Respuesta al Dr. Fernando Cabanillas en torno al glifosato y la ingeniería genética de los alimentos

Non GMO

Etiqueta de que cierto alimento no contiene ingredientes OGM.

El domingo pasado, el Dr. Fernando Cabanillas publicó un artículo en El Nuevo Día titulado “Alimentos `non-GMO’: ¿moda o inquietud legítima?” Contrario a otros escritos en la prensa que tratan el tema, el contenido de la opinión es más equilibrado que lo usual con un genuino intento de exponer al público su convicción médica en torno a los famosos Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) y la interrogante sobre si debería consumirse productos de OGMs (o GMOs por sus siglas en inglés) o si todo es una moda producto de una engañosa mercadotecnia.

Antes de comenzar con nuestra crítica, quisiera enfatizar que nuestra exposición es respetuosa hacia un médico al que los puertorriqueños deberían escuchar en cuanto a muchos otros asuntos en relación con la medicina. No solamente estamos ante un experto que tiene los conocimientos científicos para llevar a cabo su labor, sino que también es un ser humano que verdaderamente ama al pueblo y que quiere lo mejor para su bienestar. Nada de lo que digamos aquí representa un demérito a su gran labor y obra.

Para mostrar la buena fe en esta discusión, comencemos por lo bueno que nos brinda su publicación. En primer lugar, podemos percatarnos que en cuanto a la seguridad de los OGMs en sí mismos, el distinguido médico está muy bien orientado. Es un consenso abrumador en la comunidad científica que los OGMs (es decir, los transgénicos y los alimentos modificados por ARNi) son seguros. Esto llega hasta el punto en que 110 laureados del Premio Nóbel han solicitado a Greenpeace que cese sus actividades en contra del arroz dorado. A la luz de esto, el Dr. Cabanillas nos dice muy acertadamente:

El primer punto que debe quedar claro es que, contrario a lo que muchos piensan, ingerir los genes alterados de un GMO no nos causará problemas. No se nos caerá un brazo ni nos crecerá una planta en la oreja. No nos dará cáncer ni nos convertiremos en “Mutant Ninja Turtles”. Greenpeace está indisputablemente equivocada en su postura en contra de todos los GMO. No hay evidencia científica que pruebe que su postura es correcta.

No obstante ello, entra en el tema de la controversia actual en torno al glifosato, una de las sustancias que más están asociadas a los OGMs y a la multinacional Monsanto (hoy, propiedad de Bayer). A su vez, el glifosato está asociado al producto de dicha corporación, el yerbicida Roundup®.

Logo de Roundup

Logotipo del yerbicida Roundup

El Dr. Cabanillas describe con exactitud cuál es el uso de esta tecnología que contiene al glifosato como ingrediente activo. Sin embargo, en cuanto a la dicusión del tema, él comete un error factual bastante común cuando trae a colación este delicado tema: que, según él, en el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al glifosato “probablemente cancerígeno”. Este dato no es correcto. Fue una rama de la OMS la que lo hizo, a saber, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés, véase aquí su monografía).

Puede ser que se argumente que por ser parte de la OMS, eso automáticamente cuenta como opinión de dicho cuerpo internacional. El problema es que la opinión del IARC no es la de la OMS. De acuerdo con este último, no hay evidencia alguna de que el glifosato sea cancerígeno. Esto lo dejó muy claro en un informe escrito junto a la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y dado a conocer en el 2016, es decir, después de la publicación de los hallazgos del IARC (aquí se encuentra el escrito).

En medio de su artículo, el buen doctor nos dice que es extraño que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el IARC llegaron a conclusiones distintas. Él dice, muy acertadamente que han habido ciertas cuestiones planteadas en cuanto a los intereses de algunos miembros de la agencia de cáncer internacional.

Es imperativo preguntar sobre las intenciones de la industria al respecto y también en cuanto al cambio que hubo en varias agencias alrededor del mundo de máximo de consumo de 0.1 mg/kg a 20 mg/kg de glifosato, especialmente cuando no medió estudio nuevo al respecto. Sin embargo, la pregunta que debería hacerse la gente es si hacían falta nuevos datos para tal incremento en este límite de seguridad. El nivel de toxicidad del glifosato es extremadamente bajo (LD50 de 5600 mg/kg en ratas) y en las cantidades que usualmente aparecen en los alimentos, es prácticamente inofensivo. Se ha observado que se puede alimentar a una rata 31 mg/kg de glifosato al día y no se observan efectos adversos; se puede alimentar a un perro 500 mg/kg al día sin observar efecto adverso alguno. Tal incremento de presencia de glifosato por las agencias gubernamentales no debería alarmar a los seres humanos. Otros reportes de cantidades “alarmantes” de glifosato en alimentos como Cheerios o comida para bebés han exagerado la nota. Según unos “estudios” que andan circulando por ahí, se sugiere que una caja de Cheerios puede tener hasta un máximo de 1,125.3 por billón (de glifosato). Ese número parece impresionante hasta que nos damos cuenta de que para al menos empezar a sentir los efectos tóxicos del glifosato, un adulto debería haberse servido 1270 platos al día y un niño 635 platos al día.

Nota para los lectores:  LD50 es un indicador de toxicidad, usualmente medido en miligramos por kilogramos. LD50 indica la dosis letal por la que perece la mitad (50%) de los animales del laboratorio. Mientras más alto el número, menos tóxica es la sustancia. Mientras más bajo el número, más tóxica. Para que tengan idea de la toxicidad del glifosato, compárese el número dado arriba con el nivel de toxicidad de la fructosa (4,000 mg/kg), de la sal de mesa (3,000 mg/kg),  y el de la cafeína (192 mg/kg).

Edificio del IARC

Edificio del IARC en Francia. Foto cortesía de Rystheguy de Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

A partir de las disímiles conclusiones de la EPA y del IARC, debemos preguntarnos legítimamente cómo sabemos  quién tiene la razón. A esto, nos dice el Dr. Cabanillas:

Solo se puede determinar a través de estudios epidemiológicos de personas expuestas, comparándolas con los que nunca han estado expuestos. El único estudio prospectivo, el Agricultural Health Study, patrocinado por el Instituto Nacional de Cáncer de EE. UU., sugirió que este producto no causa cáncer, mientras que otros seis estudios concluyeron que está asociado con linfoma, mieloma y tricoleucemia. Siete estudios adicionales determinaron que no existe relación estadísticamente significativa. El tema se complica porque hay una correlación entre el número de días de exposición al glifosato y el riesgo de desarrollar cáncer. Cuando esto se toma en consideración, la relación con estos trastornos se fortalece. También preocupa que el proceso de desarrollar cáncer es lento. Puede tomar décadas antes de que aparezca, por tanto, las conclusiones de algunos estudios puede que sean prematuras.

Sin embargo, enumerar estudios y mencionar que algunos han asociado el glifosato con ciertos males no es señal de que exista relación alguna, especialmente si las estadísticas no tienen en cuenta otros factores. Se pueden tener estudios de cohorte que sigan a agricultores por un largo periodo de tiempo (como el que recientemente se ha dado a conocer este mes y que no refleja aumento significativo de cáncer tras el uso del glifosato). Las revisiones científicas y metaanálisis hechos por científicos independientes, por empresas y agencias gubernamentales son pertinentes (ejemplos, este y este). Es necesario indicar que no solo la EPA, sino también la EFSA, Health Canada, la Agencia de Químicos Europea,  el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, entre otros han adoptado la posición de que no hay evidencia de genotoxicidad por parte del glifosato. Para todos los efectos, el IARC está solo en cuanto a su interpretación de los datos. Es más, aun cuando el Dr. Cabanillas hace la pregunta perfectamente válida sobre la carencia de nuevos estudios para ciertas determinaciones de la EPA, es menester apuntar al hecho de que la IARC también había dicho en años anteriores que el glifosato no era cancerígeno y que la monografía del 2015 no incluyó datos nuevos para su conclusión. Los defectos de la monografía son hartos conocidos en la comunidad científica (no solo Monsanto) y hasta algunos científicos han creado vídeos al respecto.

Además, el IARC tenía un texto borrador que inicialmente proponía que el glifosato no era genotóxico o carcinógeno. Una investigación de Reuters revela que dicho borrador pasó por una serie de ediciones claves para cambiar su posición.

Esto no significa que Monsanto sea un santo (aunque tampoco apoyaremos la actitud fanática y de dogma de fe de ciertos sectores sociales de que no hay “nada santo sobre Monsanto”). Documentos confidenciales dados a conocer a la luz recientemente revelan que posiblemente escribieron informes bajo la firma de científicos (en un caso particular, la investigación no encontró evidencia de ello), además de influenciar indebidamente en estudios que supuestamente eran independientes. A pesar de ello, de esos mismos documentos se desprende claramente que sus miembros creen firmemente que el glifosato no es cancerígeno, lo que confirma nuestra convicción. Ellos creen en su producto. Sin embargo, en un momento dado discutieron cómo no habían hecho los estudios de genotoxicidad de los sulfactantes usados por Roundup®, por lo que se sugirió que no se podría decir que ese yerbicida no fuera genotóxico (esto ocurrió en el 2003). De hecho, tampoco hay evidencia alguna de incremento de cáncer en humanos por el uso de los sulfactantes. Sobre todo esto y más hablaré en futuras entradas en este blog bien pronto.

A pesar de esto, la evidencia por el momento es clara de que el glifosato no debería ser objeto de alarma de parte del público. Esto es así, no solo porque aun si el glifosato fuera cancerígeno, el riesgo de terminar con cáncer es ínfimo, dada su escasa presencia en los alimentos. Debemos recordar también que todo el tiempo ingerimos sustancias altamente tóxicas y cancerígenas como, por ejemplo, ácido caféico (que se encuentra en el café que ingerimos todas las mañanas, salsa de manzana y vino tinto), el alcohol (cerveza, whisky, etc.), entre otros. El 99.99% de los pesticidas y carcinógenos que ingerimos es provisto por la naturaleza misma.

A la luz de lo ya expuesto, no hace falta cundir el pánico por el incremento de la presencia de glifosato en nuestro sistema. La evidencia es consistente de que no bioacumula y es excretado por el cuerpo humano. Llamar a etiquetar productos que contengan glifosato, como sugiere el Dr. Cabanillas, no mejorará la calidad de salud de los puertorriqueños. Es más, tendría consecuencias nefastas para los agricultores que dependen de este producto y cuya prohibición implicaría el uso de yerbicidas muchísimo más tóxicos. Simultáneamente, conllevaría la presencia en el mercado de alimentos con sustancias más tóxicas. En este sentido muy importante, la escasísima cantidad de glifosato en los alimentos es sencillamente inocua.

Respetamos al distinguido médico, pero por estas y otras razones diferimos de su opinión.

