“El sida fue creado en un laboratorio” (parte deux)

En una ocasión, hace dos años, desmentimos una noticia en torno a la posibilidad de que Robert Gallo hubiera inventado el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y de que lo hubiera patentado.

Sin embargo, vuelve a aparecer un relato totalmente distinto que indica que el VIH fue creado por Estados Unidos y experimentado en África durante los años 70. La noticia se reprodujo muy rápidamente en la red, especialmente por el sector de izquierda antiestadounidense.

Captura de pantalla de Tribuna Popular

Captura de pantalla de Tribuna Popular en que muestra la noticia de que el sida fue creado en laboratorios estadounidenses.

No solo Tribuna Popular publicó la noticia, véase también este pequeño puñado del total:

Hasta un portal de promoción del catolicismo repitió la noticia.

Para muchos, su contenido es plausible y no es total irracionalidad. En fin, contamos con instancias muy claras de intentos de experimentos por parte de los gobiernos con fines menos que nobles. En Puerto Rico, es notorio el caso del médico norteamericano, Dr. Cornelius Rhoads que, en una carta, le quería informar a su colega “Ferdie” que le había implantado células cancerosas a ocho víctimas puertorriqueñas con el fin de exterminarlos. (Aponte Vázquez, The Unresolved 22-26) Desgraciadamente, la entidad que ayudó a financiar su trabajo, la Rockefeller Foundation, ha mantenido una política de hermetismo con el investigador, Pedro Aponte Vázquez, en torno a una posible revelación  de que este médico haya llevado a cabo efectivamente el hecho que relata en su carta, además de haber impedido verificar documentalmente si también estuvo involucrado en un ataque de radiación sufrido por el líder nacionalista, Pedro Albizu Campos. (Aponte Vázquez, El asesinato 11-51)

El gobierno federal estuvo activamente involucrado en el infame experimento de Tuskegee, Alabama, en el que fallaron en no proveerle remedio médico (penicilina) a pacientes víctimas de la sífilis, incidente que fue inspiración de la película, Miss Evers’ Boys. (Jones; Reverby, Examining; Tuskegee’s Truths; Rothman)

Estudio de Tuskegee

Médico tomando muestras de sangre a una de las víctimas del Estudio de Tuskegee. Foto cortesía de los Archivos Nacionales de Atlanta, Georgia.

Tampoco podemos olvidar los escalofriantes experimentos con víctimas guatemaltecas y cuyos documentos salieron a relucir durante la investigación de Susan M. Reverby en torno al caso Tuskegee. En este asunto, el gobierno estadounidense proveyó fondos a infectar a personas con sífilis. Esto es un claro crimen contra la humanidad.

Además, tan temprano como en la década de 1960, un miembro de la Harvard Medical School, Henry Beecher, denunció en el New England Journal Medicine, a veintidós experimentos en Estados Unidos que violaban la ética de investigación. Tampoco perdamos de vista el estudio de Willowbrook, en que el que se experimentó con hepatitis y pacientes mentales; o el estudio del Jewish Chronic Disease Hospital en Brooklyn, en Nueva York, en que se le insertaron células cancerosas a ancianos con problemas mentales  (Lacaros y Valdés 68-69; Rothman).

Así que si el gobierno estadounidense pudo hacer esto en Guatemala y en algunos casos dentro de su país, es posible que haya hecho también experimentos “por la libre” en un país africano.

Sin embargo, la pregunta no es si “era posible” que el gobierno estadounidense hiciera esto. La cuestión es si de hecho lo hizo. Con mayor rigor: estos blogs que mencionamos, ¿verificaron la información?, ¿contrastaron ese relato con la evidencia que está disponible a los científicos y al mundo? O, ¿es esta una instancia de propaganda antiestadounidense?

Examinemos el relato y la evidencia disponible.

Detective

Del Club de Roma al Proyecto MKNAOMI

Milton William Cooper

Milton William Cooper. Foto de baja resolución reproducida bajo de uso legítimo (fair use) con el propósito de ilustrar.

Todo comienza con el testimonio de Milton William Cooper, que es descrito como “Alto Oficial de la Inteligencia Naval de EE.UU”. De acuerdo con Cooper,

… la Inteligencia Naval Militar de EE.UU, (Office of Naval Intelligence ONI) división administrativa que forma parte de la Corporación de Inteligencia de los Estados Unidos Col. Milton W. Cooper, revela que el VIH SIDA fue desarrollado en instalaciónes biológicas militares de la base de Fort Detrick en 1972 por el Pentágono, como parte del Proyecto MK-NAOMI, siguiendo una orden ejecutiva directa y dando cumplimiento a una Agenda global establecida por el Departamento de Estado.

