¿Cómo conocer acerca del “Jesús histórico”? Textos de referencia

Jesús y la adúltera
Jesús y la adúltera, por James Tissot

Desde hace algún tiempo, ciertas amistades me han estado preguntando en torno al tema del “Jesús histórico”, específicamente cuál tipo de literatura sería fiable para conocer del tema. Uno de ellos me preguntó si el libro de Richard Carrier sería bueno para ese propósito, pregunta que me dejó casi con un ataque cardiaco. Le iba a sugerir ciertos libros, pero me aclaró que no era bueno leyendo en inglés.

Así que, para mis queridas amistades que quieren leer referencias en el idioma de Castilla, aquí les presento una serie de libros que recomiendo para familiarizarse con el tema del Jesús histórico y de cuáles son los instrumentos que utilizan los críticos literarios e historiadores para poder “excavarlo” de toda la madeja legendaria e inverosímil de los Evangelios y otros textos.

Aclaro que no estoy recomendando “un libro o el otro o el otro”. Estoy recomendando que los tres se lean en conjunto. Claro, cualquier persona puede preferir uno y descartar a los demás. Sin embargo, para que un lector esté debidamente instruido en el tema y le tome un pulso o temperatura a los debates actuales, creo que lo debido es leer los tres.

La exposición que haré no significa que estos son los únicos libros que se pueden consultar. Estos son libros que, de una u otra manera están a mi alcance y que, por estar familiarizado con ellos, los recomiendo. Tampoco quiere decir que estoy totalmente de acuerdo con los autores. En cada caso, daré lo que en mi muy inexperta opinión son las fortalezas de los textos y mis respectivas críticas. Para aquellos que vivan en Puerto Rico, sepan que la mayoría de estos libros se pueden conseguir en la Librería Paulinas en la Ave. Roosevelt, Hato Rey (¡Anuncio no pagado!).

De Senén Vidal, dos libros

Senén Vidal - Iniciación a Jesús de Nazaret y Jesús el Galileo
Senén Vidal – Iniciación a Jesús de Nazaret y Jesús el Galileo

Si se tomaran las obras sobre Jesús por eruditos profesionales —fueran confesionales y los que no— se metieran en una licuadora y se mezclaban, probablemente lo que saldría sería más o menos la perspectiva de Senén Vidal en torno a Jesús.

Las dos obras, Iniciación a Jesús de Nazaret (en adelante Iniciación) y Jesús el Galileo, ambas publicadas por la Editorial Sal Terrae, presentan un perfil particular de quién probablemente fue Jesús de Nazaret según los expertos actuales. Aquí pueden escoger un libro o el otro. Hay algunas diferencias entre uno y el otro, pero no mucho.

Iniciación es, tal vez, el libro más fácil y rápido de leer, diseñado para aquel público que desea ver “por encima” una construcción teórica de quién pudo haber sido Jesús. De una manera muy sencilla, pone al lector en el contexto histórico de la época, y expone, de manera muy sencilla, su propia tesis de los “tres proyectos” de Jesús, a saber:

  1. El primer “proyecto” apocalíptico delineado por Juan el Bautista cuando Jesús se convirtió en su discípulo.
    .
  2. El segundo “proyecto” fue el que comenzó autónomaente una vez el Bautista fue capturado por Herodes Antipas. Jesús se lanzó a predicar en Galilea en diversos lugares claves en la ruralía de esa región para buscar seguidores.
    .
  3. Una vez fracasó su actividad en Galilea, se mudó a Judea, en particular a Jerusalén. Allí fue capturado por las autoridades y ejecutado en la cruz.

El denominador común de todos estos proyectos es la esperanza apocalíptica de la inminencia de la llegada del deseado reino de Dios. Al final de la obra, discute el nuevo paradigma del reino de Dios que difundieron sus discípulos tras su muerte.

La diferencia entre Iniciación y su otro libro, Jesús el Galileo es que este último es más elaborado y más detallado que aquel. Hay también un tercer libro de Vidal, Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente que examina todo lo discutido, pero desde la perspectiva del mensaje jesuano en cada uno de estos estadios. La razón de por qué no lo recomiendo como introducción es que me temo que este libro es más para especialistas que para el público en general.

