Las intenciones del CDC, el naled y el zika

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En las redes sociales se hace prácticamente imposible un diálogo en torno al tema del zika. En gran medida están llenas de teorías conspiratorias en torno al “genocidio” cometido por el gobierno estadounidense contra los puertorriqueños. Se mencionan el caso de Cornellius Rhoads, la experimentación con el agente naranja, los proyectos Coquí I y Coquí II (con el propósito de influenciar el medio ambiente), la experimentación con transgénicos, etc.

Desgraciadamente, solo uno de estos experimentos contaría como un genuino genocidio, las experimentaciones llevadas a cabo por Rhoads.

La experimentación con agente naranja se llevó a cabo en un área de El Yunque durante los años cincuenta y sesenta y no tuvo mucho impacto en la población puertorriqueña. Sí, contaminó ese área de El Yunque, pero lejos de la población.

En cuanto a los proyectos de Estados Unidos para alterar el medio ambiente, ¿son realmente experimentos genocidas? El Dr. Andrew Álvarez nos dice en su programa de radio “En la Otra Realidad” (5 de agosto del 2016) que la existencia de estos proyectos puede ser la explicación de por qué no hemos sido víctimas de huracanes por años. Si ese es el caso (y tengo serias dudas al respecto), el panorama sería el opuesto: Estados Unidos estaría previniendo que nosotros seamos víctimas de las condiciones del tiempo.

Hubo un experimento de control poblacional por el gobierno federal que, aunque no era propiamente un genocidio, sí se hizo sin el conocimiento ni el consentimiento de las puertorriqueñas: la experimentación con contraceptivos.

Los experimentos con aspartame son realmente risibles, dado que sin lugar a dudas es una sustancia inofensiva para la salud humana, muy a pesar de todas las leyendas urbanas que alegan lo contrario (ver este estudio al respecto, este, este y este).

Otros experimentos como el del chaff llevados a cabo en Vieques mientras estaba presente la Marina de Guerra de los Estados Unidos tuvo muy poco impacto en los puertorriqueños.

En cuanto a los experimentos con transgénicos, hasta donde sé, ninguno de los que los denuncia ha llevado a cabo el mínimo estudio (¡ni tan siquiera UNO!) que demuestre su daño a la población puertorriqueña. Y dado el excelentísimo récord de estos cultivos en relación con el medio ambiente y la salud de los animales y la humana, no veo exactamente cómo esto contituiría genocidio.

En resumen, si Estados Unidos hubiera programado algún tipo de “genocidio”, hace tiempo lo hubiera llevado a cabo.

Estas serían las conclusiones de cualquier persona sensata que se detuviera a reflexionar un poco escépticamente ante los alegatos en línea.

El argumento de que Estados Unidos quiere exterminarnos porque lleva a cabo experimentos aquí en Puerto Rico no me convence: la razón para ello es que hoy día se llevan a cabo MILES de experimentos financiados con fondos federales y la inmensa mayoría de ellos son totalmente benignos: mejoras de la tecnología presente, la nanotecnología, la biotecnología, la medicina, etc.

Quiero indicar que nada de esto reduce en lo mínimo el carácter antiético e inhumano de nuestra condición colonial, nuestra relación de subordinación con los Estados Unidos. Sin embargo, sí indica que aun en la desgracia de estas condiciones, no todo tiene que ser una conspiración del gobierno federal para exterminar a puertorriqueños.

Sin embargo, totalmente ignorando el hecho muy bien conocido por todos que Estados Unidos lleva a cabo experimentos en todo el mundo y no solo en Puerto Rico, se levanta el ámbito de histeria por muchos reaccionarios que solo viven en un mundo caracterizado por la conspiranoia. Como casi siempre ocurre, hasta se cayó en la Ley de Godwin en un momento dado. Creo que esta entrada del blog Ahora la turba lo describe todo a la perfección. Aun hay voces en la izquierda política que denuncian esta actitud totalmente irracional, especialmente cuando se descubrió que se fumigaría con naled en Florida. Como dije en mi entrada en Facebook, como independentista comparto cada palabra de esta entrada de Francisco J. Concepción en el blog El Post Antillano.
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Las verdaderas intenciones del CDC

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Una de las características del gobierno federal y el local en torno a todo el asunto del zika es que han manejado toda la comunicación (o falta de ella) con los pies. Tengo la impresión de que el CDC se comportó de la manera que lo hizo por varias razones:

  1. Una vez los casos de zika se empezaron a registrar en Puerto Rico, el CDC tenía un temor genuino de que llegara a suelo estadounidense continental. Esta es una opinión que comparto y que fue presentada por el Dr. Cabanillas.
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  2. Tenían un problema de fondos serio debido a un problema político partidista a nivel federal.
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  3. La mentalidad de los miembros del CDC era científico, no político. El CDC subestimó el malestar del pueblo en una época de claro temor y tensión social debido a la depresión económica y la asignación de una Junta de Control Fiscal federal. Por otro lado, el CDC quería actuar rápidamente, preparar todo para cuando el gobernador oficialmente favoreciera la fumigación … algo que les rebotó políticamente, ya que se intepretó como presión política.

Estos tres factores mezclados con la clara incompetencia del gobierno local, llevaron a una mala decisión de acción colectiva y la fumigación, un suceso políticamente inviable.

Sin embargo, a medida que ha salido información sobre las actividades del CDC vemos más claramente por qué deseaba la fumigación con naled. En su portal, el CDC nos dejó información sobre varios experimentos que ha llevado a cabo en Puerto Rico en relación con la fumigación. Aunque muchos, incluyendo periodistas…

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Pixelamos el nombre y la imagen de la periodista que hizo esta entrada en Facebook. Esta es la viva definición de una falsa confirmación.

… creyeron que se había fumigado el naled sin que nadie lo supiera, en realidad el CDC nos revela que las experimentaciones fueron en laboratorio. El experimento era bien sencillo, someter a mosquitos obtenidos de distintas partes de Puerto Rico a distintos pesticidas y ver a cuál de ellos no eran resistentes. Como se puede ver muy claramente en su exposición, el factor constante que salió a la luz en los experimentos es que los mosquitos de todos los pueblos examinados no habían resistido al naled.

De allí el CDC forjó un plan de fumigación en el que se utilizaría el naled y el Bti, el primero para fumigar a los mosquitos adultos y el segundo como larvicida. Como vimos en otro artículo, el naled no es peligroso para los seres humanos en las concentraciones que se pensaba asperjar (una onza por acre), aunque sí podría implicar otros problemas a la larga como la degradación en diclorvos, problemas respiratorios para algunas personas, entre otros. Sin embargo, todo el ruido y activismo sumado al mensaje mixto que enviaba el gobierno de Puerto Rico y su retraso en asentir a la fumigación, frustró cualquier plan del CDC para ello. Contrario a lo que alegaban los activistas, la fumigación con naled no iba a tener un impacto significativo en la agricultura ni a las abejas, dado aque ambos se dan en áreas rurales y el plan original era fumigar en áreas urbanas. Esto también terminó con cualquier expectativa de fumigar con Bti, ya que, según el CDC, no funciona para asperjar desde un avión.

Hace poco nos enteramos que van a fumigar con naled en Miami, Florida. Esto ya pone entre signos de interrogación toda la campaña de terror que suponía como premisa que esto era un experimento “genocida” o de “control de población” por parte del gobierno estadounidense. Los investigadores genuinos puertorriqueños presentaron preocupaciones con el naled y veremos si la fumigación en Florida sustancian sus interrogantes. Veremos si es verdad que esta fumigación tendrá el resultado esperado por el CDC. Como siempre, debemos atener nuestros juicios a los resultados de estas actividades.

