El estudio de la Universidad de George Washington sobre muertos por María

El huracán María sobre Puerto Rico

El huracán María sobre Puerto Rico. Imagen cortesía de la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA).

En cuanto a los muertos por el huracán María, parece que el asunto del estudio del número de muertos en los meses subsiguientes a su paso ha llegado a su punto final. La Universidad de George Washington, específicamente el Milken Institute School of Public Health, hizo disponible su informe en torno al número de los muertos por María. Sin embargo, lo que es notable es que su contenido va mucho más allá que el mero conteo. Aquí pueden descargar el documento.

La prensa ha cubierto ciertos aspectos de su contenido, así que no lloveremos sobre lo mojado.

Ante los hallazgos, el Secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Héctor Pesquera, intentó defenderse de los cargos de negligencia por parte del gobierno. El gobernador, inexplicablemente continúa respaldando a este funcionario público.

Bueno, ya con los enlaces, pueden leer todo al respecto. Como siempre, en este blog cubrimos lo que a nadie en la prensa le interesa, en este caso, algunos de los detalles que no se suelen discutir.

The New England Journal of Medicine

Logotipo de The New England Journal of Medicine

Lo primero que hay que señalar que este informe solo nos da los resultados de la investigación y una visión general de lo que se hizo para llegar a las cifras, no los detalles de cómo se llevó el estudio como tal.  En una entrada, vimos los resultados de la investigación que prepararon científicos de la Universidad de Harvard en torno al posible número de muertos del huracán María y que fue publicado por la New England Journal of Medicine (NEJM). La reacción de una parte importante del público (especialmente de la oposición al gobierno) fue el de plena confianza en los datos, muy a pesar de sus serias limitaciones. Los favorecedores señalaban que el artículo había sido publicado en la NEJM, algo que no debía considerarse poca cosa. Aun así, hubo que tener en consideración que en cualquier caso, el proceso fue uno muy defectuoso, en gran parte porque el gobierno no pudo (¿o no quiso?) proveerle a los científicos, los datos de los muertos por el huracán. La evidencia se obtuvo de manera indirecta, las cifras provistas son muy tentativas y el margen de incertidumbre era demasiado amplio. Finalmente, contrario a lo que mucha gente piensa, el estudio mismo concluía, no que habían muerto 4,645 personas, un número que los autores consideraron muy conservador, sino que probablemente fueron más de 5,000 personas (Kishore et al., 2018, p. 167). Vale la pena indicar, que estos datos de excesos de muertos fueron de los fallecidos desde septiembre hasta diciembre de 2017.

El segundo estudio importante que tocó este tema (aunque con resultados preliminares anteriores al de Harvard), fue el de Santos Lozada & Howard (2018). En una carta publicada en el Journal of the American Medical Association (JAMA), los autores tuvieron en consideración los datos del número de muertos, una vez que el gobierno los dio a conocer. Los resultados se obtuvieron de manera muy sencilla, aunque también con ciertas limitaciones. La cifra de 1,139 muertos, solo tuvo en cuenta la expectativa de muertos en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, de acuerdo al promedio de muertes de sus respectivos meses en años anteriores. Sin embargo, no consideró la reducción drástica de la población por la emigración, acelerada por las políticas de austeridad y los efectos del huracán María (p. E2).

Este nuevo estudio del Milken Institute es, tal vez, el mejor de los tres. El cinismo social en torno a este “mandado” del gobernador era prevalente: de que los estudiosos de la Universidad de George Washington, en contubernio con la Universidad de Puerto Rico, darían una cifra quizá un poco más alta que las 64 muertes oficiales, pero que no iba a llegar a nada cercano a la cifra del de Harvard. Esas expectativas fueron superadas con el nivel de calidad de lo que se nos ha brindado. El dinero no dictó los resultados, cada centavo del pueblo fue bien invertido en esa actividad científica, aun cuando pudieron confiar mejor en expertos puertorriqueños a un costo más barato (¡tal vez!). El proyecto tenía tres propósitos:

  1. Averiguar el total de mortandad ajustándose a las variables demográficas y de temporada para establecer una predicción de la cantidad de muertes que hubieran ocurrido en caso de no haber pasado un huracán, con el propósito de tener las mejores cifras de excesos de muertos de septiembre de 2017 a febrero de 2018.
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  2. Evaluar todo el procedimiento del gobierno tras el paso del huracán a la luz de las guías para ello del Centers for Disease Control (CDC) y otros estándares.
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  3. Evaluar los planes y acciones del gobierno a raíz de lo ocurrido (Milken Institute, 2018, p. i).