Crítica:

Lo bueno de Vidal es que fue pedagogo. Estos libros están hechos precisamente para servir de introducción al tema del Jesús histórico. Tiene una bibliografía para toda aquella persona que desee investigar más sobre el tema. También me parece que la hipótesis de los “tres proyectos” ingeniosa y creo que parcialmente correcto, aunque necesita algunas modificaciones en áreas en la que me sospecho que huele a “apología” cristiana. En Jesús el Galileo, vemos con más lujo de detalles algunos de los famosos criterios de historicidad usados para Jesús, pero sin mencionarlos por nombre. Identifica áreas de los evangelios que sus autores intentaron “acomodar” información “incómoda” para ellos, también indica tradiciones anteriores a los evangelistas, lugares donde hay contenido dudoso o legendario y una reflexión en torno a los distintos dichos y parábolas de Jesús. En general, la construcción que hace Vidal de quién pudo haber sido Jesús es una propuesta muy seria y sirve para tener una idea general de por dónde anda la crítica del “Jesús histórico”. Además, en Jesús el Galileo, hay lugares donde él intenta colocar la actividad de Jesús dentro de su marco histórico más detallado, utilizando a Josefo como fuente, además de enumerar pasajes neotestamentarios como las parábolas y otros dichos de Jesús.

Ahora bien, he aquí unos puntos donde brindo algunas de las debilidades de su obra. En primer lugar, gran parte de mi objeción se encuentra en la manera en que Vidal caracteriza el tercer proyecto. En él, Jesús tenía conciencia de que él iba a morir y resucitar. Los pasajes que utiliza Vidal para justificar esta convicción, incluyendo algunos de la Última Cena, no se ven con suficiente distancia crítica para reconocer que bastante de ellos son elaboraciones posteriores. Tampoco es verosímil que la Última Cena haya ocurrido en la Pascua o en algún momento cercano a esta. En cuanto al uso de textos utilizados para el segundo proyecto, me parece que muchas de las parábolas que enumera Vidal son de dudosa historicidad y probablemente son elaboraciones postpascuales, sean de tradiciones de la iglesia palestinense, de las judeohelenistas, o quizás de los mismos evangelistas.

Por último, me parece totalmente inverosímil que Jesús mismo viera su propia muerte como una expiación, la que superaría por completo el culto al Templo. ¡Ni Pablo llegaba tan lejos! El estudio de los pasajes en torno a dicha “superación” debe tener en cuenta el hecho de que todos ellos fueron escritos durante o después de la Guerra Judía, en la que el Templo de Jerusalén fue destruido (70 EC). No obstante el incidente de los cambistas, Jesús se mantuvo fiel judío y observante del culto en el Templo como bien se establece incidentalmente en varias fuentes utilizadas por los Evangelios Sinópticos y en algunos pasajes del Evangelio de Juan (e.g. Mateo 17:24-27; Juan 5:1; 7:2, 14). Además, aun después de su muerte y la proclamación de su resurrección por parte de sus discípulos, estos mantuvieron su culto debido en ese recinto tan significativo (Hechos 2:46). Ante estos detalles embarazosos a la teología cristiana del último tercio del siglo I EC, elemento que establece su aparente historicidad, no es verosímil que Jesús y sus discípulos vieran su muerte como una superación del culto en ese lugar tan sagrado para los judíos.

Hay otras objeciones, pero la lectura de los siguientes dos libros le proveerá al lector unas bases para adoptar una posición más crítica de Vidal.

En resumen:

Me parece que en calidad de introducción, las dos obras de Senén Vidal me parecen excelentes como introducción. Sin embargo, no favorezco que sea esta la única lectura que los lectores deben hacer si quieren probar las aguas de los debates en torno al Jesús histórico.

De Antonio Piñero, Aproximación al Jesús histórico

Aproximación al Jesús histórico
Aproximación al Jesús histórico de Antonio Piñero.

Aproximación al Jesús histórico (en adelante Aproximación) es un libro pensado para personas que no conocen de lleno la manera en que opera la crítica neotestamentaria y cómo los especialistas abordan el tema del Jesús histórico. Piñero ha declarado muy explícitamente que la motivación para escribir este libro ha sido la popularidad del mitismo actual y la ignorancia que permea en los círculos mitistas y confesionales en torno a los recursos historiográficos que se utilizan en la crítica bíblica.