Mientras tanto, el gobernador le puso punto final a todo el debate de la fumigación con naled o Bti. No hay plan gubernamental para lidiar con este problema, mientras que aparecen más casos de zika y siguen muriendo personas por ello.

Ahora bien, por más que el Comisionado Residente, Pedro Pierluisi, quiera que se utilice el mosquito transgénico para aliviar el problema del zika, no se va a dar. En una “gritocracia” como la nuestra, muchos de los que se opusieron al naled y al Bti, con excepción de los genuinos profesionales, también se van a oponer al mosquito trasngénico, no importa si se ha mostrado su seguridad y efectividad una y otra vez. Tampoco importa si la Organización Mundial de la Salud (OMS) está a favor de su uso, o que no contamina el ambiente, ni resulta en perjuicio humano ni a ninguna otra planta o animal que no sea el Aedes aegypti. Para ellos, lo único que importa es que el mosquito de Oxitec sea transgénico para descartarlo. Aparentemente, para ellos la vida de la gente vale poco en relación con el uso de algo efectivo, pero que ofende su concepción estética de la naturaleza.

Solamente en el futuro sabremos si también se opondrán a las vacunas contra el zika.

Sobre el debate en torno al zika, la microcefalia y el CDC

NOTA: La siguiente exposición no expresa mi posición en torno al tema. Como no experto en un asunto fuera de mi campo de estudio, me atengo al consenso científico en torno al tema, que puede siempre cambiar a medida que aparecen nuevos datos y nuevas teorías para explicarlos. Deseo incluir esta posición porque es parte de un debate que aun, con todo el consenso científico, se está desarrollando en el ámbito científico. Quisiera agradecer a Sergio Santos por llamarme la atención al respecto y al trabajo llevado a cabo por Cruz María Nazario y otros más al respecto. Aunque esta posición no necesariamente antagoniza al consenso científico, sí cuestiona algunas de sus bases para ello. Repito: en lo que a mí respecta, me atengo al consenso científico que puede cambiar según progresan los estudios a nivel internacional al respecto. Espero representar bien las opiniones del artículo que expondré. Al final haré una serie de preguntas en cuanto a su contenido.

 En la revista cibernética 80 grados, se publicó un artículo titulado “La microcefalia no justifica la fumigación aérea” cuyos autores son Jorge L. Colón Rivera y Cruz María Nazario. Como bien indica el título, estos dos distinguidos investigadores cuestionan la sabiduría del CDC a la hora de decidir asperjar naled en Puerto Rico.

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Lo que aquí nos concierne en este artículo tiene que ver con las dudas en torno a las bases científicas del CDC en relación con la asociación del zika y la microcefalia. De acuerdo con esta rama del gobierno federal, una de las razones por la que hace falta fumigar con naled se fundamenta en los hallazgos de enfermedades congénitas asociados con el zika. Sin descartar ese vínculo que, como hemos visto, ha sido establecido científicamente, Colón Rivera y Nazario cuestionan la gravedad de la situación.

Una vez más, nos vemos ante el famoso estudio publicado el 19 de mayo del 2016 por la New England Journal of Medicine:

Rasmussen, S. A., Jamieson, D. J., Honein, M.A. & Petersen, L. R. (2016, 19 mayo). Zika Virus and Birth Defects — Reviewing the Evidence for Causality. New England Journal of Medicine, 374, 20, 1981. doi: 10.1056/NEJMsr1604338.

En este estudio, sus autores problematizan la vinculación tan directa  que se hizo en la literatura científica, primero por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo (EPCDC) y respaldado por el CDC de Estados Unidos.

Parece ser que aunque el zika y la microcefalia están causalmente relacionados, el asunto luce mucho más complejo, al menos más que lo que quiere nos hacer entender el CDC. En su artículo, Colón Rivera y Nazario afirman que hubo serio problemas metodológicos a la hora de evaluar sus datos, aun cuando el CDC así lo da a entender. Nos dicen:

Sonja A Rasmussen MD y sus colegas de CDC, identificaron varias consideraciones favorables en esas dos investigaciones, pero igualmente criticaron que no hay consistencia entre al menos dos estudios epidemiológicos de alta calidad que hayan controlado los errores y sesgos que puedan confundir los resultados e inducir a conclusiones incorrectas. A pesar de que CDC reconoce estas limitaciones fundamentales, en el artículo no resaltan los problemas metodológicos que podrían invalidar los resultados. Un principio imprescindible en el campo de la epidemiología es el cuestionamiento de los métodos utilizados para investigar problemas de salud y el control de los errores y sesgos que pueden cometerse durante la investigación.

Colón Rivera y Nazario nos indican que los estudios citados por el CDC para sus conclusiones son descriptivos y que generan hipótesis, pero de por sí no “prueban” la hipótesis. Uno de los estudios que cita el CDC es un estudio preliminar, por lo que afirman nuestros autores:

Los investigadores no seleccionaron un grupo adecuado de comparación ni discutieron la posibilidad de errores de medición ni los sesgos de selección y de información. Los mismos no identificaron cómo fueron seleccionadas estas 88 mujeres, cuando en Río de Janeiro hasta ahora se han informado aproximadamente 38,196 casos de Zika.

Tras ello, nos brindan información en torno a la disparidad entre las concentraciones de incidencias de microcefalia y los del zika en Brasil. Sergio Santos me envió dos imágenes que presentan dicha distribución de incidencias y que (creo que) fueron preparados por la Dra. Cruz a partir de la información ofrecida por el Ministerio de Salud de Brasil:

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Pueden acceder a la hoja de cálculo con los datos aquí.

Los datos nos revelan que hay una divergencia entre la distribución de reportes de incidencias de zika con los de la microcefalia. La mayoría sustancial de las incidencias de zika en Brasil se ha registrado en el centrooeste, mientras que los de la mayoría de los casos de microcefalia se obtuvieron en el noreste. En su artículo, nuestros autores elaboran más sobre este punto.

Además, nos dicen Colón y Nazario:

Vale la pena notar que en Mississippi la tasa de nacimientos con microcefalia fue 16 por cada 10,000 nacimientos vivos durante el 2006 al 2010 (años previo al Zika). Pero no tan sólo ese estado, también Luisiana (11.1 por cada 10,000 nacimientos vivos), Texas (11.5 por cada 10,000 nacimientos vivos) y Tennessee (11.6 por cada 10,000 nacimientos vivos) tuvieron una tasa de nacimientos con microcefalia similar a Mato Grosso (11.6 por cada 10,000 nacimientos vivos) cuyo riesgo de Zika es el más alto en todo Brasil (558 por 100,000 habitantes).

Uno de los ángulos que se ha explorado muy poco es la relación que tienen los pesticidas en la agricultura con las altas incidencias de microcefalia. Sin apelar a Abrasco y a Médicos de Pueblos Fumigados (¡gracias a Dios!) nuestros autores señalan que algunos de estos químicos han sido vinculados a problemas congénitos y la anencefalia (citaron este estudio,  este y este para sustanciar su posición).

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Preguntas en torno a su análisis

Antes de comenzar con las preguntas quiero hacer una autocorrección. En un artículo cuestioné muy brevemente la eficacia del uso de trampas para el Aedes aegypti. Sin embargo, lo bueno del artículo de Colón y Nazario es que proveen las referencias que demuestran que sí funcionan y que han dado resultados (aquí y aquí). Esto indica que poner trampas para mosquitos sería una manera efectiva para combatir la proliferación de mosquitos y, por ende, el virus del zika.

