Asamblea de Humanistas de Puerto Rico – 2019

Humanismo en Puerto Rico
Imagen: Humanismo en Puerto Rico. Autor: Pedro M. Rosario Barbosa. Liberado al dominio público.

El domingo, 8 de septiembre de 2019, después de un hiato causado por el huracán María y otros acontecimientos, la organización Humanistas Seculares de Puerto Rico (HUSE) celebró su asamblea de 2019.

Este evento fue muy importante para el humanismo puertorriqueño en varios sentidos que reseñaré a continuación.

Cambio de nombre

En la Asamblea, los miembros de HUSE determinaron cambiar su nombre a Humanistas de Puerto Rico.

Una de las razones principales para el esta medida es que en inglés, la palabra “secular” tiene un significado muy distinto al del español. Según el Diccionario de inglés de Merriam-Webster, se define “secular” como:

  1. Aquello relacionado a lo temporal o lo mundano.
  2. No explícitamente o específicamente religioso.
  3. No eclesiástico o clerical.

Por otro lado, según el Diccionario de la Real Academia Española (2018), se define de la siguientes maneras:

  1. Seglar (Perteneciente o relativo a la vida, estado o costumbre del siglo o mundo; que no tiene órdenes clericales).
  2. Que sucede o se repite cada siglo.
  3. Dicho de un sacerdote o del clero: Que vive en el siglo, a distinción del que vive en clausura

Como se puede apreciar, ambas nociones de “secular” —la anglosajona y la española— son incompatibles. Por ende, la palabra “secular” desaparece del nombre de la organización.

Sin embargo, la otra razón de peso para el cambio de nombre es …

Humanistas de Puerto Rico se registrará como iglesia

Confieso, que esta medida llevada a la Asamblea me tomó por sorpresa. Hay razones para ello. En primer lugar, el que el estado reconozca a Humanistas como iglesia, le permitiría acceso a todos lo que el gobierno le concede a las demás organizaciones religiosas: visitas a escuelas, llevar a cabo actividades en ellas, poder casar parejas, los beneficios de las organizaciones no gubernamentales, entre otros.

Si en alguna ocasión se le impidiera a Humanistas ser reconocida como una iglesia, o se le privilegia a otras iglesias por encima de ella, esa sería suficiente razón para llevar al municipio o al gobierno a los tribunales por injusta discriminación.

Directiva de Humanistas

Directiva de Humanistas de Puerto Rico
Fotografía de la directiva de Humanistas de Puerto Rico tomada en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. Foto reproducida con el permiso de Humanistas de Puerto Rico. De izquierda a derecha: Gerardo Rivera, Carlos Cintrón, Leonel Ortiz, Eva Quiñones, Loharina Velázquez, Michael Román, Darío Ortiz y Miriam Laracuente.

La directiva fue llevada a votación en la Asamblea de 2019 y quedó constituida de la siguiente manera:

  • Presidente: Eva Quiñones
  • Tesorero: Darío Ortiz
  • Secretario: Gerardo Rivera
  • Vocal: Miriam Laracuente
  • Vocal: Leonel Ortiz
  • Miembro del Comité Legal: Michael Román
  • Miembro del Comité Legal: Loharina Velázquez
  • Miembro del Comité Legal: Carlos Cintrón

Premio, Humanista Puertorriqueño del Año 2019

Gerardo Rivera
Gerardo Rivera recibiendo el Premio Humanista Puertorriqueño del Año 2019. Foto de Pedro M. Rosario Barbosa. Licencia: CC-BY 4.0+.

Debido a su activa y ardua labor de promoción de los valores humanistas, Gerardo Rivera recibió un muy merecido Premio Humanista Puertorriqueño del Año.

Presentación del libro: Ateos y agnósticos en Puerto Rico. Visibilizando sus creencias y experiencias

  • Dos de los autores de Ateos y agnósticos en Puerto Rico
  • Foto de portada de Ateos y agnósticos en Puerto Rico

Otra dicha de asistir a la Asamblea fue la presentación del libro Ateos y agnósticos en Puerto Rico. Visibilizando sus creencias y experiencias. En este libro se recoge el testimonio de varios ateos y agnósticos, exponiendo con claridad cuáles son sus cosmovisiones y su actitud ante la vida.

Para los autores, esta publicación es muy importante dado el hecho de que existe en nuestra sociedad una visión generalizada negativa de los agnósticos y ateos. Martínez Taboas y las coautoras de la obra nos relataban cómo en varios de sus estudios, se caracterizaban a los ateos como infelices, inestables, y otros rasgos negativos de su carácter, sin motivación para vivir. Al contrario, el libro muestra cómo muchos no creyentes miran al mundo con vida, alegría y esperanza. Esto abona a lo que se ha encontrado en ciertos estudios hechos en Puerto Rico, que un no creyente o ateo puede ser tan feliz como cualquier creyente.

Esta es, tal vez, una de las aportaciones más importantes para desmitificar muchos de los prejuicios contra una minoría creciente en la población puertorriqueña.