 

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Humanistas seculares ayudarán a Canóvanas: se necesitan voluntarios

Humanistas Seculares de Puerto Rico

Próximamente, la organización Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE) llevará a cabo una distribución de suministros a Canóvanas.

En la página de esta actividad, HUSE nos da los detalles al respecto:

Este sábado 18 de noviembe estaremos distribuyendo suministros y artículos de supervivencia en Canóvanas. Necesitaremos voluntarios para repartir estos artículos en las comunidades, y vehículos para llevarlos casa por casa. Si tienes una van o pick up, ¡te necesitamos!

Repartiremos “solar cookers”, filtros de aguas para uso personal y familiar, cargadores solares, alimentos y agua.

Nos reuniremos en San Juan (Calle Moradilla 157, Urb. Milaville) para ahí montar la ayuda en los carros y salir juntos. Los carros que se queden, estarán seguros.

Este evento es posible gracias a nuestros amigos de Hispanic American Freethinkers y su presidente, David Tamayo, Foundation Beyond Belief, Ateístas de Puerto Rico (que tuvieron la gentileza de darnos una cantidad considerable de alimentos y agua que no pudieron ser distribuidos recientemente en Utuado, adquiridos gracias a la generosidad de grupos como American Atheists, Atheist Community of Austin, entre otros), donativos personales anónimos desde todos los Estados Unidos y amigos y amigas como TÚ.

El municipio de Canóvanas no solo fue azotado por el huracán María. Casi dos semanas antes también fue impactado muy de cerca por el huracán Irma. Decenas de familias perdieron sus hogares y pertenencias y quedaron aislados en sus comunidades por la caída de al menos 8 puentes. Además, está sufriendo de un brote de leptospirosis por falta de agua limpia. La Guardia Nacional nos ha indicado que las comunidades de Villa Hugo, Palmasola y Campo Rico como las menos impactadas con ayudas para los residentes.

¡Los necesitamos! ¡Vamos a Canóvanas!

HOY: Ateístas y humanistas seculares por Puerto Rico

ateistas_prEs muy común hablar de grupos religiosas ayudando a los más necesitados y a los pobres. También conocemos varios agrupaciones sin fines de lucro que ayudan en momentos difíciles como el que está pasando Puerto Rico. Es raro, pues, saber de organizaciones abiertamente ateas y humanistas seculares que han hecho una buena labor de caridad en ocasiones como esta.

Logo de Ateístas de Puerto Rico

Logotipo de Ateístas de Puerto Rico

Como necesitan dar a conocer este tipo de obras, le quiero dedicar una entrada a una actividad que se llevará a cabo hoy. En primer lugar, es bueno indicar que la agrupación Ateístas de Puerto Rico ha creado una página en su portal para que a nivel internacional se recauden fondos para ayudar a la pronta recuperación de nuestra tierra.

Además, mañana, junto a la organización también participarán miembros de Humanistas Seculares de Puerto Rico para la distribución de suministros. Según la página de Ateístas en Facebook, tendrá como lugar de encuentro el Ponderosa de Plaza Río Hondo a las 9:00am y de allí partirán para Utuado a repartirlos. Aquí están las instrucciones dejadas ayer. La actividad necesita más voluntarios para ayudar en cuanto a la distribución de estos bienes, así que los que puedan asistir, serán cordialmente bienvenidos.

Como siempre, les deseamos a los organizadores de esta loable obra todo lo mejor.

Opinión: La AEE y la privatización

Logo - Autoridad de Energía Eléctrica

Logotipo de la Autoridad de Energía Eléctrica

En días recientes, el mundo entero, desde el Weather Channel, pasando por los periódicos principales de Estados Unidos hasta Rusia todo el mundo ha sido testigo del mal manejo (por ponerlo diplomáticamente) del contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con Whitefish. Dicho documento insólito está ahora bajo investigación en el Congreso de Estados Unidos.

Todo este escándalo ocurre cuando han pasado más de cuarenta días y gran parte del país no tiene electricidad, algo que da testimonio de dos cosas: del grado del azote del huracán María y de la inexplicable negligencia del gobierno estatal y del federal en atender ese y otros problemas. Esto no ha pasado inadvertido a los ojos de distintas personas conocidas a nivel internacional, desde periodistas de ciencias como Carl Zimmer hasta celebridades tales como Kim Kardashian y Cher (especialmente, en relación a las aserciones de nuestro gobernador).

Ante tanta incompetencia de todos lados, los puertorriqueños sienten dolor y resignación. No importa a dónde uno vaya, si al colmado Econo, a las guaguas “pisicorre” o a Plaza las Américas, uno ve un rostro de tristeza en la gente en cuyas conversaciones no faltan las preguntas: “¿Te llegó el agua? ¿Te llegó la luz?” Además, en medio del sudor por las noches, las picaduras de mosquitos y la incomunicación por falta de señal telefónica o Internet, reina el desánimo. El aliento inicial que nos ofrecía la frase: “Puerto Rico se levanta” ha sido sustituido por el cinismo. Es en este ámbito que es perfectamente comprensible la convicción de ciertas personas inmersas en el olor del asfixiante diesel y en el ruido del generador del vecino, de que deberían privatizar la AEE.

¿Debería ser así?

Me acuerdo de los días en que no tenía carro y solía tomar la guagua de la ruta 1 para ir de Río Piedras a San Juan. Durante esos días se había desatado todo un debate político en torno a la posible privatización de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA). Lo que se hizo eventualmente fue privatizar la ruta 1, algo que costaría considerablemente más que los usuales 25 centavos. Esta ruta cayó en manos del Metrobús y, efectivamente, cobró más. Al inicio, el mayor pago implicaba mayor dolor en el bolsillo. Sin embargo, lo que resultaba interesante es que a medida que pasaba el tiempo, ese mayor gasto me importaba cada vez menos. ¿Por qué? No era un asunto de hábito, sino otro elemento. La ruta funcionaba mejor que antes: pasaba casi religiosamente cada media hora (a veces en pares), era eficiente, fiable y llegaba casi siempre a tiempo a su destino. En otras palabras, había un sentido de que el mayor pago rendía.

Ante esto, algunos de ustedes pensarán que ahora hablaré a favor de la privatización. Nada más lejos de la verdad. Solo lo menciono para señalar que dicha medida no debe descartarse en principio, sino más bien debería haber más prudencia en cuanto al tema, especialmente midiendo los beneficios de ciertas corporaciones públicas con el servicio que estas rendirían en manos privadas, sin excluir otras alternativas: la cooperativización o la administración por parte de empleados, entre otras.

La privatización de la Telefónica de Puerto Rico (PRT), ahora en manos de Claro, ha tenido resultados mixtos. Por un lado, la empresa ha tenido que competir con otras que se encuentran hoy en el mercado de móviles y en este renglón (en general) la libre selección ha beneficiado a los puertorriqueños. Desgraciadamente, en cuanto a las líneas telefónicas de la PRT, forjaron un monopolio. En cuanto a su servicio de Internet, estaba a punto de someterse a la competencia del ahora fenecido servicio cibernético de PrepaNet. Allí perdió Puerto Rico. Los sindicatos de la PRT tampoco tuvieron las mismas relaciones obrero-patronales como efecto de la venta.

Promesa rota

El libro Promesa rota de Francisco A. Catalá Oliveras

Cuando reflexionamos al respecto, debemos tener en cuenta que las corporaciones públicas tienen una función social importante. Aquí les invito a leer el libro Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell, del distinguido economista Francisco Catalá Oliveras y publicado por Ediciones Callejón. El gobernador Rexford G. Tugwell solía tomar una postura keynesiana de línea dura que usualmente movía a sus adversarios a acusarle de comunista. Fue gracias a Tugwell, los intereses del entonces Partido Popular Democrático (PPD) con Luis Muñoz Marín en el senado y los intereses de la Marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, que se crearon las corporaciones públicas y se pusieron los servicios básicos en manos del estado. Esto permitió la electificación de muchas de las áreas rurales, algo que ayudaba a mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños del siglo XX. Este suceso posibilitó también a la industrialización de Puerto Rico, cuyas bases contributivas Tugwell llegó a cuestionar (con mucha razón). No es que no hubiera energía eléctrica en el país antes de la Autoridad de Fuentes Fluviales (1941). sino que solo operaba en las áreas urbanas (donde había mucha mayor demanda efectiva) y no se veía rentable extender la cablería eléctrica a áreas del campo y las montañas. Como bien señala Catalá en su libro, muchas de las explosiones de prosperidad del sector privado desde entonces han sido posibles gracias a las inversiones del estado como la AEE.  Lo mismo ocurrió décadas después bajo el gobierno de Rafael Hernández Colón  cuando adquirió de la PRT. Con esta infraestructura extendida y sólida no es sorpresa que las compañías locales y foráneas encontraran a nuestro archipiélago un lugar propicio para la inversión de alta intensidad capital. Aun con todos los pesares presentes de estas compañías públicas, nos beneficiamos todos los días de esos frutos del estado benefactor de mediados del siglo XX.

Sin embargo, en la medida que el bipartidismo ha ido arraigándose en el país, el fantasma de la privatización comenzaba a merodear en la mente de los boricuas. Iróncamente, fue bajo la última década que gobernó Hernández Colón, que se gastó dinero público en la propaganda para vender la PRT, supuestamente para usar esas ganancias para beneficiar las escuelas públicas. ¿Se acuerdan de las tirillas de Fortunata?

Luego, bajo los dos términos del Dr. Pedro Rosselló se vendieron corporaciones y facilidades públicas a diestra y siniestra, algo que coincidía con la fiebre del neoliberalismo que arropaba a los países del mundo tras el fin de la Guerra Fría. Se podría decir que gran parte de estas medidas fueron desastrosas, como la venta de CDTs, de hospitales en la ruralía y el colocar la administración de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en manos de Ondeo, En algunos casos, el gobierno se vio en la necesidad de readquirir algunos de los edificios, y en otros hubo cierres. El gobierno tuvo que retomar la administración de la AAA tras dos años de mala administración por parte de Ondeo. Todo esto conllevó un costo altísimo para los puertorriqueños (que contribuyó a nuestra debacle económica), aportó al deterioro de los servicios básicos y el desgaste de la confianza en el gobierno.