Habiendo dicho esto, el artículo nos despierta a unas interrogantes. Lo siguiente no debe interpretarse como afirmaciones de parte de este servidor o como un acto de dudar de los distinguidos investigadores, sino como como un acto para inquirir en torno a este tema fascinante.

  • Como señalamos en otro artículo, no solo existe el artículo del 19 de mayo, sino que la mayoría de los artículos publicados por el New England Journal of Medicine, incluyendo a varios artículos de opinión publicados después de esa fecha, vinculan la microcefalia principalmente (aunque no necesariamente exclusivamente) al virus del zika. De ahí que formulemos la siguiente pregunta: ¿Por qué la mayoría de la comunidad científica aparentemente no le presta mayor atención al artículo del 19 de mayo?
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  • A pesar de que Colón y Nazario quieren explorar el lado de la influencia de los pesticidas como posible explicación para el aumento considerable de microcefalia en Brasil, ¿hay investigaciones en curso al respecto? ¿Por qué la mayoría de la literatura científica no considera seriamente esta posibilidad?
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  • Sin lugar a dudas, puede haber una posibilidad real de un rol significativo de los anticuerpos contra el dengue como una medida que agrava la infección del zika según se ha podido constatar. ¿No sería bueno, tal vez, también buscar las áreas de concentración incidencias de dengue en Brasil previas a la epidemia del zika para ver si es posible proveer una mejor explicación con esas bases?
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  • ¿No sería también bueno saber si se hace algún estudio relacionado con el nivel de riqueza o pobreza de la población? ¿No debería buscarse, tal vez, algún tipo de estudio comparativo en relación con el acceso de los infectados a nutrición, a agua potable o a un buen hogar?
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  • Los científicos en general no están ignorando la disparidad estadística entre el alza de incidencias de zika y de microcefalia en Brasil y así lo ha dejado saber Declan Butler en la revista Nature en su versión cibernética. Una vez más, ¿por qué no se mencionan los pesticidas como una dimensión meritoria del problema? El artículo menciona solamente la exploración de las siguientes alternativas:

Una vez más, hago estas preguntas con espíritu de diálogo, ya que este aspecto es discutido y debatido por la comunidad científica a nivel global y del cual, sospecho, los científicos puertorriqueños tendrán bastante qué aportar.

Memes sobre Bti y otras tragedias

A medida que sigue pasando el tiempo, la cantidad de personas infectadas con zika llega a casi los 5,500 con cerca de 680 mujeres embarazadas con el virus y el gobierno se atrasa muchísimo en tormar acción al respecto. Sin embargo, siguen surgiendo más leyendas urbanas sobre el Bti y el zika.
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Memes engañosos

Recientemente, comenzó a circular este meme en línea:

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Evaluemos su contenido a ver si lo que dice se puede sostener. Veamos los primeros dos puntos:

  • El 80% de las personas que contraen el zika no se enferma, sino que desarrolla inmunidad al virus.
  • Solo el 20% muestra síntomas y son leves, como conjuntivitis, dolor, fiebre y rash.

Estos dos primeros dos puntos son 100% correctos, pero eso desvía la atención de lo que nos verdaderamente nos concierne del zika. Sin embargo, mientras el 80% no sufre, sí puede ayudar a diseminar el virus si un mosquito toma sangre de ese infectado y luego pica a otra persona, o infectar a una persona por acto sexual. Eso implicaría, un mayor número del otro 20% que sí sería afectado por el virus.

Ese 20% termina seriamente dolorido (en diferentes grados) y eso afecta a su salud, sin hablar de su desempeño en la vida diaria. Es interesante que en todo el meme se haga caso omiso a la relación causal entre el zika y el Síndrome Guillain-Barré, algo que aunque afecte a muy pocos, es una enfermedad sumamente grave para quienes lo padecen. Algunos se recuperan de ello (y tardan meses o años) y otros lo padecen de por vida. Ya hemos escrito sobre este tema.

La vinculación causal está ya bien establecida en la literatura científica y constituye el consenso de dicha comunidad. Si actuáramos contra el mosquito a todos los niveles, el número actual de personas afectadas (el 20%) se reduciría considerablemente.

  • El zika es transmitido por el mismo mosquito (Aedes Aegypti), que transmite dengue, chikungunya, y para estos no se fumigó.

Cierto … e irrelevante. Al contrario, puede ser que haya reflejado cierta negligencia del gobierno federal y del estatal. Eso no impide que el gobierno fumigue con Bti para reducir la incidencia de zika en Puerto Rico. Necesitamos todos los recursos disponibles para actuar individual y colectivamente contra el mosquito Aedes aegypti.

  • El zika no causa microcefalia según estudios publicados por en The New England Journal of Medicine en mayo de 2016.

El meme es altamente engañoso cuando argumenta este punto sin mirar al contexto de la literatura científica. Sí, en mayo del 2016 hubo un estudio,  una revisión fechada el 19 de mayo del 2016, que hacía una comparación entre las incidencias de microcefalia de Brasil y de Colombia y llegó a la conclusión de que no había evidencia de tal vinculación. Aquí está su ficha:

Rasmussen, S. A., Jamieson, D. J., Honein, M.A. & Petersen, L. R. (2016, 19 mayo). Zika Virus and Birth Defects — Reviewing the Evidence for Causality. New England Journal of Medicine, 374, 20, 1981. doi: 10.1056/NEJMsr1604338.

Y para abonar a su punto y por generosidad con el oponente, voy a añadir también la siguiente:

Bar-Yam, Y., Raphael Parens, D. E., Morales, A. J. & Nijhout, F. (2016, 21 jun.). Is Zika the cause of Microcephaly? Status Report. New England Complex Systems Institutehttp://necsi.edu/research/social/pandemics/statusreport.

En ambos, se alega que no hay evidencia alguna del enlace causal entre la microcefalia y el zika. En este último caso, en el de New England Complex Systems Institute, dio un “riversazo” (como diríamos los puertorriqueños) pocos días (6 días) después y publicó otro informe en el que sí encontró un incremento significativo de casos de microcefalia vinculado al zika en Colombia, aunque no muy numeroso. Tal vez, la razón sea porque la epidemia llegó recientemente y todavía no han dado a luz todas las mujeres que fueron infectadas.

En cuanto a The New England Journal of Medicine, podemos cerciorarnos en esta página especial de su portal para ver si esta es la posición de la mayoría de los artículos publicados en esa revista académica.

  1. Esta página contiene dos cartas al editor, una en que se queja de los diferentes criterios utilizados para determinar microcefalia en infantes, especialmente en comunicados de prensa. La segunda carta es más interesante, se refiere a la expansión geográfica del Aedes aegypti y, por ende, del virus. Por cierto, en esta carta se incluye una referencia a cómo las trampas de mosquitos no funcionan muy bien en el caso del Aedes aegypti.
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  2. Hay un artículo de opinión fechado el 21 de abril que trata sobre el tema de la colaboración entre instituciones para lidiar con el problema del zika
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  3. Hay uno de los estudios que se hizo antes del primer reporte del zika en Brasil, así que no es pertinente al tema.
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  4. Hay un artículo de febrero, otro del 4 de marzo,  otro del 10 de marzo, otro del 21 de abril, otro del 2 de junio y otro de esa misma fecha que asocian al zika con la microcefalia. También hay un artículo  de opinión del 12 de mayo que señala esta relación causal, que es confirmada por otro artículo de opinión más abarcador publicado el 7 de julio.
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  5. Hay estudios que asocian el zika con problemas neurológicos: uno del 21 de abril, otro de opinión,
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  6. Hay un artículo publicado el 13 de julio que hace un examen de estudios con ratas y muestra una fuerte relación entre el zika y problemas neuronales.
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  7. Hay un estudio del 2 de junio que trata sobre cómo el virus del zika se transmite sexualmente.
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  8. Hay una carta al editor ferchada el 28 de julio que vincula al zika con una enfermedad ocular conocida como la uveitis, es decir, la inflamación de la uvea del ojo.
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  9. Hay solo dos estudios que no encontraban evidencia de relación entre el zika y la microcefalia: uno fechado el 19 de marzo (al que el meme se refiere) y otro del 15 de junio. Hay que señalar que este último es un informe preliminar y que no debe tomarse como evidencia segura o final.

