Estados Unidos se retira del Acuerdo de París y lo que eso significa

 

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Creado por mí a partir de la labor de L.tak de Wikimedia Commons.  © 2017, Pedro M. Rosario Barbosa. Disponible bajo la licencia CC-BY-SA 4.0.

Ayer, 1 de junio de 2017, Donald J. Trump hizo oficial su retiro del Acuerdo de París de 2015.

En un artículo hablamos de cómo a pesar de unas fallas de registro de datos de un satélite, todos los demás factores que se pudieron predecir del calentamiento global apuntaban claramente a que el fenómeno era antropogénico, es decir, distintivamente de origen humano, no natural. A principios de los años 90, ya las autoridades mundiales estaban convencidas de que este era un problema real y exigía un acuerdo global para lidiar con el problema del cambio climático. Para eso, se formó lo que se conoce como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 1992 (CMNUCC).

Gracias a las actividades de concienciación por parte del CMNUCC  y los resultados de los informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), las naciones tomaron el asunto en serio, aunque el conjunto de intereses económicos y políticos de cada país produjeron un documento bastante aguado en cuanto a política global contra la emisión de gases de invernadero conocido como el Protocolo de Kioto de 1997 (he aquí el texto). De todos los países que firmaron, solo Canadá abandonó dicho protocolo y Estados Unidos no pudo ratificarlo en el Congreso. Esto es significativo, porque en aquel momento Estados Unidos era el país de mayor emisión de gases de invernadero, entre los que se destacan el bióxido de carbono y el metano.

Durante todo ese tiempo, debido al progreso del calentamiento global, se pueden mencionar algunos factores de impacto ambiental, tales como el derretimiento de la cubierta de hielo en Groenlandia y las capas en Antártica (este más lento de lo que originalmente se estimaba). Se piensa que el hielo del Ártico (que contribuye al enfriamiento del planeta al reflejar los rayos del sol al espacio) se habrá derretido casi completamente para el periodo entre el año 2020 y 2030 (Overland & Wang, 2013). El deshielo ya ha llegado a unos niveles en los que se proyecta una deformación significativa de la corteza terrestre (Nield et al., 2014).

Aunque este hecho contribuye significativamente al alza de los océanos a nivel mundial, el factor más importante es el calentamiento de los océanos debido a la expansión termal de las aguas. Esta variable aporta mucho más al aumento del nivel del mar (Albritton et al., 2001, p. 31; IPCC, 2013, 1137-1205).

Tendencias globales del alza del nivel del mar.

Tendencias globales del alza del nivel del mar. (Imagen cortesía de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA)).

El incremento de 6 metros de los océanos.

El incremento de 6 metros de los océanos para el año 2100, las áreas afectadas están en rojo (Imagen cortesía de la NASA).

Ante el aumento de la temperatura promedio de la Tierra, el peligro de que se vuelva irreversible, que redunde en inundaciones de terrenos bajos en diversos países del mundo, además de la falla de las expectativas del Protocolo de Kioto y el final del segundo periodo de dicho acuerdo en el 2020,  ciento noventaicinco países del mundo (con excepción de Siria y Nicaragua) firmaron el Acuerdo de París de 2015 (aquí está el texto).

El Presidente Barack Obama fue uno de los protagonistas de este proceso al comprometerse a que Estados Unidos redujera las emisiones de gases de invernadero por un 26% para el año 2025. Además, afirmaba que habría una repartición de cerca de $3 millardos para ayudar a otros países a encauzarlos a la energía verde. China prometió reducir sus emisiones por 20% para el año 2030.  Como ya hemos hecho referencia, Nicaragua se negó a firmar el Acuerdo debido a que no incluía mecanismos de penalización para aquellos países que rehusaran cumplirlo.  Esas aserciones fueron proféticas.

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Imagen cortesía de L.tak de Wikimedia Commons.

En el año 2016 ganó en las elecciones estadounidenses un candidato que para el 2012 había dicho lo siguiente:

Ayer, el presidente de Estados Unidos informó que se retiraba del Acuerdo de París entre otras razones por dos cosas: primero, porque supuestamente el acuerdo representaría una desventaja de Estados Unidos ante el resto del mundo y, en segundo lugar, porque hay un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que indica que la contribución de dicho acuerdo internacional sería marginal para evitar las emisiones del cambio climático.

Este es el abstracto del estudio en cuestión:

Sokolov, A., Paltsev, S., Chen, H., & Monier, E. (2016). Climate Impacts of the Paris Agreement. Geophysical Research Abstracts, 18, EGU2016-8016.

Los autores del estudio difieren de su opinión. Según la noticia, la diferencia entre lo que quiere conseguir el Acuerdo de París y un escenario donde no hay política global ante el cambio climático sería de 0.6⁰C a 1.1⁰C para el año 2100. Aunque la diferencia parezca una minucia, en realidad no lo es. Cada incremento de la temperatura promedio de la Tierra impacta un número de factores climáticos que agravan el problema. Sin la ejecución del Acuerdo, afirman nuestros autores, puede ser que el aumento de temperatura fuera de 5⁰C, algo que sería catastrófico para el planeta.

Hay algunos comentaristas tales como Bjørn Lomborg, el llamado “Ambientalista Escéptico” y presidente del think tank Copenhagen Consensus Center, que ve en este retraimiento de Estados Unidos un paso de esperanza para que empresarios y gobiernos se muevan en direcciones más efectivas que el Acuerdo de París. Al igual que el Protocolo de Kioto, Lomborg piensa que carece de garras para ejecutar políticas necesarias para lidiar con el problema del cambio climático. Aunque estamos de acuerdo con su frustración por la inefectividad del Protocolo de Kioto, la atención restringida a ciertas alternativas renovables y la falta de instrumentos jurídicos internacionales para poner el Acuerdo en vigor, en este debate, estoy más de acuerdo con la Baronesa Bryony Worthington de que Lomborg es demasiado optimista.

Lo que se pierde de perspectiva es que el presidente de los Estados Unidos es visto ante los ojos internacionales como una persona sumamente caprichosa, egocéntrica en el sentido más riguroso de ese término, con una visión de mundo infantil, sumamente descuidado con la inteligencia doméstica e internacional y cuyas perspectivas no corresponden a la realidad como ha sido presentada por las ciencias. Aquí no se trata de si ahora se abren nuevas puertas para intentar medidas más eficientes para remediar los problemas más apremiantes en cuanto al calentamiento global. El punto es que el Pres. Trump desea eliminar ciertas restricciones comerciales que él entiende, son injustas para Estados Unidos y volver a las épocas doradas de antaño de la mítica bonanza de la industria estadounidense gracias a la minería del carbón y la producción de combustibles fósiles. Como bien previó Nicaragua, la falta de penalización en el Acuerdo hace que no haya consecuencias comerciales o políticas dirigidas a los Estados Unidos por retractarse de su compromiso.

