Opinión: La Universidad de Puerto Rico como inversión del pueblo

Torre de la Universidad de Puerto Rico

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Fotografía cortesía de Moebiusuibeom-en en Wikimedia Commons. CC-BY-SA 3.0.

Por más de una década, la Universidad de Puerto Rico ha sido víctima de la depresión económica que ha azotado al país desde el año 2006, dos años antes del colapso económico mundial debido a la explosión de la burbuja financiera que terminó por dejar a muchos en el fango de la pobreza.

Debido a que la Universidad ha recibido cada vez menos fondos y varios gobiernos han drenado a drede sus recursos, esta se ha visto forzada a ajustar su presupuesto a la nueva realidad de declive fiscal. Sin embargo, la Junta de Control Fiscal (perdonen queridos lectores, pero rehúso usar el eufemismo “Junta de Supervisión Fiscal”) desea recortarlo a un nivel a todas luces intolerable para el sistema.

Algunas personas han sugerido que la Universidad se debe independizar del gobierno. Otros afirman que deben eliminarse recintos y mantenerse solamente a Río Piedras, Ciencias Médicas y Mayagüez. Lo primero sugiere automáticamente la privatización de la Universidad, lo segundo sería ignorar los talentos y las aportaciones que sin lugar a dudas se están dando en muchos de estos recintos, tales como el de Cayey, Humacao, Utuado, Arecibo, Ponce y otros. Por ende, esa “sabiduría” fiscal no es tan sencilla. Lo que sí nos consta a los que hemos estado prestando atención al respecto es que estas discusiones en torno a la restructuración del sistema se han estado dando dentro de la institución desde hace más de una década (por lo menos). En ese sentido, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Lo que sí es preocupante es la sugerencia de que la Universidad de Puerto Rico se vaya sola y que “se independice” del estado o que sea “verdaderamente autónoma”. Las voces que se suman a esta propuesta se olvidan de varias cosas:

  • La Universidad de Puerto Rico no es un “gasto” del gobierno, sino una inversión del estado. El pueblo de Puerto Rico invierte como manera de generación de capital para beneficio suyo y del mundo. En otras palabras, es un patrimonio nacional.
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  • A pesar de todos los saqueos, gobiernos rojos y azules, la inmensa burocracia que le caracteriza, tecnología atrasada, partidizaciones, etc., aun comparada con las universidades privadas, la Universidad de Puerto Rico sigue teniendo de las mejores mentes de Puerto Rico en diversas áreas de las ciencias y las humanidades. Las universidades privadas y otras instituciones educativas se nutren muy fuertemente de sus egresados.
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  • El sector privado (incluyendo las multinacionales) invierte mucho en la Universidad de Puerto Rico, ya que produce intelecto para la industria, la educación, las artes y las ciencias.
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  • Como he podido constatar en muchos casos, la UPR ha sido un importante peldaño por el que un estudiante pobre se eleva a una situación económica mejor.
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  • En el caso de las ciencias como tal, la Universidad de Puerto Rico se destaca muy bien por encima de las instituciones educativas privadas. Como una pequeña muestra tomen en cuenta esta lista de científicos miembros de la Universidad de Puerto Rico más citados.  Algunos de sus egresados se encuentran entre los científicos más influyentes de Estados Unidos. De entre las instituciones educativas, es la Universidad de Puerto Rico la que más produce conocimiento científico y se encuentra entre las primeras quince en Latinoamérica.
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  • No hemos mencionado el gran número de artistas, escritores, dramaturgos, filósofos, historiadores, sociólogos, economistas, planificadores y expertos de todo tipo que enriquecen la vida puertorriqueña de maneras no siempre visibles en los medios de comunicación y que cambian la vida de estudiantes y de comunidades completas.

Sí, podría ser posible que la Universidad sobreviva sin asistencia del estado (lo dudo, pero vamos a concederlo para efectos del argumento), pero en tal caso, una Universidad desligada del estado no tendría obligación alguna para con el pueblo de Puerto Rico. Es más, podemos conceder como algo positivo la reducción de cierta burocracia y excesos de puestos de confianza (¡que los hay!) y que se administre con mayor eficiencia como una empresa privada. Sin embargo, se supone que la institución sea una universidad pública, para hacer disponible recursos que por las limitaciones inherentes del sector privado, este no puede proveer por no ser rentable, especialmente en áreas de ciencias sociales, humanidades, idiomas, entre otros, pero que enriquecen a la larga la sociedad puertorriqueña y, en ocasiones, le dirige a integrarse mejor dentro de una realidad globalizada, mientras que lo hace desde su identidad cultural. …  De ahí la necesidad de la inversión del estado.

La Universidad puede mejorar considerablemente (nadie lo niega) y una época de crisis es un momento indicado para ello. Sin embargo, esto no se va a lograr si tanto el gobierno como la Junta de Control Fiscal se empeñan en agredirle y quitarle fondos para lucrar a unos señores que poco les importa lo que suceda, siempre y cuando se les pague.

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