Piñero también parece tener en mente a unos mitistas españoles extremos tales como Fernando Conde Torrens, quien escribió un libro extremadamente disparatado y risible llamado Año 303. Inventan el cristianismo. Puede ser que también esté pensando en otros autores mitistas como Joseph Atwill, que escribió Caesar’s Messiah, donde formula su hipótesis de que los flavianos inventaron a Jesús y los cuatro evangelios. Ambas hipótesis son castillos de naipes que se caen con tan solo un leve soplido. A este tipo de discusiones, Piñero responde con su tesis de la infalsificabilidad de los evangelios, que postula que los evangelios canónicos no pudieron haber sido producto de un complot de varias personas con un mismo programa y que se inventaron un “Jesús” a partir de la pura nada.

La otra motivación de Piñero es la pronta publicación de un Nuevo Testamento aconfesional mediante la Editorial Trotta. Aproximación presenta el método de crítica que se utilizará en los comentarios que aparecerán en ese Nuevo Testamento, incluyendo el grado de historicidad de pasajes evangélicos.

Aproximación va paso por paso, exponiendo con mucho lujo de detalle los instrumentos conceptuales y metodológicos y una aplicación a ello a varios casos particulares. Entre varios temas discute se encuentran las siguientes: ¿Cuáles son los criterios para decir que es más probable que Jesús existió? ¿Cuáles son los criterios de historicidad aplicados a los evangelios? ¿Cómo se aplican estos criterios a los textos? ¿Cuáles son sus virtudes y limitaciones? ¿Cómo se pueden identificar fuentes independientes en los textos de los evangelios? ¿Cómo se pueden identificar las influencias tendenciosas de los evangelistas o de las congregaciones que las originaron? ¿Cómo se pueden identificar credos o fuentes independientes citadas en las cartas paulinas y otros textos? ¿Cómo puede determinarse lo históricamente verosímil de lo inverosímil o legendario?

Al libro no le tengo muchas críticas. La única que viene a mi mente es cierta crítica que hace a M. Onfray y a Richard Carrier. Aunque responde muy bien al primero, me dejó insatisfecho su reacción al segundo. En este caso, Piñero expresa lo decepcionante de su lectura del libro On the Historicity of Jesus y menciona la objeción válida —por parte de varios expertos— de que Carrier ignora bastante de los logros de la crítica bíblica, además de no discutir varias de las posibilidades muy bien conocidas en el campo. Sin embargo, creo que no responde bien a puntos claves de su hipótesis. Contrario a lo que afirma Piñero, Carrier no infiere que la existencia de Jesús sea falsa porque el cristianismo se parecía mucho a los misterios paganos, sino más bien es, según él, la falta de evidencia “positiva” de la existencia del personaje a nivel histórico. El análisis de Carrier de los misterios, según el dudoso modelo que adoptó para su crítica, intenta explicar por qué Jesús se inventó según el patrón de dioses “mueren y resucitan”, entre otros aspectos de la mitología pagana. Puede ser que la respuesta a estas inquietudes que planteo sea el resto del libro de Aproximación, ya que presenta los métodos no discutidos por Carrier en su obra.

Por lo demás, Aproximación me parece una joya que debe ser lectura obligada para cualquier lector o estudiante que desee conocer más a fondo la metodología historiográfica y la crítica del Nuevo Testamento en general.

De Fernando Bermejo Rubio, La invención de Jesús de Nazaret

La invención de Jesús de Nazaret, por Fernando Bermejo
La invención de Jesús de Nazaret, por Fernando Bermejo

Fernando Bermejo Rubio es un estudioso independientes bien importante en relación con el tema de Jesús de Nazaret, el cristianismo primitivo, el Testimonium Flavianum, el valentinianismo y el maniqueísmo. Estuvo muy asociado al círculo de expertos del Nuevo Testamento en los que Piñero sobresalía a nivel público. Sin embargo, parece que debido a una diferencia profesional entre Bermejo y Piñero, este libro se “independiza” también, por así decirlo, del último, aun cuando este reconoce la excelencia y el valor de esta obra.

