La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

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Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

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Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

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La ciencia de los OGMs – 2: Ratas, tumores y el fiasco de Séralini

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Parte 1

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de ratas albinas con tumores. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Si ustedes han leído el primer artículo de nuestra serie, se habrán topado con nuestra referencia a la revisión de los mejores estudios hechos en torno a animales por un periodo de 29 años (Van Eenennaam et al., 2014). Sabemos que habrá uno que otro que se habrá rascado un poco la cabeza o levantado una ceja escéptica debido a que sí han habido noticias de que los OGMs impregnados con glifosato son cancerígenos y que se ha demostrado en laboratorios.  Si escuchan la radio, a lo mejor ustedes alcanzan escuchar a algunos nutricionistas “expertos” en el tema que afirman categóricamente que es así, debido a que un científico en Francia, Gilles-Éric Séralini, pudo mostrar ante todo el mundo la “verdad detrás de los transgénicos”, que Monsanto nos está matando, que el incremento de cáncer durante todos estos años se debe entre otras al consumo de transgénicos con partículas de un “cancerígeno” (el glifosato). Hay personas quienes pronuncian el nombre “Séralini”  en casi cada respiro cada vez que se habla de los transgénicos y del glifosato.

¡Tal vez a los autores de Eenennam et al, 2014, que incluían a 100 millardos de animales se les escapó un caso! De hecho, no se les deslizó de sus manos. Al contrario, mencionan algunos “estudios” (en un sentido BIEN laxo) al respecto entre los que se incluye el que vamos a discutir (Van Eenennaam et al, 2012, pp. 4262-4263).

He escrito una versión mucho más detallada de todo este incidente (conocido en inglés como el “Séralini affair“). Como se dijo en mi primer artículo de esta serie, aquí solamente nos vamos a atener estrictamente a lo que dicen los científicos profesionales en torno al tema y por qué el estudio en cuestión no convenció a nadie en la comunidad científica, ni tan siquiera mucha de la minoría de aquellos científicos que son escépticos de los OGMs en general.

El “incidente de Séralini” (“Séralini affair“)

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es profesor de biología molecular de la Universidad de Caen y que desde algún tiempo se ha dedicado al tema de los transgénicos, destacándose por estudios diseñados para poner en duda su seguridad. Aquí no cuestionaremos en lo absoluto la legitimidad de la posición de escepticismo en relación con los transgénicos. Es y seguirá siendo una posición legítima en un mundo en que también hay científicos que tienen una confianza ciega en ello. La dialéctica entre estos dos sectores y las diversas posiciones intermedias son necesarias para el quehacer científico. Lo que sí cuestionamos es tomar por absolutamente ciertos aquellos experimentos que tienen notorias fallas. En algunos casos, se cuestionaría si varias de estas existen a propósito para que un experimento tenga un resultado predeterminado, asunto que rayaría en la deshonestidad. Este cuestionamiento se profundiza si tal procedimiento se hizo con el propósito de persuadir al público de que los resultados obtenidos son fiables y, por consiguiente, manipula a la sociedad para que se creen políticas públicas cuyos fundamentos científicos son tan firmes como la arena movediza.

Una vez más, no nos interesan las intenciones de Séralini, sino la calidad del experimento, cómo se proyectaron sus resultados ante el público y la reacción de la comunidad científica y las autoridades gubernamentales ante su divulgación.

Breve exposición de lo ocurrido en el experimento (en “arroz y habichuelas”)

Esta sección es para aquellos interesados en estos detalles que son tanto más técnicos. Para aquellos lectores que quieran saber de lleno el meollo del problema, siéntanse en la libertad de brincar esta sección.

El experimento se centra en el consumo de maíz transgénico junto a ciertas dosis del yerbicida marca Roundup® de la compañía Monsanto, cuyo ingrediente potente es el glifosato. Séralini y su equipo utilizaron para ello 200 ratas Sprague-Dawley™ albinas: 100 machos y 100 hembras. Cada grupo se subdividía en diez:

  • El grupo control: Este es un grupo de 10 ratas (5 machos y 5 hembras) a las que se les dio agua sin Roundup® y maíz no transgénico sin Roundup®.
    .
  • Hay a su vez 60 ratas a las que se les administraron diferentes porcentajes de maíz transgénico de Monsanto (Roundup Ready®):
    .

    • Veinte (20) de esas ratas consumieron alimentos con 11% de maíz transgénico: 10 lo consumió con Roundup® y 10 no.
      .
    • Otras 20 ratas consumieron maíz en que el 22% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
    • Las restantes 20 ratas consumieron maíz en el que el 33% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
  • A los últimos tres grupos de 10 se les dio maíz no transgénico, pero bebieron agua con distintas concentraciones de Roundup®.
    • 10 con agua cuya concentración de Roundup® era 1.1 x 10⁻⁸ %
    • 10 con agua con una concentración de Roundup® era 0.09 %
    • 10 con agua con una concentración de 0.5%

El tiempo de duración del experimento era de dos años (Séralini et al., 2012, pp. 4221, 4222-4223).

He aquí los resultados:

  • Cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Solo el 20% de las ratas machos y el 30% de las hembras del grupo control murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Muchas de las ratas terminaron con tumores cuyos tamaños alcanzaban a ser el 25% de su peso corporal (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Otros de los resultados de presentaron de manera confusa y la mayoría no mostraba correlación alguna entre la salud de las ratas y la cantidad de maíz transgénico consumido por ellos (Séralini et al., 2012, pp. 4223-4228).

La publicación del estudio incluía el retrato de las ratas con tumores.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11, CC-BY 4.0 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226).

En la misma página en que aparece la imagen, también se mostraban fotografías de los tumores en sí y de sus células (Séralini et al., 2012, pp. 4226-4227), además de unas gráficas que no incluiremos aquí debido a que sería demasiado complicado y extenso el explicarlas (aun para muchos de los científicos que leyeron el estudio, las gráficas eran tremendamente confusas) (Séralini et al., 2012, pp. 4224-4225).

Un procedimiento inusual de la publicación de los datos

Los que sean científicos y que estén leyendo sobre este experimento, probablemente ya se hayan preguntado por qué se incluyen fotos semejantes. Como todo profesional sabe, ninguna de estas imágenes aporta información alguna que sea pertinente al estudio. Además, al tomar fotografías solamente de las ratas que ingirieron maíz transgénico o Roundup® (ninguno del grupo control) puede tener el efecto de impresionar al lector quitando de esa forma el énfasis debido en los datos y el diseño del experimento. El presentar estudios sin imágenes es algo usualmente ajeno a la experiencia del público que suele ver en las revistas de divulgación (Muy InteresanteScientific American, etc.) muchísimas imágenes precisamente diseñadas para impresionar (positivamente) a sus lectores. En las ciencias es distinto. El añadir imágenes con el objetivo de impresionar, pero que no aportan ninguna información científica alguna a a un artículo de una revista académica científica es muy mal visto.

Sin embargo, algunos han sospechado que el blanco de los retratos de las ratas y los tumores no es la comunidad científica, sino el público promedio. ¿Cómo lo sabemos? Pues el equipo de Séralini decidió hacer una conferencia de prensa, es decir, quería anunciar a la prensa y al público los “hallazgos” del estudio. Esto no es lo usual cuando se publica un estudio. Instancias como estas son extremadamente raras.

No solo eso, sino que también Séralini hizo algo que era más insólito: le solicitó a los miembros de la prensa que firmaran acuerdos de confidencialidad para que pudieran acceder al artículo antes de que se publicara, obviamente para que vieran las imágenes en cuestión. La prensa inexperta evidentemente se impresionó ante las imágenes (Arjó et al., 2013, pp. 256, 265, 268; Butler, 2012).

Una vez se publicó el estudio, se mostraron los retratos de las ratas con tumores, los retratos de los tumores y el movimiento antitransgénico hizo fiesta contra de Monsanto. La inmensa mayoría de la comunidad científica a nivel mundial respondió airada. Como respuesta, los antitransgénicos recurrieron al ejercicio de una falacia (que en su caso, desgraciadamente, es demasiado frecuente) a la que llamaremos Reductio ad Monsantum:

Definición de Reductio ad Monsantum: Es el acto de un antiOGM de acusar de ser comprado por Monsanto (o la compañía que se desea demonizar) a un científico, miembro de la prensa o a un divulgador cuando llega a una conclusión que a ese antiOGM no le gusta, no importa si dicha conclusión es científicamente válida y respaldada por la evidencia.

Pero, ¿por qué la reacción adversa de parte de los expertos en este campo?  ¡Veamos!

Los problemas fatales del experimento

Todas las objeciones en torno al experimento radican en el diseño. El lector de nuestro blog no tiene que leer todas las objeciones en cuestión. Con la primera bastará, pero para el curioso añadiremos más después de esa. Veamos:

  1. Las ratas seleccionadas para el experimento son notablemente propensas a tumores.

Las inmensa mayoría de las ratas Sprague Dawley™ albinas desarrollan numerosos tumores durante un periodo corto de dos años. Esto ha sido estudiado a saciedad por la comunidad científica. Por ejemplo,  en un experimento que se llevó a cabo en los años 50, se descubrió que la tasa de incidencias de tumores de ratas hembras bajo situación control (es decir, sin someterlas a ninguna variable que normalmente llevaría a cualquier otro animal a una mayor propensidad a tumores) es cerca del 56 %. En el caso de otras, una dieta especial rica en grasas llevó a que el 80% de ellas desarrollara tumores, un número aproximado al que obtuvo Séralini.

