Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
.

Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
.

Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
    .
  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
    .

  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
.

Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
.

El algodón Bt en la India

stop_farmer_suicide

Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
.

Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

Advertisements

¿El glifosato vinculado al autismo y todas las enfermedades modernas?

Stephanie Seneff

Stephanie Seneff. Foto cortesía de Inner Eye. CC-BY 3.0 Unported.

En nuestro segundo artículo de este blog, respondí a unos planteamientos en torno a la relación de Hillary Clinton con Monsanto. Allí hice una breve referencia a los estudios de Stephanie Seneff, a la  que las agrupaciones antitransgénicos en general han abrazado acríticamente.

Aunque no pensaba escribir nada al respecto esta semana (y descansar del tema de los OGMs y concentrarme en el tema de la neurología y la Parguera), un muy querido amigo me señaló ese estudio, un artículo extenso que intentaba vincular el glifosato con toda una serie de enfermedades tales como el Parkinson, el autismo, la diabetes, el cáncer, entre otros.

Para cierto sector del público, estos estudios adoptan casi el carácter de “prueba irrefutable” de que el glifosato debe ser prohibido en Puerto Rico y en otros lugares del mundo. Esta ha sido la posición de María de Lourdes Santiago en el Senado y el PIP como partido, al igual que el de otros grupos políticos tales como el PPT, algunos en el PPD y, sospecho, que en el PNP. Todas las denuncias descansan exclusivamente en estos estudios. Hay otros artículos que “confirman” los de Seneff, aunque podrían describirse mejor como unos reciclados más elegantes que han sido publicados en revistas de pobrísima reputación.

Seneff ha escrito mucho, pero prácticamente todos sus artículos tienen exactamente los mismos defectos. No podemos analizarlos todos, así que en nuestra exposición haremos un análisis de dos de ellos y descubriremos por qué nadie (como diría el Lic. Ignacio Rivera, es “NADIE” con acento en la “N” de “ŃADIE“) en la comunidad científica le da el menor crédito (con excepción tal vez de dos o tres científicos activistas). También descubriremos por qué hasta una periodista anti Monsanto poco le faltaba para caracterizar a uno de los estudios de Seneff como “ciencia basura”. Lo siguiente que voy a presentar ha sido expuesto ya por científicos competentes (a los que citaré o enlazaré), pero intentaré exponer sus argumentos aquí lo mejor posible en “arroz y habichuelas” para beneficio del público.
.

La ficha del primer artículo bajo evaluación

Comencemos con la ficha del artículo:

Samsel, A. & Seneff, S. (2013, April 18). Glyphosate’s Suppression of Cytochrome P450 Enzymes and Amino Acid Biosynthesis by the Gut Microbiome: Pathways to Modern Diseases. Entropy, 15, 1416-1463. doi: doi:10.3390/e15041416.

Se puede acceder en esta página del portal de la revista Entropy:  http://www.mdpi.com/1099-4300/15/4/1416.
.

Los primeros problemas del artículo

¿Quiénes son Anthony Samsel y Stephanie Seneff? El primero se identifica como un científico independiente y consultor sobre contaminación industrial. Datos que están disponibles en el ciberespacio nos revelan que él se jubiló aparentemente en el 2012, aunque parece seguir contribuyendo con su asesoría a grupos ambientales. Seneff se identifica como académica que trabaja en el Laboratorio de Ciencias Computacionales e Inteligencia Artifical en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Seneff en particular no es especialista en toxicología.

Acto seguido, la misma editorial de la revista Entropy nos lanza esta advertencia:

Note added by the Publisher: The editors of the journal have been alerted to concerns over potential bias in opinions and bias in the choice of citation sources used in this article. We note that the authors stand by the content as published. Since the nature of the claims against the paper concern speculation and opinion, and not fraud or academic misconduct, the editors would like to issue an Expression of Concern to make readers aware that the approach to collating literature citations for this article was likely not systematic and may not reflect the spectrum of opinions on the issues covered by the article. Please refer to our policy regarding possibly controversial articles.

En otras palabras, ya de entrada la misma editorial nos dice que los “hallazgos” de Samsel y Seneff no llegan a nivel fraude, pero en el mejor de los casos son “speculation and opinion“, así que no estamos hablando del resultado de experimentación que realmente se llevó a cabo. Es más, nos dice que los lectores tienen que tener en cuenta que el estudio muestra una posición prejuiciada y que NO fue sistemático a la hora de citar la literatura científica.

Esto no es nuevo en el caso de Stephanie Seneff. En otra ocasión publicó otro artículo en Entropy donde establecía el vínculo entre ciertas vacunas y el autismo, aun cuando las mejores revisiones científicas y metaanálisis han refutado este alegato. Esto también atrajo mucha crítica de los científicos en general y la editorial MDPI puso también este mismo aviso de alerta. Para todos los efectos, la comunidad científica la ve más como una propulsora de seudociencia que otra cosa.

Y hablando de editoriales, ¿dónde se publicó este estudio? En la revista Entropyuna publicación en línea que es de libre acceso y provista por la editorial MDPI. Muchos académicos alrededor del mundo han tenido serias dudas sobre la reputación de la editorial y de la revista en particular. En un momento dado, Jeffrey Beall incluyó a esta editorial como “posible, probable o potencial editorial predatoria”, aunque se vio forzado a retirarlo por una demanda de MDPI.  Desgraciadamente, Entropy tiene la característica de ser una revista cuya temática cubre demasiados temas totalmente dispares, lo que impide un arbitraje por pares (peer-review) efectivo. Tal vez por ello, Seneff ha publicado 6 otros artículos allí además de los dos que hemos mencionado. No sorprende que este artículo de Seneff se haya utilizado como un ejemplo de cómo detectar revistas académicas fraudulentas o de pobre arbitraje por pares.

Ahora, piensen en lo siguiente: Una revista académica de muy pobre calidad dice que el artículo publicado es de muy baja calidad…  ¡Se necesita ser realmente de MUY pobre calidad para llegar a ese nivel!
.

El argumento principal del artículo

Glifosato

Representación de la molécula del glifosato.

El artículo se centra en el glifosato y sus efectos inmediatos en el sistema digestivo. Se sabe que esta sustancia inhibe ciertas enzimas necesarias para el metabolismo de las plantas. Esto se conoce bien a nivel molecular y la información sobre ello está libremente disponible al público. Esto lo hace un gran herbicida con un nivel de toxicidad bien bajo en relación con otros pesticidas en el mercado (LD50 = 5,600 mg/kg en el caso de ratas de laboratorio). Algunos han ido más allá y han dicho que esta sustancia es lo más cercano a un “herbicida ideal“.

Sin embargo, lo que llama la atención es que Samsel y Seneff estipulan que las propiedades del glifosato van más allá del mero efecto del metabolismo de las plantas y que también inhibe una enzima conocida como citocromo P450 o CIP 450, una proteína que se pueden hallar en un gran número de bacterias, incluyendo a algunas que se encuentran en nuestro sistema digestivo (pp. 1417-1418, 1425-1427).

¿Llevaron a cabo algún experimento que así lo demuestre? Para sorpresa del lector, realmente no hay ninguno. Se puede buscar en vano todas las páginas del estudio por algún experimento u ofrecimiento de datos nuevos para una discusión científica. No hay ninguno. Solamente se basa en un estudio científico (del que hablaremos más tarde).

No obstante este vacío, los autores alegan que tal inhibición afecta el metabolismo xenobiótico al prevenir que la flora intestinal limpie del sistema ciertas toxinas, particularmente los xenobióticos. En general el hígado humano remueve estas sustancias tóxicas y son expulsadas vía la exhalación, el sudor, la orina y las heces. Según Samsel y Seneff, la inhibición del P450 permite la proliferación de xenobióticos y crea un efecto cascada de intoxicación del cuerpo humano.

En el resumen del texto encontramos la introducción del neologismo “entropía semiótica exógena” (exogenous semiotic entropy). Este término hizo que muchos expertos en el mundo levantaran su ceja escéptica simultáneamente. Mis queridos lectores, ¿no han escuchado ustedes ese término? ¡No se preocupen! Antes de este artículo, ningún científico lo había escuchado antes. Esto levanta en principio serios cuestionamientos en relación con la aserción de que el glifosato es un caso “textbook” de “entropía semiótica exógena”. Habría que preguntar a cuál libro de texto se refieren … antes de este estudio no ha habido libro de texto en el mundo que hablara de ese concepto. ¿De dónde sacan que es un “textbook case“? La frase en sí misma es un sin sentido y se sospecha que probablemente se pensaba utilizar el término “entropía biosemiótica exógena”, es decir, la degradación de señales biológicas por sustancias externas al sistema bioquímico del cuerpo. Sin embargo, por alguna razón, definen el término así:

… the disruption of homeostasis by environmental toxins.

No abunda más en ello y en todo el artículo no aparece elaboración alguna en torno a este concepto de “entropía semiótica exógena”, aunque sí hace varias referencias a la “biosemiótica”.
.

El estudio en el que se fundamenta

Si no llevaron a cabo experimento alguno, habría que preguntarse si ha habido alguno que haya demostrado la inhibición del P450 por el glifosato. Aquí nuestros autores se basan solamente en uno (pp. 1426, 1453):

Abass, K., Turpeinen, M. & Pelkonen, O. (2009, Aug.). An evaluation of the cytochrome P450 inhibition potential of selected pesticides in human hepatic microsomes. Journal of Environmental Science and Health, Part B, 44, 6, 553-63. doi:10.1080/03601230902997766. Puede acceder el estudio aquí (no es de libre acceso).

