La ciencia de los OGMs – 4: Patentes, ¿suicidios o mejor calidad de vida?

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Partes: 1, 2 y 3

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

¿Qué rayos son las patentes y cómo funcionan?

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Uno de los grandes dolores de cabeza es la frase “propiedad intelectual”, porque más que aclarar los conceptos que caen bajo esta noción, oscurece en la mente del público los asuntos que abarca. Por ejemplo, la gente confunde derechos de autor (en el sentido de copyright) con las patentes. La gente no sabe que cuando una persona escribe un documento en su procesador de palabras (e.g. MS Word) y le da “Save”, esa persona ya tiene automáticamente su derecho de autor (copyright) sobre ese documento. Eso es algo distinto del registro de derechos de autor que se hace en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos o el Departamento de Estado en Puerto Rico. El derecho de autor es válido con o sin registro del documento, pero para propósitos legales es siempre conveniente tener el registro. Los derechos de autor se hacen sobre expresiones en medios tangibles (medio tangible incluye: papel, DVD, videocintas, documentos en PDF, pistas de MP3, vídeos en MP4 y otros formatos, etc.) Finalmente, la ley federal dispone que los derechos de autor en general duren la vida del autor mas 70 años. También dispone que existe lo que se conoce como “uso justo” (fair use) de material bajo derechos de autor: por ejemplo, el uso de porciones de películas para satirizarlas (YouTube está repleto de eso), citar una porción de un libro o ensayo que se quiere discutir (esto lo valoramos mucho en la academia), el uso de música para fines no publicitarios o comerciales, entre otros usos.

NADA de lo que acabo de decir aplica al ámbito de las patentes. Una patente es un monopolio temporero sobre una idea implementable tecnológicamente, no sobre expresiones. Para distinguir entre ideas y expresiones, utilizo el siguiente ejemplo:  dos libros de preálgebra de séptimo grado por dos editoriales distintas usualmente  contienen las mismas ideas, pero no la misma manera de expresarlas. Por eso es que ambos textos tienen dos derechos de autor distintos sobre sus respectivos libros. Es decir, cuando hablamos de patentes, estamos hablando de algo más abstracto: puedo tener una patente sobre una idea, lo que significa que cualquier otra empresa que la implemente tecnológicamente , independientemente de cómo lo haga, tiene que pagarme regalías, a menos que le otorgue una licencia especial liberándole de esa obligación. Allí entran las famosas negociaciones de licencias entre empresas: tu me permites a acceder a tu idea y yo permito que accedas a la mía.

Documento de otorgación de patente por la USPTO

Documento de otorgación de patente por la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos

Para obtener una patente se tiene que registrar la idea. Se llena una forma que luego se envía a la oficina de patentes (en nuestro caso, la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de los Estados Unidos)  que, después de un proceso de evaluación, la otorga o deniega. Cuando se otorga, se hace por un periodo no renovable de veinte años, tras la cual, la idea pasa al dominio público. Por ejemplo, la compañía Monsanto había patentado en 1996 los mecanismos de transgénesis e implementación para hacer la soya resistente a glifosato (la primera generación de soya Roundup Ready®). Ya han pasado 20 años, la patente ha expirado y ahora los agricultores pueden sembrar este tipo de soya cuando quieran y guardar las semillas si así desean.

Otro de los asuntos que incumben a las patentes es que no existe tal cosa como “uso justo” de ideas patentadas. Una patente sobre cualquier idea es un monopolio absoluto. Cualquier persona que utilice una idea sin licencia, está a merced de la persona o compañía que la ostenta. Usualmente, lo que hace el dueño de la patente es demandar al violador de su licencia, en cuyo caso el asunto se resuelve en los tribunales.

Desde un punto de vista de ética pública, ¿cuál debería ser el propósito de las patentes? En cuanto a este tema, adoptamos una posición teleológica, es decir, una que contempla a las patentes como un medio con un propósito o fin particular, en cuyo caso es el bienestar social y del planeta. Toda política pública en torno a patentes debería tener eso como criterio y, de hecho, los padres de la Constitución de Estados Unidos lo veían de esa manera.

Noten que, contrario al discurso trillado de la “propiedad intelectual”, esa carta magna no contempla a los derechos de autor y las patentes como “derechos inalienables de los autores o inventores”. Usted no lo encuentra la disposición en la Carta de Derechos, sino dentro de las facultades del Congreso. Dice la Constitución:

Congress shall have the power … To promote the Progress of Science and useful Arts, by securing for limited Times to Authors and Inventors the exclusive Right to their respective Writings and Discoveries (Artículo I, Sección 8).

En otras palabras, las patentes existen para promover las ciencias y el bienestar social. Si las patentes fallaran en esa tarea, entonces el Congreso tendría la facultad de revocarlas. Hay áreas donde el uso de patentes es bien cuestionable, como en el área de software (véase este artículoeste artículo, esta conferencia de Richard M. Stallman y las declaraciones del Deutsche Bank). Ahora bien, una cosa es implementar un ámbito ideal y abstracto de las matemáticas y la lógica en el software y otra cosa es trabajar con la crudeza de la materia, algo que en el ámbito científico suele ser costoso.

En ese sentido, patentar tecnologías que involucran la ingeniería química, la genética, etc. parecería ser perfectamente legítimo, ya incluyen procesos para crear nuevas sustancias sintéticas útiles o nuevas expresiones genéticas vía métodos de modificación genéticas (recordemos lo que dijimos en nuestro primer artículo de esta serie: esto cubre selección artificial, hibridización, mutagénesis inducida, transgénesis, ARNi, y ahora la edición de material genético mediante CRISPR).

Claro, para mantener estas patentes, Monsanto tiene que hacerlas valer al solicitarles a los agricultores que cumplan con unos contratos para sembrar las semillas OGMs.  ¿Es esta práctica aceptable para los agricultores? El asunto es complicado, no es claro para todos los casos, así que desde la perspectiva teleológica de las patentes parece que la aproximación más racional en torno a este asunto es casuístico, es decir, veamos cada asunto por caso.

Por ejemplo, parece que en los Estados Unidos la inmensa mayoría de los agricultores no tiene problema alguno con firmar estos contratos y comprar las semillas todas las temporadas. Los agricultores en cuestión no se sienten “esclavos de Monsanto”, algo que ellos contemplan como una sublime exageración de parte de los activistas. De hecho, uno de estos agricultores presenta el texto del contrato en cuestión, lo explica desde su perspectiva como agricultor y por qué no tiene problemas firmándolo. He aquí el testimonio de otro agricultor. Ellos entienden que Monsanto invierte una enorme cantidad de dinero ($2.6 millones al día en investigación y desarrollo) para darles las mejores semillas posibles y no todas ellas transgénicas. Pues, los agricultores gustosamente quieren pagar más por ellas siempre, cuando les rindan más y representen mayores ingresos.

¿Pero qué hay de todas las demandas de Monsanto a los agricultores?

Claro, si se utilizan las semillas de Monsanto ilegalmente y se les sacas provecho, inevitablemente va a haber un choque con la corporación. Esa es la realidad grotesca de las patentes. ¿Es eso cierto en el caso de Monsanto? Una vez más, no estamos aquí para defender una compañía, sino presentar la evidencia como está disponible. La empresa tiene todos sus recursos para defenderse a ella sola (y ahora que es Bayer, más todavía).

Cuando se examina toda la discusión en torno a este asunto en los Estados Unidos, parece que prevalece la visión de que Monsanto demanda a agricultores a diestra y siniestra porque las semillas pueden caer accidentalmente en terreno de algún agricultor que inocentemente pensaba que sus tierras no contenían semillas transgénicas. En realidad este tipo de reclamos parecen ser exagerados. La evidencia claramente señala que al menos en Estados Unidos este no es un problema. Según la compañía, desde 1997 hasta el 2016, Monsanto ha demandado a 147 personas, en ninguno de los casos por contaminación accidental con semillas transgénicas. Para el 2012, había cerca de 2.2 millones de granjas, eso haría del número de demandas cerca de un .007 % de los granjeros y agricultores. Solo ocho de estos casos terminaron en los tribunales y en todos los casos el jurado le ha dado la razón a Monsanto. Es más, hay una política bien establecida por la compañía de que si alguna semilla transgénica cae accidentalmente en cultivos ajenos, entonces estará dispuesta a remover esos intrusos accidentales sin costo alguno para el agricultor.

Percy Schmeiser

Percy Schmeiser (Foto cortesía de José Lozano CC-BY-SA 3.0).

Entonces, ¿de dónde proviene esta convicción de que Monsanto demanda a los agricultores? Aparentemente todo se origina en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense productor de canola. De acuerdo con Schmeiser, Monsanto le quería demandar porque sus semillas transgénicas, que se sembraban en otros terrenos, terminaron accidentalmente en el suyo. Dado a que se encontró canola transgénica en sus tierras, la compañía decidió tomar medidas contra él. Desde entonces, Schmeiser se ha convertido en el ícono de esta causa contra Monsanto.

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Monsanto Canada, Inc. v Percy Schmeiser

Es bien curioso entonces que cuando la demanda de Schmeiser a Monsanto llegó ante al Tribunal Supremo de Canadá (Monsanto Canada Inc. v Schmeiser [2004] 1 S.C.R. 902, 2004 SCC 34), dicha instancia decidiera en contra de Schmeiser y a favor de Monsanto. El texto de la decisión deja meridianamente claros los hechos acontecidos y aquí se lo dejo para su lectura.  Resumo la verdadera historia de Schmeiser de la siguiente manera:

  • Schmeiser había notado que alguna de la canola transgénica había caído accidentalmente en su granja. Lo supo porque estaba utilizando glifosato para despejar áreas que estuvieran libres de canola, pero la canola no moría. Por ende, pensaba él, que esta era la canola resistente a glifosato.
    .
  • Él guardó esas semillas, teniendo plena conciencia de que estaba violando la ley y las disposiciones de licencia de Monsanto.
    .
  • Sembró esas semillas en violación a la ley de patentes. ¿Cómo lo sabemos? Porque el 95 al 98% de la canola sembrada por él en su terreno de 1,000 hectáreas era transgénica. Eso no ocurre por accidente.

En otras palabras, este ícono de las “víctimas de Monsanto por contaminación accidental”, en realidad había violado la ley.

¿Y saben cuál es la parte más interesante de todo esto? Que después de que él forjó la causa contra Monsanto por ser su “víctima”, su granja decidió volver a la siembra de canola transgénica.

He aquí la discusión de este y otros casos más.

Para aquellos que quieran saber qué tiene que decir la compañía sobre casos como estos, consulten su página creada para ello.

Pregunta: Si eliminamos todos los OGMs del mercado, ¿se dejarían de patentar las semillas?

La respuesta: No.

Explicación: Una vez más, como dijimos en la primera entrada de esta serie, la ingeniería genética procede aun sin transgénesis artificial o uso de ARNi. Están la hibridización, la selección artificial, la mutagénesis inducida y el CRISPR. El uso de todos estos procedimientos también es costoso y las empresas patentizan sus semillas igual. Antes de los transgénicos, las compañías ya tenían la práctica de patentizar y, en muchas ocasiones, las demandas entonces y ahora por parte de ellas no tienen necesariamente con OGMs. Tómese este caso de la BASF cuando los agricultores tuvieron que pagar por la siembra ilegal de arroz registrado por esa compañía sin la debida licencia.

Trivia: ¿Sabía usted que en la agricultura orgánica también se compran semillas registradas y patentadas? Sí. La agricultura orgánica tampoco resuelve el llamado “problema” de las patentes de las semillas. Recuerden, que la industria orgánica es en la práctica muy parecida a la convencional.

Ahora bien, en casos de los cultivos en los que Monsanto no está interesada y hay algún tipo de necesidad, por razones también científicas, la compañía permite el uso de algunas de sus patentes para investigación y explotación económica siempre y cuando se cumplan unos acuerdos de no explotar la tecnología para otros cultivos que los acordados o que se exporten las semillas a otros países.  Este ha sido el caso de Bangladesh en el que las autoridades de su gobierno llegaron a un acuerdo similar con la multinacional. Gracias a la Universidad de Cornell, se sacó ventaja de la tecnología que permitía la producción de Bt, pero esta vez con berenjenas (es decir, berenjenas Bt). El insecticida Bt se utiliza para matar ciertas orugas  –en este caso, la Leucinodes orbonalis— que plagan esos tipos de cultivos. Inicialmente los ecologistas habían dicho que los agricultores condenaban a Monsanto por ello,  lo que realmente dijeron los agricultores fue …

…umm….

…. Ahora pensándolo bien, ¿quién soy yo para decir algo sobre eso?  Voy a dejar que los agricultores mismos hablen por su cuenta:

Los agricultores de berenjena Bt ahora invierten 80% menos en pesticidas, se han reducido sus problemas de salud y han aumentado sus ingresos casi un 100%. Véanse otros testimonios aquí. Resultados semejantes se han visto también en las Filipinas, donde se ha experimentado con otras variedades de berenjenas.

¿Suicidios por transgénicos?

Stop_Farmer_Suicide

Foto cortesía de Jan Satyagraha (2012), GFDL.

Muy bien, parece que en países como Estados Unidos y Canadá todo funciona bien, pero ¿qué tal en países como la India? Se habla mucho de que los altos costos de las semillas que Monsanto vende y cómo han llevado a muchos agricultores a terminar sus vidas.

La promotora de esta noticia desde ya hace tiempo se llama Vandana Shiva, Ph.D., una filósofa que es activista antiOGM. Quiero subrayar que ella no es física (ni tan siquiera física nuclear como alguien alegó una vez).  Su obra académica es puramente filosófica (MA y Ph.D.) y que en cuanto a física solo ha trabajado en teoría cuántica en su dimensión filosófica, Los físicos no la ven como una autoridad en el campo ni ha hecho experimentación de índole alguna en algún laboratorio. Ella es filósofa de las ciencias, mi campo.

En vez de dedicarse a las ciencias, ella gasta su tiempo en la propaganda antiOGM. ¿Cómo lo sé? A medida que avancemos, se hará evidente. Shiva es una que constantemente habla de cómo Monsanto obtuvo la tecnología “Terminator” para que las semillas dejaran de germinar después de una temporada de cosecha. Ella quiere evitar que se diseminen estas semillas “terminator” en la naturaleza. Hay dos cosas que hacen a este alegato un disparate:

  1. Monsanto se ha comprometido dos veces (en 1999 bajo la antigua Monsanto y otra bajo el nuevo Monsanto 2008) de no usar semillas de esa clase en el mercado y hasta hoy ha cumplido con su compromiso.
    .
  2. Cualquier persona con un conocimiento de escuela superior de biología sabría al instante que es imposible que las semillas estériles se diseminen en la naturaleza y en los campos. Para diseminarse, necesitan reproducirse, algo que impide la tecnología en cuestión.

Además, como hemos dejado bien establecido en nuestro primer artículo de la serie, la transgénesis (transferencia horizontal de ADN) es algo que existe en la naturaleza y que ocurre todo el tiempo. Así que cuando ella dice …

Aserción descabellada de Vandana Shiva

Aserción descabellada de Vandana Shiva

… ustedes pueden concluir que ella no sabe de lo que está hablando.

Quiero dejar meridianamente claro que sí han habido suicidios en la India, es algo bien desafortunado. Sin embargo, tras la estridencia de Shiva y sus seguidores, hubo un grupo de científicos dispuestos a explorar el asunto. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria (IFPRI por sus siglas en inglés) inquirieron en el asunto y publicaron un informe al respecto. En primer lugar, lo que muestra es que hay una tasa de suicidios que es alarmante, pero que es mayor en las ciudades que en el campo.

Suicidios en la India

Comparación entre los suicidios de agricultores en la India comparados con los de la totalidad (Gruère et al., 2008, p. 5).

Ahora bien, fue en el 2002 que se legalizó el algodón Bt, que es la manzana de la discordia. Este algodón transgénico creado por Monsanto y distribuido por la subsidiaria Mahyco, impide que las orugas devoradoras de los capullos de algodón afecten los cultivos. La pregunta que hay que hacerse es si hay alguna correlación entre el comienzo de los cultivos del algodón Bt y los suicidios.

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 27).

Se puede observar muy claramente que la compra y siembra del algodón se disparó después del 2002 y que, simultáneamente hubo una desaceleración de la tasa de suicidio entre los agricultores. Por cierto, esta adopción de algodón Bt puso a la India como una de las más grandes potencias (rivalizada por China) de algodón a nivel mundial. Esto es fácilmente apreciable usando los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) (ver también Gruère, et al., 2008, p. 13):

chart_india

De casi dos millones de toneladas al año, India pasó a producir cerca de 6.2 millones de toneladas al año. Eso se debe en gran medida por el impedimento a que prosperara la plaga de orugas que se solían perder anualmente las cosechas. Esto creaba a su vez, no un mejor rendimiento estrictamente hablando, sino una mayor disponibilidad de algodón para su venta y exportación.

