlo hacia fines caritativos. Finalmente, tuvo que suspender por un tiempo su actividad divulgativa en su blog y podcast.

Todo esto tuvo un “chill effect“, como dicen en inglés, para la comunidad científica. Folta no fue la única víctima de lo que ocurría, pero el grado de amenazas y violencias era bastante grave.
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Otros casos menos conocidos

También hubo amenazas a otros científicos empleados públicos que han laborado extensamente en torno a los transgénicos tales como Alison van Eneennam, de la Universidad de California-Davis, quien fue coautora del metaanálisis que estudió el efecto de los transgénicos en animales de granja (cerca de cien mil millones en total) que habían ingerido cerca de un billón de comidas de transgénicos durante 29 años. Dicho estudio no encontró ni una sola incidencia de enfermedad o muerte por transgénicos. Ella también fue víctima de la misma petición de FOIA. A pesar de las adversidades, como en el caso de Folta, ella decidió no renunciar a su divulgación ni su labor científica.

Walter DeJong, profesor en la Universidad de Cornell, ha llevado a cabo una labor extensa con la producción de papas. Contra sus propios intereses tuvo la integridad de reconocer la excelente labor de la compañía Simplot por crear una papa Innate®, que es genéticamente modificada para no volverse marrón y para no producir acrilamida, una neurotoxina y un potencial carcinógeno. También de DeJong fue víctima del FOIA y de ataques personales.

Para conocer a algunos de los científicos que fueron hostigados mediante el FOIA, les invito a ver el siguiente vídeo donde ellos se abrieron a ciertas preguntas hostiles de un público escéptico a su trabajo:

En otros casos no relacionados con el FOIA de USRTK, han habido científicos amenazados físicamente por su divulgación en torno a los transgénicos. Este fue el caso de José Miguel Mulet cuando tuvo que suspender una presentación de su excelente libro Comer sin miedo en Argentina debido a este tipo de amenazas. A pesar de ello, Mulet mantiene un sentido del humor inusual en estos casos y se disfruta las acusaciones de que es pagado por Monsanto, a lo que responde: “Pregúntenle a mi mujer a final de mes, ¿qué quieres que te diga?” Hoy día todavía mantiene su blog titulado Tomates con genes, aludiendo al estudio que llevó a cabo un sondeo en el que el 36% de los europeos respondió correctamente a la pregunta de si los tomates ordinarios contenían genes (en Estados Unidos, el resultado fue de un 57%).

Sin embargo, uno de los casos más serios ocurrió hace unas semanas atrás. Dirigieron un explosivo a un científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que estaba trabajando en ingeniería genética. Afortunadamente, no hubo ninguna desgracia.
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Un charlatán amenaza de muerte

Si no fuera suficiente, aparece Mike Adams, un notorio embaucador cuya carrera comenzó vendiendo cerca de $600,000 en preparativos para la supuesta debacle del Y2K y ahora es dueño y fundador de un risible portal, Natural News. Este charlatán alega que estudió en “una universidad destacada en el centro oeste de los Estados Unidos” sin especificar cuál (¡¿y por qué no lo especificaría?!). Dice él, que durante su escuela primaria, secundaria y universitaria parece haber sido uno de los genios más grandes de la historia de la humanidad (por alguna razón lo demuestra bien poco hoy día) y que es tan grandioso que no quiso ni aceptar una beca de una universidad tan insignificante como MIT. Su portal se destaca por infundirle temor al público en torno a los alimentos y venderle los productos de él en la tiendita de Natural News.

En un artículo publicado allí, en el portal de Vandana Shiva y en otros lugares, repitió el desacreditado alegato de que Monsanto está causando la muerte de los agricultores de la India e hizo la equivalencia entre esa compañía con el Partido Nazi de Alemania (lo que yo llamo “Reductio ad Hitlerium“, en parte producto de la Ley de Godwin). En un tono claramente inflamatorio, también citó a un adversario de los Nazis:

This official ceremony sends a message to the world, and that official message from the nation of Germany to the rest of the world says that it is the moral right — and even the obligation — of human beings everywhere to actively plan and carry out the killing of those engaged in heinous crimes against humanity (negrillas originales del artículo).

