Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
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Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
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Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
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  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
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  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
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Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
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El algodón Bt en la India

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Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
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Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

Cuando algunos antiOGM aterrorizan a científicos

A medida que avanza el movimiento antiOGM (anti organismos genéticamente modificados), antitransgénicos y anti Monsanto, aumenta el nivel de violencia hacia facilidades científicas y a científicos en particular para detener toda investigación en relación con los transgénicos.
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El caso icónico: Kevin Folta

Kevin Folta, PhD

Kevin Folta, PhD. Foto cortesía de Dave Fayram (https://www.flickr.com/photos/davefayram/4791868774/). CC-BY 2.0.

El año pasado, el científico Kevin Folta fue objeto de duros ataques personales y profesionales por parte de varios protagonistas del movimiento antitransgénico. El Dr. Folta es un divulgador de las ciencias que trabaja en el Departamento de Ciencias Agrícolas y Horticultura de la Universidad de Florida. Mantiene su blog llamado Illumination y el muy buen podcast de ciencias llamado Talking Biotech. Varias organizaciones ligadas a la industria orgánica y a los movimientos antitransgénicos bajo la organización U.S. Right to Know (USRTK) solicitaron una serie de correos electrónicos de él y de otros académicos más que trabajan con transgénicos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA). Querían investigar cualquier vestigio de comunicación de estos científicos con Monsanto y con otras compañías que invierten en biotecnología, tales como DuPont/Pioneer, Bayer, Syngenta, entre otras.

Como empleado público, Folta cumplió con el mandato de revelar sus mensajes electrónicos y tras mucha investigación, el New York Times publicó la correspondencia de 174 páginas entre Folta y Monsanto. Como no podré elaborar sobre su contenido, recomiendo el comentario más detallado al respecto en el artículo de David Knoll para Forbes. En realidad, lo único que pudieron encontrar incriminante en todos esos documentos fue un mensaje electrónico relacionado con una publicidad de Monsanto para convencer al Congreso de Estados Unidos para que prohibiera el rotulado de los productos alimenticios hechos con OGMs. Monsanto había desarrollado una campaña de miedo contra el etiquetado, pero Folta respondió de la siguiente manera:

More drake

Tomado en contexto, lo que Folta afirmaba en su mensaje era que estaba totalmente disponible para orientar al público en torno al tema de los etiquetados, pero sin usar tácticas de miedo, sino sencillamente presentarle al público la verdad científica en cuanto a los OGMs sin utilizar retórica barata (“I’d be happy to write the op-ed on making decisions on facts“). La referencia al “agente naranja” en el mensaje se refiere a la desacreditada creencia de que el glifosato es derivado del agente naranja. Además, entre los antiOGMs es frecuente el uso del historial del antiguo Monsanto y de su creación del agente naranja, algo que es totalmente irrelevante al problema del etiquetado.

La primera oración del mensaje de Folta se sacó del contexto de ese intercambio y parecía como que Folta era una marioneta de Monsanto.

Meme en contra de Kevin Folta.

Meme que circuló en las redes sociales contra Kevin Folta.

En el proceso también se alegaba que Monsanto le había pagado a Folta unos $25,000 por su investigación científica. De hecho, el trabajo de Folta no es de interés para Monsanto. Contrario a lo que frecuentemente se repite en línea, Monsanto no tiene un monopolio de la industria alimentaria, sino que su inversión consiste en crear transgénicos de lo que llaman en inglés “cash crops“, cultivos lucrativos para los agricultores: algodón, maíz, canola, soya, entre otros. La labor de Folta es en fresas, un cultivo del que Monsanto no tiene la menor curiosidad.

Los $25,000 que donó Monsanto no iban al salario de Folta ni tampoco a financiar su labor experimental, sino a un programa de alcance de divulgación científica para estudiantes interesados en biotecnología. Parte del dinero se utilizó para un proyector, cuartos modestos en hoteles de bajo costo y su comida en Subway; un comportamiento bastante frugal. La razón de eso es que el dinero no era de él sino de la Universidad. De hecho, en sus charlas siempre le agradecía a Monsanto por contribuir al programa, pero en muchos casos no recibía compensación alguna ni de esa ni de ninguna otra compañía por cabildear a favor de la biotecnología. Además, la aportación de Monsanto era minúscula cuando se le compara con la cantidad de dinero recibido por el programa de investigación y alcance desde el 2003 al 2015.

Presupuesto del programa de investigación y alcance

Presupuesto del programa de investigación y alcance. Imagen cortesía de Kevin Folta.