Contrario a la sensación inicial de la portada, La invención de Jesús de Nazaret (en adelante La invención) no es mitista. Lo aclaro porque mucha gente ha tenido erradamente esa impresión. Al contrario, Bermejo argumenta a favor de la historicidad de Jesús de Nazaret, pero con un perfil irremediablemente parcial y mínimo. ¿Por qué? Porque alrededor de las minucias históricas encontramos capas y más capas puramente legendarias.

Ahora bien, mi recomendación de este libro junto a los otros dos se debe a que la perspectiva de Bermejo equilibra a los dos anteriores y le da un sentido del debate que se está dando dentro del ámbito de la erudición bíblica y la historiografía del cristianismo primitivo. Este libro tiene varias virtudes:

  • Hace unas valiosas observaciones críticas en torno a la metodología convencional de la aproximación a los textos evangélicos (i.e. criterio de dificultad, criterio de atestiguamiento múltiple, criterio de discontinuidad, etc.). Tales criterios requieren un acercamiento casuístico (i.e. por caso) a los pasajes evangélicos. Estas críticas no son nuevas, pero están formuladas muy claramente. Para Bermejo, algunos de estos, como el de discontinuidad o el de múltiple atestiguamiento, tienen unos problemas insuperables, además de que, en casos particulares, se llegan a conclusiones conflictivas. Esto añade un poco a las limitaciones a estos instrumentos conceptuales señaladas por Piñero en su libro.
  • Como resultado, propone unas alternativas a estos criterios, a saber los patrones de recurrencia y los indicios de dificultad, que son un acercamiento más generalizado a los textos neotestamentarios. La primera tiene que ver con mirar y cualificar aquellas tradiciones que están tan arraigadas en los textos cristianos que se consideran recogidas por ellos. La segunda tiene que ver con información que incomodaba a los autores evangélicos y a los cristianos primitivos de donde salieron estos escritos.
  • Bermejo también introduce al lector promedio a un análisis del Testimonium Flavianum que va más allá de su solución estándar de la mayoría de los eruditos, a saber, la eliminación de las frases y oraciones sospechosas de ser interpolaciones cristianas. Aunque su tratamiento es mucho más breve y menos detallada que en sus artículos académicos sobre el tema, me parece que muestra lo suficiente para sospechar razonablemente que el núcleo original del texto de Josefo sobre Jesús era escéptico y relativamente negativo. Los lectores de este blog han visto cómo he incorporado algunos de sus puntos a mis críticas al mitismo y su manera de tratar el Testimonium.
  • El perfil de Jesús que ofrece es minimalista, que contrasta la posición no minimalista de Vidal. Con base en los patrones de recurrencia y los indicios de dificultad, Bermejo construye un perfil muy básico y limitado de Jesús en la que este se le presenta como un revolucionario político. De esta manera, revive una hipótesis muy cercana a la sostenida por S. G. F. Brandon, Hyam Maccoby y otros. El acto sedicioso de Jesús no fue meramente que se declaró Mesías en privado, como afirma Bart D. Ehrman, sino también, basándonos en el indicio de dificultad, hay una información histórica de que Jesús iba a lleva a cabo una resistencia armada. Bermejo está plenamente consciente de que este perfil de Jesús no es nuevo, pero que, según él, sí es meritorio reconocer en un ámbito en que, por razones ideológicas o teológicas, se quiere desechar este punto de vista sin suficiente justificación. También me parece importante el que incluya una crítica, muy bien traída, a la perspectiva de que la predicación de Jesús rompió fundamentalmente con la de Juan el Bautista.
  • Bermejo también dedica unas páginas a la influencia de Pablo de Tarso y del helenismo en los cultos cristianos. Demuestra la manera en que fueron forjándose diversas convicciones teológicas alrededor de la figura de Jesús a través de la historia.
  • Personalmente, encuentro muy valiosa la crítica hecha a las publicaciones de John P. Meier, de Un judío marginal. Aunque en unos artículos, Bermejo expresa un aprecio por la obra de este gran erudito, sí tiene reparos en cuanto a algunas interpretaciones suyas que, a juicio del crítico, parecen estar ideológica o teológicamente motivadas. Comparto muchas de sus críticas, además de otras que se le pueden hacer que no se mencionan en La invención.
  • Finalmente, tal vez lo más importante de su obra, es su crítica al modelo de “tres búsquedas” de la investigación relacionada al Jesús histórico. Me parece que su crítica es devastadora contra esa visión académica. Él no ha sido el único en plantear este problema, pero me parece que ha presentado de una manera plenamente convincente de que este modelo falla en tener en cuenta siglos de investigación en torno al tema. Lo que quizás me convenza un poco menos, pero que sí considero muy importante, es que probablemente esta manera de tratar la investigación histórica de Jesús se deba a motivaciones teológicas.

