La confusión de ciertos mitistas: ¿qué son fuentes independientes?

Santiago (Jacobo) el Justo y Pablo de Tarso
A la izquierda, una representación bizantina de Santiago (Jacobo) el Justo, a la derecha, un ícono de Pablo el Apóstol.

Escribo esto casi como un desahogo ante un error que se repite una y otra vez cuando argumento con la mayoría de los mitistas (personas que piensan que Jesús no existió) y con ciertos ateos y humanistas en general en las redes sociales y fuera del ciberespacio.

Uno de los argumentos que me convencen de manera decisiva a favor de la historicidad de Jesús es la presentada por muchísimos eruditos. He aquí el argumento:

Tenemos a nuestra disposición varias fuentes independientes que atestiguan la existencia de Jesús. Algunas de ellas son externas a los textos cristianos. Una de ellas, es la obra del historiador Flavio Josefo, que contiene el Testimonium Flavianum y un brevísimo relato de la muerte de Santiago el Justo (o, mejor dicho, Jacobo el hermano de Jesús), considerados fuentes independientes. [De estos dos pasajes, hablaré eventualmente el año que viene … ¡va de calle!] Encontramos también la breve información ofrecida por el historiador, Tácito, en torno a Jesús y su muerte, una fuente independiente no sujeta a lo que afirman los diversos textos del Nuevo Testamento. (Bermejo 25-26; Ehrman, Did Jesus 44-45) Estos dos son los mejores testimonios independientes externos al Nuevo Testamento.

Otros historiadores del siglo II, que hacen una vaga o una más directa referencia a Jesús, parecen derivar su información de las fuentes evangélicas o confesionales cristianas o situaciones relacionadas con los cristianos, por lo que no pueden considerarse testimonios independientes sobre Jesús. (Bermejo 25-29; en ese sentido difiero de Ehrman, Did Jesus 40-45)

Otras fuentes independientes internas que persisten en nuestro Nuevo Testamento, tales como las cartas auténticas de Pablo, donde él nos dice que conoció personalmente a Jacobo, el hermano de Jesús. Si conoció al hermano de Jesús, entonces, es razonable inferir que Jesús debió haber existido. Finalmente, hay un gran número de fuentes que atestiguan dichos y hechos de Jesús. Aunque no pueden tomarse la mayoría de ellas como históricas, algunas son inconsistentes con las diversas cosmovisiones y cristologías de los evangelistas y son plenamente consistentes con lo que conocemos en el contexto social de Galilea, Samaría y Judea en el siglo I.

Como respuesta, casi siempre se argumenta (usualmente con tono burlón u hostil) que las cartas paulinas no pueden considerarse independientes, sea porque son libros que aparecen en el Nuevo Testamento (lo que a priori sería, para ellos, automáticamente información dudosa), sea por ser puramente confesionales, o sea por contener un número de interpolaciones.

Este artículo no lo escribo para argumentar a favor de la existencia o inexistencia de Jesús (aunque mi posición es clara de que coincido con el abrumador consenso entre los especialistas — el 99.99% de ellos— de que sí existió). El propósito de esta entrada en el blog es la de hacer el “debate” público más transparente, aclarando qué se quiere decir en historiografía de la Antigüedad de que estas son “fuentes independientes”.

Durante de la discusión, me referiré una y otra vez al biblista Bart D. Ehrman, dado que bastante de estos debates a nivel público giran alrededor de lo que ha dicho en sus libros, su blog y en las respuestas que ha recibido de una variedad de mitistas.

¿Qué es una fuente independiente?

Una fuente documental independiente es una que recoge información oral o histórica, que ofrece unos datos y que no dependen de otros escritos. Es decir, el autor que ofrece los datos en cuestión no depende de otra fuente escrita.

Fuentes independientes en el Nuevo Testamento

Recordemos que el Nuevo Testamento, o la Biblia en general, no es un libro, sino un conjunto de distintos libros que se originaron por diversos autores, con diferentes cosmovisiones y con distintas fuentes. La visión de mundo que tiene el Evangelio de Lucas, no es la misma que la que encontramos en la de Marcos, las cartas paulinas auténticas o el Apocalipsis. Al contrario, el Nuevo Testamento es un conjunto de documentos del primer siglo y, tal vez, dos o tres del siglo II y que representan una sopa repleta de distintas cristologías y cosmovisiones que existieron durante esos años del cristianismo primitivo.

Las cartas auténticas de Pablo son fuentes independientes (Romanos, 1 y 2 Corintios, Filipenses, Gálatas, 1 Tesalonicenses y Filemón). Pablo no estaba basándose en otros escritos para narrar los diversos acontecimientos que nos relata. Eso no quiere decir, que toda esa información forme parte de una fuente independiente unitaria. Al contrario, las cartas paulinas, como las tenemos hoy, son composiciones de varias cartas genuinas que alguien editó y reunió en siete (un número significativo para los cristianos). Otra cosa que debemos convenir es que, a veces, Pablo utilizaba escritos o tradiciones que deben considerarse, fuentes independientes. Aquí tenemos tres ejemplos, de muchos que podríamos mencionar:

  • Una tradición semítica en torno a Jesús como hijo de David, que fue hecho Hijo de Dios en el momento de la resurrección (Rom. 1:3-4)
  • El poema de cómo Jesús fue un ente divino que se encarnó, murió crucificado y fue exaltado (Flp. 2:6-11)
  • Una tradición de la resurrección de Jesús y cómo se apareció a distintas personas (1 Cor. 15:3-8)

Ninguno de estos textos es original de Pablo. Lo sabemos porque él mismo afirma que son tradiciones recibidas por él, contienen semitismos no típicos de él o tienen rasgos que no son consistentes con el texto en que aparecen, pero que el apóstol consideró útiles en su línea de argumentación.

Los Evangelios mismos contienen lo que podemos considerar fuentes independientes. Por ejemplo, el Evangelio de Marcos no es en sí mismo una fuente independiente plenamente unitaria y depende de una variedad de textos y tradiciones escritas que su autor tenía a su disposición. Por ejemplo, hoy existe un consenso entre los eruditos de que el relato de la Pasión de Jesús en esta obra, fundamentalmente depende de un escrito premarcano. Esto lo sabemos porque el autor del Evangelio se dedica a comentar ese texto durante su narración de los hechos. Pues, ese escrito es una fuente independiente o puede estar basado en otra más simple y que se ha perdido. (Brown, La muerte 91-104; Piñero 137-144)

Además de las fuentes de Marcos, también tenemos otro conjunto de fuentes independientes de los demás evangelistas. Una conocida es el famoso documento hipotético Q, que se nutre de diversos dichos que, por tradición, se atribuyen a Jesús. Esos dichos se consideran fuentes independientes.

Por cierto, ciertos especialistas han logrado identificar algunos fragmentos de Q que encontramos de manera modificada en Marcos y en otras obras. Veamos los siguientes casos, teniendo en mente que Q no dependía de Marcos:

  • En cuanto a juzgar a otros (Robinson et al. 116-117):

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Pues con el juicio con que juzguéis seréis juzgados; y con la medida con que midáis se medirá para vosotros (Lc./Q 6:37-38)

Atended a lo que oís; con la medida con que medís se medirá y se añadirá para vosotros. (Mc. 4:24)

[Pablo citando a Jesús indirectamente]: Dejemos, pues, de juzgarnos los unos a los otros. (Rom. 14:13)

  • En cuanto a lo que deberían llevar los discípulos durante la predicación (Robinson et al. 135-138):

No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, ni bastón. Y no saludéis a nadie por el camino (Lc./Q 10:4)

[Y Jesús] les mandó a que no tomaran nada para el camino, sino solo un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; pero calzando sandalias; “y no vistáis dos túnicas” (Mc. 6:8-9)

  • Estar a favor o en contra de Jesús (Robinson et al. 144-145):

El que no está conmigo está contra mí. Y el que no recoge conmigo desparrama (Lc./Q 11:23)

Pues el que no está en contra de nosotros, está a favor de nosotros (Mc. 9:40)

  • En cuanto a escoger entre la familia y el evangelio de Jesús (Robinson et al. 180-181):

El que no menosprecia al padre y a la madre, no puede ser discípulo mío, y el que no menosprecia al hijo y a la hija no puede ser discípulo mío. (Lc./Q 14:26)

De verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos, por causa de mí y por causa del evangelio … (Mc. 10:29)

… y así por el estilo.

Estas tradiciones de las que salen los dichos que comparten Q y Marcos de forma semejante, deben ser consideradas fuentes independientes de las cuales se basan estos versos.

No debemos olvidar que las fuentes que no proceden de Marcos y Q, es decir, las fuentes de Mateo (M) y las de Lucas (L), también se componen parcialmente de tradiciones primitivas, igual que las primeras ediciones del Evangelio de Juan, cuyo contenido no encontramos en Marcos, Q, M y L. (Bartolomé 46-49; Brown, El Evangelio 16-20; para un análisis exhaustivo de los estratos redaccionales del Evangelio de Juan, véase Vidal, Evangelio)

Por ende, desde un punto de vista puramente historiográfico, tenemos a nuestra disposición múltiples fuentes independientes internas. Esto es lo que quiere decir Bart D. Ehrman en sus debates contra los mitistas, de que hay muchísimas fuentes independientes y que un gran número de evidencia independiente, atestigua que Jesús existió. Estas fuentes independientes se rescatan mediante examen crítico, utilizando criterios exegéticos e historiográficos adoptados por historiadores de la Antigüedad.

Lo que la abundancia de fuentes independientes no significa

Ahora bien, se podrá argumentar que la abundancia de fuentes no significa nada en torno a la existencia de Jesús, ya que estos pudieron ser compuestos fantasiosamente por diversos autores cristianos por décadas antes de la redacción de los Evangelios como los conocemos. Estos dichos y hechos no pasan de ser acumulaciones de leyendas rurales y urbanas.

Tal argumento es un punto ciertamente válido y, sin lugar a dudas, la inmensa mayoría de lo que se dice de Jesús en los Evangelios es altamente legendario. La evidencia de eso es enorme, pero hace falta cualificarla científica, histórica y críticamente. La serie que estamos escribiendo de Navidad da luz al hecho de que se entretejió en la vida de Jesús un sinnúmero de afirmaciones que no tienen validez histórica alguna. Voy más allá, en cuanto a la misma Pasión de Jesús, también hay mucho contenido altamente legendario, aunque conserva en él un núcleo información que es históricamente valioso. (Bermejo 78-93; Piñero 144-159)

Es más, la inmensa mayoría de los dichos de Jesús no pueden considerarse históricas y los exégetas lo tienen muy en cuenta. Para darles una idea de ello, tomemos la obra voluminosa de John P. Meier, sacerdote católico, titulada, Un judío marginal. En años recientes, publicó un volumen dedicado exclusivamente a las parábolas que aparecen en los Evangelios. ¿Cuántas parábolas en total hay en los cuatro evangelios (especialmente los sinópticos)? Treintaisiete. ¿Cuántos de esas, Meier ha podido establecer con razonable probabilidad que podrían remitirse a Jesús? Cuatro (Meier, V: 257-388):

  • El grano de mostaza (Mc. 4:30-32)
  • Los viñadores perversos (Mc. 12:1-11)
  • La gran cena (Lc./Q 14:16-18,¿19-20?,21,23)
  • Las minas // Los talentos (Lc./Q 19:12-13,15-24,26 // Mt. 25:14-30)

Nos falta decir que la inmensa mayoría de lo que afirma Jesús en el Evangelio de Juan (específicamente, los monológos) responde a la visión teológica y estilo de los redactores finales. En el caso de los milagros, Meier plantea la cuestión de su historicidad y descarta todos casos, aun después de clasificarlos y examinarlos uno por uno. Parte de su conclusión se debe a que la noción de “milagro” es inherentemente improbable y esencialmente ajeno a los criterios historiográficos. (Meier II/2)

Sin embargo, algo que no argumentaré aquí, pero que los eruditos también tienen en mente, es que debemos tener en cuenta el pensar judeohelenístico de los evangelistas y su hostilidad hacia el cristianismo y judaísmo (fariseo) palestinense. ¿Por qué es esto importante? Porque aun, cuando muchos dichos y acciones de Jesús le pueden servir a los ideales helenistas de los autores, inconvenientemente no pueden escapar del hecho de que se basan en tradiciones anteriores y que son compartidas por su comunidad. Por tal razón, de vez en cuando, se les cuelan genuinos elementos de judaísmo apocalipticista palestinense, plenamente consistente con la época y situación histórica de Jesús, pero plenamente inconsistente con la realidad, situación y cosmovisión judeohelenistas de los escritores.

Finalmente, algo crucial: las cartas auténticas de Pablo en las que él reporta situaciones específicas de lo que le ocurrió a él y sus congregaciones, no son dependientes de ningún otro texto, ni leyenda elaborada, ni mistificación de lo que le ocurrió. Tales narraciones en sus epístolas son originalísimas en todo el sentido del término. Podemos razonablemente confiar en la información que nos proveen estas epístolas cuando nos dice Pablo que conoció a Jacobo, el “hermano de Señor”, la primera vez que fue a Jerusalén, que tuvo que reunirse con él, Pedro (Kefas) y Juan, para atender un asunto controversial en Antioquía y que, en un momento dado, se enfrentó a Pedro y los enviados de Jacobo, quienes intentaban “judaizar” a los gentiles cristianos. (Gál. 1:19; 2:1-14)

Malentendidos de muchos mitistas

1. Fuente independiente = No estar en el Nuevo Testamento = Fuente externa al Nuevo Testamento

Este malentendido es, tal vez, el más irritante en cualquier “debate” en torno al tema del mitismo. No conozco a ningún historiador profesional que tenga una aproximación tan notablemente sesgada como esta con ningún texto. Ciertamente, la situación siempre es mejor si algún papiro escrito o descubrimiento arqueológico corrobora lo que dice un texto, pero no es un sine qua non de historicidad. Lo que arriba señalo, de examen crítico de textos antiguos, no es solo usual en crítica bíblica, sino también cuando se examinan otros textos tipos antiguos. Este malentendido toma tres formas distintas:

a. Los libros del Nuevo Testamento no son independientes porque están prejuiciados a favor del cristianismo y no intentan ser neutrales.

La derrota de Vercingétorix por Lionel Noel Royer.
La derrota de Vercingétorix, por Lionel Noel Royer (1899). Imagen cortesía del Musée Crozatier de Puy-en-Velay, Francia.

Definitivamente, ninguno de los libros del Nuevo Testamento ha de considerarse histórico, en el sentido de que ellos no se esmeran en relatar lo ocurrido, sino que se elaboraron para propagandizar ciertos puntos de vista cristianos. Aun en el caso del autor del Evangelio de Lucas y Hechos de los Apóstoles, este adopta un estilo narrativo típico de los historiadores, pero su contenido dista muchísimo de la práctica historiográfica, aun en relación con los estándares de su tiempo, cuando la escritura de la historia era mucho menos sofisticada que hoy día. (Pervo)

Aun con eso, los diversos textos que encontramos en el Nuevo Testamento sí pueden considerarse independientes. Su identificación es solo un primer paso. El segundo, es la cualificación crítica e historiográfica de esos escritos.

Todo esto es válido aun en casos en los que los historiadores han podido confirmar acontecimientos arqueológicamente. Por ejemplo, tenemos muchísima evidencia arqueológica de las Guerras de la Galia, llevadas a cabo por Julio César contra los galos. Eso significa que podemos creer todo lo que dice César en su libro en sus Comentarios sobre la Guerra de la Galia, ¿verdad? ¡No!

Aun en casos en que tenemos abundante evidencia arqueológica, el texto de César debe pasar por el escrutinio crítico literario para ver dónde las aserciones de César coinciden y divergen de lo que es verosímil históricamente. De la misma manera ocurre en la erudición bíblica. El comediante Terry Jones puso estas cuestiones en contexto histórico en una serie de televisión (véase también más detalles al respecto con sus fuentes documentales en: Jones y Ereira pte. I). Tras un examen atento de ese texto, en conjunto con la evidencia arqueológica y otros tipos de datos disponibles, muchos historiadores han llegado a la conclusión de que, aunque el Comentario provee información muy importante, César escondió sus verdaderos motivos para invadir la Galia utilizando muchos recursos retóricos, no decía la verdad en relación con algunos acontecimientos, exageró otros, omitió convenientemente información y era marcadamente prejuiciado en su actitud romanocéntrica contra los galos.

Esto no solo vale para el caso de César, todos y cada uno de los historiadores antiguos, aun los más profesionales, muestran una serie de prejuicios que permean todas sus obras, razón por la que los historiadores contemporáneos tienen que hacerles un examen crítico. Esto es verdad de Flavio Josefo, Herodoto, Tucídides, Calístenes, Catón el Viejo, Tácito y muchos otros más. No importa cuán profesionales fueran estos historiadores, siempre mostraban su inclinación política, ideales religiosos, buena o mala fe a la hora de escribir, entre otros vicios. Si descartáramos los documentos neotestamentarios con base en que son prejuiciados y fuéramos aplicar ese principio al resto de los textos históricos, tendríamos que descartarlos todos, algo que ningún historiador contemporáneo serio aceptaría.

Por esa y otras razones, el hecho de que las fuentes neotestamentarias se identifiquen como “independientes”, no implica que todos los académicos las consideran automáticamente fiables. Al contrario, la confianza en ellas (o la falta de esta) es fruto de un proceso altamente arduo, meticuloso y en constante discusión y revisión en la medida que los expertos sofistican sus criterios, tienen en cuenta nuevas perspectivas sobre documentos antiguos internos y externos al Nuevo Testamento y se instruyen sobre los varios descubrimientos noveles de la arqueología. No obstante eso, estos documentos independientes identificados, reproducidos en los Evangelios, atestiguan las acciones y dichos de Jesús antes de una generación posterior a su muerte. Esto es muy cercano a los hechos narrados y cualquier historiador los consideraría meritorio para un examen crítico en virtud de su cercanía temporal a lo que narran.

Si vemos las cartas auténticas de Pablo, su testimonio llega hasta casi los mismos comienzos de la diseminación del movimiento de Jesús en Galilea, en Judea y en la diáspora. Hoy día, los expertos en Pablo colocan los inicios de su predicación en el 33 EC, casi tres años después de la muerte de Jesús, que se calcula tentativamente alrededor del 30 EC.

Por otro lado, esta es una enorme dificultad que tienen muchos autores mitistas a la hora de dar cuenta de la enorme cantidad de relatos independientes si Jesús no existió, algo que Bart Ehrman argumentaba muy bien en su debate con Robert Price. No es imposible argumentar la inexistencia de Jesús a la luz de fuentes de este tipo, pero, una vez cualificadas historiográfica y críticamente, se vuelve difícil justificar esa posición.

Sí, es correcto que el primero de los evangelios se escribió de tres a cuatro décadas después de que Jesús muriera. Sin embargo, muchas de las fuentes independientes de las que hablamos arriba son anteriores a esos evangelios. Algunas son, sin duda, palestinenses, ya que tienen rasgos lingüísticos semíticos que fueron expresados en griego y que, de vez en cuando, los evangelistas tuvieron que explicar a sus lectores. Una vez más, aun estos tienen que pasar por escrutinio y crítica literaria, pero presentan un buen panorama de las tradiciones sobre Jesús que circulaban entre los cristianos palestinenses y judeohelenistas. De estas, muchas son legendarias, pero algunas tienen muy buenos visos de ser históricas.

b. Los libros del Nuevo Testamento han sido manipulados por la Iglesia, no podemos confiar en nada de su contenido

Bart D. Ehrman
Fotografía de Bart D. Ehrman. Cortesía de Ehrman, CC-BY 4.0

Esta aserción toma diversas formas, en un espectro desde lo más históricamente razonable a lo más absurdo (usualmente teorías conspiratorias). Usualmente, apelan al libro Ehrman, Misquoting Jesus (versión española, Jesús no dijo eso) y en los debates que ha participado. En su controversial obra, él nos recuerda el momento en que John Mill formó un aparatus de lecturas en las que encontró, de cien manuscritos antiguos, cerca de 30,000 variantes. Hoy contamos con cerca de 5,600 manuscritos antiguos, ¿cuántas variantes hay entre ellos? Pueden ser 300,000 o 400,000. Es decir, su número es mayor que el de palabras en el Nuevo Testamento, que tiene aproximadamente 140,000. (Ehrman, Misquoting cap. 3) El erudito, Eldon Jay Epp, nos dice que puede haber cerca de 750,000 variantes. (419) Eso es evidencia concluyente de que la Iglesia ha cambiado la totalidad de la Biblia, ¿verdad?

