Momento histórico para los transgénero en Noruega

Noruega

Noruega

Hace unas semanas escribimos sobre ultimátum puesto por el gobierno danés a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sacar la orientación sexual transgénero de la lista de trastornos mentales. Hubo otro avance para los transgénero en otro país escandinavo, en este caso se trata de Noruega.

Hoy lunes, 4 de julio, se espera la aprobación final parlamentaria de un proyecto de ley para permitir que los transgénero puedan tener acceso a formas para reasignación de sexo en sus registros sin necesidad de recurrir a un médico para ello. El 30 de mayo, esta legislación se sometió a una votación preliminar cuyo resultado fue el de 79 a favor y 13 en contra.

Esto convertiría en Noruega en el quinto país en aprobar este tipo de legislación a nivel mundial y el cuarto a nivel europeo. Los otros países que aprobaron medidas semejantes fueron Argentina (2012), Dinamarca (2014), Malta e Irlanda (2015). Esta corriente a favor de los sectores transgénero sigue avanzando y puede ser que se convierta en un asunto a discutirse en Puerto Rico en los próximos años.

La homosexualidad y Pablo el Apóstol

En miras a la marcha LGBTI que se celebrará este fin de semana, pensaba dedicarle hoy a la otra parte de la Biblia que se utiliza constantemente contra los homosexuales, las cartas de Pablo el Apóstol.

Todas las citas que utilizaré serán de la traducción provista por Senén Vidal en su reciente publicado libro Nuevo Testamento. Para mayor lujo de detalles en cuanto a este tema, les refiero al capítulo 10 de mi libro, Pablo el Emisario: Odiado e incomprendido. Este artículo supone la lectura de “La homosexualidad y la Biblia Hebrea“.
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Antes que nada: ¿quién fue Pablo de Tarso?

Pablo el Apóstol es uno de los personajes más interesantes de la historia del cristianismo primitivo. Sin embargo, su memoria ha quedado teñida por la opinión de algunos falsificadores de sus cartas y de la historia que se encuentra en el libro neotestamentario, Hechos de los Apóstoles.

Hoy día, virtualmente todos los eruditos están de acuerdo de que el contenido genuino de la obra paulina se encuentran en siete de las catorce cartas del Nuevo Testamento atribuidas a él, a saber: Romanos, Gálatas, 1 Tesalonicenses, Filipenses, 1 y 2 Corintios y Filemón. También se han descubierto que varias de estas cartas son, en realidad, compilaciones de dos o más. Por ejemplo, los eruditos en general están de acuerdo de que 2 Corintios se compone de al menos dos cartas distintas: los capítulos 10 al 13 no provienen de la misma carta que los capítulos 1 al 9. Algunos expertos van más allá y han identificado hasta un máximo de cinco cartas distintas en 2 Corintios. Observaciones similares se han hecho de Romanos, Filipenses y 1 Corintios. Especulan los estudiosos del Nuevo Testamento que es altamente probable que después de la muerte de Pablo (probablemente durante el 59-64 d.C.), alguna persona editó las cartas que tenía de Pablo para que sumaran siete (número sagrado en el cristianismo) y las comenzó a circular de esa manera.

Hay otras cartas en el Nuevo Testamento que se atribuyen a él, pero hoy día la inmensa mayoría de los eruditos las consideran “seudónimas” o “falsificaciones”. Sobre este tema recomiendo la lectura de dos libros del erudito Bart Ehrman: uno destinado al público en general, Forged; el otro es académico, Forgery and Counterforgery. La carta Hebreos es seudónima, pero no es una falsificación. Su autor no declara ser Pablo, pero se sospecha que algún escriba cristiano de la antigüedad alteraró el texto al final para hacerle parecer como si autoria fuera de este Apóstol para justificar el intento de añadirlo al corpus paulinum y el total de cartas sumaran catorce, es decir, 7+7 (Heb.13:22-25). Las demás cartas son falsificaciones: 2 TesalonicensesColosensesEfesios1 y 2 TimoteoTito. Por lo tanto, ellas no cuentan para nuestra comprensión del Apóstol.

Conversión de San Pablo por Caravaggio

Conversión de San Pablo por Caravaggio (1600-1601).