Hasta hoy (31 de julio del 2016), esa es toda la literatura que vemos en The New England Journal of Medicine. Podemos ver que la mayoría de los artículos respaldan la vinculación causal entre el virus del zika con la microcefalia. Así que el señalar a un solo artículo como el “decisivo” para decir que no hay tal relación, no solo induce a la falsedad, sino también lleva a la población de Puerto Rico a un falso nivel de seguridad. Esto tiene consecuencias de las que hablaré más tarde.

  • El Bti es un insecticida en base a bacterias que puede afectar la flora y otra fauna.

Sí, pero la ventaja de este insecticida en relación con otros que se han propuesto es que es uno de los más (sino el más) inocuo y, a su vez, con un grado de efectividad como larvicida. El efecto sobre la flora es muy limitado (podría decir que casi inexistente) y sobre la fauna es variado, pero en la inmensa mayoría de los casos, no le haría ni cosquillas. Lo único que se ha podido mostrar es que afecta a los renacuajos en unas dosis específicas (como ya discutí) y las larvas de algunos otros insectos. No es cancerígeno, su efecto sobre los seres humanos es mínimo y el nivel de riesgo sobre nosotros y el medio ambiente es extremadamente bajo en relación con otras alternativas.

  • Los expertos en varias disciplinas indican que fumigar no es necesario y no es efectivo.

Igualmente se puede argumentar que en la literatura científica el fumigar con Bti  puede ser efectivo a corto plazo, pero no debe ser la única alternativa de política pública a largo plazo. Todo esfuerzo sensato y razonable de acción colectiva para reducir las incidencias del zika debe ser considerado y la fumigación con Bti no parece ser significativamente dañino para el ambiente ni los seres humanos.

Así que más engaña el meme que lo que educa.
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Tragedia

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Aun con toda la evidencia disponible, no solo la de la revista académica que discutimos en esta entrada del blog, sino también en la literatura científica en general, en Puerto Rico existen varias personas, incluyendo a ciertos científicos, que prefieren negar la asociación entre el zika y la microcefalia. Es más, lo dicen así explícitamente en la radio y en la televisión, incluyendo a algunos miembros del Frente Unido contra la Fumigación Aérea que insisten en cualquier foro que la microcefalia existía antes de que el zika apareciera, que no hay tal vínculo porque un solo artículo (el que ya discutimos) lo dice, y porque Abrasco lo atribuye a los pesticidas (algo que Abrasco explícitamente niega) y porque Médicos de Pueblos Fumigados lo dice (a pesar de no haber hecho estudio epidemiológico alguno al respecto). Lea nuestro análisis en cuanto a este tema.

Sin embargo, hace algunas horas, el New York Times publicó un reportaje sobre la situación del zika en Puerto Rico titulado “Zika Cases in Puerto Rico Are Skyrocketing“, que es para echarse a llorar. Entre varias cosas, el reportero, Donald McNeil nos dice lo siguiente:

  • Hay cerca de 5,500 casos de infección de zika, entre los que se encuentran 672 mujeres embarazadas.
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  • Este estimado tiene el serio problema de que se basa en informes de donaciones de sangre. Debido a que la mayoría de los puertorriqueños no sufren síntoma alguno, no tenemos un panorama completo de cuánta gente se está infectando realmente. Se estima que se infectan 1,000 puertorriqueños al día.
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  • El feto de casi el 75% de las embarazadas atacadas por el zika tiene una cabeza de menor tamaño que la media. Normalmente se supone que sea el 50%.
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  • Se confirma que el CDC y otras agencias federales están luchando para que el Congreso apruebe $1.9 mil millones destinados a aliviar el problema creado por el zika.
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  • Parte de la razón para la falta de acción de parte del gobierno federal y el estatal se debe a que la conversación y el debate sobre la fumigación se hallan sumamente viciados y polarizados. El reportaje habla sobre los ataques a Johnny Rullán y la frecuente referencia al vínculo causal entre el zika y la microcefalia como una “teoría” (en el sentido especulativo, no científico, del término).
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  • Los obstetras están haciendo lo indecible para persuadir a sus pacientes a que eviten el embarazo por al menos un año, que usen contraceptivos. Les hablan del aborto como una opción, aunque una buena parte de la población la rechaza por razones morales o religiosas.
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Para todos los efectos, hace falta que nosotros ya hayamos actuado sobre esto hace tiempo. Sin embargo, ciertos personajes de la vida puertorriqueña han hecho esa conversación y acción prácticamente más difícil de lo que debería ser.

Mientras se siguen regando memes desinformadores y teorías conspiratorias llamando a cualquier experimento (aun los más inofensivos) en Puerto Rico un “genocidio”, las víctimas son los buenos boricuas que sufrirán el resto de sus vidas por tener encima un Síndrome Guillain-Barré que podría ser de por vida o por las implicaciones de seres humanos con microcefalia y otros problemas neurológicos. Parecería que el puritanismo ecológico es valorado más que a las personas.

¡Qué pena!

P.D. – ¡Ojo! No me opongo a las Olimpiadas contra los Mosquitos, creo que es una buena idea. Sin embargo, debemos simultáneamente maximizar otras alternativas a nuestro alcance.

Razones detrás del vínculo del zika con la microcefalia

Infección con el virus del zika

Una infección del virus del zika como aparece bajo un microscopio electrónico. Foto cortesía del CDC de Estados Unidos.

Quisiera dedicarle un artículo de lleno al tema de cómo el zika puede ser la causa de la microcefalia y por qué la mayoría (tal vez el consenso, como declara la Organización Mundial de la Salud) se inclina a esta explicación más que a cualquier otra. Al final, pondré todas las referencias utilizadas para beneficio de todo aquel interesado en leerlas. Debido a un acuerdo de las editoriales de revistas académicas, gobiernos y organizaciones no gubernamentales (ONGs) en un momento de emergencia global de pandemia, todos estos artículos relacionados con el zika son de acceso gratis para el público en general.
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1. La conexión zika y el síndrome Guillain-Barré

En la prensa, en los labios de ciertos políticos y de algunos profesionales de la salud, se ha querido reducir la importancia de la asociación causal entre el zika con el síndrome Guillain-Barré. Se repite mucho el alegato de que sí es posible que el virus cause dicha enfermedad, pero también es causada por otros patógenos. Esta causación puede cuestionarse más cuando se suele ver que aun en el caso del zika, el síndrome Guillain-Barré es sumamente raro. A veces se dice esto, como si no hubiera evidencia de que el virus causa el síndrome.  Si se repitiera ese argumento para cada virus vinculado al mismo síndrome, tendríamos como resultado que probablemente ninguno lo causa.