Este es un caso de lectura o memoria selectiva. Aun cuando Ehrman afirma lo anterior, todos lo que razonan de esta manera suelen olvidar la parte en que él dice inequívocamente que la inmensa mayoría de estas variantes no son problemáticas en absoluto y que solo demuestran, no una mega-súper-dúper-ultra conspiración de la Iglesia, sino que la inmensa mayoría de los escribas se equivocaban por razones totalmente inofensivas. Según, Ehrman, lo único que demuestra es que una buena parte de los escribas cristianos en la Antigüedad no sabían deletrear mejor que muchos estudiantes universitarios hoy día. En calidad de profesor de filosofía y humanidades, concurro con él un 100%. (Ehrman, Misquoting cap. 3)

Si comparamos el número de variantes, sin cualificarlas, con el número de palabras que tiene el Nuevo Testamento, entonces se verá una corrupción inaudita de los textos. Sin embargo, tras el debido examen, ¿cuántas variantes significativas e importantes hay entre los textos? Descubrimos que el 5% de ellas fueron intencionales y modifican significativamente el texto. Cuando se excluyen las que los eruditos han determinado “no viables”, es decir, que se sabe que no pertenecían al texto original, ¿cuántas de las variantes restantes nos quedan? Solo un 1% de ellas son significativas y viables, es decir, que cambian el significado del texto y que, actualmente, se debaten en torno a si pertenecían al texto original o no (Komoszewski et al. 60).

Por ende, aun cuando no se quiera creer en su contenido, el 99% de los textos que vemos en nuestro Nuevo Testamento (especialmente en las traducciones y comentarios profesionales) parecen pertenecer al texto original. ¿Podemos utilizar esta evidencia para fines históricos, haciendo las debidas cualificaciones? La respuesta es afirmativa.

c. Hay interpolaciones en las cartas de Pablo, ¿y si los textos que citas de Gálatas referentes al “hermano del Señor” son interpolaciones posteriores?

Las interpolaciones en las cartas auténticas paulinas son harto conocidas por los expertos. Aquí están las que, en general, se piensan que están presentes en esos escritos:

Interpolaciones en las cartas paulinas auténticas
Vidal, Las cartas auténticas 27-28.

Además de ellas, hay otras partes de las cartas, cuya autenticidad se están cuestionando legítimamente en la actualidad. Por ejemplo, Gál. 2:7b-8 tiene un estilo no típico de Pablo. (Walker).

¿Con qué bases se puede cuestionar la autenticidad de unos versos de las cartas auténticas? En muchos casos, una perícopa interrumpe la fluidez de un texto principal, contradice lo que el texto principal ha establecido o adopta un estilo y pensamiento que no es típico del autor. Un ejemplo de ello es, 1 Cor. 14:33b-36, que se piensa que originalmente se escribió en forma de un comentario inspirado en una de las llamadas “cartas pastorales” (1 Tim. 2:11-15) y que terminó insertándose en el texto. (Ehrman, Misquoting cap. 7; Vidal, Nuevo Testamento 883) En otras palabras, hay razones internas del texto para excluir un pasaje como interpolación no paulina. Por otro lado, también hay razones externas, puede ser que el texto cuestionado se encuentre ausente en varios manuscritos importantes. En el ejemplo que discutimos, esta interpolación se ha encontrado en distintos manuscritos, en diversos lugares del texto.

Dado el panorama, ¿podría ser que los textos en los que aparece Jacobo, “el hermano del Señor” sean interpolados? Podría ser posible, pero, ¿es probable? No. Por ejemplo, algunos mitistas han cuestionado Gál. 1:18-19, que dice lo siguiente:

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén, para conocer a Kefas [Pedro], y permanecí con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles, a no ser a Jacobo, el hermano del Señor.

¿Es esta una interpolación? Algunos mitistas, que encuentran este pasaje sumamente inconveniente, lo argumentan. Afirman que no está en la edición marcionista de las cartas paulinas y que la frase “ningún otro” no aparece en los textos de Ireneo. El problema con todo esto es que sí aparece en todos nuestros mejores manuscritos. Además, la ausencia de la mención de Jacobo en el texto de Marción puede deberse a que ese dato es inconveniente para él, que era un doceta. Es decir, el marcionismo sostenía que Jesús era un ente espiritual, no carnal.

Hay otras hipótesis más locas flotando por foros mitistas, de que un interpolador “católico” antimarcionista quería establecer una vaguedad mayor al introducir la frase “Jacobo, hermano del Señor” (en vez del “hermano de Jesús”), para defender la virginidad de María. Esto sería plausible si no fuera por un problema serio, la Iglesia Católica no existía institucionalmente en aquella época. No había una sola entidad organizada con una sola cristología obligante para todos los creyentes. Dado este panorama, vale decir que la mayoría de las congregaciones cristianas de esa época pensaban que Jacobo era hermano de Jesús, fuera Jesús y él nacieran de la misma madre, o porque el apóstol fuera fruto de un matrimonio anterior de José. Nadie en esa época, excepto los docetas, pensaba que Jesús carecía hermanos biológicos.

Hoy día, un experto que dude de la autenticidad de Gál. 1:18-19 es una extrema rareza y debe considerarse muy marginal a la opinión fundada de la inmensa mayoría de los estudiosos de las cartas paulinas. Este pasaje coincide con el estilo y pensamiento de Pablo, lo que significa que es muy probable que Gál. 1:18-19 sí cualifique como fuente integrada a un texto independiente.

Sobre cómo se interprete la frase “hermano del Señor”, muy a pesar de Richard Carrier, está muy bien establecido que, en las cartas paulinas, la palabra “Señor” significaba muy claramente “Jesús el Cristo”, quien había sido enaltecido a ese rango. (1 Cor. 8:6) En este sentido, podemos notar que cada vez que Pablo utiliza la frase “hermano del Señor” está contrastando a Jacobo y otros con Pedro, con los Doce y con los demás apóstoles. (Gál. 1:18-19; 1 Cor. 9:4-6; 15:3-8) Por ende, no puede ser lo que trata de indicar Carrier, que la frase “hermano del Señor”, en el sentido que se le aplica a Jacobo, signifique lo mismo que cuando Pablo utiliza la palabra “hermano” para referirse a todos los bautizados.

Como he afirmado arriba, no es mi objetivo argumentar sobre la historicidad de Jesús. Sin embargo, el texto de Gál. 1:18-19 es a todas luces, auténtico y su sentido prácticamente no está en disputa por casi ningún experto.

2. ¿Qué me garantiza que Pablo (o alguien que se hace pasar por Pablo) no inventó lo que describe en Gálatas?

Dos ancianos disputando, por Rembrandt (1628)
Dos ancianos disputando, por Rembrandt (1628). Se piensa que los dos ancianos representan a Pedro y Pablo discutiendo. Imagen cortesía de la Galería Nacional de Victoria, Australia.

Esta interrogante no pasa de ser un caso de hiperescepticismo. Hoy día, hasta donde sé, el único erudito bíblico (y resalto de nuevo, EL ÚNICO) que cuestiona la autoría de todas las cartas paulinas es Robert Price, especialmente, utilizando argumentos obsoletos del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Sobre su obra, trataremos en otra ocasión. Baste indicar que ni tan siquiera Richard Carrier (al que considero, tal vez, el más “serio” de los mitistas) va tan lejos como eso. Ahora bien, esta postura hiperescéptica fue planteada por Reginald Vaughn Finley Sr. (el “Infidel Guy”) a Bart Ehrman en una entrevista. Tengo que confesar que, en redes sociales, uno que otro mitista me ha planteado algo en líneas semejantes y merece algún tipo de respuesta.

Las siete cartas auténticas de Pablo las determinamos como auténticas (perdonando la redundancia) debido a muchos factores. Entre ellos, mencionaremos cuatro:

  1. Una característica de ellas es que tiene rasgos propios de sectas en estado embrionario y en proceso de formalizarse en algo mucho más maduro internamente.
  2. Las situaciones a los que el autor alude en estas cartas coinciden muy bien con acontecimientos históricos que son conocidos por historiadores. Ejemplo de ello, es que él fue perseguido por agentes del Rey Aretas IV en Damasco, lo que le llevó a escapar del lugar. (2 Cor. 11:32-33) Esto está perfectamente de acuerdo con el récord histórico que tenemos de Aretas, quien ocupó el territorio de Damasco, en Siria, creándole problemas al Imperio Romano.
  3. Además, aparecen en un contexto no idealizado, distinto a como aparecen las idealizaciones o situaciones sospechosas en Hechos de los Apóstoles. Por ejemplo, Pablo presenta una pequeña reunión entre los representantes de Antioquía y Jerusalén, cuando Hechos nos habla de la reunión de unas multitudes (¿concilio?). (Gál. 2:1-10; cf. Hch. 15:1-29); o las cartas auténticas presentan tensiones y disputas cuando Hechos nos presenta una situación de suma armonía. (Gál. 2:11-15; cf. Hch. 15:30-35)
  4. El autor de las cartas auténticas es sumamente apasionado en sus posturas y atiende situaciones concretas en su comunidad, muchas de las que son muy inconvenientes para su predicación y su mensaje.

Voy a abundar un poco sobre este último punto. Pablo reclamaba ser un apóstol, es decir, alguien que fue enviado por Jesús resucitado para predicar el evangelio. (1 Cor. 15:8) Sin embargo, él predicaba una variante del evangelio que era ajena a lo que predicaban los palestinenses: que la fuente de la salvación colectiva e individual de los creyentes es por la fe en el Mesías vicariamente crucificado y resucitado, razón por la que los judíos debían continuar observando la Ley de Moisés, pero por la gracia del Espíritu Santo, mientras que a los gentiles se les eximía de algunos de sus requerimientos (la circuncisión, el kashrut o kosher y la observancia del Sábado). A esta convicción es lo que él llamaba, “mi evangelio”. (Rom. 2:16; 16:25; 1 Cor. 3:10)

Este “evangelio paulino” chocaba de frente con la convicción de muchos cristianos palestinenses, de que los gentiles estaban obligados a observar la normativa mosaica, lo que les llevó a ambas partes a una agria disputa. Pablo llamaría a estos cristianos extremistas, “falsos hermanos”, porque rehusaban aceptar el trato a los gentiles cristianos, pero no circuncidados, como sus iguales.

Pablo nos dice que, por revelación, necesitaba conversar con aquellos que conocieron a Jesús terrenalmente, a saber, las autoridades de Jerusalén: Jacobo, el “hermano del Señor”, Pedro y Juan. Ahí, se estableció un acuerdo entre Jerusalén y Antioquía de que le darían el visto bueno al evangelio paulino, al menos en cuanto a ciertas exenciones de requerimiento de la circuncisión a los gentiles, a cambio de una colecta a favor de “los pobres” de la congregación jerusalemita. (Gál. 2: 1-10) Esto es lo que el documentalista, Robert Orlando, llamaba un soborno amigable (a polite bribe).

Varios meses más adelante, Pablo y Bernabé recibieron a Pedro en Antioquía. El discípulo más cercano a Jesús, invitado de la congregación, empezó a tratar a los gentiles no circuncisos como sus iguales, sentándose en la misma mesa con ellos. Desafortunadamente, los representantes de Jacobo llegaron después y le persuadieron a él y a Bernabé de que no comieran junto a los gentiles, aun cuando aceptaban que los gentiles no fueran obligados a circuncidarse. Puede ser que les requiriera observar la dieta kosher como requisito para compartir una misma mesa. Esto fue interpretado por Pablo como una coerción de tipo social, para persuadir a los gentiles a “judaizarse”. El silencio que guardaba Pablo sobre el resultado de esa confrontación con Pedro y los representantes de Jerusalén, nos sugiere fuertemente que perdió la viva discusión que se suscitó al respecto.

Como resultado, Pablo se lanzó a una predicación independiente, desvinculado de Antioquía. Entre sus logros estuvo el de fundar o predicar a iglesias de galos, quienes (según Pablo), le trataron como un ángel o como a Cristo mismo. A pesar de esta hermosa experiencia, tras él, le seguían los “falsos hermanos”, difamándolo, acusándole de ser un falso apóstol, de no seguir el acuerdo entre ambas congregaciones y de haber retado la autoridad de Pedro y Jacobo en Antioquía. En Gálatas, Pablo quería aclarar el récord a las congregaciones de galos en Asia Menor: los “falsos hermanos” querían judaizarles, que era un rechazo a “su evangelio” y que si se circuncidaban, iban a privarse de la gracia especial otorgada por el Mesías a los gentiles. El hecho de que no volvemos a saber más nada de los galos en sus cartas auténticas o pseudoepígrafas, es una fuerte evidencia de que Pablo terminó siendo rechazado por estas congregaciones.

Si la epístola a los gálatas no fue escrita por Pablo, ¿qué sacaría el autor de ofrecer tantos detalles, tanto de lo ocurrido en Jerusalén y Antioquía, como detalles de dentro de las congregaciones gálatas y que fácilmente sería desmentido por sus congregaciones? Si el autor de la carta estuviera mintiendo, nos imaginamos a algún gálata diciendo: “¿Y cuándo Pablo estuvo aquí? Nosotros no reconocemos la autoridad de un ‘Pablo’ que nunca nos ha visitado.” Como lo que busca todo autor es convencer a sus lectores, es difícil pensar que Gálatas sea una falsificación.

Contrástese Gálatas (o cualquiera de las cartas auténticas) con las que sabemos que no son auténticas (e.g. Colosenses, Efesios, 1 y 2 Timoteo). Estas suelen ser mucho más desapasionadas, notablemente más genéricas, que parecen más tratados de teología, dando recomendaciones abstractas sin aludir a incidentes específicos dentro o fuera de sus comunidades.

Dado este panorama, no es razonable dudar la autoría de las cartas auténticas. La mejor explicación de lo que contienen es que, efectivamente, fueron escritas por Pablo.

La historia importa

Ruinas de la villa de Betsaida.
Ruinas de la villa de Betsaida, Israel (2011). Foto cortesía de Petr Brož. (CC-BY 3.0 Unported)

Una vez más, el propósito de este escrito no es tratar el problema de la historicidad de Jesús, sino, más bien, cómo algunos mitistas malentienden la noción de “fuentes independientes”. Detrás de ese malentendido, hemos visto que se esconde una visión errada de cómo los historiadores forjan la historia y cuáles son los criterios que verdaderamente se utilizan a la hora de identificar testimonios independientes. Noten que no he acusado a todos los mitistas de este problema, sino a muchos de los que pululan por las redes sociales o que no son profesionales en historia, pero que diseminan mala información entre círculos ateos, agnósticos y humanistas.

Un ejemplo claro de ello es Mythicists Milwakee, tal vez uno de los centros ateos y mitistas más conocidos. No hay disputa alguna en torno a la loabilidad ética de sus principios, pero se arruina cuando se apoyan en la autoridad de personas como Acharya S. (D. M. Murdock). Esta organización se estableció inspirada por un vídeo mal investigado, disparatero y con información fraudulenta, el primer vídeo de Zeitgeist, de Peter Joseph.

El hecho de que el Comité de Investigación Escéptica (CSI), del Centro para la Investigación (CFI), en un momento dado, escogiera a Robert Price para enseñar a sus miembros crítica bíblica es preocupante. Según Price admite abiertamente, él no coincide en nada, con sus pares (lo dijo una, otra y otra vez). En cualquier otro caso (como en el caso del designio inteligente, como en el del negacionismo del cambio climático, etc.), esto levantaría una bandera roja muy grande en la mente de los escépticos más profesionales. Sin embargo, por alguna razón, permiten esa excepción. Aclaro, que soy miembro y apoyo muy activamente los esfuerzos del CFI en general, pero no por esto, dejo de denunciar que algo que está mal en el mundo escéptico.

Nota adicional: Durante el debate entre Bart Ehrman y Robert Price, me llamó la atención que este último dijera que nadie sabe por qué hay un consenso sobre cualquier tema en la erudición bíblica. Esto me sorprendió. Personalmente, no soy biblista y, en cualquier caso, sería erudito bona fide (o, al menos, amateur), pero, todo lo que tiene que hacer alguien para saber la postura general consensuada o mayoritaria en torno a un tema y las razones para ello es leer los comentarios profesionales actualizados. Un comentario responsable hace una revisión de la literatura en general sobre frases o versos bíblicos. Otra manera, es leer introducciones profesionales muy bien elaboradas del Nuevo Testamento o libros de la Biblia y allí tendrán un panorama de lo que ocurre. Esto no es nada difícil y cualquier persona suficientemente instruida en la academia lo puede hacer.

Cada vez que se circulan documentales totalemente descabellados (que Jesús fue una fabricación del Imperio Romano, que Jesús era Horus, etc.) por organizaciones ateas, humanistas o escépticas, estamos abonando a la pseudociencia, específicamente en la forma de pseudohistoria. Aunque no todos los mitistas acepten las posturas más absurdas, en general, el público adolece de ignorancia en torno a cómo funciona el proceso historiográfico de la Antigüedad y del bíblico en particular. El no tener, al menos, alguna idea de tales procedimientos, hace que mucha gente del público reciban versiones del mitismo o variantes ingenuas del historicismo con los brazos abiertos.

Aun así, recibo de muchos ateos, agnósticos y humanistas la siguiente respuesta: “… pero eso no importa. ¿Hace alguna diferencia si Jesús existió o no?” Esta pregunta, en extremo ingenua, se olvida de algo que suele decir el mantra Sam Harris: “Las ideas tienen consecuencias”. Al igual que el movimiento del designio inteligente con la biología, el hecho de que existan movimientos mitistas (no son círculos académicos), ya crea una fuerza social que, sea por presión de grupos o por diseminación en los medios, promueve el ignorar por completo los valiosos trabajos arduos de miles de eruditos del pasado y del presente, para prestarle atención a dos o tres “autoridades”. Estos poquísimos académicos (Robert Price y Richard Carrier) o pseudoacadémicos (Acharya S, Frank Zindler, Timothy Freke, Peter Gandy y Tom Harpur) que se ven con excesivo beneplácito, en la mente de mucha gente, les da el visto bueno ideológico para desdeñar y, en ocasiones, denigrar a aquellos que favorecemos el historicismo … que, da la casualidad, es lo que favorece el 99.99% de los expertos en el campo. En algunos casos, se tiene la impresión errónea de que, para ser escéptico, hay que adoptar el mitismo (algo que, afortunadamente, algunos mitistas aclaran que no es correcto). Si los mitistas desean ganar su argumento, tiene que ser en la discusión académica y las revistas debidamente arbitradas y de prestigio, no en la opinión de un público que ignora todas las complejidades de la historiografía.

Esta entrada en el blog, no tiene la intención de afirmar que toda forma de mitismo es ilegítima. Algunas parecen viables, pero no la inmensa mayoría. Para poder discutir las versiones más serias, se requiere, al menos nivelar la discusión pública (en la academia prácticamente no hay debate alguno en cuanto al tema). Esa es la intención de esta entrada en el blog. Trata específicamente del problema de qué es lo que significa una “fuente independiente” y por qué el Nuevo Testamento, con sus virtudes y serios defectos, sí nos puede proveer varias de esas fuentes independientes y ver cómo se identifican y cómo proceden a cualificarse.

Una vez se equilibre el llamado “debate” en relación con este asunto, podemos sentar las bases para una mejor discusión del tema.

Referencias

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Bermejo Rubio, Fernando. La invención de Jesús de Nazaret. Historia, ficción, historiografía. Ed. Google Books, Siglo XXI, 2018.

Brown, Raymond. El Evangelio y las cartas de Juan. Desclée de Brower, 2010.

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Ehrman, Bart D. Did Jesus Exist? The Historical Argument for Jesus of Nazareth. HarperCollins, 2012.

—. Jesús no dijo eso. Los errores y falsificaciones de la Biblia. Crítica, 2007.

—. Misquoting Jesus. The Story Behind Who Changed the Bible and Why. Ed. Kindle, Harper Collins, 2005.

Epp, Eldon Jay. “Why Does New Testament Textual Criticism Matter? Refined Definitions and Fresh Directions”. Expository Times, vol. 125 no. 9 2014, pp. 417-431. doi: 10.1177/0014524614530796.

Jones, Terry y Alan Ereira. Terry Jones’ Barbarians. Ed. Kindle, BBC, 2007.

Komoszewski, J. Ed, M. James Sawyer y Daniel B. Wallace. Reinventing Jesus. How Contemporary Skeptics Miss the Real Jesus and Mislead Popular Culture. Kregel, 2006.

Meier, John P. Un judío marginal. Verbo Divino, 2010. 5 vols.

Orlando, Robert. Apostle Paul. A Polite Bribe. Cascade, 2014.

Pervo, Richard I. The Mystery of Acts. Polebridge, 2008.

Piñero, Antonio. “El relato de la Pasión de Jesús. Historia y leyenda”. En Piñero y Segura, pp. 137-162.

Piñero, Antonio y Eugenio Gómez Segura. La verdadera historia de la Pasión según la investigación y el estudio histórico. EDAF, 2008.