Todo el proceso investigativo se dividió en tres estudios complementarios:

  • El primer estudio buscaba los patrones de mortandad de los años 2010 hasta el 2017 para predecir la expectativa de ello si el huracán María no hubiera pasado. La diferencia entre las cifras oficiales de muertos y estos números, darían un estimado del exceso de mortandad de septiembre de 2017 a febrero de 2018. Estos cálculos tuvieron en cuenta la reducción de población debido a la emigración, además de la distribución demográfica por edad, sexo, temporada del año y nivel municipal de desarrollo socioeconómico. También, utilizaron los récords de todas las muertes que ocurrieron durante el periodo que les concernía (p. i).
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  • Se llevó a cabo un estudio de dos partes para verificar el proceso de certificación de defunciones y la calidad de los datos con ese fin. También se entrevistaron a 26 individuos involucrados en estos procedimientos para saber si este proceso fue afectado por los resultados del huracán. Se revisó toda la legislación que respaldaba sus protocolos y la calidad de esta actividad se comparó con la literatura científica pertinente.
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  • El tercer estudio evaluaba la situación de comunicaciones de emergencia del gobierno de Puerto Rico antes del huracán María, los planes a llevarse a cabo durante y después del paso del meteoro. Se utilizaron como criterios los de las guías del CDC, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Administración Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para estas situaciones de emergencia. Se entrevistaron 11 encargados y miembros del personal de comunicaciones en torno a sus experiencias en ese asunto. Se entrevistaron también a 22 personas claves de distintas comunidades en Puerto Rico en cuanto a las medidas tomadas por ellos, además de su estatus de comunicación con el gobierno central. Evaluaron también 17 comunicados de prensas, 20 ruedas de prensa entre el 20 de septiembre de 2017 al 28 de febrero de 2018 para evaluar la calidad de su contenido y credibilidad. Finalmente, analizaron 172 instancias de cubierta de esta información por los noticieros durante ese periodo y comentarios en los medios sociales.
Milken Institute School of Public Health

Logotipo del Milken Institute School of Public Health

Los últimos dos elementos han sido ampliamente cubiertos por la prensa, en esta entrada nos preocuparemos de los detalles del primer estudio. Según este, los autores tuvieron en cuenta que desde mediados de septiembre de 2017 hasta febrero de 2018, hubo un descenso de población de 3,327,917 habitantes a 3,048,173, una reducción de cerca de 280,000 personas, que es aproximadamente un 8%, en siete meses (¡!) Usando este criterio, el promedio de muertes del 2010 al 2017 y la reducción demográfica que ocurrió en ese periodo de tiempo, los estudiosos del Milken Institute estimaron que el número de exceso de muertos se aproximaba al 2,975, con un margen de incertidumbre de 2,658 a 3,290 (pp. ii-iii).

Proyección de muertes en PR

La mortandad estandarizada por edad por año (por cada 10,000 habitantes) en Puerto Rico, de 2010 a 2017 usando las estadísticas del censo. Las línea roja entrecortada representa los números de muertos si no hubieran emigrado puertorriqueños (Milken Institute, 2018, p. 8).

Aunque la tentación es la de decir que este número es más cercano al de Harvard que al de Santos Lozada & Howard (2018), hay que tener un poquito de cuidado. Estos últimos solo intentaron medir el exceso de muertos de septiembre a diciembre de 2018. El estudio del Milken Institute se extiende hasta febrero de 2018. Afortunadamente, el texto del estudio nos da el número de muertos hasta diciembre de 2017:

  • Exceso de 1,271 fallecidos de septiembre a octubre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,154-1,383)
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  • Exceso de 2,098 muertos de septiembre a diciembre de 2017 (margen de incertidumbre de 1,872-2,315)
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  • Exceso de 2,975 difuntos de septiembre de 2017 a febrero de 2018 (margen de incertidumbre de 2,658-3,290) (p. 9).

Lo interesante es que el resultado obtenido por Santos-Lozada & Howard (2018) es inferior al margen de incertidumbre mostrado por este informe. Esto confirma la convicción de que la variable del decenso demográfico de Puerto Rico, entre otros factores, juega un rol muy relevante a la hora de calcular el número de fallecidos por el huracán. Nótese que dicho margen tampoco alcanza remotamente al estimado de Harvard.

Contrario a otros estudios, el del Milken Institute hizo uno mucho más completo al categorizar de esta manera (Milken, 2018, p. 3):

  • Según edad:  de 0 a 39 años; de 40 a 65 años y de 66 años en adelante.
  • Según sexo: hombre y mujer
  • Según niveles de desarrollo municipal .

Tuvieron en cuenta el Índice Socioeconómico Municipal (SEI) para sus cálculos y este es el resultado.

Exceso de muertos

Exceso de muertos estimados de acuerdo a lugares de desarrollo socioeconómico (usando el SEI de la Junta de Planificación como criterio) (Milken Institute, 2018, p. 10).

Según la gráfica, al mirar por regiones de desarrollo socioeconómico, podemos ver que, los que más fallecieron, fueron los que vivían en lugares de pobre desarrollo socioeconómico, es decir, muchos de los más pobres de nuestra población fueron los que sufrieron el más duro golpe de María. Sin que esto no nos sorprenda, los menos que padecieron fueron los que habitaban áreas de alto desarrollo económico. Es muy extraño que estos resultados no se hayan discutido en la prensa, ya que señalan algo muy importante en el tema de seguridad en casos de desastres.

Exceso de mortandad por sexo y edad

Exceso de muertes agrupados por sexo y edad, por mes (Milken Institute, 2018, p. 10).

Las incidencias de muertes por María fueron mucho más fuertes entre varones mayores de 65. La población menos impactada fueron las mujeres de 40 a 64 años y las mujeres de menos de 40 años. Aun en los casos de los hombres entre 40 a 65 años y las mujeres de 65 años o más, el primer grupo sufrió más muertes que el segundo. Según el estudio:

Older males (65+) experienced continuous elevated risk of death through February, while most other groups approach the baseline mortality risk at 2 and 4 months post-hurricane, and all do so by February (Milken Institute, 2018, p. 11).