Este último factor del recibimiento de $25,000 por la Universidad de Florida desató una campaña agresiva contra Folta, especialmente de desprestigio. Esto llevó a no pocos correos electrónicos y llamadas telefónicas que no solo solicitaban el despido de Folta de su puesto universitario (a pesar de no haber hecho nada antiético ni ilegal), sino que también llegó hasta el punto de amenazarle de muerte. Se publicó un artículo insultante y soez contra Folta en Craigslist.Se utilizó la memoria de su madre para insultarle. En PLoS ONE se publicó un artículo acusándole tan seriamente que hasta la organización antiOGM Union of Concerned Scientists (UCS) lo criticó duramente. El artículo fue debidamente retirado de esa revista académica. Dado que por razones legales la Universidad no podía devolverle el dinero a Monsanto, decidió redirigirlo hacia fines caritativos. Finalmente, tuvo que suspender por un tiempo su actividad divulgativa en su blog y podcast.

Todo esto tuvo un “chill effect“, como dicen en inglés, para la comunidad científica. Folta no fue la única víctima de lo que ocurría, pero el grado de amenazas y violencias era bastante grave.
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Otros casos menos conocidos

También hubo amenazas a otros científicos empleados públicos que han laborado extensamente en torno a los transgénicos tales como Alison van Eneennam, de la Universidad de California-Davis, quien fue coautora del metaanálisis que estudió el efecto de los transgénicos en animales de granja (cerca de cien mil millones en total) que habían ingerido cerca de un billón de comidas de transgénicos durante 29 años. Dicho estudio no encontró ni una sola incidencia de enfermedad o muerte por transgénicos. Ella también fue víctima de la misma petición de FOIA. A pesar de las adversidades, como en el caso de Folta, ella decidió no renunciar a su divulgación ni su labor científica.

Walter DeJong, profesor en la Universidad de Cornell, ha llevado a cabo una labor extensa con la producción de papas. Contra sus propios intereses tuvo la integridad de reconocer la excelente labor de la compañía Simplot por crear una papa Innate®, que es genéticamente modificada para no volverse marrón y para no producir acrilamida, una neurotoxina y un potencial carcinógeno. También de DeJong fue víctima del FOIA y de ataques personales.

Para conocer a algunos de los científicos que fueron hostigados mediante el FOIA, les invito a ver el siguiente vídeo donde ellos se abrieron a ciertas preguntas hostiles de un público escéptico a su trabajo:

En otros casos no relacionados con el FOIA de USRTK, han habido científicos amenazados físicamente por su divulgación en torno a los transgénicos. Este fue el caso de José Miguel Mulet cuando tuvo que suspender una presentación de su excelente libro Comer sin miedo en Argentina debido a este tipo de amenazas. A pesar de ello, Mulet mantiene un sentido del humor inusual en estos casos y se disfruta las acusaciones de que es pagado por Monsanto, a lo que responde: “Pregúntenle a mi mujer a final de mes, ¿qué quieres que te diga?” Hoy día todavía mantiene su blog titulado Tomates con genes, aludiendo al estudio que llevó a cabo un sondeo en el que el 36% de los europeos respondió correctamente a la pregunta de si los tomates ordinarios contenían genes (en Estados Unidos, el resultado fue de un 57%).

Sin embargo, uno de los casos más serios ocurrió hace unas semanas atrás. Dirigieron un explosivo a un científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que estaba trabajando en ingeniería genética. Afortunadamente, no hubo ninguna desgracia.
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Un charlatán amenaza de muerte

Si no fuera suficiente, aparece Mike Adams, un notorio embaucador cuya carrera comenzó vendiendo cerca de $600,000 en preparativos para la supuesta debacle del Y2K y ahora es dueño y fundador de un risible portal, Natural News. Este charlatán alega que estudió en “una universidad destacada en el centro oeste de los Estados Unidos” sin especificar cuál (¡¿y por qué no lo especificaría?!). Dice él, que durante su escuela primaria, secundaria y universitaria parece haber sido uno de los genios más grandes de la historia de la humanidad (por alguna razón lo demuestra bien poco hoy día) y que es tan grandioso que no quiso ni aceptar una beca de una universidad tan insignificante como MIT. Su portal se destaca por infundirle temor al público en torno a los alimentos y venderle los productos de él en la tiendita de Natural News.

En un artículo publicado allí, en el portal de Vandana Shiva y en otros lugares, repitió el desacreditado alegato de que Monsanto está causando la muerte de los agricultores de la India e hizo la equivalencia entre esa compañía con el Partido Nazi de Alemania (lo que yo llamo “Reductio ad Hitlerium“, en parte producto de la Ley de Godwin). En un tono claramente inflamatorio, también citó a un adversario de los Nazis:

This official ceremony sends a message to the world, and that official message from the nation of Germany to the rest of the world says that it is the moral right — and even the obligation — of human beings everywhere to actively plan and carry out the killing of those engaged in heinous crimes against humanity (negrillas originales del artículo).