De todas las cientos de referencias que utilizan Samsel y Seneff, esta es la única que ha puesto a prueba experimentalmente el efecto del glifosato con el P450. De acuerdo con este estudio, el glifosato no inhibió ninguna enzima CIP con excepción de la 2c9. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta la cantidad tan extremadamente ínfima que es consumida por los seres humanos en los alimentos diariamente, sencillamente no es plausible que el glifosato llegue al nivel de inhibir sustancialmente el CIP2C9. Así lo ha dejado saber bioquímico Derek Lowe.
.

El truco: La evidencia de correlación, pero no de causación

Cómo minar datos

Antes de continuar con el tema principal, creo que deberíamos discutir otro experimento que algunos investigadores llevaron a cabo para descubrir unos problemas en los que podrían caer inadvertidamente los científicos si no tienen cuidado.

Hubo un estudio bien particular de Steve Greenberg donde hace una indagación en el tema de lo que se conoce como “el prejuicio del investigador” (researcher bias). Este autor formuló una hipótesis ridícula cuya falsedad no se ha puesto en duda por nadie en la comunidad científica:

La β-amiloide es producida por y hiere a los músculos esqueletales de los pacientes con inclusión de miositis corporal.

No se preocupen por el significado de estos términos, todo lo que tienen que saber es que la comunidad médica sabe que esto es 100% falso.

A pesar de ello, Greenberg demuestra que se puede escoger prejuiciadamente estudios preliminares en revistas académicas (cuya inmensa mayoría está totalmente equivocada) y que, irónicamente, pueden servir de soporte para esta implausible hipótesis.

¿Cómo logró escoger los estudios convenientes? Se pueden identificar cuatro factores que cualquier investigador puede manipular convenientemente:

  1. Las variables a observarse
  2. La selección del momento en que se dejan de colectar los datos
  3. La selección de las comparaciones a llevarse a cabo
  4. La selección del tipo de análisis estadístico

Con la manipulación de estos factores, se pueden minar datos y estudios y con los que puede apoyarse cualquier hipótesis, por más descabellada, ridícula e implausible que sea. De hecho, Matthew Schragg y su equipo encontraron que esto era efectivamente lo que había ocurrido en muchos de los estudios de la enfermedad de Alzheimer que llegaban a manos de los investigadores. Este punto lo presenta de manera bien clara el neurólogo y escéptico Steven Novella.

Mediante esta actividad de minería de estudios y de datos, se pueden establecer una variedad de correlaciones con dudosa vinculación causal. Un gran número de estas son espúreas. De hecho, se ha publicado un libro con gráficas de correlaciones espúreas de este tipo como las siguientes:

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Les recuerdo que la razón de por qué Samsel y Seneff recibieron un alerta de la editorial era porque precisamente ellos llevaron a cabo una minería de datos y estudios para establecer lo que ante la comunidad científica son correlaciones espúreas entre el aumento del uso del glifosato en la agricultura y varias enfermedades crónicas.

Por cierto, da la mera casualidad que todas las enfermedades crónicas mencionadas en el estudio son exactamente las que le preocupa al público contemporáneo en los países industrializados: la enfermedad de Alzheimer, obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades del corazón, depresión, autismo, infertilidad, entre otros.

O sea que la obesidad y la diabetes no se deben al excesivo consumo de azúcar, grasa, poco ejercicio y una vida sedentaria … No. ¡Se debe al glifosato! La depresión no se debe a razones neuronales, psicológicas o sociales. ¡Se debe al glifosato! El glifosato parece ser una sustancia extraordinaria, ¡el único compuesto que da de todo! ¡¿Quién lo diría?!

Debido a que Seneff y otros hacen todo tipo de correlaciones, por falta de espacio y tiempo nos ocuparemos solo de algunas.
.

Correlaciones espúreas

El glifosato y las abejas

De acuerdo con Samsel y Seneff, las abejas sufren mundialmente lo que se ha conocido como el desorden del colapso de colonias de abejas (CCD por sus siglas en inglés). Todas las fuentes están de acuerdo de que la incidencia más reciente se comenzó a reportar en el 2006. Samsel y Seneff están de acuerdo (pp. 1426-1427). Sin embargo, no hay correlación alguna entre el incremento del uso del glifosato y el CCD, aun cuando ellos dicen que la hay. Por ahora utilizaré la siguiente imagen que se basa en el estudio de Samsel y Seneff, para ilustrar mi punto.

Glifosato & autismo

Correlación entre el aumento del uso de glifosato y las incidencias de autismo. Fuente: Swanson et al., 2014, p. 27.

Para el presente caso, solo prestaremos atención a la línea roja que indica el incremento del uso de glifosato en la agricultura. (No se preocupen, hablaremos de la supuesta correlación entre el autismo y el glifosato más adelante). Noten que está constantemente aumentando. Si hay una relación causal entre el glifosato y el CCD, deberíamos ver un descenso significativo de colmenas correlacionado con el ascenso del uso del glifosato.  Veamos los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) en cuanto a la fluctuación del número de colmenas en Estados Unidos.

Colmenas en Estados Unidos

Número de colmenas en Estados Unidos. Fuente: FAOSTAT

¿Dónde está la supuesta correlación entre el aumento del glifosato y el descenso del número de colmenas? Simplemente no existe.
.

El glifosato y las incidencias de los trastornos de espectro autista

¿Y qué sucede donde sí hay correlación?

Una vez más, veamos la gráfica que correlaciona el aumento del uso del glifosato con autismo. La correlación es indudable, pero ¿establece causación? Samsel y Seneff utilizan un estudio que establece una vinculación entre el autismo y los procesos metabólicos (pp. 1421-1425, 1434-1435). Sin embargo, una buena parte de la literatura científica señala que el autismo parece un fenómeno más vinculado a factores genéticos que a otros factores, como se puede apreciar en los estudios de gemelos separados al momento de nacer (por ejemplo, véase este artículo académico y la página del National Institutes of Health): si un niño sufre de algún tipo de autismo es más probable que su gemelo idéntico también lo padezca.

Además, desde hace algunos años se ha ido acumulando evidencia de que el aumento dramático de los casos de autismo parece ser una ilusión estadística. Hay una fuerte sospecha de que una parte significativa de dicho incremento se debe a la reclasificación de ciertas enfermedades mentales. Por ejemplo, un estudio descubrió que en Estados Unidos, hubo un efecto estadístico cuando los problemas de incapacidad intelectual se reclasificaron como trastornos de espectro autista (TEA).

Girirajan_graph_7-2015

Imagen cortesía de la Penn State University.

Se llevó a cabo un estudio similar en Dinamarca y se descubrió que la reclasificación de otras condiciones mentales a TEA daba cuenta del 60% del incremento de incidencias de autismo en ese país. Dado estos y muchos otros factores, la correlación entre el incremento del uso del glifosato y el aumento de incidencias de autismo no pasa de ser una coincidencia estadística. No hay ninguna evidencia de relación causal entre el glifosato y el aumento de incidencias de autismo.

No obstante todos estos estudios que totalmente refutan sus aserciones, Seneff se ha hecho famosa por “calcular” que para el año 2025, la mitad de la población infantil estadounidense será autista. ¡Sublime exageración a la luz de lo que acabamos de presentar! Si fuéramos igual que ella, cosa que no somos, hubiéramos advertido al público en torno a la correlación entre el aumento de TEA y el de la venta y consumo de alimentos orgánicos.

organic_autism

.

El glifosato y el cáncer

Samsel y Seneff también pretendieron vincular el glifosato con las incidencias de cáncer. No sorprende que el estudio haciera alusión al famoso artículo de Guilles-Eric Séralini que en aquel momento era recién publicado (p. 1417). En este experimento, Séralini y su equipo utilizaron ratas Sprague-Dawley para administrarles distintas cantidades  maíz  transgénico con glifosato, maíz sin glifosato y agua con distintas dosis de glifosato. No haré aquí todo el análisis, ya que lo he hecho en otro lugar.

Lo único que indicaré son los factores claves de por qué nadie (otra vez, ŃADIE) le creyó a Séralini y su artículo tuvo que ser retirado de la revista académica original donde se publicó:

  • Séralini escogió un tipo de rata albina (Sprague-Dawley) que es particularmente propensa a tumores. En un espacio de dos años,  cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras que ingirieron transgénicos y glifosato murieron debido a tumores, algunos que alcanzaban el 25% de la masa corporal de los roedores. Sin embargo, esto no dista de la tasa de incidencias que suelen obtener de este tipo de ratas sin ingerir glifosato durante ese mismo periodo de tiempo. Véase este estudio sobre un experimento en el que murieron el 81% de las ratas Sprague-Dawley por tumores desarrollados durante un periodo de más de dos años.  Vean también este otro estudio en el que en un periodo mucho más corto, un año y seis meses, el 45% ya padecía de tumores: la tasa de incidencia de tumores en las hembras era el doble de la de los machos. En un estudio específico, se advierte que su incidencia de tumores varía dependiendo de sus fuentes comerciales y debe tenerse sumo cuidado a la hora de usarse para fines de investigaciones relacionadas con cáncer.
    .
  • En su conferencia de prensa, a Séralini se le olvidó mencionar que ciertas ratas del grupo control (es decir, el grupo que no consumió ni transgénicos ni glifosato) también tuvieron tumores y, curiosamente, no mostró su fotografía en el artículo. (Por cierto, las fotografías no añadían ninguna información científica adicional; Séralini puso las que le convenía para impresionar a los lectores, al público y a los periodistas durante su conferencia de prensa.)
    .
  • Aun cuando la tasa de incidencia de tumores en el grupo control fue menor (20% machos y 30% hembras), el número de variables trabajadas por el equipo de Séralini era tan grande que, para todos los efectos, la cantidad de sus muestras de ratas era extremadamente baja para que los resultados fueran estadísticamente significativos. Es obvio que ignoró por completo las guías de la OECD al respecto.