Price, Robert M. The Amazing Colossal Apostle: The Search for the Historical Paul. Signature, 2012.

Robinson, James, Paul Hoffman y John Kloppenborg. El documento Q. Sígueme, 2002.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.

—. Evangelio y cartas de Juan. Mensajero, 2013.

—, traductor. Nuevo Testamento. Sal Terrae, 2015.

Walker, William O. “Galatians 2:7b-8 as a Non-Pauline Interpolation”. The Catholic Biblical Quarterly, vol. 65, núm. 4, octubre de 2003, pp. 568-587

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¿Qué sabemos históricamente del nacimiento de Jesús? – 3

Serie: 1, 2

San Mateo
San Mateo, representado con un hombre alado, según una ilustración en miniatura, Grandes Heures de Ana de Bretaña, Reina consorte de Francia. (1477-1514).

Como hemos visto en la entrada pasada, el Evangelio de Mateo tiene unas características particulares que nos revelan bastante de la cosmovisión de su autor anónimo, al que hemos denominado “Mateo” (entre comillas) y al público judeohelenista al que se dirigía.

Repasemos en torno al tema:

  • “Mateo” sostenía una visión de la salvación muy parecida a la de Pablo. Los dos pensaban que la salvación se extendería a los gentiles y que, junto a los israelitas como colectivo, se restauraría Israel con sus doce tribus, bajo el reinado del Mesías (el Reino “de los cielos”).
  • Aun así, hizo una variante de esa soteriología: los gentiles convertidos del paganismo al judaísmo vía la rama cristiana, sustituirían a los judíos que no aceptaron a Jesús como su Mesías.
  • Como resultado de la Reunión de Jamnia y el incremento de tensión entre el fariseísmo y el cristianismo, “Mateo” comenzó a establecer una relación más cercana entre las autoridades del judaísmo y el fariseísmo.
  • “Mateo” culpaba de la destrucción de Jerusalén (70 CE) a las autoridades y la población judía que no aceptaba a Jesús como su Mesías.
  • El evangelio que escribió aspiraba a convencer a los judeohelenistas de que Jesús era el Mesías.
  • El escrito también quiere demostrar que Jesús llevó la Ley Mosaica a su culminación.

Dado este panorama, es menester señalar que “Mateo” va mucho más allá que estos puntos mencionados:

  1. Jesús cumple con todas las profecías referentes al Mesías. “Mateo” citaba de la Biblia griega, la Septuaginta, entre otras versiones griegas, o las parafraseaba o las interpretaba. De todos los Evangelios, él era el que más citaba la Biblia Hebrea. De las citas, 12 de estas las trataba como profecías, de las cuales, algunas aparecen en la narración de la infancia de Jesús (Mt. 1:22-23; 2:5-6,15,17-18,23).
  2. “Mateo” también deseaba presentar a Jesús como mejor que cualquier otro patriarca y figura del Antiguo Israel, específicamente, Moisés. En un caso específico, reunía varios dichos de Jesús que encontramos en el Evangelio de Marcos y en el documento Q, en el llamado “Sermón de la Montaña”. Recordando que en el Monte Sinaí, Yahveh legisló vía Moisés la Torah; en el Evangelio de Mateo, Jesús hacía continuas referencias a la Ley Mosaica para “llevarla a la culminación” desde el monte. (Mt. 5-7)

Todo este trasfondo nos ayudará a entender qué es lo que se “Mateo” nos presentará el significado profundo de su relato del nacimiento de Jesús.

La Navidad según el Evangelio de Mateo

El final de una genealogía

Comenzamos nuestro análisis por un final, el de la genealogía, la que discutimos en nuestra entrada anterior. Como allá señalamos, de Abiud hasta José, no podemos asegurar la historicidad de los nombres mencionados. (Mt. 1:13-16). En el verso 16, se rompe el patrón de “X engendró a Y” y nos dice lo siguiente:

… Jacob, engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. (Mt. 1:16)

No es casualidad que Jacob sea el nombre del padre de José y abuelo de Jesús. Sin embargo, este verso asoma la trama a la que nos prepara el narrador: Jesús era hijo adoptivo de José, porque María era su esposa. Aun si se hubiera dado ese milagro (¡lo dudamos!), el hecho de que José adoptara a Jesús por hijo, le daba instantáneamente, a este último,  el derecho a su herencia al trono de David y podría considerarse su descendiente. Contrario a lo que se pensaría hoy, en la época de Jesús, todo hijo adoptado heredaba todos los derechos que le correspondía por ser parte integral de la familia. En algunos casos, podía tener mayores derechos que los hijos de sangre. Este fue el caso de Octavio Augusto César cuando fue adoptado por Julio César; cuando este murió, heredó todos los derechos por parte de su padre adoptivo. Por otro lado, Cesarión, producto del acto sexual entre Cleopatra y el gran dictador popular, no heredó ninguno de esos derechos. (Peppard 31-85)

Por otro lado, nos insinúa el evangelista, que María, la madre de Jesús, quedó embarazada por obra de Dios.

El relato mateano

Los sueños de José

El sueño de José, por Rembrandt (1645-1646).
El sueño de José, por Rembrandt (1645-1646). Imagen cortesía del Gemäldegalerie, en Berlín, Alemania.

Comienza el relato propiamente:

El nacimiento de Jesucristo fue así. Habiendo sido desposada María, su madre, con José, antes de convivir ellos se encontró encinta del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla públicamente, decidió repudiarla secretamente. Pero, considerando él estas cosas, he aquí que un ángel del Señor se le apareció en un sueño, diciendo:

—José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, pues lo que fue engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, pues él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mt 1:18-20)

Esto recuerda fuertemente a José, el patriarca, quien había recibido mensajes de Yahveh en sueños. El hecho de que José haya sido hijo de Jacob (al final de la genealogía), refuerza este recuerdo; el patriarca José era hijo del patriarca Jacob. (Gén. 35:24; 37:2-11) ¿Qué significa esto? Que “Mateo” está modelando el relato de la infancia a los patrones que encontró en la Biblia Hebrea.

No solo eso, como indicamos recientemente, también modela el relato de tal manera que Jesús cumpliera ciertas profecías. Eso es lo que vemos en el siguiente pasaje:

Todo esto ha sucedido para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, al decir:

He aquí que la virgen estará encinta

    y dará a luz un hijo,

y le pondrán por nombre Emmanuel

—que significa: Dios con nosotros—. (Mt. 1:22-23)

Es decir, que Jesús fue concebido milagrosamente en el vientre de María para que se cumpliera una profecía del libro de Isaías (7:14). Para “Mateo”, Jesús nació de una virgen, porque así lo dijo Isaías en tiempos antiguos.

Quisiera señalar dos cosas. En primer lugar, aquí, el autor del Evangelio quiere contrastar el nombre “Emmanuel” con el de “Jesús”. El ángel de Dios da la instrucción a José de que nombrara “Jesús” al bebé que María daría a luz, porque “salvará al pueblo de sus pecados”. (Mt. 1:21) En las palabras del ángel,  tenemos la típica teología vicaria paulina en el Evangelio de Mateo. El nombre “Jesús” que encontramos en nuestras Biblias es la forma castellanizada de “Jesous” (Ἰησοῦς) en griego, o “Yeshua`” (יֵשׁוּעַ‬) en hebreo. “Yeshua`” es una contracción del nombre hebreo “Yehoshua`” (יְהוֹשֻׁעַ), la forma hebrea de nuestro “Josué” en castellano y que significa “Yahveh salva” o “Yahveh es ayuda”. (Brown, El nacimiento 143; Luz I: 136; Nolland 98)  “Mateo” estaba aprovechando el nombre muy común en el siglo primero EC en la región de Palestina, para darle un giro mesiánico y vicario.

Lo segundo que hay que indicar es que Isaías no dijo originalmente que el Mesías nacería de una virgen. En hebreo, la profecía original nos dice lo siguiente:

Volvió Yahveh a hablar [al rey] Ajaz en estos términos … [por boca de Isaías] “Escucha, pues, heredero de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: Mirad, una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel. Comerá cuajada y miel hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio de esos dos reyes que tanto temes. Pero Yahveh atraerá sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre días como no los hubo desde aquel en que se apartó Efraín de Judá. (Is. 7:10, 13-17)

Hoy día se sabe que la palabra hebrea para “doncella” o “mujer joven”, “`almah” (עַלְמָה), no significa “virgen”. En este caso, “doncella” quiere decir una joven recién casada, pero no nos dice nada de su estatus de virginidad. El contexto del pasaje nos ayuda a entender la profecía. El rey Ajaz, rey de Jerusalén, tenía que lidiar con el problema del sitio de parte de dos ejércitos, uno de Aram y otro de Israel. Ellos deseaban forzar a Judá a aliarse con ellos contra la amenaza que representaba Asiria. Cuando Isaías hablaba de una doncella encinta, no estaba refiriéndose al Mesías, sino al  hijo del rey, que sería Ezequías. Eventualmente, como se sabe históricamente, este llevaría a Jerusalén a una victoria contra los Asirios. El nombre “Emmanuel” es simbólico para denotar la presencia de Dios entre su pueblo. (Isaías 7-8; 2 Re. 18-19; 2 Cro. 28-32) Partiendo de esa perspectiva, la doncella que estaba embarazada no era otra que la esposa del rey con la que acaba de casarse.

¿De dónde, pues, viene la convicción mateana de que la profecía de Isaías hablaba de “virgen”? De un equívoco a la hora de traducir al griego. La versión de la Septuaginta tradujo “`almah” al griego, usando el término “parthénos” (παρθένος), que significa “doncella”, pero también quiere decir “virgen”. En el tiempo de “Mateo”, “parthénos” solo quería indicar a una joven que nunca ha llevado a cabo el acto sexual.

Acordémonos que uno de sus objetivos con su Evangelio: convencer a los demás judeohelenistas de que Jesús era el Mesías, porque él cumplió con todas las profecías referentes a esta figura escatológica. Desgraciadamente, para él, eso no es lo que dice el texto en hebreo y se dejó llevar por su comprensión griega, su contexto social y el significado cotidiano de la palabra “parthénos“. (Brown, El nacimiento 143-153; Nolland 98-101)

Antes de continuar, quisiera volver brevemente al orden Jacob-José, de la genealogía. Ya hemos visto que esta relación genealógica se modela según el orden de los patriarcas del Génesis. Ahora bien, tenemos una pregunta, después de José (el patriarca), ¿cuál fue la siguiente figura máxima después de la muerte? Respuesta: Moisés. Y eso es lo que nos va a dejar ver “Mateo”.

Finalmente, quisiera comentar algunos aspectos del contenido del pasaje citado. Cuando afirma que José era “justo”, lo que significa es que era un hombre recto, cuya conducta general era plenamente consistente con lo requerido por la Ley de Moisés y cuyas motivaciones eran benignas en relación con María, su prometida. José genuinamente pensaba que ella había cometido adulterio, por lo que traicionaba su arreglo prenupcial de fidelidad que se esperaba de ella, pero deseaba repudiarla “en secreto”.

Este episodio refleja ciertas tradiciones sobre Moisés que existían en la época de “Mateo”. Encontramos una de estas, en una obra conocida como Antigüedades bíblicas, atribuida falsamente a Filón (por lo que, usualmente, se le llama Pseudo-Filón). Según este, Amram, padre de Moisés, rehusaba rechazar a su exposa, Yoquébed, a pesar de las amenazas del faraón de matar a niños hebreos (véase Éx. 1:8-16). Por eso, Dios, le recompensó con la protección de sus hijos. También le  reveló en sueños a Miriam (la hermana de Moisés) que su hermano por nacer sería lanzado al río en una canasta, pero salvado de las aguas. Hay otra versión, en las Antigüedades judías de Flavio Josefo, en la que Amram le rogaba a Dios que le protegiera a su familia ante la amenaza del faraón. Dios le consoló al revelarle que tuvieran el niño. (Flavio Josefo I: 108-110, II:210-216) Sin embargo, hay otras versiones populares, que aparecen en ciertos targumim (textos que traducían y ampliaban versos de la Biblia Hebrea) y midrashim (textos que interpretaban la Biblia Hebrea), en los que parece que Amram había repudiado a su de su esposa, debido a su temor a las amenazas del faraón, pero que Dios le había exortado a unirse a ella otra vez. Esto es así en el Targum de Pseudo-Jonatán (ca. siglos IV-IX EC), un texto que recoge varias tradiciones antiguas, algunas de ellas que, probablemente, circulaban en la época de “Mateo” (Borg y Crossan 107-112; Luz I: 136-138; Nolland 98-99)

En otras palabras, al adoptar tradiciones asociadas a Moisés, la estructura y el contenido de esta narración nos preparan para presentar a Jesús como un segundo Moisés.

Herodes el Grande y los Magos de Oriente

La adoración de los magos, por Giotto di Bondone.
La adoración de los magos, por Giotto di Bondone (1304). La estrella de Belén está representada por un cometa, probablemente inspirada probablemente por ver al Cometa Halley en 1301. Por esta razón, inspirándose en esta pintura, la Agencia Espacial Europea le llamó “Giotto” a uno de los satélites destinados a estudiar el cometa en 1986. 

Acto seguido, nos dice el Evangelio de Mateo que, unos “magos” llegaron a Jerusalén desde “Oriente”, diciendo que el “Rey de los Judíos” había nacido, que habían visto su “estrella” y querían “postrarse ante él”. (Mt. 2:1-2)

¿Quiénes eran “magos”? No son reyes de distintas partes del mundo, como suele pensarse. Recordando que “Mateo” escribe en un ambiente helenístico, desde esa perspectiva, ellos eran, más bien, unos sabios persas, seguidores del zoroastrianismo que interpretaban los astros y practicaban la adivinación. Hay dos razones para que “Mateo” introduzca este extraño episodio. En primer lugar, en vez de anunciar el nacimiento del Mesías a los judíos o al mismo rey Herodes, Dios decidió revelárselo primero a los gentiles, a los paganos. El hecho de que siguieran a una estrella desde Oriente, hace alusión a un texto del libro de Números:

de Jacob avanza una estrella,

un cetro surge de Israel. (Núm. 24;17)

Herodes le preguntaba a los “sacerdotes jefes y letrados”,  dónde se suponía que nacería el Mesías, a lo que respondieron, Belén de Judea. Sus conclusiones se basaban en la siguiente profecía:

Y tú, Belén, tierra de Judá,

     de ningún modo eres la más pequeña

          entre los príncipes de Judá.

     Pues de ti saldrá un jefe,

          que pastoreará a mi pueblo Israel. (Mt. 2:6)

Estos versos son una mezcla de dos pasajes distintos: 2 Sam. 5:2 y Miq. 5:1, una fusión que, sin duda, llevó a cabo el autor del Evangelio de Mateo.  En otras palabras, para él, Jesús debía nacer en Belén por ser la Ciudad de David, su ancestro por vía paterna, porque era el nuevo David, futuro Rey de los judíos. Herodes, comprendiendo muy bien la situación, envió a los Magos a Belén con el objetivo último de encontrar al niño y matarlo.

Ellos fueron conducidos por la estrella a la casa de José, María y Jesús y le presentaron oro, incienso y mirra. Este acontecimiento recuerda a dos pasajes, uno del Trito-Isaías y, el otro, del Cantar de los Cantares:

¡Álzate y brilla, que llega tu luz, la gloria de Yahveh amanece sobre ti! … Caminarán naciones a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora…. Un sinfín de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos vienen de Sabá trayendo oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahveh. (Is. 60:1,3,6)

¿Qué es eso que sube del desierto, parecido a columna de humo, sahumado de mirra y de incienso, de polvo de aromas exóticos?

Es la litera de Salomón, escoltada por sesenta valientes, la flor de los valientes de Israel… (Ca. 3:6-7)

En otras palabras, “Mateo” deseaba dramatizar el cumplimiento del hecho de que, desde la misma infancia de Jesús, los paganos han reconocido al futuro Rey de Israel. Gracias a los Magos, se cumplía la expectativa apocalipticista de que, al final de los tiempos, los pueblos peregrinarían a ofrecer al Rey de ascendencia davídica y salomónica, oro, incienso y mirra. Este es el sentido de la visita de los Magos y sus dones, según nos lo narra el evangelio. (Luz I: 136-137)

La matanza de los inocentes

La masacre de los inocentes, de Nicolás Poussin.
La masacre de los inocentes, por Nicolás Poussin (ca. 1626-1627). Imagen cortesía del Petit Palais, París, Francia.

Los Magos son advertidos en sueños desviarse de su camino para no ir a Jerusalén a donde Herodes. Esta decepción llevó al rey a llevar a cabo una de las más famosas masacres conocidas, el llamado “asesinato de los inocentes”.

Un ángel le exortó a José, en sueños, que se levantara y huyera con su familia a Egipto, ya que Herodes planificaba matar al niño. Nos dice “Mateo” que la familia se quedó allí hasta que Herodes murió. Eso cumplía la profecía.

Desde Egipto llamé a mi hijo. (Mt. 2:15)

Este pasaje cita al profeta Oseas (Os. 11:1), refiriéndose, no al Mesías, sino al pueblo de Israel.

Dándose cuenta de la decepción de los Magos, Herodes ordenó a matar a todos los niños de Belén de dos años para abajo. Esto se hizo para que se cumpliera una profecía de Jeremías (Jer. 31:15):

Una voz se oyó en Ramá,

     mucho llanto y lamento:

Raquel llorando a sus hijos,

     y no quería ser consolada,

          porque no existen. (Mt. 2:18)

Esto recuerda mucho a la matanza del faraón a los niños hebreos, en su época de cautiverio en Egipto y del que se salvó Moisés. (Éx. 1:8-22) Sin embargo, aquí entran de nuevo las tradiciones judías populares de la época de “Mateo” y que están documentados muchos siglos más tardes en el obras tales como el Targum de Pseudo-Jonatán. En esta versión, el faraón tuvo un sueño que indicaba, según sus consejeros “magos”, el nacimiento de algún niño que representaría una amenaza a Egipto, por lo que mandó a matar a los niños. Evidencia de que este tipo de historias se estaba circulando, la encontramos en la obra de Flavio Josefo, contemporáneo a “Mateo”, que nos presenta otra versión de este mismo relato:

Cuando nuestros antepasados se encontraban en esta situación, sobrevino un motivo del siguiente tenor que incitó aun más a los egipcios a llevar a cabo el aniquilamiento de nuestra raza: uno de los escribas sagrados (pues estos son duchos en atinar la verdad de lo que vaya a acontecer en el futuro) anunció al rey que por aquellas fechas nacería entre los israelitas un niño que, de adulto, reduciría el poderío de los egipcios y elevaría el de los israelitas, y que superaría a todos en virtud y se granjearía una fama imperecedera. El rey cogió miedo y, por consejo del escriba, mandó aniquilar a todos los niños varones nacidos entre los israelitas arrojándolos al río, y para ello ordenó a las comadronas egipcias que vigilaran de cerca a las mujeres hebreas parturientas y que estuvieran atentas a sus partos. (Flavio Josefo I: 107; II:205-206)

Cabe señalar que, a pesar de que Josefo menciona a Herodes el Tetrarca en sus obras, se mantiene extrañamente silente con relación a una matanza tan impactante como la de los niños en Belén. El hecho de que no recuerde un evento que esperaríamos memorable, señala que este relato no es histórico: no hay testimonio independiente de los Evangelios que corrobore la matanza de los inocentes y todo indica que el autor del texto estaba basándose en variantes del relato del nacimiento de Moisés que eran bien conocidas en aquella época. (Borg y Crossan 139-140)

De Belén, vía Egipto, a Nazaret

La huida a Egipto, por 
Adam Elsheimer.
La huida a Egipto, por Adam Elsheimer (1609). Imagen cortesía del  Alte Pinakothek, en Múnich, Alemania.

La selección de Egipto como lugar de escape para la familia de Jesús, refuerza su asociación con el relato de Moisés. Sin embargo, esta huida de la familia es al revés de la del gran levita. El Evangelio de Mateo pone a Jesús y su familia huyendo hacia Egipto, cuando Moisés tuvo que salir huyendo de Egipto. Ocurre la masacre de los inocentes y, poco después, muere Herodes, por lo que José es informado en sueños de que podía regresar a “Israel”. Sin embargo, al darse cuenta de que uno de los hijos de Herodes, Arquelao gobernaba Judea, decidió terminar en Nazaret. (Mt. 2:19-23) Esto ocurrió para que se cumpliera una profecía:

Será llamado nazareno. (Mt. 3:23b)

La pregunta es, ¿dónde se encuentra profecía en la Biblia Hebrea o, en particular, la Septuaginta?  Muy buena pregunta, nadie sabe. Algunos exégetas piensan que “Mateo” se estaba refiriendo a un pasaje en Jueces en torno a la dedicación de Sansón al nazireato. (Jue 13:5,7)  Sin embargo, ser “nazireo” no es lo mismo que ser “nazareno”. Como indicamos en la primera parte de esta serie, el nazireato era una forma de dedicación a Yahveh (Núm. 6), una que Jesús no asumió, dado que él llevó a cabo actividades prohibidas para los nazireos (e.g. beber vino). Jesús era llamado “Nazareno” porque provenía de Nazaret.