¿Es buena la privatización? ¿Es mala la privatización? Depende. Como en toda medida de política pública, hay que tomar los asuntos por caso y no adoptar posiciones simplistas y universalistas: que todo tiene que estar en manos del gobierno o todo tiene que estar en manos privadas. El acercamiento casuístico, que exige examen crítico de dichos casos, es medular para cualquier análisis, especialmente cuando se quiere hacer estudio honesto de lo que funcionó o no de cada ocurrencia

No obstante esto, es menester recordarle al público lo que el lingüista y crítico social Noam Chomsky (con quien diferimos en muchas cosas) suele decir:  “La privatización no significa que se va tomar una institución pública y se le va a dar a una persona amable. Se toma una institución pública y se le da a una tiranía que no rinde cuentas (al público).” El primer deber fiscal y jurídico de cualquier corporación es a sus accionistas, no al público. El éxito o no de una compañía de contribuir al bienestar del público solo dependerá en la medida que el gobierno cree las condiciones que limitan sus externalidades y maximizan su servicio.

Hoy día, la confianza pública en que el gobierno lleve a cabo las restricciones debidas al sector privado se encuentra bien lacerada. Para recuperar esa seguridad en las instituciones públicas, hace falta la transparencia. Hoy más que cualquier otro momento, gozamos de suficiente tecnología para ello: dentro de lo razonable, estos contratos deberían estar disponibles en línea para el escrutinio y la mayor fiscalización del gobierno por parte del público.

A corto plazo, la AEE es para todos los efectos prácticos un monopolio público que, de venderse, se tornaría en un monopolio privado. Por el escándalo de Whitefish y por la falta de capital del gobierno para poder mantenerlo, puede ser que pronto se encuentre en el mercado para su compra por parte del mejor postor. Es indudable que con su privatización aumentará el costo de la electricidad, particularmente para pagar su deuda. Esto repecutirá en todas las esferas económicas por lo costoso que sería operar en Puerto Rico y desincentivará la inversión privada. La emigración que resultaría de ello seguiría desinflado numéricamente la población del país, lo que contribuiría a la espiral descendiente de la economía, el empobrecimiento de gran sector del pueblo y empeoraría el trecho entre gente adinerada y los pobres. La falta de interés por parte del gobierno federal de atender los problemas apremiantes de Puerto Rico no nos conduce a un panorama optimista.

La privatización ha probado no ser una vara mágica para resolver en principio problemas sistémicos de corporaciones públicas, pero nos enfrentamos a eso. Podría aliviar ciertos síntomas que han resultado del bipartidismo y la politización de la AEE. Por otro lado, el desánimo de los puertorriqueños ha hecho que muchos respondan con la frase cotidiana: “¡Que se chave!”, pero como dice la gente en los países angloparlantes: “Be careful what you wish for. You may get it.”

El dulce aroma solar de Musk

Elon Musk

Elon Musk, 2015 (Foto cortesía de Steve Jurvetson. CC-BY 2.0 Generic)

Ante el paso de los huracanes Irma y María, no cabe dudas de que Puerto Rico necesita toda la ayuda que pueda conseguir. El paso del Pres. Donald Trump fue un episodio bochornoso para los puertorriqueños y los estadounidenses. Además de lanzar arroz y papel de baño de la manera más indignante para las víctimas, él nos recordó que la ayuda a Puerto Rico es bastante onerosa para el fisco estadounidense.  Claro, se le olvida al no-muy-distinguido-y-apreciado mandatario que Estados Unidos fue el que invadió a Puerto Rico y lo hizo territorio estadounidense, por lo que el gasto del fisco es una responsabilidad asumida por Estados Unidos como parte de este arreglo colonial. Si nos considera una “carga”, pues que lance en el Congreso un verdadero proceso de autodeterminación de acuerdo al Derecho Internacional. Sin embargo, nos parece que si Estados Unidos todavía se conforma con el presente estatus político, es porque ganan de alguna forma.

Contrario al ejecutivo estadounidense, muchos artistas con raíces puertorriqueñas, boricuas de la diáspora y varias personas más alrededor del mundo han abierto sus brazos para ayudar a Puerto Rico en un momento tan extremadamente difícil: ahogado por una deuda que aplasta su fisco, mientras que tiene que lidiar con un daño de la infraestructura que (según el gobernador) suman cerca de $95 millardos.

A todo esto, el famoso filántropo surafricano Elon Musk, como es usual, quiere invertir para la creación de placas solares junto a sus baterías Tesla, esta vez en Puerto Rico.

El gobernador Ricardo Rosselló vio en ello una oportunidad para renovar la red eléctrica tan maltrecha por años de negligencia y fenómenos ambientales.

Semanas más tarde, Musk le proveyó gratis sus baterías Tesla y paneles solares al Hospital del Niño, un acto de gran generosidad.

Por todo esto y más, la reacción de las redes sociales ha sido en general positiva. La prensa estadounidense ha expresado aprobación al respecto, diciendo que esta es una oportunidad única para una mejor energía eléctrica.

Me da pena informar que soy uno de los poquísimos que no brincó de alegría ante la propuesta.

El historial de Elon Musk

Quisiera comenzar diciendo que no debemos estar cerrados a la idea de que Musk invierta en Puerto Rico. Tampoco estoy de acuerdo con cierto artículo de 80 grados que solo estipula que Musk es capitalista (cuyo capital se erige “en sangre” [¿?]) como pretexto para sospechar en principio su inversión. Si este capital genera a la larga beneficios para Puerto Rico, entonces debería ser bienvenida.

Lo que preocupa son dos cosas bien importantes:

  • La tendencia de gobiernos de turno de otorgar contratos a ciertos inversionistas que no han rendido beneficio alguno a Puerto Rico. Al contrario, le ha costado a los contribuyentes puertorriqueños. El reciente escándalo de Whitefish debería ser una llamada de alerta ante este hecho innegable.
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  • El historial de Musk como impulsor de tecnologías demasiado fantásticas.

Por ende, cuando el gobernador anuncia futuros acuerdos con Musk las dos preguntas importantes serán:  ¿Involucrará solo inversión federal, habrá aportación estatal o saldrá algo de su bolsillo? y ¿cuán compatible es la propuesta de Musk con la realidad energética de Puerto Rico? Esta última exige tres cosas:

  • Un estudio y comprensión del estatus de la Autoridad de Energía Eléctrica y su infraestructura.
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  • Un estudio costo-beneficio de lo que se propone implementar en Puerto Rico.
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  • Un estudio científico (desde el punto de vista de la física) para saber si el proyecto es realmente viable.

En el presente, se promueve la energía solar como la panacea que sustituirá el uso de carbón y de petróleo como fuente de energía. Varios expertos han llamado la atención de cómo este tipo de diseminación propagandística suelen obviar el serio problema de la intermitencia: hay días en que no hace mucho sol y su resguardo de energía (con baterías) es seriamente limitado porque compensar la energía no provista por la noche suele ser enorme. Si las baterías Tesla pueden guardar suficiente energía para remediar este problema, definitivamente será un paso al frente de la promoción de la energía renovable. Asimismo lo quiere proyectar Musk al haber ofrecido a Australia el resolver su problema energético. Todo huele a “hype” en torno a esta tecnología.

Musk ha instalado algunos PowerWalls en otros lugares del mundo y reclamado logros. Por ejemplo, está ayudando a instalarlos en una de las islas de Hawai’i, Kauai y, según el relato que circula en la Internet, llegó a “revolucionar” la provisión energética en ese lugar. Musk quiere hacer lo mismo con Puerto Rico.  Sin embargo, hay que tener en cuenta la demanda efectiva energética de Kauai y la de Puerto Rico.  Nuestro archipiélago tiene un territorio de 9,104 km2  con una población de cerca de 3.4 millones de personas. Kauai tiene un territorio de 1,456 kmcon una población de 66 mil personas.  La densidad poblacional de Puerto Rico es de 375 personas por kilómetro cuadrado; en Kauai es de 40.9 personas por kilómetro cuadrado. La demanda efectiva de electricidad en ambos territorios es claramente abismal. Musk espera que las baterías Tesla provean la mitad de la electricidad de Kauai para el año 2023. ¿Cuánto tardaría en el caso de Puerto Rico y cómo podría integrarse a una red tan frágil como la nuestra?

Una vez más, deseamos todo lo mejor en cuanto a esta iniciativa del Tesla. Como diría el estadounidense promedio: “We need all the help we can get!“. Lo que preocupa es nuestro segundo punto, el historial de las iniciativas de Musk.  La gente imagina que sus millones se deben a que es un genio en ingeniería energética.

En realidad, su salto a ser uno de los hombres más ricos del mundo provino del mundo del software. Fue uno de los fundadores de la empresa Zip2 que le ofrecía en su tiempo servicios a la compañía Compaq. Fue uno de los cofundadores del famoso servicio PayPal y su ascenso económico se debió a la venta de esta empresa a eBay por $1.4 mil millones.

Esto le llevó a invertir en una serie de iniciativas, algunas que han hecho importantes aportaciones, tales como SpaceX, hoy día empresa valorada por más de $20 mil millones. No olvidemos las baterías Tesla, consideradas hoy como un gran logro de provisión de energía (eso se reconoce, aunque la empresa no ha estado exenta de controversias y algunos aleguen que su valor se ha inflado artificialmente en el mercado).

Otras iniciativas de Musk parecen no aportar mucho porque, aunque sean de SpaceX, parece que se olvida de algunos detalles físicos y costo-efectivos.  Daré aquí algunos ejemplos.
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El Hyperloop®

El Hyperloop

El Hyperloop. Imagen cortesía de Camilo Ramírez (CC-BY-SA 4.0).

El Hyperloop® se presenta como una nueva forma de transportación que pretende servir como alternativa a, por ejemplo, los trenes o los metros.  Viajará en un tubo con baja presión atmosférica a una velocidad  de 1000 km/h con muy poca fricción (“flotará”). Será muy eficiente a nivel energético y generará más energía de la que entrará inicialmente en su sistema mediante energía solar.

A pesar de todos estos alegatos, hay problemas. Una de ellos es que parece ser muy costosa la construcción y el mantenimiento de un tubo con muy poca presión atmosférica extendida por millas para una transportación rápida, aun cuando SpaceX alegue que sería más barato que el proyecto de transportación que se va a desarrollar en California. De hecho, dicho proyecto tendría mayor capacidad de transportación que el Hyperloop®, aun cuando fuera considerablemente más lento. Esta ha sido la opinión de muchos expertos en el tema, que incluyen prestigiosos economistas e ingenieros.

La otra crítica que se le ha hecho al proyecto es que, por razones de seguridad, habría que hacer fila, pasar por seguridad y otros procedimientos para la transportación en el Hyperloop. Si mucha gente decide transportarse por él, entonces el tiempo que le tomaría una persona en abordarlo, el transporte y en salir de la estación de llegada tomaría el mismo tiempo que conllevaría el tomar el tren proyectado para California. En ese sentido, algunos autores han señalado que el Hyperloop no tiene cualidades en los que valga la pena su construcción.