Pablo es famoso porque supuestamente era un fariseo funcionario del sacerdocio de Jerusalén que perseguía a los cristianos en esa región. En un momento dado, el liderato sacerdotal le pide que enviara una carta a las sinagogas en Damasco para el arresto de cristianos en esa área y su procesamiento en la capital de Judea. Finalmente, en el camino a Damasco, Jesús se le aparece a Pablo, suceso que eventualmente le “convierte” al cristianismo.  A pesar de que las artes narrativas del autor de Hechos ha sido sumamente poderosa, lamentablemente nada de lo que ha dicho es cierto. Es imposible que el sacerdocio de Jerusalén ordenara el arresto y la persecución de cristianos en Damasco (es decir, en Siria) donde claramente no tenía jurisdicción. Y aun si lo hubieran hecho, el Imperio Romano lo hubiera impedido, ya que no era exactamente entusiasta de persecuciones entre sectores religiosos en su imperio.  ¿Qué sucedió entonces?

Por ahora, los mejores estudios al respecto nos revelan que Pablo era un judío helenista, es decir, un judío de la diáspora criado en un ambiente helenístico en el que predominaba el griego como lingua franca. Nació en Tarso y en algún momento dado de su vida se fue a vivir a Damasco, probablemente adoptando la labor de curtidor (Hch. 18:1-3). Su educación refleja un conocimiento de la Biblia Hebrea en griego al citar constantemente la Septuaginta (o la versión de “los LXX”), una edición de la Biblia Hebrea traducida al griego y que era altamente utilizada por la diáspora en aquella época. Pablo sí perseguía a los cristianos en Damasco, probablemente incitando a que fueran castigados con 39 latigazos y su eventual expulsión de las sinagogas. No se excluye que también pudo haber organizado gangas para lincharlos cuando menos se lo esperaran los cristianos (Gál. 1:13-14; 1 Cor. 15:8). Él sí alegaba en sus cartas que Jesús se le había aparecido en varias ocasiones predicándole una “buena noticia” y dándole la labor de diseminarla entre los “gentiles” o las “naciones” no judías (Gál. 1:15-24; 1 Cor. 9:1; 15:8).

¿Cuál era esta “buena noticia”? Básicamente, Pablo afirmaba que aun cuando fuera una obligación para los judíos continuar siguiendo las disposiciones de la Ley judía (la Torah), a los gentiles se les otorgó la gracia de no tener que obedecer la totalidad de las minucias normativas, sino que se les eximía de fundamentalmente tres cosas: la circuncisión, de la dieta kosher y de la observancia del Sábado. Esto no significaba que no se les obligaría a continuar obrando según las disposiciones morales de la Torah y que están contenidas en el Decálogo. Así, el nacido judío seguía obligado a obedecer la totalidad de la Torah como judío, pero que gracias a que Jesucristo redimió a la humanidad mediante su derramamiento de sangre (sacrificio vicario) y resurrección de la muerte, es la fe en este Salvador la que cuenta para brindar la gracia del Espíritu de Yahveh a judíos y gentiles por igual (Gál. 3:5-4:11; 5:1-3; Rom. 6-8).

Es pertinente señalar que la llamada “conversión” de Pablo al cristianismo no es tal. Primero, porque el cristianismo no existía todavía como religión separada del judaísmo. Pablo interpretó su vida cristiana como una continuación de su vida judía. El cristianismo primitivo era una rama del judaísmo, tal como lo eran los fariseos, los saduceos y los esenios. Por ende, su mentalidad debe comprenderse desde el marco del judaísmo, pero que es influenciado por la matriz social helenística donde él se desenvolvía y llevaba a cabo sus actividades. También debemos tener en cuenta que él era un apocalipticista obsesivo y que, como cristiano, esperaba el pronto regreso del Mesías para establecer en el cielo, de una vez y por todas, el Reino de Yahveh (1 Tes. 2:12; 4:15-18; 5:1-21; 1 Cor. 1:9; 3:13-15; 15:23-28; 2 Cor. 4:14; Rom. 8:11; 11:23-28).
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La mentalidad profundamente igualitaria de Pablo

Lo que sí sorprende de Pablo es su pensamiento profundamente igualitario a pesar de su herencia judía que, en aquel momento, no era tan igualitaria como en sus comienzos. En un pasaje de Gálatas, Pablo nos dice que tras el bautismo de judíos, de griegos, de hombres y de mujeres hay una igualdad absoluta.

Al llegar la fe, ya no estamos bajo ningún guardián [refiriéndose a la Torah]:

Pues todos sois hijos de Dios,
por la fe,
en Cristo Jesús.

Pues cuantos fuisteis bautizados
para pertenecer a Cristo
fuisteis revestidos de Cristo.

No hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre;
no hay varón ni mujer.

