Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

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La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

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Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

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De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

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Gruère, G. P., Mehta-Bhatt, P. & Sengupta, D. (octubre de 2008). IFPRI discussion paper 00808. Bt cotton and farmer suicides in India: reviewing the evidence. International Food Policy Research Institute. Recuperado de http://cdm15738.contentdm.oclc.org/utils/getfile/collection/p15738coll2/id/14501/filename/14502.pdf.

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La ciencia de los OGMs – 1: Consenso científico a favor de los OGMs

Consenso sobre OGMs

Una porción del número de organizaciones que afirman que los alimentos modificados vía ingeniería genética en el presente son seguros. (Imagen creada por este servidor y que libero para el dominio público).

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

BIENVENIDOS a una nueva serie de este blog en ocasión a dos acontecimientos, la Marcha contra Monsanto planificada para llevarse a cabo pronto y una actividad que se presentará en el Recinto de Ciencias Médicas que sospecho fuertemente que demonizará a los alimentos transgénicos.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Esta serie no va a ser un ataque ni una defensa de los OGMs, sino que presentará estrictamente lo que la comunidad científica a nivel mundial (comunidad compuesta de conservadores y liberales políticos, gente de toda ideología política) tiene que decir en torno al tema. ¿Cuál es el consenso de la comunidad científica en cuanto a los OGMs? ¿Qué tienen que decir los expertos sobre el asunto del experimento de G. E. Séralini (caso icónico contra los OGMs y Monsanto)? ¿Qué tienen que decir los científicos en cuanto a la relación entre OGMs, la salud humana y el medio ambiente?

He aquí lo que NO haremos en esta serie:

  • “Defender” a Monsanto. Como siempre, si una empresa cualquiera hace algo bueno, se le aplaude; cuando haga algo malo, se le condena. Si discutimos algo en que Monsanto sale bien parado, así lo dejamos constar. Aclaramos que, como cualquier otra empresa, Monsanto solo procura ganar dinero para sus accionistas y, como en el caso de todas las compañías, ese afán de lucro puede coincidir con el bien público (creando bienes y servicios valiosos) o perjudicarlo (externalidades negativas). Inevitablemente hablaremos de sus aportaciones y problemas que ha causado.
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    A pesar de ello dejo constar que el enfoque de esta serie es exponer los hechos científicos en relación con una tecnología y lo que significa para nuestro futuro, independientemente de si Monsanto existe o deja de existir. Vamos a discutir asuntos importantes que trascienden la tan demonizada compañía.
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  • No basaré este escrito en documentales ni evidencia pobre. Usualmente la respuesta que recibo de muchas personas, especialmente en el área de ciencias, no es la de presentar evidencia fuerte, sino la de recurrir a documentales que se encuentran en YouTube (¡por favor!) o evidencia extremadamente débil (artículos publicados en revistas predatorias, desprestigiadas o estudios preliminares). Aquí nos atendremos a la evidencia fuerte: buenos artículos rigurosamente controlados, experimentos clínicos, revisiones científicas o metaanálisis en buenas revistas académicas y organizaciones merecedoras de entero crédito. No solo eso, como es costumbre de este blog, se enlazarán las afirmaciones principales del blog con el estudio o el conjunto de estudios que las sustancian. Si se quiere diferir y alegar que lo sostenido es falso, le toca al oponente presentar SU evidencia fuerte.
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  • Contrario a las voces de histeria o de epítetos personales, nos atendremos exclusivamente al rigor de una discusión civilizada. Si se quiere comentar para cualquier artículo, por favor, repasen nuestras reglas de juego. No se permitirá contenido difamatorio, insultos o epítetos al autor ni a otros comentaristas.

Ya que tenemos claro nuestro proceder, pasemos de lleno a la discusión.

¿Qué son los organismos genéticamente modificados (OGMs)?

Sucede que en ciencias no existe una definición formal de “organismos genéticamente modificados” (OGMs). Este no es un término de origen científico sino más bien político. Como tal, está muy mal definido y es marcadamente ambiguo por las siguientes razones:

  • Porque desde una perspectiva neodarwiniana, todos somos organismos genéticamente modificados de especies anteriores y por selección natural.
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  • Aun así, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y aquellos organismos que son transgénicos. ¿Qué es un transgénico? Es un organismo que recibe una porción de código genético de otro organismo. Definir los OGMs de esta manera también es problemático por las siguientes razones:
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    • En la naturaleza también hay organismos transgénicos. Usualmente los antiOGMs piensan que la transgénesis es algo perverso de origen humano y que “violenta las leyes de la naturaleza”. Cada vez que escucho este último alegato, me pregunto a cuáles leyes se refieren: ¿a las tres leyes de la termodinámica?, ¿a las leyes del electromagnetismo, ¿a la ley gravitacional? Si violara las leyes de la naturaleza, entonces la transgénesis no sería posible.
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      Al contrario, en la naturaleza existe lo que se conoce como transferencia horizontal de código genético, por ejemplo, cuando una bacteria transfiere una porción de su ADN a otro organismo, sea bacteria, protozoario, planta o animal. Hoy día se sabe que los seres humanos y los demás seres vivos llegamos a existir porque hace millones de años, las bacterias primitivas solían intercambiar su código genético constantemente, lo que posibilitó la aparición de organismos que podían adaptarse mejor a su medio ambiente.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos.

      Transferencia horizontal entre especies de bacterias y otros organismos. © 2005, Nature Publishing Group (reproducido aquí con fines educativos). Fuente: Smets & Barkay, 2005.

      Desde esta perspectiva, todos somos organismos transgénicos. Otro ejemplo lo podemos ver en animales multicelulares. Vean, por ejemplo, esta imagen:

      Elysia chlorotica

      Una imagen de la Elysia chlorotica. Fuente: Pellentreau et al., 2014.

      Aunque parece una hojita flotando en el agua, en realidad se trata de un molusco. Este se dedica a consumir algas y, por razones que hasta hace poco eran extrañas, adquiere los cloroplastos de las algas (algo conocido como kleptoplastía, que significa “robo de plastos”) y gracias a eso, literalmente se tiende para tomar el sol. ¿Por qué? Porque necesita que la clorofila en los cloroplastos pueda convertir la luz del sol en alimento. Lo que se preguntaban todos los científicos era por qué el cuerpo del molusco no rechazaba los cloroplastos, lo que usualmente sucede cuando un órgano ajeno es asumido por un organismo. En el año 2014, un equipo de científicos dio con la respuesta: porque cuando el molusco ingería las algas, había transgénesis o transferencia horizontal del ADN de las algas al molusco, e incluía la porción del código genético que le permite tolerar los cloroplastos y sacarles ventaja.

      Es más, si usted quiere conocer más de cerca a un organismo transgénico, mírese en el espejo. ¿Sabía usted que tiene empotrado en su ADN el código de un ancestro del HIV (el virus del sida)? ¡En serio! Aquí está el estudio. Así que la naturaleza es la inventora de los organismos transgénicos. Pero eso no es exactamente lo que la sociedad quiere decir con el término “OGM”.
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    • El otro problema de hacer la equivalencia entre OGMs y transgénicos es que en la jerga en que se utiliza esta palabra, también se incluyen otros métodos que no son transgénesis, tales como el uso de ácido ribonucleico interferente (ARNi). Además del ácido desoxirribonucleico (ADN) que es el que se encuentra en el núcleo de las células, existe el ácido ribonucleico (ARN) que es una molécula que envía la información provista por el ADN para la síntesis de proteínas, que son los bloques de construcción de todos nosotros, los seres vivos. El ARNi tiene la función de interferir en la producción de ciertas proteínas y es algo que se utiliza hoy día en la ingeniería genética. Por ejemplo, las papas Innate® de la compañía Simplot son producto de ese proceso, ya que el ARNi impide la producción de 4 proteínas distintas. Entre ellas hay una que contiene el aminoácido asparagina que cuando se fríen las papas se convierte en acrilamida, una neurotoxina y posible cancerígeno. De esa manera, aquella persona que consuma papas Innate® fritas, tiene menor riesgo de ser víctima de cáncer. Hay que hacer la salvedad de que las cantidades de acrilamida que se encuentran en las papas ordinarias que consumimos es muy inferior al nivel requerido para la neurotoxicidad, pero su ausencia en las Innate® es una contribución, aunque sea pequeña.  Sin embargo, la campaña contra los OGMs condenan también a estas papas y se les demoniza. (¡¿Por qué?!  No sé …  Esa actitud escapa a toda razonabilidad).
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  • Finalmente, se quiere hacer la equivalencia entre OGMs y los alimentos producidos por ingeniería genética. Aunque esto suene plausible, en realidad no lo es.  La humanidad ha llevado a cabo ingeniería genética de los alimentos desde que empezó a existir la agricultura. La persona promedio piensa que todos los alimentos que ve en el supermercado (incluyendo en los orgánicos) son puramente naturales. Esto es falso, no hay alimento procedente de seres vivos (sea hongo, planta o animal) que sea natural. Desde la primera época agrícola hasta hoy, los seres humanos de todas partes del mundo, desde la Antigua Mesopotamia, pasando por los imperios azteca e inca, hasta la Revolución Verde, han modificado a su voluntad las características de sus alimentos (mejor color, sabor, olor, etc.) Como todas las características de cualquier organismo son dictadas por su código genético, esa actividad de selección artificial y de hibridización no es otra cosa que ingeniería genética de nuestros alimentos. Veamos un ejemplo (de los millones que podemos dar).
    Antoine Duchesne

