La crisis de un generador de capital, la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras

La aproximación puramente capitalista de una universidad es algo que muchos, con razón, desprecian. Una verdadera universidad tiene un valor que va más allá del puro criterio costo beneficio, sino que incluye dimensiones culturales y morales para la región que la alberga. Gracias a la Universidad de Puerto Rico, nuestro país forja su identidad puertorriqueña, formula proyectos de país y pondera en torno a los asuntos que afectan día a día de los boricuass. Desgraciadamente, esta institución está acompañada de muchos defectos: pobre actividad de avalúo, no muy buen desempeño de unos pocos docentes y no docentes, ocasiones de paralizaciones de labores por razones internas o externas, una infraestructura que no está a la par con muchas de las universidades privadas a la altura del siglo XXI, entre otras.

Aun así, en los últimos años, la Universidad ha hecho esfuerzos genuinos a nivel sistémicos de mejorarse. Ya se está implementando un programa piloto para el uso de la plataforma Moodle y otras aplicaciones libres y de código abierto a nivel sistémico, algo que le ha ahorrado mucho dinero en licencias privativas. Esto nada más, también le ha permitido no gastar millones de dólares en papeles y libretas para exámentes, pruebas cortas, asignaciones, entre otros. Ya va apareciendo gradualmente la infraestructura para los salones, tales como proyectores, pantallas, entre otros. Se está enfatizando la importancia avalúo, no solo en el salón de clases, sino también a nivel departamental y de recinto. Estas y otras medidas posibilitan el mejoramiento de calidad de la enseñanza y la investigación que tiene que aportar a Puerto Rico y al mundo.

No obstante ello, todavía hay problemas que están relacionados con la depresión económica que sufre Puerto Rico desde el 2006 y otras medidas que han agravado artificialmente el problema: como el hecho de que la Junta de Control Fiscal determinara que a la Universidad pública se le pueden recortar $450 millones adicionales a los $340 millones que ha logrado ahorrar la institución durante los últimos 4 años.

Esto a su vez, agrava una serie de problemas que se han ido acumulando desde hace mucho tiempo:

  • La congelación de plazas ha llevado a un serio problema de ingresos a nivel del Sistema de Retiro.
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  • El incremento de reclutamiento de profesores por contrato y a tiempo parcial afecta la misma dinámica departamental: algunos permanentes se piensan retirar sin nadie que ocupe las plazas, algo que significa cada vez menos profesores miembros de comités de personal estén condenados a evaluar a sus pares en probatorio o por contrato para velar por la calidad de la enseñanza, pocos profesores calificarían para ser senadores académicos o directores de departamento, etc.
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  •  El recorte de $450 millones afectaría también innecesariamente la disponibilidad de recursos para investigadores, profesores y estudiantes.

A estas alturas, todavía no se sabe de dónde la Junta de Control Fiscal sacó la cifra de $450 millones, lo que parece una posición a todas luces arbitraria. Se ha dicho en muchas ocasiones que debemos aportar y hacer propuestas de viabilidad económica ante la Junta. Sin embargo, lo que parece muy evidente es que a la Junta no le interesa la salud económica de la Universidad. Hasta economistas que previamente favorecían este organismo supragubernamental encuentran que sus propuestas son una locura.

Aún con todos los defectos mencionados, la Universidad de Puerto Ricose sigue destacando como un motor vigoroso de generación de capital económico y cultural. Como señalamos en otro artículo, este organismo de educación superior contribuye a nuestro Archipiélago de maneras insospechadas y que en muchas ocasiones el público no conoce.

El pasado mes, tuve la fortuna de asistir al Encuentro Nacional de Ética en Porta del Sol, coordinado por la Fundación Movimiento Ético, donde depusieron varios profesores del Recinto Universitario de Mayagüez (Dr. Marcel J. Castro, Dr. Benjamín Colucci, Profa. Cristina Canals Silander, Coordinadora del Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades). Presentaron toda una serie de proyectos de rehabilitación de estructuras en comunidades, a la vez que mostraron cómo adiestraron a distintas personas para la autogestión y creación de empleos. (Espero que más adelante, los vídeos de esta actividad estén disponibles al público).

El excandidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP), Carlos Ignacio Pesquera, en su programa en Radio Isla, ha entrevistado a ciertas personas del sector privado que han dejado claro testimonio de la enorme contribución de la Universidad de Puerto Rico. Parte de la razón de ser de la inversión extranjera en el país se debe a la formación de expertos y personal diestro que sale de dicha institución pública.

Como dijimos en nuestro artículo previo sobre la Universidad, esta se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Recuerden la lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados. Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.

No olvidemos tampoco que muchos de los egresados de sus distintos programas son las que nutren la infraestructura intelectual de las universidades privadas. La Universidad Interamericana, el sistema Ana G. Méndez, entre otras, dependen de la calidad de historiadores, planificadores y expertos que forma la Universidad de Puerto Rico.

En una sección de Tribuna Invitada del periódico El Nuevo Día, el economista José Caraballo trae a colación otras consideraciones:

¿Es posible una economía del conocimiento sin la UPR? No, miren la importancia del Instituto Aeroespacial para el nicho del noroeste. Sin investigación no hay economía del conocimiento y la UPR es la que más investiga en Puerto Rico. Según Webometrics, el 88% de los 113 científicos más citados en Puerto Rico están afiliados a la UPR. De hecho, un recinto subgraduado pequeño como Cayey cuenta desde el 2003 con más de 122 publicaciones arbitradas (algunas de ellas en revistas como Nature), superando a la mayoría de las universidades privadas. Además, según el Consejo de Educación, la tasa de graduación del sistema UPR a nivel subgraduado es un 80% más alta que el promedio de las universidades privadas.

La UPR, ¿derrocha mucho comparado a las privadas? Para poder atraer profesores que investiguen, la UPR paga cerca de $10,000 más que las privadas. Sin embargo, la UPR no provee un aumento salarial a sus profesores en más de 10 años, ni costea todos sus viajes, no le paga a sus atletas, sus directivos no cobran millones de dólares como algunos en las privadas y muchos salones siquiera tienen aire acondicionado como en privadas.

En otras palabras, Puerto Rico invierte con la Universidad de Puerto Rico, no está “gastando” dinero. Viéndolo desde esta perspectiva, aun si lo queremos ver todo estrictamente a nivel costo beneficio, el recorte que piensa hacer la Junta de $450 millones es una solemne insensatez. Si introducimos a la ecuación el factor cultural, los distintos programas de los diversos recintos para actividades recreativas, deportivas y culturales le inserta vida a los municipios … lo que redunda en una mejor actividad económica. Quitarle esos fondos, sería agravar la salud económica de los municipios.

Frecuentemente se escucha en la radio el nivel de corrupción que existe en la Universidad de Puerto Rico y el grado de saqueo en la institución. Aunque estos señalamientos no dejan de tener razón, no son suficientes para condenar toda una institución que todos los días le da y le sigue dando mucho al país. Si procede la extirpación de $450 millones injustificadamente a este patrimonio nacional, Puerto Rico perderá un gran generador de capital y contribuirá al empobrecimiento de nuestra sociedad.

Los académicos tenemos que hacer de nuestra parte para dar a conocer públicamente las grandes aportaciones que hacemos todos los días y que deberían ser motivo de orgullo para los puertorriqueños. Para la supervivencia de la Universidad, se hace compulsoria una campaña para que el público vea lo que estamos haciendo a nivel de aportaciones comunitarias y educativas, adelantos tecnológicos y científicos (desde la nanotecnología hasta la NASA) y creación de capital económico y cultural. En la última reunión del claustro de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, quedamos en la creación de algún portal que diera a conocer públicamente nuestro impacto a las comunidades de Cayey y regiones adyacentes.

