¿Decir la verdad con un polígrafo? Mala idea

En días recientes, los puertorriqueños hemos visto lo que puede representar un escándalo institucional de la administración del Gobernador Rosselló Nevárez. No voy a hablar de ello a fondo, sino que solo voy a presentar los puntos pertinentes para nuestro tema. El exsecretario de Hacienda, Raúl Maldonado, le formuló una inquietud a la prensa, de que en Hacienda había una “mafia institucional”. Como respuesta, en vez de comenzar una investigación sobre el asunto, el gobernador optó por pedirle la renuncia a su puesto. Ante ello, el hijo del exsecretario, Raúl Maldonado Gautier, se expresó en las redes de la siguiente manera:

Expresiones de Raúl Maldonado, con la debida censura.
Expresiones de Raúl Maldonado, con la debida censura.

Todo esto parece confirmar las sospechas de muchos comentaristas políticos en torno a la carta de renuncia de la exsecretaria de Hacienda, Teresa Fuentes, donde expresó unas serias diferencias con la política adoptada por el gobernador sobre lo que acontecía en el Departamento. Ella confirmó recientemente en la prensa de que esa renuncia podía deberse a casos de “irregularidades”. Puede ser que esa información de una “mafia” dentro de Hacienda se corrobore con la expresión desafortunada de Anthony Meceira, secretario de Asuntos Públicos, que “le volarían la cabeza” al que no le fuera al primer ejecutivo.

Tras estas declaraciones de Maldonado (hijo), reiteró estas afirmaciones controversiales hechas en Twitter en un programa de WKAQ Radio, en una entrevista con Rubén Sánchez. En el proceso, solicitó en varias ocasiones una prueba de polígrafo. Aquí hay un vídeo de ese momento (¡Advertencia! Maldonado se expresa con palabras soeces).

Mi consejo a quien sea es que, si usted quiere decir la verdad, que se olvide del polígrafo. Es más, puede ser que el gobernador sueñe con que se le administre polígrafo a Maldonado, ya que aumentaría la probabilidad de que sea desacreditado si no pasa la prueba —como podría ocurrir—. En caso contrario, si Maldonado lanza unos datos consistentes con la veracidad, saldría vindicado ante la opinión pública.

Aun en este caso particular, si viéramos el asunto de acuerdo a la evidencia científica, nadie debería hacerle caso a los resultados, aun si él dijera la verdad. Como saben los científicos y expertos en el campo, el polígrafo no es un instrumento fiable para determinar si alguien miente o dice la verdad.

¿Qué es un polígrafo y cómo funciona?

Leonard Keeler con un cardio-pneumo psicograma.
Leonard Keeler con un cardio neumo sicograma.

Al polígrafo se le conoce mejor como una “máquina de detectar mentiras”. Esta máquina utiliza una serie de variables para registrar intentos de engaño, a saber: la presión sanguínea, la respiración, el pulso y la actividad electrodérmica.

El polígrafo fue inventado originalmente por John Augustus Larson bajo el nombre de “cardio neumo sicograma”. Luego desarrollado por Leonarde Keeler y luego vendido al FBI, se comenzó a utilizar como instrumento de interrogación o entrevista a potenciales sospechosos (Grubin & Madsen, 2005). Vale indicar que, tras ver cómo los detectives y policías estaban utilizando su tecnología, Larson lamentó haber inventado el “psicograma” y combatió su invento por muchos años.

El proceso de examen no es muy complicado. Consiste en varios pasos:

  1. Hay una entrevista a la persona previa al examen con unas preguntas preliminares, que tienen el objetivo de obtener información sobre la que se deben basar las preguntas diagnósticas.
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  2. Se le explica al entrevistado cómo funciona el examen con polígrafo, cuáles son las preguntas diagnósticas, cómo debe responderlas y cómo se determinará que dice la verdad o que miente. En ese sentido, no habrá sorpresas.
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  3. Al comienzo en que se le examina con polígrafo, se lanzan unas preguntas básicas e “control”, para observar cómo el entrevistado responde fisiológicamente a ellas.
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  4. Se le formula al entrevistado las preguntas “relevantes”, estas son las que tienen como objetivo descubrir su veracidad con la máquina.
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  5. Se interpretan los datos registrados por el polígrafo, comparando las preguntas control con las relevantes. Actualmente, en el caso de administradores profesionales, esta interpretación de los datos lo determina un software, el Objective Scoring System.

Obviamente, lo anterior es una sobresimplificación, pero se brinda una idea sencilla de qué se trata un polígrafo. Los estándares de la administración del polígrafo en Estados Unidos los determina la American Polygraph Association. Hoy día, la interrogación por este mecanismo constituye una industria que para el año pasado sumaba cerca de $2 mil millones, la inmensa mayoría de los exámenes se llevan a cabo en los Estados Unidos.