Antes de que en Brasil la microcefalia se asociara causalmente al fenómeno del zika, a este virus se le asoció fuertemente a la aparición del síndrome Guillain-Barré. Este no es un asunto trivial, ya que demuestra la primera parte del descubrimiento del efecto del zika en el sistema nervioso, específicamente su efecto neuronal. Se constató primero la existencia del zika desde los años 50, pero es durante la segunda década del siglo XXI que se han visto sus efectos más claramente.

En el año 2013, un grupo de científicos pertenecientes a diferentes organizaciones a nivel mundial, estudiaron la epidemia de zika ocurrida en el año 2013 de la Polinesia Francesa en el Pacífico (Cao-Lormeau et al., 2014). Allí surgieron cerca de 19,000 casos sospechosos de zika y que coincidió con un incremento anormal en incidencias del Síndrome Guillain-Barré. Durante los años 2013 y 2014, el número incrementó a 32,000 casos de zika y el equipo investigó si el número de víctimas del síndrome también había aumentado. El estudio fue controlado rigurosamente con pacientes que cayeron en el síndrome durante la epidemia y que no reportaron fiebre, y con pacientes infectados con zika, pero que no habían desarrollado el síndrome.   Encontraron 42 pacientes que reportaron síntomas de zika 6 días antes de desarrollar el síndrome y que 41 de ellos (el 98%) daban positivo a antígenos de zika, indicando que habían sido infectados. Los autores concluyeron que hay una fuerte relación causal entre el síndrome Guillain-Barré y el zika  (Cao-Lormeau et al., 2016).

Otros países víctimas de la pandemia han reportado también incremento anormal en el síndrome Guillain-Barré como afirma un informe de la OMS al respecto en febrero del 2016. Entre estos países se encuentran: Venezuela, la Polinesia Francesa, El Salvador, Martinica, Suriname, Colombia, Brasil y ¡¡¡PUERTO RICO!!! (WHO, 2016a, p. 8)  Esta alza de incidencias en el síndrome Guillain-Barré se ha podido demostrar una y otra vez en diferentes países del mundo.

Dado este cúmulo de evidencia, el consenso entre los científicos es que el zika  causa el síndrome Guillain-Barré. Todo esto indica que el zika estimula al sistema inmunológico para que ataque los nervios. También se ha podido demostrar en varios experimentos, que el virus del zika ataca células del cerebro y las destruye, provocando su reducción, particularmente si están en etapa de desarrollo (Rossi et al, 2016Tang et al., 2016, Wu et al., 2016) …

… lo que nos lleva a nuestro próximo tema.
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2. Los casos de microcefalia

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La documentación de la microcefalia comienza en Brasil. Durante el incremento de la epidemia de zika, algunos médicos notaron un aumento inusual de casos de microcefalia. En Brasil, el promedio usual de incidencias de microcefalia era de 163 casos (WHO, 2016b, p. 6). Del año 2014 al 2015 cerca de 1.5 millones brasileños fueron infectados con zika y la cantidad de bebés con microcefalia brincó a unos 3,500 casos. Desde noviembre del año pasado, evidencia similar a esta le sugería al Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo (EPCDC) un vínculo causal entre el virus del zika y la microcefalia.

NOTA: Recientemente, he notado uno que otro científico de prestigioso estatus (no lo digo sarcásticamente, de verdad es de muy buena reputación) en las redes citando como fuente información el portal Natural News y lo que escribe Mike Adams. El señor Adams se ha hecho famoso (por falsificar su historial) por no proveer suficiente información verificable sobre su pasado académico y sus credenciales, (por embustero) por tener una ligera tendencia a distorsionar, escoger y ajustar convenientemente los datos a sus tesis personales y (por infundirle irresponsablemente terror al público) por exagerar un poco en cuanto a la gravedad de ciertos asuntos relacionados con los alimentos y la medicina. Como muestra de la pobre labor del señor Adams (y de Natural News en general), lean este artículo y nótese que atribuye la asociación del zika a la microcefalia al CDC de Estados Unidos, no al EPCDC.  Realmente, le sugiero a los científicos puertorriqueños QUE SEAN CIENTÍFICOS, es decir, que no se dejen llevar demasiado por muchas de sus pasiones ideológicas, verifiquen la fiabilidad de sus fuentes y … ¡POR FAVOR! ¡tengan cuidado con lo que comparten en las redes sociales! (Para más información, lean este artículo.)

Volviendo al tema principal …

Algunos plantean que puede ser que en Brasil haya microcefalia debido al zika, pero ¿por qué no se ha manifestado en la Polinesia Francesa? No se haría tal pregunta si se hubiera prestado la debida atención al hecho de que  han habido casos de microcefalia en ese lugar. Allí, el promedio de casos de esa condición es de dos al año. El número de casos subió a ocho en el 2014 después de nueve meses de haberse desatado la epidemia del zika (WHO, 2016b, p. 6). En Brasil fue 1,113. En Colombia, del 4 de enero al 20 de marzo hubo cincuenta nacimientos de bebés con microcefalia, esto es proporcionalmente mayor al número de incidencias anuales: 140 al año, es decir, aproximadamente 12 al mes. Siete de estos bebés habían sido infectados con zika desde el vientre materno (WHO, 2016b, p. 8).

En cuanto a este último caso, la organización New England Complex Systems Institute (NECSI) ha cuestionado el vínculo entre el zika y la microcefalia, ya que en Colombia había cerca de 12,000 casos de mujeres embarazadas con zika, pero solo 7 casos de microcefalia. Esto contrasta con Brasil en donde el número de incidencias de microcefalia era mucho mayor (NECSI, 2016a). Se ha utilizado esta fuente en Puerto Rico para justificar la creencia de que la microcefalia no está vinculada al virus del zika. Sin embargo, esta actitud tiene varios problemas:

  1. Ignora que pocos días después, el NECSI se corrigió y notó un aumento de casos de microcefalia vinculados a zika en Colombia a 11.
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  2. Otro asunto importante es que la epidemia de zika tuvo su impacto significativo en febrero, así que habrá que esperar hasta noviembre de este año para confirmar la vinculación con zika.
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  3. También intentaba fundamentarse en varias declaraciones que supuestamente vinculaban la microcefalia con el pesticida piriproxifen: la declaración de Abrasco y la declaración de Médicos de Pueblos Fumigados. Como hemos señalado en otro artículo, ninguna de las dos organizaciones hizo tal vinculación. Abrasco explícitamente niega que su declaración implicara tal relación causal y condenó a los portales que utilizaran su declaración para sugerirla. Por otro lado, Médicos de Pueblos Fumigados malinterpretó la declaración de Abrasco y tuvo que admitir que no había hecho ningún estudio epidemiológico al respecto.
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Además de estos tres factores, hay uno adicional que no se ha tenido en consideración hasta recientemente. En primer lugar, recientemente (tan temprano como hace una o dos semanas) se ha dado a conocer el hecho de que el virus del zika utiliza los antígenos de aquellos que fueron infectados por el virus del dengue para infectar los macrófagos de nuestro sistema inmunológico y así reproducirse más (Dejnirattisai et al., 2016; para más detalles, vean nuestro artículo sobre el tema). Este estudio le fue seguido por otro que muestra que se ha visto que el virus del zika infecta a macrófagos en la placenta de las embarazadas (Quicke et al., 2016). Se sabe que previo al zika hubo una fuerte epidemia de dengue en Brasil (3.2 millones de personas) y esto podría explicar por qué el número de bebés con microcefalia es marcadamente alto.

