Otro triunfo para NuScale

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

Recientemente, la empresa NuScale Power™ anunció recientemente (el 30 de abril de 2018) que el reactor modular diseñado por la empresa ha sido el primero en aprobar la Fase 1 de la Revisión de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) una de las partes más importantes y difíciles del proceso de entrar en el mercado.

Esto ocurre a solo meses de que este mismo organismo reconociera que este hábil diseño no necesita en absoluto respaldo eléctrico de seguridad para evitar accidentes nucleares y derretimiento del combustible (como ocurrió en Chernobyl, Three Miles Island y Fukushima). El diseño de seguridad pasiva deja que la física actúe por su cuenta sin intervención humana alguna en caso de una situación similar a la de Fukushima. En tal caso, constuido para que el calor sea absorbido por el agua y, posteriormente, se enfría al permitir la circulación de aire y la emisión de calor por convección.

En este blog, hemos abogado por la adopción de un curso de acción que nos mueva del consumo de carbón y petróleo a gas, y, finalmente, a energía nuclear junto a fuentes renovables. Dado al hecho de que se espera que estos módulos se producirán masivamente y a gran escala, puede ser que para la próxima década deprecie lo suficiente como para ser viable económicamente para Puerto Rico. Con este tipo de fuente limpia de energía, se podría utilizar como base de desarrollo económico al proveer energía sumamente barata, mientras que haría que Puerto Rico se una a una lucha efectiva contra el calentamiento global y el cambio climático.

También hemos señalado que intentar convertir a Puerto Rico en un duplicado del Energiewende alemán sería un enorme error, dado el mal historial que eso ha tenido en Alemania. Francia y Suecia han sentado mejor pauta al optar por mantener sus plantas nucleared para una producción de energía limpia. Sin embargo, tanto el gobernador como algunos otros políticos (de su partido y de otros), se mantienen (o se quieren mantener) al margen de lo que los números realmente reflejan en torno al incentivo indebido de energía solar y eólica.

Esperamos que alguien en el gobierno despierte y preste atención a estos nuevos sucesos en el ámbito de la energía nuclear. Este es un momento histórico a nivel mundial.

 

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Buenas noticias sobre NuScale Power

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

En un artículo escrito el año pasado (2017) hablamos de la sugerencia de crear en Puerto Rico un reactor nuclear modular con la ayuda de NuScale Power. El hecho de que es modular abarataría muchísimo su costo de construcción (que sería significativamente mucho más reducido que una planta nuclear convencional). Además, los módulos y la planta están habilmente diseñados para que opere en gran medida explotando las leyes de la física, minimizando así el uso de electricidad externa.

Además, tiene un sistema redundante de seguridad que utiliza las leyes de la física para apagar el reactor sin necesidad de electricidad externa (es decir, ofrece seguridad pasiva). En caso de cualquier fenómeno geológico o meterológico en que se pierda electricidad o afecte el reactor (huracán, terremoto, etc.), no hace falta intervención humana alguna para evitar un accidente nuclear, las leyes de la física se encargan de apagarlo y enfriarlo.

En aquel artículo, recomendamos este reactor específicamente porque es el único nuevo diseño modular cuyo informe de detalles de la planta ha sido aprobado para revisión por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC).

Nuclear Regulatory Commission

El sello de la United States Nuclear Regulatory Commission

Como previsto, tan reciente como el 9 de enero de este año, se ha dado a conocer que esta agencia reconoció que el diseño de seguridad pasiva de NuScale funciona. Este es un momento de regocijo para aquellos que por años han abogado por la conveniencia y rentabilidad de una planta como esta. El Instituto de Energía Nuclear (NEI por sus siglas en inglés) aplaudió esta aprobación histórica, ya que esta ha sido el único visto bueno de nuevo diseño en los Estados Unidos en que no requiere energía alterna o directa externa para controlar la reacción nuclear en caso de emergencia. Además, Estados Unidos se adelanta a varios países del mundo incluyendo Rusia, China, Argentina y Corea del Sur que están creando reactores modulares de este tipo.
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Respuesta a ciertas objeciones

Reactor BONUS

Reactor BONUS (Foto cortesía del Departamento de Energía de Estados Unidos)

Una de las objeciones que hemos recibido en estos últimos días en cuanto a nuestro artículo en torno a elementos concernientes a un programa de país se debe a que durante los años sesenta se construyó una planta nuclear en Puerto Rico, el Boiling Nuclear Superheater (BONUS) que se encuentra en Rincón y que ahora es el Museo Tecnológico de Rincón Dr. Modesto Iriarte Beauchamp.

Según el Fact Sheet provisto por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, esta planta era un prototipo para investigar la viabilidad económica de un reactor de ebullición de agua “superheater“. El proyecto nació como una labor conjunta del Departamento de Energía federal y la Autoridad de Fuentes Fluviales local. Su construcción se llevó a cabo durante los años sesenta y comenzó a operar en 1964. Sin embargo, fue clausurado en 1968 por un coladero de combustible nuclear, por lo que su periodo de vida fue de tres a cuatro años. Entre 1969 y 1970 fue decomisada.

La utilización de BONUS como argumento contra NuScale no deja de ser risible debido a que es una crítica totalmente desenfocada:

  • BONUS se creó durante la fiebre en la industria nuclear por la creación de reactores de agua liviana y reactores de agua en ebullición. Estos diseños incluían medidas de seguridad activas (es decir, requieren intervención humana y electricidad externa), pero no era parte inherente de su diseño. Estos tipos de reactores son los que han prevalecido en los Estados Unidos.  Ese NO es el caso de la planta NuScale, ya que las medidas de seguridad pasivas son parte esencial del reactor.
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  • BONUS se creó como un prototipo, como una versión prueba de lo que podría ser ese tipo reactor de ebullición. Como estaba en etapa de prueba, se contemplaba la posibilidad de fallo del reactor. Ese NO es el caso de la planta NuScale, porque se ha construido una planta prototipo NuScale que por cerca de diez años de pruebas se ha demostrado su seguridad y viabilidad. Su aprobación por la NRC confirma este hecho.

En otras palabras, de adoptar una política que prevea la integración de una planta modular NuScale, Puerto Rico tendría como punto de apoyo el hecho de que ya es un sistema de demostrada seguridad.

Hablar de si “los reactores nucleares son seguros” es como hablar de la seguridad de los carros. En general son seguros, tienen frenos, cinturones de seguridad y otras medidas. Sin embargo, unos carros son más seguros que otros, por lo que debemos especificar a cuál modelo nos estamos refiriendo. Igual en el caso de las plantas nucleares. NuScale es mucho más segura que BONUS y que muchas otras plantas alrededor del mundo. Aquí no cabe comparar chinas con botellas.

¿Es realmente 100 % segura? Nada es 100 % seguro en la vida, pero ciertamente es convergente a ese número (véase los detalles de ello en nuestro artículo donde lo discutimos por primera vez). Además, la seguridad es un término relativo. Aun cuando tratemos de la seguridad de la energía nuclear en general, ciertamente es mucho más segura que casi todas las demás. Como hemos mostrado una y otra vez, con dicha fuente controversial de energía se salvan millones de vidas más que las que cobra. El carbón en Estados Unidos, mata a 7,500 personas al año (estadísticas del 2014), mientras que en el caso de la energía nuclear es convergente a 0 al año. Fuera de la energía eólica, las fuentes nucleares son las más seguras de todas, incluyendo las placas solares. Así que cerrarle la puertas a NuScale por BONUS no pasa de ser una política miope, especialmente a la luz del calentamiento global y la insistencia de que todas las soluciones energéticas deben ser por renovables.

Finalmente, se ha querido sustanciar esta objeción y otra relacionada con nuestra propuesta del establecimiento de una sólida educación de ciencias de computación adecuada para programadores y que incluya el desarrollo y mantenimiento de software libre. El argumento se reduce a que en los puertorriqueños no se puede fiar porque “todo lo hacen mal”. Esta respuesta cínica no debe tomarse en serio. Todo programa integral de país debe partir de la premisa de la necesidad unos cambios fundamentales y radicales del modus operandi de un país. Esa fue la experiencia de Irlanda cuando emprendió en sus programas consensuados convirtiéndole así en una potencia económica superior a su antigua metrópoli, Gran Bretaña. Un programa de país tiene el objetivo de orientar los esfuerzos colectivos del país en una sola dirección.

Además, bajo ese argumento no podríamos promover nada, ya que esa premisa sería la autoderrota de cualquier proyecto, por más elemental e incontrovertible que sea.  La alternativa a un programa de país sería la más absoluta indiferencia a los males sociales o el suicidio colectivo como solución final.

Aceptamos la crítica de que para una propuesta completa, hace falta un estudio integral para ver cuál sería la mejor combinación de nuclear con renovables. Eso es un reto que los que proponemos la energía nuclear debemos asumir. Sin embargo, mantengamos en mente que nuestra transición de energía basada en petróleo a la de gas va a suceder, no importa qué le ocurra a la Autoridad de Energía Eléctrica. Otro hecho es que el gas es combustible fósil que agrava el efecto de invernadero, aunque en menor grado que el carbón o el petróleo. Para movernos al tipo de energía limpia que se adecúe al consumo de los puertorriqueños, posibilite desarrollo económico y que simultáneamente estabilice las fluctuaciones que inevitablemente se darán gracias a la intermitencia de ciertas fuentes renovables, necesitamos la energía nuclear. La experiencia de Alemania y de Francia así nos lo demuestra.

Partiendo de esta convicción ecomodernista, parece que un elemento necesario para un programa de país es la planificación para el eventual uso de plantas nucleares. Estas deben servir como base de infraestructura que siente la construcción de un Puerto Rico próspero y ambientalmente limpio. Eso es lo que defendemos aquí.

 

Reflexión para el año 2018: elementos para un programa de país desde la razón y las ciencias (Opinión al día, v. 08012018)

Nuevas: Gracias a unas personas que se han tomado la gentileza de leer nuestro escrito han provisto una serie de críticas, algunas que fueron bien recibidas. Se ha modificado este artículo a la luz de sus recomendaciones. No tengo el permiso para revelar sus nombres, pero les agradezco con toda mi alma comunicar su parecer. Obviamente, ellos no necesariamente se solidarizan con todo lo que dice el escrito.