La posición de la mayoría de la comunidad científica y de autoridades legales

Polígrafo utilizado para examinar a Jack Ruby
Polígrafo utilizado para examinar a Jack Ruby. Fuente: Buró Federal de Investigaciones (FBI)

Hoy día, el consenso científico en torno al polígrafo es que no es fiable en calidad de evidencia de que alguien ha dicho la verdad o ha mentido. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NAP) publicó un informe del 2003 al respecto que todavía se considera autoritativo. Para el 2001, la mayoría de la comunidad científica parece haberla considerado seudociencia (Iacono 2001). Basándose en estos y en otros estudios, en la literatura escéptica, tal como el Skeptical Inquirer, se le considera “ciencia basura“. Entre las organizaciones científicas que han puesto en duda la fiabilidad del polígrafo, aunque sus opiniones quizás necesiten amteperarse, se encuentra la American Medical Association (AMA) y la American Psychological Association (APA). Para 1997, el 91% de los miembros de la Society for Psychophysiological Research y el 74% de la División 1 (Sicología General) de la APA pensaban que el polígrafo no era fiable (Iacono & Likken, 1997). Según este consenso:

… polygraphic lie detection is not theoretically sound, claims of high validity for these procedures cannot be sustained, the lie test can be beaten by easily learned countermeasures, and polygraph test results should not be admitted into evidence in courts of law.

Abstract

Aunque no científica, creo que es pertinente mencionar que la organización de defensa de derechos humanos estadounidense, la American Civil Liberties Union (ACLU), se ha expresado en contra del uso del polígrafo como evidencia.

Varios de los máximos tribunales tienen actitudes distintas ante estas tecnología. He aquí algunos ejemplos:

  • Tribunal Supremo de Estados Unidos: Actualmente, toda la evidencia forense (incluyendo el polígrafo) tiene que cumplir con el estándar Daubert, que estipula los requerimientos para que un testimonio experto sea admisible en los tribunales (Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals, Inc., 509 U.S. 579 (1993)). Por razón de la quinta enmienda y la Ley de Intimidad, no se puede obligarle a nadie a tomar una prueba de polígrafo; su rechazo al procedimiento no puede tomársele en contra. A su vez, el Tribunal Supremo le dejó a las diversas jurisdicciones la admisibilidad del polígrafo como parte del proceso de prueba (United States v. Scheffer, 523 U.S. 303 (1998)). En tales situaciones, las jurisdicciones solo podían presentar evidencia de polígrafo siempre y cuando el acusado accediera y si la fiscalía no pudiera probar que ese caso en particular no se hubiera administrado de manera científica. Aunque no por determinación del Tribunal Supremo, es menester señalar que, excepto en unos cuantos casos, se le prohíbe a los empresarios someter al polígrafo a sus empleados y todo dato obtenido por ese medio no es admisible en los tribunales.
  • Tribunal Supremo de Canadá: En el caso R v Béland [1987] 2 S.C.R. 398, el tribunal supremo canadiense determinó que el polígrafo violaba algunas disposiciones de reglas de evidencia. Además, encontró que no había suficiente evidencia para aseverar un alto nivel de seguridad de estas pruebas. El hecho de que el polígrafo estuviera potencialmente propenso a errores conllevaría en los procesos de evidencia una complicación innecesaria. El juez La Forrest añadió otro elemento a la discusión, entre muchos que se mencionaron, que tal inseguridad e imperfección del polígrafo “disfrazaba de mística científica” lo que potencialmente podría ser un error tecnológico o de interpretación humana:

I have had the advantage of reading the judgment of my colleague, McIntyre J. and agree with his proposed disposition of this appeal. I prefer, however, to base my decision solely on the following factors identified by him in the latter part of his judgment, namely, human fallibility in assessing the proper weight to be given to evidence cloaked under the mystique of science, and the inadvisability of expending time on collateral issues.

No obstante esta determinación, las autoridades canadienses continúan utilizando el polígrafo para sus investigaciones.

  • Tribunal Supremo de Israel: En el caso, Menora Insurance v Jacob Sdovnik (Apelación Civil 551/89), se determinó que, debido a que los resultados del polígrafo no son fiables, la evidencia obtenida por ese medio no es admisible en tribunales civiles o criminales.
  • Tribunal de Nueva Gales del Sur (Australia): El Tribunal Supremo de Australia no ha ponderado todavía sobre la admisibilidad del polígrafo, pero el Tribunal de Nueva Gales del Sur ha decidido que, para propósitos de su jurisdicción, no es admisible la evidencia obtenida mediante un polígrafo (Raymond George Murray 1982 7A Crim R48).

