El dulce aroma solar de Musk

Elon Musk

Elon Musk, 2015 (Foto cortesía de Steve Jurvetson. CC-BY 2.0 Generic)

Ante el paso de los huracanes Irma y María, no cabe dudas de que Puerto Rico necesita toda la ayuda que pueda conseguir. El paso del Pres. Donald Trump fue un episodio bochornoso para los puertorriqueños y los estadounidenses. Además de lanzar arroz y papel de baño de la manera más indignante para las víctimas, él nos recordó que la ayuda a Puerto Rico es bastante onerosa para el fisco estadounidense.  Claro, se le olvida al no-muy-distinguido-y-apreciado mandatario que Estados Unidos fue el que invadió a Puerto Rico y lo hizo territorio estadounidense, por lo que el gasto del fisco es una responsabilidad asumida por Estados Unidos como parte de este arreglo colonial. Si nos considera una “carga”, pues que lance en el Congreso un verdadero proceso de autodeterminación de acuerdo al Derecho Internacional. Sin embargo, nos parece que si Estados Unidos todavía se conforma con el presente estatus político, es porque ganan de alguna forma.

Contrario al ejecutivo estadounidense, muchos artistas con raíces puertorriqueñas, boricuas de la diáspora y varias personas más alrededor del mundo han abierto sus brazos para ayudar a Puerto Rico en un momento tan extremadamente difícil: ahogado por una deuda que aplasta su fisco, mientras que tiene que lidiar con un daño de la infraestructura que (según el gobernador) suman cerca de $95 millardos.

A todo esto, el famoso filántropo surafricano Elon Musk, como es usual, quiere invertir para la creación de placas solares junto a sus baterías Tesla, esta vez en Puerto Rico.

El gobernador Ricardo Rosselló vio en ello una oportunidad para renovar la red eléctrica tan maltrecha por años de negligencia y fenómenos ambientales.

Semanas más tarde, Musk le proveyó gratis sus baterías Tesla y paneles solares al Hospital del Niño, un acto de gran generosidad.

Por todo esto y más, la reacción de las redes sociales ha sido en general positiva. La prensa estadounidense ha expresado aprobación al respecto, diciendo que esta es una oportunidad única para una mejor energía eléctrica.

Me da pena informar que soy uno de los poquísimos que no brincó de alegría ante la propuesta.

El historial de Elon Musk

Quisiera comenzar diciendo que no debemos estar cerrados a la idea de que Musk invierta en Puerto Rico. Tampoco estoy de acuerdo con cierto artículo de 80 grados que solo estipula que Musk es capitalista (cuyo capital se erige “en sangre” [¿?]) como pretexto para sospechar en principio su inversión. Si este capital genera a la larga beneficios para Puerto Rico, entonces debería ser bienvenida.

Lo que preocupa son dos cosas bien importantes:

  • La tendencia de gobiernos de turno de otorgar contratos a ciertos inversionistas que no han rendido beneficio alguno a Puerto Rico. Al contrario, le ha costado a los contribuyentes puertorriqueños. El reciente escándalo de Whitefish debería ser una llamada de alerta ante este hecho innegable.
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  • El historial de Musk como impulsor de tecnologías demasiado fantásticas.

Por ende, cuando el gobernador anuncia futuros acuerdos con Musk las dos preguntas importantes serán:  ¿Involucrará solo inversión federal, habrá aportación estatal o saldrá algo de su bolsillo? y ¿cuán compatible es la propuesta de Musk con la realidad energética de Puerto Rico? Esta última exige tres cosas:

  • Un estudio y comprensión del estatus de la Autoridad de Energía Eléctrica y su infraestructura.
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  • Un estudio costo-beneficio de lo que se propone implementar en Puerto Rico.
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  • Un estudio científico (desde el punto de vista de la física) para saber si el proyecto es realmente viable.

En el presente, se promueve la energía solar como la panacea que sustituirá el uso de carbón y de petróleo como fuente de energía. Varios expertos han llamado la atención de cómo este tipo de diseminación propagandística suelen obviar el serio problema de la intermitencia: hay días en que no hace mucho sol y su resguardo de energía (con baterías) es seriamente limitado porque compensar la energía no provista por la noche suele ser enorme. Si las baterías Tesla pueden guardar suficiente energía para remediar este problema, definitivamente será un paso al frente de la promoción de la energía renovable. Asimismo lo quiere proyectar Musk al haber ofrecido a Australia el resolver su problema energético. Todo huele a “hype” en torno a esta tecnología.