 

Bandera de Puerto Rico

En Puerto Rico hemos elegido varios caminos que nos han llevado a la ruina actual. El huracán María no fue la autora de nuestra condición sino que ha puesto al descubierto toda la ralea que subyacía en nuestro país. He aquí un pequeño resumen de ella:

  1. La relación colonial que existe entre Puerto Rico y Estados Unidos nos ha dejado a merced de la voluntad del gobierno estadounidense, actualmente dominado por el Partido Republicano en sus ramas legislativa y ejecutiva.
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  2. La segunda desgracia de Puerto Rico es que en cuanto a asuntos medulares del país, nuestro liderato es incapaz de ponerse de acuerdo en algo … en lo que sea … en un momento de emergencia y prevalece la dinámica intra e interpartidista por encima del bienestar puertorriqueño. Si hay una legislatura PNP y un gobernador PPD, hay “gobierno dividido” (2005-2008 bajo Aníbal Acevedo Vilá). Si hay una legislatura PPD y un gobernador PPD, entonces hay “gobierno dividido” (2012-2016 bajo Alejandro García Padilla). Y, como en la actualidad, si hay una legislatura PNP y un gobierno PNP, también hay “gobierno dividido” (y no quiero discutir la distancia entre el ejecutivo y la Comisionada Residente). No hay esperanza de una acción conjunta para llevar al Congreso un solo mensaje de qué queremos.
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  3. La tercera desgracia es el bochorno de la corrupción, asunto que ha explotado a nivel internacional con el escándalo de la contratación de Whitefish.  De eso no necesitamos abundar mucho. Por los lugares recónditos de la Milla de Oro y en otros lugares particularmente cercanos a Fortaleza, el Capitolio y las alcaldías llevan a cabo el tipo de inversionismo político que desemboca en este tipo de contratos cuestionables.
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  4. La cuarta desgracia es que a pesar de que los puertorriqueños coincidamos en la mayoría de los remedios para la situación económica y política del país, la dinámica social nos reduce a la política chiquita “de cafetín” (como diría el Lic. Ignacio Rivera). Esto nos condena a dos cosas: 1. a no tener fijo un programa de país que no esté sujeto a los vaivenes partidistas y 2. a una desestabilización perpetua de la economía del país … con todo lo que eso conlleva, incluyendo el crecimiento de la pobreza, la emigración, el desempleo y la criminalidad.

En este blog tenemos la misión de mirar todos estos temas de manera crítica, escéptica, racional y científica. Sin embargo, con todo ello, nadie tiene la verdad agarrada por el mango y todos estamos sujetos a nuestros prejuicios de uno u otro grado. No obstante, debemos contribuir al menos pensar un nuevo país.

Sin pretender ser exaustivo ni ofrecer todas las respuestas o incluso acertar en todo, he aquí algunas de nuestras sugerencias.

Aclaración: Lo que sigue es un artículo para la discusión. No pretende tener todos los elementos que deberían entrar en juego ni tener la razón en todo. Gran parte de lo que se expone está fuertemente respaldada por evidencia científica. Otra parte intenta acertar (lo mejor informadamente posible) en torno a ciertos asuntos, pero puedo fallar en el intento. En suma, esta es la perspectiva de un filósofo puertorriqueño y no más que eso.

El estatus

En la radio suelen pulular ciertos llamados “infantes brillantes” de la política que se exasperan cuando se habla del tema del estatus, especialmente en lo que concierne a la economía. La solución, dicen ellos, no tiene nada que ver con el estatus; todo lo que hay que hacer es invertir en la educación, tal como hizo Singapur … y … “¡ya está!” Para que se entienda nuestra respuesta a este planteamiento “genial”, quiero recordar al padre de la economía política, Adam Smith cuando nos decía en el capítulo 3 de su fabulosa obra La riqueza de las naciones que la división de trabajo depende en gran medida de la extensión del mercado. Un corolario de esta tesis es que mientras mayor es la extensión del mercado, más oportunidades aparecerán para la creación de empleos.

Globo terrestre

Decía José de Diego que Puerto Rico forma parte de la bola del mundo. Esto era cierto para principios del siglo XX y también hoy día cuando prevalece un mayor rompimiento de fronteras mediante lo que suele llamarse “globalización”. Muchos de los primeros pensadores puertorriqueños decimonónicos se adelantaron a su tiempo. El ideal de la Confederación Antillana es un antecesor de ciertas ideas que se han estado discutiendo en Latinoamérica en relación con el Caribe. Este planteamiento que tomaba la forma de confederación política era respaldado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y el mismo De Diego. Además, contrario a la mayoría de los políticos puertorriqueños actuales, los iluminaban los principios de la Ilustración, de la razón y las ciencias.

A pesar de ello, no fue por ahí que se desenvolvió la historia y no repetiré lo que ocurrió en Puerto Rico a nivel económico, social y político. Otros ya lo han hecho (Dietz; Irizarry Mora; Catalá Oliveras, Promesa rota). Puerto Rico ha tenido una vida centenaria bajo el coloniaje, primero bajo España y después bajo Estados Unidos. Dominados por este último desde 1898, su relación política fue definida con la aprobación de la Ley Foraker en 1900 y ha dictado la pauta de estos últimos 117 años.  A pesar de que los dos partidos políticos mayoritarios de entonces, a saber el Partido Federalista de Muñoz Rivera y el Partido Republicano de Barbosa, eran estadoístas, Estados Unidos decidió que Puerto Rico sería un territorio no incorporado. Como en todo, esta decisión del Congreso de los Estados Unidos se debió a una interacción de diversos intereses económicos, culturales y políticos. Tal proceso que desembocó en esta propuesta antidemocrática implica que Puerto Rico no es parte de, pero sí perteneciente a los Estados Unidos (Downes v. Bidwell 182 US 244 (1901)). El más reciente episodio que confirma una vez más de que ese sigue siendo el caso fue la reciente aprobación en el Congreso de la reforma contributiva republicana que considera a Puerto Rico como país foráneo para propósitos contributivos. La mal llamada “extensión” de la ciudadanía estadounidense no mejoró para nada ese tipo de relación colonial y sin esperanza alguna por la estadidad.

Entre 1898 y 2017 solo hubo un periodo de oro (1945-1995), pero sostenido por una economía puramente artificial. En la esfera política, el Congreso aprobó la Ley 600, por la que Puerto Rico pasó de ser un territorio no organizado a un territorio organizado. Se aprobó una “constitución” de avanzada local, pero que no estrictamente hablando la ley suprema de Puerto Rico. La “más que manda” es la constitución estadounidense, la misma que se rige por la famosa “Cláusula Territorial”. Evidencia de ello es la creación de una Junta de Supervisión Fiscal cuyos poderes son superiores a los de este gobierno precisamente por designio del Congreso de Estados Unidos.

A nivel económico, se creó todo un programa de atracción de capital estadounidense con Operación Manos a la Obra y que utilizó como herramienta principal la sección 931 del Código de Rentas Internas federal, que eximía a empresas estadounidenses del pago por contribuciones sobre ganancias en su territorio. Esto culminó en la sección 936, que eximía no solo sobre ganancias en Puerto Rico, sino también su repatriación a su compañía matriz. Esto le dio a nuestro archipiélago un oasis de prosperidad y urbanización desde mediados de los años cuarenta hasta los años noventa. Este esquema tiene poco que ver con el “bienestar” de los puertorriqueños sino a los intereses estadounidenses, especialmente en el contexto de la Guerra Fría.

Sí, es cierto que la educación universitaria y su atracción de las mejores cabezas de América Latina y España posibilitaron el avance intelectual y tecnológico que estimuló la economía del país, pero, contrario a lo que alegan infantes dotados en la radio, esa no era la única estrategia económica. Tal sugerencia no tiene en cuenta los siguientes factores:

  1. Para todos los efectos, en los años cuarenta, cuando comenzó el despegue de la inversión económica de Estados Unidos en Puerto Rico, nuestra metrópoli no tenía rival económico alguno fuera de la Unión Soviética. Europa y Asia estaban devastadas por la Segunda Guerra Mundial.
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  2. No habían en esa época tratados de libre comercio que otorgaran libre acceso al mercado norteamericano. Aun en los cincuenta y sesenta, el número de estos tratados era bajísimo.
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  3. Durante los años 30 y 40, en parte por razones militares y de dominio, Estados Unidos invirtió en infraestructura lo que permitió la posterior extensión de la energía eléctrica, acueductos y carreteras para toda la isla grande (véase la literatura al respecto en Rodríguez Beruff, Strategy; Rodríguez Beruff y Bolívar Fresneda).

Esta situación posibilitó dicha inversión y permitió por muchos años el eslogan del Partido Popular Democrático en torno al Estado Libre Asociado (ELA): mercado común, moneda común, defensa común y ciudadanía común.

Ya ese eslogan es totalmente inválido ante la realidad de la globalización:

  • Mediante el rompimiento de las fronteras económicas, hoy hay una complejísima red de tratados de todo tipo que permiten el libre comercio entre países y, por ende, el libre flujo de capital: la Unión Europea, NAFTA, CAFTA, la Unión Africana, el BRICS, la Organización de Cooperación de Shangái, Mercosur, UNASUR, AFTA, etc. Además, países como Chile, Perú, Singapur y otros, tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En el caso de República Dominicana, no solo tiene libre acceso al mercado estadounidense, sino también es objeto de inversión china y tiene libre acceso al mercado europeo. El mismo Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico que nos dijo que la creación de NAFTA fue un gran shock económico para Puerto Rico.
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  • La Unión Europea tiene el euro como moneda de cambio. Panamá y Ecuador tienen el dólar estadounidense como moneda oficial. Argentina tuvo el dólar como moneda oficial y cuando no le convino volvió a su actual peso argentino. Sin embargo, como afirmaba el Dr. Joseph Stiglitz en la Universidad de Puerto Rico, estar atado a una moneda que no se controla es un gran problema para las finanzas locales. Esto también ha sido señalado como un problema por otros economistas (Collins, Bosworth y Soto-Class 20, 29).
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  • Estados Unidos tiene tratados de defensa con varios países del mundo.
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  • Debido a los tratados de libre comercio que se han establecido a nivel mundial, el asunto de la ciudadanía se ha flexibilizado, aun en el caso tan conservador como el de Estados Unidos. Ya la doble ciudadanía o más se están volviendo cada vez más comunes. Así lo reconoce la jurisprudencia estadounidense (Kawakita v. United States, 343 US 717 (1952)).

Ante este panorama el ELA ha sido un rotundo fracaso. Por todo lo mencionado, Puerto Rico no puede competir efectivamente a nivel global. Si lo que quiere su máximo desempeño en el mercado tiene que trabajar con el asunto del estatus. Puerto Rico en este momento no tiene en sus manos las variables económicas fundamentales para su revolución económica. En el presente, el gobierno federal domina: seguro social, retiro, servicio militar, moneda, inmigración, emigración, zonas de desastres, concierto de tratados políticos, militares o económicos, cabotaje, poder arancelario, regulaciones de bancos, puertos, comunicaciones (televisión, telefonía, internet), política contributiva, salario mínimo, política exterior, entre otros.

Todo esto nos ha impedido insertarnos de manera efectiva en los mercados mundiales, por lo que quedamos cada vez más aislados del mundo, incluyendo el mercado estadounidense. Se nos hace cada vez más difícil atraer capital por tener competencia con países como Singapur e Irlanda.  Nuestra exportación se ve paulatinamente reducida en la medida que muchos países del mundo han adquirido libre acceso al mercado que nos dábamos el lujo de lucirnos de que teníamos un “exclusive“. La ley de cabotaje contribuye sustancialmente al problema, costándonos desde una cantidad de $700 millones hasta, de acuerdo con la economista Rosario Rivera, cerca de $1.5 mil millones al año.