En otro experimento llevado a cabo en los años 70, solo se midió la propensidad a tumores en un periodo de un año y seis meses. ¿Su resultado? El 45 % de las ratas habían desarrollado tumores y en una proporción semejante a la reportada por Séralini: las ratas hembras tenían el doble de tumores que los machos.

En otro experimento que se llevó a cabo en esa década y se publicó en 1979, donde se revelaba que el 81 % de las ratas Sprague Dawley albinas terminaron con tumores en un lapso de tiempo de 2 años.

Esto no es nada sorprendente para los toxicólogos y oncólogos que han trabajado con estas ratas. Hay una amplia literatura de sus distintas incidencias de tumores bajo diversas circunstancias.

¿Qué significa esto? Pues, algo muy sencillo: que en el mejor de los casos, el experimento no es concluyenteNO demuestra que los transgénicos y el Roundup® sean cancerígenos. Es más, este resultado es consistente con otros estudios que demuestran que no hay mayor incidencia estadística de cáncer en animales de laboratorio cuando ingieren transgénicos con o sin Roundup® (véase este artículo y este metaanálisis).

El asunto es todavía peor. Una de las gráficas del artículo parecería indicar que si una rata macho ingiere agua con Roundup®, alargaría su tiempo de vida. Obviamente, este resultado es absurdo, pero demuestra cuan mal diseñado estaba el experimento. No solamente los datos reflejan este patrón, hay otras anomalías (e.g. que mientras más maíz transgénico ingerían las ratas, menor era el tamaño de sus tumores).

Pero si este es el hecho, entonces, ¿por qué no se tiene en cuenta que el grupo control tuvo menos incidencias de tumores que en los demás casos? El problema es que con tantas variables examinadas en el experimento, el tamaño de las muestras para cada caso era demasiado pequeño para establecer una diferencia significativa estadística entre los grupos. Además, dentro del contexto de los demás estudios en torno a las ratas Sprague Dawley albinas, se puede sostener que el Roundup® y el maíz transgénico no conllevaron incremento alguno estadístico en cuanto a las incidencias de tumores.

Aun con todo esto, Séralini concluyó que la evidencia parecía indicar que el maíz transgénico y el Roundup® aumentaban las incidencias de tumores en las ratas (¡!) (Séralini et al., 2012, p. 4230).

Por eso, se señaló que los datos del experimento estaban mal analizados y mal evaluados y que obviamente la conclusión era estaba errada.

El que esté satisfecho con esta explicación para descartar este experimento como genuino, siéntase en la libertad de saltar a la próxima sección. Los que se quieran quedarse para conocer cuáles son las demás objeciones del llamado “estudio”, pueden quedarse un ratito más:

  1. Séralini no siguió la guía europea (de la OECD) para establecer grupos controles adecuados, algo que, como hemos visto, vició el experimento desde punto de vista de su diseño.
    .
  2. En su aviso de declaración de conflictos de intereses, a Séralini se le olvidó señalar que CRIIGEN y la Fundación para el Progreso Humano, dos organizaciones antitransgénicas, financiaron su estudio.
    .
  3. Algunos han planteado que Séralini y su equipo pudieron haber cometido distintas faltas de código de ética en relación con las ratas, debido a que (¿por motivos puramente publicitarios?) dejó crecer sus tumores hasta el extremo y sin ponerlas a dormir en un cierto tiempo razonable. Esto es cruel por infligir sufrimiento innecesario para dichos animales de laboratorio (véase Arjó et al., 2013).

Más reacciones …

No solo los científicos se molestaron, sino también la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) tronó contra el artículo publicado y expresó lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Ante todas las objeciones presentadas por científicos expertos, por la EFSA y otros, la revista Food and Chemical Toxicology procedió a retirar el artículo.

Estudio retirado

Estudio retirado

Obviamente, los movimientos antitransgénicos respondieron con su usual Reductio ad Monsantum.

De muerto a zombi

Como frecuentemente ocurre en el movimiento antiOGM y otros bien característicos de algunas seudociencias, no importa cuan malos hayan sido estos experimentos y se hayan demostrado su falsedad a saciedad, pueden convertirse en la bandera de alguna causa. Lo otro que ocurre es que suelen convertirse en lo que el médico David Gorski llama “estudios zombis“, es decir, unos “estudios” hartamente refutados que “reviven” después de muertos.

Séralini y su equipo no se dieron por vencidos. Lo que hicieron fue hacer unas modificaciones cosméticas al estudio para volverlo a publicar en otra revista académica, en esta ocasión en la Environmental Sciences Europe.  Lo que es extraño es que en esta ocasión se dio a conocer sin arbitraje por pares (peer-review), algo que no es usual. El argumento que esgrimió la junta editorial de la revista es que no lo necesitaba porque ya había sido arbitrado por Food and Chemical Toxicology. Lo otro que llama la atención, es que en esta segunda ocasión, Séralini corrigió su conclusión y afirmaba que sus resultados no eran concluyentes. Desgraciadamente, llega a la convicción correcta cuando el daño social vía los medios ya está hecho y el estudio previo con sus conclusiones incorrectas se ha convertido en un estandarte de los militantes antiOGMs.

Desde entonces, Séralini y otros han utilizado este mismo estudio para sustanciar otros alegatos en torno a los OGMs y Roundup®.

A pesar de que hoy día algunos científicos utilizan el artículo de Séralini para mostrar cómo no llevar a cabo un experimento, alguna gente en Puerto Rico y en el mundo siguen pregonando a su favor como si hubiera sido (como dirían en inglés) el “smoking gun” contra Monsanto y el daño que “representan” los OGMs.

Lo más triste es que algunos partidos políticos de Puerto Rico y varios grupos ecologistas están bien conformes con un experimento rechazado por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial. Sin lugar a dudas, esta actitud es un genuino ejercicio del negacionismo contra las ciencias.

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La ciencia de los OGMs – 1: Consenso científico a favor de los OGMs

Consenso sobre OGMs

Una porción del número de organizaciones que afirman que los alimentos modificados vía ingeniería genética en el presente son seguros. (Imagen creada por este servidor y que libero para el dominio público).

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

BIENVENIDOS a una nueva serie de este blog en ocasión a dos acontecimientos, la Marcha contra Monsanto planificada para llevarse a cabo pronto y una actividad que se presentará en el Recinto de Ciencias Médicas que sospecho fuertemente que demonizará a los alimentos transgénicos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Esta serie no va a ser un ataque ni una defensa de los OGMs, sino que presentará estrictamente lo que la comunidad científica a nivel mundial (comunidad compuesta de conservadores y liberales políticos, gente de toda ideología política) tiene que decir en torno al tema. ¿Cuál es el consenso de la comunidad científica en cuanto a los OGMs? ¿Qué tienen que decir los expertos sobre el asunto del experimento de G. E. Séralini (caso icónico contra los OGMs y Monsanto)? ¿Qué tienen que decir los científicos en cuanto a la relación entre OGMs, la salud humana y el medio ambiente?

He aquí lo que NO haremos en esta serie:

  • “Defender” a Monsanto. Como siempre, si una empresa cualquiera hace algo bueno, se le aplaude; cuando haga algo malo, se le condena. Si discutimos algo en que Monsanto sale bien parado, así lo dejamos constar. Aclaramos que, como cualquier otra empresa, Monsanto solo procura ganar dinero para sus accionistas y, como en el caso de todas las compañías, ese afán de lucro puede coincidir con el bien público (creando bienes y servicios valiosos) o perjudicarlo (externalidades negativas). Inevitablemente hablaremos de sus aportaciones y problemas que ha causado.
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    A pesar de ello dejo constar que el enfoque de esta serie es exponer los hechos científicos en relación con una tecnología y lo que significa para nuestro futuro, independientemente de si Monsanto existe o deja de existir. Vamos a discutir asuntos importantes que trascienden la tan demonizada compañía.
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  • No basaré este escrito en documentales ni evidencia pobre. Usualmente la respuesta que recibo de muchas personas, especialmente en el área de ciencias, no es la de presentar evidencia fuerte, sino la de recurrir a documentales que se encuentran en YouTube (¡por favor!) o evidencia extremadamente débil (artículos publicados en revistas predatorias, desprestigiadas o estudios preliminares). Aquí nos atendremos a la evidencia fuerte: buenos artículos rigurosamente controlados, experimentos clínicos, revisiones científicas o metaanálisis en buenas revistas académicas y organizaciones merecedoras de entero crédito. No solo eso, como es costumbre de este blog, se enlazarán las afirmaciones principales del blog con el estudio o el conjunto de estudios que las sustancian. Si se quiere diferir y alegar que lo sostenido es falso, le toca al oponente presentar SU evidencia fuerte.
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  • Contrario a las voces de histeria o de epítetos personales, nos atendremos exclusivamente al rigor de una discusión civilizada. Si se quiere comentar para cualquier artículo, por favor, repasen nuestras reglas de juego. No se permitirá contenido difamatorio, insultos o epítetos al autor ni a otros comentaristas.

Ya que tenemos claro nuestro proceder, pasemos de lleno a la discusión.

¿Qué son los organismos genéticamente modificados (OGMs)?