Pues todos vosotros sois uno
en Cristo Jesús (Gál. 3:25-28)

Probablemente, en este pasaje, Pablo estaba reproduciendo un himno bautismal de las congregaciones cristianas en la diáspora. Para efectos de las congregaciones, todos tenían que tratar a todos como iguales. Nadie podía considerarse superior a otro.

Y sí, contrario a lo que muchos han supuesto, Pablo sostenía la total igualdad entre hombres y mujeres en las congregaciones. Por ejemplo, tomemos los pasajes en los que Pablo le da una serie de consejos a las vírgenes y a los casados dentro de su visión escatológica apocalipticista:

Acerca de lo que escribisteis,

es bueno que el hombre no toque a una mujer

pero, por razón de los peligros de la inmoralidad, que cada uno tenga su mujer y que cada una tenga su propio marido; que el marido pague la deuda a la mujer, e igualmente, también la mujer al marido. La mujer no dispone de su propio cuerpo, sino el marido, e igualmente, tampoco el marido dispone de su propio cuerpo, sino la mujer. No os privéis mutuamente, a no ser de común acuerdo por un tiempo limitado, para dedicaros a la oración y de nuevo convivid juntos, para que no os tiente Satanás por razón de la incontinencia.

Esto lo digo como condescendencia, no como mandato. Mi deseo es que todos fueran como yo [célibe], pero cada uno tiene su propio don de parte de Dios: uno, este y el otro, aquel. (1 Cor. 7:1-7)

Acerca de “las vírgenes”, no tengo ningún mandato del Señor. Pero os doy mi parecer, como quien ha sido agraciado por el Señor de ser fiable. Pienso, pues, que por razón del agobio presente, es bueno para el hombre estar así [es decir, célibe]: ¿estás ligado a una mujer?, no busques desligarte; ¿estás desligado de mujer?, no busques mujer. Si te casas, no pecas; y si la virgen se casa, no peca. Pero esos tales tendrán aflicción de la carne y yo quisiera ahorrárosla.

Esto os digo, hermanos:  El tiempo se ha acortado. Por lo demás,

que los que tienen mujeres
estén como si no las tuvieran,

y los que lloran,
como si no lloraran,

y los que están alegres
como si no lo estuvieran,

y los que compran,
como si no poseyeran,

y los que usan el mundo
como si no se aprovecharan de él.

Pues pasa la apariencia de este mundo.

Quiero que estéis libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de lo del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado se preocupa de la mujer, y está dividido. Y la mujer soltera y la virgen se preocupan de lo del Señor, para ser santa en el cuerpo como en el espíritu; pero la casada se preocupa de lo del mundo, de cómo agradar al marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para echaros un lazo, sino para la honestidad y la atención al Señor sin distracción alguna (1 Cor. 9:23-35)

Igualmente podemos decir que, con excepción de la dimensión de la indumentaria –específicamente si la mujer debería o no llevar un velo en su cabeza– también ellas podían participar en profecía y predicación. Afirma Pablo claramente en 1 Corintios, que cuando las mujeres profetizaran, que usaran un velo (1 Cor. 11:1-16). Aun con eso, no supo cómo defender ese punto desde su perspectiva igualitaria cuando decía:

Sin embargo, en el Señor, ni la mujer [existe] sin el varón, ni el varón sin la mujer. Pues así como la mujer procede del varón, así también el varón existe por medio de la mujer, y todo procede de Dios (1. Cor. 11:11-12).

La Epíscopa Teodora

La Epíscopa Teodora en la Basílica de Santa Prassede, Roma (siglo IX)

Pero, ¿y qué hay de esos pasajes donde Pablo dice explícitamente que las mujeres se callaran en las asambleas? Sencillo: Pablo no escribió esos pasajes. El primer pasaje en cuestión aparece en 1 Timoteo que, como ya vimos, es una carta que no escribió Pablo (1 Tim. 2:8-15). El segundo pasaje aparece en 1 Corintios y, aunque sí fue una carta escrita por Pablo, no necesariamente el fragmento que ordena callar a las mujeres fue escrito por él (1 Cor. 14:33b-36). Prácticamente todos los estudiosos están de acuerdo de que el pasaje es una interpolación posterior que se fundamenta en el de 1 Timoteo. Parte de la razón para pensarlo es precisamente que en esa misma carta, como acabamos de ver, Pablo aprobaba la predicación de las mujeres en asambleas, siempre y cuando usaran un velo. Además, hay testimonios abundantes de que Pablo favorecía el servicio, la predicación y el liderato de las mujeres en las congregaciones cristianas (1 Cor. 1:11; 9:2-6; Flp. 4:2; Rom 16:1-5,7,12-15). En una ocasión hasta ensalzó la labor de una mujer apóstol llamada Junia (Rom. 16:7).