En otras palabras, fueron los envejecientes varones quienes fueron los más afectados que cualquier otro grupo durante el periodo estudiado.

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio

Porcentaje de tasas de mortandad por municipio (Milken Institute, 2018, p. 11).

Los asteriscos señalan los municipios donde hubo una difrencia muy drástica de tasas de mortandad antes y después del paso del huracán. En el caso de la Isla Grande, los casos de mayor diferencia drástica se concentran en el noreste, que fueron las regiones por donde pasaron los vientos más fuertes (p. 11).

Los autores indicaron que la calidad de la certificación de muertos no fue comprometida significativamente por los problemas causados por el meteoro, muy a pesar de que hubo atrasos significativos por falta de electricidad, falta de adiestramiento de médicos para certificar muertes, carencia de comunicación, entre otros asuntos relacionados a las ciencias forenses (Milken Institute, 2018, pp. 12-15).

Como podemos ver, este estudio nos provee un panorama mucho más rico y detallado de lo ocurrido. Nos revela lo que no debería sorprender a nadie: usualmente, los pobres y los envejecientes son los que más pagan por desastres como estos. En suma, a la hora de discutir problemas demográficos de este país y preguntarnos sobre si Puerto Rico está preparado para un fenómeno metereológico como este, gran parte del problema para el futuro va a ser el del desarrollo urbano, las áreas inundables por mala planificación, casas construidas clandestinamente, entre otros. El asunto es grave porque ahora Puerto Rico no tiene la bonanza de su periodo industrial, va a estar pagando una deuda que no ha sido auditada bajo una política de austeridad y que, por ambas razones, va a contar con mucho menos recaudos para tales fines. A eso añádese que la Autoridad de Energía Eléctrica pasará a manos privadas y no se sabe con certeza cuánta de la infraestructura invertirá en su mantenimiento ni en dónde.

No sorprendería, pues, que si vuelviera a pasar un huracán por nuestro archipiélago, los resultados serían muchísimo peor que el experimentado bajo María.

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Referencias

Kishore, N., Marqués, D., Mahmud, A., Kiang, M. V., Rodriguez, I., Fuller, A., … Buckee, C. O. (12 de julio de 2018). Mortality in Puerto Rico after Hurricane Maria. The New England Journal of Medicine, 379(2), 162-170. doi: 10.1056/NEJMsa1803972.

Milken Institute School of Public Health. (2018). Project Report — Ascertainment of the estimated excess mortality from Hurricane María in Puerto Rico. In collaboration with the University of Puerto Rico Graduate School of Public Health. Washington: Milken Institute School of Public Health / The George Washington University.

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

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¿Nueva cifra oficial de muertos por el huracán María?

Ayer, jueves, 9 de agosto de 2018, en el New York Times, se observó que el gobernador perparó un borrador de un plan de recuperación del país, fechado el 9 de julio de 2018, en el que le solicita al Congreso de los Estados Unidos, $139 mil millones. En la página 30 del informe, dice lo siguiente:

Although the official death count from the Puerto Rico Department of Public Safety was initially 64, the toll appears to be much higher. On June 13, the Government of  Puerto Rico revealed that there were 1,427 more deaths in the four months after the hurricanes than normal (based on the previous four years), and it will update the official count after a George Washington University study is completed (mi énfasis).

Fotografía de devastación de huracán María.

Fotografía de devastación de huracán María. Cortesía de Western Area Power (CC-BY 2.0).

¿En serio el gobierno “reveló” ese número?  Todo lo contrario, se ha aferrado acérrimamente al número oficial de 64, mientras que  nos dejó saber del estudio de la Universidad de George Washington. Lo que sucedió el 12 de junio, es que un juez le ordenó al gobierno liberar la información en torno al registro de los fallecidos en los meses subsiguientes al huracán María. Esta información se le entregó al noticiero CNN y el Centro de Periodismo Investigativo, razón por la que la hizo disponible el 13 de junio. Sin embargo, hasta donde he podido investigar, nunca el gobierno “reveló” que había 1,427 más muertes por María. Cuando, Frances Robles, del periódico estadounidense, le preguntó al Secretario de Seguridad Pública y Salud, Héctor Pesquera, al respecto, él respondió que el resultado era un puro cálculo matemático y que el número no podía atribuirse de seguro a María. Además, como tal no era resultado de una investigación independiente al respecto. Aun con todo, incluyó ese número en este informe.

Si esta es la manera en que el gobierno va a solicitar dinero al Congreso, con el nivel de paupérrima credibilidad que tiene (tanto el ejecutivo como la Junta de Control Fiscal), entonces estamos en serios aprietos.

Hay, por el momento, dos estudios que se han hecho en torno al número de muertos bajo María y que han sido arbitrados por pares. Uno de ellos fue publicado por autores de la Universidad de Harvard, que da un número de 4,645, con un margen de entre 793 a 8,498 fallecidos. El otro fue publicado por autores de la Universidad de Pennsylvania y de la Universidad de Texas en San Antonio, que nos ofrecen el número de 1,139 con un margen de entre 1,006 y 1,372 difuntos. El número dado por el gobierno en el borrador entra dentro del margen del primer estudio, pero fuera del del segundo.