A partir todo lo que hemos mencionado, desde una perspectiva ambiental, la cosa no pinta bien para Puerto Rico como territorio de los Estados Unidos.

 

Referencias

Albritton, D. L. et al. (2001). Technical summary: A report accepted by Working Group I of the IPCC but not approved in detail. Recuperado en  http://www.mct.gov.br/upd_blob/0006/6662.pdf.

Hansen, J., Sato, M., Hearty, P., Ruedy, R., Kelley M., Masson-Delmotte, V., Russell, G. , Tselioudis, G., Cao, J., Rignot, E., Velicogna, I., von Shuckmann, Kharecha, P., Legrande, A. N., Bauer, M., & Lo, K.-W. (2016). Ice melt, sea level rise and superstorms: evidence from paleoclimate data, climate modeling, and modern observations that 2⁰C global warming is highly dangerous. Atmospheric Chemistry and Physics, 16, 6, 3761-3812. doi: 10.5194/acp-16-3761-2016. Recuperado en http://www.atmos-chem-phys.net/16/3761/2016/.

IPCC. (2013). Climate change 2013: The physical science basis. Recuperado en https://www.ipcc.ch/report/ar5/wg1/.

Nghiem, S. V.,  Rigor, I. G., Clemente-Colón, P., Neumann, G., & Lia, P. P. (agosto de 2016). Geophysical constraints on the Antarctic sea ice cover. Remote Sensing of Environment, 181, 281–292. doi: 10.1016/j.rse.2016.04.005. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0034425716301481.

Nield, G. A., Barletta, V. R.,  Bordonic, A., Kinge, M. A., Whitehousef, P. L., Clarkea, P. J., Domackg, E., Scambosh, T. A., & Berthieri, E. (1 de julio de 2014). Rapid bedrock uplift in the Antarctic Peninsula explained by viscoelastic response to recent ice unloading. Earth and Planetary Science Letters, 397, 32–41. doi: 10.1016/j.epsl.2014.04.019. Recuperado en http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0012821X14002519.

Overland, J. E. & Wang, M. (28 de mayo de 2013). When will the summer Arctic be nearly sea ice free? Geophysical Research Letters, 40, 10, 2097–2101. doi: 10.1002/grl.50316. Recuperado en http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/grl.50316/full.

Sokolov, A., Paltsev, S., Chen, H., & Monier, E. (2016). Climate Impacts of the Paris Agreement. Geophysical Research Abstracts, 18, EGU2016-8016. Recuperado en http://meetingorganizer.copernicus.org/EGU2016/EGU2016-8016.pdf.

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Choque entre científicos y el nuevo secretario de la EPA

Logotipo de la EPA

Logotipo de la EPA

Una vez más, la administración se empecina por renunciar al consenso científico en torno al cambio climático antropogénico por razón de los productores de combustibles fósiles.

Además de proponer recortarle fondos a la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), nombró como secretario Edward Scott Pruitt, una persona que tiene cero experiencia en torno a asuntos ambientales y que es un activo negacionista del cambio climático antropogénico. En ocasiones, él se autodefinía como alguien que ha estado en contra de la “agenda activista de la EPA”.

Scott Pruitt hizo una serie declaraciones ante cuestionamientos de parte de los miembros del Congreso de los Estados Unidos en cuanto al cambio climático. Allí afirma que han habido datos de los satélites que indican una reducción de la temperatura en los últimos años, refutando así la convicción de los proponentes del calentamiento global de que las proyecciones revelan mayores temperaturas durante los próximos años. Por supuesto, también niega la antropogénesis de todo el fenómeno.

Recientemente, el periodista Chris Mooney, reportero de ciencias del Washington Post, divulgó la noticia de que unos científicos publicaron un artículo respondiendo a los planteamientos de Scott Pruitt ante el Congreso. He aquí la ficha:

Santer, B. D., Solomon, S., Wentz, F. J., Fu, Q., Po-Chedley, S., Mears, C., Painter, J. F. & Bonfils, C.  (2017). Tropospheric warming over the past two decades. Scientific Reports, 7, 2336. doi: 10.1038/s41598-017-02520-7.

En dicho estudio, tras el análisis de los datos de los tres satélites en cuestión, los científicos corroboran con mucha mayor certeza los modelos que proyectan el incremento de la temperatura promedio a nivel mundial, presumiblemente por la acumulación de bióxido de carbono producto de la actividad humana.

Las alegadas discrepacias con los modelos del cambio climático

La alegada estabilización de la temperatura debido al calentamiento global proviene de unos malentendidos en cuanto a los datos registrados por ciertos satélites combinados con una fabricación de gráficas que distorsionan los datos reales. No obstante ello, los negacionistas del cambio climático antropogénico continúan utilizando esta falsa información a pesar de que la literatura científica es clara al respecto.

El primer problema surgió a principio de los años 90 cuando un satélite midió el cambio de la temperatura de la tropósfera, que es donde se queda atrapado el calor que no escapa al espacio en parte por la presencia de gases de invernadero (agua, bióxido de carbono y metano). De acuerdo con estos datos, se detectó un enfriamiento en el estrato inferior de la tropósfera, algo que contradecía los modelos que suponen el calentamiento global. Algunos científicos pensaban que dichos modelos formulados con ayuda de las computadoras debían estar errados.

Sin embargo, esta parecía ser la única variable que no estaba de acuerdo con las proyecciones, ya que todos los demás indicadores parecían ser consistentes con ellas: específicamente el efecto sobre los glaciares y el hielo en Groenlandia y en Antártica, que parecían estar derritiéndose y desprendiéndose cada vez más a medida que avanzaban los años 90. Pues, algunos especialistas pensaban que el satélite que adquirió los datos debió haber tenido algún tipo de defecto. Ya para el 2005 se sabía que los datos dados por el satélite se debieron a que al momento de medir la temperatura de la tropósfera, su órbita había cambiado más significativamente que lo que pensaban los científicos. Esto llevó al registro de una temperatura correcta, pero en un momento equivocado. Cuando se tomó en cuenta este factor inesperado y se corrigieron los datos, todas las piezas del modelo predicho cayeron en su lugar.

Corrección de datos de satélite

Corrección de datos de satélite. Los datos en rojo fueron los originales, los azules los de la corrección. (Fuente: Mears & Wentz, 2005, 1549).