Lo mismo abogaba por que los judíos cristianos trataran con igualdad a los gentiles y que no se les forzara a “judaizarse” (Gál. 2:14; Rom. 14). En una ocasión abogó por un esclavo llamado Onésimo quien, aparentemente, recibía maltratos de su amo, Filemón. El primero parece haberle robado al último. Onésimo le sirvió a Pablo mientras estaba en prisión y este Apóstol le escribió una hermosísima carta en que le informaba a Filemón que ya Onésimo había sido bautizado y que era su obligación moral tratarle como un igual, como un hermano en Cristo (Fil.)

Dados estos datos, tenemos lo suficiente para comprender el rechazo de Pablo a las actividades homosexuales.
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Maldición a las actividades homosexuales

Pablo no era amable en lo absoluto para los que sostenían actividades homosexuales de diverso tipo. Mientras leamos los siguientes pasajes, tengamos en mente que Pablo era judío y, como tal, odiaba las costumbres paganas y detestaba todo tipo de actividad homosexual (herencia del pasado de la Torah). Recordemos también que él estaba basandose en la Septuaginta cuya versión de Levítico decía lo siguiente en griego:

No yacerás con varón {ársen} como se yace en la cama {koíten} con una mujer (Lev. 18:22).

Si un hombre yace con varón {ársen} como se yace en la cama {koíten} con una mujer, ambos han cometido una abominación (Lev. 20:13).

Dice Pablo a la congregación corintia, quienes tenían miembros que practicaban rituales paganos en la forma de actividades homosexuales:

¿Se atreve algunos de vosotors, el tener un pleito contra otro, a llevarlo a juicio ante los injustos [i.e. gentiles paganos], y no ante los santos [cristianos]? … Si es que tenéis procesos de la vida cotidiana, ¡sentad como jueces precisamente a los despreciados en la congregación! Para vuestra vergüenza os lo digo … ¿Es que no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: ni inmorales, ni idólatras, ni adúlteros, ni los malakoí, ni los arsenokoĩtai, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni difamadores, ni usurpadores heredarán el REino de Dios (1 Cor. 6:1,4-5a,9-19).

Pablo abunda más sobre este tema en Romanos:

Se revela en efecto, la ira de Dios desde el cielo sobre toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen oprimida la verdad por la injusticia. Porque lo que puede conocer de Dios está patente a ellos, ya que Dios mismo se lo ha manifestado. Pues desde la creación del mundo la mente puede descubrir en las obras creadas lo invisible de Dios, esto es su poder eterno y su ser divino. De este modo, no tienen ninguna excusa. Porque, conociendo a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como a Dios, sino que se envanecieron en sus disquisiciones y se entenebreció su insensato corazón: proclamándose sabios, se convirtieron en necios, y sustituyeron la gloria de Dios incorruptible por imágenes con figura de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Por eso, Dios los entregó a la impureza, por las apetencias de sus corazones, para envilecer sus propios cuerpos, en cuanto que sustituyeron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y adoraron a la criatura en lugar del creador, que es bendito por siempre. Amén. Dios los entregó a pasiones envilecedoreas:  Pues, sus mujeres cambiaron la relación sexual natural por la antinatural, y de igual modo, también los varones, abandonando la relación natural con la mujer, ardieron de ansia los unos por los otros, cometiendo actos desvergonzados varones con varones. Y así recibieron en sí mismos el pago que merecía su aberración.

Y como no se dignaron reconocer a Dios, el mismo Dios los entregó a una mente indigna, para practicar lo indecente: repletos de todo tipo de injusticia, de perversidad, de avaricia, de maldad, llenos de envidia, de asesinatos, de riñas, de fraudes, de malicia, detractores, calumniadores, blasfemos, opresores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a los padres, irracionales, no fiables, sin corazón, despiadados. Esos, conociendo el decreto de Dios que declara merecedores de la muerte a los que realizan tales cosas no solo las hacen, sino que incluso dan su aprobación a los que las realizan (Rom. 1:18-32).

Hay bastante qué comentar sobre estos pasajes. En primer lugar, todavía hay debate en la comunidad exégeta del Nuevo Testamento en cuanto a lo que significan los términos “malakoí” y “arsenokoĩtai“. El último probablemente sucede como una especie de neologismo a partir del pasaje griego de Levítico que ya vimos. “Ársen” significa varón, “koítes” significa camas. “Arsenokoĩtai” significa literalmente “varón camas”.