    Antoine Duchesne (1747-1827)

    Las fresas que se compran en el supermercado no son naturales sino que algunas de ellas fueron el resultado experimental de la hibridización de dos fresas naturales como la Fragaria chiloensis (de Chile) con la Fragaria virginiana (de Virginia, Estados Unidos)  para producir la Fragaria ananasa, la fresa que usualmente se vende. Esta fresa fue creada por primera vez en Francia en el siglo XVIII por Antoine Duchesne. Desde entonces se han llevado a cabo un número de combinaciones de selección artificial e hibridizaciones para alcanzar la gran variedad de fresas que existen en el mercado. Lo mismo los demás alimentos (véase nuestro artículo donde discutimos un poco más detalladamente ese tema).

    Vale añadir que existe otra manera de hacer ingeniería genética en el siglo XX, la mutagénesis inducida. Bajo tal procedimiento, se somete a los alimentos a químicos cancerígenos o radiación (literalmente se les induce cáncer, se les “maltrata” —por así decirlo— su ADN) para cambiar su código genético y, mediante experimentación, conseguir alguna característica que sea provechosa para los agricultores o el público. A lo mejor se consigue un grano más grande, un fruto más jugoso o un alimento con mayor rendimiento, resistencia a ciertos pesticidas, etc. Volviendo al ejemplo de las fresas, el “fresón de Douglas” se produjo de esta misma manera y los expertos dietistas de 1985 afirmaban que era el mejor en el mercado. Estos alimentos se admiten hoy día dentro de la categoría de alimentos orgánicos cuando se producen bajo las especificaciones de la USDA.
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    Pues virtualmente todos los alimentos que vemos en el supermercado (aun en los que venden comida orgánica) son resultado de miles de años de ingeniería genética de los seres humanos, con particular intensificación durante el siglo XX. Así que no podemos definir a los OGMs como organismos modificados por ingeniería genética.

En otras palabras, el término OGM es marcadamente ambiguo, por lo que muchos científicos prefieren no utilizarlo. Para efectos de nuestra discusión, definiremos funcionalmente (y torpemente) a los OGMs de la siguiente manera:

Con el término “organismos genéticamente modificados” (OGMs) nos referiremos a aquellos alimentos producidos mediante la modificación artificial de su código genético por vía de la transgénesis, del ARNi o ambos.

¿Qué piensa la comunidad científica en torno a los OGMs?

El consenso abrumador de la comunidad científica es que los OGMs (al menos los que están ahora en el mercado) son tan seguros como los convencionales y no representan mayor peligro para la humanidad.

Al final de este artículo ofrezco una lista no exhaustiva (tenemos corto de tiempo) de organizaciones científicas de los cinco continentes que lo afirman.  Sin embargo, sin duda, algunas personas con genuino espíritu inquisitivo presentarán algunas objeciones, veamos algunas de ellas:

  1. No existe tal consenso. Hay un artículo que demuestra que dicho consenso no existe.

Esta es la ficha del artículo que usualmente se utiliza para afirmar que no existe tal consenso:

Hilbeck, A., Binimelis, R., Defarge, N., Steinbrecher, R., Székács, A., Wickson, F., Antoniou, M., Bereano, P. L., Clark, E. A., Hansen, M., Novotny, E., Heinemann, J., Meyer, H., Shiva, V. & Wynne, B. (2015). No scientific consensus on GMO safety. Environmental Sciences Europe, 27, 4. doi: 10.1186/s12302-014-0034-1.

Antes de proceder, quiero invitar al lector (si así lo desea, sino, continúe leyendo nuestro artículo) que haga un pequeño ejercicio. Como todos sabemos (tal vez con excepción de dos o tres) hay un consenso abrumador en torno al tema de la antropogénesis del cambio climático. Vean o descarguen el artículo que así lo corrobora. No se preocupen por entender los números y las gráficas … pero noten lo más elemental … hay números y gráficas. ¿Por qué? Porque si usted quiere saber si hay un consenso en el tema que sea, no hay de otra alternativa que recurrir a los números: cuando hay consenso, hay mayoría abrumadora (yo diría que más del 75 o el 80 %), así que es una cuestión numérica. El artículo examina el número de artículos y de científicos que respaldan la posición de que el cambio climático se debe a la actividad humana y confirma el consenso.

Comparen ese artículo, con el que alega que no hay consenso en la comunidad científica en torno al tema de los OGMs (Hilberck et al.). Uno busca en vano los números que actualmente miden la opinión de la comunidad científica. ¡No los hay! Sí, el artículo presenta una serie de argumentos de por qué los autores (y 300 más) tienen reparos en relación con la seguridad de los OGMs … pero no demuestra que no haya consenso. No hace ese ejercicio numérico.

Compárese los números de científicos que respaldan este artículo mal hecho con, por ejemplo, los 3,400 científicos que firmaron una declaración redactada por la AgBioWorld Foundation y que incluía a 25 premios nóbeles. ¿Cómo compara el número de premios nóbeles que respaldan el artículo antiOGM (es decir, cero premios nóbeles) con la cantidad de premios nóbeles que le solicitaron a Greenpeace que dejara de destruir los cultivos del arroz dorado, un tipo de arroz transgénico (110 premios nóbeles)? (Aquí hablamos más al respecto).  Es más, ¿cuántas organizaciones de prestigio a nivel mundial respaldan la posición antiOGM en comparación con el listado que ofrecemos al final del artículo?

¡OJO!  Esto no necesariamente significa que un consenso esté en lo correcto. Es perfectamente legítimo que un científico difiera del consenso por razones de peso. Los científicos, seres humanos al fin, también pueden equivocarse. Puede ser que los argumentos que presentan los antiOGM en dicho artículo sean puntos válidos de preocupación. Sin embargo, lo que no pueden negar es que  hay consenso en torno al grado de seguridad de los OGMs.

  1. En Europa, donde gobierna el principio de precaución, hay una oposición fehaciente a los OGMs en general por ser inseguros. Si se oponen, por algo será.

Si se oponen, es por razones puramente políticas, no científicas. Desde la Comisión Europea, pasando por la Royal Society, incluyendo las de los países más opositores como Francia y Alemania y llegando a la Academia Pontificia de las Ciencias, todas las instituciones europeas de prestigio afirman categóricamente que hasta el presente, los alimentos producidos mediante ingeniería genética artificial por transgénesis y ARNi que se encuentran en el mercado son tan seguros como los convencionales.

Sí, es cierto que en Europa hay mayor conocimiento científico a nivel popular que en Estados Unidos en cuanto a unos temas pertinentes (e.g. la cosmología, la evolución y el cambio climático). Sin embargo, su desconocimiento sobre genética básica deja mucho que desear. Una vez se llevó a cabo una encuesta en la que se le preguntaba a los europeos si era cierta o falsa la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36 % de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57 %.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos era notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Fuente: Hallman et al., 2003, p. 8.

El uso, o mejor dicho el abuso, del principio de precaución es solo un producto de la actividad política vigorosa de parte de los grupos antiOGMs. Desgraciadamente, cuando una opinión pública desorientada se vuelve bastante ruidosa, la tendencia en las democracias es la de ignorar la voz de los expertos que sí conocen bien el tema. Europa no es una excepción a esta regla.