Representación del cápside del virus del Zika

Representación del cápside del virus del Zika coloreada por cadenas. Imagen cortesía de Manuel Almagro Rivas. CC-BY-SA 4.0.

No podemos olvidar que han habido casos en que claramente se ha encontrado el virus en el fluido amniótico y en los fetos de embarazadas infectadas tras sus respectivas autopsias (Brasil Martines et al., 2016). En un caso específico, se encontró que un bebé abortado tenía todavía el virus del zika en su cerebro 32 semanas después de haberse recuperado su madre (Mlakar et al., 2016). Algo similar ocurrió en Puerto Rico, ya que se encontró el virus del zika en un bebé abortado. En otro caso, el de una mujer embarazada que había viajado a Guatemala, se le había hecho tres ultrasonidos sin que se le encontrara ninguna anormalidad. Sin embargo, no terminó naturalmente el embarazo y se encontró que su bebé tenía el cráneo más reducido y su cerebro infectado con el virus de zika (Driggers et al., 2016).

Si vemos los experimentos hechos con el virus del zika en células madre y en ratones, podemos llegar a la conclusión que el zika es para todos los efectos la mejor explicación para este fenómeno (Rossi et al, 2016, Tang et al., 2016, Wu et al., 2016).

No olvidemos también que el zika ya está fuertemente enlazado a otros problemas congénitos además de la microcefalia (Brasil et al., 2016).
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Conclusión

Todo esto es solo una pequeña muestra del caudal de evidencia ya acumulada a favor del vínculo causal entre el virus del zika y otras dos enfermedades: el Síndrome Guillain-Barré y el fenómeno de la microcefalia en bebés recién nacidos. En la mente de la inmensa mayoría de los científicos que están estudiando el fenómeno, la relación muy fuerte entre estos factores casi se ha vuelto innegable.

Podría decirse que esto ya constituye el consenso de la comunidad científica al respecto. Siempre es posible que el consenso esté mal y que pueda corregirse en el futuro. Sin embargo, la evidencia es muy sólida. La razón de por qué casi nadie está explorando la posibilidad de la relación entre el piriproxifen y la microcefalia es que este pesticida ha sido muy estudiado por muchos años, se ha usado en diversas partes del mundo y no ha producido la clase de problemas que se han podido constatar con el virus del zika.

Cuando se informó por primera vez que el zika había llegado a Puerto Rico, hubo un escepticismo exacerbado, muy especialmente por parte de los analistas políticos (unos respetables, otros, no tanto), por ciertos “nutricionistas” que pululan por la radio, entre otros personajes de la farándula boricua. Es más, muchos comentaristas y líderes políticos pensaban que todo lo del zika era un fraude … hasta que les dio.  Desoyeron las advertencias de los científicos y se los “comió la bruja”. Ahora hay un tipo de negacionismo que pretende desvincular la relación entre la microcefalia y el zika.

Estoy a favor de un debate racional en torno a si se debe usar el naled o no para fumigar los mosquitos, pero (¡por lo más sagrado!), ¿podemos hacerlo sin negar la evidencia científica delante de nosotros?
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Referencias

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El lado político de la fumigación con naled

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Como a veces ocurre en estos casos, los problemas de salubridad pública pueden mezclarse inconvenientemente con intereses económicos y políticos.

Como discutimos en nuestro primer artículo sobre este tema, especialmente ante declaraciones hechas por el Dr. Jesús G. Alvelo en el programa radial Fuego Cruzado, parece que el CDC está luchando por fondos.

El abogado Jay Fonseca y la periodista Valeria Collazo Cañizares revelaron un documento que abona a esta sospecha del Dr. Alvelo. Parece ser que mediante el cabildeo de muchas de ciertas  empresas, los republicanos en el Congreso de Estados Unidos le han solicitado a la Rama Ejecutiva federal su favor a legislación que desregularía el uso de pesticidas en Estados Unidos como condición para que el CDC reciba fondos ($1.1 mil millones) para lidiar con el problema del zika en Puerto Rico. He aquí las imágenes de los documentos como las presentó la periodista Collazo Cañizares en su página de Facebook.

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Este asunto no solo añade a la inseguridad al país sobre la sabiduría del CDC de fumigar con naled, sino que la reciente decisión de la Secretaria de Salud de “poner un hold a su recomendación de fumigar con naled, levanta un signo de interrogación a la competencia de la administración de García Padilla para hacer un avalúo de riesgo adecuado para tomar una decisión al respecto y comunicar esa información al público.

Es cierto que, contrario al caso de Florida, el CDC no planifica solamente usar naled, sino también BTI, un larvicida. Además, tiene pensado fumigaciones periódicas (semanales) para la reducción gradual de la población del mosquito Aedes aegypti. Puede ser que funcione (y aun así muchos expertos cuestionan esta efectividad), pero puede tener un impacto en nuestro ecosistema tal como ha ocurrido en otros lugares en Estados Unidos. Desgraciadamente, más que cualquier cosa, la consideración salubrista choca de frente con el ánimo del pueblo de Puerto Rico en relación con este y otros temas apremiantes.

Puede ser que, dada la realidad política y social de Puerto Rico, sea más sensato asperjar periódicamente solo con BTI, tal como sugiere el oncólogo Dr. Fernando Cabanillas, ya que es mucho menos tóxico, además de ser eficiente matando las larvas. Además, el BTI no afecta adversamente a las abejas, no perjudica la agricultura orgánica ni tiene mayores consecuencias para la salud humana. Puede ser que desde un punto de vista estrictamente científico esto no sea suficiente, pero es lo que la realidad política nos presenta. En tal caso, desde un punto de vista de bienestar social, hace falta una combinación de esta medida con una fuerte inversión en educación pública sobre la eliminación de criaderos de mosquitos y otras iniciativas de labor comunitaria.

Por lo pronto, lo menos que Puerto Rico necesita en estos momentos es ser víctima de intereses corporativos junto a un conflicto entre republicanos y demócratas en cuanto a políticas de regulación.

Sobre el naled y el zika: Una perspectiva ética

El problema

Otra sustancia peligrosa

Les sorprenderá a mis lectores que comience este artículo discutiendo una sustancia totalmente ajena al tema bajo discusión.

Este químico del que voy a hablar ahora es considerado una toxina que se halla presente en gran parte de lo que comemos, tanto en los vegetales como en las carnes. No es cancerígeno, pero si ingerimos bastante de este compuesto, nos enfermaría porque:

  • Debilita y perjudica las funciones de nuestro cerebro;
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  • Su consumo puede diluir el sodio en nuestra sangre a niveles  peligrosamente bajos y llevar a la muerte por fallo renal, fallo cardiaco, pulmonía, entre otros. A esta reducción de sodio en nuestro organismo se le conoce como hiponatremia diluida.
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No solo eso, sino que se ha reportado que bajo ciertas circunstancias, esta sustancia tiene la capacidad de disolver una gran cantidad de los compuestos que conocemos en el mundo. Tiene también la propiedad de contribuir a la oxidación de metales. Bajo otras circunstancias quema la piel y, si se respirara (al menos en altas concentraciones) sería letal.

Tras leer esto, mucha gente diría que sería sumamente riesgoso y peligroso tener esta sustancia en el ambiente. Es más, diría que las agencias federales y estatales deberían estar seguras de prohibir en principio este químico, ya que causa un tipo de envenenamiento conocido como hiperhidratación.

¿Quieren saber cómo se llama este compuesto? He aquí les represento visualmente la molécula que le compone:

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La esfera roja representa el átomo de oxígeno y las blancas, hidrógeno. Su fórmula química es H2O.