El gobierno deberá aclarar cómo obtuvo esa cifra. Mientras tanto, sostiene que la oficial será actualizada a la de los resultados de la Universidad de George Washington cuando salga su informe final. Mientras tanto, esta noticia del New York Times añadirá al descrédito del gobierno.

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Nuevo estudio en cuanto a muertos por el huracán María (actualizado)

Casa inundada como resultado del paso de María.

Casa inundada como resultado del paso de María. Foto: Yuisa Ríos y FEMA

Hoy, 2 de agosto de 2018, acaba de salir una publicación muy importante en torno al número de muertos por el huracán María. He aquí la ficha:

Santos-Lozada, A. R.  & Howard, J. T. (2 de agosto de 2018). Use of death counts from vital statistics to calculate excess deaths in Puerto Rico following hurricane Maria. Journal of the American Medical Association. doi: 10.1001/jama.2018.10929.

El gobierno de Puerto Rico ha mantenido su cifra oficial de 64 muertos por María. El estudio de Harvard, que se discutió en otra entrada, estimaba el número de muertos alrededor de 4,645, con un margen amplio de error de 793 a 8498 muertos. A. R. Santos Lozada, de la Pennsylvania State University, y J. T. Howard, de la Universidad de Texas en San Antonio, habían publicado al final del año pasado un estudio que indicaba que era posible que hubiera proximadamente un exceso de muertos de 1,085, pero sin haber obtenido las cifras oficiales.

Esta nueva publicación, en la forma de carta al editor de la Journal of the American Medical Association (JAMA), ya hace un cálculo mucho más firme. Los investigadores finalmente obtuvieron información del número de los muertos desde septiembre hasta diciembre. Utilizaron los números de las muertes de personas por mes desde enero de 2010 a diciembre de 2016, estableciendo así un promedio de muertes esperadas por mes en el año 2017. Después, comparó estas predicciones versus los números obtenidos desde septiembre a diciembre de 2017.

He aquí los resultados:

  • Septiembre de 2017: exceso de alrededor de  459 muertos
  • Octubre de 2017: exceso de alrededor de 564 muertos
  • Noviembre de 2017: exceso de alrededor de 116 muertos
  • Diciembre de 2017: no hubo diferencia significativa

Concluyen, pues, que el exceso de muertos que hubo durante esos meses fue de 1,139. Ellos señalan como limitación el hecho de que no pueden conocer certeramente si cada una de estas muertes se puede atribuir directa o indirectamente a María, factor que añadiría un elemento de mayor rigor al estudio.

También criticaron el estudio de Harvard, debido a que su cifra se obtuvo erróneamente al subestimar el promedio de fallecimientos en meses anteriores y sobrestimando el número de muertos de los meses posteriores al huracán. Esto explica la disparidad de las cifras obtenidas en ambos estudios, y el amplísimo margen de error del de Harvard.


(Actualización – viernes, 3 de agosto de 2018)

Ayer, el gobernador se “disculpó” por los errores de su política en relación con este tema y, por sus declaraciones, parece que se acababa de enterar de la noticia sin haber leído la publicación. Por lo que ha salido en la prensa y en los comentarios políticos, parece que nadie ha lo ha leído (hasta donde sé). Este blog ha sido el único que ha sintetizado su contenido.

Hay que hacer una serie de observaciones. En primer lugar, aunque es bueno mencionar las serias deficiencias del estudio de Harvard, es también justo decir que cuando sus autores solicitaron las cifras oficiales de muertos, estas no les fueron provistas. Por ende, tuvieron que utilizar una manera indirecta de obtener los datos, que todo el mundo reconoce que fue producto laborioso y loable, aunque dejaba un margen de error demasiado abierto. De hecho, de acuerdo con estos investigadores, ellos esperaban que el número de de muertos fuera superior a 5,000.

Este nuevo estudio que ahora discute (pobremente) la prensa, es mucho más preciso en cuanto a que ahora puede utilizar números oficiales de muertos reconocidos por el gobierno. El resultado objetivo, el número de 1,139 muertos, es mucho más cercana al estimado que ellos hicieron originalmente (1,085). Parece ser que el número de muertos puede rondar entre esos números y cae dentro del margen provisto por el estudio de Harvard. Sin embargo, parece que los autores de este estudio rechazan el de Harvard por razones metodológicas y su falta de acceso a los números oficiales.

Hay que tener en cuenta que, a pesar de la mayor certeza de los números, todavía nos falta el estudio de expertos de la Universidad George Washington y que están laborando con la Universidad de Puerto Rico para llevar a cabo la colección de datos. Se lanzó un informe preliminar, que cuyo contenido es resultado de un trabajo que costó alrededor de $125,000 y todavía no han terminado debido a que, dicen ellos, los fondos son insuficientes. Esta noticia todavía genera malestar entre los puertorriqueños, especialmente porque es un estudio que podría corregir el problema particular señalado por el de Santos-Lozada y Howard, en el que se miraría las causas de muerte en casos particulares.

Finalmente, contrario a lo que sugerimos en nuestra previa entrada en torno al tema, todavía el Secretario de Seguridad Pública y Salud, que se comportó temerariamente contra la prensa en cuanto al tema, todavía sigue en su puesto.

El gobierno se queda corto en su conteo de muertos por María

Casa inundada como resultado del paso de María.