Tanto Adams como Shiva borraron el artículo tras el revuelo desatado en línea al respecto. Sin embargo, tenemos la suerte de que Archive.org guarda una copia de este en línea.

De acuerdo con Adams, después de haber escrito el artículo, al día siguiente apareció un portal cibernético mencionando aquellos nombres de periodistas, científicos y académicos que eran cómplices del “Nazi” Monsanto. Aunque Adams niega su conexión con dicho portal y culpó a Monsanto y a los científicos de crear dicha página cibernética.
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El problema ético de la aproximación antiOGM

Esta aproximación proveniente en su mayoría de la izquierda política y de los llamados “grupos verdes” o “ambientalistas” es particularmente alarmante.

Una buena parte de los antiOGM escogen su denuncia pacíficamente y participan en los foros gubernamentales pertinentes para el cabildeo y para dejarle saber a los políticos su oposición a los OGMs. Esa es una parte legítima de la vida política. Otros llevan legítimamente protestas en las calles. En otros casos, algunos activistas más militantes vandalizan o destruyen campos de experimentación. Sin embargo, en lo que lamentablemente muchos sí participan es en la estridencia cibernética contra aquellos científicos o personas en los que no están de acuerdo y muchos llevan a cabo esfuerzos para remover a algunos de ellos de sus puestos.

La estrategia de examinar los mensajes electrónicos de Folta y de otros científicos no es nueva. Es una medida que algunos de los partidarios antiOGMs aprendieron de elementos de la derecha política cuando crackearon las cuentas de correo electrónico de científicos que sostenían que el cambio climático era antropogénico. A esos científicos se les sometió exactamente a las mismas amenazas que vivieron el Dr. Folta y compañía: se sacaron frases de los mensajes de contexto, los acusaron de conspirar con el gobierno y con grandes corporaciones, se hicieron peticiones para removerlos de sus puestos, etc.

En muchos aspectos el tema de los OGMs es en la izquierda política un reflejo fidedigno en cuanto a comportamiento y negacionismo de las ciencias que se encuentran en la derecha política en relación con el cambio climático.

Como diría Mauricio Schwarz, “la ignorancia mata”. El problema ético de este tipo de negacionismo contra el innegable consenso en torno a los alimentos genéticamente modificados es penoso. El combate inusitado contra el arroz dorado es irracional hasta el punto de que para muchos puede constituirse en un crimen contra la humanidad (ciertos economistas calculan que el costo por año para muchas personas que lo necesitan para sobrevivir es de $1.4 millones vida-años en la India solamente). No hay razón alguna para oponerse al trigo modificado para que no tenga gluten ni hay justificación alguna para prevenir que se siembre arroz OGM que reduce considerablemente las emisiones de metano y que aumenta su rendimiento.

Sin embargo, como toda fiebre social en Estados Unidos y en Europa, los puertorriqueños tenemos nuestra versión criolla. Un compatriota puertorriqueño, Noel Cruz Torres, recientemente atacó las facilidades de la empresa DuPont/Pioneer en Salinas, donde está llevando a cabo experimentación biotecnológica y que llevaba con él un pedazo de tela en la que convoca a la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Pancarta

Pancarta creada por Noel Cruz Torres para atacar a la empresa Pioneer en Salinas.