Sucede que en ciencias no existe una definición formal de “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Este no es un término de origen científico sino más bien político. Como tal, está muy mal definido y es marcadamente ambiguo por las siguientes razones:

  • Porque desde una perspectiva neodarwiniana, todos somos organismos genéticamente modificados de especies anteriores y por selección natural.
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  • Aun así, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y aquellos organismos que son transgénicos. ¿Qué es un transgénico? Es un organismo que recibe una porción de código genético de otro organismo. Definir los OGMs de esta manera también es problemático por las siguientes razones:
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    • En la naturaleza también hay organismos transgénicos. Usualmente los antiOGMs piensan que la transgénesis es algo perverso de origen humano y que “violenta las leyes de la naturaleza”. Cada vez que escucho este último alegato, me pregunto a cuáles leyes se refieren: ¿a las tres leyes de la termodinámica?, ¿a las leyes del electromagnetismo, ¿a la ley gravitacional? Si violara las leyes de la naturaleza, entonces la transgénesis no sería posible.
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      Al contrario, en la naturaleza existe lo que se conoce como transferencia horizontal de código genético, por ejemplo, cuando una bacteria transfiere una porción de su ADN a otro organismo, sea bacteria, protozoario, planta o animal. Hoy día se sabe que los seres humanos y los demás seres vivos llegamos a existir porque hace millones de años, las bacterias primitivas solían intercambiar su código genético constantemente, lo que posibilitó la aparición de organismos que podían adaptarse mejor a su medio ambiente.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos. © 2005, Nature Publishing Group (reproducido aquí con fines educativos). Fuente: Smets & Barkay, 2005.

      Desde esta perspectiva, todos somos organismos transgénicos. Otro ejemplo lo podemos ver en animales multicelulares. Vean, por ejemplo, esta imagen:

      Elysia chlorotica

      Una imagen de la Elysia chlorotica. Fuente: Pellentreau et al., 2014.

      Aunque parece una hojita flotando en el agua, en realidad se trata de un molusco. Este se dedica a consumir algas y, por razones que hasta hace poco eran extrañas, adquiere los cloroplastos de las algas (algo conocido como kleptoplastía, que significa “robo de plastos”) y gracias a eso, literalmente se tiende para tomar el sol. ¿Por qué? Porque necesita que la clorofila en los cloroplastos pueda convertir la luz del sol en alimento. Lo que se preguntaban todos los científicos era por qué el cuerpo del molusco no rechazaba los cloroplastos, lo que usualmente sucede cuando un órgano ajeno es asumido por un organismo. En el año 2014, un equipo de científicos dio con la respuesta: porque cuando el molusco ingería las algas, había transgénesis o transferencia horizontal del ADN de las algas al molusco, e incluía la porción del código genético que le permite tolerar los cloroplastos y sacarles ventaja.

      Es más, si usted quiere conocer más de cerca a un organismo transgénico, mírese en el espejo. ¿Sabía usted que tiene empotrado en su ADN el código de un ancestro del HIV (el virus del sida)? ¡En serio! Aquí está el estudio. Así que la naturaleza es la inventora de los organismos transgénicos. Pero eso no es exactamente lo que la sociedad quiere decir con el término “OGM”.
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    • El otro problema de hacer la equivalencia entre OGMs y transgénicos es que en la jerga en que se utiliza esta palabra, también se incluyen otros métodos que no son transgénesis, tales como el uso de ácido ribonucleico interferente (ARNi). Además del ácido desoxirribonucleico (ADN) que es el que se encuentra en el núcleo de las células, existe el ácido ribonucleico (ARN) que es una molécula que envía la información provista por el ADN para la síntesis de proteínas, que son los bloques de construcción de todos nosotros, los seres vivos. El ARNi tiene la función de interferir en la producción de ciertas proteínas y es algo que se utiliza hoy día en la ingeniería genética. Por ejemplo, las papas Innate® de la compañía Simplot son producto de ese proceso, ya que el ARNi impide la producción de 4 proteínas distintas. Entre ellas hay una que contiene el aminoácido asparagina que cuando se fríen las papas se convierte en acrilamida, una neurotoxina y posible cancerígeno. De esa manera, aquella persona que consuma papas Innate® fritas, tiene menor riesgo de ser víctima de cáncer. Hay que hacer la salvedad de que las cantidades de acrilamida que se encuentran en las papas ordinarias que consumimos es muy inferior al nivel requerido para la neurotoxicidad, pero su ausencia en las Innate® es una contribución, aunque sea pequeña.  Sin embargo, la campaña contra los OGMs condenan también a estas papas y se les demoniza. (¡¿Por qué?!  No sé …  Esa actitud escapa a toda razonabilidad).
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  • Finalmente, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y los alimentos producidos por ingeniería genética. Aunque esto suene plausible, en realidad no lo es.  La humanidad ha llevado a cabo ingeniería genética de los alimentos desde que empezó a existir la agricultura. La persona promedio piensa que todos los alimentos que ve en el supermercado (incluyendo en los orgánicos) son puramente naturales. Esto es falso, no hay alimento procedente de seres vivos (sea hongo, planta o animal) que sea natural. Desde la primera época agrícola hasta hoy, los seres humanos de todas partes del mundo, desde la Antigua Mesopotamia, pasando por los imperios azteca e inca, hasta la Revolución Verde, han modificado a su voluntad las características de sus alimentos (mejor color, sabor, olor, etc.) Como todas las características de cualquier organismo son dictadas por su código genético, esa actividad de selección artificial y de hibridización no es otra cosa que ingeniería genética de nuestros alimentos. Veamos un ejemplo (de los millones que podemos dar).
    Antoine Duchesne

    Antoine Duchesne (1747-1827)

    Las fresas que se compran en el supermercado no son naturales sino que algunas de ellas fueron el resultado experimental de la hibridización de dos fresas naturales como la Fragaria chiloensis (de Chile) con la Fragaria virginiana (de Virginia, Estados Unidos)  para producir la Fragaria ananasa, la fresa que usualmente se vende. Esta fresa fue creada por primera vez en Francia en el siglo XVIII por Antoine Duchesne. Desde entonces se han llevado a cabo un número de combinaciones de selección artificial e hibridizaciones para alcanzar la gran variedad de fresas que existen en el mercado. Lo mismo los demás alimentos (véase nuestro artículo donde discutimos un poco más detalladamente ese tema).

    Vale añadir que existe otra manera de hacer ingeniería genética en el siglo XX, la mutagénesis inducida. Bajo tal procedimiento, se somete a los alimentos a químicos cancerígenos o radiación (literalmente se les induce cáncer, se les “maltrata” —por así decirlo— su ADN) para cambiar su código genético y, mediante experimentación, conseguir alguna característica que sea provechosa para los agricultores o el público. A lo mejor se consigue un grano más grande, un fruto más jugoso o un alimento con mayor rendimiento, resistencia a ciertos pesticidas, etc. Volviendo al ejemplo de las fresas, el “fresón de Douglas” se produjo de esta misma manera y los expertos dietistas de 1985 afirmaban que era el mejor en el mercado. Estos alimentos se admiten hoy día dentro de la categoría de alimentos orgánicos cuando se producen bajo las especificaciones de la USDA.
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    Pues virtualmente todos los alimentos que vemos en el supermercado (aun en los que venden comida orgánica) son resultado de miles de años de ingeniería genética de los seres humanos, con particular intensificación durante el siglo XX. Así que no podemos definir a los OGMs como organismos modificados por ingeniería genética.

En otras palabras, el término OGM es marcadamente ambiguo, por lo que muchos científicos prefieren no utilizarlo. Para efectos de nuestra discusión, definiremos funcionalmente (y torpemente) a los OGMs de la siguiente manera:

Con el término “organismos genéticamente modificados” (OGMs) nos referiremos a aquellos alimentos producidos mediante la modificación artificial de su código genético por vía de la transgénesis, del ARNi o ambos.

¿Qué piensa la comunidad científica en torno a los OGMs?

El consenso abrumador de la comunidad científica es que los OGMs (al menos los que están ahora en el mercado) son tan seguros como los convencionales y no representan mayor peligro para la humanidad.

Al final de este artículo ofrezco una lista no exhaustiva (tenemos corto de tiempo) de organizaciones científicas de los cinco continentes que lo afirman.  Sin embargo, sin duda, algunas personas con genuino espíritu inquisitivo presentarán algunas objeciones, veamos algunas de ellas:

  1. No existe tal consenso. Hay un artículo que demuestra que dicho consenso no existe.

Esta es la ficha del artículo que usualmente se utiliza para afirmar que no existe tal consenso:

Hilbeck, A., Binimelis, R., Defarge, N., Steinbrecher, R., Székács, A., Wickson, F., Antoniou, M., Bereano, P. L., Clark, E. A., Hansen, M., Novotny, E., Heinemann, J., Meyer, H., Shiva, V. & Wynne, B. (2015). No scientific consensus on GMO safety. Environmental Sciences Europe, 27, 4. doi: 10.1186/s12302-014-0034-1.

Antes de proceder, quiero invitar al lector (si así lo desea, sino, continúe leyendo nuestro artículo) que haga un pequeño ejercicio. Como todos sabemos (tal vez con excepción de dos o tres) hay un consenso abrumador en torno al tema de la antropogénesis del cambio climático. Vean o descarguen el artículo que así lo corrobora. No se preocupen por entender los números y las gráficas … pero noten lo más elemental … hay números y gráficas. ¿Por qué? Porque si usted quiere saber si hay un consenso en el tema que sea, no hay de otra alternativa que recurrir a los números: cuando hay consenso, hay mayoría abrumadora (yo diría que más del 75 o el 80 %), así que es una cuestión numérica. El artículo examina el número de artículos y de científicos que respaldan la posición de que el cambio climático se debe a la actividad humana y confirma el consenso.