¿Cuál es el propósito de este pasaje? Bien sencillo. Así como Moisés huyó de su pueblo para salvarse y, poco después, regresó para rescatarlo, Jesús huyó a Egipto para salvarse, pero regresó a “Israel” para salvarle. Sin embargo, “Mateo” sabía que Jesús creció y vivió en Nazaret, no en Belén. ¿Cómo resolvemos este problema? Regresando a “Israel” vía Galilea, en la aldea de Nazaret, usando como argumento que un hijo de Herodes, Arquelao, estaba gobernando Judea, ignorando por completo (muy convenientemente) que en Galilea estaba gobernando Antipas, otro hijo del monarca. Así, en la narrativa, se resuelven dos problemas en una solución.

Observaciones adicionales de la narración del Evangelio de Mateo

De lo que hemos observado, se puede ver de manera concluyente que el relato de la Navidad provisto por el Evangelio de Mateo es producto de la imaginación.

Aun así, ¿puede darnos alguna información histórica? Muy poca. Partiendo de los detalles que nos da, podemos sacar una fecha tentativa del nacimiento de Jesús. Estos acontecimientos supuestamente ocurrieron en las postrimerías del gobierno de Herodes el Grande, quien murió en el año 4 AEC. Por otro lado, él mandó a matar a los niños de “dos años para abajo”, lo que puede indicar que Jesús pudo haber nacido entre el periodo del 7 al 6 AEC. Esta fecha será importante en nuestra discusión de la versión lucana de la Navidad. Por lo pronto, es imposible asegurar que esta haya sido la fecha aproximada del nacimiento de Jesús, dado el contenido altamente legendario e históricamente inverosímil de la narración mateana.

El consenso entre los expertos del Nuevo Testamento es que todo esto representa un problema histórico enorme:

  • Antes de Mateo, no hay testimonios independientes (cartas de Pablo, el Evangelio de Marcos, Q, entre otros) que corroboren el nacimiento de Jesús en Belén. Parece ser que este fue el resultado de un recurso literario para vincular a José y su familia con su ancestro, el rey David, para reforzar la idea de que Jesús era un segundo David.
  • A pesar de los serios intentos de astrónomos de vincular la estrella de Belén con algún fenómeno astronómico, el texto es claro de que se trata de un objeto milagroso que se movía en el cielo y “se detuvo sobre” la casa de la familia de Jesús.
  • De acuerdo con el texto, cuando los Magos llegaron a Belén, se estremeció Herodes “y toda Jerusalén” con él. Sin embargo, no hay fuentes independientes que puedan confirmar este acontecimiento, a pesar de haber sorprendido a toda una ciudad.
  • Es inverosímil que Herodes hubiera enviado a los Magos a ver al recién nacido “rey de los judíos” sin, al menos, haber enviado también algún espía. 
  • No es verosímil que Herodes hubiera llevado a cabo el asesinato de los inocentes sin que, al menos, Flavio Josefo registrara tal acto. Sí, es verdad de que el monarca sería capaz de hacerlo (como argumentan algunos apologistas), Josefo nos cuenta de cómo Herodes mismo asesinó a algunos de sus hijos por intentar derrocarle. Es más probable que “Mateo” modeló su relato según las narraciones que circulaban sobre Moisés en su tiempo.
  • Aunque sea obvio señalarlo, partiendo de un naturalismo metodológico en la historia, es genéticamente imposible que María hubiera quedado embarazada de un hijo varón, sin haber llevado a cabo un acto sexual con un varón. Alguien tuvo que aportar el cromosoma Y. 

Como indiqué al comienzo del primer artículo de esta serie, hay un error constante en nuestros nacimientos que colocamos en Navidad, al menos desde tiempos de Francisco de Asís. Vean este y adivinen cuál.

Un nacimiento
Imagen obtenida de este portal. Desconozco su autoría.

¿Lo ven?

Si no lo logran ver, aquí están algunos errores:

  • Los Magos aparecen como “reyes” de distintas naciones, que se distinguen entre sí por el color de su piel y su indumentaria.
  • Los “reyes” son tres, se cuentan solo por los dones al niño Jesús.
  • La estrella de Belén se posa sobre un pesebre.
  • Los “reyes” visitan a la familia en un pesebre. 
  • En “Mateo” no hay ovejas, ni pastores ni anuncios angelicales.

El Evangelio de Mateo no menciona en absoluto un “pesebre”, este es mencionado solo en el Evangelio de Lucas que, como veremos, no menciona los Magos de Oriente. Para “Mateo”, originalmente, la familia de Jesús vivía en Belén y tenían una casa allí.

Finalmente, llama poderosamente la atención que la narración gira alrededor de José, quien, por homonimia, es asociado al patriarca. Sin embargo, María queda relegada como persona y solo tiene dos funciones: una para cumplir una profecía y para ser madre de Jesús. Por objetivos puramente literarios, fuera de estos dos aspectos, “Mateo” no tiene interés alguno por ella. Esto contrasta marcadamente con el relato lucano (Nolland 93)

Valor literario

El hecho de que no sea histórico en algún sentido, no significa que no tenga valor literario o religioso. Nuestra misión principal en esta serie es buscar aquí lo que es rigurosamente histórico. Por otro lado, como humanista (en el sentido de las Humanidades), no debemos pasar por alto la riqueza literaria y artística de esta obra.

Desde nuestra entrada pasada hasta ahora, hemos visto cómo “Mateo” (quien sea que haya sido) utilizó diversos recursos literarios, tales como el constante uso de números durante la narración. El catorce evoca el aspecto real de Jesús como descendiente de David y futuro Mesías que gobernará a Israel y las demás naciones. Además, hay cinco sueños que tiene José y cinco cumplimiento de profecías. El número cinco se asocia a la Ley Mosaica, la Torah, que componen actualmente los cinco primeros libros de la Biblia Hebrea. Esto alude muy bien al hecho de que la Torah se cumple con Jesús y que este se presenta como un segundo Moisés. (Borg y Crossan 48-49) Como hemos visto, la adopción de las estructuras y temas narrativos de targumim y midrashim, refuerzan esta misma idea.

El futuro establecimiento del “Reino de los cielos” (como “Mateo” le llama) en Israel y el tributo que le darán las naciones de la Tierra se prefiguran en la historia de los magos de Oriente. También adopta la posición postpaulina de que los gentiles serán integrados a la salvación y que aquellos judíos que no aceptaron a Jesús, no. A la misma vez,

En suma, muchos exégetas han preferido ver los primeros dos capítulos del Evangelio de Mateo como un nuevo midrash hagádico (no en su sentido rabínico posterior pleno). Es decir, estos relatos son una especie de “fábula” o “parábola” muy creativa, inspirada en la Biblia Hebrea, que expande y le da sentido a la historia de Israel y orienta al lector al contenido del resto del escrito y su mensaje. Otros eruditos no están tan seguros que “Mateo” deseara que sus lectores interpretaran su narración de la Navidad como un relato ficticio. En cualquier caso, las narraciones son una introducción (o como dirían Marcus Borg y John D. Crossan, una obertura) al mensaje mateano según hemos expuesto. (Borg y Crossan 36-56; Pagola 49)

Eso no significa que un hombre o mujer de fe busque un significado espiritual de estos textos, de la misma manera que en que inquirimos en textos de historia científica o ficticia para extraer de ellos un eidos, unos valores  o alguna moraleja que nos oriente cotidianamente. En la humanidad, necesitamos mitos (relatos que proveen significado) para interactuar con la realidad. Sin embargo, cuando llegamos al campo de la historia, que procura el mejor conocimiento de lo realmente ocurrido en el pasado, el Evangelio de Mateo no nos lo puede proveer en su relato del nacimiento e infancia de Jesús.

Continuaremos …

Referencias

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Pagola, José Antonio. Jesús. Aproximación histórica. PPC, 2013.

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Theissen, Gerd y Annette Metz. El Jesús histórico. Sígueme, 1999.

Vidal, Senén. Las cartas auténticas de Pablo. Mensajero, 2012.

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Viviano, Benedict. “42. Evangelio según Mateo” en Brown et al., Comentario pp. 66-132.


¿Qué sabemos históricamente del nacimiento de Jesús? – 2

La versión del Evangelio de Mateo

Partes de la serie: 1

Repasando nuestra conclusión de la entrada anterior, la familia de Jesús parece haber vivido por mucho tiempo en Nazaret y la evidencia apunta a que él nació allí y se formó como tékton (τέκτων), es decir, como un artesano, alguien que trabajaba llevando a cabo alguna obra de construcción o carpintería. Su niñez y su juventud no aparentan estar marcados por eventos o acontecimientos sobrenaturales. Todo indica que su infancia y juventud eran, para todos los efectos, tan normal como la de los demás niños y adolescentes de la aldea.

Ya cuando entramos a las narrativas de la natividad de Jesús de los evangelios de Mateo y Lucas, lo que nos choca es lo mucho en que discrepan. La primera discrepancia tiene que ver con la genealogía de Jesús. Hoy, comenzamos a discutir la versión del Evangelio de Mateo.

Trasfondo y contexto del Evangelio de Mateo

Ilustración del evangelista Mateo.
El evangelista Mateo, representado simbólicamente como un hombre alado. Aparece en la Los Evangelios de la Coronación, de la época carolingia, y que ahora se encuentra en el Museo Británico.

El Evangelio de Mateo se escribió posteriormente al de Marcos. Esto significa que, probablemente, fue escrito de cinco a diez años después de dicho escrito. Esto colocaría la fecha aproximada de su composición ca. 80-90 EC. Algunos eruditos todavía suelen pensar que el Evangelio se había escrito como reacción al llamado “Concilio de Jamnia” o “Concilio de Jabneh”, una reunión de rabinos fariseos, que buscaba reformar el judaísmo a partir de la destrucción del Templo de Jerusalén y el final de la Primera Guerra Judía (66-75 EC). La destrucción del recinto sagrado fue un punto de división entre el judaísmo y el cristianismo. Por un lado, el judaísmo llegó a considerarse equivalente al fariseísmo rabínico, que incrementaba su hostilidad contra los cristianos. La documentación cristiana del judaísmo de finales del siglo primero, dan a entender que los seguidores de Jesús eran continuamente expulsados de las sinagogas. Por otro lado, el cristianismo helenizado fue el que sobrevivió todo ese ordeal jerusalemita y veían con hostilidad estas nuevas reformas fariseas. El evangelista Mateo es notorio por elevar significativamente el tono hostil hacia los fariseos en particular, como puros equivalentes a las autoridades judías y culpables de su propia destrucción por haber crucificado al Mesías. (Brown, Introducción I: 248-302; Finkel 233-234, Viviano 66; véase, por ejemplo, Mt. 22:7; 27:24-25)

Nota: Hago la debida aclaración, de que los académicos rechazan abrumadoramente que este supuesto “concilio” en Jamnia maldijera a los cristianos, mediante el llamado Birkat-Ha-Minim (בִּרְכַּת הַמִּינִים). La expulsión de cada vez más cristianos de las sinagogas, no se debe a esta supuesta medida farisea. Hoy día, también se rechaza que hubiera forjado un canon de literatura hebrea (Kimelman; Langer)

Según Raymond Brown, la manera en que se critica el término “Rabí” (rabino) en el texto mateano y su controversia con el fariseísmo, parece corresponder a una etapa temprana del rabinismo posterior a la destrucción de Jerusalén. (Mt. 23:8; Brown, Introducción I: 300-302; Piñero, Guía 353)

El consenso de los especialistas en cuanto autor del Evangelio es que era un cristiano procedente del judeohelenismo, que tenía el griego como su lengua materna, la Septuaginta como texto principal y estaba familiarizado con el hebreo y el arameo. Al igual que el Evangelio de Marcos, originalmente, su libro se publicó anónimamente. Por influencia de Papías y otros, se llegó a pensar que el texto se le debía atribuir al Apóstol Mateo o Leví, aunque esto parece inverosímil. Definitivamente, el escritor no era testigo presencial de la actividad de Jesús. La evidencia textual parece sugerir, más bien, su posible procedencia de alguna congregación de Antioquía. (Brown, Introducción I: 297, 292-301; Vidal, Nuevo Testamento 99)

El Evangelio parece dirigirse a un público judeohelenista y su propósito es el de afianzar la fe cristiana en un momento de crisis posterior a la destrucción de Jerusalén y de convencer a los demás judeohelenistas que Jesús era el Cristo, el Mesías. Además, quería continuar brindando esperanza a creyentes que ya estaban comenzando a dudar del “pronto” regreso de Jesús para establecer su Reino. También vale recordar que estas congregaciones tenían un número cada vez mayor de gentiles, algo que cambiaba la demografía del cristianismo de finales del siglo I (Brown, Introducción I: 297-298; Piñero, Guía 347-352)

Algo que también es muy pertinente mencionar es que, quien haya sido el autor, seguía una versión modificada de la teología de Pablo en relación con los gentiles. Pablo era una apocalipticista que compartía con Jesús una teología de la restauración. Para él, al final de los tiempos, Dios restablecería las doce tribus de Israel como nación completa, que, bajo el Mesías, regiría al resto de las naciones. Para él, sin lugar a dudas, el colectivo de israelitas se convertiría al final de los tiempos y se salvaría colectivamente. Sin embargo, para Pablo, los gentiles convertidos al Mesías mediante la fe en su crucifixión y resurrección, se incorporarían al pueblo de Israel y estarían en un lugar privilegiado como hijos adoptivos de Abrahán (véase Gálatas 3-5 y Romanos 5-15). A pesar de que el autor del Evangelio de Mateo adoptaba bastante de esa teología, hizo una importante modificación: aquellos judíos que no creyeran en el Mesías, serían sustituidos por aquellos gentiles que se salvaran mediante la fe. Esto se puede ver en varios pasajes del Evangelio (e.g. Mt. 8:10-12)

Los expertos, en su mayoría, están de acuerdo de que, a la hora de escribir su Evangelio, el autor utilizó tres fuentes:

  • El Evangelio de Marcos: El evangelista mateano utilizó el Evangelio de Marcos como su fuente principal. Este le proveyó el orden de narración, además de que reprodujo, casi verbatim, bastante de Marcos, pulió su texto, corrigió su estilo y embelleció, modificó, añadió y quitó del original.
  • El documento Q: El documento Q es un texto hipotético que comparte con el Evangelio de Lucas y que no se encuentra en el de Marcos. Este texto parece haber tenido el mismo trayecto que el marcano: Mateo modificó, cambió el estilo, embelleció, quitó y añadió a este. Sin embargo, tales cambios parecen ser significativamente pequeños cuando se le compara a su trato al Evangelio de Marcos. El orden en que aparecen los dichos de Jesús en Q también fue criterio para organizarlos en su evangelio.
  • La fuente M: Esta fuente está constituida por textos que encontramos exclusivamente en el Evangelio de Mateo. Algunas de las secciones pueden ser de fuentes premateanas, algunas escritas u orales y otra parte sustancial parece proceder del autor, (Brown, Introducción I: 286-292; Luz I: 48-52; Piñero, Guía 343)

Viendo este panorama, podemos entender los primeros dos capítulos de Mateo. La narrativa de la genealogía de Jesús y de su nacimiento en Belén, forman parte exclusiva de la fuente M.

Otra cosa importante, hay un consenso entre los estudiosos que el estilo, la estructura de los relatos y los dichos atribuidos a Jesús, no solo lo presentan como el Mesías que cumplió con todas las profecías pertinentes. También, ante la ausencia del Templo, Jesús se nos presenta como un segundo Moisés, que, desde el monte, puede llevar la Ley Mosaica (la Torah) a su plenitud. (Mt. 5:17-18; Piñero, Guía 352-353) Todo este trasfondo, explica lo que encontramos en los primeros dos capítulos del Evangelio de Mateo.

En la siguiente entrada, nos encargaremos de la narrativa de la natividad de Jesús. En esta entrada, solo me ocuparé del asunto de la genealogía.

Problemas históricos de la genealogía de Jesús en el Evangelio según Mateo

La estructura de la genealogía y el propósito del evangelista

Vitral de la Catedral de San Denis
Vitral de la Catedral de San Denis, Francia, que muestra la ascendencia de Jesé, el padre del Rey David y gran parte de los ancestros de Jesús. Autoría de la imagen, desconocida. (CC-BY 2.5)

Para propósitos de la discusión, llamaremos “Mateo” (entre comillas) al autor del Evangelio, aunque concurrimos con el consenso de biblistas, que es muy improbable que Mateo, el Apóstol, fuera su autor.

En primer lugar, cabe destacar el propósito del evangelista con una genealogía de Jesús. Según ese Evangelio, se nos dice lo siguiente:

Todas las generaciones, pues, desde Abrahán hasta David fueron catorce generaciones, y desde David hasta la migración a Babilonia, catorce generaciones, y desde la migración a Babilonia hasta el Mesías, catorce generaciones. (Mt. 1:17)

En otras palabras, el listado se ha hecho según el siguiente esquema:

14 + 14 + 14 = 42

El número catorce es significativo en la Biblia, debido a una gematría, es decir, a que es el número específico del nombre “David”, en hebreo. En la gematría, los nombres hebreos, escritos siempre en consonantes, tenían un valor numérico. El nombre David se escribe, “דוד”. He aquí el valor de cada consonante:

  • “ד” = dalet = 4 
  • “ו” = vav = 6
  • “ד” = dalet = 4 

4 + 6 + 4 = 14

En otras palabras, “Mateo” enfatizaba el hecho de que Jesús era el Mesías, heredero del trono de David y futuro rey cósmico bajo la supremacía de Israel como nación sobre todas las demás. (Brown, El nacimiento 71)

Otros eruditos han resaltado que los tres conjuntos de catorce generaciones, significan seis grupos de siete generaciones. Esto querría decir que, con Jesús, se iniciaría el séptimo conjunto de las siguientes siete generaciones. (Nolland 65–87) Aunque esta perspectiva es fascinante, hay razones por la que muchos piensan que esta interpretación es improbable.

  1. “Mateo” no era explícito al respecto, sino que solo le daba significado al esquema de “3 × 14 generaciones”.
  2. El esquema asociado con David y Abraham se refuerza con el hecho de que ellos dos son mencionados. Con Abraham se afianza su raíz en el pueblo judío y cuya paternidad se extendería (vía el Mesías) a los gentiles. Su estirpe davídica le daría el derecho al trono en el final de los tiempos.
  3. Es muy improbable que “Mateo” nos hable de siete generaciones después de Jesús, ya que el Evangelio sostiene una apocalipticismo en la que el Mesías vendría “pronto” (en muy poco tiempo), no en otras seis generaciones después de su resurrección. (Borg y Crossan 67-76, 84-86; Brown, El nacimiento 61- 64, 70-76; Luz I:125-127)

A pesar de lo mencionado, hay algo extraño en la genealogía mateana. Su esquema no es de 14 + 14 + 14, sino, dependiendo de la perspectiva, puede contarse de manera distinta:

  1. Si se cuentan las generaciones usando el esquema “Fulano engendró a Mengano“, contamos 13 + 14 + 13. “Mateo” contaba a David dos veces, de “Abraham a David” y de “David a la Deportación”. Además, en el último conjunto de generaciones, hay trece generaciones, no catorce.
  2. Si se cuentan solo personas, tenemos el esquema 14 + 14 + 13, este último número debido a que solo hay trece generaciones. (Borg y Crossan 85; Brown, El nacimiento 76-79; Luz I:125)

En cuanto al último grupo de trece generaciones, algunos eruditos como Raymond Brown, intentan explicarlo de la siguiente manera:

Una explicación más convincente remonta la dificultad al comienzo de la tercera sección. Si al final de la segunda sección hubiera leído “Joaquim y a sus hermanos”, entonces tendría que haber aludido después a la generación de Jeconías; “Joaquim engendró a Jeconías”. (Brown, El nacimiento 78)

En otras palabras, parece que “Mateo” omitió una generación en su esquema.

Procedencia premateana de la genealogía

Según la mayoría de los eruditos del Nuevo Testamento, la procedencia de la genealogía es que es una tradición oral premateana. Hay varias razones para sostener esta hipótesis literaria. 

En primer lugar, han logrado identificar como la Septuaginta (la versión griega de la Biblia Hebrea) como la fuente primaria del listado (véase notas de Luz I:122-124). (Brown, El nacimiento 64-65) El uso de este texto es clave para entender muchos aspectos de la narrativa mateana de la concepción y nacimiento de Jesús. Esto significa que el texto era autoritativo para la comunidad a la que “Mateo” dirigía su escrito.