El erudito E. P. Sanders es de la opinión de que en la época de Pablo todavía persistían prácticas homoeróticas desde el punto de vista de desigualdad social. El pasaje de Levítico habla de los que “actúan en la cama” con otro varón como si este último fuera una mujer. Por ende, puede ser que el neologismo paulino o judeohelenístico “arsenokoĩtai” se refiriera en realidad a personas que actuaban como o hacían cosas semejantes al erastes griego. Muchos han traducido malakoí como “afeminados”, pero este término puede ser engañoso si evoca al concepto actual de “afeminado”. En realidad se puede referir a las personas que asumían un rol como el de o semejante al de erómenos, que hacían las veces de “mujer” para un erastes antes de los 18 años.  Por lo tanto, Pablo estaba condenando tanto a los varones que en la actividad homosexual penetran como a los que reciben la penetración.

Nótese que esta es una posición de desigualdad y, en la mente de Pablo, de injusticia. La desigualdad para él es inaceptable en una congregación cristiana. Sin embargo, debemos atemperar lo que significa el término “justicia” en su tiempo. Como dijimos en nuestro artículo sobre la homosexualidad y la Biblia Hebrea, la aspiración a la justicia es más o menos clara en el tiempo de los profetas: se rechaza la opulencia, la opresión al pobre, la opresión a la viuda, etc. Sin embargo, en la epoca de Isaías y la de Ezequiel no existía la Torah como la conocemos hoy. Para un judío como Pablo, la parte moral de la Torah es medida de justicia. Para el judaísmo de esa época, todo aquel que no cumpliera con la Torah era injusto. En la teología paulina, esto se modifica solamente  para que a los gentiles se designaran como justos en la medida que cumplieran el lado moral de la Torah, sin necesidad de cumplir con la circuncisión, el kosher y la observancia del Sábado.

Por otro lado, Pablo creció en un ámbito helenístico que influenció su pensamiento y su visión de mundo. En aquel mundo de la diáspora, se adoptaron perspectivas vulgares del platonismo y el estoicismo. Vemos en sus escritos apelación a la naturaleza según el orden divino y la oposición entre carne y espíritu. Pablo no era exactamente fanático de la filosofía. Si leen los pasajes con cuidado, denunciaba a unos “sabios” (los filósofos) que los describía como “necios” (desde la perspectiva cristiana primitiva). Sin embargo, en el mundo helenístico, residuos vulgares de las filosofía platónica y estoicista permeaban aquel medio ambiente. Sin querer, él adoptó algunas perspectivas vulgares de esta “filosofía de gente” del ámbito helenístico. Los paganos se dejaban guiar por las pasiones de la carne, mientras que los judíos y los gentiles eran movidos por el Espíritu de Dios.

Pablo utilizó el concepto estoicista vulgar de “naturaleza” como argumento del orden divino. Decía él que los gentiles no crecen conociendo la Ley (la Torah), pero Dios les había puesto las disposiciones morales de la Ley en sus corazones (esto recuerda a la teoría platónica de las ideas innatas). Simultáneamente, todo ser humano que abriera su mente, se percataría del orden natural de las cosas y se daría cuenta de la existencia de la Divinidad (argumento parecido al estoicismo). Desde esta perspectiva, todas las acciones de los gentiles paganos (es decir, de los gentiles que no profesan el judaísmo ni el cristianismo), que fueran contrarias a la parte moral de la Torah y a su verdad revelada eran injustos. De ahí la “impureza” de los gentiles paganos (noten el lenguaje distintivo del judaísmo). Los paganos no quisieron darse cuenta de lo que es “evidente ante sus ojos”, se dejaron guiar por las pasiones de la carne, adoraron a otros dioses y, por ello, estaban llenos de pecado.

Entre esas acciones impuras se encuentra precisamente el actuar contra la naturaleza establecida por Dios: las mujeres rechazaron su naturaleza para llevar a cabo actos antinaturales con otras mujeres y, muy especialmente, los varones con otros varones. Por eso, para Pablo, ninguno de los malakoí ni de los arsenokoĩtai ni de las que llevan a cabo actos lésbicos vería el Reino de Dios. Para él, todas estas personas eran injustas.
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Reflexiones

Pablo predica en Damasco

Pablo predica en Damasco (siglo XII). Mosaico en la Escuela Bizantina en Sicilia, Italia

Pablo era un hombre de su tiempo representativo del judeohelenismo del primer siglo, pero influenciado por una nueva secta cristiana. A partir de unas apariciones de Jesús, pensaba que era su deber difundir el cristianismo y convertir gentes de otras naciones para Jesús antes de la llegada triunfante del Mesías para el establecimiento del Reino de Dios. Por un lado, quería contribuir a la vivencia carismática del Reino en las congregaciones cristianas que fundaba. Sin embargo, vivía en la gentilidad, donde la inmensa mayoría de sus habitantes desconocían las disposiciones judías.