  1. Los científicos que favorecen los OGMs y sus organizaciones están comprados por Monsanto (o … [incluya su compañía favorita que desee demonizar])

En las ciencias sí existe un historial de que las compañías han “comprado” la conciencias de científicos para que produzcan artículos que favorecen sus productos. Eso pasó por mucho tiempo con la industria del tabaco. Lo mismo hemos visto en el caso de Exxon Mobile y su intento de influenciar para que los científicos negaran la antropogénesis del cambio climático.

Sin embargo, lo que a muchos militantes antiOGMs se les olvida es que en estos casos, la porción de la comunidad científica que apoyaba a la industria era casi siempre una minoría (en el caso del tabaco véase Cummings et al., 2007; sobre el asunto del cambio climático, véase Cook et. al., 2013). En casos en que hubo error en el consenso, las ciencias utilizaron los mejores experimentos controlados como fundamento para desbancar esas opiniones prevalecientes, como lo ha sido en el caso del uso de varias drogas a la venta en el mercado.

En el caso de los OGMs, estamos hablando de la mayoría, no solo científicos que trabajan en la industria de biotecnología, sino también científicos independientes cuyo salario es de origen público y que tienen permanencia (ninguna compañía puede amenazarles de removerlos de su puesto o de los beneficios que ello conlleva). De hecho, el portal Biology Fortified creó un listado de una colección de artículos en torno a los OGMs, la mitad de ellos son independientes. Además, contrario a otros temas, los OGMs (especialmente los transgénicos) han sido los objeto de estudio más intensos de la historia de las ciencias. Todos los mejores estudios clínicos y controlados en torno a los OGMs demuestran su seguridad.

Es más, uno de los estudios independientes más importantes es una revisión científica que explora el estatus de la evidencia de posibles daños de los OGMs a los animales de granja, cubre a cerca de un billón (en inglés trillion) de comidas a cien mil millones (en inglés billion) de animales de granjas cubriendo un periodo de 29 años. ¿Resultado? De los mejores estudios no se ha reportado un solo caso en que los OGMs hayan enfermado o que hayan sido letales. ¿Y que hay de los seres humanos? Un grupo de científicos en Italia también llevó a cabo una revisión científica al respecto, consultando más de 1,700 estudios al respecto que cubría el consumo de OGMs por un periodo de 10 años y no encontró caso alguno de animal no humano o ser humano que haya sido perjudicado por el consumo de OGMs. Si no fuera poco, la Comisión Europea también se empeñó en hacer una revisión al respecto, esta vez por un periodo de 10 años. ¿Conclusión? Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.

Una vez más, al final de nuestro artículo noten la cantidad de organizaciones de prestigio que corroboran o están totalmente de acuerdo con esos hallazgos. Monsanto podría comprar la conciencia de unos cuantos científicos, pero no de la inmensa mayoría a nivel internacional.  (Vean la lista abajo, ¿creen ustedes que comprar a toda esta gente sería económicamente viable?)

Y es más, aun suponiendo que lo haya hecho … ¡vaya! ¿por qué ExxonMobil, que tiene ingresos que son 27 veces mayores que los de Monsanto, no ha podido convencer a los científicos a nivel mundial de que el cambio climático no es antropogénico? ¿Cuál es el secreto? ¿Puede alguien explicarlo?

Listado de las organizaciones que se han expresado a favor de los OGMs

Este es el listado de organizaciones prestigiosas internacionales que están de acuerdo con lo que es el consenso de la comunidad científica, a saber:

  • Que los OGMs son tan seguros como los convencionales.
  • Que, como en el caso de cualquier alimento nuevo (producto de selección artificial, hibridización o mutagénesis inducida) siempre la comunidad científica tiene que estar alerta en caso de que algún OGM pueda causar daño.
  • Los riesgos de la ingeniería genética vía transgénesis y ARNi son ínfimos.
  • Que no hay evidencia alguna de que los OGMs causen o estén causando daño a los seres humanos o los animales no humanos.

He aquí la lista y se enlazará el nombre de la organización al documento de la declaración o expresión en torno al tema para que el público pueda accederla fácilmente. Por favor, tengan en mente que esta lista está incompleta. Si les parece demasiado larga la lista, imagínense cuántas instituciones más favorecen esta biotecnología.

Trivia: ¿Sabían que Cuba  experimenta con transgénicos, a pesar de que se le declaró en contra? Sí … muy a pesar de que el gobierno oficialista había declarado a los transgénicos como “el genocidio de nuestro tiempo” (¿?) Pueden corroborar la información aquí (originalmente en Granma), aquí y aquí. Existe el Centro de Habana de Ingeniería Genética y Biotecnología de la Habana, donde se experimenta para el cultivo de tomates y maíz genéticamente modificados y producir peces genéticamente modificados, entre otros.

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Monsanto culpable de ecocidio … gracias a un tribunal de embuste

¿Juicio a Monsanto?

Imagen que hago disponible al dominio público.

El año pasado se constituyó en la Haya un tribunal para juzgar a la empresa multinacional Monsanto por crímenes contra la humanidad y ecocidio.  En esta semana, alcanzó una determinación en torno a Monsanto y que pudimos predecir, sin guille alguno de ser síquicos, que Monsanto iba a salir culpable.

¡Claro!  Una de las cosas que revelan el nivel de  “seriedad” y “objetividad” de todo el proceso que se llevó a cabo es el hecho de que se le invitó a personal de la compañía a testificar… ante un panel que estaba bajo un cartel que decía “Mon$anto” con signo de dólar y utilizando la letra “Comic Sans” (algo que es más apropiado para Pre-Kinder o para la empresa creadora de crayolas para niños, pero no para un tribunal que pretende ser serio).

Logotipo del

Logotipo del “Mon$anto Tribunal”

La empresa Monsanto hizo muy bien al decidir no participar en lo que a todas luces era una farsa.

Lo triste es que esta es una de las muchas instancias en que hay una lucha entre industrias que solo quieren dinero, pero se disfrazan de “justicia social”. La industria orgánica, que es prácticamente la que organizó este fraude, lucha muy bien y efectivamente mediante la explotación de la falacia de la apelación a lo natural. Obviamente, no están juzgando a Monsanto, sino a la ficción que dichas empresas han forjado y que a todas luces “confirmó” en dicho juicio en La Haya.

No se movió un solo dedo para al menos ofrecer un mínimo de evidencia positiva de alguna contribución ambiental por parte de la empresa. Por ejemplo, la venta de productos transgénicos que producen Bt y que protegen a los cultivos de ciertos insectos es una instancia. Esto ha ayudado a reducir considerablemente el uso de insecticidas, lo que simultáneamente, ha impedido mayores emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente. El uso del glifosato, una sustancia degradable, de muy baja toxicidad y no carcinógena, ha sustituido una enorme cantidad de herbicidas de igual o mayor grado de toxicidad para los cultivos y la salud humana (para mayores detalles véase el artículo del Credible Hulk al respecto).

El impacto de la adopción de transgénicos por los agricultores.

El impacto de la adopción de transgénicos por los agricultores. Los resultados se refieren a los cultivos genéticamente modificados incluyendo a los tolerantes a herbicidas y resistentes a insectos. *** indica significación estadística al nivel de un 1 % (Fuente: Klümper & Qaim, 2014).

Reducción del uso de Alachlor

Reducción del uso de Alachlor para maíz y soya (Fuente: US Geological Survey — Departamento del Interior de Estados Unidos).

Reducción del uso de Fluazifop

Reducción del uso de Fluazifop para la soya y el algodón (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de los Estados Unidos)

Reducción del uso de Metolachlor para el maíz y la soya

Reducción del uso de Metolachlor para el maíz, pasto y paja (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior).

La reducción temporera del uso de Metribuzín

La reducción temporera del uso de Metribuzín para soya, vegentales y frutas (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de Estados Unidos)

Reducción del uso de Nicosulfuron

Reducción del uso de Nicosulfuron para el maíz (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de Estados Unidos)

Uno de los pocos herbicidas cuyo consumo no se ha reducido, desgraciadamente, es el del atrazín, que es considerado por la EPA un posible cancerígeno y que se degrada muy lentamente.

La reducción considerable del uso de pesticidas en general (especialmente en el caso de los insecticidas), el poquísimo esfuerzo que se requiere para utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma estarían presentes por el sector agrícola.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, 123-124, 126-128, 148-149). A la misma vez, se evita la erosión de los suelos, aumenta la producción en menos área de terreno, lo que implica a su vez la conservación de ecosistemas naturales que no serán impactados por la agricultura.