Participación de figuras destacadas del humanismo

  • Mandisa Thomas
  • Mandisa Thomas y Eva Quiñones
  • Dan BArker
  • Dan Barker y Eva Quiñones
  • Oscar Navarro

La Asamblea fue afortunada por la visita de dos personas bien reconocidas y queridas en el mundo ateo y humanista. La primera es Mandisa L. Thomas, presidente de Black Nonbelievers, quien había visitado a Puerto Rico años antes y que dedicó su exposición a hablar en torno a la realidad de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos. De hecho, nos reveló en su charla que hay un incremento vertiginoso de no creyentes en las nuevas generaciones de dichos sectores del país norteamericano.

Otra figura bienvenida a Puerto Rico es Dan Barker, presidente de la Freedom From Religion Foundation quien, con su español bien aprendido, se dirigió a la Asamblea. Es menester mencionar el hecho de que también dio una charla en torno al problema del libre albedrío en el Recinto de Mayagüez, de la Universidad de Puerto Rico.

Durante el almuerzo, nos entretuvo el comediante Oscar Navarro que, con su sentido del humor, hizo reír a creyentes y no creyentes por igual … aunque confieso que parece que nos reímos más los no creyentes que los creyentes.

Debate: La moral bíblica

David Tamayo y Julio Álvares
David Tamayo y Julio Álvarez, debatientes del tema “La moral bíblica” en la Asamblea de Humanistas de Puerto Rico, 2019, en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. Foto cortesía de Humanistas de Puerto Rico, reproducida con su permiso.

La actividad culminó con un debate que se había estado planificando por años y que, finalmente, se dio. La presidente de Humanistas, Eva Quiñones, me sugirió para moderarlo y los debatientes lo aceptaron. Me comuniqué con antelación con David Tamayo, presidente de Hispanic American Freethinkers, y Julio Álvarez, pastor y teólogo pentecostal. Tengo el placer de decirles que ambos se comportaron como caballeros y respetaron las reglas acordadas. También hay que felicitar al público en general, porque creyentes y no creyentes mantuvieron, en todo momento, un clima de total respeto durante la sección de preguntas y respuestas. Para aquellos que quieran ver el debate entero, aquí hay un vídeo.

No voy a extenderme demasiado en torno a lo debatido. Además de mi insatisfacción en torno a una respuesta que dio Tamayo una pregunta mía (vean al final de esta postal), difiero un poco de él en cuanto a que encuentro mucha más sabiduría espiritual en dicho libro que las “migajas de bondad” que dice él que aparecen en el texto. Fuera de ese matiz mío, estoy completamente de acuerdo de que la cantidad de barbaridades que encontramos en el texto, una muy buena parte desde una mentalidad tribal y totalmente repugnante a cualquier sentido ético, descalifica a la Biblia como fuente de toda ética. Lo más que puede hacer la Biblia es que se pueden aprovechar aquellos pasajes de sabiduría que nos iluminen en cuanto a x o y problema, al igual que cuando uno encuentra tales ocasiones de luz leyendo La ilíada o en La divina comedia. Sin embargo, la Biblia en sí no puede ser fuente de la ética.

En cuanto a Julio Álvarez, su presentación reflejaba una pasión por su amor a la Biblia y a Jesucristo en particular. La manera en que exponía sus puntos era muy característica de todo un predicador. Utilizaba libros para fundamentar sus puntos y, en un momento dado, utilizó una antología de lecturas ateas compilada por el fallecido Christopher Hitchens, donde mostró que una autora en particular veía en Jesús, un ejemplo a seguir. También, como buen partidario de la Teología de la Liberación, vio en la Biblia pasajes que abogaban por la justicia y la liberación de los oprimidos. En el periodo de preguntas y respuestas, se reflejó muy bien el escepticismo de muchos agnósticos y ateos ante sus planteamientos. Tengo que decir que como simpatizante de la Teología de la Liberación y de sus principios éticos, me sentía espiritualmente afín al querido teólogo, pero como humanista tampoco me convenció que la Biblia fuera fuente de valores éticos.

Al final, los tres recibimos nuestras respectivas placas de agradecimiento por parte de Humanistas de Puerto Rico.

  • David Tamayo y Eva Quiñones
  • Julio Álvarez y Eva Quiñones
  • Pedro Rosario Barbosa y Eva Quiñones
  • Placa

En suma, le agradezco mucho a Eva Quiñones por haberme recomendado para moderar un debate, algo que he hecho por primera vez en mi vida. Las felicitaciones y confianza que desperté en el Prof. Tamayo y el pastor Julio Álvarez, además del saludo del público me alentaron mucho. Quisiera también extender el agradecimiento a Shirley Rivera, presidente de Ateístas de Puerto Rico, quien habló bien de mí al Prof. Tamayo. Es un verdadero honor de gozar de la buena opinión de todos los mencionados.

Sin duda, las decisiones recientes de la organización representan una nueva etapa del activismo de humanistasa en Puerto Rico. Nos mantendremos pendientes a los nuevos acontecimientos.