Tanto Adams como Shiva borraron el artículo tras el revuelo desatado en línea al respecto. Sin embargo, tenemos la suerte de que Archive.org guarda una copia de este en línea.

De acuerdo con Adams, después de haber escrito el artículo, al día siguiente apareció un portal cibernético mencionando aquellos nombres de periodistas, científicos y académicos que eran cómplices del “Nazi” Monsanto. Aunque Adams niega su conexión con dicho portal y culpó a Monsanto y a los científicos de crear dicha página cibernética.
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El problema ético de la aproximación antiOGM

Esta aproximación proveniente en su mayoría de la izquierda política y de los llamados “grupos verdes” o “ambientalistas” es particularmente alarmante.

Una buena parte de los antiOGM escogen su denuncia pacíficamente y participan en los foros gubernamentales pertinentes para el cabildeo y para dejarle saber a los políticos su oposición a los OGMs. Esa es una parte legítima de la vida política. Otros llevan legítimamente protestas en las calles. En otros casos, algunos activistas más militantes vandalizan o destruyen campos de experimentación. Sin embargo, en lo que lamentablemente muchos sí participan es en la estridencia cibernética contra aquellos científicos o personas en los que no están de acuerdo y muchos llevan a cabo esfuerzos para remover a algunos de ellos de sus puestos.

La estrategia de examinar los mensajes electrónicos de Folta y de otros científicos no es nueva. Es una medida que algunos de los partidarios antiOGMs aprendieron de elementos de la derecha política cuando crackearon las cuentas de correo electrónico de científicos que sostenían que el cambio climático era antropogénico. A esos científicos se les sometió exactamente a las mismas amenazas que vivieron el Dr. Folta y compañía: se sacaron frases de los mensajes de contexto, los acusaron de conspirar con el gobierno y con grandes corporaciones, se hicieron peticiones para removerlos de sus puestos, etc.

En muchos aspectos el tema de los OGMs es en la izquierda política un reflejo fidedigno en cuanto a comportamiento y negacionismo de las ciencias que se encuentran en la derecha política en relación con el cambio climático.

Como diría Mauricio Schwarz, “la ignorancia mata”. El problema ético de este tipo de negacionismo contra el innegable consenso en torno a los alimentos genéticamente modificados es penoso. El combate inusitado contra el arroz dorado es irracional hasta el punto de que para muchos puede constituirse en un crimen contra la humanidad (ciertos economistas calculan que el costo por año para muchas personas que lo necesitan para sobrevivir es de $1.4 millones vida-años en la India solamente). No hay razón alguna para oponerse al trigo modificado para que no tenga gluten ni hay justificación alguna para prevenir que se siembre arroz OGM que reduce considerablemente las emisiones de metano y que aumenta su rendimiento.

Sin embargo, como toda fiebre social en Estados Unidos y en Europa, los puertorriqueños tenemos nuestra versión criolla. Un compatriota puertorriqueño, Noel Cruz Torres, recientemente atacó las facilidades de la empresa DuPont/Pioneer en Salinas, donde está llevando a cabo experimentación biotecnológica y que llevaba con él un pedazo de tela en la que convoca a la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Pancarta

Pancarta creada por Noel Cruz Torres para atacar a la empresa Pioneer en Salinas.

Desgraciadamente, estos ataques no adelantan la lucha por la independencia ni un solo milímetro y apuesto que Pioneer no tiene mucho que ver con las decisiones que tome Estados Unidos al respecto o la famosa Junta de Control Fiscal (nuestro problema objetivamente más urgente). A lo mejor esta empresa está disfrutando de unos jugosos subsidios para la inversión, una política pública que probablemente deba cambiarse. A lo mejor no está proveyendo suficientes empleos. Sin embargo, sin una corroboración de que los experimentos de esta compañía efectivamente están afectando la salud de los puertorriqueños, el medio ambiente y el fisco local, el ataque en cuestión es desacertado y tiene el potencial de exacerbar más la crisis económica que estamos atravesando. El hecho de que esté experimentando con transgénicos no indica nada en ninguno de estos renglones. Más que conseguir el apoyo público a la independencia, Cruz Torres se ha ganado el enojo del público (véase el área de comentarios aquí y aquí). Aparentemente, Cruz parece que es paciente terminal de cáncer y decidió que sus últimos días los dedicaría a “luchar por la patria”. He visto a algunos amigos independentistas apoyándolo. Este servidor no se une a ese apoyo.