Comparen ese artículo, con el que alega que no hay consenso en la comunidad científica en torno al tema de los OGMs (Hilberck et al.). Uno busca en vano los números que actualmente miden la opinión de la comunidad científica. ¡No los hay! Sí, el artículo presenta una serie de argumentos de por qué los autores (y 300 más) tienen reparos en relación con la seguridad de los OGMs … pero no demuestra que no haya consenso. No hace ese ejercicio numérico.

Compárese los números de científicos que respaldan este artículo mal hecho con, por ejemplo, los 3,400 científicos que firmaron una declaración redactada por la AgBioWorld Foundation y que incluía a 25 premios nóbeles. ¿Cómo compara el número de premios nóbeles que respaldan el artículo antiOGM (es decir, cero premios nóbeles) con la cantidad de premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace que dejara de destruir los cultivos del arroz dorado, un tipo de arroz transgénico (110 premios nóbeles)? (Aquí hablamos más al respecto).  Es más, ¿cuántas organizaciones de prestigio a nivel mundial respaldan la posición antiOGM en comparación con el listado que ofrecemos al final del artículo?

¡OJO!  Esto no necesariamente significa que un consenso esté en lo correcto. Es perfectamente legítimo que un científico difiera del consenso por razones de peso. Los científicos, seres humanos al fin, también pueden equivocarse. Puede ser que los argumentos que presentan los antiOGM en dicho artículo sean puntos válidos de preocupación. Sin embargo, lo que no pueden negar es que  hay consenso en torno al grado de seguridad de los OGMs.

  1. En Europa, donde gobierna el principio de precaución, hay una oposición fehaciente a los OGMs en general por ser inseguros. Si se oponen, por algo será.

Si se oponen, es por razones puramente políticas, no científicas. Desde la Comisión Europea, pasando por la Royal Society, incluyendo las de los países más opositores como Francia y Alemania y llegando a la Academia Pontificia de las Ciencias, todas las instituciones europeas de prestigio afirman categóricamente que hasta el presente, los alimentos producidos mediante ingeniería genética artificial por transgénesis y ARNi que se encuentran en el mercado son tan seguros como los convencionales.

Sí, es cierto que en Europa hay mayor conocimiento científico a nivel popular que en Estados Unidos en cuanto a unos temas pertinentes (e.g. la cosmología, la evolución y el cambio climático). Sin embargo, su desconocimiento sobre genética básica deja mucho que desear. Una vez se llevó a cabo una encuesta en la que se le preguntaba a los europeos si era cierta o falsa la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36 % de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57 %.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos era notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Fuente: Hallman et al., 2003, p. 8.

El uso, o mejor dicho el abuso, del principio de precaución es solo un producto de la actividad política vigorosa de parte de los grupos antiOGMs. Desgraciadamente, cuando una opinión pública desorientada se vuelve bastante ruidosa, la tendencia en las democracias es la de ignorar la voz de los expertos que sí conocen bien el tema. Europa no es una excepción a esta regla.

  1. Los científicos que favorecen los OGMs y sus organizaciones están comprados por Monsanto (o … [incluya su compañía favorita que desee demonizar])

En las ciencias sí existe un historial de que las compañías han “comprado” la conciencias de científicos para que produzcan artículos que favorecen sus productos. Eso pasó por mucho tiempo con la industria del tabaco. Lo mismo hemos visto en el caso de Exxon Mobile y su intento de influenciar para que los científicos negaran la antropogénesis del cambio climático.

Sin embargo, lo que a muchos militantes antiOGMs se les olvida es que en estos casos, la porción de la comunidad científica que apoyaba a la industria era casi siempre una minoría (en el caso del tabaco véase Cummings et al., 2007; sobre el asunto del cambio climático, véase Cook et. al., 2013). En casos en que hubo error en el consenso, las ciencias utilizaron los mejores experimentos controlados como fundamento para desbancar esas opiniones prevalecientes, como lo ha sido en el caso del uso de varias drogas a la venta en el mercado.

En el caso de los OGMs, estamos hablando de la mayoría, no solo científicos que trabajan en la industria de biotecnología, sino también científicos independientes cuyo salario es de origen público y que tienen permanencia (ninguna compañía puede amenazarles de removerlos de su puesto o de los beneficios que ello conlleva). De hecho, el portal Biology Fortified creó un listado de una colección de artículos en torno a los OGMs, la mitad de ellos son independientes. Además, contrario a otros temas, los OGMs (especialmente los transgénicos) han sido los objeto de estudio más intensos de la historia de las ciencias. Todos los mejores estudios clínicos y controlados en torno a los OGMs demuestran su seguridad.

Es más, uno de los estudios independientes más importantes es una revisión científica que explora el estatus de la evidencia de posibles daños de los OGMs a los animales de granja, cubre a cerca de un billón (en inglés trillion) de comidas a cien mil millones (en inglés billion) de animales de granjas cubriendo un periodo de 29 años. ¿Resultado? De los mejores estudios no se ha reportado un solo caso en que los OGMs hayan enfermado o que hayan sido letales. ¿Y que hay de los seres humanos? Un grupo de científicos en Italia también llevó a cabo una revisión científica al respecto, consultando más de 1,700 estudios al respecto que cubría el consumo de OGMs por un periodo de 10 años y no encontró caso alguno de animal no humano o ser humano que haya sido perjudicado por el consumo de OGMs. Si no fuera poco, la Comisión Europea también se empeñó en hacer una revisión al respecto, esta vez por un periodo de 10 años. ¿Conclusión? Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.

Una vez más, al final de nuestro artículo noten la cantidad de organizaciones de prestigio que corroboran o están totalmente de acuerdo con esos hallazgos. Monsanto podría comprar la conciencia de unos cuantos científicos, pero no de la inmensa mayoría a nivel internacional.  (Vean la lista abajo, ¿creen ustedes que comprar a toda esta gente sería económicamente viable?)

Y es más, aun suponiendo que lo haya hecho … ¡vaya! ¿por qué ExxonMobil, que tiene ingresos que son 27 veces mayores que los de Monsanto, no ha podido convencer a los científicos a nivel mundial de que el cambio climático no es antropogénico? ¿Cuál es el secreto? ¿Puede alguien explicarlo?

Listado de las organizaciones que se han expresado a favor de los OGMs

Este es el listado de organizaciones prestigiosas internacionales que están de acuerdo con lo que es el consenso de la comunidad científica, a saber:

  • Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.
  • Que, como en el caso de cualquier alimento nuevo (producto de selección artificial, hibridización o mutagénesis inducida) siempre la comunidad científica tiene que estar alerta en caso de que algún OGM pueda causar daño.
  • Los riesgos de la ingeniería genética vía transgénesis y ARNi son ínfimos.
  • Que no hay evidencia alguna de que los OGMs causen o estén causando daño a los seres humanos o los animales no humanos.

He aquí la lista y se enlazará el nombre de la organización al documento de la declaración o expresión en torno al tema para que el público pueda accederla fácilmente. Por favor, tengan en mente que esta lista está incompleta. Si les parece demasiado larga la lista, imagínense cuántas instituciones más favorecen esta biotecnología.

Trivia: ¿Sabían que Cuba  experimenta con transgénicos, a pesar de que se le declaró en contra? Sí … muy a pesar de que el gobierno oficialista había declarado a los transgénicos como “el genocidio de nuestro tiempo” (¿?) Pueden corroborar la información aquí (originalmente en Granma), aquí y aquí. Existe el Centro de Habana de Ingeniería Genética y Biotecnología de la Habana, donde se experimenta para el cultivo de tomates y maíz genéticamente modificados y producir peces genéticamente modificados, entre otros.

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Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
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Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
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Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
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  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
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  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
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Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
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El algodón Bt en la India

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Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
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Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

110 ganadores del Premio Nóbel vs. Greenpeace

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En estas últimas semanas ha salido a relucir una carta de 107 ganadores del Premio Nóbel solicitando a Greenpeace que termine con su guerra contra los cultivos transgénicos, especialmente en lo que concierne al arroz dorado (aquí se encuentra una versión en español). A esta carta se añadieron tres más, lo que totaliza un número de 110, lo que es prácticamente casi todos los ganadores científicos y médicos que todavía están vivos.

Los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo derivado de su consumo sobre la salud de los seres humanos o de los animales. Se ha mostrado en repetidas ocasiones que son menos perjudiciales para el medio ambiente y una gran ayuda para la biodiversidad global.

Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por una deficiencia en vitamina A (DVA), con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia.

La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de DVA, incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países subdesarrollados. Las estadísticas de UNICEF muestran que entre uno y dos millones de muertes prevenibles ocurren cada año como resultado de la DVA ya que esta afecta negativamente al sistema inmunológico, exponiendo a los menores a un gran riesgo. La DVA es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial y afecta a entre 250.000 y 500.000 niños cada año. La mitad mueren en los siguientes 12 meses tras perder su vista.

Tras esto, los signatarios de la carta solicitan a Greenpeace el cese de sus ataques a los OGMs en general y, muy especialmente, al arroz dorado en particular.

La respuesta de Greenpeace suena un poco como un dar “palos a ciegas” después de un golpe tan contundente de la comunidad científica. Afirma que Greenpeace no tiene culpa alguna de la “guerra contra el arroz dorado”, sino que este transgénico no ha salido al mercado porque todavía no está listo. Esto es parcialmente correcto: el arroz dorado no está listo para salir al mercado, pero no es por falta de esfuerzo de los científicos para ello. El retraso se debe a dos frentes:

  • Las destrucciones de campos de experimentación con arroz dorado (véase este caso en las Filipinas).
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  • Actividades y cabildeo para impulsar a las agencias gubernamentales a una moratoria en diversos países con experimentación con arroz dorado y otros transgénicos.