En otras palabras, los productos de Monsanto (y, vale decir, de otras compañías) han prevenido un desastre ambiental que ciertamente hubiera ocurrido sin la presencia de las diversas tecnologías hoy utilizadas en la agricultura.

Aclaramos que eso no significa, que Monsanto alcanzó un nivel de autosostenibilidad que necesita la agricultura. En el presente no existe ninguna agricultura que sea autosostenible y a la vez permanezca a la par con la aspiración de la reducción de pobreza a nivel mundial dentro del contexto de una población mundial en constante aumento. Por ello, todavía hace falta maximizar los recursos provistos por la ingeniería química, la ingeniería genética y fomentar ciertas técnicas agrícolas para conservar el terreno y reducir el uso de abono y agua para los cultivos. Ciertamente, como ya hemos indicado, la agricultura orgánica está muy lejos de llegar al nivel de satisfacción del mercado de la llamada “agricultura convencional” ya que su rendimiento es marcadamente bajo y, en algunos casos, empeora la situación del empobrecimiento de los suelos y agrava otros problemas mediantes pesticidas orgánicos  (como el uso del cobre como fungicida en viñeros orgánicos) o insecticidas orgánicos que amenazan a los polinizadores (como el pyrethrin, la rotenona, el azadirachtin y el spinosad).

Ahora bien, al mal llamado “Monsanto Tribunal” no le importa en absoluto todos estos estudios que corroboran los hechos mencionados arriba, aun cuando provengan de gobiernos y fuentes independientes. No podemos decir que Monsanto jamás haya afectado al medio ambiente. La antigua Monsanto fue una de las compañías que ayudó a la creación del agente naranja (aunque el mayor responsable de ello fuera el Departamento de Defensa de Estados Unidos). y sintetizó el químico Alachlor, mercadeado bajo la marca “Lasso”, que se usó en la agricultura en Europa hasta que  fue prohibida debido a efectos tóxicos.

Sin embargo, ¿de allí a un ecocidio?  ¡Por favor!  Hay empresas a nivel mundial que han hecho peor que Monsanto … miles de veces peor.  Por ejemplo, las empresas relacionadas con las computadoras han fomentado el tipo de minería de extracción de metales pesados y sustancias tóxicas que  han matado a personas o las ha sometido a la esclavitud o han utilizado servidumbre infantil. No hemos visto tribunales (aunque sean de mentiras) contra ellas … tal vez porque el tener computadoras, tabletas y móviles es demasiado conveniente para esas personas “amantes de la naturaleza”. La empresa Exxon ha fomentado el negacionismo de la autoría humana del cambio climático, promoviendo cuando puede el consumo de carbón a nivel mundial. Nótese que tampoco ha habido un “Exxon Tribunal” para esa empresa, a pesar de que bastante prueba de sus actividades anticientíficas han salido a relucir durante esta y la pasada década. Las consecuencias de lo que ha hecho esta empresa han sido nada menos que nefastas, especialmente en un momento como el actual en el que el cambio climático es un asunto que necesita atenderse con urgencia.

Lamentablemente, todo este espectáculo del “Mon$anto Tribunal” no es otra cosa que una manera de decirle al público que en “La Haya” se condenó a Monsanto por crímenes contra la humanidad. Así, se confunde a los oyentes cuando dichas cabecillas aleguen que “Se encontró culpable a Monsanto de ecocidio y crímenes contra la humanidad en un tribunal de La Haya”, sin decirle que dicho suceso no fue en el Tribunal Internacional de la Haya.

Y mientras se gastan energías en esa pérdida de tiempo y dinero, en Tanzanía se quemó toda una siembra de maíz resistente a la sequía, por la sencilla razón de que era transgénico. Esa acción garantiza que ni en África ni en California se siembre algo que podría representar mayores ingresos a los agricultores y así aliviar el problema del hambre en temporada de sequía. De paso, ayudaría a reducir considerablemente el enorme consumo de agua por el sector agrícola. Todavía en Uganda se sigue luchando contra la marchitez del guineo, del que sí existen remedios vía la transgénesis artificial para lidiar con el problema.

Una vez más, los “verdes” pueden comer bien mientras condenan a mucha gente a que siga pasando hambre.

¡Qué desgracia!

Referencias

Brookes, G. & Barfoot, P. (2015).  Environmental impacts of genetically modified (GM) crop use 1996–2013: Impacts on pesticide use and carbon emissions. GM Crops &
Food, 6 (2), 103-133. doi: 10.1080/21645698.2015.1025193.

Brookes, G. & Barfoot, P. (2016, mayo). GM crops: global socio-economic and environmental impacts 1996-2014. UK: PG Economics. http://www.pgeconomics.co.uk/pdf/2016globalimpactstudymay2016.pdf.

Klümper, W. & Qaim, M. (2014, Nov. 3). A meta-analysis of the impacts of genetically modified crops. PLoS ONE, 9 (11), e111629. doi:10.1371/journal.pone.0111629. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0111629. (Estudio independiente).

Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
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Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
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Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
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  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
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  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
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Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
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El algodón Bt en la India

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Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
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Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

Cuando algunos antiOGM aterrorizan a científicos

A medida que avanza el movimiento antiOGM (anti organismos genéticamente modificados), antitransgénicos y anti Monsanto, aumenta el nivel de violencia hacia facilidades científicas y a científicos en particular para detener toda investigación en relación con los transgénicos.
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El caso icónico: Kevin Folta

Kevin Folta, PhD

Kevin Folta, PhD. Foto cortesía de Dave Fayram (https://www.flickr.com/photos/davefayram/4791868774/). CC-BY 2.0.

El año pasado, el científico Kevin Folta fue objeto de duros ataques personales y profesionales por parte de varios protagonistas del movimiento antitransgénico. El Dr. Folta es un divulgador de las ciencias que trabaja en el Departamento de Ciencias Agrícolas y Horticultura de la Universidad de Florida. Mantiene su blog llamado Illumination y el muy buen podcast de ciencias llamado Talking Biotech. Varias organizaciones ligadas a la industria orgánica y a los movimientos antitransgénicos bajo la organización U.S. Right to Know (USRTK) solicitaron una serie de correos electrónicos de él y de otros académicos más que trabajan con transgénicos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA). Querían investigar cualquier vestigio de comunicación de estos científicos con Monsanto y con otras compañías que invierten en biotecnología, tales como DuPont/Pioneer, Bayer, Syngenta, entre otras.

Como empleado público, Folta cumplió con el mandato de revelar sus mensajes electrónicos y tras mucha investigación, el New York Times publicó la correspondencia de 174 páginas entre Folta y Monsanto. Como no podré elaborar sobre su contenido, recomiendo el comentario más detallado al respecto en el artículo de David Knoll para Forbes. En realidad, lo único que pudieron encontrar incriminante en todos esos documentos fue un mensaje electrónico relacionado con una publicidad de Monsanto para convencer al Congreso de Estados Unidos para que prohibiera el rotulado de los productos alimenticios hechos con OGMs. Monsanto había desarrollado una campaña de miedo contra el etiquetado, pero Folta respondió de la siguiente manera:

More drake

Tomado en contexto, lo que Folta afirmaba en su mensaje era que estaba totalmente disponible para orientar al público en torno al tema de los etiquetados, pero sin usar tácticas de miedo, sino sencillamente presentarle al público la verdad científica en cuanto a los OGMs sin utilizar retórica barata (“I’d be happy to write the op-ed on making decisions on facts“). La referencia al “agente naranja” en el mensaje se refiere a la desacreditada creencia de que el glifosato es derivado del agente naranja. Además, entre los antiOGMs es frecuente el uso del historial del antiguo Monsanto y de su creación del agente naranja, algo que es totalmente irrelevante al problema del etiquetado.

La primera oración del mensaje de Folta se sacó del contexto de ese intercambio y parecía como que Folta era una marioneta de Monsanto.

Meme en contra de Kevin Folta.

Meme que circuló en las redes sociales contra Kevin Folta.