Otro caso de confusión ocurrió gracias a un documental llamado The Great Global Warming Swindle, que ha sido denunciado hasta por algunos climatólogos escépticos del cambio climático antropogénico como distorsionador de los datos científicos y de sus opiniones.

Uno de los puntos más importantes de ese documental era que parecía que el incremento de la temperatura promedio del planeta se debía a un incremento en la actividad solar. Este lazo entre ambas variables fue propuesta por E. Friis-Christensen y K. Lassen a principios de los años 90. Hay que tener en cuenta que estos escépticos, aunque no cometieron errores a la hora de presentar sus datos, no contaban con todos los disponibles para saber si coincidían plenamente con los modelos de calentamiento global o con el de las variaciones de actividad solar. Una vez se obtuvieron los datos pertinentes, los climatólogos pudieron ver claramente que ambos factores no están correlacionados:

Actividad solar vs. temperatura del clima

Actividad solar vs. temperatura del clima a partir de los datos del Max Planck Institute y la NASA. Imagen cortesía de Sun|Trek.

Más bien parecería que hay una mejor correlación entre el aumento de la temperatura del clima con la cantidad de bióxido de carbono presente en el ambiente.

Temperatura del clima vs. concentraciones de bióxido de carbono vs. actividad solar

Temperatura del clima vs. concentraciones de bióxido de carbono vs. actividad solar (Imagen cortesía del Stanford Solar Center).

El documental mostró una serie de gráficas entre las cuales se encuentra la siguiente:

Gráfica de `The Great Global Warming Swindle'

Gráfica de The Great Global Warming Swindle

Según el documental, si la acumulación del bióxido de carbono fuera la causa del calentamiento global, justo después de la Segunda Guerra Mundial debió haber algún incremento significativo en la temperatura del medio ambiente, pero la gráfica presentada muestra claramente una reducción de 1940 a 1975. Es más, según el documental, la mayoría del calentamiento ocurrió antes de 1940.  ¿Y los científicos no se han dado cuenta de ello?

El problema con esta ilustración es que no proviene de la NASA, sino que parece que sus raíces se hallan en un artículo que ha sido denunciado por la comunidad científica como una fuente bastante cuestionable, que usaba medidas fraudulentas y que intentaba vincular el aumento de la temperatura del clima con la actividad solar (algo que ya hemos refutado). Sin embargo, hay un grano de verdad en el hecho de que no hubo un aumento significativo de temperatura de 1940 a 1975. Para comprender por qué, debemos ver la verdadera gráfica hecha por la NASA.

Variación de temperatura en el siglo XX

Variación de temperatura en el siglo XX (Fuente: NASA)

Podemos ver claramente que de 1940 a 1975 se detuvo el incremento de la temperatura de la superficie del planeta. ¿Por qué ocurrió eso? Parece que la nueva explosión industrial después de la Segunda Guerra Mundial no solo estuvo acompañada de mayores emisiones de bióxido de carbono, sino simultáneamente de ciertos químicos lanzados a la atmósfera y que se conocen como aerosoles.  Estos tuvieron el efecto de reflejar la luz del sol, por lo que no aumentó la temperatura de la tropósfera. Sin embargo, una vez empezaron a aparecer las regulaciones ambientales y empezaron a controlarse las emisiones de contaminantes, empezó a dispararse de nuevo la temperatura.

Con base en esta gráfica de la NASA también podemos refutar de plano el alegato del documental de que la mayoría del aumento de las temperaturas más altas sucedieron previo a 1940, ya que después de 1975, estas aumentaron dramáticamente.

Conclusiones

La EPA ha sido la mayoría de las veces guiada por la mano de la ciencia, muy a pesar de los intereses económicos que suelen acecharla, especialmente aquellas relacionadas con la industria de los combustibles fósiles. Ahora con Scott Pruitt, para todos los efectos, estas influencias se encuentran en un puesto importante bajo la administración de Donald Trump.

En este caso que la mayoría de los expertos que han visto los datos en torno al calentamiento global han dejado claro que, contrario a lo sugerido por el nuevo secretario de la EPA, los satélites han registrado un aumento sustancial de la temperatura en la Tierra y que no se haya vinculada de forma alguna con la actividad solar. Lo que puede ser más alarmante es que este alegato podría tener como base al menos un artículo fraudulento, ciertos malentendidos en cuanto a los datos obtenidos por los satélites y un documental que expone información engañosa a sus videntes.

Para un resumen de los datos en torno a factores antropogénicos que influencian la temperatura usando los datos de satélites y de la NASA, véase esta excelente página de Bloomberg.

Posibles causas antropogénicas del cambio climático

Posibles causas antropogénicas del cambio climático (Imagen cortesía de Robert A. Rohde, CC-BY-SA 3.0 Unported / GFDL 1.2+)

Referencias

Cook, J., Nuccitelli, D., Green, S. A., Richardson, M., Winkler, B., Painting, R., Way, R., Jacobs, R., & Skuce, A. (2013). Quantifying the consensus on anthropogenic global warming in the scientific literature. Environmental Research Letters, 8, 2. doi: 10.1088/1748-9326/8/2/024024. Recuperado en: http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/8/2/024024/meta.

Friis-Christensen, E. & Lassen, K. (1 de noviembre de 1991). Length of the solar cycle: an indicator of solar activity closely associated with climate. Science, 254, 5032, 698-700. doi: 10.1126/science.254.5032.698. Recuperado en: http://science.sciencemag.org/content/254/5032/698.long.

Mears, C. A. & Wentz, F. J. (2 de septiembre de 2005). The effect of diurnal correction on satellite-derived lower tropospheric temperature. Science, 309, 5740, 1548-1551.  doi: 10.1126/science.1114772. Recuperado en: http://science.sciencemag.org/content/309/5740/1548.

Oreskes, N. (3 de diciembre de 2004). The scientific consensus on climate change. Science, 306, 5702, 1686. doi: 10.1126/science.1103618. Recuperado en: http://science.sciencemag.org/content/306/5702/1686.

Petit, J. R., Jouzel, J., Raynaud, D., Barkov, N. I., Barnola, J. M., Basile, I., Bender, M., Chappellaz, J., Davis, M., Delaygue, G., Delmotte, M., Kotlyakov, V. M., Legrand, M., Lipenkov, V. Y., Lorius, C., PÉpin, L., Ritz, C., Saltzman, E., & Stievenard, M. (3 de junio de 1999). Climate and atmospheric history of the past 420,000 years from the Vostok ice core, Antarctica.  Nature 399, 429-443. doi: 10.1038/20859. Recuperado en: https://www.nature.com/nature/journal/v399/n6735/abs/399429a0.html.