Pablo no era un hombre del siglo XXI. No era sociólogo, sicólogo evolucionista, científico cognitivo, filósofo ni antropólogo. Tampoco tenía acceso a todos los conocimientos esenciales para comprender las diferencias culturales y, especialmente, religiosas entre judíos y gentiles. No podemos culpar a Pablo enteramente por haber escrito en contra de actividades homosexuales. Es un hijo de su tiempo.

Sin embargo, hoy día hemos avanzado en la filosofía y lo fácil que es identificar la falacia naturalista. Sabemos también que los asuntos éticos en torno a la sexualidad son mucho más complejos que las soluciones formuladas por la Biblia Hebrea y el Nuevo Testamento cristiano. En gran parte, esto es gracias a la información provista por las ciencias. Hoy sabemos que los seres humanos evolucionamos como resultado de un proceso evolutivo que nos hermana con todos los demás seres vivientes genética, relacional y materialmente. Es más, sabemos que la homosexualidad es un fenómeno tan natural que los científicos tienen constancia del comportamiento homosexual detectado en cerca de 1,500 especies. La homosexualidad humana forma parte del mundo natural.

Aun así, muchos insisten en sostener y aplicar las teologías y visiones de mundo de Pablo, un personaje del siglo I, a una realidad social del siglo XXI. ¿Cuál de los padres puertorriqueños estaría de acuerdo a que su hijo fuera atendido por un dentista del siglo I? Si no estarían dispuesto a hacerlo, entonces ¿por qué ignorar el conocimiento más certero de las ciencias y atendemos los consejos de alguien que evidentemente conocía mucho menos del mundo que nosotros?

¿Y qué hay de la responsabilidad ética de los cristianos que, contrario a Pablo, no tienen excusas para conocer el mundo más certeramente vía la razón y las ciencias?
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Bibliografía

Ehrman, Bart. Forged: Writing in the Name of God–Why the Bible’s Authors Are Not Who We Think They Are.   NY: HarperOne, 2012.

—. Forgery and CounterforgeryThe Use of Literary Deceit in Early Christian Polemics. Oxford: Oxford University Press, 2013.

Friedman, Richard Elliott. Who Wrote the Bible? US: HarperOne, 1997.

Meeks, Wayne A. Los primeros cristianos urbanos. Salamanca: Ediciones Sígueme, 2012.

Piñero, Antonio. Guía para entender a Pablo de Tarso: Una interpretación del pensamiento paulino. Madrid: Trotta, 2015.

Sanders, E. P. Paul: The Apostle’s Life, Letters, and Thought. Minneapolis: Fortress Press, 2016.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Bilbao: Mensajero, 2012.

—. Nuevo Testamento. Santander: Sal Terrae, 2015.

Orlando y el fundamentalismo puertorriqueño

Acto de solidaridad por la Masacre de Orlando

Foto: Miłość Nie Wyklucza. CC-BY-SA 4.0

La masacre de Orlando

Una de las ventajas de no escribir sobre un asunto dado inmediatamente ocurrido el incidente es que permite observar el “debate” en el ciberespacio y juzgar lo ocurrido con mayor cuidado. Además, a medida que pasa el tiempo, más información valiosa aparece en torno al incidente que enriquece nuestra comprensión del acontecimiento. Cerca de 50 muertos y 53 heridos fueron víctimas de un tirador llamado Omar Mateen, nacido en Estados Unidos y quien se identificó como miembro del Estado Islámico (EI). De hecho, según el periódico Metro, el EI dice que Mateen es uno de los suyos, aunque el artículo procede a aclarar que esto no es seguro, ya que el EI oportunistamente suele atribuirse actos que no son suyos y no han reconocido que Mateen haya actuado por órdenes de la organización.

Sin embargo, aunque se “debate” en la Internet en torno a si fue o no realmente parte del EI, sí podemos saber con cierto grado de seguridad varias cosas. Por ejemplo, su exesposa, Sitora Yustifiy, y  uno de sus excompañeros de trabajo le caracterizan como una persona inestable. De hecho, Yustifiy nos revela que, mientras estaban casados, no se mostraba particularmente religioso y abusaba físicamente de ella.