Greenpeace añade una serie de referencias de manera engañosa para “demostrar” que el arroz dorado ha sido un fracaso, entre ellas, ciertos enlaces al Instituto Internacional de la Investigación de Arroz (IRRI por sus siglas en inglés):

  1. En cuanto al primer enlace, Greenpeace nos dice que para IRRI el arroz dorado no está disponible. Cuando vamos al enlace de IRRI, nos dice efectivamente que el arroz dorado no está disponible para el público, es decir, no se ha comercializado con arroz dorado. Eso es cierto, pero eso no desmiente de manera alguna que la razón de por qué no se ha comercializado es por las campañas antitransgénicas de las que participa la organización Greenpeace.
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  2. Greenpeace afirma que los resultados de experimentos iniciales indican que hace falta más investigación y colocan este enlace. Aparentemente Greenpeace no leyó el escrito que enlaza, donde dice que el arroz dorado  ayudaría a reducir considerablemente la mortandad de personas con VAD y que hay que seguir investigando para que mejoren aquellas variedades de arroz en las que el rendimiento no es lo suficientemente alto.
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  3. También dice Greenpeace que se ha demostrado que el arroz dorado es ineficiente para la producción de vitamina A en los seres humano y coloca un enlace de IRRI al respecto. O Greenpeace no se leyó ese enlace o está engañando al público. IRRI dice muy claramente, “en arroz y habichuelas”, que las revisiones científicas sobre experimentaciones con arroz dorado han mostrado inequívocamente su éxito en la provisión de vitamina A para los seres humanos. IRRI reafirma esos resultados aquí. Donde único hay dudas es si la provisión de arroz disponible para los pobres será suficiente como para aliviar algunos problemas tales como la ceguera nocturna. Para eso hace falta más investigaciones … que están siendo saboteadas por antitransgénicos, entre ellos Greenpeace.

En otra de las referencias de Greenpeace, se basaron en un artículo arbitrado de Glenn Davis Stone y Dominic Glover, ambos académicos de reputación. Sin embargo, ya varios científicos, incluyendo a uno citado por Stone y Glover, han respondido a algunos de sus alegatos indicando que muy especialmente por vía jurídica se ha impedido bastante de la investigación del arroz dorado, especialmente por la actividad y el cabildeo de los grupos antiOGM. Lo que parece algo increíble es que aunque ambos autores sean escépticos a los beneficios de la biotecnología, uno de ellos ya había expresado mayor escepticismo hacia los grupos antitransgénicos, porque los datos no cuadran con sus alegatos y debido a que  la inmensa mayoría de ellos se niega a participar de los estudios científicos y de publicaciones arbitradas en revistas de ciencias de buena reputación.

En otras palabras, ante los premios Nóbel, Greenpeace no tiene nada que decir. Algunos otros vocales aliados a los grupos antitransgénicos han intentado responder a los alegatos de estos prestigiosos investigadores, pero, como bien afirma J. M. Mulet, las respuestas parecen más puños tirados al azar y a ciegas después de un knockout.

Superstición alimentaria: El sinsentido de etiquetar OGMs

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Para apuntarse una a nivel político, especialmente en la época electoral, algunos legisladores se han lanzado en la misión de “proteger” nuestro bienestar nutricional al legislar para que la industria rotule los alimentos que hayan sido procesados o que contengan elementos que hayan sido genéticamente modificados vía ingeniería genética (OGMs, organismos genéticamente modificados). Recientemente, Ricardo Llerandi Cruz, representante del PNP, radicó un proyecto de ley, P. de la C. 2654 (descarguen aquí copia del documento), para etiquetar cualquier empaque que contenga alimentos OGMs. De acuerdo con una noticia del periódico Metro, este legislador justifica esta movida:

“Este proyecto es de vital importancia para el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. No hay ninguna razón para que se quede en el tintero, ninguna. Si un producto es homogenizado, pausterizado, o decenas de otros procesos se les exige se indique en la etiqueta. Sin embargo, no se exige el mismo requisito para los productos OGM. En Puerto Rico no existe reglamento alguno o ley que obligue a que se le informe al consumidor el origen del alimento que compra. La gente tiene el derecho a saber si el alimento fue genéticamente creado o no”

Diferimos de esta posición. No todo el proceso que ha pasado un alimento es motivo de etiquetación. Por ejemplo, ni la legislación presente ni la que propone él etiquetan el proceso de mutagenización inducida. No se rotula si el alimento fue producido vía fertilizante artificial o animal, ni tampoco se rotula si vino de alguna finca pequeña o grande, ni el proceso de transportación ni mercadeo.

Estamos de acuerdo de que deben etiquetarse aquellos productos que han sido homogeneizados y pasteurizados. ¿Por qué? Porque estos son procesos que  inciden en la salud del consumidor. La leche no pasteurizada representa un asunto de seguridad alimentaria. Leche no homogeneizada también. Este no es el caso de los OGMs.

Amistades a las que valoro mucho cuestionan mi convicción de por qué no deberían rotularse los OGMs. “Si son tan buenos”, me dicen, “¿por qué no deberíamos etiquetarlos? A lo mejor el público aprende a escoger los OGMs cuando vean que no son ninguna amenaza.”  Veamos los argumentos que más se esgrimen y por qué esta pregunta es sumamente ingenua:
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  1. Los OGMs pueden representar un problema de seguridad porque involucra procesos que no son naturales.

Nos dice el Rep. Llerandi Cruz,

Los OGM son aquellos cuyo genoma es alterado de una forma que no hubiese ocurrido naturalmente.

Así mismo está definido en el proyecto de ley. Le informamos al representante que esa definición tan laxa de “OGM” prácticamente involucra a todos los alimentos que compramos en el supermercado (incluyendo a los orgánicos). No hay uno solo que no haya sido alterado genéticamente por mano humana.  Esto incluye a los animales. Las reses, el pollo, el maíz, el arroz, la lechuga, la zanahoria, las habichuelas, el trigo, el guineo, la sandía, etc., TODO ha sido producto de la mano humana. Para muestras, un botón basta: en las siguientes imágenes vemos a la izquierda las versiones naturales y a la derecha los productos que compramos en el supermercado (resultado de miles de años de domesticación y de mutaciones genéticas de las especies naturales).

Teosinte y maíz convencional

Foto de la izquierda es imagen alterada de un teosinte (el maíz silvestre), sacada de la fotografía de John Doebley y publicada bajo la CC-BY 3.0. A la derecha, maíz convencional, foto de Anthony Appleyard, disponible bajo la CC-BY-SA 3.0. Esta imagen está disponible a mi nombre bajo CC-BY-SA 3.0.

Zanahoria silvestre y la convencional

Imagen cortesía de Ru-zhi Zhang, Wen-yuan Zhu y de la Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, publicada bajo la licencia CC-BY-NC-SA 3.0.

Un uro y una vaca

A la izquierda un uro, el ancestro extinto del ganado vacuno contemporáneo (Foto cortesía de Jaap Rouwenhorst CC-BY-SA 3.0); a la derecha, una vaca (Foto: USDA).

Y hay ejemplos de sobra para cada alimento que encontramos en el supermercado. Así que si los “OGM” se definen de la manera descrita por el honorable legislador, prácticamente habría que etiquetar en el supermercado TODO alimento proveniente de cualquier ser vivo.

Sin embargo, hay algo más que muestra la confusión del distinguido legislador. Dice él:

“Estos organismos son sometidos a un proceso en el cual el polen de una especie es transferido a otra especie relacionada con el objetivo de lograr un nuevo cultivo con el propósito de realizar una recombinación genética. También son denominados OGM aquellos organismos sometidos a procedimientos de fusión celular. Los OGM tienen el propósito de crear determinados rasgos deseados en los cultivos. A tales fines, se ha definido un OGM como un animal, planta u organismo cuya estructura genética ha sido alterada mediante el uso de la ingeniería genética.”

Antoine Nicholas Duchesne

Antoine Nicholas Duchesne (1747-1827)

Así también aparece en el proyecto de ley. ¡Oh Dios mío! ¡Entonces tendríamos que etiquetar todas las fresas! El tipo de fresas que compramos en el supermercado no es natural, sino que se produjo en Francia durante el siglo XVIII bajo la Corte del Rey Luis XV, usando el polen de dos especies de fresas que crecen en distintas partes del mundo y que no se hubieran cruzado ni en un portal de citas por Internet (que me perdone J. M. Mulet por robarme su chiste). El botánico de la corte francesa, Antoine Nicholas Duchesne cruzó la Fragaria chiloensis que se daba al norte de Chile y la  Fragaria virginiana que se originaba en Virginia, Estados Unidos. Como resultado, obtuvo la Fragaria ananasa, la fresa que compramos en el supermercado. Más tarde, mediante mutagénesis inducida por colchicina, se logró crear el llamado “fresón de Douglas” en 1979 (más joven que yo …¡me estoy poniendo viejo!) que es el que tiene su punta blanquecina. De acuerdo con la prensa de 1985, las fresas de Douglas eran consideradas las mejores del mercado. ¿Ha habido algún tipo de problema de salud con alguna de estas fresas? La respuesta es un rotundo “No“. Sin embargo, según el legislador que estamos discutiendo, deberíamos etiquetar todas las fresas. ¿Por qué? Pues, porque sí.