No hay acceso a los mercados y se nos cierran oportunidades, lo que significa que el problema del desempleo se agravará.

A pesar de ello, entre muchos líderes populares, hasta otros “analistas” que andan por ahí diciendo que lo del estatus es secundario … que primero hay que hacer a Puerto Rico rico (perdonando la redundancia) y después hablar del estatus. Sin embargo, después de ver este panorama del lugar cada vez más marginal que ocupa nuestro archipiélago en el mundo por falta de poderes, ¿me pueden decir en serio que el estatus es puramente secundario? ¿En serio? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero Estados Unidos nos impide ir a la quiebra o forjar una ley de quiebras local? ¿”El estatus no tiene nada que ver”, pero el Congreso utiliza su poder para imponer por encima de nuestra Constitución una junta fiscal para que le paguemos a los bonistas?… ¿pero que tenemos que ir al Congreso para solicitarle beneficios especiales para “salvar” nuestra economía (ni tan siquiera para estimularla)?

Mientras tanto, la Comisionada Residente recibió el puertazo en sus narices recientemente por parte de una mayoría republicana congresional ante la propuesta de considerar a Puerto Rico “doméstico” como una manera de colar la estadidad por la cocina. La Comisión de la Igualdad (un Plan Tenesí “wannabe“) está silente y predecimos que este organismo no logrará nada. Los plebiscitos no han sido más que un mal gasto de dinero. El Congreso insiste en tratar a Puerto Rico como un país foráneo. A esto combínese la aserción del Presidente Donald Trump en su visita a Puerto Rico en que decía sin el menor signo de bochorno que los puertorriqueños le cuestan a los Estados Unidos. Esto no pinta bien ni para el estadoísmo ni para los que abogan por un ELA con “unión permanente”. Por otro lado, el independentismo y el libre asociacionismo, ambos abogados por la soberanía separada, están en una posición minoritaria y sumamente dividida. Sobre esto, la periodista Wilda Rodríguez ha dicho más que suficiente al respecto y en unas partes de su artículo da en el clavo:

Ese ha sido nuestro talón de Aquiles. Que no nos podemos explicar la independencia desde aplacar las necesidades de la gente, sino desde nuestra retórica intelectual del socialismo y el patriotismo, que puede ser bastante lúgubre.

Cuando nos piden explicar cómo sería la economía en la república no podemos responder con un tratado de economía. Tenemos que hablar en arroz y habichuelas y no lo hemos sabido hacer porque nos empeñamos en explicar primero lo que es la lucha de clases y el neoliberalismo. En que hagan primero profesión de fe contra el coloniaje y por la muerte del tirano. Cuando llegamos a la respuesta concreta ya el paisano está roncando o se nos ha ido del lado.

Un país sumido en la desesperación, en gran parte por el problema del estatus encuentra el inconveniente de divisiones incluso dentro de los partidos y las ideologías políticas. Cuando se va al Congreso de los Estados Unidos, la respuesta (o mejor dicho, la excusa) es siempre la misma: “Pónganse primero ustedes de acuerdo y después vengan a hablar del estatus.” Lo más cercano a una solución a este problema es una Asamblea de Estatus (o una Asamblea de Pueblo) que sirva de mecanismo negociador con el Congreso de los Estados Unidos para que el mudo hable claro en torno a las opciones que está dispuesto a darle a Puerto Rico. Esta es una idea que debe fomentarse y explicarse bien en “arroz y habichuelas” al pueblo, no solo hacerle ver cómo el problema del estatus afecta cada esfera de su vida, sino que se le explique esta herramienta jurídica procesal, para empujarla al liderato de los partidos grandes (ambos sumamente reacios a llevarla a cabo). Coincido con la periodista Rodríguez de que esto debe hacerse en coordinación política con los boricuas que residen en Estados Unidos. De otra manera, el Congreso no tomará este asunto en serio.

Es importante recalcar que si se hace o no de acuerdo al Derecho Internacional en cada detalle no debe ser pretexto para una movida política potencialmente importante para la descolonización de Puerto Rico. El purismo en los movimientos políticos raras veces ha llevado a algo productivo.
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Política energética

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale Power).

Cualquier interés por resolver problemas energéticos debe mirar el tema desde un lente genuinamente científico. Se debe forjar una red que provea energía estable y barata. Uno de los graves problemas que nos impide atraer más efectivamente capital extranjero es el costo de la electricidad. Es claro que no importa el programa futuro para la energía eléctrica, habrá una transición a dos cambios fundamentales de la energía eléctrica: la creación de microredes y la transición a gas. En cuanto a lo primero, el huracán María ha revelado lo ineficiente que es la estructura centralizada actual, por lo que la creación de microredes será un gran adelanto.

Por otro lado, todos están de acuerdo desde hace más de una década de que Puerto Rico debería llevar a cabo su transición de petróleo a gas como fuente energética principal. En opinión de los ambientalistas, la provisión de gas es mucho más eficiente tanto energética como ambientalmente, pero debe ser en todo caso una medida temporera (con esto estamos totalmente de acuerdo). El consumo de gas no despide el nivel de gases de invernadero del carbón o del petróleo, además de que no contamina tanto el ambiente y su extracción es relativamente segura. Sin embargo, eso no lo detiene de despedir gases de invernadero a la hora de consumir, pero recordemos también el problema de coladeros de metano, un gas de invernadero peor que el bióxido de carbono.

De lo que claramente discrepamos de nuestros amigos ambientalistas es en cuanto a la futura transición de gas a “energía renovable”. Depende de la energía renovable que estemos hablando. El uso de plantas hidroeléctricas y quema de biomasa pueden ser algo prometedoras, aunque en el caso de esta última, depende de cuál biomasa y el grado de contaminación del ambiente. Los paneles solares son buenos para reducir consumo de combustibles fósiles en algunos lugares individuales, tales como Casa Pueblo. Compañías grandes como Google quieren depender de tecnología solar, pero usando ineficientemente grandes espacios para ella.

Desde un punto de vista ecomodernista queremos reducir lo mejor posible los espacios de actividad humana y maximizar los de la naturaleza. El problema de la intermitencia eólica y solar, además del enorme costo de las baterías de resguardo y su intermitencia es que su mantenimiento de todo el sistema es todavía bastante costoso y ocupa mucho espacio que de otra manera serían para dejárselo a la naturaleza. En Puerto Rico sí debe haber lugar para todas estas opciones. Lugares como Vieques y Culebra se beneficiarían con energía de viento y placas solares. Sin embargo, para el nivel de alta demanda energética del país, no solo de individuos sino de áreas industriales y centros comerciales, esto claramente no es suficiente.

Puerto Rico necesita moverse del gas a una coordinada red de renovables y otras fuentes energéticas que estén respaldadas con energía nuclear. También debemos considerar la exploración de fuentes geotermales, pero la tecnología ha avanzado hoy lo suficiente como para considerar la nuclear como más viable económicamente y la más segura. Como hemos visto en nuestro artículo sobre el fracaso del programa alemán de apagar todas las plantas y sustituirlas por renovables, el no tener en cuenta esta importante fuente de energía contribuye al consumo de carbón y otras fuentes de gases de invernadero. A finales del año pasado, un economista alemán de alto calibre, anunció el fracaso inevitable del Energiewende. El otro caso de ello es California, cuya insistencia en cerrar plantas nucleares le ha llevado a consumir más carbón, muy a pesar de su inversión en renovables.

En la revista Forbes en su versión cibernética, se ha hecho una muy buena sugerencia de ir pensando en utilizar en un futuro las plantas modulares que pronto podrían ser autorizadas por agencias federales tales como las de NuScale Power. Este tipo de planta está habilmente diseñada para utilizar la física como motor de la energía nuclear mientras que simultáneamente es su salvaguarda en caso de cualquier incidente (terremoto, huracán, etc.) que afecte el servicio eléctrico. En otro artículo hablamos de los detalles de esta planta. Para todos los efectos, es un reactor a prueba de accidentes nucleares.

 

Bajo este régimen libre de gases de invernadero y con una reducción considerable de contaminantes al medio ambiente, podríamos utilizar carros eléctricos sin preocuparnos por sus efectos al medio ambiente.

Una estrategia como esta, podría no solo convertir la red de electricidad de Puerto Rico en una de las más estables, sino que también su bajo costo podría hacerlo más atractivo para el capital foráneo, más rentable para los negocios locales y (¡quién sabe!) nos podría convertir en mejores exportadores de energía eléctrica. En este aspecto, deberíamos seguir la pauta dejada por Francia, en vez de imitar los intentos fracasados de Alemania y California. Además, debemos explotar mejor a PrepaNet para que compita más efectivamente en el mercado tanto local como internacional.

Nevis y Monserrat, más pequeñas que Puerto Rico han iniciado proyectos de energía geotermal. Algunos amigos han sugerido explorar esa alternativa seriamente. Sin embargo, se debe ver el asunto de su rentabilidad. Establecer energía termal en esas islitas no es demasiado costoso ya que están en zonas volcánicas, no así Puerto Rico. Algunos plantean el nivel de electricidad derivada de energía termal en el futuro sería muy bajo.
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Agricultura

En Puerto Rico, el sector agrícola vive sus momentos más difíciles, especialmente cuando el huracán María arruinó áreas agrícolas en el 2017. A pesar de ello, desde mucho antes de los efectos del meteoro, la agricultura del país se ha enfrentado a tres serios obstáculos para su desarrollo. El primero es la entrada cada vez mayor de productos de Latinoamérica y de otros lugares al mercado estadounidense y otros gracias a los tratados de libre comercio. El segundo, es un buen sector del pueblo que subestima el valor de la producción agrícola para las necesidades alimentarias de Puerto Rico. El tercero, son sectores políticos que desean rechazar y demonizar ciertas formas de tecnología que podrían ser beneficiosas para los agricultores y el medio ambiente.

Estos últimos desean regresar a momentos de antaño en que todo el mundo vivía más feliz, estable y saludable. Desgraciadamente, las estadísticas no favorecen esta interpretación del pasado, especialmente los que tienen que ver con la longevidad promedio en Puerto Rico. Hoy comemos mejor y tenemos mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Además, la lectura de La charcaGarduña de Manuel Zeno Gandía y La resaca y La llamarada de Enrique Laguerre (solo varios de muchísimos ejemplos de la literatura puertorriqueña) aclarará cualquier duda en torno a cuan “felices” éramos en el pasado. Es más, el retorno “a la naturaleza” sin electricidad ni vida urbana que ha representado estos últimos meses ha deteriorado el ánimo de los puertorriqueños, hasta el punto que varios han ido a otros países (especialmente Estados Unidos) donde sí hay electricidad. Cualquier retorno a las condiciones del siglo XIX sería objetivamente detrimental para los puertorriqueños.