¿Cuál es el problema?

Imagen de polígrafo
Imagen de un polígrafo según se ilustra en la Patente 4333084 en Estados Unidos.

Históricamente, la American Polygraph Association ha alegado que el polígrafo es preciso de un 85 a un 95% si se administra adecuadamente. En un metaanálisis hecho para la organización en el 2011, se afirma que el grado de certeza del los polígrafos administrados correctamente alcanza un 87%. Esta convicción de la organización lleva décadas, desde antes de los años setenta.

Sin embargo, durante todos esos años, se presentaron estudios importantes al respecto. Una de las investigaciones más importantes la llevó a cabo el U.S. Congress Office of Technology Assessment (OTA) cuyos hallazgos encontramos en su revelador informe de 1983, titulado Scientific Validity of Polygraph Testing (la validez científica del examen con polígrafo).

OTA concluded that no overall measure or single, simple judgment of polygraph testing validity can be established based on available scientific evidence. Validity is the extent to which polygraph testing can accurately detect truthfulness and deception.

There are two major reasons why an overall measure of validity is not possible. First, the polygraph test is, in reality, a very complex process that is much more than the instrument…. [T]he types of individuals tested, training of the examiner, purpose of the test, and types of questions asked, among other factors, can differ substantially. A polygraph test, and types of questions asked, among other factors, can differ substantially…. Second, the research on polygraph validity varies widely in terms of not only results, but also in the quality of research design and methodology. Thus, conclusions about the text of specific applications and even then must be tempered by the limitations of available research evidence. …

OTA concluded that the available research evidence does not establish the scientific validity of te [sic.] polygraph test for personnel security screening. OTA was able to identify only four studies directly relevant to personnel security screening use (one by DOD [Department of Defense]). None of these studies specifically assessed validity of polygraph testing for the purposes proposed by DOD or the administration, and all had serious limitations in study design.

OTA, 1983, p. 4

No solo eso, sino que también notó circunstancias en las que hay una probabilidad significativa (matemática) de la identificación de personas inocentes como culpables, es decir, “falsos positivos”, especialmente cuando se utilizan para poner a prueba a empleados o personal de una empresa u oficina. En una situación típica, puede ser que una persona por cada mil haya llevado a cabo alguna actividad no autorizada, suponiendo que el polígrafo acertara un 99%, las leyes de probabilidad indican que detectaría a una persona correctamente como mentirosa, pero daría unos 10 falsos positivos. Por otro lado, debido a los datos que la máquina registra, en teoría, pueden ocurrir instancias de falsos negativos, es decir, que no se detecten a los mentirosos debido a maneras sencillas de derrotar la tecnología (OTA, 1983, p. 5).

Estudios subsiguientes parecen haber confirmado estas inquietudes. Los elementos que no le dan base científica al polígrafo se recogen en un artículo de William G. Iacono, de la Universidad de Minnesota, un experto en sicopatología, y un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NAP). En este último, la NAP dejó claro los siguientes puntos:

  • Hay una evidencia muy limitada de correspondencia de los estados somáticos y fisiológicos del examinado con las actividades del cerebro relacionadas al engaño. Estas supuestas señales físicas que los poligrafistas podrían asociar con el engaño, pueden deberse a otras causas (nerviosismo, coraje, etc.).
  • Puede ser que tanto la actitud y predisposición mental o física del examinador y el examinado al momento del interrogatorio pueda variar dependiendo de la diversidad de circunstancias.
  • Se ha evidenciado el hecho de que se pueden tomar medidas para que la máquina no registre engaño, es decir, los falsos negativos (NAP, 2003, pp. 100-102).

Concluye:

Polygraph Accuracy Almost a century of research in scientific psychology and physiology provides little basis for the expectation that a polygraph test could have extremely high accuracy. The physiological responses measured by the polygraph are not uniquely related to deception. That is, the responses measured by the polygraph do not all reflect a single underlying process: a variety of psychological and physiological processes, including some that can be consciously controlled, can affect polygraph measures and test results. Moreover, most polygraph testing procedures allow for uncontrolled variation in test administration (e.g., creation of the emotional climate, selecting questions) that can be expected to result in variations in accuracy and that limit the level of accuracy that can be consistently achieved.

NAP, 2003, pp. 212-213

Recordemos que en aquel momento, esta investigación de la NAP incluyó casi ochenta referencias usadas por la American Polygraph Association como evidencia a favor del polígrafo, de las que 57 eran defectuosas. De hecho, la tendencia de los que favorecen este instrumento es el de sobreestimar su grado de certeza (NAP, 2003, pp. 3, 213-214). Miembros de la APA también está de acuerdo con estas conclusiones (Adelson, 2004).