Parece que durante su matrimonio, él era nominalmente musulmán y que su religiosidad se intensificó después del divorcio. El FBI investigaba a Mateen por haber visto una serie de vídeos de Al Qaeda y haber establecido vínculos con sospechosos pertenecientes al EI o a terroristas domésticos. Sin embargo, en un momento dado el FBI abandonó su indagación –no se sabe si lo hizo porque pensaba que realmente no tenía vínculo alguno con EI–. Mateen mismo parece haber jurado lealtad  inverosímilmente a toda una serie de organizaciones terroristas islámicas cuyos intereses se contradicen actualmente.

Otro detalle que salió a relucir recientemente es que, aparentemente, Mateen era cliente regular en el pub Pulse, donde ocurrió el ataque. Podemos preguntarnos si lo hizo porque era homosexual o porque quería tener una mejor idea del área donde iba a atacar y el tipo de personas frecuentaban el lugar. El padre de Mateen le dijo a la prensa que su hijo se había enojado al ver a dos hombres besarse. Según el FBI, Mateen llamó al 911 para informar que el atentado que iba a cometer era a nombre del EI.

No faltará algún charlatán como Alex Jones o Mike Adams de Natural News que convierta todo esto como parte de una ultra-súper-mega conspiración de las industrias agrícolas, farmacéuticas, médica, psiquiátricas, etc., etc., etc., etc., o como un fenómeno resultado de la cobardía de políticos estadounidenses que no acaban de “meterle mano” (militarmente hablando) al EI. Sin embargo, ante el lamentable incidente, debemos mantener un nivel de altura en la discusión. Una muy buena parte de las víctimas del incidente fueron hermanos puertorriqueños.
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El asunto religioso y la represión de la comunidad homosexual

De una manera u otra, a los homosexuales se les ha reprimido por los sectores religiosos desde la Antigüedad, muy especialmente por las religiones abrahámicas con uno que otro bajo grado de tolerancia. Este dato no es debatible, aun con los intentos de ciertos autores de pintar el pasado antiguo o medieval de estas religiones como “más tolerantes” al comportamiento homosexual en aquellas épocas que en la actualidad.

La tolerancia cristiana contemporánea hacia las actividades homosexuales y lésbicas, transgénero y transexual, se debe a la secularización en las sociedades industrializadas y más económicamente estables. Eso ha posibilitado diálogos y debates teológicos que han llevado a la “modernización” de algunos sectores de las denominaciones cristianas en general. De allí germinan las expresiones más hermosas desde el ámbito religioso en solidaridad por la comunidad LGBTI. El conocido teólogo puertorriqueño Luis Rivera Pagán y otros religiosos también se manifestaron el domingo 12 de junio frente al Capitolio para apoyar a los familiares y amigos de los muertos y heridos por este penoso acontecimiento. Esto se puede ver también en el islam. La organización Muslims for Progressive Values acaba de lanzar una nota de prensa donde expresa solidaridad por las víctimas en Orlando y condena el terrorismo y el odio hacia los homosexuales.

Por otro lado, todavía continúa la labor de entender el fenómeno del extremismo islámico, así como los de otras religiones. Mientras la inmensa mayoría de los cristianos estadounidenses lamentaban el incidente, hubo unos cuantos que lo celebraron (véanse este caso y este). Varias personas quieren reducirlo todo al plano doctrinal y otros quieren verlo desde un punto de vista complejo social y cultural. La realidad es que hay una combinación de las dos cosas. Dependiendo del contexto social particular, hay ciertas tendencias a escoger aquellos textos que inspiren la paz o la violencia. Estas escrituras consideradas sagradas y las ideologías religiosas proveen la infraestructura ideológica para ambos casos.

Por lo pronto, la evidencia que tenemos hasta ahora parece indicar que el sujeto que cometió estos actos lo hizo por cuenta propia en gran medida por su inestabilidad mental. Su intensificación de la devoción religiosa y su lealtad al EI fueron su excusa para llevar a cabo un acto de terrorismo.
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Mientras tanto, en Puerto Rico …

A medida que se acercan las elecciones, ciertos políticos comienzan a flirtear con los movimientos religiosos fundamentalistas de Puerto Rico. De los dos partidos grandes, el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático, hay individuos a favor y en contra de ciertos derechos a la comunidad LGBTI. Por ejemplo, la posición de Rossana López de León y Brenda López ha sido sorprendentemente ambivalente, especialmente cuando son miembros de la Comisión de Derechos Civiles. Aun con esto, figuras claves del PPD han apoyado en todo momento a la comunidad LGBTI. El caso más notable es el de la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz. En la asamblea legislativa encontramos a Mari Tere González, Ramón Luis Nieves, Piti Gándara, Manuel Natal, Charlie Hernández, Luis Vega Ramos, José Báez y Carlos Vargas. Aunque el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, ha dejado conocer su posición personal conservadora en torno a las actividades LGBTI, este ha hecho más que ningún otro gobernador para hacer valer sus derechos sea por legislación o por órdenes ejecutivas.