Desgraciadamente, estos ataques no adelantan la lucha por la independencia ni un solo milímetro y apuesto que Pioneer no tiene mucho que ver con las decisiones que tome Estados Unidos al respecto o la famosa Junta de Control Fiscal (nuestro problema objetivamente más urgente). A lo mejor esta empresa está disfrutando de unos jugosos subsidios para la inversión, una política pública que probablemente deba cambiarse. A lo mejor no está proveyendo suficientes empleos. Sin embargo, sin una corroboración de que los experimentos de esta compañía efectivamente están afectando la salud de los puertorriqueños, el medio ambiente y el fisco local, el ataque en cuestión es desacertado y tiene el potencial de exacerbar más la crisis económica que estamos atravesando. El hecho de que esté experimentando con transgénicos no indica nada en ninguno de estos renglones. Más que conseguir el apoyo público a la independencia, Cruz Torres se ha ganado el enojo del público (véase el área de comentarios aquí y aquí). Aparentemente, Cruz parece que es paciente terminal de cáncer y decidió que sus últimos días los dedicaría a “luchar por la patria”. He visto a algunos amigos independentistas apoyándolo. Este servidor no se une a ese apoyo.

Solamente espero que esta no sea una idea que se propague por el independentismo. A fin de cuentas, personalmente deseo una patria libre, soberana y con tecnología avanzada; no un territorio independiente que vuelva a depender del casabe (aun con todo lo que admiro a los taínos). No importa cuan noble y legítima sea una ideología política, atacar a las ciencias invariablemente  perjudica a la humanidad.

Dos informes sobre los beneficios de cultivos de organismos diseñados por ingeniería genética

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Portada del informe de la National Academies of Science, Engineering, and Medicine referente a los cultivos genéticamente modificados.

Hace poco tiempo, la National Academies of Science, Engineering, and Medicine publicó un informe de más de 400 páginas en torno a los cultivos genéticamente modificados en donde confirmaba el consenso abrumador de la comunidad científica en torno al tema:

  • Que en general la experiencia con cultivos genéticamente modificados ha sido sumamente positiva.
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  • Que los alimentos y productos de cultivos transgénicos y otros genéticamente modificados son seguros.
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  • Que las compañías y los agricultores deben utilizar estos cultivos con el cuidado que amerita y deben estar regulados razonablemente para velar por el medio ambiente, el bienestar de los animales y de los seres humanos.

Si no fuera poco, la compañía de consultores, PG Economics publicó otro informe igualmente importante donde hace un estimado económico de los beneficios ambientales: cerca de $150 mil millones desde 1996. Además confirma lo que muchos científicos han podido observar alrededor del mundo. Su comunicado de prensa resume sus hallazgos:

  • Desde 1996-2014, ha habido un aumento relativo en rendimiento de los cultivos transgénicos que son resistentes a insectos: 13% para el maíz Bt, 17.3% para algodón Bt. Suramérica ha visto en el 2015 un aumento de rendimiento de 9.4% de soya resistente a insectos.
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  • Las plantaciones transgénicas han visto también un incremento de rendimiento debido al control de malezas. Los agricultores argentinos han podido crecer soya después del de trigo durante la misma temporada.
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  • La tecnología garantiza un mayor ingreso para los agricultores y, por ende, una mejor seguridad alimentaria y mejor calidad de vida. Según PG Economics, del 1996 al 2015, el beneficio de los agricultores a nivel mundial ha sumado cerca de $150.3 mil millones. PG Economics encontró que en el 2014, aun cuando los agricultores han tenido que invertir un poco más por la tecnología ($6.9 mil millones)  han tenido un total de ganancias de $24.6 mil millones. Es decir, por cada dólar invertido por el agricultor, este obtiene una ganancia de $3.59.
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  • La tecnología también ha posibilitado la conservación de terrenos. PG Economics ha calculado que se pudieron salvar cerca de 20.7 millones de hectáreas de terrenos.
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  • Los cultivos transgénicos han reducido considerablemente el uso de pesticidas a nivel mundial. PG Economics calcula que de 1996-2014 se redujo un promedio de 8.2% o un total de 581 millones kg. Esto ha disminuido el impacto ambiental por herbicidas e insecticidas por 18.5%.

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