La dimensión oral del texto se puede ver claramente en el hecho de que algunos equívocos que se explican mejor si surgieron de errores típicos de la transmisión oral, es decir, la verbalización del emisor y su recepción por el que lo escucha. Por ejemplo, hubo algún que otro caso de homofonía de nombres (Ozíaz, Ocozías), que pudo haber llevado a la omisión de tres reyes en la genealogía: Ocozías, Joás y Amasías. (Brown, El nacimiento 77; Luz I:125-126)

La historicidad de la genenalogía

Ilustración del árbol de Jesé
Una ilustración del árbol (genealógico) de Jesé, en la Bible des Capucins (ca. 1170-1180). Imagen cortesía de la Biblioteca Nacional de Francia.

Hoy día, hay un acuerdo consensuado entre los estudiosos de que la genealogía de Jesús en el Evangelio según Mateo se basa en la versión de la Septuaginta de listas genealógicas que allí se encuentran: Rut 4:18-22; 1 Cro. 2-3; 2 Cro. 10-36. (Brown, El nacimiento 64-65)

En algunos círculos conservadores y fundamentalistas, se piensa que “Mateo” y “Lucas” tenían a su disposición, la lista ancestral de Jesús. No hay evidencia alguna de ello, como no lo hay de ninguno de los judíos de la época de Jesús. Como dijimos en nuestro artículo anterior, si se alegaba que era descendiente (“hijo”) de David, probablemente pertenecía a la tribu de Judá. Pudiera ser posible que tuviera al rey David como su ancestro milenario, pero eso no se puede aseverar con plena seguridad. No hay evidencia alguna de que los judíos conservaran un listado genealógico fiable por su hogar o en algún tipo de “archivo”.

En cuanto a la dimensión factual de su ascendencia, tenemos el problema de que los historiadores han puesto en duda la existencia de Abraham, sus hijos, nietos y bisnietos. Estos relatos del Génesis, que proceden de diversas fuentes (yahvista, elohísta y sacerdotal), son de naturaleza etiológica, legendaria y que solo procuran dar cuenta de los orígenes de las tribus de Israel y su organización en el área que llegó a conocerse como Palestina. Desde un punto de vista arqueológico, lo más que se puede decir del pasado israelita es que se originó debido a un levantamiento de los estratos más pobres contra la nobleza habitante de las altas planicies, al norte del territorio, llevando posteriormente al establecimiento de una sociedad cuasi igualitaria o comunitarista en toda la región. Al comienzo, rehusaban tener monarcas, sino que designaban jueces, en caso de ser necesario ante la amenaza de grupos hostiles, tales como los filisteos. Esta rebelión contra la gente de las altas planicies, vasalla del dominio egipcio, posibilitó el desarrollo de una reforma agraria que mejor beneficiaba a los habitantes protoisraelitas. (Dever, Beyond 119-243; What Did 98-99, 121-124; Who Were 75-128, 153-221) Dado este hecho, el segmento de la genealogía de Jesús que comienza de Abrahán a Judá y a algunos de sus descendientes, carecen de total historicidad.

Solo podemos hablar de David como personaje histórico, con una plausible verosimilitud de que su padre se haya llamado Jesé. Este rey nacido en Belén, pertenecía a la tribu de Judá, que logró subir al poder ejerciendo coerción militar y religiosa sobre las tribus del norte. Bajo su reinado, logró unir los reinos del norte y del sur en una sola entidad política. (Baden; Dever, Beyond 259-545; Halpern; McKenzie) Salomón y Roboam existieron, sin mucha duda, al igual que los reyes mencionados como sucesores del trono jerusalemita. Después de ello, no tenemos certeza histórica alguna desde Abiud hasta José. 

Hay otros aspectos de esta lista que debemos tener en consideración. Como hemos indicado, por homofonía, “Mateo” brincó tres reyes: Ocozías, Joás y Amasías. También cometió un error cuando afirmaba que Josías engendró a Jeconías, cuando, en realidad, “engendró” a Joaquín y este engendró a Jeconías. (2 Cro. 36:10; Brown, El nacimiento 78) También “Mateo” parece haber confundido al rey Asá con el salmista Asaf, algo que puede deberse también al problema de homofonía. (Mt. 1:7; 1 Re. 15:9; 1 Cro. 16:5-37; 2 Cro. 29:30; Sal. 50:73-83)

Además de eso, algo que ha llamado siempre la atención a los estudiosos desde el principio, la genealogía incluyó la mención de cuatro mujeres extranjeras, a saber, Tamar, Rajab, Rut y la “mujer de Urías” (Betsabé). 

Judá encontró de Tamar a Fares y a Zara … Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, … Jesé engendró a al rey David. David engendró de la mujer de Urías a Salomón. (Mt. 1:3-6)

Han habido muchas teorías en torno a la motivación por la inclusión de estas personas, notorias en la Biblia Hebrea por algunas particularidades controversiales. No era típico añadir a mujeres en genealogías de ascendencia hebrea, así que su mención parece cumplir con alguna función literaria. Tres de las cuatro mujeres no eran israelitas (Tamar, Rajab y Rut), y a la cuarta, que sí lo es, “Mateo” le llama “mujer de Urías”, quien era un hitita, es decir, un extranjero. A pesar de este énfasis en su carácter gentil, el autor mateano quiere hacer de ellas, unas valiosas contribuyentes al nacimiento del Mesías. (Gén. 38:24; Jos. 2:1; Rut 3:1-18; 2 Sam. 11) ¿Por qué las incluye? Por lo que vimos arriba. Como hemos dicho reiteradamente y seguiremos señalando en futuras entradas, el evangelista busca relacionar a los gentiles con la salvación mediante el Mesías. (Borg y Crossan 87-89, 91-94; Brown, El nacimiento 65-69; Brown et al. María 83-87; Luz I:126-130)

Conclusión

Dadas estas y otras observaciones hechas por los eruditos, ¿puede tomarse verbatim el listado genealógico como una verdadera genealogía de Jesús? La respuesta es negativa, no cabe duda de que es una ficción.  El valor histórico de este pasaje radica en su confección por una comunidad judeohelenística cristiana, cuyos miembros gentiles incrementaban, y del valor que le asignaba el Evangelio dentro de la narrativa del texto. Por ende, nos revela la mentalidad y realidad social del autor y las congregaciones a las que se dirigía.

En la siguiente entrada, estaremos examinando la narrativa  del nacimiento de Jesús según el Evangelio de Mateo.

Bibliografía

Baden, Joel. The Historical David: The Real Life of an Invented Hero. HarperOne, 2013.

Biblia de Jerusalén. 4ta. ed. Desclée de Brower, 2009.

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 —. Nuevo Testamento. Sal Terrae, 2015.

Viviano, Benedict. “42. Evangelio según Mateo” en Brown et al., Comentario pp. 66-132.


Actividad humanista en UPR-Mayagüez

Anuncio de actividad, ¿Tu Dios existe?
Anuncio de actividad, ¿Tu Dios existe?

Como anunciamos hace unos días, se llevó a cabo la actividad humanista, ¿Tu Dios existe?, organizada por la Secular Humanist Association de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. Allí, participamos Eva Quiñones, de Humanistas Seculares de Puerto Rico, Gerardo Rivera, Vicepresidente de la Secular Humanist Association de la UPR Mayagüez, Daniel Altschuler, físico y catedrático del Departamento de Física de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, Miriam Laracuente, ingeniera industrial MBA y PHR y este servidor, Pedro M. Rosario Barbosa, profesor de filosofía en el Depto. de Humanidades, Universidad de Puerto Rico en Cayey.

Panelistas
Panelistas de la actividad, ¿Existe tu Dios? De izquierda a derecha, Eva Quiñones, Gerardo Rivera, Miriam Laracuente, Daniel Altschuler y Pedro Rosario​. Foto cortesía de Gerardo M/ Rivera Chaparro, reproducido y alterado con su permiso.

​La actividad consistía en presentarnos y responder a ciertas preguntas preparadas por nuestra anfitriona, la secretaria de la organización, Natalia Torres y aquellas formuladas por el público.

Lo interesante de la actividad es que el público era mixto. No solo se componía de gente que era no creyente, sino que también se podían identificar creyentes de diversas tendencias, personas interesadas en teología, filosofía, ciencias y otros campos. La conversación entre los panelistas y el público fue, en todo momento, una de altura y respeto. Además, la mayoría de los temas se centraron en el acuerdo de todos los presentes, creyentes y no creyentes, del desarrollo de la habilidad del recto pensar, del estudio de la filosofía y las ciencias, la identificación de falacias, los criterios de racionalidad y la razonabilidad, de ética, entre otros.

En mi opinión, el hecho de que participara el público fue el factor principal que llevó al éxito de la actividad. Esta comenzó aproximadamente a las 5:00pm y terminó cerca de las 9:30pm, la mayoría del público se quedó hasta el final. Eso significa que, no solo estaban interesados en las respuestas de las preguntas que habíamos preparado, sino también de las suyas. Algunos de los miembros del público comentaban de su experiencias de su desconversión, o de inquietudes suyas dentro de su religión o de exploración científica o filosófica de alguna perspectiva creyente. 

Aquí hay un vídeo de un segmento de la actividad.

Aun con todo, debemos hacer unas autocríticas:

  1. Los panelistas debemos ser fieles a las reglas que nosotros hemos mismos hemos establecido. Hasta una persona del público nos llamó la atención sobre eso. Quedamos que nadie podía hablar más de una vez por pregunta y sin que los demás hayan hablado. Lamento decir, que fue el que escribe, el primero en solicitar un “turno de privilegio” para aclarar un punto filosófico. Reflexionando sobre el momento, creo que eso no fue lo correcto. En la última parte del conversatorio, la regla brilló por su ausencia.
  2. Lo otro es que, aunque el público estaba bien interesado en nuestras respuestas, tampoco debemos poner a prueba su paciencia. Debemos ser más precisos, cortos, concisos y al grano en muchas de nuestras respuestas. Solo debemos extendernos más, si la pregunta así lo exige.
  3. Debemos ser un poco más cautelosos con nuestras respuestas. Por ejemplo (utilizando un caso en particular), cuando se preguntó si la Biblia podía usarse como evidencia de la existencia de Dios, una de las panelistas respondió diciendo si los cómics de Spiderman son evidencia de que Spiderman existe. El miembro del público, que era adventista del séptimo día, esperaba una respuesta más detallada y cuidadosa. Hasta cierto punto entiendo la respuesta de la panelista: el hecho de que un texto existe, de por sí, no es evidencia de que lo dice, efectivamente ocurrió. Por otro lado, nadie duda que Spiderman es ficción creada por Stan Lee y otros, pero la Biblia es un libro más complejo, ya que hay partes que son, históricamente hablando, ficción, y hay otras que sí tienen claras bases de hechos acontecidos.  En parte, este tipo de cuidado requiere algo difícil, intentar ponernos en los zapatos del que pregunta para responder, sin sonar indebidamente desdeñosos.

En suma, la actividad fue una gran experiencia para todos los que participamos. Ya existe el interés de que hagamos esa actividad en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, y en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. 

Panelistas de la actividad humanista
Panelistas de la actividad humanista, ¿Existe tu Dios?: Gerardo M. Rivera Chaparro, Eva Quiñones, Miriam Laracuente, Pedro M. Rosario Barbosa, Daniel Altschuler.  Foto cortesía de Gerardo M/ Rivera Chaparro, reproducido con su permiso.

Finalmente, quisiera decir que realmente fue un regocijo y un honor poder compartir con todos los panelistas. Además, crear nuevas amistades siempre es un momento de gracia y felicidad. Agradezco la hermosa nueva amistad de Miriam Laracuente y, es un gran privilegio, no solo crear un lazo de amistad, sino también compartir con el Dr. Altschuler. Espero que me perdone los $20.00 que le induje a pagar para que comprara el libro de Steven Novella y su grupo, The Skeptic’s Guide to the Universe, aunque no me arrepiento. Lo sé … ¡iré al infierno!

Los panelistas nos volveremos a presentar muy pronto. ¡Pendientes!

Este jueves, una actividad en UPR Mayagüez

Logotipos de la Secular Humanist Association y la Secular Student Alliance
Logotipos de la Secular Humanist Association y la Secular Student Alliance

Este jueves 29 de noviembre, habrá un conversatorio en el que participaremos:

  • Eva Quiñones (Presidenta de Humanistas Seculares de Puerto Rico)
  • Gerardo Rivera (Vice-Presidente de la Secular Humanist Association)
  • Daniel Altschuler (Prof. Catedrático del Departamento de Física de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras)
  • Pedro M. Rosario Barbosa (Prof. de Filosofía del Departamento de Humanidades, de la Universidad de Puerto Rico en Cayey)
  • Miriam Laracuente (Ingeniera industrial MBA y PHR)

En el conversatorio, se nos harán preguntas en relación con temas afines al ateísmo,, agnosticismo y humanismo. Ven y visítanos a las 5:00pm en el Anfiteatro Figueroa Chapel, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. Invita la Secular Humanist Association de UPR Mayagüez, miembro de la Secular Student Alliance.

Anuncio de la actividad en UPR Mayagüez

¿Qué sabemos históricamente del nacimiento de Jesús? – 1

Nacimiento de Jesús - Gerard van Honthorst
La adoración de los pastores (1622), por Gerard van Honthorst.

No hay temporada del año que amen más los puertorriqueños que la de Navidad. Entre la música que escuchamos, hay muchas que se inspiran en lo más hermosos aspectos nuestro trasfondo cultural cristiano: El villancico yaucano, Caminan las nubes, Mi burrito sabaneroEl Niño Jesús de Tony Croatto, De mi voz nació la luz de Danny Rivera y los Cantores de San Juan, entre otros clásicos de nuestro pueblo y Latinoamérica.

Además de eso, entre los adornos de esta preciosa expresión cultural, encontramos los pesebres. Están José, María y el Niñito Jesús en una especie de “casita de madera y paja” o cueva, que están siendo calentados por la mula y el buey, con una estrella en el cielo, anunciando el nacimiento del Salvador, que está siendo adorado por pastores y los Reyes Magos. En Occidente, se acostumbra presentar esa conmovedora escena desde 1223, cuando Francisco de Asís montó esta viva representación visual, con la que quería llevar a Cristo los corazones de los devotos.

Sin embargo, ¿de dónde realmente procede esta historia? La manera que ilustramos el nacimiento de Jesús no concuerda con lo que afirman los evangelios, como veremos en esta serie. Al contrario, intenta reunir distintos elementos que encontramos de distintos escritos, dentro y fuera de los evangelios canónicos y del Nuevo Testamento, para dicha representación.

¿Qué es lo que realmente sabemos de la Navidad históricamente? Es decir, ¿qué podemos saber de lo que realmente ocurrió en aquel acontecimiento que ayudó a formarnos culturalmente en diversas partes del mundo? Si adoptamos los recursos historiográficos, ¿cómo se vería el resultado en torno al tema? El propósito de esta serie es desarrollar con un mínimo de formalidad una exposición sencilla de lo que los historiadores y biblistas han podido saber de ese evento significativo culturalmente para nosotros.

Quisiera aclarar que el ánimo de esta serie no es el de “arruinarle” a nadie su celebración navideña. Al contrario, es el de enriquecerla con conocimiento histórico. Toda manifestación cultural, como cualquier pieza de literatura, se puede mirar desde varios puntos de vista. El histórico es uno.  

Nuestras fuentes

Como siempre, tenemos que considerar primero nuestras fuentes de información. Las primordiales se encuentran en el Nuevo Testamento, es decir, en los escritos aceptados como canónicos por el catolicismo, el protestantismo y otras denominaciones cristianas desde tiempos de Ambrosio de Milán (367 EC).

 Nota: Entiendo que ya es tiempo de utilizar las siglas “AEC” (antes de la era común) y “EC” (era común) como sustitutos razonables de “antes de Cristo” y “después de Cristo” por dos razones: la primera, es que ayuda a mantener la neutralidad de la labor histórica y, la segunda, que ya se está convirtiendo lentamente en un estándar en el mundo hispánico. La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española las aceptan oficialmente.

Del Nuevo Testamento, solamente utilizaremos aquellos textos que son pertinentes a nuestra discusión, específicamente tres tipos de escritos:

  • Los evangelios: Aunque los relatos del nacimiento de Jesús son notables solamente en los evangelios de Mateo y Lucas, es evidente que Marcos y Juan nos proveen pizcas de información para matizar los relatos de la natividad. Además, tampoco debemos olvidarnos del escrito que los eruditos conocen como “Q”, el material compartido por Mateo y Lucas que no encontramos en Marcos.
  • Las cartas auténticas de Pablo: Las cartas auténticas de Pablo (c. 50-62 EC), son los textos cristianos más tempranos que tenemos disponible y que proveen información en torno a Jesús. Las epístolas que hoy no se disputan su autenticidad son siete: 1 Tesalonicenses, Filipenses, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filemón y Romanos. Las demás que encontramos en el Nuevo Testamento, o se atribuyen erradamente a Pablo (Hebreos), o son disputadas (2 Tesalonicenses, Colosenses) o no se consideran auténticas ya por la inmensa mayoría de los historiadores (Efesios, 1 y 2 Timoteo, Tito).
  • Otros textos: Aunque su aportación es poca, es importante la información que ofrece el segundo volumen del autor que escribió el Evangelio de Lucas y que conocemos como Hechos de los Apóstoles. También contaremos con otra importante de historiadores como Flavio Josefo y otros, que nos dan un panorama de los sucesos que ocurrieron en la época del nacimiento de Jesús. 

Nota: De aquí en adelante, las citas del Nuevo Testamento serán de la traducción de Senén Vidal y las de la Biblia Hebrea o de la Septuaginta serán de la Biblia de Jerusalén.  Mis modificaciones se harán entre corchetes y proveeré una nota al calce para justificarlas.

La información más temprana

Las cartas paulinas

Pablo escribiendo sus epístolas - Valentin de Boulogne
Pablo escribiendo sus epístolas, probablemente de Valentin de Boulogne (1618-1620)

Nuestra información más temprana en torno a Jesús procede, irónicamente, del que menos habló de su vida, Pablo de Tarso. Esto se debe a que, durante sus cartas, él nos dejó saber alguna información que circulaba en sus congregaciones gentiles y las de las palestinenses.

El primer pasaje que exploraremos es el de Gálatas 4:4, escrito ca. 52-54 EC:

Dios envió a su Hijo,

nacido de mujer,

nacido bajo la ley

Este pasaje es parte de una confesión bautismal del cristianismo judeohelenista y gentil, en el que se afirma que Jesús se encarnó y se sometió a la Ley Mosaica (la Torá) como manera de liberar a los sometidos a ella y hacerse hijos de Dios, lo que llevaría a los creyentes a exclamar “Padre”, en arameo, Abbá. (Gál. 4:4-7)

La parte de esta confesión que nos interesa es la frase “nacido de mujer / nacido bajo la ley”.  Lo que sorprende para muchos de nosotros que nos criamos inmersos culturalmente en el relato del nacimiento virginal de Jesús es lo ordinaria que resulta esta perícopa. Con “nacido de mujer”, Pablo solo desea resaltar el hecho de que Jesús (como ente divino) se hizo un vulnerable ser humano, como cualquiera de nosotros. “Nacido de mujer” era una expresión muy común para indicar la humanidad de alguien. (Brown et al. 52) También, Pablo enfatiza que “nació bajo la Ley” de Moisés, es decir, era judío y cumplidor cabal de los mandatos de lo consignado en su normativa. (Véase Flp. 2:6-11) Pablo intentaba justificar esta parte de la vida de Jesús desde su teología: el Mesías, un ente divino que se encarnó, se sometió por completo a la Ley, para librar a los cristianos (específicamente aquellos gentiles) de ella, de tal manera que sus acciones fueran puramente por impulso del Espíritu de Dios, no por someterse a una norma. (Brown et al. 50-53; Piñero, Guía Pablo 214-216; Vidal, Las cartas 506-507)

Pablo parece desconocer por completo el nacimiento virginal de Jesús. Esto es significativo a la hora de llegar a nuestras conclusiones preliminares más abajo en este artículo. Extraña esto porque Pablo estaba “mercadeando” (en el buen sentido del término) su evangelio sobre Jesús, estableciéndolo como una alternativa a los cultos mistéricos y otros paganos. (Piñero, Guía Pablo 304-313) Virtualmente, todos estos incluyen nacimientos en los que se involucran poderes de deidades o el resultado de su acto sexual con seres humanos. De ser conocido por Pablo, el nacimiento milagroso de Jesús hubiera sido una información muy valiosa para solidificar la fe de sus seguidores gentiles. ¿Por qué nunca lo enfatizó? La explicación más sencilla parece sugerir que o no existía tal información en esos momentos, o estaba circulando entre cristianos con los que Pablo no tenía contacto. Esta última alternativa parece altamente improbable, ya que Pablo comenzó a predicar desde los mismos comienzos del movimiento de Jesús (ca. 33 EC) y conoció personalmente a Jacobo, el hermano de Jesús, y al discípulo más cercano, Pedro. (Gál. 1:18-19; 2:1-14) Seguramente, hubiera incorporado un dato tan útil en el contexto de su misión, pero no fue así. Además, el cristianismo era un movimiento muy pequeño en sus inicios, es improbable que Pablo desconociera lo que proclamaban otros. (Brown, El nacimiento 543)

Todo esto nos indica que el dato de los relatos de la virginidad de la madre de Jesús se comenzaron diseminar tardíamente o posterior a la muerte de Pablo.