Entonces, ¿mejoraron o empeoraron las condiciones de los agricultores? La verdad es que debido a la patente de la idea usada con este transgénico, el precio de las semillas se cuadruplicó. Sin embargo, lo sorprendente es que en muchos estados de la India, hubo reducción marcada de suicidios.

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt

Suicidios vs. incremento en cultivos de algodón Bt (Gruère et al., 2008, p. 49)

En el caso particular de los demás estados, se encuentra el de Mahashtra, en el que las lluvias monsónicas se han vuelto más inestables: periodos largos de sequía o periodos largos con demasiada lluvia e inundaciones. De aquí es que Shiva saca muchos relatos anecdóticos de suicidios de agricultores que compraron las semillas de algodón Bt a un alto precio y endeudándose. Una vez las cosechas se arruinaron por factores ambientales (no porque el cultivo fuera ineficaz), no pudieron pagar su deuda y ante la pérdida que ello conllevaba, se quitaron la vida.

No obstante esto, por más trágica que hubiera sido la situación, surgen interrogantes en torno al costo y el beneficio social. Antes de que haya gente airada que me escriba y pregunte emocionalmente cómo es posible plantear el nivel “costo-beneficio”, les recuerdo que todo en la vida es riesgo. Se podría argumentar que sin el algodón Bt, ese agricultor no se hubiera quitado la vida. Eso es estrictamente cierto, pero no debemos prescindir de una tecnología solo porque alguien murió por ella. Todos nosotros escuchamos todos los días reportajes de accidentes de tránsito; estrictamente hablando, ello no se hubiera producido si no existieran los carros. ¿Qué diremos? ¿Hay que terminar con los carros para que la gente no muera? Esa sería una respuesta absurda. Si adoptamos dicha tecnología porque nos beneficia todos los días. Los beneficios exceden por mucho los perjuicios y mejoran nuestra calidad de vida. Lo mismo ocurre con el algodón Bt.

Una vez más, ¿cuánto beneficia el algodón Bt a los agricultores? ¿Qué tipo de diferencia representa en sus vidas? Esto se ha cuantificado y he aquí los resultados ya a la altura del 2013, veamos (ojo: esto proviene de un estudio independiente):

Adopción de algodón Bt

Adopción de algodón Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

En India reina un sistema de libre mercado, por el cual los agricultores son libres de mantener las semillas tradicionales o de adoptar nuevas con Bt.  La evidencia señala que los agricultores libremente adoptan el algodón Bt, algo consistente con los datos que vimos en cuanto a la producción de este cultivo.

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt

Agricultores de algodón Bt vs. los de algodón no-Bt (Fuente: Qaim & Kouser, 2013, p. 2).

Aquí podemos ver varios factores: los agricultores que adoptaron el algodón Bt parecen tener mayor ventaja que los que no lo han adoptado: Los primeros, aunque tengan menor tamaño de terreno en promedio y tengan el mismo promedio de edad que los otros, tienen mayores oportunidades de educación, tiene más acceso a comida, tienen mayores oportunidades de trabajar fuera de su labor agrícola, pueden tener un hogar mejor y mayor seguridad en su vida doméstica.

Aun en el caso de estudios en torno al tema por parte de escépticos al entusiasmo en torno a los OGMs en general y aun tomando los artículos más conservadores al respecto, se reconoce que ha habido un aumento de producción y de ingreso para los indios, mientras que ha habido un notable decrecimiento de la administración de insecticidas para los cultivos, algo que ha mejorado sus condiciones de salud (Stone, 2011). El decrecimiento de la administración de pesticidas se ha reducido por un 54.7 % según los números más conservadores (Stone, 2011, pp. 387, 391, 395). No solo eso, sino que los más escépticos (pero serios) que investigan la dinámica en torno a los transgénicos en la India proceden a decir también que de donde se originan más engaños es en el sector antiOGM que rehúsa debatir en el ámbito de las ciencias y la academia (Stone, 2011, pp. pp. 387, 388-389, 394, 395).

En resumen, con el algodón Bt, los agricultores comen bien, tienen mejor estado de salud y tienen mejor calidad de vida. Eso refuta el alegato de Shiva de que un agricultor orgánico tiene diez veces mayores ingresos que un agricultor de algodón Bt. Los testimonios personales de los agricultores indios son consistentes con estos hallazgos.

Esto no quiere decir que todo está bien. Como ocurre con los pesticidas, pueden aparecer orugas resistentes al Bt y ha ocurrido, esta vez, la oruga rosada. Esto ocurre especialmente debido a que ciertos agricultores no aplican las mejores prácticas para evitar resistencias. Monsanto ha diseñado otras variedades de algodón Bt, pero con mayor costo, poniendo en riesgo el acceso de los agricultores indios a esta tecnología. Además, también entró en conflicto con otras empresas indias que le debían dinero por concepto de regalías. Bajo esa situación, el gobierno de la India decidió caminar por otro rumbo. Gracias a la Universidad de Agricultura de Punjab (PAU) se ha desarrollado, con fondos públicos, la primera variedad de algodón  Bt para hacerlas disponiblesa un precio más barato para los agricultores de la India mientras que se les permite guardar las semillas si así lo desean.

¡Qué bonito sería si, en vez de “Marchas Contra Monsanto” y en vez de eliminar los OGMs porque provienen de una empresa foránea, nosotros utilicemos a la Universidad de Puerto Rico para crear variedades transgénicas y de cualquier otro tipo que atiendan la necesidad de nuestros agricultores y exportarlas para que eso represente ingreso para la academia! ¡Ah!… recordemos que mañana, en medio de una crisis universitaria, se prefiere “Marchar Contra Monsanto”.

Y mañana… nosotros seguimos Marchando Contra los Mitos.

Apéndice: ¿Por qué se suicidaban los agricultores indios?

La respuesta a la pregunta es sumamente compleja, pero todo parece indicar que el alza en suicidios empezó a ocurrir a mediados de los años 90 durante la fiebre neoliberal, cuando se liberalizó el sector financiero y bancario. Como se sabe, se dio una combinación de dos cosas, préstamos a agricultores cuyas tasas de intereses se convirtieron en demasiado onerosas para pagarlas o la denegación de dichos préstamos, lo que llevó a muchos agricultores a los préstamos informales (con todo lo que ello implica). En ambos casos, el resultado de ello ha sido fatal y parece que la situación sigue siendo la misma, especialmente en relación con los bancos. La introducción del algodón Bt en la ecuación fue un alivio a la situación de los agricultores, como muestra la evidencia disponible.

Por cierto, ¿dónde estaba la izquierda cuando se suicidaban los agricultores? Dejaron de fijarse en la liberalización del sector bancario y, con Vandana Shiva, intentaron impedir la siembra de algodón Bt, el mismo que majoraba la calidad de vida de los pobres agricultores. ¡Ironías de la vida!

Referencias

Bravo, A., Gill, S. S. & Soberón, M. (15 de marzo de 2007). Mode of action of Bacillus thuringiensis cry and cyt toxins and their potential for insect control. Toxicon, 49, 4, 423-435. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0041010106004387.

Behere, P. B. & Behere, A. P. (abril-junio de 2008). Farmers’ suicide in Vidarbha region of Maharashtra state: A myth or reality? Indian Journal of Psychiatry, 50, 2, 124-127. doi: 10.4103/0019-5545.42401. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2738339/.

Choudhary, B., Nasiruddin, K. M., & Gaur, K. (2014). ISAAA Brief 47: The Status of Commercialized Bt Brinjal in Bangladesh. International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA). Recuperado en http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/47/.

Gruère, G. & Sengupta, D. (febrero de 2011). Bt cotton and farmer suicides in India: an evidence-based assessment. Journal of Development Studies, 47, 2, 316-337. doi: 10.1080/00220388.2010.492863. Recuperado de http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00220388.2010.492863.

Gruère, G. P., Mehta-Bhatt, P. & Sengupta, D. (octubre de 2008). IFPRI discussion paper 00808. Bt cotton and farmer suicides in India: reviewing the evidence. International Food Policy Research Institute. Recuperado de http://cdm15738.contentdm.oclc.org/utils/getfile/collection/p15738coll2/id/14501/filename/14502.pdf.

Hautea, D. M.,  Taylo, Masanga, A. P. L, Sison, M. L. J., Narciso, J. O., Quilloy, R. B., Hautea, R. A., Shotkoski, F. A., & Shelton, A. M. (20 de junio de 2016). Field performance of Bt eggplants (Solanum melongena L.) in the philippines: cry1Ac expression and control of the eggplant fruit and shoot borer (Leucinodes orbonalis Guenée). PLoS ONE. doi: 10.1371/journal.pone.0157498. Recuperado en: http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371%2Fjournal.pone.0157498.

Jayaraman, K. S. (14 de febrero 2012). India investigates Bt cotton claims. Nature. doi: 10.1038/nature.2012.10015. Recuperado de http://www.nature.com/news/india-investigates-bt-cotton-claims-1.10015.

Kathage, J. & Qaim, M. (15 de mayo de 2012). Economic impacts and impact dynamics of Bt (Bacillus thuringiensis) cotton in India.  Proceedings of the National Academy of Sciences, 109 (29), 11652-11656. doi: 10.1073/pnas.1203647109. Recuperado de http://www.pnas.org/content/109/29/11652.full.

Kennedy, J. & King, L. (2014). The political economy of farmers’ suicides in India: indebted cash-crop farmers with marginal landholdings explain state-level variation in suicide rates.Globalization and Health, 10, 16. doi: 10.1186/1744-8603-10-16. Recuperado de http://www.globalizationandhealth.com/content/10/1/16.

Kloor, K. (invierno de 2014).  The GMO-Suicide myth. Issues in Science and Technology, 65-70. Recuperado de   http://blogs.discovermagazine.com/collideascape/files/2014/01/GMOsuicidemyth.pdf.

Meherunnahar, M. & Paul, D. N. R. (2009).  Bt brinjal: introducing genetically modified brinjal (eggplant/aubergine) in Bangladesh. Falls Church, VA: Bangladesh Development Research Center. Recuperado de http://www.bangladeshstudies.org/files/WPS_no9.pdf.

New evidence of suicide epidemic among India’s ‘marginalised’ farmers. (17 de abril de 2014). Research. Recuperado de http://www.cam.ac.uk/research/news/new-evidence-of-suicide-epidemic-among-indias-marginalised-farmers.

Paarlberg, R. (2008). Starved for science: How biotechnology is being kept out of Africa. [Kindle]. US: Harvard University Press.

Panagariya, A. (2008). India: The Emerging Giant. Oxford: Oxford University Press.

Patel, V., Ramasucdarahettige, C., Vijayakumar, L., Thakur, J. S., Gajalakshmi, V., Gururaj, G., Suraweera, W. & Jha, P. (junio de 2012). Suicide mortality in India: a nationally representative survey. The Lancet, 379 (9834), 2343-2351. doi: 10.1016/S0140-6746(12)60606-0. Recuperado de http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(12)60606-0/abstract.

Pigott, C. R. & Ellar, D. J. (enero de 2007). Role of receptors in Bacillus thuringiensis crystal toxin activity. Microbiology and Molecular Biology Reviews, 71, 2, 255-281. doi: 10.1128/MMBR.00034-06. Recuperado de http://mmbr.asm.org/content/71/2/255.full.pdf.

Plewis, I. (febrero de 2014). Indian farmer suicides. Is GM cotton to blame? Significance, 14-18. doi: 10.1111/j.1740-9713.2014.00719.x. Recuperado de http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1740-9713.2014.00719.x/full.

Qaim, M. & Kouser, S. (5 de junio de 2013). Genetically modified crops and food security. PLoS ONE, 8, 6, e64879. doi: 10.1371/journal.pone.0064879. Recuperado de http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0064879.

Rai, N. P., Rai, G. K., Kumar, S., Kumar, N. & Singh, M. (noviembre de 2013). Shoot and fruit borer resistant transgenic eggplant (Solanum melongena L.) expressing cry1Aa3 gene: Development and bioassay. Crop Protection, 53, 37-45. doi: 10.1016/j.cropro.2013.06.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S026121941300152X.

Sadashivappa, P. & Qaim, M. (2009). Bt cotton in India: development of benefits and the role of government seed price interventions. AgBioForum, 12, 2, 172-183. Recuperado de http://www.agbioforum.org/v12n2/v12n2a03-sadashivappa.htm.

Shantharam, S., Bullia, S. B. & Swamy, G. S. (2008). Peer review contestations in the era of transgenic crops. Current Science, 95, 2, 167-68.

Sheridan, C. (2009). Doubts surround link between Bt cotton failure and farmer suicide. Nature Biotechnology, 27, 9-10. doi: 10.1038/nbt0109-9. Retrieved from http://www.nature.com/nbt/journal/v27/n1/full/nbt0109-9.html.

Stone, G. D. (2011). Field versus farm in Warangal: Bt cotton, higher yields, and larger questions. World Development, 39, 3, 387-398. doi: 10.1016/j.worlddev.2010.09.008. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0305750X10001737.

Stone, G. D. (22 de septiembre de 2012). Constructing facts: Bt cotton narratives in India. Economic & Political Weekly, 57, 38, 61-70. Recuperado de http://www.epw.in/special-articles/constructing-facts.html.

Tian, J.-C., Long, L.-P., Wang, X.-P.,  Naranjo, S. E., Romeis, J., Hellmich, R. L., Wang, P. & Shelton, A. M. (2014). Using resistant prey demonstrates that Bt Plants producing cry1Ac, cry2Ab, and cry1F have no negative effects on Geocoris punctipes and Orius insidiosus, 43 (1), 242. doi: 10.1603/EN13184. Retrieved from http://www.crossref.org/iPage?doi=10.1603%2FEN13184.

Vaidyanathan, G. (3 de julio de 2012). Genetically modified cotton gets high marks in India. Nature. doi: 10.1038/nature.2012.10927. Recuperado de http://www.nature.com/news/genetically-modified-cotton-gets-high-marks-in-india-1.10927.

VIB (Flemish Institute for Biotechnology). (enero de 2013). Facts series: Bt cotton in India: a success story for the environment and local welfare. Ghent: VIB. Recuperado de http://www.vib.be/en/about-vib/plant-biotech-news/Documents/BackgroundReport_BT_Cotton.pdf.

Advertisements

La ciencia de los OGMs – 2: Ratas, tumores y el fiasco de Séralini

Serie – “La ciencia de los OGMs” — Parte 1

Declaración de conflicto de intereses: Ningún artículo de esta serie fue financiado por empresa pública o privada alguna. A tono con lo que decimos en la sección del “Propósito del portal“, no hay conflictos de intereses asociados a estos artículos.

ADVERTENCIA: Este artículo contiene las imágenes fuertes de ratas albinas con tumores. El lector o la lectora ya lo sabe de antemano.

mamyths

Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Si ustedes han leído el primer artículo de nuestra serie, se habrán topado con nuestra referencia a la revisión de los mejores estudios hechos en torno a animales por un periodo de 29 años (Van Eenennaam et al., 2014). Sabemos que habrá uno que otro que se habrá rascado un poco la cabeza o levantado una ceja escéptica debido a que sí han habido noticias de que los OGMs impregnados con glifosato son cancerígenos y que se ha demostrado en laboratorios.  Si escuchan la radio, a lo mejor ustedes alcanzan escuchar a algunos nutricionistas “expertos” en el tema que afirman categóricamente que es así, debido a que un científico en Francia, Gilles-Éric Séralini, pudo mostrar ante todo el mundo la “verdad detrás de los transgénicos”, que Monsanto nos está matando, que el incremento de cáncer durante todos estos años se debe entre otras al consumo de transgénicos con partículas de un “cancerígeno” (el glifosato). Hay personas quienes pronuncian el nombre “Séralini”  en casi cada respiro cada vez que se habla de los transgénicos y del glifosato.

¡Tal vez a los autores de Eenennam et al, 2014, que incluían a 100 millardos de animales se les escapó un caso! De hecho, no se les deslizó de sus manos. Al contrario, mencionan algunos “estudios” (en un sentido BIEN laxo) al respecto entre los que se incluye el que vamos a discutir (Van Eenennaam et al, 2012, pp. 4262-4263).