Solamente espero que esta no sea una idea que se propague por el independentismo. A fin de cuentas, personalmente deseo una patria libre, soberana y con tecnología avanzada; no un territorio independiente que vuelva a depender del casabe (aun con todo lo que admiro a los taínos). No importa cuan noble y legítima sea una ideología política, atacar a las ciencias invariablemente  perjudica a la humanidad.

Hillary, Monsanto y mala información

En la revista cibernética 80 grados, acaba de salir un artículo titulado “Hillary y Monsanto ante la coyuntura electoral” de la nutricionista Vilma G. Calderón. Lo que quiero hacer aquí es corregir lo que entiendo que son errores que permean por su artículo y que espero sea una base para un mejor debate y reflexión al respecto. No corregiré todos los errores, porque eso haría nuestra exposición demasiado larga.

Antes de comenzar quisiera aclarar una vez más lo que ya he indicado en el enlace del “Propósito del portal“, ya que la crítica de que uno “está comprado por Monsanto o por la industria” se vuelve común en ciertos diálogos inanes cuando cierto sector no tiene argumentos a su favor.

Declaración de conflicto de intereses

El portal en sí es financiado exclusivamente por el administrador, Pedro M. Rosario Barbosa, cuyo salario proviene principalmente de su labor docente en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Fuera del caso de donaciones que puedan provenir de individuos [y hasta ahora nadie lo ha hecho, este es un portal “recién nacido”], el portal no es financiado de manera alguna por otra entidad o compañía privada de índole alguna. Declaro que no hay conflictos de intereses en cuanto a ninguno de los artículos escritos por el administrador.

Quiero añadir que este escrito es pura iniciativa mía. Nadie de la industria me ha contactado para absolutamente nada.

En lo que estamos de acuerdo

Como independentista no participo en primarias presidenciales. No solo las considero coloniales, sino que ha sido obvio por años que esta es una inversión onerosa para Puerto Rico que después se traduce en la total indiferencia de los presidentes de Estados Unidos a través de los años. No tengo que abundar mucho en este tema, ya que cualquier ojeada a la historia desde el final de la Guerra Fría hasta hoy demuestra a saciedad esta verdad sencilla.

Sin embargo, si pudiera votar en las primarias, también estaría de acuerdo con Calderón en votar por Bernie Sanders y no por Hillary Clinton. Con todas las diferencias que he tenido con el primero, parece estar genuinamente más interesado en el bienestar de Puerto Rico que la Sra. Clinton, quien representa un establishment que siempre ha hecho caso omiso a los intereses de los puertorriqueños.

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El libro Republic, Lost por Lawrence Lessig. Foto de Lessig, cortesía del  Lessig Equal Citizens Exploratory Committee.

También estoy de acuerdo de que hay que acabar con el inversionismo político, que inclina a los políticos en general a favorecer los intereses de la industria y no los del pueblo. Esto ha llevado a unos costos sociales bien altos, especialmente la debacle del mundo financiero en el 2008 y el inversionismo de compañías de combustibles fósiles para fomentar una política pública de negacionismo en torno al cambio climático. Por eso siempre recomendaré la lectura obligada del libro de Lawerence Lessig, Republic, Lost: How Money Corrupts Congress-and a Plan to Stop ItEl inversionismo político, desde donde se quiera ver, es sumamente negativo ya que corrompe el sistema democrático adoptado por un pueblo y lo convierte esencialmente en una oligarquía donde los ricos siempre tienen el mollero y la ventaja. Por tanto, dejo claro que nunca será bueno que Monsanto, Goldman Sachs o Exxon Mobile inviertan políticamente. El pueblo tiene la obligación de activarse y elegir personas que no tengan dichas ataduras corporativas.

En lo que estamos en desacuerdo

Todos tenemos derecho a nuestras opiniones, pero no a “nuestros hechos”. Si vamos a aceptar o denunciar a Monsanto, tiene que ser con base en hechos y muy sólidamente establecido por la historia y por las ciencias en general. Veamos los problemas del artículo en torno a Hillary y Monsanto:

1. Monsanto y Monsanto son dos compañías distintas

Es interesante notar que una de las más grandes fallas de muchos de los grupos antitransgénicos y anti Monsanto es que no hacen una distinción entre dos compañías distintas, una compañía llamada Monsanto y otra llamada con el mismo nombre. La primera creó los PCBs y participó en la fabricación del agente naranja, la segunda se dedica exclusivamente a la agroindustria. Si esto sorprende a los lectores es porque usualmente no están familiarizados con la historia completa de Monsanto.