El segundo pasaje al que exploramos es el que describe a Jesús de la siguiente manera:

descendiente de David

según la carne

constituido Hijo de Dios con poder

según el Espíritu de santidad

por la resurrección de los muertos. (Rom. 1:3-4)

Esta es una confesión de origen semita, prepaulina, que fue traducida del arameo al griego (tal vez con la excepción de la frase “con poder”) y que confiesa que Jesús se convirtió en Hijo de Dios en el momento de su resurrección. Probablemente, Pablo añadió la frase “con poder” para armonizarla a su cristología. (Ehrman, How Jesus cap. 6)

Lo que nos importa de este pasaje es el dato de que Jesús era “hijo de David, según la carne”, es decir, descendiente de David. Debemos acercarnos a esta información cautelosamente, ya que muchas personas suelen decir que, basándose en las genealogías de Jesús que encontramos en los evangelios, alguien de esa época tuvo acceso a algún listado de la ascendencia de Jesús. En una futura entrada, pondremos esa convicción en duda. Sin embargo, de lo que no hay interrogante es del hecho de que, por lo menos, la familia de Jesús debió haberse considerado miembro de la tribu de Judá. De otra manera, no hubiera sido plausible para muchos judíos que Jesús fuera descendiente de David. Finalmente, puede ser que la familia de Jesús, por parte de padre, se viera descendiente de ese monarca, aun cuando no conservara su genealogía. (Brown et al. 44-49)

Además, una vez más, este credo es silente ante el asunto de la concepción milagrosa de Jesús sin intervención de varón. En ninguna parte, tampoco se infiere que él fuera considerado descendiente de David por adopción por parte de José.

Finalmente, hay un dato más que tenemos que tener en consideración: Pablo está perfectamente consciente de que Jesús tenía más de un hermano, aunque solo nombra a uno de ellos, Jacobo (“יעקב” en hebreo, “Ἰάκωβος” en griego). Contrario a lo que dicen ciertos autores mitistas, el término “hermano”, en el sentido usado por Pablo, designa en este caso, a unas personas distintas a los apóstoles o los creyentes en el Mesías. Se refiere a sus hermanos cosanguíneos. (Gál. 1:19; 1 Cor. 9:5; Gerd y Theissen 148)

Es evidente, pues, que, para Pablo, Jesús fue un personaje histórico y real, que tuvo hermanos. A pesar de eso, a Pablo no le interesaba en lo absoluto, el nacimiento de Jesús. (Borg y Crossan 29-30)

El Evangelio de Marcos

Representación del evangelista Marcos
Representación del evangelista Marcos en el Manuscrito de Lindisfarne (ca. 700 EC). Imagen cortesía de Pat Alexander (CC-BY 3.0 Unported).

Después de las cartas de Pablo, el siguiente material que nos ofrece los datos más tempranos sobre Jesús es el Evangelio de Marcos. Este libro, se presenta como “el evangelio [buena noticia] de Jesucristo, Hijo de Dios”. (Mc. 1:1) Se publicó anónimamente, pero la tradición cristiana posterior, ha llevado a algunos a atribuirlo a Marcos. Se piensa que se compuso a raíz de la Guerra Judía sucedida entre el 66 y el 75 CE. Además, la posible alusión del texto a la destrucción del Templo de Jerusalén, colocaría la redacción final del Evangelio (como lo conocemos) durante el periodo 70-75 CE. (Mc. 12:9; 13:1-2; 15:38; Gnilka, I: 38-42).  

Es bueno indicar que el contenido del Evangelio no se escribió “de una sentada”. Fue un proceso en que el autor reunió muchas tradiciones diversas que, antes de él, estaban circulando en congregaciones cristianas; muchas de ellas se remiten a relatos jerosolimitanos y palestinenses. Esto se sabe, porque, en el texto, el evangelista intentaba “embellecer” un poco o explicar algunos pasajes, como si estuviera reproduciendo otro texto, en donde introducía algunos comentarios. Hay algunos eruditos, tales como Josep Rius-Camps, que, a partir del Códice Beza, dicen identificar diversas ediciones, que pueden indicar una edición primordial muy cercana a la época del ministerio de Jesús.

El primer dato que nos brinda Marcos no es el nacimiento de Jesús. Es más, lo ignora. La natividad no juega rol alguno en el Evangelio de Marcos. La primera ocasión en que se refiere a él, nos habla de su proveniencia de Nazaret de Galilea. (Mc. 1:9) En ningún momento, se hace referencia a Belén ni le interesa el tema. (Borg y Crossan 30) 

Más adelante, el evangelio nos describe la actitud de la familia de Jesús en relación con él:

Y viene a casa, y se reúne de nuevo la gente, de modo que no pueden ni comer el pan. Y al oírlo sus allegados [familiares], salieron a apoderarse de él, pues decían:

—Está fuera de sí. (Mc. 3:20-21)

Y viene su madre y sus hermanos, y, estando ellos fuera, enviaron a llamarlo. Y estaba sentada en torno a él gente, y le dicen: 

—Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas te buscan fuera.

Y respondiéndoles, dice:

—¿Quién es mi madre y mis hermanos?

Y, mirando en derredor a los que estaban sentados en círculo en torno a él, dice:

—He aquí mi madre y mis hermanos. Pues quien haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. (Mc. 3:31-35)

Estos pasajes indican que la actitud de los familiares hacia Jesús era casi de tratarle como alguien demente, que se creía inspirado por Dios para predicar un mensaje apocalipticista. El texto no deja lugar a dudas que Jesús rechazaba a sus familiares y la sustituía por sus seguidores (“los que hacen la voluntad de Dios”). Esto lo debemos matizar, debido a que la narrativa típica marcana era que Jesús era incomprendido por la gente más cercana a él. 

Sin embargo, el hecho de que sus hermanos no le seguían parece confirmado en las cartas de Pablo, debido a que Jacobo no fue discípulo de Jesús. Al contrario, solo se volvió parte de su movimiento tras él haber proclamado la aparición de su hermano resucitado, dato que nos lo da Pablo, citando una vieja confesión tradicional. (1 Cor. 15:7)

Jesus y Jacob
Iconografía representando a Jesús y Jacob como gemelos.

Lo anterior significa que, durante su etapa de predicación, los familiares de Jesús no formaban parte de su movimiento. Esto es pertinente para nuestro tema, porque si hubiera ocurrido lo que nos narran los relatos del nacimiento de Jesús en los evangelios de Mateo y Lucas, se esperaría la credulidad de su familia, especialmente de su madre. Sin embargo, esto tampoco es lo que ocurre.

Llama la atención que el padre de Jesús se halle ausente de este incidente y en los relatos posteriores, algo que fuertemente sugiere que ya había muerto antes de que Jesús comenzara a predicar su buena noticia.

Más adelante, cuando Jesús proclama su evangelio en Nazaret, recibe un gran rechazo. Lo interesante es que esta repulsa por su mensaje  se hace por parte del público, cuestionando su conocimiento del contenido y sabiendo de qué familia provenía. En el proceso, mencionan la profesión de Jesús, el nombre de su madre y sus hermanos y hace referencia a sus hermanas.

Y salió de allí y va a su patria, y lo siguen sus discípulos. Y, al llegar el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos que lo escuchaban estaban asombrados diciendo:

—¿De dónde le vienen a este esas cosas, y cuál es la sabiduría que se le ha dado y tales obras poderosas efectuadas por sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María y el hermano de Jacobo, de Josés, de Judas y de Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí, con nosotros? Y se escandalizaban de él. (Mc. 6:1-3)

Los eruditos en general piensan que esta contraposición entre sabiduría y milagros, por un lado, y la incredulidad de sus oyentes, por el otro, es parte de la manera que tiene el evangelista de presentar el tema recurrente de la incomprensión de Jesús por parte de personas cercanas a él o por parte del público. Sin embargo, ahí se muestra un núcleo histórico del acontecimiento en el que Jesús se frustró ante la incredulidad de sus compatriotas de Nazaret. (Gnilka I: 262-273)

En cuanto al tema que nos concierne, Jesús tenía varios hermanos, interpretados en el texto como hijos de la pareja de su padre y María: Jacobo, Josés, Judas, Simón y las hermanas, no nombradas en la perícopa.

Algunas objeciones del sector católico romano

José, el padre de Jesús
Según el Evangelio de Pseudo Mateo, José, el padre de Jesús, fue un anciano muy entrado en edad que fue escogido por Dios cuando, en una prueba del Sumo Sacerdote del Templo, la vara que tenía su nombre, había florecido milagrosamente. Esto era señal que debía casarse con la bien jovencita Virgen María. Pintura de Juspe de Ribera (1603). Cortesía del Museo de Brooklyn.

A pesar de lo ya discutido, pueden emerger algunas objeciones por parte de católicos que sigan la línea doctrinal de la iglesia en torno a la perpetua virginidad de María, la convicción de que ella permaneció virgen antes, durante y después del parto de Jesús. Esta idea fue defendida desde el siglo II, en el Protoevangelio de Jacobo (150 EC) y el Evangelio de Pseudo Mateo (600-625 EC), que presentaban a José como viudo de un matrimonio anterior y padre de los hermanos y hermanas de Jesús mencionados por los evangelios. En algunas denominaciones cristianas en el mundo, todavía se defiende que el padre de Jesús había estado casado  y que era anciano, como manera de defender la idea de que María nunca tuvo hijos después de dar a luz al Mesías. 

El problema con esta explicación para sostener la idea de que María no tenía hermanos inmediatos, es que uno de los evangelios nos brinda el dato de que Jesús era el primogénito de José. (Lc. 2:7) Por ende, los hermanos de Jesús no pudieron haber sido hijos de un primer matrimonio, en cuyo caso, Jacobo hubiera sido el primogénito.

La segunda idea para defender, de alguna manera, la virginidad perpetua de María, es que los hermanos de Jesús eran, en realidad, primos de él. Esta convicción fue compartida por Jerónimo y muchos otros teólogos. De buenas a primeras, esta explicación suena plausible en el contexto del catolicismo. Tenemos varios casos en la Biblia hebrea en que los llamados “hermanos” en ese texto, en realidad, eran de relación tío-sobrino o primos. Un caso del primero, es la relación de Lot con su tío, Abraham. (Gén. 11:26-32; 13:8) Un ejemplo del último podemos encontrarlo en una genealogía en 1 Crónicas, en la que se dicen “hermanos” personas que son claramente primas. (1 Cro. 23:21-23) Lo mismo vale para el arameo, idioma que hablaba Jesús en su tiempo.

Todo esto suena muy bien, pero los evangelios y las cartas paulinas no fueron escritas en hebreo o arameo, sino en griego, idioma en el que no solo existe la palabra griega adelfós (ἀδελφός) para “hermano”, sino anepsiós (ανεψιός) para “primo”. Se podría argumentar que los evangelistas o personas en los que dependían su información, tradujeron directamente la palabra “hermanos” en arameo a griego, creando la confusión. 

Esta explicación se derrumba cuando nos percatamos que, cuando Pablo hablaba de Jacobo, “el hermano de Jesús”, no estaba reproduciendo ningún otro texto, sino que estaba componiendo cuando hablaba de cómo le conoció e interactuó con él en Jerusalén. (Gál. 1:19-2:14) Evidencia de que, en aquel momento, se conocía bien quién era “primo” de quién es una carta atribuida a Pablo, la Epístola a los Colosenses, donde el autor se refiere a un tal Marcos como primo (anepsiós) de Bernabé. (Col. 4:10) Peor todavía, existe otra fuente externa al Nuevo Testamento que habla de Jacobo como “el hermano [no primo] de Jesús, el llamado `Cristo'”, Flavio Josefo, cuando hablaba de su ejecución (II: 1234; XX: 9,1). 

Para darle un respiro final a la suposición de que los “hermanos” de Jesús eran, en realidad, primos, usualmente se apela al hecho de que los nombres “Jacobo” y “Josés” (especialmente este último) están asociados a otra María, que no era la madre de Jesús, es decir, la María que estaba a los pies de la cruz. (Mc. 15:40) Para muchos, la terminación “Josés” debería establecer dicho vínculo con esa María. El problema con esta explicación es que se le da un apodo de ese Jacobo, “el pequeño” (el menor), algo no aparece en toda la literatura referente al hermano de Jesús durante el primer siglo. Algunos apologetas católicos piensan que Jacobo se trataba del hijo de Alfeo (¿o Cleofás?) y que formó parte de los Doce. (Mc. 3:18; Jn. 19:25) Sin embargo, la tradición primitiva es clara de que el Jacobo que es hermano de Jesús es distinto a los dos Jacobos de los Doce (e.g. la tradición que afirma que Jesús se le apareció resucitado a los “Doce” y después a Jacobo, su hermano, 1 Cor. 15:5,7).

El sacerdote y experto en el Jesús histórico, John P. Meier, en su laboriosa obra exegética sobre el histórico Jesús, llega a la conclusión de que las diversas explicaciones para defender la virginidad perpetua de María se hunden ante los criterios estrictamente historiográficos. Por ende, adoptando estos en cuenta, no queda de otra que concluir que los llamados “hermanos” de Jesús, se refieren efectivamente a los hermanos cosanguíneos provenientes del mismo vientre de la madre de él. Este representa, por ahora, el consenso de los eruditos del Nuevo Testamento. Todos los esfuerzos para otra cosa, son de naturaleza puramente religiosa y apologética (Bornkamm 56; Casey 143-145; Ehrman, Jesus 99; Gnilka I: 271-273; Meier I: 325-342; Piñero, Guía Nuevo Testamento 174-176)

Otros asuntos interesantes

Vista panorámica de Nazaret
Vista panorámica de Nazaret.

Muy a pesar de los evangelios de Mateo y Lucas, las demás fuentes parecen sostener que Jesús provenía de Nazaret, Galilea. La primera ocasión que aparece mencionado el lugar de origen Jesús en cualquiera de los evangelios, es en Marcos, cuando nos dice que él provenía de ese lugar. (Mc. 1:9) En el caso del Evangelio de Juan, el más tardío de todos, no solo se desconoce también el nacimiento de Jesús en Belén, sino resalta el hecho de que, para muchos judíos, era inconcebible que el Mesías hubiera salido de una aldea tan insignificante como Nazaret. (Jn. 1:46)

El apodo “Nazareno”, que adquirió un sentido despectivo entre los judíos para designar a Jesús, está vinculado a que, precisamente, provenía de este humilde poblado rural. Este título no se explica por alguna posible consagración suya al nazireato. El documento “Q”, redactado en su forma final ca. 60-70 CE, nos reporta que Jesús tenía fama de “comilón y bebedor de vino”. (Lucas/Q 7:34) Sin embargo, la entrega de un judío al nazireato, precisamente prohíbe el consumo de vino. (Núm. 6:3) Además, durante los primeros dos siglos, a los cristianos se les denominaba “nazarenos”. La primera que nos reporta esto es Hechos de los Apóstoles, que relata cómo a Pablo se le juzgó como si fuera un “nazareno” (Ναζωραίος). La segunda, es la terminología judía de los primeros siglos, notzri (נוֹצְרִי), para referirse a esta secta de Jesús.

En otras palabras, todas las fuentes pertinentes dentro y fuera del Nuevo Testamento, parecen indicar que la explicación del término “nazareno” para Jesús y los cristianos, durante los primeros siglos, se debe a que su maestro provenía de Nazaret, no de Belén. Por ende, históricamente hablando, lo más probable es que nació y se crió en Nazaret.  (Ehrman, Jesus 97-99; Bornkamm 55-56; Meier I: 222-263; Pagola 49; Sanders 101-119)

Conclusiones para la futura discusión

De lo anterior, podemos ya establecer, con criterios históricos, lo siguiente:

  1. De los primeros escritos cristianos se desprende un total desconocimiento del nacimiento de Jesús en Belén. Todo parece indicar que los primeros cristianos pensaban que Jesús procedía de Nazaret, que su familia procedía y vivía en ese lugar desde hacía mucho tiempo y que eran bien conocidos.
  2. Parece haber un total desconocimiento por parte de las fuentes más tempranas de alguna concepción virginal de Jesús o algún evento milagroso asociado a su nacimiento o infancia.
  3. La tensión entre Jesús y su familia (incluyendo a su madre) es probablemente histórica, algo que resulta extraño si se tomara como hecho los relatos de la natividad que encontramos en los Evangelios de Mateo y Lucas. Al menos, María debió haber sabido que la misión de su hijo no era una demencia, sino un mandato sobrenatural.
  4. Todo lo anterior significa que tanto el nacimiento de Jesús como su infancia y su adolescencia, transcurrieron normalmente, sin nada que indicara que Jesús fuera sobrenaturalmente alguien especial. 
  5. Todo parece indicar que las tradiciones de la concepción milagrosa de Jesús, su nacimiento en Belén y lo demás, surgieron después de la muerte de Pablo (58 o 64 CE) y, tal vez de la de Pedro (64 CE) y Jacobo, el hermano de Jesús (62 CE). Es más, puede ser que tales relatos de la natividad se elaboraran después de la redacción final del Evangelio de Marcos (ca. 70 CE), ya que su narrador los desconoce por completo. Esto hace a los sucesos milagrosos del nacimiento de Jesús como productos significativamente tardíos del imaginario cristiano, más que información proveniente de sus familiares o discípulos. 

Como veremos, el alegato de que Jesús había nacido en Belén, se debe a razones apologéticas de los evangelistas de los textos de Mateo y Lucas. Lo que agrava el asunto es que los relatos de ambos textos neotestamentarios son totalmente incompatibles unos con otros.

Bibliografía

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—. Jesús el Galileo. Sal Terrae, 2006.

 —. Nuevo Testamento. Sal Terrae, 2015.

Actividad sobre reactores modulares pequeños (SMRs) en UPR Mayagüez y reacciones

 

The Nuclear Alternative Project

The Nuclear Alternative Project

El martes, 30 de octubre de 2018, se dieron varios acontecimientos importantes que han impactado los medios y la opinión pública en relación con el terma energético en Puerto Rico. Esta discusión es posible gracias a la organización sin fines de lucro, The Nuclear Alternative Project (NAP) y cuyos miembros se componen, mayormente, de ingenieros nucleares puertorriqueños.

Aquel día, NAP hizo posible una reunión de varios ingenieros reconocidos en Estados Unidos y representantes de compañías fabricadoras de reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés) con el alcalde de San Sebastián. Esto se supo en los medios a través de un comunicado del municipio.

Comunicado de Prensa del Municipio de San Sebastián

Comunicado de Prensa del Municipio de San Sebastián sobre la reunión del Alcalde con miembros del NAP y representantes de la industria nuclear.

Más adelante, ese mismo día, se dio una presentación de algunos miembros del NAP y de dichos representantes en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, auspiciado por el Departamento de Ingienería Civil y Agrimesura.

Ángel Reyes - NAP

Ángel Reyes, del NAP, expresándose sobre su motivo para favorecer la energía nuclear en Puerto Rico. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

El anfitrión fue Ángel Reyes, operador de planta nuclear y miembro de Exelon, quien sentó el tono de la conversación que se dio en el panel.

Desgraciadamente, el evento se ha discutido muy mal en la prensa. Por razones de tiempo y espacio, solo discutiré las plantas sugeridas para Puerto Rico, el tema que debió haber sido el foco noticiero en Puerto Rico.
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Las alternativas nucleares propuestas

BRWX-300 (General Electric / Hitachi)

Recipiente BWRX-300

Recipiente BWRX-300. Imagen de GE-Hitachi. Reproducido por concepto de uso legítimo (fair use).