He escrito una versión mucho más detallada de todo este incidente (conocido en inglés como el “Séralini affair“). Como se dijo en mi primer artículo de esta serie, aquí solamente nos vamos a atener estrictamente a lo que dicen los científicos profesionales en torno al tema y por qué el estudio en cuestión no convenció a nadie en la comunidad científica, ni tan siquiera mucha de la minoría de aquellos científicos que son escépticos de los OGMs en general.

El “incidente de Séralini” (“Séralini affair“)

Gilles-Éric Séralini

Gilles-Éric Séralini (2013). Foto cortesía de Thomas Jouanneau. CC-BY-SA 4.0.

Gilles-Éric Séralini es profesor de biología molecular de la Universidad de Caen y que desde algún tiempo se ha dedicado al tema de los transgénicos, destacándose por estudios diseñados para poner en duda su seguridad. Aquí no cuestionaremos en lo absoluto la legitimidad de la posición de escepticismo en relación con los transgénicos. Es y seguirá siendo una posición legítima en un mundo en que también hay científicos que tienen una confianza ciega en ello. La dialéctica entre estos dos sectores y las diversas posiciones intermedias son necesarias para el quehacer científico. Lo que sí cuestionamos es tomar por absolutamente ciertos aquellos experimentos que tienen notorias fallas. En algunos casos, se cuestionaría si varias de estas existen a propósito para que un experimento tenga un resultado predeterminado, asunto que rayaría en la deshonestidad. Este cuestionamiento se profundiza si tal procedimiento se hizo con el propósito de persuadir al público de que los resultados obtenidos son fiables y, por consiguiente, manipula a la sociedad para que se creen políticas públicas cuyos fundamentos científicos son tan firmes como la arena movediza.

Una vez más, no nos interesan las intenciones de Séralini, sino la calidad del experimento, cómo se proyectaron sus resultados ante el público y la reacción de la comunidad científica y las autoridades gubernamentales ante su divulgación.

Breve exposición de lo ocurrido en el experimento (en “arroz y habichuelas”)

Esta sección es para aquellos interesados en estos detalles que son tanto más técnicos. Para aquellos lectores que quieran saber de lleno el meollo del problema, siéntanse en la libertad de brincar esta sección.

El experimento se centra en el consumo de maíz transgénico junto a ciertas dosis del yerbicida marca Roundup® de la compañía Monsanto, cuyo ingrediente potente es el glifosato. Séralini y su equipo utilizaron para ello 200 ratas Sprague-Dawley™ albinas: 100 machos y 100 hembras. Cada grupo se subdividía en diez:

  • El grupo control: Este es un grupo de 10 ratas (5 machos y 5 hembras) a las que se les dio agua sin Roundup® y maíz no transgénico sin Roundup®.
    .
  • Hay a su vez 60 ratas a las que se les administraron diferentes porcentajes de maíz transgénico de Monsanto (Roundup Ready®):
    .

    • Veinte (20) de esas ratas consumieron alimentos con 11% de maíz transgénico: 10 lo consumió con Roundup® y 10 no.
      .
    • Otras 20 ratas consumieron maíz en que el 22% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
    • Las restantes 20 ratas consumieron maíz en el que el 33% era transgénico: 10 de esas ratas lo consumirían con Roundup® y 10 no.
      .
  • A los últimos tres grupos de 10 se les dio maíz no transgénico, pero bebieron agua con distintas concentraciones de Roundup®.
    • 10 con agua cuya concentración de Roundup® era 1.1 x 10⁻⁸ %
    • 10 con agua con una concentración de Roundup® era 0.09 %
    • 10 con agua con una concentración de 0.5%

El tiempo de duración del experimento era de dos años (Séralini et al., 2012, pp. 4221, 4222-4223).

He aquí los resultados:

  • Cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Solo el 20% de las ratas machos y el 30% de las hembras del grupo control murieron prematuramente debido a los tumores (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Muchas de las ratas terminaron con tumores cuyos tamaños alcanzaban a ser el 25% de su peso corporal (Séralini et al., 2012, p. 4223).
    .
  • Otros de los resultados de presentaron de manera confusa y la mayoría no mostraba correlación alguna entre la salud de las ratas y la cantidad de maíz transgénico consumido por ellos (Séralini et al., 2012, pp. 4223-4228).

La publicación del estudio incluía el retrato de las ratas con tumores.

Retratos de tres de las ratas con tumores

Retratos de tres de las ratas con tumores según aparecen Séralini et al., 2014, p. 11, CC-BY 4.0 (la segunda vez que se publico el estudio en cuestión). En el estudio original se utilizaron estas mismas imágenes en un orden distinto (Séralini et al., 2012, p. 4226).

En la misma página en que aparece la imagen, también se mostraban fotografías de los tumores en sí y de sus células (Séralini et al., 2012, pp. 4226-4227), además de unas gráficas que no incluiremos aquí debido a que sería demasiado complicado y extenso el explicarlas (aun para muchos de los científicos que leyeron el estudio, las gráficas eran tremendamente confusas) (Séralini et al., 2012, pp. 4224-4225).

Un procedimiento inusual de la publicación de los datos

Los que sean científicos y que estén leyendo sobre este experimento, probablemente ya se hayan preguntado por qué se incluyen fotos semejantes. Como todo profesional sabe, ninguna de estas imágenes aporta información alguna que sea pertinente al estudio. Además, al tomar fotografías solamente de las ratas que ingirieron maíz transgénico o Roundup® (ninguno del grupo control) puede tener el efecto de impresionar al lector quitando de esa forma el énfasis debido en los datos y el diseño del experimento. El presentar estudios sin imágenes es algo usualmente ajeno a la experiencia del público que suele ver en las revistas de divulgación (Muy InteresanteScientific American, etc.) muchísimas imágenes precisamente diseñadas para impresionar (positivamente) a sus lectores. En las ciencias es distinto. El añadir imágenes con el objetivo de impresionar, pero que no aportan ninguna información científica alguna a a un artículo de una revista académica científica es muy mal visto.

Sin embargo, algunos han sospechado que el blanco de los retratos de las ratas y los tumores no es la comunidad científica, sino el público promedio. ¿Cómo lo sabemos? Pues el equipo de Séralini decidió hacer una conferencia de prensa, es decir, quería anunciar a la prensa y al público los “hallazgos” del estudio. Esto no es lo usual cuando se publica un estudio. Instancias como estas son extremadamente raras.

No solo eso, sino que también Séralini hizo algo que era más insólito: le solicitó a los miembros de la prensa que firmaran acuerdos de confidencialidad para que pudieran acceder al artículo antes de que se publicara, obviamente para que vieran las imágenes en cuestión. La prensa inexperta evidentemente se impresionó ante las imágenes (Arjó et al., 2013, pp. 256, 265, 268; Butler, 2012).

Una vez se publicó el estudio, se mostraron los retratos de las ratas con tumores, los retratos de los tumores y el movimiento antitransgénico hizo fiesta contra de Monsanto. La inmensa mayoría de la comunidad científica a nivel mundial respondió airada. Como respuesta, los antitransgénicos recurrieron al ejercicio de una falacia (que en su caso, desgraciadamente, es demasiado frecuente) a la que llamaremos Reductio ad Monsantum:

Definición de Reductio ad Monsantum: Es el acto de un antiOGM de acusar de ser comprado por Monsanto (o la compañía que se desea demonizar) a un científico, miembro de la prensa o a un divulgador cuando llega a una conclusión que a ese antiOGM no le gusta, no importa si dicha conclusión es científicamente válida y respaldada por la evidencia.

Pero, ¿por qué la reacción adversa de parte de los expertos en este campo?  ¡Veamos!

Los problemas fatales del experimento

Todas las objeciones en torno al experimento radican en el diseño. El lector de nuestro blog no tiene que leer todas las objeciones en cuestión. Con la primera bastará, pero para el curioso añadiremos más después de esa. Veamos:

  1. Las ratas seleccionadas para el experimento son notablemente propensas a tumores.

Las inmensa mayoría de las ratas Sprague Dawley™ albinas desarrollan numerosos tumores durante un periodo corto de dos años. Esto ha sido estudiado a saciedad por la comunidad científica. Por ejemplo,  en un experimento que se llevó a cabo en los años 50, se descubrió que la tasa de incidencias de tumores de ratas hembras bajo situación control (es decir, sin someterlas a ninguna variable que normalmente llevaría a cualquier otro animal a una mayor propensidad a tumores) es cerca del 56 %. En el caso de otras, una dieta especial rica en grasas llevó a que el 80% de ellas desarrollara tumores, un número aproximado al que obtuvo Séralini.

En otro experimento llevado a cabo en los años 70, solo se midió la propensidad a tumores en un periodo de un año y seis meses. ¿Su resultado? El 45 % de las ratas habían desarrollado tumores y en una proporción semejante a la reportada por Séralini: las ratas hembras tenían el doble de tumores que los machos.

En otro experimento que se llevó a cabo en esa década y se publicó en 1979, donde se revelaba que el 81 % de las ratas Sprague Dawley albinas terminaron con tumores en un lapso de tiempo de 2 años.

Esto no es nada sorprendente para los toxicólogos y oncólogos que han trabajado con estas ratas. Hay una amplia literatura de sus distintas incidencias de tumores bajo diversas circunstancias.

¿Qué significa esto? Pues, algo muy sencillo: que en el mejor de los casos, el experimento no es concluyenteNO demuestra que los transgénicos y el Roundup® sean cancerígenos. Es más, este resultado es consistente con otros estudios que demuestran que no hay mayor incidencia estadística de cáncer en animales de laboratorio cuando ingieren transgénicos con o sin Roundup® (véase este artículo y este metaanálisis).

El asunto es todavía peor. Una de las gráficas del artículo parecería indicar que si una rata macho ingiere agua con Roundup®, alargaría su tiempo de vida. Obviamente, este resultado es absurdo, pero demuestra cuan mal diseñado estaba el experimento. No solamente los datos reflejan este patrón, hay otras anomalías (e.g. que mientras más maíz transgénico ingerían las ratas, menor era el tamaño de sus tumores).

Pero si este es el hecho, entonces, ¿por qué no se tiene en cuenta que el grupo control tuvo menos incidencias de tumores que en los demás casos? El problema es que con tantas variables examinadas en el experimento, el tamaño de las muestras para cada caso era demasiado pequeño para establecer una diferencia significativa estadística entre los grupos. Además, dentro del contexto de los demás estudios en torno a las ratas Sprague Dawley albinas, se puede sostener que el Roundup® y el maíz transgénico no conllevaron incremento alguno estadístico en cuanto a las incidencias de tumores.

Aun con todo esto, Séralini concluyó que la evidencia parecía indicar que el maíz transgénico y el Roundup® aumentaban las incidencias de tumores en las ratas (¡!) (Séralini et al., 2012, p. 4230).

Por eso, se señaló que los datos del experimento estaban mal analizados y mal evaluados y que obviamente la conclusión era estaba errada.

El que esté satisfecho con esta explicación para descartar este experimento como genuino, siéntase en la libertad de saltar a la próxima sección. Los que se quieran quedarse para conocer cuáles son las demás objeciones del llamado “estudio”, pueden quedarse un ratito más:

  1. Séralini no siguió la guía europea (de la OECD) para establecer grupos controles adecuados, algo que, como hemos visto, vició el experimento desde punto de vista de su diseño.
    .
  2. En su aviso de declaración de conflictos de intereses, a Séralini se le olvidó señalar que CRIIGEN y la Fundación para el Progreso Humano, dos organizaciones antitransgénicas, financiaron su estudio.
    .
  3. Algunos han planteado que Séralini y su equipo pudieron haber cometido distintas faltas de código de ética en relación con las ratas, debido a que (¿por motivos puramente publicitarios?) dejó crecer sus tumores hasta el extremo y sin ponerlas a dormir en un cierto tiempo razonable. Esto es cruel por infligir sufrimiento innecesario para dichos animales de laboratorio (véase Arjó et al., 2013).

Más reacciones …

No solo los científicos se molestaron, sino también la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) tronó contra el artículo publicado y expresó lo siguiente:

The assessments of Member States and EFSA revealed an overall agreement. The study as reported by Séralini et al. was found to be inadequately designed, analysed and reported. The authors of Séralini et al. provided a limited amount of relevant additional information in their answer to critics published in the journal Food and Chemical Toxicology. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA reaches similar conclusions as in its first Statement (EFSA 2012). The study as described by Séralini et al. does not allow giving weight to their results and conclusions as published. Conclusions cannot be drawn on the difference in tumour incidence between treatment groups on the basis of the design, the analysis and the results as reported. Taking into consideration Member States’ assessments and the authors’ answer to critics, EFSA finds that the study as reported by Séralini et al. is of insufficient scientific quality for safety assessments. EFSA concludes that the currently available evidence does not impact on the ongoing re-evaluation of glyphosate and does not call for the reopening of the safety evaluations of maize NK603 and its related stacks. EFSA’s evaluation of the Séralini et al. article is in keeping with its role to review relevant scientific literature for risk assessment on an ongoing basis to ensure that the advice it provides is up-to-date.

Ante todas las objeciones presentadas por científicos expertos, por la EFSA y otros, la revista Food and Chemical Toxicology procedió a retirar el artículo.

Estudio retirado

Estudio retirado

Obviamente, los movimientos antitransgénicos respondieron con su usual Reductio ad Monsantum.

De muerto a zombi

Como frecuentemente ocurre en el movimiento antiOGM y otros bien característicos de algunas seudociencias, no importa cuan malos hayan sido estos experimentos y se hayan demostrado su falsedad a saciedad, pueden convertirse en la bandera de alguna causa. Lo otro que ocurre es que suelen convertirse en lo que el médico David Gorski llama “estudios zombis“, es decir, unos “estudios” hartamente refutados que “reviven” después de muertos.

Séralini y su equipo no se dieron por vencidos. Lo que hicieron fue hacer unas modificaciones cosméticas al estudio para volverlo a publicar en otra revista académica, en esta ocasión en la Environmental Sciences Europe.  Lo que es extraño es que en esta ocasión se dio a conocer sin arbitraje por pares (peer-review), algo que no es usual. El argumento que esgrimió la junta editorial de la revista es que no lo necesitaba porque ya había sido arbitrado por Food and Chemical Toxicology. Lo otro que llama la atención, es que en esta segunda ocasión, Séralini corrigió su conclusión y afirmaba que sus resultados no eran concluyentes. Desgraciadamente, llega a la convicción correcta cuando el daño social vía los medios ya está hecho y el estudio previo con sus conclusiones incorrectas se ha convertido en un estandarte de los militantes antiOGMs.

Desde entonces, Séralini y otros han utilizado este mismo estudio para sustanciar otros alegatos en torno a los OGMs y Roundup®.

A pesar de que hoy día algunos científicos utilizan el artículo de Séralini para mostrar cómo no llevar a cabo un experimento, alguna gente en Puerto Rico y en el mundo siguen pregonando a su favor como si hubiera sido (como dirían en inglés) el “smoking gun” contra Monsanto y el daño que “representan” los OGMs.

Lo más triste es que algunos partidos políticos de Puerto Rico y varios grupos ecologistas están bien conformes con un experimento rechazado por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial. Sin lugar a dudas, esta actitud es un genuino ejercicio del negacionismo contra las ciencias.

Referencias

Academic Review. (24 de septiembre de 2012). The Academic Review’s editorial standpoint on Seralini’s paper. Recuperado de http://academicsreview.org/2012/09/scientists-smell-a-rat-in-fraudulent-study/.

Arjó, G., Portero, M., Piñol, C., Viñas, J., Matias-Guiu, X., Capell, T., Bartholomaeus, A., Parrott, W. & Christou, P. (22 de febrero de 2013). Plurality of opinion, scientific discourse and pseudoscience: an in depth analysis of the Séralini et al. study claiming that Roundup™ Ready corn or the herbicide Roundup™ cause cancer in rats. Transgenic Research, 22, 255-267. doi: 10.1007/s11248-013-9692-9. Recuperado de http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11248-013-9692-9.

Berry, C. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 445-446. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.053. Recuperado de  http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007983.

Butler, D. (10 de octubre de 2012). Hyped GM maize study faces growing scrutiny. Nature, 490, 158. doi: 10.1038/490158a. Recuperado de http://www.nature.com/news/hyped-gm-maize-study-faces-growing-scrutiny-1.11566.

Casassus, B. (28 de noviembre de 2013). Study linking GM maize to rat tumours is retracted. Nature. doi: 10.1038/nature.2013.14268. Retrieved from http://www.nature.com/news/study-linking-gm-maize-to-rat-tumours-is-retracted-1.14268.