Así que el legislador parece estar un poco confundido con lo que quiere decir las siglas OGM. Aunque el término “organismos genéticamente modificados” es un disparate desde el punto de vista científico –ya que desde la perspectiva neodarwinista aceptada por todos los biólogos compententes, todos los organismos existentes son genéticamente modificados a partir de otros organismos–, en realidad se refiere a aquellos organismos destinados a ser alimentos y que han sido modificados por dos tipos de ingeniería genética:

  • Tansgénesis: transmisión artificial de un gen de un organismo a otro. De aquí provienen los llamados “transgénicos”.
  • ARN mensajero (ARNm): estrategia para apagar la producción de alguna proteína o para la expresión de una cierta proteína.

Las siglas OGM (como usualmente se entiende) no cubren ni selección natural o artificial, ni técnicas de hibridización ni ningún tipo de mutagénesis inducida.

Para mayor detalles sobre las técnicas de modificación genética, recomendamos la lectura sencilla, pero obligada en cuanto a este tema, del texto Food and You: A Guide To Modern Agricultural Biotechnology de la American Council on Science and Health y que está disponible para descarga gratuita. Véase específicamente de las páginas 12 a la 24.
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  1. El etiquetado OGM informaría a los consumidores sobre lo que están consumiendo.

De hecho, no. No lo hace. La discusión del punto refuta este alegato. La ingeniería genética no es un ingrediente en el alimento que nos nutre o envenena, sino un proceso adicional de modificación genética. Como política pública, un etiquetado solo tiene sentido si constituye un problema de seguridad alimentaria.

Ahora bien, si hiciera falta etiquetar a los OGMs (propiamente entendido), ¿qué significaría? Que se utilizaron unas técnicas particulares, a saber transgénesis, ARNm o una combinación de ambas. ¿Especifica la etiqueta cuál es cuál? No. ¿Informa la etiqueta al público su distinción de otros métodos de ingeniería genética en cuanto a la salud? No.

Habría que preguntar entonces si hay algún tipo de problemas de seguridad de alguna índole en torno a los OGMs. La opinión de todas las instituciones de reputación en los cinco continentes: África, América, Europa, Asia y Oceanía, es que, por el momento, los productos OGMs que están en el mercado son seguros para el consumo mundial. Esto constituye un consenso abrumador de la comunidad científica a nivel mundial. El consenso es tan grande (y a veces mayor) que en el caso del asunto del cambio climático (e.g. en el caso de la AAAS, el 87% de los científicos piensa que el cambio climático es antropogénico y el 88% piensa que los OGMs en el mercado son seguros).

Ahora, si el consenso de la comunidad científica es errado (como puede ocurrir, aunque lo dudo mucho en este caso específico), entonces la pregunta sería: ¿cuál es la evidencia provista por los grupos antiOGM de que estos efectivamente causan daño al público de cualquier manera? A lo sumo, ellos pueden proveer artículos que muestran experimentos mal llevados a cabo, publicados en revistas de bajo impacto, desprestigiadas o en revistas predatorias. Sin embargo, cuando buscan evidencia en la literatura científica más sólida –a saber, revisiones científicas y metaanálisis–, la evidencia que proveen es ninguna (véase, por ejemplo este artículo y este).
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  1. En Europa se etiquetan y, en ocasiones, se declaran zonas libres de OGMs.

El distinguido representante del PNP, Llerandi Cruz, dice:

“Etiquetar los alimentos que contiene OGM ya es un requisito en los países que comprenden la Unión Europea”

Europa tiene el mérito de ser bastante progresista, en gran medida gracias al éxito de las economías mixtas, excelente sistemas educativos e instituciones universitarias. Todos estos aspectos han hecho más avanzadas las sociedades europeas. Ellas han liderado la inversión en energía limpia y renovable, la enseñanza de la evolución y una fuerte conciencia en la antropogénesis del cambio climático.

Todo esto está muy bien y como socialdemócrata veo los beneficios de todo ello. Sin embargo, Europa no es perfecta, ni tan siquiera en el área de las ciencias. Señal clara de ello fue una encuesta que se llevó a cabo en la que se le preguntaba a los europeos si era cierto o falso la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36% de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57%.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos es notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Así que la respuesta adecuada a la aserción de que en Europa se etiquetan o prohíben OGMs es, “Sí, ¿y qué?

La Comisión EuropeaSi en Europa hay “zonas libres de transgénicos” o “zonas libres de OGMs” tiene todo que ver con política y nada con las ciencias. En este renglón, los países europeos le han dado la espalda a los científicos y ha ignorado a propósito las diferentes declaraciones oficiales provenientes de las instituciones de mayor reputación y prestigio del mundo. Un caso importante es el de la Comisión Europea cuando examinó la evidencia científica en torno al impacto de una década de alimentos OGM, llegando a la conclusión de que son tan seguros como los alimentos convencionales. Lo mismo puede decirse de las declaraciones de la Sociedad Real, la Sociedad Real de Medicina, la Academia de Agricultura de Francia, la Unión de Academias Alemanas de Ciencias y Humanidades, el Ministerio de Educación y de Investigación Federal Alemán, la Academia Pontificia de las Ciencias,  la Academia Nacional de Ciencias | Academia Licea, el Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, Academias Europeas | Consejo de Asesoría de Ciencias (representante de un total de 28 academias de prestigio en toda Europa), entre otras organizaciones de renombre mundial.

Así que, apelar a Europa en este caso no es gran cosa. En cuanto a este tema, Europa ha caído en la demagogia de ciertos intereses económicos y políticos que han atemorizado a un público que carece literacia científica en genética, llevándolesasí a oponerse irracionalmente a los OGMs.
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  1. Otros países hacen el etiquetado por razones de salud

Nos dice el legislador:

“… También [el etiquetado se practica] en China, Rusia, Australia, Japón y 64 otras naciones.”

Sí, ¿y qué?

A fin de cuentas, la inmensa mayoría de las instituciones de reputación de todos estos países opinan exactamente lo mismo que los científicos del resto del mundo, que los OGMs son seguros. No hace falta etiquetar. China en particular es una de las mayores productoras de alimentos transgénicos para el ganado y la exportación, pero su academia de ciencias ha dicho contundentemente que los OGMs son seguros.

“Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo tiene que ser un derecho, no una opción.”

Informar al público con la verdad y el conocimiento científico genuino es un derecho, pero etiquetar bajo un serio desconocimiento de la historia y las ciencias detrás de los alimentos no lo es.

Lo único distintivo de un OGM es haber pasado por un número limitado de técnicas de ingeniería genética. Si ninguno de los OGMs representa un problema para la salud, ¿para qué etiquetarlos? No existe tal cosa como introducir en nuestro organismo “ingenio genético”. Y aun si fuera creado por una transgénesis o por un ARNm, cualquier científico diría que el genoma es deshecho en el estómago gracias a los jugos gástricos.

Si informar al público es el objetivo de esta legislación, ¿por qué mejor no sofisticar la literacia científica del público al respecto? ¿Por qué no consultar con los mejores científicos del mundo, a que se dirijan al público y que hablen del tema? ¿Por qué no utilizar material basado en las mejores autoridades a nivel mundial? Si el representante PNP no está en la disposición de hacer nada de esto, entonces su objetivo es político, no uno geniunamente de información al público.
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  1. Los OGMs utilizan pesticidas tales como el glifosato o generan el insecticida Bt y, por tanto, son un problema de salud pública.

Aunque creo que el miedo al glifosato es extremadamente exagerado (y hablaré de eso en otra ocasión), quiero refutar este argumento de otra manera. Voy a partir de unas premisas para que el público vea lo míope que es la política de etiquetado de OGMs:

  • Para efectos del argumento, voy a conceder que el glifosato es un problema de seguridad alimentaria.
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  • Para efectos del argumento, voy a conceder que los OGMs que producen Bt son un riesgo significativo a la salud (aun cuando por décadas se ha usado en forma bacteriana por la industria orgánica).

Aun concediendo estas dos premisas, se puede ver más claramente la torpeza de un etiquetado por las siguientes razones:

En otras palabras, la etiqueta de OGM falla en proteger la salud del público de pesticidas en general. Si la preocupación es el glifosato, ¿por qué no etiquetar los alimentos tratados con glifosato? Si la preocupación es la producción de Bt (un insecticida que no nos afecta porque no tenemos los receptores para envenenarnos), ¿por qué no etiquetar aquellos alimentos que produzcan o hayan sido tratados con Bt (incluyendo los alimentos orgánicos)?
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Conclusión

Nos preguntamos por qué el Rep. Llerandi Cruz ha enviado un comunicado de prensa sobre el P. de la C. 2654 a estas alturas, cuando prácticamente al final de la sesión legislativa y no hay chance alguno para que se apruebe el proyecto. Partiendo de ese hecho y del factor ignoramitocrático del proyecto en cuanto a la naturaleza de los OGMs, todo parece indicar que se sometió para complacer a cierto sector del pueblo que se identifica como antiOGM y pescar así algunos votos en las próximas elecciones.

No solo vimos que las políticas de etiquetado parten de la más crasa ignorancia en torno a los OGMs, sino que si se aprobara el proyecto como está, se desataría un caos en la industria alimentaria en Puerto Rico:  Si el proyecto de ley define los OGMs como lo hace el legislador, entonces todos los alimentos (incluyendo los orgánicos) serían etiquetados OGMs y el público estaría sumamente confundido al respecto.

Esto es lo que sucede cuando se quiere establecer política pública fundada en la ignorancia y en supersticiones alimentarias.