Aquí abogamos por políticas con base en evidencia científicamente cualificada y, si se puede, con  base en  el consenso de la comunidad a nivel internacional. He aquí lo que la evidencia cientifica nos tiene que decir al respecto:

  • La Revolución Verde (siguiendo la pauta establecida por José Miguel Mulet, la segunda y tercera revoluciones verdes) ha salvado la vida de miles  de millones de personas alrededor del mundo, un logro que desafía las predicciones malthusianas más pesimistas (Mulet, ComerTransgénicos). Hoy día están muriendo de hambre cerca de 800 millones de personas, pero sin la Revolución Verde hoy estarían muriendo 2.1 mil millones (Lacadena 422). Esto no significa que todo sea perfecto, ya que algunos pesticidas y fertilizantes producidos a nivel industrial crean problemas de salud y al medio ambiente (piénsese en las zonas muertas del golfo de México). Sin embargo, sin la Revolución Verde, la devastación natural hubiera sido mucho mayor a la hora de alimentar la humanidad.
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  • Hay un consenso muy bien establecido en las ciencias que la agricultura orgánica no es muy productiva, que no añade valor nutricional significativo a los alimentos y que es imposible escalarlo sin  dañar muy buena parte de la naturaleza. La segunda revolucion verde ha logrado achicar el tamaño de la tierra necesario para los cultivos en  general, dándole así mayor espacio a la naturaleza, algo que es positivo  desde nuestra perspectiva ecomodernista. Contrario a lo que muchas veces se repite en línea, la ONU no favorece la agricultura orgánica para el futuro en gran medida por las razones ya estipuladas. Experiencias recientes con los alimentos orgánicos revela que su rendimiento es significativamente menor, por lo que para alimentar la población mundial actual se requeriría más inversión energética y mayor consumo de recursos naturales (véase este ejemplo en que rehusar utilizar ciertos pesticidas sintéticos implica mayor consumo ineficiente de agua y no es la primera vez que ocurre en Hawaii). Ambos factores siempre implicarán mayores costos para los consumidores que los alimentos producidos por la agricultura convencional. En caso de “acaparar el mercado”, la producción orgánica inevitablemente cerrará la puerta alimentaria a millones de personas y veremos la cifra de 800 millones de hambrientos subir considerablemente. Además, el uso de composta contribuye al cambio climático, ya que suele liberar metano. Aun así, algunos  sectores políticos del país  desean repartir tierras para uso “agroecológicos” y fomentar las cooperativas agrícolas. Aunque no nos oponemos en principio a medidas como esta, debemos tener cuidado de aprender de experiencias similares en otros países. De eso hablamos en otra entrada de este blog.
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  • Como definimos en  otro  artículo, cuando hablamos de organismos  genéticamente  modificados (OGMs) nos estamos refiriendo a los alimentos transgénicos y a los que se han modificado por ARNi. El consenso científico es  firme en que no hay evidencia alguna de que los OGMs sean menos seguros que los alimentos convencionales. Aun cuando tenemos claros casos de enfermedades y muertes registrados a nivel global debido a los alimentos orgánicos (véase el caso de la llamada “Crisis del Pepino“), el total de animales y de seres humanos enfermos o muertos que han sido afectados por el consumo  de OGMs no ha despegado de cero. En lo que concierne a la agricultura, el testimonio de la inmensa mayoría de los estudios, metaanálisis y revisiones científicas que se han hecho dan testimonio de que ha sido para mejor. En general, los OGMs han representado mayor eficiencia de de uso de terreno en cuanto a inversión de energía y rendimiento. Además, el testimonio de la inmensa mayoría de los agricultores es que ha mejorado su calidad de vida por varios factores: el aumento de ingreso económico neto que representa el mayor rendimiento, la reducción de pesticidas (especialmente insecticidas), el uso de pesticidas menos tóxicos (yerbicidas como el glifosato), la mejora en  salud, entre otros factores. En la India (donde irónicamente se alega que hay suicidios por los transgénicos), hay mayores índices de mejoría de vida: los agricultores producen más y adquieren más terrenos, sus hijos pueden ir a la escuela, comen más, etc.
    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

    Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim y Kouser, “Genetically” 2).

    Se puede constatar precisamente esto mismo a nivel mundial en los países llamados “en vías de desarrollo”.

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    Beneficio para los agricultores pobres

    Beneficio para los agricultores pobres (Klümper y Qaim, “A Meta-Analysis” 5)

    Ejemplo de ello también lo vemos con los cultivos de berenjena transgénica, que aumentó el ingreso de sus cultivadores en Bangladesh mientras que lograron reducir el uso de pesticidas por un 80 % o más.  Lo mismo se puede decir de la papaya transgénica (la Papaya Rainbow) que salvó la industria hawaiiana, sin hablar de la vida económica de los agricultores que habían sido devastados por un virus. Además, con la eficiencia de manejo de energía del cultivo de transgénicos, se ha podido evitar la emisión de cerca de 26.2 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono a la atmósfera, lo que sería equivalente a evitar las emisiones de 11.9 millones de carros por un año (Brookes y Barfoot).
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    Todo esto indica que Puerto Rico debe usar la mejor tecnología disponible, incluyendo OGMs, CRISPR-Cas9 entre otros (mutagénesis inducida, hibridación, selección artificial, etc.) si desea exportar productos agrícolas lo más baratos posible (dada la realidad de la ley de cabotaje y la feroz competencia en el mercado estadounidense a nivel mundial) mientras que, simultáneamente le proveemos mejor ingreso para nuestros agricultores e impactamos menos el medio ambiente.

Sobre esta última sugerencia, espero muchas respuestas, especialmente de parte de la izquierda política y grupos ambientalistas. Algunos de ellos nos invitan a mirar a otros países. Pues, hagamos eso mismo. Bajo el gobierno de Lula da Silva de Brasil y de los Kirschner en Argentina, ambos gobiernos de izquierda convirtieron a sus respectivos países en potencias mundiales en relación con los alimentos modificados por ingeniería genética. De hecho, son las dos potencias mundiales de exportación agrícola provenientes de transgénicos después de Estados Unidos.

Países productores de OGMs en el 2016

Países productores de OGMs en el 2016 (ISAAA 5-6).

Recordemos también que la prensa cubana exageraba un poco cuando describía a los transgénicos como el genocidio de nuestros tiempos (¡¿?!) y se ha vendido la idea de que Cuba era un país que ha tenido “éxito” con la agricultura orgánica. Irónicamente era el país cuya población mayoritaria favorecía a los transgénicos (el 79 %, Paarlberg cap. 1) y es uno de los países que más invierte en biotecnología, incluyendo los transgénicos, gracias al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en la Habana  (véase esta noticia, esta, esta y esta). Después de que el presidente boliviano Evo Morales se pronunció por una Bolivia “libre de transgénicos”. También aprovechó la ocasión para hacer declaraciones homofóbicas como, por ejemplo, que los transgénicos eran responsables de la homosexualidad y la calvicie. A pesar de estas afirmaciones tan bochornosas ganándole el repudio internacional, firmó una ley contra los transgénicos. Sin embargo, ahora se discute en Bolivia la vuelta a la siembra de OGMs debido a los bajos rendimientos de la producción de cultivos no transgénicos. Aun con todo, la ley no era efectiva y señal de eso es la exportación de $1.2 millones en cultivos transgénicos en Bolivia (vea la tabla arriba). Tampoco le ha impedido firmar un acuerdo con Rusia para la creación de un reactor nuclear para la modificación genética de alimentos vía mutagénesis inducida y otros propósitos. Por cierto, también contempla la futura creación de plantas nucleares para proveer energía eléctrica. Bajo el gobierno de Rafael Correa se elevó a nivel constitucional una prohibición de alimentos transgénicos en Ecuador, decisión por la que se arrepintió. Ninguna de estas decisiones de estos gobiernos es un misterio; Correa nos dice al respecto.

Dejo fuera el tema de la desastrosa política antitransgénica de Venezuela para pasar a otras discusiones.

Para hacer una política realmente productiva en el área de la agricultura, parece necesaria una aproximación impositiva sobre terrenos baldíos para estimular el uso más eficiente de estos. Esto, en combinación con medidas inteligentes y no fundamentalistas de cuido de terreno que podemos aprender de los mundos convencional, orgánico y agroecológico, se pueden utilizar todo tipo de alimento genéticamente modificado (cualifiquen como OGMs o no), especialmente para atender los problemas más importantes de nuestros agricultores. Además, debemos incentivar la siembra de alimentos con mayor aporte calórico (esto me lo señaló una amiga agrónoma). Finalmente, no podemos excluir la siembra de organismos modificados genéticamente para la producción de medicamentos y vacunas.

En muchos casos se habla de la “soberanía alimentaria” como un eslogan que se utiliza en contra de compañías como Monsanto, Dow, Syngenta, etc. Este término se ha convertido en un concepto más propagandístico que otra cosa. Sembrar orgánico o agroecológico no nos va a dar “mayor soberanía” sobre nuestros suelos ni va a ser la clave de triunfo contra las “malvadas multinacionales”.

Dosis de realidad: mientras las multinacionales utilicen las medidas más eficientes de producción agrícola y los agrosoberanistas sigan utilizando las más ineficientes, ganarán las multinacionales siempre.

No hay soberanía alimentaria, porque no hay soberanía política (véase nuestra sección sobre el estatus arriba).

Soberanía alimentaria (bien entendida) es el poder que tiene un país de dictar política pública sobre sus suelos para la siembra, la venta y el comercio de alimentos. De eso es que estamos hablando. Aunque Puerto Rico ahora no tenga poder último sobre sus tierras y comercio de alimentos, sí tiene un espacio para establecer ciertos reglamentos para ello. Necesitamos una política que establezca un eslabonamiento más efectivo del capital foráneo con la economía local de manera que estas compañías contribuyan a Puerto Rico no solo contributivamente (y así desincentivar los excesos de los subsidios contributivos), sino también con la provisión de productos que realmente atiendan los problemas de nuestros agricultores dada la realidad tropical del país. Por ejemplo, la siembra de piña en Puerto Rico se halla seriamente amenazada por la costarricense, en parte por la participación de Costa Rica en el CAFTA (del cual Puerto Rico no participa, véase nuestra sección sobre el estatus). Una parte de esa amenaza se debe a que se quiere importar semillas de Costa Rica a Puerto Rico, lo que aumenta el riesgo de que aparezca una enfermedad a la que las piñas costarricenses son susceptibles. Sin embargo, podemos imitar la obra de Dennis Gonsalves y su equipo con las papayas de Hawaii, hacer nuestras piñas resistentes a dicha enfermedad y proveerlas libre de costo a un precio asequible a nuestros piñacultores. ¡Qué lindo sería ese panorama para ellos y cuánta ventaja tendría Puerto Rico a nivel global en ese caso!