Casa inundada como resultado del paso de María. Foto: Yuisa Ríos y FEMA

Si no fuera poco el bochorno que ha pasado el gobierno de Puerto Rico a nivel internacional con el contrato a Whitefish, ahora pasamos uno más grande todavía procedente de los pasillos académicos de Harvard. Ayer por la mañana, se publicó cibernéticamente un estudio de la Universidad de Harvard, de la cual participó un puertorriqueño de la Universidad Carlos Albizu, y cuya ficha es la siguiente:

Kishore, N., Marqués, D., Mahmud, A., Kiang, M. V., Rodriguez, I., Fuller, A.,  Ebner, P., Sorensen, C., Racy, F., Lemery, J., Maas, L., Leaning, J., Irizarry, R. A., Balsari, S.,  & Buckee, C. O. (29 de mayo de 2018). Mortality in Puerto Rico after Hurricane Maria. The New England Journal of Medicine, doi: 10.1056/NEJMsa1803972.

Este no es un suceso “light” del cual el gobernador puede sacudirse un poco y así recuperar su imagen.  No, este artículo se publicó en una de las revistas de mayor índice de impacto del mundo. La hemos utilizado como referencia en otros artículos de este blog, especialmente aquellos relacionados con el zika (véase esta entrada y esta).

El mundo le ha dado la atención que amerita. He aquí solo un puñado:

El tema también está vivo en YouTube, especialmente cuando lo trae a colación uno de los vlogeros más conocidos, Philip De Franco.

De acuerdo al gobierno de Puerto Rico, el Secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Héctor Pesquera y el Secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, el número de muertos relacionados al huracán María son 64.

Recordemos que en aquel entonces, la catástrofe natural coincidió con un momento tenso entre la entonces Superintendente de la Policía de Puerto Rico, Michelle Hernández, y el secretario Pesquera en torno a sus áreas de jurisdicción de la policía. Esto llevó eventualmente a la renuncia de la Superintendente de su puesto. Dicho evento no puede pasar inadvertido, ya que es muy posible que este problema pudo haber incidido  en los esfuerzos de recuperación del país. Debería investigarse más al respecto.

Hay que decir que el Centro del Periodismo Investigativo (CPI) hizo una excelente labor al no perder de vista el asunto de los muertos. El 28 de septiembre de 2017, el CPI sacó a relucir el hecho de que el gobierno no estaba contabilizando debidamente la cantidad de muertos por el huracán. A pesar de la insistencia de Pesquera, para el 7 de diciembre de 2017, el CPI notó que el número real de muertos era muy superior al admitido por el gobierno. El CPI también reveló que, para sorpresa de los puertorriqueños, este asunto se estaba discutiendo con lujo de detalles en Estados Unidos, en parte gracias al Instituto de Estadísticas y el Center for Puerto Rican Studies de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. He aquí su estudio:

Santos-Lozada, A. R., & Howard, J. T. (27 de diciembre de 2017). Estimates of excess deaths in Puerto Rico following Hurricane Maria. doi: 10.17605/OSF.IO/S7DMU. (Fecha de la versión 5).

Véase también un artículo de sus autores en enero de 2018 en respuesta a las objeciones de Pesquera.

El noticiero CNN buscó información de las muertes llamando a 112 funerarias en Puerto Rico, llegando a identificar (hasta el 19 de octubre) a cerca de 499 muertos, probablemente por el huracán María. En Estados Unidos, esto se ha convertido también en un problema político, en parte por los encontronazos del Presidente Trump con la alcaldesa de San Juan y por felicitar al gobierno de Puerto Rico por el número tan bajo de muertos.

Antes de entrar en el estudio de Harvard, quisiera hacer una cuasi defensa del Secretario de la Salud, cuyas palabras (me temo) se han sacado de contexto. El secretario dijo en un momento dado en septiembre de 2017 (poco después del paso del huracán):

Siempre, todos los días fallece gente por X o Y razón en los hospitales …

(Mueren) por sus condiciones, eso pasa todos los días; y te voy a decir algo más, pasó también cuando Katrina, pasó también en Harvey. Son cosas que no se pueden evitar. Todos los días en los hospitales fallecen pacientes.

La selección de palabras fue desafortunada, pero creo que sé qué quiso decir. Lo que él intenta expresar es que, cuando se buscan cuáles fueron las víctimas de María, no basta hacer un mero conteo de muertes que ocurren después. Tiene que haber una estimación cualitativa a ver si la muerte en cuestión fue por el huracán o por otras consideraciones (e.g. un ataque al corazón de alguien que se moriría de todas formas con o sin María), algo que ocurre todos los días y que coincide con desastres. Así que, para determinar un número oficial, hace falta una evaluación por caso. Sin embargo, aun dando esta interpretación por buena, hay que cuestionar que el secretario se suscriba a la cifra de 64 muertos, por lo que ha llevado a que varios políticos también le exijan la renuncia.

The New England Journal of Medicine

Logotipo de The New England Journal of Medicine

A pesar de la exótica insistencia del secretario Rodríguez Mercado de respaldar la cifra de 64 muertos, sí tiene razón cuando afirma que establecer una relación causal es muy difícil.  Lo que digo no debe verse como una defensa total de sus aserciones. Su noción de “muertes por María” parece referirse a las pérdidas humanas directas del huracán y que son constatables vía certificados de defunción. No tiene en cuenta las muertes indirectas causadas el huracán vía otros factores directos, falta de electricidad, comunicación, servicios médicos y agua. La falta de electricidad nada más, implica toda una serie de variantes de causas, desde inhalación de monóxido de carbono de las plantas eléctricas, hasta la falla de aparatos de los que muchos enfermos dependen. La falta de agua tiene implicaciones de salubridad, y así por el estilo.