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Santer, B. D.,  Wigley, T. M. L.,  Mears, C., Wentz, F. J., Klein, S. J., Seidel, D. J., Taylor, K. E., Thorne, P. W., Wehner, M. F., Gleckler, P. J., Boyle, J. S.,  Collins, W. D., Dixon, K. W., Doutriaux, C., Free, M., Fu, Q., Hansen, Hansen, J. E., Jones, G. S., Ruedy, R.,  Karl, T. R.,  Lanzante, J. R., Meehl, G. A., Ramaswamy, V.,  Russell, G., & Schmidt, G. A. (2 de septiembre de 2005). Amplification of surface temperature trends and variability
in the tropical atmosphere. Science, 309, 5740, 1551-1556. doi: 10.1126/science.1114867. Recuperado en http://science.sciencemag.org/content/309/5740/1551.

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La consecuencia nefasta del accidente de Fukushima (no es lo que la gente piensa)

Planta nuclear de Fukushima Daichi, Japón.

Planta nuclear de Fukushima Daichi, Japón.

Lo acontecido

El día 11 de marzo de 2011 ocurrió un maremoto en Japón como resultado del terremoto Tohoku a las 14:46 JST o 05:46 UTC. Este acontecimiento interrumpió el proceso de fisión nuclear de la planta de energía de Fukushima Daichi, lo que hizo que se activaran medidas de seguridad, específicamente los generadores eléctricos de resguardo.  Sin embargo, el maremoto inundó algunos de ellos mal colocados en el edificio. Como resultado, hubo tres derretimientos de combustible nuclear y la liberación de material radiactivo proveniente de las unidades 1, 2 y 3 de la planta. Las autoridades intentaron apagar el fuego de la planta, por lo que bastante de estos isótopos cayeron al mar. Para todos los efectos, después del incidente de Chernobyl en 1986, este derretimiento se encuentra entre los peores desastres nucleares de la historia.

Esto tuvo consecuencias a nivel ecológico, ya que los ecosistemas marinos fueron afectados con la radiación, lo que perjudicó la industria de la pesca japonesa. En tierra, hubo una reducción considerable de la fauna del lugar. Lidiar con toda la situación le ha costado a los japoneses cerca de US$100 mil millones. Todo el proceso de limpieza, decomisión, etc., asciende a la cifra de US$187 mil millones. Aunque el asunto se ha controlado bastante bien y con medidas bastante costosas, a estas alturas Japón todavía no ha salido de la situación debido a que pueden haber potenciales fallas estructurales que podrían agravar la situación.

En este blog abogamos por ecomodernismo y, como tal, adoptamos la posición a favor de la energía nuclear como fuente de energía. Sin embargo, esto no impide reconocer los enormes problemas que representa el accidente de Chernobyl y los problemas que emergieron debido a la explosión de Fukushima. Estas situaciones se tienen que tomar en consideración a la hora de deliberar sobre la adopción de la energía nuclear como fuente de electricidad para toda una población. Después de todo, a pesar de que nadie murió de envenenamiento por radiación en Fukushima, sí muchos perdieron sus hogares, empleos, sus logros y en ocasiones toda una vida.

Desde esta perspectiva, se entiende perfectamente bien por qué la población japonesa es extremadamente reacia a mantener y crear plantas nucleares en su territorio.

… y empiezan las leyendas urbanas

Una cosa es esto y la otra es toda la sarta de leyendas urbanas que se han forjado desde entonces hasta el día de hoy en torno a dicho desastre.

Una de ellas tiene que ver con la siguiente imagen:

Traducción del twit:

La [flor] de la derecha creció y se dividió en 2 tallos y cada uno con 2 flores conectadas entre sí, teniendo una serie de 4 flores conectadas. A la izquierda, una tiene 4 tallos que crecieron vinculados entre sí y tiene una flor z en forma de anillo. La dosis atmosférica es de 0.5 μSv/h a 1m sobre tierra.”

Inmediatamente, el público le atribuyó este fenómeno a Fukushima. En el portal desmitificador, Snopes.com, se escribió un artículo señalando que, aunque no se puede descartar que haya sido efecto de la radiación, este tipo de fenómenos es bien común en las margaritas.

En otros casos, la gente sigue utilizando esta imagen de la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA) como evidencia de lo mucho que se ha expandido la radiación de Fukushima en el Océano Pacífico.

Mapa del maremoto del 11 de marzo de 2011.

No obstante ello, esta imagen lo que muestra es las corrientes provocadas por el maremoto que afectó al Japón, no la diseminación de material radiactivo en el Océano Pacífico.

También se ha usado la siguiente imagen para sembrarle miedo al público, a pesar de que desconocemos de dónde procede:

fukushima_radiation_nuclear_fallout_map

La famosa activista, Helen Caldicott, le encanta usar esta imagen, no importa cuántas veces se ha intentado corregirle al respecto. Este mapa también falsea información, debido a no tiene en cuenta en lo absoluto el patrón de los vientos ni de circulación de las aguas del Pacífico. Además, las cifras mencionadas de días y concentración de la radiación son sacadas de la manga y nunca ocurrió. Esta ilustración está hábilmente diseñada para atemorizar al público. Para más detalles, vean la opinión de un científico experto en este tema:

Nota personal: Si quieren más vídeos como este, pueden ir al portal de Thunderf00t en Patreon.com y contribuir a su causa.

Otros de los miedos que intentan infundir al público es a partir de casos reales. Por ejemplo, el caso de peces que aparecieron muertos en Alaska, que se ha intentado vincular al desastre de Fukushima para alarmar el público.

Alex Jones, de Info Wars

Alex Jones, de Info Wars. Evidentemente, una de las voces más racionales de la radio… o al menos eso dicen sus seguidores.

No podía faltar el gran talento de NaturalNews para fomentar la histeria en cuanto al tema. Info Wars de Alex Jones no se quedó atrás. El gran David “Aguacate” Wolfe (¿lo conocen? … ¿el que dice que la fuerza gravitacional es una toxina y que la Tierra es plana? ¡Ese mismo!) resaltaba el hecho de que se encontraron salmones con tumores, ignorando el hecho de que los salmones, como los humanos, pueden padecer también del mal del cáncer por razones fortuitas.

Sin embargo, los científicos saben mejor que esto. La razón por la que no ligan inmediatamente este fenómeno a Fukushima es evidente, aunque no para el público promedio. Por razones que explicaremos en la próxima sección, el nivel de radiación de Fukushima en las aguas del Pacífico son tan insignificantes que no explican dichas muertes. De hecho, las agencias concernientes, entre ellas la Food & Drug Administration (FDA), no han encontrado rastro alguno de contaminación de radiación en los peces en Alaska (véase el informe completo de la FDA al respecto). El mismo fenómeno se ha dado en el caso de los leones marinos y las aves marinas.