CNRS. (27 de septiembre de 2012). Pour un débat raisonné sur les OGM. Recuperado de http://www.cnrs.fr/fr/une/actus/2012/20120927-debat-ogm.html.

Davis, R. K., Stevenson, G. T., & Busch, K. A. (marzo de 1956). Tumor incidence in normal Sprague-Dawley female rats. Cancer Research16, 3, 194-197. Recuperado en http://cancerres.aacrjournals.org/content/16/3/194.full-text.pdf.

Dunklee, D. D. (marzo de 2014). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 65, 393. doi: 10.1016/j.fct.2014.01.005. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691514000064.

Durbin, P. W., Williams, M. H., Jeung, N. & Arnold, J. S., Parrott, M. W. & Davis, T. (marzo de 1966). Development of spontaneous mammary tumors over the life-span of the female Charles River (Sprague-Dawley) rat: the influence of ovariectomy, thyroidectomy, and adrenalectomy-ovariectomy. Cancer Research, 26, 1, 400-411. Retrieved from http://cancerres.aacrjournals.org/content/26/3_Part_1/400.full.pdf.

EFSA. (2012). Final review of the Séralini et al. (2012a) publication on a 2-year rodent feeding study with glyphosate formulations and GM maize NK603 as published online on 19 September 2012 in Food and Chemical Toxicology. EFSA Journal, 10, 11, 2986. doi: 10.2903/j.efsa.2012.2986. Recuperado de http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/2986.htm.

Folta, K. (3 de enero de 2013). Letter to the editor. Foood and Chemical Toxicology, 65, 392. doi:10.1016/j.fct.2014.01.004. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691514000052.

Landgridge, P. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 441. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.056. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512008010.

Le Tien, D. & Le Huy, H. (marzo de 2013). Comments on “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize”. Food and Chemical Toxicology, 53, 443-444. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.054. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007995.

Nakazawa, M., Tawaratani, T., Uchimoto, H., Kawaminami, A., Ueda, M., Ueda, A., Shinoda, Y., Iwakura, K., Kura, K. & Sumi, N. (2001). Spontaneous neoplastic lesions in aged Sprague-Dawley rats. Experimental Animals, 50, 2, 99-103. doi: 10.1538/expanim.50.99. Recuperado de https://www.jstage.jst.go.jp/article/expanim/50/2/50_2_99/_article.

Narbonne, J. F. (21 de septiembre de 2012). Lacunes, résultats inexplicables: l’étude anti-OGM sur la sellette. The Huffington Post. Recuperado de http://www.huffingtonpost.fr/jeanfrancois-narbonne/lacunes-resultats-suprenants-et-inexplicables-letude-anti-ogm-sur-la-sellette_b_1902634.html.

Ng. A. (24 de septiembre de 2012). Genetically modified corn and cancer – what does the evidence really say? The Conversation. Recuperado de http://theconversation.com/genetically-modified-corn-and-cancer-what-does-the-evidence-really-say-9746.

Ollivier, L. (marzo de 2013). A Comment on “Séralini, G.-E., et al., Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food Chem. Toxicol. (2012),” http://dx.doi.org/10.1016/j.fct.2012.08.005. Food and Chemical Toxicology, 53, 458. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007909.

Oransky, I. (16 de enero de 2014). Journal editor defends retraction of GMO-rats study while authors reveal some of paper’s history. Retraction Watch. Recuperado de http://retractionwatch.com/2014/01/16/journal-editor-defends-retraction-of-gmo-rats-study-while-authors-reveal-some-of-papers-history/.

Prejean, J. D., Peckham, J. C., Casey, A. E., Griswold, D. P., Weisburger, E. K. & Weisburger, J. H. (noviembre de 1973). Spontaneous tumors in Sprague-Dawley rats and Swiss mice. Cancer Research, 33, 2768-2773. Recuperado de http://cancerres.aacrjournals.org/content/33/11/2768.

Power, M. (29 de junio de 2013). Drinking Roundup herbicide makes men live longer. Myles Power [Blog]. Recuperado de http://mylespower.co.uk/2013/06/29/drinking-roundup-herbicide-makes-men-live-longer/.

Sakamoto, Y., Tada, Y., Fukumori, N., Tayama, K., Ando, H., Takahashi, H., Kubo, Y., Nagasawa, A., Yano, N., Yuzawa, K. & Ogata, A. [A 104-week feeding study of genetically modified soybeans in F344 rats]. (agosto de 2008). Shokuhin Eiseigaku Zasshi, 49, 4, 272-82. Recuperado de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18787312.

Schorsch, F. (marzo de 2013). Letter to the editor:  Serious inadequacies regarding the pathology data presented in the paper by Séralini et al. (2012). Food and Chemical Toxicology, 53, 465-466. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.043. Retrieved from http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007880.

Science Media Centre. (19 de septiembre de 2012). Expert reaction to GM maize and tumours in rats. Retrieved from http://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-gm-maize-causing-tumours-in-rats/.

Science Media Centre. (25 de enero de 2014). Controversial GM study republished – experts respond. Recuperado de http://www.sciencemediacentre.co.nz/2014/06/25/controversial-gm-study-republished-experts-respond/.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (noviembre de 2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize (Retracted). Food and Chemical Toxicology, 50, 11, 4221-4231. doi: 10.1016/j.fct.2012.08.005. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (enero de 2013). Retraction notice to “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize” [Food Chem. Toxicol. 50 (2012) 4221–4231]. Food and Chemical Toxicology, 63, 244. doi: 10.1016/j.fct.2013.11.047. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691513008090.

Séralini, G.-E., Clair, E., Mesnage, R., Gress, S., Defarge, N., Malatesta, M., Hannequin, D. & Spiroux de Vendômois, J. (14 de junio de 2014). Republished study: long-term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Environmental Sciences Europe, 26, 14. Recuperado de http://www.enveurope.com/content/26/1/14.

Snell, C., Bernheim, A., Bergé, J.-B., Kuntz, M., Pascal, G., Paris, A. & Ricroch, A. E. (marzo-abril de 2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: a literature review. Food and Chemical Toxicology, 50, 3-4, 1134-1148. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691511006399.

de Souza, L. & Oda, L. M. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 440. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.057. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512008022.

Suzuki, H., Mohr, U. & Kimmerle, G. (octubre de 1979). Spontaneous endocrine tumors in Sprague-Dawley rats. Journal of Cancer Research and Clinical Oncology, 95, 2, 187-196. Recuperado de http://link.springer.com/article/10.1007%2FBF00401012.

Tester, M. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 457. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007910.

Trewavas, A. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 449. doi: 10.1016/j.fct.2012.10.050. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007958.

Tribe, D. (marzo de 2013). Letter to the editor. Food and Chemical Toxicology, 53, 467-472. Recuperado de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512007879.

Van Eenennaam, A. L. & Young, A. E. (20 de noviembre de 2014). Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations. Journal of Animal Science, 92, 10, 4255-4278. doi: 10.2527/jas.2014-8124. Recuperado en https://www.animalsciencepublications.org/publications/jas/articles/92/10/4255.

Monsanto culpable de ecocidio … gracias a un tribunal de embuste

¿Juicio a Monsanto?

Imagen que hago disponible al dominio público.

El año pasado se constituyó en la Haya un tribunal para juzgar a la empresa multinacional Monsanto por crímenes contra la humanidad y ecocidio.  En esta semana, alcanzó una determinación en torno a Monsanto y que pudimos predecir, sin guille alguno de ser síquicos, que Monsanto iba a salir culpable.

¡Claro!  Una de las cosas que revelan el nivel de  “seriedad” y “objetividad” de todo el proceso que se llevó a cabo es el hecho de que se le invitó a personal de la compañía a testificar… ante un panel que estaba bajo un cartel que decía “Mon$anto” con signo de dólar y utilizando la letra “Comic Sans” (algo que es más apropiado para Pre-Kinder o para la empresa creadora de crayolas para niños, pero no para un tribunal que pretende ser serio).

Logotipo del

Logotipo del “Mon$anto Tribunal”

La empresa Monsanto hizo muy bien al decidir no participar en lo que a todas luces era una farsa.

Lo triste es que esta es una de las muchas instancias en que hay una lucha entre industrias que solo quieren dinero, pero se disfrazan de “justicia social”. La industria orgánica, que es prácticamente la que organizó este fraude, lucha muy bien y efectivamente mediante la explotación de la falacia de la apelación a lo natural. Obviamente, no están juzgando a Monsanto, sino a la ficción que dichas empresas han forjado y que a todas luces “confirmó” en dicho juicio en La Haya.

No se movió un solo dedo para al menos ofrecer un mínimo de evidencia positiva de alguna contribución ambiental por parte de la empresa. Por ejemplo, la venta de productos transgénicos que producen Bt y que protegen a los cultivos de ciertos insectos es una instancia. Esto ha ayudado a reducir considerablemente el uso de insecticidas, lo que simultáneamente, ha impedido mayores emisiones de bióxido de carbono al medio ambiente. El uso del glifosato, una sustancia degradable, de muy baja toxicidad y no carcinógena, ha sustituido una enorme cantidad de herbicidas de igual o mayor grado de toxicidad para los cultivos y la salud humana (para mayores detalles véase el artículo del Credible Hulk al respecto).

El impacto de la adopción de transgénicos por los agricultores.

El impacto de la adopción de transgénicos por los agricultores. Los resultados se refieren a los cultivos genéticamente modificados incluyendo a los tolerantes a herbicidas y resistentes a insectos. *** indica significación estadística al nivel de un 1 % (Fuente: Klümper & Qaim, 2014).

Reducción del uso de Alachlor

Reducción del uso de Alachlor para maíz y soya (Fuente: US Geological Survey — Departamento del Interior de Estados Unidos).

Reducción del uso de Fluazifop

Reducción del uso de Fluazifop para la soya y el algodón (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de los Estados Unidos)

Reducción del uso de Metolachlor para el maíz y la soya

Reducción del uso de Metolachlor para el maíz, pasto y paja (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior).

La reducción temporera del uso de Metribuzín

La reducción temporera del uso de Metribuzín para soya, vegentales y frutas (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de Estados Unidos)

Reducción del uso de Nicosulfuron

Reducción del uso de Nicosulfuron para el maíz (Fuente: US Geological Survey – Departamento del Interior de Estados Unidos)

Uno de los pocos herbicidas cuyo consumo no se ha reducido, desgraciadamente, es el del atrazín, que es considerado por la EPA un posible cancerígeno y que se degrada muy lentamente.

La reducción considerable del uso de pesticidas en general (especialmente en el caso de los insecticidas), el poquísimo esfuerzo que se requiere para utilizar el glifosato y las técnicas de no talado han posibilitado la remoción de cerca de 22.4 mil millones de kilogramos de gases de invernadero que de otra forma estarían presentes por el sector agrícola.  Eso sería el equivalente a remover las emisiones de 10 millones de carros por un año entero (Brookes & Barfoot, 2016, 123-124, 126-128, 148-149). A la misma vez, se evita la erosión de los suelos, aumenta la producción en menos área de terreno, lo que implica a su vez la conservación de ecosistemas naturales que no serán impactados por la agricultura.

En otras palabras, los productos de Monsanto (y, vale decir, de otras compañías) han prevenido un desastre ambiental que ciertamente hubiera ocurrido sin la presencia de las diversas tecnologías hoy utilizadas en la agricultura.

Aclaramos que eso no significa, que Monsanto alcanzó un nivel de autosostenibilidad que necesita la agricultura. En el presente no existe ninguna agricultura que sea autosostenible y a la vez permanezca a la par con la aspiración de la reducción de pobreza a nivel mundial dentro del contexto de una población mundial en constante aumento. Por ello, todavía hace falta maximizar los recursos provistos por la ingeniería química, la ingeniería genética y fomentar ciertas técnicas agrícolas para conservar el terreno y reducir el uso de abono y agua para los cultivos. Ciertamente, como ya hemos indicado, la agricultura orgánica está muy lejos de llegar al nivel de satisfacción del mercado de la llamada “agricultura convencional” ya que su rendimiento es marcadamente bajo y, en algunos casos, empeora la situación del empobrecimiento de los suelos y agrava otros problemas mediantes pesticidas orgánicos  (como el uso del cobre como fungicida en viñeros orgánicos) o insecticidas orgánicos que amenazan a los polinizadores (como el pyrethrin, la rotenona, el azadirachtin y el spinosad).

Ahora bien, al mal llamado “Monsanto Tribunal” no le importa en absoluto todos estos estudios que corroboran los hechos mencionados arriba, aun cuando provengan de gobiernos y fuentes independientes. No podemos decir que Monsanto jamás haya afectado al medio ambiente. La antigua Monsanto fue una de las compañías que ayudó a la creación del agente naranja (aunque el mayor responsable de ello fuera el Departamento de Defensa de Estados Unidos). y sintetizó el químico Alachlor, mercadeado bajo la marca “Lasso”, que se usó en la agricultura en Europa hasta que  fue prohibida debido a efectos tóxicos.

Sin embargo, ¿de allí a un ecocidio?  ¡Por favor!  Hay empresas a nivel mundial que han hecho peor que Monsanto … miles de veces peor.  Por ejemplo, las empresas relacionadas con las computadoras han fomentado el tipo de minería de extracción de metales pesados y sustancias tóxicas que  han matado a personas o las ha sometido a la esclavitud o han utilizado servidumbre infantil. No hemos visto tribunales (aunque sean de mentiras) contra ellas … tal vez porque el tener computadoras, tabletas y móviles es demasiado conveniente para esas personas “amantes de la naturaleza”. La empresa Exxon ha fomentado el negacionismo de la autoría humana del cambio climático, promoviendo cuando puede el consumo de carbón a nivel mundial. Nótese que tampoco ha habido un “Exxon Tribunal” para esa empresa, a pesar de que bastante prueba de sus actividades anticientíficas han salido a relucir durante esta y la pasada década. Las consecuencias de lo que ha hecho esta empresa han sido nada menos que nefastas, especialmente en un momento como el actual en el que el cambio climático es un asunto que necesita atenderse con urgencia.

Lamentablemente, todo este espectáculo del “Mon$anto Tribunal” no es otra cosa que una manera de decirle al público que en “La Haya” se condenó a Monsanto por crímenes contra la humanidad. Así, se confunde a los oyentes cuando dichas cabecillas aleguen que “Se encontró culpable a Monsanto de ecocidio y crímenes contra la humanidad en un tribunal de La Haya”, sin decirle que dicho suceso no fue en el Tribunal Internacional de la Haya.

Y mientras se gastan energías en esa pérdida de tiempo y dinero, en Tanzanía se quemó toda una siembra de maíz resistente a la sequía, por la sencilla razón de que era transgénico. Esa acción garantiza que ni en África ni en California se siembre algo que podría representar mayores ingresos a los agricultores y así aliviar el problema del hambre en temporada de sequía. De paso, ayudaría a reducir considerablemente el enorme consumo de agua por el sector agrícola. Todavía en Uganda se sigue luchando contra la marchitez del guineo, del que sí existen remedios vía la transgénesis artificial para lidiar con el problema.

Una vez más, los “verdes” pueden comer bien mientras condenan a mucha gente a que siga pasando hambre.

¡Qué desgracia!

Referencias

Brookes, G. & Barfoot, P. (2015).  Environmental impacts of genetically modified (GM) crop use 1996–2013: Impacts on pesticide use and carbon emissions. GM Crops &
Food, 6 (2), 103-133. doi: 10.1080/21645698.2015.1025193.

Brookes, G. & Barfoot, P. (2016, mayo). GM crops: global socio-economic and environmental impacts 1996-2014. UK: PG Economics. http://www.pgeconomics.co.uk/pdf/2016globalimpactstudymay2016.pdf.

Klümper, W. & Qaim, M. (2014, Nov. 3). A meta-analysis of the impacts of genetically modified crops. PLoS ONE, 9 (11), e111629. doi:10.1371/journal.pone.0111629. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0111629. (Estudio independiente).

Bayer compra a Monsanto y lo que eso implica

Bayer & Monsanto

Recientemente, la multinacional Bayer compró a Monsanto por $66 millardos. Inmediatamente, todos los sectores sociales reaccionaron, desde el mercado hasta los grupos verdes. Aunque este se puede considerar el “final” de Monsanto, los antiOGMs no salieron a celebrar la ocasión. De hecho, la compra de la “todopoderosa” Monsanto, que según algunos ingenuos en las redes sociales tenía el monopolio de todos los alimentos del mundo, fue adquirida por una más gigante.
.