Demás está decir que no solo hubo una tormenta de críticas al estudio, sino que la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (la EFSA) condenó enérgicamente el experimento y algunos han planteado un cierto quebrantamiento de normativa ética. Séralini volvió a publicar el artículo (inexplicablemente sin arbitraje), esta vez con la conclusión correcta: que del experimento no se podía derivar ninguna conclusión en torno a los transgénicos o al glifosato.

Por cierto, a Séralini también le gusta publicar en revistas predatorias y de muy baja reputación. En uno de sus episodios más recientes, publicó en la revista Scholarly Journal of Agricultural Sciences publicada por Scholarly Journals International (considerada por Beall editorial predatoria) y desapareció justo el día después de que un artículo de Séralini fuera publicado allí. ¿Razón de ello? La revista no había pagado los costos de su dominio. Pueden leer sobre este episodio aquí.

Así que Samsel y Seneff quisieron utilizar a Séralini como indicio de que el glifosato provoca cáncer. Ellos se basaron en una variedad de estudios que hoy día se contemplan como prejuiciados a la luz de la evidencia acumulada por revisiones científicas extensas y metaanálisis. Estos mismos análisis desmienten aserciones de que el glifosato esté vinculado al cáncer, como por ejemplo, este reciente artículo publicado el mes pasado. Aunque no es independiente porque fue financiado por Monsanto, está en total acuerdo con la literatura científica más sólida en cuanto a este tema y coincide con las revisiones científicas hechas por la FAO y la Organización Mundial de la Salud. Y aunque una rama de esta última, la IARC, haya clasificado al glifosato como “probablemente cancerígeno” (2A), esto se hizo a pesar de las objeciones de muchos especialistas a nivel mundial, especialmente del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania. Algunos científicos han cuestionado el compromiso ideológico y la ética de algunos de sus miembros (véase también esta condena). Por lo pronto, el consenso científico en relación con el glifosato es que no es cancerígeno.

En resumen, no se ha podido establecer vínculo alguno entre el incremento de uso del glifosato y el aumento de cáncer en la población estadounidense.

.

El glifosato y la enfermedad celíaca

En otro artículo que Samsel y Seneff publicaron posteriormente (y que algunos sospechan que fue autoplagiado), utilizaron la siguiente imagen para demostrar la correlación entre el incremento del uso del glifosato y el aumento de incidencias de celiaquía.

Incidencethousands-jpg

La ficha de este nuevo artículo es la siguiente:

Samsel, A. & Seneff, S. (2013). Glyphosate, Pathways to Modern Diseases II:
Celiac Sprue and Gluten Intolerance. Interdisciplinary Toxicology, 6, 159-184. doi: 10.2478/intox-2013-0026

Antes de continuar con este artículo, quisiera preguntar, ¿dónde lo publicaron? Se hizo disponible en la revista Interdisciplinary Toxicology, considerada una revista predatoria de malísima reputación. ¡Wow! ¡Qué talento tienen Samsel y Seneff para seguir publicando en revistas de mala calidad!

En cuanto a la relación que ellos establecen entre el glifosato y la celiaquía y la intolerancia al gluten, prácticamente se apoyan en un solo estudio (Senapati et al., 2009) al que el público puede acceder aquí. La razón de por qué los científicos no toman el estudio de Senapati en serio se explica con lujo de detalles aquí, pero resumimos las objeciones en los siguientes puntos:

  • El equipo de Senapati expuso a los peces a relativamente altas dosis de glifosato (4 mg/L). Estas no son las dosis a las que un pez se expone en la realidad, ya que suelen ser mucho más bajas.
    .
  • El glifosato tiene la cualidad de degradación, incluso si cae en el agua. Sin embargo, en el experimento, a los peces se les cambiaba el agua con la misma dosis de glifosato.
    .
  • La sustancia usada por Senapati no era puro glifosato diluido en agua, sino un producto conocido como Mera-71, desarrollado en la India. No solo contiene glifosato sino también tensoactivos o sulfactantes.
    .
  • Los síntomas sufridos por los peces son consistentes con los tensoactivos, no con el glifosato. De hecho, el Mera-71 se usa para lidiar con malezas terrestres y se desalienta su uso en el agua, precisamente debido a que los tensoactivos perjudican la salud de los peces.
    .
  • A pesar de todo lo anterior, los peces sobrevivieron.

En su usual actividad de minería y selección prejuiciada de datos, Samsel y Seneff pasaron por alto el dato de los tensoactivos y decían que los síntomas sufridos por el sistema digestivo de los peces “recordaba” a la celiaquía, por lo que alegaban que los síntomas fueron producidos exclusivamente por el glifosato (p. 159).

Peter Ollins, en un artículo publicado en su ya difunto blog (UltimateGlutenFree.com), pero rescatado por GMO Answers, explica por qué el estudio no demuestra que el glifosato causa celiaquía. La gráfica de las incidencias de enfermedad celíaca que vimos hace poco es engañosa. Ollins entra en detalle sobre los diversos problemas del “estudio”, pero he aquí quiero destacar algunos de los más importantes:

  • En primer lugar, Samsel y Seneff no proveen las fuentes de sus datos para la gráfica, lo que hace prácticamente imposible verificarlos (Paul K. Strode también se queja de ello).
    .
  • En segundo lugar, las barras amarillas representan el número de personas con celiaquía que fueron dadas de alta en los hospitales. Ese número no representa la tasa de incidencia de esa enfermedad en los Estados Unidos (una señal más de minería de datos).
    .
  • En el caso de la celiaquía y de intolerancia al gluten, ellos dicen que su incidencia es del 5%, cuando en realidad la de la intolerancia es de 0.6% y la de celiaquía, el 0.71%, muy semejantes a las que encontramos en Europa.
    .
  • En ningún momento se trata el problema de exposición de la población al glifosato como tal y cómo eso puede correlacionarse con la incidencia de celiacos y de personas intolerantes al gluten. Dado a que la celiaquía no es un problema que se desarrolla en un instante, sino que toma años, la tasa de exposición al glifosato y la de incidencias de celiaquía no deberían ser los mismos simultáneamente. Los síntomas de celiaquía deberían aparecer años después de la exposición. Debido a esto, si la gráfica en cuestión fuera correcta, lo que precisamente implicaría es que el glifosato no es causante de la celiaquía en la población estadounidense y que la correlación es coincidencia estadística.

Ollins también expresa una cierta sorpresa por la carencia de profesionalismo científico que muestra en todo el artículo.
.

Conclusión

Debido a falta de tiempo y espacio, no he podido atacar todos los alegatos de Stephanie Seneff y algunos de los académicos que han publicado con ella.  No se excluye con 100% de seguridad que el glifosato no cause estos males, pero la evidencia que ellos han mostrado hasta el día de hoy es ninguna. Sus trabajos publicados han sido ampliamente rechazados por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial y muestran un prejuicio contra una sustancia.

Aunque el glifosato sí es tóxico, su nivel de toxicidad es extremadamente bajo y no es una razón de preocupación para el consumidor ni para el público en general. Esto no quiere decir que el uso excesivo de glifosato no cree problemas (como las mal llamadas “supermalezas”). Sin embargo, el no desarrollar una normativa de uso prudente de esta sustancia y proceder a prohibirla completamente utilizando los trabajos de Seneff como fundamento de política pública son medidas sumamente insensatas.
.

Referencias

Swanson N. L., Leu, A., Abrahamson, J., & Wallet, B. (2014). Genetically engineered crops, glyphosate and the deterioration of health in the United States of America. Journal of Organic Systems, 9, 2.

Senapati, T., Mukerjee, A. K., & Ghosh, R. (2009). Observations on the effect of glyphosate based herbicide on ultra structure (SEM) and enzymatic activity in different regions of alimentary canal and gill of Channa plunctatus (Bloch). Journal of Crop and Weed, 5, 1, 236-245.

El rotulado de OGMs en Estados Unidos

Como hemos discutido en nuestro artículo previo, no hay justificación alguna para etiquetar los productos genéticamente modificados por ingeniería genética (OGMs). Sin embargo, en Estados Unidos se ha desarrollado un movimiento fuerte que exige dicha rotulación. El estado de Vermont fue el primero en implantarlo a nivel local y otros estados han mostrado ciertos esfuerzos para ello.