En caso de entrar en conflicto entre los intereses de los agricultores con alguna multinacional, necesitamos que la Universidad de Puerto Rico sea la alternativa. Este fue el caso de la India cuando no pudo negociar con una subsidiaria de Monsanto precios más asequibles para nuevas variantes de algodón Bt transgénico. El sector público brasileño ha tenido un rol clave en el desarrollo de frijoles transgénicos resistentes a plagas tales como el virus de la mosca blanca. Muchas de estas semillas se proveen a muy bajo costo a los agricultores. ¡Eso es soberanía alimentaria!
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Otros factores a tener en cuenta

El uso de glifosato

Esta es una minucia, pero necesita discutirse. En un arranque a muchos sectores políticos del país, especialmente al independentismo, se quiere prohibir el glifosato con base en una declaración de una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) que en una monografía lo clasificó como probable cancerígeno (2A). Esta monografía y otros artículos sumamente cuestionables desde la perspectiva de la inmensa mayoría de los científicos (véase nuestra discusión de algunos de ellos aquí, aquí y aquí) están dictando política pública. La monografía ha sido desmitificada por científicos competentes y hoy hay un escándalo en torno a algunos de los autores y asesores del IARC por ello. De eso hablaremos en otro artículo.

En toda esta discusión se nos olvida que la OMS no está de acuerdo con su rama y lo mismo puede decirse de prácticamente todas las agencias de regulación de alimentos y salud más importantes del mundo. La OMS y la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO) no respaldan al IARC, asimismo la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), Health Canada, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa (EFSA), la Agencia de Químicos Europea, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros. Hay estudios recientes, algunos de muy buena calidad, como los de cohorte, que no han encontrado incremento significativo de cáncer a personas expuestas al glifosato (véase este estudio). Todos los datos reseñados en revisiones científicas y metaanálisis no ha logrado establecer vínculo alguno entre el glifosato y el cáncer.

No obstante el consenso científico en torno al glifosato, se quiere prohibir. Usualmente el mantenimiento urbano los llevan a cabo los municipios. La experiencia del pasado y el presente nos dicen que sustituir el glifosato (sin justificación científica alguna) o el 2,4-D (otra sustancia relativamente inocua que se demoniza debido a su asociación con el agente naranja), conllevará mayores gastos para unos municipios que hoy día están quebrados. Si no pueden costearlos, entonces los asumirá un gobierno central, que también está quebrado. En otro artículo, hablamos del caso de Petaluma y de Australia. En una decisión más reciente, contra la evidencia provista por la EFSA, el presidente de Francia anunció que iba a prohibir el uso del glifosato. Italia irá por la misma ruta. Esto se hace sin haber evidencia alguna que señale que el glifosato sea carcinógeno, la movida es puramente de naturaleza política. Se propone como alternativa un yerbicida orgánico llamado ácido pelargónico. La evidencia disponible al respecto indica que es relativamente inocuo pero altamente costoso, no solo por el precio sino por ser menos efectivo, lo que implicaría mayor aplicación de la sustancia para que dé resultados equivalentes a los del glifosato.

La propuesta de la prohibición del glifosato en Puerto Rico, especialmente por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y otros sectores, cuando su producción es muy barata por estar libre de patentes, sería un gravísimo error fiscal y salubrista. Hasta que sea inviable su uso para mantenimiento y agricultura por la aparición de resistencias, es todavía la mejor opción y la más costoefectiva para el país.
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La salud

Símbolo de salud

Imagen cortesía de Free Clip Arts World.

Se ha discutido a saciedad el problema fiscal del sistema de salud de Puerto Rico. Se añora los tiempos del sistema anterior legado por Guillermo Arbona, y  se hace evidente el costo del actual, que fundamentalmente data del gobierno de Pedro Rosselló. Debido a la situación fiscal del gobierno, si no se recibe dinero federal para financiarlo, el sistema de salud colapsará este mismo año en el 2018. Esto representará un desastre salubrista muy serio y un gasto adicional que los puertorriqueños no podremos costear.

Se quiere volver al sistema Arbona, al menos en cuanto a la regionalización de los servicios de salud. Sin embargo, también se ha promovido la idea de un sistema de salud universal como los hay en otros países del mundo. Hay sistemas mixtos tales como los de Singapur (lugar número 2 en eficiencia), Francia (lugar 15), Australia (lugar 10) y Alemania (lugar 39) y Canadá (lugar 16), aunque hay también de medicina socializada, como el Reino Unido (lugar 21) (vean esas cifras en Bloomberg). Hemos dicho al comienzo de nuestra discusión sobre la agricultura que hoy estamos comiendo mejor y gozamos de mejor salud que en cualquier otro momento de nuestra historia. Eso es estrictamente cierto. Sin embargo, estamos a casi a la par con Estados Unidos (lugar 50) y simultáneamente estamos peor que los países mencionados en términos de longevidad de vida. Esta gráfica nos lo dice todo.

Gráfica de expectativa de vida

Gráfica de expectativa de vida (Cortesía de Google y el Banco Mundial)

El pertenecerle a uno de los países más ineficientes en cuanto a la provisión de salud para su gente es un gran problema colonial, especialmente cuando bastante de nuestro sistema de salud actual se diseña con la esperanza de que reciba dinero federal.

Fuera de esto, el sistema de salud actualmente sufre de lo que el economista Robert H. Frank llamaba “la bifurcación de Darwin” (Darwin’s wedge): hay sistemas que permiten el tipo de competencia descrito por Adam Smith que desembocan en los precios más bajos posibles y sirven al individuo y a la sociedad; pero también hay sistemas en los que, por externalidades posicionales, la competencia genera mayores costos sociales aunque beneficie individualmente a unos cuantos (Frank, The Darwin 16-29). Los hospitales no compiten por precios más bajos, sino por más y mayor calidad de equipo y recursos médicos, lo que en ocasiones genera un enorme costo social, especialmente para cualquier paciente que se atienda en ellos. Simultáneamente, los seguros privados procuran brindar la menor cantidad de dinero posible en casos de emergencias de su clientela con el objetivo de beneficiar al máximo a sus accionistas. De estos esquemas procede el modelo de HMO y de “cuidado dirigido” (“managed care“) que ha dado mucho que discutir y que en ocasiones ha sido objeto de escándalo en los Estados Unidos.

Gasto en salud, % del PDB

Gasto en salud, % del PDB (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Gasto en salud per cápita

Gasto en salud per cápita (Imagen cortesía del Peterson-Kaiser Tracker)

Un seguro universal con pagador único o bajo ciertas formas mixtas de contribución privada y pública es la manera más eficiente de colocar restricciones a todos estos abusos del sector privado de la salud. Como resultado, en los países mencionados, el costo de cubrir a toda su población implica gastos públicos significativamente más bajos que el sistema estadounidense que beneficia tan solo una porción de su población. En Puerto Rico, el sistema de salud público tiene un intermediario que absorbe una buena cantidad del presupuesto que se asigna en aras de beneficiar a la gente que es demasiado pobre para pagar un seguro médico privado.

Cualquier futuro plan de salud probablemente involucrará un plan de transición bien estructurado que desembocará en un sistema que consuma menos recursos del fisco público y atienda las necesidades por regiones. El plan deberá enfocarse en la prevención y cubrir las necesidades básicas de los pacientes y el sector privado podrá vender cubiertas adicionales. Los ingresos de cualquier sistema que se establezca probablemente involucrará una política impositiva progresiva para poder mantenerse. El sistema actual sencillamente no es sostenible.

Para mayores detalles, véase como ejemplo la sección de salud del programa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que de todos los programas de gobierno de los partidos existentes es la propuesta mejor detallada y elaborada.
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Desigualdad social

La desigualdad social ha sido un problema histórico (Toro; Segarra-Alméstica; Weiskoff y Wolff). Nuestra experiencia con María y las medidas de austeridad que incrementarán a medida que pase el tiempo no harán otra cosa que agravar más la situtación. Pertenecer a un país que, entre los industrializados, es el que más sufre de este mal no va a ser consuelo a nadie: el  0.1 % de su población en el 2007 tenía el mismo ingreso 220 veces mayor que el promedio del 90 % de la población más pobre; el 1% de los estadounidenses ganó 93 % de ingresos adicionales en el 2010 (después de la crisis del 2008) cuando se le compara al 2009 (Stiglitz cap. 1). Esto también se añade a otro mal a nivel global. De acuerdo con la organización Oxfam, 8 personas en el mundo ganan aproximadamente lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad.

Aun antes del huracán y los estragos de las políticas austeras, Puerto Rico tenía un mayor grado de desigualdad económica por hogar que el estado más pobre de Estados Unidos, el Distrito de Columbia y el estado de Nueva York (Toro 38). La tasa de participación laboral es una de las más bajas del mundo (40 %), lo que lanza muy serias dudas en torno a la cifra de desempleo (noviembre de 2017) que solo atiende a aquellos que buscan empleos (10.8 %) (cifra del Bureau of Labor Statistics). Está demás decir que hay una cantidad considerable de personas que han optado por la emigración.

Aun antes del huracán María, gobiernos de los dos partidos mayoritarios optaron por proveer incentivos para atraer la inversión de ciertos millonarios, tales como John Paulson, quien participó en propiciar la debacle mundial del 2008. Esta estrategia económica no obtuvo resultado alguno a nivel macroeconómico y parece que lo que había detrás era la teoría reaganiana del goteo (trickle-down economics), una tesis 100 % libre de evidencia científica y que a nivel social ha logrado generar más desperdicio de riquezas por parte de las clases altas que beneficios sociales (Frank, The Darwin 158-160). La razón de ello radica en que el sistema capitalista libre de restricciones fomenta la competencia entre gente de clase alta en la que no gotea riqueza “hacia abajo”, sino más bien los costos. Mientras más gasten los de arriba, más gastan los de las clases sociales inferiores aunque estas no adquieran mayores ingresos. A esto se le conoce como “goteo de consumo” (trickle-down consumption) o “efecto del gasto” (expenditure cascade) (Bertrand y Morse; Frank, Falling Behind prefacio, cap. 1; Frank y Crook; Frank, Levine y Dijk).

Dado este hecho, no debería ser sorpresa que el puertorriqueño consume demasiado.  Barry Bosworth y Susan Collins señalan que esto se da en las esferas pública y privada (47). William J. Baumol reportó que para el 2004, los puertorriqueños gastaban cerca del 98 % de sus ingresos, algo que describió como un “love-affair with consumption” (74). Esto contrasta significativamente con países como Singapur, que tiene una política bastante agresiva de ahorro (40 % del ingreso nacional, Collado Schwarz 53). Gracias a estas medidas, cuando Singapur cayó en recesión económica por la debacle del 2008, pudo tomar medidas al respecto e invertir cerca de $14 mil millones en su recuperación. Los fondos provistos por el gobierno federal para el Plan para la Recuperación de Puerto Rico fue la mitad de esa cantidad (Collado Schwarz 28). Esto se debe a que debido a sus serias limitaciones fiscales, Puerto Rico tendía a utilizar dinero prestado para gastos recurrentes. El mal de la corrupción contribuyó a la debacle. Por ende, no había dinero para subsanar una depresión económica como la que sufrimos desde el 2006.