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Viajes rápidos mediante cohetes

Musk quiere retar los negocios de aerolíneas creando un sistema por el cual se transporte en pocos minutos de un lugar de la tierra a otro … en cohetes. Tal vez, esta es una de las “visiones” de Musk más fantásticas (¿o fantasiosas?) que se ha propuesto. “¿Por qué no?”, dirán algunos. “A fin de cuentas, el Falcon 9, un cohete de SpaceX logró aterrizar sana y salva en medio del océano.”

Sí, eso es totalmente cierto y es un gran logro. Sin embargo, lo que la gente no se da cuenta es todo lo que costó que esto se llevara a cabo debido a que el diseño de estos cohetes es muy frágil. El problema básico con transportación mediante cohete es el vehículo mismo. Gran parte del cohete es el combustible. Los cohetes como los propuestos por Musk, requieren dos almacenamientos combustible: uno para despegar y otro para aterrizar. Solo una ínfima parte es la cápsula de transporte. Esto hace del viaje mismo algo sumamente riesgoso.

Los expertos de la NASA saben muy bien que el envío de cohetes, aunque sea solo para enviar satélites que orbiten la Tierra, es un enorme desperdicio de combustible y de recursos físicos. Para alcanzar el espacio, los expertos de la NASA afirman que hace falta un millón de libras de combustible para la propulsión. Puede ser que el cohete propuesto por Musk para dicha transportación sea mucho menor.

El viaje tampoco sería placentero. Para despegar y acelerar a la velocidad que se requiere para llevar a una persona de una parte del globo a otra, podría conllevar una aceleración que es 5 veces mayor que la aceleración gravitacional terrestre, para luego volverla a experimentar a la hora de aterrizar.

Nadie se olvide que también estos cohetes añadirían a aumentar el nivel de desperdicio de la estructura física del cohete a la Tierra, algo que no favorecería el medio ambiente.

Aquí está de nuevo Thunderf00t (Phil Mason) proveyéndonos ciertos detalles en torno al asunto.

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Viajes a Marte …

Es pertinente tener en consideración de que es perfectamente posible viajar a Marte y colonizarlo. Viajar a Marte es relativamente fácil y se ha hecho, al menos cuando se envían robots a ese planeta. Por otro lado, establecer una colonia en Marte no lo es tanto. NASA no ha podido enviar la maquinaria necesaria a Marte, aunque fuera para oxigenar más su medio ambiente para adaptarlo a las necesidades de los terrícolas que lo visiten, esto es algo que se ha estado proponiendo por décadas. Tal vez finalmente lo logren.

Musk sugiere transportación y colonización. La transportación utiliza metano como combustible, gas de invernadero 25 veces peor que el bióxido de carbono. Sin embargo, como bien muestra  el siguiente vídeo de The Verge, él no tiene la más remota idea de lo que conlleva un proceso de colonización: alimento, agua, oxígeno para respirar, lugar para subsistir, crecimiento poblacional, etc.

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Para reflexionar …

A mucha gente le gusta digerir mucho la estructura narrativa del hombre o mujer que sueña con “lo imposible” y lo logra (ignorando una serie de variables que  también intervienen en el asunto pero que son inconvenientes a la narrativa). Por este motivo, el público ha aplaudido a las iniciativas de Musk sin pensar en absoluto que esto puede representar pérdida de recursos que, de otra manera, su hubiera podido invertir en inventos realmente provechosos para la humanidad. Musk ha utilizado esa retórica (como han hecho muchísimos inversionistas capitalistas antes de él) y ha conquistado el corazón del público. Sin embargo, cuando mayor es el “hype“, mayor debería ser nuestro grado de escepticismo. Musk ha logrado mucho, retando a todos su críticos durante muchos años. Desgraciadamente, a los que se han escuchado menos son a los críticos más sensatos en torno a lo que promete él y lo que realmente ha hecho disponible al público.

Contrástese esto con Bill Gates y compañía (TerraPower), que tiene un proyecto ambicioso, pero posible, de la creación de plantas nucleares seguras, tales como la del AP1000® y que cuyo prototipo está bajo construcción en China. Una planta como esa pretende proveer seguridad pasiva (es decir, sin necesidad de energía eléctrica) por un periodo de 72 horas para evitar el derretimiento del combustible nuclear.  Un diseño como ese hubiera prevenido el muy lamentable incidente de Fukushima. Además, está diseñado para utilizar desperdicio de procesamiento de uranio enriquecido, algo que mejoraría considerablemente la seguridad de la energía nuclear y el clima de inseguridad que prevalece en el público en torno al tema. Además, una vez se provee su combustible, no hay que sustituirlo hasta pasado 60 años. Este tipo de inversión  vale la pena, especialmente para proveer energía en un momento en que necesitamos salir de los combustibles fósiles. ¿Vale la pena hacer el experimento? La respuesta parece ser afirmativa.

No hay nada malo en soñar e intentar cruzar los límites de los esfuerzos de otros, especialmente los que más se han esforzado al respecto en el pasado. Sin embargo, como decía el gran filósofo Francis Bacon en su Novum Organum, “no podemos dominar la naturaleza excepto obedeciéndola”.

Breve respuesta a planteamientos a artículo en torno a los huracanes y el HAARP

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Algunas personas atemorizadas que han leído nuestro artículo sobre el HAARP han querido aferrarse (no importa qué) a su convicción de que el gobierno estadounidense está detrás de la formación de Harvey y de Irma o del desvió de su curso.

También hablan de cómo Michio Kaku reveló que el gobierno estaba experimentando con la atmósfera mediante el HAARP, algo que se puede constatar como FALSO al ver el vídeo en cuestión y una mentira más para llenar de miedo a un pueblo que necesita más de la solidaridad en medio del desastre y una crisis fiscal que de los temores fabricados en las redes sociales.

Primera Hora también ha añadido irresponsablemente a la histeria con un artículo mal informado en torno al tema de la experimentación con el clima. Sorprendentemente, cita al detestable comentarista Rush Limbaugh (cuyo saber científico converge a cero), indicando que lo de Irma es una falsa alarma porque las empresas como Home Depot (no lo dice por nombre, pero claramente lo alude) utilizan a los huracanes como táctica de mercadotecnia para vender más en esta temporada. Claro, a Primera Hora se le olvidó que hasta Limbaugh tuvo que desalojar su hogar en Florida para protegerse de lo que él consideraba una mera ficción. También cita a activistas que hasta hoy no han podido demostrar científicamente que los llamados “chemtrails” sean otra cosa que producto de la condensación de agua (contrails) por el paso de aviones. Todos los intentos de detectar los supuestos químicos de los llamados “chemtrails” han sido en vano y hoy día el consenso científico es que lo único que hay son “contrails“, los “chemtrails” no existen.

A pesar de eso, se nos pide que “mantengamos la mente abierta” a la posibilidad de que los gobiernos controlen los meteoros en cuestión. Sin embargo, aunque hay evidencia de que en el pasado Estados Unidos (y vale decir, otras potencias) han experimentado con su propia población (e.g. el experimento de Tuskegee, Alabama), ese NO es el caso ahora. La evidencia es clara de que Estados Unidos y su élite están perdiendo muchísimo capital y recursos por estos dos fenómenos atmosféricos. El HAARP ha cerrado operaciones desde el 2014 y no tiene nada que ver con esto ni con el desvío de los huracanes. Especialmente cuando los modelos europeos pudieron predecir casi a la perfección la trayectoria de ambos huracanes sin suponer intervención alguna de los gobiernos mundiales. Las trayectorias de Harvey, Irma y José se pueden explicar totalmente a partir de las variables atmosféricas. Es más, la NOAA estadounidense (que es parte del gobierno que supuestamente los controla) no ha podido hacer predicciones tan acertadas, no porque su ciencia sea mala, sino porque el gobierno federal bajo el Presidente Trump le han recortado fondos, que a simultáneamente le impide tener datos completos a su disposición, por lo que no puede crear modelos más acertados.

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens (1949-2011). Foto cortesía de Fri Tanke. CC-BY 3.0.

Ahora bien, si se quiere insistir en que Estados Unidos controla la atmósfera terrestre, le toca *a los que postulan esta hipótesis* demostrar que eso es lo que está ocurriendo. TIENEN que usar evidencia científica SÓLIDA y validada por los expertos. Hasta que eso no ocurra, nos acogemos a la Navaja de Hitchens, instrumento intelectual imprescindible de todo escéptico.

Navaja de Hitchens:  Aquello que se afirma sin evidencia, puede descartarse sin evidencia.

¿Gracias al HAARP?

 

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El huracán Irma ha creado estragos en el Caribe y afectado a Puerto Rico en muchos aspectos.  Los vecinos de La Perla fueron desalojados, Culebra está devastada, muchas áreas se inundaron, no hay electricidad y agua en muchos lugares. Es una fortuna que no haya pasado el ojo, debido a que los vientos a su alrededor se fortalecieron hasta el punto de alcanzar las 185 millas por hora.

Durante este momento en que el pueblo necesita nuestra solidaridad, no falta quien encuentre una ocasión propicia para hablar del famoso programa del HAARP y la posible influencia estadounidense con ese remedio para evitar que ocurrieran estragos mayores en Puerto Rico.  Jay Fonseca fue uno de ellos:

Al menos el entrevistado por Fonseca desmintió esa convicción y, para ser justo, el mismo anfitrión tenía dudas en torno al tema. Solo preguntaba porque “la gente lo dice por ahí”.  Sin embargo, el mero hecho de plantearlo refleja que hay leyendas urbanas que continúan vagando en la mente de los puertorriqueños en torno al tema, tal como pude constatar en Facebook cuando vi esto:

Un artículo posteado en Facebook sobre los huracanes Harvey e Irma y el HAARP

Un artículo posteado en Facebook sobre los huracanes Harvey e Irma y el HAARP

¡Ojalá el Lcdo. Fonseca tuviera exactamente la misma actitud escéptica en temas tales como la supuesta (y frecuentemente desbancada) hipótesis de que las vacunas causan autismo, o de alegaciones hartamente demostradas falsas como la conexión entre los OGMs y el glifosato con el cáncer o el autismo! Sencillamente, no ha habido incremento en la tasa del trastorno del espectro autista (TEA) en todos estos años, como la evidencia científicamente cualificada ha mostrado una y otra vez.