Las grandes compañías que están laborando contra la rotulación obligatoria han elevado este asunto a nivel federal. La Cámara de Representantes federal logró aprobar un proyecto de ley que establece una normativa para la etiquetación de alimentos que “contengan” o que sean OGMs. Básicamente aquel proyecto de ley le daba a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) el deber de etiquetar a aquellos OGMs que representaran un problema para la salud de los consumidores. Esto conllevaría frenar disparidades de diversas legislaciones estatales para el establecimiento de normativas de etiquetado. El proyecto pasó al Senado donde se radicó un proyecto sustitutivo en donde ambas partes en controversia transigen al respecto. Si no hay problemas para su aprobación, tendría que ir a la Cámara de Representantes para su correspondiente deliberación y aprobación. Esta nueva legislación impondría un etiquetado a todos los alimentos que sean o “contengan” OGMs, pero que le da a la FDA un término de dos años para establecer un reglamento para la rotulación. Además, ell proyecto le da libertad  a las compañías de escoger entre etiquetado textual, una imagen gráfica o una imagen QR.

Steven Novella

Steven Novella, neurólogo y activista escéptico.

Varios escépticos están insatisfechos al respecto. Steven Novella, en su artículo en el blog Neurologica, afirma que la legislación no satisface a nadie, ni a los que están a favor ni a los que están en contra del etiquetado. La virtud de la legislación es que suaviza considerablemente el lenguaje que involucra el etiquetado de los OGMs, al menos en relación con lo que solicitaban los que estaban a favor de la rotulación. Sin embargo, como bien señala Novella, la razón de la insatisfacción de los científicos es que las razones para la rotulación no se fundamentan en la ciencia ni en la realidad. Uno de los argumentos que esgrime es que el término “OGM” (“GMO” en inglés) es uno ambiguo y que se presta para toda una serie de malentendidos. Esto lo pudimos ver en la legislación radicada por un representante puertorriqueño recientemente. También he elaborado bastante en torno al tema desde el punto de vista científico y filosófico en otro lugar.

Como argumentamos una y otra vez, un etiquetado tiene sentido cuando hay un serio problema de salud pública. Si usted va a Starbucks, se encontrará unas opciones que están debidamente etiquetadas que dicen: “Estos productos podrían contener alérgenos”, ya que se usan nueces o soya y que contienen alérgenos son un verdadero peligro para la salud de algunos de sus clientes. El etiquetar a una leche como pasteurizada y homogeneizada garantiza al consumidor que ese producto es mucho más saludable que la leche no tratada (un serio problema de salud). Hasta hoy día, todas las revisiones y metaanálisis científicos nos dicen que, por ahora, todos los OGMs en el mercado son seguros.

Novella nos dice que debemos recordar que esta petición de etiquetado a los diversos gobiernos municipales y estatales se da dentro del contexto de la demonización de los OGMs en general, promovida principalmente por la industria orgánica y otros grupos ideológica o económicamente interesados. Además, esto forma parte de una estrategia de prohibir todos los productos OGMs del mercado estadounidense y, por extensión, Puerto Rico.

Veremos en los próximos días cuál será el desenlace de la aprobación de esta legislación a la luz de la implementación del etiquetado de OGMs en el estado de Vermont y de qué manera se afectará Puerto Rico.

Superstición alimentaria: El sinsentido de etiquetar OGMs

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Para apuntarse una a nivel político, especialmente en la época electoral, algunos legisladores se han lanzado en la misión de “proteger” nuestro bienestar nutricional al legislar para que la industria rotule los alimentos que hayan sido procesados o que contengan elementos que hayan sido genéticamente modificados vía ingeniería genética (OGMs, organismos genéticamente modificados). Recientemente, Ricardo Llerandi Cruz, representante del PNP, radicó un proyecto de ley, P. de la C. 2654 (descarguen aquí copia del documento), para etiquetar cualquier empaque que contenga alimentos OGMs. De acuerdo con una noticia del periódico Metro, este legislador justifica esta movida:

“Este proyecto es de vital importancia para el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. No hay ninguna razón para que se quede en el tintero, ninguna. Si un producto es homogenizado, pausterizado, o decenas de otros procesos se les exige se indique en la etiqueta. Sin embargo, no se exige el mismo requisito para los productos OGM. En Puerto Rico no existe reglamento alguno o ley que obligue a que se le informe al consumidor el origen del alimento que compra. La gente tiene el derecho a saber si el alimento fue genéticamente creado o no”

Diferimos de esta posición. No todo el proceso que ha pasado un alimento es motivo de etiquetación. Por ejemplo, ni la legislación presente ni la que propone él etiquetan el proceso de mutagenización inducida. No se rotula si el alimento fue producido vía fertilizante artificial o animal, ni tampoco se rotula si vino de alguna finca pequeña o grande, ni el proceso de transportación ni mercadeo.

Estamos de acuerdo de que deben etiquetarse aquellos productos que han sido homogeneizados y pasteurizados. ¿Por qué? Porque estos son procesos que  inciden en la salud del consumidor. La leche no pasteurizada representa un asunto de seguridad alimentaria. Leche no homogeneizada también. Este no es el caso de los OGMs.

Amistades a las que valoro mucho cuestionan mi convicción de por qué no deberían rotularse los OGMs. “Si son tan buenos”, me dicen, “¿por qué no deberíamos etiquetarlos? A lo mejor el público aprende a escoger los OGMs cuando vean que no son ninguna amenaza.”  Veamos los argumentos que más se esgrimen y por qué esta pregunta es sumamente ingenua:
.

  1. Los OGMs pueden representar un problema de seguridad porque involucra procesos que no son naturales.

Nos dice el Rep. Llerandi Cruz,

Los OGM son aquellos cuyo genoma es alterado de una forma que no hubiese ocurrido naturalmente.

Así mismo está definido en el proyecto de ley. Le informamos al representante que esa definición tan laxa de “OGM” prácticamente involucra a todos los alimentos que compramos en el supermercado (incluyendo a los orgánicos). No hay uno solo que no haya sido alterado genéticamente por mano humana.  Esto incluye a los animales. Las reses, el pollo, el maíz, el arroz, la lechuga, la zanahoria, las habichuelas, el trigo, el guineo, la sandía, etc., TODO ha sido producto de la mano humana. Para muestras, un botón basta: en las siguientes imágenes vemos a la izquierda las versiones naturales y a la derecha los productos que compramos en el supermercado (resultado de miles de años de domesticación y de mutaciones genéticas de las especies naturales).

Teosinte y maíz convencional

Foto de la izquierda es imagen alterada de un teosinte (el maíz silvestre), sacada de la fotografía de John Doebley y publicada bajo la CC-BY 3.0. A la derecha, maíz convencional, foto de Anthony Appleyard, disponible bajo la CC-BY-SA 3.0. Esta imagen está disponible a mi nombre bajo CC-BY-SA 3.0.

Zanahoria silvestre y la convencional

Imagen cortesía de Ru-zhi Zhang, Wen-yuan Zhu y de la Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, publicada bajo la licencia CC-BY-NC-SA 3.0.

Un uro y una vaca

A la izquierda un uro, el ancestro extinto del ganado vacuno contemporáneo (Foto cortesía de Jaap Rouwenhorst CC-BY-SA 3.0); a la derecha, una vaca (Foto: USDA).

Y hay ejemplos de sobra para cada alimento que encontramos en el supermercado. Así que si los “OGM” se definen de la manera descrita por el honorable legislador, prácticamente habría que etiquetar en el supermercado TODO alimento proveniente de cualquier ser vivo.

Sin embargo, hay algo más que muestra la confusión del distinguido legislador. Dice él:

“Estos organismos son sometidos a un proceso en el cual el polen de una especie es transferido a otra especie relacionada con el objetivo de lograr un nuevo cultivo con el propósito de realizar una recombinación genética. También son denominados OGM aquellos organismos sometidos a procedimientos de fusión celular. Los OGM tienen el propósito de crear determinados rasgos deseados en los cultivos. A tales fines, se ha definido un OGM como un animal, planta u organismo cuya estructura genética ha sido alterada mediante el uso de la ingeniería genética.”

Antoine Nicholas Duchesne

Antoine Nicholas Duchesne (1747-1827)

Así también aparece en el proyecto de ley. ¡Oh Dios mío! ¡Entonces tendríamos que etiquetar todas las fresas! El tipo de fresas que compramos en el supermercado no es natural, sino que se produjo en Francia durante el siglo XVIII bajo la Corte del Rey Luis XV, usando el polen de dos especies de fresas que crecen en distintas partes del mundo y que no se hubieran cruzado ni en un portal de citas por Internet (que me perdone J. M. Mulet por robarme su chiste). El botánico de la corte francesa, Antoine Nicholas Duchesne cruzó la Fragaria chiloensis que se daba al norte de Chile y la  Fragaria virginiana que se originaba en Virginia, Estados Unidos. Como resultado, obtuvo la Fragaria ananasa, la fresa que compramos en el supermercado. Más tarde, mediante mutagénesis inducida por colchicina, se logró crear el llamado “fresón de Douglas” en 1979 (más joven que yo …¡me estoy poniendo viejo!) que es el que tiene su punta blanquecina. De acuerdo con la prensa de 1985, las fresas de Douglas eran consideradas las mejores del mercado. ¿Ha habido algún tipo de problema de salud con alguna de estas fresas? La respuesta es un rotundo “No“. Sin embargo, según el legislador que estamos discutiendo, deberíamos etiquetar todas las fresas. ¿Por qué? Pues, porque sí.