Sin duda, esta acusación es muy seria. De acuerdo con él, el Proyecto MKNAOMI se estableció en 1958 con el propósito (malthusiano) de que se establecieran límites al crecimiento de la humanidad a nivel global, plan que fue respaldado por el Club de Roma. Este plan en la élite norteamericana y europea, pretendía reducir la población mundial para el año 2000. Si esto no ocurría, entocnes se agotarían los recursos naturales.

Esto se lograría al introducir algún tipo de microbio en la población que fuera contagioso y por el que morirían muchas personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) haría un extenso programa de “vacunación” que, en realidad, estaría diseñado para introducir el microbio en algunos pacientes. Simultáneamente, se planteó la necesidad de crear una inmunidad a dicha epidemia, para salvar a los restantes, una vez hubiera decrecido la humanidad lo suficiente para ello. A este plan se le llamó Global 2000.

Como prueba de este planteamiento, Cooper señala al H. B. 15090 que pasó a ser ley (Ley 91-171 del 29 de diciembre de 1969, titulada: “An Act. Making appropriations for the Department of Defense for the fiscal year ending June 30, 1970, and for other purposes“. Según Cooper, la legislación permitía que en 5 a 10 años se desarrollaran los microorganismos con propósitos militares. He aquí la “evidencia”.

A partir de esa legislación, el Proyecto MKNAOMI se llevó a cabo Fort Detrick, en Maryland, durante los comienzos de la década de 1970. Tras el desarrollo de estos “microbios”, se buscó comenzar a infectar a diversas poblaciones que la élite consideraba “indeseable”, comenzando por África y continuando por el ámbito hispanoamericano y los homosexuales; en otras palabras, se convirtió en un proyecto racista y heterosexista. En 1977, se introdujo el “MKNAOMI”, según Cooper, el nombre original del VIH-1, en África mediante un programa de vacunación contra la viruela y, gradualmente, comenzó a invadir el resto del continente. Según Cooper,

La población pobre de los EE.UU. fue infectada en 1978 con la vacuna contra la hepatitis B a través de los Centros para el Control de Enfermedades [el CDC] y el Centro de Sangre de Nueva York.

¿Quiénes más formaron parte de esta malvada conspiración?

  • El Grupo Bilderberg
  • El Club de Roma
  • La Agencia Central de Inteligencia (CIA)
  • El MI6 de Inglaterra
  • La Comisión Trilateral (TC)
  • Consejo de Relaciones Exteriores (CFR)

Sin dudas, hubo otras personas involucradas.

Así que, todo este relato es sumamente intrigante. Solo que hay un pequeño problema, que no pasa de ser un cuentecito de hadas, no es más veraz que El código Da Vinci.
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Desmontemos los alegatos

¿Quién es Milton William Cooper?

Bill Cooper fue un anfitrión de radio estadounidense que promovía cuanta teoría conspiratoria descabellada existiera y utilizaba su viejo puesto militar para legitimar sus alegatos. ¿Fue él un “alto oficial de la inteligencia naval estadounidense”? No. La evidencia disponible nos dice que, brevemente, ocupó un puesto de Sargento E-5 y que ganó dos medallas. No nos dice nada sobre algún puesto privilegiado en el que potencialmente pudieran pasar por sus manos documentos confidenciales de alto calibre.

Para hablar de los ovnis, del Grupo de los Bildeberg, de los Illuminati y de que había visto documentos al respecto, apelaba a un puesto militar que ningún investigador puede verificar o corroborar. De hecho, plagiaba material de investigadores relacionados con los ovnis, y afirmaba que seres de otros mundos estaban manipulando a los Illuminati. Estas entidades también utilizaban la magia, la religión, la brujería, las sociedades secretas (los Caballeros de Colón, los jesuitas, los masones, el Partido Comunista soviético, el Vaticano, Skull & Bones, etc.) para sus propios fines, como el de controlar el mundo (Barkun 59-62).  Si alguien se le oponía, Cooper acusaba a su contrincante de ser un agente de la CIA. En otras palabras, era un Alex Jones cualquiera.
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¿Existió MKNAOMI?

MK-NAOMI

Documento desclasificado donde se habla de MK-NAOMI.

La respuesta a esta pregunta es afirmativa, sí existió, probablemente como un programa paralelo al del Proyecto MKUltra.  Ambos eran producto de un acuerdo entre el Departamento de Defensa y la CIA. Sin embargo, el propósito de MKNAOMI era el de desarrollar armas biológicas dentro del contexto de la Guerra Fría. La organización duró desde la década de 1950 a la de 1970. Sin embargo, lo que se sabe de estos proyectos es muy poco.