Musk ha instalado algunos PowerWalls en otros lugares del mundo y reclamado logros. Por ejemplo, está ayudando a instalarlos en una de las islas de Hawai’i, Kauai y, según el relato que circula en la Internet, llegó a “revolucionar” la provisión energética en ese lugar. Musk quiere hacer lo mismo con Puerto Rico.  Sin embargo, hay que tener en cuenta la demanda efectiva energética de Kauai y la de Puerto Rico.  Nuestro archipiélago tiene un territorio de 9,104 km2  con una población de cerca de 3.4 millones de personas. Kauai tiene un territorio de 1,456 kmcon una población de 66 mil personas.  La densidad poblacional de Puerto Rico es de 375 personas por kilómetro cuadrado; en Kauai es de 40.9 personas por kilómetro cuadrado. La demanda efectiva de electricidad en ambos territorios es claramente abismal. Musk espera que las baterías Tesla provean la mitad de la electricidad de Kauai para el año 2023. ¿Cuánto tardaría en el caso de Puerto Rico y cómo podría integrarse a una red tan frágil como la nuestra?

Una vez más, deseamos todo lo mejor en cuanto a esta iniciativa del Tesla. Como diría el estadounidense promedio: “We need all the help we can get!“. Lo que preocupa es nuestro segundo punto, el historial de las iniciativas de Musk.  La gente imagina que sus millones se deben a que es un genio en ingeniería energética.

En realidad, su salto a ser uno de los hombres más ricos del mundo provino del mundo del software. Fue uno de los fundadores de la empresa Zip2 que le ofrecía en su tiempo servicios a la compañía Compaq. Fue uno de los cofundadores del famoso servicio PayPal y su ascenso económico se debió a la venta de esta empresa a eBay por $1.4 mil millones.

Esto le llevó a invertir en una serie de iniciativas, algunas que han hecho importantes aportaciones, tales como SpaceX, hoy día empresa valorada por más de $20 mil millones. No olvidemos las baterías Tesla, consideradas hoy como un gran logro de provisión de energía (eso se reconoce, aunque la empresa no ha estado exenta de controversias y algunos aleguen que su valor se ha inflado artificialmente en el mercado).

Otras iniciativas de Musk parecen no aportar mucho porque, aunque sean de SpaceX, parece que se olvida de algunos detalles físicos y costo-efectivos.  Daré aquí algunos ejemplos.
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El Hyperloop®

El Hyperloop

El Hyperloop. Imagen cortesía de Camilo Ramírez (CC-BY-SA 4.0).

El Hyperloop® se presenta como una nueva forma de transportación que pretende servir como alternativa a, por ejemplo, los trenes o los metros.  Viajará en un tubo con baja presión atmosférica a una velocidad  de 1000 km/h con muy poca fricción (“flotará”). Será muy eficiente a nivel energético y generará más energía de la que entrará inicialmente en su sistema mediante energía solar.

A pesar de todos estos alegatos, hay problemas. Una de ellos es que parece ser muy costosa la construcción y el mantenimiento de un tubo con muy poca presión atmosférica extendida por millas para una transportación rápida, aun cuando SpaceX alegue que sería más barato que el proyecto de transportación que se va a desarrollar en California. De hecho, dicho proyecto tendría mayor capacidad de transportación que el Hyperloop®, aun cuando fuera considerablemente más lento. Esta ha sido la opinión de muchos expertos en el tema, que incluyen prestigiosos economistas e ingenieros.

La otra crítica que se le ha hecho al proyecto es que, por razones de seguridad, habría que hacer fila, pasar por seguridad y otros procedimientos para la transportación en el Hyperloop. Si mucha gente decide transportarse por él, entonces el tiempo que le tomaría una persona en abordarlo, el transporte y en salir de la estación de llegada tomaría el mismo tiempo que conllevaría el tomar el tren proyectado para California. En ese sentido, algunos autores han señalado que el Hyperloop no tiene cualidades en los que valga la pena su construcción.

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Viajes rápidos mediante cohetes

Musk quiere retar los negocios de aerolíneas creando un sistema por el cual se transporte en pocos minutos de un lugar de la tierra a otro … en cohetes. Tal vez, esta es una de las “visiones” de Musk más fantásticas (¿o fantasiosas?) que se ha propuesto. “¿Por qué no?”, dirán algunos. “A fin de cuentas, el Falcon 9, un cohete de SpaceX logró aterrizar sana y salva en medio del océano.”