Un aparte: sobre las respuestas a mis preguntas

Durante el periodo de preguntas y respuestas, fui el primero en cuestionar a los debatientes. En el caso de Álvarez, le pregunté sobre el hecho de que en muchos casos se seleccionan los mejores pasajes bíblicos con criterios determinados por unos “metavalores” (yo les llamo, valores propiamente éticos), ¿no pondría eso en duda la moral bíblica como fuente de estos valores? En el caso de Tamayo, le pregunté que si Dios no era fuente de los valores éticos, la pregunta es, de dónde proviene la justificación de actuar según ellos. En ambos casos estuve insatisfecho con las respuestas. Lo que diré en relación con ellas será más o menos de memoria, y espero no representar mal sus respuestas:

  • En el caso de Tamayo, dejó claro que la evolución puso en nosotros estos valores, que incluso compartimos con algunos de los demás animales. Sin mencionar nombre, se refirió a los experimentos de Frans de Waal. Según él, experimentos con chimpancés, que se les paga con uva o pepino, muestran cierto sentido de justicia. Sé a qué experimento se refiere, aunque el que tengo constancia involucraba más bien monos capuchinos, no chimpancés. Sí hago constar que De Waal también ha hecho experimentos con chimpancés, aunque más bien su disposición a cooperar. Estoy perfectamente de acuerdo con Tamayo de que la presencia de muchos valores que consideramos éticos en nuestra mente se explica por el proceso evolutivo. De hecho, en mis cursos de “Principios de Ética” siempre recalco eso como una explicación de nuestros valores natos y nuestro comportamiento moral. Sin embargo, la objeción a esta posición la expresó bien Julio Álvarez en un momento dado en las redes sociales. El hecho de que los valores morales formen parte de nuestra mente como producto evolutivo, sin dudas lo explica científicamente, pero no por eso los justifica. El proceso evolutivo también nos brinda muchos antivalores éticos natos que muchas veces erradamente consideramos morales: el egoísmo desmesurado, la avaricia, los apetitos por cosas que no nos convienen, la actitud tribal “nosotros-los otros”, la supervivencia a expensas de otros individuos o grupos, etc. El mismo Richard Dawkins afirma que es darwiniano a la hora de explicar el comportamiento humano, pero en cuanto a cómo deberíamos comportarnos, él es inequívocamente antidarwiniano (véase A Devil’s Chaplain, pp. 10-11). Fundamentar nuestro comportamiento en valores natos y no más, porque sus fuentes provienen de la evolución, sería caer en la falacia naturalista.
  • La respuesta de Julio Álvarez tampoco satisfizo mi inquietud. Para él, la fuente de los valores a seguir es el ejemplo mismo de Jesucristo. Dejemos a un lado los muy serios problemas que encuentro esta sugerencia a nivel del “Jesús histórico”, sino que me ceñiré al “Jesús de los evangelios” (manso y humilde de corazón, luchador por la justicia, un altruista que entregó su vida por otros, etc.). Esto no resuelve el problema en lo absoluto. ¿Cuál fue el criterio para escoger a Jesús por encima de, por ejemplo, Jacob, David, o el Apóstol Pedro? ¿Por qué escoger a Jesús y no, por ejemplo, a Siddharta Gautama o a Lao Tze? Para justificar esta respuesta de índole ética, tendría que apelar a los mismos “metaprincipios” de los que hablaba a la hora de seleccionar pasajes bíblicos (amor, justicia, altruismo, etc.). Si dice que Jesús es la fuente de esos metaprincipios, caería inmediatamente en un círculo vicioso. Si dice que Jesús es inherentemente bondad, amor, verdad, vida y así por el estilo, se caería en una petición de principio, ya que esta vinculación entre Jesús y estos valores no es autoevidente, habría que demostrarlo y meramente citando uno u otro evangelio bíblico.

Desde mi perspectiva, distingo entre valores morales y los éticos. Los valores morales son aquellos consistentes con los usos y costumbres sociales, mientras que los éticos son valores que son justificables racionalmente. La ética como rama de la filosofía tiene los instrumentos racionales para pasar los valores morales por el crisol crítico para descubrir cuáles de ellos son éticos. Es un hecho que los valores morales, muchos desarrollados por nuestros instintos y otros por la cultura, son resultado emergente de la evolución biológica y cultural. Sin embargo, es con los instrumentos de la lógica, de la identificación de falacias, del escrutinio crítico de nuestros actos y consecuencias, que logramos identificar cuáles de esos valores se justifican racionalmente y cuáles no. Hay valores morales, preciados por la sociedad, que son antiéticos; y hay valores éticos que algunas sociedades consideran inmorales.

Desde esta perspectiva, abogo por un realismo moral en el que los valores éticos son objetivos y pueden ser validados por todo ente racional que lleve a cabo un examen racional de los valores morales y de los actos. Estos valores éticos deben ser guías a la hora de tomar decisiones razonables al nivel de los hechos. Los valores y principios éticos pertenecen al ámbito de verdades de razón, no de verdades de hecho. Ergo, se justifican ellos mismos ante cualquier ser que las examine con rigor filosófico y ético, no se justifican por provenir de una deidad o de la evolución.

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