Crítica: Pienso que la lectura del libro de Bermejo debe ser requerida para toda persona que quiera tratar el tema del Jesús histórico. Comparto la opinión de Piñero de que este libro debería traducirse al inglés, para que expertos anglosajones —muchos de los cuales no le prestan la menor atención a especialistas hispanoparlantes— puedan interactuar con este texto.

De los libros recomendados, este es definitivamente el más extenso. Según tengo entendido, la versión impresa tiene alrededor de ochocientas páginas. La versión que tengo, un libro electrónico de Google Books, tiene más de 400 páginas (“original pages”). Esto podría disuadir al lector promedio de escudriñar algo que aparentemente es tan extenso. Sin embargo, me place decir que la lectura de este texto no es difícil y es bastante llevadera. De hecho, me sorprendí de lo rápido que terminé de leer el libro.

Como el tema no es realmente una exégesis crítica del Nuevo Testamento, me parece que su minimalismo es “demasiado mínimo”, espero que se me perdone la redundancia. Aunque comprendo las importantes limitaciones de los criterios convencionales de la crítica neotestamentaria, creo que estas pueden ser útiles en unos contextos particulares y siempre sopesando los resultados obtenidos de cada una en casos conflictivos. Obviamente, aun con todos estos criterios, no siempre se podrá determinar la historicidad o ahistoricidad de una muy buena parte de los dichos o hechos atribuidos a Jesús de Nazaret. Sin embargo, en mi inexperta opinión, bastante de esto se ha podido depurar en el debate acalorado en torno a muchos de los pasajes. Por otro lado, no se puede ignorar la innegable influencia de ciertos apologistas que, aunque sean muy conocedores del tema, sesgan indebidamente muchas de las conclusiones a las que se llegan en el campo.

Por lo anterior, cabe también destacar que es comprensible que el libro no haga un análisis más profundo de ciertos pasajes de los Evangelios considerados históricos o legendarios. Tal hazaña, alargaría demasiado el texto. Sin embargo, no deja de haber una cierta molestia de no haberse extendido un poco más sobre los temas que discute o, tal vez, otros. Aun con esta limitación, Bermejo nos da bastante material para señalar, por ejemplo, que en las cartas de Pablo podemos encontrar dichos de Jesús —no inventados por él— que también aparecen en los Evangelios. Además, utiliza casos específicos para ilustrar su observación de patrones de recurrencia e indicios de dificultad. De por sí, esto es suficiente para cumplir con el propósito del libro.

Finalmente, La invención parcialmente le responde a algunas tendencias mitistas, a la que dedica solo una sección. Bermejo reconoce que hay dos grupos de mitistas, unos que presentan hipótesis descabelladas e inverosímiles y otros que formulan propuestas más respetables con validez académica. Muy correctamente, dice Bermejo que el mitismo mejor argumentado no debe ser desechado, sino que merece una respuesta razonable. Estoy fundamentalmente de acuerdo con él de que la navaja de Ockam lleva a la mayor probabilidad de la existencia de Jesús de Nazaret. También coincido plenamente con la crítica hecha a los mitistas en general, tanto los puntos positivos como los negativos. Parece reconocer que la posición mejor argumentada es la de Richard Carrier, aunque también parece reconocer la de Robert Price. En esto, hay unos puntos particulares donde responde a algunas de las posiciones de Carrier, pero no creo que su crítica sea suficiente para refutar su hipótesis. Por ejemplo, Carrier podría responder muy fácilmente, aunque desde una posición errada, al planteamiento de Bermejo en torno a lo que significa el término “hermano de Jesús”. Me parece que, con bases metodológicas, se puede refutar de manera sencilla la convicción de Carrier de que la palabra “hermanos” no se refiere a familiares de sangre. Tampoco los semitismos que aparecen en varios textos neotestamentarios impresionarían a Carrier. ¡Claro! Tratar solamente el tema de Carrier, quien ha escrito dos libros mitistas “para la academia”, uno de ellos de casi setecientas páginas, podría alargar el libro de Bermejo a dos volúmenes. Aun con todo, nuestro autor si muestra —en la nota al calce 16 del cap. 2— que Carrier está forzando una cierta lectura dudosa de la evidencia, pero no elabora al respecto, sino que deja a los interesados a la lectura del ensayo de Daniel Gullota en una revista académica. Si bien digo una cosa, digo la otra. Bermejo también presenta su libro como una alternativa al mitismo de Price y Carrier, que es un panorama mucho más verosímil desde un punto de vista histórico que lo que ellos proponen.

