La crucifixión mediática del Secretario de Agricultura … por decir la verdad

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Campaña Marcha Contra Mitos. http://www.mamyths.org/

Donde prevalece la ignorancia científica, se levantan movimientos sociales con agendas para agitar las masas contra una persona o varias por decir la verdad. En tales casos, uno agradece haber nacido en una época y lugar donde prevalece una sociedad abierta, en los que no se queman a personas en la hoguera, especialmente cuando la ciencia respalda a los acusados.

En esta semana, partiendo del escasísimo conocimiento de la toxicología, hemos visto a la prensa sacando de contexto las palabras del Secretario de Agricultura actual, Carlos Flores Ortega, por haber expresado algo científicamente correcto. Una vez se malentiendió, a la hora de dar la noticia, la mezcló con los casos de Estados Unidos contra Bayer. Estas demandas se relacionan con su producto Roundup®. Los casos insisten que la compañía ha sido irresponsable por no ponerle un sello de genotoxicidad, convicción basada en una monografía de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), a pesar del desacuerdo de todas las demás agencias de salud y seguridad alimentaria del mundo. Los titulares no dejan lugar a dudas sobre el sesgo en torno al tema:

¿Qué fue lo que dijo el Secretario de Agricultura, según la prensa?

“Yo utilizo Roundup® en mi finca. Yo lo uso como dice en la etiqueta, yo no me baño con él, ni me lo tomo, ni nada. Si usted toma exceso de agua, usted se muere.”

El funcionario rechazó que el producto sea causante de dar cáncer en las personas, pese a que recientemente la compañía un juez ordenó pagar 2,000 millones de dólares a una pareja estadounidense que padecen de la enfermedad y que lo atribuyen al herbicida.

Radio Isla 1320AM

“Normal, porque yo lo uso en mi casa. Yo lo uso como dice la etiqueta… Mire, si usted toma exceso de agua, usted se muere. En la agricultura se usan poductos más peligrosos que los importados que llegan.”

Noticel

Para darle crédito, Noticel también incluyó en la noticia, información de que el glifosato es usado en más de cien países en el mundo, que la EPA no lo considera cancerígeno y que las agencias de salud a nivel mundial lo han aprobado para su uso. Sin embargo, el titular es innegablemente sesgado contra Flores.

Las redes sociales y los programas de “análisis” de noticias demonizaron al Secretario de Agricultura por respaldar a Bayer/Monsanto y el uso de Roundup®. Algunos decían cómo él era “tan” irresponsable que comparaba algo “tan” tóxico como el glifosato con el agua. Además, estas denuncias coincidieron con la Marcha Contra Monsanto que se dio ayer, sábado, 18 de mayo.

Lo triste del asunto no es que el Secretario de Agricultura esté equivocado, al contrario, estaba en lo correcto. Sus críticos, tanto en la prensa como en los programas de “análisis” y las redes sociales, son los que están equivocados al respecto.

El mensaje del Secretario de Agricultura: TODO es veneno, la dosis es lo que importa

Molécula de agua
Representación de una molécula de agua, H2O.

La comparación que hizo Flores, del glifosato con el agua, se puede comprender cuando se tiene en perspectiva de que ha habido gente que ha muerto por envenenamiento con agua. No … no estoy hablando de los que mueren por sustancias tóxicas en el agua … Estoy hablando de la sustancia agua, del H2O.

En el año 2005, Matthew Carrington, de 21 años, murió por intoxicación con agua al beber demasiado de ella como parte de una iniciación de la fraternidad Chi-Tau (XT). Esta broma pesada, que llevó a unas consecuencias penosas, movió al Estado de California a aprobar la Ley Matt.

En el año 2007, Jennifer Strange, de 28 años, murió por envenenamiento o sobredosis de agua durante un juego de Wii. Mientras estaba en su hogar, intentaba competir bebiendo la mayor cantidad de agua posible sin ir al baño. Todos los síntomas que le condujeron a su muerte eran consistentes con este tipo de intoxicación. Varios de estos síntomas, estudiados científicamente, son:

  • Reducción excesiva de sodio en la sangre
  • Un exceso de acumulación de líquido a nivel cerebral, que puede desembocar en la muerte
  • Sobrepresión en el bulbo raquídeo del cerebro, también algo potencialmente letal.

¿Qué quería decir el Secretario de Agricultura con sus aserciones? Que todas las sustancias son tóxicas, incluyendo el agua, el oxígeno, los químicos nutrientes, todo aquello que vemos necesario para sobrevivir. Si estas se exponen en unas dosis moderadas, no hay problema. Nuestro cuerpo tiene un nivel de tolerancia a distintos tipos de sustancias. Sin embargo, si su dosis de exposición o consumo rebasa el grado de tolerancia, ocurre una sobredosis y envenenamiento. Como diría Paracelso: La dosis hace al veneno. El problema no es si el agua o el glifosato son venenosos, ambos lo son, la pregunta es cuál es la dosis que podemos ingerir de cada uno sin que eso amenace nuestra salud o vida.