Nuevo arroz modificado para pacientes de sida

Si hay algún alimento que ha sido genéticamente modificado por milenios es el arroz. El cambio genético ha ocurrido en la mayoría de las veces por selección artificial e hibridización. En el siglo XX, se añadió como técnica adicional la mutagénesis inducida: modificación genética del arroz vía bombardeo radioactivo o por carcinógenos –tales como la colchicina–. Como resultado, hoy día contamos con la variedad más grande de arroz a nivel mundial para beneficio de la humanidad.

Diversidad de arroz a nivel mundial

Diversidad de arroz a nivel mundial. Foto cortesía del Instituto Internacional para la Investigación del Arroz. CC-BY 2.0.

Sin embargo, se apareció como un una herramienta importante la modificación genética vía transgénesis o ARN mensajeros –las dos técnicas que el público considera real, pero simplistamente, como ingeniería genética y sus productos como organismos genéticamente modificados (OGMs), como si los demás no lo fueran–. Entre los proyectos a nivel mundial de arroz modificados vía ingeniería genética se encuentran los siguientes dos:

  • El arroz dorado: Este es un arroz enriquecido con beta caroteno como precursor de la vitamina A para ayudar a aquellos asiáticos que, debido a su condición de miseria, solo pueden comer arroz como alimento básico. Como el arroz normal no contiene nutrientes, sufren de carencia de vitamina A, quedan ciegos y mueren. El arroz dorado intenta resolver este problema de manera costoefectiva y es uno de los proyectos transgénicos humanitarios más importantes del mundo.
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  • El arroz SUSIBA2: Este es un arroz que intenta resolver varios problemas: el de rendimiento y, más importante, el de emisión de metano. Debido al problema del calentamiento global y de cambio climático, la producción de arroz puede ser detrimental al medio ambiente en cuanto a que emite metano, un gas de efecto de invernadero peor que el bióxido de carbono. Los experimentos con el arroz SUSIBA2  por un periodo de tres años han mostrado mucho mayor rendimiento, lo que implica mayor nivel de producción de arroz para el mercado asiático. Simultáneamente reduce la cantidad de metano a un 10% antes de florecer hasta no emitir metano alguno después de florecer.

A estos dos grupos se añade uno que, tal vez, se convierta otro tipo de arroz genéticamente modificado que se puede hacer disponible en el mercado mundial con propósitos humanitarios. Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida puedan acceder a la GRFT.

El estudio en cuestión aparece en la revista Plant Biotechnology Journal y es de acceso abierto. Aquí pueden encontrar al estudio.

Cuando algunos antiOGM aterrorizan a científicos

A medida que avanza el movimiento antiOGM (anti organismos genéticamente modificados), antitransgénicos y anti Monsanto, aumenta el nivel de violencia hacia facilidades científicas y a científicos en particular para detener toda investigación en relación con los transgénicos.
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El caso icónico: Kevin Folta

Kevin Folta, PhD

Kevin Folta, PhD. Foto cortesía de Dave Fayram (https://www.flickr.com/photos/davefayram/4791868774/). CC-BY 2.0.

El año pasado, el científico Kevin Folta fue objeto de duros ataques personales y profesionales por parte de varios protagonistas del movimiento antitransgénico. El Dr. Folta es un divulgador de las ciencias que trabaja en el Departamento de Ciencias Agrícolas y Horticultura de la Universidad de Florida. Mantiene su blog llamado Illumination y el muy buen podcast de ciencias llamado Talking Biotech. Varias organizaciones ligadas a la industria orgánica y a los movimientos antitransgénicos bajo la organización U.S. Right to Know (USRTK) solicitaron una serie de correos electrónicos de él y de otros académicos más que trabajan con transgénicos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA). Querían investigar cualquier vestigio de comunicación de estos científicos con Monsanto y con otras compañías que invierten en biotecnología, tales como DuPont/Pioneer, Bayer, Syngenta, entre otras.

Como empleado público, Folta cumplió con el mandato de revelar sus mensajes electrónicos y tras mucha investigación, el New York Times publicó la correspondencia de 174 páginas entre Folta y Monsanto. Como no podré elaborar sobre su contenido, recomiendo el comentario más detallado al respecto en el artículo de David Knoll para Forbes. En realidad, lo único que pudieron encontrar incriminante en todos esos documentos fue un mensaje electrónico relacionado con una publicidad de Monsanto para convencer al Congreso de Estados Unidos para que prohibiera el rotulado de los productos alimenticios hechos con OGMs. Monsanto había desarrollado una campaña de miedo contra el etiquetado, pero Folta respondió de la siguiente manera:

More drake

Tomado en contexto, lo que Folta afirmaba en su mensaje era que estaba totalmente disponible para orientar al público en torno al tema de los etiquetados, pero sin usar tácticas de miedo, sino sencillamente presentarle al público la verdad científica en cuanto a los OGMs sin utilizar retórica barata (“I’d be happy to write the op-ed on making decisions on facts“). La referencia al “agente naranja” en el mensaje se refiere a la desacreditada creencia de que el glifosato es derivado del agente naranja. Además, entre los antiOGMs es frecuente el uso del historial del antiguo Monsanto y de su creación del agente naranja, algo que es totalmente irrelevante al problema del etiquetado.

La primera oración del mensaje de Folta se sacó del contexto de ese intercambio y parecía como que Folta era una marioneta de Monsanto.

Meme en contra de Kevin Folta.

Meme que circuló en las redes sociales contra Kevin Folta.

En el proceso también se alegaba que Monsanto le había pagado a Folta unos $25,000 por su investigación científica. De hecho, el trabajo de Folta no es de interés para Monsanto. Contrario a lo que frecuentemente se repite en línea, Monsanto no tiene un monopolio de la industria alimentaria, sino que su inversión consiste en crear transgénicos de lo que llaman en inglés “cash crops“, cultivos lucrativos para los agricultores: algodón, maíz, canola, soya, entre otros. La labor de Folta es en fresas, un cultivo del que Monsanto no tiene la menor curiosidad.

Los $25,000 que donó Monsanto no iban al salario de Folta ni tampoco a financiar su labor experimental, sino a un programa de alcance de divulgación científica para estudiantes interesados en biotecnología. Parte del dinero se utilizó para un proyector, cuartos modestos en hoteles de bajo costo y su comida en Subway; un comportamiento bastante frugal. La razón de eso es que el dinero no era de él sino de la Universidad. De hecho, en sus charlas siempre le agradecía a Monsanto por contribuir al programa, pero en muchos casos no recibía compensación alguna ni de esa ni de ninguna otra compañía por cabildear a favor de la biotecnología. Además, la aportación de Monsanto era minúscula cuando se le compara con la cantidad de dinero recibido por el programa de investigación y alcance desde el 2003 al 2015.

Presupuesto del programa de investigación y alcance

Presupuesto del programa de investigación y alcance. Imagen cortesía de Kevin Folta.

Este último factor del recibimiento de $25,000 por la Universidad de Florida desató una campaña agresiva contra Folta, especialmente de desprestigio. Esto llevó a no pocos correos electrónicos y llamadas telefónicas que no solo solicitaban el despido de Folta de su puesto universitario (a pesar de no haber hecho nada antiético ni ilegal), sino que también llegó hasta el punto de amenazarle de muerte. Se publicó un artículo insultante y soez contra Folta en Craigslist.Se utilizó la memoria de su madre para insultarle. En PLoS ONE se publicó un artículo acusándole tan seriamente que hasta la organización antiOGM Union of Concerned Scientists (UCS) lo criticó duramente. El artículo fue debidamente retirado de esa revista académica. Dado que por razones legales la Universidad no podía devolverle el dinero a Monsanto, decidió redirigirlo hacia fines caritativos. Finalmente, tuvo que suspender por un tiempo su actividad divulgativa en su blog y podcast.

Todo esto tuvo un “chill effect“, como dicen en inglés, para la comunidad científica. Folta no fue la única víctima de lo que ocurría, pero el grado de amenazas y violencias era bastante grave.
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Otros casos menos conocidos

También hubo amenazas a otros científicos empleados públicos que han laborado extensamente en torno a los transgénicos tales como Alison van Eneennam, de la Universidad de California-Davis, quien fue coautora del metaanálisis que estudió el efecto de los transgénicos en animales de granja (cerca de cien mil millones en total) que habían ingerido cerca de un billón de comidas de transgénicos durante 29 años. Dicho estudio no encontró ni una sola incidencia de enfermedad o muerte por transgénicos. Ella también fue víctima de la misma petición de FOIA. A pesar de las adversidades, como en el caso de Folta, ella decidió no renunciar a su divulgación ni su labor científica.

Walter DeJong, profesor en la Universidad de Cornell, ha llevado a cabo una labor extensa con la producción de papas. Contra sus propios intereses tuvo la integridad de reconocer la excelente labor de la compañía Simplot por crear una papa Innate®, que es genéticamente modificada para no volverse marrón y para no producir acrilamida, una neurotoxina y un potencial carcinógeno. También de DeJong fue víctima del FOIA y de ataques personales.

Para conocer a algunos de los científicos que fueron hostigados mediante el FOIA, les invito a ver el siguiente vídeo donde ellos se abrieron a ciertas preguntas hostiles de un público escéptico a su trabajo:

En otros casos no relacionados con el FOIA de USRTK, han habido científicos amenazados físicamente por su divulgación en torno a los transgénicos. Este fue el caso de José Miguel Mulet cuando tuvo que suspender una presentación de su excelente libro Comer sin miedo en Argentina debido a este tipo de amenazas. A pesar de ello, Mulet mantiene un sentido del humor inusual en estos casos y se disfruta las acusaciones de que es pagado por Monsanto, a lo que responde: “Pregúntenle a mi mujer a final de mes, ¿qué quieres que te diga?” Hoy día todavía mantiene su blog titulado Tomates con genes, aludiendo al estudio que llevó a cabo un sondeo en el que el 36% de los europeos respondió correctamente a la pregunta de si los tomates ordinarios contenían genes (en Estados Unidos, el resultado fue de un 57%).