El primer presentador del panel fue David Sledzik,  representante de los esfuerzos de General Electric-Hitachi para contruir un SMR llamada BWRX-300. Este es un tipo de reactor nuclear de 300 MWe (Megawatts eléctrico), diseñado para ser costoefectivo, en parte, mediante la simplificación del proceso de generación eléctrica en relación con las plantas convencionales o con otros SMRs. Simultáneamente, está diseñado para la seguridad pasiva, es decir, si ocurriera algún terremoto, maremoto, huracán, o cualquier otra cosa que interrumpa el proceso de generación nuclear, el diseño físico permite que, sin intervención humana, se apague sin mayores incidentes. Es decir, la planta es a prueba de acontecimientos como los de Fukushima o Chernobyl. El proceso de circulación del enfriador (el agua) utilizaría la física: procesos de calentamiento, evaporación, condensación, enfriamiento y fuerza gravitacional. Las cápsulas en las que este proceso se llevará a cabo, estarían sumergidas en una piscina de agua como medida de seguridad adicional y proveería enfriamiento por siete días. Después, si haciera falta más, la piscina volvería a llenarse de agua.  Se planifica que las plantas BWRX-300, comiencen a comercializarse alrededor del año 2030.

De paso, Sledzik añadió que el siguiente paso de esta alianza entre GE y Hitachi será el reactor PRISM, una planta de neutrones rápidos de alta anergía que reciclará desperdicios nucleares.

David Sledzik - GE-Hitachi

David Sledzik de la alianza GE-Hitachi. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

NuScale

El siguiente exponente es José Reyes, una de las mentes detrás del reactor AP1000, pero que, recientemente, ha estado trabajando en la planta nuclear SMR de NuScale y que hemos promovido muchas veces en este blog.

José Reyes de NuScale

Los módulos, que se arman dentro de la piscina de la planta, están hechos para que el refrigerante (el agua) circule utilizando solo las leyes de la física. Durante el proceso de circulación se produce vapor, que empuja las turbinas para producir electricidad. El gas enfriado regresaría al módulo, donde la circulación continúa y se repite. En caso de cualquier accidente, el agua en donde están sumergidos los módulos, hervirá, absorbiendo el 90% del calor. Una vez evaporado, el aire circulante, debido al proceso de convección, continuaría enfriando el módulo indefinidamente. También, el Departamento de Energía ha encontrado, que aun si ocurriera lo que prácticamente es imposible, que haya un accidente nuclear y derretimiento del combustible, el área de desalojo no sería mayor que el de la verja de la misma planta.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

José Reyes, de NuScale

José Reyes, de NuScale. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Según Reyes, el modelo ha sido puesto a prueba numerosas veces hasta el costo de más de $100 millones. De acuerdo con documentos públicos, la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) ha aprobado la Fase 1 de la revisión de este diseño y ha reconocido que no necesita respaldo eléctrico para propósitos de seguridad, razón por la que le eximió de ello (p. 20).

Por lo pronto, se proyecta que estas plantas empezarán a comercializarse en el 2025. Se piensa que el primer reactor comenzará a operar en el estado de Utah en el 2026.

eVinci (Westinghouse)

Acto seguido, Abdul Dulloo presentó la propuesta del microreactor de Westinghouse, eVinci. Este tipo de estructura quiere desarrollar una tecnología que no solo sea barata y segura, sino que también es de fácil mantenimiento. Los módulos de este microreactor serían tan pequeños que podrían ser llevados por camión.

eVinci - Westinghouse

Representación de un módulo eVinci, de Westinghouse, siendo llevado por un camión. Imagen creada por Westinghouse, reproducida por concepto de uso legítimo.

Abdul Dulloo, de Westinghouse

Abdul Dulloo, de la compañía Westinghouse, con un dicho del pelotero boricua, Roberto Clemente como fuente de inspiración para un mejor futuro. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Abdul Dulloo, Westinghouse

Abdul Dulloo, de la compañía Westinghouse, con un dicho del pelotero boricua, Roberto Clemente como fuente de inspiración para un mejor futuro. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+)

Según Dulloo, el área donde se colocarían estos módulos sería de 0.06 acres, por lo que ocuparía un área de terreno significativamente menor que la de una planta Generación II convencional. El número de módulos de este microreactor sería menor o mayor, dependiendo de las necesidades de los clientes que utilicen esa fuente de energía. Por ahora, se planifica demostrar que serían manufacturados para el 2019 y se piensa que, para el 2024, ya estaría disponible para el mercado.

Además, como medida de seguridad, debido a su construcción y su refrigerante, la planta utiliza una característica exitosa que se incorporará a la exploración del espacio, por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Es lo que se conoce en inglés como negative temperature reactivity feedback coefficient. Si ocurriera algún alza de temperatura inesperada, el diseño permite que el proceso reactivo se reduzca, lo que causaría que se enfríe, mientras que si se enfría, subiría la temperatura. De esa manera, el proceso nuclear se mantendría nivelado, evitando algún desastre nuclear de algún tipo. Esto haría un accidente nuclear, tipo Fukushima o Chernobyl, virtualmente inexistente.

Xe-100 (X-energy)

Finalmente, de todos los representantes de manufactureros de energía nuclear, habló Jeffrey Harper, de X-energy, con su propuesta del reactor Xe-100.

Jeffrey Harper de X-energy

Jeffrey Haper de X-energy, presentando el reactor Xe-100. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Tecnología TRISO utilizada por una planta Xe-100.

Tecnología TRISO utilizada por una planta Xe-100. Imagen de X-energy, reproducida por concepto de uso legítimo (fair use).

Estos reactores utilizan una tecnología novel de combustible en forma esférica, conocida como “combustible tristructural-isotrópico” (TRISO). Estas son partículas de 0.5 mm de diámetro, cuyo centro contiene el uranio y está cubierto con varias capas de carbono y cerámica. Estas se colocan en una esfera de grafito, cada una contiene cerca de 18,000 partículas TRISO. Un reactor nuclear modular, tendría cerca de 215,000 esferas de ese tipo, cuyo diámetro sería 60 mm. Al comenzar la reacción nuclear, se calentarían estas esferas lo suficiente como para expandir el gas de helio, que, a su vez, empujarían las turbinas. Debido a que este elemento es un gas noble, no reacciona con ninguna de las esferas.

Esto tiene varias ventajas. Una de ellas es que hace el proceso de formar electricidad, uno muy seguro. Las capas de cerámica y carbono impiden que se exponga el combustible. Por otro lado, de esto fallar, el grafito de la esfera absorbería la radiactividad sin que ocurra nada. Si este fallara también, el recipiente del reactor puede aguantar hasta una temperatura de 1,600⁰C. Este es otro ejemplo de medidas redundantes.

La otra ventaja de Xe-100 es que no tendría que apagarse para cambiar su combustible, lo que haría la producción de energía mucho más eficiente durante sus operaciones. Aun cuando esté encendido el reactor, se podrían remover o colocar cuantas esferas sean necesarias para suplementar o disponer del combustible. Esto podría energizar a 20,000 hogares en Puerto Rico.

Propósito de la exposición

La exposición estuvo motivada, no solo en ánimo de mostrar a los puertorriqueños las nuevas tecnologías de energía nuclear, sino también de la realización de un estudio de viabilidad. Este ha sido el propósito del NAP, motivado por su fundamental dependencia en las fuentes fósiles, su preocupación suscietada por las cenizas de carbón en Peñuelas y la urgencia de lidiar con el asunto del cambio climático.

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En la presentación, Donald R. Hoffman, presidente ejecutivo de la Excel Services Corporation y expresidente de la United States Energy Association, tomó la batuta de la conversación al respecto. Mostró al público cuan complejo y riguroso es el proceso para permitir la construcción y licenciar una planta nuclear. Esta debe cumplir con parámetros de regulación estatal, federal e internacional. Él le proveería los documentos cibernéticamente para hacer disponible al público el listado de todos los requisitos a considerar para la construcción de alguna de estas plantas. Pronto proveeremos el documento en este blog.

Donald R. Hoffman - Excel Services Corporation

Donald R. Hoffman de la Excel Services Corporation. (c) 2018, Pedro M. Rosario Barbosa (CC-BY 4.0+).

Aquí están las presentaciones de la actividad, incluyendo las que no han sido mencionadas en esta entrada.
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Reacción de la prensa y de un legislador

El trato de la prensa a esta actividad y la visita de inversores al alcalde de San Sebastián ha sido muy pobre. Se circuló por las redes sociales el escrito de opinión del Prof. Lionel Orama Exclusa, publicado el año pasado. Con el respeto que se merece el académico, pero, tal vez, por la incompletud de las noticias de la prensa, los que promovieron este escrito en las redes no saben que ninguna de sus críticas aplica a estas nuevas tecnologías: ni el alza de costos de construcción, ni los problemas de seguridad ni el del problema de los desperdicios. Como bien se sabe, los restos del combustible nuclear, tras ser enfriados, son diminutos. Con las tecnologías actuales, hasta se volverían reciclables.

El caso más triste es el de Claridad. En su primera plana aparece una imagen de una planta nuclear convencional con el titular “¡No rotundo a la energía nuclear!”, igual apareció en su portal cibernético. Cualquier reportaje con un mínimo de ánimo de investigación (aunque fuera en contra de la idea), hubiera llevado a la reportera a percatarse de que nada de lo que se afirma en el artículo es correcto. Al menos menciona las compañías que estaban promoviendo su tecnología en Puerto Rico, pero en ningún momento se preocupa por familiarizarse con las propuestas. Se entrevista a Juan Rosario y a Agustín Irizarry para su opinión, algo perfectamente legítimo, pero nunca se entrevistan a los jóvenes ingenieros del NAP. ¿Se familiarizaron los dos entrevistados con las propuestas específicas de estas compañías? Del reportaje, no se desprende claramente que lo estuvieran.

En otro artículo del periódico, titulado “En Puerto Rico los reactores nucleares tienen historia“, allí se afirma que la industria nuclear de Estados Unidos está a punto de un colapso. Esto es parcialmente correcto, pero ignora la expansión de la energía nuclear en lugares que no son Estados Unidos. Por ejemplo, Westinghouse/Toshiba, ya ha logrado que se establezcieran y abrieran en China varias centrales nucleares AP1000, que se fabrican en módulos y se arman en el lugar, con un sistema de seguridad pasiva. NuScale, ya establecerá una planta en un municipio en Utah y se espera que varias en Canadá, donde se está incentivando la energía nuclear. Países como China, India, Rusia, Finlandia, entre otros (incluyendo a Japón) tienen programas de expansión de energía nuclear, debido a que las renovables no son suficientes para generar toda la electricidad que necesitan. La industria nuclear no va a perecer, pero sí es alarmante la dificultad que tienen para expandirse en los Estados Unidos, ya que va a quedarse rezagado al respecto en relación con otras potencias mundiales.

También Claridad debería saber, que la experiencia de la planta BONUS en Rincón es también ajena a las tecnologías propuestas. Los diseños de todas estas plantas son radicalmente distintas a las de  BONUS, sin pasar inadvertido que ese proyecto de producción nuclear era uno de naturaleza puramente experimental, las plantas propuestas ahora, no.  Además, afirma el artículo de Claridad:

Los otros investigadores advierten además de que el auge de la industria de esquisto estadounidense —muy contaminante— podría llevar a que un número nada desdeñable de centrales nucleares eche el cierre en los próximos años. Explican que el País está en una encrucijada: o abandona por completo la energía nuclear o adopta la próxima generación de reactores modulares pequeños, más eficientes y de coste notablemente inferior.

Y le pregunto a Claridad, ¿cuáles tipos de reactores se propusieron para Puerto Rico en la actividad de la UPR Mayagüez? Pues, esos mismos que describe como “reactores modulares pequeños, más eficientes y de coste notablemente inferior”.

Rep. Denis Márquez - PIP

Rep. Denis Márquez, del Partido Independentista Puertorriqueño

No obstante el hecho de que esta mejora tecnológica es lo que se propone para nuestro Archipiélago, el Representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Denis Márquez, que es un excelente legislador, cometió el grave error de radicar un proyecto de ley (P. de la C. 1878) para prohibir fuentes nucleares en Puerto Rico, bajo el argumento que establecer alguno en Puerto Rico, sería un crimen ambiental. Esto se afirma, a pesar de que el legislador no se tomó un mínimo de molestia de investigar el tipo de plantas propuestas. Esperamos que esta legislación pueda ser un momento oportuno para discutir el tema, pero una prohibición total junto al compromiso a la fantasía de fuentes 100% renovables, no es una manera sensata de manejar un problema serio como el de las fuentes energéticas.

También es decepcionante la reacción de José Ortiz, de yacer completamente su decisión en el “sentido de seguridad” del pueblo, sin ni tan siquiera considerar algún programa coordinado de educación para conocer estas tecnologías.

Contrastando con la actitud del portavoz del PIP, la buena noticia es que el del Partido Nuevo Progresista (PNP) en la Cámara de Representantes, Gabriel Rodríguez, radicó una resolución para un estudio de la viabilidad de la energía nuclear (R. de la C. 1189).  También, la Lcda. Alexandra Lúgaro entrevistó a varios de los integrantes del NAP, aunque el tiempo que se les otorgó fue, en mi opinión, muy poco, para hablar de los distintos diseños de las plantas.

Para reflexionar

Energía nuclear para Puerto Rico

Energía nuclear para Puerto Rico. Gráfica hecha por Pedro M. Rosario Barbosa. Liberada al dominio público (CC0).

Como siempre, hemos expuesto aquello que la prensa no ha querido publicar, sea por dejadez, sea por falta de tiempo o por compromisos ideológicos. Espero que esta entrada se convierta, en el futuro, un referente para aquellos que quierar explorar más el tipo de alternativas nucleares que se propusieron para Puerto Rico.

Mientras en Puerto Rico se está forjando un rechazo a la energía nuclear, lo siguiente ocurre en el mundo …

  • El grupo de actitud antinuclear, el Union for Concerned Scientists, publicó un informe en el que expresaba su seria preocupación por el cierre de plantas nucleares, que ha agravado el problema del incremento de gases de invernadero y ha causado un aumento considerable en el consumo de combustibles fósiles.
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  • En la revista cibernética, Energy Post, especializada en asuntos concernientes al asunto de la energía en Europa, se hizo un diagnóstico del estatus del Energiewende alemán y su efectividad a la hora de reducir la emisión de dióxido de carbono al medio ambiente usando renovables. En su artículo, se nos muestra esta gráfica, que ilustra la enorme inversión en renovables como la energía solar y eólica por parte de Alemania, pero que apenas reducido significativamente su emisión de gases de invernadero desde antes del año del desastre de Fukushima (2011) hasta el presente.
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    Relación entre el aumento de molinos de viento y placas solares en relación con las emisiones de CO2.

    Relación entre el aumento de molinos de viento y placas solares en relación con las emisiones de CO2. Gráfica original de Shalk Cloete, en Energy Post. Reproducida bajo el concepto de uso legítimo (fair use).

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  • Japón no puede lidiar con su consumo de energía, a pesar de su inversión de renovables, por lo que, paulatinamente, está regresando a la energía nuclear, para no tener que continuar quemando combustibles fósiles.
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  • La revista de divulgación científica, Scientific American, se publicó un muy importante artículo, en el que se abogaba por una innovación de la energía nuclear, específicamente con la esperanzas centradas en TerraPower.
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  • El portal ambientalista Sandbag publicó un modelo de alta resolución que representa visualmente la manera en que las plantas de carbón se han estado emitiendo en Europa y cuáles han sido los efectos en la población. El modelo en cuestión calcula que en el año 2016, hubo 1,880 muertes prematuras, 30,000 casos de días de síntomas de asma entre niños, 690 casos de bronquitis entre adultos, 1,320 hospitalizaciones por problemas respiratorios, 500,000 días perdidos por razones de salud y cerca de €5.4 mil millones de costos en salud.

    En su análisis, encontramos la siguiente aserción de Dave Jones, autor del informe:

Four of the ten most toxic companies have their main coal plants in Germany: RWE, EPH, Uniperand Steag. This is no coincidence: Germany burns more coal than any other country in Europe, and has done little to reduce air pollution from its coal plants in the last decade. Three of the ‘toxic ten’ are in Poland: PGE, ENEA and ZE PAK. The final three are: ČEZ in the Czech Republic, Endesa in Spain, and Bulgarian Energy Holding in Bulgaria.

The two worst companies are Germany’s RWE and EPH. They burn more coal than anyone else, they burn it in highly populated regions, and they burn lignite – the dirtiest coal.

These results underline the urgency with which governments like Germany’s must treat this issue, and phase-out coal as quickly as possible. We have an air pollution crisis, and human health must be prioritised.

A pesar de lo ya presentado, parece que Puerto Rico está condenado a dos cosas: a los intereses de la industria de gas, promovidos en Estados Unidos y la fantasía de 100% renovable para Puerto Rico, es decir, el curso de acción que decidió tomar Alemania, muy a pesar de su evidente fracaso.

Por eso y más, tenemos que considerar la energía nuclear muy seriamente. En fin, hasta algunos comediantes europeos nos invitan a pensarlo muy bien.

 

Garabandal: solo Dios lo sabe: reseña y crítica al relato principal

Afiche de la película Garabandal. Solo Dios lo sabe

Afiche de la película Garabandal. Solo Dios lo sabe. Reproducido por concepto de uso legítimo (fair use).

Garabandal: solo Dios lo sabe, es una película española en la que un grupo utiliza para propagandizar la aparición de la Virgen de Garabandal entre los fieles católicos. Aun cuando los autores afirman que se someten a la autoridad suprema de la Iglesia Católica, no es inverosímil suponer que su propósito es el de crear opinión entre la feligresía y, así, presionar al clero para la aceptación de la sobrenaturalidad de estos acontecimientos. Este artículo se divide en tres partes. La primera expone brevemente el relato tradicional que alegan las videntes, especialmente Conchita; la segunda, reseña la película y, en la tercera, por supuesto, señalaremos los problemas del relato desde un punto de vista escéptico.
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El alegato de la aparición de la Virgen de Garabandal

La aparición de la Virgen de Garabandal forma parte de toda una corriente de alegadas apariciones de la Virgen María, la madre de Jesús, en varios lugares del mundo a niños o a personas y que tienen el propósito de la atracción de feligresía católica al lugar donde se dieron. La primera de este tipo fue la de La Salette, en Francia (1846), seguida por la de Lourdes, en Francia (1858), Pontmain, en Francia (1871), Pellevoisin, Francia (1876) y, finalmente, Fátima, Portugal (1917). La historia no terminó con la de Portugal. Al contrario, varias de las mencionadas (La Sallette, la de Lourdes y la de Fátima) se convirtieron en el modelo de lo que ocurriría de miles de alegadas apariciones de la Virgen en el siglo XX. De estas, solo la Iglesia Católica ha reconocido tres: Fátima (1917), Beauraing (1932-1933) y Banneux (1933). Ciertamente, la aparición de Garabandal no es una de ellas, aunque se sigue promoviendo por una de las videntes, Conchita González, y muy especialmente la publicación de Advertencias marianas de Luis Eduardo López Padilla. Este es un gran conspiracionista que piensa que todo esto es señal del final de los tiempos, que también propaga la devoción a la Virgen del Rosario del Pozo de Sábana Grande y que ha chocado en varias ocasiones con la Iglesia.

Según la narrativa adoptada por los devotos, en el 18 de junio de 1961, cuatro videntes, María Dolores Mazón (Mariloli), Conchita González, Jacinta González y Mary Cruz González, dijeron haber escuchado un trueno y, después, ver un ángel.  Este ser les aseguraba ser San Miguel Arcángel, que la tradición católica contempla como el Príncipe Guerrero de los Ángeles y máximo enemigo de Satanás. San Miguel les anunció que el 2 de julio, se les aparecería la Virgen en la fiesta de la Visitación, en el que se conmemora la visitación del Arcángel Gabriel a María para anunciarle que había sido escogida para ser madre del Hijo de Dios.

La Virgen se les apareció en un área conocido como “Los Pinos”, a las 6:00 de la tarde cuando las cuatro niñas estaban en éxtasis junto a dos ángeles. Bajo la advocación de la Virgen del Carmen, la Virgen se les seguía apareciendo a las niñas periódicamente, en los que se manifestaban distintos fenómenos sobrenaturales, tales como “lectura de mentes”, levitaciones, éxtasis, caída de rodillas en lugares pedregosos, marchas hacia atrás mirando al cielo, entre otros.

La aparición de la Virgen en Garabandal

Una imagen que representa la visión de las videntes de Garabandal. De autoría desconocida, reproducida por concepto de uso legítimo (fair use) para propósitos de ilustración.

Durante todos estos sucesos, el Arcángel dictó dos mensajes a las videntes.  El primero está fechado 18 de octubre de 1961:

Hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes, tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos, vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y, si no cambiamos, vendrá un castigo.

El segundo mensaje, el del 18 de junio de 1965, fue transmitido por la Virgen por intercesión de San Miguel:

Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que este es el último; antes, la copa se estaba llenando, ahora está rebozando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición y, con ellos, llevan a muchas más almas. A la Eucaristía, cada vez se le da menos importancia.

Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras, Él os perdonará. Yo, Vuestra Madre, por la intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis.

Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos; debéis sacrificaros más; pensad en la Pasión de Jesús.