¿Puede Estados Unidos “controlar” la atmósfera terrestre con el HAARP? ¿Puede ser posible que haya utilizado el HAARP en Puerto Rico para desviar a Irma?  La contestación a ambas preguntas es “no”. El problema es que a la hora de hacer nuestro análisis, los puertorriqueños somos bien “ombliguistas”: miramos exclusivamente lo que nos sucede en nuestro archipiélago.  Si vemos un panorama mucho más amplio y con un poco más de razonabilidad, veremos que tal hipótesis sobre el HAARP no tiene sentido alguno. Piénselo:

Para efectos del argumento, partamos de la premisa de que Estados Unidos puede controlar la atmósfera utilizando el HAARP y que desvió a Irma gracias a ese mecanismo.  Sin embargo, ha sido totalmente incapaz de desviar al huracán Harvey, que ha perpetrado tal cantidad de daños que hubo un riesgo real de que la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) se quedara sin dinero este mismo fin de semana. Parece también que Irma penetrará a Florida según la trayectoria prevista. ¿Es que el gobierno estdounidense ama más a Puerto Rico que a sus propios ciudadanos hasta el punto de quebrar una agencia y gastar miles de millones de dólares en el mismo territorio continental? Como indicó un querido amigo en Facebook, ¿no sería mucho menos costoso para los Estados Unidos rescatarnos de nuestra deuda? ¿Es el gobierno federal tan incompetente que con el HAARP defiende su colonia para atacarse a sí mismo (una especie de harakiri nacional)?

Para mí, lo que es más interesante es que la misma gente que dice que las fuerzas militares estadounidenses desviaron a Irma con el HAARP es la misma que sostiene que este sistema de antenas es un “proyecto genocida” contra los puertorriqueños. ¡Sí! Nada mejor para aniquilar a los puertorriqueños que evitar que sufran vientos huracanados.

Con esto no queremos decir que no ha habido experimentación alguna por parte del gobierno federal en relación con el clima.  En Puerto Rico han habido experimentaciones al respecto, pero extremadamente lejos de ser proyectos “genocidas”.  Es más, si ese es todo el propósito del gobierno de los estadounidenses, realmente han sido un solemne fracaso en cuanto a esa tarea.  Como he mostrado en otro lugar, en el 2015 (las estadísticas más recientes a las que he podido acceder), el promedio de expectativa de vida de los puertorriqueños superaba al de los estadounidenses.

Promedio de Expectativa de Vida - Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Puerto Rico (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida - Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

Promedio de Expectativa de Vida – Estados Unidos (Imagen cortesía del Banco Mundial)

 

¿Qué es el HAARP?

Las antenas del HAARP en Alaska

Las antenas del HAARP en Alaska

El HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program) es un proyecto militar de Estados Unidos que involucra a la Marina estadounidense, la Fuerza Aérea y la the Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA por sus siglas en inglés). Además, ha recibido la aportación a su proyecto por parte de la comunidad científica y de centros académicos de reputación,

Por el momento, estas antenas forman parte de un sistema de radares en Alaska que interactúan con la ionósfera.  Un proyecto semejante existe en Puerto Rico, específicamente el famoso Observatorio de Arecibo.  El proyecto es parecido al HAARP de Alaska, pero no es para “controlar el clima” o “controlar las condiciones del tiempo”, sino uno que existe  con el fin de estudiar la ionósfera y sacar ventaja científica o militar de la información.  En Alaska, se experimentan las hermosas auroras borealis, productos de plasmas en el viento solar y su interacción con la ionósfera. En Puerto Rico y en otras regiones del mundo, tenemos una experiencia con ionósfera y la magnetósfera distinta.

¿Qué hace el HAARP exactamente?

Pues, para poder comprender las capacidades del HAARP, quisiera comenzar utilizando este vídeo:

Lo que dice el militar en este vídeo es cierto y no hay disputa al respecto. ¡Claro está!  Como el oficial militar Walker mencionó las palabras mágicas…

controlamos la ionósfera. [Añada risa malvada militar en este espacio]

… algunas personas hacen el brinco para decir que controlan “las condiciones del tiempo” (weather) o que el HAARP “controla el clima” (climate).  No, aunque así lo alegue el título del vídeo.  En la Universidad de Stanford hay precisamente información en torno al control de la ionósfera.  Una vez más, la gente lee el título de la información (Experiments with the HAARP Ionospheric Heater) y piensa que tiene que ver con el control del clima.  Sin embargo, cuando de hecho leemos el contenido lo que dice es algo bien distinto.

Para comprender bien de qué estamos hablando, la pregunta de rigor es, ¿qué es la ionósfera y por qué se quiere controlar? Veamos.

La siguiente imagen representa los diferentes estratos de la atmósfera terrestre.

Diferentes estratos de la atmósfera terrestre

Diferentes estratos de la atmósfera terrestre (Imagen cortesía del NOAA)

Nosotros interactuamos con la tropósfera. De hecho, el gran problema del calentamiento global se da debido a la acumulación de bióxido de carbono y gases de invernadero a este nivel.  Más allá de la estratósfera y la mesósfera, ustedes pueden ver la termósfera y la exósfera. La ionósfera comprende la termósfera y algunas regiones de la mesósfera y la exósfera.

Aurora captada por la Estación Espacial Internacional.

Aurora captada por la Estación Espacial Internacional.

Se le conoce como la ionósfera porque es la parte de nuestra atmósfera que es ionizada por el sol constantemente.  De hecho, cuando hay tormentas solares y cantidades significativas de plasma (gas ionizado) llegan a la Tierra gracias a los vientos solares, su interacción la ionósfera produce el hermoso fenómeno de la aurora borealis. Desgraciadamente, esto también puede dañar nuestros satélites y cablería eléctrica (pero ese es un tema para otra ocasión).

El hecho de que la ionósfera sea bombardeada por el sol revela unos cuantos factores en torno a esa capa atmosférica. Una de los detalles es que durante la noche la ionósfera gradualmente decrece debido a su falta de interacción con el viento solar, solo para ser rellenada al día siguiente gracias al sol. Esto ocurre especialmente en las capas inferiores de la ionósfera.

Ya que aclaramos eso, podemos entender un poco más claramente cuál es el propósito del HAARP. Estas antenas interactúan con la ionósfera concentrando ondas en puntos de esta capa atmosférica cuando aumenta o decrece para conocer sus propiedades y su posible utilidad. El HAARP tiene la capacidad de enviar ondas de muy baja frecuencia (VLF por sus siglas en inglés) o de extrema baja frecuencia (ELF por sus siglas en inglés) con el propósito de producir radiación modulada y calentarla. Este factor ha despertado la teoría popular de que el HAARP está produciendo el calentamiento global que tanto nos aqueja.  Sin embargo, hay dos factores que hay que tener en mente:

  1. La primera vez que se propuso la teoría del calentamiento global fue a raíz del descubrimiento de la capacidad que tiene el bióxido de carbono de retener calor. Su asociación con los sistemas atmosféricos fue propuesta primero por Thomas Chrowder Chamberlin en 1899 en un artículo poco conocido por el público titulado “Un intento de enmarcar una hipótesis tentativa con base atmosférica de la causa de periodos glaciares.”  Durante varios años algunos científicos comenzarona trabajar en el tema para saber si realmente existía un fenómeno de calentamiento gradual de la Tierra.  Ya a principios de los años setenta, la evidencia acumulada empezaba a mostrar claramente la tendencia al incremento de la temperatura de la Tierra, aunque dicha posición todavía no se había convertido en el consenso científico.  Sin embargo, esta perspectiva era lo suficientemente sofisticada como para predecir que de 1972 al 2000 incrementaría anualmente la temperatura promedio de la Tierra (Sawyer, 1972). Para el 1990, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático presentó su primer informe en relación con toda la evidencia de décadas de lo que hasta hoy es el consenso de la comunidad científica: el calentamiento global es antropogénico. En otras palabras, el calentamiento global comenzó mucho antes de que se creara el HAARP (1990).
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  2. Lo segundo que hay que tener en cuenta es que el calentamiento que ocurre en la ionósfera no es absorbido por la tropósfera, sino que a lo sumo su calor se disipa en el espacio. Dado este hecho, es imposible que el HAARP contribuya al calentamiento global.  Es más, aun si fuera así, su aportación al calor total del planeta sería casi como dejar caer una molécula de agua en el Océano Pacífico.

Volvamos al escrito del Grupo VLF de la Universidad de Stanford y que está disponible en línea.  (Es interesante percatarse cómo mucha gente argumenta que las operaciones del HAARP son secretas, mientras que sus resultados están ampliamente disponibles en el ciberespacio). De acuerdo con la página de su portal, el experimento con la alteración de la ionósfera vía VLF y ELF ha logrado unos cambios en la ionósfera que … y cito:

… can still produce subtle changes that can be detected with sensitive instruments.

La clave aquí es la palabra “detección con instrumentos sensitivos”. La idea del grupo de trabajo es  emitir ondas ELF  para alterar la ionósfera de tal manera que pueda ser detectada por otros receptores. De hecho, según la página, algunas de estas frecuencias pueden escapar al espacio y pueden utilizar los “ductos de plasma” para ampliarlas de tal manera que sus ondas puedan ser detectadas por receptores al otro lado del globo terráqueo.

Si todo esto suena peculiar, especialmente en lo que concierne a las comunicaciones están en lo correcto. El Grupo VLF no está sugiriendo a ningún nivel que puede cambiar el clima o el estado del tiempo, sino que busca la manera de cómo utilizar la ionósfera y la magnetósfera para enviar mensajes de una parte del globo a otra mediante una frecuencia extremadamente baja. ¡Eso es todo! Otras universidades que han utilizado facilidades como el HAARP o el mismo Observatorio de Arecibo, hacen experimentos semejantes con la ionósfera para con fines semejantes.

En el caso de los militares, esto facilitaría también la detección a muy baja frecuencia de cualquier amenaza para los Estados Unidos, no solo proyectiles de naciones enemigas, sino también sobrevuelos o embarcaciones no autorizadas. Sin embargo, su uso del sistema es principalmente para propósitos de comunicación. Eso no solo facilitaría intercambio de información a muy baja frecuencia (tanto como 1 Hz) entre bases estadounidenses por toda la esfera terrestre, sino que potencialmente facilitaría en cierta medida conducir y detonar proyectiles en cualquier parte del mundo y orientar a las navegaciones de aviones, submarinos y naves de acuerdo a la situación que se encuentre. Tal uso de la ionósfera no tendría efecto alguno en el clima ni en el estado del tiempo terrestre, debido a que … como ya indicamos … ningún cambio de esta índole en la ionósfera afecta la tropósfera.

En un momento dado, la Marina de los Estados Unidos quería establecer en Puerto Rico un sistema HAARP cuyo objetivo —decían ellos— era el de detectar aviones o embarcaciones traficantes de drogas, algo al que muchos en Puerto Rico muchos se opusieron. Tal vez esta fue la razón por la que, décadas más tarde, se empezó a utilizar el Observatorio de Arecibo con propósitos parecidos al del HAARP, pero no para la guerra contra las drogas..