Así que el legislador parece estar un poco confundido con lo que quiere decir las siglas OGM. Aunque el término “organismos genéticamente modificados” es un disparate desde el punto de vista científico –ya que desde la perspectiva neodarwinista aceptada por todos los biólogos compententes, todos los organismos existentes son genéticamente modificados a partir de otros organismos–, en realidad se refiere a aquellos organismos destinados a ser alimentos y que han sido modificados por dos tipos de ingeniería genética:

  • Tansgénesis: transmisión artificial de un gen de un organismo a otro. De aquí provienen los llamados “transgénicos”.
  • ARN mensajero (ARNm): estrategia para apagar la producción de alguna proteína o para la expresión de una cierta proteína.

Las siglas OGM (como usualmente se entiende) no cubren ni selección natural o artificial, ni técnicas de hibridización ni ningún tipo de mutagénesis inducida.

Para mayor detalles sobre las técnicas de modificación genética, recomendamos la lectura sencilla, pero obligada en cuanto a este tema, del texto Food and You: A Guide To Modern Agricultural Biotechnology de la American Council on Science and Health y que está disponible para descarga gratuita. Véase específicamente de las páginas 12 a la 24.
.

  1. El etiquetado OGM informaría a los consumidores sobre lo que están consumiendo.

De hecho, no. No lo hace. La discusión del punto refuta este alegato. La ingeniería genética no es un ingrediente en el alimento que nos nutre o envenena, sino un proceso adicional de modificación genética. Como política pública, un etiquetado solo tiene sentido si constituye un problema de seguridad alimentaria.

Ahora bien, si hiciera falta etiquetar a los OGMs (propiamente entendido), ¿qué significaría? Que se utilizaron unas técnicas particulares, a saber transgénesis, ARNm o una combinación de ambas. ¿Especifica la etiqueta cuál es cuál? No. ¿Informa la etiqueta al público su distinción de otros métodos de ingeniería genética en cuanto a la salud? No.

Habría que preguntar entonces si hay algún tipo de problemas de seguridad de alguna índole en torno a los OGMs. La opinión de todas las instituciones de reputación en los cinco continentes: África, América, Europa, Asia y Oceanía, es que, por el momento, los productos OGMs que están en el mercado son seguros para el consumo mundial. Esto constituye un consenso abrumador de la comunidad científica a nivel mundial. El consenso es tan grande (y a veces mayor) que en el caso del asunto del cambio climático (e.g. en el caso de la AAAS, el 87% de los científicos piensa que el cambio climático es antropogénico y el 88% piensa que los OGMs en el mercado son seguros).

Ahora, si el consenso de la comunidad científica es errado (como puede ocurrir, aunque lo dudo mucho en este caso específico), entonces la pregunta sería: ¿cuál es la evidencia provista por los grupos antiOGM de que estos efectivamente causan daño al público de cualquier manera? A lo sumo, ellos pueden proveer artículos que muestran experimentos mal llevados a cabo, publicados en revistas de bajo impacto, desprestigiadas o en revistas predatorias. Sin embargo, cuando buscan evidencia en la literatura científica más sólida –a saber, revisiones científicas y metaanálisis–, la evidencia que proveen es ninguna (véase, por ejemplo este artículo y este).
.

  1. En Europa se etiquetan y, en ocasiones, se declaran zonas libres de OGMs.

El distinguido representante del PNP, Llerandi Cruz, dice:

“Etiquetar los alimentos que contiene OGM ya es un requisito en los países que comprenden la Unión Europea”

Europa tiene el mérito de ser bastante progresista, en gran medida gracias al éxito de las economías mixtas, excelente sistemas educativos e instituciones universitarias. Todos estos aspectos han hecho más avanzadas las sociedades europeas. Ellas han liderado la inversión en energía limpia y renovable, la enseñanza de la evolución y una fuerte conciencia en la antropogénesis del cambio climático.

Todo esto está muy bien y como socialdemócrata veo los beneficios de todo ello. Sin embargo, Europa no es perfecta, ni tan siquiera en el área de las ciencias. Señal clara de ello fue una encuesta que se llevó a cabo en la que se le preguntaba a los europeos si era cierto o falso la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36% de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57%.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos es notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Así que la respuesta adecuada a la aserción de que en Europa se etiquetan o prohíben OGMs es, “Sí, ¿y qué?

La Comisión EuropeaSi en Europa hay “zonas libres de transgénicos” o “zonas libres de OGMs” tiene todo que ver con política y nada con las ciencias. En este renglón, los países europeos le han dado la espalda a los científicos y ha ignorado a propósito las diferentes declaraciones oficiales provenientes de las instituciones de mayor reputación y prestigio del mundo. Un caso importante es el de la Comisión Europea cuando examinó la evidencia científica en torno al impacto de una década de alimentos OGM, llegando a la conclusión de que son tan seguros como los alimentos convencionales. Lo mismo puede decirse de las declaraciones de la Sociedad Real, la Sociedad Real de Medicina, la Academia de Agricultura de Francia, la Unión de Academias Alemanas de Ciencias y Humanidades, el Ministerio de Educación y de Investigación Federal Alemán, la Academia Pontificia de las Ciencias,  la Academia Nacional de Ciencias | Academia Licea, el Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, Academias Europeas | Consejo de Asesoría de Ciencias (representante de un total de 28 academias de prestigio en toda Europa), entre otras organizaciones de renombre mundial.

Así que, apelar a Europa en este caso no es gran cosa. En cuanto a este tema, Europa ha caído en la demagogia de ciertos intereses económicos y políticos que han atemorizado a un público que carece literacia científica en genética, llevándolesasí a oponerse irracionalmente a los OGMs.
.

  1. Otros países hacen el etiquetado por razones de salud

Nos dice el legislador:

“… También [el etiquetado se practica] en China, Rusia, Australia, Japón y 64 otras naciones.”

Sí, ¿y qué?

A fin de cuentas, la inmensa mayoría de las instituciones de reputación de todos estos países opinan exactamente lo mismo que los científicos del resto del mundo, que los OGMs son seguros. No hace falta etiquetar. China en particular es una de las mayores productoras de alimentos transgénicos para el ganado y la exportación, pero su academia de ciencias ha dicho contundentemente que los OGMs son seguros.

“Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo tiene que ser un derecho, no una opción.”

Informar al público con la verdad y el conocimiento científico genuino es un derecho, pero etiquetar bajo un serio desconocimiento de la historia y las ciencias detrás de los alimentos no lo es.

Lo único distintivo de un OGM es haber pasado por un número limitado de técnicas de ingeniería genética. Si ninguno de los OGMs representa un problema para la salud, ¿para qué etiquetarlos? No existe tal cosa como introducir en nuestro organismo “ingenio genético”. Y aun si fuera creado por una transgénesis o por un ARNm, cualquier científico diría que el genoma es deshecho en el estómago gracias a los jugos gástricos.

Si informar al público es el objetivo de esta legislación, ¿por qué mejor no sofisticar la literacia científica del público al respecto? ¿Por qué no consultar con los mejores científicos del mundo, a que se dirijan al público y que hablen del tema? ¿Por qué no utilizar material basado en las mejores autoridades a nivel mundial? Si el representante PNP no está en la disposición de hacer nada de esto, entonces su objetivo es político, no uno geniunamente de información al público.
.

  1. Los OGMs utilizan pesticidas tales como el glifosato o generan el insecticida Bt y, por tanto, son un problema de salud pública.

Aunque creo que el miedo al glifosato es extremadamente exagerado (y hablaré de eso en otra ocasión), quiero refutar este argumento de otra manera. Voy a partir de unas premisas para que el público vea lo míope que es la política de etiquetado de OGMs:

  • Para efectos del argumento, voy a conceder que el glifosato es un problema de seguridad alimentaria.
    .
  • Para efectos del argumento, voy a conceder que los OGMs que producen Bt son un riesgo significativo a la salud (aun cuando por décadas se ha usado en forma bacteriana por la industria orgánica).

Aun concediendo estas dos premisas, se puede ver más claramente la torpeza de un etiquetado por las siguientes razones:

En otras palabras, la etiqueta de OGM falla en proteger la salud del público de pesticidas en general. Si la preocupación es el glifosato, ¿por qué no etiquetar los alimentos tratados con glifosato? Si la preocupación es la producción de Bt (un insecticida que no nos afecta porque no tenemos los receptores para envenenarnos), ¿por qué no etiquetar aquellos alimentos que produzcan o hayan sido tratados con Bt (incluyendo los alimentos orgánicos)?
.

Conclusión

Nos preguntamos por qué el Rep. Llerandi Cruz ha enviado un comunicado de prensa sobre el P. de la C. 2654 a estas alturas, cuando prácticamente al final de la sesión legislativa y no hay chance alguno para que se apruebe el proyecto. Partiendo de ese hecho y del factor ignoramitocrático del proyecto en cuanto a la naturaleza de los OGMs, todo parece indicar que se sometió para complacer a cierto sector del pueblo que se identifica como antiOGM y pescar así algunos votos en las próximas elecciones.

No solo vimos que las políticas de etiquetado parten de la más crasa ignorancia en torno a los OGMs, sino que si se aprobara el proyecto como está, se desataría un caos en la industria alimentaria en Puerto Rico:  Si el proyecto de ley define los OGMs como lo hace el legislador, entonces todos los alimentos (incluyendo los orgánicos) serían etiquetados OGMs y el público estaría sumamente confundido al respecto.