En el proceso también se alegaba que Monsanto le había pagado a Folta unos $25,000 por su investigación científica. De hecho, el trabajo de Folta no es de interés para Monsanto. Contrario a lo que frecuentemente se repite en línea, Monsanto no tiene un monopolio de la industria alimentaria, sino que su inversión consiste en crear transgénicos de lo que llaman en inglés “cash crops“, cultivos lucrativos para los agricultores: algodón, maíz, canola, soya, entre otros. La labor de Folta es en fresas, un cultivo del que Monsanto no tiene la menor curiosidad.

Los $25,000 que donó Monsanto no iban al salario de Folta ni tampoco a financiar su labor experimental, sino a un programa de alcance de divulgación científica para estudiantes interesados en biotecnología. Parte del dinero se utilizó para un proyector, cuartos modestos en hoteles de bajo costo y su comida en Subway; un comportamiento bastante frugal. La razón de eso es que el dinero no era de él sino de la Universidad. De hecho, en sus charlas siempre le agradecía a Monsanto por contribuir al programa, pero en muchos casos no recibía compensación alguna ni de esa ni de ninguna otra compañía por cabildear a favor de la biotecnología. Además, la aportación de Monsanto era minúscula cuando se le compara con la cantidad de dinero recibido por el programa de investigación y alcance desde el 2003 al 2015.

Presupuesto del programa de investigación y alcance

Presupuesto del programa de investigación y alcance. Imagen cortesía de Kevin Folta.

Este último factor del recibimiento de $25,000 por la Universidad de Florida desató una campaña agresiva contra Folta, especialmente de desprestigio. Esto llevó a no pocos correos electrónicos y llamadas telefónicas que no solo solicitaban el despido de Folta de su puesto universitario (a pesar de no haber hecho nada antiético ni ilegal), sino que también llegó hasta el punto de amenazarle de muerte. Se publicó un artículo insultante y soez contra Folta en Craigslist.Se utilizó la memoria de su madre para insultarle. En PLoS ONE se publicó un artículo acusándole tan seriamente que hasta la organización antiOGM Union of Concerned Scientists (UCS) lo criticó duramente. El artículo fue debidamente retirado de esa revista académica. Dado que por razones legales la Universidad no podía devolverle el dinero a Monsanto, decidió redirigirlo hacia fines caritativos. Finalmente, tuvo que suspender por un tiempo su actividad divulgativa en su blog y podcast.

Todo esto tuvo un “chill effect“, como dicen en inglés, para la comunidad científica. Folta no fue la única víctima de lo que ocurría, pero el grado de amenazas y violencias era bastante grave.
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Otros casos menos conocidos

También hubo amenazas a otros científicos empleados públicos que han laborado extensamente en torno a los transgénicos tales como Alison van Eneennam, de la Universidad de California-Davis, quien fue coautora del metaanálisis que estudió el efecto de los transgénicos en animales de granja (cerca de cien mil millones en total) que habían ingerido cerca de un billón de comidas de transgénicos durante 29 años. Dicho estudio no encontró ni una sola incidencia de enfermedad o muerte por transgénicos. Ella también fue víctima de la misma petición de FOIA. A pesar de las adversidades, como en el caso de Folta, ella decidió no renunciar a su divulgación ni su labor científica.

Walter DeJong, profesor en la Universidad de Cornell, ha llevado a cabo una labor extensa con la producción de papas. Contra sus propios intereses tuvo la integridad de reconocer la excelente labor de la compañía Simplot por crear una papa Innate®, que es genéticamente modificada para no volverse marrón y para no producir acrilamida, una neurotoxina y un potencial carcinógeno. También de DeJong fue víctima del FOIA y de ataques personales.

Para conocer a algunos de los científicos que fueron hostigados mediante el FOIA, les invito a ver el siguiente vídeo donde ellos se abrieron a ciertas preguntas hostiles de un público escéptico a su trabajo:

En otros casos no relacionados con el FOIA de USRTK, han habido científicos amenazados físicamente por su divulgación en torno a los transgénicos. Este fue el caso de José Miguel Mulet cuando tuvo que suspender una presentación de su excelente libro Comer sin miedo en Argentina debido a este tipo de amenazas. A pesar de ello, Mulet mantiene un sentido del humor inusual en estos casos y se disfruta las acusaciones de que es pagado por Monsanto, a lo que responde: “Pregúntenle a mi mujer a final de mes, ¿qué quieres que te diga?” Hoy día todavía mantiene su blog titulado Tomates con genes, aludiendo al estudio que llevó a cabo un sondeo en el que el 36% de los europeos respondió correctamente a la pregunta de si los tomates ordinarios contenían genes (en Estados Unidos, el resultado fue de un 57%).

Sin embargo, uno de los casos más serios ocurrió hace unas semanas atrás. Dirigieron un explosivo a un científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que estaba trabajando en ingeniería genética. Afortunadamente, no hubo ninguna desgracia.
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Un charlatán amenaza de muerte

Si no fuera suficiente, aparece Mike Adams, un notorio embaucador cuya carrera comenzó vendiendo cerca de $600,000 en preparativos para la supuesta debacle del Y2K y ahora es dueño y fundador de un risible portal, Natural News. Este charlatán alega que estudió en “una universidad destacada en el centro oeste de los Estados Unidos” sin especificar cuál (¡¿y por qué no lo especificaría?!). Dice él, que durante su escuela primaria, secundaria y universitaria parece haber sido uno de los genios más grandes de la historia de la humanidad (por alguna razón lo demuestra bien poco hoy día) y que es tan grandioso que no quiso ni aceptar una beca de una universidad tan insignificante como MIT. Su portal se destaca por infundirle temor al público en torno a los alimentos y venderle los productos de él en la tiendita de Natural News.

En un artículo publicado allí, en el portal de Vandana Shiva y en otros lugares, repitió el desacreditado alegato de que Monsanto está causando la muerte de los agricultores de la India e hizo la equivalencia entre esa compañía con el Partido Nazi de Alemania (lo que yo llamo “Reductio ad Hitlerium“, en parte producto de la Ley de Godwin). En un tono claramente inflamatorio, también citó a un adversario de los Nazis:

This official ceremony sends a message to the world, and that official message from the nation of Germany to the rest of the world says that it is the moral right — and even the obligation — of human beings everywhere to actively plan and carry out the killing of those engaged in heinous crimes against humanity (negrillas originales del artículo).

Tanto Adams como Shiva borraron el artículo tras el revuelo desatado en línea al respecto. Sin embargo, tenemos la suerte de que Archive.org guarda una copia de este en línea.

De acuerdo con Adams, después de haber escrito el artículo, al día siguiente apareció un portal cibernético mencionando aquellos nombres de periodistas, científicos y académicos que eran cómplices del “Nazi” Monsanto. Aunque Adams niega su conexión con dicho portal y culpó a Monsanto y a los científicos de crear dicha página cibernética.
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El problema ético de la aproximación antiOGM

Esta aproximación proveniente en su mayoría de la izquierda política y de los llamados “grupos verdes” o “ambientalistas” es particularmente alarmante.

Una buena parte de los antiOGM escogen su denuncia pacíficamente y participan en los foros gubernamentales pertinentes para el cabildeo y para dejarle saber a los políticos su oposición a los OGMs. Esa es una parte legítima de la vida política. Otros llevan legítimamente protestas en las calles. En otros casos, algunos activistas más militantes vandalizan o destruyen campos de experimentación. Sin embargo, en lo que lamentablemente muchos sí participan es en la estridencia cibernética contra aquellos científicos o personas en los que no están de acuerdo y muchos llevan a cabo esfuerzos para remover a algunos de ellos de sus puestos.

La estrategia de examinar los mensajes electrónicos de Folta y de otros científicos no es nueva. Es una medida que algunos de los partidarios antiOGMs aprendieron de elementos de la derecha política cuando crackearon las cuentas de correo electrónico de científicos que sostenían que el cambio climático era antropogénico. A esos científicos se les sometió exactamente a las mismas amenazas que vivieron el Dr. Folta y compañía: se sacaron frases de los mensajes de contexto, los acusaron de conspirar con el gobierno y con grandes corporaciones, se hicieron peticiones para removerlos de sus puestos, etc.

En muchos aspectos el tema de los OGMs es en la izquierda política un reflejo fidedigno en cuanto a comportamiento y negacionismo de las ciencias que se encuentran en la derecha política en relación con el cambio climático.