Arecibo_Observatory_Aerial_ViewSin embargo, cuando se mira atentamente la actitud de los militares ante esta tecnología, parecería que el interés de Estados Unidos por este tipo de radar se ha reducido a un mínimo. Mientras aquí nos volvimos paranoicos porque Estados Unidos supuestamente utilizó un “proyecto genocida” para salvar a los puertorriqueños de un huracán, no hay una percatación de que el proyecto de Alaska finalizó en el 2014. ¿No me creen?  Pues vean de nuevo el vídeo que colocamos arriba. Otra señal de ello es el poco interés del gobierno estadounidense de mantener vivo el Radiotelescopio de Arecibo, proyecto que los puertorriqueños y algunas academias de Estados Unidos hemos movido cielo y tierra para que no cierre, tal como hemos discutido en este blog.

… Pero Michio Kaku dijo que con el HAARP se controla la tropósfera

¡¿De verdad?! ¿Él lo dijo?  …  Veamos si es cierto.

¡Wow! Tanto escándalo para que el Dr. Kaku no diga absolutamente nada acerca del HAARP.  De hecho, el sistema de antenas del que estamos hablando no emite rayos láser.  Además, él mismo afirma que los gobiernos aparentemente intentaron utilizar rayos láser para ver si podían utilizarlos para alterar el medio ambiente con fines militares … pero la evidencia no es concluyente.  El alegato de que el Dr. Kaku afirma que el gobierno federal usa el HAARP para alterar el clima no pasa de ser una descarada fabricación de los llamados “medios alternativos”.

En esta etapa, la pregunta no es si el gobierno federal está mintiéndole a la gente. En fin, un buen número de academias y universidades de prestigio y el público en general pueden acceder tanto a las facilidades como a la información obtenida del HAARP. No hay documento alguno clasificado o escondido por el gobierno estadounidense en torno a estas antenas. El gobierno no puede mentir sin ser desmentido prontamente por personas e instituciones que conocen muy bien esta tecnología. Los llamados “medios alternativos” son los que parecen padecer de la compulsividad al engaño y a la exageración, tal como hemos visto con su alegato en torno al Dr. Kaku.

Entonces, ¿de dónde vienen estas teorías conspiratorias?

Como diría Cantinflas, “¡Ahí está el detalle!”  Quienes promueven la idea de que el HAARP “controla las mentes”, “provoca terremotos”, “causa huracanes”, etc., son gente que no tiene la mínima idea de lo que está diciendo ni son profesionales que están trabajando aunque sea lejanamente esa especialidad.  Son “expertos” entre comillas.

Nota aparte:  Debido al alto nivel de popularidad de la creencia en estas visiones erradas del HAARP, estoy dispuesto a hacer una apuesta de que YouTube tiene más poder sobre las mentes del público que el gobierno federal supuestamente tiene vía el HAARP.

Un individuo de estos es Nick Begich, cuyo doctorado es en medicina alternativa y que no tiene valor alguno porque fue obtenido en una institución desacreditada, la Open International University (India). Él autopublicó un libro científicamente insostenible titulado Angels Don’t Play This HAARP y que fue el que inició todas estas teorías conspiratorias:  alegaba que el HAARP podía provocar cambios atmosféricos, terremotos, huracanes, etc.  En este libro se halla la raíz de todo lo que se repite ad nauseam en las redes sociales.

Otros de los “expertos” que ayudaron a diseminar este mensaje es Benjamin Fulford y su colega David Wilcock, quienes afirman la existencia de una conspiración sionista antijudía (¿con qué se come eso? … por favor, no me pregunten) para dominar el mundo y que el HAARP es un instrumento para causar terremotos. Fulford alega que a él se le acercó un ninja profesional moderno, que a su vez era masón perteneciente a una organización oriental internacional, para obligarle a formar parte de sus filas y ser su portavoz ante las Naciones Unidas …

…¡Un ninja masón!…

Ninja Masónico

¡¡¡¡UN FRIGGIN’ NINJA MASÓN!!!!

…  Afirma también que George Bush hijo, el Papa Benedicto XVI, Henri Kissinger, el Príncipe Charles, David Rockefeller y otros más ordenaron un terremoto a Japón, el que causó el desastre de Fukushima. También utiliza como referencia para sus investigaciones a Alex Jones e InfoWars …  ¡¿Necesito decir más?!

Si sigo con la lista de gente que supuestamente “sabe” del tema, la cosa no mejora mucho. Estas y otras personas, muy especialmente el Sr. Fulford, son las fuentes de todos los alegados males del HAARP.  ¿Están ustedes dispuestos a escucharles?

Si el alegato suena “lógico” para el público promedio, solo tengan en cuenta de que no todos sabemos de todo en ciencias y que lo que usualmente ocurre es que si ignoramos un área del saber, podemos errar en nuestro parecer.  En vez de decir la verdad, lo que hace esta “información alternativa” es explotar la ignorancia del público para crear artificialmente opinión pública en torno a un asunto que no es problema real.

Tenemos científicos expertos en el área, muchos de ellos independientes, que han trabajado con el HAARP. Para todos los efectos ninguno dice que estas antenas tienen efecto alguno en la tropósfera.  Si fuera así, alguien lo hubiera dicho.

… Y no … el HAARP no desvió a Harvey, ni a Irma ni a José.

¿Por qué Irma se desvió?

Bien sencillo, porque las condiciones ambientales lo posibilitaron.  ¿O es que nadie notó cuando la muy querida Ada Monzón, Déborah Martorell, John Toohey Morales y otros más afirmaban que la trayectoria de Irma parecía corresponder mejor al modelo meteorológico europeo? ¿O se les olvidó ese detalle? (Somos pueblo de memoria cortísima).

 

 

 

¿No será precisamente que los meteorólogos europeos hicieron la mejor predicción porque contaban con el mejor modelo teorético para comprender las variables atmosféricas? ¿Por qué debemos recurrir al HAARP como la mejor explicación si podemos dar cuenta de ello sin recurrir a esa refutada hipótesis?
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Referencias

Chamberlin, T. C. (1899). An attempt to frame a working hypothesis of the cause of glacial periods on an atmospheric basis. The Journal of Geology, 7, 545-584. Recuperado de: https://archive.org/details/jstor-30055497.

Dunning, B. (7 de octubre de 2008).  HAARP myths. Skeptoid.  Recuperado de: https://skeptoid.com/episodes/4122.

Inan, U. S. & Bell, T. F. (1 de julio de 2001). Polar Aeronomy and Radio Science (PARS) ULF/ELF/VLF Project. Recuperado de: http://nova.stanford.edu/~vlf/pars/pars.htm.

Matthews, C. M. (23 de febrero de 2012). The Arecibo Ionospheric Observatory. Congressional Research Service. Recuperado de: https://fas.org/sgp/crs/misc/R40437.pdf.

Naiditch, D. Is baked Alaska half-baked? Skeptic. Recuperado de: https://www.skeptic.com/eskeptic/10-03-03/#feature.

Pike, J. Extremely low frequency communications program. Federation of American Scientists. Recuperado de: https://fas.org/nuke/guide/usa/c3i/elf.htm.

Sawyer, J. S. (1 de septiembre de 1972). Man-made carbon dioxide and the “greenhouse” effect. Nature 239, 23-26. doi: 10.1038/239023a0. Recuperado de: https://www.nature.com/nature/journal/v239/n5366/abs/239023a0.html.

Stanford VLF Group. Experiments with the HAARP ionospheric heater
useful links. Recuperado de: http://vlf.stanford.edu/research/experiments-haarp-ionospheric-heater.

Streep, A. (18 de junio de 2008). The military’s mystery machine. Popular Science. Recuperado de: http://www.popsci.com/military-aviation-space/article/2008-06/militarys-mystery-machine.

La ciencia de la redistribución de riquezas: 1 – Fundamentos

William Muir y sus gallinas

Competencia y cooperación desde un punto de vista evolutivo

David S. Wilson - Evolution for Everyone

David Sloan Wilson y su libro – Evolution for Everyone. Él ha sido partidario y uno de los responsables en revivir la perspectiva de selección de grupos.

Imaginémonos que un barco se hunde y se salvan dos náufragos en una isla. Uno de ellos es un puro egoísta, el otro es un puro altruista y cooperador. ¿Qué pasaría si apareciera una situación competitiva entre el egoísta y el cooperador? Probablemente el egoísta haría un fricasé del altruista. Es sumamente baja la probabilidad de que este último sobreviva.

Ahora bien, supongamos que un barco se hunde y da la casualidad de que todos los altruistas nadan a una isla y los egoístas a otra (y no hay chance de que un altruista o un egoísta pueda ir de una isla a otra), ¿qué ocurriría? Al revés … parecería que la isla de los egoístas estaría sumida en caos social, mientras que la de los cooperadores sobreviviría.

¿Qué ocurriría entonces si un egoísta nada desde su isla a la de los cooperadores? Entonces la cosa se complica.  Este es uno de los razonamientos de lo que se conoce como selección de grupos, perspectiva propuesta originalmente por Charles Darwin en su obra El origen del hombre (The Descent of Man) como una manera de explicar el posible origen del altruismo humano y su preocupación por la moral:

No ha de olvidarse que aunque un excelente nivel de moralidad apenas otorga ligera ventaja al individuo y a sus hijos sobre los demás individuos de la misma tribu, el aumento del número de hombres dotados de buenas condiciones y el progreso del nivel de moralidad concede ciertamente inmensa superioridad a una tribu sobre otra. Una tribu que cuenta muchos miembros que poseyendo en alto grado espíritu de patriotismo, lealtad, obediencia, valor y simpatía se hallen dispuestos siempre a ayudarse unos a otros y a sacrificarse por el bien general, triunfará sobre la mayoría de las otras tribus; y no otra cosa es selección natural (Darwin, 1871/1966, p. 186).

En otras palabras, “los egoístas le ganan a los cooperadores dentro del grupo, mientras que los cooperadores le ganan a los egoístas entre grupos; todo lo demás es un comentario”, repiten los científicos E. O. Wilson y David S. Wilson constantemente. Esta cooperación dentro de los grupos no ocurre bajo cualquier circunstancia, sino bajo condiciones bien específicas. Cualquier mezcla de los dos entra en asuntos complejos que revela una gran verdad, a su vez bien elemental: el triunfo de cualquier sociedad en relación con otra depende del grado de cooperación que haya dentro de ellas y las medidas de incentivos, restricciones o coerciones que muevan a los individuos a la cooperación.

Hoy día el tema de la “selección de grupos” o, mejor dicho, selección multinivel, es muy contencioso (hasta el punto de rayar en personalismos). Algunos como Douglas Futuyma lo ven como una modalidad de adaptación inclusiva, otros como David S. Wilson lo ven como compatible con ese y otros mecanismos de adaptación, otros como E. O. Wilson y Richard Dawkins los ven como incompatibles desde ambos lados del espectro. Eso será tema para otro día. En el ámbito evolucionista no hay una visión consistente en torno al asunto.