¡¿Sorprendidos?!
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Lo que el público debería saber de la toxicología

Paracelsus01Mi querido público, damas y caballeros, quiero presentarles al filósofo naturalista Paracelso (1493-1541). Tenía una serie de virtudes, entre ellas es la de poner a prueba constantemente las hipótesis suyas y la de otros. No se impresionaba mucho por los títulos grandiosos con los que muchos académicos se vanagloriaban. No obstante ello, no era exactamente la mejor persona del mundo. Es más, a él se le veía más como un timador que cualquier otra cosa. Era bebedor, arrogante, busca bulla, malhablado, etc.

Sin embargo, este suizo aficionado a la alquimia estableció un principio cardinal de la toxicología contemporánea, tal vez una de las mayores contribuciones que se hayan hecho en las ciencias en el siglo XVI. Él solía decir:

Alle Dinge sind Gift, und nichts ist ohne Gift; allein die Dosis machts, daß ein Ding kein Gift sei.

Que se traduce al castellano de la siguiente manera:

Todas las cosas son veneno y nada existe sin veneno; solo la dosis lo hace, una cosa [en sí misma] no es veneno.

En otras palabras, la dosis hace el veneno, no la sustancia misma. Con dicha convicción, a Paracelso se le ha considerado el padre de la toxicología.

TODO …. absolutamente TODO es veneno dada una dosis particular. Como acabo de mostrar en la sección previa, dada una alta dosis de agua, esta puede envenenar a una persona, puede hiperhidratar a alguien. Necesitamos el oxígeno para vivir con la dosis que existe en el planeta Tierra. Sin embargo, si inhalamos un exceso de oxígeno, nos podríamos envenenar.

¿Y los alimentos? ¿Qué hay del glifosato, del atrazín o del 2,4-D que le echan a los alimentos convencionales? ¡Olvídense de eso! La madre naturaleza ya ha provisto muchas toxinas naturales vía nuestros alimentos. De hecho, estas constituyen el 99.99% de las toxinas y cancerígenos que comemos todos los días. No estoy exagerando, esto está científicamente demostrado y es ampliamente aceptado por la comunidad científica. A la gente se le olvida que todas las plantas también son productos de la evolución por selección natural y, dado que ninguna de ellas puede salir corriendo en casos de que se aproxime un animal herbívoro o una peste particular, su forma de defenderse es creando toxinas.

Entonces,  ¿por qué no caemos muertos cuando respiramos o cuando comemos todos los días? Respuesta: porque la dosis en que aparecen estas toxinas y cancerígenos es extremadamente bajo y nuestro cuerpo –también producto de la selección natural– está naturalmente predispuesto a resistir estas bajísimas dosis. Por eso no caemos muertos como moscas cada vez que inhalamos el bióxido de carbono —un gas tóxico para nosotros en altas concentraciones— presente en el aire ni desarrollamos cáncer cada vez que ingerimos β-caroteno —un carcinógeno— presente en la zanahoria. La dosis no es lo suficiente para afectarnos.

Eso no significa que no haya riesgo alguno. Al contrario siempre hay un nivel de riesgo de envenenarnos cada vez que comemos o respiramos. Sin embargo, el riesgo usualmente es extremadamente bajo.
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Lo que ningún periodista está preguntando: La dosis

Desde esta perspectiva, la pregunta que hay que hacer en relación con el uso del naled no es si es venenoso.  ¡LO ES!  ¿Y por qué lo es? Sencillo: Porque dada la dosis que corresponda, TODO es tóxico, como decía el estimado Paracelso.

Sin embargo, ante el hecho de que la inmensa mayoría de los periodistas carecen de literacia científica, especialmente en aspectos básicos de toxicología, su enfoque hasta ahora ha sido el de discutir la sustancia, no la dosis. Ese tipo de discusión desorienta al público y exacerba los temores que permean por la población puertorriqueña.

Sí, el uso del naled es riesgoso, porque todo conlleva riesgo.  Desde que nos montamos en el carro y guiamos en la carretera (riesgo de choques inesperados) hasta caminar en la acera (riesgo de que asaltos o de caídas), nos arriesgamos todos los días. No hay tal cosa cosa como una situación donde no haya riesgo alguno. Por tanto, se vuelve un deber ético (en el sentido de ética social) el evaluar los riesgos para obtener las mejores consecuencias de nuestras acciones en relación con los seres humanos involucrados y el medio ambiente.

Fumigar con naled es riesgoso. Sin embargo, puede ser que no usarlo también pueda ser riesgoso a la luz de lo que conocemos del zika. A fin de cuentas, contrario a lo que cierta “nutricionista” ha estado afirmando por la radio, se ha vinculado el zika con la microcefalia. Lo que se debe tener en cuenta es que aunque el zika aumenta el riesgo de microcefalia en bebés, esto no quiere decir que todas las mujeres embarazadas que tengan zika darán a luz niños con esa condición. Además, la microcefalia no es el único síntoma que pueden padecer los fetos. Vean al respecto este estudio y este.

La pregunta que hay que hacerse es si el riesgo de fumigación con una baja dosis de naled en la atmósfera para matar el Aedes aegypti es más o menos aceptable que el riesgo que aparece en esta foto …

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Bebé brasileño con microcefalia. Foto cortesía de Sumaia Villela / Agência Brasil. CC-BY 3.0 Brasil.

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Ponderando sobre riesgos

Todos ponderamos sobre riesgos en cada aspecto de nuestra vida. Pensamos que el riesgo de cada cosa que hacemos es bajísimo. En muchos casos llevamos un mal cálculo probabilístico en nuestra mente pensando que algo es más riesgoso que otra cosa. Por ejemplo, ¿qué es más riesgoso: Trabajar como taxista o como reparador de techos? El público usualmente piensa que como el reparador de techos se corre mayor riesgo debido al potencial de caída. La realidad es que trabajar como taxista es más riesgoso: hay más muertes por atropellos y choques en la carretera que por caídas de un tejado. Creo que el mismo mal cálculo se lleva a cabo en relación con el naled.

Como toda la vida es riesgosa, hay veces que hay que ponderar sobre decisiones difíciles. Hoy se nos presenta una ocasión similar. Fumigar con naled es riesgoso, la salud de las víctimas del zika y las malfomaciones fetales también. ¿Qué hacemos?

Para tomar una decisión de política pública, lo primero que debemos hacer es familiarizarnos con los hechos relacionados con la toxicidad del naled.
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El naled: Los hechos

Lata de Naled

Foto que está circulando en las redes sociales.

Sin lugar a dudas, el naled (conocido en la industria bajo el nombre comercial Dibrom®) es tóxico. En algunos lugares de la prensa y en las redes sociales se hace una equivalencia entre el naled y organofosfato. En realidad el naled es un tipo de organofosfato y es ampliamente utilizado por los Estados Unidos con el propósito de controlar los mosquitos adultos.