Este tipo de arreglo económico no puede remediarse si el país no logra conseguir la creación de más empleos debido a sus serias limitaciones comerciales cada vez más grandes dentro del contexto del ámbito internacional (véase nuestra discusión del estatus). Las transferencias otorgadas de parte del gobierno federal en Puerto Rico se destinan en parte a compensar por muchos de estos problemas estructurales que implica la presente relación territorial con los Estados Unidos, lo que nos condena a una situación de extrema dependencia.

Sin embargo, exacerbar el problema con una mayor desigualdad no beneficia a nadie. Aquí sugerimos el remedio propuesto por el economista Robert H. Frank de un impuesto por consumo distinto al que existe actualmente. Para Frank, se debería hacer un impuesto por consumo progresivo que reduzca el gasto excesivo que hay al tope de la sociedad y redistribuirlo en la forma de inversión en infraestructura, salud, educación, universidad, entre otros. Esta medida ayudará a matar varios pájaros de un tiro: reducirá el efecto del gasto, fomentará el ahorro, proveyendo a la banca dinero que posibilite la liquidez financiera y se contarían con mayores recursos para invertir (Frank, The Darwin 76-81). Joseph Stiglitz también ha sugerido remediar ciertas externalidades negativas vía impuestos por valor de terreno de una manera parecida a la sugerida por Henry George hace más de un siglo, aunque más abarcadora: se debe imponer también al uso de recursos naturales (cap. 8). Este tipo de impuesto es más efectivo en áreas urbanas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar algo que el Centro para la Nueva Economía y varios economistas nos recuerdan: la necesidad de revaluar la política de exenciones contributivas. Los economistas no están seguros que muchas de estas exenciones y subsidios hayan rendido los frutos prometidos y que se ha creado todo un mercado de exenciones que beneficia a las multinacionales, pero no a Puerto Rico.
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Brecha salarial

En cuanto a la desigualdad por género, en Estados Unidos se ha reducido significativamente hasta el punto en que ya ha quedado una brecha muy estrecha entre la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Esto significa que la mayoría de la diferencia de ingresos entre los hombres y las mujeres se debe a la libre selección de empleos por parte de las mujeres y el costo económico de dedicarse al cuido de los hijos. A medida que siga evolucionando la economía de ese país, se espera que la brecha de ingresos se reduzca todavía más.

Eso no significa que la discriminación contra las mujeres haya desaparecido, hay indicios de que permanece en ciertos círculos (e.g. Moss-Racusin et al). Sin embargo, hay mayor conciencia hoy de la necesidad de evaluar por mérito y no por aquello que esté entre las piernas. Ese ha sido el gran triunfo del movimiento feminista y de mujeres que han luchado por su espacio laboral.

En el caso de Puerto Rico, afortunadamente hemos seguido este patrón que se ha visto en muchos lugares del mundo. Sin embargo, con todo, economistas como el Dr. José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y Eileen Segarra de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, han encontrado que aunque ha habido una reducción de la brecha salarial, y la mediana salarial de las mujeres supera a la de los hombres, todavía continúa existiendo. Esta discriminación se da en profesiones en las que abundan más las mujeres y las madres trabajadoras.

Los economistas aconsejan que para remediar algunas de estas situaciones hace falta enmendar la Ley de Igualdad Salarial para que también atienda casos de promociones a más altos puestos. También recomiendan la enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas y privadas. Vale añadir a esta opinión que el marco teórico para esta enseñanza debe estar sujeta a una autocrítica a la luz del debate científico al respecto, ya que algunas de las discusiones que se contempla exclusivamente desde la perspectiva constructivista social sin mirar ciertos aspectos de la herencia genética y otros factores.
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Educación

No me siento experto para aconsejar en el campo de la escuela primaria y secundaria. Sí limito mi comentario a indicar que el propósito de la educación de Puerto Rico solo se puede definir si hay un programa de país que le dé sentido. Dado que han habido personas competentes e incompetentes que han dirigido el Departamento de Educación con cada vez mayor dificultades, en la mayoría de los casos por razones político partidistas, lo que conviene en todo caso es rehacer el sistema. ¿Cómo? Allí los expertos dirán su parecer, pero dentro del marco de un programa que le provea dirección al país. En este escrito, espero proveer parte de ese marco.

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

En cuanto a la Universidad de Puerto Rico, este debería ser uno de los grandes protagonistas de cualquier impulso económico de nuestro país. Tiene intelectuales y científicos de primera categoría que nos ayudan a entender la situación actual y ofrecer alternativas al público.

En el presente, su estructura actual se presta a vaivenes político partidistas debido a la manera en que se nombran los miembros de la Junta de Gobierno y de cómo fluye la dinámica de poder político desde ese organismo hacia los departamentos.  Esto necesitaría una reforma universitaria integral más democrática en que haya una relación dialógica entre la esfera pública representada por la Junta de Gobierno y los universitarios: que los directores sean electos por sus departamentos, los decanos por sus respectivas facultades y los rectores por los senados académicos. Simultáneamente se debería dar mayor autonomía política y fiscal a los recintos y estructurar la universidad a la nueva realidad económica de Puerto Rico.

Por otro lado, debe haber una nueva actitud de la facultad universitaria para dirigirse al público, es decir, dar a conocer lo que puede aportar a sus regiones de servicio y al país. Varios de los recintos universitarios, además de proveer educación, también han sido fuentes de soluciones para varias comunidades en nuestro archipiélago. Sin embargo, siempre podemos ofrecer más. Es mediante la Universidad de Puerto Rico y universidades privadas que se podría mejorar considerablemente la provisión de alimentos modificados genéticamente sea por hibridación, selección artificial, mutagénesis, transgénesis o CRISPR-Cas9: para que rindan más, metabolicen más efectivamente los nutrientes de los fertilizantes (¡o produzcan sus propios nutrientes!) o que emitan menos gases de invernadero, etc. Aprendiendo del sector agroecológico también se puede combinar esto con la búsqueda de medios más eficientes de reciclaje de fertilizantes, técnicas de intercultivos, rotación de cultivos, técnicas de reducción de usos de pesticidas, técnicas de no talado, u otros. Esto ayudaría a construir unas bases firmes para una futura soberanía alimentaria en el verdadero sentido del término.

Ya están en pie programas de investigación y creación tecnológica de avanzada que el público desconoce por completo. La ignorancia de tales asuntos es de tal magnitud, que debido al mal académico del archipiélago de marfil (término acuñado por David Sloan Wilson), los académicos mismos no sabemos en absoluto lo que nuestros colegas de otros departamentos o facultades están haciendo. A pesar de que hay conciencia en la academia de que esto es así y que debería publicarse más efectivamente, se ha hecho muy poco para eso. Hace falta mayor agresividad en la diseminación de información al respecto, especialmente en las redes sociales. Por pura observación podemos percatarnos que los puertorriqueños están dispuestos a reproducir noticias que nos llenan de orgullo cuando hay logro en los deportes, en la tecnología, la medicina y las ciencias.

Las humanidades deben jugar un rol importante a la hora de aportar al país. El arte, el drama, el cine y la música reviven a un país en ocasiones deprimidas como esta, nos unifica culturalmente, nos vincula con el Caribe y es fuente de admiración para aquellos que nos visitan de todas partes del mundo. No va a haber recuperación económica si decae o muere su espíritu cultural y nacional.

La Universidad no puede limitarse a ser un instrumento de creación de capital destinado a migrar al extranjero. Eso es inevitable en un ambiente en que las oportunidades de empleo son escasas. Por ende, científicos sociales, expertos en administración de empresas y otros deberían buscar aquellos espacios del mercado, especialmente en cuanto a la llamada “economía del conocimiento” que podamos exportar y que brinde oportunidades de eslabonar el capital extranjero a la economía puertorriqueña, además de crear oportunidades para que florezca la economía local.

Finalmente, la Universidad puede ser un centro importante de cultura libre, fomentando la programación de software libre o de código abierto para las distintas necesidades del país. A la misma vez, debe promover incentivos para la creación de literatura libre y conocimiento abierto bajo licencias permisivas que puedan servir de referencia para los estudiantes y al país en general (e.g. libros de física, de filosofía y de economía bajo licencias de Creative Commons). Esto beneficiará a los estudiantes a la hora de invertir en libros impresos o electrónicos, ya que actualmente están siendo explotados por las editoriales comerciales multinacionales.  Además, se deberían digitalizar y publicar en el ciberespacio las tesinas, tesis de maestría y doctorales para que estén disponibles al público. Organizaciones como la Universidad Complutense de Madrid tienen, desde hace mucho tiempo, una política semejante. Se pueden establecer también ciertas políticas de colocar en línea todo producto artístico, musical, dramático o literario que desde hace años no se explotan comercialmente.
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Predicciones (nota cínica)

Esta es mi lista de deseos para este año. Sé que casi nada de esto se cumplirá en absoluto:

  • En cuanto al estatus, el gobernador está determinado a utilizar la futura fracasada Comisión de la Igualdad. Así que este será el curso de acción divisivo del país, no una Asamblea de Status.
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  • “¡¿Reactor nuclear?!  ¡NO! No queremos un Fukushima en Puerto Rico.” Así saldrán las hordas ante la propuesta, sin evaluar la planta modular NuScale ni averiguar cómo compara con el famoso reactor de Japón. Solo quieren “las renovables”, lo que nos va a estancar en el consumo del gas para el futuro.
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  • En cuanto a la agricultura, fuera de permitir que las multinacionales experimenten con los transgénicos, el gobierno no tocará ese asunto ni con una vara larga porque la propuesta es altamente impopular. Pues, seguiremos perdiendo ante una feroz competencia en el mercado mundial ni proveeremos a nuestros agricultores la mejor tecnología posible para beneficiarles.
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  • Sobre el sistema de salud … pues, colapsará y a Dios que reparta suerte. Solo el universo sabe si en el futuro se hará una reforma de salud apropiada.
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  • Sobre la brecha salarial, la legislatura (especialmente la Cámara de Representantes) tiene un liderato cercano al fundamentalismo cristiano, no se fomentará la educación con perspectiva de género ni se ocupará de atender los problemas de ascenso de mujeres a puestos más altos.
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  • El compromiso que los partidos mayoritarios han mostrado hacia las élites de Puerto Rico le disuadirán de adoptar un impuesto por consumo progresivo y tampoco estará inclinado a una imposición por valor terrenal.
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  • La educación seguirá desorientada sin un programa de país y lo mismo ocurrirá con la Universidad de Puerto Rico, que es un microcosmos de lo que ocurre a nivel macro.