En resumen:

El libro de Bermejo debe estar en la biblioteca de toda persona, sea creyente o no, para familiarizarse bien, de manera crítica, con el estatus de la situación de las investigaciones en relación con el Jesús histórico. Además provee un pefil alterno al que usualmente es adoptado en la crítica bíblica.

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Muchas gracias.

One thought on “¿Cómo conocer acerca del “Jesús histórico”? Textos de referencia

  1. Sin duda, y en conformidad con la mentalidad racionalista-ilustrada que caracteriza nuestra época y cultura, resulta inevitable del todo legítimo la cuestión acerca del Jesús histórico, ahora bien, ello conlleva un problema metodológico y hermeneútico en verdad serio y difícil, no sé si suficientemente tenido en cuenta, a pesar de su evidencia, por quienes, incluídos tanto creyentes como no creyentes, se embarcan en esta tarea de diluciarlo.

    Acerca de Jesús, las escasísimas fuentes extraneotestamentarias apenas ayudan a decidir nada en uno u otro sentido, su testimonio es muy débil y circunstancial y ninguna conclusión efectiva permiten.
    La únicas fuentes de que se dispone resultan ser precisamente los tales textos neotestamentarios, los cuales no constituyen en sí crónicas históricas en sentido estricto y están por entero entreverados de referncias y/o interferencias de carácter catequético y doctrinal.

    Con todo, los citados textos obecen en su propia redacción a un motivo y propósito, la proclamación, y en este sentido todos ellos aun los no clasificables propiamente de tal, merecerían el nombre de evangelio, de buena noticia del Ungido e Hijo de Dios que el Reino de Dios anuncia y él mismo significa y que finalmente padece muerte en cruz y es resucitado-exaltado por Dios .Con sus variantes´y perspectivas no unívocas, con sus a veces no correspondencias exactas entre sí, los textos sí transmiten unívoca e inequívocamente una tal intención y mensaje, a falta de tal sencillamente no existirían, no habría sido edactado jamás eso que denominamos Nuevo Testamento, que , repito, constituye la única fuente efectiva a que remitirnos para dilucidar el llamado Jesús histórico.

    En término propiamente hermeneúticos pueden en efecto dilucidarse determinados aspectos y cuestiones pero en definitivas cuentas no cabe establecer de manera concluyente e indiscutible quién fuera en verdad el personaje y cuál fuera su significación. Desde una perspectiva racionalista-positivista cabe, por supuesto, caso de Piñero,Bermejo y tantos otros, decidir que el mensaje central expuesto en los textos neotestamentarios no constituye sino una mitificación-mistificación contraria por entero a una sana racionalidad,no puede negarse lo razonable, perdón por la redundancia, de semejante perspectiva, con todo habrá de dejarse constancia clara de que apostar por ella o promoverla y hacerlo apelando a esas únicas fuentes disponibles que son los textos neotestamentarios implica inevitablemente, y más allá de toda la metodología sedicentemente científica y demás que se pueda invocar y reivindicar, la necesidad de recurrir al contratexto, o sea, de negar en su conjunto el texto de referencia y de,en todo caso, extraer de él aquello que conviene y se conforma a una exégesis e interpretación que encaje , o sea “ad hoc”, con esa perspectiva de sana racionalidad positivista.

    Que semejante hermeeútica ofrezca de veras una exacta definición e imagen del personaje Jesús, eso yaqueda a gustoy elección del consumidor, pero la cuestión de base mencionada al principio continúa y continuará irresuelta.

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