Desde este punto de vista, quisiera enfatizar contra muchas de las aserciones hechas en las redes sociales: El naled no está siendo usado como experimento en Puerto Rico. Ya se han hecho experimentos por décadas y se conocen todos los factores pertinentes:

  • Se conoce el grado de toxicidad del naled en los seres humanos. La EPA ha evaluado las diversas maneras en que el naled puede afectar a los humanos.
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  • El naled es fundamentalmente un inhibidor de colinesterasa, por lo que en altas dosis puede hiperestimular el sistema nervioso, generando así toda una serie de síntomas: náuseas, vómitos, parálisis respiratoria, confusión e incluso la muerte.
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  • Ya conocemos las diversas dosis con las que perecen el 50% de los diversos animales de laboratorio (la medida de toxicidad conocida como Lethal Dose-50 o LD50): Por ejemplo, el LD50 en el caso de las ratas de laboratorio es de 50 a 281 mg/kg, pero 330 a 375 mg/kg en el caso de ratones. En el caso del LD50, mientras más alto sea el número, menos tóxico es para esos animales de laboratorio. Mientras el público mira con espanto estos números (y se rasca la cabeza porque no sabe lo que significan), recordemos lo siguiente: A los puertorriqueños nos encanta el café y, diariamente, consumimos un insecticida que nos mantiene despiertos … la cafeína. El LD50 de la cafeína es 192mg/kg para las ratas de laboratorio … es decir, la cafeína es tanmás tóxica que el naled. Menciono la cafeína para poner en perspectiva nuestra discusión. Una vez más, la dosis hace al veneno: La dosis con la que tomamos de cafeína es bajísima aunque sea tan o más tóxica que el naled.
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  • El naled es letal para las abejas. Sin embargo, hay que tener en mente que la fumigación es para el mosquito Aedes aegypti, que es un animal urbano. Por lo pronto, el CDC no tiene plan alguno para fumigar en las áreas rurales, especialmente en los cuatro municipios donde se practica la apicultura. Si esto es correcto, las abejas rurales no serán impactadas por la fumigación. A la luz de esto, no se comprende la oposición de los apicultores a la fumigación, a menos que hayan decidido estar en contra debido a la falta de información en el momento.

Si este es el caso, ¿cuáles son las ventajas de usar naled? Hay varias razones. La principal es que se degrada rápidamente en el medio ambiente. Dependiendo de la cantidad, puede estar presente por un periodo de 24 a 48 horas. La tasa de degradación se mide en “vida media”, es decir, cuánto tiempo tarda la degradación del 50% del naled. En la tierra, la vida media suele ser igual o menos de ocho horas, en el caso de sistemas acuíferos de 25 a 48 horas. Tampoco es bioacumulativo. La presencia de diclorvo –como degradación del naled– suele ser ínfima y se degrada mucho más rápido que el naled –vida media de 2.3 a 8 horas–. Véase los estudios con mayor lujo de detalles en este “factsheet” de la Universidad de Cornell.
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La fumigación

Dado el grado de toxicidad relativamente alto del naled para los mosquitos, el CDC ha sugerido su uso para la fumigación. Basándose en estudios toxicológicos, la EPA recomienda la dispersión de un máximo de concentración de tal manera que la dosis que entre en contacto con los mosquitos sea suficientemente letal para ellos, aunque no lo sea para nosotros. La EPA ha recomendado un máximo de 0.1 lb por acre de terreno, lo que no representa una amenaza real a la salud humana.

¿Ha tenido este tipo de fumigación un efecto adverso a la salud? De acuerdo con la información científica disponible, todavía no hay evidencia alguna de efectos nocivos significativos a la salud humana después de estas fumigaciones en Estados Unidos. Sin embargo, se recomienda que aquellos que sufran de enfermedades respiratorias tomen las medidas necesarias para no estar a la interperie inmediatamente después de la fumigación.

Según la secretaria de salud, Ana Ríus Armendáriz, la fumigación con naled se usó una vez en Puerto Rico, en 1987, para un área de los 177,000 acres del Área Metropolitana y tuvo el resultado de controlar a cerca del 90% de los mosquitos durante seis semanas, terminando así con la plaga del dengue.

Finalmente, quisiera decir unas palabras referentes a una entrevista  el portavoz del CDC en Puerto Rico que llevó a cabo el periodista Rafael Lenín. En la entrevista Lenín parece haber implicado que el CDC está experimentando con Puerto Rico debido a que recogerán datos después de la fumigación. En realidad esto es un proceso estándar para confirmar que los resultados correspondan a lo que se esperaba y tomar medidas necesarias cuando no ocurra lo previsto. Acordémonos que cualquier medida que se tome es riesgosa, aunque el riesgo sea mínimo.
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La dimensión política

Aunque todo esto puede servir para calmar la histeria, no por eso debemos aprobar ciegamente lo que diga el CDC. En el miércoles 29 de julio, los panelistas del programa radial Fuego Cruzado invitaron al Dr. Jesús G. Alvelo Maurosa de MIT para discutir el tema. En muchos aspectos confirma prácticamente todo lo que hemos expuesto arriba. Sin embargo, señalaba que pueden haber motivaciones políticas, no científicas, para esta fumigación.

Según él, el CDC ha tenido problemas para obtener fondos, por lo que desea hacer relevante su pertinencia para el tema de la salubridad. El Dr. Alvelo cuestiona la sugerencia del CDC, ya que el estimado que hizo en torno a la expansión de la plaga del zika en Puerto Rico era mucho más alto que lo observado. La razón de por qué estas incidencias son tan bajas es que el gobierno y la población puertorriqueña han tenido experiencia intentando remediar el problema del Aedes aegypti, especialmente en momentos en que se diseminaron las plagas del dengue y el chikungunya. Dada la incidencia tan baja del zika, dice Alvelo, no se justifica la inversión en una fumigación con naled.
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Conclusión

Hoy, viernes 1 de julio, no se fumigará con naled. Sin embargo, creo que es altamente probable que el gobernador accederá a su uso. Dado que él no se volverá a postular para las elecciones y ahora tiene la presión de la nueva Junta Fiscal, podemos suponer que adoptará una posición de salubridad pública como esta, aunque no sea muy popular. A fin de cuentas, la misma Secretaria de Salud ha recomendado repelentes que contengan DEET, y aunque sea también es tóxico, no ha habido una reacción tan virulenta en las redes por ello como la ha habido con el naled. ¿Deberíamos preocuparnos con repelentes con DEET? No, ya que en el peor de los casos irrita la piel y su dosis en los repelentes es demasiado baja para que afecte adversamente la salud humana en general.

Esto es fundamentalmente un problema de política pública. Si lo que dice el Dr. Alvelo es cierto y no hace falta la fumigación, personalmente me opondría a este proyecto. Dado el clima de tensión política que vive ahora Puerto Rico en relación con el gobierno federal, una intervención indebida de el CDC por razones políticas es lo menos que necesitamos. Aunque no tengo muchos temores a la fumigación, hacerlo podría afectar  innecesariamente a muchas personas con enfermedades respiratorias o alergias de piel y no contribuiría al medio ambiente. A pesar de que el efecto a las abejas sería bien limitado, afectará sin más a las abejas que se encuentren en las áreas urbanas. Además, empeoraría innecesariamente un ambiente de oposición a la fumigación, especialmente tras las declaraciones hechas por el presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico, la UGT, entre otros.

También el público debe velar si detrás de ello hay intereses económicos involucrados. La presencia de dichos interesados no necesariamente significa nada particular, pero a veces estimulan al gobierno a tomar decisiones adversas al bien público. Ahora bien, si el gobernador decide que se fumigue con naled, no deberíamos estar  realmente muy preocupados si se toman estrictamente las medidas establecidas por la EPA. El gobierno de Puerto Rico y el CDC deben asegurarse de tomar las mejores precauciones.

Por ahora, solo cumplo mi función de presentar los hechos según se presenta en la literatura científica. Espero que ayude a mis lectores a comprender los factores de riesgo. Les dejo a ustedes la decisión en torno si debemos aceptar o no los riesgos de fumigar o no con naled.