En otras palabras, después de que Héctor Pesquera afirmó que la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín, era una irresponsable por decir que se estaban muriendo personas en Puerto Rico, resulta que ella tenía razón. Ahora son varios de los sectores del pueblo que le piden, correctamente, la renuncia a Pesquera.

Ahora, ¿qué tiene que decirnos el estudio en discusión? El artículo nos revela la metodología utilizada. De una muestra tomada de 3299 hogares en todo Puerto Rico (usando dos programas de computadoras que seleccionan los mejores hogares en cuestión), se les invitó a personas a llenar una encuesta. Estas entrevistas se dieron desde el 17 de enero al 24 de febrero del 2018. La virtud de estas entrevistas es que se concentraron más en las áreas montañosas y rurales, lugares donde era difícil la comunicación y la provisión de agua y energía eléctrica. La forma de la encuesta se encuentra en el apéndice del artículo (libremente disponible para el público) y todos los detalles de la selección de muestras su distribución en nuestro archipiélago, entre otros detalles.

Es bien interesante que entre los recursos utilizados por la encuesta, se encuentra OpenStreetMap, una especie de Wikipedia de mapas que está disponible al público y que es de código libre y abierto (pp. 3, A6). No señalo esto como una falla. Al contrario, es una virtud, porque provee referencias muy detalladas de los edificios, casas, calles, carreteras e, incluso, callejones y vías para correr bicicletas.

Dada la encuesta, se calculó la tasa de muertes que hubo del 20 de septiembre al 31 de diciembre del 2017 y se comparó con la del mismo periodo en el 2016. Estos últimos se obtuvieron de los datos del Departamento de Salud y fueron provistos por el Instituto de Estadísticas (pp. 3-4). Mediante sus cálculos, obtuvieron el siguiente resultado:

Our results indicate that the official death count of 64 is a substantial underestimate of the true burden of mortality after Hurricane Maria. Our estimate of 4645 excess deaths from September 20 through December 31, 2017, is likely to be conservative since subsequent adjustments for survivor bias and household-size distributions increase this estimate to more than 5000. (p. 6)

En otras palabras, el número de muertos no es 4,645, sino que debería ser más de 5,000. (Ese debió haber sido el titular de las noticias). Al contrario, el número 4,645 parece ser muy conservador y, a pesar de ello, muy distante de la cifra oficial de 64 muertos.

Es pertinente señalar, que aquí los investigadores tuvieron muy en cuenta la diversidad de posibles causas de estas muertes, no solo el paso del meteoro, sino todos los efectos que, a su vez, causaron las bajas de vidas: falta de comunicación y servicios médicos (la causa principal), falta de electricidad, situaciones de salubridad, entre otros. Por ende, es un panorama mucho más completo que el que presenta el gobierno hasta hoy.
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El estudio de George Washington

Nada de esto debió considerarse una sorpresa. El número de 64 muertos suena a lo que claramente es manipulación estadística típica del gobierno de Puerto Rico. Las protestas del Secretario de Seguridad, Pesquera, es señal cierta de que quieren convencer a la población y al mundo de que se tomaron todas las medidas apriopiadas para el paso del fenómeno, sin que hubiera duda de negligencia. Además, se convirtió en una especie de balón político de la administración nuevoprogresista para desacreditar a la alcaldesa de San Juan.

Inmediatamente después de que se dio a conocer el estudio de Harvard por los medios, el gobierno enfatizó que hay uno comisionado por este y que lo llevan a cabo científicos de la Universidad de George Washington,  específicamente el Milken Institute School of Public Health. Se supone que dicho estudio estuviera listo para darse a conocer, pero se ha atrasado su publicación.

No obstante ello, el equipo de George Washington publicó un comunicado respondiendo al publicado por Harvard. Allí, le dio la bienvenida a esta valiosa contribución, pero resalta unas diferencias metodológicas importantes, principalmente el hecho de que el de Milken no se basa en entrevistas, sino en certificados de defunción. Señala que el suyo será mucho más exacto, aunque ha sido marcadamente más tedioso. Según la organización, el estudio de Harvard tiene unas deficiencias,  ya al llevar a cabo la encuesta (dada la realidad del desastre) debió haber sido apropiado que los investigadores reportaran las muertes en intérvalos más amplios y, desde ahí, proveer un margen de incertidumbre.  La cifra de 4,600 cae dentro de ese margen, por lo que el número puede ser menor o mayor. El equipo de George Washington asegura que su método es mucho más certero y que va a proveer un margen de error más pequeño.

Como dicen en Castilla la Vieja, “¡Ya veremos!”

HOY: Ateístas y humanistas seculares por Puerto Rico

ateistas_prEs muy común hablar de grupos religiosas ayudando a los más necesitados y a los pobres. También conocemos varios agrupaciones sin fines de lucro que ayudan en momentos difíciles como el que está pasando Puerto Rico. Es raro, pues, saber de organizaciones abiertamente ateas y humanistas seculares que han hecho una buena labor de caridad en ocasiones como esta.