Sin embargo, uno de los casos más serios ocurrió hace unas semanas atrás. Dirigieron un explosivo a un científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que estaba trabajando en ingeniería genética. Afortunadamente, no hubo ninguna desgracia.
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Un charlatán amenaza de muerte

Si no fuera suficiente, aparece Mike Adams, un notorio embaucador cuya carrera comenzó vendiendo cerca de $600,000 en preparativos para la supuesta debacle del Y2K y ahora es dueño y fundador de un risible portal, Natural News. Este charlatán alega que estudió en “una universidad destacada en el centro oeste de los Estados Unidos” sin especificar cuál (¡¿y por qué no lo especificaría?!). Dice él, que durante su escuela primaria, secundaria y universitaria parece haber sido uno de los genios más grandes de la historia de la humanidad (por alguna razón lo demuestra bien poco hoy día) y que es tan grandioso que no quiso ni aceptar una beca de una universidad tan insignificante como MIT. Su portal se destaca por infundirle temor al público en torno a los alimentos y venderle los productos de él en la tiendita de Natural News.

En un artículo publicado allí, en el portal de Vandana Shiva y en otros lugares, repitió el desacreditado alegato de que Monsanto está causando la muerte de los agricultores de la India e hizo la equivalencia entre esa compañía con el Partido Nazi de Alemania (lo que yo llamo “Reductio ad Hitlerium“, en parte producto de la Ley de Godwin). En un tono claramente inflamatorio, también citó a un adversario de los Nazis:

This official ceremony sends a message to the world, and that official message from the nation of Germany to the rest of the world says that it is the moral right — and even the obligation — of human beings everywhere to actively plan and carry out the killing of those engaged in heinous crimes against humanity (negrillas originales del artículo).

Tanto Adams como Shiva borraron el artículo tras el revuelo desatado en línea al respecto. Sin embargo, tenemos la suerte de que Archive.org guarda una copia de este en línea.

De acuerdo con Adams, después de haber escrito el artículo, al día siguiente apareció un portal cibernético mencionando aquellos nombres de periodistas, científicos y académicos que eran cómplices del “Nazi” Monsanto. Aunque Adams niega su conexión con dicho portal y culpó a Monsanto y a los científicos de crear dicha página cibernética.
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El problema ético de la aproximación antiOGM

Esta aproximación proveniente en su mayoría de la izquierda política y de los llamados “grupos verdes” o “ambientalistas” es particularmente alarmante.

Una buena parte de los antiOGM escogen su denuncia pacíficamente y participan en los foros gubernamentales pertinentes para el cabildeo y para dejarle saber a los políticos su oposición a los OGMs. Esa es una parte legítima de la vida política. Otros llevan legítimamente protestas en las calles. En otros casos, algunos activistas más militantes vandalizan o destruyen campos de experimentación. Sin embargo, en lo que lamentablemente muchos sí participan es en la estridencia cibernética contra aquellos científicos o personas en los que no están de acuerdo y muchos llevan a cabo esfuerzos para remover a algunos de ellos de sus puestos.

La estrategia de examinar los mensajes electrónicos de Folta y de otros científicos no es nueva. Es una medida que algunos de los partidarios antiOGMs aprendieron de elementos de la derecha política cuando crackearon las cuentas de correo electrónico de científicos que sostenían que el cambio climático era antropogénico. A esos científicos se les sometió exactamente a las mismas amenazas que vivieron el Dr. Folta y compañía: se sacaron frases de los mensajes de contexto, los acusaron de conspirar con el gobierno y con grandes corporaciones, se hicieron peticiones para removerlos de sus puestos, etc.

En muchos aspectos el tema de los OGMs es en la izquierda política un reflejo fidedigno en cuanto a comportamiento y negacionismo de las ciencias que se encuentran en la derecha política en relación con el cambio climático.

Como diría Mauricio Schwarz, “la ignorancia mata”. El problema ético de este tipo de negacionismo contra el innegable consenso en torno a los alimentos genéticamente modificados es penoso. El combate inusitado contra el arroz dorado es irracional hasta el punto de que para muchos puede constituirse en un crimen contra la humanidad (ciertos economistas calculan que el costo por año para muchas personas que lo necesitan para sobrevivir es de $1.4 millones vida-años en la India solamente). No hay razón alguna para oponerse al trigo modificado para que no tenga gluten ni hay justificación alguna para prevenir que se siembre arroz OGM que reduce considerablemente las emisiones de metano y que aumenta su rendimiento.

Sin embargo, como toda fiebre social en Estados Unidos y en Europa, los puertorriqueños tenemos nuestra versión criolla. Un compatriota puertorriqueño, Noel Cruz Torres, recientemente atacó las facilidades de la empresa DuPont/Pioneer en Salinas, donde está llevando a cabo experimentación biotecnológica y que llevaba con él un pedazo de tela en la que convoca a la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Pancarta

Pancarta creada por Noel Cruz Torres para atacar a la empresa Pioneer en Salinas.

Desgraciadamente, estos ataques no adelantan la lucha por la independencia ni un solo milímetro y apuesto que Pioneer no tiene mucho que ver con las decisiones que tome Estados Unidos al respecto o la famosa Junta de Control Fiscal (nuestro problema objetivamente más urgente). A lo mejor esta empresa está disfrutando de unos jugosos subsidios para la inversión, una política pública que probablemente deba cambiarse. A lo mejor no está proveyendo suficientes empleos. Sin embargo, sin una corroboración de que los experimentos de esta compañía efectivamente están afectando la salud de los puertorriqueños, el medio ambiente y el fisco local, el ataque en cuestión es desacertado y tiene el potencial de exacerbar más la crisis económica que estamos atravesando. El hecho de que esté experimentando con transgénicos no indica nada en ninguno de estos renglones. Más que conseguir el apoyo público a la independencia, Cruz Torres se ha ganado el enojo del público (véase el área de comentarios aquí y aquí). Aparentemente, Cruz parece que es paciente terminal de cáncer y decidió que sus últimos días los dedicaría a “luchar por la patria”. He visto a algunos amigos independentistas apoyándolo. Este servidor no se une a ese apoyo.

Solamente espero que esta no sea una idea que se propague por el independentismo. A fin de cuentas, personalmente deseo una patria libre, soberana y con tecnología avanzada; no un territorio independiente que vuelva a depender del casabe (aun con todo lo que admiro a los taínos). No importa cuan noble y legítima sea una ideología política, atacar a las ciencias invariablemente  perjudica a la humanidad.

Dos informes sobre los beneficios de cultivos de organismos diseñados por ingeniería genética

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Portada del informe de la National Academies of Science, Engineering, and Medicine referente a los cultivos genéticamente modificados.

Hace poco tiempo, la National Academies of Science, Engineering, and Medicine publicó un informe de más de 400 páginas en torno a los cultivos genéticamente modificados en donde confirmaba el consenso abrumador de la comunidad científica en torno al tema:

  • Que en general la experiencia con cultivos genéticamente modificados ha sido sumamente positiva.
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  • Que los alimentos y productos de cultivos transgénicos y otros genéticamente modificados son seguros.
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  • Que las compañías y los agricultores deben utilizar estos cultivos con el cuidado que amerita y deben estar regulados razonablemente para velar por el medio ambiente, el bienestar de los animales y de los seres humanos.

Si no fuera poco, la compañía de consultores, PG Economics publicó otro informe igualmente importante donde hace un estimado económico de los beneficios ambientales: cerca de $150 mil millones desde 1996. Además confirma lo que muchos científicos han podido observar alrededor del mundo. Su comunicado de prensa resume sus hallazgos:

  • Desde 1996-2014, ha habido un aumento relativo en rendimiento de los cultivos transgénicos que son resistentes a insectos: 13% para el maíz Bt, 17.3% para algodón Bt. Suramérica ha visto en el 2015 un aumento de rendimiento de 9.4% de soya resistente a insectos.
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  • Las plantaciones transgénicas han visto también un incremento de rendimiento debido al control de malezas. Los agricultores argentinos han podido crecer soya después del de trigo durante la misma temporada.
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  • La tecnología garantiza un mayor ingreso para los agricultores y, por ende, una mejor seguridad alimentaria y mejor calidad de vida. Según PG Economics, del 1996 al 2015, el beneficio de los agricultores a nivel mundial ha sumado cerca de $150.3 mil millones. PG Economics encontró que en el 2014, aun cuando los agricultores han tenido que invertir un poco más por la tecnología ($6.9 mil millones)  han tenido un total de ganancias de $24.6 mil millones. Es decir, por cada dólar invertido por el agricultor, este obtiene una ganancia de $3.59.
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  • La tecnología también ha posibilitado la conservación de terrenos. PG Economics ha calculado que se pudieron salvar cerca de 20.7 millones de hectáreas de terrenos.
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  • Los cultivos transgénicos han reducido considerablemente el uso de pesticidas a nivel mundial. PG Economics calcula que de 1996-2014 se redujo un promedio de 8.2% o un total de 581 millones kg. Esto ha disminuido el impacto ambiental por herbicidas e insecticidas por 18.5%.

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