¿No significa esto que Cooper tenía razón? El problema es que el conocimiento sobre MKNAOMI y proyectos similares ya estaba disponible en Estados Unidos en la década de 1980. Cooper bien pudo ver la documentación desclasificada al respecto y construir toda una narrativa en cuanto a cómo MKNAOMI creó el virus del sida. Es más, pudo ignorar otros factores importantes que comprometían seriamente sus alegatos, como el hecho de que el Pres. Nixon había eliminado proyectos como MKNAOMI en febrero de 1971. Así que el Proyecto no pudo persistir hasta a 1977 para introducir el sida en la población africana.

Además, Cooper y varios conspiracionistas utilizan un documento como la “actual legislación” donde se habla de los microorganismos. Sin embargo, esa no es la legislación, sino unas declaraciones en unas vistas congresionales (verificar los enlaces en la sección anterior). El H. B. 15090 no hace referencia alguna a microorganismos.

El uso de armas biológicas en Estados Unidos no debe sorprender a nadie. En su historia, la primera ocasión que se utilizó fue cuando las fuerzas británicas estaban luchando contra los delawares,en la Guerra de Pontiac. Le entregaron a dos representantes de los delawares, unas toallas y pañuelos impregnados de viruela para que infectara su población. En la Guerra Fría, era clave para tener ese tipo de ofensa en caso de que los soviéticos utilizaran medidas semejantes. El hecho de que el Pres. Nixon clausurara proyectos como el MKNAOMI, no prevenía al ejército de buscar otras vías de estudio de posibles formas de armas biológicas, aunque no se producen masivamente como resultado de un tratado internacional.

Aun así, se podría argumentar que, aun con la orden ejecutiva de Nixon, probablemente la actividad continuó “tras bastidores”, como un malvado Sindicato (de los Archivos-X), cuyo poder estuviera por encima del Presidente de los Estados Unidos, como el Grupo Binderberg, o los Illuminati … algo así. Ese grupo, pudo haber desarrollado el VIH-1 en la década de 1970 y hacer que los médicos de la OMS lo inocularan en pacientes africanos en 1977.

Eso nos lleva al problema principal del alegato de Cooper: eso, no solo es altamente improbable, es imposible. Aquellos que hayan leído nuestro artículo en torno al tema, ya saben por qué, pero, para beneficio de nuevos lectores, reproduciré aquí las razones.
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El sida precede al Proyecto MKNAOMI

HIV

Un ataque del VIH (las pequeñas esferas verdes) a un linfocito, visto bajo un microscopio electrónico. Fotografía cortesía del CDC.

Está claramente establecido tanto por la historia convencional como por Cooper, que el Proyecto MKNAOMI se forjó en la década de 1950 con el propósito de crear armas biológicas. Cooper parece alegar que fue solo en la década de 1970 que se desarrolló el virus y que la OMS lo inoculó en la población africana en 1977 y la población homosexual estadounidense en 1978.

El problema es que los científicos han investigado a fondo el tema del origen del contagio del VIH-1 y han señalado que el punto de origen se halla en la década de 1920 (tres décadas antes del establecimiento de MKNAOMI) en una población relativamente aislada en el Congo Belga de esa época, con un posible margen entre 1909 y 1930. (Faria et al.)

¡Ups!

Vergüenza ajena

 

Aunque, parece que se transmitió de chimpancés a los seres humanos, se desconoce con certeza cómo.

Se podría argumentar que, a lo mejor, la inteligencia estadounidense supo de una enfermedad extraña, la que hoy llamamos “sida”, aisló en secreto el virus y la OMS lo inoculó en otros africanos. El problema, de nuevo, es que contradice la evidencia. En vez de la inoculación por parte de la OMS, los investigadores que hallaron los orígenes de la enfermedad en la década de 1920, propusieron una fuente más veraz: el ferrocarril.  Una vez más, el sida se mantuvo aislado debido a la falta de contacto de estas poblaciones con el resto del continente. Solo fue con la aparición del ferrocarril, que empezó a diseminarse la enfermedad por el continente, hasta el punto de comenzar a ser un problema en la década de 1980.

Los conspiracionistas en general continúan afirmando que el sida apareció por primera vez en Estados Unidos en 1978, pero eso no se sabe con certeza. Sin embargo, la primera vez que se registró históricamente fue en 1981, en una publicación del CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report del 3 de julio de ese año, sobre 3 casos anteriores a 1980.

MMWR

Primer reportaje del sida en la literatura médica.

En aquel entonces los médicos no conocían la enfermedad del sida ni sus efectos sobre el sistema inmunológico, por lo que los síntomas no aparecen asociados a ese nombre. No sería hasta 1983 y 1984 que dos científicos franceses (entre ellos Luc Montaingne) y uno estadounidense (Robert Gallo) descubrirían el VIH y lo vincularían a la enfermedad.