Esto es lo que sucede cuando se quiere establecer política pública fundada en la ignorancia y en supersticiones alimentarias.

Nuevo arroz modificado para pacientes de sida

Si hay algún alimento que ha sido genéticamente modificado por milenios es el arroz. El cambio genético ha ocurrido en la mayoría de las veces por selección artificial e hibridización. En el siglo XX, se añadió como técnica adicional la mutagénesis inducida: modificación genética del arroz vía bombardeo radioactivo o por carcinógenos –tales como la colchicina–. Como resultado, hoy día contamos con la variedad más grande de arroz a nivel mundial para beneficio de la humanidad.

Diversidad de arroz a nivel mundial

Diversidad de arroz a nivel mundial. Foto cortesía del Instituto Internacional para la Investigación del Arroz. CC-BY 2.0.

Sin embargo, se apareció como un una herramienta importante la modificación genética vía transgénesis o ARN mensajeros –las dos técnicas que el público considera real, pero simplistamente, como ingeniería genética y sus productos como organismos genéticamente modificados (OGMs), como si los demás no lo fueran–. Entre los proyectos a nivel mundial de arroz modificados vía ingeniería genética se encuentran los siguientes dos:

  • El arroz dorado: Este es un arroz enriquecido con beta caroteno como precursor de la vitamina A para ayudar a aquellos asiáticos que, debido a su condición de miseria, solo pueden comer arroz como alimento básico. Como el arroz normal no contiene nutrientes, sufren de carencia de vitamina A, quedan ciegos y mueren. El arroz dorado intenta resolver este problema de manera costoefectiva y es uno de los proyectos transgénicos humanitarios más importantes del mundo.
    .
  • El arroz SUSIBA2: Este es un arroz que intenta resolver varios problemas: el de rendimiento y, más importante, el de emisión de metano. Debido al problema del calentamiento global y de cambio climático, la producción de arroz puede ser detrimental al medio ambiente en cuanto a que emite metano, un gas de efecto de invernadero peor que el bióxido de carbono. Los experimentos con el arroz SUSIBA2  por un periodo de tres años han mostrado mucho mayor rendimiento, lo que implica mayor nivel de producción de arroz para el mercado asiático. Simultáneamente reduce la cantidad de metano a un 10% antes de florecer hasta no emitir metano alguno después de florecer.

A estos dos grupos se añade uno que, tal vez, se convierta otro tipo de arroz genéticamente modificado que se puede hacer disponible en el mercado mundial con propósitos humanitarios. Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida puedan acceder a la GRFT.

El estudio en cuestión aparece en la revista Plant Biotechnology Journal y es de acceso abierto. Aquí pueden encontrar al estudio.

Dos informes sobre los beneficios de cultivos de organismos diseñados por ingeniería genética

report_nas

Portada del informe de la National Academies of Science, Engineering, and Medicine referente a los cultivos genéticamente modificados.

Hace poco tiempo, la National Academies of Science, Engineering, and Medicine publicó un informe de más de 400 páginas en torno a los cultivos genéticamente modificados en donde confirmaba el consenso abrumador de la comunidad científica en torno al tema:

  • Que en general la experiencia con cultivos genéticamente modificados ha sido sumamente positiva.
    .
  • Que los alimentos y productos de cultivos transgénicos y otros genéticamente modificados son seguros.
    .
  • Que las compañías y los agricultores deben utilizar estos cultivos con el cuidado que amerita y deben estar regulados razonablemente para velar por el medio ambiente, el bienestar de los animales y de los seres humanos.

Si no fuera poco, la compañía de consultores, PG Economics publicó otro informe igualmente importante donde hace un estimado económico de los beneficios ambientales: cerca de $150 mil millones desde 1996. Además confirma lo que muchos científicos han podido observar alrededor del mundo. Su comunicado de prensa resume sus hallazgos:

  • Desde 1996-2014, ha habido un aumento relativo en rendimiento de los cultivos transgénicos que son resistentes a insectos: 13% para el maíz Bt, 17.3% para algodón Bt. Suramérica ha visto en el 2015 un aumento de rendimiento de 9.4% de soya resistente a insectos.
    .
  • Las plantaciones transgénicas han visto también un incremento de rendimiento debido al control de malezas. Los agricultores argentinos han podido crecer soya después del de trigo durante la misma temporada.
    .
  • La tecnología garantiza un mayor ingreso para los agricultores y, por ende, una mejor seguridad alimentaria y mejor calidad de vida. Según PG Economics, del 1996 al 2015, el beneficio de los agricultores a nivel mundial ha sumado cerca de $150.3 mil millones. PG Economics encontró que en el 2014, aun cuando los agricultores han tenido que invertir un poco más por la tecnología ($6.9 mil millones)  han tenido un total de ganancias de $24.6 mil millones. Es decir, por cada dólar invertido por el agricultor, este obtiene una ganancia de $3.59.
    .
  • La tecnología también ha posibilitado la conservación de terrenos. PG Economics ha calculado que se pudieron salvar cerca de 20.7 millones de hectáreas de terrenos.
    .
  • Los cultivos transgénicos han reducido considerablemente el uso de pesticidas a nivel mundial. PG Economics calcula que de 1996-2014 se redujo un promedio de 8.2% o un total de 581 millones kg. Esto ha disminuido el impacto ambiental por herbicidas e insecticidas por 18.5%.

Para descargar el documento completo (PDF), visite esta página.

Hillary, Monsanto y mala información

En la revista cibernética 80 grados, acaba de salir un artículo titulado “Hillary y Monsanto ante la coyuntura electoral” de la nutricionista Vilma G. Calderón. Lo que quiero hacer aquí es corregir lo que entiendo que son errores que permean por su artículo y que espero sea una base para un mejor debate y reflexión al respecto. No corregiré todos los errores, porque eso haría nuestra exposición demasiado larga.

Antes de comenzar quisiera aclarar una vez más lo que ya he indicado en el enlace del “Propósito del portal“, ya que la crítica de que uno “está comprado por Monsanto o por la industria” se vuelve común en ciertos diálogos inanes cuando cierto sector no tiene argumentos a su favor.

Declaración de conflicto de intereses

El portal en sí es financiado exclusivamente por el administrador, Pedro M. Rosario Barbosa, cuyo salario proviene principalmente de su labor docente en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Fuera del caso de donaciones que puedan provenir de individuos [y hasta ahora nadie lo ha hecho, este es un portal “recién nacido”], el portal no es financiado de manera alguna por otra entidad o compañía privada de índole alguna. Declaro que no hay conflictos de intereses en cuanto a ninguno de los artículos escritos por el administrador.

Quiero añadir que este escrito es pura iniciativa mía. Nadie de la industria me ha contactado para absolutamente nada.

En lo que estamos de acuerdo

Como independentista no participo en primarias presidenciales. No solo las considero coloniales, sino que ha sido obvio por años que esta es una inversión onerosa para Puerto Rico que después se traduce en la total indiferencia de los presidentes de Estados Unidos a través de los años. No tengo que abundar mucho en este tema, ya que cualquier ojeada a la historia desde el final de la Guerra Fría hasta hoy demuestra a saciedad esta verdad sencilla.

Sin embargo, si pudiera votar en las primarias, también estaría de acuerdo con Calderón en votar por Bernie Sanders y no por Hillary Clinton. Con todas las diferencias que he tenido con el primero, parece estar genuinamente más interesado en el bienestar de Puerto Rico que la Sra. Clinton, quien representa un establishment que siempre ha hecho caso omiso a los intereses de los puertorriqueños.

larry_republic

El libro Republic, Lost por Lawrence Lessig. Foto de Lessig, cortesía del  Lessig Equal Citizens Exploratory Committee.

También estoy de acuerdo de que hay que acabar con el inversionismo político, que inclina a los políticos en general a favorecer los intereses de la industria y no los del pueblo. Esto ha llevado a unos costos sociales bien altos, especialmente la debacle del mundo financiero en el 2008 y el inversionismo de compañías de combustibles fósiles para fomentar una política pública de negacionismo en torno al cambio climático. Por eso siempre recomendaré la lectura obligada del libro de Lawerence Lessig, Republic, Lost: How Money Corrupts Congress-and a Plan to Stop ItEl inversionismo político, desde donde se quiera ver, es sumamente negativo ya que corrompe el sistema democrático adoptado por un pueblo y lo convierte esencialmente en una oligarquía donde los ricos siempre tienen el mollero y la ventaja. Por tanto, dejo claro que nunca será bueno que Monsanto, Goldman Sachs o Exxon Mobile inviertan políticamente. El pueblo tiene la obligación de activarse y elegir personas que no tengan dichas ataduras corporativas.

En lo que estamos en desacuerdo

Todos tenemos derecho a nuestras opiniones, pero no a “nuestros hechos”. Si vamos a aceptar o denunciar a Monsanto, tiene que ser con base en hechos y muy sólidamente establecido por la historia y por las ciencias en general. Veamos los problemas del artículo en torno a Hillary y Monsanto:

1. Monsanto y Monsanto son dos compañías distintas

Es interesante notar que una de las más grandes fallas de muchos de los grupos antitransgénicos y anti Monsanto es que no hacen una distinción entre dos compañías distintas, una compañía llamada Monsanto y otra llamada con el mismo nombre. La primera creó los PCBs y participó en la fabricación del agente naranja, la segunda se dedica exclusivamente a la agroindustria. Si esto sorprende a los lectores es porque usualmente no están familiarizados con la historia completa de Monsanto.