Midiendo el grado de toxicidad

Cabezote del artículo "Dietary Pesticides" (Ames, Profet & Gold)
Cabezote del artículo “Dietary Pesticides” (Ames, Profet & Gold)

¿Puede usted morir intoxicado por agua? ¡Sí! Ha ocurrido varias veces. Debido a que el agua es marcadamente inocua, este tipo de envenenamiento es un acontecimiento rarísimo, pero ocurre. Ahora bien, aun si usted está en contra del uso de pesticidas sintéticos utilizados por los seres humanos para proteger sus alimentos, sepa usted que la inmensa mayoría, el 99.99% de los venenos y cancerígenos que ingerimos —muchos de ellos muy potentes— han sido puestos por la Madre Naturaleza. Esto ocurre en todo, absolutamente todo, lo que comemos. Este es el consenso de la comunidad científica a nivel global.

La manera de medir cuan tóxica es cualquier sustancia es la Dosis Letal 50 (LD50), en la que se utilizan animales de laboratorio. Esta unidad mide la concentración de un químico en relación con su masa corporal para que muera el 50% de la muestra de algún tipo de animal de laboratorio (ratas, conejos, ratones, etc.) En el caso de las ratas, el agua tiene un LD50 de más de 90,000 mg/kg. Aunque el número es altísimo, en realidad nos muestra lo extraordinariamente inocua que es. Significa que habría que administrar más de 90,000 mg de agua por cada kilogramo de masa corporal para que el 50% de la muestra de ratas muera.

¿Y el glifosato? Tiene un LD50 de 5,600 mg/kg, es decir, es dieciséis veces más tóxico que el agua. ¿Quiere decir esto que debemos evitarlo a toda costa? Para poner este número en perspectiva, voy a utilizar las cifras del LD50 (ratas) de varias sustancias que ingerimos todos los días y cuyo consumo no está demonizado socialmente. En lo que concierne a esta medida, recuerden mientras menor sea la cifra, más tóxica es la sustancia.

Zanahoria
Zanahoria. Imagen en el dominio público.
  • LD50 del beta-caroteno = 5,000 mg/kg (fuente): Esto coloca esta sustancia casi a la par con el nivel de toxicidad del glifosato. Este químico es un antecesor de la vitamina A, que necesitamos para nuestro bienestar y la buena visión. No obstante esto, el beta-caroteno, que encontramos en la zanahoria, la calabaza, mangós, papayas y otros alimentos, es un cancerígeno, de eso no hay duda, por lo que se recomienda su consumo en la comida, no como suplemento.
Sal de mesa
Sal de mesa. Imagen en el dominio público.
  • LD50 de la sal de mesa = 3,000 mg/kg (fuente). Muchos de nosotros le echamos sal a nuestros alimentos sin ningún tipo de trauma por ello. Sin embargo, este es 1.86 veces más tóxica que el glifosato.
Manzana
Manzana. Imagen en dominio público.
  • LD50 del formaldehído = 600–800 mg/kg (fuente): Esta sustancia es un cancerígeno que se encuentra naturalmente en las manzanas, peras y sangre humana. Como cancerígeno, el formaldehído está clasificado por la IARC como de clase 1, es decir, tenemos plena certeza de que es cancerígeno para los humanos. Además, de acuerdo a estos números, el formaldehído es siete a nueve veces más tóxico que el glifosato.
Máquina de café
Máquina de café. Imagen cortesía de Olexxx de iStock.
  • LD50 de la cafeína = 192 mg/kg (fuente): Esta es la razón por la que nos levantamos todas las mañanas, para ingerir esta sustancia que nos despierta y alegra nuestro día. Sin embargo, es 29 veces más tóxico que el glifosato.

Es menester mencionar que el café también contiene ácido caféico —como también lo contienen la salsa de manzana, el mate y el vino tinto— es un posible cancerígeno para la IARC. También el café suele estar acompañado de la acrilamida, una neurotoxina, que tiene un LD50 de 150 a 413 mg/kg, es decir, es 13.6 a 37 veces más tóxica que el glifosato.

Recordemos, nosotros los boricuas bebemos café, con todas estas toxinas, todos los días. A la luz de esto, ¿no pasa por irracional toda aspiración a prohibir el glifosato a toda costa? Y dado que estamos ingiriendo cancerígenos certificados (acrilamida, alcohol, formaldehido, etc. todo el tiempo), ¿no es absurdo requerirle a Bayer/Monsanto que pague $2,000 millones por un probable cancerígeno, especialmente cuando ninguna agencia del mundo —repito, NINGUNA— coincide con la IARC? ¿Debemos vivir con miedo ante una sustancia que es notablemente inocua, al menos en términos toxicológicos?

Conclusión

Una vez más, el Secretario de Agricultura, Flores Ortega, tenía completamente la razón cuando dijo lo que dijo. Solo repitió el principio cardinal de la toxicología contemporánea, el dicho de Paracelso: todo es veneno, la dosis es la que hace el veneno. Si usted usa Roundup®, hágalo siempre según dice la etiqueta y va a minimizar los efectos tóxicos.

Esto revela que tanto la prensa como el público necesitan familiarizarse con la toxicología y su pertinencia para los alimentos. Desgraciadamente, ante la cerrazón ideológica de mucha gente, prevalecen las supersticiones alimentarias.

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Muchas gracias.

Referencia

Ames, B., Profet, M., & Gold, L. S. (octubre de 1990). Dietary pesticides (99.99% all natural). Proceedings of the National Academy of Sciences, 87(19), 7777-7781. doi: 10.1073/pnas.87.19.7777.

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3 thoughts on “La crucifixión mediática del Secretario de Agricultura … por decir la verdad

  1. Pingback: La opinión del Dr. Fernando Cabanillas en relación con el glifosato | Razón y política pública

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