Lo que sí parece explicarla es que la temperatura del océano ha aumentado considerablemente debido a la absorción del calor producido por el calentamiento global. Esto se ha reportado una, otraotra, otraotra vez por la prensa y confirmado oficialmente este año (2017) por la Watershed Watch Salmon Society. Además, a veces ni se tiene en cuenta de que en años recientes, el salmón ha sido víctima de infecciones y parásitos.

El asunto es uno más complicado todavía para los que piensan que las muertes masivas de salmón se deben a Fukushima. Este fenómeno se ha estado reportando desde mucho antes del incidente nuclear desde 1970 y a nivel mundial, no solo en el Pacífico. También se ha reportado en el Atlántico, en el Báltico, entre otros lugares.

¿Por qué no debemos preocuparnos tanto por Fukushima?

Ahora bien, hay sitios en Internet que le mantienen consciente de que el material radiactivo ya ha contaminado una tercera parte de las aguas de los océanos a nivel mundial. Esta noticia se da a la luz de la realidad de que dichas sustancias siguen saliendo de la planta y llegando hasta el Pacífico hoy día.

Fuera de los factores reales de potenciales nuevos incidentes en Fukushima si el asunto no se trata adecuadamente, no deberíamos preocuparnos tanto al respecto.  Sí, Fukushima ha contaminado el aire y las aguas con su material radiactivo y ha sido un desastre ecológico, pero no uno que no sea subsanable. Sí, el material liberado es altamente radiactivo, sin lugar a dudas. Eso es mala noticia, pero a su vez buena noticia. Mientras más radiactivo sea un isótopo, menor es su vida media.

Decaimiento alfa

Decaimiento alfa, un isótopo inestable emite una partícula alfa (el núcleo atómico de helio).

¿Qué es la vida media? Eso lo explicamos en un artículo hace algún tiempo. A manera de repaso, la vida media de un material radiactivo es el tiempo que este toma en que decaiga la mitad de los isótopos de ese elemento en una sustancia no radiactiva. Es decir, si tengo 1 gramo de un isótopo X y su vida media es de 1,000 años, eso significa que dentro de mil años, la mitad de se gramo habrá decaído y la otra se mantendría radiactiva. Dentro de 2,000 años, solo un cuarto del gramo original continuará radiactivo, dentro de 3,000 años, un octavo continuará radiactivo y así sucesivamente hasta que toda la sustancia haya decaído por completo. Esto se debe a que el núcleo de los átomos, compuestos por protones y neutrones, se mantiene sujeto por la fuerza nuclear fuerte. Sin embargo, debido a otro factor, la fuerza nuclear débil, el núcleo atómico decae si es inestable.

¿Cuáles fueron los isótopos liberados por la planta de Fukushima, cuál es su correspondiente vida media, y la cantidad liberada? Cifras del 2012:

  • Cesio-134: 2.0652 años (vida media) / 1×1016 Bq (al aire) / 3.5×1015 Bq (al agua)
  • Cesio-137: 30.05 años / 1×1016 Bq / 3.6×1015 Bq
  • Yodo-131: 8.0197 días / 5×1017 Bq / 1.1×1016 Bq

Fuente: Tokyo Electric Power Company (TEPCO)

La inmensa mayoría del material liberado en Fukushima fue yodo-131 y cesio-134 cuyas vidas medias muy cortas y a estas alturas (seis años después) sus cantidades de radiación son insignificantes. Los isótopos más persistentes son los de cesio-134, cuyas cantidades se deben haber diluido significativamente en el agua.

Debido a ello, todas las autoridades científicas de prestigio han señalado que nadie en Estados Unidos debe preocuparse en absoluto al respecto, ya que el daño ecológico que representó el incidente de Fukushima es muy limitado hasta el punto de que su efecto sobre la mayoría de la vida marina en el Pacífico, los demás océanos, sus ecosistemas y el ser humano es insignificante.

Si esto es así, ¿entonces por qué tanto alarmismo por los llamados “medios alternativos”? Esa es una muy buena pregunta. Tal vez porque en el caso de algunos de ellos, el temor les sirve para vender cosas de sus tienditas. Por ejemplo, Natural News vende pastillas de yodo contra la radiación, e Info Wars vende lo suyo también. No olvidemos que, contrario a lo que estos individuos insinúan, ellos se hecho millonarios a expensas de la salud mental y de ánimo de sus lectores y oyentes.

Entonces, ¿cuál es la consecuencia más seria del incidente de Fukushima?

El peor efecto de Fukushima no es físico, sino más bien social. Hemos visto miles de veces las imágenes del maremoto de Fukushima y el desastre que eso implicó, pero mezclados con la información de la explosión de la planta de Fukushima. Hemos escuchado que en ese lugar cerca de 15,000 personas murieron. Como resultado, muchos piensan que ese perjuicio se debió a la radiación. Sin embargo, cuando buscamos la información, los desafortunados murieron debido al terremoto, al maremoto y a las estampidas de personas. Ninguno murió por radiación. Es más, el nivel de radiación recibida por la población no supera el que usted obtendría al someterse a unos rayos-X para un laboratorio.

Sin embargo, el ser humano es malísimo estadístico y se deja impresionar por las imágenes que encuentra en los medios: los salmones con tumores, los salmones muertos, las margaritas deformes, Fukushima abandonado, la nube de hongo de una bomba nuclear (nunca hubo dicha nube en Fukushima, pero la gente se lo imagina) … Esto influencia en la manera en que razonamos y calculamos “estadísticamente” en nuestra mente, es una estadística más basada en el miedo que en números.

Somos malísimos estadísticos por dejarnos llevar mucho por nuestra falible intuición. Yo les pregunto a ustedes: ¿cuál empleo es más riesgoso: el de taxista o el de reparador de techos? La respuesta es: el de taxista. ¿Por qué? Porque mueren más personas por accidentes de tránsito (35,092, el año 2015) que cayéndose de los tejados (37 promedio del 1992 a 1998). Sin embargo, no es usual para nosotros treparnos en los techos para reparar algo, pero sí estamos acostumbrados a conducir todos los días, frecuentemente con la familia entera, no importa que ocurra cuáles sean las verdaderas estadísticas. A la persona promedio nunca se le ocurre decir: “No guiaré nunca porque el periódico dice que ayer alguien murió por accidente de tránsito.”