  1. Se fundó Monsanto en 1901 como una industria química, dedicada a la investigación y creación de químicos. Fue fundado John Francis Queeny cuyo suegro se llamaba Emmanuel Mendes de Monsanto, cuyas operaciones en el siglo XIX y principios del XX estaban en Vieques.  Desde entonces hasta finales de los años 90, Monsanto siguió siendo la misma entidad legal..
    Fue durante este periodo industrial que Monsanto fabricó los llamados PCBs (obtenidos de otra compañía), el DDT y estuvo asociado al Departamento de Defensa de los Estados Unidos para la fabricación del agente naranja y armas nucleares.
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  2. Durante los años 90, Monsanto pasó por unos periodos de transición para vender su producto Nutrasweet y ser una compañía adquirida por Pharmacia & Upjohn, especialmente interesada por la manufactura de Celebrex y otros químicos afines a la industria de la medicina. Por este periodo, Monsanto había dejado de existir.
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  3. No obstante su provecho de la tecnología de Monsanto, Pharmacia no estaba interesada de manera alguna en la agroindustria. En el 2002, terminó de crearse la “nueva Monsanto” que heredó todos los productos químicos y biotecnológicos relacionados con la agroindustria, pero que es legalmente distinta a la “antigua Monsanto”. Mientras tanto, Pfizer adquirió a Pharmacia en el 2003.

 

Logos de Monsanto

A la izquierda, el logotipo del antiguo Monsanto; a la derecha, el del nuevo.

Las omisiones en torno a la historia de Monsanto, especialmente con el objetivo de demonizarlo, pasa por alto esta distinción entre dos corporaciones distintas, aunque en cierto sentido una sea considerada continuación de la otra.  Malentendidos en torno a la historia de Monsanto ha llevado a varias leyendas urbanas en las redes sociales, entre las cuales se encuentra que Pfizer es dueña de Monsanto.

2. Sobre las sustancias nocivas a la salud y las que no

En cuanto a la antigua Monsanto, no se puede refutar la aserción de que ha producido sustancias de las que se han acusado de ser extremadamente dañinas para la salud. No hablaré de todas las sustancias mencionadas (eso me tomaría más de un artículo en este blog). Sin embargo, veamos algunos de los casos mencionados (y otros no mencionados):