Monsanto no era tan grande

Como he argumentado en otro lugar, contrario a lo que muchos han supuesto, Monsanto era gigante, pero su tamaño era realmente modesto cuando se le compara con otras gigantes. Una tabla comparativa pone en perspectiva este punto, también enlazaré cada dato con su respectiva documentación:

Compañía Activos (millardos) Ingresos Netos (millardos)
Monsanto $ 23.457 (2014) $ 14.361 (2013)
Syngenta AG $ 19.929 (2014) $ 15.134 (2014)
Bayer AG € 51.34 ≈ $ 66.02  (2012)  € 39.76 ≈ $ 51.13 (2012)
DuPont  $ 51,449 (2013) $ 35.734 (2013)
Dow Chemical $ 69.501 (2013) $ 57.080 (2013)
Archer Daniels Midland $ 43.752 (2013) $ 89.804 (2013)
BASF € 71.36 ≈ $ 94.76 (2014) € 74.33 ≈ $ 98.71  (2014)
Agrium $ 17.108 (2014)  $16 (2014)

Como podemos ver, Monsanto no era tan poderosa como muchos de sus detractores quieren presentarla y está muy lejos de haber monopolizado los alimentos a nivel mundial. Al contrario, Monsanto solo concentraba sus esfuerzos en productos agrícolas rentables (“cash crops“) tales como el maíz, la soya, la canola, entre otros.
.

Razones para la fusión

Sobre la fusión, no hay gran misterio. Para octubre del año pasado (2015), Monsanto estaba perdiendo dinero. Hay varias razones para ello, he aquí las más citadas en el ámbito del mercado:

  • Un factor que se menciona es el hecho de que hubo un descenso dramático del costo del maíz y la soya, dos de los productos mejor vendidos por Monsanto, especialmente en sus modalidades transgénica Bt, Roundup Ready o ambas. También bajó el precio del trigo, trabajado por Monsanto experimentalmente para crear su vertiente transgénica. Sencillamente, el mercado está saturado de algunos cash crops y eso afectó su bolsillo.
    .
  • Los agricultores estadounidenses están experimentando una baja en ingresos. En agosto del año pasado (2015), el mismo Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectaba una reducción de aproximadamente el 36%. ¿Cuán serio es este problema? El periódico, The New York Times, cita a un agricultor estadounidense:

    “We’re producing our crops at a loss now, just like the oil guys are pumping oil at a loss,” Mr. Halcomb, who grows corn, soybeans, wheat and barley on his 7,000-acre family farm, said by telephone on Wednesday. “You can’t cut your costs fast enough.”

    Debido a esto, los agricultores han reducido su compra de las semillas en general, por lo que hay una reducción en el sector agrícola.
    .

  • Monsanto pensaba adquirir a su rival Syngenta por $46 millardos y expandir su sector de pesticidas. Esta fusión no se concretizó.

Ante este panorama, la conocida empresa de agroindustria tuvo ante sí un futuro bastante sombrío.

Por otro lado, tiene otra serie de dificultades en términos de relaciones públicas. Como he indicado en otra entrada, el Monsanto existente es otra compañía distinta al antiguo Monsanto. Aun así, el segundo Monsanto decidió llevar el nombre del antiguo y, con este, la carga de casos en su contra (merecida o inmerecidamente). Además, llevó también consigo la mala reputación del antiguo, por lo que esta empresa agrícola se veía en el discurso público tras los lentes de la empresa química. A pesar de que su producto estrella, el glifosato (marca comercial Roundup®) ya no estaba patentado y había otras empresas como Bayer y DuPont vendiéndolo a los agricultores, se intentaba demonizar al glifosato por el mero hecho de estar vinculado históricamente a Monsanto. A esto se le añade un falso tribunal a celebrarse este año que “juzgará” en la Haya  a Monsanto por “crímentes contra la humanidad”, aunque, en mi opinión, es todo un espectáculo. Organizaciones seudocientíficas como “Nada santo sobre Monsanto” y “March Against Monsanto” dedican todas sus energías desprestigiar a esta compañía. ¡Y no hablemos de la cantidad de documentales de poca o ninguna credibilidad contra Monsanto y los transgénicos en general! Este problema de relaciones públicas no ha podido ser superada por la empresa y hace de su nombre la fuente innecesaria de estas molestias. Su fusión con Bayer, elimina esta dificultad.

Lo que es raro en muchos análisis es que no se mencione todavía un problema común que tienen Bayer y Monsanto. Estas dos empresas no son las únicas en proceso de fusión, sino  que también lo están haciendo Dow y DuPont por una suma de $130 millardos. No hay seguridad de que esta actividad se consuma, dada la preocupación de las autoridades de regulación en la Unión Europea y los Estados Unidos. También significa un verdadero golpe para la inversión en investigación y desarrollo de esas compañías.
.

Factores que debemos vigilar

El futuro del glifosato y la marca Roundup®

Lo obvio es comenzar por una preocupación básica en el mundo de la agricultura: el futuro de la marca Roundup y el famoso glifosato. Como hemos dicho, después que caducó la patente de Monsanto sobre este herbicida, Bayer produjo sus propios productos con glifosato para los agricultores que lo desearan. Así, esta y otras empresas (tales como DuPont, Dow y Syngenta) se volvieron competidoras de Monsanto.

Sin embargo, en años recientes, Bayer a mostrado una ambivalencia en torno a esta sustancia y sacó su producto de circulación en Estados Unidos, aunque no en Gran Bretaña. Reconoce que es un buen herbicida, pero señala el problema de las malezas resistentes a glifosato, que ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en el mundo a medida que pasan los años.

Cuando Bayer hace este planteamiento, hay que tomarle en serio. La compra de Monsanto por esta multinacional coincide con una publicación reciente que hace un estudio científico en torno a los efectos de los cultivos transgénicos sobre medio ambiente. He aquí su ficha:

Perry, E. D., Ciliberto, F., Hennesy, D. A. & Moschini, G. (2016, 31 ago.). Genetically engineered crops and pesticide use in U.S. maize and soybeans. Science Advances, 2, 8,  e1600850. doi: 10.1126/sciadv.1600850.

Este trabajo nos revela que gracias a las variantes Bt de varios cultivos, ha habido un descenso dramático de aplicación de insecticidas a los cultivos. Sin embargo, por el uso constante del glifosato, el problema de la resistencia de malezas se vuelve un verdadero problema para el medio ambiente. A medida que aparecen más malezas de este tipo, más los agricultores se ven en la necesidad de combinar el glifosato con otros químicos para prevenir su aparición en los cultivos. Este punto es importante debido a la necesidad de desarrollar técnicas de no labranza (no till) para evitar la erosión del suelo y su secuestro de carbono. Los cultivos de transgénicos resistentes a glifosato han podido facilitar esta práctica.

A la luz de ello, ¿cuál va a ser la política de Bayer al respecto? Tendremos que esperar, pero se sabe que ha diseñando un programa conocido como Respect the Rotation™, con la que no solo promueve la rotación de cultivos, sino también la rotación de sus características de resistencias a pesticidas y la rotación de pesticidas. ¿Utilizará Bayer la marca Roundup® para estos fines o utilizará la de Liberty®? ¿Creará o utilizará otros pesticidas para evitar estos tipos de malezas? Veremos qué ocurre en los próximos meses.
.

El algodón Bt en la India

stop_farmer_suicide

Foto cortesía de Yann, en Wikimedia.org

A pesar de la diseminada leyenda urbana del vínculo de Monsanto con los suicidios de los agricultores en la India, en realidad este sector social ha notado una mejoría de ingresos y de calidad de vida por la presencia del algodón Bt en sus vidas. Aun así, hay quejas de agricultores que  desean utilizar la tecnología, pero que no quieren pagar los altos costos de las semillas de algodón Bt. En negociaciones con la multinacional, esta se ha negado a reducir los precios so pretexto de que la producción de estas semillas no eran rentables por los costos del desarrollo de nuevas variedades de Bt, tales como Bollgard II Roundup Ready Flex. El gobierno indio sospecha que más bien, los altos costos responden al monopolio que tiene la multinacional sobre la producción de algodón. Ante el tranque de negociaciones, Monsanto rehusó renovar us licencias para la venta de su nuevo producto.

 El gobierno indio decidió en el año 2015 fijar los precios del algodón Bt para beneficio de los agricultores y fomentar el algodón nativo (Desi kapaas). Esto representa un nuevo reto para Bayer. ¿Podrá Bayer reducir los costos de las variedades de algodón Bt? ¿Consideraría Bayer y otras compañías competir por los precios de algodón promovidos por el gobierno indio? Este asunto lo veremos en los próximos años.
.

Lo que sí podemos saber

Mientras el público especula sobre el futuro, lo que sí sabemos es que Bayer desea invertir mucho más en la industria agrícola, tal como lo deja saber su página en torno a su adquisición de Monsanto: su objetivo es la consecución de una agricultura sostenible (o al menos eso nos quiere mostrar). Además, la compañía piensa invertir una gran cantidad de capital en investigación y desarrollo. ¿Cuál va a ser su curso de acción para esas aspiraciones? Veremos en los próximos meses.

110 ganadores del Premio Nóbel vs. Greenpeace

nobelvgreen

En estas últimas semanas ha salido a relucir una carta de 107 ganadores del Premio Nóbel solicitando a Greenpeace que termine con su guerra contra los cultivos transgénicos, especialmente en lo que concierne al arroz dorado (aquí se encuentra una versión en español). A esta carta se añadieron tres más, lo que totaliza un número de 110, lo que es prácticamente casi todos los ganadores científicos y médicos que todavía están vivos.

Los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo derivado de su consumo sobre la salud de los seres humanos o de los animales. Se ha mostrado en repetidas ocasiones que son menos perjudiciales para el medio ambiente y una gran ayuda para la biodiversidad global.

Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por una deficiencia en vitamina A (DVA), con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia.

La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de DVA, incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países subdesarrollados. Las estadísticas de UNICEF muestran que entre uno y dos millones de muertes prevenibles ocurren cada año como resultado de la DVA ya que esta afecta negativamente al sistema inmunológico, exponiendo a los menores a un gran riesgo. La DVA es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial y afecta a entre 250.000 y 500.000 niños cada año. La mitad mueren en los siguientes 12 meses tras perder su vista.

Tras esto, los signatarios de la carta solicitan a Greenpeace el cese de sus ataques a los OGMs en general y, muy especialmente, al arroz dorado en particular.

La respuesta de Greenpeace suena un poco como un dar “palos a ciegas” después de un golpe tan contundente de la comunidad científica. Afirma que Greenpeace no tiene culpa alguna de la “guerra contra el arroz dorado”, sino que este transgénico no ha salido al mercado porque todavía no está listo. Esto es parcialmente correcto: el arroz dorado no está listo para salir al mercado, pero no es por falta de esfuerzo de los científicos para ello. El retraso se debe a dos frentes:

  • Las destrucciones de campos de experimentación con arroz dorado (véase este caso en las Filipinas).
    .
  • Actividades y cabildeo para impulsar a las agencias gubernamentales a una moratoria en diversos países con experimentación con arroz dorado y otros transgénicos.

Greenpeace añade una serie de referencias de manera engañosa para “demostrar” que el arroz dorado ha sido un fracaso, entre ellas, ciertos enlaces al Instituto Internacional de la Investigación de Arroz (IRRI por sus siglas en inglés):

  1. En cuanto al primer enlace, Greenpeace nos dice que para IRRI el arroz dorado no está disponible. Cuando vamos al enlace de IRRI, nos dice efectivamente que el arroz dorado no está disponible para el público, es decir, no se ha comercializado con arroz dorado. Eso es cierto, pero eso no desmiente de manera alguna que la razón de por qué no se ha comercializado es por las campañas antitransgénicas de las que participa la organización Greenpeace.
    .
  2. Greenpeace afirma que los resultados de experimentos iniciales indican que hace falta más investigación y colocan este enlace. Aparentemente Greenpeace no leyó el escrito que enlaza, donde dice que el arroz dorado  ayudaría a reducir considerablemente la mortandad de personas con VAD y que hay que seguir investigando para que mejoren aquellas variedades de arroz en las que el rendimiento no es lo suficientemente alto.
    .
  3. También dice Greenpeace que se ha demostrado que el arroz dorado es ineficiente para la producción de vitamina A en los seres humano y coloca un enlace de IRRI al respecto. O Greenpeace no se leyó ese enlace o está engañando al público. IRRI dice muy claramente, “en arroz y habichuelas”, que las revisiones científicas sobre experimentaciones con arroz dorado han mostrado inequívocamente su éxito en la provisión de vitamina A para los seres humanos. IRRI reafirma esos resultados aquí. Donde único hay dudas es si la provisión de arroz disponible para los pobres será suficiente como para aliviar algunos problemas tales como la ceguera nocturna. Para eso hace falta más investigaciones … que están siendo saboteadas por antitransgénicos, entre ellos Greenpeace.

En otra de las referencias de Greenpeace, se basaron en un artículo arbitrado de Glenn Davis Stone y Dominic Glover, ambos académicos de reputación. Sin embargo, ya varios científicos, incluyendo a uno citado por Stone y Glover, han respondido a algunos de sus alegatos indicando que muy especialmente por vía jurídica se ha impedido bastante de la investigación del arroz dorado, especialmente por la actividad y el cabildeo de los grupos antiOGM. Lo que parece algo increíble es que aunque ambos autores sean escépticos a los beneficios de la biotecnología, uno de ellos ya había expresado mayor escepticismo hacia los grupos antitransgénicos, porque los datos no cuadran con sus alegatos y debido a que  la inmensa mayoría de ellos se niega a participar de los estudios científicos y de publicaciones arbitradas en revistas de ciencias de buena reputación.

En otras palabras, ante los premios Nóbel, Greenpeace no tiene nada que decir. Algunos otros vocales aliados a los grupos antitransgénicos han intentado responder a los alegatos de estos prestigiosos investigadores, pero, como bien afirma J. M. Mulet, las respuestas parecen más puños tirados al azar y a ciegas después de un knockout.

¿El glifosato vinculado al autismo y todas las enfermedades modernas?

Stephanie Seneff

Stephanie Seneff. Foto cortesía de Inner Eye. CC-BY 3.0 Unported.

En nuestro segundo artículo de este blog, respondí a unos planteamientos en torno a la relación de Hillary Clinton con Monsanto. Allí hice una breve referencia a los estudios de Stephanie Seneff, a la  que las agrupaciones antitransgénicos en general han abrazado acríticamente.

Aunque no pensaba escribir nada al respecto esta semana (y descansar del tema de los OGMs y concentrarme en el tema de la neurología y la Parguera), un muy querido amigo me señaló ese estudio, un artículo extenso que intentaba vincular el glifosato con toda una serie de enfermedades tales como el Parkinson, el autismo, la diabetes, el cáncer, entre otros.

Para cierto sector del público, estos estudios adoptan casi el carácter de “prueba irrefutable” de que el glifosato debe ser prohibido en Puerto Rico y en otros lugares del mundo. Esta ha sido la posición de María de Lourdes Santiago en el Senado y el PIP como partido, al igual que el de otros grupos políticos tales como el PPT, algunos en el PPD y, sospecho, que en el PNP. Todas las denuncias descansan exclusivamente en estos estudios. Hay otros artículos que “confirman” los de Seneff, aunque podrían describirse mejor como unos reciclados más elegantes que han sido publicados en revistas de pobrísima reputación.

Seneff ha escrito mucho, pero prácticamente todos sus artículos tienen exactamente los mismos defectos. No podemos analizarlos todos, así que en nuestra exposición haremos un análisis de dos de ellos y descubriremos por qué nadie (como diría el Lic. Ignacio Rivera, es “NADIE” con acento en la “N” de “ŃADIE“) en la comunidad científica le da el menor crédito (con excepción tal vez de dos o tres científicos activistas). También descubriremos por qué hasta una periodista anti Monsanto poco le faltaba para caracterizar a uno de los estudios de Seneff como “ciencia basura”. Lo siguiente que voy a presentar ha sido expuesto ya por científicos competentes (a los que citaré o enlazaré), pero intentaré exponer sus argumentos aquí lo mejor posible en “arroz y habichuelas” para beneficio del público.
.

La ficha del primer artículo bajo evaluación

Comencemos con la ficha del artículo:

Samsel, A. & Seneff, S. (2013, April 18). Glyphosate’s Suppression of Cytochrome P450 Enzymes and Amino Acid Biosynthesis by the Gut Microbiome: Pathways to Modern Diseases. Entropy, 15, 1416-1463. doi: doi:10.3390/e15041416.

Se puede acceder en esta página del portal de la revista Entropy:  http://www.mdpi.com/1099-4300/15/4/1416.
.