Como diría Mauricio Schwarz, “la ignorancia mata”. El problema ético de este tipo de negacionismo contra el innegable consenso en torno a los alimentos genéticamente modificados es penoso. El combate inusitado contra el arroz dorado es irracional hasta el punto de que para muchos puede constituirse en un crimen contra la humanidad (ciertos economistas calculan que el costo por año para muchas personas que lo necesitan para sobrevivir es de $1.4 millones vida-años en la India solamente). No hay razón alguna para oponerse al trigo modificado para que no tenga gluten ni hay justificación alguna para prevenir que se siembre arroz OGM que reduce considerablemente las emisiones de metano y que aumenta su rendimiento.

Sin embargo, como toda fiebre social en Estados Unidos y en Europa, los puertorriqueños tenemos nuestra versión criolla. Un compatriota puertorriqueño, Noel Cruz Torres, recientemente atacó las facilidades de la empresa DuPont/Pioneer en Salinas, donde está llevando a cabo experimentación biotecnológica y que llevaba con él un pedazo de tela en la que convoca a la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Pancarta

Pancarta creada por Noel Cruz Torres para atacar a la empresa Pioneer en Salinas.

Desgraciadamente, estos ataques no adelantan la lucha por la independencia ni un solo milímetro y apuesto que Pioneer no tiene mucho que ver con las decisiones que tome Estados Unidos al respecto o la famosa Junta de Control Fiscal (nuestro problema objetivamente más urgente). A lo mejor esta empresa está disfrutando de unos jugosos subsidios para la inversión, una política pública que probablemente deba cambiarse. A lo mejor no está proveyendo suficientes empleos. Sin embargo, sin una corroboración de que los experimentos de esta compañía efectivamente están afectando la salud de los puertorriqueños, el medio ambiente y el fisco local, el ataque en cuestión es desacertado y tiene el potencial de exacerbar más la crisis económica que estamos atravesando. El hecho de que esté experimentando con transgénicos no indica nada en ninguno de estos renglones. Más que conseguir el apoyo público a la independencia, Cruz Torres se ha ganado el enojo del público (véase el área de comentarios aquí y aquí). Aparentemente, Cruz parece que es paciente terminal de cáncer y decidió que sus últimos días los dedicaría a “luchar por la patria”. He visto a algunos amigos independentistas apoyándolo. Este servidor no se une a ese apoyo.

Solamente espero que esta no sea una idea que se propague por el independentismo. A fin de cuentas, personalmente deseo una patria libre, soberana y con tecnología avanzada; no un territorio independiente que vuelva a depender del casabe (aun con todo lo que admiro a los taínos). No importa cuan noble y legítima sea una ideología política, atacar a las ciencias invariablemente  perjudica a la humanidad.

Hillary, Monsanto y mala información

En la revista cibernética 80 grados, acaba de salir un artículo titulado “Hillary y Monsanto ante la coyuntura electoral” de la nutricionista Vilma G. Calderón. Lo que quiero hacer aquí es corregir lo que entiendo que son errores que permean por su artículo y que espero sea una base para un mejor debate y reflexión al respecto. No corregiré todos los errores, porque eso haría nuestra exposición demasiado larga.

Antes de comenzar quisiera aclarar una vez más lo que ya he indicado en el enlace del “Propósito del portal“, ya que la crítica de que uno “está comprado por Monsanto o por la industria” se vuelve común en ciertos diálogos inanes cuando cierto sector no tiene argumentos a su favor.

Declaración de conflicto de intereses

El portal en sí es financiado exclusivamente por el administrador, Pedro M. Rosario Barbosa, cuyo salario proviene principalmente de su labor docente en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Fuera del caso de donaciones que puedan provenir de individuos [y hasta ahora nadie lo ha hecho, este es un portal “recién nacido”], el portal no es financiado de manera alguna por otra entidad o compañía privada de índole alguna. Declaro que no hay conflictos de intereses en cuanto a ninguno de los artículos escritos por el administrador.

Quiero añadir que este escrito es pura iniciativa mía. Nadie de la industria me ha contactado para absolutamente nada.

En lo que estamos de acuerdo

Como independentista no participo en primarias presidenciales. No solo las considero coloniales, sino que ha sido obvio por años que esta es una inversión onerosa para Puerto Rico que después se traduce en la total indiferencia de los presidentes de Estados Unidos a través de los años. No tengo que abundar mucho en este tema, ya que cualquier ojeada a la historia desde el final de la Guerra Fría hasta hoy demuestra a saciedad esta verdad sencilla.

Sin embargo, si pudiera votar en las primarias, también estaría de acuerdo con Calderón en votar por Bernie Sanders y no por Hillary Clinton. Con todas las diferencias que he tenido con el primero, parece estar genuinamente más interesado en el bienestar de Puerto Rico que la Sra. Clinton, quien representa un establishment que siempre ha hecho caso omiso a los intereses de los puertorriqueños.

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El libro Republic, Lost por Lawrence Lessig. Foto de Lessig, cortesía del  Lessig Equal Citizens Exploratory Committee.

También estoy de acuerdo de que hay que acabar con el inversionismo político, que inclina a los políticos en general a favorecer los intereses de la industria y no los del pueblo. Esto ha llevado a unos costos sociales bien altos, especialmente la debacle del mundo financiero en el 2008 y el inversionismo de compañías de combustibles fósiles para fomentar una política pública de negacionismo en torno al cambio climático. Por eso siempre recomendaré la lectura obligada del libro de Lawerence Lessig, Republic, Lost: How Money Corrupts Congress-and a Plan to Stop ItEl inversionismo político, desde donde se quiera ver, es sumamente negativo ya que corrompe el sistema democrático adoptado por un pueblo y lo convierte esencialmente en una oligarquía donde los ricos siempre tienen el mollero y la ventaja. Por tanto, dejo claro que nunca será bueno que Monsanto, Goldman Sachs o Exxon Mobile inviertan políticamente. El pueblo tiene la obligación de activarse y elegir personas que no tengan dichas ataduras corporativas.

En lo que estamos en desacuerdo

Todos tenemos derecho a nuestras opiniones, pero no a “nuestros hechos”. Si vamos a aceptar o denunciar a Monsanto, tiene que ser con base en hechos y muy sólidamente establecido por la historia y por las ciencias en general. Veamos los problemas del artículo en torno a Hillary y Monsanto:

1. Monsanto y Monsanto son dos compañías distintas

Es interesante notar que una de las más grandes fallas de muchos de los grupos antitransgénicos y anti Monsanto es que no hacen una distinción entre dos compañías distintas, una compañía llamada Monsanto y otra llamada con el mismo nombre. La primera creó los PCBs y participó en la fabricación del agente naranja, la segunda se dedica exclusivamente a la agroindustria. Si esto sorprende a los lectores es porque usualmente no están familiarizados con la historia completa de Monsanto.

  1. Se fundó Monsanto en 1901 como una industria química, dedicada a la investigación y creación de químicos. Fue fundado John Francis Queeny cuyo suegro se llamaba Emmanuel Mendes de Monsanto, cuyas operaciones en el siglo XIX y principios del XX estaban en Vieques.  Desde entonces hasta finales de los años 90, Monsanto siguió siendo la misma entidad legal..
    Fue durante este periodo industrial que Monsanto fabricó los llamados PCBs (obtenidos de otra compañía), el DDT y estuvo asociado al Departamento de Defensa de los Estados Unidos para la fabricación del agente naranja y armas nucleares.
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  2. Durante los años 90, Monsanto pasó por unos periodos de transición para vender su producto Nutrasweet y ser una compañía adquirida por Pharmacia & Upjohn, especialmente interesada por la manufactura de Celebrex y otros químicos afines a la industria de la medicina. Por este periodo, Monsanto había dejado de existir.
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  3. No obstante su provecho de la tecnología de Monsanto, Pharmacia no estaba interesada de manera alguna en la agroindustria. En el 2002, terminó de crearse la “nueva Monsanto” que heredó todos los productos químicos y biotecnológicos relacionados con la agroindustria, pero que es legalmente distinta a la “antigua Monsanto”. Mientras tanto, Pfizer adquirió a Pharmacia en el 2003.
Logos de Monsanto

A la izquierda, el logotipo del antiguo Monsanto; a la derecha, el del nuevo.

Las omisiones en torno a la historia de Monsanto, especialmente con el objetivo de demonizarlo, pasa por alto esta distinción entre dos corporaciones distintas, aunque en cierto sentido una sea considerada continuación de la otra.  Malentendidos en torno a la historia de Monsanto ha llevado a varias leyendas urbanas en las redes sociales, entre las cuales se encuentra que Pfizer es dueña de Monsanto.