Cada grando de arena para concienciar a la nación puertorriqueña en relación con este tema, generará mayor favor de la opinión pública y una mejor disposición a que entienda lo que a estas alturas es evidente y que la mayoría de los economistas ahora se dan cuenta: que la Junta de Control Fiscal no viene a “sanear” fiscalmente a Puerto Rico, sino a cobrar a expensas de la propia salud económica de los puertorriqueños.

Esta inversión del pueblo merece ser defendida para crear una mejor economía de solidaridad en todos los niveles de la vida puertorriqueña.

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Problemas con el Observatorio de Arecibo

Arecibo_Observatory_Aerial_ViewEl observatorio Radiotelescopio de Puerto Rico se está convirtiendo en otra víctima de la crisis económica de Puerto Rico y de los graduales recortes de gastos en ciencias que ha estado llevando a cabo el gobierno de los Estados Unidos. Además, también ha caído en el problema común de cualquier tecnología creada durante la segunda mitad del siglo pasado: sus facilidades son consideradas obsoletas cuando se les compara con aquellas que han sido modernizadas.

Históricamente, desde 1970 el Observatorio era financiado por la Fundación Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (NSF por sus siglas en inglés) y la Administración Nacional del Espacio y la Aereonáutica de Estados Unidos (NASA). Sin embargo, la NASA fue reduciendo gradualmente sus fondos y, desde el año 2006, la NSF ha recomendado menos fondos para su mantenimiento. Más tarde, en el 2011, este organismo gubernamental también terminó el contrato de administración de la Universidad de Cornell. Aunque la NSF continúa el financiamiento, han habido varios intentos del gobierno de Puerto Rico y de  organizaciones académicas públicas y privadas para la financiar y administrar el Observatorio. Hoy día, su dirección está en manos de tres organizaciones con fines mayormente académicos e investigativos: el Instituto Internacional de Investigación de Stanford (SRI International), la Asociación de Universidades de Investigación Espacial y la Universidad Metropolitana de Puerto Rico (UMET).

La reducción considerable de fondos federales y el planteamiento de su eventual eliminación ha llevado a muchos a una seria preocupación en torno a lo que es, no solo un importante instrumento de conocimiento del universo, sino también una fuente de fondos para Puerto Rico. De acuerdo con un reportaje de Carlos Antonio Otero para El Vocero, el Observatorio recibe alrededor de $10 a $12 millones, de los cuales dos terceras partes provienen de la NSF. Según otro reportaje de Pedro Bosque Pérez para El Nuevo Día, esta inversión representa una aportación de $145 millones a la economía de Puerto Rico.

La sospaecha del eventual cierre se fortaleció con la renuncia del físico Robert Kerr a la dirección del Observatorio en octubre del año pasado. Además, la NSF está tomando los pasos correspondientes al eventual cierre de las facilidades, incluyendo un estudio de sus consecuencias ecológicas y ambientales. La NSF convocó a unas vistas públicas en relación con este tema para la semana pasada y se llevaron a cabo en el hotel Double Tree by Hilton y en el Colegio de Ingenieros y Agrimesores de Puerto Rico. Inicialmente se pensaba terminar el contrato de la administración del Observatorio en octubre del 2016, pero se extendió 18 meses más, dándole un respiro temporero a las facilidades en lo que se toman ciertas decisiones. El rector de la UMET, Carlos Padín Bibiloni, informó a la prensa que en ahora está estableciendo vínculos con entidades privadas y públicas, relaciones con otras universidades y organizaciones científicas para mantener el Observatorio abierto al público.

Con todo, el futuro definitivo de este recurso astronómico es incierto. Algunos pueden considerar su tecnología obsoleta, pero todavía sigue siendo un medio de investigación valioso para muchos astrónomos y una fuente de descubrimientos importantes que son afines a la seguridad de nuestro planeta como, por ejemplo, muchos de los asteroides cuyas órbitas son cercanas a la de la Tierra. Para muchos puertorriqueños, el Radiotelescopio sigue siendo una fuente de inspiración para la investigación científica del cosmos.