Lo mismo ocurre  con asuntos más complejos como los de la búqueda de una fuente de energía de la que pueda se depender y reducir el gravísimo problema del cambio climático. Se ha querido fomentar la energía renovable, especialmente la energía solar y del viento, como resolución al problema … y…

… pues …

… aquí me voy a detener un momento y para colocar el vídeo de dos de los grandes ideólogos ambientalistas bien reconocidos para que sean ellos los que les hablen a ustedes sobre la energía nuclear. Primero el Dr. James Lovelock, formulador de la teoría de Gaia:

Y el Dr. James Hansen (famoso por haber sido arrestado numerosas veces por desobediencia civil contra las grandes empresas de combustibles fósiles):

Ambos son científicos de muy buena reputación, de muy buenas credenciales en varios grupos ambientalistas y de izquierda. Ambos son luchadores contra el cambio climático pero, contrario a los demás verdes, reconocen las limitaciones inherentes de muchas de las alternativas renovables como la energía eólica y la solar. El problema de ambos es básicamente el mantenimiento y la intermitencia. No siempre hay viento y no siempre hay sol disponible, lo que requiere a su vez un respaldo con algún combustible (usualmente una fuente de energía fósil). La energía nuclear es necesaria si queremos abandonar los combustibles fósiles y a la misma vez queremos tener disponible energía para el futuro, eliminar la miseria y pobreza y reducir considerablemente las emisiones de gases de invernadero que provocan el cambio climático.

¿Cuán segura es la energía nuclear? Recordemos que la noción de “seguridad” no es una absoluta, sino relativa: en ciencias usualmente se evalúa diciendo “X es más seguro que Y“. Como hemos visto, la energía nuclear no es absolutamente segura, pero sí es la más segura de todas las alternativas de fuente de energía. ¿Cuántas plantas nucleares hay en el mundo? Cerca de 450. ¿Cuántas han fallado? Tres: Green Mile Island, Chernobyl y Fukushima. En el caso de Green Mile Island, nadie murió y no hubo exposición letal de radiación. Es más, contrario a los otros dos casos, esa planta de los Estados Unidos no causó ninguna crisis de índole alguna. En el caso de Chernobyl, hay cerca de 4,000 enfermos por ello y cerca de 60 muertes asociadas a ese incidente de 1986. Nadie murió por la radiación de Fukushima.

¿Qué hay de las demás fuentes energéticas? Cuando se les compara con las plantas nucleares, no les llegan ni a los talones. En un ánalisis hecho por Forbes, utilizando fuentes científicas, se pudo hacer una tabla del riesgo de muertes que representan las diversas fuentes energéticas. La energía nuclear salió como la más segura de todas las fuentes mencionadas: carbón, petróleo, gas, potencia hidroeléctrica, geotermal, solar y viento. Esta apreciación la han tenido desde hace tiempo los científicos de la NASA. Esto parecería inverosímil, pero como malos estadísticos que somos, nos dejamos guiar por nuestra intuición e imágenes en los medios de comunicación …  no por la evidencia.

Solo cuando vemos las estadísticas objetivas vemos cuán injustos somos con la energía nuclear. Por ejemplo, muchos ecologistas no dejan de recomendar el uso de energía hidroeléctrica, muy a pesar de una falla que tuvo este modelo en Italia en 1963, acontecimiento que cobró la vida de 1,917 personas. En 1975, la represa china Banqiao falló hasta el punto de que murieron cerca de 171,000 personas y desplazó a unas 11 millones. Sin embargo, no hemos visto campaña alguna tan agresiva como la que se ha desatado contra la energía nuclear. La biomasa ha representado también un problema de salud bastante grande y ha causado muchas muertes. Cerca de 53,000 muertes ocurren cada año por las emisiones de los vehículos, pero no vemos marchas contra los vehículos en general. La creación de placas solares ha sido objeto de protestas en China por la contaminación ambiental causada por su fabricación. Otras personas más han muerto o se han perjudicado por instalarlas en sus hogares (Stericycle, 2015, p. 4).

En Estados Unidos, la energía con base en carbón ha sido el responsable del fallecimiento de cerca de 7,500 personas al año (estadísticas del 2014): esto se debe en gran medida por accidentes de minería, exposición a partículas tóxicas y radiación. Si las plantas nucleares tuvieran esa clase de récord, probablemente las hubieran cerrado a nivel mundial hace tiempo. Si combinamos todos las fuentes fósiles, todas ellas matan a más personas que los accidentes de tráfico, las guerras y los asesinatos combinados. Es más, con base en estas estadísticas se puede saber cuántas vidas ha salvado la energía nuclear en relación con las que se hubieran perdido con energía de combustibles fósiles. El mismo James Hansen ha hecho los estudios (Kharetcha & Hansen, 2013).

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009)

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009). Fuente: Karetcha & Hansen, 2013.

Aun con todo esto, ¿no sería mejor sostener toda la energía eléctrica con energía eólica y solar? Aparentemente no (por el momento). Las políticas energéticas de Alemania lo demuestran prístinamente.

Una de las más graves consecuencias del accidente de Fukushima fue que propició las condiciones sociales para la mayor oposición a la energía nuclear por parte de las organizaciones y partidos verdes a nivel mundial. En Francia, hubo mayor presión para cerrarlas, pero gracias a los cables de WikiLeaks, sabemos que su gobierno llegó a un acuerdo con los verdes: el gobierno permitiría la oposición de los verdes a los transgénicos todo lo que quisieran, siempre y cuando redujeran la presión política contra las plantas nucleares (véase el número 10 de dicho comunicado de España a Estados Unidos).

Comunicado de España a Estados Unidos

Comunicado de España a Estados Unidos.

Sin embargo, Alemania no hizo similar acuerdo. Por presiones políticas de los verdes, tras el incidente de Fukushima, finalmente se llegó a la decisión de cerrar todas las plantas nucleares de ese país y sustituirlas por energía renovable. Por ahora, este tipo de programa ha probado ser un fracaso. El comienzo del cierre de dichas plantas hicieron que se abrieran nuevas fuentes de energía con base en carbón. Y sí, a pesar de ello, Alemania ha reducido sus emisiones de carbono a medida que ha fomentado la energía renovable, pero muy ligeramente. La inversión en fotovoltaicos ha sido cerca de unos $130 mil millones y hoy día estos generan solo el 5 % de la electricidad alemana (¡¿$130 mil millones ≈ 5 % de electricidad?!). Las mismas fuentes oficiales del gobierno le han señalado al primer ministro alemán en el 2014 que era un grave error cerrar las nucleares mientras que simultáneamente se fomentaban las renovables (ver la carta oficial). Como resultado, Alemania no va a cumplir con su objetivo de reducción de emisiones de bióxido de carbono para el año 2020.