  • La aspirina: Aunque no es mencionada en el artículo que estamos analizando, no quiero dejar este caso inadvertido. Aún si se dijera que no hay “nada santo sobre Monsanto“, debemos señalar que entre las contribuciones a la medicina, manufacturó comercialmente la aspirina, algo que ha salvado millones de vidas alrededor del mundo y podría seguir salvando decenas de miles de vidas al año si no hubiera tanto estigma contra esta sustancia. Pregúntenle a Rosie O’Donnell.
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  • La sacarina: Fue durante los años 20 y 30 que Monsanto elaboró y comercializó a nivel industrial la sacarina, un sustituto del azúcar. Por más que se repita que la sacarina es adversa a la salud, toda la evidencia científica apunta a que no es así. Al contrario, aunque no tenga valor nutricional, si algo ha hecho es mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren diabetes es  la sacarina. Su mala fama se debe a que aparentemente causaba indirectamente cáncer de la vegiga a ratas de laboratorio. Sin embargo,  tras investigaciones se sabe que eran animales susceptibles a cáncer de la vegiga con muchas otras sustancias consideradas benignas para los seres humanos (e.g. vitamina C, véase también este estudio y este). Por más que la Internet opine lo contrario, sencillamente no existe ninguna evidencia del supuesto vínculo entre el consumo de sacarina y el cáncer en humanos.
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  • El aspartame: El aspartame ha sido una de las sustancias más injustamente condenadas desde los años 80. Snopes.com hace el recuento del origen de muchas de las leyendas urbanas y que hoy se repiten en las redes de comunicación sin evidencia alguna. Supuestamente, se había establecido una correlación entre el aumento de tumores cerebrales en seres humanos y el consumo de aspartame. Sin embargo, las investigaciones subsiguientes enfatizaron el hecho de que dicho aumento había comenzado a principios de los años 70, cerca de una década antes de la comercialización del aspartame en refrescos de dieta. Además, muchos de los estudios indicaron que la mayoría de estas incidencias cancerosas ocurrieron en personas de edad avanzada, quienes no eran muy fanáticos de refrescos de dieta. Sencillamente los datos estadísticos y de laboratorio han refutado este alegato (véase este estudio, este y este). En el 2005,  la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) llevó a cabo una extensa revisión científica de la literatura publicada en torno al cáncer y el aspartame y encontró que el aspartame sí causa cáncer en ratas, pero no en los seres humanos. Concluyó que no hay evidencia alguna del supuesto vínculo entre el aspartame y el cáncer. Esto es confirmado por la Sociedad Americana del Cáncer.
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  • PCBs: No se puede negar que Monsanto produjo PCBs a grandes escalas. Tampoco se puede negar que los PCBs crearon unos enormes problemas ambientales y de salud durante los años 50, 60 y 70. Sus estragos todavía se sufren hoy día. Por lo tanto, no tengo ningún problema con que muchos hayan demandado a Monsanto (ya que el segundo Monsanto carga la responsabilidad fiscal y legal del primero).
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  • DDT: En cuanto al DDT, la actitud ambientalista contra esta sustancia casi siempre ha sido irracional. Aunque hay evidencia de que hizo daño ambiental en el uso agrícola y cierta leve toxicidad en humanos, se disparó desde los años 50 una campaña de miedo para prohibir el DDT en todas las esferas, aun cuando es muy baja su toxicidad para los seres humanos y a pesar de que salvó y hubiera seguido salvando cientos de miles de vidas, especialmente en cuanto al control de la malaria (véase esta referencia y esta; véase también la perspectiva de la Organización Mundial de la Salud aquí). Esta campaña de terror comenzó con unos alegatos del libro Silent Spring por Rachel Carson, pero que no eran respaldados de manera alguna por ningún estudio científico. En algunos lugares del mundo el DDT erradicó la malaria.  No obstante ello, sí es importante señalar que no se debe descansar exclusivamente en ningún insecticida o abusar de este (sea DDT o cualquier otro) como remedio para lidiar con el problema de la malaria a nivel mundial. La higiene, la limpieza, el acceso a agua limpia y el cuidado de la salud son elementos importantes.
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  • Agente naranja: El agente naranja es una mezcla de dos sustancias, una 2,4-D y la otra 2,4,5-T. Las dos son herbicidas que el Depto. de Defensa estadounidense esperaba que fuera a afectar los bosques en Vietnam con el propósito de poder ver mejor a las fuerzas enemigas y afectar sus cultivos. Sin embargo, los estragos del agente naranja son harto conocidos. Esto se debió en gran medida a un contaminante (TCDD) que estaba presente junto a los otros dos herbicidas. De hecho, desde 1952, la antigua Monsanto había advertido al Departamento de Defensa mediante memorandos que el agente naranja estaba contaminado con la dioxina y que podría afectar adversamente la salud de seres humanos. En 1963, la armada estadounidense también descubrió que 2,4,5-T tiene el efecto de producir cloracné (Schuck 1987, 17). Más tarde, la Sociedad Americana del Cáncer dejó saber al público que, tras varios estudios al respecto, el compuesto 2,4,5-T también era cancerígeno, lo cual podía explicar la emergencia de cáncer en las víctimas del agente naranja. La antigua Monsanto tuvo que pagar fuera de los tribunales, aunque no se responsabilizaba de la manera en que el Departamento de Defensa utilizó el agente naranja. En este último punto, Monsanto estaba equivocado.
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  • 2,4-D: Del agente naranja, el único componente que se sigue utilizando continuamente como herbicida es el 2,4-D. La razón de ello es que su nivel de toxicidad es muy bajo y su impacto en la salud humana y en el medio ambiente es limitado. Hoy día la comunidad científica se halla dividida en torno a si es cancerígeno o no, aunque la mayoría se inclina a que no. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud) ha clasificado el 2,4-D como “posiblemente cancerígeno (2B)” debido a que cuando se tienen en cuenta a más de setenta años de estudios hay una escasísima evidencia de que es carcinógeno. La Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), la EFSA y otras agencias reguladoras de otros gobiernos del mundo están en desacuerdo con la IARC en este aspecto. Siempre se quiere demonizar al 2,4-D por haberse utilizado como componente del agente naranja, pero por sí sola esta sustancia es relativamente inocua.
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  • El glifosato: De todas los herbicidas elaborados por Monsanto y por cualquier otra organización, tal vez esta sea la más inocua que hay en el mercado, pero irónicamente la más demonizada.  Este producto se comercializa mucho por Monsanto bajo la marca de Roundup® del cual el glifosato es uno de los componentes. No voy a entrar en todo el historial de demonización (eso es una serie de artículos aparte), sino que me limitaré a lo que dice Calderón en su artículo: que la IARC lo ha considerado “probable cancerígeno (2A)”.
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    • En primer lugar, hay que señalar que como la patente sobre el glifosato expiró en el 2000, Monsanto no es el único que se lucra con él, sino que Bayer también lo utilizaba, así como SyngentaDuPont y Dow. Así que ya señalar a Monsanto como la única que comercia glifosato es un error. Calderón no lo ha alegado así, pero quiero mantener claro ese punto.
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    • En segundo lugar, debemos mencionar el hecho de que en cuanto a este asunto la credibilidad del IARC está en serios problemas, porque el consenso de la comunidad científica es que no hay ninguna relación entre el glifosato ni las incidencias de cáncer.  Es más, la IARC está ahora embarrada, casi a nivel de escándalo, por varias razones:
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      1. Porque han salido a la luz pública los serios defectos de la evidencia presentada en su monografía para catalogar al glifosato como 2A.