A esto se añade, que el ancestro del virus ha estado rondando por África desde hace 30 millones de años. Lo sabemos, porque su código genético se empotró en el nuestro. (Yan et al.) Probablemente, siguió rondando en primates, mutó y, finalmente, nos empezó a afectar a los seres humanos en la década de 1920. De allí, se diseminó al resto de la humanidad.

En suma, es imposible que el VIH fuera “creado” en un laboratorio en las décadas del 50 al 70.
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La consecuencia de las teorías conspiratorias descabelladas, más sida en África

Como nota final, quisiera señalar el costo social que significa la propagación de teorías conspiratorias como esta. Damas y caballeros, les presento a Thabo Mbeki, Presidente de Suráfrica, desde el 2000 al 2006.

Thabo Mbeki

Thabo Mbeki. Foto cortesía de Antônio Milena, de la Agencia Brasil. CC-BY 3.0 Brasil.

Este fue un presidente que solía negar que el VIH estaba vinculado al sida. Durante su incumbencia, designó a científicos negacionistas afines a su ideal e, inicialmente, hizo lo posible para impedir cualquier tratamiento médico a la enfermedad. En el 2003, mantuvo esa política, aun cuando las compañías prometieron abaratar sustancialmente los costos para ayudar a Suráfrica. Su Ministra de Salud, Mantombazana ‘Manto’ Edmie Tshabalala-Msimang, propuso la “medicina tradicional” para la cura del sida, tales como una dieta de ajo, aceite de oliva y limón.  Como resultado de estas políticas insensatas, murieron cerca de 330,000 personas y contribuyó a que todavía Suráfrica tenga una de las mayores tasas de sida en todo el continente, aun cuando su situación haya mejorado considerablemente (Chigwedere, et al.).

Y, ¿por qué rehusaron Mbeki y Tshabalala-Msimang los tratamientos efectivos contra el sida? Porque se circulaban noticias de que los remedios no eran otra cosa que una experimentación con africanos, tal como reclama la noticia circulada por las redes sociales. Para ellos, toda crítica a las medidas de su gobierno era interés extranjero que agredían “la soberanía” y las culturas de Suráfrica.

¡¿Qué cosas, no?!

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Referencias

Aponte Vázquez, Pedro. El asesinato de don Pedro Albizu Campos y otros escritos albizuistas. Los Libros de la Iguana, 2017.

—. The Unsolved Case of Cornelius Rhoads. An Indictment. Publicaciones René, 2004.

Barkun, Michael. A Culture of Conspiracy: Apocalyptic Visions in Contemporary America. U of California P, 2003.

Beecher, Henry K. “Ethics in Clinical Research”. The New England Journal of Medicine, vol. 274, 16 de junio de 1966, pp. 1354-1360. doi: 10.1056/NEJM196606162742405.

Chigwedere, P., et al. “Estimating the Lost Benefits of Antiretroviral Drug Use in South Africa”. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndrome, vol. 49, núm. 4, 2008, pp. 410-415. doi: 10.1097/QAI.0b013e31818a6cd5.

Faria, N. R., et al. “HIV epidemiology. The early spread and epidemic ignition of HIV-1 in human populations.” Science, vol. 346, núm. 6205, 3 de octubre de 2014, pp. 56-61. doi: 10.1126/science.1256739. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4254776/.

Ferrer, Jorge José, Juan Alberto Lecaros Urzúa y Róderic Molins Mota, coordinadores. Bioética: el pluralismo de la fundamentación. Universidad Pontificia Comillas, 2016.

Jones, James H. Bad Blood: The Tuskegee Syphilis Experiment. Free Press, 1981.

Lecaros, Juan Alberto y Erick Valdés. “Capítulo II. Origen y evolución de la bioética”. En Ferrer, Lecaros Urzúa y Molins Mota 53-98.

Lewandowsky, Stephan, et al. “The Subterranean War on Science”. Observer, 31 de octubre de 2013. https://www.psychologicalscience.org/observer/the-subterranean-war-on-science.

Reverby, Susan M. Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy. U of North Carolina P, 2009.

—. “`Normal Exposure’ and Inoculation Syphilis: A PHS `Tuskegee’ Doctor in Guatemala, 1946–1948”. Journal of Policy History, vol. 23, núm. 1, 2011, pp. 6-28. doi: 10.1017/S0898030610000291.

—. Tuskegee’s Truths: Rethinking the Tuskegee Syphilis Study. U of North Carolina P, 2000.

Rothman, David J. “Were Tuskegee & Willowbrook ‘Studies in Nature’?” The Hastings Center Report, abril de 1982, pp. 5-7. doi:  10.2307/3561798.

Yan, Jing, et al. “An ancient family of human endogenous retroviruses encodes a functional homolog of the HIV-1 Rev protein.” Proceedings of the National Academy of Science, vol. 96, núm. 23, 9 de noviembre de 1999, pp. . doi: 10.1073/pnas.96.23.13404.

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