Nota aparte: Para aquellos interesados en saber los argumentos en contra de la selección de grupos, véase el excelente artículo de Steven Pinker al respecto (vean también los comentarios de académicos de reputación al respecto al pie del escrito). Para el argumento a favor, véase la serie de artículos de David S. Wilson, titulada “Truth and Reconciliation for Group Selection“. En el presente, mi posición es que al menos cuando se trata de descendencia con modificación, pueden existir interactores a diversos niveles de grupos, pero teniendo como base la adaptación inclusiva (“selección de parentesco”).

Como sea que los evolucionistas miren este tema, es posible tomar algunos modelos trabajados por sus partidarios para una discusión sensata de este tema. Para efectos de la discusión, asumamos la posición de los economistas Hodgson y Knudsen (2010), de que podemos tomar un punto medio entre la perspectiva génica de la selección natural y la de selección de grupos – Para que haya evolución de seres cooperadores hace falta dos factores:

  1. El replicador:  en este caso, el código genético, el ADN
  2. El interactor:  el individuo, el grupo de más bajo nivel, el grupo de más alto nivel, etc. (pp. 93-109).

Bajo este esquema cabe la adaptación inclusiva (lo que llaman en la jerga biológica como “selección de parentesco”), por la que, desde el punto de vista génético, se ven intentos de forjar grupos con base en herencia (parentesco) y de ahí en adelante pueden formarse grupos de más alto nivel. Una perspectiva parecida es la que sostiene Peter Singer para explicar la expansión del círculo de solidaridad desde la especie humana.

A partir de esta perspectiva informal, observamos en laboratorio el punto traído por Darwin. William M. Muir (2013) de la Universidad de Purdue –y partidario de la selección de grupos– trabajó en torno al egoísmo y la cooperación entre grupos de gallinas a la hora de producir huevos. Cada jaula tenía 9 gallinas. De cada grupo, seleccionó a aquellas que individualmente producían más huevos y las juntó en una nueva jaula. Y así fue por 3 generaciones. En otros casos, Muir decidió escoger aquellos grupos que más producían.

En otras palabras, por generaciones, Muir puso a competir a gallinas individuales, mientras que otras gallinas compitieron en calidad de grupos con otras conjuntos de gallinas. ¿Resultado? Las gallinas que competían individualmente entre ellas por la producción de huevos terminaron así:

Gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron individualmente por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿En qué estado se encontraban las gallinas que competían entre grupos?

Las gallinas de William Muir

El estado de las gallinas que compitieron como grupo por la producción de huevos. (c) 2013, William M. Muir.

¿Qué ocurrió? Según Muir, las que competían dentro del grupo, entraron en una dinámica adversativa tan grande que algunas asesinaban a las otras. Esa es la razón por las que quedaron vivas eran un total de tres maltrechas. Eso sí, a nivel individual cada una producía mucho más que las de las demás jaulas.

Por otro lado, en calidad de grupo, estas gallinas sicópatas llegaron a producir menos huevos que las gallinas que competían entre grupos.  En otras palabras las gallinas que cooperaban para competir con otros grupos aumentó su producción de huevos por 160% en solo unas cuantas generaciones. Ahora bien, dentro del grupo se veía el siguiente panorama:

  • Gallinas que no producían en absoluto. Estas son los que se llaman en la jerga en inglés como “free riders” (en español, los polizones o consumidores parásitos), es decir, personas que prosperan exclusivamente debido a la producción de otros.
  • Gallinas que producían poco.
  • Gallinas que producían mucho.

En otras palabras, no es la sociedad de los individuos más productores y de competidores los que más triunfan, sino más bien la sociedad imperfecta donde haya mayor nivel de solidaridad. Para efectos de la discusión definiré “solidaridad” como aquel complejo de reciprocidad social que redunda en la mayor ganancia para todos (o la mayoría).

La mejor sociedad: la imperfecta

Según la seudofilósofa Ayn Rand, la mejor sociedad es aquella en la que prevalece el autointerés, donde el egoísmo es la virtud a ser adoptada por todo individuo.  Algunos anarquistas como Piotr Kropotkin o un economista como Karl Marx veían la mejor sociedad en la que se distribuyen las riquezas de manera estrictamente justa: provisión de riqueza justamente proporcional a lo que se produce. Las soluciones de ambos extremos del espectro filosófico-económico nunca han podido llevar estrictamente a la praxis –al menos sin convertir sus sociedades en cerradas y sin un nivel de coerción estatal que desemboquen en notables violaciones a los derechos humanos. Esto se dio en países con ideologías diversas tales como la Rusia estalinista, la China maoista, el Chile de Pinochet o el Haití de los Douvalier. Por otro lado, las mejores economías suelen ser aquellas que mezclan principios del capitalismo, el socialismo, el cooperativismo y otros arreglos (e.g. destacándose entre ellos los países nórdicos).

Todo esto se debe a que el ser humano es un hijo de la evolución por vía de descendencia con modificación.  Para muchos científicos, esta aserción no pasa de ser una perogrullada, pero tiene importantísimas consecuencias en nuestra vida cotidiana y que demasiado frecuentemente se pasan por alto. Hemos heredado el hecho de que parece que descendemos de mamíferos poligínicos, es decir, que descendemos de animales en que los machos luchan entre ellos por acceso a las hembras. No solo llegan a ese beneficio sino que también luchan por el liderato de las manadas. Finalmente, no podemos olvidar de las riñas por consumir recursos escasos. Tales tipos de competencia llevan frecuentemente a que prevalezcan consideraciones egoístas por encima de las altruistas.

Sin embargo, como los experimentos de Frans de Waal y otros han mostrado repetidas veces, también hay un factor de la naturaleza humana que le importa factores relacionados con la justicia, especialmente en calidad de altruismo recíproco como forma de solidaridad.

Si creamos un sistema económico que suponga a los seres humanos como egoístas perfectos, entonces estará abocado al fracaso. De acuerdo al economista Robert H. Frank (2011), esto ocurre por dos razones:

  • Contrario a lo que algunos suponen, el sentido de justicia puede ser un criterio posicional importante en la mente de mucha gente. Esto se puede ver claramente en el caso del juego del ultimátum.
  • Tampoco tiene en consideración externalidades que se dan a la hora de distribuir riqueza estrictamente de acuerdo al nivel de producción (Preface; capítulo 8).

Debido a ambos factores de nuestra naturaleza humana, la mejor medida es la redistribución de riquezas como el mejor mecanismo solidario dentro de un sistema capitalista o de libre mercado en que la competencia entre empresas (es decir, entre grupos de trabajos) es la norma. Como veremos en el próximo artículo de esta serie, dicha redistribución ocurre dentro de las empresas. Sin embargo, a nivel estatal también ocurre dado que la competencia entre empresas puede externalizar de maneras detrimentales a la sociedad. Vía los impuestos y la reglamentación estatal, se utilizan distintos mecanismos de redistribución para reducir lo mejor posibles dichas externalidades y fomentar la solidaridad entre distintos sectores económicos y sociales.

Francisco Catalá Oliveras

Francisco Catalá Oliveras. (Tomado por mí en el Comité del Partido Independentista Puertorriqueño en el 2011 y disponible para el dominio público).

El resultado es que a diferentes niveles tenemos algún grado de economía mixta y muy compleja. Ir a los extremos de hacer una economía perfectamente competitiva o perfectamente justa, sería a la postre disfuncional.  Esta es una de las consecuencias necesarias de los puntos más importantes de una brillante obra del economista Francisco Catalá Oliveras titulada Elogio de la imperfección. Allí, el distinguido académico nos recuerda el cuento de Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso” donde nos relata cómo Funes no podía pensar debido a que tenía una memoria perfecta: al no poder olvidar, no podía conceptuar (olvidar diferencias), por lo que no podía pensar. La imperfección del olvido es requisito fundamental para pensar. De ahí, Catalá Oliveras (2007) acuña la expresión “Síndrome de Funes” que consiste en dos cosas:

  • Creer que la perfección es posible
  • Creer que de ser posible, sería funcional (pp. 10-14).

Usualmente, los extremos del espectro político o económico suelen padecer del Síndrome de Funes. Catalá nos aclara que debemos buscar mejorar situaciones imperfectas en la medida de lo posible (p. 12), pero esto no debe confundirse con la búsqueda de la perfección. Por eso, he postulado lo que llamo “el Principio Catalá Oliveras“:  para que un sistema funcione, debe ser imperfecto.

Ahora bien, no toda imperfección funciona y no debe inferirse por ello que no se remedien ciertas imperfecciones que crean males sociales.  Por ejemplo, el tener polizones sociales es un problema, siempre los tendremos en un sistema de libre mercado. Sin embargo, el buscar reducir este problema lo mejor posible no debe equivaler a, por ejemplo, eliminar por completo cualquier asistencia del estado.  Un exceso de bienestar del estado o un programa mal ejecutado puede ser un problema, especialmente si fomenta el ocio, la marginación y la criminalidad.

Por otro lado, aun para gobiernos conservadores de cualquier parte del mundo, ha sido extremadamente difícil desmantelar todo el aparato estado benefactor, no solo porque parte de su base política persiste gracias a ello, sino porque así se podrían evitar males sociales mayores: miseria de aquellos que no consiguen empleo, mayor mercado informal, niños sin hogar, mayor prostitución, esclavitud sexual, restricciones a servicios de salud para los necesitados, mayor criminalidad, falta de circulación de capital en los mercados, entre otros. Gran parte de la reducción de la pobreza en diversos países ha sido gracias al aparato de asistencia social gubernamental. El incremento de la pobreza debido a la reducción gubernamental se pueden observar prístinamente en lugares donde se han llevado a cabo políticas de austeridad sin medidas sensatas para salvaguardar a la población y muy especialmente los más pobres. Tales políticas también han impedido una pronta recuperación de dichas regiones, tal como lo han reconocido economistas del Fondo Monetario Internacional en el 2011 y en el 2013.

Como diría Aristóteles (1985), toda virtud es el justo medio entre dos extremos (pp. 160-175). Para alcanzar dicha moderación, tenemos que abandonar el vicio de pensar en términos de extremos: sea un neoliberalismo puro o un socialismo puro. La mejor aproximación suele ser un acercamiento casuístico: es decir, ver cada situación por caso y presentar las mejores soluciones que se conciban dentro de un programa solidario de país. Ese es el mejor criterio para ponderar en cuanto a decisiones a tomarse colectivamente.

Referencias

Aristóteles. (1985). Ética nicomáquea / Ética audemia. Madrid: Editorial Gredos.

Catalá, F. (2007). Elogio de la imperfección. PR: Ediciones Callejón.