Los primeros problemas del artículo

¿Quiénes son Anthony Samsel y Stephanie Seneff? El primero se identifica como un científico independiente y consultor sobre contaminación industrial. Datos que están disponibles en el ciberespacio nos revelan que él se jubiló aparentemente en el 2012, aunque parece seguir contribuyendo con su asesoría a grupos ambientales. Seneff se identifica como académica que trabaja en el Laboratorio de Ciencias Computacionales e Inteligencia Artifical en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Seneff en particular no es especialista en toxicología.

Acto seguido, la misma editorial de la revista Entropy nos lanza esta advertencia:

Note added by the Publisher: The editors of the journal have been alerted to concerns over potential bias in opinions and bias in the choice of citation sources used in this article. We note that the authors stand by the content as published. Since the nature of the claims against the paper concern speculation and opinion, and not fraud or academic misconduct, the editors would like to issue an Expression of Concern to make readers aware that the approach to collating literature citations for this article was likely not systematic and may not reflect the spectrum of opinions on the issues covered by the article. Please refer to our policy regarding possibly controversial articles.

En otras palabras, ya de entrada la misma editorial nos dice que los “hallazgos” de Samsel y Seneff no llegan a nivel fraude, pero en el mejor de los casos son “speculation and opinion“, así que no estamos hablando del resultado de experimentación que realmente se llevó a cabo. Es más, nos dice que los lectores tienen que tener en cuenta que el estudio muestra una posición prejuiciada y que NO fue sistemático a la hora de citar la literatura científica.

Esto no es nuevo en el caso de Stephanie Seneff. En otra ocasión publicó otro artículo en Entropy donde establecía el vínculo entre ciertas vacunas y el autismo, aun cuando las mejores revisiones científicas y metaanálisis han refutado este alegato. Esto también atrajo mucha crítica de los científicos en general y la editorial MDPI puso también este mismo aviso de alerta. Para todos los efectos, la comunidad científica la ve más como una propulsora de seudociencia que otra cosa.

Y hablando de editoriales, ¿dónde se publicó este estudio? En la revista Entropyuna publicación en línea que es de libre acceso y provista por la editorial MDPI. Muchos académicos alrededor del mundo han tenido serias dudas sobre la reputación de la editorial y de la revista en particular. En un momento dado, Jeffrey Beall incluyó a esta editorial como “posible, probable o potencial editorial predatoria”, aunque se vio forzado a retirarlo por una demanda de MDPI.  Desgraciadamente, Entropy tiene la característica de ser una revista cuya temática cubre demasiados temas totalmente dispares, lo que impide un arbitraje por pares (peer-review) efectivo. Tal vez por ello, Seneff ha publicado 6 otros artículos allí además de los dos que hemos mencionado. No sorprende que este artículo de Seneff se haya utilizado como un ejemplo de cómo detectar revistas académicas fraudulentas o de pobre arbitraje por pares.

Ahora, piensen en lo siguiente: Una revista académica de muy pobre calidad dice que el artículo publicado es de muy baja calidad…  ¡Se necesita ser realmente de MUY pobre calidad para llegar a ese nivel!
.

El argumento principal del artículo

Glifosato

Representación de la molécula del glifosato.

El artículo se centra en el glifosato y sus efectos inmediatos en el sistema digestivo. Se sabe que esta sustancia inhibe ciertas enzimas necesarias para el metabolismo de las plantas. Esto se conoce bien a nivel molecular y la información sobre ello está libremente disponible al público. Esto lo hace un gran herbicida con un nivel de toxicidad bien bajo en relación con otros pesticidas en el mercado (LD50 = 5,600 mg/kg en el caso de ratas de laboratorio). Algunos han ido más allá y han dicho que esta sustancia es lo más cercano a un “herbicida ideal“.

Sin embargo, lo que llama la atención es que Samsel y Seneff estipulan que las propiedades del glifosato van más allá del mero efecto del metabolismo de las plantas y que también inhibe una enzima conocida como citocromo P450 o CIP 450, una proteína que se pueden hallar en un gran número de bacterias, incluyendo a algunas que se encuentran en nuestro sistema digestivo (pp. 1417-1418, 1425-1427).

¿Llevaron a cabo algún experimento que así lo demuestre? Para sorpresa del lector, realmente no hay ninguno. Se puede buscar en vano todas las páginas del estudio por algún experimento u ofrecimiento de datos nuevos para una discusión científica. No hay ninguno. Solamente se basa en un estudio científico (del que hablaremos más tarde).

No obstante este vacío, los autores alegan que tal inhibición afecta el metabolismo xenobiótico al prevenir que la flora intestinal limpie del sistema ciertas toxinas, particularmente los xenobióticos. En general el hígado humano remueve estas sustancias tóxicas y son expulsadas vía la exhalación, el sudor, la orina y las heces. Según Samsel y Seneff, la inhibición del P450 permite la proliferación de xenobióticos y crea un efecto cascada de intoxicación del cuerpo humano.

En el resumen del texto encontramos la introducción del neologismo “entropía semiótica exógena” (exogenous semiotic entropy). Este término hizo que muchos expertos en el mundo levantaran su ceja escéptica simultáneamente. Mis queridos lectores, ¿no han escuchado ustedes ese término? ¡No se preocupen! Antes de este artículo, ningún científico lo había escuchado antes. Esto levanta en principio serios cuestionamientos en relación con la aserción de que el glifosato es un caso “textbook” de “entropía semiótica exógena”. Habría que preguntar a cuál libro de texto se refieren … antes de este estudio no ha habido libro de texto en el mundo que hablara de ese concepto. ¿De dónde sacan que es un “textbook case“? La frase en sí misma es un sin sentido y se sospecha que probablemente se pensaba utilizar el término “entropía biosemiótica exógena”, es decir, la degradación de señales biológicas por sustancias externas al sistema bioquímico del cuerpo. Sin embargo, por alguna razón, definen el término así:

… the disruption of homeostasis by environmental toxins.

No abunda más en ello y en todo el artículo no aparece elaboración alguna en torno a este concepto de “entropía semiótica exógena”, aunque sí hace varias referencias a la “biosemiótica”.
.

El estudio en el que se fundamenta

Si no llevaron a cabo experimento alguno, habría que preguntarse si ha habido alguno que haya demostrado la inhibición del P450 por el glifosato. Aquí nuestros autores se basan solamente en uno (pp. 1426, 1453):

Abass, K., Turpeinen, M. & Pelkonen, O. (2009, Aug.). An evaluation of the cytochrome P450 inhibition potential of selected pesticides in human hepatic microsomes. Journal of Environmental Science and Health, Part B, 44, 6, 553-63. doi:10.1080/03601230902997766. Puede acceder el estudio aquí (no es de libre acceso).

De todas las cientos de referencias que utilizan Samsel y Seneff, esta es la única que ha puesto a prueba experimentalmente el efecto del glifosato con el P450. De acuerdo con este estudio, el glifosato no inhibió ninguna enzima CIP con excepción de la 2c9. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta la cantidad tan extremadamente ínfima que es consumida por los seres humanos en los alimentos diariamente, sencillamente no es plausible que el glifosato llegue al nivel de inhibir sustancialmente el CIP2C9. Así lo ha dejado saber bioquímico Derek Lowe.
.

El truco: La evidencia de correlación, pero no de causación

Cómo minar datos

Antes de continuar con el tema principal, creo que deberíamos discutir otro experimento que algunos investigadores llevaron a cabo para descubrir unos problemas en los que podrían caer inadvertidamente los científicos si no tienen cuidado.

Hubo un estudio bien particular de Steve Greenberg donde hace una indagación en el tema de lo que se conoce como “el prejuicio del investigador” (researcher bias). Este autor formuló una hipótesis ridícula cuya falsedad no se ha puesto en duda por nadie en la comunidad científica:

La β-amiloide es producida por y hiere a los músculos esqueletales de los pacientes con inclusión de miositis corporal.

No se preocupen por el significado de estos términos, todo lo que tienen que saber es que la comunidad médica sabe que esto es 100% falso.

A pesar de ello, Greenberg demuestra que se puede escoger prejuiciadamente estudios preliminares en revistas académicas (cuya inmensa mayoría está totalmente equivocada) y que, irónicamente, pueden servir de soporte para esta implausible hipótesis.

¿Cómo logró escoger los estudios convenientes? Se pueden identificar cuatro factores que cualquier investigador puede manipular convenientemente:

  1. Las variables a observarse
  2. La selección del momento en que se dejan de colectar los datos
  3. La selección de las comparaciones a llevarse a cabo
  4. La selección del tipo de análisis estadístico

Con la manipulación de estos factores, se pueden minar datos y estudios y con los que puede apoyarse cualquier hipótesis, por más descabellada, ridícula e implausible que sea. De hecho, Matthew Schragg y su equipo encontraron que esto era efectivamente lo que había ocurrido en muchos de los estudios de la enfermedad de Alzheimer que llegaban a manos de los investigadores. Este punto lo presenta de manera bien clara el neurólogo y escéptico Steven Novella.

Mediante esta actividad de minería de estudios y de datos, se pueden establecer una variedad de correlaciones con dudosa vinculación causal. Un gran número de estas son espúreas. De hecho, se ha publicado un libro con gráficas de correlaciones espúreas de este tipo como las siguientes:

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Correlación espúrea

Gráfica por Tyler Vigen (http://www.tylervigen.com/spurious-correlations), CC-BY 4.0

Les recuerdo que la razón de por qué Samsel y Seneff recibieron un alerta de la editorial era porque precisamente ellos llevaron a cabo una minería de datos y estudios para establecer lo que ante la comunidad científica son correlaciones espúreas entre el aumento del uso del glifosato en la agricultura y varias enfermedades crónicas.

Por cierto, da la mera casualidad que todas las enfermedades crónicas mencionadas en el estudio son exactamente las que le preocupa al público contemporáneo en los países industrializados: la enfermedad de Alzheimer, obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades del corazón, depresión, autismo, infertilidad, entre otros.

O sea que la obesidad y la diabetes no se deben al excesivo consumo de azúcar, grasa, poco ejercicio y una vida sedentaria … No. ¡Se debe al glifosato! La depresión no se debe a razones neuronales, psicológicas o sociales. ¡Se debe al glifosato! El glifosato parece ser una sustancia extraordinaria, ¡el único compuesto que da de todo! ¡¿Quién lo diría?!

Debido a que Seneff y otros hacen todo tipo de correlaciones, por falta de espacio y tiempo nos ocuparemos solo de algunas.
.

Correlaciones espúreas

El glifosato y las abejas

De acuerdo con Samsel y Seneff, las abejas sufren mundialmente lo que se ha conocido como el desorden del colapso de colonias de abejas (CCD por sus siglas en inglés). Todas las fuentes están de acuerdo de que la incidencia más reciente se comenzó a reportar en el 2006. Samsel y Seneff están de acuerdo (pp. 1426-1427). Sin embargo, no hay correlación alguna entre el incremento del uso del glifosato y el CCD, aun cuando ellos dicen que la hay. Por ahora utilizaré la siguiente imagen que se basa en el estudio de Samsel y Seneff, para ilustrar mi punto.

Glifosato & autismo

Correlación entre el aumento del uso de glifosato y las incidencias de autismo. Fuente: Swanson et al., 2014, p. 27.

Para el presente caso, solo prestaremos atención a la línea roja que indica el incremento del uso de glifosato en la agricultura. (No se preocupen, hablaremos de la supuesta correlación entre el autismo y el glifosato más adelante). Noten que está constantemente aumentando. Si hay una relación causal entre el glifosato y el CCD, deberíamos ver un descenso significativo de colmenas correlacionado con el ascenso del uso del glifosato.  Veamos los datos de la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) en cuanto a la fluctuación del número de colmenas en Estados Unidos.

Colmenas en Estados Unidos

Número de colmenas en Estados Unidos. Fuente: FAOSTAT

¿Dónde está la supuesta correlación entre el aumento del glifosato y el descenso del número de colmenas? Simplemente no existe.
.

El glifosato y las incidencias de los trastornos de espectro autista

¿Y qué sucede donde sí hay correlación?

Una vez más, veamos la gráfica que correlaciona el aumento del uso del glifosato con autismo. La correlación es indudable, pero ¿establece causación? Samsel y Seneff utilizan un estudio que establece una vinculación entre el autismo y los procesos metabólicos (pp. 1421-1425, 1434-1435). Sin embargo, una buena parte de la literatura científica señala que el autismo parece un fenómeno más vinculado a factores genéticos que a otros factores, como se puede apreciar en los estudios de gemelos separados al momento de nacer (por ejemplo, véase este artículo académico y la página del National Institutes of Health): si un niño sufre de algún tipo de autismo es más probable que su gemelo idéntico también lo padezca.

Además, desde hace algunos años se ha ido acumulando evidencia de que el aumento dramático de los casos de autismo parece ser una ilusión estadística. Hay una fuerte sospecha de que una parte significativa de dicho incremento se debe a la reclasificación de ciertas enfermedades mentales. Por ejemplo, un estudio descubrió que en Estados Unidos, hubo un efecto estadístico cuando los problemas de incapacidad intelectual se reclasificaron como trastornos de espectro autista (TEA).

Girirajan_graph_7-2015

Imagen cortesía de la Penn State University.

Se llevó a cabo un estudio similar en Dinamarca y se descubrió que la reclasificación de otras condiciones mentales a TEA daba cuenta del 60% del incremento de incidencias de autismo en ese país. Dado estos y muchos otros factores, la correlación entre el incremento del uso del glifosato y el aumento de incidencias de autismo no pasa de ser una coincidencia estadística. No hay ninguna evidencia de relación causal entre el glifosato y el aumento de incidencias de autismo.

No obstante todos estos estudios que totalmente refutan sus aserciones, Seneff se ha hecho famosa por “calcular” que para el año 2025, la mitad de la población infantil estadounidense será autista. ¡Sublime exageración a la luz de lo que acabamos de presentar! Si fuéramos igual que ella, cosa que no somos, hubiéramos advertido al público en torno a la correlación entre el aumento de TEA y el de la venta y consumo de alimentos orgánicos.

organic_autism

.

El glifosato y el cáncer

Samsel y Seneff también pretendieron vincular el glifosato con las incidencias de cáncer. No sorprende que el estudio haciera alusión al famoso artículo de Guilles-Eric Séralini que en aquel momento era recién publicado (p. 1417). En este experimento, Séralini y su equipo utilizaron ratas Sprague-Dawley para administrarles distintas cantidades  maíz  transgénico con glifosato, maíz sin glifosato y agua con distintas dosis de glifosato. No haré aquí todo el análisis, ya que lo he hecho en otro lugar.

Lo único que indicaré son los factores claves de por qué nadie (otra vez, ŃADIE) le creyó a Séralini y su artículo tuvo que ser retirado de la revista académica original donde se publicó:

  • Séralini escogió un tipo de rata albina (Sprague-Dawley) que es particularmente propensa a tumores. En un espacio de dos años,  cerca del 50% de las ratas machos y 70% de las hembras que ingirieron transgénicos y glifosato murieron debido a tumores, algunos que alcanzaban el 25% de la masa corporal de los roedores. Sin embargo, esto no dista de la tasa de incidencias que suelen obtener de este tipo de ratas sin ingerir glifosato durante ese mismo periodo de tiempo. Véase este estudio sobre un experimento en el que murieron el 81% de las ratas Sprague-Dawley por tumores desarrollados durante un periodo de más de dos años.  Vean también este otro estudio en el que en un periodo mucho más corto, un año y seis meses, el 45% ya padecía de tumores: la tasa de incidencia de tumores en las hembras era el doble de la de los machos. En un estudio específico, se advierte que su incidencia de tumores varía dependiendo de sus fuentes comerciales y debe tenerse sumo cuidado a la hora de usarse para fines de investigaciones relacionadas con cáncer.
    .
  • En su conferencia de prensa, a Séralini se le olvidó mencionar que ciertas ratas del grupo control (es decir, el grupo que no consumió ni transgénicos ni glifosato) también tuvieron tumores y, curiosamente, no mostró su fotografía en el artículo. (Por cierto, las fotografías no añadían ninguna información científica adicional; Séralini puso las que le convenía para impresionar a los lectores, al público y a los periodistas durante su conferencia de prensa.)
    .
  • Aun cuando la tasa de incidencia de tumores en el grupo control fue menor (20% machos y 30% hembras), el número de variables trabajadas por el equipo de Séralini era tan grande que, para todos los efectos, la cantidad de sus muestras de ratas era extremadamente baja para que los resultados fueran estadísticamente significativos. Es obvio que ignoró por completo las guías de la OECD al respecto.