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Logotipo de Ateístas de Puerto Rico

Como necesitan dar a conocer este tipo de obras, le quiero dedicar una entrada a una actividad que se llevará a cabo hoy. En primer lugar, es bueno indicar que la agrupación Ateístas de Puerto Rico ha creado una página en su portal para que a nivel internacional se recauden fondos para ayudar a la pronta recuperación de nuestra tierra.

Además, mañana, junto a la organización también participarán miembros de Humanistas Seculares de Puerto Rico para la distribución de suministros. Según la página de Ateístas en Facebook, tendrá como lugar de encuentro el Ponderosa de Plaza Río Hondo a las 9:00am y de allí partirán para Utuado a repartirlos. Aquí están las instrucciones dejadas ayer. La actividad necesita más voluntarios para ayudar en cuanto a la distribución de estos bienes, así que los que puedan asistir, serán cordialmente bienvenidos.

Como siempre, les deseamos a los organizadores de esta loable obra todo lo mejor.

Opinión: La AEE y la privatización

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En días recientes, el mundo entero, desde el Weather Channel, pasando por los periódicos principales de Estados Unidos hasta Rusia todo el mundo ha sido testigo del mal manejo (por ponerlo diplomáticamente) del contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con Whitefish. Dicho documento insólito está ahora bajo investigación en el Congreso de Estados Unidos.

Todo este escándalo ocurre cuando han pasado más de cuarenta días y gran parte del país no tiene electricidad, algo que da testimonio de dos cosas: del grado del azote del huracán María y de la inexplicable negligencia del gobierno estatal y del federal en atender ese y otros problemas. Esto no ha pasado inadvertido a los ojos de distintas personas conocidas a nivel internacional, desde periodistas de ciencias como Carl Zimmer hasta celebridades tales como Kim Kardashian y Cher (especialmente, en relación a las aserciones de nuestro gobernador).

Ante tanta incompetencia de todos lados, los puertorriqueños sienten dolor y resignación. No importa a dónde uno vaya, si al colmado Econo, a las guaguas “pisicorre” o a Plaza las Américas, uno ve un rostro de tristeza en la gente en cuyas conversaciones no faltan las preguntas: “¿Te llegó el agua? ¿Te llegó la luz?” Además, en medio del sudor por las noches, las picaduras de mosquitos y la incomunicación por falta de señal telefónica o Internet, reina el desánimo. El aliento inicial que nos ofrecía la frase: “Puerto Rico se levanta” ha sido sustituido por el cinismo. Es en este ámbito que es perfectamente comprensible la convicción de ciertas personas inmersas en el olor del asfixiante diesel y en el ruido del generador del vecino, de que deberían privatizar la AEE.

¿Debería ser así?

Me acuerdo de los días en que no tenía carro y solía tomar la guagua de la ruta 1 para ir de Río Piedras a San Juan. Durante esos días se había desatado todo un debate político en torno a la posible privatización de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA). Lo que se hizo eventualmente fue privatizar la ruta 1, algo que costaría considerablemente más que los usuales 25 centavos. Esta ruta cayó en manos del Metrobús y, efectivamente, cobró más. Al inicio, el mayor pago implicaba mayor dolor en el bolsillo. Sin embargo, lo que resultaba interesante es que a medida que pasaba el tiempo, ese mayor gasto me importaba cada vez menos. ¿Por qué? No era un asunto de hábito, sino otro elemento. La ruta funcionaba mejor que antes: pasaba casi religiosamente cada media hora (a veces en pares), era eficiente, fiable y llegaba casi siempre a tiempo a su destino. En otras palabras, había un sentido de que el mayor pago rendía.

Ante esto, algunos de ustedes pensarán que ahora hablaré a favor de la privatización. Nada más lejos de la verdad. Solo lo menciono para señalar que dicha medida no debe descartarse en principio, sino más bien debería haber más prudencia en cuanto al tema, especialmente midiendo los beneficios de ciertas corporaciones públicas con el servicio que estas rendirían en manos privadas, sin excluir otras alternativas: la cooperativización o la administración por parte de empleados, entre otras.

La privatización de la Telefónica de Puerto Rico (PRT), ahora en manos de Claro, ha tenido resultados mixtos. Por un lado, la empresa ha tenido que competir con otras que se encuentran hoy en el mercado de móviles y en este renglón (en general) la libre selección ha beneficiado a los puertorriqueños. Desgraciadamente, en cuanto a las líneas telefónicas de la PRT, forjaron un monopolio. En cuanto a su servicio de Internet, estaba a punto de someterse a la competencia del ahora fenecido servicio cibernético de PrepaNet. Allí perdió Puerto Rico. Los sindicatos de la PRT tampoco tuvieron las mismas relaciones obrero-patronales como efecto de la venta.