Planes de alcanzar su objetivo de emisiones de gas de invernadero

Planes de alcanzar su objetivo de emisiones de gas de invernadero. Nótese que desde el 2011 para el 2016 la diferencia de emisiones no ha sido lo suficiente para llegar a su meta.

No obstante la reducción, para poder cumplir con esta reducción, Alemania se ha visto en la necesidad de importar energía eléctrica de fuentes nucleares de Francia y la República Checa.

A nivel mundial, ninguna de las dos alternativas renovables (eólica y solar) está remotamente disponible para sustituir el total de energía que consumen los seres humanos, fenómeno que irá incrementando a medida que pasen los años y la población mundial salga de la pobreza (véase este artículo y su segunda parte). Al contrario, parece ser que los países que descansan más en la alternativa nuclear y las plantas hidroelécricas parecen ser más limpias que las que descansan en energía eólica y solar, ya que necesitan la asistencia de combustibles fósiles.

¿Y si todos los datos científicos de Fukushima son resultado de una gran conspiración?

Aunque parezca increíble, hay gente a la que se le pueden lanzar todos los datos del universo que confirman que lo que hemos señalado de Fukushima, pero no falta el que postule una teoría conspiratoria al respecto.

Pues, sería en ese caso una conspiración bien interesante. Tendría que incluir a literalmente toda la gente alrededor del mundo que recoja muestras y analice las aguas para medir el nivel de isótopos provenientes de Fukushima. Sí, incluyo aquí a todo el mundo, ya que hay “científicos ciudadanos” que recogen muestras para velar que lo predicho por las instituciones de reputación se puedan poner a prueba de acuerdo con los datos obtenidos …  ¡Y usted … sí USTED … puede participar!  Así de “cerrada” es “la conspiración”. Existe un programa con base en voluntarios que recoge muestras para que los científicos la analicen en sus laboratorios.  Visite el portal Our Radioactive Ocean para más detalles.

Conclusión general

El desastre de Fukushima en el 2011 fue sin lugar a dudas un desastre ecológico y cambió la vida de muchos japoneses para siempre. A pesar de ello, es un evento desafortunado cuyas consecuencias negativas se irán reduciendo paulatinamente a medida que pasen los años. Sin embargo, el desastre más grande producto de ese incidente es nuestra reacción a este. En una época de emergencia, en que necesitamos con urgencia reducir las emisiones de gases de invernadero, por puro miedo y sin hacer el análisis de riesgos, hemos promovido políticas públicas que descartan la fuente de energía más segura y limpia.

No es que no usemos otras fuentes de energía. Necesitamos en general las fuentes renovables, incluyendo la energía eólica y la solar, las fuentes hidroeléctricas y la termal. Sin embargo, sin la energía nuclear, no llegaremos a reducir lo suficiente para evitar las serias consecuencias del calentamiento global. Debido a la explosión de la planta de Fukushima, prevalece una confusión en relación con el tema de la energía nuclear.

Ya es hora de mirar fríamente este tema, en vez de compartir en las redes sociales cuanto alegato se ha querido diseminar para difundir miedo.

Actualización (9 de mayo 2017): La cifra que originalmente usé de 30,000 al año de muertos por la quema de carbón se basaba en un informe del 2000 del Clean Air Task Force. Sin embargo, de acuerdo con su último informe, el número de muertos se ha reducido considerablemente a  7,500 al año. Por ende, atemperé la cifra del artículo a los últimos hallazgos.

Referencias

Brumfiel, G. (23 de mayo de 2012). World Health Organization weighs in on Fukushima. Nature Newsblog.  http://blogs.nature.com/news/2012/05/world-health-organization-weighs-in-on-fukushima.html.

Brumfiel, G. (24 de mayo de 2012). Fukushima’s doses tallied. Nature, 485, 7399, 423–424. doi: 10.1038/485423a.

Frondel, M., Schmidt, C. M., & Vance, C. (2014). Revisiting Germany’s solar cell promotion: an unfolding disaster. Economic Analysis and Policy 44, 1, 3-13. doi: 10.4419/86788407.

Kharecha, P.A., & Hansen, J. E. (2013). Prevented mortality and greenhouse gas emissions from historical and projected nuclear power. Environmental Science & Technology, 47, 4889-4895, doi: 10.1021/es3051197.

Laubera, V., & Jacobssonb, S. (marzo de 2016). The politics and economics of constructing, contesting and restricting socio-political space for renewables – The German Renewable Energy Act. Environmental Innovation and Societal Transitions, 18, 147–163. doi: 10.1016/j.eist.2015.06.005.

Markandya, A., & Wilkinson, P. (15 de septiembre de 2007). Electricity generation and health. The Lancet, 370, 9591, 979–990. doi: 10.1016/S0140-6736(07)61253-7.

Tremblay, J-F. (2011). Protests flare at Chinese solar plant. Chemical & Engineering News, 89, 39, 8. doi:  10.1021/cen-v089n039.p008.

Stericycle.(2015). Q2 2015: Recall index — Are health-conscious consumers tipping the recall scales? Retrieved from: http://www.stericycleexpertsolutions.com/wp-content/uploads/2015/08/Stericycle-Recall-Index-US-Q2-2015.pdf.

Zhang, J., & Smith, K. R. (junio de 2007). Household air pollution from coal and biomass fuels in China: measurements, health impacts, and interventions. Environmental Health Perspectives, 115, 6, 848–855. doi: 10.1289/ehp.9479.

El impacto de las elecciones sobre las ciencias

Donald Trump y Ricardo Rosselló

A la izquierda, Donald Trump. Foto cortesía de Michael Vadon CC-BY-SA 2.0 / A la derecha, Ricardo Rosselló Nevárez. Foto cortesía de Edgardo Colón CC-BY-SA 4.0.

Los resultados de las elecciones del 2016 de Estados Unidos y Puerto Rico son noticias devastadoras en lo que concierne al ámbito de las ciencias, la lucha por los derechos humanos y la educación.
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Primera parada: Puerto Rico

En Puerto Rico, los resultados de las candidaturas a la gobernación no sorprendieron a nadie. Lo que sí dejó perplejos a algunos analistas políticos es el grado de insatisfacción que siente la población puertorriqueña con los partidos tradicionales. Más aun, fue refrescante la noticia de que una candidata independiente Alexandra Lúgaro, quien se autodefinió como atea, independentista y a favor del canabis (asunto del que hablaremos en otro artículo), haya obtenido el favor de una porción significativa de los votantes boricuas. Además, por primera vez en mucho tiempo, ningún candidato a la gobernación ganó por más del 42% de los votos. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Partido del Pueblo Trabajador (PPT) juntos no lograron llegar ni al 3% de los votos.  El Prof. Bernabe decidió no volver a postularse para el próximo cuatrienio como candidato a la gobernación, mientras que el PIP comienza el ya el acostumbrado ritual de “autoevaluación” para concluir que el resto del mundo está mal excepto el partido y así reinscribirse (mi predicción, espero estar equivocado).