2. Sobre las sustancias nocivas a la salud y las que no

En cuanto a la antigua Monsanto, no se puede refutar la aserción de que ha producido sustancias de las que se han acusado de ser extremadamente dañinas para la salud. No hablaré de todas las sustancias mencionadas (eso me tomaría más de un artículo en este blog). Sin embargo, veamos algunos de los casos mencionados (y otros no mencionados):

  • La aspirina: Aunque no es mencionada en el artículo que estamos analizando, no quiero dejar este caso inadvertido. Aún si se dijera que no hay “nada santo sobre Monsanto“, debemos señalar que entre las contribuciones a la medicina, manufacturó comercialmente la aspirina, algo que ha salvado millones de vidas alrededor del mundo y podría seguir salvando decenas de miles de vidas al año si no hubiera tanto estigma contra esta sustancia. Pregúntenle a Rosie O’Donnell.
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  • La sacarina: Fue durante los años 20 y 30 que Monsanto elaboró y comercializó a nivel industrial la sacarina, un sustituto del azúcar. Por más que se repita que la sacarina es adversa a la salud, toda la evidencia científica apunta a que no es así. Al contrario, aunque no tenga valor nutricional, si algo ha hecho es mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren diabetes es  la sacarina. Su mala fama se debe a que aparentemente causaba indirectamente cáncer de la vegiga a ratas de laboratorio. Sin embargo,  tras investigaciones se sabe que eran animales susceptibles a cáncer de la vegiga con muchas otras sustancias consideradas benignas para los seres humanos (e.g. vitamina C, véase también este estudio y este). Por más que la Internet opine lo contrario, sencillamente no existe ninguna evidencia del supuesto vínculo entre el consumo de sacarina y el cáncer en humanos.
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  • El aspartame: El aspartame ha sido una de las sustancias más injustamente condenadas desde los años 80. Snopes.com hace el recuento del origen de muchas de las leyendas urbanas y que hoy se repiten en las redes de comunicación sin evidencia alguna. Supuestamente, se había establecido una correlación entre el aumento de tumores cerebrales en seres humanos y el consumo de aspartame. Sin embargo, las investigaciones subsiguientes enfatizaron el hecho de que dicho aumento había comenzado a principios de los años 70, cerca de una década antes de la comercialización del aspartame en refrescos de dieta. Además, muchos de los estudios indicaron que la mayoría de estas incidencias cancerosas ocurrieron en personas de edad avanzada, quienes no eran muy fanáticos de refrescos de dieta. Sencillamente los datos estadísticos y de laboratorio han refutado este alegato (véase este estudio, este y este). En el 2005,  la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) llevó a cabo una extensa revisión científica de la literatura publicada en torno al cáncer y el aspartame y encontró que el aspartame sí causa cáncer en ratas, pero no en los seres humanos. Concluyó que no hay evidencia alguna del supuesto vínculo entre el aspartame y el cáncer. Esto es confirmado por la Sociedad Americana del Cáncer.
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  • PCBs: No se puede negar que Monsanto produjo PCBs a grandes escalas. Tampoco se puede negar que los PCBs crearon unos enormes problemas ambientales y de salud durante los años 50, 60 y 70. Sus estragos todavía se sufren hoy día. Por lo tanto, no tengo ningún problema con que muchos hayan demandado a Monsanto (ya que el segundo Monsanto carga la responsabilidad fiscal y legal del primero).
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  • DDT: En cuanto al DDT, la actitud ambientalista contra esta sustancia casi siempre ha sido irracional. Aunque hay evidencia de que hizo daño ambiental en el uso agrícola y cierta leve toxicidad en humanos, se disparó desde los años 50 una campaña de miedo para prohibir el DDT en todas las esferas, aun cuando es muy baja su toxicidad para los seres humanos y a pesar de que salvó y hubiera seguido salvando cientos de miles de vidas, especialmente en cuanto al control de la malaria (véase esta referencia y esta; véase también la perspectiva de la Organización Mundial de la Salud aquí). Esta campaña de terror comenzó con unos alegatos del libro Silent Spring por Rachel Carson, pero que no eran respaldados de manera alguna por ningún estudio científico. En algunos lugares del mundo el DDT erradicó la malaria.  No obstante ello, sí es importante señalar que no se debe descansar exclusivamente en ningún insecticida o abusar de este (sea DDT o cualquier otro) como remedio para lidiar con el problema de la malaria a nivel mundial. La higiene, la limpieza, el acceso a agua limpia y el cuidado de la salud son elementos importantes.
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  • Agente naranja: El agente naranja es una mezcla de dos sustancias, una 2,4-D y la otra 2,4,5-T. Las dos son herbicidas que el Depto. de Defensa estadounidense esperaba que fuera a afectar los bosques en Vietnam con el propósito de poder ver mejor a las fuerzas enemigas y afectar sus cultivos. Sin embargo, los estragos del agente naranja son harto conocidos. Esto se debió en gran medida a un contaminante (TCDD) que estaba presente junto a los otros dos herbicidas. De hecho, desde 1952, la antigua Monsanto había advertido al Departamento de Defensa mediante memorandos que el agente naranja estaba contaminado con la dioxina y que podría afectar adversamente la salud de seres humanos. En 1963, la armada estadounidense también descubrió que 2,4,5-T tiene el efecto de producir cloracné (Schuck 1987, 17). Más tarde, la Sociedad Americana del Cáncer dejó saber al público que, tras varios estudios al respecto, el compuesto 2,4,5-T también era cancerígeno, lo cual podía explicar la emergencia de cáncer en las víctimas del agente naranja. La antigua Monsanto tuvo que pagar fuera de los tribunales, aunque no se responsabilizaba de la manera en que el Departamento de Defensa utilizó el agente naranja. En este último punto, Monsanto estaba equivocado.
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  • 2,4-D: Del agente naranja, el único componente que se sigue utilizando continuamente como herbicida es el 2,4-D. La razón de ello es que su nivel de toxicidad es muy bajo y su impacto en la salud humana y en el medio ambiente es limitado. Hoy día la comunidad científica se halla dividida en torno a si es cancerígeno o no, aunque la mayoría se inclina a que no. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud) ha clasificado el 2,4-D como “posiblemente cancerígeno (2B)” debido a que cuando se tienen en cuenta a más de setenta años de estudios hay una escasísima evidencia de que es carcinógeno. La Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), la EFSA y otras agencias reguladoras de otros gobiernos del mundo están en desacuerdo con la IARC en este aspecto. Siempre se quiere demonizar al 2,4-D por haberse utilizado como componente del agente naranja, pero por sí sola esta sustancia es relativamente inocua.
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  • El glifosato: De todas los herbicidas elaborados por Monsanto y por cualquier otra organización, tal vez esta sea la más inocua que hay en el mercado, pero irónicamente la más demonizada.  Este producto se comercializa mucho por Monsanto bajo la marca de Roundup® del cual el glifosato es uno de los componentes. No voy a entrar en todo el historial de demonización (eso es una serie de artículos aparte), sino que me limitaré a lo que dice Calderón en su artículo: que la IARC lo ha considerado “probable cancerígeno (2A)”.
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    • En primer lugar, hay que señalar que como la patente sobre el glifosato expiró en el 2000, Monsanto no es el único que se lucra con él, sino que Bayer también lo utilizaba, así como SyngentaDuPont y Dow. Así que ya señalar a Monsanto como la única que comercia glifosato es un error. Calderón no lo ha alegado así, pero quiero mantener claro ese punto.
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    • En segundo lugar, debemos mencionar el hecho de que en cuanto a este asunto la credibilidad del IARC está en serios problemas, porque el consenso de la comunidad científica es que no hay ninguna relación entre el glifosato ni las incidencias de cáncer.  Es más, la IARC está ahora embarrada, casi a nivel de escándalo, por varias razones:
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      1. Porque han salido a la luz pública los serios defectos de la evidencia presentada en su monografía para catalogar al glifosato como 2A.