No me creo Rukmini, pero creo que acertaré en la mayoría de los casos. ¡Feliz Año Nuevo!
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Referencias

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Andreotti, G. et al. “Glyphosate Use and Cancer Incidence in the Agricultural Health Study”. Journal of the National Cancer Institute, vol. 110, núm. 5, 2018, djx233. doi: 10.1093/jnci/djx233.

Baumol, William J. “Comment”, en Collins, Bosworth y Soto-Class, pp. 70-75.

Bertrand, Marianne y Adair Morse. “Trickle-Down Consumption”. The Review of Economics and Statistics, vol. 98, núm. 5, 5 de dic. de 2016, pp. 863-879. doi: https://doi.org/10.1162/REST_a_00613.

Bertrand, Marianne, Claudia Goldin y Lawrence F. Katz. “Dynamics of the Gender Gap for Young Professionals in the Financial and Corporate Sectors”. American Economic Journal: Applied Economics, vol. 2, jul. de 2009, pp. 228–255. doi: 10.1257/app.2.3.228.

Bosworth, Barry P. y Susan M. Collins. “Economic Growth”, en Collins, Bosworth y Soto-Class, pp. 17-67.

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El gobernador, Alemania y la energía nuclear

La situación del país y la consulta con Alemania

Tras la mala noticia de que la reforma contributiva de Donald Trump se aprobaría sin ciertas concesiones especiales para Puerto Rico, el país se prepara para su próximo “huracán” fiscal, que consistirá seguramente de un proceso de “phase out” de ciertas corporaciones foráneas controladas (CFCs) estadounidenses para evitar un impuesto de 12.5 % sobre cualquier ganancia obtenida por concepto de patentes y marcas comerciales. Para todos los efectos, a menos que se provea en el futuro algún tipo de alivio contributivo dentro de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, toda esperanza para restaurar la economía se ha desvanecido para al menos la próxima década. De este momento en adelante, esperamos que bastante de la futura discusión de mejoras económicas no pase de “jugar a la política”. A menos que cambien ciertas variables cruciales para mejorar la salud fiscal de nuestro archipiélago, no va a haber gobernador o junta fiscal que pueda hacer algo por mejorar la situación.

Sin embargo, como me dijo un querido amigo en el Viejo San Juan hace más de una semana, aun si hubiera pasado alguna excepción para las CFCs establecidas en territorios como Puerto Rico, parece que también se irían. Sin energía eléctrica funcional, sería muy difícil mantener ese atractivo que las mantiene aquí. Sería una torpe política energética el descansar en la capacidad de drenaje económico que supone operar con base en plantas eléctricas ruidosas consumiendo diesel.

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) ha lanzado un “plan de modernización” de $17.6 millardos que consiste básicamente de intentar restaurar la electricidad y una transición a microredes, ambas cosas muy necesarias. A la luz de esta realidad, el gobernador ha estado buscando alternativas. Como hemos visto, ha mostrado sumo interés en la inversión de Elon Musk para proveer baterías y paneles solares. De ello escribimos aconsejando suma cautela, ya que no necesariamente solucionará la estabilidad e infraestructura de la AEE. También hicimos un breve análisis del tipo de islitas en la que invirtió con sus famosas baterías y resulta que tienen una población y densidad poblacional menores que las de Puerto Rico. Nuestra sospecha se ha confirmado con reportes recientes de apagones en el sur de Australia, donde Musk pretendía resolver un problema de interrupciones eléctricas frecuentes. Los subsidios recibidos por Tesla en ese país (suman $50 millones) no han rendido fruto ante las tormentas eléctricas y desperfectos con los molinos de viento. Al apagar sus plantas de carbón, estos molinos no tenían respaldo, por lo que ahora los australianos parecen estar en igual condición que antes de la instalaciones de Tesla. Solo el tiempo dirá si a la larga esta fue una buena inversión del estado. En cuanto a la donación de las baterías Tesla al Hospital del Niño, hasta donde hemos visto no ha salido nada en la prensa local en relación con su efectividad, aunque no sorprendería si ha ayudado a esa institución. Eso esperamos.

Ahora el gobernador Rosselló ha puesto su vista en Alemania, hoy día considerada uno de los centros más importantes de inversión en energía renovable del mundo. En un artículo de Caribbean Business fechado el 5 de diciembre de 2017, se nos dice que el Departamento de Desarrollo Económico reveló una alianza entre Puerto Rico y Alemania a la luz de los acontecimientos recientes en relación con el desastre dejado por el huracán María. Este vínculo con el estado alemán Baden-Wurttemberg colaborará con las universidades locales para hacer un estudio abarcador y así identificar las necesidades de Puerto Rico y desarrollar un “modelo bioeconómico autosustentable”. Esto incluye el establecimiento del uso de energía renovable por parte de la red energética de Puerto Rico. Estas medidas han sido vistas con beneplácito por organizaciones tales como la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, German Trade & Invest y  Enterprise Ireland.

Hay que decir que no está mal la idea de utilizar desechos agrícolas como combustible, aunque algunos expertos y activistas en medidas verdes han levantado una bandera roja ante la explotación de ciertas formas de biomasa como “solución verde”, ya que parecen fomentar la contaminación del ambiente y contribuir al bióxido de carbono en la atmósfera.

No obstante, se pueden levantar dudas también en torno a cómo Alemania invierte su capital en renovables, especialmente ante la política conocida como Energiewende que proyecta el cierre de todas las plantas nucleares de ese país y ha invertido una enorme cantidad de recursos en energía renovable.

¿Quiere el gobernador ensayar en Puerto Rico un Energiewende?
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Mientras tanto, Francia dice “Gracias, pero no gracias” a un posible Energiewende

Si algunos escucharan a ciertos políticos y comentaristas en la radio, parecería que la energía alemana funciona casi todo con renovables.  Cuando toca el tema (en muy raras ocasiones), Doña Miriam Ramírez de Ferrer, figura eminente en el estadoísmo, se escandaliza en torno a cómo el uso de las renovables en Puerto Rico es tan pobre, mientras que Alemania (que tiene tan poco sol) tiene una red eléctrica que funciona tan bien con la energía solar. No es la única que piensa así, hay vocales de todo el espectro político en torno al éxito que este territorio europeo ha tenido con las renovables. A cada rato salen memes en Facebook diciendo que las renovables “excedieron” el consumo de electricidad, aunque olvidándose que se refiere a la totalidad de los que consumen esa energía, no a la totalidad de los consumidores de elctricidad del país. También beben de las aguas del Leteo al no tener en cuenta otros factores que discutiremos.

Emmanuel Macron

Emmanuel Macron. Foto cortesía del Servicio de la Prensa del Presidente de la Federación Rusa (CC-BY 4.0)

Mientras perdura este “hype” y el gobernador desea fortalecer la red eléctrica junto a un estado alemán, el Presidente de Francia, Emmanuel Fréderic Macron, dice, “No gracias” a la implementación del Energiewende en su país. La razón de eso es bien sencilla, sus plantas nucleares proveen la mayoría (74.5 %) de la electricidad y es energía limpia que no emite bióxido de carbono. Nos dice Macron, según citado por Reuters:

No idolatro en absoluto la energía nuclear. Pero pienso que debemos escoger las batallas. Mi prioridad en Francia, Europa e internacionalmente es el bióxido de carbono y el calentamiento (global)….

[La energía] nuclear no es mala por emisiones de carbono y es la medida más libre de carbono que produce electricidad junto a las [fuentes] renovables.

De hecho, esto es correcto, Francia ha reducido las emisiones de bióxido de carbono a la atmósfera significativamente. Esta reacción de Macron es plenamente consistente de presidencias anteriores en relación con la presión de los grupos verdes europeos. Un comunicado dado a conocer por Wikileaks revela que el gobierno de Nicolás Sarkozi permitió la oposición de los verdes a los transgénicos siempre y cuando redujeran la presión política contra las plantas nucleares (véase el número 10 de dicho comunicado de España a Estados Unidos).

Comunicado de España a Estados Unidos

Comunicado de España a Estados Unidos. Imagen de J. M. Mulet.

¿Por qué se empecina Francia en defender sus fuentes nucleares y no se mueve a las renovables como ha hecho Alemania? ¿Acaso no se da cuenta de lo que ocurrió en Fukushima como algo que potencialmente podría pasar en esa nación germánica?
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El resultado del Energiewende alemán … más consumo de energía fósil y nuclear

La fantasía de que la mayoría de la energía eléctrica en Alemania proviene de la energía solar o eólica se desvanece al enfrentarnos a los números.

Generación de energía eléctrica en Alemania.

Generación de energía eléctrica en Alemania. Cortesía de Strom-report.de (CC-BY-ND 4.0).

Como podemos ver, tal convicción en torno a ciertas renovables es una apreciación muy superficial de la situación. Nada más con ver esta gráfica provista por las autoridades públicas sobre el estatus de la generación eléctrica en el 2016 revela que más de la mitad (52.2 %) de la energía alemana proviene de combustibles fósiles. En la lista aparece algo llamado “lignito“, este es el peor tipo de carbón que existe que combina dos aspectos fatales: es muy barato y es alto en emisión de bióxido de carbono. Veremos después por qué Alemania se ha visto obligada a utilizarlo.

Se argumentará a todo esto que de todas formas, Alemania está teniendo éxito, ya que su reducción de emisiones de gases de invernadero en Alemania de 2004 al 2010 se redujo un 10.3 % en relación con Francia (8.4 %). Sin embargo, esta apreciación no tiene en cuenta que la mayoría de la energía en Francia es limpia. Tengamos en cuenta las siguientes cifras energéticas de ese país: nuclear-74.5 %, hidroeléctrica-16.3 % y termal-9.1 %. Todo esto suma un total del 99.9 %. El restante 0.1% incluye la provisión de energía por parte de placas solares y molinos de viento. En ese contexto, el porcentaje de reducción de emisión de carbono en Francia de un 8.4 % lo convierte en un país obsesionado por salvar el planeta de verdad (¡como debería ser!)

Claramente esta no es la realidad de Alemania. La cifra de 10.3% en el caso de Alemania solo es válida hasta el 2010 y después, como pueden apreciar, los números en torno a la emisión de bióxido de carbono no son alentadores.

Año – Emisión de CO2 (MTOE)

2010 – 762
2011 – 748
2012 – 755
2013 – 760

No solo eso, sino que vemos un patrón como este desde que comenzaron a decomisar las plantas nucleares alemanas por presiones políticas de los grupos verdes. Desde entonces, ha aumentado el consumo de carbón.

Entonces, ¿qué ha hecho Alemania con las renovables? Sin lugar a dudas, desde que la canciller Ángela Merkel ha actuado por presión de los verdes, se ha continuado la política (ya establecida desde principios de los 2000) de invertir en energía solar y eólica. Por ejemplo, Alemania ha invertido 100 mil millones € (es decir, cerca de US$130 mil millones) en placas solares, lo que demuestra su agresividad en dicha medida energética. ¿Resultado? Consulten la gráfica ya provista: la energía procedente de las placas fotovoltaicas no excedió el 6% en el 2016 (véase Frondel at al., 2014). Es decir, para proveer 6 % de energía solar tuvo que invertir más de $130 mil millones. ¿Tiene esto sentido económico?