Esto lanza varias señales. Una de ellas es que ya los puertorriqueños están perdiéndole el miedo a candidatos que se autodenominan públicamente ateoso que no profesan creencia alguna en alguna religión formalizada. Es más, me consta personalmente que han habido políticos agnósticos o ateos en la legislatura, pero que aun así no lo expresaron públicamente. Ya es tiempo para ellos “salir del closet“.

No debemos perder de vista que hubo un alto nivel de abstención en Puerto Rico. Sin embargo, es importante mencionar el hecho de que la cifra de 45% de los electores es algo inflada. No olvidemos que el Tribunal Supremo de Puerto Rico determinó que se incluyeran a aquellos que no votaron en las elecciones pasadas. Para este año, ya algunos de ellos habían abandonado nuestro archipiélago.

Dadas estas circunstancias, hay que señalar que Rosselló debe estar conciente de que, como cabeza de la rama ejecutiva, él no tiene un mandato fuerte para la estadidad o su programa de gobierno, ya que el PNP obtuvo votos muy por debajo de la mayoría absoluta y casi a la par con el PPD. Sin embargo, sus planes parecen girar en torno a esa propuesta de estatus y ese va a ser el grueso de la discusión durante los próximos años, además de su impotencia ante la todopoderosa Junta de Control Fiscal.

Además, las semillas de ciertos contribuyentes a su candidatura empezaron a dar frutos. El predicador evangélico Jorge Raschke se reunió con Rosselló para felicitarle por su triunfo.

Es interesante ver que la primera preocupación del nuevo ejecutivo como política pública no es comenzar el proceso de solicitar la estadidad al Congreso (de hecho, tiene la visión equivocada de que el Presidente es el que la concede … o algo parecido). No, la primera gestión es la de cambiar algunos aspectos de la carta circular en torno a la enseñanza con perspectiva de género en las escuelas públicas. Obviamente activistas feministas, como María Dolores Fernós reaccionaron ante este tipo de declaraciones afirmando muy correctamente que el Dr. Rosselló no entiende mucho del tema y que de lo que se trata la carta circular es el énfasis en la igualdad de dignidad de todo ser humano independientemente de su sexo o género. Nada de esto debe extrañar al público, ya que en su campaña Rosselló se comprometió ideológicamente como “católico cristiano” (whatever that means) a estar en contra de la enseñanza con perspectiva de género.

En cuanto a las ciencias como campo, no creemos que Rosselló vaya a afectar las ciencias mediante sus visiones ideológicas. Sin embargo, existe una gran preocupación en cuanto al estatus de la Universidad de Puerto Rico bajo la supervisión de la Junta. Se podría afectar el acceso a fondos estatales o federales para los fines de la investigación científica.

Seguro que los grupos de derechos humanos y otros tendrán mucho que luchar en los próximos 4 años, pero nada … NADA … se compara con el problema inmenso que representa la elección de Donald Trump en Estados Unidos.
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Segunda parada: Los Estados Unidos

El triunfo de Donald Trump fue prácticamente inesperado para el mundo entero, no solo para los Estados Unidos. Debido al sistema vigente, pero anacrónico y obsoleto, de los colegios electorales, la candidata demócrata Hillary Clinton ganó el voto popular, pero perdió el de los electores. Esta sería la cuarta ocasión que un presidente gana por colegio electoral a pesar del favor de la mayoría de la población estadounidense. Algunos están hablando de fascismo y dictadura, pero el Prof. Ángel Rosa nos recuerda que estas racciones son un tanto exageradas. Aun con un Congreso republicano, es muy improbable que Trump haga “lo que le dé la gana”.

No obstante la matización, no podemos bajar la guardia ante esta novel situación política. Tan pronto fue electo, Trump comenzó el proceso de selección de la gente que le acompañará en el ejecutivo y su lista no es nada agradable.

Durante su campaña política, él intentó desacreditar el carácter antropogénico del cambio climático. En ocasiones, hizo alegatos extraños e ignorantes como los siguientes:

Aunque algunos tenían esperanza de que no hiciera buena su promesa, Trump comenzó por escoger a Myron Ebell como director de transición de poder en la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Las voces de la comunidad científica no se hicieron esperar. La versión cibernética de la revista divulgativa Scientific American publicó un artículo al respecto, señalando que Ebell es un llamado “escéptico” de la antropogénesis del cambio climático y miembro del Center for Energy and Environment, un tanque ideológico conservador en torno a temas del ambiente.

Eso no es todo. Aunque parezca increíble, Trump considera nominar a su exrival de primarias Ben Carson para liderar el Departamento de Educación federal. Carson es un neurocirujano procedente de un sector fundamentalista protestante en los Estados Unidos, quien ha dedicado sus energías al combate de la enseñanza de la teoría de la evolución neodarwiniana en las clases de ciencias en las escuelas públicas de Estados Unidos. También niega explícitamente la antropogénesis del cambio climático o la mera existencia de este. No solo eso, sino que en una predicación, fue tan lejos como para postular la hipótesis de que las pirámides probablemente fueron construidas por el patriarca hebreo José para guardar los granos que necesitaba Egipto para los siete años de sequía…

… y que Satanás inventó la teoría de la Gran Explosión (Big Bang).

Tengamos eso en cuenta cuando pensemos que Ben Carson puede ser que termine a cargo de la educación de los niños estadounidenses a nivel nacional.

Lo mismo se puede decir del vicepresidente electo Mike Pence, quien no solo sostiene perspectivas semejantes a las mencionadas, sino que las ha defendido abiertamente en el Congreso de los Estados Unidos.

Además, Pence tampoco cree que fumar tabaco o cigarrillo sea dañino a la salud. Para el horror de la comunidad LGBTI, también favorece las desacreditadas “terapias” de conversión de homosexuales a heterosexuales.

Hay otras noticias que parecen indicar que la presidencia de Trump va a estar caracterizada en parte por un intento de crear una teocracia republicana.

Ante este panorama, el futuro cuatrienio se ve difícil tanto en los ámbitos de las ciencias como de los derechos humanos. Esto implica que activistas bien orientados en cuanto a estos temas tenemos que salir a la calle a defender la razón y las ciencias en estos tiempos en los que se asoma de nuevo la oscuridad racional, intelectual y espiritual.