Promesa rota

El libro Promesa rota de Francisco A. Catalá Oliveras

Cuando reflexionamos al respecto, debemos tener en cuenta que las corporaciones públicas tienen una función social importante. Aquí les invito a leer el libro Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell, del distinguido economista Francisco Catalá Oliveras y publicado por Ediciones Callejón. El gobernador Rexford G. Tugwell solía tomar una postura keynesiana de línea dura que usualmente movía a sus adversarios a acusarle de comunista. Fue gracias a Tugwell, los intereses del entonces Partido Popular Democrático (PPD) con Luis Muñoz Marín en el senado y los intereses de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, que se crearon las corporaciones públicas y se pusieron los servicios básicos en manos del estado. Esto permitió la electificación de muchas de las áreas rurales, algo que ayudaba a mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños del siglo XX. Este suceso posibilitó también a la industrialización de Puerto Rico, cuyas bases contributivas Tugwell llegó a cuestionar (con mucha razón). No es que no hubiera energía eléctrica en el país antes de la Autoridad de Fuentes Fluviales (1941). sino que solo operaba en las áreas urbanas (donde había mucha mayor demanda efectiva) y no se veía rentable extender la cablería eléctrica a áreas del campo y las montañas. Como bien señala Catalá en su libro, muchas de las explosiones de prosperidad del sector privado desde entonces han sido posibles gracias a las inversiones del estado como la AEE.  Lo mismo ocurrió décadas después bajo el gobierno de Rafael Hernández Colón  cuando adquirió de la PRT. Con esta infraestructura extendida y sólida no es sorpresa que las compañías locales y foráneas encontraran a nuestro archipiélago un lugar propicio para la inversión de alta intensidad capital. Aun con todos los pesares presentes de estas compañías públicas, nos beneficiamos todos los días de esos frutos del estado benefactor de mediados del siglo XX.

Sin embargo, en la medida que el bipartidismo ha ido arraigándose en el país, el fantasma de la privatización comenzaba a merodear en la mente de los boricuas. Iróncamente, fue bajo la última década que gobernó Hernández Colón, que se gastó dinero público en la propaganda para vender la PRT, supuestamente para usar esas ganancias para beneficiar las escuelas públicas. ¿Se acuerdan de las tirillas de Fortunata?

Luego, bajo los dos términos del Dr. Pedro Rosselló se vendieron corporaciones y facilidades públicas a diestra y siniestra, algo que coincidía con la fiebre del neoliberalismo que arropaba a los países del mundo tras el fin de la Guerra Fría. Se podría decir que gran parte de estas medidas fueron desastrosas, como la venta de CDTs, de hospitales en la ruralía y el colocar la administración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en manos de Ondeo, En algunos casos, el gobierno se vio en la necesidad de readquirir algunos de los edificios, y en otros hubo cierres. El gobierno tuvo que retomar la administración de la AAA tras dos años de mala administración por parte de Ondeo. Todo esto conllevó un costo altísimo para los puertorriqueños (que contribuyó a nuestra debacle económica), aportó al deterioro de los servicios básicos y el desgaste de la confianza en el gobierno.

¿Es buena la privatización? ¿Es mala la privatización? Depende. Como en toda medida de política pública, hay que tomar los asuntos por caso y no adoptar posiciones simplistas y universalistas: que todo tiene que estar en manos del gobierno o todo tiene que estar en manos privadas. El acercamiento casuístico, que exige examen crítico de dichos casos, es medular para cualquier análisis, especialmente cuando se quiere hacer estudio honesto de lo que funcionó o no de cada ocurrencia

No obstante esto, es menester recordarle al público lo que el lingüista y crítico social Noam Chomsky (con quien diferimos en muchas cosas) suele decir:  “La privatización no significa que se va tomar una institución pública y se le va a dar a una persona amable. Se toma una institución pública y se le da a una tiranía que no rinde cuentas (al público).” El primer deber fiscal y jurídico de cualquier corporación es a sus accionistas, no al público. El éxito o no de una compañía de contribuir al bienestar del público solo dependerá en la medida que el gobierno cree las condiciones que limitan sus externalidades y maximizan su servicio.

Hoy día, la confianza pública en que el gobierno lleve a cabo las restricciones debidas al sector privado se encuentra bien lacerada. Para recuperar esa seguridad en las instituciones públicas, hace falta la transparencia. Hoy más que cualquier otro momento, gozamos de suficiente tecnología para ello: dentro de lo razonable, estos contratos deberían estar disponibles en línea para el escrutinio y la mayor fiscalización del gobierno por parte del público.

A corto plazo, la AEE es para todos los efectos prácticos un monopolio público que, de venderse, se tornaría en un monopolio privado. Por el escándalo de Whitefish y por la falta de capital del gobierno para poder mantenerlo, puede ser que pronto se encuentre en el mercado para su compra por parte del mejor postor. Es indudable que con su privatización aumentará el costo de la electricidad, particularmente para pagar su deuda. Esto repecutirá en todas las esferas económicas por lo costoso que sería operar en Puerto Rico y desincentivará la inversión privada. La emigración que resultaría de ello seguiría desinflado numéricamente la población del país, lo que contribuiría a la espiral descendiente de la economía, el empobrecimiento de gran sector del pueblo y empeoraría el trecho entre gente adinerada y los pobres. La falta de interés por parte del gobierno federal de atender los problemas apremiantes de Puerto Rico no nos conduce a un panorama optimista.

La privatización ha probado no ser una vara mágica para resolver en principio problemas sistémicos de corporaciones públicas, pero nos enfrentamos a eso. Podría aliviar ciertos síntomas que han resultado del bipartidismo y la politización de la AEE. Por otro lado, el desánimo de los puertorriqueños ha hecho que muchos respondan con la frase cotidiana: “¡Que se chave!”, pero como dice la gente en los países angloparlantes: “Be careful what you wish for. You may get it.”