Es más, ¿tiene esto sentido ambiental? Debido a que no ha podido sustituir rápidamente la energía nuclear que clausuró en favor de la energía solar, ese país no  ha tenido más remedio que abrir las centrales de carbón, incluyendo las de lignito. Ahora Angela Merkel está atrapada políticamente en relación con este tema ya que ella necesita una coalición con los grupos verdes. El problema es que ellos le pidieron que cerrara las centrales nucleares y ahora le piden que cierre las de carbón.  Desgraciadamente para ella, las leyes de la física no le prestan atención a los sondeos de opinión pública ni a quién saldrá favorecida en las próximas elecciones alemanas.

Ahora bien, dejando a un lado el hecho de que la fabricación masiva de placas solares es altamente tóxico y que parece que va a ser una fuente tan importante de una futura “basura electrónica” (en inglés “e-waste“)  que ha alarmado a Japón, ya es un hecho que las medidas “verdes” de Merkel al respecto van a hacer que Alemania no llegue a su meta de reducción de emisión del gas de invernadero. Esto es algo ya ampliamente aceptado por la comunidad científica y “think tanks” como Agora Energiewende, Oxfam y otros. Los números no son alentadores. Uno de los autores de un estudio reciente por Agora Energiewende (Gaichen et al, 2017) ha descrito el fallo como uno espectacular.

Nur 30 Prozent statt 40 Prozent weniger CO2 ist nicht ein bisschen daneben, das wäre eine krachende Verfehlung des Klimaziels für 2020.

Un documento del gobierno alemán disponible recientemente en la Internet revela que oficiales del gobierno consideran este hecho como uno “desastroso” para la reputación de Alemania como líder en cuanto a la resolución al problema del cambio climático.

Emisiones de gases de invernadero

Emisiones de gases de invernadero. Imagen cortesía de Agora Energiewende (Graichen et al., 2017, p. 4).

Es más, para reducir su dependencia en carbón, especialmente del lignito, Alemania se ha visto en la necesidad a comprarle energía a Francia y a la República Checa, la energía provista es nuclear.

Para colmo, el grupo la organización Energy for Humanity radicó su informe en torno a las emisiones de bióxido de carbono basándose en las cifras disponibles por distintas agencias europeas. Entre las cosas que tiene que decir es que, en términos absolutos, Alemania fue el país europeo que más emitió bióxido de carbono. Si no fuera suficiente, hizo un vídeo en el que se puede ver muy claramente las emisiones de CO2 de Francia y Alemania (una al lado de la otra) durante el 2017. Francia, Noruega y Suecia fueron los países que menos emitieron gases de invernadero. Noruega goza de una topografía que le permite proveer casi la totalidad de la electricidad mediante plantas hidroeléctricas. Mientras tanto, Francia y Suecia descansan en la energía nuclear como su fuente primordial y la combinan con fuentes hidroeléctricas y eólicas.

Para todos los efectos, el Energiewende ha sido un rotundo fracaso … ¿y el gobernador de Puerto Rico está haciendo qué con Alemania? ¿Y quiere invertir en energía solar con Elon Musk? ¿En serio?
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La mejor sugerencia: energía nuclear modular, cuando lo pequeño es bello

En calidad de reflexión de la realidad de Puerto Rico, se publicó un artículo iluminador en el portal de Forbes.com escrito por el científico ambiental James Conca titulado “Are We Going to Help Puerto Rico Power Up?” Allí, hace un diagnóstico de la situación después de María y predice que en el mejor de los casos no va a haber restauración de la totalidad de la energía eléctrica hasta el próximo verano. Un servidor quisiera darse terapias con el Dr. Conca para conseguir tal optimismo, además de averiguar qué es lo que sea que se está tomando para tal percepción de las cosas.

Lo que se ha recalcado en el artículo y que probablemente no se ha tomado en serio, es su sugerencia de crear un sistema basado en energía nuclear modular tal como está desarrollando la empresa NuScale Power además del empleo de paneles solares y baterías de reserva. Resalta que esta sería mejor alternativa que el estado de cosas actual: los puertorriqueños consumimos energía cuyo 48 % proviene del petróleo, 30 % de gas natural y 18 % del carbón. Es decir, el 96 % de nuestra energía procede de combustibles fósiles, solo el 3 % procede de energía renovable. En cuanto al carbón se refiere, se ha levantado la voz de alarma en la prensa estadounidense ante el factor de que una porción del polvo de las cenizas de carbón en Guayama se pudo haber diseminado a raíz del huracán María.

Integral Fast Reactor

Integral Fast Reactor

No somos ingenuos. Ante una propuesta del establecimiento de una planta nuclar, también esperamos movimientos en contra, especialmente por estar localizada en un área sísmica y sujeta a fenómenos atmosféricos como los huracanes.  Sin embargo, tal perspectiva basada más en el miedo y la ignorancia que en otra cosa, pierde de vista los siguientes puntos:

  • De todas las fuentes de energía que hay disponible ahora mismo, la procedente de energía nuclear es una de las más seguras, aun si tenemos en cuenta los accidentes de Chernobyl, Green Mile Island y Fukushima. Esta ha sido la conclusión a la que han llegado los estudios más competentes en torno al tema (e.g. este estudio, este y este).  Sí, es más segura que la energía solar.
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    Tabla de externalidades por Ecofys.

    Tabla de externalidades de combustibles hecha por Ecofys (Alberichi et al. 2014, p. 37). Nótese que si se suman las dos barras de externalidades de las placas fotovoltaicas, sería mayor que las de la planta nuclear. Véase también que su contribución al cambio climático, a la toxicidad humana y a los desperdicios es mayor que la de las plantas nucleares.

     

  • Contrario a la impresión que tienen muchas personas, la energía nuclear ha salvado muchas más vidas que las que ha cobrado. Este ha sido el resultado obtenido por científicos de la NASA al respecto.
El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009)

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009). Fuente: Karetcha & Hansen, 2013.

  • Desde que se hizo la planta conocida como el Integral Fast Reactor (IFR), la energía nuclear es más segura que en cualquier otra época de la historia. Esta utilizó por primera vez un mecanismo de seguridad pasiva inherente a su sistema, es decir, medidas para evitar el derretimiento del combustible sin intervención humana o eléctrica alguna en caso de algún accidente. Se efectuaron varias pruebas que reproducían situaciones semejantes a las vividas en Chernobyl y Fukushima y en todos los casos pasivamente se impidió un derretimiento del combustible. El programa fue detenido por la presidencia demócrata de Bill Clinton y el Congreso lidereado por John Kerry al retirar los fondos para el IFR. Hoy día existen muchos modelos de plantas nucleares con seguridad pasiva y que han sido o están siendo puestas a prueba en distintas partes del mundo (particularmente Estados Unidos, India y China), tales como el AP1000 y TerraPower. Otros proyectos como Transatomic Power, promovido por su presidente ejecutiva Leslie Dewan, busca reciclar desperdicios nucleares utilizando sal derretida en una planta que tenga seguridad pasiva. Parecen prometedores los experimentos con energía nuclear utilizando torio.

Ahora bien, se nos propone una planta nuclear modular como la de NuScale. El diseño de los módulos se basa parcialmente en el de los reactores de presión de agua convencionales y cada uno está hecho de acero inoxidable. Lo que hace el diseño particularmente brillante es que este tipo de generación nuclear está fríamente calculado para generar electricidad maximizando las propiedades físicas del agua, la dinámica de los fluidos y  la gravedad.

Cada módulo se ha colocado en un recipiente y varios de estos a su vez se encuentran en una piscina subterránea súper resistente a movimientos sísmicos y que contiene 4 millones de galones de agua.  Este agua serviría para el enfriamiento en caso de cualquier falla. Como está bajo tierra, no representa ningún peligro para la superficie.  En otras palabras, estamos ante una planta a prueba de desastre nuclear.

Si falla cualquier electricidad, el agua absorberá el 90 % del calor proveniente del módulo. Este liberará el calor al hervirse y después de varios días (más de 30 días), por pura convección, el aire continuaría enfriando el módulo indefinidamente. Esto evita el derretimiento del combustible sin intervención humana alguna. NuScale Power llama “Triple Crown For Nuclear Plant Safety™” a esta combinación de seguridad en que para apagar la planta no necesita mano humana, ni electricidad ni agua adicional. A esto se añaden varios elementos adicionales de protección, entre ellos medidas para resistir terremotos, el impacto de algún avión o algún fenómeno ambiental como un huracán.

Cada módulo tiene la capacidad de proveer electricidad a 40 mil casas.  Como cada planta usa un grupo de módulos, una que contenga cerca de 12 módulos puede proveer electricidad a 480,000 hogares. Para recargar la planta de combustible no hace falta apagarla. Toda esta estrategia hace de esta inversión un modelo rentable.

La razón de por qué se recomienda NuScale es porque es el único nuevo diseño modular cuyo informe de detalles de la planta ha sido aprobado para revisión por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos. Esto se ha tomado en la industria como una señal positiva, ya que el informe tiene todos los detalles completos del funcionamiento de un reactor NuScale, especialmente en lo que concierne a seguridad. Además, ya se han hecho pruebas de seguridad exitosas. La empresa ya tiene planificada la construcción de una planta en Idaho. Se espera que sea el primer reactor modular aprobado por el gobierno federal.
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Conclusión

El meramente sugerir el uso de alguna planta nuclear, aunque sea tan segura como el IFR o lo que proyecta NuScale Power puede ser fuente de muchas protestas en el país. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de lo que la evidencia científica nos presenta por el momento. ¿Qué nos dice la eviencia?  Por el momento, todo indica de que una propuesta para un  país como Puerto Rico, el basar su energía eléctrica exclusivamente en fuentes eólica y solar es pura fantasía. Estas medidas tienen su lugar en una red eléctrica, sin embargo, ambas sufren de intermitencia. Esto quiere decir que necesitan respaldo de alguna otra fuente de energía más estable y que suele ser un combustible fósil (hoy día el preferido es el gas natural). Sin embargo, lo que debe quedar claro es que a estas alturas, la energía nuclear junto a otras (como geotermal o hidroeléctrica) deben jugar un papel medular si queremos reducir las emisiones de bióxido de carbono a la atmósfera y los problemas de desperdicio que nos aquejan actualmente (como el de las cenizas del carbón).

Mirando hacia países que han hecho política pública con base en una utopía irreal “verde” no solo es una pérdida de tiempo, sino también de recursos y un peligro para el medio ambiente. Alemania es hoy día un ejemplo de ello. ¿Por qué queremos seguir la línea de Alemania y no el sendero de Francia? Lo menos que Puerto Rico necesita ahora es un Energiewende. Este no es momento de “jugar a la política”.

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