Darwin, C. (1966) El origen del hombre y la selección en relación al sexo, I. Madrid: Ediciones Ibéricas. Originalmente publicado en 1871.

Eldakar, O. T. & Wilson, D. S. (junio de 2011). Eight criticisms not to make about group selection. HHS Public Access, 65, 6, 1523–1526. doi: 10.1111/j.1558-5646.2011.01290.x. Recuperado en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3110649/.

Frank, Robert H. (2011). The Darwin economy: Liberty, competition, and the common good. [Edición de Kindle].  Princeton: Princeton University Press.

Frazis, H. & Loewenstein, M. A. (2006). “Wage Compression and the Division of Returns to Productivity Growth: Evidence from EOPP.” BLS Working Papers 398. Recuperado en: https://www.bls.gov/osmr/abstract/ec/ec060100.htm.

Hodgson, G. M. & Knudsen, T. (2010). Darwin’s conjecture: The search for general principles of social & economic evolution. Chicago: The University of Chicago Press.

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Moller, S., Huber, E., Stephens, J. D., Bradley, D., & Nielsen, F. (febrero de 2003). American Sociological Review, 68, 1, 22-51. Recuperado en: http://www.jstor.org/stable/3088901.

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Wilson, E. O. (2013). The social conquest of the Earth. NY: Liveright.

Recomendación: La izquierda Feng-Shui

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

La izquierda Feng-Shui por Mauricio José Schwarz

Mauricio-José Schwarz es un periodista, escritor y fotógrafo mexicano que se destaca a nivel internacional por su defensa de la razón y de las ciencias, cofundador de  Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica y del Círculo Escéptico en España. Hoy día publica en sus blogs No que importe y  El retorno de los charlatanes y publica vídeos en su canal de YouTube, El rey va desnudo.

El título del libro La izquierda Feng-Shui establece muy bien el tono del escrito.  He aquí la ficha:

Schwarz, Mauricio-José. La izquierda Feng-Shui. Cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Ariel, 2017.

Schwarz hace una crítica necesaria a la izquierda, no solo la española o la mexicana, sino también en todos los lugares. De hecho, me atrevería a decir que todo lo mencionado en el libro es aplicable a la izquierda puertorriqueña. Antes la izquierda política representaba lo mejor de los valores de la Ilustración y su empeño en utilizar la razón y las ciencias como mecanismos para cambiar el mundo a uno más justo. Sin embargo, desde el siglo XX para acá, un cierto sector de la izquierda ha abrazado ciertas falsas creencias, sean religiosas o seculares, para someterse a la sinrazón y a ciertos ideales puristas.

Este es un libro de excelente labor periodística —viniendo de Schwarz, es de esperarse— en donde hace dos cosas muy importantes. En primer lugar, nos lanza en un viaje al pasado para tener una visión más clara de dónde proceden muchas de estas creencias irracionales ponderadas por un sector actual de la izquierda. En segundo lugar, se encarga de refutar muchas de estas creencias con base en la historia y las ciencias.

Aunque no necesariamente un servidor comparta su convicción de que la izquierda debería rechazar las religiones en general (marginaría políticamente a religiosos que sí queremos luchar por una genuina justicia con los instrumentos de la razón y de las ciencias), todas las críticas deben tomarse en serio. El libro es una introspección muy importante que se deben hacer los sectores más vociferantes para ver si realmente están creando un mundo de justicia o si están agravando la situación de los pobres.

Hubo dos grandes sorpresas en la lectura.  Primeramente, no sabía cuán empotradas están las creencias de Helena Blavatsky en muchas de las creencias religiosas orientalistas que se han puesto de moda en Occidente. Schwarz deja bien claro el hecho de que muchas de las visiones valorizadas hoy día por los que rechazan las religiones occidentales tienen su raíz en esta persona que se destacó mucho por crear un mundo esotérico ficticio del pasado.

Otra cosa que me dejó perplejo personalmente es su denuncia al pensador Iván Illich, que fue por años amigo de mi familia. Illich fue un sacerdote católico austriaco que fue famoso en Puerto Rico  (y a nivel mundial) por denunciar ciertas posturas del Vaticano en torno a varios temas, entre ellos el de los contraceptivos, mientras era rector de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Dicho caso estuvo a la par en fama con el que se llevó a cabo contra Hans Küng y Leonardo Boff. No obstante mi afecto por Illich, Schwarz tiene toda la razón a la hora de denunciarlo por hacer un mal diagnóstico de la sociedad moderna y de la resolución de sus “problemas”.  Su libro Némesis médica aportó a que personalmente este servidor rechazara la medicina contemporánea en un momento dado y sé de varios que les ha inspirado lo mismo. Aun con la fama de La desescolarización de la sociedad, es menester señalar que la desescolarización es precisamente una malísima solución a cualquier problema pedagógico del mundo moderno. De hecho, contrario a lo que pensaba él, la tecnología actual podría cambiar por completo algunos aspectos de la escolarización tradicional (especialmente con la presencia del mundo virtual). Tanto la medicina como la tecnología han mejorado para bien al mundo.

En cuanto al texto, hace la debida crítica a la tesis de que “todo lo natural es bueno”, además de fijar unos términos que deberíamos utilizar más frecuentemente en nuestras discusiones de política pública, tales como “el principio de la purísima concepción”: el mandato de que toda propuesta que se haga no conlleve problema alguno a ningún nivel bajo ninguna circunstancia. Otra palabra fabulosa que debería emplearse de aquí en adelante es la “neofobia” (fobia a lo nuevo).

Tampoco falta en la discusión su correcta crítica al llamado “posmodernismo” y las posturas de constructivismo social extremo que adoptan muchos de sus partidarios. En general, ellos tienden a rechazar las nociones de verdad y objetividad, no solo en las ciencias sino también en la ética.

En cuanto a aspectos negativos, son poquísimos los que voy a criticar, insignificantes y no modifican para nada el resto de la lectura.  Algunos son de naturaleza técnica: por ejemplo, dice que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno forman la molécula de H2O. En realidad, son dos átomos de hidrógeno y el de oxígeno (capítulo 4). Lo otro es en cuanto a la historia de Monsanto, en la que no distingue (al menos a nivel jurídico) el antiguo Monsanto (la corporación que trabajaba con ingeniería química) y la actual Monsanto (la corporación que trabaja en la agroindustria).

Como es de esperarse, habla de todo lo concerniente a lo esotérico, las vacunas, los transgénicos, la medicina contemporánea, las toxinas, Monsanto, la Coca-Cola, el Reiki, el pensamiento positivo, entre otros temas. Al final, nos deja con varias preguntas para el futuro, para este servidor, las más difíciles son las concernientes a la tensión entre el respeto a las diversas culturas (especialmente las indígenas) y la necesidad de proveerles los medicamentos y la tecnología que necesitan para vivir y persistir en esta época.

La izquierda Feng-Shui es un libro extraordinario que sorprenderá mucho al lector con el manjar de información que tiene que ofrecernos. Además, el prólogo escrito por J. M. Mulet es refrescante y muy pertinente, especialmente cuando este mismo año publicó su libro (también extraordinario) Transgénicos sin miedo.

La propaganda antiOGM y las revistas de pobre reputación

En varios artículos de este blog (incluyendo uno de nuestra serie sobre los OGMs), hemos tratado ad nauseam el tema de cómo en general el movimiento antitransgénico descansa casi exclusivamente en revistas predatorias, de muy bajo impacto o de muy mala reputación.

Hace algunos días se llegó a aprobar para publicación un artículo revisado por pares al respecto, aunque todavía no se ha publicado en la revista en cuestión. Este artículo no es independiente, pero su revisión científica ha sido respaldada por los expertos en el campo de la biotecnología. He aquí su ficha:

Sánchez, M. A., Parrott, W. A. (15 de julio de 2017). Characterization of scientific studies usually cited as evidence of adverse effects of GM food/feed. Plant Biotechnology Journal (publicado en línea). doi: 10.1111/pbi.12798.

El primer autor, M. A. Sánchez, es miembro de la Asociación Gremial ChileBio CropLife, organización chilena financiada por compañías que trabajan en biotecnología. El segundo autor  trabaja en el sector público, en el Departamento de Ciencias de Cultivo y Suelos de la Universidad de Georgia e invierte parte de su tiempo para la divulgación científica junto a las organizaciones  International Food Biotechnology Committee y CropLife International.

Estudio retirado

Estudio de G. E. Séralini retirado (2012).

En este artículo se expone el hecho de que de todas las publicaciones que concluyen daños por parte de los cultivos OGMs constituyen cerca del 5% de lo publicado en este área. Los autores cuestionan el hecho de que en la opinión pública se echa una sombra sobre todos los OGMs en general, aunque sean muy pocos estudios. Ese bajo porcentaje se publica usualmente en revistas fraudulentas o de muy bajo impacto (ocasionalmente sin ningún impacto) y en general con errores metodológicos que descalifican la validez de su texto. Varios escritos también se publican informalmente en línea sin arbitraje por pares. En otras ocasiones no se han podido reproducir los resultados. En unos casos en que sí se han publicado artículos desfavorables a los OGMs en revistas serias, un buen número de ellas los han retirado. En contraste con ese 5%, el otro 95% constituye el corazón del consenso científico en cuanto a los OGMs. Esto significa que después de más de 20 años de siembra de este tipo de cultivos, no hay literatura que realmente refute el hecho de que son tan seguros como los convencionales.

Para ambos autores, el seudodebate en torno a los OGMs está guiado más bien por consideraciones ideológicas y políticas que genuinamente científicas. En general, la discusión hace un juicio sobre todos los OGMs en vez de un acercamiento más racional, el casuístico, es decir, debe verse por caso. Al final, mencionan los artículos más citados en el seudodebate y el problema científico que tiene cada uno.

He aquí otros problemas comunes con los escritos:

  • Usualmente los escriben los mismos autores y utilizan como pilar aquellos estudios del mismo círculo antiOGM.
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  • Algunos reclamaban no tener conflictos de intereses, aunque un vistazo a sus credenciales o su trasfondo los delataba.
    .
  • Algunos no mencionaban sus fuentes de financiación.
    .
  • Aquellos que sí lo hacían, estaban siendo sufragados por organizaciones notorias por su oposición a los OGMs.
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  • Los errores metodológicos no son meros accidentes de ciertos estudios, sino que violan la normativa o la convención más elemental para mantener la calidad de los estudios.
    .
  • Algunos de los más citados no hicieron experimento alguno, sino que especulan.
    .
  • Algunos no aclaran cuáles variedades de cultivo OGM se están examinando.
    .
  • Usualmente los experimentos no están debidamente controlados y tampoco hay un buen uso de razonamiento estadístico.

Estos y otros errores más nos dan una idea de por qué no debemos tomar seriamente los estudios emblemáticos del movimiento antiOGM.