Demás está decir que no solo hubo una tormenta de críticas al estudio, sino que la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (la EFSA) condenó enérgicamente el experimento y algunos han planteado un cierto quebrantamiento de normativa ética. Séralini volvió a publicar el artículo (inexplicablemente sin arbitraje), esta vez con la conclusión correcta: que del experimento no se podía derivar ninguna conclusión en torno a los transgénicos o al glifosato.

Por cierto, a Séralini también le gusta publicar en revistas predatorias y de muy baja reputación. En uno de sus episodios más recientes, publicó en la revista Scholarly Journal of Agricultural Sciences publicada por Scholarly Journals International (considerada por Beall editorial predatoria) y desapareció justo el día después de que un artículo de Séralini fuera publicado allí. ¿Razón de ello? La revista no había pagado los costos de su dominio. Pueden leer sobre este episodio aquí.

Así que Samsel y Seneff quisieron utilizar a Séralini como indicio de que el glifosato provoca cáncer. Ellos se basaron en una variedad de estudios que hoy día se contemplan como prejuiciados a la luz de la evidencia acumulada por revisiones científicas extensas y metaanálisis. Estos mismos análisis desmienten aserciones de que el glifosato esté vinculado al cáncer, como por ejemplo, este reciente artículo publicado el mes pasado. Aunque no es independiente porque fue financiado por Monsanto, está en total acuerdo con la literatura científica más sólida en cuanto a este tema y coincide con las revisiones científicas hechas por la FAO y la Organización Mundial de la Salud. Y aunque una rama de esta última, la IARC, haya clasificado al glifosato como “probablemente cancerígeno” (2A), esto se hizo a pesar de las objeciones de muchos especialistas a nivel mundial, especialmente del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania. Algunos científicos han cuestionado el compromiso ideológico y la ética de algunos de sus miembros (véase también esta condena). Por lo pronto, el consenso científico en relación con el glifosato es que no es cancerígeno.

En resumen, no se ha podido establecer vínculo alguno entre el incremento de uso del glifosato y el aumento de cáncer en la población estadounidense.

.

El glifosato y la enfermedad celíaca

En otro artículo que Samsel y Seneff publicaron posteriormente (y que algunos sospechan que fue autoplagiado), utilizaron la siguiente imagen para demostrar la correlación entre el incremento del uso del glifosato y el aumento de incidencias de celiaquía.

Incidencethousands-jpg

La ficha de este nuevo artículo es la siguiente:

Samsel, A. & Seneff, S. (2013). Glyphosate, Pathways to Modern Diseases II:
Celiac Sprue and Gluten Intolerance. Interdisciplinary Toxicology, 6, 159-184. doi: 10.2478/intox-2013-0026

Antes de continuar con este artículo, quisiera preguntar, ¿dónde lo publicaron? Se hizo disponible en la revista Interdisciplinary Toxicology, considerada una revista predatoria de malísima reputación. ¡Wow! ¡Qué talento tienen Samsel y Seneff para seguir publicando en revistas de mala calidad!

En cuanto a la relación que ellos establecen entre el glifosato y la celiaquía y la intolerancia al gluten, prácticamente se apoyan en un solo estudio (Senapati et al., 2009) al que el público puede acceder aquí. La razón de por qué los científicos no toman el estudio de Senapati en serio se explica con lujo de detalles aquí, pero resumimos las objeciones en los siguientes puntos:

  • El equipo de Senapati expuso a los peces a relativamente altas dosis de glifosato (4 mg/L). Estas no son las dosis a las que un pez se expone en la realidad, ya que suelen ser mucho más bajas.
    .
  • El glifosato tiene la cualidad de degradación, incluso si cae en el agua. Sin embargo, en el experimento, a los peces se les cambiaba el agua con la misma dosis de glifosato.
    .
  • La sustancia usada por Senapati no era puro glifosato diluido en agua, sino un producto conocido como Mera-71, desarrollado en la India. No solo contiene glifosato sino también tensoactivos o sulfactantes.
    .
  • Los síntomas sufridos por los peces son consistentes con los tensoactivos, no con el glifosato. De hecho, el Mera-71 se usa para lidiar con malezas terrestres y se desalienta su uso en el agua, precisamente debido a que los tensoactivos perjudican la salud de los peces.
    .
  • A pesar de todo lo anterior, los peces sobrevivieron.

En su usual actividad de minería y selección prejuiciada de datos, Samsel y Seneff pasaron por alto el dato de los tensoactivos y decían que los síntomas sufridos por el sistema digestivo de los peces “recordaba” a la celiaquía, por lo que alegaban que los síntomas fueron producidos exclusivamente por el glifosato (p. 159).

Peter Ollins, en un artículo publicado en su ya difunto blog (UltimateGlutenFree.com), pero rescatado por GMO Answers, explica por qué el estudio no demuestra que el glifosato causa celiaquía. La gráfica de las incidencias de enfermedad celíaca que vimos hace poco es engañosa. Ollins entra en detalle sobre los diversos problemas del “estudio”, pero he aquí quiero destacar algunos de los más importantes:

  • En primer lugar, Samsel y Seneff no proveen las fuentes de sus datos para la gráfica, lo que hace prácticamente imposible verificarlos (Paul K. Strode también se queja de ello).
    .
  • En segundo lugar, las barras amarillas representan el número de personas con celiaquía que fueron dadas de alta en los hospitales. Ese número no representa la tasa de incidencia de esa enfermedad en los Estados Unidos (una señal más de minería de datos).
    .
  • En el caso de la celiaquía y de intolerancia al gluten, ellos dicen que su incidencia es del 5%, cuando en realidad la de la intolerancia es de 0.6% y la de celiaquía, el 0.71%, muy semejantes a las que encontramos en Europa.
    .
  • En ningún momento se trata el problema de exposición de la población al glifosato como tal y cómo eso puede correlacionarse con la incidencia de celiacos y de personas intolerantes al gluten. Dado a que la celiaquía no es un problema que se desarrolla en un instante, sino que toma años, la tasa de exposición al glifosato y la de incidencias de celiaquía no deberían ser los mismos simultáneamente. Los síntomas de celiaquía deberían aparecer años después de la exposición. Debido a esto, si la gráfica en cuestión fuera correcta, lo que precisamente implicaría es que el glifosato no es causante de la celiaquía en la población estadounidense y que la correlación es coincidencia estadística.

Ollins también expresa una cierta sorpresa por la carencia de profesionalismo científico que muestra en todo el artículo.
.

Conclusión

Debido a falta de tiempo y espacio, no he podido atacar todos los alegatos de Stephanie Seneff y algunos de los académicos que han publicado con ella.  No se excluye con 100% de seguridad que el glifosato no cause estos males, pero la evidencia que ellos han mostrado hasta el día de hoy es ninguna. Sus trabajos publicados han sido ampliamente rechazados por la inmensa mayoría de los científicos a nivel mundial y muestran un prejuicio contra una sustancia.

Aunque el glifosato sí es tóxico, su nivel de toxicidad es extremadamente bajo y no es una razón de preocupación para el consumidor ni para el público en general. Esto no quiere decir que el uso excesivo de glifosato no cree problemas (como las mal llamadas “supermalezas”). Sin embargo, el no desarrollar una normativa de uso prudente de esta sustancia y proceder a prohibirla completamente utilizando los trabajos de Seneff como fundamento de política pública son medidas sumamente insensatas.
.

Referencias

Swanson N. L., Leu, A., Abrahamson, J., & Wallet, B. (2014). Genetically engineered crops, glyphosate and the deterioration of health in the United States of America. Journal of Organic Systems, 9, 2.

Senapati, T., Mukerjee, A. K., & Ghosh, R. (2009). Observations on the effect of glyphosate based herbicide on ultra structure (SEM) and enzymatic activity in different regions of alimentary canal and gill of Channa plunctatus (Bloch). Journal of Crop and Weed, 5, 1, 236-245.

El rotulado de OGMs en Estados Unidos

Como hemos discutido en nuestro artículo previo, no hay justificación alguna para etiquetar los productos genéticamente modificados por ingeniería genética (OGMs). Sin embargo, en Estados Unidos se ha desarrollado un movimiento fuerte que exige dicha rotulación. El estado de Vermont fue el primero en implantarlo a nivel local y otros estados han mostrado ciertos esfuerzos para ello.

Las grandes compañías que están laborando contra la rotulación obligatoria han elevado este asunto a nivel federal. La Cámara de Representantes federal logró aprobar un proyecto de ley que establece una normativa para la etiquetación de alimentos que “contengan” o que sean OGMs. Básicamente aquel proyecto de ley le daba a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) el deber de etiquetar a aquellos OGMs que representaran un problema para la salud de los consumidores. Esto conllevaría frenar disparidades de diversas legislaciones estatales para el establecimiento de normativas de etiquetado. El proyecto pasó al Senado donde se radicó un proyecto sustitutivo en donde ambas partes en controversia transigen al respecto. Si no hay problemas para su aprobación, tendría que ir a la Cámara de Representantes para su correspondiente deliberación y aprobación. Esta nueva legislación impondría un etiquetado a todos los alimentos que sean o “contengan” OGMs, pero que le da a la FDA un término de dos años para establecer un reglamento para la rotulación. Además, ell proyecto le da libertad  a las compañías de escoger entre etiquetado textual, una imagen gráfica o una imagen QR.

Steven Novella

Steven Novella, neurólogo y activista escéptico.

Varios escépticos están insatisfechos al respecto. Steven Novella, en su artículo en el blog Neurologica, afirma que la legislación no satisface a nadie, ni a los que están a favor ni a los que están en contra del etiquetado. La virtud de la legislación es que suaviza considerablemente el lenguaje que involucra el etiquetado de los OGMs, al menos en relación con lo que solicitaban los que estaban a favor de la rotulación. Sin embargo, como bien señala Novella, la razón de la insatisfacción de los científicos es que las razones para la rotulación no se fundamentan en la ciencia ni en la realidad. Uno de los argumentos que esgrime es que el término “OGM” (“GMO” en inglés) es uno ambiguo y que se presta para toda una serie de malentendidos. Esto lo pudimos ver en la legislación radicada por un representante puertorriqueño recientemente. También he elaborado bastante en torno al tema desde el punto de vista científico y filosófico en otro lugar.

Como argumentamos una y otra vez, un etiquetado tiene sentido cuando hay un serio problema de salud pública. Si usted va a Starbucks, se encontrará unas opciones que están debidamente etiquetadas que dicen: “Estos productos podrían contener alérgenos”, ya que se usan nueces o soya y que contienen alérgenos son un verdadero peligro para la salud de algunos de sus clientes. El etiquetar a una leche como pasteurizada y homogeneizada garantiza al consumidor que ese producto es mucho más saludable que la leche no tratada (un serio problema de salud). Hasta hoy día, todas las revisiones y metaanálisis científicos nos dicen que, por ahora, todos los OGMs en el mercado son seguros.

Novella nos dice que debemos recordar que esta petición de etiquetado a los diversos gobiernos municipales y estatales se da dentro del contexto de la demonización de los OGMs en general, promovida principalmente por la industria orgánica y otros grupos ideológica o económicamente interesados. Además, esto forma parte de una estrategia de prohibir todos los productos OGMs del mercado estadounidense y, por extensión, Puerto Rico.

Veremos en los próximos días cuál será el desenlace de la aprobación de esta legislación a la luz de la implementación del etiquetado de OGMs en el estado de Vermont y de qué manera se afectará Puerto Rico.

Superstición alimentaria: El sinsentido de etiquetar OGMs

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene alimento OGM.

Para apuntarse una a nivel político, especialmente en la época electoral, algunos legisladores se han lanzado en la misión de “proteger” nuestro bienestar nutricional al legislar para que la industria rotule los alimentos que hayan sido procesados o que contengan elementos que hayan sido genéticamente modificados vía ingeniería genética (OGMs, organismos genéticamente modificados). Recientemente, Ricardo Llerandi Cruz, representante del PNP, radicó un proyecto de ley, P. de la C. 2654 (descarguen aquí copia del documento), para etiquetar cualquier empaque que contenga alimentos OGMs. De acuerdo con una noticia del periódico Metro, este legislador justifica esta movida:

“Este proyecto es de vital importancia para el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. No hay ninguna razón para que se quede en el tintero, ninguna. Si un producto es homogenizado, pausterizado, o decenas de otros procesos se les exige se indique en la etiqueta. Sin embargo, no se exige el mismo requisito para los productos OGM. En Puerto Rico no existe reglamento alguno o ley que obligue a que se le informe al consumidor el origen del alimento que compra. La gente tiene el derecho a saber si el alimento fue genéticamente creado o no”

Diferimos de esta posición. No todo el proceso que ha pasado un alimento es motivo de etiquetación. Por ejemplo, ni la legislación presente ni la que propone él etiquetan el proceso de mutagenización inducida. No se rotula si el alimento fue producido vía fertilizante artificial o animal, ni tampoco se rotula si vino de alguna finca pequeña o grande, ni el proceso de transportación ni mercadeo.

Estamos de acuerdo de que deben etiquetarse aquellos productos que han sido homogeneizados y pasteurizados. ¿Por qué? Porque estos son procesos que  inciden en la salud del consumidor. La leche no pasteurizada representa un asunto de seguridad alimentaria. Leche no homogeneizada también. Este no es el caso de los OGMs.

Amistades a las que valoro mucho cuestionan mi convicción de por qué no deberían rotularse los OGMs. “Si son tan buenos”, me dicen, “¿por qué no deberíamos etiquetarlos? A lo mejor el público aprende a escoger los OGMs cuando vean que no son ninguna amenaza.”  Veamos los argumentos que más se esgrimen y por qué esta pregunta es sumamente ingenua:
.

  1. Los OGMs pueden representar un problema de seguridad porque involucra procesos que no son naturales.

Nos dice el Rep. Llerandi Cruz,

Los OGM son aquellos cuyo genoma es alterado de una forma que no hubiese ocurrido naturalmente.

Así mismo está definido en el proyecto de ley. Le informamos al representante que esa definición tan laxa de “OGM” prácticamente involucra a todos los alimentos que compramos en el supermercado (incluyendo a los orgánicos). No hay uno solo que no haya sido alterado genéticamente por mano humana.  Esto incluye a los animales. Las reses, el pollo, el maíz, el arroz, la lechuga, la zanahoria, las habichuelas, el trigo, el guineo, la sandía, etc., TODO ha sido producto de la mano humana. Para muestras, un botón basta: en las siguientes imágenes vemos a la izquierda las versiones naturales y a la derecha los productos que compramos en el supermercado (resultado de miles de años de domesticación y de mutaciones genéticas de las especies naturales).

Teosinte y maíz convencional

Foto de la izquierda es imagen alterada de un teosinte (el maíz silvestre), sacada de la fotografía de John Doebley y publicada bajo la CC-BY 3.0. A la derecha, maíz convencional, foto de Anthony Appleyard, disponible bajo la CC-BY-SA 3.0. Esta imagen está disponible a mi nombre bajo CC-BY-SA 3.0.

Zanahoria silvestre y la convencional

Imagen cortesía de Ru-zhi Zhang, Wen-yuan Zhu y de la Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology, publicada bajo la licencia CC-BY-NC-SA 3.0.

Un uro y una vaca

A la izquierda un uro, el ancestro extinto del ganado vacuno contemporáneo (Foto cortesía de Jaap Rouwenhorst CC-BY-SA 3.0); a la derecha, una vaca (Foto: USDA).

Y hay ejemplos de sobra para cada alimento que encontramos en el supermercado. Así que si los “OGM” se definen de la manera descrita por el honorable legislador, prácticamente habría que etiquetar en el supermercado TODO alimento proveniente de cualquier ser vivo.

Sin embargo, hay algo más que muestra la confusión del distinguido legislador. Dice él:

“Estos organismos son sometidos a un proceso en el cual el polen de una especie es transferido a otra especie relacionada con el objetivo de lograr un nuevo cultivo con el propósito de realizar una recombinación genética. También son denominados OGM aquellos organismos sometidos a procedimientos de fusión celular. Los OGM tienen el propósito de crear determinados rasgos deseados en los cultivos. A tales fines, se ha definido un OGM como un animal, planta u organismo cuya estructura genética ha sido alterada mediante el uso de la ingeniería genética.”