Se podría argumentar que los poligrafistas en general pueden leer bien los datos si están debidamente adiestrados para ello. Sin embargo, aun en ese caso, el prejuicio de los poligrafistas pueden influenciar una lectura. En un momento dado, el programa 60 Minutes se pudo demostrar esto muy bien, a pesar de las objeciones de la American Polygraph Association:

Reportaje de Diane Sawyer para la revista televisiva 60 Minutes en relación con el uso del polígrafo.

Se podría argumentar, como se ha hecho en programas de radio, que ahora los poligrafistas profesionales utilizan un software para interpretar “objetivamente” los datos recogidos por el polígrafo. Por ende, los prejuicios de un interrogador no influencia en los resultados. Aun con eso, no terminan los problemas con este medio.

Se ha esgrimido que el polígrafo puede ir “más allá” del intento de engaño de una persona para falsificar los resultados. Esta suposición descansa en el hecho de que la mente tiene un recuerdo veraz que se expresa fisiológicamente, independientemente de los esfuerzos conscientes del examinado por falsear los datos recogidos por la máquina. Sin embargo, este argumento subestima la abundantísima evidencia de cuan maleable son nuestros recuerdos, cómo inconscientemente nuestra mente puede cambiarlos o cómo puede ser modificado por influencias externas. El estrés, el deseo de complacer al interrogador, alguna conversación o intercambio grupal puede ser suficiente para cambiar detalles recordados, algunos de ellos significativos. Esto ya está ampliamente aceptado entre sicólogos, neurólogos, científicos cognitivos y expertos legales. (Loftus, 1988; Loftus, 1996; Loftus & Ketcham, 1991; Loftus & Ketcham, 1994; McNally, 2003; Schacter, 1996; Schacter, 2001; Shaw, 2016).

La Dra. Elizabeth Loftus y su labor en torno a la memoria y sus implicaciones legales.
La Dra. Julia Shaw mostrando cómo se puede “hackear” la memoria de la gente. Segmento del episodio “Memory Hackers” de la serie documental NOVA.

A nivel social, la manera en que se ha promocionado este instrumento, ha llevado a revestirlo de “ciencia” ante los ojos del público. Si alguna persona inocente fracasara la prueba diagnóstica, quedaría demonizada de por vida y se podría prestar su encarcelamiento.

Debido al aura de cientificidad de este proceso de entrevista y su carácter intimidante, algunas autoridades utilizan el polígrafo para persuadir a los sospechosos a falsas confesiones, como han indicado artículos del Proyecto Inocencia y otros expertos. Uno de estos casos fue el de Juan Rivera, quien suministró una falsa confesión de una violación después de que la policía le persuadiera de que fracasó la prueba con polígrafo. Lo mismo ocurrió con Kevin Fox cuando se le acusó de matar a su hija y Gaury Gauger cuando se le imputaba haber matado a sus padres. (Véase los detalles en este artículo). Aunque no fue arrestado, Bill Wegerle fue siempre sospechoso de la muerte de su esposa, debido a que fracasó dos pruebas de polígrafo (uno de ellos administrado por un profesional). Hoy se sabe que es inocente, porque otro tipo de evidencia estableció que el culpable era el asesino BTK, Dennis Rader. Hay otras personas que han pagado caro el haberse sometido al polígrafo siendo inocentes y ahora se dedican a hacer una campaña contra su uso.

Como suele ocurrir, una buena parte de las víctimas de este tipo pueden ser minorías étnicas o raciales. Ya hemos visto el caso de Juan Rivera. Harold Moon, un africanoamericano que solicitó empleo como oficial de corrección, fue rechazado por no pasar la prueba. Donna Bibs y otros africanoamericanos también fueron rechazados de un empleo por lo mismo. En sus casos particulares, podría preguntarse cuánto de esa prueba descansa en el individuo que solicita el empleo o el prejuicio racial del examinador.

Finalmente, como se ha indicado repetidamente en los estudios que hemos mencionado y otros más, hay personas que pueden dar falsos negativos o falsos positivos controlando su propias reacciones fisiológicas.

Reflexión

Ante esta realidad, debemos mantenernos bastante lejos del polígrafo a la hora de creerle a una persona. Aun si esta fuera 100% honesta, tales pruebas siempre pueden prestarse a que quede estigmatizada de por vida. Ni el pueblo ni el estado deben basar sus investigaciones civiles o criminales a partir de las interpretaciones cuestionables —sea de un examinador o un software— a partir de datos fisiológicos recogidos por una máquina cuya utilidad ha sido seriamente cuestionada por la comunidad científica.

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Muchas gracias.

Referencias

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