Finalmente, en una de sus últimas apariciones en 1965 (1 de enero), en “Los Pinos”, la Virgen le prometió a Conchita González, la vidente principal, un “gran milagro” para que “todos creyeran”. Ocurrirá un gran aviso que afectará a todo el mundo y que le preparará para recibir el gran milagro. Conchita anunciará el gran milagro ocho días antes de que ocurra, a pesar de que ella ya sabe cuándo es que pasará con fecha exacta y en qué consistirá. Según Conchita, el gran milagro acontecerá un jueves a las 8:30 de la noche y coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y la conmemoración de un mártir de la Eucaristía. Este suceso dejará una señal sobrenatural en el área de “Los Pinos” que perdurará hasta el “final de los tiempos”.
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La película, Garabandal: solo Dios lo sabe

Ya han aparecido en la prensa una serie de reseñas en torno a este tema, de las cuales enlazaré solo dos:

Esta película es distribuida por Mater Sprei, una organización sin fines de lucro, creada con el propósito de diseminar la película, Garabandal: solo Dios lo sabe. Mi parecer está en más armonía con la de Cangiano, que el de Panero. Como dice él, “el filme tiene muy buenas intenciones, pero cae presa de la inexperiencia”. Sin embargo, difiero del primero en que esto es una “carta de amor a la Virgen”. Sí, lo es, pero su fin es otro. Lo que diré aquí suplementa a los puntos de Cangiano.

En primer lugar, es menester señalar que lo que el público que asiste verá, no corresponde a los hechos. Por ejemplo, algunos personajes son ficticios. Tómese el del Mons. José Ortega, intepretado por Javier Paredes, que no corresponde a ningún obispo en particular en la historia real. Don Francisco Vergara, interpretado por Alberto Bárcena, también es pura ficción, Estos dos personajes, junto al psiquiatra, Dr. Luis Morales, interpretado por Enrique Carrasco, forman, por así decirlo, “los malos de la película”. Esta obra representa así a la Comisión que investigó las apariciones como una entidad maliciosa, prejuiciada y “racionalista” que no puede lidiar con lo que estaba ocurriendo en Garabandal y, por ello, quería ocultar “la verdad” al respecto. Esto fue lo que proyectaron los “actores” quienes, con sus malas actuaciones, presentan a estos personajes como los “clásicos” malos quienes quieren obstruir lo bueno. Faltaba poco para que estuvieran en un cuarto oscuro, frotando sus manos y lanzando una risa malvada con un rayo en el fondo. No sorprende que estos actores no fueran profesionales: Paredes y Bárcenas son historiadores y Carrasco es un experto en informática. En todo caso, los diálogos siempre parecían artificiales. Esta narrativa es muy atractiva para ciertos sectores de la feligresía y del clero católico, que acoge el estereotipo de la iglesia institucional que se hace, de buenas a primeras, de oídos sordos a eventos sobrenaturales y a la que, eventualmente, Dios hará cambiar de opinión.

Lo otro particular de este  relato es que no descansa en las videntes, sino varios de los personajes a su alrededor, específicamente: el Brigadier Juan Álvarez-Seco, interpretado por Francisco García Linares, Don Valentín Marichalar, interpretado por Rafael Samino, Pepe Díez, interpretado por Manuel Gómez y P. Ramón Andreu, interpretado por Juan Romero. Todos estos personajes son muy agradables, cada uno genuinamente buscando cuál es la verdad en torno a lo que hacían las videntes, despiertan la simpatía del público y le dan un toque de humor a la trama de la película. Ellos son los que hacen ameno todo lo que ocurre en la pantalla.

En cuanto a las videntes como tal, en general son una tabula rasa. En ningún momento, la película nos revela su personalidad ni desarrolla esos personajes. Son artefactos del libreto que sirven de trasfondo para la interacción de los demás personajes ya mencionados, a pesar de que, irónicamente, la aparición a estas niñas es el motivo de la filmación. En el mejor de los casos, Belén Garde, la que interpreta a Conchita González, fue la mejor que actuó. Esto puede ser, en parte, porque ella misma es devota creyente y se notaba que se entregaba de lleno al libreto. Sin embargo, su manera de dialogar parecía, en ocasiones, artificial.

En la película, hay también escenas innecesarias y omisiones que no se explican. Por ejemplo, en cuanto al accidente automovilístico que sufrieron Pepe Díez y el Padre Andreu, la película se fija en un joven que andaba en el camino y cuya presencia provocó el descarrilamiento del vehículo. Tanto estuvo pendiente a él, que daba la impresión de ser otro personaje importante en la historia y que veríamos de él más adelante, pero desapareció del resto del relato. En cuanto a casos de omisión, viene a la mente el hecho de que, sin proveer explicación alguna, era solo Conchita la que veía a la Virgen. ¿Qué pasó con las otras? ¿Por qué no están viendo a la Virgen? Nunca se nos dice.

A esta película le doy un 4/10. Esta es una película devocional, cuyo fin es convencer a la feligresía católica de presionar al Vaticano para revocar el juicio de la Comisión investigadora de la Diócesis de Santander, de que, aunque el mensaje de las apariciones sea consistente con la doctrina de la Iglesia, no hay evidencia de evento sobrenatural alguno. Para aquel que no sea católico o el que no esté familiarizado con la doctrina, no entenderá plenamente lo que ocurre en el filme. Las videntes, que deberían ser las protagonistas, no son tales, sino que todo gira alrededor de los demás personajes que, en algunos casos, son los que gozan de la simpatía del público y que luchan infructuosamente contra otros que no pasan de ser una caricatura de los “malvados de la película”.
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Razones de peso para dudar las alegadas apariciones

Francisco y Jacinta dos Santos

Santos Francisco y Jacinta Marto representados así en la Iglesia de Santo Domingo en Lisboa, Portugal. Junto a Lucía dos Santos, ellos alegaron haber visto a la Virgen María en Cova da Iría. (Foto cortesía de José Luiz Bernardes Ribeiro – CC-BY-SA 3.0)

Este es un caso muy semejante al de Fátima y, de hecho, se modela según el patrón de esa supuesta aparición. Conchita era la vidente principal, mientras que las otras seguían su paso. Eventualmente, eso fue lo que confesó una de las videntes, Mari Cruz, a Víctor Guijón, del periódico El país. Según ella …

Se nos acosaba para que viéramos al ángel y luego a la Virgen, y aquellos fanáticos no se detuvieron hasta tener redactado incluso un mensaje, como había acontecido siempre en otras apariciones, como en Lourdes o en Fátima.

En otras palabras, el primer mensaje, cuyo contenido es demasiado genérico, fue producto de presión social. Es entendible que los devotos de Garabandal se sintieran decepcionados en el momento de su “revelación”, ya que esperaban más.

De hecho, todo el acontecimiento sigue explícitamente el patrón de las apariciones de Fátima. Por ejemplo, en un momento dado, ocurrió algo que se parece mucho al llamado “Primer Secreto de Fátima“, “revelado” en 1941 junto al Segundo Secreto. De acuerdo con Lucía Dos Santos, la vidente principal en ese caso, ella vio el infierno, por lo que los videntes gritaron ante el horror de lo que estaban viendo. En el caso de Garabandal, en una ocasión, se reportó que las niñas habían estado gritando tan fuerte y por tan largo tiempo que espantaron a la población. Cuando se les preguntó al respecto, ellas afirmaban que vieron el gran castigo que sufriría el mundo en el futuro. El incidente de “La Noche de los Gritos” ocurrió en el día de Corpus Christi, el 21 de junio de 1962.

Otros incidentes también dan señal de que las niñas, Conchita en particular, modelaban sus experiencias imitando a los sucesos de Fátima. Es más, según el diario de Conchita, escrito que cubre su versión de las apariciones de 1961 a 1963, las niñas estaban tirando piedras (jugando) y hablando de su ángel de la guarda cuando, de repente, escucharon un trueno y se les apareció el ángel. Esto es casi exactamente igual que la que tuvieron los videntes de Fátima antes de las apariciones de la Virgen, excepto que, en la aldea portuguesa, el trueno ocurrió el 13 de agosto antes de la aparición de la Virgen, no del ángel (véase la sección “Apparitions of the Angel in 1916” en María Lucía “The Second Memoir”). Durante las apariciones de la Virgen, las videntes de Garabandal decían estar recibiendo la comunión del un ángel. Esto recuerda fuertemente a la tercera aparición del Ángel de la Paz a los videntes de Fátima, previo a la aparición de la Virgen, según alegaba Lucía. (McClure 107-109)

La petición de Conchita a la Virgen de que la llevara al cielo, también nos recuerda a la petición de Lucía de que se llevara a los tres videntes de Fátima al paraíso.

El primer mensaje también es muy reminiscente al Segundo Secreto de Fátima, como lo fueron también las continuas denuncias por parte “de la Virgen” del comunismo ruso y de la futura consagración de Rusia a la Virgen.

Nota: Admitidamente, la aparición de Fátima nunca habló del tema del comunismo. Sin embargo, una vez ocurrió la Revolución Bolchevique y continuó el gobierno de Stalin tras la Segunda Guerra Mundial, muchos devotos de Fátima vieron el comunismo soviético la advertencia de la Virgen en torno a la consagración de Rusia, como una predicción implícita de lo que le ocurriría a ese país durante gran parte del siglo XX. Esta apreciación pudo haber influenciado a Conchita y las demás videntes.

Al igual que Fátima, habría un milagro final para que todos los asistentes a Garabandal creyeran. Una vez más, los peregrinos al lugar deseaban ver algún milagro semejante al que “ocurrió” en Fátima (i.e. el baile del sol). Ahí, ella cumplió con ello, pero algo muy distante de lo que los testigos esperaban. Según testigos, Conchita extendió la lengua para recibir una hostia consagrada de parte de un ángel y esta se volvió visible ante los ojos de todos. Una persona estaba filmando el momento.

Como podemos ver, cuando se comenzó a filmar este “milagro”, ya la hostia estaba en la lengua de Conchita. Ya hemos visto, en numerosas ocasiones, que lo que perciben testigos o sus recuerdos, pueden estar muy sugestionados por sus expectativas. Esto se ha demostrado repetidamente en casos criminales y experimentos de laboratorio. (Novella et al. cap. 3) El mero hecho de esperar un milagro como este (fue anunciado específicamente cómo ocurriría) pudo haber influenciado la percepción de los testigos.

Esto nos lleva a otro problema más serio todavía, el asunto de los prodigios. Muchos de los testigos intentaron pinchar a las niñas sin reacción alguna. A veces no podían levantarlas entre dos personas, en otras ocasiones, parecían levitar, en otras, adivinar el pensamiento, devolver los objetos a sus dueños, etc.  En general, los magos pueden hacer todos estos trucos bastante bien y de manera sencilla. La lectura de la mente se hace a veces por “lectura fría” (la lectura de los gestos faciales o corporales) o por “lectura caliente” (el testigo brindó la información inadvertidamente a unos terceros y, por vía de ellos, llega a los magos). Si hay verdadera voluntad corporal y disciplina, es posible resistir pinchazos, intentos de quemar la piel pueden superarse con cierta protección (los magos también hacen el mismo truco). Estas y otras maravillas son elementales trucos de magia, tal como lo dice el prestidigitador, Joe Nickell, quien estudió el caso. (Nickell cap. 7)

James Randi

James Randi. Cortesía del James Randi Educational Foundation, CC-BY-SA 3.0.

Aunque se quiera esgrimir que el fenómeno fue estudiado por académicos y que algunos de ellos no encontraron nada fraudulento, quiero recordar la gran lección que dio el mago escéptico James Randi con el Proyecto Alfa: hasta a los académicos se les puede engañar muy bien, a veces con los trucos más sencillos. El hecho de que ninguno de estos expertos ha hecho las pruebas en situaciones controladas, nos invita a la suma precaución a la hora de tener en cuenta sus testimonios como conclusiones científicas válidas.

El otro problema serio eran las predicciones. Fuera de los dos mensajes, cada uno de ellos notoriamente ambiguo. El segundo hablaba de la corrupción de la Iglesia (específicamente, los cardenales, obispos y sacerdotes) sin especificar en qué consistía. Interesantemente, no involucra al papado en toda esa madeja, probablemente porque las niñas estaban buscando aprobación oficial del Papa. Sin embargo, en casos en que hizo predicciones más exactas, la aparición falló espectacularmente, forzando a las niñas o a los seguidores a reinterpretar las profecías, anulando así su carácter predictivo:

  • Una de las promesas fue a un seguidor, Joey Lomangino, un ciego quien alegaba de haberse sanado por Padre Pío de Pietrelcina, quien le devolvió el sentido del olfato (perdido por un accidente). Lomangino seguía también los acontecimientos de Garabandal y recibió una carta de Conchita en que predecía que él “llegaría a ver” el momento del gran milagro. Desgraciadamente, él murió en el 2010 sin haber recibido el sentido de la vista y sin ser testigo del gran milagro.
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  • Conchita predijo que el Padre Pío llegaría a ver el gran milagro. Él murió en 1969. Los creyentes han modificado la interpretación de lo que dijo Conchita, y ahora “parece” que antes de morir, Padre Pío tuvo una visión del futuro gran milagro.
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  • Conchita repetía que después del Papa Juan XXIII solo quedaban tres papas y, después de eso, sería el final de los tiempos. Contemos:
    • 1. Pablo VI
    • 2. Juan Pablo I
    • 3. Juan Pablo II
    • 4. Benedicto XVI
    • 5. Francisco
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      … creo que esos son más de tres.
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  • La Virgen predijo que, tras el gran milagro, se descubriría el cuerpo incorrupto de Padre Luis Andreu (uno de los investigadores creyentes de la aparición). En 1976, se desenterró al sacerdote y su resto es un esqueleto.
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  • La predicción de que tres de las videntes se retractarían. Eso efectivamente ocurrió. El único problema es que la afirmación de Conchita, de que la Virgen lo había predicho, se dijo después de ocurridas las retractaciones. Dos de las que se retractaron, volvieron a reafirmar sus experiencias revelatorias. Solo Mari Cruz continúa negando las apariciones.
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Conclusión

Las alegadas apariciones de la Virgen en Garabandal deben tomarse con pinzas. Aun cuando se quiera apelar a los llamados “milagros” y prodigios inexplicables allí ocurridos, lo demás indica que lo que ocurrió allá no fue nada sobrenatural. Las declaraciones apoyadas por los estudios hechos por la Diócesis de Santander y respaldadas por el Vaticano, afirman que no hay evidencia alguna de que allá hubo algún acontecimiento sobrenatural. A partir de lo que tenemos disponible hoy día, concurrimos con la oficialidad católica.

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Bibliografía

López Padilla, Luis Eduardo. Advertencias marianas. Lumen, 2010.

—. Advertencias marianas a la humanidad. Reflexiones sobre los últimos tiempos. Librería Parroquial de Clavería, 1987.

María Lucía of the Immaculate Heart. Fatima in Lucía’s Own Words. The Memoirs of Lucia of Fatima. Ed. Kindle. Keep It Catholic, 2005.

McClure, Kevin. The Evidence for Visions of the Virgin Mary. Aquarian, 1983.

Nickell, Joe. Looking for a Miracle: Weeping Icons, Relics, Stigmata, Visions & Healing Cures. Ed. Kindle, Prometheus, 1998.

Novella, Steven, et al. The Skeptic’s Guide to the Universe: How to Know What’s Really Real in a World Increasingly Full of Fake. Grand Central, 2018.

Zimdars-Swartz, Sandra. Encountering Mary: From La Sallette to Medjugorje. Princeton UP, 1991.

Discusión en Mayagüez sobre la posibilidad de Reactores Modulares Pequeños (SMR) nucleares en PR

En una época como al nuestra, en que se consideran siempre las fuentes renovables como alternativas al consumo de energía fósil, se falla en incluir la discusión de Puerto Rico en torno a otra alternativa de energía, una que hemos discutido bastante en este blog: la energía nuclear.

El experto ambiental y en energía nuclear, James Conca, ha recomendado para Puerto Rico, la instalación de reactores modulares pequeños (SMR por sus siglas en inglés), específicamente los diseñados por la compañía NuScale.

NuScale

Representación de una central nuclear modular NuScale (Fuente: NuScale).

NuScale

Logotipo de NuScale

Este sistema tiene un sistema de seguridad pasiva muy sencilla. Si ocurre cualquier huracán, terremoto o maremoto (tsunami), el reactor no necesita respaldo eléctrico alguno, el agua enfriaría la reacción nuclear y, una vez evaporada, la convección continuaría el proceso de enfriamiento indefinidamente. Esta falta de necesidad de respaldo eléctrico fue reconocida preliminarmente por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC). Más recientemente, en agosto de este año (2018), la NRC también reconoció que, en el caso de los SMRs como los de NuScale, en el peor escenario de derretimiento y escape de combustible, el área de desalojo de emergencia (Emergency Planning Zone) no sería mayor que el de los límites de la planta. Bajo tales condiciones, SMRs como los de NuScale o los de Westinghouse, serían buenos para algunos de los planes que se tienen para establecer microredes en Puerto Rico.  Lo mismo puede decirse de los diseñados por X-energy, que también cuentan con seguridad pasiva y que pueden establecerse en medio de una ciudad.

 

The Nuclear Alternative Project

Logotipo del Nuclear Alternative Project

Es comprensible que el público tenga preguntas y preocupaciones. La buena noticia es que va a haber una actividad donde puede presentarlas. El evento se llevará a cabo en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, donde habrá un panel de ingenieros expertos en energía nuclear y otras personas que contribuirán al diálogo. El tema a discutirse: Small Modular Reactors: A feasible option for Puerto Rico? (“SMRs: ¿una opción viable para Puerto Rico?”) Entre los expertos, estará José Reyes, una de las mentes que concibieron el reactor de NuScale, Otros miembros,  Estarán allí también, Donald Hoffman, presidente ejecutivo de Excel Services Corporation, Jeffrey Harper, vicepresidente de X-energy, Eddie Guerra, ingeniero estructural de ARUP, Abdul Dulloo, director del Plant Technology & Product Development de Westinghouse, Scott Singer, de PAR Systems, David Sledzik, de Hitachi y General Electric, Carlos Fernandes de McConnel Valdés y Ángel Reyes, de Exelon. La actividad estará moderada por Jesabel Rivera de The Nuclear Alternative Project. Los temas a tratarse serán:

  • Manejo de desperdicio nuclear
  • Avances de tecnología de seguridad
  • Terremotos y maremotos
  • Impacto ambiental
  • Manejo y operación de un SMR
  • La política pública de energía de Puerto Rico
  • Financiamiento
  • Percepción pública y responsabilidad social
  • Ciberseguridad
  • Regulaciones federales
  • Desarrollo económico
  • Solar & Viento & Nuclear

Esta actividad se hace con la colaboración de la United Nuclear Industry Alliance, el Departamento de Ingienería Civil y Agrimesura de UPR Mayagüez y The Nuclear Alternative Project.

Aquí pueden registrar su asistencia a la actividad, que se llevará a cabo el martes, 30 de octubre, de 5:00pm a 8:00pm.

Anuncio actividad de Mayagüez

Declaración en aras de transparencia

The Nuclear Alternative Project

Logotipo del Nuclear Alternative Project

Como he dejado muy claro en la sección de “Declaración de conflictos de intereses” en la página de “Propósito del portal“:

… el portal no es financiado de manera alguna por otra entidad o compañía privada. Fuera de artículos relacionados con la Universidad de Puerto Rico, declaro que no hay conflictos de intereses en cuanto a los demás artículos.

Por ahora, esa continúa siendo la realidad de este blog. Fuera de mis ingresos como profesor en la Universidad de Puerto Rico, donaciones a este blog, alguna compensación por preparación de publicación de libros de profesores y de la publicación de mis libros, no tengo beneficios adicionales provenientes de otra entidad pública o privada.

Recientemente, he decidido unir mis esfuerzos a los de The Nuclear Alternative Project para promover la consideración de la energía nuclear para Puerto Rico. Tuve la fortuna de poder hablar Jesabel Rivera, estratega de salud pública del grupo, y me parece que esta organización está bien motivada para hablar de este tema. Según lo ya acordado, mi labor será puramente voluntaria, sin recibir un solo centavo.

De hecho, la organización es una exclusivamente de voluntarios que entendemos que Puerto Rico necesita considerar muy seriamente la alternativa nuclear. Este blog parte de una filosofía ecomodernista, que procura de buscar fuentes de energía abundante que sean limpias y que cedan espacio a la naturaleza. La energía nuclear, junto a algunas otras (especialmente renovables) podrían representar ese tipo de adelanto energético para nuestro archipiélago.

De ahora en adelante, si comparto anuncios del Proyecto sobre actividades a darse en Puerto Rico en relación con el tema, quede claro que se hace sin aportación económica alguna de parte del grupo.