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      2. Porque la IARC ignoró (¿a propósito?) una de las revisiones científicas más abarcadoras en torno al glifosato a nivel mundial llevada a cabo por el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania. Esto es inexplicable si el IARC solamente quería tener en cuenta revisiones científicas recientes hechas por gobiernos y exclusivamente financiadas con fondos públicos. El Instituto protestó la decisión del IARC al catalogar al glifosato como probable cancerígeno 2A.
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      3. Porque también ha salido a la luz pública que aquellos que tuvieron el poder de hacer la decisión estaban ideológicamente comprometidos con causas antitransgénicas y anti Monsanto. A la gente se le olvida que el conflicto de intereses ideológicos es tan serio como el económico.
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      4. Contrario a lo dicho por Calderón, la Organización Mundial de la Salud no comparte la posición de su rama, la IARC. Ya han salido declaraciones de la OMS y de la FAO (Organización de las Naciones Unidas de Alimentos y Agricultura) y han concluido que el glifosato no es cancerígeno.

En cuanto a este último tema, quisiera decir también que se mencionan lo que a mí inicialmente parecían metaanálisis o revisiones científicas en torno a la toxicidad del glifosato en la que se alega constituyen “estudios independientes”. Cuando reviso el primer enlace, lo que veo es una antología en torno a la toxicidad del glifosato y de pesticidas, no un metaanálisis o un estudio crítico de estas fuentes. Lo señalo porque mientras miraba el listado de la antología, me di cuenta que se incluyeron varios artículos que aparecen en revistas predatorias y desprestigiadas (e.g. OMICS, Scientific Research, Academic Research Journals), otras que rayan en predación y que están incluidas en PubMed, pero todavía los científicos las ven como desprestigiadas (e.g. MDPI), otros artículos son preliminares (e.g. Savitz et al., 1997 de la lista) y que han sido debidamente refutados mediante metaanálisis o revisiones científicas más sólidas (e.g. este estudio independiente y este independiente), algunos de los artículos aparentemente tienen un vínculo falso o han sido removidos (e.g. Mesnage et al. 2012b), entre otros problemas. Es obvio que el autor de la antología no evaluó la calidad de  los estudios que incluyó.

En cuanto al segundo enlace que nos provee Calderón, su fuente proviende de GreenMedInfo, una organización “procáncer”, antivacunas, antimedicina, anti … de todo lo que sea convencional. El trabajo en sí parece una actividad de minar datos y selección conveniente de estudios individuales de tal manera que el glifosato luzca mal, sin evaluación cualitativa alguna del contexto de la literatura científica en que los datos y estudios aparecen. La mayoría involucran ratas, experimentos con embriones, placentas, etc. Muchos de estos estudios han sido criticados porque no tienen en cuenta la fisiología de las ratas (algunas que están ya predispuestas a tumores) o no tienen en cuenta el consumo realista de glifosato en el ser humano y otros organismos vivos.

En cuanto al tercer enlace se dirige a una revista de mala reputación (The Journal of Organic Systems) apoyado por la industria orgánica, no está debidamente arbitrada, por lo que no está incluida en PubMed. El artículo no es un estudio independiente, ya que algunos de los autores participan de manera directa de la industria orgánica. El artículo per se también es cuestionable. Se establece una variedad de correlaciones entre el aumento de soya y maíz genéticamente modificado con diferentes enfermedades contemporáneas, viéndolas desde un punto de vista puramente numérico, sin cualificar ninguna. Por ejemplo, establece una correlación entre el aumento de producción de soya y maíz transgénicos con el aumento del autismo (p. 27). Sin embargo, a los autores del estudio se les olvida que hay estudios sólidos más recientes que indican que el aumento de niveles de autismo se debe a una ilusión estadística causada por una reclasificación de enfermedades mentales (véase esta página, este artículo y este). Correlación no es causación y sin la evaluación cualitativa adecuada, este estudio es inútil. Es más, personalmente considero que es fundamentalmente reciclado del estudio de Stephanie Seneff que ha sido muy criticado, especialmente por muchos que están en contra de Monsanto (e.g. esta periodista del Huffington Post).