  1. Se fundó Monsanto en 1901 como una industria química, dedicada a la investigación y creación de químicos. Fue fundado John Francis Queeny cuyo suegro se llamaba Emmanuel Mendes de Monsanto, cuyas operaciones en el siglo XIX y principios del XX estaban en Vieques.  Desde entonces hasta finales de los años 90, Monsanto siguió siendo la misma entidad legal..
    Fue durante este periodo industrial que Monsanto fabricó los llamados PCBs (obtenidos de otra compañía), el DDT y estuvo asociado al Departamento de Defensa de los Estados Unidos para la fabricación del agente naranja y armas nucleares.
    .
  2. Durante los años 90, Monsanto pasó por unos periodos de transición para vender su producto Nutrasweet y ser una compañía adquirida por Pharmacia & Upjohn, especialmente interesada por la manufactura de Celebrex y otros químicos afines a la industria de la medicina. Por este periodo, Monsanto había dejado de existir.
    .
  3. No obstante su provecho de la tecnología de Monsanto, Pharmacia no estaba interesada de manera alguna en la agroindustria. En el 2002, terminó de crearse la “nueva Monsanto” que heredó todos los productos químicos y biotecnológicos relacionados con la agroindustria, pero que es legalmente distinta a la “antigua Monsanto”. Mientras tanto, Pfizer adquirió a Pharmacia en el 2003.
Logos de Monsanto

A la izquierda, el logotipo del antiguo Monsanto; a la derecha, el del nuevo.

Las omisiones en torno a la historia de Monsanto, especialmente con el objetivo de demonizarlo, pasa por alto esta distinción entre dos corporaciones distintas, aunque en cierto sentido una sea considerada continuación de la otra.  Malentendidos en torno a la historia de Monsanto ha llevado a varias leyendas urbanas en las redes sociales, entre las cuales se encuentra que Pfizer es dueña de Monsanto.

2. Sobre las sustancias nocivas a la salud y las que no

En cuanto a la antigua Monsanto, no se puede refutar la aserción de que ha producido sustancias de las que se han acusado de ser extremadamente dañinas para la salud. No hablaré de todas las sustancias mencionadas (eso me tomaría más de un artículo en este blog). Sin embargo, veamos algunos de los casos mencionados (y otros no mencionados):

  • La aspirina: Aunque no es mencionada en el artículo que estamos analizando, no quiero dejar este caso inadvertido. Aún si se dijera que no hay “nada santo sobre Monsanto“, debemos señalar que entre las contribuciones a la medicina, manufacturó comercialmente la aspirina, algo que ha salvado millones de vidas alrededor del mundo y podría seguir salvando decenas de miles de vidas al año si no hubiera tanto estigma contra esta sustancia. Pregúntenle a Rosie O’Donnell.
    .
  • La sacarina: Fue durante los años 20 y 30 que Monsanto elaboró y comercializó a nivel industrial la sacarina, un sustituto del azúcar. Por más que se repita que la sacarina es adversa a la salud, toda la evidencia científica apunta a que no es así. Al contrario, aunque no tenga valor nutricional, si algo ha hecho es mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren diabetes es  la sacarina. Su mala fama se debe a que aparentemente causaba indirectamente cáncer de la vegiga a ratas de laboratorio. Sin embargo,  tras investigaciones se sabe que eran animales susceptibles a cáncer de la vegiga con muchas otras sustancias consideradas benignas para los seres humanos (e.g. vitamina C, véase también este estudio y este). Por más que la Internet opine lo contrario, sencillamente no existe ninguna evidencia del supuesto vínculo entre el consumo de sacarina y el cáncer en humanos.
    .
  • El aspartame: El aspartame ha sido una de las sustancias más injustamente condenadas desde los años 80. Snopes.com hace el recuento del origen de muchas de las leyendas urbanas y que hoy se repiten en las redes de comunicación sin evidencia alguna. Supuestamente, se había establecido una correlación entre el aumento de tumores cerebrales en seres humanos y el consumo de aspartame. Sin embargo, las investigaciones subsiguientes enfatizaron el hecho de que dicho aumento había comenzado a principios de los años 70, cerca de una década antes de la comercialización del aspartame en refrescos de dieta. Además, muchos de los estudios indicaron que la mayoría de estas incidencias cancerosas ocurrieron en personas de edad avanzada, quienes no eran muy fanáticos de refrescos de dieta. Sencillamente los datos estadísticos y de laboratorio han refutado este alegato (véase este estudio, este y este). En el 2005,  la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) llevó a cabo una extensa revisión científica de la literatura publicada en torno al cáncer y el aspartame y encontró que el aspartame sí causa cáncer en ratas, pero no en los seres humanos. Concluyó que no hay evidencia alguna del supuesto vínculo entre el aspartame y el cáncer. Esto es confirmado por la Sociedad Americana del Cáncer.
    .

    .
  • PCBs: No se puede negar que Monsanto produjo PCBs a grandes escalas. Tampoco se puede negar que los PCBs crearon unos enormes problemas ambientales y de salud durante los años 50, 60 y 70. Sus estragos todavía se sufren hoy día. Por lo tanto, no tengo ningún problema con que muchos hayan demandado a Monsanto (ya que el segundo Monsanto carga la responsabilidad fiscal y legal del primero).
    .
  • DDT: En cuanto al DDT, la actitud ambientalista contra esta sustancia casi siempre ha sido irracional. Aunque hay evidencia de que hizo daño ambiental en el uso agrícola y cierta leve toxicidad en humanos, se disparó desde los años 50 una campaña de miedo para prohibir el DDT en todas las esferas, aun cuando es muy baja su toxicidad para los seres humanos y a pesar de que salvó y hubiera seguido salvando cientos de miles de vidas, especialmente en cuanto al control de la malaria (véase esta referencia y esta; véase también la perspectiva de la Organización Mundial de la Salud aquí). Esta campaña de terror comenzó con unos alegatos del libro Silent Spring por Rachel Carson, pero que no eran respaldados de manera alguna por ningún estudio científico. En algunos lugares del mundo el DDT erradicó la malaria.  No obstante ello, sí es importante señalar que no se debe descansar exclusivamente en ningún insecticida o abusar de este (sea DDT o cualquier otro) como remedio para lidiar con el problema de la malaria a nivel mundial. La higiene, la limpieza, el acceso a agua limpia y el cuidado de la salud son elementos importantes.
    .
  • Agente naranja: El agente naranja es una mezcla de dos sustancias, una 2,4-D y la otra 2,4,5-T. Las dos son herbicidas que el Depto. de Defensa estadounidense esperaba que fuera a afectar los bosques en Vietnam con el propósito de poder ver mejor a las fuerzas enemigas y afectar sus cultivos. Sin embargo, los estragos del agente naranja son harto conocidos. Esto se debió en gran medida a un contaminante (TCDD) que estaba presente junto a los otros dos herbicidas. De hecho, desde 1952, la antigua Monsanto había advertido al Departamento de Defensa mediante memorandos que el agente naranja estaba contaminado con la dioxina y que podría afectar adversamente la salud de seres humanos. En 1963, la armada estadounidense también descubrió que 2,4,5-T tiene el efecto de producir cloracné (Schuck 1987, 17). Más tarde, la Sociedad Americana del Cáncer dejó saber al público que, tras varios estudios al respecto, el compuesto 2,4,5-T también era cancerígeno, lo cual podía explicar la emergencia de cáncer en las víctimas del agente naranja. La antigua Monsanto tuvo que pagar fuera de los tribunales, aunque no se responsabilizaba de la manera en que el Departamento de Defensa utilizó el agente naranja. En este último punto, Monsanto estaba equivocado.
    .
  • 2,4-D: Del agente naranja, el único componente que se sigue utilizando continuamente como herbicida es el 2,4-D. La razón de ello es que su nivel de toxicidad es muy bajo y su impacto en la salud humana y en el medio ambiente es limitado. Hoy día la comunidad científica se halla dividida en torno a si es cancerígeno o no, aunque la mayoría se inclina a que no. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud) ha clasificado el 2,4-D como “posiblemente cancerígeno (2B)” debido a que cuando se tienen en cuenta a más de setenta años de estudios hay una escasísima evidencia de que es carcinógeno. La Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), la EFSA y otras agencias reguladoras de otros gobiernos del mundo están en desacuerdo con la IARC en este aspecto. Siempre se quiere demonizar al 2,4-D por haberse utilizado como componente del agente naranja, pero por sí sola esta sustancia es relativamente inocua.
    .
  • El glifosato: De todas los herbicidas elaborados por Monsanto y por cualquier otra organización, tal vez esta sea la más inocua que hay en el mercado, pero irónicamente la más demonizada.  Este producto se comercializa mucho por Monsanto bajo la marca de Roundup® del cual el glifosato es uno de los componentes. No voy a entrar en todo el historial de demonización (eso es una serie de artículos aparte), sino que me limitaré a lo que dice Calderón en su artículo: que la IARC lo ha considerado “probable cancerígeno (2A)”.
    .