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      2. Porque la IARC ignoró (¿a propósito?) una de las revisiones científicas más abarcadoras en torno al glifosato a nivel mundial llevada a cabo por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania. Esto es inexplicable si el IARC solamente quería tener en cuenta revisiones científicas recientes hechas por gobiernos y exclusivamente financiadas con fondos públicos. El Instituto protestó la decisión del IARC al catalogar al glifosato como probable cancerígeno 2A.
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      3. Porque también ha salido a la luz pública que aquellos que tuvieron el poder de hacer la decisión estaban ideológicamente comprometidos con causas antitransgénicas y anti Monsanto. A la gente se le olvida que el conflicto de intereses ideológicos es tan serio como el económico.
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      4. Contrario a lo dicho por Calderón, la Organización Mundial de la Salud no comparte la posición de su rama, la IARC. Ya han salido declaraciones de la OMS y de la FAO (Organización de las Naciones Unidas de Alimentos y Agricultura) y han concluido que el glifosato no es cancerígeno.

En cuanto a este último tema, quisiera decir también que Calderón usa como referente una lista de artículos. Inicialmente pensaba que eran metaanálisis o revisiones científicas en torno a la toxicidad del glifosato en la que se alega constituyen “estudios independientes”. Cuando reviso el primer enlace, lo que veo es una antología en torno a la toxicidad del glifosato y de pesticidas, no un metaanálisis o un estudio crítico de estas fuentes. Lo señalo porque mientras miraba el listado de la antología, me di cuenta que se incluyeron varios artículos que aparecen en revistas predatorias y desprestigiadas (e.g. OMICS, Scientific Research, Academic Research Journals), otras que rayan en predación y que están incluidas en PubMed, pero todavía los científicos las ven como desprestigiadas (e.g. MDPI), otros artículos son preliminares (e.g. Savitz et al., 1997 de la lista) y que han sido debidamente refutados mediante metaanálisis o revisiones científicas más sólidas (e.g. este estudio independiente y este independiente), algunos de los artículos aparentemente tienen un vínculo falso o han sido removidos (e.g. Mesnage et al. 2012b), entre otros problemas. Es obvio que el autor de la antología no evaluó la calidad de  los estudios que incluyó.

En cuanto al segundo enlace que nos provee Calderón, su fuente proviende de GreenMedInfo, una organización “procáncer”, antivacunas, antimedicina, anti … de todo lo que sea convencional. El trabajo en sí parece una actividad de minar datos y selección conveniente de estudios individuales de tal manera que el glifosato luzca mal, sin evaluación cualitativa alguna del contexto de la literatura científica en que los datos y estudios aparecen. La mayoría involucran ratas, experimentos con embriones, placentas, etc. Muchos de estos estudios han sido criticados porque no tienen en cuenta la fisiología de las ratas (algunas que están ya predispuestas a tumores) o no tienen en cuenta el consumo realista de glifosato en el ser humano y otros organismos vivos.

En cuanto al tercer enlace se dirige a una revista de mala reputación (The Journal of Organic Systems) apoyado por la industria orgánica, no está debidamente arbitrada, por lo que no está incluida en PubMed. El artículo no es un estudio independiente, ya que algunos de los autores participan de manera directa de la industria orgánica. El artículo per se también es cuestionable. Se establece una variedad de correlaciones entre el aumento de soya y maíz genéticamente modificado con diferentes enfermedades contemporáneas, viéndolas desde un punto de vista puramente numérico, sin cualificar ninguna. Por ejemplo, establece una correlación entre el aumento de producción de soya y maíz transgénicos con el aumento del autismo (p. 27). Sin embargo, a los autores del estudio se les olvida que hay estudios sólidos más recientes que indican que el aumento de niveles de autismo se debe a una ilusión estadística causada por una reclasificación de enfermedades mentales (véase esta página, este artículo y este). Correlación no es causación y sin la evaluación cualitativa adecuada, este estudio es inútil. Es más, personalmente considero que es fundamentalmente reciclado del estudio de Stephanie Seneff que ha sido muy criticado, especialmente por muchos que están en contra de Monsanto (e.g. esta periodista del Huffington Post).

3. Sobre el tribunal de embuste

Calderón también menciona el hecho de que Monsanto va a ser juzgado por crímenes contra la humanidad en un tribunal de la Haya. Solamente que se le olvidó decir que no es en el Tribunal de la Haya, sino en un tribunal que van a hacer activistas anti Monsanto. Sin menor esfuerzo mental o creerme psíquico, creo que Monsanto va a salir culpable. No por que realmente haya sido criminal, sino porque se contarán testimonios (evidencia anecdótica), estará en el calor antitransgénico, no habrá abogado o abogada de defensa para Monsanto, etc. Es un truco publicitario que no va más allá del puro teatro y que no tiene nada que ver con la realidad. De esa manera pueden decir “Monsanto salió culpable en un tribunal de la Haya.” ¡Por favor!

4. Sobre los documentales

Con un toque de emoción se nos habla de documentales como evidencia de que Monsanto es malo y perverso. Creo que he visto todos (El mundo según Monsanto, GMO OMG, etc.) y ninguno me ha impresionado. El problema con los documentales es que, aun los mejores, tienen el defecto de estar sesgados a un punto de vista sin darle suficiente tiempo al oponente para que argumente su punto. Como resultado, se obtendrá en el mejor de los casos evidencia anecdótica decontextualizada de los demás datos científicos a los que el público no tiene acceso cuando está viéndolo. Los documentales son altamente selectivos y utilizan recursos visuales y retóricos para persuadir al público a una opinión particular.

Por tanto, los documentales no son de fiar si no están respaldados por la mejor evidencia científica.

5. La capacidad de limpieza no es criterio de toxicidad

Calderón repite ciertas aserciones que también las he escuchado de boca de la Senadora del PIP, María de Lourdes Santiago, dice así:

El glifosato es tan tóxico que originalmente se quería utilizar para limpieza de tuberías.

Confieso que no soy experto en toxicología, pero voy a apostar a que el criterio de limpieza no es uno que se tenga en cuenta a la hora de determinar toxicidad. El agua es útil para limpiar, pero es inocuo en las cantidades que lo ingerimos todos los días. Por otro lado, si bebemos aceite de carro o mercurio nos intoxicaremos bastante rápido, sin embargo ni el aceite de carro ni el mercurio son útiles para limpiar (hasta donde sé).

Lo único que determina la toxicidad de una sustancia es la dosis que se ingiere que desemboque en la muerte de un organismo. Por ahora, el estándar es LD50, es decir, cuánta dosis consumirían los animales de laboratorio para sea letal para el 50% de ellos. Mientras menor sea la dosis de LD50, más tóxica es la sustancia.

¿Cuán tóxico es el glifosato? Responderemos de la siguiente manera: El boricua promedio se levanta todos los días para beber café, que contiene un insecticida –la cafeína–, porque nos despierta y nos alegra cada mañana. Como buen puertorriqueño no he renunciado a ese ritual solamente porque la cafeína sea insecticida o que el ácido caféico sea cancerígeno (según el IARC, es categoría 2B …  ¿deberíamos prohibir el café?)

¿Cuál es el LD50 de la cafeína? En el caso de las ratas, 192 mg/kg. ¿Cuál es el nivel de toxicidad del glifosato? En el caso de las ratas, 5,600 mg/kg. Es decir, necesitamos ingerir 29 veces más glifosato para lograr el equivalente de la dosis letal de la cafeína. Es más, han habido individuos que se han tratado de suicidar ingiriendo glifosato y la mayoría ha sobrevivido.

Conclusión

Hemos establecido que hay errores en el artículo de Hillary y Monsanto publicado en 80 grados. Aunque a Monsanto se le pueda denunciar por abusos corporativos en el pasado y en el presente, esta compañía está muy lejos de ser el monstruo de siete cabezas y diez cuernos que quiere liquidar a la humanidad con glifosato y aspartame. De hecho, al lado de otras compañías (e.g. Nestlé, Exxon Mobile, entre otros), Monsanto es uno de los menos malos en relación con la salud humana y el medio ambiente. Demonizar a esa corporación nos distrae de ciertas discusiones que deberíamos tener en cuanto a diversos problemas ecológicos y los agrícolas. La demonización de los transgénicos en general sin discriminación alguna podría incluso atrasar medios efectivos para combatir el problema del hambre del mundo, la desnutrición y el cambio climático.

¿Qué hay de todo lo relacionado con la ley de rotulación considerado por el Congreso? Eso será tema para otra ocasión.

Con todo y los reparos al artículo, sí estamos fundamentalmente de acuerdo de que debemos elegir políticos que no se dejen sobornar por las grandes corporaciones y poner las restricciones debidas para evitar sus abusos.

Referencias

Schuck, Peter. 1987. Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.