Sí, eso es totalmente cierto y es un gran logro. Sin embargo, lo que la gente no se da cuenta es todo lo que costó que esto se llevara a cabo debido a que el diseño de estos cohetes es muy frágil. El problema básico con transportación mediante cohete es el vehículo mismo. Gran parte del cohete es el combustible. Los cohetes como los propuestos por Musk, requieren dos almacenamientos combustible: uno para despegar y otro para aterrizar. Solo una ínfima parte es la cápsula de transporte. Esto hace del viaje mismo algo sumamente riesgoso.

Los expertos de la NASA saben muy bien que el envío de cohetes, aunque sea solo para enviar satélites que orbiten la Tierra, es un enorme desperdicio de combustible y de recursos físicos. Para alcanzar el espacio, los expertos de la NASA afirman que hace falta un millón de libras de combustible para la propulsión. Puede ser que el cohete propuesto por Musk para dicha transportación sea mucho menor.

El viaje tampoco sería placentero. Para despegar y acelerar a la velocidad que se requiere para llevar a una persona de una parte del globo a otra, podría conllevar una aceleración que es 5 veces mayor que la aceleración gravitacional terrestre, para luego volverla a experimentar a la hora de aterrizar.

Nadie se olvide que también estos cohetes añadirían a aumentar el nivel de desperdicio de la estructura física del cohete a la Tierra, algo que no favorecería el medio ambiente.

Aquí está de nuevo Thunderf00t (Phil Mason) proveyéndonos ciertos detalles en torno al asunto.

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Viajes a Marte …

Es pertinente tener en consideración de que es perfectamente posible viajar a Marte y colonizarlo. Viajar a Marte es relativamente fácil y se ha hecho, al menos cuando se envían robots a ese planeta. Por otro lado, establecer una colonia en Marte no lo es tanto. NASA no ha podido enviar la maquinaria necesaria a Marte, aunque fuera para oxigenar más su medio ambiente para adaptarlo a las necesidades de los terrícolas que lo visiten, esto es algo que se ha estado proponiendo por décadas. Tal vez finalmente lo logren.

Musk sugiere transportación y colonización. La transportación utiliza metano como combustible, gas de invernadero 25 veces peor que el bióxido de carbono. Sin embargo, como bien muestra  el siguiente vídeo de The Verge, él no tiene la más remota idea de lo que conlleva un proceso de colonización: alimento, agua, oxígeno para respirar, lugar para subsistir, crecimiento poblacional, etc.

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Para reflexionar …

A mucha gente le gusta digerir mucho la estructura narrativa del hombre o mujer que sueña con “lo imposible” y lo logra (ignorando una serie de variables que  también intervienen en el asunto pero que son inconvenientes a la narrativa). Por este motivo, el público ha aplaudido a las iniciativas de Musk sin pensar en absoluto que esto puede representar pérdida de recursos que, de otra manera, su hubiera podido invertir en inventos realmente provechosos para la humanidad. Musk ha utilizado esa retórica (como han hecho muchísimos inversionistas capitalistas antes de él) y ha conquistado el corazón del público. Sin embargo, cuando mayor es el “hype“, mayor debería ser nuestro grado de escepticismo. Musk ha logrado mucho, retando a todos su críticos durante muchos años. Desgraciadamente, a los que se han escuchado menos son a los críticos más sensatos en torno a lo que promete él y lo que realmente ha hecho disponible al público.

Contrástese esto con Bill Gates y compañía (TerraPower), que tiene un proyecto ambicioso, pero posible, de la creación de plantas nucleares seguras, tales como la del AP1000® y que cuyo prototipo está bajo construcción en China. Una planta como esa pretende proveer seguridad pasiva (es decir, sin necesidad de energía eléctrica) por un periodo de 72 horas para evitar el derretimiento del combustible nuclear.  Un diseño como ese hubiera prevenido el muy lamentable incidente de Fukushima. Además, está diseñado para utilizar desperdicio de procesamiento de uranio enriquecido, algo que mejoraría considerablemente la seguridad de la energía nuclear y el clima de inseguridad que prevalece en el público en torno al tema. Además, una vez se provee su combustible, no hay que sustituirlo hasta pasado 60 años. Este tipo de inversión  vale la pena, especialmente para proveer energía en un momento en que necesitamos salir de los combustibles fósiles. ¿Vale la pena hacer el experimento? La respuesta parece ser afirmativa.

No hay nada malo en soñar e intentar cruzar los límites de los esfuerzos de otros, especialmente los que más se han esforzado al respecto en el pasado. Sin embargo, como decía el gran filósofo Francis Bacon en su Novum Organum, “no podemos dominar la naturaleza excepto obedeciéndola”.

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