    • En primer lugar, hay que señalar que como la patente sobre el glifosato expiró en el 2000, Monsanto no es el único que se lucra con él, sino que Bayer también lo utilizaba, así como SyngentaDuPont y Dow. Así que ya señalar a Monsanto como la única que comercia glifosato es un error. Calderón no lo ha alegado así, pero quiero mantener claro ese punto.
      .
    • En segundo lugar, debemos mencionar el hecho de que en cuanto a este asunto la credibilidad del IARC está en serios problemas, porque el consenso de la comunidad científica es que no hay ninguna relación entre el glifosato ni las incidencias de cáncer.  Es más, la IARC está ahora embarrada, casi a nivel de escándalo, por varias razones:
      .
      1. Porque han salido a la luz pública los serios defectos de la evidencia presentada en su monografía para catalogar al glifosato como 2A.

      .
      2. Porque la IARC ignoró (¿a propósito?) una de las revisiones científicas más abarcadoras en torno al glifosato a nivel mundial llevada a cabo por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania. Esto es inexplicable si el IARC solamente quería tener en cuenta revisiones científicas recientes hechas por gobiernos y exclusivamente financiadas con fondos públicos. El Instituto protestó la decisión del IARC al catalogar al glifosato como probable cancerígeno 2A.
      .
      3. Porque también ha salido a la luz pública que aquellos que tuvieron el poder de hacer la decisión estaban ideológicamente comprometidos con causas antitransgénicas y anti Monsanto. A la gente se le olvida que el conflicto de intereses ideológicos es tan serio como el económico.
      .
      4. Contrario a lo dicho por Calderón, la Organización Mundial de la Salud no comparte la posición de su rama, la IARC. Ya han salido declaraciones de la OMS y de la FAO (Organización de las Naciones Unidas de Alimentos y Agricultura) y han concluido que el glifosato no es cancerígeno.

En cuanto a este último tema, quisiera decir también que Calderón usa como referente una lista de artículos. Inicialmente pensaba que eran metaanálisis o revisiones científicas en torno a la toxicidad del glifosato en la que se alega constituyen “estudios independientes”. Cuando reviso el primer enlace, lo que veo es una antología en torno a la toxicidad del glifosato y de pesticidas, no un metaanálisis o un estudio crítico de estas fuentes. Lo señalo porque mientras miraba el listado de la antología, me di cuenta que se incluyeron varios artículos que aparecen en revistas predatorias y desprestigiadas (e.g. OMICS, Scientific Research, Academic Research Journals), otras que rayan en predación y que están incluidas en PubMed, pero todavía los científicos las ven como desprestigiadas (e.g. MDPI), otros artículos son preliminares (e.g. Savitz et al., 1997 de la lista) y que han sido debidamente refutados mediante metaanálisis o revisiones científicas más sólidas (e.g. este estudio independiente y este independiente), algunos de los artículos aparentemente tienen un vínculo falso o han sido removidos (e.g. Mesnage et al. 2012b), entre otros problemas. Es obvio que el autor de la antología no evaluó la calidad de  los estudios que incluyó.

En cuanto al segundo enlace que nos provee Calderón, su fuente proviende de GreenMedInfo, una organización “procáncer”, antivacunas, antimedicina, anti … de todo lo que sea convencional. El trabajo en sí parece una actividad de minar datos y selección conveniente de estudios individuales de tal manera que el glifosato luzca mal, sin evaluación cualitativa alguna del contexto de la literatura científica en que los datos y estudios aparecen. La mayoría involucran ratas, experimentos con embriones, placentas, etc. Muchos de estos estudios han sido criticados porque no tienen en cuenta la fisiología de las ratas (algunas que están ya predispuestas a tumores) o no tienen en cuenta el consumo realista de glifosato en el ser humano y otros organismos vivos.

En cuanto al tercer enlace se dirige a una revista de mala reputación (The Journal of Organic Systems) apoyado por la industria orgánica, no está debidamente arbitrada, por lo que no está incluida en PubMed. El artículo no es un estudio independiente, ya que algunos de los autores participan de manera directa de la industria orgánica. El artículo per se también es cuestionable. Se establece una variedad de correlaciones entre el aumento de soya y maíz genéticamente modificado con diferentes enfermedades contemporáneas, viéndolas desde un punto de vista puramente numérico, sin cualificar ninguna. Por ejemplo, establece una correlación entre el aumento de producción de soya y maíz transgénicos con el aumento del autismo (p. 27). Sin embargo, a los autores del estudio se les olvida que hay estudios sólidos más recientes que indican que el aumento de niveles de autismo se debe a una ilusión estadística causada por una reclasificación de enfermedades mentales (véase esta página, este artículo y este). Correlación no es causación y sin la evaluación cualitativa adecuada, este estudio es inútil. Es más, personalmente considero que es fundamentalmente reciclado del estudio de Stephanie Seneff que ha sido muy criticado, especialmente por muchos que están en contra de Monsanto (e.g. esta periodista del Huffington Post).

3. Sobre el tribunal de embuste

Calderón también menciona el hecho de que Monsanto va a ser juzgado por crímenes contra la humanidad en un tribunal de la Haya. Solamente que se le olvidó decir que no es en el Tribunal de la Haya, sino en un tribunal que van a hacer activistas anti Monsanto. Sin menor esfuerzo mental o creerme psíquico, creo que Monsanto va a salir culpable. No por que realmente haya sido criminal, sino porque se contarán testimonios (evidencia anecdótica), estará en el calor antitransgénico, no habrá abogado o abogada de defensa para Monsanto, etc. Es un truco publicitario que no va más allá del puro teatro y que no tiene nada que ver con la realidad. De esa manera pueden decir “Monsanto salió culpable en un tribunal de la Haya.” ¡Por favor!

4. Sobre los documentales

Con un toque de emoción se nos habla de documentales como evidencia de que Monsanto es malo y perverso. Creo que he visto todos (El mundo según Monsanto, GMO OMG, etc.) y ninguno me ha impresionado. El problema con los documentales es que, aun los mejores, tienen el defecto de estar sesgados a un punto de vista sin darle suficiente tiempo al oponente para que argumente su punto. Como resultado, se obtendrá en el mejor de los casos evidencia anecdótica decontextualizada de los demás datos científicos a los que el público no tiene acceso cuando está viéndolo. Los documentales son altamente selectivos y utilizan recursos visuales y retóricos para persuadir al público a una opinión particular.

Por tanto, los documentales no son de fiar si no están respaldados por la mejor evidencia científica.

5. La capacidad de limpieza no es criterio de toxicidad

Calderón repite ciertas aserciones que también las he escuchado de boca de la Senadora del PIP, María de Lourdes Santiago, dice así:

El glifosato es tan tóxico que originalmente se quería utilizar para limpieza de tuberías.

Confieso que no soy experto en toxicología, pero voy a apostar a que el criterio de limpieza no es uno que se tenga en cuenta a la hora de determinar toxicidad. El agua es útil para limpiar, pero es inocuo en las cantidades que lo ingerimos todos los días. Por otro lado, si bebemos aceite de carro o mercurio nos intoxicaremos bastante rápido, sin embargo ni el aceite de carro ni el mercurio son útiles para limpiar (hasta donde sé).

Lo único que determina la toxicidad de una sustancia es la dosis que se ingiere que desemboque en la muerte de un organismo. Por ahora, el estándar es LD50, es decir, cuánta dosis consumirían los animales de laboratorio para sea letal para el 50% de ellos. Mientras menor sea la dosis de LD50, más tóxica es la sustancia.

¿Cuán tóxico es el glifosato? Responderemos de la siguiente manera: El boricua promedio se levanta todos los días para beber café, que contiene un insecticida –la cafeína–, porque nos despierta y nos alegra cada mañana. Como buen puertorriqueño no he renunciado a ese ritual solamente porque la cafeína sea insecticida o que el ácido caféico sea cancerígeno (según el IARC, es categoría 2B …  ¿deberíamos prohibir el café?)

¿Cuál es el LD50 de la cafeína? En el caso de las ratas, 192 mg/kg. ¿Cuál es el nivel de toxicidad del glifosato? En el caso de las ratas, 5,600 mg/kg. Es decir, necesitamos ingerir 29 veces más glifosato para lograr el equivalente de la dosis letal de la cafeína. Es más, han habido individuos que se han tratado de suicidar ingiriendo glifosato y la mayoría ha sobrevivido.

Conclusión

Hemos establecido que hay errores en el artículo de Hillary y Monsanto publicado en 80 grados. Aunque a Monsanto se le pueda denunciar por abusos corporativos en el pasado y en el presente, esta compañía está muy lejos de ser el monstruo de siete cabezas y diez cuernos que quiere liquidar a la humanidad con glifosato y aspartame. De hecho, al lado de otras compañías (e.g. Nestlé, Exxon Mobile, entre otros), Monsanto es uno de los menos malos en relación con la salud humana y el medio ambiente. Demonizar a esa corporación nos distrae de ciertas discusiones que deberíamos tener en cuanto a diversos problemas ecológicos y los agrícolas. La demonización de los transgénicos en general sin discriminación alguna podría incluso atrasar medios efectivos para combatir el problema del hambre del mundo, la desnutrición y el cambio climático.

¿Qué hay de todo lo relacionado con la ley de rotulación considerado por el Congreso? Eso será tema para otra ocasión.

Con todo y los reparos al artículo, sí estamos fundamentalmente de acuerdo de que debemos elegir políticos que no se dejen sobornar por las grandes corporaciones y poner las restricciones debidas para evitar sus abusos.

Referencias

Schuck, Peter. 1987. Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.