3. Sobre el tribunal de embuste

Calderón también menciona el hecho de que Monsanto va a ser juzgado por crímenes contra la humanidad en un tribunal de la Haya. Solamente que se le olvidó decir que no es en el Tribunal de la Haya, sino en un tribunal que van a hacer activistas anti Monsanto. Sin menor esfuerzo mental o creerme psíquico, creo que Monsanto va a salir culpable. No por que realmente haya sido criminal, sino porque se contarán testimonios (evidencia anecdótica), estará en el calor antitransgénico, no habrá abogado o abogada de defensa para Monsanto, etc. Es un truco publicitario que no va más allá del puro teatro y que no tiene nada que ver con la realidad. De esa manera pueden decir “Monsanto salió culpable en un tribunal de la Haya.” ¡Por favor!

4. Sobre los documentales

Con un toque de emoción se nos habla de documentales como evidencia de que Monsanto es malo y perverso. Creo que he visto todos (El mundo según Monsanto, GMO OMG, etc.) y ninguno me ha impresionado. El problema con los documentales es que, aun los mejores, tienen el defecto de estar sesgados a un punto de vista sin darle suficiente tiempo al oponente para que argumente su punto. Como resultado, se obtendrá en el mejor de los casos evidencia anecdótica decontextualizada de los demás datos científicos al que el público no tiene acceso cuando está viéndolo. Los documentales son altamente selectivos y utilizan recursos visuales y retóricos para persuadir al público a una opinión particular.

Por tanto, los documentales no son de fiar si no están respaldados por la mejor evidencia científica.

5. La capacidad de limpieza no es criterio de toxicidad

Calderón repite ciertas aserciones que también las he escuchado de boca de la Senadora del PIP, María de Lourdes Santiago, dice así:

El glifosato es tan tóxico que originalmente se quería utilizar para limpieza de tuberías.

Confieso que no soy experto en toxicología, pero voy a apostar a que el criterio de limpieza no es uno que se tenga en cuenta a la hora de determinar toxicidad. El agua es útil para limpiar, pero es inocuo en las cantidades que lo ingerimos todos los días. Por otro lado, si bebemos aceite de carro o mercurio nos intoxicaremos bastante rápido, sin embargo ni el aceite de carro ni el mercurio son útiles para limpiar (hasta donde sé).

Lo único que determina la toxicidad de una sustancia es la dosis que se ingiere que desemboque en la muerte de un organismo. Por ahora, el estándar es LD50, es decir, cuánta dosis consumirían los animales de laboratorio para sea letal para el 50% de ellos. Mientras menor sea la dosis de LD50, más tóxica es la sustancia.

¿Cuán tóxico es el glifosato? Responderemos de la siguiente manera: El boricua promedio se levanta todos los días para beber café, que contiene un insecticida –la cafeína–, porque nos despierta y nos alegra cada mañana. Como buen puertorriqueño no he renunciado a ese ritual solamente porque la cafeína sea insecticida o que el ácido caféico sea cancerígeno (según el IARC, es categoría 2B …  ¿deberíamos prohibir el café?)

¿Cuál es el LD50 de la cafeína? En el caso de las ratas, 192 mg/kg. ¿Cuál es el nivel de toxicidad del glifosato? En el caso de las ratas, 5,600 mg/kg. Es decir, necesitamos ingerir 29 veces más glifosato para lograr el equivalente de la dosis letal de la cafeína. Es más, han habido individuos que se han tratado de suicidar ingiriendo glifosato y la mayoría ha sobrevivido.

Conclusión

Hemos establecido que hay errores en el artículo de Hillary y Monsanto publicado en 80 grados. Aunque a Monsanto se le pueda denunciar por abusos corporativos en el pasado y en el presente, esta compañía está muy lejos de ser el monstruo de siete cabezas y diez cuernos que quiere liquidar a la humanidad con glifosato y aspartame. De hecho, al lado de otras compañías (e.g. Nestlé, Exxon Mobile, entre otros), Monsanto es uno de los menos malos en relación con la salud humana y el medio ambiente. Demonizar a esa corporación nos distrae de ciertas discusiones que deberíamos tener en cuanto a diversos problemas ecológicos y los agrícolas. La demonización de los transgénicos en general sin discriminación alguna podría incluso atrasar medios efectivos para combatir el problema del hambre del mundo, la desnutrición y el cambio climático.

¿Qué hay de todo lo relacionado con la ley de rotulación considerado por el Congreso? Eso será tema para otra ocasión.

Con todo y los reparos al artículo, sí estamos fundamentalmente de acuerdo de que debemos elegir políticos que no se dejen sobornar por las grandes corporaciones y poner las restricciones debidas para evitar sus abusos.

Referencias

Schuck, Peter. 1987. Agent Orange on Trial: Mass Toxic Disasters in the Courts. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.