La senadora María de Lourdes Santiago, los candidatos del Partido Independentista Puertorriqueño y del Partido del Pueblo Trabajador están firmemente comprometidos con la comunidad LGBTI.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo del PNP. Aunque sí hay candidatos a favor de los derechos de la comunidad LGBTI, el candidato a la gobernación Ricardo Rosselló Nevares y ciertas figuras eminentes de ese partido han expresado su interés por estrechar lazos con el sector fundamentalista  y conservador cristiano de Puerto Rico. Rosselló Nevárez, quien se definió a sí mismo como “católico cristiano” –siguiendo la modalidad de su padre “católico protestante”–, propuso eliminar la educación con perspectiva de género en las escuelas públicas.  El año pasado, el Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE)  asignó notas a los legisladores y, salvo la excepción de Jennifer González, prácticamente todos los del PNP tuvieron “F”. Algunos de ellos, de los que sobresale María Milagros Charbonier, tienen la voz cantante en la fútil empresa de evitar la aplicación del Tribunal Supremo federal en torno al matrimonio homosexual.

Por ahora, la tendencia política en Puerto Rico augura un momento oscuro para la comunidad LGBTI durante el próximo cuatrienio, ya que es probable que el futuro gobierno sea más afín a los intereses regresivos de los sectores fundamentalista y conservador de las iglesias cristianas en general, incluyendo a la Iglesia Católica.

La masacre ocurrida en Orlando debe ser un momento de reflexión en torno a la importancia de la completa separación de Iglesia y estado, la revisión de las políticas que vinculan indebidamente los intereses del estado con los de las iglesias, especialmente su injustificada exención contributiva, y debemos hacer valer los derechos y libertades de cada puertorriqueño como política pública, no importa quién esté en el poder. También es una invitación a cada uno de nosotros para aportar a una sociedad inclusiva que acepte la identidad de género de cada persona.
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PD: Recomendación…

Recomiendo la lectura del teólogo Rivera Pagán publicado en 80 grados, “Fundamentalismo religioso y homofobia“.

La OMS y el transgénero como “enfermedad mental”

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En estos días debemos estar pendientes a lo que ocurra en los próximos meses en cuanto al planteamiento de algunos críticos en torno a la clasificación del transgénero como enfermedad mental por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así mismo consta en su documento Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).  Por ahora, la OMS ha catalogado el “comportamiento” transgénero como desorden mental junto al sadomasoquismo, la cleptomanía y la pedofilia.

Como un abierto de desafío a la OMS y respaldo a los derechos de la comunidad LGBTI, el gobierno danés ha decidido darle un ultimátum (el primero de enero del 2017) a dicha organización internacional para desclasificar el transgénero como desorden mental. Si no lo hace, el gobierno tomará la iniciativa de hacerlo a nivel local en el caso de los transgéneros y transexuales. De ser así, Dinamarca lanzaría una nueva oleada internacional afín a los derechos humanos de la comunidad LGBTI.

Amnistía Internacional le dio la bienvenida a este tipo de movida como una iniciativa internacional clave y la reconoció como un paso importante para ayudar a detener la discriminación de las personas transgénero y transexuales a nivel gubernamental.

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Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan. Foto cortesía de Melvin Alfredo (CC-BY-SA 2.0)

Si la OMS toma la decisión de desclasificar, esto podría tener unas implicaciones importantes a nivel político y económico en Estados Unidos y, por extensión, Puerto Rico. Sin lugar a dudas, esto facilitará la creación de clínicas y hospitales especializados para atender los problemas particulares del sector transgénero y transexual. La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, ha sido una de las que se ha comprometido con este tipo de política pública desde su gobierno municipal. Esto forma parte también de iniciativas gubernamentales para la no discriminación de personas LGBTI, entre ellas una orden ejecutiva para la validación del matrimonio homosexual.

Los fenómenos del sexo y del género son biológica y psicológicamente complejos y no son asunto de “trastornos” mentales, sino que tienen que ver con la identidad y orientación general y sexual de cada individuo y que deberían ser tan aceptables como la identidad heterosexual. Validar los derechos de personas transgénero y transexual es un imperativo de ética social que permite que seres humanos que han sido históricamente marginados vivan con plena dignidad y equidad.