Antoine Nicholas Duchesne

Antoine Nicholas Duchesne (1747-1827)

Así también aparece en el proyecto de ley. ¡Oh Dios mío! ¡Entonces tendríamos que etiquetar todas las fresas! El tipo de fresas que compramos en el supermercado no es natural, sino que se produjo en Francia durante el siglo XVIII bajo la Corte del Rey Luis XV, usando el polen de dos especies de fresas que crecen en distintas partes del mundo y que no se hubieran cruzado ni en un portal de citas por Internet (que me perdone J. M. Mulet por robarme su chiste). El botánico de la corte francesa, Antoine Nicholas Duchesne cruzó la Fragaria chiloensis que se daba al norte de Chile y la  Fragaria virginiana que se originaba en Virginia, Estados Unidos. Como resultado, obtuvo la Fragaria ananasa, la fresa que compramos en el supermercado. Más tarde, mediante mutagénesis inducida por colchicina, se logró crear el llamado “fresón de Douglas” en 1979 (más joven que yo …¡me estoy poniendo viejo!) que es el que tiene su punta blanquecina. De acuerdo con la prensa de 1985, las fresas de Douglas eran consideradas las mejores del mercado. ¿Ha habido algún tipo de problema de salud con alguna de estas fresas? La respuesta es un rotundo “No“. Sin embargo, según el legislador que estamos discutiendo, deberíamos etiquetar todas las fresas. ¿Por qué? Pues, porque sí.

Así que el legislador parece estar un poco confundido con lo que quiere decir las siglas OGM. Aunque el término “organismos genéticamente modificados” es un disparate desde el punto de vista científico –ya que desde la perspectiva neodarwinista aceptada por todos los biólogos compententes, todos los organismos existentes son genéticamente modificados a partir de otros organismos–, en realidad se refiere a aquellos organismos destinados a ser alimentos y que han sido modificados por dos tipos de ingeniería genética:

  • Tansgénesis: transmisión artificial de un gen de un organismo a otro. De aquí provienen los llamados “transgénicos”.
  • ARN mensajero (ARNm): estrategia para apagar la producción de alguna proteína o para la expresión de una cierta proteína.

Las siglas OGM (como usualmente se entiende) no cubren ni selección natural o artificial, ni técnicas de hibridización ni ningún tipo de mutagénesis inducida.

Para mayor detalles sobre las técnicas de modificación genética, recomendamos la lectura sencilla, pero obligada en cuanto a este tema, del texto Food and You: A Guide To Modern Agricultural Biotechnology de la American Council on Science and Health y que está disponible para descarga gratuita. Véase específicamente de las páginas 12 a la 24.
.

  1. El etiquetado OGM informaría a los consumidores sobre lo que están consumiendo.

De hecho, no. No lo hace. La discusión del punto refuta este alegato. La ingeniería genética no es un ingrediente en el alimento que nos nutre o envenena, sino un proceso adicional de modificación genética. Como política pública, un etiquetado solo tiene sentido si constituye un problema de seguridad alimentaria.

Ahora bien, si hiciera falta etiquetar a los OGMs (propiamente entendido), ¿qué significaría? Que se utilizaron unas técnicas particulares, a saber transgénesis, ARNm o una combinación de ambas. ¿Especifica la etiqueta cuál es cuál? No. ¿Informa la etiqueta al público su distinción de otros métodos de ingeniería genética en cuanto a la salud? No.

Habría que preguntar entonces si hay algún tipo de problemas de seguridad de alguna índole en torno a los OGMs. La opinión de todas las instituciones de reputación en los cinco continentes: África, América, Europa, Asia y Oceanía, es que, por el momento, los productos OGMs que están en el mercado son seguros para el consumo mundial. Esto constituye un consenso abrumador de la comunidad científica a nivel mundial. El consenso es tan grande (y a veces mayor) que en el caso del asunto del cambio climático (e.g. en el caso de la AAAS, el 87% de los científicos piensa que el cambio climático es antropogénico y el 88% piensa que los OGMs en el mercado son seguros).

Ahora, si el consenso de la comunidad científica es errado (como puede ocurrir, aunque lo dudo mucho en este caso específico), entonces la pregunta sería: ¿cuál es la evidencia provista por los grupos antiOGM de que estos efectivamente causan daño al público de cualquier manera? A lo sumo, ellos pueden proveer artículos que muestran experimentos mal llevados a cabo, publicados en revistas de bajo impacto, desprestigiadas o en revistas predatorias. Sin embargo, cuando buscan evidencia en la literatura científica más sólida –a saber, revisiones científicas y metaanálisis–, la evidencia que proveen es ninguna (véase, por ejemplo este artículo y este).
.

  1. En Europa se etiquetan y, en ocasiones, se declaran zonas libres de OGMs.

El distinguido representante del PNP, Llerandi Cruz, dice:

“Etiquetar los alimentos que contiene OGM ya es un requisito en los países que comprenden la Unión Europea”

Europa tiene el mérito de ser bastante progresista, en gran medida gracias al éxito de las economías mixtas, excelente sistemas educativos e instituciones universitarias. Todos estos aspectos han hecho más avanzadas las sociedades europeas. Ellas han liderado la inversión en energía limpia y renovable, la enseñanza de la evolución y una fuerte conciencia en la antropogénesis del cambio climático.

Todo esto está muy bien y como socialdemócrata veo los beneficios de todo ello. Sin embargo, Europa no es perfecta, ni tan siquiera en el área de las ciencias. Señal clara de ello fue una encuesta que se llevó a cabo en la que se le preguntaba a los europeos si era cierto o falso la siguiente aserción:

Los tomates ordinarios no contienen genes, mientras que los genéticamente modificados sí.

Solo el 36% de los encuestados contestó correctamente la pregunta, en Estados Unidos fue el 57%.

Este desconocimiento de genética básica (de escuela superior) por parte de la mayoría de los europeos es notoria en relación con los Estados Unidos:

eu_v_us

Así que la respuesta adecuada a la aserción de que en Europa se etiquetan o prohíben OGMs es, “Sí, ¿y qué?

La Comisión EuropeaSi en Europa hay “zonas libres de transgénicos” o “zonas libres de OGMs” tiene todo que ver con política y nada con las ciencias. En este renglón, los países europeos le han dado la espalda a los científicos y ha ignorado a propósito las diferentes declaraciones oficiales provenientes de las instituciones de mayor reputación y prestigio del mundo. Un caso importante es el de la Comisión Europea cuando examinó la evidencia científica en torno al impacto de una década de alimentos OGM, llegando a la conclusión de que son tan seguros como los alimentos convencionales. Lo mismo puede decirse de las declaraciones de la Sociedad Real, la Sociedad Real de Medicina, la Academia de Agricultura de Francia, la Unión de Academias Alemanas de Ciencias y Humanidades, el Ministerio de Educación y de Investigación Federal Alemán, la Academia Pontificia de las Ciencias,  la Academia Nacional de Ciencias | Academia Licea, el Centro de Biología de la Academia de Ciencias de la República Checa, Academias Europeas | Consejo de Asesoría de Ciencias (representante de un total de 28 academias de prestigio en toda Europa), entre otras organizaciones de renombre mundial.

Así que, apelar a Europa en este caso no es gran cosa. En cuanto a este tema, Europa ha caído en la demagogia de ciertos intereses económicos y políticos que han atemorizado a un público que carece literacia científica en genética, llevándolesasí a oponerse irracionalmente a los OGMs.
.

  1. Otros países hacen el etiquetado por razones de salud

Nos dice el legislador:

“… También [el etiquetado se practica] en China, Rusia, Australia, Japón y 64 otras naciones.”

Sí, ¿y qué?

A fin de cuentas, la inmensa mayoría de las instituciones de reputación de todos estos países opinan exactamente lo mismo que los científicos del resto del mundo, que los OGMs son seguros. No hace falta etiquetar. China en particular es una de las mayores productoras de alimentos transgénicos para el ganado y la exportación, pero su academia de ciencias ha dicho contundentemente que los OGMs son seguros.

“Una simple etiqueta que nos informe qué estamos introduciendo en nuestro organismo tiene que ser un derecho, no una opción.”

Informar al público con la verdad y el conocimiento científico genuino es un derecho, pero etiquetar bajo un serio desconocimiento de la historia y las ciencias detrás de los alimentos no lo es.

Lo único distintivo de un OGM es haber pasado por un número limitado de técnicas de ingeniería genética. Si ninguno de los OGMs representa un problema para la salud, ¿para qué etiquetarlos? No existe tal cosa como introducir en nuestro organismo “ingenio genético”. Y aun si fuera creado por una transgénesis o por un ARNm, cualquier científico diría que el genoma es deshecho en el estómago gracias a los jugos gástricos.

Si informar al público es el objetivo de esta legislación, ¿por qué mejor no sofisticar la literacia científica del público al respecto? ¿Por qué no consultar con los mejores científicos del mundo, a que se dirijan al público y que hablen del tema? ¿Por qué no utilizar material basado en las mejores autoridades a nivel mundial? Si el representante PNP no está en la disposición de hacer nada de esto, entonces su objetivo es político, no uno geniunamente de información al público.
.

  1. Los OGMs utilizan pesticidas tales como el glifosato o generan el insecticida Bt y, por tanto, son un problema de salud pública.

Aunque creo que el miedo al glifosato es extremadamente exagerado (y hablaré de eso en otra ocasión), quiero refutar este argumento de otra manera. Voy a partir de unas premisas para que el público vea lo míope que es la política de etiquetado de OGMs:

  • Para efectos del argumento, voy a conceder que el glifosato es un problema de seguridad alimentaria.
    .
  • Para efectos del argumento, voy a conceder que los OGMs que producen Bt son un riesgo significativo a la salud (aun cuando por décadas se ha usado en forma bacteriana por la industria orgánica).

Aun concediendo estas dos premisas, se puede ver más claramente la torpeza de un etiquetado por las siguientes razones:

En otras palabras, la etiqueta de OGM falla en proteger la salud del público de pesticidas en general. Si la preocupación es el glifosato, ¿por qué no etiquetar los alimentos tratados con glifosato? Si la preocupación es la producción de Bt (un insecticida que no nos afecta porque no tenemos los receptores para envenenarnos), ¿por qué no etiquetar aquellos alimentos que produzcan o hayan sido tratados con Bt (incluyendo los alimentos orgánicos)?
.

Conclusión

Nos preguntamos por qué el Rep. Llerandi Cruz ha enviado un comunicado de prensa sobre el P. de la C. 2654 a estas alturas, cuando prácticamente al final de la sesión legislativa y no hay chance alguno para que se apruebe el proyecto. Partiendo de ese hecho y del factor ignoramitocrático del proyecto en cuanto a la naturaleza de los OGMs, todo parece indicar que se sometió para complacer a cierto sector del pueblo que se identifica como antiOGM y pescar así algunos votos en las próximas elecciones.

No solo vimos que las políticas de etiquetado parten de la más crasa ignorancia en torno a los OGMs, sino que si se aprobara el proyecto como está, se desataría un caos en la industria alimentaria en Puerto Rico:  Si el proyecto de ley define los OGMs como lo hace el legislador, entonces todos los alimentos (incluyendo los orgánicos) serían etiquetados OGMs y el público estaría sumamente confundido al respecto.

Esto es lo que sucede cuando se quiere establecer política pública fundada en la ignorancia y en supersticiones alimentarias.

Nuevo arroz modificado para pacientes de sida

Si hay algún alimento que ha sido genéticamente modificado por milenios es el arroz. El cambio genético ha ocurrido en la mayoría de las veces por selección artificial e hibridización. En el siglo XX, se añadió como técnica adicional la mutagénesis inducida: modificación genética del arroz vía bombardeo radioactivo o por carcinógenos –tales como la colchicina–. Como resultado, hoy día contamos con la variedad más grande de arroz a nivel mundial para beneficio de la humanidad.

Diversidad de arroz a nivel mundial

Diversidad de arroz a nivel mundial. Foto cortesía del Instituto Internacional para la Investigación del Arroz. CC-BY 2.0.

Sin embargo, se apareció como un una herramienta importante la modificación genética vía transgénesis o ARN mensajeros –las dos técnicas que el público considera real, pero simplistamente, como ingeniería genética y sus productos como organismos genéticamente modificados (OGMs), como si los demás no lo fueran–. Entre los proyectos a nivel mundial de arroz modificados vía ingeniería genética se encuentran los siguientes dos:

  • El arroz dorado: Este es un arroz enriquecido con beta caroteno como precursor de la vitamina A para ayudar a aquellos asiáticos que, debido a su condición de miseria, solo pueden comer arroz como alimento básico. Como el arroz normal no contiene nutrientes, sufren de carencia de vitamina A, quedan ciegos y mueren. El arroz dorado intenta resolver este problema de manera costoefectiva y es uno de los proyectos transgénicos humanitarios más importantes del mundo.
    .
  • El arroz SUSIBA2: Este es un arroz que intenta resolver varios problemas: el de rendimiento y, más importante, el de emisión de metano. Debido al problema del calentamiento global y de cambio climático, la producción de arroz puede ser detrimental al medio ambiente en cuanto a que emite metano, un gas de efecto de invernadero peor que el bióxido de carbono. Los experimentos con el arroz SUSIBA2  por un periodo de tres años han mostrado mucho mayor rendimiento, lo que implica mayor nivel de producción de arroz para el mercado asiático. Simultáneamente reduce la cantidad de metano a un 10% antes de florecer hasta no emitir metano alguno después de florecer.

A estos dos grupos se añade uno que, tal vez, se convierta otro tipo de arroz genéticamente modificado que se puede hacer disponible en el mercado mundial con propósitos humanitarios. Este arroz transgénico puede producir la lectina antiviral griffithsin (GRFT por sus siglas en inglés), una poderosa inhibidora del HIV. Un grupo de científicos, mediante experimentos, encontró que la producción de este neutralizante tiende a ser altamente costosa, pero al hacerlo en el arroz y al extraerlo mediante un protocolo, se abarataría por mucho el acceso de esta sustancia a los pacientes con HIV.  El grupo que trabajó en este transgénico encontró que efectivamente era comercializable para que los pacientes de sida puedan acceder a la GRFT.

El estudio en cuestión aparece en la revista Plant Biotechnology Journal y es de acceso abierto. Aquí pueden encontrar al estudio.

Dos informes sobre los beneficios de cultivos de organismos diseñados por ingeniería genética

report_nas

Portada del informe de la National Academies of Science, Engineering, and Medicine referente a los cultivos genéticamente modificados.

Hace poco tiempo, la National Academies of Science, Engineering, and Medicine publicó un informe de más de 400 páginas en torno a los cultivos genéticamente modificados en donde confirmaba el consenso abrumador de la comunidad científica en torno al tema:

  • Que en general la experiencia con cultivos genéticamente modificados ha sido sumamente positiva.
    .
  • Que los alimentos y productos de cultivos transgénicos y otros genéticamente modificados son seguros.
    .
  • Que las compañías y los agricultores deben utilizar estos cultivos con el cuidado que amerita y deben estar regulados razonablemente para velar por el medio ambiente, el bienestar de los animales y de los seres humanos.

Si no fuera poco, la compañía de consultores, PG Economics publicó otro informe igualmente importante donde hace un estimado económico de los beneficios ambientales: cerca de $150 mil millones desde 1996. Además confirma lo que muchos científicos han podido observar alrededor del mundo. Su comunicado de prensa resume sus hallazgos:

  • Desde 1996-2014, ha habido un aumento relativo en rendimiento de los cultivos transgénicos que son resistentes a insectos: 13% para el maíz Bt, 17.3% para algodón Bt. Suramérica ha visto en el 2015 un aumento de rendimiento de 9.4% de soya resistente a insectos.
    .
  • Las plantaciones transgénicas han visto también un incremento de rendimiento debido al control de malezas. Los agricultores argentinos han podido crecer soya después del de trigo durante la misma temporada.
    .
  • La tecnología garantiza un mayor ingreso para los agricultores y, por ende, una mejor seguridad alimentaria y mejor calidad de vida. Según PG Economics, del 1996 al 2015, el beneficio de los agricultores a nivel mundial ha sumado cerca de $150.3 mil millones. PG Economics encontró que en el 2014, aun cuando los agricultores han tenido que invertir un poco más por la tecnología ($6.9 mil millones)  han tenido un total de ganancias de $24.6 mil millones. Es decir, por cada dólar invertido por el agricultor, este obtiene una ganancia de $3.59.
    .
  • La tecnología también ha posibilitado la conservación de terrenos. PG Economics ha calculado que se pudieron salvar cerca de 20.7 millones de hectáreas de terrenos.
    .
  • Los cultivos transgénicos han reducido considerablemente el uso de pesticidas a nivel mundial. PG Economics calcula que de 1996-2014 se redujo un promedio de 8.2% o un total de 581 millones kg. Esto ha disminuido el impacto ambiental por herbicidas e insecticidas por 18.5%.

Para descargar el documento completo (PDF), visite esta página.